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LECCIÓN 2 – LA CRISIS (INTERNA Y EXTERNA) – PARA EL 10 DE OCTUBRE DE 2015

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Toda información dada en éste documento es tomada de la vastedad de libros que la Iglesia Adventista del 7mo Día tiene disponible gratuitamente para el público en general, en Ingles y Español. A éste documento también se le agrega otras informaciones de otros libros, que también se encuentran disponible gratuitamente en el Internet para el uso del  público en general.

Aquí no le estamos presentando una nueva luz, nuestro trabajo es sencillamente recopilar información, y presentarla en un lenguaje sencillo y entendible,  para que se le haga mas fácil al maestro de Escuela Sabática comprender y prepararse mejor, para impartir la lección de Escuela Sabática.

Estudio de Escuela Sabática para los siguientes años

2016: 

1er Trimestre: “La Gran Controversia”

2do Trimestre: “El libro de Mateo”

3er Trimestre: “El Papel de la Iglesia en la Comunidad”

4to Trimestre: “Job”

2017: 

1er Trimestre: “El Espíritu Santo y la Espiritualidad”

2do Trimestre: “1ra y 2da de Pedro”

3er Trimestre: “Unidad en Cristo”

4to Trimestre: “Mayordomía”

2018:   

1er Trimestre: “Isaías”

2do Trimestre: “Preparación para los Días Finales”

3er Trimestre: “El libro de los Hechos”

4to Trimestre: “Justicia Social”

2019:

1er Trimestre: “El Libro de Apocalipsis”

2do Trimestre: “Esdras-Nehemías”

3er Trimestre: “El Libro de Daniel”

4to Trimestre: “Romanos”

2020:

1er Trimestre: “Como interpretar las escrituras”

2do Trimestre: “Educación”

3er Trimestre: “Juan”

4to Trimestre: “La Familia/Santidad del Matrimonio”

Recordamos a los hermanos que ésta información está sujeta a cambios.


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Este es un estudio extra para el maestro de Escuela Sabática, y es realizado por hermanos laicos de la Iglesia Adventistas del 7mo Día. En este lugar evitamos la crítica, la censura y los temas polémicos. Nuestro principal propósito es elevar la mente hacia Dios,  por medio de pensamientos elevados, para que podamos comprender la lección de una manera sencilla, precisa y al mismo tiempo profunda. 

Si tiene algún comentario, duda, pregunta ó sugerencia, siéntase libre en escribirnos a: *elhermanotony@gmail.com* déjenos la dirección de su correo y nosotros le contestaremos lo más pronto posible.


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Jean-Honore Fragonard; “Jeroboam sacrificando a los ídolos” – 1752 (Francia)

Mientras Jeroboam quemaba el incienso junto al altar, un hombre de Dios vino de Judá a Bet-el, enviado por Jehová. Aquél clamó contra el altar por mandato de Jehová y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: “A la casa de David le nacerá un hijo llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.” Ese mismo día dio una señal diciendo: Ésta es la señal de que Jehová ha hablado: el altar se quebrará y la ceniza que sobre él está se derramará. Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del hombre de Dios que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Pero la mano que había extendido contra el hombre de Dios se le secó, y no la pudo enderezar. El altar se rompió y se derramó la ceniza que había en él, conforme a la señal que el hombre de Dios había dado por mandato de Jehová. Entonces el rey, dirigiéndose al hombre de Dios, dijo: —Te pido que ruegues ante la presencia de Jehová, tu Dios, y ores por mí, para que mi mano sea restaurada. El hombre de Dios oró a Jehová y la mano del rey se le restauró; quedó como era antes. 1 Reyes 13

Lección 2: Para el 10 de octubre de 2015

LA CRISIS (INTERNA Y EXTERNA)

Sábado 3 de octubre__________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jueces 2:1-5; 1 Reyes 12:26- 31; 2 Crónicas 33:9, 10; Jeremías 2:1-28; 5:2, 3.

PARA MEMORIZAR:
 “Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová” (Jer. 2:3).

SI HAY UNA PALABRA QUE DESCRIBE la condición humana desde la Caída, es “crisis”; sacarnos de ella costó la muerte de Jesús en la cruz. La crisis debe ser sumamente mala; después de todo, considera las medidas extremas requeridas para solucionarla.

Por toda la Biblia, aparecen incidentes que suceden ante el telón de fondo de una u otra crisis. La situación en el tiempo de Jeremías y su ministerio no fueron diferentes.

El pueblo de Dios afrontaba muchos desafíos, tanto desde adentro como desde afuera. Lamentablemente, a pesar de la terrible amenaza militar de poderes extranjeros, en muchos sentidos la crisis provino desde adentro. “Adentro” significa no solo un liderazgo y un sacerdocio corruptos, lo que ya es bastante malo; “adentro” también se refiere al pueblo, cuyos corazones se habían endurecido tanto y dañado tanto por el pecado y la apostasía que rehusaban prestar atención a las advertencias que Dios les enviaba anunciándoles que podrían evitar el desastre.

El pecado ya es suficientemente malo, pero cuando uno rehúsa apartarse de él, ¡eso es crisis!

“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto” (Lucas 16:10).

El servicio activo para Dios está directamente relacionado con los deberes comunes de la vida, aun con las ocupaciones más humildes. Debemos servir a Dios en el lugar donde él nos coloca. El debe colocarnos a cada uno en su lugar, y no nosotros mismos. Posiblemente el trabajo en el hogar sea el lugar que debamos ocupar durante un tiempo o tal vez durante toda la vida. Entonces hay que prepararse para ese trabajo para que hagamos lo mejor posible para el Señor.

El Señor nos está probando para ver qué clase de fibra estamos poniendo en la edificación del carácter. Si somos descuidados e indiferentes, negligentes y desatentos, en las cosas pequeñas de todos los días, nunca seremos aptos para otro servicio para Dios. … El que es infiel en lo poco, con seguridad repetirá esta infidelidad si se lo coloca en posiciones más elevadas y si se le dan mayores responsabilidades…

La importancia de las cosas pequeñas no es menor porque son pequeñas; en cambio su influencia para el bien o el mal es enorme. Ayudan a disciplinar para la vida. Son parte de la preparación del alma en la santificación de todos los talentos que Dios nos ha confiado. La fidelidad en las cosas pequeñas en la realización de los deberes hace que el obrero de Dios refleje cada vez más a Cristo. (A fin de conocerle, {AFC}, p. 333).

Cada momento en que no estamos en guardia nos vemos expuestos a ser asediados por el enemigo y corremos gran peligro de ser vencidos por las potestades de las tinieblas. Satanás manda que sus ángeles sean vigilantes y derriben a cuantos puedan; que descubran la indocilidad y los vicios dominantes de quienes profesan la verdad. Les ordena arrojar tinieblas en derredor de ellos, para que dejen de velar, y sigan una conducta que deshonre la causa que profesan amar y entristezca a la iglesia. Las almas de estas personas extraviadas, que no velan, se hunden cada vez más en la obscuridad, y la luz del cielo se desvanece de ellas. No pueden descubrir sus vicios dominantes, y Satanás teje su red en derredor de ellas, y son prendidas en su lazo.

Dios es nuestra fortaleza. Debemos buscar en él sabiduría y dirección, y teniendo en vista su gloria, el bien de la iglesia y la salvación de nuestras propias almas, debemos vencer nuestros vicios dominantes. Debemos procurar individualmente obtener nueva victoria cada día. Debemos aprender a permanecer en pie solos y depender por completo de Dios. Cuanto antes aprendamos esto, mejor. Descubra cada uno en qué fracasa, y luego vele fielmente para que sus pecados no lo venzan, antes bien, obtenga la victoria sobre ellos. Entonces podremos tener confianza para con Dios, y se ahorrarán muchas dificultades para la iglesia. (Primero escritos, {PE}, pp. 104, 105).

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Domingo 4 de octubre // Lección 2_______________________

UNA BREVE HISTORIA

Cuando los Israelitas finalmente entraron en la Tierra Prometida, después de años de peregrinación por el desierto, no pasó mucho tiempo hasta que comenzaron las dificultades. Solo fue necesario que surgiera una generación nueva, que “no conocía a Jehová” (Juec. 2:10), y comenzó una crisis espiritual que, en muchos sentidos, infectó a la nación a lo largo de su historia. En realidad, es un problema que ha infectado también a la iglesia cristiana.

Lee Jueces 2:1 al 15. ¿Qué causó la crisis, y de qué modo se manifestó?

1 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero. Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim, y ofrecieron allí sacrificios a Jehová. Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla. Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. 10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. 11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. 14 Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. 15 Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción. Jueces 2

El versículo 11 dice: “Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”. Cada generación, una tras otra, avanzó un paso más lejos de Dios hasta que la nación estuvo haciendo exactamente lo que Dios le había dicho que no hiciera. Por causa de su pecado, afrontó una crisis tras otra, pero Dios aun entonces no la abandonó. Le envió jueces (Juec. 2:16), que la libraron de inmediato de sus desgracias.

Después de la era de los jueces, la nación entró en un período de relativa paz y prosperidad bajo lo que se ha llamado “el reino unido”, el gobierno de Saúl, David y Salomón, que duró unos cien años. Bajo David, y luego Salomón, la nación creció hasta ser una potencia regional.

Sin embargo, los “buenos” tiempos no duraron mucho. Después de la muerte de Salomón (aproximadamente 931 a.C.), la nación se dividió en dos reinos: Israel en el norte y Judá en el sur. Mucha de la culpa puede asignarse al gobierno equivocado de Salomón, quien, con toda su sabiduría, cometió muchos errores. “Las tribus habían sufrido durante mucho tiempo graves perjuicios bajo las medidas opresivas de su gobernante anterior. El despilfarro cometido por Salomón durante su apostasía lo había inducido a imponer al pueblo contribuciones gravosas y a exigirle muchos servicios” (PR 65). Nunca más las cosas fueron iguales para la nación elegida por Dios. Hicieron todo lo que Dios les había advertido que no debían hacer, y por ello cosecharon las tristes consecuencias.

Piensa en el problema de la siguiente generación, que no tenía los valores y las creencias de la anterior. ¿En qué forma nosotros, como iglesia, sufrimos este problema? ¿De qué manera podemos aprender a transmitir nuestros valores a quienes nos siguen?

Gilgal estaba inmediatamente al cruzar el río Jordán, era el primer lugar de la tierra cananea a la cual los israelitas llegaron, después de vagar por el desierto cuarenta años. Allí fue donde el ángel de Jehová se les apareció por primera vez en la tierra prometida, y les ordenó conquistar la tierra, y exterminar toda la gente idolatra que habitaba en ella. Pero los israelitas no habían hecho caso a la orden, en vez de destruirlos, se habían hecho amigos de ellos y habían aprendido de ellos, sus costumbres y su forma de vivir. Por eso el ángel los sigue desde Gilgal hasta Boquín y allí los reprocha, ellos lloran grandemente en ese lugar, y por eso le llaman al lugar Boquín, que significa “llorar”.

En Boquín, se escuchó a un pueblo llorar y lamentarse. El acto de llorar es muchas veces incontrolable, muchas veces es mecánico, es contagia-ble y también artificial. Los problemas de la vida provocan el llanto, el miedo y las lágrimas tiene una relación muy íntima. 

Hay tres clases de llantos: El primero es el llanto del arrepentimiento; la persona llora de dolor por las cosas que ha hecho mal y el resultado es la necesidad y la determinación de no volver a cometer la ofensa. En segundo lugar tenemos el llanto de la culpabilidad; éste llanto piensa en el castigo y la consecuencia de sus acciones, éste llanto tiene toda la intención de mantenerse fuera de problemas en el futuro, pero es una decisión muy liviana debido al carácter pecaminoso o deformado de la persona. El tercer llanto es el llanto del sufrimiento: éste llanto piensa en el desastre solamente, en éste llanto la persona se para para  contemplar la desdicha, la infelicidad, y la desgracia que ha provocado su mala acción, pero está listo a repetir la misma acción al nomas presentarse una nueva oportunidad. Los de Boquín pertenecen al segundo llanto, ellos deseaban una vida próspera y fácil, y se sentían más adoloridos por el grande y terrible  castigo que se les acercaba, y no precisamente  por el acto de haber desobedecido la palabra de  Dios.

Los israelitas habían vagado por el desierto cuarenta años, ahora se les había encomendado una tarea, y se les había dado una orden, esa orden consistía en exterminar a los cananeos, ya el grado de maldad de ellos había traspasado los límites y ahora había llegado el momento de la retribución de parte de Dios, el instrumento para ejecutar el castigo, ya estaba escogido, y era el pueblo de Israel, aquí el problema era que el instrumento escogido por Dios se había echado para atrás y se habían olvidado de la obra que se les había encomendado hacer.

El asunto de hacer guerra a los cananeos, no era una cosa fácil para Israel, andar peleando contra ciudades que eran todas ellas unos baluartes, que sus habitantes eran gentes gigantes, y que salían a pelear con ejércitos bien armados y disciplinados y además peleaban con carruajes de hierro tirado por caballos, no era nada de atrayente para los israelitas, se necesitaba muchas fe y mucha perseverancia de parte de ellos, para hacer éstas guerras cuando ellos ni siquiera tenían armamento. Sus batallas las ganaban a filo de espada, pero también ganaban sus batallas con gritos, con cánticos, con antorchas, con teas encendidas, con trompetas, con abejas, en pocas palabras Dios les ganaba sus batallas con o  sin armamento, para eso se requería mucha consagración a Dios, mucha entrega a Dios, mucha oración, y mucha fe en las obras de Dios.

Los israelitas decidieron hacer  de los cananeos sus vecinos y mejor vivir  con ellos en paz y armonía. Al final y al cabo estudiar sus ciudades y ver sus templos,  mirar a los dioses que ellos adoran, estudiar y admirar su arqueología no estaba mal del todo, ya que los cananeos era los pensadores y la raza avanzada de esos días.

La tolerancia apareja el camino para la imitación, de esa manera Israel vino a ser tan malo como los paganos a quién Dios había condenado al exterminio, Israel se convirtió en una raza mezclada, en sus venas corría la sangre cananea y en sus mentes se había anidado el pensamiento, la cultura, y la religión cananea. Los que eran adoradores del Dios verdadero ahora estaban adorando a Baal-Peor, a Ball-Berit y a Baal-Zebu, la diosa Astarot había llegado a ser la delicia de ellos, y en vez de adorar a Dios, ahora adoraban a cualquier demonio que encontraban o que se les venía a la imaginación.

Ahora llegó el momento de castigo para Israel, pero antes de ser castigado se les mandó un mensajero para reprenderlos. Cuenta la historia en la roma pagana, que cuando un verdugo llevaba a un prisionero frente al magistrado romano para que se le celebrara juicio, siempre llevaba una hacha con él, y esta hacha siempre estaba envueltas en muchas varas. Mientras se celebraba el juicio en contra del reo, el verdugo comenzaba a soltar las varas que envolvían el hacha, y con cada vara que él soltaba castigaba al prisionero. El magistrado escuchaba la defensa del prisionero, y miraba atentamente las facciones del rostro del prisionero, mientras éste era castigado con las varas por el verdugo. Si el magistrado romano descubría que en la defensa del prisionero había arrepentimiento y humildad, solo las varas eran usadas y no se usaba el hacha. Pero si todas las varas habían sido usadas, y el prisionero se veía enojado, rebelde y endurecido por el castigo previo, entonces el magistrado ordenaba el uso del hacha para su decapitación; ya se le había dado tiempo para arrepentirse, y el uso de las varas había sido por gusto.

Cuando las varas se desprecian entonces el hacha está lista, y esto es ciertamente lo que pasa con Dios y su pueblo; Dios había esperado por mucho tiempo por Israel, el pueblo había despreciado el tiempo de gracia de Dios, el pueblo había despreciado las varas de Dios, ahora la justicia de Dios se haría a cargo del asunto, el golpe era certero, amargo y exterminador.

Dios había puesto a su pueblo en Canaán como un poderoso valladar para contener la ola de la inmoralidad, a fin de que no inundara al mundo. Si Israel le era fiel, Dios quería que fuera de conquista en conquista. Entregaría en sus manos naciones aún más grandes y más poderosas que las de los cananeos. Les prometió: “Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo, … Jehová también echará todas estas gentes de delante de vosotros, y poseeréis gentes grandes y más fuertes que vosotros. Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, será vuestro: desde el desierto y el Líbano, desde el río, el río Eufrates, hasta la mar postrera será vuestro término. Nadie se sostendrá delante de vosotros: miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre la haz de toda la tierra que hollareis, como él os ha dicho” (Deuteronomio 11:22-25).

Pero, despreciando su elevado destino, escogieron el camino del ocio y de la complacencia, dejaron pasar las oportunidades de completar la conquista de la tierra; y por consiguiente, durante muchas generaciones fueron afligidos y molestados por un residuo de estos idólatras, que fué, según antaño lo predijera el profeta, como “aguijones” en sus ojos, y “por espinas” en sus “costados.” (Números 33:55). (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 586).

Me asombra la misericordia de Dios y su cuidado por su pueblo al darles tantas amonestaciones para señalar sus peligros, y presentarles la exaltada posición que él quiere que ocupen. Si quieren mantenerse en su amor y separarse del mundo, derramará sobre ellos sus bendiciones especiales y hará resplandecer su luz en derredor de ellos. Su influencia para el bien podrá sentirse en todo ramo de la obra y en todas partes del campo del Evangelio. Pero si dejan de alcanzar el propósito de Dios y continúan teniendo tan poco sentido del carácter exaltado de la obra como en lo pasado, su influencia y ejemplo resultarán una maldición terrible. Harán daño, y solamente daño. La sangre de las almas preciosas será hallada sobre sus vestiduras.

Se han repetido los testimonios de amonestación. Pregunto: ¿Quiénes los han escuchado? ¿Quiénes han sido celosos en arrepentirse de sus pecados e idolatría, y han procedido con fervor hacia el blanco de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús? He aguardado ansiosamente, esperando que Dios investiría a algunos de su Espíritu y los usaría como instrumentos de la justicia para despertar y poner en orden su iglesia. Casi me he desesperado al ver año tras año mayor apartamiento de la sencillez que, según lo que Dios me ha mostrado, debiera caracterizar la vida de quienes le siguen. Ha habido cada vez menos interés en la causa de Dios, y menos devoción a ella. Pregunto: ¿En qué han procurado vivir de acuerdo con la luz que les ha sido dada los que profesan tener confianza en los Testimonios? ¿En qué han apreciado las amonestaciones dadas? ¿En qué han escuchado las instrucciones que recibieron? (Joyas de los testimonios, {2JT}, t. 2, pp. 277, 278).

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Lección 2 // Lunes 5 de octubre__________________________

LOS DOS REINOS

Después de la división de la nación, las cosas fueron de mal en peor. En el Reino del Norte, el rey Jeroboam hizo algunas elecciones terribles que tuvieron un impacto malo y larga duración.

Lee 1 Reyes 12:26 al 31. ¿Qué debe decirnos esto acerca del modo en que las circunstancias inmediatas pueden oscurecer nuestro juicio?

26 Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá el reino a la casa de David, 27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí, y se volverán a Roboam rey de Judá. 28 Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. 29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. 30 Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan. 31 Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví. 1 Reyes 12

La entrada de la adoración idólatra por influencia del rey ayudó a poner la nación en un sendero desastroso. “La apostasía introducida durante el reinado de Jeroboam se fue haciendo cada vez más pronunciada, hasta que finalmente resultó en la destrucción completa del reino de Israel” (PR 78). En el año 722 a.C., Salmanasar, rey de Asiria, puso fin al reino y deportó a sus habitantes a diferentes partes de su imperio (ver 2 Rey. 17:1-7). No hubo retorno de este exilio. Por un tiempo, Israel desapareció de la historia.

En el Reino del Sur, las cosas no fueron tan mal, al menos por un tiempo. Pero tampoco fueron mejores y, como con el Reino del Norte, Dios procuró evitar la calamidad que afrontaba ese reino, solo que ahora la amenaza provenía de los babilonios.

Tristemente Judá, con raras excepciones, tuvo una serie de reyes que condujeron a la nación a una apostasía más grave.

¿Qué dicen los siguientes versículos acerca del reino de algunos de los reyes de Judá? 2 Crón. 33:9, 10, 21-23; 2 Rey. 24:8, 9, 18, 19.

Manasés, pues, hizo extraviarse a Judá y a los moradores de Jerusalén, para hacer más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel. 10 Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo, mas ellos no escucharon; 2 Crónicas 33

21 De veintidós años era Amón cuando comenzó a reinar, y dos años reinó en Jerusalén. 22 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre; porque ofreció sacrificios y sirvió a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho. 23 Pero nunca se humilló delante de Jehová, como se humilló Manasés su padre; antes bien aumentó el pecado. 2 Crónicas 33

De dieciocho años era Joaquín cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén tres meses. El nombre de su madre fue Nehusta hija de Elnatán, de Jerusalén. E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho su padre. 2 Reyes 24

18 De veintiún años era Sedequías cuando comenzó a reinar, y reinó en Jerusalén once años. El nombre de su madre fue Hamutal hija de Jeremías, de Libna. 19 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho Joacim. 2 Reyes 24

A pesar de esos líderes terribles, muchos de los libros de la Biblia, incluyendo el de Jeremías, son las palabras de los profetas que Dios envió a su pueblo en un intento por hacerlos volver del pecado y la apostasía que estaba destruyendo el corazón de la nación. Dios no abandonaría a su pueblo sin darle tiempo y oportunidades suficientes para volverse de sus malos caminos y evitar el desastre que traería, inevitablemente, su pecado.

Es muy difícil salirse de la cultura y el ambiente propios, y mirarse objetivamente. En realidad, es imposible. ¿Por qué, entonces, debemos comparar constantemente nuestra vida con las normas de la Biblia? ¿Qué otra norma tenemos?

La culpa de la división del reino de Israel la tuvo Salomón.  Por el pecado de idolatría de Salomón, se le quitó el noventa y cinco por ciento del reino, se le quitó 11 tribus de su reino y se le dejó solamente una sola tribu para que reinara; no hay mejor explicación que la misma Biblia, leamos:

Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David. Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado de Jehová Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, 10 y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová. 11 Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo. 12 Sin embargo, no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. 13 Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido. 1 Reyes 11

En el rompimiento del reino  de Israel, aparecen dos personajes muy importantes: El primero de ellos es Roboam que es un hijo de Salomón, y será el rey de Judá; y el segundo de ellos es Jeroboam, que no pertenece a la realeza, sencillamente aparece como futuro rey de Israel, por elección directa de Dios. Esta es la historia del aparecimiento de Jeroboam,   es una historia muy importante para estudiar y recordar, para un mejor entendimiento de la lección de ésta semana:

29 Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita, y éste estaba cubierto con una capa nueva; y estaban ellos dos solos en el campo. 30 Y tomando Ahías la capa nueva que tenía sobre sí, la rompió en doce pedazos, 31 y dijo a Jeroboam: Toma para ti los diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo rompo el reino de la mano de Salomón, y a ti te daré diez tribus; 32 y él tendrá una tribu por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel; 33 por cuanto me han dejado, y han adorado a Astoret diosa de los sidonios, a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos para hacer lo recto delante de mis ojos, y mis estatutos y mis decretos, como hizo David su padre. 34 Pero no quitaré nada del reino de sus manos, sino que lo retendré por rey todos los días de su vida, por amor a David mi siervo, al cual yo elegí, y quien guardó mis mandamientos y mis estatutos. 35 Pero quitaré el reino de la mano de su hijo, y lo daré a ti, las diez tribus. 36 Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga lámpara todos los días delante de mí en Jerusalén, ciudad que yo me elegí para poner en ella mi nombre. 1 Reyes 11

¿¡De tal palo tal astilla!? No, no siempre. Del rey mas sabio que ha existido en Israel en todos los tiempos, aparece el rey mas insensato de todos los tiempos; les presentamos a Roboam.

Roboam era hijo de Salomón, había subido al trono sin ninguna oposición aproximadamente en el año 937 antes de Cristo. David se había ganado al pueblo de Israel en su totalidad, por su personalidad llena de vida y de justicia, Salomón había deslumbrado a los israelitas con su magnificencia real. Ahora aparece Roboam como un producto del harén de Salomón; en 2 de Reyes 14: 21 dice:  El nombre de su madre era Naama, amonita.” y el pueblo de Israel no estaba ciegamente inclinado a seguir a un hijo de una amonita que adoraba al dios Quemos.

Aun con todo esto en contra de Roboam, el pueblo de Israel estaba dispuesto a seguirlo como rey, con la única condición que bajara la pesada carga que Salomón había depositado en ellos a través de los impuestos. En 1 Reyes capítulo 4 describe la comida diaria para el palacio de Salomón: 21Salomón gobernaba todos los reinos desde el Río hasta la tierra de los filisteos y hasta la frontera de Egipto; ellos trajeron tributo y sirvieron a Salomón todos los días de su vida. 22 La provisión de Salomón para un día era de treinta coros de flor de harina y sesenta coros de harina, 23 diez bueyes cebados, veinte bueyes de pasto y cien ovejas, sin contar los ciervos, gacelas, corzos y aves cebadas. Según los expertos, ésta es suficiente comida para alimentar más o menos entre 15,000 a 25,000 personas diariamente.

El pedido del pueblo de Israel a Roboam aparentemente lo tomó por sorpresa, e inmediatamente pidió tres días de plazo para contestar al pueblo.

18-Asimismo aborrecí todo el fruto de mi trabajo con que me había afanado bajo el sol, el cual tendré que dejar al hombre que vendrá después de mí. 19-¿Y quién sabe si será sabio o necio? Sin embargo, él tendrá dominio sobre todo el fruto de mi trabajo con que me afané obrando sabiamente bajo el sol. También esto es vanidad. Eclesiastes 2

¿Y quién sabe si será sabio o necio? fue la pregunta de Salomón acerca del hijo que le sucedería en el trono, y la respuesta fue que era un necio, el pobre hombre después de descartar el sabio consejo de los ancianos consejeros de su padre, y tomar el consejo de los jóvenes de su misma edad, respondió al pueblo: “Mi padre hizo pesado vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con látigos, pero yo os castigaré con escorpiones.”

De la misma manera en que David había fracasado en la educación de Adonías, Salomón había fracasado en la educación de Jeroboam. Todos los despotas que practican la poligamia, siempre viven aterrorizados de sus propios hijos. Todo hombre que tiene hijos con diferentes mujeres, nunca pueden educarlos, y en la mayoría de los casos los muchachos crecen con rebeldía para con Dios y para con sus padres. Si Roboam hubiera recibido un poco de educación política, o hubiera tenido un poco de sentido común; se hubiera dado cuenta de las señales que su pueblo le estaba transmitiendo, y se hubiera dado cuenta que la humildad era tan necesaria y que la arrogancia era su peor enemiga.

Si Roboam hubiera sido como su abuelo el rey David, el hubiera tratado de ganarse el afecto del pueblo, hubiera aprovechado ésta oportunidad para suavizar las cargas de su pueblo, y les hubiera prometido un estudio sincero de como mejorar el bienestar social y la paz de ellos. Pero no, Roboam menosprecio el eminente consejo de los sabios de Israel, y dio una respuesta arrogante, basada en el consejos de jóvenes de su misma edad, sin experiencia en la vida y sin experiencia política.

La respuesta que dio Roboam al pueblo nos hace recordar la respuesta que dio el emperador Carlos II a los puritanos cuando lo confrontaron. Dos de los consejeros de Carlos II; Buckinham y Sedley le prepararon la respuesta, y la respuesta decía: “Es un derecho divino, que los reyes puedan gobernar erróneamente”

Vamos a estudiar al segundo necio de la lección de éste día,  su nombre es Jeroboam:

26 Pero Jeroboam pensó en su corazón: Ahora, la casa de David recuperará el reino 1 Reyes 12

Se acercaba la fiesta de las cabañas en Israel, donde era usual que la gente asistía a Jerusalén en grandes cantidades y permanecían allí por varios días. 

Según los eruditos de la Biblia, en éste pensamiento está toda la fuente del error de Jeroboam: “Pero Jeroboam pensó en su corazón” Jeroboam se le olvidó que Dios le había dado el reino de Israel, él había recibido el reino simple y sencillamente por que a Dios le había placido dárselo. Ahora que estaba enfrentando las fiestas de las cabañas, él tenía que confiar en la protección de Dios, pero en vez de consultar a Dios que hacer en ésta situación, él fue y consultó a su pobre, raquítico, enfermizo y pecador corazón.

Con una sola religión, con un solo templo, con un solo cuerpo de sacerdocio, era imposible que hubieran dos reinos. Las personas que tienen demasiado en común, casi siempre terminan completando la unidad bajo una sola nación. Ese era el temor de Jeroboam.

Ya Dios ya había hablado con Jeroboam, y le había dejado una promesa muy clara:  38 Si prestas oído a todas las cosas que te mande, andas en mis caminos y haces lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo mi siervo David, yo estaré contigo y te edificaré una casa firme, como la edifiqué a David. Te entregaré a Israel. 1 Reyes 11 Ahora le tocaba a Jeroboam confiar en las promesas de Dios, y nunca confiar en su propia póliza humana. En vez de asegurar el reinado a través de la obediencia a Dios, aseguró el fracaso para su reinado, el fracaso para su familia, y para su nación, al introducir la idolatría de una forma descarada, abierta y oficial, en el reino de Israel.

La Biblia dice, que cuando Salomón recibió la noticia que su reino sería dividido, también supo que Jeroboam sería el nuevo rey de Israel, y esto hizo que Salomón procurara matar a Jeroboam, quien al verse amenazado huyó a Egipto. En el pecado de idolatría de Jeroboam; el erigió dos becerros de oro o dos toros, parecido a los que conoció en Egipto cuando huía de Salomón, estos toros  se llamaban Apis y Nevis en Egipto.  Uno lo colocó en Dan que quedaba al norte de Israel y el otro en Bet-El que quedaba en el sur, la escusa era ahorrarle al  pueblo el viaje y el gasto en ese viaje largo hasta Jerusalén. Además cambió la fiestas de las cabañas del 15 del mes séptimo, al 15 del mes octavo. Salmos 106 dice: Así cambiaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.”

El reinado de Jeroboam empezó con la orden divina, pero la falta de consulta a Dios, hizo que Jeroboam tomara sus propias decisiones equivocadas, que terminaron destruyendo a él, a su familia, a su descendencia y al mismo pueblo de Israel, los registros divinos lo recuerdan como  16 “…Jeroboam, el cual pecó, y ha hecho pecar a Israel. 1 Reyes 14

El fin de Jeroboam fue un fin triste; su hijo Abías cayó enfermo, y en la desesperación  ahora Jeroboam se acuerda de Ahías, el profeta que le había  traído la palabra de Dios, donde le prometían el reino de Israel. Jeroboam le dijo a su esposa que preparara un regalo, que se disfrazara y que fuera a Silo a buscar a Ahías, para consultarle por la salud de su hijo.

Ahías ya estaba viejo y estaba ciego. Cuando la mujer estaba en marcha para Silo, entonces Dios le habló a Ahías y le dijo que la mujer de Jeroboam estaba yendo hacia su casa  para consultar por su hijo, también Dios le dijo que estaba disfrazada, y también le dijo el mensaje que le tenía que mandar a Jeroboam.  Cuando Ahías oyó el sonido de sus pies, al entrar ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con revelación dura. Ve y di a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel: Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe sobre mi pueblo Israel, y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos, sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas; 10 por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada. 11 El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del cielo; porque Jehová lo ha dicho. 12 Y tú levántate y vete a tu casa; y al poner tu pie en la ciudad, morirá el niño. 13 Y todo Israel lo endechará, y le enterrarán; porque de los de Jeroboam, sólo él será sepultado, por cuanto se ha hallado en él alguna cosa buena delante de Jehová Dios de Israel, en la casa de Jeroboam. 17 Entonces la mujer de Jeroboam se levantó y se marchó, y vino a Tirsa; y entrando ella por el umbral de la casa, el niño murió.18 Y lo enterraron, y lo endechó todo Israel, conforme a la palabra de Jehová, la cual él había hablado por su siervo el profeta Ahías.

Se dieron a los transgresores muchas oportunidades de arrepentirse. En la hora de su más profunda apostasía y mayor necesidad, Dios les dirigió un mensaje de perdón y esperanza. Declaró: “Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda. ¿Dónde está tu rey, para que te guarde?” (Oseas 13:9, 10).

El profeta suplicó: “Venid y volvámonos a Jehová: que él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Darános vida después de dos días: al tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová: como el alba está aparejada su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra” (Oseas 6:1-3).

A los que habían perdido de vista el plan secular trazado para librar a los pecadores apresados por el poder de Satanás, el Señor ofreció restauración y paz. Declaró: “Yo medicinaré su rebelión, amarélos de voluntad: porque mi furor se apartó de ellos. Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Extenderse han sus ramos, y será su gloria como la de la oliva, y olerá como el Líbano. Volverán, y se sentarán bajo de su sombra: serán vivificados como trigo, y florecerán como la vid: su olor, como de vino del Líbano. Ephraim dirá: ¿Qué más tendré yo con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré; yo seré a él como la haya verde: de mí será hallado tu fruto…

De generación en generación, el Señor tuvo paciencia con sus hijos extraviados; y aun entonces, frente a una rebelión desafiante, anhelaba revelarse a ellos, dispuesto a salvarlos. (Profetas y reyes, {PR}, pp. 212, 213).

Ahora no luchamos contra carne y sangre, sino contra principados y potestades y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. El Señor quiere animarnos para que acudamos a él como la fuente de toda nuestra fortaleza, el que puede ayudarnos. Podemos recurrir a hombres, y ellos nos darán consejos, y sin embargo esto puede fracasar; pero cuando el Dios de Israel se pone de nuestro lado, nos dará éxito. Necesitamos saber que estamos en lo correcto ante Dios. Si no es así, necesitamos esforzarnos con ahínco para corregir nuestra relación con él. Individualmente, debemos hacer algo nosotros mismos. No podemos arriesgar nuestros intereses eternos al depender de suposiciones. Tenemos que poner todo en orden; hemos de obedecer los requerimientos de Dios y entonces esperar que él coopere con nuestros esfuerzos. 2 Crónicas 20:15. Dios opera en nosotros mediante la luz de su verdad. Es menester que seamos obedientes a todos sus mandamientos. (Comentario bíblico adventista, {BC3}, t. 3, p. 1150).

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Martes 6 de octubre // Lección 2_________________________

DOS MALES

En medio de este cuadro, el joven Jeremías comenzó su ministerio profético. “La palabra de Dios” vino a él, y él la proclamó con la esperanza de que la gente, atendiendo a estas palabras, pudiera evitar la ruina que, de otro modo, sobrevendría ciertamente.

Lee Jeremías 2:1 al 28, y responde las siguientes preguntas:
 ¿Qué promesas había hecho Dios a la nación si era fiel? (vers. 2, 3).

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová. Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel. Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos? Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre? Y os introduje en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi heredad. Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha. Por tanto, contenderé aún con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé. 10 Porque pasad a las costas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante a esta. 11 ¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no aprovecha. 12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová. 13 Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua. 14 ¿Es Israel siervo? ¿es esclavo? ¿Por qué ha venido a ser presa? 15 Los cachorros del león rugieron contra él, alzaron su voz, y asolaron su tierra; quemadas están sus ciudades, sin morador. 16 Aun los hijos de Menfis y de Tafnes te quebrantaron la coronilla. 17 ¿No te acarreó esto el haber dejado a Jehová tu Dios, cuando te conducía por el camino? 18 Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua del Eufrates? 19 Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los ejércitos. 20 Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera. 21 Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña? 22 Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor. 23 ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino, 24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán. 25 Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta de la sed. Mas dijiste: No hay remedio en ninguna manera, porque a extraños he amado, y tras ellos he de ir. 26 Como se averg:uenza el ladrón cuando es descubierto, así se avergonzará la casa de Israel, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas, 27 que dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una piedra: Tú me has engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su calamidad dicen: Levántate, y líbranos. 28 ¿Y dónde están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos, a ver si te podrán librar en el tiempo de tu aflicción; porque según el número de tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses. Jeremías 2

¿Qué hacían algunos de los sacerdotes, pastores y profetas que era pecaminoso? (vers. 8).

Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo que no aprovecha.

¿De qué maneras terribles se estaba engañando la gente con respecto a su verdadera condición espiritual? (vers. 23, 24).

23 ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino, 24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán.

Aunque la nación había experimentado alguna reforma espiritual bajo el liderazgo de Ezequías y de Josías, la gente volvió a sus antiguos caminos y cayó en una apostasía peor. Como lo hizo durante todo su ministerio, Jeremías habló en términos clarísimos de lo que estaba sucediendo.

Especialmente interesantes son sus palabras en Jeremías 2:13. La gente había cometido dos males: primero, había abandonado a Dios, la fuente de aguas vivas; y segundo, como resultado, había cavado para sí cisternas rotas que, por supuesto, no podían retener agua. Es decir, al abandonar a Dios, habían perdido todo. Estas palabras llegan a tener aún más significado a la luz de lo que dice Jesús en Juan 4:10.

En Jeremías 2:5, Dios dijo que habían ido tras “vanidad” y, como resultado, habían llegado a ser “vanos”. La palabra hebrea para ambos términos viene de la misma raíz hebrea (hbl) que se usa en Eclesiastés y se traduce como “vanidad”. También significa “vapor”, o “aliento”. ¿De qué modo buscar cosas sin valor nos hace “vanos”? ¿Qué significa esto? ¿De qué forma este concepto nos ayuda a comprender a quienes, a veces, sienten como si su vida no tuviera sentido o valor? ¿Cuál es la respuesta para ellos?

1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre ellos, dice Jehová.

Dios había guiado a Israel a través del desierto, los había provisto milagrosamente con agua y comida, y los había protegido de los peligros. El desierto es un lugar estéril, es una tierra de terror mortal y de peligros, es una tierra extremadamente caliente, llena de abismos y hoyos, una tierra que está llena de muerte a cada paso que se da. A través de ésta tierra Dios había conducido a su gente, y ahora los había traído a una tierra fructífera y hermosa.

En ésta tierra espléndida, rica y fructífera la ingratitud para Dios había florecido de parte del pueblo de Israel, se habían convertido en personas viciosas, pecadoras e idolatras. Dios le llama a la tierra de Canaán “mi herencia”, los judíos en vez de disfrutarla como una herencia y bendición de parte de Dios, habían convertido ésta tierra en una fuente de abominación y de pecados y en una fuente de horrores.

Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada.

Aquí Dios le está recordando a Israel, esos primeros día del matrimonio; esos primeros días de amor de la juventud, esos días que Israel no tenía nada, andaban por el desierto en una tierra sin nada que ofrecer, pero estaba enamorada de Dios. Parece que esos amores que son sufridos, son los amores mas grandes y mas profundos que pueden existir en ésta tierra. Dios le está diciendo a Israel que en esos días jóvenes cuando Israel no tenían nada,  el amor era grande de ellos para con Dios, pero ahora que Israel tiene todo, se murió el amor para el esposo, y lo peor de todo es que la esposa se ha prostituido, con todo el que ella desea. Dios no le está recordando a Israel los errores que los israelitas cometieron en los primeros días del matrimonio, Dios le está recordando a Israel los hermosos amores que Dios vivió cuando Israel lo amaba y lo seguía, Dios siempre tiene una mente generosa y llena de gracia para con nosotros los humanos.

Para los que hemos dejado el primer amor, Dios también nos recuerda aquellos momentos felices que el vivió con nosotros, cuando vivíamos ese amor de la juventud con él, cuando vivíamos ese primer amor, esa primera entrega hacia Dios. Se acuerda de esas primeras lágrimas de amor que derramamos para Dios y que disimuladamente tratamos de limpiar de nuestro rostro, esas lágrimas son tan preciosas que posiblemente Dios las guardo en un frasco como un recuerdo de nuestro primer amor hacia él, cuando nos descarriamos él no nos latiga por nuestros actos, él nos recuerda los momentos felices que él vivió disfrutando de nuestro primer amor.

13- Porque dos males ha hecho mi pueblo: me han abandonado a mí, fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua.

 En éste texto los paganos son culpables de un solo pecado, y ese pecado es la idolatría; pero el pueblo de Israel es culpable de dos pecados: El primero es el acto de haber abandonado a Dios, quien es el Dios verdadero, y el segundo pecado es la idolatría.
En el tiempo antiguo las cisternas eran construidas dentro del suelo, y la intención no era almacenar agua de ríos o agua nacida de la tierra, sino almacenar el agua llovida, por lo tanto casi siempre se mantenían vacías. Israel en su insensatez abandonó la fuente que fluye agua de vida, y se construyó cisternas que estaban rotas y que no retenían la escasas aguas llovidas  que lograban conseguir. El agua representa la gracia de Dios. Vivimos por gracia, subsistimos por la gracia de Dios, somos perdonados, redimidos y salvados por la gracia de Dios. Israel al abandonar la fuente de gracia divina, se ha condenado el mismo a muerte natural y a muerte eterna.
Es un derecho que tiene el humano de buscar la felicidad; pero es un pecado buscar la felicidad alejados de Dios. Al buscar nuestra felicidad alejados de Dios o sin Dios, no solo estamos desperdiciando hermosas oportunidades, sino que también pecamos al no cumplir nuestras sagradas obligaciones. Este texto no solo nos está mostrando el camino de la prudencia, sino que también nos está mostrando que es un acto necio y descabellado el abandonar a Dios en nuestras vidas. Una vez nos separamos de la gracia, nuestras vidas quedan expuestas a la desgracia de éste mundo y a la muerte eterna.
Los sacerdotes no dijeron: “¿Dónde está el Señor?” Los que se ocupaban de la ley no me conocieron, los gobernantes se rebelaron contra mí, y los profetas profetizaban por Baal, y andaban tras cosas que no aprovechan.

La acusación del pecado de la idolatría se ha dirigido en contra de cuatro clases de dirigentes de Israel:

1-Los sacerdotes;  2-Los encargados de la ley;  3-Los pastores o gobernantes; 4-Los profetas

Los Sacerdotes: Era una de las clases mas altas religiosas en Israel, ellos preguntaron ¿Dónde está Jehová? Ellos habían sido llamados a guiar al pueblo espiritualmente, pero se habían convertido en jefes para el mal. La sal había perdido su sabor, la luz había perdidos su fuerza. Los que tenían que reprender el mal, enseñaban el mal. En cada acto de adoración que ellos celebraban, Dios no estaba presente.
Los encargados de la ley: Eran los maestros que tenían que enseñar la ley e instruir a la gente en los requerimientos de Jehová, ellos eran los interpretes de la ley y los jueces. El crimen de ésta clase era que: “no conocían a Jehova”

Los pastores o gobernantes: Eran todas las autoridades seculares; los reyes, príncipes y consejeros, ellos no solo pecaron pasivamente, ellos pecaron activamente en la idolatría, clara y abiertamente contra Dios. El crimen de ellos era la desobediencia.

Los Profetas: Estos fueron mas lejos en el camino de la culpabilidad, ellos abandonaron a Dios, y profetizaron en nombre de los baales, ellos siguieron ídolos que no tenían nada que dar, ni ninguna ayuda que ofrecer. Cuando Acab introdujo en Israel el culto a Baal, fueron los profetas los que se encargaron de oficiar y propagar éste culto. 

23 ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que tuerce su camino, 24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán.

Hay admiración en el rostro y en la voz del profeta; el juicio se está llevando a cabo en contra de Israel, e Israel está diciendo: “no soy culpable” Por eso el profeta Jeremías pregunta con admiración e indignación: ¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira tu proceder en el valle…” le recuerda el valle, el infame valle  de Hinom, donde los Israelita mataban a sus hijos pasándolos por fuego en sacrificio al dios Moloc, ese valle fue destruido por el rey Josías, para que se cumpliera la profecía: 10 Asimismo profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc. 2 Reyes 23

“…dromedaria ligera que tuerce su camino, 24 asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán…”

Israel tiene una incansable e insaciable vida de prostituta  con los dioses de los paganos, las palabras son extremadamente duras para Israel, lo está comparando con una dromedaria y con una asna salvaje.
dromedaria ligera que tuerce su camino” La dromedaria cuando entra en celos, es uno de los animales mas fáciles para ser inducidas por el macho a la relación sexual. Su incontrolable violencia de su bruta pasión es demostrada por sus movimientos y por sus quejas cuando está teniendo relaciones sexuales. Este cuadro vívido demuestra cuanta lujuria y pasión tenía Israel por los dioses de sus vecinos los paganos.
“…asna montés acostumbrada al desierto, que en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la hallarán…”
El asno está acostumbrada a habitar en los lugares desiertos; el hombre es muchas veces comparado a la ignorancia, estupidez, locura, necedad y terquedad de estos animales. A Israel se le compara a una asna montes por su insaciable deseo de lujuria y de pecaminosidad.

“en su ardor olfatea el viento” abre sus fosas nasales, y huele el aire, y descubre en que dirección puede encontrar al macho. Se dirige hacia el macho hasta que lo encuentra. Así era Israel, Israel olfateaba la orgía, la pecaminosidad, la idolatría y como asna salvaje ¿quién la detendrá? Israel no esperaba que la tentación llegara a el, Israel buscaba la tentación, encontraba la tentación y se saciaba en su pecaminosidad. ¿Será que la iglesia moderna de Dios, también se compara a una asna salvaje?

 

No hay cosa peor que destruya la paz y la salud mental que la infidelidad. La infidelidad manda al suelo hasta el mas valiente, la infidelidad es una de las desgracias mas grande que le puede ocurrir a una persona en ésta vida, y en éste caso, Dios también  sufre increíblemente por la infidelidad del pueblo que tanto ama.  La Biblia dice que Dios es un Dios extremadamente celoso, pero también dice que es un Dios fuerte. Nuestro pecado no quedará impune ante Dios.

La idolatría moderna es diferente a la idolatría de Israel; probablemente ahora no sufrimos de idolatría como lo sufrió el pueblo de Israel, nuestra idolatría es mucho mas disimulada, pero sigue siendo idolatría. Idolatría es todo aquello que le quita el tiempo que le pertenece a Dios; el trabajo, los pasatiempos, el deporte, el estudio, la novia o el novio, una casa, un vehículo, la televisión, la familia etc. Dios tomará venganza en contra del idolatra, sin ninguna duda lo dará por inocente, lo ha hecho en el pasado y con toda seguridad lo hará en el presente y también lo hará en el futuro. 

 

Dios sacó a los israelitas de Egipto para establecerlos en la tierra de Canaán, como un pueblo puro, santo y feliz. En el logro de este propósito les hizo pasar por un curso de disciplina, tanto para su propio bien como para el de su posteridad. Si hubieran querido dominar su apetito en obediencia a las sabias restricciones de Dios, no se habría conocido debilidad ni enfermedad entre ellos; sus descendientes habrían poseído fuerza física y espiritual. Habrían tenido percepciones claras y precisas de la verdad y del deber, discernimiento agudo y sano juicio. Pero no quisieron someterse a las restricciones y a los mandamientos de Dios, y esto les impidió, en gran parte, llegar a la alta norma que él deseaba que ellos alcanzasen, y recibir las bendiciones que él estaba dispuesto a concederles. (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 396).

Los sacerdotes y gobernantes se estancaron en una rutina de ceremonias. Estaban satisfechos con una religión legal, y era imposible para ellos dar a otros las verdades vivientes del cielo. Consideraban cabalmente suficiente su propia justicia, y no deseaban que un nuevo elemento se introdujera en su religión. No aceptaban la buena voluntad de Dios para con los hombres como algo independiente de ellos mismos, sino que la relacionaban con sus propios méritos debidos a sus buenas obras. La fe que obra por el amor y purifica el alma no podía unirse con la religión de los fariseos, hecha de ceremonias y de mandamientos de hombres. (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 13).

Mediante Moisés, el Señor había presentado delante de su pueblo el resultado de la infidelidad. Al rehusar guardar su pacto, se habían de apartar de la vida de Dios, y su bendición no podía venir sobre ellos. “Guárdate—dijo Moisés—, que no te olvides de Jehová tu Dios, para no observar sus mandamientos, y sus derechos, y sus estatutos, que yo te ordeno hoy: que quizás no comas y te hartes, y edifiques buenas casas en que mores, y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se te aumente, y se eleve luego tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios… Y digas en tu corazón: Mi poder y la fortaleza de mi mano me han traído esta riqueza… Mas será, si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios, y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres, y a ellos te encorvares, protéstolo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis. Como las gentes que Jehová destruirá delante de vosotros, así pereceréis; por cuanto no habréis atendido a la voz de Jehová vuestro Dios”.

La advertencia no fue tenida en cuenta por el pueblo judío. Se olvidaron de Dios, y perdieron de vista su elevado privilegio como representantes suyos. Las bendiciones que habían recibido no proporcionaron ninguna bendición al mundo. Todas sus ventajas fueron empleadas para su propia glorificación. Privaron a Dios del servicio que él requería de ellos, y robaron a sus prójimos la dirección religiosa y el ejemplo santo. A semejanza de los habitantes del mundo antediluviano, siguieron todos los pensamientos de su mal corazón. Así ellos hicieron aparecer como una farsa las cosas sagradas, diciendo: “Templo de Jehová, templo de Jehová es éste”, mientras que al mismo tiempo representaban indebidamente el carácter de Dios, deshonrando su nombre y profanando su santuario. (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 233, 234).

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Lección 2 // Miércoles 7 de octubre_______________________

LA AMENAZA DE BABILONIA

Hasta cierto grado, el trasfondo de los eventos políticos que dieron forma al ministerio de Jeremías se ha perdido. Es decir, muchos de los detalles no están disponibles hoy. Pero, la Biblia –con la ayuda de los hallazgos arqueológicos– presenta elementos más que suficientes para tener un cuadro general de lo que sucedió. Aunque desde una perspectiva humana probablemente parecía que nadie estaba en el control mientras esas naciones batallaban por tener tierra, poder y hegemonía, la Biblia nos enseña otra cosa.

Lee Jeremías 27:6. ¿De qué modo debemos entender esto?

Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan. Jeremías 27

En los primeros años del ministerio de Jeremías, el pequeño reino de Judá se había visto envuelto en las batallas militares entre Babilonia, Egipto y el poder decadente de Asiria. Con la declinación del Imperio Asirio a fines del siglo VII a.C., Egipto procuró reconquistar poder y dominio en la región. Sin embargo, en la batalla de Carquemis, en 605 a.C., Egipto fue aplastado y Babilonia llegó a ser el nuevo poder mundial.

Este nuevo poder hizo de Judá su vasallo. Joacim, rey de Judá, pudo estabilizar el país solo jurando lealtad al rey de Babilonia. Sin embargo, lo que muchos en el país querían era pelear y liberarse de los babilonios, aun cuando eso no era lo que Dios quería que hicieran. Por el contrario, Dios estaba usando a Babilonia específicamente como un medio para castigar a la nación por su apostasía.

Lee Jeremías 25:8 al 12. ¿Cuál fue el mensaje de Jeremías al pueblo de Judá?

Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras, he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua. 10 Y haré que desaparezca de entre ellos la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de desposada, ruido de molino y luz de lámpara. 11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre. Jeremías 25

Una y otra vez Jeremías advirtió al pueblo lo que sucedería por causa de su pecado; y cada vez, muchos de los líderes políticos y religiosos rehusaron prestar atención a las advertencias, creyendo en cambio lo que ellos deseaban creer, que era que Dios los libraría. Después de todo, ¿no eran ellos el pueblo especial llamado por Dios?

¿Cuándo fue la última vez que creíste lo que deseabas creer, sin importarte cuán obviamente equivocada era esa creencia? ¿Qué lecciones has aprendido que te ayudarán a que no vuelva a pasarte lo mismo?

 Joacim fue hijo de uno de los mejores reyes que alguna vez se haya sentado en el trono de David. El padre del rey Joacim fue el rey Josías. Josías temió a Jehová desde su temprana edad y logró vivir una vida santa y consistente en medio de una gran degeneración que había en esos días en la nación hebrea. Convencido que la religión verdadera era la fuente para la prosperidad nacional y que también el pecado era la fuente para la la calamidad nacional, Josías comenzó una reforma en toda la nación, valiéndose de su influencia como rey.

La vida de Josías fue acortada y murió extrañamente en la batalla de Meguido peleando en contra del rey de Egipto; el Faraón Necao. A la muerte del rey Josías, el pueblo eligió como rey a Joacaz, pero ésta elección no fue del agrado del faraón, y el faraón llevó cautivo a Joacaz a Egipto  y nombró  como rey de Israel a Joacim e impuso una multa a Israel de cien talentos de plata y uno de oro.

Así permaneció Joacim bajo el yugo de Egipto por tres años,  hasta que aparece en el mapa el rey Nabucodonosor de Babilonia.  El rey Nabucodonor tiene una batalla en contra de Egipto cerca del río Eufrates  y salió vencedor. Ahora Joacim quien era tributario de Egipto queda liberado de Egipto, pero se vuelve esclavo de su nuevo conquistador que es Nabucodonosor, rey de Babilonia.

Así vuelve a pasar el rey Joacim y el pueblo de Israel otros tres años bajo el yugo de los babilonios, hasta que al tercer año el rey Joacim se reveló contra Babilonia. Debido a ésta rebelión de Joacim, el rey Nabucodonosor llegó a Judea, se llevó parte de los utensilios del templo, apresó a Joacim, lo encadenó con cadenas de bronce, lo llevó a Babilonia cautivo y entre los otros cautivos que  se llevó  Nabucodonosor a Babilonia anteriormente, estaba Daniel. Esta historia la puede encontrar en segunda de Crónicas, capítulos 35 y 36.

Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los utensilios de la casa de Dios.

El descontento de Dios con un rey pecador es mostrado en éste texto, Dios alejó la protección para el mundo judío y la calamidad golpeó al pueblo hebreo a través del agente de venganza e indignación divina que en ésta historia era el rey  Nabucodonosor.

Nabucodonosor entró al templo y se llevó parte de los utensilios de la casa de Dios, se llevó con él los vasos consagrados a Dios. Los llevó a la tierra de Sinar, que es la misma Babilonia, y los puso en la casa de su Dios. Considerando de donde habían sido tomados esos vasos, y considerando para el servicio que habían estado consagrados por siglos y siglos, sin duda alguna estos vasos fueron tratados como los más excelentes trofeos que algún rey pudiera poner a los pies de su dios terrenal. Pero toda victoria que es obtenida en contra de los hijos de Dios, que también es considerada como triunfo sobre el mismo Dios, son victorias que siempre vienen preñadas de desgracias, calamidades y desastres. La gran victoria de los filisteos y su dios Dagón,  cuando tomaron cautiva el arca del pacto de Dios, resultó en una de las más grandes desgracias y mortandad que pudo haber sufrido el pueblo de los filisteos en todos los tiempos. Creer que hemos vencido a Dios y a sus hijos, es la fórmula perfecta para el sufrimiento, la desgracia, la calamidad, el dolor, la muerte y muchas veces la muerte eterna.

Dios ya había agitado el espíritu de los  reyes de Medo y Persa en contra de Babilonia, para venganza por la destrucción del templo. Mientras Daniel solemnemente leía a Belsasar,  rey de Babilonia la escritura en la pared que nadie podía entender, Daniel también solemnemente contemplaba la venganza de Dios hacia ese pueblo que no había respetado los utensilios consagrados al servicio de Dios, ni tampoco respetó la Casa de Oración de Dios. ¡Con Dios nadie juega!

 Nabucodonosor invadió a Jerusalén,  con su genialidad, con su gran ejercito, y tomó la ciudad con la destreza militar que poseía, pero interesante-mente la Biblia dice: “…Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá…” De esto  aprendemos 2 cosas muy importantes: La primera es que la agencia de los hombres aquí en la tierra está dirigida por la misma oficina de Dios que está en el cielo; la segunda es que a pesar que la agencia terrenal es dirigida por la oficina celestial, el hombre y Dios no poseen la misma capacidad para producir los eventos. Nabucodonosor llegó a Jerusalén la venció y la tomó, pero todo esto sucedió simple y sencillamente por que Dios así lo permitió.

Fue un día triste para Jerusalen, la nobleza fue tomada cautiva, la brillante juventud en quienes la esperanza y el futuro de la nación hebrea estaba depositada, fueron llevado cautivos a un país extraño y entre ellos estaban los cuatro jóvenes hebreos.

A los pocos años, este terrible castigo iba a caer sobre Joaquim; pero primero el Señor informó de su propósito resuelto a la nación impenitente. El cuarto año del reinado de Joaquim, “habló Jeremías profeta a todo el pueblo de Judá, y a todos los moradores de Jerusalem,” señalando que durante como veinte años, “desde el año trece de Josías, … hasta este día” (Jeremías 25:2, 3), había atestiguado el deseo que Dios tenía de salvarlos, pero que sus mensajes habían sido despreciados. Y ahora el Señor les advertía:

“Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras, he aquí enviaré yo, y tomaré todos los linajes del aquilón, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y traerélos contra esta tierra, y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y pondrélos por escarnio, y por silbo, y en soledades perpetuas. Y haré que perezca de entre ellos voz de gozo y voz de alegría, voz de desposado y voz de desposada, ruido de muelas, y luz de lámpara. Y toda esta tierra será puesta en soledad, en espanto; y servirán estas gentes al rey de Babilonia setenta años.” Vers. 8-11. (Profetas y reyes, {PR}, pp. 317, 318).

El castigo más liviano que un Dios misericordioso podía infligir a un pueblo rebelde era que se sometiese al gobierno de Babilonia; pero si guerreaban contra este decreto de servidumbre, iban a sentir todo el rigor de su castigo (Profetas y reyes, {PR}, p. 327).

En el fin del tiempo se levantarán personas que crearán confusión y rebelión entre el pueblo que profesa obedecer la ley de Dios. Pero tan ciertamente como cayeron los castigos divinos sobre los falsos profetas en los días de Jeremías, con la misma seguridad los 1180 obradores de iniquidad de hoy recibirán una medida completa de castigo, pues el Señor no ha cambiado. Los que profetizan mentiras animan a los hombres a que consideren livianamente el pecado. Pero cuando se manifiestan los terribles resultados de sus malos actos, procuran si es posible, que aparezca como responsable de sus dificultades el que los ha amonestado Fielmente, así como los judíos culparon a Jeremías de sus desgracias.

Los que marchan por el camino de rebelión contra el Señor, siempre pueden encontrar falsos profetas que justifiquen sus actos y los adulen para su propia destrucción. Con frecuencia las palabras mentirosas ganan muchos amigos, como lo ejemplifica el caso de estos falsos maestros entre los israelitas. Estos llamados profetas, en su celo fingido por el Señor ganaron muchos más creyentes y seguidores que los verdaderos profetas que daban el sencillo mensaje del Señor (Comentario bíblico adventista, {BC4}, t. 4, pp. 1179, 1180).

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Jueves 8 de octubre // Lección 2_________________________

JURAMENTO EN FALSO

En Jeremías 5:1, Dios le dice a la gente que corra por las calles y vea si encuentra “un hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré [a Jerusalén]”. Esto nos recuerda dos historias. Una es la de un antiguo filósofo griego del siglo IV a.C., llamado Diógenes que, de acuerdo con la leyenda, solía caminar por el mercado en pleno día con una luz encendida, diciendo que buscaba un hombre honesto. La otra historia, que sabemos que es verdadera, es la de Abraham, cuando Dios le dijo que si podía encontrar cincuenta justos (que pronto aquel bajó a diez) no destruiría a Sodoma.

En estas palabras de Dios por medio de Jeremías, el Señor quería revelar cuán extendida era la apostasía y el pecado entre su pueblo. ¿No había alguno que hiciera justicia y buscara la verdad? Si los había, eran muy pocos.

Lee Jeremías 5:2 y 3. ¿Qué se dice aquí que muestra cuán mal estaban las cosas? (Ver Lev. 19:12.)

Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente. Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Jeremías 5

12 Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová. Levítico 19

Estos versículos plantean un punto que aparece en todo el libro. No importa cuán bajo hubiera caído la nación, ¡muchos en el pueblo creían que todavía estaban siguiendo fielmente a Dios! Pronunciaban su nombre, pero lo hacían “falsamente” en lugar de hacerlo “en verdad, en juicio y en justicia” (Jer. 4:2), como Dios les había ordenado. Ellos no escucharon la advertencia que venía de Dios, sino que siguieron con sus vidas y prácticas religiosas como si todo estuviera bien entre ellos y Dios cuando, en realidad, casi nada estaba bien.

La profundidad de su engaño puede verse en Jeremías 7:4, cuando la gente obtenía un falso consuelo en las palabras ¡hekhal ywhw, hekhal yhwh, hekhal yhwh hemma! (“Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste”), como si tener el Templo fuera todo lo que necesitaban para asegurarse de que todo iba bien con ellos. Una cosa es saber que estás en una crisis; pero estar en una crisis y no saberlo es una situación aún peor.

Con todas las verdades maravillosas que se nos han dado como adventistas del séptimo día, ¿de qué manera podemos asegurarnos de no caer en un engaño similar creyendo que nuestro llamamiento singular, en sí mismo, es suficiente para salvarnos?

 Muchas  veces creemos que la superstición es solamente creer en un gato negro que se atraviesa por el camino, el viernes 13, la mala suerte que viene cuando se pasa debajo de una escalera, tener un espejo quebrado en casa, ETC. Es verdad que todas  estas  son formas de superstición, pero la superstición abarca mas de eso, la superstición también existe dentro de nuestra religión, vestida y disfrazada de religiosidad.

Este es el problema de nosotros los hombres: (por favor lea despacio) Cuando nos alejamos de Dios, la superstición usurpa el lugar que le pertenece a la religión. En otras palabras: cuando el hombre para de confiar en Dios, la mayoría de veces comienza a confiar en cualquier objeto que le pertenece a Dios, y confía en ese “objeto” que muchas veces le llamamos “amuleto”; para la protección de los males que le rodea. Cuando esto sucede, usualmente Dios permite que ese objeto de superstición caiga en manos de los enemigos, para quebrantar el espíritu de superstición.  Eso fue exactamente lo que pasó con Israel, dejó de confiar en Dios, y al dejar de confiar en Dios, la superstición tomó el lugar de la religión, y ellos comenzaron a confiar en algo que le pertenecía a Dios, como símbolo de protección y en éste caso fue el templo y todo lo que había  adentro del templo.

Ellos creían que el acto de tener el templo que le pertenecía a Dios, seguía siendo una garantía de la protección y de la compañía divina para ellos.  Por eso ellos decían: ¡hekhal ywhw, hekhal yhwh, hekhal yhwh hemma! (“Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste”)

En nuestros tiempos también tenemos superstición moderna: Hay muchas personas que no han tenido una relación de  intimidad y de confianza con Dios. Cuando los problemas llegan a sus vidas, también escogen un objeto, o un “amuleto” para su protección personal.  Por ejemplo cuando hay alguien enfermo en una familia; hay muchas personas que colocan a la cabecera del enfermo, una Biblia abierta, usualmente en un  Salmo como el 23 o el 91, otros colocan un crucifijo, algún incienso, agua bendita, un escapulario, o cualquier amuleto al que se aferran para la protección en contra de los males con la esperanza de un milagro. Esto se llama superstición, y es cuando las cosas o símbolos que le pertenecen a Dios son usados en vez de Dios, pensando que eso ayudará o dará protección a la persona en problema. Esto sucede debido a que no hay una confianza o fe,  en Dios, practicada y ensayada con anticipación.

A través de la parábola del sembrador, Cristo presenta el hecho de que los diferentes resultados dependen del terreno. En todos los casos, el sembrador y la semilla son los mismos. Así él enseña que si la palabra de Dios deja de cumplir su obra en nuestro corazón y en nuestra vida, la razón estriba en nosotros mismos. Pero el resultado no se halla fuera de nuestro dominio. En verdad, nosotros no podemos cambiarnos a nosotros mismos; pero tenemos la facultad de elegir y de determinar qué llegaremos a ser. Los oyentes representados por la vera del camino, el terreno pedregoso y el de espinas, no necesitan permanecer en esa condición. El Espíritu de Dios está siempre tratando de romper el hechizo de la infatuación que mantiene a los hombres absortos en las cosas mundanas, y de despertar el deseo de poseer el tesoro imperecedero. Es resistiendo a! Espíritu como los hombres llegan a desatender y descuidar la palabra de Dios. Ellos mismos son responsables de la dureza de corazón que impide que la buena simiente eche raíces, y de los malos crecimientos que detienen su desarrollo.

Debe cultivarse el jardín del corazón. Debe abrirse el terreno por medio de un profundo arrepentimiento del pecado. Deben desarraigarse las satánicas plantas venenosas. Una vez que el terreno ha estado cubierto por las espinas, sólo se lo puede utilizar después de un trabajo diligente. Así también, sólo se pueden vencer las malas tendencias del corazón humano por medio de esfuerzos fervientes en el nombre de Jesús y con su poder. El Señor nos ordena por medio de su profeta: “Haced barbecho para vosotros, y no sembréis sobre espinas”. “Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia”. Dios desea hacer en favor nuestro esta obra, y nos pide que cooperemos con él. (Palabreas de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 36, 37).

Conviene que consideremos aquello que pronto ocurrirá en el mundo. Este no es un tiempo para dedicarlo a las cosas frívolas o a las satisfacciones egoístas. Si los tiempos en que vivimos no logran impresionar de veras nuestras mentes, ¿qué otra cosa podría realizar un impacto en nosotros? ¿No piden las Escrituras un trabajo más puro y santo que el que hemos visto hasta ahora? (Mensajes selectos, {2MS}, t. 2, p. 462).

A medida que nos aproximamos al tiempo cuando los principados, las potestades y las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales se confabularán para luchar contra la verdad, cuando el poder engañador de Satanás será tan grande que engañará a los mismos escogidos, si tal cosa fuese posible, debemos permitir que el esclarecimiento divino agudice nuestro discernimiento, para que reconozcamos al Espíritu que es de Dios, y para que no ignoremos los artificios de Satanás. El esfuerzo humano debe unirse con el poder divino para que estemos en condiciones de cumplir la obra final para este tiempo (Mensajes selectos, {2MS}, t. 2, p. 16).

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Lección 2 // Viernes 9 de octubre________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí ahora, cada uno lo que bien le parece” (Deut. 12:8). “Cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios” (Deut. 13:18). “En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía” (Juec. 17:6; 21:25).

En estos versículos se presenta un contraste sumamente importante, especialmente en estos días y época, cuando muchas personas se rebelan ante la idea de que una autoridad de afuera les diga lo que deben hacer, o qué es lo bueno y qué es lo malo. No obstante, podemos ver una distinción muy clara entre estas dos cosmovisiones. En una, la gente hace lo que le parece que está “bien”; en la otra, la gente hace lo que está bien “ante los ojos de Jehová tu Dios”. El problema con la primera posición es que, como sucedió tantas veces en la historia, lo que está “bien” a los ojos propios está mal a los ojos de Dios. Por esto debemos someter todo, aun nuestras conciencias, a la Palabra de Dios.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cuáles son algunos ejemplos de personas “buenas” que hicieron cosas muy malas, aun cuando en ese momento ellas pensaban que hacían lo correcto? Muchas culturas hoy miran hacia atrás con horror a lo que una vez fueron prácticas comunes. ¿Qué lecciones podemos obtener de esto para nosotros hoy, acerca de por qué no solo necesitamos someternos a las enseñanzas de la Biblia, sino también necesitamos ser cuidadosos en el modo en que las interpretamos? Esto es especialmente importante cuando nos damos cuenta de que, en algunos casos, algunas de las cosas “malas” fueron hechas por quienes creían que podían justificar sus acciones con la Biblia. ¿Qué debe decirnos esto acerca de cuán básicos y fundacionales necesitan ser los Diez Mandamientos en todas nuestras creencias?
  2. Al estudiar Jeremías este trimestre recordemos que, a pesar de las repetidas advertencias, el pueblo creía que estaba bien con Dios. ¿Cuál pudo haber sido la causa de que estuvieran tan engañados acerca de su verdadera condición? ¿Qué mensaje encontramos aquí para nosotros?

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Este es un estudio serio para los maestros de Escuela Sabática. Si usted es una persona que le gusta la lectura, y profundizar en temas religiosos, este es el lugar para usted.

Este material no reemplaza el estudio de la Escuela Sabática; para comprender este material usted tiene que haber estudiado la lección de Escuela Sabática.
Este material es libre para ser copiado, compartido y distribuido. En este documento no hay nada una nueva luz, ni doctrinas nuevas, todo lo que aquí le presentamos está escrito en la Biblia, Lección de Escuela Sabática, Espíritu de Profecía, Comentarios Bíblicos, diccionarios religiosos y seculares, libros de historia y ciencia, enciclopedias, temas e ilustraciones. Nuestro trabajo aquí en 7Day Radio es poner juntos esos pensamientos esperando que usted pueda comprender mejor la lección. Este documento es subido al “INTERNET” todos los días Domingos a las  6 de la mañana, hora de Madrid, España; 12:00 AM hora del este de los Estados Unidos de Norte América.
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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
Madrid, España 2015

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