Escuela Sabatica Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

LECCIÓN 8 – CAMARADAS DE ARMAS – PARA EL 20 DE FEBRERO DE 2016

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“La Pesca Milagrosa” James Tissot (1836-1902) Francia


Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Este es el pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversiales, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


EXPLICACIÓN

La semana pasada hicimos un comentario que ha causado un poco de inquietud en algunas personas, queremos tomar la oportunidad para darle una explicación un poco mas profunda.

Este fue nuestro comentario la semana pasada, al final del día Jueves:

“La promesa no es solo hasta el fin del mundo, sino que también todos los días, sin interrupción. Cada palabra en ésta expresión es muy enfática; Cristo estaría ausente con su presencia visible, pero estaría presente con su presencia espiritual. Jesucristo con su muerte en la cruz, quedó clavado a la naturaleza humana, en pocas palabras Jesús es un ser humano que camina por los cielos, dejó de ser la persona de la Deidad, que era antes de su nacimiento en éste mundo. Cristo perdió uno de los atributos mas grandes como es la omnipresencia, hoy ya no puede estar en todos lugares al mismo tiempo, como antes de su nacimiento; con todo esto no ha dejado de ser Dios.”

¿Qué realmente estamos diciendo aquí?

  • Estamos diciendo que Cristo se convirtió en un humano para siempre
  • Estamos diciendo que al Cristo volverse en un humano ya no puede se omnipresente, en otras palabras ya no puede estar en todos los lugares al mismo tiempo, como lo hacía en el pasado, antes de su venida al mundo.
  • Que a pesar de esos cambio, nunca dejó de ser Dios y sigue siendo Dios y será Dios por la eternidad

¿En que nos basamos para decir esto?

 

Antes que todo es un tema muy difícil de explicar:

La Palabra de Dios, como el carácter de su divino Autor, presenta misterios que nunca podrán ser plenamente comprendidos por seres finitos. La entrada del pecado en el mundo, la encarnación de Cristo, la regeneración, la resurrección y otros muchos asuntos que se presentan en la Sagrada Escritura son misterios demasiado profundos para que la mente humana los explique, o siquiera los entienda plenamente. {Camino a Cristo, Pag. 106.2}

Jesucristo fue totalmente humano

El tenía un cuerpo humano y una mente humana. El era hueso de nuestro hueso y carne de nuestra carne. Estuvo sujeto a la pobreza desde el mismo momento en que entró en el mundo. {3 MS 146.1}

 

Jesucristo ascendió al cielo como una persona y volverá como una persona, por lo tanto en el cielo el es una persona, tal como él fue en la tierra:

1-“Fue nuestro Señor mismo quien prometió a sus discípulos: “Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo”. Juan 14:3. El compasivo Salvador fue quien, al prever el abandono y dolor de sus seguidores, encargó a los ángeles que los consolaran con la seguridad de que volvería en persona, así como había subido al cielo. Mientras los discípulos estaban mirando con ansia al cielo para percibir la última vislumbre de Aquel a quien amaban, fue atraída su atención por las palabras: “Varones galileos, ¿por qué os quedáis mirando así al cielo? Este mismo Jesús que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá del mismo modo que lo habéis visto ir al cielo”. {Cristo en su Santuario 65. 1}

2- Como ser personal, Dios se ha revelado en su Hijo. Jesús, el resplandor de la gloria del Padre, “y la misma imagen de su sustancia” (Hebreos 1:3), vino a esta tierra en forma de hombre. Como Salvador personal, vino al mundo. Como Salvador personal, ascendió al cielo. Como Salvador personal, intercede en los atrios celestiales. Ante el trono de Dios ministra en nuestro favor como “uno semejante al Hijo del Hombre”. Apocalipsis 1:13. {Consejo Para la Iglesia 134.2}

La humanidad de Cristo es resaltada, como intercesor en el cielo:

Ahora descubrimos que es posible alcanzar la cima y que Dios está en la parte superior de la escalera y espera con los brazos abiertos a todo aquel que ha de entrar en su reino eterno. ¡Alabad su precioso nombre! Vosotros, habitantes de la tierra, ¡alabad a Dios! ¿Y por qué? Porque mediante Jesucristo, cuyo largo brazo humano rodea a la humanidad, mientras con su brazo divino se aferra del trono del Infinito, el abismo es salvado con su propio cuerpo… — Manuscrito 5, 1891. {CT 88.5}

La Biblia llama a Jesucristo el Hombre del cielo:

1 Corintios 15:47 El primer HOMBRE es de la tierra, terrenal; el segundo HOMBRE, que es el Señor, es del cielo.

Nuestro mediador en el cielo, es Jesucristo Hombre:

1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los HOMBREs, Jesucristo HOMBRE…

San Juan ve a Jesucristo en el cielo, y le llama “Hijo de Hombre” que traducido es “Hijo de Adán” o humano. Todo hijo de Adán es un humano.

Apocalipsis 1:13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del HOMBRE, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Jesús regresa a la tierra como un hombre. Hijo de Hombre= Hijo de Adán= humano

Apocalipsis 14:14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del HOMBRE, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.

Cristo es un humano en el cielo:

Cristo llevó consigo a los atrios celestiales su humanidad glorificada. A los que le reciban, les da poder para llegar a ser hijos de Dios, para que al fin Dios pueda recibirlos como suyos, para que moren con él a través de toda la eternidad. Si durante esta vida son leales a Dios, al fin “verán su rostro; y su nombre estará en sus frentes”. Apocalipsis 22:4. ¿Qué es la felicidad del cielo si no es ver a Dios? ¿Qué mayor gozo puede obtener el pecador salvado por la gracia de Cristo que el de mirar el rostro de Dios y conocerle como Padre? {Consejo Para la Iglesia 136.3}

Cristo presenta su cuerpo ante al Padre, cuando intercede por nosotros:

Los discípulos ya no desconfiaban más del porvenir. Sabían que Jesús estaba en el cielo y que su afecto seguía acompañándolos. Sabían además que presentaría ante Dios los méritos de su sangre. Estaba enseñando a su Padre las heridas de sus manos y de sus pies como señal evidente del precio que había pagado por sus redimidos. {Cristo en su Santuario 156.6}

Pero Jesús aboga en su favor con sus manos heridas, su cuerpo quebrantado, y declara a todos los que quieran seguirle: “Bástate mi gracia”. 2 Corintios 12:9. “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Mateo 11:29, 30. Nadie considere, pues, sus defectos como incurables. Dios concederá fe y gracia para vencerlos. {Consejo Para la Iglesia 634.4}

Al final de todo, Cristo nunca perderá de su cuerpo las marcas de las cruz:

Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos. Zacarías 13:6. {Dios Nos Cuida 374.1}

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra han pasado”. Apocalipsis 21:1 (VM). El fuego que consume a los impíos purifica la tierra. Desaparece todo rastro de maldición… {DNC 374.2}

Sólo queda un recuerdo: nuestro Redentor llevará siempre las señales de su crucifixión. En su cabeza herida, en su costado, en sus manos y en sus pies se ven las únicas huellas de la obra cruel efectuada por el pecado. En sus manos, y su costado heridos, de donde manó la corriente purpurina que reconcilió al hombre con Dios, allí está la gloria del Salvador, “allí mismo está el escondedero de su poder”… Y las marcas de su humillación son su mayor honor; a través de las edades eternas, las llagas del Calvario proclamarán su alabanza y declararán su poder. {DNC 374.3}

Jesucristo queda humano para siempre, un humano no puede ser omnipresente, esa fue la razón de la necesidad de mandar al Espíritu Santo; el Espíritu Santo es omnipresente. Jesucristo no, es un humano como usted y como yo, ¡alto precio que tuvo pagar Jesucristo por nuestra salvación! Cristo es un humano, pero ha sido Dios, sigue siendo Dios y será Dios por la eternidad.


Lección 8: Para el 20 de febrero de 2016

CAMARADAS DE ARMAS

Sábado 13 de febrero_____________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 5:6-8, 11; Marcos 3:14; Mateo 8:23-27; Marcos 4:35-41; 9:33-37; Mateo 20:20-28.

PARA MEMORIZAR: 
“Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? (Luc. 24:32).

DESDE LOS PRIMEROS DÍAS de su ministerio, Jesús no trabajaba solo. Eligió humanos para participar en la predicación, la enseñanza y la ministración. Y, aunque los cuatro evangelios enfocan principalmente su vida, su muerte y su resurrección, a menudo lo hacen en el contexto de sus discípulos, los que estaban más cerca de él.

Así, mientras el Gran Conflicto rugía alrededor de Jesús, también lo hacía entre sus discípulos, hasta el mismo amargo final, cuando Jesús exclamó: “Consumado es”. A Satanás le resultó imposible hacer que Jesús tropezara y cayera. Sin embargo, los seguidores de Cristo fueron presas mucho más fáciles. Las fallas de sus caracteres abrieron una puerta que el enemigo aprovechó rápidamente.

El orgullo, la duda, la testarudez, la autosuficiencia, la mezquindad: cualesquiera que fueran sus fallas, estas abrían el camino a Satanás. La mitad de sus problemas eran generados por sus preconceptos y por no escuchar lo que Jesús decía que ocurriría. Tenían muchas lecciones duras que aprender. También las tenemos nosotros.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los cristianos deben prepararse para lo que pronto ha de estallar sobre el mundo como sorpresa abrumadora, y deben hacerlo estudiando diligentemente la Palabra de Dios y esforzándose por conformar su vida con sus preceptos. Los tremendos y eternos resultados que están en juego exigen de nosotros algo más que una religión imaginaria, de palabras y formas, que mantenga a la verdad en el atrio exterior. Dios pide un reavivamiento y una reforma. Las palabras de la Biblia, y de la Biblia sola, deben oírse desde el púlpito. Pero la Biblia ha sido despojada de su poder, y el resultado se ve en la reducción del tono de la vida espiritual (Profetas y reyes, {PR}, p. 461).

Cuando permitimos que cosas de menor importancia absorban nuestra atención, olvidando a Cristo, alejándonos de él para aceptar otra compañía, ponemos nuestros pies en un camino que conduce lejos de Dios y del cielo. Cristo debe ser el objeto central de nuestros afectos, y entonces viviremos en él, y tendremos su Espíritu (Nuestra elevada vocación, {NEV} p. 63).

El Espíritu Santo fue prometido para estar con los que estaban luchando por la victoria, como demostración de una fortaleza total, capacitando al agente humano con poderes sobrenaturales, e instruyendo al ignorante en los misterios del reino de Dios. Que el Espíritu Santo sea el gran Ayudador, es una maravillosa promesa. ¿De cuánta ayuda habría sido para nosotros que el Hijo unigénito de Dios se hubiera humillado, soportado las tentaciones del engañoso adversario, y combatido contra él durante toda su vida sobre la tierra, y muerto, “el Justo por los injustos” para que la humanidad no pereciera, si el Espíritu no nos hubiera sido dado como un agente regenerador constante y activo para hacer eficaz en nuestras vidas lo que hizo el Redentor del mundo? (Mensajes selectos, {3MS} t. 3, pp. 154, 155).

“En el mundo tendréis aflicción “ (S. Juan 16:33), dice Cristo, pero en mi tendréis paz. Las pruebas a las cuales son sometidos los cristianos en la tristeza, la adversidad y el oprobio, son los medios designados por Dios para separar el tamo del trigo. Nuestro orgullo, egoísmo malas pasiones y amor de los placeres mundanales, deben ser todos vencidos; por lo tanto Dios nos manda aflicciones para probarnos, y mostrarnos que existen estos males en nuestro carácter. Debemos vencer por su fuerza y por su gracia, a fin de participar de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que esta en el mundo por la concupiscencia. “Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación —dice Pablo— nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria; no mirando nosotros a las cosas que se ven, sino a las que no ven son eternas” (2 Corintios 4:17, 18). Las aflicciones, las cruces, las tentaciones, la adversidad y nuestras variadas pruebas, son los medios que emplea Dios para refinarnos, santificarnos y hacernos dignos de su alfolí celestial (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1, p. 312).

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Domingo 14 de febrero // Lección 8__________________________

EL LLAMADO DE PEDRO

Cuando consideramos el increíble problema que estaba en juego en el Gran Conflicto, no sorprende que Jesús usara seres humanos para que lo ayudaran en el ministerio, especialmente unos que tenían tantas fallas como aquellos que eligió. Por supuesto, si consideramos la condición de la humanidad caída, cualquiera que él eligiera tendría defectos morales.

Caminando por la ribera del Mar de Galilea, seguido por una multitud, Jesús notó dos barcas de pescadores, cuyos dueños las estaban limpiando después de una noche improductiva. Estos pescadores ya había escuchado de Jesús, que había enseñado en su sinagoga, asombrando a todos con sus palabras (Luc. 4:31, 32). Jesús hasta expulsó un demonio de un hombre y todos estaban maravillados (vers. 33-36). Habían visto a Jesús en la casa de Pedro, sanando a la suegra de este (vers. 38, 39) y, más tarde, ese mismo día, sanando a muchos otros (vers. 40, 41).

No es raro que una multitud siguiera a Jesús por la ribera. Jesús entró en la barca de Pedro, la empujó un poco para alejarla de la orilla, de modo que la gente pudiera verlo, y luego les habló (Luc. 5:3). Cuando terminó, le dijo a Pedro que arrojara al mar la red que recién había limpiado. Seguramente, Pedro pensó que no lograría nada; pero, por respeto a Jesús, hizo lo que él le indicó.

Lee Lucas 5:6 al 8. ¿Qué nos enseña la reacción de Pedro acerca de él? ¿De qué forma nos ayuda a entender por qué, a pesar de las fallas obvias de Pedro, Jesús lo escogió?

Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Lucas 5

La reacción de Pedro es notable. Quizá podamos trazar un paralelismo con la experiencia de Jacob luchando con el ángel: la misma percepción de la Presencia divina y un abrumador sentido de indignidad (Gén. 32:24-30). Una cosa es clara. Pedro se dio cuenta de su pecaminosidad, porque sabía que el Señor estaba allí. Su confesión abierta de su culpabilidad presenta un agudo contraste, por ejemplo, con la reacción de algunos líderes religiosos que se referían a Jesús como a un pecador (ver Juan 9:24) en lugar de reconocer, aun cuando estaban en su presencia, la propia pecaminosidad.

Lucas 5:11 dice que ellos, “dejándolo todo”, lo siguieron; esto significa que, cuando sus redes estaban tan llenas que se rompían, los hombres dejaron todo para seguir a Jesús. ¿Qué mensaje hay allí para nosotros?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El día comenzaba muy temprano en el mar de Galilea, el sol comenzaba a nacer, y se podía ver la energía de la gente en la playa de la villa de Betsaida. Un grupo de pescadores estaban lavando las redes de pescar, mientras se preparaban para llevar la embarcación a la playa. Otro grupo de personas se habían reunido muy de mañana alrededor del Maestro, pero no eran  los pescadores, quienes eran los discípulos de Jesús; los discípulos habían preferido ir a trabajar, ignorando de esa manera al Maestro y a la multitud congregada con él. Muchas veces nos suele suceder lo mismo a nosotros en la iglesia,  fácilmente se nos encuentra lavando las redes, en vez de estar escuchando las enseñanzas del Maestro.

El mar de Galilea tiene la forma de una pera, su parte más ancha tiene 6. 75 millas (10.78 Km) y tiene 121 millas de largo (194Km) Este fue un lugar céntrico en el ministerio de Jesús. Alguien dijo: “El mar de Galilea contiene las aguas más sagradas del mundo” y el dicho de los rabinos es: “Dios creo siete mares en la tierra, pero Jesús eligió el mar de Galilea”

No hay duda, el mar de Galilea es un pequeño rincón del mundo cuando se compara con las vastas extensiones del mundo, pero en los días de Jesús, sus playas y sus corrientes acuáticas eran de mucho tráfico.  El mar de Galilea estaba situado al medio del valle Jordán, y era el camino ideal desde Babilonia hasta Damasco y Palestina. Cientos de pescadores se congregaban en ese lugar, constructores y reparadores de barcos también se encontraban  allí, y todos los viajeros que arribaban y partían diariamente del lugar, hacían de éste lugar, el lugar perfecto para la predicación de Jesús.

Allí residían las tribus de Zabulón y Neftalí, y más allá del valle del Jordán, estaba Galilea de los gentiles; soldados romanos, centuriones con sus esclavos,  príncipes, marineros, publicanos, recolectores de impuestos, ciudadanos de las ciudades vecinas de los gentiles se reunían allí;  a este preciso lugar vino Jesús a predicar el evangelio a los pobres, a los cansados, a los cargados, “a buscar y a salvar lo que se habían perdido.”

Simón y Andrés habían trabajado toda la noche. Eran pescadores veteranos y conocían el arte de la pesca. Sin embargo, en toda la noche no habían sacado nada. En su chasco, oyeron la orden: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar” La respuesta de Simón fue una de desesperanza: “Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra…”

¿Quién es este carpintero que da consejos a pescadores acerca de cómo pescar? Simón podría haberse alejado, pero tal vez la predicación previa de Jesús tuvo algún efecto. De aquí la respuesta: “Mas en tu palabra”.

Aquí aparece la primera lección de discipulado: obediencia a la palabra de Cristo. Andrés, Juan y Santiago también aprendieron que la infructuosa noche daba lugar a un asombroso amanecer, con una gran pesca. De inmediato, Pedro cayó sobre sus rodillas y exclamó: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. El reconocer la santidad de Dios y la pecaminosidad propia es otro paso esencial en el llamado al discipulado.

“MAS EN TU PALABRA”: Esta ha sido la frase secreta para todos los hijos de Dios desde la caída de éste mundo hasta nuestros días. Santos de todas las épocas han actuado en armonía con éstas palabras y han descubierto en ellas, la orden de marchar y el secreto del triunfo en éste mundo.

Un arca fue construida en tierra seca; y a pesar de las burlas, risas y desprecios para el viejo y cansado patriarca, Noé pudo levantar su rostro al cielo y decir: “por tu palabra” fue hecha ésta arca.

Abraham, abandonó su casa y su parentela, y se fue con Sara a una tierra extraña que no conocía, vivió en tierras habitadas por los cananeos, vivió errante y extranjero por el resto de sus días, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, y antes de proferir alguna queja contra el cielo, pudo levantar su tranquilo rostro hasta el Eterno y poder decir: “por tu palabra” he hecho ésto.

“Por tu palabra” fueron las palabras de Moisés cuando estaba ante el faraón, mientras levantaba la vara, ordenando las calamidades que sobrevinieron a Egipto.

Dios habló a Josué a través de su palabra, y Josué pudo derribar los muros de Jericó, solamente con sonido de trompetas.

“No temas; desde ahora serás pescador de hombres” (Luc. 5:10). La transición de ser un pescador a ser pescador de hombres es extraordinaria: requiere una entrega propia absoluta al Maestro, el reconocimiento de la incapacidad y la pecaminosidad propias, el extenderse a Cristo con fe pidiendo la fuerza para andar por el sendero desconocido del discipulado y una continua dependencia de Cristo solamente. La vida de un pescador es incierta y peligrosa, con las olas inclementes, inseguro de un ingreso continuado. La vida de un pescador de hombres no es muy diferente, pero el Señor promete: “No temas”. El discipulado no es un camino fácil; tiene sus altibajos, sus gozos y sus desafíos, pero un discípulo no camina solo. Aquel que dijo “No temas” está al lado del discípulo fiel.

La naturaleza del mar es la inestabilidad, siempre está en movimiento continuo, siempre está fluyendo y empujando aguas, aguas que muchas veces sus playas no pueden contener, otras veces la mar se retira, dejando al descubierto grandes proporciones de playa. La mar es mayormente gobernada por la luna,  quien afecta la mar de acuerdo a su acercamiento ó alejamiento de la tierra. Así como es la mar, así es nuestro mundo;  las coronas y cetros son pasadas de mano en mano, gobiernos van y gobiernos vienen, hermosas ciudades amuralladas que han tomado siglos en construirse, son reducidas a escombros de un día a otro,  pueblos enteros vienen a ser asolados por culpa de las guerras.

La mar es tumultuosa por las grandes tormentas que allí se forman, lo mismo sucede a nuestro mundo.

También en la mar existe la opresión, los peces pequeños son devorados por los más grandes, lo mismo nuestro mundo, el rico devora y consume al pobre, el hombre en general pasa siempre mordiendo al resto de los hombres.

La iglesia es el barco en el mundo, la iglesia es afectada por la inestabilidad del mar, aún el más hábil marinero tiene dificultad para conducir una embarcación en el enfurecidos mar, los problemas y las aflicciones de los miembros de la iglesia, tienen que ver muchas veces con el comportamiento del mar.

Los peces, son los hombres que tienen que ser pescados para el reino de Dios. Es un trabajo arduo pescar, ya que cuando se hace, el pez trata de escaparse resistiéndose a quedarse en la red, muchas veces después de largo trabajo el pez logra escapar y regresar a las aguas libres, donde naturalmente encuentra placer y libertinaje en su manera de vivir pecaminosa-mente.

El pescador es aquel que lleva el evangelio y la red es el mismo evangelio.

Hay algunos teólogos que opinan que la “pesca milagrosa” no fue un milagro; ellos sostienen que fue resultado del conocimiento divino en Jesús, y Jesús lo que hizo fue solo decir donde se encontraba el banco de peces, para que la pesca se realizara.

Ya sea que Jesús creo los peces en el mismo momento, ó haya llenado las redes de peces en un segundo, ó haya empujado los peces dentro de la red, ó solamente dio la información donde los peces estaban, no deja de ser un milagro. Una noche entera infructuosa de trabajo de los experimentados pescadores, en contra de unos segundos de obediencia al Creador del mundo, muestra que cuando el esfuerzo humano se une al conocimiento y la bendición divina, grandes acontecimientos suelen suceder en nuestras vidas. “POR TU PALABRA”, ha sido y será siendo clave para las victorias de los cristianos en éste mundo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando el poder divino de Cristo se reveló en la pesca milagrosa, Pedro se echó a los pies del Salvador, exclamando: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”; así también en la muchedumbre congregada en el monte había individuos acerca de cada uno de los cuales se podía decir que, en presencia de la pureza de Cristo, se sentía “desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Anhelaban “la gracia de Dios, la cual trae salvación”. Las primeras palabras de Cristo despertaron esperanzas en estas almas, y ellas percibieron la bendición de Dios en su propia vida.

A los que habían razonado: “Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad”, Jesús presentó la copa de bendición, mas rehusaron con desprecio el don que se les ofrecía tan generosamente. El que se cree sano, el que se considera razonablemente bueno y está satisfecho de su condición, no procura participar de la gracia y justicia de Cristo. El orgullo no siente necesidad y cierra la puerta del corazón para no recibir a Cristo ni las bendiciones infinitas que él vino a dar. Jesús no encuentra albergue en el corazón de tal persona. Los que en su propia opinión son ricos y honrados, no piden con fe la bendición de Dios ni la reciben. Se creen saciados, y por eso se retiran vacíos. Los que comprenden bien que les es imposible salvarse y que por sí mismos no pueden hacer ningún acto justo son los que aprecian la ayuda que les ofrece Cristo. Estos son los pobres en espíritu, a quienes él llama bienaventurados (El discurso maestro de Jesucristo, {DM}, p. 12).

El que dijo a los pescadores de Galilea: “Echad vuestras redes para pescar,” y que, al obedecer ellos, las llenó hasta que se rompían, desea que su pueblo vea en ello una prueba de lo que él quiere hacer por ellos hoy. Aún vive y reina el Dios que dió a los hijos de Israel en el desierto el maná del cielo. El guiará a su pueblo, y le dará destreza y entendimiento para la obra que está llamado a realizar. Dará sabiduría a los que luchan por cumplir consciente e inteligentemente con su deber. El Dueño del mundo es rico en recursos, y bendecirá a todo aquel que procure beneficiar a los demás.

Necesitamos mirar al cielo con fe. No deberíamos desalentarnos por aparentes fracasos y dilaciones. Debemos trabajar animosos, llenos de esperanza, agradecidos, con la certidumbre de que la tierra encierra en su seno ricos tesoros para que los almacene el obrero fiel, reservas más preciosas que el oro o la plata. Los montes y collados se alteran; la tierra envejece como un vestido; pero nunca faltará la bendición de Dios, que adereza para su pueblo mesa en el desierto (El ministerio de curación, {MC} p. 152).

Nuestra primera lección debe ser aprender la voluntad de Dios, aun cuando vivamos circunstancias difíciles, y luego al conocer su voluntad, obedecerla sin preguntar. Una obediencia tal siempre será recompensada.

¿Cuál fue el resultado de la obediencia de Simón? “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompió. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían” (S. Lucas 5: 6, 7) (Alza tus ojos, {ATO} p. 286).

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Lección 8 // Lunes 15 de febrero____________________________

“CON ÉL”

Cuando Jesús llamó a los primeros discípulos a orillas del mar de Galilea, ya habían presenciado su poder sobre el mal. Lo habían visto desafiar demonios (Luc. 4:34-36), sanar enfermos (vers. 38-41), gobernar la naturaleza (Luc. 5:4-6), revelar el pecado y, luego, asegurarle a Pedro que no había por qué temer (vers. 10).

Algún tiempo más tarde, después de orar toda la noche (Luc. 6:12), Jesús reunió a sus seguidores (discípulos) y, de un grupo mayor, eligió doce y los llamó apóstoles (Luc. 6:13; la palabra griega apóstolos significa “enviados”). Antes de que Jesús los enviara, pasó algún tiempo dándoles instrucciones (Luc. 9:1-5), que fueron similares a los detalles que le dio a un grupo mayor, de setenta, algún tiempo más tarde (Luc. 10:1-16).

Lee Marcos 3:14. ¿Qué quería hacer Jesús antes de enviarlos? ¿Qué mensaje importante hay aquí para todos nosotros?

14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, Marcos 3

¿Cuántas veces los discípulos modernos están ansiosos por correr a trabajar por Jesús en vez de pasar tiempo con él? La realidad sencilla es que, cuando salimos para cumplir la comisión evangélica, corriendo de aquí para allá con nuestra propia lista de cómo hacer las cosas, pasamos de largo al Salvador del mundo y tratamos de reemplazarlo con nosotros mismos. Es demasiado fácil tener un “complejo de Mesías,” pensando que nos corresponde salvar al mundo, olvidando que solo Jesús es el Salvador.

No sería descabellado decir que mucho de la historia del cristianismo está manchado por aquellos que profesaron el nombre de Jesús sin conocerlo, sin haber pasado tiempo con él, sin haber sido transformados por él. Lo último que necesita nuestro mundo o nuestra iglesia son personas que corran en el nombre de Cristo sin haber estado “con él”. Una de las estrategias mayores de Satanás en el Gran Conflicto ha sido su capacidad de apropiarse de aquellos que reclaman el nombre de Cristo, y usarlos para deshonrar ese nombre. Por ello, antes de enviarlos, Jesús quería que estos hombres estuvieran con él, sin duda para que aprendieran de él.

¿Qué significa para nosotros, ahora, sin tener la presencia física de Jesús, estar “con él”? ¿Cuáles son algunas maneras prácticas en las que hoy podemos pasar tiempo real con él?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Entre las multitudes que lo seguían, había muchos discípulos que lo hacían como los estudiantes siguen a un maestro. Pero, Cristo debía hacer más que enseñar: debía edificar una comunidad de redimidos, una iglesia para llevar su mensaje salvador a toda la Tierra. Para eso, necesitaba más que discípulos. “Escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” Luc. 6:13 “Apóstol” significa alguien enviado con un mensaje especial para un propósito especial. Lucas usa la palabra seis veces en su Evangelio, y más de 25 en Hechos, mientras que Mateo y Marcos la usan una sola vez cada uno.

Los Doce fueron elegidos no por su educación, recursos económicos, situación social, eminencia moral o algo que los distinguiera para ser elegidos. Eran hombres comunes: pescadores, recolectores de impuestos, un zelote, uno que dudaba y uno que resultó ser un traidor. Fueron llamados para ser embajadores del Rey y de su Reino.

Muchas veces por la naturaleza de nuestros trabajos, por la constitución mental que tenemos ó por nuestros hábitos, olvidamos mantener la comunión con Dios a través de la meditación, devoción y oración. Jesucristo después de haber trabajado todo el día incansablemente y aún sabiendo que al amanecer del nuevo día, comenzaría nuevamente con sus ardua tareas, dedicaba la noche entera para la oración y comunión con el Padre. Estas noches de oración, siempre las hacia Jesús, antes de tomar alguna decisión importante en su vida.

No podemos confundir el tener una oración larga con la verdadera comunión con Dios. Hay muchas personas que oran largamente, creyendo que esa es la manera correcta de comunicarse con Dios.

Estos son uno de los problemas que pueden afectar a aquellos que hacen oraciones largas:

a- Tienen mentes sueltas, y no se pueden concentrar; éstas personas confunden sus pensamientos con demasiadas palabras y pasan haciendo vanas y vacías repeticiones de la misma idea, vez tras vez, alargando de esa manera sus oraciones.

b- Otros creen que entre más piden más recibirán, haciendo esto, lo único que están logrando es ponerle precio a la oración, presentando una oración como pago por lo que están pidiendo. Cuando sus oraciones no son contestadas, se frustran, se enojan con Dios, y muchos de ellos se han marchado de la iglesia, disgustados con la iglesia y con un Dios que no escuchó sus largas oraciones y pedidos. “Ore la noche entera y Dios no me contestó” suelen decir.

c- Y los terceros, son los supersticiosos; estos creen que Dios se enojará si ellos no extienden sus oraciones hasta determinado límite. Casi siempre están tratando de extender sus oraciones hasta un grado que son inconsistentes con las demás actividades de la vida diaria ó inconsistentes con su propia salud.

Las mejores oraciones que los humanos podemos tener, son aquellas oraciones cuando simplemente nos depositamos en el amor de Dios. Oremos de acuerdo a la condición de nuestro corazón.

No dejemos que la oración gobierne los pensamientos, sino que nuestros pensamientos determinen y regulen la oración.

Oremos de la manera que el Espíritu Santo nos guíe y nos indique como y cuando hacerlo, una oración sincera, expresada con el corazón, siempre tiene respuesta divina.

Después de la larga comunión nocturna que Jesús tuvo con su Padre, mostraba la palidez del desvelo, pero también demostraba en su rostro la serenidad de la oración. Uno por uno llamó a sus discípulos por nombres, cada uno de ellos le acompañaba el santo privilegio del llamado, como también el gran riesgo de su comisión. Tres grupos de hermanos fueron llamados, Pedro y Andrés, los dos hijos del trueno, y dos hermano de Jesús, además Felipe de Betsaida y su amigo Natanael, el publicano de Capernaúm, Simón llamado el Zelote, Tomas y Judas. Doce trabajadores de Galilea, con habilidades normales, atraídos por la superioridad de Jesús, pero sin comprender quien era realmente Jesús, ni su misión; ignorantes, rudos, apasionados en extremos; sobre estos doce se depositaría la responsabilidad de la nueva iglesia naciente, ellos serían los encargados de trabajar la fe de los nuevos creyentes y el destino de los que serían salvos.

¿Cual es la diferencia entre un discípulo y un apóstol?

DISCÍPULO: En Hebreo es TALMID; en griego es MATHES: Persona que, como alumno, sigue las enseñanzas de otro, especialmente la de un maestro. Palabra  MATH’ES viene del verbo MATHAN, que significa “aprender”; de allí que se le denomina “aprendiz” a un discípulo.

APÓSTOL

Del Griego APOSTOLO que significa, “enviar”, “despachar”; Literalmente, “uno enviado”, “un mensajero”, “un embajador”.

En pocas palabras el discípulo es LLAMADO a aprender la teoría y a recibir  entrenamiento, después de este proceso es ENVIADO a ejercer su conocimiento, y su título es Apóstol.

La pregunta del día:

¿En nuestro tiempo actual; después que una persona ha conseguido tanto la teoría como la práctica  espiritual y es mandado a la predicación del evangelio; se ha convertido ésta persona en un Apóstol?

La Respuesta es un rotundo NO: La palabra “Apóstol” significa: “Enviado”; por lo tanto, tiene la autoridad plena del que lo envió. Un ejemplo claro de esto es un embajador, está representando al presidente del país que lo envió y tiene toda la autoridad para hablar y tomar decisiones  en nombre del presidente y de la nación a quien pertenece.

Cristo envió personalmente a sus discípulos, y los discípulos tenían la autoridad plena de él mismo, transmitida a ellos en forma directa y personal.

Hay otra cosa que hay que tomar en cuenta; la palabra “Apóstol” es válida solo para una generación. Cristo pudo hacer a Pedro su apóstol, pero Pedro no pudo nombrar a otra persona como “apóstol de Jesucristo”. Los Discípulos que formó Pedro, fueron discípulos de Pedro, él los formó tanto teóricamente como en la práctica. Los discípulos que formo Jesús son de Jesús, y a ellos son los únicos que Jesús les llamó apóstoles.

Por lo tanto el título “Apóstol de Jesucristo” no puede ir mas allá, si no solamente a los doce que el escogió. La excepción es Matías, y Pablo que él se auto-denomina “apóstol de Jesucristo, el menor de ellos” Usted y yo somos discípulos con la misión de hacer mas discípulos.

Vale la pena notar, que los discípulos después de haber sido investido con el título de apóstoles, siempre siguieron siendo discípulos; siguieron aprendiendo de Jesús hasta el último momento que él estuvo en la tierra.

Hay muchas religiones modernas que a sus ministros, ancianos ó predicadores les llaman “apóstoles”, ésta es una definición comprendida incorrectamente y aplicada incorrecatmente.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Mientras educaba a sus discípulos, Jesús solía apartarse de la confusión de la ciudad a la tranquilidad de los campos y las colinas, porque estaba más en armonía con las lecciones de abnegación que deseaba enseñarles. Y durante su ministerio se deleitaba en congregar a la gente en derredor suyo bajo los cielos azules, en algún collado hermoso, o en la playa a la ribera del lago. Allí, rodeado por las obras de su propia creación, podía dirigir los pensamientos de sus oyentes de lo artificial a lo natural. En el crecimiento y desarrollo de la naturaleza se revelaban los principios de su reino. Al levantar los hombres los ojos a las colinas de Dios, y contemplar las obras maravillosas de sus manos, podían aprender lecciones preciosas de la verdad divina. La enseñanza de Cristo les era repetida en las cosas de la naturaleza. Así sucede con todos los que salen a los campos con Cristo en su corazón. Se sentirán rodeados por la influencia celestial. Las cosas de la naturaleza repiten las parábolas de nuestro Señor y sus consejos. Por la comunión con Dios en la naturaleza, la mente se eleva y el corazón halla descanso (El Deseado de todas las gentes, {DTG} pp. 257, 258).

En la educación de sus discípulos, el Salvador siguió el sistema de educación establecido al principio. Los primeros doce escogidos, junto con unos pocos que, para atender sus necesidades, estaban de vez en cuando en relación con ellos, formaban la familia de Jesús. Estaban con él en la casa, junto a la mesa, en la intimidad, en el campo. Lo acompañaban en sus viajes, compartían sus pruebas y tareas y, hasta donde podían, participaban de su trabajo.

A veces les enseñaba cuando estaban sentados en la ladera de la montaña; a veces, junto al mar, o desde la barca de un pescador; otras, cuando iban por el camino. Cada vez que hablaba a la multitud los discípulos formaban el círculo más cercano a él. Se agolpaban alrededor de él para no perder nada de su instrucción. Eran oidores atentos, anhelosos de comprender las verdades que debían enseñar en todos los países y todos los tiempos (La educación, {ED} pp. 84, 85).

Dios toma a los hombres tales como son, con los elementos humanos de su carácter, y los prepara para su servicio, si quieren ser disciplinados y aprender de él. No son elegidos porque sean perfectos, sino a pesar de sus imperfecciones, para que mediante el conocimiento y la práctica de la verdad, y por la gracia de Cristo, puedan ser transformados a su imagen (El Deseado de todas las gentes, {DTG} p. 261).

Jesús quiere enseñar a sus hijos a aprovechar toda oportunidad de obtener el conocimiento que los hará sabios para la salvación. La causa de Cristo necesita personas que trabajen con cuidado y energía. Hay un amplio campo para las Martas con su celo por la obra religiosa activa. Pero deben sentarse primero con María a los pies de Jesús. Sean la diligencia, la presteza y la energía santificadas por la gracia de Cristo; y entonces la vida será un irresistible poder para el bien (El Deseado de todas las gentes, {DTG} p. 483).

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Martes 16 de febrero // Lección 8____________________________

EL DOMINIO DE JESÚS SOBRE LA NATURALEZA

Lee Mateo 8:23 al 27, Marcos 4:35 al 41 y Lucas 8:22 al 25. ¿Cuál es la realidad del Gran Conflicto que se revela en estos textos?

Mateo 8: 23-27

23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !!Señor, sálvanos, que perecemos! 26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Marcos 4: 35-41

35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. 36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. 37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. 38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? 39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. 40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? 41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

Lucas 8: 22-25

22 Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. 23 Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. 24 Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: !!Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. 25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

Aunque no entendemos plenamente en qué grado Satanás impacta el mundo natural, la Escritura revela que su influencia está allí, tal como se ve en la historia de Job (ver Job 1:18, 19). Elena de White también nos dice que “Satanás está ahora procurando por medio de desastres en tierra y mar sellar la suerte de tantos como sea posible” (ELC 348). Esta es otra indicación de su poder en esta área. Es en medio de los interminables desastres naturales que golpean al mundo que se puede ver la realidad del Gran Conflicto que se juega aquí en la Tierra.

En esta historia, al llegar el anochecer de un largo día de enseñanza, Jesús sugirió a los apóstoles ir a un lugar menos habitado en la orilla opuesta. En medio del viaje, una repentina tormenta de viento los atacó y las olas entraban en la embarcación (Mar. 4:37). Jesús estaba tan agotado que dormía tranquilamente en la popa, ajeno a la situación. Los discípulos estaban tan ocupados luchando contra la tormenta que pasó un tiempo antes de que se dieran cuenta de que Jesús dormía.

Jesús no dijo nada cuando clamaron a él. Él no dio un sermón para explicar la situación en la que estaban, ni sugirió formas en que los discípulos podían actuar para salir victoriosos de la situación. Simplemente se puso de pie, levantó su mano, y dijo al viento y a las olas que se calmaran, como si fueran solo niños inquietos.

Ante esto, los discípulos quedaron abrumados de admiración. Ellos “temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?” (Mar. 4:41).

En esta historia tenemos muchas lecciones; vemos el poder de Jesús y, unida a eso, nuestra necesidad de confiar en él, no importa lo que suceda.

Aunque podemos ver la realidad del poder del Señor aun sobre la naturaleza, hay un lugar donde él no nos forzará con su poder, y es nuestra propia voluntad. ¿Qué nos dice esto acerca de cuán cuidadosos tenemos que ser con el don de la libertad de elección? ¿De qué forma la realidad del Gran Conflicto nos debe llevar a ser aún más cuidadosos en el uso de ese don?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

Veamos a Jesús por un momento, profundamente dormido en la embarcación, que cansado luce, sus manos están extendidas completamente relajadas y su rostro tiene una paz profunda. ¿Porqué está tan cansado Jesús? Pasó un día completo predicando, después de haber predicado se retiró a la montaña a orar toda la noche, al día siguiente antes de tomar el desayuno una gran multitud ya estaba congregada para escucharlo predicar, ese mismo día también escogió y ordenó a los doce discípulos, y después de la elección de los doce apóstoles siguió predicando y fue allí donde dio el famoso “sermón del monte”. Esa fue una de la razones de su profundo sueño en esa embarcación. “Está fuera de sí” decían de él, cuando escuchaban de su inmenso trabajo y de su poco descanso aquí en la tierra. Su madre estaba preocupada cuando escuchaba que no tomaba descanso, que no se alimentaba como debía y también se preocupaba cuando escuchaba que su hijo pasaba noches enteras en oración, en las montañas.

Esa noche en la embarcación no tomó mucho tiempo para que él quedara profundamente dormido.

Un hombre rico se acercó al predicador y le dijo: -por las noches no puedo dormir, he probado varios remedio, algunos de ellos peores que el mismo problema, y aún así no consigo dormir-. El predicador se le quedo viendo y le pregunto: ¿Ya probaste el remedio de Jesús?:  “-Levántate de mañana y comienza a hacer el bien, visita al que está enfermo, ora con el que está en problemas, ve y visita al que está desamparado, ora con él, háblale de Cristo y cuando te marches, déjale algunas monedas para su alimentación, ve a buscar al que está en la cárcel y háblale de la esperanza y del amor de Dios. En la noche cuando llegues a casa, dormirás el sueño de los justos-” Solo hay dos personas en ésta tierra que han podido dormir el sueño de los justos, Adán antes de su caída y Jesucristo.

En medio de la fiera tormenta Jesús dormía, en medio de la conmoción, del ruido y del movimiento turbulento de las aguas, Jesús dormía profundamente. ¿Porqué otra razón Jesús dormía? Quizá por que no tenía nada que hacer. El barco estaba en manos de expertos marineros, el oficio de Jesús era carpintero, ¿Que pudiera hacer una carpintero, en un tormenta en medio del mar? No pudiera ayudar de mucho, por lo tanto pudo haber decidido mejor dormir.

De la misma manera que la tormenta arreciaba y las olas subían más y más, así mismo la impaciencia y la aflicción subía en los discípulos, llegó el momento en  que los discípulos se vieron en la necesidad de despertar a Jesús. Cada vez que estamos en problemas, el humano instintivamente busca a Dios. No hay cosa que entristezca más a Jesús que cuando lo dejamos fuera de esos negocios de la vida que nosotros creemos que podemos manejar.

¡Maestro, Maestro, que perecemos! Esta es una de las oraciones más cortas de la Biblia, una oración dicha a gritos, una oración dicha con aflicción y ni siquiera de rodillas, pero una oración tan efectiva que fue contestada inmediatamente. El viento y el mar fueron calmados por Jesús, en ese milagro ellos pudieron escuchar la voz de Dios, la voz del Creador, la voz del dueño de la naturaleza; aquí vemos un milagro, que la mente humana queda corta para comprender.

Posiblemente cuando los discípulos llegaron a tierra firme, estaban impactados por el milagro del que habían sido testigos, posiblemente en su mente tenían la idea de hacer capitán de esa nave, al Carpintero de Nazaret. Su experiencia humana como marinero y pescadores les había quedado corta, se habían dado cuenta que no les servía de mucho, todo su conocimiento quedaba corto e impotente ante la supremacía divina de Cristo.

Las palabras de Jesús tenían autoridad sobre la vida, sobre las enfermedades, sobre el bien, sobre el mal, sobre la naturaleza y sobre la muerte. Quizá nos preguntemos como era posible que Jesús pudiera dormir en una noche como esa, en una noche donde el ruido de la tempestad era la que gobernaba la paz y el silencio de la noche, donde el grito del hombre socorriéndose el uno al otro, apenas se podía escuchar por la tormenta, ¿Cómo era posible que en medio de esa conmoción Jesús durmiera profundamente? Pero hay otra pregunta más grande que esa; ¿Cómo fue posible que no escuchara toda la conmoción de la naturaleza y los gritos de los discípulos, pero si pudo escuchar una oración agonizante? Los padre pueden dormir en medio de la tormenta, en medio del ruido y de la conmoción; pero las madres son diferentes, aquellas madres que están cargando a sus pequeños son despertadas con el más pequeño ruido y movimiento que hace su bebé. Ese amor de Jesús para sus discípulos era parecido al amor de madre, el más pequeño susurro y llanto de sus pequeños lo podía despertar instantáneamente.

Hagamos de Jesús nuestro Capitán, él es exactamente el mismo de antes, nuestro más pequeño llanto, sufrimiento, dolor, pedido ó susurro será escuchado por él, Jesús está despierto y está escuchando, el traerá quietud a nuestra vida y calma a nuestras almas, por que él es un Dios de amor y de autoridad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Absortos en sus esfuerzos para salvarse, se habían olvidado de que Jesús estaba a bordo. Ahora, reconociendo que eran vanas sus labores y viendo tan sólo la muerte delante de sí, se acordaron de Aquel a cuya orden habían emprendido la travesía del mar. En Jesús se hallaba su única esperanza. En su desamparo y desesperación clamaron: “¡Maestro, Maestro!” Pero las densas tinieblas le ocultaban de su vista. Sus voces eran ahogadas por el rugido de la tempestad y no recibían respuesta. La duda y el temor los asaltaban. ¿Les habría abandonado Jesús? ¿Sería ahora impotente para ayudar a sus discípulos Aquel que había vencido la enfermedad, los demonios y aun la muerte? ¿No se acordaba de ellos en su angustia?…

Nunca dió un alma expresión a este clamor sin que fuese oído. Mientras los discípulos asían sus remos para hacer un postrer esfuerzo, Jesús se levantó. De pie en medio de los discípulos, mientras la tempestad rugía, las olas se rompían sobre ellos y el relámpago iluminaba su rostro, levantó la mano, tan a menudo empleada en hechos de misericordia, y dijo al mar airado: “Calla, enmudece.”

La tempestad cesó. Las olas reposaron. Disipáronse las nubes y las estrellas volvieron a resplandecer. El barco descansaba sobre un mar sereno. Entonces, volviéndose a sus discípulos, Jesús les preguntó con tristeza: “¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?” (El Deseado de todas las gentes, {DTG} pp. 301, 302).

Gracias a Dios porque no se nos ha dejado solos. Esta es nuestra seguridad. Satanás nunca podrá causar daño eterno al que Cristo haya preparado para la tentación mediante su intercesión, porque en Cristo hay gracia para cada alma, y se ha provisto en él un camino de escape, de manera que nadie necesita caer bajo el poder del enemigo.

Satanás está preparando poderosas y variadas tentaciones para asaltar al pueblo de Dios. Se lo representa como a un león rugiente que busca a alguna alma desprevenida que atrapar con sus sutilezas y para destruirla finalmente. Sin Cristo no podemos dar un solo paso con seguridad. Pero cuánto consuelo podemos encontrar en estas palabras: “He orado por ti, que tu fe no falte”. Satanás no zarandea la paja; quiere tener el trigo en sus manos. Cobremos ánimo y oremos en todo momento (A fin de conocerle, {AFC} p. 288).

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Lección 8 // Miércoles 17 de febrero__________________________

¿QUIÉN ES EL MAYOR?

Lee Marcos 9:33 al 37. ¿Qué lección enseñó Jesús a los discípulos aquí, y cuál es el mensaje para cualquiera que pretende seguir a Jesús? Ver también Mat. 18:3-5.

Marcos 9: 33-37

33 Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. 35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. 36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

Mateo 18: 3-5

y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.

Este debate entre los discípulos sin duda estaba relacionado con sus conceptos acerca del futuro. Pensaban que Jesús liberaría a Israel de los romanos, restauraría el reino de David y gobernaría como su nuevo rey, con toda la gloria que la Nación experimentó bajo el rey Salomón. Cuando esto ocurriera, sin duda suponían que ellos, como parte del círculo íntimo de Cristo, tendrían lugares destacados y funciones importantes que desempeñar en el reino recientemente restaurado. Sin embargo, esto no era suficiente: querían saber quién de entre ellos sería el “mayor” en el Reino de los cielos. Esto parece, definitivamente, una insinuación de Lucifer. (Ver Isa. 14:14.)

Lee Mateo 20:20 al 28. ¿De qué modo respondió Jesús a esta última pregunta? ¿Cuál era su punto principal?

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. 24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20

Tal vez lo que más chasquea en este incidente patético es su contexto. Estaban en camino a Jerusalén donde Jesús pronto sería crucificado. Él acababa de explicarles que sería traicionado, burlado, azotado, condenado a muerte y crucificado, y que se levantaría al tercer día (Mat. 20:18, 19). Tan pronto como terminó de decir todo esto, la pregunta de quién sería el mayor volvió a surgir. Ellos no oyeron lo que Jesús había dicho. Era obvio que no estaban escuchando. Interesados en sus propias ambiciones mezquinas, perdieron de vista los grandes problemas en juego, concentrándose en falsos conceptos de un reino terrenal que nunca vendría, y perdiendo lo que Jesús les decía acerca del Reino eterno que les estaba ofreciendo por medio de su propia muerte venidera.

Es fácil pensar cuán cortos de vista y mezquinos eran los discípulos. Mírate a ti mismo, y pregúntate: “¿Qué cortedad de visión y mezquindad necesito purgar de mi propia alma?”

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El mas distinguido colegio que haya podido existir en toda la historia de la tierra, es el colegio de los apóstoles. Fueron solo doce estudiantes; su aula fue el mundo entero; los requisitos y características de éste grupo fue ser iletrados y ser pobres; su Maestro fue el Hijo de Dios; su salario fue el sufrimiento, la pobreza y la persecución; su graduación fue el martirio.

33 Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? 34 Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor. 35 Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos. 36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

En éste texto, encontramos en grave problema al colegio apostólico de Jesucristo, acaban de aplazar uno de los exámenes mas importantes del cristianismos; acaban de sacar cero en HUMILDAD. El Maestro los reunió, les hizo el examen; solo constaba de una pregunta: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Fue una sola pregunta, que hasta el día de hoy se quedó sin contestar.

El grupo tenía una diferencia de opiniones, ya que cada uno de ellos se catalogaba como la persona mas capaz, para ser el mas grande en el reino de Dios. Cada uno de ellos tenía un punto valedero: Andrés fue el primero en ser encontrado por Jesús; Pedro era un hombre de carácter y además tenia naturaleza de líder, Juan era el discípulo a quien Jesús amaba, Judas era el tesorero, Santiago era hermano de Jesús; y así la lista continuaba, cada quien presentando su razón, para ser el mas grande en el reino de Cristo.

La ambición es un pecado; no es compatible con Dios en nuestro estado de criaturas, tampoco es compatible con Dios en nuestro estado de pecador.

La ambición es un pecado, por que Cristo siempre la reprendió, es un pecado por que la ambición no le pertenece al carácter de Jesucristo, y es un pecado por que cuando se pone en acción, siempre da resultados negativos al humano. Nunca confundamos la ambición con el deseo de la excelencia, que existe en el ser humano.

La grandeza a los ojos del mundo, le pertenece a los conquistadores, a los reyes, a los ricos, a los filósofos, poetas etc. Se dice que hay tres clases de grandeza en los hombres: Los que nacieron grandes; los que se les confían grandezas, y los que consiguen grandezas. Los apóstoles deseaban ser grandes, pero a la medida del mundo, cada uno de ellos deseaba estar arriba de su compañero.

 

El gran Maestro trató el error de los apóstoles con mucha solemnidad, quería examinar el problema, y hacer juicio sobre ellos. Jesús se sentó en medio como un Maestro o un Superior, y los llamó a los doce. No todos eran culpables del crimen en el mismo grado, pero a pesar de eso, todos ellos estaban posesionados por el pensamiento de quien podía ser el mas grande.

Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos… y de ésta manera van a lograr su objetivo, les dijo Jesús

Hay que notar que Cristo presenta dos requisitos para poder ser el mas grande en el reino de los cielos: el primero requisito es que la persona tiene que ser el postrero o el último, y el segundo requisito es que la persona tiene que ser servidor.

La frase “será el postrero de todos” no es la misma que “será el servidor de todos”

La frase “será el postrero de todos” significa humildad; y la frase “será el servidor de todos” significa servicio.

Una humildad sin servicio, es haraganería y un servicio sin humildad, es hipocresía. El grande a los ojos de Dios es aquel que es humilde y le gusta servir, o aquel que sirve, con un espíritu humilde.

36 Y tomó a un niño, y lo puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dijo: 37 El que reciba en mi nombre a un niño como este, me recibe a mí; y el que a mí me recibe, no me recibe a mí sino al que me envió.

Primero comencemos aclarando que hay personas que toman éste texto para decir que los niños son criaturas sin pecados, eso no es así, Jesucristo no está diciendo eso en éste texto. Aquí Jesucristo está presentando que para ser el mas grande tenemos que tener la disposición que tiene un niño:

  1. Un niño es considerado para con los demás: no hay cosa mas difícil que enseñarle a un niño a mantener una determinada clase social, ellos no reconocen de clases, ni de rangos, ni de riquezas, ni de posiciones, para ellos todas las personas son iguales.
  2. Un niño es obediente a la autoridad correcta. Su sumisión es inmediata y aceptan la voluntad de sus padres como una ley, La fidelidad de los niños es espontanea y no reconocen ninguna virtud en ser fieles. Siempre hacen las cosas como se les instruyen hacerlas. En una clase de niños, la maestra preguntó: ¿Cómo se hace la voluntad de Dios en el cielo? Y una niña contestó: “La voluntad de Dios se hace en el cielo, sin nadie estar haciendo preguntas”
  3. Un niño es feliz y tranquilo en su circulo hogareño. Solo hay una madre en el mundo, y donde está esa madre, allí está el hogar. Moleste al niño, asústelo, maltrátelo, desprécielo y su primer pedido será: “deseo volver a casa”
  4. Los niños tiene mucha confianza: Si les hacemos un favor, si les ayudamos, o si los comprendemos: constantemente estarán regresando a nosotros convencidos que en nosotros encuentran un amigo verdadero.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los mismos discípulos, aunque exteriormente lo habían abandonado todo por amor a Jesús, no habían cesado en su corazón de desear grandes cosas para sí. Este espíritu era lo que motivaba la disputa acerca de quién sería el mayor. Era lo que se interponía entre ellos y Cristo, haciéndolos tan apáticos hacia su misión de sacrificio propio, tan lentos para comprender el misterio de la redención. Así como la levadura, si se la deja completar su obra, ocasionará corrupción y descomposición, el espíritu egoísta, si se lo alberga, produce la contaminación y la ruina del alma.

¡Cuán difundido está, hoy como antaño, este pecado sutil y engañoso entre los seguidores de nuestro Señor! ¡Cuán a menudo nuestro servicio por Cristo y nuestra comunión entre unos y otros quedan manchados por el secreto deseo de ensalzar al yo! ¡Cuán presto a manifestarse está el pensamiento de adulación propia y el anhelo de la aprobación humana! Es el amor al yo, el deseo de un camino más fácil que el señalado por Dios, lo que induce a substituir los preceptos divinos por las teorías y tradiciones humanas. A sus propios discípulos se dirigen las palabras amonestadoras de Cristo: “Mirad, y guardaos de la levadura de los fariseos.”

La religión de Cristo es la sinceridad misma. El celo por la gloria de Dios es el motivo implantado por el Espíritu Santo; y únicamente la obra eficaz del Espíritu puede implantar este motivo. Únicamente el poder de Dios puede desterrar el egoísmo y la hipocresía. Este cambio es la señal de su obra. Cuando la fe que aceptamos destruye el egoísmo y la simulación, cuando nos induce a buscar la gloria de Dios y no la nuestra, podemos saber que es del debido carácter (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 376, 377).

Cristo estaba estableciendo un reino sobre principios diferentes. El llamaba a los hombres, no a asumir autoridad, sino a servir, a sobrellevar los fuertes las flaquezas de los débiles. El poder, la posición, el talento y la educación, colocaban a su poseedor bajo una obligación mayor de servir a sus semejantes. Aun al menor de los discípulos de Cristo se dice: “Porque todas las cosas son por vuestra causa.”

“El hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” Entre los discípulos, Cristo era en todo sentido un guardián, un portador de cargas. El compartía su pobreza, practicaba la abnegación personal en beneficio de ellos, iba delante de ellos para allanar los lugares más difíciles, y pronto iba a consumar su obra en la tierra entregando su vida. El principio por el cual Cristo se regía debe regir a los miembros de la iglesia, la cual es su cuerpo. El plan y fundamento de la salvación es el amor. En el reino de Cristo los mayores son los que siguen el ejemplo dado por él y actúan como pastores de su rebaño (El Deseado de todas las gentes, {DTG} p. 504).

Las cualidades que brillan con mayor resplandor en los reinos del mundo, no tienen lugar en el reino espiritual de Cristo. Todo lo que es altamente estimado entre los hombres, y que le produce exaltación a su poseedor, como casta, rango, posición o riqueza, no se cotiza en el reino espiritual. El Señor dice: “Yo honraré a los que me honran” (1 Samuel 2:30). En el reino de Cristo los hombres se distinguen por su piedad…

El reino de los cielos es de una categoría más elevada que la de cualquier reino terrenal. Si hemos de ocupar en él una posición más elevada o más humilde, no dependerá de nuestro rango, nuestra riqueza o nuestra educación, sino del tipo de obediencia que hayamos prestado a la Palabra de Dios. Los que hayan actuado por egoísmo y ambición humana, los que hayan luchado por ser los mayores, los que han manifestado importancia propia, los que se han sentido por encima de la confesión de equivocaciones y errores, no tendrán lugar en el reino de Dios. Si los hombres han de ser honrados como miembros de la real familia de Dios, lo será por la forma en que soportaron la prueba de Dios que se les impuso en esta vida (La maravillosa gracia de Dios, {MGD}, p. 60).

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Jueves 18 de febrero // Lección 8____________________________

ENCUENTRO DIVINO CON LA PALABRA

Era el tercer día desde la muerte de Jesús. Sus seguidores estaban mudos, conmocionados. Ellos habían pensado que Jesús aplastaría a los romanos; pero, en cambio, parecía que los romanos lo habían aplastado a él

Muchos discípulos se reunieron con los apóstoles después de la crucifixión. Varias mujeres visitaron la tumba el domingo de mañana temprano. Lucas nombra a tres de ellas, pero también había otras que habían venido con Jesús, de Galilea (Luc. 23:55; 24:1, 10). Regresaron de la tumba vacía para contar, a “los once y a todos los demás”, acerca de dos hombres de ropas brillantes que habían visto allí (vers. 9).

Lucas registra que, ese domingo de tarde, dos de los seguidores de Jesús regresaban caminando de Jerusalén a su hogar en Emaús, un recorrido de dos o tres horas (Luc. 24:13). Es probable que estuvieran tan concentrados en su discusión de lo que había sucedido el fin de semana que no notaron que un extraño caminaba cerca de ellos. Tal vez nunca lo habrían notado si él no hubiera intervenido en su conversación, preguntando por qué estaban tan tristes (Luc. 24:17).

Esta pregunta realmente encendió a Cleofas. Se preguntaba cómo este hombre podía ignorar todo lo que había ocurrido. “¿Qué cosas?” preguntó el extraño (Luc. 24:19).

Lee Lucas 24:19 al 35. ¿Qué dijeron estas personas que revelaba su falta de comprensión, y cómo les explicó Jesús la verdad?

19 Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; 20 y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. 21 Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. 22 Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; 23 y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. 24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. 25 Entonces él les dijo: !!Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! 26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? 27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. 28 Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. 29 Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. 30 Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. 31 Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. 32 Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? 33 Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, 34 que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. 35 Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan. Lucas 24

Nota el modo en que Jesús enfatizó las Escrituras. Así como recurrió a las Escrituras en su batalla con Satanás en el desierto, usó las Escrituras para despejar la oscuridad en la que estaban estas dos personas. Recién después de haberlos afianzado en las enseñanzas bíblicas acerca de él y su misión, Jesús les brindó dos experiencias poderosas que los ayudarían a afirmar esas enseñanzas: primero, se reveló a ellos, mostrándoles que realmente había resucitado de los muertos; segundo, “desapareció de su vista” (vers. 31). Entre el estudio bíblico sobre la muerte expiatoria de Jesús y esas dos vivencias únicas, estos discípulos tenían un buen fundamento para su fe.

Aquí, y en todos los evangelios, vemos a Jesús manteniendo la Biblia en el centro. ¿De qué modo podemos protegernos de cualquier pensamiento que nos haga poner en duda la autoridad de las Escrituras?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La resurrección de Jesús debería haber sido evidencia suficiente para demostrar que Jesús era el Mesías. Golpeado brutalmente antes de ser crucificado, y finalmente traspasado, Jesús fue puesto en una tumba. Aun si, como algunos ridículamente sugirieron, él hubiese sobrevivido a la cruz y a la sepultura, el Jesús ensangrentado, golpeado y debilitado, que de algún modo hubiese salido vacilante de la tumba, no habría sido un Mesías victorioso.

No obstante, allí estaba Jesús, vivo y fuerte como para caminar unos cuantos kilómetros con los dos hombres en camino a Emaús. Y  antes de revelar quién era, Jesús les señaló las Escrituras, dándoles un fundamento bíblico firme para su fe en él.

“Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas” (Luc. 24:46-48).

La resurrección de Cristo fue todo un festival de alegría: Ese ha sido el día más glorioso, esa ha sido la victoria más gloriosa, esa ha sido la fe más gloriosa, y esa ha sido la esperanza más gloriosa.

La muerte de Cristo fue una muerte real: según los cálculos de la historia para ese tiempo había alrededor de millón y medio de habitantes en la región, que de una manera u otra fueron testigos de la muerte de Jesús.

El entierro ó sepultura de Cristo también fue real: El sepultar a un criminal, especialmente uno que había muerto en la cruz, era un privilegio y permiso muy difícil de conseguir de parte de las autoridades de ese tiempo. Pero la Providencia Divina se encargó de eliminar el miserable miedo a los escribas y sacerdotes, y Jesucristo fue sepultado en una tumba nueva y una tumba de que le pertenecía a un rico, como lo decía la profecía. Esto se hizo para multiplicar la cantidad de testigos que darían fe de la resurrección de Cristo.

La resurrección de Cristo fue un suceso real: El acto de que la tumba de Cristo está vacía, es por que su resurrección fue un suceso real.

¿Cómo la tumba de Cristo vino a estar vacía? Hay solamente dos teorías: La primera teoría de acuerdo a los que gobernaban es esos días dice: que el cuerpo de Cristo fue robado. La segunda teoría que es la de los apóstoles dice: Que Jesús resucitó de entre los muertos. Es evidente que los enemigos de Cristo no iban a robar el cuerpo de Cristo, pero tampoco los discípulos. ¿Cómo un puñado de hombres y que encima de todo estaban escondidos por causa del miedo, podían tener la osadía de enfrentarse a los militares romanos y cometer éste delito?; ¿Cómo se podía robar un cuerpo en medio de una ciudad que estaba convulsionada por el suceso de la muerte de Cristo, y que por esa época del año, la luna brilla en todo su esplendor en el cielo del medio oriente? Es imposible de creer, la teoría de los apóstoles deja de ser una teoría y se convierte en una realidad.

También la persecución fue real: El testimonio que dieron los discípulos de la resurrección de Cristo fue tan real y poderosa, que despertó el celo de los dirigentes y desató la persecución en contra de una verdad contundente.

La Resurrección es una vindicación de todas las profecías que hablaban del carácter, vida, muerte y resurrección del Mesías.

La Resurrección es el sello de aceptación del sacrificio de Jesús y como consecuencia es el momento en que se confirma la esperanza de todo el mundo

La Resurrección es la garantía de nuestra propia resurrección, es una promesa de inmortalidad de parte del segundo Adán y su muerte para toda la raza humana

La Resurrección es un estímulo para todos nosotros. Cristo no está muerto, él está vivo, vivo para escuchar nuestros pedidos, Cristo está vivo para interceder por nosotros, vivo para darnos la salvación.

La Resurrección de Cristo destrona completamente el “materialismo”, deja en estado de coma al “panteísmo” y rompe los fundamentos en los cuales está asentado  el “escepticismo”

El materialismo es la filosofía que sostiene que lo único que existe es lo material. El materialismo niega le existencia de las cosa espirituales y busca una explicación física para todos los fenómenos ó milagros divinos que ocurren en ésta tierra.

El Panteísmo es la filosofía que sostiene que la naturaleza, el universo y Dios es una misma cosa. En otras palabras la suma de la naturaleza y el universo está representado por el término “DIOS” La palabra panteísmo es la composición de dos palabras griegas: PAN que significa “TODO”; y THEOS que significa “DIOS” ésta frase unida dice: Dios es todo y todo es Dios.

El escepticismo es la filosofía que está basada en la duda. La persona que es escéptica es aquella que profesa duda en todo lo que se le dice ó se le enseña; generalmente siempre están en contra ó en desacuerdo con todas esas cosas que comúnmente son aceptadas como una verdad.

Cristo dejó en la tumba las especies con las cuales fue sepultado, el olor que quedó en la tumba no fue olor de muerte, sino olor de vida y victoria, dejó sus ropas con las cuales envolvieron su cuerpo, dejo el sudario con el cual su cabeza fue envuelta, dejo la tumba guardada por ángeles; ¿Qué más dejó Cristo en la tumba? dejó una tumba abierta, hermosas noticias para nosotros: ¡La casa de la muerte quedó sin puerta! Nuestro Sansón arranco las puertas de la tumba junto con sus fundamentos, y se llevó con él las llaves de la muerte y del sepulcro : 17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; Yo Soy el Primero y el Ultimo; 18 y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del sepulcro.(Apocalipsis 1) él tiene las llaves en su poder y pronto las usará y libertará a millones que aún se encuentran apresados por la tumba, pero que han muerto con la bendita esperanza de la resurrección.

Una de las diferencias entre los discípulos y Jesucristo era la manera en como realizaban su trabajo. Mientras los discípulos no cuidaban mucho del anonimato, Jesús era extremadamente cuidadoso de cuidar que todas sus obras y acciones se mantuvieran de una forma quieta, privada y muchas veces hasta secreta. Y aquí en el día de la resurrección Cristo nuevamente vuelve a obrar en una manera secreta, resucitando al amanecer del día Domingo. Ningún mortal pudo contemplar cuando Cristo nuevamente se vistió del hermoso traje de la inmortalidad; solo poderosos ángeles estaban presente para presenciar una de las escenas más importantes e impresionantes en la historia de éste mundo y del universo entero. Cristo consideró que para sus discípulos era suficiente que ellos pudieran contemplar la tumba vacía y los vestimentos de su muerte y el hermoso lugar donde la muerte perdió su poder para siempre.

Esta experiencia en el viaje a Emaús, aconteció el primer día de esos cuarenta días que Jesús tomó para estar con sus discípulos antes de su ascensión, y probablemente el camino a Emaús, fue la aparición y conversación más larga entre Jesús y sus discípulos desde su resurrección hasta su ascensión.

El mismo Cristo era la conversación principal de los discípulos en ese viaje, el mismo Cristo era el expositor de sus propios sufrimientos, el mismo Cristo se había auto invitado para ese pequeño viaje, el mismo Cristo se había dado a reconocer a sus discípulos. No hay mejor amigo que Cristo, no hay mejor maestro que Cristo.

Los dos discípulos estaban perplejos y con el corazón adolorido por la muerte de Jesús, la fe de ellos había recibido un fuerte golpe y su moral estaba completamente baja. Ellos razonaban entre ellos, pero la razón de ellos era un instrumento demasiado débil como para darles consolación. Muchas veces descubrimos que nuestros cualidades humanas nos ayudan muy poco cuando tenemos que lidiar con asuntos de sufrimiento, fe o salvación.

Los discípulos estaban transitando por uno de los caminos más interesantes y más bellos como lo es el camino entre Jerusalén a Emaús. En ese camino se encontraban las tumbas de los jueces antiguos de Israel, también en ese camino se encontraba la antigua morada del profeta Samuel, las montañas de ese camino han sido uno de los lugares más escénicos de Israel. Pero por hermoso que era ese lugar, no lograba borrar la escena de tristeza, de injusticia y de sangre que ese fin de semana había acontecido en Jerusalén. A pesar de la naturaleza y toda su hermosura, no podía suplir la ausencia de Jesús, Jesús iba caminando con ellos, Jesús había tomado la forma de un viajero común y corriente, así como anteriormente había tomado la forma de un hortelano, de un siervo y muchas veces toma la forma de un pordiosero presentándose a nosotros en nuestras vidas diarias.

Cristo no está lejos de aquellos que sufren en ésta vida, nunca está lejos de aquellos que tienen ansias de él, nunca está lejos de aquellos que en sus corazones lloran y claman por justicia.

¡Cristo ha resucitado! y “…donde están dos o tres reunidos en Mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos.” fue y es su promesa. El está con nosotros, está en las ciudades, en el campo, en las carreteras, en nuestras iglesias y reuniones, cuando viajamos él esta con nosotros. El está con nosotros y nos habla, aunque a veces no lo logremos reconocer, él está mas cerca de nosotros de lo que nosotros creemos, por que él no está muerto; ¡Ha resucitado!

Cuando en nuestras horas negras, de tristeza y de desmayo nos toque transitar el camino a Emaús, Cristo se acercará a nosotros, nos acompañara en todo ese camino, hará que nuestro corazón arda, nos dará consuelo y al final del camino nos revelará su gloria.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se ha despojado a la Biblia de su poder, y los resultados se ven en una disminución del tono de la vida espiritual. En los sermones de muchos púlpitos de nuestros días no se nota esa divina manifestación que despierta la conciencia y vivifica el alma. Los oyentes no pueden decir: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?” Hay muchas personas que están clamando por el Dios viviente, y anhelan la presencia divina. Las teorías filosóficas o los ensayos literarios, por brillantes que sean, no pueden satisfacer el corazón. Los asertos e invenciones de los hombres no tienen ningún valor. Que la Palabra de Dios hable a la gente. Que los que han escuchado sólo tradiciones, teorías y máximas humanas, oigan la voz de Aquel cuya palabra puede renovar el alma para vida eterna (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM} p. 22).

Hemos de hablar de Cristo a aquellos que no lo conocen. Hemos de obrar como lo hizo Cristo. Doquiera El estuviera; en la sinagoga, junto al camino, en un bote algo alejado de la tierra, en el banquete del fariseo o en la mesa del publicano, hablaba a las gentes de las cosas concernientes a la vida superior. Relacionaba la naturaleza y los acontecimientos de la vida diaria con las palabras de verdad. Los corazones de sus oyentes eran atraídos hacia El; porque El había sanado a sus enfermos, había consolado a los afligidos, y tomando a sus niños en sus brazos, los había bendecido. Cuando El abría los labios para hablar, la atención se concentraba en El, y cada palabra era para algún alma sabor de vida para vida.

Así debe ser con nosotros. Doquiera estemos, hemos de procurar aprovechar las oportunidades que se nos presenten para hablar a otros del Salvador. Si seguimos el ejemplo de Cristo en hacer bien, los corazones se nos abrirán como se le abrían a El. No bruscamente, sino con tacto impulsado por el amor divino, podremos hablarles de Aquel que es “señalado entre diez mil”, y “todo él codiciable” (Cantares 5:10, 16). Esta es la obra suprema en la cual podemos emplear el talento del habla (Reflejemos a Jesús, {RJ} p. 231).

Después de su resurrección, Jesús apareció a sus discípulos en el camino de Emaús, y “comenzando desde Moisés y todos los profetas, les iba interpretando en todas las Escrituras las cosas referentes a él mismo” (Lucas 24:27, V.M.). Los corazones de los discípulos se conmovieron. Su fe se reavivó. Fueron reengendrados “en esperanza viva”, aun antes de que Jesús se revelase a ellos. El propósito de este era iluminar sus inteligencias y fundar su fe en la “palabra profética” “más firme”. Deseaba que la verdad se arraigase firmemente en su espíritu, no solo porque era sostenida por su testimonio personal sino a causa de las pruebas evidentes suministradas por los símbolos y sombras de la ley típica, y por las profecías del Antiguo Testamento. Era necesario que los discípulos de Cristo tuviesen una fe inteligente, no solo en beneficio propio, sino para comunicar al mundo el conocimiento de Cristo. Y como primer paso en la comunicación de este conocimiento, Jesús dirigió a sus discípulos a “Moisés y todos los profetas”. Tal fue el testimonio dado por el Salvador resucitado en cuanto al valor e importancia de las Escrituras del Antiguo Testamento (El conflicto de los siglos, {CS} pp. 397, 398).

59


Lección 8 // Viernes 19 de febrero___________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Cuando estuvo en la carne, Jesús expulsó demonios (Luc. 6:18), dio esperanza a los desesperados (vers. 20-23), mostró a la gente cómo vivir el amor agape (vers. 27-49), sanó al siervo del centurión (Luc. 7:2-10), resucitó al hijo de la viuda (vers. 12-16), calmó una tormenta (Luc. 8:22-25), liberó al endemoniado de Gadara de sus demonios (vers. 26-39), sanó a la mujer que tuvo una hemorragia durante doce años (vers. 43- 48), resucitó a la hija de Jairo (vers. 41, 42, 49-56) y hasta resucitó a Lázaro de los muertos después de cuatro días (Juan 11:39-44). Con todo lo que hizo, y mucho más, el pueblo todavía luchaba por creer en él. “Aun los propios discípulos de Jesús fueron lentos para aprender y entender. A pesar de su amor por él y la reverencia por su carácter, su fe en que era el Hijo de Dios vaciló. La frecuente referencia de ellos a las tradiciones de los padres y su continua mala comprensión de los discursos de Cristo mostraban cuán difícil era para ellos liberarse de la superstición” (MR 18:116). La fe es un don de Dios, pero es un don que las personas pueden resistir porque, como hemos sido advertidos, Satanás es real, el Gran Conflicto es real, y el enemigo trabaja mucho para hacernos dudar y no creer. La salvación solo se encuentra por fe en lo que Cristo hizo por nosotros; Satanás lo sabe y, por eso, hará todo lo que pueda para apartarnos de esa fe. Sin embargo, siempre debemos recordar que, gracias a Dios, Jesús es infinitamente más poderoso que el diablo y, si nos aferramos a él, Satanás no puede derrotarnos.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Responde esto: “Si Jesús tiene tanto poder sobre la naturaleza, ¿por qué tanta gente, aun cristiana, cae víctima de desastres naturales?”
  2. ¿Cuáles son algunas de las razones por las que tenemos fe en Jesús y en lo que la Biblia dice acerca de él? ¿Por qué es importante mantener estas razones siempre ante nosotros? A pesar de esas muchas buenas razones, ¿por qué tantas personas luchan con la fe? ¿Cuáles son las cosas que nos hacen dudar, y cuál es la mejor manera de tratar con ellas?
  3. Como vimos esta semana, Jesús eligió personas con fallas para trabajar con él. ¿Qué esperanzas te da esto, con respecto al modo en que Jesús puede usarte, a pesar de tus propias debilidades?

60


Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

10 pensamientos en “LECCIÓN 8 – CAMARADAS DE ARMAS – PARA EL 20 DE FEBRERO DE 2016

  1. Estupenda explicación, muy interesante

  2. Gracias a todos ustedes por preocuparsen por que la lección nos llegue a tiempo a todos nosotros que el señor le bendiga grande mente junto contadas sus familias

  3. Eh leído los comentarios de mis demás hermanos de la lección pasada y que bien que quieran saber más pero esta humilde servidora de Dios le dice que tomemos el interés de investigar por nosotros mismos no esperoms que nuestro hermano tony todo lo haga por nosotros los que estudiamos esta hermosa lección es por que nos gusta estudiar el espíritu de profecía y el nos enseña que debemos ser escudriñadores de la palabra de Dios por nosotros mismos y no esperar que otro investigue por nosotros esta es mi humilde opinión Dios nos de ese Espíritu de estudio cada día más EL SEÑOR TODO PODEROSO nos bendiga

  4. gracias hermano Tony por la aclaratoria , si tenia algo de duda pero ya había buscado algunos versículos que mencionaste como Timoteo entre otros, ten excelente día, que Dios le siga colmando de sabiduría y gozo en armonía con la perfecta voluntad de Dios. Abrazos!!!!!!

    ________________________________

  5. Nosotros no debemos indagar mas allà de lo revelado “Las cosas secretas (podrìa traducirse como no revelada) pertenecen a Dios, mas las reveladas son para nosotros.” Dt29.29
    Si nos ponemos a cuestionar la naturaleza actual de nuestro Señor Jesùs, ¿no estamos indagando en algo no revelado?
    Lo expongo en modo de pregunta para no pasar a llevar ningùn comentario, pero agrego mi comentario : Cuando Jesùs se les aparece a los 11 despuès de la incredulidad de Tomàs la Biblia nos aclara que Jesùs se puso en medio de ellos estando cerrada la puerta Jn20.26 ¿Como podemos osar decir que nuestro Dios y Salvador Jesucristo es tan humano como nosotros despuès de leer este texto? Nuestro Señor Jesùs aùn posee una condiciòn que es inexplicable para nosotros. Dice Eclesiastès 10.1 “Las moscas muertas hacen heder al perfume del perfumista, asì una pequeña necedad, al que es estimado como sabio y honorable.”
    Dios les bendiga

    • Estimado Hermano Navarrete, creo que su carta merece una explicación y es la siguiente:

      La primera pregunta suya es: Si nos ponemos a cuestionar la naturaleza actual de nuestro Señor Jesús, ¿no estamos indagando en algo no revelado?

      Respuesta: Nosotros no estamos indagando o especulando en la naturaleza de Cristo, solo estamos publicando lo que ya todos sabemos, que es lo que dice la Biblia.

      2- La segunda pregunta suya es: Cuando Jesús se les aparece a los 11 después de la incredulidad de Tomás la Biblia nos aclara que Jesús se puso en medio de ellos estando cerrada la puerta Jn20.26 ¿Como podemos osar decir que nuestro Dios y Salvador Jesucristo es tan humano como nosotros después de leer este texto?

      Respuesta:
      1 Corintios 15:47 El primer HOMBRE es de la tierra, terrenal; el segundo HOMBRE, que es el Señor, es del cielo.

      1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los HOMBRES, Jesucristo HOMBRE…

      Apocalipsis 1:13 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del HOMBRE, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

      Apocalipsis 14:14 Miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del HOMBRE, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.

      En estos textos no hay especulación, esa es la palabra de Dios, además el espíritu de profecía, así lo hace saber también.

      Su cometario dice: “Nuestro Señor Jesùs aùn posee una condiciòn que es inexplicable para nosotros.”

      Usted está muy correcto, y nosotros no hemos tratado de explicar eso. ¿Cómo fue que Cristo, aparecía y desparecía entre los discípulos? Eso no lo sabemos hermano, y no lo podemos explicar.

      Lo que si hemos dicho es que Cristo quedo clavado a la naturaleza humana, asi como lo explican los textos de la Biblia arriba mencionado, hasta allí no hemos especulado o tratado de explicar lo que no entendemos, solo hemos repetido lo que la Biblia dice.

      Muchas gracias por su carta, es muy interesante, nos manda a estudiar mas profundo la Palabra de Dios.

      24- Jehová te bendiga, y te guarde;

      25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia;

      26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Números 6

      Tony Garcia

      • Hola. Gracias por este comentario muy provechoso. Solo aclaro que Jacobo apóstol (si bien hubo 2 apóstoles con ese nombre)ninguno era hermano de Jesús. Uno Hijo de Zebedeo hermano de Juan, otro hijo de Alfeo. El autor de la epístola es el hermano de Jesús y no fue parte de los 12. Saludos

      • 5 y que apareció a Cefas, y después a los doce.

        6 Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

        7 Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; 1ra Corintios 15

        14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. Hechos 1

        Jesús se les apareció a muchos después de su resurrección, incluyendo a Pedro y a “los doce” (menos Judas Iscariote). Luego, se apareció a más de quinientas personas a la vez.

        Santiago, aparentemente, no estuvo en esta reunión con los quinientos; Jesús se le apareció separadamente, y esta reunión tuvo que haber sido muy especial, porque se la menciona específicamente. La Biblia no dice qué sucedió, pero debió haber hecho un gran impacto sobre Santiago, pues llegó a ser un fiel seguidor de Jesús y un líder influyente en la iglesia.

        Santiago rápidamente llegó a ser un personaje destacado en la iglesia de Jerusalén. Después de que un ángel lo rescató de la prisión (44 d.C.), Pedro quiso que supiera todo lo que le había sucedido a él (Hech. 12:17). Cinco años más tarde, Santiago presidió el concilio de Jerusalén y anunció la decisión de los hermanos.

        Pablo lo menciona primero, antes que a Pedro y a Juan, en su lista de las “columnas” en Jerusalén (Gál. 2:9).

        Varios años después de este evento (58 d.C.), cuando Pablo llevó la ofrenda de diversas iglesias para los pobres de Jerusalén, los delegados de cada iglesia, a su vez, entregaron las ofrendas a los pies de Santiago (ver Elena de White, Sketches From the Life of Paul, pp. 208, 209).

        Santiago parece haber gozado de alta estima durante muchas décadas después de la muerte de los apóstoles. En realidad, se desarrollaron muchas leyendas acerca de su piedad, y se lo recuerda como “Santiago, el justo”. Así, a pesar de comenzar con muchas dudas acerca de Jesús, Santiago terminó siendo un gigante espiritual en la iglesia primitiva.

        El llamado de Santiago al apostolado, es bastante similar al del apóstol Pablo. Ellos nunca estuvieron con Jesús en su ministerio terrenal, nunca aparecen los nombres de ellos dos, como integrantes de los doce discípulos que estuvieron activos en el ministerio de Cristo. Sus nombres aparecen después que Jesús ha terminado su ministerio. En pocas palabras ellos fueron llamados al apostolado directamente sin haber sido discípulos de Jesús.

        Encima de todo, cada vez que el espiritu de profecia habla de Santiago, le llama apostol:
        ” Pero no es así como las profetas y los apóstoles consideraron la santa ley de Dios. David dice: “Y andaré con libertad, porque he buscado tus preceptos”. Salmos 119:45 (VM). El apóstol Santiago, que escribió después de la muerte de Cristo, habla del Decálogo como de la “ley real”, y de la “ley perfecta, la ley de libertad”. Santiago 2:8; 1:25 (VM). Conflicto de los Siglos 460.1

        Pablo le llama apostol a Santiago:
        Gálatas 1:19 “pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a JACOBO el hermano del Señor.”
        Usted esta correcto, en decir que Santiago no fue parte de los doce, pero recuerde que el fue un apostol como lo fue Pablo. Bendiciones; Tony Garcia

  6. Gracias por sus repasos. Me ayudan mucho. Definitivamente los comparto con otros. Feliz sabádo.

  7. Gracias hermanos. Estoy muy agradecida por suculento alimento espiritual.
    El Espíritu Santo los siga usando.

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