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LECCIÓN 4 – “¡LEVÁNTATE Y ANDA!” − FE Y CURACIÓN – PARA EL 23 DE ABRIL DE 2016

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“Jesús sana al paralítico” por Harold Copping (1863-1932) Inglaterra


Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional o mundial. Este es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversia-les, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 4: Para el 23 de abril de 2016

“¡LEVÁNTATE Y ANDA!” − FE Y CURACIÓN

Sábado 16 de abril_____________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 8; Levítico 13:44-50; Daniel 7:7, 8; Juan 10:10; Mateo 9:1-8; 1 Juan 1:9.

PARA MEMORIZAR:
 “Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? (Mat. 9:5).

¿QUÉ ES LO QUE MÁS TEMES en la vida? Para muchos, la lista incluiría la muerte de un miembro de la familia, o aun la propia. Y, aunque la respuesta es comprensible, mira cuán centrada en la Tierra está. ¿Es eso lo que más tememos, la pérdida de la vida en la Tierra, aunque no dura mucho tiempo?

Si Dios hiciese una lista de lo que él más teme, figuraría la pérdida de la vida eterna de nuestra familia o la nuestra.

Dios se ocupa de nuestras enfermedades físicas y de la muerte, pero se interesa también en nuestras enfermedades espirituales y la muerte eterna. Aunque Jesús sanó a muchas personas y resucitó a algunas otras, eso fue solo temporario. Todas ellas murieron una muerte física con excepción de los santos que Jesús resucitó en su propia resurrección. (Ver el Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 537; y El Deseado de todas las gentes, p. 729.)

A pesar de todo lo que realiza en nuestro favor, el plan de salvación no nos previene de las enfermedades y la muerte terrenales. Consideremos varias historias de curaciones, físicas y espirituales, y veamos qué lecciones importantes de la fe podemos derivar de ellas.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Para restaurar la salud a ese cuerpo que se corrompía, no se necesitaba menos que el poder creador. La misma voz que infundió vida al hombre creado del polvo de la tierra, había infundido vida al paralítico moribundo. Y el mismo poder que dió vida al cuerpo, había renovado el corazón. El que en la creación “dijo, y fué hecho,” “mandó, y existió,” había infundido por su palabra vida al alma muerta en delitos y pecados. La curación del cuerpo era una evidencia del poder que había renovado el corazón. Cristo ordenó al paralítico que se levantase y anduviese, “para que sepáis—dijo—que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados.”

El paralítico halló en Cristo curación, tanto para el alma como para el cuerpo. La curación espiritual fué seguida por la restauración física, Esta lección no debe ser pasada por alto. Hay hoy día miles que están sufriendo de enfermedad física y que, como el paralítico, están anhelando el mensaje: “Tus pecados te son perdonados.” La carga de pecado, con su intranquilidad y deseos no satisfechos es el fundamento de sus enfermedades. No pueden hallar alivio hasta que vengan al Médico del alma. La paz que él solo puede dar, impartiría vigor a la mente y salud al cuerpo (El Deseado de todas las gentes, {DTG} pp. 235, 236).

La aceptación de Cristo da valor al ser humano. Su sacrificio imparte vida y luz a todos los que aceptan a Cristo como a su Salvador personal. El amor de Dios mediante Jesucristo se infunde ampliamente en el corazón de cada miembro del cuerpo de Cristo, llevando consigo la vitalidad de la ley de Dios el Padre. Así puede morar Dios con el hombre, y el hombre puede morar con Dios. Declaró Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

Si mediante la fe el hombre llega a ser uno con Cristo, puede ganar vida eterna. Dios ama a los que son redimidos mediante Cristo así como ama a su Hijo. ¡Qué pensamiento! ¿Puede amar Dios al pecador como ama a su propio Hijo? Sí, Cristo ha dicho esto y él se propone hacer exactamente lo que dice. El honrará todos nuestros proyectos, si nos aferramos de sus promesas mediante una fe viviente y ponemos nuestra confianza en él. Mirad a él, y vivid. Todos los que obedecen a Dios están comprendidos en la oración que Cristo ofreció a su Padre: “Les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos” (Juan 17: 26). ¡Maravillosa verdad, demasiado difícil para que la comprenda la humanidad! (Mensajes selectos, {1MS} t. 1, p. 352).

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Domingo 17 de abril // Lección 4___________________________

TOCAR A LOS INTOCABLES

Después del Sermón del Monte, donde describió los principios del Reino, Jesús volvió a encontrarse con el reino de Satanás, con personas arruinadas y con principios contrarios a los divinos. Uno de los mayores ejemplos de la miseria que había en el ámbito de Satanás era la lepra. Aunque en el caso de María se usó como una forma de castigo divino (ver Núm. 12:9-12), en el contexto amplio de la Biblia es un ejemplo de lo que significa vivir en un mundo caído.

Lee Mateo 8:1 al 4. ¿Qué importancia tiene el hecho de que Jesús tocara al enfermo (ver, por ejemplo, Lev. 13:44-50)?

1 Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos. Mateo 8

44 leproso es, es inmundo, y el sacerdote lo declarará luego inmundo; en su cabeza tiene la llaga. 45 Y el leproso en quien hubiere llaga llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: !!Inmundo! !!Inmundo! 46 Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y habitará solo; fuera del campamento será su morada. 47 Cuando en un vestido hubiere plaga de lepra, ya sea vestido de lana, o de lino, 48 o en urdimbre o en trama de lino o de lana, o en cuero, o en cualquiera obra de cuero; 49 y la plaga fuere verdosa, o rojiza, en vestido o en cuero, en urdimbre o en trama, o en cualquiera obra de cuero; plaga es de lepra, y se ha de mostrar al sacerdote. 50 Y el sacerdote mirará la plaga, y encerrará la cosa plagada por siete días. Levítico 13

El leproso se arrodilló delante de Jesús y le dijo: “Si quieres, puedes limpiarme”. La palabra griega para “puedes” es dúnamai, de donde viene “dinamita”. Significa “lleno de poder”. “Si quieres, estás lleno de poder y puedes cambiar mi vida”. Jesús estaba dispuesto a sanar al leproso, e inmediatamente lo hizo.

El que Jesús lo tocara debió de haber erizado la piel de la gente que lo vio. Así como lo hizo en otras ocasiones (como la siguiente curación registrada), Jesús podría haber hablado, y el hombre habría sanado. ¿Por qué lo tocó, entonces?

“La obra de Cristo al purificar al leproso de su terrible enfermedad es una ilustración de su obra de limpiar el alma de pecado. El hombre que se presentó a Jesús estaba ‘lleno de lepra’. El mortífero veneno impregnaba todo su cuerpo. Los discípulos trataron de impedir que su Maestro lo tocase, porque el que tocaba a un leproso se volvía inmundo. Pero, al poner su mano sobre el leproso, Jesús no recibió ninguna contaminación. Su toque impartía un poder vivificador. La lepra fue quitada. Así sucede con la lepra del pecado, que es arraigada, mortífera e imposible de ser eliminada por el poder humano” (DTG 231).

Al tocar al leproso, Jesús mostró que, no importa cuán malo sea nuestro pecado, él se acerca a quien está dispuesto a ser perdonado, sanado y purificado de él.

¿A quién conoces que está sufriendo lo que hoy consideramos como “lepra”; es decir, cualquier cosa que hace que la gente se aparte con horror de él? ¿De qué modo el ejemplo de Jesús te ayuda a comprender cómo relacionarte con esa persona?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La curación del leproso, aparece en el evangelio de Mateo, de Marcos y de Lucas; siendo la descripción de Mateo, la mas simple y la mas corta. Mateo aparentemente está concentrado en lo que Cristo dijo en éste milagro y no está concentrado en presentar detalles específicos de la escena del milagro.

Según Mateo, éste milagro ocurre antes del Sermón del Monte, pero en Marcos y en Lucas, éste milagro ocurre después del Sermón del Monte, precisamente después de la curación de la suegra de Pedro.

Este milagro de Jesús, es el primer milagro que hace Jesús en forma individual, en todos los evangelios.

La lepra no era una enfermedad nerviosa, por lo tanto no podía ser curada con un tratamiento emocional, la lepra era y es una enfermedad de la piel y de la carne, que comienza con una pequeña llaga y eventualmente termina cubriendo todo el cuerpo.

La lepra se dividía en tres clases, lepra blanca, lepra negra y lepra roja, esto era de acuerdo a la apariencia de la misma enfermedad.

La Biblia es la primera que menciona ésta enfermedad, la Biblia es el primer libro o escritura, que menciona la lepra en la historia mundial del hombre.

La lepra estaba relacionada con una de las 10 plagas de Egipto; en Deuteronomio 28: 27 Moisés amenaza al pueblo de Israel con enfermedades de pieles, si ellos no acataban las ordenes divinas: 27El Señor te afligirá con llagas purulentas como las de Egipto, y con tumores, con escorbuto y picazón incurables.”

Mas tarde María la hermana de Moisés es castigada por Dios con lepra, por murmurar en contra de Moisés. Si usted une estos dos párrafos, llega a la conclusión que la lepra era una enfermedad, que era el resultado del castigo divino. Giesi también fue castigado por Eliseo y Dios, por su mentira y robo. De estos pensamientos es que surge la idea, que todo aquel que sufría de lepra, era por que estaba siendo castigando por Dios.

La lepra aparecía primeramente en el rostro: entre los ojos y la nariz, de allí comenzaba a crecer y después de varios años alcanzaba el tamaño de un grano de lenteja o frijol; una vez alcanzando éste tamaño, la lepra comenzaba lentamente a invadir todo el cuerpo.

La lepra daba la apariencia de una enfermedad de la piel, pero sus raíces estaban en los huesos y en las coyunturas de los huesos. Los niños podían conseguir la lepra y no daban ninguna muestra de ésta enfermedad, hasta la etapa del desarrollo. En los adultos la lepra podía estar haciendo su destrucción secreta entre cuatro a cinco años, sin que la persona mostrara ningún síntoma de la enfermedad. Cuando la persona comenzaba a mostrar los síntomas de la lepra, ya la enfermedad estaba bien arraigada en su cuerpo, en un estado muy avanzado, y ya era muy tarde para ser tratada.

Una persona con lepra podía vivir hasta cincuenta años con la enfermedad, aun si hubiera sido contagiada desde la niñez, volviéndose de ésta manera, una enfermedad que mataba lentamente y deplorable-mente.

La lepra era contagiosa y hereditaria, era fácilmente transmitida de una persona a otra, y si era conseguida en forma hereditaria, muchas veces llegaba a afectar hasta la cuarta generación del enfermo.

2Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 3Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.

Una de las preguntas mas comunes de ésta historia es: ¿Por qué Jesús, tocó a un leproso, si la ley lo prohibía?

Hay muchos teólogos que solamente hacen la pregunta pero no tiene la respuesta, dejando a sus lectores navegando en un mar de dudas y de confusión.

Hay otros teólogos que dicen que en verdad Jesús no tocó al leproso, sino que solo pretendió tocarlos; estos están mas peor.

Hay otros que dicen que realmente no fue Jesús quien toco al leproso, sino el leproso quien tocó a a Jesús, pero hay un grupo de teólogos que dicen que en Cristo residía la fuente de la salud y de la vida, por lo tanto ni la enfermedad ni la muerte, podía hacer daño a Jesús, ellos dicen que el toque sanador de Jesús para el leproso, fue la prueba mas grande de su gran poder y de su gran misericordia para todo aquel que sufría.

Pero hay algo que la mayoría olvida, que existía una ley especial de Dios para el sacerdote, donde Dios permitía al sacerdote examinar a un leproso y quedar libre de contaminación. En todo el capitulo 13 del libro de Levíticos, están las instrucciones de cómo los sacerdote tenían que examinar a una persona con enfermedades de la piel y ellos, por mandato y protección de Dios, quedaban fuera de contaminación, es decir que por el acercamiento o el toque al enfermo, el sacerdote no era afectado por la lepra. Jesús se amparó a esa ley, por que él es Dios y también por que el fue y es Sumo-Sacerdote. De la orden sacerdotal de Jesús, dependen todos los verdaderos sacerdotes que han existido en la tierra.

4Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos.

Esta orden que Jesús le dio al ex-leproso, abarca el tiempo entre la curación y su inmediata visita al sacerdote. La ley exigía; que no tenía que haber demora, después  de la sospecha de la lepra, o de una sanación, toda persona tenía que acudir inmediatamente a la examinación de un sacerdote, no se tenia que hacer otra cosa entre medio.

El milagro de la sanación había ocurrido en Galilea, y Galilea estaba a unas 50 millas de Jerusalén, es decir a unos 80 kilómetros, inmediatamente el leproso tenía que hacer éste viaje, no tenía nada que hacer entre medio, no visitar a nadie, no ir a su casa. Era una prioridad que el sacerdote lo examinara y lo declarara puro, después de la declaración del sacerdote, tenia que proceder a los sacrificios determinados, para testimonio de los sacerdotes, y era hasta allí donde la persona quedaba totalmente libre y purificada de su enfermedad, tanto por el hombre como por Dios.

La parte interesante es que Jesús da una orden sumamente importante: “No le digas a nadie” Jesús no deseaba que la noticia de la sanación llegara a los sacerdotes en Jerusalén, antes que el sanado llegara a Jerusalén; cabía la posibilidad que por la pugna que había entre Jesús y los sacerdotes, los sacerdotes negaran la purificación del ex -leproso sabiendo que el milagro lo había hecho Jesús.

Si esto ocurría así, el hombre quedaría físicamente sanado, pero no restaurado socialmente, ya que el reingreso de un leproso a la sociedad, dependía del fallo de los sacerdotes. Jesús deseaba una restauración total en la vida de éste hombre, tanto espiritual, física como social.

Pero si el hombre se presentaba antes de cualquier noticia, los sacerdotes revisarían al hombre, lo descubrirían que estaba puro y sin enfermedad y pronto darían el fallo de salud sobre él, cuando la noticia llegara, ya el fallo se habría dado, y se habría corroborado un milagro mas de Jesús.

El milagro del leproso nos enseña grandes lecciones al cristianismo moderno:

1-Este milagro nos enseña que en nuestras enfermedades necesitamos aplicar para un milagro de parte Cristo, aun mas que eso, nos enseña como llenar la aplicación para tal milagro.

2-Este milagro nos enseña que si no estamos seguros de la voluntad de Dios, siempre tenemos que estar seguro de la sabiduría y la  misericordia de Dios.

3-Este milagro nos enseña que ninguna culpabilidad humana es mas poderosa que la sangre de Cristo, y que ningún pecado es mas grande que la gracia de Cristo.

4-Este milagro nos enseña que cada vez que llenemos la aplicación para un milagro, nunca lo pidamos como una obligación de parte del cielo hacia nosotros, sino que humildemente lo pidamos como un favor.

5-Este milagro nos enseña, que no importa cuan avanzada esté la lepra física o la lepra del pecado en nuestras vidas, para Dios no hay nada imposible.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En la región donde se desarrollaba el ministerio de Cristo, había muchos enfermos tales a quienes les llegaron nuevas de la obra que él hacía, y vislumbraron un rayo de esperanza. Pero desde los días del profeta Eliseo, no se había oído nunca que sanara una persona en quien se declarara esa enfermedad. No se atrevían a esperar que Jesús hiciese por ellos lo que por nadie había hecho. Sin embargo, hubo uno en cuyo corazón empezó a nacer la fe. Pero no sabía cómo llegar a Jesús. Privado como se hallaba de todo trato con sus semejantes, ¿cómo podría presentarse al Sanador?

Y además, se preguntaba si Cristo le sanaría a él. ¿Se rebajaría hasta fijarse en un ser de quien se creía que estaba sufriendo un castigo de Dios? ¿No haría como los fariseos y aun los médicos, es decir, pronunciar una maldición sobre él, y amonestarle a huir de las habitaciones de los hombres? Reflexionó en todo lo que se le había dicho de Jesús. Ninguno de los que habían pedido su ayuda había sido rechazado. El pobre hombre resolvió encontrar al Salvador. Aunque no podía penetrar en las ciudades, tal vez llegase a cruzar su senda en algún atajo de los caminos de la montaña, o le hallase mientras enseñaba en las afueras de algún pueblo. Las dificultades eran grandes, pero ésta era su única esperanza.

El leproso fué guiado al Salvador. Jesús estaba enseñando a orillas del lago, y la gente se había congregado en derredor de él. De pie a lo lejos, el leproso alcanzó a oír algunas palabras de los labios del Salvador. Le vió poner sus manos sobre los enfermos. Vió a los cojos, los ciegos, los paralíticos y los que estaban muriendo de diversas enfermedades, levantarse sanos, alabando a Dios por su liberación. La fe se fortaleció en su corazón. Se acercó más y más a la muchedumbre. Las restricciones que le eran impuestas, la seguridad de la gente, y el temor con que todos le miraban, todo fué olvidado. Pensaba tan sólo en la bendita esperanza de la curación.

Presentaba un espectáculo repugnante. La enfermedad había hecho terribles estragos; su cuerpo decadente ofrecía un aspecto horrible. Al verle, la gente retrocedía con terror. Se agolpaban unos sobre otros, en su ansiedad de escapar de todo contacto con él. Algunos trataban de evitar que se acercara a Jesús, pero en vano. El ni los veía ni los oía. No percibía tampoco sus expresiones de horror. Veía tan sólo al Hijo de Dios. Oía únicamente la voz que infundía vida a los moribundos. Acercándose con esfuerzo a Jesús, se echó a sus pies clamando: “Señor, si quieres, puedes limpiarme.”

Jesús replicó: “Quiero: sé limpio,” y puso la mano sobre él (Deseado de todas las gentes, {DTG} pp. 227, 228).

 En algunos casos de curación, no concedía Jesús en el acto el beneficio pedido. Pero en este caso de lepra, apenas oyó la petición la atendió. Cuando oramos para pedir bendiciones terrenales, la respuesta a nuestra oración puede tardar, o puede ser que Dios nos dé algo diferente de lo pedido; pero no sucede así cuando le pedimos que nos libre del pecado. Es su voluntad limpiarnos de pecado, hacernos sus hijos y ayudarnos a llevar una vida santa. Cristo “se dió a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este presente siglo malo, conforme a la voluntad de Dios y Padre nuestro” (Gálatas 1:4). “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado” (1 Juan 5:14, 15).

Jesús miraba a los acongojados y de corazón quebrantado, a aquellos cuyas esperanzas habían sido defraudadas, y que procuraban satisfacer los anhelos del alma con goces terrenales, y los invitaba a todos a buscar y encontrar descanso en él (El ministerio de curación, {MC} pp. 46, 47).

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Lección 4 // Lunes 18 de abril_____________________________

EL ROMANO Y EL MESÍAS

Hay una buena razón por la que el libro de Daniel pasa mucho tiempo tratando con Roma (ver Dan. 7:7, 8, 19-21; 8:9-12, 23-25): se debe a su gran poder, que continuó prevaleciendo en el tiempo de Cristo. No obstante, un oficial romano –no solo un símbolo del poder de Roma, sino también una expresión de ese poder– fue a Jesús. El hombre era impotente frente a las pruebas y las tragedias comunes que nos asaltan a todos. ¡Qué lección acerca de los límites de lo que pueden hacer los poderes terrenales! Los líderes más grandes e influyentes, las personas más ricas, se encuentran impotentes contra muchas de las luchas comunes de la vida. Realmente, sin la ayuda divina, ¿qué esperanza tiene cualquiera de nosotros?

Lee Mateo 8:5 al 13. ¿Qué verdades importantes acerca de la fe, y de lo que significa tener fe, se revelan en esta historia? ¿Qué nos debe decir a nosotros, como adventistas del séptimo día, dados los privilegios que tenemos?

Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10 Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11 Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12 mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 13 Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. Mateo 8

Un centurión era un oficial militar romano que, generalmente, supervisaba de ochenta a cien soldados. Servía en el ejército unos veinte años y no se le permitía tener una familia legal. De este modo, el siervo del centurión pudo haber sido su única verdadera familia.

En esa cultura, la única persona más despreciada que un gentil como el centurión habría sido un leproso; por eso, este oficial pudo suponer que Jesús no querría entrar en su casa, aun cuando Jesús le dijo que lo haría. Al pedir a Jesús que solo dijera una palabra, en vez de requerir su presencia física, el centurión demostró una gran fe que nos habla todavía hoy: la Palabra de Jesús es tan poderosa como su toque. Para este centurión, que Jesús sanara a alguien no era algo difícil. Era parecido a lo que hacía un oficial romano al dar órdenes a un soldado.

Además, considera lo que Jesús dice en Mateo 8:11 y 12. Es una severa advertencia a quienes se les han dado abundantes privilegios. Nosotros, como adventistas del séptimo día, también somos grandes privilegiados, y deberíamos prestar atención.

¿Qué prácticas y elecciones diarias haces? Más importante, ¿de qué modo esas elecciones impactan en tu fe? ¿Qué puedes hacer para que tus elecciones hagan crecer tu fe?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La Biblia habla muy en bien de los centuriones romanos: Encontramos al noble centurión Julio en libro de Hechos capítulo 27 haciendo lo imposible por salvar la vida de Pablo, en el naufragio de la Isla Melita o Malta: 42Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; 44y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.

Encontramos a otro centurión expresando al pie de la cruz, con sinceridad y valentía, las solemnes palabras: “En verdad éste era Hijo de Dios”,

También encontramos a un centurión romano llamado Cornelio que era piadoso y temeroso de Dios, que daba muchas ofrendas, que hacía muchas oraciones y  que también recibía visiones.

Tambien encontramos a otro centurión romano pronunciando palabras de fe que causaron admiración al mismo Jesús, palabras que quedaron como monumentos de fe para el cristianismo en general: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.”

5Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. 8Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. 9Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. 10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; 12mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 13Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.

En Capernaum, un oficial militar romano con grado de centurión (comandante de cien hombres) buscó a Jesús. Los judíos se sentían mal por la ocupación del ejército romano y muchos romanos odiaban a los judíos. A pesar de esta enorme división cultural y política, podemos ver la estrecha relación que había entre este romano y los judíos.

Lucas dice que el centurión fue a los “ancianos de los judíos” (Lucas 7:3) para pedirles que llamaran a Jesús. Y es interesante que ellos hicieron precisamente eso: le pidieron a Jesús que fuera a sanar al siervo del centurión. ¿Quiénes eran estos ancianos? Los textos no lo dicen, pero parece que su relación con Jesús era diferente de la de otros líderes.

Por otro lado, el centurión era obviamente un hombre de fe; sus palabras a Jesús: “solamente di la palabra, y mi criado sanará” (Mateo 8: 8)

El centurión comprendía y respetaba la sensibilidad religiosa judía. Sabía que, de acuerdo con la ley, un judío no podía entrar en la casa de un gentil; así que pidió que Jesús ministrara desde la distancia. El criado se sanó. La fe del centurión gentil fue recompensada. Jesús señaló que el centurión era un prototipo del gran día en que personas de todas partes del mundo se unirían a los patriarcas judíos en el banquete mesiánico.

Cuenta la historia que Napoleón Bonaparte estaba pasando revista a sus tropas en París, cuando la rienda de su caballo se le zafó de las manos y el caballo comenzó a galopar inmediatamente. Cuando esto pasó, un soldado común y corriente que no tenía ningún grado militar, sin pensarlo dos veces se abalanzó en contra del caballo, paró al caballo, y tomando las riendas del caballo las colocó de nuevo en las manos del emperador. Napoleón muy impresionado por el acto de valor y la presteza del soldado, lo saludo muy reverente y lo llamó “capitán”; Napoleón le dijo: “Muy agradecido con usted, capitán”  El soldado creyó inmediatamente las palabras de Napoleón y sin perder tiempo le preguntó: ¿De que regimiento seré capitán, mi general? Napoleón de nuevo se volvió a sorprender por la clara percepción del soldado y por la confianza que el soldado depositó en sus palabras. “Serás el capitán de mi guardia personal” le dijo Napoleón. En ese preciso momento en que Napoleón arrió su caballo, el soldado se postró en el suelo y tomando su arma también la puso en el suelo y dijo: “El emperador toma para él, a quién él desea” inmediatamente se levantó y comenzó a caminar a donde estaba la distinguida compañía de los altos oficiales del ejército. De ese día en adelante el soldado raso llegó a ser el capitán de la guardia personal del emperador. La fe de éste soldado francés, nos hace acordar la fe de el centurión romano.

En la experiencia del centurión encontramos instrucciones para todos aquellos que tenemos peticiones:

1-Descubrimos el buen corazón del centurión en buscar la ayuda de Cristo para otra persona. El centurión no había sido endurecido por las escenas de guerras. La prudencia y la diligencia de su siervo había ganado su corazón, y Dios siempre compensa las crueldades o las atenciones que se les presta a los trabajadores; la enfermedad del siervo puso al centurión en contacto con Cristo.

2-La humildad del centurión se pone en primer plano cuando no aceptó la oferta hecha por Jesús: Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré. Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo

3-La fe del centurión pidió solo las palabras del Salvador, el estaba convencido del poder y la supremacía de Cristo.

10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 11Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; Esta es una gloriosa promesa:

1-El reino de los cielos es un lugar de descanso: “y se sentarán”

2-La compañía que se disfrutará en el reino de los cielos es impresionante: “con Abraham e Isaac y Jacob”

3-¿Quienes irán al reino de los cielos?  Y os digo que vendrán muchos”

4-¿De dónde vendrán? “del oriente y del occidente” De todos los lugares, de todas las clases incluyendo hasta los más desesperanzados.

5-La seguridad de la promesa: “Y os digo que vendrán”

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Durante su ministerio terrenal, Cristo empezó a derribar la pared divisoria levantada entre los judíos y gentiles, y a predicar la salvación a toda la humanidad. Aunque era judío, trataba libremente con los samaritanos y anulaba las costumbres farisaicas de los judíos con respecto a ese pueblo despreciado. Dormía bajo sus techos, comía junto a sus mesas, y enseñaba en sus calles.

El Salvador anhelaba exponer a sus discípulos la verdad concerniente al derribamiento de la “pared intermedia de separación” entre Israel y las otras naciones,—la verdad de que “los Gentiles sean juntamente herederos” con los judíos, y “consortes de su promesa en Cristo por el evangelio” (Efesios 2:14; 3:6). Esta verdad fué revelada en parte cuando recompensó la fe del centurión de Capernaum, y también cuando predicó el Evangelio a los habitantes de Sicar. Fué revelada todavía más claramente en ocasión de su visita a Fenicia, cuando sanó a la hija de la mujer cananea. Estos incidentes ayudaron a sus discípulos a comprender que entre aquellos a quienes muchos consideraban indignos de la salvación, había almas ansiosas de la luz de la verdad.

Así Cristo trataba de enseñar a sus discípulos la verdad de que en el reino de Dios no hay fronteras nacionales, ni castas, ni aristocracia; que ellos debían ir a todas las naciones, llevándoles el mensaje del amor del Salvador (Los hechos de los apóstoles, pp. 16, 17).

Dios nos ha dado la facultad de elección; a nosotros nos toca ejercitarla. No podemos cambiar nuestros corazones ni dirigir nuestros pensamientos, impulsos y afectos. No podemos hacernos puros, propios para el servicio de Dios. Pero sí podemos escoger el servir a Dios; podemos entregarle nuestra voluntad, y entonces él obrará en nosotros el querer y el hacer según su buena voluntad. Así toda nuestra naturaleza se someterá a la dirección de Cristo.

Mediante el debido uso de la voluntad, cambiará enteramente la conducta. Al someter nuestra voluntad a Cristo, nos aliamos con el poder divino. Recibimos fuerza de lo alto para mantenernos firmes. Una vida pura y noble, de victoria sobre nuestros apetitos y pasiones, es posible para todo el que une su débil y vacilante voluntad a la omnipotente e invariable voluntad de Dios (El ministerio de curación, {MC} p. 131).

Lo que necesitáis comprender es la verdadera fuerza de la voluntad. Este es el poder que gobierna en la naturaleza del hombre: el poder de decidir o elegir. Todas las cosas dependen de la correcta acción de la voluntad. Dios ha dado a los hombre el poder de elegir; depende de ellos el ejercerlo. No podéis cambiar vuestros corazón, ni dar por vosotros mismos sus afectos a Dios; pero podéis elegir servirle. Podéis darle vuestra voluntad, para que él obre en vosotros, tanto el querer como el hacer, según su voluntad. De ese modo, vuestra naturaleza entera estará bajo el dominio del Espíritu de Cristo, vuestros afectos se concentraran en él, y vuestros pensamientos se pondrán en armonía con él (El Camino a Cristo, p. 470)

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Martes 19 de abril // Lección 4____________________________

DEMONIOS Y CERDOS

Lee Mateo 8:25 al 34. ¿Qué nos enseñan ambos informes acerca del poder de Dios? ¿Cómo podemos obtener consuelo de su poder, especialmente cuando luchamos con cosas más grandes que nosotros mismos?

25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? 28 Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. 29 Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? 30 Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. 31 Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. 32 El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. 33 Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. 34 Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos. Mateo 8

En el pensamiento judío era una prerrogativa exclusiva de Dios la de gobernar la naturaleza y los demonios. Después de calmar la tormenta con dos palabras (Mat. 8:23-27), Jesús caminó por la orilla oriental del Mar de Galilea, no solo en territorio gentil sino también donde vivían hombres poseídos por demonios.

En Marcos 5:1 al 20 y Lucas 8:26 al 39, se añaden detalles a la historia de los hombres poseídos por demonios. Los demonios se identifican como “legión”. Una legión militar estaba formada por seis mil soldados. Los demonios fueron enviados a dos mil cerdos.

Muchos se han preguntado por qué los demonios pidieron ser enviados a los cerdos. Una tradición dice que los demonios detestaban andar solos por allí; preferían un hogar de algún tipo, aun si eran cerdos inmundos. Otra tradición dice que los demonios le tenían miedo al agua, y Jesús mismo alude a demonios que buscan lugares secos (ver Mat. 12:43). También había tradiciones judías que enseñaban que los demonios podían ser destruidos antes del apocalíptico día final de Dios.

No obstante, el punto más importante es este: la condición destructiva de los hombres de esta historia es exactamente la condición destructiva que Satanás desea para los hijos de Dios. Pero, Jesús cambió completamente sus vidas. Todo lo que Satanás busca hacer en nuestra vida Jesús puede deshacerlo en favor de quienes eligen entregarse a él. De otro modo, somos impotentes contra Satanás.

En el Gran Conflicto, estamos de un lado o del otro. No importa cuán severo suene, Jesús no podría haber expresado esta verdad más claramente que cuando dijo: “El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama” (Luc. 11:23). De nosotros depende de qué lado estamos.

Lee Juan 10:10. “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir, yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. ¿De qué forma se aplica esto no solo a los endemoniados, sino también a nosotros? ¿Cómo podemos y debemos experimentar lo que se nos promete aquí?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?

¿Porqué estaba tan cansado Jesús? Pasó un día completo predicando, después de haber predicado se retiró a la montaña a orar toda la noche, al día siguiente antes de tomar el desayuno una gran multitud ya estaba congregada para escucharlo predicar, ese mismo día también escogió y ordenó  a los doce discípulos, y después de la elección de los doce apóstoles siguió predicando y fue allí donde dio el famoso “sermón del monte”. Esa fue una de la razones de su profundo sueño en esa embarcación. “Está fuera de sí” decían de él, cuando escuchaban de su inmenso trabajo y de su poco descanso aquí en la tierra. Su madre estaba preocupada cuando escuchaba que no tomaba descanso, que no se alimentaba como debía y también se preocupaba cuando escuchaba que su hijo pasaba noches enteras en oración, en las montañas.

Esa noche en la embarcación no tomó mucho tiempo para que él quedara profundamente dormido.

Un hombre rico se acercó al predicador y le dijo: -por las noches no puedo dormir, he probado varios remedio, algunos de ellos peores que el mismo problema, y aún así no consigo dormir-. El predicador se le quedo viendo y le pregunto: ¿Ya probaste el remedio de Jesús?:  “-Levántate de mañana y comienza a hacer el bien, visita al que está enfermo, ora con el que está en problemas, ve y visita al que está desamparado, ora con él, háblale de Cristo y cuando te marches, déjale algunas monedas para su alimentación, ve a buscar al que está en la cárcel y háblale de la esperanza y del amor de Dios. En la noche cuando llegues a casa, dormirás el sueño de los justos-”

Solo hay dos personas en ésta tierra que han podido dormir el sueño de los justos, Adán antes de su caída y Jesucristo.

En medio de la fiera tormenta Jesús dormía, en medio de la conmoción, del ruido y del movimiento turbulento de las aguas, Jesús dormía profundamente. ¿Porqué otra razón Jesús dormía? Quizá por que no tenía nada que hacer. El barco estaba en manos de expertos marineros, el oficio de Jesús era carpintero, ¿Que pudiera hacer una carpintero, en un tormenta en medio del mar? No pudiera ayudar de mucho, por lo tanto pudo haber decidido mejor dormir.

De la misma manera que la tormenta arreciaba y las olas subían más y más, así mismo la impaciencia y la aflicción subía en los discípulos, llegó el momento en  que los discípulos se vieron en la necesidad de despertar a Jesús. Cada vez que estamos en problemas, el humano instintivamente busca a Dios. No hay cosa que entristezca más a Jesús que cuando lo dejamos fuera de esos negocios de la vida que nosotros creemos que podemos manejar.

¡Señor, sálvanos, que perecemos! Esta es una de las oraciones más cortas de la Biblia, una oración dicha a gritos, una oración dicha con aflicción y ni siquiera de rodillas, pero una oración tan efectiva que fue contestada inmediatamente. El viento y el mar fueron calmados por Jesús, en ese milagro ellos pudieron escuchar la voz de Dios, la voz del Creador, la voz del Dueño de la naturaleza; aquí vemos un milagro, que la mente humana queda corta para comprender.

Posiblemente cuando los discípulos llegaron a tierra firme, estaban impactados por el milagro del que habían sido testigos, posiblemente en su mente tenían la idea de hacer capitán de esa nave, al Carpintero de Nazaret. Su experiencia humana como marinero y pescadores les había quedado corta, se habían dado cuenta que no les servía de mucho, todo su conocimiento quedaba corto e impotente ante la supremacía divina de Cristo.

Las palabras de Jesús tenían autoridad, sobre la vida, sobre las enfermedades, sobre el bien, sobre el mal, sobre la naturaleza y sobre la muerte. Quizá nos preguntemos como era posible que Jesús pudiera dormir en una noche como esa, en una noche donde el ruido de la tempestad era la que gobernaba la paz y el silencio de la noche, donde el grito del hombre socorriéndose el uno al otro, apenas se podía escuchar por la tormenta, ¿Cómo era posible que en medio de esa conmoción Jesús durmiera profundamente? Pero hay otra pregunta más grande que esa; ¿Cómo fue posible que no escuchara toda la conmoción de la naturaleza y los gritos de los discípulos, pero si pudo escuchar una oración agonizante? Los padre pueden dormir en medio de la tormenta, en medio del ruido y de la conmoción; pero las madres son diferentes, aquellas madres que están cargando a sus pequeños son despertadas con el más pequeño ruido y movimiento que hace su bebé. Ese amor de Jesús para sus discípulos era parecido al amor de madre, el más pequeño susurro y llanto de sus pequeños lo podía despertar instantáneamente. Hagamos de Jesús nuestro Capitán, él es exactamente el mismo de antes, nuestro más pequeño llanto, sufrimiento, dolor, pedido ó susurro será escuchado por él, Jesús está despierto y está escuchando, el traerá quietud a nuestra vida y calma a nuestras almas, por que él es un Dios de amor y de autoridad.

Los Endemoniados Gadarenos

La historia de los endemoniados de Gadara, es relatada por Mateo, por Marcos y por Lucas.

Lucas y Marcos hablan de un solo endemoniado, mientras que Mateo habla de “endemoniados” que más específicamente quiere decir 2 endemoniados, tal como otras versiones de la Biblia lo especifican.

Lucas y Marcos hablan de un ciego, Mateo habla de dos ciegos; y esa diferencia la encontramos en estos tres evangelios. Aparentemente Mateo siempre duplica la cantidad de personas, como exagerando el milagro.

Las personas incrédulas, toman estos textos como una prueba de que la Biblia no es verdadera, ya que se encuentran contradicciones claras y contundentes.

Los grandes teólogos, explican que ésta diferencia es solamente la manera literaria de cada individuo. Ellos dicen que probablemente Marcos y Lucas se enfocan, en el mas prominente, en éste caso sería el endemoniado mas fiero, mientras que Mateo, se enfoca en los dos endemoniados como tal, sin darle tanta importancia a ninguno en particular, sino dándole importancia al milagro de Jesús. En otras palabras, Mateo le daba menos importancia a la persona y le daba mas importancia al milagro.

De cualquier manera, una diferencia así, no es para votarle la fe a nadie, cuando una persona no quiere creer, se toma de las mas pequeña escusa para validar su posición.

Es interesantes notar que el ministerio de Jesucristo en ésta tierra, fue escrito por cuatro personas diferente el uno del otro. Fueron cuatro hombres, con educaciones diferentes, con pasados diferentes y con trabajos diferentes. Entre Mateo, Marcos, Lucas y juan, escribieron para nosotros la vida de Jesús y su ministerio, visto desde punto de vistas diferentes, con estilos literarios diferentes. Los cuatro Libros de los evangelios, son diferentes, un libro no es la copia del otro, por lo tanto esto denota la autenticidad y la verdad de la vida de Cristo. A pesar que entre ellos tienen pequeñas diferencias, entre los cuatro ellos cumplen la misión, de presentarnos a Jesús y su ministerio. La vida de Jesús no fue escrita solo por una persona, sino por mas de cuatro personas, y todas ellos aun con sus diferencias nos presentan la verdad de Jesús.

Esto es lo que dice Mateo:

28Cuando llegó a la otra orilla, a la tierra de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. 29Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? 30Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. 31Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. 32El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. 33Y los que los apacentaban huyeron, y viniendo a la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados. 34Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.

Esto es lo que dice Marcos:

Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 2Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes. 8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron. 14Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido. 15Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. 18Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. 19Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

Las tumbas antiguas de Gadara, realmente eran cavernas, ya sean naturales o artificiales que se encontraban en las rocas. Dentro de las cavernas habían celdas o nichos como les llamamos actualmente, y era allí donde depositaban a los muertos, sellando esas celdas o nichos inmediatamente.

Este tipo de cavernas aún se pueden encontrar en la actualidad en las montañas cerca de una ciudad llamada Gersa y también en Gadara. La entradas a las cavernas no tenía puertas, por lo tanto se podía usar como una habitación. Extraña habitación para extraños hombres, la habitación de los endemoniados de Gadara.

En éste milagro resaltan tres cosas muy espectaculares: La miseria del endemoniado, la Majestad de Cristo y el repugnante trabajo del demonio.

El trabajo del diablo siempre es un trabajo de destrucción. Hace mas de 700 años Kengis Kan barrió toda Asia central, y se ha dicho que por siglos ha quedado la señal por donde él pasó, se puede seguir el camino que él tomó, solamente siguiendo la pirámides de huesos humanos de las personas cautivas que asesinó en su trayectoria. La mutilación al cuerpo siempre ha sido una práctica seguida por los adoradores paganos. Desde los principios de éste mundo, siempre han habido personas que se hieren, se queman o se golpean el cuerpo cuando están celebrando cultos paganos. En nuestros tiempos modernos aún los podemos encontrar en muchas partes del mundo, pero los hallamos especialmente en la India, donde los “fakirs” se hieren el cuerpo con cuchillos, mientras están realizando sus servicios idólatras y paganos.

El mundo de la psiquiatría y la neurología es un mundo extremadamente complicado, que hasta el día de hoy los más expertos en el mundo solo lo logran comprender de una manera muy pobre. Pero hay algo que está definido y es muy claro, que un endemoniado no es lo mismo que un epiléptico o lunático, éstas dos últimas son enfermedades que afectan al hombre y no están relacionadas con asuntos espirituales directamente. En cambio el endemoniado aunque a veces presenta los mismos síntomas de un epiléptico o lunático, no está relacionado con problemas de salud, sino con problemas espirituales, la única cura para el endemoniado es la intervención de Dios directamente.

29Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?

EL DIABLO PROTESTA ANTE LA PRESENCIA DE CRISTO:

1-La naturaleza de Cristo es contraria a la del diablo, la guerra es inevitable cuando ellos se encuentran

2-No hay ninguna gracia diseñada para Satanás de parte de Jesús, él no tiene ninguna esperanza en Jesús, él siempre teme cuando Cristo se presenta ante él.

3-El diablo siempre desea estar a solas; la debilidad, el estancamiento y la desesperación de los humanos trabaja muy bien con sus planes

4-El diablo sabe que el no tiene poder en contra de Dios, el Hijo de Dios y el Espíritu Santo, el evita todo encuentro con ellos por que sabe que su derrota está asegurada

5-Al diablo le aterroriza su condenación, Jesús no duda en ningún momento en atormentar al diablo por medio de las buenas obras y la liberación demoníaca

EL HOMBRE BAJO LA INFLUENCIA DEL DIABLO, TAMBIÉN PROTESTA ANTE LA PRESENCIA DEL EVANGELIO DE CRISTO:

1-Ellos tiene miedo al despertar de la conciencia; siempre desean no ser molestados, instruidos o ser investidos de poder divino.

2-Ellos le tiene miedo a cualquier cambio, aman el pecado, las ganancias y los placeres, y están conscientes que el poder de Jesús hará guerra en contra de esas cosas.

3-Ellos reclaman el derecho a no ser molestado; ésta es la idea que tienen acerca de la libertad religiosa. No toleran ser cuestionados ni por Dios, ni por el hombre.

4-Ellos argumentan que el evangelio no los pueden bendecir. Son demasiado pobres, ignorantes, ocupados, pecadores, débiles y posiblemente demasiado viejos como para poder recibir algo bueno del evangelio.

5-Siempre consideran a Jesús como un atormentador, quién les robará los placeres, perforará la conciencia y los conducirá a odiosas tareas.

Se cuenta que Voltaire en los últimos días de su vida, cuando se dio cuenta que estaba casi siendo convencido de la divinidad de Cristo, dio un giro en su vida y dijo: “por el amor de Dios, no me mencionen más a ese hombre, déjenme morir en paz”

9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. Marcos 5

De verdad el nombre del pecado es legión: Cólera, malicia, intemperancia, asesinato, impurezas, infidelidad, deshonestidad, equivocación, disimulo, falsedad, hipocresía, ingratitud, desobediencia, impaciencia, descontento, envidia, codicia, profanidad, formalismo, superstición, idolatría, blasfemia, ateísmo. El pecado es también irrespeto a la autoridad, es rebeldía, es desafiar el poder y el orden, es ser corto de sabiduría, es despreciar lo sagrado, es ser desagradecido. El pecado es la causa de todo error, conflicto, crueldad, sufrimiento, llanto y aflicción que existe en el mundo. El pecado de la misma manera que el necio demonio, ha envenenado, ha desfigurado y ha maldecido todo lo que logra tocar. El pecado ha causado que el hombre, que es el trabajo más noble de la creación de Dios, haya llegado a ser el destructor de su propia alma, el asesino de su hermano y el enemigo de Dios. Una legión de soldados romana tenía 6,000 soldados aproximadamente

30Estaba paciendo lejos de ellos un hato de muchos cerdos. 31Y los demonios le rogaron diciendo: Si nos echas fuera, permítenos ir a aquel hato de cerdos. 32El les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron a aquel hato de cerdos; y he aquí, todo el hato de cerdos se precipitó en el mar por un despeñadero, y perecieron en las aguas. Mateo

10Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.  Marcos

Los cerdos fue y es un alimento prohibido para la humanidad por Dios y por muy buenas razones. Los cerdos han sido uno de los animales de limpieza en el medio oriente y en todo el mundo. El cerdo es uno de los animales más inferiores que tiene la naturaleza, y su carne es una de las carnes más dañina y más contaminadas para ingerir. Por ésta razón Dios dio la orden por medio de Moisés de prohibir éste animal como alimento, orden que también Mahoma acató, pasándose de esa manera a la gigante religión islámica. Pero esto no era así para los romanos, quienes consideraba el cerdo, especialmente el cerdo curado y sazonado con sal, un plato delicado y exquisito.

Por ésta razón muchos de Gadara aunque no usaban el cerdo para el consumo propio, no tenían escrúpulos en crecer cerdos para el consumo de otros, ya que esto representaba una ganancia significante para ellos, aunque estaban conscientes que esto era en contra de la ley divina.

Cuando Cristo llegó a Gadara, los cerdos tenían que salir de Gadara.

De la misma manera en que Jesús limpió el templo de Jerusalén, ahora Jesús está limpiando el templo de la naturaleza de Gadara, de la inmundicia porcina que existía allí.

Cristo llegó a Gadara cargado de misericordia divina, pero esa misericordia no era una misericordia débil, sino una misericordia purificadora. 

TRES RUEGOS DIFERENTES, DE TRES PERSONAJES DIFERENTES:

12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. Marcos 5

34Y toda la ciudad salió al encuentro de Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos. Mateo 8 – 17Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos. Marcos 5

18Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él. Marcos 5

En estos tres versículos encontramos tres ruegos a Jesús de tres diferentes personajes. El primer ruego es el de los demonios, ese ruego fue aceptado por Jesús y los demonios obtuvieron lo que deseaban.

El segundo ruego es el de los dueños de los cerdos de Gadara, y también ese ruego fue escuchado por Jesús, él se subió a su barca y se marchó.

El tercer ruego es del endemoniado después de haber sido liberado y ese ruego, que es uno de los ruegos más sublimes que la humanidad le puede hacer al cielo, no fue aceptado por Jesús.

Aquí nace el gran ministro de Gadara:

19 Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti. 20 Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

Esta es posiblemente la conversación entre Jesús y el endemoniado de Gadara:

“Vete a tu casa, a los tuyos”;

-“Pero Señor yo no tengo amigos en Gadara, yo fui expulsado de Gadara hace muchos años, he habitado en los sepulcros, los de Gadara me tienen miedo y también me han aborrecido, lo único que han hecho por mi los de Gadara, es atarme a cadenas de hierro, pero tu mano me liberó del dolor y has llenado mi vida con amor, por favor déjame estar contigo”-

 “Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.”

 “¿Qué Señor? como voy a ir a hablarles si tengo tiempos de no usar mi boca y mi lengua para tener una conversación normal y sana, de mi boca han salido las más grandes blasfemias contra Dios y contra tí, que al demonio se le pudo imaginar, y con todo eso; tu me mandas donde ellos a que les hable ¿tu crees que ellos me van a querer escuchar? No, no me escucharan, mejor déjame estar contigo, allí sentado a tus pies, vestido y con mi mente sana, en quietud y en silencio para servirte y adorarte el resto de mis días.”

A pesar del poderoso argumento del ex-endemoniado de Gadara, el pequeño barco comenzó su viaje y Jesucristo partió, dejando en la playa a un gran creyente, a un gran cristiano, para que llevará a cabo una tarea en la cual él se sentía insuficiente e incapaz. 20 Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

En el cielo podremos escuchar el resto de la fascinante historia del gran ministro de Gadara y de Decápolis, sabremos su nombre y su poderosa obra en favor de Cristo y del evangelio.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El pecado ha destruido nuestra paz. Mientras el yo no sea subyugado, no podemos encontrar descanso. Ningún poder humano puede regir las dominantes pasiones del corazón. En esto somos tan impotentes como lo fueron los discípulos para dominar la rugiente tormenta. Pero Aquel que habló palabras de paz a las olas de Galilea ha hablado la palabra de paz a cada alma. No importa cuán fiera sea la tempestad, los que se vuelven a Jesús clamando “Señor, sálvanos”, hallarán liberación. La gracia de Jesús que reconcilia el alma con Dios aquieta la contienda de la pasión humana y en su amor halla descanso el corazón… “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1).

Todo el que consiente en renunciar al pecado y abre su corazón al amor de Cristo, se hace participante de este lugar celestial. No hay otro fundamento para la paz fuera de éste. La gracia de Cristo, recibida en el corazón, subyuga la enemistad; apacigua la lucha y llena el alma de amor. El que está en paz con Dios y sus prójimos no puede ser desdichado. La envidia no estará en su corazón; no encuentran lugar allí las malas conjeturas; no puede existir el odio. El corazón que está en armonía con Dios es participante de la paz del cielo y difundirá por doquiera su bendita influencia. El espíritu de paz actuará como rocío sobre los corazones cansados y turbados con las contiendas mundanales (En lugares celestiales, {ELC} p. 35).

El verdadero cristiano mantiene las ventanas del alma orientadas hacia el cielo. Vive en comunión con Jesús. Su voluntad está de acuerdo con la de Cristo. Su mayor deseo consiste en asemejarse cada vez más al Señor…

Debemos luchar ferviente e incansablemente para alcanzar el ideal de Dios para nosotros. No debemos hacerlo a título de penitencia, sino como la única manera de lograr la verdadera felicidad. El único modo de conseguir paz y alegría consiste en mantener una relación viviente con el que dio su vida por nosotros, que murió para que pudiéramos vivir, y que vive para unir su poder con los esfuerzos de los que están luchando para lograr la victoria (Cada día con Dios, {CDCD} p. 145).

Muchos que están buscando la felicidad sufrirán un desengaño porque la buscan fuera de lugar, y se dejan dominar por un temperamento pecaminoso y sentimientos egoístas. Al descuidar el cumplimiento de las tareas pequeñas y la observancia de las pequeñas cortesías de la vida, violan los principios de los cuales depende la felicidad. La verdadera felicidad no se encuentra en la gratificación propia, sino en el sendero del deber. Dios desea que el hombre sea feliz, y por esto le dio los preceptos de su ley, para que al obedecerlos pueda tener gozo en el hogar y fuera de él. Mientras conserve su integridad moral, sea fiel a los principios y controle todos sus poderes no puede ser desdichado. Con sus zarcillos aferrados a Dios, el corazón estará lleno de paz y gozo, y el alma florecerá en medio de la incredulidad y la depravación (Reflejemos a Jesús, {RJ} p. 297).

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Lección 4 // Miércoles 20 de abril__________________________

“¡LEVÁNTATE Y ANDA!”

En la sección del lunes, notamos que Jesús dijo al centurión que no había encontrado a nadie en Israel con una fe tan grande. Sin embargo, durante esas mismas horas, en Israel, había un hombre que había llegado a un punto en el que su deseo de sanidad emocional era mayor que el de sanidad física.

Lee Mateo 9:1 al 8. Con respecto a la promesa del perdón, ¿qué gran esperanza debemos obtener de esto, más allá de cuáles hayan sido nuestros pecados o del daño que hicieron? Ver también Rom. 4:7; 1 Juan 1:9; 1 Juan 2:12.

 1 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. Entonces él se levantó y se fue a su casa.Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres. Mateo 9

7 diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, Y cuyos pecados son cubiertos. Romanos 4

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1

12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 1 Juan 2

Es fascinante que lo primero que trató Jesús, cuando le llevaron el paralítico ante él, fue la condición espiritual del hombre. Es que Jesús sabía exactamente cuál era el verdadero problema. A pesar del miserable estado físico del hombre, Cristo sabía que el problema más profundo era la culpa que sentía el hombre por haber llevado una vida muy pecaminosa. Por eso, conociendo el deseo de perdón, Jesús pronuncia las palabras más consoladoras para cualquiera que comprende la realidad y el costo del pecado: “Los pecados te son perdonados”.

Elena de White añade: “[…] no era tanto la curación física como el alivio de su carga de pecado lo que deseaba. Si podía ver a Jesús, y recibir la seguridad del perdón y de la paz con el Cielo, estaría contento de vivir o de morir, según fuese la voluntad de Dios” (DTG 233).

Un pastor adventista a menudo predicaba acerca de tener fe suficiente para no ser sanado. Esta es la mayor fe de todas: mirar no solo nuestras circunstancias físicas, sino también nuestras circunstancias eternas. Cuán a menudo nuestros pedidos en oración tienen que ver con nuestras necesidades físicas, cuando Dios se interesa en otra cosa. Sin embargo, en su Sermón del Monte, Jesús dijo que debemos buscar “primeramente el reino de Dios y su justicia”. Por lo tanto, cuán vital es que, a pesar de nuestras necesidades físicas inmediatas, mantengamos ante nosotros las cosas eternas en un mundo donde tanto es solo temporal y pasajero.

Cualesquiera que sean nuestras luchas físicas, aun en el peor escenario siempre serán solo temporarias. ¿Por qué es vital que nunca olvidemos esta verdad?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Mateo habla simplemente de la sanación del paralitico; pero de Lucas y  de Marcos, aprendemos que éste paralítico que sanó Jesús, es el mismo paralítico que bajaron por el techo de la casa, después que abrieron el techo. ¿Se da cuenta? Mateo no está tan interesado en presentar con lujos de detalles la escena, el está interesado en presentar el milagro, por lo tanto el descuida de proporcionar esos detalles que Marcos y Lucas no pasan por alto.

Pareciera que Mateo es incompleto en su manera de escribir y falto de detalles, recordemos que éste es el único libro del nuevo testamento que fue escrito en Arameo, que mas tarde fue traducido al griego, y que además ese era el estilo literario de un ex-cobrador de impuestos.

La calle y el patio estaban llenas de personas, y entre los presentes habían fariseos y doctores de la ley que habían viajado desde Jerusalén para ver a Jesús.

Los fariseos estaban presentes para observar a Jesucristo como se desenvolvía en el campo espiritual, para tomar notas de sus errores y para ver si lograban encontrar algo en su contra.

Fue en esa escena que aparece el paralítico bajando del techo de la casa. Hay que recordar que según la historia, no era difícil abrir el techo de una casa en el medio oriente en los tiempos de Jesús. El material era muy liviano, y era fácil de remover.

“…y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. 3Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema. 4Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 5Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 6Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. ”

Aquí suceden tres milagros al mismo tiempo; el primer milagro es el perdón de los pecados; el segundo milagro es leer el pensamiento; y el tercer milagro es la restauración del paralitico.

¿Qué es mas fácil, perdonarle los pecados a alguien o sanarlo? La respuesta es perdonarle los pecados a alguien; hay muchos dirigentes de otras religiones que perdonan los pecados, día a día sus feligreses le confiesan sus pecados y ellos se los perdonan. “Del dicho al hecho hay mucho trecho” Pero es mas fácil decirle a una persona que sus pecados le son perdonados, aunque no sea verdad, que sanarlo de cáncer.

Nosotros los humanos cometemos pecados y ofensas; el pecado es contra Dios y la ofensa es contra el hermano.

Dios dice “no adulteraras” cuando se infringió el mandamiento del adulterio, el pecado fue contra Dios, pero la ofensa fue en contra de nuestros prójimos.

El mandamiento dice “no robarás”, cuando robamos, pecamos contra Dios, pero ofendemos a nuestro prójimo quitándole lo que a él le pertenece.

Es por eso que Dios nos ordena confesar las faltas los unos a los otros, esa es la razón de la “Santa Cena” y el “Rito de Humildad”

El propósito de la Santa Cena, es estar bien con Dios y estar bien con nuestros hermanos; confesando los pecados a Dios y las ofensas a nuestros hermanos.

Aunque los pecados han sido confesados a Dios, hay muchas faltas en contra de nuestro prójimo, que se llevan en silencio hasta la hora de la muerte, y hay faltas que se llevarán hasta la tumba en completo silencio. Solo Dios sabe como va a proceder en estos casos, ya que hay muchas faltas, que se haría mas mal confesándolos a nuestros prójimo, que ocultándolas.

Hay muchas personas que piden perdón de una manera generalizada, y evitan entrar en detalles, ya sea por vergüenza, por lastima, por amor, por salud, o por cualquier otra razón. Solo Dios sabe como va a juzgar en estos casos, el es un Dios justo y perfecto y conoce las intenciones de los corazones de los humanos.

La acusación de blasfemia en contra de Jesús por perdonar los pecados, tenía que ser eliminada inmediatamente, cuando Jesús leyó el pensamiento de ellos. Leer el pensamiento es un atributo que solo le pertenece a Dios; nadie mas tiene el poder ni el permiso de leer los pensamientos de nadie, ese poder solo le pertenece a Dios.

Desde el primer momento en que los fariseos se dieron cuenta que sus pensamientos habían sido leídos, tenían que haber aceptado que Jesús era Dios, al aceptar que él podía leer los pensamientos, automáticamente tenían que aceptar que el también tenía la potestad para perdonar pecados, ya que ese es otro atributo que solo le pertenece a Dios. Al proceder Jesús a la sanación del paralitico, remataba la dignidad de Cristo, ya que era mas difícil sanar a un paralítico, que solamente decirle que sus pecados le habían sido perdonados.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Muchos de los que acudían a Cristo en busca de ayuda habían atraído la enfermedad sobre sí, y sin embargo él no rehusaba sanarlos. Y cuando estas almas recibían la virtud de Cristo, reconocían su pecado, y muchos se curaban de su enfermedad espiritual al par que de sus males físicos.

Entre tales personas se hallaba el paralítico de Capernaúm. Como el leproso, este paralítico había perdido toda esperanza de restablecimiento. Su dolencia era resultado de una vida pecaminosa, y el remordimiento amargaba su padecer. En vano había acudido a los fariseos y a los médicos en busca de alivio; le habían declarado incurable, y condenándole por pecador, habían afirmado que moriría bajo la ira de Dios (El ministerio de curación, {MC} p. 49).

 Aun para los que pretenden ser seguidores de Jesús, es dificilísimo perdonar como perdonó Cristo. Se práctica tan poco el verdadero espíritu de perdón, y se aplican tantas interpretaciones a los requerimientos de Cristo, que se pierden de vista su fuerza y belleza. Tenemos una visión muy incierta de la gran misericordia y amante bondad de Dios. El está lleno de compasión y perdón, y nos perdona gratuitamente si realmente nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados (A fin de conocerle, {AFC64} p. 182).

 El Señor es bueno y digno de ser adorado. Aprendamos a alabarlo con nuestra voz, y comprendamos que siempre gozamos de excelente compañía: Dios, y su Hijo Jesús. Somos espectáculo para los mundos no caídos, para los ángeles y nuestros semejantes. Si lo comprendemos, esto nos inducirá a avanzar de acuerdo con la dirección del Señor, con corazón firme y bien fortalecido.

Velemos en oración. Esto nos ayudará a entender que debemos ponernos bajo la dirección de Jesús, nuestro divino Conductor. El nos confiere firmeza de propósito, impulsos controlados y semejantes a los de Cristo, y sano juicio para pensar sobria y bondadosamente. Disponemos de muy poco tiempo para ser infelices. Queremos, mi querido hermano y mi querida hermana, albergar un espíritu feliz, porque sabemos que contamos con un Salvador que nos ama, y que nos va a bendecir si estamos dispuestos a darle la bienvenida en nuestro corazón (El Deseado de todas las gentes, {CDCD} p. 347).

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Jueves 21 de abril // Lección 4_____________________________

“DEJA QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS”

Lee Mateo 8:18 al 22. ¿Qué dice Jesús a estos hombres acerca de lo que significa seguirlo a él?

18 Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado. 19 Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 20 Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. 21 Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 22 Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. Mateo 8

Primero, en Mateo 8:18 al 22, vemos a dos hombres que se acercan a Jesús con el deseo de ser sus discípulos. Ambos son sinceros y, no obstante, ambos parecen tener algo que los retiene. Entonces Jesús, que conoce todos nuestros pensamientos, va al centro del asunto. Le pregunta al primer hombre si está realmente dispuesto a renunciar a todo −incluyendo su propia cama− para seguirlo. Esto no significa que una persona perderá todas sus posesiones terrenales si sigue a Jesús, pero sí que necesita estar lista para hacer eso.

Jesús luego le pregunta al segundo hombre si está dispuesto a poner a Jesús antes que a su propia familia. A primera vista, sus palabras al segundo hombre parecen muy duras. Todo lo que el hombre quería era ir a enterrar a su padre. ¿Por qué no podía hacer eso primero y luego seguir a Jesús cuando, en la fe judía, se consideraba que un entierro adecuado de los padres era parte de la obediencia al quinto Mandamiento?

Sin embargo, algunos intérpretes alegan que el padre del hombre no estaba muerto todavía, ni a punto de morir; en cambio, el hombre le decía a Jesús, básicamente: Déjame resolver todo lo relacionado con mi familia, y luego te seguiré. Por eso, Jesús respondió del modo en que lo hizo.

Otro llamado al discipulado se encuentra en Mateo 9:9 al 13, el llamado al propio Mateo, un despreciado recolector de impuestos. Jesús conocía que el corazón del hombre estaba abierto a la verdad, como mostró la respuesta de Mateo al llamado. Jesús sabía qué reacción tendría alguien como Mateo, según lo revela el texto. Desde nuestra perspectiva actual, es difícil ver cuántos trastornos sufriría una persona como Mateo al recibir un llamado. Este es otro ejemplo de cuán universal es realmente el llamado del evangelio.

Lee Mateo 9:13. Aunque el contexto es diferente, ¿cómo se aplica aún hoy el principio, incluso cuando sustituimos la idea de un sacrificio animal por el sacrificio de Jesús? Es decir, ¿de qué manera podemos ser cuidadosos e impedir que las creencias o las prácticas religiosas, no importa cuán correctas sean, se interpongan en el camino de lo que realmente le importa a Dios?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

18Viéndose Jesús rodeado de mucha gente, mandó pasar al otro lado. 19Y vino un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adondequiera que vayas. 20Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza. 21Otro de sus discípulos le dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre. 22Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos. Mateo 8

Los mismos versículos de Mateo, los encontramos en el libro de Lucas, mas ampliados y dice de la siguiente manera:

57Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. 58 Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. 59Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 60Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. 61Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. Lucas 9

Los versículos arriba escritos, son los últimos versículos de Lucas capítulo 9; y hay que notar que los primeros versículos del capítulo 10 de Lucas, es donde Lucas describe la comisión de los 70. Posiblemente estos tres hombre de los últimos versículos del capítulo 9, eran tres serios aplicantes para ser parte del grupo de discípulos de Jesús, y posiblemente ser parte de la comisión de los setentas también.

Hay muchos que creen que éstos tres hombres son los mismos Mateo, Judas y Tomás, ya que las palabras de Jesús para ellos se parece a la manera que los otros evangelios explican el llamado de ellos; esto es simplemente una especulación ya que no hay una base concreta para llegar a ésta conclusión.

Estos tres hombre tenían diferentes perspectivas ó puntos de vistas ante el discipulado.

El primero de ellos aparentemente seguía a Jesús ocasionalmente, por sus palabras se denota a una persona que actúa más por impulsos que por convicción, las palabras de Jesús para él, le mostraron que el acto de seguir a Jesús, no le deparaba otra cosa más que sacrificios y privaciones en la vida.

El segundo de ellos es invitado por Jesús a seguirlo; “Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. 60Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios.” La respuesta de Jesús a éste aplicante es un tanto controversial, nuestra mente no logra comprender como éstas palabras un poco duras de escuchar, lograron salir de los labios de  Jesús.

No entremos en pánico, en realidad la expresión: “Deja que primero vaya y entierre a mi padre” era un refrán que se usaba mucho en el medio oriente, para la época de Jesús. Este dicho ó refrán no quería decir que su padre estaba muerto. Si el padre de éste hombre hubiera estado muerto, él hubiera estado muy ocupado preparando los servicio funerales de su padre y no hubiera tenido tiempo de estar escuchando a Jesús, ya que en esos días debido al clima del medio oriente, era necesario enterrar a la persona en el mismo día de su muerte, para evitar la descomposición.

El padre de éste hombre, posiblemente ya tenía una edad avanzada y no viviría largos años, por lo tanto él esperaría hasta su muerte, y después que las propiedades y herencias fueran , repartidas, divididas ó vendidas y todos los negocios y transacciones estuvieran cerradas, él se ajuntaría al grupo de los discípulos de Jesús en su propio tiempo y conveniencia. Si éste hombre iba a formar parte de la comisión de los setenta, tenía que tomar una decisión rápida en unirse a la sagrada comisión.

Este tipo de hombre representa a todos aquellos que quieren alcanzar el cielo, pero en el tiempo que ellos creen necesario y conveniente; y también en sus propios términos y reglas.

“Con toda probabilidad el padre gozaba aún de buena salud, y el tiempo de su muerte estaba en un futuro indeterminado. Si el padre de éste hombre no estaba muerto, sino perfectamente vivo, las palabras de Cristo deben entenderse en forma figurada y no literal. Es probable que el pedido de éste que pretendía querer seguir a Jesús era una escusa para no seguirle o un intento de postergar el momento cuando sería necesario dejar todo a fin de seguirle. Si el padre ya hubiera muerto, es muy poco probable que Cristo hubiera mandado descuidar lo que aún hoy en las tierras bíblicas es considerado como uno de los deberes más sagrados de un hijo.” {Comentario Bíblico Adventista, Tomo 5, Pág. 356}

61 Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. 62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

El tercero de éstos hombre también se en lista como voluntario, pero necesita despedirse de los de su casa.

En el tiempo antiguo de Israel, las despedidas de una persona que abandonaría la casa, como éste hombre lo estaba planeando hacer, era un proceso largo que tomaba meses e inclusive años para arreglar todos los asuntos domésticos antes de su partida.

Tenemos que recordad que el ministerio de Jesús solo le quedaban como seis meses de vida en la tierra, cuando ésta experiencia fue escrita, por lo tanto si éste hombre quería ser un discípulo, su decisión tendría que ser pronta. En el acto de regresar a su casa, existía la posibilidad de que su familia lo convenciera de que no se uniera a Jesús, de la misma manera que la familia  de Jesús trató de interferir en los planes de Jesús.

La otra posibilidad es que éste hombre quería gozar de los placeres terrenales antes de su decisión final de seguir a Jesús. Son de aquellos que dicen: ¡Señor, sálvame pero todavía no! Este hombre representa a aquellos que desean alcanzar el reino de los cielos sin primero darse el tiempo para “disfruta” los placeres que éste mundo ofrece. Este hombre puede representar a aquellos que creen que la juventud es para disfrutarla y derrocharla en placeres terrenales y que la vejez es el tiempo ideal para ir donde Jesús.

El ingreso al Reino de Dios no depende del estatus o la posición de la persona, o sus riquezas o falta de ellas. Mateo, junto con los escritores de los otros evangelios, señala que la persona debe ir a Jesús con una actitud de entrega sin compromisos, de absoluta dependencia y de confianza infantil; estos son los rasgos de quienes han entrado al Reino de Dios. Deben estar dispuestos a renunciar a todo si es necesario; porque cualquier cosa a la que no quisieran renunciar sería algo que, en un sentido, no solo competiría con Jesús sino también, en realidad, le ganaría a Jesús. Esto tiene lógica porque, después de todo, es solo por medio de él que existimos. Por supuesto, de esta forma, él debe tener toda nuestra lealtad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El se hizo pobre y de ninguna reputación. Sintió hambre, con frecuencia sed, y muchas veces cansancio en sus labores; pero no tenía dónde reclinar la cabeza. Cuando las frías y húmedas sombras de la noche le rodeaban, con frecuencia la tierra era su cama. Sin embargo, bendijo a los que le aborrecían. ¡Qué vida! ¡Qué experiencia! ¿Podemos nosotros, los que profesamos seguir a Cristo, soportar alegremente las privaciones y sufrimientos como nuestro Señor, sin murmurar? ¿Podemos beber de la copa, y ser bautizados de su bautismo? En caso afirmativo, podemos compartir con él su gloria en su reino celestial. De lo contrario, no tendremos parte con él (Testimonios selectos, {3TS} t. 3, p. 132).

Desde el principio, no había presentado a sus seguidores ninguna esperanza de recompensas terrenales. A uno que vino deseando ser su discípulo, le había dicho: “Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.” Si los hombres pudiesen haber tenido el mundo con Cristo, multitudes le habrían tributado fidelidad; pero no podía aceptar un servicio tal. Entre los que estaban relacionados con él, muchos habían sido atraídos por la esperanza de un reino mundanal. Estos debían ser desengañados (El Deseado de todas las gentes, p. 347).

 Los fariseos habían juzgado a Mateo según su empleo, pero Jesús vió en este hombre un corazón dispuesto a recibir la verdad. Mateo había escuchado la enseñanza del Salvador. En la medida en que el convincente Espíritu de Dios le revelaba su pecaminosidad, anhelaba pedir ayuda a Cristo; pero estaba acostumbrado al carácter exclusivo de los rabinos, y no había creído que este gran maestro se fijaría en él.

Sentado en su garita de peaje un día, el publicano vió a Jesús que se acercaba. Grande fué su asombro al oírle decir: “Sígueme.”

Mateo, “dejadas todas las cosas, levantándose, le siguió.” No vaciló ni dudó, ni recordó el negocio lucrativo que iba a cambiar por la pobreza y las penurias. Le bastaba estar con Jesús, poder escuchar sus palabras y unirse con él en su obra.

Así había sido con los discípulos antes llamados. Cuando Jesús invitó a Pedro y sus compañeros a seguirle, dejaron inmediatamente sus barcos y sus redes. Algunos de esos discípulos tenían deudos que dependían de ellos para su sostén, pero cuando recibieron la invitación del Salvador, no vacilaron ni preguntaron: ¿Cómo viviré y sostendré mi familia? Fueron obedientes al llamamiento, y cuando más tarde Jesús les preguntó: “Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, ¿os faltó algo?” pudieron responder: “Nada.”(El Deseado de todas las gentes, {DTG} pp. 238, 239).

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Lección 4 // Viernes 22 de abril____________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Puedes limpiarme”, El Deseado de todas las gentes, pp. 227-237.

Los alemanes tienen un dicho: “Einmal ist keinmal”. Significa, literalmente: “Una vez es ninguna vez”. Es una expresión idiomática para la idea de que, si algo ocurre solo una vez, entonces no cuenta, no importa. Si sucede una sola vez, es como si nunca hubiera ocurrido. Ya sea que estés o no de acuerdo con esta idea, analízala en el contexto de la sección del jueves, donde, para responder al hombre que quería primero enterrar a su padre y después ser su discípulo, Jesús dice: “Sígueme; deja que los muertos entierren a sus muertos” (Mat. 8:22). ¿Qué quiso decir Jesús al implicar que el hombre, un hombre viviente, estaba muerto? Bueno, si “una vez es ninguna vez”, entonces, para vivir sobre esta Tierra solo una vez, sin una eternidad después, lo mismo sería que nunca hubieses nacido. Podrías estar muerto ahora (ver Juan 3:18). Los pensadores seculares, que no creen en una vida después de la muerte, se han quejado por la falta de sentido de una vida que existe solo una vez y, además, por un tiempo breve, antes de desaparecer por la eternidad. ¿Qué significado tiene la vida, se han preguntado, si después de este breve pasaje desaparecemos para siempre y somos olvidados para siempre? No es extraño, entonces, que Jesús respondiera como lo hizo. Estaba queriendo mostrarle al hombre una realidad mayor que lo que este mundo, en sí mismo y por sí mismo, ofrece.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Recordando la idea presentada arriba, vuelve y lee la historia (en Mateo) en la que Jesús le habla al hombre sobre el entierro de los muertos. ¿Qué debe decirnos esto acerca de cuán vital es recordar el cuadro completo (y cuando decimos “completo”, queremos decir realmente el gran cuadro) en todo lo que hacemos? ¿De qué modo nos ayuda nuestra teología a comprender cuán grande es realmente ese cuadro?
  2. No siempre conocemos la voluntad de Dios para la curación física, pero siempre sabemos su voluntad para nuestra curación espiritual. ¿De qué forma debería afectar esto nuestra vida de oración?
  3. ¿Qué cosas son las más importantes para ti? Haz una lista y llévala a la clase. ¿Qué pueden aprender de las prioridades de cada uno de ustedes? ¿Qué nos enseñan esas prioridades sobre nosotros mismos, y sobre nuestra visión del mundo, de Dios y de los demás? ¿Cuán diferente sería la lista si un grupo de ateos estuviera haciendo lo mismo?

32


Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

9 pensamientos en “LECCIÓN 4 – “¡LEVÁNTATE Y ANDA!” − FE Y CURACIÓN – PARA EL 23 DE ABRIL DE 2016

  1. APRECIADOS HERMANOS GRACIAS POR EL MATERIA QUE AYUDA A ESCLARECER A AMPLIAR NUESTROS CONOCIMIENTOS DE ESTUDIO DIARIO

  2. GRACIAS

  3. agradecido mi hermano que el Espiritu Santo le siga dando sabiduria y entendimiento para ayudarnos a entender el estudio diario del folleto

  4. Mas entendible la lección gracias a sus aporte que dios los siga bendiciendo

  5. DIOS BENDIGA LA LECCION Y GRACIAS HERMANOS PORQUE CON LA SABIDURIA,DE NUESTRO DIOS, DESPEJAN NUESTRAS DUDAS.

  6. Excelente lección y comentarios el señor les siga dando sabiduría

  7. ola muchas gracias, por un material muy bueno,

    feliz sábado!!!!

    un abrazo.

    Dios les bendiga.

    atte:

    Edgar.

    ________________________________

    • Hno García talvez no recibió mi correo pero le vuelvo a preguntar de que fuente saco para la lección 3 Ud dijo que los fariseos hicieron 1521 reglas para guardar el sábado ,en mi clase me lo preguntaron y yo quisiera darles respuesta.Por favor ayúdeme con esto

      • Querido hermano Quinteros, no encuentro ese asunto de 1521 reglas para guardar el Sábado. Por favor podría mandarme la copia del texto donde dice eso, o al menos el día que aparece, me parece que esa no es información mía.
        Gracias;
        Tony Garcia

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