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LECCIÓN 9 – ÍDOLOS DEL ALMA (Y OTRAS LECCIONES DE JESÚS) – PARA EL 28 DE MAYO DE 2016

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“Precioso a sus Ojos” Greg Olsen 1958- Idaho, Estado Unidos


 Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional o mundial. Este es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversia-les, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente la descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 9: Para el 28 de mayo de 2016

ÍDOLOS DEL ALMA (Y OTRAS LECCIONES DE JESÚS)

Sábado 21 de mayo____________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Eclesiastés 9:10; Mateo 18:1-4; Mateo 18:21-35; 19:16-30; Gálatas 3:21, 22; Mateo 19:27.

PARA MEMORIZAR:
 “En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?” (Mat. 18:1).

COMO SERES HUMANOS, somos producto del ambiente y la cultura. Ellos dan forma a nuestros valores, creencias y actitudes. No importa si te has criado en un área metropolitana o en una aldea sin agua potable, la cultura y el ambiente en los que creciste han influido grandemente en hacer de ti lo que eres. Y aun si te movieras a un ambiente distinto, aquel en el que te criaste ya ha dejado en ti una marca que te acompañará toda la vida.

Lamentablemente, la mayoría de los ambientes y las culturas actúan en contra de los principios del Reino de Dios. Este es un mundo caído; los valores, la moral y las costumbres reflejan esa situación, y no podría ser de otro modo. Así como tampoco es fácil para nosotros notar esto, justamente, porque estamos inmersos en ese ambiente.

El propósito de la obra de Dios en nuestros corazones es revelar los valores, la moral y las normas del Reino de Dios. Como veremos, estos a menudo difieren grandemente de aquellos en los cuales hemos nacido y fuimos criados. Los discípulos tenían que aprender estas lecciones, y también debemos hacerlo nosotros.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el capítulo dieciocho de Mateo está registrada otra lección de humildad. Estas lecciones en la Palabra son ofrecidas para nuestra admonición. Quienes se niegan a beneficiarse con ellas, no tienen excusa.

Los discípulos “vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:1-4).

Muchos no se dan cuenta de que al caminar humildemente con Dios nos ubicamos en una posición donde el enemigo no puede aventajamos… Solo cuando nos sometemos, como hijos obedientes, a ser enseñados y disciplinados, Dios puede usamos para su gloria (Reflejemos a Jesús, p. 253).

Satanás y sus huestes hacen guerra contra el gobierno de Dios. A todos los que tienen deseo de entregar su corazón al Señor y de obedecer sus requerimientos, Satanás tratará de hacerles sufrir perplejidades y de vencerlos con sus tentaciones, a fin de que se desalienten y renuncien a la lucha.

Nunca necesitamos una relación más íntima con Dios como hoy día. Uno de los mayores peligros que acosan al pueblo de Dios siempre ha sido el conformarse con las máximas y las costumbres mundanas. Los jóvenes especialmente están en constante peligro. Los padres y las madres debieran estar en guardia contra las artimañas de Satanás. Mientras él procura efectuar la mina de sus hijos, no se engañen los padres a sí mismos pensando que no hay un peligro particular. No den pensamiento y cuidado a las cosas de este mundo al paso que descuiden los intereses más elevados y eternos de sus hijos (Conducción del niño, pp. 443, 444).

El reino de Dios viene sin manifestación exterior. El evangelio de la gracia de Dios, con su espíritu de abnegación, no puede nunca estar en armonía con el espíritu del mundo. Los dos principios son antagónicos. “Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente”…

No por las decisiones de los tribunales o los consejos o asambleas legislativas, ni por el patrocinio de los grandes del mundo, ha de establecerse el reino de Cristo, sino por la implantación de la naturaleza de Cristo en la humanidad por medio de la obra del Espíritu Santo. “Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre: los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, mas de Dios”. En esto consiste el único poder capaz de elevar a la humanidad. Y el agente humano que ha de cumplir esta obra es la enseñanza y la práctica de la Palabra de Dios (El Deseado de todas las gentes, pp. 470, 471).

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Lección 9 // Domingo 22 de mayo_________________________

LA GRANDEZA DE LA HUMILDAD

¿Quién no aspira a la grandeza? Es decir, ¿quién no quiere ser grande o hacer cosas grandiosas? Este deseo no siempre surge del egoísmo, del ego o de la arrogancia. Podrías estar desempeñándote lo mejor posible en lo que tienes que hacer, esperando que tu labor y tu esfuerzo sean de bendición para otros. (Ver también Ecl. 9:10.)

Sin embargo, el problema aparece al intentar definir “grandeza”. Es muy fácil para nuestras mentes caídas comprender este concepto de forma muy diferente de la visión de Dios.

Lee Mateo 18:1 al 4. De acuerdo con Jesús, ¿qué es la verdadera grandeza? ¿Cómo hemos de entenderla a fin de que podamos aplicarla a nuestra vida?

1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

Para definir la verdadera grandeza, Jesús llamó a un niño a su lado y dijo que “cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” (vers. 4). Jesús no habló acerca de ser un gran predicador, o un gran empresario, o siquiera un gran filántropo. La grandeza, a la vista de Dios, es lo que somos por dentro, no lo que hacemos exteriormente (aunque lo que está adentro impactará en lo que hacemos externamente).

Nota, Jesús define la grandeza de una manera que la mayoría de las personas en el mundo no lo hace. Porque ¿quién despierta un día y decide que la grandeza que él quiere en la vida es ser tan humilde como un niño pequeño? Es extraño aspirar a algo como eso, pero esto solamente se debe a que estamos saturados de los principios, las ideas y los conceptos del mundo.

¿Qué significa ser humilde como un niño pequeño? Uno de los indicadores es la obediencia: aceptar la Palabra de Dios antes que tu propia voluntad. Si en tu vida estás en el camino equivocado, es porque estás en tu propio camino. La solución es sencilla: humíllate y vuelve al sendero de Dios, obedeciendo su Palabra. Si Adán y Eva se hubieran mantenido humildes, no habrían pecado. Es interesante notar que el árbol de la vida y el árbol del conocimiento estaban ambos en el medio del huerto. A menudo la vida y la destrucción no están separadas por mucha distancia. La diferencia es la humildad.

¿Cuáles son algunas actitudes e ideas que sostenemos solo por estar en contacto con el mundo, y que están en conflicto con la Palabra de Dios? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

1En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 2Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

La disputa que tenían los discípulos acerca de quien sería el mayor en el reino de los cielos, realmente había comenzado en el camino hacia Capernaúm, Marcos 9 dice: 34Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí, quién había de ser el mayor.

Esta disputa quedó interrumpida por el incidente del impuesto del templo, que le cobraron a Jesús y a Pedro, cuando llegaron a Capernaúm.

Cuando llegaron a la casa de Pedro en Capernaúm, Jesús quiso parar ésta disputa y por eso leíamos la semana pasada el texto que decía: 25El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños?

Después que Pedro fue al mar, pescó el pez, tomó la moneda, y fue a pagar al templo el impuesto que le habían cobrado a él y a Jesús; ahora Pedro regresó a su casa donde estaba Jesús y el resto de los apóstoles.

Al nomas Pedro regresó a su casa la disputa se inició nuevamente: 1 En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

Pedro, Santiago y su hermano Juan, habían tenido un puesto de honor con Jesús, ellos tres habían acompañado a Jesús a momentos solemnes e importantes en la vida de Cristo, pero Pedro había llevado la prioridad con Cristo.

Después que Pedro, Santiago y Juan presenciaron la transfiguración, Jesús hizo la promesa de entregar las llaves del reino de los cielos a Pedro, entonces se levantó la pregunta, de quien tomaría el primer lugar en el reino de Cristo, ésta pregunta había llevado a los apóstoles a una disputa entre ellos.

Jesús como un buen padre, no corrigió a sus muchachos en el camino, intervino en la disputa solamente, pero espero llegar a casa, que ese era el lugar y el momento correcto para corregirlos.

De Marcos aprendemos que fue Jesús quien tomó la iniciativa para resolver el problema suscitado entre sus discípulos: 33Y llegó a Capernaum; y cuando estuvo en casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino? Marcos 9

La disputa de los discípulos, era una disputa extraña:

1-Ellos no estaban interesados en sus propios caracteres, sino en sus propias personas

2-Ellos no entendía la naturaleza del reino de Cristo

3-Ellos deseaban la corona, pero habían olvidado la cruz

4-Su pedido era un pedido equivocado

5-Se les había olvidado la omnisciencia de Cristo

2Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. 4Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

Posiblemente ese niño que tomó Jesús, era uno de los hijos del apóstol Pedro ya que estaban en la casa de Pedro. Los historiadores y la tradición identifican éste niño con Ignacio, que llegó a ser el pastor de la iglesia de Antioquía, Ignacio es conocido como “Ignacio de Antioquia” Ignacio fue martirizado alrededor del año 67 en Roma.

Un niño es conocido por su dulzura, docilidad, modestia, humildad y sinceridad. Los niños son libres de orgullo, codicia y ambición, que son las características mas desastrosas ya de un hombre adulto.

A la pregunta de los apóstoles: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Cristo hubiera respondido que era Pedro. Este era el momento preciso para Jesús declarar a Pedro con la supremacía sacerdotal o “papal” que los católicos reclaman y enseñan. Pero aquí encontramos todo lo contrario, Jesús manda a sus discípulos a ser humildes, modestos y dóciles como es un niño, para poder ser grande en el reino de los cielos. Por lo tanto ésta experiencia, es un punto mas en contra para los católicos que creen que Jesús le entregó la supremacía de la iglesia a Pedro.

4Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.

La disputa de los discípulos nos permite verlos con realidad y vernos a nosotros mismos con realidad, fueron hombres muy parecidos a los hombres de la actualidad, el problema de los discípulos es el mismo problema de nuestros días, y el remedio para ese problema era y es la humildad.

La salvación no está limitada solo a la humildad, el carácter del cristiano tampoco está limitado solo a esta cualidad, pero la humildad tiene una fuente secreta poderosa para el cristianismo.

-La humildad no es una cualidad débil o tímida, tampoco la humildad es ser sirviente o esclavo de los demás. La humildad no es ser pisoteado por el resto, la verdadera humildad nos permite servir a todos sin esclavizarnos de nadie.

-La humildad no es someterse a la tiranía de nadie.

-La humildad no es degradarse, o perder el valor o la estima propia.

-La genuina humildad, reconoce que no hay ningún mérito, que nos permite alcanzar la salvación por nosotros mismos.

La humildad es la base de toda la grandeza de un hombre, a los ojos del cielo la humildad se asocia con la grandeza; la humildad es la fuente de toda grandeza intelectual y espiritual. El hombre que está convencido que es perfecto, es el que está mas lejos de la perfección. “Señor ten piedad de mi” es la súplica del humilde.

La humildad del niño es inconsciente, pero la humildad del hombre es adquirida a través de la experiencia. No puede existir la humildad en una persona que carece de amor y de confianza.

Hay personas mas humildes que otras, ya que existe la humildad natural; mas bajo que esto encontramos la humildad de palabras, de amor y de actos, estos son ornamentos en la vida del hombre.

¿Cómo podemos cultivar la humildad?

-Asegúrese de ser amado; siempre nos inclinamos a ser orgullosos en frente de esas personas que creemos que no nos quieren

-Hagamos actos de misericordia y permitamos que la misericordia de otros toquen nuestras vidas

-Seamos reverentes cuando adoramos a Dios, aquel que es humilde ante Dios, es humilde con sus semejantes

-Tratemos de revivir la vida de nuestra niñez, pensemos y sintamos esos actos hermosos de la niñez

-Nunca olvidemos los momentos humillantes de nuestras vidas

-Ejercitemos la disciplina ante el brote del orgullo

-Hagamos actos de humildad

-Es de mucha ayuda cuando nos relacionamos con niños

-Pidamos la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas

La inocencia del niño, es una de las cosas mas maravillosas del mundo:

Un pobre niño fue encontrado en la calle por un hombre de buen Corazón. El niño estaba harapiento, muy delgado, y llevaba en su cuerpecito las marcas de la pobreza y del hambre. “¿Qué estás haciendo aquí?” le preguntó el hombre; el niño le dijo: “Estoy esperando a Dios” El hombre tocado por dentro por la noble respuesta del chiquillo, le preguntó al niño que significaban esas palabras: “Mi padre y mi hermanito murieron, también mi madre murió, pero antes de morir mi madre,  ella me dijo que Dios vendría a buscarme para cuidarme” El niño le preguntó al hombre: “¿Dios va a venir, verdad?” -Si- replicó el hombre inmediatamente, “yo ya vine para cuidarte” dijo el hombre. “Yo sabía, mi madre nunca decía una mentira” dijo el niño; “Yo sabía que tu vendrías por mi, aunque te tardaste un poquito, al final viniste por mi”

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Si tan solo quisiéramos aprender las lecciones admirables que Jesús procuro enseñar a sus discípulos mediante un niñito, ¡cuántas cosas que parecen ahora dificultades insuperables desaparecerían! Cuando los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?… llamando Jesús a un niño, le puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvierais y fuereis como un niño, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humillaré como este niño, éste es el mayor en el reino de los cielos” (El hogar cristiano, pp. 252, 253).

Los hombres que se humillan a sí mismos como un niñito serán enseñados por Dios. El Señor no depende de los talentos del hombre; porque él es la fuente de todo don perfecto. El más humilde de los hombres si ama y teme a Dios podrá poseer los dones celestiales (La fe por la cual vivo, p. 140).

Los niñitos no manifiestan sentimientos de superioridad ni se sienten aristócratas. Son sencillos y naturales en su aspecto. Cristo quiere que sus seguidores cultiven modales carentes de afectación, para que todo su comportamiento sea humilde y semejante al de él. Nos ha asignado el deber de vivir en favor de los demás. Vino a este mundo desde las reales cortes del cielo para manifestar el gran interés que tenía por el hombre, y el precio infinito pagado por la redención de éste revela que es de tan gran valor que Cristo pudo sacrificar sus riquezas, su honor y las cortes reales, para librarlo de la degradación del pecado.

Si la Majestad del cielo pudo hacer tanto para poner en evidencia su amor por el hombre, ¿qué no debería éste estar dispuesto a hacer por los demás, para ayudarles a salir del pozo del sufrimiento y las tinieblas? (Cada día con Dios, p. 182).

Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón. Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan solo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad, refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle. Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, nuestra vida será una vida de continua obediencia. Si apreciamos el carácter de Cristo y tenemos comunión con Dios, el pecado llegará a sernos odioso (El Deseado de todas las gentes, p. 621).

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Lunes 23 de mayo // Lección 9___________________________

LA GRANDEZA DEL PERDÓN

Una de las peores consecuencias de la Caída se ve en las relaciones interpersonales. Desde Adán echándole la culpa a Eva (Gén. 3:12) hasta ahora, nuestra raza ha sido arrasada y degradada por conflictos entre personas, no solo en el mundo sino también en la iglesia.

Lee Mateo 18:15 al 35. ¿Qué nos enseña Jesús aquí? No obstante, ¿por qué a menudo no seguimos sus consejos?

15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. 18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. 19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. 21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. 23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. 28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Afrontémoslo: es más fácil quejarnos de una persona por atrás que ir directamente a ella y resolver el problema. Por eso no lo hacemos, a pesar de lo que el Señor nos ha dicho al respecto. Jesús nos enseña a ir directamente a quien nos hirió e intentar restaurar la relación. Si la persona no es receptiva, hay instrucciones adicionales.

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mat. 18:20). Considera el contexto de este versículo: tiene que ver con la disciplina y la restauración de otra persona. (Tendemos a aplicar este texto más ampliamente.)

Jesús dice que el Espíritu Santo está presente cuando un pequeño grupo trata de restaurar a un creyente. Esta es la hermosa obra de la Redención. Y comienza con hacer lo correcto con humildad y hablar directamente con alguien que te ha herido. Esto es otro ejemplo de grandeza en quien actúa así.

Lee Mateo 18:21 al 35. ¿Qué punto vital presenta Jesús?

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. 23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. 28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Cuando Jesús indica “perdonar setenta veces siete”, está diciendo que nunca debemos dejar de perdonar a alguien. Jesús habla de la necesidad del perdón no solo para el beneficio de otros, sino de uno mismo. Considera la parábola que presentó para establecer esto. Se nos puede perdonar por muchas cosas; de eso trata el evangelio: del perdón (ver Éxo. 32:32; Hech. 5:31; Col. 1:14). No obstante, si no perdonamos a otros de la manera en que Dios nos ha perdonado, enfrentaremos graves consecuencias.

¿Por qué es importante meditar sobre la Cruz y el perdón que se nos ha dado por medio de ella? Si Dios hizo esto por ti, si eso es lo que se necesitó para perdonarte, ¿cómo puedes aprender a perdonar a otros, sin importar cuán imposible parezca ser ese perdón?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti,

Las versiones bíblicas poco a poco vienen quitando la frase “CONTRA TI” por que está frase es la respuesta directa de Jesús a la pregunta de Pedro. Aparentemente ésta fue una conversación entre Jesús y Pedro cuando se da ésta enseñanza, Pedro preguntó: “¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?” y Jesús le respondió hasta 70 veces 7.

Esta enseñanza se aplica a todos los humanos, no solamente a Pedro, por lo tanto la palabra “contra ti” es el resultado de una conversación entre dos personas. La nueva traducción  del versículo dice así: “Si tu hermano peca, ve y repréndelo…” Siendo de ésta manera mas generalizado, aplicándose a todos los pecados que nuestros hermanos cometen, ya que el tema principal de éste texto no es la destrucción del hermano, sino la restauración espiritual de nuestro hermano.

Aquí Cristo nos está dando los 4 pasos a seguir para cuando nos toque tratar con un pecador:

Paso # 1 : 15Por tanto, si tu hermano peca, ve y repriéndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

Éste es el paso mas difícil de los 4 pasos; aquí no tenemos que esperar que la persona venga a nosotros, nosotros tenemos que ir donde ella, ir en privado, ir gentilmente, e ir con misericordia.

Cuando se va en privado a hablar con el ofensor, se le está dando un tratamiento especial al corazón del ofensor, cuando se va en público en contra del ofensor no es para ayudar, sino para denunciar y destruir al pecador.

El trabajo de hablar con el ofensor no se puede hacer por medio de un mensajero, o por escrito, tiene que ser de persona a persona, y aquí el Señor no nos da libertad para omitir éste paso, o cambiar la secuencia de los pasos.

Todo aquel que ve a un hermano cometer un pecado y guarda silencio, es igualmente culpable que el ofensor y también es igualmente culpable a aquel que no puede perdonar a su hermano cuando éste se arrepiente

El paso # 1 también es un de los exámenes mas severos de la amistad; es el acto de decirle a un amigo sus errores. Cuando estamos enojados es fácil ir en contra de cualquier persona y acuchillarlo con nuestras palabras; pero hablar verdades dolorosas con amor a una persona, eso se llama amistad. Son pocos los verdaderos amigos que tenemos, la mayoría de ellos son enemigos que nos hacen ver lo que en verdad somos, y lo hacen siempre a filo de espada.

En el paso # 1 es donde nuestra Iglesia es una experta en fallar, casi el 99% de la membresía de nuestra iglesia, saca cero en éste examen, que es vital, esencial e indispensable para entrar el cielo.

Pero hay un grupo en nuestra iglesia que se lleva la medalla de oro en romper ésta orden de Cristo, y este grupo son los ancianos de iglesia junto con el pastor.

Los ancianos de iglesia, tiene una posición vital en la iglesia. Por su posición en la iglesia, conocen los problemas que están enfrentando o viviendo los hermanos de la iglesia y sirven de puente entre el ministro y la congregación. La mayoría de veces un pastor de iglesia se da cuenta de lo que ocurre en la iglesia a través del anciano.

Los ancianos comete el grandísimo error, el gran pecado, de ir a hablar con el pastor, sin haber hablado primero con el pecador.

Muchas veces los ancianos de iglesias, no tiene el valor y la hombría necesaria para enfrentar al pecador, pero si tienen la hipocresía suficiente para hablar a espaldas del pecador. Sin duda alguna, Dios no los dejará impunes, cuando ellos rompen éste mandamiento que dio Cristo, que trata expresamente como tratar con el pecador.

Los pastores cometen errores mas graves que los ancianos: 1-Es el máximo líder religioso en la iglesia, por lo tanto tiene que predicar por palabra y por ejemplo; 2-El pastor peca cuando escucha a una persona sin hacerle la pregunta al informante, si éste ya habló con el pecador; 3-El pastor fomenta éste mal en la iglesia y así las iglesias se convierten en iglesias chismosas; 4- El pastor no corrige al mismo anciano, que en frente de sus narices, está cometiendo un pecado.

Este mal tiene que parar en nuestra iglesia, la iglesia que conoce la verdad en su esencia, es la que infringe las reglas de Dios descaradamente. Hablar a espaldas del pecador, sin haber hablado con el pecador primero, le ha costado a la la iglesia millones de miembros, éste es un trabajo destructor, es trabajo del diablo, no importa quien lo practique. ¡Palabra de Dios!

Paso # 2- 16Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

El texto se explica solo.

Paso # 3- 17Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia;

El tercer paso, es la comunicación a la iglesia de un pecador que no se quiere arrepentir

Paso # 4- ”y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.”

El último paso es la decisión que toma el pleno de la iglesia con el pecador, ya sea disciplina o borra-miento

De la misma manera que el evangelio no puede ser preservado sin sal, tampoco el amor fraternal puede ser preservado sin franqueza, ni la iglesia puede ser preservada sin disciplina.

21Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

 70 veces 7, es un numero ilimitado. No hay una medida específica para perdonar, el perdón se tiene que practicar cada vez que se presente la ocasión.

23Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos. 24Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. 25A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda. 26Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. 28Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Esta parábola nos demuestra la excesiva provocación del hombre en contra de Dios.

Hay tres puntos resaltan-tes en ésta parábola:

1-La gran clemencia del rey: La deuda era tan grande que no se podía pagar. Según los expertos 10,000 talentos, sería el equivalente a 3 millones de dólares Norte Americanos (+/-) en nuestro días. Esta cantidad es una vaga idea de la inmensa deuda que el hombre tiene con Dios. Es imposible para el hombre saldar ésta deuda, después de agregarle los intereses y las extras deudas que se contraen día a día con Dios. La deuda del pecado es simple y sencillamente imposible de saldar. La ley judía permitía al acreedor vender al deudor y su familia como esclavos, si éste no podía pagar la deuda. Pero aquí el rey, perdonó al siervo y también a su familia, esto representa la misericordia de Dios para el hombre.

2-El siervo perdonado no pudo perdonar una deuda sumamente pequeña de su consiervo. 100 denarios era el salario de cien días de un jornalero. En el milagro de la alimentación de los 5,000 , Felipe dijo que 200 denarios quedaría corto para alimentar a 5,000 personas: 7Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. Juan 6 Tomando esta información en consideración podemos decir, que cien denarios era la cantidad de dinero necesaria para poder alimentar fácilmente alrededor de 2,000 personas. Aunque la deuda del consiervo era grande, nunca se compara a la deuda del siervo con el rey.

El siervo no tuvo misericordia de su consiervo, no pudo perdonar la deuda y envió a la cárcel a su deudor

3-El rey castigó la injusticia del siervo perdonado

31Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado. 32Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti? 34Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. 35Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

Perdonar 70 veces 7, aunque parece bastante, es insignificantes para la misericordia que Dios ha tenido en perdonarnos decenas de miles de veces en nuestras vidas. Todo aquel que no puede perdonar, es candidato seguro para la destrucción eterna.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Si piensas que tu hermano te ha injuriado, ve a él con bondad y amor, y podrás llegar a un entendimiento y reconciliación… Si tienes éxito en arreglar la cuestión, has ganado a tu hermano sin poner de manifiesto sus debilidades, y el arreglo a que habéis llegado ha cubierto multitud de pecados, de la observación de otros…

Se necesita velar especialmente para mantener vivos los afectos, y nuestro corazón sensible a lo bueno que hay en el corazón ajeno. Si no vigilamos en esto, Satanás pondrá celos en nuestra alma; pondrá sus anteojos delante de nuestros ojos para que veamos las acciones de nuestros hermanos distorsionadas. En vez de mirar críticamente a nuestros hermanos, debiéramos volver nuestros ojos dentro de nosotros y estar dispuestos para descubrir los rasgos objetables de nuestro carácter. Al comprender debidamente nuestras propias faltas y fracasos, las faltas ajenas se hundirán en la insignificancia (A fin de conocerle, p. 183).

Que la atmósfera que circunda vuestra alma sea dulce y fragante. Si lucharais contra la naturaleza humana egoísta, avanzaréis decididamente en la obra de vencer las tendencias al mal heredadas y cultivadas. Mediante la paciencia, la tolerancia y la indulgencia lograréis mucho. Recordad que no podéis ser humillados por las palabras necias de algún otro, sino que cuando vosotros habláis neciamente os humilláis a vosotros mismos y perdéis una victoria que podríais haber ganado (En lugares celestiales, p. 176).

Nuestro Señor enseña que las dificultades entre los cristianos deben arreglarse dentro de la iglesia. No debieran presentarse ante los que no temen a Dios. Si un cristiano es maltratado por su hermano, no recurra a los incrédulos en un tribunal de justicia. Siga las instrucciones que ha dado Cristo. En vez de tratar de vengarse, trate de salvar a su hermano. Dios guardará los intereses de los que le aman y temen, y con confianza podemos encomendar nuestro caso a Aquel que juzga rectamente…

Si tus hermanos yerran debes perdonarlos. Cuando vienen a ti confesando sus faltas, no debes decir: No creo que sean lo suficientemente humildes. No creo que sientan su confesión. ¿Qué derecho tienes para juzgarlos, como si pudieras leer el corazón? La Palabra de Dios dice: “Si se arrepintiera, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale”. Y no solo siete veces, sino setenta veces siete, tan frecuentemente como Dios te perdona (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 194, 195).

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Lección 9 // Martes 24 de mayo__________________________

ÍDOLOS DEL ALMA

Lee Mateo 19:16 al 30. Como cristianos del Nuevo Testamento, ¿de qué modo debemos relacionarnos hoy con esta historia? ¿Qué lecciones podemos obtener para nosotros mismos?

16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? 17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. 18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. 19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta? 21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. 22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. 23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. 24 Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. 25 Sus discípulos, oyendo esto, se asombraron en gran manera, diciendo: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? 26 Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible. 27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? 28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. 30 Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros.

Aunque no se dice mucho acerca de este hombre, hay algunos puntos sobresalientes. Era un gobernante (ver Luc. 18:18), tenía riquezas y era un seguidor muy escrupuloso de la Ley de Dios. Vemos que él sintió que faltaba algo en su vida. Nos hace recordar un poco la historia de Martín Lutero; aunque era un monje piadoso, en su interior no estaba satisfecho con su vida espiritual y luchaba con la certeza de la salvación. En ambos casos, los hombres sentían, entre ellos y Dios, una gran brecha que no podían llenar con sus obras externas.

“Este príncipe tenía en alta estima su propia justicia. No suponía, en realidad, que fuese deficiente en algo, pero no estaba completamente satisfecho. Sentía la necesidad de algo que no poseía. ¿Podría Jesús bendecirlo como había bendecido a los niñitos y satisfacer la necesidad de su alma?” (DTG 477).

Algunas personas pueden alegar que, en esta historia, Jesús está enseñando que recibimos la vida eterna sobre la base de nuestras buenas obras. ¿No dice en Mateo 19:17: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”? Si este fuera el único texto sobre el tema, uno podría presentar su argumento aquí. Pero muchos otros textos, especialmente en los escritos de Pablo, enseñan que la Ley no nos salva sino que, más bien, señala nuestra necesidad de salvación (ver Rom. 3:28; Gál. 3:21, 22; Rom. 7:7). Sin embargo, Jesús quería guiar a este hombre para que viera su propia necesidad de algo más que lo que estaba haciendo. Después de todo, si el solo guardar la Ley pudiera salvarnos, entonces el joven ya habría sido salvo, puesto que era escrupuloso en guardarla. El evangelio necesita penetrar en el corazón, y los ídolos del alma y cualquier cosa que sea un obstáculo para nuestra relación con Dios deben desaparecer. En este caso, era el dinero. Jesús notó cuán difícil es que un rico pueda salvarse; y no obstante, poco después, Lucas registra una hermosa historia de exactamente ese evento (ver Luc. 19:1-10).

Si estuvieras en la posición del joven rico y le hicieras a Jesús la misma pregunta, ¿qué crees que te diría? Medita en las implicaciones de tu respuesta.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El joven rico tuvo una vida ejemplar y con una buena conciencia de sí mismo, pero sabía que le estaba haciendo falta algo en la vida espiritual. Su pregunta fue una pregunta clásica del mundo fariseo: ¿Qué bien haré para tener la vida eterna? El fundamento del fariseo era conseguir la vida eterna a través de las obras.

Cuando el joven rico escuchó que Jesús dijo que había que guardar los mandamientos, tuvo la entereza de ver de frente a Jesús y asegurar que esos mandamientos habían sido guardados desde su niñez. El problema del joven rico no era el guardar los mandamientos, el problema de él consistía en haber guardado los mandamientos según la letra, los guardaba por que era una necesidad, un requisito, una obligación espiritual, una manera de vivir; y no se daba cuenta que lo mas primordial era amar a su prójimo como a él mismo.

En pocas palabras el joven rico había perfeccionado una obediencia sin amor. Podía decirse que había tenido una vida ejemplar; pero el evangelio no es el acto de dejar de odiar, herir ó hacer mal a nuestro prójimo, el evangelio va mas allá, es el acto de amar a nuestro prójimo, con el mismo amor que tiene Dios para nosotros.

Si el joven rico hubiera amando a su prójimo, entonces todas las obras que pudiera haber hecho, hubieran cobrado un sentido espiritual.

Jesús tocó la llaga de éste hombre, y lo invitó a dejar de amar los bienes terrenales para comenzar a amar al prójimo y a Dios, como Dios lo ordena.

El joven rico se marchó triste, se vio al espejo, no hizo nada para arreglar su condición, se convirtió en un oidor y no en hacedor, su peor enemigo: él mismo, no las riquezas. El problema de los humano no está en las riquezas, sino la posición que tomamos frente a ellas.

La invitación que Jesús extendió al joven rico para formar parte de el cuerpo de los 12 apóstoles, era una invitación seria. Hubieron muchos que aplicaron para una plaza en la oficina apostólica de Jesús, pero la aplicación no fue aceptada por Jesús. El joven rico era un candidato potencial para el apostolado, posiblemente de la misma manera como lo fue Pablo, a quién también Jesús le proveyó una aplicación para su trabajo. Jesús sabía que el joven rico nunca seria feliz solamente con el título de mercader o terrateniente, Jesús le extendió al joven rico un consejo de perfección cristiana a través de la pobreza; A quien mucho se le ha dado, mucho se le exigirá.

Vender todas sus propiedades y repartirlas a los pobres, fue demasiado sacrificio para el joven rico El evangelio es el único remedio que existe para el pecador, y la mayoría de pecadores obtienen sus mas grotescos vicios, por no atender a las obligaciones que Dios ha dado. Como el joven rico, hay muchos que rechazan a Cristo por el amor a las riquezas de éste mundo, ellos sienten el deseo y la convicción, pero se alejan tristes y posiblemente temblando, llenándose de esa manera el libro donde se encuentran los nombres de aquellos que están en contra de Dios.

El joven rico no pudo pasar el examen que lo pudo haber conducido a las alturas espirituales que él andaba buscando

Estos son los obstáculos que las riquezas imponen al hombre:

1-Las riquezas oscurecen la fe, obligan al hombre a confiar mas en las riquezas que en Dios

2-Las riquezas conducen al hombre a amar al mundo, y alejan el corazón del hombre de Dios

3-Las riquezas enfrían el amor y el interés del rico para su prójimo

4-Las riquezas destruyen la mansedumbre

5-las riquezas vuelven duro el corazón del hombre

El papa Adrian IV que reino desde el año 1154 hasta el 1159, y que dicho sea de paso ha sido el único papa ingles en toda la historia papal, dijo lo siguiente: “No hay nada que me ha hecho mas infeliz en la vida, que convertirme en la cabeza de la iglesia católica”

Otro papa dijo que cuando él entró a la orden sacerdotal, él tenía muchas esperanzas de su salvación; cuando él llegó a ser un cardinal, el comenzó a a dudar de su salvación, pero cuando él llegó a ser papa, perdió por completo, toda esperanza de su salvación.

Las riquezas, por lo general, impiden al hombre la entrada al reino de los cielos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El que se ama a sí mismo es un transgresor de la ley. Jesús deseaba revelarle esto al joven, y le dio una prueba que pondría de manifiesto el egoísmo de su corazón. Le mostró la mancha de su carácter. El joven no deseaba mayor iluminación. Había acariciado un ídolo en el alma; el mundo era su dios. Profesaba haber guardado los mandamientos, pero carecía del principio que es el mismo espíritu y la vida de todos ellos. No tenía un verdadero amor a Dios o al hombre. Esto significaba la carencia de algo que lo calificaría para entrar en el reino de los cielos. En su amor a sí mismo y a las ganancias mundanales estaba en desacuerdo con los principios del cielo. Cuando este joven príncipe vino a Jesús, su sinceridad y fervor ganaron el corazón del Salvador. “Mirándole, amóle”. En este joven vio él a uno que podría ser útil como predicador de justicia. Él quería recibir a este noble y talentoso joven tan prestamente como recibió a los pobres pescadores que lo siguieron. Si el joven hubiera consagrado su habilidad a la obra de salvar almas, habría llegado a ser un diligente obrero de éxito para Cristo.

Pero primeramente debía aceptar las condiciones del discipulado. Debía consagrarse a sí mismo sin reservas a Dios (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 323, 324).

Dios en su providencia ha enternecido los corazones de algunos que poseen riquezas, y los ha convertido a la verdad, para que con sus bienes contribuyan a mantener en marcha la obra. Y si los que son ricos no hacen esto, si no cumplen el propósito de Dios, él los pasará por alto, y traerá a otros para que llenen su lugar y cumplan su propósito, y distribuyan gozosamente sus posesiones para satisfacer las necesidades de la causa de Dios. En esto serán primeros. Dios tendrá en su causa a personas que harán esto.

Él podría enviar recursos financieros desde el cielo para llevar adelante su obra; pero él no trabaja en esta forma. Ha dispuesto que los seres humanos sean sus instrumentos, y que así como se efectuó un gran sacrificio para redimirlos, también ellos desempeñen una parte en esta obra de salvación, sacrificándose por los demás, y al hacerlo muestren cuánto aprecian el sacrificio que se hizo por ellos (Testimonios para la iglesia, tomo 1, p. 162).

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Miércoles 25 de mayo // Lección 9________________________

¿QUÉ HAY EN ESTO PARA NOSOTROS?

¿Qué sucede inmediatamente después del incidente con el joven rico? “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” (Mat. 19:27).

Nada en el texto dice qué originó esta pregunta, pero fácilmente podría ser una respuesta al alejamiento del joven rico de Jesús. Pedro parece estar implicando que, a diferencia de este hombre y de otros que rechazaron a Jesús o lo dejaron después de un tiempo, él y los otros discípulos habían dejado todo por Jesús. Ellos seguían fieles a Jesús, incluso a un gran costo personal. De ese modo, la pregunta es: ¿Qué ganamos nosotros con esto?

Desde la perspectiva actual, podríamos ver esta pregunta como otra indicación de cuán duros de corazón y espiritualmente torpes eran los discípulos (y hasta cierto punto, eso es cierto). Por otro lado, ¿por qué no hacer una pregunta como la de Pedro? ¿Por qué no podía preguntar qué obtendrían al seguir a Jesús?

Después de todo, la vida es dura, aun para aquellos que tienen lo mejor. Todos estamos sujetos a traumas, a chascos, al dolor de nuestra existencia caída. En el siglo XIX, un intelectual italiano llamado Giácomo Leopardi escribió acerca de dominar la infelicidad de los seres humanos, diciendo que “mientras el hombre sienta la vida, también sentirá falta de placer y dolor”.

La vida, a menudo, es una lucha, y lo bueno en este mundo no siempre se equilibra con lo malo. Por eso la pregunta de Pedro tiene sentido. Porque la vida es dura, ¿qué ventaja tenemos por seguir a Jesús? ¿Qué debemos esperar por hacer la clase de compromiso que Jesús pide de nosotros?

¿De qué forma respondió Jesús a esta pregunta? (Ver Mat. 19:28-20:16.)

28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. 30 Pero muchos primeros serán postreros, y postreros, primeros (Mateo 19)

1 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña.Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron.Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo.Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo.Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros.Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. 10 Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. 11 Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, 12 diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. 13 Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. 15 ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? 16 Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos (Mateo 20).

Nota que Jesús no reprendió a Pedro por ser egoísta ni nada parecido. Le dio primero una respuesta muy directa y, después, contó la parábola de los obreros y su salario. Aunque durante siglos se ha discutido el significado de esta parábola, el punto básico es claro: recibirás de Jesús lo que él ha prometido.

Si alguien te preguntara: “¿Qué obtendrás por servir a Jesús?”, ¿qué responderías?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?”

Los discípulos habían dejado todo por seguir a Jesús, y todo era posiblemente nada: las redes, pequeños botes, las chozas; pero aunque no era mucho lo que ellos habían dejado, eso era todo lo que ellos tenían. Para ellos, esas cosas eran como el oro de ofir para el rico, y como el palacio para el poderoso.

Cristo contesta la pregunta de los discípulos con una interesante parábola:

1Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. 2Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; 4y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. 5Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. 6Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? 7Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado. El les dijo: Id también vosotros a la viña, y recibiréis lo que sea justo. 8Cuando llegó la noche, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando desde los postreros hasta los primeros. 9Y al venir los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario. 10Al venir también los primeros, pensaron que habían de recibir más; pero también ellos recibieron cada uno un denario. 11Y al recibirlo, murmuraban contra el padre de familia, 12diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. 13Él, respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14Toma lo que es tuyo, y vete; pero quiero dar a este postrero, como a ti. 15¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno? 16Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos (Mateo 20).

En ésta historia el empleador paga la misma cantidad a aquellos que han trabajado las 12 horas del día, como a los que trabajaron solamente una hora en el día. El empleador tiene un carácter único, tiene su propia manera para hacer las cosas, y no le importa lo que la gente piense de él. El empleador representa a Dios y su manera de negociar con el hombre, el empleador dice a sus trabajadores: “Por que mis pensamientos no son vuestros pensamientos”

La acción del empleador parece que es una acción injusta, y es por eso que hay una inconformidad de parte de los hombres que han trabajado todo el día; estos que están inconforme son representado también por el hijo mayor en la parábola del hijo pródigo.

Hay diferentes pensamientos con respecto a ésta parábola.

Muchos creen que el juicio del cristiano no se basa en la duración del servicio, sino que se basa en la energía y el espíritu que se le aplica al trabajo. Este pensamiento no es aceptable, porque no hay nada en la parábola que diga que los trabajadores de la hora 11 trabajaron con mas energía y mejor espíritu que los trabajadores de todo el día.

Otros creen que en ésta parábola Jesús enseña que los salvos serán igualmente recompensados. Este pensamiento tampoco es aceptado ya que los trabajadores de la parábola recibieron su dinero de diferentes formas, uno de ellos estaban molestos, otros con alegría, unos con envidia y los otros casi por caridad.

En el cielo, aunque la salvación es la misma, las recompensas serán diferentes: no es lo mismo pertenecer a los 144,000 “escogidos” o pertenecer al grupo de mártires, que pertenecer al grupo que se salvó a la última hora de sus vidas, como el ladrón en la cruz. A pesar que todos estos recibieron la salvación, los privilegios son diferentes.

A esos que vienen a su temprana edad y se entregan al servicio del Señor, a esos que caminan con el Espíritu Santo todo el tiempo, que suben las escaleras mas altas del altar divino, que contemplan ángeles, que escuchan voces divinas, que logran tocar la reverencia divina en el santuario de Dios, y que beben de la fuente de la sabiduría divina, donde beben los santos, los sublimes, los grandes y los fuertes, no tendrán la misma recompensa de aquel malhechor que se convierte en el ultimo respiro de su vida.

A pesar que todos se salvan, cada quien es compensado de una manera diferentes, cada quien es colocado en un lugar diferente; el infante que se salve, no tendrá jamas la experiencia de uno que haya salido de la gran tribulación (144,000) por lo tanto su posición y su lugar, es totalmente diferente.

Otros creen que las largas horas de trabajos son para aquellos que como Adán, Noé, Abraham, Moisés, tuvieron que llevar una vida larga de servicio, por la vida larga que tuvieron en la tierra.

“y os daré lo que sea justo”

Hay que notar que el empleador hizo trato solamente con los trabajadores del día entero, a ellos les ofreció un denario por el día de trabajo, a todos los demás solo les prometió pagarles lo justo.

La ausencia de un contrato con aquellos que trabajaron menos del día, demuestra confianza de parte del trabajador hacia el empleador.

El empleador no estipuló una suma de dinero a pagar por una porción del día, tampoco los trabajadores estipularon un salario por la porción del día que trabajarían, estos trabajadores no fueron como los apóstoles que dijeron a Jesús: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?

Los trabajadores de la hora 11, fácilmente pudieron decir, ya es muy tarde, mejor regresamos mañana, lo que ganemos en una hora de trabajo va a ser muy poco, ellos no pensaron así, ellos sencillamente fueron, fueron sin saber la recompensa que les esperaba.

De aquí aprendemos una de las lecciones mas importantes de éste día: Es mejor un pequeño trabajo realizado para Dios con el espíritu de confianza, que un trabajo grande realizado con el espíritu de ganancia.

La parábola demuestra que los judíos fueron los primeros que fueron llamados a trabajar en el viñedo.

Ellos trabajaron largas horas para llevar el evangelio a los gentiles, y los gentiles tendrían que ser admitidos con los mismos privilegios y ventajas de los judíos.

La parábola demuestra tres aspectos muy importantes:

1-Dios no es deudor de nadie

2-El postrero o el último, a aquel que se le promete solamente un poquito de religión, con la bendición de Dios, puede arribar al cielo con gran conocimiento, gracia y con gran uso del evangelio

3-La recompensa será dada a todos los santos, pero no de acuerdo al tiempo de su conversión, sino que será dada por la gracia de Dios.

6Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados? 7Le dijeron: Porque nadie nos ha contratado.

La expresión “Nadie nos ha contratado” fácilmente se aplica al mundo gentil.

Los gentiles fueron “ignorados” podríamos decir por Dios, por cientos de años, mientras que el pueblo judío tenia la gran bendición de tener la Palabra de Dios. Los gentiles no recibieron un profeta, o un mensajero de parte del cielo para sacarlos de su ignorancia, de su ceguedad y de su irreligiosidad. Son contadas las veces que los gentiles recibieron un mensaje directo de parte de Dios como lo recibió Nínive.

Los Gentiles comienzan a recibir el evangelio en su esencia hasta que el pueblo judío, rechazó a Jesús, lo asesinó en la cruz, y además persiguió y asesinó también a sus apóstoles. Hasta ésta fecha el evangelio es ordenado ser predicado al mundo gentil y ésta gran obra la empezó Pablo.

Los judíos fueron los primeros en protestar cuando el evangelio se les predicó a los gentiles, para ellos el empleador había sido injusto por darles la misma recompensa a todos aquellos que habían llegado tarde a trabajar a la viña.

De la misma manera que los escribas y fariseos murmuraban de Jesús, cuando él se ajuntaba con prostitutas , ladrones y pecadores, de la misma manera los trabajadores de todo el día murmuraban en contra de la paga que habían recibido los trabajadores de una porción del día.

La parábola termina diciendo: 16Así, los primeros serán postreros, y los postreros, primeros; porque muchos son llamados, mas pocos escogidos

Los gentiles fueron los últimos en ser llamados, fueron los últimos en tener ventajas y privilegios de la misma manera que lo tuvieron los judíos.

Los gentiles estarían mas listos para recibir el evangelio, en un número mucho mas mayor, los gentiles excederían a los judíos en conocimientos, en santidad, en trabajo y harían un progreso muy grande en la verdadera religión.

“Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos” solo los que obedecen son los escogidos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pedro fue el primero en reponerse de la secreta convicción obrada por las palabras del Salvador. Pensó con satisfacción en lo que él y sus hermanos habían abandonado por Cristo. “He aquí —dijo— nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido”. Recordando la promesa condicional hecha al joven príncipe, “tendrás tesoro en el cielo”, ahora preguntó qué habían de recibir él y sus compañeros como recompensa por sus sacrificios.

La respuesta del Salvador emocionó los corazones de aquellos pescadores galileos. Pintó honores que sobrepujaban sus más altos sueños: “De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”. Y añadió: “No hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o heredades, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos y hermanas, y madres, e hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna”.

Mas la pregunta de Pedro: “¿Qué, pues, tendremos?” había revelado un espíritu que, de no ser corregido, haría ineptos a los discípulos para ser mensajeros de Cristo: era el espíritu del asalariado. Aunque habían sido atraídos por el amor de Cristo, los discípulos no estaban completamente libres de fariseísmo. Todavía trabajaban con el pensamiento de merecer una recompensa en proporción a su labor. Acariciaban un espíritu de exaltación y complacencias propias, y hacían comparaciones entre ellos. Cuando alguno de ellos fracasaba en algún respecto, los otros se sentían superiores…

El Señor desea que confiemos en él sin hacer preguntas con respecto a nuestra recompensa. Cuando Cristo mora en el alma, el pensamiento de recompensa no primará. Este no es el motivo que impulsa nuestro servicio. Es cierto que, en un sentido secundario, debemos tener en cuenta la recompensa. Dios desea que apreciemos las bendiciones que nos ha prometido. Pero no quiere que estemos muy ansiosos por la remuneración, ni que pensemos que por cada deber hemos de recibir un galardón. No debemos estar tan ansiosos de obtener el premio, como de hacer lo que es recto, independientemente de toda ganancia. El amor a Dios y a nuestros semejantes debe ser nuestro motivo (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 326-329).

Esta parábola es una amonestación a todos los obreros, por largo que sea su servicio, por abundantes que sean sus labores, acerca de que sin el amor hacia los hermanos, sin humildad ante Dios, ellos no son nada. No hay religión en la entronización del yo. Aquel que hace de la glorificación propia su blanco, se hallará destituido de aquella gracia que es lo único que puede hacerlo eficiente en el servicio de Cristo. Toda vez que se condesciende con el orgullo y la complacencia propia, la obra se echa a perder.

No es la cantidad de tiempo que trabajamos, sino nuestra pronta disposición y nuestra fidelidad en el trabajo, lo que lo hace aceptable a Dios. En todo nuestro servicio se requiere una entrega completa del yo. El deber más humilde, hecho con sinceridad y olvido de sí mismo, es más agradable a Dios que el mayor trabajo cuando está echado a perder por el engrandecimiento propio. Él mira para ver cuánto del Espíritu de Cristo abrigamos y cuánta de la semejanza de Cristo revela nuestra obra. Él considera mayores el amor y la fidelidad con que trabajamos que la cantidad que efectuamos.

Tan solo cuando el egoísmo está muerto, cuando la lucha por la supremacía está desterrada, cuando la gratitud llena el corazón, y el amor hace fragante la vida, tan solo entonces Cristo mora en el alma, y nosotros somos reconocidos como obreros juntamente con Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 332).

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Lección 9 // Jueves 26 de mayo___________________________

“PODEMOS”

Para apreciar realmente la historia de hoy acerca de Santiago y Juan (y la madre de ellos) en Mateo 20:20 al 27, primero lee Lucas 9:51 al 56. Este evento ocurrió cuando Jesús y sus discípulos fueron primero a Jerusalén, pocos días antes de que Santiago y Juan preguntaran si podían sentarse a la derecha y a la izquierda de Jesús en el Reino.

Lee Mateo 20:20 al 27. ¿Qué nos dice Lucas 9:51 al 56 acerca de cuán listos estaban Santiago y Juan para sentarse a la derecha y a la izquierda de Jesús?

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. 24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;

Santiago y Juan, los Hijos del Trueno, todavía estaban más preocupados por su propio futuro que por la salvación de los que los rodeaban, aun después de haber sido enviados a evangelizar a las regiones circundantes. En cierto modo, esta historia es parecida a lo que consideramos ayer, con la pregunta de Pedro acerca de lo que obtendrían por seguir a Jesús.

Considera la respuesta que dio Jesús: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?” (Mat. 20:22). En otras palabras, identificarse con la futura gloria de Jesús significaba, primero, identificarse con sus sufrimientos y su muerte, algo que ellos no habían previsto ni estaban listos para hacer. El hecho de que respondieran inmediatamente: “Podemos” (Mat. 20:22) muestra que no sabían de qué les estaba advirtiendo Jesús. Finalmente aprenderían.

Se presenta aquí un contraste interesante en el que debemos pensar nosotros mismos. Como vimos, se nos prometen cosas maravillosas, incluso la “vida eterna” (Mat. 19:29), si seguimos a Jesús. La Biblia también deja en claro que, en este mundo, seguir a Jesús tiene un costo, a veces muy grande. Jesús más tarde le dijo a Pedro que él moriría como mártir (ver Juan 21:18, 19). Muchos creyentes a lo largo de la historia, y aún hoy, han pagado un precio elevado por seguir a Jesús. De hecho, sería sabio preguntarnos qué anda mal en nuestra vida si no hemos pagado un precio alto por seguir al Señor. No obstante, cualquiera que sea el precio, es realmente bajo.

¿Qué te ha costado seguir a Cristo? Piensa con cuidado en las implicaciones de tu respuesta.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

20Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 22Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. 24Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;

Cuando comparamos a Mateo 27: 56 con Marcos 15: 40 descubrimos que la madre de los hijos del Zebedeo se llamaba Salomé:

5entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo. Mateo 27

40También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, Marcos 15

Salomé era la madre de Santiago y de Juan el discípulo amado, quien es el mismo que escribió las epístolas de Juan y quien también escribió el Libro del Apocalípsis.

Posiblemente Salomé era hermana de María la madre de Jesús, Juan 19 25 dice: 25Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. 26Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

Siempre la madre de los hijos del Zebedeo se ve acompañando a María en sus momentos de dolor al pie de la cruz. Mateo le llama la madre de los hijos del Zebedeo, Marcos le llama Salomé, Lucas solo dice “las mujeres” y Juan dice que María madre de Jesús, estaba acompañada por su hermana, en el suplicio de Cristo. De aquí nace la idea que posiblemente Salomé era hermana de María madre de Jesús, la tradición le llama a Salomé; María Salomé.

Interesante-mente se presenta a Salomé como la madre de los hijos del Zebedeo, y no como la mujer del Zebedeo, la mayoría de eruditos concuerdan que posiblemente el Zebedeo ya había muerto para ésta fecha, y esa fue la razón por la cual la mencionan a ella en la relación madre-hijos y no en la relación de esposos.

Este incidente de Salomé ante Jesús, probablemente es el resultado de Mateo 19 que dice: 27Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? 28Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

 Los dos hermanos Santiago y Juan, están empeñados en conseguir el mejor puesto en el reino de Jesús, de los doce tronos que Jesús había prometido a sus discípulos para juzgar a Israel, ellos estaban empeñados en conseguir el trono de la derecha y el trono de la izquierda de Jesús.

Sin duda alguna involucraron a su misma madre, para que les ayudara en el pedido que ellos tenían para Jesús, ya que ellos mismos no tenían valor de seguir con la contienda que se había suscitado en el camino a Capernaúm, cuando disputaban de quien sería el mayor de los apóstoles.

Ya Jesús había anunciado su muerte, pero también había anunciado su resurrección, posiblemente los apóstoles pensaban que con la resurrección se comenzaba el nuevo reino que Cristo había anunciado y éste era el momento preciso para hacer el extraño pedido a Jesús.

Salomé so postró ante Jesús, para luego pronunciar su pedido, éste acto era el reconocimiento que ella estaba hablando en frente de un rey.

Juan era conocido como “el discípulo a quien Jesús amaba”, además a Juan se le permitió presenciar a Cristo con Elías y Moisés en el monte de la transfiguración. En la santa cena  podemos encontrar a Juan sentado al lado del Señor, recostado sobre su pecho, había grandes posibilidades que la petición fuera concedida por Jesús.

Interesante-mente Cristo no reprendió la petición de Salomé, Cristo no dijo que la petición era algo imposible de cumplirse, el simple y sencillamente dijo que esas decisiones no las hacia él, sino el Padre.

Jesús no condenó la oración de Salomé aunque ésta indicaba un estado incorrecto de su mente, Jesús no condenó el deseo de los apóstoles de ser recompensados, el dijo que ellos podían ser recompensados si cumplían con los requisitos.

 22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.

23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados

Jesús aceptó la aventura de fe de los dos hermanos y también profetizó su cumplimiento: Santiago fue el primero de los doce discípulos en recibir el bautizo de sangre, que recibió Jesús: 1En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 2Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan” Hechos 12

Juan fue el único discípulo que estuvo presente contemplando los sufrimientos de Cristo en la cruz, vivió una vida larga llena de sufrimientos y penurias, fue encarcelado y azotado por el sanedrín judío, mas tarde fue lanzado en un caldero con aceite hirviendo de donde salio ileso, vio al resto de los discípulos caer uno a uno ante la persecución y la muerte, fue dejado solo y sin nadie para confortarlo en su ancianidad, y por ultimo fue expulsado a la isla de Patmos, donde pudo escribir el libro de Apocalipsis.

Ya bien avanzado en años, Juan murió en paz y fue de muerte natural. Juan fue el único de los apóstoles que no fue martirizado, además fue el ultimo apóstol en morir, murió alrededor del año 100 después de Cristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Santiago y Juan presentaron, por medio de su madre, una petición a Cristo para solicitar que les fuera permitido ocupar los más altos puestos de honor en el reino. A pesar de las repetidas instrucciones de Cristo concernientes a la naturaleza de su reino, estos jóvenes discípulos aun abrigaban la esperanza de un Mesías que ascendería a su trono con majestuoso poder, de acuerdo con los deseos de los hombres…

Pero el Salvador contestó: “No sabéis lo que pedís: ¿podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?” Sabiendo que sus palabras misteriosas señalaban pruebas y sufrimiento, con todo contestaron confiadamente: “Podemos”. Deseaban atribuirse el supremo honor de demostrar su lealtad compartiendo todo lo que estaba por sobrevenir a su Señor.

“A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados”, declaró Jesús… Santiago y Juan iban a ser partícipes con su Maestro en el sufrimiento el uno destinado a una muerte prematura por la espada, el otro seguiría a su Maestro en trabajos, vituperio y persecución por más tiempo que todos los demás discípulos. “Mas el sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda —continuó Jesús— no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está aparejado de mi Padre”…

En el reino de Dios no se obtiene un puesto por medio del favoritismo. No se gana ni es otorgado por medio de una gracia arbitraria. Es el resultado del carácter. La cruz y el trono son los símbolos de una condición alcanzada, los símbolos de la conquista propia por medio de la gracia de nuestro Señor Jesucristo…

Aquel que ocupe el lugar más cerca de Cristo, será el que haya bebido más profundamente de su espíritu de amor abnegado —amor que “no hace sinrazón, no se ensancha… no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal”— amor que induce al discípulo, así como indujo a nuestro Señor, a darlo todo, a vivir y trabajar y sacrificarse aun hasta la muerte para la salvación de la humanidad (Conflicto y valor, p. 314).

Antes de dejar a sus discípulos, Cristo presentó claramente la naturaleza de su reino. Les recordó lo que les había dicho antes acerca de ello. Declaró que no era su propósito establecer en este mundo un reino temporal, sino un reino espiritual. No iba a reinar como rey terrenal en el trono de David. Volvió a explicarles las Escrituras, demostrando que todo lo que había sufrido había sido ordenado en el cielo, en los concilios celebrados entre el Padre y él mismo. Todo había sido predicho por hombres inspirados del Espíritu Santo. Dijo: Veis que todo lo que os he revelado acerca de mi rechazamiento como Mesías se ha cumplido. Todo lo que os he dicho acerca de la humillación que iba a soportar y la muerte que iba a sufrir, se ha verificado. El tercer día resucité. Escudriñad más diligentemente las Escrituras y veréis que en todas estas cosas se ha cumplido lo que especificaba la profecía acerca de mí (El Deseado de todas las gentes, p. 759).

La vida terrenal del Salvador no fue una vida de comodidad y devoción a sí mismo, sino que trabajó con un esfuerzo persistente, ardiente, infatigable por la salvación de la perdida humanidad. Desde el pesebre hasta el Calvario, siguió la senda de la abnegación y no procuró estar libre de tareas arduas, duros viajes y penosísimo cuidado y trabajo. Dijo: “El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28). Tal fue el gran objeto de su vida. Todo lo demás fue secundario y accesorio. Fue su comida y bebida hacer la voluntad de Dios y acabar su obra. No había amor propio ni egoísmo en su trabajo.

Así también los que son participantes de la gracia de Cristo están dispuestos a hacer cualquier sacrificio a fin de que aquellos por los cuales él murió tengan parte en el don celestial. Harán cuanto puedan para que el mundo sea mejor por su permanencia en él. Este espíritu es el fruto seguro del alma verdaderamente convertida (El camino a Cristo, p. 77)

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Viernes 27 de mayo // Lección 9__________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: A lo largo de los siglos, algunas personas han alegado en favor de lo que a veces se llama la “ley natural”. Aunque viene en muchas formas y maneras, se presenta la idea de que es posible que se desprendan del mundo natural principios morales que pueden ayudarnos a guiar nuestras acciones. En un sentido, como cristianos que creemos que la naturaleza es el “segundo libro” de Dios, podemos aceptar que hay algo de verdad en esto. Por ejemplo, consideremos el discurso de Pablo en Romanos 1:18 al 32 sobre lo que la gente debería haber aprendido del mundo natural acerca de Dios. Tampoco podemos olvidar que este es un mundo caído, y que lo vemos con mentes caídas y corruptas, y podemos obtener de la naturaleza lecciones morales equivocadas. Por ejemplo, una de las más grandes mentes de la antigüedad, el filósofo griego Aristóteles, alegaba en favor de la esclavitud basado en su comprensión de la naturaleza. Para él, la naturaleza revelaba dos grupos de personas, uno de los cuales era “inferior a los otros… como… una bestia a un hombre”. Así, para ellos, “una vida de sometimiento esclavo es ventajosa”. Esto es solo uno de muchos ejemplos que podemos encontrar sobre el modo en que los principios mundanos, y sus valores e ideas, están en conflicto con los principios del Reino de Dios. Por eso mismo, sin importar dónde nacimos y nos criamos, necesitamos estudiar la Palabra de Dios y aprender de ella la moral, los valores y los principios que deben gobernar nuestras vidas. En sí mismo, nada más es confiable.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Jesús nos llama a perdonar a todos los que nos hieren. Esto incluye a nuestras propias familias. Piensa en alguien cercano a ti que te hirió. Aunque las cicatrices siempre estarán allí, ¿cómo llegas a un punto en el que puedes perdonar?
  2. En la clase, analicen las respuestas que dieron a las preguntas del domingo acerca del choque entre los valores de nuestra sociedad y los de la Biblia. Como cristianos, ¿de qué forma debemos lidiar con estas diferencias?
  3. Medita en la idea de la grandeza como el tener la humildad de un niño. ¿Qué significa eso para nosotros como cristianos?
  4. Como adventistas del séptimo día creemos en obedecer la Ley de Dios, los Diez Mandamientos, y es correcto. No obstante, ¿qué nos dice la historia del joven rico sobre el hecho de que, por importante que sea la obediencia exterior a la Ley de Dios, eso no es suficiente, y que el verdadero cristianismo, aunque incluye la obediencia a la Ley de Dios, abarca más que eso?

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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

4 pensamientos en “LECCIÓN 9 – ÍDOLOS DEL ALMA (Y OTRAS LECCIONES DE JESÚS) – PARA EL 28 DE MAYO DE 2016

  1. Doy gracias a Dios por la bendicion de tener a mi alcanse,este buenísimo e interesante metodo de estudio de la lección,ahora considero que mi estudio si es completo y aprobechable,Me encanta y estoy aprendiendo mucho más que antes con el folleto.Dios bendiga este ministerio.

  2. DE TODO CORAZÓN GRACIAS

  3. Gracias por el apoyo si ya puedo ampliar mis lecciones Dios le bendiga

  4. bendiciones hermanos un muy buen trabajo para DIOS

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