Escuela Sabatica Para Maestros

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LECCIÓN 3 – UN REAL SACERDOCIO – PARA EL 15 DE ABRIL DE 2017

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El apóstol Pedro, por Guido Reni (1634) –  Italia


Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional o mundial. Este es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversia-les, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 3: Para el 15 de abril de 2017

UN REAL SACERDOCIO

Sábado 8 de abril_________________________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Pedro 2:1-3; Hebreos 4:12; 1 Pedro 2:4-8; Isaías 28:16; Éxodo 19:3-6; 1 Pedro 2:5, 9, 10.

PARA MEMORIZAR:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9).

INMERSO COMO ESTABA EN LA CULTURA, la religión y la historia judías, Pedro se refiere a los cristianos a los que escribe como una “nación santa, pueblo adquirido por Dios”. Al hacerlo, está tomando el lenguaje del Pacto, que el Antiguo Testamento utiliza para referirse al antiguo Israel, y lo aplica aquí a la iglesia del Nuevo Testamento.

Y con razón: los creyentes gentiles en Jesús habían sido injertados en el pueblo del Pacto de Dios; ahora también ellos son partícipes de las promesas del Pacto. “Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo, no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti” (Rom. 11:17, 18).

En los pasajes para esta semana, Pedro señala a sus lectores la sagrada responsabilidad y el llamado elevado que tienen como pueblo del Pacto de Dios, aquellos que (en el lenguaje de Pablo) han sido injertados en el olivo. Y, entre esas responsabilidades se halla la misma que tenía el antiguo Israel: proclamar la gran verdad de la salvación ofrecida en el Señor.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La Iglesia es el medio señalado por Dios para la salvación de los hombres. Fué organizada para servir, y su misión es la de anunciar el Evangelio al mundo. Desde el principio fué el plan de Dios que su iglesia reflejase al mundo su plenitud y suficiencia. Los miembros de la iglesia, los que han sido llamados de las tinieblas a su luz admirable, han de revelar su gloria. La iglesia es la depositaria de las riquezas de la gracia de Cristo; y mediante la iglesia se manifestará con el tiempo, aun a “los principados y potestades en los cielos” (Efesios 3:10), el despliegue final y pleno del amor de Dios (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 9).

Cristo no reconoce ninguna casta, ni color, ni grado como necesarios para llegar a ser súbditos de su reino. La admisión en su reino no depende ni de la riqueza ni de una herencia superior. En cambio, los que han nacido del Espíritu son los súbditos de su reino. El carácter espiritual es lo que será reconocido por Cristo. Su reino no es de este mundo. Sus súbditos son los participantes de la naturaleza divina, que habrán escapado de la corrupción que está en el mundo y que se manifiesta por la concupiscencia. Y esta gracia les es dada por Dios. Cristo no encuentra a sus súbditos preparados para su reino, sino que los califica por medio de su divino poder. Los que estaban muertos en delitos y pecados son revividos a la vida espiritual. Las facultades que Dios da para propósitos santos son refinadas, purificadas y exaltadas. De este modo sus seguidores son guiados para formar un carácter a la semejanza divina…

Al contemplar a Jesús, al obedecer sus requisitos, aumentan su conocimiento de Dios y de Jesucristo a quien él ha enviado. De este modo se transforman a su imagen de carácter en carácter hasta que llegan a distinguirse del mundo y se puede escribir acerca de ellos: “Vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia” (1 Pedro 2:9, 10) (God’s Amazing Grace, p. 52; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, {MGD}, p. 52).

Debéis ser el instrumento por medio del cual Dios hable al alma. Se os recordarán cosas preciosas, y con el corazón rebosante del amor de Jesús, hablaréis palabras de vital interés e importancia. Vuestra sencillez y vuestra sinceridad constituirán vuestra mayor elocuencia, y en los libros del cielo se registrarán vuestras palabras como oportunas, semejantes a manzanas de oro con figuras de plata. Dios las transformará en una corriente de influencia celestial, despertará convicciones y deseos, y Jesús añadirá su intercesión a sus oraciones, y pedirá para el pecador el don del Espíritu Santo, y lo derramará sobre su alma. Y delante de los ángeles de Dios habrá gozo por un pecador que se arrepiente (Hijos e hijas de Dios, {HHD}, p. 276).

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Lección 3 // Domingo 9 de abril__________________________________________________________

VIVIR COMO UN CRISTIANO

Primera de Pedro 2:1 comienza con “pues”, dando a entender que lo que sigue es el resultado de lo que vino antes. El capítulo 1, como vimos, es una realización ingeniosa con respecto a lo que Cristo ha hecho por nosotros y cómo deberíamos responder a ello. En el capítulo siguiente, Pedro vuelve a abordar este tema y lo desarrolla aún más.

Lee 1 Pedro 2:1 al 3. ¿Qué nos está indicando Pedro acerca de la forma en la que deberíamos vivir?

1 Pedro 2:1-3

1 Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

Pedro utiliza dos imágenes diferentes para mostrar que los cristianos tienen un doble deber: uno es negativo, pues hay cosas deben ser descartadas; el otro es positivo, pues hay cosas que deberíamos tratar de hacer.

En su primera imagen, Pedro insta a los cristianos a deshacerse de toda malicia, engaño, hipocresía, envidia y maledicencia (1 Ped. 2:1). Al hacerlo, los cristianos se conducirán de un modo distinto al de muchos que los rodean. Al haber desechado la malicia, no desearán hacer daño a los demás sino, más bien, procurarán su bien. Debido a que los cristianos han descartado la insinceridad, no actuarán de manera tal que engañen a otros, sino que serán francos y honestos. Los cristianos no envidiarán a aquellos que tienen más que ellos ni harán declaraciones que dañen deliberadamente la reputación de otro. Estarán contentos con su propia vida y florecerán donde la Providencia los ha colocado.

La segunda imagen que utiliza Pedro, la de un bebé que desea leche (1 Ped. 2:2), provee el lado positivo de su instrucción. La vida cristiana no es meramente un asunto de desechar las cosas malas. Una vida así sería vacía. No, es un asunto de buscar alimento espiritual con la misma intensidad con la que un bebé hambriento llora por leche. Pedro señala a sus lectores cuál es la fuente de ese alimento espiritual (ver también Heb. 4:12; Mat. 22:29; 2 Tim. 3:15-17): la Palabra de Dios, la Biblia. En la Palabra de Dios podemos crecer espiritual y moralmente, porque en ella tenemos la mayor revelación de Jesucristo que es posible obtener, al menos para nosotros. Y en Jesús tenemos la mayor representación del carácter y la naturaleza del Dios santo al que hemos de amar y servir.

¿De qué manera están relacionadas estas dos ideas? Es decir, ¿por qué el buscar alimento espiritual de la Palabra nos ayudará a dejar de lado las malas acciones y actitudes de las que nos advierte Pedro?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

La palabra en griego que se usa para “DESECHAR”, es la palabra Ἀποθέμενοι que se pronuncia apotemenoi. Casi siempre que se usa ésta palabra en griego, se aplica al acto de quitarse la ropa.

Por ejemplo en Efesios 4 encontramos de nuevo la palabra Ἀποθέμενοι (apotemenoi) y dice así:

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos… 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

En el versículo 24 encontramos el antónimo o lo opuesto de despojarse y es la palabra “vestirse”. Por lo tanto el apóstol está dando a entender que la palabra “desechar”, en éste caso, significa la eliminación completa de nuestras vidas, del infame catálogo de pecados, que él nos está presentando, como es la malicia, el engaño, la hipocresía, la envidia y las detracciones .

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

La palabra “PUES” que usa el apóstol, se refiere al razonamiento y a la continuación del primer capitulo que ya estudiamos. Tomando en consideración todo lo que dice el capitulo número 1, llegamos a la conclusión “pues”, que tenemos que renunciar a toda maldad. La palabra “PUES” que usa Pedro, está denotando entonces, que el capítulo 2, es sencillamente la continuación de todo lo que está escrito en el capítulo 1.

La palabra malicia es en griego la palabra κακίαν, que se pronuncia KAKIAN. Esta palabra es particularmente aplicada a todas las clases de maldades que puedan existir en el mundo. La palabra malicia son todos esos actos malos que nacen de un corazón cruel. Malicia es también el acto de hacerle daño a otra persona sin ninguna causa, solamente por la gratificación personal. La otra forma de malicia es cuando se le hace daño a una persona, por venganza.

Un ejemplo claro del empleo de la palabra κακίαν, lo encontramos en el libro de Romanos el capitulo 1, que dice: 29 estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;”

Por lo tanto, llegamos a la conclusión que la palabra malicia en la Biblia, es el acto de hacerle daño a una persona sin razón, o por venganza, es todo acto de maldad que nace del corazón, y es también todo acto pecaminoso que está en contra de la voluntad de Dios.

Hay un árbol en la India llamado Machineel, éste árbol es uno de los arboles mas venenosos que pueden existir en la tierra. El Machineel produce una sustancia lechosa, que si le cae en la piel a una persona, le produce una quemada, exactamente como si la persona se hubiera quemado con un objeto metálico calentado al rojo vivo. Se advierte a todas las personas a ni siquiera dormir debajo del árbol, ya que toda persona que duerme debajo del Machineel, nunca vuelve a despertar. El Machineel, fácilmente puede representar a la malicia, como a toda persona que está cargada de malicia. Hay personas tan cargadas de malicia, que al nomas entrar en contacto con ellos, nos causan cualquier tipo de dolor, y si les confiamos nuestra felicidad, seguramente dormiremos el sueño de la muerte. El apóstol Pedro, nos aconseja despojarnos “totalmente” tanto de la malicia, como del practicante de la malicia, los dos nos hacen un terrible daño.

La envidia, es el odio que se le tiene a otra persona por las virtudes que ésta posee, o por alguna propiedad material que ella tiene.

La envidia fue el pecado que promovió el primer asesinato aquí en la tierra.

La envidia es la hija mayor del orgullo, su hermana menor se llama codicia, y tiene una prima hermana que se llama violencia. La envidia es uno de los frutos mas sucios de la carne.

La envidia deforma la naturaleza del hombre, hace al hombre sospechoso, malicioso, pleitista, provoca la crítica y la murmuración, la envidia practica la maldad en contra del prójimo.

La envidia ha inmortalizado grandes historias en la vida de éste mundo, por culpa de la envidia fue José vendido por sus hermanos y por culpa de la envidia fue muerto el Hijo de Dios.

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

La palabra detracción, religiosamente hablando, es sencillamente murmuración, crítica o calumnia. La detracción dicho en palabras simples, es el acto de hablar en mal de otros, a espaldas de ellos.

El engaño o la mentira, tiene que ver en la relación del hombre con el hombre. El engaño puede estar presente en todos los negocios del hombre, como por ejemplo en la compra, en la venta, arrendamientos, empleadores y pagos a empleados, préstamos, trabajos, asociaciones, etc. El engaño o la mentira, es uno de los pecados mas comunes que pueden existir en el ser humano, y además es también uno de los pecados que mas afectan a los miembros de nuestra iglesia. El quebrantamiento del día sábado, la mentira y el adulterio, son los tres pecados que dejaran a muchos fuera de la lista divina de la salvación.

La lengua es uno de los miembros de nuestro cuerpo que muchas veces descuidamos totalmente. Nuestras iglesias están llenas de problemas por causa del chisme, murmuración y habladurías de parte de miembros de iglesia, incluyendo aún, de los mismos dirigentes de iglesia.

Muchas veces sin dudarlo, borramos de los libros de la iglesia a un miembro de la iglesia por fornicación, adulterio y homicidio, pero nunca borramos a una persona por ser chismoso(a).

La mentira, la murmuración, las calumnias y el chisme; Dios lo compara con la misma   gravedad  del asesinato, adulterio y fornicación. En el tiempo antiguo de Israel; Dios destruyó mas gentes por murmuración que por otro pecado.

Dios castiga, sentencia y condena de igual manera a una persona si su pecado es fornicación, adulterio, asesinato, murmuración, mentira ó insulto.

20 Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; 21 que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido. 2 Corintios 12

10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, 1 Timoteo 1

Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Santiago 3

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Apocalipsis 21

Que estricto será el juicio celestial sobre el manejo de nuestras palabras. Hay un dicho muy interesante que se usa en los juicios que se celebran en las cortes de la tierra, y éste dicho realmente es un versículo de la Biblia, que pronunció Jesús y dice: “Por las palabras habladas; la persona será justificada ó condenada”  Cualquier palabra mal dicha ó pronunciada descuidadamente, testificará en contra del humano en el día del juicio. Dios no sólo escucha lo que hablamos en la iglesia el día Sábado:

He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Santiago 3

El apóstol Santiago presenta  dos instrumentos en su pensamiento; un freno de caballo y un timón de un barco. Interesante mente los dos instrumentos tiene que ver con conducción y dirección.

Los dos instrumentos enfatizan el tamaño exagerado de lo que logran controlar; una pequeña pieza de metal logra controlar al animal más salvaje que posiblemente el hombre halla logrado domesticar; y un pequeño timón logra conducir a un gran barco. Los dos ejemplos representa menos del uno por ciento en tamaño, de lo que logran controlar.

En una autopsia que se realizó a 121 cadáveres, que incluía hombre, mujeres y niños, se llego a la conclusión que la lengua representan una décima parte de un 1% del tamaño del cuerpo humano. Aún siendo tan pequeño este miembro del cuerpo, nos puede meter en los mas grandes problemas de nuestras vidas e inclusive podemos llegar a perder la vida, tanto la vida terrenal como la vida eterna, si no lo logramos controlar.

El hombre puede hacer de la lengua un gran instrumento tanto para el bien como para mal. Muchos han encontrado la muerte por tener una lengua que habla falsedades, y muchos han mandado a otros a la muerte, también por una lengua que habla falsedades. De la misma manera muchos se han salvado por tener una lengua gentil, controlada  y verdadera; además muchos han sido salvados  por otros gracias al testimonio dado por una lengua justa y verdadera.

La lengua es una gran bendición, el don del habla es de uno de los mas hermosos dones que Dios ha dado a la humanidad. El mundo animal no tiene éste don. Con éste don el humano puede pronunciar las mas hermosas alabanzas a un Dios Creador, también se puede expresar la alegría de la naturaleza, se puede transmitir el hermoso mundo de la poesía, se puede expresar el sentido común entre los humanos y transmitir los conocimiento de generación a generación.

La lengua nunca habla por hablar, la lengua habla de la abundancia del corazón, a través de la lengua se le hace propaganda aun corazón saludable y bueno ó a un corazón enfermizo  y malo.

Las palabras ociosas hablan de un corazón que nunca fue cultivado, las palabras severas denuncia un corazón salvaje y malicioso, las palabras encolerizadas denuncian un corazón lleno de fuego infernal,  las palabras jactanciosas denuncian un corazón arrogante, las palabras susurradas denuncian un corazón traicionero y las palabras falsas denuncian a un corazón mentiroso.

La lengua puede ser sanada solamente contemplando a Jesucristo quien es el Autor y el Consumador de nuestra fe, solamente estudiando su excelencia y obteniendo su Santo Espíritu, es la única manera que nuestro lengua puede llegar a ser fuente de consejería, fuente de bendiciones y fuente de salvación.

desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.

La Palabra de Dios es comparada a la leche, posiblemente por la dulzura de lo que representa la leche a un recién nacido, lo mismo es de dulce la Palabra de Dios a un recién convertido.

La leche es un alimento para ricos y para pobres, lo mismo es la Palabra de Dios, es un alimento espiritual para todo el mundo

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El apóstol exhortó a los creyentes a estudiar las Escrituras, para que por medio de un adecuado entendimiento de ellas pudiesen realizar una segura obra para la eternidad. Pedro comprobó que en la experiencia de cada persona que finalmente obtiene la victoria, existen momentos de perplejidad y prueba; pero sabía también que la comprensión de las Escrituras podía capacitar al tentado, trayendo a la mente promesas que podían confortar el corazón y reforzar la fe en el Poderoso.

“Toda carne es como la hierba—declaró,—y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: secóse la hierba, y la flor se cayó; mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y ésta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada. Dejando pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcáis en salud: si empero habéis gustado que el Señor es benigno” (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 415).

No uséis nunca vuestra lengua y vuestra voz para descubrir y aumentar los defectos de vuestros hermanos, porque el registro del cielo identifica los intereses de Cristo con aquellos que compró con su propia sangre. “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40). Debemos aprender a ser leales el uno con el otro, a ser tan fieles como el acero en la defensa de nuestros hermanos. Mirad vuestros propios defectos. Descubrid más bien una falta vuestra que diez de vuestro hermano. Recordad que Cristo ha orado por éstos sus hermanos que todos ellos puedan ser uno, como él es uno con el Padre. Tratad hasta el extremo de vuestras posibilidades de estar en armonía con vuestros hermanos, a la medida de Cristo, como está en armonía con el Padre…

“Sed pues de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables” (1 Pedro 3:8). El verdadero valor moral no busca hacer un lugar para sí mismo por medio del mal pensar o del mal hablar, así desvalorando a los demás. Los hijos de Dios deben rechazar toda envidia, todo celo, todo mal hablar, con la incredulidad (In Heavenly Places, p. 178; parcialmente en En los lugares celestiales, {ELC}, p. 180).

Insto a nuestros hermanos a dejar de criticar y de hablar mal, y a acudir a Dios en ferviente oración, pidiéndole que ayude a los que se equivocan. Unanse unos con otros y con Cristo. Estudien el capítulo diecisiete de Juan, y aprendan cómo orar y cómo vivir la oración de Cristo. El es el Consolador. El morará en sus corazones, haciendo que su gozo sea cumplido. Sus palabras serán para ellos como el Pan de Vida, y con la fuerza así obtenida serán capacitados para desarrollar caracteres que serán una honra para Dios. Un perfecto compañerismo cristiano existirá entre ellos. Se verá en sus vidas el fruto que siempre aparece como resultado de la obediencia a la verdad.

Hagamos de la oración de Cristo la regla de nuestra vida, a fin de que podamos formar caracteres que revelen al mundo el poder de la gracia de Dios. Ha de haber menos charla acerca de pequeñas diferencias, y un estudio más diligente de lo que la oración de Cristo significa para quienes creen en su nombre. Hemos de orar por la unión, y entonces vivir de tal manera que Dios pueda responder nuestras oraciones (Reflejemos a Jesús, {RJ}, p. 192).

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Lunes 10 de abril // Lección 3_____________________________________________________________

LA PIEDRA VIVA

Lee 1 Pedro 2:4 al 8 (ver también Isa. 28:16; Sal. 118:22; Isa. 8:14, 15). ¿A qué verdad crucial se está refiriendo Pedro aquí? ¿Qué nos está enseñando acerca del modo en que deberíamos actuar en respuesta a Jesús?

1 Pedro 2:4-8

Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.Por lo cual también contiene la Escritura: He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en él, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, La piedra que los edificadores desecharon, Ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Isaías 28:16

16 por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure.

Salmos 118:22

22 La piedra que desecharon los edificadores Ha venido a ser cabeza del ángulo.

Isaías 8:14-15

14 Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén. 15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados.

Después de decir a sus lectores que busquen alimento espiritual, Pedro inmediatamente dirige su atención a Cristo Jesús, la Piedra viva (probablemente, una referencia al Templo de Jerusalén). En 1 Pedro 2:4 al 8, el apóstol cita tres pasajes del Antiguo Testamento que resaltan la importancia de las piedras angulares, que representan el papel de Jesús en su iglesia. Pedro no es el único en aplicar estos versículos a Jesús. Jesús mismo utiliza el Salmo 118:22 al concluir una de sus parábolas (Mat. 21:42), al igual que Pedro, en su discurso a los líderes judíos de Hechos 4:11. Y Pablo utiliza Isaías 28:16 en Romanos 9:33.

El mensaje de Pedro es que, aun cuando Jesús fue rechazado y crucificado, fue elegido por Dios para convertirse en la piedra del ángulo de la casa espiritual de Dios. Los cristianos, entonces, son piedras vivas que forman parte de la edificación de esta casa espiritual. Al utilizar los términos “piedra del ángulo” y “piedras vivas” (ladrillos o bloques de construcción), Pedro presenta una imagen de la iglesia: la iglesia está fundada sobre Jesús, pero está constituida por aquellos que lo siguen.

Convertirse en cristiano significa llegar a formar parte de una comunidad cristiana, o iglesia local. Así como un ladrillo ha de formar parte de una estructura mayor, los cristianos son llamados a ser seguidores de Jesús no aislados de los demás. Un cristiano que no adora ni trabaja con otros cristianos para el avance del Reino de Dios es una contradicción de términos. Los cristianos son bautizados en Cristo y, al ser bautizados en Cristo, son bautizados en su iglesia.

Pedro también habla acerca de la función de la iglesia. Es la de conformar un “sacerdocio santo” (1 Ped. 2:5) que ofrece “sacrificios espirituales”. En la Biblia hebrea, los sacerdotes mediaban entre Dios y su pueblo. Las palabras de Pedro y otros en el Nuevo Testamento provienen, a menudo, del lenguaje del Templo y el sacerdocio, para presentar a la iglesia como el templo viviente de Dios, y a su pueblo como sus sacerdotes. Pedro está haciendo referencia al sistema de adoración del Antiguo Testamento a fin de revelar verdades sobre el modo en que deberían vivir y actuar los cristianos hoy.

Lee 1 Pedro 2:5 nuevamente. ¿Qué significa “ofrecer sacrificios espirituales”? ¿De qué manera los cristianos, como parte de una comunidad en adoración, pueden hacerlo?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Estimados hermanos, por motivos ajenos a nuestra voluntad, ésta semana no podremos compartir con ustedes el resto del estudio de Escuela Sabática de ésta semana. Les dejamos el estudio regular de Escuela Sabática y el comentario del espíritu de profecía.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Para todos los que creen, Cristo es el fundamento seguro. Estos son los que caen sobre la Roca y son quebrantados. Así se representan la sumisión a Cristo y la fe en él. Caer sobre la Roca y ser quebrantado es abandonar nuestra justicia propia e ir a Cristo con la humildad de un niño, arrepentidos de nuestras transgresiones y creyendo en su amor perdonador. Y es asimismo por la fe y la obediencia cómo edificamos sobre Cristo como nuestro fundamento.

Sobre esta piedra viviente pueden edificar por igual los judíos y los gentiles. Es el único fundamento sobre el cual podemos edificar con seguridad. Es bastante ancho para todos y bastante fuerte para soportar el peso y la carga del mundo entero. Y por la comunión con Cristo, la piedra viviente, todos los que edifican sobre este fundamento llegan a ser piedras vivas. Muchas personas se modelan, pulen y hermosean por sus propios esfuerzos, pero no pueden llegar a ser “piedras vivas,” porque no están en comunión con Cristo. Sin esta comunión, el hombre no puede salvarse. Sin la vida de Cristo en nosotros, no podemos resistir los embates de la tentación. Nuestra seguridad eterna depende de nuestra edificación sobre el fundamento seguro. Multitudes están edificando hoy sobre fundamentos que no han sido probados. Cuando caiga la lluvia, brame la tempestad y vengan las crecientes, su casa caerá porque no está fundada sobre la Roca eterna, la principal piedra del ángulo, Cristo Jesús (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 551).

Los que tienen defectos de carácter, conducta, hábitos y práctícas, deben escuchar los consejos y reproches. Este mundo es el taller de Dios, y cada piedra que pueda utilizarse en el templo celestial debe ser cortada y pulida hasta que se convierta en una piedra probada y preciosa, apta para ocupar su lugar en el edificio del Señor. Pero si rehusamos ser enseñados y disciplinados, seremos como piedras que no serán cortadas y pulidas, y que son desechadas como inútiles.

Es posible que sea necesario realizar mucho trabajo en la formación de su carácter, y que Ud. sea una piedra tosca que debe ser cortada en perfecta escuadra y pulida antes que pueda ocupar un lugar en el templo de Dios. No necesita sorprenderse si con martillo y cincel Dios corta las aristas agudas de su carácter, hasta que Ud. esté preparado para ocupar el lugar que él le reserva. Ningún ser humano puede realizar esta obra. Únicamente Dios puede hacerla. Y tenga Ud. la seguridad de que no asestará él un solo golpe inútil. Da cada uno de sus golpes con amor, para su felicidad eterna. Conoce sus flaquezas y obra para curar y no para destruir (Conducción del niño, {CN}, p. 154).

Los elegidos de Dios son un linaje escogido, un pueblo adquirido por Dios, una nación santa, para anunciar las virtudes de Aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. Son la sal de la tierra, la luz del mundo. Son piedras vivas, un real sacerdocio. Son socios con Cristo Jesús. Estos son los que siguen al Cordero dondequiera que va (Testimonios para los ministros, {TM}, p. 422).

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Lección 3 // Martes 11 de abril___________________________________________________________

EL PUEBLO DEL PACTO DE DIOS

Pedro está escribiendo mayormente desde la perspectiva del Antiguo Testamento. Y la idea del pacto es un tema sumamente central en esa perspectiva, y en las teologías judía y cristiana.

¿Qué es el pacto?

“Pacto” (berit, en hebreo) es una palabra que describe un tratado o acuerdo formal entre dos partes. Podía celebrarse entre dos individuos como, por ejemplo, Labán y Jacob (Gén. 31:44), o entre dos reyes, como Salomón e Hiram (1 Rey. 5:12; “pacto” en la RVR y “tratado” en la NVI). También podía celebrarse entre un rey y su pueblo, como fue el caso de David y los ancianos de Israel (2 Sam. 5:3).

Sin embargo, entre estos temas, lo que se destaca es la relación de pacto especial que existe entre Dios y su pueblo escogido, los descendientes de Abraham.

Lee Génesis 17:1 al 4; y Éxodo 2:24, y 24:3 al 8. ¿Qué nos enseñan estos textos acerca del pacto que Dios hizo con Israel?

Génesis 17:1-4

1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera.Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.

Éxodo 2:24

24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob.

Éxodo 24:3-8

Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: Haremos todas las palabras que Jehová ha dicho. Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel.Y envió jóvenes de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron holocaustos y becerros como sacrificios de paz a Jehová. Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y la puso en tazones, y esparció la otra mitad de la sangre sobre el altar.Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.Entonces Moisés tomó la sangre y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre del pacto que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.

El primer libro de la Biblia, Génesis, nos cuenta del pacto que Dios hizo con Abraham (Gén. 15:9-21; 17:1-26). Dios “se acordó” de este pacto cuando rescató a su pueblo de la opresión en Egipto (Éxo. 2:24). Dios renovó el Pacto en el tiempo de Moisés, cuando dio los Diez Mandamientos y otras leyes al pueblo de Israel (Éxo. 19:1-24:8; especialmente Éxo. 24:3-8).

Pero las promesas del Pacto no eran incondicionales. “El Señor pactó que, si eran fieles en la observancia de sus requerimientos, él bendeciría todas sus ganancias y toda la obra de sus manos” (TI 2:507). De hecho, los profetas advirtieron repetidamente a Israel sobre los peligros de la desobediencia a la Ley de Dios, a menudo utilizando una terminología asociada al Pacto. Se ha argumentado que, con la posible excepción de las profecías de Daniel y de Apocalipsis, muchas profecías en la Biblia son condicionales. Así de central es la idea de la obediencia en relación con las promesas del Pacto. Las profecías de bendición del Pacto eran condicionales a la obediencia del pueblo a la Ley de Dios, y las profecías de fracaso solamente se aplicaban a los desobedientes.

¿Qué significa para ti estar en una relación de pacto con Dios? ¿Qué obligaciones conlleva para ti esta relación de pacto?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al renovarse el pacto poco después del nacimiento de Isaac, el propósito de Dios en favor de la humanidad se expresó nuevamente con claridad. Acerca del hijo prometido el Señor aseguró que serían “benditas en él todas las gentes de la tierra” (Génesis 18:18). Y más tarde el visitante celestial volviô a declarar: “En tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra” (Génesis 22:18)

Las condiciones de este pacto que abarcaba a todos eran familiares para los hijos de Abrahán y para los hijos de sus hijos. A fin de que los israelitas pudiesen ser una bendición para las naciones, y para que el nombre de Dios se conociese “en toda la tierra” (Éxodo 9:16), fueron librados de la servidumbre egipcia. Si obedecían a sus requerimientos, se verían colocados muy a la vanguardia de los otros pueblos en cuanto a sabiduría y entendimiento; pero esta supremacía se alcanzaría y se conservaría tan sólo para que por su medio se cumpliese el propósito de Dios para “todas las gentes de la tierra” (Profetas y reyes, {PR}, p. 273).

El cristiano debe ser un representante de los principios del cielo. Está comprometido por sagradas obligaciones a presentar la verdad con su virtud y su bondad. La gentileza, la amabilidad y la estricta veracidad debieran caracterizar sus palabras y actos. Consagrado a Dios, apartado para su servicio, siempre honrará su fe religiosa. Ni una sola hebra de egoísmo debe estar entrelazada con su carácter. Debemos educarnos para revelar el Espíritu de Dios en toda la obra de nuestra vida. El Espíritu Santo nunca desviará las pisadas de los hijos del Señor. Gracias al poder que imparte podemos extirpar de nuestras vidas todo lo dudoso. Si queremos salir de las tinieblas que rodean al alma que carece de fe, para ubicarnos donde descienda plenamente sobre nosotros la clara y resplandeciente luz de la Palabra de Dios, seremos guiados paso a paso por el sendero que conduce a la santidad…

Tenemos el privilegio, al estudiar fervientemente la Palabra, de ser conscientes de si estamos manifestando o no sus principios en nuestra vida diaria. Y así como el espejo revela nuestros defectos, mediante la oración ferviente y la fe debemos tratar de eliminarlos y alcanzar la norma que se nos ha propuesto. Al tratar de llegar a la perfección que Dios desea que logremos, se irá manifestando para nosotros insensiblemente la imagen de Dios mediante nuestras palabras, nuestros actos y nuestro espíritu. El ser humano recibirá el molde del Ser divino (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 279).

Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Redentor, aceptamos la condición de ser colaboradores juntamente con Dios. Hicimos un pacto con él por el cual nos entregábamos plenamente al Señor; como mayordomos fieles de la gracia de Cristo debíamos trabajar para la edificación de su reino en el mundo. Cada seguidor de Cristo promete dedicar todas las facultades de la mente, del alma y del cuerpo a Aquel que ha pagado el precio del rescate por nuestras almas. Hemos prometido ser soldados, entrar en el servicio activo, soportar pruebas, vergüenza y reproches, pelear la batalla de la fe, y seguir al Capitán de nuestra salvación (Mensajes selectos, {2MS}, t. 2, p. 142).

22


Miércoles 12 de abril // Lección 3________________________________________________________

UN REAL SACERDOCIO

En el capítulo 19 del libro de Éxodo, el Señor dijo a Moisés: “Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa” (vers. 3-6).

Aquí está el mensaje del evangelio, revelado milenios antes de la Cruz: Dios redime a su pueblo; y lo salva del pecado y de la esclavitud del pecado. Luego, le manda amarlo y obedecerlo, ante él y ante el mundo, como el pueblo especial del pacto.

Lee 1 Pedro 2:5, 9 y 10; y Éxodo 19:6. ¿Qué quiere decir Pedro cuando llama a los cristianos “real sacerdocio” y “nación santa”? Este vocabulario ¿qué nos dice a nosotros, como cristianos adventistas del séptimo día, acerca de nuestras obligaciones?

1 Pedro 2:5, 9-10

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Éxodo 19:6

Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.

“Casa espiritual”, “linaje escogido”, “real sacerdocio”, “pueblo adquirido por Dios” son todos términos de honor que, en la Biblia, describen la relación especial que Dios tuvo con los descendientes de Abraham. Ahora, en el Nuevo Testamento, en el contexto de Jesús y de la Cruz, Pedro está usando el mismo lenguaje del Pacto y lo aplica a los miembros de la iglesia. Las promesas del Pacto hechas a Israel son ahora ampliadas para incluir no solamente a los judíos que creen en Jesús, sino también a los creyentes gentiles. Sí; por medio de Jesús, los gentiles también pueden reclamar ser hijos de Abraham. “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gál. 3:29). Gracias a Cristo, cualquier persona, independientemente de su origen, puede formar parte de este “real sacerdocio”.

¿Una nación santa? ¿Un real sacerdocio? Frases como estas, aplicadas a nosotros mismos, ¿qué deberían decirnos con respecto a la clase de vida que vivimos, como individuos y como comunidad? ¿De qué manera podemos vivir más a la altura de este elevado llamado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Aquel cuya mente ha sido iluminada porque la Palabra de Dios se abrió a su entendimiento, comprenderá su responsabilidad ante el Señor y ante el mundo; y sentirá que sus talentos deben desarrollarse de una manera tal que produzca los mejores resultados; porque ha de manifestar “las virtudes” de Aquel que lo ha llamado “de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9). Mientras crezca en la gracia y en el conocimiento del Señor Jesucristo, comprenderá sus propias imperfecciones, sentirá su verdadera ignorancia, y procurará constantemente conservar y emplear a fondo sus facultades mentales, a fin de llegar a ser un cristiano inteligente (Consejos para los maestros, {CM}, p. 36).

Dios quería hacer de su pueblo Israel una alabanza y una gloria. Se dio a ellos toda ventaja espiritual. Dios no les negó nada favorable a la formación del carácter que había de hacerlos sus representantes.

Su obediencia a la ley de Dios había de hacerlos maravillas de prosperidad delante de las naciones del mundo. El que podía darles sabiduría y habilidad en todo artificio, continuaría siendo su maestro, y los ennoblecería y elevaría mediante la obediencia a sus leyes. Si eran obedientes, habían de ser preservados de las enfermedades que afligían a otras naciones, y habían de ser bendecidos con vigor intelectual. La gloria de Dios, su majestad y poder, habían de revelarse en toda su prosperidad. Habían de ser un reino de sacerdotes y príncipes. Dios les proveyó toda clase de facilidades para que llegaran a ser la más grande nación de la tierra.

En una forma muy definida Cristo, mediante Moisés, les había presentado el propósito de Dios, y había aclarado las condiciones de su prosperidad: “Tú eres pueblo santo a Jehová tu Dios—dijo él—: Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la haz de toda la tierra… Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta las mil generaciones… Guarda por tanto los mandamientos, y estatutos, y derechos que yo te mando hoy que cumplas. Y será que, por haber oído estos derechos, y guardado y puéstolos por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres; y te amará, y te bendecirá, y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu tierra, y tu grano, y tu mosto, y tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría. Bendito serás más que todos los pueblos… Y quitará Jehová de ti toda enfermedad; y todas las malas plagas de Egipto, que tú sabes, no las pondrá sobre ti” (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 230, 231).

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Lección 3 // Jueves 13 de abril____________________________________________________________

PROCLAMAR LAS VIRTUDES

Los paralelos con la iglesia del Antiguo Testamento no terminan en la salvación, y el ser llamados y elegidos por Dios. La pregunta es: “¿llamados y elegidos para qué?” Inmediatamente, Pedro da la respuesta.

El apóstol señala que esta relación especial tiene un propósito. Los cristianos han de anunciar “las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9). Esto es lo que debía hacer el antiguo Israel. Dios los había llamado para ser testigos de él ante el mundo. El propósito de Dios era bendecir al mundo entero por medio del antiguo Israel, su pueblo del Pacto.

Lee los siguientes textos. ¿Qué es lo que todos ellos tienen en común? Deut. 4:6; 26:18, 19; Isa. 60:1-3; Zac. 8:23.

Deuteronomio 4:6

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.

Deuteronomio 26:18-19

18 Y Jehová ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo, de su exclusiva posesión, como te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos; 19 a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho.

Isaías 60:1-3

1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

Zacarías 8:23

23 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros.

El antiguo Israel, como pueblo del Pacto, tenía la misión de alcanzar al mundo con el evangelio, la salvación ofrecida por el Señor. Los cristianos tienen la misma misión divina. Son llamados a compartir con otros su experiencia y su conocimiento de Dios, y de lo que él ha hecho por el mundo a través de Cristo.

Lee 1 Pedro 2:10. ¿Por qué este texto es tan importante para toda la misión y el propósito de los cristianos?

1 Pedro 2:10

10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

El mundo está inmerso en pecado, en muerte, en la ruina inminente. Pero Jesús dio su vida para salvar a todos de esta destrucción. Al igual que con el antiguo Israel, los términos de honor también son términos de responsabilidad. Los cristianos tienen un estatus extraordinariamente alto: el de ser “el pueblo de Dios”. Y esto conlleva la responsabilidad de invitar a otros a ser partícipes de ese estatus. Como lo afirma 1 Pedro 2:10, los cristianos ahora conforman un pueblo propio. Antes no lo eran, pero ahora han recibido la gracia de convertirse en un pueblo santo (ver Ose. 1, 2). En la Biblia, “santo” generalmente tiene el significado de apartar algo con un propósito de adoración. Por lo tanto, como una nación “santa”, los cristianos han de mantenerse separados del mundo, una distinción que se verá en el tipo de vida que llevan. También han de ser como un fuego en una noche fría, que atraerá a otros a su calor. Los cristianos han recibido la responsabilidad de compartir con los demás la gloriosa salvación de la que han sido hechos partícipes.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Muchos de los creyentes a quienes Pedro dirigió sus cartas vivían en medio de paganos, y su permanencia en la verdad dependía mucho de que permaneciesen fieles a la alta vocación de su profesión. El apóstol les manifestó claramente sus privilegios como seguidores de Cristo Jesús. “Mas vosotros sois linaje escogido—escribió,—real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable: vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habíais alcanzado misericordia, mas ahora habéis alcanzado misericordia…

La lección se aplica a los creyentes de todas las épocas. “Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:20). El adorno interior de un espíritu manso y pacífico es inestimable. En la vida del verdadero cristiano el adorno exterior estará siempre en armonía con la paz y santidad interiores. “Si alguno quiere venir en pos de mí—dijo Cristo,—niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Mateo 16:24). La abnegación y el sacrificio caracterizarán la vida del cristiano. Una evidencia de que el gusto se convirtió, se verá en el vestuario de todo aquel que anda en el camino allanado para los redimidos del Señor.

Es correcto amar lo bello y desearlo; pero Dios desea que primero amemos y busquemos las bellezas superiores, que son imperecederas. Ningún adorno exterior puede ser comparado en valor o belleza con aquel “espíritu agradable y pacífico,” el “lino finísimo, blanco y limpio” (Apocalipsis 19:14) que todos los santos de la tierra usarán. Estas ropas los harán hermosos y deseables aquí, y en el futuro serán su distintivo de admisión en el palacio del Rey. Su promesa es: “Y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos” (Apocalipsis 3:4) (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 416, 417).

En estas horas finales del tiempo de gracia concedido a los hijos de los hombres, cuando falta tan poco para que la suerte de cada alma sea decidida para siempre, el Señor del cielo y de la tierra espera que su iglesia se levante a obrar como nunca antes. Los que han sido libertados en Cristo por un conocimiento de la verdad preciosa son considerados por el Señor Jesús como sus escogidos, favorecidos por sobre todos los demás en la tierra; y él espera de ellos que manifiesten las alabanzas de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Las bendiciones tan liberalmente concedidas deben ser comunicadas a otros. La buena nueva de la salvación debe ir a toda nación, tribu, lengua y pueblo (Profetas y reyes, {PR}, p. 716).

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Viernes 14 de abril // Lección 3___________________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “La iglesia es muy preciosa a la vista de Dios. Él la valora, no por sus ventajas externas, sino por la sincera piedad que la distingue del mundo. La estima de acuerdo con el crecimiento de los miembros en el conocimiento de Cristo, de acuerdo con su progreso en la vida espiritual.

“Cristo anhela recibir de su viña el fruto de santidad y abnegación. Busca los principios de amor y bondad. Toda la belleza del arte no puede compararse con la belleza del temperamento y del carácter que se han de revelar en los que son representantes de Cristo. La atmósfera de la gracia que rodea el alma del creyente, el Espíritu Santo que trabaja en la mente y el corazón, son los que hacen de él un sabor de vida para vida, y permiten que Dios bendiga su obra” (PVGM 239).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR

  1. ¿Qué significa ser llamado de las tinieblas “a su luz admirable”? Si fueras a explicar esta idea a alguien que no cree en Jesús, ¿qué le dirías? ¿Qué son las tinieblas? ¿Qué es la luz? Y ¿cuál es la diferencia entre ambas en el contexto en lo dicho por Pedro?
  2. “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta. Porque ¿qué nación grande hay que tenga dioses tan cercanos a ellos como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos? Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?” (Deut. 4:5-8). Estas palabras ¿de qué maneras se aplican a nosotros, como adventistas del séptimo día, y a lo que Dios nos llamó a hacer por causa de todo lo que nos fue dado?
  3. Lee 1 Pedro 2:3. ¿Qué quiere decir Pedro cuando expresa: “si es que habéis gustado la benignidad del Señor”? ¿Has “gustado” (probado) la benignidad del Señor?
  4. Mira a tu alrededor, a tu iglesia local. ¿Qué tiene que la hace atractiva a aquellos que no saben nada acerca de los adventistas del séptimo día o de aquello en lo que creemos?

25


Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

2 pensamientos en “LECCIÓN 3 – UN REAL SACERDOCIO – PARA EL 15 DE ABRIL DE 2017

  1. falto el comentario para complementar lo estudiado dios lo bendiga

    ________________________________

    • Apreciado Tony:
      Hace poco más de un año que estoy siguiendo sus comentarios, que los he encontrado muy valiosos y me han ayudado mucho en el estudio de la leccion.
      Aunque no comparto algunas de sus ideas he obtenido un valioso materia que lo atesoro con mucho cariño.
      Que Dios le bendiga a Ud. y su familia en su desición.

      Yo soy de Vallenar, Chile. Muchas gracias.

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