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LECCIÓN 12 – VIVIR POR EL ESPÍRITU – PARA EL 16 DE SEPTIEMBRE DE 2017

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Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


 


Lección 12: Para el 16 de septiembre de 2017

VIVIR POR EL ESPÍRITU

Sábado 9 de septiembre______________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Gálatas 5:16-25; Deuteronomio 13:4, 5; Romanos 7:14-24; Jeremías 7:9; Oseas 4:2; Mateo 22:35-40.

PARA MEMORIZAR:

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gál. 5:16).

UNO DE LOS HIMNOS CRISTIANOS más queridos es “Fuente de la vida eterna”, de Robert Robinson. Sin embargo, el autor no siempre fue un hombre de fe. La muerte de su padre lo hizo enojar, y cayó en el libertinaje y la borrachera. Después de escuchar al famoso predicador George Whitefield, Robinson entregó su vida al Señor, llegó a ser un pastor metodista y escribió ese himno, que originalmente incluía los versos: “Oh, de la gracia un gran deudor/Diariamente estoy constreñido a ser./Que tu bondad, como un grillete, enlace mi errante corazón a ti”.

Incomodado por el verso sobre el corazón errante del cristiano, alguien cambió las palabras: “Predispuesto a adorarte, Señor, me siento, predispuesto a amar al Dios al que sirvo”.

A pesar de las buenas intenciones del editor, las palabras originales describen acertadamente la lucha del cristiano. Como creyentes, poseemos dos naturalezas, la carne y el espíritu, y están en conflicto. Aunque nuestra naturaleza pecaminosa siempre estará “predispuesta” a alejarnos de Dios, si estamos dispuestos a entregarnos a su Espíritu, no necesitamos seguir esclavizados a los deseos de la carne. Este es el tenor del mensaje de Pablo en los textos para esta semana.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Andad en la luz. Andar en la luz significa ser decidido, pensar, ejercer fuerza de voluntad, en un ferviente intento de representar a Cristo en la dulzura de su carácter. Significa apartar toda lobreguez. No debéis descansar satisfechos diciendo solamente: “Soy un hijo de Dios”. ¿Estáis contemplando a Jesús, y al contemplarlo, os estáis transformando a su semejanza? Caminar en la luz significa avanzar en el desarrollo de los dones espirituales. Pablo declaró: “No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; pero… olvidando ciertamente lo que queda atrás”, al contemplar constantemente el Modelo, me extiendo “a lo que está adelante”. Caminar en la luz significa caminar “rectamente”, caminar “en la ley de Jehová”, caminar “por fe”, caminar “en el Espíritu”, caminar “en tu verdad”, caminar “en amor”, caminar “en novedad de vida”. Esto es perfeccionar “la santificación en temor de Dios” (Hijos e hijas de Dios, p. 202).

Con cuánto cuidado deberían los cristianos controlar sus hábitos con el fin de preservar todo el vigor de cada facultad para dedicarla al servicio de Cristo. Si hemos de alcanzar la santificación del alma, cuerpo y espíritu, debemos vivir en conformidad con la ley divina. El corazón no puede mantenerse consagrado a Dios mientras se complacen los apetitos y las pasiones en detrimento de la salud y la vida misma…

Las amonestaciones inspiradas del apóstol Pablo contra la complacencia propia continúan siendo válidas hasta nuestros tiempos. Para animamos nos habla de la libertad que disfrutan los verdaderamente santificados. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1). A los Gálatas los exhorta: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne” (Gálatas 5:16, 17). Además, indica algunas formas de pasiones camales, tales como la idolatría y la borrachera. Después de mencionar los frutos del Espíritu, entre los cuales se halla la temperancia, añade: “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”. Vers. 24 (Consejos sobre la salud, p. 68).

Hoy día existe una clase de personas en nuestro mundo que tienen la justicia propia. No son comilones, no son borrachos, no son incrédulos; pero quieren vivir para sí mismos, no para Dios. Él no se halla en sus pensamientos; por consiguiente, se los clasifica con los incrédulos. Si les fuera posible entrar por las puertas de la ciudad de Dios, no podrían tener derecho al árbol de la vida; porque cuando los mandamientos de Dios fueron presentados ante ellos con todos sus requerimientos dijeron: No. No han servido a Dios aquí; por consiguiente, no lo servirían en lo futuro. No podrían vivir en su presencia, y no se sentirían a gusto en ningún lugar del cielo.

Aprender de Cristo significa recibir su gracia, la cual es su carácter. Pero aquellos que no aprecian ni aprovechan las preciosas oportunidades y las sagradas influencias que les son concedidas en la tierra, no están capacitados para tomar parte en la devoción pura del cielo. Su carácter no está modelado de acuerdo con la similitud divina (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 214, 215).

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Domingo 10 de septiembre // Lección 12_________________________________

ANDAR EN EL ESPÍRITU

Lee Gálatas 5:16. ¿Qué tiene que ver el concepto de “andar” con una vida de fe? Deuteronomio 13:4, 5; Romanos 13:13; Efesios 4:1, 17; Colosenses 1:10.

Gálatas 5:16

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

Deuteronomio 13:4-5

En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.  Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto, por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el mal de en medio de ti.

Romanos 13:13

13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,

Efesios 4:1, 17

1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

Colosenses 1:10

10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;

“Andar” es una metáfora extraída del Antiguo Testamento que se refiere a la manera en que una persona debería comportarse. Pablo, siendo judío, a menudo utiliza esta metáfora en sus cartas para describir el tipo de conducta que debería caracterizar la vida cristiana. El uso que hace de esta metáfora probablemente también esté conectado al primer nombre que se asoció con la iglesia temprana. Antes de que los seguidores de Jesús fueran llamados cristianos (Hech. 11:26), se los conocía simplemente como seguidores de “el camino” (Juan 14:6; Hech. 22:4; 24:14). Esto sugiere que, a una fecha muy temprana, el cristianismo no era meramente un conjunto de creencias teológicas que se centraban en Jesús, sino también un “camino” de vida en el que se debía “andar”.

¿De qué manera la metáfora de Pablo de “andar” en el camino es diferente de la del Antiguo Testamento? Compara Éxodo 16:4; Levítico 18:4; y Jeremías 44:23 con Gálatas 5:16 y 25; y Romanos 8:4.

Éxodo 16:4

Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.

Levítico 18:4

Mis ordenanzas pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo Jehová vuestro Dios.

Jeremías 44:23

23 Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Jehová, y no obedecisteis a la voz de Jehová, ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como hasta hoy.

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Gálatas 5:16 y 25

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

Romanos 8:4

para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

La conducta, en el Antiguo Testamento, simplemente no se definía como “andar” sino más específicamente como “andar en la Ley”. Halakhá es el término legal que los judíos utilizaban para referirse a las reglas y las normas que se hallan tanto en la Ley como en las tradiciones rabínicas de sus antepasados. Mientras que halakhá generalmente se traduce como “la ley judía”, esa palabra se basa en la palabra hebrea para “andar” y literalmente significa “la manera de andar”.

Los comentarios de Pablo acerca de “andar en el Espíritu” no son contrarios a la obediencia a la Ley. Él no está proponiendo que los cristianos deban vivir de una manera que viole la Ley. Una vez más, Pablo no se opone a la Ley ni a la obediencia a ella. Se opone a la forma legalista en la que se utilizaba erróneamente la Ley. La obediencia genuina que Dios desea nunca puede alcanzarse por compulsión externa sino solamente por una motivación interna producida por el Espíritu (Gál. 5:18).

¿Cuál ha sido tu propia experiencia de “andar en el Espíritu”? ¿Cómo lo haces? ¿Qué prácticas en tu vida hacen que andar en el Espíritu sea más difícil?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Nota: Antes de comenzar esta lección, tenemos que estar seguros de lo que estamos leyendo cuando escribimos Espíritu y espíritu.  Espíritu con E mayúscula es una Persona: cada vez que la Biblia escribe Espíritu se está refiriendo al Espíritu Santo, la tercera Persona de la Deidad.

Cuando escribimos espíritu, ya no nos referimos al Espíritu Santo, que es una Persona, sino que nos referimos a un concepto corriente. El vocablo “espíritu” con e minúscula tiene varios significados, entre los cuales están:  1-Aliento;  2-Viento;   3-Elemento vital;   4-Mente;  5-Pensamiento;   6-Vitalidad;  7-Valor; 8-Mal genio o ira;   9-Disposición de ánimo;  10-Carácter moral;   11-Base de emociones;  12-Actitud;   13-Estado de sentimientos.

Ejemplos de esto son los siguientes versículos: “Pon un espíritu recto dentro de mí” (Salmo 51:19); esto está diciendo “pon un pensamiento recto dentro de mí”. Otro texto declara: “estaré con vosotros en espíritu” (Colosenses 2:5); simple y sencillamente está diciendo estaré con vosotros en pensamiento. Cuando Elías partió al cielo en persona, porque lo traspuso Dios, la Biblia dice: “el espíritu de Elías reposó sobre Eliseo” (2 Reyes 2:15); este texto se pudiera traducir así: y el pensamiento, la destreza mental, o el carácter de Elías reposó sobre Eliseo. Otra expresión bíblica: “El Espíritu hablando a nuestros espíritus” está diciendo que el Espíritu Santo está hablando a nuestras mentes.

También encontramos el texto 24 Dios es Espíritu, y los que lo adoran deben adorar en espíritu y en verdad.” San Juan 4  Este versículo está diciendo que cuando adoremos a Dios lo hagamos con todas las facultades mentales, con el pensamiento. Muchas veces llegamos al templo y cuando adoramos, el cuerpo está allí, pero ¿será que la mente está en el trabajo, en las vacaciones, en el partido de fútbol, etc? Que el Cielo nos libre de tener este tipo de adoración, no aceptada por Dios.

También la Biblia habla de otros espíritus, entre ellos están:  “espíritu de celos” (Números 5: 14, 30), “espíritu de angustia” (Isaías 61: 3), “espíritu de fornicaciones” (Oseas 4: 12), “espíritu de enfermedad” (Lucas 13: 11), “espíritu de mansedumbre” (1 Corintios 4: 21), “espíritu de cobardía” (2 Timoteo 1: 7), “espíritu de error” (1 Juan 4: 6), “espíritu de sueño” (Isa. 29: 10), “espíritu de vértigo” (Isa. 19: 14), “espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y temor de Jehová” (Isaías 11: 2)  “espíritu de tristeza” (Isaías 54:6). Todos estos que mencionamos, no son personas, son sencillamente estados de ánimos, actitudes, pensamientos  o sentimientos de una persona.

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  (Gálatas 5: 16)

El oficio del Espíritu Santo consiste en desempeñar las siguientes funciones:

-Convencer

-Amonestar

-Guiar

Los medios que usa el Espíritu Santo para efectuar su labor son:

-La Palabra

-Los ejemplos

-La conciencia

-Los trabajos de la providencia

 

Estos son los resultados de nuestro estado espiritual cuando no andamos en el Espíritu:

 1-Teologia sin religión: La teología es la verdad, la religión es la vida

De nada nos sirve ser dueños de hermosas doctrinas, si no tenemos el Espíritu que le da vida. Las doctrinas del evangelio son gloriosas cuando habitan en almas con vida; no hay cosa más triste que doctrinas hermosas habitando en personas espiritualmente muertas.

 2-Conocimiento sin servicio

De nada nos sirve el conocimiento si no lo ponemos en práctica; el conocimiento sin servicio es muerto. El conocimiento sin el servicio es como aquel suntuoso aposento que está lleno de muebles finos, pero están cubiertos; es como aquella fortuna almacenada que no se sabe disfrutar.

3-Enseñanza sin convicción

El mejor orador del mundo no tiene la capacidad de convencer, ni tampoco nos impacta tanto como aquel que nos habla desde lo más profundo del corazón. Nuestras enseñanzas serán sin sentido mientras no vivamos lo que predicamos.

4-Adoracion sin devoción

El cuerpo se encuentra presente en los servicios religiosos, pero vino solito: la mente se quedó en el trabajo, en los problemas, en los deportes, o en cualquier otra cosa que no sea la adoración. La adoración sin devoción es característica de alguien que está muerto espiritualmente.

5-Profesión sin posesión

Se refiere a personas que no ofenden a nadie por provocación, pero tampoco ayudan a nadie; esta es una religión muerta. Quienes no se posesionan del evangelio se conforman con no ofender a Dios, ni al prójimo; para ellos esto es suficiente. Éstos son los que profesan ser cristianos, pero no se comprometen con Dios ni con la iglesia.

Después de asistir puntualmente a la misa dominical durante 8 años, a cierto ingeniero se le preguntó cuál homilía le había hecho más mella. Su respuesta dejó pensativo al interrogador: “Yo llego y me siento allí… pero mi mente está lejos: me dedico a sacar cuentas de los materiales que debo usar en las construcciones que tengo entre manos…”

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  (Gálatas 5: 16)

La naturaleza del hombre nos presenta dos lados: Por un lado encontramos la carne o el cuerpo con todas sus necesidades, deseos e impulsos; por el otro lado encontramos la naturaleza espiritual que nos distingue del resto de los seres animados de la creación, es decir nos distingue del resto de los animales.

Estos dos lados se encuentran colisionando constantemente, guerreándose incesantemente el uno al otro. Entonces surge la pregunta: ¿Cómo podemos ajustar estos dos lados que poseemos los humanos? ¿Cuál de esos dos lados estará al control de nuestra vida?

Hay dos maneras de lidiar en esta guerra entre la parte carnal y la parte espiritual del ser humano.

La primera manera consiste en concentrarse directamente en el vicio o en el pecado, reunir todo el arsenal que sea posible reunir y guerrear contra ese vicio hasta destruirlo completamente. Esta primera manera es una forma negativa y muy triste de hacerlo.

¿Acaso algunos miembros de nuestra iglesia optamos por tomar el camino del  NO? No hagas esto, no hagas lo otro, no vayas aquí, no vayas allá, no vistas esto, no vistas lo otro, no digas esto, no pienses eso, NO, NO, NO y NO… ¿Será que somos la iglesia del NO? ¿Será esta la razón por la cual algunos consideran a nuestra iglesia como aburrida o muy estricta? Tenemos que evitar que el evangelio sea presentado de una forma negativa. Abstengámonos de presentar el evangelio como un enredado manojo de prohibiciones bíblicas, en el que todo es NO.

La segunda manera de negociar con estos dos poderes es hacerlo positivamente; esto consiste en traer una noble virtud cristiana o espiritual, para que reemplace ese vicio o ese pecado que deseamos eliminar de nuestras vidas.

Brillante y efectiva es la herramienta que apóstol nos sugiere utilizar en este gran combate que existe entre la parte carnal y el lado espiritual del hombre.

Pablo se da cuenta del combate que la iglesia gala tiene entre la carne y el espíritu; por eso él insiste: complazcan lo menos posible los deseos de la carne,  pero lo más importante es que abran la gran puerta de las virtudes cristianas, dejen entrar al Espíritu Santo y él se encargará de cambiar los destructores pecados y vicios que afean sus caracteres, por nobles y hermosas virtudes de un carácter cristiano.

Cualquier intento extremista y sin Cristo que se haga para destruir uno de esos lados, ya sea en lo carnal o en lo espiritual, es un grave error. En nuestra iglesia podríamos encontrar hermanos extremistas liberales que sólo alimentan la carne, o quizás extremistas religiosos que sólo alimentan el espíritu.

Es común ver en nuestra iglesia hermanos que privilegian tan sólo el lado espiritual; los tales creen que siempre hay que andar solamente orando y hacerlo de rodillas. Ellos creen que los servicios y las predicaciones largas son sinónimos de santidad, ellos creen que andar repitiendo el salmo veintitrés (23) o el noventa y uno (91) es todo lo que se necesita hacer. Ellos se concentran en todo lo espiritual, y toda actividad que no sea espiritual, es un pecado. Recuerdo una vez que cierta iglesia fue a la playa en una excursión. El primer anciano de iglesia estaba amargamente enfadado en ese viaje, porque los hermanos dejaron de cantar en el ómnibus después de media hora de recorrido… y el viaje duraba cuatro horas y media.
Extraña manera de actuar, cuando venimos a la iglesia y necesitamos volvernos 100% espiritual y tenemos que despojarnos de todo lo carnal, no lo hacemos. Cuando estamos en las diversiones sanas de la carne,  allí queremos introducir lo espiritual. ¿Quién nos entiende?
Por el otro lado hallamos a quienes creen que la iglesia es un club deportivo, un club social, o un centro de recreaciones; éstos creen que proveyendo actividades recreativas, sociales o deportivas, las iglesias se volverán fuertes y concurridas.
El verdadero y correcto método del cristiano es no hacer violencia a ninguno de los dos lados; al contrario, tenemos que respetar la carne con sus necesidades “sanas”, lo mismo que las del espíritu, todo según el espíritu de Cristo.
 
Tenemos que saber cuál de los dos lados tiene la supremacía, y atraer el otro lado en una subordinación y armonía correctas, manteniendo una proporción y un balance, como también una completa unidad entre el cuerpo y el espíritu. “Sin Mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

 

El lado espiritual del hombre tiene que asumir la supremacía sobre el lado carnal del hombre; el lado carnal del hombre tiene que girar en derredor del lado espiritual del hombre, y nunca el lado espiritual girar en derredor del lado carnal del hombre.

Al lado carnal del hombre tiene que permitírsele ejercer la libertad de sus derechos, pero tiene que ejercer sus derechos bajo el control y la guía del lado espiritual del hombre.

¡Qué pensamiento más sabio el que el Espíritu Santo ventila en la mente santificada del apóstol Pablo!

Simplemente prohibir o restringir las acciones de la carne en contra de las pasiones y los deseos, no es suficiente; eso sería solamente una cura parcial y superficial de la verdadera infección que ocasiona el pecado.

La iglesia, la sociedad y la familia no necesitan solamente prohibiciones y restricciones.

Si en verdad queremos sanarnos de nuestros pecados, de nuestros malos hábitos y de las  pasiones animalescas de las cuales padecemos, nuestras vidas tienen que ser llenadas con algo positivo; ese algo positivo paulatinamente eliminará lo negativo. Ese algo positivo se llama el Espíritu Santo. Por eso el apóstol aconseja con toda firmeza y seguridad  “Andad en el Espíritu”.

“Andad en el Espíritu”

-Es la forma voluntaria y positiva, en vez de elegir la forma forzada

-Es la obediencia espiritual del amor, en vez de vivir solamente por los reglamentos

-Es una vida de amor, pureza y sabiduría, en contra de los impulsos, pasiones y deseos de la carne

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  (Gálatas 5: 16)

En la admonición del apóstol encontramos dos consejos; el segundo consejo nos dice: “y no satisfagáis los deseos de la carne.”  

Estas son algunas de las sugerencias que necesitamos adoptar de manera voluntaria para no dar cabida a la satisfacción de los deseos incorrectos o pecaminosos de nuestro cuerpo:

-Conocernos a nosotros mismos, no ser extraños a nuestra propia respiración, conocer nuestra constitución y temperamento, nuestra mente. No desconocer nuestras debilidades, sino recordar las fallas y caídas que hemos tenido en el pasado, para superarlas.

-Tener una conciencia sensible; ser sensibles hasta en la más mínima tendencia pecaminosa a la que nos exponemos

-Mantener una guardia alerta sobre nuestro corazón: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”  Proverbios 4: 23

-No descuidar los diarios ejercicios espirituales del alma

-Hacernos expertos en desenmascarar las tentaciones, por sutiles que sean éstas

-Alejarnos de los lugares o personas que son fuente de tentación para nuestras vidas

-Tener una resolución firme en contra de las tentaciones y no confiar en nuestro propio juicio

-Tratar las tentaciones con la autoridad de la razón y con un completo entendimiento del daño material y espiritual que éstas pueden ocasionarnos

Hay en algunas partes de  Inglaterra un árbol localmente denominado -en lengua inglesa sorrel.

Este árbol tiene unas hojas de hermoso y vivo color verde, pero lo más bello son sus flores. Sus flores son blancas campanillas transparentes y se pueden ver sus venas a través de sus pétalos. Cuando el viento está sereno y el día es brillante, las flores se abren completamente mostrando su singular belleza; pero cuando empieza el húmedo atardecer, o comienza el viento a soplar, o la lluvia a caer, la delicada flor se cierra y se inclina hacia el suelo.

Como esta sensitiva flor debería ser la mente del cristiano: Cuando es tocado por la mano áspera del pecado, por la frialdad mundana, o por la bulliciosa lluvia de las pruebas, debería esconderse en una devota quietud y en una santa meditación; pero cuando siente la influencia soleada y serena de la piedad y la santidad, debería de expandir la belleza de su santidad, mostrando así la imagen moral de Dios en su vida.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo ruega a los efesios que conserven la unidad y el amor: “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados; con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; solícitos a guardar la unidad del Espíritu; como sois también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros” (Efesios 4:1-6).

El apóstol exhortó a sus hermanos a manifestar en su vida el poder de la verdad que les había presentado. Con mansedumbre y bondad, tolerancia y amor, debían manifestar el carácter de Cristo y las bendiciones de su salvación. Hay un solo cuerpo, un Espíritu, un Señor, una fe. Como miembros del cuerpo de Cristo, todos los creyentes son animados por el mismo espíritu y la misma esperanza (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 239).

Los que son participantes de la humildad, la pureza y el amor de Cristo, se gozarán en Dios, y esparcirán luz y alegría a todo su alrededor. El pensamiento de que Cristo murió para conseguimos el don de la vida eterna, basta para poner de manifiesto en nuestro corazón la gratitud más sincera y ferviente, y obtener de nuestros labios la alabanza más entusiasta. Las promesas de Dios son ricas, plenas y gratuitas. Cualquiera que, en la fortaleza de Cristo, cumpla con los requisitos, podrá reclamar estas promesas con toda su riqueza de bendición como propias. Y al recibir abundante provisión del almacén de Dios, podrá, en el viaje de la vida, “andar como es digno del Señor, agradándole en todo”, bendiciendo a sus semejantes y honrando a Dios con su ejemplo piadoso. Mientras nuestro Salvador previene a sus seguidores con la advertencia: “Sin mí nada podéis hacer”, ha unido a ella para nuestro estímulo la grata seguridad de que “el que está en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto” (Hijos e hijas de Dios, p. 329).

La verdad de Dios, revelada en su Palabra, es un principio viviente y permanente. No debe ser considerada como una influencia entre muchas otras, sino que debe estar sobre todas las otras. Ejercerá poder en la vida y la conducta hasta que todo el ser sea asimilado a la imagen del Modelo perfecto, y el agente humano sea completo en Cristo Jesús. “Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él; arraigados y sobreedificados en él”, no en uno mismo, no en las ideas de los hombres, sino “en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias. Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo” (Colosenses 2:6-8) (Alza tus ojos, p. 25).

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Lección 12 // Lunes 11 de septiembre___________________________________

EL CONFLICTO DEL CRISTIANO

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gál. 5:17; ver también Rom. 7:14-24). ¿Cómo has experimentado, en tu propia vida como creyente, la dura y dolorosa realidad de estas palabras?

Romanos 7:14-24

14 Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado.  15 Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.  16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena.  17 De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí.  18 Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.  19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago.  20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.  21 Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí.  22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;  23 pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.  24 ¡¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?

La lucha que Pablo describe no es la lucha de todo ser humano; se refiere específicamente a la lucha interna que existe en el cristiano. Debido a que los seres humanos nacen en armonía con los deseos de la carne (Rom. 8:7), es solamente cuando nacemos de nuevo por el Espíritu que un verdadero conflicto espiritual comienza a emerger (Juan 3:6). Esto no significa que los no cristianos nunca experimentan conflictos morales; por cierto que los experimentan. Pero, aun ese conflicto en última instancia es resultado del Espíritu. La lucha del cristiano, sin embargo, toma una nueva dimensión, porque el creyente posee dos naturalezas que están en guerra la una con la otra: la carne y el Espíritu.

A lo largo de la historia, los cristianos han anhelado aliviarse de esta lucha. Algunos han buscado ponerle fin al conflicto al retraerse de la sociedad, mientras que otros han afirmado que la naturaleza pecaminosa puede ser erradicada por algún acto divino de gracia. Ambos intentos son desacertados. Aunque por el poder del Espíritu ciertamente podemos subyugar los deseos de la carne, el conflicto continuará de varias maneras hasta que recibamos un nuevo cuerpo en la Segunda Venida. Huir de la sociedad no ayuda, porque, no importa adónde vayamos, llevamos la lucha con nosotros, y lo haremos hasta la muerte o la Segunda Venida.

Cuando Pablo escribe en Romanos 7 acerca del conflicto interno en los cristianos, que impide que hagan lo que desean, está poniendo de relieve la plenitud de ese conflicto. Debido a que poseemos dos naturalezas, estamos literalmente de ambos lados de la batalla al mismo tiempo. Nuestra parte espiritual desea lo que es espiritual y detesta la carne. Nuestra parte carnal, sin embargo, anhela las cosas de la carne y se opone a lo que es espiritual. Debido a que la mente convertida es demasiado débil para resistir la carne por cuenta propia, la única esperanza que tenemos para subyugar la carne es tomar una decisión diaria de ponernos del lado del Espíritu contra nuestro lado pecaminoso. Por eso Pablo insiste tanto en que escojamos andar en el Espíritu.

Según tu experiencia en la batalla entre estas dos naturalezas, ¿qué consejo puedes darle a un cristiano que está intentando entender su interminable lucha con el yo?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gál. 5:17).

Hay una constante batalla real, es un forcejeo entre la carne y el Espíritu. En esta batalla nosotros estamos entre los dos bandos y no hay manera de escapar: estamos obligados a tomar bando.  

Cuando nos bautizamos, Dios pone un corazón nuevo en un cuerpo viejo y amañado por los pecados del mundo; aquí es precisamente donde se entabla la gran batalla. El corazón nuevo dicta al amañado cuerpo, las cosas correctas que hay que hacer de ahora en adelante; pero el cuerpo viejo y amañado por el pecado, se resiste a la nueva manera de vivir que se le quiere imponer. ¡Vaya que no es batalla! Efesios 6 amplía este encuentro belicoso y nos da las armas que debemos usar para ser victoriosos en ella.

En esta batalla tiene que ver mucho la fuerza de la voluntad; Dios nos deja libres para que decidamos el bando que vamos a tomar; el Espíritu Santo sólo demarca la línea, pero no nos exige. El Espíritu nos invita, pero no nos obliga.

Hay cuatro etapas en las que nosotros podemos estar situados en este conflicto:

-Antes de que la batalla comience: El alma vive en un total descuido sin importarle nada; lo único que le alegra es complacerse a sí misma, conviviendo cómodamente con el pecado, en paz consigo misma, y sin tener idea del gran peligro espiritual que está corriendo. La mayoría de personas se encuentran en esta etapa, incluso algunos bautizados en nuestra iglesia.

-Cuando la batalla comienza: El pecador descubre las cosas que Dios demanda de sus hijos y trata de obedecer. Aquí comienza la dificultad: la mente, el pensamiento, o el espíritu -como usted le quiere llamar-  ordena algo y el cuerpo quiere lo contrario de lo que la mente ha ordenado.

-Cuando el espíritu doblega la carne: Esta es una de las etapas más felices y bendecidas del ser humano. La gracia de Dios ha conquistado las fuerzas del mal, y el Espíritu Santo, habitando en el corazón del humano, le da las fuerzas necesarias para que el hombre obedezca los dictámenes de Dios.

-Cuando la lucha termina: En este estado no hay estragos, ni batallas; la batalla ya fue ganada, el enemigo no existe más, el hijo de Dios goza de la paz divina. Esta etapa realmente no podemos buscarla en esta vida; esta etapa eterna tiene su principio en las mismas puertas del cielo. Porque un poquito más, y entraremos en esa jubilosa etapa de paz, descanso, gozo, gloria y victoria.

Cuenta la anécdota que Satanás convocó a todos sus ángeles a una reunión para evaluar cómo iban los negocios del infierno. Uno de los demonios dijo: -Yo vi a un grupo de cristianos que cruzaban el desierto para ir a predicar. Desaté un viento en el desierto, y ahora todos sus huesos están blancos y se encuentran tirados en la arena del desierto. ¿Qué de eso? -preguntó Satanás-: Con seguridad sus almas serán salvadas, dijo Satanás. Yo -dijo otro- vi a un grupo de misioneros en un barco, cruzando el océano con destino a tierras paganas, desaté una tormenta y todos murieron ahogados. ¿Qué de eso? -volvió a preguntar Satanás-: Con seguridad sus almas serán salvadas. Yo -dijo uno de ellos, un tanto tímido-  he estado tratando por quince años de hacer volver a un cristiano a su antigua vida de pecado, y al fin lo logré. Se escuchó un grito de triunfo, las campanas del infierno sonaron de gozo y Satanás habló aprobando la obra. La vieja naturaleza del hombre siempre está presente, cuando se le agrega la nueva naturaleza, el enemigo siempre se presentará para entablar combate. Por eso se nos amonesta a velar en 1 Corintios 16:13 y otros textos.

El pecado es el resultado de permitir que la carne gane la batalla al Espíritu Santo

-El pecado es una terrible pérdida de precioso tiempo

-El pecado es algo inservible

-El pecado termina haciéndonos daños y también hace daños a quienes nos rodean

-El pecado es un impedimento serio para conseguir las bendiciones de Dios

-El pecado nos conduce en dirección contraria a la de la vida cristiana

-Al final el pecado nos priva de la vida eterna

Hay varias formas de clasificar los pecados; entre las más conocidas están los pecados de omisión y pecados de comisión; pero hay mucho más que esas clasificaciones.

El pecado de omisión es el pecado que cometemos sin hacer nada. Un ejemplo puede ser el siguiente: usted está sentado en el parque y pasa alguien frente a usted; en ese preciso momento se le cae de su bolsa alguna cantidad de dinero. Usted lo ve y no dice nada. Cuando la persona se aleja, usted toma posesión del dinero. En ese pecado usted no hizo lo correcto: lo correcto era hacerle saber a la persona del dinero que estaba perdiendo. Debido a que no hizo lo correcto, usted está pecando. A pesar de que usted no tuvo acción en este robo, el Cielo lo juzga como ladrón. Otro ejemplo es cuando escuchamos acusaciones injustas y falsas contra una persona y nosotros sabemos que no es así, pero callamos. Sin hacer nada, estamos compartiendo el pecado del falso testimonio.

El pecado de comisión es un pecado de desobediencia directa a Dios; este pecado es el acto de quebrantar los mandamientos, órdenes y estatutos de Dios con nuestras acciones; involucra nuestras decisiones equivocadas.

El pecado de disposición es el pecado cometido en nuestras mentes y corazones. Este pecado, en pocas palabras, es el pecado de la imaginación. Podemos pecar con el odio sin tener violencia en contra de una persona determinada. Podemos codiciar a una persona, y se nos culpa de adulterio sin haber tenido un acto sexual con dicha persona. A los ojos de Dios el pecado de la disposición o la imaginación es tan grave como el pecado mismo. El pecado de la imaginación es tan grave como el pecado de comisión, porque sólo los separa la falta de una oportunidad.

El pecado de la ignorancia:

34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. Lucas 23

y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. 16 Y por la fe en su nombre, a éste, que vosotros veis y conocéis, le ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a éste esta completa sanidad en presencia de todos vosotros. 17 Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Hechos 3

La ignorancia ha acarreado las más grandes atrocidades y desgracias a los habitantes de nuestro mundo. Este pecado, a pesar que se comete sin tener un conocimiento total o parcial, no deja sin castigo al transgresor.12 Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados.” (Romanos 2)

El pecado de la debilidad: Consiste en saber lo que es incorrecto y no tener el poder ni la voluntad para evitarlo. Muchas veces nos acercamos a lugares donde nunca debiéramos de acercarnos. Conociendo nuestras debilidades, al acercarnos a esos lugares, abrimos una puerta que eventualmente se puede volver grande y destructible.

El pecado de la rebelión: Este es el tipo de pecado que cometemos cuando sabemos lo que es correcto, pero no nos importa. Las personas que cometen pecados de rebelión, se colocan en una situación grave, ya que es muy difícil alcanzar a estas personas, porque ellas saben todo lo bueno y santo, pero han decidido ir en contra de Dios. 23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos é idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.” (1 Samuel 15)  El pueblo de Israel fue eliminado de ser el pueblo elegido de Dios, por el pecado de la rebelión.

Pecados morales: Este conjunto pecaminoso consiste en un comportamiento deshonesto. Este pecado es muy común en nuestros días y siempre lo ha sido en la historia de este planeta. El estándar de la inmoralidad dice: “Si te gusta algo, entonces hazlo”. La ley de la decencia se viola constantemente en nuestra manera de actuar, de vestir, de hablar, de bromear y de conducirnos en la vida.

Pecados doctrinales: Este pecado consiste en enseñar a otros le verdad de Dios alterada, torcida o mentirosa. Son millones de almas las que están en riesgo de perderse debido a conceptos bíblicos erróneos. 18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.” (Apocalipsis 22)

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No basta comprender la amante bondad de Dios ni percibir la benevolencia y ternura paternal de su carácter. No basta discernir la sabiduría y justicia de su ley, ver que está fundada sobre el eterno principio del amor. El apóstol Pablo veía todo esto cuando exclamó: “Consiento en que la ley es buena,” “la ley es santa, y el mandamiento, santo y justo y bueno;” mas, en la amargura de su alma agonizante y desesperada, añadió: “Soy camal, vendido bajo el poder del pecado” (Romanos 7:16, 12, 14). Ansiaba la pureza, la justicia que no podía alcanzar por sí mismo, y dijo: “¡Oh hombre infeliz que soy! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24). La misma exclamación ha subido en todas partes y en todo tiempo, de corazones cargados. Para todos ellos hay una sola contestación: “¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29) (El camino a Cristo, p. 19).

Es por la renovación del corazón como la gracia de Dios obra para transformar la vida. Ningún mero cambio externo es suficiente para ponemos en armonía con Dios. Hay muchos que tratan de reformarse corrigiendo este mal hábito o aquel mal hábito y esperan hacerse cristianos en esa forma, pero están comenzando en el lugar equivocado. Nuestra primera obra es dentro del corazón…

La levadura de la verdad obra secreta, silenciosa, continuamente para transformar el alma. Las inclinaciones naturales son suavizadas y subyugadas. Son implantados nuevos pensamientos, nuevos sentimientos, nuevos motivos. Se establece una nueva norma de carácter: la vida de Cristo. La mente se cambia; las facultades se despiertan para actuar en nuevas líneas. El hombre no es dotado con nuevas facultades sino que las facultades son santificadas. La conciencia se despierta (En los lugares celestiales, p. 23).

Las sublimes verdades de la Biblia son para nosotros individualmente; para regir, guiar y controlar nuestra vida, porque ésta es la única manera mediante la cual Cristo puede ser representado adecuadamente ante el mundo; mediante la gracia y hermosura del carácter de todos los que profesan ser sus discípulos. Nada menos que un servicio de corazón será aceptable para Dios. Él requiere la santificación del ser entero: cuerpo, alma y espíritu. El Espíritu Santo implanta una nueva criatura y modela el carácter humano mediante la gracia de Cristo, hasta que la imagen de Jesús es perfecta. Esto es verdadera santidad…

El espíritu que ustedes manifiestan, sus palabras e influencia, causan impresiones en las mentes de otros. Si la atmósfera que rodea el alma es mala, será como una malaria espiritual que envenenará a los que estén alrededor. Pero es beneficioso para el alma tener una atmósfera que sea para otros sabor de vida para vida. Cuando el ser está lleno de la verdad que obra por el amor y purifica el alma, lo impregna una atmósfera celestial (Alza tus ojos, p. 25).

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Martes 12 de septiembre // Lección 12__________________________________

LAS OBRAS DE LA CARNE

Luego de introducir el conflicto que existe entre la carne y el Espíritu, Pablo se explaya, en Gálatas 5:18 al 26, sobre la naturaleza de este contraste mediante una lista de vicios y virtudes éticas. El catálogo de vicios y virtudes era un elemento literario bien establecido y presente tanto en la literatura judía como en la grecorromana. Estas listas solían identificar el comportamiento que debe evitarse y virtudes que deben imitarse.

Examina cuidadosamente las listas de vicios y virtudes en los siguientes pasajes. ¿En qué se asemejan y en qué difieren las listas de Pablo en Gálatas 5:19 al 24 de estas listas? Jeremías 7:9; Oseas 4:2; Marcos 7:21, 22; 1 Timoteo 3:2, 3; 1 Pedro 4:3; Apocalipsis 21:8.

Gálatas 5:19-24

19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.  22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.  24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos

Jeremías 7:9

Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis,

Oseas 4:2

Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.

Marcos 7:21-22

21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,  22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

1 Timoteo 3:2-3

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;  no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;

1 Pedro 4:3

Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.

Apocalipsis 21:8

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Aunque Pablo conocía bien las listas de vicios y virtudes, hay diferencias importantes en el modo en que usa las dos listas en Gálatas. Primero, aunque Pablo contrasta ambas listas, no se refiere a ellas del mismo modo. La lista de vicios lleva el nombre de “obras de la carne”, pero la lista de virtudes lleva el nombre de “fruto del Espíritu”. Esta es una distinción importante. Como escribe James D. G. Dunn: “La carne demanda, pero el Espíritu produce. Mientras que la primera lista respira un aire de autoafirmación ansiosa y autogratificación frenética, la otra habla más de la preocupación por los demás, la serenidad, la resiliencia y la confiabilidad. Una resalta la manipulación humana; la otra, la ayuda y el poder de la gracia divina, reforzando el concepto de que la transformación interior es la fuente de una conducta responsable”.–The Epistle to the Galatians, p. 308.

La segunda diferencia intrigante entre las dos listas de Pablo es que la lista de vicios deliberada se caratuló con una expresión en plural: “las obras de la carne”. “El fruto del Espíritu”, sin embargo, está en singular. Esta diferencia puede sugerir que la vida en la carne no promueve más que división, confusión, disgregación y desunión. En contraste, la vida en el Espíritu produce un fruto del Espíritu, que se manifiesta en nueve cualidades que fomentan la unidad.

En este contexto, algunas personas afirman que lo que una persona cree acerca de Dios no importa realmente, siempre y cuando sea sincero. Nada se aleja más de la realidad. La lista de vicios de Pablo sugiere lo contrario: los puntos de vista corruptos acerca de Dios llevan a ideas distorsionadas sobre la conducta sexual, la religión y la ética, dando como resultado la ruptura de las relaciones humanas. Además, pueden llevar a la pérdida de la vida eterna, también (Gál. 5:21).

Revisa la lista de “obras de la carne”. ¿En qué sentido cada una de ellas puede considerarse una violación de uno o más de los Diez Mandamientos?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Gálatas 5:19-24

19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.  22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.  24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos

A pesar de que el apóstol Pablo defiende muchísimo la justificación por la fe, y denuncia con toda claridad y firmeza que nadie se salva por guardar la ley, el apóstol tiene una de las éticas cristianas más estrictas y firmes que se hayan publicado alguna vez en la historia de la Biblia.

En su ética religiosa-espiritual no deja espacio disponible para que una persona pueda albergar las excusas, la defensa o el permiso de ninguna práctica pecaminosa ni de mal comportamiento en su vida espiritual.

En su negro catálogo de pecados encontramos el “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  21 envidias, homicidios, borracheras, orgías”

Este catálogo de pecados no es solamente una lista de pecados hecha al azar;  no es solamente el resultado de la imaginación del hombre; el apóstol menciona diecisiete pecados, y estos 17 pecados se pueden agrupar en cuatro diferentes clases de pecados que son: pecados sensuales, pecados de superstición, pecados de malicia y pecados de intemperancia.

Primeramente tenemos los pecados sensuales: Adulterio, fornicación, inmundicia y lascivia.

Segundamente tenemos los pecados de superstición: Idolatría y hechicería

Terceramente tenemos los pecados de la malicia. La malicia es la violación a los principios de amor para nuestro prójimo; dicho en otras palabras la malicia es el pecado del desorden social: Pablo menciona las enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejía, envidia,  y homicidio

Y en cuarto lugar tenemos los pecados de intemperancia, como la borrachera y las orgías. La orgía también puede ser un pecado sensual.

Estos posiblemente son los pecados de los cuales la iglesia gala podía estar padeciendo.

Las iglesias gentiles por línea general siempre han sufrido de las dos primeras clases de pecados, que es la sensualidad y la idolatría. Los pecados de la tercera clase, que son los pecados de malicia o mala acción en contra del prójimo, posiblemente sean el resultado de las mismas desviaciones religiosas. Los vicios de la cuarta clase de pecados -la intemperancia- son vicios que una vez establecidos en la persona, son muy difíciles de vencer; un ejemplo de esto era el problema de la iglesia de Corinto.

Adulterio: Es un vicio opuesto a la castidad. El adulterio se puede cometer en el corazón a través de los pensamientos sensuales, también se comete en el corazón por causa de idolatría. El adulterio se comete también por actos sexuales ilícitos.

El adulterio:

-Es un pecado grave

-Es destructivo para uno mismo, así como para otras personas

-Es la cuna de otros pecados

-Consume los bienes materiales del hombre

-Consume y destruye el cuerpo

-Oscurece la comprensión y el juicio del hombre

-Destruye el alma

-Ahuyenta la gracia divina

-Es castigado en esta vida

El adulterio se previene tomando las siguientes medidas:

-Evitando las ocasiones

-Evitando las malas compañías

-Dominando los ojos

-Cuidando los pensamientos

-Siendo constantes en la oración, la meditación y el estudio de la Palabra de Dios.

La fornicación es el acto sexual entre dos personas no casadas entre sí; es contraria a los mandamientos de Dios, provoca la ira de Dios, es juzgada por Dios.

La inmundicia es el deseo de la carne, con la resolución de disfrutarlo, si se consigue la oportunidad.

La inmundicia son pensamientos impuros y morbosos, son los afectos y los deseos de la carne.

Los resultados exteriores de la inmundicia son el adulterio, la fornicación, el incesto, la masturbación, la homosexualidad y el lesbianismo, y otros  pecados sensuales o de los sentidos.

La Biblia no admite cosa tal como que “el niño tiene derecho a escoger su preferencia sexual”; Dios creó dos géneros claros y distintos, complementarios entre sí y mutuamente necesarios para el bienestar de la criatura humana: varón y hembra los creó (Génesis 1:27). Quien desee casarse, a su tiempo, puede hacerlo con una persona del otro género o sexo, pero jamás con alguien de su propio grupo sexual: hombre con mujer, mujer con hombre-SÍ. Hombre con hombre o mujer con mujer-NO. Nuestro sabio Creador ordenó: “Hágase todo decentemente y con orden” (1 Corintios 14:40).

La lascivia es la demostración del deseo sexual hacia otra persona. Se puede hacer a través de los gestos, las miradas, por la forma de vestir, de caminar y de hablar.

La idolatría es el acto de adorar cualquier cosa o persona que no sea Dios:

Idolatría consiste en:

-Orar o pedir a un ídolo

-Sacrificar a un ídolo

-Construir templos o altares al ídolo

-Buscar su consejería

-Agradecer al ídolo

Los culpables son los paganos que adoran a hombres, a demonios, a bestias, animales, estrellas, e imágenes

También ciertos cristianos son culpables de este pecado: todos los que adoran el pan sacramental, los santos, las imágenes y las reliquias.

Las personas codiciosas, lujuriosas y ambiciosas.

La idolatría es un pecado consistentemente prohibido en toda la Biblia y severamente castigado por Dios; es uno de los pecados que acarrea a Dios una de las más grandes deshonras, es un pecado que si no se sana prontamente, conduce sin ninguna demora a la perdición eterna.

Hechicerías:

-Es una diabólica realidad

-Es traficar ilegalmente con el mundo invisible

-Es una sucia mentira

-Es un poder impostor y truquero

-Es un pecado que merece castigo con la muerte

-Es un pecado por el cual el mundo cananeo fue destruido

-Es inconsistente con la verdad divina

A pesar del progreso de la civilización, la hechicería no se ha podido exterminar. En nuestros tiempos modernos la hechicería se esconde detrás de la observación de las constelaciones y estrellas, de la lectura de la mano, de la lectura de cartas, de la observación de bolas de cristal y del espiritismo. Algunas personas influyentes en la historia de este mundo que estuvieron bajo la influencia de la hechicería, podemos mencionar a Pitágoras, Plutarco, Pompeyo, Creso, César y muchos más en el mundo pagano.

El odio se puede demostrar tanto a Dios, como a nuestro prójimo.

Dios es el dador de todos los bienes que poseemos en esta tierra; él es un Dios esencial, original, infinito, necesario y eterno, por eso él tendría que ser el Dueño supremo de nuestro amor voluntario e intencional.

Entre los culpables de mostrar odio a Dios tenemos a:

-Esos que desean que no exista Dios

-Esos que odian tener el conocimiento de Dios

-Esos que menosprecian sus caminos y sus ordenanzas

-Esos que aman otras cosas o a personas más que a Dios

-Esos que aman el pecado

-Esos que quebrantan o niegan deliberadamente la validez de los mandamientos de Dios.

El odio hacia nuestros prójimos puede consistir en tenerles cólera, tenerles envidia, no tenerles misericordia, ser crueles con ellos, ser vengativos con ellos, ser orgullosos con ellos, no ser caritativos con ellos.

Los culpables del odio contra el prójimo son quienes:

– desean el mal a su prójimo

– se niegan a hacer el bien al prójimo cuando tienen la oportunidad de hacerlo

– no reprenden el pecado y no invitan a su prójimo a hacer cambios para bien en sus vidas

– guardan malicia contra sus prójimos en sus corazones

Enemistades: Existe la enemistad en contra de otras personas tanto en las opiniones, como también en el afecto. La enemistad nace como resultado del orgullo y la ambición; también nace como resultado de la frustrada búsqueda de una amistad o amor verdadero y sincero.

Los culpables del pecado de la enemistad son los infieles, son los pleitistas, son aquellos que rehúsan reconciliarse con los que les han ofendido.

Los celos pueden tener dos dimensiones: algunos son malos, otros son malísimos.

-Los celos nos amargan cuando otra persona nos supera

-Los celos limitan nuestras relaciones de amor unos con otros

-Los celos se fundamentan en hipótesis o en suposiciones sin evidencia

-Los celos tienen una raíz pecaminosa –que es el error y el orgullo. Ya que los celos tienen una raíz pecaminosa, como consecuencia natural también tienen frutos pecaminosos; sus frutos son los pleitos y la envidia. (Sería bueno si los celos nos condujeran a orar y trabajar para ser mejores que la persona a quien celamos.)

Los culpables del pecado de los celos son aquellos:

-Cuyos celos tienen una mala causa

-Que tienen buenas causas pero sus acciones son malas

-Que se aman más a sí mismos que a Dios

-Que se aman tanto a ellos mismos, que no toleran ver a nadie más, por encima de ellos.

La ira es un pecado cuando no se tiene el amor de Dios, cuando no se guarda la ley de Dios, cuando no se acatan las doctrinas del evangelio, cuando no se aceptan las cosas buenas de otra persona, cuando nos conduce a tener sentimientos errados en contra de personas que tienen puntos de vista religiosos diferentes del nuestro, cuando usamos los métodos equivocados para justificarnos a nosotros mismos.

La ira destruye el alma y el cuerpo, oscurece nuestra visión y no podemos ver al Dios de amor; aparte de ser un pecado, es también una necedad, nos conduce a la ruina, la ira nos mantiene fuera del alcance del cielo.

Las contiendas proceden de la ira y de la malicia; si no se tratan a tiempo, sus frutos son el odio y la venganza.

Las contiendas religiosas siempre son un fracaso para la religión; se ha comprobado que el 100% que los altercados religiosos son solamente un problema devastador para la religión y además es uno de los obstáculos más grandes para el avance de la verdad.

Es muy refrescante lo que sucede cuando dos personas se reúnen con lazos de amistad, para comparar sus puntos de vista y encontrar la verdad. La controversia comienza cuando una de las personas trata de probar que su oponente está equivocado teológicamente. Por esta misma razón fue que Cristo no discutió con Pilato.

-La contienda solamente le hace daño a la religión

-La contienda nos empuja a utilizar todas nuestras energías y conocimientos solamente para probar que estamos correctos

-Y lo más triste de todo es que la contienda destruye el espíritu de humildad que es tan necesario para la búsqueda de la verdad divina.

Incendiarse en ira en contra de nuestro prójimo “por celo divino” es impío y es un falso celo. La ira religiosa es un falso celo divino y aún más, va en contra de la naturaleza divina.

No hay cosa más inhumana que incendiarse en ira en contra de nuestro prójimo, solamente porque sus opiniones religiosas son diferentes a las nuestras. Esta es la base del odio, la discriminación, la persecución y la muerte, esta es la misma base del papismo.

Las sediciones se oponen a los que gobiernan de acuerdo con la ley; las sediciones levantan revueltas en contra de gobiernos, estados e iglesias.

Las herejías son los pensamientos u opiniones que van en contra de las doctrinas de una religión, específicamente hablando, en contra de las sanas doctrinas del cristianismo.

La envidia es el malestar, muy cercano al odio, que se le tiene a otra persona por las virtudes que ésta posee, o por alguna propiedad material que ella tiene.

La envidia fue el pecado que promovió el primer asesinato aquí en la tierra.

La envidia es la hija mayor del orgullo, su hermana menor se llama codicia, y tiene una prima hermana de nombre violencia. La envidia es uno de los frutos más sucios de la carne.

La envidia deforma la naturaleza del hombre, hace al hombre sospechoso, malicioso, pleitista; provoca la crítica y la murmuración. Con frecuencia, la envidia practica la maldad en contra del prójimo.

La envidia es hija del orgullo, la envidia es la autora de las venganzas y los asesinatos, la envidia es el principio de las sediciones y de las revoluciones, la envidia es la atormentadora perpetua de la virtud, según Sócrates.

La envidia ha inmortalizado grandes historias en la vida de este mundo; por culpa de la envidia fue José vendido por sus hermanos y por culpa de la envidia fue muerto el Hijo de Dios. Huyamos de la envidia como huimos de la leucemia.

Homicidios

Mateo 5:
21 Oísteis que fue dicho por los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare estará expuesto a juicio.
22 Mas yo os digo que cualquiera que sin razón se enojare contra su hermano, estará en peligro del juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará en peligro del concilio; y cualquiera que le dijere: Fatuo, estará expuesto al infierno de fuego.

Jesucristo magnificó la ley cuando vino a esta tierra; en esta ocasión está agrandando el sexto mandamiento, que es el mandamiento no matarás.

En el Antiguo Testamento se lee acerca de la muerte como una acción, pero ahora en el Nuevo Testamento, Cristo magnifica esta ley, dividiéndola en tres partes:

22 Mas yo os digo que cualquiera que sin razón se enojare contra su hermano, estará en peligro del juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará en peligro del concilio; y cualquiera que le dijere: Fatuo, estará expuesto al infierno de fuego.

1-El que se enoja contra su hermano “SIN RAZÓN” está en peligro de juicio
2-Cualquiera que dijere a su hermano “RACA” estará en peligro del concilio
3-Cualquiera que le dijere “FATUO” estará expuesto al fuego eterno

Muchas veces nos enojamos contra nuestro prójimo y con razón. Para eso tenemos una regla bíblica muy hermosa y es: Efesios 4: 26  “Airaos, pero no pequéis…”

1-El que se enoja contra su hermano “SIN RAZÓN” está en peligro de juicio…
22 Mas yo os digo que cualquiera que sin razón se enojare contra su hermano, estará en peligro de juicio….

El asesinato tiene su origen en el enojo.
La semilla que se tiene que sembrar para terminar asesinando a alguien se llama enojo.

Pero aquí hay una frase que no podemos pasar por alto y es: “SIN RAZÓN”

¿Por qué nos enojamos sin razón contra una persona? La razón puede ser:
-Envidia
-Orgullo
-Celos
-Favoritismo (usted no es el favorito de esa persona)
-Egoísmo
-Prejuicio
-Discriminación
-Intelecto o conocimiento
-Liderazgo o capacidad
-Belleza o virtudes

El “ENOJO SIN RAZÓN” tiene siempre un motivo, y el motivo siempre es pecaminoso.
Cuántas personas son infelices y hacen a otras infelices, solamente porque una de ella tiene más posesiones económicas, materiales, espirituales, intelectuales, físicas, etc. y la otra persona que tiene menos no puede aceptar esa realidad.

El asesinato tiene su principio en la falta de amor; donde el amor falta, el odio se encarga de llenar esa posición vacía.

El enojo es la antesala del odio.
Cada vez que nosotros tengamos resentimientos contra otra persona sin razón, tenemos que llevárselo a Dios en oración para que seamos sanados, de otra manera el enojo nos llevará a la siguiente etapa que es el odio.

Posiblemente nunca asesinaremos a esa persona que odiamos, pero sí seremos culpados de asesinato.
Lo único que nos separa de la acción es una falta de oportunidad, o el temor a las consecuencias de nuestra acción.

2-Cualquiera que dijere a su hermano “RACA” está en peligro del concilio
La palabra RACA viene de la voz griega “RHAKA” y significa “sin valor” o “estúpido”. Este adjetivo es un fuerte insulto hacia una persona que carece de inteligencia.
El humano tiene que tratar con respeto a la persona más ignorante y degradada que pueda encontrar en su vida.
Una de las reglas rabínicas sostiene que toda aquella persona que le llamara “esclavo” a otra sería expulsada de la sinagoga durante 30 días, y cualquiera que llamare a otra persona “bastardo” debería recibir 40 latigazos.

3-Cualquiera que le dijere “FATUO” estará expuesto al fuego eterno
La palabra fatuo tiene su origen en el vocablo hebreo “MOREH” cuyo significado podría ser “bribón” ó “truhán”.
Esta palabra está mostrando desprecio por los motivos de una persona.

Acerca de Jesús, leemos en Judas 9:
“Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando acerca del cuerpo de Moisés, (Miguel) no se atrevió a usar juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.”

Si Jesús mismo no se atrevió a preferir juicio contra el diablo, cuánto menos nosotros, en nuestra situación pecaminosa, podríamos tildar o condenar a una persona por sus comportamientos o por sus motivos!

Enojarse sin razón describe nuestra pobre situación, llena de orgullo y envidia cuando no podemos aceptar a otra persona que es superior que nosotros.
En la palabra RACA la ofensa es contra la falta de inteligencia de la persona.
En la palabra FATUO la ofensa es contra el comportamiento necio de una persona.

El mandamiento “NO MATARÁS” no se limita sólo a prohibir quitarle la vida física a una persona.
Podemos quitar la vida a una persona a través de nuestras acciones y palabras insultativas, hirientes o injuriosas:
-¡Cuántas vidas hay trunchadas en este mundo, solamente por el maltrato verbal de otra persona!

-¡Cuántas personas bajan al sepulcro con dolor en el alma por una ofensa que se le cometió injustamente!
-¡Cuántas personas hay enfermas porque sus seres más amados no les dan el lugar que en realidad se merecen, y al contrario las abusan verbalmente con insultos de degradación e infamia!
-¡Cuántos asesinatos hay en el hogar cuando no se respeta la fragilidad emocional de los cónyuges!

-¡Cuántas  vidas jóvenes se asesinan, simple y sencillamente porque los padres no pueden tener palabras de amor y elogios para sus hijos!
-¡Cuántos asesinatos cometemos en la iglesia Adventista del Séptimo Día, cuando no podemos aceptar a otra persona que tiene más conocimiento y más capacidad de liderazgo en nuestra iglesia! Muchas veces para exterminar a esta persona, recurrimos a la crítica, la censura o a la calumnia. 

Ahora se nos complicó todo: usted y yo hemos sido culpables de asesinato más de una vez en la vida, y nuestros pobres hermanos domingueros, creyendo que Jesús abolió la ley cuando vino a este mundo.

Borracheras

La Biblia prohíbe todo tipo de intoxicación con alcohol, sin importar la forma que se haya utilizado para producir la bebida intoxicante.

El alcohol (etanol, propanol, o cualquiera de sus variedades etílicas) es una sustancia venenosa producida por la fermentación. El alcohol existe en la cerveza, la sidra, el vino; hay alcohol en el guaro, ron, seco, vodka, whiskey… son también embriagantes.

La destilación no produce, no cambia, no disminuye, ni incrementa el alcohol; la destilación es el proceso de aplicar calor al alcohol y consigue convertir el alcohol a una forma más concentrada.

El alcohol es químicamente lo mismo, ya sea que esté en un vaso de vino, o de brandy, de whisky, de vodka o de ron; la diferencia consiste en la cantidad de alcohol que concentra cada bebida. Muchos creen que una copita de vino no es pecado, pero creen que una copa de ron o de whiskey sí es pecado; eso es una equivocación, es el mismo alcohol en las dos bebidas, la diferencia es la cantidad o concentración de alcohol que poseen.

El apóstol invita al mundo cristiano a no llenar el cuerpo, que es la morada del Espíritu Santo, de alcohol, ya que siendo el cuerpo el templo y la morada del Espíritu Santo, es mejor llenarlo del Espíritu Santo (Efesios 5:18).El cuerpo es el recipiente para ser llenado del Espíritu Santo, no es el recipiente para ser llenado con bebidas embriagantes. Hay quienes argumentan que el alcohol se puede tomar en pequeñas cantidades; ellos explican que el pecado está en la borrachera. El alcohol es un veneno que daña el cuerpo, y Dios no nos ha otorgado permiso para ingerir veneno, ni en grandes cantidades, ni en pequeñas cantidades; el veneno siempre es veneno.

La Iglesia Adventista ofrece varios planes para dejar la bebida, así como multitud de artículos, revistas y libros que conducen a una vida abstemia, con la ayuda de Dios y para gloria de su nombre.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

¿Qué significa sembrar para la carne? Es seguir los deseos e inclinaciones del propio corazón natural. Cualquiera sea nuestra profesión, si estamos sirviendo al yo en vez de servir a Dios, estamos sembrando para la carne. La vida cristiana es una vida de abnegación y de llevar la cruz… Nadie considera que la vida de un soldado sea una vida de complacencia propia y satisfacción egoísta. Hoy estamos en el campo de batalla y dos grandes fuerzas siempre están luchando por la supremacía…

¿Qué estáis sembrando en vuestra vida diaria? ¿Estáis sembrando para vuestra carne? ¿Pensáis tan solo en vuestros placeres y conveniencias? ¿Sembráis para el orgullo, la vanidad y la ambición?… Os suplico que sembréis para el Espíritu. Cada tentación resistida os dará poder para sembrar para el Espíritu en otro tiempo de prueba…

El ser entero debe estar consagrado a Dios, porque nuestro precioso Salvador nunca habita en un corazón dividido. Nuestras inclinaciones y nuestros deseos deben estar bajo el control del Espíritu de Dios, y entonces estaremos fortalecidos para pelear la buena batalla de la fe (That I May Know Him, p. 92; parcialmente en A fin de conocerle, p. 92).

Todo lo que mancha y contamina el alma debe desaparecer, debe ser limpiado del corazón. Debemos saber lo que significa participar de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por causa de la concupiscencia. ¿Están dispuestos a combatir contra los deseos de la carne? ¿Están listos para luchar contra el enemigo de Dios y el hombre? Satanás está decidido a esclavizar toda alma de ser posible; porque está empeñado en un juego desesperado para arrebatarle a Cristo y a la vida eterna las almas de los hombres. ¿Le permitirán que les arrebate las gracias del Espíritu de Dios para implantar en ustedes su propia naturaleza corrupta? ¿O aceptarán la gran provisión de la salvación, y por los méritos del infinito sacrificio hecho en favor de ustedes llegar a ser participantes de la naturaleza divina? Dios dio a su Hijo unigénito para que por medio de su vergüenza, sufrimiento y muerte, ustedes pudieran tener gloria, honor e inmortalidad (Cada día con Dios, p. 173).

Hay continuas batallas que pelear y no estamos a salvo ni un momento a menos que nos coloquemos bajo el cuidado de Aquel que dio su propia vida preciosa para hacer posible que cada uno que crea en él como el Hijo de Dios… Es plenamente capaz, en respuesta a nuestra fe, de unir nuestra naturaleza humana con la suya divina. Al confiar en la naturaleza divina y al participar de ella y al fortalecer nuestros esfuerzos, estamos proclamando que la misión de Cristo sobre la tierra es paz en la tierra y buena voluntad para con los hombres. Debemos hablar de los peligros de la guerra contra enemigos invisibles y llevar puesta nuestra armadura, porque no estamos guerreando contra carne ni sangre, sino contra principados y potestades y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes… Por lo tanto, necesitamos mantenemos bajo la constante custodia de los santos ángeles (En los lugares celestiales, p. 119).

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Lección 12 // Miércoles 13 de septiembre________________________________

EL FRUTO DEL ESPÍRITU

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gál. 5:22, 23). La obediencia a los Diez Mandamientos ¿cómo refleja el fruto del Espíritu según se expresa en estos versículos? (Ver también Mat. 5:21, 22, 27, 28; 22:35-40.)

Mateo 5:21-22, 27-28

21 Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio.  22 Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.

27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.  28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Mateo 22:35-40

35 Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por tentarle, diciendo:  36 Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?  37 Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.  38 Este es el primero y grande mandamiento.  39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

Los Diez Mandamientos no son una alternativa al amor; nos ayudan a guiarnos en cuanto a cómo debemos demostrar amor, tanto a Dios como a la humanidad. Por mucho que trascienda la letra de la Ley, el amor no está reñido con la Ley. La idea de que el amor a Dios y el amor al prójimo anulan los Diez Mandamientos tiene tanto sentido como decir que el amor por la naturaleza anula la ley de la gravedad.

Además, mientras que se emplea un solo vocablo para describir a cada una de las 17 obras de la carne, el fruto del Espíritu se describe con 9 virtudes refinadas. Los eruditos creen que estas 9 virtudes están organizadas en 3 grupos de 3, pero hay poco consenso en cuanto a la importancia del orden. Algunos ven una referencia implícita a la Trinidad en el número tres; otros creen que las tres tríadas reflejan el modo en que deberíamos relacionarnos con Dios, con nuestro prójimo y, por último, con nosotros mismos; y otros ven la lista esencialmente como una descripción de Jesús. Aunque cada uno de estos puntos de vista tiene algún mérito, lo más importante que no debemos pasar por alto es la importancia suprema que Pablo le da al amor en la vida cristiana.

El hecho de que Pablo coloque al amor en primer lugar en la lista de 9 virtudes no es accidental. Ya ha resaltado el papel central del amor en la vida cristiana en Gálatas 5:6 y 13, y lo incluye en sus otras listas de virtudes (2 Cor. 6:6; 1 Tim. 4:12; 6:11; 2 Tim. 2:22). Si bien todas las otras virtudes aparecen también en otras fuentes no cristianas, el amor es distintivamente cristiano. Todo esto indica que el amor no debe considerarse meramente como una virtud más entre muchas, sino como la virtud cristiana cardinal, que es la clave de todas las demás virtudes. El amor es el fruto preeminente del Espíritu (1 Cor. 13:13; Rom. 5:5), y debería definir la vida y las actitudes de todo cristiano (Juan 13:34, 35), por más difícil que a veces resulte mostrar amor.

¿Cuánta negación propia implica el amor? ¿Puedes amar sin negarte a ti mismo? ¿Qué nos enseña Jesús acerca del amor y la negación propia?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El estudio de los frutos del Espíritu, lo publicamos por primera vez en la lección siete del primer trimestre de este año titulada El Espíritu Santo y los Frutos del Espíritu. La Publicamos nuevamente en el segundo trimestre  de este año en la lección nueve titulada Ser Quien Uno Es. En este tercer trimestre, se está tocando de nuevo el tema de los frutos del Espíritu. Debido a que el comentario original es muy completo, lo estamos volviendo a publicar sin hacerle ningún cambio, le será muy familiar si usted ya lo leyó anteriormente, y si usted es nuevo en Escuela Sabática para Maestros, esperamos que lo disfrute.

 

Gálatas 5:22-23

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

Estos son los diferentes nombres que se da a los frutos del Espíritu en por lo menos 20 versiones de la Biblia que existen en la actualidad:

Amor o caridad

Gozo o alegría

Paz

Paciencia o tolerancia

Benignidad, amabilidad o gentileza

Bondad

Fe, fidelidad o lealtad

Mansedumbre o humildad

Dominio propio, templanza o temperancia

El AMOR

El amor es el primer gran fruto del Espíritu Santo y posiblemente la base para los demás frutos.

El amor se encuentra en los demás frutos del Espíritu; por ejemplo, encontramos que la paz es el amor en reposo, encontramos que la paciencia es el amor en la prueba, y encontramos que la fe es el amor que cree.

También descubrimos que la gentileza es el amor trabajando en sociedad; la gentileza, o amabilidad, es el amor en acción con todos los que nos rodean. La gentileza es como un suave aceite perfumado puesto en una lámpara, que despide una exquisita fragancia; además, da calor y también da luz. La gentileza agrada a todos los miembros de una familia, agrada a los miembros de una iglesia y también agrada a los miembros de una sociedad.

La temperancia es el amor que practica la disciplina. La temperancia es el acto de amar nuestro cuerpo, cuidándolo y enseñándonos a ejercer disciplina en nuestras acciones, por amor a nosotros mismos.

La mansedumbre o la humildad, es el amor en la escuela. La mansedumbre es la disciplina que nos ayuda a aprender los defectos de carácter que poseemos, siendo “ayudados” en esta tarea por el mundo hostil que nos rodea y muchas veces por nuestros propios hermanos ásperos. La humildad es la escuela donde aprendemos a mejorar nuestros talentos, aprendemos a amoldar nuestro carácter y a suavizar nuestra personalidad.

Por lo tanto el amor se encuentra como base y fundamento para los demás frutos del Espíritu.

Los primeros tres frutos del Espíritu nos ayudan especialmente en nuestra relación con Dios, y los últimos frutos nos ayudan especialmente en la relación con nuestro prójimo.

El amor nos une a Dios, el gozo nos ayuda a tener acción de gracias para con Dios; la paz nos ayuda a descansar, a tener reposo en Dios. También la paz nos ayuda a tener reposo con nuestros hermanos. Por lo tanto, el tercer fruto del Espíritu, que es la paz, es un fruto intermedio, ya que es el último que nos ayuda en nuestra relación con Dios y es el primero que nos ayuda en la relación con nuestro prójimo.

La gentileza, la bondad, la lealtad, la humildad y el dominio propio, tienen que ver con la relaciones entre humanos directamente.

Con el amor, el gozo, y la paz damos testimonio al Cielo de que somos hijos de Dios; con la paz, la gentileza, la bondad, la lealtad, la humildad y el dominio propio, damos testimonio al mundo de que somos hijos de Dios.

Si contemplamos al mundo antes de la primera venida de Jesús a esta tierra, no vamos a encontrar ni una institución de misericordia en la tierra. Busquemos un hospital, un asilo para ancianos, un orfanato; busquemos un refugio para aquellos que se quedaron sin hogar, busquemos una agencia de caridad para el enfermos y el necesitado de urgencia y no se la encuentra.

La cultura de las naciones de la cultura clásica en los días de Jesús y los apóstoles, eran tan frías como el hielo, y tan duras como la piedra. Pero la venida de Jesús a este mundo cambió esa forma de ser. El corazón lleno de amor del Dios encarnado, prendió a este mundo en un santo fuego de amor. La nueva y naciente iglesia cristiana, se prendió en fuego e hizo erupción en diferentes obras de caridad.

Tanto Jesús como los apóstoles trabajaron incesantemente en el don da la sanidad. Incontable número de almas encontraron descanso a sus largas, penosas y terribles enfermedades. Por medio de las manos llenas de amor de Cristo y de sus discípulos se inició en este mundo el ministerio de salud global.

Tan pronto como aparecieron las viudas y los huérfanos en la iglesia cristiana, los apóstoles hicieron una provisión económica para ellos y también eligieron un grupo especial para atenderlos. Ellos son “la sagrada orden del diaconado” En verdad, los diáconos son los ministros de caridad para todos los pobres y necesitados que tiene la iglesia de Cristo en este mundo.

Con la venida de Cristo a este mundo y también con la venida del Espíritu Santo, comienza aquí en la tierra “la ley de las almas”, una ley basada en el amor, que no existía antes en el mundo pagano.

La iglesia cristiana que instituyó Cristo y confirmó el Espíritu Santo, demostró al mundo una nueva manera de vivir. Enseñó al mundo a vivir en comunidad, no en comunismo, como lo hacen los que no creen en Dios, sino en comunidad.

Llegó a ser una comunidad en la que se compartían la simpatía y el amor, el gozo así como las aflicciones; más tarde compartieron el hambre, la sed, la pobreza, la desnudez y hasta la misma muerte.

La iglesia cristiana ha demostrado desde un principio una inventiva para demostrar la caridad; siempre buscó la manera correcta para aplicar la ayuda de amor y de misericordia de Dios, para afrontar exitosamente todas las formas del sufrimiento humano.

El amor a Dios hace que las obligaciones de la iglesia sean fáciles y placenteras. Si falta el amor a Dios, entonces nuestra religión se convierte en una pesada carga, algo muy difícil de llevar. Si nuestro trabajo para la iglesia es aburrido, difícil de llevar y demasiado pesado, entonces nos está haciendo falta el más importante de los frutos del Espíritu, nos hace falta el amor.

El amor lanza fuera el temor, el amor elimina todo aquello que es inconsistente con el mismo amor, el amor prende en el hombre la aspiración por ser santo, el amor hace fácil la obediencia, el amor empuja al hombre al sacrificio propio, el amor embellece el alma.

GOZO

¿Qué es gozo? Al igual que el amor, el gozo parece eludir y escapar de una definición acertada. A manera de definición, podemos decir que “gozo es una expresión externa de la felicidad interna, que es absorbente y real”. Un verdadero gozo se puede contemplar en el rostro de un niño cuando está gritando de emoción en algún juego, absorbido por el éxtasis del momento.

El gozo  es un principio muy bueno por diferentes razones:

-El gozo en nosotros es bueno para Dios, le da mucho honor a Dios, cuando el mundo puede ver que su pueblo, es un pueblo feliz.

-El gozo es bueno para nosotros los cristianos, porque nos hace muy fuertes: “No estén tristes, pues el gozo del Señor es nuestra fortaleza” (Nehemías 8: 10)

-El gozo es bueno para nuestros hermanos, ya que puede reconfortar y consolar.

-El gozo es bueno para los inconversos porque, cuando ellos ven el gozo del cristiano, les despierta curiosidad y admiración, y muchas veces ellos mismos llegan a ser cristianos.

El perfecto amor y el perfecto gozo, son inseparables. La santidad y la felicidad son una sola cosa. De la misma manera que el amor y el gozo son inseparables, lo opuesto a ellos dos, son también dos cosas inseparables. Nunca podremos separar el odio y la tristeza.

La criatura llega a ser miserable si su corazón es diferente al corazón de su Creador.

Hay una gran diferencia entre el verdadero gozo de un cristiano y el gozo que experimenta el mundo. El gozo del mundo es un gozo veloz, corto y violento; se parece a un relámpago.

El gozo del cristiano es estable y duradero, sincero y refinado; parece la luz de una estrella. El gozo del cristiano es como una concha en el fondo del océano, que permanece sin ser perturbada por la violencia de las olas. Vivir con una santa calma, es un fruto que nada más lo obtienen quienes caminan por los linderos del cielo.

El gozo del cristiano es duradero. La historia cuenta que cuando los persas obtenían la victoria sobre otra nación,  escogían al más noble de los vencidos y lo convertían en rey por tres días. En esos tres días, lo vestían con las mejores ropas que un rey podía tener, lo agradaban con todos los deseos que a la realeza se le podía antojar y al final de esos tres días, lo sacrificaban como una ofrenda a la necedad. Esa es la suerte de la gente que tiene un gozo pasajero y terrenal, es un corto tiempo de gloria, con una majestuosidad burlona, que lo acompaña una conciencia culpable, y le anticipa un funesto desastre.

Natanael interrogó: “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?” Esta sigue siendo la pregunta de muchos, en nuestros días modernos: ¿Puede algo bueno o placentero salir de la religión que instituyó el menospreciado Nazareno? La respuesta es un categórico sí. El mundo debería estar a la expectativa contra la mala representación que nosotros damos de nuestra religión; la ignorancia y el esclavizante miedo producen muchas falsas nociones y también absurdas prácticas en nuestra iglesia. El verdadero cristianismo, incluye el gozo. El gozo es uno de los argumentos más nobles y enriquecedores que tiene el cristianismo, para dar el testimonio correcto de nuestra religión. Tristemente no tenemos el Espíritu Santo y al no tenerlo a él, tampoco tenemos gozo, presentando de esa manera al mundo, una religión sombría, triste, desanimada y nada atractiva.

-El gozo es santo

-El gozo eleva al ser humano

-El gozo conduce al sacrificio

-El gozo satisface el alma

-El gozo no depende de las circunstancias; el gozo siempre es gozo.

PAZ

La tierra ha estado llena de guerras. La guerra no es algo nuevo. La guerra es una de las características más viejas que existen. Desde que el hombre se ha podido hacer daño, los pleitos han sido populares.

Unas razas han luchado contra otras razas, naciones contra naciones, islas contra islas, la guerra ha sido un elemento muy fuerte en la naturaleza humana.

Si leemos la historia, encontramos toda esa lista de guerras en letras rojas. La historia nos habla muy poco de los triunfos de la paz, pero nos habla mucho de los triunfos de la guerra. La historia puede definirse como 21 siglos escritos en libros de pasta a pasta, hablándonos de los triunfos de la guerra.

¿Triunfos de la guerra? La guerra no tiene triunfos; la guerra es todo un desastre, todo es calamidad, todo es destrucción, todo es ruina, y todo es muerte.

Mientras estemos en el mundo nos tocará tratar con personas que son extrañas a nosotros, enemigas de la religión. ¿Podemos tener paz con esas personas? Nunca podremos alcanzar una unidad de espíritu con esas personas, pero estamos obligados a actuar de tal manera, que no seamos causa de ninguna ofensa para ellos; estamos obligados a trabajar en hacer nacer una buena relación con ellos y nunca provocarlos a descontentos. Si aun procediendo bien con ellos no logramos tener paz con ellos, aun nos queda una herramienta por usar, una herramienta que nunca podemos olvidar. Esa herramienta se llama la oración; hay una oración que debemos ofrecer, especialmente por nuestros enemigos.

Si en verdad queremos vivir y tener paz, dejemos de andar hablando mal de las otras personas; tenemos que juzgarlas favorablemente y solamente hablar de las virtudes que tienen. Cuando se abre una brecha en la amistad con una persona, es nuestra obligación tratar de cerrarla, en vez de abrirla más.

Hay varios tipos de paz:

-La paz circunstancial, que nace de acuerdo con su misma descripción, nace de acuerdo con las circunstancias. Nace de una buena salud, de una buena posición, de amigos, familiares, de un buen trabajo, de una familia feliz, de demostraciones de cariño, y también de la prosperidad. Este tipo de paz no es la paz de Dios, este tipo de paz hace nacer para sí un par de alas, que le ayuda a escaparse lo más pronto posible.

-La paz mundial, llamada así por el esfuerzo que hacen las naciones para evitar las guerras

-La paz del diablo. Este es la paz que impone el hombre más fuerte, el que hace uso de armas y de la fuerza (sin provocación). Irónicamente, usa la violencia y la fuerza para imponer la paz y el respeto sobre sus bienes, propiedades, ideas, religión, o nación.

-Y al final tenemos la paz espiritual.

La paz espiritual es la gran calma que obtenemos en nuestra conciencia cuando contemplamos el sacrificio de Cristo; un sacrificio que es suficiente para salvar al pecador. Nuestras almas son pacificadas por Cristo, a través de la serenidad y la simpleza de la fe, cuando esto pasa, Dios el Padre nos contempla desde el cielo, con su sonrisa llena de gracia y misericordia.

La paz consigue lo siguiente:

-Armonía en la familia

-Unidad en la iglesia

-Equilibrio en la sociedad

¿Cómo podemos reconocer si la paz que tenemos es paz espiritual?

-En la disposición de un buen temperamento. Algunas personas son extremadamente joviales y alegres; otras personas tienen una calma y una felicidad silenciosas.

-En la circunstancias. Cuando la prosperidad se marcha, la paz de Dios se queda.

-En la hora de la tentación, nos ayuda a vencer.

-En una mente espiritual; Si vivimos pensando en todo lo malo que nuestros cuerpos desean, entonces quedaremos separados de Dios. Pero si pensamos sólo en lo que desea el Espíritu Santo, entonces tendremos vida eterna y paz.” (Romanos 8, versión: Traducción al Lenguaje Actual – TLA)

 – La paz espiritual es una dulce y calmada serenidad de la conciencia, que nace de una sólida reconciliación con Dios.

-La paz espiritual es una admirable rectitud mental que empuja al creyente a vivir en armonía y en quietud con todos los que nos rodean y especialmente con Dios.

– La paz espiritual es el amor en completo reposo. La paz es el amor reposando sobre los pastos verdes y sobre las tranquilas aguas. La paz nos conforta y nos lleva por sendas de justicia, la paz nos infunde su aliento, la paz unge nuestra cabeza con aceite y hace que nuestra copa rebose, la paz conforta nuestra alma. La paz nos sigue todos los días de nuestra vida y al final la paz nos lleva a morar en la casa de nuestro Padre, por largos días.

PACIENCIA O TOLERANCIA

La paciencia o tolerancia es el poder que nos ayuda a enfrentar el sufrimiento, es el poder que no permite que retrocedamos, nos paralicemos, o que nos abrumemos cuando las dificultades vienen a nuestras vidas. La paciencia se opone la irritabilidad del temperamento, provocada por la ansiedad, por la enfermedad, por el sufrimiento o el cansancio.

En cada estación de nuestras vidas, el hombre siempre está confrontando problemas. Desde la primera estación de nuestra vida que es la infancia, hasta la última, que es la vejez, necesitamos la paciencia para enfrentar todos los problemas que encontraremos entre dichas estaciones. Un hombre sin paciencia es como un barco sin timón, que es dejado a la misericordia del viento, sobre el cual el marinero no tiene control. Un hombre no podrá dominar su mente en los momentos de problemas, si carece del cuarto fruto del Espíritu, que es la paciencia.

La paciencia necesita ser diferenciada de la fortaleza del humano o del famoso movimiento o filosofía estoica.

El ESTOICISMO es una filosofía que enseña al hombre a dominar las pasiones, valiéndose nada más de la virtud y la razón. El estoicismo enseña al hombre a ser feliz, dejando a un lado las comodidades, los bienes materiales y las fortunas. Enseña a enfrentar el sufrimiento con valentía. Esta manera de pensar fue fundada por Zenón, un filósofo griego que vivió alrededor de 300 años antes de Cristo.

Algunas personas nacen con más capacidad para sufrir que otras, pero esto no es paciencia, ya que muchas veces se enfrentan y se dejan vencer por los sufrimientos, por capricho humano o por insensibilidad. No podemos hablar de paciencia, si sufrimos sin tener sensibilidad. Donde no hay sensibilidad, tampoco hay paciencia.

El cristianismo es la academia de la paciencia. En esta academia el gran maestro es el Espíritu Santo, que por su influencia y enseñanza, nos ayuda a que lleguemos a tener el carácter que prefiere hacer la voluntad del Padre.

Cuando se compara la filosofía de Zenón con la enseñanza del cristianismo, el producto de esta filosofía pagana se ve triste y vacía, a las par de los ricos frutos que produce el cuarto fruto del Espíritu Santo, que es la paciencia.

1- La paciencia es buena para uno

La paciencia en medio de la aflicción, es una gran ganancia para nosotros. Somos naturalmente impetuosos y sin gobierno. Deseamos lucir nuestras coronas y evitamos por todos los medios cargar con la cruz; buscamos el camino más corto y llano para llegar al reino de los cielos y evitamos el camino escabroso y peligroso. Solamente por las aflicciones continuas y por la santificadora gracia de Dios, es que somos conducidos a un espíritu de sumisión. Hay lecciones que necesitan ser aprendidas, hay tareas que necesitan ser terminadas, y para esto la paciencia es indispensable en esta tierra.

2-La paciencia es buena para los demás: despierta simpatía en los demás y también alienta a los que nos rodean.

3-La paciencia en el sufrimiento da honor a Dios

-La paciencia encuentra la voluntad divina

-La paciencia se postra ante la soberanía de Dios

-La paciencia confiesa y confirma la fe en Dios

-La paciencia admira la sabiduría de Dios

BENIGNIDAD, AMABILIDAD O GENTILEZA

La amabilidad o gentileza es el amor en acción.

La gentileza o amabilidad no tiene que ver con modales precisamente. La palabra gentileza se usa para describir los buenos modales de una persona, y es correcto hacerlo.  Pero la gentileza o amabilidad trasciende el simple hecho de tener buenos modales.

Cuando se estudia la raíz de la palabra, se descubre que la gentileza tiene que ver con la estructura del carácter de una persona. Dicho en otras palabras, la gentileza tiene que ver con la manera en que una persona se ha formado moralmente.

Una persona con una disposición maligna, tiene tendencia a hacer siempre lo malo; por el otro lado, una persona con una buena estructura moral, siempre tendrá la inclinación para hacer lo bueno.

La amabilidad o gentileza impulsa el trato correcto hacia otras personas; es saber gobernar o subyugar los sentimientos fuertes propios.

La palabra gentileza viene de la raíz latina “gentil”, referente a alguien que pertenece a una alta raza o a una buena familia. (En este contexto, esta gentileza NO se relaciona con los gentiles aludidos en el Nuevo Testamento, que eran los no judíos.)

La palabra gentileza calza perfectamente con el cristianismo, ya que la cristiandad es una raza de santos; es una generación de santos, que pertenecen a una buena familia, como lo es la familia de Dios.

La gentileza es algo sólido; no tiene nada que ver con la vacilación o las indecisiones de la vida, mucho menos tiene que ver con la cobardía.

La gentileza, amabilidad o benignidad es el deseo de agradar a otros por causa de Cristo; la persona gentil sabe que al agradar a otros por causa de Cristo, también se agradará a Dios y también se cumplirán las sagradas leyes del evangelio.

Estas son algunas de las maneras en que la gentileza, amabilidad o benignidad se pueden demostrar o necesitar en nuestras vidas:

-La gentileza se demuestra cuando descubrimos, hablamos y remarcamos solamente la parte positiva del carácter de otras personas.

-La gentileza se demuestra cuando somos considerados con los sentimientos de otras personas.

-La gentileza se necesita y se demuestra con el trato a personas desconocidas, o con el trato a extranjeros o personas de otras razas.

-La gentileza es necesaria para limar todas las asperezas con nuestros prójimos.

-La gentileza se necesita para preservar las amistades; sin amabilidad no hay unión de corazones.

-La gentileza se necesita urgentemente cuando damos una advertencia o reprendemos a otra persona.

-La gentileza se demuestra en el ejercicio de la autoridad; la verdadera gracia del poder y de la autoridad, radica en la amabilidad. Este fruto del Espíritu es indispensable para un anciano de iglesia.

Necesitamos practicar la amabilidad o la gentileza con esos que son inferiores a nosotros, con esos que parecen tener un rango social inferior al nuestro, con nuestros trabajadores.

Si somos jóvenes, seamos como hermanos con aquellos que nos encontramos en la vida; y si somos mayores, seamos como padres para ellos.

Encontraremos personas con las cuales será muy difícil ser amables, personas que nos provocarán, personas que nos irritarán, personas que nos harán sentir muy mal solamente con sus miradas.  Cuando nos encontremos con tales personas, tenemos que montar doble guarda en nuestra amabilidad.

Nunca abandonemos nuestros dormitorios por la mañana sin llevar la amabilidad con nosotros; la amabilidad tiene que ver mucho con nuestra salud. Una vida en Cristo equivale a tener la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas; el Espíritu Santo en nuestras vidas, equivale a ser recipientes para recibir sus frutos, entre los cuales encontramos la amabilidad o gentileza.

BONDAD

Los frutos del Espíritu se explican por escrito de una manera sublime, ordenada y bella. Ya estudiamos el amor, el gozo, la paz, la paciencia y la amabilidad, y descubrimos que todos estos primeros frutos nos han preparado y nos han dado la libertad para que hagamos lo bueno, es decir para que practiquemos la bondad.

La bondad es la máxima demostración del amor. La bondad es el mismo amor de una forma extremadamente avanzada. Una persona con bondad logra hacer las cosas que no puede hacer una persona que solamente tiene amor.

La bondad es atender a un enfermo en una degradante enfermedad o estado físico deplorable, es no tener temor a ser contagiado por la enfermedad, y no tener escrúpulos para atender a esa persona en todas sus necesidades físicas; la bondad es asistir al que está muriendo, la bondad es llevar comida al hambriento, la bondad es leerle la Biblia al ciego, la bondad es llevar el evangelio a quien está en la cárcel, la bondad se embarca y atraviesa mares para esparcir la verdad por todo el mundo.

La base para la bondad es el amor, pero el amor en sí queda corto si tenemos que compararlo con la bondad. Podríamos decir que la bondad es el mismo amor, con un título universitario.

Durante el otoño de 1799, el ejercito de Francia que iba en huida, dejó 300 soldados heridos en la ciudad de Bobbio Pellice, que era la capital de Piamonte. A pesar de que los soldados eran enemigos tanto de la religión como del país de los valdenses, ellos recibieron el tratamiento más humano que se le puede dar a una persona que está sufriendo. Los valdenses eran personas extremadamente pobres, a pesar de lo cual, la historia narra que con mucha alegría compartieron sus provisiones con los enemigos extranjeros, sanaron sus heridas, y los cuidaron como si hubieran sido sus amigos de la infancia. Mientras el crudo invierno avanzaba, los valdenses llegaron a la conclusión de que las provisiones de alimentos que ellos tenían, no eran suficientes para todos y tenían la posibilidad de que al final todos murieran de hambre. Los valdenses hicieron una de las acciones más heroicas que se puede hacer por un enemigo. Ellos atravesaron los Alpes,  cubiertos de hielo y nieve, para transportar a esos 300 soldados que estaban en convalecencia. Llegaron hasta las mismas fronteras de Francia, y los dejaron en un lugar seguro, para que siguieran siendo tratados por los ciudadanos de su propia nación. Una acción así con el enemigo, es más que un acto de amor, es el producto del amor en una forma extremadamente avanzada, ese título del amor se llama bondad.

La bondad hace heroico al ser humano:

En la ciudad de Auch, en Francia, se incendiaron dos casas y de una de esas casas salía el grito agonizante de una madre que pedía ser ayudada junto con su pequeño hijo. El arzobispo de la ciudad llegó corriendo para ayudar en el incendio, pero el fuego había avanzado demasiado en la casa donde estaban la madre y su niño. “Doy 25 luises a aquel que rescate a esta mujer y a su niño” gritó el arzobispo. Pese a la fortuna ofrecida, nadie se atrevió a aventurarse para rescatar a la mujer y su niño. “Doy 50 luises a quien rescate a esa mujer y a su niño” gritó el arzobispo duplicando su oferta. Nadie se movió al rescate de la mujer y el niño. El arzobispo se sumergió en un barril de agua, y con sus ropas destilando agua, entró a la casa en llamas y después de unos agonizantes segundos, logró sacar con vida, tanto a la madre, como al bebé. Tan pronto como salió de la casa, cayó de rodillas, dándole gracias a Dios por la protección, el cuidado y el milagro que había realizado. Cuando se levantó de su oración, vio a la mujer que acababa de perder todo, excepto a su hijo y le dijo: “Mi querida señora, se ofrecieron 50 luises a aquel que lograra salvar a usted y a su hijo, yo me los acabo de ganar y yo se los estoy entregando a usted.” Eso se llama bondad.

FE, FIDELIDAD O LEALTAD

La fe es la imaginación santificada, la fe es el amor cuando cree, la fe es el completo ejercicio de la razón, la fe es depositar nuestra confianza en la voluntad de Dios.

Necesitamos tener fidelidad con Dios:

-La fidelidad para con Dios incluye la sinceridad a su servicio

-La fidelidad a Dios es la obediencia sin reserva a su divina voluntad

-La fidelidad a Dios requiere una adherencia inamovible para vivir de acuerdo con el evangelio de Cristo.

 

Necesitamos tener también fidelidad con el hombre:

-La fidelidad con el hombre requiere que nuestras palabras sean verdaderas

-La fidelidad con el hombre requiere que nuestras acciones sean justas

-La fidelidad con el hombre requiere que cumplamos con nuestras obligaciones

-La fidelidad con el hombre requiere que completemos concienzudamente las tareas y los trabajos que adquirimos en nuestras vidas.

MANSEDUMBRE O HUMILDAD

La humildad es el amor en la escuela.

La humildad es una disposición mental con la que aprendemos a restringir nuestras pasiones de enojo y de cólera.

La humildad añade miel a nuestro temperamento, dignidad y bondad a nuestras acciones y palabras.

La humildad nos prohíbe andar regañando a medio mundo, y también nos prohíbe el ofender a nuestro prójimo, la humildad también nos enseña a tener compostura ante la provocación.

La humildad mezcla lo inofensivo de una Paloma, con la gentileza de un Cordero: la humildad reúne al Espíritu Santo con Jesucristo.

La humildad toma las ofensas sin resentimiento, y evita por todos los medios la venganza.

La humildad cubre los errores de otras personas con el manto del amor, y la humildad mantiene a la persona en control de sí misma ante la censura y la burla.

La humildad mantiene una mente firme e inamovible ante el sufrimiento; la humildad también nos previene de aspirar lo que es demasiado encumbrado para nosotros.

No hay nada que perder cuando cedemos a otra persona humildemente. Abraham cedió a Lot el derecho de escoger la mejor tierra. Lot escogió lo mejor, pero perdió todo; en cambio Abraham fue bendecido con la parte que su sobrino le dejó.

La Biblia dice que el cielo se gana por la fuerza, y  los valientes lo arrebatan, pero la tierra se gana con humildad: los mansos y humildes la heredan (Mat. 5:5). Dios, que es el Dueño y Señor de la tierra, no regala la tierra, ni le presta la tierra, ni le arrenda la tierra, a una persona que carece de humildad.

-La humildad es una de las evidencias más grandes de una religión personal

-La humildad es uno de los ornamentos más brillantes del cristianismo, ya que evita presentar la ostentación a los ojos.

-La humildad nos ayudará a conseguir las más grandes victorias espirituales. Con humildad se silencia la voz del necio, con humildad se reconcilian los enemigos, con humildad la burla se transforma en lágrimas y  oración.

 

DOMINIO PROPIO, TEMPLANZA O TEMPERANCIA

La temperancia es el amor haciendo ejercicio; la temperancia es el amor en el gimnasio.

La temperancia es autocontrol -controlarse a uno mismo y también negarse a uno mismo.

El amor a la vida, a la salud y hacia nuestro propio cuerpo, nos impulsa a buscar la manera tener un cuerpo más atlético y más saludable. Esto se consigue con una dieta balanceada, como también cuidando nuestro cuerpo por medio del descanso y el ejercicio: los ocho remedios naturales que refiere Elena de White.

La temperancia nos ayuda a usar con moderación las cosas buenas que Dios ha dejado para la sobrevivencia del hombre. El cristiano nunca va a ofender a Dios, despreciando los dones que su Creador le ha dado; tampoco va a ofender a Dios malgastando y derrochando esos bienes.

La temperancia tiene que ver con el control propio, la moderación en el uso de lo bueno, y la abstinencia de todo lo que perjudica nuestra vida. Esto incluye los sentidos, los alimentos, el sexo, el carácter, los deseos, el placer, el dinero, y el tiempo, entre otros.

La temperancia nos ayuda a mantener nuestros deseos y pasiones sujetos a la Biblia y a la razón, negándoles las cosas que son prohibidas por la ley y el evangelio.

La temperancia mantiene nuestros sentidos más agudizados y claros, y nos ayuda a conseguir nuestros objetivos con mayor precisión y satisfacción.

La temperancia da un toque de salud a nuestro rostro, decoro a la persona, control y estabilidad mental; asegura nuestra salud y nos preserva en una buena condición para los negocios de la vida.

La temperancia es la piedad o el amor al cuerpo, preservando la orden divina con respecto a nuestro cuerpo y a nuestra mente.

Los frutos del Espíritu son:

Amor o caridad

Gozo o alegría

Paz

Paciencia o tolerancia

Benignidad, amabilidad o gentileza

Bondad

Fe, fidelidad o lealtad

Mansedumbre o humildad

Dominio propio, templanza o temperancia

Vamos a describir a un hombre que tiene los frutos del Espíritu.  Esto diríamos de él:

Es un hombre bueno, tiene un corazón lleno de amor, tiene gozo en su pecho, la atmósfera de su naturaleza es paz, y tiene entronizada en su ser la paciencia divina. Un buen hombre usa de la gentileza en su trato con los demás, pero también tiene valor o coraje para cumplir las obligaciones de la vida, y también tiene coraje para morir por sus creencias. La pureza mantiene su vida intachable, la fe le ayuda a caminar firmemente por el valle de sus aspiraciones, y también le apunta a un mundo mejor y a un noble destino que trasciende su propia tumba. En todo momento, el dominio propio le ayuda a vivir discreta y ordenadamente.

Un hombre bueno tiene que hacerse, ya que no nace bueno. El único que ha nacido bueno y santo es Jesús; todos los demás tenemos que trabajar para alcanzar la nobleza.

El esfuerzo humano no ha producido un hombre bueno hasta la fecha. El hombre bueno tiene que nacer, y no nacer de la carne ni de la sangre, sino nacer del Espíritu Santo.

Pidiendo al Padre que nos dé el Espíritu Santo, en el nombre de Jesús, podemos obtenerlo en nuestras vidas. El Espíritu Santo nos impartirá sus frutos, y entonces llevaremos una vida santa, y nos convertiremos en seguros candidatos para el reino de los cielos.

Por la gracia de JESÚS, que esa sea su experiencia, amigo lector.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio… Y los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, avancemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, provocándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros” (Gálatas 5:22-26).

El enemigo procurará entremeterse aun en medio de vuestros ejercicios religiosos. Toda avenida necesita ser fielmente guardada para que el egoísmo y el orgullo no se entreveren en vuestra obra. Si en verdad el yo ha sido crucificado, con sus afectos y concupiscencias, el fruto aparecerá en la forma de buenas obras para la gloria de Dios. Os ruego, en el temor de Dios, que no permitáis que vuestras obras se degeneren. Sed cristianos constantes y simétricos. Cuando los afectos del corazón han sido entregados a Cristo, las cosas viejas pasaron, y todas las cosas son hechas nuevas.

Nuestra religión debe ser inteligente. La sabiduría que viene de arriba debe fortalecemos, establecemos y afianzamos. Hemos de seguir caminando hacia adelante y hacia arriba, de una luz a otra luz mayor, y Dios todavía nos revelará su gloria como jamás lo hace para el mundo (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 611).

Cristo espera con un deseo anhelante la manifestación de sí mismo en su iglesia. Cuando el carácter de Cristo sea perfectamente reproducido en su pueblo, entonces vendrá él para reclamarlos como suyos.

Todo cristiano tiene la oportunidad no solo de esperar, sino de apresurar la venida de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 3:12, V.M.). Si todos los que profesan el nombre de Cristo llevaran fruto para su gloria, cuán prontamente se sembraría en todo el mundo la semilla del evangelio. Rápidamente maduraría la gran cosecha final y Cristo vendría para recoger el precioso grano (Palabras de vida del gran Maestro, p. 47).

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13). En la vida de Cristo, este amor encontró expresión perfecta. Él nos amó en nuestro pecado y degradación… No hubo desaliento en su paciencia ni menoscabo en su celo. Las ondas de la misericordia, rechazadas por el orgullo, la impenitencia, los corazones desagradecidos, siempre retomaron en una poderosa corriente de amor.

El que está constreñido por el amor de Cristo avanza entre sus semejantes para ayudar a los desamparados y alentar a los abatidos, para señalar a los pecadores el ideal que Dios tiene para sus hijos y para dirigirlos hacia él (En los lugares celestiales, p. 236).

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Jueves 14 de septiembre // Lección 12___________________________________

EL CAMINO A LA VICTORIA

Aunque siempre se librará un conflicto interior entre la carne y el Espíritu en el corazón de cada creyente, la vida cristiana no necesita estar dominada por el fracaso y el pecado.

Según Gálatas 5:16 al 26, ¿cuál es la clave para vivir una vida en la que el Espíritu reine sobre la carne?

Gálatas 5:16-26

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.  18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.  19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.  22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.  24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.  25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.  26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Gálatas 5:16 al 26 contiene cinco verbos clave que describen el tipo de vida en el que reina el Espíritu. Primero, el creyente debe “andar” en el Espíritu (vers. 16). El verbo griego es peripateo, que literalmente significa “andar alrededor o seguir”. Los seguidores del famoso filósofo griego Aristóteles llegaron a conocerse como los peripatéticos, porque seguían a Aristóteles dondequiera que iba. El hecho de que el verbo esté en tiempo presente implica que Pablo no está hablando de un andar ocasional, sino más bien de una experiencia diaria continua. Además, dado que también es un mandato (“Andad en el Espíritu”), implica que andar en el Espíritu es una decisión que debemos tomar a diario. El segundo verbo es “ser guiados” (vers. 18). Esto sugiere que también debemos permitir que el Espíritu nos guíe a donde deberíamos ir (comparar con Rom. 8:14; 1 Cor. 12:2). No nos toca a nosotros guiar, sino seguir.

Los dos verbos siguientes aparecen en Gálatas 5:25. El primero es “vivir” (zao, en griego). Pablo está haciendo referencia a la experiencia del nuevo nacimiento que debe marcar la vida de todo creyente. El uso que hace Pablo del tiempo presente indica que la experiencia del nuevo nacimiento debe renovarse a diario. Debido a que vivimos por el Espíritu, Pablo sigue diciendo que también debemos “andar” por el Espíritu. La palabra traducida como “andemos” es diferente de la del versículo 16. Aquí, la palabra es stoicheo. Es un término militar que literalmente significa “formar una línea”, “mantener el paso” o “ser conformista”. La idea aquí es que el Espíritu no solamente nos da vida, sino también dirige nuestra vida a diario.

El verbo que usa Pablo en el versículo 24 es “crucificar”. Es un poco sorprendente. Si hemos de seguir al Espíritu, debemos tomar una firma decisión de darles muerte a los deseos de la carne. Por supuesto, Pablo está hablando en sentido figurado. Crucificamos la carne al alimentar nuestra vida espiritual y hacer morir de hambre los deseos de la carne.

¿Qué cambios y decisiones debes tomar para obtener las victorias que se te prometen en Cristo, victorias que hasta ahora no estás pudiendo lograr?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La explicación de este día es suficiente.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se nos ordena que crucifiquemos la carne, con los afectos y las concupiscencias. ¿Cómo lo haremos? ¿Infligiremos dolor al cuerpo? No, pero daremos muerte a la tentación a pecar. Debe expulsarse el pensamiento corrompido. Todo intento debe someterse al cautiverio de Jesucristo… El amor de Dios debe reinar supremo; Cristo debe ocupar un trono indiviso. Nuestros cuerpos deben ser considerados como su posesión adquirida. Los miembros del cuerpo han de llegar a ser los instrumentos de la justicia (El hogar cristiano, p. 112).

El seguir a Cristo no significa estar libre de conflictos. No es un juego de niños. No es ociosidad espiritual. Todo el gozo del servicio de Cristo significa la sagrada obligación de enfrentar a menudo duros conflictos. Seguir a Cristo significa duras batallas, labor activa, guerra contra el mundo, la carne y el maligno. Las victorias ganadas por Cristo en guerra dura y cruenta serán nuestro gozo… Estamos alistados para luchar “no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece” (Juan 6:27).

Se requiere una vigilancia continua para ser fieles hasta la muerte, para pelear la buena batalla de la fe hasta que termine la guerra y como vencedores recibamos la corona de la vida (En los lugares celestiales, p. 119).

La religión que proviene de Dios es la única que conducirá a Dios. A fin de servirle debidamente, debemos nacer del Espíritu divino. Esto purificará el corazón y renovará la mente, dándonos una nueva capacidad para conocer y amar a Dios. Nos inspirará una obediencia voluntaria a todos sus requerimientos. Tal es el verdadero culto. Es el fruto de la obra del Espíritu Santo. Por el Espíritu es formulada toda oración sincera, y una oración tal es aceptable para Dios. Siempre que un alma anhela a Dios, se manifiesta la obra del Espíritu, y Dios se revelará a esa alma. Él busca adoradores tales. Espera para recibirlos y hacerlos sus hijos e hijas (El Deseado de todas las gentes, p. 159).

La Palabra de Dios —la verdad— es el medio por el cual Dios manifiesta su Espíritu y su poder. La obediencia a ella produce fruto de la calidad requerida; “amor no fingido de los hermanos” (V.M.). Este amor es de origen celestial y conduce a móviles elevados y acciones abnegadas.

Cuando la verdad llega a ser un principio permanente en nuestra vida, el alma renace, “no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre”. Este nuevo nacimiento es el resultado de haber recibido a Cristo como la Palabra de Dios. Cuando las verdades divinas son impresas sobre el corazón por el Espíritu Santo, se despiertan nuevos sentimientos, y las energías hasta entonces latentes son despertadas para cooperar con Dios (Los hechos de los apóstoles, p. 414).

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Lección 12 // Viernes 15 de septiembre__________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “No todo es suave en la vida del cristiano. Se le presentan duros conflictos; lo asaltan severas tentaciones. ‘El deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne’. Mientras más cerca lleguemos al fin de la historia de esta Tierra, más engañosos e insidiosos serán los ataques del enemigo. Sus ataques se harán más violentos y más frecuentes. Los que se oponen a la luz y la verdad se volverán más endurecidos y apáticos, y más mordaces contra los que aman a Dios y guardan sus mandamientos” .–“Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.111.

“La influencia del Espíritu Santo es la vida de Cristo en el alma. No vemos a Cristo ni le hablamos, pero su Espíritu Santo está tan cerca de nosotros en un lugar como en otro. Obra en cada uno que recibe a Cristo y mediante él. Los que conocen la morada interior del Espíritu revelan los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe”.–“Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 1.111, 1.112.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Medita en la idea de crucificar los deseos de la carne. ¿Qué significa eso? ¿Cómo lo logramos? ¿Cuán a menudo debemos hacerlo? ¿Por qué usaría Pablo un verbo tan fuerte? ¿Qué nos dice el uso que hace de la palabra crucificar acerca de cuán dura es exactamente la batalla contra el yo?
  2. ¿Qué papel ocupa el esfuerzo humano en producir el fruto del Espíritu? ¿Qué te dice tu propia experiencia acerca de ese papel?
  3. Pablo dice que aquellos que practican las obras de la carne no heredarán el Reino de Dios. ¿Cómo conciliamos esta declaración con el hecho de que Pablo dice que somos salvos por la fe, y no por las obras?
  4. En tu propio andar con el Señor, ¿cuál es la lucha más grande que enfrentas? ¿Acaso no es el pecado y lo que el pecado hace en tu relación con Dios? ¿Qué cristiano no ha sentido alienación, duda y desilusión como resultado del pecado en su vida, especialmente considerando que tenemos la promesa de la victoria sobre ese pecado? Dado este hecho en el contexto de la victoria sobre el pecado, ¿por qué deberíamos siempre recordar que nuestra salvación descansa totalmente en lo que Jesús ha hecho por nosotros?

RESUMEN: Aunque en la vida de todo creyente existe un conflicto entre los deseos de la carne y los deseos del Espíritu, la vida cristiana no necesita estar condenada al fracaso. Dado que Cristo ha conquistado el poder del pecado y la muerte, la vida cristiana puede ser una vida en la que reine el Espíritu, trayendo una dosis diaria de la gracia de Dios que nos habilita para mantener a raya los deseos de la carne.

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2017

6 pensamientos en “LECCIÓN 12 – VIVIR POR EL ESPÍRITU – PARA EL 16 DE SEPTIEMBRE DE 2017

  1. Buenas tardes flia.Garcia.les saludo deseando las mas ricas y abundantes bendiciones de Dios para uds.por esa gran y bendita ayuda q nos brindan cada semana..realmente disfruto el estudio de la lección de la manera como lo presentan.Quisiera pedirles por favor q puedan suscribir a mi mamá para q ella pueda recibir cada semana el estudio en su celular,su dirección es rosalíapainenahuel@gmail.com. Tanto le comento de lo hermoso q me resulta el estudio con uds q quiere recibir también su leccion solo q no sabemos porq desde su tel no podemos enviar la solicitud de suscripción..desde ya muy agradecida a uds por el enorme trabajo q hacen.q nuestro buen Dios siempre los acompañe

  2. DIOS les bendiga grandemente gracias por su trabajo agradecido a Dios por su excelente trabajo de crecimiento espiritual me gozo al leer sus comentarios DIOS LOS BENDIGA En GRAN MANERA un abrazo desde venezuela

  3. Si nuestro Señor tiene paciencia infinita para con nosotros, que podemos decir nosotros, esperamos que nuestra lección de todos los días este lista cuando ustedes hnos puedan. Me imagino que la vivencia de la flia también deben estar pendiente de los sucesos climático de su región,y sabemos que a los que están en la obra de nuestro gran Dios las bendiciones y la protección poderosa son recibidas. Que Dios los bendiga siempre hnos

  4. Buena noche hermanos, aun el formato pdf no está, gracias por su gran obra, y perdonen mi insistencia con este tema, pero es q me es muy útil en ese formato la lección, y realmente aprecio su ministerio. Dios los continúe bendiciendo.

  5. esta muy bueno, pero no lo puedo descargar en PDF

  6. Bendiciones hermanos amados muy excelente su exposición lo único que sus comentarios son mu extenso es decir muy largos, pienso que si se acortan se puede asimilar mejor. Saludos

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