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LECCIÓN 1 – LA INFLUENCIA DEL MATERIALISMO – PARA EL 6 DE ENERO DE 2018

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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 01: Para el 6 de enero de 2018

LA INFLUENCIA DEL MATERIALISMO

Sábado 30 de diciembre____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Juan 2:16, 17; Lucas 14:26-33; 12:15-21; Deuteronomio 8:10-14; 1 Timoteo 6:10; Juan 15:5; Gálatas 2:20.

PARA MEMORIZAR:

“No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:2, RVR 95).

La Palabra de Dios le dice a su pueblo: “No os conforméis a este mundo” (Rom. 12:2, RVR 95), pero el encanto del materialismo, el deseo desmedido de riquezas, y lo que creemos que la riqueza puede aportarnos, es poderoso. Muy pocas personas, ya sean ricas o pobres, están fuera del alcance del materialismo. Esto incluye a los cristianos también.

No hay nada de malo en ser rico, ni siquiera en trabajar mucho a fin de progresar y proveer para nuestra comodidad y la de nuestros seres queridos. No obstante, cuando el dinero (o el afán del dinero) es arrollador, hemos caído en la trampa del diablo y, sin duda, nos hemos “conform[ado] a este mundo”.

El mundo transmite la idea de que la buena vida, la vida abundante, solo se encuentra en el dinero. Sin embargo, el dinero es una máscara detrás de la cual se esconde Satanás para obtener nuestra lealtad. El materialismo es una de las armas preferidas de Satanás contra los cristianos. A fin de cuentas, ¿a quién no le gustan el dinero, y lo que el dinero puede brindarnos aquí y ahora? Su mayor logro es la gratificación instantánea; pero, en definitiva, no puede satisfacer nuestras necesidades más profundas.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Debemos dar a Dios todo el corazón, o no se realizará el cambio que se ha de efectuar en nosotros, por el cual hemos de ser transformados conforme a la semejanza divina. Por naturaleza estamos enemistados con Dios. El Espíritu Santo describe nuestra condición en palabras como éstas: “Muertos en las transgresiones y los pecados,” “la cabeza toda está ya enferma, el corazón todo desfallecido,” “no queda ya en él cosa sana.” Nos sujetan firmemente los lazos de Satanás, “por el cual” hemos “sido apresados, para hacer su voluntad.” Dios quiere sanarnos y libertarnos. Pero como esto exige una transformación completa y la renovación de toda nuestra naturaleza, debemos entregarnos a El completamente.

La guerra contra nosotros mismos es la batalla más grande que jamás se haya reñido. El rendirse a sí mismo, entregando todo a la voluntad de Dios, requiere una lucha; mas para que el alma sea renovada en santidad, debe someterse antes a Dios (El camino a Cristo, {CC}, p. 43).

Si la mente se espacia en forma constante en las cosas temporales, éstas llegan a absorberlo todo y afectan al carácter, de modo que la gloria de Dios se pierde de vista y se olvida. Las oportunidades que están al alcance de ellos para llegar a ser versados en las cosas celestiales, se pasan por alto. Muere la vida espiritual…

Depended plenamente de Dios. Si obráis de otro modo, conviene que os detengáis. Deteneos donde estáis, y cambiad el orden de las cosas… Clamad a Dios con sinceridad, con hambre en el alma. Luchad con los instrumentos celestiales hasta que obtengáis la victoria. Poned todo vuestro ser en las manos del Señor, alma, cuerpo y espíritu, y resolved convertiros en su instrumento amante y consagrado, impulsado por su voluntad, dominado por su mente, saturado de su Espíritu… Entonces veréis claramente las cosas celestiales (Hijos es hijas de Dios, {HHD}, p. 107).

Satanás tiene hoy gran poder en el mundo. Se le ha permitido tener esta tierra como propiedad por un tiempo limitado. Durante este período, mientras prevalece la iniquidad, se da a los hombres y las mujeres la oportunidad de tomar posiciones. En toda forma posible Satanás trata de hacer que el camino ancho resulte atractivo y el angosto penoso, humillante y objetable. Traza planes ingeniosos para inducir a los hombres y las mujeres a dar rienda suelta al apetito. Los placeres vulgares que no proporcionan verdadera satisfacción se multiplican en esta era degenerada. Satanás arroja su hechizo sobre estas diversiones, que eclipsan las verdades eternas. Muchos venderán su primogenitura como lo hizo Esaú por una frívola recompensa en la indulgencia del apetito. El placer mundanal les parecerá más deseable que la primogenitura celestial. Cristo venció en nuestro lugar. Era el único que podía ser un Salvador idóneo. Tenía sabiduría, habilidad y poder divinos. Pudo erguirse delante del mundo como un maravilloso Consejero, Dios poderoso, Padre eterno, Príncipe de paz (Alza tus ojos, {ATO}, p. 37).

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Lección 01 | Domingo 31 de diciembre____________________________________________

EL DIOS DE ESTE MUNDO

El dinero se ha convertido en el dios de este mundo, y el materialismo es su religión. El materialismo es un sistema sofisticado e insidioso que ofrece seguridad temporal, pero no la máxima seguridad.

Caemos en el materialismo, como lo definimos aquí, cuando el deseo de riquezas y posesiones se vuelve más importante y más preciado que las realidades espirituales. Las posesiones pueden tener valor, pero estas no deben posesionarse de nosotros: “Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente” (Ecl. 5:10, NVI). Ese es el problema con desear las cosas de este mundo: no importa cuánto tengamos, nunca es suficiente; cada vez nos esforzamos más, pero nunca podrá satisfacernos. ¡Hablando de trampas!

Lee 1 Juan 2:16 y 17. ¿Qué nos dice este texto acerca de lo que realmente importa?

1 Juan 2:16-17

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Lee Lucas 14:26 al 33. ¿Qué nos dice Jesús que es de suprema importancia para el cristiano?

Lucas 14:26-33

26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.  27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.  28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?  29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,  30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.  31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil?  32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.  33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

Tal vez podría expresarse de este modo: cuando el dinero, o el deseo de dinero, se convierte en una realidad arrolladora, sin duda se debería medir el costo. “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mar. 8:36).

“Cuando Cristo vino a la tierra, la humanidad parecía muy próxima a llegar a su más bajo nivel. El mismo cimiento de la sociedad estaba minado. La vida había llegado a ser falsa y artificial. […] En el mundo, todos los sistemas religiosos perdían su influencia sobre la mente y el alma. Hartos de fábulas y mentiras, y deseosos de ahogar su pensamiento, los hombres se volvieron hacia la incredulidad y el materialismo. Al excluir de sus cálculos la eternidad, vivían para el presente” (Ed 74, 75).

¿Gente atraída por la incredulidad y el materialismo, y que vive solo para el presente? ¿Te resulta conocido?

¿A quién no le gusta poseer cosas? La pregunta es: ¿De qué modo podemos saber si las cosas que poseemos, aunque no sean muchas, se posesionan de nosotros? ¿Quién es el único que debería poseernos, y cómo podemos estar seguros de que le pertenecemos?


¡¡NOTA!! 

POR FAVOR LES ESTE SEGMENTO ANTES DE SEGUIR ADELANTE O ESCRIBIRNOS

La lección de esta semana, está completamente terminada y el sistema PDF ya está disponible. ¡Que la disfruten!


COMENTARIO DE LA LECCIÓN

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

Para entender completamente el texto de este día, consideramos que es necesario leer desde el versículo quince hasta el versículo diez y siete, que rezan juntos de la siguiente manera:

15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.  17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Hay cosas en el mundo que en sí mismas no son pecaminosas o no son pecados; el problema en sí, no son las cosas del mundo, sino nuestro comportamiento, reacciones y actitudes ante esas cosas del mundo.

Un ejemplo de esto es el dinero. El dinero no es pecado y no es pecado que tengamos riquezas y propiedades en el mundo. Si éstas las ponemos en el altar de Dios, se pueden hacer cosas maravillosas para el avance de la obra y también se puede ser un canal de bendición que el Cielo use para ayudar a los necesitados del mundo. El problema es si en vez de llevar nuestras riquezas a Dios, hacemos de nuestras riquezas nuestro dios.

La vida del cristiano es como un barco navegando en un océano: el barco no se va a hundir porque está sobre las aguas, sino que se va a hundir por las aguas que logren entrar al barco. El cristiano no se va a perder porque está viviendo en el mundo, la ruina del cristiano ocurre cuando el mundo vive en él.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que amamos al mundo y las cosas que están en el mundo?

-Cuando por amor a las riquezas y ganancias del mundo, con una conciencia clara transgredimos los mandamientos de Dios, y nos volvemos abiertamente viciosos, y vivimos adictos a la intemperancia, a la sensualidad, al fraude, a la extorsión y a la injusticia.

-Cuando hacemos cualquier esfuerzo sobrehumano para obtener los bienes de esta vida, pero no usamos las mismas energías para obtener los bienes de la vida venidera.

-Cuando no somos conformes, pacientes ni resignados con las circunstancias y situaciones bajas que cruzamos en nuestras vidas.

-Cuando no podemos compartir con otros en sus necesidades, cuando no damos a otros lo que se merecen, lo que se han ganado y cuando no damos a otros esas cosas que ellos tienen derecho a recibir.

-Cuando envidiamos la fortuna y posesiones materiales de otro, pero no envidiamos la sabiduría, la religiosidad y la espiritualidad de otros que se encuentran es un estado superior, económicamente hablando,  al nuestro.

-Cuando favorecemos y apreciamos a personas solamente por su nacimiento en cuna de oro, por su fortuna, por sus éxitos, y los juzgamos y los aprobamos por su apariencia externa y su situación en la vida.

-Cuando menospreciamos a los menos favorecidos y los hacemos sufrir por nuestra falta de afectos, por nuestros prejuicios, y por nuestro mal comportamiento.

-Cuando la prosperidad del mundo nos hace orgullosos y vanidosos y esperamos ser grandemente homenajeados por otros que están es un plano más bajo que nosotros. También cuando nos molestamos porque creemos que no se nos ha dado el honor que merecemos por nuestros actos, nuestros regalos y contribuciones.

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Primeramente tenemos que entender qué es el mundo.

El apóstol nos entrega el inventario que el mundo ofrece, y este diabólico inventario está dividido en tres secciones:

La primera sección de este funesto inventario son –los deseos de la carne

La segunda sección del inventario mundanal son –los deseos de los ojos

Y la tercera sección del inventario del diablo es –la vanagloria de la vida

Los deseos de la carne: Este contiene los incontrolables apetitos y deseos sexuales y sensuales del humano; dicho en otras palabras, en este primer inventario encontramos todos los placeres que el mundo ofrece al humano.

Hay ciertas etapas de la vida en las que los deseos de la carne ejercen una terrible y poderosa influencia sobre la imaginación, aparentemente ofrecen y prometen al hombre un placer ilimitado y se la hace creer que eso nunca se va acabar.

Pero, interesantemente, no le advierte al hombre que los placeres violentos, también tienen fines violentos, el cuerpo se desgasta, se consume y se acaba. Pronto pasa la juventud, pronto se acaba la hombría del hombre, pronto llega la vejez, y el hombre deja de ser lo que era en los años mozos.

Es precisamente en esa edad cuando los desarreglos y abusos de la juventud comienzan a pasar factura al abusador; en esos años es que el hombre se da cuenta de que la copa de vino que ofrecía el mundo, no ha logrado otra cosa sino embriagar, fermentar, agriar y podrir la hermosa vida del hombre.

Los deseos de los ojos: En este inventario se encuentran las riquezas de este mundo; se le llama los deseos de los ojos, porque el ojo toma un peculiar placer contemplando todas esas cosas que le gustaría tener.

Es a través de los ojos que descubrimos las modas, los lujos, las vanaglorias y todas esas cosas que son símbolo de una buena vida y de una buena posición económica.  Los deseos de la carne tienen que ver con el tacto, pero los deseos de los ojos tienen que ver con la vista.

Los ojos son los portales de innumerables delicias: en los ojos encontramos el punto de reunión de diferentes mundos.

Los ojos llevan caudales de información a la mente del hombre. Es a través de los ojos que se conoce la belleza, la revelación de la ciencia, la pompa del mundo, la ostentación de los poderes mundanales, todo el resplandor , cambiante y esfumable gloria de la humanidad.

Las riquezas apelan directamente a los ojos; éstos son los que interpretan el poderío económico de un hombre que acaba de construir su mansión; los ojos descubren la belleza de los jardines que el hombre logra diseñar, los ojos descubren la belleza de las obras de arte como las pinturas y las esculturas; es a través de los ojos que se conocen todos los costosos embelesos y adornos con que las riquezas pueden adornar la vida. Para el ciego, todas esas cosas son absolutamente nada, para él, todas las cosas que las riquezas pueden comprar son simple y sencillamente una pérdida.

Es a través de los deseos de los ojos que se agrega una casa a otra casa, un terreno a otro terreno, y se fomenta el placer de adquisición.

Cuando los deseos de la carne fallan o se detienen, entonces se despiertan los deseos de los ojos; quien ya perdió el deseo pecaminoso de la carne, trata de recompensar su pérdida complaciendo el deseo de los ojos, pero es en vano. La miseria de una riqueza estancada, su descontento, la imbécil sed de nuevas sensaciones, la interminable invención de nuevos y artificiales gozos, sólo nos recuerdan las palabras del profeta, que dice que los deseos de la carne y de los ojos pronto pasan.

La vanagloria de la vida: En este tercer inventario encontramos los honores, las altas posiciones, el poder y las preferencias que este mundo ofrece. El apóstol le llama la vanagloria de la vida, ya que aquí se encuentra la ambición del hombre por obtener los grandes objetivos en la vida, que fomentan y alimentan la vanidad en el corazón humano y, lo peor de todo es que nunca logran satisfacer la ambición y la avaricia del hombre.

El estudio de este día termina con una amenaza y con una promesa. A todos aquellos que están empeñados en las cosas del mundo, se les advierte que todas esas cosas pronto pasan, pero a aquellos que hacen la voluntad de Dios, se les promete una permanencia eterna.

17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Las tentaciones de Satanás presentan las cosas terrenas y las hacen absorbentes y atractivas, para que eclipsen a las realidades celestiales y se ponga en primer lugar el apego a este mundo; y esto se ha convertido en un poder tan grande que únicamente la omnipotencia puede quebrantarlo. La obra de Satanás consiste en encadenar los sentidos a este mundo. Cristo vino para romper el encantamiento satánico, para contrarrestar la obra de Satanás, y llevar cautiva la mente, apartándola de las cosas terrenas para fijarla en las celestiales. Solamente él puede romper el encantamiento. … Unos pocos años más y el mundo y toda su gloria, lo cual el poder encantador del gran engañador ha convertido en objeto de adoración, han de ser quemados, con todos los embellecimientos del arte humano. ¿Qué se encontrará entonces para compensar la pérdida del alma humana? (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 287).

La verdad, implantada en el corazón por el Espíritu de Dios, desplazará el amor a las riquezas. El amor a Jesús y el amor al dinero no pueden morar en el mismo corazón. El amor a Dios sobrepasa de tal modo al amor al dinero, que su poseedor se aparta de sus riquezas y transfiere sus afectos a Dios. Luego, mediante el amor es inducido a satisfacer las necesidades de los menesterosos y a ayudar a la causa de Dios. Encuentra su satisfacción más intensa en disponer acertadamente de los bienes de su Señor. No considera como suyo todo lo que tiene, de modo que cumple fielmente su deber como mayordomo de Dios. Así puede observar los dos grandes mandamientos de la ley: “Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5); “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

En esta forma es como un rico puede entrar en el reino de Dios. “Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna” (Mateo 19:29). Esta es la recompensa para los que se sacrifican por Dios. Reciben cien veces tanto en esta vida y heredarán la vida eterna (Consejos sobre mayordomía cristiana, {CMC}, pp. 163, 164).

Lo que está desgastando los órganos vitales del pueblo de Dios es el amor al dinero y la amistad con el mundo. Es el privilegio del pueblo de Dios ser brillantes, fulgurantes luces en el mundo, aumentar su conocimiento de Dios, y tener una clara comprensión de su voluntad. Pero los cuidados de esta vida y el engaño de las riquezas ahogan la semilla plantada en su corazón, y no llevan fruto para su gloria. Profesan fe, pero no es una fe viva, porque no está sostenida por las obras. La fe sola, sin obras, es muerta. Los que profesan una gran fe, y no tienen obras, no se salvarán por su fe. Satanás cree en la verdad y tiembla, no obstante esta clase de fe no tiene ninguna virtud. Muchos que han hecho una elevada profesión de fe son deficientes en buenas obras. Si mostraran su fe por sus obras ejercerían una poderosa influencia en favor de la verdad. Pero no aprovechan los talentos en bienes que Dios les ha prestado (Testimonios para la iglesia, {2TI}, t. 2, p. 580).

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Lunes 1º de enero | Lección 01_____________________________________________________

LLENAR LOS GRANEROS

Lee Lucas 12:15 al 21. ¿Cuál es el mensaje para nosotros aquí? ¿En qué sentido se podría aplicar este principio incluso a alguien que no sea necesariamente rico?

Lucas 12:15-21

15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.  16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.  17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?  18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;  19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.  20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?  21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

Seamos ricos o pobres, nuestro deseo de poseer cosas puede apartar nuestra mente de lo que realmente importa y, en cambio, enfocarla solo en lo que es temporal y fugaz, algo por lo que no vale la pena perder la vida eterna.

Probablemente, en la actualidad, nunca nos inclinaríamos ante una estatua literal de oro o plata, ni la adoraríamos. Sin embargo, todavía podemos estar en peligro de adorar el oro y la plata, solo que de otro modo.

Esta parábola es muy pertinente en muchas partes del mundo, pues hay personas dedican su vida casi exclusivamente a la adquisición de posesiones. Los comerciantes han transformado la venta de sus productos en una forma de arte a escala mundial. Su estrategia de comercialización se basa en hacernos creer que no podemos ser felices ni estar satisfechos hasta que poseamos lo que ellos venden. Una empresa muy exitosa crea un producto, nos hace creer que lo necesitamos y, luego, nos lo vende. Y ¡la verdad es que funciona! Incluso los cristianos, cuya esperanza no es de este mundo, no están resguardados de este engaño.

Lee Deuteronomio 8:10 al 14. ¿En qué medida cualquier miembro de iglesia puede estar en peligro de la amenaza sobre la que se advierte aquí?

Deuteronomio 8:10-14

10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. 11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy;  12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites,  13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente;  14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre;

¿Qué ejemplos puedes encontrar, en la Biblia o en nuestro mundo actual, en los que la acumulación de riquezas y posesiones materiales aumentó la espiritualidad de una persona, el amor a Dios y el deseo por las cosas celestiales y espirituales? Por favor, comparte tu respuesta con la clase.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

5 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.  16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.  17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?  18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;  19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.  20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?  21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. (Lucas 12)

15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

No hay ningún error con almacenar fortunas, no hay ningún error con incrementarlas, ni tampoco hay ningún error con asegurar esas fortunas para el futuro.

No hay ningún problema moral con ser dueño y administrador de fortunas, el problema está en cómo nos afecta la fortuna a nosotros y también con lo que nosotros hacemos con la fortuna.

No hay nadie que sea igual a otro en poderío económico, por lo tanto tampoco hay error en que algunos seamos mas ricos que otros.

Los hombres han sido creados con diferentes fuerzas ejecutivas, con diferentes poderes de adquisición, con diferentes grados de superioridad o de inferioridad con respectos a los dones naturales, por lo tanto, ningún daño nos hace aquel que es superior a nosotros. El único daño que nos pueden hacer es si se usan esas superioridades para agrandar nuestra inferioridad.

La superioridad de otro puede ser usada para sacarme de mi inferioridad, o puede ser usada para hundirme en mi inferioridad. La superioridad ha sido contemplada en el complejo plan de beneficencia divina, al igual que las riquezas.

Los regalos naturales de obtener riquezas, sagacidad comercial, industria creativa y habilidades financieras, son algunas formas de ser prósperos en esta vida y también de poder servir a Dios.

Hay algunos hombres que son formidables en el mundo de la mecánica, hay otros que son genios en el mundo artístico, otros son capacitados hombres de negocios, la pregunta en esta clase de hombres tendría que ser: ¿quien de ellos es el mejor predicador?

Todo hombre cristiano ya sea encumbrado o no, tiene que predicar a Cristo. Por ejemplo el banquero puede tener uno de los mejores pulpitos detrás de su escritorio y de allí dar los mejores sermones que un hombre puede dar. Si detrás de su escritorio practica la integridad y la honestidad en las transacciones financieras, mientras los otros practican el egoísmo y la avaricia, este banquero cristiano puede ser uno de los mejores predicadores de la causa de Cristo, y por la posición y la influencia que ejerce, no pudiera tener rival.

Cualquiera que sea el regalo de Dios para el hombre, éste lo tiene que poner al servicio divino, ya sea si éste consiguió capacidad literaria, genialidad en la poesía o el poder de la elocuencia.

Partiendo de este punto de vista, el hombre ante Dios tiene temidas responsabilidades como también sagradas obligaciones. Por lo tanto no es prohibido al hombre tener riquezas, protegerlas o emplearlas en la manera correcta para incrementarlas, todos esos son talentos que provienen de parte de  Dios.

El problema del hombre con las riquezas posiblemente está dividido en tres secciones, y son:

-El método de cómo las consigue

-El método de cómo las mantiene

-El método de cómo las usa.

15 Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia;

La avaricia es un pecado innato.

La avaricia jugó un papel importante en la primera transgresión del hombre. La avaricia es la preferencia a las cosas temporales de este mundo, haciendo a un lado las cosas espirituales.  Desde que ocurrió la hora fatal de este mundo hasta el día presente, el hombre universalmente tiene la tendencia natural a adorar mas a la criatura que a Dios mismo, proveyendo para él mismo las cosas pasajeras de este mundo, que automáticamente  lo guían a apartarse de las cosas espirituales y por consecuencia natural también lo apartan de Dios mismo.

La Codicia es un pecado engañoso

Esto mismo se pudiera decir de los demás pecados, pero no, la codicia es un pecado especial porque se viste con un manto de decencia. Los demás pecados son escandalosos porque interfieren con las pasiones y los intereses de nuestros vecinos. La mentira interrumpe la confianza, debilita y rompe la frágil y diminuta cadena de plata que une a la sociedad, el asesinato interrumpe la vida de nuestro prójimo, el robo interrumpe las propiedades de otras personas, el adulterio invade los mas sagrados derechos y destruye la mas íntimas uniones que existen entre amigos y familiares, el alcoholismo es ofensivo e interfiere con la paz y la orden de nuestra sociedad y se le trata con disgusto y odio general. Esto no sucede con la codicia, el hombre puede ser sobrio, industrioso, respetuoso y ser de alta moral, aun con todo esto puede ser esclavo del infame vicio y pecado de la codicia.

La codicia es un pecado que se multiplica

La codicia conduce al humano a la prevaricación, al engaño, al robo, endurece el corazón, establece el amor desmedido para el dinero y las riquezas, elimina la piedad y no se compadece del sufrimiento de los pobres.

La codicia da lugar al descontento, a la ansiedad, a la envidia y a los celos, elimina la dulzura y la paz de nuestras vidas, nos vuelve inconforme con nuestro hogar y nuestros alrededores, nos provoca a estarnos comparando constantemente  y engranda los problemas sencillos de la vida.  La codicia hace que la pobreza del hombre sea mas calamitosa, y endurece el corazón en contra del rico, muchas veces la codicia termina en asesinato o en suicidio.

La codicia es un pecado gravoso

No es solamente evadir la obligación y transgredir la le ley de Dios,  mas que eso es abusar de tanta misericordia y dadivosidad de Dios. Todos aquellos que tienen la habilidad para hacer dinero, todos los diestros, los que aprovechan las oportunidades de la vida, y todos los exitosos, ¿De dónde obtienen todos esos dones?, ¿No es acaso de Dios?

La codicia es un pecado que mata

Tres hombres viajaban juntos, cuando encontraron una fuerte suma de dinero en el camino. Para no ser vistos, arrastraron el dinero dentro del bosque y pasaron largas horas contando y dividiéndose la gran fortuna hallada. Finalmente, el hambre se apoderó de ellos, y como no estaban lejos de la villa, decidieron mandar al mas joven de ellos a la villa para conseguir comida, mientras los otros dos esperaban en el bosque.

El joven prontamente comenzó su jornada hacia el pueblo y mientras caminaba, pensaba para si; -Que rico me ha hecho la parte de dinero que me toca, pero fuera mas rico si todo ese dinero fuera solo para mi. ¿por qué no puede ser todo mío? Es muy fácil deshacerme de los otros dos, conseguiré veneno en el pueblo y les envenenaré la comida. Cuando llegue donde ellos les diré que yo comí en el pueblo y ya no tengo hambre. Ellos comerán su comida y morirán, de esa manera yo no solo tendré una tercera parte, sino todo el dinero para mi solo.-

Mientras el joven planeaba su macabro asesinato, los dos hombres que quedaron en el bosque también estaban haciendo sus propios arreglos. Ellos se dijeron él uno al otro – no es necesario que ese joven tenga toda esa gran fortuna, en vez de dividirla en tres la podemos dividir en dos, matémoslo al nomas regresar de la villa.- Los dos hombres comenzaron a afilar sus cuchillos para llevar a cabo su cruel plan.

Cuando el muchacho llegó acuchillaron al muchacho, lo mataron y lo enterraron. Como si nada hubiera pasado se sentaron a comer la comida que había envenenado el joven recién difunto. Minutos mas tarde el veneno hizo su efecto y los dos asesinos murieron asesinados por el recién asesinado. Allí estaban en el suelo los cadáveres de tres hombres y una fortuna sin haber sido tocada. La vida y la felicidad de esos hombres llegó a su fin por el amor al dinero.

La parábola del hombre rico:

16 También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.  17 Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?  18 Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;  19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.  20 Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?  21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

Lo bueno, lo malo y lo feo de nuestro hombre de negocios de la parábola

Las cosas buenas de nuestro hombre de negocios

-Este hombre era muy rico, lo mismo lo fue Abraham, Job, David y Salomón.

-Su negocio era legítimo, conseguido  honestamente con el sudor de su frente.

-Su prosperidad era el resultado de su esfuerzo y de su buena administración

-Su industria había prosperado por la bendición de Dios, cuando Dios no bendice la industria del hombre, el hombre trabaja en balde

-Su inversión fue sabia, la tierra no la consume el fuego, ni tampoco se la llevan los ladrones.

-Entendía muy bien el negocio, porque su hacienda era prospera.

-Era un hombre prudente, juicioso y pensador en cuanto al futuro de los negocios, se formuló la pregunta correcta para los negocios  -¿Qué haré…?-

Las cosas malas de  nuestro hombre de negocios

-El omitió el factor mas grande de su problema. Olvidó a Dios y su problema se agravó

-Hizo un muy mal estimado de su alma

-Hizo una mala distribución de sus bienes

-Hizo un muy mal cálculo del tiempo

-Esperaba que su alma fuera feliz solamente con cosas temporales

-El dijo: “mis graneros, mis frutos, mis bienes y mi alma…” muy mal, nada nos pertenece, todo es prestado de parte de Dios

19 y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.” Este fue otro mal que él dijo, él tenía los bienes, pero no los años. Se le olvidó que la muerte existía y presumió de muchos años de vida.  Se propuso muchos años de vida pero no contó con el verdadero Dueño del tiempo.

-Se le olvidó que existían las noches. Habló de muchos años de vida, habló de esos espacios resplandecientes llamados días, pero no pensó de esas líneas negras llamadas noches. Entre hoy y mañana hay un negro río que se necesita atravesar, muchos caeremos en medio de la oscuridad y no habrá amanecer, ni nuestros pies pisaran las playas del otro lado del río. 10 Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas…? ” (Eclesiastés 9)

Lo feo de nuestro hombre de negocio:

-Mientras nuestro empresario conversaba con él mismo, fue interrumpido por Dios: 20 Pero Dios le dijo:”

Le complace a Dios lidiar con hombres, como nuestro empresario de la parábola. Graciosamente Dios aparece y descarrila los caminos pecaminosos del hombre, distorsiona sus vanos proyectos, aniquila las imaginaciones de los necios, y los vuelve a su sendero correcto.

Dulcemente Dios guía y dictamina a través de su mano providencial y le pone un alto a esas acciones de los corazones avarientos de los hombres. No hay misericordia mas grande en la vida del hombre que el aparecimiento de Dios para parar el pecado o para evitar una acción pecaminosa de éste.

Dios se opone y contradice los pensamientos del hombre rico de la parábola:

-El hombre rico se habla de una manera muy placentera; Dios le habla en forma de reproche.

-El hombre rico se promete una vida fácil llena de placer y contentamiento por muchos años; Dios lo amenaza con una disolución total esa misma noche.

-El hombre rico se promete una vida placentera con todos los bienes que ha almacenado, Dios pregunta ¿De quién serán esos vienes cuando él hombre muera?

“Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma;”

-Los necios siempre son negligentes con las cosas que en verdad son necesarias en la vida

-Los necios siempre depositan su confianza en las incertidumbres de la vida

-Los necios siempre deciden por las cosas superfluas de la vida

“esta noche vienen a pedirte tu alma;”

El castigo no es la pérdida de los bienes, sino la perdida del alma. No era que él entregaría  su alma resignadamente, sino que le sería arrebatada, o quitada por la fuerza.

Jeremías le dijo a Ananías: “este año morirás” pero aquí Dios le dice al hombre rico “esta noche” no al mediodía, no mañana en la mañana, sino en la horrífica obscuridad de la noche

“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?”  Marcos 8: 36

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El hombre rico estaba perplejo porque no sabía qué hacer con sus productos. Sus graneros estaban llenos hasta rebosar, y no tenía lugar en que poner el excedente de su cosecha. No pensó en Dios, de quien proceden todas las bondades. No se daba cuenta de que Dios lo había hecho administrador de sus bienes, para que ayudase a los necesitados…

Él cerró su corazón al clamor del necesitado, y dijo a sus siervos: “Esto haré; derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores, y allí juntaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes almacenados para muchos años; repósate, come, bebe, huélgate”.

Los ideales de este hombre no eran más elevados que los de las bestias que perecen. Vivía como si no hubiese Dios, ni cielo, ni vida futura; como si todo lo que poseía fuese suyo propio, y no debiese nada a Dios ni al hombre (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 201, 202).

[Judas] tuvo toda oportunidad posible de recibir a Cristo como su Salvador personal, pero rehusó este don. No quiso someter a Cristo sus métodos y su voluntad. No practicó lo que contrariaba sus inclinaciones personales, y por lo tanto su espíritu muy avariento no fue corregido. Mientras continuó siendo un discípulo exteriormente, y hasta en la presencia misma de Cristo, se apoderaba de los recursos que pertenecían a la tesorería del Señor…

Judas pudo haber recibido el beneficio de estas lecciones, si hubiera poseído el deseo de tener un corazón recto; pero su tendencia a adquirir lo venció, y el amor al dinero se convirtió en una fuerza predominante. Mediante la indulgencia permitió que este rasgo creciera en su carácter y arraigara profundamente, a tal punto que desplazó la buena semilla de la verdad sembrada en su corazón (Consejos sobre mayordomía cristiana, {CMC}, p. 232).

Observé para ver quiénes de los que profesan aguardar la venida de Cristo estaban dispuestos a ofrecer, de su abundancia, sacrificios a Dios. Pude ver a unos pocos pobres y humildes, que como la viuda, se estaban privando a sí mismos para depositar sus blancas. Cada una de esas ofrendas es considerada por Dios un tesoro precioso. Pero los que están ganando dinero y acumulando posesiones, están muy atrás. No hacen nada en comparación con lo que podrían hacer. Están reteniendo sus bienes y robándole a Dios, por temor de padecer necesidad. No se atreven a confiar en Dios. Esta es una de las razones que nos explica por qué, como pueblo, estamos tan enfermos, y tantos están yendo a la tumba. Hay codiciosos entre nosotros. También hay amadores del mundo y los que han retenido parte del salario de sus trabajadores. Algunos hombres que no poseían absolutamente nada de los bienes de este mundo, pobres, y que dependían únicamente de su trabajo, han sido tratados con tacañería y en forma injusta. El amante del mundo con un rostro duro y un corazón más duro todavía, ha pagado de mala gana la pequeña cantidad de dinero ganada con arduo trabajo. Así están tratando a su Maestro, cuyos discípulos profesan ser. Con la misma tacañería ponen su ofrenda en la tesorería de Dios. El hombre de la parábola no tenía dónde almacenar sus bienes, y el Señor puso fin a su inútil vida. De la misma manera va a obrar con muchos. Cuán difícil es, en esta era corrompida, no caer en la mundanalidad creciente y en el egoísmo.

Cuán fácil es ser desagradecidos con el Dador de todas nuestras mercedes. Se necesita mucha vigilancia y mucha oración, con toda diligencia, para guardar el alma (Testimonios para la iglesia, {2TI}, t. 2, p. 180).

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Lección 01 | Martes 2 de enero_____________________________________________________

EL ENCANTO DEL MATERIALISMO

El mundo de la publicidad es poderoso. Las empresas gastan miles de millones poniendo imágenes de sus productos ante nosotros. Casi siempre usan gente hermosa y atractiva para promover lo que venden. Miramos ese anuncio y nos vemos a nosotros mismos, no solo con el producto, sino también como las personas del anuncio.

El materialismo no sería tan eficaz si no fuera por la sensualidad sutil (y a veces no tan sutil) entretejida en la publicidad. Es la técnica más poderosa de la publicidad, pero actúa como veneno para los cristianos que están luchando contra los peligros del materialismo, que somos la mayoría.

Lee Mateo 6:22 al 24. ¿Qué representa el ojo según la acción y el pensamiento cristianos? ¿De qué modo debemos reaccionar, como cristianos, ante las imágenes sutiles que nos tientan a consumir lo que realmente no necesitamos?

Mateo 6:22-24

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;  23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? 24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

La publicidad que otorga sensualidad a los productos de los comerciantes puede convertirse en una herramienta poderosa. Los comerciantes venden su mercadería al generar entusiasmo en la mente de los consumidores. La experiencia es pura fantasía, pero funciona. Puede ser casi místico llevar a la gente, aunque de manera fugaz, a lo que parece ser otra esfera de existencia. Se convierte en una religión falsa, que no ofrece ningún conocimiento y ninguna verdad espiritual aunque, en el momento, es tan atractiva y seductora que muchos no se resisten. Lo queremos, y creemos que lo merecemos, así que ¿por qué no tenerlo? Solo Dios sabe las enormes cifras que se han gastado, y se seguirán gastando, en cosas que los anunciantes nos han convencido de que necesitamos.

“Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa” (Gál. 5:16, NVI). Aunque tendemos a pensar en los “deseos de la naturaleza pecaminosa” solo en términos sexuales, ¿de qué otras maneras podemos estar en peligro de seguir estos deseos?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?  24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;  23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

La Biblia dice:  “El oído que oye, y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho Jehová.”  (Proverbios 20: 12) Dios es también el Dios de la naturaleza, todos los poderes y las facultades que tiene la naturaleza provienen y dependen de Dios.

Salmos 94: 9 dice: “El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?.” La estructura de estos dos órganos es completamente admirable; hay que recordar que tanto la vista como el oído, son los dos sentidos que usamos para nuestro aprendizaje; Dios, que formó estos dos sentidos, también los sustenta, y espera que tengamos mucho cuidado con lo que vemos y escuchamos. Nuestros oídos deberían de estar inclinados a escuchar la voz de Dios, y nuestros ojos deberían estar inclinados a contemplar las maravillas de Dios.

El ojo es una admirable combinación de capas, membranas y lentes colocados delicadamente en la retina del ojo, con un nervio en la parte de atrás, asegurada firmemente a la cavidad ósea. Con este pequeño órgano, de 24 milímetros de diámetro, más o menos, somos capaces de ver pequeños objetos, o la vastedad de la tierra a muchos kilómetros o millas de distancia.

Todos escuchamos y vemos el día entero; nadie ni siquiera se preocupa por tratar de ver o escuchar: lo hacemos automáticamente y naturalmente. Sólo nos preocupamos por ver y oír cuando nos damos cuenta de que estamos perdiendo la vista o el oído. Cómo logramos escuchar ó como logramos ver, no lo sabemos a ciencia cierta, y posiblemente nunca lo sabremos.

Fue a través del ojo que la primera pareja fue tentada, “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos,”  El diablo también hace una de las promesas más funestas que han podido haber en la historia del universo entero: “serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”

 

12 El hombre malo, el hombre depravado, es el que anda en perversidad de boca; 13 Que guiña los ojos, que habla con los pies, que hace señas con los dedos. (Proverbios 12)

“Que guiña los ojos” mucho del carácter se expresa a través de los ojos. A través de los ojos podemos contemplar la amplitud, la transparencia, la honestidad y la inteligencia de una persona; como también podemos contemplar la bajeza, la astucia, la sigilia, la vergüenza, y la culpabilidad de una persona; cosas que los expertos pueden detectar con facilidad.

Los ojos hablan de todas las emociones de la mente. A través de los ojos podemos interpretar las órdenes, las súplicas, el rechazo, la felicidad, el amor, el odio, la venganza y la maldad de una persona; “los ojos obedecen exactamente las acciones de la mente.” El hombre malo es un artista en su conducta, expresa sus deseos por medio de sus ojos de una manera clandestina, muy elaborada y astuta; el hombre malo nunca es recto, ni  transparente .

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; 23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

Una mentalidad mundanal es el síntoma más común de la hipocresía, es a través de este pecado que Satanás sujeta las almas bajo su dominio, estando éstas revestidas bajo el engañoso manto de la profesión de la religión.

El hombre mundanal siempre está equivocado en sus principios y, partiendo de allí, tanto sus razonamientos como sus actos también son equivocados.

El ojo del humano es singular, no solamente porque ve una cosa a la vez, sino que también sólo puede ver en una sola dirección.

Los equilibristas de la cuerda floja comentan que la única manera en que ellos pueden mantener el equilibrio en la cuerda y así evitar la caída, es fijando su mirada en cualquier objeto que esté a una larga distancia. Si ellos miran la cuerda, o el mar de ojos que se encuentran contemplando el espectáculo, entonces el vértigo se apodera de ellos y su caída es segura. Lo mismo sucede con aquellos que atraviesan un río sobre un tronco de madera: tienen que ver un objeto que esté al otro lado del río para no perder el equilibrio. Si ellos comienzan a ver las aguas y sus espumas, pronto pierden el equilibrio y caen en las aguas.

En el mundo espiritual sucede algo parecido: si fijamos nuestra vista en las tentaciones, en los lujos y los placeres que este mundo ofrece, nuestra caída será segura y estrepitosa. La única manera en que podemos evitar la caída espiritual, es fijando nuestros ojos al otro lado de lo temporal, donde se encuentra nuestro Salvador, esperándonos para darnos la bienvenida a las mansiones eternas.

“24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

No se pueden servir a dos señores dice la Biblia, la traducción literal diría “no se puede ser esclavo de dos señores”.

Hay algunas versiones de la Biblia que dicen: “No podéis servir a Dios y a mamón” La palabra Mamón viene del idioma Sirio y significa en inglés –money o dinero- en español.

Hay muchas personas que creen que Mamón es el nombre de uno de los ángeles caídos; muchos lo presentan como un demonio encorvado ya que siempre anda viendo el suelo, en busca de oro o dinero.

La palabra mamón  es usada para denotar toda idea que tenga que ver con riquezas, ya que su traducción literal es riquezas.

Moralmente es imposible servir a dos señores: todo el que ama a Cristo automáticamente odia el mundo, y todo aquel que ama el mundo, odia a Cristo.

Tanto Dios como el dinero, tienen leyes que son mutuamente contrarias e irreconciliables:

Dios nos pide que lo busquemos, las riquezas nos tientan con su esplendor.

Dios nos pide nuestro tiempo, mamón simplemente usurpa nuestro tiempo.

Sin duda alguna las riquezas afectan a nuestra iglesia en todos los niveles. Donde hay más abundancia de dinero, también hay más materialismo y como una consecuencia también hay un alejamiento de Dios.

Nuestra iglesia es una iglesia rica,  porque sus miembros son numerosos, más de veinte millones, y además sus miembros son muy fieles, posiblemente la iglesia adventista sea una de las iglesias que tenga los miembros más fieles del mundo, en lo que se refiere a dinero.

Que Dios nos ayude y ponga su mano enderezadora en cualquier departamento de nuestra iglesia que no esté empleando el dinero de la iglesia para el avance de la causa del evangelio.  Ya sea este departamento de una iglesia local, o sea de la organización  regional, o de la organización  mundial.

Que Dios intervenga y de alguna manera corrija  a aquellos que ven la iglesia como un centro comercial o como un centro financiero, y que tratan de conseguir ganancias mundanales, por medio de la iglesia, o por medio de las inmensas riquezas que Dios ha concedido que la iglesia maneja.

No hay duda de que el materialismo ha inundado al moderno pueblo de Dios, y sufrimos de un descalabro espiritual por no enfocar nuestras miradas en las cosas espirituales a las cuales hemos sido llamados, y por no usar los recursos financieros de la iglesia como Dios lo requiere, lo espera y lo ordena.

¡Que Dios tenga misericordia de nosotros!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Muchos que profesan creer en la Palabra de Dios parecen no comprender el engañoso trabajo del enemigo. No se dan cuenta que el fin del tiempo está cerca. Pero Satanás lo sabe y, mientras los hombres duermen, él trabaja. Los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida dominan a hombres y mujeres… Egoísmo, corrupción y maldad de toda clase han tomado firme arraigo sobre los corazones. Muchos desdeñan la preciosa Palabra de Dios. Una novela o un libro de cuentos ocupan la atención y fascinan la mente. Lo que estimula la imaginación es ansiosamente devorado, mientras la Palabra de Dios es rechazada.

El mundo es el principal enemigo de la religión. Fuerzas satánicas están continuamente trabajando de un extremo a otro del mundo, y es el objetivo de Satanás relacionar tan estrechamente a la iglesia y al mundo que sus blancos, sus espíritus, sus principios puedan armonizar, y que sea imposible distinguir entre los que profesan servir a Dios y los que no lo sirven. El enemigo trabaja continuamente para poner al mundo en la delantera (En los lugares celestiales, {ELC}, p. 311).

Las amonestaciones inspiradas del apóstol Pablo contra la complacencia propia continúan siendo válidas hasta nuestros tiempos… A los Gálatas los exhorta: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne” (Gálatas 5:16-17). Además indica algunas formas de pasiones carnales, tales como la idolatría y la borrachera…

Muchos profesos cristianos asegurarían hoy que Daniel fue demasiado exigente y lo tacharían de estrecho y fanático. Consideran de poca monta la cuestión de la comida y la bebida, como para requerir una actitud tan decidida y que pudiera involucrar el sacrificio de toda ventaja terrenal. Pero los que razonan de esta manera se darán cuenta en el día del juicio que se habían alejado de los expresos requerimientos divinos y habían establecido su propio juicio como norma de lo bueno y lo malo. Entonces comprenderán que lo que para ellos parecía sin importancia, era de suma importancia ante los ojos de Dios. Las demandas de Dios se deben obedecer religiosamente (Consejos sobre la salud, {CSI}, pp. 68, 69).

Dios pide separación del mundo. ¿Obedecerá usted? ¿Saldrá de entre ellos y se mantendrá separado y diferente de ellos? “Porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14). Usted no puede mezclarse con los mundanos, participar de su espíritu y seguir su ejemplo, y ser al mismo tiempo un hijo de Dios. El Creador del universo se dirije a usted como un Padre afectuoso. Si usted se separa del mundo y sus afectos, y se mantiene libre de su contaminación, al huir de la corrupción que existe en el mundo por causa de la concupiscencia, Dios será su Padre, lo adoptará en el seno de su familia, y usted será su heredero. En lugar del mundo le dará, a cambio de una vida de obediencia, el reino que se encuentra debajo de todos los cielos (Testimonios para la iglesia, {2TI}, t. 2, p. 41).

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Miércoles 3 de enero | Lección 01__________________________________________________

EL AMOR AL YO

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Rom. 12:3).

Dios dijo: “Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti” (Eze. 28:17). Lucifer se autoengañó al creer que era mayor de lo que realmente era. Cuando dijo en su corazón: “Seré semejante al Altísimo” (Isa. 14:14), reveló ambiciones egoístas al reclamar derechos que él no tenía. El autoengaño y las ambiciones egoístas eran dos rasgos del corazón caído de Lucifer.

Estos textos sobre la caída de Lucifer deben decirnos que, en muchos sentidos, el pecado original es el del narcisismo, que un diccionario define como “fascinación desmesurada con uno mismo; amor propio, vanidad”. ¿Qué rasgos, en todo ser humano caído, podrían ser mayores indicadores de autoengaño que estos?

Sin embargo, estos rasgos son más comunes de lo que creemos. Nabucodonosor pensó con arrogancia que era mayor de lo que realmente era (Dan. 4:30). Los fariseos también llegaron a creer en esta fantasía seductora (ver Luc. 18:11, 12). La riqueza también puede conducir a este mismo engaño si no somos cuidadosos.

Lee 1 Timoteo 6:10. ¿A qué peligro se refiere Pablo?

1 Timoteo 6:10

10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

Pablo aconseja a Timoteo que se guarde de muchos tipos de gente mala (2 Tim. 3:1-5), incluyendo a los “amadores de los deleites”, o del dinero. Este amor al dinero puede alentar el exceso de confianza y una actitud grandilocuente de ensimismamiento y presunción. Esto se debe a que el materialismo impone, a las personas que tienen grandes posesiones, un excesivo sentido de importancia. Cuando uno tiene mucho dinero, es fácil tener un concepto más elevado de uno mismo que el que debiera. Al fin y al cabo, todos quieren ser ricos, pero solo unos pocos lo logran. Por lo tanto, es fácil que los ricos se vuelvan orgullosos, jactanciosos y egoístas.

Lee Filipenses 2:3. ¿Dé qué modo este versículo nos ayuda a entender por qué el materialismo, y las actitudes que este puede fomentar, son tan incompatibles con el ideal cristiano?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Romanos 12:3

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

En el versículo 3 de Romanos 12 posiblemente encontramos unos de los más sublimes consejos que puedan existir en toda la Biblia; es un consejo que tiene que ser tomado muy en serio por todos aquellos que deseamos poseer la tierra nueva por heredad.

La presunción consiste en magnificar los logros que hemos conseguido; también consiste en creer y adornarnos con logros que nunca hemos conseguido. De allí que despierta la preferencia para nosotros mismos sobre otras personas, por esas cualidades que tenemos, ya sean éstas reales o imaginarias.

Casi toda persona presumida, también es ambiciosa.  La prima hermana de la presunción es la ambición, ya que el producto natural de la presunción es la ambición.

La ambición es el deseo de obtener una recompensa, porque creemos que esa recompensa, nos pertenece y se nos debe. Recordamos al presuntuoso Lucifer: 1Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.” (Isaías 14:13, 14). Él se creía merecedor de honores que el Padre no le concedía en el cielo, por lo cual decidió rebelarse, oponiéndose a Dios en todo. Fue tal su oposición, que la Junta Directiva del gobierno divino acordó expulsarlo de las mansiones celestiales. Presumía de mucho, y ambicionaba más… ¡Pero el resultado fue desastroso! Seis mil años de tragedia terráquea lo atestiguan. Hermanos, permitamos que Dios destierre de nuestras vidas esas terribles lacras en este momento.

Apreciarse correctamente es una de las tareas más difíciles que puede haber para cada ser humano. ¿Por qué? Porque el juez, el testigo y el enjuiciado, son todos la misma persona. En este tribunal encontramos dos peligros gigantescos: el primero es que la persona se aprecia más de lo debido, y el segundo problema gigantesco es que la persona se desprecie a sí misma.

Si la persona se aprecia más de la cuenta, el resultado es la vanidad y el orgullo.

Si la persona se deprecia, o si no se aprecia adecuadamente y en su medida correcta, entonces encontramos tres problemas destructivos para la vida de la persona:

1-La persona consigue depresión, estrés y muchas veces hasta la enfermedad

2-La persona se incapacita para llevar adelante la obra que Dios le ha encomendado desempeñar en su vida mientras viva en este mundo.

3-Obscurece la brillante gracia de Dios; de esa manera los propósitos de salvación divina, muchas veces se ven frustrados.

-No podemos tener un concepto más alto de nosotros por nuestro conocimiento de los asuntos naturales, y tampoco de los espirituales. Esto es imposible porque:

1-Sabemos demasiado poco de las cosas naturales: la mayor parte de ese conocimiento secular que tenemos es en realidad puras conjeturas.

2-Sabemos muy poco de las cosas espirituales: sabemos muy poco de Dios, muy poco de Cristo y sabemos mucho menos del Espíritu Santo; sabemos muy poco de nuestras almas, sabemos muy poco del mundo venidero y, al final, todo el conocimiento que tenemos se lo debemos a Dios.

-No podemos tener un concepto más alto de  nosotros por nuestros dones y talentos:

1-Por mucho que practiquemos, nunca lograremos desarrollar nuestros dones y talentos de una manera perfecta.

2-Todo don y talento también se lo debemos a Dios.

3- No podemos desempeñar nuestros dones y talentos sin la ayuda de Dios.

No podemos tener un concepto más alto de nosotros por nuestras virtudes, porque:

1-Son pocas y extremadamente limitadas

2-Son imperfectas; nuestro amor, nuestra fe, nuestro arrepentimiento, nuestra justicia y nuestra caridad son imperfectas.

No podemos tener un concepto más alto de nosotros por nuestras fuerzas:

1-Las bestias nos ganan

2-De un momento a otro podemos perderlas

-No podemos tener un concepto más alto de nosotros por las riquezas:

1-Las riquezas no nos hacen felices; al contrario, muchas veces nos quitan la felicidad

2-La verdadera felicidad está en conocer a Cristo. El Himnario Adventista (356) nos lo recuerda claramente: Gozo es conocer a Cristo…

-No podemos tener un concepto más alto de nosotros por los honores:

1-Nuestros honores dependen del pensamiento, del razonamiento y de la decisión de otros

2-Nuestros honores terrenales pueden privarnos de los verdaderos honores

La salvación no está limitada sólo a la humildad; el carácter del cristiano tampoco está limitado sólo a esta cualidad, pero la humildad tiene una fuente secreta y poderosa para el cristianismo: nos mantiene sumisos y “bajita la mano”, con un perfil modesto.

-La humildad no es una cualidad débil o tímida; tampoco la humildad es ser sirviente o esclavo de los demás. La humildad no es ser pisoteado por el resto; la verdadera humildad nos permite servir a todos sin esclavizarnos de nadie.

-La humildad no es someterse a la tiranía de nadie.

-La humildad no es degradarse, ni perder el valor o la estima propia.

-La genuina humildad reconoce que no hay ningún mérito, que nos permite alcanzar la salvación por nosotros mismos.

La humildad es la base de toda la grandeza de un hombre. Ante los ojos del Cielo, la humildad se asocia con la grandeza; la humildad es la fuente de toda grandeza intelectual y espiritual. El hombre que está convencido de que es perfecto, es el que está más lejos de la perfección. “Señor, ten piedad de mí” (Salmo 51:1) es la súplica del humilde.

La humildad del niño es inconsciente, pero la humildad del hombre es adquirida a través de la experiencia y la vivencia con personas humildes. No puede existir la humildad en una persona que carece de amor y de confianza.

Hay personas más humildes que otras, ya que existe la humildad natural; además encontramos la humildad en las palabras, en el amor, en los actos, como ornamentos en la vida del hombre.

¿Cómo podemos cultivar la humildad?

-Asegúrese de ser amado; siempre nos inclinamos a ser orgullosos frente a esas personas que creemos que no nos quieren

-Hagamos actos de misericordia y permitamos que la misericordia de otros toque nuestras vidas

-Seamos reverentes cuando adoramos a Dios: quien es humilde ante Dios, es humilde con sus semejantes

-Tratemos de revivir la vida de nuestra niñez, pensemos y sintamos esos actos hermosos de la niñez

-Nunca olvidemos los momentos humillantes de nuestras vidas

-Ejercitemos la disciplina ante el brote del orgullo

-Hagamos actos de humildad

-Es de mucha ayuda cuando nos relacionamos con niños

-Pidamos la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, a fin de

-Imitar a Cristo, quien declaró “soy humilde de corazón” (Mateo 11:28).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los seres humanos están constantemente tentados a considerar que cualquier influencia que hayan obtenido es el resultado de algo valioso que hay en ellos mismos. El Señor no obra con ellos, puesto que no dará a ningún ser humano la gloria que pertenece a su nombre. Dios pondrá a cada uno bajo su supervisión para que reconozca que al Señor pertenece toda la gloria de su éxito…

Concederá su sabiduría, su poder divino a cada uno que esté empeñado en su servicio. Hace de su siervo humilde y confiado su representante; el que no se ensalzará a sí mismo ni se tendrá en más elevado concepto del que deba. La vida del tal estará dedicada a Dios como un sacrificio vivo, y El aceptará esa vida, la usará y la sostendrá (Alza tus ojos, {ATO}, p. 241).

Poco a poco Lucifer llegó a albergar el deseo de ensalzarse. Las Escrituras dicen: “Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor.” Vers. 17. “Tú que decías en tu corazón: … Junto a las estrellas de Dios ensalzaré mi solio,… y seré semejante al Altísimo” (Isaías 14:13, 14). Aunque toda su gloria procedía de Dios, este poderoso ángel llegó a considerarla como perteneciente a sí mismo. Descontento con el puesto que ocupaba, a pesar de ser el ángel que recibía más honores entre las huestes celestiales, se aventuró a codiciar el homenaje que sólo debe darse al Creador. En vez de procurar el ensalzamiento de Dios como supremo en el afecto y la lealtad de todos los seres creados, trató de obtener para sí mismo el servicio y la lealtad de ellos. Y codiciando la gloria con que el Padre infinito había investido a su Hijo, este príncipe de los ángeles aspiraba al poder que sólo pertenecía a Cristo (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 13).

La Biblia no condena a nadie por rico, si adquirió honradamente su riqueza. La raíz de todo mal no es el dinero, sino el amor al dinero. Dios da a los hombres la facultad de enriquecerse; y en manos del que se porta como administrador de Dios, empleando generosamente sus recursos, la riqueza es una bendición, tanto para el que la posee como para el mundo. Pero muchos, absortos en su interés por los tesoros mundanos, se vuelven insensibles a las demandas de Dios y a las necesidades de sus semejantes. Consideran sus riquezas como medio de glorificarse. Añaden una casa a la otra, y una tierra a otra tierra; llenan sus mansiones de lujos, mientras que alrededor de ellos hay seres humanos sumidos en la miseria y el crimen, en enfermedades y muerte. Los que así dedican su vida al egoísmo no desarrollan los atributos de Dios, sino los del maligno (El ministerio de la curación, {MC}, p. 163).

Vi que muchos pedían a Dios en oración que los humillase; pero si Dios contestase sus oraciones, sería mediante cosas terribles en justicia. Era deber de ellos humillarse.

Vi que si se toleraba la penetración del ensalzamiento propio, extraviaría sin duda alguna a las almas, y las arruinaría si no se lo vencía. Cuando uno comienza a considerarse exaltado y piensa que puede hacer algo, el Espíritu de Dios se retira, y esa persona sigue avanzando en su propia fuerza hasta que es derribada (Primeros escritos, {PE}, p. 120).

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Lección 01 | Jueves 4 de enero_____________________________________________________

LA ABSOLUTA INUTILIDAD DEL MATERIALISMO

Hay muchos que aman a Dios. Su identidad se mezcla con la de él de una manera tal que las posesiones materiales no pueden destronarla.

Lee Deuteronomio 7:6, 1 Pedro 2:9, Juan 15:5, y Gálatas 2:20. ¿Qué significa ser la posesión de Dios, y dónde encontramos nuestra verdadera identidad?

Deuteronomio 7:6

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.

1 Pedro 2:9

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

Juan 15:5

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Gálatas 2:20

20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Dios dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos […] separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5). La conexión es directa y segura. “Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón. Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad que, cuando le obedezcamos, estaremos tan solo ejecutando nuestros propios impulsos” (DTG 621).

Por otra parte, el materialismo nos ofrece una identidad que es sinónimo de nuestras posesiones. En otras palabras, nos definimos sobre la base de lo que poseemos y de lo que podemos adquirir de los bienes de este mundo. Santiago nos advierte en contra de esto: “Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros” (Sant. 5:3). “Acumular” significa recolectar y almacenar muchos tesoros; más aún, es en esos tesoros, ya sean pocos o muchos, donde muchos hallan su identidad (Luc. 12:19-21).

El materialismo es una forma de confusión de identidad. Esto significa que, para muchos de nosotros, la identidad se fusiona con nuestras posesiones. Nuestras posesiones llegan a ser nuestro Dios (Mat. 6:19-21). Como alguien dijo: “No soy nada sin mis cosas”. Qué triste que nos podamos identificar solo son las posesiones terrenales que tenemos. Qué manera superficial, fugaz y, en última instancia, inútil de vivir la vida, especialmente para alguien que dice ser cristiano. ¿Nos identificamos con Dios o con nuestras posesiones? En última instancia, será uno de los dos.

¿Cuánto de tu identidad se relaciona con las cosas que posees?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El estudio del folleto de Escuela Sabática y el Espíritu de Profecía, se complementan muy bien haciéndonos comprender el mensaje de la lección muy fácilmente.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo comprendía que su suficiencia no estaba en él, sino en la presencia del Espíritu Santo, cuya misericordiosa influencia llenaba su corazón y ponía todo pensamiento en sujeción a Cristo… En las enseñanzas del apóstol, Cristo era la figura central. “Vivo—declaraba,—no ya yo, mas vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20). El yo estaba escondido; Cristo era revelado y ensalzado.

Pablo era un orador elocuente. Antes de su conversión, había tratado a menudo de impresionar a sus oyentes con los vuelos de la oratoria. Pero ahora puso todo eso a un lado. En lugar de entregarse a descripciones poéticas y cuadros fantásticos que pudieran complacer los sentidos y alimentar la imaginación, pero que no podrían alcanzar la experiencia diaria, Pablo trataba, mediante el uso de un lenguaje sencillo, de introducir en el corazón las verdades de vital importancia (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 204).

El que considera las cosas terrenales como el mayor bien, el que dedica su vida al esfuerzo de obtener riquezas mundanales, ciertamente está haciendo una pobre inversión. Cuando sea demasiado tarde verá que aquello en que confía se desmorona en el polvo. Sólo mediante la abnegación, mediante el sacrificio de las riquezas terrenales, se pueden obtener las riquezas eternas. El cristiano entra en el reino de los cielos por medio de mucha tribulación. Constantemente debe librar la buena batalla, y no deponer sus armas hasta que Cristo le dé reposo. Sólo al dar a Jesús todo lo que tiene puede asegurarse la herencia que durará por toda la eternidad (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 150).

Cristo habla: “¿Qué aprovechará al hombre, si granjeare todo el mundo y perdiere su alma?”

Dios desea que escojamos lo celestial en vez de lo terrenal. Nos presenta las posibilidades de una inversión celestial. Quisiera estimular nuestros más elevados blancos, asegurar nuestro más selecto tesoro. Declara: “Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que oro de Ofir al hombre”. Cuando hayan sido arrasadas las riquezas que la polilla devora y el orín corrompe, los seguidores de Cristo podrán regocijarse en su tesoro celestial, las riquezas imperecederas (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 307, 308).

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Viernes 5 de enero | Lección 01____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“El enemigo está comprando almas hoy por muy poco precio. ‘De balde fuisteis vendidos’ (Isa. 52:3), es el lenguaje de las Escrituras. El uno vende su alma por el aplauso del mundo; el otro por dinero. El uno para satisfacer las bajas pasiones; el otro por las diversiones mundanas. Se hacen tales transacciones diariamente. Satanás está tratando de recuperar a los que fueron comprados por la sangre de Cristo y los consigue muy baratos, a pesar del precio infinito que fue pagado para rescatarlos” (TI 5:125).

El objetivo de Satanás es comprar almas a través del materialismo, y los adornos superficiales atraen a cada corazón. El materialismo no puede hablar, pero conoce todos los idiomas. Sabe cómo brindar placer y gratificación tanto a los ricos como a los pobres y les hace decir: “Tengo todo lo que necesito aquí; ¿por qué preocuparme por otras cosas?” Así el materialismo corrompe la mente; hace que la gente confíe en sus posesiones en lugar de confiar en Dios. Sin embargo, el antídoto es: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac. 4:6). El materialismo no puede resistir el control del Espíritu Santo cuando nos entregamos a Dios y nos proponemos, por su gracia, no dejar que el materialismo gobierne nuestra vida.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cuáles son las maneras en que, aun siendo pobres o sin tener muchos bienes materiales, podemos ser arrastrados por algunos de los peligros que vimos esta semana?
  2. Algunas personas dicen: “No me importa el dinero. El dinero no significa nada para mí”. (Por cierto, a menudo, los que dicen esto tienen mucho dinero.) ¿Por qué, en la mayoría de los casos, eso simplemente no es así? Las finanzas son importantes; cumplen un papel en nuestra vida. La pregunta es: ¿de qué modo podemos mantener el dinero y nuestra necesidad de este en la perspectiva bíblica correcta?
  3. “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mat. 6:19-21). Lee atentamente lo que Jesús nos dice aquí. ¿En qué sentido esto es una forma poderosa de protegernos de los peligros del materialismo?

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2018

6 pensamientos en “LECCIÓN 1 – LA INFLUENCIA DEL MATERIALISMO – PARA EL 6 DE ENERO DE 2018

  1. Dios los bendiga en gran manera que este nuevo año sea de mucha sabiduría divina para seguir este bendecido ministerio que nos bendice y nos ayuda a bendecir. gracias a Dios porque les inspiró el deseo de enseñar y compartirlo a través de este medio. que la paz de Cristo abunde en sus corazones. feliz año nuevo un abrazo fraternal familia

  2. Gracias hermano Tony y familia. Dios les siga bendiciendo y y les de mucha salud para que sigamos disfrutando de estos comentarios. FELIZ AÑO 2018

  3. Gracias hermano por el esfuerzo q hace para ayudarnos a estudiar la palabra de Dios, si y a todos los que colaboran con used.
    En este Nuevo año que nuestro Dios le colme de bendiciones .

  4. Hermano Tony ha sido lindo año 2017 con el don que le ha dado a usted y su familia nuestro Dios, las enseñanzas de todas las Escuelas sabáticas han servido para el fortalecimiento de la iglesia que estaba de misionero, gracias por hacer participe de sus comentarios y los comentarios de su hija, que Dios le siga bendiciendo, este año seguiré manteniendo la misma linea de enseñanza en la iglesia que actualmente voy a estar, que Jesús conduzca su vida espiritual, estoy orando que Dios le dé sabiduría, inteligencia y conocimiento hasta siempre mi hermano, le saluda Raúl desde Ecuador.

  5. Tenga un bendecido año hermano y gracias por su trabajo, Dios lo siga bendiciendo.
    Quisiera ampliar el concepto de deseos de la carne, Generalmente lo reducimos a los deseos sexuales pero la glotonerìa està primera en cuanto a prevalencia de obesidad y adicciones puesto que es la màs frecuente. Los deseos constituyen todo lo que impresiona el sentido del tacto como bien dice, el gusto, el olfato y la audición, y hay adicciones que participan solo los ojos, eventualmente, pero el efecto es no solo individual sino social y grave como el juego la pornografìa, esta ultima alimenta actividades como la trata de personas, narcotràfico, pedofilia, proxenetismo, esclavitud sexual etc etc. La lista es infinita.
    Saludos
    Nuevamente gracias

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