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LECCIÓN 9 – LAS OFRENDAS DE GRATITUD – PARA EL 3 DE MARZO DE 2018

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Tenemos la lecciones disponibles para su estudio, desde el segundo trimestre del año 2014.


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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 09: Para el 3 de marzo de 2018

LAS OFRENDAS DE GRATITUD

Sábado 24 de febrero________________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 6:19-21; Efesios 2:8; 1 Pedro 4:10; Lucas 7:37-47; 2 Corintios 8:8-15; 2 Corintios 9:6, 7.

PARA MEMORIZAR:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Nuestro Dios es un Dios que da; esta gran verdad se ve intensamente en el sacrificio de Jesús. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). O en este versículo: “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Luc. 11:13).

Dios da más y más; es su carácter. Por lo tanto, los que procuramos reflejar ese carácter también necesitamos dar. Es difícil imaginarse una contradicción de términos más paradojal que la de “un cristiano egoísta”.

Una forma de devolver lo que hemos recibido es a través de las ofrendas. Nuestras ofrendas nos brindan la oportunidad de expresar gratitud y amor. El día en que Jesús les dé la bienvenida a los redimidos en el cielo, veremos a aquellos que aceptaron su gracia y reconoceremos que esas decisiones fueron posibles gracias a nuestras ofrendas de sacrificio.

Esta semana analizaremos aspectos importantes de las ofrendas. Dar generosamente, ya sea de nuestros recursos, tiempo o talentos, es un medio poderoso de vivir nuestra fe y de revelar el carácter del Dios a quien servimos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús llena las necesidades del pecador, pues ha tomado sobre sí los pecados del transgresor. “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Isaías 53:5. El Señor podría haber extirpado al pecador y haberlo destruido completamente, pero eligió el plan más costoso. En su gran amor, proporciona esperanza al desesperanzado, dando a su Hijo unigénito para llevar los pecados del mundo. Y puesto que ha prodigado a todo el cielo en aquella rica dádiva, no privará al hombre de ninguna ayuda necesaria para que pueda tomar la copa de la salvación y se convierta en heredero de Dios y coheredero con Cristo (Mensajes selectos, tomo 1, p. 379).

Si los hermanos y hermanas estuviesen en el lugar donde debieran estar, no les sería difícil encontrar algo que decir en honor de Jesús, quien pendió de la cruz del Calvario por los pecados de ellos. Si se esforzasen más por comprender la condescendencia manifestada por Dios al dar a su amado Hijo unigénito para que muriese en sacrificio por nuestros pecados y transgresiones, por comprender los sufrimientos y la angustia que soportó Jesús a fin de preparar una vía de escape para el hombre culpable y a fin de que pudiese recibir el perdón y vivir, estarían más dispuestos a ensalzar y magnificar a Jesús. No podrían callar, sino que con acción de gracias y gratitud hablarían de su gloria y de su poder. Y sobre ellos descansarían las bendiciones de Dios por haber hecho eso… Aun cuando repitamos vez tras vez la misma historia, honra a Dios y demuestra que no nos olvidamos de su bondad ni de sus misericordias hacia nosotros (Primeros escritos, p. 115).

Si vosotros, pues, siendo humanos y malos, “sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13). El Espíritu Santo, su representante, es la mayor de todas sus dádivas. Todas las “buenas dádivas” quedan abarcadas en ésta. El Creador mismo no puede darnos cosa alguna que sea mejor ni mayor. Cuando suplicamos al Señor que se compadezca de nosotros en nuestras aflicciones y que nos guíe mediante su Espíritu Santo, no desoirá nuestra petición. Es posible que aun un padre se aleje de su hijo hambriento, pero Dios no podrá nunca rechazar el clamor del corazón menesteroso y anhelante. ¡Con qué ternura maravillosa describió su amor! A los que en días de tinieblas sientan que Dios no cuida de ellos, éste es el mensaje del corazón del Padre: “Sion empero ha dicho: ¡Me ha abandonado Jehová, y el Señor se ha olvidado de mí! ¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante, de modo que no tenga compasión del hijo de sus entrañas? ¡Aun las tales le pueden olvidar; mas no me olvidaré yo de ti! He aquí que sobre las palmas de mis manos te traigo esculpida”. Isaías 19:14-16 (El discurso maestro de Jesucristo, p. 112).

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Lección 09 | Domingo 25 de febrero_________________________________________________

“DONDE ESTÉ VUESTRO TESORO”

Lee Mateo 6:19 al 21. Aunque estamos muy familiarizados con estos textos, ¿cómo podemos librarnos de la influencia poderosa que los tesoros terrenales puedan tener sobre nosotros? (Ver Col. 3:1, 2.)

Mateo 6:19-21

19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;  20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.  21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Colosenses 3:1-2

1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

“Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mat. 6:21) es un llamado de Jesús. La magnitud total de esta afirmación se puede ver en los dos versículos anteriores, que contraponen la acumulación de tesoros en la tierra con su acumulación en el cielo. Tres palabras describen la tierra: las polillas, el óxido y los ladrones (ver Mat. 6:19); todas sugieren cuán temporal y transitorio es nuestro tesoro terrenal. ¿Quién no ha descubierto con cuánta rapidez pueden desaparecer las cosas terrenales? “En la tierra todo es inestable, incierto e inseguro; está sujeta al deterioro, la destrucción, el robo y la pérdida. El cielo es lo contrario: todo es eterno, duradero, seguro e imperecedero. En el cielo no hay ninguna pérdida” (C. A. Alexe, “Where Your Heart Belongs” [Donde está tu corazón], p. 22).

Fíjate en tus posesiones. Incluso si tienes muy poco, tarde o temprano la mayor parte se perderá. La excepción podría ser una reliquia. Pero un mayordomo sabio debiera preocuparse de hacer tesoros en el cielo para salvaguardarlos. Allí, a diferencia de aquí, no tiene que preocuparse de la recesión, de los ladrones ni de los saqueadores.

Mateo 6:19 al 21 contiene uno de los conceptos más importantes sobre mayordomía. Tu tesoro jala, tironea, coacciona, atrae, exige, seduce y desea controlar tu corazón. En el mundo material tu corazón va detrás de tu tesoro, así que es de suma importancia el lugar donde está tu tesoro. Cuanto más nos enfocamos en las necesidades y las ganancias terrenales, más difícil se hace pensar en los asuntos celestiales.

Es hipócrita profesar que creemos en Dios y acumular tesoros aquí en la tierra. Nuestras acciones deben coincidir con lo que decimos. En otras palabras, con los ojos vemos nuestros tesoros en la tierra, pero por la fe debemos considerar que nuestras ofrendas son tesoros en el cielo (2 Cor. 5:7). Aunque, por supuesto, necesitamos ser prácticos y proveer para nuestras necesidades (incluso para la jubilación), es fundamental que siempre tengamos en mente la perspectiva general, la eternidad.

Lee Hebreos 10:34. ¿Qué destaca Pablo aquí sobre el contraste entre los tesoros en la tierra y los tesoros en el cielo?

Hebreos 10:34

34 Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La lección de esta semana, es una lección muy completa, en verdad nuestro aporte es muy mínimo, consideramos que con el estudio provisto por escuela sabática y la porción del espíritu de profecía, logramos tener un panorama completo del estudio de esta semana.

A partir de esta lección, el resto de las lecciones de este trimestre son lecciones doctrinales.

Cuando tenemos lecciones de escuela sabática que son en su esencia doctrinales, éstas nos dejan un margen muy estrecho para opinar, ya que están basadas en varios textos bíblicos, que se entrelazan entre ellos para formar una idea. Desde ya les informamos que para el resto de este trimestre, nuestro comentario será muy limitado, ya que con el estudio de escuela sabática y el comentario del espíritu de profecía, es suficiente para dejar muy claro el mensaje de la lección.

Este es el último párrafo del estudio de la lección para este día:

“Es hipócrita profesar que creemos en Dios y acumular tesoros aquí en la tierra. Nuestras acciones deben coincidir con lo que decimos. En otras palabras, con los ojos vemos nuestros tesoros en la tierra, pero por la fe debemos considerar que nuestras ofrendas son tesoros en el cielo (2 Cor. 5:7). Aunque, por supuesto, necesitamos ser prácticos y proveer para nuestras necesidades (incluso para la jubilación), es fundamental que siempre tengamos en mente la perspectiva general, la eternidad.”

Para evitar el pecado de la hipocresía acumulando tesoros aquí en la tierra, esta es mi propuesta para nuestra iglesia en general:

1-Que se vuelva al sistema del Antiguo Testamento, donde el 90% del diezmo es para el levita, (laico) y que se entregue el 10% de los diezmos y todas las ofrendas a los sacerdotes (pastores)

2-Que todo pastor que llegue a poseer un trabajo en la administración lo haga por un período de tiempo determinado, no sobrepasando los 5 años de servicio en la administración.

3-Que todo pastor que trabaja para la administración se pague el mismo sueldo que gana un pastor de campo

4-Que se elimines los bonos millonarios, regalías y aguinaldos que se dan así mismos los presidentes de las conferencias, y los altos dirigentes administrativos de nuestra iglesia, en agradecimiento por su gran labor, y por el número de bautismos alcanzados, que es trabajo del mundo laico.

5-Que la recolección sea eliminada, o que los fondos que ésta recibe sea empleada en verdad para lo que se solicita, que es estrictamente para beneficencia del mundo. Es triste saber que cada vez que hay una catástrofe en el mundo, se comienza a pedir dinero a las iglesias, porque ADRA no tiene los fondos necesarios para ayudar en las necesidades.

6-Que se deje de invertir en la bolsa de valores y se emplee ese dinero en la estricta predicación del evangelio al mundo.

7-Imponer un estricto y regulado presupuesto para el personal de la administración, en cuanto a viajes y viáticos en caso que estos necesiten viajar.

8-Que los gastos de la administración sean revisados minuciosamente por una comisión compuestas de laicos, del mundo entero.

9-Que se aparte un presupuesto para ayudar a las personas necesitadas de nuestra iglesia, tal como la Biblia lo estipula.

10-Que se aparte un presupuesto para ayudar en la construcción o reparaciones de templos.

11-Si se hace un préstamo a alguna determinada congregación para la construcción de un templo, que el préstamo se haga sin interés. Es absolutamente deshonesto, incoherente e irracional, que una conferencia haga un préstamo a una congregación, con los mismos diezmos de la congregación, y encima de todo que se le cobre interés sobre el préstamo, cuando al final la conferencia se queda con la escritura de propiedad del nuevo templo construido.

“Es hipócrita profesar que creemos en Dios y acumular tesoros aquí en la tierra. Nuestras acciones deben coincidir con lo que decimos.”

Son profundas y sabias palabras, que si las pusiéramos en practica, aliviarían tanta necesidad en el mundo, y aligeraría la venida de Jesús, poniendo fin a tanta miseria y dolor.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo invita a todos a reflexionar. Haced cálculos honrados. Poned en un platillo de la balanza a Jesús, que significa tesoro eterno, vida, verdad, cielo, y el gozo de Cristo en las almas redimidas; poned en el otro todas las atracciones que el mundo pueda ofrecer. En un platillo de la balanza poned la pérdida de vuestra propia alma y de las almas de aquellos para cuya salvación podríais haber sido un instrumento; en el otro, para vosotros y para ellos, una vida que se mide con la vida de Dios. Pesad para el tiempo y la eternidad…

Mejor que toda la amistad del mundo es la amistad de los redimidos de Cristo. Mejor que un título de propiedad para el palacio más noble de la tierra es un título a las mansiones que nuestro Señor ha ido a preparar. Y mejores que todas las palabras de alabanza terrenal, serán las palabras del Salvador a sus siervos fíeles: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Mateo 25:34…

Permitid, pues, que vuestra propiedad vaya antes que vosotros al cielo. Haceos tesoros junto al trono de Dios. Aseguraos vuestro título a las riquezas insondables de Cristo. “Haceos de amigos por medio del lucro de injusticia, para que cuando éste os falte os reciban en las moradas eternas” (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 307, 308).

Algunos creen que los talentos han sido dados tan solo a cierta clase favorecida, con exclusión de muchos, quienes por supuesto no son invitados a participar de los trabajos ni de las recompensas. Pero la parábola no enseña las cosas en esa forma. Cuando el Señor de la casa llamó a sus siervos, a cada uno diosuobra. Toda la familia de Dios está incluida en la responsabilidad de utilizar los bienes de su Señor…

En un grado mayor o menor, todos están encargados de los talentos de su Señor. Las aptitudes espirituales, mentales y físicas, la influencia, la posición social, las posesiones, los afectos, la simpatía, todos son talentos preciosos que deben emplearse en bien de la causa del Maestro para la salvación de las almas por quienes Cristo murió.

El pueblo de Dios debería comprender que Dios no les ha dado habilidades para que se enriquezcan con bienes terrenales, sino con el fin de que coloquen un buen fundamento para el tiempo que está por venir, a saber, la vida eterna (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 123).

No comprendemos cuántos de nosotros andamos por la vista, y no por la fe. Creemos en las cosas visibles, pero no apreciamos las preciosas promesas que se nos han dado en su Palabra. Y sin embargo, no podemos deshonrar a Dios más decididamente que demostrando que desconfiamos de lo que dice.

Confiemos plena, humilde y desinteresadamente en Dios. Somos sus hijitos, y él nos trata como a tales. Cuando nos acercamos a él, su misericordia nos preserva de los impactos del enemigo. El nunca traicionará a uno que confíe en él, como un niño confía en sus padres. Él ve un alma humilde y confiada que se acerca a él, y con piedad y amor él se acerca a ella, y levanta un pendón para ella contra el enemigo… Les enseña a ejercer una fe incuestionable en su poder para obrar en beneficio de ellos. Con seguridad les dice: “Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe”. 1 Juan 5:4 (Nuestra elevada vocación, p. 87).

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Lunes 26 de febrero | Lección 09____________________________________________________

MAYORDOMOS DE LA GRACIA DE DIOS

Según Efesios 2:8, ¿qué más nos ha dado Dios?

Efesios 2:8

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

La gracia es un “favor inmerecido”. Es un regalo que no merecemos. Dios ha derramado su gracia sobre este planeta y, si no la rechazamos, su gracia nos alcanzará y transformará nuestra vida, ahora y por la eternidad. Toda la riqueza y poder del cielo se encarna en el don de la gracia (2 Cor. 8:9). Incluso los ángeles se asombran de este don supremo (1 Ped. 1:12).

No caben dudas: de todo lo que Dios nos da, la gracia que nos es dada en Jesucristo es el don más precioso de todos. Sin gracia, estaríamos sin esperanza. El doloroso impacto del pecado sobre la humanidad es demasiado grande para que los seres humanos alguna vez puedan liberarse de él. Ni siquiera la obediencia a la ley de Dios podría traernos vida. “¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley” (Gál. 3:21). Al fin y al cabo, si hubiese alguna ley que pudiera salvarnos, esa sería la ley de Dios. Pero Pablo dice que ni siquiera eso puede hacer la ley. Si hemos de ser salvos, tendría que ser por gracia.

Lee 1 Pedro 4:10. ¿Cómo se relaciona la mayordomía con la gracia? Explica de qué manera el hecho de dar a Dios y a los demás demuestra su gracia.

1 Pedro 4:10

10 Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

Pedro dijo que, así como hemos recibido el don de la gracia de Dios, a cambio debemos ser “administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Ped. 4:10). Es decir, Dios nos ha dado dones. Por lo tanto, necesitamos devolver lo que se nos ha dado. Lo que hemos recibido, por gracia, no es solo para complacernos y beneficiarnos a nosotros mismos, sino para promover el evangelio. Recibimos gratuitamente (de eso se trata la gracia); entonces, gratuitamente debemos dar cuanto podamos.

Piensa en todo lo que has recibido de Dios. Entonces ¿de qué manera puedes ser un mayordomo de la gracia que has recibido tan libremente?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La explicación de este día es suficiente.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Esta fe sencilla, que acepta al pie de la letra lo que Dios dice, debe ser estimulada. El pueblo de Dios debe poseer la clase de fe que se ase del poder divino; “porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Efesios 2:8. Aquellos que creen que por amor de Cristo, Dios ha perdonado sus pecados, no deben, por causa de la tentación, dejar de seguir peleando la buena batalla de la fe. Su fe debe volverse cada vez más fuerte hasta que su vida cristiana, como sus palabras, declare: “La sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado”. 1 Juan 1:7 (Obreros evangélicos, p. 169).

La gracia es un atributo de Dios puesto al servicio de los seres humanos indignos. Nosotros no la buscamos, sino que fue enviada en busca nuestra. Dios se complace en concedemos su gracia, no porque seamos dignos de ella, sino porque somos rematadamente indignos. Lo único que nos da derecho a ella es nuestra gran necesidad…

El ejemplo del Salvador debe servimos de modelo para nuestro servicio en pro de los tentados y extraviados. Liemos de manifestar para con los demás el mismo interés, la misma ternura y longanimidad que él manifestó hacia nosotros. “Como os he amado —dice—, que también os améis los unos a los otros”. Juan 13:34. Si Cristo mora en nosotros, manifestaremos su abnegado amor para con todos aquellos con quienes tratemos. Cuando veamos a hombres y mujeres necesitados de simpatía y ayuda, no nos preguntaremos si son dignos, sino cómo podemos beneficiarles (El ministerio de curación, pp. 119, 120).

[Dios] desea que apreciemos el gran plan de la salvación, que lleguemos a comprender nuestro elevado privilegio como pueblo de Dios y que caminemos delante de él en obediencia, con agradecido reconocimiento. Desea que le sirvamos en novedad de vida, con alegría todos los días. Anhela que la gratitud surja de nuestros corazones porque tenemos acceso al propiciatorio, el trono de la gracia; porque nuestros nombres están escritos en el libro de la vida del Cordero; porque podemos echar toda nuestra solicitud sobre El, quien cuida de nosotros. Nos anima a regocijamos porque somos la herencia del Señor, porque la justicia de Cristo es el manto de sus santos y porque tenemos la bendita esperanza del pronto regreso de nuestro Salvador…

Y por el Espíritu Santo nos advierte mediante el apóstol Pedro: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. 1 Pedro 4:10.

Dios desea que se cumplan en nosotros los propósitos de su gracia. Por el poder de su amor y mediante la obediencia, el hombre caído, un gusano en el polvo, debe ser transformado y capacitado para ser miembro de la familia celestial, compañero de Dios, de Cristo y de los santos ángeles a través de las edades eternas. El Cielo triunfará, porque los lugares dejados vacantes por Satanás y su hueste serán ocupados por los redimidos del Señor (Alza tus ojos, p. 59).

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Lección 09 | Martes 27 de febrero___________________________________________________

NUESTRA MEJOR OFRENDA

Lee Lucas 7:37 al 47. ¿Qué nos enseña esta historia acerca de la motivación adecuada para ofrendarle a Dios?

Lucas 7:37-47

37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume;  38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.  39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.  40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro.  41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;  42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?  43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.  44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.  45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.  46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.  47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

María entró en la habitación y vio que Jesús estaba recostado a la mesa. Rompió el recipiente de alabastro de costoso nardo y lo derramó sobre él. Algunos pensaban que su acto era inadecuado, considerando que la vida que llevaba era ilícita.

Pero María había sido liberada de la posesión demoníaca (Luc. 8:2). Más adelante, después de presenciar la resurrección de Lázaro, rebosaba de gratitud. El perfume era la posesión más valiosa que poseía, y fue su manera de demostrarle gratitud a Jesús.

Esta historia capta cuál debiera ser nuestra verdadera motivación al dar nuestras ofrendas: la gratitud. A fin de cuentas, ¿qué otra respuesta debiéramos ofrecer por el inestimable don de la gracia de Dios? Su generosidad también nos impulsa a dar, y junto con nuestra gratitud, ambos constituyen los ingredientes de las ofrendas significativas, incluyendo el tiempo, los talentos, los tesoros y el cuerpo.

Lee Éxodo 34:26; Levítico 22:19 al 24; y Números 18:29. Si bien el contexto es completamente diferente al actual, ¿qué principio podemos sacar de estos versículos en relación con nuestras ofrendas?

Éxodo 34:26

26 Las primicias de los primeros frutos de tu tierra llevarás a la casa de Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Levítico 22:19-24

19 para que sea aceptado, ofreceréis macho sin defecto de entre el ganado vacuno, de entre los corderos, o de entre las cabras.  20 Ninguna cosa en que haya defecto ofreceréis, porque no será acepto por vosotros.  21 Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio en ofrenda de paz a Jehová para cumplir un voto, o como ofrenda voluntaria, sea de vacas o de ovejas, para que sea aceptado será sin defecto.  22 Ciego, perniquebrado, mutilado, verrugoso, sarnoso o roñoso, no ofreceréis éstos a Jehová, ni de ellos pondréis ofrenda encendida sobre el altar de Jehová.  23 Buey o carnero que tenga de más o de menos, podrás ofrecer por ofrenda voluntaria; pero en pago de voto no será acepto.  24 No ofreceréis a Jehová animal con testículos heridos o magullados, rasgados o cortados, ni en vuestra tierra lo ofreceréis.

Números 18:29

29 De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada.

Nuestras mejores ofrendas pueden parecer insuficientes a nuestra vista, pero son significativas a la vista de Dios. Darle a Dios lo mejor muestra que lo ponemos en primer lugar en nuestra vida. No damos ofrendas para recibir favores. Damos lo que tenemos en gratitud por lo que recibimos en Cristo Jesús.

“Una devoción y generosidad absolutas, impulsadas por un amor agradecido, impartirán a la más pequeña ofrenda, al sacrificio voluntario, una fragancia divina que hará inestimable el don. Pero después de haber entregado voluntariamente a nuestro Redentor todo lo que podemos darle, por valioso que sea para nosotros, si consideramos nuestra deuda de gratitud a Dios tal cual es en realidad, todo lo que podamos haber ofrecido nos parecerá muy insignificante y pobre. Pero los ángeles toman estas ofrendas que a nosotros nos parecen deficientes, y las presentan como una fragante oblación delante del trono, y son aceptadas” (TI 3:436).

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

37 Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. 39 Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 40 Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. 41 Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; 42 y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? 43 Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. 44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. 45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. 47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

La mayoría de veces nosotros buscamos un precedente, es decir un suceso que ocurrió en el pasado, para copiarlo. Podemos encontrar como Simón preparó una cena para Cristo, como también Marta le mostró el amor a Cristo, preparando sus alimentos, nosotros vamos y ortodoxa-mente copiamos y repetimos la misma acción.

María no pensó de esa manera, maría no se comenzó a preguntar si ya alguien había roto un alabastro con precioso perfume, para ungir a Cristo. María era genuina, ella tenía sus propias ideas y sus propios métodos para hacer las cosas, el corazón le ordenó a María hacerlo, y ella fue y lo hizo.

Simón el leproso condujo a María a la deshonra, y después que la deshonró, la empujo a la prostitución, de esa manera él se libró de ella, ésta acción le costó su salud e inmediatamente fue reprendido con lepra, de la misma manera que María fue castigada por hablar en contra de Moisés, de la misma manera que Giesi recibió la lepra de Naamán por su codicia:

“Como Natán con David, Cristo ocultó el objeto de su ataque bajo el velo de una parábola. Cargó a su huésped con la responsabilidad de pronunciar sentencia contra sí mismo. Simón había arrastrado al pecado a la mujer a quien ahora despreciaba. Ella había sido muy perjudicada por él… “ {DTG 519.5}

“Simón el leproso” ya no tenía lepra, solo le había quedado su nombre para diferenciarlo fácilmente de los demás Simones. Ya Simón había sido sanado por Cristo, y ese era el motivo de la cena; esa cena se había titulado “gratitud”:

“Simón había sido sanado de la lepra, y era esto lo que le había atraído a Jesús. Deseaba manifestar su gratitud, y en ocasión de la última visita de Cristo a Betania ofreció un festín al Salvador y a sus discípulos. Este festín reunió a muchos de los judíos. Había entonces mucha excitación en Jerusalén. Cristo y su misión llamaban la atención más que nunca antes. Aquellos que habían venido a la fiesta vigilaban estrechamente sus movimientos, y algunos, con ojos in-amistosos.” {DTG = Deseado de Todas las Gentes 511.2}

En esa cena habían personas muy importantes, del libro de Juan aprendemos que allí estaban, por supuesto Simón el leproso, estaba Jesús y los doce apóstoles, estaba Lázaro que Jesús ya  había resucitado, también estaba Marta la hermana de Lázaro como siempre sirviendo y trabajando afanadamente, ese era su verdadero carácter y también estaba María la hermana de Lázaro y Marta, a quien Jesús ya había sanado y la había liberado de 7 demonios.

“Mientras se tramaba esto en Jerusalén, Jesús y sus amigos estaban invitados al festín de Simón. A un lado del Salvador, estaba sentado a la mesa Simón a quien él había curado de una enfermedad repugnante, y al otro lado Lázaro a quien había resucitado. Marta servía, pero María escuchaba fervientemente cada palabra que salía de los labios de Jesús. En su misericordia, Jesús había perdonado sus pecados, había llamado de la tumba a su amado hermano, y el corazón de María estaba lleno de gratitud.” {DTG 512.3}

Todo ellos estaban presentes como deudores de Cristo y con gratitud en sus corazones, por el favor que Cristo había hecho en sus vidas: Simón había sido sanado físicamente, María había sido sanada espiritualmente, Lázaro había sido libertado de la muerte y Marta sentía gratitud por los favores que sus dos hermanos había recibido.

María resultó ungiendo a Jesús, con una libra de nardo puro de acuerdo al libro de Juan, esa libra es una libra romana que equivale a 12 onzas o 355 mililitros de nuestros tiempo actual. El nardo era y es cosechado de las raíces de la planta de nardo, que muy cuidadosamente son cultivadas en las altura del Himalaya, en la parte que le corresponde al país de la India.

Por el precio invertido de parte de María en el regalo de Jesús, se llega a la conclusión que María, Marta y Lázaro era personas muy ricas de la ciudad de Betania.

Mateo dice que María ungió a Jesús en su cabeza, Juan dice que fueron los pies de Jesús los que ungió María, se llega a la conclusión que María ungió tanto la cabeza de Jesús, como también sus pies. Ungir a una persona en la cabeza era común en esos tiempos. Ungir a una persona en la cabeza era señal de reconocer su grandeza, ungir a la persona en sus pies, era señal de gran humildad.

¿Era María de Betania la misma María Magdalena?

Esto es lo que sabemos de María de Betania:

María de Betania era hermana de Marta y de Lázaro y todos ellos por supuesto vivían en Betania, en la región de Judea . María de Betania solía sentarse a los pies de Jesús para aprender de él. Como esta era la postura tradicional de un discípulo, podemos concluir que era discípula de Jesús.

María de Betania ungió a Jesús poco antes de su crucifixión, revelando su devoción y amor por él de acuerdo a Juan 11:2; 12:1-8. Esta acción fue su expresión de gratitud por el amor perdonador del Salvador hacia ella de acuerdo a Lucas 7:47, 48. Lucas da a entender que se le había perdonado mucho. Esa es la última mención que se hace de ella.

Esto es lo que sabemos de María Magdalena: Debido a su nombre se ha concluido que provenía de la ciudad de Magdala, ubicada en la costa nor-occidental del Mar de Galilea. La primera vez que se la menciona en los evangelios es una de las mujeres que habían sido sanadas por Jesús de sus enfermedades o de la posesión demoníaca. Se dice específicamente que había sido liberada de siete demonios, de acuerdo a Lucas 8.

Estas mujeres eran discípulas del Maestro: lo acompañaron durante su segunda gira en Galilea, y apoyaron financieramente su ministerio. En otras palabras, María Magdalena era relativamente acaudalada.

El único problema que existe es el problema del origen. Betania se encuentra en Judea, mientras que Magdala está en Galilea. Uno podría especular que quizá al comienzo de su vida María dejó su hogar en Betania, fue a vivir a Magdala y, luego que conoció a Jesús, regresó a Betania. Esto no contradice ninguna de las evidencias bíblicas, pero va más allá de ellas.

En Lucas 7: leemos: 36Uno de los fariseos invitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. 37Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume.

Este pasaje nos da a entender que tanto María de Betania como María Magdalena es la misma persona, a María de Betania no se le conoce como pecadora, pero a María Magdalena si.

Además el espíritu de profecía reconoce que la que ungió a Jesús en casa de Simón el leproso, era María Magdalena; a quien Dios había perdonado mucho, y también de quien se habían sacado 7 demonios, por lo tanto María Magdalena es la misma María de Betania, hermana de Marta y Lázaro.

María Magdalena llegó a jugar un papel significativo en la historia del evangelio. Llegó a ser casi la discípula por excelencia:

-Presenció la muerte de Jesús en la cruz y acompañó su cuerpo a la tumba.

-El domingo por la mañana, fue la primera en llegar al sepulcro y al ver que estaba vacío, regresó e informó a los discípulos del desaparecimiento del cuerpo de Jesús.

-Los otros discípulos acudieron, vieron que era verdad y se fueron, pero María permaneció allí y fue la primera en ver al Señor resucitado.

-Jesús le pidió que le contara a los discípulos que había resucitado. Ella y otras mujeres obedecieron yendo hasta donde estaban reunidos y les anunciaron las buenas nuevas.

13De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

Esta es una de la profecías mas hermosas que hace Jesús con respecto a una mujer; y se ha cumplido hasta nuestros días. Constantemente en los sermones del mundo cristiano, se escucha el ungimiento de Jesús para muerte, por manos de una mujer. El acto de María Magdalena, le erigió a ella misma un monumento entre los grandes de la historia bíblica, y le inmortalizó su nombre. Los monumentos materiales son grandes, pero los monumentos espirituales son gloriosos y perduran por al eternidad; Jesús lo dijo cuando expresó: “también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En su misericordia, Jesús había perdonado sus pecados… y el corazón de María estaba lleno de gratitud. Ella había oído hablar a Jesús de su próxima muerte, y en su profundo amor y tristeza había anhelado honrarle. A costa de gran sacrificio personal, había adquirido un vaso de alabastro de “nardo liquido de mucho precio” para ungir su cuerpo. Pero muchos declaraban ahora que él estaba a punto de ser coronado rey. Su pena se convirtió en gozo y ansiaba ser la primera en honrar a su Señor. Quebrando el vaso de ungüento, derramó su contenido sobre la cabeza y los pies de Jesús, y llorando postrada le humedecía los pies con sus lágrimas y se los secaba con su larga y flotante cabellera…

María oyó las palabras de crítica. Su corazón temblaba en su interior. Temía que su hermana la reprendiera como derrochadora. El Maestro también podía considerarla impróvida. Estaba por ausentarse sin ser elogiada ni excusada, cuando oyó la voz de su Señor: “Dejadla; ¿por qué la fatigáis?” El vio que estaba turbada y apenada. Sabía que mediante este acto de servicio había expresado su gratitud por el perdón de sus pecados, e impartió alivio a su espíritu. Elevando su voz por encima del murmullo de censuras, dijo: “Buena obra me ha hecho… Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura” (El Deseado de todas las gentes, pp. 512, 514).

Cada uno dé como propuso en su corazón [guiado por la sincera consideración del plan prescrito por Dios]: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2 Corintios 9:7. Los donativos hay que darlos en consideración a la benevolencia de Dios manifestada hacia nosotros.

¿Y qué tiempo más apropiado podría elegirse para apartar el diezmo y presentar nuestras ofrendas a Dios? En el día de reposo pensamos en su bondad. Hemos contemplado su obra en la creación como una evidencia de su poder en la redención. Nuestros corazones están llenos de agradecimiento por su gran amor. Y ahora, antes de que vuelva a comenzar el tráfago de la semana, le devolvemos lo que es suyo, y con ello una ofrenda para manifestarle nuestra gratitud. En esta forma nuestra práctica constituirá un sermón semanal que declara que Dios es el dueño de todos nuestros bienes, y que él nos ha hecho mayordomos suyos para que los empleemos para su gloria. Cada acto de reconocimiento de nuestra obligación hacia Dios fortalecerá el sentido del deber. La gratitud se profundiza cuando la expresamos y el gozo que proporciona es vida para el alma y el cuerpo (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 85).

“El Señor es muy misericordioso y compasivo”. Santiago 5:11. Espera con amor infatigable para oír las confesiones de los desviados del buen camino y para aceptar su arrepentimiento. Busca en nosotros alguna expresión de gratitud, así como la madre busca una sonrisa de reconocimiento de su niño amado. Quiere que sepamos con cuánto fervor y ternura se conmueve su corazón por nosotros… Jamás dejó frustrado al que se allegó a él (El discurso maestro de Jesucristo, p. 73).

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Miércoles 28 de febrero | Lección 09________________________________________________

LAS MOTIVACIONES DEL CORAZÓN

En una lección anterior mencionamos la historia de la generosa ofrenda de la viuda. Aunque era minúscula en comparación con las demás ofrendas, era generosa porque mostraba la verdadera naturaleza del carácter y el corazón de la viuda, lo que llevó a Jesús a decir: “Esta viuda pobre echó más que todos” (Luc. 21:3).

Solo Dios (Sant. 4:12) conoce nuestros verdaderos motivos (Prov. 16:2; ver también 1 Cor. 4:5). Es posible realizar acciones correctas por motivos equivocados. Dar de la abundancia no requiere mucha fe, pero dar con sacrificio por el bien de los demás sin duda puede decir algo muy poderoso sobre nuestro corazón.

Lee 2 Corintios 8:8 al 15. ¿De qué está hablando Pablo aquí acerca de dar y los motivos para dar? ¿Qué principios podemos tomar de estos versículos en relación con la mayordomía?

2 Corintios 8:8-15

No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro.  Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.  10 Y en esto doy mi consejo; porque esto os conviene a vosotros, que comenzasteis antes, no sólo a hacerlo, sino también a quererlo, desde el año pasado.  11 Ahora, pues, llevad también a cabo el hacerlo, para que como estuvisteis prontos a querer, así también lo estéis en cumplir conforme a lo que tengáis.  12 Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.  13 Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez,  14 sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,  15 como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más, y el que poco, no tuvo menos.

Cualquiera sea el motivo que tengas para dar, este se encuentra en una línea continua que va del ego al altruismo. La lucha en esta línea continua entre el egoísmo y la dadivosidad se presenta con más frecuencia que cualquier otra lucha espiritual. El egoísmo enfriará un corazón que alguna vez ardía por Dios. El problema existe cuando permitimos que el egoísmo entre en nuestra experiencia cristiana. Es decir, encontramos formas de justificar nuestro egoísmo y hacerlo en el nombre de Cristo.

Lo esencial se reduce a una sola palabra: amor. Y el amor no puede manifestarse sin abnegación, la voluntad de dar de uno mismo, incluso con sacrificio, por el bien de los demás.

A menos que el amor de Dios se refleje en nuestra vida, nuestra dadivosidad no reflejará el amor de Dios. Un corazón egoísta tiende a amarse solo a sí mismo. Debemos pedirle al Señor que “circuncid[e]” “el prepucio de [n]uestro corazón” (Deut. 10:16) para que podamos aprender a amar como hemos sido amados.

El amor, la base de toda verdadera beneficencia, capta la suma de toda la benevolencia cristiana. El amor que Dios nos imparte, a su vez nos inspira a amar, y en verdad es el motivo supremo para dar.

¿Qué es lo malo de dar una ofrenda voluntaria más por un sentimiento de obligación que por un sentimiento de amor?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El amor es el primer gran fruto del Espíritu Santo y posiblemente la base para los demás frutos.

El amor lo encontramos en los demás frutos del Espíritu, por ejemplo encontramos que la paz es el amor en reposo, encontramos que la paciencia es el amor en prueba, encontramos que la fe es el amor creyendo, descubrimos que la gentileza es el amor trabajando en sociedad;

La temperancia es el amor practicando la disciplina, la mansedumbre o la humildad, es el amor en la escuela.

Por lo tanto el amor lo encontramos como la base y fundamento para los demás frutos del Espíritu.

Los primeros tres frutos del Espíritu nos ayudan especialmente en nuestra relación con Dios, y los últimos frutos nos ayudan especialmente en la relación con nuestro prójimo.

El amor nos une a Dios, el gozo nos ayuda a tener acción de gracias a Dios, la paz nos ayuda a descansar o a tener reposo en Dios y también la paz nos ayuda a tener reposo con nuestros hermanos. Por lo tanto el tercer fruto del Espíritu que es la paz, es un fruto intermedio, ya que es el último que nos ayuda en nuestra relación con Dios y es el primero que nos ayuda en la relación con nuestro prójimo.

La Gentileza, la Bondad, la Lealtad, la Humildad y el Dominio propio, tiene que ver con la relaciones entre humanos directamente.

Con el amor, el gozo, y la paz damos testimonio al cielo que somos hijos de Dios; con la paz, la gentileza, la bondad, la lealtad, la humildad y el dominio propio, damos testimonio al mundo que somos hijos de Dios.

Si contemplamos al mundo antes de la primera venida de Jesús a ésta tierra, no vamos a encontrar ni una institución de misericordia en la tierra. Busquemos un hospital, un asilo para ancianos, un orfanato, busquemos un refugio para aquellos que se quedaron sin hogar, busquemos una agencia de caridad para el enfermos y el necesitado de urgencia y no se va a encontrar.

La cultura de las clásicas naciones para los días de Jesús y los apóstoles, eran tan frías como el hielo, y tan duras como la piedra. Pero la venida de Jesús a éste mundo cambió esa forma de ser, el corazón lleno de Amor del Dios encarnado, prendió a éste mundo en un santo fuego de amor. La nueva iglesia naciente cristiana, se prendió en fuego e hizo erupción en diferentes obras de caridad.

Tanto Jesús como los apóstoles, trabajaron incesantemente en el don da la sanidad, miles y miles encontraron descanso a largas, penosas y terribles enfermedades. Por medio de las manos llenas de amor de Cristo y de sus discípulos; el ministerio de salud global se inició en éste mundo.

Al nomas aparecer las viudas y los huérfanos en la iglesia cristiana, los apóstoles hicieron una provisión económica para ellos y también eligieron un grupo especial para ellos. Ellos son “la sagrada orden del Diaconado” En verdad los diáconos, son los ministros de caridad para todos los pobres y necesitados que tiene Cristo en éste mundo.

Con la venida de Cristo a éste mundo y también con la venida del Espíritu Santo, comienza aquí en la tierra “la ley de las almas”, una ley basada en el amor, que no existía antes en el mundo pagano.

La iglesia cristiana que instituyo Cristo y que confirmó el Espíritu Santo, demuestra al mundo una nueva manera de vivir. Enseñó al mundo a vivir en comunidad, no en comunismo como lo hacen los que no creen en Dios, sino en comunidad.

Una comunidad que compartía la simpatía y el amor, el gozo como las aflicciones, y mas tarde compartieron el hambre, la sed, la pobreza, la desnudes y hasta la misma muerte.

La iglesia cristiana ha demostrado desde un principio una inventiva para realizar la caridad, siempre buscó la manera correcta para aplicar la ayuda de amor y de misericordia de Dios, para todas las formas del sufrimiento humano.

El amor a Dios hace que las obligaciones de la iglesia sean fáciles y placenteras. Si falta el amor a Dios, entonces nuestra religión se convierte en una pesada carga muy difícil de llevar. Si nuestro trabajo para la iglesia es aburrido, difícil de llevar y demasiado pesado, entonces nos está haciendo falta el mas importante de los frutos del Espíritu, nos hace falta el amor.

El amor lanza fuera el temor, al amor elimina todo aquello que es inconsistente con el mismo amor, el amor prende en el hombre la aspiración por ser santo, el amor hace fácil la obediencia, el amor empuja al hombre al sacrificio propio, el amor hace muy bella el alma.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Atañe al interés eterno de cada uno el escudriñamiento de su propio corazón… Recuerden todos que no hay un motivo en el corazón de hombre alguno que el Señor no vea claramente. Los motivos de cada uno se pesan tan cuidadosamente como si el destino del instrumento humano dependiera de ese resultado. Necesitamos relacionamos con el poder divino para que aumente nuestra clara comprensión y nuestro entendimiento de cómo razonar de causa a efecto. Es preciso que cultivemos las facultades de comprensión haciéndonos participantes de la naturaleza divina, por haber huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia. Considere cada uno cuidadosamente la solemne verdad: Dios en el cielo es verdadero, y no hay un solo designio, por intrincado que sea, ni un solo motivo, por más cuidadosamente que se haya ocultado, que él no comprenda claramente. Él lee las maquinaciones secretas de cada corazón (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1178).

“No juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones”. 1 Corintios 4:5. No podemos leer el corazón. Por ser imperfectos, no somos competentes para juzgar a otros. A causa de sus limitaciones, el hombre solo puede juzgar por las apariencias. Únicamente a Dios, quien conoce los motivos secretos de los actos y trata a cada uno con amor y compasión, le corresponde decidir el caso de cada alma. (El discurso maestro de Jesucristo, p. 106).

Si habéis fomentado un mal espíritu, desterrado del alma. Vuestro deber es desarraigar del corazón todo lo que contamine; debiera arrancarse cada raíz de amargura, para que otros no se contaminen con su perniciosa influencia. No permitáis que quede en el terreno del corazón ninguna planta venenosa. Arrancadla esta misma hora, y plantad en su lugar la planta del amor. Entronícese a Jesús en el alma.

Cristo es nuestro ejemplo. Él fue haciendo bienes. Vivió para bendecir a otros. El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones, y se nos ordena que sigamos sus pisadas (A fin de conocerle, p. 188).

Los que den deben considerar que es privilegio el poder hacerlo.

Algunos dan de su abundancia, pero no les falta nada. No se niegan especialmente de ninguna cosa por la causa de Cristo. Todavía tienen todo lo que el corazón puede desear. Dan liberalmente y de corazón. Dios los observa y conoce y percibe con exactitud sus acciones y motivos. Ellos no perderán su recompensa. Los que no pueden dar con tanta liberalidad, no deben excusarse porque no pueden hacer tanto como otros. Haced lo que podáis. Privaos de algunas cosas que no son indispensables y sacrificaos por la causa de Dios. Lo mismo que la viuda, dad vuestras dos moneditas. Y en realidad daréis más que todos los que dan de su abundancia; y sabréis cuán dulce es negarse a sí mismo para dar a los necesitados, sacrificarse por la verdad y hacerse tesoros en el cielo (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 164).

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Lección 09 | Jueves 1º de marzo_____________________________________________________

LA EXPERIENCIA DE DAR

Si Cristo vino a revelarnos el carácter de Dios, hay algo que debería ser evidente: que Dios nos ama, y que solo quiere lo mejor para nosotros. Él nos pide que hagamos solamente lo que es para nuestro beneficio, nunca para perjudicarnos. Esto también incluiría su llamado a ser dadores generosos y alegres de lo que hemos recibido. Las ofrendas voluntarias y generosas que damos son tanto para nuestro beneficio, como para quienes las reciben. Solo quienes dan de esta manera pueden saber por experiencia propia cuánto más dicha hay en dar que en recibir.

Lee 2 Corintios 9:6 y 7. ¿Cómo condensa este pasaje de qué se trata el dar?

2 Corintios 9:6-7

Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.  Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Dar una ofrenda generosa puede y debe ser un acto espiritual muy personal. Es una obra de fe, una expresión de gratitud por lo que recibimos en Cristo.

Y como con cualquier acto de fe, el dar solo aumenta la fe, porque “la fe sin obras es muerta” (Sant. 2:20). Y no hay mejor manera de aumentar la fe que vivir nuestra fe. Esto significa hacer las cosas que proceden de nuestra fe, que brotan de ella. A medida que damos, en forma voluntaria y generosa, a nuestro modo estamos reflejando el carácter de Cristo. Estamos aprendiendo más acerca de lo que es Dios al experimentarlo en nuestros propios actos. Por lo tanto, dar de este modo solo aumenta la confianza en Dios y la oportunidad de “gusta[r], y ve[r] que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él” (Sal. 34:8).

“Se verá que la gloria que resplandece en el rostro de Jesús es la gloria del amor abnegado. A la luz del Calvario se verá que la ley del amor autorrenunciante es la ley de vida para la tierra y el cielo; que el amor que ‘no busca lo suyo’ tiene su fuente en el corazón de Dios; y que en el Manso y Humilde se manifestó el carácter del que mora en la luz a la que ningún hombre puede acceder” (DTG 11).

¿De qué modo experimentaste la realidad de cómo crece la fe al dar en forma voluntaria y generosa de lo que recibiste?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La explicación de este día es suficiente.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La liberalidad abnegada provocaba en la iglesia primitiva arrebatos de gozo; porque los creyentes sabían que sus esfuerzos ayudaban a enviar el mensaje evangélico a los que estaban en tinieblas. Su benevolencia testificaba de que no habían recibido en vano la gracia de Dios. ¿Qué podía producir semejante liberalidad sino la santificación del Espíritu? En ojos de los creyentes y de los incrédulos, era un milagro de la gracia (Los hechos de los apóstoles, p. 277).

Debemos ser representantes de Cristo sobre la tierra: puros, amables, justos, misericordiosos, llenos de compasión, mostrando generosidad en palabras y obras. La avaricia y la codicia son vicios que Dios abomina. Son frutos del egoísmo y del pecado, y estropean toda labor en la cual se les da entrada. La rudeza y la tosquedad de carácter son imperfecciones que las Escrituras condenan categóricamente como deshonras a Dios.

“Sean vuestras costumbres [vuestra disposición y hábitos] sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré”. “Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia [la gracia de la liberalidad cristiana]”. “Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios” (El ministerio médico, p. 241).

Las tinieblas morales de un mundo arruinado suplican a cada cristiano que realice un esfuerzo, que dé de sus recursos y preste su influencia para asemejarse a Aquel que aunque poseía riquezas infinitas se hizo pobre por causa nuestra. El Espíritu de Dios no puede morar con aquellos a quienes mandó el mensaje de su verdad, pero que necesitan que se les ruegue antes de sentir su deber de colaborar con Cristo. El apóstol pone de relieve el deber de dar por motivos superiores a la mera compasión humana, porque los sentimientos son conmovidos. Da realce al principio de que debemos trabajar abnegadamente y con sinceridad para gloria de Dios.

Las Escrituras requieren de los cristianos, que participen en un plan de activa generosidad que los haga manifestar constantemente interés en la salvación de sus semejantes. La Ley moral ordenaba la observancia del sábado, que no era una carga, excepto cuando era transgredida y los hombres se veían sujetos a las penalidades que entrañaba su violación. Igualmente, el sistema del diezmo no era una carga para aquellos que no se apartaban del plan. El sistema ordenado a los hebreos no ha sido abrogado ni reducido su vigor por Aquel que lo ideó. En vez de carecer de fuerza ahora, tiene que practicarse más plena y extensamente, puesto que la salvación por Cristo debe ser proclamada con mayor plenitud en la era cristiana (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 430, 431).

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Viernes 2 de marzo | Lección 09_____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“El espíritu de liberalidad es el espíritu del cielo. El espíritu de egoísmo es el espíritu de Satanás. El amor abnegado de Cristo se revela en la cruz. Él dio todo lo que tenía, y luego se entregó a sí mismo, para que el hombre pudiera ser salvo. La cruz de Cristo apela a la benevolencia de cada seguidor del bendito Salvador. El principio ilustrado allí es dar, dar. Si esto se realiza con verdadera benevolencia y buenas obras es el verdadero fruto de la vida cristiana. El principio de los mundanos es conseguir, obtener, y así esperan lograr la felicidad; pero cuando este principio ha dado todos sus frutos, se ve que solo engendra miseria y muerte” (R&H, 17 de octubre de 1882).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué es lo que hace que el egoísmo sea tan contrario al espíritu de Cristo? ¿Qué cosas conscientes podemos hacer que nos ayuden a protegernos de lo que es una actitud tan natural para un ser humano caído?
  2. “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Cor. 9:7). La palabra griega traducida como “alegre” aparece solo una vez en el Nuevo Testamento y es de la que obtenemos la palabra “hilarante” en español. ¿Qué debiera decirnos esto sobre nuestra actitud al dar?
  3. Haz una lista de todo lo que has recibido en Cristo. Ora al respecto. ¿Qué debiera enseñarte esta lista acerca de por qué debemos dar en respuesta a lo que recibimos? Al mismo tiempo, ¿qué te enseña tu lista sobre cómo incluso nuestros mejores donativos, dados por los mejores motivos, pueden parecer tan insignificantes ante lo que hemos recibido?
  4. ¿Por qué el egoísmo nos garantiza que llegaremos a ser miserables?
  5. Piensa en alguien de la familia de tu iglesia que esté pasando por algún tipo de necesidad en este momento. ¿Qué podrías hacer, incluso ahora mismo, que pudiera llegar a satisfacer la necesidad de esta persona? ¿Qué puedes hacer, incluso si esto implica un penoso sacrificio de tu parte?

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
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www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2018

5 pensamientos en “LECCIÓN 9 – LAS OFRENDAS DE GRATITUD – PARA EL 3 DE MARZO DE 2018

  1. Que Dios te bendiga grandemente Mil gracias

    Enviado desde mi smartphone Samsung Galaxy.

  2. Muchísimas gracias
    Mi lección resibida

  3. Feliz noche hermano, me asuste porque pense que no iba a publicar la lección esta semana, gracias, el Señor le bendiga

  4. Saludos, estimado hermano.
    Primeramente deseo manifestar mi admiración por el ministerio que dirige mediante el cual nos proporciona gran información histórica y teológica. Bendiciones para Ud y su familia.
    Quisiera hacer una pregunta. En las lecciones de la Escuela Sabática del III trimestre del 2016, al comentar sobre el problema de los diezmos y ofrendas, se afirma que el pastor Donald Gilbert, tesorero de la Conferencia General y miembro del Instituto de Investigaciones Bíblicas de la Conferencia General. en el año 1987 publicó un reporte sobre las inversiones realizadas por la Conferencia General, con dinero recaudado por diezmos y ofrendas. He buscado esta información en el internet y no he podido conseguirla. Mi pregunta específica es la siguiente: Existe este informe en la web, o solamente se encuentra en forma escrita? POr favor, en cualquiera de los casos, le rogaría que pudiera compartirla.

  5. cual es el diezmo de los diezmos

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