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LECCIÓN 11 – LAS DEUDAS: UNA DECISIÓN DIARIA – PARA EL 17 DE MARZO DE 2018

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Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 11: Para el 17 de marzo de 2018

LAS DEUDAS: UNA DECISIÓN DIARIA

Sábado 10 de marzo__________________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Salmo 37:21; Mateo 4:3-10; Mateo 6:33; Deuteronomio 28:12; Proverbios 13:11; Proverbios 21:5; 2 Corintios 4:18.

PARA MEMORIZAR:

“Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor. No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley” (Rom. 13:7, 8, NVI).

A veces puedes encontrar a alguien que esté dispuesto a prestarte dinero. Tal vez esa persona realmente quiere ayudarte a salir de un atasco financiero. Pero en la mayoría de los casos, la gente no presta dinero de corazón. Presta dinero porque quiere ganar más dinero a cambio.

Por supuesto, en determinadas circunstancias, como la compra de una casa o un automóvil, la construcción de una iglesia, o por estudios, necesitamos pedir dinero prestado. Pero debe hacerse de la manera más sabia posible, con la determinación de cancelar la deuda cuanto antes.

Sin embargo, debemos ser cuidadosos. Gastar dinero que no tenemos es la puerta de entrada del pueblo de Dios para “hace[r] que la codicia y el amor de los tesoros terrenales sean los rasgos sobresalientes de su carácter. Cuando estos rasgos los dominan, la salvación y la gracia pierden importancia” (PE 267).

Debiéramos mejorar nuestras destrezas y habilidades para poder ser disciplinados y hacer todo lo posible para evitar endeudarnos. Esta semana veremos lo que dice la Biblia acerca de la deuda.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Proceded honrada y correctamente en este presente mundo malo. Algunos serán honrados cuando vean que la honradez no pone en peligro sus intereses mundanales, pero serán borrados del libro de la vida los nombres de todos los que procedan de acuerdo con este principio.

Debe cultivarse una estricta honradez. No podemos pasar por el mundo sino una vez; no podemos regresar para rectificar error alguno; por lo tanto, cada paso que andemos debiera darse con temor piadoso y cuidadosa consideración. La honradez y la costumbre no están en armonía. O la costumbre es subyugada para que la verdad y la honradez sostengan los principios de control, o la costumbre asumirá el control y la honradez cesará de dirigir. Ambas no pueden actuar al mismo tiempo; nunca pueden estar de acuerdo. Cuando Dios junte sus joyas —los veraces, los sinceros, los honrados—, serán sus escogidos, sus tesoros. Los ángeles están preparando coronas para los tales, y la luz procedente del trono de Dios se reflejará en su esplendor que fluye de esas diademas adornadas con estrellas semejantes a piedras preciosas (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 6, pp. 1080, 1081).

Algunos no se han adelantado para unirse en el plan de la liberalidad sistemática, y en cambio se han excusado porque estaban endeudados. Alegan que primero deben cumplir con este mandato: “No debáis a nadie nada”. Romanos 13:8. Pero el hecho de que estén endeudados no los excusa. Vi que debían dar a César las cosas que son de César, y a Dios las cosas que son de Dios. Algunos consideran con mucho escrúpulo la orden de “no debáis a nadie nada” y piensan que Dios no requerirá nada de ellos hasta que hayan pagado sus deudas. Pero con esto se engañan a sí mismos. Fallan en dar a Dios las cosas que son suyas. Cada uno debe llevar al Señor una ofrenda aceptable. Los que están endeudados deberían pagar sus deudas con lo que poseen, y dar una porción de lo que les quede (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 272).

Jehová, el eterno, el que posee existencia propia, el no creado, el que es la fuente de todo y el que lo sustenta todo, es el único que tiene derecho a la veneración y adoración supremas. Se prohíbe al hombre dar a cualquier otro objeto el primer lugar en sus afectos o en su servicio. Cualquier cosa que nos atraiga y que tienda a disminuir nuestro amor a Dios, o que impida que le rindamos el debido servicio es para nosotros un dios (Patriarcas y profetas, p. 313).

La intemperancia en el comer, en el beber y el deseo de riquezas han conducido hacia este trabajo intemperante. Si se controla el apetito y si se consume únicamente un alimento sano, habrá un ahorro tan grande de dinero que los hombres y las mujeres no se sentirán obligados a trabajar más allá de sus fuerzas, violando de este modo las leyes de la salud. El deseo de acumular riquezas no es pecaminoso si en el esfuerzo realizado por lograr ese objetivo, los hombres y mujeres no se olvidan de Dios… Si en su apresuramiento por enriquecerse sobrecargan sus energías y violan las leyes de su organismo, se colocan en una condición que les impide rendir a Dios un servicio perfecto, y siguen una conducta pecaminosa (Mensajes selectos, tomo 2, p. 493).

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Lección 11 | Domingo 11 de marzo__________________________________________________

PRÉSTAMOS Y GASTOS

Los profetas y Eliseo estaban obteniendo madera junto al río Jordán “y aconteció que mientras uno [de los profetas] derribaba un árbol, se le cayó el hacha en el agua; y gritó diciendo: ¡Ah, señor mío, era prestada!” (2 Rey. 6:5). El verbo “pedir prestado” significa usar con permiso algo que pertenece a otro. Este permiso conlleva un riesgo y una responsabilidad. El dinero prestado no es distinto del hacha prestada, excepto que puede haber consecuencias más graves si se lo utiliza mal.

La única razón por la que pedimos dinero prestado es para gastarlo. El riesgo financiero que asumimos es presumir que tenemos la capacidad de devolverlo y que no habrá sorpresas financieras en el futuro. Sin embargo, el futuro nos es desconocido (Ecl. 8:7); por ende, pedir dinero prestado siempre conlleva un riesgo.

¿Qué dicen los siguientes versículos sobre las deudas?

Salmos 37:21

21 El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.

Eclesiastés 5:5

Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.

Deuteronomio 28:44-45

44 El te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.  45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;

Podemos pedir dinero prestado con la idea de usarlo sabiamente, pero la tentación de gastar lo que tenemos, incluso si es dinero prestado, puede causar algunos problemas muy difíciles. Sin duda, el hecho de usar dinero prestado permite que muchos llevemos un estilo de vida que no podemos permitirnos. La tentación de pedir prestado y gastar es el latido de una cultura de consumo que afecta a ricos y pobres. Cuando nos vemos tentados, debemos buscar la provisión de Dios (1 Cor. 10:13), porque los préstamos pueden ser una maldición (Deut. 28:43-45).

No adquieras el mal hábito de pedir dinero prestado. Si ya lo tienes, devuélvelo lo antes posible. Debemos aprender a gastar sabiamente y a cuidar el dinero de Dios, y lograr que el dinero del mundo no nos domine.

Existen algunas situaciones en las que tenemos que pedir prestado. Pero debe hacerse con cautela y con la intención de devolver todo lo antes posible.

¿Qué peligros espirituales hay para una persona que se endeuda demasiado?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Mayordomía es vida. La mayordomía cristiana no se piensa, no se imagina, no se idealiza ni se discute; se vive. La mayordomía involucra un estilo de vida, es algo que se pone en práctica. El fiel mayordomo es el que vive dependiendo constantemente de su Señor.

Esta lección –sobre mayordomía cristiana– nos conduce a consideraciones pocas veces vistas como conectadas con la administración de los bienes de Dios: los préstamos, las deudas, la integridad minuciosa… Ello no obstante, ¡bien que lo están!

Desde este momento, podemos declarar mediante el canto: Los tesoros del mundo no deseo juntar (Himnario adventista, 288).

 

1- Los tesoros del mundo no deseo juntar.

Quiero entrar en tu aprisco, en tu célico hogar.

En el libro del reino que en los cielos está,

dime, Cristo benigno, ¿se halla mi nombre allá?

 

Coro: ¿Se halla mi nombre allá? ¿Se halla mi nombre allá?

En el libro del reino ¿se halla mi nombre allá?

 

2-Mis pecados son muchos, cual la arena del mar;

mas, Jesús, en tu sangre, me los puedes lavar.

He aquí tus promesas, las que escritas están:

“Aunque rojos cual grana, como nieve serán”.

 

3-En la bella ciudad con sus mansiones de luz,

do los santificados andarán con Jesús,

donde el mal no entra nunca, donde el bien reinará,

dime, Cristo benigno ¿se halla mi nombre allá?

 

Oremos: Padre glorioso, te alabamos por darnos tanta sabiduría en tu Palabra. Prepáranos para aprender cómo debemos vivir hoy, mientras aguardamos el encuentro con tu Hijo, nuestro Maestro y Redentor. A Él sea la gloria y la alabanza por siempre. ¡Amén!

 Una de las primeras cosas que deseamos compartir con usted, es el acto de tomar dinero prestado, cuando estamos conscientes de que no podemos pagarlo. Cuando hacemos esto, este pecado tiene nombre y se llama robo.

 Aquí le presentamos algunos de los curiosos disfraces que usa el enemigo para inducir el fatal pecado del robo en este mundo.

 -Roba el que adultera un producto volviéndolo de calidad inferior y manteniendo el mismo precio.

-Roba el que usa medidas y pesas falsas en sus transacciones.

-Roba el que oculta defectos.

-Roba el que presenta una calidad tramposa.

-Roba el que ha encontrado algo y, sabiendo quién es su dueño, lo mantiene para sí.

-Roban los que reciben comisión a espaldas de sus jefes.

-Roban aquellos que se posesionan de algo que no está detallado en un contrato.

-Roba todo trabajador que no hace el trabajo para el cual fue contratado.

-Roban aquellos que hacen trabajos descuidados, sin el esmero con que tendría que hacerse dicho trabajo.

-Roban aquellos que no cuidan los bienes del propietario, derrochando y menoscabando los bienes que no les pertenecen.

-Roban los empleadores cuando retienen los salarios.

-Roban los empleadores cuando no cumplen sus promesas con los beneficios prometidos.

-Roban los empleadores cuando hacen trabajar a los trabajadores horas extras sin el debido pago.

-Roban los empleadores cuando privan a sus trabajadores de algo que ellos merecen.

-Roban los viajeros que no declaran, desfiguran u ocultan sus propiedades al inspector de aduanas; ellos también son ladrones.

Roban quienes contraen deudas que saben que les será imposible pagar.

-Roban aquellos que antes de una bancarrota transfieren todos sus bienes a alguien con el convenio de serles devueltas más tarde.

-Roba el que acepta el reconocimiento de trabajo o la idea de otro.

-Roba aquel que usa lo ajeno sin permiso de su propietario.

-Es ladrón el que se aprovecha de su prójimo en cualquier forma.

-Roba aquel que no entrega a su dueño lo escrito en una herencia.

-Roba el que encuentra algo y no lo reporta al centro de objetos perdidos o al ente encargado.

-Roba quien utiliza escritos ajenos sin permiso del autor, o sin dar el crédito oportuno.

-Roba el que le compra a un ladrón.

-Se puede robar a otros quitándoles la FE mediante las dudas y las críticas.

-Se roba el buen nombre de una persona a través de chismes calumniosos y perniciosos.

-Se roba a Dios con los diezmos y las ofrendas no entregados en el tiempo y lugar correctos.

 Tenemos que ser cuidadosos cuando pedimos prestado; también cuando damos dinero en calidad de préstamo. La mayoría de veces que prestamos dinero es porque lo que ganamos no es suficiente para nuestros gastos; entonces la pregunta sería: Si lo que gano no me alcanza para pagar, ¿cómo podré pagar una nueva deuda que estoy adquiriendo? Si aun sabiendo que no podré pagar un préstamo, lo solicito, entonces estoy cometiendo el pecado del robo.

 Por supuesto, siempre existe la excepción en todos los casos: hay personas que, por cualquier motivo de la vida, se encuentran de un día para otro en una extrema emergencia y no les queda otra solución que pedir prestado. Como nos aconseja el estudio de este día, cuando incurramos en deudas, procuremos pagarlas lo antes posible.

 Los hijos de los profetas dijeron a Eliseo: —He aquí que el lugar en que habitamos contigo es demasiado estrecho para nosotros. Permite que vayamos al Jordán, que tomemos de allí cada uno un tronco y que nos hagamos allí un lugar donde podamos habitar.

Él dijo:

—Vayan.

Luego uno dijo:

—Por favor, dígnate venir con tus siervos.

Y él respondió:

—Yo iré.

Entonces fue con ellos; y cuando llegaron al Jordán, cortaron los árboles. Pero sucedió que cuando uno de ellos estaba derribando un tronco, se le cayó el hierro del hacha al agua, y dio voces diciendo:

—¡Ay, señor mío! ¡Era prestada!

El hombre de Dios preguntó:

—¿Dónde cayó?

Le mostró el lugar. Y él cortó un palo, lo echó allí e hizo flotar el hierro. Entonces dijo:

—Tómalo.

Y él extendió la mano y lo tomó.  (2 Reyes 6)

 No hay lugar a dudas para creer que este fue un verdadero milagro realizado por el poder divino a través del profeta Eliseo.  

Hay varios puntos que necesitamos tomar en consideración en la realización de este milagro. El primero de ellos es que el muchacho que perdió el hierro del hacha, recurrió únicamente al profeta en busca de ayuda, sabiendo que Eliseo poseía poderes sobrenaturales otorgados por Dios.  Lo segundo que necesitamos considerar es que el hacha flotó en el mismo lugar donde había caído. El río Jordán es un río bastante rápido, si el hacha hubiera flotado por causas naturales, (algo imposible de acontecer) entonces hubiera aparecido más abajo en el río, como resultado se haber sido arrastrada por la corriente del río.

El milagro de Eliseo al recuperar el hacha perdida, es una bofetada olímpica para los racionalistas. A pesar de que el milagro parece un milagro infantil, los racionalistas no lo pueden explicar y tristemente tampoco lo quieren aceptar. Nosotros los cristianos, aceptamos este milagro por fe, ya que nuestra mente es incapaz de comprender y explicar las leyes de física que usa nuestro Creador al realizar los milagros.

 No podemos explicar cómo puede flotar el hierro en el agua, ni podemos explicar cómo puede caer granizo del cielo prendido en fuego; tampoco podemos explicar cómo se puede abrir un camino en medio del mar o de un río, para que una caravana pase por él. No podemos explicar cómo puede caer comida del cielo, ni podemos explicar cómo se puede caminar sobre las aguas; no podemos explicar cómo unos cuantos peces y panecillos pueden alimentar a miles, no podemos explicar cómo un muerto puede volver a la vida, ni podemos explicar cómo un Dios que es vida en su esencia puede morir; y mucho menos podemos explicar cómo un empedernido pecador- que va en línea directa al infierno- es interceptado por el amor de Cristo y se convierte en un santo con destino al cielo.

¡Búsquele una explicación intelectual y no la encontrará, búsquele una explicación científica, y no la hallará; búsquele una explicación de la razón, y tampoco la encontrará; la única razón que puede apaciguar la afiebrada mente humana, es aceptar el poder infinito de un Dios que es Supremo, Omnisciente  y Sempiterno!

 El muchacho perdió el hacha. La desgracia se encargó de que el hacha no cayera en la tierra, sino que, precisamente, cayera en el agua. Así es la vida: siempre nos trae las cosas más inesperadas y siempre nos acontecen cosas para las cuales muchas veces no encontramos  explicación alguna.

En la historia de este día encontramos lo que nos acontece a muchos en esta vida: necesitamos conseguir un tronco de madera para construir nuestra casa, pero no tenemos el hacha. Entonces nos preguntamos: ¿nos quedamos sin construir nuestra casa, o le decimos a otra persona que nos preste el hacha?

¡Hacha al agua! Es un gran privilegio el que se no da cuando se pide a Dios y la divinidad interviene para ayudar a una persona que ha caído en problemas, en tribulaciones, en el infortunio o en las desgracias legítimas de la vida. El Dios a quien seguimos y servimos es experto en ese tipo de acciones, para favorecer a sus hijos amados.

Todo hombre honesto tendría que sentirse preocupado cuando ha prestado algo y se da cuenta de que no lo puede regresar a su dueño de acuerdo con su promesa.

Nosotros los adventistas del séptimo día, especialmente, deberíamos ser extremadamente sensitivos con las cosas que pedimos prestadas, ya sea a nuestros hermanos, vecinos, amigos, familiares o prestamistas.

Una religión que no hace a sus feligreses honestos, responsables y confiables, es una religión que es criticada y ridiculizada por el mundo; las personas religiosas y deshonestas son mucho peor que aquellas personas deshonestas que no tienen ninguna religión.

Nuestro honorable colegial de la aclamada y honorífica escuela de ciencias proféticas de Israel, era un muchacho honesto; ante la pérdida del hacha, con angustias dio voces diciendo: —¡Ay, señor mío! ¡Era prestada!

Para muchos de nosotros perder 20 dólares no es cosa de gran preocupación, y posiblemente es algo que ni siquiera necesitamos contar. Pero para otros millones de personas, perder 20 dólares es perder la capacidad de alimentar a su familia, o perder la habilidad de proveer para ellos las necesidades básicas por varios días o quizás hasta semanas. Así pudo haber pasado en el antiguo Israel. Perder un hacha para algunos, posiblemente no era una gran pérdida, pero para un leñador, perder el hacha era perder la herramienta que le mantenía alimentando y proveyendo para su familia.

De la experiencia de nuestro estudiante profético aprendemos lo siguiente:

1-Asegurémonos de que los problemas, las vicisitudes que se crean por nuestras contrataciones, sean problemas legítimos y propios de la vida de negocios.

2-Que todo lo que hagamos lo hagamos con un buen espíritu y con un manso corazón; que en todos los contratos que tengamos con nuestros semejantes los comencemos y los terminemos contemplando una sonrisa de aprobación en el hermoso rostro de Dios.

3-Que nuestros problemas no sean el resultado de nuestros pecados, ignorancia, o haraganería, sino que sean causadas por circunstancias inesperadas, o cosas sobre las cuales no tenemos ningún control.

Otra lección importante que obtenemos de la narrativa bíblica de este día, es que Dios usa muy frecuentemente instrumentos humanos para socorrer a sus hijos, cuando éstos caen en problemas o desgracias legítimas en esta vida.

 Eliseo fue el instrumento humano usado por el poder divino para socorrer a nuestro colegial en problemas. De esa misma manera Dios nos ayuda y aún contesta nuestras oraciones, usando a personas a quienes él les ha dado el poder para hacerlo. Este es uno de los misterios y maravillas del poder divino: Dios a menudo involucra al humano para solventar los problemas de los mismos humanos.

 Hubiera sido espectacular y completo que Jesucristo hubiera movido la piedra de la tumba de Lázaro. Pero él dio la orden “moved la piedra” Jesús lo ordenó así porque él sabía que los hombres podían mover la piedra, pero también Jesús sabía que ellos no podían  resucitar a un muerto,  ese milagro solo lo puede hacer Dios.

 Dios no hará lo que nosotros podemos hacer. Pedirle aumento de salario a su jefe, no lo va a hacer Dios, porque eso usted puede hacerlo. Ablandarle y cambiarle el corazón al jefe, eso no lo podemos hacer nosotros, eso lo va a hacer Dios para nosotros.

 Muchas veces Dios no hace el milagro de la resurrección, porque nosotros no queremos mover la piedra; muchas veces Dios no hace el milagro de bendecirnos, porque nosotros no damos los pasos de buscar, llamar o pedir (Mateo 7:7).

 También podemos aprender que en medio de las pobrezas, calamidades o desgracias, que nos presenta la vida, tenemos que mantener la calma, la prudencia, la quietud, y el buen comportamiento.  

 Muchas veces empeoramos las cosas por nuestras malas decisiones o nuestros incontrolados impulsos. Cierto hombre se golpeó la mano gravemente cuando trataba de instalar la faja (correa, cincho) de una máquina. Enfurecido por el golpe que recibió en su mano, cortó la faja en pedazos. Más tarde tuvo que reemplazar la faja dañada con una faja nueva, que costaba casi una semana de salario.

Al final, nuestro ilustre jornalero se quedó con el dolor en la mano y también  se quedó con el dolor en el bolsillo, gracias a un carácter salvaje e indomable.

 A muchos de nosotros nos sucede lo mismo: cuando el infortunio toca a nuestras puertas, siempre salimos aplazados en la materia divina de la paciencia. Terminamos guerreando en contra de nosotros mismos, en contra de la vida, en contra del trabajo, en contra de los jefes, en contra de los compañeros de trabajo, en contra de nuestra esposa o esposo, en contra de nuestros hijos, y hay muchos que terminan guerreando y enfadados en contra nuestro mismo Dios. ¡Qué triste fracaso!

 La lección del estudio de este día, nos enseña a no incurrir en deudas por nuestra ignorancia, o por nuestro descuido o haraganería, ni por tener una vida pecaminosa. Si el infortunio toca nuestra vida y nos vemos forzados a incurrir en deudas, mantengamos la calma, mantengamos un corazón feliz, una fe fuerte, una sabiduría clara, un comportamiento digno, y busquemos a Dios para que nos socorra en medio de nuestras desdichas y pobrezas que tenemos que cruzar en esta vida.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No hay en la vida situación alguna, no hay fase de la experiencia humana, para la cual no contenga la Biblia valiosa instrucción. Gobernante y gobernado, amo y criado, comprador y vendedor, prestador y prestatario, padre e hijo, maestro y discípulo: todos pueden encontrar en ella lecciones de incalculable valor (La educación cristiana, p. 82).

Es correcto que uno desee andar por su propia fuerza y no depender de otros por el pan que come. Es noble y generosa la ambición que dicta el deseo de sostenerse a sí mismo. Son necesarios los hábitos de laboriosidad y frugalidad.

Son muchísimos los que no se han educado de modo que puedan mantener sus gastos dentro de los límites de sus entradas. No aprenden a adaptarse a las circunstancias, y vez tras vez piden dinero prestado y se abruman de deudas, por lo que se desaniman y descorazonan…

Todos deben aprender a llevar cuentas. Algunos descuidan este trabajo, como si no fuese esencial; pero esto es erróneo. Todos los gastos deben anotarse con exactitud.

Agradó al Señor mostrarme los males que resultan de los hábitos de derroche, para que pueda amonestar a los padres a que enseñen estricta economía a sus hijos. Enséñenles que el dinero que gasten en lo que no necesitan ha recibido un uso pervertido en vez del correcto.

Si tenéis hábitos de prodigalidad, eliminadlos de vuestra vida en seguida. A menos que lo hagáis, estaréis en bancarrota para la eternidad. Los hábitos de economía, laboriosidad y sobriedad son para vuestros hijos una porción mejor que una rica dote.

Somos peregrinos y advenedizos en la tierra. No gastemos nuestros recursos en la satisfacción de deseos que Dios quiere vemos reprimir. Representemos adecuadamente nuestra fe restringiendo nuestros deseos (El hogar cristiano, pp. 339, 340).

El Señor ha confiado a los hombres la vida, la salud y las facultades del raciocinio; les ha dado fuerza física y mental para que la ejerciten; y estos dones, ¿no deben ser empleados fiel y diligentemente para gloria de su nombre?…

Todos deben practicar la economía. Ningún obrero debe manejar sus asuntos de manera tal que incurra en deudas. La práctica de sacar dinero de la tesorería antes que haya sido ganado, es una trampa. De esta forma los recursos escasean, y como resultado los obreros no pueden ser sostenidos en la obra misionera. Cuando uno cae voluntariamente en deudas, está deslizándose dentro de una de las redes que Satanás coloca para los hombres…

La práctica de pedir prestado dinero para aliviar alguna necesidad apremiante, sin hacer cálculos para cancelar la deuda, por común que sea, es desmoralizadora. El Señor quiere que quienes creen en la verdad se conviertan de estas prácticas engañosas. Deberían preferir sufrir necesidad antes que cometer actos deshonestos… Si los que ven la verdad no cambian el carácter en consonancia con la influencia santificadora de ésta, serán un sabor de muerte para muerte. Representarán mal la verdad, traerán reproche sobre ella y deshonrarán a Cristo, quien es la verdad (El colportor evangélico, pp. 96-99).

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Lunes 12 de marzo | Lección 11_____________________________________________________

LA MAYORDOMÍA Y LA GRATIFICACIÓN INSTANTÁNEA

“Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura” (Gén. 25:34). Esaú era un hombre robusto, amante de la naturaleza, que seguía sus pasiones. Cuando olió el guiso de su hermano, deseó las lentejas de inmediato, aunque es poco probable que se estuviese muriendo de hambre. Al dejarse llevar por sus emociones y sentimientos, permitió que la presión del momento dominara su razonamiento, y cambió su primogenitura por una gratificación instantánea. Cuando quiso recuperar su derecho a la primogenitura, y “aunque l[o] procuró con lágrimas” (Heb. 12:17), no lo recibió.

En contraste, tenemos el ejemplo de Jesús. Después de un ayuno de cuarenta días y al borde de la inanición, Jesús fue tentado tres veces por Satanás (Mat. 4:3-10). Pero Jesús vio que eran tentaciones, e incluso en su condición debilitada no cedió a la gratificación. Al contrario, se negó a los placeres del pecado y la gratificación durante toda su vida y, al hacerlo, mostró que también podríamos tener poder sobre el pecado. No intercambió ni perdió su derecho a la primogenitura y nos invita a todos a ser coherederos con él (Rom. 8:17; Tito 3:7). Nosotros conservamos nuestro derecho a la primogenitura al seguir el ejemplo que Jesús nos dio al ser tentado (1 Cor. 10:13).

Lo mejor que este mundo puede ofrecernos es experimentar el aquí y el ahora, porque no puede ofrecernos una experiencia en el más allá. Vivir para nosotros mismos es lo opuesto a vivir para Dios.

¿Qué enseñan los siguientes versículos sobre los peligros potenciales de la gratificación instantánea, incluso para las personas fieles? 2 Sam. 11:2-4; Gén. 3:6; Fil. 3:19; 1 Juan 2:16; Rom. 8:8.

2 Samuel 11:2-4

Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se estaba bañando, la cual era muy hermosa.  Envió David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo.  Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa.

Génesis 3:6

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Filipenses 3:19

19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

1 Juan 2:16

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Romanos 8:8

y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.

El deseo de gratificación instantánea es sintomático de una mente descontrolada; es un enemigo de la paciencia que socava los objetivos a largo plazo, se burla de la responsabilidad y atenta contra ella. Demorar la gratificación es un principio que se aprende; es una habilidad de la vida que nos ayuda a manejar las situaciones y las presiones, especialmente las tentaciones que el mundo nos ofrece, como pedir préstamos en forma imprudente. No obstante, esta idea no es popular en un mundo construido sobre la indulgencia de la recompensa instantánea, las soluciones rápidas y las artimañas para volverse ricos rápidamente. Una vez que hemos experimentado la gratificación instantánea, es más probable que volvamos a elegir la recompensa a corto plazo y, luego una y otra vez. Como mayordomos de los dones que Dios nos ha dado no debemos caer en esa trampa.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Estas son las cuatro ventas más funestas que encontramos en la Biblia:

 -Esaú vende su primogenitura, por un plato de lentejas

-Once medio hermanos venden al penúltimo medio hermano llamado José, por veinte piezas de plata

-Judas vendió a Jesucristo, por treinta piezas de plata

-Y en nuestro tiempo estamos todos aquellos que vendemos nuestra alma para ganar este mundo.

 La inflación espiritual es una de las más baratas que puede haber en este mundo. Además de ser barata, es una de las más irracionales: siempre se venden grandes privilegios y bendiciones por unos cuantos miserables centavos.

 -La más barata que encontramos en la Biblia es la venta de la primogenitura por un plato de lentejas. Esta venta fue hecha por un jovencito a su hermano.  

 -La más ridícula e inhumana de las ventas fue la que se ejecutó con el que llegaría a ser el vice-gobernador y salvador de la raza humana de esos días, por veinte piezas de plata. Esta venta fue hecha por 11 hermanos; el botín no les alcanzó ni para adquirir dos piezas de plata para cada uno de ellos,

 -La venta más miserable, incomprensible, degradante, y humillante  en toda la historia del universo fue vender al Hijo de Dios, Creador y Redentor del mundo por 30 piezas de plata. Esta venta fue hecha por un “amigo” y discípulo… ¿de veras…?

 -La venta más irracional ocurre cuando vendemos nuestra alma por ganar los tesoros del mundo. Esta venta la hacemos nosotros mismos, día a día, cuando pesan más los tesoros, apetitos y placeres pasajeros de este mundo, que los tesoros que el Cielo nos ofrece.  

 

Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió,  y se levantó  y se fue.  Así menospreció Esaú la primogenitura” (Gén.  25:34).

 La primogenitura era una herencia espiritual; a quien la poseía le daba derecho a:

-Poseer una doble porción de todos los bienes de la familia

-Ser el sacerdote de la familia

-Ser el depositario de los secretos divinos y comunicador de ellos

-Formar parte de la familia donde nacería el Mesías prometido

 En verdad es difícil decidir cuál de los dos hermanos es el más repulsivo en este sucio negocio que alcanzó cientos de años de consecuencias en dos hombres y sus descendientes.

 Los dos hermanos eran diferentes en apariencias, eran diferentes en los propósitos que tenían para sus vidas y eran diferentes en carácter.

 Por un lado encontramos a un fuerte hombre, un gran cazador valiente, que irónicamente en un momento dado de la vida declara que se va a morir de hambre, si no come en los siguientes minutos de su existencia.

 Por el otro lado encontramos a uno que es lo opuesto de Esaú: éste lograba mantener sus apetitos en perfecto orden,  era un calculador de primera categoría, era un ladrón a sangre fría, y que sin ningún escrúpulo no vaciló ni por un segundo en  aprovecharse de la debilidad de su hermano para tomar posesión de la primogenitura, que era algo tan sagrado tanto a los ojos de Dios, como a los ojos de los hombres.

 Sin importarle el vínculo sanguíneo y conociendo perfectamente a su hermano, y sabiendo que éste no iba a tomar mucho tiempo en arrepentirse de su arrebato, hace jurar a su hermano de su contrato, sellando de esa manera una de las ventas más funestas de la historia bíblica. Jacob es superior a su hermano en dos aspectos: primero tenía un verdadero aprecio por la primogenitura y, segundo, era un hombre con mucha consistencia. A pesar de eso, aprendemos que ni aun los mejores propósitos espirituales que tengamos en nuestras vidas, los podemos hacer o construir usando las mismas herramientas que usa el diablo en la destrucción del mundo.

Siempre encontramos que muchas personas sucumben ante el poder de los apetitos y de los placeres que este mundo nos ofrece. En el caso de Esaú su apetito tenía que ser satisfecho inmediatamente, y era una persona descuidada que no tomaba en consideración las consecuencias de sus decisiones arrebatadas.

 -Hay apetitos o placeres que nos mandan a nuestros hogares nerviosos y como consecuencia no podemos dormir; cuando eso pasa es que hemos estado donde no deberíamos de haber estado.

-Hay apetitos o placeres que mandan al hombre al día siguiente a sus trabajos, con los ojos rojos, bostezando, estúpidos y nauseabundos, son placeres equivocados para la vida.

-Hay  apetitos o placeres, que simplemente le repugnan al hombre después que los ha “disfrutado.”

-Hay otros apetitos o placeres que hacen gastar al hombre fuertes sumas de dinero; son placeres que empobrecen

-Hay otros apetitos o placeres que siembran antipatía hacia la vida doméstica. ¡Cuántos hogares se han roto por culpa de placeres o entretenimientos pecaminosos!

Esaú es sin duda alguna uno de los mas grandes ejemplos de una persona que no puede domar sus impulsos y apetitos. Por el otro lado, encontramos el máximo ejemplo del dominio propio, presentado en la escena de Jesucristo y su ayuno en el desierto.

La tentación en el desierto fue una batalla importante entre Cristo y Satanás, en la gran controversia establecida desde la rebelión de Lucifer en el cielo.

En el desierto, cuando el Salvador estaba debilitado por haber pasado los cuarenta días sin comer, y el camino por delante parecía sombrío y fatigoso, Satanás asumió el comando de su ataque contra Jesús. “Satanás vio que debía vencer o ser vencido. Los resultados del conflicto significaban demasiado para ser confiados a sus ángeles confederados. Debía dirigir personalmente la guerra” (DTG 91).

Del bautismo de Jesús pasamos a la tentación. Jesús recibió tres regalos en su bautismo:

-El primero regalo fue la perfecta revelación del Padre; los cielos se abrieron y se escuchó la voz del Padre.

-El segundo regalo fue la inspiración para hacer la voluntad del Padre; el Espíritu Santo descendió sobre Jesús para guiarlo en su ministerio.

-El tercer regalo fue la confirmación de Jesús como hijo de Dios, cuando el Padre dijo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”

Ahora encontramos a Jesús enfrentando tres tentaciones: la primera tentación tiene que ver con el apetito, la segunda tentación tiene que ver con la ostentación o presunción, y la tercera tentación tiene que ver con la ambición.

Antes de entrar en la tentación del apetito, tenemos que aclarar que el Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para una preparación espiritual, no guio a Jesús al desierto para que fuese tentado, como muchos lo creen y enseñan.

Dios, a pesar de que sabía lo que ocurriría en el desierto, no evadió la tentación que se presentaría, sino que dejó que las cosas tomaran su lugar, de la manera en que sucedieron.

De la misma manera que Moisés estuvo en Madián antes de iniciar su ministerio, David en Belén antes de ser rey de Israel, Elías estuvo en el monte Horeb, y Juan en el desierto, Jesús tenía que prepararse espiritualmente antes de comenzar su ministerio.

Jesús fue guiado al desierto por la dirección divina para un retiro espiritual. También bajo el permiso divino fue permitida esa tentación a Jesús. El bautismo del Espíritu Santo, la presencia confortadora del Espíritu Santo y la intensa comunión con el Padre durante esos cuarenta días, capacitarían a Cristo para la prueba que tenía por delante; solamente por estos medios se puede lograr la victoria sobre la tentación. Ni la Biblia, ni Dios, extienden ninguna clase de garantía de victoria, a todas aquellas personas que corren deliberada y alocadamente a exponerse a una tentación.

“Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta piedra que se convierta en pan.”

¡Qué diferencia entre la tentación del primer Adán y el segundo Adán! En la hermosura del jardín del Edén, sin estar con hambre, Adán y Eva son tentados a través del apetito y sucumben; Jesús, en la soledad del desierto, con cuarenta días de ayuno, es también tentado a través del apetito, y sale victorioso. Gloria al Señor, la tentación no es sinónimo de caída. Hoy podemos vencer toda tentación, tal como Cristo venció en el poder de Dios.

Antes de escuchar las palabras del tentador, Jesús decide escuchar la voz del cielo que dice: “NO SÓLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS.”

Muchas veces encontramos hermanos, tanto de nuestra iglesia, como de otras religiones, que dicen que nosotros tendríamos que ayunar como Jesús ayunó. La respuesta a esta sugerencia es un rotundo no. Este ayuno no es para cualquier hombre; este tipo de ayuno es un ayuno especial que sólo tres hombres lo han hecho en la historia de esta tierra: Moisés, Elías y Jesús, y los tres ellos están ya en el cielo.

Moisés estuvo ante la presencia de Dios en el monte Horeb 40 días y 40 noches; Elías caminó por el desierto 40 días y cuarenta noches, después de haber recibido de manos de un ángel dos vasijas de agua y dos tortas de pan; y Jesucristo estuvo 40 días y 40 noches en ayuno.

La Biblia hace una aclaración del ayuno de 40 días y 40 noches, porque la costumbre de los judíos era que ayunaban de día, pero comían de noche.

Esa costumbre se sigue hasta ahora en la cultura judía, pero especialmente la practica la religión musulmana. Ramadán es un ejemplo de esto. El ramadán es un mes de ayuno obligatorio para el musulmán; en este mes se conmemora la entrega del Corán a su profeta Mahoma. Durante 30 días ayunan, pero el ayuno abarca desde la salida del sol hasta la puesta de éste.  Desde el momento en que el sol se oculta, hasta que vuelve a salir, la comida y la bebida están servidas, para su consumo.

El humano puede vivir sin comer alrededor de 20 días, esto es no ingiriendo sólidos, pero sí tomando líquidos. Hay personas que por razones médicas se someten a ayunos, y bajo estricta supervisión médica, reposo total y, siendo constantemente hidratadas, logran ayunar entre los 14 a 20 días; todo esto depende de la constitución física de la persona, su edad, su peso y su salud.

Pero cuando a la persona se le quita el líquido, la historia cambia totalmente: la ciencia médica ha descubierto que una persona puede vivir sin alimentos y sin líquidos entre 10 y 14 días. Esta información se ha obtenido con todas las personas que por cualquier razón quedan en estado vegetal y cuando a estas personas se les desconectan las máquinas que les suministran alimento y líquidos, ese es el tiempo que logran sobrevivir, entre 10 y 14 días. Hay que recordar que mientras los días pasan en un ayuno total, el cuerpo sufre daños irreversibles.

De acuerdo con el espíritu de profecía, a nosotros no se nos manda a hacer un ayuno como el de Cristo: “307. Todos los ayunos del mundo no asumirán el lugar de la sencilla confianza en la Palabra de Dios. “Pedid—dice—y recibiréis”… No se os pide que ayunéis cuarenta días. El Señor ayunó por vosotros en esta forma en el desierto de la tentación. No habría virtud en un ayuno tal; pero hay virtud en la sangre de Cristo.—”Carta 206, 1908. {CRA 223.4}

Inclusive el Espíritu de Profecía, está en contra de los ayunos que destruyen la salud: Es verdad que hay personas con mentes desequilibradas que se imaginan ser muy religiosas y que se imponen la práctica del ayuno y la oración en menoscabo de su salud. Estas almas se permiten ser engañadas. Dios no les ha pedido esto.” {3TI 192.2 (Testimonios para la Iglesia)}

El ayuno, a la vista del Padre, es un ayuno muy diferente al que nosotros conocemos; es un ayuno que mientras se está realizando, no produce hambre: Mientras estuvo en el desierto, Cristo ayunaba, pero no sentía hambre… Dedicaba su tiempo a la oración ferviente, y estaba en plena comunión con Dios; era como si estuviese en la presencia del Padre… El pensamiento de la lucha que estaba ante él disipaba todo lo demás, y su alma se alimentaba del pan de vida… En visión, pudo ver el quebrantamiento del poder de Satanás sobre los tentados y caídos. Pudo verse a sí mismo sanando a los enfermos, confortando a los desesperados, animando a los angustiados y predicando el evangelio a los pobres, haciendo la obra que Dios había delineado para él. Y mientras pensaba en su misión, no tenía sensación de hambre, hasta que se cumplieron cuarenta días de ayuno.” {VAAn 176.2 (La Verdad sobre los Ángeles)}

Sin duda alguna esa fue la misma experiencia de Moisés: no sintió el tiempo en la presencia de Dios, se le olvidó todo lo que pasaba a su derredor. En el caso de Elías, su ayuno de cuarenta días y cuarenta noches caminando por el desierto, que es caliente de día y frío de noche, es en realidad uno de los grandes milagros de Dios, registrado en la Biblia; nos recuerda el versículo de Isaías 40: 31: pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

El ayuno de Jesucristo tuvo su reacción después de los cuarenta días:

“Y mientras pensaba en su misión, no tenía sensación de hambre, hasta que se cumplieron cuarenta días de ayuno. Entonces, cuando la visión se disipó, la naturaleza humana de Cristo sintió una tremenda necesidad de alimento. Ahora era la oportunidad de Satanás para asaltarlo. Decidió aparecer como uno de los ángeles de luz que se había presentado ante Cristo en la visión.—” Manuscript Releases 21:8-9. {VAAn 176.3} Con esta información no estamos menospreciando el ayuno de Jesús; fue un ayuno severo y la tentación fue severa en su totalidad, como lo explica el siguiente párrafo:

“Cristo estaba sufriendo las más agudas agonías del hambre, y esta tentación fue muy severa. Pero él debía comenzar la obra de redención precisamente donde empezó la ruina. Adán fracasó en el asunto del apetito, y Cristo debía triunfar en esto. El poder que descansó sobre él venía directamente del Padre, y no debía ejercerlo en su propio beneficio. Con ese largo ayuno se entretejía en su experiencia una fuerza y un poder que solamente Dios podía darle. Hizo frente y resistió al enemigo con la fuerza de un “Así dice el Señor”. “No sólo de pan vivirá el hombre—dijo—sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. versículo 4. {3MS 144.5}

Para finalizar el estudio de este día, queremos dejar con usted una cita muy interesante, que lo pone a uno a pensar. En el siguiente texto, da la impresión de que uno de los requisitos de Dios para poder llegar al cielo, es vencer la prueba del apetito, que es a través del ayuno de 40 días:

307. Todos los ayunos del mundo no asumirán el lugar de la sencilla confianza en la Palabra de Dios. “Pedid—dice—y recibiréis”… No se os pide que ayunéis cuarenta días. El Señor ayunó por vosotros en esta forma en el desierto de la tentación. No habría virtud en un ayuno tal; pero hay virtud en la sangre de Cristo.—Carta 206, 1908. {CRA 223.4

Jesús vino a este mundo a hacer cosas que nosotros no podíamos hacer o no íbamos a tener la oportunidad de hacer. Su bautismo fue para darnos un ejemplo, pero también fue para todos aquellos que por cualquier razón de la vida, no iban a tener la oportunidad de bajar a las aguas bautismales. El ladrón en la cruz, fue salvado en el último momento de su vida, y el bautismo de Cristo le suplió el bautismo que el ladrón nunca tuvo.

Jesucristo murió en la cruz para que nosotros no muriéramos eternamente por nuestro pecado: su muerte fue vicaria.

Pero ahora el espíritu de profecía dice que nosotros no necesitamos ayunar 40 días, porque Jesús ya ayunó por nosotros. Esa prueba grande de vencer el apetito, donde Adán y Eva fallaron, ya Jesús la hizo por nosotros y obtuvo la victoria; si a nosotros nos tocara someternos a esa prueba, es muy posible que moriríamos en el intento; y si hubiera alguno que lograra sobrevivir, los estragos físicos para el resto de su vida, serían insoportables de llevar.

De los tres personajes que se fueron al cielo antes de Jesús, sabemos que dos de ellos sí ayunaron los 40 días y noches. Moisés así lo hizo y Elías también.

La Biblia habla tan poco de Enoc, que no tenemos mucha información de su vida; el espíritu de profecía tampoco habla de algún ayuno, pero sí menciona su comunión con Dios, y esto es lo que dice:

“En medio de una vida de labor activa, Enoc mantuvo constantemente su comunión con Dios. Cuanto mayores y más apremiantes eran sus labores, tanto más constantes y fervientes eran sus oraciones. Él seguía excluyéndose de toda sociedad en ciertos períodos. Después de permanecer por un tiempo entre la gente, trabajando para beneficiarla por su instrucción y ejemplo, se retiraba, para pasar un tiempo en la soledad, con hambre y sed de aquel conocimiento divino que sólo Dios puede impartir.” {OE 53.1}

“Al comulgar así con Dios, Enoc llegó a reflejar más y más la imagen divina. Su rostro irradiaba una santa luz, la luz que brilla en el rostro de Jesús. Al terminar estos períodos de comunión divina, hasta los impíos contemplaban con reverente temor el sello que el cielo había puesto sobre su rostro.” {OE 53.2} Este último párrafo nos hace recordar la imagen de Moisés, cuando bajó del monte, después de estar con Dios cuarenta días y cuarenta noches.

Sin duda alguna la redención es uno de los misterios más grandes del universo; es tan grande que se pasará estudiando por el resto de la eternidad y aún así nunca lograremos comprenderlo.

Se nos invita a controlar nuestro apetito. El ejemplo más claro de alguien que no controló su apetito fue Esaú, y el mayor ejemplo de templanza y dominio propio fue nuestro Señor Jesucristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Inclinado a la complacencia propia, nada deseaba [Esaú] tanto como la libertad para hacer su gusto. Para él, el poder y la riqueza, los festines y el alboroto, constituían la felicidad. Se jactaba de la libertad ilimitada de su vida indómita y errante.

Él representa a aquellos que… han dado rienda suelta a sus apetitos, pasiones e inclinaciones, de tal forma que se ha debilitado su poder para discernir y apreciar el valor de las cosas eternas.

[Él] había satisfecho por tanto tiempo al yo que no sentía la necesidad de dar la espalda a la tentadora vianda que codiciaba. Pensó en ella, sin hacer un esfuerzo especial para dominar su apetito, hasta que el poder del mismo lo dominó y… se imaginó que sufriría una gran molestia, y aun la muerte, si no podía obtener precisamente ese plato. Cuanto más pensaba en ello, más se fortalecía su deseo, hasta que su primogenitura, que era sagrada, perdió su valor y su carácter santo (Conflicto y valor, p. 61).

Los que transgreden las leyes divinas en lo que atañe a su organismo, tampoco vacilarán en violar la Ley de Dios dada en el Sinaí. Los que después de haber recibido la luz se nieguen a comer y beber por principio, en lugar de dejarse controlar por el apetito, no se preocuparán porque los demás aspectos de su vida sean gobernados por principios. La investigación del tema de la reforma en la alimentación desarrollará el carácter e invariablemente pondrá de manifiesto a los que eligen hacer “un dios de sus vientres” (Consejos sobre la salud, p. 39).

Hay muchas cosas que el espíritu limitado del hombre que no ha sido alumbrado por la sabiduría divina, es incapaz de comprender; y así encuentran motivo para criticar. Son muchos los que parecen creer que es una virtud colocarse del lado de la duda, del escepticismo y de la incredulidad. Pero no dejará de advertirse que bajo una apariencia de candor y humildad, los móviles de estas personas son la confianza en sí mismas y el orgullo. Muchos se deleitan en buscar en las Sagradas Escrituras algo que confunda las mentes de los demás. Y hasta hay quienes empiezan a criticar y a argumentar contra la verdad por el mero gusto de discutir. No se dan cuenta de que al obrar así se están enredando a sí mismos en el lazo del cazador… Y así es como se unen con los impíos y se cierran las puertas del paraíso (El conflicto de los siglos, p. 516).

Los que aman a Dios de todo corazón desearán darle el mejor servicio de su vida y tratarán siempre de poner todas las facultades de su ser en armonía con las leyes que aumentarán su aptitud para hacer su voluntad. No debilitarán ni mancharán la ofrenda que presentan a su Padre celestial abandonándose a sus apetitos o pasiones.

San Pedro dice: “Os ruego […] que os abstengáis de las concupiscencias camales, las cuales guerrean contra el alma”. 1 Pedro 2:11 (VM). Toda concesión hecha al pecado tiende a entorpecer las facultades y a destruir el poder de percepción mental y espiritual, de modo que la Palabra o el Espíritu de Dios ya no puedan impresionar sino débilmente el corazón. San Pablo escribe a los Corintios: “Limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificación en temor de Dios”. 2 Corintios 7:1 (El conflicto de los siglos, p. 466).

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Lección 11 | Martes 13 de marzo____________________________________________________

CÓMO VIVIR DENTRO DE TUS POSIBILIDADES

“En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra” (Prov. 21:20). Este versículo contrasta la mayordomía de la responsabilidad económica con la gestión lujosa y despilfarradora. Los insensatos no hacen ningún plan para vivir con lo que tienen. Gastan con avidez la riqueza que tienen a su disposición, incluso la riqueza prestada, y creen que la prudencia financiera o la vida frugal es una adversidad, como una dieta indeseada. Sin embargo, incluso cuando necesitamos pedir un préstamo, como por ejemplo para una casa, debemos hacerlo con suma consideración y reconociendo que necesitamos vivir dentro de nuestras posibilidades.

Los ricos pueden vivir con sus propios medios según su riqueza. Su problema es que siempre están preocupados por su riqueza y por cómo conservarla. Cuando la gente tiene muy poco y vive con lo justo, se preocupa por conservar la vida, no la riqueza. No obstante, la Biblia da consejos sobre cómo vivir dentro de nuestras posibilidades, sin importar cuánto tengamos. Pablo recomienda lo que podríamos considerar sencillez extrema: “Así que, teniendo sustento y abrigo, [podríamos incluir la vivienda] estemos contentos con esto” (1 Tim. 6:8). Pablo no considera que las posesiones terrenales sean muy importantes porque para él, basta con vivir en Cristo (Fil. 1:21).

¿Qué principio hay que recordar antes que nada? Mat. 6:33. ¿De qué forma podemos estar seguros de que así es como vivimos?

Mateo 6:33

33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Debiéramos pensar en nuestros medios no como ingresos, sino como recursos que tenemos la responsabilidad de administrar. Un presupuesto es el método que debemos usar para llevar a cabo esta tarea. La planificación de un presupuesto es una habilidad adquirida que necesitamos estudiar cuidadosamente. Se necesita una práctica disciplinada y esfuerzo para tener éxito en la gestión de un plan financiero equilibrado (Prov. 14:15). Si nos comprometemos a triunfar en nuestro plan de administración financiera, podremos evitar bochornosos errores financieros.

Si tienes problemas con la administración del dinero, fija un presupuesto. No tiene por qué ser complicado. Puede ser tan sencillo como sumar todos tus gastos durante unos meses y luego sacar el promedio de tus gastos mensuales. La clave es vivir dentro de tus posibilidades, pase lo que pase, y hacer todo lo posible para evitar endeudarte.

Lee Lucas 14:27 al 30. Jesús ilustra el costo del discipulado al dar el ejemplo de un constructor que estima el costo de construir una torre y lo que sucede si no puede terminarla. ¿Qué lección de mayordomía debemos extraer de aquí?

Lucas 14:27-30

27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.  28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?  29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él,  30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Los consejos para ser maldecido por Dios se encuentran en el libro de Deuteronomio, capítulo 28

15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.

16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.

17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.

18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.

19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.

20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.

21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.

22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas.

23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.

24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.

25 Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.

26 Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.

27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.

28 Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu;

29 y palparás a mediodía como palpa el ciego en la oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.

30 Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás viña, y no la disfrutarás.

31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no comerás de él; tu asno será arrebatado de delante de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate.

32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo, y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día; y no habrá fuerza en tu mano.

33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días.

34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos.

35 Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado.

36 Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres; y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.

37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.

38 Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.

39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.

40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.

41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio.

42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta.

43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.

44 Él te prestará a ti, y tú no le prestarás a él; él será por cabeza, y tú serás por cola.

45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán, y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus estatutos, que él te mandó;

 

 

Si desea ser bendecido por Dios, por favor siga las siguientes indicaciones, que también se encuentran en Deuteronomio 28:

1-Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.

Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios.

Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.

Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.

Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.

Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.

10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.

11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.

12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,

Muchos creemos que somos bendecidos por dar los diezmos y las ofrendas; hasta cierto punto eso es verdad, pero no es toda la verdad en su esencia.

 La verdadera bendición de Dios la recibimos por obedecer, y parte de la obediencia consiste en la devolución de las ofrendas, que entre ellas , están los diezmos que es una ofrenda especial dedicada a Dios.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hay hombres que no actúan con prudencia. Están ansiosos por causar una gran impresión. Piensan que la ostentación aumentará su influencia. En su trabajo, no se sientan primero a calcular el costo, a ver si serán capaces de terminar lo que han comenzado. En esta forma manifiestan su debilidad. Muestran así que tienen mucho que aprender acerca de la necesidad de actuar con cuidado y precaución. Su confianza propia los induce a cometer muchos errores. En esta forma algunos han recibido un daño del que nunca se recuperarán (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 287).

Los cristianos que creen la verdad presente debieran manifestar sabiduría y previsión. No debieran descuidar el arreglo para la distribución de sus medios, esperando una oportunidad favorable para arreglar sus negocios durante una larga enfermedad. Tendrían que tener sus negocios ordenados en una forma tal que, si en cualquier momento fueran llamados a abandonarlos y no tuvieran oportunidad de opinar en cuanto a su arreglo, pudieran definirse como ellos lo habrían hecho si hubieran estado vivos (Testimonios para la iglesia, t. 3, p. 132).

Los seguidores de Cristo no deben despreciar la riqueza, sino que deben considerarla como un talento que el Señor les ha confiado. Mediante el uso acertado de sus dones, pueden beneficiarse eternamente, pero debemos recordar que Dios no nos ha dado riqueza para que la empleemos a nuestro capricho, para complacer los impulsos, para prodigarla o retenerla como nos plazca. No debemos usar las riquezas en forma egoísta, dedicándolas simplemente a obtener nuestra felicidad. Esta conducta no sería justa con respecto a Dios ni a nuestros semejantes, y terminaría por producir tan solo confusión y dificultad…

Tanto los pobres como los ricos están decidiendo su destino eterno y probando si son súbditos idóneos para la herencia de los santos en luz. Los que destinan sus riquezas a un uso egoísta en este mundo están revelando atributos de carácter que demuestran lo que harían si tuvieran mayores ventajas, y si poseyeran las riquezas imperecederas del reino de Dios. Los principios egoístas ejercidos en la tierra no son los principios que prevalecerán en el cielo. Todos los hombres están en un plano de igualdad en el cielo… (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 139).

Sus medios no tienen mayor valor que la arena, excepto si los usa para proveer para las necesidades cotidianas de la vida y para bendecir a otros y hacer avanzar la causa de Dios…

Lo invita a retirar sus afectos del mundo y colocarlos en las cosas celestiales. Con el fin de conocer la voluntad, usted debe estudiarla, en vez de seguir sus inclinaciones y el cauce natural de su propia mente. “¿Qué quieres que haga?” debería ser la ansiosa y empeñosa pregunta de su corazón (Testimonios para la iglesia, t. 4, pp. 56, 57).

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Miércoles 14 de marzo | Lección 11_________________________________________________

DILE NO A LAS DEUDAS

Lee Deuteronomio 28:12. ¿Qué nos enseña esto acerca de endeudarnos demasiado? ¿Qué principio obra aquí?

Deuteronomio 28:12

12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.

Es cuestión de sentido común evitar las deudas por todos los medios. La Biblia también nos aconseja que evitemos salir de garantes de las deudas de otras personas (Prov. 17:18; 22:26). Las deudas influyen en el futuro y nos obligan a someternos a sus demandas desde nuestra condición de debilidad financiera. Son un elíxir suave que a los cristianos se les hace difícil rechazar y administrar. Las deudas tal vez no sean inmorales, pero no fortalecen nuestra vida espiritual.

“Hay que tener estrictamente en cuenta la economía, porque en caso contrario se contraerán deudas. Manténganse dentro de los límites. Apártense de la deuda como se apartarían de la lepra” (CMC 286).

El endeudamiento puede convertirse en sometimiento financiero que nos haga “siervos del prestamista” (Prov. 22:7). Debido a que las deudas están tan entretejidas con la estructura de nuestro mundo económico, pensamos que son la norma. A fin de cuentas, hay naciones enteras que están endeudadas. ¿Por qué las personas no deberían hacer lo mismo? Esta es una actitud equivocada.

“Haga un pacto solemne con Dios prometiendo que mediante su bendición pagará sus deudas y luego a nadie deberá nada, aunque viva solamente de gachas y pan. Resulta muy fácil al preparar la mesa para la comida sacar de su cartera y gastar veinticinco centavos en cosas extras. Cuide los centavos y los pesos se cuidarán solos. Son los centavos aquí y los centavos allá gastados para esto, aquello y lo de más allá, que pronto suman pesos. Niéguese a complacer el yo, por lo menos mientras está asediado por las deudas. […] No vacile, no se desanime ni se vuelva atrás. Niéguese a complacer su gusto, niéguese a satisfacer la complacencia del apetito, ahorre sus centavos y pague sus deudas. Elimínelas tan pronto como sea posible. Cuando nuevamente sea un hombre libre, no debiendo nada a nadie, habrá alcanzado una gran victoria” (CMC 271).

La deuda es un cimiento débil para los cristianos. Puede perjudicar nuestra experiencia espiritual e impactar en nuestra capacidad de financiar la obra de Dios. Nos priva de nuestra capacidad de dar a los demás con confianza y nos quita oportunidades para recibir las bendiciones de Dios.

¿Qué decisiones puedes tomar ahora que te ayuden a evitar deudas innecesarias? ¿Qué necesitas para negarte a ti mismo a fin de estar libre de deudas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Muchas veces nos endeudamos por causa de nosotros mismos, y muchas veces nos endeudamos cuando ayudamos a un amigo.

La lección de este día nos habla de no obtener deudas. Aquí vamos a tocar el tema del endeudamiento; también cuando salimos fiadores por ayudar a un amigo.

Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, si has empeñado tu palabra a un extraño, te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios. Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; vé, humíllate, y asegúrate de tu amigo. No des sueño a tus ojos, ni a tus párpados adormecimiento; escápate como gacela de la mano del cazador, y como ave de la mano del que arma lazos. (Proverbios 6)

A pesar de que la Biblia insta a la gente a ayudar a los pobres y prestar dinero sin cobrar intereses 25 »Si alguien le presta dinero a un israelita pobre, no debe cobrarle intereses ni portarse con él como los prestamistas (Éxodo 22:25). La sabiduría nos advierte en contra de dar respaldo financiero precipitado a un amigo que está con deudas.

Aunque debemos ser generosos cuando podemos, es sabio asegurarnos de que nuestra caridad no se transforme en un fracaso:  Si no tienes con qué pagar, ¿por qué han de quitar tu cama de debajo de ti?”  (Proverbios 22:27).

Por esto, Proverbios nos da un consejo sabio. La primera precaución se aplica a nuestras palabras. Cuán vital es que evaluemos la situación y nos aseguremos de que tenemos recursos para ayudar a nuestro amigo. Si es así, sólo entonces podremos hablar y prometer. En realidad, la calidez de nuestra relación o el actuar en un momento de emoción pueden precipitar un compromiso que podríamos lamentar más adelante.

No importa cuán bien intencionado haya sido usted, es vital pensar antes de actuar, y no comprometerse a hacer algo que no se pueda cumplir. El punto es que, si nos metemos en un aprieto, tendremos que hacer lo que podamos para arreglar la situación, incluso humillarnos, admitir nuestra equivocación y pedir que se nos extienda la gracia.

Cuántas amistades han quedado truncadas por asuntos financieros muy mal pensados.

Cuando la ley mosaica fue dada al pueblo de Israel, el préstamo de dinero para asuntos comerciales era desconocido en esos días. Se permitía hacer préstamos de persona a persona para cubrir las necesidades inmediatas del deudor. Este tipo de préstamo “de persona a persona” conllevaba al pago de extremos intereses (usura) de parte del prestamista o acreedor.

Entre las sanciones impuestas a aquellos que no podían pagar una deuda estaba el perder las tierras o la libertad de la familia deudora cuando eran tomados como esclavos para saldar la deuda pendiente: 1-Y hubo gran clamor del pueblo y de sus mujeres contra sus hermanos judíos.Había quienes decían: Nosotros, nuestros hijos y nuestras hijas somos muchos; por tanto, que se nos dé trigo para que comamos y vivamos. Había otros que decían: Nosotros tenemos que empeñar nuestros campos, nuestras viñas y nuestras casas para conseguir grano, a causa del hambre. También había otros que decían: Hemos pedido dinero prestado para el impuesto del rey sobre nuestros campos y nuestras viñas. (Nehemías 5) Para prevenir este tipo de abuso, se implementó la ley que prohibía estrictamente el préstamo de dinero a un ciudadano israelita con intereses.

Hay que notar que aquí no estamos hablando del tipo de préstamo que es “de persona a persona”, estamos hablando del préstamo comercial, donde un amigo sale de fiador por otro.

Un ejemplo de esto podría ser ayudarle a un amigo a conseguir un vehículo o casa;  y  nosotros poner el nombre como garantía de esa deuda.  Esto da como resultado que si nuestro amigo falla en pagar esa deuda, nosotros seremos responsables de saldar dicha deuda.

Este tipo de fianza, es lo que se tiene que evitar a toda costa.

Tres preguntas importantes tendríamos que hacernos antes de servir de fiador a un amigo:

1-¿Es realmente necesario servir de fiador?

2-A la persona que se le está haciendo este favor, ¿realmente merece que uno haga ese sacrificio y compromiso por ella?

3-¿Tengo yo la capacidad o la solvencia para cancelar la deuda en caso de que mi amigo falle?

Si la respuesta es un sí a las tres preguntas anteriores, y se lleva a cabo la fianza, entonces se nos da el consejo de remover este tipo de fianza lo más pronto posible, siguiendo los próximos pasos:

1-Tratar de hacer toda gestión necesaria que sea honesta, para sacar nuestro nombre de la fianza.

2-Hay que hacerlo en una manera humilde y suplicante; en estos casos la fuerza, el mal carácter o las amenazas son las peores herramientas para ser utilizadas.

3-Hacerlo efectivamente, no dormirse, ni confiarse, salir de este compromiso honorablemente y ser libre.

Es totalmente equivocado, erróneo y pecaminoso el conseguir una fianza que traspase nuestros límites económicos.

Todo aquel que sirve de fiador a un amigo, deja su tranquilidad, su paz, y su estado financiero en manos del carácter, debilidades o caprichos del amigo a quien se le está ayudando con el préstamo.

 El libro de los Proverbios aconseja a los jóvenes especialmente, a buscar consejo en los viejos, antes de hacer este tipo de transacción; de esta manera se evitarán muchos problemas y sin sabores en la vida

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hombres que habrían podido hacer bien si se hubiesen consagrado a Dios, si hubiesen estado dispuestos a trabajar con humildad, a ampliar lentamente su negocio, y a rehusar endeudarse, han fracasado porque no han trabajado correctamente. Y después de entrar en dificultades han tenido que liquidar lo que les quedaba, porque eran administradores incompetentes. Deseaban tener alivio de la presión financiera y no se detuvieron en pensar en las consecuencias.

Los que ayudan a tales personas a salir de sus dificultades se sienten tentados a atarlas con cuerdas tan fuertes en términos de promesas que en adelante los que han sido ayudados llegan a pensar que son esclavos. Pocas veces logran sobreponerse a la reputación de malos administradores y fracasados.

Se me ha pedido que diga a los que se endeudan en esta forma: No os deis por vencidos si estáis avanzando correctamente. Trabajad con toda vuestra capacidad para aliviar la situación… (Consejos sobre mayordomía cristiana, pp. 287, 288).

Vi que a Dios le desagrada que su pueblo sea fiador de los incrédulos. Se me indicaron estos textos: “No seas de aquellos que se comprometen, ni de los que salen por fiadores de deudas”… Comprometen lo que pertenece a otra persona -su Padre celestial- y Satanás está dispuesto a ayudar a sus hijos y sacárselo de las manos. Los observadores del sábado no deben ser socios de los incrédulos. Los hijos de Dios confían demasiado en la palabra de los extraños, y piden su consejo cuando no debieran hacerlo. El enemigo hace de ellos sus agentes, y obra por su medio para quitar bienes a los hijos de Dios y afligirlos (Testimonios para la iglesia, tomo 1, p. 184).

El cimiento de la integridad comercial y del verdadero éxito es el reconocimiento del derecho de propiedad de Dios. El Creador de todas las cosas es el propietario original. Nosotros somos sus mayordomos. Todo lo que tenemos es depósito suyo para que lo usemos de acuerdo con sus indicaciones.

Esta obligación pesa sobre cada ser humano. Se aplica a toda la gama de la actividad humana. Reconozcámoslo o no, somos mayordomos a quienes Dios ha otorgado talentos y capacidades, y los ha puesto en el mundo para hacer la obra que él les ha asignado (La educación, p. 137).

Muchos, muchísimos no han aprendido a mantener sus gastos dentro de los límites de sus entradas. No aprenden a adaptarse a las circunstancias, y piden prestado una vez tras otra, y en esa forma quedan agobiados por las deudas, y en consecuencia se desaniman y descorazonan.

Muchos no se acuerdan de la causa de Dios, y gastan descuidadamente dinero en diversiones en los días feriados, en vestidos y necedades, y cuando se hace un pedido para promover la obra en el país y en las misiones extranjeras, no tienen nada para dar, y hasta han gastado más de lo que tenían…

Deberíamos estar alerta y no permitimos gastar dinero en cosas innecesarias que sirven tan solo como objetos de ostentación. No deberíamos permitimos tampoco complacer los gustos que nos llevan a seguir las costumbres del mundo y a robar a la tesorería del Señor (Consejos sobre mayordomía cristiana, p. 263).

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Lección 11 | Jueves 15 de marzo_____________________________________________________

AHORRO E INVERSIÓN

Las hormigas trabajan para almacenar provisiones para el invierno (Prov. 6:6-8). Es sabio considerar sus caminos cuando ahorramos dinero en forma sistemática para un propósito específico. El sentido de ahorrar es tener disponibilidad de recursos para nuestros gastos cotidianos o nuestras necesidades en lugar de gastar o acumular el dinero que ganamos. Administrar dinero requiere sabiduría, la elaboración de un presupuesto y disciplina. Si todo lo que hacemos es ahorrar para nosotros mismos, estamos hurtando las posesiones de Dios en vez de administrarlas.

“El dinero gastado en forma innecesaria es una pérdida doble. No solo desaparece el dinero, sino también las ganancias potenciales. Si lo hubiéramos reservado, podría haberse multiplicado en la tierra por medio de ahorros o en el cielo al dar […]. El ahorro es una disciplina que desarrolla autoridad sobre el dinero. En lugar de dejar que el dinero nos lleve a donde nuestros caprichos se inclinen, asumimos el control” (R. C. Alcorn, Money, Possessions and Eternity [Dinero, posesiones y la eternidad], p. 328).

Lee Proverbios 13:11; 21:5; y 13:18. ¿Qué palabras prácticas hay aquí para nosotros que pueden ayudarnos a afrontar mejor los problemas financieros?

Proverbios 13:11

11 Las riquezas de vanidad disminuirán; Pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta.

Proverbios 21:5

Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.

Proverbios 13:18

18 Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el consejo; Mas el que guarda la corrección recibirá honra.

Los mayordomos ahorran para las necesidades familiares e invierten en el cielo cuando administran los recursos de Dios. No se trata de cuánto poseemos, sino de establecer un plan de administración bíblico, cualquiera que sea nuestras situación financiera. Debiéramos ser prudentes a la hora de ahorrar para las necesidades de la familia. A fin de minimizar cualquier pérdida, debemos dispersar el riesgo (Ecl. 11:1, 2). Trabajar en esa minimización antes que en nuestras necesidades (Prov. 24:27) y luego buscar asesoramiento profesional (Prov. 15:22) son dos herramientas exitosas en este modelo. A medida que se satisfacen las necesidades y la riqueza aumenta, debemos acordarnos de “Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas” (Deut. 8:18).

El modelo de inversión más seguro para el mayordomo de Dios es invertir en “el reino de los cielos” (Mat. 13:44). No hay recesión, riesgos, ladrones ni crisis de mercado. Es como tener un monedero o billetera que nunca se desgasta (Luc. 12:33). Al aceptar a Cristo se abre la cuenta, y la devolución del diezmo y el dar ofrendas son depósitos. Es decir, por más que necesitamos ocuparnos de nuestras cosas mundanas y terrenales aquí, como pagar las cuentas, debemos mantener siempre nuestro enfoque en las verdades eternas.

Lee 2 Corintios 4:18. ¿Cómo podemos mantener esta verdad siempre delante de nosotros mientras que al mismo tiempo vivimos como administradores responsables aquí?

2 Corintios 4:18

18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Vé a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Proverbios 6

La haraganería es un pecado muy grave:

1-Es un pecado en contra de la naturaleza; todas las cosas vivientes sobre esta tierra dedican el más grande esfuerzo para sobrevivir; las fuerzas empleadas para la sobrevivencia provienen de Dios.

2-Es un pecado contra los mandamientos de Dios. Para vivir, el haragán roba el fruto del hombre trabajador ya sea directa o indirectamente; muchos padres mantienen hijos haraganes a costa de hijos trabajadores.

3-La haraganería produce otros pecados: Como la desobediencia a los padres, vicios y drogas, adulterio (el caso de David), robo, mentiras y fraudes.

4-La haraganería atrae la miseria sobre el hombre: enfermedades, pobreza, el desprecio de los demás y la pérdida del cielo.

 Dios se revela al humano por dos medios: la Biblia y la naturaleza.

 El hombre se puede clasificar en tres categorías, cuando estudia la revelación de Dios, ya sea la Biblia o la naturaleza:

 1- La primera categoría es la de aquellos que no estudian ninguna de las dos revelaciones; no estudian la Biblia, ni la naturaleza. Tienen un mundo mundanal y animalesco.

 2- La segunda categoría es para aquellos que estudian una revelación pero desprecian la otra. Algunos cristianos estudian arduamente la Biblia, pero no encuentran nada bueno en la naturaleza y como consecuencia pasan por alto hermosas revelaciones del gran amor de Dios. Por el otro lado encontramos científicos que solo estudian la naturaleza y que siempre están tratando de poner sus conocimientos en torno a la naturaleza en contra de la Biblia.

 3- La tercera categoría pertenece a aquellos que estudian las dos revelaciones divinas, tanto la Biblia como la naturaleza; encuentra en la Biblia como en la naturaleza dos libros hermosos que hablan grandezas de su mismo Autor.

 Para este día se ha escogido como ministro de nuestra iglesia, a la trabajadora hormiga, que pertenece al hermoso libro de la naturaleza.

 La hormiga nos dará un sermón acerca de cómo hacer provisión para el futuro.

 La facultad de proveer y el deseo de hacer algo positivo para el futuro es una de las facultades más divinas que pueden existir. Implica previsión y provisión.

 Cada hora que pasa, la hormiga usa su tiempo para perfeccionar su trabajo. Altamente educada y desarrollada, la hormiga le enseña al hombre una lección fundamental: lo importante de hacer provisión para esta vida. Los siguientes cuatro puntos que vamos a estudiar, son una hermosa lección del mundo animal para el mundo humano:

 1-Somos amonestados y reprobados por la sagacidad y cuidado con que la hormiga hace su preparación para el invierno. Dios les ha dado un instinto de anticipación a las necesidades que van a afrontar durante el invierno. El invierno de nuestras vidas se nos acerca velozmente. ¿Estamos haciendo los preparativos necesarios?

 2-Somos amonestados y reprobados por la sagacidad con que la hormiga selecciona el momento preciso para obtener la comida para el invierno. La comida que la hormiga necesita para ser almacenada sin arruinarse no se da todo el tiempo. Si se descuida este momento, reinará el caos y la anarquía en toda la colonia, dando como resultado la muerte de todas ellas. La presente vida de nosotros es el momento correcto para hacer previsión para el futuro y también para prepararnos para la vida eterna: “hoy es el día de salvación.”

 En uno de los tantos estudios que se ha hecho a la hormiga, se descubrió que la hormiga cuando almacena las semillas que usará en el invierno, las muerde de una manera precisa y uniforme.

 Como todos sabemos las semillas están formadas de dos partes básicas; una parte es la que germinará y la otra parte de la semilla es la que dará el sustento a la semilla después de que ésta haya germinado.

La hormiga sabe cuál es la parte de la semilla que germinará, y esa parte precisamente la muerde y la come inmediatamente, dejando solamente la parte de la semilla que sirve para el sustento.

 Con este proceso el insecto logra tres objetivos muy importantes: (1) alimentarse de comida fresca mientras está trabajando, (2) obtener seguridad de que la semilla queda esterilizada y (3) es que si la humedad llegara a tocar la semilla en el futuro, el acto de haber esterilizado la semilla le da la seguridad de que la semilla no germinará, salvándose así la colonia de hambre o sofocamiento.

 3-La incesante diligencia que la hormiga aplica a su trabajo durante el verano entero, es otra lección de sabiduría para la familia humana. A diferencia de la hormiga, la familia humana es racional y responsable de la manera en que administramos nuestro tiempo en días de libertad, paz y abundancia. El gran trabajo que tenemos que hacer por la humanidad que aún carece de Dios, nunca tiene que parar. Testificar eficazmente es parte integral de nuestra mayordomía.

4-La armonía, la unión y la concordia que prevalecen entre las hormigas es una de las lecciones más grandes para nuestra iglesia. El instinto de ayudarse las unas a las otras en los momentos más atareados, ha sido celebrado como una de las más interesantes manifestaciones de un Creador sabio. Esto concuerda hermosamente con los consejos de Dios, del evangelio y del apóstol para cada uno de nosotros: Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. (Gálatas 6)

Las hormigas nos hablan de cosas muy extrañas, por ejemplo de las casas que construyen; algunas de ellas llegan a tener hasta cuarenta pisos (veinte pisos debajo del suelo y veinte pisos arriba del suelo).

También pueden hablarnos de los diferentes trabajos que desempeñan: -Algunas son mineras -se pasan toda la vida haciendo profundos túneles subterráneos

-Otras son albañiles: construyen curiosas casas con paredes altas, pilares y cielos arqueados

-Hay hormigas que son carpinteras: construyen casas de maderas con muchas habitaciones, todas ellas conectadas entre sí

 -Otras trabajan en el campo de la medicina y son pediatras encargadas de cuidar a todos los recién nacidos

 -Otras son obreras que trabajan incesantemente como esclavos para sus amos y otras trabajan en el departamento de seguridad, siendo su único trabajo montar guardias y estar listas para defender a sus amigos y a sus conciudadanos.

La ironía de la vida: el hombre, que tiene mente, pensamiento y razón, recibe una gran lección de industriosidad, perseverancia, unión, bondad y prudencia de parte de uno de los más pequeños insectos, que como el resto de la naturaleza aún se mantiene sujeta a Dios.

Dios nos da hermosas y simples lecciones con su gran libro de la naturaleza, hoy la hormiga nos ha enseñado la lección de la diligencia, perseverancia, sobrevivencia y provisión para nuestro futuro. Esta lección necesitamos tomar mientras nos toque sobrevivir en este mundo, y también  para prepararnos para el mundo venidero.

Plegaria de hoy: Señor, enséñanos a trabajar con diligencia y previsión. Queremos ser mayordomos fieles, en todo el sentido de la palabra, según tu Palabra. Haznos fuente de luz y bendición para quienes nos rodean. En el nombre de nuestro Ejemplo perfecto oramos, ¡Amén!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El sabio dirige estas palabras al indolente: “Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. Proverbios 6:6-8. Las habitaciones que las hormigas se construyen, demuestran habilidad y perseverancia. Pueden manejar un solo granito a la vez, pero por la diligencia y la perseverancia realizan maravillas.

Salomón señala la laboriosidad de la hormiga como un reproche para los que malgastan horas en la ociosidad y las prácticas que corrompen el alma y el cuerpo. La hormiga hace provisión para las estaciones futuras; pero muchos seres dotados de facultades de raciocinio no se preparan para la vida futura inmortal.

El sol, la luna, las estrellas, las rocas sólidas, el arroyo que corre, el amplio y agitado océano, enseñan lecciones que todos harían bien en escuchar (Consejos para los maestros, pp. 181, 182).

Dios nos llama siervos, lo que implica que somos empleados por él para hacer determinada obra y llevar ciertas responsabilidades. Nos ha prestado un capital para invertir. No es nuestra propiedad, y desagradamos a Dios si acaparamos los bienes de nuestro Señor o los gastamos como nos plazcan. Somos responsables por el uso o el abuso de lo que Dios nos ha prestado. Si este capital que el Señor ha colocado en nuestras manos permanece inactivo, o lo enterramos, aunque sea un solo talento, seremos llamados por el Maestro a rendir cuenta. Él requiere, no lo nuestro, sino lo suyo con intereses (Testimonios para la iglesia, tomo 2, p. 588).

No debemos mirar “las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 1 Corintios 4:18. Al sacrificar los deseos e inclinaciones egoístas cambiamos cosas sin valor y transitorias por cosas preciosas y duraderas. Esto no es sacrificio, sino ganancia infinita.

“Algo mejor” es el santo y seña… de toda vida verdadera. Al pedimos Cristo que abandonemos alguna cosa, nos ofrece en su lugar otra mejor… Diríjaseles [a los jóvenes] a algo mejor que la ostentación, la ambición o la complacencia. Póngaselos en contacto con una belleza más verdadera, con principios más elevados y con vidas más nobles. Permítaseles ver a Aquel que es “del todo amable”. Una vez que la mirada se fija en él, la vida halla su centro. El entusiasmo, la devoción generosa, el ardor apasionado de la juventud hallan en esto su verdadero objeto. El deber llega a ser un deleite y el sacrificio un placer. Honrar a Cristo, asemejarse a él, es la ambición superior de la vida, y su mayor gozo (La educación, p. 296).

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Viernes 16 de marzo | Lección 11____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Toda habilidad, destreza o don proviene de Dios, ya sea que hayamos nacido con él, que hayamos sido influenciados y educados por nuestro ambiente, o ambas cosas. Lo importante de la ecuación es lo que hacemos con las habilidades y las destrezas que tenemos. Dios espera que los mayordomos aprendan a dominar sus habilidades y capacidades a través de la educación y la experiencia práctica (Ecl. 10:10).

Bezaleel se “ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, (Éxo. 35:31). Él y Aholiab (Éxo. 35:34) tenían la habilidad de enseñar su oficio a los demás.

Nosotros podemos aprender a ser mejores mayordomos y específicamente a liquidar las deudas mientras vivimos en un mundo materialista. Siempre debiéramos desarrollar nuestras habilidades mediante la lectura, seminarios, la educación formal (cuando sea posible) y, finalmente, ejercer lo que hemos aprendido. El cultivo de nuestras habilidades nos permite darle lo mejor a Dios y ser buenos mayordomos.

La parábola de los talentos indica que cada siervo recibió talentos “conforme a su capacidad” (Mat. 25:15). Dos siervos duplicaron sus cantidades; el tercero lo escondió en la tierra. Siempre debiéramos esforzarnos para mejorar lo que tenemos, pero enterrar el talento no demostró ninguna capacidad ni habilidad. Administrar dinero, liquidar deudas, fomentar la disciplina y la experiencia práctica desarrollan competencias que Dios bendice. Para tener éxito y ser bueno en algo, debemos repetirlo una y otra vez.

“Las lecciones de la Biblia, al entretejerse en la vida diaria, tienen una profunda y perdurable influencia en el carácter. Estas lecciones las aprendía y practicaba Timoteo. No tenía talentos especialmente brillantes; pero su trabajo era valioso porque usaba en el servicio del Señor las capacidades que Dios le daba” (HAp 167).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Aunque el autocontrol siempre es importante para los cristianos, es especialmente importante cuando la falta de autocontrol puede causar problemas económicos o incluso la ruina. ¿Qué podemos hacer nosotros como iglesia para ayudar a quienes podrían correr peligro de caer en este problema?
  2. Lee Romanos 13:7 y 8. ¿Cómo podemos aplicar estas palabras a nuestra vida cotidiana y en todas nuestras interacciones con los demás?
  3. Algunos argumentan que no debemos preocuparnos por el hecho de endeudarnos, porque Jesús regresará pronto. ¿Cómo responderías a esa afirmación?

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2018

4 pensamientos en “LECCIÓN 11 – LAS DEUDAS: UNA DECISIÓN DIARIA – PARA EL 17 DE MARZO DE 2018

  1. Dios te siga bendiciendo en gran manera mi hermano. Dios los guarde siempre un abrazo

  2. Hola! Me encanta estudiar sus cometarios tan profundo y cierto su contenido! La bendición del cielo sea.con ministerio?

  3. Me gustan mucho sus comentarios, en cuanto a las deudas yo tambien he quedado mal, sobre todo porque no era cristiano convencido y convertido, ahora me siento mas responsable gracias a mi comprension y compromiso con Jesus.

  4. Buen comentario…Gracias por todo el aporte bíblico para nuestro beneficio espiritual

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