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LECCIÓN 11 – ARRESTO EN JERUSALÉN – PARA EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 2018

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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 11: Para el 15 de septiembre de 2018

ARRESTO EN JERUSALÉN

Sábado 8 de septiembre__________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 21; Romanos 2:28, 29; Gálatas 5:6; Hechos 22; 23:1-30; Mateo 22:23-32.

PARA MEMORIZAR:

“A la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma” (Hech. 23:11).

Poco después del primer viaje misionero de Pablo, se hizo evidente que había un desacuerdo elemental en la iglesia sobre cómo admitir a los gentiles en la fe (Hech. 15:1-5). Quizás al percibir la escalada del conflicto, Pablo concibió un plan para promover la unidad de la iglesia. Como en el Concilio le pidieron que se acordara de los pobres (Gál. 2:10), decidió invitar a las iglesias gentiles a brindar ayuda financiera para los hermanos de Judea, la “ofrenda para los santos” (1 Cor. 16:1), tal vez con la esperanza de ayudar a construir puentes entre los dos grupos.

Esto podría explicar su determinación de ir a Jerusalén al final de su tercer viaje, a pesar de los riesgos. Por un lado, tenía un amor sincero por sus compatriotas judíos (Rom. 9:1-5); por el otro, anhelaba ver una iglesia unida (Gál. 3:28; 5:6). Como los judíos y los gentiles eran salvos por igual, no por las obras sino por la fe (Rom. 3:28-30), cualquier marginación social entre ellos basada en los requisitos ceremoniales de la Ley iba en contra de la naturaleza inclusiva del evangelio (Efe. 2:11-22).

Sigamos a Pablo al entrar en esta nueva etapa de su vida y su misión.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús… Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús [Gálatas 3:26-28].

El secreto de la unidad se halla en la igualdad de los creyentes en Cristo. La razón de toda división, discordia y diferencia se encuentra en la separación de Cristo. Cristo es el centro hacia el cual todos debieran ser atraídos, pues mientras más nos acercamos al centro, más estrechamente nos uniremos en sentimientos, simpatía, amor, crecimiento en el carácter e imagen de Jesús. En Dios no hay acepción de personas.

Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención. Cristo vino para demoler todo muro de separación… para que cada alma pudiese tener libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo, tan completo, que penetra por doquiera (That I May Know Him, p. 99; parcialmente en A fin de conocerle, pp. 99, 100).

La unidad con Cristo depende de la renovación de la mente por el Espíritu Santo. De ese modo somos fortalecidos para caminar en novedad de vida, habiendo recibido de Cristo el perdón de nuestros pecados…

Toda desunión, todos los pensamientos, palabras y actos egoístas, son el fruto de la obra de un espíritu impío sobre las mentes. Bajo la influencia de este espíritu se pronuncian palabras que no revelan al Salvador. Cristo, la esperanza de gloria, no se forma interiormente. Los que viven de esa manera son pecadores, aunque estén disfrazados de santos…

Necesitamos buscar a Dios de manera que sea precioso para nuestras almas. Necesitamos que sea siempre nuestro huésped y compañero para no apartamos nunca de él.

Es privilegio de cada alma ser una con Cristo en Dios. Pero para lograrlo debemos ser mansos y humildes, dispuestos a aprender y ser obedientes (Cada día con Dios, p. 148).

La estima y la suficiencia propias están matando la vida espiritual. Se ensalza el yo y se habla de él. ¡Ojalá muriese el yo! “Cada día muero”, dijo el apóstol Pablo. Cuando esta suficiencia propia, orgullosa y jactanciosa, y esta justicia propia complaciente, compenetran el alma, no hay lugar para Jesús. Se le da un lugar inferior, mientras que el yo crece en importancia y llena todo el templo del alma. Tal es la razón por la cual el Señor puede hacer tan poco por nosotros. Si él obrase con nuestros esfuerzos; el instrumento atribuiría toda la gloria a su propia habilidad, sabiduría y capacidad, y se congratularía como el fariseo (Exaltad a Jesús, p. 304).

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Lección 11 | Domingo 9 de septiembre_____________________________

ENCUENTRO CON LOS DIRIGENTES DE JERUSALÉN

Cuando Pablo llegó a Jerusalén, recibió una cálida bienvenida por parte de los creyentes vinculados con Mnasón, con quienes se hospedaría (Hech. 21:16, 17).

En Hechos 21:18 al 22, Jacobo y los ancianos de Jerusalén expresaron su preocupación por la reputación de Pablo entre los creyentes judíos locales, celosos de la ley mosaica. Se les había informado que enseñaba a los conversos judíos que vivían en el extranjero a apostatar de Moisés, diciéndoles “que no circunciden a sus hijos, ni observen las costumbres” (Hech. 21:21).

Esto, por supuesto, no era así en realidad. Lo que Pablo enseñaba era que, en cuanto a la salvación, ni la circuncisión ni la incircuncisión significaban nada, ya que tanto judíos como gentiles eran igualmente salvos por la fe en Jesús (Rom. 2:28, 29; Gál. 5:6; Col. 3:11). Esto no es lo mismo que alentar explícitamente a los judíos a menospreciar la Ley y sus requisitos. Claro que la obediencia en sí no es sinónimo de legalismo, aunque se la podría tergiversar deliberadamente para que denote precisamente eso.

Lee Hechos 21:23 al 26. ¿De qué forma demostró Pablo que aún era un fiel judío?

Hechos 21:23-26

23 Haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro hombres que tienen obligación de cumplir voto. 24 Tómalos contigo, purifícate con ellos, y paga sus gastos para que se rasuren la cabeza; y todos comprenderán que no hay nada de lo que se les informó acerca de ti, sino que tú también andas ordenadamente, guardando la ley. 25 Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación. 26 Entonces Pablo tomó consigo a aquellos hombres, y al día siguiente, habiéndose purificado con ellos, entró en el templo, para anunciar el cumplimiento de los días de la purificación, cuando había de presentarse la ofrenda por cada uno de ellos.

A Pablo le aconsejaron que fuese políticamente correcto. Debía mostrar la falsedad de los rumores acerca de sí mismo haciendo algo muy judío: proponer el voto nazareo de algunos creyentes judíos. Este voto era un acto especial de piedad a través del cual un judío se consagraba a Dios.

Lamentablemente, Pablo accedió. Los héroes, incluidos los bíblicos, tienen sus defectos, como podemos ver en la vida de Abraham, Moisés, Pedro y muchos otros. Se podría alegar que Pablo únicamente estaba siguiendo el principio de comportarse como judío al tratar con judíos (1 Cor. 9:19-23), o que

es sabido que él mismo hizo un voto no mucho antes (Hech. 18:18), aunque la naturaleza precisa de este voto no es clara. Sin embargo, esta vez fue una transigencia, ya que suponía que él aprobaba los motivos legalistas detrás de la propuesta. La implicación de esa actitud era exactamente a lo que el apóstol trató vigorosamente de oponerse: que hay dos evangelios, uno para los gentiles, de la salvación por la fe, y otro para los judíos, de la salvación por las obras. Pablo “no estaba autorizado por Dios para concederles tanto como ellos pedían” (HAp 324).

En nuestros intentos por ser atinados, ¿cómo podemos cuidarnos para no cometer un error similar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Podemos esperar que se recurra a toda suerte de ideas y que se las mezcle con la sana doctrina; pero mediante un discernimiento claro y espiritual, mediante la unción celestial, debemos distinguir entre lo sagrado y lo común, lo cual se incluye para confundir la fe y el sano juicio, y para restarle mérito a las grandes y augustas verdades que debieran ser normas para este tiempo…

Nunca, nunca hubo un tiempo cuando la verdad haya sufrido más al ser tergiversada, disminuida, desmerecida por medio de hombres perversos y contenciosos, como en estos últimos días… La gente queda cautivada con algo extraño, nuevo y no tiene una sabia experiencia para discernir el carácter de las ideas que los hombres pueden forjar como si fueran importantes. Pero pretender que eso es algo de gran magnitud y unirlo con los oráculos de Dios, no lo convierte en verdad (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 6, p. 1064).

Jesús mismo nunca compró la paz por la transigencia. Su corazón rebosaba de amor por toda la familia humana, pero nunca fue indulgente con sus pecados. Amaba demasiado a los seres humanos para guardar silencio mientras éstos seguían una conducta funesta para sus almas, las almas que él había comprado con su propia sangre. Él trabajaba para que el hombre fuese fiel a sí mismo, fiel a su más elevado y eterno interés. Los siervos de Cristo son llamados a hacer la misma obra, y deben velar, no sea que al tratar de evitar la discordia, traicionen la verdad. Han de seguir “lo que hace a la paz” [Romanos 14:19], pero la verdadera paz no puede obtenerse traicionando los buenos principios. Y ningún hombre puede ser fiel a estos principios sin excitar oposición. Un cristianismo espiritual recibirá la oposición de los hijos de la desobediencia. Pero Jesús dijo a sus discípulos: “No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar”. Los que son fieles a Dios no necesitan temer el poder de los hombres ni la enemistad de Satanás. En Cristo está segura su vida eterna. Lo único que han de temer es traicionar la verdad, y así el cometido con que Dios los honró (El Deseado de todas las gentes, p. 322).

El Señor, con sus ojos puestos en la iglesia, ha permitido una vez tras otra que las cosas lleguen a un punto crítico con el fin de que su pueblo, en su necesidad extrema, busque únicamente su ayuda. Sus oraciones, su fe, juntamente con su firme propósito de ser fieles, han requerido la intervención de Dios, y él ha cumplido su promesa: “Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí” [Isaías 58:9]…

Lo que necesitamos en este tiempo de peligro son oraciones fervorosas mezcladas con una fe intensa, y confianza en Dios cuando Satanás arroja sus sombras sobre el pueblo de Dios. Todos deben recordar que Dios se complace en escuchar las súplicas de su pueblo, porque la iniquidad prevaleciente exige oraciones más fervorosas, y Dios ha prometido que vengará a sus elegidos que claman a él día y noche, aun cuando él sea paciente con los impíos (Mensajes selectos, t. 2, p. 427).

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Lunes 10 de septiembre | Lección 11_______________________________

DISTURBIOS EN EL TEMPLO

Luego de aceptar la sugerencia de los dirigentes de la iglesia, Pablo debió someterse a una purificación ritual de siete días para ayudar a cumplir el voto de los hombres (Núm. 19:11-13). Al mismo tiempo, la tradición judía estipulaba que cualquier persona proveniente de tierras gentiles era inmunda y, por lo tanto, no podía ingresar en el Templo. Esta es la razón por la que Pablo tuvo que purificarse antes de ir a los sacerdotes para dar aviso de su proceso de purificación relacionado con los nazareos (Hech. 21:26).

Lee Hechos 21:27 al 36. ¿Qué ocurrió con Pablo al final de su período de siete días de purificación?

Hechos 21:27-36

27 Pero cuando estaban para cumplirse los siete días, unos judíos de Asia, al verle en el templo, alborotaron a toda la multitud y le echaron mano, 28 dando voces: !!Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar; y además de esto, ha metido a griegos en el templo, y ha profanado este santo lugar. 29 Porque antes habían visto con él en la ciudad a Trófimo, de Efeso, a quien pensaban que Pablo había metido en el templo. 30 Así que toda la ciudad se conmovió, y se agolpó el pueblo; y apoderándose de Pablo, le arrastraron fuera del templo, e inmediatamente cerraron las puertas. 31 Y procurando ellos matarle, se le avisó al tribuno de la compañía, que toda la ciudad de Jerusalén estaba alborotada. 32 Este, tomando luego soldados y centuriones, corrió a ellos. Y cuando ellos vieron al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo. 33 Entonces, llegando el tribuno, le prendió y le mandó atar con dos cadenas, y preguntó quién era y qué había hecho. 34 Pero entre la multitud, unos gritaban una cosa, y otros otra; y como no podía entender nada de cierto a causa del alboroto, le mandó llevar a la fortaleza. 35 Al llegar a las gradas, aconteció que era llevado en peso por los soldados a causa de la violencia de la multitud; 36 porque la muchedumbre del pueblo venía detrás, gritando: !!Muera!

Se produjo un disturbio, causado por aquellos que incitaban a la multitud contra Pablo, acusándolo de atacar los símbolos más sagrados de la religión judía, en especial de haber profanado el Templo. Dado que uno de los compañeros de viaje de Pablo era un creyente gentil de Éfeso llamado Trófimo (Hech. 21:29), pensaron que el apóstol lo había introducido en el patio interior del Templo, donde solo podían entrar los judíos. Si la acusación era legítima, Pablo sería culpable de una ofensa muy seria. En el muro que separaba el patio exterior del interior, había carteles en griego y en latín que les advertían a los visitantes gentiles que no avanzaran más; de lo contrario, serían personalmente responsables de su muerte subsiguiente.

“Según la ley judía, era un crimen punible de muerte el que un incircunciso penetrara en los atrios interiores del edificio sagrado. Habían visto a Pablo en la ciudad en compañía de Trófimo, de Éfeso, y suponían que Pablo lo había introducido en el Templo. Pero no había hecho tal cosa; y como Pablo era judío, no violaba la Ley al entrar en el Templo. No obstante ser de todo punto falsa la acusación, sirvió para excitar los prejuicios populares. Al propalarse los gritos por los atrios del Templo, la gente allí reunida fue presa de salvaje excitación” (HAp 326).

Cuando las noticias de los disturbios llegaron hasta una fortaleza romana, el comandante romano, Claudio Lisias (Hech. 21:31, 32; 23:26), vino con tropas y rescató a Pablo antes de que la multitud pudiera matarlo.

Como blanco de los ataques, Pablo fue arrestado y encadenado mientras el comandante trataba de averiguar lo que estaba sucediendo. Ante los gritos histéricos de la multitud, ordenó que el apóstol fuera llevado a la fortaleza.

Los rumores, falsos por cierto, ayudaron a iniciar este motín. ¿Por qué debemos ser tan cuidadosos con los rumores que oímos o, peor aún, con difundirlos?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Esa concesión no estaba en armonía con sus enseñanzas [de Pablo] ni con la firme integridad de su carácter. Sus consejos no eran infalibles. Aunque algunos de esos hombres escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo, sin embargo, a veces erraban cuando no estaban bajo su influencia directa. Se recordará que en una ocasión Pablo se opuso a Pedro frente a frente porque estaba actuando en forma doble (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 6, p. 1065).

Satanás espera envolver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que está por sobrevenir a la tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque, será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo. Se levantarán hombres y mujeres, profesando tener alguna nueva luz o alguna nueva revelación que tenderá a conmover la fe en los antiguos hitos. Sus doctrinas no soportarán la prueba de la Palabra de Dios, pero habrá almas que serán engañadas. Harán circular falsos informes, y algunos serán prendidos en esta trampa. Creerán estos rumores, y a su vez los repetirán, y así se formará un vínculo que los ligue con el gran engañador. Ese espíritu no se manifestará siempre desafiando abiertamente los mensajes que Dios envía; pero un decidido descreimiento se expresa de muchas maneras. Cada declaración falsa alimenta y fortalece ese descreimiento, y por este medio muchas almas serán inclinadas en la dirección errónea.

No podemos ejercer demasiado cuidado contra toda forma de error, porque Satanás está tratando constantemente de apartar a los hombres de la verdad (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 275).

Los hombres son mortales. Pueden ser piadosos con sinceridad y aun así cometer muchos errores en su comprensión y tener muchos defectos de carácter. Sin embargo, no pueden ser seguidores de Cristo y permanecer junto al que “ama y hace mentira” [Apocalipsis 22:15], Una vida tal es fraudulenta, una falsedad perpetua, un engaño fatal. Los hombres y las mujeres tendrán que enfrentarse a sus pecados y reconocerlos abiertamente. Ésa será la prueba definitiva de su valentía. Decir: “Soy responsable de ese error” requiere una fuerza de introspección que el mundo solo posee en muy escasa medida. Pero quien tenga el valor de decir esto con sinceridad obtiene una decidida victoria sobre sí mismo y cierra efectivamente la puerta al enemigo (Testimonios para la iglesia, tomo 4, p. 331).

Cuando los cristianos contienden, Satanás acude para ejercer el dominio. ¡Con cuánta frecuencia ha tenido éxito en destruir la paz y armonía de las iglesias! ¡Qué fieras controversias, qué amarguras, qué odios han comenzado con un asunto pequeño! ¡Cuántas esperanzas han sido marchitadas, cuántas familias han sido dividas por la discordia y la contención!…

Recuerden los que se deleitan en formular palabras de calumnia y mentira contra los siervos de Dios que él es testigo de sus acciones… La mano que trazó los caracteres sobre las paredes del palacio de Belsasar, registra fielmente cada acto de injusticia u opresión cometido contra el pueblo de Dios (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 225, 226).

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Lección 11 | Martes 11 de septiembre_______________________________

ANTE LA MULTITUD

Hechos 21:37 al 40 relata lo que sucedió después. Mientras llevaban a Pablo a la fortaleza romana para interrogarlo, le pidió permiso al comandante para hablarle a la gente, que aún clamaba frenéticamente por su muerte.

Cuando le habló en griego al comandante, este pensó que Pablo podría ser un cierto judío de Egipto que tres años antes había iniciado una revuelta en Jerusalén contra la ocupación romana. Sin embargo, la revuelta fue sofocada por las fuerzas romanas; muchos de sus seguidores fueron asesinados o arrestados, mientras que el egipcio escapó.

Después de mencionar que era de Tarso, no de Egipto, Pablo consiguió permiso para hablar. En su discurso, no ofreció una respuesta detallada a las acusaciones formuladas en su contra (Hech. 21:28), sino que les contó la historia de su conversión, destacando su devoción al judaísmo, hasta el punto de haber perseguido a los creyentes en Jesús. Cuando se enfrentó con una serie de revelaciones del Señor, no tuvo más remedio que seguirlas. Esto explica el cambio completo en su vida y su llamado a predicar a los gentiles. En lugar de entrar en una discusión teológica, Pablo les contó su propia experiencia y por qué hizo lo que hizo. Lee Hechos 22:22 al 29. ¿Cómo reaccionó la turba a la declaración de Pablo de que él era un apóstol enviado a los gentiles?

Hechos 21:28

28 dando voces: !!Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar; y además de esto, ha metido a griegos en el templo, y ha profanado este santo lugar.

Hechos 22:22-29

22 Y le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva. 23 Y como ellos gritaban y arrojaban sus ropas y lanzaban polvo al aire, 24 mandó el tribuno que le metiesen en la fortaleza, y ordenó que fuese examinado con azotes, para saber por qué causa clamaban así contra él. 25 Pero cuando le ataron con correas, Pablo dijo al centurión que estaba presente: ¿Os es lícito azotar a un ciudadano romano sin haber sido condenado? 26 Cuando el centurión oyó esto, fue y dio aviso al tribuno, diciendo: ¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es ciudadano romano. 27 Vino el tribuno y le dijo: Dime, ¿eres tú ciudadano romano? El dijo: Sí. 28 Respondió el tribuno: Yo con una gran suma adquirí esta ciudadanía. Entonces Pablo dijo: Pero yo lo soy de nacimiento. 29 Así que, luego se apartaron de él los que le iban a dar tormento; y aun el tribuno, al saber que era ciudadano romano, también tuvo temor por haberle atado.

La decisión de permitir que Pablo hablara no resultó ser buena. Al referirse a su compromiso con los gentiles, Pablo parecía estar confirmando la verdad de los cargos en su contra (Hech. 21:28), y la multitud se volvió a enfurecer.

El comandante romano quizá no entendió todo lo que dijo Pablo; así que, decidió interrogarlo con azotes. Sin embargo, además de ser un judío de pura sangre (Fil. 3:5), Pablo también tenía la ciudadanía romana, y cuando mencionó esto el comandante tuvo que echarse atrás. Como ciudadano romano, Pablo no podía ser sometido a esa clase de tortura.

Lee el discurso de Pablo (Hech. 22:1-21). ¿Qué evidencias ves de que, además de defenderse, Pablo también les estaba predicando a sus compatriotas judíos? ¿Por qué contó la historia de su conversión? ¿Qué tienen las historias de conversión que atraen tanto?

Hechos 22:1-21

1 Varones hermanos y padres, oíd ahora mi defensa ante vosotros. Y al oír que les hablaba en lengua hebrea, guardaron más silencio. Y él les dijo: Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros. Perseguía yo este Camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en cárceles a hombres y mujeres; como el sumo sacerdote también me es testigo, y todos los ancianos, de quienes también recibí cartas para los hermanos, y fui a Damasco para traer presos a Jerusalén también a los que estuviesen allí, para que fuesen castigados. Pero aconteció que yendo yo, al llegar cerca de Damasco, como a mediodía, de repente me rodeó mucha luz del cielo; y caí al suelo, y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo entonces respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues. Y los que estaban conmigo vieron a la verdad la luz, y se espantaron; pero no entendieron la voz del que hablaba conmigo. 10 Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas. 11 Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco. 12 Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, 13 vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. 14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. 15 Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. 16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre. 17 Y me aconteció, vuelto a Jerusalén, que orando en el templo me sobrevino un éxtasis. 18 Y le vi que me decía: Date prisa, y sal prontamente de Jerusalén; porque no recibirán tu testimonio acerca de mí. 19 Yo dije: Señor, ellos saben que yo encarcelaba y azotaba en todas las sinagogas a los que creían en ti; 20 y cuando se derramaba la sangre de Esteban tu testigo, yo mismo también estaba presente, y consentía en su muerte, y guardaba las ropas de los que le mataban. 21 Pero me dijo: Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

A las puertas de Damasco, la visión del Crucificado cambió todo el curso de su vida. El perseguidor se convirtió en discípulo, el maestro en alumno. Los días de oscuridad pasados en la soledad, en Damasco, fueron como años para su vida. Su estudio lo constituían las Escrituras del Antiguo Testamento, atesoradas en su memoria, y Cristo era su Maestro. También fue para él una escuela la soledad de la naturaleza. Fue al desierto de Arabia para estudiar las Escrituras y aprender de Dios. Limpió su alma de los prejuicios y las tradiciones que habían amoldado su vida y recibió instrucción de la Fuente de verdad.

Su vida ulterior fue inspirada por el principio de la abnegación, el ministerio del amor. “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios— dijo—soy deudor” [Romanos 1:14] “El amor de Cristo nos constriñe”. [2 Corintios 5:14] (La educación, p. 65).

Nuevamente el Señor se apareció a Pablo y le reveló que debía subir a Jerusalén, que allí sería atado y que sufriría por su nombre. Aunque estuvo preso mucho tiempo, el Señor se valió de él para llevar adelante su obra especial. Sus cadenas habían de ser el medio de difundir el conocimiento de Cristo y de esta suerte glorificar a Dios. Al ser enviado de una ciudad a otra para ser enjuiciado, su testimonio concerniente a Jesús y los incidentes interesantes de su propia conversión fueron relatados delante de reyes y gobernantes, para que ellos quedasen sin excusa en lo concerniente a Jesús. Miles creyeron en Cristo y se regocijaron en su nombre (Primeros escritos, p. 207).

La cruz y la abnegación señalan la senda de todo seguidor de Cristo. La cruz borra las inclinaciones naturales y la voluntad natural.

Jesús es nuestro modelo… Si queremos estar con él en el cielo, debemos ser como él fue en la tierra.

Sigamos al Salvador en su sencillez y abnegación. Levantemos al Hombre del Calvario por nuestras palabras y una vida santa.

Y para todos los que la exalten y la lleven tras Cristo, la cruz es una garantía de la corona de Gloria que recibirán (The Faith I Live By, p. 151; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 153).

Nos estamos acercando al final de la historia de esta tierra. Pronto nos encontraremos delante del gran trono blanco. Pronto habrán pasado vuestras oportunidades para trabajar. Por lo tanto, trabajad mientras se dice hoy. Cada verdadero creyente, con la ayuda de Dios, puede ver dónde está el trabajo que debe realizarse. Cuando el ser humano colabora con la voluntad de Dios, se hace omnipotente, y el obrero puede crear oportunidades. Vigilad las almas con quienes entráis en contacto. Buscad oportunidades para hablarles una palabra oportuna. No esperéis ser presentados, o hasta que os familiaricéis con ellos, antes de procurar salvar a las almas que perecen a vuestro alrededor. Si estáis dispuestos a trabajar con sinceridad, se abrirán caminos delante de vosotros para el cumplimiento de esta obra. Apoyaos en el brazo divino en busca de sabiduría, fortaleza, y habilidad para hacer la obra que Dios os ha dado (Nuestra elevada vocación, p. 300).

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Miércoles 12 de septiembre | Lección 11___________________________

ANTE EL SANEDRÍN

Cuando el comandante romano se dio cuenta de que Pablo no representaba ninguna amenaza para el imperio; es decir, que el problema entrañaba disputas internas de los judíos, le pidió al Sanedrín que asumiera el caso (Hech. 22:30; 23:29).

Lee Hechos 23:1 al 5. ¿Cómo comenzó Pablo su defensa ante el Sanedrín?

Hechos 23:1-5

1 Entonces Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la boca. Entonces Pablo le dijo: !!Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: No maldecirás a un príncipe de tu pueblo.

La declaración introductoria de Pablo fue recibida con una bofetada en la boca, tal vez porque, como prisionero, su referencia a Dios sonaba blasfema. Su reacción impulsiva nos da una idea de su temperamento. Al llamar “pared blanqueada” al sumo sacerdote (Hech. 23:3), quizá se hizo eco de la condena de Jesús a la hipocresía de los fariseos en Mateo 23:27. Sin embargo, como Pablo no sabía realmente que se estaba dirigiendo al sumo sacerdote, no se puede descartar por completo la posibilidad de que tuviera problemas de la vista.

Lee Hechos 23:6 al 10. ¿Cómo intentó Pablo interrumpir ingeniosamente el proceso?

Hechos 23:6-10

Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseo; acerca de la esperanza y de la resurrección de los muertos se me juzga. Cuando dijo esto, se produjo disensión entre los fariseos y los saduceos, y la asamblea se dividió. Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas. Y hubo un gran vocerío; y levantándose los escribas de la parte de los fariseos, contendían, diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si un espíritu le ha hablado, o un ángel, no resistamos a Dios. 10 Y habiendo grande disensión, el tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado por ellos, mandó que bajasen soldados y le arrebatasen de en medio de ellos, y le llevasen a la fortaleza.

El Sanedrín estaba compuesto por saduceos y fariseos, que estaban enfrentados en una serie de cuestiones; una de ellas era la doctrina. Los saduceos, por ejemplo, cuyo canon bíblico incluía solo los primeros cinco libros de Moisés (el Pentateuco), no creían en la resurrección de los muertos (Mat. 22:23-32).

No obstante, la declaración de Pablo (Hech. 23:6) era más que una táctica inteligente para distraer al Sanedrín. Dado que su encuentro con el Jesús resucitado camino a Damasco era la base de su conversión y su ministerio apostólico, la creencia en la resurrección era el verdadero problema por el que se lo juzgaba (Hech. 24:20, 21; 26:6-8). Ninguna otra cosa podría explicar cómo había cambiado su antiguo celo para llegar a ser lo que era ahora. Si Jesús no había resucitado de entre los muertos, entonces su ministerio no tenía sentido, y él también lo sabía (1 Cor. 15:14-17).

Esa noche, mientras Pablo estaba en la fortaleza, el Señor se le apareció con este mensaje de aliento: “Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma” (Hech. 23:11). Dadas las circunstancias, esa promesa podría haber sido particularmente significativa para Pablo. Su anhelado deseo de predicar en Roma (Hech. 19:21; Rom. 1:13-15; 15:22-29) todavía se haría realidad.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El apóstol [Pablo] iba ahora a ser juzgado por el mismo tribunal del que había formado parte antes de su conversión. Ante los magistrados judíos compareció con tranquilo aspecto, y su semblante denotaba la paz de Cristo. “Poniendo los ojos en el concilio —dijo—: Varones hermanos, yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el día de hoy”. Después de oír estas palabras, sus odios se encendieron de nuevo; “el príncipe de los sacerdotes, Ananías, mandó entonces a los que estaban delante de él que le hiriesen en la boca”. A su inhumana orden, Pablo exclamó: “Herirte ha Dios, pared blanqueada: ¿y estás tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y contra la ley me mandas herir? Y los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios maldices?” Con su habitual cortesía Pablo respondió: “No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues escrito está: Al príncipe de tu pueblo no maldecirás” (Los hechos de los apóstoles, p. 329).

Los fariseos eran muy estrictos en cuanto a la observancia externa de las formas y las costumbres, y estaban llenos de justicia propia altiva, mundana e hipócrita. Los saduceos negaban la resurrección de los muertos y la existencia de los geles, y eran escépticos en cuanto a Dios. Esta secta estaba formada mayormente por personajes indignos, muchos de los cuales practicaban hábitos licenciosos (Comentario de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 5, p. 1053).

“Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saduceos, y la otra de Fariseos, clamó en el concilio: Varones hermanos, yo soy Fariseo, hijo de Fariseo: de la esperanza y de la resurrección de los muertos soy yo juzgado. Y como hubo dicho esto, fue hecha disensión entre los Fariseos y los Saduceos; y la multitud fue dividida. Porque los Saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu, más los Fariseos confiesan ambas cosas”. Los dos partidos empezaron a disputar entre sí; y de este modo se quebrantó su oposición contra Pablo. “Los escribas de la parte de los Fariseos, contendían diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si espíritu le ha hablado, o ángel, no resistamos a Dios”.

En la confusión que siguió a esto, los saduceos se esforzaban en apoderarse del apóstol para matarlo, y los fariseos luchaban con todo ardor por protegerlo. “El tribuno, teniendo temor de que Pablo fuese despedazado de ellos, mandó venir soldados, y arrebatarle de en medio de ellos, y llevarle a la fortaleza” (Los hechos de los apóstoles, pp. 329, 330).

San Pablo dice: “Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron” [1 Corintios 15:16-18, RV95], Si desde hace cuatro mil años los justos al morir hubiesen ido directamente al cielo, ¿cómo habría podido decir San Pablo que si no hay resurrección, “también los que murieron en Cristo, perecieron”? No habría necesidad de resurrección (El conflicto de los siglos, p. 534).

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Lección 11 | Jueves 13 de septiembre______________________________

EL TRASLADO A CESAREA

Enfadados por el hecho de que aún no se habían librado de Pablo por medios legales, un grupo decidió orquestar un plan en el que lo emboscarían y lo matarían por mano propia.

Lee Hechos 23:12 al 17. ¿Cuál era el plan de ellos y cómo se frustró? ¿Qué nos enseña esto sobre lo apasionadas que pueden ser las personas por causas equivocadas?

Hechos 23:12-17

12 Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo. 13 Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración, 14 los cuales fueron a los principales sacerdotes y a los ancianos y dijeron: Nosotros nos hemos juramentado bajo maldición, a no gustar nada hasta que hayamos dado muerte a Pablo. 15 Ahora pues, vosotros, con el concilio, requerid al tribuno que le traiga mañana ante vosotros, como que queréis indagar alguna cosa más cierta acerca de él; y nosotros estaremos listos para matarle antes que llegue. 16 Mas el hijo de la hermana de Pablo, oyendo hablar de la celada, fue y entró en la fortaleza, y dio aviso a Pablo. 17 Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven ante el tribuno, porque tiene cierto aviso que darle.

El hecho de que más de cuarenta judíos conspiraran juntos contra Pablo y se comprometieran bajo juramento revela cuánto odio había despertado el apóstol en Jerusalén. Lucas no nos da la identidad de estos hombres, pero eran extremistas dispuestos a hacer lo que fuera necesario para proteger la fe judía de sus supuestos traidores y enemigos. Tal nivel de fanatismo religioso, junto con un fervor revolucionario y nacionalista, no era infrecuente en Judea y sus alrededores en el siglo I.

No obstante, de una manera providencial, las noticias de la trama llegaron a oídos del sobrino de Pablo. Resulta decepcionante no saber casi nada sobre la familia de Pablo, pero aparentemente él y su hermana se habían criado en Jerusalén (Hech. 22:3), donde ella se casó y tuvo al menos un hijo. De todos modos, el sobrino de Pablo (el diminutivo neaniskos [Hech. 23:18, 22] y el hecho de que lo tomaran “de la mano” (Hech. 23:19) implica que aún era adolescente) pudo visitarlo en la fortaleza y contarle la historia.

Lee Hechos 23:26 al 30. ¿Qué mensaje envió el comandante Lisias al gobernador Félix referente a Pablo?

Hechos 23:26-30

26 Claudio Lisias al excelentísimo gobernador Félix: Salud. 27 A este hombre, aprehendido por los judíos, y que iban ellos a matar, lo libré yo acudiendo con la tropa, habiendo sabido que era ciudadano romano. 28 Y queriendo saber la causa por qué le acusaban, le llevé al concilio de ellos; 29 y hallé que le acusaban por cuestiones de la ley de ellos, pero que ningún delito tenía digno de muerte o de prisión. 30 Pero al ser avisado de asechanzas que los judíos habían tendido contra este hombre, al punto le he enviado a ti, intimando también a los acusadores que traten delante de ti lo que tengan contra él. Pásalo bien.

La carta le brindó a Félix un claro informe de la situación. Además, muestra que Pablo se benefició por su ciudadanía romana. La ley romana protegía completamente a sus ciudadanos, que tenían el derecho, por ejemplo, de tener un juicio legal, en el que podían comparecer ante el tribunal y defenderse (Hech. 25:16), y el derecho a apelar ante el emperador en caso de un juicio injusto (Hech. 25:10, 11).

Al margen de la reputación de Félix, este le brindó a Pablo el procedimiento legal adecuado. Después de un interrogatorio preliminar, ordenó que lo mantuvieran bajo vigilancia hasta que llegaran los acusadores.

Piensa en la providencia de Dios en la vida de Pablo. ¿Cuán a menudo has reconocido humildemente la providencia de Dios en tu vida a pesar de las pruebas y el sufrimiento que quizá hayas experimentado?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El caso de Pablo no fue el primero en que un siervo de Dios encontrara entre los paganos un refugio contra la maldad del pueblo profeso de Jehová. Impulsados por su ira contra Pablo, los judíos habían añadido otro crimen a la sombría lista que caracterizaba su historia. Además, habían endurecido su corazón contra la verdad y hecho más segura su condena…

La viuda de Sarepta y Naamán el sirio, habían vivido de acuerdo con toda la luz que tenían, por lo cual se los consideró más justos que el pueblo escogido de Dios que se había apartado de él y había sacrificado sus principios a las conveniencias y honores mundanales…

Mientras los dirigentes judíos profesaban tener gran celo por el honor de Dios y el bien de Israel, eran enemigos de ambos. Por precepto y ejemplo, alejaban cada vez más al pueblo de la obediencia a Dios y lo llevaban adonde él no pudiera ser su defensa en el día de prueba (Los hechos de los apóstoles, p. 333).

Todo lo que nos dejó perplejos en las providencias de Dios quedará aclarado en el mundo venidero. Las cosas difíciles de entender hallarán entonces su explicación. Los misterios de la gracia nos serán revelados. Donde nuestras mentes finitas discernían solamente confusión y promesas quebrantadas, veremos la más perfecta y hermosa armonía. Sabremos que el amor infinito ordenó los incidentes que nos parecieron más penosos. A medida que comprendamos el tierno cuidado de Aquel que hace que todas las cosas obren conjuntamente para nuestro bien, nos regocijaremos con gozo inefable y rebosante de gloria (Testimonios para la iglesia, tomo 9, p. 227).

En la providencia de Dios, cada empresa buena y excelente está sujeta a pruebas, a fin de comprobar la pureza y la solidez de los principios de los que ocupan posiciones de responsabilidad, y de modelar y afirmar el carácter del ser humano de acuerdo con el modelo de Dios. Esto constituye la clase más elevada de educación.

La perfección del carácter se consigue mediante el ejercicio de las facultades de la mente en el momento de mayor prueba, y mediante la obediencia de cada requerimiento de la ley de Dios. Los hombres que ocupan posiciones de confianza son los instrumentos en las manos de Dios para promover su gloria, y al cumplir sus deberes con la mayor fidelidad, pueden alcanzar la perfección del carácter (Mensajes selectos, tomo 2, p. 183).

Satanás está obrando continuamente por medio de sus agentes para desanimar y destruir a los elegidos por Dios para llevar a cabo una obra grande y buena. Ellos pueden estar listos para sacrificar aun la vida misma por el adelanto de la causa de Cristo; sin embargo, el gran engañador sugerirá o inspirará dudas a sus hermanos concernientes a ellos, dudas que si se abrigan, destruirán la confianza en su integridad de carácter, y así malograrán su utilidad. Demasiado a menudo tiene éxito en acarrearles, por medio de sus propios hermanos, tal tristeza de corazón que Dios en su gracia interviene para dar descanso a sus perseguidos siervos (Los hechos de los apóstoles, p. 334).

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Viernes 14 de septiembre | Lección 11______________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“En esa ocasión, Pablo y sus acompañantes presentaron formalmente a los dirigentes de la obra en Jerusalén las contribuciones enviadas por las iglesias gentiles para el sostén de los pobres entre sus hermanos judíos […].

“Estas ofrendas voluntarias expresaban la lealtad de los conversos gentiles a la obra de Dios organizada en todo el mundo, y todos debían haberlas recibido con agradecimiento. Sin embargo, era evidente para Pablo y sus acompañantes que, aun entre aquellos delante de los cuales estaban en ese momento, había quienes eran incapaces de apreciar el espíritu de amor fraternal que había inspirado esos donativos” (HAp 320).

“Si los dirigentes de la iglesia hubiesen abandonado plenamente sus sentimientos de amargura contra el apóstol, y lo hubieran aceptado como a uno especialmente llamado por Dios para dar el evangelio a los gentiles, el Señor habría permitido que lo tuvieran por más tiempo. Dios no había dispuesto que las labores de Pablo terminaran tan pronto; pero no hizo un milagro para contrarrestar el curso de las circunstancias creadas por el proceder de los dirigentes de la iglesia de Jerusalén.

“El mismo espíritu conduce aún a los mismos resultados. El dejar de apreciar y aprovechar las provisiones de la gracia divina ha privado a la iglesia de muchas bendiciones. Cuán a menudo el Señor habría prolongado la obra de algún fiel ministro si sus labores hubieran sido apreciadas. Pero si la iglesia permite que el enemigo de las almas pervierta el entendimiento, de modo que se falseen e interpreten mal las palabras y los actos del siervo de Cristo; si se llega a obstruir su camino y estorbar su utilidad, el Señor los priva algunas veces de la bendición que había dado […].

“Después de que las manos están cruzadas sobre su pecho exánime, cuando la voz de amonestación y aliento se acalla, entonces los obstinados pueden despertar y ver la magnitud de las bendiciones de las que se privaron. Su muerte puede realizar lo que no logró hacer su vida” (HAp 333, 334).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Al ir a Jerusalén a pesar de saber que no sería bienvenido, Pablo puso los intereses de la iglesia por encima de sus intereses personales. ¿En qué medida deberíamos seguir su ejemplo?
  2. ¿Qué podemos aprender del compromiso de Pablo en Jerusalén? ¿Cómo podemos ser políticamente correctos sin renunciar a los principios por los que vivimos? ¿Se puede?
  3. La unidad de la iglesia siempre es muy importante. ¿Cómo podemos aprender a trabajar juntos, unidos, incluso cuando tenemos diferentes puntos de vista?

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
www.sevendayradio.com
www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2018

13 pensamientos en “LECCIÓN 11 – ARRESTO EN JERUSALÉN – PARA EL 15 DE SEPTIEMBRE DE 2018

  1. Dios te bendiga en gran manera mi hermano Tony que pronto estés mejor de salud y nos compartas los conocimientos que El Espíritu Santo a puesto en ti. un abrazo desde Venezuela.

  2. Querido hermano Tony: grasias por los comentarios que enseñan lo que otros solo cuentan su hermano en la presiosa esperanza : Lopez

  3. ALABADO SEA CRISTO, hermanos amados, por continuar consultando este sitio. Sigamos creciendo en fe y esperanza, hasta ver al Rey en su hermosura. ¿Cuánto aún faltará, Señor, hasta que cante…?
    ¡MARANATA!

    • Dios les bendiga Pastor Ruiloba y ojalá pronto podamos tener nuevamente los comentarios del hermano Tony. Feliz sábado

    • GRACIAS PASTOR, POR LOS MATERIALES, Y A TODOS LOS HERMANOS. DE GUATEMALA

  4. Gracias hermano Tony que el señor le bendiga grandemente y le de fuerzas en cada esfuerzo y dedicación por compartirnos este material de grande utilidad . Bendiciones mi hermano .

  5. Sr. Tony García

    Saludos

    La présente es para hacerle de su conocimiento que hace 5
    semana sur que recibo sus correo sin poder abrir su documento.
    Por lo tanto agradecere que pueda solucionar este impase de lo contrario tenga. à bien de anular mi suscription.
    Gracias pour su atencion y Dios me los bendiga.

    Atentamente.

    Victor Moreno A.

    Enviado desde mi iPad

  6. Esta es una leccion muyimportante,me gusta mucho.Dios les bendiga grandemente,muchas gracias.

  7. Muchas gracias!

    No sé por qué pero desde hace varias lecciones no funciona el link para convertir a pdf
    Por favor ayudarnos para solucionarlo
    De antemano muchas gracias!
    Bendiciones

  8. DIOS LO BENDIGA AL PASTOR SU FLIA AL IGUAL QUE EL HERMANO TONY HACEN UN TRABAJO EXCELENTE GUIADOPOR DIOS

  9. Que importante las preguntas del dia viernes son realmente para reflexionar y ver como estamos ante estas preguntas que valoraciones hacemos

  10. buen día hermano, Dios los guarde en su divino amor.Agradecida por el trabajo que realizan para nosotros. Mil gracias y Dios les ayude a ser pulidos en el crisol de la prueba que sufren los que trabajan por él de manera desinteresada.
    Por favor me explican que son los “geles” : ” Los saduceos negaban la resurrección de los muertos y la existencia de los geles, y eran escépticos en cuanto a Dios”.No conseguí la palabra en el diccionario con significado que corresponda. Gracias.

  11. :::o será Ángeles y no aparece la primera sílaba???

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