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LECCIÓN 12 – RECLUSIÓN EN CESAREA – PARA EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2018

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Una carta para usted, de parte del hermano Tony:

Hace casi cinco años cuando empezamos este ministerio nunca nos pasó por la mente semejante crecimiento.  Para esos días mi sueño era llegar a tener 1000 estudiantes al día y para eso nos preparamos en todos los aspectos.

Ahora enfrentamos otra realidad y llegamos a la conclusión que este gigante ministerio se nos ha salido de las manos, tanto en el aspecto laboral, como en el financiero. No es lo mismo estudiar para edificación personal, que estudiar  para varios cientos de miles de persona, esto implica una gran responsabilidad.

Tengo casi cinco años teniendo dos trabajos. Mi trabajo secular  es un deleite, ya que me permite viajar, conocer lugares, personas y costumbres, cada día de trabajo para mi es como ir de vacaciones.  También tengo mi trabajo espiritual que es alimento para mi alma y una de las alegrías mas grandes en mi vida el poder servirle a usted espiritualmente.

Penosamente no puedo tener los dos trabajos al mismo tiempo, ya que muchos frentes son afectados por mi intenso trabajo. Entre ellos está la familia que carece de mi tiempo, también la iglesia ya que el sábado por ser el día que mas trabajamos, muchas veces no asistimos a la iglesia, pero el mas delicado -creo- es mi salud.

Tengo una salud muy delicada y con mis dos trabajos voy exactamente en contra de la orden médica en cuanto al descanso. Últimamente he tenido que pagar una factura demasiada costosa, penosa y preocupante con mi salud.

¿Qué hacemos? ¿Dejar este ministerio? no puedo ¿Dejar mi trabajo? tampoco

Mi propuesta para usted es solicitarle donación.

¿Qué conseguiremos con su donación?

-Cubrir los gastos de este sitio, que siempre lo hemos mantenido libre de comerciales

-Pagar a nuestro ingeniero que de ahora en adelante es indispensable para nuestro sitio

-Dejar poco a poco mi empresa para dedicarme 100% al trabajo espiritual, y solicitar la ayuda de personal capacitado

-Mejorar el comentario de la lección, ya que muchas veces creo que solo logramos poner un 50% de lo que quisiéramos y pudiéramos editar

-Televisar la clase por YouTube y otros medios

-Abrir el centro de capacitación para predicadores por medio de YouTube. En los comentarios siempre les estamos dando grandes ideas para sermones, los hábiles predicadores, las descubren.

-Continuar con el ministerio del necesitado en crisis y con la construcción de iglesias. A esta fecha, su servidor ha logrado construir 4 iglesias, una en Cuba, una en Honduras, una en El Salvador y una en Brasil. Creo que si todos pusiéramos nuestro granito de arena, pudiéramos hacer mucho en el mundo.

Todos estos proyectos arriba mencionados, se realizarán de acuerdo  a la ayuda que recibamos.

Nosotros ya hicimos todo lo posible y lo imposible con nuestro sitio, pero sin su ayuda esto es sencillamente imposible de continuar, es una carga demasiado pesada para llevar, para una sola persona o una sola familia.

Si usted cree que esta idea tiene luz y que vale la pena, le invitamos a donar.

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Para los hermanos que viven en los Estados Unidos, les avisamos que sus donaciones podrán ser deducidas en sus impuestos  al final de año, ya que Escuela Sabática Maestro, está registrada legalmente ante el gobierno federal de los Estados Unidos, como una corporación sin fines de lucro.

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De antemano se les agradece su ayuda

Su hermano en Cristo

Tony García


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Juicio del apóstol Pablo,  por Nikolai K. Bodarevsky (1850-1921) Rusia

Hemos tomado a bien en publicar la lección de la semana pasada que es la número 12, para poder entender mejor la leccíon 13.

Esta lección 12 estará por unos dias, para su estudio.

Para aquellos que copian y guardan las lecciones, por favor hágalo pronto, que en unos días estaremos publicando la lección 13.

Lección 12: Para el 22 de septiembre de 2018

RECLUSIÓN EN CESAREA

Sábado 15 de septiembre________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 24; 25; 26; 1 Corintios 1:23.

PARA MEMORIZAR:

“¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” (Hech. 26:29).

El traslado de Pablo a Cesarea dio comienzo a una reclusión de dos años en esa ciudad (Hech. 24:27), más precisamente en el pretorio de Herodes (Hech. 23:35), que era la residencia oficial del gobernador romano. Durante esos años, tuvo varias audiencias en las que se presentó ante dos gobernadores romanos (Félix y Festo) y un rey (Agripa II), cumpliendo así aún más el ministerio que Dios le dio (Hech. 9:15).

En todas las audiencias, Pablo siempre afirmó que era inocente, alegando que no se podían presentar pruebas contra él, como lo demostró la ausencia de testigos. De hecho, toda la narrativa pretende mostrar que Pablo no hizo nada digno de arresto y que habría podido ser liberado si no hubiera apelado al César (Hech. 26:32). Sin embargo, estas audiencias le ofrecieron oportunidades de testificar sobre Jesús y la gran esperanza que se encuentra en la promesa de la resurrección.

No obstante, fueron años de profunda ansiedad y de un tedioso encierro en el que el apóstol parece no haber recibido ningún tipo de apoyo por parte de la iglesia de Jerusalén, cuyos dirigentes todavía acariciaban el sentimiento “de que Pablo debía ser considerado en alto grado responsable por los prejuicios existentes” (HAp 323).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En ocasión de la conversión de Pablo, el Señor había declarado que había de ser ministro a los gentiles… El ángel que le apareció a Ananías le había dicho de Pablo: “Instrumento escogido me es éste, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel” [Hechos 9:15], Y Pablo mismo, más tarde en su vida cristiana, mientras oraba en el templo de Jerusalén, había sido visitado por un ángel del cielo, que le ordenó: “Ve, porque yo te tengo que enviar lejos a los gentiles” [Hechos 22:21].

Así el Señor había mandado a Pablo que entrase en el vasto campo misionero del mundo gentil. A fin de prepararlo para esta extensa y difícil tarea. Dios le había atraído en estrecha comunión consigo y había abierto ante su arrobada visión las bellezas y glorias del cielo. Se le había confiado el ministerio de hacer conocer el “misterio” que había estado “encubierto desde los tiempos eternos” [Romanos 16:25]… el cual misterio en los otros siglos no se dio a conocer a los hijos de los hombres como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas en el Espíritu: Que los Gentiles sean juntamente herederos, e incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el evangelio: Del cual—declara Pablo,—yo soy hecho ministro [Efesios 1:9; 3:5-11] (Los hechos de los apóstoles, p. 129).

La gracia de Dios sostenía a Pablo en su encarcelamiento, habilitándolo para regocijarse en la tribulación. Con fe y convicción escribió a sus hermanos filipenses que su prisión había resultado en el adelantamiento del evangelio…

En esa experiencia de Pablo hay una lección para nosotros; nos revela la manera en que Dios obra. El Señor puede sacar victoria de lo que nos parece desconcierto y derrota. Estamos en peligro de olvidar a Dios, de mirar las cosas que se ven, en vez de contemplar con los ojos de la fe las cosas que no se ven. Cuando viene la desgracia o el infortunio, estamos listos para culpar a Dios de negligencia o crueldad. Si ve conveniente interrumpir nuestro servicio en alguna actividad, nos lamentamos, sin detenemos a reflexionar que así Dios puede estar obrando para nuestro bien. Necesitamos aprender que la corrección es parte de su gran plan y que bajo la vara de la aflicción, el cristiano puede hacer, a veces, más por su Maestro que cuando está ocupado en el servicio activo (Los hechos de los apóstoles, p. 383).

No es la voluntad de Dios que su pueblo esté abrumado por el peso de la congoja. Pero tampoco nos engaña. No nos dice: “No temáis; no hay peligros en vuestro camino”. Él sabe que hay pruebas y peligros, y nos trata con franqueza. No se propone sacar a su pueblo de en medio de este mundo de pecado y maldad, pero le ofrece un refugio que nunca falla… “En el mundo —dice— tendréis tribulación; pero tened buen ánimo; yo he vencido al mundo” [Juan 16:33] (El camino a Cristo, p. 122).

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Domingo 16 de septiembre | Lección 12________________________________________

ANTE FÉLIX

Cinco días después del traslado de Pablo a Cesarea, un grupo de importantes dirigentes judíos (el sumo sacerdote, algunos miembros del Sanedrín y un abogado profesional llamado Tértulo) descendieron de Jerusalén y presentaron formalmente ante Félix su caso contra el apóstol (Hech. 24:1-9).

Este es el único juicio en Hechos en el que los acusadores contrataron a un abogado. En su discurso, Tértulo probó una estrategia interesante para ganarse el favor del gobernador. No era cierto que, bajo el gobierno de Félix, los judíos hubiesen disfrutado de un largo período de paz. De hecho, ningún otro gobernador había sido tan represivo y violento, y esta represión generó un enorme antagonismo entre los judíos hacia la dominación romana. Con mucho ingenio, Tértulo utilizó la política administrativa del gobernador para convencerlo de que también lograría la estabilidad política en este caso únicamente mediante una dura represión.

Entonces, pasó a presentar tres cargos específicos contra Pablo: (1) que Pablo era un agitador que constantemente fomentaba disturbios entre los judíos de todo el imperio (Hech. 24:5); (2) que era cabecilla de los nazarenos (Hech. 24:5), lo que implicaba que el cristianismo como un todo era una especie de movimiento disruptivo; y (3) que había tratado de profanar el Templo de Jerusalén (Hech. 24:6).

Lee Hechos 24:10 al 19. ¿Cómo respondió Pablo a cada una de las acusaciones?

Hechos 24:10-19

10 Habiéndole hecho señal el gobernador a Pablo para que hablase, éste respondió: Porque sé que desde hace muchos años eres juez de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa. 11 Como tú puedes cerciorarte, no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén; 12 y no me hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud; ni en el templo, ni en las sinagogas ni en la ciudad; 13 ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan. 14 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; 15 teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos. 16 Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres. 17 Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar ofrendas. 18 Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni con alboroto. 19 Ellos debieran comparecer ante ti y acusarme, si contra mí tienen algo.

Dos puntos adicionales planteados por Pablo resultaron devastadores para la situación de los acusadores: (1) la ausencia de los testigos asiáticos (Hech. 24:18, 19), que tenían el potencial de invalidar el juicio, y (2) el hecho de que estos judíos solo podían hablar de la audiencia de Pablo ante el Sanedrín la semana anterior (Hech. 24:20), y por consiguiente no tenían nada de qué acusarlo excepto que él creía en la resurrección de los muertos (comparar con Hech. 23:6).

Félix comprendió de inmediato el peso de los argumentos de Pablo, también porque estaba bastante familiarizado con el cristianismo, probablemente por su esposa judía, Drusila. El hecho es que decidió suspender el proceso hasta nuevo aviso (Hech. 24:22).

La respuesta de Félix (Hech. 24:24-27) revelaba mucho sobre su carácter: aplazaba, se prestaba al soborno y era oportunista. Pablo tenía pocas posibilidades de tener una audiencia justa con alguien como Félix.

Lee Hechos 24:16. Pablo dijo que siempre se esforzó por tener una “conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres”. ¿Qué significa eso? ¿Qué tendrías que cambiar tú para poder decir lo mismo?

Hechos 24:16

16 Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Cinco días después, descendió el sumo sacerdote Ananías con algunos de los ancianos y un cierto orador llamado Tértulo, y comparecieron ante el gobernador contra Pablo. Y cuando éste fue llamado, Tértulo comenzó a acusarle, diciendo: Como debido a ti gozamos de gran paz, y muchas cosas son bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia, oh excelentísimo Félix, lo recibimos en todo tiempo y en todo lugar con toda gratitud. Pero por no molestarte más largamente, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu equidad. Porque hemos hallado que este hombre es una plaga, y promotor de sediciones entre todos los judíos por todo el mundo, y cabecilla de la secta de los nazarenos. Intentó también profanar el templo; y prendiéndole, quisimos juzgarle conforme a nuestra ley. Pero interviniendo el tribuno Lisias, con gran violencia le quitó de nuestras manos, mandando a sus acusadores que viniesen a ti. Tú mismo, pues, al juzgarle, podrás informarte de todas estas cosas de que le acusamos.

Los judíos también confirmaban, diciendo ser así todo. 10 Habiéndole hecho señal el gobernador a Pablo para que hablase, éste respondió: Porque sé que desde hace muchos años eres juez de esta nación, con buen ánimo haré mi defensa. 11 Como tú puedes cerciorarte, no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén; 12 y no me hallaron disputando con ninguno, ni amotinando a la multitud; ni en el templo, ni en las sinagogas ni en la ciudad; 13 ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan. 14 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; 15 teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos. 16 Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres.

17 Pero pasados algunos años, vine a hacer limosnas a mi nación y presentar ofrendas. 18 Estaba en ello, cuando unos judíos de Asia me hallaron purificado en el templo, no con multitud ni con alboroto. 19 Ellos debieran comparecer ante ti y acusarme, si contra mí tienen algo. 20 O digan éstos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando comparecí ante el concilio, 21 a no ser que estando entre ellos prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy juzgado hoy por vosotros. 22 Entonces Félix, oídas estas cosas, estando bien informado de este Camino, les aplazó, diciendo: Cuando descendiere el tribuno Lisias, acabaré de conocer de vuestro asunto. 23 Y mandó al centurión que se custodiase a Pablo, pero que se le concediese alguna libertad, y que no impidiese a ninguno de los suyos servirle o venir a él.

24 Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. 25 Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré. 26 Esperaba también con esto, que Pablo le diera dinero para que le soltase; por lo cual muchas veces lo hacía venir y hablaba con él. 27 Pero al cabo de dos años recibió Félix por sucesor a Porcio Festo; y queriendo Félix congraciarse con los judíos, dejó preso a Pablo.

(Hechos 24)

Como en todo juicio, siempre hay dos lados, el acusador y el acusado.

Por un lado estaba una multitud de enfurecidos judíos, quienes eran poseedores de riquezas, prestigio, poder, influencia, y que eran acompañados por un elocuente orador y abogado, que iba a presentar el caso en contra de Pablo.

Por el otro lado tenemos a Pablo que estaba solo y sin ayuda, enfrentando una calumnia y también a un juez extremadamente corrupto. A pesar de la corrupción del juez, Pablo tuvo respeto para la oficina que Félix representaba.

La grandeza de Pablo era que vivía el evangelio que predicaba, mas tarde él mismo escribió a los romanos diciendo Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.” (Romanos 13) Pablo pagó respeto a Félix, no por su personalidad, sino por su oficina.

Humanamente hablando, habían pocas probabilidades de una victoria judicial para Pablo, pero Dios ha prometido que el Espíritu Santo pondrá palabra en los labios de sus hijos, cuando estos enfrenten a los gobernantes de la tierra. Este caso fue una muestra del cumplimiento de la promesa divina. Pablo mostró que la acusación en su contra no era verdad, y también mostró que la verdad que predicaba no era ningún crimen.

Tertulio comenzó su acusación en contra de Pablo con alabanzas para Félix, ese no fue el caso de Pablo, Pablo comenzó su defensa mostrando solamente respeto hacia el gobernador. Sus palabras fueron sencillas, francas y verdaderas, no exageró el problema, la valentía acompañó a cada palabra pronunciada. Pablo no fue atemorizado por el peligro de la situación, posiblemente impresionó mas a Félix, la manera como Pablo hizo su defensa, que el contenido de la misma.

En el juicio, Tertulio fue una tempestad de adulaciones, Pablo fue un respetuoso caballero. El cristianismo convierte al hombre vulgar en una persona refinada, el cristianismo y la vulgaridad no son compatibles.

En la defensa de Pablo no hubo ningún tipo de emoción, ni tampoco resentimiento. Si Pablo hubiera tenido alguna emoción como la ira o el sarcastismo, inmediatamente hubiera creado sospechas.   Si Pablo hubiera tenido resentimientos hubiera dado ocasión al acusador. La quietud de una conciencia limpia era la prueba irrefutable de la inocencia del acusado.

Pablo no gastó tiempo hablando de sí mismo, además no se concentró en pequeñeces. Nunca nos defendamos nosotros solos, mejor vivamos lo que predicamos, y nuestras obras entonaran el mismo clamor en nuestra defensa.

La mejor defensa que un hombre puede tener en un juicio, es decir la verdad y nada mas que la verdad.

La mejor defensa en contra de la calumnia es: Enfrentarla con gozo, tener una conciencia limpia, vivir una vida sin reproches ante el hombre, y una vida pura ante Dios.

En Pablo encontramos una mezcla del nuevo cristianismo con el antiguo judaísmo.

En los versículos 14 y 15 encontramos que la esencia de la defensa de Pablo, estuvo basada en las doctrinas del antiguo judaísmo: 14 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas; 15 teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.

“Así sirvo al Dios de mis padres” Pablo no estaba enseñando una nueva divinidad, no estaba predicando a un nuevo dios. Pablo estaba predicando al mismo Dios de sus ancestros, a ese Dios que apareció a Abraham, a Moisés, a Samuel, a Elías, y a Isaías, a ese mismo Dios que apareció en el monte Sinaí y que hizo cualquier milagro con y para el pueblo de Israel

“…creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas…” Pablo no estaba rechazando o anulando ni la ley, ni tampoco los profetas. No estaba enseñando que para ser salvos por la gracia tenemos que abandonar la ley, no, él solamente estaba predicando a Cristo. Es a través de Cristo que tanto los profetas y la ley de Dios, pueden ser contemplados en una nueva dimensión, mas grande, mas clara, mas sublime y mas profunda.

15 teniendo esperanza en Dios, la cual ellos también abrigan, de que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.” La resurrección de Cristo, que no fue comprendida y aceptada por el judaísmo, fue totalmente comprendida, aceptada y abrazada por el cristianismo. El cristianismo en verdad es el fruto maduro y hermoso del judaísmo, pudiéramos decir que el judaísmo fue el sol en el amanecer de la religión y el cristianismo es el sol de la religión al mediodía, un sol que está en toda su gloria y su esplendor.

14 Pero esto te confieso, que según el Camino que ellos llaman herejía

Digno de recalcar que Pablo no se avergonzaba de una causa que no era muy popular y que no era vista con muy buenos ojos, mas que eso era una causa clasificada como herética para esos días. Calvino y Lutero fueron vistos como herejes a los ojos de Roma. Los puritanos y los metodistas fueron vistos como herejes a los ojos de los episcopales. La mayoría de veces que se levanta una nueva religión o un movimiento religioso, casi siempre recibe el título de herejía de parte de su iglesia original.

24 Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. 25 Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.

Félix quedó con deseos de seguir escuchando mas acerca de Jesucristo, días mas tarde mandó a llamar a Pablo, cuando su esposa Drusila estaba presente.

El ángel de Dios hirió a Herodes y éste murió  frente a la comisión de Tiro y de Sidón que lo alababan como un dios. Este mismo Herodes a su muerte dejo cuatro hijos; Agripa de 17 años, Berenice de 16 años, Mariamne de 10 años y la pequeña Drusila de 6 años.

Según la historia, éstos cuatro muchachos eran muy sobresaliente, educados con la mejor ciencia de esos días, de modales extraordinarios, poseedores de una belleza física singular, pero acompañado de pasiones ingobernables. Cada uno de ellos tiene una historia que contar, a la que sea mas atroz.

La belleza de la nobleza era conseguida a través de casamientos con las mujeres mas bellas y hermosas que existían en la tierra para esos días. Esto ha sucedido todo el tiempo, y por eso usted casi nunca va a conocer a ningún príncipe o princesa fea, todos ellos son de belleza espectacular, de noble porte, de fina estampa y delicada hermosura.

La pequeña Drusila fue el resultado de uno de esos casamientos y sobresalió entre sus hermanos por su belleza y hermosura, la historia la reconoce como una de las mujeres mas bella que existió para su época. A los quince años Drusila contrajo matrimonio con Aziz, rey de una ciudad llamada Amat, que se encontraba a unos días de camino al norte de Cesarea.

Cuenta la historia que cierto día -Drusila- la bella reina de Hamat fue a visitar a su hermano el rey Agripa y allí también estaba Félix visitando a su amigo Agripa.

Félix al ver a Drusila quedó perdidamente enamorado de la belleza de ella. La Historia nos dice que Félix tenía aproximadamente alrededor de sesenta años cuando sucedió esta reunión.

Félix decidió conquistar a Drusila, y para ello contrató los servicios de un hombre encantador o mago, llamado Simón. ¡Si!, es el mismo Simón el mago, que nosotros conocemos por medio de la Biblia.

Simón el mago, no era uno de esos payasos baratos que se la pasaban haciendo pequeños trucos o pequeños actos de magia para entretener al populacho de un circo o de una plaza. No, Simón el mago era un alto ministro del demonio, con poderes del mal muy avanzados, mas que un mago, era un brujo, un hechicero, un adivino y un curandero, todo eso mezclado en una sola persona.

Encima de todo, Simón el mago,  se relacionaba con la gente de la alta sociedad y de la realeza de sus días. Simón el mago se cree que fue el fundador de lo que en estos días conocemos como el gnosticismo, que es un movimiento que mezcla el cristianismo con el ocultismo, o la magia.

A este Simón fue quien el apóstol Pedro despojó de sus poderes de magia, esto le costó la vida a Pedro. Tanto Pablo como Pedro, fueron muerto por Nerón. Nerón estaba enfadado con Pablo, porque sus predicaciones habían convertido al cristianismo a muchos de la familia real, pero rebalsó en cólera contra Pedro, cuándo éste destruyó el poder mágico de Simón. Nerón era un auspiciador de Simón, usaba y disfrutaba de la magia de Simón.

Simón el mago, aplicó sus poderes del mal sobre Drusila, y la bellísima joven inmediatamente abandonó a su esposo y se entregó locamente al viejo y criminal gobernador de Cesarea, llamado Félix.

Meses mas tarde Aziz, -el esposo de Drusila- murió en su desolado palacio en las montañas del Líbano, y muchos creen que murió de amor.

El senador e historiador romano Publius Cornelius Tacitus, describió a Félix de una manera muy interesante, el dijo: Félix “ejerce el poder de un rey, con el temperamento de un esclavo”

Los crímenes de Félix finalmente llegaron a oídos de Roma y a Roma fue llamado. Félix fue acompañado a Roma por Drusila, por Simón el mago y por una hueste de judíos que testificarían en su contra por los crímenes cometidos de Cesarea. A partir de este momento Félix desaparece del mapa histórico, y nunca se habla mas de él.

La historia no nos cuenta la muerte de Félix, pero si nos cuenta la muerte de Drusila, que sucedió unos cuarenta años mas tarde. Se afirma que la bella Drusila murió con su único hijo, en Pompeya, cuando el Vesubio hizo erupción.

Entre una de las excavaciones arqueológicas en este lugar, se ha encontrado petrificado el cuerpo hermosísimo de una elegante mujer. Por su porte, por su hermoso cuerpo, por la propiedad donde este cuerpo fue encontrado, y por las finas pertenencias que le rodeaban, la volátil y fantasiosa mente del hombre llega a la conclusión que esa hermosa escultura de lava, le pertenece a la bella, pero culpable princesa de la casa de Herodes, conocida como Drusila, la bella y hermosa reina de Hamat.

24 Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. 25 Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.

Pablo estaba acostumbrado a predicar ante grandes congregaciones, pero ahora encontramos que su congregación solo consistió en dos personas. No eran personas comunes, eran personas muy especiales, los dos miembros de su audiencia estaban teñidos de crueldad, robo, adulterio y asesinatos, su mala reputación creció hasta que los condujo al exilio y a la desgracia.

El sermón de Pablo fue lleno de fe, sin miedo, sin compromiso y muy heroico. Humanamente hablando, la habilidad de Pablo superaba al mejor filósofo de su época, su porte era gallardo, tenía el mundo bajo sus pies, su espíritu revelaba una libertad que ninguna prisión, ni cadenas podían doblegar.

Tres fueron los tópicos del sermón del Pablo: la justicia, la temperancia y el juicio venidero, exámenes espirituales que fueron fallados tanto por Félix, como por Drusila.

Posiblemente mientras Pablo predicaba de la justicia, Félix pudo recordar la pobre viuda quien fue despojada de su herencia, posiblemente recordó el huérfano que fue abandonado para vivir mendigando por las calles, posiblemente pudo recordar los sobornos que había aceptado, y los malos juicios que había pronunciado.

Posiblemente mientras Pablo predicaba de la temperancia, contemplaba con tristeza a su hermosa y bella reina de Hamat, a quien había conseguido y poseía, ayudado por los negros trabajos de Simón el mago. Posiblemente el sermón de Pablo anunciaba que ningún adúltero podía entrar en el reino de los cielos.

En medio de tan poderoso sermón, el apóstol no dudo por ningún momento trasladar la afiebrada mente de Félix al juicio venidero, donde todas las obras ocultas y las no ocultas, serán juzgadas por el Juez perfecto, el Juez que nunca duerme o dormita, quizás Félix escuchó que “Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los buenos. (Proverbios 15: 3)

Posiblemente Félix pudo imaginarse a “… los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.” (Apocalipsis 20:12)

La predicación de Pablo produjo un espanto en la atribulada vida de Félix, la predicación convenció su intelecto, ablandó su sensibilidad, afectó su voluntad, y despertó su conciencia.

Nunca antes Félix había escuchado un mensaje tan poderoso y mucho menos predicado por los labios de un prisionero, y nunca mas lo volvió a escuchar.

El poder de la Palabra de Dios se había vindicado, Félix puso decir las mismas palabras del salmista: “Mi carne se ha estremecido por temor de ti, y de tus juicios tengo miedo.” (Salmos 119: 120)

Al principio del sermón el cautivo era Pablo, al final del sermón el cautivo era Félix, el evangelio se encargó de traspasar las cadenas de Pablo a Félix.

El cautivo estaba dictando sentencia sobre el que era libre, el cautivo que tenía que estar temblando estaba sereno y tranquilo, y el libre que tenía que estar tranquilo y sereno, estaba temblando.

Félix sintió terror por el castigo del juicio, el apóstol logró entrar con una candela en la oscura vida del gobernador e iluminó todas las imágenes de concupiscencia y crímenes guardadas en el interior.

Félix tembló como tiembla el que es acusado en un tribunal, Félix tembló como tiembla el criminal condenado a muerte a cuando escucha los pasos de su verdugo encaminarse a su celda, Félix tembló como tembló Beltsazar cuando leyó la escritura en la pared dictando unos cuantos minutos mas de vida, y también tembló como tembló el carcelero de Filipo. A diferencia del carcelero, Félix solamente tembló como saben temblar los demonios, pero no tembló con el arrepentimiento con que lo hizo el carcelero de Filipo.

Félix sintió la gran crisis que estaba encima de él, pero no quiso ceder

¿por qué no quiso ceder?

Como muchas veces suele suceder, una mujer estaba de por medio, una mujer era la piedra de tropiezo, en este caso era la bella y hermosa joven Drusila. La historia constantemente se está repitiendo desde la caída del Edén: Eva con Adán, Jesabel con Acab, Dalila con Sansón, Betsabe con David, Herodías con Herodes y ahora Drusila con Félix.

Si Pablo hubiera predicado un sermón de cómo ser feliz en esta tierra sin necesidad de ser santo, Félix hubiera escuchado a Pablo con sumo deleite, pero el sermón del apóstol era un sermón que predicaba el abandono total del pecado, por esa razón Félix despidió al apóstol, pero retuvo a su Drusila.

El gran error de Félix fue decir: “Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré.” Félix tembló, dudó, pospuso y se perdió.

Toda persona tiene algo de bueno, tristemente Félix lo único bueno que tenía era ser un especialista en posponer las cosas.

Ni la historia, ni las escrituras nos dan ni la menor pista de que en algún momento en la vida, Félix se arrepintió y se convirtió al cristianismo.

Estas son unas de las consecuencias de posponer las decisiones espirituales:

-Posponer la conversión es arriesgar el arrepentimiento. Al no experimentar el arrepentimiento, la condenación eterna es casi segura

-Posponer la conversión significa continuar en el pecado, y el pecado daña nuestra vida y las vidas de todos aquellos que nos rodean.

-Posponer la conversión hace que perdamos oportunidades de bendiciones en la tierra.

Si la incredulidad ha matado por miles, el retraso, la dilación o el aplazamiento ha matado por diez miles. El aplazamiento es el mas grande ladrón de tiempo que puede existir especialmente en el mundo espiritual y es el mas grande cosechador de las almas que se pierden.

La Palabra –mañana- no tiene un lugar en la economía de la salvación. De pasta a pasta, encontramos que la Biblia ofrece el perdón, la misericordia y la salvación, -ahora-  no mañana. No hay ninguna promesa bíblica que hable de mañana, pero hay muchas que hablan de hoy.

Cuenta la historia que un hombre blanco y un indio se convirtieron al cristianismo al mismo tiempo. El indio al nomas escuchar el mensaje creyó y su vida cambió totalmente, pero para el hombre blanco la experiencia del cristianismo no fue tan fácil, éste paso mucho tiempo antes que encontrara la verdadera paz y el gozo que el evangelio imparte.

Cierto día los dos hombre conversaban y el blanco le dijo al indio: -No logro entender por que yo estuve mucho tiempo en la oscuridad cuando tú inmediatamente encontraste la paz en Cristo-

Te diré por qué dijo el indio: -Si un príncipe viene a ti y te ofrece un abrigo, tu te pones a ver tu propio abrigo y vas a creer que tu abrigo es mejor que el que te están ofreciendo. Pero si el mismo príncipe viene a mi y me ofrece el abrigo, yo veré la vieja sabana con la cual me arropo e inmediatamente decidiré tomar la oferta del abrigo. Tu te crees muy bueno y crees que debes mantenerte de esa forma, en cambio yo no, yo no tengo nada de bueno en mi. Por eso cuando Cristo vino a mi vida y me ofreció el perdón, la paz y la salvación, rápidamente y simplemente, tomé lo que Cristo me ofreció-

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En su discurso, Tértulo acusó a Pablo de crímenes que, si hubiesen sido probados, habrían dado como resultado su condenación por alta traición al gobierno… Estas declaraciones fueron hechas con el propósito de inducir al procurador a entregar a Pablo al tribunal judío. Todas las acusaciones fueron vehementemente sostenidas por los judíos presentes, los cuales no hicieron ningún esfuerzo por ocultar su odio al preso…

El apóstol habló con fervor y evidente sinceridad, y sus palabras eran convincentes… Además, Félix conocía mejor la religión judía de lo que muchos suponían. La sencilla declaración de Pablo sobre los hechos del caso, capacitó a Félix para entender aún más claramente los móviles que regían a los judíos al acusar al apóstol de sedición y conducta traidora. El gobernador no iba a complacerlos condenando injustamente a un ciudadano romano, ni entregándolo para que lo mataran sin un juicio imparcial. Sin embargo, Félix no conocía ningún móvil más elevado que el interés propio, y estaba dominado por el amor a la alabanza y el deseo de ascender. El temor de ofender a los judíos le impidió hacer plena justicia al hombre que reconocía inocente. Y decidió, por lo tanto, suspender el juicio (Los hechos de los apóstoles, pp. 335, 337).

A menudo, los que sufren el oprobio o la persecución por causa de su fe son tentados a pensar que Dios los ha olvidado. A la vista de los hombres, se hallan entre la minoría. Según todas las apariencias sus enemigos triunfan sobre ellos. Pero no violen ellos su conciencia. Aquel que sufrió por ellos y llevó sus pesares y aflicciones, no los ha olvidado.

Los hijos de Dios no son dejados solos e indefensos. La oración mueve el brazo de la Omnipotencia. Por la oración, los hombres “sojuzgaron reinos, obraron justicia, obtuvieron promesas, cerraron las bocas de los leones, apagaron la violencia del fuego —y llegamos a saber lo que esto significa cuando oímos acerca de los mártires que murieron por su fe—, pusieron en fuga a ejércitos de gente extranjera” [Hebreos 11:33, 34] (Palabras de vida del gran Maestro, p. 136).

Todo el que en ese día malo quiera servir sin temor a Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia, necesitará valor, firmeza y conocimiento de Dios y de su Palabra; porque los que sean fieles a Dios serán perseguidos, sus motivos serán condenados, sus mejores esfuerzos serán desfigurados y sus nombres serán denigrados. Satanás obrará con todo su poder engañador para influir en el corazón y oscurecer el entendimiento, para hacer pasar lo malo por bueno, y lo bueno por malo (Conflicto y valor, p. 354).

En toda ocasión en que haya persecución, los que la presencian se deciden o en favor de Cristo o contra él. Los que manifiestan simpatía por aquellos que son condenados injustamente demuestran su afecto por Cristo. Otros son ofendidos porque los principios de la verdad condenan directamente sus prácticas. Muchos tropiezan, caen y apostatan de la fe que una vez defendieron. Los que apostatan en tiempo de prueba llegarán, para conseguir su propia seguridad, a dar falso testimonio y a traicionar a sus hermanos. Cristo nos advirtió todo esto a fin de que no seamos sorprendidos por la conducta antinatural y cruel de los que rechazan la luz (El Deseado de todas las gentes, p. 583).

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Lección 12 | Lunes 17 de septiembre____________________________________________

ANTE FESTO

Después de dos años de retener a Pablo en prisión solo para ganarse el favor de los judíos, Félix fue reemplazado por Porcio Festo como gobernador de Judea (Hech. 24:27). Festo gobernó de 60 a 62 d.C.

Lee Hechos 25:1 al 5. ¿Cómo ayuda esto a reflejar el odio que la predicación de la verdad puede causar en aquellos que no quieren creer en ella?

Hechos 25:1-5

1 Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después. Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron, pidiendo contra él, como gracia, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una celada para matarle en el camino. Pero Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve. Los que de vosotros puedan, dijo, desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenle.

Probablemente porque ya habían fracasado una vez en su intento de convencer a Félix de los cargos contra Pablo, los dirigentes no querían volver a arriesgarse. En lo que parece haber sido la primera visita de Festo a Jerusalén, le solicitaron que les hiciese el favor de cambiar de jurisdicción: querían que les devolviera a Pablo para que pudiera ser juzgado por el Sanedrín de acuerdo con la ley judía.

No obstante, la solicitud era solo un camuflaje para ocultar su verdadera intención: matar a Pablo. Aunque Festo estaba dispuesto a reabrir el caso, dijo que la audiencia tendría lugar en Cesarea, no en Jerusalén, lo que significa que Pablo sería juzgado por la ley romana.

No bien Festo regresó a Cesarea, convocó al tribunal, y los oponentes de Pablo comenzaron a presentar los cargos contra él (Hech. 25:7). Esta vez, Lucas no repite las acusaciones, pero según la respuesta de Pablo (Hech. 25:8) podemos ver que eran similares a las de hacía dos años, quizá con el énfasis adicional de que, por ser un agitador, Pablo también representaba una amenaza para el Imperio.

Lee Hechos 25:9 al 12. Cuando percibió que Festo podría usarlo con intenciones políticas, ¿cómo reaccionó Pablo?

Hechos 25:9-12

Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí? 10 Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien. 11 Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo. 12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.

Al fin y al cabo, Festo no resultó ser muy diferente de Félix con respecto a sus estrategias políticas (Hech. 24:27). Como no estaba dispuesto a perder el apoyo de los judíos tan rápidamente en su administración al declarar inocente a Pablo, pensó en concederles su pedido original: que el apóstol fuera juzgado por el Sanedrín en Jerusalén.

Sin embargo, esto no era aceptable para Pablo: bien sabía que no podía esperar que le dieran un trato justo allí, librado al capricho de sus enemigos. Por lo tanto, aprovechando sus derechos romanos, insistió en que tenía derecho a ser juzgado por un tribunal romano, y como no vislumbraba ninguna otra salida de esa situación precaria decidió apelar al más alto ejemplo de la justicia romana, que era el propio emperador.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Llegado, pues, Festo a la provincia, subió de Cesarea a Jerusalén tres días después.

Y los principales sacerdotes y los más influyentes de los judíos se presentaron ante él contra Pablo, y le rogaron,

pidiendo contra él, como gracia, que le hiciese traer a Jerusalén; preparando ellos una celada para matarle en el camino.

Pero Festo respondió que Pablo estaba custodiado en Cesarea, adonde él mismo partiría en breve.

Los que de vosotros puedan, dijo, desciendan conmigo, y si hay algún crimen en este hombre, acúsenle.

Y deteniéndose entre ellos no más de ocho o diez días, venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo.

Cuando éste llegó, lo rodearon los judíos que habían venido de Jerusalén, presentando contra él muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar;

alegando Pablo en su defensa: Ni contra la ley de los judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada.

Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?

10 Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien.

11 Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo.

12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás. (Hechos 25)

Reyes van y reyes vienen, príncipes nacen y reyes mueren, nuevos gobiernos son erigidos y antiguos gobiernos son derrumbados, pero Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, su trono y su cetro son eternos.

¿Cuál es nuestra posición como cristianos ante los gobernadores que ya partieron?

-No tenemos que juzgarlos, ya que ellos comparecerán ante el Juez supremo del universo

-No tenemos que alabarlos, ya que sabemos a ciencia cierta que la gloria de este mundo es pura vanidad

¿Cuál es nuestra posición con los nuevos gobernadores de la tierra?

-No contemplarlos con una fe o esperanza extravagante, por que ya sabemos que no hay nada nuevo debajo del sol

-No tenemos que temerles, por que ya sabemos que Cristo reina y reina para siempre

Félix fue llamado a Roma a comparecer por sus delitos, por sus homicidios y por sus genocidios. Su puesto fue tomado por Porcio Festo. Dos años pasaron entre el último versículo del capitulo 24 y el primer versículo del capitulo 25 del libro de Los Hechos.

Festo llegó a Cesarea y solamente esperó tres días para subir a Jerusalén que era la capital del mundo judío. No solo fue a Jerusalén por curiosidad o por conocer tan famoso lugar, sino que subió a estudiar el espíritu de sus habitantes, sus instituciones, sus costumbres y su forma de vivir.

Estando Festo en Jerusalén es donde los judíos se acercaron a él, pidiendo el regreso de Pablo a Jerusalén para ser juzgado.

Habían pasado dos años, y Pablo aún estaba fresco en la mente de los judíos, Pablo era de mucha importancia nacional, ya que el sanedrín estaba envuelto e interesado en su juicio y en su muerte.

Cualquiera pudiera decir que después de dos años no se recordaría a un hombre que está preso, pero éste no era el caso, ya que los judíos día a día podían observar la influencia del preso con el avance de la religión cristiana.

El cristianismo era una nueva religión que minaba devastadoramente el sistema, el prestigio y el poder de la religión judía. Pablo era de interés nacional para hacerlo desaparecer del mapa lo mas pronto posible.

Los judíos pedían juicio en contra de Pablo, pero en verdad deseaban su muerte. Como esos presentimientos que Dios coloca en la mente humana y los dirigentes de una nación, Festo posiblemente logró olfatear la celada de los judíos para asesinar a Pablo, Festo no negó a los judíos la oportunidad de juicio, pero los invitó a ir con él a su ciudad para las debidas acusaciones. De esta manera no rechazaba el pedido de los judíos y al mismo tiempo protegía bajo la ley romana al acusado.

La carta de presentación de Festo, eran mas halagadora y mas prometedora que las de Félix, posiblemente Festo era menos corruptible y un poco mas justo que Félix; Festo había llegado a Cesarea para ganarse el favor de los judíos, favor que Félix había perdido y por ende le había costado su puesto, su Drusila y posiblemente también su vida.

Las diferencias en carácter entre Félix y Festo, son notorias desde un principio.

-Félix fue firme al no consentir que Pablo fuera trasladado de Cesarea a Jerusalén para su juicio. El “inocente” pedido de los judíos, fue contrarrestado con la firmeza basada en la majestad de la ley romana a quien Festo representaba.

-Félix mantuvo preso a Pablo por dos años en espera de una recompensa monetaria, pero Festo tomó el caso en sus propias manos y prontamente, ya que 6 … venido a Cesarea, al siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que fuese traído Pablo.”  La ley romana ordenaba que antes de dejar vacante una oficina, todos los casos jurídicos se tenían que cerrar, pero Félix no cerró el caso de Pablo, solamente cerró su vida con un infame broche y no de oro, sino de metal de fantasía, dejando al justo e inocente preso en la cárcel.

-Festo abrió las puertas a Pablo, para que éste solicitara la intervención de la corte suprema de justicia, apelando al César en Roma.

-Festo hizo valer inmediatamente el poder de la ley romana, administrando justicia y protegiendo al preso, con las debidas sanciones y provisiones que tenia disponible la ley romana.

Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?

10 Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde debo ser juzgado. A los judíos no les he hecho ningún agravio, como tú sabes muy bien.

11 Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo.

12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: A César has apelado; a César irás.

Muchas veces escuchamos muchos lamentos sobre la decisión de Pablo de apelar al César; inclusive hasta los mismos gobernadores de sus días se lamentaron de la decisión de Pablo, ya que si no hubiera sido por esa decisión, mas de uno de ellos le hubiera concedido la libertad.

Pero es que en verdad, Pablo no tuvo otro camino que escoger, sino que Roma.

En el versículo 9 encontramos el primer error de Festo, al querer congraciarse con los judíos: Festo planeaba que Pablo fuera a Jerusalén para ser enjuiciado. Recordemos que cabe la posibilidad que este error de Festo, no fue el resultado de la maldad, sino que fue resultado de su ignorancia religiosa.

Si Pablo aceptaba ir a Jerusalén, su muerte era segura, ya que los judíos planeaba una muerte a traición en su contra. Entonces para su seguridad, y para que los designios de Dios se cumplieran, a Pablo solo le quedaba una puerta por abrir y esa era apelar al César. Esa era la manera mas segura, mas barata y mas certera para poder llegar a Roma.

Pilato se quiso congraciar con los judíos permitiendo el asesinato de Jesús, Félix se quiso congraciar con los judíos dejando en cautiverio a Pablo, y ahora encontramos que Festo está tratando de hacer los mismo.

Con las huestes del mal nadie se puede congraciar, las huestes del mal son insaciables, ahora se les puede conceder un pedido y mañana volverán por otro.

Lo peor de todo es que cuando a las amañadas fuerzas del mal se les quiere corregir, siempre es demasiado tarde, ellos inmediatamente toman venganza y aniquilan a los que les han hechos favores, si éstos se niegan a continuar haciéndolos.

Todos aquellos que tratan de congraciarse con las fuerzas del mal, siempre avanzan de mal a lo peor, es por eso que es mejor ni siquiera intentar negociar, congraciarse o complacer a aquellos que tienen propósito malos o pecaminosos en la vida.

Los hijos de las tinieblas y los hijos de la luz nunca cambian, siempre son la misma historia:

Los acusadores de Pablo no aprendieron nada nuevo, pero tampoco olvidaron nada viejo.

Después de dos años aparecieron con las mismas mentiras y las mismas acusaciones, usaron sus mismas artimañas, que ya había usado en contra de Pablo, en contra de Esteban y en contra de Cristo. En dos años la furia judía en contra de Pablo no se había logrado enfriar, ¿Quién ha dicho que es el tiempo el que logra apagar el infierno?

Los jueces de Pablo también no cambiaron, en vez del infame Félix ahora aparece el orgulloso Festo. Al principio Festo mostró noble principios, pero prontamente cambió para seguir los pasos de su predecesor, doblegando los principios de la ley romana para complacer al hombre, en pocas palabras podemos decir que era el mismo hombre, con diferente nombre.

Los hijos de Dios se mantienen lo mismo:

Después de dos años de cautiverio Pablo era el mismo, su valor no se había terminado, no había sido paralizado por las circunstancias, sus principios religiosos estaban intactos y su defensa se mantuvo clara y firme como siempre había sido.

La aparición de Pablo ante Festo, fue igual que su aparición ante Félix, la misma quietud, la misma dignidad y la misma defensa; la verdad no se piensa, la verdad no se planea, la verdad siempre será la misma.

Su bondad y su paciencia no habían cambiado, no deseaba la venganza para sus enemigos, ni tampoco deseaba el mal para sus injustos jueces, su paciencia se mantuvo serena a pesar de la larga espera, estaba sometido a las leyes de la tierra -en este caso las romanas-, y también está sometido a la providencia divina.

Hay tres cosas muy importantes en Pablo que no podemos pasar por alto, mientras estuvo esos dos años en prisión:

-Su influencia espiritual: A Pablo no se le podía dejar solo, aun encadenado, aun encerrado, su presencia estaba activa en Jerusalén, su presencia se hacía sentir tanto en su propia iglesia, como en las oficinas de sus enemigos. El mundo no se puede deshacer fácilmente de cierto hombres influyentes, si se les asesinan, éstos mártires se vuelven héroes para la eternidad, y si se les deja vivir, éstos se convierten en expertos artistas que logran pintar las circunstancias de la vida con espectaculares colores, formas, contrastes, sombras e imágenes que asombran al mundo entero. Son hombres que despiertan las mentes de sus oidores, son hombres que ponen a temblar la conciencia de los demás .

-Su confianza espiritual: Pablo posiblemente se hubiera puesto a protestar por la injusticia de esos dos años en la prisión, pero no fue así, simplemente esperaba en el Señor. Con mucha humildad escribió mas tarde: 12 Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio” (Filipenses 1)

-Su alta cultura espiritual: Pablo fue entrenado por el cielo.

Visto desde el punto de vista humano, Pablo era castigado por su prisión y sus cadenas. Visto desde el punto de vista divino Pablo estaba descansando y también se le estaba entrenando.

Todas las cosas que nos pasen en la vida las podemos contemplar desde dos escenarios diferentes. En un escenario podemos contemplar todos nuestros eventos como catástrofes, mala suerte o como desgracias. Si lo vemos del escenario del optimismo, podemos ver todos nuestros eventos, como si fuera la mano de Dios dirigiendo nuestras vidas. Pablo tenía una alta cultura espiritual, ya que podía esperar pacientemente en Dios, para poder contemplar el producto final del trabajo divino.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Porque si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir; pero si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede entregarme a ellos. A César apelo [Hechos 25:10, 11].

Una vez más, a causa del odio nacido del fanatismo y de la justicia propia, un siervo de Dios fue inducido a buscar protección entre los paganos… Y el pueblo de Dios que vive en este siglo tiene todavía que afrontar este odio. Entre muchos de los profesos seguidores de Cristo existe el mismo orgullo, formalismo y egoísmo, el mismo espíritu opresor, que reinaba en tan grande medida en el corazón de los judíos…

En la gran crisis por la cual tendrán que pasar pronto, los fieles siervos de Dios encontrarán la misma dureza de corazón, la misma cruel determinación y el mismo odio implacable…

Solamente aquellos que vivan en conformidad con la norma divina, permanecerán firmes en el tiempo de la prueba. Cuando los gobernantes seculares se unan con los ministros de la religión para legislar en asuntos de conciencia, entonces se verá quiénes realmente temen y sirven a Dios. Cuando las tinieblas sean más profundas, la luz de un carácter semejante al de Dios brillará con el máximo fulgor (Conflicto y valor, p. 354).

Al tratar con hombres irrazonables y malvados, los que creen en la verdad deben tener cuidado de no descender a la misma altura y no usar las mismas armas satánicas que emplean sus enemigos, es decir, no deben dar rienda suelta a sus fuertes sentimientos personales, no sea que al hacerlo susciten contra sí mismos y contra la obra que el Señor les ha confiado una enemistad apasionada y amarga. Mantengamos en alto a Cristo. Somos colaboradores de Dios. Se nos han proporcionado poderosas armas espirituales para derribar las fortalezas del enemigo. De ningún modo debemos representar mal nuestra fe introduciendo elementos anticristianos en nuestra obra (Cada día con Dios, p. 97).

La diferencia entre el carácter de Cristo y el de los otros hombres de su época era perfectamente perceptible, y por causa de esa diferencia el mundo lo aborreció. Lo odiaba por su bondad y su estricta integridad. Y Cristo declaró que los que manifestaran esos mismos atributos, también serían odiados. A medida que nos acerquemos al fin del tiempo, este odio por los seguidores de Cristo será cada vez más evidente.

Jesús tomó la naturaleza humana y soportó el odio del mundo para demostrar a los hombres y las mujeres que pueden vivir sin pecado, para que sus palabras, sus actos y su actitud pudieran ser santificados por Dios. Podemos ser perfectos cristianos si manifestamos este poder en nuestras vidas. Cuando la luz del cielo repose sobre nosotros continuamente, representaremos a Cristo. La luz de la justicia revelada en su vida, distinguió a Jesús del mundo, y suscitó su odio (Mente, carácter y personalidad, pp. 546, 547).

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Martes 18 de septiembre | Lección 12__________________________________________

ANTE AGRIPA

Festo aceptó concederle el pedido a Pablo de ser enviado a Roma (Hech. 25:12). Mientras tanto, el gobernador aprovechó una visita de Estado por parte de Herodes Agripa II para consultarle sobre el caso de Pablo, en especial sobre qué tipo de información debía enviarle al emperador en su informe oficial. Festo aún no estaba muy familiarizado con los asuntos judíos, y Agripa sin duda podía ayudarlo (Hech. 26:2, 3).

Lee Hechos 25:13 al 22. ¿Qué le dijo Festo a Agripa acerca de Pablo, y cómo respondió el rey?

Hechos 25:13-22

13 Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea para saludar a Festo. 14 Y como estuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Félix, 15 respecto al cual, cuando fui a Jerusalén, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo condenación contra él. 16 A éstos respondí que no es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusación. 17 Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre. 18 Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba, 19 sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo. 20 Yo, dudando en cuestión semejante, le pregunté si quería ir a Jerusalén y allá ser juzgado de estas cosas. 21 Mas como Pablo apeló para que se le reservase para el conocimiento de Augusto, mandé que le custodiasen hasta que le enviara yo a César. 22 Entonces Agripa dijo a Festo: Yo también quisiera oír a ese hombre. Y él le dijo: Mañana le oirás.

Agripa II, el último de los herodianos, fue a Cesarea con su hermana Berenice para saludar al nuevo gobernador.

En su descripción del caso de Pablo, Festo reveló su sorpresa de que las acusaciones en su contra no estuvieran relacionadas con ningún delito capital, ya sea político o penal. Más bien, tenían que ver con asuntos concernientes a la religión judía, en particular con un tal Jesús, que había “muerto” pero “que Pablo afirmaba estar vivo” (Hech. 25:19). Pablo ya había declarado ante el Sanedrín que estaba siendo juzgado por su creencia en la resurrección de Jesús, y ahora Festo dejó en claro que esta era realmente la verdadera cuestión.

Lee Hechos 25:23 al 27. ¿Cómo describe Lucas la ceremonia en la que Pablo compareció ante Agripa?

Hechos 25:23-27

23 Al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Pablo. 24 Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros, aquí tenéis a este hombre, respecto del cual toda la multitud de los judíos me ha demandado en Jerusalén y aquí, dando voces que no debe vivir más. 25 Pero yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló a Augusto, he determinado enviarle a él. 26 Como no tengo cosa cierta que escribir a mi señor, le he traído ante vosotros, y mayormente ante ti, oh rey Agripa, para que después de examinarle, tenga yo qué escribir. 27 Porque me parece fuera de razón enviar un preso, y no informar de los cargos que haya en su contra.

“Y ahora Pablo, maniatado todavía, estaba ante la compañía reunida. ¡Qué contraste se presentaba allí! Agripa y Berenice poseían poder y jerarquía, y por eso eran favorecidos por el mundo. Pero estaban desprovistos de los rasgos de carácter que Dios estima. Eran transgresores de su Ley, corrompidos de corazón y vida. Su conducta era aborrecida por el Cielo” (HAp 347).

¿Qué deberíamos aprender de esta historia sobre las apariencias externas, que pueden ser agradables a la vista humana pero a menudo pueden ser engañosas sobre la realidad que está detrás de la apariencia? Y ¿qué sucede con nosotros? ¿Cuánta diferencia hay entre las apariencias y la realidad?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Día martes y miércoles, juntos:

Pablo ante Agripa y Berenice

13 Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea para saludar a Festo.

14 Y como estuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Félix,

15 respecto al cual, cuando fui a Jerusalén, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo condenación contra él.

16 A éstos respondí que no es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusación.

17 Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre.

18 Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba,

19 sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo.

20 Yo, dudando en cuestión semejante, le pregunté si quería ir a Jerusalén y allá ser juzgado de estas cosas.

21 Mas como Pablo apeló para que se le reservase para el conocimiento de Augusto, mandé que le custodiasen hasta que le enviara yo a César.

22 Entonces Agripa dijo a Festo: Yo también quisiera oír a ese hombre. Y él le dijo: Mañana le oirás.

23 Al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Pablo.

24 Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros, aquí tenéis a este hombre, respecto del cual toda la multitud de los judíos me ha demandado en Jerusalén y aquí, dando voces que no debe vivir más.

25 Pero yo, hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y como él mismo apeló a Augusto, he determinado enviarle a él.

26 Como no tengo cosa cierta que escribir a mi señor, le he traído ante vosotros, y mayormente ante ti, oh rey Agripa, para que después de examinarle, tenga yo qué escribir.

27 Porque me parece fuera de razón enviar un preso, y no informar de los cargos que haya en su contra. (Hechos 25)

Ya comentamos un poco de Drusila, ahora comentaremos un poco de Agripa y Berenice.

Su padre Herodes Agripa I, fue la persona que fue herida por el ángel, mientras recibía las alabanzas de los de Tiro y Sidón. Este Herodes fue muerto en público devorado por gusanos, por aceptar un tipo de alabanza que solo le pertenece a Dios.

Sus cuatros hijos era Berenice, Agripa II cuyo nombre entero era Marco Julio Agripa, Mariamne de quien la historia no nos relata mucho y se cree que tuvo una vida corta y sin eventos, y la pequeña bella Drusila de quien ya comentamos. Hay algunos historiadores que dicen que Berenice era mayor que Agripa, cualquiera de ellos que hubiese sido el mayor, la diferencia de edad era un año solamente. El nombre entero de Berenice era, Julia Berenice.

A la muerte de Agripa Padre, Agripa hijo no recibió el trono inmediatamente, ya que para ese tiempo estaba en Roma, porque  el emperador Claudio lo había retenido para sí como un amigo íntimo. Para esta ocasión, Claudio le entregó el trono de Cesarea, a un tío  de Agripa y Berenice, llamado también Herodes, conocido como Herodes, rey de Chalets.

Berenice contrajo matrimonio con su propio tío, Herodes el rey Chalets. Estos matrimonio entre familiares era comunes en la casa herodiana, y nos hace recordar a Erodías con su incesto matrimonio, quien cruzó la línea para volverse un incesto adulterio.

A la muerte de su tío Herodes, rey de Chalets, Agripa II recibe el trono y también recibe la custodia del templo y también recibe el título de alto sacerdote.

Cuatro años mas tarde Agripa, recibe el reinado de otro tío llamado Felipe y también el reinado Lysanias, para esta misma ocasión también recibe el título de rey, cortesía de su amigo íntimo el emperador Claudio.

A la muerte de Herodes el rey de Chalets, Berenice quedó viuda por bastante tiempo. El rey Agripa su propio hermano, comenzó a darle honores de reina a Berenice, y es por eso que ante Pablo aparecen juntos, como si fueran un matrimonio, pero en verdad son hermanos.

Según los rumores escritos en la misma historia, Agripa y Berenice vivían juntos, consumando de esa manera uno de los incestos mas grotescos que puedan existir en la vida del hombre, como es el incesto entre hermanos.

Ante la sospecha del pueblo judio del incesto de éstos, Berenice convenció al rey de Cilicia, -llamado Polemón- a tomarla como reina, a contraer matrimonio con ella y aceptar el judaísmo como religión.

El rey Polemón, al igual que el rey Aziz, el esposo de Drusila, aceptaron el judaísmo teniendo que pasar por el rito de circuncisión.

El matrimonio de Berenice con Polemón no duró mucho tiempo, Berenice tomó ventajas de la separación matrimonial y también tomó ventajas cuando el país de Cilicia cayó en la ruina.

Verpasian se une a la lista de amantes de Berenice, seguido por su propio hijo Titus o Tito, quien estaba enamorado de ella -pero estaba mas enamorado de todos los regalos que ella le daba-, éste último llevó a Berenice a Roma como su amante, con la promesa de casarse con ella, promesa que pronto fue disuelta por el descontento y murmuración de los ciudadanos en Roma.

Agripa II, fue el último hijo de la línea herodiana, en servir como rey en Judea. Se cree que murió a los 70 años, alla por el año 93 o 94 después de nuestro Señor. A Agripa II se le recuerda por las grande fortunas que invirtió para embellecer Jerusalén y también para embellecer la ciudad llamada Berytus, conocida en la actualidad como Beirut.

A Berenice se le recuerda por su belleza y hermosura, por su vida licenciosa y por su largo catálogo de amantes en su vida. En Inglaterra, Alemania, Francia, Italia y España, se han logrado componer mas de 40 obras de arte, entre dramas, novelas, y operas, acerca de Berenice. Estas obras de arte se concentran especialmente en el romance entre Berenice y el emperador romano Tito.

Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea para saludar a Festo. 14 Y como estuvieron allí muchos días, Festo expuso al rey la causa de Pablo, diciendo: Un hombre ha sido dejado preso por Félix, 15 respecto al cual, cuando fui a Jerusalén, se me presentaron los principales sacerdotes y los ancianos de los judíos, pidiendo condenación contra él. 16 A éstos respondí que no es costumbre de los romanos entregar alguno a la muerte antes que el acusado tenga delante a sus acusadores, y pueda defenderse de la acusación. 17 Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre. 18 Y estando presentes los acusadores, ningún cargo presentaron de los que yo sospechaba, 19 sino que tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su religión, y de un cierto Jesús, ya muerto, el que Pablo afirmaba estar vivo. 20 Yo, dudando en cuestión semejante, le pregunté si quería ir a Jerusalén y allá ser juzgado de estas cosas. 21 Mas como Pablo apeló para que se le reservase para el conocimiento de Augusto, mandé que le custodiasen hasta que le enviara yo a César. (Hechos 25)

Interesantemente Festo hizo una confesión muy humilde al aceptar que él no sabia mucho ni de la religión judía, ni de la cristiana y por lo tanto estaba buscando ayuda en este asunto desconocido para él.

A Pablo se le acusaba de herejía, traición y sacrilegio.

La traición la entendía Festo, pero no sabia interpretar la herejía o el sacrilegio de la religión judía.

Festo había llegado a la conclusión que Pablo era culpable de predicar a un rey teológico, que había muerto, pero él aseguraba que estaba vivo.

Ante tal ignorancia Festo, hace la sugerencia y preguntó a Pablo si deseaba ser juzgado por el sanedrín en Jerusalén. Ante la negativa de Pablo y su apelación al César, Festo cae en otro problema, ya que como no entiende el problema religioso, tampoco sabe como llenar un reporte para el emperador, sobre las acusaciones del detenido.

Es de extrema alegría para Festo la visita de Agripa II, ya que éste es un judío con alta educación y que lograba entender la magnitud del problema religioso, cosa que a Festo solo le creaba confusión. Ahora Festo hace descansar el caso de Pablo sobre los hombros de Agripa.

Festo pertenece a una clase grande de personas muy educadas, muy respetuosas pero que miran los asuntos de la religión como asuntos que le pertenecen solamente a los religiosos.

Muchas veces estas personas inician pequeñas conversaciones y muchas veces investigan los pormenores de la religión, pero cuando hay que tomar decisiones delicadas, prefieren dejar estos temas en manos de personas que son expertas en el mundo religioso.

Festo no es la única persona que encuentra dificultades tratando de comprender el cristianismo, su fe y sus profundos conocimientos y convicciones. El problema de muchos como Festo es que ante la ignorancia consultan las autoridades equivocadas, Festo había tratado de consultar el sanedrín y ahora estaba contento consultando a Agripa, ninguno de estas dos autoridades daría un solución verdadera y satisfactoria al problema.

¿Por qué Festo no hizo lo que hizo Félix? Félix consultó a Pablo, le dio tiempo para escuchar lo que el hombre tenía que decir y eso fue suficiente para él.

Ante el problema de la ignorancia cristiana, toda persona tiene que consultar la máxima autoridad y la fuente de la verdad del cristianismo que es la Biblia.

En ese libro están descrito los pormenores, las bases, las enseñanzas, sugerencias, consejos y la regla de obediencia para todo cristiano, todo el que consulte ese libro, no se equivocará.

Todo aquel que consulte al hombre en asuntos religiosos, con toda seguridad se equivocará, esto es lo que ha pasado en el tiempo antiguo, se ha consultado al hombre, en vez de consultar a Dios a través de las Sagradas Escrituras.

Probablemente Festo hizo con Pablo lo mejor que él pudo hacer, visto desde el punto de vista de un gobernador que no conocía ninguna otra religión, que no fuera el paganismo.

Al final la historia nos relata que el gobierno de Festo, fue una administración respetada, con un reporte muy verdadero, y una reputación llena de candor, de valentía, y de gentileza. Solo Dios sabe en verdad los pormenores y las intenciones que tuvo en su vida Porcio Festo con la delicada situación judicial del apóstol Pablo.

22 Entonces Agripa dijo a Festo: Yo también quisiera oír a ese hombre. Y él le dijo: Mañana le oirás. (Hechos 25)

Todos los humanos escuchamos diferente, porque cada uno de nosotros tenemos  motivos diferentes para escuchar. Escuchamos por curiosidad, por pecaminosidad, por interés, por dudas, por casualidad, por deseos de aprender o por deseos de criticar, pero siempre tenemos un motivo diferente para escuchar.

Agripa que era un judío de corazón, estaba fascinado con escuchar el tema de un herético. Berenice era una mujer muy inteligente y cultivada, estaba interesada en la elocuencia y la genialidad, que usualmente son dos cosas que fascinan a las mujeres en general, Pablo tenía esos dos atributos, era elocuente y era un genio, tanto en el mundo secular, como en el mundo teológico.

En ese lugar se habían reunido los dos contrastes del mundo, la pompa, gloria y ostentación terrenal ante la humildad de un apóstol de Cristo, la libertad ante las cadenas, en crimen y la miseria de lideres terrenales ante la rectitud, integridad, y santidad de un líder espiritual.

Agripa y Berenice andaban buscando información terrenal, diversión y entretenimiento temporal, pero estaban ante la persona equivocada, ya que el mensaje de Pablo era un mensaje de salvación eterna o perdición eterna.

Ese lugar se había convertido en tres escenarios totalmente diferentes:

1-Era un sala de gloria terrenal, solamente anunciaba la pompa y el orgullo del hombre y demostraba la vanidad del hombre que es pasajera.

2-Era una sala para la sana doctrina, el apóstol lo había convertido en un púlpito donde se ofrecía la salvación al pecador.

3-Era una sala de juico, los ángeles estaban presentes para tomar notas de los acontecimientos del lugar y presentar un reporte fidedigno al cielo, de las decisiones que el hombre tomaría ante la presentación del evangelio.

23 Al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Pablo.  (Hechos 25)

A Pablo se le dio la oportunidad de hablar es su propia defensa, pero en vez de procurar su libertad, inmediatamente comenzó a predicar de Jesús.

Este era el caso común de los apóstoles de Cristo. Ellos predicaban en las sinagogas, en los mercados, en las plazas o en cualquier otro lugar donde tuvieran la oportunidad de hacerlo.

Cuando eran traídos ante los magistrados, ellos inmediatamente transformaban las cortes de justicia y las convertían en púlpitos para la predicación. Los discípulos eran llevados a la corte para que se defendieran de acusaciones personales, y en vez de defenderse a sí mismos, terminaban defendiendo a Cristo.

Pablo había sido llevado para defenderse ante los reyes de la tierra, pero en vez de defenderse, abrió el evangelio y lo extendió de frente de ellos.

Pablo no había sido invitado a predicar, pero Pablo primeramente predicó; el problema de Pablo era que no podía abrir su boca sin evitar que la predicación saliera de sus labios. A pablo le sucedía los mismo que le sucedía a Jeremías, cuando declaró: Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.” (Jeremías 20:9)

Pablo había predicado en el areópago, en las sinagogas, en los templos, en las plazas, en los mercados y en los parques; y ahora se le había concedido un nuevo lugar para predicar y eran las cortes de justicia terrenales.

Atado de su brazo al brazo de un soldado romano, hizo de esas cadenas un púlpito, un púlpito sin rival, un púlpito lleno del poder del Espíritu Santo, donde su mensaje no sólo alcanzaría a judíos, romanos, bárbaros, plebeyos, ciudadanos y soldados allí presentes, sino que alcanzaría a millones de personas hasta en nuestros días presentes.

Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos. Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia…   (Hechos 26)

En la escena de Pablo ante el rey Agripa, encontramos lo que siempre el cristianismo ha pedido: una oportunidad para hablar de sí mismo, para poder llevar a un pecador mas a Cristo.

El cristianismo siempre aparece en persona, siempre testifica prontamente, su juicio siempre es certero, su predicador nunca se hace esperar. Pero se necesita escuchar pacientemente al cristianismo: “te ruego que me escuches con paciencia” dijo Pablo al rey Agripa.

Sólo los buenos oidores pueden escuchar claramente al cristianismo; si prestamos nuestros oídos a los prejuicios, la dulce música del cristianismo nunca se podrá escuchar. Con razón Alberto Einstein declaró: “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.”

El secreto de la predicación de Pablo se encuentra en el versículo 2: “Me tengo por dichoso…” 

Prisionero, encadenado, hablando en circunstancias desfavorables, sin poder hacerse justicia a sí mismo, Pablo estaba feliz, se sentía dichoso de ser un prisionero del evangelio; se sentía dichoso de poder defender a Cristo es las cortes terrenales. La grandeza del evangelio había tocado a Pablo en esas circunstancias, y extrajo lo mejor de Pablo, aun en medio de sus cadenas.

El celo, la dignidad, la sabiduría y la energía de la predicación de Pablo, pronto hicieron su efecto sobre Agripa. El rey abruptamente y de una manera ruda, interrumpió al apóstol en medio de su predicación.

La defensa de Pablo es la historia de su conversión, todo ese comentario se encuentra en la lección número 5 de este trimestre, titulada: “La Conversión de Pablo” por si usted la desea volver a estudiar.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Y pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesárea a saludar a Festo. Y como estuvieron allí muchos días, Festo declaró la causa de Pablo al rey”… Esbozó las circunstancias que indujeron al preso a apelar a César, describió el reciente juicio realizado ante él [Pablo]…

Cuando Festo relató su historia, Agripa se interesó y dijo:Yo también quisiera oír a ese hombre”. De acuerdo con su deseo, se arregló una entrevista para el día siguiente. “Y al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucho aparato, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo, fue traído Pablo”.

En honor de sus visitantes, Festo había tratado de hacer imponente esta ocasión. Los ricos mantos del procurador y sus invitados, las espadas de sus soldados, y la resplandeciente armadura de sus comandantes, contribuían a dar relumbre a la escena (Los hechos de los apóstoles, p. 346).

Agripa y Berenice estaban desprovistos de los rasgos de carácter que Dios estima. Eran transgresores de su ley, corrompidos de corazón y vida. Su conducta era aborrecida por Dios y los ángeles. Pero porque poseían poder y jerarquía, eran favorecidos por el mundo. El anciano preso, encadenado a los soldados que le servían de guardia, no tenía en su apariencia nada que indujera al mundo a rendirle homenaje. Sin embargo, ese hombre aparentemente sin amigos ni riquezas ni elevada posición, era escoltado por seres que el mundo no podía ver. Los ángeles del cielo lo asistían. Si se hubiese manifestado la gloria propia de uno solo de estos resplandecientes mensajeros, la pompa y orgullo de la realeza habrían palidecido; el rey y sus cortesanos habrían sido postrados en tierra, como sucedió a los de la guardia romana que vigilaba el sepulcro de Cristo. Todo el cielo estaba interesado en este solo hombre que ahora era un prisionero por causa de su fe en el Hijo de Dios. Dice el amado Juan: “El mundo no nos conoce, porque no le conoció a él”. El mundo desconoce a Cristo, y tampoco conocerá a aquellos que ejemplifican a Cristo. Ellos son hijos e hijas de Dios, miembros de la familia real; sin embargo sus rasgos principescos no son percibidos por el mundo. Pueden despertar curiosidad, pero no son apreciados ni entendidos. No despierten ni interés ni admiración para el mundo (Sketches From the Life of Paul, p. 254).

El cristianismo hace un caballero de un hombre. Cristo era cortés, aun con sus perseguidores; y sus verdaderos discípulos manifestarán el mismo espíritu. Miremos a Pablo ante los gobernantes. Su discurso ante Agripa es una ilustración de la verdadera cortesía como también de la elocuencia persuasiva. El evangelio no estimula la cortesía formal corriente en el mundo, sino la que brota de la verdadera bondad del corazón (Obreros evangélicos, p. 129).

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Lección 12 | Miércoles 19 de septiembre_______________________________________

LA DEFENSA DE PABLO

Con la escena dispuesta y los invitados reales sentados junto al gobernador, el prisionero fue llevado para presentar su defensa, que estaba dirigida principalmente a Agripa, dado que Festo ya lo había escuchado antes (Hech. 25:8-11).

Lee Hechos 26:1 al 23. ¿Qué hizo Pablo en su discurso ante Agripa?

Hechos 26:1-23

1 Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos. Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia. Mi vida, pues, desde mi juventud, la cual desde el principio pasé en mi nación, en Jerusalén, la conocen todos los judíos; los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión, viví fariseo. Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. !!Qué! ¿Se juzga entre vosotros cosa increíble que Dios resucite a los muertos? Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; 10 lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido poderes de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. 11 Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras.12 Ocupado en esto, iba yo a Damasco con poderes y en comisión de los principales sacerdotes, 13 cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. 14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. 15 Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. 16 Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, 17 librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, 18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados. 19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, 20 sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. 21 Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. 22 Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: 23 Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.

El discurso de Pablo en realidad fue un informe autobiográfico de su vida antes y después de su conversión. En términos de contenido, nos recuerda al de Hechos 22:1 al 21, que pronunció ante la multitud en Jerusalén.

El apóstol comenzó tratando de asegurarse el favor de Agripa. Reconoció su gratitud por la oportunidad de exponer su caso ante una persona tan eminente, especialmente porque Agripa estaba familiarizado con todas las costumbres y las cuestiones relacionadas con la religión judía. Por esa razón, Agripa podría ser muy útil para ayudar al gobernador romano a entender que las acusaciones presentadas contra él no tenían ningún mérito y eran falsas.

El discurso se puede dividir en tres partes. En la primera parte (Hech. 26:4-11), Pablo describió su antigua piedad farisaica, que era ampliamente conocida entre sus contemporáneos de Jerusalén. Como fariseo, creía en la resurrección de los muertos, que era esencial para el cumplimiento de la esperanza ancestral de Israel. Por consiguiente, los judíos se contradecían al oponerse a su enseñanza, porque no había nada en ella que no fuera fundamentalmente judío. Pero él comprendía muy bien esa actitud porque a él mismo le había resultado tan inverosímil que Dios pudiera haber resucitado a Jesús que hasta persiguió a los que creían en esto.

En la segunda parte (Hech. 26:12-18), Pablo informó de qué modo había cambiado su perspectiva desde su encuentro con Jesús camino a Damasco y el llamado que recibió para llevar el mensaje del evangelio a los gentiles.

Finalmente, Pablo dice que el impacto de lo que vio (Hech. 26:19-23) fue tal que no tuvo más remedio que obedecer y cumplir con su actividad misionera, la única razón por la que ahora estaba siendo juzgado. Por ende, el verdadero problema detrás de su arresto no era que hubiese violado la ley judía ni profanado el Templo. Más bien, era debido a su mensaje sobre la muerte y la resurrección de Jesús, que estaba en plena armonía con las Escrituras y permitía que los creyentes gentiles tuviesen igual participación en la salvación.

Lee Hechos 26:18. Según ese texto, ¿qué ocurre con aquellos que tienen salvación en Cristo? ¿Cómo viviste esta realidad?

Hechos 26:18

18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El rey Agripa le permitió ahora a Pablo hablar en su defensa…

Pablo relató la historia de su conversión desde su empecinado descreimiento hasta que aceptó la fe en Jesús de Nazaret como el Redentor del mundo. Describió la visión celestial que al principio le había llenado de indescriptible terror, pero que después resultó ser una fuente del mayor consuelo: una revelación de la gloria divina, en medio de la cual estaba entronizado Aquel a quien él había despreciado y aborrecido, cuyos seguidores estaba tratando de destruir. Desde aquella hora Pablo había sido un nuevo hombre, un sincero y ferviente creyente en Jesús…

¿Por qué, razonó Pablo, habría de parecer increíble que Cristo hubiese resucitado de los muertos? Una vez le había parecido así a él mismo; pero, ¿cómo podía dejar de creer lo que él mismo había visto y oído? Cerca de las puertas de Damasco había de veras contemplado al Cristo crucificado y resucitado, el mismo que había caminado por las calles de Jerusalén, muerto en el Calvario, roto las ligaduras de la muerte y ascendido al cielo desde el monte de los Olivos… Y, ¿cómo podía él desoír la voz del cielo que lo envió a abrir los ojos a los judíos y gentiles, a fin de que volvieran de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás hacia Dios? (Sketches From the Life of Paul, pp. 255-258; parcialmente en Los hechos de los apóstoles, p. 347, 348).

Recordad las palabras que Cristo dirigió a sus seguidores: “Vosotros sois la luz del mundo”. Dios espera que quienes conocen el camino se lo señalen a otros. Ha encomendado a los hombres el tesoro de su verdad. Lo que necesitamos es confianza y fe en Dios. La gracia interior se manifestará en las acciones exteriores. Necesitamos aquel espíritu que demuestre a otros que hemos estado aprendiendo en la escuela de Cristo y que imitamos el modelo que nos ha sido dado… Que la bondad y el amor sean la norma en el seno de vuestro hogar. Cualquiera que no deje resplandecer la luz de la verdad en su hogar deshonra a nuestro Salvador.

La verdad, tal como se encuentra en Jesús, no solo hace mucho en favor del que la recibe, sino de los que entran en la esfera de su influencia. El alma verdaderamente convertida es iluminada desde lo alto y Cristo llega a ser dentro de esa alma “una fuente de agua que salte para vida eterna” [Juan 4:14]. Sus palabras, sus intenciones, sus acciones podrán malinterpretarse y falsificarse; pero no le importa, porque tiene en juego mayores intereses. No toma en cuenta la comodidad presente; no tiene ambición de hacer alarde de nada; no busca la alabanza de los hombres. Su esperanza está en los cielos, y marcha siempre adelante, con su mirada fija en Jesús (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 536, 537).

Dad a Jesús lo mejor de vuestros corazones y vuestros afectos más consagrados. Atesorad cada rayo de luz. Apreciad todos los deseos del alma por Dios. Cultivad los pensamientos espirituales y la comunión santa. Apenas habéis visto los primeros rayos del amanecer de su gloria. Al adelantar en el conocimiento del Señor, sabréis que “como el alba está dispuesta su salida” [Oseas 6:3]. “Más la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto” [Proverbios 4:18] (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 332).

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Jueves 20 de septiembre | Lección 12___________________________________________

PABLO ANTE LOS DIRIGENTES

Festo no habría tenido ningún problema si Pablo hubiera hablado de la inmortalidad del alma, pero incluso los antiguos grecorromanos sabían que ambos conceptos, la inmortalidad y la resurrección, no congeniaban. Por lo tanto, conservaban el primero y rechazaban el último.

Con mucho respeto, Pablo defendió la cordura de sus ideas y recurrió a Agripa, un judío que no solo podía entenderlo sino también podía confirmar que lo que estaba diciendo concordaba con los profetas hebreos (Hech. 26:25, 26).

Lee Hechos 26:27 y 28. ¿Cuál fue la respuesta de Agripa a la apremiante pregunta de Pablo?

Hechos 26:27-28

27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. 28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.

La pregunta de Pablo puso a Agripa en aprietos. Como judío, nunca negaría su creencia en las Escrituras; por otro lado, si daba una respuesta afirmativa, no habría otra opción más que aceptar a Jesús como el Mesías. Su respuesta fue una forma inteligente de escapar de la trampa lógica en la que estaba: “¿Acaso piensas que puedes persuadirme para que me convierta en cristiano en tan poco tiempo?” (Hech. 26:28, NTV). Una traducción mejor del griego es la tradicional: “Por poco me persuades a ser cristiano” (RVR).

La contestación de Pablo revela un impresionante nivel de compromiso con el evangelio: “¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” (Hech. 26:29). En sus últimas palabras en aquella audiencia, el apóstol no suplicó quedar en libertad, como lo estaban quienes lo escuchaban. Al contrario, deseaba que ellos fuesen como él, a excepción de las cadenas de sus brazos. El celo misionero de Pablo superaba ampliamente su preocupación por su propia seguridad.

Lee Hechos 26:30 al 32. ¿Cómo expresó Agripa su convicción de que Pablo era inocente?

Hechos 26:30-32

30 Cuando había dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; 31 y cuando se retiraron aparte, hablaban entre sí, diciendo: Ninguna cosa digna ni de muerte ni de prisión ha hecho este hombre. 32 Y Agripa dijo a Festo: Podía este hombre ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César.

Festo necesitaba la ayuda de Agripa solo para completar el informe (Hech. 25:25-27). La apelación de Pablo al César ya había sido formalmente otorgada (Hech. 25:12). El prisionero ya no estaba bajo la jurisdicción del gobernador.

Lee Hechos 26:24 al 28. ¿A qué apeló Pablo finalmente, y qué debería decirnos esto sobre cuál tendría que ser siempre nuestra autoridad final en materia de fe?

Hechos 26:24-28

24 Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. 25 Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 26 Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. 27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. 28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

24 Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco. 25 Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. 26 Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. 27 ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees. 28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.   (Hechos 26)

Festo no acusó a Pablo de hipócrita o ignorante, lo acusó de locura o fanatismo, la acusación de Festo aunque fue falsa, pudo haber sido sincera. Pablo negó inmediatamente la acusación, -No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura.– dijo Pablo e inmediatamente se dirigió al rey Agripa.

La acción de Festo de interrumpir rudamente a Pablo en medio de su disertación, le consiguió a Festo una humillante lección por parte del encadenado

-Desde un principio nunca has comprendido mi mensaje

-No estoy hablando contigo, estoy hablando con el rey

-Tu no me entiendes por que no eres judío, pero el rey que lo es, si me entiende

-Tu no entiendes las cosas espirituales, el rey las entiende mejor.

Pablo no estaba adulando a Agripa sino reprendiendo a Festo, y vaya que reprensión mas educada y desbastadora al mismo tiempo. A una acusación pública, Pablo suministra una reprensión en público, aun en esa reprensión Pablo, no se olvidó de tratar con respeto a Festo, cuando le dijo: “No estoy loco, excelentísimo Festo…”

Festo no sabía que se estaba enfrentando a uno de los locos mas ilustres, mas sublimes, y mas profundos intelectualmente hablando, que una vez el cristianismo haya podido dar a luz.

28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.  29 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!  (Hechos 26)

Casi me salvé, significa me perdí.

Todos somos persuadidos a volvernos cristianos a través de diferentes métodos:

-Uno de esos métodos es por la temprana educación infantil

-Buenos hombre, sermones, libros, e instituciones también intervienen persuadiendo personas al cristianismo

-Las circunstancias como la pobreza, el peligro o la enfermedad son muy elocuentes para persuadir

-El miedo y el amor, son uno de los mas poderosos persuasivos que existen en el hombre

El mas poderoso para persuadir es el Espíritu Santo, quien es una persona y además es también nuestro Dios.

El Espíritu Santo era el que daba vida, poder, virtud, y fuerzas a las predicaciones de Pablo, rechazar esta forma de persuasión es casi, condenarse uno mismo a la perdición eterna. Ante tan poderosa persuasión, Agripa decidió huir, levantándose del lugar abruptamente escapó y junto con él, su infame compañía.  

30 Cuando había dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; (Hechos 26)

Ya Agripa había escuchado más que suficiente; poco sabía Agripa que ese día era su oportunidad de salvación; uno de los pocos días que ocurren en la vida del hombre, día en que el evangelio logra instalar en el alma del oyente las bisagras de la eternidad, bisagras que pueden girar el alma, tanto para la salvación eterna, como para la perdición eterna.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Así como Pilato, siglos antes, permitiera que el orgullo y la popularidad le cerraran el corazón para que no recibiera al Redentor del mundo; y así como el cobarde Félix rechazara el mensaje de verdad, diciendo: “Ahora vete; mas en teniendo oportunidad te llamaré”, y así como el orgulloso Agripa confesara: “Por poco me persuades a ser cristiano” [Hechos 24:25; 26:28], pero rechazó el mensaje que le era enviado del cielo, así… cediendo a las instancias del orgullo y de la política del mundo, decidió rechazar la luz de la verdad (El conflicto de los siglos, p. 151).

Escuchémoslo [a Pablo] en la corte de Festo, cuando el rey Agripa, convencido de la verdad del evangelio, exclamó: “Por poco me persuades a ser cristiano”. Con qué gentil cortesía respondió Pablo señalando sus propias cadenas: “¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” [Hechos 26:28, 29].

Y así pasó su vida, según su propia descripción: “En caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez” [2 Corintios 11:26, 27].

“Nos maldicen —dijo—, y bendecimos; padecemos persecución, y la soportamos. Nos difaman, y rogamos”. “Como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo” [1 Corintios 4:12, 13; 2 Corintios 6:10] (La historia de la redención, p. 328).

Hay una prueba que está al alcance de todos, del más educado y del más ignorante: la evidencia de la experiencia. Dios nos invita a probar por nosotros mismos la realidad de su Palabra, la verdad de sus promesas. Él nos dice: “Gustad y ved que Jehová es bueno” [Salmo 34:8] En vez de depender de las palabras de otro, tenemos que probar por nosotros mismos. Dice: “Pedid, y recibiréis” [Juan 16:24] Sus promesas se cumplirán. Nunca han faltado; nunca pueden faltar. Y cuando nos acerquemos al Señor Jesús y nos regocijemos en la plenitud de su amor, nuestras dudas y tinieblas desaparecerán ante la luz de su presencia (El camino a Cristo, p. 112).

En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como dotadas de autoridad absoluta y como revelación infalible de su voluntad. Constituyen la regla del carácter; nos revelan doctrinas, y son la piedra de toque de la experiencia religiosa. “Toda la Escritura es inspirada por Dios; y es útil para enseñanza, para reprensión, para corrección, para instrucción en justicia; a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, estando cumplidamente instruido para toda obra buena” [2 Timoteo 3:16, 17, VM] (El conflicto de los siglos, p. 11).

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Lección 12 | Viernes 21 de septiembre__________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Al oír estas palabras, ¿recordó Agripa la historia de su familia y sus estériles esfuerzos contra aquel de quien Pablo estaba predicando? ¿Pensó en su bisabuelo Herodes y en la matanza de los niños inocentes de Belén? ¿Pensó en su tío abuelo Antipas y en el asesinato de Juan el Bautista? ¿Pensó en su propio padre Agripa I, y en el martirio del apóstol Jacobo? ¿Vio en los desastres que rápidamente sobrevinieron a esos reyes una demostración del desagrado de Dios debido a sus crímenes contra sus siervos? La pompa y el boato de ese día ¿recordaron a Agripa el tiempo cuando su propio padre, un monarca más poderoso que él, estuvo en esa misma ciudad ataviado con un ropaje brillante, mientras el pueblo clamaba que él era un dios? ¿Se había olvidado de cómo, aun antes de que se acallaran los gritos de admiración, un castigo rápido y terrible había sobrevenido al vanaglorioso rey? Algo de todo esto cruzó rápidamente por la memoria de Agripa. Pero su vanidad fue halagada por la brillante escena que se desplegaba ante él, y el orgullo y la vanidad desterraron todos los pensamientos más nobles”.–“Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 6, pp. 1.066, 1.067.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En clase, analicen la decisión de Pablo de apelar al César. ¿Fue correcta esta decisión (comparar con Hech. 25:25; 26:31, 32)? ¿Hasta qué punto podemos legítimamente tomar decisiones estratégicas para protegernos en lugar de confiar por completo en el cuidado de Dios?
  2. Piensa en la declaración de Pablo a Agripa: “Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial” (Hech. 26:19). ¿Qué nos dice esto sobre Pablo? ¿Cuán fieles somos a nuestra vocación misionera como cristianos (1 Ped. 2:9, 10)?
  3. Pablo tenía pasión por la gente (no por los números, sino por las personas). En su audiencia final en Cesarea, les dijo a los oyentes que el deseo de su corazón era que todos ellos fueran como él; es decir, que fueran salvos por la gracia de Dios (Hech. 26:29). Su deseo de libertad o justicia no superaba su deseo de que ellos experimentaran la salvación de Dios. ¿Qué podemos aprender de este ejemplo? ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar por la propagación del evangelio?
  4. Agripa tuvo la oportunidad de escuchar el evangelio directamente de la boca de Pablo. Y sin embargo, lo rechazó. ¿Cómo podemos estar atentos para no perdernos las grandes oportunidades cuando se nos presentan? Es decir, ¿cómo podemos estar espiritualmente sintonizados con las realidades que nos rodean?

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4 pensamientos en “LECCIÓN 12 – RECLUSIÓN EN CESAREA – PARA EL 22 DE SEPTIEMBRE DE 2018

  1. Éxito hermano. Siga adelante que como Pablo esa es su mision

  2. Recién me llegó la lección 12 cuando ya debería aber llegado la numero 13

  3. Me parece muy bien de ayudarlo financieramente Hno Tony
    Le hago una sugerencia, para los que vivimos en America, consiga hermano un link de la Iglesia (autorizada por la Iglesia,para que no haya obstaculos), para que las donaciones sean tax deductible; si eso no es posible, igual lo vamos a ayudar por que considero que el trabajo que hace es del cielo
    Un abrazo cristiano
    Pedro

  4. Apreciable hermano Tony agradezco su esfuerzo que hace para que esta comunidad aprendamos acerca de aquellos tiempos en donde la palabra de Dios era acción viva , es algo que no se paga con nada más sin embargo es justo sostenerlo pues va a ser salón de clases para millones , esto es algo que es digno y merecedor de apoyo .. .seamos dadores alegres y que la honra y gloria sea para Dios solamente !!!

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