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Lección 2 – CAUSAS DE LA DESUNIÓN – Para el 13 de octubre de 2018

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Lección 02: Para el 13 de octubre de 2018

CAUSAS DE LA DESUNIÓN

Sábado 6 de octubre_______________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Deuteronomio 28:1-14; Jeremías 3:14-18; Jueces 17:6; 1 Reyes 12:1-16; 1 Corintios 1:10-17; Hechos 20:25-31.

PARA MEMORIZAR:

“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia” (Prov. 9:10).

Los profetas del Antiguo Testamento exhortaron al pueblo de Israel a obedecer las instrucciones de Dios. La desobediencia y la desidia conducirían a la apostasía y la desunión. La obediencia a las leyes de Dios fue concebida como un medio para salvar al pueblo de las consecuencias naturales del pecado y santificarlo en medio de las naciones extranjeras. El hacer la voluntad de Dios crearía armonía entre el pueblo y fortalecería la voluntad de su comunidad para resistir las incursiones de la adoración pagana y malvada que los rodeaba. La intención de Dios era que su pueblo fuese santo y que diera testimonio a las naciones que los rodeaban.

El Señor, después de liberar a los hebreos de Egipto, les dijo: “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta” (Deut. 4:5, 6).

No cabe duda: si Israel hubiese permanecido fiel, habría sido bendecido inmensamente y habría sido una bendición para los demás. No obstante, la infidelidad llevó a una serie de problemas; la desunión es solo uno de tantos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Es una gran cosa ser sabios para con Dios. El temor de Jehová es el principio de la sabiduría. Esto es educación del corazón y es más importante que la educación que se obtiene meramente de los libros. Es bueno y esencial obtener un conocimiento del mundo en que vivimos, pero si dejamos la eternidad fuera de nuestros cálculos, sufriremos un fracaso del cual nunca podremos resarcirnos. Será como el conocimiento obtenido comiendo el fruto del árbol prohibido…

La palabra del único Dios verdadero es infalible. Sabiduría, santidad, poder y amor infinitos están combinados para señalarnos la norma con la cual Dios mide el carácter. La palabra de Dios define tan claramente la ley de su reino que nadie necesita andar en tinieblas. Su ley es el trasunto de su carácter. Es la norma que todos deben alcanzar si quieren entrar en el reino de Dios. Nadie necesita caminar en la incertidumbre… La ley de Dios no ha sido abolida. Perdurará a lo largo de las edades eternas. Mediante la muerte de Cristo fue magnificada, y el pecado fue expuesto en su verdadera luz (In Heavenly Places, p. 137; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 139).

En una forma muy definida Cristo, mediante Moisés, les había presentado el propósito de Dios, y había aclarado las condiciones de su prosperidad…

Si ellos guardaban sus mandamientos, Dios prometía darles el mejor trigo, y sacarles miel de la roca. Habría de satisfacerlos con una larga vida, y mostrarles su salvación.

Por su desobediencia a Dios, Adán y Eva habían perdido el Edén, y debido a su pecado toda la tierra quedó maldita. Pero si el pueblo de Dios seguía su instrucción, su tierra había de ser restaurada a la fertilidad y la belleza. Dios mismo les dio instrucciones en cuanto a la forma de cultivar el suelo, y ellos habían de cooperar con él en su restauración. De modo que toda la tierra, bajo el dominio de Dios, llegaría a ser una lección objetiva de verdad espiritual. Así como en obediencia a las leyes naturales de Dios, la tierra había de producir sus tesoros, así en obediencia a sus leyes morales el corazón de la gente había de reflejar los atributos del carácter de Dios. Aun los paganos reconocerían la superioridad de los que servían y adoraban al Dios viviente (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, p. 231).

La cadena áurea del amor, que vincula los corazones de los creyentes en unidad, con lazos de compañerismo y amor, y en unión con Cristo y el Padre, establece la perfecta conexión y da al mundo un testimonio del poder del cristianismo que no puede ser controvertido…

Entonces será desarraigado el egoísmo y no existirá la infidelidad. No habrá contiendas ni divisiones. No habrá terquedad en nadie que esté unido con Cristo (A fin de conocerle, {AFC}, p. 173).

El egoísmo y el orgullo entorpecen el amor puro que nos une en espíritu con Jesucristo. Si se cultiva verdaderamente este amor, lo finito se unirá con lo infinito, y todo se centrará en el Infinito. La humanidad se unirá con la humanidad, y toda se unirá con el corazón del Amor Infinito. El amor santificado de unos hacia otros es sagrado. En esta gran obra, el amor cristiano de unos hacia otros—más elevado, más constante, más cortés y más desinteresado de lo que se ha visto—, preserva la ternura cristiana, la benevolencia cristiana, la cortesía, y reúne a la hermandad humana en el abrazo de Dios, reconociendo la dignidad con la cual Dios ha investido los derechos del hombre (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 175).

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Domingo 7 de octubre | Lección 02________________________________________________

CONVERTÍOS, HIJOS REBELDES

La historia del pueblo de Israel está llena de desobediencia y anarquía, seguidas de una vuelta a Dios y de obediencia, que a su vez son seguidas de más desobediencia y conflictos. Este patrón se repite una y otra vez. Cada vez que el pueblo siguió conscientemente la voluntad de Dios, fue bendecido con paz y vida. Cada vez que desobedecía y seguía sus propios caminos, su vida se volvía miserable, llena de guerras y conflictos. Incluso antes de que Israel entrara en la Tierra Prometida, Dios había predicho este patrón y ofreció la solución para evitar consecuencias nefastas para su existencia.

Lee Deuteronomio 28:1 al 14. ¿Qué bendiciones recibiría Israel si el pueblo era obediente a la voluntad de Dios?

Deuteronomio 28:1-14

 1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. 10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. 11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. 12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. 13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, 14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.

Lee Jeremías 3:14 al 18. ¿Qué aprendemos del llamado de Dios a Israel para que se arrepienta y vuelva a él? ¿Qué nos dice sobre el amor y la paciencia de Dios para con su pueblo?

Jeremías 3:14-18

14 Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion; 15 y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia. 16 Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en esos días, dice Jehová, no se dirá más: Arca del pacto de Jehová; ni vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos, ni se hará otra. 17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón. 18 En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar a vuestros padres.

Lo sorprendente del libro de Jeremías es cuán amante, misericordioso y generoso es Dios con su pueblo a pesar de su rebelión, división e idolatría. Dios constantemente invita a su pueblo a regresar a él y a arrepentirse de sus rebeliones. Vez tras vez Dios prometió restauración y esperanza para el futuro.

“Vuélvete, oh rebelde Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová” (Jer. 3:12, 13).

Las palabras de Jeremías fueron pronunciadas en un momento de abandono general de la Palabra de Dios. Aunque se iniciaron algunas reformas en la época del rey Josías, la mayoría no sintió ningún impulso espiritual de continuar en fiel obediencia a Dios. Los pecados, la idolatría y el egocentrismo estaban causando la ruina espiritual y política. Cuanto más se resistían a hacer la voluntad de Dios, más terribles eran sus perspectivas a futuro. Sin embargo, Dios les suplicó a través de Jeremías. Tenía en mente un mejor futuro para ellos, y anhelaba devolverles la prosperidad, la unidad y la salud. Pero esto solo se podría dar si ellos vivían por fe y todo lo que implica la fe verdadera.

¿Qué marcó la diferencia entre la obediencia y la desobediencia en tu vida?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

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Día Domingo y Lunes juntos:

Si pudiéramos describir  con una sola palabra, la condición humana desde la Caída del hombre hasta nuestros días,  esa palabra fácilmente  pudiera ser  “crisis”

La crisis que todos los humanos hemos vivido nos ha costado tanta pena, sufrimiento, desdicha, dolor  y  muerte, y esa misma crisis también la ha sufrido el cielo y quizás han sufrido hasta mas que nosotros, con la muerte de Jesús en la cruz.

El pueblo de Israel desde que salió de Egipto hasta su destrucción final, afrontó muchos desafíos, tanto desde adentro como desde afuera.

De afuera sufrieron guerras, invasiones, saqueos nacionales, deportaciones, cautiverios y todo tipo de muertes que nos pudiéramos imaginar.

De adentro sufrieron por reyes malos, falsos profetas, sacerdotes corruptos, y lo peor de todo es que eran un pueblo necio que no aprendían de las lecciones pasadas y que se rehusaba constantemente a escuchar las advertencias de Dios para evitar futuros desastre. ¡Vaya que combinación!

El pecado en sí es suficientemente malo, pero cuando uno rehúsa apartarse de él, eso entonces se llama ¡crisis!, y es una crisis que nos afecta en todas las formas posibles que nos podamos imaginar.

“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto” (Lucas 16:10).

Cuando los Israelitas finalmente entraron en la Tierra Prometida, después de años de peregrinación por el desierto, no pasó mucho tiempo hasta que comenzaron las dificultades.

Solo fue necesario que surgiera una generación nueva, que “no conocía a Jehová” (Jueces 2:10), y comenzó una crisis espiritual que, en muchos sentidos, infectó a la nación a lo largo de toda su historia.

En realidad, el problema de los Israelitas que era la apostasía, es un problema que ha infectado también a  la iglesia cristiana, desde que ésta fue fundada, hasta nuestros días.

Jueces 2:11-13

11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.

Para entender bien este texto, necesitamos leer toda la historia del capítulo 2 del libro de Jueces.

Bajo la dirección de Moisés, el pueblo de Israel se mantuvo en los caminos de Dios, lo mismo sucedió bajo la dirección del sucesor de Moisés, quien fue Josué, y lo mismo sucedió mientras vivían los ancianos que habían servido en la vida de Josué. Pero después de la muerte de Josué y los ancianos de su época, Israel comenzó una de las etapas espirituales-nacionales mas obscuras, que hayan podido tener. Le invitamos a que se tome un tiempo extra para leer el capítulo 2 de Josué y pueda entender y explicar de una manera mejor la lección de este día y de mañana.

1 El ángel de Jehová subió de Gilgal a Boquim, y dijo: Yo os saqué de Egipto, y os introduje en la tierra de la cual había jurado a vuestros padres, diciendo: No invalidaré jamás mi pacto con vosotros, con tal que vosotros no hagáis pacto con los moradores de esta tierra, cuyos altares habéis de derribar; mas vosotros no habéis atendido a mi voz. ¿Por qué habéis hecho esto? Por tanto, yo también digo: No los echaré de delante de vosotros, sino que serán azotes para vuestros costados, y sus dioses os serán tropezadero. Cuando el ángel de Jehová habló estas palabras a todos los hijos de Israel, el pueblo alzó su voz y lloró.Y llamaron el nombre de aquel lugar Boquim, y ofrecieron allí sacrificios a Jehová. Porque ya Josué había despedido al pueblo, y los hijos de Israel se habían ido cada uno a su heredad para poseerla. Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel. Pero murió Josué hijo de Nun, siervo de Jehová, siendo de ciento diez años. Y lo sepultaron en su heredad en Timnat-sera, en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas. 10 Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres. Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel. 11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot. 14 Y se encendió contra Israel el furor de Jehová, el cual los entregó en manos de robadores que los despojaron, y los vendió en mano de sus enemigos de alrededor; y no pudieron ya hacer frente a sus enemigos. 15 Por dondequiera que salían, la mano de Jehová estaba contra ellos para mal, como Jehová había dicho, y como Jehová se lo había jurado; y tuvieron gran aflicción. (Jueces 2)

Gilgal estaba inmediatamente al cruzar el río Jordán, era el primer lugar de la tierra cananea a la cual los israelitas llegaron, después de vagar por el desierto cuarenta años.

En Gilgal, fue donde el ángel de Jehová se les apareció por primera vez en la tierra prometida, y les ordenó conquistar la tierra, y exterminar toda la gente idólatra que habitaba en ella.

Pero los israelitas no hicieron  caso a la orden divina, y en vez de destruirlos, se habían hecho amigos de ellos y habían aprendido de ellos, sus costumbres, su forma de vivir y también sus religiones, dioses y adoraciones.

Por eso el ángel siguió al pueblo de Israel, desde Gilgal hasta Boquín y en Boquín se les apareció, y los reprochó gravemente y además les anunció cual sería el castigo que era la consecuencia de su desobediencia.

Ellos lloraron grandemente en ese lugar, y por eso le llamaron al lugar Boquín, que significa “llorar”.

El acto de llorar es muchas veces incontrolable, muchas veces es mecánico, casi siempre es contagiable y lo peor de todo es que también puede ser artificial.

Los problemas de la vida provocan el llanto, y de esto descubrimos que el miedo y las lágrimas están íntimamente asociadas entre ellas. 

Pudiéramos clasificar el llanto en tres:

El primero es el llanto del arrepentimiento; la persona llora de dolor por las cosas que ha hecho mal y el resultado es la necesidad y la determinación de no volver a cometer la ofensa.

En segundo lugar tenemos el llanto de la culpabilidad; este llanto piensa en el castigo y la consecuencia de sus acciones, este llanto tiene toda la intención de mantenerse fuera de problemas en el futuro, pero es una decisión muy liviana ya que el problema real es el carácter pecaminoso o deformado de la persona.

El tercer llanto es el llanto del sufrimiento: este llanto piensa en el desastre solamente. En este llanto la persona se para a contemplar la desdicha, la infelicidad, y la desgracia que ha provocado su mala acción, la gravedad de este llanto es que no hay un cambio, la persona está lista para repetir la misma acción, al nomas presentarse una nueva oportunidad.

Los de Boquín pertenecen al segundo llanto, ellos deseaban una vida próspera y fácil, y se sentían más adoloridos por el grande y terrible  castigo que se les acercaba, y no precisamente  por el acto de haber desobedecido la palabra de  Dios.

Los israelitas habían vagado por el desierto cuarenta años, ahora se les había encomendado una tarea, y se les había dado una orden, y esa orden consistía en exterminar a los cananeos.

El grado de maldad de los cananeos había traspasado los límites de la misericordia divina y ahora había llegado el momento de la retribución de parte de Dios.

El instrumento para ejecutar el castigo, ya estaba escogido, y era el pueblo de Israel, aquí el problema era que el instrumento escogido por Dios se había echado para atrás y se habían olvidado de la obra que se les había encomendado hacer.

El asunto de hacer guerra a los cananeos, no era una cosa fácil para Israel.

Tenían que pelear contra ciudades que eran todas ellas unos baluartes, que sus habitantes eran gentes gigantes, y que salían a pelear con ejércitos bien armados y disciplinados, además poseían carruajes  veloces y blindados que eran tirados por caballos, todo esto no era nada de atrayente para los israelitas, cuando ellos ni siquiera tenían un armamento competente..

Muchas de sus batallas las ganaban a filo de espada, pero también ganaban sus batallas gritando, cantando, con antorchas, con teas encendidas, con trompetas, y hasta con abejas, en pocas palabras Dios les ganaba sus batallas con o  sin armamento, para eso se requería mucha consagración a Dios, mucha entrega a Dios, mucha oración, y mucha fe en las promesas y obras de Dios.

Por estas razones, los israelitas mejor decidieron hacer  de los cananeos sus vecinos y mejor vivir  con ellos en paz y armonía.

Al final y al cabo estudiar sus ciudades y ver sus templos,  mirar a los dioses que ellos adoraban, estudiar y admirar su arqueología no estaba mal del todo, ya que los cananeos era los pensadores y la raza avanzada de esos días.

La tolerancia apareja el camino para la imitación, de esa manera los Israelitas llegaron a ser tan malo como sus vecinos paganos a quién Dios había condenado al exterminio. Israel se convirtió en una raza mezclada, en sus venas corría la sangre de un pueblo apartado para Dios, pero en sus mentes se había anidado el pensamiento, la cultura, y la religión cananea.

Los que habían sido adoradores del Dios verdadero ahora estaban adorando a Baal-Peor, a Ball-Berit y a Baal-Zebu. La diosa Astarot había llegado a ser la delicia de ellos, y en vez de adorar a Dios, ahora adoraban a cualquier demonio que encontraban o que se les venía a la imaginación.

Ahora llegó el momento de castigo para Israel, pero antes de ser castigado se les mandó un mensajero para reprenderlos.

Cuenta la historia en la roma pagana, que cuando un verdugo llevaba a un prisionero frente al magistrado romano para que se le celebrara juicio, siempre llevaba una hacha con él, y esta hacha siempre estaba envueltas en muchas varas. Mientras se celebraba el juicio en contra del reo, el verdugo comenzaba a soltar las varas que envolvían el hacha, y con cada vara que él soltaba, castigaba al prisionero.

El magistrado escuchaba la defensa del prisionero, y miraba atentamente las facciones del rostro del prisionero, mientras éste era castigado con las varas por el verdugo.

Si el magistrado romano descubría que en la defensa del prisionero había arrepentimiento y humildad, solo las varas eran usadas y no se usaba el hacha. Pero si todas las varas habían sido usadas, y el prisionero se veía enojado, rebelde y endurecido por el castigo previo, entonces el magistrado ordenaba el uso del hacha para su decapitación; ya se le había dado tiempo para arrepentirse, y el uso de las varas había sido por gusto.

Cuando las varas se desprecian entonces el hacha está lista, y esto es ciertamente lo que pasa con Dios y su pueblo; Dios había esperado por mucho tiempo a Israel, el pueblo había despreciado el tiempo de gracia de Dios, el pueblo había despreciado las varas de Dios, ahora la justicia de Dios se haría a cargo del asunto, el golpe era certero, amargo y exterminador.

La lección de este día nos enseña que la desobediencia a las ordenes divinas, nos separan de Dios y además de separarnos, nos acarrean serias consecuencias, tanto materiales como espirituales.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En la Biblia, el carácter sagrado y permanente de la relación que existe entre Cristo y su iglesia está representado por la unión del matrimonio. El Señor se ha unido con su pueblo en alianza solemne, prometiendo él ser su Dios, y el pueblo a su vez comprometiéndose a ser suyo y solo suyo. Dios dice: “Te desposaré conmigo para siempre: sí, te desposaré conmigo en justicia, y en rectitud, y en misericordia, y en compasiones”. Oseas 2:19 (VM). Y también: “Yo soy vuestro esposo”. Jeremías 3:14…

La infidelidad a Cristo de que la iglesia se hizo culpable al dejar enfriarse la confianza y el amor que a él le unieran, y al permitir que el apego a las cosas mundanas llenase su alma, es comparada a la violación del voto matrimonial (El conflicto de los siglos, {CS}, pp. 378, 379).

El corazón de Dios suspira por sus hijos terrenales con un amor más fuerte que la muerte. Al dar a su Hijo nos ha vertido todo el cielo en un don. La vida, la muerte y la intercesión del Salvador, el ministerio de los ángeles, las súplicas del Espíritu Santo, el Padre que obra sobre todo y por todo, el interés incesante de los seres celestiales, todos son movilizados en favor de la redención del hombre.

¡Oh, contemplemos el sacrificio asombroso que fué hecho para nuestro beneficio! Procuremos apreciar el trabajo y la energía que el Cielo consagra a rescatar al perdido y hacerlo volver a la casa de su Padre. Jamás podrían haberse puesto en acción motivos más fuertes y energías más poderosas. ¿Acaso los grandiosos galardones por el bien hacer, el disfrute del cielo, la compañía de los ángeles, la comunión y el amor de Dios y de su Hijo, la elevación y el acrecentamiento de todas nuestras facultades por las edades eternas no son incentivos y estímulos poderosos que nos instan a dedicar a nuestro Creador y Salvador el amante servicio de nuestro corazón? (El camino a Cristo, {CC}, p. 21).

El Israel moderno se encuentra en mayor peligro de olvidar a Dios y de ser arrastrado a la idolatría, que su pueblo antiguo. Hay muchos ídolos que se adoran, aun entre los profesos guardadores del sábado. Dios le encargó a su pueblo en forma especial que se guardara de la idolatría, porque si eran desviados de su servicio al Dios viviente, su maldición recaería sobre ellos, mientras que si lo amaban con todo su corazón, con toda su alma y con toda su fortaleza, los bendeciría abundantemente en sus cestos y graneros, y quitaría la enfermedad de en medio de ellos.

Ante el pueblo de Dios se alza ahora una bendición o una maldición: una bendición si salen del mundo y se mantienen separados, caminando en la senda de la humilde obediencia; y una maldición si se unen con los idólatras que pisotean los exaltados derechos del cielo. Los pecados e iniquidades del rebelde Israel están registrados, y el cuadro se presenta a nosotros como una advertencia de que, si imitamos su ejemplo de transgresión y nos separamos de Dios, caeremos tan ciertamente como ellos (Testimonios para la iglesia, {1TI}, t. 1, pp. 527, 528).

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Lección 02 | Lunes 8 de octubre___________________________________________________

CADA UNO HACÍA LO QUE BIEN LE PARECÍA

Las historias de Jueces muestran las consecuencias negativas de la desobediencia de Israel. Poco después de que ingresara a Canaán, el pueblo comenzó a estructurar su vida espiritual según las religiones falsas de los cananeos que los rodeaban. ¡Exactamente lo que se les dijo que no hicieran! Desgraciadamente, ese no era el único problema que enfrentaban.

Lee Jueces 17:6 y 21:25. ¿Qué dicen estos versículos sobre otros problemas que surgieron entre el pueblo de Dios?

Jueces 17:6

En aquellos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

Jueces 21:25

25 En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

¡Hablando de recetas de división y desunión entre el pueblo de Dios! La unidad de la nación radicaba en su fiel obediencia al Señor del pacto, el pacto que habían concertado con Dios. No obstante, al hacer lo que bien les parecía, especialmente porque estaban siendo influenciados por las naciones circundantes, iban camino directo al desastre. Todos somos seres caídos, y si quedamos a merced de nuestros propios medios, de seguir las inclinaciones de nuestro corazón, nos desviaremos del camino que Dios nos llama a seguir.

¿Qué nos dicen los siguientes pasajes sobre las condiciones espirituales y sociales de Israel durante el tiempo de los jueces?

Jueces 2:11-13

11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales. 12 Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron a ira a Jehová. 13 Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot.

Jueces 3:5-7

Así los hijos de Israel habitaban entre los cananeos, heteos, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. Y tomaron de sus hijas por mujeres, y dieron sus hijas a los hijos de ellos, y sirvieron a sus dioses. Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera.

“Por medio de Moisés Dios había presentado a su pueblo los resultados de la infidelidad. Al negarse a cumplir su pacto, se separaría de la vida de Dios; y la bendición de él ya no podría descansar sobre ese pueblo. A veces estas amonestaciones fueron escuchadas, y ricas bendiciones fueron otorgadas a la nación judía y, por su medio, a los pueblos que la rodeaban. Pero, en su historia fue más frecuente que sus hijos se olvidaran de Dios y perdieran de vista el gran privilegio que teñían como representantes suyos. Lo privaron del servicio que él requería de ellos, y privaron a sus semejantes del liderazgo religioso y el ejemplo santo que debían darles. Desearon apropiarse de los frutos del viñedo sobre el cual habían sido puestos como mayordomos. Su codicia los hizo ser despreciados aun por los paganos; y el mundo gentil se vio así inducido a interpretar erróneamente el carácter de Dios y las leyes de su reino” (PR 14).

¿Cómo impactan nuestras acciones como iglesia en quienes nos rodean? ¿Qué ven ellos en los adventistas del séptimo día que los impresiona positivamente?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El estudio de este día esta junto con el día de ayer.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los israelitas “se mezclaron con las gentes, y aprendieron sus obras.” Se aliaron en matrimonio con los cananeos, y la idolatría se difundió como una plaga por todos los ámbitos de la tierra. “Sirvieron a sus ídolos; los cuales les fueron por ruina. Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios…. Y la tierra fué contaminada con sangre.” “Encendióse por tanto el furor de Jehová sobre su pueblo, y abominó su heredad.” Salmos 106:34-38, 40.

Mientras no se extinguió la generación que había recibido instrucción de Josué, la idolatría hizo poco progreso; pero los padres habían preparado el terreno para la apostasía de sus hijos. La desobediencia y el menosprecio que tuvieron por las restricciones del Señor los que habían entrado en posesión de Canaán sembraron malas semillas que continuaron produciendo su amargo fruto durante muchas generaciones. Los hábitos sencillos de los hebreos los habían dotado de buena salud física; pero sus relaciones con los paganos los indujeron a dar rienda suelta al apetito y las pasiones, lo cual redujo gradualmente su fuerza física y debilitó sus facultades mentales y morales. Por sus pecados fueron los israelitas separados de Dios; su fuerza les fué quitada y no pudieron ya prevalecer contra sus enemigos. Así fueron sometidos a las mismas naciones que ellos pudieron haber subyugado con la ayuda de Dios (Patriarcas y profetas, {PP}, pp. 586, 587).

Hay quienes no responden rápidamente a la invitación a abandonar sus propios caminos para seguir los de Dios. Prefieren seguir su camino. Los que quieran hacerlo tienen el privilegio de seguir caminando por sus propios caminos no consagrados, pero sepan que el fin de esa senda es dolor y destrucción.

El Señor tiene hombres a quienes ha asignado para trabajar en su obra con la condición de que se dejen usar de acuerdo con los planes divinos. Nunca usará a alguien que trate de humillar a los demás. Humíllense, hermanos. Si lo hacen, es posible que los santos ángeles se comuniquen con ustedes, y los coloquen en terreno ventajoso. Entonces su experiencia, en lugar de ser defectuosa, rebosará de felicidad. Traten de estar en armonía con la dirección de Dios, y entonces serán sensibles a las impresiones del Espíritu Santo (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 33).

Nunca os avergoncéis de vuestra enseña; levantadle bien alto, desplegadla ante la mirada de los hombres y los ángeles… El mundo tiene derecho de saber lo que se puede esperar de cada esperar de cada ser humano inteligente. El que sea la personificación viviente de principios justos, firmes y decididos, tendrá poder vital sobre quienes lo rodean, y ejercerá influencia sobre los demás por medio de su cristianismo. Muchos no disciernen ni aprecian cuán grande es la influencia de cada uno para bien o para mal…

De vosotros depende la felicidad que gozaréis en esta vida y en la vida futura e inmortal… ¡Qué importante es que cada uno considere hacia dónde va guiando las almas! Estamos en el umbral del mundo eterno; ¡con cuánta diligencia deberíamos juzgar el costo de la influencia que ejercemos! (Mi vida hoy, p. 123).

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Martes 9 de octubre | Lección 02_________________________________________________

LA DIVISIÓN DE LA NACIÓN HEBREA

El camino de la apostasía y sus nefastas consecuencias no se dio de la noche a la mañana. Pero las decisiones equivocadas que se acumularon a lo largo de los siglos finalmente llevaron a que el pueblo de Dios afrontara consecuencias terribles.

Lee la historia del rey Roboam en 1 Reyes 12:1 al 16. ¿Qué causó esta terrible división entre el pueblo de Dios?

1 Reyes 12:1-16

1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había venido a Siquem para hacerle rey. Y aconteció que cuando lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, que aún estaba en Egipto, adonde había huido de delante del rey Salomón, y habitaba en Egipto, enviaron a llamarle. Vino, pues, Jeroboam, y toda la congregación de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, mas ahora disminuye tú algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos. Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved a mí. Y el pueblo se fue. Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre. Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él. Y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? 10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él le respondieron diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo; así les hablarás: El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones. 12 Al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam, según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a mí al tercer día. 13 Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado; 14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones. 15 Y no oyó el rey al pueblo; porque era designio de Jehová para confirmar la palabra que Jehová había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat. 16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. !!Israel, a tus tiendas! !!Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus tiendas.

“Si Roboam y sus inexpertos consejeros hubiesen comprendido la voluntad divina con respecto a Israel, habrían escuchado el pedido del pueblo de realizar reformas decididas en la administración del Gobierno. Pero en la hora de la oportunidad, durante la asamblea de Siquem, no razonaron de causa a efecto, y así debilitaron para siempre su influencia sobre gran número del pueblo. La resolución que expresaron de perpetuar e intensificar la opresión iniciada durante el reinado de Salomón estaba en conflicto directo con el plan de Dios para Israel, y dio al pueblo amplia ocasión de dudar de la sinceridad de sus motivos. En esa tentativa imprudente y cruel de ejercer el poder, el rey y sus consejeros escogidos revelaron el orgullo que sentían por el puesto y la autoridad” (PR 66).

¿Qué dicen las siguientes declaraciones sobre la necesidad de sabiduría para tomar las decisiones correctas? ¿Dónde está la fuente de la sabiduría?

Proverbios 4:1-9

1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre.Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará.

Proverbios 9:10

10 El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.

Santiago 1:5

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

La historia de Roboam y su decisión temeraria e imprudente de imponer más trabajos forzados a su pueblo es un triste acontecimiento en la vida del reino de Israel. El rey buscó consejo de dos grupos de asesores, pero su decisión final de seguir el consejo de los jóvenes de su edad, con menos experiencia, provocó una catástrofe en el reino que su padre Salomón y su abuelo David habían construido durante los ochenta años anteriores.

Fue desatinado el consejo de que el rey debía intimidar a la multitud declarando que era más severo que su padre. Los jóvenes asesores creían que simpatizar con las demandas del pueblo a favor de un trabajo menos riguroso no era el estilo de liderazgo que el rey debía adoptar. Al contrario, decían que debía mostrarse despiadado y cruel. Finalmente, demostró ser un matón que no merecía la lealtad de su pueblo. Por lo tanto, se produjo una división que nunca debió haber existido, ya que no era el plan de Dios.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Proverbios 4:1-9

1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre.Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca;No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará.Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado.Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará.

 

1El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia. (Proverbios 9)

Conocimiento no es lo mismo que sabiduría; el conocimiento es la acumulación de información que no está conectada entre si.

Nosotros podemos acumular  información de diferentes materias, tales como la matemática, historia, química, biología, geología, astronomía, etc, pero todas estas materias no están conectadas entre sí. Cuando una persona estudia solamente una materia, esto casi siempre la conduce a un desequilibrio, este desequilibrio mental es la antesala del fanatismo.

La sabiduría tiene que ver con el carácter y la conducta.

La sabiduría es el acto de aplicar el conocimiento adquirido y saber tomar buenas decisiones ante los problemas y las encrucijadas que la vida nos presenta.

La sabiduría de acuerdo al libro de Proverbios, es el temor a Dios:

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. (1:7)
El principio de la sabiduría es el temor del SEÑOR, (9:10)

El temor a Dios de acuerdo también al libro de Proverbios es:

El temor del SEÑOR es fuente de vida, (14:27)

El temor del SEÑOR es instrucción de sabiduría, (15:33)

El temor del SEÑOR es aborrecer el mal. (8:13)

El temor del SEÑOR aumentará los días; (10:27)

En el temor del SEÑOR hay confianza segura, (14:26)

…y con el temor del SEÑOR el hombre se aparta del mal. (16:6)

El temor del SEÑOR conduce a la vida, (19:23)

…el temor del SEÑOR son la riqueza, el honor y la vida. (22:4)

Proverbios nos indica como debemos de buscar la sabiduría: Si como a la plata la buscares, Y la procuraras como a tesoros.” (Proverbios 2)

Un tesoro escondido puede ser cualquier objeto de valor como metales o piedras preciosas, que están ocultas en la tierra; ya sea en cavernas, mares, lagos, ríos ó minas.

Cuenta la historia, que de todos los esclavos que eran llevados a Brazil, muchos de ellos terminaban  trabajando en Río de Janeiro. Su trabajo consistía en rastrear y escarbar el lecho o el suelo del río de Janeiro en busca de partículas de oro, diamantes, o piedras preciosas. Había una ley del estado de Brazil que decía que todo aquel esclavo que encontrará un diamante de un determinado tamaño o más grande de lo estipulado, se le concedía la libertad. Esta ley conducía al esclavo a trabajar con diligencia, cuidado y esmero en el lecho del río, para conseguir ese tesoro tan preciado que le concedería el mas sagrado de todos los dones, como es la libertad del hombre. 

La Biblia nos invita a todos a buscar  sabiduría, conocimiento e inteligencia,  todo aquel que encuentre estos tesoros escondidos se le garantiza su libertad de la esclavitud del pecado y del imperio de la muerte.

1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre, Y estad atentos, para que conozcáis cordura. Porque os doy buena enseñanza; No desamparéis mi ley. Porque yo también fui hijo de mi padre, Delicado y único delante de mi madre. Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis razones, Guarda mis mandamientos, y vivirás. Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; No te olvides ni te apartes de las razones de mi boca; No la dejes, y ella te guardará; Amala, y te conservará. Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; Ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza; Corona de hermosura te entregará. (Proverbios 4)

En las obras literarias encontramos que una de las maravillas del mundo era el temible laberinto egipcio. Tenía mas de tres mil habitaciones todas ellas completamente idénticas y se creía que la persona que entraba al laberinto, nunca volvía a salir de ese lugar. La vida también es parecida a un laberinto, cada ves que nos aventuramos a entrar en el, estamos condenados a fracasar.

Alguien salió con un pensamiento muy interesante y dijo: “Las leyes de Dios no se pueden romper, cuando vamos en contra de ellas, somos nosotros los que nos rompemos en mil pedazos al no someternos a la voluntad de Dios”

La prudencia, la temperancia, la sobriedad, la calma, la compostura mental, el control de las pasiones y apetitos no sólo nos ayudan en nuestra vida espiritual, sino que también crean buenos hábitos en nuestras vidas,  conduciéndonos a tener mejor salud física. “Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos”

1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre (Proverbios 4)

El libro de los Proverbios es un manual de conducta. Está escrito para que el hombre aprenda a ser sabio. Gran parte de este libro está dedicado a los niños y a los jóvenes.

Salomón comprendió con toda claridad que el carácter de una persona es formado en su niñez y su juventud. Sabiendo Salomón esto, él pone un énfasis muy grande en la importancia de disciplinar al niño y al joven, con una firmeza determinada.

Si deseamos hacer una reforma en nuestros hogares, iglesias, países o en el mundo entero, necesitamos hacer una tarea inteligente, persistente y seria para dar a nuestros niños y jóvenes conceptos verdaderos de las alegrías y bendiciones que se reciben cuando nos ponemos al servicio de Dios.

Los niños son la salvación de la raza humana, a cada 30 a 40 años un nuevo mundo es creado, y en esta nueva generación se deposita la esperanza del mundo.

Con solo saber esto, nos tendríamos que lanzar en una frenética búsqueda de la sabiduría para dejar un legado de sabiduría, rectitud y juicio en el carácter de nuestros hijos que perdurará para la eternidad.

1 Oíd, hijos, la enseñanza de un padre (Proverbios 4)

El acto de “oír” señala el primer paso en la educación.

Es interesante descubrir que en el pensamiento hebreo, la base de la sabiduría, o la inteligencia, no está ubicado en el cerebro, sino en los oídos. De esto aprendemos que antes de procurar resolver un problema necesitamos oír muy cuidadosamente sobre él.

El primer acto de la sabiduría es, entonces, “oír”; lo que sugiere que la sabiduría proviene de una fuente externa (en este caso, los padres). No podemos descubrir la sabiduría por nosotros mismos.

La sabiduría, es algo que recibimos, no es algo que formamos con nuestras propias habilidades o que descubrimos mediante nuestro brillo intelectual o razonamiento.

Oír no es lo mismo que escuchar: Oír es una acción normal del humano,  oír es el acto de percibir un sonido a través del oído, y esto ocurre inconscientemente. En pocas palabras el oír es un acto pasivo del humano que ocurre sin que el humano ponga ningún esfuerzo, oímos aún cuando estamos dormidos.

Escuchar es algo que conscientemente escogemos hacer; escuchar requiere la concentración del cerebro para procesar las palabras de una conversación; el escuchar conduce al humano al aprendizaje.

Según los expertos en la materia, el “escuchar” está dividido en cuatro niveles y ellos son: 1-No escuchar, 2-Escuchar pasivamente, 3-Escuchar, 4-Escuchar activamente.

1-La persona “que no escucha” es aquella que está demasiada ocupada en sus propios problemas, pensamientos ó actividades y como consecuencia no tiene la capacidad de procesar lo que se le está diciendo, esta persona está solamente oyendo, sin poner atención.

2-La persona que escucha “pasivamente” oye las palabras pero no absorbe el mensaje de la conversación y como consecuencia provee solamente respuestas vagas y muchas veces hasta sin sentido o equivocadas.

3-La persona que “escucha”, oye y escucha; pero solamente escucha lo que le interesa de la conversación.

Este es el caso típico de las personas que no quieren escuchar un tema que no les gusta o no está de acuerdo con la personalidad del interlocutor, principios ó ideas. Cuando esto ocurre, este tipo de persona para de procesar la información que está recibiendo y comienza a generar sus propias ideas, pensamientos y conclusiones, antes de tiempo. 

Otro problema grave y serio en la conversación es cuando la persona es afectada por prejuicios, un ejemplo de esto es cuando la persona se siente o está en una posición mejor que la otra persona, ya sea financieramente, intelectualmente o socialmente. La persona en mejor posición, no tiene la habilidad de escuchar lo que la otra persona está diciendo, debido al sentido de superioridad que está experimentando.

La mayoría de Adventistas quedamos en Este nivel de comunicación. Estas son algunas sugerencias para lograr pasar al mas excelente nivel de comunicación:

(a) En una conversación, nunca interrumpamos a la otra persona para imponer nuestras ideas o conocimiento, cuando ella esté hablando, .

(b) Mantengamos una mente abierta para las palabras de la otra persona y nunca nos apresuremos a juzgar a la otra persona, llegando a conclusiones equivocadas antes de tiempo.

(c) Mantengamos nuestra mirada puesta en la otra persona, mientras ella esté hablando.

(d) Nunca miremos el reloj en una conversación.

4-La persona que escucha “activamente” son las mejores personas para escuchar. Ellos no solamente oyen a una persona hablar, ellos escuchan con paciencia y tienen una mente abierta; están completamente enfocados en la persona que está hablando.

Todas las personas desean ser escuchadas y comprendidas, pero muchas veces fallamos en no escuchar y comprender a otras personas.

Es una necesidad fundamental para el humano el saber que sus pensamientos, ideas ó sentimientos son escuchados y comprendidos; no importando si son aceptados ó no. El acto de escuchar “activamente” a otra persona, crea una conexión íntima y allana el camino para tener una buena comunicación

¿Porqué es importante saber ésto? Es importante saberlo, por que se ha llegado a la conclusión que toda persona que sabe escuchar, es  también un buen “comunicador.” 

Si queremos dejar en nuestros hijos, en nuestros cónyuges, en nuestras iglesias, en nuestras comunidades el hermoso legado del evangelio eterno, tenemos que aprender a darlo.

Miles por no decir millones de niños nacidos en el evangelio, están fuera de la iglesia en el presente. Esto es gracias en parte, a la manera que los padres quisieron imponer el evangelio en ellos, especialmente el padre de la familia.

Los padres especialmente, tenemos una manera tiránica de imponer el evangelio a nuestros hijos. Tenemos un evangelio a fuerzas, un evangelio a reprimendas, un evangelio sin amor, un evangelio que ha hecho más mal que bien.

Me acuerdo de la experiencia de un muchacho en la iglesia que no quería usar corbata; sus padres tenían una guerra sin cuartel en contra de él. Cierto día se le acercó una dulce hermana de la iglesia, lo vio, le dio un abrazo y le dijo: -¡Muchacho como has crecido y mira que guapo y elegante te has puesto!- después de una pausa le dijo: -¡te vieras mas guapo y elegante si usaras corbata!- Eso fue suficiente, el siguiente Sábado apareció con su corbata; y hasta el día de hoy es parte de su vestimenta sabática. ¡Recuerde: no es lo que decimos, sino cómo lo decimos!

Porque yo también fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre.

Mime a sus hijos, juegue con sus hijos, escuche a sus hijos, dedíqueles tiempo, demuéstreles amor y afecto sin ningún temor, después de esto impártales el evangelio, y dejará en ellos algo que durará por toda la eternidad: La salvación en Jesucristo, Señor nuestro.

Si usted no tiene la capacidad de escuchar, casi le podemos decir que no tiene la capacidad de enseñar, instruir o aconsejar.

Jueces 2:11-13

11 Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales.

Cada generación de Israel, una tras otra, avanzó un paso más lejos de Dios hasta que la nación estuvo haciendo exactamente lo que Dios le había dicho que no hiciera.

En ese tiempo de crisis en que no había rey en Israel, Dios seguía en control y no permitió que su pueblo quedara sin dirección. Esta época en que Israel vivió sin rey, Dios levantó jueces para gobernar la nación, en verdad el gobierno teocrático dirigido por jueces, eral el plan de Dios para Israel, en vez de una monarquía.

El primero juez de Israel fue Otoniel, quien era hermano menor de Caleb, Otoniel juzgó a Israel por mas de 40 años,

– Otoniel (Jueces 3:9)

– Aod (Jueces 3:15)

– Samgar (Jueces 3:31)

– Débora (Jueces 4:4)

– Gedeón (Jueces 6:6-8)

– Tola (Jueces 10:1-2)

– Jair (Jueces 10:3)

– Jefté (Jueces 12:7)

– Ibzán (12:8)

– Elón (12:11)

– Abdón (Jueces 12:13)

– Sansón (Jueces 13:2-24)

– Samuel (1 Samuel 7:6)

Después de la era de los jueces, la nación entró en un período de relativa paz y prosperidad bajo lo que se ha llamado “el reino unido”, que fue bajo el gobierno de Saúl, David y Salomón, que duró unos cien años. Bajo David, y luego Salomón, la nación creció hasta ser una potencia regional.

Sin embargo, los “buenos” tiempos no duraron mucho. Después de la muerte de Salomón -931 años antes de Cristo-, la nación se dividió en dos reinos: Israel en el norte y Judá en el sur.

Mucha de la culpa puede asignarse al gobierno equivocado de Salomón, quien, con toda su sabiduría, cometió muchos errores. “Las tribus habían sufrido durante mucho tiempo graves perjuicios bajo las medidas opresivas de su gobernante anterior. El despilfarro cometido por Salomón durante su apostasía lo había inducido a imponer al pueblo contribuciones gravosas y a exigirle muchos servicios” (PR 65). Nunca más las cosas fueron iguales para la nación elegida por Dios. Hicieron todo lo que Dios les había advertido que no debían hacer, y por ello cosecharon las tristes consecuencias.

Todo esto ocurrió en el reinado de Roboam:

¿!De tal palo, tal astilla!? No, no siempre.

Suele suceder que de santos hombres salen hijos impíos, de hombres justos salen hijos bandoleros, y de hombres sabios salen hijos necios o tontos. Roboam es la prueba de esto. Pero esto no es de extrañar, ya que ni la santidad, ni la sabiduría es algo hereditario: “¿Y quién sabe si será sabio, o loco, el (hijo) que se enseñoreará de todo mi trabajo en que me hice sabio debajo del sol? Esto también es vanidad.” (Eclesiastés 2: 19 Sagradas Escrituras 1569) dijo el mismo Salomón.

1 Reyes 12:1-16

1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había venido a Siquem para hacerle rey. Y aconteció que cuando lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, que aún estaba en Egipto, adonde había huido de delante del rey Salomón, y habitaba en Egipto, enviaron a llamarle. Vino, pues, Jeroboam, y toda la congregación de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo, mas ahora disminuye tú algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre nosotros, y te serviremos. Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días volved a mí. Y el pueblo se fue. Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía, y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este pueblo? Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy siervo de este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les hablares, ellos te servirán para siempre. Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían criado con él, y estaban delante de él. Y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Disminuye algo del yugo que tu padre puso sobre nosotros? 10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él le respondieron diciendo: Así hablarás a este pueblo que te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú disminúyenos algo; así les hablarás: El menor dedo de los míos es más grueso que los lomos de mi padre. 11 Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones. 12 Al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam, según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a mí al tercer día. 13 Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo que los ancianos le habían dado; 14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes, diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré con escorpiones. 15 Y no oyó el rey al pueblo; porque era designio de Jehová para confirmar la palabra que Jehová había hablado por medio de Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat. 16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído, le respondió estas palabras, diciendo: ¿Qué parte tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí. ¡Israel, a tus tiendas! ¡Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus tiendas.

Este capítulo nos relata la triste fragmentación de una nación que había sido llamada por Dios a ser líder en el mundo, en todos sus aspectos.

Dios había prometido a Abraham hacer de su descendencia una gran nación, sería a través de Israel, que Dios establecería su reino eterno en el mundo a través del nacimiento del Mesías.

La verdad no se propaga solamente con la aparición temporal de un maestro o de un profeta, sino que se propaga cuando se predica una verdad poderosa, cuando las masas enteras practican las verdades que se predican, y cuando naciones enteras abrazan la verdad divina.

Israel tenía todo eso, había tenido grandes líderes, milagros de Dios, revelaciones bíblicas, grandes profetas, jueces de renombre, una elevada orden sacerdotal, un servicio religioso único en el mundo, una ley instituida por Dios, y un templo de fama mundial, tenía todas las herramientas para evangelizar a un mundo entero, a pesar de todo esto, el pueblo elegido está siendo condenado a la fragmentación y a una eminente destrucción.

La orden fue triste y desesperante: ¡A tus tiendas Israel! ¡Provee ahora en tu casa, David!; cada quien que vele por su propia casa, y el rey que se mantenga solo, fue el mensaje de ese día, para el insensato Roboam.

Estas tribus se mantenían unidas especialmente por la amenaza que representaba para ellos la existencia del estado filisteo, una vez estos perdieron su poder, ellos prácticamente no se necesitaba el uno al otro.

Las doce tribus de Israel tenían una gran diferencia geográficamente y también económicamente, todo se empeoraba, por el celo  que existían entre algunas de éstas, especialmente entre las tribus de Judá y Efraín y sus dos aliadas mas cercanas como eran Benjamín y Manasés.

Efraín y Manases fueron las dos tribus que descendieron de José a través de sus dos hijos nacidos en Egipto, y Benjamín era el hermanito menor de José, los dos niños mas pequeños y los consentidos de Jacob y Rebeca.

Benjamín siempre se mostró renuente a estar bajo el poder de Judá, hay que recordar que de estos dos hermano y sus tres tribus, Benjamín, Manases y Efraín, salieron los mas grandes líderes que haya podido tener Israel; entre ellos podemos mencionar a Josue, Débora, Gedeón, Abimelec, Saúl y Samuel.

Dios encima de todo escogió a Judá para ser la tribu de donde provendría el Mesías prometido, negando de esa manera a Benjamín y a José el tabernáculo de Jehová, y dándoselo a su eterno rival, la tribu de Juda. Esto agravó los celos de las tribus de Benjamín, Manases y Efraín en contra de Judá.

El pecado principal de Roboam fue el orgullo. El orgullo muchas veces se disfraza como algo poderoso, pero en verdad es todo lo contrario, el orgullo es una señal de debilidad en la persona que lo practica.

El consejo que los ancianos de Israel dieron a Roboam, sin duda alguna apeló a su sabiduría e inteligencia, pero los consejos de la gente joven y sin experiencia, solamente apelaron al orgullo del joven e insensato monarca.

El orgullo es demasiado costoso. Roboam perdió la mejor parte de su reino.   Cuando Samaria cayó, prácticamente Israel desapareció de la historia bíblica.

Por los siguientes siglos, la historia se concentró en Judá, especialmente en una sola ciudad, cuya fama alcanza hasta nuestros días modernos, y esa es Jerusalén. Con la loca decisión de Roboam, él perdió la mas preciada y costosa joya de su corona real, solamente fue una tribu y solamente fue una ciudad; Judá y Jerusalén.

El abuelo y el padre de Roboam, reconocieron que ellos eran siervos de Dios y que su puesto se lo debían a un favor de Dios para ellos, pero esto no lo vio de la misma manera Roboam.

Roboam fallo en darse cuenta que toda la creación de Dios, incluyendo el mundo vegetal, animal, celestial y humano, tiene un solo propósito, y ese propósito es el servicio para sus semejantes.

Las flores embellecen el mundo y después de eso entregan preciosos frutos y sus preciosas semillas, el viento purifica el mundo, las nubes llevan humedad a todas las regiones de la tierra, el sol en su majestad alumbra todo rincón de la tierra, y todo rey está colocado para servir a su nación. El mas grande ejemplo nos fue dado por Jesucristo quien dejo su trono de gloria para servir al mundo, recibiendo como pago, muerte y muerte de cruz.

El orgullo y la insensatez de un joven rey, dividió una nación para siempre.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Las tribus habían sufrido durante mucho tiempo graves perjuicios bajo las medidas opresivas de su gobernante anterior. El despilfarro cometido por Salomón durante su apostasía le había inducido a imponer al pueblo contribuciones gravosas y a exigirle muchos servicios. Antes de coronar a un nuevo gobernante, los dirigentes de las tribus resolvieron averiguar si el hijo de Salomón tenía o no el propósito de aliviar esas cargas. “Vino pues Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo: afloja tú, pues, ahora algo de la dura servidumbre, y del grave yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos.”…

Halagado por la perspectiva de ejercer una autoridad suprema, Roboam decidió pasar por alto el consejo de los ancianos de su reino, y seguir el de los jóvenes. Así aconteció que el día señalado, cuando “vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam” para que les declarara qué conducta se proponía seguir, Roboam “respondió al pueblo duramente, … diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré a vuestro yugo; mi padre os hirió con azotes, mas yo os heriré con escorpiones.” 1 Reyes 12:12-14 (Profetas y reyes, {PR}, pp. 65, 66).

Resuelva alcanzar una norma alta y santa; póngase un blanco alto; actúe con propósito ferviente como lo hizo Daniel, constantemente y con perseverancia; y nada que el enemigo pueda hacer los estorbará en su progreso diario. A pesar de los inconvenientes, los cambios y las perplejidades, usted puede avanzar constantemente en vigor mental y poder moral.

Ninguno necesita ser ignorante a menos que escoja serlo. El conocimiento debe ser adquirido constantemente; es el alimento para la mente. Los que esperamos la venida de Cristo deberíamos resolver que no viviremos esta vida siempre del lado de los perdedores, sino con comprensión en logros espirituales. Sean hombres de Dios, del lado ganador.

El conocimiento está al alcance de todos los que lo desean. Dios quiere que la mente llegue a ser fuerte, que piense en forma más profunda, plena y clara. Camine con Dios como lo hizo Enoc; haga de Dios su Consejero y no podrán hacer más que progresos (Mente, carácter y personalidad, {1MCP}, t. 1, p. 108).

Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Santiago 1:5.

Es el privilegio de cada creyente hablar primero con Dios en su intimidad, y luego, como vocero de Dios, hablar con otros. Para tener algo que impartir, debemos recibir diariamente luz y bendiciones. Hombres y mujeres que tienen comunión con Dios, que tienen a Cristo morando en ellos, que están circundados de santa influencia porque colaboran con santos ángeles, son los que se necesitan en este tiempo. La causa necesita a los que tienen poder de trabajar con Cristo, poder de expresar el amor de Dios en palabras de ánimo y simpatía (En los lugares celestiales, p. 69).

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Lección 02 | Miércoles 10 de octubre_____________________________________________

CISMA EN CORINTO

Lamentablemente, el problema de la desunión entre el pueblo de Dios no se disipó en la época del Nuevo Testamento.

Por ejemplo, los primeros cuatro capítulos de la primera epístola de Pablo a los corintios son un llamado a la unidad. Mientras estaba en Éfeso, Pablo escuchó que habían estallado varias divisiones en la iglesia de Corinto. Por lo tanto, inicia su carta con un largo discurso sobre la unidad de la iglesia y la necesidad de evitar el cisma. Pablo está preocupado por este hecho y trata de brindarles consejos inspirados para remediar esta lamentable situación.

Según 1 Corintios 1:10 al 17, ¿cuál parece haber sido la causa de la desunión, de sus divisiones y disputas?

1 Corintios 1:10-17

10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. 11 Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. 12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. 13 ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 14 Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a Gayo, 15 para que ninguno diga que fuisteis bautizados en mi nombre. 16 También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás, no sé si he bautizado a algún otro. 17 Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.

Pablo se preocupó por sus hermanos de Corinto cuando alguien del pueblo de Cloé le contó de las divisiones y las disputas entre ellos. Sus primeras palabras muestran la profundidad de su preocupación: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (1 Cor. 1:10). Independientemente de lo que exactamente estaba causando esta discordia y división, Pablo quería acabar con eso.

El apóstol les recuerda a los corintios que los cristianos son llamados a seguir a Cristo, no a un ser humano, por más que esa persona sea talentosa, dotada o escogida. Si bien parecían haberse dividido en “facciones”, Pablo declaró inequívocamente que esa división no armonizaba con la voluntad de Cristo. Sostuvo que la unidad cristiana se centra en Cristo y en su sacrificio en la Cruz (1 Cor. 1:13).

La unidad cristiana tiene su origen en la verdad tal como se encuentra en Jesucristo y en este crucificado, y en nadie más, sin importar cuán “digno” sea ese mentor, predicador o líder. Al pie de la Cruz, todos estamos en el mismo nivel. Nuestro bautismo es en Jesús, el único que puede limpiarnos del pecado. Sin embargo, debemos trabajar en pro de esta unidad en Cristo de forma práctica.

Esto debería decirnos que, como adventistas del séptimo día, no podemos dar por sentada nuestra unidad de fe y misión. Las divisiones y las peleas pueden socavar la unidad de nuestra iglesia hoy, a menos que el amor y el señorío de Cristo nos unan a él.

¿Cómo podemos aprender a evitar el tipo de peligros que afrontaba Pablo? ¿Por qué siempre debemos ser cuidadosos con nuestra lealtad hacia cualquier persona que no sea Cristo?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Comentario publicado el día domingo 9 de Julio del 2017 Lección “La importancia de la unidad”

10 Hermanos, les ruego por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo parecer. 11 Digo esto, hermanos míos, porque los de Cloé me han informado que entre ustedes hay contiendas. 12 Quiero decir, que algunos de ustedes dicen: «Yo soy de Pablo»; otros, «yo soy de Apolos»; otros, «yo soy de Cefas»; y aun otros, «yo soy de Cristo». 13 ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O fueron ustedes bautizados en el nombre de Pablo? (1 Corintios 1)

La iglesia de Corinto se encontraba tirada en el suelo, sangrando de sus propias heridas. Pero esas heridas no las infligieron sus enemigos: fueron sus propios hijos quienes proporcionaron esas heridas a la iglesia. La iglesia de Corinto estaba sufriendo de divisiones internas.

Todas las cosas malas que acompañan la desunión de una iglesia, nunca tenemos que agrandarlas más de la cuenta; al mismo tiempo la desunión es un problema que no podemos ignorar.

Las iglesias y la religión tienen como fin unir a las personas sin importar su origen, su status social,  su color, ni su idioma; pero tristemente suele suceder que la iglesia es muchas veces el centro de desunión de los hombres.  En ella se pueden encontrar grupos de personas que comen juntos, celebran juntos, disfrutan juntos y hacen negocios juntos, pero no quieren adorar a Dios juntos.

El mundo observa y se burla cuando ve iglesias divididas por asuntos triviales, producidos por vicios, ignorancia o por la falta de Dios en las vidas de sus integrantes; con todo eso algunos sostienen que la desunión no es un pecado. ¡Qué desplante engañoso!

  El texto introductorio delata que había cuatro partidos en la iglesia de Corinto: los paulistas, los apolistas, los cefistas, y los arrogante.

El apóstol comienza hablando del primer partido que lleva su nombre, el partido paulista. Estos son aquellos que tenían espíritu de libertad, se habían desprendido de todas las leyes judías y eran libres de esas ataduras de un pasado espiritual incompleto.

Quienes habían sido adoctrinados directamente por Pablo, sentían que debían su salvación al apóstol. Ellos habían experimentado la eficacia de Pablo al presentar el evangelio y creían que no había mejor forma de evangelizar que la de Pablo. Se habían convertido en más paulistas que el mismo Pablo, y estaban en el inminente peligro de ser más paulistas que cristianos.

El segundo partido era el de los apolistas: este partido pertenecía a los intelectuales.  Apolos era un judío de Alejandría, “hombre elocuente y poderoso en las Escrituras” (Hechos 18: 24). Llegó a la ciudad de Éfeso cuando Pablo se había ausentado “y siendo ferviente de espíritu, hablaba y enseñaba con exactitud las cosas acerca de Jesús” (Hechos 18: 25). El problema de Apolos era que sólo conocía el mensaje de Juan el Bautista; su teología se había quedado retrasada, pero a pesar de todo 26 comenzó a predicar con valentía en la sinagoga, y cuando Priscila y Aquila le oyeron, le tomaron aparte y le expusieron con mayor exactitud el Camino de Dios” (Hechos 18).  

Apolos aprendió el evangelio completo y el capítulo 18  de Hechos termina describiendo la gran obra que llevaba a cabo Apolos, su poder intelectual y lo importante que él era para la propagación del evangelio: 27 Como él quería viajar a Acaya, los hermanos le animaron y escribieron a los discípulos que le recibieran. Cuando llegó allá, fue de gran provecho a los que mediante la gracia habían creído; 28 pues refutaba vigorosamente a los judíos en público, demostrando por medio de las Escrituras que Jesús era el Cristo.”

Apolos no era un hermano cualquiera: llegaba a las ciudades donde Pablo ya había sembrado el evangelio y él continuaba la obra de edificación y confirmación de esas iglesias.  Con justa razón Pablo llega a la conclusión de que Apolos regaba donde él ya había plantado.

En la iglesia de Corinto pronto se dieron cuenta del arte de retórica que tenía Apolos; además, descubrieron que le acompañaba la cultura de un filósofo griego, a lo cual hay que añadir que era vigoroso y sin miedo para predicar a “Cristo crucificado”.

Si unimos todos esos regalos naturales que poseía Apolos, junto con su poderoso intelecto, además del conocimiento del evangelio que había adquirido, fácilmente llegamos a la conclusión de que para algunos hermanos de la iglesia de Corinto, Apolos era aún más importante que el mismo apóstol Pablo en la iglesia del Señor.

Pablo y Apolos eran amigos, no había entre ellos egoísmo ni envidia; aun más, cabe la posibilidad de que mientras Pablo escribía la carta a la iglesia de Corinto, Apolos se encontraba a su lado. En 1 de Corintios 14 se lee: 12 En cuanto al hermano Apolos, le rogué mucho que fuera con los hermanos a visitarlos a ustedes, pero por ahora no quiso ir. Lo hará cuando tenga oportunidad.”

Luego estaba el tercer partido en la iglesia de Corinto: el partido de Cefas o los cefistas. Cefas era otro nombre del mismo discípulo Pedro, el apóstol de la circuncisión. Su nombre era usado en oposición al apóstol Pablo, y representaba al grupo original de apóstoles que aún estaban adheridos a las leyes judías. Este partido pertenecía a aquellos que todavía se aferraban a las leyes ceremoniales de los judíos, leyes de las cuales el apóstol Pablo se había liberado completamente.

Para aquellos que eran judaizantes, el partido de los cefistas era un partido con tierras muy fértiles.

Posiblemente ellos exaltaban más a Pedro que a Pablo, porque éste había permanecido por mucho tiempo al lado de Jesús y también por haber sido uno de los discípulos preferidos de Jesús.

Para este partido no era tan digno de un apóstol lo que hacía Pablo: sostenerse económicamente por sí solo; ni por practicar una vida de celibato (soltería). Pablo se defiende ante ellos, y esto es lo que dice en su defensa: Ésta es mi respuesta a los que me critican: Tenemos todo el derecho de recibir comida y bebida, y también de llevar con nosotros una esposa cristiana, como hacen los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas.” (1 Corintios 9); “Y cuando estando entre ustedes necesité algo, nunca fui una carga para ninguno; pues los hermanos que llegaron de Macedonia me dieron lo que necesitaba. Procuré no ser una carga para ustedes, y así seguiré haciéndolo. 10 Tan seguro estoy de que conozco la verdad de Cristo, como de que nadie me va a quitar este motivo de orgullo en toda la región de Acaya.” (2 Corintios 9)

Posiblemente todo este descontento del partido de Pedro en contra de Pablo, no era porque Pablo estaba en error, sino que cabe la posibilidad de que estos hermanos guardaran resentimiento en contra de Pablo, por la reprensión que éste dio a Pedro.

El cuarto partido era el de los arrogantes: una arrogancia absurda que los empujaba a comparar al Hijo de Dios con los hombres.

La arrogancia de éstos se basaba en que ellos eran descendientes directos del linaje hebreo; además, tuvieron la oportunidad de haber conocido a Cristo en persona y posiblemente con esto afrontaban al apóstol Pablo por nunca haber tenido la oportunidad de conocer a Cristo en persona.

No hay mucha explicación en la Biblia para este partido divisorio de la iglesia; es suficiente decir que el espíritu de división que existía en este grupo, era suficiente para condenarlos por falta de espiritualidad y falta del verdadero amor que se le debe tener a Jesús y a su evangelio

En resumidas cuentas, podemos decir que los cuatro partidos divisorios de la iglesia de Corintos eran:

-El Partido de la libertad (Pablo)

-El partido  de los intelectuales (Apolos)

-El partido judaizante (Pedro)

-El partido exclusivista (“yo soy de Cristo”)

Estos eran algunos de los problemas fundamentales de la iglesia de Corinto y sus partidos divisorios:

-La peculiaridad de la naturaleza humana en general

-Las diferencias nacionales

-Las diferencias personales

-El afiliarse a (identificarse con) individuos específicos

Estos partidaristas tenían las siguientes tendencias en común:

-Eran personas que exaltaban más sus afiliaciones que su propia religión

-Eran personas que idolatraban a humanos en la religión

-Eran personas ignorantes que tenían mucho celo religioso, pero sin conocimiento bíblico

-Eran personas pendencieras, personas que gustaban de hacer las cosas a su manera

-Eran personas que no sabían diferenciar entre preferencia y discriminación o menosprecio

Hay muchos que creen que la preferencia es mala, pero en verdad no lo es. La preferencia es parte esencial de nuestra personalidad. Tenemos preferencias por lugares, por vestimentas, por comidas, por estudios, por colores, por sabores y hasta por amigos. Por lo tanto, la preferencia no es mala; lo malo es menospreciar a aquellos que no son de nuestra preferencia.

Jesucristo tenía también sus preferencias: el hogar de Lázaro, María y Marta era uno de sus lugares preferidos; Pedro, Santiago y Juan eran sus discípulos preferidos.

A pesar de que el hogar de Lázaro era su lugar preferido, no menospreció el hogar de Zaqueo, de Mateo o el hogar de Simón el leproso. A pesar de que Pedro, Santiago y Juan eran sus discípulos preferidos, amó de igual manera al traidor Judas Iscariote y al incrédulo Tomás.

La preferencia, acompañada del menosprecio, es una de las fórmulas perfectas para crear divisiones en la iglesia y en cualquier otro campo donde existan relaciones humanas.

El efecto de la división en Corinto, había causado lo siguiente:

-Cristo estaba dividido

-El evangelio estaba abandonado

-Seres humanos exaltados en vez de Cristo

“¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes?” (1 Corintios 1: 12)

Esta es la pregunta que tendría que parar a todo divisionista que ha existido y existe en nuestra iglesia.

En nuestra actualidad hay personas que luchan, promueven, defienden, pelean y protegen a ciertos hombres de nuestra iglesia. La pregunta que inspiró el Espíritu Santo a Pablo es ¿Acaso ese hombre fue crucificado por ustedes? ¿Hay diferentes salvadores para los diferentes partidos que existen en nuestra iglesia?

El único que ha sido crucificado para nuestra salvación es Jesucristo: él es el único a quien debemos pleitesía, honra, gloria, obediencia, y lealtad. Todos aquellos que siguen a hombres son simple y sencillamente sacrílegos, que ponen en juego su salvación.

Los pastores, ancianos, predicadores o cualquier miembro de alta influencia, que tienen congregaciones numerosas, nunca deberían de gloriarse por el aplauso popular de sus congregaciones; es mejor tener un buen cerebro en vez de pulmones engrandecidos. Hay que dejar que los príncipes y reyes de este mundo se enorgullezcan por la cantidad de súbditos que tienen; pero nunca será ésta la experiencia de un dirigente religioso.  

Ellos tienen que desanimar prontamente en sus feligreses la admiración inmoderada y dirigirla a Cristo, quien es el único digno de recibir, nuestra honra, gloria, alabanza y lealtad.  Jesucristo es el único que ha sido crucificado por nosotros, Jesucristo es el único que nos puede impartir el perdón y la salvación.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”. 1 Corintios 1:10. Pablo no les habría pedido que hicieran algo que fuera imposible. La unidad es el resultado seguro de la perfección cristiana (La edificación del carácter, {ECFP}, p. 84).

Pablo sabía que las más valiosas conquistas cristianas pueden obtenerse solamente mediante mucha oración y constante vigilancia, y trató de inculcar esto en sus mentes. Pero sabía también que en Cristo crucificado se les ofrecía un poder suficiente para convertir el alma y divinamente adaptado para permitirles resistir todas las tentaciones al mal. Con la fe en Dios como su armadura, y con su Palabra como su arma de guerra, serían provistos de un poder interior que los capacitaría para desviar los ataques del enemigo.

Los creyentes corintios necesitaban una experiencia más profunda en las cosas de Dios. No sabían plenamente lo que significaba contemplar su gloria y ser cambiados de carácter en carácter. No habían visto sino los primeros rayos de la aurora de esa gloria. El deseo de Pablo para con ellos era que pudieran ser henchidos con toda la plenitud de Dios, que prosiguieran conociendo a Aquel cuya salida se prepara como la mañana, y continuaran aprendiendo de él hasta que llegaran a la plenitud del mediodía de una perfecta fe evangélica (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 248).

¿Está dividido Cristo? No. Si Cristo mora en un alma no discutirá con el Cristo que mora en otra alma. Tenemos que aprender a tolerar las particularidades de los que nos rodean. Si nuestra voluntad está dirigida por Cristo, ¿cómo podremos discrepar con nuestros hermanos? Si ello ocurre, es evidente que el yo tiene que ser crucificado. Aquél a quien Cristo otorga libertad es verdaderamente libre. No estamos completos en Cristo a menos que nos amemos como el Señor nos amó. Cuando lo hagamos, tal como Cristo nos lo ordenó, daremos evidencias de que estamos completos en él (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 260).

Se librará un conflicto agudo entre los que son leales a Dios y los que han desdeñado su ley… Los que son leales no se dejarán arrastrar por la corriente del mal. No despreciarán lo que Dios ha apartado como santo. No seguirán el ejemplo de olvido de Israel. Recordarán las intervenciones de Dios en favor de su pueblo en todas las edades, y andarán en sus mandamientos.

La prueba les llega a todos. Hay sólo dos partidos. ¿De qué lado estáis vosotros? (Testimonios para la iglesia, {8TI}, t. 8, pp. 130, 131).

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Jueves 11 de octubre | Lección 02_________________________________________________

“ENTRARÁN EN MEDIO DE VOSOTROS LOBOS RAPACES”

Lee Hechos 20:25 al 31. ¿Qué les advirtió Pablo a los ancianos de Éfeso? ¿Qué debían hacer para evitar que esto sucediera?

Hechos 20:25-31

25 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. 26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. 28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. 29 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. 31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno.

Durante su ministerio, Pablo a menudo enfrentó oposición, y sabía que sería difícil preservar la pureza del evangelio de Jesucristo. En su despedida a los ancianos de Éfeso, se basó en la analogía del atalaya de Ezequiel 33:1 al 6 para decirles a sus colegas dirigentes que ellos también eran responsables de salvaguardar el evangelio. Debían ser fieles pastores de sus congregaciones.

El uso que hace Pablo de la expresión “lobos rapaces” para describir a los falsos maestros (Hech. 20:29) es una reminiscencia de la advertencia similar de Jesús de que los falsos maestros se disfrazarían con ropa de oveja (Mat. 7:15). Estos surgieron poco después de que Pablo pronunciara la advertencia, y atacaron a las iglesias que él había establecido. En Efesios 5:6 al 14 y Colosenses 2:8, vemos algunas advertencias de Pablo a las iglesias de Asia Menor.

En 2 Timoteo, Pablo le advierte a Timoteo, responsable de la iglesia de Éfeso, contra los errores en la iglesia y la impiedad de los últimos días.

Lee 2 Timoteo 2:14 al 19 y 3:12 al 17. ¿Qué le dice Pablo a Timoteo sobre cómo contrarrestar a los falsos maestros y preservar la unidad de la iglesia?

2 Timoteo 2:14-19

14 Recuérdales esto, exhortándoles delante del Señor a que no contiendan sobre palabras, lo cual para nada aprovecha, sino que es para perdición de los oyentes. 15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad. 16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad. 17 Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto, 18 que se desviaron de la verdad, diciendo que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de algunos. 19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.

2 Timoteo 3:12-17

12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución; 13 mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. 16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarg:uir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Primero, Timoteo debía conocer su Biblia para “interpreta[r] rectamente la palabra de verdad” (2 Tim. 2:15). El antídoto para estas disputas es entender y enseñar la Palabra de Dios. Ninguna parte debe estar reñida con el cuadro completo presentado en la Biblia. Las irrelevancias y las cuestiones secundarias deben subordinarse a los principios de la Palabra de Dios, que es lo que realmente preparará a los creyentes para una vida victoriosa en Cristo.

La segunda recomendación de Pablo es que el mismo Timoteo “evit[e] profanas y vanas palabrerías” (2 Tim. 2:16). Los temas triviales y especulativos no deben ser parte de la enseñanza de Timoteo, si se lo ha de considerar un pastor digno y fiel. Solo la verdad conduce a la piedad y la armonía. Timoteo debía evitar –e instar a su pueblo a evitar– esos errores porque arremeten contra la iglesia como una enfermedad (2 Tim. 2:17).

Finalmente, la obediencia a Dios es el antídoto contra las falsas enseñanzas (2 Tim. 3:14-17) que podrían amenazar la unidad de la iglesia.

Como iglesia, ¿cómo podemos protegernos de personas similares que, mediante falsas enseñanzas, pueden causar divisiones entre nosotros?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Consideramos que la lección y el espiritu de profecía, dejan muy claro el mensaje de la lección de éste día.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los hombres que son impíos siguen siendo impíos, y su castigo será según el engaño que practicaron para con los amados de Dios, y según la confusión que introdujeron en la iglesia; sus pecados no permanecerán cubiertos, sino que serán expuestos en el día de la ira de Dios.

Estos mensajeros enviados por sí mismos son una maldición para la causa. Algunas almas sinceras cifran su confianza en ellos, pensando que actúan de acuerdo con el consejo de Dios y que están en unión con la iglesia…

[E]s deber de la iglesia actuar y hacer saber que estas personas no son reconocidas por la iglesia como maestros. Tal es la única conducta que puede seguir la iglesia para estar sin culpa en este asunto, porque a ella incumbe la carga.

Vi que puede cerrarse esta puerta por la cual el enemigo entra para perturbar la grey y dejarla perpleja. Pregunté al ángel cómo podía cerrarse. Dijo: “La iglesia debe recurrir a la Palabra de Dios y establecerse en el orden evangélico, que ha sido pasado por alto y descuidado.” Esto es indispensable para introducir en la iglesia unidad y fe…

Vi que nosotros no estamos más seguros ahora que la iglesia en los tiempos de los apóstoles en lo que respecta a los falsos maestros; y, aun cuando no vayamos más lejos, debemos tomar medidas tan especiales como las que ellos tomaban para asegurar la paz, la armonía y la unión de la grey. Tenemos su ejemplo, y debemos seguirlo (Primeros escritos, {PE}, p. 98-101).

Me dirijo a nuestros hermanos. Si os acercáis a Jesús, y tratáis de adornar vuestra profesión con una vida bien ordenada y una conversación piadosa, vuestros pies serán guardados de extraviarse en sendas prohibidas. Si tan sólo queréis velar, velar continuamente en oración, y tan sólo hacéis todo como si estuvieseis en la presencia inmediata de Dios, seréis salvados de caer en la tentación, y podréis esperar llevar hasta el fin una vida pura sin mancha ni contaminación. Si mantenéis firme hasta el fin el principio de vuestra confianza, vuestros caminos serán afirmados en Dios, y lo que la gracia empezó, lo coronará la gloria en el reino de nuestro Dios (Testimonios para la iglesia, {5TI}, t. 5, p. 138).

A medida que nos acerquemos al fin del tiempo, la falsedad estará tan mezclada con la verdad que únicamente los que tengan la dirección del Espíritu Santo podrán distinguir la verdad del error. Necesitamos esforzarnos para mantenernos en el camino del Señor. En ningún caso debemos apartarnos de su dirección para poner nuestra confianza en los hombres. Los ángeles del Señor tienen la misión de velar diligentemente por los que ponen su fe en el Señor, y esos ángeles deben ser nuestra ayuda especial en cada momento de necesidad. Cada día debemos volvernos al Señor con plena certidumbre de fe, y acudir a él en busca de sabiduría… Los que son guiados por la Palabra del Señor discernirán con certeza entre la falsedad y la verdad, entre el pecado y la justicia (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, pp. 918, 919).

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Lección 02 | Viernes 12 de octubre________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “La división del reino”, en Profetas y reyes, pp. 64, 65; “Amonestación y súplica”, en Los hechos de los apóstoles, pp. 241-248.

“El Señor desea que sus siervos escogidos aprendan a unirse en esfuerzo armonioso. Puede ser que a algunos les parezca que el contraste entre sus dones y los de algún colaborador suyo es demasiado grande para permitirles unirse en un esfuerzo armonioso; pero cuando recuerden que hay diversas mentes que alcanzar, y que algunos rechazarán la verdad según la presente un obrero, tan solo para abrir su corazón a la verdad de Dios según la presente de diferente manera otro obrero, procurarán con esperanza trabajar juntos en unidad. Sus talentos, por diversos que sean, pueden hallarse todos bajo la dirección del mismo Espíritu. En cada palabra y acto, se revelarán bondad y amor; y al desempeñar fielmente cada obrero el cargo que le ha sido señalado, la oración de Cristo por la unidad de sus discípulos quedará contestada, y el mundo sabrá que son discípulos suyos” (OE 498).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. El problema de que “cada uno haga lo que bien le parece” no es nada nuevo. El Posmodernismo, que desafía la idea de una autoridad intelectual o moral primordial o general, podría allanar el camino para la clase de anarquía moral de la que advierte la Biblia. ¿Cómo podemos nosotros, como cristianos, y como iglesia en su conjunto, enfrentar este tipo de desafíos?
  2. Reflexiona en la historia del rey Roboam y la división de Israel (1 Rey. 12). ¿Qué lecciones podemos extraer para nosotros hoy?
  3. ¿Qué pueden hacer los dirigentes y los miembros de la iglesia para ayudar a prevenir conflictos y camarillas en una iglesia local cuando sea necesario? ¿Qué tan importante es detener estos problemas antes de que se agranden y se contagien? ¿Cómo podemos nosotros, como miembros de iglesia, cuidarnos de no caer en la trampa que algunos armaron en Corinto?
  4. Estudia el contexto del pasaje sobre la discordia en Proverbios 6:16 al 19. ¿Qué aprendes de esto para evitar la discordia en tu iglesia local?

Resumen: En la Biblia encontramos situaciones que llevaron a la desunión. Cuando el pueblo de Dios vivió en obediencia fiel, los peligros de la desunión se redujeron en gran medida. Las malas decisiones en la época de los jueces y el reinado de Roboam abrieron la puerta a la división. Incluso en tiempos del Nuevo Testamento, el potencial de desunión se mantuvo. Una comprensión adecuada de la Palabra de Dios y el esfuerzo santificado para obedecerla son la mejor protección contra la desunión y el cisma entre nosotros.

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Un pensamiento en “Lección 2 – CAUSAS DE LA DESUNIÓN – Para el 13 de octubre de 2018

  1. Hola hnos en Cristo, que las bendiciones de Dios nunca falte de sus vidas: Gracias por continuar dándonos este material tan importante ; por favor tengan la bondad de hacerlo en PDF descargable.
    Bendiciones de lo alto desde Copiapó-Chile

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