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Lección 8 – LA UNIDAD EN LA FE- Para el 24 de noviembre de 2018

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Estos son los diez países con el mas alto índice de lectores durante la semana pasada (lección 7) :

1-Estados Unidos

2-México

3-Perú

4-Colombia

5-Argentina

6-Chile

7-Venezuela

8-España

9-Bolivia

10-Ecuador


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Lección 08: Para el 24 de noviembre de 2018

LA UNIDAD EN LA FE

Sábado 17 de noviembre____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 4:8-12; Hechos 1:11; Mateo 25:1-13; Hebreos 9:11, 12; Éxodo 20:8-11; 1 Corintios 15:51-54.

PARA MEMORIZAR:

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hech. 4:12).

En 1888, los adventistas del séptimo día experimentaron un período de intenso debate sobre las interpretaciones de algunos textos bíblicos clave. Mientras que los pastores y los dirigentes de la iglesia debatían la identidad de los diez cuernos de la profecía de Daniel 7 y de la ley en Gálatas 3:24, muy pocos se dieron cuenta de que sus actitudes hostiles recíprocas destruían su comunión y amistad, y así dañaban la unidad y la misión de la iglesia.

Elena de White lamentó profundamente esta situación y alentó a todos los que participaban de estas discusiones a considerar cuidadosamente su relación con Jesús y cómo el amor a Jesús debería demostrarse en nuestra conducta, especialmente cuando discrepamos. También dijo que no deberíamos esperar que toda la iglesia concuerde en cada punto de interpretación de todos los textos bíblicos.

Pero también enfatizó que debemos buscar la unidad de interpretación cuando se trata de creencias adventistas esenciales (ver El otro poder, pp. 28-32). Esta semana consideraremos algunas enseñanzas bíblicas esenciales que nos hacen adventistas y que le dan forma a nuestra unidad en la fe.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nunca encontramos a dos personas exactamente iguales. Entre los seres humanos como en las cosas del mundo natural existe la diversidad. La unidad en la diversidad entre los hijos de Dios, la manifestación de amor y tolerancia, a pesar de las diferencias de disposición, éste es el testimonio de que Dios envió a su Hijo al mundo para salvar a los pecadores.

La unidad que existe entre Cristo y sus discípulos no destruye la personalidad de uno ni otro. Son uno en mente, propósito y carácter, pero no en persona. El hombre, al someterse a la ley de Dios y participar de su Espíritu, llega a ser participante de la naturaleza divina. Cristo conduce a sus discípulos a una unión viva consigo mismo y con el Padre. El hombre se completa en Cristo Jesús mediante la obra del Espíritu Santo en su mente. La unidad con Cristo establece un vínculo de unión de los unos con los otros. Esta unidad es para el mundo la prueba más convincente de la majestad y la virtud de Cristo, y de su poder para quitar el pecado (Hijos e hijas de Dios, p. 288).

La unidad del pueblo escogido de Dios ha sido terriblemente sacudida. Dios ofrece una alternativa, la cual no es una influencia entre muchas ni está en el mismo nivel que las demás; en cambio es una influencia que supera todas las demás influencias que existen sobre la faz de la tierra; su naturaleza es correctiva, animadora y ennoblecedora. Los que trabajan en el evangelio deberán ser íntegros y estar santificados, pues se relacionan con los grandes principios de Dios. Unidos con Cristo, son colaboradores con Dios. Así es como el Señor desea unir a sus seguidores para que sean un poder para el bien, y que cada uno desempeñe su parte y todos compartan el sagrado principio de la dependencia de la Cabeza (Testimonios para la iglesia, tomo 6, p. 244).

No hay excusa para que alguno tome la posición de que no hay más verdades para ser reveladas, y que todas nuestras exposiciones de las Escrituras carecen de errores. Que ciertas doctrinas hayan sido sostenidas como verdades durante muchos años no es una prueba de que nuestras ideas son infalibles. El paso del tiempo no convertirá el error en verdad, y la verdad tiene la capacidad de ser imparcial. Ninguna doctrina verdadera perderá algo por una investigación cuidadosa.

Vivimos en tiempos peligrosos y no es apropiado que aceptemos todo lo que se pretende que sea verdad sin examinarlo minuciosamente; ni podemos rechazar nada que lleve los frutos del Espíritu de Dios Pero deberíamos ser enseñables, mansos y humildes de corazón. Algunos se oponen a todo lo que no esté de acuerdo con sus propias ideas, y al hacerlo ponen en peligro sus intereses eternos tan ciertamente como lo hizo la nación judía al rechazar a Cristo (El otro poder, p. 35).

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Domingo 18 de noviembre | Lección 08____________________________________________

SALVACIÓN EN JESÚS

Aunque como adventistas del séptimo día tenemos mucho en común con otras organizaciones cristianas, nuestro conjunto de creencias forma un sistema único de verdades bíblicas que nadie más en el mundo cristiano está proclamando. Estas verdades nos ayudan a definirnos como el remanente de Dios en el tiempo del fin.

Lee Hechos 4:8 al 12 y 10:43. ¿Qué importancia le asigna Pedro al lugar de Jesucristo en su interpretación del plan de salvación?

Hechos 4:8-12

Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. 11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 10:43

43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

El apóstol Pablo les dio a los corintios la buena noticia de “que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo” (2 Cor. 5:19). La muerte de Cristo es nuestra reconciliación con el Padre, que une el abismo dejado por el pecado y la muerte. Durante siglos, los cristianos han reflexionado sobre el significado de la muerte de Jesús, la resurrección y la reconciliación que vino a cumplir. Este proceso de reconciliación se ha denominado expiación, que denota armonía en una relación; y cuando ha habido distanciamiento, esta armonía sería el resultado de la reconciliación. Por lo tanto, la unidad de la iglesia es un regalo de esta reconciliación.

¿Qué enseñan los siguientes pasajes acerca del significado de la muerte y la resurrección de Jesús?

Romanos 3:24-25

24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

1 Juan 2:2

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

1 Juan 4:9-10

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Pedro 2:21-24

21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Aunque compartimos con muchas otras organizaciones cristianas esta creencia en la muerte y la resurrección de Cristo, la proclamamos en el contexto del “evangelio eterno” (Apoc. 14:6), parte del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12. Como adventistas del séptimo día, ponemos énfasis en estos mensajes como ninguna otra organización cristiana.

¿Cómo puedes aprender a tener presente en todo momento la realidad de la muerte y la resurrección de Cristo y la esperanza que ofrece?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Hay que recordar que el tema principal de este trimestre es la unidad; por lo consiguiente, el tema principal de estudio para esta semana es también la unidad.  

 En esta semana se tocan cinco de las 28 creencias fundamentales de nuestra Iglesia. Estas creencias que tenemos todos los adventistas alrededor del mundo, nos unen en un mismo sentir y en un mismo propósito, sin importar la bandera, el color, el idioma ni el estrato social del creyente.

 El domingo se estudia la creencia fundamental número 9, que es: “La vida, la muerte y la resurrección de Cristo.”

 El lunes se estudia la creencia fundamental número 25, que es: “La segunda venida de Cristo.”

 El martes se estudia la creencia fundamental número 24, que es: “El ministerio de Cristo en el santuario celestial.”

 El miércoles se estudia la creencia fundamental número 20, que es: “El sábado.”

 Y el jueves se estudia la creencia fundamental número 26, que es: “La muerte y la resurrección.”

 

Es muy interesante escuchar la respuesta que se obtiene cuando se pregunta a una persona no adventista acerca de nuestra iglesia.

La mayoría de estas personas -que no son adventistas- inmediatamente nos relacionan con ciertas creencias que nosotros predicamos y practicamos.

 Posiblemente la más popular es la observancia del sábado; casi siempre no nos llaman adventistas, sino que nos llaman sabatistas.

 Entre otras de las características por las cuales somos conocidos, está también el sistema de atención a la salud, mediante clínicas y hospitales que opera la Iglesia, el no comer carne de cerdo, la abstinencia del tabaco y del alcohol, el vegetarianismo y, en algunos países, la iglesia es conocida por la recolección. Todas estas cosas, entre otras, nos agrupan y nos unen bajo una misma bandera, bajo un ideal y bajo un propósito.

 Para el estudio de este día, se está tocando el tema la vida, la muerte y la resurrección de Cristo.

 Posiblemente no hay otra iglesia en el mundo que celebre, predique y practique la vida, la muerte y la resurrección de Cristo, como lo hace nuestra iglesia; y éstas son las razones:

 1-Somos una iglesia que estudia a profundidad las profecías bíblicas; por lo tanto, tenemos plena conciencia de la venida del Mesías a este mundo. No nos queda la menor duda que desde el libro de Génesis hasta el libro de Malaquías, encontramos que se nos viene anunciando la venida de Cristo a este mundo, para salvación de la humanidad. No tenemos la menor duda de que Cristo es el Señor, que Cristo es el Hijo de Dios y que Cristo es Dios, hecho carne para salvar al pecador.

Hay alrededor de 44 profecías referentes a Jesús, comenzado desde su nacimiento hasta su resurrección. Son profecías acerca de su nacimiento en la pobreza, del pesebre, de su estrella, de su madre virgen, de su padre, de su descendencia de David y Abraham, de su tribu, de su linaje, de su niñez, de su servicio, de su predecesor (Juan el Bautista), de sus vestimentas, de su juicio, de su silencio durante su juicio, de su sufrimiento, de su castigo, de su muerte, de su tumba, de su resurrección y de su ascensión a los cielos.

Es imposible que tantos hombres, en diferentes épocas, en diferentes naciones, de diferentes estratos sociales, de diferentes pensamientos y de tan diversos trasfondos culturales, se hayan puesto de acuerdo y nos hayan descrito la vida del Mesías, cientos de años antes de que Jesús naciera.

Esto es sin duda algún producto de la obra portentosa del Espíritu Santo. Pedro, conocedor de todas estas profecías y habiendo presenciado el sublime milagro de la transfiguración, llega a la convincente conclusión que toda profecía es verdadera, porque no es resultado de la invención humana, sino que es el resultado de la intervención del Espíritu Santo.

El mensaje para nosotros es que, si una gran parte de las profecías ya se cumplieron, tal como lo predijo la Biblia, podemos tener la completa seguridad de que tarde o temprano el resto de profecías que no se han cumplido se cumplirán, ya que las profecías no son dictámenes del hombre, sino que son dictámenes de Dios, hechos por medio del Espíritu Santo.

Si el Espíritu Santo inspiró tanto las profecías como la Biblia, entonces tanto las profecías como la Biblia entera, son verdaderas.

Estas son algunas de las profecías del Antiguo Testamento con respecto a la primera venida de Jesús a este mundo:

Su descendencia de la tribu de Judá

Génesis 49:10 “El cetro no se apartará de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas, hasta que llegue aquel a quien le pertenece y a quien los pueblos deben obediencia”.

Lucas 3:33 “Naasón, hijo de Aminadab; Aminadab, hijo de Admín; Admín, hijo de Arní; Arní, hijo de Esrom; Esrom, hijo de Fares; Fares, hijo de Judá”.

Su nacimiento en Belén

Miqueas 5:1 “Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial”.

Mateo 2:1 “Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén”.

Su nacimiento de una virgen

Isaías 7:14 “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llevará por nombre Emanuel.”

Mateo 1:18 “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.”

La matanza de los niños de Belén

Jeremías 31:15 “Así habla el Señor: ¡Escuchen! En Ramá se oyen lamentos, llantos de amargura: es Raquel que llora a sus hijos; ella no quiere ser consolada, porque ya no existen.”

Mateo 2:16 “Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos”.

Su huida a Egipto

Oseas 11:1 “Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.”

Mateo 2:14 “José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.”

Su trabajo en Galilea y en las cercanías del río Jordán

Isaías 8:23 “En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos

Isaías 9:1 “El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz: sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.”

Mateo 4:12-16 “12. Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. 13. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14. para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 15. “¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! 16. El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz”.

Despreciado por su propio pueblo

Isaías 53:3 “Despreciado, desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por nada”.

Juan 1:11 “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron”.

Su entrada triunfal a Jerusalén sobre un pollino

Zacarías 9:9 “¡Alégrate mucho, hija de Sión! ¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de un asna”.

Juan 12:13, 14 “Tomaron ramas de palmera y salieron a recibirle, y clamaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! Y halló Jesús un asnillo, y montó sobre él, como está escrito”.

La traición

Salmo 41:10“Hasta mi amigo más íntimo, en quien yo confiaba, el que comió mi pan, se puso contra mí”.

Marcos 14:10 “Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo.”

Vendido por 30 piezas de plata

Zacarías 11:12 “Yo les dije: «Si les parece bien, páguenme mi salario; y si no, déjenlo». Ellos pesaron mi salario: treinta siclos de plata.”

Mateo 26:15 “Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata.”

El precio de su venta sería devuelto

Zacarías 11:13 “Pero el Señor me dijo: « ¡Echa al Tesoro ese lindo precio en que he sido valuado por ellos!». Yo tomé los treinta siclos de plata y los eché en el Tesoro de la Casa del Señor.”

Mateo 27:6-7 “Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre. Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros”.

Su silencio en el juicio

Isaías 53:7 “Al ser maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero fue llevado al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca”.

Mateo 26:62-63 “Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios”.

Su sufrimiento por los demás

Isaías 53:4, 5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”.

Mateo 8:16, 17 “Y como fue ya tarde, trajeron a él muchos endemoniados: y echó los demonios con la palabra, y sanó a todos los enfermos; para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta Isaías, que dijo: Él mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

Crucificado con pecadores

Isaías 53:12 “Por tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores”.

Mateo 27:38 “Entonces crucificaron con él a dos ladrones, uno a la derecha, y otro a la izquierda.”

Sus manos y pies serían horadados

Salmo 22:16 “Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies”.

Juan 20:27 “Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.”

Su humillación

Salmo 22:6-8 “Mas yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. 7 Todos los que me ven me escarnecen; estiran la boca, menean la cabeza, diciendo: 8 Se encomendó al Señor; líbrele él; sálvele, puesto que en él se complacía.”

Mateo 27:39-40 “Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza, 40 y diciendo: Tú que derribas el templo, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.”

Vinagre para beber

Salmo 69:21 “Me pusieron además hiel por comida, Y en mi sed me dieron a beber vinagre”.

Juan 19:29 “Y estaba allí una vasija llena de vinagre; entonces ellos empaparon en vinagre una esponja, y poniéndola en un hisopo, se la acercaron a la boca”.

Su costado sería abierto

Zacarías 12:10 “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.”

Juan 19:34 “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua”.

Se echaría suerte sobre sus ropas

Salmo 22:18 “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes”.

Marcos 15:24 “Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno”.

Ninguno de sus huesos sería quebrado al ser crucificado

Salmo 34:20 “Él guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado”.

Juan 19:33 “Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas”.

Su sepultura en tumba de ricos

Isaías 53:9 “Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.”

Mateo 27:57-60 “Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Éste fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, 60 y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue”.

Su resurrección 

Salmo 16:10 “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”.

Mateo 28:9 “He aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron”.

Su ascensión al cielo

Salmo 68:18 “Subiste a lo alto, cautivaste la cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos Dios”.

Lucas 24:50-51 “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo”.

 2-Celebramos la vida de Cristo por medio de la organización de nuestra iglesia. La vida de Cristo en este mundo consistió en predicar el evangelio, en ayudar a la humanidad y en impartir el ministerio de salud al enfermo. Nuestra iglesia tiene todos esos departamentos para imitar la vida de Cristo. Lo lleva a cabo mediante el departamento de Ministerio Personal (anteriormente obra misionera), ADRA, Sociedad Dorcas, y un sistema hospitalario y de atención a la salud alrededor del mundo.

Tristemente la obra misionera ya no es lo que era hace varias décadas, Adra no hace la labor que tiene que hacer, Dorcas está desapareciendo poco a poco, y nuestro sistema hospitalario ha sufrido cambios. ¡Pero la esencia está allí!

Ahora la mayor parte de estos ministerios son realizados por personas que nunca dejan de predicar el evangelio de salvación. Hay un ejército de personas pudientes que constantemente están aportando donaciones para ayudar directamente al necesitado en todos los aspectos de la vida. Si la iglesia volviera a usar las herramientas con las cuales ha sido provista, y usara los bienes económicos que posee para la estricta predicación y avance del evangelio, sería un espectáculo al mundo, y un hermoso libro que todas las naciones quisieran leer.

 3-Celebramos a Cristo a través del bautismo por inmersión, seguimos el ejemplo de Cristo, somos sepultados en las aguas de la muerte y nos levantamos de esas aguas con la completa confianza de que somos una nueva vida en Cristo Jesús.

 4- Celebramos la muerte y la resurrección de Cristo a través del rito de humildad y la santa cena. Posiblemente no hay otra denominación religiosa que celebre este rito que instituyó Cristo, de la manera en que nuestra iglesia lo hace.

El objetivo primordial de la santa cena es tener un recuerdo personal de Jesús: “haced esto en memoria de mí”. Como cristianos se espera que recordemos su doctrina, sus preceptos y su persona; pero primordialmente Jesús nos ordenó recordarlo a través de la santa cena.
Cuando recordamos a Jesús en la santa cena, lo recordamos como el motivo de fe de nuestros corazones, el objeto de nuestra gratitud, el Señor de nuestra conducta, el gozo de nuestras vidas, el representante nuestro ante el Padre, y el premiador de nuestras esperanzas.
La santa cena es una ordenanza de Jesús. La santa cena es muy enfática, sencilla, simple y muy definida. La santa cena es un evento conmemorativo.
-La santa cena la pueden tomar quienes saben que tienen un amor débil y desean amar más a Dios y a su prójimo;
-La  santa cena la pueden tomarla quienes están tratando de servir a Dios, pero por las flaquezas espirituales fallan, y están conscientes de que necesitan poder de lo alto para vencer;
-La santa cena la pueden tomarla todos los pecadores que tienen el ferviente deseo de ser santos; 
-La santa cena la pueden tomar todos los que saben que tienen problemas y desea descansar en el Señor.
-La santa cena no la pueden tomar quienes están pecando y no quieren abandonar sus pecados;
-La santa cena no la pueden tomar quienes se creen lo suficientemente buenos y no sienten la necesidad de un Salvador.
¿Cómo podemos presentarnos a la santa cena?
1-Humildemente, porque sabemos que no somos dignos de ella
2-Confiadamente, creyendo en la Palabra y la promesa de Dios, y siendo simples de corazón, sin estar haciendo preguntas
3-Fervorosamente, conociendo a fondo lo que estamos haciendo. No por que otros la están tomando, sino por que estamos conscientes de nuestra realidad espiritual y sentimos la urgente necesidad de acercarnos a Dios
4-Reverentemente, dándonos cuenta de la presencia de Dios a través de su Santo Espíritu;
5-Regularmente, no cuando se pueda o tengamos una oportunidad para hacerlo
6-Frecuentemente, para nuestro crecimiento espiritual. Tal como el bebé necesita de comida sólida durante su crecimiento hasta convertirse en un adulto, así necesitamos de alimento espiritual sólido para crecer en Cristo
7-Oportunamente, a tiempo, cuando nuestros pensamientos son tiernos, cuando nuestro corazón está libre de los cuidados y de las preocupaciones del mundo, podemos entregar a Dios esos hermosos e incomparables días de la juventud.

Tenía una amiga extremadamente adinerada, que constantemente rechazaba mis invitaciones a estudiar la Palabra de Dios. Tenía prácticamente a sus pies todo lo que el mundo pudiera ofrecerle, pero le faltaba Cristo en su vida. Después de tanto rechazo a mis invitaciones, un día la invité a asistir a la iglesia y la ocasión era para que presenciara la santa cena. A regañadientes aceptó mi invitación y ese sábado especial fue a la iglesia.  Una hermana la invitó al lavamiento de los pies, y esto le causó un impacto indescriptible en su vida. Lloraba como una niña que había perdido a su padre y lo había vuelto a encontrar, lloraba porque su corazón había sido tocado por dentro, lloraba porque el gesto de humildad de lavarle los pies, no lo había podido comprar en el mundo, ni con todas las riquezas que poseía.  Al final del servicio la llevé a su casa, y no le dije nada en absoluto en todo el camino; ella estaba en profundo silencio, parecía que estaba en meditación profunda con el Cielo. Antes de despedirse me dijo: -He estado muy cerca de Dios; creo que por primera vez en mi vida he escuchado su voz susurrándome al oído.-

 Por estas razones y otras más, nuestra iglesia es diferente, porque predica a Cristo de una manera diferente, predica a Cristo siguiendo su ejemplo. Cuando seguimos su ejemplo, lo ensalzamos desde las profecías acerca de su advenimiento, su nacimiento, su bautismo, su vida, su muerte y su resurrección.

 Gracias a Dios podemos declarar con santo orgullo que ¡somos adventistas del séptimo día!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo vino a este mundo para mostramos lo que Dios puede hacer y lo que nosotros podemos hacer en cooperación con Dios. Fue al desierto en la carne humana para ser tentado por el enemigo. Sabe lo que es tener hambre y sed. Conoce las debilidades y flaquezas de la carne. Fue tentado en todo como nosotros somos tentados.

Nuestro rescate ha sido pagado por nuestro Salvador. Nadie necesita estar esclavizado por Satanás. Cristo está ante nosotros como nuestro ejemplo divino, ayudador todopoderoso. Hemos sido comprados por un precio que es imposible de calcular. ¿Quién puede medir la bondad y misericordia del amor redentor? (Comentarios de Ellen G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 6, p. 1074).

El que quiera llegar a ser hijo de Dios, debe recibir la verdad que enseña que el arrepentimiento y el perdón han de obtenerse nada menos que mediante la expiación de Cristo. Asegurado de esto, el pecador debe realizar un esfuerzo en armonía con la obra hecha para él y con una súplica incansable, debe acudir al trono de gracia para que el poder renovador de Dios llegue hasta su alma. Cristo únicamente perdona al arrepentido, pero primero hace que se arrepienta aquel a quien perdona. La provisión hecha es completa y la justicia eterna de Cristo es acreditada a cada alma creyente (Mensajes selectos, tomo I, p. 461).

Estamos ahora en el campo de batalla…

Sea la Palabra de Dios el motivo de nuestro estudio…

A todos los que creen en él, Cristo les dio la facultad de ser hijos de Dios. Todos los que son considerados miembros de la familia real vivirán para Aquel que es la propiciación de sus pecados. A medida que conocen más y más la verdad, sus pies se afirman más y más sobre el fundamento seguro. Ni la inundación ni la tempestad los pueden sacar de allí (Cada día con Dios, p. 263).

Cristo, nuestro Salvador, en quien moraba la perfección absoluta, fue hecho pecado en favor de la raza caída. No cometió falta alguna, pero llevó el terrible peso de la culpabilidad de todo el mundo. Llegó a ser nuestra propiciación, a fin de que todos los que le recibieran pudieran llegar a ser hijos de Dios. Se levantó la cruz para salvar al hombre. La elevación de Cristo sobre la cruz fue el medio ideado por el cielo para despertar en el alma arrepentida el sentido de la pecaminosidad del pecado. Mediante la cruz, Cristo trata de atraer a todos a sí mismo. Murió como la única esperanza de salvación para los que, por causa del pecado, estaban en la hiel de amargura. Mediante la obra del Espíritu Santo había de introducirse un nuevo principio de poder mental y espiritual en el hombre, para que, mediante la asociación con la divinidad, llegara a ser uno con Dios (Alza tus ojos, p. 189).

¡Qué tema de meditación nos resulta el sacrificio que hizo Jesús por los pecadores perdidos!… ¿Cuánto debemos estimar las bendiciones así puestas a nuestro alcance? ¿Podría Jesús haber sufrido más?… ¿No debiera esto enternecer el corazón más duro, cuando recordamos que por nuestra causa dejó la felicidad y la gloria del cielo, y sufrió pobreza y vergüenza, cruel aflicción y una muerte terrible? No podemos medir cuánto más profundas habrían sido nuestras aflicciones, cuánto mayores nuestras desgracias, si Jesús no nos hubiese rodeado con su brazo humano de simpatía y amor, para levantamos (Testimonios para la iglesia, tomo 5, 296).

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Lección 08 | Lunes 19 de noviembre_______________________________________________

LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Los apóstoles y los primeros cristianos consideraban que el regreso de Cristo era “la esperanza bienaventurada” (Tito 2:13), y esperaban que todas las profecías y las promesas de la Escritura se cumplieran en la segunda venida de Jesús. Los adventistas del séptimo día aún se mantienen firmes en esta convicción. De hecho, nuestro nombre, “adventista”, lo indica inequívocamente. Todos los que aman a Cristo esperan con gran ilusión el día en que podrán encontrarse cara a cara con él. Hasta ese día, la promesa de la segunda venida de Cristo ejerce una influencia unificadora sobre nosotros como pueblo de Dios.

¿Qué enseñan los siguientes pasajes sobre cómo será el regreso de Cristo? ¿En qué difiere esto de algunas nociones populares sobre su regreso?

Hechos 1:11

11 los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.

Mateo 24:26-27

26 Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. 27 Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.

Apocalipsis 1:7

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

1 Tesalonicenses 4:13-18

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Apocalipsis 19:11-16

11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

La Biblia asegura repetidas veces que Jesús vendrá nuevamente a llevar a su pueblo redimido. No se debería especular con el momento en que ocurrirá este hecho, porque Jesús mismo dijo: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino solo mi Padre” (Mat. 24:36). No solo no sabemos cuándo regresará Cristo, sino también se nos dijo que no sabemos.

Al final de su ministerio, Jesús contó la parábola de las diez vírgenes (Mat. 25:1-13) para ilustrar la experiencia de la iglesia mientras espera la Segunda Venida. Los dos grupos de vírgenes representan dos clases de creyentes que profesan esperar a Jesús. Someramente, estos dos grupos parecieran ser iguales; pero cuando se demora la venida de Jesús, la verdadera diferencia entre ellos resulta obvia. Un grupo, había mantenido viva la esperanza y había hecho la preparación espiritual adecuada. Con esta parábola, Jesús quiso enseñarles a sus discípulos que la experiencia cristiana no debe basarse en las emociones ni en el entusiasmo, sino en una confianza constante en la gracia de Dios y la perseverancia en la fe, aun cuando no haya evidencias tangibles del cumplimiento de las promesas de Dios. Jesús nos invita aún hoy a “velar” y estar listos en todo momento para su venida.

Aunque nuestro nombre, “adventista del séptimo día”, testifique de cuán importante es la Segunda Venida para nosotros, ¿cómo podemos, en el ámbito personal, tener siempre presente su realidad? ¿Cómo hacer, a medida que pasan los años, para no cometer el error del que Jesús advirtió en la parábola de las diez vírgenes?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Tenemos que admitirlo de nuevo: posiblemente no hay otra religión que predique tanto la segunda venida de Cristo, como lo hace la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo nombre significa precisamente eso: creemos en el seguro y segundo advenimiento de Cristo a esta tierra.

 El mensaje de Dios, de la Biblia y por consiguiente nuestro mensaje es claro, es preciso y es contundente. Jesucristo vendrá en persona; de la misma manera que se fue: así vendrá. La diferencia es que en esta ocasión vendrá con poder y gloria, para recompensar a cada cual según sus obras.  

 No vendrá a escondidas, no vendrá en secreto, no vendrá por los canales televisuales, ni como un indefenso niño; vendrá con poder y gloria, y todo ojo –sin importar la condición física de éste– tendrá la capacidad de poder ver a Cristo venir en gloria y en toda su majestad. ¡Eso lo enseñó Jesucristo, lo enseña la Biblia, y nosotros lo aceptamos, lo creemos y lo esperamos! Esto lo aceptamos tan ciertamente, de la misma manera que esperamos y creemos que el sol nacerá el día de mañana.  

 De nuevo; una iglesia que tiene “el espíritu de profecía” no puede vivir en la oscuridad y ese es el caso de nuestra iglesia: tenemos el Espíritu de Profecía, y gracias a eso, sabemos, comprendemos e interpretamos las Sagradas Escrituras de una manera diferente a las demás religiones.

 Las profecías de Daniel y de Apocalipsis, juegan un papel importante en el mensaje del segundo advenimiento de Cristo. Si queremos darnos cuenta de si la Biblia es verdadera, sólo tenemos que estudiar las profecías allí escritas, y nos daremos cuenta de que ellas se han venido cumpliendo de una manera precisa, tal como fueron predichas.

 Si las profecías que se promulgaron miles de años atrás, se han venido cumpliendo al pie de la letra, entonces la Palabra de Dios es verdadera, Dios es verdadero, Jesucristo fue y es verdadero, y la esperanza de nuestra salvación también es verdadera. Es a través de las profecías que podemos darnos cuenta del momento y la etapa de la historia mundial en la que estamos viviendo.

 Quizás podemos decir que el noventa y nueve por ciento de profecías ya se han cumplido, y nosotros estamos viviendo en el fin del tiempo del fin.  

 Miles y miles han muerto creyendo que verían a Cristo venir en gloria; posiblemente usted y yo creemos lo mismo, y posiblemente no lo veremos venir en gloria.  

Cuando yo era un pequeño, recuerdo que mi padre cierto día nos aseguró con profunda solemnidad, que no pasaría el año 1980, sin que sucediera la segunda venida de Cristo. Yo, por supuesto, le creí con fe infantil; estaba preocupado por el acontecimiento, y también estaba triste porque nunca iba a tener la oportunidad de tener una esposita en mi vida, según había hecho mis cálculos para esos días.

 De eso ya pasaron casi 40 años, tengo hasta una hermosa nieta, y aquí seguimos esperando a Cristo, y cada día que pasa, predicamos que la venida de Cristo se acerca. Cada día que vivimos en esta tierra, es un día menos en el calendario divino para la segunda venida de Cristo a nuestro planeta Tierra.

Con esto no queremos dar a entender que falta mucho tiempo para la venida de Cristo. Nosotros no sabemos y no podemos poner fecha; de una cosa sí tenemos que estar seguros: es de que todas las señales que preceden a la segunda venida de Cristo, ya se han cumplido: la segunda venida de Cristo a este mundo es inminente.

 

1Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.

Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.

Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;

mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.

Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.

Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!

Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.

Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.

10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

12 Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

13 Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

(Mateo 25)

 En la parábola de las diez vírgenes descubrimos el gran contraste de dos caracteres específicos que se encuentran en todo ser humano: la prudencia y la necedad.

Para entender la diferencia entre las cinco vírgenes prudentes y las cinco vírgenes insensatas, tenemos que saber las cosas en las que ellas eran parecidas, o las cosas que ellas tenían en común.

-Las diez tenían un conocimiento claro de las bodas y del esposo, y era el propósito de ellas agasajar y honrar al novio en el día de su boda.
-Las diez vírgenes acudieron al lugar correcto: estaban en el recinto de la boda

-Las diez tenían lámparas que, en un momento dado, estuvieron encendidas

-A la tardanza del esposo, las diez vírgenes cabecearon y se durmieron ¡todas!

La diferencia entre las cinco prudentes y las cinco insensatas solamente se descubre en el momento mismo de la aparición del esposo. Este pensamiento nos recuerda que la presencia del trigo y la cizaña, solamente se descubre y se separa hasta en el momento de la siega.

 

En todas las características externas de las diez vírgenes, ellas eran idénticas; la diferencia entre ellas era una diferencia interna.

Con sus lámparas podemos comprender que todas ellas profesaban la fe en Cristo; por la insuficiencia de aceite para sus lámparas podemos comprender que a las cinco vírgenes fatuas les faltaba “consistencia religiosa” en la vida espiritual de ellas.

A las cinco vírgenes fatuas no las podemos llamar hipócritas, lo que sentían por el esposo era verdadero, pero ese sentimiento estaba incorrecto ya que era dirigido por el impulso y no por un principio. Les faltó previsión respecto al tiempo de espera a que serían sometidas por parte del novio.

No profundizaron en la profesión de su religión: para ellas fue algo superficial, algo inconsistente, no hicieron bien los cálculos y el edificio que comenzaron a construir alegremente, les quedó a medio andar.

27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.  28Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?  29No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. (Lucas 14)

Cierto día platicaba con un amigo muy querido  y le expresaba mi deseo de estudiar la Biblia con él y su familia. Él me respondió que no era necesario, ya que también ellos eran cristianos y creían lo mismo que nosotros; aún más, me retó a que le hiciera una pregunta de la Biblia, para que me diera cuenta de su conocimiento teológico.

Si vieras en las noticias que Cristo ha venido a la ciudad y está predicando y haciendo todo tipo de milagros, ¿qué harías tú? -fue mi pregunta.  – ¡Sin duda iría a verlo! -fue su inmediata respuesta.

Por supuesto que fracasó en el examen bíblico:

Cuando Cristo venga, nadie me lo va a contar, no será un evento secreto, la segunda venida de Cristo es un evento de carácter mundial, y todo aquel que tiene ojos “le verá”.

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron, y todos los linajes de la tierra harán lamentación a causa de Él. Así sea. Amén. (Apocalipsis 1: 17)

Los pies de Jesucristo nunca tocarán la tierra, cuando ocurra su segunda venida; él se mantendrá en las nubes, la reunión de Cristo y su pueblo se realizará en el aire y no en la tierra.

6Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.  17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. (1 Tesalonicenses 4)

En su segunda venida Jesucristo no vendrá a predicar ni a hacer milagros; vendrá  a recompensar a cada quien, según sus obras: la vida eterna a sus santos y la destrucción eterna al impío.

Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,  el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:  vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,  pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;  tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego (Romanos 2)

¿Se dio cuenta? En esta historia de la vida real que les acabo de mencionar, podemos encontrar fácilmente las cinco vírgenes prudentes y las cinco fatuas.

Los dos amamos a Cristo, los dos amamos la religión, los dos queremos ser salvo, los dos estamos esperando al Novio de la boda. Pero mi amigo no se quiere preparar, no quiere dar tiempo y profundidad a la religión, él está practicando una religión muy liviana, sin profundidad, sin consistencia y sin preparación.

Si en verdad hubiera una noticia nacional por radio, televisión y periódico, de que Cristo ha venido, y que está predicando, y está obrando todo tipo de milagros y de prodigios, los dos tomaríamos una postura diferente al tema.

Yo me fuera lo mas lejos posibles por que yo me he preparado espiritualmente y la Biblia me ha enseñado de que no es Cristo el que está predicando y haciendo milagros, sino que es la  hora mas obscura del diablo. Todo lo contrario pasaría con mi amigo, él fuera a ver y sería engañado por lo que vieran sus ojos, sellando así su perdición.

Ahora que es el tiempo de preparación, él no lo quiere hacer, él cree que con ir a la iglesia, dar su ofrenda, y cantar algunos himnos, está preparado para el gran día de la tribulación.

El asunto de la salvación no es meramente un deseo, ni un sentimiento; sino que es una preparación profunda, con dedicación y esmero. La salvación se busca temiendo y temblando.

La sinceridad no es suficiente para la salvación: se puede estar sinceramente equivocado. La preparación espiritual comienza con un estudio profundo de las Sagradas Escrituras, lo que ayudará a comprender la verdad y no ser engañado por el enemigo.

¿Salva el conocimiento? La respuesta es un gran NO, pero tampoco una persona se salva si no tiene conocimiento, teniendo la oportunidad de conseguirlo.

Hace unos meses, yo protesté a todos aquellos hermanos que en toda la semana no estudian la escuela sabática, y vienen a última hora, el sábado por la mañana, a buscar información.

Según las estadísticas de nuestro sitio, el sábado desde las cinco de la mañana en adelante, es la hora mas ocupada de nuestro ministerio. En nuestras pantallas podemos ver las barras de las estadísticas, que se elevan por miles y miles por cada minuto que transcurre, desde Alaska hasta Cabo de Hornos, sucede el mismo fenómeno.

Me llovieron las cartas de indignación, desde las más respetuosas hasta las más infames. Cierto hermano tuvo la osadía de tratarme de “metiche” por mi comentario.

Bueno, le tengo dos noticias, una de ellas es muy mala y la otra es peor, la mala es:  que usted puede enojarse todo lo que quiera con mi comentario, pero esa es la verdad; usted puede llamarme como usted guste, puede darme el apelativo o adjetivo que le plazca… pero eso no cambia ni la verdad, ni su destino.

Sólo recuerde que yo no estoy invadiendo su hogar, ni su vida privada; es usted quien -por la influencia del Espíritu Santo- está visitando este ministerio y lo hace con uso de su plena libertad. Si a usted no le parece nuestro mensaje, le invitamos a descartarlo, por favor no le ponga atención, ya que no es nuestro propósito ofenderle, sino motivarle a dejarse salvar por CRISTO, a quien proclamamos y cuyo mensaje predicamos.

La noticia peor es que si usted es uno de esos que en toda la semana no estudia y viene a última hora a buscar información, usted pertenece al infame grupo de las vírgenes necias o fatuas.

Si usted tiene un evangelio superficial, un evangelio por afuerita, un evangelio que sólo le ayuda para salir del compromiso; un evangelio que durante la semana ¡no importa nada!, pero el día viernes y sábado hay que prepararse para cantar, para dar la lección, y hay que prepararse para predicar, entonces pertenece a las vírgenes que serán dejadas afuera de la boda, por falta de consistencia, por falta de esmero y por falta de preparación. Las vírgenes fatuas fueron deficientes en previsión y provisión. 

Hay cientos de cartas que recibo en alabanza por mi conocimiento bíblico. No hay nada de grande en esto, en lo absoluto.

Llego a la conclusión que todo el conocimiento que yo tengo, usted también puede tenerlo, si usted así lo quiere; lo único que necesita es hacer lo que yo hago: por favor, dedique horas y horas al estudio y la meditación con Dios, y no se vaya de su puesto hasta estar seguro de que Dios le ha enseñado la Biblia, a través de su Santo Espíritu.

Si usted hiciera esto, posiblemente yo sería el que estaría leyendo su comentario bíblico de escuela sabática. La sabiduría divina está disponible para todos los hijos de Dios, solo es asunto de buscarla, de la misma manera que se busca un tesoro que se ha perdido.

Mi conocimiento bíblico, la preparación espiritual que estoy obligado a tener, el deseo de querer ser salvo y el inmenso interés que Cristo tiene en salvarme, es la fórmula perfecta para poder entrar a las bodas del Cordero. ¿No lo cree usted así?

El gran Nicolo Paganini se disponía a dar un concierto con su violín, mientras afinaba su violín rompió la primera cuerda, rompió la segunda y rompió la tercera. Afinó la última cuerda que le quedaba y dijo a la audiencia: “Señoras y señores, Paganini con una cuerda”

Ese ha sido uno de los mejores concierto de Paganini según la historia. Al final del concierto se le acercó una dama y le dijo: -diera toda mi vida por tocar el violín como usted lo hace-  Paganini clavó su mirada en el rostro de ella, y mientras se le dibujaba una leve sonrisa, le respondió: -Eso es precisamente lo que yo he hecho-

El desinterés por las cosas espirituales, la inconsistencia, la falta de preparación, la falta de profundidad en el conocimiento bíblico, fue la causa de la falta del aceite en las lámparas de las vírgenes necias.

El carácter del hombre no es transferible; el carácter del hombre realmente se revela en el momento de crisis. Un carácter sin fundamento, ni preparación, está condenado a su destrucción.
Es oportuno traer a colación los pensamientos del hermano Thompson
(Himnario adventista, 312):
 
Día grande viene, un día grande,
día grande viene y cerca está,
cuando justos y malos separados quedarán.
¡Oh! hermano, ¿apercibido estás?
Coro: ¿Te hallas listo?,
¿te hallas listo para el fallo del gran tribunal?
¿Te hallas listo?, ¿te hallas listo para el tribunal?
Día triste viene, un día triste,
día triste viene y cerca está,
cuando: Id, pecadores,  no os conozco, el Juez dirá.
¡Oh! hermano, ¿apercibido estás?
Día alegre viene, un día alegre,
día alegre viene y cerca está;
mas su luz brilla sólo en los que aman al Señor.

¡Oh! hermano, ¿apercibido estás?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La promesa de la segunda venida de Cristo habría de mantenerse siempre fresca en las mentes de sus discípulos. El mismo Jesús a quien ellos habían visto ascender al cielo, vendría otra vez, para llevar consigo a aquellos que aquí estuvieran entregados a su servicio. La misma voz que les había dicho: “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”, les daría la bienvenida a su presencia en el reino celestial…

A aquellos que le hayan amado y esperado, los coronará con gloria, honor e inmortalidad. Los justos muertos se levantarán de sus tumbas, y los que estén vivos serán arrebatados con ellos al encuentro del Señor en el aire. Oirán la voz de Jesús, más dulce que ninguna música que hayan sentido alguna vez los oídos mortales, diciéndoles: Vuestra guerra ha terminado. “Venid, benditos de mi padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Mateo 25:34 (Los hechos de los apóstoles, p. 27).

Jesús regresa como ascendió al cielo pero con mayor esplendor. Viene con la gloria de su Padre y con todos los santos ángeles que lo escoltan. En vez de la cruel corona de espinas que hirió sus sienes llevará una corona de resplandeciente gloria sobre su sagrada frente… Jesús viene no para reinar como un soberano temporal. Levantará a los justos de la muerte, transformará a los santos vivos con la gloriosa inmortalidad y con todos los santos tomará el reino en presencia de todo el cielo” (La fe por la cual vivo, p. 353).

Cristo viene con poder y grande gloria. Viene con su propia gloria, y con la del Padre. Y le acompañarán los santos ángeles. Mientras todo el mundo esté sumido en tinieblas, habrá luz en toda morada de los santos. Percibirán la primera vislumbre de su segunda aparición. Una luz sin sombra brillará de su resplandor, y Cristo el Redentor será admirado por todos los que le sirvieron. Mientras huyan los impíos, los que siguieron a Cristo se regocijarán en su presencia.

Entonces los redimidos de entre los hombres recibirán la herencia que se les prometió. Así obtendrá un cumplimiento literal el propósito de Dios para con Israel. El hombre no puede impedir que se cumpla la voluntad de Dios. Aun en medio de las manifestaciones del mal, los propósitos de Dios han estado avanzando constantemente hacia su realización. Así sucedió con la casa de Israel durante toda la historia de la monarquía dividida; y así sucede hoy con el Israel espiritual (Profetas y reyes, pp. 531, 532).

La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de los Olivos, de que volvería, iluminó el porvenir para sus discípulos al llenar sus corazones de una alegría y una esperan/a que las penas no podían apagar ni las pruebas disminuir. Entre los sufrimientos y las persecuciones, “el aparecimiento en gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo” era la “esperanza bienaventurada” (El conflicto de los siglos, p. 304).

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Martes 20 de noviembre | Lección 08______________________________________________

EL MINISTERIO DE JESÚS EN EL SANTUARIO CELESTIAL

En el Antiguo Testamento, Dios instruyó a Moisés con el fin de que construyera un tabernáculo, o santuario, para que él “habite” aquí en la Tierra (Éxo. 25:8, NVI). Mediante sus servicios, el santuario fue donde se le enseñó al pueblo de Israel el plan de salvación. Más adelante, en la época del rey Salomón, el tabernáculo portátil fue reemplazado por un magnífico templo (1 Rey. 5-8). Tanto el tabernáculo como el templo tomaron como modelo el Santuario celestial, el “verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre” (Heb. 8:2; ver además Éxo. 25:9, 40).

En toda la Biblia, se da por sentado que hay un Santuario celestial, que es la morada principal de Dios. Los servicios del santuario terrenal eran “miniprofecías” del plan de salvación y del ministerio sacerdotal de Jesús en el cielo.

Lee Hebreos 8:6; 9:11, 12 y 23 al 28; y 1 Juan 1:9 al 2:2. ¿Qué nos enseñan estos pasajes acerca del ministerio sacerdotal de Jesús en el cielo?

Hebreos 8:6

Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.

Hebreos 9:11-12 y 23-28

11 Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. 24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; 25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

1 Juan 1:9 al 2:2

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Desde su ascensión, el Santuario celestial es el lugar donde Cristo lleva a cabo su ministerio sacerdotal para nuestra salvación (ver Heb. 7:25). Por lo tanto, se nos anima a “acer[carnos…] confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Heb. 4:16).

Así como el tabernáculo terrenal tenía dos fases en su ministerio sacerdotal (primero, cada día, en el Lugar Santo; y luego, una vez al año, en el Lugar Santísimo), las Escrituras también describen estas dos fases del ministerio de Jesús en el cielo. Su ministerio en el Lugar Santo en el cielo se caracteriza por la intercesión, el perdón, la reconciliación y la restauración. Los pecadores arrepentidos tienen acceso inmediato al Padre a través de Jesús, el mediador (1 Juan 2:1). Desde 1844, el ministerio de Jesús en el Lugar Santísimo se ocupa de los aspectos del juicio y la purificación que se realizaban una vez al año en el Día de la Expiación (Lev. 16). El ministerio de purificación del Santuario también se basa en la sangre derramada por Jesús. La expiación que se realizaba ese día prefiguraba la aplicación final de los méritos de Cristo para eliminar la presencia del pecado y lograr la reconciliación completa del universo en un solo gobierno armonioso bajo la soberanía de Dios. La doctrina de este ministerio en dos fases es una contribución adventista peculiar para interpretar todo el plan de salvación.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

En la Biblia no encontramos mucha información sobre el santuario celestial, pero encontramos cualquier cantidad de información del santuario terrenal.

Los israelitas estaban recién salidos de Egipto, que para esos días era la nación número uno en el mundo. Egipto era número uno en arquitectura, en ingeniería, en ciencias, en salud, en cultura, en civilización, en educación, en desarrollo, en el mundo militar, en lo académico y en las artes. Pero en lo religioso se hallaban en el oscurantismo de un abyecto politeísmo apóstata: adoraban a muchos dioses.

En medio de todo este esplendor de la nación egipcia, los judíos sólo tenían un trabajo, y era hacer y cocer ladrillos para la construcción de Egipto, las pirámides y todo lo que tuviera que ver con el trabajo pesado de la construcción: era un pueblo que se encontraba en un estado general de ignorancia, con respecto a las ciencias y a las artes. Tristemente, los hebreos -que habían sido escogidos por Dios para brillar- tenían la luz espiritual de la verdad de Dios escondida debajo de un almud” (Lucas 11:33).

De la misma manera que Dios escogió a hombres humildes para ser sus profetas, a los hombres pobres para convertirlos en reyes y a los pescadores para volverlos en eruditos apóstoles, dominadores de muchas lenguas, de la misma manera ahora Dios escoge a los que sólo sabían fabricar ladrillos, para convertirlos en maestros de las bellas artes divinas.

El santuario que se erigió en el desierto fue una de las obras más finas que el hombre ha hecho en la historia de esta tierra; el diseñador fue nada menos que Dios el Padre, y los trabajadores fueron investidos por el Espíritu Santo con los dones necesarios para llevar a cabo esta obra salvífica.

El pueblo de Israel, que para ese tiempo no era gente culta, ni adiestrada en las artes, sino que era un grupo de esclavos que recién liberados, se convirtieron en la crema y la nata de las artes mundiales, gracias a la intervención de Dios y la presencia del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo fue el gran Maestro de ese grupo de esclavos: les enseñó las bellas artes. Fue así como ese grupo de esclavos se convirtió en un pueblo altamente educado en todas las ramas de las artes, comenzando desde la escultura, la arquitectura, la ingeniería, la metalúrgica, la joyería (el trabajo en piedras preciosas), la textilería, los diseños, la perfumería, la agricultura, la literatura, la composición, la poesía, los salmos y la música… dones que convirtieron a Israel en un pueblo grandioso y admirable, hasta el día de hoy.

El Santuario fue el modelo de Dios para ilustrar su plan de salvación. Dios habría de morar en medio de su pueblo de una manera especial, y lo haría en el Santuario que dijo que debían construir. Y fue tarea del Espíritu Santo capacitar a diferentes seres humanos a fin de que llevaran a cabo con destreza artística y con hermosura lo que Dios les había pedido. Sin esa ayuda, Israel no habría podido realizar esta obra de arte.

Si consideramos el poder del Espíritu Santo, ciertamente él no necesitaba la ayuda humana para construir el Santuario. Pero, aun así, capacitó a seres humanos para hacerlo con habilidad, durabilidad y hermosura.

1 Habló Jehová a Moisés, diciendo: Mira, yo he llamado por nombre a Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, de la tribu de Judá; y lo he llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría y en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para inventar diseños, para trabajar en oro, en plata y en bronce, y en artificio de piedras para engastarlas, y en artificio de madera; para trabajar en toda clase de labor. (Exodo 31)

Santiago 1: 17 dice; 17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.”

Muchas veces tenemos la idea que las “Bellas Artes” cualquiera sea su expresión, es un asunto medio pecaminoso, y de origen maligno. La verdad es otra: la Biblia nos dice que todo don perfecto viene de parte de Dios, y en el estudio de este día, aprendemos que fue el Espíritu Santo quien tomó posesión de Bezaleel, para impregnarlo de toda sabiduría, ciencia, inteligencia y arte, para poder elaborar el magnifico santuario terrenal donde Dios permanecería como su hogar, en medio del pueblo de Israel, cuando éste andaba ambulante por el desierto.

La habilidad artística es un regalo de Dios, es un precioso regalo que se debería de emplear en el servicio directo de Dios. La habilidad artística es un don de Dios que nos tiene que refinar, elevar y mejorar; y nunca debería de ser usado como una influencia de corrupción.

Hay tres dones fundamentales de los que el Espíritu Santo llenó a Bezaleel para la construcción del santuario; esos dones fueron: sabiduría, inteligencia y ciencia, leímos en el Éxodo. Estas tres cosas estuvieron trabajando juntas en todas las artes que Bezaleel practicó.

La sabiduría es probablemente el poder que se necesita para inventar formas artísticas que sean originales.

La inteligencia es la habilidad de apreciar la instrucción y las sugerencias ofrecidas por otros.

La ciencia tiene que ver con los métodos y procesos que se usan en la elaboración de las finas y bellas artes.

Se necesitan las tres para poder llamarse un artista y Bezaleel poseía las tres, por la influencia directa del Espíritu Santo en él.

Después del acto de la creación, el plan de salvación de Dios es de importancia primordial en la Biblia. En un mundo caído como el nuestro, la creación no tendría ningún valor si no hubiera un plan de redención.

Como pecadores, no necesitamos solamente un Creador, sino también un Redentor. Pero tenemos ese Redentor en la Persona de Jesucristo. Sin él, no tendríamos esperanza en un mundo que, en sí mismo y por sí mismo, no ofrece ninguna.

En el Antiguo Testamento fue el Santuario y sus servicios los que ilustraron el perdón de Dios hacia el pecador y prefiguraron la obra de Jesús, nuestro Redentor.  

Allí, el plan de salvación fue revelado a los antiguos israelitas; también nos sirve a nosotros para que podamos comprender el ministerio de Cristo en el santuario celestial, ministerio que se está llevando a cabo en el cielo, desde el año 1844 hasta nuestros días actuales.

De nuevo, esto lo entendemos porque somos una iglesia que tiene el Espíritu de Profecía; de esa manera y con la ayuda del Espíritu Santo, podemos comprender temas que otros sencillamente no pueden entender, o los entienden de una manera equivocada.

El ministerio de Cristo en el santuario celestial es uno de los temas de la lección de escuela sabática del próximo trimestre. Tal estudio será de gran ayuda para capacitarnos mejor, a fin de comprender a profundidad la profecía de las 2300 tardes y mañanas. Desde ya le invitamos a que no se pierda el impresionante estudio apocalíptico del primer trimestre del año 2019… si no viniera antes el sumo Sacerdote celestial, Rey de reyes y Señor de señores. ¡Maranata!

 En el libro de Éxodo encontramos la orden que Dios da a Moisés de construir un santuario terrenal; y no solamente le da las medidas y la explicación, sino que le muestra el modelo de cómo tiene que ser construido el santuario terrenal.

 Éxodo 25:8,9,40. “Me harán un santuario para mi, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del Tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios así lo haréis… Mira hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte”. 

 Pablo más tarde menciona lo misma experiencia de Moisés en la construcción del santuario terrenal.

Hebreos 8:5. “…Como se le advirtió a Moisés cuando iba a levantar el Tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme la modelo que se te ha mostrado en el monte”.

Hebreos 9:22 al 28,  la Biblia habla del santuario celestial, comparándolo al santuario terrenal.

23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos, 24 porque no entró Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios. 25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.

El santuario y su servicio, p. 28. “Dios mismo le dio a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca del tamaño y la forma, así como de los materiales que debían emplearse y de todos los objetos y muebles que había de contener. Los dos lugares santos hechos a mano, debían ser ‘figuras del verdadero’, ‘figuras de las cosas celestiales’ (Heb. 9:24,23), es decir, una representación, en miniatura, del templo celestial donde Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote,… intercede en favor de los pecadores”.

La doctrina del santuario celestial es una doctrina que pertenece casi solamente a la iglesia adventista. Hasta donde conozco, no hay otra denominación religiosa que crea, que enseñe y que tenga depositada su esperanza en este proceso celestial y divino como lo hacemos los adventistas.

 En el santuario terrenal se ofrecían sacrificios diarios para el perdón de los pecados; también había sacrificios de agradecimiento. Pero una vez al año, se llevaba a cabo el día de la expiación.

 Ese día era muy temido por el pueblo de Israel, ya que en este día se limpiaba el santuario de los pecados que simbólicamente se habían depositado en ese lugar durante el último año, a partir del último día de expiación celebrado.

Si Dios encontraba que en la congregación había una persona sin confesar su pecado, esa persona sería muerta inmediata e irremisiblemente por no ajustar cuentas con Dios y con sus prójimos.

 Se peca solamente contra Dios; nosotros no pecamos contra el humano, ya que contra el humano cometemos faltas. El Espíritu Santo es tan Dios, como lo es el Padre y como lo es el Hijo. Por eso el pecado contra el Espíritu Santo es un pecado contra Dios mismo.

Vamos a explicar un poco la diferencia entre pecado y una falta. El pecado es una ofensa contra Dios, pero la falta es contra nuestro hermano. Si robamos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta la cometimos contra nuestro prójimo, nuestro prójimo quedó sin algo que era parte de su propiedad.

Si mentimos el pecado es contra Dios porque el ordenó no hacerlo, pero la falta fue contra nuestro prójimo: nuestro prójimo quedó agraviado, dañado, en la cárcel o muerto por nuestra calumnia o falso testimonio.

Si adulteramos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta es en contra de nuestro prójimo; en este caso en contra de los otros cónyuges de las parejas y también en contra de los hijos.

Si matamos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta fue en contra de nuestro prójimo: alguien perdió la vida. Así sucede en todos los pecados, pecamos en contra de Dios, pero la falta es en contra de nuestros hermano. A excepción de los primeros cuatro mandamientos de la ley, donde tanto el pecado como la falta, se comete contra Dios.

Cuando nosotros pecamos y pedimos perdón, hacemos bien. Pero no es suficiente pedir perdón a Dios por nuestro pecado, sino que necesitamos pedir perdón a nuestro hermano por la falta que cometimos en contra de él. Si se puede restituir la falta, necesitamos restituir lo que arruinamos por la falta en contra de nuestro hermano.

Si yo robo, tengo que pedir perdón a Dios por mi pecado, pedirle perdón a mi hermano por la falta que cometí en contra de él, y tengo que restituir lo robado, si se puede restituir.

Mientras no se haga todo este proceso, no hemos cumplido  con los requisitos para ser perdonados por Dios; seguimos con nuestra deuda en contra del Cielo y en contra de nuestro prójimo. Esto es precisamente el propósito de la santa cena; la santa cena es para arreglar mis cuentas tanto con Dios, como con mi prójimo. Allí le pido perdón a Dios por mi pecado, y pido perdón a mi hermano por mi falta.

Esto precisamente ocurría en el día de la expiación: todo aquel que no hubiera confesado a Dios su pecado, y a su hermano la falta, su sentencia era la muerte.

El dia de la expiación es lo que está sucediendo en el cielo en este momento: Jesucristo, quien es nuestro sumo sacerdote, ha entrado al lugar santísimo y se encuentra celebrando el día de la expiación.  A diferencia de lo que sucedió en el santuario terrenal -donde el sumo sacerdote entraba una vez al año-, en el santuario celestial, el día de la expiación sólo sucederá una vez en la historia de esta tierra y del universo entero.

25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el lugar santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.  (Hebreos 9)

 Siempre han habido personas en la historia del cristianismo que han puesto fecha a la segunda venida de Cristo.

Uno de los rumores que hay en el mundo religioso e inclusive dentro de nuestra misma iglesia, es que nosotros la Iglesia Adventista del Séptimo Día también cometimos este error. Esto no es cierto. Lo que comúnmente llamamos “el gran chasco”, no sucedió a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Nuestra iglesia aún no se había fundado en este tiempo. Esto le sucedió al Movimiento Millerita, dirigido por Guillermo Miller; lo integraban hermanos bautistas, metodistas, luteranos… y católicos, entre otros grupos religiosos de la época.

Entre los años 1840-1844 surgió en los Estados Unidos un movimiento multidenominacional llamado millerita.

Los milleritas fueron todos seguidores de William Miller, granjero del estado de Nueva York, en los Estados Unidos, y ministro licenciado de la Iglesia Bautista. Miller se destacó por su énfasis en la predicación del retorno de Jesucristo y estudió detenidamente la Biblia por más de quince años; a lo largo de ese período utilizó las Escrituras como su propio intérprete. Fue un diligente estudiante de las Escrituras, a quien Dios dio un mensaje oportuno para el momento.

14 Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.” Daniel 8

Miller estudió la profecía de los 2,300 días de Daniel 8: 14 y bajo un estudio minucioso de la Biblia, llegó a la conclusión de que la venida de Cristo sucedería entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. 

Después de calcular estas fechas más rigurosamente de acuerdo con el calendario ritual de los judíos, él llegó a la clara y contundente verdad de que la venida de Cristo ocurriría el 22 de octubre de 1844.

Al no aparecer Jesucristo en esta fecha, todo este movimiento experimentó el conocido “gran chasco” y, como consecuencia, miles abandonaron el movimiento. El residuo que quedó en este grupo volvió al estudio de la Biblia para descubrir en que había consistido la equivocación.

No le demoró mucho tiempo a este grupo para descubrir que aunque la fecha de 22 de octubre de 1844 era correcta, el lugar del evento era lo que estaba equivocado. El chasco sufrido por los cristianos el 22 de octubre de 1844 estaba predicho en la profecía de Apocalipsis 10.

Ese grupo de creyentes llegaron a entender que el santuario que tenía que ser purificado no se refería a la tierra, sino al santuario que estaba en el cielo.

Jesús había entrado al lugar santísimo del santuario celestial para dar inicio a su obra de juicio. Como Elena G. de White declaró más tarde: “El asunto del santuario fue la clave que aclaró el misterio del chasco de 1844” {Conflicto de los Siglos, página 419}

De este grupo sale la Iglesia Adventista, que unos años más tarde descubren la verdad del sábado (1848) y cambian su nombre a Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1860, nombre oficial que se mantiene hasta el día de hoy. Vale la pena recalcar que aún en el año 1859 este movimiento aún no tenía nombre. La Asociación General se organizó en 1863.

Bueno, ya sabemos que el año 1844, es el año en que comienza el día de la expiación en el santuario celestial.

La pregunta sería: ¿Cuánto tiempo permanecerá Jesucristo nuestro sumo sacerdote en el lugar santísimo limpiando el santuario celestial?

Es allí donde tendría que estar nuestra gran preocupación, pero penosamente la mayoría de nosotros estamos preocupados en las cosas equivocadas:

-Hay unos que están inquietos tratando de interpretar los movimientos, las sonrisas, los ademanes, y las palabras del papa.

-Otros que no descansan de estar midiendo la longitud de las faldas y el cabello de nuestras hermanas.

-Otros que se desvelan por criticar las decisiones y acciones de los lideres de la Asociación General.

-Otros que no dejan de estar criticando a los pastores, ancianos y juntas de iglesia.

-Otros no tienen sosiego tratando de apabullar a todos aquellos que tengan una idea que no calce con su propia manera de pensar.

-y hay otros que invierten el tiempo escribiendo cosas extrañas de la Biblia y tratando de hacer tropezar a los miembros de iglesias con doctrinas heréticas

¿Y el día de la expiación? ¿A qué hora saldrá nuestro sumo pontífice del lugar santísimo y pronunciará las mas temibles palabras escritas en la Biblia para nosotros:  11 El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía.”? (Apocalipsis 22)

¿A qué hora terminará el día de la expiación en el santuario celestial?

Eso parece que nos tiene sin cuidado; cuando deberíamos de estar procurando nuestra salvación con temor y temblor, sencillamente ignoramos que Cristo se encuentra en el lugar santísimo del santuario celestial, que de un momento a otro puede terminar su trabajo intercesor por nosotros, y allí queda precisamente sellada nuestra salvación o nuestra perdición.

Nosotros tenemos un relojito que nos ayuda mucho en nuestra vida espiritual; lo vamos a sacar de nuevo de nuestro baúl de tesoros para usarlo en esta ocasión.  

2 Pedro 3: 8 dice: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”

 Lo que el apóstol Pedro dijo, también lo dijo el salmista Moisés en Salmo 90: 4 “Porque mil años son ante tus ojos como un día, como un ayer que ya pasó, como una vigilia en la noche.”

 Vamos a hacer el cálculo del reloj de Dios, para trasladarlo al reloj nuestro.

 Dios                  Humanos

1 día                  1000 años

Medio día         500 años

6 horas              250 años

3 horas              125 años

36 minutos        25 años

9 minutos          6 años y 3 meses

1 minuto            8 meses y 8 días (+/-)

1 segundo          4 días y 8 horas (+/-)

 Este es un cálculo vago, carente de cientificismo, pero nos ayuda a entender con aproximación la diferencia entre el reloj divino y el reloj humano.

 Tener una mejor idea del reloj de Dios y el reloj del humano, prepara el camino para entender otros puntos de la vida religiosa, relacionados con asuntos bíblicos.

 1-Podemos comprender por qué algunas personas pasan al descanso en su temprana edad.  Dios en su presciencia -conocimiento perfecto del futuro- permite que la persona deje de vivir unos cuantos minutos menos de su reloj, con tal de que alcance la vida eterna. Posiblemente esta persona, si Dios le permitiera vivir unos minutos más del reloj divino, perdería la vida eterna.

 2-Podemos comprender que cuando pedimos al Señor un milagro o cualquier otra petición, muchas veces el Señor hará que esperemos unos cuantos segundos de su reloj para darnos su respuesta a nuestro pedido. Devido a que muchas veces no entendemos el reloj del Señor, muchos perdemos la paciencia y salimos enojándonos con Dios, creyendo que a él no le importa nuestra vida ni nuestros problemas.

 3-Hay muchos pedidos que hacemos a Dios y él nos contesta inmediatamente; eso nos muestra la gran misericordia y amor de Dios, cuando él toma menos de un segundo de su reloj divino para responder a nuestros pedidos.

 4-Podemos entender que Dios sentenció a Adán a morir el mismo día que desobedeció y así fue: de acuerdo con el reloj divino Adán murió ese mismo día, su vida llegó cerca de finalizar el día; Adán tenía 930 años cuando murió.

 5-Podemos entender la segunda venida de Cristo. En el reloj divino, Cristo tiene apenas dos días de haber partido. Debido a que nosotros nos regimos con un reloj extremadamente rápido, nuestra preocupación no sería tanto la hora de la venida de Cristo, sino la hora de nuestra muerte. Ésta puede ocurrir en los siguientes segundos, sin importar nuestra edad o condición física. Cuando morimos, allí mismo muere también nuestra gracia y nuestra esperanza, allí queda nuestro destino sellado y nos colocamos automáticamente al lindero de la vida eterna o de la muerte eterna.

Con esto no queremos dar a entender que falta mucho tiempo para la venida de Cristo. Nosotros no sabemos y no podemos poner fecha. De una cosa sí tenemos que estar seguros: es de que todas las señales que preceden a la segunda venida de Cristo, ya se han cumplido: la segunda venida de Cristo a este mundo es inminente.

 6-Con el reloj divino podemos comprender que la vida más longeva de un humano aquí en la tierra, alcanza apenas unas 2 horas y media en el reloj de Dios.

 Con el estudio de este día añadimos dos artículos más a nuestro reloj:

7-Cristo, de acuerdo con el reloj divino, ministró en el lugar santo por casi dos días, desde su ascensión al cielo hasta 1844, de acuerdo con la profecía de los 1,260 días.

 8-De 1844 hasta nuestros días han transcurrido 174 años de nuestro calendario, que equivale en el reloj divino a unas 3 horas y media (+/-). Estas 3 horas y media, es el tiempo que ya Jesucristo lleva intercediendo en el lugar santo y también este es el tiempo que ya lleva purificando el lugar santísimo.

 ¿Cuánto tiempo durará el día de la expiación en el santuario celestial? El día de la expiación en el santuario terrenal creemos que duraba un corto tiempo.

 ¿Cuánto minutos más tiene Jesucristo que trabajar para terminar su juicio o terminar de purificar el santuario celestial?

La distinción entre tiempo corto y tiempo largo, no existe en la presencia de Dios. Lo que nos parece una tardanza no existe en el cronograma divino: es simplemente una concepción humana.

 ¿Serán minutos los que faltan para que Jesucristo salga del lugar santísimo y se mude de sus ropas sacerdotales a ropas de Rey de reyes y Señor de señores, para entonces recompensar a cada quien según sus obras?

 ¿Se dio cuenta de por qué nuestra preocupación tendría que estar puesta en lo que está sucediendo en este momento en el lugar santísimo del santuario celestial y no en otros asuntos de menor o de ninguna importancia?

 En el momento en que Jesucristo termine su trabajo de intercesión y purificación del santuario celestial, nuestra suerte queda sellada. No hay más oportunidad para los miembros de la iglesia Adventista del Séptimo Día. El día de nuestra gracia se ha completado y la sentencia se ha dictado: 11 El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía.” Apocalipsis 22

Hoy vivimos un tiempo solemne. El fin de todas las cosas de acerca. Seamos celosos y sigamos con Cristo, nuestro suficiente Salvador.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús es nuestro Abogado, nuestro Sumo Sacerdote, nuestro Intercesor. Nuestra posición es como la de los israelitas durante el día de la expiación. Cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo, que representaba el lugar donde nuestro Sumo Sacerdote intercede en la actualidad, y rociaba la sangre expiatoria sobre el asiento de la misericordia, afuera no se ofrecía ningún sacrificio propiciatorio. Mientras el sacerdote intercedía delante de Dios, cada corazón debía inclinarse contrito y suplicar el perdón de sus transgresiones…

El intelecto más poderoso que se haya creado es incapaz de comprender a Dios; la lengua más elocuente es incapaz de describirlo… Los seres humanos tienen un solo Abogado, un Intercesor capaz de perdonar sus transgresiones. ¿No rebosarán nuestros corazones de gratitud hacia Aquel que dio a Jesús para que fuera la propiciación por nuestros pecados? Mediten profundamente acerca del amor que el Padre ha manifestado en nuestro favor, el amor que ha expresado por nosotros. Ese amor no lo podemos medir, porque para él no hay medida. ¿Acaso se puede medir lo infinito? Lo único que podemos hacer es apuntar hacia el Calvario, al Cordero inmolado desde la fundación del mundo (Exaltad a Jesús, p. 313).

Podemos regocijamos en la esperanza. Nuestro Abogado está en el Santuario celestial intercediendo por nosotros. Por sus méritos tenemos perdón y paz. Murió para poder lavar nuestros pecados, revestirnos de su justicia, y hacemos idóneos para la sociedad del cielo, donde podremos morar para siempre en la luz… [C]uando Satanás quiera llenar vuestra mente de abatimiento, lobreguez y duda, resistid sus sugestiones. Habladle de la sangre de Jesús, que limpia de todo pecado. No podéis salvaros del poder del tentador; pero él tiembla y huye cuando se insiste en los méritos de aquella preciosa sangre. ¿No aceptaréis, pues, agradecidos, las bendiciones que Jesús concede? ¿No tomaréis la copa de la salvación que él ofrece, e invocaréis el nombre del Señor?… El vigila con el interés más intenso vuestro progreso en el camino celestial; él ve vuestros esfuerzos fervientes; nota vuestros descensos y vuestros restablecimientos, vuestras esperanzas y vuestros temores, vuestros conflictos y vuestras victorias (Testimonios para la iglesia, tomo 5, pp. 296, 297).

Con la fe confiada de un niñito, hemos de acudir a nuestro Padre celestial, contándole todas nuestras necesidades. Siempre está listo para perdonamos y ayudamos. La fuente de sabiduría divina es inagotable, y el Señor nos anima a sacar abundantemente de ella. El anhelo que podríamos tener de bendiciones espirituales se describe en estas palabras: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”. Necesitamos una profunda hambre espiritual por los ricos dones que el cielo puede concedemos.

Ojalá tuviéramos un deseo consumidor de comprender a Dios con un conocimiento experimental, de llegar a la cámara de audiencia del Altísimo con la mano de la fe levantada y dejando caer nuestra alma desvalida delante de Aquel que es poderoso para salvar. Su amante bondad es mejor que la vida (Sons and Daughters of God, p. 121; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 123, y en Comentario bíblico adventista, tomo 3, p. 1165).

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Lección 08 | Miércoles 21 de noviembre___________________________________________

EL SÁBADO

Otra enseñanza bíblica crucial en la que creen los adventistas del séptimo día y la defienden es el día de reposo sabático. Esta es una doctrina clave que aporta unidad y comunión mutua. Es una creencia que, salvo raras excepciones en el mundo cristiano, solo nosotros observamos.

El sábado es un regalo de Dios para la humanidad desde la semana de la Creación (Gén. 2:1-3). En la Creación, tres actos divinos distintivos establecieron el sábado: (1) Dios descansó el sábado, (2) bendijo el día de reposo y (3) lo santificó. Estos tres actos instituyeron el sábado como el regalo especial de Dios, que le permitiría a la raza humana experimentar la realidad del cielo en la Tierra y proclamar la Creación de Dios en seis días. Un rabino famoso, Abraham Joshua Heschel, calificó el sábado como “un palacio en el tiempo”, un día santo cuando Dios se reúne con su pueblo de una manera especial.

¿Qué enseñan los siguientes pasajes sobre el significado del sábado para la humanidad? Éxo. 20:8-11; Deuteronomio 5:12-15; Ezequiel 20:12, 20.

Éxodo 20:8-11

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

Deuteronomio 5:12-15

12 Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. 13 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 14 mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. 15 Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo.

Ezequiel 20:12, 20

12 Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.

20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.

En nuestro deseo de seguir el ejemplo de Jesús (Luc. 4:16), los adventistas del séptimo día guardamos el sábado. La participación de Jesús en los cultos del sábado revela que lo aceptaba como un día de descanso y adoración. Algunos de sus milagros los realizó en sábado para enseñar la dimensión de la curación, tanto física como espiritual, que proviene de la celebración del sábado (ver Luc. 13:10-17). Los apóstoles y los primeros cristianos entendían que Jesús no había abolido el sábado; ellos también lo guardaban y asistían a los cultos ese día (Hech. 13:14, 42, 44; 16:13; 17:2; 18:4).

Otra hermosa dimensión del sábado es que es una señal de nuestra liberación del pecado. El sábado es el monumento conmemorativo de la salvación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto por parte de Dios y del descanso prometido en la tierra de Canaán (Deut. 5:12-15). A pesar del fracaso de Israel para entrar plenamente en este reposo debido a su reiterada desobediencia e idolatría, Dios todavía promete que “queda un reposo para el pueblo de Dios” (Heb. 4:9). Todo el que desee entrar en ese reposo puede hacerlo mediante la fe en la salvación que Jesús ofrece. La observancia del sábado simboliza este descanso espiritual en Cristo y el hecho de que confiamos solo en sus méritos, y no en las obras, para salvarnos del pecado y darnos la vida eterna (ver Heb. 4:10; Mat. 11:28-30.)

¿De qué manera tangible te ha ayudado el sábado a experimentar la unidad y la comunión que Cristo desea para su pueblo?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Tema tomado de la lección seis del segundo trimestre del año 2018, titulada: “el ‘cambio’ de la ley

Esta es una de esas lecciones fáciles; al mismo tiempo es muy difícil de impartir. Mucho depende de quiénes sean nuestros alumnos. Es fácil porque es uno de los temas que, como Adventistas del Séptimo Día, dominamos con gran facilidad; pero al mismo  tiempo es difícil, porque no hay mucho material nuevo para aportar, si la impartimos a otros adventistas.
Vamos a dejar para usted una información variada, para edificación y crecimiento espiritual, esperando que usted encuentre la mejor manera de poder aplicarla al estudio de esta semana.
Un poquito de historia:                                                                                        
Etimología  de la palabra sábado
La palabra española Sábado proviene del latín bíblico “Sabbatum”
La palabra latina “Sabbatum” proviene del griego “Sabbaton”
La palabra griega “Sabatton” proviene del hebreo “Sabbat”
La palabra hebrea “Sabbat” se deriva del verbo hebreo “Shabath”
La palabra “Shabath” es un verbo, y significa  “cesar”, “descansar”.
Y  la palabra hebrea “Shabath” proviene del vocablo acadio “Sabattum”, que significa descanso.
Interesantemente, la palabra original para sábado no es hebrea, sino de la lengua acadia, idioma usado por los babilonios y sirios como 3,000 años antes de Cristo; esto es para quienes afirman que el sábado se dio a los judíos por primera vez.
La palabra latina y la voz original en acadio para el día Sábado, es casi la misma:   SABBATUM – SABATTUN
Estos son algunos de los nombres que recibe el sábado en distintos idiomas:
Idioma                       Nombre
Alemán                       Samstag
Aimara                        Sawaru
Catalán                       Dissabte
Francés                       Samedi
Indonesio                   Sabtu
Italiano                       Sabato
Leonés                        Sábadu
Polaco                         Sobota
Rumano                      Sâmbătă
Portugués                  Sábado
Griego Moderno        Σάββατο
Árabe                          As-sabat
Hebreo                       Shabbat
Gaélico                        Satharn
Galés                           Sadwrn
Holandés                    Zaterdag
Inglés                          Saturday
Noruego                     Lørdag*
Sueco                          Lördag*
*Es digno de observar que en ambas lenguas escandinavas -marcadas con asterisco*-, el equivalente hispano al nombre del sábado en ese idioma es “día del Señor”.                                                            
Dios nos ofrece descanso a través de todas las Escrituras, comenzando desde la creación, hasta el Apocalipsis. El cuarto mandamiento de la ley de Dios, es una orden de descansar; no se trata de una sugerencia.
El cuarto mandamiento es una orden para detener nuestro correr diario, y dedicar tiempo al Señor nuestro Creador.
En realidad el mandamiento de observar el día sábado, es el primer mandamiento que se dio al hombre en el Edén, horas después de la creación; fue dado al hombre aun antes de que el hombre pecara.
Esto nos demuestra que la ley de Dios, no se dio al hombre porque pecó, como muchos creen; sino que nos demuestra que la ley de Dios siempre ha existido en el universo y es para todos. La ley de Dios, todos los diez mandamientos, es para seres que han pecado como nosotros, y es también para seres que nunca han pecado; esto les permite evitar que caigan en el pecado.
¿Por qué es importante comprender y obedecer el mandamiento de reposar en el día sábado? Guardar el día sábado, es la entrada o la antesala para poder conseguir los demás descansos que Dios ofrece a través de todas las Escrituras. 
Todo aquellos que no son capaces de guardar y de descansar el día sábado aquí en la tierra, no tendrán el privilegio de disfrutar de los demás descansos que ofrece Dios, no podrán disfrutar de los descansos que se han ofrecido mientras vivamos en la tierra; tampoco disfrutarán de los descansos que se han ofrecido cuando vivamos en el cielo y en la tierra nueva.
 Esto es para todos aquellos que no tenemos sosiego, ni quietud en el día sábado.
Éxodo 16
22 Y sucedió que en el sexto día recogieron doble porción de alimento, dos gomeres para cada uno. Y cuando todos los jefes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés, 23 él les respondió: Esto es lo que ha dicho el SEÑOR: Mañana es día de reposo, día de reposo consagrado al SEÑOR. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para mañana. 24 Y lo guardaron hasta la mañana como Moisés había mandado, y no se pudrió ni hubo en él gusano alguno. 25 Y Moisés dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para el SEÑOR; hoy no lo hallaréis en el campo. 26 Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, día de reposo, no habrá nada. 27 Y sucedió que el séptimo día, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada. 28 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes? 29 Mirad que el SEÑOR os ha dado el día de reposo; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.
Dios da una orden específica de no salir a buscar el maná en día sábado, pero hay un grupo de hebreos que no hacen caso, y ahora Dios da una orden extraña donde él forzó al pueblo a entrar a sus tiendas con la prohibición de salir de ellas.
 “…Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día;con esta orden Dios está dando una lección muy importante y es que aprendamos a descansar físicamente en el día sábado.
 

Necesitamos aprender a guardar el sábado, tenemos que auto-educarnos, y enseñarnos que el día sábado es un día de quietud, de solaz y esparcimiento, tanto en lo espiritual como en lo físico.

Tenemos que aprender a depositar nuestras cargas a los pies de Jesús a la entrada del día sábado, para poder tener un día realmente de descanso, tanto espiritual como físicamente.
Según la costumbre judía, en la observancia del día sábado, el día sábado se comienza a guardar el día viernes por la tarde mucho antes de la puesta del sol, y termina el sábado en la noche cuando en el cielo se pueden ver por lo menos tres estrellas. Para que usted logre ver por lo menos tres estrellas, el cielo tiene que estar bien oscuro.
¿Será que muchos de nosotros hacemos todo lo contrario? Tal vez comenzamos a guardarlo ya de noche el viernes, cuando en el cielo hay más de tres mil estrellas, y terminamos de guardarlo después de que ha terminado el culto divino, el sábado a mediodía. Encima de todo, si el servicio del culto divino no ha terminado a las 12 del mediodía, a algunos de nosotros nos da ataque de pánico, ansiedad, furia, coraje o hambre.
Debido  a que muchos de nosotros no nos hemos auto-educado de la manera correcta para guardar el sábado, no lo disfrutamos de la manera en que Dios quiere que lo hagamos, convirtiéndose así en un día aburrido y largo, sin sentido y sin sabor. Estamos desperdiciando una de las más hermosas bendiciones que nuestro Creador nos obsequió.
El descanso del día sábado es también para el animal:
Deuteronomio 5
14 Mas el séptimo día es el sábado de Jehová tu Dios: no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas; para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.
Dios dice que todos los animales de la tierra le pertenecen a él.
Salmos 50
9 No tomaré de tu casa becerros, ni machos cabríos de tus apriscos.
10 Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados
11 Conozco todas las aves de los montes, y mías son las fieras del campo.
Dios siempre ha estado pendiente de sus animales
Génesis 8
1 Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.
En el pacto hecho por Dios con el hombre de nunca destruir la tierra con agua después del diluvio, se incluyó también a los animales
Génesis 9
8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo:
9 He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros;
10 Y con toda alma viviente que está con vosotros, de aves, de animales, y de toda bestia de la tierra que está con vosotros; desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. 11 Y estableceré mi pacto con vosotros, y no será exterminada ya más toda carne con aguas de diluvio; ni habrá más diluvio para destruir la tierra.
Una de las razones de la preservación de Nínive, fue también la presencia de muchos animales
Jonás 4
11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no pueden discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?
¿ES EL SÁBADO JUDÍO?
NO; El Sábado es un regalo del CREADOR para sus CRIATURAS, esto incluye HOMBRES Y ANIMALES
 
Una interesante visión de Elena de White
“Sentimos un inusual espíritu de oración, y mientras orábamos el Espíritu Santo descendió sobre nosotros. Estábamos muy felices. Pronto perdí noción de las cosas terrenas y quedé arrobada en una visión de la gloria de Dios. Vi a un ángel que volaba con presteza hacia mí. Me llevó rápidamente de la Tierra a la santa ciudad, donde vi un templo en el que entré. Antes de llegar al primer velo pasé por una puerta. Ese velo se levantó y entré en el Lugar Santo, donde vi el altar del incienso, el candelabro de siete lámparas y la mesa con los panes de la proposición. Después de ver la gloria del Lugar Santo, Jesús levantó el segundo velo y pasé al Lugar Santísimo. – {CES 12.3} “En el Santísimo vi un arca, cuya cubierta y cuyos lados estaban recubiertos de oro purísimo. En cada extremo del arca había un hermoso querubín con sus alas extendidas sobre el arca. Sus rostros estaban frente a frente y miraban hacia abajo. Entre los ángeles había un incensario de oro, y sobre el arca, donde estaban los ángeles, un resplandor sumamente luminoso que se semejaba a un trono donde mora Dios. Junto al arca estaba Jesús, y, cuando las oraciones de los santos llegaban a él, el humo del incienso surgía del incensario y Jesús ofrecía a su Padre esas oraciones con el humo del incienso. Dentro del arca estaba el vaso de oro con el maná, la florida vara de Aarón y las tablas de piedra, que se plegaban la una sobre la otra como las hojas de un libro. Jesús las abrió, y vi en ellas los Diez Mandamientos escritos por el dedo de Dios. En una tabla había cuatro, y en la otra seis. Los cuatro de la primera brillaban más que los otros seis. Pero el cuarto, el mandamiento del sábado, brillaba más que todos; porque el sábado fue puesto aparte para que se lo guardara en honor del santo nombre de Dios. El santo sábado resplandecía; lo circuía un nimbo de gloria. Vi que el mandamiento del sábado no estaba clavado en la cruz, pues de haberlo estado, también lo hubieran estado los otros nueve, y tendríamos libertad para violarlos todos, así como el cuarto. Vi que, por ser Dios inmutable, no había cambiado el día de descanso”.—Primeros Escritos, 32, 33. – {CES 12.4}
 
Jesucristo y el sábado
16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Lucas 4: 16
La palabra costumbre, que Lucas utilizó, proviene de una palabra griega relacionada con hábitos constantes en el tiempo y también en la práctica. En otras palabras, Jesús asistía con regularidad a la sinagoga todos los sábados que podía. De hecho, esto es tan importante para Lucas que, a lo largo de todo su Evangelio menciona cuatro veces que Jesús asistió a la sinagoga en sábados diferentes
Además, Lucas identifica especialmente el sábado como el séptimo día de la semana 54 Y era día de la víspera de la Pascua; y estaba para rayar el sábado. 55Y las mujeres que con él habían venido de Galilea, siguieron también y vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo. 56Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.” Lucas 23
“1Y el primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las drogas aromáticas que habían aparejado, y algunas otras mujeres con ellas.” Lucas 24
El hecho de que Jesucristo, durante su ministerio terrenal, observó el sábado junto con los judíos, testifica que el ciclo semanal no se había perdido desde que la Ley había sido dada en el Sinaí o, incluso, desde la creación. Su ejemplo como observador del sábado es un modelo para seguir por los cristianos, tanto en cuanto al día correcto como en la forma apropiada de guardarlo.
De las 54 veces que los evangelios y el libro de Hechos se refieren al sábado, 17 referencias están en Lucas, y 9 en Hechos; hay 9 en Mateo, 10 en Marcos y 9 en Juan. Lucas creía en el sábado para los judíos, pero también para los gentiles. La primera venida de Cristo no modificó la observancia del sábado; antes bien, la vindicó y reivindicó.
 
Si nos damos cuenta, nuestro calendario está regido por movimientos en el universo:
Un año- Es el tiempo que toma a la tierra para orbitar alrededor del sol
Un mes- Es el tiempo que le toma a la luna en girar alrededor de la tierra
Un día- Es el tiempo que toma a la tierra para girar en su propio eje
¿Y la semana? La semana no tiene ningún movimiento en el universo, la semana fue sencillamente instituida por Dios.
Durante la Revolución Francesa, se introdujeron en Francia nuevas ideas: se introdujo el sistema métrico decimal, que tanto ha ayudado al mundo (metro – kilómetro – centímetro, centígrado, gramo – kilogramo, etc.) y también se introdujo un nuevo calendario.
Se le llamó “El Calendario de la Revolución Francesa”
Este calendario tenía como meta eliminar toda influencia religiosa a través de los días festivos observados y celebrados regularmente por las religiones.
El calendario estaba formado por 12 meses, cada mes tenía tres semanas de 10 días; en vez de llamársele semana, se le cambió el nombre a DÉCADAS.
Los días no tenían nombre, sólo tenían enumeración tal como primero, segundo, tercero, ETC.
A los meses se les cambió nombre
Septiembre                Última Cosecha o Cosecha de Uvas
Octubre                      Neblina
Noviembre                 Granizo
Diciembre                  Nieve
Enero                          Lluvia
Febrero                      Viento
Marzo                         Germinación
Abril                            Flores
Mayo                           Pastos
Junio                           Primera Cosecha
Julio                            Calor Veraniego
Agosto                         Frutas
Napoleón Bonaparte abolió este calendario el 1 de enero de 1806, después de haber estado en función cerca de 12 años. Estas son las razones por las cuales él abolió este calendario.
1-Los trabajadores estaban cansados y enfermos; en vez de descansar un día de cada 7 días, descansaban un día de cada diez, provocando estrés y  cansancio en todo el pueblo francés.
2-Confusión con la entrada del verano y el invierno.
3-Pérdida del ritmo en las transacciones comerciales y en los mercados agrícolas.
4-Este calendario se aplicaba sólo a países con un clima parecido al de Francia; era imposible aplicarlo al mundo entero, especialmente a esos países con sólo dos épocas climáticas en el año.
5-No coincidía con los movimientos naturales del Sistema Solar
6-Le sobraban días.
7-Nunca coincidió con el reloj normal. En el calendario francés el día tenía 10 horas, con 100 minutos cada hora, y 100 segundos por minuto.
8-Andaban perdidos en el tiempo y el espacio
Dios, en su infinita sabiduría, instituyó la semana de siete días. Un diseño perfecto para todos los países, para todos los climas, para el movimiento del universo, para la salud del hombre, para la siembra y la cosecha, para la prosperidad y felicidad del hombre, entre otras razones. Dios no lo basó en ningún movimiento astronómico; lo basó en su sabiduría, sabiendo que calzaría con todo el mundo y con sus habitantes, siendo benéfico para la humanidad.
“El día de reposo [sábado] fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo [sábado]” (Mar. 2:27, 28).
¡Cuán apropiados son los pensamientos del Himnario adventista, 539!
¡Oh día delicioso de gozo, amor y paz;
de llantos y pesares el bálsamo eficaz!
En ti, postrados ante su trono celestial,
cantamos: “¡Santo, santo!”, loando al Eternal.
Seguro puerto eres en toda tempestad,
jardín do corren ríos de luz y santidad.
Divina fuente eres en yermo terrenal,
la cumbre de donde vemos la patria celestial.
Tus horas son sagradas, de santa reflexión,
en que del mundo al cielo se eleva la afección;
sacando gracias nuevas de ti al reposar,
tu plenitud buscamos en nuestro eterno hogar.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Por haber sido hecho el sábado para el hombre, es el día del Señor. Pertenece a Cristo. Porque “todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fue hecho” [Juan 1:3]. Y como lo hizo todo, creó también el sábado. Por él fue apartado como un monumento recordativo de la obra de la creación. Nos presenta a Cristo como Santificador tanto como Creador. Declara que el que creó todas las cosas en el cielo y en la tierra, y mediante quien todas las cosas existen, es cabeza de la iglesia, y que por su poder somos reconciliados con Dios. Porque, hablando de Israel, dijo: “Diles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico” [Ezequiel 20:12], es decir, que los hace santos. Entonces el sábado es una señal del poder de Cristo para santificamos. Es dado a todos aquellos a quienes Cristo hace santos. Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios (El Deseado de todas las gentes, D. 255).

El sábado fue dado especialmente en beneficio del hombre y para honra del Señor…

El sábado había de ser una señal entre Dios y su pueblo para siempre. De esta manera se manifestaría la señal: todos los que guardaran el sábado pondrían de manifiesto mediante esa enseñanza que eran adoradores del Dios viviente, Creador de los cielos y la tierra. El sábado sería una señal entre el Señor y su pueblo mientras hubiera gente sobre la tierra que le sirviese (La historia de la redención, p. 144).

Por sí misma, la hermosura de la naturaleza lleva al alma lejos del pecado y de las atracciones mundanas y la guía hacia la pureza, la paz y Dios…

El propósito que Cristo tenía al enseñar por parábolas corría parejas con su propósito en lo referente al sábado. Dios dio a los hombres el recordativo de su poder creador, a fin de que lo vieran en las obras de sus manos. El sábado nos invita a contemplar la gloria del Creador en sus obras creadas. Y a causa de que Jesús quería que lo hiciéramos, relacionó sus preciosas lecciones con la hermosura de las cosas naturales. En el santo día de descanso, más especialmente que en todos los demás días, debemos estudiar los mensajes que Dios nos ha escrito en la naturaleza. Debemos estudiar las parábolas del Salvador allí donde las pronunciara, en los prados y arboledas, bajo el cielo abierto, entre la hierba y las flores. Cuando nos acercamos íntimamente al corazón de la naturaleza, Cristo hace que su presencia sea real para nosotros, y habla a nuestros corazones de su paz y amor (Palabras de vida del gran Maestro, p. 14).

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Jueves 22 de noviembre | Lección 08______________________________________________

LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN

En la Creación, “Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Gén. 2:7). Este relato de la creación de la humanidad revela que la vida procede de Dios. La inmortalidad ¿es un aspecto intrínseco de esta vida? La Biblia nos dice que solo Dios es inmortal (1 Tim. 6:16); los seres humanos no reciben la inmortalidad al nacer. A diferencia de Dios, ellos son mortales. La Biblia compara nuestra vida con una “neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Sant. 4:14), y al morir nuestra vida deja de existir, en un estado que es comparado con el del sueño, en el que no hay conciencia (ver Ecl. 9:5, 6, 10; Sal. 146:4; Sal. 115:17; Juan 11:11-15). Aunque la gente nace mortal y está sujeta a la muerte, la Biblia habla de Jesucristo como la fuente de la inmortalidad, y nos dice que él ofrece la promesa de la inmortalidad y la vida eterna a todo el que cree en su salvación. “La dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Rom. 6:23). Jesús “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Tim. 1:10). “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). De modo que hay esperanza de vida después de la muerte.

Lee 1 Corintios 15:51 al 54; y 1 Tesalonicenses 4:13 al 18. ¿Qué nos enseñan estos pasajes sobre la vida después de la muerte y cuándo se les otorgará la inmortalidad a los seres humanos?

1 Corintios 15:51-54

51 He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

1 Tesalonicenses 4:13-18

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

El apóstol Pablo aclara que Dios les otorga la inmortalidad a las personas, no en el momento de la muerte, sino en la resurrección, cuando suene la última trompeta. Mientras los creyentes reciben la promesa de la vida eterna en el momento en que aceptan a Jesús como su Salvador, la inmortalidad se otorga solo en la resurrección. El Nuevo Testamento no conoce de almas que van al cielo inmediatamente después de la muerte; esta enseñanza tiene sus raíces en el paganismo, especialmente en la filosofía de los antiguos griegos, y no se encuentra ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento.

¿De qué manera nuestra comprensión de la muerte nos ayuda a apreciar aún más la promesa de la Segunda Venida? ¿De qué modo esta creencia nos une poderosamente como adventistas del séptimo día?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

“Merced a los dos grandes errores, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás someterá a la gente bajo sus engaños. Mientras el primero pone el fundamento del espiritismo, el segundo crea un lazo de simpatía con Roma. Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender sus manos a través de un doble abismo: para asir la mano del espiritismo y para estrechar las manos con el poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma y pisoteará los derechos de la conciencia” (CS 574).

 Por el momento ya el mundo evangélico comparte mano a mano con la iglesia católica la doctrina de la inmortalidad del alma y la veneración del día domingo.

 La inmortalidad del alma es el fundamento del espiritismo: todo aquel que cree que el muerto no está muerto, sino que sigue vivo, se expone a entrar en una experiencia espiritista que puede ser desde una experiencia liviana hasta una experiencia de dimensiones profundas. 

 El espiritismo es un tema extremadamente amplio, que cubre desde las simples y populares supersticiones hasta las más grotescas, repugnantes y aterradoras experiencias demoníacas y espiritistas.

 También el espiritismo se puede disfrazar bajo el manto del cristianismo, y aparecer como sueños, visiones, apariciones, voces, don de lenguas y sanación divina; por supuesto, comprendemos que esas manifestaciones son las falsas imitaciones de los verdaderos dones espirituales, que son los frutos y los dones del Espíritu Santo.

 Uno de los casos más típicos de espiritismo que encontramos en la Biblia, es el caso del rey Saúl invocando al ya fallecido profeta Samuel.

 Una noche Saúl se disfrazó y, acompañado por dos de sus hombres, se fue a ver a esa mujer. Cuando llegó, le dijo:

—Quiero que llames al espíritu de un muerto. Necesito preguntarle algo.

La mujer respondió:

—Tú bien sabes que Saúl ha expulsado de Israel a todos los adivinos y espiritistas. Si hago lo que me pides, con toda seguridad me matarán.

10 —Te juro por Dios —le aseguró Saúl— que nadie te castigará si haces lo que te pido.

11 Ella preguntó:

—¿Quién quieres que se te aparezca?

—Llama a Samuel —le contestó Saúl.

12 La mujer obedeció. Pero cuando vio aparecer a Samuel, lanzó un fuerte grito y le dijo a Saúl:

—¡Usted es Saúl! ¿Por qué me engañó?

13 —No tengas miedo —le aseguró el rey—. ¡Dime lo que ves!

Ella le dijo:

—Veo a un espíritu que sube del fondo de la tierra.

14 —¿Y cómo es él? —le preguntó Saúl.

—Es un anciano vestido con una capa —respondió ella.

Al darse cuenta Saúl de que se trataba de Samuel, se inclinó de cara al suelo. 15 Samuel le preguntó:

—Saúl, ¿por qué me llamaste? ¿Por qué no me dejas descansar?

—Estoy desesperado —contestó Saúl—. Los filisteos me hacen la guerra, y Dios me ha abandonado. Ya no me responde, ni en sueños ni por medio de profetas. Por eso te he llamado, para que me digas qué debo hacer.

16 Y Samuel le dijo:

—Si Dios te ha abandonado, y ahora es tu enemigo, ¿para qué me consultas?

17-18 »Dios está haciendo contigo lo que ya te había dicho yo que iba a hacer. Por haberlo desobedecido y no haber matado a todos los amalecitas, Dios te ha quitado el reino y se lo ha dado a David.

19 »Además, los filisteos vencerán mañana a los israelitas, y tú y tus hijos morirán y vendrán a hacerme compañía.  (1 Samuel 28 {Traducción en Lenguaje Actual}) 

 La parte interesante de esta  experiencia es que se da la aparición de un muerto y una conversación muy inteligente entre una persona muerta y una persona viva.  La conversación aún va más allá, porque esa conversación se basa en la consulta del futuro: y hay una respuesta a la consulta y una predicción del futuro que es certera.

 En esta conversación se le dice a Saúl que al día siguiente morirá y no solamente él, sino que también morirán sus hijos.

 Así murió Saúl en aquel día, juntamente con sus tres hijos, y su escudero, y todos sus varones.  (1 Samuel 31 {Traducción en lenguaje actual})

¿No es acaso que el único que conoce el futuro a la perfección es Dios? La respuesta es sí: Dios es el único que sabe el futuro perfecto, y nadie más. Entonces ¿cómo pudo el diablo predecir lo que en verdad pasó al día siguiente?

El diablo no conoce el futuro perfecto, él lo conoce como nosotros lo conocemos. Yo sé que tengo planes de levantarme mañana muy de mañana, irme al trabajo y laborar mis horas normales; eso es un futuro incierto, pero los detalles de ese día no los conozco, eso solamente lo conoce Dios.

 El diablo no conoce el futuro perfecto, pero en el caso de Saúl lo acertó con precisión. Es interesante notar que el diablo habla en nombre de Samuel, como si él fuera el propio Samuel.

 La respuesta a esta pregunta la encontramos  en los versículos 15 y 16; tanto el propio Saúl como el diablo, sabían que Dios había abandonado completamente a Saúl.

15 Samuel le preguntó: —Saúl, ¿por qué me llamaste? ¿Por qué no me dejas descansar? —Estoy desesperado —contestó Saúl—. Los filisteos me hacen la guerra, y Dios me ha abandonado. Ya no me responde, ni en sueños ni por medio de profetas. Por eso te he llamado, para que me digas qué debo hacer. 16 Y Samuel le dijo: —Si Dios te ha abandonado, y ahora es tu enemigo, ¿para qué me consultas?

 Cuando una persona se sale de la protección divina, automáticamente queda bajo el antojo  y decisión del diablo y el diablo puede hacer como a él le venga en gana con una persona que por su propia voluntad se ha salido de la protección divina.

A pesar que el diablo no conoce el futuro perfecto, al día siguiente de esta conversación, tanto Saúl como sus hijos quedaron muertos en el monte de Gilboa, y esto fue el resultado que Saúl se salió de la protección divina y quedó expuesto a la voluntad del diablo, que es sólo destrucción y muerte.

Cuando Dios dejó de proteger a Saúl, el diablo podía quitarle la vida cuando él lo deseara y así mismo lo hizo.

 ¿Y qué pasó con los hijos, si ellos no habían cometido el pecado del espiritismo de su padre Saúl?

 18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.  (Número 14)

 18 que haces misericordia a millares, y castigas la maldad de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso, Jehová de los ejércitos es su nombre;  (Jeremías 32)

 ¿Por qué es importante comprender a perfección la historia de Saúl invocando al profeta Samuel que ya estaba muerto?

Porque cualquier que lea esta historia,  y no tiene ninguna base bíblica, fácilmente llega a la conclusión que a los muertos se les puede invocar, que ellos se pueden aparecer, y nos pueden ayudar, ya que inclusive conocen el futuro.

 

La Biblia está llena de textos con respecto al estado de los muertos. Algunos de ellos son:

 Dios no quiere que nadie muera, Ezequiel 18: 32

32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.

 

La muerte es la paga de todo aquel que peca. Romanos 6: 23

23 Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

 

El muerto no puede recordar, ni amar, ni odiar ni envidiar. Eclesiastés 9: 5, 6

Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol.

 Un muerto no puede adorar a Dios. Salmo 6: 5

Porque en la muerte no hay memoria de ti;
En el Seol, ¿quién te alabará?

 Salmos 115: 17

No alabarán los muertos a JAH,
Ni cuantos descienden al silencio

 La muerte biológica del hombre es la misma muerte de un animal. Eclesiastés 3: 19, 20

19 Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. 20 Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo.

 

No hay una segunda oportunidad de salvación para los muertos. Hebreos 9: 27

27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

 Isaías 38: 18

18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.

 

El muerto no anda visitando a nadie, ni anda de paseo, Job 7: 9-10

9Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al Seol no subirá; 10 No volverá más a su casa, Ni su lugar le conocerá más.

  Ningún muerto sufre ni se alegra por la condición de sus hijos, parientes o amigos,  Job 14: 21

Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá;
O serán humillados, y no entenderá de ello.

 El espíritu de un muerto no es otra persona; el espíritu es sencillamente el permiso para vivir que nos concede Dios, y cuando la persona muere ese permiso vuelve a Dios. Eclesiastés 12: 7

y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.

 El alma no es mortal, el alma muere. Ezequiel 18: 4

He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.

 El único que es inmortal es Dios. 1 Timoteo 6: 15, 16

15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

No importa cuán real parezca ser la historia que escuchemos, la Biblia dice claramente que los muertos ya no saben, ya no salen, ya no piensan, ya no sufren, y ya no sienten. ¡Los muertos, muertos están!

Es curioso observar que, quienes pregonan la inmortalidad del alma y la existencia de un tormentoso infierno,  al oficiar un entierro, casi nunca envían al difunto al infierno. Antes bien, lo envían a la gloria, al seno de María…

Cualquier presunta aparición de un muerto, no es la persona muerta; como en el caso de Saúl, es la aparición de un demonio en la forma y voz del difunto, para fundamentar en la mente del hombre la atroz, funesta y depravada herejía de la inmortalidad del alma.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La inmortalidad prometida al hombre a condición de que obedeciera, se había perdido por la transgresión. Adán no podía transmitir a su posteridad lo que ya no poseía; y no habría quedado esperanza para la raza caída, si Dios, por el sacrificio de su Hijo, no hubiese puesto la inmortalidad a su alcance. Como “la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron”, Cristo “sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (Romanos 5:12; 2 Timoteo 1:10). Y solo por Cristo puede obtenerse la inmortalidad. Jesús dijo: “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna, más el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida” (Juan 3:36). Todo hombre puede adquirir un bien tan inestimable si consiente en someterse a las condiciones necesarias. Todos “los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad”, recibirán “la vida eterna”. Romanos 2:7 (El conflicto de los siglos, p. 523).

El Dador de la vida llamará a su posesión adquirida en la primera resurrección, y hasta esa hora triunfante, cuando resuene la trompeta final y el vasto ejército avance hacia la victoria eterna, cada santo que duerme será mantenido en seguridad y guardado como una joya preciosa, como quien es conocido por Dios por su nombre. Resucitarán por el poder del Salvador que moró en ellos mientras vivieron y porque fueron participantes de la naturaleza divina (Mensajes selectos, tomo 2, p. 309).

El dador de la vida viene para quebrantar las cadenas de la tumba. Traerá consigo a los cautivos y proclamará: “Yo soy la resurrección y la vida” (Juan 11:25). Allí está en pie la hueste de los resucitados. El último pensamiento fue el de la muerte y sus agonías. Los últimos pensamientos que ellos tuvieron eran acerca de la tumba, pero ahora proclaman: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? (1 Corintios 15:55). Las agonías de la muerte fueron las últimas cosas que sintieron…

Cuando ellos despierten, todos los dolores habrán pasado. “¿Dónde [está] oh, sepulcro, tu victoria?” Aquí están en pie, se coloca sobre ellos el toque final de la inmortalidad, y ascienden a encontrarse con el Señor en el aire. Los portales de la ciudad de Dios giran sobre sus goznes, y las naciones que han guardado la verdad entran (Mensajes selectos, 3, p. 492).

El Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos… De la prisión de la muerte sale revestida de gloria inmortal…

Los justos vivos son mudados “en un momento, en un abrir de ojo”. A la voz de Dios fueron glorificados; ahora son hechos inmortales, y juntamente con los santos resucitados son arrebatados para recibir a Cristo, su Señor, en los aires…

Antes de entrar en la ciudad de Dios, el Salvador confiere a sus discípulos los emblemas de la victoria, y los cubre con las insignias de su dignidad real… Sobre la cabeza de los vencedores Jesús coloca con su propia diestra la corona de gloria. Cada cual recibe una corona que lleva su propio “nombre nuevo” (Apocalipsis 2:17), y la inscripción: “Santidad a Jehová”. A todos se les pone en la mano la palma de la victoria y el arpa brillante. Luego que los ángeles que mandan dan la nota, todas las manos tocan con maestría las cuerdas de las arpas, produciendo dulce música en ricos y melodiosos acordes. Dicha indecible estremece todos los corazones, y cada voz se eleva en alabanzas de agradecimiento (La maravillosa gracia de Dios, p. 357).

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Lección 08 | Viernes 23 de noviembre_____________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Fundamentos, pilares e hitos”, en El otro poder, pp. 28-32.

Como adventistas del séptimo día, compartimos creencias importantes en común con otras organizaciones cristianas. La creencia fundamental, por supuesto, es la de la salvación solo por la fe mediante la muerte expiatoria y suprema de Jesús. Junto con otros cristianos, creemos que nuestra justicia no se halla en las obras, sino en la justicia de Cristo, que nos es imputada por la fe, un don inmerecido de la gracia. O, como escribió Elena de White: “Cristo fue tratado como nosotros merecemos, para que nosotros pudiésemos ser tratados como él merece. Fue condenado por causa de nuestros pecados, en los que no había participado, con el fin de que nosotros pudiésemos ser justificados por medio de su justicia, en la cual no habíamos participado. Él sufrió la muerte que era nuestra, para que pudiésemos recibir la vida que era suya” (DTG 16, 17). Al mismo tiempo, en conjunto, nuestras creencias fundamentales, y nuestras costumbres y el estilo de vida que surgen de esas creencias, nos hacen únicos entre el mundo cristiano. Así es como debería ser; si no, ¿para qué existir, al menos como adventistas del séptimo día? Nuestro amor por Jesús y las enseñanzas que proclamamos deberían ser el factor de unión más poderoso entre nosotros.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En Fe y obras, p. 107, Elena de White equipara la justificación con el perdón de los pecados. El hecho de apreciar el perdón y la justificación en Cristo, ¿en qué medida se convierte en el fundamento de nuestra comunión y camaradería con nuestros hermanos?
  2. Medita en cuán importantes son nuestras doctrinas en el contexto de la unidad de la iglesia. Es decir, ¿qué ha unido a millones de personas de tan diversos orígenes étnicos, religiosos, políticos y culturales más que las creencias doctrinales que compartimos? ¿Qué nos dice esto sobre cuán importante es la doctrina, no solo en el contexto de la misión y el mensaje sino también para la unidad de la iglesia?
  3. Nuestro nombre, “adventistas del séptimo día”, resalta dos enseñanzas fundamentales: el sábado y el segundo advenimiento de Cristo. Una parte de nuestro nombre señala a la redención; la otra, a la Creación. ¿Cómo se relacionan estas dos enseñanzas, y de qué manera captan tan sucintamente la esencia de quiénes somos como pueblo?

Resumen: Los adventistas del séptimo día comparten muchas creencias fundamentales. Algunas de ellas las compartimos con otros cristianos, otras no. Tomadas en conjunto, estas enseñanzas forman nuestra identidad como una iglesia distinta y son el fundamento de nuestra unidad en Jesús.

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Un pensamiento en “Lección 8 – LA UNIDAD EN LA FE- Para el 24 de noviembre de 2018

  1. Feliz sábado hermano Tony, muy agradecida por su esmero en comprtir con el mundo sus investigaciones de la Biblia. Está en mis oraciones por su salud y el ministerio
    Me perdona que no puedo ahora apoyarle económicamente, pero pronto será, si el Señor me permite.
    Quisiera sugerirle que coloque la fuente bibliográfica de sus comentarios que tienen que ver con otros autores, hechos históricos,…por lo de derecho de autor.(entendemos que el azul es Espíritu de profecía, que están bien identificados a qué libro pertenecen)

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