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Lección 11 – LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS – Para el 16 de marzo de 2019

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Lección 11: Para el 16 de marzo de 2019

LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS

Sábado 9 de marzo_____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 15:1; 7:1-3; 14:9, 10; 16:1-12; 17:1; Daniel 5; Apocalipsis 16:16; 2 Tesalonicenses 2:9-12.

PARA MEMORIZAR:

“¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado” (Apoc. 15:4).

Apocalipsis 11:18 resume los sucesos en la Tierra justo antes de la batalla final del Armagedón: “Se airaron las naciones”. Esta situación en la Tierra coincide con la descripción de Jesús sobre los últimos días (Luc. 21:25) y es seguida por la ira de Dios, que son sus juicios en forma de las siete últimas plagas sobre los impenitentes (Apoc. 15:1).

Apocalipsis 15 comienza con la imagen de siete ángeles con siete copas llenas de esta ira divina. Pero, antes de que se derramen, tenemos un pantallazo futuro del pueblo fiel de Dios (Apoc. 15:1-4). Se lo describe victorioso “sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre” (Apoc. 15:2), de pie sobre algo semejante a un mar de vidrio, y entonando el canto de Moisés y el Cordero. Estos santos victoriosos son los mismos que se mencionan como los 144.000 en Apocalipsis 14:1 al 5. Al haber rechazado la marca de la bestia, están protegidos de las siete últimas plagas. Luego, en la Segunda Venida, sus cuerpos mortales son transformados y se visten de inmortalidad (1 Cor. 15:51-54), y se unen a los santos resucitados cuando Jesús regrese con poder y gloria (1 Tes. 4:17).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mundo pronto ha de ser abandonado por el ángel de la misericordia, y las últimas siete plagas han de ser derramadas. El pecado, la vergüenza, el dolor y las tinieblas abundan por doquiera, pero Dios sigue concediendo a las almas de los hombres el precioso privilegio de cambiar las tinieblas por la luz, el error por la verdad, el pecado por la justicia. Sin embargo, la paciencia y la misericordia divinas no esperarán para siempre. Nadie piense que puede esconderse de la ira de Dios detrás de una mentira, porque Dios dejará al alma sin esa escapatoria. Los rayos de la ira de Dios pronto han de caer, y cuando él comience a castigar a los transgresores, no habrá tregua hasta el fin. La tormenta de la ira de Dios se está preparando, y quedarán en pie solo aquellos que están santificados por la verdad en el amor de Dios. Ellos serán escondidos con Cristo en Dios hasta que la desolación haya pasado. El saldrá para castigar a los habitantes del mundo por su iniquidad (Testimonios para los ministros, p. 182).
En el día del juicio final, cada alma perdida comprenderá la naturaleza de su propio rechazamiento de la verdad. Se presentará la cruz y toda mente que fue cegada por la transgresión verá su verdadero significado. Ante la visión del Calvario con su Víctima misteriosa, los pecadores quedarán condenados. Toda excusa mentirosa quedará anulada. La apostasía humana aparecerá en su odioso carácter. Los hombres verán lo que fue su elección. Toda cuestión de verdad y error en la larga controversia quedará entonces aclarada. A juicio del universo, Dios quedará libre de toda culpa por la existencia o continuación del mal. Se demostrará que los decretos divinos no son accesorios al pecado. No había defecto en el gobierno de Dios, ni causa de desafecto (El Deseado de todas las gentes, p. 40).
Cuando Cristo deje de interceder en el Santuario, se derramará sin mezcla la ira de Dios de la que son amenazados los que adoran a la bestia y a su imagen y reciben su marca. Apocalipsis 14:9, 10. Las plagas que cayeron sobre Egipto cuando Dios estaba por libertar a Israel fueron de índole análoga a los juicios más terribles y extensos que caerán sobre el mundo inmediatamente antes de la liberación final del pueblo de Dios. En el Apocalipsis se lee lo siguiente con referencia a esas mismas plagas tan temibles: “Vino una plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenían la señal de la bestia, y sobre los que adoraban su imagen”. El mar “se convirtió en sangre como de un muerto; y toda alma viviente fue muerta en el mar”. También “los ríos; y… las fuentes de las aguas… se convirtieron en sangre”. Por terribles que sean estos castigos, la justicia de Dios está plenamente vindicada. El ángel de Dios declara: “Justo eres tú, oh Señor… porque has juzgado estas cosas: porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen”. Apocalipsis 16:2-6. Al condenar a muerte al pueblo de Dios, los que lo hicieron son tan culpables de su sangre como si la hubiesen derramado con sus propias manos (El conflicto de los siglos, p. 611).

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Lección 11 | Domingo 10 de marzo____________________________________________

EL SIGNIFICADO DE LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS

La gente ya optó por Dios o por Babilonia. Sin embargo, antes de que Cristo venga, los vientos destructores de la furia de Satanás que estaban retenidos (Apoc. 7:1-3) se desatan y los siguen las siete últimas plagas.

Lee Apocalipsis 15:1 y Éxodo 7 al 10. ¿Cuán instructivas son las plagas de Egipto, consideradas el telón de fondo de las siete últimas plagas, con respecto a su propósito y significado?

Apocalipsis 15:1

1 Vi en el cielo otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios. 

Éxodo 7 al 10.     (Por favor leer de la Biblia)

A las siete últimas plagas se las llama “últimas” porque ocurren en el momento final de la historia de la Tierra. En cambio, las plagas de las siete trompetas cubren el período que abarca toda la edad cristiana y tienen un alcance limitado. Se ejecutan mientras todavía se predica el evangelio (Apoc. 10:8-11:14) y hay intercesión (Apoc. 8:2-5). Se combinan con misericordia, y su propósito es conducir a los enemigos del pueblo de Dios al arrepentimiento.

Por otro lado, las siete últimas plagas se derraman justo antes de la Segunda Venida. Se derraman sobre aquellos que, como el faraón, endurecieron su corazón contra el amor redentor de Dios y no se arrepintieron (ver Apoc. 16:11). La ira divina es el justo juicio de Dios sobre las decisiones que tomó la gente (ver Rom. 1:26-28), y los perdidos ahora cosechan las consecuencias de sus propias decisiones.

Lee Apocalipsis 15:5 al 8; Éxodo 40:34 y 35; y 1 Reyes 8:10 y 11. ¿Qué sugiere la expresión “nadie podía entrar en el templo” (Apoc. 15:8) sobre la hora de las siete últimas plagas?

Apocalipsis 15:5-8

Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.

Éxodo 40:34-35

34 Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo. 35 Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la gloria de Jehová lo llenaba.

1 Reyes 8:10-11

10 Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. 11 Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová.

La expresión “nadie podía entrar en el templo” (Apoc. 15:8) señala el fin del tiempo de gracia (Apoc. 22:11). Cuando el ministerio intercesor de Cristo en el cielo llegue a su fin, la puerta de la oportunidad para arrepentirse se cerrará para siempre. Por consiguiente, las últimas plagas no conducirán a nadie al arrepentimiento; solo revelarán la dureza del corazón de quienes decidieron ponerse de parte de Babilonia, lo que los indujo a odiar aún más a Dios.

Observa el mundo actual que te rodea; las cosas solo irán de mal en peor. El hecho de que las plagas se hayan retrasado tanto tiempo, ¿qué nos dice acerca de la misericordia y la paciencia de Dios?

COMENTARIO DE LA LECCION

Apocalipsis 16

1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen. El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos. El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. 10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, 11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. 12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. 13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su verg:uenza. 16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. 17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. 18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. 19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. 20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados. 21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.

El libro de Apocalipsis, capítulo 16, describe 7 plagas futuras, que serán derramadas sobre la tierra, inmediatamente después de que se haya sellado a los hijos de Dios.

Para entender la batalla del Armagedón, necesitamos entender las siete plagas postreras, pero especialmente las últimas tres plagas. 

Estas siete plagas futuras serán tan poderosas, que volverán la tierra al estado que ésta tenía, antes de comenzar la creación: “desordenada y vacía” (Génesis 1:2).  

Al profeta Jeremías se le presentó en una visión la situación de la tierra en los últimos días y él escribió en el libro de Jeremías, capítulo 4, versículo 23: 23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.” En otras palabras, las siete futuras plagas revertirán la creación de la tierra, es decir, que la tierra quedará como si nunca hubiera habido creación.

A la tierra se le va a cortar la luz, el diablo y sus demonios quedarán a oscuras en este mundo. La tierra sin luz es totalmente fría; sabemos que Lucifer podía soportar altas temperaturas, él podía pasearse en el fuego del monte santo de Dios, pero no sabemos cuán resistente es al frío. Sabemos que él era un ángel de luz, y su nombre también hace alusión a la luz, al final de los días se le castiga, con oscuridad y posiblemente con frío.

Antes de entrar en el tema, tenemos que quedar claro en algunos asuntos de la Biblia.

1-En el Apocalipsis los nombres y las historias del Antiguo Testamento, tienen un paralelismo. Por ejemplo, se habla del río Éufrates, que se secará. Existe un río Éufrates en la actualidad, que es el mismo río que ha existido desde el Edén; aunque está hablando literalmente del río Éufrates, la aplicación no es una aplicación literal, sino una aplicación espiritual; eso se llama paralelismo profético.   

Existió una ciudad llamada Babilonia, literalmente, por ejemplo 1 Pedro 5: 13 dice: 13 La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.” Pero cuando la profecía menciona a Babilonia, no se refiere a la Babilonia literal, sino que se refiere a la Babilonia espiritual.  

Lo mismo sucede con Jerusalén: aunque hay una ciudad llamada así, la mayoría de veces, cuando los libros de profecías hablan de Jerusalén, se está hablando de la Jerusalén espiritual.  Por lo tanto, necesitamos aprender a reconocer, cuándo la Biblia está hablando literalmente y cuándo una palabra se está aplicando espiritualmente.

2-Para comprender los mensajes del libro de Daniel y del Apocalipsis, necesitamos identificar con detalles, las historias que Dios dejó en el Antiguo Testamento, para que nos ayuden a comprender los símbolos del Apocalipsis. 

Por ejemplo, en el estudio de esta semana, para entender la plaga número cinco, estudiaremos una de las plagas que cayeron sobre Egipto.

Para entender la plaga número seis, necesitamos recurrir a la caída de la Babilonia de Nabucodonor, a manos de Ciro.

Para entender el Armagedón, necesitamos recurrir a la liberación de Israel frente al mar Rojo. 

Todas las historias que Dios nos ha dejado en el Antiguo Testamento, como la liberación de Israel de manos de Faraón, la liberación de los tres jóvenes hebreos, la liberación de Daniel en el foso de los leones y la liberación de Israel, en el tiempo de Ester, son historias que tendrían que estar latentes en nuestras mentes, para ayudarnos a comprender y a pasar los momentos de crisis que se nos avecinan. En todas esas historias bíblicas, hay profundas lecciones e instrucciones de lo que tenemos que hacer, y de lo que podemos esperar de parte de Dios, en momentos de tribulación.

Dios no nos ha dejado en la oscuridad: las historias del Antiguo Testamento, tienen que estar grabadas con lujo de detalle en nuestras mentes, para poder enfrentar con sabiduría las crisis futuras que día a día se nos acercan más. Quienes alimentamos nuestras mentes con la basura de este mundo, no tenemos muchas esperanzas para poder salir vencedores en los días futuros de tribulación.

3-Necesitamos comprender lo que escribe Elena de White.  Muchas veces ella cita párrafos de la Biblia y sabemos específicamente de qué tema está hablando, casi siempre estos son temas doctrinales.  Pero cuando ella se refiere a temas de profecías, interesantemente no da textos, ni menciona los símbolos de la Biblia.

Un ejemplo de esto es el capítulo cuatro de Apocalipsis. Allí se nos relata de una gran reunión celestial, en esa reunión el tema principal es adorar. Allí encontramos los siguientes símbolos: en el trono principal está sentado un Anciano de Días; también hay 24 ancianos sentados en 24 tronos y hay cuatro animales o seres vivientes.

Si usted busca esta historia en el Espíritu de Profecía con los símbolos que la Biblia menciona, no la va a encontrar. Si usted busca esta misma historia con las citas bíblicas de Apocalipsis 4 y 5, tampoco la va a encontrar… entonces el lector puede llegar a la conclusión de que el Espíritu de Profecía no toca ese tema. 

La verdad es que sí habla del tema y lo hace con lujos de detalles. Lo que necesitamos comprender es que ella no usa los símbolos del Apocalipsis, sino que ella habla con los nombres reales de las personas que contempló en la visión.

En el libro El Conflicto de los Siglos Elena de White explica los capítulos cuatro y cinco de Apocalipsis. En estos capítulos se ha convocado a una importante reunión en el cielo: ella no menciona al Anciano de Días, ella menciona directamente al Padre que está sentado en el trono. Ella no menciona a los 24 ancianos, ella menciona a los representantes de los mundos que no han caído. Ella no menciona a los cuatro seres vivientes, ella menciona serafines y querubines.

Si usted busca la palabra Armagedón en el Espíritu de Profecía, posiblemente sólo va a encontrar unos diez textos con respecto a este tema, y casi va a quedar con muy poco conocimiento, porque no hay una explicación definida y clara en cuanto al tema.  Entonces muchos llegan a la conclusión de que no hay una explicación clara del tema del Armagedón; pero sí la hay, es clara, es precisa y es certera. Al final de esta lección, por la gracia de Dios, usted sabrá con todas sus letras qué es lo que es la guerra del Armagedón.

El Espíritu de Profecía afirma que las siete postreras plagas no serán plagas universales, sino que serán plagas que afectarán al mundo por regiones, la humanidad no podría resistir siete plagas si fueran derramadas universalmente.

“Estas plagas no serán universales, pues de lo contrario los habitantes de la tierra serían enteramente destruídos. Sin embargo serán los azotes más terribles que hayan sufrido jamás los hombres. Todos los juicios que cayeron sobre los hombres antes del fin del tiempo de gracia fueron mitigados con misericordia. La sangre propiciatoria de Cristo impidió que el pecador recibiese el pleno castigo de su culpa; pero en el juicio final la ira de Dios se derramará sin mezcla de misericordia.”  (Conflicto de los Siglos 54   687.1)

En Egipto fueron diez plagas las que cayeron, pero las plagas postreras solamente son siete, ¿Cómo podemos reconciliar esta diferencia?

Las primeras tres plagas que cayeron en Egipto afectaron a todos los habitantes de la región, tanto a los egipcios, como a los hebreos.

Si usted lee detenidamente el libro del Éxodo, descubrirá que a partir de la cuarta plaga, es cuando Dios comenzó a hacer la diferencia entre los israelitas y los egipcios, es a partir de la cuarta plaga que la Biblia relata que Dios comienza a proteger al pueblo israelita en contra de los daños de las últimas siete plagas de Egipto.

En el caso de las siete plagas postreras, ninguna de ellas afectará en absoluto al pueblo sellado por Dios; esas plagas están dedicadas especialmente y solamente para el mundo que está condenado a morir.

En el libro de éxodo, encontramos que el canto de júbilo que los israelitas elevaron a Dios, es entonado al final del derramamiento de las diez plagas, hasta que ellos fueron completamente liberados del poder opresor del faraón.  

En el libro de apocalipsis encontramos lo contrario, descubrimos que el cántico de alabanza a Dios es entonado ante que las siete plagas sea derramadas, este contraste nos enseña que el tema principal del apocalipsis es la salvación del humano, y lo último que se está evitando es la destrucción del impío.

PRIMERA PLAGA

1-Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen. (Apocalipsis 16)

En el libro de Deuteronomio capítulo 28, encontramos las amenazas que Dios entregó al pueblo de Israel si ellos desobedecían los mandatos de Dios, y entre esas amenazas está la siguiente: 27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.” “(…)35 Te herirá Jehová con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado”

El mundo impío será tratado de la misma manera en que el diablo trató a Job, cuando enfermó su cuerpo con una llaga que comenzaba desde la coronilla y terminaba en la planta de los pies.

Esta plaga viene sobre todos los que recibieron la marca de la bestia.

En los días que esta plaga sea derramada, se habrá desatado una serie de milagros de sanación divina: el falso profeta estará haciendo milagros de sanación divina, la bestia estará haciendo milagros de sanación divina, y el dragón también estará en todo su apogeo haciendo milagros de sanación divina.

Con esta plaga Dios golpea a todo hombre que tiene la marca de la bestia,  es una plaga que afecta al cuerpo, y reta  a los poderes mentirosos de sanación divina, que están de moda en esos días.

Dios reta a los sanadores divinos para que hagan un milagro sobre el castigo divino y no lo podrán conseguir, la úlcera maligna es una plaga que provoca mucho dolor al que la recibe.

 

SEGUNDA PLAGA

El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. (Apocalipsis 16)

El mar se convierte en sangre, real sangre de muerto. Esta plaga pone un paro a la economía mundial, ya que ésta mueve su mercancía con gigantes navíos usando los mares. Esta plaga también le pone un paro al flujo de comida, medicina, productos de primera necesidad, combustible, etc. Será una putrefacción increíble por la peste de los animales muertos y el olor de la sangre humana.  También esta plaga elimina una gran parte de alimentos -mariscos- que el hombre usa para el sustento diario, es decir que esta plaga es el principio de una gran hambruna en la tierra.

 

TERCERA PLAGA

El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.  Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas.  Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.  También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos. (Apocalipsis 16)

En el versículo cinco descubrimos un personaje muy interesante que no se menciona en ninguna otra parte de las Sagradas Escrituras y este personaje es el “ángel de las aguas”. Cuando leemos el libro que escribió Enóc, que lleva su mismo nombre, encontramos que en el capítulo 66: 2, él habla que hay un ángel  comisionado por Dios, él cual está a cargo de las aguas de la tierra y precisamente se le llama el ángel de las aguas. Posiblemente éste sea el mismo ángel que a cada cierto tiempo visitaba el estanque de Betesda, donde el primero en descender al estanque, -después que el ángel agitaba sus aguas- recibía sanación.

 Aparentemente, Dios tiene ángeles comisionados para velar sobre diferentes aspectos de la tierra, ya que también el espíritu de profecía nos habla del ángel de las bestias, este ángel es el encargado del cuido de las bestias del Señor, y al mismo tiempo lleva un registro minucioso de todo castigo y abuso que el hombre comete en contra de estos seres inferiores, que son propiedad de Dios.

Esta plaga afecta toda el agua que el hombre usa para tomar, tal como pasó en Egipto: “19 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de piedra.”  (Éxodo 7)

Usualmente los ángeles se regocijan cuando cosas buenas pasan en el mundo: se regocijaron cuando Cristo nació en esta tierra, se regocijan cuando un pecador se arrepiente… Pero aquí encontramos que dos ángeles están con regocijo por este castigo. Tanto el ángel que destruye el agua, como el ángel que está en el altar, los dos ellos aprueban la obra de Dios, diciendo: “Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas.  Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.[…] ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos” (Apocalipsis 16)

CUARTA PLAGA

El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego.  Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. (Apocalipsis 16)

La cuarta plaga altera la lumbrera mayor, creada en el cuarto día de la creación de Dios.  

El sol ha sido adorado por el hombre desde que éste cayó en pecado. Ahora el mismo objeto de adoración, al cual el hombre ha llamado dios y lo ha venerado como un dios, se convierte en un objeto de venganza y de castigo sobre sus mismos adoradores, por orden del Dios verdadero.

Todos aquellos que reciban el sello de la bestia, comenzaran a probar los primeros aperitivos o bocadillos del infierno, en el derramamiento de la cuarta plaga.

“…se le da poder al sol para quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el grande calor.” Apocalipsis 14:8, 9

Los profetas describieron el estado de la tierra para este terrible tiempo: 

“El campo fué destruído, enlutóse la tierra; … porque se perdió la mies del campo.” “Secáronse todos los árboles del campo; por lo cual se secó el gozo de los hijos de los hombres.” “El grano se pudrió debajo de sus terrones, los bastimentos fueron asolados.” “¡Cuánto gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! … Se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderías del desierto.” Joel 1:10, 11, 12, 17, 18, 20. “Y los cantores del templo aullarán en aquel día, dice el Señor Jehová; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar echados serán en silencio.” Amós 8:3.  ( Conflicto de los Siglos 56  686.1)

QUINTA PLAGA

10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, 11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras. (Apocalipsis 16)

La quinta plaga afecta directamente el lugar donde tiene su trono la bestia. Esta plaga es una plaga misteriosa, ya que la oscuridad que acompaña a esta plaga, es una oscuridad que causa dolor, un dolor tan profundo que ellos se terminan castigando doblemente, porque se causan más dolor por la acción de morder sus propias lenguas. Esta plaga viene preñada de dolores, y el dolor hace parir más dolor sobre sus víctimas.

En esta plaga encontramos muchos símbolos que necesitamos interpretar para tener un mejor concepto de ella:

¿Dónde tiene su trono la bestia?  El trono de la iglesia católica y del papado, está en la ciudad del Vaticano. Esta pequeña ciudad, que pertenecía a la antigua Roma, es el centro de la administración de la iglesia católica, es el centro del gobierno político de la iglesia católica, es el centro religioso de la iglesia católica y además es la vivienda de los más altos dirigentes de ésta.

Entonces esta plaga se derrama específicamente, sobre la ciudad del Vaticano y sobre todos los que habitan en ella.

Pero hay algo más que necesitamos comprender. El versículo dice expone: “El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas.”  Es decir, la plaga es derramada sobre el Vaticano, pero todo el reino es afectado.

Ahora necesitamos entender a qué se refiere la Biblia cuando menciona que también su reino se cubrió de tinieblas.

Su reino es en toda la tierra:

 “Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia” (Apocalipsis 13)

 Su reino es en todo el mundo:

“ Una de las cabezas del monstruo parecía tener una herida mortal. Pero la herida sanó, lo que hizo que todo el mundo se asombrara y creyera en el monstruo.” (Apocalipsis 13 Versión: Traducción en Lenguaje Actual)

Su reino es sobre raza, pueblos, idiomas y países:

 “7 También se le permitió pelear contra el pueblo de Dios y derrotarlo, y además se le dio autoridad sobre la gente de todas las razas y pueblos, idiomas y países.” (Apocalipsis 13 Versión: Traducción en Lenguaje Actual)

 “Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo diciendo: “Ven acá, y te mostraré la condenación de la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas. Con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los que habitan en la tierra se embriagaron con el vino de su fornicación”.  (Apocalipsis 17)  “15 También me dijo: “Las aguas que has visto donde está sentada la ramera son pueblos y multitudes, naciones y lenguas.”  (Apocalipsis 17)

En este versículo se describe el mismo poder romano, bajo el nombre de la gran ramera.

Hay que notar que la ramera “está sentada sobre muchas aguas” Aquí hay dos palabras importantes del idioma profético que no podemos pasar por alto, ellas son “aguas” y “sentarse”  Aguas significa gentes o muchedumbre, y sentarse significa gobernar o regir. Por lo tanto, este texto se puede traducir: “Ven acá y te mostraré la condenación de la gran ramera que gobierna sobre mucha gente.” Estas gentes incluyen los reyes de la tierra y también los habitantes de la tierra.

 Con toda seguridad el reino de la bestia es universal o mundial, por lo tanto, la plaga, aunque es especialmente derramada sobre la oficina central, el nocivo efecto de esta plaga lo sienten todos los seguidores que esta organización tiene alrededor del mundo.  

Desde el más viejo hasta el más joven, desde el más encumbrado hasta el más humilde, desde el más rico hasta el más pobre, desde el más intelectual hasta el iletrado, sufren las consecuencias de la quinta plaga, que se derrama sobre la ciudad del Vaticano.

También tenemos que notar que, en esta plaga, las personas que la reciben se muerden la lengua de dolor.

Dios nos dio la lengua con una función especial, y esa función especial es el habla.

Hablando de la misma bestia, pero con el nombre que le da Daniel  de “pequeño cuerno” la Biblia dice esto:

“8 Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí que otro cuerno, uno pequeño, crecía entre ellos y delante de él fueron arrancados tres de los cuernos anteriores. Y he aquí que en este cuerno había ojos, como ojos de hombre, y una boca que hablaba arrogancias.” (Daniel 7)

 “5 Y a la bestia le fue dada una boca que hablara insolencias y blasfemias, y le fue dada autoridad para actuar por cuarenta y dos meses.” (Apocalipsis 13)

 La bestia ha usado su lengua para hablar mentiras, para infligir castigos y muertes, para hablar arrogancias e insolencias, y ahora bajo la quinta plaga esa lengua -que ha hecho tanto mal, tanto engaño y tanto daño-, viene a ser castigada por el dolor que el mismo hombre se inflige al mordérsela. Por eso decíamos al principio que la quinta plaga es una plaga que viene preñada de dolor y cuando llega el momento de parir, no es para aliviarse sino para parir más dolor. 

 Este castigo de la lengua fue predicho por el profeta Zacarías cuando dijo: 12 Esta será la plaga con que el SEÑOR golpeará a todos los pueblos que acamparán con sus ejércitos contra Jerusalén: Hará que se pudra su carne, aun estando ellos sobre sus pies. También sus ojos se pudrirán en sus cuencas y su lengua se pudrirá en sus bocas. 13 Acontecerá en aquel día que se apoderará de ellos un gran pánico de parte del SEÑOR. Cada cual se asirá de la mano de su compañero y la mano de cada cual se levantará contra la de su prójimo.” (Zacarías 14)

El cielo considera que es algo demasiado serio cuando usamos nuestra lengua para hablar mentiras. Vivimos en una sociedad que nos enseña que nuestra verdad puede ser cualquier verdad, nos enseñan que la verdad puede ser relativa; es decir, yo puedo construir y formar mi propia verdad, aunque ésta esté basada en la mentira. 

Usualmente escuchamos decir la expresión “esa es mi verdad” y esto lo rezamos cuando no decimos la verdad completa, o cuando sólo decimos la parte que nos conviene.

Pero la Biblia nos enseña algo diferente: la Biblia nos enseña que la verdad si es importante para Dios; él espera que nosotros seamos amantes de la verdad, y que nuestras palabras sean verdaderas.  Dios no ha pasado por alto, dar una terrible reprimenda a la boca o lengua que pronuncie mentiras.

Todo el que se desea salvar, tiene que tener la verdad en sus labios: … Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que vaya. Estos fueron redimidos de entre los hombres, primicias para Dios y para el Cordero. Y en sus bocas no se halló engaño; son sin mancha.” (Apocalipsis 14)

SEXTA  PLAGA

12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y sus aguas se secaron para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente. 13 Vi salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus impuros semejantes a ranas. 14 Pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales salen a los reyes de todo el mundo habitado para congregarlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. 15 “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. 16 Y los congregó en el lugar que se llama en hebreo Armagedón. (Apocalipsis 16)

La sexta plaga comienza recordándonos una historia del Antiguo Testamento: la caída de Babilonia.

Por el pecado de idolatría de Israel, Dios había ordenado a su siervo Nabucodonosor que invadiera Israel y lo llevara cautivo.

Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. 7 Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. 8 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. 10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Jeremías 29

Jeremías estaba muy bien informado de lo que estaba ocurriendo con los exiliados que vivían en tierra de Babilonia, y se dio cuenta de que en Babilonia había descontento. Los judíos exiliados estaban tratando de formar una revuelta en contra de Nabucodonosor y todas estas ideas eran alimentadas por los falsos profetas que residían en Babilonia.

Estos falsos profetas aún seguían predicando que el exilio solamente duraría un par de años o cualquier cantidad de tiempo extremadamente corto, Jeremías les está confirmando que la idea de un regreso temprano a Israel,  era imposible, y que Dios ya había ordenado que el exilio duraría 70 años.

“5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos.” Esta orden tiene dos enseñanzas: la primera era reconocer y aceptar la verdad que estaban viviendo, y la segunda enseñanza era que ellos entendieran que el exilio duraría por lo menos tres generaciones, y así se cumplirían los 70 años de cautividad. Además, muestra tanto la benevolencia como la tolerancia con que estos exiliados eran tratados por los babilonios, cuando se les permitía ser poseedores tanto de tierras, como de casas.

Tenían que seguir las instrucciones divinas, mantenerse ocupados plantando huertos y comiendo del fruto de ellos. Dios les aseguraba de que ni las casas, ni las propiedades, ni los huertos les serían quitados mientras ellos decidieran vivir en paz.

Jeremías deseaba que el pueblo de Israel dejara su amargura, que dejaran sus rencores, y que comenzaran a vivir una vida normal en su nueva nación.

Eran casi 500 años que los israelitas habían vivido en tierra cananea. Eran 500 años de prevaricación, de idolatría, de terquedad y de abuso;  Dios dijo en Éxodo 23:”10 Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; 11 mas el séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás con tu viña y con tu olivar.”  Ellos no habían cumplido esta orden durante casi 500 años y ahora era tiempo de que la tierra descansara 70 años, un año por cada siete años. 

La tierra iba a descansar de pecado,  de idolatría y de abuso, de parte de un pueblo que no pudo acatar las órdenes de Dios.  Cuando Dios nos da una orden, es mejor que la acatemos.

Las órdenes de Dios siempre se van a realizar de la manera que él las ordena; las órdenes de Dios siempre se van a realizar, ya sea que nosotros estemos de acuerdo o no. Por las buenas o por las malas, con nosotros o sin nosotros, las órdenes de Dios siempre se cumplen.

2 Crónicas 3: 21 dice que todo se cumplió como Dios lo predijo:  “para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.”

El gobierno de Babilonia cayó a los 70 años de mantener cautivo a Judá, el rey para ese tiempo era Belsasar:

¿De dónde aparece Belsasar? La Biblia no lo dice, pero la historia sí. Nabucodonosor tuvo una hija que se llamó Necrotis y ésta se casó con un joven llamado Nabonido. Juntos tuvieron un hijo al cual le llamaron Belsasar. En pocas palabras, Belsasar era el nieto de Nabucodonosor. Hay que tomar en cuenta que antes de que Belsasar reinara en Babilonia, ya Evil-Merodac que fue hijo de Nabucodonosor e inclusive el mismo yerno Nabonido, ya habían reinado en Babilonia.

Belsasar comenzó a reinar muy joven en Babilonia, y aparentemente creció sin disciplina, sin respeto ni restricción. Belsasar cometió el infame, y el gran sacrilegio de traer los vasos de oro que pertenecían al templo de Jehová, para tomar vino en ellos. Esta historia la encontramos en Daniel 5:

El rey Belsasar dio un gran banquete a mil de sus nobles, y en presencia de los mil se puso a beber vino. “Mientras saboreaba el vino, Belsasar ordenó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor su padre había sacado del templo que estaba en Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del templo, la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos. Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra.” (Daniel 5)

Esa misma noche, cae uno de los imperios más grande, más fuerte, más selecto y más avanzado que ha existido en la tierra. Babilonia era una súper potencia, que hasta en el día de hoy se admira y se alaba por sus adelantos en el conocimiento y la ciencia; dominaban mucha astronomía, matemáticas, física, la economía nacional e internacional, fueron los fundadores de los sistemas bancarios que se usan hasta nuestros días, usaban interés sobre interés, también usaban pagarés y sistemas de cheque, eran grandes ingenieros y arquitectos, hicieron obras que hasta el día de hoy son renombradas tal como “los jardines colgantes de Babilonia” –que se considera una de las siete maravillas del mundo, así como la biblioteca de Asurbanipal.

Imaginémonos cuán avanzada era su cultura que en todo el imperio se hablaban cuatro idiomas a la perfección: uno era usado solamente dentro de los hogares, el otro idioma era usado en las calles, el tercero era usado sólo en el gobierno, y el cuarto era sólo para usarse en la iglesia y para asuntos de religión. Estamos hablando de un imperio extremadamente avanzado.

Babilonia era inexpugnable, fue vencida cuando el rey Ciro secó el río Éufrates, desviándolo de su cauce, y así logró entrar en la ciudad, ya que el río Éufrates atravesaba por el centro de la ciudad. El rey Darío y su ejército venían del norte y del oriente.

Desviar el río Éufrates de su cauce no era una tarea muy difícil, de acuerdo con los arqueólogos. Según la historia, Nabucodonosor había construido grandes canales de irrigación en las afueras de Babilonia, y fue desviando el río a todos esos canales; fue así como Ciro logró secar el Éufrates que pasaba por en medio de la ciudad. La Biblia y la historia aseguran que en medio de la borrachera nacional, se les olvidó bajar las macizas compuertas de bronce, que protegían la ciudad en la entrada y salida del río.

12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y sus aguas se secaron para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente. 13 Vi salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus impuros semejantes a ranas. 14 Pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales salen a los reyes de todo el mundo habitado para congregarlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. 15 “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. 16 Y los congregó en el lugar que se llama en hebreo Armagedón. (Apocalipsis 16)

Ya comentamos de la historia; ahora vayamos a la aplicación espiritual.

La mayoría de ciudades que son prósperas, ricas, lujosas, desarrolladas, opulentas y florecientes, son las ciudades que están junto a las aguas, ya sean ríos, lagos, bahías, penínsulas o el mismo mar.

Estas ciudades que están a la orilla de las aguas, también tienen un lado oscuro y son reconocidas también como fuentes de maldad, de pecado, de vicios, de crímenes y de pobreza.

12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates, y sus aguas se secaron para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente (Apocalipsis 16)

1Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas y habló conmigo diciendo: “Ven acá, y te mostraré la condenación de la gran ramera que está sentada sobre muchas aguas.  (Apocalipsis 17) 

 “15 También me dijo: “Las aguas que has visto donde está sentada la ramera son pueblos y multitudes, naciones y lenguas.”  (Apocalipsis 17)

La iglesia católica es una iglesia opulenta, rica, floreciente, próspera y atractiva; esto es en parte por la notable cantidad de feligreses que tiene. Sus feligreses vienen de todas partes del mundo, de toda lengua, de todo color, de todo nivel educativo, de todo estrato social, desde la realeza, hasta el esclavo.

Sus cardenales son personas muy estudiadas, con varios doctorados y tienen que dominar varios idiomas, entre ellos por obligación, el latín. El papa se viste de color blanco, de color rojo o color morado.  Los cardenales se visten de color rojo o morado, tal como la Biblia lo predijo: 15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido a costa de ella, se pararán lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentando, 16 y diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, (blanco)  de púrpura (rojo) y de escarlata, (morado) y estaba adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas!”  (Apocalipsis 18)

La palabra cardenal, significa herida y de allí el color rojo de su vestimenta. Isaías 53 dice: “… y por sus heridas, (o cardenales) nosotros fuimos curados”

Su larga historia, sus costumbres, sus tradiciones, su ciudad, sus templos y catedrales, sus escuelas y universidades, sus hospitales y centros de caridad, sus líderes, su liturgia, su idioma, su gobierno, su diplomacia, su orden y organización, su conocimiento, su influencia y su experiencia, hacen que se cumpla la Biblia donde predijo: “Y vi una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fue curada; y toda la tierra maravillada, siguió a la bestia.” (Apocalipsis 13 {Biblia Jubileo 2000})

El mundo entero se maravilla ante tanta extravagancia, derroche de esplendor, pompa, lujo y vanagloria terrenal; el mundo entero los apoya y los admira en gran manera. La sexta plaga destruye precisamente todo esto. La sexta plaga destruye todo ese apoyo y toda esa admiración que existe para la iglesia católica y el papado. 

La sexta plaga seca totalmente el río Éufrates -que, dicho sea de paso, la palabra Éufrates significa fructífero-, donde la bestia o Babilonia está sentada. Es decir, la sexta plaga termina la admiración, el respeto y el apoyo que el mundo tiene para con la iglesia católica y el Vaticano.

Encontramos un texto donde menciona que los reyes de la tierra (diez cuernos, que representan a los diez países originales de Europa) llegan a odiar tanto a la ramera, que la desnudan, la desolan, la asesinan y la queman.  Esta acción prepara el camino para la guerra del Armagedón y para la venida de Jesucristo y su séquito de ángeles a la tierra.

“16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;”  (Apocalipsis 17)

El Espíritu de Profecía, también comenta acerca de la quinta plaga, y esto es lo que dice:

“Los hombres ven que fueron engañados. Se acusan unos a otros de haberse arrastrado mutuamente a la destrucción; pero todos concuerdan para abrumar a los ministros con la más amarga condenación. Los pastores infieles profetizaron cosas lisonjeras; indujeron a sus oyentes a menospreciar la ley de Dios y a perseguir a los que querían santificarla. Ahora, en su desesperación, estos maestros confiesan ante el mundo su obra de engaño. Las multitudes se llenan de furor. “¡Estamos perdidos! -exclaman- y vosotros sois causa de nuestra perdición;” y se vuelven contra los falsos pastores. Precisamente aquellos que más los admiraban en otros tiempos pronunciarán contra ellos las más terribles maldiciones. Las manos mismas que los coronaron con laureles se levantarán para aniquilarlos. Las espadas que debían servir para destruir al pueblo de Dios se emplean ahora para matar a sus enemigos. Por todas partes hay luchas y derramamiento de sangre.”  (Conflicto de los Siglos 54  713.4)

Pero la sexta plaga aún no ha terminado, después de secar el río donde estaba sentada la gran ramera, esta plaga continúa.

Ahora que ya no está la bestia en su apogeo, ni a cargo de la dirección del mundo, ahora es el mismo diablo el que toma las cartas del liderazgo mundial y es el mismo diablo quien prepara al mundo para la famosa batalla del Armagedón:

13 Vi salir de la boca del dragón y de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta, tres espíritus impuros semejantes a ranas. 14 Pues son espíritus de demonios que hacen señales, los cuales salen a los reyes de todo el mundo habitado para congregarlos para la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. 15 “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus vestidos para que no ande desnudo y vean su vergüenza”. 16 Y los congregó en el lugar que se llama en hebreo Armagedón. (Apocalipsis 16)

Del dragón o sea del mismo diablo, salen tres espíritus impuros o inmundos a hacer señales por todo el mundo, para congregar al mundo para la batalla del Armagedón.

Los espíritus inmundos que salen del dragón, son demonios; la Biblia dice que son “espíritus de demonios” un demonio es un ángel caído.

Dios mandó tres ángeles con un mensaje de salvación; ahora el diablo quiere contrarrestar el mensaje de esos tres ángeles que venían del cielo, con tres demonios que han salido de su boca, y tienen un mensaje de mentira, por eso la Biblia le llama “doctrina de demonios.”

Interesantemente estos espíritus de demonios tienen forma de ranas. La parte más grande del cuerpo de una rana es la boca, es tan grande su boca que es capaz de tragarse a otra rana de su mismo tamaño. Estos espíritus inmundos a manera de ranas, salen de la boca mentirosa del dragón, y estos espíritus inmundos a manera de ranas, tienen una gran boca para engañar a medio mundo y prepararlos para la batalla del Armagedón.

 

¿Cuál es la batalla del Armagedón?

La caída de Lucifer comenzó con una batalla en el cielo; la clausura del reinado de Satanás también será a través de una batalla.

La Biblia menciona la palabra guerra 251 veces, menciona la palabra batalla 192 veces y menciona la palabra paz 401 veces.

Desde que Lucifer se cambió de nombre, las palabras mentira, muerte y guerra ha sido el “pan nuestro de cada día” en la vida de este mundo, después del error de papá Adán y de mamá Evita.

Los historiadores estiman que desde el año 3600 antes de Cristo, hasta nuestros días (3600+2018= 5018 años) el mundo sólo ha tenido unos 292 años de paz. 

Se cree que, en este período de tiempo arriba mencionado, ha habido 14,531 guerras, entre grandes y pequeñas, y se estima que en estas guerras han muerto alrededor de 3 billones con 640 millones de personas, es decir 3,640 millones de muertos.

En los últimos 200 años ha habido 13 años de guerra, por cada año de paz.

En estos días que estamos viviendo, se cree que la cantidad total de militares en el mundo alcanza 21, 300, 000 (21 millones, 300 mil) personas.                      

El ejército más grande del mundo en este momento es el de China, con un personal de 2.4 millones; el segundo ejército más grande del mundo es el de India, con 1.4 millones; el tercer ejército más grande del mundo es el de Estados Unidos, con 1.3 millones; el cuarto en el mundo es Corea del Norte, con 1.1 millones y el quinto es el de Rusia con 900,000 personas militares.

Se calcula que, para construir y mantener facilidades militares, para inventar, desarrollar, construir y mantener armas –lo cual que comprende desde el más grande transbordador hasta una bala- y para pagar todo el personal militar del mundo completo, se está gastando alrededor de 100 millones de dólares por hora.

La palabra Armagedón aparece solamente una vez en toda la Palabra de Dios.

Hay muchos que creen que la batalla del Armagedón es una batalla que se va a librar entre los ejércitos combinados de China, Rusia y Arabia en contra de Israel, quien es ayudado por los Estados Unidos de Norte América. Otros creen que la batalla del Armagedón es la tercera guerra mundial.

La batalla del Armagedón es la última batalla del impío, quien son liderados literalmente y personalmente por Satanás y sus demonios humanizados, en contra de los hijos de Dios:

“Cuando los que honran la ley de Dios hayan sido privados de la protección de las leyes humanas, empezará en varios países un movimiento simultáneo para destruirlos. Conforme vaya acercándose el tiempo señalado en el decreto, el pueblo conspirará para extirpar la secta aborrecida. Se convendrá en dar una noche el golpe decisivo, que reducirá completamente al silencio la voz disidente y reprensora.” (Conflicto de los Siglos  54  693.1)

A muchos adventistas no nos gusta cuando las demás religiones llaman a nuestra iglesia “secta”. Eso es exactamente lo que somos, la iglesia de Cristo nunca fue la religión más grande, ni la más popular; contrario de todo eso, siempre fue la más pequeña, la más discriminada, la más menospreciada y hasta la más odiada. La iglesia de Cristo siempre fue una pequeña secta; recordemos que en sus albores, la Iglesia Cristiana era denominada como “ese camino”  (Hechos 24:14); y el Espíritu de Profecía también llama al pequeño remanente de los últimos días una “secta”.

No tenemos que ser intimidados por aquellos que nos llaman una secta, no tenemos que molestarnos cuando nos dicen que no somos una religión. La iglesia de Dios nunca fue la religión más grande de la tierra.

“El pueblo de Dios—algunos en las celdas de las cárceles, otros escondidos en ignorados escondrijos de bosques y montañas—invocan aún la protección divina, mientras que por todas partes compañías de hombres armados, instigados por legiones de ángeles malos, se disponen a emprender la obra de muerte…” (Conflicto de los Siglos  54   694.2)

“Multitudes de hombres perversos, profiriendo gritos de triunfo, burlas e imprecaciones, están a punto de arrojarse sobre su presa, cuando de pronto densas tinieblas, más sombrías que la obscuridad de la noche caen sobre la tierra. Luego un arco iris, que refleja la gloria del trono de Dios, se extiende de un lado a otro del cielo, y parece envolver a todos los grupos en oración. Las multitudes encolerizadas se sienten contenidas en el acto. Sus gritos de burla expiran en sus labios. Olvidan el objeto de su ira sanguinaria. Con terribles presentimientos contemplan el símbolo de la alianza divina, y ansían ser amparadas de su deslumbradora claridad.”  (Conflicto de los Siglos  54  693.)

Con esto terminamos la sexta plaga: la populación entera del mundo, comandado por legiones de ángeles malos y humanizados, ya está preparado para aniquilar al pueblo de Dios de una vez por todas, en esa noche, noche de tinieblas y noche de muerte.

 

SÉPTIMA PLAGA

17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.  18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.  19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.  20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.  21 Y cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.   (Apocalipsis 16)

Esta profecía también la encontramos en el Antiguo Testamento, fue escrita a manera de canto por el profeta Asaf, entregada al músico principal de Israel llamado Jedutún y el himno se titula: “Meditación sobre los hechos poderosos de Dios:

16 Te vieron las aguas, oh Dios;
Las aguas te vieron, y temieron;
Los abismos también se estremecieron.

17 Las nubes echaron inundaciones de aguas;
Tronaron los cielos,
Y discurrieron tus rayos.

18 La voz de tu trueno estaba en el torbellino;
Tus relámpagos alumbraron el mundo;
Se estremeció y tembló la tierra.    (Salmos 77)

La séptima plaga tiene muchos fenómenos, primero se escucha una voz que sale del templo y pronuncia las palabras: “Hecho está”, a esta voz le siguen relámpagos, voces, truenos y un gran terremoto cual nunca ha habido en la tierra.

“Multitudes de hombres perversos, profiriendo gritos de triunfo, burlas e imprecaciones, están a punto de arrojarse sobre su presa, cuando de pronto densas tinieblas, más sombrías que la obscuridad de la noche caen sobre la tierra. Luego un arco iris, que refleja la gloria del trono de Dios, se extiende de un lado a otro del cielo, y parece envolver a todos los grupos en oración. Las multitudes encolerizadas se sienten contenidas en el acto. Sus gritos de burla expiran en sus labios. Olvidan el objeto de su ira sanguinaria. Con terribles presentimientos contemplan el símbolo de la alianza divina, y ansían ser amparadas de su deslumbradora claridad.”  (Conflicto de los Siglos  54  693.)

Hasta este párrafo, arriba escrito, llegamos con la sexta plaga. El hombre impío está listo para caer sobre su presa, y Dios interviene con sus poderosos ministros de la naturaleza.

Esta misma noche que es la noche del Armagedón, la noche en que se dará muerte a la secta aborrecida, es la misma noche en que Jesucristo interviene para salvar a su pueblo; esa misma noche ocurre la gloriosa segunda venida de Cristo, la resurrección, la liberación de los santos y el primer día de la eternidad para los salvos.

Entonces concluimos con lo siguiente:

1-La sexta plaga termina de una vez por todas con la gran ramera, secándole el río donde ella estaba sentada, la sexta plaga hace desaparecer el papado y el vaticano para siempre.

La gran ramera después de ser elogiada y respetada, es odiada, desolada, desnudada, asesinada y quemada: “16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;”  (Apocalipsis 17)

También la sexta plaga es la que prepara el camino para la gran batalla del Armagedón; como la bestia ya no existe más, entonces  los demonios en forma de hombres, es decir humanizados, conducen al pueblo para dar el golpe de muerte a los hijos de Dios, en una noche determinada.

2-La séptima plaga es el conjunto de todos los fenómenos naturales que acontecen antes de la segunda venida de Cristo; todos estos fenómenos naturales paralizan de terror al impío y esto hace que los hijos de Dios no sean aniquilados en la noche del Armagedón. Estos fenómenos naturales son la intervención divina para proteger a su pueblo y evitar ser aniquilados; por consecuencia lógica, quedan con vida para recibir a Cristo en su segunda venida.

Es decir, la guerra del Armagedón se la ganará Jesucristo al diablo, no permitiéndole la exterminación de sus santos. Es a través de la manifestación de la séptima plaga, que la guerra del Armagedón es ganada por Cristo.

“…Entonces, en la hora de supremo apuro, es cuando el Dios de Israel intervendrá para librar a sus escogidos.  El Señor dice: Es a medianoche cuando Dios manifiesta su poder para librar a su pueblo. Sale el sol en todo su esplendor. Sucédense señales y prodigios con rapidez. Los malos miran la escena con terror y asombro, mientras los justos contemplan con gozo las señales de su liberación. La naturaleza entera parece trastornada. Los ríos dejan de correr. Nubes negras y pesadas se levantan y chocan unas con otras. En medio de los cielos conmovidos hay un claro de gloria indescriptible, de donde baja la voz de Dios semejante al ruido de muchas aguas, diciendo: “Hecho es.”  (Conflicto de los Siglos  54   694.2)

“Esa misma voz sacude los cielos y la tierra. Síguese un gran terremoto, “cual no fué jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.” Vers. 18. El firmamento parece abrirse y cerrarse. La gloria del trono de Dios parece cruzar la atmósfera. Los montes son movidos como una caña al soplo del viento, y las rocas quebrantadas se esparcen por todos lados. Se oye un estruendo como de cercana tempestad. El mar es azotado con furor. Se oye el silbido del huracán, como voz de demonios en misión de destrucción. Toda la tierra se alborota e hincha como las olas del mar. Su superficie se raja. Sus mismos fundamentos parecen ceder. Se hunden cordilleras. Desaparecen islas habitadas. Los puertos marítimos que se volvieron como Sodoma por su corrupción, son tragados por las enfurecidas olas. “La grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira.” Vers. 19. Pedrisco grande, cada piedra, “como del peso de un talento” (50 libras) (vers. 21), hace su obra de destrucción. Las más soberbias ciudades de la tierra son arrasadas. Los palacios suntuosos en que los magnates han malgastado sus riquezas en provecho de su gloria personal, caen en ruinas ante su vista. Los muros de las cárceles se parten de arriba abajo, y son libertados los hijos de Dios que habían sido apresados por su fe.”  (Conflicto de los Siglos  54   694.3)

“Densas nubes cubren aún el firmamento; sin embargo el sol se abre paso de vez en cuando, como si fuese el ojo vengador de Jehová. Fieros relámpagos rasgan el cielo con fragor, envolviendo a la tierra en claridad de llamaradas. Por encima del ruido aterrador de los truenos, se oyen voces misteriosas y terribles que anuncian la condenación de los impíos. No todos entienden las palabras pronunciadas; pero los falsos maestros las comprenden perfectamente. Los que poco antes eran tan temerarios, jactanciosos y provocativos, y que tanto se regocijaban al ensañarse en el pueblo de Dios observador de sus mandamientos, se sienten presa de consternación y tiemblan de terror. Sus llantos dominan el ruido de los elementos. Los demonios confiesan la divinidad de Cristo y tiemblan ante su poder, mientras que los hombres claman por misericordia y se revuelcan en terror abyecto.” (Conflicto de los Siglos  54   695.2)

“Por un desgarrón de las nubes una estrella arroja rayos de luz cuyo brillo queda cuadruplicado por el contraste con la obscuridad. Significa esperanza y júbilo para los fieles, pero severidad para los transgresores de la ley de Dios. Los que todo lo sacrificaron por Cristo están entonces seguros, como escondidos en los pliegues del pabellón de Dios. Fueron probados, y ante el mundo y los despreciadores de la verdad demostraron su fidelidad a Aquel que murió por ellos. Un cambio maravilloso se ha realizado en aquellos que conservaron su integridad ante la misma muerte. Han sido librados como por ensalmo de la sombría y terrible tiranía de los hombres vueltos demonios. Sus semblantes, poco antes tan pálidos, tan llenos de ansiedad y tan macilentos, brillan ahora de admiración, fe y amor. Sus voces se elevan en canto triunfal: “Dios es nuestro refugio y fortaleza; socorro muy bien experimentado en las angustias. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea conmovida, y aunque las montañas se trasladen al centro de los mares; aunque bramen y se turben sus aguas, aunque tiemblen las montañas a causa de su bravura.” Salmos 46:1-3 (VM). (Conflicto de los Siglos  54   696.2)

Mientras estas palabras de santa confianza se elevan hacia Dios, las nubes se retiran, y el cielo estrellado brilla con esplendor indescriptible en contraste con el firmamento negro y severo en ambos lados. La magnificencia de la ciudad celestial rebosa por las puertas entreabiertas. Entonces aparece en el cielo una mano que sostiene dos tablas de piedra puestas una sobre otra. El profeta dice: “Denunciarán los cielos su justicia; porque Dios es el juez.” Salmos 50:6. Esta ley santa, justicia de Dios, que entre truenos y llamas fué proclamada desde el Sinaí como guía de la vida, se revela ahora a los hombres como norma del juicio. La mano abre las tablas en las cuales se ven los preceptos del Decálogo inscritos como con letras de fuego. Las palabras son tan distintas que todos pueden leerlas. La memoria se despierta, las tinieblas de la superstición y de la herejía desaparecen de todos los espíritus, y las diez palabras de Dios, breves, inteligibles y llenas de autoridad, se presentan a la vista de todos los habitantes de la tierra. (Conflicto de los Siglos  54   697.1)

Entre las oscilaciones de la tierra, las llamaradas de los relámpagos y el fragor de los truenos, el Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos. Dirige una mirada a las tumbas de los justos, y levantando luego las manos al cielo, exclama: “¡Despertaos, despertaos, despertaos, los que dormís en el polvo, y levantaos!” Por toda la superficie de la tierra, los muertos oirán esa voz; y los que la oigan vivirán. Y toda la tierra repercutirá bajo las pisadas de la multitud extraordinaria de todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos. De la prisión de la muerte sale revestida de gloria inmortal gritando: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?” 1 Corintios 15:55. Y los justos vivos unen sus voces a las de los santos resucitados en prolongada y alegre aclamación de victoria.  (Conflicto de los Siglos  54   702.1)

El Armagedón, como las demás batallas que ha habido entre el diablo y Cristo, de nuevo la ganará Cristo:

“Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.” (Apocalipsis 17: 14)

No hay por qué tener miedo, ya que Dios nos ha hecho hermosas promesas:

“El mundo ve a aquellos mismos de quienes se burló y a quienes deseó exterminar, pasar sanos y salvos por entre pestilencias, tempestades y terremotos. El que es un fuego consumidor para los transgresores de su ley, es un seguro pabellón para su pueblo.” (Conflicto de los Siglos CS 54  712.2)

“Si los hombres tuviesen la visión del cielo, verían compañías de ángeles poderosos en fuerza estacionados en torno de los que han guardado la palabra de la paciencia de Cristo. Con ternura y simpatía, los ángeles han presenciado la angustia de ellos y han escuchado sus oraciones. Aguardan la orden de su jefe para arrancarlos al peligro. Pero tienen que esperar un poco más. El pueblo de Dios tiene que beber de la copa y ser bautizado con el bautismo. La misma dilación que es tan penosa para ellos, es la mejor respuesta a sus oraciones. Mientras procuran esperar con confianza que el Señor obre, son inducidos a ejercitar su fe, esperanza y paciencia como no lo hicieron durante su experiencia religiosa anterior. Sin embargo, el tiempo de angustia será acortado por amor de los elegidos. “¿Y acaso Dios no defenderá la causa de sus escogidos, que claman a él día y noche? … Os digo que defenderá su causa presto.” Lucas 18:7, 8 (VM). El fin vendrá más pronto de lo que los hombres esperan. El trigo será recogido y atado en gavillas para el granero de Dios; la cizaña será amarrada en haces para los fuegos destructores.” (Conflicto de los Siglos 54  688.3)

“Los centinelas celestiales, fieles a su cometido, siguen vigilando. Por más que un decreto general haya fijado el tiempo en que los observadores de los mandamientos puedan ser muertos, sus enemigos, en algunos casos, se anticiparán al decreto y tratarán de quitarles la vida antes del tiempo fijado. Pero nadie puede atravesar el cordón de los poderosos guardianes colocados en torno de cada fiel. Algunos son atacados al huir de las ciudades y villas. Pero las espadas levantadas contra ellos se quiebran y caen como si fueran de paja. Otros son defendidos por ángeles en forma de guerreros.” (Conflicto de los Siglos 54  689.1)

Ya no habrá necesidad de más mártires en los últimos días de tribulación de este mundo:

“Si la sangre de los fieles siervos de Cristo fuese entonces derramada, no sería ya, como la sangre de los mártires, semilla destinada a dar una cosecha para Dios. Su fidelidad no sería ya un testimonio para convencer a otros de la verdad, pues los corazones endurecidos han rechazado los llamamientos de la misericordia hasta que éstos ya no se dejan oír. Si los justos cayesen entonces presa de sus enemigos, sería un triunfo para el príncipe de las tinieblas. El salmista dice: “Me esconderá en su pabellón en el día de calamidad; me encubrirá en lo recóndito de su Tabernáculo.” Salmos 27:5 (VM). Cristo ha dicho: “¡Ven, pueblo mío, entra en tus aposentos, cierra tus puertas sobre ti; escóndete por un corto momento, hasta que pase la indignación! Porque he aquí que Jehová sale de su lugar para castigar a los habitantes de la tierra por su iniquidad.” Isaías 26:20, 21 (VM). Gloriosa será la liberación de los que lo han esperado pacientemente y cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.”  (Conflicto de los Siglos 54  692.2)

En Apocalipsis 22:17 se nos invita:  “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Es tan cierto ahora como cuando Cristo se hallaba en la tierra que toda penetración del evangelio en el dominio del enemigo arrostra la fiera oposición de sus vastos ejércitos. El conflicto que está por sobrecogemos será el más terrible que se haya presenciado jamás. Pero aunque Satanás se nos presente como guerrero poderoso y armado, su derrota será completa, y perecerá con él todo aquel que se le una al preferir la apostasía a la lealtad.
El Espíritu refrenador de Dios se está retirando ahora mismo del mundo. Los huracanes, las tormentas, las tempestades, los incendios y las inundaciones, los desastres por tierra y mar, se siguen en rápida sucesión. La ciencia procura explicar todo esto. Menudean en derredor nuestro las señales que nos dicen que se acerca el Hijo de Dios, pero son atribuidas a cualquier causa menos la verdadera. Los hombres no pueden discernir a los ángeles que como centinelas refrenan los cuatro vientos para que no soplen hasta que estén sellados los siervos de Dios; pero cuando Dios ordene a sus ángeles que suelten los vientos, habrá una escena de contienda que ninguna pluma podrá describir (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 407).
¡Ojalá que todos pudiesen ver esto como Dios me lo reveló, a fin de que conocieran mejor las astucias de Satanás y se mantuvieran en guardia! Vi que Satanás obraba… para enajenar, engañar y desviar a los hijos de Dios precisamente ahora en el tiempo del sellamiento. Vi a algunos que no se erguían rígidamente por la verdad presente. Las rodillas les temblaban, y sus pies resbalaban porque no estaban firmemente asentados en la verdad; y mientras estaban así temblando la cubierta del Dios Omnipotente no podía extenderse sobre ellos.
Satanás probaba cada una de sus artes para sujetarlos donde estaban hasta que hubiese pasado el sellamiento, hasta que la cubierta se hubiese corrido sobre el pueblo de Dios, y ellos hubiesen quedado sin refugio que los protegiera de la ira ardiente de Dios en las siete últimas plagas. Dios ha comenzado a correr está cubierta sobre su pueblo, y ella será extendida sobre todos los que han de tener refugio en el día de la matanza. Dios obrará con poder en favor de su pueblo; y a Satanás también se le permitirá obra (Primeros escritos,p. 44).
Era imposible que fuesen derramadas las plagas mientras Jesús oficiase en el Santuario; pero al terminar su obra allí y cesar su intercesión, nada detiene ya la ira de Dios que cae furiosamente sobre la desamparada cabeza del culpable pecador que descuidó la salvación y aborreció las reprensiones. En aquel terrible momento, después de cesar la mediación de Jesús, a los santos les toca vivir sin intercesor en presencia del Dios santo. Había sido decidido todo caso y numerada cada joya. Detúvose un momento Jesús en el departamento exterior del Santuario celestial, y los pecados confesados mientras él estuvo en el lugar santísimo fueron asignados a Satanás, originador del pecado, quien debía sufrir su castigo (Primeros escritos,p. 280).

 

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Lunes 11 de marzo | Lección 11________________________________________________

EL DERRAMAMIENTO DE LAS ÚLTIMAS PLAGAS

Con el cese de la intercesión de Cristo en el Santuario celestial, el destino de cada persona queda determinado para siempre. Para quienes han despreciado el evangelio, ha llegado la hora de experimentar la ira de Dios en su plenitud.

Las siete últimas plagas imitan las plagas derramadas sobre Egipto (Éxo. 7-11). Así como las plagas de Egipto afectaron a los egipcios en tanto que a los israelitas no, así también el pueblo de Dios será protegido durante este tiempo de angustia (Sal. 91:3-10; ver CS 612, 613). Las plagas de Egipto revelaron la dureza del corazón del faraón y demostraron ante los egipcios la incapacidad de sus dioses para protegerlos. Asimismo, las últimas plagas endurecen cada vez más el corazón de los adoradores de la bestia que sube del mar y revelan la impotencia de Babilonia para protegerlos del juicio divino.

Lee Apocalipsis 16:1 al 11. ¿Qué sucede aquí, y cuál es la descripción?

Apocalipsis 16:1-11

1 Oí una gran voz que decía desde el templo a los siete ángeles: Id y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen. El segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar. El tercer ángel derramó su copa sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre. Y oí al ángel de las aguas, que decía: Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas. Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen. También oí a otro, que desde el altar decía: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos. El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria. 10 El quinto ángel derramó su copa sobre el trono de la bestia; y su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas, 11 y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.

Las primeras cuatro plagas “no son universales, pues de lo contrario los habitantes de la Tierra serían eliminados totalmente” (CS 612). La primera inflige llagas dolorosas y repugnantes exclusivamente a los adoradores de la bestia. La segunda y la tercera plaga afectan el mar, los ríos y las fuentes de agua, que se convierten en sangre. Sin agua para beber, la humanidad rebelde no podrá sobrevivir. La cuarta plaga afecta al Sol, y quema a la gente, causando un dolor insoportable.

El dolor insoportable causado por las plagas no suaviza el corazón de la humanidad impía ni cambia su actitud rebelde. Esta maldice y blasfema a Dios, quien ejecuta estas plagas. Nadie se arrepiente tampoco.

En Apocalipsis 16:10 y 11 (ver, además, Éxo. 10:21-23), podemos ver que la quinta plaga ataca el trono de la bestia. Fue Satanás quien delegó el trono en la bestia (Apoc. 13:2). Ahora ni siquiera la sede de la autoridad de Satanás puede resistir la fuerza de estas plagas. Como la gente sufre dolor, se da cuenta de la incapacidad de Babilonia para protegerla. Sin embargo, como se opuso a Dios, ni siquiera el terror de las plagas cambia su corazón.

¿Cómo podemos cultivar una experiencia íntima con el Señor, a fin de que, si llegásemos a vivir una tragedia, sepamos lo suficiente de su amor como para confiar en él incluso en medio del sufrimiento?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

De todas las naciones mencionadas en la historia de la Biblia, fue Egipto la que con más osadía negó la existencia del Dios vivo y se opuso a sus mandamientos. Ningún monarca resistió con tanto descaro a la autoridad del cielo, como el rey de Egipto. Cuando se presentó Moisés ante él para comunicarle el mensaje del Señor, el faraón contestó con arrogancia: “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel”. Éxodo 5:2. Esto es ateísmo; y la nación representada por Egipto iba a oponerse de un modo parecido a la voluntad del Dios vivo, y a dar pruebas del mismo espíritu de incredulidad y desconfianza (El conflicto de los siglos, p. 272).
[V]i que las siete postreras plagas iban a ser derramadas pronto sobre aquellos que no tienen refugio; y sin embargo el mundo las consideraba como si no tuvieran más importancia que otras tantas gotas de agua a punto de caer. Se me capacitó después para soportar el terrible espectáculo de las siete últimas plagas, la ira de Dios. Vi que esa ira era espantosa y terrible, y que si él extendiese la mano, o la levantase con ira, los habitantes del mundo serían como si nunca hubiesen existido, o sufrirían llagas incurables y plagas marchitadoras que caerían sobre ellos, y no hallarían liberación, sino que serían destruidos por ellas. El terror se apoderó de mí, y caí sobre mi rostro delante del ángel y le rogué que quitase ese espectáculo, que lo ocultase de mí, porque era demasiado espantoso. Entonces comprendí, como nunca antes, la importancia que tiene el escudriñar la Palabra de Dios cuidadosamente, para saber cómo escapar a las plagas que, según declara la Palabra, caerán sobre todos los impíos que adoren la bestia y su imagen, y reciban su marca en su frente y en sus manos. Me llenaba de gran asombro que hubiese quienes pudiesen transgredir la ley de Dios y pisotear su santo sábado, cuando estas violaciones han sido denunciadas con amenazas tan pavorosas (Primeros escritos, p. 64).
Sus brazos eternos rodean al alma que se vuelve a él en busca de ayuda. Podemos reposar confiadamente en su solicitud, diciendo: “En el día que temo, yo en ti confío”. Salmos 56:3. Dios cumplirá su promesa con todo aquel que deposite su confianza en él…
No es fuera de la prueba, sino en medio de ella, donde se desarrolla el carácter cristiano. Expuestos a las contrariedades y la oposición, los seguidores de Cristo son inducidos a ejercer mayor vigilancia y a orar más fervientemente al poderoso Auxiliador. Las duras pruebas soportadas por la gracia de Dios, desarrollan paciencia, vigilancia, fortaleza y profunda y permanente confianza en Dios. Este es el triunfo de la fe cristiana que habilita a sus seguidores a sufrir y a ser fuertes; a someterse y así conquistar; a ser muertos todo el día y sin embargo vivir; a soportar la cruz y así ganar la corona de gloria (Los hechos de los apóstoles, pp. 372, 373).

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Lección 11 | Martes 12 de marzo_______________________________________________

EL RÍO ÉUFRATES SE SECA

Lee Apocalipsis 16:12; y 17:1 y 15. ¿Qué significa el símbolo del Éufrates? ¿Cuál es el significado del secamiento del Éufrates en el contexto de las siete últimas plagas?

Apocalipsis 16:12

12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.

Apocalipsis 17:1-15

1 Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación. Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro. Y el ángel me dijo: ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene las siete cabezas y los diez cuernos. La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición; y los moradores de la tierra, aquellos cuyos nombres no están escritos desde la fundación del mundo en el libro de la vida, se asombrarán viendo la bestia que era y no es, y será. Esto, para la mente que tenga sabiduría: Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer, 10 y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo. 11 La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición. 12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. 13 Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. 14 Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles. 15 Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

En el Antiguo Testamento, el Éufrates era un medio fundamental de apoyo para los enemigos de Israel, Asiria y Babilonia. El río fluía a través de Babilonia y era importante para la ciudad porque sustentaba los cultivos y proporcionaba agua para la gente. Babilonia no podía sobrevivir sin el Éufrates.

Apocalipsis 17:1 describe a la Babilonia del tiempo del fin asentada sobre muchas aguas, quizá como una referencia al Éufrates (ver Jer. 51:13). El versículo 15 del mismo capítulo explica que las aguas en las que se sienta Babilonia en el tiempo del fin representan a la gente que la apoya: los poderes civiles, seculares y políticos en el ámbito mundial detrás del sistema. Sin embargo, estos poderes finalmente le retirarán su apoyo.

La escena de la sexta plaga refleja la captura de la antigua Babilonia por parte de Ciro el Persa (ver Dan. 5). Según el antiguo historiador Herodoto, la noche en que el rey Belsasar y sus oficiales celebraban una fiesta, los persas desviaron el Éufrates y entraron en Babilonia por el lecho del río, tomando por sorpresa a la ciudad.

El secamiento simbólico del Éufrates, en Apocalipsis 16:12, ocasiona el colapso de la Babilonia del tiempo del fin. Dado que el Éufrates, en Apocalipsis, representa los poderes civiles, seculares y políticos que apoyan a Babilonia, el secamiento del Éufrates simboliza la retirada de su apoyo y posterior ataque contra Babilonia, lo que causa su caída.

A medida que los habitantes del mundo presencien la agitación de la naturaleza (ver Apoc. 16:3-9), recurren a Babilonia para protegerse. Sin embargo, cuando la quinta plaga ataca la sede de la autoridad de Babilonia, ven la inutilidad de buscar ayuda allí. Al sentirse engañados, se vuelven en contra de Babilonia, lo que causa su caída (ver Apoc. 17:16). Sin embargo, como hemos visto, su corazón sigue endurecido contra Dios y su pueblo. Por consiguiente, se convierten en terreno fértil para el engañó final mediante el cual Satanás inducirá al mundo a unirse contra el pueblo de Dios para borrarlo de la faz de la Tierra.

¿Cómo descubriste lo arriesgado que es depositar tu confianza en los seres humanos y en las instituciones humanas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nos aguarda una tremenda lucha. Nos estamos acercando a la batalla del gran día del Dios Todopoderoso. Lo que ha estado controlado quedará suelto. El ángel de la misericordia está a punto de plegar sus alas, ya listo para descender del trono y dejar el mundo a merced de Satanás.
Los principados y las potestades de la tierra se han rebelado acerbamente contra el Dios del cielo. Se sienten embargados de odio contra los que sirven a Dios, y pronto, muy pronto se librará la última y gran batalla entre el bien y el mal. La tierra será el campo de batalla, o sea el escenario de la última justa y la victoria final (Mi vida hoy, p. 317).
Estas plagas no serán universales, pues de lo contrario los habitantes de la tierra serían enteramente destruidos. Sin embargo serán los azotes más terribles que hayan sufrido jamás los hombres. Todos los juicios que cayeron sobre los hombres antes del fin del tiempo de gracia fueron mitigados con misericordia. La sangre propiciatoria de Cristo impidió que el pecador recibiese el pleno castigo de su culpa; pero en el juicio final la ira de Dios se derramará sin mezcla de misericordia…
El pueblo de Dios no quedará libre de padecimientos; pero aunque perseguido y acongojado y aunque sufra privaciones y falta de alimento, no será abandonado para perecer. El Dios que cuidó de Elias no abandonará a ninguno de sus abnegados hijos. El que cuenta los cabellos de sus cabezas, cuidará de ellos y los atenderá en tiempos de hambruna. Mientras los malvados estén muriéndose de hambre y pestilencia, los ángeles protegerán a los justos y suplirán sus necesidades. Escrito está del que “camina en justicia” que “se le dará pan y sus aguas serán ciertas”. “Cuando los pobres y los menesterosos buscan agua y no la hay, y la lengua se les seca de sed, yo, Jehová, les escucharé; yo, el Dios de Israel, no los abandonará”. Isaías 33:16; 41:17 (VM) (El conflicto de los siglos,pp. 612, 613).
Sí, sus siervos pueden confiar solo en él, sin temor, mirando a Jesús, esforzándose por obedecer sus requerimientos, abandonando todo lo que podría unirlos al mundo, ya sea que éste se oponga a ellos o los favorezca. Su éxito procede de Dios, y no fracasarán porque no disponen ni de la riqueza ni de la influencia de los impíos. Si fracasan se deberá a que no obedecieron los mandamientos de Dios, y a que el Espíritu Santo no estaba con ellos…
Nuestra única seguridad consiste en mantenemos unidos al Señor Jesucristo. Podemos permitimos perder la amistad de los mundanos. Los que se unen con ellos para llevar a cabo sus propósitos impíos, cometen un terrible error, porque se privan del favor y las bendiciones de Dios (Cada día con Dios, p. 352).

 

 

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Miércoles 13 de marzo | Lección 11____________________________________________

EL ÚLTIMO GRAN ENGAÑO DE SATANÁS

Apocalipsis 16:12 nos dice que el propósito del secamiento del Éufrates es preparar el camino para “los reyes del oriente”. En el Antiguo Testamento, “los reyes del oriente” eran Ciro y sus fuerzas que venían del norte, y luego se dirigieron a Babilonia desde el este (Isa. 41:25). Su conquista de Babilonia posibilitó el regreso del pueblo de Dios a su patria (Isa. 44:27, 28). De la misma manera, el secamiento simbólico del Éufrates prepara el camino para la venida de los reyes del oriente a fin de ofrecer liberación al pueblo de Dios del tiempo del fin.

Los reyes del oriente de Apocalipsis 16:12 son Cristo y su ejército de ángeles celestiales. En su segunda venida, Jesús se presentará con su hueste angelical vestida “de lino finísimo, blanco y limpio” (Apoc. 19:14), que es la vestimenta de los ángeles sin pecado (Apoc. 15:6). Acompañado por la hueste celestial, como muestra Apocalipsis 17:14, Cristo vencerá a las fuerzas satánicas que oprimen a su pueblo (cf. Mat. 24:30, 31). El conflicto contra el pueblo de Dios antes de la Segunda Venida se conoce como la batalla de Armagedón.

Lee Apocalipsis 16:13 y 14. ¿Cuál es el papel de los tres espíritus inmundos en preparación para la batalla de Armagedón? ¿En qué sentido son una falsificación satánica del mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14? (Ver 1 Tim. 4:1.)

Apocalipsis 16:13-14

13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.

1 Timoteo 4:1

1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;

Mediante los acontecimientos finales que conducen al fin del tiempo de gracia, cada ser humano será llevado a decidir en cuál de los dos bandos se colocará en la batalla de Armagedón. Como preludio de esta guerra espiritual, Juan ve a tres espíritus demoníacos semejantes a ranas. El último intento de Satanás de engañar involucra a espíritus demoníacos y mentirosos.

El dragón (el paganismo y el espiritismo), la bestia que sube del mar (el catolicismo romano) y el falso profeta (el protestantismo apóstata) se unen bajo las órdenes de Satanás (ver Apoc. 13:11, 12). Satanás les permite realizar señales milagrosas que apuntan a las actividades de la bestia semejante a un cordero (ver Apoc. 13:13-17), que incluye el espiritismo. Las señales milagrosas son parte de la estrategia engañosa de Satanás para persuadir al mundo de seguirlo a él en vez de al Dios verdadero.

Cegados por su odio hacia Dios y su verdad, los líderes del mundo creen fácilmente en las mentiras de Satanás, que están envueltas en un atractivo disfraz religioso (2 Tes. 2:9-12). Por último, se unirán en la batalla final que conduce al fin de este mundo.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El sábado es el tema que probará a todos. Es la línea de demarcación entre los leales y fieles y los desleales y transgresores. Este es el sábado que Dios ordenó, y los que aseveran ser observadores de los mandamientos, los que creen que ellos están ahora bajo la proclamación del mensaje del tercer ángel, verán la parte importante que el sábado del cuarto mandamiento tiene en ese mensaje. Es el sello del Dios vivo. No disminuirán las demandas del sábado para acomodarlo a sus negocios o conveniencias (Mensajes selectos, tomo 3, p. 484).
Juan describe en el Apocalipsis la unidad de los que viven en la tierra y que invalidan la ley de Dios. “Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia. Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fíeles”. Apocalipsis 17:13-14. “Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas”. Apocalipsis 16:13.
Todos los que exaltan y adoran el falso día de descanso, convertido en ídolo, un día que Dios no bendijo, ayudan al diablo y a sus ángeles con todo el poder de la habilidad que Dios les dio, el cual han pervertido para usarlo mal. Inspirados por otro espíritu, que cegará su discernimiento, no pueden ver que la exaltación del domingo es totalmente una institución de la Iglesia Católica (Mensajes selectos, tomo 3, p. 484).
Muchos tratan de explicar las manifestaciones espiritistas atribuyéndolas enteramente a fraudes y prestidigitación por parte del médium. Aunque es cierto que numerosas veces se han presentado trucos como si fueran manifestaciones genuinas, también ha habido señaladas demostraciones de poder sobrenatural… Muchos serán entrampados gracias a su opinión de que el espiritismo es solo impostura humana; cuando se enfrenten con manifestaciones evidentemente sobrenaturales serán engañados e inducidos a aceptarlas como el gran poder de Dios.
Esas personas pasan por alto el testimonio de las Escrituras con respecto a las maravillas realizadas por Satanás y sus instrumentos. Con la ayuda del enemigo los magos de Egipto pudieron falsificar la obra de Dios. El apóstol Juan, al describir el poder milagroso que se manifestará en los últimos días, dice: “También hace grandes señales, de tal manera que aún hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer”. Apocalipsis 13:13, 14. No se trata aquí de meras imposturas. Se engaña a los hombres mediante los milagros que los instrumentos de Satanás pueden realizar, y no por los que pretenden hacer (La historia de la redención, pp. 413, 414).

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Lección 11 | Jueves 14 de marzo_______________________________________________

REUNIDOS PARA LA BATALLA DE ARMAGEDÓN

Lee Apocalipsis 16:16. ¿Cuán exitoso será el engaño de Satanás en el tiempo del fin al reunir a los habitantes del mundo para la batalla de Armagedón?

Apocalipsis 16:16

16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

Los engañosos milagros demoníacos tendrán éxito en el ámbito mundial. Al haber desdeñado las enseñanzas bíblicas, la gente creerá una mentira que irá acompañada de milagros engañosos (ver 2 Tes. 2:9-12). Se unirán en propósito, simbolizado por una reunión en un “lugar” que en hebreo se llama Armagedón y significa “el monte de Meguido”. Meguido no era un monte, sino una ciudad fortificada ubicada en el valle de Jezreel (o la llanura de Esdrelón) al pie de la cadena montañosa del Carmelo y era un sitio estratégico importante. La llanura de Esdrelón era famosa por las tantas batallas decisivas en la historia de Israel (ver Juec. 5:19; 6:33; 2 Rey. 9:27; 23:29, 30). Apocalipsis utiliza este contexto histórico para describir un gran conflicto final, llamado Armagedón, entre Cristo y las fuerzas del mal. Se representa a los habitantes del mundo como un ejército unificado bajo el liderazgo de la liga satánica.

El “monte de Meguido” es una posible alusión al monte Carmelo, que se yergue sobre el valle de la antigua ciudad de Meguido. El monte Carmelo fue el sitio de una de las confrontaciones espirituales más importantes de la historia de Israel entre el profeta del Dios verdadero (Elías) y los falsos profetas de Baal (1 Rey. 18). Si bien la cuestión espiritual de la batalla de Armagedón (si obedeceremos a Dios o al hombre) se decide antes de que caigan las plagas, los que tomen partido por el dragón, la bestia y el falso profeta (Apoc. 16:13) estarán totalmente controlados por el diablo.

No obstante, antes de que caigan las plagas, Apocalipsis 13:13 y 14 retrata a la bestia que sube de la tierra haciendo descender fuego del cielo para inducir al mundo a pensar que la falsificación de Satanás (que incluirá reavivamientos falsos dirigidos por otro espíritu) es la obra de Dios.

Armagedón no es una batalla militar entre naciones que se librará en algún lugar de Medio Oriente, sino una pugna espiritual en el ámbito global en la que Cristo confrontará decididamente a los poderes de las tinieblas (ver 2 Cor. 10:4). El resultado será similar al del Carmelo pero a escala mundial, en el que Dios triunfará sobre las fuerzas de las tinieblas.

Muchos han observado la agitación política y militar en Medio Oriente durante años como señales del fin y del Armagedón. A pesar de las muchas predicciones y fechas que se pusieron, el Armagedón, según se lo imaginaron, no ha llegado. ¿Cómo podemos cuidarnos de cometer errores similares con respecto a la interpretación de estos acontecimientos localizados como el cumplimiento de la profecía bíblica?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Tendrá lugar la batalla del Armagedón, y ese día no debe encontrar a ninguno de nosotros durmiendo. Debiéramos estar completamente despiertos, como vírgenes prudentes que tenemos aceite en nuestras vasijas y en nuestras lámparas. El poder del Espíritu Santo debe estar sobre nosotros, y el Capitán de las huestes del Señor estará a la cabeza de los ángeles del cielo para dirigir la batalla. Solemnes eventos ocurrirán en el futuro. Sonará una trompeta tras otra; una copa tras otra serán volcadas en forma sucesiva sobre los habitantes de la tierra. Escenas de enorme interés están casi sobre nosotros, y estas cosas serán indicaciones seguras de la presencia de Aquel que ha dirigido en todo movimiento agresivo, que ha acompañado la marcha de su causa a través de todos los siglos, y que ha prometido bondadosamente estar en persona con su pueblo en todos sus conflictos hasta el fin del mundo. Él defenderá su verdad. Él hará que ésta triunfe. Él está listo para suplir a sus fieles de motivos y poder de propósito, inspirándoles esperanza y valor en la creciente actividad cuando el tiempo esté muy cercano (Mensajes selectos, tomo 3, p. 487).
Los principados y potestades de la tierra están en amarga revuelta contra el Dios del cielo. Están llenos de odio contra todos los que sirven a Dios, y pronto, muy pronto, se librará la última gran batalla entre el bien y el mal. La tierra será el campo del combate: El escenario del final conflicto y de la victoria final. Aquí, donde por tanto tiempo Satanás ha dirigido a los hombres contra Dios, la rebelión será extirpada para siempre (Cada día con Dios, p. 306).
El día del Señor se está acercando furtivamente; pero los que se llaman grandes y sabios no conocen las señales de la venida de Cristo y del fin del mundo. Abunda la iniquidad y el amor de muchos se ha enfriado.
Miles y millares, sí, millones y millones, hacen ahora su decisión para la vida eterna o la muerte eterna. El hombre que está absorto en su contabilidad, el que halla placer ante la mesa de juego, el que se deleita en satisfacer el apetito pervertido, el amador de diversiones, los que frecuentan el teatro y el salón de baile, no tienen en cuenta la eternidad. Toda la preocupación de su vida es: ¿Qué comeremos? ¿Qué beberemos? ¿Con qué nos vestiremos? No forman parte de la procesión que avanza hacia el cielo. Son conducidos por el gran apóstata, y con él serán destruidos (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 406).

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Viernes 15 de marzo | Lección 11______________________________________________

 PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Solo los que hayan fortalecido su mente con las verdades de la Biblia podrán resistir en el último gran conflicto. Toda alma ha de pasar por la prueba decisiva: ‘¿Obedeceré a Dios antes que a los hombres?’ […] ‘Vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina’ (2 Tim. 4:3). Ese tiempo ha llegado plenamente. Las multitudes no quieren la verdad bíblica porque esta interfiere con los deseos de los corazones pecaminosos y mundanos […].

“Pero Dios tendrá un pueblo en la Tierra que sostendrá la Biblia y la Biblia sola como regla fija de todas las doctrinas y base de todas las reformas. Ni las opiniones de los sabios, ni las deducciones de la ciencia, ni los credos o las decisiones de concilios ecuménicos, tan numerosos y discordantes como lo son las iglesias que representan, ni la voz de las mayorías; nada de eso, ni en conjunto ni en parte, debe ser considerado como evidencia a favor o en contra de cualquier punto de fe religiosa. Antes de aceptar cualquier doctrina o precepto debemos exigir un categórico ‘Así dice Jehová’. […]

“El acto que coronará el gran drama del engaño será que el mismo Satanás se hará pasar por Cristo. […] El gran engañador simulará que Cristo ha venido. En varias partes de la Tierra Satanás se manifestará a los hombres como un ser majestuoso, de un brillo deslumbrador, parecido a la descripción que del Hijo de Dios da Juan en Apocalipsis (Apoc. 1:13-15). La gloria que lo rodee superará cuanto hayan visto los ojos mortales. El grito de triunfo repercutirá por el aire: ‘¡Cristo ha venido! ¡Cristo ha venido!’ La gente se postrará en adoración ante él […]. En tono amable y compasivo enuncia algunas de las mismas verdades celestiales y llenas de gracia que pronunciaba el Salvador; cura las enfermedades de la gente y luego, en su ficticio carácter de Cristo, asegura haber cambiado el sábado al domingo y manda a todos que santifiquen el día que él ha bendecido. Declara que aquellos que persisten en santificar el séptimo día blasfeman su nombre porque se niegan a oír a sus ángeles, quienes les fueron enviados con luz y verdad. Es el engaño más poderoso y resulta casi irresistible” (CS 580, 581, 608, 609).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Lee la advertencia de Jesús en Apocalipsis 16:15, insertada en la descripción de la preparación para la batalla de Armagedón. Observa la terminología similar en la apelación anterior de Cristo a la iglesia de Laodicea (Apoc. 3:18). ¿Cuán importante es el significado del mensaje a Laodicea para el pueblo de Dios que vive en el tiempo de preparación para la batalla final? ¿Cómo se aplica este mensaje a ti personalmente?
  2. Las vestiduras blancas de Apocalipsis simbolizan la justicia de Cristo (Apoc. 3:4, 5; 19:7-9). Solo quienes se visten con la túnica de la justicia de Cristo podrán mantenerse firmes en la crisis final. ¿Cómo es que las vestiduras quedan blancas y limpias en la sangre del Cordero (Apoc. 7:14)?

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2 pensamientos en “Lección 11 – LAS SIETE ÚLTIMAS PLAGAS – Para el 16 de marzo de 2019

  1. Me gustaria saber a que religion profesan los que escriben estos articulos. Se les agradecera!

  2. El comflitoc de los siglos 720__721 esa es la lucha final del Armagedo’n cuándo la ciudad está descendiendo

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