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Lección 9 – TIEMPO DE PERDER – Para el 1º de junio de 2019

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Lección 9: Para el 1º de junio de 2019

TIEMPO DE PERDER

Sábado 25 de mayo_____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Marcos 5:22-24, 35-43; 1 Pedro 5:6, 7; Génesis 37:17-28; Lucas 16:13; Romanos 6:16; 1 Corintios 15:26.

PARA MEMORIZAR:

“Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo” (Fil. 3:8).

Cuando Adán y Eva comieron del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, sufrieron su primera pérdida, la pérdida de la inocencia. Y esta inocencia perdida fue reemplazada por el egoísmo, el conflicto, la culpa, y el deseo de control y supremacía entre ellos.

Poco después de la Caída, fueron testigos de la primera vida que se perdió cuando recibieron pieles de animales para cubrir su desnudez. Al prohibírseles el acceso al árbol de la vida para que no comieran y vivieran para siempre, también perdieron su jardín perfecto; y años después perdieron a su hijo, Abel, a manos de su hermano, Caín. Al final, uno de ellos perdió a su cónyuge, y finalmente el compañero sobreviviente perdió su vida. Hubo demasiadas pérdidas como resultado de una decisión.

Sí, todos conocemos la realidad y el dolor de la pérdida, y la mayoría lo sentimos profundamente cuando esta pérdida afecta a nuestra familia. Y es que en la familia tenemos nuestros vínculos más íntimos; por eso una pérdida así, en las formas más variadas, nos pega con más fuerza.

Esta semana, al seguir analizando la vida familiar, la observaremos en el contexto de los diversos momentos de la pérdida.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La senda puede ser áspera y espinosa, y la cuesta puede ser empinada, requiriendo mucho trabajo. Podrá ser necesario que continuéis adelante aún estando cansados, cuando anheláis el reposo. Podréis tener que luchar cuando estéis desfallecientes, y tener esperanza cuando estéis desanimados, pero con Cristo como vuestro guía, no podéis perder el camino de la vida inmortal. No podéis fracasar en alcanzar el elevado asiento al lado de vuestro guía, cuyos propios pies recorrieron el áspero camino antes que vosotros, emparejando el camino para vuestros pies. Si seguís tras el orgullo y la ambición egoísta, encontraréis placentero al principio vuestro camino, pero el final es dolor y tristeza. Podéis seguir tras el egoísmo, que puede prometeros mucho, pero finalmente envenenará y amargará vuestra vida. Hay seguridad en seguir a Cristo. El no permitirá que los poderes de las tinieblas dañen un solo cabello de vuestra cabeza. Confiad en vuestro Redentor, y estaréis a salvo (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 27).

De buhardillas, de chozas, de calabozosos, de patíbulos, de montañas y desiertos, de cuevas de la tierra y cavernas del mar, Cristo reunirá a sus hijos a sí. En la tierra, han sido destituidos, afligidos y atormentados. Millones han descendido a la tumba cargados de infamia por haber rehusado rendirse a las engañosas pretensiones de Satanás. Los hijos de Dios han sido ajusticiados por los tribunales humanos como los más viles criminales. Pero está cerca el día cuando Dios será “el juez”. Entonces las decisiones de la tierra serán invertidas. “Quitará la afrenta de su pueblo”. A cada hijo de Dios se le darán ropas blancas…

Cualesquiera sean las cruces que hayan sido llamados a llevar, cualesquiera las pérdidas que hayan soportado, cualquiera la persecución que hayan sufrido, aun hasta la pérdida de su vida temporal, los hijos de Dios serán ampliamente recompensados. “Verán su cara; y su nombre estará en sus frentes” [Apocalipsis 22:4] (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, p. 143).

En los momentos de prueba y lobreguez, los hijos de Dios deben ser precisamente lo que eran cuando las perspectivas eran halagüeñas y cuanto los rodeaba era todo lo que podían desear. En el foso de los leones Daniel fue el mismo que cuando actuaba delante del rey como presidente de los ministros de estado y como profeta del Altísimo. Un hombre cuyo corazón se apoya en Dios será en la hora de su prueba el mismo que en la prosperidad, cuando sobre él resplandece la luz y el favor de Dios y de los hombres. La fe extiende la mano hacia lo invisible y se ase de las realidades eternas.

El cielo está muy cerca de aquellos que sufren por causa de la justicia. Cristo identifica sus intereses con los de su pueblo fiel; sufre en la persona de sus santos; y cualquiera que toque a sus escogidos le toca a él. El poder que está cerca para librar del mal físico o de la angustia está también cerca para salvar del mal mayor, para hacer posible que el siervo de Dios mantenga su integridad en todas las circunstancias y triunfe por la gracia divina (Profetas y reyes, {PR}, p. 400).

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Lección 9 | Domingo 26 de mayo_______________________________________________

PERDER LA SALUD

Miles de años nos separan del árbol de la vida; y todos lo notamos, especialmente en relación con nuestra salud física. Tarde o temprano, a menos que perdamos la vida siendo jóvenes por un accidente, todos enfrentamos la dura realidad del deterioro de la salud.

Y, si bien nos resulta ingrato tener problemas de salud, ¿cuánto más doloroso es cuando nos toca no solo a nosotros, sino a algún miembro de nuestra familia? ¿Cuántos padres, especialmente al atender a un hijo enfermo, desearon haberse enfermado ellos en lugar del niño? Lamentablemente, no tenemos esa opción.

¿Qué tienen en común todos estos relatos? Marcos 5:22-24, 35-43; Mateo 15:22-28; Lucas 4:38, 39; Juan 4:46-54.

Marcos 5:22-24, 35-43

22 Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies, 23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá. 24 Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.

35 Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? 36 Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente. 37 Y no permitió que le siguiese nadie sino Pedro, Jacobo, y Juan hermano de Jacobo. 38 Y vino a casa del principal de la sinagoga, y vio el alboroto y a los que lloraban y lamentaban mucho. 39 Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. 40 Y se burlaban de él. Mas él, echando fuera a todos, tomó al padre y a la madre de la niña, y a los que estaban con él, y entró donde estaba la niña. 41 Y tomando la mano de la niña, le dijo: Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. 42 Y luego la niña se levantó y andaba, pues tenía doce años. Y se espantaron grandemente. 43 Pero él les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que se le diese de comer.

Mateo 15:22-28

22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

Lucas 4:38-39

38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga, y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía una gran fiebre; y le rogaron por ella. 39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre; y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les servía.

Juan 4:46-54

46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. 47 Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir. 48 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. 49 El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. 50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue. 51 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. 52 Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre. 53 El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa. 54 Esta segunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.

En cada uno de estos casos, y sin duda en muchos más, hay un miembro de la familia que suplica la ayuda de Jesús por otro miembro de su familia.

Obviamente, reconocemos que sufrimos porque vivimos en un mundo caído. Cuando el pecado entró en el mundo, no solo entró la muerte, sino también el dolor crónico y la enfermedad. Cuando nos enfrentamos a una enfermedad crónica o terminal, podemos sentir conmoción, enojo, desesperación, e incluso ganas de gritar: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?” (Sal. 22:1). Así como lo hizo David, haríamos bien en llevar nuestras preguntas, nuestro enojo y nuestro dolor a Dios.

En muchos sentidos, la enfermedad y el sufrimiento continuarán siendo un misterio hasta que la muerte finalmente sea derrotada en la venida de Jesús. Al mismo tiempo, podemos recoger verdades importantes de la Palabra de Dios. Si bien Job soportó un dolor indescriptible, experimentó una intimidad más profunda con Dios. Él explica: “De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). Pablo tuvo algún tipo de enfermedad crónica, y su forma de afrontarla nos dice que el sufrimiento puede capacitarnos para consolar a los demás, puede darnos compasión por otros que están sufriendo y permitirnos ministrar con mayor eficacia (2 Cor. 1:3-5); es decir, si no permitimos que nos supere.

Si nosotros o los miembros de la familia padecemos una enfermedad, ¿qué promesas podemos reclamar? ¿Por qué, en momentos como este, es tan importante para nosotros la realidad de Jesús, nuestro Señor, que sufrió en la Cruz? ¿Qué nos enseña él en la Cruz sobre el amor inefable de Dios, incluso en medio de una enfermedad en nuestra familia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Es muy fácil perder la salud, pero muy difícil recuperarla… No podemos permitirnos deformar o perjudicar una sola función de la mente o el cuerpo mediante excesivo trabajo o abusando de cualquier parte de la máquina viviente…

Gran parte de la fatiga y los trabajos con que se agotan y envejecen no son cargas que Dios les ha encomendado; en cambio son las que ellos mismos acarrearon sobre sí al hacer precisamente las cosas que la Palabra de Dios prohíbe (Mi vida hoy, p. 146).

Desde la caída de Adán la raza humana se ha ido degenerando. Se me mostraron algunas de las razones por la deplorable condición actual de hombres y mujeres que fueron formados a la imagen de Dios. Y una idea de cuánto debe hacerse para detener, aun en cierta medida, la decadencia física, mental y moral, hizo que mi corazón se enfermara y desmayase. Dios no creó a la humanidad en su actual condición débil. Este estado de cosas no es la obra de la Providencia, sino la obra del hombre; lo han causado los hábitos erróneos y los abusos, por la violación de las leyes que Dios ha hecho para gobernar la existencia de los seres humanos. A través de la tentación a complacer el apetito, Adán y Eva cayeron primero de su elevado estado, santo y feliz. Y es a través de la misma tentación que la raza humana se ha debilitado (Testimonios para la iglesia, {3TI}, t. 3, p. 155).

Los que han soportado los mayores sufrimientos son frecuentemente quienes proporcionan mayor consuelo a otros, difundiendo la luz del sol por dondequiera que van. Los tales han sido purificados y dulcificados por sus aflicciones; no perdieron su confianza en Dios cuando los asaltó la prueba, sino que se unieron más estrechamente a su amor protector. Los tales son pruebas vivientes del tierno cuidado de Dios, quien hace la oscuridad así como la luz y nos castiga para nuestro bien. Cristo es la luz del mundo; en él no hay tinieblas. ¡Preciosa luz! ¡Vivamos en esa luz!…

Es vuestro privilegio recibir gracia de Cristo, quien desea capacitaros para confortar a otros con el mismo consuelo con que vosotros sois confortados en Dios… Que cada uno trate de ayudar al que está a su lado. Así tendréis un cielo en miniatura aquí en la tierra (La maravillosa gracia de Dios, {MGD}, p. 122).

Por medio del sufrimiento, Jesús se preparó para el ministerio de consolación. Fue afligido por toda angustia de la humanidad, y “en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” [Hebreos 2:18; Isaías 63:9]. Quien haya participado de esta comunión de sus padecimientos tiene el privilegio de participar también de su ministerio. “Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación”. El Señor tiene gracia especial para los que lloran… Su amor se abre paso en el alma herida y afligida, y se convierte en bálsamo curativo para cuantos lloran. El “Padre de misericordias y Dios de toda consolación…, nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios” [2 Corintios 1: 3-5] (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 16).

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Lunes 27 de mayo | Lección 9__________________________________________________

PERDER LA CONFIANZA

Todos somos pecadores disfuncionales, que en algún momento demostraremos ser poco fiables para alguien que confió en nosotros. Y ¿quién no ha sido víctima de alguien que traicionó su confianza? Si bien es una experiencia difícil cuando se pierde la confianza, siempre es mucho peor cuando traicionamos o somos traicionados por un familiar.

A veces puede parecer más fácil cortar por lo sano y huir cuando decidimos que no vale la pena el esfuerzo de reconstruir una relación. Por supuesto, no es tan fácil cuando se trata de un miembro de la familia, como un cónyuge. Incluso se podría decir que uno de los propósitos del matrimonio es enseñarnos la lección de cómo restituir la confianza cuando se pierde.

Cuando la confianza en una relación se ve afectada, ¿cómo se puede reparar y salvar la confianza y la relación? 1 Pedro 5:6, 7; 1 Juan 4:18; Santiago 5:16; Mateo 6:14, 15.

1 Pedro 5:6-7

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

1 Juan 4:18

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Santiago 5:16

16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Mateo 6:14-15

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Restituir la confianza es como un viaje; debes dar un paso a la vez. El viaje comienza con un sincero reconocimiento del daño y la confesión de la verdad, independientemente de la ofensa y de quién haya sido el ofensor.

Cuando el adulterio ha sido la causa de la ruptura, la recuperación comienza cuando el traidor confiesa. Como parte del proceso de recuperación, la confesión debe acompañarse por una total transparencia por parte del que ha traicionado. No puede haber nada que permanezca oculto o, de lo contrario, cuando se descubra (y por cierto se descubrirá), eso destruirá la confianza restablecida. Y la segunda vez que se traiciona la confianza, se vuelve aún más difícil de sanar que la primera vez.

Reconstruir la confianza requiere tiempo y paciencia. Mientras más grave sea la ofensa, más tiempo llevará la recuperación. Acepta el hecho de que a veces te sentirás como si estuvieras avanzando dos pasos hacia adelante y tres hacia atrás. Un día parece que hay esperanza para el mañana, y al día siguiente tienes ganas de huir. Sin embargo, muchos han podido reconstruir su relación destruida y formaron un matrimonio más profundo, más íntimo, más satisfactorio y más feliz.

¿Qué principios usados para sanar un matrimonio pueden utilizarse en otros casos en que se ha traicionado la confianza? Al mismo tiempo, ¿qué situación podría darse en la que, aunque haya perdón, no exista más confianza, ni debería existir?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hasta el día del juicio no conoceréis la influencia de un trato bondadoso y respetuoso para con el débil, el irrazonable y el indigno. Cuando tropezamos con la ingratitud y la traición de los cometidos sagrados, nos sentimos impulsados a manifestar desprecio e indignación. Esto es lo que espera el culpable, y se prepara para ello. Pero la prudencia bondadosa le sorprende, y suele despertar sus mejores impulsos y el deseo de llevar una vida más noble.

“Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, porque tú no seas también tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo”. Gálatas 6:1, 2 (Ministerio de curación, {MC}, p. 395).

Que el orgullo, la estima propia, o la justicia propia no impidan a nadie que confiese sus pecados a fin de que pueda hacer suya la promesa: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Proverbios 28:13. No ocultéis nada de Dios ni descuidéis la confesión de vuestras faltas a vuestros hermanos. “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados”. Santiago 5:16. Más de un pecado es dejado sin confesar, y tendrá que hacerle frente el pecador en el día del ajuste final. Mucho mejor es hacer frente ahora a nuestros pecados, confesarlos y apartarnos de ellos, mientras intercede en nuestro favor el Sacrificio expiatorio. No dejéis de saber la voluntad de Dios en cuanto a este asunto. La salud de vuestra alma y la salvación de otros dependen de la forma en que procedáis en este asunto. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:6, 7. El humilde y quebrantado de corazón puede apreciar algo del amor de Dios y de la cruz del Calvario. Será amplia la bendición experimentada por aquel que satisface la condición por la cual puede llegar a ser participante del favor de Dios (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, p. 383).

[E]l perdón tiene un significado más abarcante del que muchos suponen… El perdón de Dios no es solamente un acto judicial por el cual libra de la condenación. No es sólo el perdón por el pecado. Es también una redención del pecado. Es la efusión del amor redentor que transforma el corazón. David tenía el verdadero concepto del perdón cuando oró “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 97).

La única salvaguardia contra el mal consiste en que mediante la fe en su justicia Cristo more en el corazón. La tentación tiene poder sobre nosotros porque existe egoísmo en nuestros corazones. Pero cuando contemplamos el gran amor de Dios, vemos el egoísmo en su carácter horrible y repugnante, y deseamos que sea expulsado del alma. A medida que el Espíritu Santo glorifica a Cristo, nuestro corazón se ablanda y se somete, la tentación pierde su poder y la gracia de Cristo transforma el carácter (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 100).

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Lección 9 | Martes 28 de mayo_________________________________________________

PERDER LA CONFIANZA – CONTINUACIÓN

Otra forma en que se pierde la confianza es a través de la violencia familiar. Aunque es inconcebible, las investigaciones revelan que el hogar es el lugar más violento de la sociedad. La violencia familiar afecta a todo tipo de familias, incluso a los hogares cristianos. La violencia es una agresión de cualquier tipo: violencia verbal, física, emocional, sexual o negligencia activa o pasiva cometida por una o más personas contra otro miembro de la familia.

La Biblia incluye relatos de violencia familiar, incluso entre el pueblo de Dios. ¿Cuáles son tus pensamientos y sentimientos al leer estos versículos? ¿Por qué crees que se conservaron estas historias en la Biblia?

Génesis 37:17-28

17 Aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; y yo les oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus hermanos, y los halló en Dotán. 18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. 19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. 20 Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños. 21 Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. 22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre. 23 Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; 24 y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. 25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte? 27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne. Y sus hermanos convinieron con él. 28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto.

2 Samuel 13:1-22

1 Aconteció después de esto, que teniendo Absalón hijo de David una hermana hermosa que se llamaba Tamar, se enamoró de ella Amnón hijo de David. Y estaba Amnón angustiado hasta enfermarse por Tamar su hermana, pues por ser ella virgen, le parecía a Amnón que sería difícil hacerle cosa alguna. Y Amnón tenía un amigo que se llamaba Jonadab, hijo de Simea, hermano de David; y Jonadab era hombre muy astuto. Y éste le dijo: Hijo del rey, ¿por qué de día en día vas enflaqueciendo así? ¿No me lo descubrirás a mí? Y Amnón le respondió: Yo amo a Tamar la hermana de Absalón mi hermano. Y Jonadab le dijo: Acuéstate en tu cama, y finge que estás enfermo; y cuando tu padre viniere a visitarte, dile: Te ruego que venga mi hermana Tamar, para que me dé de comer, y prepare delante de mí alguna vianda, para que al verla yo la coma de su mano. Se acostó, pues, Amnón, y fingió que estaba enfermo; y vino el rey a visitarle. Y dijo Amnón al rey: Yo te ruego que venga mi hermana Tamar, y haga delante de mí dos hojuelas, para que coma yo de su mano. Y David envió a Tamar a su casa, diciendo: Ve ahora a casa de Amnón tu hermano, y hazle de comer. Y fue Tamar a casa de su hermano Amnón, el cual estaba acostado; y tomó harina, y amasó, e hizo hojuelas delante de él y las coció. Tomó luego la sartén, y las sacó delante de él; mas él no quiso comer. Y dijo Amnón: Echad fuera de aquí a todos. Y todos salieron de allí. 10 Entonces Amnón dijo a Tamar: Trae la comida a la alcoba, para que yo coma de tu mano. Y tomando Tamar las hojuelas que había preparado, las llevó a su hermano Amnón a la alcoba. 11 Y cuando ella se las puso delante para que comiese, asió de ella, y le dijo: Ven, hermana mía, acuéstate conmigo. 12 Ella entonces le respondió: No, hermano mío, no me hagas violencia; porque no se debe hacer así en Israel. No hagas tal vileza. 13 Porque ¿adónde iría yo con mi deshonra? Y aun tú serías estimado como uno de los perversos en Israel. Te ruego pues, ahora, que hables al rey, que él no me negará a ti. 14 Mas él no la quiso oír, sino que pudiendo más que ella, la forzó, y se acostó con ella. 15 Luego la aborreció Amnón con tan gran aborrecimiento, que el odio con que la aborreció fue mayor que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: Levántate, y vete. 16 Y ella le respondió: No hay razón; mayor mal es este de arrojarme, que el que me has hecho. Mas él no la quiso oír, 17 sino que llamando a su criado que le servía, le dijo: Echame a ésta fuera de aquí, y cierra tras ella la puerta. 18 Y llevaba ella un vestido de diversos colores, traje que vestían las hijas vírgenes de los reyes. Su criado, pues, la echó fuera, y cerró la puerta tras ella. 19 Entonces Tamar tomó ceniza y la esparció sobre su cabeza, y rasgó la ropa de colores de que estaba vestida, y puesta su mano sobre su cabeza, se fue gritando. 20 Y le dijo su hermano Absalón: ¿Ha estado contigo tu hermano Amnón? Pues calla ahora, hermana mía; tu hermano es; no se angustie tu corazón por esto. Y se quedó Tamar desconsolada en casa de Absalón su hermano. 21 Y luego que el rey David oyó todo esto, se enojó mucho. 22 Mas Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno; aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.

2 Reyes 16:3

Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel.

2 Reyes 17:17

17 e hicieron pasar a sus hijos y a sus hijas por fuego; y se dieron a adivinaciones y agüeros, y se entregaron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, provocándole a ira.

2 Reyes 21:6

Y pasó a su hijo por fuego, y se dio a observar los tiempos, y fue agorero, e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos de Jehová, para provocarlo a ira.

El comportamiento abusivo es la elección consciente de una persona de ejercer poder y control sobre otra. No puede ser explicado o excusado por el alcoholismo, el estrés, la necesidad de cumplir deseos sexuales, la necesidad de un mejor control de la ira, o por cualquier comportamiento de la víctima. Las víctimas no son responsables del abuso. Los abusadores distorsionan y pervierten el amor, porque “el amor no hace mal” (Rom. 13:10, NVI). El tratamiento profesional puede facilitar el cambio en el comportamiento del abusador, pero solo si la persona asume la responsabilidad del comportamiento y busca ayuda. Para quienes abran la puerta a la presencia de Dios, él es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que imaginamos, para ayudar a los abusadores a dejar su comportamiento, para que se arrepientan de sus actitudes y de su proceder, para que hagan restitución por todos los medios posibles, y para que adopten las cualidades del amor ágape para sanar su corazón y amar a los demás (comparar con Efe. 3:20).

Trata de ponerte en el lugar de alguien traumatizado por la violencia. ¿Qué palabras de aceptación, consuelo y esperanza te gustaría oír? ¿Por qué es importante brindar seguridad y aceptación afectuosa, en lugar de ofrecer consejos sobre cómo vivir mejor con el abusador?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después de la caída de nuestros primeros padres, Cristo declaró que a fin de salvar al hombre de la penalidad del pecado, El vendría al mundo para vencer a Satanás en el propio campo de batalla del enemigo. La controversia que comenzó en el cielo habría de continuar en la tierra…

Cristo comenzó su misión de misericordia, y desde el pesebre hasta la cruz fue acosado por el enemigo. Satanás disputó cada centímetro de terreno, ejerciendo su máximo poder para vencerlo. Como una tempestad, tentación tras tentación se abatieron sobre El. Pero cuanto más caían sin misericordia sobre El, más firmemente se aferraba el Hijo de Dios de la mano de su Padre, y continuaba en su senda manchada de sangre.

La seriedad del conflicto por el que Cristo pasó fue proporcional a la dimensión de los intereses involucrados en su éxito o fracaso… Satanás buscaba vencer a Cristo, a fin de que él pudiera continuar reinando en este mundo como el gobernante supremo… El Padre, el Hijo y Lucifer han dejado aclarada su auténtica relación mutua. Dios ha dado evidencias indiscutibles de su justicia y su amor (Reflejemos a Jesús, {RJ}, p. 50).

Es la obra del Espíritu infundir el amor en el corazón humano de siglo en siglo, por cuanto el amor es el principio vital de la fraternidad.

Ningún recoveco del alma ha de ser un escondite para el egoísmo. Dios desea que el plan del cielo se cumpla, y que prevalezcan el orden y la armonía divina en toda familia, iglesia, e institución. Si este amor leudara la sociedad, veríamos la manifestación de principios nobles a través del refinamiento y la cortesía cristiana, y del amor por aquellos que han sido ganados por la sangre de Cristo. Se echaría de ver una transformación espiritual en todas nuestras familias, instituciones, e iglesias. Cuando esta transformación sea realizada, estas entidades se convertirán en instrumentos mediante los cuales Dios impartirá la luz del cielo al mundo y de esa manera, por medio de la capacitación y disciplina divina, se prepararán hombres y mujeres para vivir en el cielo (Testimonios para la iglesia, {8TI}, t. 8, pp. 151, 152).

No estéis demasiado ansiosos por ninguna cosa. Haced serenamente los deberes que el día os trae. Haced lo mejor que podáis, y pedid a Dios que sea vuestro ayudador. … Pensad cada día: “Estoy haciendo mi obra para Dios. No estoy viviendo para mí mismo, para glorificarme, sino para glorificar a Dios”. ¡Oh, pensad en Jesús, y no en vuestro propio corazón! Echad vuestras cargas y a vosotros mismos sobre él. Si no experimentáis gozo, o consuelo, no os desaniméis. Esperad y creed. Podéis tener una preciosa experiencia en las cosas de Dios. Luchad con vuestros desánimos y vuestras dudas, hasta que obtengáis la victoria sobre ellos en el nombre de Jesús. No animéis la angustia, la desesperación, y la lobreguez. … Descansad en las amplias y seguras promesas de Dios. Descansad en estas promesas, sin ninguna duda. …

Encontrad tiempo para consolar a algún otro corazón, para alegrar con una palabra bondadosa y de alegría a alguien que esté batallando con la tentación, y posiblemente en aflicción. Al bendecir así a otros con palabras gozosas y llenas de esperanza, al señalarles al que lleva las cargas, seguramente encontraréis paz, felicidad y consolación para vosotros mismos (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 66).

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Miércoles 29 de mayo | Lección 9______________________________________________

PERDER LA LIBERTAD

Solo Dios sabe cuántos millones –incluso miles de millones– de personas luchan contra alguna forma de adicción. Hasta el día de hoy, los científicos todavía no entienden exactamente cuál es la causa; aunque en algunos casos realmente se puede ver la parte de nuestro cerebro en la que se encuentran los antojos y los deseos.

Desgraciadamente, hallar la ubicación de esas adicciones no es lo mismo que librarnos de ellas.

La adicción es complicada para todos, no solo para el adicto. Los miembros de la familia (padres, cónyuges, hijos) sufren mucho cuando un miembro de la familia está bajo un poder del que parece que no puede librarse.

Las drogas, el alcohol, el tabaco, los juegos de azar, la pornografía, el sexo e incluso la comida: lo que convierte estas cosas en adicciones es la naturaleza habitual y progresiva de su uso o abuso. La persona es incapaz de detenerse incluso cuando sabe que le está haciendo daño. Si bien disfruta de su libertad de elección, se convierte en esclava de lo que le causa la adicción, y así pierde la libertad. Pedro tiene una explicación simple de lo que es un adicto y los resultados que padece: “Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción, ya que cada uno es esclavo de aquello que lo ha dominado” (2 Ped. 2:19, NVI).

¿Qué cosas pueden llevar a la gente a la adicción? Lucas 16:13; Romanos 6:16; Santiago 1:13-15; 1 Juan 2:16.

Lucas 16:13

13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Romanos 6:16

16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

Santiago 1:13-15

13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

1 Juan 2:16

16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

El pecado y la adicción no son necesariamente lo mismo. Puedes cometer un pecado del que no eres adicto, aunque a menudo este puede convertirse en una adicción. Cuánto mejor, mediante el poder de Dios, es detener el pecado antes de que se convierta en una adicción. Y, por supuesto, la única solución duradera al problema del pecado y de la adicción es recibir un corazón nuevo. “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos” (Gál. 5:24). Pablo también explica a los romanos lo que significa morir a esa naturaleza pecaminosa y adictiva a fin de que podamos vivir para Cristo (Rom. 6:8-13) y luego agrega: “Más bien, revístanse ustedes del Señor Jesucristo, y no se preocupen por satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa” (Rom. 13:14, NVI).

¿Quién no conoce personalmente la lucha contra las adicciones, en su vida o en la de los demás, o incluso de algún miembro de la familia? ¿Cómo puedes ayudar a las personas a comprender que el hecho de que quizá necesiten ayuda profesional no es admitir un fracaso espiritual, incluso como cristianos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Si permitimos que nuestra mente se espacie más en Cristo y en el mundo celestial, encontraremos un poderoso estímulo y un sostén para pelear las batallas del Señor. El orgullo y el amor del mundo perderán su poder mientras contemplamos las glorias de aquella tierra mejor que tan pronto ha de ser nuestro hogar. Frente a la hermosura de Cristo, todas las atracciones terrenales parecerán de poco valor…

Cuando a la mente se le ha permitido durante mucho tiempo espaciarse sólo en las cosas terrenales, es difícil cambiar los hábitos del pensamiento. Lo que el ojo ve y el oído escucha, demasiado a menudo atrae la atención y absorbe el interés. Pero si queremos entrar en la ciudad de Dios, y mirar a Jesús y su gloria, debemos acostumbrarnos a contemplarlo con el ojo de la fe aquí. Las palabras y el carácter de Cristo deben ser a menudo el tema de nuestro pensamiento y de nuestra conversación; y todos los días debería dedicarse un tiempo a la meditación acompañada de oración sobre estos temas sagrados (La edificación del carácter, {ECFP}, pp. 90, 91).

Jesús será el auxiliador de todos los que ponen su confianza en él. Los que están relacionados con Cristo tienen la felicidad a su disposición. Siguen la senda por la cual los guía su Salvador, crucificando por causa de él la carne, con sus afectos y concupiscencias. Han edificado sus esperanzas en Cristo, y las tormentas de la tierra son impotentes para apartarlos del seguro fundamento (En los lugares celestiales, {ELC}, p. 200).

Si nos acercáramos a Jesús y procuráramos adornar nuestra profesión religiosa por medio de una vida bien ordenada y una conversación piadosa, nuestros pies serían guardados de desviarse hacia las sendas prohibidas. Si tan sólo veláramos continuamente en oración, si hiciéramos todo lo que debemos hacer como si estuviéramos en la misma presencia de Dios, seríamos librados de rendirnos a la tentación, y podríamos ser guardados puros, sin mancha y sin contaminación hasta el fin.

Si nos mantenemos firmes hasta el fin y confiamos en él, todas nuestras sendas serían establecidas en Dios, y lo que fue iniciado por la gracia, será coronado de gloria en el reino de nuestro Dios. “El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. Gálatas 5:22, 23. Si Cristo está en nosotros, crucificaremos la carne con sus afectos y concupiscencias (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio, {TSC}, p. 120).

La vida del cristiano es una lucha. Pero “no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra dominadores de este mundo de tinieblas, contra malos espíritus de los aires”. En este conflicto de la justicia contra la injusticia, solamente podemos tener éxito mediante la ayuda divina. Nuestra voluntad finita debe ser sometida a la voluntad del Infinito; la voluntad humana debe unirse a la divina. Esto traerá al Espíritu Santo en nuestra ayuda, y cada conquista tenderá a la recuperación de la posesión comprada por Dios, a la restauración de su imagen en el ser (Mensajes para los jóvenes, {MJ}, p. 38).

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Lección 9 | Jueves 30 de mayo_________________________________________________

PERDER LA VIDA

Como seres humanos, conocemos la realidad de la muerte. La leemos, la vemos, y quizá hasta estuvimos cerca de sufrirla personalmente.

Lee 1 Corintios 15:26. ¿Cómo se describe la muerte y por qué se la describe de esta forma?

1 Corintios 15:26

26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

¿Quién, después de haber perdido a un ser querido, no padece personalmente cuán gran enemiga es la muerte? Por otro lado, los muertos están “bien”. Si cierran los ojos en el Señor, en lo que para ellos parece ser un instante, resucitan a la inmortalidad. “Para el creyente, la muerte es un asunto trivial. […] Para el cristiano, la muerte es tan solo un sueño, un momento de silencio y tinieblas. La vida está oculta con Cristo en Dios, y ‘cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria’ ” (DTG 731).

No, son los vivos, especialmente los amigos o los miembros de la familia que quedan, los que conocen el verdadero dolor y el pesar después de un fallecimiento. El hecho es que el duelo es una respuesta normal y natural a la pérdida. Es el sufrimiento emocional que experimentamos cuando nos arrebatan a quienes amamos.

El proceso de duelo no es el mismo para todos, pero en general la mayoría pasa por varias etapas. La primera reacción a la muerte de un ser querido, y la más común, es la conmoción y la negación, incluso cuando la muerte sea predecible. El shock es la protección emocional contra el agobio sumamente repentino por la pérdida, y puede durar de dos a tres meses. También se puede atravesar un período de estar constantemente absorto en los pensamientos acerca del ser querido, incluso durante las tareas diarias comunes. A menudo, las conversaciones giran alrededor de la pérdida o del ser querido. Este período puede durar de seis meses a un año.

La etapa de desesperación y depresión es un largo período de duelo; probablemente, la más dolorosa y prolongada para el deudo, durante la cual gradualmente se acepta la realidad de la pérdida. En esta etapa, se puede experimentar una variedad de emociones, como ira, culpa, remordimiento, tristeza y ansiedad. El objetivo del duelo no es eliminar todo el dolor ni los recuerdos del fallecimiento. En la etapa final de la recuperación, se comienza a tener un renovado interés en las actividades diarias y a funcionar normalmente día tras día.

¿Qué pensamientos reconfortantes puedes encontrar en los siguientes pasajes? Romanos 8:31-39; Apocalipsis 21:4; 1 Corintios 15:52-57.

Romanos 8:31-39

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.  37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Apocalipsis 21:4

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

1 Corintios 15:52-57

52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. 54 Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56 ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En medio de las antífonas del coro celestial, Dios oye los clamores del más débil de los seres humanos. Derramamos los deseos de nuestro corazón en nuestra cámara secreta, expresamos una oración mientras andamos por el camino, y nuestras palabras llegan al trono del Monarca del universo. Pueden ser inaudibles para todo oído humano, pero no morirán en el silencio, ni serán olvidadas a causa de las actividades y ocupaciones que se efectúan. Nada puede ahogar el deseo del alma. Este se eleva por encima del ruido de la calle, por encima de la confusión de la multitud, y llega a las cortes del cielo. Es a Dios a quien hablamos, y nuestra oración es escuchada.

Vosotros los que os sentís los más indignos, no temáis encomendar vuestro caso a Dios. Cuando se dio a sí mismo en Cristo por los pecados del mundo, tomó a su cargo el caso de cada alma. “El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él toda las cosas?” ¿No cumplirá él la palabra de gracia dada para nuestro ánimo y fortaleza? (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 137, 138).

“El pensar en la venida del Señor—decía Baxter—es dulce en extremo para mí y me llena de alegría”. “Es obra de fe y un rasgo característico de sus santos desear con ansia su advenimiento y vivir con tan bendita esperanza”. “Si la muerte es el último enemigo que ha de ser destruido en la resurrección, podemos representarnos con cuánto ardor los creyentes esperarán y orarán por la segunda venida de Cristo, cuando esta completa y definitiva victoria sea alcanzada”. “Ese es el día que todos los creyentes deberían desear con ansia por ser el día en que habrá de quedar consumada toda la obra de su redención, cumplidos todos los deseos y esfuerzos de sus almas”. “¡Apresura, oh Señor, ese día bendito!” (Ricardo Baxter, Works, tomo 17, p. 555, 500; 182, 183).

Tal fue la esperanza de la iglesia apostólica, de la “iglesia del desierto”, y de los reformadores (Maranata, {MSV}, p. 15).

Dios ha provisto un bálsamo para cada herida. Hay un bálsamo en Galaad, y también hay un médico allí. ¿No estudiaréis las Escrituras como nunca antes? Buscad al Señor para que os proporcione sabiduría para cada emergencia. En cada prueba rogad a Jesús que os muestre el camino que os hará salir de vuestros problemas, y entonces vuestros ojos serán abiertos para que contempléis el remedio y apliquéis a vuestro caso las promesas sanadoras registradas en su Palabra. En esta forma el enemigo no encontrará lugar para induciros a lamentaros y a ser incrédulos; pero en lugar de esto tendréis fe, esperanza y valor en el Señor. El Espíritu Santo os dará un claro discernimiento para que veáis y os apropiéis de cada bendición que servirá de antídoto contra la aflicción, como una rama sanadora para cada gota de amargura que se vierta en vuestros labios. Cada gota de amargura será mezclada con el amor de Jesús, y en vez de quejaros debido a la aflicción, comprenderéis que el amor y la gracia de Jesús están tan mezclados con el pesar, que éste se ha convertido en un gozo humilde y santificado (Mensajes selectos, {2MS}, t. 2, p. 312).

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Viernes 31 de mayo | Lección 9________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Muchos han sufrido como resultado de sus adicciones. Se han vuelto esclavos de sus deseos, y han perdido su dinero, su trabajo, su salud y su libertad. Pero Jesús vino a librarnos de nuestro pecado y de todas nuestras adicciones, y “si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Jesús también prometió que siempre estaría con nosotros (Mat. 28:20; Isa 43:2); por lo tanto, no tenemos que librar solos esta guerra. De hecho, debemos recordar que la batalla es del Señor (1 Sam. 17:47), y nos promete la victoria (1 Ped. 1:3-9). Hoy puedes comenzar el camino hacia la victoria sobre cualquier adicción, y recibir la libertad que deseas y que Dios quiere para ti. Esto no significa que no tendrás problemas, y a veces hasta podrías fracasar. Pero lo bueno es que mientras no abandones al Señor él no te abandonará a ti. Y ciertamente, no hay nada de malo en buscar ayuda profesional también. Así como el Señor puede usar a un profesional médico para ayudarte con tus problemas de salud, también puede utilizar a un consejero profesional para ayudarte con tu adicción.

“Cuando nos rodean las dificultades y las pruebas, deberíamos acudir a Dios y esperar confiadamente en aquel que es poderoso para salvar y fuerte para librar. Debemos pedir la bendición de Dios, si es que queremos recibirla. La oración es un deber y una necesidad; pero ¿no descuidamos la alabanza? ¿No deberíamos agradecer más a menudo al Dador de todas nuestras bendiciones? Necesitamos cultivar la gratitud. Deberíamos contemplar frecuentemente y volver a contar las mercedes de Dios, y alabar y glorificar su santo nombre, aun cuando experimentemos dolor y aflicción” (MS 2:306).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué papel desempeña el perdón cuando se pierde la confianza y en la recuperación de una relación rota? Mateo 6:12-15; 18:21, 22. “El amor” no “lleva un registro de las ofensas recibidas” (1 Cor. 13:4, 5, NTV).
  2. ¿Cuál es el beneficio de contemplar y relatar las misericordias de Dios mientras afrontamos el dolor y la aflicción?
  3. ¿De qué formas prácticas tu familia de la iglesia puede ayudar a quienes están teniendo problemas con algún tipo de pérdida?

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3 pensamientos en “Lección 9 – TIEMPO DE PERDER – Para el 1º de junio de 2019

  1. Saludos hermano Tony. ¿Porque no hay comentarios suyos de la lección en este trimestre?

  2. Buenos días al hermano Tony y a todo el equipo que colabora en este ministerio, Dios siga derramando bendiciones sobre cada uno de ustedes.
    Hermanos he extrañado con preocupación sus comentarios sobre el programa de escuela sabática, los cuales me han sido de gran ayuda para mi desenvolvimiento, como meestro de escuela sabática. Agradezco cualquier información al respecto.
    De antemano muchas gracias por su atención y que Dios los bendiga siempre.

  3. exelente estudio que fortalece nuestras vidas.es màs con es espìritu de profesia nos da lugar a un conocimiento mayor. muy agradecido por LAS BENDICIONES PRODIGADAS.

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