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Lección 9 – DE LA CONTAMINACIÓN A LA PURIFICACIÓN – Para el 29 de febrero de 2020

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Lección 9: Para el 29 de febrero de 2020

DE LA CONTAMINACIÓN A LA PURIFICACIÓN

Sábado 22 de febrero___________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 8; Daniel 2:38; Génesis 11:4; Levítico 16; Hebreos 9:23–28.

PARA MEMORIZAR:

“Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el Santuario será purificado” (Dan. 8:14).

En 548/547 a.C. se le dio al profeta la visión que se presenta en Daniel 8, que brinda algunas aclaraciones importantes sobre el juicio al que se hace referencia en Daniel 7. A diferencia de las visiones de Daniel 2 y 7, la visión de Daniel 8 omite a Babilonia y comienza con Medopersia, porque en ese entonces Babilonia estaba en decadencia y los persas estaban a punto de reemplazar a Babilonia como la próxima potencia mundial. La visión de Daniel 8 es paralela a la de Daniel 7. El lenguaje y los símbolos cambian en Daniel 8, porque se analiza en detalle la purificación del Santuario celestial en relación con el Día de la Expiación celestial. Por ello, la contribución especial de Daniel 8 radica en su énfasis en aspectos del Santuario celestial. Mientras Daniel 7 muestra al tribunal celestial y a uno como hijo de hombre que recibe el Reino, Daniel 8 muestra la purificación del Santuario celestial. Entonces, como indican los paralelismos entre estos dos capítulos, la purificación del Santuario celestial representada en Daniel 8 corresponde a la escena del Juicio de Daniel 7.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Las Escrituras contestan con claridad a la pregunta: ¿Qué es el Santuario? La palabra «santuario», tal cual la usa la Biblia, se refiere, en primer lugar, al tabernáculo que construyó Moisés, como figura o imagen de las cosas celestiales; y, en segundo lugar, al «verdadero tabernáculo» en el cielo, hacia el cual señalaba el Santuario terrenal. Muerto Cristo, terminó el ritual típico. El «verdadero tabernáculo» en el cielo es el Santuario del nuevo pacto. Y como la profecía de Daniel 8: 14 se cumple en esta dispensación, el santuario al cual se refiere debe ser el santuario del nuevo pacto. Cuando terminaron los 2.300 días, en 1844, hacía muchos siglos que no había Santuario en la tierra. De manera que la profecía: «Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el santuario», se refiere indudablemente al Santuario que está en el cielo.

Pero queda aún la pregunta más importante por contestar: ¿Qué es la purificación del santuario? En el Antiguo Testamento se hace mención de un servicio tal con referencia al Santuario terrenal. ¿Pero puede haber algo que purificar en el cielo? En el noveno capítulo de la Epístola a los Hebreos, se menciona claramente la purificación de ambos santuarios, el terrenal y el celestial. «Según la ley, casi todas las cosas son purificadas con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión. Fue pues necesario que las representaciones de las cosas celestiales fuesen purificadas con estos sacrificios, pero las mismas cosas celestiales, con mejores sacrificios que estos» (Hebreos 9:22, 23, VM), a saber, la preciosa sangre de Cristo (El conflicto de los siglos, p. 412).

El Día de la Expiación, el sumo sacerdote, después de haber tomado una víctima ofrecida por la congregación, iba al Lugar Santísimo con la sangre de dicha víctima y rociaba con ella el propiciatorio, encima mismo de la ley, para dar satisfacción a sus exigencias. Luego, en calidad de mediador, tomaba los pecados sobre sí y los llevaba fuera del Santuario. Poniendo sus manos sobre la cabeza del segundo macho cabrío, confesaba sobre él todos esos pecados, transfiriéndolos así figurativamente de él al macho cabrío emisario. Este los llevaba luego lejos y se los consideraba como si estuviesen para siempre quitados y echados lejos del pueblo.

Tal era el servicio que se efectuaba como «mera representación y sombra de las cosas celestiales». Y lo que se hacía típicamente en el Santuario terrenal, se hace en realidad en el Santuario celestial. Después de su ascensión, nuestro Salvador empezó a actuar como nuestro Sumo Sacerdote. San Pablo dice: «No entró Cristo en un Lugar Santo hecho de mano, que es una mera representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora delante de Dios por nosotros». Hebreos 9:24 (VM) (El conflicto de los siglos, pp. 414, 415).

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Lección 9 | Domingo 23 de febrero____________________________________________

EL CARNERO Y EL MACHO CABRÍO

Lee Daniel 8. ¿De qué se trata esta visión y cómo se compara con lo que hemos visto en Daniel 2 y 7?

Daniel 8

1 En el año tercero del reinado del rey Belsasar me apareció una visión a mí, Daniel, después de aquella que me había aparecido antes. Vi en visión; y cuando la vi, yo estaba en Susa, que es la capital del reino en la provincia de Elam; vi, pues, en visión, estando junto al río Ulai. Alcé los ojos y miré, y he aquí un carnero que estaba delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos, uno era más alto que el otro; y el más alto creció después. Vi que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía. Mientras yo consideraba esto, he aquí un macho cabrío venía del lado del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos. Y vino hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en la ribera del río, y corrió contra él con la furia de su fuerza. Y lo vi que llegó junto al carnero, y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos, y el carnero no tenía fuerzas para pararse delante de él; lo derribó, por tanto, en tierra, y lo pisoteó, y no hubo quien librase al carnero de su poder. Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo. Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. 10 Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. 11 Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. 12 Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó. 13 Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? 14 Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. 15 Y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. 16 Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste la visión. 17 Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin. 18 Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó, y me hizo estar en pie. 19 Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. 20 En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia. 21 El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. 22 Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él. 23 Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. 24 Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. 25 Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana. 26 La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días. 27 Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía.

Al igual que en Daniel 2 y 7, esta es otra visión del surgimiento y la caída de los imperios mundiales, aunque con un simbolismo diferente. Este simbolismo está directamente relacionado con el Santuario de Dios. En este caso, se utilizan los símbolos de un carnero y un macho cabrío, o chivo (NTV, DHH, PDT), debido a su conexión con el ritual del Santuario en el Día de la Expiación, una ocasión de juicio en el antiguo Israel. Los carneros y los machos cabríos se utilizaban como ofrendas sacrificiales en el servicio del Santuario. Pero los dos se mencionan juntos solo en el Día de la Expiación. Por lo tanto, aquí se elige intencionalmente a estos dos animales para evocar el Día de la Expiación, que es un énfasis importante de la visión.

A medida que se desarrolla la visión, Daniel ve un carnero que embiste en tres direcciones diferentes: hacia el oeste, hacia el norte y hacia el sur (Dan. 8:4). Este movimiento triple indica la expansión de este poder: “Ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía” (Dan. 8:4). Como explica el ángel, el carnero con dos cuernos representa el Imperio Medopersa (Dan. 8:20), y las tres direcciones muy probablemente señalen literalmente las tres conquistas principales de esta potencia mundial.

A continuación, aparece un macho cabrío con un gran cuerno, que representa el Imperio Griego bajo el mando de Alejandro Magno (Dan. 8:21). El hecho de que el macho cabrío se mueva “sin tocar tierra” (Dan. 8:5) significa que avanza rápidamente. Este simbolismo refleja la rapidez de la conquista de Alejandro, que Daniel 7 presenta como un leopardo alado. Pero, como lo indica la profecía, cuando el macho cabrío estaba “en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado” (Dan. 8:8) y dio paso a cuatro cuernos, que se extienden a los cuatro cuadrantes de la brújula. Esto se cumple cuando Alejandro muere en Babilonia en junio de 323 a.C. a los 33 años, y su reino se divide entre sus cuatro generales.

Entre Daniel 2:38 y Daniel 8:20 y 21, se mencionan tres de los cuatro imperios revelados en las visiones. Este hecho sorprendente ¿cómo debería ayudarnos a confirmar la exactitud de nuestra interpretación de estas profecías?

Hola estimados hermanos, les saluda su hermano en Cristo, Tony García. Deseo informales que vamos a comenzar de nuevo con nuestro comentario bíblico, todo esto con la ayuda de Dios. Mi oración a Dios es que me mantenga con salud, vitalidad y vida, y mi ofrenda para él, será mi comentario bíblico que nos ayuda tanto, especialmente a mi.

La lección de esta semana es muy extensa, pero viene muy bien detallada por el departamento de escuela sabática mundial. A mi manera de ver, la explicación es precisa, informativa, y con una sincronía singular. Si usted toma el tiempo para leerla detenidamente, allí encontrara la suficiente información para dar una clase muy amena y nutritiva.

Le vamos a dar un comentario adicional, y este comentario es una información que es mas edificación personal que otra cosa. Es el mismo tema del santuario, pero visto desde el punto de vista espiritual. Lo que les dejo es una explicación de la gran importancia de entender el tema de la purificación del santuario, que está sucediendo en el cielo en este momento. Que lo disfruten.

En la Biblia no encontramos mucha información sobre el santuario celestial, pero encontramos cualquier cantidad de información del santuario terrenal.

 En el libro de Éxodo encontramos la orden que Dios da a Moisés de construir un santuario terrenal; y no solamente le da las medidas y la explicación, sino que le muestra el modelo de cómo tiene que ser construido el santuario terrenal.

 Éxodo 25:8,9,40. «Me harán un santuario para mi, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del Tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios así lo haréis… Mira hazlos conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte”. 

 Pablo más tarde menciona lo misma experiencia de Moisés en la construcción del santuario terrenal.

Hebreos 8:5. «…Como se le advirtió a Moisés cuando iba a levantar el Tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme la modelo que se te ha mostrado en el monte».

Hebreos 9:22 al 28, la Biblia habla del santuario celestial, comparándolo al santuario terrenal.

23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fueran purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos, 24 porque no entró Cristo en el santuario hecho por los hombres, figura del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora por nosotros ante Dios. 25Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar santísimo cada año con sangre ajena. 26De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que lo esperan.

El santuario y su servicio, p. 28. «Dios mismo le dio a Moisés el plano con instrucciones detalladas acerca del tamaño y la forma, así como de los materiales que debían emplearse y de todos los objetos y muebles que había de contener. Los dos lugares santos hechos a mano, debían ser ‘figuras del verdadero’, ‘figuras de las cosas celestiales’ (Heb. 9:24,23), es decir, una representación, en miniatura, del templo celestial donde Cristo, nuestro gran Sumo Sacerdote,… intercede en favor de los pecadores».

La doctrina del santuario celestial es una doctrina que pertenece casi solamente a la iglesia adventista. Hasta donde conozco, no hay otra denominación religiosa que crea, que enseñe y que tenga depositada su esperanza en este proceso celestial y divino como lo hacemos los adventistas.

 En el santuario terrenal se ofrecían sacrificios diarios para el perdón de los pecados; también había sacrificios de agradecimiento. Pero una vez al año, se llevaba a cabo el día de la expiación.

 Ese día era muy temido por el pueblo de Israel, ya que en este día se limpiaba el santuario de los pecados que simbólicamente se habían depositado en ese lugar durante el último año, a partir del último día de expiación celebrado.

Si Dios encontraba que en la congregación había una persona sin confesar su pecado, esa persona sería muerta inmediata e irremisiblemente por no ajustar cuentas con Dios y con sus prójimos.

 Se peca solamente contra Dios; nosotros no pecamos contra el humano, ya que contra el humano cometemos faltas.

Vamos a explicar un poco la diferencia entre pecado y una falta. El pecado es una ofensa contra Dios, pero la falta es contra nuestro hermano. Si robamos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta la cometimos contra nuestro prójimo, nuestro prójimo quedó sin algo que era parte de su propiedad.

Si mentimos el pecado es contra Dios porque él ordenó no hacerlo, pero la falta fue contra nuestro prójimo: nuestro prójimo quedó agraviado, dañado, en la cárcel o muerto por nuestra calumnia o falso testimonio.

Si adulteramos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta es en contra de nuestro prójimo; en este caso en contra de los otros cónyuges de las parejas y también en contra de los hijos y la familia en general.

Si matamos, el pecado es contra Dios, porque él ordenó no hacerlo, pero la falta fue en contra de nuestro prójimo: alguien perdió la vida. Así sucede en todos los pecados, pecamos en contra de Dios, pero la falta es en contra de nuestros hermanos. A excepción de los primeros cuatro mandamientos de la ley, donde tanto el pecado como la falta, se comete contra Dios.

Cuando nosotros pecamos y pedimos perdón, hacemos bien. Pero no es suficiente pedir perdón a Dios por nuestro pecado, sino que necesitamos pedir perdón a nuestro hermano por la falta que cometimos en contra de él. Si se puede restituir la falta, necesitamos restituir lo que arruinamos por la falta cometida en contra de nuestro hermano.

Si yo robo, tengo que pedir perdón a Dios por mi pecado, pedirle perdón a mi hermano por la falta que cometí en contra de él, y tengo que restituir lo robado, si se puede restituir. Mientras no se haga todo este proceso, no hemos cumplido con los requisitos para ser perdonados por Dios; seguimos con nuestra deuda en contra del Cielo y en contra de nuestro prójimo. Esto es precisamente el propósito de la santa cena; la santa cena es para arreglar mis cuentas tanto con Dios, como con mi prójimo. Allí le pido perdón a Dios por mi pecado, y perdón a mi prójimo por mi falta.

En el día de la expiación: todo aquel que no hubiera confesado a Dios su pecado, y a su hermano la falta, su sentencia era la muerte.

Eso es precisamente lo que está sucediendo en el cielo en este momento: Jesucristo, quien es nuestro sumo sacerdote, ha entrado al lugar santísimo y se encuentra celebrando el día de la expiación.  A diferencia de lo que sucedió en el santuario terrenal -donde el sumo sacerdote entraba una vez al año-, en el santuario celestial, el día de la expiación sólo sucederá una vez en la historia de esta tierra y del universo entero.

25 Y no entró para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el lugar santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los tiempos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.  (Hebreos 9)

 Siempre ha habido personas en la historia del cristianismo que han puesto fecha a la segunda venida de Cristo.

Uno de los rumores que hay en el mundo religioso e inclusive dentro de nuestra misma iglesia, es que nosotros la Iglesia Adventista del Séptimo Día también cometimos este error. Esto no es cierto. Lo que comúnmente llamamos «el gran chasco», no sucedió a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Nuestra iglesia aún no se había fundado en este tiempo. Esto le sucedió al Movimiento Millerita, dirigido por Guillermo Miller; lo integraban hermanos bautistas, metodistas, luteranos… y católicos, entre otros grupos religiosos de la época.

Entre los años 1840-1844 surgió en los Estados Unidos un movimiento multidenominacional llamado millerita.

Las milleritas fueron todos seguidores de William Miller, granjero del estado de Nueva York, en los Estados Unidos, y ministro licenciado de la Iglesia Bautista. Miller se destacó por su énfasis en la predicación del retorno de Jesucristo y estudió detenidamente la Biblia por más de quince años; a lo largo de ese período utilizó las Escrituras como su propio intérprete. Fue un diligente estudiante de las Escrituras, a quien Dios dio un mensaje oportuno para el momento.

14 Y él dijo: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.” Daniel 8

Miller estudió la profecía de los 2,300 días de Daniel 8: 14 y bajo un estudio minucioso de la Biblia, llegó a la conclusión de que la venida de Cristo sucedería entre el 21 de marzo de 1843 y el 21 de marzo de 1844. 

Después de calcular estas fechas más rigurosamente de acuerdo con el calendario ritual de los judíos, él llegó a la clara y contundente verdad de que la venida de Cristo ocurriría el 22 de octubre de 1844.

Al no aparecer Jesucristo en esta fecha, todo este movimiento experimentó el conocido «gran chasco» y, como consecuencia, miles abandonaron el movimiento. El remanente que quedó en este grupo volvió al estudio de la Biblia para descubrir en que había consistido la equivocación.

No le demoró mucho tiempo a este grupo para descubrir que, aunque la fecha de 22 de octubre de 1844 era correcta, el lugar del evento era lo que estaba equivocado. El chasco sufrido por los cristianos el 22 de octubre de 1844 estaba predicho en la profecía de Apocalipsis 10.

Ese grupo de creyentes llegaron a entender que el santuario que tenía que ser purificado no se refería a la tierra, sino al santuario que estaba en el cielo.

Jesús había entrado al lugar santísimo del santuario celestial para dar inicio a su obra de juicio. Como Elena G. de White declaró más tarde: “El asunto del santuario fue la clave que aclaró el misterio del chasco de 1844” {Conflicto de los Siglos, página 419}

De este grupo sale la Iglesia Adventista, que unos años más tarde descubren la verdad del sábado (1848) y cambiaron su nombre de Iglesia Adventista a Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1860, nombre oficial que se mantiene hasta el día de hoy. Vale la pena recalcar que aún en el año 1859 este movimiento aún no tenía nombre. La Asociación General se organizó en 1863.

Bueno, ya sabemos que el año 1844, es el año en que comienza el día de la expiación en el santuario celestial.

La pregunta sería: ¿Cuánto tiempo permanecerá Jesucristo nuestro sumo sacerdote en el lugar santísimo limpiando el santuario celestial?

¿A qué hora saldrá nuestro sumo pontífice del lugar santísimo y pronunciará las mas temibles palabras escritas en la Biblia para nosotros:  11 El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía.”? (Apocalipsis 22)

¿A qué hora terminará el día de la expiación en el santuario celestial?

Eso parece que nos tiene sin cuidado; cuando deberíamos de estar procurando nuestra salvación con temor y temblor, sencillamente ignoramos que Cristo se encuentra en el lugar santísimo del santuario celestial, que de un momento a otro puede terminar su trabajo intercesor por nosotros, y allí queda precisamente sellada nuestra salvación o nuestra perdición.

Nosotros tenemos un relojito que nos ayuda mucho en nuestra vida espiritual; lo vamos a sacar de nuevo de nuestro baúl de tesoros para usarlo en esta ocasión.  

2 Pedro 3: 8 dice: “Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día”

 Lo que el apóstol Pedro dijo, también lo dijo el salmista Moisés en Salmo 90: 4 “Porque mil años son ante tus ojos como un día, como un ayer que ya pasó, como una vigilia en la noche.”

 Vamos a hacer el cálculo del reloj de Dios, para trasladarlo al reloj nuestro.

 Dios                  Humanos

1 día                  1000 años

Medio día         500 años

6 horas              250 años

3 horas              125 años

36 minutos        25 años

9 minutos          6 años y 3 meses

1 minuto            8 meses y 8 días (+/-)

1 segundo          4 días y 8 horas (+/-)

 Este es un cálculo vago, carente de cientificismo, pero nos ayuda a entender con aproximación la diferencia entre el reloj divino y el reloj humano.

 Tener una mejor idea del reloj de Dios y el reloj del humano, prepara el camino para entender otros puntos de la vida religiosa, relacionados con asuntos bíblicos.

 1-Podemos comprender por qué algunas personas pasan al descanso en su temprana edad.  Dios en su presciencia -conocimiento perfecto del futuro- permite que la persona deje de vivir unos cuantos minutos menos de su reloj, con tal de que alcance la vida eterna. Posiblemente esta persona, si Dios le permitiera vivir unos minutos más del reloj divino, perdería la vida eterna.

 2-Podemos comprender que cuando pedimos al Señor un milagro o cualquier otra petición, muchas veces el Señor hará que esperemos unos cuantos segundos de su reloj para darnos su respuesta a nuestro pedido. Debido a que muchas veces no entendemos el reloj del Señor, muchos perdemos la paciencia y salimos enojándonos con Dios, creyendo que a él no le importa nuestra vida ni nuestros problemas.

 3-Hay muchos pedidos que hacemos a Dios y él nos contesta inmediatamente; eso nos muestra la gran misericordia y amor de Dios, cuando él toma menos de un segundo de su reloj divino para responder a nuestros pedidos.

 4-Podemos entender que Dios sentenció a Adán a morir el mismo día que desobedeció y así fue: de acuerdo con el reloj divino Adán murió ese mismo día, su vida llegó cerca de finalizar el día; Adán tenía 930 años cuando murió.

 5-Podemos entender la segunda venida de Cristo. En el reloj divino, Cristo tiene apenas dos días de haber partido. Debido a que nosotros nos regimos con un reloj extremadamente rápido, nuestra preocupación no sería tanto la hora de la venida de Cristo, sino la hora de nuestra muerte. Ésta puede ocurrir en los siguientes segundos, sin importar nuestra edad o condición física. Cuando morimos, allí mismo muere también nuestra gracia y nuestra esperanza, allí queda sellado nuestro destino y nos colocamos automáticamente al lindero de la vida eterna o de la muerte eterna.

Con esto no queremos dar a entender que falta mucho tiempo para la venida de Cristo. Nosotros no sabemos y no podemos poner fecha. De una cosa sí tenemos que estar seguros: es de que todas las señales que preceden a la segunda venida de Cristo, ya se han cumplido: la segunda venida de Cristo a este mundo es inminente.

 6-Con el reloj divino podemos comprender que la vida más longeva de un humano aquí en la tierra, alcanza apenas unas 2 horas y media en el reloj de Dios.

7-Cristo, de acuerdo con el reloj divino, ministró en el lugar santo por casi dos días, desde su ascensión al cielo hasta 1844, de acuerdo con la profecía de los 1,260 días.

 8-De 1844 hasta nuestros días han transcurrido 174 años de nuestro calendario, que equivale en el reloj divino a unas 3 horas y media (+/-). Estas 3 horas y media, es el tiempo que ya Jesucristo lleva intercediendo en el lugar santo y también este es el tiempo que ya lleva purificando el lugar santísimo.

 ¿Cuánto tiempo durará el día de la expiación en el santuario celestial? El día de la expiación en el santuario terrenal creemos que duraba un corto tiempo.

 ¿Cuánto minutos más tiene Jesucristo que trabajar para terminar su juicio o terminar de purificar el santuario celestial?

 ¿Serán minutos los que faltan para que Jesucristo salga del lugar santísimo y se mude de sus ropas sacerdotales a ropas de Rey de reyes y Señor de señores, para entonces recompensar a cada quien según sus obras?

La distinción entre tiempo corto y tiempo largo, no existe en la presencia de Dios. Lo que nos parece una tardanza no existe en el cronograma divino: es simplemente una concepción humana.

 ¿Se dio cuenta de por qué nuestra preocupación tendría que estar puesta en lo que está sucediendo en este momento en el lugar santísimo del santuario celestial y no en otros asuntos de menor o de ninguna importancia?

 En el momento en que Jesucristo termine su trabajo de intercesión y purificación del santuario celestial, nuestra suerte queda sellada. No hay más oportunidad para los miembros de la iglesia Adventista del Séptimo Día. El día de nuestra gracia se ha completado y la sentencia se ha dictado: 11 El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía.” Apocalipsis 22

Hoy vivimos un tiempo solemne. El fin de todas las cosas de acerca. Seamos celosos y sigamos con Cristo, nuestro suficiente Salvador.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Mientras Daniel se aferraba a Dios con una confianza inquebrantable, se manifestó en él el espíritu del poder profético. Al mismo tiempo que recibía instrucciones de los hombres acerca de los deberes que debía cumplir en la corte, Dios le enseñaba a leer los misterios de lo por venir, y a registrar para las generaciones futuras, mediante figuras y símbolos, acontecimientos que abarcaban la historia de este mundo hasta el fin del tiempo (Profetas y reyes, pp. 355,356).

Cual áureo tesoro, la verdad había sido confiada al pueblo hebreo. El sistema de culto judaico, que llevaba la firma celestial, había sido instituido por Cristo mismo. Las grandes verdades de la redención se hallaban veladas tras los tipos y los símbolos. Sin embargo, cuando Cristo vino, no reconocieron a Aquel a quien señalaban todos los símbolos. Tenían la Palabra de Dios en su poder; pero las tradiciones que habían pasado de una generación a otra y la interpretación humana de las Escrituras, escondieron de su vista la verdad tal cual es en Jesús. La significación espiritual de los Sagrados Escritos se perdió. El lugar donde estaba atesorado todo el conocimiento les estaba abierto, pero no lo sabían.

Dios no esconde su verdad de los hombres. Por su propia conducta, ellos la oscurecen para sí mismos. Cristo dio al pueblo judío abundantes evidencias de que era el Mesías; pero su enseñanza exigía un cambio decidido en sus vidas. Ellos vieron que si recibían a Cristo debían abandonar sus máximas y tradiciones favoritas y sus prácticas egoístas e impías. Exigía un sacrificio el recibir la verdad invariable y eterna… Temían ser convencidos, no fuera que se convirtieran y se vieran impelidos a abandonar sus opiniones preconcebidas. El tesoro del evangelio, el Camino, la Verdad y la Vida estaba entre ellos, pero rechazaron la dádiva más grande que los cielos pudieran conceder…

«El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente». 1 Corintios 2:14.

«Si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto: en los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios». 2 Corintios 4:3,4 (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 77,78).

Eran incapaces de discernir el profundo significado espiritual de su servicio simbólico. Dominados por un sentimiento de justicia propia, confiaban en sus propias obras, en los sacrificios y los ritos mismos, en vez de los méritos de Aquel a quien señalaban todas esas cosas. De este modo, «ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia» (Romanos 10:3), se encerraron en un formalismo egoísta. Careciendo del Espíritu y de la gracia de Dios, procuraron suplir esta falta mediante una rigurosa observancia de las ceremonias y los ritos religiosos. Sin conformarse con los ritos que Dios mismo había ordenado, agravaron los mandamientos divinos con innumerables exacciones propias. Cuanto más se alejaban de Dios, más rigurosos se volvían en la observancia de esas formas (Profetas y reyes, p. 523).

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Lunes 24 de febrero | Lección 9________________________________________________

EL SURGIMIENTO DEL CUERNO PEQUEÑO

Lee con atención Daniel 8:8 al 12. ¿En qué direcciones se mueve este cuerno pequeño y por qué es importante entender esto?

Daniel 8:8-12

Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos notables hacia los cuatro vientos del cielo. Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa. 10 Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. 11 Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. 12 Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó.

Después de describir los cuatro cuernos que se extienden a los cuatro vientos del cielo, el texto bíblico dice que de uno surgió un cuerno pequeño. La pregunta es si este cuerno/poder proviene de uno de los cuatro cuernos que, como vimos ayer, representan a los cuatro generales de Alejandro, o de uno de los cuatro vientos. La estructura gramatical del texto en el idioma original indica que este cuerno proviene de uno de los cuatro vientos del cielo. Y, dado que este poder surge después del Imperio Griego y sus cuatro ramificaciones, una interpretación común es que este cuerno es Roma, primero pagana y luego papal. “Este cuerno pequeño representa a Roma en sus dos fases: pagana y papal. Daniel vio a Roma primero en su fase imperial y pagana cuando combatía contra el pueblo judío y los cristianos primitivos, y después en su fase papal, que continúa hasta nuestros días y se proyecta hacia el futuro” (CBA 4:868).

De acuerdo con el texto bíblico, el cuerno pequeño en primer lugar efectuó un movimiento horizontal y “creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa” (Dan. 8:9). Estas tres direcciones corresponden a las tres regiones principales que cayeron bajo el dominio de la Roma pagana.

A medida que el cuerno pequeño se convierte en el actor principal de la visión, su expansión vertical recibe atención detallada. En este sentido, existe una estrecha correspondencia entre este cuerno de Daniel 8 y el cuerno pequeño de Daniel 7, como lo muestra la siguiente comparación: (1) ambos cuernos son pequeños al principio (Dan. 7:8; 8:9); (2) ambos se hacen grandes posteriormente (Dan. 7:20; 8:9); (3) ambos son poderes perseguidores (Dan. 7:21, 25; 8:10, 24); (4) ambos se exaltan a sí mismos y son blasfemos (Dan. 7:8, 20, 25; 8:10, 11, 25); (5) ambos atacan al pueblo de Dios (Dan. 7:25; 8:24); (6) ambos tienen aspectos de su actividad que están delineados por el tiempo profético (Dan. 7:25; 8:13, 14); (7) ambos llegan hasta el tiempo del fin (Dan. 7:25, 26; 8:17, 19); y (8) ambos sufren una destrucción sobrenatural (Dan. 7:11, 26; 8:25). Finalmente, dado que el cuerno pequeño de Daniel 7 representa al Papado, la expansión vertical del cuerno pequeño en Daniel 8 debe representar el mismo poder. Por ende, al igual que en Daniel 2 y 7, la última potencia principal es Roma, tanto pagana como papal.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Poco a poco, primero solapadamente y a hurtadillas, y después con más desembozo, conforme iba cobrando fuerza y dominio sobre los espíritus de los hombres, «el misterio de iniquidad» hizo progresar su obra engañosa y blasfema. De un modo casi imperceptible las costumbres del paganismo penetraron en la iglesia cristiana. El espíritu de avenencia y de transacción fue coartado por algún tiempo por las terribles persecuciones que sufriera la iglesia bajo el régimen del paganismo. Mas habiendo cesado la persecución y habiendo penetrado el cristianismo en las cortes y palacios, la iglesia dejó a un lado la humilde sencillez de Cristo y de sus apóstoles por la pompa y el orgullo de los sacerdotes y gobernantes paganos, y sustituyó los requerimientos de Dios por las teorías y tradiciones de los hombres. La conversión nominal de Constantino, a principios del siglo cuarto, causó gran regocijo; y el mundo, disfrazado con capa de rectitud, se introdujo en la iglesia. Desde entonces la obra de corrupción progresó rápidamente. El paganismo que parecía haber sido vencido, vino a ser el vencedor. Su espíritu dominó a la iglesia. Sus doctrinas, ceremonias y supersticiones se incorporaron a la fe y al culto de los que profesaban ser discípulos de Cristo (El conflicto de los siglos, pp. 47, 48).

En el siglo VI el papado ya estaba firmemente establecido. La sede de su poder se hallaba en la ciudad imperial, y se declaró que el obispo de Roma era la cabeza de toda la iglesia. El paganismo había cedido su lugar al papado. El dragón había dado a la bestia «su poder y su trono, y grande autoridad». Apocalipsis 13:2. Y entonces comenzaron los 1.260 años de opresión papal predichos en las profecías de Daniel y Juan. Daniel 7:25; Apocalipsis 13:5-7. Los cristianos se vieron obligados a elegir entre renunciar a su integridad y aceptar las ceremonias y el culto católico, o pasarse la vida en las mazmorras, o morir en el potro, entre rejas o víctimas del hacha del verdugo. La persecución se desató sobre los fieles con mayor furia que antes, y el mundo se convirtió en un vasto campo de batalla (La historia de la redención, p. 347).

Un estudio de la Biblia hecho con oración mostraría a los protestantes el verdadero carácter del papado y se lo haría aborrecer y rehuir; pero muchos son tan sabios en su propia opinión que no sienten ninguna necesidad de buscar humildemente a Dios para ser conducidos a la verdad. Aunque se enorgullecen de su ilustración, desconocen tanto las Sagradas Escrituras como el poder de Dios. Necesitan algo para calmar sus conciencias, y buscan lo que es menos espiritual y humillante. Lo que desean es un modo de olvidar a Dios, pero que parezca recordarlo. El papado responde perfectamente a las necesidades de todas esas personas. Es adecuado a dos clases de seres humanos que abarcan casi a todo el mundo: los que quisieran salvarse por sus méritos, y los que quisieran salvarse en sus pecados. Tal es el secreto de su poder (El conflicto de los siglos, p. 559).

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Lección 9 | Martes 25 de febrero______________________________________________

EL ATAQUE AL SANTUARIO

Lee Daniel 8:10 al 12. ¿Qué tipo de actividad realiza el cuerno pequeño?

Daniel 8:10-12

10 Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó. 11 Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra. 12 Y a causa de la prevaricación le fue entregado el ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó.

En Daniel 8:10, el cuerno pequeño intenta replicar, en el nivel espiritual, los esfuerzos de los constructores de Babel (Gén. 11:4). Los términos “ejército” y “estrellas” pueden referirse al pueblo de Dios del Antiguo Testamento. A Israel se lo llama huestes/ejércitos del Señor (Éxo. 12:41). Daniel también muestra que los fieles de Dios brillan como las estrellas (Dan. 12:3). Obviamente, esto no es un ataque literal a los cuerpos celestes, sino una persecución al pueblo de Dios, cuya “ciudadanía está en los cielos” (Fil. 3:20). Aunque miles de cristianos fueron asesinados por emperadores paganos, el enfoque ahora está en las actividades verticales del cuerno pequeño. Por lo tanto, el cumplimiento final de esta profecía debe asociarse con la Roma papal y su persecución a través de los siglos.

Además, Daniel 8:11 habla de un “príncipe”, que se menciona en otros lugares de Daniel como el “Mesías Príncipe” (Dan. 9:25), “Miguel vuestro príncipe” (Dan. 10:21) y “Miguel, el gran príncipe” (Dan. 12:1). Nadie más que Jesucristo podría ser el referente de esta expresión. Jesucristo es el Príncipe del “ejército” mencionado anteriormente y nuestro Sumo Sacerdote en el cielo. Por lo tanto, el Papado y el sistema religioso que representa ciegan e intentan reemplazar el papel sacerdotal de Jesús.

En Daniel 8:11, el “continuo sacrificio” aparece relacionado con el Santuario terrenal para designar los diversos aspectos continuos de los servicios rituales, incluidos los sacrificios y la intercesión. Es a través de estos servicios que los pecadores reciben el perdón y los pecados quedan en el Tabernáculo. Este sistema terrenal representa el ministerio intercesor de Cristo en el Santuario celestial. Entonces, como predice la profecía, el Papado intercambia la intercesión de Cristo por la intercesión de los sacerdotes y los santos. Mediante esa adoración falsa, el cuerno pequeño quita el ministerio intercesor de Cristo y simbólicamente derriba el lugar del Santuario de Cristo.

“Y echó por tierra la verdad, e hizo cuanto quiso, y prosperó” (Dan. 8:12). Jesús afirma que él es la Verdad (Juan 14:6) y también señala a la Palabra de Dios como la verdad (Juan 17:17). En contraste, el Papado prohibió en el pasado la traducción de la Biblia al lenguaje del pueblo, pone la interpretación de la Biblia bajo la autoridad de la iglesia y coloca la tradición a la par de la Biblia como norma suprema de fe.

Este estudio, ¿qué debiera decirnos acerca de cuán precioso e importante es realmente el conocimiento de la verdad bíblica en contraste con las tradiciones humanas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Uno de sus fines, al construir la torre, fue el de alcanzar seguridad si ocurría otro diluvio. Creyeron que, construyendo la torre hasta una altura mucho más elevada que la que habían alcanzado las aguas del diluvio, se hallarían fuera de toda posibilidad de peligro. Y al poder ascender a la región de las nubes, esperaban descubrir la causa del diluvio.

Hay constructores de torres en nuestros días. Los incrédulos formulan sus teorías sobre supuestas deducciones de la ciencia, y rechazan la palabra revelada de Dios… En el mundo que profesa ser cristiano, muchos se alejan de las claras enseñanzas de la Sagrada Escritura y construyen un credo fundado en especulaciones humanas y fábulas agradables: y señalan su torre como una manera de subir al cielo…

El tiempo de la investigación de Dios ha llegado. El Altísimo descenderá para ver Lo que los hijos de los hombres han construido. Su poder soberano se revelará; las obras del orgullo humano serán abatidas (Conflicto y valor, p. 42).

La ascensión de la Iglesia Católica al poder señaló el principio de la Edad Media. A medida que su poder aumentaba, las tinieblas se hacían más intensas. La fe se trasladó de Cristo, su verdadero fundamento, al papa de Roma. En lugar de confiar en el Hijo de Dios para obtener el perdón de los pecados y la salvación eterna, la gente recurría al papa, y los sacerdotes y los prelados en quienes este delegaba su autoridad. Se les enseñó que el papa era su mediador, y que solo podían acercarse a Dios a través de él, y más aún, que estaba en lugar de Dios para ellos, y por lo tanto debía ser obedecido sin vacilar. Cualquier desviación de sus requerimientos era causa suficiente para que se lanzaran los más severos castigos sobre los cuerpos y las almas de los ofensores. De ese modo la atención de la gente se desvió de Dios para dirigirse a hombres falibles y sujetos a error; todavía más, al mismo príncipe de las tinieblas que ejercía su poder por medio de ellos. El pecado se cubrió con un manto de santidad. Cuando se suprimen las Escrituras y el hombre se considera supremo, todo lo que podemos esperar es fraude, engaño y degradante iniquidad. Con la elevación de las leyes y tradiciones humanas, se manifestó la corrupción que siempre resulta cuando se pone a un lado la ley de Dios (La historia de la redención, p. 348).

La única seguridad consiste ahora en buscar como a un tesoro escondido la verdad revelada en la Palabra de Dios. Los temas del sábado, la naturaleza del hombre y el testimonio de Jesús, son las grandes e importantes verdades que se han de comprender. Resultarán como un ancla que sostendrá al pueblo de Dios en estos tiempos peligrosos. Pero la masa de la humanidad desprecia las verdades de la Palabra de Dios y prefiere escuchar las fábulas. «Y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira». 2 Tesalonicenses 2:10-11 (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 270).

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Miércoles 26 de febrero | Lección 9___________________________________________

LA PURIFICACIÓN DEL SANTUARIO

Lee Daniel 8:14. ¿Qué es lo que ocurre aquí?

Daniel 8:14

14 Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.

Luego del devastador ataque del cuerno, se anuncia que el Santuario será purificado. Para entender este mensaje, debemos tener en cuenta que la purificación del Santuario que se menciona en Daniel 8:14 corresponde a la escena del juicio descrita en Daniel 7:9 al 14. Y, como ese juicio tiene lugar en el cielo, el Santuario también debe estar ubicado en el cielo. Por ende, mientras Daniel 7 describe la intervención de Dios en los asuntos humanos y la forma en que él se relaciona con ellos desde una perspectiva judicial, Daniel 8 describe el mismo acontecimiento desde una perspectiva del Santuario.

El Santuario terrenal se diseñó según el modelo de su contraparte celestial y servía para ilustrar las amplias implicaciones del plan de salvación. Todos los días los pecadores llevaban sus sacrificios al Santuario, donde recibían el perdón de sus pecados confesados, ya que, en cierto sentido, los pecados se transferían al Santuario. Como resultado, el Santuario se contaminaba. Por lo tanto, se necesitaba un proceso periódico de purificación para limpiar el Santuario de los pecados registrados en él. Se lo denominaba el Día de la Expiación y tenía lugar una vez al año (ver Lev. 16).

¿Por qué el Santuario celestial necesita ser purificado? Por analogía, podemos decir que los pecados confesados de aquellos que han aceptado a Jesús han sido “transferidos” al Santuario celestial, al igual que los pecados de los israelitas arrepentidos se transferían al Santuario terrenal. En el Día de la Expiación terrenal, se sacrificaba una gran cantidad de animales, lo que simbolizaba la futura muerte de Jesús, razón por la cual los pecadores podían mantenerse en pie en el Día de la Expiación.

Y así como ocurría esto en el Día de la Expiación terrenal, cuando se purificaba el Santuario, ¿cuánto más en el Santuario celestial, donde únicamente la sangre de Cristo nos saca airosos del Juicio? La purificación del Santuario, descrita en Daniel 8:14, es la contraparte celestial del servicio terrenal, cuyo mensaje básico es: como pecadores, necesitamos la sangre del Mesías para que nuestros pecados sean perdonados y nos permita estar de pie en el Juicio.

Lee Hebreos 9:23 al 28. ¿Cómo revelan estos versículos la salvación que tenemos en Jesús a través de su sacrificio por nosotros?

Hebreos 9:23-28

23 Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. 24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; 25 y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. 26 De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. 27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Durante dieciocho siglos [Jesús siguió efectuando su ministerio] en el primer departamento del Santuario. La sangre de Cristo, ofrecida en beneficio de los creyentes arrepentidos, les aseguraba perdón y aceptación cerca del Padre, pero no obstante sus pecados permanecían inscritos en los libros de registro. Como en el servicio típico había una obra de expiación al fin del año, así también, antes de que la obra de Cristo para la redención de los hombres se complete, queda por hacer una obra de expiación para quitar el pecado del Santuario. Este es el servicio que empezó cuando terminaron los 2.300 días. Entonces, así como lo había anunciado Daniel el profeta, nuestro Sumo Sacerdote entró en el Lugar Santísimo, para cumplir la última parte de su solemne obra: la purificación del Santuario.

Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la víctima ofrecida, y por la sangre de esta se transferían figurativamente al Santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo, y transferidos, de hecho, al Santuario celestial. Y así como la purificación típica de lo terrenal se efectuaba quitando los pecados con los cuales había sido contaminado, así también la purificación real de lo celestial debe efectuarse quitando o borrando los pecados registrados en el cielo…

Así que los que andaban en la luz de la palabra profética vieron que en lugar de venir a la tierra al fin de los 2.300 días, en 1844, Cristo entró entonces en el Lugar Santísimo del Santuario celestial para cumplir la obra final de la expiación preparatoria para su venida (El conflicto de los siglos, pp. 415, 416).

La purificación del santuario implica… una obra de investigación: Una obra de juicio. Esta obra debe realizarse antes de que venga Cristo para redimir a su pueblo, pues cuando venga, su galardón estará con él, para que pueda otorgar la recompensa a cada uno según haya sido su obra.

En el día final del ajuste de cuentas, la posición, el rango o la riqueza no alterarán ni en el espesor de un cabello el caso de nadie. El Dios que todo lo ve juzgará a los hombres por lo que éstos son en pureza, nobleza y amor a Cristo (Maranata, el Señor viene, p. 256).

[La respuesta], «Hasta dos mil y trescientos días de tarde y mañana; y el santuario será purificado» (Daniel 8: 14), le llenó de perplejidad. Con fervor solicitó que se le permitiera conocer el significado de la visión. No podía comprender la relación que pudiera haber entre los setenta años de cautiverio, predichos por Jeremías, y los dos mil trescientos años que, según oyó en visión, el visitante celestial anunciaba como habiendo de transcurrir antes de la purificación del santuario. El ángel Gabriel le dio una interpretación parcial; pero cuando el profeta oyó las palabras: «La visión … es para muchos días», se desmayó. Anota al respecto: «Yo Daniel fui quebrantado, y estuve enfermo algunos días: y cuando convalecí, hice el negocio del rey; mas estaba espantado acerca de la visión, y no había quien la entendiese». Daniel 8:26, 27 (Profetas y reyes, p. 406).

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Lección 9 | Jueves 27 de febrero_______________________________________________

EL CALENDARIO PROFÉTICO

Lee Daniel 8:13. ¿De qué se trata la pregunta y cómo nos ayuda a entender la respuesta en el siguiente versículo?

Daniel 8:13

13 Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?

¿Cuál es el calendario de las 2.300 tardes y mañanas? En primer lugar, debemos tener en cuenta que después de que Daniel ve el carnero y el macho cabrío, seguidos de las acciones del cuerno pequeño y el daño causado por este, la visión se transforma en una pregunta en Daniel 8:13. Esta pregunta se refiere especialmente a lo que sucederá al final de ese período profético, no a su duración. Además, este período no puede limitarse solo a la duración del accionar del cuerno pequeño, porque el término visión incluye todo: desde el carnero hasta las actividades del cuerno pequeño. Por lo tanto, este debe ser un largo período histórico y real.

A la pregunta: “¿Hasta cuándo durará la visión?” (carnero [Medopersia], macho cabrío [Grecia], y el cuerno pequeño y sus acciones [Roma, pagana y papal]), el otro ser celestial respondió: “Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el Santuario será purificado” (Dan. 8:14). Como ya se ha señalado, este período es muy largo porque comienza durante la época del Imperio Medopersa y se extiende a lo largo del período del Imperio Griego y la Roma pagana y papal, miles de años. Según el método de interpretación historicista (ver lección Nº 1), este período profético debe calcularse sobre la base del principio de día por año, lo que significa que las 2.300 tardes y mañanas corresponden a un período de 2.300 años. De lo contrario, los 2.300 días serían un poco más de seis años, un tiempo increíblemente corto para todos los acontecimientos de la visión. Por lo tanto, debe aplicarse el principio de día por año.

Daniel 8 no brinda ninguna información que nos permita calcular el comienzo de este período, con el que, por supuesto, se podría establecer el final. Pero Daniel 9 ofrece esa información crucial (ver la lección de la próxima semana).

Los 2.300 años de esta profecía constituyen la profecía más larga de la Biblia. Piénsalo: ¡2.300 años! Eso es mucho tiempo, especialmente en comparación con la cantidad de años que vivimos ahora. Este contraste, ¿cómo puede ayudarnos a aprender a ser pacientes con Dios y con nuestra expectativa de la duración de los acontecimientos finales?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La historia de las naciones que sucesivamente ocuparon el tiempo y el lugar que se les asignó, y que inconscientemente dieron testimonio de la verdad cuyo significado ignoraban, tiene un mensaje para nosotros. Dios ha asignado un lugar en su gran plan a toda nación y a todo individuo de la actualidad. Hoy los hombres y las naciones son medidos por la plomada que sostiene Aquel que no se equivoca. Todos deciden su destino por su propia resolución, y Dios dirige todo para que se cumplan sus propósitos.

La historia que el gran Yo Soy ha trazado en su Palabra, al unir los eslabones de la cadena profética desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura, nos dice dónde estamos hoy en el transcurso de los siglos, y qué es lo que se puede esperar del futuro. Todo lo que la profecía anunció que sucedería hasta el presente, ha sido registrado en las páginas de la historia, y podemos estar seguros de que todo lo que vendrá aún se cumplirá en su orden (La educación, p. 178).

El tiempo de la venida de Cristo, su ungimiento por el Espíritu Santo, su muerte y la proclamación del evangelio a los gentiles, habían sido indicados en forma definida. Era privilegio del pueblo judío comprender estas profecías, y reconocer su cumplimiento en la misión de Jesús. Cristo instó a sus discípulos a reconocer la importancia del estudio de la profecía. Refiriéndose a la que fue dada a Daniel con respecto a su tiempo, dijo: «El que lee, entienda». Mateo 24: 15. Después de su resurrección, explicó a los discípulos en «todos los profetas» «lo que de él decían». Lucas 24:27. El Salvador había hablado por medio de todos los profetas. «El espíritu de Cristo que estaba en ellos» «prenunciaba las aflicciones que habían de venir a Cristo, y las glorias después de ellas». Fue Gabriel, el ángel que sigue en jerarquía al Hijo de Dios, quien trajo el mensaje divino a Daniel. Fue a Gabriel, «su ángel», a quien envió Cristo para revelar el futuro al amado Juan; y se pronuncia una bendición sobre aquellos que leen y oyen las palabras de la profecía y guardan las cosas en ella escritas. Apocalipsis 1 :3.

»No hará nada el Señor Jehová, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas». Aunque «las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios… las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos por siempre». Amós 3:7; Deuteronomio 29:29. Dios nos ha dado estas cosas, y su bendición acompañará al estudio reverente, con oración, de las escrituras proféticas (El Deseado de todas las gentes, p. 201).

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Viernes 28 de febrero | Lección 9______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

A continuación se muestra una gráfica que resume lo que hemos visto hasta ahora con respecto a la secuencia de reinos que aparece en Daniel 2, 7 y 8. ¿Qué nos dice esto acerca de la purificación del Santuario?

Daniel 2 Daniel 7 Daniel 8
Babilonia Babilonia ——
Medopersia Medopersia Medopersia
Grecia Grecia Grecia
Roma pagana Roma pagana Roma pagana
Roma papal Roma papal Roma papal
—— Juicio en el cielo Purificación del Santuario
Segunda Venida Segunda Venida Segunda Venida
[Piedra cortada no con mano] [Santos reciben el Reino] [Destrucción, no con mano]

Como se puede ver aquí, hay paralelismos entre los capítulos. No solamente las naciones se describen en forma paralela: la escena del juicio de Daniel 7 –que aparece después de los 1.260 años [538–1798 d.C.] de la Roma papal– es directamente análoga a la purificación del Santuario, que en Daniel 8 aparece después de Roma también. En resumen, este juicio celestial de Daniel 7, el juicio que conduce al fin del mundo, equivale a la purificación del Santuario de Daniel 8. Aquí se nos dan dos descripciones diferentes de lo mismo, y ambas tienen lugar después del período de persecución de 1.260 años perpetrado por la potencia del cuerno pequeño.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

 

  1. La gráfica anterior, ¿cómo nos muestra que la purificación del Santuario, que es equivalente al juicio de Daniel 7, debe ocurrir en algún momento después de la profecía de 1.260 años del cuerno pequeño, pero antes del establecimiento del Reino final de Dios?
  2. La profecía de Daniel 8 describe la historia como algo violento y lleno de maldad. Los dos animales, que simbolizan dos imperios mundiales, luchan entre sí (Dan. 8:8–12). La potencia del cuerno pequeño que aparece después de ellos es un poder violento y perseguidor (Dan. 8:23–25). Por consiguiente, las Escrituras aquí no intentan minimizar la realidad del sufrimiento en este mundo. ¿Cómo debería esto ayudarnos a aprender a confiar en Dios y en su bondad a pesar de la realidad del mal que vemos a nuestro alrededor?

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3 pensamientos en “Lección 9 – DE LA CONTAMINACIÓN A LA PURIFICACIÓN – Para el 29 de febrero de 2020

  1. Que Dios le siga acompañando querido hermano Tony

  2. Dios te Bendiga siempre que la paz de Cristo siempre este en tu corazón y el Señor Jesús te de mucha salud y su Santo Espiritu Sabiduria para enseñarnos su Pslabra Bienvenido mi hermano querido!! Saludos a todo el equipo que hace posible este comentario.

  3. Su trabajo es invaluable , que DIOS lo colme de bendiciones

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