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Lección 2 – SIN DESCANSO Y REBELDES – Para el 10 de julio de 2021

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Lección 2: Para el 10 de julio de 2021

SIN DESCANSO Y REBELDES

Sábado 3 de julio_______________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Números 11:1–33; 12:1–13; 13:27–33; 14:1–23; 1 Corintios 10:1–11; Números 14:39–45.

PARA MEMORIZAR:

“Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:11).

A lo largo de los siglos, muchos han informado de comportamientos extraños y ansiosos en perros y otros animales domésticos antes de grandes terremotos.

Los científicos ahora han establecido que los animales pueden detectar la primera de las ondas sísmicas de un terremoto, la onda de presión, que llega antes que la onda secundaria. Algunos animales, como los elefantes, pueden percibir ondas sonoras de baja frecuencia y vibraciones anticipatorias que los seres humanos no pueden detectar.

Unos minutos antes del terremoto de 5,8 grados que sacudió la zona de Washington, D.C., el 23 de agosto de 2011, algunos de los animales del Zoológico Nacional del Instituto Smithsoniano comenzaron a comportarse de manera extraña. Entre ellos estaban los lémures, que comenzaron a gritar en voz alta durante unos quince minutos antes de que el suelo comenzara a temblar.

En el estudio de esta semana, analizaremos algunos ejemplos de extraña inquietud provocada no por desastres naturales inminentes como terremotos sino, más bien, por la pecaminosidad básica de los seres humanos caídos que no dependían de lo que Cristo les ofrece a todos los que acuden a él con fe y obediencia.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se dirigió mi atención al pasado, al antiguo Israel. Sólo dos de los adultos que componían el vasto ejército que salió de Egipto entraron en la tierra de Canaán. Los cuerpos muertos de los demás quedaron regados por el desierto, debido a sus transgresiones. El Israel moderno se encuentra en mayor peligro de olvidar a Dios y de ser arrastrado a la idolatría, que su pueblo antiguo. Hay muchos ídolos que se adoran, aun entre los profesos guardadores del sábado. Dios le encargó a su pueblo en forma especial que se guardara de la idolatría, porque si eran desviados de su servicio al Dios viviente, su maldición recaería sobre ellos, mientras que si lo amaban con todo su corazón, con toda su alma y con toda su fortaleza, los bendeciría abundantemente en sus cestos y graneros, y quitaría la enfermedad de en medio de ellos.

Ante el pueblo de Dios se alza ahora una bendición o una maldición: una bendición si salen del mundo y se mantienen separados, caminando en la senda de la humilde obediencia; y una maldición si se unen con los idólatras que pisotean los exaltados derechos del cielo. Los pecados e iniquidades del rebelde Israel están registrados, y el cuadro se presenta a nosotros como una advertencia de que, si imitamos su ejemplo de transgresión y nos separamos de Dios, caeremos tan ciertamente como ellos. “Estas cosas les sucedieron por ejemplo, y fueron escritas para advertir a los que han llegado al fin de los siglos”. 1 Corintios 10:11 (NRV) (Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 527, 528).

La historia de la vida de Israel en el desierto fue registrada en beneficio del Israel de Dios hasta la consumación de los siglos.

El relato de la forma como trató Dios a los peregrinos mientras iban de un lugar a otro, mientras pasaban hambre, sufrían sed y cansancio, y en las sorprendentes manifestaciones de su poder para auxiliarlos, está lleno de amonestaciones para su pueblo de la actualidad. Los diversos incidentes por los que pasaron los hebreos constituyeron una escuela donde se prepararon para actuar en su prometido hogar de Canaán. Dios quiere que su pueblo repase ahora, con corazón humilde y espíritu abierto, las pruebas por las cuales pasó el antiguo Israel, a fin de que pueda recibir instrucción y prepararse para la Canaán celestial (Cada día con Dios, p. 75).

La tierra hacia la cual viajamos es en todo sentido mucho más atrayente de lo que fue la tierra de Canaán para los hijos de Israel… ¿Qué detuvo su progreso precisamente a la vista de la buena tierra? Las dificultades ante ellos no eran tan grandes como las que habían encontrado previamente. El gran obstáculo estaba en ellos mismos. Fue su propia y determinada incredulidad lo que los hizo volverse. No estuvieron dispuestos a arriesgar nada por las promesas de Dios… La historia de los hijos de Israel está escrita como una amonestación para nosotros “a quienes han alcanzado los fines de los siglos”. 1 Corintios 10:11. Por así decirlo estamos en los mismos bordes de la Canaán celestial… Si tenemos fe en las promesas de Dios, mostraremos… que no vivimos para este mundo, sino que nuestra primera ocupación es prepararnos para esa tierra santa (A fin de conocerle, p. 170).


Domingo 4 de julio______________________________________________

AGITACIÓN EN EL DESIERTO

Israel debió de haberse sentido intranquilo e infeliz cuando partió del Sinaí camino a Canaán. Había pasado más de un año desde que salieron de Egipto (Núm. 1:1). Estaban listos para entrar en la Tierra Prometida. Estaban contados y organizados. Habían sido testigos de increíbles demostraciones del favor divino y de claras señales de la presencia de Dios. Sin embargo, el primer lugar después de partir del Sinaí los encuentra quejándose.

Lee Números 11:1 al 15. ¿De qué se quejan los israelitas?

Números 11:1-15

1 Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento. Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió. Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos. Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: !!Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos. Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bedelio. El pueblo se esparcía y lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en caldera o hacía de él tortas; su sabor era como sabor de aceite nuevo. Y cuando descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía sobre él. 10 Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira de Jehová se encendió en gran manera; también le pareció mal a Moisés. 11 Y dijo Moisés a Jehová: ¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí? 12 ¿Concebí yo a todo este pueblo? ¿Lo engendré yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, a la tierra de la cual juraste a sus padres? 13 ¿De dónde conseguiré yo carne para dar a todo este pueblo? Porque lloran a mí, diciendo: Danos carne que comamos. 14 No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. 15 Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.

Los israelitas ansían la carne, los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y el ajo de Egipto. “Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos” (Núm. 11:4-6). También debieron de haber sufrido de una memoria selectiva grave, ya que recordaban la comida pero se olvidaban de la esclavitud y las privaciones increíbles que habían soportado (comparar con Éxo. Se habían alimentado con el maná de Dios por más de un año; sin embargo, se sentían inquietos y querían algo más. Incluso Moisés se ve afectado. Tratar de liderar a un grupo de personas inquietas no es fácil. Pero Moisés sabe a quién acudir. “¿Por qué has hecho mal a tu siervo? ¿Y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?” (Núm. 11:11).

¿Cómo responde Dios a las quejas? Lee Números 11:16 al 33.

Números 11:16-33

16 Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúneme setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. 17 Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. 18 Pero al pueblo dirás: Santificaos para mañana, y comeréis carne; porque habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: !!Quién nos diera a comer carne! !!Ciertamente mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis. 19 No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, 20 sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto? 21 Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de a pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; !!y tú dices: Les daré carne, y comerán un mes entero! 22 ¿Se degollarán para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿o se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan abasto? 23 Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra, o no. 24 Y salió Moisés y dijo al pueblo las palabras de Jehová; y reunió a los setenta varones de los ancianos del pueblo, y los hizo estar alrededor del tabernáculo. 25 Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron. 26 Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento. 27 Y corrió un joven y dio aviso a Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campamento. 28 Entonces respondió Josué hijo de Nun, ayudante de Moisés, uno de sus jóvenes, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos. 29 Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos. 30 Y Moisés volvió al campamento, él y los ancianos de Israel. 31 Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra. 32 Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí a lo largo alrededor del campamento. 33 Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande.

Dios no es sordo a nuestras necesidades cuando nos sentimos inquietos. En el caso de Israel, les dio codornices para satisfacer su hambre de carne. Pero, no era realmente carne lo que Israel ansiaba. Cuando nos sentimos descontentos, inquietos y enojados, aquello que nos enoja, a menudo, es solo el detonador, no la causa del conflicto. Luchamos porque hay algo más profundo que está afectando nuestras relaciones básicas. Israel se rebeló contra la conducción de Dios; algo con lo que todos debemos tener cuidado, más allá de nuestra situación y nuestro contexto inmediatos, porque es más fácil de lo que pensamos.

¿Por qué es tan fácil recordar el pasado como algo mejor de lo que realmente fue?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando Dios sacó a los hijos de Israel de Egipto, era su propósito establecerlos en la tierra de Canaán, para que constituyeran un pueblo puro, feliz y lleno de salud. Consideremos los medios por los cuales él quería realizar esto. Los sometió a un sistema de disciplina que, si lo hubieran seguido alegremente, habría resultado para el bien, tanto de ellos mismos como de su posteridad. Quitó la carne de su alimentación en gran medida. Les había concedido carne en respuesta a sus clamores, precisamente antes de llegar al Sinaí, pero fue provista solamente por un día. Dios podría haber provisto carne tan fácilmente como maná, pero impuso al pueblo una restricción para su bien. Era el propósito de Dios proveerles un alimento más adecuado a sus necesidades que el régimen afiebrante al cual muchos de ellos habían estado acostumbrados en Egipto. El apetito pervertido debía ser reducido a un estado más saludable, para que pudieran disfrutar de los alimentos provistos originalmente para el hombre: las frutas de la tierra, que Dios les dio a Adán y Eva en el Edén (Consejos sobre el régimen alimenticio, p. 451).

Satanás, el autor de la enfermedad y la aflicción, se acercará al pueblo de Dios por donde pueda tener mayor éxito… El primeramente se dirigió con sus tentaciones a la multitud mixta, a los egipcios creyentes, y los indujo a quejarse sediciosamente. No querían contentarse ellos con los alimentos saludables que Dios les había provisto. Su apetito depravado exigía una mayor variedad, especialmente carne.

Este descontento pronto infectó casi la totalidad del pueblo. Al comienzo, Dios no complació su apetito pecaminoso, sino que hizo que sus juicios cayeran sobre ellos, y consumió a los más culpables por medio de rayos procedentes del cielo. Este castigo, en lugar de humillarlos, al parecer tan sólo aumentó sus quejas…

“Y vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor del campamento… Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogieron codornices… “Aún estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande”. Números 11:16-33.

Se habían entregado a una murmuración sediciosa contra Moisés, y contra el Señor, porque no habían aceptado el conocimiento de las cosas que los perjudicarían. Su apetito depravado los dominó, y Dios les dio carne, como deseaban, y permitió que sufrieran los resultados producidos por la gratificación de su apetito sensual (Consejos sobre el régimen alimenticio, pp. 448-450).


Lunes 5 de julio_________________________________________________

ES CONTAGIOSO

Lee Números 12:1 al 3. ¿Por qué están molestos María y Aarón?

Números 12:1-3

1 María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita. Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová. Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.

Evidentemente, María y Aarón estaban descontentos con la esposa cusita de Moisés. Séfora era una forastera proveniente de Madián (ver Éxo. 3:1). Incluso entre la “élite” de Israel se revela la naturaleza caída, y de una manera no muy agradable, por cierto.

Sin embargo, el texto bíblico muestra claramente que esto era un pretexto. El motivo principal de su queja era sobre el don profético. En el capítulo anterior, Dios había encomendado a Moisés que nombrara a setenta de los ancianos de Israel que lo ayudarían a llevar la carga administrativa del liderazgo (Núm. 11:16, 17, 24, 25). Aarón y María también habían estado desempeñando roles clave de liderazgo (Éxo. 4:13-15; Miq. 6:4), pero ahora se sentían amenazados por la formación de nuevos líderes, y dijeron: “¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?” (Núm. 12:2).

¿Cómo responde Dios a esta queja? Lee Números 12:4 al 13. ¿Por qué crees que Dios responde de manera tan decisiva?

Números 12:4-13

Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres. Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos. Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? Entonces la ira de Jehová se encendió contra ellos; y se fue. 10 Y la nube se apartó del tabernáculo, y he aquí que María estaba leprosa como la nieve; y miró Aarón a María, y he aquí que estaba leprosa. 11 Y dijo Aarón a Moisés: !!Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado. 12 No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne. 13 Entonces Moisés clamó a Jehová, diciendo: Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora.

La respuesta de Dios es inmediata y no deja lugar a interpretaciones. El don profético no es un arma que se utilice para ejercer más poder. Moisés estaba bien preparado para el liderazgo porque había aprendido a depender en forma extrema de Dios.

El hecho de que se mencione a María antes que a Aarón en el versículo 1 sugiere que ella pudo haber sido la instigadora del ataque a Moisés. A estas alturas, Aarón ya se desempeñaba como sumo sacerdote de Israel. Si hubiera sido herido de lepra, no habría podido entrar en el Tabernáculo ni servir en nombre del pueblo. El castigo de Dios a María con lepra temporal comunica vívidamente su disgusto por ambos y ayuda a lograr el cambio de actitud que esta familia necesita. La súplica de Aarón a favor de ella confirma que él también estaba involucrado (Núm. 12:11); y ahora, en lugar de críticas y descontento, vemos que Aarón suplica por María, y vemos que Moisés intercede por ella (Núm. 12:11–13). Esta es la actitud que Dios quiere ver en su pueblo.

Aunque siempre es fácil ser crítico con los líderes de la iglesia, en cualquier nivel, ¿cuánto mejor sería nuestra iglesia y nuestra vida espiritual si, en lugar de quejarnos, intercediéramos en favor de nuestros líderes incluso cuando no estamos de acuerdo con ellos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después de que María se puso celosa, se imagino que Aarón y ella misma habían sido descuidados, y que la esposa de Moisés era la causa, que ella había influido en la mente de su esposo para que no los consultara sobre asuntos importantes tanto como antes.

El Señor escuch6 las palabras de murmuraci6n contra Moisés y se disgustó… Y la ira del Señor se encendió contra ellos, y se fue. Y la nube se apart6 del tabernáculo y he aquí que María se puso leprosa, blanca como la nieve… Y clamo Moisés a Jehová, diciendo: Sáname ahora, oh Jehová, te ruego. «Y María fue excluida del campamento durante siete días; y el pueblo no viajo hasta que María fue traída de nuevo»…

[Por] las quejas de María contra el siervo escogido de Dios, ella no solo se comportó de manera irreverente con Moisés, sino con Dios mismo, quien lo había elegido. Aarón se sintió atraído por el espíritu celoso de su hermana María. El podría haber prevenido el mal si no se hubiera compadecido de ella y le hubiera presentado la pecaminosidad de su conducta. Pero en lugar de esto, escucho sus palabras de queja. Las murmuraciones de María y Aarón quedaron registradas como una reprimenda para todos los que cederán a los celos y se quejarán de aquellos sobre quienes Dios deposita la carga de su obra (Spiritual Gifts, t. 4, pp. 20, 21).

Debemos esgrimir las armas de nuestra milicia contra nuestros enemigos, pero nunca volverlas contra los que se hallan bajo las órdenes de marcha del Rey de reyes, que están peleando virilmente las batallas del Señor de señores. Nadie luche contra un soldado a quien el Señor reconoce, a quien Dios ha enviado para llevar un mensaje especial al mundo, y para hacer una obra especial.

Los soldados de Cristo no siempre revelan perfección en su obra, pero sus errores no deben producir de parte de sus camaradas palabras que debiliten, sino palabras que fortalezcan, y los ayuden a recuperar el terreno que han perdido. No deben tomar la gloria de Dios en deshonor, y dar ventaja a los más acerbos adversarios de su Rey (Mensajes selectos, t. 3, p. 394).

Que los soldados que luchan con ellos no sean jueces severos e irrazonables de sus camaradas, exagerando hasta el máximo todo defecto. No manifiesten los atributos satánicos convirtiéndose en acusadores de los hermanos, pues nos hallaremos falsamente presentados mientras sostenemos la verdad y defendemos la pisoteada ley de Dios; pero no deshonre nadie la causa del Todopoderoso haciendo público algún error que los soldados de Cristo pueden cometer, cuando ese error ha sido visto y corregido por los mismos que han tomado alguna posición falsa…

Dios culpará a los que con falta de sabiduría exponen los errores de sus hermanos, de pecado de mayor magnitud que aquel del cual ellos acusan al que hace un error. La crítica y la condenación a los hermanos es contada como crítica y condenación a Cristo (Mensajes selectos, t. 3, pp. 394, 395).


Martes 6 de julio________________________________________________

EL DESCONTENTO LLEVA A LA REBELIÓN

La historia comienza con una observación positiva. Los israelitas finalmente llegaron a las fronteras de Canaán y enviaron a doce espías para explorar la tierra. El informe es extraordinario.

Lee el informe de los espías en Números 13:27 al 33. ¿En qué momento se frustraron las expectativas de los israelitas?

Números 13:27-33

27 Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac. 29 Amalec habita el Neguev, y el heteo, el jebuseo y el amorreo habitan en el monte, y el cananeo habita junto al mar, y a la ribera del Jordán. 30 Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. 31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. 32 Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. 33 También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos.

A pesar de la intervención de Caleb, prevalecen las voces de los incrédulos y escépticos. Israel no se dispone a conquistar lo que Dios le había prometido. Inquietos de corazón, eligen llorar y murmurar antes que marchar y gritar por la victoria.

Cuando tenemos un corazón agitado, luchamos por andar por fe. Sin embargo, el descontento no solo afecta nuestras emociones. Los científicos nos dicen que existe una relación directa de causa y efecto entre muy poco descanso (incluida la falta de sueño) y las malas decisiones, lo que ocasiona obesidad, adicciones y más agitación e infelicidad.

Lee Números 14:1 al 10. ¿Qué sucedió después?

Números 14:1-10

1 Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: !!Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Y decían el uno al otro: Designemos un capitán, y volvámonos a Egipto. Entonces Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel. Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel,

Las cosas van de mal en peor. La súplica desesperada de Caleb, “no seáis rebeldes contra Jehová” (Núm. 14:9), es desoída, y toda la asamblea se prepara para apedrear a sus líderes. El descontento conduce a la rebelión, y la rebelión finalmente lleva a la muerte.

“A grandes voces, los espías infieles denunciaron a Caleb y a Josué, y se elevó un clamor para que se los apedreara. El populacho enloquecido tomó piedras para matar a aquellos hombres fieles. Pero, cuando se precipitó hacia delante con loco frenesí, de repente las piedras se les cayeron de las manos, se hizo silencio y comenzaron a temblar de miedo. Dios había intervenido para impedir su propósito homicida. La gloria de su presencia, como una luz fulgurante, iluminó el Tabernáculo. Todo el pueblo presenció la manifestación del Señor. Uno más poderoso que ellos se había revelado, y ninguno osó continuar la resistencia. Los espías que trajeron el informe perverso se arrastraron aterrorizados, y con respiración entrecortada buscaron sus tiendas” (PP 411).

La gloria del Señor se manifiestó públicamente. Podemos escuchar la conversación de Dios con Moisés. Dios reconoce que, aunque las piedras están dirigidas a Moisés, Caleb y Josué, en última instancia, la rebelión es contra Dios mismo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[D]espués de describir la hermosura y la fertilidad de la tierra, todos los espías, menos dos de ellos, explicaron ampliamente las dificultades y los peligros que arrostraría Israel si emprendía la conquista de Canaán…

Mientras los espías expresaban los sentimientos de sus corazones incrédulos y llenos de un desaliento causado por Satanás, la esperanza y el ánimo se fueron trocando en cobarde desesperación. La incredulidad arrojó una sombra lóbrega sobre el pueblo, y éste se olvidó de la omnipotencia de Dios, tan a menudo manifestada en favor de la nación escogida. El pueblo no se detuvo a reflexionar ni razonó que Aquel que lo había llevado hasta allí le daría ciertamente la tierra; no recordó cuán milagrosamente Dios lo había librado de sus opresores, abriéndole paso a través de la mar y destruyendo las huestes del faraón que lo perseguían. Hizo caso omiso de Dios, y obró como si debiera depender únicamente del poder de las armas.

En su incredulidad, los israelitas limitaron el poder de Dios, y desconfiaron de la mano que hasta entonces los había dirigido felizmente. Volvieron a cometer el error de murmurar contra Moisés y Aarón (Historia de los patriarcas y profetas, p. 408).

Caleb era fiel y constante. No era jactancioso, no hacía alarde de sus méritos y buenas obras; pero su influencia siempre estaba del lado del bien. ¿Y cuál fue su recompensa? Cuando el Señor pronunció sus juicios contra los hombres que habían rehusado escuchar su voz, dijo: “Pero a mi siervo Caleb, por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión”. Números 14:24. Mientras que los cobardes y murmuradores perecieron en el desierto, el fiel Caleb tenía un hogar asegurado en la Canaán prometida (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 283).

Estos hombres [los diez espías], habiéndose iniciado en una conducta errónea, se opusieron tercamente a Caleb y Josué, así como a Moisés y a Dios mismo. Cada paso que daban hacia adelante los volvía más obstinados. Estaban resueltos a desalentar todos los esfuerzos tendientes a obtener la posesión de Canaán. Tergiversaron la verdad para apoyar su funesta influencia. “La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores,” manifestaron. No sólo era éste un mal informe, sino que era una mentira y una inconsecuencia. Los espías habían declarado la tierra fructífera y próspera, todo lo cual habría sido imposible si el clima hubiese sido tan malsano que se pudiera decir de la tierra que se tragaba “a sus moradores.” Pero cuando los hombres entregan su corazón a la incredulidad, se colocan bajo el dominio de Satanás, y nadie puede decir hasta dónde los llevará…

A esto siguió pronto la rebelión abierta y el amotinamiento; porque Satanás ejercía absoluto dominio, y el pueblo parecía estar privado de razón… No sólo acusaron a Moisés, sino también a Dios mismo, de haberlos engañado, al prometerles una tierra que ellos no podían poseer. Y llegaron hasta el punto de nombrar un capitán que los llevara de vuelta a la tierra de su sufrimiento y esclavitud, de la cual habían sido libertados por el brazo poderoso del Omnipotente (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 409, 410).


Miércoles 7 de julio______________________________________________

UN INTERCESOR

¿Qué oportunidad ofrece Dios a Moisés frente a esta rebelión? Lee Números 14:11 y 12.

Números 14:11-12

11 y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos? 12 Yo los heriré de mortandad y los destruiré, y a ti te pondré sobre gente más grande y más fuerte que ellos.

Dios le ofrece destruir a los israelitas y hacer una nación completamente nueva, con Moisés como el padre de todos ellos.

¿Cómo responde Moisés a esta abierta rebelión, no simplemente contra él sino en contra de Dios? (Núm. 14:13-19).

Números 14:13-19

13 Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder; 14 y lo dirán a los habitantes de esta tierra, los cuales han oído que tú, oh Jehová, estabas en medio de este pueblo, que cara a cara aparecías tú, oh Jehová, y que tu nube estaba sobre ellos, y que de día ibas delante de ellos en columna de nube, y de noche en columna de fuego; 15 y que has hecho morir a este pueblo como a un solo hombre; y las gentes que hubieren oído tu fama hablarán, diciendo: 16 Por cuanto no pudo Jehová meter este pueblo en la tierra de la cual les había jurado, los mató en el desierto. 17 Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado el poder del Señor, como lo hablaste, diciendo: 18 Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos. 19 Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.

Este es el momento en que podemos ver al verdadero hombre de Dios. La respuesta de Moisés, congelada en el tiempo, anticipa al Intercesor que, más de 1.400 años después, oraría por sus discípulos en sus aflicciones (Juan 17). De hecho, en lo que hizo Moisés aquí, muchos teólogos y estudiosos de la Biblia han visto un ejemplo de lo que Cristo hace por nosotros. Si es culpa de ellos, si es suya, ni siquiera se lo cuestiona; y, sin embargo, Moisés suplica, diciendo: “según la grandeza de tu misericordia” (Núm. 14:19), por favor, perdona a este pueblo. Y así como el Señor lo hizo en aquel entonces por intercesión de Moisés, así lo hace por nosotros gracias a Jesús, su muerte, su resurrección y su intercesión por nosotros.

Por lo tanto, Moisés suplica: “Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí” (Núm. 14:19). La gracia combate la rebelión y el descontento de raíz. El perdón ofrece un nuevo comienzo.

Sin embargo, hay un costo: la gracia nunca puede ser barata. Aunque el pueblo recibe el perdón, enfrentará las consecuencias de sus rebeliones, y esa generación no entrará en la Tierra Prometida (Núm. 14:20-23).

Sí, Dios los sostendrá durante otros 38 años en el desierto. Él los alimentará. Les hablará desde el Santuario. Estará a su lado en el desierto. Pero luego morirán, y una nueva generación tendrá que tomar el relevo y hallar descanso en la Tierra Prometida.

Aunque suene a juicio, en realidad es gracia. ¿Cómo podría esta generación conquistar las poderosas ciudades-Estado de Canaán, si aún no habían aprendido a confiar en él? ¿Cómo podrían ser una luz para las naciones, cuando ellos mismos tropezaban en la oscuridad?

¿Qué lecciones difíciles has aprendido sobre las consecuencias del pecado perdonado?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Moisés fue el hombre mas grande que jamás haya estado como dirigente del pueblo de Dios. Fue grandemente honrado por Dios, no por la experiencia que había ganado en la corte de Egipto, sino porque fue el mas manso de los hombres. Dios hablaba con él cara a cara así como un hombre habla con un amigo. Si los hombres desean ser honrados por Dios, sean humildes. Los que llevan adelante la obra de Dios debieran distinguirse de todos los demás por su humildad. Del hombre que es notable por su humildad, Cristo dice que se puede confiar en el. Mediante el, yo puedo revelarme al mundo. El no entretejerá en la trama ninguna fibra de egoísmo. Me manifestare a el como no lo hago con el mundo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1127).

Cuando Moisés oyó que el pueblo lloraba a la puerta de sus tiendas, y que se quejaba por sus familias, quedo muy disgustado. Present6 delante del Señor las dificultades de esta situación, y el espíritu revoltoso de los israelitas, y la posición en la cual Dios lo había colocado ante el pueblo: la de un padre protector, quien debía sentir en carne propia los sufrimientos del pueblo. Pregunt6 al Señor cómo podría soportar el pesar de ver constantemente la desobediencia de Israel y escuchar sus quejas en contra de sus instrucciones y contra Dios mismo. Declaró ante el Señor que preferiría morir antes que ver a Israel, en su perversidad, atraer sobre si mismo los juicios divinos, a la vez que los enemigos de Dios se regocijaban viendo su destrucción (Spiritual Gifts, vol. 4a, p. 16).

El pecado ciega los ojos y profana el corazón. La integridad, la firmeza y la perseverancia son cualidades que todos deberían cultivar sinceramente. Porque revisten al que las posee de un poder que es irresistible, un poder que lo hace fuerte para obrar el bien, para resistir al mal y afrontar la adversidad. Aquí brilla la verdadera excelencia del carácter con su mayor resplandor…

Dios nos ha dado nuestras facultades intelectuales y morales; pero en extenso grado cada persona es arquitecto de su propio carácter. Cada día va subiendo la estructura. La Palabra de Dios nos advierte que prestemos atención a cómo edificamos, para que nuestro edificio se funde, en la Roca eterna. Llegará el tiempo en que nuestra obra quedará revelada tal cual es. Ahora es el momento para que todos cultiven las facultades que Dios les ha dado, a fin de que puedan desarrollar un carácter que tenga utilidad aquí y sea apto para la vida superior.

Cada acto de la existencia, por muy insignificante que sea, tiene su influencia en la formación del carácter. Un buen carácter es más precioso que las posesiones mundanales; y la obra de su formación es la más noble a la cual puedan dedicarse los hombres (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 649).


Jueves 8 de julio________________________________________________

FE VERSUS PRESUNCIÓN

¿Qué similitudes ves en las peregrinaciones de Israel por el desierto y el pueblo de Dios que vive justo antes de la segunda venida de Jesús? (Ver 1 Cor. 10:1–11.)

1 Corintios 10:1–11

1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos.

A lo largo de la historia, el pueblo de Dios ha estado vagando por el desierto en busca de la Tierra Prometida. Este desierto tiene muchas facetas. En la actualidad, se asemeja a un continuo aluvión de medios, a los pitidos constantes de los mensajes entrantes y al ruido intenso del entretenimiento interminable. Intenta vendernos la pornografía como amor; y el materialismo, como respuesta a nuestros problemas. Si pudiéramos estar un poco más en forma, ser un poco más jóvenes, un poco más ricos, un poco más sexis, eso solucionaría todos nuestros problemas.

Como los israelitas, nos sentimos intranquilos en nuestra búsqueda de paz, y muy a menudo la buscamos en los lugares equivocados.

¿Cómo reaccionaron los israelitas al juicio de Dios en Números 14:39 al 45?

Números 14:39-45

39 Y Moisés dijo estas cosas a todos los hijos de Israel, y el pueblo se enlutó mucho. 40 Y se levantaron por la mañana y subieron a la cumbre del monte, diciendo: Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová; porque hemos pecado. 41 Y dijo Moisés: ¿Por qué quebrantáis el mandamiento de Jehová? Esto tampoco os saldrá bien. 42 No subáis, porque Jehová no está en medio de vosotros, no seáis heridos delante de vuestros enemigos. 43 Porque el amalecita y el cananeo están allí delante de vosotros, y caeréis a espada; pues por cuanto os habéis negado a seguir a Jehová, por eso no estará Jehová con vosotros. 44 Sin embargo, se obstinaron en subir a la cima del monte; pero el arca del pacto de Jehová, y Moisés, no se apartaron de en medio del campamento. 45 Y descendieron el amalecita y el cananeo que habitaban en aquel monte, y los hirieron y los derrotaron, persiguiéndolos hasta Horma.

La reacción de Israel al juicio divino es típica. “Hemos pecado”, dijeron. “Henos aquí para subir al lugar del cual ha hablado Jehová” (Núm. 14:40). El compromiso a medias es como una vacuna mal administrada: no funciona. En la actualidad, los médicos recomiendan una vacuna contra la hepatitis B inmediatamente después del nacimiento, dentro de las primeras 24 horas de vida. Ese es un buen comienzo. Sin embargo, después de esa primera dosis, si no se administran dos o tres vacunas de refuerzo en el momento adecuado y en las dosis apropiadas, entonces no existe protección alguna contra la hepatitis B.

El giro rebelde de Israel, que aparece en los últimos versículos de Números 14, ocasiona muerte y desilusión cuando los israelitas ahora se niegan a aceptar las nuevas instrucciones de Dios y obstinadamente realizan un ataque sin el Arca del Pacto ni el liderazgo de Moisés.

La presunción es costosa; la presunción conduce a la muerte. Con mucha frecuencia, el miedo alimenta la presunción. Porque tenemos miedo a algo, tomamos decisiones de las que luego nos arrepentimos.

Piensa en un momento en que actuaste por fe y un momento en que actuaste por presunción. ¿Cuál fue la diferencia básica?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Debemos elevarnos a un grado más alto en el tema de la fe. Tenemos tan poca fe. La Palabra de Dios es nuestro respaldo. Debemos tomarla, creyendo sencillamente cada palabra. Con esta seguridad podemos pedir grandes cosas, y de acuerdo con nuestra fe nos serán concedidas… Si humillamos nuestros corazones delante de Dios; si buscamos morar en Cristo, tendremos una experiencia más santa y elevada…

La verdadera fe consiste en hacer precisamente las cosas que Dios ha ordenado, no las que no ha mandado. Los frutos de la fe son la justicia, la verdad y la misericordia. Necesitamos caminar a la luz de la Ley de Dios; y entonces las buenas obras serán el fruto de nuestra fe, los resultados de un corazón renovado cada día…

Si hubiéramos ejercitado más fe en Dios y confiado menos en nuestras propias ideas y sabiduría, Dios habría manifestado su poder sobre los corazones humanos de una manera señalada. Por medio de la unión con El, por medio de la fe viviente, tenemos el privilegio de gozar de la virtud y la eficacia de mediación. En consecuencia, somos crucificados, muertos y resucitados con Cristo, para caminar en novedad de vida con El (Alza tus ojos, p. 344).

A medida que Satanás trata de romper las barreras del alma, tentándonos a transigir en el pecado, debemos procurar mantener nuestra relación con Dios mediante una fe viva, y tener confianza en su fortaleza para capacitarnos para vencer toda barrera. Debemos huir del mal y buscar la justicia, la humildad, y la santidad…

Es tiempo de que cada uno de nosotros decida de qué lado estamos. Los instrumentos satánicos trabajarán con toda mente que se preste a ello. Pero también hay instrumentos celestiales, que esperan comunicar los brillantes rayos de la gloria de Dios a todos los que están ansiosos de recibirlos.

A nosotros nos toca decidir si seremos contados entre los seguidores de Cristo, o los siervos de Satanás. Cada día demostramos, mediante nuestra conducta, al servicio de quién hemos elegido estar (Nuestra elevada vocación, p. 17).

El espíritu que prevalece en nuestro tiempo es de incredulidad y apostasía. Es un espíritu que se cree iluminado por el conocimiento de la verdad, cuando no es sino la más ciega presunción. Se exaltan las teorías humanas y se les hace reemplazar a Dios y a su ley. Satanás tienta a los hombres y mujeres a desobedecer al prometerles que en la desobediencia hallarán una libertad que los hará como dioses. Se manifiesta un espíritu de oposición a la sencilla palabra de Dios, un ensalzamiento idólatra de la sabiduría humana sobre la revelación divina. Los hombres permiten que sus mentes se llenen a tal punto de obscuridad y confusión por la conformidad con las costumbres e influencias humanas, que parecen haber perdido toda facultad de discriminar entre la luz y las tinieblas, entre la verdad y el error. Se han alejado tanto del camino recto que consideran las opiniones de algunos así llamados filósofos como más fidedignas que las verdades de la Biblia. Las súplicas y las promesas de la Palabra de Dios, sus amenazas contra la desobediencia y la idolatría, parecen carecer de poder para subyugar sus corazones. Una fe como la que impulsó a Pablo, Pedro y Juan es considerada anticuada, mística e indigna de la inteligencia de los pensadores modernos (Profetas y reyes, pp. 132, 133).


Viernes 9 de julio_______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Entonces los israelitas parecieron arrepentirse sinceramente de su conducta pecaminosa; pero estaban entristecidos por el resultado de su mal proceder, y no por reconocer su ingratitud y desobediencia. Cuando vieron que el Señor era inflexible en su decreto, volvió a despertarse su terca voluntad, y declararon que no volverían al desierto. Al ordenarles que se retiraran de la tierra de sus enemigos, Dios probó la sumisión aparente de ellos, y demostró que no era real. Sabían que habían pecado gravemente al permitir que los dominaran sentimientos temerarios, y al querer dar muerte a los espías que los habían incitado a obedecer a Dios; pero solo sintieron terror al darse cuenta de que habían cometido un error fatal, cuyas consecuencias resultarían desastrosas. Su corazón no estaba cambiado, y solo necesitaban una excusa para rebelarse otra vez. Esta excusa se les presentó cuando Moisés les ordenó, por mandato divino, que regresaran al desierto” (PP 412, 413).

“Pero la fe no tiene ninguna conexión con la presunción. Solo el que tenga verdadera fe estará seguro contra la presunción. Porque la presunción es la falsificación satánica de la fe. La fe se aferra a las promesas de Dios y produce fruto de obediencia. La presunción también reclama las promesas, pero las usa como Satanás, para disculpar la transgresión. La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios y a obedecer sus mandamientos. La presunción los indujo a transgredir su Ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado. No es fe lo que reclama el favor del Cielo sin cumplir las condiciones bajo las cuales se concede un favor. La fe genuina tiene su fundamento en las promesas y las provisiones de las Escrituras” (DTG 101, 102).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Analicen la diferencia entre la fe y la presunción. ¿Por qué conquistar la tierra de Canaán se considera primeramente un acto de fe y luego, cuando los israelitas atacan realmente, se considera un acto presuntuoso? ¿En qué medida las motivaciones y las circunstancias juegan un papel importante en la diferencia entre fe y presunción?
  2. Reflexionen sobre el hecho de que, aunque el pecado puede ser perdonado, a menudo tenemos que vivir con sus consecuencias. ¿Cómo ayudar a quienes se les complica saber que han sido perdonados por un pecado que, no obstante, los sigue impactando, e incluso a sus seres queridos, en forma negativa?

2 pensamientos en “Lección 2 – SIN DESCANSO Y REBELDES – Para el 10 de julio de 2021

  1. Es admirable la fidelidad del ministro Tony en este ministerio sabático. Bendiciones para él y todos los García, así como para quienes disfrutan de esta inspiración cada semana.
    ¡Maranata!

    • Un abrazo para usted mi apreciado pastor y también a nuestra querida Norita, que Dios les guarde, ¡a ver cuando nos volvemos a ver!

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