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Lección 10 – TEMPLANZA EN EL CRISOL – Para el 3 de septiembre de 2022

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Mayordomía El Mensaje de los Tres Ángeles Efesios Norma Cultural y Mente Misionera de Personajes Bíblicos*

2024

Salmos El Gran Conflicto Marcos Juan

2025

Amor y Justicia en la Biblia Como Estudiar la Profecía y la Inspiración Éxodo Como Permanecer en Relación con Dios

2026

Colosenses – Filipenses Religión en el Mercado** Josué El Espíritu de Profecía

2027

1 & 2 de Corintios Mayordomía Eclesiología Ezequiel

* Bible Characters as Counter Cultural and Mission Minded

** Religion in the Market Place


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Lección 10: Para el 3 de septiembre de 2022

TEMPLANZA EN EL CRISOL

Sábado 27 de agosto________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Ezequiel 24:15-27; Éxodo 32:1-14; Mateo 5:43-48; 1 Pedro 2:18-25; Salmo 62:1-8.

PARA MEMORIZAR:

“Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mat. 5:5).

No escuchamos que se utilice mucho la palabra manso, excepto tal vez cuando leemos sobre Moisés o estudiamos las Bienaventuranzas. Tampoco es difícil descubrir por qué. La mansedumbre se define como “soportar el agravio con paciencia y sin resentimiento”. No es de extrañar que no escuchemos mucho al respecto; difícilmente es un rasgo respetable en la cultura actual. A veces, la Biblia traduce esta palabra como “humilde”. Nuevamente, la humildad tampoco es un rasgo de carácter que la mayoría de las culturas consideren deseable.

Pero la mansedumbre, soportar los agravios con paciencia y sin resentimiento, es una de las características más poderosas de Jesús y de sus seguidores. Y, con todo, no es un fin en sí mismo: la mansedumbre de espíritu puede ser un arma poderosa en manos de quienes se encuentran en medio del dolor y el sufrimiento. De hecho, el crisol es un buen lugar para aprender la mansedumbre de corazón, porque con nuestra mansedumbre aun hechos pedazos podemos ser testigos poderosos de Dios.

Un vistazo a la semana: ¿Cuál es la relación entre el sufrimiento y la mansedumbre? ¿Cómo podemos nosotros, con nuestra mansedumbre y aun hechos pedazos, dar testimonio a los demás? La mansedumbre ¿cómo puede realmente ser una fortaleza y no una debilidad del cristiano?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el Sermón del Monte, Cristo declara quiénes son realmente benditos. «Bienaventurados los pobres en espíritu (los que no se exaltan a sí mismos, sino que son cándidos, humildes, no demasiado orgullosos para recibir enseñanza, no vanos y ambiciosos de los honores del mundo), porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran (los que son penitentes, sumisos y que se lamentan de sus fracasos y errores, porque entristecen al Espíritu de Dios), porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos (los que son dóciles y perdonadores, que cuando los insultan, no responden con insultos, sino que manifiestan un espíritu enseñable, y que no se tienen en alta estima), porque ellos recibirán la tierra por heredad». Los que poseen las cualidades enumeradas aquí, no solo serán bendecidos por Dios en esta vida, sino que serán coronados con gloria, honor e inmortalidad en su reino (Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 557, 558).

En el Sermón del Monte [de Cristo], las primeras oraciones provenientes de sus labios tenían el propósito de echar por tierra aquellas ambiciones. «Bienaventurados los pobres en espíritu —dijo, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad… Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos». Mateo 5:4-10

Este sermón completo no fue sino una exposición de la ley. Cristo presentó las abarcantes demandas de la ley de Dios. Trató de corregir las altas pretensiones de ellos exaltando los verdaderos sentimientos y proclamando una bendición sobre ciertos rasgos de carácter diametralmente opuestos a los atributos que ellos acariciaban. Delante de ellos presentó un reino en el cual no tienen cabida las ambiciones humanas ni las pasiones terrenales (Exaltad a Jesús, p. 129).

La mansedumbre es una preciosa característica cristiana. La mansedumbre y humildad de Cristo se aprenden solo llevando el yugo de Cristo… Ese yugo significa entera sumisión.

El universo celestial contempla una ausencia de humildad y mansedumbre del corazón. La exaltación propia, el sentimiento de una importancia exagerada, hacen al agente humano tan importante ante su propia estimación que le hacen sentir que no tiene necesidad de un Salvador; que no necesita llevar el yugo de Cristo. Pero la invitación a cada alma es: «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas». Mateo 11:29.

La sumisión que Cristo demanda… [es] realizada por obra del Espíritu Santo. Debe haber una transformación del ser entero: corazón, espíritu y carácter… Solamente en el altar del sacrificio y de la mano de Dios, puede el hombre egoísta y codicioso recibir la tea celestial que le revela su propia incompetencia y que lo conduce a someterse al yugo de Cristo, a aprender su mansedumbre y humildad (In Heavenly Places, p. 236; parcialmente en En los lugares celestiales, p. 238).


Domingo 28 de agosto_______________________________________________________

PAN PARTIDO Y VINO DERRAMADO

Oswald Chambers ha dicho que debemos convertirnos en “pan partido y vino derramado” para los demás. ¿Qué crees que quiso decir con esto?

De principio a fin, en la Biblia hay ejemplos de personas que fueron “partidas” para servir a los demás. Moisés fue llamado a soportar olas interminables de chismes y críticas al conducir al pueblo a la Tierra Prometida. José fue llamado a una experiencia que implicó traición y cárcel cuando ocupaba un puesto de servicio en Egipto. En cada caso, Dios permitió las situaciones para que la vida de su pueblo pudiera llegar a ser un teatro de su gracia y cuidado, no solo para sí, sino también para el bien de los demás. Dios puede usarnos de la misma manera. Es fácil sentirse enojado o herido en esas situaciones. Pero, como señalamos ayer, la mansedumbre es la capacidad que Dios nos da para soportar esas cosas “con paciencia y sin resentimiento”.

Lee Ezequiel 24:15 al 27. ¿Qué estaba pasando aquí? ¿Por qué pasó Ezequiel por este crisol?

Ezequiel 24:15-27

15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: 16 Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas. 17 Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas pan de enlutados. 18 Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado. 19 Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces? 20 Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: 21 Di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada. 22 Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto. 23 Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros. 24 Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor. 25 Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo de sus almas, y también sus hijos y sus hijas, 26 ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias. 27 En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.

En Ezequiel 24:24, Dios dice: “Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor”. Mediante el ejemplo de Ezequiel, el pueblo de Israel llegaría a convencerse de la verdad acerca de quién era Dios, Jehová el Señor, y verían esta verdad al experimentar el cumplimiento de la profecía que la vida de Ezequiel simbolizaba y el sufrimiento que enfrentó. ¿Quién sabe cuántas personas también verán a “Jehová el Señor” en nuestros pedazos rotos?

Tarde o temprano, la vida misma nos quebranta a todos. ¿Cuál ha sido tu experiencia en este sentido? ¿Qué lecciones aprendiste? ¿Cómo puede el Señor usar tu alma hecha pedazos para ayudar a otros?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios [honró a Moisés] en extremo, concediéndole el privilegio de hablar con él cara a cara, como un hombre habla con un amigo. Le fue permitido ver la brillante luz y la excelsa gloria que envuelve al Padre. Por medio de Moisés libró el Señor a los hijos de Israel de la esclavitud de Egipto. Fue Moisés un mediador entre Dios y su pueblo, y a menudo se interpuso entre ellos y la ira del Señor. Cuando Dios se irritó en extremo contra Israel por su incredulidad, sus murmuraciones y sus horrendos pecados, fue probado el amor de Moisés por los israelitas. Dios se propuso destruir al pueblo de Israel y hacer de la posteridad de Moisés una nación poderosa; pero el profeta demostró su amor por Israel intercediendo fervorosamente por ese pueblo. En su angustia suplicó a Dios que borrase su nombre de su libro o que aplacara su ira y perdonase a Israel (Primeros escritos, pp. 162, 163).

Por medio del sufrimiento, Jesús se preparó para el ministerio de consolación. Fue afligido por toda angustia de la humanidad, y «en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados». Hebreos 2:18; Isaías 63:9. Quien haya participado de esta comunión de sus padecimientos tiene el privilegio de participar también de su ministerio. «Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación». El Señor tiene gracia especial para los que lloran, y hay en ella poder para enternecer los corazones y ganar a las almas. Su amor se abre paso en el alma herida y afligida, y se convierte en bálsamo curativo para cuantos lloran. El «Padre de misericordias y Dios de toda consolación… nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios». 2 Corintios 1:3, 4 (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 16, 17).

Las dificultades que hemos de arrostrar pueden ser muy disminuidas por la mansedumbre que se oculta en Cristo. Si poseemos la humildad de nuestro Maestro, nos elevaremos por encima de los desprecios, los rechazamientos, las molestias a las que estamos diariamente expuestos; y estas cosas dejarán de oprimir nuestro ánimo. La mayor evidencia de nobleza que haya en el cristiano es el dominio propio. El que bajo un ultraje o la crueldad no conserva un espíritu confiado y sereno despoja a Dios de su derecho a revelar en él su propia perfección de carácter. La humildad de corazón es la fuerza que da la victoria a los discípulos de Cristo; es la prenda de su relación con los atrios celestiales…

Los que revelan el espíritu manso y humilde de Cristo, son considerados tiernamente por Dios. El mundo puede mirarlos con desprecio, pero son de gran valor ante los ojos de Dios. [El] pobre de espíritu que anhela la presencia permanente de Cristo, el humilde de corazón, cuya más alta ambición es hacer la voluntad de Dios, estos obtendrán abundante entrada [al cielo]. Se hallarán entre aquellos que habrán lavado sus ropas y las habrán blanqueado en la sangre del Cordero (El Deseado de todas las gentes, p. 268, 269).


Lunes 29 de agosto__________________________________________________________

INTERCEDER PIDIENDO GRACIA

Lee Éxodo 32:1 al 14. ¿Qué papel cumple Moisés aquí?

Éxodo 32:1-14

 1 Viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, se acercaron entonces a Aarón, y le dijeron: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, el varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y los trajeron a Aarón; y él los tomó de las manos de ellos, y le dio forma con buril, e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová. Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse. Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. 11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre. 14 Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.

Después de que el pueblo comenzó a adorar el becerro de oro, Dios decidió que habían ido demasiado lejos y anunció que destruiría al pueblo y haría de Moisés una gran nación. Pero, en lugar de aceptar el ofrecimiento de Dios, Moisés suplicó a Dios que mostrara gracia por su pueblo, y Dios cedió.

Éxodo 32:1 al 14 plantea dos cuestiones importantes. En primer lugar, el ofrecimiento de Dios de destruir al pueblo rebelde y bendecir a Moisés fue una prueba para él. Dios quería que Moisés demostrara cuánta compasión sentía por este pueblo terriblemente desobediente. Y Moisés pasó la prueba. Al igual que Jesús, suplicó misericordia para los pecadores. Esto revela algo muy interesante: A veces Dios también puede permitir que enfrentemos oposición; que pasemos por el crisol para que él, nosotros y el universo expectante podamos ver cuánta compasión tenemos por los descarriados.

¿Qué razones dio Moisés para pedir al Señor que no destruyera a Israel?

En segundo lugar, este pasaje muestra que la oposición y la desobediencia son un llamado a demostrar gracia. La gracia es necesaria cuando la gente menos la merece. Pero, cuando menos la merece es también el momento en que menos nos apetece ofrecerla. Cuando María, la hermana de Moisés, lo criticó y luego enfermó, él clamó al Señor para que la sanara de la lepra (Núm. 12). Cuando Dios se enojó con Coré y sus seguidores y amenazó con destruirlos a todos, Moisés cayó sobre su rostro para suplicar por la vida de ellos. Al día siguiente, cuando Israel se quejó contra Moisés por la muerte de los rebeldes y Dios amenazó con destruirlos a todos nuevamente, Moisés cayó de rodillas y rápidamente instó a Aarón a hacer expiación por todos ellos (Núm. 16). En su mansedumbre, en su abnegación en medio de este crisol, Moisés buscó la gracia en favor de quienes evidentemente no la merecían.

Piensa en la gente que te rodea y que crees que son las que menos merecen la gracia. ¿Cómo puedes, con mansedumbre y humildad abnegada, ser una revelación de la gracia de Dios para ellos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Moisés era un hombre humilde. Dios lo llamó el hombre más manso de la tierra… Podía exhortar con éxito a su prójimo porque su vida misma era una representación viviente de lo que el hombre puede llegar a ser y realizar con Dios como su ayudador, de lo que ensenaba a otros, de lo que deseaba que fueran y de lo que Dios requería de él. Hablaba de corazón y llegaba al corazón. Era versado en conocimiento y, sin embargo, sencillo como un niño en la manifestación de sus profundas simpatías. Dotado de una inteligencia notable, podía juzgar instantáneamente acerca de las necesidades de los que lo redaban y de las cosas que andaban mal y requerían atención, y no las descuidaba…

Dios hablaba con él cara a cara así como un hombre habla con un amigo (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 1, p. 1127).

Moisés comprendía cuán terrible sería la suerte del pecador; sin embargo, si el pueblo de Israel iba a ser rechazado por el Señor, él deseaba que su nombre también fuese raído con el de ellos; no podía soportar que los juicios de Dios cayeran sobre aquellos a quienes tan bondadosamente había librado.

La intercesión de Moisés en favor de Israel ilustra la mediación de Cristo en favor de los pecadores. Pero el Señor no permitió que Moisés sobrellevara, como lo hizo Cristo, la culpa del transgresor. «Al que pecare contra mí, a este raeré yo de mi libro», dijo (Historia de los patriarcas y profetas, p. 337).

Los hijos de Dios no deben estar sujetos a los sentimientos y las emociones. Cuando vacilan entre la esperanza y el temor, hieren el corazón de Cristo, porque les ha dado pruebas evidentes de su amor. Quiere que se afirmen, fortalezcan y cimenten en la santísima fe. Quiere que hagan la obra que les ha confiado; entonces sus corazones serán como arpas sagradas en las manos divinas, cada una de cuyas cuerdas emitirá alabanza y acción de gracias a Aquel que Dios ha enviado para quitar los pecados del mundo.

El amor de Cristo por sus hijos es a la vez tierno y firme… En él no hay mudanza ni sombra de variación: es el mismo ayer, hoy y por los siglos…

Dios ama a los ángeles impolutos que están a su servicio y obedecen sus mandatos; pero no les concede gracia: nunca la han necesitado, porque nunca pecaron. La gracia es un don otorgado a los indignos seres humanos. No la buscamos; fue enviada para que nos buscara. Dios se complace en extender su gracia a todos los que tenemos hambre y sed de ella, no porque la merezcamos, sino porque somos indignos. Nuestra necesidad es el requisito que nos da la certidumbre de que vamos a recibir el don (Testimonios para los ministros, pp. 518, 519).


Martes 30 de agosto_________________________________________________________

AMAR A LOS QUE NOS HIEREN

Alguien dijo cierta vez: “Por ende, amar a nuestros enemigos no significa que debamos amar el polvo en el que está enterrada la perla; significa que amamos la perla que yace en el polvo. […] Dios no nos ama porque por naturaleza seamos dignos de su amor. Llegamos a ser dignos de su amor porque él nos ama”.

Cuando miras a tus “enemigos”, ¿qué ves normalmente: la perla o el polvo que la rodea?

Lee Mateo 5:43 al 48. Jesús nos llama a amar y a orar por nuestros enemigos. ¿Qué ejemplo de la naturaleza nos da Jesús que nos ayuda a entender por qué debemos amar a nuestros enemigos? ¿Cuál es el propósito de la enseñanza?

Mateo 5:43-48

43 Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46 Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47 Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48 Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

En Mateo 5:45, Jesús utiliza el ejemplo de su Padre celestial para ilustrar cómo debemos tratar a los que nos hieren, quienes quizá nos empujan a la peor forma de crisol. Jesús menciona que su Padre derrama la bendición de la lluvia sobre justos e injustos; si Dios da lluvia incluso a los injustos, ¿cómo deberíamos tratarlos nosotros también?

Jesús no quiso decir que siempre debemos tener sentimientos cálidos con todos los que nos causan problemas; aunque esto también es posible. Fundamentalmente, el amor por nuestros enemigos no pretende ser un sentimiento que tengamos por ellos, sino acciones específicas hacia ellos que revelen cuidado y consideración.

Jesús concluye este pasaje con un versículo que a menudo causa mucho debate: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mat. 5:48). Pero el significado es muy claro en el contexto: Aquellos que quieren ser perfectos como Dios es perfecto deben mostrar amor por sus enemigos como Dios muestra amor por los suyos. Ser perfecto a los ojos de Dios es amar al adversario; y esto requiere ser manso de corazón, algo que solo Dios nos puede dar.

Con la definición de mansedumbre en mente (“soportar el agravio con paciencia y sin resentimiento”), enumera los cambios que debes hacer para permitir que el Señor te dé la clase de mansedumbre de corazón que te ayudará a tener la actitud correcta hacia tus “enemigos”.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No permitáis que los pensamientos amargos continúen embargando vuestro ánimo… Id a vuestro hermano, y con humildad y sinceridad habladle del asunto.

Todo el cielo está interesado en la entrevista entre aquel que ha sido perjudicado y el que está en el error. El aceite del amor elimina la irritación causada por el mal. El Espíritu de Dios liga un corazón al otro; y en el cielo hay música por la unión realizada.

No es la posición mundanal, ni el nacimiento, ni la nacionalidad, ni los privilegios religiosos lo que prueba que somos miembros de la familia de Dios; es el amor, un amor que abarca a toda la humanidad. Aun los pecadores cuyos corazones no están herméticamente cerrados al Espíritu de Dios responden a la bondad. Así como pueden responder al odio con el odio, también corresponderán al amor con el amor. Solamente el Espíritu de Dios devuelve el amor por el odio. El ser bondadoso con los ingratos y los malos, el hacer lo bueno sin esperar recompensa, es la insignia de la realeza del cielo, la señal segura mediante la cual los hijos del Altísimo revelan su elevada vocación (Mente carácter y personalidad, t. 2, pp. 549).

  El ideal de Dios para sus hijos es más elevado de lo que puede alcanzar el más sublime pensamiento humano. «Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto». Esta orden es una promesa. El plan de redención contempla nuestro completo rescate del poder de Satanás. Cristo separa siempre del pecado al alma contrita. Vino para destruir las obras del diablo, y ha hecho provisión para que el Espíritu Santo sea impartido a toda alma arrepentida, para guardarla de pecar…

El ideal del carácter cristiano es la semejanza con Cristo… Jesús fue hecho en todo semejante a sus hermanos. Se hizo carne, como somos carne. Tuvo hambre y sed, y sintió cansancio. Fue sostenido por el alimento y refrigerado por el sueño. Participó de la suerte del hombre, aunque era el inmaculado Hijo de Dios. Era Dios en la carne. Su carácter ha de ser el nuestro. El Señor dice de aquellos que creen en él: «Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo». 2 Corintios 6:16 (El Deseado de todas las gentes, pp. 277, 278).

Todo lo que el hombre necesita o puede saber acerca de Dios ha sido revelado en la vida y carácter de su Hijo…

Tierno, compasivo, comprensivo, siempre amable con los demás, representaba el carácter de Dios, y estaba continuamente empeñado en el servicio hacia Dios y los hombres… «Amad a vuestros enemigos», les suplicó; «bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos»; «él es benigno para los que son ingratos y malos». «Hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos». «Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso». Mateo 5:44, 45; Lucas 6:35, 36 (Testimonios para la iglesia, t. 8, pp. 301, 302).


Miércoles 31 de agosto_______________________________________________________

UNA BOCA CERRADA

Los ejemplos más poderosos de mansedumbre en el crisol provienen de Jesús. Cuando dijo “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mat. 11:29), sus implicaciones son tales que probablemente ni podemos imaginarlas.

Lee 1 Pedro 2:18 al 25. Pedro da un consejo sorprendente a los esclavos. Describe cómo respondió Jesús al trato injusto y doloroso y plantea que les ha dejado “ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (1 Ped. 2:21). ¿Qué principios de mansedumbre y humildad en medio del crisol podemos aprender del ejemplo de Jesús, como lo expresa aquí Pedro?

1 Pedro 2:18-25

18 Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar. 19 Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. 20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. 21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; 22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; 23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; 24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

Es terrible ver cuando alguien trata a otro injustamente. Y es extremadamente doloroso cuando somos nosotros quienes recibimos ese trato. Debido a que normalmente tenemos un fuerte sentido de justicia, cuando ocurre una injusticia, nuestro instinto es “arreglar las cosas” mientras cargamos con lo que supuestamente es una ira justa y recta.

No es fácil vivir así. Y hasta imposible, a menos que aceptemos una verdad fundamental: que en todas las situaciones injustas debemos creer que nuestro Padre celestial tiene el control y que actuará en nuestro favor cuando sea según su voluntad. Esto también significa que debemos estar abiertos a la posibilidad de que, al igual que Jesús, no siempre nos salvaremos de la injusticia. Pero siempre debemos recordar que nuestro Padre que está en los cielos también está con nosotros y está al mando.

El consejo de Pedro, inspirado en la vida de Jesús, es sorprendente porque parece ser que el silencio ante el sufrimiento injusto es un testimonio mayor de la gloria de Dios que “arreglar las cosas”. Cuando Caifás y Pilato lo interrogaron, Jesús podría haber dicho, y hecho, muchas cosas para corregir la situación y justificarse, pero no lo hizo. Su silencio fue un testimonio de su mansedumbre.

¿Cómo afrontas situaciones en las que te han tratado injustamente? ¿Cómo puedes aprovechar mejor algunos de los principios analizados aquí y aplicarlos a tu vida?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No debemos permitir que nuestros sentimientos sean quisquillosos… Piensen o hagan ellos lo que quieran con respecto a nosotros, nada debe turbar nuestra unión con Cristo, nuestra comunión con el Espíritu Santo. «¿Qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente es agradable delante de Dios». 1 Pedro 2:20…

Si os dicen palabras violentas, no repliquéis jamás con el mismo espíritu. Recordad que «la blanda respuesta quita la ira». Proverbios 15:1. Y hay un poder maravilloso en el silencio. A veces las palabras que se le dicen al que está enfadado no sirven sino para exasperarlo. Pero pronto se desvanece el enojo contestado con el silencio, con espíritu cariñoso y paciente.

Bajo la granizada de palabras punzantes de acre censura, mantened vuestro espíritu firme en la Palabra de Dios. Atesoren vuestro espíritu y vuestro corazón las promesas de Dios. Si se os trata mal o si se os censura sin motivo, en vez de replicar con enojo, repetíos las preciosas promesas (El ministerio de curación, pp. 386, 387).

La fortaleza de carácter no se revela tanto mediante los sentimientos que manifestamos a causa de la injusticia o los malos tratos, sino que el dominio propio y el firme control ejercido sobre una emoción fuerte manifiestan fortaleza de carácter y el espíritu de Jesús. El vencedor recibirá el fruto del árbol de la vida que se encuentra en medio del paraíso de Dios: Es la recompensa que se dará al vencedor, al cristiano trabajador y abnegado, que pelea la buena batalla de la fe. Deberíamos estar luchando noblemente para alcanzar la victoria. A todos los que combaten legalmente se les concederá la gracia de Cristo…

[Preocúpense] lo menos posible de lo que la gente dice. Déjenlos que digan lo que quieran, pero no [permitan] que ni en palabras ni en hechos se manifieste en ti el yo. El Señor quiere que sigas una línea de conducta que permita que te considere digno de confianza… Si das evidencia de que tienes un firme apoyo en Dios, obtendrás respeto y confianza, y entonces podrás ejercer una influencia favorable al bien. Permitirás que tu luz resplandezca con los mayores beneficios. Tratarás de representar a Jesús. Sabes que nuestro Salvador fue maltratado, pero que no tomó represalias. Fue despreciado y rechazado por los hombres; ¿cómo pueden sus seguidores esperar algo mejor en esta vida? Que nuestro misericordioso Padre celestial nos imparta a cada uno de nosotros más gracia y que podamos regocijarnos en su amor (Carta 99, 18 de junio, 1886, a Edson y Emma White; parcialmente en Cada día con Dios, p. 176).

Un cristiano cultivará un espíritu manso y pacífico; será sereno, considerado con los demás y tendrá un temperamento alegre que no se volverá irritable a causa de la enfermedad, ni cambiará con el tiempo o las circunstancias… Los hijos de Dios nunca se olvidan de hacer el bien. Las buenas obras son espontáneas en su caso, porque Dios ha transformado su carácter con su gracia (Mi vida hoy, p. 200).


Jueves 1º de septiembre_____________________________________________________

NUESTRA ROCA Y REFUGIO

Con mucha frecuencia, los más orgullosos, los más arrogantes y agresivos, son los que sufren de baja autoestima. Su arrogancia y orgullo (y su total falta de mansedumbre o humildad) son como una pantalla, quizás hasta en forma inconsciente, de algo que está faltando en su interior. Lo que necesitan es algo que todos necesitamos: una sensación de seguridad, de dignidad, de aceptación, especialmente en tiempos de angustia y sufrimiento. Podemos encontrar eso solamente por intermedio del Señor. En resumen, la mansedumbre y la humildad, lejos de ser atributos de debilidad, a menudo son la manifestación más poderosa de un alma firmemente arraigada en la Roca.

Lee Salmo 62:1 al 8. ¿Cuál parece ser el trasfondo de este salmo? ¿Qué quiere destacar David? ¿Qué principios espirituales puedes aprender de lo que él dice? Más aún, ¿cómo puedes aprender a aplicar estos principios en tu vida?

Salmo 62:1-8

1 En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. Él solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho. ¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle Como pared desplomada y como cerca derribada? Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah 5 Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza. 6 Él solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré. 7 En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. 8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah

“Sin causa alguna, los hombres llegarán a ser nuestros enemigos. Los motivos del pueblo de Dios serán tergiversados no solamente por el mundo, sino también por sus propios hermanos. Los siervos del Señor serán colocados en situaciones difíciles. A fin de justificar la conducta egoísta e injusta de los hombres, se hará una montaña de una insignificancia. […] Por medio de tergiversaciones, estos hombres serán vestidos con los oscuros ropajes de la deshonestidad, debido a que circunstancias que están más allá de su control confundieron su obra. Se los señalará como hombres en quienes no se puede confiar. Y esto lo harán los miembros de la iglesia. Los siervos de Dios deben armarse con la mente de Cristo. No deben esperar que escaparán del insulto y la tergiversación. Se los tildará de excéntricos y fanáticos. Pero nadie debe desanimarse. La mano de Dios está sobre el timón de su providencia, guiando su obra para la gloria de su nombre” (ATO 175).

¿Cuán inmune eres a los reproches y las observaciones mordaces de los demás? Lo más probable es que no seas tan inmune, ¿verdad? ¿Cómo puedes aferrarte al Señor y anclar tu autoestima en Aquel que te ama tanto que murió por tus pecados, y así protegerte de quienes te desprecian?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nuestros enemigos pueden triunfar. Pueden hablar palabras mentirosas, y sus lenguas calumniadoras pueden idear fraudes, calumnias y estratagemas; pero no lograrán movernos. Sabemos a quien hemos creído. No hemos trabajado ni corrido en vano. Jesús nos conoce… El día del ajuste de cuentas se aproxima y todos serán juzgados de acuerdo con las obras que se han hecho en el cuerpo…

Es cierto que el mundo está en tinieblas. La oposición puede acrecentarse. Los frívolos y los escarnecedores pueden envalentonarse y endurecerse en sus iniquidades. Pero nada de esto nos conmoverá. No hemos andado en la incertidumbre. No, no. Mi corazón está determinado en su confianza en Dios. Tenemos un Salvador poderoso. Podemos regocijarnos en su rica plenitud. Anhelo ser más devota y consagrada a Dios. Este mundo es demasiado oscuro para mi. Jesús dijo que él iría a prepararnos mansiones, para que donde él esté nosotros también podamos estar. Alabado sea Dios por esto. Mi corazón salta de alegría ante la gozosa perspectiva (Reflejemos a Jesús, p. 343).

Al modo como el viajero fatigado que, hallando en el desierto la buscada fuente, apaga su sed abrasadora, el cristiano buscará y obtendrá el agua pura de la vida, cuyo manantial es Cristo.

Un elemento divino se une con lo humano cuando el alma busca a Dios y el corazón anheloso puede decir: «Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él es mi esperanza» Salmo 62:5.

Si en nuestra alma sentimos necesidad, si tenemos hambre y sed de justicia, ello es una indicación de que Cristo influyó en nuestro corazón para que le pidamos que haga, por intermedio del Espíritu Santo, lo que nos es imposible a nosotros. Si ascendemos un poco más en el sendero de la fe, no necesitamos apagar la sed en riachuelos superficiales; porque tan solo un poco más arriba de nosotros se encuentra el gran manantial de cuyas aguas abundantes podemos beber libremente (Discurso maestro de Jesucristo, pp. 21, 22).

Nuestro Padre celestial está esperando para derramar sobre nosotros la plenitud de sus bendiciones. Es privilegio nuestro beber abundantemente en la fuente del amor infinito. i Cuán extraño es que oremos tan poco!…

Las tinieblas del malo cercan a aquellos que descuidan la oración. Las tentaciones secretas del enemigo los incitan al pecado; y todo porque ellos no se valen del privilegio de orar que Dios les ha concedido. ¿Por qué los hijos e hijas de Dios han de ser tan remisos para orar, cuando la oración es la llave en la mano de la fe para abrir el almacén del cielo, donde están atesorados los recursos infinitos de la Omnipotencia? Sin oración incesante y vigilancia diligente corremos el riesgo de volvernos indiferentes y de desviarnos del sendero recto. Nuestro adversario procura constantemente obstruir el camino al propiciatorio, para que no obtengamos, mediante fervientes súplicas y fe, gracia y poder para resistir la tentación (El camino a Cristo, pp. 94, 95).


Viernes 2 de septiembre______________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, El ministerio de curación, “Importancia del verdadero conocimiento”, pp. 358, 359; El Deseado de todas las gentes, “El Sermón del Monte”, pp. 265-281; El evangelismo, “Calificaciones esenciales del obrero”, p. 632.

“Las dificultades que hemos de arrostrar pueden ser muy disminuidas por la mansedumbre que se oculta en Cristo. Si poseemos la humildad de nuestro Maestro, nos elevaremos por encima de los desprecios, los rechazos, las molestias a las que estamos expuestos diariamente; y esas cosas dejarán de oprimir nuestro espíritu. La mayor evidencia de nobleza que haya en un cristiano es el dominio propio. El que bajo un ultraje o la crueldad no conserva un espíritu confiado y sereno despoja a Dios de su derecho a revelar en él su propia perfección de carácter. La humildad de corazón es la fuerza que da la victoria a los seguidores de Cristo; es la prenda de su conexión con los atrios celestiales” (DTG 268, 269).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. La humildad ¿en qué medida nos permite “elevarnos por encima” de las heridas y las molestias? ¿Cuál crees que es la característica más importante de la humildad que nos permite hacer esto?
  2. En tu cultura, ¿cuánto se valora la humildad y la mansedumbre? ¿Se las respeta o se las desprecia? ¿Qué tipo de presiones enfrentas en tu cultura que atentan contra el desarrollo de estas características?
  3. ¿Existen grandes ejemplos de mansedumbre y humildad en gente que vive actualmente? Si es así, ¿quién es, cómo manifestó estos rasgos y qué puedes aprender de ella?
  4. ¿Por qué muchas veces equiparamos la mansedumbre y la humildad con la debilidad?
  5. Vimos que David buscó al Señor como refugio. ¿Cómo funciona esto? ¿Cómo se manifiesta siempre ese refugio? En otras palabras, ¿cómo podemos nosotros, como iglesia, ser un refugio para quienes necesitan un resguardo? ¿Qué tipo de amparo ofrece tu iglesia local? ¿Qué puedes hacer para ayudar a que sea un lugar de refugio para quienes lo necesitan?

COMENTARIO DEL VIDEO

¿QUE ES MANSEDUMBRE?

La mansedumbre se define como “soportar el agravio con
paciencia y sin resentimiento”.

Es el control sobre sí mismo, es el cómo reaccionamos ante lo que nos violenta o nos irrita. Manso es el que logra interiormente la paz, el que no se irrita gratuitamente, el que se domina, que no se altera en forma desmedida ni se descontrola aunque le sobren motivos para hacerlo.

La mansedumbre es la virtud de los pacíficos, que son valientes sin violencia, que son fuertes sin ser duros. Los pacíficos son contrarios a la violencia innecesaria, a las guerras injustas, a la agresividad como sistema de comunicación, a la brutalidad y a la crueldad. Pero no son cobardes, es la fuerza apacible y serena de los que logran dominar su temperamento y modelar su carácter y reaccionan sólo cuando hace falta.

La diferencia clave entre mansedumbre y humildad se deriva de las actitudes que el individuo muestra hacia uno mismo y hacia los demás. La mansedumbre es una cualidad que una persona muestra hacia los demás, pero la humildad es algo que uno se muestra a sí mismo..

LA HUMILDAD ES UN MANDATO DIVINO

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. Mateo 11:28. Esta es la receta para curar las enfermedades espirituales, mentales y físicas. Es la dádiva de Cristo para todos los que lo buscan en verdad y con sinceridad. El es el poderoso Sanador. Luego nos hace otra invitación: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga”. Vers. 29, 30. Usando el yugo de Cristo, y aprendiendo de El las lecciones de mansedumbre y humildad, hallamos descanso en la fe, en la seguridad y en la confianza. Descubrimos que el yugo de Cristo es fácil, y su carga, ligera.

—Carta 197, del 29 de septiembre de 1901, dirigida al pastor S. N. Haskell y Sra. (Alza tus Ojos – 29 de Septiembre).

El cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente. 1 Pedro 2:22, 23.

El dominio propio es la más grande evidencia de nobleza en un cristiano. Debiéramos imitar el ejemplo de Jesús; pues cuando lo maldecían, no respondía con maldiciones, sino se encomendaba a Aquel que juzga justamente. Nuestro Redentor hizo frente a los insultos y burlas con un silencio sin quejas. Todos los crueles vituperios de la turba asesina que disfrutaba con la humillación de Cristo y su juicio en el tribunal, no pudieron provocar en él una mirada o palabra de resentimiento o impaciencia. Era la Majestad del cielo, y en su puro pecho no había lugar para el espíritu de venganza, sino solo para la compasión y el amor

.—The Review and Herald, 24 de Febrero de 1891.

 Estimulen sus almas con un diario temor al pecado. Relaciónense con el cielo y los ángeles ministrarán en favor de ustedes… Aférrense a Jesús, su Salvador. El les proporciona evidencias continuas de su amor, por cuanto les ha dado momentos de adversidad repetidas veces. Si no podemos soportar estas pequeñas pruebas, si una ínfima cuota de prosperidad o adversidad revela que hay falsedad, orgullo y egoísmo en el corazón, si cedemos al desánimo y al pecado, si las burlas y el encono de los impíos nos afligen y disipan nuestro valor y esperanza, y desfallecemos en el día de infortunio, oh, ¿cómo nos sostendremos en pie cuando El venga?…

Oramos siempre por ustedes. Creemos que el Señor los está ayudando y bendiciendo. Tengan aspiraciones elevadas. Procuren más dignidad: la que nace del cielo. Mamá.

— Carta 23, del 13 de julio de 1875, dirigida a Edson y Emma White. (Alza tus Ojos – 13 de Julio).

LA MANSEDUMBRE SE TIENE QUE PRACTICAR DÍA A DÍA CUANDO ENFRENTAMOS LOS PROBLEMAS DE LA VIDA

Fracasamos en nuestras pequeñas dificultades diarias y permitimos que nos irriten y molesten; fracasamos ante ellas y las hacemos piedras de tropiezo para nosotros y para otros. Pero las bendiciones de la mayor importancia son el resultado de soportar pacientemente esas provocaciones diarias; porque hemos de obtener fortaleza para soportar mayores dificultades…

¡Ojalá pudiéramos dominar nuestras palabras y acciones!… Cuánto daño se provoca en el círculo familiar por pronunciar palabras de impaciencia; pues la exclamación impaciente de uno lleva al otro a contestar con el mismo espíritu y en la misma forma.

—The Review and Herald, 19 de Mayo de 1891.

 

Si alguien dice algo con la intención de provocarlos, recuerden que en ese momento el silencio es elocuencia. No respondan como para desquitarse. Es mejor no decir nada que hablar imprudentemente.

A medida que entremos en contacto con temperamentos variados, encontraremos indudablemente grandes motivos para expresarnos con dureza. Pero recuerden en esos momentos que el silencio es elocuencia. Si se abstienen de tomar represalias cuando otros los provoquen, los sorprenderán. Y, si reiteradamente conservan la dignidad ante la provocación, comprenderán que están relacionados con el poder que viene de lo alto. Este proceder honra a Dios, quien dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en El crea no se pierda, mas tenga vida eterna.

Manuscrito 55, del 16 de agosto de 1909, “Enseñanzas del Sermón del Monte”, discurso dado en un culto matutino en el Sanatorio de Madison, Wisconsin. (Alza tus Ojos – 16 de Agosto).

 

LA MANSEDUMBRE ES UN OBRA DIVINA QUE REQUIERE LA OBRA DEL HOMBRE

 

LA OBRA DE DIOS

Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. 1 Corintios 3:9.

Debemos tener una dependencia viviente del Dios viviente. Cuando hay una conexión vital con el Dios vivo, Cristo mora en el corazón mediante una fe viva, y el instrumento humano obra en armonía con la vida de Cristo. El cambiará nuestra vida y carácter de tal manera que hablemos las palabras de Cristo y revelemos su carácter. Y si nos sobrevienen pruebas, no manifestaremos un espíritu rebelde.

Estas se nos presentarán cuando veamos opresión y aspereza, y cuando se coloquen sobre nosotros cargas que consideramos injustas y nos sintamos tentados a permitir que se manifieste el yo. Dejamos que el yo se yerga, (ERGUIRSE) cuando lo que debemos hacer es colocar las pruebas en el lugar que les corresponde. ¿Y cuál es ese lugar? Cristo dice a todo el que se siente cargado y cansado: “Venid a mí”. ¿Para qué? “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”.

A pesar de lo abrumador del conflicto a través del cual tengamos que pasar, si aceptamos la verdad de origen celestial, habrá mansedumbre y humildad en todo lo que hagamos. Ocúltense en Cristo Jesús. Nuestra vida y carácter deben estar escondidos con Cristo en Dios, por lo tanto no debemos permitirnos que cualquier impulso instintivo controle nuestras palabras o acciones, sino que debemos mantener siempre delante de nosotros el ejemplo del Salvador y hacer exactamente lo que Jesús habría hecho bajo circunstancias similares. No debemos ser vengativos. Necesitamos comprender claramente la obra que está delante de nosotros. Es una obra de misericordia, una obra de amor, una obra semejante a la de Cristo…

—Manuscrito 11 del 17 de febrero de 1894; Isaías 58. (Alza tus Ojos – 17 de Febrero).

Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Cantares 4:8.

Se me mostró la debilidad y la ignorancia del hombre caído, aun en su mejor condición.

A medida que el hombre profundiza su estudio, para conocer mejor la voluntad y los caminos del Señor, percibe con más claridad su propia ignorancia, con lo que pone de manifiesto que está progresando.

Cuanto más cerca vive el cristiano de Dios, más luz divina penetra en su mente.

Tiene más conciencia de su propia pequeñez, discierne sus defectos de carácter y ve sus obligaciones tal como Dios se las presenta.

Cuanto más cerca esté de Jesús, más clara y nítida será la impresión de sus propios defectos, que antes ni siquiera percibía, y entonces verá la necesidad de humillarse a sí mismo bajo la poderosa mano de Dios. Si se eleva, no será porque él mismo se está elevando, sino porque el Señor lo exalta.

Con sus ojos fijos en la pureza y la perfección de Cristo Jesús, al reconocer y obedecer a Dios en todos sus caminos, no estará ciego a sus propias faltas e imperfecciones. Aunque su conducta a los ojos de los hombres sea sin tacha e irreprochable, Dios lee las intenciones y los propósitos del corazón.

La humildad cristiana es un don maravilloso, un antídoto eficaz contra la apostasía de Satanás, que está lleno de ambición impía y de todo engaño que puede idear.

La gracia de la humildad otorgada por medio de Cristo Jesús, inducirá al hombre imperfecto a descubrir sus imperfecciones, y a prepararlo para participar de la herencia de los santos, donde Dios es todo y está en todo…

¿No ha reprobado el Señor su conducta?… Se le han confiado dones que pueden mejorar muchísimo y resultar eficaces bajo la disciplina de Dios. Entonces su justicia irá delante de usted, y la gloria del Señor será su retaguardia. “Separados de mí -dice Cristo-, nada podéis hacer”. Juan 15:5. Si rechaza su consejo, entonces estará en peligro.

—Carta 21, del 8 de enero de 1892.  (Cada Día con Dios – 8 de Enero).

LA OBRA DEL HOMBRE

 

La perfección del carácter puede obtenerse solamente mediante trabajo, conflicto y abnegación… Cuán inestimablemente preciosos son los dones de Dios -las gracias de su Espíritu – y cómo debiéramos desechar la idea de huir del proceso de examen y prueba, no importa cuán penoso o humillante nos resulte ¡Qué fácil sería el camino al cielo si no fuera por la abnegación o la cruz! ¡Cómo correrían los mundanos por ese camino y cómo lo transitarían en innumerable cantidad los hipócritas! Gracias a Dios por la cruz, por la abnegación. La ignominia y la vergüenza que nuestro Salvador soportó por nosotros no es de ningún modo demasiado humillante para los que son salvados por su sangre. A no dudarlo, el cielo resultará muy barato.

—Carta 9, del 5 de abril de 1873, dirigida a la hermana Billet, de San Francisco, California. (Alza tus Ojos – 5 de Abril).

No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección. Proverbios 3:11.

No permitas que el desánimo se apodere de ti. No permitas que te afecte la provocación, pero haz que la razón inteligente controle tus acciones. Piensa en qué cosa buena podría resultar de ser impaciente. Eso solamente alegraría al enemigo y confirmaría en su opinión a los que piensan mal de ti. Tú puedes, mediante una conducta apacible, mostrar que son falsas las palabras de las personas malintencionadas. No te preocupes por defenderte, sino más bien, cumple tu deber con perseverancia.

las dificultades y pruebas son parte del legado cristiano. Cristo, la Majestad del cielo, vino a esta tierra para mostrarnos cómo soportar los reproches del mundo sin desmayar y sin tomar represalias. Cada tribulación que se soporta sabiamente será una bendición para los que la experimenten. Serán elevados y no abatidos. Los que están continuamente tratando de evitar las situaciones difíciles, buscando un sendero más fácil, un camino más placentero, tendrán que enfrentar la frustración y la adversidad. Pero si fortalecen su alma para la prueba y para el deber, y marchan valerosamente hacia adelante confiando en Dios, encontrarán que el sendero de la abnegación y del sacrificio propio conducen al honor y a las riquezas celestiales en la vida futura inmortal…

—Carta 24, del 5 de mayo de 1874, dirigida a Edson White. (Alza tus Ojos – 5 de Mayo).

 

La aniquilación del yo es un proceso difícil, porque el yo lucha por su existencia, y le cuesta mucho morir. Pero la oración y la fe ponen al pecador más débil en posición ventajosa, donde la mano de la fe puede asirse firmemente de la mano del Salvador. En Cristo y por medio de El podemos salir más que victoriosos.

—Manuscrito 176, del 4 de noviembre de 1899, “Diario”, escrito en Rockhampton, Queensland, Australia. (Alza tus Ojos – 4 de Noviembre).

 

Cuando se vea expuesto a las diversas circunstancias de la vida, y se hablen palabras que están calculadas para zaherir y lastimar el alma, dígase a sí mismo: “Soy un hijo de Dios, un heredero con Cristo, un colaborador de Dios. No debo tener, por lo tanto, una mente vulgar que se ofende fácilmente, no debo pensar siempre en mí, porque esto producirá un carácter falto de armonía. Es indigno de mi noble vocación. Mi Padre celestial me ha encomendado una obra, por lo tanto seré digno de su confianza”.

(—Carta 78, del 22 de enero de 1893, dirigida a E. J. Waggoner, un ministro destacado)

 

No hablen con los demás acerca de sus tribulaciones, puesto que ellos también tienen bastante que soportar de su propia parte, y nuestros amigos humanos no siempre pueden entender. Es su privilegio acudir al Unico que siempre entenderá, porque su vida en la tierra fue de constantes pruebas y perplejidades, soportadas sin defecto ni pecado…

—Manuscrito 97, del 16 de octubre de 1909, “Yo soy la verdadera vid”, sermón predicado en San José, California, EE. UU. (Alza tus Ojos – 16 de Octubre).

Cuando nos sobrecojan las pruebas, no meditemos en la magnitud de ellas, ni pensemos que no podemos gozarnos en el Señor. Es cierto que tendremos sentimientos cambiantes. Pasaremos por momentos de desánimo y depresión. ¿Pero viviremos por sentimiento o por fe? Cuando nuestros hermanos y amigos hablen imprudentemente, no nos descorazonemos. Recordemos que nos hallamos en un mundo de pruebas y dolor, de penas y desilusiones. Estas experiencias deberían conducimos a Cristo. Si no lo hacen, sufriremos una pérdida. Cuando estemos tentados a abandonamos al desaliento estudiemos la vida y las experiencias de Cristo. Tuvo que contender con los poderes de las tinieblas para que no lo vencieran. Nosotros tenemos las mismas batallas que pelear, las mismas victorias que ganar.

—Manuscrito 79, del 26 de agosto de 1909, “Para que pueda llevar más fruto”, sermón predicado en Council Grove, Kansas, en un congreso anual. (Alza tus Ojos – 26 de Agosto).

SER MANSOS, NO ES SER MENSOS

Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía. Salmos 37:6.

La humildad es un don que se necesita muchísimo. Si se la estimara, sería un ornamento de gran valor a los ojos de Dios. Es esencial en el trabajo.

Pero no hay virtud alguna en el pensamiento de que la humildad estriba en una incompetencia barata. Aunque la humildad es siempre esencial en el servicio de Dios, aunque siempre debe ser cultivada, hay que tener cuidado de que no degenere en la timidez que lleva a los hombres a vacilar cuando las circunstancias requieren que ellos defiendan la verdad con firmeza.

Hay obligaciones arduas y desagradables que deben realizarse. Nadie ha de colocarse donde sancionará el error con su silencio. Al mantener sus labios cerrados ayudan y encubren los artificios del enemigo, cuando deberían hablar decididamente, aunque no en un tono jactancioso o altanero. Han de enunciar la verdad con amor…

—Carta 79, del 11 de julio de 1901, dirigida a A. G. Daniells. (Alza tus Ojos – 11 de Julio).

 

LA HUMILDAD TRAE RICAS BENDICIONES DEL CIELO

Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. Isaías 57:15.

Dios ha estado esperando mucho tiempo que sus seguidores manifiesten verdadera humildad, para poder impartirles ricas bendiciones. Los que le ofrecen el sacrificio de un espíritu quebrantado y contrito, serán preservados en la hendidura de la roca y contemplarán al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Cuando Jesús, que lleva los pecados, el sacrificio absolutamente suficiente, sea visto más claramente, sus labios exclamarán las mayores alabanzas. Mientras más vean del carácter de Cristo, más humildes se volverán y menos se estimarán a sí mismos. No se verá en su obra una necia presunción… El yo se pierde de vista al comprender su propia indignidad. —Ibid. AFC 123.2

 

La verdadera santidad y humildad son inseparables. Mientras más cerca esté el alma de Dios, más completamente se humillará y someterá. Cuando Job oyó la voz del Señor desde el torbellino, exclamó: “Me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza”. Job 42:6. Cuando Isaías vio la gloria del Señor, y oyó a los querubines que clamaban: “Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos”, exclamó: “¡Ay de mí! que soy muerto”. Isaías 6:3, 5. Cuando fue visitado por el mensajero celestial, Daniel dijo: “Mi fuerza se cambió en desfallecimiento”. Daniel 10:8. Pablo, después de haber sido arrebatado al tercer cielo y haber oído cosas que no es lícito que diga el hombre, habla de sí como el menor “que el más pequeño de todos los santos”. Efesios 3:8. Fue el amado Juan, que se reclinaba sobre el regazo de Jesús, y contemplaba su gloria, quien cayó como muerto ante el ángel. Mientras más íntima y continuamente contemplemos a nuestro Salvador, menos procuraremos aprobarnos a nosotros mismos.—The Review and Herald, 20 de diciembre de 1881.

 

LA MANSEDUMBRE ES INDISPENSABLES PARA LOS ACONTECIMIENTOS QUE SE NOS ACERCAN

Sólo podemos esperar nuevas perplejidades en el conflicto que está por venir, pero podemos considerar tanto lo pasado como lo venidero, y decir: “Hasta aquí nos ayudó Jehová”. 1 Samuel 7:12. “Como tus días serán tus fuerzas”. Deuteronomio 33:25.

La prueba no sobrepujará la fortaleza que se nos concederá para resistirla. Emprendamos, entonces, nuestra tarea justamente donde la encontramos, sin una palabra de queja, sin pensar en otra cosa que no sea la seguridad de que recibiremos fortaleza suficiente para hacer frente a la prueba.

Nuestros hijos están en las manos de Dios. Nuestra fe debe despertarse para captar las promesas de Dios, y no debemos quejarnos ni estar tristes, porque si lo hacemos deshonramos a Dios. Debemos tratar de tener una actitud mental que nos llene de alegría y esperanza. La paz de que gozamos en la actualidad no debe ser perturbada por pruebas anticipadas, porque Dios nunca abandonará una sola alma que confíe en él. Dios es más poderoso que nuestros temores.

Si pusiéramos empeño en recordar y enumerar sus misericordias, rememorando los casos cuando Dios obró en nuestro favor y superó nuestros temores, cuando interpuso su poder y su gracia en momentos cuando estábamos sumamente perplejos, y nos sostuvo cuando estábamos a punto de caer, cómo nos consoló cuando estábamos tristes, descubriríamos que manifestar desconfianza en Dios y llenarnos de ansiedad es incredulidad. Recordemos cada día sus misericordias y disfrutemos de ellas. Debemos vivir por fe siempre… Regocíjense siempre en Dios. Alaben hoy a Dios por su gracia y sigan alabándolo cada día.

—Carta 11a, del 19 de febrero de 1884, dirigida al pastor Urías Smith y Sra. (Cada Día con Dios – 19 de febrero).

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Santiago 1:2-4.

Cuando hablamos de desánimo y lobreguez, Satanás escucha con enorme gozo, porque le agrada saber que nos ha puesto en servidumbre. Satanás no puede leer nuestros pensamientos, pero puede ver nuestras acciones y escuchar nuestras palabras; y gracias a su largo conocimiento de la humanidad, puede dar forma a sus tentaciones para sacar ventaja de los puntos débiles de nuestro carácter. ¡Y con cuánta frecuencia le revelamos el secreto de cómo puede obtener la victoria sobre nosotros!

—The Review and Herald, 19-5 1891.

Dios me ha mostrado que él dió a los suyos un cáliz de amargura que beber, para limpiarlos y purificarlos. Es un trago muy acerbo, pero ellos pueden amargarlo todavía más con sus murmuraciones, quejas y lamentos.

Quienes no lo reciban habrán de beber otro trago, porque el primero no hizo en su carácter el efecto asignado. Y si el segundo tampoco les aprovecha, habrán de ir bebiendo otro y otro, hasta que cumpla su efecto, o serán dejados sucios e impuros de corazón.

Vi que el amargo cáliz puede dulcificarse con la paciencia, la resignación y la oración, y que producirá en el corazón de quienes así lo reciban el efecto que le fué asignado, con lo cual Dios quedará honrado y glorificado.

No es cosa menuda ser cristiano, aprobado y poseído por Dios. El Señor me mostró a algunos que dicen profesar la verdad presente y cuya vida no está en armonía con lo que profesan. Tienen una norma de piedad por demás baja, y les falta mucho para tener la santidad de la Biblia. Algunos siguen una conducta vana e inconveniente, y otros ceden al engreimiento. No esperemos reinar con Cristo en la gloria si satisfacemos nuestro gusto, vivimos y obramos según el mundo, disfrutamos de sus placeres y nos gozamos en la compañía de los mundanos.

PE 47.1

El manso de espíritu, el que es más puro y más semejante a un niño, será fortalecido para la batalla con poder por medio del Espíritu de Dios en el hombre interior. Quien percibe su debilidad y lucha con Dios como lo hizo Jacob, y como este siervo de antaño clama: “no te dejaré si no me bendices”, avanzará con una renovada unción del Espíritu Santo. La atmósfera del cielo lo rodeará. Andará haciendo bienes. Su influencia será positiva en favor de la religión de Cristo…

Nuestro Dios es una ayuda siempre presente en tiempo de necesidad. Conoce los pensamientos más secretos de nuestros corazones y todas las intenciones y los propósitos que abrigan nuestras almas. Cuando estamos en perplejidad, aun antes que le contemos nuestras angustias, está tomando las providencias para nuestra liberación.

 

—Carta 73, del 1 de febrero de 1905, dirigida a los Drs. D. H. y Lauretta Kress. (Alza tus Ojos – 1 de Febrero).

¿Quién podrá dañarlo si es seguidor de lo que es correcto? Dios puede requerir que un hombre realice una tarea y ocupe una posición que es particularmente penosa y agotadora. El Señor tiene una obra para esa persona, y al ocupar ese lugar él arriesga su vida, su vida eterna futura. Esta fue la posición que Cristo ocupó cuando vino a nuestro mundo, al entrar en conflicto con el jefe rebelde de los ángeles caídos. Dios trazó un plan y Cristo aceptó el encargo. Consintió en encontrarse a solas con el enemigo, como cada ser humano debe hacerlo. Se le proveyeron todos los poderes celestiales que podían ayudarle en este gran conflicto. Y si el hombre camina en el sendero de la voluntad de Dios será provisto del mismo poder protector. Las mismas inteligencias celestiales servirán a los que serán herederos de la salvación a fin de que puedan resultar vencedores en cada tentación, grande o pequeña, como Cristo venció. Pero cualquiera que se coloque en una posición de peligro por algún motivo que no sea el de la obediencia a la voluntad de Dios, caerá bajo el poder de la tentación…Nadie está seguro si piensa que puede escoger por sí mismo.

—Carta 22, del 3 de febrero de 1899, dirigida a un hombre de negocios. (Alza tus Ojos – 3 de Febrero).

A todos nos sobrevendrán pruebas a fin de conducimos a investigar nuestros corazones, a fin de ver si están purificados de todo aquello que contamina. Constantemente el Señor está obrando para nuestro bien presente y eterno. Ocurren cosas que parecen inexplicables, pero si confiamos en el Señor y esperamos pacientemente en El, humillando nuestros corazones delante de El, no permitirá que el enemigo triunfe. El Señor salvará a su pueblo en la forma que El considere mejor, usando medios e instrumentos que hagan que la gloria redunde para El.

—Manuscrito 76, del 20 de febrero de 1902, “El incendio del sanatorio”. (Alza tus Ojos – 20 de Febrero).

CARTA DE ELENA A SU ESPOSO

¿Por qué te abates, oh, alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío. Salmos 42:5.

Querido esposo: Recibí tu telegrama…

Satanás no zarandeará la cizaña, puesto que no gana nada con ello. El zarandea el trigo. El diablo no probará, ni tentará, ni perseguirá a aquellos de quienes él está seguro porque viven en abierta transgresión a la ley de Dios. Procurará acosar y destruir a quienes se han enrolado en el ejército del Señor, bajo el estandarte manchado de sangre del Príncipe Emanuel. Los cristianos encontrarán y harán frente a muchos y severos conflictos con el taimado enemigo, que es cruel. Los colocará en las situaciones más difíciles y luego se regocijará de su angustia. Empero, gracias a Dios, Jesús vive para interceder por cada uno de nosotros. Nuestra seguridad consiste en encomendarnos a Dios y confiar por fe en los méritos del que dijo: “No te desampararé, ni te dejaré”. Hebreos 13:5.

Me gozo en que Jesús nos sostiene firmemente. Nuestro asidero es débil y fácil de quebrantar, pero nuestra seguridad depende de que el Señor nos sostenga fuertemente. Me regocijo en Jesús hoy. Esposo mío, hemos transitado durante treinta años uno al lado del otro afrontando pruebas y aflicciones de la vida en medio de las tentaciones y bofetadas de Satanás, cuyos dardos fueron lanzados hacia nosotros para herimos y destruirnos; pero Jesús ha sido nuestra defensa. Satanás ha sido rechazado. El Espíritu del Señor ha levantado bandera en favor de nosotros contra el enemigo.

Nuestro sol está declinando pero no se pondrá en la oscuridad. Jesús siempre vivirá para interceder por nosotros. En los últimos días de nuestra peregrinación reposaremos en Dios y esperaremos en El. Si caminamos con el Señor, nuestra fe brillará más y más hasta que el día sea perfecto, y al final la recompensa de los fieles será nuestra. A veces mi espíritu se siente triunfante en Dios. Tengo en vista ante nosotros el eterno peso de gloria. No lo hemos ganado nosotros. Oh, no, Jesús lo ganó para nosotros y es una dádiva gratuita, no por alguna justicia o bondad innatas.

Caminemos las pocas horas de prueba que nos quedan, humildemente, con Dios, y hagamos con lealtad la obra que ha encomendado a nuestras manos. Me alegro de que estés en las viejas y grandes montañas [de Colorado]. Mi intención es estar pronto allí. Ser atraídos a Dios por medio de sus obras creadas es renovador e inspirador… Mientras contemplamos las magníficas obras de la creación de Dios podemos caminar con El. Podemos conversar con El. Tener a Dios como nuestro Compañero, nuestro Huésped, será el más elevado honor que el Cielo pueda otorgarnos. Que el Señor te bendiga ricamente, es la oración de tu Elena.

—Carta 42, del 27 de julio de 1878, dirigida a Jaime White, presidente de la Asociación General. (Alza tus Ojos – 27 de Julio).

LOS OBREROS HUMILDES DE LA OBRA

 

Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte. 1 Corintios 1:27.

Los que Dios escoge para que sean sus obreros no son siempre los más talentosos en la estima del mundo. A veces elige hombre analfabetos. Estos obreros tienen una obra especial que hacer. Alcanzan a una clase de gente a la cual ningún otro podría tener acceso. Los que trabajan en forma modesta serán recompensados con la misma alabanza que recibirán aquellos que, de acuerdo a las apariencias exteriores, ejercen una influencia más amplia. Cada obrero será recompensado de acuerdo con el espíritu que lo impulsó a la acción.

Estos obreros abren sus corazones para recibir la verdad y son hechos sabios en Cristo y mediante El. Sus vidas inhalan y exhalan la fragancia de la piedad. Consideran cuidadosamente sus palabras antes de hablar. Sus acciones corresponden a las de su Conductor. Se esfuerzan por promover el bienestar de sus prójimos. Llevan alivio y felicidad a los tristes y angustiados. Sienten la necesidad de permanecer constantemente bajo la educación de Cristo, a fin de poder obrar en armonía con la voluntad de Dios. Meditan en cómo imitar mejor a su Salvador en llevar la cruz y en ser abnegados. Son testigos de Dios que siguen su ejemplo de compasión y amor, atribuyendo toda la gloria a Aquel a quien aman y sirven.

Constantemente están aprendiendo del gran Maestro mientras alcanzan niveles más elevados de perfección; no obstante, siempre tienen un sentido de su debilidad e inferioridad. Son atraídos hacia arriba por la intensa admiración y el amor que sienten por la belleza del carácter de Cristo. Practican sus virtudes, porque sus vidas se asemejan a la de Cristo. Avanzan siempre hacia adelante y hacia arriba, siendo una bendición para el mundo y un honor para su Redentor. Cristo dice de ellos: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”. Mateo 5:5.

Se debe animar a tales obreros. Realizan su obra no para ser vistos de los hombres, sino para glorificar a Dios, y soportarán su inspección. El Señor pone a estos obreros en contacto con los que tienen habilidades más notables para llenar las lagunas que dejan.

Se sienten complacidos cuando son reconocidos y apreciados, porque constituyen eslabones en la cadena de servicio del Señor. Y es el deseo de Dios que se reconozca a cada instrumento humano que trabaja para El, no importa cuán pequeña pueda ser la obra que realiza… En las cortes celestiales, cuando los redimidos se reúnan en el hogar, esta clase estará muy cerca del Hijo de Dios. Resplandecerán con gran brillo en las cortes del Señor, y serán honrados por El debido a que sintieron que era un honor servir a aquellos por los cuales Cristo dio su vida.

—Manuscrito 5, del 21 de junio de 1902, “La necesidad de un despertar”. (Alza tus Ojos – 21 de Junio).

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