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Lección 11 – AGUARDAR EN EL CRISOL – Para el 10 de septiembre de 2022

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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA

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2022

Hebreos Génesis En el Crisol con Cristo El Estado de los Muertos

2023

Mayordomía El Mensaje de los Tres Ángeles Efesios Norma Cultural y Mente Misionera de Personajes Bíblicos*

2024

Salmos El Gran Conflicto Marcos Juan

2025

Amor y Justicia en la Biblia Como Estudiar la Profecía y la Inspiración Éxodo Como Permanecer en Relación con Dios

2026

Colosenses – Filipenses Religión en el Mercado** Josué El Espíritu de Profecía

2027

1 & 2 de Corintios Mayordomía Eclesiología Ezequiel

* Bible Characters as Counter Cultural and Mission Minded

** Religion in the Market Place


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Lección 11: Para el 10 de septiembre de 2022

AGUARDAR EN EL CRISOL

Sábado 3 de septiembre______________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Romanos 15:4, 5; 5:3-5; 1 Samuel 26; Salmo 37:1-11.

PARA MEMORIZAR:

“Mas el fruto del Espíritu es […] paciencia” (Gál. 5:22).

Los científicos hicieron un experimento con niños de cuatro años… y malvaviscos. Un científico le dijo a cada niño que podía comer un malvavisco. Ahora bien, si el niño esperaba hasta que el científico regresara de una diligencia, le daría dos. Algunos de los niños llevaron el malvavisco a la boca en cuanto el científico se fue; otros esperaron. Se registraron las diferencias.

A continuación, los científicos hicieron un seguimiento de estos niños hasta la adolescencia. Los que habían esperado resultaron tener mejor adaptación, ser mejores estudiantes y más seguros de sí mismos que los que no esperaron. Al parecer, la paciencia indicaba algo mayor, algo importante en el carácter humano.

Por ende, no es de extrañar que el Señor nos aconseje que la cultivemos. Esta semana veremos lo que podría estar detrás de algunos de los crisoles más difíciles de todos: el crisol de la espera.

Un vistazo a la semana: ¿Por qué a veces tenemos que esperar tanto tiempo? ¿Qué lecciones podemos aprender sobre la paciencia mientras estamos en el crisol?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo presentó a los hombres algo que era completamente contrario a las representaciones del enemigo referentes al carácter de Dios, y procuró inculcar a los hombres el amor de su Padre, quien de tal manera amó al mundo, «que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna». Juan 3:16. Instó a los hombres a reconocer la necesidad de la oración, el arrepentimiento, la confesión y el abandono del pecado. Les enseñó a ser honrados, tolerantes, misericordiosos y compasivos, recomendándoles amar no solo a quienes los amaban, sino a los que los odiaban y los trataban despectivamente. En todo esto estaba revelándoles el carácter del Padre, quien es longánime, misericordioso, lento para la ira y lleno de bondad y verdad (Consejos para los maestros, p. 30).

La vida de sus hijos ha de revelar amor, mansedumbre y tolerancia. La tolerancia nos permite soportar… muchas cosas, sin que tratemos de vengarnos por palabra o acción.

La «tolerancia» es la paciencia inofensiva. Si sois tolerantes, no transmitiréis a los demás vuestro pretendido conocimiento de los errores y equivocaciones de vuestro hermano. Trataréis de salvarlo, porque fue comprado con la sangre de Cristo. «Redargúyele entre ti y él solo: si te oyere has ganado a tu hermano». «Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, porque tú no seas también tentado». Ser tolerante no significa ser sombrío o andar triste, amargado o endurecido, es precisamente todo lo contrario (Mi vida hoy, p. 54).

Vi que los que profesan la verdad han de mantener las normas en alto e inducir a otros a alcanzarlas. Vi que algunos tendrían que atravesar solos el camino de rectitud. Sus compañeros e hijos no transitarán con ellos el camino de la abnegación. La paciencia y la tolerancia deben caracterizar siempre la vida de esos peregrinos solitarios, siguiendo el ejemplo de su bendito Maestro. Tendrán que soportar muchas pruebas, pero tienen una esperanza que fortalece el alma, que los sostiene por encima de las pruebas de la tierra, que los eleva por encima del desprecio, la burla y el oprobio. Aquellos que poseen una esperanza como esta nunca deben permitirse un espíritu severo o desagradable. Esto solo dañará sus propias almas y alejará a sus amigos de la verdad. Trátelos con ternura. No les deis ocasión de reprochar la causa de Cristo; pero nunca comprometa la verdad para complacer a nadie. Sea decidido, sea firme, sea estable, no sea de una mente dudosa (Spiritual Gifts, vol. 2, p. 266).


Domingo 4 de septiembre____________________________________________________

EL DIOS DE LA PACIENCIA

Lee Romanos 15:4 y 5. ¿Qué encontramos en estos versículos?

Romanos 15:4-5

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,

Normalmente nos impacientamos por cosas que realmente queremos o que nos han prometido pero que todavía no tenemos. A menudo solo quedamos satisfechos cuando conseguimos lo que anhelamos. Y, debido a que rara vez obtenemos lo que queremos y cuando lo queremos, esto implica que a menudo nos irritamos y perdemos la paciencia. Y, cuando estamos en este estado, es casi imposible mantener la paz y la confianza en Dios.

Esperar es doloroso por definición. En hebreo, una de las palabras para “esperar pacientemente” (Sal. 37:7) proviene de otro vocablo que puede traducirse como “estar muy dolorido”, “sacudirse”, “temblar”, “estar herido”, “estar triste”. Aprender a tener paciencia no es fácil; a veces es la esencia misma de lo que significa estar en el crisol.

Lee Salmo 27:14; 37:7; y Romanos 5:3 al 5. ¿Qué nos transmiten estos versículos? ¿Hacia dónde conduce la paciencia?

Salmo 27:14

14 Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.

Salmo 37:7

Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.

Romanos 5:3-5

Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Mientras esperamos, podemos concentrarnos en una de dos cosas. Podemos enfocarnos en las cosas que esperamos o en Aquel que tiene esas cosas en sus manos. Lo que marca la diferencia cuando esperamos algo no es tanto el tiempo que tenemos que esperar, sino nuestra actitud mientras esperamos. Si confiamos en Dios, si hemos puesto nuestra vida en sus manos, si le hemos entregado nuestra voluntad, entonces podemos confiar en que él hará lo mejor por nosotros cuando sea mejor para nosotros; aunque a veces resulte difícil creerlo.

¿Qué estás esperando con ansias? ¿Cómo puedes aprender a esperar en Dios y en sus tiempos? Ora para lograr una actitud de total entrega y sumisión a Dios.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Debemos andar gozándonos en la verdad. No debe ser para nosotros un yugo de esclavitud, sino un consuelo, un mensaje de buenas nuevas de gran gozo que anime nuestros corazones, y nos haga cantar melodías en honor a Dios. A través de la paciencia y el consuelo de las Escrituras, tenemos esperanza. La esperanza cristiana no es sombría, sin consuelo. Oh, no, no. No nos encierra en una prisión de dudas y temores. La verdad nos hace libres a aquellos que la amamos y somos santificados mediante ella. Andamos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.

Nosotros, que pretendemos creer la verdad, debiéramos revelar sus frutos en nuestras palabras y carácter. Debemos estar muy avanzados en el conocimiento de Jesucristo, en la recepción de su amor a Dios y a nuestros semejantes, a fin de tener la luz del cielo brillando en nuestra vida diaria. La verdad debe alcanzar hasta los lugares más recónditos del alma, y limpiar de ella todo lo que no sea semejante al espíritu de Cristo; y el vacío debe ser llenado por los atributos de su carácter, que es puro, y santo, y sin contaminación, para que todas las fuentes del corazón sean como flores, fragantes, con perfume, un olor suave, un sabor de vida para vida (Nuestra elevada vocación, p. 35).

Cuando estamos rodeados de dudas y las circunstancias nos dejan perplejos, o nos afligen la pobreza y la angustia, Satanás procura hacer vacilar nuestra confianza en Jehová. Entonces es cuando despliega delante de nosotros nuestros errores y nos tienta a desconfiar de Dios, a poner en duda su amor. Así espera desalentar al alma, y separarnos de Dios…

Pero Dios comprende, y sigue manifestando compasión y amor. Lee los motivos y los propósitos del corazón. Aguardar con paciencia, confiar cuando todo parece sombrío, es la lección que necesitan aprender los dirigentes de la obra de Dios. El Cielo no los desamparará en el día de su adversidad. No hay nada que parezca más impotente que el alma que siente su insignificancia y confía plenamente en Dios (Profetas y reyes, p. 129).

Si se las aprende bien, las lecciones que Dios envía imparten ayuda oportuna. Pongan su confianza en Dios. Oren mucho y crean. Si confían, esperan, creen y se aferran de la mano del poder infinito, serán más que vencedores.

Los verdaderos obreros andan y trabajan por la fe. A veces se cansan de observar el lento progreso de la obra, cuando la batalla ruge entre las potestades del bien y el mal. Pero si se niegan a aceptar el fracaso o a desalentarse, verán disiparse las nubes y cumplirse la promesa de la liberación. A través de la neblina con que Satanás los ha rodeado, verán resplandecer los brillantes rayos del Sol de justicia.

Obren con fe, y confíen los resultados a Dios. Oren con fe, y el misterio de su providencia dará su respuesta. Tal vez parezca, a veces, que no pueden tener éxito. Pero trabajen y crean, poniendo en sus esfuerzos fe, esperanza y valor. Después de hacer lo que puedan, esperen en el Señor, declarando su fidelidad, y él cumplirá su palabra. Aguarden, no con ansiedad inquieta, sino con fe indómita y confianza inconmovible (Testimonios para la iglesia, t. 7, pp. 232, 233).


Lunes 5 de septiembre_______________________________________________________

LOS TIEMPOS DE DIOS

Lee Romanos 5:6 y Gálatas 4:4. ¿Qué nos dicen sobre los tiempos de Dios?

Romanos 5:6

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Gálatas 4:4

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

En estos versículos, Pablo nos dice que Jesús vino a morir por nosotros exactamente en el momento oportuno. Pero el apóstol no nos explica por qué era el momento adecuado. Es muy fácil leer estos versículos y preguntarse: ¿Por qué Jesús esperó miles de años para venir a la Tierra a ocuparse del pecado? El universo ¿no entendió mucho antes que el pecado era algo horroroso? También podemos preguntarnos qué está esperando Jesús para venir por segunda vez. O cuestionarnos: ¿Por qué Dios espera tanto tiempo para responder a mi oración?

Piensa, por ejemplo, en la profecía de las setenta semanas de Daniel 9:24 al 27, la profecía que señala a Jesús como el Mesías (repásala, si es necesario). ¿Cuánto duró este período? ¿Qué te dice esto acerca de aprender a esperar que las cosas ocurran en los tiempos de Dios, aunque nos parezca que lleven mucho tiempo?

Daniel 9:24-27

24 Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos. 25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos. 26 Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones. 27 Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.

Hay muchas razones espirituales importantes por las que pasaremos por tiempos de espera. En primer lugar, esperar puede reorientar nuestra atención: alejarnos de las “cosas” para volvernos a Dios. En segundo lugar, esperar nos permite desarrollar una imagen más clara de nuestros motivos y deseos. En tercer lugar, la espera genera perseverancia: resistencia espiritual. En cuarto lugar, la espera abre la puerta al desarrollo de muchas fortalezas espirituales, como la fe y la confianza. En quinto lugar, la espera permite a Dios poner otras piezas en el rompecabezas del cuadro completo. En sexto lugar, es posible que nunca sepamos la razón por la que tenemos que esperar; por ende, aprendemos a vivir por fe. ¿Qué otras razones para esperar se te ocurren?

¿Qué ejemplos puedes encontrar en la Biblia de cosas que Dios hizo a su debido tiempo que puedan ayudarte a aprender a confiar en que él también hará por ti lo que es mejor a su debido tiempo? (Piensa, por ejemplo, en Abraham y Sara y en la promesa de un hijo.) Por otro lado, pregúntate: “¿Hay algo que estoy haciendo que retrase la respuesta a una oración que podría haber sido respondida hace mucho tiempo?”

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No puedo leer cuál es el propósito de Dios en mi aflicción, pero él sabe qué es lo mejor, y le encomendaré mi alma, mi cuerpo y mi espíritu porque él es mi fiel Creador. «Porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día». 2 Timoteo 1:12. Si educásemos y preparásemos nuestras almas para tener más fe, más amor, una mayor paciencia y una confianza más perfecta en nuestro Padre celestial, sé que tendríamos más paz y felicidad cada día a medida que pasamos por los conflictos de esta vida.

Al Señor no le agrada que nos alejemos de los brazos de Jesús a causa de nuestra impaciencia y nuestra zozobra. Es necesario que haya más espera y vigilancia serenas. Pensamos que no vamos por el camino correcto, a menos que tengamos la sensación de ello, de modo que persistimos en contemplarnos interiormente en busca de alguna señal que cuadre a la ocasión; pero no debemos confiar en nuestros sentimientos sino en nuestra fe (Mensajes selectos, t. 2, p. 277).

No necesitamos esperar que todo brille en este mundo. Las nubes y las tormentas se cernirán a nuestro alrededor, y debemos estar preparados para mantener nuestros ojos dirigidos hacia donde vimos la luz por última vez. Sus rayos pueden estar ocultos, pero todavía viven, todavía brillan detrás de la nube. Es nuestra obra esperar, velar, orar y creer. Apreciaremos la luz del sol mucho más después que desaparezcan las nubes. Veremos la salvación de Dios si confiamos en él, tanto en la oscuridad como en la luz.

Todas las pruebas, todas las aflicciones, toda la paz, toda la seguridad, la salud, la esperanza, la vida y el éxito están en las manos de Dios, y él puede dirigirlos para el bien de sus hijos. Es nuestro privilegio ser suplicantes, pedirle cada cosa a Dios, someter humildemente nuestro pedido a sus sabios propósitos y voluntad infinita (Nuestra elevada vocación, p. 320).

El propósito de Dios es que su pueblo fije sus ojos en el cielo, para aguardar la gloriosa aparición de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Mientras la atención de los mundanos se concentra en diversas empresas, la nuestra debería fijarse en el cielo; nuestra fe debería penetrar más y más en los gloriosos misterios del tesoro celestial, para que los preciosos y divinos rayos del Santuario celestial resplandezcan en nuestros corazones, como resplandecen en el rostro de Jesús. Los burladores se mofan de los que esperan y velan, y preguntan: «¿Dónde está la promesa de su advenimiento?. Los que aguardan miran hacia lo alto y responden: «Estamos velando». Y al apartarse de los placeres terrenales y la fama mundanal, y del engaño de las riquezas, demuestran que han asumido esa actitud. Al velar, se fortalecen; vencen la negligencia, el egoísmo y el amor a la comodidad. Los fuegos de la aflicción arden sobre ellos, y el tiempo de espera parece largo. A veces se entristecen y la fe flaquea; pero se unen de nuevo, vencen sus temores y dudas, y mientras sus ojos están dirigidos al cielo, le dicen a sus adversarios: «Estamos velando, estamos esperando el regreso de nuestro Señor. Nos gloriaremos en la tribulación, en la aflicción, en las necesidades» (Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 176, 177).


Martes 6 de septiembre______________________________________________________

DAVID: UNA LECCIÓN OBJETIVA SOBRE LA ESPERA

En 1 Samuel 16:1 al 13, vemos que Samuel unge al joven David como rey. Sin embargo, hubo un largo viaje desde los campos de su padre, Isaí, hasta el trono de Jerusalén. Sin duda, en ocasiones sintió que estaba en medio de un crisol.

Primeramente, al muchacho lo llaman a hacer música para calmar el espíritu atribulado de Saúl (1 Sam. 16). Más adelante, se convierte en el héroe de Israel cuando mata a Goliat (1 Sam. 17). Luego, por muchos años David huye por su vida. Tanto Saúl como su hijo Jonatán saben que David está destinado a ser el próximo rey (1 Sam. 23:17; 24:20). Pero David no hace nada para adelantarse en el destino que Dios le señaló. A decir verdad, parece hacer todo lo contrario. Incluso cuando Saúl buscaba matarlo y David solamente cortó un trozo del manto del rey, se arrepintió de haber hecho eso (1 Sam. 24:5-7). En otra oportunidad, cuando Saúl procura matar a David, David se niega a matar a Saúl cuando surge la oportunidad (1 Sam. 26:7-11).

Lee 1 Samuel 26:1 al 11. ¿Por qué David se niega a matar a Saúl? ¿Qué principios nos enseña esto sobre la forma en que Dios lleva a cabo sus planes para nuestra vida?

1 Samuel 26:1-11

1 Vinieron los zifeos a Saúl en Gabaa, diciendo: ¿No está David escondido en el collado de Haquila, al oriente del desierto? Saúl entonces se levantó y descendió al desierto de Zif, llevando consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zif. Y acampó Saúl en el collado de Haquila, que está al oriente del desierto, junto al camino. Y estaba David en el desierto, y entendió que Saúl le seguía en el desierto. David, por tanto, envió espías, y supo con certeza que Saúl había venido. Y se levantó David, y vino al sitio donde Saúl había acampado; y miró David el lugar donde dormían Saúl y Abner hijo de Ner, general de su ejército. Y estaba Saúl durmiendo en el campamento, y el pueblo estaba acampado en derredor de él. Entonces David dijo a Ahimelec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab: ¿Quién descenderá conmigo a Saúl en el campamento? Y dijo Abisai: Yo descenderé contigo. David, pues, y Abisai fueron de noche al ejército; y he aquí que Saúl estaba tendido durmiendo en el campamento, y su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y el ejército estaban tendidos alrededor de él. Entonces dijo Abisai a David: Hoy ha entregado Dios a tu enemigo en tu mano; ahora, pues, déjame que le hiera con la lanza, y lo enclavaré en la tierra de un golpe, y no le daré segundo golpe. Y David respondió a Abisai: No le mates; porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente? 10 Dijo además David: Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o su día llegue para que muera, o descendiendo en batalla perezca, 11 guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos.

Ahora Lee 1 Samuel 26:12 al 25. La negativa de David a matar a Saúl ¿qué impacto causa en Saúl? ¿Qué nos enseña esto sobre las ventajas de esperar en Dios?

1 Samuel 26:12-25

12 Se llevó, pues, David la lanza y la vasija de agua de la cabecera de Saúl, y se fueron; y no hubo nadie que viese, ni entendiese, ni velase, pues todos dormían; porque un profundo sueño enviado de Jehová había caído sobre ellos. 13 Entonces pasó David al lado opuesto, y se puso en la cumbre del monte a lo lejos, habiendo gran distancia entre ellos. 14 Y dio voces David al pueblo, y a Abner hijo de Ner, diciendo: ¿No respondes, Abner? Entonces Abner respondió y dijo: ¿Quién eres tú que gritas al rey? 15 Y dijo David a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿y quién hay como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has guardado al rey tu señor? Porque uno del pueblo ha entrado a matar a tu señor el rey. 16 Esto que has hecho no está bien. Vive Jehová, que sois dignos de muerte, porque no habéis guardado a vuestro señor, al ungido de Jehová. Mira pues, ahora, dónde está la lanza del rey, y la vasija de agua que estaba a su cabecera. 17 Y conociendo Saúl la voz de David, dijo: ¿No es esta tu voz, hijo mío David? Y David respondió: Mi voz es, rey señor mío. 18 Y dijo: ¿Por qué persigue así mi señor a su siervo? ¿Qué he hecho? ¿Qué mal hay en mi mano? 19 Ruego, pues, que el rey mi señor oiga ahora las palabras de su siervo. Si Jehová te incita contra mí, acepte él la ofrenda; mas si fueren hijos de hombres, malditos sean ellos en presencia de Jehová, porque me han arrojado hoy para que no tenga parte en la heredad de Jehová, diciendo: Ve y sirve a dioses ajenos. 20 No caiga, pues, ahora mi sangre en tierra delante de Jehová, porque ha salido el rey de Israel a buscar una pulga, así como quien persigue una perdiz por los montes. 21 Entonces dijo Saúl: He pecado; vuélvete, hijo mío David, que ningún mal te haré más, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He aquí yo he hecho neciamente, y he errado en gran manera. 22 Y David respondió y dijo: He aquí la lanza del rey; pase acá uno de los criados y tómela. 23 Y Jehová pague a cada uno su justicia y su lealtad; pues Jehová te había entregado hoy en mi mano, mas yo no quise extender mi mano contra el ungido de Jehová. 24 Y he aquí, como tu vida ha sido estimada preciosa hoy a mis ojos, así sea mi vida a los ojos de Jehová, y me libre de toda aflicción. 25 Y Saúl dijo a David: Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda emprenderás tú cosas grandes, y prevalecerás. Entonces David se fue por su camino, y Saúl se volvió a su lugar.

Al analizar todo el trayecto de David hasta el trono, quizá podríamos resumirlo en una frase corta: No eches mano de lo que Dios aún no te dio. Los dones de Dios siempre se reciben mejor de su mano y a su tiempo. Esto puede requerir mucho tiempo de espera. Los brotes de soja pueden crecer literalmente en cuestión de horas, mientras que un roble tardará muchos años. Pero después, cuando lleguen los vientos fuertes, no arrancarán el árbol de raíz.

Piensa con qué facilidad David podría haberse justificado de matar a Saúl (después de todo, a David se le dijo que tendría el trono, y además Saúl era sumamente malvado). Sin embargo, sus acciones hablan de la verdadera fe en Dios. ¿Qué podrías extraer de este ejemplo para aplicarlo a lo que estás esperando?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Protegidos por las oscuras sombras de las colinas, David y su asistente entraron en el campamento del enemigo. Mientras trataban de averiguar el número exacto de sus enemigos, llegaron adonde Saúl dormía. Su lanza estaba hincada en la tierra, y había un jarro de agua a su cabecera; al lado de él yacía Abner, su comandante en jefe; alrededor de todos ellos estaban los soldados, sumidos en el sueño. Abisai levantó su lanza, y dijo a David: «Hoy ha Dios entregado a tu enemigo en tus manos: ahora pues, herirélo luego con la lanza, cosiéndole con la tierra de un golpe, y no segundaré». Y esperó la palabra que le diera el permiso; pero sus oídos escucharon las palabras susurradas:

«No le mates: porque ¿quién extenderá su mano contra el ungido de Jehová, y será inocente?…

Vive Jehová, que si Jehová no lo hiriere, o que su día llegue para que muera, o que descendiendo en batalla perezca, guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová…

Este segundo caso en que David respetaba la vida de su soberano hizo una impresión aún más profunda en la mente de Saúl, y arrancó de él un reconocimiento más humilde de su falta. Le asombraba y subyugaba la manifestación de tanta bondad. Al despedirse de David, Saúl exclamó: «Bendito eres tú, hijo mío David; sin duda ejecutarás tú grandes empresas, y prevalecerás». Pero el hijo de Isaí no tenía esperanza de que él siguiera por mucho tiempo en esta actitud (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 726, 727).

Es importante creer en la palabra de Dios y actuar de acuerdo a ella en seguida, mientras los ángeles están esperando para obrar en nuestro favor. Los ángeles malos están siempre listos para disputar todo paso hacia adelante. Y cuando la providencia de Dios manda a sus hijos que avancen, cuando él está dispuesto a hacer grandes cosas para ellos, Satanás los tienta a que desagraden al Señor por su vacilación y tardanza; trata de encender un espíritu de contienda y de despertar murmuraciones o incredulidad, a fin de privarlos de las bendiciones que Dios desea otorgarles. Los siervos de Dios deben ser como milicianos, siempre dispuestos a avanzar tan pronto como su providencia les abra el camino. Cualquier tardanza que haya de su parte da tiempo a que Satanás obre para derrotarlos (Historia de los patriarcas y profetas, p. 448).

El Señor no siempre elige hombres con talentos muy grandes para su obra, sino que selecciona a los que podrá usar mejor. Personas que podrían realizar un buen trabajo para el Señor pueden ser dejadas por un tiempo en la oscuridad, aparentemente ignoradas y sin ser empleadas por su Maestro. Pero si cumplen fielmente los deberes de su humilde posición, poniendo buena voluntad al trabajar y sacrificarse por él, a su tiempo él les confiará mayores responsabilidades.

Antes del honor, está la humildad. El Señor puede usar con más eficacia a los que son conscientes de su propia indignidad e ineficacia.  Les enseñará a ejercitar el valor que proviene de la fe. Los hará fuertes uniendo la debilidad de ellos a su poder, y sabios uniendo la ignorancia de ellos con su sabiduría (Conflicto y valor, p. 126).


Miércoles 7 de septiembre____________________________________________________

ELÍAS: EL PROBLEMA DE APRESURARSE

La confrontación en la cima del Monte Carmelo había terminado (1 Rey. 18). Cayó fuego del cielo, todo el pueblo había reconocido al Dios verdadero y los falsos profetas fueron ejecutados. Dios se reivindicó. Se podría pensar que la fortaleza espiritual de Elías aumentó a medida que avanzaba el día, pero de repente escuchó algo que lo aterrorizó a tal punto que deseó morir. Lee el resto de la historia en 1 Reyes 19:1 al 9. Las últimas palabras del pasaje son preocupantes: “Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?” (1 Rey. 19:9). Evidentemente, el miedo de Elías hizo que huyera y se encontrara en el lugar equivocado.

Después de una intervención tan poderosa de Dios en el monte Carmelo, Elías debería haber estado lleno de fe y confianza; pero huyó porque temió por su vida. ¿Qué lección podemos aprender de este mal ejemplo?

Esta historia ilustra algo importante: Cuando nos apresuramos, es muy fácil encontrarnos en el lugar equivocado. En el caso de Elías, fue el miedo lo que lo abrumó y lo llevó a huir al desierto, deseando no haber nacido nunca. Pero hay otras cosas que hacen que nos apartemos del plan de Dios para nosotros.

Lee los siguientes versículos: Génesis 16:1-3; Números 20:10-12; Jueces 14:1-3; Mateo 20:20, 21; Lucas 9:52-56; Hechos 9:1. ¿Qué cosas hicieron que los personajes aquí descritos se apartaran de la voluntad de Dios?

Génesis 16:1-3

1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido.

Números 20:10-12

10 Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? 11 Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias. 12 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado.

Jueces 14:1-3

1 Descendió Sansón a Timnat, y vio en Timnat a una mujer de las hijas de los filisteos. Y subió, y lo declaró a su padre y a su madre, diciendo: Yo he visto en Timnat una mujer de las hijas de los filisteos; os ruego que me la toméis por mujer. Y su padre y su madre le dijeron: ¿No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tú a tomar mujer de los filisteos incircuncisos? Y Sansón respondió a su padre: Tómame esta por mujer, porque ella me agrada.

Mateo 20:20-21

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21 Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.

Lucas 9:52-56

52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

Hechos 9:1

1 Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,

Cuán fácil es permitir que cosas como la ambición, la ira, la pasión, la falta de fe o un supuesto “celo” por Dios nos hagan correr hacia donde no deberíamos ir. Nadie es inmune a este peligro. La clave está en cultivar una fe confiada en la bondad y la misericordia de Dios, quien sabemos que nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Esto no sucede automáticamente. La fe puede ser un regalo, pero es un regalo que debe cultivarse, fomentarse y guardarse celosamente.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios preguntó a su siervo: «¿Qué haces aquí, Elías?» Te mandé al arroyo Querit, y después a la viuda de Sarepta. Te ordené que volvieses a Israel y te presentases ante los sacerdotes idólatras en el monte Carmelo; luego te ceñí de fortaleza para guiar el carro del rey hasta la puerta de Jezreel. Pero ¿quién te mandó huir apresuradamente al desierto? ¿Qué tienes que hacer aquí?

Mucho depende de la actividad incesante de los que son fieles y leales; y por esta razón Satanás hace cuanto puede para impedir que el propósito divino sea realizado mediante los obedientes. Induce a algunos a olvidar su alta y santa misión y a hallar satisfacción en los placeres de esta vida. A otros los induce a huir de su deber, desalentados por la oposición o la persecución. A todo hijo de Dios cuya voz el enemigo de las almas ha logrado silenciar, se le dirige la pregunta: «¿Qué haces aquí?» Te ordené que fueses a todo el mundo y predicases el evangelio, a fin de preparar a un pueblo para el día de Dios. ¿Por qué estás aquí? (Conflicto y valor, p. 214)

Recordemos que la oración es la fuente de nuestra fuerza. Un obrero no puede tener éxito mientras repite apresuradamente sus oraciones, para precipitarse luego a atender algo que teme pueda quedar descuidado u olvidado. Dedica solamente unos pocos pensamientos apresurados a Dios, no toma tiempo para meditar, orar y aguardar del Señor una renovación de la fuerza fisica y espiritual. Pronto se cansa. No siente la influencia elevadora e inspiradora del Espíritu de Dios. No queda vigorizado por una vida nueva. Su cuerpo y cerebro cansados no son aquietados por el contacto personal con Cristo.

«Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón: sí, espera a Jehová». «Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová» Salmo 27: 14; Lamentaciones 3:26. Hay quienes trabajan todo el día y hasta tarde en la noche para hacer lo que les parece que debe ser hecho. El Señor mira con lástima a estos cansados portadores de cargas y les dice: «Venid a mí… y yo os haré descansar». Mateo 11:28 (Testimonios para la iglesia, t. 7 p. 231).

Cuando los hombres sean tan consagrados como Elías y posean la fe que él tenía, Dios se revelará como entonces. Cuando los hombres eleven súplicas al Señor como Jacob, se volverán a ver los resultados que se vieron entonces. Vendrá poder de Dios en respuesta a la oración de fe.

Porque la vida de Jesús fue una vida de confianza constante, sostenida por la comunión continua, su servicio para el cielo fue sin fracaso ni vacilación. Cristo sabía que debía fortalecer su humanidad por la oración. A fin de ser útil a los hombres, debía comulgar con Dios, y obtener de él energía, perseverancia y constancia (Obreros evangélicos, p. 269).


Jueves 8 de septiembre______________________________________________________

APRENDAMOS A DELEITARNOS EN JEHOVÁ

“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón” (Sal. 37:4).

Salmos 37:4 es una promesa maravillosa. Imagina que consigues lo que siempre quisiste. Pero hacer realidad los deseos de nuestro corazón dependerá de tener un corazón que se deleite en Jehová. Entonces, ¿qué significa deleitarse en Jehová?

Lee Salmos 37:1 al 11. El contexto de Salmos 37:4 tal vez sorprenda un poco. David señala que está rodeado de gente que obra en contra de Dios y de él. Cuando la gente obra contra nosotros, la respuesta natural suele ser enojarnos o intentar justificarnos. Pero David aconseja algo diferente.

En los siguientes versículos, ¿cuál es el consejo de David al pueblo de Dios en esta situación?

Sal. 37:1

1 No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

Sal. 37:5

Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.

Sal. 37:7

Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.

Sal. 37:8

Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.

Vuelve a leer Salmos 37:4. En el contexto de los versículos que acabas de comentar, ¿qué significa deleitarse en Jehová?

Salmos 37:4

Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

David repite vez tras vez, de diferentes maneras: “Confía en Dios”. Confía en que él actuará. No te enojes, porque Dios es tu Dios y está obrando en tu favor ahora mismo. No tienes que encargarte de arreglar las cosas por tu cuenta; tu Padre celestial se encargará. Confía en él. Confía totalmente en él.

Es en este contexto que David habla de deleitarse en Jehová. Deleitarse en Dios significa que vivimos en un estado de perfecta confianza. Nada puede alterar nuestra paz, porque Dios está aquí y actúa. Podemos alabarlo, y hasta podemos sonreír, ¡porque nadie puede burlar a nuestro Dios! Cuando aprendamos a hacer esto, realmente recibiremos lo que nuestro corazón anhela, porque recibiremos lo que nuestro Padre amoroso quiere darnos, en el momento que más nos beneficie a nosotros y a su Reino.

¿Cómo puedes aprender a deleitarte en Jehová? Dedica tiempo a orar y a buscar la conducción de Dios para que esto pueda convertirse en una realidad en tu vida.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El salmista dice: «Confía en Jehová, y obra el bien; habita tranquilo en la tierra, y apaciéntate de la verdad». Salmo 37:3″. Confía en Jehová». Cada día trae sus cargas, sus cuidados y perplejidades; y cuán listos estamos para hablar de ellos cuando nos encontramos unos con otros. Nos acosan tantas penas imaginarias, cultivamos tantos temores y expresamos tal peso de ansiedades, que cualquiera podría suponer que no tenemos un Salvador poderoso y misericordioso, dispuesto a oír todas nuestras peticiones y a ser nuestro protector constante en cada hora de necesidad.

Algunos temen siempre, y toman cuitas prestadas. Todos los días están rodeados de las prendas del amor de Dios; todos los días gozan las bondades de su providencia; pero pasan por alto estas bendiciones presentes. Sus mentes están siempre espaciándose en algo desagradable cuya llegada temen; o puede ser que existan realmente algunas dificultades que, aunque pequeñas, ciegan sus ojos a las muchas bendiciones que demandan gratitud (El camino a Cristo, pp. 121, 122).

En cada prueba tenemos consolación eficaz. ¿No se conmueve nuestro Salvador al comprender nuestras debilidades? ¿No ha sido tentado en todo como nosotros? ¿Y no nos ha invitado a llevarle cada prueba y perplejidad? Entonces no nos aflijamos por las cargas de mañana.

Valerosa y alegremente llevemos las cargas de hoy. Hoy tenemos que tener confianza y fe. No estamos invitados a vivir más que un día a la vez. Quien da fortaleza para hoy, dará fortaleza para mañana…

Nada hiere tanto el alma como los agudos dardos de la incredulidad. Cuando la prueba viene, como indudablemente vendrá, no os angustiéis o lamentéis. El silencio en el alma hace más clara la voz de Dios. «Luego se alegran, porque se apaciguaron». Salmo 107:30. Recordad que debajo de vosotros están los brazos eternos. «Guarda silencio ante Jehová, y espera en él». Salmo 37:7. El os está guiando a un refugio de experiencias benignas (Dios nos cuida, p. 182).

Necesitamos comprender mejor el sentido de estas palabras:  «Debajo de su sombra me senté con gran deleite». Cantares 2:3 (VM). Ellas no evocan en nuestro espíritu la imagen de un apresuramiento febril, sino por el contrario, la de un dulce reposo…

Apartémonos de las encrucijadas polvorientas y calurosas que frecuenta la multitud y vayamos a descansar a la sombra del amor del Salvador. Allí es donde obtendremos fuerza para continuar la lucha; allí es donde aprenderemos a reducir nuestros afanes y a loar a Dios. Aprendan de Jesús una lección de calma confiada aquellos que están trabajados y cargados. Deben sentarse a su sombra si quieren recibir de él paz y reposo (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 70).


Viernes 9 de septiembre_____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Patriarcas y profetas, “El ungimiento de David”, pp. 691-695.

El plan de Dios para nosotros puede requerir mucho tiempo de espera, y esto realmente puede asemejarse a un crisol. Podemos aprender a tener paciencia durante este tiempo si nos concentramos en la persona de Dios y confiamos en que él está obrando en nuestro favor. Hay muchas razones para esperar, pero todas están relacionadas con el cumplimiento de los planes de Dios para nosotros y para su Reino. Tenemos mucho que perder si nos anticipamos a Dios, pero tenemos mucho que ganar si mantenemos una actitud de confianza y regocijo en él.

El Señor pesa y mide cada prueba. “No puedo leer cuál es el propósito de Dios en mi aflicción, pero él sabe qué es lo mejor, y le encomendaré mi alma, mi cuerpo y mi espíritu porque él es mi fiel Creador. ‘Porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día’ (2 Tim. 1:12). Si educásemos y preparásemos nuestras almas para tener más fe, más amor, una mayor paciencia y una confianza más perfecta en nuestro Padre celestial, sé que tendríamos más paz y felicidad cada día a medida que pasamos por los conflictos de esta vida.

“Al Señor no le agrada que nos alejemos de los brazos de Jesús a causa de nuestra impaciencia y nuestra zozobra. Es necesario que haya más espera y vigilancia serenas. Pensamos que no vamos por el camino correcto a menos que tengamos la sensación de ello, de modo que persistimos en contemplarnos interiormente en busca de alguna señal que cuadre a la ocasión; pero no debemos confiar en nuestros sentimientos sino en nuestra fe” (MS 2:297).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué significa que Jesús “pese y mida” cada prueba? Saber esto ¿cómo nos puede ayudar mientras esperamos?
  2. Pide a los miembros de la clase que den su testimonio personal de lo que significa esperar pacientemente. ¿Cuáles eran sus miedos, sus alegrías? ¿Cómo salieron adelante? ¿Qué aprendieron? ¿A qué promesas se aferraron?
  3. ¿Qué pueden hacer como iglesia o como clase para ayudar a otros que están en el crisol mientras aguardan los tiempos de Dios para algo?
  4. ¿Cuál es el papel de la oración en el desarrollo de la paciencia? ¿Hay otras personas por las que puedan orar para que el Espíritu desarrolle la paciencia en su vida?

COMENTARIO DEL VIDEO

ESPÍRITU DE PROFECIA ENCONTRAMOS TERMOMETROS PARA NUESTRA ESPIRITUALIDAD

-LA MARCA DE LA BESTIA – REVISE COMO GUARDA EL SABADO

-CUANTO RESPETO TENEMOS A DIOS – REVISE EL RESPETO Y AYUDA A SUS PADRES

-CUANTA FE TENEMOS – REVISE LA OBEDIENCIA

“La verdadera fe, que descansa plenamente en Cristo, se manifestará mediante la obediencia a todos los requerimientos de Dios. Desde los días de Adán hasta el presente, el motivo del gran conflicto ha sido la obediencia a la ley de Dios. En todo tiempo hubo individuos que pretendían el favor de Dios, aun cuando menospreciaban algunos de sus mandamientos. Pero las Escrituras declaran ‘que la fe fue perfecta por las obras,’ y que sin las obras de la obediencia, la fe ‘es muerta.’”—Historia de los Patriarcas y Profetas, 61.

 

-ARREPENTIMIENTO VERDADERO – REVISE LA REFORMA

 

LA SEMANA PASADA AGREGAMOS OTRO:

CUANTA MANSEDUMBRE TENEMOS – REVISE CUANTO LE AFECTA CUANDO LA OFENDE, MALTRATAN O DESPRECIAN

LA MANSEDUMBRE NOS AYUDARA EN LOS PROBLEMAS DE LA VIDA

“Las dificultades que hemos de arrostrar pueden ser muy disminuidas por
la mansedumbre que se oculta en Cristo. Si poseemos la humildad de nuestro
Maestro, nos elevaremos por encima de los desprecios, los rechazos, las moles-
tias a las que estamos expuestos diariamente; y esas cosas dejarán de oprimir
nuestro espíritu. La mayor evidencia de nobleza que haya en un cristiano es el
dominio propio. El que bajo un ultraje o la crueldad no conserva un espíritu con-
fiado y sereno despoja a Dios de su derecho a revelar en él su propia perfección de
carácter. La humildad de corazón es la fuerza que da la victoria a los seguidores
de Cristo; es la prenda de su conexión con los atrios celestiales” (DTG 268, 269).

 

 

LA MANSEDUMBRE, LA PACIENCIA Y LA FE SON CASI INSEPARABLES EN EL CAMPO ESPIRITUAL

 

POSIBLEMENTE ESTO NO SUCEDE EN EL MUNDO SECULAR, ENCONTRAMOS GENTES MUY PACIENTES SIN TENER ESPERANZA, GENTE MUY BUENA SIN PRACTICAR UNA RELIGION O UNA FE

 

ESTOS SON LOS QUE LE LLAMAMOS MORALISTAS

EL PROBLEMA DE LOS MORALISTAS ES QUE ELLOS SON BUENOS, MIENTRAS TODO ESTA BIEN EN SUS VIDAS, UNA VEZ ELLOS ENTRAN AL MUNDO DE LA TRIBULACION, ANGUSTIA O SUFRIMIENTO, EL MORALISMO SE CAE Y NO SIRVE PARA NADA, ALLI SE DESCUBRE SU VERDADERA SITUACION PERSONAL

 

PERO ESTO NO SUCEDE EN EL CAMPO ESPIRITUAL, EN EL CAMPO ESPIRITUAL LA PACIENCIA, LA MANSEDUMBRE, Y LA FE VAN SIEMPRE JUNTAS, ES CASI IMPOSIBLE SEPARARLAS.

 

NUNCA VA A ENCONTRAR A UN FIEL SIN PACIENCIA O MANSEDUMBRE,

 

A UN MANSO SIN PACIENCIA O FE,

 

O A UN PACIENTE, SIN FE Y SIN MANSEDUMBRE

 

POSIBLEMENTE EN TODA LA HISTORIA DE ESTE MUNDO, NUNCA HABIA ESTADO TAN APURADO COMO EN NUESTROS DÍAS.

 

HAY UNA CARRERA EN CONTRA EL TIEMPO, SE NECESITA HACER TODO LO MÁS PRONTO POSIBLE Y SI ES POSIBLE INSTANTANEAMENTE

 

-AUTOPISTAS Y VEHICULOS VELOCES

-TRENES VELOCES

-AVIONES

-LAVADO Y PLANCHADO

-ALIMENTOS INSTANTENEOS

-BEBIDAD INSTANTANEAS

-RESTAURANTES DE COMIDA RAPIDA

-MEDICINA VELOZ

-CONSTRUCCIONES VELOCES- EN POCOS MESES ESTRUCTURAS FORMIDABLES ESTAN ERECTAS

-TELEVISION

-RADIO

-INTERNET

-COMUNICACIÓN

 

EL HOMBRE TIENE UNA CARRERA CONTRA EL TIEMPO ¿Cómo LO SABE?

 

HAY UN RELOJ DIVINO INVISIBLE QUE LE INDICA AL HOMBRE QUE TIENE QUE APRESURARSE PORQUE EL TIEMPO ES CORTO

 

EL PROBLEMA ES QUE ESTA APURADO EN LO EQUIVOCADO

  

EN ESTA VIDA INSTANTANEA Y RAPIDA QUE LLEVAMOS QUEREMOS ENMARCAR A UN DIOS QUE NO SE AJUSTA A NUESTRO TIEMPO, SINO QUE NOS AJUSTA A NOSOTROS A SU TIEMPO

 

CUANDO ESE DIOS NO ES INSTANTANEO COMO NOSOTROS DESEAMOS ENTONCES SE ORIGINAN LOS PROBLEMAS ESPIRITUALES QUE NOS AFECTAN CONSTANTEMENTE Y QUE NO NOS PERMITIRAN EL ACCESO A LA VIDA ETERNA

  

DIOS NOS DA LA CLAVE, LA INFORMACIÓN, Y LA PISTA DE COMO TIENE QUE SER NUESTRO COMPORTAMIENTO EN NUESTRO TIEMPO

 

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.

12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.

  

LOS TIEMPOS DE DIOS

 

Gálatas 4

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,

Romanos 5

Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

 

Salmos 90:4

Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.

 

 

2 Pedro 3:8

Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día.

 

 1000 AÑOS = 24 HORAS

 

500 AÑOS = 12 HORAS

 

250 AÑOS = 6 HORAS

 

125 AÑOS = 3 HORAS

 

62.5 AÑOS = 90 MINUTOS

 

31 AÑOS Y 3 MESES = 45 MINUTOS

 

15 AÑOS 7 MESES = 22.5 MINUTOS

 

7 AÑOS Y 9 MESES = 11 MINUTOS 15 SEG

 

3 Y 10 MESES = 5 MINUTOS 31 SEGUNDOS

 

1 AÑO Y 11 MESES = 2 MINUTO 42 SEGUNDOS

 

11 MESES Y MEDIO = 1 MINUTO 25 SEGUNDOS

 

5 MESES  21 DÍAS = 40 SEGUNDOS

 

100 DÍAS = 20 SEGUNDOS

 

50 DÍAS = 10 SEGUNDOS

 

25 DÍAS = 5 SEGUNDOS

 

12.5 DÍAS = 2.5 SEGUNDOS

 

6 DÍAS = 1 SEGUNDO ¼

 

  

ROMANOS 15

Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza. Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros un mismo sentir según Cristo Jesús,

 

 PACIENCIA

 

Si educásemos y preparásemos nuestras almas para tener más fe,
más amor, una mayor paciencia y una confianza más perfecta en nuestro Padre
celestial, sé que tendríamos más paz y felicidad cada día a medida que pasamos
por los conflictos de esta vida.

“Al Señor no le agrada que nos alejemos de los brazos de Jesús a causa de
nuestra impaciencia y nuestra zozobra. Es necesario que haya más espera y vi-
gilancia serenas. Pensamos que no vamos por el camino correcto a menos que
tengamos la sensación de ello, de modo que persistimos en contemplarnos in-
teriormente en busca de alguna señal que cuadre a la ocasión; pero no debemos
confiar en nuestros sentimientos sino en nuestra fe” (MS 2:297).

 

CUANDO NO SABEMOS PORQUE UNA PUERTA SE ABRE O SE CIERRA

 

Se abre una senda a tu lado; pero si es la senda que debes recorrer, o debes evitarla, es algo que no puedes decidir y nadie te puede ayudar. Otra senda se cierra delante de ti; y no hay nadie suficientemente sabio para decidir si sólo ha sido cerrada para que vayas en otra dirección, o para probar la firmeza de tus propósitos. Por eso necesitas un Guía, un Poder invisible para los ojos mortales, que pueda juzgar los motivos, propósitos e intenciones de tu corazón, a fin de señalar tus caminos.

Si comprendes qué es lo recto y lo haces, todo estará bien. Si solicitas la ayuda de Dios, no pedirá en vano. El Señor está actuando de muchas maneras para lograr que confíes de todo corazón en él. En nada se deleita más que en que deposites tus cargas, acudas a él en procura de luz y fortaleza, y ha prometido que entonces hallarás descanso para tu alma. Si tienes corazón y voz para orar, con toda seguridad te va a escuchar, y extenderá su brazo desde el cielo para salvarte.

— Carta 2, del 24 de junio de 1886, dirigida a Edson y Emma White. (Cada Día con Dios – 24 de Junio).

  

Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 2 Corintios 12:9.

Dormí muy poco la noche pasada. Traté de mirar a Jesús, de ponerme en las manos del gran Médico. El ha dicho: “Bástate mi gracia”. La gracia de Cristo induce a los hombres a pronunciar palabras acertadas en todas circunstancias. El sufrimiento físico no excusa las acciones anticristianas. Durante estas horas de insomnio, el tema de la victoria era el motivo central de mis pensamientos. “Al que venciere -declara el Señor-, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”. Apocalipsis 3:21.

Hay quienes siempre presentan excusas por andar de acuerdo con los consejos del enemigo. Hay quienes piensan que porque padecen una debilidad física, tienen el privilegio de pronunciar palabras mezquinas y actuar de manera antipática. Pero, ¿acaso no ha hecho provisión Jesús para que los tales venzan la tentación? ¿Han de ser desagradecidos e impíos por causa de las pruebas y las aflicciones? ¿No son acaso los rayos de la justicia de Cristo lo suficientemente luminosos como para disipar las sombras de Satanás?

Se afirma que la gracia de Dios es suficiente para contrarrestar todos los males y las pruebas contra los cuales tienen que luchar los seres humanos. ¿Podrá carecer de poder entonces contra las debilidades físicas? ¿Retrocederá la gracia divina mientras Satanás ocupa el campo y mantiene sus víctimas bajo el poder de sus malos atributos? ¡Oh, cuán precioso es Jesús para el alma que confía en el! Pero muchos andan en tinieblas porque sepultan su fe en las sombras de Satanás. No han hecho lo que podían hacer por medio de la gracia de Jesús. No hablan acerca de la fe, la esperanza y el valor.

Jamás deberíamos permitirle a Satanás que crea que su poder para perturbar y molestar es mayor que el poder de Cristo para sostener y fortalecer. Hay que “orar siempre y no desmayar”. Lucas 18:1. Toda oración sincera que se ofrece a Dios va mezclada con la eficacia de la sangre de Cristo. Si la respuesta se demora, se debe a que Dios desea que manifestemos una santa osadía al reclamar el cumplimiento de la palabra empeñada por Dios. Fiel es el que prometió.

—Manuscrito 19, del 17 de junio de 1892.  (Cada Día con Dios – 17 de Junio).

 

LA PACIENCIA PRUEBA QUE SOMOS HIJOS DE DIOS

 

Sean amables con quienes se relacionen; así lo serán también con Dios. Alábenlo por su bondad; así se constituyen en sus testigos, y se preparan para asociarse con los ángeles. Están aprendiendo en este mundo a cómo conducirse en la familia de Cristo en los cielos. No demoren en familiarizarse con los principios que los hijos de Dios deben seguir. Estamos aquí para imitar el carácter de Cristo y familiarizamos con su bondad, su humildad. Esto nos colocará donde nuestra foja de servicios indique: “Estáis completos en él”. Colosenses 2:10.

Por la paciencia, la amabilidad, el dominio propio, hemos de mostrar que no somos del mundo, que día tras día estamos aprendiendo las lecciones que nos harán idóneos para entrar en la escuela superior.

Cuando los redimidos de Dios sean llamados al cielo, no dejarán tras ellos el progreso que lograron en esta vida al contemplar a Cristo. Continuarán aprendiendo más y aun más acerca de Dios. Llevará sus logros espirituales a las cortes celestiales, sin dejar en este mundo nada de origen divino. Cuando los libros del cielo sean abiertos, se le asignará a cada vencedor su parte y su lugar allí, según el perfeccionamiento que haya alcanzado en esta vida.

—Manuscrito 31, del 22 de agosto de 1903, “Enseñanzas del tercer capítulo de primera de Juan”. (Alza tus Ojos – 22 de Agosto).

 

La evidencia de que somos hijos e hijas de Dios es que la prueba de nuestra fe origina paciencia. Pero Jesús nos ayudará porque recurrimos a Dios en busca de apoyo y fortaleza en toda emergencia.

—Manuscrito 20, del 25 de septiembre de 1887, conferencia dada en una asamblea de obreros en Grand Rapids, Míchigan. (Alza tus Ojos – 25 de Septiembre).

 

TODOS PASAREMOS POR PRUEBAS PERO TENDREMOS VICTORIA POR MEDIO DE LA PACIENCIA Y DE LA FE

 

A todos nos sobrevendrán pruebas a fin de conducimos a investigar nuestros corazones, a fin de ver si están purificados de todo aquello que contamina. Constantemente el Señor está obrando para nuestro bien presente y eterno. Ocurren cosas que parecen inexplicables, pero si confiamos en el Señor y esperamos pacientemente en El, humillando nuestros corazones delante de El, no permitirá que el enemigo triunfe. El Señor salvará a su pueblo en la forma que El considere mejor, usando medios e instrumentos que hagan que la gloria redunde para El.

—Manuscrito 76, del 20 de febrero de 1902, “El incendio del sanatorio”. (Alza tus Ojos – 20 de Febrero).

 

LA PACIENCIA AYUDA A NUESTRA SALUD

 

Es deber de toda persona que profesa ser cristiana mantener sus pensamientos bajo el control de la razón, y obligarse a ser animosa y feliz. No importa cuán amarga pueda ser la causa de su pena, debiera cultivar un espíritu de reposo y quietud en Dios. El descanso que está en Cristo Jesús, la paz de Cristo, ¡cuán preciosa es! ¡Cuán sanadora es su influencia, cuán suavizadora es al alma oprimida! No importa cuán oscura sea su perspectiva, albergue un espíritu de esperanza para bien.

Mientras que el buen ánimo, una aceptación calmada y la paz contribuirán a la felicidad y salud de otros, serán también del mayor beneficio para uno mismo. La tristeza y el hablar de cosas poco gratas estimulan las escenas desagradables, las que a su vez hacen repercutir sobre uno mismo su efecto pernicioso. Dios desea que olvidemos todas estas cosas, que no miremos hacia abajo sino hacia arriba. ¡Hacia arriba!

La tristeza entorpece la circulación en los vasos sanguíneos y en los nervios, y también retarda la acción del hígado. Obstaculiza el proceso de la digestión y también el de la nutrición y tiene una tendencia a minar todo el organismo… A menudo los propósitos de Dios están velados en el misterio. Resultan incomprensibles para las mentes finitas, pero Aquel que ve el fin desde el principio conoce las cosas mejor de lo que las conocemos nosotros. Lo que necesitamos es limpiarnos de toda mundanalidad, a fin de perfeccionar nuestro carácter cristiano de tal manera que el manto de la justicia de Cristo sea colocado sobre nosotros…

La fe, la paciencia, la clemencia, la actitud mental celestial, la confianza en nuestro sabio Padre celestial, son las flores perfectas que maduran en medio de las nubes de chascos y aflicciones. La orden que la Providencia dirige al pueblo de Dios es que avance, que progrese. El sendero de la santidad es de avance continuo, elevándose más alto y más alto aún en el conocimiento y en el amor de Dios. El cumplimiento de las promesas de Dios será correspondiente a la fe y la obediencia de su pueblo,  Dios es inmutable; el mismo ayer, hoy y para siempre. 

La fe debe ser ejercitada en todas nuestras oraciones, porque no ha perdido su poder así como tampoco la obediencia humilde ha perdido su recompensa. Si nuestros hermanos que profesan creer en la verdad mostraran su fe por sus obras, honrarían a Dios y serían capacitados para convencer a muchas almas de que ellos tienen la verdad, porque de acuerdo a su fe y a su obediencia percibirían el cumplimiento de las promesas de Dios y serían dotados con poder de lo alto.

—Carta 1, del 29 de marzo de 1883, dirigida a J. N. Andrews, nuestro primer misionero, que estaba muriendo de tuberculosis en Suiza. (Alza tus Ojos – 29 de Marzo).

  

LA PACIENCIA Y LAS ENFERMEDADES; ACEPTANDO LA VOLUNTAD DIVINA

  

Me fué mostrado que en caso de enfermedad, cuando está expedito el camino para ofrecer oración por el enfermo, el caso debe ser confiado al Señor con fe serena, y no con tempestuosa excitación. Sólo él conoce la vida pasada de la persona, y sabe cuál será su futuro. El que conoce todos los corazones, sabe si la persona, en caso de sanarse, glorificaría su nombre o lo deshonraría por su apostasía. Todo lo que se nos pide que hagamos es que roguemos a Dios que sane al enfermo si esto está de acuerdo con su voluntad, creyendo que él oye las razones que presentamos y las oraciones fervientes que elevamos. Si el Señor ve que ello habrá de honrarlo, contestará nuestras oraciones. Pero no es correcto insistir en el restablecimiento sin someternos a su voluntad.

1JT 211.2

 

NO SEREMOS SANADOS SI HAY INIQUIDAD EN NUESTRAS VIDAS

 

Todo lo que puede hacerse al orar por los enfermos es importunar fervientemente a Dios en su favor, y entregar en sus manos el asunto con perfecta confianza. Si miramos a la iniquidad y la conservamos en nuestro corazón, el Señor no nos oirá. El puede hacer lo que quiere con los suyos. El se glorificará por medio de aquellos que le sigan tan completamente que se sepa que es su Señor, que sus obras se realizan en Dios. Cristo dice: “Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.” Juan 12:26. Cuando acudimos a él, debemos orar porque nos permita comprender y realizar su propósito, y que nuestros deseos e intereses se pierdan en los suyos. Debemos reconocer que aceptamos su voluntad, y no orar para que él nos conceda lo que pedimos. Es mejor para nosotros que Dios no conteste siempre nuestras oraciones en el tiempo y la manera que nosotros deseamos. El hará para nosotros algo superior al cumplimiento de todos nuestros deseos; porque nuestra sabiduría es insensatez.

1JT 212.2

 

DIOS SANARA A LAS PERSONAS DE ACUERDO A LO QUE ESTAS PERSONAS HARAN EN SUS VIDAS EN EL FUTURO

 

Nos hemos unido en ferviente oración en derredor del lecho de hombres, mujeres y niños enfermos, y hemos sentido que nos fueron devueltos de entre los muertos en respuesta a nuestras fervorosas oraciones. En esas oraciones nos parecía que debíamos ser positivos, y que, si ejercíamos fe, no podíamos pedir otra cosa que la vida. No nos atrevíamos a decir: “Si esto ha de glorificar a Dios,” temiendo que sería admitir una sombra de duda. Hemos observado ansiosamente a los que nos fueron devueltos, por así decirlo, de entre los muertos. Hemos visto a algunos de éstos, especialmente jóvenes, que recobraron la salud: se olvidaron luego de Dios, se entregaron a una vida disoluta, ocasionaron así pesar y angustia a sus padres y a sus amigos, y avergonzaron a aquellos que temían orar. No vivieron para honrar y glorificar a Dios, sino para maldecirlo con sus vidas viciosas. 1JT 213.1

 

Ya no trazamos un camino, ni procuramos hacer que el Señor cumpla nuestros deseos. Si la vida de los enfermos puede glorificarlo, oramos que vivan, pero no que se haga como nosotros queremos, sino como él quiere. Nuestra fe puede ser muy firme e implícita si rendimos nuestro deseo al Dios omnisapiente, y, sin ansiedad febril, con perfecta confianza, se lo consagramos todo a él. Tenemos la promesa. Sabemos que él nos oye si pedimos de acuerdo con su voluntad. Nuestras peticiones no deben cobrar forma de órdenes, sino de una intercesión para que él haga las cosas que deseamos que haga. 1JT 213.2

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