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Lección 5 – NOBLE PRÍNCIPE DE PAZ – Para el 30 de enero de 2021


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Lección 5: Para el 30 de enero de 2021

NOBLE PRÍNCIPE DE PAZ

Sábado 23 de enero______________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 9:1–5; 9:6, 7; 9:8–10:34; 11; 12:1–6.

PARA MEMORIZAR:

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz” (Isa. 9:6).

“El Dr. Robert Oppenheimer, quien supervisó la creación de la primera bomba atómica, compareció ante una Comisión del Congreso [de los Estados Unidos]. Le preguntaron si había alguna defensa a favor del arma. ‘Por supuesto’, respondió el gran físico. ‘Y es…’ El Dr. Oppenheimer echó un vistazo a la audiencia silenciosa y expectante, y dijo suavemente: ‘La paz’ ” (P. L. Tan, Encyclopedia of 7,700 Illustrations: Signs of the Times, p. 989).

Se calcula que, desde el comienzo de los registros históricos, el mundo estuvo completamente en paz solo un ocho por ciento del tiempo. Durante estos años, se han roto al menos ocho mil tratados (P. L. Tan, p. 987, adaptado). Durante el medio siglo posterior al final de la Primera Guerra Mundial, que se suponía que era la guerra para poner fin a todas las guerras, hubo dos minutos de paz por cada año de guerra.

En 1895, Alfred Nobel, el inventor de la dinamita, creó una fundación con el fin de establecer un premio para las personas que hacen una contribución sobresaliente a la paz (P. L. Tan, p. 988, adaptado). No obstante, en los últimos años, incluso algunos ganadores del Premio Nobel de la Paz han participado de violentos conflictos. Esta semana, leeremos sobre el único que puede brindar paz verdadera y eterna.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo es el “Príncipe de paz” (Isaías 9:6), y su misión es devolver al cielo y a la tierra la paz destruida por el pecado. “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:1). Quien consienta en renunciar al pecado y abra el corazón al amor de Cristo participará de esta paz celestial.

No hay otro fundamento para la paz. La gracia de Cristo, aceptada en el corazón, vence la enemistad, apacigua la lucha y llena el alma de amor. El que está en armonía con Dios y con su prójimo no sabrá lo que es la desdicha. No habrá envidia en su corazón ni su imaginación albergará el mal; allí no podrá existir el odio. El corazón que está de acuerdo con Dios participa de la paz del cielo y esparcirá a su alrededor una influencia bendita. El espíritu de paz se asentará como rocío sobre los corazones cansados y turbados por la lucha del mundo.

Los seguidores de Cristo son enviados al mundo con el mensaje de paz. Quienquiera que revele el amor de Cristo por la influencia inconsciente y silenciosa de una vida santa; quienquiera que incite a los demás, por palabra o por hechos, a renunciar al pecado y entregarse a Dios, es un pacificador (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, pp. 27, 28).

Se me han dado estas palabras para expresarlas al pueblo de Dios: “Exaltad al Hombre del Calvario. Échese a un lado la humanidad, para que todos contemplen a Aquel que es el centro de sus esperanzas de vida eterna. Dice el profeta Isaías: ‘Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz’. Isaías 9:6. Que la iglesia y el mundo contemplen al Redentor. Que toda voz proclame con Juan: ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo’”. Juan 1:29 (Testimonios para la iglesia, {5TI}, t. 5, p. 681).

Poco antes de su crucifixión, Cristo les dio a sus discípulos un legado de paz. … Esta paz no es la paz que se adquiere a través de la conformidad con el mundo. Es una paz interna más bien que una paz externa. Afuera habrá guerras y luchas, causadas por la oposición de enemigos confesados, y la frialdad y suspicacia de aquellos que pretenden ser amigos. La paz de Cristo no hará desaparecer la división, sino que permanecerá entre las dificultades y la división…

La paz que Cristo les dio a sus discípulos, y por la cual oró, es la paz que nace de la verdad, una paz que no se termina a causa de la división. Afuera puede haber guerra y luchas, celos, envidias, odios y dificultades; pero la paz de Cristo no es una paz que el mundo pueda dar o quitar (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 330).

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Lección 5 | Domingo 24 de enero________________________________________

FIN DE LA OSCURIDAD PARA GALILEA (ISA. 9:1–5)

¿Por qué Isaías 9:1 comienza con una palabra (Mas/Pero/Sin embargo) que indica un contraste con lo que la precede?

Isaías 9:1

1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles.

Isaías 8:21 y 22 describe la condición desesperada de aquellos que recurren al ocultismo y no al Dios verdadero: por donde miren, solo verán “tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas” (Isa. 8:22). Al contrario, llegará un momento en que “no habrá […] oscuridad para la que está ahora en angustia” (9:1). La gente de la región de Galilea se distingue aquí por recibir la bendición especial de “gran luz” (9:2). La nación se multiplicará y se alegrará porque Dios habrá quebrado “el cetro de su opresor” (9:4).

Aquí se describe la región del lago de Galilea porque fue uno de los primeros territorios de Israel en ser conquistado. En respuesta a la solicitud de ayuda de Acaz, Tiglat-pileser III tomó las regiones de Galilea y Transjordania pertenecientes a Israel, en el norte, llevó a algunos cautivos y transformó los territorios en provincias asirias (2 Rey. 15:29). Entonces, el mensaje de Isaías es que el primero en ser conquistado sería el primero en ver la liberación.

¿A quién utiliza Dios para liberar a su pueblo? Isaías 9:6, 7.

Isaías 9:6-7

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

¿Cuándo y cómo se cumplió la profecía de Isaías 9:1 al 5? Mateo 4:12-25.

Isaías 9:1-5

1 Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos. Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos. Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián. Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla, y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.

Mateo 4:12-25

12 Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, volvió a Galilea; 13 y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, 14 para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:15 Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, Camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles; 16 El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz; Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.  17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.  18 Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores.  19 Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.  20 Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.  21 Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.  22 Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.  23 Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.  24 Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó.  25 Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.

No por casualidad, Jesús comenzó su ministerio en la región de Galilea, donde dio esperanza al anunciar las buenas nuevas del Reino de Dios y sanar a la gente, e incluso libertó a endemoniados de la esclavitud del ocultismo (Mat. 4:24).

Aquí es donde vemos un ejemplo perfecto de cómo la Biblia toma hechos que sucedieron en los tiempos del Antiguo Testamento y los utiliza para prefigurar cosas que sucederán en los tiempos del Nuevo Testamento. El Señor combinó imágenes de una época con las de otra, como en Mateo 24, cuando Jesús relacionó la destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C. con la destrucción del fin del mundo.

¿Si alguien te preguntara: “¿De qué te ha librado Jesús?”, qué responderías? ¿Qué testimonio personal puedes dar sobre el poder de Cristo en tu vida?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se permitió al profeta que proyectase la mirada a través de los siglos hasta el tiempo del advenimiento del Mesías prometido. Al principio vió sólo “tribulación y tiniebla, oscuridad y angustia.” Isaías 8:22. Muchos que estaban anhelando recibir la luz de la verdad eran extraviados por falsos maestros que los arrastraban a los enredos de la filosofía y el espiritismo; otros ponían su confianza en una forma de la piedad, pero no practicaban la verdadera santidad en su vida. La perspectiva parecía desesperada; pero pronto la escena cambió, y se desplegó una visión maravillosa ante los ojos del profeta. Vió al Sol de Justicia que se levantaba con sanidad en sus alas; y, extasiado de admiración, exclamó: “Aunque no será esta oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón, y a la tierra de Nephtalí; y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del Jordán, en Galilea de las gentes. El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.” Isaías 9:1, 2.

Esta gloriosa Luz del mundo iba a ofrecer salvación a toda nación, tribu, lengua y pueblo. Acerca de la obra que le esperaba, el profeta oyó que el Padre eterno declaraba: “Poco es que tú me seas siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que restaures los asolamientos de Israel: también te dí por luz de las gentes, para que seas mi salud hasta lo postrero de la tierra” (Isaías 49:6) (Profetas y reyes, {PR}, pp. 276, 277).

De todas las maneras que pudo, el enemigo de la verdad y de la justicia obró para inducir a los descendientes de Abrahán a olvidar su alta y santa vocación y a desviarse hacia el culto de los dioses falsos. Y con frecuencia sus esfuerzos triunfaron excesivamente. Durante siglos, antes del primer advenimiento de Cristo, las tinieblas cubrieron la tierra y densa obscuridad los pueblos. Satanás arrojaba su sombra infernal sobre la senda de los hombres, a fin de impedirles que adquiriesen un conocimiento de Dios y del mundo futuro. Multitudes moraban en sombra de muerte. Su única esperanza consistía en que se disipase esta lobreguez, para que Dios pudiese ser revelado.

Con visión profética, David, el ungido de Dios, había previsto que el advenimiento de Cristo sería “como la luz de la mañana cuando sale el sol, de la mañana sin nubes.” 2 Samuel 23:4. Y Oseas atestiguó: “Como el alba está aparejada su salida.” Oseas 6:3. En silencio y con suavidad se produce el amanecer en la tierra, y se despierta la vida en ella cuando se disipan las sombras de las tinieblas. Así había de levantarse el Sol de Justicia, y traer “en sus alas … salud.” Malaquías 4:2. Las multitudes “que moraban en tierra de sombra de muerte” habían de ver “gran luz.” Isaías 9:2 (Profetas y reyes, {PR}, p. 507).

Cristo vino para sanar a los enfermos y proclamar liberación a los cautivos de Satanás. El era en sí mismo la salud y la fuerza. Impartía vida a los enfermos, a los afligidos, a los poseídos de los demonios. No rechazaba a ninguno que viniese para recibir su poder sanador. Sabía que aquellos que le pedían ayuda habían atraído la enfermedad sobre sí mismos; sin embargo no se negaba a sanarlos. Y cuando la virtud de Cristo penetraba en estas pobres almas, quedaban convencidas de pecado, y muchos eran sanados de su enfermedad espiritual tanto como de sus dolencias físicas. El Evangelio posee todavía el mismo poder, y ¿por qué no habríamos de presenciar hoy los mismos resultados? (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 252).

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Lunes 25 de enero | Lección 5___________________________________________

UN HIJO NOS ES DADO (ISA. 9:6, 7)

Este es el tercer nacimiento especial en el libro de Isaías, después de la mención de los nacimientos de Emanuel y Maher-salal-hasbaz.

¿Qué tiene de especial el Niño que se menciona en estos versículos? Isaías 9:6, 7.

Isaías 9:6-7

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

Fíjate que este Libertador tiene varios nombres/epítetos que lo describen de varias maneras. En el antiguo Cercano Oriente, los reyes y las deidades tenían múltiples nombres para mostrar su grandeza.

Él es “Admirable”, así como el divino Ángel de Jehová describió su propio nombre al padre de Sansón como “admirable” (Juec. 13:18; la misma raíz hebrea) y luego ascendió al cielo en la llama del sacrificio sobre el altar de Manoa (Juec. 13:20), prefigurando así su propia ofrenda más de mil años después.

Se lo conoce como divino (“Dios fuerte”) y el eterno Creador (“Padre eterno”; ver Luc. 3:38: “[…] Adán, hijo de Dios”).

Es un Rey de la dinastía de David; su reino de paz será eterno.

Dados estos atributos, ¿quién solamente podría ser este Niño? Ver Luc. 2:8–14.

Lucas 2:8–14

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. 10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: 11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. 12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. 13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14 !!Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

Algunos han intentado identificarlo con el rey Ezequías, pero la descripción supera con creces a cualquier ser humano común. Solo cabe una persona: Jesucristo, el divino Hijo de Dios y Creador (Juan 1:1–3, 14; Col. 1:5–17; 2:9; Heb. 1:2), quien nos ha nacido para salvarnos y darnos paz. Ha recibido toda la autoridad del cielo y de la Tierra, y siempre está con nosotros (Mat. 28:18-20). Si bien retiene su divinidad, también se ha vuelto humano para siempre; siempre dispuesto a simpatizar con nuestras debilidades (Heb. 4:15).

“Cuando Cristo vino a este mundo, Satanás dominaba el terreno, y disputó cada centímetro en la senda de Cristo desde el pesebre hasta el Calvario. Satanás había acusado a Dios de requerir abnegación de los ángeles cuando él mismo no sabía nada de lo que significaba, ni haría algún sacrificio por otros. Esta fue la acusación de Satanás contra Dios en el cielo. Y después de que el maligno fuera expulsado del cielo, él continuamente acusó al Señor de imponer un servicio exigente que él mismo no estaba dispuesto a prestar. Cristo vino al mundo para hacer frente a esas falsas acusaciones y revelar al Padre” (MS 1:487, 488).

¿Qué nos dice esta cita sobre el carácter de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

María no entendía la misión de Cristo. En su profecía, Simeón lo había denominado luz que iba a ser revelada a los gentiles, y gloria de Israel. Así también los ángeles habían anunciado el nacimiento de Cristo como nuevas de gozo para todos los pueblos. Dios estaba tratando de corregir el estrecho concepto de los judíos respecto de la obra del Mesías. Deseaba que le contemplasen, no sólo como el libertador de Israel, sino como Redentor del mundo. Pero debían transcurrir muchos años antes de que la madre de Jesús comprendiese la misión de él.

María esperaba el reinado del Mesías en el trono de David, pero no veía el bautismo de sufrimiento por cuyo medio debía ganarlo. Simeón reveló el hecho de que el Mesías no iba a encontrar una senda expedita por el mundo. En las palabras dirigidas a María: “Una espada traspasará tu alma,” Dios, en su misericordia, dió a conocer a la madre de Jesús la angustia que por él ya había empezado a sufrir (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 38, 39).

Cristo proporcionó a hombres y mujeres el poder para vencer. Vino a este mundo en forma humana para vivir como hombre entre los hombres. Tomó las debilidades de la naturaleza humana para ser probado y tentado. En su humanidad era participante de la naturaleza divina; por su encarnación ganó en un nuevo sentido el título de Hijo de Dios. El ángel dijo a María: «El poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios». Si bien era el hijo de un ser humano, en un nuevo sentido se convirtió en el Hijo de Dios. Así estuvo en nuestro mundo: Hijo de Dios, y sin embargo aliado, por nacimiento, con la raza humana…

Cristo estuvo unido con el Padre desde toda la eternidad, y cuando tomó sobre sí la naturaleza humana, todavía era uno con Dios, [Este] es el vínculo que une a Dios con la humanidad (Comentarios de Elena G. de White en el Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 5, p. 1089).

El Hermano mayor de nuestra familia humana está junto al trono eterno. Mira a toda alma que vuelve su rostro hacia él como al Salvador. Sabe por experiencia lo que es la flaqueza humana, lo que son nuestras necesidades, y en qué consiste la fuerza de nuestras tentaciones, porque fué “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.” Hebreos 4:15. Está velando sobre ti, tembloroso hijo de Dios. ¿Estás tentado? Te librará. ¿Eres débil? Te fortalecerá. ¿Eres ignorante? Te iluminará. ¿Estás herido? Te curará. Jehová “cuenta el número de las estrellas”; y, no obstante, es también el que “sana a los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.” Salmos 147:4, 3…

Cuanto más débil y desamparado te sientas, más fuerte serás con su ayuda. Cuanto más pesadas sean tus cargas, más dulce y benéfico será tu descanso al echarlas sobre Aquel que se ofrece a llevarlas por ti (El ministerio de curación, {MC}, pp. 47, 48).

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Lección 5 | Martes 26 de enero__________________________________________

LA VARA DE LA IRA DE DIOS (ISA. 9:8-10:34)

Esta parte explica Isaías 9:1 al 5, que predice la liberación del pueblo lúgubre y angustiado, que había confiado en el ocultismo y había caído presa de la conquista y la opresión militar: “Tú quebraste […] el cetro de su opresor, como en el día de Madián” (Isa. 9:4).

Lee los sufrimientos del pueblo de Dios según muestran los versículos anteriores. Compara con las maldiciones en Levítico 26:14 al 39. ¿Por qué castigó Dios a su pueblo por etapas y no de una sola vez? ¿Qué indica esto acerca de su carácter y sus objetivos?

Levítico 26:14-39

14 Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, 15 y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, 16 yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. 17 Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga. 18 Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. 19 Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. 20 Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto. 21 Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados. 22 Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos. 23 Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición, 24 yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados. 25 Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo. 26 Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis. 27 Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición, 28 yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados. 29 Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas. 30 Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará. 31 Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume. 32 Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren; 33 y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades. 34 Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo. 35 Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella. 36 Y a los que queden de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga. 37 Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante de vuestros enemigos. 38 Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá. 39 Y los que queden de vosotros decaerán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos.

Si Dios hubiera querido destruir a su pueblo, podría haberlo entregado a los asirios de inmediato. Pero es paciente, “no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Ped. 3:9). Como en el período de los “jueces”, Dios permitió que el pueblo de Judá y el de Israel experimentaran algunos resultados de su insensatez para que pudieran entender lo que estaban haciendo y tener la oportunidad de tomar una mejor decisión. Cuando persistieron en el mal y endurecieron su corazón contra él y los llamados que les hizo a través de sus mensajeros, retiró aún más su protección. Pero ellos continuaron rebelándose. Este ciclo se repitió en una espiral descendente hasta que Dios no pudo hacer nada más.

Lea Isaías 9:8 al 10:2. ¿De qué pecados es culpable el pueblo? ¿Contra quién los cometió? ¿Quién es culpable entre ellos?

Isaías 9:8 al 10:2

El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel. Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen: 10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros. 11 Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín contra él, y juntará a sus enemigos; 12 del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca llena devorarán a Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida. 13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los ejércitos. 14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama y caña en un mismo día. 15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola. 16 Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden. 17 Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus huérfanos y viudas tendrá misericordia; porque todos son falsos y malignos, y toda boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida. 18 Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinos devorará; y se encenderá en lo espeso del bosque, y serán alzados como remolinos de humo. 19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el hombre no tendrá piedad de su hermano. 20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y tendrá hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual comerá la carne de su brazo; 21 Manasés a Efraín, y Efraín a Manasés, y ambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.

1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!

Lo que vemos aquí, al igual que en toda la Biblia, es la realidad del libre albedrío. Dios hizo libres a los seres humanos (era necesario; de lo contrario, nunca podríamos amarlo verdaderamente), y la libertad implica la opción de hacer el mal. Y, aunque vez tras vez Dios busca atraernos hacia él revelando su amor y su carácter, también nos permitirá enfrentar el fruto de nuestras decisiones equivocadas; es decir, el dolor, el sufrimiento, el miedo, la confusión y demás. Todo, para ayudarnos a comprender en qué terminamos al alejarnos de él. Y, sin embargo, aun así con frecuencia estas cosas no logran que la gente se aparte del pecado y acuda al Señor. El libre albedrío es maravilloso; no podríamos ser humanos sin eso. No obstante, ¡ay de quienes lo usan mal!

¿Cómo ha usado Dios el sufrimiento en tu propia vida para alejarte de una dirección equivocada? (¿O tal vez todavía no entendiste el mensaje?)

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Con todo esto, volvieron a pecar y no dieron crédito a sus maravillas. […] Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios; entonces se volvían solícitos en busca suya, y se acordaban de que Dios era su refugio, que el Dios altísimo era su redentor”. Pero no se volvían a Dios con un propósito sincero. Aunque al verse atacados y amenazados por sus enemigos, pedían la ayuda del único que podía librarlos, “sus corazones no eran rectos con él ni permanecieron firmes en su pacto. Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad y no los destruía; apartó muchas veces su ira y no despertó todo su enojo. Se acordó de que eran carne, soplo que va y no vuelve”. Salmos 78:32-35, 37-39 (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 435).

La longanimidad de Dios es maravillosa. La justicia espera largo tiempo mientras la misericordia suplica al pecador. Pero “justicia y juicio son el asiento de su trono”. “Jehová es tardo para la ira”, pero es “grande en poder, y no tendrá al culpado por inocente. Jehová marcha entre tempestad y turbión, y las nubes son el polvo de sus pies”.

El mundo ha llegado a ser temerario en la transgresión de la ley de Dios. A causa de la larga clemencia divina, los hombres han pisoteado su autoridad. Se han fortalecido mutuamente en la opresión y la crueldad que ejercen contra su herencia, diciendo: “¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo alto?” Pero existe una línea que no pueden traspasar. Se acerca el tiempo en que llegarán al límite prescrito. Aun ahora casi han pasado los límites de la paciencia de Dios, los límites de su gracia y misericordia. El Señor se interpondrá para defender su propio honor, para librar a su pueblo, y para reprimir los desmanes de la injusticia (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 140, 141).

Aunque ninguna liberación milagrosa fue concedida a Juan, no fue abandonado. Siempre tuvo la compañía de los ángeles celestiales, que le hacían comprender las profecías concernientes a Cristo y las preciosas promesas de la Escritura. Estas eran su sostén, como iban a ser el sostén del pueblo de Dios a través de los siglos venideros. A Juan el Bautista, como a aquellos que vinieron después de él, se aseguró: “He aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

Dios no conduce nunca a sus hijos de otra manera que la que ellos elegirían si pudiesen ver el fin desde el principio, y discernir la gloria del propósito que están cumpliendo como colaboradores suyos. Ni Enoc, que fue trasladado al cielo, ni Elías, que ascendió en un carro de fuego, fueron mayores o más honrados que Juan el Bautista, que pereció solo en la mazmorra, “A vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él.” Y de todos los dones que el Cielo puede conceder a los hombres, la comunión con Cristo en sus sufrimientos es el más grave cometido y el más alto honor (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 196, 197).

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Miércoles 27 de enero | Lección 5_______________________________________

RAÍZ Y VÁSTAGO EN UNO (ISA. 11)

¿Por qué el nuevo gobernante davídico también se llama la “raíz de Isaí” (Isa. 11:10)? ¿Qué sentido tiene esto? Apocalipsis 22:16.

Isaías 11:10

10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

Apocalipsis 22:16

16 Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

La descripción le cabe solo a Jesucristo, quien es “la raíz y el linaje de David” (Apoc. 22:16). Cristo vino del linaje de David (Luc. 3:23–31), que descendía de Adán, quien era el “hijo de Dios” (Luc. 3:38), en el sentido de que Cristo lo creó (ver Juan 1:1–3, 14). Por ende, ¡Cristo fue el antepasado de David, y también su descendiente!

¿De qué manera el nuevo gobernante davídico revierte los efectos perversos del pecado y la apostasía? Isaías 11.

Isaías 11

1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. 10 Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa. 11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar. 12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra. 13 Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín; 14 sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán. 15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias. 16 Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.

Él piensa y actúa en armonía con el Señor, juzga con justicia, castiga a los impíos y trae paz. Cuando él asuma el poder, el Señor traerá de vuelta, restaurará y unirá un remanente fiel de Israel y Judá (comparar con Isa. 10:20–22). Habrá una monarquía fuerte y unida como en los días del rey David, que derrotó a los filisteos y a otros pueblos. Pero el nuevo Gobernante será más grande que David por el hecho de que restaurará la paz incluso a la esencia de la creación misma: los depredadores ya no serán carnívoros y coexistirán en tranquilidad con su presa (Isa. 11:6–9).

Isaías 11 ¿está hablando solo de la primera venida de Cristo, solo de la Segunda Venida, o de ambas? Busca en la profecía y anota qué versículos hablan acerca de qué Venida.

En Isaías 11, ambas venidas de Jesús se presentan como una imagen. Están enlazadas, porque son dos partes de un todo, como los dos lados de una superficie plana. El plan de salvación, para que se complete, requiere de ambas Venidas: la primera, que ya sucedió; y la segunda, que esperamos como la consumación de todas nuestras esperanzas como cristianos.

¿Qué logró Cristo en la Primera Venida que nos da tanta seguridad acerca de la Segunda Venida? ¿Cuál es el propósito de la Primera Venida, si no conduce a la Segunda Venida?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Con espíritu alegre aunque asombrado, buscaba en los rollos proféticos las revelaciones de la venida del Mesías: la Simiente prometida que había de aplastar la cabeza de la serpiente; el Shiloh, “el pacificador,” que había de aparecer antes que dejase de reinar un rey en el trono de David. Ahora había llegado el momento. Un gobernante romano se sentaba en el palacio del monte Sión. Según la segura palabra del Señor, el Cristo ya había nacido.

De día y de noche estudiaba las arrobadoras descripciones que hiciera Isaías de la gloria del Mesías, en las que lo llamaba el Retoño de la raíz de Isaí; un rey que reinaría con justicia, juzgando “con rectitud por los mansos de la tierra”. Isaías 11:4… El corazón del solitario desterrado se henchía de la gloriosa visión.

Miraba al Rey en su hermosura, y se olvidaba de sí mismo. Contemplaba la majestad de la santidad, y se sentía deficiente e indigno. Estaba listo para salir como el mensajero del Cielo, sin temor de lo humano, porque había mirado lo divino. Podía estar en pie sin temor en presencia de los monarcas terrenales, porque se había postrado delante del Rey de reyes (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 78).

El Salvador anhela manifestar su gracia e imprimir su carácter en el mundo entero. Es su posesión comprada, y anhela hacer a los hombres libres, puros y santos. Aunque Satanás obra para impedir este propósito, por la sangre derramada para el mundo hay triunfos que han de lograrse y que reportarán gloria a Dios y al Cordero. Cristo no quedará satisfecho hasta que la victoria sea completa, y él vea “del trabajo de su alma … y será saciado”. Isaías 53:11. Todas las naciones de la tierra oirán el Evangelio de su gracia. No todos recibirán su gracia; pero “la posteridad le servirá; será ella contada por una generación de Jehová”. Salmo 22:30 (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 768).

El mensaje evangélico proclamado por los discípulos de Cristo fue el anunció de su primer advenimiento al mundo. Llevó a los hombres las buenas nuevas de la salvación por medio de la fe en él. Señalaba hacia su segundo advenimiento en gloria para redimir a su pueblo, y colocaba ante los hombres la esperanza, por medio de la fe y la obediencia, de compartir la herencia de los santos en luz. Este mensaje se da a los hombres hoy en día, y en esta época va unido con el anunció de que la segunda venida de Cristo es inminente. Las señales que él mismo dio de su aparición se han cumplido, y por la enseñanza de la Palabra de Dios, podemos saber que el Señor está a las puertas.

Juan en el Apocalipsis predice la proclamación del mensaje evangélico precisamente antes de la segunda venida de Cristo. El contempla a un “ángel volar por en medio del cielo, que tenía el Evangelio eterno para predicarlo a todos los que moran en la tierra, y a toda nación y tribu y lengua y pueblo, diciendo en alta voz: Temed a Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida” Apocalipsis 14:6,7 (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, p. 179).

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Lección 5 | Jueves 28 de enero__________________________________________

“ME HAS CONSOLADO” (ISA. 12:1–6)

Isaías 12 es un corto salmo (canto) de alabanza a Dios por su consuelo misericordioso y poderoso. El salmo, en boca de un miembro del remanente restaurado, compara la liberación prometida con la de los hebreos en el Éxodo de Egipto (ver Isa. 11:16); es como el cántico de Moisés y los israelitas cuando fueron salvados del ejército de Faraón en el Mar Rojo (ver Éxo. 15).

Compara este canto de Isaías 12 con Apocalipsis 15:2 al 4; y el cántico de Moisés y del Cordero. ¿Por qué ambos alaban a Dios?

Isaías 12

1 En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.

Apocalipsis 15:2-4

Vi también como un mar de vidrio mezclado con fuego; y a los que habían alcanzado la victoria sobre la bestia y su imagen, y su marca y el número de su nombre, en pie sobre el mar de vidrio, con las arpas de Dios. Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.

Isaías 12:2 está a un paso de identificar al Libertador venidero como Jesús. Dice que “Dios es salvación mía” y “ha sido salvación para mí”. El nombre Jesús significa “el Señor es salvación” (comparar con Mat. 1:21).

¿Cuál es la relevancia de la idea que contiene el nombre de Jesús, de que el Señor es salvación?

El Señor no solo hace salvación (Isa. 12:2); él mismo es salvación. La presencia del Santo de Israel en nuestro medio (Isa. 12:6) lo es todo para nosotros. ¡Dios está con nosotros! Jesús no solo hizo milagros; “se hizo hombre y habitó entre nosotros” (Juan 1:14, énfasis añadido). No solo llevó nuestros pecados en la Cruz; se hizo pecado por nosotros (2 Cor. 5:21). No solo hace la paz; él es nuestra paz (Efe. 2:14).

No es de extrañar que “la raíz de Isaí se levantará como una señal para los pueblos” (Isa. 11:10, PDT). Cuando es levantado en la Cruz, ¡atrae a todos hacia sí mismo (Juan 12:32, 33)! ¡Un remanente volverá al “Dios fuerte” (Isa. 10:21,), que es el Niño que nos ha nacido, el “Príncipe de Paz” (9:6)!

Reflexiona sobre esta idea de que Jesús es nuestra salvación. Lee Romanos 3:24. Dice que la redención es en Jesús; la redención es algo que sucedió en él, y es a través de la gracia y la misericordia de Dios que también podemos tener una participación eterna en esa redención. En otras palabras, esa redención que estaba en él puede llegar a ser nuestra por la fe, y no por las obras, porque ninguna obra que hagamos es suficientemente buena como para redimirnos. Solo las obras que hizo Cristo, que nos acredita por fe, pueden producir la redención. Esta verdad ¿en qué medida te da esperanza y seguridad de salvación, especialmente cuando te sientes abrumado por tu propia sensación de indignidad?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En todas nuestras pruebas, tenemos un Ayudador que nunca nos falta. El no nos deja solos para que luchemos con la tentación, batallemos contra el mal, y seamos finalmente aplastados por las cargas y tristezas. Aunque ahora esté oculto para los ojos mortales, el oído de la fe puede oír su voz que dice: No temas; yo estoy contigo. Yo soy “el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos” Apocalipsis 1:18. He soportado vuestras tristezas, experimentado vuestras luchas, y hecho frente a vuestras tentaciones. Conozco vuestras lágrimas; yo también he llorado. Conozco los pesares demasiado hondos para ser susurrados a ningún oído humano. No penséis que estáis solitarios y desamparados. Aunque en la tierra vuestro dolor no toque cuerda sensible alguna en ningún corazón, miradme a mí, y vivid. “Porque los montes se moverán, y los collados temblarán; mas no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz vacilará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti” Isaías 54:10 (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 446, 447).

Jesús es la sustancia, la gloria, la fragancia y la vida misma. “El que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Juan 8:12. Por lo tanto, el camino real que se ha dado a los redimidos para que anden por él no constituye tinieblas desanimadoras. Si no fuera por Jesús, nuestro peregrinaje verdaderamente sería solitario y doloroso. El dice: “No os dejaré huérfanos”. Juan 14:18. Por lo tanto reunamos todas las preciosas promesas. Repitámoslas durante el día y meditemos en ellas durante la noche, y estemos gozosos.

“En aquel día dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu indignación se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es Jah Jehová, quien ha sido salvación para mí. Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación. Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”. Isaías 12:1-6.

¿No es éste en verdad un camino real por donde viajamos, establecido para que anden los redimidos del Señor? ¿Podría habérseles proporcionado una senda mejor? ¿Un camino mejor? ¡No! ¡No! Por lo tanto practiquemos la instrucción dada. Veamos a nuestro Salvador como nuestro refugio, como nuestro escudo en la mano derecha para defendernos de los dardos de Satanás (Mensajes selectos, {2MS}, t. 2, pp. 279, 280).

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Viernes 29 de enero | Lección 5__________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“El corazón del padre humano se conmueve por su hijo. Mientras mira el semblante de su niño, tiembla al pensar en los peligros de la vida. Anhela escudarlo del poder de Satanás, evitarle las tentaciones y los conflictos. Pero Dios entregó a su Hijo unigénito para que enfrentase un conflicto más acerbo, a un riesgo más espantoso, con el fin de que la senda de la vida fuese asegurada para nuestros pequeñuelos. ‘En esto consiste el amor’. ¡Maravíllense, oh cielos! ¡Asómbrate, oh tierra!” (DTG 33).

“Cristo fue quien consintió en cumplir las condiciones necesarias para la salvación del hombre. Ningún ángel, ningún hombre, fue suficiente para realizar la gran obra. Solo El Hijo del Hombre debe ser exaltado; porque solo una naturaleza infinita podría llevar a cabo el proceso redentor. Cristo consintió en conectarse con los desleales y pecadores, participar de la naturaleza del hombre, dar su propia sangre y hacer de su alma una ofrenda por el pecado. En los consejos celestiales, se determinó la culpa del hombre, se calculó la ira por el pecado, y sin embargo, Cristo anunció su decisión de asumir la responsabilidad de cumplir las condiciones por las que la esperanza debería extenderse a una raza caída” (The Signs of the Times, 5/3/1896).

PREGUNTA PARA DIALOGAR:

  1. Como vimos en Isaías 11, el Señor presentó las dos venidas de Cristo en una sola imagen. Esto puede ayudar a explicar, al menos en parte, por qué algunos judíos no aceptaron a Cristo en su primera venida, porque esperaban que él hiciera las cosas que sucederán solo en la Segunda Venida. ¿Qué nos dice esto acerca de lo importante que es que comprendamos adecuadamente la naturaleza de la venida de Cristo? Por ejemplo, los conceptos falsos de su segunda venida ¿cómo pueden tender una trampa a la gente para el gran engaño de Satanás en los últimos tiempos? (Ver CS, cap. 39.)

Resumen: En los días de Isaías, cuyo nombre significa “Salvación de Jehová”, Dios le prometió a su pueblo remanente la salvación de la opresión que vendría sobre él como resultado de la apostasía nacional. Esta profecía de esperanza encuentra su máximo cumplimiento en Jesús, cuyo nombre significa “El Señor es salvación”.

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