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Lección 13 – “YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS” – Para el 30 de marzo de 2019

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Lección 13: Para el 30 de marzo de 2019

 “YO HAGO NUEVAS TODAS LAS COSAS”

Sábado 23 de marzo____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 19:6-9; Juan 14:1-3; Apocalipsis 19:11-16; Apocalipsis 20:1-3; Jeremías 4:23-26; Apocalipsis 20:4-15; Apocalipsis 21:2-8.

PARA MEMORIZAR:

“Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas” (Apoc. 21:5).

La destrucción de la Babilonia del tiempo del fin es una mala noticia para quienes colaboraron con este sistema religioso apóstata. No obstante, para el pueblo de Dios es una buena noticia (Apoc. 19:1-7). Babilonia es la

responsable de inducir a los poderes políticos seculares a perseguir al pueblo de Dios y hacerle daño (Apoc. 18:24). La destrucción de este gran adversario significa liberación y salvación para el pueblo fiel de Dios.

Con la destrucción de Babilonia, la oración del pueblo de Dios, en el quinto sello, al fin recibe respuesta. El grito: “¿Hasta cuándo, Señor?” representa el clamor de los oprimidos de Dios desde Abel hasta cuando Dios finalmente los vindique (Sal. 79:5; Hab. 1:2; Dan. 12:6, 7). Apocalipsis le garantiza al pueblo de Dios que el mal, la opresión y el sufrimiento llegarán a su fin.

Llegó la hora de que Cristo marque el inicio de su Reino eterno. Los capítulos restantes de Apocalipsis no solo describen la destrucción de la Babilonia del tiempo del fin, sino también la destrucción de Satanás y de todo el mal. También vislumbramos la instauración del Reino eterno de Dios.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios ha revelado lo que ha de acontecer en los postreros días, a fin de que su pueblo esté preparado para resistir la tempestad de oposición e ira. Aquellos a quienes se les han anunciado los sucesos que les esperan, no han de permanecer sentados en tranquila expectación de la tormenta venidera, consolándose con el pensamiento de que el Señor protegerá a sus fíeles en el día de la tribulación. Hemos de ser como hombres que aguardan a su Señor, no en ociosa expectativa, sino trabajando fervientemente, con fe inquebrantable… Mientras los hombres están durmiendo, Satanás arregla activamente los asuntos de tal manera que el pueblo de Dios no obtenga misericordia ni justicia. El movimiento dominical se está abriendo paso en las tinieblas. Los dirigentes están ocultando el fin verdadero, y muchos de los que se unen al movimiento no ven hacia dónde tiende la corriente que se hace sentir por debajo. Los fines que profesan son benignos y aparentemente cristianos; pero cuando hablen, se revelará el espíritu del dragón.
Es nuestro deber hacer todo lo que está en nuestro poder para evitar el peligro que nos amenaza… Debemos escudriñar las Escrituras para poder dar razón de nuestra fe (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp. 427, 427).
El fin se acerca; avanza sigilosa, imperceptible y silenciosamente, como el ladrón en la noche. Concédanos el Señor la gracia de no dormir por más tiempo, como otros lo hacen; sino que seamos sobrios y velemos. La verdad está apunto de triunfar gloriosamente, y todos los que decidan ahora colaborar con Dios triunfarán con ella. El tiempo es corto; la noche se acerca cuando nadie podrá trabajar. Que los que se gozan en la verdad presente se apresuren ahora a impartirla a otros (Testimonios para la iglesia, tomo 9, p. 109).
El gran plan de la redención dará por resultado el completo restablecimiento del favor de Dios para el mundo. Será restaurado todo lo que se perdió a causa del pecado. No solo el hombre, sino también la tierra, será redimida, para que sea la morada eterna de los obedientes. Durante seis mil años, Satanás luchó por mantener la posesión de la tierra. Pero se cumplirá el propósito original de Dios al crearla. “Tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos”. Daniel 7:18
“Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, sea alabado el nombre de Jehová”. “En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”. “Y Jehová será Rey sobre toda la tierra”. La Sagrada Escritura dice: “Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos”. “Fieles son todos sus mandamientos; afirmados por siglo de siglo”. Los sagrados estatutos que Satanás ha odiado y ha tratado de destruir, serán honrados en todo el universo inmaculado. Y “como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar su simiente, así el Señor Jehová hará brotar justicia y alabanza delante de todas las gentes”. Salmos 113:3; Zacarías 14:9; Salmos 119:89; 111:7, 8; Isaías 61:11 (Patriarcas y profetas, p. 355).

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Lección 13 | Domingo 24 de marzo____________________________________________

LA CENA DE BODAS DEL CORDERO

Lee Apocalipsis 19:6 al 9 y Juan 14:1 al 3. ¿Cuán adecuada es una boda para ilustrar la unión tan esperada entre Cristo y su pueblo?

Apocalipsis 19:6-9

Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Juan 14:1-3

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Hace dos mil años, Cristo dejó su hogar celestial para invitar a sus seguidores a una fiesta de bodas (Mat. 22) que tendrá lugar después del matrimonio con su esposa. “La ciudad santa, la nueva Jerusalén […] se llama ‘la novia, la esposa del Cordero’. […] En Apocalipsis se dice que el pueblo de Dios son los invitados a la cena de las bodas (Apoc. 19:9). Si son los invitados, no pueden representar también a la novia. […]

“En la parábola de Mateo 22 se emplea la misma figura de las bodas, y se ve a las claras que el Juicio Investigador se realiza antes de las bodas. Antes de verificarse estas entra el Rey para ver a los huéspedes y cerciorarse de que todos llevan la vestimenta de bodas, el manto inmaculado del carácter, lavado y emblanquecido en la sangre del Cordero (Mat. 22:11; Apoc. 7:14)” (CS 423). Después de pagar la dote con su vida, en el Calvario, el Novio regresó a la casa de su Padre a fin de “preparar lugar” para su pueblo, los invitados a su boda (ver Juan 14:2, 3). Ellos se quedan en la Tierra preparándose para su regreso. En el fin del mundo, él regresará y los llevará a la casa de su Padre.

Apocalipsis 19:8 declara que Cristo le dio la ropa de lino fino y limpio a la esposa. Esto muestra que los invitados a la boda que entran en la ciudad no reclaman ningún mérito por sus obras. Por ende, el “lino fino, limpio y resplandeciente” representa “las acciones justas de los santos”, actos que surgieron como resultado de su unión con Cristo, que vive en ellos. Por consiguiente, estas túnicas simbolizan la justicia de Cristo y el hecho de que su pueblo guarde “los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apoc. 14:12). Mientras estuvo en la Tierra, Jesús relató una parábola sobre una boda. Sin embargo, uno de los invitados prefirió usar su propia ropa en lugar del vestido de boda provisto por el rey, y fue expulsado de la boda (Mat. 22:1-14).

Apocalipsis 3:18 muestra que la túnica de la justicia y la fe de Cristo y el colirio del Espíritu Santo son la mayor necesidad del pueblo de Dios que vive en el tiempo del fin. Al ofrecerles a los laodicenses que le “compren” a él estos dones, Jesús nos muestra que pide algo a cambio de lo que les ofrece. Renunciamos a la autosuficiencia y a la confianza propia a cambio de una vida de fiel obediencia a Cristo y confiamos en él como nuestra única esperanza de salvación.

No somos salvos por obras, pero ¿qué “acciones justas” haces que definen la vida que llevas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 

4Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. (Apocalipsis 21:4)

Seis cosa serán eliminadas por Dios en la tierra nueva: el mar, las lagrimas, la muerte, el lloro, la queja y el dolor.

La lágrima, científicamente hablando, es un desperdicio químico del cerebro. Nosotros creemos que hay lágrimas de tristeza y lágrimas de alegría, pero en verdad no es así. Todas las lágrimas que el humano derrama, todas son de tristeza, no hay ni una lágrima de alegría. Por ejemplo, aquellos que se encuentran después de muchos años de separación; ¿lloran de alegría? no, ellos no están llorando de alegría, sino de tristeza. Ese encuentro está trayendo a la memoria de las personas, años de separación, de soledad, de aflicción, de tristeza, de ansiedad, ese encuentro está reviviendo en la mente, toda los estragos que una separación trajo consigo.

Las lágrimas tiene su fuente, y la fuente o el origen de la lágrima es el pecado. Desde que el hombre pecó en esta tierra, no ha pasado un día que no se haya derramados lágrimas en el mundo, si no es por una cosa en por otra, pero las lágrimas abundan en este mundo de dolor. Si recogiéramos todas las lagrimas derramadas por el hombre desde que éste pecó, tuviéramos un gigantesco lago, que le pudiéramos llamar el lago de la tristeza.

¿Por qué derramamos lágrimas?

-Muchas veces derramamos lágrimas por una amistad defectuosa. Muchos de nuestros amigos, son amigos mientras el sol de la prosperidad brilla en nuestras vidas, pero cuando nuestro cielos se llena de nubes negras y de recios vientos, nuestros amigos nos abandonan en nuestras tempestades, estas lágrimas son muy dolorosas.

-Muchas veces derramamos lágrimas por nuestras relaciones defectuosas, hay muchos hogares donde las lágrimas se derraman más, que las que se derraman en un servicio fúnebre.

-Muchas veces derramamos lágrimas por la aflicción: Lágrimas nos brotan cuando vemos a nuestros amados transitar velozmente de la salud a la enfermedad, de vigor a la debilidad, de la fortaleza al dolor, de la vida a la muerte.

-Muchas veces derramamos lágrimas por nuestras malas acciones, cuantas veces deseamos volver el reloj hacia atrás, comenzar de nuevo y evitar tanto dolor que hemos ocasionado a nuestros prójimos, como a nosotros mismos.

-Muchas veces derramamos lágrimas por culpas de otros. Lágrimas que no se pueden evitar, somos golpeados por la crueldad, por la ignorancia, por el orgullo, el despotismo, la venganza y la maldad de otros.

Dios promete quitar las lágrimas de sus hijos; solamente él lo puede hacer, él es el Padre de la misericordia, el Dios de la gracia, él es la fuente de consuelo. El trabajo será completo, Dios lo ha prometido, Dios lo cumplirá.

 

A la venida de Cristo, hay dos resurrecciones, el pasaje siguiente está hablando de una resurrección especial, que sucede antes de la venida de Cristo. En ésta resurrección especial , son tres grupos diferentes que regresan a la vida: El primer grupo son aquellos que murieron bajo el mensaje del tercer ángel:

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. 12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. 13 Oí una voz que desde el cielo me decía: Escribe: Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen. (Apocalipsis 14)

El segundo grupo son aquellos  que participaron en el enjuiciamiento y muerte de Jesucristo,  y el tercer grupo son todos aquellos que en la historia de este mundo han sido los enemigos número uno del evangelio y de la iglesia.

Hay que notar que esta resurrección sucede antes de la venida de Cristo, quiere decir que todos ellos podrán contemplar por varios días los sucesos aterradores de la naturaleza que precede a la segunda venida de Cristo.

“Los sepulcros se abren y “muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua”. Daniel 12:2. Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley. “Los que le traspasaron” (Apocalipsis 1:7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes.” {CS 621.1}  (CS  Conflicto de los Siglos)

“Densas nubes cubren aún el firmamento; sin embargo el sol se abre paso de vez en cuando, como si fuese el ojo vengador de Jehová. Fieros relámpagos rasgan el cielo con fragor, envolviendo a la tierra en claridad de llamaradas. Por encima del ruido aterrador de los truenos, se oyen voces misteriosas y terribles que anuncian la condenación de los impíos. No todos entienden las palabras pronunciadas; pero los falsos maestros las comprenden perfectamente. Los que poco antes eran tan temerarios, jactanciosos y provocativos, y que tanto se regocijaban al ensañarse con el pueblo de Dios observador de sus mandamientos, se sienten presa de consternación y tiemblan de terror. Sus llantos dominan el ruido de los elementos. Los demonios confiesan la divinidad de Cristo y tiemblan ante su poder, mientras que los hombres claman por misericordia y se revuelcan en terror abyecto.” {CS 621.2}

“Por un desgarrón de las nubes una estrella arroja rayos de luz cuyo brillo queda cuadruplicado por el contraste con la oscuridad. Significa esperanza y júbilo para los fieles, pero severidad para los transgresores de la ley de Dios.” {CS 622.2}

“Mientras estas palabras de santa confianza se elevan hacia Dios, las nubes se retiran, y el cielo estrellado brilla con esplendor indescriptible en contraste con el firmamento negro y severo en ambos lados. La magnificencia de la ciudad celestial rebosa por las puertas entreabiertas. Entonces aparece en el cielo una mano que sostiene dos tablas de piedra puestas una sobre otra. El profeta dice: “Denunciarán los cielos su justicia; porque Dios es el juez”. Salmos 50:6. Esta ley santa, justicia de Dios, que entre truenos y llamas fue proclamada desde el Sinaí como guía de la vida, se revela ahora a los hombres como norma del juicio. La mano abre las tablas en las cuales se ven los preceptos del Decálogo inscritos como con letras de fuego. Las palabras son tan distintas que todos pueden leerlas. La memoria se despierta, las tinieblas de la superstición y de la herejía desaparecen de todos los espíritus, y las diez palabras de Dios, breves, inteligibles y llenas de autoridad, se presentan a la vista de todos los habitantes de la tierra.” {CS 622.3}

“Desde el cielo se oye la voz de Dios que proclama el día y la hora de la venida de Jesús, y promulga a su pueblo el pacto eterno. Sus palabras resuenan por la tierra como el estruendo de los más estrepitosos truenos. El Israel de Dios escucha con los ojos elevados al cielo. Sus semblantes se iluminan con la gloria divina y brillan cual brillara el rostro de Moisés cuando bajó del Sinaí. Los malos no los pueden mirar. Y cuando la bendición es pronunciada sobre los que honraron a Dios santificando su sábado, se oye un inmenso grito de victoria.” {CS 623.3}

“Pronto aparece en el este una pequeña nube negra, de un tamaño como la mitad de la palma de la mano. Es la nube que envuelve al Salvador y que a la distancia parece rodeada de oscuridad. El pueblo de Dios sabe que es la señal del Hijo del hombre. En silencio solemne la contemplan mientras va acercándose a la tierra, volviéndose más luminosa y más gloriosa hasta convertirse en una gran nube blanca, cuya base es como fuego consumidor, y sobre ella el arco iris del pacto.” {CS 624.1}

Aquí sucede la segunda resurrección:

“Entre las oscilaciones de la tierra, las llamaradas de los relámpagos y el fragor de los truenos, el Hijo de Dios llama a la vida a los santos dormidos. Dirige una mirada a las tumbas de los justos, y levantando luego las manos al cielo, exclama: “¡Despertaos, despertaos, despertaos, los que dormís en el polvo, y levantaos!” Por toda la superficie de la tierra, los muertos oirán esa voz; y los que la oigan vivirán. Y toda la tierra repercutirá bajo las pisadas de la multitud extraordinaria de todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos. De la prisión de la muerte sale revestida de gloria inmortal gritando: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?” 1 Corintios 15:55. Y los justos vivos unen sus voces a las de los santos resucitados en prolongada y alegre aclamación de victoria.” {CS 627.1}

“Vi entonces un ángel que bajaba del cielo. En su mano llevaba una gran cadena y la llave del Abismo profundo. 2. Este ángel capturó al dragón, aquella serpiente antigua que es el diablo, llamado Satanás, y lo encadenó durante mil años. 3. Lo arrojó al Abismo, y allí lo encerró. Luego aseguró la puerta y le puso un sello, para que el dragón no pueda salir a engañar a los países, hasta que se cumplan mil años. Después de eso, el dragón será puesto en libertad por un corto tiempo.”  Apocalipsis 20 (Versión: Traducción en Lenguaje Actual)

¿Qué cosas se harán en el milenio?

1- Celebrar Juicio:

Cuando se nos pregunta para que es el milenio, la mayoría de nosotros respondemos que el milenio es para celebrar juicio a los que no se salvaron y eso es verdad. Cada quien tendrá la oportunidad de revisar los libros de las memorias de los que no se salvaron, en esos libros están escritas todas las obras de los perdidos.

Al final del juicio, todo salvo quedará con la completa seguridad que no se cometió injusticias contra nadie, todo salvo quedará consiente que las personas que se perdieron, se perdieron por su propia decision y culpabilidad.

Hay que recordar que este juicio se hace contemporáneamente, en pocas palabras yo no voy a juzgar a los que no he conocido, si no que a las personas que conocí en la tierra, pero que por cualquier razón no llegaron al cielo.

Pero el milenio no es solamente para hacer juicio, no tomará mucho tiempo para juzgar a nuestros conocidos ausentes.

2- Descanso de la Tierra:

El milenio servirá para que la tierra descanse del abuso y del pecado que la afligido por tantos miles de años, el milenio es el día sabático tanto para la tierra, como para sus habitantes.

3-Crecimiento Intelectual:

El milenio servirá para crecimiento intelectual, serán mil años donde el humano recibirá una capacitación intensiva, mil años, solamente de día, sin existir la noche.  Mil años equivale aproximadamente a 8 millones con 640, 000 horas, posiblemente este sea el centro de capacitación mas intenso en la historia del universo.

Los maestros serán El Padre, Jesucristo, el Espíritu Santo, y millones de ángeles. En esos mil años se nos impartirá ciencia, cultura, educación, culinaria, letras, modales, arte, música, idiomas, y cosas que ni siquiera nos imaginamos. Al final de los mil años, el humano estará ya listo y preparado para comenzar el incansable vuelo por el universo  por el resto de la eternidad.

Estos mil años servirán para que los humanos nos pongamos a la altura de los demás seres que no han caído, al cielo llegaran humanos de intelecto encumbrado y profundo, pero también llegaran personas que  ni siquiera aprendieron a leer y a escribir. Hay que recordar que el humano eventualmente llegará a tener la misma altura intelectual de los ángeles.

4-Crecimiento Físico:

El milenio servirá también para crecimiento físico; el espíritu de profecía, dice que cuando entremos al cielo, cada quien llevará la estatura que tenía en la tierra. Desde los mas altos que existieron en los tiempos de Adán, hasta que llegue a la raza enana de nuestros días.

Al cielo entraran una multitud de bebes y de niños, que serán terminados de crecer por sus madres naturales de la tierra, y si sus madres naturales no han llegado al cielo, esos niños serán entregados a su madre original; Eva.  Posiblemente la etapa de un adulto, en el reloj del cielo, comienza cuando  el niño cumple cien años de edad.

Elena de White, vio una multitud de niños con Eva, ellos dejaran de ser niños cuando cumplen los 100 años de edad. Eva tendrá un cántico especial para estos niños, y se llama “La Canción de Amor” Al final de los mil años, todos los humanos han conseguido la altura de Adán.

“Todos salen de sus tumbas de igual estatura que cuando en ellas fueran depositados. Adán, que se encuentra entre la multitud resucitada, es de soberbia altura y formas majestuosas, de porte poco inferior al del Hijo de Dios. Presenta un contraste notable con los hombres de las generaciones posteriores; en este respecto se nota la gran degeneración de la raza humana. Pero todos se levantan con la lozanía y el vigor de eterna juventud”  (El Conflicto Inminente 103-2)

“Todas las imperfecciones y deformidades quedan en la tumba. Reintegrados en su derecho al árbol de la vida, en el desde tanto tiempo perdido Edén, los redimidos crecerán hasta alcanzar la estatura perfecta de la raza humana en su gloria primitiva. Las últimas señales de la maldición del pecado serán quitadas, y los fieles discípulos de Cristo aparecerán en “la hermosura de Jehová nuestro Dios,” reflejando en espíritu, cuerpo y alma la imagen perfecta de su Señor. ¡Oh maravillosa redención, tan descrita y tan esperada, contemplada con anticipación febril, pero jamás enteramente comprendida!” {CI 103.2}

6- Arresto del criminal

El Milenio servirá para apresar al criminal; ya se sabe quien es el criminal; y ya se sabe que Cristo lo dio la sentencia de muerte en la cruz del Calvario y su sentencia es la pena capital, el diablo y sus ángeles tienen que ser ejecutados.

El acto de la ejecución de un criminal, siempre es precedido por un tiempo de arresto. En ese tiempo de arresto se puede revisar todo su expediente para asegurarse que su ejecución es justa. Ese expediente se podrá revisar en el milenio,  en el juicio que se haga a los perdidos.

7-El milenio le dará paz y tranquilidad a los mundos no caídos:

“Y le arrojó al abismo, y le encerró, y selló sobre él; porque no engañase más a las naciones hasta que los mil años fuesen cumplidos, y después de esto, es necesario que sea desatado por un poco de tiempo.” (Apocalipsis 20 – Versión Reina Valera 1865)

Después de leer éste texto, muchos nos preguntamos, ¿porqué el diablo es encadenado en el milenio? y la respuesta es para que no vaya a engañar a las naciones; Entonces nos formulamos otra pregunta; ¿cuáles naciones? si en el milenio no queda nadie vivo en la tierra.

 Satanás no tenía en la mira vencer a la tierra solamente, el creía que en la misma forma que pudo engañar a la mitad de la población angelina, tenía la capacidad de engañar a los otros mundos; por lo tanto su plan era de alcance universal, no solamente terrenal.

“El gobierno de Dios no sólo incluía a los habitantes del cielo sino también a los de todos los mundos creados. Satanás pensó que si él podía arrastrar a las inteligencias celestiales en su rebelión, también podía hacerlo con los seres de otros mundos.” —The Review and Herald, 9 de marzo de 1886. {La Verdad Acerca de los Ángeles 39.2}

El espíritu de profecía dice, que Satanás es encadenado para que no vaya a engañar a los otros mundos que no han caído:

“La desolada tierra iba a ser la habitación de Satanás y sus malignos ángeles durante mil años. Allí quedaría Satanás recluído, vagabundo y errante por toda la tierra para ver las consecuencias de su rebelión contra la ley de Dios. Durante mil años iba a poder gozar del fruto de la maldición que había causado. Recluido en la tierra, no tendrá ocasión de ir a otros planetas para tentar y molestar a quienes no han caído. Durante todo ese tiempo Satanás sufrirá muchísimo. Sus características malignas han estado en constante ejercicio desde su caída; pero se verá entonces privado de su poder y obligado a reflexionar con terror y temblor en lo que le reserva el porvenir cuando haya de penar por todo el mal que hizo y ser castigado por todos los pecados que hizo cometer.” {Primeros Escritos 289.3}

El encadenamiento de Satanás en la tierra, le da paz al universo entero, ya que los mundos no caídos ya no tienen que estar pendientes, alarmados o estresados, podríamos decir en nuestro idioma terrenal, de la visita inesperada de un ser aborrecido en el universo. Ahora el universo está en paz, porque saben que cuando Satanás sea soltado, es solamente por un poco tiempo y es para ser destruido totalmente y por la eternidad.

“Aquí es donde, con sus malos ángeles, Satanás hará su morada durante mil años. Limitado a la tierra, no podrá ir a otros mundos para tentar e incomodar a los que nunca cayeron. En este sentido es cómo está atado: no queda nadie en quien pueda ejercer su poder. Le es del todo imposible seguir en la obra de engaño y ruina que por tantos siglos fue su único deleite.” {CS 640.3}

“Oí, de parte de los ángeles y de los santos redimidos, exclamaciones de triunfo que resonaban como diez mil instrumentos músicos, porque ya no se verían ellos molestados ni tentados por Satanás, y porque los habitantes de otros mundos quedaban libres de él y de sus tentaciones.” {Primeros Escritos 290.1}

Si siempre hemos creído que el problema de Satanás, ha sido solamente un problema para la tierra, no es así, el problema de Satanás ha sido un problema para Dios, para los ángeles, para los humanos, y para los habitantes de los mundos no caídos también.

Los angeles del cielo, estuvieron en riezgo  y en prueba, hasta la muerte de Cristo. Es decir, que desde que Lucifer pecó hasta la muerte de Cristo, los ángeles no caídos aún podían ser convencidos por Satanás para cambiarse de filas.

Antes de la muerte de Jesús, muchos de ellos pudieron tener simpatía para Satanás, o posiblemente no estaban 100 % convencidos con la administración de Cristo. Pero a la muerte de Cristo, ellos lograron ver y descubrir la realidad de Satanás, se dieron cuenta que él es un mentiroso y también es un asesino.

 Desde la expulsión de Lucifer hasta la muerte de Jesús, fue un tiempo de prueba para que los ángeles mostrarán su verdadera lealtad a Dios; con la muerte de Cristo, ese tiempo de prueba finaliza, y ellos son asegurados para la eternidad, ya no hay mas miedo de ceder ante las insinuaciones de Satanás; todo quedó decidido y sellado para la eternidad.

“El significado de la muerte de Cristo será entendido por ángeles y santos. Los hombres caídos no hubieran podido tener un hogar en el paraíso de Dios, si no fuera por el Cordero que fue inmolado antes de la creación del mundo… La seguridad de los ángeles también depende de los sufrimientos del Hijo de Dios; por eso le ofrecen honor y gloria. Es mediante la eficacia de la cruz, que los ángeles son guardados contra la apostasía. Sin la cruz, no estarían más seguros que lo que estaban los ángeles antes de la caída de Satanás. La perfección angélica falló en el cielo; la perfección humana falló en el Edén… El plan de salvación, que muestra el amor y la justicia de Dios, provee la eterna salvaguardia contra la rebelión en los mundos no caídos… La muerte de Cristo en la cruz del Calvario es nuestra única esperanza en este mundo, y será nuestro tema en el mundo venidero.”—The Signs of the Times, 30 de diciembre de 1889. {Las Señales de los Tiempos, Diciembre 30-1889)

El otro texto muy interesante dice que los mundos no caídos, también fueron asegurados, hasta la muerte de Cristo.

“Cuando Cristo exclamó: “Consumado es”, los mundos no caídos quedaron asegurados. Para ellos la batalla había sido peleada y la victoria conseguida. Satanás no tendría lugar en los afectos del universo.”—The Review and Herald, 12 de marzo de 1901. {La Verdad Acerca de los Ángeles 208.4}

Si antes de la muerte de Cristo en cualquier parte del universo aún existía alguna duda con respecto a la obra de Satanás, o si alguien tenía algún afecto, cariño o simpatía para Satanás, esa duda o ese afecto hacia Satanás, termina con la muerte de Cristo.

Con el sufrimiento y la muerte de Cristo en la cruz, Satanás muestra al universo, que es un mentiroso y un asesino, sus verdaderas intenciones son reveladas, su verdadero carácter es revelado al universo, y de esa manera los mundos se aseguran para Dios, ya que nadie va a estar dispuesto a seguir a un caudillo que es un mentiroso, un criminal y un tirano.

8- El milenio servirá para tomar posesión de las mansiones eternas del cielo:

 Con la caída de Satanás y la gigante población angelina que siguió sus pasos, el cielo quedó semi-desierto. Millones de moradas quedaron vacías, esas moradas llegarán a ser propiedad de los redimidos:

“Dios creó al hombre para la gloria divina, para que después de pasar por la prueba y la aflicción la familia humana pudiera llegar a ser una con la familia celestial. El propósito de Dios era repoblar el cielo con la familia humana.” —Comentario Bíblico Adventista 1:1096.

“Las vacantes que se produjeron en el cielo por la caída de Satanás y sus ángeles, serán llenadas por los redimidos del Señor.” —The Review and Herald, 29 de mayo de 1900.

 En el milenio, hay un intercambio de propiedades: Nosotros los humanos tomamos las moradas del cielo por propiedad, esas moradas que le pertenecían a los ángeles que cayeron, y a ellos se les presta temporalmente las moradas terrenal por mil años.

Después del milenio, nosotros lo humanos nos quedamos con las moradas de los cielos, con las moradas de la tierra, con la santa ciudad y con la vida eterna.

Y ellos, Satanás y sus ángeles pierden todo; pierden las moradas de los cielos, que las perdieron desde su caída, pierden el mundo, y también pierden la vida. Que tremendo intercambio nos espera, asegurémonos que no nos perdamos esta oferta divina, nunca en la historia del universo se había dado una oferta tal y nunca se va a volver a dar.

“Hay mansiones preparadas para todos los que se sometan a la obediencia de la ley divina…

…Tenemos su promesa. Disponemos de los títulos de propiedad en el reino de gloria. Jamás fueron redactados títulos de propiedad tan estrictamente de acuerdo con la ley, o más cuidadosamente firmados, que los que le dan derecho al pueblo de Dios a las mansiones celestiales. “No se turbe vuestro corazón -dice Cristo-; creéis en Dios; creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Juan 14:1-3… {CDCD 200.4} (cada día con Cristo)

¿Después del milenio, a donde viviremos? Por lógica sabemos que en la tierra nueva, porque somos oriundos de la tierra, pero la lógica muchas veces no está contemplada en la agenda de Dios.

De una cosa estamos seguros y es con quien viviremos el resto de la eternidad: “Y si me fuere y os prepararé lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis…”

Si Jesucristo desea estar en el cielo, allí estaremos con él, y allí tendremos nuestras propias moradas, Si Cristo desea estar en la tierra allí estaremos con él y  también en la tierra tendremos moradas, tendremos una habitación en la ciudad y una en el campo.

La casa de campo nunca se terminará de construir por la eternidad, ¿Será por qué seremos un pueblo con una agenda de viajes extremadamente ocupada?

Si Cristo ha dicho que estaremos con él por la eternidad, posiblemente esa sea la razón, por la cual nunca terminaremos de construir nuestra casa de campo, ya que pasaremos viajando con Cristo por la eternidad.

Recordemos que la parábola de la oveja perdida, también se refiere a este mundo y los mundos que viven en santidad. Dios dejó las 99, que son el resto de los mundos no caídos, por salvar la oveja perdida, que es nuestro planeta.

“Cristo representa con la oveja perdida no sólo al pecador individual, sino también al mundo que ha apostatado y ha sido arruinado por el pecado. Este mundo no es sino un átomo en los vastos dominios que Dios preside. Sin embargo, este pequeño mundo caído, la única oveja perdida, es más precioso a su vista que los noventa y nueve que no se descarriaron del aprisco. Cristo, el amado Comandante de las cortes celestiales, descendió de su elevado estado, puso a un lado la gloria que tenía con el Padre, a fin de salvar al único mundo perdido. Para esto dejó allá arriba los mundos que no habían pecado, los noventa y nueve que le amaban, y vino a esta tierra, para ser “herido… por nuestras rebeliones” y “molido por nuestros pecados”.5 Dios se dio a sí mismo en su Hijo para poder tener el gozo de recobrar la oveja que se había perdido.” {PVGM 149.2 Palabras de Vida del Gran Maestro}

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[Los] seguidores de Cristo han de verter luz sobre las tinieblas del mundo. Por medio del Espíritu Santo, la Palabra de Dios es una luz cuando llega a ser un poder transformador en la vida del que la recibe. Implantando en el corazón los principios de su Palabra, el Espíritu Santo desarrolla en los hombres los atributos de Dios. La luz de su gloria —su carácter— ha de brillar en sus seguidores. Así ellos han de glorificar a Dios, han de iluminar el camino a la casa del Esposo, a la ciudad de Dios, a la cena de bodas del Cordero.
La venida del esposo ocurrió a medianoche, es decir en la hora más oscura. De la misma manera la venida de Cristo ha de acontecer en el período más oscuro de la historia de esta tierra. Los días de Noé y Lot pintan la condición del mundo precisamente antes de la venida del Hijo del hombre. Las Escrituras, al señalar este tiempo, declaran que Satanás obrará con todo poder y “con todo engaño de iniquidad”. [2 Tesalonicenses 2:9, 10]. Su forma de obrar es revelada claramente por las tinieblas que van rápidamente en aumento, por la multitud de errores, herejías y engaños de estos últimos días. No solamente está Satanás cautivando al mundo, sino que sus mentiras están leudando las profesas iglesias de nuestro Señor Jesucristo. La gran apostasía se desarrollará hasta llegar a las tinieblas de la medianoche, impenetrables como negro saco de cilicio. Para el pueblo de Dios será una noche de prueba, una noche de lloro, una noche de persecución por causa de la verdad. Pero en medio de esa noche de tinieblas, brillará la luz de Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 341).
Fueron [entonces] vestidos con ropajes más ricos que los que hayan usado alguna vez los seres terrenales. Fueron coronados con diademas de gloria como ojos mortales nunca han contemplado. Han pasado los días de reproche, de necesidad, de hambre; las lágrimas quedaron atrás. Entonces prorrumpen en cánticos, elevados, claros, musicales. Ondean las palmas de victoria, y exclaman: “La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero”. Apocalipsis 7:10 (Mensajes selectos, tomo 3, p. 492).
La única esperanza del hombre yace en Jesucristo, quien trajo el manto de su justicia para ponerlo sobre el pecador que quiera dejar de lado sus sucios andrajos… No se han preparado los mantos puros y santos para que alguien se los ponga después de haber entrado por los portales de la ciudad. Todos los que entren tendrán la túnica de la justicia de Jesucristo… No habrá cobertor de pecados y faltas, que oculte la deformidad del carácter; no habrá ropa medio lavada; por el contrario, todos serán puros y sin mácula.
Cuando colocamos nuestra vida en completa obediencia a la ley de Dios, considerando a Dios como nuestro Guía supremo, y nos aferramos a Cristo como nuestra esperanza de justicia, Dios obrará en nuestro favor. Esta es una justicia de fe… Esta obediencia da como resultado en nosotros la voluntad divina que produce en nuestra vida la justicia y perfección que se vieron en la vida de Cristo (Sons and Daughters of God, p. 66; parcialmente en Hijas e hijos de Dios, p. 68, y Comentario bíblico adventista,

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Lunes 25 de marzo | Lección 13________________________________________________

TERMINA EL ARMAGEDÓN

Lee Apocalipsis 19:11 al 16. ¿Cuál es el nombre del jinete del caballo blanco, y qué significa que una espada aguda salga de su boca? ¿Qué nos indica esto acerca de cómo estar en el bando ganador en el fin?

Apocalipsis 19:11-16

11 Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. 12 Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. 13 Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. 14 Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. 15 De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. 16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.

Lo que vemos aquí es una representación de la segunda venida de Cristo, el cumplimiento de la promesa que los creyentes de todas las edades han estado anhelando. Al igual que Jesús, su pueblo ha basado su fe en la Palabra de Dios. Apocalipsis 19:11 al 16 es la culminación de muchas victorias de Jesús: Jesús derrotó a Satanás en el cielo; derrotó a Satanás en el desierto; lo derrotó en la Cruz; y lo derrotará en su venida.

“Pronto aparece en el este una pequeña nube negra, cuyo tamaño era más o menos de la mitad de la mano de un hombre. Es la nube que envuelve al Salvador y que a la distancia parece rodeada de oscuridad. El pueblo de Dios sabe que es la señal del Hijo del Hombre. En silencio solemne la contemplan mientras va acercándose a la Tierra, volviéndose más luminosa y más gloriosa hasta convertirse en una gran nube blanca, cuya base es una gloria como fuego consumidor, y sobre ella el arco iris del Pacto. Jesús marcha al frente como un poderoso conquistador. Ya no es el ‘varón de dolores’ que ha de beber el amargo cáliz de la vergüenza y la aflicción; victorioso en el cielo y en la Tierra, viene para juzgar a vivos y a muertos. ‘Fiel y Verdadero […] con justicia juzga y pelea […]. Y los ejércitos celestiales’ lo siguen (Apoc. 19:11, 14). Con antífonas de melodía celestial, una inmensa e innumerable muchedumbre de ángeles santos lo acompañan en el descenso. El firmamento parece lleno de formas radiantes; ‘millones de millones y millares de millares’. Ninguna pluma humana puede describir la escena, ni mente mortal es capaz de concebir su esplendor” (CS 624).

En 2 Tesalonicenses 1:8 al 10, Pablo da otra descripción de la victoria final de Cristo, en la Segunda Venida, cuando todos los poderes seculares y religiosos que habían conspirado contra él son destruidos, y su pueblo es liberado por toda la eternidad.

Apocalipsis 19 describe dos cenas, una en el versículo 9 y otra en los versículos 17 y 18. En una cena tú comes, en la otra te comen a ti. Es difícil imaginar un contraste más marcado entre lo que está en juego en todo el Gran Conflicto para cada ser humano. ¿Qué deberían enseñarnos estas imágenes? ¿Con cuánta seriedad debemos tomar nuestra fe y la misión en la que nuestra fe nos llama a participar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Necesitamos estudiar el derramamiento de la séptima copa. Apocalipsis 16:17-21. Los poderes del mal no abandonarán el conflicto sin luchar; pero la Providencia tiene una parte que desempeñar en la batalla del Armagedón. Cuando la tierra esté alumbrada con la gloria del ángel de Apocalipsis 18, los elementos religiosos, buenos y malos, despertarán del sueño y los ejércitos del Dios viviente irán a la batalla (Eventos de los últimos días, p. 255).
Cuando Cristo vino a esta tierra la primera vez, lo hizo humilde y oscuramente, y su vida fue de sufrimiento y pobreza… En ocasión de su segunda venida todo será diferente. Los hombres no lo verán como un prisionero rodeado por el populacho, sino como al Rey del cielo.
Cristo vendrá en su propia gloria, en la gloria del Padre, y en la gloria de los santos ángeles. Millones de millones y millares de millares de ángeles, los hermosos y triunfantes hijos de Dios, que poseen una inconmensurable hermosura y gloria, lo escoltarán en su camino. En lugar de la corona de espinas, él llevará una corona de gloria —una corona dentro de una corona. En lugar de ese antiguo manto de púrpura, estará vestido con un ropaje del blanco más puro… Y en su vestido y en su muslo habrá escrito un nombre: “Rey de reyes y Señor de señores”. Apocalipsis 19:16 (La maravillosa gracia de Dios, p. 358).
Pronto aparece en el este una pequeña nube negra, de un tamaño como la mitad de la palma de la mano. Es la nube que envuelve al Salvador y que a la distancia parece rodeada de oscuridad. El pueblo de Dios sabe que es la señal del Hijo del hombre. En silencio solemne la contemplan mientras va acercándose a la tierra, volviéndose más luminosa y más gloriosa hasta convertirse en una gran nube blanca, cuya base es como fuego consumidor, y sobre ella el arco iris del pacto. Jesús marcha al frente como un gran conquistador… victorioso en el cielo y en la tierra, viene a juzgar a vivos y muertos. “Fiel y veraz”, “en justicia juzga y hace guerra”. “Y los ejércitos que están en el cielo le seguían”. Apocalipsis 19:11,14 (VM). Con cantos celestiales los santos ángeles, en inmensa e Innumerable muchedumbre, le acompañan en el descenso… “Su gloria cubre los cielos, y la tierra se llena de su alabanza. También su resplandor es como el fuego”. Habacuc 3:3,4 (VM) (El conflicto de los siglos, p. 624).
Deberíamos considerar el gran sacrificio que se realizó por nosotros para conseguimos el manto de la justicia, tejido en el telar del cielo. Nos ha invitado a la fiesta de boda, y ha provisto un traje para cada uno. El ropaje de la justicia ha sido comprado a un costo infinito; y cuán atrevido es el insulto que asciende al cielo cuando alguien se presenta a sí mismo como candidato a la fiesta de boda llevando su traje de justicia propia. ¡Cómo deshonra a Dios, mostrando abiertamente su desprecio por el sacrificio realizado en el Calvario! (A fin de conocerle, p. 266).

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Lección 13 | Martes 26 de marzo ______________________________________________

EL MILENIO

Lee Apocalipsis 20:1 al 3; y Jeremías 4:23 al 26. Durante el milenio, ¿en qué estado queda la Tierra? ¿En qué sentido Satanás está encadenado?

Apocalipsis 20:1-3

1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Jeremías 4:23-26

23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. 24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. 25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. 26 Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.

Los mil años (o el milenio) comienzan con la segunda venida de Cristo. En este momento, Satanás y sus ángeles caídos son encadenados. El encadenamiento de Satanás es simbólico, porque los seres espirituales no pueden estar físicamente atados. Satanás está atado a las circunstancias. Las plagas han desolado y exterminado a los habitantes impíos de la Tierra, dejándola en una condición caótica que se asemeja a la Tierra antes de la Creación (Gén. 1:2). En ese estado, la Tierra funciona como prisión de Satanás durante el milenio. Debido a que no hay seres humanos para tentar ni hacerles daño, todo lo que Satanás y sus colaboradores demoníacos pueden hacer es contemplar las consecuencias de su rebelión contra Dios.

Lee Apocalipsis 20:4 al 15. ¿Dónde están los santos durante el milenio?

Apocalipsis 20:4-15

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. 10 Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. 11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Apocalipsis señala que el pueblo de Dios pasará el milenio en los lugares celestiales que Cristo preparó para ellos. Juan los ve sentados en tronos como reyes y sacerdotes, juzgando al mundo. Jesús les prometió a los discípulos que se sentarían “sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel” (Mat. 19:28). Pablo dijo que los santos juzgarían al mundo (1 Cor. 6:2, 3).

Este Juicio se refiere a la ecuanimidad de las acciones de Dios. A lo largo de la historia, Satanás ha planteado dudas sobre el carácter de Dios y su trato con los seres creados. Durante el milenio, Dios permite que los redimidos accedan a los registros de la historia para encontrar respuestas a todas las preguntas concernientes a la equidad de sus decisiones relacionadas con quienes se perdieron, así como a las inquietudes relacionadas con la conducción de Dios en su propia vida. Al final del milenio, todos los interrogantes sobre la justicia de Dios quedan resueltos para siempre. El pueblo de Dios puede ver, sin la más mínima sombra de duda, que las acusaciones de Satanás eran infundadas. Ahora está listo para contemplar la administración de la justicia de Dios en el Juicio Final de los impíos.

¿Quién de nosotros no tiene preguntas, preguntas difíciles, que por ahora parecen no tener respuestas? ¿Qué nos dice sobre el carácter de Dios el hecho de que un día él nos dará las respuestas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

A la venida de Cristo los impíos serán borrados de la superficie de la tierra —matados con el espíritu de su boca y destruidos con el resplandor de su gloria. Cristo lleva a su pueblo a la ciudad de Dios, y la tierra es despojada de sus habitantes… Toda la tierra tiene el aspecto desolado de un desierto. Las minas de las ciudades y aldeas destruidas por el terremoto, los árboles desarraigados, las rocas escabrosas arrojadas al mar o arrancadas de la misma tierra, están esparcidas por la superficie de ésta, al paso que grandes cuevas marcan el sitio donde las montañas han sido rasgadas desde sus cimientos.
La tierra va a ser el hogar de Satanás y de sus ángeles malos durante mil años. Aquí estará confinado para vagar de un lado a otro sobre la superficie de la tierra y ver los efectos de su rebelión contra la ley de Dios. Durante mil años podrá recoger el fruto de la maldición que él causó. Limitado a esta tierra no podrá dirigirse a otros planetas para tentar y molestar a los seres no caídos. Durante ese tiempo Satanás sufrirá terriblemente. Desde su caída ha estado ejerciendo constantemente sus tretas malignas. Pero entonces estará privado de su poder y podrá reflexionar sobre el papel que ha desempeñado desde su caída y mirar hacia adelante con temblor y terror, al espantoso futuro cuando sufrirá por todo el mal que ha hecho y será castigado por todos los pecados que ha hecho cometer” (La fe por la cual vivo, p. 355).
Después que los santos hayan sido transformados en inmortales y arrebatados con Jesús, después que hayan recibido sus arpas, sus mantos y sus coronas, y hayan entrado en la ciudad, se sentarán en juicio con Jesús. Serán abiertos el libro de la vida y el de la muerte. El libro de la vida lleva anotadas las buenas acciones de los santos; y el de la muerte contiene las malas acciones de los impíos. Estos libros son comparados con el de los estatutos, la Biblia, y de acuerdo con ella son juzgados los hombres. Los santos, al unísono con Jesús, pronuncian su juicio sobre los impíos muertos. “He aquí —dijo el ángel— que los santos, unidos con Jesús, están sentados enjuicio y juzgan a los impíos según las obras que hicieron en el cuerpo, y frente a sus nombres se anota lo que habrán de recibir cuando se ejecute el juicio”. Tal era, según vi, la obra de los santos con Jesús durante los mil años que pasan en la santa ciudad antes que ésta descienda a la tierra. Luego, al fin de los mil años, Jesús, con los ángeles y todos los santos, deja la santa ciudad, y mientras él baja a la tierra con ellos, los impíos muertos resucitan, y entonces, habiendo resucitado, los mismos que “le traspasaron” lo verán de lejos en toda su gloria, acompañado de los ángeles y de los santos, y se lamentarán a causa de él (Primeros escritos, p. 52).

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Miércoles 27 de marzo | Lección 13 ___________________________________________

“UN CIELO NUEVO Y UNA TIERRA NUEVA”

Después de la erradicación del pecado, la Tierra se transformará en el hogar de los redimidos. ¿Cómo será?

En Apocalipsis 21:1, Juan vio “un cielo nuevo y una tierra nueva”. La Biblia hace referencia a tres cielos: el firmamento, el Universo estrellado y el lugar donde habita Dios (ver 2 Cor. 12:2). En Apocalipsis 21:1, la atmósfera de la Tierra está a la vista. La Tierra y el firmamento contaminados no pueden soportar la presencia de Dios (Apoc. 20:11). La palabra nuevo, en griego (kainos), se refiere a algo nuevo en calidad, no en origen ni en tiempo. Este planeta será purgado por el fuego y restaurado a su estado original (2 Ped. 3:10-13).

Es interesante que lo primero que Juan observa en la Tierra Nueva es que no hay mar. El hecho de que Juan se refiera a “el mar” (con el artículo definido) muestra que probablemente tenía en mente el mar que lo rodeaba en Patmos, el cual se había convertido en un símbolo de separación y sufrimiento. Para él, la ausencia de ese mar en la Tierra Nueva significaba la ausencia del dolor causado por su separación de sus seres queridos.

Lee Apocalipsis 21:2 al 8; y 7:15 al 17. ¿Qué paralelismos existen en la descripción de la Tierra Nueva y el Jardín del Edén de Génesis 2?

Apocalipsis 21:2-8

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Apocalipsis 7:15-17

15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Génesis 2

1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; 12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. 13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. 14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates. 15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

La presencia de Dios en medio de su pueblo garantiza una vida libre de sufrimiento y muerte en la Tierra restaurada. Esta presencia se manifiesta en la Nueva Jerusalén y en “el tabernáculo de Dios” (Apoc. 21:3), donde él habitará entre su pueblo. La presencia de Dios hace que la vida en la Tierra restaurada sea verdaderamente un paraíso.

La presencia de Dios garantiza la ausencia de sufrimiento: no más lágrimas, muerte, tristeza, llanto ni dolor, todas consecuencias del pecado. Con la erradicación del pecado, “las primeras cosas pasaron” (Apoc. 21:4).

Esta idea fue bien formulada por María y Marta al morir su hermano Lázaro: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (Juan 11:21, 23). Las hermanas sabían que la muerte no podría existir en presencia de Cristo. De la misma manera, la presencia constante de Dios en la Tierra Nueva garantizará la ausencia del dolor y del sufrimiento que ahora experimentamos en esta vida. Esta es la gran esperanza que se nos promete en Cristo, una esperanza sellada con su sangre.

¿Por qué esta promesa de una existencia nueva en un mundo nuevo es tan importante para todo lo que creemos? ¿De qué serviría nuestra fe sin eso?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El mar divide a los amigos; es una barrera entre nosotros y aquellos a los cuales amamos. Nuestras relaciones son interrumpidas por el ancho e insondable océano. En la tierra nueva no habrá mar…
Toda la naturaleza en su incomparable hermosura ofrecerá a Dios un constante tributo de alabanza y adoración. El mundo estará bañado con la luz del sol, y la luz del sol será siente veces mayor de lo que es ahora. Cuando las estrellas del alba contemplen la escena, alabarán y los hijos de Dios se unirán para proclamar: “No habrá más pecado, ni habrá más muerte” (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día,  t. 7, pp. 998, 999).
Los pies de los malvados nunca profanarán la tierra renovada. Del cielo descenderá fuego de Dios para devorarlos y quemarlos: raíz y rama. Satanás es la raíz y sus hijos las ramas.
El mismo fuego proveniente de Dios que consumió a los impíos purificó toda la tierra. Las desgarradas montañas se derritieron con el ardiente calor; también la atmósfera y todo el rastrojo fueron consumidos. Entonces nuestra heredad apareció delante de nosotros, gloriosa y bella, y heredamos toda la tierra renovada.
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra han pasado”. Apocalipsis 21:1 (VM). El fuego que consume a los impíos purifica la tierra. Desaparece todo rastro de maldición. Ningún infierno que arda eternamente recordará a los redimidos las terribles consecuencias del pecado (Maranata, p. 349).
No puede haber dolor en la atmósfera del cielo. En el hogar de los redimidos no habrá lágrimas, ni cortejos fúnebres, ni indicios de luto. “No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto de pecado”. Isaías 33:24. Nos invadirá una grandiosa ola de felicidad que irá ahondándose a medida que transcurra la eternidad.
Nos hallamos todavía en medio de las sombras y el torbellino de las actividades terrenales. Consideremos con sumo fervor el bienaventurado más allá. Que nuestra fe penetre a través de toda nube de tinieblas, y contemplemos a Aquel que murió por los pecados del mundo. Abrió las puertas del paraíso para todos los que le reciban y crean en él. Les da la potestad de llegar a ser hijos e hijas de Dios. Permitamos que las aflicciones que tanto nos apenan y agravian sean lecciones instructivas, que nos enseñen a avanzar hacia el blanco del premio de nuestra alta vocación en Cristo. Sintámonos alentados por el pensamiento de que el Señor vendrá pronto. Alegre nuestro corazón esta esperanza. “Aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”. Hebreos 10:37. Bienaventurados son aquellos siervos que, cuando venga su Señor, sean hallados velando (Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 228).

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Lección 13 | Jueves 28 de marzo_______________________________________________

LA NUEVA JERUSALÉN

Juan ahora describe la capital de la Tierra Nueva, la Nueva Jerusalén. Si bien es un lugar real habitado por gente real, la Nueva Jerusalén y la vida en ella están más allá de cualquier descripción terrenal (ver 1 Cor. 2:9).

Lee Apocalipsis 21:9 al 21. ¿Cuáles son las características exteriores de la Nueva Jerusalén?

Apocalipsis 21:9-21

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. 10 Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11 teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. 12 Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel; 13 al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. 14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero. 15 El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro. 16 La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. 17 Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel. 18 El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio; 19 y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda; 20 el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista. 21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

A la Nueva Jerusalén se la conoce como la novia, la esposa del Cordero. La Nueva Jerusalén es el lugar que Cristo está preparando para su pueblo (Juan 14:1-3).

La ciudad está rodeada de un muro alto con doce puertas: tres puertas en cada uno de los cuatro lados, lo que permite la entrada desde cualquier dirección. Esta característica indica el alcance universal de la ciudad. En la Nueva Jerusalén, todos tienen acceso ilimitado a la presencia de Dios.

A la ciudad, además, se la presenta como un cubo perfecto: son 12.000 estadios de largo, de ancho y de alto. El cubo consta de 12 flancos. Por lo tanto, la ciudad tiene un total de 144.000 estadios, que indica a los 144.000 que son transformados sin ver la muerte en la segunda venida de Jesús. En el Templo del Antiguo Testamento, el Lugar Santísimo era un cubo perfecto (1 Rey. 6:20). Por ende, la Nueva Jerusalén funciona como el centro de adoración a Dios.

Lee Apocalipsis 21:21 a 22:5. ¿Qué características interiores de la ciudad te recuerdan al Jardín del Edén? ¿Cuál es el significado de la promesa de que no habrá más maldición en la ciudad (Apoc. 22:3)?

Apocalipsis 21:21 a 22:5

21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio. 22 Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. 23 La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera. 24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella. 25 Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche. 26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella. 27 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

Apocalipsis 22:3

Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,

La característica más destacada de la Nueva Jerusalén es el río de agua de vida que fluye del Trono de Dios (ver Gén. 2:10). En contraste con el río de Babilonia, en el que el pueblo de Dios se sentaba como cautivo anhelando Jerusalén (Sal. 137), a orillas del río de la vida en la Nueva Jerusalén, el errante pueblo de Dios de todas las edades ha encontrado su hogar.

A ambos lados del río está el árbol de la vida, cuyas hojas son para “la sanidad de las naciones” (Apoc. 22:2). Esta sanidad no hace referencia a ninguna enfermedad, ya que en la Tierra Nueva no habrá enfermedad. Se refiere a la curación de todas las heridas causadas por las barreras que han azotado a la gente a lo largo de la historia. Los redimidos de todas las edades y de todas las naciones ahora pertenecen a una sola familia de Dios.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La venida del Esposo, presentada aquí, se verifica antes de la boda. La boda representa el acto de ser investido Cristo de la dignidad de Rey. La ciudad santa, la nueva Jerusalén, que es la capital del reino y lo representa, se llama “la novia, la esposa del Cordero”. El ángel dijo a San Juan: “Ven acá; te mostraré la novia, la esposa del cordero”. “Me llevó en el Espíritu”, agrega el profeta, “y me mostró la santa ciudad de Jerusalén, descendiendo del cielo, desde Dios”. Apocalipsis 21:9, 10 (VM) (El conflicto de los siglos, p. 422).
En la ciudad de Dios ya no habrá noche. Nadie necesitará descansar ni deseará hacerlo. Nadie se cansará de hacer la voluntad de Dios ni de ofrecer alabanzas a su nombre. Siempre sentiremos la frescura de la mañana, y siempre estaremos lejos de su terminación. “Y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará”. Apocalipsis 22:5. La luz del sol será sobrepujada por un resplandor que no causará daño, pero que sobrepasará inconmensurablemente al fulgor de nuestro sol al mediodía. La gloria de Dios y del Cordero inundará la Santa Ciudad con luz inextinguida. Los redimidos caminarán a la luz de un día perpetuo en el cual no habrá sol.
“Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero”. Apocalipsis 21:22. El pueblo de Dios tendrá el privilegio de mantener estrecha comunión con el Padre y el Hijo. “Ahora vemos por espejo, oscuramente”. 1 Corintios 13:12. Contemplamos la imagen de Dios reflejada, como en un espejo, en las obras de la naturaleza y en su trato con los hombres; pero entonces lo veremos cara a cara, sin un velo oscurecedor de por medio. Estaremos ante su presencia y contemplaremos la gloria de su rostro (La historia de la redención, pp. 451, 452).
Allí las vastas llanuras alternan con bellísimas colinas y las montañas de Dios elevan sus majestuosos picos. En aquellas pacíficas llanuras, al borde de aquellas correnties vivas es donde el pueblo de Dios que por tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará un hogar.
“Mi pueblo habitará en mansión de paz, en moradas seguras, en descansaderos tranquilos”.
En la tierra renovada los redimidos se dedicarán a las ocupaciones que brindaban felicidad a Adán y Eva en el principio. Se vivirá la vida del Edén, en los huertos y el campo. “Edificarán casas, y morarán en ellas; y plantarán viñas, y comerá en fruto de ellas…”
Para los trabajados y cargados, para los que lucharon la batalla de la fe será un incomparable descanso; porque poseerán el vigor y la juventud de la inmortalidad, y no tendrán que contender nunca más con el pecado y Satanás (Mi vida hoy, p. 369).

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Viernes 29 de marzo | Lección 13 _____________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Ante el tribunal supremo”, en Palabras de vida del gran Maestro, pp. 249-260; y “El fin del Conflicto”, en El conflicto de los siglos, pp. 643-657.

El libro de Apocalipsis concluye con lo presentado al comienzo: la segunda venida de Cristo con poder y gloria, y el establecimiento del Reino eterno de Dios. La venida de Cristo, cuando finalmente él se unirá a su esposa, es el punto culminante del libro.

Sin embargo, el libro no quiere poner estos acontecimientos en un contexto poco realista. El hecho de que Jesús viene pronto es la primera realidad. La segunda realidad es que todavía estamos aquí esperando su venida. Mientras esperamos, debemos tener una comprensión clara de los mensajes de Apocalipsis, y podemos adquirir esta comprensión si leemos el libro vez tras vez hasta que llegue el fin de todas las cosas. Los mensajes del libro de Apocalipsis nos recuerdan constantemente, mientras esperamos, que no debemos enfocarnos en las cosas del mundo, sino fijar nuestra vista en el cielo y en aquel que es nuestra única esperanza. El Cristo de Apocalipsis es la respuesta a todas las esperanzas y los anhelos de la humanidad en medio de los enigmas y las incertidumbres de la vida. Él tiene el futuro de este mundo y nuestro propio futuro en sus manos.

El libro también nos recuerda que, antes de que llegue el fin, se nos confía la tarea de proclamar el mensaje de su pronto regreso a todo el mundo. Nuestra espera de su regreso no es pasiva, sino activa. El Espíritu y la Esposa dicen: “Ven” (Apoc. 22:17). Debemos unirnos a ese llamado. Es una buena noticia y, como tal, debemos proclamarla a los habitantes del mundo.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Piensa en el milenio y en el juicio de los impíos muertos que tendrá lugar recién después del milenio. Los salvados tendrán mil años para obtener respuestas a sus preguntas. Recién entonces Dios traerá el castigo sobre los perdidos. Esa verdad ¿qué nos revela acerca de Dios?
  2. Apocalipsis 1:3 promete bendiciones para quienes escuchen, lean, obedezcan y guarden las palabras de las profecías de Apocalipsis. Al concluir nuestro estudio de este libro, ¿qué cosas descubriste que debes tomar en cuenta y guardar?

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