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LECCIÓN 4 – LOS PRIMEROS DIRIGENTES DE LA IGLESIA – PARA EL 28 DE JULIO DE 2018



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Apedreamiento de Esteban, por Annibale Carraci – Italia (1603-04)

Los pensamientos pertenecientes a la GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA – EDICIÓN PARA MAESTROS de la Escuela Sabática no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional ni mundial. Más bien, es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer información adicional para quien estudia la lección de Escuela Sabática. Provee una ayuda extra para el maestro, a fin de entenderla mejor, y explicar de una manera más clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversiales, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de ayuda o de agrado para usted, se le pide que, por favor, lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 4: Para el 28 de julio de 2018

LOS PRIMEROS DIRIGENTES DE LA IGLESIA

Sábado 21 de julio__________________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 6; 7:48; Hebreos 5:11-14; Miqueas 6:1-16; Hechos 7; 8:4-25.

PARA MEMORIZAR:

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hech. 6:7).

Muchos conversos del Pentecostés eran judíos helenistas; es decir, los judíos del mundo grecorromano que ahora vivían en Jerusalén (Hech. 2:5, 9-11). A pesar de ser judíos, diferían en muchos aspectos de los judíos de Judea (los “hebreos” mencionados en Hech. 6:1). La diferencia más visible era que generalmente no sabían arameo, el idioma que se hablaba en Judea en ese entonces.

También había otras diferencias culturales y religiosas. Por haber nacido en países extranjeros, no tenían raíces en las tradiciones judías de Judea, o al menos sus raíces no eran tan profundas como las de estos últimos. Probablemente no eran tan apegados a las ceremonias del Templo ni a los aspectos de la ley mosaica que solo se aplicaban en el territorio de Israel.

Además, por haber pasado la mayor parte de su vida en un ambiente grecorromano y por haber vivido en estrecho contacto con los gentiles, naturalmente estarían más dispuestos a comprender el carácter inclusivo de la fe cristiana.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando Cristo exclamó en la cruz “Consumado es”, el velo del templo se rasgó en dos. Ese velo significaba mucho para la nación judía. Estaba hecho con un material costosísimo, de púrpura y oro, y era muy largo y ancho. Cuando Cristo exhaló el último suspiro, había testigos en el templo que contemplaron cómo el fuerte y pesado material era rasgado de arriba abajo por manos invisibles. Ese acto significaba para el universo celestial y para un mundo corrompido por el pecado, que un camino nuevo y vivo había sido abierto para la raza caída, que todos los sacrificios ceremoniales habían terminado con el gran sacrificio del Hijo de Dios. El que había morado hasta ese momento en el templo hecho de manos, se había ido para nunca más impartirle gracia con su presencia (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 5, p. 1084).

La gloria oculta del lugar santísimo debía permanecer revelada mediante Cristo. Él había sufrido la muerte por cada hombre, y por medio de esa ofrenda los hijos de los hombres se convertirían en los hijos de Dios. A cara descubierta y mirando como en un espejo la gloria del Señor, los creyentes en Cristo debían ser transformados en la misma imagen, de gloria en gloria. El propiciatorio, sobre el cual descansaba la gloria de Dios en el lugar santísimo, está abierto para todos los que aceptan a Cristo como propiciación por sus pecados; y de esa manera entran en comunión con Dios. El velo está rasgado, el muro de separación está derribado, está cancelado el acto de los decretos. Por virtud de su sangre, la enemistad esta abolida. Por la fe en Cristo, judíos y gentiles pueden participar del pan viviente (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 5, pp. 1083, 1084).

El que quiera confesar a Cristo debe tener a Cristo en sí. No puede comunicar lo que no recibió. Los discípulos podían hablar fácilmente de las doctrinas, podían repetir las palabras de Cristo mismo; pero a menos que poseyeran una mansedumbre y un amor como los de Cristo, no le estaban confesando. Un espíritu contrario al espíritu de Cristo le negaría, cualquiera que fuese la profesión de fe…

El Salvador ordenó a sus discípulos que no esperasen que la enemistad del mundo hacia el evangelio sería vencida, ni que después de un tiempo la oposición cesaría. Dijo: “No he venido para meter paz, sino espada”. La creación de esta lucha no es efecto del evangelio, sino resultado de la oposición que se le hace (El Deseado de todas las gentes, p. 324).

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Domingo 22 de julio | Lección 4_____________________________________________________

LA ELECCIÓN DE LOS SIETE

Lee Hechos 6:1. ¿Cuál fue la queja de los creyentes helenistas?

Hechos 6:1

1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.

“El motivo de la queja fue un supuesto descuido de las viudas griegas en el reparto diario de socorros. Toda desigualdad habría sido contraria al espíritu del evangelio; pero Satanás había logrado provocar recelos. Por lo tanto, era indispensable tomar medidas inmediatas que quitasen todo motivo de descontento, so pena de que el enemigo triunfara en sus esfuerzos y determinase una división entre los fieles” (HAp 72).

La solución propuesta por los apóstoles era que se escogieran a siete hombres para “servir [diakoneō] a las mesas” (Hech. 6:2), mientras los apóstoles dedicaban tiempo a la oración y al “ministerio [diakonia] de la palabra” (Hech. 6:4). Dado que diakoneō y diakonia pertenecen al mismo grupo de palabras, la única diferencia real es entre “mesas” de Hechos 6:2 y “la palabra” de Hechos 6:4. Esto, junto con el adjetivo “diaria” (Hech. 6:1), parece apuntar a los dos elementos principales de la vida diaria de la iglesia primitiva: la enseñanza (“la palabra”) y la comunión (“mesas”). Esta última consistía en la comida comunitaria, la Santa Cena y las oraciones (Hech. 2:42, 46; 5:42).

Es decir, como depositarios autorizados de las enseñanzas de Jesús, los apóstoles se dedicarían principalmente a la enseñanza doctrinal de los creyentes y a la oración, mientras que los siete se encargarían de las actividades de camaradería en las diferentes casas-iglesias. Sus deberes no se limitaban a los de los diáconos según se entiende este término en la actualidad. De hecho, fueron los primeros dirigentes eclesiásticos en el ámbito congregacional.

Lee Hechos 6:2 al 6. ¿Cómo se eligió y se nombró a los siete para el servicio?

Hechos 6:2-6

Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

Los candidatos debían distinguirse por sus cualidades morales, espirituales y prácticas: debían tener una reputación honorable, y estar llenos del Espíritu y de sabiduría. Con la aprobación de la comunidad, se seleccionó a los siete y luego se los designó con oración e imposición de manos. El rito fue un reconocimiento público de que se les concedió autoridad para trabajar como diáconos.

Es muy fácil sembrar disensión en las filas, ¿verdad? ¿Qué podemos hacer para conservar la paz entre nosotros y concentrarnos en la misión?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Si usted no puede descargar la lección en el sistema PDF es porque todavía no está terminada.  Por favor, no nos escriba preguntando por el PDF; antes bien, tenga paciencia hasta que terminemos la lección y ore por quienes le servimos en este ministerio. ¡Gracias! Que Dios le bendiga mucho.

Alguien escribió en internet “Los 25 pleitos más tontos que han ocurrido en las iglesias”.  Éstas son algunas de ellas, sin orden específico:

 

1-Una iglesia se peleó decidiendo cuán larga debe ser la barba del pastor

2-Cierta congregación tuvo un pleito acalorado mientras se decidía qué hacer con el terreno del templo: unos querían un parque para niños, pero otros querían un cementerio

3-Cierto diácono de la iglesia mandó una carta secreta a otro diácono de la misma iglesia, invitándolo a salir al estacionamiento para arreglar sus diferencias (si hubieran vendido pases para ver ese pleito, hubieran recogido mucho dinero…)

4-Hubo un pleito cuando se decidió quitar el reloj que se encontraba en el santuario de la iglesia

5-La iglesia tuvo una acalorada discusión cuando se estaba comprando un mueble para el templo: unos querían un mueble con tres puertas y otros lo preferían con cuatro puertas

6-Una congregación se peleó cuando se estaba decidiendo por el cuadro de Jesús que se colocaría en la sala de recepción del templo

7-Un pleito se originó en otra iglesia, cuando llegó la petición para que todos los dirigentes hombres de la iglesia se afeitaran

8-Cierta iglesia discutió si el anciano de turno tendría que mantener los zapatos puestos mientras dirigía el culto divino (el escritor comenta que él votó para que el anciano tuviera zapatos, pantalón y camisa mientras dirigía el culto divino)

9-Hubo serio problema en una iglesia cuando se decidía qué tipo de frijoles servir en los almuerzos de camaradería de la iglesia

10-Cierta iglesia discutió por la bebida de la santa cena: unos decía que tenía que ser el  jugo de uva, pero otros querían jugo de arándano (cranberry)

11-Dos congregaciones formaron un altercado por cambiar el café que servían antes del servicio; al final las dos congregaciones optaron por un café más fuerte del que usualmente servían

12-Se armó una guerra campal cuando los jóvenes se llevaron prestada, de la cocina de la iglesia, una olla que no se había ocupado por años

13-Hubo guerra en otra iglesia porque alguien llevó huevos demasiado condimentados al almuerzo de confraternidad

14-Se armó una contienda en cierta iglesia mientras se decidía quién era la persona correcta para comprar las estampillas postales que se usaban en la oficina pastoral

15-Una iglesia se peleó cuando discutían quién era la persona encargada de usar la fotocopiadora

16-Cierta iglesia riñó y se dividió cuando un miembro escondió la aspiradora de polvo

17-Hubo riña en la congregación mientras se decidía cantar el feliz cumpleaños todas las semanas a los cumpleañeros

En el siglo XIX hubo históricos pleitos en las iglesias; uno de los más famosos se originó por el tipo de sombrero de los pastores: unos decían que el sombrero de los pastores tenía que ser de ala ancha y otros argüían que debían ser de ala angosta.

Otro de los pleitos grandes de los años 1800 fue la introducción del órgano a los cultos de las iglesias. El órgano en esos días era usado especialmente en las tabernas y bares, y había mucha indignación con la introducción de tan vulgar instrumento en los sitios donde se celebraban servicios religiosos.

La iglesia cristiana ha peleado desde que se fundó: peleamos por las cosas más insignificantes, tontas y sin sentido. A veces parecemos chiquillos malcriados por nuestras ideas y discusiones. “Agarren las zorras, Las zorras pequeñas que arruinan las viñas, Pues nuestras viñas están en flor.” (Cantares 2: 15) Las pequeñas discuciones son las que mas daño le hacen a la iglesia.

En el estudio de este día nos enfrentamos a un problema registrado en los principios de nuestra iglesia cristiana: el presunto descuido de las viudas griegas en su alimentación.

 “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.” (Hechos 6)

El rápido crecimiento de la iglesia de Jerusalén trajo consigo tensión social.

Los conversos, incluyendo los menos privilegiados y económicamente limitados que participaban en las comidas comunes diarias, hicieron demandas crecientes a los líderes de la iglesia.

Comenzaron a murmurar sobre una distribución no equitativa de los alimentos a las viudas de habla griega. Esto era muy delicado, ya que los profetas hebreos recordaron muchas veces que no se debe descuidar a las viudas y a los huérfanos.

Para resolver este problema serio, los doce apóstoles reunieron a los creyentes y propusieron que se designara a siete hombres, llenos de sabiduría y del Espíritu Santo, para que “diaconizaran [en griego, ‘servir’] a las mesas”, de modo que los doce pudieran “diaconizar la Palabra”

Los siete tenían nombres griegos, lo que tal vez indicaba un equilibrio en el servicio de bienestar para las viudas de habla griega descuidadas. Entre ellos estaban Esteban y Felipe, quienes son mencionados por primera vez en la Biblia.

Los apóstoles alegaron que era necesario tener líderes adicionales para evitar sobrecargarlos con la administración de los recursos necesarios para la vida comunal. Enfatizaron que su vocación era dedicarse a la Palabra de Dios y la oración.

Hay dos cuestiones fundamentales que tenemos que entender antes de proseguir con el estudio de este día; la primera es que nunca ha habido una iglesia perfecta, ni nunca la habrá; el trigo y la cizaña permanecerán juntos hasta el propio día de la siega.

La segunda es que la iglesia nunca puede estar tranquila y sin problemas: si no tiene persecución por los de afuera, entonces tiene problemas ocasionados por los de adentro.

Cuando los desórdenes y problemas son ocasionados por los de adentro, es más peligroso para la iglesia que cuando los problemas son ocasionados por los de afuera.

Los problemas de una iglesia comienzan con el crecimiento de los feligreses: entre más personas se unen a la iglesia, más difícil es mantener la unidad de la iglesia. Hay muchas iglesias que han sobrevivido perfectamente en la adversidad, pero han sucumbido en tiempos de prosperidad.

La lección de este día trata de dos grupos de personas: los judíos y los griegos. 

Los judíos eran aquellos que habían nacido en Palestina; ellos nunca habían salido de su nación, y tenían una manera de pensar muy estrecha y una simpatía muy restringida.

Los griegos, de quienes habla la lección, también eran judíos, pero la gran diferencia es que ellos habían nacido y crecido en países extranjeros, y esto fue una consecuencia de las conquistas y deportaciones que había sufrido Israel por parte de las naciones vecinas.

Estas personas, llamadas “los griegos”, habían sido refinados por el arte, la poesía, la lectura, y la belleza de la cultura griega y, encima de todo, hablaban el idioma griego. Estas diferencias eran lo suficientemente grandes como para provocar un enfrentamiento entre los dos grupos.

En esta ocasión los dirigentes judíos son acusados de negligencia. Muchas veces son las pequeñas cosas las que crean los más grandes problemas en nuestras iglesias, especialmente si ya existen diferencias. Las divisiones que ocurren en las iglesias, muchas veces se originan por cosas que realmente carecen de importancia. 

Los judíos de casa o hebreos, siempre vieron de reojo a sus hermanos extranjeros, y consideraban que aquellos habían estado expuestos por tanto tiempo al mundo pagano que se habían contaminado con el paganismo.

Como resultado de esta creencia, el celo religioso se había propagado entre ellos. En el capítulo 2 de Hechos, Pedro se dirige a todos ellos como “varones judíos” y allí está el largo catálogo de las naciones de las cuales los judíos-griegos procedían.

Siendo los griegos más despiertos, de mayor educación e inteligencia que los judíos de Palestina, no dudaron ni por un momento en protestar ante los apóstoles por el descuido y la negligencia que estaban sufriendo las viudas griegas por parte de los dirigentes del grupo judío.

En esos días especialmente, los judíos de Palestina tenían la tendencia de enorgullecerse por retener y mantener un tipo de religión más pura que los demás; al mismo tiempo, los griegos tenían la costumbre de ver con desprecio a aquellos que nunca salieron de Palestina, y ellos solían tildar a los judíos de Palestina, como gente fanática e ignorante. La joven iglesia apostólica estaba comenzando a tener serios problemas. 

Pero, bajo la conducción del Espíritu Santo, los apóstoles restauraron la armonía prestamente, unánimemente, y sabiamente. Ellos no esperaron que las murmuraciones se convirtieran en una infección declarada; tampoco condenaron a los que estaban murmurando, ni trataron de justificarse a sí mismos. Simplemente pidieron que el trabajo se pusiera en manos de otros para que éstos lo hicieran correctamente. 

Con la ordenación de los “siete” se abre una nueva página en la historia de la iglesia. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. (Hechos 6)

Aquí no se usa la palabra “diácono” Los “siete” no son llamados diáconos. La palabra diácono significa “ministro o servicio”. En este tiempo de la historia bíblica, la palabra “diácono” había sido usada para referirse a los doce apóstoles y también para Jesús.

1Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo. (1 Timoteo 3)

Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos de mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas. Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe. 10 Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay nada que reprocharles, que sirvan como diáconos. 11 Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables, no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza. 12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa. 13 Los que ejercen bien el diaconado se ganan un lugar de honor y adquieren mayor confianza para hablar de su fe en Cristo Jesús. (1 Timoteo 3)

En los dos textos de arriba, encontramos las características de un obispo, que traducido es un “supervisor” y de un diácono que es un ministro-servidor. Las características casi son las mismas en los dos personajes, porque el trabajo es casi el mismo, la diferencia es que el obispo es el supervisor de los que sirven.

Durante la época de los apóstoles, antes de ser ungidos, ellos debían tener al Espíritu SantoBuscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.” (Hechos 6)

En nuestro tiempo moderno algunos parecen creer lo contrario: hay que ungir primero, para entonces recibir el Espíritu Santo.  Pero esta historia nos muestra que la ordenación o unción para el diaconado debe ocurrir con respecto a personas que ya están llenas del Espíritu.
Líderes y miembros de iglesia hoy debemos hacer nuestra la plegaria del Himnario adventista, 203
 

1. Santo Espíritu llena mi vida,
pues por Cristo yo quiero brillar.
Santo Espíritu llena mi vida,
úsame las almas a salvar.

Coro
Alabanzas, alabanzas,
alabanzas doy a Cristo el Rey.
Alabanzas, alabanzas,
alabanzas doy al Rey.

2. Quiero dar tu mensaje a otros
hasta que Cristo vuelva otra vez.
Quiero dar tu mensaje a otros,
úsame las almas a salvar.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En la iglesia primitiva había gente de diversas clases sociales y distintas nacionalidades. Cuando vino el Espíritu Santo en Pentecostés, “moraban entonces en Jerusalén judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo” [Hechos 2:5]. Entre los de la fe hebrea reunidos en Jerusalén había también algunos que eran conocidos generalmente como helenistas, cuya desconfianza y aun enemistad con los judíos de Palestina databan de largo tiempo.

Los que se habían convertido por la labor de los apóstoles estaban afectuosamente unidos por el amor cristiano. A pesar de sus anteriores prejuicios, hallábanse en recíproca concordia. Sabía Satanás que mientras durase aquella unión no podría impedir el progreso de la verdad evangélica, y procuró prevalerse de los antiguos modos de pensar, con la esperanza de introducir así en la iglesia elementos de discordia (Los hechos de los apóstoles, p. 72).

El Espíritu Santo sugirió un método por medio del cual los apóstoles podrían ser aliviados de la tarea de distribuir ayudas a los pobres, y otras responsabilidades similares, de manera que pudieran estar libres para predicar a Cristo. “Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la Palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra”.

De acuerdo con esto la iglesia seleccionó siete hombres llenos de fe y de la sabiduría del Espíritu de Dios, para que atendieran los asuntos relativos a la causa. Se eligió primero a Esteban; era judío de nacimiento y religión, pero hablaba griego y estaba bien versado en las costumbres y las maneras de los griegos. Se consideró que era la persona más apropiada para estar al frente de la tarea de supervisar y distribuir los fondos destinados a las viudas, los huérfanos y los pobres. Esta selección satisfizo a todos, de modo que se calmaron la insatisfacción y las murmuraciones (La historia de la redención, pp. 270, 271).

Los rumores que se esparcen, con frecuencia destruyen la unidad entre los hermanos. Hay quienes están alerta, con la mente y los oídos abiertos, para captar los escándalos que circulan. Recogen pequeños incidentes que quizá son en sí una bagatela, pero que se repiten y exageran hasta que un hombre aparece como culpable por una palabra… Estos chismosos hacen la obra del diablo con sorprendente fidelidad, sin darse cuenta cuán detestable para Dios es su conducta. Si empleasen la mitad de la energía y del ahínco que dedican a esa obra impía para examinar su propio corazón, encontrarían tanto que hacer para limpiar su alma de impurezas, que no tendrían tiempo ni ganas para censurar a sus hermanos, y no caerían bajo el poder de esta tentación. La puerta de la mente debiera estar cerrada contra “Se dice” o “He oído”. [D]ebiéramos cultivar ese espíritu de mansedumbre y amor que caracterizaba a nuestro Maestro: un amor que no piensa el mal y que no se irrita fácilmente (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, tomo 3, p. 1181).

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Lección 4 | Lunes 23 de julio_________________________________________________________

EL MINISTERIO DE ESTEBAN

Después de su nombramiento, los siete se comprometieron no solo con el ministerio eclesiástico sino también con la testificación eficaz. El resultado fue que el evangelio siguió expandiéndose, y la cantidad de creyentes se incrementó (Hech. 6:7). Evidentemente, este crecimiento comenzó a presentar oposición en la iglesia primitiva. El relato ahora se centra en Esteban, un hombre de una estatura espiritual excepcional.

Lee Hechos 6:8 al 16. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre Esteban, su fe y su carácter? Además, ¿qué predicaba Esteban que enfureció tanto a sus oponentes?

Hechos 6:8-15

Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. 10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. 11 Entonces sobornaron a unos para que dijesen que le habían oído hablar palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios. 12 Y soliviantaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas; y arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio. 13 Y pusieron testigos falsos que decían: Este hombre no cesa de hablar palabras blasfemas contra este lugar santo y contra la ley; 14 pues le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá este lugar, y cambiará las costumbres que nos dio Moisés. 15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.

Como judío helenista, Esteban compartía el evangelio en las sinagogas helenistas de Jerusalén. Había varias sinagogas en la ciudad; Hechos 6:9 probablemente se refiera a dos de ellas, una de inmigrantes del sur (judíos de Cirene y Alejandría) y una de inmigrantes del norte (los de Cilicia y Asia).

Indudablemente, Jesús era el tema central de los debates, pero las acusaciones formuladas contra Esteban indican que su comprensión del evangelio y sus implicaciones superaban a las de los creyentes de Judea. A Esteban lo acusaban de hablar blasfemias contra Moisés y Dios; es decir, contra la Ley y el Templo. Aun en el caso de que haya sido malinterpretado en algunos temas, o que hayan tergiversado sus palabras deliberadamente, y que hayan inducido a testigos falsos a hablar en su contra, las acusaciones quizá no eran del todo falsas, como sucedió con Jesús (Mar. 14:58; Juan 2:19). La condenación explícita que hizo Esteban en el Sanedrín sobre la veneración idólatra del Templo (Hech. 7:48) revela que comprendía las implicaciones más profundas de la muerte de Jesús y hacia dónde conduciría esto, al menos en lo relacionado con el Templo y sus servicios ceremoniales.

En otras palabras, aunque tal vez muchos creyentes judíos de Judea todavía estaban demasiado apegados al Templo y a otras prácticas ceremoniales (Hech. 3:1; 15:1, 5; 21:17-24) y tenían dificultades para abandonarlas (Gál. 5:2-4; Heb. 5:11-14), Esteban, y quizá también los demás creyentes helenistas, comprendieron rápidamente que la muerte de Jesús significaba el fin de todo el orden del Templo.

¿Por qué debemos tener cuidado de no encerrarnos tanto en algunas de nuestras ideas acariciadas para no rechazar la nueva luz cuando llegue?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

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Cristo continuó su ministerio de predicación, liderazgo y enseñanza a través de sus discípulos aquí en la Tierra. Antes de ascender a los cielos, entrenó a sus alumnos y los capacitó (los empoderó) por medio del Espíritu Santo.
En el libro de los Hechos encontramos que los primeros cinco capítulos se dedican a narrar las palabras y acciones del apóstol Pedro. Pero salta a la arena bíblica otro campeón de la fe y descubrimos que en los capítulos seis y siete sobresalen las palabras y actos de Esteban.
Después el libro continúa con los hechos de Felipe, y luego se concentra en una luz aún mayor: las palabras y los hechos del gran apóstol Pablo.
Todos ellos, cada cual en su momento y lugar, son sólo instrumentos usados por el Santo Espíritu de Dios.
Que al continuar el estudio de hoy, usted encuentre tiempo y espacio para dejarse poseer por esa Persona divina.
 

Padre, yo vengo a ti; sólo hay en ti poder.
Protégeme, Señor, mi ayudador.
Sombras tan sólo aquí, más densas hoy que ayer,
me cercan, mas me harás un vencedor.

Coro: Padre, yo vengo a ti, oye mi voz; confío sólo en ti, dame tu amor.

Ampárame, Señor; dame tu dulce amor.
Aleja el mal de mí, dame tu paz.
¡Oh, Padre, líbrame de todo cruel dolor,
y en el cielo al fin vea tu faz!

Padre, yo vengo a ti; dame tu bendición.
Confío en ti, Señor; sé mi sostén.
Tu gracia y tu poder llenen mi corazón.
Guíame por tu amor al santo Edén.

(Himnario adventista, 418)

Y Esteban, lleno de gracia y de poder… (Hechos 6)

Esteban era un hombre honesto, tenía la reputación de ser honesto. Hay muchas personas que son honestas, pero hay muchos de ellos que anuncian y presumen tanto su honestidad, que su honestidad se vuelve sospechosa.

La verdadera honestidad está llena de gracia, tanto a los ojos de Dios, como a los ojos de los humanos; la verdadera honestidad no necesita la publicidad por parte de su dueño: “16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” (Mateo 5) La verdadera honestidad nunca glorifica al hombre que la posee, sino que glorifica a Dios que está en los cielos.

Cuando un hombre posee la honestidad genuina es bendecido en los negocios de la vida y se gana la confianza de quienes lo rodean.

Nosotros podemos ver una pared, pero no podemos ver a través de la pared; sin embargo, podemos ver una ventana y también podemos ver a través de la ventana. El buen carácter de una persona tiene que verse bien por fuera, pero también tiene que poder verse bien por dentro. Cuando se logra ver a través de un buen carácter, lo que se consigue contemplar al otro lado, es la gloria de Dios. 

 Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía  (Hechos 6)

También descubrimos que Esteban era lleno de fe, era un creyente saludable y fuerte; su fe estaba afirmada en Cristo. Hay miembros de iglesia que tienen una fe débil, tímida, retraída o vacilante, pero éste no era el caso de Esteban: él estaba lleno de fe. Pero lo más importante era que estaba lleno del Espíritu Santo.

Estar lleno del Espíritu Santo es mejor que estar lleno de fe.  Muchos héroes del Antiguo Testamento fueron varones llenos de fe; Abraham tuvo una fe que posiblemente nadie ha tenido en la historia de este mundo; pero, a pesar de ser el campeón de la fe, incurrió en pecado varias veces, pecados que Dios censura y que la iglesia cristiana no permite. Ello no obstante, al arrepentirse de corazón e implorar el perdón divino, su error fue enmendado.

Cuando un hombre está lleno de fe, la misma fe lo impulsa a procurar lo divino; pero un hombre lleno del Espíritu Santo ya posee lo divino en él. 

Los apóstoles, antes del día de Pentecostés, estaban llenos de fe; pero en el día del Pentecostés quedaron llenos del Espíritu Santo.

En el Antiguo Testamento descubrimos que la presencia del Espíritu Santo estaba sobre el hombre; en el Nuevo Testamento descubrimos que la presencia del Espíritu Santo estaba dentro del hombre.

Probablemente Esteban no conoció a Cristo personalmente; cabe la posibilidad de que Esteban fue uno de los que se convirtieron en el día del Pentecostés. Llegamos a esta conclusión, ya que si Esteban hubiera estado con los discípulos antes del Pentecostés, un hombre de este calibre espiritual tenía que haber sido un fuerte candidato, cuando los discípulos decidieron llenar la vacante que había dejado Judas en el cuerpo de los doce apóstoles.

Esteban, a pesar que fue llamado a servir como diácono a las mesas, en un momento dado obtuvo un nuevo cargo eclesiástico, y comenzó a seguir el mismo escabroso sendero de los apóstoles. 

Aprendemos que Dios tiene un inmenso catálogo de pruebas y aflicciones que se ajustan perfectamente a los diferentes caracteres y constituciones de sus obreros. Para Pedro fue una larga y desgastante guerra espiritual; para Juan, el discípulo amado, fue una aburrida y desoladora espera; y para Esteban fue un martirio prematuro, cuando éste apenas había celebrado su graduación en el colegio cristiano apostólico.

Dios es el encargado de escogernos qué tipo de cruz nos conviene llevar en nuestra vida terrenal; pero, sin importar la cruz que él nos asigne, siempre encontramos en esa cruz, la alegría de servir y la esperanza de una patria mejor.

Cuenta la anécdota que un hombre decidió seguir a Cristo y se acercó a él para recibir la cruz que le tocaba llevar.

Con mucho amor Jesucristo le entregó su cruz, era una cruz pesada, de madera rústica y muy grande.

Con dificultad el hombre la levantó y comenzó su arduo camino con la cruz al hombro. Se dio cuenta que la cruz era demasiada pesada y que le había magullado los hombros y la espalda. Regresó donde Cristo y le dijo que esa cruz era muy pesada y que le había dañado los hombros y la espalda y que le costaba mucho llevarla.

El hombre le pidió a Cristo una cruz de rosas. Jesucristo en su infinita misericordia le preparo una cruz de rosas. Feliz salió el hombre cargando su cruz de rosas. Era liviana y lo mejor de todo es que le perfumaba la vida con su dulce fragancia. Después de caminar varios días muy feliz con su cruz de rosas, llegó al camino estrecho, y muy difícil  de transitar, afianzó muy bien su cruz para no botarla y las espinas de las rosas se le incrustaron en los hombros y la espalda.

Muy malhumorado y con sus hombros y su espalda toda espinada, volvió donde Jesús y le dijo que él no fue avisado que la cruz de rosas tenía espina, y le enseño a Cristo la gran espinada que se había dado.

Le pidió a Cristo que le cambiara su cruz de rosas por una cruz de oro. Jesucristo en su gran misericordia le preparó la cruz de oro y se la entregó. El hombre quería la cruz de oro para fundirla y vender el oro y volverse rico.

Mientras caminaba en un sendero peligroso, logró ver que tres hombres lo estaba esperando, estos tres también querían la cruz de oro. Le dieron una paliza y lo mandaron sin la cruz de oro.

Todo apaleado el hombre regresó a Cristo y le dijo que otros también querían la cruz de oro, también le dijo que gracias a la cruz de oro se ganó una buena paliza y que le robaron la cruz de oro: – devuélveme la cruz que me distes al principio, la pesada, la grande y rústica, con esa me quedo, esa es la cruz que en verdad puedo llevar- dijo el hombre a Jesús, mientras tomaba su verdadera cruz para emprender su camino

Los apóstoles hasta ahora habían tenido éxito al desafiar a los líderes de la nación; pero cuando Esteban trató de hacer lo mismo, fue muerto por una turba airada. La muerte de Esteban marcó el comienzo de un renovado esfuerzo de Satanás para eliminar el nuevo movimiento. Hasta entonces, los seguidores de Jesús habían sido amenazados, pero Esteban fue el primero en ser muerto. Si Satanás pudo inspirar a algunos líderes para que ejecutaran a Jesús, sus seguidores no podrían esperar menos.

Por supuesto, a lo largo del gran conflicto, de tanto en tanto el Señor suscita una victoria de lo que parece ser una derrota. No fue diferente aquí.

“Después de la muerte de Esteban, Saulo fue elegido miembro del Sanedrín como reconocimiento por la parte que había desempeñado en aquella ocasión. Durante algún tiempo, fue un poderoso instrumento en las manos de Satanás para proseguir su rebelión contra el Hijo de Dios. Pero pronto, este implacable perseguidor iba a ser empleado para edificar a la iglesia que estaba demoliendo a la sazón. Alguien más poderoso que Satanás había escogido a Saulo para ocupar el sitio del martirizado Esteban, para predicar y sufrir por el Nombre, y difundir por todas partes las nuevas de la salvación por medio de su sangre” (HAp 85).

El poder de la religión cristiana excita las peores pasiones de los humanos; el cristianismo es un sabor “de vida para vida o de muerte para muerte”: el cristianismo salva, o mata.

En estos días modernos no tenemos enemigos porque tampoco tenemos evangelio; pasamos sin dificultades nuestra vida porque no molestamos a nadie por sus pecados o prejuicios; no somos mártires porque toleramos todo tipo de idolatrías y pecados de nuestros vecinos y conocidos. En el tiempo de los apóstoles el cristianismo atacó las formidables fortalezas del pecado, de la concupiscencia y de la idolatría, y consiguieron contra ellos las más sangrientas olas de venganza.

Encontramos en el estudio de hoy a Esteban, en su último día de vida en esta tierra.

Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. (Hechos 6)

En la época de Esteban, los historiadores nos informan que había aproximadamente 480 sinagogas en toda la ciudad de Jerusalén.  Estas diferentes sinagogas eran para los judíos de casa, y también para todos los judíos  que habían llegado a Jerusalén desde diferentes partes de los tres continentes conocidos entonces, después de tantas cautividades y emigraciones que éstos habían sufrido.

Los judíos que habían regresado de la cautividad a Jerusalén tenían la tendencia de reunirse juntos en la misma congregación. Esa tendencia existe hasta ahora en Jerusalén, donde podemos encontrar a los judíos de habla hispana -llamados sefarditas- que se reúnen en sus congregaciones desde el año 1947.  También encontramos en nuestros días congregaciones de judíos alemanes y polacos, llamadas ashkenazitas.

Los oponentes de Esteban eran personas que representaban a tres continentes: encontramos a los libertos, judíos cuyos antepasados habían sido llevados cautivos a Roma, y que con el tiempo habían sido liberados. Muchos de ellos regresaron a Jerusalén y fundaron la sinagoga que representaba a los judíos italianos.

Los libertinos eran todas las personas que había liberado Roma. Noventa años antes de Esteban, Pompeyo había llevado una multitud de judíos cautivos; estos cautivos fueron deportados en el año 19 de nuestro Señor, y posiblemente muchos de ellos lograron regresar a Jerusalén en esta deportación de judíos que se hizo bajo la orden del gobernador Tiberio.

Cirene y Alejandría eran dos ciudades del norte de África. En la ciudad de Cirene los judíos formaban un 25% de la población. Simón, la persona que ayudó a Jesucristo a cargar la cruz hasta el Calvario, era procedente de Cirene.

Alejandría se ubica al extremo al oeste del delta del río Nilo, en Egipto; es un puerto del mar Mediterráneo. La historia nos informa que la ciudad de Alejandría tenía cinco distritos, y dos de estos cinco distritos eran poblados por ciudadanos judíos. Por lo tanto, los judíos africanos también tenían su representación en Jerusalén: ellos habían construido sus sinagogas para albergar a la rama de judíos provenientes del África.

Estaban también los representantes de Asia y de Cilicia; posiblemente en una de estas sinagogas fue donde se iniciaron los acontecimientos relacionados con el asesinato de Esteban.

La Biblia dice que uno de los que disputaban en contra de Esteban era Saulo; éste consintió en el apedreamiento de Esteban y también a sus pies fueron depositadas las vestimentas de Esteban después de su muerte.  Saulo era oriundo de Tarso, y Tarso pertenecía a la provincia romana de Silicia.

Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. 10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. (Hechos 6)

Aparentemente Esteban era un gran practicante de la lógica; sus estudios en la cultura griega y hebrea lo habían convertido es una gran fuente de información y, reforzado por su habilidad de oratoria, no podía ser vencido en una discusión. Dicho en otras palabras, Esteban era un afinado filósofo defensor de la causa de Cristo y su evangelio. 

El joven Saulo, que estaba presente en el debate de Esteban, tenía la capacidad intelectual para ganar la discusión religiosa a Esteban, pero no pudo por una simple y sencilla razón: no tenía la Verdad de su lado, porque Cristo es la verdad. 

Esteban, con toda su capacidad intelectual, con la Verdad de su lado, y con la unción del Espíritu Santo, fue un oponente demasiado fuerte para cualquier erudito de ese tiempo, incluyendo  al mismo Saulo de Tarso, que había sido educado a los pies de uno de los más grandes maestros que ha tenido el mundo hebreo, como lo fue Gamaliel.

Por su cultura helenística y su sagacidad natural, Esteban era demasiado adelantado para que un hebreo sin experiencia internacional, pudiera vencerlo en un debate. Aquí mismo podemos descubrir la diferencia entre un judío nativo y un judío extranjero, y es en la forma como entregaron el evangelio.

Por ejemplo, Pedro y Juan que eran 100% hebreos nativos; ambos propagaban un evangelio dogmático, pero en el caso de Pablo y Esteban, que eran hebreos provenientes del extranjero, propagaban un evangelio desde una perspectiva filosófica. 

La manera de predicar de Pedro y Esteban difieren mucho: Pedro predicaba por testimonio, ya que él fue testigo de las cosas que ocurrieron a Cristo en su vida terrenal.  El caso de Esteban era diferente: él fue un estudiante y no un testigo, por lo tanto su predicación era a través de la exposición, la discusión y la controversia.

La sinagoga a la que pertenecía Esteban, sin duda alguna era una sinagoga de enseñanza, que empujaba a sus feligreses a la discusión, a la controversia, a la intolerancia y al fanatismo.

Intensas y terriblemente sinceras eran las discusiones religiosas en estas sinagogas. Los contendientes de Esteban eran orgullosos, angostos de pensamiento, justicieros y amargados; fácilmente una fuerte discusión hacía brotar en ellos su mal carácter y, cuando eran vencidos, la lógica los trasladaba de su mal carácter al abuso. ¿No era de esa sinagoga Saulo de Tarso?

El sistema de evangelismo de Esteban era a través de la discusión y la argumentación. El problema de la discusión y la controversia es que casi nunca le saca una confesión al perdedor.

Por el contrario, la controversia toca el orgullo y el prejuicio de una persona, y una vez activado el orgullo y el prejuicio, la humildad huye y la persona, aunque está consciente que fue vencido por medio de la verdad, su misma derrota y su corazón herido, no le permite confesar con un corazón sincero su reconocimiento de la verdad.

Este sistema de la discusión o la controversia, muchas veces es el sistema favorito de algunos de nosotros. Tenemos una verdad arrasadora, una verdad que aniquila rápidamente a nuestro contrincante y con unos cuantos textos bíblicos mandamos a la lona al mejor oponente. ¿Qué se gana con eso? Casi nada, probablemente solo ganamos un resentido espiritual o un enemigo.  Parece ser que entre más sabemos de la Biblia, más nos gusta usar el sistema de la discusión y la controversia.

Para una discusión o controversia “exitosa” se necesitan tres elementos muy importantes: una boca, el conocimiento, el espíritu y la actitud para llevarla a cabo.

Muchas veces en nuestras discusiones espirituales modernas usamos nuestra boca, nuestro conocimiento y nuestro propio espíritu, y esto hace que la victoria de nuestra discusión se convierta en una derrota.

Este no fue el caso de Esteban; él usó su boca, su conocimiento y el espíritu -pero no el de él,- sino el Espíritu de Dios, es decir el Espíritu Santo. Mejor dicho, se dejó usar por el Espíritu de Dios. La lógica de nuestro propio intelecto es incapaz de convencer al pecador, pero la lógica del intelecto humano, respaldada, ayudada, capacitada y sancionada por el Espíritu Santo es incontenible.

No sabemos por qué Dios permitió este sistema en el caso de Esteban; en el momento sólo dio un resultado funesto, pero posiblemente sembró la semilla en una de las mentes más brillantes que ha existido en la historia de la humanidad, como era la mente de Saulo de Tarso, que más tarde llegó a ser el gran apóstol Pablo.

Dicho sea de paso, fue la iglesia católica quien enseñó a llamar “santos” a los grandes hombres de la Biblia. Si usted se fija bien, se llama santos sólo a los personajes del Nuevo Testamento, por ejemplo: San Pedro, San Pablo, San Juan, Santo Tomás, Santa María, etc. A ningún personaje del Antiguo Testamento se le llama santo, y suena raro decir San Moisés, San Adán, San Abrahám, San Noé, San David o San Salomón. Esta es una tradición católica que nosotros los miembros de la iglesia Adventista del Séptimo Día, no necesitamos seguir, comenzando con los pastores de nuestra iglesia, y en los púlpitos de nuestras iglesias. ¿Tiene algo de malo? Eso usted lo decidirá. A veces criticamos las tradiciones católicas y ¿será que nosotros mismos somos seguidores y practicantes de sus tradiciones?

Fue alrededor del año 34 cuando Esteban fue muerto. Las circunstancias eran excepcionales para el pueblo hebreo en esos años: Pilato había abandonado el país y por primera vez,  no había ninguna representación del gobierno imperial romano. Judea gozaba de libertad para ejercer el poder sobre la vida y sobre las propiedades, y esto estaba  completamente depositado en las decisiones del consejo judío o sanedrín.

 

15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, al fijar los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel. (Hechos 6)

Los judíos estaban muy familiarizados con los ángeles, ellos sabían perfectamente que muchos grandes eventos, milagros y obras que habían sucedido en la nación hebrea habían sido realizados por medio de esa agencia.  Por lo tanto era fácil para ellos diferenciar el rostro de un humano con el rostro de un ángel.

Esteban tenía el rostro de un ángel, pero seguía siendo hombre, era su carácter santo que brillaba en su rostro, este momento de Esteban fácilmente le podemos llamar una transfiguración en miniatura.

Moisés después de hablar con Dios por cuarenta y cuarenta noches, su rostro le resplandecía hasta el grado de aterrorizar a un humano.

Jesucristo resplandeció completamente en el día de la transfiguración, y ahora Esteban  tenía el fulgor y la santidad de un ángel en su rostro: Mientras Esteban se hallaba frente a frente con sus jueces para responder a la acusación de blasfemia, brillaba sobre su semblante un santo fulgor de luz, y “todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos en él, vieron su rostro como el rostro de un ángel.” Muchos de los que contemplaron esa luz, temblaron y encubrieron su rostro; pero la obstinada incredulidad y los prejuicios de los magistrados no vacilaron.” {Hechos de los apóstoles P 81.3} Pareciera ser que el hombre en un estado perfecto o un hombre que está en el camino de la perfección, o un cristiano santo, o un verdadero hijo de Dios, tiene la apariencia de un ángel de Dios, facilmente podemos decir que un hombre tal y un ángel de Dios, parecen ser hermanos.

Salomón dijo:  “¿Quién como el sabio? ¿y quién como el que sabe la declaración de las cosas? La sabiduría del hombre ilumina su rostro, y la tosquedad de su semblante se mudará.”  (Eclesiastés 8)

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Esteban era muy activo en la causa de Dios y compartía su fe valerosamente. “Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Sirene, de Alejandría, de Silicia y de Asia, disputando con Esteban. Pero no podían resistir a la sabiduría y al espíritu con que hablaba”. Estos discípulos de los grandes rabinos confiaban en que en un debate público podrían obtener una victoria completa sobre Esteban basándose en su supuesta ignorancia. Pero no solamente hablaba éste con el poder del Espíritu Santo, sino que resultó evidente para toda esa vasta asamblea que también era un estudioso de las profecías y versado en todos los asuntos relativos a la ley. Defendió con capacidad las verdades que profesaba, y derrotó totalmente a sus oponentes.

Los sacerdotes y gobernantes que fueron testigos de la maravillosa manifestación de poder que acompañaba el ministerio de Esteban se llenaron de amargo odio. En lugar de ceder al peso de la evidencia que él presentaba, decidieron silenciar su voz dándole muerte (La historia de la redención, p. 273).

En todo tiempo los mensajeros elegidos de Dios fueron víctimas de insultos y persecución; no obstante, el conocimiento de Dios se difundió por medio de sus aflicciones. Cada discípulo de Cristo debe ocupar un lugar en las filas para adelantar la misma obra, sabiendo que todo cuanto hagan los enemigos redundará en favor de la verdad. El propósito de Dios es que la verdad se ponga al frente para que llegue a ser tema de examen y discusión, a pesar del desprecio que se le haga. Tiene que agitarse el espíritu del pueblo; todo conflicto, todo vituperio, todo esfuerzo por limitar la libertad de conciencia son instrumentos de Dios para despertar las mentes que de otra manera dormirían (El discurso maestro de Jesucristo, p. 31).

Cuando se presenta una luz nueva a la iglesia, es peligroso que la rechacéis. Rehusar escuchar porque abrigáis prejuicio contra el mensaje o el mensajero no excusará vuestro caso delante de Dios. Condenar aquello que no habéis oído y que no entendéis, no ensalzará vuestra sabiduría ante los ojos de aquellos que son cándidos en sus investigaciones de la verdad. Y hablar con desprecio de aquellos a quienes Dios ha enviado con un mensaje de verdad es insensatez y locura. Si nuestros jóvenes están procurando educarse a sí mismos para ser obreros en la causa del Señor, deben aprender su camino y vivir de toda palabra que sale de su boca. No deben llegar a la conclusión de que toda la verdad ha sido revelada, y que el Infinito no tiene más luz para su pueblo. Si se atrincheran en la creencia de que toda la verdad ha sido revelada, estarán en peligro de desechar como inútiles las preciosas joyas de verdad que serán descubiertas al volver los hombres la atención al escudriñamiento de la rica mina de la Palabra de Dios (Consejos sobre la obra de la escuela sabática, p. 34).

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Martes 24 de julio | Lección 4________________________________________________________

ANTE EL SANEDRÍN

Lee Hechos 7:1 al 53. ¿Qué les dijo Esteban a sus acusadores?

Hechos 7:1-53

1 El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo. Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años. Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar. Y le dio el pacto de la circuncisión; y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. Los patriarcas, movidos por envidia, vendieron a José para Egipto; pero Dios estaba con él, 10 y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa. 11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos. 12 Cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez. 13 Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue manifestado a Faraón el linaje de José. 14 Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas. 15 Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y también nuestros padres; 16 los cuales fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem. 17 Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18 hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. 19 Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres, a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen. 20 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. 21 Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crió como a hijo suyo. 22 Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. 23 Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 24 Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. 25 Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así. 26 Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro? 27 Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? 28 ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio? 29 Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos. 30 Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. 31 Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: 32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. 33 Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. 34 Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto. 35 A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a éste lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. 36 Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto, y en el Mar Rojo, y en el desierto por cuarenta años. 37 Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis. 38 Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; 39 al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, 40 cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. 41 Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron.42 Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel? 43 Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc, Y la estrella de vuestro dios Renfán, Figuras que os hicisteis para adorarlas. Os transportaré, pues, más allá de Babilonia. 44 Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. 45 El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. 46 Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob. 47 Mas Salomón le edificó casa; 48 si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: 49 El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? 50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas? 51 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. 52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; 53 vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.

Las acusaciones formuladas contra Esteban condujeron a su arresto y juicio por parte del Sanedrín. Según la tradición judía, la Ley y los servicios del Templo eran dos de los tres pilares sobre los que descansa el mundo (el último es las buenas obras). La mera insinuación de que las ceremonias mosaicas habían quedado obsoletas se consideraba un verdadero ataque contra lo más sagrado del judaísmo; de allí la acusación de blasfemia (Hech. 6:11).

La respuesta de Esteban es el discurso más largo de Hechos, que en sí es una indicación de su importancia. Aunque a simple vista no parezca más que una recitación tediosa de la historia de Israel, deberíamos entender el discurso en relación con el Pacto del Antiguo Testamento y la forma en que los profetas utilizaron la estructura al erigirse como reformadores religiosos para hacer reflexionar a Israel sobre sus obligaciones. En ese momento, a veces empleaban la palabra hebrea rîḇ, cuya mejor traducción probablemente sea “demanda de pacto”, para expresar la idea de que Dios inicia acciones legales contra su pueblo debido a su incumplimiento del Pacto.

En Miqueas 6:1 y 2, por ejemplo, rîḇ aparece tres veces. Luego, siguiendo la modalidad del pacto del Sinaí (Éxo. 20-23), Miqueas le recuerda al pueblo los poderosos actos de Dios en su favor (Miq. 6:3-5), las estipulaciones y las violaciones del pacto (Miq. 6:6-12) y, por último, las maldiciones de las violaciones (Miq. 6:13-16).

Este probablemente sea el contexto del discurso de Esteban. Cuando se le pidió que explicara su accionar, no hizo ningún esfuerzo para refutar las acusaciones ni para defender su fe, sino que alzó la voz de la misma manera que los antiguos profetas cuando presentaban la rîḇ de Dios contra Israel. Su extenso repaso de la antigua relación de Dios con Israel tenía la intención de ilustrar la ingratitud y la desobediencia de ellos.

Por cierto, en Hechos 7:51 al 53, Esteban ya no es el acusado, sino el abogado profético de Dios que presenta la demanda del pacto de Dios contra estos dirigentes. Si los padres de ellos eran culpables de matar a los profetas, ellos eran aún más culpables. El cambio de “nuestros padres” (Hech. 7:11, 19, 38, 44, 45) a “vuestros padres” (Hech. 7:51) es significativo: Esteban le puso fin a su solidaridad con su pueblo y definitivamente se pronunció a favor de Jesús. El costo sería enorme. Sin embargo, sus palabras no revelan miedo ni arrepentimiento.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste que asumir una postura firme e inflexible en favor de Jesús? ¿O, al contrario, te amilanaste? Si es así, ¿qué necesitas cambiar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Si usted no puede descargar la lección en el sistema PDF es porque todavía no está terminada.  Por favor, no nos escriba preguntando por el PDF; antes bien, tenga paciencia hasta que terminemos la lección y ore por quienes le servimos en este ministerio. ¡Gracias! Que Dios le bendiga mucho.

 

Los textos de la lección más el comentario del Espíritu de Profecía insertos se complementan muy bien en el estudio de este día y satisfacen su necesidad como docente de la Escuela Sabática.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[Esteban] creía en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y estaba sumamente bien fundado con respecto a los privilegios de los judíos; pero su fe era más amplia, y sabía que había llegado el tiempo cuando los verdaderos creyentes adorarían no solo en templos hechos por manos de hombres, sino en todo el mundo los hombres podrían adorar a Dios en espíritu y en verdad. Había caído la venda de los ojos de Esteban, y percibía el propósito por el cual tantas cosas habían sido abolidas con la muerte de Cristo…

Se interrogó a Esteban en cuanto a la verdad de los cargos que se le hacían, y él asumió su defensa con voz clara y conmovedora que resonó por todo el recinto del concilio. Procedió a repasar la historia del pueblo elegido de Dios con palabras qué mantuvieron en suspenso a la audiencia. Puso en evidencia un conocimiento cabal de todo lo relativo al pueblo judío, y de la interpretación espiritual de ello puesta de manifiesto por Cristo. Comenzó con Abraham y procedió a repasar la historia de generación en generación, recorriendo todos los anales de la nación desde Israel hasta Salomón, y recurriendo a sus aspectos más impresionantes para vindicar su causa.

Aclaró su propia lealtad a Dios y a la fe judaica, mientras ponía de manifiesto que la ley en la cual confiaban para salvación no había sido capaz de salvar a Israel de la idolatría. Relacionó a Jesucristo con toda la historia judaica (La historia de la redención, pp. 274, 275).

Vi que Esteban era un poderoso hombre de Dios, especialmente suscitado para ocupar un lugar importante en la iglesia. Satanás se regocijó por su muerte; porque sabía que los discípulos iban a sentir muchísimo su pérdida. Pero el triunfo de Satanás fue corto; porque en aquella compañía, presenciando la muerte de Esteban, estaba alguien a quien Jesús iba a revelarse. Saulo no tomó parte en el apedreamiento de Esteban, pero consintió en su muerte… Pero Dios puede quebrantar el poder del gran adversario, y librar a los que son llevados cautivos por él. Cristo había elegido a Saulo como “instrumento escogido”, que predicase su nombre, fortaleciese a sus discípulos en su obra, y lograse más que ocupar el lugar de Esteban (Primeros escritos, p. 198).

Despiértense los que se han sumido en la somnolencia y la indiferencia. Se nos llama a ser santos, y deberíamos tener cuidado de no dar la impresión de que importa poco si conservamos o no las características peculiares de nuestra fe. Sobre nosotros descansa la solemne obligación de asumir una actitud más decidida con respecto a la verdad y la justicia de la que hemos asumido en lo pasado.

La línea de demarcación entre los que guardan los mandamientos de Dios y los que no lo hacen se manifestará con claridad inconfundible. Debemos honrar conscientemente a Dios, y usar con diligencia todos los medios posibles para mantener con él una relación que esté de acuerdo con su pacto, para que podamos recibir sus bendiciones tan esenciales para el pueblo que va a pasar por una prueba tan severa. Dar la impresión de que nuestra fe, nuestra religión, no es un poder dominante en nuestras vidas, equivale a deshonrar a Dios en gran manera (Cada día con Dios, p. 194).

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Lección 4 | Miércoles 25 de julio____________________________________________________

JESÚS EN LA CORTE CELESTIAL

Puesto que, por definición, un profeta (en hebreo, nāḇî) es alguien que habla de parte de Dios, Esteban se convirtió en profeta en el mismo momento en que presentó la rîḇ de Dios contra Israel. No obstante, su ministerio profético fue bastante corto.

Lee Hechos 7:55 y 56. ¿Cuál era el significado de la visión de Esteban?

Hechos 7:55-56

55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.

“Al llegar Esteban a este punto, se produjo un tumulto entre los oyentes. Cuando relacionó a Cristo con las profecías, y habló de aquel modo del Templo, el sacerdote rasgó sus vestiduras, fingiéndose horrorizado. Esto fue para Esteban un indicio de que su voz iba pronto a ser acallada para siempre. Vio la resistencia que encontraban sus palabras y comprendió que estaba dando su postrer testimonio. Aunque no había llegado más que a la mitad de su discurso, lo terminó abruptamente” (HAp 82).

Mientras Estaban estaba de pie ante los dirigentes judíos exponiendo la causa de Dios contra ellos, Jesús estaba de pie en la corte celestial, es decir, en el Santuario celestial, junto al Padre: una indicación de que el juicio en la Tierra era solo una expresión del verdadero juicio que tendría lugar en el cielo. Dios juzgaría a los falsos maestros y dirigentes de Israel.

Esto explica por qué aquí falta el llamado al arrepentimiento, una característica común en los discursos anteriores de Hechos (2:38; 3:19; 5:31). La teocracia de Israel estaba llegando a su fin, lo que significa que Israel como nación ya no mediaría en la salvación del mundo como se le prometió a Abraham (Gén. 12:3; 18:18; 22:18); lo harían los seguidores de Jesús, judíos y gentiles, que ahora se esperaba que abandonaran Jerusalén y dieran testimonio al mundo (Hech. 1:8).

Lee Hechos 7:57 a 8:1 y 2. ¿Cómo relata Lucas la muerte de Esteban?

Hechos 7:57 a 8:1 y 2

57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

1 Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él.

La lapidación era el castigo por blasfemar (Lev. 24:14), aunque no queda claro si Esteban fue condenado a muerte o simplemente linchado por una multitud de fanáticos. De todos modos, él fue el primer creyente en Jesús que se registra que murió por causa de su fe. El hecho de que los testigos pusieran su ropa a los pies de Saulo sugiere que él era el dirigente de los opositores de Esteban. Sin embargo, cuando Esteban oró por sus verdugos, también oró por Saulo. Solo una persona con un carácter superior y una fe inquebrantable podría hacer una cosa así, una poderosa manifestación de su fe y la realidad de Cristo en su vida.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

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55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. 57 Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58 Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59 Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió. (Hechos 7)

Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban, e hicieron gran llanto sobre él. (Hechos 8)

55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, (Hechos 7)

En los primeros versículos del estudio de esta semana, encontramos que la vida de Esteban se caracterizaba por estar llena de fe y también llena del Espíritu Santo.

A la hora de su muerte, descubrimos que su vida sigue estando como siempre ha estado, llena de fe y también llena del Espíritu Santo.

55 Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo… ¿a dónde más podía ver Esteban?:  “Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.” (Mateo 6: 21)

El duque de Wellington cierta vez despacho dos de sus oficiales a realizar una misión de gran peligro. Mientras montaban sus caballos uno de ellos observó en el otro la señal del miedo y terror en su pálido rostro y en sus labios. Molesto por la escena que estaba contemplando le pregunto a su compañero si tenía miedo y éste sin dudar un segundo le dijo que estaba temblando. –¡Si tu tuvieras la mitad del miedo que yo tengo, aquí mismo nos regresáramos los dos de esta misión- aseveró el hombre miedoso.

Indignado el oficial valiente regresó inmediatamente donde estaba el duque y puso la queja que estaba acompañado por un hombre cobarde. -¡Regresa inmediatamente a tu puesto- ordenó el duque medio malhumorado, -Si no el miedoso va a terminar la misión antes que tu regreses-

Sin duda alguna el pobre hombre experimentaba cierta timidez o miedo, posiblemente como resultado de una mala organización en su sistema nervioso central, pero a pesar de todo, su mente sostenía una orden imperial que lo empujaba a marchar hacia delante para cuumplir su misión, sin volverse atrás.

Esto pasa exactamente con los mártires del cristianismo, el factor del miedo humano es algo latente en el sistema nervioso del hombre, pero la lealtad y el amor a Cristo implantada en la mente del hombre por el Espíritu Santo, lo empuja a su cometido. La mayoría de veces sin mirar hacia atrás, el hombre lograr entregar la máxima ofrenda que un humano puede ofrecer al cielo, como lo es la propia vida.

La persecución siempre intenta conseguir lo imposible, intenta terminar con el poder espiritual que el hombre posee, usando las fuerzas físicas. Los decretos de los parlamentos, de los magistrados, y el odio de los príncipes del mundo, no pueden por mas que quieran, destruir un alma que ha sido investida por la gracia de Dios,  los mártires siempre triunfan sobre sus asesinos.

El martirio de Esteban fue coronado con la visión divina, Dios en su infinita misericordia aprobó su martirio con una postal del sueño humano, que es poder contemplar una imagen de las cosas divinas.

La vida completa de Esteban consistía en ver hacia el cielo, él no encontraba en el mundo la simpatía que andaba buscando, esa simpatía solo la podía encontrar viendo hacia arriba.

Arriba sabía que se encontraba ya un grupo de redimidos que habían sido salvos por Jesús, arriba había una huestes poderosa de ángeles, se encontraba Cristo y también el Padre Celestial. Esteban no necesitaba ver a ningún otro lado, solamente hacia arriba, a través de la fe podía contemplar la patria prometida a los fieles de Cristo.

Los ojos de Esteban fueron ungidos con una fuerza y una potencia sobrenatural y logró perforar la azul atmosfera de la tierra, hasta llegar a contemplar los vastos atrios celestiales de la eternidad 56 y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios.” (Hechos 7)

No solo contempló los cielos, sino que los cielos fueron abiertos para él, el humano por un momento se divinizo, y lo divino por un momento se humanizo.

Esteban vio a Jesús en gloria y majestad, aceptado por el Padre, después de haber sido humillado por el hombre en la tierra. Estas son pruebas infalibles que el trabajo de Cristo en pro de la humanidad fue sancionado por el Padre, y ahora podemos depositar en Cristo nuestra esperanza en la redención.

Dios en su misericordia aparece al hombre en las formas que al hombre se le hace mas fácil identificarse. A Josué antes de conquistar Jericó Dios se le reveló como un Capitán, a los astrólogos de Oriente Dios se les reveló como una estrella, a los discípulos que eran pescadores Dios le mostró su voluntad por medio de la pesca milagrosa, a Esteban Dios le permitió contemplar a Jesucristo a quien él predicaba, en gloria y majestad.

Gran privilegio tuvieron estos hombres de poder contemplar las revelaciones de Dios, pero mas grande es nuestro privilegio y posiblemente mas grande es nuestra fe, por que sin haber visto ninguna revelación de parte del cielo, decidimos creer lo que la Palabra de Dios nos dice.

Aparentemente el infierno andaba suelto en las calles de Jerusalén

Ya habían tres tumbas en la joven iglesia apostólica; primero la de Judas, la segunda tumba era de Ananías y la tercera era de su esposa Safira, tumbas llenas de infamia, de tristeza y lamentación.

La cuarta tumba que se abre es muy diferente, es para el primer mártir del cristianismo, es la tumba para un santo hombre, una tumba llena de mucha paz y llena de muchas promesas y esperanzas.

Aunque el camino fue duro para Esteban, el descanso es dulce y profundo, aún se encuentra allí en su tumba y su nombre también se encuentra registrado en el libro de la vida, Esteban se encuentra a un paso de conseguir la eternidad.

Usualmente los funerales son muy mezclados. Algunos atienden los funerales por principios equivocados; algunos asisten a un funeral por que el fallecido era un buen cliente, otros asisten a un funeral por que el fallecido era un vecino, otras veces se atiende a un funeral por conexiones familiares, muchas veces por la necesidad de poner al difunto fuera del camino lo mas pronto posible y otras veces se atiende a un funeral por obligación y moral religiosa. Pero el funeral de Esteban no era mezclado, el funeral de Esteban era de gente piadosa solamente, ¡Era un santo entierro, para un santo hombre, realizado por santos dolientes!

“2 Y hombres piadosos llevaron a enterrar a Esteban” (Hechos 8): Eran hombres “piadosos”, la Biblia no los describe como ricos, o estudiados, o con títulos académicos, la Biblia los describe como personas buenas: eran piadosos, eran virtuosos, eran leales a ellos mismos, eran leales a su prójimo, eran leales a Dios, eran cristianos de alta calidad, eran un grupo selecto.

En la Biblia se han registrado tres funerales sublimes:

El primer maravilloso funeral fue el de Moisés, los ángeles bajaron del cielo por orden divina y tomaron el cansado y avejentado cuerpo de Moisés y delicadamente lo devolvieron a la tierra.

El segundo funeral fue el de Jesucristo, allí está el Dador de la vida, el Creador de todo lo que existe y el rey del universo, recibiendo los servicios funebres ofrecidos de dos mortales desconocidos, santo entierro fue ese, lo mismo de santo y glorioso fue su resurrección.

El tercer entierro noble es el de Esteban, posiblemente los ángeles se agolparon en en los atrios y almenas del cielo para contemplar con interés y admiración la noble y santa compañía de esa procesión, que llevaban el cuerpo mutilado del primer mártir de la iglesia apostólica.

Cuando los habitantes del mundo nos echan, los habitantes del cielo nos esperan, muchos ya tuvieron la oportunidad de entrar a los cielos, otros como Esteban están en sus tumbas esperando la mañana de luz, de vida y de gloria.

Los paganos mueren heroicamente, inclusive mueren retando a sus verdugos, los cristianos mueren diferente, mueren en humildad y casi siempre con una oración intercesora de perdón para sus ofensores.

Cuando Jesús ascendió a los cielos, abrió una puerta, y es la puerta de la oficina central de refugiados terrestres. Es a esa puerta donde tocan los cansados y perseguidos santos de la tierra, es a través de esa puerta donde los habitantes de este mundo acuden para solicitar asilo espiritual en la patria celestial, es a través de esa puerta donde los santos a la hora de su muerte pueden contemplar por medio de la fe, la mansión de luz y de gloria preparada para ser entregada a cada uno de ellos en el gran día de la resurrección.

Esteban tocó esa puerta, la puerta se abrió al llamado del mártir y se le permitió contemplar la gloria divina, y con ese bendito panorama que se le permitió ver, el intrépido mártir, cerro sus ojos en el dulce sueño de la muerte.

Esteban cerro sus ojos soñando con la vida eterna, ese sueño de Esteban, le ha dado a nuestros lugares de entierros cristianos el nombre de cementerios. La palabra cementerio viene de la palabra griega koimētērion, que significa “lugar para dormir”

El cementerio es el lugar donde nuestros amigos y amados duermen en el Señor, y si ellos duermen en el Señor, salvos estarán .

“Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará..” (Juan 11: 12)

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Esteban, el primer mártir cristiano, en su terrible conflicto con los principados, las potestades y las malicias espirituales en lugares encumbrados, exclamó: “Veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre de pie a la diestra de Dios”. Le fue revelado el Salvador del mundo como si estuviera contemplándolo desde el cielo con el más profundo interés, y la luz gloriosa del rostro de Cristo brilló sobre Esteban con tal fulgor, que hasta sus enemigos vieron que su rostro resplandecía como el rostro de un ángel.

Si permitiéramos que nuestra mente meditara más en Cristo y en el mundo celestial, hallaríamos un estímulo y un apoyo poderoso para pelear las batallas del Señor. El orgullo y el amor al mundo perderán su poder al contemplar las glorias de esa tierra mejor que tan pronto será nuestro hogar. Junto a la belleza de Cristo, todos los atractivos terrenales parecerán de poco valor (Mensajes para los jóvenes, p. 78).

Aunque estaba a la mitad de su sermón, [Esteban] concluyó abruptamente… El prisionero leyó su suerte en los rostros crueles que lo rodeaban, pero no flaqueó. El temor de la muerte lo había abandonado. Los sacerdotes rabiosos y la turba embravecida no observaron terror en él. La escena que tenía ante su vista se desvaneció. Para él las puertas del cielo estaban abiertas de par en par, y al mirar hacia adentro vio la gloria de los atrios divinos, y a Cristo, como si acabara de levantarse de su trono, listo para sostener a su siervo que se encontraba a punto de sufrir el martirio por su causa…

La descripción de la escena gloriosa que se desarrollaba delante de él era más de lo que sus perseguidores podían soportar. Tapándose los oídos para no escuchar más sus palabras, y profiriendo fuertes gritos, se abalanzaron furiosamente contra él movidos por una misma intención. “Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió…

El sello de Dios se veía en el rostro de Esteban, y sus palabras, que penetraron en las mismas almas de los que las escucharon, permanecieron en las mentes de los observadores y dieron testimonio de la verdad acerca de la cual había hablado (Exaltad a Jesús, p. 98).

Si los siervos de Dios cumplen fielmente el cometido a ellos confiado, grande será su recompensa cuando el Maestro diga: “Da cuenta de tu mayordomía’’ [Lucas 16:2]. La ferviente labor, el trabajo abnegado, el esfuerzo paciente y perseverante, serán recompensados abundantemente. Jesús dirá: Ya no os llamo siervos, sino amigos [véase Juan 15:15], El Maestro no concede su aprobación por la magnitud de la obra hecha, sino por la fidelidad manifestada en todo lo que se ha hecho. No son los resultados que alcanzamos, sino los motivos por los cuales obramos, lo que más importa a Dios. El aprecia sobre todo la bondad y la fidelidad (Obreros evangélicos, p. 282).

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Jueves 26 de julio | Lección 4________________________________________________________

LA PROPAGACIÓN DEL EVANGELIO

El triunfo sobre Esteban provocó una persecución masiva contra los creyentes de Jerusalén, sin duda instigada por el mismo grupo de opositores. El líder del grupo era Saulo, que causó un gran daño a la iglesia (Hech. 8:3; 26:10). Sin embargo, la persecución resultó tener un buen efecto.

De hecho, al dispersarse por toda Judea y Samaria, los creyentes iban predicando el evangelio. Entonces se cumplió el mandato de testificar en esos lugares (Hech. 1:8).

Lee Hechos 8:4 al 25. ¿Qué lecciones se revelan en este relato?

Hechos 8:4-25

Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad. Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. 14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo. 18 Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, 19 diciendo: Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo impusiere las manos reciba el Espíritu Santo. 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque has pensado que el don de Dios se obtiene con dinero. 21 No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22 Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizá te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; 23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 24 Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. 25 Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio.

Los samaritanos eran medio israelitas, incluso desde el punto de vista religioso. Eran monoteístas que aceptaban los primeros cinco libros de Moisés (el Pentateuco), practicaban la circuncisión y esperaban al Mesías. Sin embargo, para los judíos, la religión samaritana se había corrompido, lo que significa que los samaritanos no tenían ninguna participación en las misericordias del Pacto de Israel.

La inesperada conversión de los samaritanos asombró a la iglesia de Jerusalén, por lo que los apóstoles enviaron a Pedro y a Juan para evaluar la situación. El hecho de que Dios haya retenido a su Espíritu hasta que llegaran Pedro y Juan (Hech. 8:14-17) probablemente fue para convencer a los apóstoles de que los samaritanos debían ser aceptados como miembros plenos de la comunidad de la fe (ver Hech. 11:1-18).

Sin embargo, no se detuvo allí. En Hechos 8:26 al 39, tenemos la historia de Felipe y el etíope, un eunuco, que después de un estudio bíblico pidió el bautismo. “Y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó” (Hech. 8:38).

Primero, los samaritanos; luego, el etíope, un extranjero que había venido a Jerusalén para adorar y ahora estaba volviendo a su casa. El evangelio estaba cruzando las fronteras de Israel y llegando al mundo, como se predijo. No obstante, todo esto era solo el comienzo, ya que estos primeros creyentes judíos pronto viajarían por todo el mundo conocido y predicarían la gran noticia de la muerte de Jesús, que pagó el castigo por sus pecados y les ofrece a todos, en todas partes, la esperanza de la salvación.

Pedro le dijo a Simón que iba “camino a la amargura y a la esclavitud del pecado” (Hech. 8:23). ¿Cuál era la solución para su problema, y para cualquier persona que quizás esté en una situación similar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

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A medida que avanza el año, nos acercamos ciertamente más y más al retorno del gran Rey y Señor Jesucristo. Oremos ahora para que el estudio de hoy nos mueva a una comunión más estrecha con el Cielo, mediante la presencia purificadora del Espíritu Santo: en nuestra mente, en nuestra familia, en nuestra iglesia, en el trabajo, en la escuela…

 

¿De dónde aparecieron los samaritanos?

Samaria fue la primera estación de la gran campaña de evangelización mundial del cristianismo. Los samaritanos se consideraban descendientes de los israelitas; sin embargo, los judíos consideraban que los samaritanos eran descendientes de extranjeros que los asirios habían establecido por la fuerza en Israel.

Las relaciones judeosamaritanas durante la era del Nuevo Testamento estaban marcadas por tensiones y brotes de violencia. Sin embargo, Jesús había pavimentado el camino para la obra misionera allí cuando trató con la mujer junto al pozo, quien, a su vez, comenzó a “evangelizar” a su propio pueblo.

Los samaritanos ocupaban las tierras que habían sido propiedad de las medias tribus de Efraín y Manasés, y la capital de estas tierras era llamada Samaria;  Samaria era una ciudad espléndida y grande. De allí se deriva el gentilicio samaritano o samaritana.

Cuando Israel fue llevado en cautividad por el rey de Asiria, en el año 722 antes de Cristo, estas tierras quedaron vacías y el rey de Asiria mandó que vivieran estas tierras gentes de diferentes naciones.

Estas gentes de diferentes naciones comenzaron a casarse con los judíos que habían quedado en esa zona y que no habían sido llevados cautivos, y así se convirtió Samaria en una mezcla de judíos y extranjeros paganos, que nunca fueron aceptados por los judíos de “linaje puro,” cuando éstos regresaron del exilio.

Estas tierras estaban plagadas de animales salvajes (leones) que desolaban a los habitantes extranjeros que había traído el rey de Asiria. En su ignorancia, ellos achacaban estos castigos y males a los “dioses” locales  de Samaria que ellos desconocían y por lo tanto no adoraban.

Era una costumbre antigua de los paganos, creer que los males que asolaban a un determinado lugar provenían de los “dioses” locales, cuando éstos no recibían la adoración correcta. Esa fue la razón por la cual un sacerdote judío fue llevado a Samaria para enseñarles a ellos la religión y el “Dios” correcto de Samaria y, de esta manera, adorando al “dios” local, ellos creían que el mal de los animales se apaciguaría.

A pesar de su ignorancia y de su creencia pagana, ellos estaban en lo correcto, ya que la Biblia dice que en verdad Dios había mandado a los leones para exterminarlos, por cuanto no tenían el santo conocimiento de Dios, ni lo temían.

Al final el sacerdote fue a Samaria a enseñarles cómo adorar a Dios; pero cada quien hizo como le dio la gana. De esta manera Samaria se convirtió en un pueblo que tenía mezcladas las razas entre judíos y extranjeros, y también se convierte en un pueblo con una religión mezclada entre lo Divino y lo pagano. Por esas dos uniones, los samaritanos nunca fueron aceptados por los judíos en general. Esta historia se encuentra en 2 Reyes 17.

24 Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, de Cuta, de Ava, de Hamat y de Sefarvaim, y los puso en las ciudades de Samaria, en lugar de los hijos de Israel; y poseyeron a Samaria, y habitaron en sus ciudades. 25 Y aconteció al principio, cuando comenzaron a habitar allí, que no temiendo ellos a Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban. 26 Dijeron, pues, al rey de Asiria: Las gentes que tú trasladaste y pusiste en las ciudades de Samaria, no conocen la ley del Dios de aquella tierra, y él ha echado leones en medio de ellos, y he aquí que los leones los matan, porque no conocen la ley del Dios de la tierra. 27 Y el rey de Asiria mandó, diciendo: Llevad allí a alguno de los sacerdotes que trajisteis de allá, y vaya y habite allí, y les enseñe la ley del Dios del país. 28 Y vino uno de los sacerdotes que habían llevado cautivo de Samaria, y habitó en Bet-el, y les enseñó cómo habían de temer a Jehová. 29 Pero cada nación se hizo sus dioses, y los pusieron en los templos de los lugares altos que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba.

“Fue Felipe quien predicó el evangelio a los samaritanos; fue Felipe quien bautizó al eunuco etíope. Por un tiempo, la historia de estos dos hombres [Felipe y Pablo] estuvo estrechamente entretejida. La violenta persecución de Saulo el fariseo esparció la iglesia de Jerusalén, y destruyó la efectiva organización de los siete diáconos. La huida de Jerusalén llevó a Felipe a cambiar su manera de trabajar, y siguió la misma vocación a la que Pablo había dedicado su vida. Preciosas fueron las horas que Pablo y Felipe pasaron juntos, recordando los días en que la luz había brillado en el rostro de Esteban mientras sufría el martirio, y que hizo que Saulo el perseguidor fuera, como un suplicante indefenso, a los pies de Jesús” (SLP 204).

 Felipe era un nombre griego popular, que significa “amante de los caballos”.

En el Nuevo Testamento hay cuatro varones identificados con ese nombre. Dos de ellos tenían el nombre adicional de “Herodes” y eran parte de la familia herodiana que gobernaban las tierras bíblicas en los días del Señor Jesús.

El tercer Felipe era Felipe de Betsaida, quien fue discípulo de Jesús. Este Felipe fue quien llevó a Natanael a Jesús de acuerdo con Juan 1: 43 El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme.  44 Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.  45 Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.”

También este mismo Felipe de Betsaida, llevó a los griegos a Jesús, de acuerdo con Juan 12:20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.  21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.”

El cuarto Felipe es de quien está comentando la lección de este día; éste era apodado “el evangelista” de acuerdo con Hechos 21Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él.”

A este  Felipe se le encuentra por primera vez en el libro de los Hechos, capítulo seis, sirviendo a las mesas. Es decir que Felipe era diácono, y era uno de los siete diáconos elegidos por los apóstoles: Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.  Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.  5Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;”

Este mismo Felipe era el que tenía cuatro hijas que eran profetisas:

Al otro día, saliendo Pablo y los que con él estábamos, fuimos a Cesarea; y entrando en casa de Felipe el evangelista, que era uno de los siete, posamos con él. Este tenía cuatro hijas doncellas que profetizaban. (Hechos 21)

El servicio misionero  de Felipe se extendió por más de veinte años y fue complementado por sus cuatro hijas profetisas. Prácticamente esto es todo lo que se sabe de Felipe, a la luz de la Biblia.

 La  ola de persecución que había desatado Saulo sólo ayudó a diseminar más el evangelio.

Felipe, cuyo llamado era al diaconado, con la persecución y la huida terminó siendo el evangelista misionero a los samaritanos. Como un refugiado que huía de una persecución religiosa en Jerusalén, no perdió su tiempo. Proclamó que el Mesías, esperado tanto por judíos como por samaritanos, había venido

Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad. Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. 10 A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo. 12 Pero cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. 13 También creyó Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. 14 Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo (Hechos 8).

Dios usó poderosamente a Felipe en su primer campo misionero extranjero. La afirmación de la samaritana junto al pozo, pocos años atrás, de que “judíos y samaritanos no se tratan entre sí” (Juan 4:9), había llegado a ser cosa del pasado.

Ahora que Esteban está muerto, alguien necesita tomar su lugar; esa es un regla militar: cuando falta un hombre importante, el siguiente en importancia viene al frente: ¿Quién será bautizado para muerte? Felipe era el siguiente; él tomó el lugar de Esteban y predicó a Cristo en Samaria.

Credenciales de Felipe:

Su lugar de nacimiento: Cesarea

Su título: Evangelista transcontinental

Su área de trabajo: Samaria primeramente; luego África

Su trabajo: Predicador obrero bíblico

Su tema principal: Jesucristo

Causaba impresión a la gente por su enseñanza, por su carácter y por su espíritu

Causaba impresión por su poder: Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. (Hechos 8)

Causaba impresión por su autoridad: Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces. (Hechos 8)

Bendecía a muchos con sus milagros: y muchos paralíticos y cojos eran sanados” (Hechos 8: 7)

Su ministerio causaba alegría: así que había gran gozo en aquella ciudad.” (Hechos 8)

La siguiente misión de Felipe fue evangelizar al tesorero de la administración gubernamental de Etiopía, en otro continente, llevando el evangelio otro paso más hacia “lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

26 Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. 27 Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, 28 volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. 29 Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. 30 Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? 31 El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. 32 El pasaje de la Escritura que leía era este:

Como oveja a la muerte fue llevado;
    Y como cordero mudo delante del que lo trasquila,
    Así no abrió su boca.

33 En su humillación no se le hizo justicia;
Mas su generación, ¿quién la contará?
Porque fue quitada de la tierra su vida. 

34 Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? 35 Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. 36 Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? 37 Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. 38 Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino.  (Hechos 8)

Extraños son los caminos de Dios: Felipe recibe la orden de dejar la gran ciudad de Samaria, donde predicaba a miles, y ahora es enviado lejos para predicar solamente a una persona. La lógica humana no trabajaría de esa manera. La lógica humana dictaría dejar a la persona exitosa en el lugar donde está teniendo éxitos, y mandar a otra persona a una misión pequeña, donde hay sólo un candidato al bautismo.

De esto aprendemos que Dios puede mandarnos un día a predicar a miles de personas, y al siguiente día puede mandarnos a predicar solamente a una persona. Un ministro de Dios, tanto los pagados como los no pagados, no tienen que desanimarse cuando son movidos de una gigante congregacion a un lugar que es insignificante.  Nuestra obediencia, nuestra prontitud y nuestro contentamiento tienen que ser los mismos, en respuesta a la orden que recibamos de Dios. 

Podemos pensar: ¿Cómo es posible que Felipe fue removido de la gran obra que estaba haciendo con una ciudad entera, para ser trasladado tan lejos para predicarle solamente a una persona? ¿Parece un poco sin sentido? Bueno, realmente no: no era la salvación de una sola alma la que estaba en juego. El eunuco era un alto dignatario en el país de Etiopía, él era  el segundo en rango después de la reina, y la conversión de tan alto dignatario gubernamental tendría un alcance de naturaleza inimaginable.

Los etíopes gozaron de un período de prosperidad, cuando más tarde la nación entera se convirtió al cristianismo. La superioridad religiosa, la alta cultura y el desarrollo de las finas artes y ciencias que disfrutó la floreciente nación de los “abisinios” o etíopes, fue mucho más elevada que el resto de los demás pueblos africanos; esto se debió, en parte, a esa semilla sembrada en Etiopía por este eunuco, a quien Felipe tuvo el privilegio de impartirle el evangelio.

La reunión entre Felipe y el etíope fue corta relativamente. Felipe no tuvo la oportunidad de transmitir sus creencias y enseñanzas completas a su nuevo converso. El etíope quedó a sus anchas, dirigido por el Espíritu Santo, listo para abrazar su fe cristiana en el contexto de su cultura africana, guiado por el Antiguo Testamento y por el Espíritu de Dios, que ya había estado obrando, puesto que él ya era un adorador de Dios y un creyente en su Palabra.

La historia  de Felipe con el eunuco etíope, también nos hace recordar cuando la providencia divina invitó a Pablo a abandonar su gigantesca e importante feligresía de Asia, y fue enviado a predicar a Europa.

Europa en esos días era como un desierto comparado con Asia cuando se contaban sus habitantes. La historia nos enseña que la predicación de Pablo en Europa tomó muchos siglos para dar sus verdadero frutos. Más tarde el mundo europeo se encargó de predicar el evangelio a las cuatro Américas, en inglés, en castellano, en portugués, en alemán y en francés; como resultado de esa labor, hubo millones de conversos al cristianismo. 
A Felipe se debe el inicio del primer movimiento cristiano en África. La Iglesia Ortodoxa Copta nació en Etiopía, con el mandatario a quien Felipe evangelizó de manera “express”, mientras viajaba en su regreso a su tierra natal, desde Jerusalén.

 

Felipe es digno de ser admirado por su pronta obediencia a la orden divina, por su valentía de acercarse a una persona extranjera y desconocida, por su sabiduría para impartir el evangelio, por su habilidad para prender la llama de la fe, por su espíritu en poner el sello de la salvación a un alma de Dios, y por la humildad que tuvo de esconderse en Dios después que su trabajo fue terminado.

Se cuenta una historia del famoso pastor holandés Courtone, quien era muy famoso por su libertad de expresión mientras predicaba. En cierta ocasión la corte de Holanda lo invitó a predicar. Este pedido él lo aceptó bajo dos condiciones: la primera condición era que el príncipe de Orange y toda su familia estuvieran presentes, y la segunda condición era que nadie se ofendiera con él por su sermón. Esas condiciones fueron aceptadas y llegó el día tan esperado para la predicación del pastor Courtone; ese día en la corte de Holanda se había congregado una noble y distinguida audiencia, y el pastor Courtone comenzó a predicar. Su tema se basó en la experiencia de Felipe y el etíope.

Los cuatro puntos del sermón del pastor para los cortesanos de Holanda fueron los siguientes:

1-Cómo un cortesano leía la Biblia; eso causó sorpresa a los cortesanos de los Países Bajos

2-Cómo un cortesano admitió su ignorancia bíblica; eso les causó más sorpresa a los cortesanos de Holanda

3-Cómo un cortesano pidió a un inferior desconocido que lo instruyera en la Palabra de Dios; eso causó una sorpresa indescriptible a los cortesanos de Holanda

4-Cómo un cortesano se convirtió a Jesucristo; esa fue la más grande sorpresa que los cortesanos holandeses experimentaron durante el sermón del pastor Courtone.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[El] etíope simboliza una numerosa clase de personas que necesita ser enseñada por misioneros como Felipe, esto es, por hombres que escuchen la voz de Dios y vayan adonde él los envíe. Muchos leen las Escrituras sin comprender su verdadero sentido. En todo el mundo, hay hombres y mujeres que miran fijamente al cielo. Oraciones, lágrimas e interrogaciones brotan de las almas anhelosas de luz en súplica de gracia y de la recepción del Espíritu Santo. Muchos están en el umbral del reino esperando únicamente ser incorporados en él.

Un ángel guio a Felipe a uno que anhelaba luz y estaba dispuesto a recibir el evangelio. Hoy también, los ángeles guiarán los pasos de aquellos obreros que consientan en que el Espíritu Santo santifique sus lenguas y refine y ennoblezca sus corazones.

El que mandó a Felipe al eunuco etíope; que envió a Pedro al centurión romano; y la pequeña israelita en auxilio de Naamán, el capitán sirio, también envía hoy, como representantes suyos, a hombres, mujeres y jóvenes, para que vayan a los que necesitan ayuda y dirección divinas (Conflicto y valor, p. 332).

El Señor desea que cada uno ocupe el lugar que nos ha asignado. Si estamos dispuestos a caminar con sencillez y piedad, y confiar en el Señor tal como un niñito confía en su padre terrenal, nos capacitará para hacer la obra que nos ha encomendado realizar. Si buscamos al Señor, El actuará en nuestro favor…

No somos nosotros los que producimos las impresiones sobre la mente y el corazón. Son los ángeles de Dios los que las hacen. Ellos ven cada esfuerzo que hacemos y subyugan los corazones e iluminan las mentes de aquellos por quienes estamos trabajando, de tal manera que las impresiones celestiales se graben y los corazones y las mentes sean inducidos a ver y comprender…

Cuando se sientan tentados a desanimarse, recuerden esto: Los ángeles de Dios los rodean… Esta es la instrucción que estoy tratando de dar a nuestro pueblo. Deseo que comprendan lo que podría lograrse si trabajaran obedeciendo la voluntad del Señor (Alza tus ojos, p. 128).

Cada uno de nosotros, individualmente, tiene un caso pendiente en el tribunal del cielo. El carácter está siendo pesado en las balanzas del Santuario y debiera ser el sincero deseo de todos caminar con humildad y cuidado, no sea que, olvidando dejar brillar su luz ante el mundo no obtengan la gracia de Dios y pierdan todo lo que es de valor. Toda disensión, toda diferencia y crítica debe ser puesta a un lado, junto con toda maledicencia y amargura; deben atesorarse la bondad, el amor y la compasión mutuas, para que la oración de Cristo de que sus discípulos fuesen uno como lo son él y su Padre pueda ser contestada. La armonía y la unidad de la iglesia son las credenciales que ellos presentan ante el mundo demostrando que Jesús es el Hijo de Dios. La conversión genuina siempre conducirá hacia el amor genuino por Jesús y por todos aquellos por quienes él murió.

Todo el que hace lo que pueda por Dios, que es leal y celoso por hacer el bien a los que lo rodean, recibirá la bendición de Dios sobre sus esfuerzos… No es la grandeza de la obra sino el amor con que se hace, el motivo tras la acción, lo que determina su valor. Hay obra que hacer por nuestros vecinos y por aquellos con quienes nos asociamos… Somos soldados de Cristo y estamos bajo la obligación de velar, no sea que el enemigo nos gane la delantera y capte para servicio suyo almas que pudiéramos haber ganado para Cristo (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 259).

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Lección 4 | Viernes 27 de julio_______________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“La persecución que sobrevino a la iglesia de Jerusalén dio gran impulso a la obra del evangelio. El éxito había acompañado la ministración de la palabra en ese lugar, y había peligro de que los discípulos permanecieran demasiado tiempo allí, desatendiendo la comisión del Salvador de ir a todo el mundo. Olvidando que la fuerza para resistir al mal se obtiene mejor mediante el servicio agresivo, comenzaron a pensar que no tenía ninguna obra más importante que la de proteger a la iglesia de Jerusalén de los ataques del enemigo. En vez de enseñar a los nuevos conversos a llevar el evangelio a quienes no lo habían oído, corrían el peligro de adoptar una actitud que indujera a todos a sentirse satisfechos con lo que habían realizado. Para dispersar a sus representantes donde pudieran trabajar para otros, Dios permitió que fueran perseguidos. Ahuyentados de Jerusalén, los creyentes ‘iban por todas partes anunciando la palabra’ ” (HAp 86).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Lee atentamente la cita de Elena de White sobre los peligros que enfrentó la iglesia primitiva por estar satisfecha consigo misma y lo que se logró por medio de la persecución. En primer lugar, significa que, contrariamente a las nociones populares, muchos judíos realmente aceptaron a Jesús como el Mesías. Aún más: nosotros, como pueblo, ¿qué advertencia debemos extraer de esto hoy? ¿Cómo podemos estar seguros de que no estamos demasiado atrapados en proteger lo que ya tenemos, en lugar de hacer lo que realmente debemos, que es alcanzar al mundo?
  2. En la época de los apóstoles, las relaciones entre judíos y samaritanos estaban signadas por siglos de feroces hostilidades. ¿Qué podemos aprender del hecho de que Felipe, probablemente judío, diera testimonio de Jesús en Samaria? Incluso como adventistas del séptimo día, no somos inmunes a los prejuicios culturales y étnicos. ¿Qué debe enseñarnos la Cruz? ¿Somos todos iguales ante Dios? La universalidad de la muerte de Cristo ¿qué debería enseñarnos acerca del valor infinito de cada ser humano?
  3. ¿Cómo se dirigió Felipe al etíope (Hech. 8:27-30)? ¿Cómo podemos estar más abiertos a las oportunidades para compartir el evangelio con los demás?
  4. ¿Qué aprendimos de Hechos 6 al 8 que nos ayude a cumplir la misión de la iglesia con más eficiencia?

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
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