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LECCIÓN 9 – EL LLAMADO PASTORAL DE PABLO – PARA EL 26 DE AGOSTO DE 2017



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Ananías y Pablo, por Jean II Restout – Francia (1692-1768)


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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

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Lección 9: Para el 26 de agosto de 2017

EL LLAMADO PASTORAL DE PABLO

Sábado 19 de agosto_______________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Gálatas 4:12-20; 1 Corintios 11:1; Filipenses 3:17; 1 Corintios 9:19-23; 2 Corintios 4:7-12.

PARA MEMORIZAR:

“Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros” (Gál. 4:12).

COMO HEMOS VISTO HASTA AHORA, Pablo no escatimó palabras con los gálatas. Sin embargo, su vocabulario fuerte simplemente reflejaba la pasión inspirada que sentía con respecto al bienestar espiritual de la iglesia que había fundado. Además del problema teológico crucial con el que estaba lidiando Pablo, la carta a los gálatas también muestra, de manera general, cuán importante es la doctrina correcta. Si lo que creyéramos no fuera tan importante, si la doctrina correcta no importara tanto, entonces, ¿por qué Pablo habría sido tan ferviente, tan intransigente, en su carta? Lo cierto es, por supuesto, que lo que creemos es muy importante.

En Gálatas 4:12 al 20, Pablo continúa con su discurso, aunque cambia el en- foque, por lo menos un poco. Pablo ya presentó una serie de argumentos detallados y teológicamente sofisticados para persuadir a los gálatas de sus errores, y ahora hace un llamado pastoral más personal. A diferencia de los falsos maestros, que no tenían verdadero interés en los gálatas, Pablo revela la inquietud, la preocupación, la esperanza y el amor auténticos de un buen pastor por este rebaño errante. No solamente estaba corrigiendo la teología; buscaba atender las necesidades de aquellos a quienes amaba.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo y Bernabé habían aprendido a confiar en el poder libertador de Dios. Sus corazones estaban llenos de ferviente amor por las almas que perecían. Como fieles pastores que buscaban las ovejas perdidas, no pensaban en su propia comodidad y conveniencia. Olvidándose de sí mismos, no vacilaban frente al cansancio, el hambre y el frío. No tenían sino un objeto en vista: la salvación de aquellos que se habían apartado lejos del redil (Conflicto y valor, p. 348).

El Salvador anhela de todo corazón que sus discípulos cumplan el plan de Dios en toda su altura y toda su profundidad. Deben estar unidos en él, aunque se hallen dispersos en el mundo. Pero Dios no puede unirlos en Cristo si no están dispuestos a abandonar su propio camino para seguir el suyo.

Cuando el pueblo de Dios crea sin reservas en la oración de Cristo y ponga sus instrucciones en práctica en la vida diaria, habrá unidad de acción en nuestras filas. Un hermano se sentirá unido al otro por las cadenas del amor de Cristo. Sólo el Espíritu de Dios puede realizar esta unidad. El que se santificó a sí mismo puede santificar a sus discípulos. Unidos con él, estarán unidos unos a otros en la fe más santa. Cuando luchemos para obtener esta unidad como Dios desea que lo hagamos, nos será concedida (Testimonios para la iglesia, t. 8, p. 254).

La gente se llenó de admiración por el fervor de Pablo y su lógica exposición de los atributos del Dios verdadero: su poder creador y la existencia de su providencia predominante. Con ardiente y férvida elocuencia, el apóstol declaró: “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, éste, como sea Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos, ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo; pues él da a todos vida, y respiración, y todas las cosas”. Los cielos no eran bastante grandes para contener a Dios, cuánto menos los templos hechos por manos humanas.

En aquella época de castas, cuando a menudo no se reconocían los derechos de los hombres, Pablo presentó la gran verdad de la fraternidad humana, declarando que Dios “de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra”. A la vista de Dios, todos son iguales. Cada ser humano debe suprema lealtad al Creador. Luego el apóstol mostró cómo, a través de todo el trato de Dios con el hombre, su propósito de misericordia y gracia corre como un hilo de oro (Los hechos de los apóstoles, p. 193).

La fuerza de los que aman y sirven a Dios se renovará día tras día. El entendimiento del Infinito se coloca a su servicio, de modo que al realizarse sus propósitos no yerren… No debe haber desaliento en relación con el servicio de Dios… Dios puede y quiere conceder a sus siervos toda la fuerza que necesitan, y darles la sabiduría que sus variadas necesidades demanden. Él hará más que cumplir las más altas expectaciones de los que confían en él (Los hechos de los apóstoles, p. 196).

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Lección 9 // Domingo 20 de agosto_____________________________________

EL CORAZÓN DE PABLO

 Lee Gálatas 4:12 al 20. ¿Cuál es la fuerza del mensaje de Pablo en estos versículos?

Gálatas 4:12-20

 12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho. 13 Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; 14 y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. 15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos. 16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? 17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos. 18 Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. 19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, 20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

La indicación inicial de la preocupación que pesa sobre el corazón de Pablo es su apelación personal en el versículo 12. La apelación sigue inmediatamente después de la insistencia de Pablo de que los gálatas se hicieran “como yo”. Desafortunadamente, la importancia de la palabra “rogar” no se transmite completamente en algunas traducciones. La palabra en griego es deomai. Aunque puede traducirse como “rogar” (RVR60), o “suplicar” (NVI), la palabra griega tiene un sentido más fuerte de desesperación (ver 2 Cor. 5:20; 8:4; 10:2). Pablo, en realidad, está diciendo: “¡Por favor, se los imploro!”

La preocupación de Pablo no era simplemente sobre ideas teológicas ni puntos de vista doctrinales. Su corazón estaba ligado a la vida de las personas que habían sido llevadas a Cristo mediante su ministerio. Se consideraba más que un simple amigo; era su padre espiritual, y ellos eran sus hijos. Pero, además de eso, Pablo compara su preocupación por los gálatas con la ansiedad y la angustia que acompañan a una madre en trabajos de parto (Gál. 4:19). Pablo había pensado que su “trabajo de parto” había sido suficiente para que tuvieran un “buen nacimiento” cuando fundó la iglesia. Pero, ahora que los gálatas se habían apartado de la verdad, Pablo estaba experimentando esos dolores de parto otra vez, para asegurarse el bienestar de ellos.

¿Qué objetivo tenía en mente Pablo para los gálatas? ¿Qué resultado deseaba ver de sus “dolores de parto” por ellos? Gálatas 4:19.

 Gálatas 4:19

19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.

 Luego de describir primeramente a los gálatas como formados en el vientre materno, Pablo ahora se refiere a ellos como si fueran madres encintas. La palabra traducida como “formado” se usaba en lenguaje médico para referirse al desarrollo de un embrión. Por medio de esta metáfora, Pablo describe lo que significa ser un cristiano, en el ámbito individual y colectivamente como iglesia. Ser un seguidor de Cristo es más que solamente la profesión de fe; implica una transformación radical a la semejanza de Cristo. Pablo “no estaba buscando unas pocas alteraciones menores en los gálatas, sino una transformación tal que verlos a ellos sería como ver a Cristo”.–Leon Morris, Galatians, p. 142.

¿En qué aspectos has visto que el carácter de Cristo se ha manifestado en tu vida? ¿En qué áreas aún tienes mucho para crecer?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho.  13 Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio;  14 y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.  15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.  16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad? (Gálatas 4)
Si tuviéramos que traducir estos cinco versículos de la Biblia con palabras más sencillas y fáciles de entender, pudiéramos traducirlos de la siguiente manera:
“Déjenme rogarles, ya que me despojé de las ataduras del judaísmo y me despojé  de todos mis privilegios, solamente para ser igual a ustedes. No tengo ninguna queja en contra de ustedes, porque nunca me han hecho nada malo. ¿Se acuerdan de la enfermedad que me detuvo en medio de ustedes y que me llevó a predicarles el evangelio? Ustedes me recibieron con tanto cariño y con tanto amor, a pesar de que mi enfermedad era lo suficientemente repugnante como para repudiarme. Fueron bendecidos con mis enseñanzas y por eso ustedes podían hacer cualquier cosa por mí, incluso si hubieran podido, me habrían dado sus propios ojos.  ¿Qué se hizo todo ese gran cariño? ¿Me tratan como un enemigo sólo porque les digo la verdad?”   (Gálatas 4:12-16, versión Tony García)
Son cinco versículos cargados de amor, de dolor, de humildad y de súplica. Cualquier persona puede palpar con su sentimiento, el amor profundo y el lenguaje tierno que está depositado en esta pequeña carta, pero empapada de amor.
Si tomáramos el amor, el dolor, la humildad y la súplica para tratar con la persona que ha errado en nuestra iglesia, sería la fórmula perfecta, para retener y reconquistar a  aquellos que por cualquier razón en un momento de la vida, abandonaron nuestra hermosa iglesia.
“Ningún agravio me habéis hecho.” (Gálatas 4:12)
No es asunto personal; no tengo causa para quejarme, ya que ningún mal se me ha hecho, no hay diferencias entre nosotros, ni tampoco hay malos sentimientos.
Cuando un hermano le da la espalda a la verdad, desprecia las exhortaciones de sus hermanos o de su pastor, y se conforma con las cosas del mundo, ese no es un asunto personal; eso es un asunto de alta esfera, es un asunto celestial. Cuando esto ocurre, la causa sufre, los intereses de la religión son dañados, la iglesia es ofendida y el Salvador dice: “fui herido en casa de mis amigos” (Zacarías 13:16).
 
Cuando un hermano se descarría y se le exhorta, nadie puede decir que es por asuntos personales. El descarriado no puede decir que se le hizo agravio por la exhortación, ni el exhortador puede decir que el descarriado le hizo agravio por su pecado. Esa ofensa es espiritual, y esa ofensa tiene que ser considerada como que se hizo en contra de Dios.
 
Pablo muestra a los galos que ellos han abandonado la doctrina, han olvidado el primer amor, han olvidado las obras que los caracterizaban tanto, y a pesar de ello, Pablo dice con toda seguridad “Ningún agravio me habéis hecho.” Todos los agravios de los galos, eran en contra del Cielo.
 
El agravio fue hecho en contra de Dios, quien ordenó que las leyes ceremoniales tendrían que terminar con la muerte de Cristo; el agravio se hizo en contra de Jesucristo quien, con su muerte derrumbó la pared divisoria de los sacrificios; el agravio se hizo en contra del evangelio que ya había proclamado libertad para los cautivos; el agravio se lo hicieron ellos mismos, al enredarse nuevamente en las pesadas cadenas del formalismo y el legalismo. Por estas razones, Pablo no toma el descarrío de la iglesia gala como un agravio hecho en contra de él, que era el padre espiritual de la iglesia celta.
 
Cuando somos ofendidos o humillados por el acto de corregir o de exhortar la vida espiritual de alguno de nuestros hermanos, recordemos: “Ningún agravio me habéis hecho”. Éste debería ser el antídoto perfecto para usar en las iglesias, a fin de evitar que el resentimiento o la venganza causen una riesgosa infección en nuestra vida espiritual.
 
Tristemente hoy encontramos en las iglesias a personas impostoras o ambiciosas, que toman ventaja de los agravios que se hacen en contra de Cristo y del evangelio,  y de esa manera logran conseguir ventajas personales, que de otra manera nunca hubieran logrado conseguir. Unos, movidos por presuntos agravios, se declaran “pregoneros de justicia” y forman sus propias congregaciones nuevas, independientes de la Vid verdadera; otros se mantienen “dentro pero fuera”, censurando y criticando a los líderes o cuanto éstos hacen: que si el carro de los pastores, que si los diezmos, que si el nuevo himnario, que si las pastoras…
 
 
1Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros.
 
“Hijitos míos” es una dulce y suave expresión usada por Jesús para sus discípulos, y muy frecuentemente usada por el discípulo amado, Juan. Con esta expresión el apóstol Pablo demostraba el profundo amor y afecto que tenía hacia la iglesia gala.
 
Los niños espirituales son débiles, son humildes, son dóciles, son obedientes, hay mucha esperanza en ellos, y muchas veces son llamados por la Biblia como “hijitos”.
 
 

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[El] hombre no puede transformarse a sí mismo por el ejercicio de su voluntad. No posee el poder capaz de obrar este cambio… la gracia de Dios debe ser recibida por el pecador antes que pueda ser hecho apto para el reino de gloria. Toda la cultura y la educación que el mundo puede dar, no podrán convertir a una criatura degradada por el pecado en un hijo del cielo. La energía renovadora debe venir de Dios. El cambio puede ser efectuado solo por el Espíritu Santo (Palabras de vida del gran Maestro, p. 69).

Pero se chasquearán los que esperan contemplar un cambio mágico en su carácter sin que haya un esfuerzo decidido de su parte para vencer el pecado. Mientras contemplemos a Jesús, no tendremos razón para temer, no tendremos razón para dudar que Cristo es capaz de salvar hasta lo último a todos los que acuden a él. Pero podemos temer constantemente, para que nuestra vieja naturaleza no gane otra vez la supremacía, no sea que el enemigo invente alguna trampa por la cual seamos otra vez sus cautivos. Hemos de ocupamos de nuestra salvación con temor y temblor, pues Dios es el que obra en vosotros el querer y el hacer su buena voluntad. Con nuestras facultades limitadas, hemos de ser tan santos en nuestra esfera como Dios es santo en la suya. Hasta donde alcance nuestra capacidad, hemos de manifestar la verdad, el amor y la excelencia del carácter divino. Así como la cera recibe la impresión del sello, así el alma ha de recibir la impresión del Espíritu de Dios y ha de retener la imagen de Cristo.

Hemos de crecer diariamente en belleza espiritual. Fracasaremos con frecuencia en nuestros esfuerzos de imitar el modelo divino. Con frecuencia tendremos que postramos para llorar a los pies de Jesús debido a nuestras faltas y errores, pero no hemos de desanimamos. Hemos de orar más fervientemente, creer más plenamente y tratar otra vez, con mayor firmeza, de crecer a la semejanza de nuestro Señor. Al desconfiar de nuestro propio poder, confiaremos en el poder de nuestro Redentor y daremos alabanza al Señor, quien es la salud de nuestro rostro y nuestro Dios (Mensajes selectos, t.1, pp. 394, 395).

La promesa de Dios es: “Me buscaréis y me hallaréis cuando me buscareis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).

Debemos dar a Dios todo el corazón, o no se realizará el cambio que se ha de efectuar en nosotros, por el cual hemos de ser transformados conforme a la semejanza divina. Por naturaleza estamos enemistados con Dios. El Espíritu Santo describe nuestra condición en palabras como éstas: “Muertos en las transgresiones y los pecados,” (Efesios 2:1). “la cabeza toda está ya enferma, el corazón todo desfallecido,” “no queda ya en él cosa sana” (Isaías 1:5, 6). Nos sujetan firmemente los lazos de Satanás, “por el cual” hemos “sido apresados, para hacer su voluntad” (2 Timoteo 2:26). Dios quiere sanamos y libertamos. Pero como esto exige una transformación completa y la renovación de toda nuestra naturaleza, debemos entregamos a él completamente (El camino a Cristo, p. 43).

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Lunes 21 de agosto // Lección 9_______________________________________

EL DESAFÍO DE LLEGAR A SER

Lee 1 Corintios 11:1; Filipenses 3:17; 2 Tesalonicenses 3:7 al 9; y Hechos 26:28 y 29. ¿Qué está enseñando Pablo allí que se ve reflejado en Gálatas 4:12? ¿Cómo debemos entender lo que enfatiza?

1 Corintios 11:1

1 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

Filipenses 3:17

 17 Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros.

2 Tesalonicenses 3:7-9

Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.

Hechos 26:28-29

28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano. 29 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!

Gálatas 4:12

12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho.

Varias veces, en sus cartas, Pablo anima a los cristianos a imitar su comportamiento. En cada situación, Pablo se presenta a sí mismo como un ejemplo autoritativo que los creyentes deberían seguir. En 2 Tesalonicenses 3:7 al 9, Pablo se ofrece como un ejemplo de cómo deberían trabajar los creyentes de Tesalónica para ganarse la vida y no ser una carga para los demás. En 1 Corintios 11:1, Pablo les pide a los corintios que lo imiten al poner el bienestar de los demás en primer lugar. La preocupación de Pablo en Gálatas parece ser un poco diferente.

En Gálatas 4:12, Pablo no les pide a los gálatas que lo imiten a él; más bien, les pide que “se hagan” como él es; está hablando de ser, no de actuar. ¿Por qué? El problema en Galacia no era un comportamiento poco ético o un estilo de vida impío, como en la iglesia en Corinto. La situación en Galacia estaba enraizada en la esencia misma del cristianismo. Tenía más que ver con el “ser” que con el comportamiento. Pablo no estaba diciendo que actuaran como él, sino que fueran como él. La terminología exacta de Gálatas 4:12 aparece también en la apelación de Pablo a Herodes Agripa II, en Hechos 26:29, donde Pablo escribe: “¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!” En otras palabras, Pablo se está refiriendo a su experiencia como cristiano, un fundamento que descansa solamente sobre Cristo, una fe que confía en lo que Cristo ha hecho por él y no en sus propias obras de la Ley. Los gálatas estaban dando más valor a su comportamiento que a su identidad en Cristo.

Aunque Pablo no dice específicamente cómo desea que los gálatas se vuelvan como él, el contexto de la situación de Galacia indica que no era una declaración general que cubriera todos los aspectos y detalles de su vida. Debido a que su preocupación se enfocaba en la religión de los gálatas centrada en la Ley, Pablo seguramente tenía en mente el maravilloso amor, el gozo, la libertad y la certeza de la salvación que encontraba en Jesucristo. A la luz de la grandeza extraordinaria de Cristo, Pablo había aprendido a considerar todo como basura (Fil. 3:5-9) y anhelaba que los gálatas tuvieran esa misma experiencia.

¿Conoces a alguien (además de Jesús) que represente un buen ejemplo para ti? Si es así, ¿cuáles son las cualidades de esa persona que son un ejemplo, y cómo puedes revelar mejor esas cualidades en tu propia vida?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Entonces Agripa dijo a Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó así su defensa: Me tengo por dichoso, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos. Mayormente porque tú conoces todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos; por lo cual te ruego que me oigas con paciencia…  
 
28 Entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano.  29 Y Pablo dijo: ¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!  (Hechos 26)

En la escena de Pablo ante el rey Agripa, encontramos lo que siempre el cristianismo ha pedido: una oportunidad para hablar de sí mismo, para llegar a Cristo.

El cristianismo siempre aparece en persona, siempre testifica prontamente, su juicio siempre es certero, su predicador nunca se hace esperar. Pero se necesita escuchar pacientemente al cristianismo: “te ruego que me escuches con paciencia” dijo Pablo al rey Agripa.
Algo más acerca del rey Agripa. Marco Julio Agripa (originalmente llamado Marcus Julius Agrippa), era hijo de Herodes Agripa I y bisnieto de Herodes el Grande. Gobernó sobre Judea del año 27 al 100 dC. Excavaciones recientes en los cimientos del Muro de los Lamentos han develado monedas acuñadas por Agripa II. Los arqueólogos Ronni Reich y Eli Shukrun concluyen que fue este Agripa II fue quien construyó ese muro. 
Sólo los buenos oidores pueden escuchar claramente al cristianismo; si prestamos nuestros oídos a los prejuicios, la dulce música del cristianismo nunca se podrá escuchar. Con razón Alberto Einstein declaró: “Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.”


23 Al otro día, viniendo Agripa y Berenice con mucha pompa, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo fue traído Pablo.  (Hechos 25)

Encontramos dos lados contrastantes: por un lado, toda la majestuosidad y el esplendor del gobierno provincial romano se había hecho presente para esa ocasión; por el otro lado estaba el apóstol que era prisionero, y esa posición sería la última que un hombre en libertad desearía cambiar.

A Pablo se le dio la oportunidad de hablar es su propia defensa, pero en vez de procurar su libertad, inmediatamente comenzó a predicar de Jesús.

Este era el caso común de los apóstoles de Cristo. Ellos predicaban en las sinagogas, en los mercados, en las plazas o en cualquier otro lugar donde Dios les diera la oportunidad. Cuando eran traídos ante los magistrados, ellos inmediatamente transformaban las cortes de justicia y las convertían en púlpitos para la predicación. Los discípulos eran llevados a la corte para que se defendieran de acusaciones personales, y en vez de defenderse a sí mismos, terminaban defendiendo a Cristo.

Pablo había sido llevado para defenderse ante los reyes de la tierra, pero en vez de defenderse, abrió el evangelio y lo extendió de frente de ellos. Pablo no había sido invitado a predicar, pero Pablo primeramente predicó; el problema de Pablo era que no podía abrir su boca sin evitar que la predicación saliera de sus labios. Como a Jeremías (20:9), se le dificultaba callar el amor de Dios hacia él.

Pablo había predicado en el areópago, en las sinagogas, en los templos, en las plazas, en los mercados y en los parques; ahora tenía un nuevo lugar para predicar y eran las cortes de justicia terrenales. Atado de su brazo al brazo de un soldado romano, hizo de esas cadenas un púlpito, un púlpito sin rival, un púlpito lleno del poder del Espíritu Santo, donde su mensaje no sólo alcanzaría a judíos, romanos, bárbaros, plebeyos, ciudadanos y soldados allí presentes, sino que alcanzaría a millones de personas hasta en nuestros días presentes.

El secreto de la predicación de Pablo se encuentra en el versículo 2: “Me tengo por dichoso…” Prisionero, encadenado, hablando en circunstancias desfavorables, sin poder hacerse justicia a sí mismo, Pablo estaba feliz, se sentía dichoso de ser un prisionero del evangelio; se sentía dichoso de poder defender a Cristo es las cortes terrenales. La grandeza del evangelio había tocado a Pablo en esas circunstancias, y extrajo lo mejor de Pablo aun en medio de sus cadenas.

El celo, la dignidad, la sabiduría y la energía de la predicación de Pablo, pronto hicieron su efecto sobre Agripa. El rey abruptamente y de una manera ruda, interrumpió al apóstol en medio de su predicación.

30 Cuando había dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; (Hechos 26)

Ya Agripa había escuchado más que suficiente; aparte de eso, interrumpió al apóstol también abruptamente y se marchó del lugar.

Poco sabía Agripa que ese día era su oportunidad de salvación; uno de los pocos días que ocurren en la vida del hombre, día en que el evangelio logra instalar en el alma del oyente las bisagras de la eternidad, bisagras que pueden girar el alma, tanto para la salvación eterna, como para la perdición eterna.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús contribuyó para que todo el mundo tenga un conocimiento inteligente de su misión. Vino a nuestro mundo a representar el carácter del Padre, y a medida que estudiamos la vida, las palabras y las obras de Cristo, somos auxiliados de toda forma en la educación de la obediencia a Dios; y a medida que reproducimos su ejemplo nos transformamos en epístolas vivientes conocidas y leídas por todos. Somos agentes vivos que representan el carácter de Jesucristo ante el mundo.

Cristo no solo dio reglas explícitas para mostramos cómo podemos llegar a ser hijos obedientes, sino que también nos demostró en su vida y en su carácter cómo hacer las cosas que son justas y aceptables para Dios; por tanto, no hay excusa para que no hagamos lo que es agradable a sus ojos…

El gran Maestro vino a este mundo para ponerse al frente de la humanidad, para así elevarla y santificarla por su obediencia santa a todo requisito divino, demostrando que es posible obedecer todos los mandamientos de Dios. Demostró que es posible la obediencia de toda la vida. Por eso dio al mundo, como el Padre nos lo dio a él, hombres elegidos y representativos, para que ejemplificaran en sus vidas la vida de Jesucristo (Reflejemos a Jesús, p. 332).

Escuchémoslo [a Pablo] en la corte de Festo, cuando el rey Agripa, convencido de la verdad del evangelio, exclamó: “Por poco me persuades a ser cristiano”. Con qué gentil cortesía respondió Pablo señalando sus propias cadenas: “¡Quisiera Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!”

Y así pasó su vida, según su propia descripción: “En caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez” (2 Corintios 11:26, 27) (La historia de la redención, p. 328).

Los seres humanos comparecen actualmente delante de Dios cubiertos con vestiduras viles. Toda su justicia es “como trapo de inmundicia” (Isaías 64:6). Satanás emplea contra ellos su magistral poder acusador, para mostrar sus imperfecciones como evidencia de su debilidad. Señala sarcásticamente los errores de los que pretenden servir a Dios. Han sido engañados por él, y ahora pide permiso para destruirlos.

Pero ellos confían en Cristo y el Señor no los abandonará. Vino a este mundo para expiar sus pecados y para imputarles su justicia. Afirma que por la fe en su nombre pueden recibir perdón y un carácter perfecto, semejante al de él. Le han confesado sus pecados y le han pedido perdón, y Cristo afirma que por haberlo mirado y haber creído en él, les dará la facultad de ser hechos hijos de Dios (Cada día con Dios, p. 224).

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Lección 9 // Martes 22 de agosto______________________________________

YO ME HICE COMO USTEDES

 Lee 1 Corintios 9:19 al 23. ¿Qué enseña Pablo en estos versículos que puede ayudarnos a entender mejor lo que dice en la última parte de Gálatas 4:12? (Ver también Hech. 17:1634; 1 Cor. 8:8-13; Gál. 2:11-14.)

1 Corintios 9:19-23

 19 Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22 Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23 Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

Gálatas 4:12 

12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho.

Gálatas 4:12 puede parecer un poco confuso. ¿Por qué deberían los gálatas volverse como Pablo, si él ya se había vuelto como ellos?

Como vimos en el estudio de ayer, Pablo deseaba que se volvieran como él en su fe y su confianza completas en la suficiencia plena de Cristo para la salvación. Su comentario de que él se volvió como ellos era un recordatorio de que, aun siendo judío, se había hecho gentil “sin la ley”, para poder alcanzar a los gentiles de Galacia con el evangelio. Como el gran misionero al mundo gentil, Pablo había aprendido a predicar el evangelio tanto a judíos como a gentiles. De hecho, según 1 Corintios 9:19 al 23, aunque el evangelio seguía siendo el mismo, el método de Pablo variaba dependiendo de las personas que intentaba alcanzar.

“Pablo era pionero en lo que hoy llamamos contextualización, la necesidad de comunicar el evangelio de tal manera que hable al contexto total de las personas a las que se dirige”.–Timothy George, The New American Commentary: Galatians, p. 321.

Los comentarios de Pablo en 1 Corintios 9:21 indica que creía que había límites de hasta dónde debería llegar una persona en la contextualización del evangelio. Pablo menciona, por ejemplo, que aunque uno es libre de alcanzar de diversas maneras a judíos y a gentiles, esta libertad no incluye el derecho de vivir un estilo de vida sin ley, pues los cristianos están bajo la “ley de Cristo”.

Aunque la contextualización no siempre es fácil, “siempre y cuando podamos separar el corazón del evangelio de su cascarón cultural, contextualizar el mensaje de Cristo sin comprometer su contenido, nosotros también deberíamos ser imitadores de Pablo”.–Timothy George, Galatians, pp. 321, 322.

Es muy fácil comprometer los principios, ¿verdad? A veces, cuanto más tiempo uno sea cristiano, más fácil es caer en la transigencia. ¿Por qué será? Analízate con sinceridad. ¿Cuánto has transigido en tu vida, y cuáles han sido las formas en que lo has justificado? ¿De qué manera puedes revertir esto en las áreas de tu vida que lo necesitan?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

19 Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. 20 Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; 21 a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. 22 Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. 23 Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él. (1 Corintios 19)

Muchos creen que la expresión de Pablo “…me hecho siervo de todos los hombres” (1 Corintios 9: 19) significa pretender estar de acuerdo con los hombres aunque en verdad no lo estemos; muchos creen que significa compartir las bromas y chistes de mal gusto, que la mayoría de veces son obscenos, de doble sentido o sacrílegos.

“…me hecho siervo de todos los hombres” (1 Corintios 9: 19) también se cree que significa poder compartir las reuniones y fiestas con ellos, aun sabiendo que a la larga, esa compañía con los infieles nos hará mucho daño. Muchos creen que todas estas cosas se pueden hacer, si la meta final es ganarlos para Cristo.   Pero ésta no es la idea ni el comportamiento del apóstol Pablo, él no está abordando el acomodarse al hombre; él está hablando de tener simpatía para con el hombre, que son dos cosas totalmente diferentes.

Pablo no se refiere a hacer cosas que agraden al hombre con el fin de ganárselo para el evangelio; Pablo está hablando de ponerse en lugar de otro, poder comprenderlo y así ganarlo para el evangelio.

Él siempre trataba de pensar como judío para el judío, como griego para el griego, como pagano para el pagano, como rico para el rico, como pobre para el pobre, como esclavo para el esclavo, como libre para el libre, como viejo para el viejo, como joven para el joven, como enfermo para el enfermo. En cuanto Pablo llegaba a pensar como ellos, y lograba percibir los sentimientos, los sufrimientos, los temores y las necesidades de ellos, entonces ordenaba sus pensamientos para con ellos, sabía cómo hablarles y también sabía cómo tratarlos.

-Si tenemos que hablar a los niños, hagámonos niños para ellos; no esperemos que ellos se hagan adultos.

-Si tenemos que hablar con los ancianos, hagámonos ancianos para ellos, no les hablemos como si ellos estuvieran viviendo los días vigorosos de sus vidas.

-Si tenemos que hablar con personas educadas, entonces escojamos palabras excelentes para ellos

-Si tenemos que hablar con personas sin educación, entonces usemos la lengua materna con ellos

-Si tenemos que hablar con personas que sufren de prejuicios, aceptémoslas tal como ellas son; los hombres serán alcanzados de diferentes maneras, con distintos métodos y estrategias.

“…me hecho siervo de todos los hombres” (1 Corintios 9: 19) es una expresión muy  peligrosa o  muy difícil de cumplir si no se tiene a Dios.

Cuando una persona pecadora intenta ser siervo de todos los hombres, termina siendo un don Nadie para todo el mundo. Pero cuando un hombre de principios así como Pablo, que se dedicó su vida a “ser siervo de todos los hombres” encontró una manera más fácil de introducir el evangelio, y al mismo tiempo llegó a ser muy amado y respetado por aquellos a quienes él ayudó.

Una persona sabia se puede acomodar a las diferentes circunstancias que la vida presenta; una persona necia no puede hacer eso: casi siempre lucha así como lucha aquel que nada en contra de la corriente.

La mayoría de veces la sensibilidad y la sabiduría logran vencer grandes resistencias que ni siquiera los mismos actos de fuerza logran vencer.

Cuando Pablo pregunta en el texto de estudio para el día de hoy: “10 ¿Busco acaso el favor de la gente, o el favor de Dios? ¿O trato acaso de agradar a la gente?” El mismo nos da una respuesta clara, cierta, y precisa: “¡Si todavía buscara yo agradar a la gente, no sería siervo de Cristo!” (Gálatas 1)

El evangelio que entregamos es un evangelio de amistad y de misericordia para nuestro prójimo. El evangelio se entrega con amor, con cuidado y con ternura a quienes lo necesitan; pero el evangelio se entrega sin temor, se entrega completo, se entrega puro, y se entrega santo, solamente entregando el evangelio de esta manera, es como el evangelio puede hacer el cambio en el corazón de aquel que lo está recibiendo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Lo que hizo el apóstol Pablo al encontrarse con los filósofos de Atenas encierra una lección para nosotros. Al presentar el evangelio ante el tribunal del Areópago, Pablo contestó a la lógica con la lógica, a la ciencia con la ciencia, a la filosofía con la filosofía. Los más sabios de sus oyentes quedaron atónitos. No podían rebatir las palabras de Pablo. Pero este esfuerzo dio poco fruto. Escasos fueron los que aceptaron el evangelio. En lo sucesivo Pablo adoptó un procedimiento diferente. Prescindió de complicados argumentos y discusiones teóricas, y con sencillez dirigió las miradas de hombres y mujeres a Cristo, el Salvador de los pecadores. Escribiendo a los Corintios acerca de su obra entre ellos, dijo:

“Así que, hermanos, cuando fui a vosotros, no fui con altivez de palabra, o de sabiduría, a anunciaros el testimonio de Cristo. Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino a Jesucristo, y a éste crucificado. … Y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostración del Espíritu y de poder; para que vuestra fe no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios” (1 Corintios 2:1-5) (Ministerio de curación, pp. 164, 165).

Jesús mismo nunca compró la paz por la transigencia. Su corazón rebosaba de amor por toda la familia humana, pero nunca fue indulgente con sus pecados. Amaba demasiado a los seres humanos para guardar silencio mientras éstos seguían una conducta funesta para sus almas, las almas que él había comprado con su propia sangre. Él trabajaba para que el hombre fuese fiel a sí mismo, fiel a su más elevado y eterno interés. Los siervos de Cristo son llamados a hacer la misma obra, y deben velar, no sea que al tratar de evitar la discordia, traicionen la verdad. Han de seguir “lo que hace a la paz,” (Romanos 14:19) pero la verdadera paz no puede obtenerse traicionando los buenos principios. Y ningún hombre puede ser fiel a estos principios sin excitar oposición. Un cristianismo espiritual recibirá la oposición de los hijos de la desobediencia. Pero Jesús dijo a sus discípulos: “No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar”. Los que son fieles a Dios no necesitan temer el poder de los hombres ni la enemistad de Satanás. En Cristo está segura su vida eterna. Lo único que han de temer es traicionar la verdad, y así el cometido con que Dios los honró (El Deseado de todas las gentes, p. 322).

No transijáis con el mal. Haced frente con valor a las peligrosas influencias que se levanten. No temáis los resultados de resistir a los poderes del enemigo…

A menos que estemos individualmente bien despiertos para discernir las obras del Espíritu Santo, ciertamente tropezaremos y caeremos en los abismos de incredulidad de Satanás. Exhorto a nuestros hermanos a que velen, como fíeles pastores y guardianes, sobre los inexpertos que están expuestos a los engaños de influencias seductoras. Mantened una continua y atenta vigilancia para evitar las rocas y arenas movedizas que amenazan destruir la fe en los mensajes que Dios ha dado para nosotros en este tiempo (Mensajes selectos, t. 1, p. 199).

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Miércoles 23 de agosto // Lección 9____________________________________

AYER Y HOY

La relación de Pablo con los creyentes de Galacia no siempre había sido tan difícil ni glacial como se había vuelto ahora. De hecho, al reflexionar sobre el momento en que predicó el evangelio por primera vez en Galacia, Pablo habla en términos deslumbrantes por lo bien que lo habían tratado. ¿Qué sucedió?

¿Qué acontecimiento parece haber llevado a Pablo a decidir predicar el evangelio en Galacia? Gálatas 4:13.

Gálatas 4:13

 13 Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio;

 Al parecer, la intención original de Pablo no había sido predicar el evangelio en Galacia. Sin embargo, algún tipo de enfermedad lo afectó en su viaje, obligándolo o a permanecer más tiempo en Galacia de lo que esperaba o a viajar a Galacia para recuperarse. La naturaleza exacta de la enfermedad de Pablo está rodeada de misterio. Algunos han sugerido que contrajo malaria; otros, sobre la base de la referencia de Pablo a la disposición de los gálatas de quitarse sus propios ojos y dárselos, sugieren que quizá fue una enfermedad de la vista. Su enfermedad también puedo haber tenido relación con el “aguijón en la carne” que menciona en 2 Corintios 12:7 al 9.

Lo que sea que estaba padeciendo Pablo, nos dice que era tan desagradable que se convirtió en una prueba para los gálatas. En un mundo en el que la enfermedad a menudo era una señal de desagrado divino (Juan 9:1, 2; Luc. 13:1-4), la enfermedad de Pablo fácilmente pudo haberles brindado a los gálatas una excusa para rechazarlo tanto a él como a su mensaje. Pero le dieron la bienvenida a Pablo de todo corazón. ¿Por qué? Porque sus corazones se habían conmovido por la predicación de la Cruz (Gál. 3:1) y la convicción del Espíritu Santo.

¿Cuál pudo haber sido el motivo por el que Dios permit que Pablo sufriera? ¿Cómo podía ministrar Pablo a los demás cuando estaba luchando con sus propios problemas? Romanos 8:28; 2 Corintios 4:7-12; 12:7-10.

Romanos 8:28

 28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

2 Corintios 4:7-12

 Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; 10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12 De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida.

2 Corintios 12:7-10

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí.  Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 Sea cual fuere la enfermedad de Pablo, evidentemente era grave, y pudo haberle provisto fácilmente una excusa, ya sea para culpar a Dios de sus problemas o simple- mente abandonar la predicación del evangelio. Pero Pablo no lo hizo. En vez de permitir que la situación lo superara, Pablo la usó como una oportunidad para depender más plenamente de la gracia de Dios. “Una y otra vez, Dios ha usado las adversidades de la vida (enfermedad, persecución, pobreza, incluso desastres naturales y tragedias inexplicables) como oportunidades para desplegar su misericordia y gracia, y como medio para el avance del evangelio”. –Timothy George, Galatians, pp. 323, 324.

Cómo puedes aprender a permitir que tus pruebas y tus sufrimientos te ayuden a depender más del Señor? (¿Qué otras opciones tienes?)

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

13 Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; (Gálatas 4)

Esto sin querer lo estudiamos la semana pasada, aquí está nuevamente. La lección da muchos detalles con respecto al párrafo de estudio para el día de hoy.

Descubrimos en este párrafo que el apóstol Pablo fue detenido accidentalmente por una enfermedad en Galacia; este contratiempo involuntario del apóstol, lo condujo a predicar el evangelio a los galos.

La primera vez que pasó Pablo por Galacia, no le fue permitido predicar allí: “Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.” (Hechos 16)

La siguiente vez que se menciona Galacia en la ocupada agenda del apóstol, la encontramos en el libro de los Hechos capítulo 18; en esta ocasión él pasó para confirmar a los discípulos ya formados que había en Galacia.

23 Y después de estar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos.”  (Hechos 18)

Entonces en medio de estas dos visitas ya mencionadas arriba, posiblemente estuvo la visita accidental que obligó a Pablo a parar en Galacia, donde terminó predicando el evangelio a los galos.

Hay algunos comentaristas bíblicos que creen que esta enfermedad de Pablo es la misma de 2 Corintios 12: 7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.” Posiblemente esta hipótesis sea verdadera, pero a ciencia cierta la enfermedad que afectó a Pablo en Galacia es desconocida para nosotros.

Lo que sí sabemos es que esta enfermedad no le quitaba a Pablo la capacidad de relacionarse con las personas de una manera eficaz, hasta el grado de convertir a los galos al evangelio.

La única pista para la enfermedad de Pablo la encontramos en Gálatas 4: 15 que dice; 15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.”

Con este texto podemos llegar  a la conclusión de que el problema de salud de Pablo, estaba en sus ojos; lo que Pablo sufrió, pudo ser una “oftalmía simpática”.

La oftalmía es una enfermedad que afecta los ojos, después de que éstos han sufrido un traumatismo penetrante. Curiosamente, la oftalmía afecta a los dos ojos, al que sufrió el traumatismo y también al que no lo sufrió.

Teniendo esta pista en mente,  descubrimos que Pablo padecía de corta visión; eso se fundamenta en Gálatas 6: 11 donde dice: 11 Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano.”

Posiblemente la oftalmía de Pablo, fue el resultado del encuentro que tuvo Pablo con Cristo, cuando éste iba con rumbo a Damasco; fue esa una experiencia que le recordaba a Pablo su pasado, su presente y su futuro.  

 

Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; 10 llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. 11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 12 De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida. (2 Corintios 4)


Algunos de los vasos del templo de Jerusalén eran de oro y otros eran de plata, pero todos esos vasos eran consagrados a Dios. Así sucede también con los humanos: hay vasos de oro, vasos de plata y también vasos de barro. Sin importar el material con el cual han sido fabricados, todos ellos son vasos consagrados a Dios.
Al principio de la historia de este mundo es posible encontrar algunos vasos de oro. Entre ellos podemos mencionar a Enoc, quien era poseedor de un doble tesoro: su vida era un tesoro, y lo que el vaso contenía también era otro gran tesoro. Tan grande tesoro, que Dios decidió redimir a esa joya en su colección celestial de objetos de gran valor.
Los profetas fácilmente pudieran ser representados por los vasos de plata. De la misma manera que los vasos de plata eran ornamentos  del santuario, de igual manera los profetas han sido ornamentos de la iglesia.
Los vasos de barro representan al hombre en su más grande debilidad y fragilidad.
Lo que contienen los vasos es un gran tesoro: contiene la verdad y la gracia de Dios, a través del evangelio de Jesucristo. Esos vasos contienen un mensaje de salvación para la humanidad.
Los vasos de barro son frágiles, son quebradizos, están expuestos diariamente a poder caer y quebrarse en mil pedazos; están hechos del polvo de la tierra y, por su material, tienen una duración muy corta. Son cuerpos que sufren enfermedades, perecen prontamente, y por causa del pecado están condenados a volver y desaparecer en el mismo polvo de la tierra que se usó para su creación. “…quia pulvis es et in pulverem reverteris” (Génesis 3: 19, versión Vulgata Latina)
El evangelio se compara con un gran tesoro. El evangelio es algo de gran valor que ni la plata ni el oro pueden comprar; lo único que fue capaz del pagar el alto precio del evangelio, fue la preciosa sangre de Cristo.
Cuando el evangelio encuentra al hombre, lo encuentra en un estado de pobreza; si no fuera por el poder enriquecedor del evangelio, el hombre estaría condenado a vivir siempre en la pobreza.
El evangelio es un tesoro que el alma del hombre puede disfrutar, es un tesoro que ningún ladrón puede robar; el evangelio es un tesoro que nunca abandona al cristiano, ni aun en la hora de su muerte.  
El evangelio con toda su riqueza se deposita en un frágil vaso de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”.
Una riqueza de tal magnitud, como lo es el evangelio, fácilmente Dios lo hubiera depositado en un ángel; pero Dios no lo decidió de esa manera, sino que lo colocó en un frágil vaso de barro. Porque lo débil del mundo escogió Dios para avergonzar a lo fuerte” (1 Corintios 1: 27).
El evangelio es descrito como un tesoro por su valor, por su abundancia y por su duración.
El evangelio es un tesoro por su gran valor: es un tesoro porque:
-Convence al hombre de su pecado
-Transforma al hombre cuando la muerte anda merodeando
-Rescata al culpable y al perdido
-Enseña sabiduría al simple
-Es pan para el hambriento y agua de vida para el sediento
-Revela a Jesucristo y la salvación que él ofrece al mundo
El evangelio es un tesoro por su abundancia: Nadie en este mundo ha conseguido llegar a la profundidad de este tesoro celestial. Millones lo han compartido y millones lo han recibido, y aun el evangelio sigue existiendo en toda su abundancia. Hay una fuente inagotable de perdón, de justificación, de expectación y de satisfacción que no termina; la única manera en que un hombre puede vivir satisfecho en este mundo, es disfrutando del evangelio en toda su plenitud.
El evangelio es un tesoro por su duración:
Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. (2 Pedro 1: 11)
 
De hecho, sabemos que, si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo, no construida por manos humanas.  (2 Corintios 5: 1)
 
Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, (Apocalipsis 14: 6)
 

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“El Señor no tarda su promesa” (2 Pedro 3:9). Él no se olvida de sus hijos ni los abandona, pero permite a los malvados que pongan de manifiesto su verdadero carácter para que ninguno de los que quieran hacer la voluntad de Dios sea engañado con respecto a ellos. Además, los rectos pasan por el homo de la aflicción para ser purificados y para que por su ejemplo otros queden convencidos de que la fe y la santidad son realidades, y finalmente para que su conducta intachable condene a los impíos y a los incrédulos…

Otro asunto hay de más importancia aún, que debería llamar la atención de las iglesias en el día de hoy. El apóstol Pablo declara que “todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución” (2 Timoteo 3:12). ¿Por qué, entonces, parece adormecida la persecución en nuestros días? El único motivo es que la iglesia se ha conformado a las reglas del mundo y por lo tanto no despierta oposición. La religión que se profesa hoy no tiene el carácter puro y santo que distinguiera a la fe cristiana en los días de Cristo y sus apóstoles. Si el cristianismo es aparentemente tan popular en el mundo, ello se debe tan solo al espíritu de transigencia con el pecado, a que las grandes verdades de la Palabra de Dios son miradas con indiferencia, y a la poca piedad vital que hay en la iglesia. Revivan la fe y el poder de la iglesia primitiva, y el espíritu de persecución revivirá también y el fuego de la persecución volverá a encenderse (El conflicto de los siglos, pp. 44, 45).

Estudiad la historia de José y de Daniel. El Señor no impidió las intrigas de los hombres que procuraban hacerles daño; pero hizo redundar todos aquellos ardides en beneficio de sus siervos que en medio de la prueba y del conflicto conservaron su fe y lealtad.

Mientras permanezcamos en el mundo, tendremos que arrostrar influencias adversas. Habrá provocaciones que probarán nuestro temple, y si las arrostramos con buen espíritu desarrollaremos las virtudes cristianas. Si Cristo vive en nosotros, seremos sufridos, bondadosos y prudentes, alegres en medio de los enojos e irritaciones. Día tras día y año tras año iremos venciéndonos, hasta llegar al noble heroísmo. Esta es la tarea que se nos ha señalado; pero no se puede llevar a cabo sin la ayuda de Jesús, sin ánimo resuelto, sin propósito firme, sin continua vigilancia y oración. Cada cual tiene su propia lucha. Ni siquiera Dios puede ennoblecer nuestro carácter ni hacer útiles nuestras vidas a menos que lleguemos a ser sus colaboradores. Los que huyen del combate pierden la fuerza y el gozo de la victoria.

No necesitamos llevar cuenta de las pruebas, dificultades, pesares y tristezas, porque están consignados en los libros, y no los olvidará el Cielo. Mientras rememoramos las cosas desagradables, se escapan de la memoria muchas que son agradables, tales como la bondad misericordiosa con que Dios nos rodea a cada momento, y el amor que admira a los ángeles, el que le impulsó a dar a su Hijo para que muriese por nosotros (Ministerio de curación, pp. 387, 388).

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Lección 9 // Jueves 24 de agosto_______________________________________

DECIR LA VERDAD

 Lee Gálatas 4:16. ¿Qué argumento poderoso presenta Pablo aquí? ¿En qué sentido puedes haber experimentado algo similar? (Ver también Juan 3:19; Mat. 26:64, 65; Jer. 36:1723.)

Gálatas 4:16

 16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?

 La expresión “decir la verdad” a menudo tiene connotaciones negativas, especialmente en nuestros días, y puede considerarse una táctica contundente, sin restricciones ni distinción de enemigos, para presentarle la cruda verdad a otra persona, sin importar cuán desagradable o indeseada pueda ser esa verdad. Si no fuera por los comentarios de Pablo en Gálatas 4:12 al 20, y unos pocos comentarios más esparcidos a lo largo de su epístola (ver Gál. 6:9, 10), se podría concluir erróneamente que el interés de Pablo en la verdad del evangelio superaba cualquier expresión de amor. Sin embargo, como hemos visto, aunque Pablo estaba preocupado por que los gálatas conocieran la “verdad del evangelio” (ver Gál. 2:5, 14), esa preocupación surgió por causa de su amor por ellos. ¿Quién no ha experimentado personalmente cuán doloroso puede ser tener que reprender a alguien o decirle la cruda verdad que no quería escuchar, en términos simples, por cualquier motivo que sea? Lo hacemos porque queremos a la otra persona, no porque deseemos hacerle daño, aunque por momentos el efecto inmediato de nuestras palabras puede causar dolor o, incluso, enojo y resentimiento contra nosotros. Lo hacemos de todos modos, porque sabemos que es lo que necesita oír la otra persona, sin importar que no desee escucharlo.

En Gálatas 4:17 al 20, ¿qué está queriendo decir Pablo acerca de aquellos a los que se opone? ¿Qué más está desafiando, además de su teología?

Gálatas 4:17-20

 17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos. 18 Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. 19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, 20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

En contraste con la sinceridad del evangelio de Pablo, por el cual arriesga la posible ira de los gálatas, sus oponentes estaban intentando activamente ganarse el favor de los gálatas, no por amor a ellos, sino por sus propias motivaciones egoístas.

Piensa en algún incidente en el que tus palabras, aunque veraces y necesarias, hicieron que alguien se enojara contigo. ¿Qué aprendiste de esa experiencia que podría ayudarte la próxima vez que debas hacer algo similar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?  (Gálatas 4)
 
Posiblemente este es uno de los textos más dramáticos que puedan existir en la Biblia.
En este texto la teología cede el paso al sentimiento del hombre, y el hombre tiene que probar que tiene un corazón santificado que está en completa armonía con un intelecto inspirado. En otras palabras, es obligación del hombre mantener un perfecto equilibrio entre la más vehemente indignación que pueda tener en contra del error, y la demostración sincera del cariño y afecto para aquellos que han errado apartándose de la verdad.
 
Este versículo muestra que tiene que haber una fina combinación del espíritu de fidelidad con el espíritu de tolerancia; esta es una rara combinación entre la verdad contundente que pertenece a Dios y la debilidad y enfermedad espiritual que experimenta el hombre.
 
Ese equilibrio entre la fidelidad a Dios y la tolerancia para con el hombre, es uno de los equilibrios más difíciles de conseguir en la vida de un cristiano.
 
Las preguntas serían: ¿Cómo puedo ser un fiel defensor de Dios, sin perder una amistad? ¿Cómo podemos decir la verdad o defenderla en un ciento por ciento de pureza, sin ganar enemigos? ¿Qué hacer para que el enojo en contra del pecado, no castigue al pecador ni se use en su contra? Es ésta, sin duda, una difícil tarea de ejecutar; el apóstol está llegando a la conclusión de que, por decir la verdad, ha conseguido que la iglesia celta se enfade y lo trate como a un enemigo.  
 
La obligación de mantener la verdad ha sido crítica y necesaria en todas las etapas de la vida de este mundo. Éstas son algunas de las formas en que la verdad tiene que ser sostenida por el cristiano:
 
-La verdad no se sostiene con el espíritu de violencia o persecución. La fe no se puede crear en alguien por medio de la fuerza; la mente del hombre en asuntos religiosos es esencial y completamente libre.
 
-La verdad no se sostiene con un espíritu de injusticia, vindicación o tergiversación; esto sería un disfraz moderno de lo que era la persecución antigua. Cuando usamos los medios incorrectos para sostener la verdad, solamente logramos conseguir el enojo de otros, y somos totalmente culpables de las críticas y reproches por sostener incorrectamente una verdad.
 
-La verdad se puede sostener solamente con el espíritu de tolerancia.
 
Un espíritu de tolerancia posee las tres características fundamentales siguientes:
1-Informa al hombre de su verdadera situación
2-Convence la razón del hombre
3-Gana la confianza del hombre
 
Heubner dijo: “En el mundo hay muchas cosas que extrañamente andan juntas y van en contra de la razón: por ejemplo, aquel que habla la verdad no es bienvenido en ningún lugar; más aún, se le considera como si fuera un enemigo; esto no tendría que suceder entre amigos, mucho menos entre cristianos.”
 
Lutero dijo: “Aquel que odia a otro porque le dice la verdad, se traiciona a sí mismo, y claramente no puede ser un hijo de Dios.”
 
La falsedad es mucho más barata que la verdad, los mentirosos venden mucho más rápido su mercancía que aquellos que dicen la verdad. Hay muchos que venden el cielo a un precio muy barato; éstos van a tener más clientes que los apóstoles que venden el cielo al precio de la verdad. La verdad mezclada con la negación propia, es más valiosa que la mentira barata que sólo complace la carne.
 
La hostilidad en contra la verdad nace por varias razones:
1-Ignorancia
2-Prejuicio
3-Aprendizaje
4-Pecado
 
La cura para la hostilidad en contra de la verdad puede ser:
1-Instruir pacientemente al ignorante
2-Persuadir gentilmente a quien tiene prejuicio
3-Convencer con argumentos a aquellos que han sido arrastrados o seducidos por la mentira
4-Denunciar contundente y claramente el error cuando la verdad se pisotea abiertamente.
 
17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos.  18 Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.  19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,  20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.  (Gálatas 4)
El celo es un ardiente y fuerte afecto que tiene el corazón hacia un distante y deseable objeto o persona. El celo no es algo simple; a decir verdad, es una de las emociones más complicadas que puede tener el ser humano, ya que puede mostrar diferentes grados de ardor o sensibilidad para dicho objeto o persona.
Es preciso distinguir el celo (en singular), de los celos (en plural). El celo es una virtud; los celos son un vicio. El celo demuestra confianza y abnegación; los celos señalan egoísmo, desconfianza y recelo. El celo proviene de Dios, y conduce a Dios; los celos provienen del enemigo y destruyen a la víctima. Debemos reproducir el celo de Dios, y destruir los celos demoníacos.
El celo es una ley de nuestra naturaleza que dicta que cuando ponemos una cuidadosa y continua atención al objeto deseado, despierta los afectos del corazón para dicho objeto. Si el objeto atrae nuestra atención profundamente, entonces la mente se incendiará en el fuego del celo.
El celo es una de las primeras y más fuertes emociones que descubrimos en nuestra niñez; hasta los más simples detalles o pequeñeces, son suficientes para despertar, hacer crecer y fortalecer el ardiente celo en un pequeño.  No hay mucho cambio cuando el niño crece: el celo siempre sigue afectando a la persona en proporción a su edad.
Un celo falso conduce al hombre a actuar egoístamente. El celo falso también es un deseo ardiente; en este caso es para llevar a cabo planes destructivos. El celo falso se dispersa velozmente en los corazones de aquellos que abrazan una misma causa, los conduce a actuar presta y alocadamente sin consultar los dictados de la conciencia y de la razón, el celo falso tiende a cerrar los oídos de sus seguidores ignorando de esa manera la más brillante opinión o argumento que otras persona pueden ofrecerles.
Las personas que sufren de celo falso, y que se han unido bajo una misma causa, muy a menudo se les puede encontrar dedicando todo su esfuerzo para atraer a otros a sus mismos puntos de vista. Todos esos que abrazan una causa y han sido engañados a través de un celo falso, tienen una fuerte inclinación de persuadir a otros a través del engaño.
El celo falso conduce al hombre a la violencia y a la crueldad en contra de su prójimo. El celo falso de una persona ciega su conciencia y endurece su corazón, preparando el camino para sacrificar fácilmente y sin remordimiento a todos aquellos que se oponen a sus puntos de vista o que no están de acuerdo con su manera de pensar.
Todos aquellos que sufren de celo falso parecen criminales reunidos bajo una misma bandera. El celo falso es una de las pasiones más peligrosas que pueden reinar en el corazón del humano; ha sido la fuente de asesinatos, masacres, persecuciones, conspiraciones, revoluciones, guerras y desolaciones entre las naciones de la tierra. Una pequeña chispa de celo falso ha logrado regarse en el corazón de naciones enteras, llevando a calamidades de orden mundial.
Un celo correcto o sano, conforma un hermoso carácter moral. Consiste en el deseo ardiente y fuerte de promover el bienestar de nuestro prójimo en el mundo; un celo que es virtuoso y amigo de la humanidad; promueve las buenas causas en la sociedad como en la religión, es un celo que está en armonía con los dictados de la razón y de la conciencia, es de origen divino, y refleja el ferviente celo de Dios.
El celo cristiano es de origen divino, tiene principios intelectuales; por lo tanto, es el resultado del conocimiento, es modesto, es humilde, es constante, es activo, tiene mucho afecto, abre las manos aligerando los pies, es generoso.
El celo cristiano es bueno para nosotros mismos, es bueno para nuestra familia, es bueno para la religión y es bueno para la sociedad:
El celo cristiano viene del Cielo
El celo cristiano es gobernado por el amor
El celo cristiano actúa sin importar el tiempo, las circunstancias, los lugares o las personas
El celo cristiano es una virtud que se depositó en el hombre para promover la gloria de Dios.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo nos ha prometido suficiente poder para alcanzar esta elevada norma. Dice: “Todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir” (Juan 14:13-17).

Considerad esta declaración por un momento. ¿Por qué “no puede” recibir el mundo la verdad? “Porque no le ve, ni le conoce”. Vers. 17. El mundo está confabulado contra la verdad porque no desea obedecerla. Yo, que percibo la verdad, ¿cerraré los ojos y el corazón a su poder salvador porque el mundo elige las tinieblas antes que la luz? ¿Me ataré con los manojos de zarzas porque mis vecinos rehúsan ser atados con el trigo? ¿Rehusaré la luz, la evidencia de la verdad que conduce a la obediencia, porque mis parientes y amigos eligen seguir las sendas de desobediencia que apartan de Dios? ¿Cerraré mi mente contra el conocimiento de la verdad porque mis vecinos y amigos no abren su entendimiento para discernir la verdad como es en Jesús? ¿Rehusaré crecer en la gracia y conocimiento de mi Señor y Salvador Jesucristo porque mis vecinos consienten en permanecer como enanos? (A fin de conocerle, p. 116, 117).

El pueblo de Dios del tiempo del fin no ha de elegir las tinieblas antes que la luz. Debe buscar la luz, esperar la luz… La luz proseguirá brillando cada vez con mayor intensidad, y manifestará cada vez más claramente la verdad, tal como es en Jesús, para que los corazones humanos y los caracteres humanos mejoren y se disipe la oscuridad moral que Satanás se esfuerza por traer sobre el pueblo de Dios… Al acercamos al tiempo del fin, se necesitará un discernimiento más agudo y más claro, un conocimiento más firme de la Palabra de Dios, una experiencia viva y la santidad de corazón y de vida que debemos tener para servirle (A fin de conocerle, p. 346).

Las mentes no consagradas pondrán obstáculos en el camino de los obreros de Dios, como lo han hecho en lo pasado. Pero no se detengan para discutir ni crear situaciones desagradables. Si se les impide actuar de una manera, estén preparados para honrar a Dios al actuar aprovechando las posibilidades que queden abiertas…

Vendrán pruebas, porque muchos no obran en armonía con Dios. Asegúrense de que ustedes caminan delante de él con mansedumbre y humildad. Puede ser que se los malinterprete, y eso ocurrirá, pero los maledicentes tendrán que avergonzarse si ustedes manifiestan constantemente la dulzura del carácter de Cristo (Cada día con Dios, p. 119).

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Viernes 25 de agosto // Lección 9______________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “En las iglesias de Galacia, el error abierto y desenmascarado estaba suplantando al mensaje evangélico. Cristo, el verdadero fundamento de la fe, era virtualmente desplazado por las anticuadas ceremonias del judaísmo. El apóstol vio que, para salvar a los creyentes gálatas de las peligrosas influencias que los amenazaban, debían tomarse las más decisivas medidas, darse las más penetrantes amonestaciones.

“Una importante lección que todo ministro de Cristo debe aprender es que debe adaptar sus labores a la condición de aquellos a quienes trata de beneficiar. La ternura, la paciencia, la decisión y la firmeza son igualmente necesarias; pero han de ejercerse con la debida discriminación. El tratar sabiamente con diferentes clases de mentes, en diversas circunstancias y condiciones, es un trabajo que requiere sabiduría y juicio iluminados y santificados por el Espíritu de Dios. […]

“Pablo rogó, a los que habían conocido una vez el poder de Dios en su vida, que volvieran a su primer amor de la verdad evangélica. Con argumentos irrefutables, les presentó su privilegio de llegar a ser hombres y mujeres libres en Cristo, por cuya gracia expiatoria todos los que se entregan plenamente son vestidos con el manto de su justicia. Sostuvo que toda alma que quiera ser salvada debe tener una experiencia genuina y personal en las cosas de Dios.

“Las fervientes palabras de ruego del apóstol no fueron estériles. El Espíritu Santo obró con gran poder, y muchos cuyos pies habían sido descarriados por caminos extraños volvieron a su primera fe en el evangelio. Desde entonces, se mantuvieron firmes en la libertad con que Cristo los había hecho libres” (HAp 309, 311).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Reflexiona un poco más sobre la cuestión del sufrimiento y cómo Dios puede ¿Cómo lidiamos con situaciones en las que nada bueno parece haber surgido del sufrimiento?
  2. Medita en la idea de que Cristo se forme en nosotros ¿Qué significa esto en términos prácticos? ¿Cómo podemos saber que eso está sucediendo en nosotros?

¿De qué manera podemos evitar desanimarnos si no está sucediendo tan rápida- mente como pensamos que debería?

RESUMEN: Luego de presentar una serie de argumentos detallados y teológicamente sofisticados, Pablo ahora hace un llamado más personal y emocional a los gálatas. Les ruega que oigan su consejo, recordándoles la relación positiva que alguna vez compartieron, y el amor y la preocupación auténticos que tiene llos como su padre espiritualllos como su padre espiritual.

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
El Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
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