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Lección 13 – EL VIAJE A ROMA – Para el 29 de Septiembre de 2018

Una carta para usted, de parte del hermano Tony:

Hace casi cinco años cuando empezamos este ministerio nunca nos pasó por la mente semejante crecimiento.  Para esos días mi sueño era llegar a tener 1000 estudiantes al día y para eso nos preparamos en todos los aspectos.

Ahora enfrentamos otra realidad y llegamos a la conclusión que este gigante ministerio se nos ha salido de las manos, tanto en el aspecto laboral, como en el financiero. No es lo mismo estudiar para edificación personal, que estudiar  para varios cientos de miles de persona, esto implica una gran responsabilidad.

Tengo casi cinco años teniendo dos trabajos. Mi trabajo secular  es un deleite, ya que me permite viajar, conocer lugares, personas y costumbres, cada día de trabajo para mi es como ir de vacaciones.  También tengo mi trabajo espiritual que es alimento para mi alma y una de las alegrías mas grandes en mi vida el poder servirle a usted espiritualmente.

Penosamente no puedo tener los dos trabajos al mismo tiempo, ya que muchos frentes son afectados por mi intenso trabajo. Entre ellos está la familia que carece de mi tiempo, también la iglesia ya que el sábado por ser el día que mas trabajamos, muchas veces no asistimos a la iglesia, pero el mas delicado -creo- es mi salud.

Tengo una salud muy delicada y con mis dos trabajos voy exactamente en contra de la orden médica en cuanto al descanso. Últimamente he tenido que pagar una factura demasiada costosa, penosa y preocupante con mi salud.

¿Qué hacemos? ¿Dejar este ministerio? no puedo ¿Dejar mi trabajo? tampoco

Mi propuesta para usted es solicitarle donación.

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-Cubrir los gastos de este sitio, que siempre lo hemos mantenido libre de comerciales

-Pagar a nuestro ingeniero que de ahora en adelante es indispensable para nuestro sitio

-Dejar poco a poco mi empresa para dedicarme 100% al trabajo espiritual, y solicitar la ayuda de personal capacitado

-Mejorar el comentario de la lección, ya que muchas veces creo que solo logramos poner un 50% de lo que quisiéramos y pudiéramos editar

-Televisar la clase por YouTube y otros medios

-Abrir el centro de capacitación para predicadores por medio de YouTube. En los comentarios siempre les estamos dando grandes ideas para sermones, los hábiles predicadores, las descubren.

-Continuar con el ministerio del necesitado en crisis y con la construcción de iglesias. A esta fecha, su servidor ha logrado construir 4 iglesias, una en Cuba, una en Honduras, una en El Salvador y una en Brasil. Creo que si todos pusiéramos nuestro granito de arena, pudiéramos hacer mucho en el mundo.

Todos estos proyectos arriba mencionados, se realizarán de acuerdo  a la ayuda que recibamos.

Nosotros ya hicimos todo lo posible y lo imposible con nuestro sitio, pero sin su ayuda esto es sencillamente imposible de continuar, es una carga demasiado pesada para llevar, para una sola persona o una sola familia.

Si usted cree que esta idea tiene luz y que vale la pena, le invitamos a donar.

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De antemano se les agradece su ayuda

Su hermano en Cristo

Tony García


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Monumento a Pablo en la Isla de Malta, a este lugar se cree que llegaron todos los que vivieron el famoso naufragio de Pablo


Lección 13: Para el 29 de septiembre de 2018

EL VIAJE A ROMA

Sábado 22 de septiembre________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 27, 28; Romanos 1:18-20.

PARA MEMORIZAR:

“No temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo” (Hech. 27:24).

Hacía tiempo que Pablo deseaba visitar Roma, pero su arresto en Jerusalén cambió todo. Al ceder a la presión legalista de los líderes de la iglesia de Jerusalén, terminó bajo custodia romana durante casi cinco años, incluido el tiempo que pasó en el viaje marítimo a Italia. Este cambio representó un duro golpe para sus planes misioneros.

A pesar del revés, Jesús mismo prometió que el apóstol todavía daría testimonio de él en Roma (Hech. 23:11). Incluso cuando le fallamos, Dios puede darnos otra oportunidad, aunque no siempre nos libra de las consecuencias de nuestros actos. Pablo fue llevado a Roma como prisionero, y no hay evidencias bíblicas de que alguna vez haya ido a España como pensaba (Rom. 15:24). Después de ser liberado de lo que se conoce como el primer encarcelamiento romano, Pablo fue arrestado nuevamente, esta vez para sufrir el martirio (2 Tim. 4:6-8) bajo Nerón en el año 67 d.C.

Sí, Pablo llegó a Roma, y mientras esperaba en su prisión domiciliaria para ser juzgado ante el emperador, le hablaba sin tapujos, a pesar de sus cadenas (Efe. 6:20; Fil. 1:13), a todo el que se acercaba a él (Hech. 28:30, 31), incluyendo a figuras importantes de la casa del César (Fil. 4:22).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Consideremos por un momento la experiencia de Pablo. El apóstol fue encarcelado y encadenado en el momento en que parecía que su labor era más necesaria para fortalecer la sufrida y perseguida iglesia. Pero éste fue el momento en que el Señor obró y las victorias que ganó fueron preciosas.

Cuando en apariencia Pablo podía hacer menos, la verdad encontró entrada en el palacio real. No fueron los sermones magistrales de Pablo delante de estos hombres notables, sino sus cadenas lo que llamó la atención de ellos. Mediante su cautiverio el apóstol se transformó en un conquistador para Cristo. La paciencia y la humildad con las que él se sometió a su prolongado e injusto confinamiento impulsaron a estos hombres a pesar el carácter del apóstol. Al enviar su último mensaje a sus amados en la fe, Pablo une a sus palabras los saludos de los santos de la casa de César dirigidos a los santos de las otras ciudades (Reflejemos a Jesús, p. 350).

[La] suficiencia [de Pablo] no residía en sí mismo sino en la presencia y en la actividad del Espíritu divino que llenaba su alma y que ponía todo pensamiento en sujeción a la voluntad de Cristo. El hecho de que su propia vida ejemplificaba la verdad que proclamaba proporcionó un poder convincente tanto a su predicación como a su apariencia personal. Dice el profeta: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” [Isaías 26:3]. Esta paz celestial, manifestada en su rostro, ganó a muchas almas para el evangelio (La historia de la redención, p. 332).

Así también el encarcelamiento de Pablo llevó el evangelio ante reyes, príncipes y gobernantes que de otra manera no habrían tenido esa luz. Los esfuerzos hechos para retardar el progreso de la verdad servirán para impulsarlo y ensancharlo. Desde cualquier punto que se considere la verdad, su excelencia se destacará con claridad cada vez más intensa. El error requiere disfraz y ocultamiento. Se viste de manto angelical y toda manifestación de su verdadero carácter disminuye sus probabilidades de éxito.

Las personas a quienes Dios ha hecho depositarías de su ley no han de permitir que se oculte su luz. La verdad debe ser proclamada en los lugares oscuros de la tierra. Hay que hacer frente a los obstáculos y superarlos. Debe hacerse una gran obra, y esta obra ha sido confiada a los que conocen la verdad. Deben interceder poderosamente con Dios para obtener ayuda ahora. El amor de Cristo debe difundirse en su propio corazón. El Espíritu de Cristo debe ser derramado sobre ellos, y deben prepararse para subsistir en el juicio. Mientras se estén consagrando ellos mismos a Dios, un poder convincente acompañará sus esfuerzos para presentar la verdad a otros, y su luz hallará acceso a muchos corazones (Testimonios para la iglesia, tomo 5, p. 429).

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Lección 13 | Domingo 23 de septiembre________________________________________

DE CAMINO A ROMA

Después de aproximadamente dos años de confinamiento en Cesarea (Hech. 24:27), Pablo fue enviado a Roma. A juzgar por la primera persona del plural y la riqueza de detalles utilizados para describir el largo y turbulento viaje por mar a Italia (Hech. 27:1-28:16), Lucas acompañaba a Pablo, al igual que otro cristiano llamado Aristarco (Hech. 27:2). Otro personaje importante en la historia fue el centurión romano, Julio, que tenía otros prisioneros a su cargo (Hech. 27:1).

Partieron al final del verano mediterráneo. El ayuno (Hech. 27:9) se refiere al Día de la Expiación, en la segunda quincena de octubre. Debido a las condiciones invernales, los viajes en el Mediterráneo normalmente se evitaban entre noviembre y marzo. No obstante, esta vez afrontaron dificultades desde el principio, y llegaron con mucho retraso a la pequeña bahía de Buenos Puertos, en la isla de Creta (Hech. 27:8).

Lee Hechos 27:9 al 12. En Buenos Puertos, ¿cómo intervino Pablo en la historia y cómo fue recibida su intervención?

Hechos 27:9-12

Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, 10 diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. 11 Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. 12 Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí.

Las advertencias de Pablo no fueron escuchadas, por lo que decidieron navegar hacia el oeste otros 64 kilómetros para llegar a un puerto (Fenice), donde podrían invernar con seguridad. Lamentablemente, por un cambio climático repentino, se vieron envueltos en una tempestad tan violenta que la tripulación no tuvo más remedio que dejar que la nave fuera llevada a la deriva por el viento hacia el sudoeste, lejos de tierra seca. Pronto comenzaron a arrojar la carga por la borda e incluso algunos de los aparejos de la nave, en un intento frenético por aligerarla, dado que ya se estaba llenando de agua. La situación era dramática. Después de varios días de escasas horas de luz, poca visibilidad, fuertes lluvias y vientos huracanados, sin saber dónde estaban y completamente agotados, “ya había[n] perdido toda esperanza de salvar[se]” (Hech. 27:20).

Lee Hechos 27:21 al 26. ¿Cuál fue la segunda intervención de Pablo en la historia?

Hechos 27:21-26

21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. 26 Con todo, es necesario que demos en alguna isla.

Con palabras proféticas, Pablo le transmitió a la tripulación un mensaje que acababa de recibir de Dios. No había razón para desesperar ni perder las esperanzas. Todavía habría peligros y pérdidas, pero todos ellos sobrevivirían.

¿Por qué tenía que sufrir tanto un servidor tan fiel y dedicado del Señor como Pablo? ¿Qué lecciones podemos aprender de sus experiencias?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

 Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta. Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica. Al otro día llegamos a Sidón; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos. Y haciéndonos a la vela desde allí, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios. Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, arribamos a Mira, ciudad de Licia. Y hallando allí el centurión una nave alejandrina que zarpaba para Italia, nos embarcó en ella. Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón. Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea. Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, 10 diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. 11 Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. 12 Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí.

La tempestad en el mar

13 Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. 14 Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. 15 Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar. 16 Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife. 17 Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva. 18 Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, 19 y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. 20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. 21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. 26 Con todo, es necesario que demos en alguna isla. 27 Venida la decimacuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra; 28 y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas. 29 Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciese de día. 30 Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar, aparentaban como que querían largar las anclas de proa. 31 Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse. 33 Cuando comenzó a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada. 34 Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. 35 Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer. 36 Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también. 37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis. 38 Y ya satisfechos, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.

El naufragio

39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, en la cual acordaron varar, si pudiesen, la nave. 40 Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa. 41 Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar. 42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; 44 y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra. (Hechos 27)

Pablo llegó a Jerusalén al final de su tercer viaje misionero con una ofrenda especial para los pobres de Jerusalén, que había recolectado entre las congregaciones de Europa y de Asia Menor. Pero en Jerusalén le esperaban acontecimientos no deseados, aunque éstos ya habían sido anunciados.

Lo arrestaron y lo encadenaron. Después de estar preso por dos años en Cesarea, apeló al César. Unos tres años después de su arresto, llegó a Roma, y no llegó de la manera que lo había planeado de acuerdo a Romanos 15, Pablo llegó a Roma en circunstancias muy ajenas y adversas a su voluntad.

22 Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.  23 Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros,  24 cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros.  25 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.  (Romanos 15)

El apóstol Pablo siempre tuvo muchos deseos de ir a visitar la iglesia romana, no por curiosidad, ni porque Roma sería un nuevo campo para el evangelismo; tampoco porque Roma era un importante centro de influencia cristiana en el mundo. Pablo deseaba visitar Roma solamente por un deseo de su corazón.

Interesantemente, aprendemos que Pablo no imponía su voluntad al trabajo que Dios le había encomendado desempeñar. De aquí aprendemos, que aun en el campo misionero, es necesario dar mayor importancia a nuestras responsabilidades en la vida, que a nuestros propios deseos.

Era inconsistente en la mente del apóstol ser negligente con su trabajo, solo por complacer un deseo personal. Roma, que era la capital del mundo en ese tiempo, no era el lugar primordial para la visita de Pablo; su lugar primordial era España, en su viaje a España haría una escala y aprovecharía para visitar Roma.

Pablo deseaba visitar España, y su propósito era la predicación del evangelio. La antigua España era llamada Aspamia o Hispania entre los de habla latina. Los celtas, galos u oriundos de Galacia, llamaban a España Span, y los griegos le llamaban a España, Iberia.

La antigua España comprendía el territorio que actualmente ocupa tanto la misma España como también Portugal, es decir la antigua España era la Península Ibérica en su totalidad. Hay que recordar que España para esos días estaba bajo el dominio y control de los romanos.  

El gran deseo de Pablo de ir a Roma al fin se lo concedió el cielo; pero muy extrañas son las visas que el cielo otorga a sus ciudadanos, cuando éstos viajan por diferentes partes de la tierra.

En el caso del apóstol Pablo,  fue visado con cadenas y grilletes en las muñecas de sus manos. Sin duda alguna este famoso viaje de Pablo a Roma, cambiaría la historia del mundo y el curso de la humanidad; éste era un viaje que el Cielo había destinado para que se registrara a perpetuidad en las hojas inmutables del sagrado Libro.

La distancia en millas náuticas desde Jerusalén a Roma son 1,246 millas, o sea 2,037 kilómetros. En nuestros días modernos, un viaje en avión entre Jerusalén y Roma solamente toma 3 horas y media. Si se viaja por tierra toma cerca de 44 horas para recorrer  4,102 kilómetros, usando la famosa y panorámica ruta E-80 que atraviesa prácticamente todo el continente europeo, por la parte sur de éste.

Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo y a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta. Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica. Al otro día llegamos a Sidón; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos. (Hechos 27)

Pocas cosas son más descollantes para el estudioso del Nuevo Testamento que la impresión que hace en la mente un centurión romano.

La Escritura nos recuerda que todas las personas tienen hermosas virtudes, sin importar las circunstancias donde se desenvuelven, como en este caso la vida militar.  La Biblia relata acerca del centurión romano de Capernaúm que exhibió un alto grado de fe. También se nos relata la memorable confesión que hizo el centurión romano acerca de Jesucristo, al pie de la cruz y Cornelio es otro ejemplo de ellos.

Pablo, de acuerdo con la Biblia, tuvo contacto con cinco centuriones  en su vida:

 32 Éste, tomando luego soldados y centuriones, corrió a ellos. Y cuando ellos vieron al tribuno y a los soldados, dejaron de golpear a Pablo. (Hechos 21)

17 Pablo, llamando a uno de los centuriones, dijo: Lleva a este joven ante el tribuno, porque tiene cierto aviso que darle. (Hechos 23)

23 Y llamando a dos centuriones, mandó que preparasen para la hora tercera de la noche doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros, para que fuesen hasta Cesarea;  24 y que preparasen cabalgaduras en que poniendo a Pablo, le llevasen en salvo a Félix el gobernador. (Hechos 23)

Y ahora tenemos a Julio. Julio es reconocido en la Biblia por ser un hombre con mucha cortesía, en ese barco se habían encontrado dos hombres muy corteses, uno llamado Julio que era libre, y el otro llamado Pablo, que era prisionero.

Cuenta la historia de un ministro que fue llamado para servir en un determinado pueblo. En este pueblo vivía un viejo hombre, detestado por todos, a quien no se le daba ni siquiera el saludo, por todos los hechos de su vida. Cierto día el nuevo ministro lo encontró en la calle, el ministro paró un momento, y levemente se inclinó ante el reprobado y le dio un caluroso saludo. El viejo hombre también paró ante tal saludo, miró al ministro con curiosidad y continuó su camino. Así pasaron muchos días, y la misma acción se repetía, cuando éstos dos se encontraban en el camino.

La acción del ministro con el viejo hombre, fue objeto de risas y de burlas de partes de algunos, y le sugirieron al ministro que no gastara su tiempo dando actos de cortesías al menospreciado hombre. -No importa- dijo el ministro. –ser cortes con los demás, no cuesta nada-

Cierto día apareció el detestado hombre en la iglesia, entró por la puerta principal, llegó tarde, y fue el primero en irse, de allí en adelante el hombre comenzó a visitar la iglesia regularmente. Después de un tiempo de asistir a los servicios religiosos, éste se convirtió al evangelio y llegó a ser uno de los ciudadanos mas ejemplares del pueblo. -el gesto del ministro de inclinarse ante mi y su caluroso saludo, cambiaron mi vida- solía decir el hombre cuando le preguntaban de su conversión.

Una nave alejandrina se hallaba disponible en Mira, que pertenecía a la ciudad de Licia; esta nave tenía como rumbo Italia. En esa nave habían viajado toda clase de personas, desde generales y princesas, hasta esclavos y prisioneros. En esta ocasión, parte de los viajeros son soldados romanos custodiando un grupo de prisioneros, con destino a Roma.

Una tempestad en alta mar dio la bienvenida al encadenado viajero y sus compañeros. Catorce días en la escuela divina de la aflicción y la prueba, se habían destinado para esa nave, sus pasajeros y  tripulantes.

Tanto el cristiano como el pagano, no pueden despedirse de este mundo sin pasar por la escuela de la tribulación.

En el barco de Pablo, podemos descubrir un mundo en miniatura. La ley estaba representada por el centurión romano, la navegación del mundo estaba representado por el capitán de la nave, el comercio por los mercaderes, el trabajo por los marineros, el campo militar estaba representado por los soldados, la ciencia y la medicina estaba representada por el doctor Lucas, la religión por Pablo, y los cautivos de este mundo era representado por los prisioneros.

Todas estas personas que viajaban en este barco, estaban a unos cuantos días de recibir una de las mas grandes tribulaciones de sus vidas.

La tribulación no respeta a nadie, no reconoce sexos, ni clases de persona, ni posiciones sociales, ni grados intelectuales, ni nacionalidades.

El trueno y el relámpago estremece tanto al justo como al pecador, el furor del mar hunde y ahoga tanto a los piratas como a los misioneros, solo la mano divina puede liberar al hombre de la furia de la tribulación, solo la mano divina puede traer paz en medio de la tormenta. Esa misericordia del cielo que se consigue en medio de la tribulación, es una de las misericordias mas apreciadas por el ser humano.

Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea. Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, 10 diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas. 11 Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. 12 Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí. (Hechos 27)

Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba,

En el versículo 9 podemos descubrir mas o menos la fecha de este viaje, allí dice que ya había pasado el ayuno. ¿Qué era eso del ayuno? Ese era otro nombre que el pueblo judío le daba al día de la expiación. El día de la expiación era celebrado en Jerusalén a finales del mes de Noviembre, y a partir de este mes, comienza el invierno para esta zona, volviéndose muy peligroso cualquier travesía en el mar mediterráneo.

Pablo dio la sugerencia de invernar en Buenos Puertos, posiblemente dio la sugerencia como una intuición humana, o posiblemente como una intervención divina, el caso es que el apóstol estaba correcto.

¿Pero, que hace un pastor de una iglesia, dando consejos de navegación a los expertos navegantes?

-Perdone pastor Pablo, los pastores a orar y los navegantes a navegar; Usted ha pasado toda su vida en tierra firme y en cambio nosotros hemos pasado la mayoría de nuestra vida en alta mar, muchas gracias por su consejo, pero nuestra experiencia en esta materia, vale mas que su consejo.-

La experiencia del siglo I se repite en nuestro siglo; la ciencia, los gobernantes y los expertos de mundo, ven con menosprecio e indiferencia el consejo de los religiosos, se dejan llevar por los engañosos vientos del sur 13 Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta.” “Del sur viene el torbellino” (Job 37:9); “Y traspasó con su poder el viento del sur” (Salmos 78: 26)

Buenos Puertos no era un lugar muy cómodo para pasar todo un invierno, “… el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. 12 Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí…” la intención era llegar Fenice, que era un puerto de Creta, y estaba solamente a 40 millas o 64 kilómetros de Buenos Puertos. Fenice era un puerto muy moderno, acogedor, con muchas amenidades, un excelente lugar para pasar todo un invierno comodamente.  Era cuestión de unas horas mas de navegación para poder llegar a Fenice, unas horas mas de navegación haría mucha diferencia en los siguientes tres meses de estadía invernal, la lógica del hombre era correcta, pero no la de Dios.

El populacho ganó, 273 votos a favor, contra tres votos en contra, el voto de Pablo, de Lucas y de Aristarco.

La populación de la nave decidió ir a Fenice, pero a Fenice nunca llegaron, Dios había decidido otro destino, y a ese destino llegaron.

Malta era el destino, y por tres meses se invernó en ese lugar.

Dios hizo muchos milagros, y se sembró el evangelio entre la tribu bárbara de Malta. Al final aprendemos que es mejor seguir el destino que Dios nos ha asignado, que la lógica y la experiencia de los humanos, ésta casi siempre fracasa. La suave y placentera brisa del sur, es muy engañosa, casi siempre se convierte en un serio vendaval, la suave brisa del sur casi siempre se convierte en un Euriclidón.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando se encontraba en circunstancias deprimentes, que hubieran desanimado a los cristianos a medias, [Pablo] se mantenía firme, y lleno de valor, esperanza y ánimo… Se advierte en él la misma esperanza y ánimo cuando se encuentra sobre la cubierta del barco, azotado por la tormenta, viendo como la nave se iba destrozando. Entonces imparte órdenes al capitán del barco, y salva la vida de los que van a bordo. Aun cuando es un prisionero es realmente el amo de la nave y el pasajero más libre y feliz. Cuando todos naufragan y van a dar a una isla de bárbaros, él es el que se domina mejor, el que más contribuye a salvar a sus compañeros para impedir que mueran ahogados. Sus manos recogieron la leña que dio fuego para calentar a los pasajeros ateridos. Cuando éstos vieron la víbora venenosa que se le había en-rollado en el brazo, quedaron aterrorizados; pero Pablo con toda calma la sacudió sobre el fuego, sabiendo que no lo dañaría; porque confiaba implícitamente en Dios.

Cuando se vio en presencia de los reyes y dignatarios de la tierra, en cuyas manos estaba su vida, no se acobardó, porque la había encomendado a Dios… La gracia del Señor, como un ángel misericordioso dulcifica y aclara su voz que repite la historia de la cruz y del incomparable amor de Cristo (Mi vida hoy, p. 344).

Los ángeles son enviados a los hijos de Dios con misiones de misericordia. Visitaron a Abraham con promesas de bendición; al justo Lot, para rescatarle de las llamas de Sodoma; a Elias, cuando estaba por morir de cansancio y hambre en el desierto; a Elíseo, con carros y caballos de fuego que circundaban la pequeña ciudad donde estaba encerrado por sus enemigos; a Daniel, cuando imploraba la sabiduría divina en la corte de un rey pagano, o en momentos en que iba a ser presa de los leones; a San Pedro, condenado a muerte en la cárcel de Herodes; a los presos de Filipos; a San Pablo y a sus compañeros, en la noche tempestuosa en el mar… los santos ángeles ejercieron su ministerio en beneficio del pueblo de Dios.

Cada discípulo de Cristo tiene su ángel guardián respectivo. Estos centinelas celestiales protegen a los justos del poder del maligno… El medio de que Dios se vale para proteger a su pueblo está indicado en las palabras del salmista: “El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen, y los defiende” [Salmos 34:7] (El conflicto de los siglos, pp. 502, 503).

Cristo está tratando de elevar a todos aquellos que quieran ser elevados a un compañerismo consigo, para que podamos ser uno con él, como él es uno con el Padre. Nos permite llegar a relacionamos con el sufrimiento y la calamidad a fin de sacamos de nuestro egoísmo; trata de desarrollar en nosotros los atributos de su carácter: la compasión, la ternura y el amor. Aceptando esta obra de ministración, nos colocamos en su escuela, a fin de ser hechos idóneos para las cortes de Dios. Rechazándola, rechazamos su instrucción y elegimos la eterna separación de su presencia (Palabras de vida del gran Maestro, p. 320).

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Lunes 24 de septiembre | Lección 13____________________________________________

EL NAUFRAGIO

En su segunda intervención en la historia, Pablo les aseguró a todos los que estaban a bordo (276 personas en total; Hech. 27:37) que, aunque no todo saldría bien, no habría que lamentar víctimas; solo el barco se hundiría (Hech. 27:22). Catorce días después, las palabras del apóstol se cumplieron. Todavía bajo una terrible tormenta y con el barco completamente a la deriva, los marineros detectaron que había tierra cerca, posiblemente porque podían oír el ruido de las rompientes (Hech. 27:27). Después de una serie de sondeos, y temiendo que la nave fuera empujada contra las rocas a lo largo de la orilla, lanzaron cuatro anclas desde la parte posterior de la nave, para reducir la velocidad. Mientras tanto, desesperadamente les pedían a sus dioses que se hiciera de día (Hech. 27:28, 29).

Lee Hechos 27:30 al 44. ¿Qué lecciones podemos extraer para nosotros de esta historia?

Hechos 27:30-44

30 Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar, aparentaban como que querían largar las anclas de proa. 31 Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse. 33 Cuando comenzó a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada. 34 Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. 35 Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer. 36 Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también. 37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis. 38 Y ya satisfechos, aligeraron la nave, echando el trigo al mar. 39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, en la cual acordaron varar, si pudiesen, la nave. 40 Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa. 41 Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar. 42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; 44 y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.

Al comienzo del viaje, el centurión trató bien a Pablo, pero no tenía motivos para confiar en el criterio náutico del apóstol. Sin embargo, después de dos semanas, las cosas cambiaron. Pablo ya se había ganado el respeto del centurión con su intervención profética sobre el naufragio (Hech. 27:21-26), que ahora convergía hacia su cumplimiento.

Pablo instó a la gente de a bordo a que comiese; de lo contrario, no tendrían fuerzas para nadar y llegar a tierra. La providencia divina no necesariamente nos exime de hacer lo que normalmente sería nuestro deber. “En esta narración, se mantiene un buen equilibrio entre la certeza de la protección de Dios y los esfuerzos de los involucrados para garantizarla”.–D. J. Williams, Acts, p. 438.

Al rayar el alba, los marineros avistaron tierra; era una bahía con playa, donde decidieron encallar la nave. Sin embargo, el barco nunca llegó a la playa. Chocó contra un banco de arena y terminó rompiéndose por la fuerza de las olas. Principalmente a causa de Pablo, el centurión frenó el plan de los soldados de matar a los prisioneros para evitar que escaparan. Al final, como Dios había prometido, no se perdió ni una sola vida.

¿Qué debería decirnos esto acerca del poder del testimonio de Pablo, y de su carácter, que en el afán de conservar a Pablo con vida se les prohibió a los soldados que mataran a ningún prisionero?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La tempestad en el mar

13 Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. 14 Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. 15 Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar. 16 Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife. 17 Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzos para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva. 18 Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, 19 y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. 20 Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. 21 Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. 22 Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. 23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, 24 diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo. 25 Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho. 26 Con todo, es necesario que demos en alguna isla. 27 Venida la decimacuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra; 28 y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas. 29 Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciese de día. 30 Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar, aparentaban como que querían largar las anclas de proa. 31 Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse. 33 Cuando comenzó a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada. 34 Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá. 35 Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer. 36 Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también. 37 Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis. 38 Y ya satisfechos, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.

El naufragio

39 Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, en la cual acordaron varar, si pudiesen, la nave. 40 Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa. 41 Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar. 42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; 44 y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra. (Hechos 27)

En 2 de Corintios 11: 25 leemos:  “Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar;” De los primeros tres naufragios no tenemos información, pero sí tenemos una información detallada del cuarto naufragio del apóstol. Este texto a la iglesia de Corinto fue escrito por Pablo aproximadamente dos años antes de su cuarto naufragio, es decir que para esta fecha, aun no había sufrido su cuarto naufragio, que sucedió cuando era llevado a Roma como prisionero.

Muchas tormentas han habido en el mar Adriático, y muchos barcos se han hundido en este mar, pero ninguna de esas tormentas, ni ninguno de esos barcos que se han hundido, han sido tan famosos como el naufragio de Pablo.

En las aulas de la naturaleza divina, hasta el más rebelde de los humanos es humillado y conducido a reconocer que hay un Dios que controla la naturaleza entera, incluyendo nuestras propias vidas y, como el profeta, no le toma mucho tiempo para comenzar a preguntar:

“¿Quién recogió los vientos en sus puños? ¿Quién envolvió las aguas en su manto? ¿Quién estableció todos los confines de la tierra?…  (Proverbios 30:4);  

 – ¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano, con su palmo tomó la medida de los cielos, con un tercio de medida calculó el polvo de la tierra, pesó los montes con la báscula, y las colinas con la balanza?  (Isaías 40: 12)

“25 Porque habló, e hizo levantar un viento tempestuoso, Que encrespa sus ondas. 26 Suben a los cielos, descienden a los abismos; Sus almas se derriten con el mal. (Salmos 125)

Las circunstancias eran desesperantes; se había hecho un derroche de energías físicas y mentales para salvar la nave; habían tirado todos los enseres de la nave al mar, suele suceder que en medio de la tribulación, nuestros tesoros se convierten solamente en un estorbo.

La fuerza de la tormenta acobardaba al más experto marinero; el paralizador efecto del frío era devastador. El terror de los pasajeros no ayudaba para nada, la nave se había vuelto insignificante ante semejante tormenta, la constante amenaza de la nave de ceder frente a las fuerzas del viento y el agua, estaba presentes segundo a segundo.

La confusión, la ansiedad y la fatiga habían tomado posesión de los cuerpos y las mentes de los viajeros y en medio de ese caos total, sólo había una persona que podía comandar la nave y era el pasajero prisionero.

Para ese tiempo aun no se había inventado la brújula, mientras los marineros no podían contemplar las estrellas por la cual siempre se guiaban, Pablo no había perdido de vista la estrella mas grande, que es el Sol de justicia, cuyo nombre es Jesucristo.

Bajo la influencia del Espíritu Santo, Pablo tomó el control de la situación y restauró el orden que ni militares ni marineros podían recobrar. Les recordó la advertencia que él mismo les dio en contra de este viaje, y en el nombre de su Dios, trajo paz y calma a todos, asegurándoles que en la pequeña visita celestial de un mensajero del cielo, se le prometió que ninguno de los viajeros y tripulantes de esa nave perdería la vida, en medio de esa tormenta.  

Betel, Penuel, Madiam, Sinaí, Belén y Jerusalén, tiene ciertos lugares que se consideran sagrados, ya que en un momento dado de la vida, el cielo se puso en contacto con el hombre. Ahora encontramos que hay un pequeño sitio en el mar Adriático, donde también el cielo se puso en contacto con el hombre, es ese lugar desconocido en medio del mar, un ángel bajo del cielo para tener una pequeña pero interesante conversación con un siervo de Jesucristo.

Uno de los pájaros mas poderosos para volar en un pájaro llamado Fragata, sus alas crecen tanto que logran medir hasta 3 yardas cuando están extendidas. Se ha descubierto que cuando hay huracanes, este pájaro se eleva por encima del huracán, y debido a sus poderosas alas puede mantenerse por muchos días en el aire sin tomar o necesitar descanso, así se mantiene en esa elevada región hasta que la tormenta pasa. Hay ciertos hombres que también poseen una cualidad para elevarse por encima de las tormentas, Pablo la tenía, en medio del caos, del sufrimiento y la desesperación, Pablo se mantenía firme, inamovible, sostenido por su poderosa fe.

“23 Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo” (Hechos 27)  Esta expresión de Pablo debería ser la expresión de todos aquellos que estamos pasando por tribulaciones. “De quien soy” denota la confianza del humano puesta en Dios: no hay duda que los santos son -y somos- propiedad de Dios.

A esta experiencia fácilmente le pudiéramos titular: La religión en la tormenta.

Entre uno de los mas grandes reveladores del carácter del hombre se encuentran las tempestades. Esta tormenta reveló la cobardía, la maldad y el egoísmo de los marineros, y la misma tormenta reveló el gran carácter humanitario y filantrópico de Pablo.

Pudiéramos clasificar a tres grupos de personas en ese barco: los marineros, los soldados romanos y los religiosos. De estos tres grupos los que tenían que mantener la compostura habían fallado.

Si nos basamos en la experiencia, los expertos marineros tenían que mantener la compostura, pero no fue así, ellos fallaron.

Si nos basamos en los nervios o en el temperamento, los soldados que habían peleado batallas donde la muerte siempre anda rondando, tenían que tener mejor compostura que el constructor de tiendas.

Pero no, la compostura le pertenece a los religiosos, Pablo dijo “…esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo” estas son las  palabras claves que inspiraron quietud, tranquilidad y esperanza a una agobiada y desesperada tripulación.

El hombre de tierra firme se mantenía con calma en medio de la gran tempestad del mar, y los hombres de alta mar, temblaban como lo pudiera haber hecho el hombre de tierra firme. La calma y la profunda fe de Pablo inspiró seguridad y aliento a la tripulación, a los marineros y a los militares de la nave. El verdadero cristiano nunca es esclavo de las circunstancias o adversidades, sino que siempre es un dirigente firme y sereno en medio de la adversidad.

Ahora el nuevo calmado y sabio capitán tiene bajo su control toda la tripulación, incluyendo a los marineros y militares.

Humanamente pudiéramos decir que Pablo fue el que salvó la vida de 275 personas a bordo de la nave. “Vosotros sois la sal de la tierra” dijo Jesucristo. Es la sal de la tierra la que preserva la sociedad de la corrupción. Quitemos las buenas personas que viven en una ciudad, y esa ciudad se convierte en una Sodoma y Gomorra, lista para el fuego divino, quitemos las buenas personas del mundo y el inferno de Dante, se vuelve una realidad, quitemos los buenos hombres de la vida y el mundo perecerá las dos muertes, tanto la terrenal, como la divina. La presencia del cristianismo en la tierra, ha salvado de la muerte a miles y millones, tanto de la muerte terrenal, como de la muerte eterna.

 

27 Venida la decimacuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra; 28 y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas. 29 Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciese de día. 30 Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar, aparentaban como que querían largar las anclas de proa. 31 Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: Si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros. 32 Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse. (Hechos 27)

Pablo se da cuenta que aparte de la tormenta, hay otro peligro que amenaza la nave: el gremio de marineros ha acordado secretamente abandonar la nave y dejar a sus viajeros a la merced del mar. Los soldados prontamente acatan la sugerencia del nuevo capitán y así evitaron quedar a la deriva en medio del mar, ellos cortaron las cuerdas del esquife y lo dejaron perder en el mar.

El esquife es el nombre que se le da a esos pequeños botes, que siempre llevan las grandes naves; en ese esquife los marineros estaban pensando escapar. El esquife es lo que nosotros conocemos como los  botes salvavida.

¿Cuál era la razón de los marineros para escapar en el esquife, abandonando a una muerte casi segura al resto de la tripulación?

El egoísmo.

El egoísmo es detestable

-El egoísmo es cobarde: Ante el peligro, los marineros planearon abandonar el barco

-El egoísmo es engañoso: Ellos querían hacer creer a la tripulación que estaban por echar el ancla al mar, pero en verdad bajaron el  esquife y su idea era escaparse.

-El egoísmo siempre ha existido y se esconde en todas las actividades humanas, en todos los negocios, en todas las profesiones, y en los intereses de la vida del humano, el egoísmo siempre trabaja cubierto con el manto de la hipocresía.

-El egoísmo es cruel: todos en la nave corrían el riesgo de perder la vida, pero a ellos no les importaba la muerte de los demás; lo único que les importaba era salvar sus propias vidas.

Cuánto problema se hubieran evitado, si  Julio tan solo hubiera escuchado la sugerencia del ministro religioso de no viajar, y hubiera cerrado sus oídos a la sugerencia del capitán y el dueño de la nave de llevar a cabo esa travesía.

Ahora Julio se da cuenta de que es de mucho beneficio escuchar a un ministro del evangelio; en el caso de Pablo, él demostró que era un ministro que poseía las cualidades que todo ministro en nuestros tiempos modernos necesita tener:

-Era activo y trabajador

-Era pronto para tomar decisiones

-Tenía sabiduría

-Tenía fe

-Tenía caridad

-Tenía devoción

-Tenía respeto para tratar con los equivocados

-Tenía destreza

-Tenía paciencia y en medio de todas estas maravillosas características sobresalía por su humildad

-Pablo mostró poseer una religión verdadera en medio de la tormenta

 

Pablo fue probado en la tormenta:

-Su fe en Dios fue puesta a prueba

-Su fidelidad pastoral fue puesta a prueba

-Su valor humano fue puesto a prueba

Pablo y Jonás, dos misioneros de alta mar:

-Jonás huyó de la presencia de Jehová; Pablo no

-Jonás provocó la ira de Dios en medio del mar en contra del barco y sus pasajeros; Pablo trajo calma y quietud a los pasajeros en medio de la tormenta

-Jonás fue rescatado de una muerte segura; Pablo lucho para salvar la vida de 276 personas

-Jonás fue a Nínive con un mensaje de muerte; Pablo fue a Roma a sufrir la muerte.

Pablo y Jonás, dos misioneros totalmente diferentes. Ello no obstante, el todo amoroso y todo poderoso DIOS usó a ambos para salvación de muchos.

Cuando el poder humano ha fracasado y la esperanza de los mortales ha desaparecido, encontrar un refugio de calma produce una felicidad tan grande, que ninguna persona es capaz de explicarla.

Las promesas de Dios son preciosas para todos sus hijos en medio de todas las tormentas, ya sea que nos encontremos en una tormenta en el mar o en una tormenta mental. Toda la historia del viaje de Pablo nos entrega un mensaje de consolación: el evangelio de Cristo es un evangelio que trae quietud y paz a todos sus seguidores, en momentos de tribulación.

Nuestras vidas se pueden comparar fácilmente con las naves del mar :

-Hay unas naves que son solamente para placer;

-Hay otras naves que son sólo para negocios

-Toda nave tiene una carga que llevar

-Toda nave siempre tiene un capitán

-Toda nave encontrará una tormenta en medio del mar

-Toda nave tiene que ser reparada por lo menos una vez en la vida

-Una nave en el agua es bueno, pero el agua dentro de una nave es algo malo

-Unas naves son más lentas que otras

-Toda nave necesita una brújula

-Toda nave tiene siempre un último viaje

 

42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. (Hechos 27)

La muerte es casi siempre la tendencia brutal de la vida militar. Pudiéramos pensar que después de una tragedia de esta magnitud, tendría que haber simpatía del uno hacia el otro, pero no era ese el caso: hay un consejo castrense y allí los soldados deciden terminar con la vida de todos los prisioneros, incluyendo la de Pablo.

Hace unos minutos luchaban por salvarse la vida; ahora planean un asesinato a sangre fría. Los militares son entrenados para hacer correr la sangre, para ellos la vida de otra persona tiene muy poco valor.

Pero tenemos la grandeza del capitán Julio: él salva la vida de los prisioneros por tratar de mantener con vida al apóstol Pablo. Muchas veces las promesas de seguridad de Dios se cumplen con la intervención de la agencia humana en esta tierra. Solamente Dios puede hablar de lo valioso que es tener un buen hombre trabajando para la sociedad. Dios ya lo había dichos antes, él dijo que diez justos, eran suficientes para liberar a Sodoma y Gomorra de la destrucción.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Lea acerca de la escena desarrollada en el mar, cuando Pablo, el prisionero, en viaje al lugar donde iba a ser juzgado y ejecutado, dirigió a los soldados y marineros náufragos, abatidos por el cansancio, la falta de sueño y el hambre, estas grandes palabras de valor y esperanza: “Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros… Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”. Con fe en esta promesa, Pablo aseguró a sus compañeros: “Pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá”. Así ocurrió. Por el hecho de estar en ese barco un hombre por medio del cual Dios podía obrar, todo el contingente de soldados y marineros paganos se salvó. “Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra” [Hechos 27:22-24, 34, 44] (La educación, p. 255).

A Pablo y los demás presos les amenazaba ya una suerte más terrible que el naufragio. Los soldados percibieron que mientras se esforzasen por llegar a tierra, les sería imposible guardar a los presos. Cada hombre tendría que esforzarse al límite para salvarse a sí mismo. Sin embargo, si faltara alguno de los presos, responderían con su vida los encargados de su cuidado. Por lo tanto los soldados deseaban matar a todos los presos. La ley de Roma sancionaba este cruel recurso, y el plan habría sido llevado a cabo en seguida, si no hubiese sido por aquel hacia el cual todos estaban por igual profundamente obligados. Julio el centurión sabía que Pablo había sido el medio de salvar la vida de todos los que estaban a bordo; además, convencido de que el Señor estaba con él, temía hacerle daño. El, por lo tanto, “mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen a tierra; y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra”. Cuando se repasó la nómina, no faltaba ninguno (Los hechos de los apóstoles, p. 355).

Dios hará cosas maravillosas por los que confían en él. El motivo porque los que profesan ser sus hijos no tienen más fuerza consiste en que confían demasiado en su propia sabiduría, y no le dan al Señor ocasión de revelar su poder en favor de ellos. El ayudará a sus hijos creyentes en toda emergencia, si ponen toda su confianza en él y le obedecen fielmente (Patriarcas y profetas, p. 526).

No se adquieren en un momento el valor, la fortaleza, la fe y la confianza implícita en el poder de Dios para salvamos. Estas gracias celestiales se adquieren por la experiencia de años… Cuando estos cristianos primitivos eran desterrados a las montañas y los desiertos, cuando en las mazmorras se los dejaba morir de hambre, frío y tortura, cuando el martirio parecía la única manera de escapar a su angustia, se regocijaban de que eran tenidos por dignos de sufrir para Cristo, quien había sido crucificado en su favor. Su ejemplo será un consuelo y estímulo para el pueblo de Dios que sufrirá un tiempo de angustia como nunca lo hubo (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 198).

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Lección 13 | Martes 25 de septiembre__________________________________________

EN MALTA

Recién al llegar a la orilla los sobrevivientes supieron que se encontraban en Malta, una islita en medio del Mediterráneo, justo al sur de Sicilia. En las dos semanas que habían estado a la deriva en el mar, a merced de la fuerza del viento, habían recorrido unos 764 kilómetros desde Buenos Puertos, Creta. Ahora tendrían que esperar los tres meses invernales antes de seguir viaje (Hech. 28:11).

Lee Hechos 28:1 al 10. ¿Qué le pasó a Pablo en la isla de Malta y cómo lo utilizó Dios?

Hechos 28:1-10

1 Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta. Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío. Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios. En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados; 10 los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias.

La gente de Malta era muy amistosa y hospitalaria, y lo primero que hizo por Pablo y su grupo, ya que todos estaban mojados y con frío, fue encender un fuego para calentarlos; la temperatura de Malta en esta época del año no superaba los 10º C.

El incidente de la serpiente atrajo la atención de la gente hacia Pablo. Al principio, los paganos locales pensaron que el hecho de que hubiera sido mordido era un acto de retribución divina. Creían que Pablo era un asesino que había logrado salvarse de morir ahogado pero que aun así fue alcanzado por los dioses, o tal vez por la diosa griega Dikē, la personificación de la justicia y la venganza. Como el apóstol no murió, fue aclamado como un dios, como había sucedido en Listra años atrás (Hech. 14:8-18). Aunque Lucas no se detiene en el incidente, cabe esperar que Pablo haya aprovechado esta situación para dar testimonio del Dios al que servía.

Publio era el procurador romano de Malta o simplemente un dignatario local, pero acogió a Pablo y a sus acompañantes durante tres días hasta que encontraron un lugar más fijo para quedarse. De todas formas, la curación del padre de este hombre le dio a Pablo la oportunidad de participar en una especie de ministerio de curación entre los malteses.

El relato de Lucas no menciona que Pablo haya dejado a ningún converso ni ninguna congregación allí al partir de Malta. Esa omisión puede ser totalmente fortuita, pero ilustra el hecho de que nuestra misión en el mundo va más allá de los bautismos o de la plantación de iglesias: también implica preocupación por las personas y sus necesidades. Este es el aspecto práctico del evangelio (Hech. 20:35; comparar con Tito 3:14).

Qué fascinante es que estos isleños ignorantes del Dios verdadero tuviesen un sentido de la justicia divina. ¿De dónde proviene esto, en definitiva? Ver Romanos 1:18 al 20.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Estando ya a salvo, supimos que la isla se llamaba Malta. Y los naturales nos trataron con no poca humanidad; porque encendiendo un fuego, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que caía, y del frío. Entonces, habiendo recogido Pablo algunas ramas secas, las echó al fuego; y una víbora, huyendo del calor, se le prendió en la mano. Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir. Pero él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún daño padeció. Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios. En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados; 10 los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias. (Hechos 28)

La historia nacional de Inglaterra, registra el abominable acto de unos cristianos, dirigiendo a una nave desde tierra, para que ésta se estrellara contras las rocas y así tomar ventaja del naufragio de la nave.

La historia bíblica registra a una tribu bárbara, dando ayuda y socorriendo a los náufragos de una nave. Resulta ser que a veces los bárbaros son medios cristianos y los cristianos son medios bárbaros.

De acuerdo a los registros bíblicos, dos veces Pablo tuvo encuentro con las tribus bárbaras, una de ellas fue en Listra y la otra fue en la Isla de Malta, interesantemente en los dos lugares creyeron que Pablo era un dios.

¿Por qué se les llamaba bárbaros a estas tribus? No hablaban griego, que era el dulce y refinado idioma de esa época, eran idólatras, practicaban el sexo libre entre esclavos, solteros y casados, practicaban la magia, la hechicería y otras obras de las tinieblas, pero posiblemente el mas degradante de sus actos, eran los sacrificios humanos.

Hay un misterio que acompaña las desgracias del hombre, cuando comienza la primera desgracia del hombre, le siguen muchas mas, sin dar descanso al desgraciado, muchas veces solemos decir que nos está lloviendo sobre mojado.

Cuando aprendemos el ritmo del sufrimiento, rápidamente estamos tocando la melodía de la disciplina. Es maravilloso contemplar como los problemas aquieta y hace al hombre humilde, con mucha resignación los acepta como si supiera que la providencia guía sus pasos en medio de la incertidumbre.

El primer problema siempre enoja al hombre, el segundo problema ya el hombre lo acepta con un mejor espíritu, el tercer problema el hombre ya lo espera como un visitante más. Un solo problema no es suficiente para la escuela del hombre, son los muchos problemas lo que hacen al hombre reaccionar, ya sea que éste reaccione buscando de Dios, o reaccione rechazando a Dios.

Pablo vivía un evangelio completo, y fue un líder en todos los aspectos de su vida, fue un líder cuando perseguía al cristianismo, fue un líder cuando se convirtió al cristianismo, fue un líder para predicar el evangelio desde reyes hasta esclavos, fue un líder cuando sufrían de persecuciones, fue un líder en medio de la tormenta y el naufragio,   y ahora es un líder recogiendo ramas secas para alimentar la hoguera. El verdadero líder, siempre es el primero en todas las actividades, desde la mas honorable, hasta la mas humilde

El apóstol Pablo recién ha salido ileso de un aterrador naufragio. En ese naufragio pudo haber muerto de cualquier forma; si no hubiera muerto por el abandono de los marineros, hubiera muerto a manos de los soldados, o hubiera muerto de frío o hubiera muerto ahogado, de todas esas formas de muerte se libró, y ahora enfrenta la realidad de morir envenenado.

La vida es así de cruel, la misma mano que había colectado ofrenda para los santos de Jerusalén, la misma mano que construía tiendas para sobrevivir, la misma mano que bajo la inspiración de Espíritu Sanot había escrito los mas impresionantes párrafos de la Biblia, la misma mano que había bendecido, sanado y levantado muertos, ahora es mordida sin misericordia por una serpiente venenosa, una serpiente que no respetó la santa mano, ni la sangre azul del gran apóstol.

Cuando los naturales vieron la víbora colgando de su mano, se decían unos a otros: Ciertamente este hombre es homicida, a quien, escapado del mar, la justicia no deja vivir.

Si tomáramos la declaración de los malteses como una verdad, entonces los miles y miles de personas que han muerto en toda la vida de este mundo, por mordedura de serpientes, serían clasificados y condenados como asesinos.

Tristemente tenemos la costumbre de juzgar a los demás injustamente, aun sabiendo que a quien juzgamos no son dignos de tanta desgracia y calamidad. Casi siempre que juzgamos a alguien, juzgamos mal. Los fariseos no asesinaron a nadie con sus propias manos, pero tenían un corazón tan maligno que empujaban a otros al asesinato. David asesinó a un hombre inocente, y a pesar de esa macabra acción, se le llama el hombre que tuvo el corazón como el de Dios y amigo de Dios.

Los bárbaros de Malta nos dan una lección para que no juzguemos a nadie, ya que siempre que lo hacemos casi siempre nos equivocamos. “Ciertamente este hombre es un homicida” dijeron cuando vieron la serpiente colgando de su mano. Ellos estaban esperando que él se hinchase, o cayese muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, cambiaron de parecer y dijeron que era un dios.”

En un momento dado se estaban apartando del homicida por miedo y minutos mas tardes estaban listos para postrarse ante un nuevo dios. En los dos juicios en contra de Pablo, los malteses se equivocaron.

En aquellos lugares había propiedades del hombre principal de la isla, llamado Publio, quien nos recibió y hospedó solícitamente tres días. Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados;

El cielo cambió los papeles de sus discípulos, el médico Lucas en vez de estar sanando, está escribiendo, y la delicada e importante misión de salud la está llevando a cabo uno que no es médico, sino constructor de tiendas.

¡Oh!, es que es una medicina que las escuelas médicas de esos días desconocen, es una medicina que sana sin consultas, sin exámenes, sin receta, sin remedios, y sin tratamientos. Es una medicina que sana cuando el nombre de su fundador es mencionado con fe, por eso es que no hay otro nombre mas dulce para el enfermo y el moribundo, que el bendito nombre de nuestros Señor Jesucristo.

Los bárbaros de Malta, -aun en su ignorancia- al salvar a la agonizante compañía de náufragos, se estaban salvado a ellos mismos. Una isla con muchos enfermos, se convirtió en una isla con personas sanas a la partida del apóstol Pablo. Son impredecibles los métodos que el cielo utiliza para recompensar a todos aquellos que no pierden una oportunidad para hacer el bien a su prójimo que está en necesidad y sufrimiento.

Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebre y de disentería; y entró Pablo a verle, y después de haber orado, le impuso las manos, y le sanó. Hecho esto, también los otros que en la isla tenían enfermedades, venían, y eran sanados; 10 los cuales también nos honraron con muchas atenciones; y cuando zarpamos, nos cargaron de las cosas necesarias. (Hechos 28)

Interesantemente, el ministerio de Pablo en Malta no fue predicar, sino que sanar. Esta es precisamente la gloria del cristianismo, ya que puede comenzar donde le plazca.

No hay un patrón para salvación, muchos vienen a Cristo por necesidad, otros por enfermedad, otros por vicios, otros por decepción, otros por curiosidad, otros por criticar, otros por aburrimiento, otros por un amor, otros por equivocación e inclusive algunos vienen por maldad, pero hay una promesa para cada uno de ellos de parte de Cristo: “El que a mi viene no le hecho afuera.”

Que hermosa despedida tiene que haber sido la que hubo entre los malteses y Pablo.

Abrazos, besos, lágrimas, palabras de amor y agradecimiento al prisionero. El prisionero que por un momento se creyó que era homicida, y por un momento se creyó que era Dios, resultó ser ministro del Dios vivo, del Dios que tiene poder sobre la muerte y las enfermedades, del Dios que reina para siempre.

Una isla entera despidiendo a Pablo a la orilla del mar, mientras contemplaban al barco partir, cuanto recuerdo, cuanto amor y cuanta gratitud, habrán sentido por el ministro. Eso es lo que hace el cristianismo, cambia el corazón duro y empedernido de un bárbaro y lo transforma en un hijo del Cielo, con un corazón sensible a la necesidad del prójimo.

¡Que hermosa será la reunión en el reino de los cielos! Hay miles y millones que están esperando el sonido de la argentina trompeta de la resurrección, para dar un abrazo y un beso eterno a papá, a mamá, a ese amado niño o niña que partió a temprana edad, a ese hermano o hermana del alma, a ese entrañable amigo, a ese que les entregó el evangelio y al mas importante de todos, a nuestro amado Salvador Cristo Jesús.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los náufragos fueron recibidos bondadosamente por la gente bárbara de Melita. Estos, “encendido un fuego —escribe Lucas—, nos recibieron a todos, a causa de la lluvia que venía, y del frío”. Pablo se mostró activo entre los que ministraban a la comodidad de los demás. Habiendo “recogido algunos sarmientos, y puestolos en el fuego, una víbora, huyendo del calor, le acometió a la mano”. Los circunstantes se horrorizaron… Mas Pablo sacudió el reptil al fuego, y no padeció ningún mal. Conociendo la naturaleza venenosa de la víbora, la gente esperaba que en cualquier momento cayese al suelo en terrible agonía. “Mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, mudados, decían que era un dios”.

Durante los tres meses que los náufragos se quedaron en Melita, Pablo y sus compañeros en el trabajo aprovecharon muchas oportunidades de predicar el evangelio… Por causa de Pablo, toda la compañía de los náufragos fueron tratados con suma bondad; se suplieron todas sus necesidades, y al abandonar Melita fueron provistos liberalmente de todo lo necesario para su viaje (Los hechos de los apóstoles, p. 356).

Mirando a Jesús, vemos que la gloria de nuestro Dios consiste en dar. “Nada hago de mí mismo”, dijo Cristo; “me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre”. “No busco mi gloria”, sino la gloria del que me envió [Juan 8:28; 6:57; 7:50; 7:18], En estas palabras se presenta el gran principio que es la ley de la vida para el universo. Cristo recibió todas las cosas de Dios, pero las recibió para darlas. Así también en los atrios celestiales, en su ministerio en favor de todos los seres creados, por medio del Hijo amado fluye a todos la vida del Padre; por medio del Hijo vuelve, en alabanza y gozoso servicio, como una marea de amor, a la gran Fuente de todo. Y así, por medio de Cristo, se completa el circuito de beneficencia, que representa el carácter del gran Dador, la ley de la vida (El Deseado de todas las gentes, p. 12).

¿Quién es el verdadero dueño de las casas y las tierras? ¿No es acaso Dios? Él tiene en nuestro mundo, y ha colocado en las manos de los hombres, una abundancia de recursos con los cuales recibirían alimento los hambrientos, vestido los desnudos y un techo quienes no lo tienen. El Señor induciría a hombres mundanos, aun idólatras, a dar de su abundancia para el sostén de la obra si nos acercáramos a ellos con sabiduría y les diéramos la oportunidad de hacer aquello que tienen el privilegio de realizar. Nosotros tendríamos el privilegio de recibir lo que ellos podrían dar…

El Señor quiere que su pueblo esté en el mundo, pero que no sea del mundo. Sus hijos deben tratar de presentar la verdad a las personas encumbradas para que tengan la oportunidad de recibir y pesar las evidencias…

El último mensaje que Cristo dio a sus discípulos antes que fuera quitado de ellos y arrebatado al cielo, fue el mandato de llevar el evangelio por todo el mundo, acompañado por la promesa del Espíritu Santo (Testimonios para los ministros, pp. 197, 198).

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Miércoles 26 de septiembre | Lección 13_______________________________________

PABLO EN ROMA, AL FIN

Después de tres meses en Malta, Pablo y sus compañeros finalmente pudieron continuar viaje (Hech. 28:11). Llegaron a Puteoli (Hech. 28:13), la moderna Pozzuoli, en la bahía de Nápoles, desde donde viajarían a Roma por tierra (ver Hech. 28:11-16).

La noticia del arribo de Pablo llegó rápidamente a Roma, y desde allí un grupo de creyentes viajó varios kilómetros al sur para darle la bienvenida. Aunque nunca había estado en Roma, el apóstol tenía muchos amigos en la ciudad: colaboradores, conversos, parientes y muchos otros que le eran muy preciados (Rom. 16:3-16). La reunión en el Foro de Apio debió de haber sido particularmente conmovedora, especialmente por causa del naufragio y del hecho de que Pablo ahora estaba preso. Como resultado de una demostración tan única de amor y cuidado por parte de sus queridos amigos, el apóstol le agradeció a Dios y se sintió profundamente animado cuando estaba a punto de enfrentar un juicio ante el emperador.

En su informe oficial, Festo seguramente debió haber escrito que, de acuerdo con la ley romana, Pablo no era culpable de ningún crimen significativo (Hech. 25:26, 27; 26:31, 32). Esto probablemente explique por qué se le permitió alquilar una vivienda particular (Hech. 28:30) en vez de ser enviado a una prisión común o a un campamento militar, aunque, según la costumbre romana, estaba encadenado a un soldado todo el tiempo. El hecho de que Pablo viviera por cuenta propia implica que pudo continuar con su oficio (Hech. 18:3).

Lee Hechos 28:17 al 22. ¿Qué hizo Pablo no bien se asentó?

Hechos 28:17-22

17 Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos; 18 los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar, por no haber en mí ninguna causa de muerte. 19 Pero oponiéndose los judíos, me vi obligado a apelar a César; no porque tenga de qué acusar a mi nación. 20 Así que por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy sujeto con esta cadena. 21 Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido de Judea cartas acerca de ti, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado o hablado algún mal de ti. 22 Pero querríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella.

Aunque Pablo no podía ir a la sinagoga, la sinagoga podía ir a él. Así que, poco después de su arribo, siguiendo con su política de acercarse primero a los judíos (Rom. 1:16), convocó a los dirigentes judíos locales para declarar su inocencia y explicarles, como lo había hecho antes, que había sido arrestado sin ninguna otra razón que la esperanza de Israel (Hech. 23:6; 24:15; 26:6-8). Su intención no era tanto defenderse sino crear una atmósfera de confianza que le permitiera predicar el evangelio, y demostrar que la resurrección de Jesús era el cumplimiento de la esperanza ancestral de Israel. Sorprendidos porque no habían recibido ninguna información de Jerusalén sobre Pablo, los judíos decidieron escucharlo.

Lee Hechos 28:22. ¿Qué nos dice esto sobre la hostilidad contra los creyentes todavía en esta época? ¿Cómo podemos permanecer fieles incluso cuando los demás hablan en contra de nuestra fe?

Hechos 28:22

22 Pero querríamos oír de ti lo que piensas; porque de esta secta nos es notorio que en todas partes se habla contra ella.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

11 Pasados tres meses, nos hicimos a la vela en una nave alejandrina que había invernado en la isla, la cual tenía por enseña a Cástor y Pólux.  12 Y llegados a Siracusa, estuvimos allí tres días.  13 De allí, costeando alrededor, llegamos a Regio; y otro día después, soplando el viento sur, llegamos al segundo día a Puteoli,  14 donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que nos quedásemos con ellos siete días; y luego fuimos a Roma  (Hechos 28).

Después de pasar los tres meses invernales con los malteses, es hora de partir hacia el destino.

En esta ocasión la nave a usar tiene nombre de dioses paganos. Castor y Polux los dioses del mar, transportando al ministro del Dios verdadero; suele suceder que muchas veces Dios usa las fuerzas terrenales, con resultados celestiales.

En Puteoli, los hermanos ruegan a Pablo que se quede con ellos siete días y esto fue concedido por el capitán Julio, al mando del navío. Ahora parece que Julio se ha acostumbrado a ajustar su itinerario de viaje, de acuerdo con los consejos y sugerencias del apóstol.

16 Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase. (Hechos 28)

Esta es la última vez que aparece Julio en la portada bíblica.

Según los historiadores, Roma era una ciudad con alrededor de 2 millones de habitantes, en los tiempos de Pablo.

Dos millones de personas vivían amontonadas en esta pequeña ciudad que solamente tenía cerca de 12 millas de circunferencia, es decir 19 kilómetros.

Esta ciudad era muy parecida a las metrópolis de nuestros días modernos: había una clara separación entre el lujo y la miseria, entre la riqueza y la pobreza, pero en Roma esta separación era llevada a una escala totalmente exagerada.

En Roma se podía encontrar una vasta colección de seres humanos: los ciudadanos libres eran alrededor de un millón de personas,  los trabajadores del gobierno eran alrededor de 10,000 personas, y el personal militar de Roma era alrededor de 15,000 personas; el resto era la plebe urbana, compuesta en su mayoría por esclavos.

Casi toda la populación de esclavos vivía de la caridad y dormían en lugares públicos, como por ejemplo los pórticos públicos y las entradas de los templos.  A ellos no les importaba nada más que conseguir el pan de cada día, asistir a los circos y disfrutar de la salvaje lucha de los gladiadores. Según la historia el número de personas esclavas en Roma era casi un millón de personas; a este sistema social ellos lo llamaban el negocio de esclavos y extranjeros.

A esta ciudad llegó el apóstol para continuar predicando el evangelio de salvación.

30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían,  31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento. (Hechos 28)

Despues de que Pablo llegó a Roma como prisionero, estuvo dos años viviendo en cierta casa rentada, y allí escribió las epístolas a los Efesios, Filipenses, Colosenses, Filemón y Hebreos.

Muchas personas llegaban a visitar a Pablo; uno de los que llegó a esa casa fue Onésimo, quien había sido esclavo de Filemón.  

Onésimo llegó a Roma, después de fugarse de su amo Filemón. Pablo lo recibió en su casa, y luego lo mandó de vuelta a casa de Filemón, otro converso al cristianismo por el ministerio paulino; en este caso no mandó a Onésimo como un esclavo, sino que se lo mandó a Filemón como un hermano en Cristo.

Onésimo llevaba en sus manos la pequeña pero maravillosa epístola a Filemón, que es un monumento sin precio a la cortesía cristiana. También Onésimo fue el portador de la carta a los cristianos de Colosas (la espístola a los Colosenses), que era la ciudad donde su amo vivía.

Timoteo, Lucas, Marcos, Aristarco, Tíquico, Epafras estuvieron allí en esa casa con el apóstol Pablo, bebiendo de la sabiduría divina que inundaba ese santuario. Estos mensajeros no fueron enviados con las manos vacías; ellos fueron enviados de ese lugar con valiosos mensajes escritos con palabras de oro para las iglesias de esos días, mensajes que aun sirven a las iglesias de nuestros días modernos.

Epafrodito, quien era un dirigente de la iglesia de Filipos, llegó a la casa de Pablo y de allí salió cargando en su mano una de las más hermosas cartas que Pablo haya escrito en su vida, como lo es la epístola a los Filipenses.

Sólo el Cielo conoce el fruto de los dos años en esa casa, mientras el apóstol predicaba a Cristo abiertamente y sin impedimentos.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Muchos de los judíos que fueran expulsados de Roma varios años antes, habían recibido permiso de volver, de modo que se encontraban allí en gran número. A éstos, ante todo, decidió Pablo presentar los hechos concernientes a sí mismo y a su obra, antes que sus enemigos tuvieran oportunidad de predisponerlos en su contra. Por lo tanto, tres días después de su llegada a Roma, llamó a sus hombres principales, y en una manera sencilla y directa les explicó por qué llegaba a Roma en calidad de preso…

No dijo nada del maltrato que había sufrido a manos de los judíos, o de los repetidos complots para asesinarle. Sus palabras revelaron prudencia y bondad. No estaba buscando atención o simpatía personal, sino defender la verdad y mantener el honor del evangelio (Los hechos de los apóstoles, p. 359).

Se nos ofrecen los mayores incentivos a ser Fieles, los más altos motivos, las más gloriosas recompensas. Los cristianos han de ser representantes de Cristo, hijos e hijas de Dios. Son sus joyas, sus tesoros peculiares. Acerca de todos los que se mantengan firmes, declara: “Andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos” [Apocalipsis 3:4]. Los que lleguen a los portales de la bienaventuranza eterna no considerarán demasiado grande ningún sacrificio que hayan hecho.

Dios le ayude a soportar la prueba, y a conservar su integridad. Afórrese por la fe a Jesús. No falte a su Redentor (Testimonios para la iglesia, tomo 5, pp. 345, 346).

El cumplimiento de todo deber como para el Señor rodea de un encanto especial aun los menesteres más humildes, y vincula a los que trabajan en la tierra con los seres santos que hacen la voluntad de Dios en el cielo.

El éxito que se ha de obtener en esta vida, el éxito que nos asegurará la vida futura, depende de que hagamos fiel y concienzudamente las cosas pequeñas. En las obras menores de Dios no se ve menos perfección que en las más grandes. La mano que suspendió los mundos en el espacio es la que hizo con delicada pericia los lirios del campo. Y así como Dios es perfecto en su esfera, hemos de serlo nosotros en la nuestra… Y la fidelidad debe caracterizar nuestra vida tanto en los detalles insignificantes como en los mayores. La integridad en las cosas pequeñas, la ejecución de actos pequeños de fidelidad y bondad alegrarán la senda de la vida; y cuando hayamos acabado nuestra obra en la tierra, se descubrirá que cada uno de los deberes pequeños ejecutados fielmente ejerció una influencia benéfica imperecedera (Patriarcas y profetas, p. 620).

El cristiano tiene el deber de no permitir que lo moldeen ni el medio en que vive ni las circunstancias que lo rodean; pero debe vivir por encima del ambiente y modelar su carácter de acuerdo con el Modelo divino. Debe ser fiel dondequiera que se halle. Ha de cumplir fielmente con sus deberes, cultivando las oportunidades que Dios le ha dado y aprovechando sus capacidades al máximo…

La fidelidad, la economía, el cuidado, la cabalidad, deberían caracterizar nuestro trabajo, no importa dónde nos encontremos… o donde-quiera nos toque trabajar en la viña del Señor (Exaltad a Jesús, p. 239).

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Lección 13 | Jueves 27 de septiembre___________________________________________

LA VICTORIA DEL EVANGELIO

En un día establecido, los judíos acudieron en masa a escuchar la presentación del evangelio por parte de Pablo (Hech. 28:23).

Lee Hechos 28:24 al 31. ¿Cuál fue el argumento de Pablo al citar a Isaías en este contexto?

Hechos 28:24-31

24 Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían. 25 Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: 26 Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; 27 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane. 28 Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. 29 Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. 30 Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31 predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.

La cita de Isaías 6:9 y 10 describe lo que sucede cuando las personas se niegan a aceptar el mensaje divino. Aunque algunos judíos creyeron, otros no; y así, debido a esta gran disputa, el apóstol no tuvo más remedio que enfocarse en los gentiles una vez más (Hech. 13:46, 47; 18:6).

Pablo tuvo que esperar dos años para ser juzgado por el emperador. Mientras tanto, aunque limitado a su prisión domiciliaria, aún podía compartir el evangelio sin obstáculos con quienes se acercaban a él. La última escena de Hechos enfatiza la victoria del evangelio, ya que ninguna fuerza, ni judía ni romana, pudo detener su progreso.

No queda claro por qué Lucas termina su libro a esta altura, ya que hay evidencias de que, debido a la fragilidad de los argumentos contra Pablo, fue liberado de este encarcelamiento, emprendió otro viaje misionero y nuevamente lo llevaron a Roma y lo ejecutaron (2 Tim. 4:6-8). Quizá, desde el punto de vista del propósito literario de Lucas, como el evangelio se había predicado incluso en la lejana Roma, ya había alcanzado “hasta lo último de la tierra” (Hech. 1:8).

“La paciencia y el gozo de Pablo, su ánimo y su fe durante su largo e injusto encarcelamiento, eran un sermón continuo. Su espíritu, tan diferente del espíritu del mundo, testificaba que moraba en él un poder superior al terrenal. Y, por su ejemplo, los cristianos fueron impelidos a defender con mayor energía la causa de cuyas labores públicas Pablo había sido retirado. De esa manera, las cadenas del apóstol fueron influyentes, a tal grado que cuando su poder y su utilidad parecían haber terminado, y cuando según todas las apariencias menos podía hacer, juntó gavillas para Cristo en campos de los cuales parecía totalmente excluido” (HAp 370).

No obstante, desde el punto de vista de la misión de la iglesia, podría decirse que el libro de Hechos (o la historia de la difusión del evangelio) aún no ha terminado, y es aquí donde cada uno de nosotros entra en escena. Se han escrito capítulos mucho más emocionantes y dramáticos a lo largo de los siglos, a veces con la sangre de los fieles testigos de Dios. Ahora es nuestro turno de agregar un capítulo más, el último, y llevar la misión que Jesús dejó con los discípulos a su pleno cumplimiento; “y entonces vendrá el fin” (Mat. 24:14).

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo declaró que… Había rechazado a Jesús de Nazaret como impostor, porque no se ajustó a ese concepto. Pero ahora sus ideas tocantes a Cristo y su misión eran mucho más espirituales y exaltadas, porque había experimentado la conversión. El apóstol afirmó que no les presentaba a Cristo según la carne. Herodes vio a Cristo en los días de su humanidad; Anás también lo vio, y asimismo Pilato y los sacerdotes y gobernantes, y los soldados romanos. Pero ellos no le vieron con los ojos de la fe, como al Redentor glorificado. Comprender a Cristo por fe y tener un conocimiento espiritual de él era más deseable que una relación personal con él tal como apareció en la tierra. La comunión con Cristo que Pablo gozaba ahora, era más íntima, duradera, que un mero compañerismo terrestre y humano.

Mientras Pablo hablaba de lo que conocía y testificaba de aquello que había visto concerniente a Jesús de Nazaret como la esperanza de Israel, los que honradamente buscaban la verdad fueron convencidos. Sobre algunas mentes, por lo menos, sus palabras hicieron una impresión que jamás se borró. Pero otros rehusaron tercamente aceptar el claro testimonio de las Escrituras, aun cuando les fuera presentado por uno que tenía la iluminación especial del Espíritu Santo. No podían refutar sus argumentos, pero rehusaron aceptar sus conclusiones (Los hechos de los apóstoles, pp. 360, 361).

Así, aunque aparentemente ajeno a la labor activa, Pablo ejerció más amplia y duradera influencia que si hubiese podido viajar libremente de iglesia en iglesia como en años anteriores. Como preso del Señor, era objeto del más profundo afecto de parte de sus hermanos; y sus palabras, escritas por quien estaba en cautiverio por la causa de Cristo, imponían mayor atención y respeto que cuando él estaba personalmente con ellos. Hasta que Pablo les fue quitado, los creyentes no se dieron cuenta de cuán pesadas eran las cargas que había soportado por ellos. En otros tiempos se habían excusado en gran parte de las responsabilidades porque les faltaba su sabiduría, tacto e indomable energía; pero ahora, abandonados a su inexperiencia para aprender las lecciones que habían rehuido, apreciaron sus amonestaciones, consejos e instrucciones como no los habían estimado durante su obra personal. Al informarse de su valentía y fe durante su largo encarcelamiento, fueron estimulados a una mayor fidelidad y celo en la causa de Cristo (Los hechos de los apóstoles, p. 362).

Todo el que ha recibido a Cristo está llamado a trabajar por la salvación de sus prójimos. “Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven”…

Es un error fatal suponer que la obra de salvar almas depende solamente del ministerio. El humilde y consagrado creyente a quien el Señor de la viña le ha dado preocupación por las almas, debe ser animado por los hombres a quienes Dios ha confiado mayores responsabilidades. Los dirigentes de la iglesia de Dios han de comprender que la comisión del Salvador se da a todo el que cree en su nombre (Los hechos de los apóstoles, p. 90).

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Viernes 28 de septiembre | Lección 13__________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Cristo dio a la iglesia un encargo sagrado. Cada miembro debe ser un medio por el cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo. No hay nada que el Salvador desee tanto como tener agentes que quieran representar ante el mundo su Espíritu y su carácter. No hay nada que el mundo necesite tanto como la manifestación del amor del Salvador por medio de seres humanos. Todo el cielo está esperando a los hombres y a las mujeres por medio de los cuales pueda Dios revelar el poder del cristianismo” (HAp 479).

“Largo tiempo ha esperado Dios que el espíritu de servicio se posesione de la iglesia entera, de suerte que cada miembro trabaje por él según su capacidad. Cuando los miembros de la iglesia de Dios efectúen su labor señalada en los campos menesterosos de su país y del extranjero, en cumplimiento de la comisión evangélica, pronto será amonestado el mundo entero, y el Señor Jesús volverá a la Tierra con poder y grande gloria” (HAp 91).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Cómo describe Lucas la fe que Pablo tuvo en Dios durante todo el viaje a Roma? Esa fe incondicional ¿cómo afectó a los demás?
  2. A pesar de todo lo que había pasado, Pablo nunca abandonó su fe ni su misión. En Roma, siguió predicando a pesar de su libertad restringida. ¿Qué podemos hacer cuando nos tientan a renunciar a la proclamación del evangelio?
  3. Lee Romanos 1:14 y 15. ¿Por qué Pablo sentía la obligación de predicar el evangelio a todos? Nosotros ¿estamos menos obligados que él? Considera esta declaración: “Ganar almas debería constituir la obra de la vida de todo aquel que profesa seguir a Cristo. Somos deudores ante el mundo por la gracia que Dios nos ha dado, por la luz que ha brillado sobre nosotros, y por la belleza y el poder que hemos descubierto en la verdad” (TI 4:56).
  4. Vuelve a leer el pasaje de Isaías que utilizó Pablo. ¿Cómo podría aplicarse esta idea a nosotros? Sí, hemos recibido mucho conocimiento de la verdad, pero si nos resistimos a ella, o incluso a aspectos que podrían estar reñidos con nuestros propios deseos, ¿qué peligro espiritual podríamos correr?
  5. Imagina que eres el soldado encadenado a Pablo. ¿Qué crees que vio en el hombre al que estaba tan estrechamente ligado?

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