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Lección 13 – CÓMO RECONCILIARSE EN EL TIEMPO DEL FIN – Para el 29 de junio de 2019


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Lección 13: Para el 29 de junio de 2019

CÓMO RECONCILIARSE EN EL TIEMPO DEL FIN

Sábado 22 de junio_____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Malaquías 4:5, 6; Mateo 11:14, 15; 17:10; 1 Reyes 16:29-17:24; 18:20-45; Mateo 3:2.

PARA MEMORIZAR:

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Mal. 4:5, 6).

Cualquiera que sea la fase por la que atraviesa tu familia, cualquiera que sea la etapa, cualquiera que sea nuestra condición o la de nuestra familia en este momento, podemos y debemos vivir a la luz de las promesas de Dios, aferrándonos de ellas con todo nuestro corazón, alma y fuerzas, porque, en última instancia, son nuestra única esperanza. Pero ¡qué gran esperanza tenemos! La Palabra de Dios abunda en promesas; promesas que, en cualquier etapa de nuestra vida o de nuestra familia, podemos reclamar para nosotros, para nuestros seres queridos, para nuestra familia y nuestra iglesia.

En esta la última semana del trimestre, veremos algunas historias bíblicas, promesas y experiencias de varios contextos. Trataremos de extraer lecciones para nosotros hoy, cualquiera que sea nuestro contexto. Porque muy probablemente tengas dificultades, temores y preocupaciones, más allá de quién seas, del lugar donde estés y de cuál sea la fase de tu vida. Afortunadamente, adoramos a un Dios que no solo sabe lo que enfrentamos, sino también estamos seguros de que va delante de todo ello.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En sus promesas y amonestaciones, Jesús se dirige a mí. Dios amó de tal manera al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que, creyendo en él, yo no perezca, sino tenga vida eterna. Lo experimentado según se relata en la Palabra de Dios ha de ser lo que yo experimente. La oración y la promesa, el precepto y la amonestación, son para mí. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo, no ya yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí” [Gálatas 2:20]…

Mirando constantemente a Jesús con el ojo de la fe, seremos fortalecidos. Dios hará las revelaciones más preciosas a sus hijos hambrientos y sedientos. Hallarán que Cristo es un Salvador personal. A medida que se alimenten de su Palabra, hallarán que es espíritu y vida… Por el factor transformador de su gracia, la imagen de Dios se reproduce en el discípulo; viene a ser una nueva criatura. El amor reemplaza al odio y el corazón recibe la semejanza divina. Esto es lo que quiere decir vivir de “toda palabra que sale de la boca de Dios.” Esto es comer el Pan que descendió del cielo (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 355).

No hable ni de su ineficiencia ni de sus defectos. Cuando la desesperación parezca pasar como tromba por sobre su alma, contemple a Jesús y diga: “El vive para interceder por mí”. Olvide lo que queda atrás y crea en la promesa: “Vendré a vosotros”, y moraré “con vosotros”…

¿Es fiel Jesús? ¿Quiere decir realmente lo que dice? Conteste decididamente: Sí, efectivamente. Luego, si esto ya está definido, reclame por fe toda promesa que él haya hecho, y reciba la bendición; porque el aceptar por fe sus promesas da vida al alma. Puede creer que Jesús le es fiel aunque se sienta el más débil y el más indigno de sus hijos. Y cuando usted crea, todas esas dudas tenebrosas que han surgido serán arrojadas sobre el archiengañador, que las originó. Usted puede ser una gran bendición si se atiene a lo que Dios ha dicho. Tiene que confiar en él mediante una fe viva, aunque sienta el fuerte impulso de pronunciar palabras de desconfianza.

La paz proviene de la confianza en el poder divino (Testimonios para los ministros, {TM}, pp. 516-518).

Dios puede cumplir en cualquier momento lo que promete, y la obra que él ordena a su pueblo que haga puede realizarla por su medio. Si ellos quieren vivir de acuerdo a toda palabra que él pronunció, se cumplirán para ellos todas las buenas palabras y promesas. Pero, si no prestan una obediencia perfecta, las grandes y preciosas promesas quedarán sin efecto (Testimonios para le iglesia, {2TI}, t. 2, p. 134).

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Lección 13 | Domingo 23 de junio______________________________________________

LA PROFECÍA DE LOS CORAZONES RECONCILIADOS

Compara la predicción de la venida de Elías con las referencias a este acontecimiento en el Nuevo Testamento: Malaquías 4:5, 6; Mateo 11:14, 15; 17:10; Marcos 6:15; Lucas 1:17.

Malaquías 4:5-6

He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Mateo 11:14-15

14 Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir. 15 El que tiene oídos para oír, oiga.

Mateo 17:10

10 Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Marcos 6:15

15 Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas.

Lucas 1:17

17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

En los días de Malaquías, el llamado de Dios a la Nación: “Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros”, se encontró con la arrogante respuesta: “¿En qué hemos de volvernos?” (Mal. 3:7). El frustrado profeta anunció que se daría una nueva oportunidad para el reavivamiento. Malaquías recordó la revolucionaria reforma iniciada por Elías (1 Rey. 18:37), y predijo que haría “volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres” (Mal. 4:6).

Se gestó una tradición judía de que Elías aparecería personalmente como el precursor del Mesías (comparar con Mat. 17:10; Mar. 6:15). Sin embargo, el Nuevo Testamento presenta a Juan el Bautista como el cumplimiento de la profecía (Mat. 11:14, 15; Luc. 1:17).

¿Qué crees que significa la frase “volver el corazón”?

Hay varias aplicaciones posibles para estos versículos: Se refiere a la reconciliación del pueblo de Israel con el Señor. Dios, como Padre (Isa. 63:16), dejó de lado su ira hacia sus hijos (Miq. 7:18, 19) y los llama a regresar a él (Isa. 44:22; Mal. 3:7). Se refiere a la reconexión de las generaciones posteriores con sus antepasados fieles a través de la renovación del Pacto. El llamado profético para que el pueblo de Dios continuara en la fe de los patriarcas fue entregado repetidamente en el Antiguo Testamento. El hecho de que la Nación continuara siendo una morada bendita estaba directamente relacionado con la fidelidad al Pacto (Deut. 4:29-31). Se refiere a la restauración y la renovación de las relaciones familiares. La relación entre padres e hijos es una expresión práctica de la fidelidad del pacto con Dios. Aquí también el cumplimiento de las responsabilidades hacia los padres y los hijos está entrelazado con la herencia continua de la Nación y la bendición de Dios (Prov. 2:21).

¿Cuál es la conexión entre una relación restaurada con Dios y las relaciones restauradas en nuestra familia? ¿Por qué una debe preceder a la otra?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En medio de las discordias y las luchas, se oyó una voz procedente del desierto, una voz sorprendente y austera, aunque llena de esperanza: “Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.” Con un poder nuevo y extraño, conmovía a la gente. Los profetas habían predicho la venida de Cristo como un acontecimiento del futuro lejano; pero he aquí que se oía un anunció de que se acercaba. El aspecto singular de Juan hacía recordar a sus oyentes los antiguos videntes. En sus modales e indumentaria, se asemejaba al profeta Elías. Con el espíritu y poder de Elías, denunciaba la corrupción nacional y reprendía los pecados prevalecientes. Sus palabras eran claras, directas y convincentes. Muchos creían que era uno de los profetas que había resucitado de los muertos. Toda la nación se conmovió. Muchedumbres acudieron al desierto.

Juan proclamaba la venida del Mesías, e invitaba al pueblo a arrepentirse. Como símbolo de la purificación del pecado, bautizaba en las aguas del Jordán. Así, mediante una lección objetiva muy significativa, declaraba que todos los que querían formar parte del pueblo elegido de Dios estaban contaminados por el pecado y que sin la purificación del corazón y de la vida, no podrían tener parte en el reino del Mesías (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 79, 80).

Se me quebranta el corazón al ver cuánto de lo que debiera hacerse queda sin ser realizado. Los embajadores de Dios deben mantener una conexión viviente con El. Deben agrandar sus tiendas y extender sus estacas. Sus vidas deben ser puras, santas y estar listas para el gran día que pronto sobrevendrá al mundo. Cuando los hijos de Dios estén imbuidos con el espíritu del Maestro, verán en su derredor almas… que están pereciendo en el pecado, y dedicarán todo su esfuerzo para salvar a los que están cerca -aún en sus propios hogares – y a los que están lejos. El esfuerzo ferviente y consagrado que se hace en favor de aquellos que están fuera del redil no deja tiempo para la práctica ni la duda (Alza tus ojos, {ATO}, p. 74).

Cuando el corazón se vacía de su propia importancia, le abre la puerta a Cristo, porque reconoce su llamada. Pero a menos que ustedes eliminen los escombros que mantienen alejado al Señor Jesús, no podrá entrar, porque nunca entra a la fuerza…

La prosperidad del alma depende del sacrificio expiatorio de Cristo. Vino a este mundo para obtener nuestro perdón. Nuestra primera obra consiste en luchar con todo fervor para obtener bendiciones espirituales a fin de mantenernos fieles en medio de los peligros de los últimos días, es decir, para que no cedamos ni un centímetro a las argucias de Satanás. Es deber de cada cual caminar por sendas rectas, no sea que el rengo se desvíe. No tenemos tiempo que perder. La prosperidad del alma depende de la unidad que Cristo rogó que existiera entre los que creen en él. Deben ser uno con él así como él es uno con el Padre. La desunión no es plan de Dios sino del artero enemigo (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 72).

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Lunes 24 de junio | Lección 13_________________________________________________

REUNIÓN FAMILIAR

La introducción del culto a Baal en Israel por parte de Jezabel, la esposa sidonia del rey Acab, aceleró la caída moral de la Nación. Las enseñanzas de Dios que enaltecían el matrimonio, la familia y la sexualidad sana se vieron ensombrecidas por prácticas como el incesto, la prostitución y perversiones sexuales. En este escenario de conflictos en torno a la adoración, apareció Elías, cuyo mismo nombre, “Jehová es mi Dios”, reprendía a Baal.

¿Qué experiencia de Elías lo relaciona con la anulación de las creencias paganas y con dar nueva vida a las familias? 1 Reyes 16:29-17:24; comparar con Lucas 4:25 y 26.

1 Reyes 16:29-17:24

29 Comenzó a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el año treinta y ocho de Asa rey de Judá. 30 Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él. 31 Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró. 32 E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó en Samaria. 33 Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él, para provocar la ira de Jehová Dios de Israel. 34 En su tiempo Hiel de Bet-el reedificó a Jericó. A precio de la vida de Abiram su primogénito echó el cimiento, y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso sus puertas, conforme a la palabra que Jehová había hablado por Josué hijo de Nun.

1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer. Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo. Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra. Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo: Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí; he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. 10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña; y él la llamó, y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que beba. 11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. 12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos, y nos dejemos morir. 13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. 14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. 15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió él, y ella, y su casa, muchos días. 16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías. 17 Después de estas cosas aconteció que cayó enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no quedó en él aliento. 18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo? 19 El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo puso sobre su cama. 20 Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío, ¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole morir su hijo? 21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas volver el alma de este niño a él. 22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él, y revivió. 23 Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive. 24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.

Lucas 4:25-26

25 Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; 26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.

Elías era un hombre marcado después de anunciar la maldición de la sequía sobre la tierra. Dios lo protegió en un lugar insólito: en la casa de una viuda pobre que vivía en Sarepta de Sidón, cerca de la ciudad natal de Jezabel. Elías se presentó ante la viuda con una dura prueba: que utilizara sus últimas ramitas de leña, el último aceite y harina para darle de comer a él, y que confiara en Dios para el futuro. La fe de ella se volvió legendaria. Jesús mismo la encomió más adelante (Luc. 4:26). Cuando el aceite y la comida se extendieron por muchos días, la mujer llegó a entender más acerca de Jehová. Luego, trágicamente, su único hijo cayó enfermo y murió. Al expresarle su dolor a Elías, ella reflejó la consabida religión que la rodeaba, las creencias pervertidas que sumían entonces a Israel, en las que el pecado de una persona podía requerir el sacrificio de un niño (1 Rey. 17:18; comparar con Jer. 19:5; Miq. 6:7).

¿Qué efecto tuvo el reencuentro con su hijo sobre la experiencia espiritual de la viuda fenicia? 1 Reyes 17:24. ¿Qué podemos aprender de sus comentarios?

1 Reyes 17:24

24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.

La respuesta de la madre revela el efecto del mensaje de Elías. La fe en Dios y en su Palabra surge en el corazón cuando, por el poder de Dios, la vida se restaura y la familia se reúne. Muchos en la actualidad quizás asienten cuando se predican las doctrinas, pero son tibios en su experiencia espiritual. Sin embargo, cuando las verdades de la Palabra de Dios se experimentan personalmente y se produce el reavivamiento y la restauración en las relaciones familiares, la convicción llega con mayor fuerza al corazón.

¿Qué reuniones familiares todavía estás esperando? ¿A qué promesas de Dios te aferras que te dan esperanza de concretar esa reunión?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No podría haberse exigido mayor prueba de fe. Hasta entonces la viuda había tratado a todos los forasteros con bondad y generosidad. En ese momento, sin tener en cuenta los sufrimientos que pudiesen resultar para ella y su hijo, y confiando en que el Dios de Israel supliría todas sus necesidades, dio esta prueba suprema de hospitalidad obrando “como le dijo Elías.”

Admirable fue la hospitalidad manifestada al profeta de Dios por esta mujer fenicia, y admirablemente fueron recompensadas su fe y generosidad. “Y comió él, y ella y su casa, muchos días. Y la tinaja de la harina no escaseó, ni menguó la botija del aceite, conforme a la palabra de Jehová que había dicho por Elías…

La viuda de Sarepta compartió su poco alimento con Elías; y en pago, fue preservada su vida y la de su hijo. Y a todos los que, en tiempo de prueba y escasez, dan simpatía y ayuda a otros más menesterosos, Dios ha prometido una gran bendición. El no ha cambiado. Su poder no es menor hoy que en los días de Elías. No es menos segura que cuando fue pronunciada por nuestro Salvador esta promesa: “El que recibe profeta en nombre de profeta, merced de profeta recibirá”. Mateo 10:41 (Profetas y reyes, {PR}, pp. 95, 96).

[M]uchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, que hubo una grande hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el siro”.

Por esta relación de sucesos ocurridos en la vida de los profetas, Jesús hizo frente a las dudas de sus oyentes. A los siervos a quienes Dios había escogido para una obra especial, no se les permitió trabajar por la gente de corazón duro e incrédula. Pero los que tenían corazón para sentir y fe para creer se vieron especialmente favorecidos por las evidencias de su poder mediante los profetas. En los días de Elías, Israel se había apartado de Dios. Se aferraba a sus pecados y rechazaba las amonestaciones del Espíritu enviadas por medio de los mensajeros del Señor. Así se había apartado del conducto por medio del cual podía recibir la bendición de Dios. El Señor pasó por alto las casas de Israel, y halló refugio para su siervo en una tierra pagana, en la casa de una mujer que no pertenecía al pueblo escogido. Pero ella fue favorecida porque seguía la luz que había recibido, y su corazón estaba abierto para recibir la mayor luz que Dios le enviaba mediante su profeta (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 205).

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Lección 13 | Martes 25 de junio________________________________________________

RECONCILIACIÓN EN EL ALTAR

Lee 1 Reyes 18:20 al 45. Escribe a continuación de qué se trata esencialmente este episodio completo. Aunque el contexto sea totalmente diferente, ¿cómo se pueden aplicar los principios que se observan en esta historia a la vida familiar?

1 Reyes 18:20-45

20 Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. 21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. 22 Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres. 23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré debajo. 24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien dicho. 25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo. 26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: !!Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. 27 Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. 28 Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. 29 Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase. 30 Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado. 31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre, 32 edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. 33 Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña. 34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, 35 de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja. 36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. 37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. 38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. 39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: !!Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! 40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló. 41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. 42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. 43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. 44 A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. 45 Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel.

En el Monte Carmelo, Elías anhelaba la renovación del Pacto por parte de su nación, un regreso a la fe de sus padres que traería sanidad a sus vidas, sus hogares y su tierra.

La hora del sacrificio de la tarde. Después del fracaso de los sacerdotes paganos con su sacrificio, le tocó el turno a Elías. Lo que hizo fue deliberado. La hora del día llamó la atención sobre el plan redentor de Dios revelado en el servicio del Santuario (comparar con Éxo. 29:41). La invitación “Acercaos a mí” (1 Rey. 18:30) nos recuerda al Salvador que recibe a los pecadores (comparar con Mat. 11:28). Los padres que se lamentan por la rebeldía de un hijo pueden estar seguros de que Dios lo ama tanto como a los israelitas. Dios trabaja incesantemente para atraer a los descarriados hacia él.

El énfasis de Elías en el altar de Jehová halla su equivalente en nuestra época cuando las familias exaltan a Jesús y su gracia salvadora en el culto familiar. El culto familiar es una oportunidad para hablar con Dios en oración, para hablar de él entre nosotros, para volver a recibir su don gratuito de salvación y para dar tiempo a nuestro corazón para reflexionar sobre sus enseñanzas.

La respuesta que Elías pidió indicaba que Dios los había llevado de vuelta consigo. Primero de Reyes 18:37 dice: “Para que conozca este pueblo que […] tú vuelves a ti el corazón de ellos”. Nosotros no podemos volver nuestro corazón a Dios; solo podemos responder a su gracia, que él nos da gratuitamente.

El fuego que consumió todo no recayó sobre los culpables sino sobre el sacrificio, señalando a Jesús, quien “por nosotros Dios lo trató como pecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Cor. 5:21, NVI). La confesión y la alabanza estallaron en los labios del pueblo. Los falsos sacerdotes, como no respondieron al llamado de Dios, fueron ejecutados. Entonces, las lluvias refrescantes terminaron con la maldición sobre la tierra.

¿En qué condición está tu “altar” familiar? ¿De qué maneras específicas puedes “reconstruir el altar” en tu hogar, si de verdad lo necesita?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Durante los largos años de sequía y hambre, Elías rogó fervientemente que el corazón de Israel se tornase de la idolatría a la obediencia a Dios. Pacientemente aguardaba el profeta mientras que la mano del Señor apremiaba gravosamente la tierra castigada. Mientras veía multiplicarse por todos lados las manifestaciones de sufrimiento y escasez, su corazón se agobiaba de pena y suspiraba por el poder de provocar una presta reforma. Pero Dios mismo estaba cumpliendo su plan, y todo lo que su siervo podía hacer era seguir orando con fe y aguardar el momento de una acción decidida (Profetas y reyes, {PR}, p. 97).

Ya era la hora del sacrificio de la tarde, y Elías invitó así al pueblo: “Acercaos a mí.” Mientras se acercaban temblorosamente, se puso a reparar el altar frente al cual hubo una vez hombres que adoraban al Dios del cielo. Para él este montón de ruinas era más precioso que todos los magníficos altares del paganismo.

En la reconstrucción del viejo altar, Elías reveló su respeto por el pacto que el Señor había hecho con Israel cuando cruzó el Jordán para entrar en la tierra prometida. Escogiendo “Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, … edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová”…

Recordando al pueblo la larga apostasía que había despertado la ira de Jehová, Elías le invitó a humillar su corazón y a retornar al Dios de sus padres, a fin de que pudiese borrarse la maldición que descansaba sobre la tierra. Luego, postrándose reverentemente delante del Dios invisible, elevó las manos hacia el cielo y pronunció una sencilla oración (Profetas y reyes, {PR}, pp. 111, 112).

“A medida que entramos por Jesús en el descanso, empezamos aquí a disfrutar del cielo. Respondemos a su invitación: Venid, aprended de mí, y al venir así comenzamos la vida eterna. El cielo consiste en acercarse incesantemente a Dios por Cristo. Cuanto más tiempo estemos en el cielo de felicidad, tanto más de la gloria se abrirá ante nosotros; y cuanto más conozcamos a Dios, tanto más intensa será nuestra felicidad.

Cuando el pueblo del Señor se halle colmado de humildad y ternura, comprenderá que su bandera sobre él es amor y su fruto será dulce a su paladar. Entonces establecerán un cielo aquí abajo donde se prepararán para el cielo del más allá.

A medida que andamos con Jesús en esta vida, podemos estar llenos de su amor, satisfechos con su presencia. Podemos recibir aquí todo lo que la naturaleza humana puede soportar. Pero, ¿qué es esto comparado con lo que nos espera más allá? Allí “están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos… porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida” (The Faith I Live By, p. 367; parcialmente en La fe por la cual vivo, p. 369).

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Miércoles 26 de junio | Lección 13_____________________________________________

RECONCILIACIÓN EN EL JORDÁN

Junto con la predicción de Gabriel (Luc. 1:17) y la confirmación de que Juan el Bautista era el “Elías” predicho (Mat. 11:14; 17:12, 13), los autores de los evangelios afirman que Juan el Bautista fue el “mensajero” que preparó el camino del Señor (Mat. 11:10; Mar. 1:2; Luc. 7:27; comparar con Mal. 3:1).

Ten en cuenta los aspectos principales del mensaje de Juan. ¿En qué sentido su mensaje fue revolucionario? Mateo 3:2, 8; 14:4; Marcos 1:4; Lucas 3:3, 8, 9, 11, 13, 14.

Mateo 3:2, 8

y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,

Mateo 14:4

porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.

Marcos 1:4

Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados.

Lucas 3:3, 8-9, 11, 13-14

Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,

Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego.

11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

13 Él les dijo: No exijáis más de lo que os está ordenado. 14 También le preguntaron unos soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dijo: No hagáis extorsión a nadie, ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.

Así como un agricultor labra la dura tierra con el fin de prepararla para recibir la semilla, Juan denunció el pecado e instó a los pecadores a arrepentirse. La naturaleza humana es tal que, sin autoexamen, sin tomar conciencia de la verdadera condición individual, no siente la necesidad de algo mejor. El mensaje de Juan condujo al pueblo a la santidad de los requisitos de Dios y a su necesidad de la justicia perfecta de Dios. El auténtico arrepentimiento siempre se caracteriza por la humildad y por procurar la ayuda de Dios para cambiar el comportamiento. Al exponer la hipocresía superficial y egocéntrica de quienes proclamaban que Abraham era su padre, trató de desentrañar el significado más profundo de la fe de sus padres.

El mensaje de Juan el Bautista, ¿de qué modo preparó el camino para Jesús? Juan 1:35-37; 3:27-30.

Juan 1:35-37

35 El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos. 36 Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios. 37 Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.

Juan 3:27-30

27 Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. 28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. 29 El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. 30 Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.

A Juan se le mostró que Jesús era el Cordero de Dios. Cuando presentó a Jesús de esta manera (Juan 1:29, 36), literalmente dirigió al pueblo hacia el Señor. Andrés y otro de los discípulos de Juan, Juan, el autor del Evangelio que narró la historia de ese día, dejaron al Bautista y se hicieron discípulos de Jesús. El mensaje de Elías no solo enfatiza la necesidad de arrepentimiento; también identifica a aquel que salva de pecado, despierta entusiasmo por él y lo acerca a la gente.

Si Juan el Bautista entrara en tu casa hoy, ¿qué crees que te diría?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[C]uando vino la Realidad, en la persona de Cristo, no reconocieron en él el cumplimiento de todos sus símbolos, la sustancia de todas sus sombras. Rechazaron a Cristo, el ser a quien representaban sus ceremonias, y se aferraron a sus mismos símbolos e inútiles ceremonias. El hijo de Dios había venido, pero ellos continuaban pidiendo una señal. Al mensaje: “Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado”, contestaron exigiendo un milagro. El Evangelio de Cristo era un tropezadero para ellos porque demandaban señales en vez de un Salvador. Esperaban que el Mesías probase sus aseveraciones por poderosos actos de conquista, para establecer su imperio sobre las ruinas de los imperios terrenales (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, p. 17).

La obra de reforma que Juan nos presenta aquí, la purificación del corazón, de la mente y del alma, es necesaria para muchos que profesan hoy tener la fe de Cristo. Es necesario abandonar prácticas equivocadas a las que se les ha dado rienda suelta. Hay que enderezar las sendas torcidas y suavizar los lugares ásperos. Las montañas y colinas del amor propio y el orgullo necesitan ser rebajadas. Es necesario producir “frutos dignos de arrepentimiento”. Mateo 3:8. Cuando esta experiencia se realice en el creyente pueblo de Dios, “verá toda carne la salvación de Dios”. Lucas 3:6 (La maravillosa gracia de Dios, {MGD}, p. 249).

Si Juan y Andrés hubiesen estado dominados por el espíritu incrédulo de los sacerdotes y gobernantes, no se habrían presentado como discípulos a los pies de Jesús. Habrían venido a él como críticos, para juzgar sus palabras. Muchos cierran así la puerta a las oportunidades más preciosas. No sucedió así con estos primeros discípulos. Habían respondido al llamamiento del Espíritu Santo, manifestado en la predicación de Juan el Bautista. Ahora, reconocían la voz del Maestro celestial. Para ellos, las palabras de Jesús estaban llenas de refrigerio, verdad y belleza. Una iluminación divina se derramaba sobre las enseñanzas de las Escrituras del Antiguo Testamento. Los multilaterales temas de la verdad se destacaban con una nueva luz.

Es la contrición, la fe y el amor lo que habilita al alma para recibir sabiduría del cielo. La fe obrando por el amor, es la llave del conocimiento, y todo aquel que ama “conoce a Dios” [1 Juan 4:7] (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 112, 113).

Si Natanael hubiese confiado en los rabinos para ser dirigido, nunca habría hallado a Jesús. Viendo y juzgando por sí mismo, fue como llegó a ser discípulo. Así sucede hoy día en el caso de muchos a quienes los prejuicios apartan de lo bueno. ¡Cuán diferentes serían los resultados si ellos quisieran venir y ver!

Ninguno llegará a un conocimiento salvador de la verdad mientras confíe en la dirección de la autoridad humana. Como Natanael, necesitamos estudiar la Palabra de Dios por nosotros mismos, y pedir la iluminación del Espíritu Santo. Aquel que vio a Natanael debajo de la higuera, nos verá en el lugar secreto de oración. Los ángeles del mundo de luz están cerca de aquellos que con humildad solicitan la dirección divina (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 114).

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Lección 13 | Jueves 27 de junio_________________________________________________

RECONCILIACIÓN EN LOS ÚLTIMOS DÍAS

En cierto sentido, como adventistas, nos imaginamos en el papel de Juan el Bautista. El precursor de la reforma y el arrepentimiento intentó preparar el camino para la primera venida de Jesús; nosotros, como movimiento, consideramos que hacemos lo mismo respecto de la Segunda Venida.

Lee Lucas 1:17 con oración. ¿Cómo captan nuestro mensaje estas palabras?

Lucas 1:17

17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

El Padre celestial ha vuelto el corazón de sus hijos hacia sí y ha vuelto el corazón de sus hijos entre sí mediante la Cruz de Cristo. El mensaje de Elías ruega a las familias que crean en esta noticia increíble (2 Cor. 5:18-21, comparar con Efe. 2:11-18) y que sean llenas de la gracia a medida que el Espíritu de Dios produzca una cosecha de amor en ellas.

El mundo necesita desesperadamente una demostración de cuidado abnegado, compromiso duradero y devoción inquebrantable a Dios. Por la gracia de Dios, las familias cristianas pueden ofrecer esa demostración. No obstante, debemos recordar que el mensaje que tenemos para el mundo también es para nosotros. Hasta que los principios del evangelio, de la unidad, del amor y de la abnegación no se manifiesten entre nosotros, especialmente en nuestra familia, no podremos compartir este mensaje con los demás. No alcanza con todos los sermones elocuentes, ni todas las presentaciones lógicas y bíblicas: el mundo necesita ver en nuestra vida, especialmente en nuestra vida familiar, que se manifieste el arrepentimiento, la conversión sincera, el amor y el compromiso del que predicamos. Así como Juan el Bautista tenía poder para cambiar vidas y hacer que su predicación fuese eficaz, nosotros podemos hacer lo mismo por la gracia de Dios, pero solo en la medida en que estemos dispuestos a cooperar.

Gracias a Jesús, formamos parte de la familia celestial (Efe. 3:15). Por ende, ya sea que nuestra familia esté compuesta por una persona o más, somos llamados a dar testimonio del Dios al que profesamos servir, y nada puede hacer que nuestro testimonio sea más eficaz que mostrar al mundo lo que una familia, cualquiera que sea su tamaño, puede llegar a ser mediante el poder del evangelio.

¿Qué puedes hacer, en forma especial, para mostrar a tus allegados (tu familia inmediata u otros) que los amas y te preocupas por ellos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los que han de preparar el camino para la segunda venida de Cristo están representados por el fiel Elías, así como Juan vino en el espíritu de Elías a preparar el camino para el primer advenimiento de Cristo.

Nuestro mensaje debe ser tan directo como el de Juan. El reprendió a los reyes por su iniquidad. Aunque su vida estaba en peligro nunca permitió que la verdad languideciera en sus labios…. En esta época de apostasía casi universal Dios llama a sus mensajeros para que proclamen su ley en el espíritu y poder de Elías. Así como Juan el Bautista, al preparar al pueblo para el primer advenimiento de Cristo, les llamó la atención a los diez mandamientos, así nosotros hemos de dar con voz segura el mensaje: ‘Temed a Dios y dadle honra porque la hora de su juicio es venida.’ Con el mismo fervor que caracterizó al profeta Elías y a Juan el Bautista, hemos de esforzarnos en preparar el camino para el segundo advenimiento de Cristo (The Faith I Live By, p. 290; parcialmente en La fe por la cual vivo, {FV}, p. 292).

Dios tiene una verdad especial y una obra especial para su iglesia en cada generación. La verdad, oculta a los hombres sabios y prudentes del mundo, es revelada a los humildes y a los que son como niños. Exige sacrificios. Tiene batallas que luchar y victorias que ganar. Al principio son pocos los que la defienden. Ellos son contrarrestados y desdeñados por los grandes hombres del mundo y la iglesia que se conforma al mundo. Ved a Juan el Bautista, el precursor de Cristo, solo, reprendiendo el orgullo y el formalismo de la nación judía. Ved a los primeros portadores del Evangelio a Europa. Cuán oscura, cuán desesperada parecía la misión de Pablo y Silas, los dos tejedores de tiendas, cuando, junto con sus compañeros, tomaron el barco en Troas para Filipo. Ved a “Pablo el anciano”, encadenado, predicando a Cristo en la fortaleza de los Césares. Ved las pequeñas comunidades de esclavos y labriegos en conflicto con el paganismo de la Roma imperial. Ved a Martín Lutero oponiéndose a la poderosa iglesia que es la obra maestra de la sabiduría del mundo. Vedle aferrándose a la Palabra de Dios frente al emperador y al papa, declarando: “Aquí hago mi decisión; no puedo hacer de otra manera. Que Dios me ayude”. Ved a Juan Wesley predicando a Cristo y su justicia en medio del formalismo, el sensualismo y la incredulidad. Ved a un hombre agobiado por los clamores del mundo pagano, suplicando el privilegio de llevarles el mensaje de amor de Cristo…

Así como en los primeros siglos, las verdades especiales para este tiempo se hallan, no en posesión de las autoridades eclesiásticas, sino de los hombres y las mujeres que no son demasiado sabios o demasiado instruidos para creer en la palabra de Dios…

Y en esta última generación la parábola de la semilla de mostaza ha de alcanzar un notable y triunfante cumplimiento. La pequeña simiente llegará a ser un árbol. El último mensaje de amonestación y misericordia ha de ir a “toda nación y tribu y lengua” [Apocalipsis 14:6-14] “para tomar de ellos pueblo para su nombre”. [Apocalipsis 18:1]. “Y la tierra será alumbrada de su gloria” (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 56, 57).

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Viernes 28 de junio | Lección 13_______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Profetas y reyes, “Sobre el Monte Carmelo”, pp. 106-113; El Deseado de todas las gentes, “La voz que clamaba en el desierto”, pp. 72-83.

“Nuestro mensaje debe ser tan directo como fue el de Juan. Él reprendió a reyes por su iniquidad. A pesar de que ponía en peligro su vida, nunca permitió que languideciera la verdad en sus labios. Nuestra obra en esta época debe ser hecha con igual fidelidad”.–“Comentarios de Elena de White”, Comentario bíblico adventista, t. 4, p. 1.206.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Como clase, analicen la relevancia del mensaje de Elías en su iglesia local. ¿Qué pueden hacer para ayudar a su iglesia a comprender el mensaje y su papel en difundirlo?
  2. Pide voluntarios que compartan con la clase su experiencia personal de “volver el corazón”. ¿Qué cambios se produjeron? ¿Qué diferencia marcó esta experiencia en su vida y en la de su familia?
  3. Si nos imaginamos en el papel de Juan el Bautista, ¿qué deberíamos esperar que suceda? ¿Cuál es el mensaje implícito en esa respuesta?
  4. Como clase, redacten un párrafo, una especie de “Declaración de principios familiares” que mejor encapsule cuál es la idea bíblica para una familia. ¿Qué criterios usarían para elaborar esos principios? ¿Qué aprendieron este trimestre que quizá los haya ayudado a establecer cuáles podrían ser estos principios? Prepárense para compartirlo con toda la iglesia.
  5. Como padre, ¿qué promesas puedes reclamar en favor de los hijos que, al menos en esta etapa, se han alejado del Señor?

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