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Lección 4 – CUANDO ESTAMOS SOLOS – Para el 27 de abril de 2019

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Lección 4: Para el 27 de abril de 2019

CUANDO ESTAMOS SOLOS

Sábado 20 de abril______________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Eclesiastés 4:9-12;Filipenses 4:11-13; 1 Corintios 7:25-34; Mateo 19:8; Génesis 37:34; Isaías 54:5.

PARA MEMORIZAR:

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él” (Gén. 2:18).

Hace años se divulgó una historia fascinante pero dolorosa en las noticias. Encontraron muerta a una joven en su departamento. Aunque la muerte en sí ya era una tragedia, lo que agravaba la historia era que falleció diez años antes de que la encontraran. ¡Diez años! En ese momento, la pregunta que la gente se planteaba, y con razón, era: ¿Cómo puede ser que en una gran ciudad como esta, con tanta gente y con tantos medios de comunicación, haya pasado tanto tiempo sin que nadie supiera que había una mujer muerta, y siendo que no era una persona de la calle?

Aunque es extrema, esta historia es un ejemplo de la realidad: muchas personas sufren de soledad. En 2016, The New York Times publicó un artículo titulado “Los investigadores afrontan una epidemia de soledad”. El problema es real.

Desde el comienzo, como seres humanos, no estábamos destinados a estar solos. Desde el Edén en adelante, debíamos vivir en comunión con otros seres humanos, en mayor o menor grado. Por supuesto, desde la entrada del pecado nada ha sido lo mismo. Esta semana analizaremos el tema del compañerismo y de la soledad en los diversos momentos de la vida; que quizá todos nosotros hemos afrontado en algún momento. Si no pasaste por esta experiencia, puedes considerarte afortunado.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después de la creación de Adán, toda criatura viviente fue traída ante su presencia para recibir un nombre; vio que a cada uno se le había dado una compañera, pero entre todos ellos no había “ayuda idónea para él”. Entre todas las criaturas que Dios había creado en la tierra, no había ninguna igual al hombre. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. Génesis 2:18. El hombre no fue creado para que viviese en la soledad; había de tener una naturaleza sociable. Sin compañía, las bellas escenas y las encantadoras ocupaciones del Edén no hubiesen podido proporcionarle perfecta felicidad. Aun la comunión con los ángeles no hubiese podido satisfacer su deseo de simpatía y compañía. No existía nadie de la misma naturaleza y forma a quien amar y de quien ser amado.

Dios mismo dio a Adán una compañera. Le proveyó de una “ayuda idónea para él”, alguien que realmente le correspondía, una persona digna y apropiada para ser su compañera y que podría ser una sola cosa con él en amor y simpatía (Conflicto y valor, {CV}, p. 14).

Para muchos, sus enfermedades son del alma antes que del cuerpo y no encontrarán alivio a menos que se acerquen a Cristo, la abundante fuente de vida. Entonces dejarán de quejarse de tristeza, soledad o insatisfacción. Las alegrías darán vigor a la mente y salud y energía vital al cuerpo (Testimonios para la iglesia, {4TI}, t. 4, p. 572).

Las palabras de bondad, las miradas de simpatía, las expresiones de gratitud, serían para muchos que luchan solos como un vaso de agua fría para un alma sedienta. Una palabra de simpatía, un acto de bondad, alzaría la carga que doblega los hombros cansados. Cada palabra y obra de bondad abnegada es una expresión del amor que Cristo sintió por la humanidad perdida (Discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 24).

Debiéramos tener el amor de Cristo en el corazón en un grado tal, que nuestro interés en los demás sea imparcial y sincero. Nuestros afectos debieran ser amplios y no centrarse simplemente en unos pocos que nos halagan por confidencias especiales. La tendencia de estas amistades es conducirnos a descuidar a aquellos que tienen mayor necesidad de amor que aquellos sobre quienes derramamos nuestras atenciones.

No debiéramos reducir nuestro círculo de amigos a unos pocos favoritos porque ellos nos miman y halagan con sus afectos profesos…

Los sentimientos de desasosiego, de nostalgia o de soledad pueden ser para vuestro bien. Vuestro Padre celestial intenta enseñaros a encontrar en él la amistad, el amor y el consuelo que satisfarán vuestras esperanzas y deseos más sinceros. … Vuestra única seguridad y felicidad está en hacer de Cristo vuestro constante consejero. Podéis sentiros felices con él aunque no tengáis otros amigos en todo el mundo (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 261).

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Domingo 21 de abril | Lección 4_______________________________________________

EL COMPAÑERISMO

Lee Eclesiastés 4:9 al 12. ¿Cuál es la idea básica? ¿De qué principio de la vida se habla en general?

Eclesiastés 4:9-12

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? 12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

Muy pocos podemos salir adelante solos. Incluso si somos solitarios y nos gusta estar solos, tarde o temprano no solo anhelaremos un poco de compañía, sino incluso hasta la reclamaremos, especialmente en tiempos de necesidad. De hecho, fuimos creados para vivir en comunidad, en compañerismo. Qué afortunados son los que tienen familiares cercanos que pueden brindar consuelo y apoyo, especialmente en tiempos de dificultades.

Lamentablemente, hay personas en nuestra iglesia, en nuestro trabajo, en las comunidades donde vivimos, que no tienen a quién recurrir, no solo en tiempos desafortunados sino incluso hasta para conversar al final del día. La sensación de soledad puede surgir en cualquier momento. “El día más difícil para mí es el domingo”, dijo un hombre soltero. “Durante la semana, estoy rodeado de gente en el trabajo. El sábado veo gente en la iglesia. Pero el domingo estoy solo”.

¿Qué principios podemos aprender de los siguientes pasajes, especialmente cuando quizás estemos pasando por un período de soledad? Juan 16:32, 33; Filipenses 4:11-13.

Juan 16:32-33

32 He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. 33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Filipenses 4:11-13

11 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Sí, como cristianos no solo contamos con la realidad de Dios, sino con la realidad de poder tener comunión con Dios. Y, de hecho, podemos hallar consuelo en la cercanía de Dios con nosotros. Pero la cercanía de Dios con Adán, en el Edén, no impidió que el Señor dijera: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gén. 2:18). Por lo tanto, Dios sabía que Adán, aun cuando tenía comunión con Dios en un mundo no dañado por el pecado, necesitaba compañía humana. Cuánto más todos nosotros.

También debemos tener cuidado al suponer que solo porque hay mucha gente a su alrededor una persona no puede sentirse sola. Algunas de las personas más solitarias viven en las grandes ciudades, donde a menudo interactúan con los demás. El solo hecho de estar cerca de otras personas no significa que alguien no pueda sentirse solo, enajenado y necesitado de compañerismo.

No siempre es fácil saber quién se siente solo, alienado, rechazado, o simplemente dolido y con necesidad de alguien con quien hablar. ¿Cómo podrías ser proactivo y tratar de ser más sensible con esas personas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Es natural buscar compañía. Cada uno hallará compañeros o los hará. Y la intensidad de la amistad determinará la influencia que los amigos ejerzan unos sobre otros, para bien o para mal. Todos tendrán amistades, influirán en ellas y recibirán su influencia.

Es misterioso el vínculo que une los corazones humanos de manera que los sentimientos, los gustos y los principios de dos personas quedan íntimamente fusionados. El uno recibe el espíritu del otro y copia sus modales y actos. Como la cera conserva la figura del sello, así la mente retiene la impresión producida por el trato y la asociación con otros. La influencia puede ser inconsciente, mas no por eso es menos poderosa (Testimonios para la iglesia, {4TI}, t. 4, p. 580).

¿Cuál fue la fortaleza de los que en tiempos pasados padecieron persecución por causa de Cristo? Consistió en su unión con Dios, con el Espíritu Santo y con Cristo. El vituperio y la persecución han separado a muchos de sus amigos terrenales, pero nunca del amor de Cristo. Nunca es tan amada de su Salvador el alma combatida por las tormentas de la prueba como cuando padece afrenta por la verdad. “Yo le amaré, y me manifestaré a él,” dijo Cristo. Juan 14:21. Cuando el creyente se sienta en el banquillo de los acusados ante los tribunales terrenales por causa de la verdad, está Cristo a su lado. Cuando se ve recluido entre las paredes de una cárcel, Cristo se le manifiesta y le consuela con su amor. Cuando padece la muerte por causa de Cristo, el Salvador le dice: Podrán matar el cuerpo, pero no podrán dañar el alma. “Confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33. “No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:10 (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 70).

Esté la alabanza de Dios en vuestros labios y corazones cuando estrechéis la mano de un amigo. Esto atraerá sus pensamientos al Señor Jesús.

Todos tenemos pruebas, aflicciones duras que sobrellevar y fuertes tentaciones que resistir. Pero no las contéis a los mortales, sino llevadlo todo a Dios, en oración. Tengamos por regla el no proferir una sola palabra de duda o desaliento. Podemos hacer mucho más para alumbrar el camino de los demás y sostener sus esfuerzos si hablamos palabras de esperanza y buen ánimo.

Hay muchas almas valientes que están en extremo acosadas por la tentación, casi a punto de desmayar en el conflicto que sostienen consigo mismas y con las potencias del mal. No las desalentéis en su dura lucha. Alegradlas con palabras de valor, ricas en esperanza, que las insten a avanzar. De este modo podéis reflejar la luz de Cristo. “Ninguno de nosotros vive para sí.” Por vuestra influencia inconsciente pueden los demás ser alentados y fortalecidos, o desanimados y apartados de Cristo y de la verdad (El camino a Cristo, {CC}, pp. 119, 120).

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Lección 4 | Lunes 22 de abril___________________________________________________

LA VIDA DE SOLTERO

Una joven hablaba de las ventajas de no estar casada: “Dos veces tuve la oportunidad de servir en el campo misionero, y respondí sin ninguna vacilación”. Una persona casada, con una familia, quizás hubiese necesitado más tiempo para tomar esa decisión, porque también están involucrados su cónyuge y sus hijos.

Según Pablo, ¿qué buenas razones hay para quedarse soltero? 1 Corintios 7:25-34.

1 Corintios 7:25-34

25 En cuanto a las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel. 26 Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia; que hará bien el hombre en quedarse como está. 27 ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estás libre de mujer? No procures casarte. 28 Mas también si te casas, no pecas; y si la doncella se casa, no peca; pero los tales tendrán aflicción de la carne, y yo os la quisiera evitar. 29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; 30 y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; 31 y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. 32 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; 33 pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. 34 Hay asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido.

La mayoría piensa que estar casados es la voluntad de Dios para ellos. ¿No dijo él: “no es bueno que el hombre esté solo”? Sin embargo, tenemos muchos ejemplos de personas solteras en la Biblia, incluido el mejor ejemplo de todos, Jesucristo.

A Jeremías se le dijo que no se casara (Jer. 16:1-3); era una sentencia sobre una situación histórica. No sabemos si alguna vez se eliminó esa restricción, pero es evidente que Jeremías fue un gran profeta siendo soltero.

Además, el estado civil de Ezequiel no parecía tener gran importancia, a pesar de que su esposa murió repentinamente. Ni siquiera se le permitió llorar, sino que continuó con el ministerio que el Señor le había asignado (Eze. 24:15-18). El profeta Oseas también experimentó un matrimonio destruido, pero pudo continuar en el ministerio. Si bien la historia nos parece extraña, Dios le indicó que se casara con una prostituta, que Dios sabía que dejaría a Oseas por otros hombres (Ose. 1-3). Mirando hacia atrás, podemos ver que Dios trató de ilustrar el amor unilateral que tiene por Israel y por nosotros, pero debió haber sido extremadamente difícil y doloroso para Oseas encarnar esta lección objetiva.

En cada uno de estos ejemplos, el estado civil no era un problema. Dios estaba interesado en la integridad, la obediencia y la capacidad de la persona para decir lo que Dios quería que dijera. Necesitamos estar seguros de que nuestro estado civil no defina nuestra vida. Muchas voces de hoy nos dirán que a menos que estemos casados no estamos completos. Pablo respondería: “No se amolden al mundo actual”: “que cada uno […] ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios” (Rom. 12:1, 2,NVI).

¿De qué formas prácticas puedes servir a los que no están casados, sean miembros de iglesia o no?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Una de las señales de nuestro tiempo, como fue en los días de Noé, es la pasión imprudente y los casamientos apresurados. Satanás está en todo esto. Si Pablo pudo permanecer solo, y recomendó a otros lo propio para que pudieran permanecer totalmente en el Señor, ¿por qué no mantenerse como se mantuvo él, evitando así los cuidados, las pruebas y las amargas angustias tan frecuentes en la experiencia de quienes optan por la vida de casados? Aún más, si él eligió permanecer así y pudo recomendar lo mismo a otros hace 18 siglos, ¿no será ahora recomendable—como lo fue entonces—como conducta para quienes aguardan la venida del Hijo del Hombre, a no ser que hubiera evidencias incuestionables de que mejorarían sus condiciones y se aseguraran el cielo? Cuando hay tanto en juego, ¿por qué no situarse siempre del lado seguro? (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio {TCS}, p. 281).

Amemos a Dios sobre todas las cosas y no permitamos que nada se interponga entre nosotros y nuestro Dios. Debemos prestar atención a la luz que Dios ha permitido que brille sobre nuestro camino; debemos mostrar delante de todo el cielo que apreciamos cada rayo de luz; debemos reflejar esa luz sobre otros. Somos responsables delante de Dios de nuestra influencia. Aun si se nos obliga a estar aparentemente solos, no estamos solos, porque Cristo está con nosotros para animarnos, fortalecernos y bendecirnos. Conoce cada deseo de vuestro corazón, cada propósito de vuestra alma. Dice: “No os dejaré huérfanos: vendré a vosotros”. Juan 14:18. Creamos que Dios hará como ha prometido (A fin de conocerle, {AFC}, p. 205).

Dios es nuestra fortaleza. Debemos buscar en él sabiduría y dirección, y teniendo en vista su gloria, el bien de la iglesia y la salvación de nuestras propias almas, debemos vencer nuestros vicios dominantes. Debemos procurar individualmente obtener nueva victoria cada día. Debemos aprender a permanecer en pie solos y depender por completo de Dios. Cuanto antes aprendamos esto, mejor. Descubra cada uno en qué fracasa, y luego vele fielmente para que sus pecados no lo venzan, antes bien, obtenga la victoria sobre ellos. Entonces podremos tener confianza para con Dios, y se ahorrarán muchas dificultades para la iglesia (Primeros escritos, {PE}, p. 105).

Dios no desea que quedemos abrumados de tristeza, con el corazón angustiado y quebrantado. Quiere que alcemos los ojos y veamos su rostro amante. El bendito Salvador está cerca de muchos cuyos ojos están tan llenos de lágrimas que no pueden percibirlo. Anhela estrechar nuestra mano; desea que lo miremos con fe sencilla y que le permitamos que nos guíe. Su corazón conoce nuestras pesadumbres, aflicciones y pruebas. Nos ha amado con un amor sempiterno y nos ha rodeado de misericordia. Podemos apoyar el corazón en él y meditar a todas horas en su bondad. El elevará el alma más allá de la tristeza y perplejidad cotidianas, hasta un reino de paz (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 16).

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Martes 23 de abril | Lección 4__________________________________________________

CUANDO EL MATRIMONIO SE ACABA

De todas las formas en que el pecado ha devastado a la humanidad, salvo el sufrimiento físico y la muerte, ¿qué otra cosa más que la familia ha enfrentado las consecuencias más devastadoras del pecado? Es casi como si la frase “familia disfuncional” fuera redundante. ¿Qué familia no es disfuncional, hasta cierto punto?

Aparte de la muerte, una de las cosas más difíciles que una familia puede enfrentar es un divorcio. Las personas que atraviesan esta terrible experiencia experimentan un abanico de emociones. Probablemente, el primero y más común sea el duelo, que según la persona puede durar varios meses o años, con diferente intensidad. Algunos pueden experimentar miedo; miedo a lo desconocido, ansiedades financieras, y miedo a no poder enfrentarlo. Algunos quizá transiten un período de depresión, enojo, y hasta de soledad.

¿Qué principios generales sobre el divorcio podemos recoger de los siguientes versículos? Malaquías 2:16; Mateo 5:31, 32; 19:8; 1 Corintios 7:11-13.

Malaquías 2:16

16 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.

Mateo 5:31-32

31 También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32 Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

Mateo 19:8

El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.

1 Corintios 7:11-13

11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. 12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone.

“La iglesia, como agencia redentora de Cristo, debe servir a sus miembros en todas sus necesidades y atender la formación de cada uno de ellos, de manera que todos puedan crecer hasta alcanzar una experiencia cristiana madura. Esto es particularmente cierto cuando los miembros enfrentan decisiones para toda la vida, como el matrimonio; y experiencias penosas, como la del divorcio. Cuando una pareja matrimonial está en peligro de deshacerse, los cónyuges, y aquellos que en la iglesia o en la familia los ayudan, deben hacer todos los esfuerzos posibles para lograr la reconciliación, en armonía con los principios divinos para la restauración de las relaciones dañadas (Ose. 3:1-3; 1 Cor. 7:10, 11; 13:4-7; Gál. 6:1).

“Existen materiales disponibles a través de la iglesia local y de otras organizaciones de la iglesia que pueden ayudar a los miembros a desarrollar un hogar cristiano sólido. Estos materiales incluyen: 1) programas de orientación para parejas en vías de contraer matrimonio, 2) programas de instrucción para parejas casadas, juntamente con su familia, y 3) programas de apoyo para familias destruidas y personas divorciadas”.–Manual de la iglesia, p. 156.

¿De qué forma práctica y sin prejuicios puedes ayudar a alguien que está atravesando un divorcio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después, cuando los fariseos le preguntaron acerca de la legalidad del divorcio, Jesús habló a los oyentes de la institución del matrimonio, conforme se ordenó en la creación del mundo. “Por la dureza de vuestro corazón—dijo él—Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres: mas al principio no fue así.” Se refirió a los días bienaventurados del Edén, cuando Dios declaró que todo “era bueno en gran manera.” Entonces tuvieron su origen dos instituciones gemelas para la gloria de Dios en beneficio de la humanidad: el matrimonio y el sábado. Al unir Dios en matrimonio las manos de la santa pareja diciendo: “Dejará el hombre a su padre y a su madre, y allegarse ha a su mujer, y serán una sola carne,” dictó la ley del matrimonio para todos los hijos de Adán hasta el fin del tiempo…

Jesús vino a nuestro mundo para rectificar errores y restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. En la mente de los maestros de Israel habían hallado cabida sentimientos erróneos acerca del matrimonio. Ellos estaban anulando la sagrada institución del matrimonio. El hombre estaba endureciendo de tal manera su corazón que por la excusa más trivial se separaba de su esposa, o si prefería, la separaba a ella de los hijos y la despedía…

Cristo vino para corregir estos males (El hogar cristiano, {HC}, pp. 309, 310).

Mientras la mujer [Samaritana] hablaba con Jesús, le impresionaron sus palabras. Nunca había oído expresar tales sentimientos por los sacerdotes de su pueblo o de los judíos. Al serle revelada su vida pasada, había llegado a sentir su gran necesidad. Comprendió la sed de su alma, que las aguas del pozo de Sicar no podrían nunca satisfacer. Nada de todo lo que había conocido antes, le había hecho sentir así su gran necesidad. Jesús la había convencido de que leía los secretos de su vida; sin embargo, se daba cuenta de que era un amigo que la compadecía y la amaba. Aunque la misma pureza de su presencia condenaba el pecado de ella, no había pronunciado acusación alguna, sino que le había hablado de su gracia, que podía renovar el alma (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 160).

En su acto de perdonar a esta mujer y estimularla a vivir una vida mejor, el carácter de Jesús resplandece con la belleza de la justicia perfecta. Aunque no toleró el pecado ni redujo el sentido de la culpabilidad, no trató de condenar sino de salvar. El mundo tenía para esta mujer pecadora solamente desprecio y escarnio; pero Jesús le dirigió palabras de consuelo y esperanza. El Ser sin pecado se compadece de las debilidades de la pecadora, y le tiende una mano ayudadora…

Los que se adelantan para acusar a otros y son celosos en llevarlos a la justicia, son con frecuencia en su propia vida más culpables que ellos. Los hombres aborrecen al pecador, mientras aman el pecado. Cristo aborrece el pecado, pero ama al pecador; tal ha de ser el espíritu de todos los que le sigan. El amor cristiano es lento en censurar, presto para discernir el arrepentimiento, listo para perdonar, para estimular, para afirmar al errante en la senda de la santidad, para corroborar sus pies en ella (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 427).

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Lección 4 | Miércoles 24 de abril______________________________________________

LA MUERTE Y LA SOLEDAD

Hace tiempo, alguien preguntó: ¿Qué diferencia hay entre los seres humanos y los pollos con respecto a la muerte? La respuesta es que, a diferencia de los pollos, que mueren, los seres humanos, quienes también morimos, sabemos que moriremos; los pollos, no. Y es este conocimiento de nuestra muerte inminente lo que impacta profundamente en cómo vivimos ahora.

Como sabemos, todas las relaciones, incluso el matrimonio, tarde o temprano llegan a su fin con nuestro mayor enemigo: la muerte. No importa cuán estrecha sea la unión, cuán grande el amor, cuán profundo el compañerismo, cuánto tiempo pasamos juntos, como seres humanos (a diferencia de los pollos) sabemos que tarde o temprano llegará la muerte (a menos que Jesús vuelva antes) y que todas nuestras relaciones acabarán. Este ha sido nuestro destino desde el primer pecado y lo será hasta el regreso de Jesús.

La Biblia no nos dice cuál de los dos murió primero, si Adán o Eva, pero debió haber sido particularmente doloroso para el otro, porque originalmente la muerte nunca fue parte de la vida. Como vimos en una lección anterior, si la muerte de una sola hoja o flor los hizo llorar, no podemos imaginar lo que habrán sufrido con la muerte del cónyuge.

El problema es que estamos tan acostumbrados a la muerte que simplemente la damos por sentada. Pero se suponía que los seres humanos nunca pasaríamos por algo así. Por ende, incluso hasta el día de hoy, luchamos por darle sentido, cuando muchas veces simplemente no se puede.

¿Qué nos enseñan los siguientes versículos sobre la muerte y cómo lucha la gente contra ella? Isaías 57:1; Apocalipsis 21:4; 1 Tesalonicenses 4:17, 18; Mateo 5:4; 2 Samuel 18:33; Génesis 37:34.

Isaías 57:1

1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo. 

Apocalipsis 21:4

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

1 Tesalonicenses 4:17-18

17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Mateo 5:4

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

2 Samuel 18:33

33 Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!

Génesis 37:34

34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días.

Es indudable: todos enfrentamos no solo la realidad de nuestra propia muerte, sino también la realidad de la muerte de los demás, de nuestros seres queridos, quizá de nuestro compañero más íntimo. Por lo tanto, tarde o temprano, muchos de nosotros enfrentaremos un tiempo –una etapa de soledad– provocado por la muerte de otra persona. Es difícil, duele, y en esos momentos solamente podemos y debemos reclamar las promesas de Dios. Al fin y al cabo, en este mundo de pecado, sufrimiento y muerte, ¿qué más tenemos?

Tu iglesia ¿cómo puede ayudar a quienes sabes que están sufriendo de soledad por la muerte de un ser querido?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

He pasado por momentos en que pensé que las olas cubrirían mi cabeza; en ese tiempo sentí que mi Salvador era precioso para mí. Cuando mi hijo mayor me fue arrebatado* sentí que mi pena era muy grande, pero Jesús vino a mi lado y sentí su paz en mi alma. La copa de consolación tocó mis labios.

Y luego aquel que había estado a mi lado durante 36 años… fue arrebatado. Habíamos trabajado juntos hombro a hombro en el ministerio, pero hubimos de entrelazar las manos del guerrero y ponerlo a descansar en la tumba silenciosa. Otra vez mi pena pareció muy grande, pero después de todo llegó la copa de la consolación. Jesús es precioso para mí. Caminó a mi lado… y caminará a vuestro lado. Nuestros amados son muy preciosos para nosotros cuando descienden a la tumba. Puede ser nuestro padre o nuestra madre el que depositamos allí; cuando salgan de la tumba sus arrugas habrán desaparecido, pero sus facciones permanecerán, y los reconoceremos (Maranata: El Señor viene, {MSV}, p. 290).

Vamos hacia la patria. El que nos amó al punto de morir por nosotros, nos ha edificado una ciudad. La nueva Jerusalén es nuestro lugar de descanso. No habrá tristeza en la ciudad de Dios. Nunca más se oirá el llanto ni la endecha de las esperanzas destrozadas y de los afectos tronchados. Pronto las vestiduras de pesar se trocarán por el manto de bodas. Pronto presenciaremos la coronación de nuestro Rey. Los creyentes cuya vida quedó escondida con Cristo, los que en esta tierra pelearon la buena batalla de la fe, resplandecerán con la gloria del Redentor en el reino de Dios.

No transcurrirá mucho tiempo antes que veamos a Aquel en quien ciframos nuestras esperanzas de vida eterna. Y en su presencia todas las pruebas y los sufrimientos de esta vida serán como nada. “No perdáis pues vuestra confianza que tiene grande remuneración de galardón: porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios obtengáis la promesa. Porque aun un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará”. Hebreos 10:35-37. Alzad los ojos, sí, alzad los ojos, y permitid que vuestra fe aumente de continuo. Dejad que esta fe os guíe a lo largo de la senda estrecha que, pasando por las puertas de la ciudad de Dios, nos lleva al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria destinado a los redimidos (Testimonios para la iglesia, {9TI}, t. 9, p. 228).

¿Qué haríamos sin un Salvador en el momento de prueba para el alma? Nos rodean los ángeles ministradores para darnos a beber del agua de vida a fin de refrescar nuestras almas en los momentos finales de la vida. Aquel que es la resurrección y la vida ha prometido que levantará del sepulcro y llevará con él a los que duerman en Jesús. La trompeta resonará, y los muertos despertarán a la vida, para no volver a morir. La mañana eterna ha llegado hasta ellos, porque en la ciudad de Dios no habrá más noche (Mensajes selectos. {2MS}, t. 2, p. 286).

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Jueves 25 de abril | Lección 4__________________________________________________

ESPIRITUALMENTE SOLO

Una joven llamada Natalie llevaba siete años de casada cuando, por invitación de una amiga, asistió a una serie de reuniones de evangelización en una Iglesia Adventista del Séptimo Día local. Convencida de lo que aprendió, entregó su corazón a Cristo, experimentó un nuevo nacimiento y, a pesar de las enérgicas objeciones de su esposo, padres, suegros, e incluso su vecino, Natalie se unió a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. También modificó su estilo de vida en conformidad con su nueva fe en todos los niveles posibles.

Como es de imaginar, enfrentó una gran cantidad de obstáculos, especialmente por parte de su esposo, quien adujo, y con razón: “Yo no firmé esto cuando nos casamos. Eres una persona completamente nueva, y quiero que vuelvas a ser la de antes”.

Ya hace años que viene luchando para llevar una vida de fe. Aunque está casada, podríamos decir que es “espiritualmente soltera”. ¿Qué palabras de aliento encontramos en los siguientes versículos para quienes quizá se sientan espiritualmente solteros? Isaías 54:5; Oseas 2:19, 20; Salmo 72:12.

Isaías 54:5

Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.

Oseas 2:19-20

19 Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. 20 Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.

Salmo 72:12

12 Porque él librará al menesteroso que clamare, Y al afligido que no tuviere quien le socorra.

 

En todo el mundo hay “Natalies” en nuestra iglesia. Estas personas, hombres o mujeres, están casados, pero asisten a la iglesia solos o solo con sus hijos. Es posible que se hayan casado con una persona de una fe diferente. O, tal vez, cuando se unieron a la iglesia su cónyuge no quiso hacerlo. O cuando se casaron, ambos eran miembros de la iglesia, pero uno abandonó por alguna razón y dejó de asistir; e incluso es posible que sea hostil a la fe. Estos hombres y mujeres concurren solos a la iglesia y al almuerzo después del culto de adoración, o van solos a hacer obra misionera o a las actividades sociales de la iglesia. Les entristece no poder contribuir financieramente tanto como quisieran con el ministerio eclesiástico, porque su cónyuge no acepta hacerlo. Aunque están casados, espiritualmente quizá se sientan viudos.

Probablemente en algún momento u otro todos hemos conocido a gente como esta en la iglesia, y ellos necesitan nuestro amor y apoyo.

¿Qué cosas prácticas podemos hacer, como familia de la iglesia, para ayudar a los espiritualmente solteros en nuestro medio?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Ahora, como en el tiempo de Cristo, la condición de la sociedad merece un triste comentario, en contraste con el ideal del cielo para esta relación sagrada. Sin embargo, aun a los que encontraron amargura y desengaño donde habían esperado compañerismo y gozo, el Evangelio de Cristo ofrece consuelo. La paciencia y ternura que su Espíritu puede impartir endulzará la suerte más amarga. El corazón en el cual mora Cristo estará tan henchido, tan satisfecho de su amor que no se consumirá con el deseo de atraer simpatía y atención a sí mismo. Si el alma se entrega a Dios, la sabiduría de él puede llevar a cabo lo que la capacidad humana no logra hacer. Por la revelación de su gracia, los corazones que eran antes indiferentes o se habían enemistado pueden unirse con vínculos más fuertes y más duraderos que los de la tierra, los lazos de oro de un amor que resistirá cualquier prueba (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 58).

La paciente perseverancia en el bien hacer la llevará desde este mundo de dolor y contienda a la gloria y la honra de la vida eterna. Si Dios mora en usted y está por encima de usted, no tiene nada que temer. La Biblia es una luz para los que están en tinieblas. Frente a la perspectiva de una inmortalidad bendita mantenida en reserva para los que perseveran hasta el fin, encontrará un poder elevador y una fortaleza que va a necesitar para resistir el mal. Manténgase firme en la hora de prueba y obtendrá finalmente una corona inmarcesible…

Confíe en el Señor con todo el corazón, y él nunca la va a defraudar. Si le pide ayuda a Dios, no lo hará en vano. Para animarnos a tener confianza se acerca a nosotros por medio de su Santa Palabra y su Espíritu, y trata de lograrlo de mil maneras. Pero en nada se deleita más que en recibir al débil que acude a él en procura de fortaleza. Si quisiéramos encontrar corazón y voz para orar, ciertamente él encontraría oídos para oír y un brazo para salvar (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 192).

Es el privilegio de cada creyente hablar primero con Dios en su intimidad, y luego, como vocero de Dios, hablar con otros. Para tener algo que impartir, debemos recibir diariamente luz y bendiciones. Hombres y mujeres que tienen comunión con Dios, que tienen a Cristo morando en ellos, que están circundados de santa influencia porque colaboran con santos ángeles, son los que se necesitan en este tiempo. La causa necesita a los que tienen poder de trabajar con Cristo, poder de expresar el amor de Dios en palabras de ánimo y simpatía…

Los hijos y las hijas de Dios tienen que hacer una gran obra en el mundo. Deben aceptar la Palabra de Dios como su consejera y han de impartirla a otros. Deben hacer brillar la luz… En su conversación y en su comportamiento mostrarán que gozan de una conversión diaria a los principios de la verdad. Tales creyentes serán un espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres, y Dios será glorificado en ellos (Dios nos cuida, {DNC}, p. 166).

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Lección 4 | Viernes 26 de abril__________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“En medio de una vida de labor activa, Enoc mantuvo constantemente su comunión con Dios. Cuanto mayores y más apremiantes eran sus labores, tanto más constantes y fervientes eran sus oraciones. Él seguía excluyéndose de toda sociedad en ciertos períodos. Después de permanecer por un tiempo entre la gente, trabajando para beneficiarla por su instrucción y ejemplo, se retiraba, para pasar un tiempo en la soledad, con hambre y sed de aquel conocimiento divino que solo Dios puede impartir.

Al comulgar así con Dios, Enoc llegó a reflejar más y más la imagen divina. Su rostro irradiaba una santa luz, la luz que brilla en el rostro de Jesús. Al terminar estos períodos de comunión divina, hasta los impíos contemplaban con reverente temor el sello que el cielo había puesto sobre su rostro” (OE 53). Aunque esta historia de Enoc es alentadora y tiene algo poderoso que decir sobre aquellos que eligen pasar tiempo en soledad, muchos se enfrentan a una soledad no deseada. No quieren estar solos. Si bien es cierto que siempre podemos tener una comunión gozosa con el Señor, quien está siempre presente, a veces anhelamos la compañía humana y la camaradería. Qué importante es que, como iglesia, estemos preparados para acercarnos a aquellos que podrían estar sentados junto a nosotros cada sábado pero que están pasando por un terrible período de soledad. Al mismo tiempo, si tú estás atravesando un momento así, busca a alguien de la iglesia (o en otro lugar) en quien sientas que puedes confiar y díselo. Muchas veces, las personas no se dan cuenta por lo que está atravesando una persona con solo verla. Al menos, a algunos les resulta fácil esconderse detrás de una máscara.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Tu iglesia ¿cómo puede aprender a ser más sensible hacia las necesidades de los que se sienten solos en su medio?
  2. “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Fil. 4:11). Lee el contexto más amplio de estas palabras de Pablo. ¿Cómo podemos aprender a aplicar esto a nosotros mismos? Al mismo tiempo, ¿por qué debemos ser muy cuidadosos en cómo citamos este pasaje a alguien que realmente está sufriendo?
  3. En la clase, hablen de alguna ocasión en que hayan vivido una profunda soledad. ¿Qué los ayudó? ¿Qué los hirió? ¿Qué aprendiste en ese momento que podría ser de ayuda para los demás?

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