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Lección 12 – CÓMO AFRONTAR LAS MALAS DECISIONES – Para el 21 de diciembre de 2019


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Lección 12: Para el 21 de diciembre de 2019

CÓMO AFRONTAR LAS MALAS DECISIONES

Sábado 14 de diciembre________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Nehemías 13:23–25; Deuteronomio 7:3, 4; 2 Corintios 6:14; Esdras 9, 10; 1 Corintios 7:10–17.

PARA MEMORIZAR:

“Y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo” (Esd. 9:6).

Esdras y Nehemías llegaron a ser líderes en comunidades donde el matrimonio mixto con no israelitas pasó a ser la norma. Ambos dirigentes estaban muy preocupados por esto, ya que querían conducir a la nación a una estrecha relación con Dios. Eran conscientes de la influencia negativa que los no creyentes o los adoradores de ídolos podían tener sobre el pueblo de Israel; habían visto los terribles efectos a lo largo de la historia. Las religiones cananeas se extendieron por todo Israel, hasta que Baal y Asera eran adorados en cada lugar alto. Además, la influencia que los cónyuges paganos tenían sobre las familias israelitas era perjudicial. Balaam aconsejó a los moabitas que enviaran a sus mujeres a los israelitas, seguro de que los israelitas se apartarían de Dios al caer por causa de estas mujeres. Lamentablemente, estaba en lo cierto. Los cónyuges no solo se influyen entre sí, sino también la fe de sus hijos se ve afectada.

¿Qué harán Esdras y Nehemías con esta situación?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En los anales de la historia humana, el desarrollo de las naciones, el nacimiento y la caída de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas de los hombres; y en cierta medida los acontecimientos se dirían determinados por el poder, la ambición y los caprichos de ellos. Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y encima, detrás y a través de todo el juego y contrajuego de los humanos intereses, poder y pasiones, contemplamos a los agentes del que es todo misericordioso, que cumplen silenciosa y pacientemente los designios y la voluntad de él (Profetas y reyes, {PR}, p. 366).

El momento actual es de interés abrumador para todos los que viven. Los gobernantes y los estadistas, los hombres que ocupan puestos de confianza y autoridad, los hombres y mujeres pensadores de todas las clases, tienen la atención fija en los acontecimientos que se producen en derredor nuestro. Observan las relaciones que existen entre las naciones. Observan la intensidad que se apodera de todo elemento terrenal, y reconocen que algo grande y decisivo está por acontecer, que el mundo se encuentra en víspera de una crisis estupenda.

La Biblia, y tan sólo la Biblia, presenta una visión correcta de estas cosas. En ella se revelan las grandes escenas finales de la historia de nuestro mundo, acontecimientos que ya se anuncian, y cuya aproximación hace temblar la tierra y desfallecer de temor los corazones de los hombres (Profetas y reyes, {PR}, p. 394).

Quiero decir a nuestro pueblo: Que nadie sea alejado de los principios sólidos y razonables que Dios ha establecido para guiar a su pueblo, y que nadie confíe para su dirección en métodos tales como arrojar una moneda… Que nadie sea engañado con tanta facilidad ni inducido a confiar en semejante prueba. Que nadie rebaje su experiencia al recurrir a métodos indignos para encontrar dirección en cuestiones importantes relacionadas con la obra de Dios.

El Señor no obra en una forma casual. Buscadlo fervorosamente en oración. El impresionará la mente y dará a conocer su voluntad. El pueblo de Dios debe ser educado para no confiar en las invenciones humanas y en las pruebas inciertas como medio para conocer la voluntad de Dios concerniente a ellos. Satanás y sus instrumentos siempre están listos para aprovechar cualquier oportunidad de alejar a las almas de los principios puros de la Palabra de Dios. La gente que sea guiada y enseñada por Dios no dará lugar a métodos que no estén respaldados por un “así dice el Señor”.

Que todos los que pretenden estar preparándose para la venida del Señor lo busquen humildemente para obtener conocimiento acerca de su voluntad, y para tener un espíritu que esté dispuesto a andar en toda la luz que él envíe. Como pueblo hemos tenido mucha instrucción concerniente a nuestro deber de depender de Dios para obtener sabiduría y consejo. Vayamos a la Palabra de Dios en busca de instrucción (Mensajes selectos, {2MS}, t. 2, p. 376).

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Domingo 15 de diciembre | Lección 12________________________________________

LA REACCIÓN DE NEHEMÍAS

Lee Nehemías 13:23 al 25. ¿Qué sucedió aquí y cómo explicamos la reacción de Nehemías ante esta situación?

Nehemías 13:23-25

23 Vi asimismo en aquellos días a judíos que habían tomado mujeres de Asdod, amonitas, y moabitas; 24 y la mitad de sus hijos hablaban la lengua de Asdod, porque no sabían hablar judaico, sino que hablaban conforme a la lengua de cada pueblo. 25 Y reñí con ellos, y los maldije, y herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos, y les hice jurar, diciendo: No daréis vuestras hijas a sus hijos, y no tomaréis de sus hijas para vuestros hijos, ni para vosotros mismos.

Como los hijos no hablaban arameo (el idioma utilizado durante el exilio) ni hebreo, no podían entender las enseñanzas de las Escrituras. Este era un verdadero problema, porque el conocimiento de la revelación de Dios podía distorsionarse o incluso desaparecer. Los escribas y los sacerdotes exponían la Torá principalmente en arameo para aclararle la predicación al pueblo. Sin embargo, dado que las madres eran oriundas de Amón, Asdod y Moab, y generalmente eran las que mayormente cuidaban de los niños, no es de extrañar que los niños tampoco hablaran el idioma de los padres. El idioma que hablamos revela la forma en que pensamos sobre los conceptos, porque usamos el vocabulario de esa cultura. La pérdida del lenguaje bíblico hubiera significado perder su identidad especial. Por lo tanto, para Nehemías, era impensable que las familias estuvieran perdiendo contacto con la Palabra de Dios y, por consiguiente, su conexión con el Dios vivo, el Señor de los hebreos.

Los eruditos bíblicos señalan que las medidas de Nehemías probablemente eran una vergüenza pública para el pueblo como parte de los castigos prescritos en ese entonces. Cuando se dice que Nehemías los reprendió y los maldijo, no deberíamos pensar que Nehemías utilizó lenguaje grosero ni improperios, sino que pronunció sobre ellos las maldiciones del Pacto. Deuteronomio 28 describe las maldiciones que les sucederían a quienes transgredieran el Pacto. Es muy probable que Nehemías haya elegido las palabras de la Biblia para llevarlos a comprender su mal proceder y las consecuencias de sus malas decisiones.

Además, cuando Nehemías dice: “Herí a algunos de ellos, y les arranqué los cabellos” (Neh. 13:25), en lugar de imaginarnos a Nehemías enojado y reaccionando con furia, debemos notar que una golpiza era una forma prescrita de castigo público. Este tipo de comportamiento se aplicó solo a “algunos” de ellos; es decir, a los líderes que causaron o promovieron esta conducta errada. Estos actos debían servir como métodos de humillación pública. Nehemías quería asegurarse de que el pueblo entendiera la gravedad de sus decisiones y los resultados que generarían.

¿Cómo debemos reaccionar cuando vemos algo en la iglesia que consideramos un mal proceder?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Ser lector del libro de la ley -que contiene un «así dice Jehová» – era considerado por Josías como el puesto más elevado que pudiera ocupar… La obra más encumbrada de los príncipes de Israel -de médicos, de maestros en nuestras escuelas, tanto como de ministros y de los que están en puestos de responsabilidad en los establecimientos del Señor- es cumplir con la misión que descansa sobre ellos de fijar las Escrituras en la mente de la gente como un clavo en un lugar seguro, de usar los talentos recibidos de Dios para impresionar la verdad de que «el principio de la sabiduría es el temor de Jehová». Para los dirigentes de Israel el propagar un conocimiento de las Escrituras en todos sus confines es promover la salud espiritual, pues la Palabra de Dios es una hoja del árbol de la vida (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista de séptimo día, t. 2, p. 1033).

Una mala influencia tiene un poder que tiende a perpetuarse. Ojalá yo pudiera presentar este asunto delante del pueblo observador de los mandamientos de Dios tal como me ha sido mostrado. Que el triste recuerdo de la apostasía de Salomón sirva de advertencia a cada alma a fin de que evite el mismo precipicio. Su debilidad y pecado se han transmitido de generación en generación. El rey más excelso que jamás ha empuñado un cetro, de quien se dijo que era el amado de Dios, llegó a contaminarse y fue miserablemente abandonado por su Dios porque colocó erróneamente sus afectos. El gobernante más poderoso de la tierra había fracasado en gobernar sus propias pasiones. Salomón puede haber sido salvado «como por fuego», y sin embargo su arrepentimiento no pudo destruir los lugares altos ni demoler las piedras que quedaron como pruebas de sus crímenes. Deshonró a Dios, eligiendo más bien ser dominado por la concupiscencia que ser participante de la naturaleza divina (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista de séptimo día, t. 2, p. 1025).

Ningún dirigente de la iglesia debe aconsejar, ninguna junta debe recomendar, ni ninguna iglesia debe votar que el nombre de alguno que hace mal sea borrado de los libros de la iglesia, antes que se hayan seguido fielmente las instrucciones dadas por Cristo. Cuando se haya hecho esto, la iglesia estará libre de responsabilidad delante de Dios. El mal debe entonces presentarse tal cual es, y debe ser quitado, a fin de que no se difunda más. Deben preservarse la salud y pureza de la iglesia, para que esté delante de Dios sin mácula, vestida con las ropas de la justicia de Cristo.

Si el que yerra se arrepiente y se somete a la disciplina de Cristo, se le ha de permitir probar otra vez. Y aún si no se arrepiente, si queda fuera de la iglesia, los siervos de Dios tienen todavía una obra que hacer en su favor. Deben tratar con fervor de ganarlo para que se arrepienta. Y por grave que haya sido su delito, si cede a la influencia del Espíritu Santo, y por confesión y abandono de su pecado da evidencia de arrepentimiento, se le ha de perdonar y dar otra vez la bienvenida en el redil (Obreros evangélicos, {OE}, p. 518).

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Lección 12 | Lunes 16 de diciembre___________________________________________

LA REPRENSIÓN DE NEHEMÍAS

Lee Nehemías 13:26 y 27. ¿Qué muestra esto acerca de la importancia de la historia bíblica para informarnos sobre los peligros de desviarnos del camino correcto?

Nehemías 13:26-27

26 ¿No pecó por esto Salomón, rey de Israel? Bien que en muchas naciones no hubo rey como él, que era amado de su Dios, y Dios lo había puesto por rey sobre todo Israel, aun a él le hicieron pecar las mujeres extranjeras. 27 ¿Y obedeceremos a vosotros para cometer todo este mal tan grande de prevaricar contra nuestro Dios, tomando mujeres extranjeras?

Las decisiones que tomó Salomón lo llevaron a pecar más profundamente. Sería correcto decir que Salomón causó su propia ruina al desobedecer el mandato de Dios para los reyes de Israel: “Ni tomará [el rey] para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe” (Deut. 17:17). La vida de Salomón se usa como ejemplo negativo: no solo se casó con más de una esposa; evidentemente, como señala Nehemías, eligió además a mujeres que no adoraban a Dios.

¿Por qué Nehemías tuvo razón al reprender a la nación por los matrimonios con paganos? Génesis 6:1–4; 24:3, 4; 28:1, 2; Deuteronomio 7:3, 4; 2 Corintios 6:14.

Génesis 6:1–4

1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.

Génesis 24:3-4

y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

Génesis 28:1-2

1 Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán. Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre.

Deuteronomio 7:3-4

Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo, ni tomarás a su hija para tu hijo. Porque desviará a tu hijo de en pos de mí, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre vosotros, y te destruirá pronto.

2 Corintios 6:14

14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?

El mandato de no contraer matrimonios mixtos no se refería al nacionalismo sino a la idolatría. En el relato bíblico, encontramos gente que se casó con no israelitas. Moisés se casó con Séfora, una madianita; Booz se casó con Ruth, una moabita. El problema con el matrimonio mixto en estos mandatos se refiere a casarse con alguien que tenga una fe diferente o que no tenga ninguna fe. El problema era que el pueblo de la época de Esdras y Nehemías decidió casarse con personas que no creían en Dios. Richard M. Davidson, en Flame of Yahweh [La llama de Yahvéh], afirma: “El plan edénico para el matrimonio […] requería una totalidad complementaria de dos compañeros en la fe espiritual, así como otros valores esenciales” (p. 316). Las esposas paganas, en esta historia, no decidieron renunciar a la adoración idólatra. Por consiguiente, Nehemías quizás estaba más triste que indignado por las decisiones del pueblo, ya que para él esto demostraba una falta de verdadero compromiso con Dios.

La Biblia nos da fórmulas para prácticas que nos mantendrán cimentados en Dios y fueron proyectadas para maximizar nuestra felicidad. Asimismo, el mandato de unirnos en yugo igual debía ayudarnos a llevar una vida mejor y fomentar la devoción mutua por Dios.

¿Qué principios podemos extraer de estos relatos que puedan ayudarnos hoy a proteger nuestra fe y la de nuestra familia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cada vez más [Salomón] llegó a considerar los lujos, la sensualidad y el favor del mundo como indicios de grandeza. Hizo traer mujeres hermosas y atractivas de Egipto, Fenicia, Edom, Moab, y muchos otros lugares. Esas mujeres se contaban por centenares. Su religión se basaba en el culto de los ídolos, y se les había enseñado a practicar ritos crueles y degradantes. Hechizado por su belleza, el rey descuidaba sus deberes hacia Dios y su reino.

Sus mujeres ejercieron una influencia poderosa sobre él, y gradualmente le indujeron a participar de su culto. Salomón había despreciado las instrucciones que Dios había dado para que sirviesen como barrera contra la apostasía, y llegó a entregarse al culto de los dioses falsos (Profetas y reyes, {PR}, p. 40).

Abraham había notado los resultados que desde los días de Caín hasta su propio tiempo dieron los casamientos entre los que temían a Dios y los que no lo temían. Tenía ante los ojos las consecuencias de su propio matrimonio con Agar y las de los lazos matrimoniales de Ismael y de Lot. La falta de fe de Abraham y de Sara había dado lugar al nacimiento de Ismael, mezcla de la descendencia justa con la impía. La influencia del padre sobre su hijo era contrarrestada por la de los idólatras parientes de su madre, y por la unión de Ismael con mujeres paganas…

Nadie que tema a Dios puede unirse sin peligro con quien no le teme. “¿Andarán dos juntos si no están de acuerdo?” Amós 3:3. La felicidad y la prosperidad del matrimonio dependen de la unidad que haya entre los esposos; pero entre el creyente y el incrédulo hay una diferencia radical de gustos, inclinaciones y propósitos. Sirven a dos señores, entre los cuales la concordia es imposible. Por puros y rectos que sean los principios de una persona, la influencia de un cónyuge incrédulo tenderá a apartarla de Dios (Conflicto y valor, p. 57).

Les resulta duro a los hombres aprender que Dios realmente quiere decir lo que dice. Por lo general, los que eligen como amigos y compañeros a personas que rechazan a Cristo y pisotean la ley de Dios, eventualmente adoptan la misma mentalidad y el mismo espíritu…

Muchos que comenzaron la vida con un porvenir tan brillante y prometedor, en su esfera limitada, como Salomón en su exaltado puesto, debido a un irrevocable mal paso en su matrimonio, perdieron su alma, y arrastraron a otros a la ruina juntamente con ellos… Compañeros frívolos, que no tienen profundidad de principios, apartaron el corazón de aquellos que tenían una vez nobles ideales, para dirigirlos a la vanidad, a los placeres corruptores y directamente al vicio.

Debiéramos sentir siempre un profundo interés en la salvación de los impenitentes y se les debiera manifestar un espíritu de bondad y cortesía; pero solo estaremos seguros eligiendo como nuestros amigos a los que son los amigos de Dios (Sons and Daughters of God, p. 165; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, {HHD}, p. 165).

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Martes 17 de diciembre | Lección 12__________________________________________

ESDRAS REACCIONA

Lee Esdras 9. ¿Cómo responde Esdras al enterarse de los matrimonios mixtos de los israelitas? Esdras 9:1 y 2 expresa que las personas “no se han separado”. La palabra “separado” también se usa en los siguientes versículos: Levítico 10:10; 11:47; Éxodo 26:33; Génesis 1:4, 6, 7, 14, 18. ¿Qué implica el uso de esta palabra en relación con el tema de un creyente que se casa con un incrédulo?

Esdras 9

1 Acabadas estas cosas, los príncipes vinieron a mí, diciendo: El pueblo de Israel y los sacerdotes y levitas no se han separado de los pueblos de las tierras, de los cananeos, heteos, ferezeos, jebuseos, amonitas, moabitas, egipcios y amorreos, y hacen conforme a sus abominaciones. Porque han tomado de las hijas de ellos para sí y para sus hijos, y el linaje santo ha sido mezclado con los pueblos de las tierras; y la mano de los príncipes y de los gobernadores ha sido la primera en cometer este pecado. Cuando oí esto, rasgué mi vestido y mi manto, y arranqué pelo de mi cabeza y de mi barba, y me senté angustiado en extremo. Y se me juntaron todos los que temían las palabras del Dios de Israel, a causa de la prevaricación de los del cautiverio; mas yo estuve muy angustiado hasta la hora del sacrificio de la tarde. Y a la hora del sacrificio de la tarde me levanté de mi aflicción, y habiendo rasgado mi vestido y mi manto, me postré de rodillas, y extendí mis manos a Jehová mi Dios, y dije: Dios mío, confuso y avergonzado estoy para levantar, oh Dios mío, mi rostro a ti, porque nuestras iniquidades se han multiplicado sobre nuestra cabeza, y nuestros delitos han crecido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta este día hemos vivido en gran pecado; y por nuestras iniquidades nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes hemos sido entregados en manos de los reyes de las tierras, a espada, a cautiverio, a robo, y a vergüenza que cubre nuestro rostro, como hoy día. Y ahora por un breve momento ha habido misericordia de parte de Jehová nuestro Dios, para hacer que nos quedase un remanente libre, y para darnos un lugar seguro en su santuario, a fin de alumbrar nuestro Dios nuestros ojos y darnos un poco de vida en nuestra servidumbre. Porque siervos somos; mas en nuestra servidumbre no nos ha desamparado nuestro Dios, sino que inclinó sobre nosotros su misericordia delante de los reyes de Persia, para que se nos diese vida para levantar la casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y darnos protección en Judá y en Jerusalén. 10 Pero ahora, ¿qué diremos, oh Dios nuestro, después de esto? Porque nosotros hemos dejado tus mandamientos, 11 que prescribiste por medio de tus siervos los profetas, diciendo: La tierra a la cual entráis para poseerla, tierra inmunda es a causa de la inmundicia de los pueblos de aquellas regiones, por las abominaciones de que la han llenado de uno a otro extremo con su inmundicia. 12 Ahora, pues, no daréis vuestras hijas a los hijos de ellos, ni sus hijas tomaréis para vuestros hijos, ni procuraréis jamás su paz ni su prosperidad; para que seáis fuertes y comáis el bien de la tierra, y la dejéis por heredad a vuestros hijos para siempre. 13 Mas después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como este, 14 ¿hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quien escape? 15 Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto.

Levítico 10:10

10 para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio,

Levítico 11:47

47 para hacer diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer.

Éxodo 26:33

33 Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo.

Génesis 1:4, 6-7, 14, 18

Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así.

14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años,

18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno.

El pueblo se acercó a Esdras con la cuestión del matrimonio mixto. La terminología que usaron para enumerar a las naciones incluidas en abominaciones demostraba que conocían la Torá, ya que la lista se toma directamente de los relatos bíblicos. Curiosamente, los dirigentes civiles llevaron las noticias a Esdras, ya que hasta los líderes espirituales de la nación, los sacerdotes y los levitas, eran culpables de esta transgresión.

“En su estudio de las causas que condujeron al cautiverio babilónico, Esdras había aprendido que la apostasía de Israel se debía en gran parte al hecho de que se había enredado con las naciones paganas. Él había visto que, si hubiesen obedecido la orden que Dios les diera, de mantenerse separados de las naciones circundantes, se habrían ahorrado muchas experiencias tristes y humillantes. De manera que, cuando supo que a pesar de las lecciones del pasado hombres eminentes se habían atrevido a transgredir las leyes dadas para salvaguardarlos de la apostasía, su corazón se conmovió. Pensó en la bondad manifestada por Dios al dar a su pueblo otra oportunidad de establecerse en su tierra natal, y quedó abrumado de justa indignación y de pesar por la ingratitud que revelaban” (PR 456, 457).

La palabra “separados” se usa para entidades contrastantes; de hecho, denota opuestos totales. Con esta declaración, el pueblo reconoció que tenía conocimiento previo y que entendía el mandato de Dios de mantenerse alejados de las religiones falsas. Entendían que nadie podía decir que se casaría con alguien cuyas creencias contrastantes no tendrían ningún impacto en la relación matrimonial o en la crianza de los hijos. Comprendían cuán grave se había vuelto la situación.

¿Qué podemos hacer para tratar de mantener viva la fe en nuestros hogares y familias, aunque en el pasado hayamos tomado decisiones erradas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Desde el comienzo, Cristo ha elegido a su pueblo para que salga del mundo y requiere que se separe de él, y que no tengan comunión con las obras infructuosas de las tinieblas. Si aman a Dios y guardan sus mandamientos distarán mucho de tener amistad con el mundo y de amar sus placeres. No hay concordia entre Cristo y Belial.

El profeta Esdras, y otros fieles siervos de la iglesia judía, se asombraron cuando los príncipes acudieron a ellos diciendo: “El pueblo de Israel, y los sacerdotes y levitas, no se han apartado de los pueblos… y hacen conforme a sus abominaciones” Esdras 9:1. “Mas después de todo lo que nos ha sobrevenido a causa de nuestras malas obras, y a causa de nuestro gran pecado, ya que tú, Dios nuestro, no nos has castigado de acuerdo con nuestras iniquidades, y nos diste un remanente como éste, ¿hemos de volver a infringir tus mandamientos, y a emparentar con pueblos que cometen estas abominaciones? ¿No te indignarías contra nosotros hasta consumirnos, sin que quedara remanente ni quien escape? Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto”. Esdras 9:13-15 (Testimonios para la iglesia, {1TI}, t. 1, pp. 252, 253).

La orden del Señor, “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14), no se refiere solamente al matrimonio de los cristianos con los irreligiosos, sino a cualquier clase de asociación en la que las partes están en íntima vinculación, y que requiera armonía de espíritu y acción. El Señor dio directivas especiales a los israelitas para que se mantuvieran separados de los idólatras. No debían casarse con las mujeres de éstos ni darles las suyas en matrimonio, ni formar ninguna clase de asociación con ellos: “Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti. Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y cortaréis sus imágenes de Asera. Porque no te has de inclinar a ningún otro Dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”. Éxodo 34:12-14 (Mensajes selectos, {2MS}, t. 2, p. 139).

Hay personas que han conocido el amor perdonador de Cristo y desean realmente ser hijos de Dios; pero reconocen que su carácter es imperfecto y su vida defectuosa; y propenden a dudar de si sus corazones han sido regenerados por el Espíritu Santo. A los tales quiero decirles que no cedan a la desesperación. A menudo tenemos que postrarnos y llorar a los pies de Jesús por causa de nuestras culpas y equivocaciones; pero no debemos desanimarnos. Aun si somos vencidos por el enemigo, no somos desechados ni abandonados por Dios. No; Cristo está a la diestra de Dios, e intercede por nosotros. Dice el discípulo amado: “Estas cosas os escribo, para que no pequéis. Y si alguno pecare, abogado tenemos para con el Padre, a saber, a Jesucristo el Justo.” Y no olvidéis las palabras de Cristo: “Porque el Padre mismo os ama.” El desea reconciliaros con él, quiere ver su pureza y santidad reflejadas en vosotros. Y si tan sólo estáis dispuestos a entregaros a El, el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de nuestro Señor Jesucristo (El camino a Cristo, {CC}, p. 64).

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Lección 12 | Miércoles 18 de diciembre_______________________________________

ESDRAS ACTÚA

Lea Esdras 10. ¿Cómo abordaron Esdras y los líderes el tema del matrimonio mixto?

Esdras 10

1 Mientras oraba Esdras y hacía confesión, llorando y postrándose delante de la casa de Dios, se juntó a él una muy grande multitud de Israel, hombres, mujeres y niños; y lloraba el pueblo amargamente. Entonces respondió Secanías hijo de Jehiel, de los hijos de Elam, y dijo a Esdras: Nosotros hemos pecado contra nuestro Dios, pues tomamos mujeres extranjeras de los pueblos de la tierra; mas a pesar de esto, aún hay esperanza para Israel. Ahora, pues, hagamos pacto con nuestro Dios, que despediremos a todas las mujeres y los nacidos de ellas, según el consejo de mi señor y de los que temen el mandamiento de nuestro Dios; y hágase conforme a la ley. Levántate, porque esta es tu obligación, y nosotros estaremos contigo; esfuérzate, y pon mano a la obra. Entonces se levantó Esdras y juramentó a los príncipes de los sacerdotes y de los levitas, y a todo Israel, que harían conforme a esto; y ellos juraron. Se levantó luego Esdras de delante de la casa de Dios, y se fue a la cámara de Johanán hijo de Eliasib; e ido allá, no comió pan ni bebió agua, porque se entristeció a causa del pecado de los del cautiverio. E hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén que todos los hijos del cautiverio se reuniesen en Jerusalén; y que el que no viniera dentro de tres días, conforme al acuerdo de los príncipes y de los ancianos, perdiese toda su hacienda, y el tal fuese excluido de la congregación de los del cautiverio. Así todos los hombres de Judá y de Benjamín se reunieron en Jerusalén dentro de los tres días, a los veinte días del mes, que era el mes noveno; y se sentó todo el pueblo en la plaza de la casa de Dios, temblando con motivo de aquel asunto, y a causa de la lluvia. 10 Y se levantó el sacerdote Esdras y les dijo: Vosotros habéis pecado, por cuanto tomasteis mujeres extranjeras, añadiendo así sobre el pecado de Israel. 11 Ahora, pues, dad gloria a Jehová Dios de vuestros padres, y haced su voluntad, y apartaos de los pueblos de las tierras, y de las mujeres extranjeras. 12 Y respondió toda la asamblea, y dijeron en alta voz: Así se haga conforme a tu palabra. 13 Pero el pueblo es mucho, y el tiempo lluvioso, y no podemos estar en la calle; ni la obra es de un día ni de dos, porque somos muchos los que hemos pecado en esto. 14 Sean nuestros príncipes los que se queden en lugar de toda la congregación, y todos aquellos que en nuestras ciudades hayan tomado mujeres extranjeras, vengan en tiempos determinados, y con ellos los ancianos de cada ciudad, y los jueces de ellas, hasta que apartemos de nosotros el ardor de la ira de nuestro Dios sobre esto. 15 Solamente Jonatán hijo de Asael y Jahazías hijo de Ticva se opusieron a esto, y los levitas Mesulam y Sabetai les ayudaron. 16 Así hicieron los hijos del cautiverio. Y fueron apartados el sacerdote Esdras, y ciertos varones jefes de casas paternas según sus casas paternas; todos ellos por sus nombres se sentaron el primer día del mes décimo para inquirir sobre el asunto. 17 Y terminaron el juicio de todos aquellos que habían tomado mujeres extranjeras, el primer día del mes primero. 18 De los hijos de los sacerdotes que habían tomado mujeres extranjeras, fueron hallados estos: De los hijos de Jesúa hijo de Josadac, y de sus hermanos: Maasías, Eliezer, Jarib y Gedalías. 19 Y dieron su mano en promesa de que despedirían sus mujeres, y ofrecieron como ofrenda por su pecado un carnero de los rebaños por su delito. 20 De los hijos de Imer: Hanani y Zebadías. 21 De los hijos de Harim: Maasías, Elías, Semaías, Jehiel y Uzías. 22 De los hijos de Pasur: Elioenai, Maasías, Ismael, Natanael, Jozabad y Elasa. 23 De los hijos de los levitas: Jozabad, Simei, Kelaía (éste es Kelita), Petaías, Judá y Eliezer. 24 De los cantores: Eliasib; y de los porteros: Salum, Telem y Uri. 25 Asimismo de Israel: De los hijos de Paros: Ramía, Jezías, Malquías, Mijamín, Eleazar, Malquías y Benaía. 26 De los hijos de Elam: Matanías, Zacarías, Jehiel, Abdi, Jeremot y Elías. 27 De los hijos de Zatu: Elioenai, Eliasib, Matanías, Jeremot, Zabad y Aziza. 28 De los hijos de Bebai: Johanán, Hananías, Zabai y Atlai. 29 De los hijos de Bani: Mesulam, Maluc, Adaía, Jasub, Seal y Ramot. 30 De los hijos de Pahat-moab: Adna, Quelal, Benaía, Maasías, Matanías, Bezaleel, Binúi y Manasés. 31 De los hijos de Harim: Eliezer, Isías, Malquías, Semaías, Simeón, 32 Benjamín, Maluc y Semarías. 33 De los hijos de Hasum: Matenai, Matata, Zabad, Elifelet, Jeremai, Manasés y Simei. 34 De los hijos de Bani: Madai, Amram, Uel, 35 Benaía, Bedías, Quelúhi, 36 Vanías, Meremot, Eliasib, 37 Matanías, Matenai, Jaasai, 38 Bani, Binúi, Simei, 39 Selemías, Natán, Adaía, 40 Macnadebai, Sasai, Sarai, 41 Azareel, Selemías, Semarías, 42 Salum, Amarías y José. 43 Y de los hijos de Nebo: Jeiel, Matatías, Zabad, Zebina, Jadau, Joel y Benaía. 44 Todos estos habían tomado mujeres extranjeras; y había mujeres de ellos que habían dado a luz hijos.

Junta, toda la asamblea decidió despedir a las esposas extranjeras. Curiosamente, incluso los que estaban casados con ellas estuvieron de acuerdo con el plan, a excepción de los cuatro hombres mencionados por nombre en Esdras 10:15. Los judíos prometieron despedir a sus esposas, y demoraron tres meses para llevar a cabo el plan. Finalmente, 113 hombres judíos despidieron a sus esposas (Esd. 10:18–43). Curiosamente, el último versículo (Esd. 10:44) expresa que algunos de estos matrimonios mixtos ya tenían hijos. Despachar a las madres de familia con hijos no nos parece racional ni correcto. Sin embargo, debemos recordar que este era un momento único en el que Dios estaba empezando de nuevo con la nación judía y, en cierto sentido, ellos con él. Seguir plenamente a Dios requería medidas radicales.

Las palabras específicas utilizadas en Esdras 10:11 y 19 para “apartaos” (badal) y “despedirían” (yatza’) no se utilizan en ningún otro lugar de las Escrituras para el divorcio. Seguramente Esdras conocía la terminología que se usaba generalmente para el divorcio, pero optó por no utilizarla. Por lo tanto, es evidente que Esdras no consideró válidos los matrimonios después de que se descubrió que violaban el mandato de la Torá. En otras palabras, los matrimonios quedaron anulados porque eran contrarios a la Ley. El proceso fue la disolución de los matrimonios no válidos. No obstante, no tenemos información sobre qué ocurrió con esas esposas e hijos y qué impacto tuvo este hecho en la comunidad. Según la costumbre de esa época, los exmaridos se habrían ocupado del traslado de sus exesposas y sus hijos. Las esposas normalmente regresaban a la casa de sus padres.

Sin embargo, con el tiempo, algunos judíos comenzaron a casarse con los incrédulos una vez más, y quizás algunos incluso volvieron con las esposas que habían despachado. La naturaleza efímera de la solución se puede atribuir a la naturaleza humana y a nuestro ciclo de compromiso con Dios plagado de altibajos. Incluso quienes nos consideramos creyentes firmes tenemos que admitir que hemos pasado por períodos de menor dedicación a Dios cuando nuestra experiencia con él bien podría describirse como insuficiente. Desgraciadamente, la humanidad tiene que esforzarse para poner a Dios en primer lugar.

¿Cuál ha sido tu experiencia en los períodos de “menor dedicación a Dios”? ¿Qué has aprendido de esas experiencias?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El pesar de Esdras y de sus asociados por los males que se habían infiltrado insidiosamente en el mismo corazón de la obra de Dios, produjo arrepentimiento. Muchos de los que habían pecado quedaron profundamente afectados. “Y lloraba el pueblo con gran llanto.” Esdras 10:1. Empezaron a comprender en forma limitada el carácter odioso del pecado, y el horror con que Dios lo considera. Vieron cuán sagrada es la ley promulgada en el Sinaí, y muchos temblaron al pensar en sus transgresiones…

Tal fue el comienzo de una reforma admirable. Con infinita paciencia y tacto, y con una cuidadosa consideración de los derechos y el bienestar de todos los afectados, Esdras y sus asociados procuraron conducir por el camino correcto a los penitentes de Israel. Sobre todo lo demás, Esdras enseñó la ley; y mientras dedicaba su atención personal a examinar cada caso, procuraba hacer comprender al pueblo la santidad de la ley, así como las bendiciones que podían obtenerse por la obediencia (Profetas y reyes, {PR}, p. 458).

Los motivos de Esdras eran elevados y santos; en todo lo que hacía era impulsado por un profundo amor hacia las almas. La compasión y la ternura que revelaba hacia los que habían pecado, fuese voluntariamente o por ignorancia, debe ser una lección objetiva para todos los que procuran realizar reformas. Los siervos de Dios deben ser tan firmes como una roca en lo que se refiere a los principios correctos; y con todo han de manifestar simpatía y tolerancia. Como Esdras, deben enseñar a los transgresores el camino de la vida al inculcarles los principios en que se funda toda buena acción (Profetas y reyes, {PR}, p. 459).

Nuestra primera tarea tiene que ver con nuestro propio corazón. Debemos practicar los principios verdaderos que conducen a la reforma. El corazón se debe convertir y santificar; en caso contrario, no tendremos relación con Cristo. Mientras nuestro corazón esté dividido, jamás estaremos preparados para servir en esta vida o en la futura. Como seres inteligentes, necesitamos sentarnos a pensar si realmente estamos buscando el reino de Dios y su justicia. Lo mejor que podemos hacer es meditar seria y sinceramente en si estamos dispuestos a hacer el esfuerzo necesario para obtener la esperanza y lograr el cielo que aguarda al cristiano. Si por la gracia de Cristo llegamos a la conclusión de que realmente lo queremos, la siguiente pregunta será: ¿Qué debo abandonar en mi vida para que no me sea una piedra de tropiezo?

El gran pecado del pueblo de Dios en la actualidad consiste en que no aprecia el valor de las bendiciones que Dios derrama sobre él. Servimos al Señor con corazones divididos. Albergamos algún ídolo y rendimos culto en su altar. La verdad de Dios, si se la incorpora a la vida y se la entrelaza con el carácter, será elevada y santa, y santificará el alma. Dios está tratando de que, por medio de su verdad, lleguemos a ser un pueblo separado y diferente. Este es el resultado de la influencia de la verdad (Cada día de Dios, {CDCD}, pp. 46, 48).

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Jueves 19 de diciembre | Lección 12___________________________________________

EL MATRIMONIO ACTUAL

Por lo que hemos visto en Esdras y Nehemías sobre este tema de los matrimonios mixtos, es evidente que para Dios el matrimonio es algo serio, y que nosotros también deberíamos tomarlo así. Debemos evaluar con oración a un posible compañero matrimonial e incluir a Dios en las decisiones. Y debemos decidir ser fieles a los principios de Dios, que pueden ahorrarnos mucha tristeza y miseria.

Observa cómo Pablo abordó este problema cuando un cristiano tenía un cónyuge incrédulo. Estudia 1 Corintios 7:10 al 17 con atención. ¿Cómo deberíamos abordar el tema de los matrimonios desiguales en la actualidad?

1 Corintios 7:10-17

10 Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; 11 y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. 12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. 14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. 16 Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer? 17 Pero cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así haga; esto ordeno en todas las iglesias.

Como en la Biblia no tenemos un mandamiento minucioso en cuanto a qué hacer con los matrimonios interreligiosos, sería muy imprudente y contrario a la intención del texto y sus principios insistir en que separarse del cónyuge no creyente es la actitud correcta y recomendada, sobre la base de este relato de Esdras. La situación de Esdras y Nehemías fue un acontecimiento único y según la voluntad de Dios (Esd. 10:11), porque el futuro y la adoración de toda la comunidad de Israel estaban en juego. Estaban perdiendo su identidad como adoradores del Dios viviente.

Sabemos que en la colonia judía de Elefantina, en Egipto (contemporánea de Esdras y Nehemías), los líderes permitieron los matrimonios mixtos y poco después surgió una religión mixta, con Yahvéh y su consorte pagana, la diosa Anat. Además, la línea mesiánica estaba en peligro. Por lo tanto, este acontecimiento único no debe tomarse como una prescripción para disolver matrimonios y familias cada vez que un creyente esté casado con un incrédulo. Al contrario, el relato demuestra el elevado valor que Dios le asigna a la pareja matrimonial unida en yugo igual, o parejo. Satanás se alegra cuando terminamos casándonos con una persona que no favorece la devoción a Dios, porque sabe que si ambos cónyuges tienen la misma convicción serán más fuertes en su trabajo misionero para Dios que si solo uno es fiel.

Si bien la Biblia claramente aconseja en contra de los matrimonios con yugo desigual (2 Cor. 6:14), también encontramos pasajes donde se les extiende la gracia a quienes tomaron una decisión diferente. Dios capacita a quienes se han casado con incrédulos para ser fieles a Dios y a sus cónyuges. Dios no nos abandona incluso cuando tomamos decisiones contrarias a su voluntad, y si le pedimos ayuda, él nos la dará. Esto no significa que podemos hacer lo que queramos y luego esperar que Dios nos bendiga, sino que cuando venimos a él con una necesidad y un corazón humilde, él siempre escucha. Sin la gracia de Dios, no habría esperanza para ninguno de nosotros, porque todos somos pecadores.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No debemos comprometer los principios cediendo a las opiniones y prejuicios que hayamos albergado antes de unirnos con el pueblo que guarda los mandamientos de Dios. Nos hemos alistado en el ejército del Señor, y no debemos pelear en el bando del enemigo, sino al lado de Cristo, donde podemos formar un conjunto unido en sentimiento, en acción, en espíritu y en camaradería…

La palabra “comunión” significa participación, sociedad. Dios emplea las figuras más fuertes para mostrar que no debe haber unión entre los partidos mundanos y los que buscan la justicia de Cristo. ¿Qué comunión puede haber entre la luz y las tinieblas, la verdad y la injusticia?—Ninguna. La luz representa la justicia; las tinieblas, la injusticia. Los cristianos han salido de-las tinieblas a la luz. Se han revestido de Cristo, y llevan el distintivo de la verdad y la obediencia. Son gobernados por los elevados y santos principios que Cristo expresó en su vida. Pero el mundo es gobernado por los principios de deshonestidad e injusticia (Fundamentals of Christian Education, pp. 475, 476; parcialmente en Obreros evangélicos, {OE}, p. 407).

Si la esposa no es creyente, o se opone a la verdad, el hombre no puede, en concordancia con la Ley de Dios, repudiarla únicamente por esas razones. Para armonizar con la ley de Jehová, debe continuar viviendo con ella, a menos que ella misma opte por la separación. Es posible que tenga que sufrir oposición, opresión y molestias de todo tipo; pero podrá encontrar aliento, fuerza y apoyo en Dios, quien puede otorgar gracia para cualquier emergencia. Tendrá que ser un hombre de mente pura, decidido, firme en los principios, y Dios le proporcionará sabiduría para que pueda seguir el curso de acción que debería (Testimonios acerca de conducta sexual, adulterio y divorcio, {TCS}, p. 180).

Hay muchos que permiten que sus esposas o esposos les impidan escuchar el llamamiento de Dios. El esposo dice: “No puedo obedecer mis convicciones en cuanto a mi deber mientras mi esposa se oponga a ello. Su influencia haría excesivamente difícil para mí la obediencia”…

Todos éstos rechazan el llamado del Salvador porque temen la división en el círculo de la familia. Suponen que al rehusar obedecer a Dios aseguran la paz y la prosperidad del hogar; pero esto es un engaño. Aquellos que siembran egoísmo segarán egoísmo. Al rechazar el amor de Cristo rechazan lo único que puede impartir pureza y firmeza al amor humano (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 177, 178).

Jesús nos conoce individualmente, y se conmueve por el sentimiento de nuestras flaquezas. Nos conoce a todos por nombre. Conoce la casa en que vivimos, y el nombre de cada ocupante…

Cada alma es tan plenamente conocida por Jesús como si fuera la única por la cual el Salvador murió. Las penas de cada uno conmueven su corazón. El clamor por auxilio penetra en su oído. El vino para atraer a todos los hombres a sí. Los invita: “Seguidme,” y su Espíritu obra en sus corazones para inducirlos a venir a él. Muchos rehusan ser atraídos. Jesús conoce quiénes son. Sabe también quiénes oyen alegremente u llamamiento y están listos para colocarse bajo su cuidado pastoral. El dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.” Cuida a cada una como si no hubiera otra sobre la haz de la tierra (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 445).

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Lección 12 | Viernes 20 de diciembre__________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, Profetas y reyes, “Una reforma”, pp. 494-501.

“La diligencia en cumplir el deber señalado por Dios es una parte importante de la religión verdadera. Los hombres deben valerse de las circunstancias como de los instrumentos de Dios con que se cumplirá su voluntad. Una acción pronta y decisiva en el momento apropiado obtendrá gloriosos triunfos, mientras que la dilación y la negligencia resultarán en fracaso y deshonrarán a Dios. Si los líderes en la causa de la verdad no manifiestan celo, si son indiferentes e irresolutos, la iglesia será negligente, indolente y amadora de los placeres; pero si los domina el santo propósito de servir a Dios y a él solo, su pueblo se mantendrá unido, lleno de esperanza y alerta.

“La Palabra de Dios abunda en contrastes notables y agudos. Se ve lado a lado el pecado y la santidad, para que al considerar a ambos podamos rehuir el primero y aceptar la última. Las páginas que describen el odio, la falsedad y la traición de Sanbalat y Tobías también describen la nobleza, la devoción y la abnegación de Esdras y Nehemías. Se nos deja libres para copiar a cualquiera de ellos, según nuestra preferencia. Los terribles resultados que tiene la transgresión de los mandamientos de Dios se ponen en contraste con las bendiciones resultantes de la obediencia. Nosotros mismos debemos decidir si sufriremos los primeros o si gozaremos las últimas” (PR 499).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Al leer estas historias, parece evidente que muchos del pueblo no estaban consagrados a Dios primeramente, porque eligieron esposas paganas. Por ende, Esdras no los abandona a su suerte; es más, intenta reprenderlos y corregirlos con la esperanza de lograr un cambio. No obstante, ¿realmente hubo un cambio? Al cambiar su comportamiento, ¿cambiaron interiormente? ¿Aumentó realmente su devoción por Dios? ¿Qué pruebas tenemos de que muchos de ellos en realidad no cambiaron? ¿Qué podemos aprender de sus errores sobre lo importante que es un cambio de corazón auténtico?
  2. ¿De qué manera podemos ayudar a personas de nuestra iglesia que podrían estar luchando con los problemas que surgen de matrimonios desacertados?
  3. Aunque los principios de Dios son eternos y absolutos, las culturas varían mucho. ¿Por qué debemos tener en cuenta estas diferencias al tratar de aplicar los principios de Dios a nuestra vida y situación?

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