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Lección 3 – PREPARÉMONOS PARA EL CAMBIO – Para el 20 de abril de 2019

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Lección 3: Para el 20 de abril de 2019

PREPARÉMONOS PARA EL CAMBIO

Sábado 13 de abril______________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 1 Corintios 10:1-13; Génesis 2:24; 1 Corintios 13:4-8; 1 Samuel 1:27; Salmo 71; 1 Corintios 15:24-26.

PARA MEMORIZAR:

“La justicia irá delante de él, y sus pasos nos pondrá por camino” (Sal. 85:13).

La vida está llena de cambios. Las cosas cambian todo el tiempo. Lo único que no cambia es la misma realidad del cambio. De hecho, el cambio es parte de nuestra existencia. Incluso las leyes de la física parecen inculcar que el cambio existe en la urdimbre más básica de la realidad.

A menudo, los cambios ocurren en forma inesperada. Cumplimos con una rutina, cuando de forma repentina e instantánea todo cambia y nos toma por sorpresa.

Por otro lado, a veces podemos prever los cambios. Recibimos advertencias, señales, indicadores que nos avisan que las cosas van a ser diferentes. Ante esto, es aconsejable comenzar a prepararse, en la medida de lo posible, para lo que vemos venir. Muchos de estos cambios son grandes: el matrimonio, los hijos, la vejez, e incluso la muerte.

Y sí, no vivimos aislados. Por consiguiente, los cambios que nos llegan pueden afectar a nuestra familia, y también de diversas formas. Al mismo tiempo, los cambios en nuestra familia también pueden afectar a cada miembro.

Esta semana analizaremos algunos de los cambios que la mayoría enfrenta tarde o temprano, de una forma u otra, y cómo estos cambios pueden afectar la vida familiar.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La justicia de Cristo va delante de nosotros. Tenemos que imitar su carácter. Y entonces., ¿qué? La gloria de Jehová será nuestra retaguardia. Nuestro Jefe va adelante de nosotros, y mientras lo seguimos nos imparte su justicia que se revela en nosotros mediante una vida bien ordenada y una piadosa conversación. La fe y las obras nos hacen cristianos, y nos preparan para sentarnos en lugares celestiales con Cristo (Cada día con Dios, p. 260).

Una vida de monotonía no es la más conducente al crecimiento espiritual. Algunos pueden alcanzar el más elevado nivel de la espiritualidad únicamente por medio de un cambio en el orden regular de las cosas. Cuando Dios ve, en su providencia, que son esenciales algunos cambios para el éxito de la formación del carácter, él perturba la plácida corriente de la vida. Cuando ve que un obrero necesita ser asociado más íntimamente con él, lo separa de sus amigos y conocidos. Cuando estaba preparando a Elías para la traslación, Dios lo llevaba de un lugar a otro, a fin de que el profeta no se asentase cómodamente en un punto, y así dejase de ganar fuerza espiritual (Obreros evangélicos, p. 284).

La presencia del Padre rodeaba a Cristo, y nada le sucedía que Dios en su infinito amor no permitiera para bendición del mundo. Esto era fuente de consuelo para Cristo, y lo es también para nosotros. El que está lleno del espíritu de Cristo vive en Cristo. Lo que le suceda viene del Salvador, que le rodea con su presencia. Nada podrá tocarle sin permiso del Señor. Todos nuestros padecimientos y tristezas, todas nuestras tentaciones y pruebas, todas nuestras pesadumbres y congojas, todas nuestras privaciones y persecuciones, todo, en una palabra, contribuye a nuestro bien. Todos los acontecimientos y circunstancias obran con Dios para nuestro bien (Ministerio de curación, p. 389).

Traiga la luz del cielo a su conversación. Hablando palabras que animan y enriquecen, usted revelará que la luz de la justicia de Cristo mora en su alma. Los niños necesitan palabras agradables. Es esencial para su felicidad sentir que la aprobación descansa sobre ellos. Luchen por superar la dureza de expresión, y cultivar tonos suaves. Capten la belleza contenida en las lecciones de la Palabra de Dios, y atesórenla como esencial para la felicidad y el éxito de su hogar. En un ambiente feliz los niños desarrollarán disposiciones dulces y luminosas.
La auténtica belleza de carácter no es algo que brilla solo en ocasiones especiales; la gracia de Cristo que mora en el alma se revela en todas las circunstancias. El que atesora esta gracia como una presencia permanente en la vida revelará belleza en el carácter tanto en circunstancias probatorias como fáciles. En el hogar, en el mundo, en la iglesia, hemos de vivir la vida de Cristo (Reflejemos a Jesús, p. 177).

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Lección 3 | Domingo 14 de abril_______________________________________________

DESPREVENIDOS

Si hay algo que tiene la Palabra de Dios, es que no pasa por alto las realidades de la vida humana. Al contrario, las expone con toda dureza y, a veces, con todo el dolor y la desesperación. De hecho, a excepción de las primeras páginas de la Biblia y las últimas, la Palabra de Dios pinta una imagen lamentable de la raza humana. Pablo no exageraba cuando escribió: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Rom. 3:23).

Lee 1 Corintios 10:1 al 13. ¿Qué advertencias y qué promesas encuentras?

1 Corintios 10:1-13

1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 11 Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 12 Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. 13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

En varios sentidos, muchas de las cosas que hacemos en la vida son simplemente nuestras reacciones al cambio. Constantemente enfrentamos cambios. Nuestro desafío, como cristianos, es afrontarlos por fe, confiando en Dios y revelando esa fe a través de la obediencia, sin importar las tentaciones para hacer lo contrario.

“La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos” (Ed 54). Esas palabras fueron tan válidas para el antiguo Israel como en los tiempos de Elena de White, al igual que para nosotros ahora.

¿Qué errores cometieron algunas personas en los siguientes textos, frente al cambio, y qué podemos aprender de sus errores?

Hechos 5:1-10

1 Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron. Pasado un lapso como de tres horas, sucedió que entró su mujer, no sabiendo lo que había acontecido. Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. 10 Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró; y cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto a su marido.

Génesis 16:1-2, 5-6

1 Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai.

 

Entonces Sarai dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti; yo te di mi sierva por mujer, y viéndose encinta, me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: He aquí, tu sierva está en tu mano; haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia.

Mateo 20:20-22

20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.

Llegan los cambios, y a menudo provocan tentaciones, desafíos, e incluso a veces miedo. Por lo tanto, es fundamental que tengamos puesta la armadura espiritual para enfrentarlos de la manera apropiada. Una vez más, independientemente de que los cambios sean inesperados o que simplemente sean parte normal de la vida, debemos estar preparados para lo que viene, tanto lo previsible como lo imprevisible.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El apóstol [Pablo] instó a los creyentes corintios a prestar oídos a la lección contenida en la historia de Israel… Mostró cómo el amor a la comodidad y al placer los había predispuesto para cometer los pecados que provocaron la manifiesta venganza de Dios. Fue al sentarse los hijos de Israel a comer y a beber, y al levantarse a jugar, cuando abandonaron el temor de Dios…

Las palabras de amonestación del apóstol a la iglesia de Corinto se aplican a todo tiempo, y convienen especialmente a nuestros días. Por idolatría, él no se refería solamente a la adoración de los ídolos, sino al servicio propio, al amor a la comodidad, a la complacencia de los apetitos y pasiones. Una mera profesión de fe en Cristo, un jactancioso conocimiento de la verdad, no hace cristiano a un hombre. Una religión que trata solamente de agradar a los ojos, a los oídos o al gusto, o que sanciona la complacencia propia, no es la religión de Cristo (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 154, 155).

Dios no sancionó la poligamia en ningún caso. Va contra su voluntad. Sabía que destruiría la felicidad del hombre. La paz de Abrahán fue malograda en gran medida gracias a su infeliz unión con Agar…

Si Abrahán y Sara hubieran esperado con fe inconmovible el cumplimiento de la promesa de que tendrían un hijo, se habrían evitado muchos sinsabores. Creían que las cosas sucederían como Dios las había prometido, pero no podían creer que Sara, a su edad, pudiera tener un hijo. Ella sugirió un plan por medio del cual creía que se podría cumplir la promesa de Dios. Suplicó al patriarca que tomara a Agar por esposa. En esto ambos manifestaron falta de fe y perfecta confianza en el poder divino. Al escuchar la voz de Sara y al tomar a Agar como esposa, Abrahán no soportó la prueba de su fe en el ilimitado poder de Dios, y acarreó mucha infelicidad sobre Sara y sobre sí mismo. El Señor quería probar la firmeza de la fe y la confianza del patriarca en sus promesas (La historia de la redención, {HR}, pp. 78, 79).

Cristo mismo nos presenta el peligro que nos acecha. Él conocía los riesgos que encontraríamos en estos postreros días y quería que nos preparásemos. “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre”. Mateo 24:37. Comían y bebían, plantaban y edificaban, se casaban y se daban en matrimonio, y no conocieron hasta el día que Noé entró en el arca y el diluvio vino y los barrió a todos. El día de Dios encontrará a los hombres absortos igualmente en los negocios y placeres del mundo, en banquetes y glotonerías, y en la complacencia [de apetitos] pervertido[s]…

Creer en la próxima venida del Hijo del Hombre en las nubes de los cielos no inducirá a los verdaderos cristianos a ser descuidados y negligentes en los asuntos comunes de la vida. Los que aguardan la pronta aparición de Cristo no estarán ociosos. Al contrario, serán diligentes en sus asuntos. No trabajarán con negligencia y falta de honradez, sino con fidelidad, presteza y esmero (Testimonios para la iglesia, {4TI}, t. 4, pp. 303, 304).

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Lunes 15 de abril | Lección 3___________________________________________________

PREPARACIÓN PARA EL MATRIMONIO

Uno de los mayores cambios que afronta una persona es cuando se casa. Por cierto, no todos se casan. Al fin y al cabo, Jesús, nuestro mejor ejemplo, nunca se casó, ni muchos otros personajes bíblicos tampoco.

Sin embargo, muchos se casan y, por lo tanto, la Biblia no calla sobre el matrimonio; que sin duda es uno de los mayores cambios en la vida.

La primera estructura social que se menciona en la Biblia es el matrimonio. Para Dios, el matrimonio es tan importante que las mismas palabras que dijo a Adán y a Eva en el Edén sobre el matrimonio aparecen en otros tres lugares de las Escrituras. “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Gén. 2:24; ver, además, Mat. 19:5; Mar. 10:7; Efe. 5:31). Estos versículos nos dicen que, una vez que una persona se casa, la relación más importante en su vida debe ser entre esta y su cónyuge, incluso más que con sus padres. Entre las razones por las que el matrimonio entre un hombre y una mujer es tan importante para Dios, es que tipifica la relación que existe entre su Hijo, Jesús, y la iglesia, su esposa (Efe. 5:32).

Al construir una casa, debemos detenernos a considerar el costo (Luc. 14:28-30); ¿cuánto más, para establecer un hogar? Una casa se construye con ladrillos y mortero, madera y hierro, alambre y vidrio. Pero un hogar se edifica con cosas que no necesariamente son materiales.

¿Qué criterios son fundamentales para todos los aspectos de la vida, pero especialmente para quienes se preparan para el matrimonio? 1 Corintios 13:4-8; Gálatas 5:22, 23.

1 Corintios 13:4-8

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Gálatas 5:22-23

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

La preparación para el matrimonio debe comenzar con nosotros en forma personal e individual. Al mismo tiempo, tenemos que observar cuidadosamente a nuestro futuro cónyuge, para ver si será un buen complemento para nosotros. ¿Es trabajador? (Prov. 24:30-34). ¿Tiene mal genio? (Prov. 22:24). ¿Compartimos creencias comunes? (2 Cor. 6:14, 15). ¿Cómo se sienten mi familia y mis amigos con mi futuro cónyuge? (Prov. 11:14). ¿Recurro a la fe o me baso únicamente en los sentimientos? (Prov. 3:5, 6). Las respuestas a estas preguntas pueden significar un futuro de felicidad o una vida entera de pesar.

Piensa en algunos buenos matrimonios. ¿Qué principios encuentras allí que también podrían aplicarse a otros tipos de relaciones interpersonales?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Algunos de nosotros tenemos temperamento nervioso, y somos rápidos como un relámpago para pensar y obrar; pero no crea nadie que no puede aprender a ser paciente. La paciencia es una planta que crecerá rápidamente si se cultiva con esmero. Al conocernos cabalmente a nosotros mismos, y combinando nuestra firme decisión con la gracia de Dios, podremos ser vencedores y llegar a la perfección en todas las cosas sin que nada nos falte.

La paciencia derrama el bálsamo de la paz y el amor en los acontecimientos de la vida hogareña… La paciencia buscará unidad en la iglesia, la familia y la soledad. Debemos fundir esta virtud en nuestra vida (Mi vida hoy, p. 100).

Las palabras bondadosas, alegres y alentadoras resultarán mucho más eficaces que las medicinas más poderosas. Infundirán ánimo al corazón de la abatida y desanimada esposa, y la alegría infundida a la familia por los actos y las palabras de bondad, recompensará diez veces el esfuerzo hecho. El esposo debiera recordar que gran parte de la carga de educar a sus hijos recae sobre la madre, y que ella ejerce una gran influencia para modelar sus mentes. Esto debe inducirle a manifestar los sentimientos más tiernos, y a aliviar con solicitud sus cargas. Debe alentarla a apoyarse en su afecto, y a dirigir sus pensamientos hacia el cielo, donde hay fuerza, paz y descanso final para los cansados. No debe volver a la casa con la frente ceñuda, sino que su presencia debiera brindar alegría a la familia y estimular a la esposa a mirar hacia arriba y creer en Dios. Unidos, pueden aferrarse a las promesas de Dios y atraer su rica bendición sobre la familia. La falta de bondad, el espíritu de queja y la ira, apartan a Jesús de la morada. Vi que los ángeles de Dios huirán de una casa donde se pronuncian palabras desagradables y se manifiesta inquietud y disensión (Testimonios para la iglesia, {1TI}, t. 1, p. 276).

Es mucho más seguro conducirse reflexivamente en estos asuntos. Tómese suficiente tiempo para observar cada punto, y no confíe en su propio juicio, sino más bien permita que su madre, que lo ama, su padre y los amigos confidentes ponderen a la persona hacia la cual se siente inclinado. No confíe en su juicio, tampoco se case con alguien que Ud. sabe que no será una honra para sus padres, [sino] con alguien que revele inteligencia, que posea valor moral. La joven que ofrece sus afectos a un hombre y llama su atención por medio de avances amorosos, rondando por donde pueda para ser vista por él, no es la joven con la cual Ud. debe asociarse, a menos que Ud. sea un hombre rudo…

Sería mucho mejor no casarse que hacerlo infortunadamente. Busque el consejo de Dios en todos estos asuntos. Actúe con calma y sea sumiso a la voluntad de Dios con el fin de no entrar en un estado febril de excitación que, por sus ataduras, lo descalifique para su servicio (Testimonios acerca de la conducta sexual, adulterio y divorcio, {TCS}, pp. 25, 26).

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Lección 3 | Martes 16 de abril__________________________________________________

PREPARACIÓN PARA LA PATERNIDAD

Hay pocas cosas que nos cambian la vida más que el nacimiento de un niño. Nada volverá a ser igual en la familia.

“Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre que llenó su aljaba de ellos” (Sal. 127:4, 5).

Al mismo tiempo, los niños no llegan con un manual de instrucciones que dice a los padres todo lo que deben hacer para cuidarlos y cómo solucionar los problemas que puedan surgir. Incluso los padres experimentados a veces quedan perplejos por las acciones, las palabras o las actitudes de sus hijos.

Tan importante como la preparación para el matrimonio es que quienes esperan llegar a ser padres estén preparados para esa increíble responsabilidad.

Aunque las siguientes historias sobre nacimientos fueron singulares, ¿qué principios pueden extraer de estos relatos quienes se preparan para ser padres? 1 Samuel 1:27; Jueces 13:7; Lucas 1:6, 13-17, 39-45, 46-55, 76-79.

1 Samuel 1:27

27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.

Jueces 13:7

Y me dijo: He aquí que tú concebirás, y darás a luz un hijo; por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda, porque este niño será nazareo a Dios desde su nacimiento hasta el día de su muerte.

Lucas 1:6, 13-17, 39-45, 46-55, 76-79

Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

 

13 Pero el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan. 14 Y tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán de su nacimiento; 15 porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre. 16 Y hará que muchos de los hijos de Israel se conviertan al Señor Dios de ellos. 17 E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

 

39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; 40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet. 41 Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fue llena del Espíritu Santo, 42 y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. 43 ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. 45 Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.

46 Entonces María dijo: Engrandece mi alma al Señor; 47 Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. 48 Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones. 49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre, 50 Y su misericordia es de generación en generación A los que le temen. 51 Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. 52 Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. 53 A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos. 54 Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia 55 De la cual habló a nuestros padres, Para con Abraham y su descendencia para siempre.

76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; Porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos; 77 Para dar conocimiento de salvación a su pueblo, Para perdón de sus pecados, 78 Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, Con que nos visitó desde lo alto la aurora, 79 Para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte; Para encaminar nuestros pies por camino de paz.

 

Qué gran responsabilidad y oportunidad tuvieron estos padres. Tres fueron los padres de profetas y dirigentes de Israel, uno de sus hijos sería el precursor del Mesías prometido, y uno de los hijos sería el Cristo.

Sin embargo, aunque nuestros hijos no estén destinados a ser profetas bíblicos, aun así los padres deberían prepararse para este cambio radical en su vida.

“Deben preparar al niño desde antes de su nacimiento para predisponerlo a pelear con éxito las batallas contra el mal.

“Si antes del nacimiento de este [su hijo], la madre procura complacerse a sí misma, si es egoísta, impaciente e imperiosa, estos rasgos de carácter se reflejarán en el temperamento del niño. Así se explica que muchos hijos hayan recibido por herencia tendencias al mal que son casi irresistibles” (HC 231).

Si tenemos niños bajo nuestro cuidado o si tenemos responsabilidades hacia otras personas, ¿qué cosas podemos hacer para cumplir con esas responsabilidades de la manera más piadosa posible?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[La] madre [de Jesús] fue su primera maestra humana. De sus labios y de los pergaminos de los profetas, aprendió las cosas celestiales. Vivió en un hogar de campesino, fiel y alegremente cumpliendo su parte de los deberes hogareños… [Él] era un siervo dispuesto, un hijo amante y obediente. Aprendió un oficio y con sus propias manos trabajaba en el taller de carpintero con José. Vestido con el traje sencillo de un jornalero común caminaba por las calles del pequeño pueblo, yendo y viniendo de su humilde empleo.

Recibió su educación de fuentes celestiales, por medio del trabajo útil, el estudio de las Escrituras y de la naturaleza, y de las experiencias de la vida: los libros de texto de Dios, llenos de instrucción para todos los que se allegan a ellos con corazones dispuestos, con discernimiento y espíritu de entendimiento (Testimonios para la iglesia, {8TI}, t. 8, p. 234).

Ana consagró a Samuel al Señor, y Dios se le reveló a él en su niñez y juventud. Debemos trabajar mucho más por nuestros niños y jóvenes, pues Dios los aceptará para que hagan grandes cosas en su nombre… El desea que los niños le sirvan con un afecto indiviso.

Padres, hay una gran obra que debéis hacer para Jesús, quien ha hecho todo por vosotros. Tomadlo como a vuestro guía y ayudador. Dios no ha retenido de vosotros el máximo don que tenía para dar: su Hijo unigénito. Los niños y jóvenes no deben ser estorbados en su aproximación a Jesús. Satanás trata de aprisionar a los niños como con cintas de acero, y podréis tener éxito en llevarlos a Jesús sólo mediante decididos esfuerzos personales. Debiera prodigarse más ferviente labor a los niños y a los jóvenes, pues son la esperanza de la iglesia. José, Daniel y sus compañeros, Samuel, David, Juan y Timoteo son brillantes ejemplos que testifican del hecho de que “el temor de Jehová es el principio de la sabiduría”. Proverbios 9:10 (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, p. 374).

La madre debe sentir la necesidad de la dirección del Espíritu Santo, sentir que ella misma debe experimentar verdadera sumisión a los caminos y a la voluntad de Dios. Entonces, por la gracia de Cristo, puede ser una maestra sabia, bondadosa y amante. Para hacer debidamente su obra, se requieren de ella talento, habilidad, paciencia, cuidado reflexivo, desconfianza propia y oración ferviente. Procure cada madre cumplir sus obligaciones por esfuerzo perseverante. Lleve a sus pequeñuelos en los brazos de la fe a los pies de Jesús, y cuéntele su gran necesidad y pídale sabiduría y gracia. Fervorosa, paciente y valientemente, ella debe procurar mejorar su propia capacidad, a fin de usar correctamente las más altas potencias de la mente en la educación de sus hijos.

Como gobernantes unidos del reino del hogar, sientan el padre y la madre bondad y cortesía el uno hacia el otro. Nunca debe su comportamiento militar contra los preceptos que procuran inculcar. Deben conservar la pureza del corazón y la vida si quieren que sus hijos sean puros. Deben educar y disciplinar el yo si quieren que sus hijos se sometan a la disciplina. Deben dar a sus hijos un ejemplo digno de imitación (El camino a Cristo, {CM}, p. 122).

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Miércoles 17 de abril | Lección 3______________________________________________

PREPARACIÓN PARA LA VEJEZ

“Los días de nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, porque pronto pasan, y volamos” (Sal. 90:10). Estas palabras de Moisés nos recuerdan la marcha inexorable del tiempo. Con el paso de los años, comenzamos a ver y a sentir cambios en nuestro cuerpo. El cabello se vuelve gris o se cae, empezamos a andar más lento, y las molestias se convierten en nuestros compañeros diarios. Si estamos casados y con hijos, nuestros hijos quizá tengan sus propios hijos, y entonces tal vez disfrutemos de nuestros nietos. Las etapas anteriores de la vida nos han ayudado a prepararnos para la última.

Lee el Salmo 71. ¿Qué nos enseña no solo acerca de nuestra preparación para la vejez sino también para la vida en general?

Salmo 71

1 En ti, oh Jehová, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás.Socórreme y líbrame en tu justicia; Inclina tu oído y sálvame.Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza. Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento. Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud.En ti he sido sustentado desde el vientre; De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; De ti será siempre mi alabanza.Como prodigio he sido a muchos, Y tú mi refugio fuerte. Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. 10 Porque mis enemigos hablan de mí, Y los que acechan mi alma consultaron juntamente, 11 Diciendo: Dios lo ha desamparado; Perseguidle y tomadle, porque no hay quien le libre. 12 Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto en mi socorro. 13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan. 14 Mas yo esperaré siempre, Y te alabaré más y más. 15 Mi boca publicará tu justicia Y tus hechos de salvación todo el día, Aunque no sé su número. 16 Vendré a los hechos poderosos de Jehová el Señor; Haré memoria de tu justicia, de la tuya sola. 17 Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas. 18 Aun en la vejez y las canas, oh Dios, no me desampares, Hasta que anuncie tu poder a la posteridad, Y tu potencia a todos los que han de venir, 19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso. Tú has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como tú? 20 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás a darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. 21 Aumentarás mi grandeza, Y volverás a consolarme. 22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío; tu verdad cantaré a ti en el arpa, Oh Santo de Israel. 23 Mis labios se alegrarán cuando cante a ti, Y mi alma, la cual redimiste. 24 Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

 

El Salmo 71 es el salmo de una persona mayor que experimenta los desafíos que conlleva la vida, pero que es feliz porque todo el tiempo ha puesto su confianza en Dios. La mejor manera de envejecer es depositar nuestra confianza en él cuando aún somos jóvenes. En términos generales, el autor de este salmo comparte tres lecciones importantes que aprendió mientras avanzaba hacia esta etapa de la vida.

  1. Adquirir un conocimiento profundo y personal de Dios. Desde su juventud (Sal. 71:17), Dios fue su refugio fuerte (Sal. 71:1, 7) y su Salvador (Sal. 71:2). Dios es una roca y una fortaleza (Sal. 71:3), su esperanza y seguridad (Sal. 71:5). Él habla de las obras poderosas de Dios (Sal. 71:16, 17), de su fuerza y su poder (Sal. 71:18), y de todas las grandes cosas que ha hecho (Sal. 71:19). Finalmente, exclama: “Oh Dios, ¿quién como tú?” (Sal. 71:19). Esas conversaciones diarias con Dios, al estudiar su Palabra y al detenernos para reflexionar sobre todo lo que hace por nosotros, profundizarán nuestra experiencia con él.
  2. Desarrollar buenos hábitos. Una buena alimentación, ejercicio, agua, sol, descanso, y otros, nos ayudarán a disfrutar una vida mejor, más larga y con mayor calidad. Observa cómo el salmista se refiere a los hábitos de la confianza (Sal. 71:3), la alabanza (Sal. 71:6) y la esperanza (Sal 71:14).
  3. Cultivar la pasión por la misión de Dios. El autor de este salmo no esperaba estar inactivo en su vejez. Incluso en esa etapa deseaba seguir alabando a Dios (Sal. 71:8) y contar a los demás acerca de él (Sal. 71:15-18).

Para las personas de edad, ¿cuáles son algunos de los beneficios de envejecer? ¿Qué sabes ahora que no sabías cuando eras joven, que puedas compartir con los jóvenes?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La infinita misericordia y el amor de Jesús, el sacrificio hecho en nuestro favor, demandan de nosotros la más seria y solemne reflexión. Debemos espaciarnos en el carácter de nuestro querido Redentor e Intercesor. Debemos meditar en la misión de Aquel que vino a salvar a su pueblo de sus pecados. Cuando contemplemos así los asuntos celestiales, nuestra fe y amor serán más fuertes y nuestras oraciones más aceptables a Dios, porque se elevarán acompañadas de más fe y amor. Serán inteligentes y fervorosas. Habrá una confianza constante en Jesús y una experiencia viva y diaria en su poder de salvar completamente a todos los que van a Dios por medio de El.

Mientras meditemos en la perfección del Salvador desearemos ser enteramente transformados y renovados conforme a la imagen de su pureza. Nuestra alma tendrá hambre y sed de llegar a ser como Aquel a quien adoramos. Cuanto más concentremos nuestros pensamientos en Cristo, más hablaremos de El a otros y mejor le representaremos ante el mundo (El camino a Cristo, {CC}, p. 89).

Si queremos desarrollar un carácter que Dios pueda aceptar, debemos formar hábitos correctos en nuestra vida religiosa. La oración diaria es algo esencial para el crecimiento en la gracia, aun para la vida espiritual misma, como lo es el alimento temporal para el bienestar físico. Debemos acostumbrarnos a elevar los pensamientos a menudo a Dios en oración. Si la mente vagabundea, debemos volverla de nuevo; por un esfuerzo perseverante, el hábito por fin se impone como algo fácil. No podemos, por un solo momento, separarnos de Cristo con seguridad. Podemos tener su presencia para asistirnos en cada uno de nuestros pasos, pero únicamente al observar las condiciones que él mismo ha establecido.

La religión debe convertirse en la gran ocupación de la vida. Cualquier otra cosa debe ser considerada como subordinada. Todas nuestras facultades, nuestra alma, cuerpo y espíritu, deben empeñarse en la guerra cristiana. Debemos mirar a Cristo para obtener fortaleza y gracia, y ganaremos la victoria tan seguramente como lo hizo Jesús por nosotros (La Edificación del Carácter, {ECFP}, p. 92).

Jesús [dice]: Así como me confesasteis delante de los hombres, os confesaré delante de Dios y de los santos ángeles. Habéis de ser mis testigos en la tierra, conductos por los cuales pueda fluir mi gracia para sanar al mundo. Así también seré vuestro representante en el cielo. El Padre no considera vuestro carácter deficiente, sino que os ve revestidos de mi perfección. Soy el medio por el cual os llegarán las bendiciones del Cielo. Todo aquel que me confiesa participando de mi sacrificio por los perdidos, será confesado como participante en la gloria y en el gozo de los redimidos.

El que quiera confesar a Cristo debe tener a Cristo en sí. No puede comunicar lo que no recibió. Los discípulos podían hablar fácilmente de las doctrinas, podían repetir las palabras de Cristo mismo; pero a menos que poseyeran una mansedumbre y un amor como los de Cristo, no le estaban confesando…

La misión de los siervos de Cristo es un alto honor y un cometido sagrado (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 323, 324).

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Lección 3 | Jueves 18 de abril__________________________________________________

PREPARACIÓN PARA LA MUERTE

A menos que estemos con vida en la Segunda Venida, podemos esperar el mayor cambio de todos: de la vida a la muerte. Junto con el matrimonio y el nacimiento, ¿qué otro cambio tiene un mayor impacto en la familia que la muerte de un miembro de la familia inmediata?

Lee 1 Corintios 15:24 al 26. ¿Qué nos enseñan estos versículos acerca de la muerte?

1 Corintios 15:24-26

24 Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. 25 Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26 Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

Muchas veces, por supuesto, la muerte llega en forma inesperada y trágica. ¿Cuántos hombres, mujeres, incluso niños, se levantaron una mañana, y antes del atardecer cerraron los ojos no para dormir, sino para morir? ¿O se despertaron una mañana, y antes de la puesta del sol perdieron a un miembro de la familia?

Mas que asegurarte de estar conectado por fe al Señor y cubierto con su justicia a cada momento (ver Rom. 3:22), no puedes prepararte para una muerte que no ves venir, ni tú ni tus seres queridos.

Por otro lado, ¿qué harías si supieras que solo te quedan unos meses de vida? Quizá no sepamos con certeza cuándo nos vencerá la muerte, pero sin duda podemos saber cuándo nos estamos acercando al final de nuestra vida. Por lo tanto, es indispensable que nos preparemos personalmente y como familia para lo inevitable.

Lee 1 Reyes 2:1 al 4, parte de las últimas palabras de David a su hijo Salomón. ¿Qué lecciones podemos sacar de esto a fin de prepararnos para la muerte, personalmente y para los miembros de la familia?

1 Reyes 2:1-4

1 Llegaron los días en que David había de morir, y ordenó a Salomón su hijo, diciendo: Yo sigo el camino de todos en la tierra; esfuérzate, y sé hombre. Guarda los preceptos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en todo lo que hagas y en todo aquello que emprendas; para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren mi camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón en el trono de Israel.

A primera vista, podríamos razonar: ¡Qué gracioso! David, que asesinó a Urías después de dejar embarazada a su esposa en una relación adúltera (ver 2 Sam. 11), le dice a su hijo que ande en los caminos del Señor. Por otro lado, quizá sea precisamente por este pecado y las horribles consecuencias que tuvo que las palabras de David fueron tan poderosas. Indudablemente, a su manera trató de advertirle a su hijo de la locura que le causó tanto dolor. David aprendió, por las malas, algunas lecciones difíciles sobre el precio del pecado, y sin duda deseaba evitar a su hijo parte del dolor que él mismo había experimentado.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[E]l carácter que adquiráis durante el tiempo de gracia será el carácter que tendréis cuando venga Cristo. Si queréis ser santos en el cielo, debéis ser santos primero en la tierra. Los rasgos de carácter que cultivéis en la vida no serán cambiados por la muerte ni por la resurrección. Saldréis de la tumba con la misma disposición que manifestasteis en vuestro hogar y en la sociedad. Jesús no cambia nuestro carácter al venir. La obra de transformación debe hacerse ahora. Nuestra vida diaria determina nuestro destino (El hogar cristiano, {HC}, p. 12).

Cuando vi a mi esposo exhalar el último suspiro, sentí que Jesús era más precioso para mí que en ningún momento anterior de mi vida… cuando aquel sobre el cual se habían apoyado mis grandes afectos, aquel con quien había trabajado por 35 años, me fue arrebatado, pude poner mis manos sobre sus ojos y decir: “Te encomiendo mi tesoro, oh Señor, hasta la mañana de la resurrección”…

A veces me parecía que no podría soportar la muerte de mi esposo. Pero estas palabras parecían impresionar mi mente: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”. Salmos 46:10. Siento hondamente la pérdida, pero no me atrevo a entregarme a una congoja inútil. Esto no traería de regreso al muerto. Y no soy tan egoísta que, aunque pudiera hacerlo, lo sacara de su pacífico sueño para que de nuevo se empeñara en las batallas de la vida. Como un cansado guerrero, se acostó a descansar. Miraré con placer su lugar de reposo. La mejor manera en que yo y mis hijos podemos honrar la memoria del que ha caído es asumir la obra que él dejó y, con el poder de Jesús, llevarla hasta su terminación. Estaremos agradecidos por los años de utilidad que se nos han concedido; y por causa de mi esposo, y por causa de Cristo, aprenderemos de su muerte una lección que nunca olvidaremos. Permitiremos que esta aflicción nos haga más bondadosos y amables, más tolerantes, pacientes y considerados hacia los que viven (Notas biográficas de Elena G. de White, {NB}, pp. 279, 280).

La obra pública de David estaba por terminar. Sabía que moriría pronto y no dejó en desorden sus asuntos, lo que hubiera perturbado el ánimo de su hijo, sino que mientras tuvo suficiente vigor físico y mental arregló los asuntos de su reino, aun los más pequeños…

Al arreglar sus asuntos David dio un buen ejemplo a todos los de edad avanzada, para que dispongan de sus asuntos mientras son capaces de hacerlo, de modo que cuando se acerquen a la muerte y disminuyan sus facultades mentales no hay nada material que aparte su mente de Dios (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, {2BC}, t. 2, pp. 1018, 1019).

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Viernes 19 de abril | Lección 3_________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Si leemos la historia del antiguo Israel en el desierto, podemos ver una letanía de errores ante grandes cambios, incluso a pesar de la sorprendente revelación del amor y el poder de Dios. De hecho, antes de que Israel finalmente entrara en la Tierra Prometida (y que, por ende, afrontara otro gran cambio), Moisés dijo lo siguiente al antiguo Israel: “Ustedes vieron con sus propios ojos lo que el Señor hizo en Baal Peor, y cómo el Señor su Dios destruyó de entre ustedes a todos los que siguieron al dios de ese lugar. Pero ustedes, los que se mantuvieron fieles al Señor su Dios, todavía están vivos. Miren, yo les he enseñado los preceptos y las normas que me ordenó el Señor mi Dios, para que ustedes los pongan en práctica en la tierra de la que ahora van a tomar posesión. Obedézcanlos y pónganlos en práctica; así demostrarán su sabiduría e inteligencia ante las naciones. Ellas oirán todos estos preceptos, y dirán: ‘En verdad, este es un pueblo sabio e inteligente; ¡esta es una gran nación!’ ¿Qué otra nación hay tan grande como la nuestra? ¿Qué nación tiene dioses tan cerca de ella como lo está de nosotros el Señor nuestro Dios cada vez que lo invocamos? ¿Y qué nación hay tan grande que tenga normas y preceptos tan justos, como toda esta ley que hoy les expongo? ¡Pero tengan cuidado! Presten atención y no olviden las cosas que han visto sus ojos, ni las aparten de su corazón mientras vivan. Cuéntenselas a sus hijos y a sus nietos” (Deut. 4:3-9, NVI). Qué importante es que no olvidemos lo que el Señor ha hecho por nosotros. Y qué mejor manera de no olvidar que enseñárselo a los demás y a los que vienen detrás de nosotros. Observa, además, qué esencial era la familia en todo esto, en cuanto a que debían enseñar estas cosas a sus hijos. Y el pecado en Baal Peor era algo que solo podía ser destructivo para la vida familiar. “El libertinaje fue el pecado que atrajo los castigos de Dios sobre Israel. El atrevimiento de las mujeres para entrampar almas no terminó en Baal-peor” (HC 295).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En la clase, conversen sobre algunos de los preparativos que hicieron para afrontar cualquiera de las grandes etapas de la vida: el matrimonio, la crianza de los hijos, la vejez o cualquier otra. ¿Cómo afectaron esos cambios a la familia? ¿Qué aprendieron que podría ayudar a otros a afrontar las mismas etapas?
  2. Piensa en las palabras de David a Salomón, una vez más, en el contexto de su pecado con Betsabé; una calamidad que arrojó una sombra sobre el resto del reinado de David y que afectó enormemente a su familia para mal. ¿De qué manera, en medio de todo esto, vemos la realidad de la gracia de Dios en acción?

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