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Lección 7 – DEL FOSO DE LOS LEONES AL FOSO DEL ÁNGEL – Para el 15 de febrero de 2020


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Lección 7: Para el 15 de febrero de 2020

DEL FOSO DE LOS LEONES AL FOSO DEL ÁNGEL

Sábado 8 de febrero____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 6; 1 Samuel 18:6–9; Mateo 6:6; Hechos 5:27–32; Marcos 6:14–29; Hebreos 11:35–38.

PARA MEMORIZAR:

“Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él” (Dan. 6:4).

Después de que los medopersas toman Babilonia, Darío el Medo reconoce la sabiduría de Daniel y lo invita a formar parte del nuevo Gobierno. El anciano profeta es tan sobresaliente en sus deberes públicos que el nuevo rey lo nombra administrador principal de todo el Gobierno medopersa.

Sin embargo, a medida que transcurre el capítulo, Daniel enfrenta el resultado de lo que bien podría llamarse el “pecado original primordial”: el de los celos. No obstante, antes de terminar la historia, podemos ver que Daniel es fiel a sus deberes seculares bajo los medopersas y también a su Dios, que es lo más importante. Y podemos estar seguros de que, en gran medida, su fidelidad a Dios también afecta directamente su fidelidad en los demás aspectos.

La experiencia de persecución de Daniel sirve como un paradigma para el pueblo de Dios en el tiempo del fin. La historia no indica que el pueblo de Dios estará libre de pruebas y sufrimientos. Lo que sí garantiza es que, en el conflicto con el mal, el bien finalmente triunfará y Dios finalmente vindicará a su pueblo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Daniel era fiel, noble y generoso. A la vez que ansiaba estar en paz con todos los hombres no permitía que ninguna potencia lo desviara del camino del deber. Estaba dispuesto a obedecer a aquellos que eran sus gobernantes, en la medida que ello no entrara en contradicción con la verdad y la justicia. No había reyes ni decretos que lo apartaran de su fidelidad al Rey de reyes. Daniel solo tenía dieciocho años cuando fue llevado a una corte pagana para entrar al servicio del rey de Babilonia. Su juventud hace que su noble resistencia al error y su firme adhesión a la justicia sean aún más admirables. Su noble ejemplo debería dar fuerza a los que, aún hoy, sufren pruebas y tentaciones (Testimonios para la iglesia, t. 4 pp. 562, 563).

Los que se mantendrán en pie ahora, son los hombres y las mujeres de corazón íntegro y que se han decidido completamente. Vez tras vez Jesús seleccionó a sus seguidores hasta que en cierta ocasión quedaron solo once y algunas mujeres fieles con los cuales edificaría el fundamento de la iglesia cristiana. Existen personas que se echan atrás cuando hay cargas que llevar; pero cuando la iglesia resplandece, se contagian del entusiasmo, cantan y exclaman, y se arrebatan; pero observadlos. Cuando se disipa el fervor, solamente algunos fieles como Caleb se adelantarán y darán evidencia de principios constantes. Estos son la sal que retiene su sabor. Es cuando la obra se mueve con dificultad que surgen dentro de las iglesias verdaderos obreros. Estos no se pasarán hablando de sí mismos o justificándose a sí mismos, sino que se identificarán completamente con Cristo Jesús. Ser grande en el reino de Dios significa ser un niño pequeño en humildad, sencillez de fe, y en pureza de amor.

Perecerá el orgullo; se vencerá toda envidia; se abandonará todo afán de supremacía; y se alentarán la mansedumbre y la confianza de niño. Todos los que hacen esto encontrarán que Cristo es su roca defensora, su torre fuerte. Podrán confiar en él plenamente, y él nunca les faltará (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 122).

¿Por qué se permitió que el gran conflicto se prolongara por tantos siglos? ¿Por qué no se suprimió la existencia de Satanás al comienzo mismo de su rebelión? Para que el universo se convenciera de la justicia de Dios en su trato con el mal; para que el pecado recibiera condenación eterna. En el plan de salvación hay alturas y profundidades que la eternidad misma nunca podrá agotar, maravillas que los ángeles desearían escrutar. De todos los seres creados, únicamente los redimidos han conocido por experiencia el conflicto real con el pecado; han trabajado con Cristo y, cosa que ni los ángeles podrían hacer, han participado de sus sufrimientos. ¿No tendrán acaso algún testimonio acerca de la ciencia de la redención, algo que sea de valor para los seres no caídos?…

En aquella gran multitud que nadie podrá contar, presentada «sin mancha delante de su gloria con gran alegría». Aquel cuya sangre nos ha redimido y cuya vida ha sido para nosotros una enseñanza, «verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho» (La educación, pp. 276, 277).

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Lección 7 | Domingo 9 de febrero_____________________________________________

ALMAS CELOSAS

Incluso en el cielo, un ambiente perfecto, Lucifer sentía celos de Cristo. “Lucifer estaba envidioso y tenía celos de Jesucristo. No obstante, cuando todos los ángeles se inclinaron ante él para reconocer su supremacía, gran autoridad y derecho de gobernar, se inclinó con ellos, pero su corazón estaba lleno de envidia y odio” (HR 14). Es tan peligroso albergar sentimientos de celos que en los Diez Mandamientos, junto con la prohibición de matar y robar, está el Mandamiento contra la codicia (ver Éxo. 20:17).

Lee Daniel 6:1 al 5, junto con Génesis 37:11 y 1 Samuel 18:6 al 9. ¿Qué papel juegan los celos en todas estas historias?

Daniel 6:1-5

1 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino. Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese perjudicado. Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó en ponerlo sobre todo el reino. Entonces los gobernadores y sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él. Entonces dijeron aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios.

Génesis 37:11

11 Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto.

1 Samuel 18:6-9

Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. 7 Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.

Las habilidades administrativas de Daniel impresionaron al rey, pero provocaron los celos de otros funcionarios. Por ello, conspiraron para deshacerse de él acusándolo de corrupción. Pero, por más que buscaron, no encontraron fallas en la administración de Daniel. “No podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él” (Dan. 6:4). La palabra aramea traducida como “fiel” también puede traducirse como “confiable”.

Daniel es irreprensible; no hay nada que los funcionarios puedan hacer para presentar una acusación falsa contra él. Sin embargo, también perciben cuán fiel es a su Dios y cuán obediente es a la Ley de su Dios. Así que, pronto se dan cuenta de que, para cercar a Daniel, tendrán que provocar una situación en la que Daniel se enfrente con el dilema de obedecer la Ley de Dios o la ley del Imperio. Según lo que los funcionarios averiguaron de Daniel, están absolutamente convencidos de que, dadas las condiciones, Daniel se inclinará por la Ley de Dios por sobre la ley del Imperio. ¡Qué testimonio de la fidelidad de Daniel!

¿Qué tipo de luchas con los celos has tenido, y cómo las enfrentaste? ¿Por qué los celos son una falta espiritual tan mortal y paralizante?

Este Comentario fue publicado el 14 de Abril de 2018

Lección 2 del segundo trimestre: «Daniel y el Tiempo del Fin»

COMENTARIO DE LA LECCIÓN PARA TODA LA SEMANA

Nuestro extraordinario DIOS escoge a personas ordinarias, comunes y hasta en desventaja, para hacer con ellas cosas extraordinarias. Al llegar a Babilonia, Daniel estaba en desventaja: extranjero, inexperto, con acento foraneo, cautivo… Pero el Todopoderoso puede hacer estos extraordinarios portentos con nosotros, sin nosotros y a pesar de nosotros; Es mejor, sin embargo, que las haga CON nosotros. ¡Nos libre el Cielo de ser estorbos para los actos extraordinarios que Dios quiere hacer hoy en favor de los suyos!

16 Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre. (Daniel 6)

¿De dónde aparece Belsasar? La Biblia no lo dice, pero la historia sí. Nabucodonosor tuvo una hija, llamada Netocris y ésta se casó con un joven llamado Nabonido. Juntos tuvieron un hijo, al cual le llamaron Belsasar; en pocas palabras, Belsasar era el nieto de Nabucodonosor. Hay que tomar en cuenta que antes de que Belsasar reinara en Babilonia, Evil-Merodac -que fue hijo de Nabucodonosor e inclusive el mismo yerno Nabonido-, ya habían reinado en Babilonia.

Belsasar comienza a reinar muy joven en Babilonia, y aparentemente creció sin disciplina alguna, sin respeto ni restricción. Belsasar comete el infame, blasfemo y gran sacrilegio de traer los vasos de oro de Dios, para tomar vino en ellos. Esta historia la encontramos en Daniel 5:

1 El rey Belsasar dio un gran banquete a mil de sus nobles, y en presencia de los mil se puso a beber vino. Mientras saboreaba el vino, Belsasar ordenó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor su padre había sacado del templo que estaba en Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del templo, la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos. Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra. (Daniel 5)

Esa misma noche, cae uno de los imperios más grandes, más fuertes, más sublimes y más avanzados que han existido en la Tierra. Babilonia era una súper potencia, que hasta en el día de ahora se admira y se alaba su adelanto en el conocimiento de las ciencias; dominaban notablemente la astronomía, las matemáticas, la música, la física, las leyes, la ingeniería y la arquitectura. Obtuvieron logros en obras que hasta el día de hoy son renombradas, tales como «los jardines colgantes de Babilonia» considerada una de las siete maravillas del mundo.

Además, eran expertos en la economía nacional e internacional, fueron fundadores de los sistemas bancarios, sistemas que se usan hasta nuestros días; usaban interés sobre interés, pagarés y sistemas de cheque. s,

Imaginémonos cuán avanzada era su cultura, ya que a lo largo y ancho del imperio se hablaban cuatro idiomas a la perfección:

El primer idioma se usaba solamente en familia, o sea que era el idioma que se hablaba dentro de casa.

El segundo idioma era es el que se usaba en las calles o sea para con los vecinos y toda transacción o conversación que se hiciera en la calle.

El tercer idioma  era usado en el gobierno y cualquier transacción que se hiciera con éste.

El cuarto era sólo para usarse en la iglesia y para asuntos de religión. Estamos hablando de un imperio extremadamente avanzado.

Babilonia cae en manos de Darío, rey de los medos. Ahora viene la pregunta del millón para el nuevo dueño de ese vasto y avanzado imperio babilónico: ¿Quién se hará a cargo de ese imperio? ¿Dónde está el hombre que tenga la capacidad, la experiencia, la sabiduría y la honradez para conducir ese gigante imperio? ¿En dónde encontraría Darío a esa persona íntegra y además digna de su confianza para encomendar una tarea que con toda seguridad ni él mismo era capaz de atender exitosamente? La respuesta era muy sencilla: esa persona era Daniel. Dicen los expertos en el Antiguo Testamento que durante los siete años que Nabucodonor estuvo en los montes atacado por la zoonosis, viviendo como una bestia, desquiciado, fue Daniel quien quedó al mando del vasto imperio babilónico. De esa manera Dios preservó a Nabucodonor el trono, tal como la palabra profética lo había predicho.

¿Cómo pudo Darío tener conocimiento de Daniel? Sin lugar a dudas, fue la providencia divina la que tomó cartas en el asunto. Esa noche en la fiesta de Belsasar, mientras tomaban vino en los vasos sagrados traídos de Jerusalén, apareció la mano que escribió sobre la pared sólida: Mene, Mene, Tekel, Ufarsin.

Belsasar quedó turbado. De nuevo los magos y adivinos fueron traídos ante el rey, y de nuevo los magos y adivinos fracasaron ante la necesidad de descifrar otro enigma divino.

Allí interviene la madre de Belsasar: ella recordó a Belsasar el nombre de uno que es capaz de interpretar todo enigma divino. Daniel vuelve aparecer en la escena e interpreta la escritura de la pared:

22 Mas tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón aunque sabías todo esto, 23 sino que te has ensalzado contra el Señor del cielo; y han traído delante de ti los vasos de su templo, y tú y tus nobles, tus mujeres y tus concubinas, habéis estado bebiendo vino en ellos y habéis alabado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que ni ven, ni oyen, ni entienden; pero al Dios que tiene en su mano tu propio aliento y es dueño de todos tus caminos, no has glorificado; 24 por lo cual El envió de su presencia la mano que trazó esta inscripción. 25 Y ésta es la inscripción que fue trazada: Mene, Mene, Tekel, Ufarsin. 26 Esta es la interpretación del escrito: Mene: Dios ha contado tu reino y le ha puesto fin. 27 Tekel: has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso. 28 Peres: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y persas. 29 Entonces Belsasar ordenó que vistieran a Daniel de púrpura y le pusieran un collar de oro al cuello, y que proclamaran acerca de él, que él tenía ahora autoridad como tercero en el reino. 30 Aquella misma noche fue asesinado Belsasar, rey de los caldeos. 31 Y Darío el medo recibió el reino cuando tenía sesenta y dos años. (Daniel 5)

Esa noche en el palacio, mientras todos huían ante el ejército medo-persa, en medio de la convulsión y confusión del momento, mientras todos trataban de escapar de la muerte, Daniel estaba en la sala principal del palacio babilónico; allí, muy cerca del trono, estaba parado, en completa quietud, con toda serenidad, vestido elegantemente con un traje real de color púrpura, y en su cuello un collar de oro que pertenecía especialmente sólo a los miembros de la realeza.

Tenía la firmeza de un faro en medio de la tempestad; tenía la paz divina en su rostro, en medio de la muerte y de la destrucción; tenía la serenidad y la luz de un ángel en medio de la obscuridad. Allí estaba de pie, esperando pacientemente para dar la bienvenida al nuevo regidor del mundo. Allí estaba listo para empezar una nueva etapa misionera con el nuevo monarca que Dios había designado proféticamente para la conducción del mundo.

Tenía que haberle llamado la atención al rey Darío, encontrar a Daniel en ese estado de serenidad en medio de la convulsión. No tardaría en investigar su nombre, su posición en el palacio, su historial y sus antecedentes; posiblemente ya Darío había escuchado acerca de la grandeza y sabiduría de Daniel. Por su parte, no dudamos de que Dios había instruido a Daniel en detalle acerca de los acontecimientos que estaban por ocurrir. Así trabaja Dios con quienes le aman y guardan sus mandamientos.

Después de un tiempo, Darío llega a la conclusión de que no había otra persona más indicada para hacerse cargo del vasto y complicado imperio de Babilonia: el mejor era Daniel.

Esta decisión de Darío despierta la cólera, los celos y la envidia de los babilonios en contra de Daniel por varias razones:

1-El exiliado y cautivo se convirtió en el oficial cercano al rey -un virrey

2-Un extranjero está a cargo de todos los ciudadanos del imperio de Babilonia

3-Ante el ojo vigilante de Daniel era imposible robar al nuevo imperio; una de las cualidades más grandes de Daniel era la  honesta integridad

4-Ante la supervisión de Daniel no había la oportunidad de rebelión hacia el nuevo imperio; la fidelidad era otro de los nobles atributos de Daniel

Entonces estos hombres dijeron: No encontraremos ningún motivo de acusación contra este Daniel a menos que encontremos algo contra él en relación con la ley de su Dios. Estos funcionarios y sátrapas, de común acuerdo, fueron entonces al rey y le dijeron así: ¡Rey Darío, vive para siempre! Todos los funcionarios del reino, prefectos, sátrapas, altos oficiales y gobernadores, han acordado que el rey promulgue un edicto y ponga en vigor el mandato de que cualquiera que en el término de treinta días haga petición a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora pues, oh rey, promulga el mandato y firma el documento para que no sea modificado, conforme a la ley de los medos y persas, que no puede ser revocada. Por tanto, el rey Darío firmó el documento, esto es, el mandato. (Daniel 6)

Hay varias lecciones que aprender de estos versículos:

1-La alegría de Darío al darse cuenta de que los nuevos súbditos por su propia voluntad, lo están reconociendo como rey y como dios del imperio de Babilonia. No pudo haber mejor noticia para Darío ese día.

2-Con este decreto de los ciudadanos de Babilonia, su orgullo, su arrogancia y su grandeza había sido estimulada y complacida. El abuelo de Darío llamado Deioces, rey de Media, pasó su vida entera convenciendo a su imperio con la idea de que él era un ser encarnado de la deidad; en pocas palabras, era un dios vestido de humanidad. Aunque este decreto era válido solo por un mes para el rey Darío, no dejaba de ser un buen comienzo con el recién vencido imperio babilónico. Le halagaba mucho la idea, porque ni siquiera Ciro, rey de los persas, su socio muy cercano a él, que se encontraba en esos días conquistando otras naciones, podía recibir adoración por un mes.

3-Al desaparecer Daniel del mapa, cada funcionario podía enriquecerse ilícitamente, ya que estaba la posibilidad de que Darío no conociera ni la mitad del complicado y avanzado sistema financiero de Babilonia. Estando el viejo servidor del imperio de Babilonia presente, todo mal proceder o irregularidad de todo funcionario, todo colector y recaudador de impuestos hubiera sido fácilmente detectado por Daniel, después de tanta experiencia y muchos años de servicio de Daniel para Nabuconosor, Evil-Merodac, Nabonido y el último rey de Babilonia, Belsasar; esta era una tarea muy fácil de realizar.

4-Al desaparecer Daniel del mapa, Babilonia quedaba expuesta a cualquier rebelión y a la anarquía, llevando de esta manera a la independencia de Babilonia de los Medos y Persas.

5-La pena capital para los babilonios era el fuego. Todo criminal usualmente siempre moría quemado. ¿Recuerda el horno de fuego de Nabucodonosor? Pero esto no era habitual para los de medopersas, ya que ellos adoraban al dios fuego y hubiera sido una abominación que alguna persona muriera consumida por el fuego; la pena capital que usaban los Medos y Persas eran las fieras. Por lo tanto, los de Babilonia sabiendo esto, no recurrieron al fuego como usualmente lo hubieran hecho, sino que recurrieron al foso de los leones.

6-Darío, al darse cuenta de la trampa que le fuera puesta, no hizo nada para salvar a Daniel. Darío con toda facilidad y legalidad hubiera promulgado otra ley que  protegiera a Daniel de la primera ley. Pero no, no lo hizo: al hacerlo habría dado un mensaje de inseguridad, debilidad, indecisión y falta de autoridad. Podemos suponer, además, que el nuevo monarca tuvo confianza en que el Dios de Daniel podría sacar a su siervo de ese apuro. Lo que narra la Biblia nos permite deducir detalles no explícitos en el texto bíblico.

18 Después el rey se fue a su palacio y pasó la noche en ayuno; ningún entretenimiento fue traído ante él y se le fue el sueño. (Daniel 6)

El rey tenía la conciencia quebrantada. Eso es lo que nos sucede cuando cedemos al pecado: sufrimos la tortura de una conciencia ofendida y muchas veces tratamos de compensar con un acto de negación propia. Si el ayuno de Darío era un acto de arrepentimiento, estaba muy bien, pero eso fue simplemente para aliviar el dolor de la conciencia herida y un medio para expiar la maldad.

Por el otro lado no podemos pasar por alto la noche que vivió Daniel en el foso de los leones. Pedro dormía profundamente cuando el ángel lo liberó de la cárcel. Pablo y Silas apaciblemente cantaban hermosos cánticos por la noche, mientras estaban prisioneros. Interesantemente los hijos de Dios pasan las noches en alegría y durmiendo pacíficamente en sus cárceles, mientras que los monarcas del mundo que los han condenado pasan noches de tortura en sus suntuosos palacios.

19 Entonces el rey se levantó al amanecer, al rayar el alba, y fue a toda prisa al foso de los leones. (Daniel 6)

Darío no pudo mantenerse toda la noche en su cama. Con la primera sugerencia que le susurró el amanecer, su carroza fue traída y él fue conducido hasta donde Daniel estaba en compañía del ángel de Jehová y de los leones. Sin duda era un extraño espectáculo; ahora el monarca más poderoso del mundo, estaba interesado y estaba atendiendo a un siervo de Dios que había sido condenado. Dios sabe cómo humillar el espíritu de los orgullosos y sabe cómo vindicar el espíritu de los humildes. Felices somos cuando nos arrepentimos a tiempo.

20 Y acercándose al foso, gritó a Daniel con voz angustiada. El rey habló a Daniel y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, tu Dios, a quien sirves con perseverancia, ¿te ha podido librar de los leones? (Daniel 6)

El rey sin duda estaba en agonía por el bienestar de Daniel; había admirado a Daniel y lo había escuchado hablar de Dios. Ahora Darío estaba confesando el carácter de Daniel libremente: «…Daniel, siervo del Dios viviente, tu Dios, a quien sirves con perseverancia…» y también Darío estaba confesando a Dios. En ese momento, dejó a un lado la existencia y pretensiones de sus ídolos paganos, y libre y abiertamente le da honra a Dios y lo coloca como un Dios real y supremo.

21 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre. 22 Mi Dios envió su ángel, que cerró la boca de los leones, y no me han hecho daño alguno porque fui hallado inocente ante El; y tampoco ante ti, oh rey, he cometido crimen alguno. (Daniel 6)

Este es otro triunfo del ya muchas veces victorioso Daniel. Tuvo que ser de mucha alegría para Darío el poder escuchar la voz de Daniel esa mañana.

La voz de Daniel era clara, serena, y humildemente triunfante: «Oh rey, vive para siempre…» en Daniel no había resentimiento, ni enojo; a pesar de que Daniel estaba consciente de que Darío era un rey pagano, y automáticamente era un enemigo de Dios, y que había apoyado una ley pecaminosa, en la que había prohibido cualquier acto de libertad religiosa y que también había reforzado la idolatría, aún con todo eso le dio su honor como rey y soberano aquí en la tierra. «Pagad a todos lo que debéis», había ordenado el Maestro (Romanos  13:8)

«…Mi Dios envió su ángel…» Daniel no dijo: «Dios envió mi ángel», ni tampoco dijo: «el ángel de Dios vino», sus palabras son claras: «…Mi Dios envió su ángel…»

El trabajo de ese ángel fue liberar a Daniel, de una manera reconfortante, y de una manera gloriosa. Me atrevo a pensar que el comentario de ese día en el cielo fue acerca del ángel que fue comisionado por Dios para liberar a Daniel; el santo y venerado anciano tuvo el privilegio de ser visitado por un ángel, y el ángel tuvo el privilegio de visitar y liberar al santo.

¿Cómo liberó el ángel a Daniel de la boca de los leones? Cerrando la boca de esos felinos

¿Cómo cerró Dios la boca de los leones? Estas son unas respuestas sugerentes, usted escoja la que crea que es más conveniente:

1- Por un poder secreto que pertenece sólo a Dios

2-Por la fuerza

3-Debilitándolos

3-Amansándolos

4-Apagando sus hambres

5-Haciéndoles creer que Daniel era un bocado muy malo, muy seco, muy viejo, muy rancio, muy insípido, y un peligro eminente para una segura indigestión nocturna.

6-Haciendo que Daniel se volviera invisible a los depredadores

7-Provocando otro centro de interés para esas bestias -como hembras en celo

La milagrosa liberación de Daniel agradó tanto al rey que emitió otro decreto para todo el imperio, exaltando al Dios de Daniel.

“Más tarde el rey Darío firmó este decreto: ‘A todos los pueblos, naciones y lenguas de este mundo: ¡Paz y prosperidad para todos! He decretado que en todo lugar de mi reino la gente adore y honre al Dios de Daniel. Porque él es el Dios vivo, y permanece para siempre. Su reino jamás será destruido, y su dominio jamás tendrá fin. Él rescata y salva; hace prodigios en el cielo y maravillas en la tierra. ¡Ha salvado a Daniel de las garras de los leones!’ ” (Dan. 6:25-27, NVI).

28 Y este mismo Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa. (Daniel 6)

La prosperidad de Daniel aparece casi en todos los momentos de su vida. Quizás nadie en la tierra iguala el incremento de prosperidad que disfrutó Daniel a través de los cinco diferentes reyes a quien sirvió y a la cantidad de años que tuvo Daniel como un servidor público. Los pueblos antiguos, como los caldeos, romanos y griegos, siempre tuvieron en alta estima a todos aquellos que aparentemente eran acompañados por poderes especiales invisibles. Los hombres que son fieles a ellos mismos y a Dios, siempre son muy admirados por el mundo en general y son recompensados por el Cielo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hay quienes observan con mente alerta y oídos atentos para captar al vuelo cualquier escándalo. Reúnen pequeños incidentes que pueden ser insignificantes en sí mismos, pero que se repiten y exageran… La puerta de la mente debe estar cerrada para el ‘Dicen que’, o ‘He oído decir que’. ¿Por qué, en lugar de permitir que los celos o las malas sospechas entren en nuestro corazón, no vamos a nuestros hermanos, y después de presentarles en forma franca, pero bondadosa, las cosas que hemos oído decir en detrimento de su carácter y su influencia, oramos con ellos y por ellos?…

«Cultivemos diligentemente los puros principios del evangelio de Cristo: La religión que proviene, no de la estima propia, sino del amor, la mansedumbre y la humildad de corazón. Entonces amaremos a nuestros hermanos y los estimaremos más que a nosotros mismos. Nuestra mente no se espaciará en escándalos ni rumores. Sino que ‘todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad’» (Testimonios para los ministros, p. 505).

[N]o debéis sentiros libres de descuidar el deber actual y todavía abrigar la idea de que, en algún futuro, seréis los receptáculos de una gran bendición cuando se efectúe un maravilloso reavivamiento, sin ningún esfuerzo de vuestra parte. Hoy habéis de entregaros a Dios para que os haga vasos de honra aptos para su servicio. Hoy habéis de entregaros a Dios para que seáis vaciados del yo, vaciados de la envidia, los celos, las malas conjeturas, las contiendas, de todo lo que deshonre a Dios. Hoy habéis de tener purificado vuestro vaso para que esté listo para el rocío celestial, listo para los chaparrones de la lluvia tardía, pues vendrá la lluvia tardía y la bendición de Dios llenará cada alma que esté purificada de toda contaminación. Nuestra obra hoy es rendir nuestra alma a Cristo para que podamos ser hechos idóneos para el tiempo del refrigerio de la presencia del Señor: idóneos para el bautismo del Espíritu Santo (Mensajes selectos, t. 1, p. 223).

Todo aquel que ama la causa de la verdad debiera orar por el derramamiento del Espíritu. Y en cuanto esté en nuestro poder, debemos suprimir todo lo que impida que él actúe. El Espíritu Santo no podrá nunca ser derramado mientras los miembros de la iglesia alberguen divergencias y amarguras los unos hacia los otros. La envidia, los celos, las malas sospechas y las maledicencias son de Satanás, y cierran eficazmente el camino para que el Espíritu Santo no intervenga. No hay nada en este mundo que sea tan precioso para Dios corno su iglesia. No hay nada que él proteja con un celo más esmerado. No hay nada que ofenda tanto a Dios como un acto que perjudique la influencia de aquellos que le sirven. Él llamará a cuenta a todos los que ayuden a Satanás en su obra de criticar y desalentar (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 49).

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Lunes 10 de febrero | Lección 7________________________________________________

LA CONFABULACIÓN CONTRA DANIEL

Lee Daniel 6:6 al 9. ¿Cuál es la mentalidad que está detrás de este decreto? ¿Cómo juega con la vanidad del rey?

Daniel 6:6-9

Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: !!Rey Darío, para siempre vive! Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones. Ahora, oh rey, confirma el edicto y fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición.

Quizá Darío parezca tonto al promulgar un decreto que pronto deseará revocar. Cae en la trampa tendida por los funcionarios, que son lo suficientemente inteligentes como para jugar con las circunstancias políticas del reino recientemente establecido. Darío ha descentralizado el Gobierno, y estableció 120 sátrapas para que la administración sea más eficiente. Sin embargo, ese accionar conlleva algunos riesgos a largo plazo. Un gobernador influyente puede promover fácilmente una rebelión y dividir el reino. Por lo tanto, una ley que obligue a todos a presentar una petición solo al rey durante treinta días parece una buena estrategia para fomentar la lealtad al rey y, por lo tanto, evitar cualquier tipo de sedición. Pero los oficiales engañan al rey, al afirmar que una propuesta de este tipo cuenta con el apoyo de “todos” los gobernadores, administradores, sátrapas, consejeros y asesores; una inexactitud obvia, ya que Daniel no está incluido. Además, la expectativa de ser tratado como un dios quizá le haya resultado atractiva al rey.

No existen evidencias de que los reyes persas alguna vez hayan reclamado un estatus divino. Sin embargo, aparentemente el decreto tuvo la intención de convertir al rey en el único representante de los dioses durante treinta días; es decir, las oraciones a los dioses debían ofrecerse a través de él. Desgraciadamente, el rey no investigó las motivaciones que habían detrás de la propuesta. Por lo tanto, no percibió que la ley que supuestamente impediría la conspiración era en sí misma una conspiración para perjudicar a Daniel.

Hay dos aspectos de esta ley que merecen atención. En primer lugar, el castigo por la transgresión es ser lanzado al foso de los leones. Como este tipo de castigo no se confirma en ninguna otra parte, pudo haber sido una sugerencia ad hoc de los enemigos de Daniel. Los antiguos monarcas del Cercano Oriente colocaban a los leones en jaulas a fin de liberarlos en ciertas ocasiones para la caza. Así que, no faltaban leones para atacar a quien se atreviera a violar el decreto del rey. En segundo lugar, el decreto no se puede cambiar. La naturaleza inmutable de la “la ley de Media y de Persia” también se menciona en Ester 1:19 y 8:8. Diodoro Sículo, un antiguo historiador griego, menciona una ocasión en la que Darío III (que no debe confundirse con el Darío mencionado en Daniel) cambió de opinión, pero ya no pudo derogar una sentencia de muerte que había dictado contra un hombre inocente.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los honores concedidos a Daniel excitaron los celos de los hombres dirigentes del reino. Los presidentes y príncipes trataban de encontrar ocasión de interponer una queja contra él. «Mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel, y ningún vicio ni falta fue hallado en él». Daniel 6:4.

¡Qué lección se presenta aquí para todos los cristianos! Los ojos aguzados por el celo estaban fijos en Daniel día tras día; y su observación estaba acerada por el odio; sin embargo, no podían presentar como errónea ni una sola palabra, ni un solo acto de su vida. Con todo, él no tenía ninguna pretensión de santificación; pero hizo aquello que era infinitamente mejor: vivía una vida de fidelidad y consagración.

Cuanto más inmaculada la conducta de Daniel, mayor era el odio que suscitaban contra él sus enemigos. Estaban llenos de enojo, porque no podían encontrar nada en su carácter moral o en la realización de sus deberes, sobre lo cual basar una queja. »No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su Dios». Daniel 6:5. Tres veces por día Daniel oraba al Dios del cielo. Esta era la única acusación que podía encontrarse en su contra.

Se ideó ahora un plan para consumar su destrucción. Sus enemigos se reunieron en el palacio, y pidieron al rey que aprobara un decreto en virtud del cual ninguna persona en todo el reino pidiera nada a Dios o a hombre, excepto de Darío el rey, por espacio de treinta días, y que toda violación de ese edicto fuera castigada echando al ofensor en el foso de los leones. El rey no sabía nada del odio de estos hombres hacia Daniel, y no sospechaba que el decreto lo perjudicaría de alguna manera. Por medio de la adulación hicieron que el monarca creyera que redundaría grandemente en su honor el emitir un edicto semejante. Con una sonrisa de triunfo satánico en sus rostros volvieron de la presencia del rey, y se regocijaron por la trampa que le habían tendido al siervo de Dios (La edificación del carácter, pp. 40, 41).

La vanidad es uno de los rasgos más fuertes de la naturaleza humana depravada, y el enemigo sabe que puede estimularla con éxito.

Halaga por medio de sus instrumentos. Los jóvenes pueden recibir expresiones de alabanza, lo cual complacerá su vanidad y aumentará su orgullo y autoestima… Satanás os dice que con las ventajas que poseéis podríais en gran medida disfrutar de los placeres mundanos. Pero considerad que los placeres del mundo tendrán que terminar y que lo que sembréis, eso es lo que segaréis. ¿Son los atractivos personales, la habilidad o los talentos personales demasiado valiosos para dedicarlos a Dios, al Autor de vuestro ser, al que vela por vosotros a cada instante? ¿Son vuestras capacidades demasiado preciosas para dedicarlas a Dios? (Testimonios para la iglesia, t. 1, pp. 440, 441).

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Lección 7 | Martes 11 de febrero______________________________________________

LA ORACIÓN DE DANIEL

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mat. 6:6).

Lee Daniel 6:10. ¿Por qué Daniel, simplemente, no ora sin que nadie lo vea?

Daniel 6:10

10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes.

Daniel es un estadista experimentado; pero, sobre todo, es siervo de Dios. Como tal, es el único miembro del Gobierno que puede entender qué hay detrás del decreto del rey. Para Darío, el decreto representa una oportunidad para fortalecer la unidad del reino, pero para los conspiradores es una estrategia para deshacerse de Daniel.

Por supuesto, las verdaderas causas y motivos que están detrás de la trama se encuentran en el conflicto cósmico entre Dios y las fuerzas del mal. En ese momento (539 a.C.), Daniel ya ha recibido las visiones registradas en Daniel 7 (553 a.C.) y 8 (551 a.C.). Por ello, puede entender el decreto real no como una mera política humana, sino como un ejemplo de esta guerra cósmica. La visión del Hijo del Hombre que entrega el Reino al pueblo del Altísimo y la ayuda consoladora del ángel intérprete (Dan. 7) pudieron haberle dado coraje para enfrentar la crisis. Quizá también reflexionó en la experiencia de sus compañeros, que fueron lo suficientemente valientes como para desafiar el decreto de Nabucodonosor (Dan. 3).

Por lo tanto, él no cambia sus hábitos devocionales, sino que continúa su práctica habitual de orar tres veces al día hacia Jerusalén. A pesar de la prohibición de hacer peticiones a cualquier hombre o dios, salvo al rey, Daniel no toma ninguna precaución para ocultar o disfrazar su vida de oración durante esos treinta días críticos. Él es minoría absoluta, ya que es el único, entre docenas de gobernadores y otros funcionarios, a punto de entrar en conflicto con el decreto real. Sin embargo, mediante su vida de oración pública, demuestra que la lealtad que le debe a Dios antecede a su lealtad al rey y su decreto irrevocable.

Lee Hechos 5:27 al 32. Aunque esta advertencia es clara, ¿por qué, al actuar en contra de las leyes humanas, siempre debemos estar seguros de que lo que estamos haciendo es verdaderamente la voluntad de Dios? (Al fin y al cabo, ¡piensa en aquellos que murieron antes que traicionar una creencia o un sistema de creencias que creían que era correcta!)

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El decreto es proclamado por el rey. Daniel se halla familiarizado con el propósito de sus enemigos de arruinarlo. Pero él no cambia su conducta en un solo aspecto. Con calma realiza sus deberes acostumbrados, y a la hora de la oración, va a su cámara, y con las ventanas abiertas hacia Jerusalén, ofrece sus peticiones al Dios del cielo. Mediante su comportamiento declara intrépidamente que ningún poder terrenal tiene el derecho a interrumpir su relación con Dios, y decirle a quién debía y a quién no debía orar. ¡Noble hombre de principios! ¡Se yergue ante el mundo hoy como un loable ejemplo de valentía y fidelidad cristianas! Se vuelve a Dios con todo su corazón, aunque sabe que la muerte es la penalidad por su devoción.

Sus adversarios lo vigilan un día entero. Tres veces se dirige a su cámara; tres veces la voz de la intercesión fervorosa ha sido oída. La próxima mañana se le presenta al rey la queja de que Daniel, uno de los cautivos de Judá, ha desafiado su decreto. Cuando el monarca oyó estas palabras, sus ojos fueron abiertos de inmediato para ver la trampa que se había armado. Se disgustó grandemente consigo mismo por haber firmado un decreto semejante, y trabajó hasta la caída del sol para idear algún plan por el cual Daniel pudiera ser librado. Pero los enemigos del profeta habían previsto esto, de manera que vinieron delante del rey con estas palabras: «Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia que ningún edicto u ordenanza que el rey confirme puede ser abrogado» (La edificación del carácter, pp. 41, 42).

Se me presentó el caso de Daniel. Aunque sus pasiones eran similares a las nuestras, la pluma inspirada nos lo presenta con un carácter sin mancha. Su vida es un ejemplo vivo de que se puede llegar a ser un hombre íntegro, aun en esta vida, si se hace de Dios la fuente de nuestra fuerza y se aprovechan sabiamente las ocasiones y los privilegios que estén a nuestro alcance. Daniel era un gigante intelectual; y aun así, constantemente buscaba aumentar su conocimiento y alcanzar logros más elevados. Otros jóvenes tenían las mismas oportunidades; pero, a diferencia de él, no dedicaron todas sus energías a buscar la sabiduría, el conocimiento de Dios tal como se revela en su palabra y en su obra. Aunque Daniel era uno de los mayores hombres del mundo, no era orgulloso ni autosuficiente. Sentía la necesidad de alimentar su alma con la oración y cada mañana suplicaba sinceramente ante Dios. Nada lo habría privado de este privilegio, ni siquiera la amenaza del foso de los leones impidió que continuara orando (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 562).

Una gran crisis aguarda al pueblo de Dios. Una crisis aguarda al mundo. La lucha más portentosa de todas las edades está por producirse…

Cuando las leyes de los gobernantes terrenales se opongan a las leyes del Gobernante supremo del universo, entonces le serán fieles los que son leales súbditos de Dios (Maranata, el Señor viene, pp. 135, 136).

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Miércoles 12 de febrero | Lección 7___________________________________________

EN EL FOSO DE LOS LEONES

Lee Daniel 6:11 al 23. ¿Qué le dice el rey a Daniel que revela cuán poderoso es Daniel como testigo fiel de Dios?

Daniel 6:11-23

11 Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios. 12 Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: ¿No has confirmado edicto que cualquiera que en el espacio de treinta días pida a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de los leones? Respondió el rey diciendo: Verdad es, conforme a la ley de Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada. 13 Entonces respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Judá, no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste, sino que tres veces al día hace su petición. 14 Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera, y resolvió librar a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarle. 15 Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: Sepas, oh rey, que es ley de Media y de Persia que ningún edicto u ordenanza que el rey confirme puede ser abrogado. 16 Entonces el rey mandó, y trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre. 17 Y fue traída una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual selló el rey con su anillo y con el anillo de sus príncipes, para que el acuerdo acerca de Daniel no se alterase. 18 Luego el rey se fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron traídos delante de él, y se le fue el sueño. 19 El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones. 20 Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones? 21 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre. 22 Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo. 23 Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios.

Los conspiradores pronto detectan a Daniel orando (es decir, haciendo exactamente lo que el decreto prohíbe). Y, al esgrimir la acusación ante el rey, se refieren a Daniel de manera denigrante: “Daniel, que es de los hijos de los cautivos de Judá” (Dan. 6:13). Para ellos, uno de los principales funcionarios del Imperio, el favorito del rey, no es más que “un cautivo”. Además, enfrentan a Daniel contra el rey al decir que “no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto que confirmaste”. Ahora el rey comprende que cayó en una trampa al firmar el decreto. El pasaje dice que “hasta la puesta del sol trabajó para librarle” (Dan. 6:14). Pero, no hubo nada que pudiera hacer para salvar al profeta del castigo prescrito. La ley irrevocable de los medopersas debía aplicarse a rajatabla. Así el rey, aunque a regañadientes, emite la orden de arrojar a Daniel a los leones. Pero al hacerlo, Darío expresa un atisbo de esperanza, que suena a una oración: “El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre” (Dan. 6:16).

El texto bíblico no dice lo que Daniel hace en medio de los leones, pero podemos suponer que está orando. Y Dios honra la fe de Daniel al enviar a su ángel para protegerlo. Por la mañana, Daniel está sano y salvo, y listo para reanudar sus actividades en el Gobierno. Al comentar este episodio, Elena de White dice: “Dios no impidió a los enemigos de Daniel que lo echasen al foso de los leones. Permitió que hasta allí cumpliesen su propósito los malos ángeles y los hombres impíos; pero lo hizo para recalcar tanto más la liberación de su siervo, y para que la derrota de los enemigos de la verdad y de la justicia fuese más completa” (PR 399).

Si bien esta historia tiene un final feliz (al menos, para Daniel), ¿qué pasa con aquellas historias, algunas bíblicas incluso (ver, p. ej., Mar. 6:14–29), que no terminan en liberación aquí? ¿Cómo debemos entenderlas?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Temprano por la mañana el monarca se apresuró a ir al foso de los leones y exclamó: «Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves ¿te ha podido librar de los leones?» La voz del profeta fue oída en respuesta: «Oh rey, vive para siempre. Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo».

«Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios». Daniel 6:20-23. Así el siervo de Dios fue librado. Y la trampa que los enemigos habían ideado para su destrucción resultó ser su propia ruina. A la orden del rey ellos fueron echados en el foso, e instantáneamente fueron devorados por las bestias salvajes (La edificación del carácter, p. 43).

En su misión, el Bautista se había destacado como intrépido reprensor de la iniquidad, tanto entre los encumbrados corno entre los humildes. Había osado hacer frente al rey Herodes y reprocharle claramente su pecado. No había estimado preciosa su vida con tal de cumplir la obra que le había sido encomendada. Y ahora, desde su mazmorra, esperaba ver al León de la tribu de Judá derribar el orgullo del opresor y librar a los pobres y al que clamaba. Pero Jesús parecía conformarse con reunir discípulos en derredor suyo, y sanar y enseñar a la gente…

Todo esto le parecía un misterio insondable al profeta del desierto. Había horas en que los susurros de los demonios atormentaban su espíritu y la sombra de un miedo terrible se apoderaba de él… Juan había quedado acerbamente chasqueado del resultado de su misión. Había esperado que el mensaje de Dios tuviese el mismo efecto que cuando la ley fue leída en los días de Josías y Esdras; 1 que seguiría una profunda obra de arrepentimiento y regreso al Señor. Había sacrificado toda su vida al éxito de su misión. ¿Habría sido en vano?

¿Habría sido vana su obra para ellos? ¿Habría sido él infiel en su misión, y habría de ser separado de ella? Si el Libertador prometido había aparecido, y Juan había sido hallado fiel a su misión, ¿no derribaría Jesús el poder del opresor, dejando en libertad a su heraldo?

Pero el Bautista no renunció a su fe en Cristo. El recuerdo de la voz del cielo y de la paloma que había descendido sobre él, la inmaculada pureza de Jesús, el poder del Espíritu Santo que había descansado sobre Juan cuando estuvo en la presencia del Salvador, y el testimonio de las escrituras proféticas, todo atestiguaba que Jesús de Nazaret era el Prometido (El Deseado de todas las gentes, pp. 186, 187).

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Lección 7 | Jueves 13 de febrero_______________________________________________

LA VINDICACIÓN

Lee Daniel 6:24 al 28. ¿Qué testimonio da el rey acerca de Dios?

Daniel 6:24-28

24 Y dio orden el rey, y fueron traídos aquellos hombres que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones ellos, sus hijos y sus mujeres; y aún no habían llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos y quebraron todos sus huesos. 25 Entonces el rey Darío escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la tierra: Paz os sea multiplicada. 26 De parte mía es puesta esta ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin. 27 El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones. 28 Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa.

Un aspecto importante del relato es el hecho de que Darío alaba a Dios y reconoce su soberanía. Esto es una culminación, incluso un clímax, de las alabanzas o las expresiones de reconocimiento ofrecidas a Dios en los capítulos anteriores (Dan. 2:20–23; 3:28, 29; 4:1–3, 34– 37). Como Nabucodonosor, Darío responde a la liberación de Daniel alabando a Dios. Pero, va más allá: revierte el decreto anterior y ordena que todos “teman y tiemblen ante la presencia del Dios de Daniel” (Dan. 6:26).

Sí, Daniel se salva milagrosamente, su fidelidad se ve recompensada, el mal es castigado, y el honor y el poder de Dios se reivindican. Pero, lo que vemos aquí es un miniejemplo de lo que sucederá a escala universal: el pueblo de Dios será liberado, el mal será castigado y el Señor será reivindicado ante el cosmos.

Lee Daniel 6:24. ¿Qué podríamos considerar problemático en este versículo, y por qué?

Daniel 6:24

24 Y dio orden el rey, y fueron traídos aquellos hombres que habían acusado a Daniel, y fueron echados en el foso de los leones ellos, sus hijos y sus mujeres; y aún no habían llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de ellos y quebraron todos sus huesos.

Existe un problema preocupante, y es que las esposas y los hijos, hasta donde sabemos, son inocentes, y sin embargo sufren la misma suerte que los culpables. ¿Cómo podemos explicar lo que parece ser un manejo inadecuado de la justicia?

En primer lugar, debemos tener en cuenta que el rey decide e implementa la medida según la ley persa, que incluye a la familia en el castigo del culpable. Según un antiguo principio, toda la familia es responsable de la ofensa de un miembro de la familia. Esto no significa que esté bien, solo significa que esta historia encaja con lo que sabemos sobre la ley persa.

En segundo lugar, debemos observar que el relato bíblico informa sobre el hecho pero no respalda el accionar del rey. De hecho, la Biblia claramente prohíbe que los niños sean condenados a muerte por los pecados de los padres (Deut. 24:16).

Frente a injusticias como esta y muchas otras, ¿qué consuelo puedes obtener de pasajes como 1 Corintios 4:5? ¿Qué dice y por qué este aspecto es tan importante?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El caso de Daniel nos muestra que, a través de los principios religiosos, los jóvenes pueden triunfar sobre la concupiscencia de la carne y permanecer fieles a las exigencias de Dios, aun a pesar de un gran sacrificio. ¿Qué habría sucedido si hubiese entrado en componendas con los oficiales idólatras y hubiese cedido a la presión del momento comiendo y bebiendo según era costumbre entre los babilonios? Ese único paso en falso habría bastado para llevarlo a dar otros, hasta que su vínculo con el cielo se dañara y se alejara de él víctima de la tentación. Pero, puesto que se aferró a Dios con una confianza firme, el espíritu del poder profético descendió sobre él. A la vez que los hombres lo instruían en los deberes de la vida de la corte, Dios le enseñaba a leer los misterios de las edades futuras (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 563).

Daniel amaba, temía y obedecía a Dios. Y aun así no huyó del mundo para evitar su influencia corruptora. La providencia de Dios lo puso en el mundo aunque no era del mundo. Rodeado de todas las tentaciones y las fascinaciones de la vida cortesana, conservó la integridad de su alma, con una adherencia a los principios que era firme como una roca. Hizo de Dios su fuerza y él no lo olvidó en el momento de mayor necesidad (Testimonios para la iglesia, t. 4 p. 562).

»No juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones». No podemos leer el corazón. Por ser imperfectos, no somos competentes para juzgar a otros. A causa de sus limitaciones, el hombre solo puede juzgar por las apariencias. Únicamente a Dios, quien conoce los motivos secretos de los actos y trata a cada uno con amor y compasión, le corresponde decidir el caso de cada alma.

«Eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo». Los que juzgan o critican a los demás se proclaman culpables; porque hacen las mismas cosas que censuran en otros. Al condenar a los demás, se sentencian a sí mismos, y Dios declara que el dictamen es justo. Acepta el veredicto que ellos mismos se aplican (El discurso maestro de Jesucristo, p. 106).

En vez de encontrar faltas en otros, examinémonos a nosotros mismos. La pregunta de cada uno de nosotros debiera ser: ¿Es recto mi corazón delante de Dios? ¿Glorificará a mi Padre celestial este proceder? Si habéis fomentado un mal espíritu, desterrado del alma. Vuestro deber es desarraigar del corazón todo lo que contamine; debiera arrancarse cada raíz de amargura, para que otros no se contaminen con su perniciosa influencia. No permitáis que quede en el terreno del corazón ninguna planta venenosa. Arrancadla esta misma hora, y plantad en su lugar la planta del amor. Entronícese a Jesús en el alma.

Cristo es nuestro ejemplo. Él fue haciendo bienes. Vivió para ben­ decir a otros. El amor embelleció y ennobleció todas sus acciones, y se nos ordena que sigamos sus pisadas (A fin de conocerle, p. 188).

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Viernes 14 de febrero | Lección 7______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

La liberación de Daniel se registra en Hebreos 11. El denominado “salón de la fama de la fe” dice que los profetas, entre otros logros, “taparon bocas de leones” (Heb. 11:33). Esto es maravilloso, pero debemos tener en cuenta que los héroes de la fe no son solo los que escaparon de la muerte, como Daniel, sino además los que sufren y mueren valientemente, como también lo señala Hebreos 11. Dios llama a algunos a dar testimonio con su vida; y a otros, mediante su muerte. Por lo tanto, el relato de la liberación de Daniel no implica que esta se otorgue a todos, como sabemos por la multitud de hombres y mujeres que han sido mártires por su fe en Jesús. Sin embargo, la liberación milagrosa de Daniel muestra que Dios gobierna y que, finalmente, liberará a todos sus hijos del poder del pecado y de la muerte. Esto resultará claro en los próximos capítulos de Daniel.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. El novelista y filósofo francés Jean Paul Sartre escribió cierta vez que “la mejor manera de concebir el proyecto fundamental de la realidad humana es decir que el hombre es el ser cuyo proyecto es ser Dios” (J. P. Sartre, Being and Nothingness: A Phenomenological Essay on Ontology, p. 724). ¿Cómo nos ayuda esto a comprender, al menos en cierto nivel, por qué el rey cayó en la trampa? ¿Por qué todos, cualquiera que sea nuestra situación de vida, debemos tener cuidado con esta misma inclinación peligrosa, por más sutil que sea? ¿De qué otras maneras podríamos querer ser “como Dios”?
  2. ¿Qué clase de testimonio damos a los demás con respecto a nuestra fidelidad a Dios y a su Ley? Los que te conocen ¿pensarían que defenderías tu fe aunque te costara el trabajo o la vida?
  3. ¿Qué ves en Daniel que hace que sea una persona a quien Dios puede usar eficientemente para sus propósitos? Con la ayuda del Señor, ¿cómo puedes cultivar más esas mismas características?
  4. ¿De qué manera Daniel podría haberse justificado al decidir cambiar su forma de orar, en vista del decreto? ¿O eso hubiese sido una transigencia peligrosa? ¿Por qué?

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