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Lección 12 – EL SÁBADO: CÓMO EXPERIMENTAR Y VIVIR EL CARÁCTER DE DIOS – Para el 19 de diciembre de 2020


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Lección 12: Para el 19 de diciembre de 2020

EL SÁBADO: CÓMO EXPERIMENTAR Y VIVIR EL CARÁCTER DE DIOS

Sábado 12 de diciembre__________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Génesis 1, 2; Éxodo 16:14–29; Isaías 58:1–14; Mateo 12:1–13; Lucas 13:10–17.

PARA MEMORIZAR:

“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).

Jodie era la única adventista en su carrera de posgrado, y su decisión de no asistir a algunos eventos sociales en sábado hacía que sus creencias fueran muy visibles. Un día, una de sus amigas, Gayle, le preguntó a Jodie si quería pasar las siguientes seis noches de viernes con ella, porque sabía que Jodie de todos modos no hacía “nada” en esas noches.

Durante las siguientes cuatro noches de viernes cenaron juntas, tocaron música, compartieron sus experiencias cristianas y, en general, disfrutaron de la compañía mutua. El quinto fin de semana, Gayle le dijo a Jodie que había ido a comprar y miró su reloj. Oh, bien, pensó. Pronto será sábado. De repente se dio cuenta de que en las últimas semanas había aprendido más de su Dios y había profundizado su fe. El sábado había sido una oportunidad para la educación y el desarrollo personal. Esta historia muestra cómo el sábado no solo es un día de descanso sino también un medio de enseñanza.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El sábado dirige nuestros pensamientos a la naturaleza, y nos pone en comunión con el Creador. En el canto de las aves, el murmullo de los árboles, la música del mar, podemos oír todavía esa voz que habló con Adán en el Edén al frescor del día. Y mientras contemplamos su poder en la naturaleza, hallamos consuelo, porque la palabra que creó todas las cosas es la que infunde vida al alma. El «que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo». 2 Corintios 4:6…

El sábado no era para Israel solamente, sino para el mundo entero. Había sido dado a conocer al hombre en el Edén, y como los demás preceptos del Decálogo, es de obligación imperecedera. Acerca de aquella ley de la cual el cuarto mandamiento forma parte, Cristo declara: «Hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley». Así que mientras duren los cielos y la tierra, el sábado continuará siendo una señal del poder del Creador. Cuando el Edén vuelva a florecer en la tierra, el santo día de reposo de Dios será honrado por todos los que moren debajo del sol. «De sábado en sábado», los habitantes de la tierra renovada y glorificada, subirán «a adorar delante de mi, dijo Jehová». Mateo 5:18; Isaías 66:23 (El Deseado de todas las gentes, pp. 248-250).

Dios dio a los hombres el recordativo de su poder creador, a fin de que lo vieran en las obras de sus manos. El sábado nos invita a contemplar la gloria del Creador en sus obras creadas. Y a causa de que Jesús quería que lo hiciéramos, relacionó sus preciosas lecciones con la hermosura de las cosas naturales. En el santo día de descanso, más especialmente que en todos los demás días, debemos estudiar los mensajes que Dios nos ha escrito en la naturaleza. Debemos estudiar las parábolas del Salvador allí donde las pronunciara, en los prados y arboledas, bajo el cielo abierto, entre la hierba y las flores. Cuando nos acercamos íntimamente al corazón de la naturaleza, Cristo hace que su presencia sea real para nosotros, y habla a nuestros corazones de su paz y amor (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 14, 15).

[M]ientras el ser él nuestro Creador siga siendo motivo para que le adoremos, el sábado seguirá siendo señal conmemorativa de ello. Si el sábado se hubiese observado universalmente, los pensamientos e inclinaciones de los hombres se habrían dirigido hacia el Creador como objeto de reverencia y adoración, y nunca habría habido un idólatra, un ateo, o un incrédulo. La observancia del sábado es señal de lealtad al verdadero Dios, «que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de agua». Resulta pues que el mensaje que manda a los hombres adorar a Dios y guardar sus mandamientos, los ha de invitar especialmente a observar el cuarto mandamiento (El conflicto de los siglos, p. 433).

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Domingo 13 de diciembre | Lección 12___________________________________

TIEMPO PARA SORPRENDERSE

¿Alguna vez te preguntaste por qué Dios decidió darnos dos relatos armoniosos de la Creación en los dos primeros capítulos del Génesis? Génesis 1 relata la semana de la Creación y el milagro creciente de la Tierra a medida que se le da forma y luego vida, culminando en la creación del hombre y la mujer en el sexto día. Génesis 2 analiza el mismo relato, pero desde una perspectiva diferente, haciendo hincapié en el sexto día. Adán está ahora en el centro de la escena, y todo lo que se describe está allí para él y para su mujer: el jardín, los ríos, los animales y demás.

La Creación es demasiado profunda para un relato único. En primer lugar, aprendemos del poderoso Creador artístico que tiene buen ojo para la belleza perfecta. Luego conocemos al Dios de las relaciones, que quiere que los seres humanos se amen y se cuiden mutuamente y al resto de la Creación.

Lee Génesis 1 y 2 y observa cómo el primer sábado (Gén. 2:1–3) nos remite al primer relato de la Creación e introduce el segundo relato de la Creación. ¿Cómo te ayudan tus conclusiones a entender lo que puede significar la bendición divina del sábado y su santificación?

Génesis 1

1 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día. Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así. Y llamó Dios a la expansión Cielos. Y fue la tarde y la mañana el día segundo. Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero. 14 Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto. 20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto. 24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.

Génesis 2

1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos, y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese; porque Jehová Dios aún no había hecho llover sobre la tierra, ni había hombre para que labrase la tierra, sino que subía de la tierra un vapor, el cual regaba toda la faz de la tierra. Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. 10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. 11 El nombre del uno era Pisón; éste es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; 12 y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice. 13 El nombre del segundo río es Gihón; éste es el que rodea toda la tierra de Cus. 14 Y el nombre del tercer río es Hidekel; éste es el que va al oriente de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates. 15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. 18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. 19 Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. 20 Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. 21 Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. 22 Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. 23 Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.

Imagínate que eres Adán o Eva en ese primer sábado. Es tu primer día de vida, tu primer día con tu cónyuge y tu primer día con Dios. ¡Qué día de aprendizaje! Empiezas a aprender del Dios que fue capaz de crear tanta belleza. Te maravillas al ver un elefante en un momento y una rana al siguiente; cada uno de ellos, único. Sonríes al ver las travesuras de la jirafa o el búfalo. Te quedas boquiabierto por los muchos colores y formas, embelesado por la sinfonía de los sonidos; te deleitas con la variedad de sabores y olores deliciosos; y disfrutas explorando las delicias de diferentes texturas. Ante todo, comienzas a aprender sobre las relaciones: responsabilidad, cuidado, amor. Lo experimentas con tu Creador; comienzas a practicarlo con el resto de los seres creados.

El primer sábado no podría haber sido una experiencia pasiva para Adán y Eva. Fue una oportunidad creada por Dios para que se concentraran en su Creador y en lo creado. Era el momento para sorprenderse.

Enumera las diferentes oportunidades de aprendizaje que Adán y Eva tuvieron durante ese primer sábado. ¿Cuáles de estas oportunidades todavía continúan siendo relevantes hoy, aunque de una forma diferente? ¿Cómo pueden enriquecer tus sábados?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El gran Jehová había puesto los fundamentos de la tierra; había vestido a todo el mundo con un manto de belleza, y había colmado el mundo de cosas útiles para el hombre; había creado todas las maravillas de la tierra y del mar. La gran obra de la creación fue realizada en seis días. «Y acabó Dios en el día séptimo su obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda su obra que había hecho. Y bendijo Dios al día séptimo, y santificólo, porque en él reposó de toda su obra que había Dios creado y hecho». Génesis 2:2, 3. Dios miró con satisfacción la obra de sus manos. Todo era perfecto, digno de su divino Autor; y él descansó, no corno quien estuviera fatigado, sino satisfecho con los frutos de su sabiduría y bondad y con las manifestaciones de su gloria.

Después de descansar el séptimo día, Dios lo santificó; es decir, lo escogió y apartó como día de descanso para el hombre. Siguiendo el ejemplo del Creador, el hombre había de reposar durante este sagrado día, para que, mientras contemplara los cielos y la tierra, pudiese reflexionar sobre la grandiosa obra de la creación de Dios; y para que, mientras mirara las evidencias de la sabiduría y bondad de Dios, su corazón se llenase de amor y reverencia hacia su Creador (Historia de los patriarcas y profetas, p. 28).

Al bendecir el séptimo día en el Edén, Dios estableció un recordativo de su obra creadora. El sábado fue confiado y entregado a Adán, padre y representante de toda la familia humana. Su observancia había de ser un acto de agradecido reconocimiento de parte de todos los que habitasen la tierra, de que Dios era su Creador y su legítimo soberano, de que ellos eran la obra de sus manos y los súbditos de su autoridad. De esa manera la institución del sábado era enteramente conmemorativa, y fue dada para toda la humanidad. No había nada en ella que fuese obscuro o que limitase su observancia a un solo pueblo.

Dios vio que el sábado era esencial para el hombre, aun en el paraíso. Necesitaba dejar a un lado sus propios intereses y actividades durante un día de cada siete para poder contemplar más de lleno las obras de Dios y meditar en su poder y bondad. Necesitaba el sábado para que le recordase más vivamente la existencia de Dios, y para que despertase su gratitud hacia él, pues todo lo que disfrutaba y poseía procedía de la mano benéfica del Creador (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 28, 29).

La observancia del sábado entraña grandes bendiciones, y Dios desea que el sábado sea para nosotros un día de gozo. La institución del sábado se estableció con gozo. Dios contempló con satisfacción la obra de sus manos. Declaró que todo lo que había hecho era «bueno en gran manera». Génesis 1:31. El cielo y la tierra se llenaron de regocijo. «Las estrellas todas del alba alababan, y se regocijaban todos los hijos de Dios». Job 38:7. Aunque el pecado entró en el mundo para mancillar su obra perfecta, Dios sigue dándonos el sábado como testimonio de que un Ser omnipotente, infinito en bondad y misericordia, creó todas las cosas. Nuestro Padre celestial desea, por medio de la observancia del sábado, conservar entre los hombres el conocimiento de sí mismo. Desea que el sábado dirija nuestra mente a él como el verdadero Dios viviente, y que por conocerle tengamos vida y paz (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 351 ).

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Lección 12 | Lunes 14 de diciembre______________________________________

TIEMPO PARA REDESCUBRIR

Cuando se pide a Moisés que saque a los israelitas de Egipto, está claro que las masas han perdido su perspectiva como hijos de Dios. Necesitan redescubrir quién es el Dios que requiere su adoración y les da tantas promesas de un futuro increíble. El sábado es una experiencia de aprendizaje fundamental en su viaje de redescubrimiento. También se convierte en una señal clara para las demás naciones de la relación especial entre Dios y esta nación. La experiencia del maná tipifica la forma en que Dios educa a los israelitas.

En Éxodo 16:14 al 29, ¿qué lecciones aprendieron los israelitas?

Éxodo 16:14-29

14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra. 15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. 16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. 17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; 18 y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. 19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. 20 Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés. 21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. 22 En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. 23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. 24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. 25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. 26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará. 27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. 28 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? 29 Mirad que Jehová os dio el día de reposo, y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.

Dios provee el milagro del maná para los israelitas, dándoles suficiente comida para cada día. Si les hubiese dado más de esa cantidad, entonces podrían haber olvidado quién era su Proveedor. Así que, cada día realizaba un milagro para ellos, y ellos veían el cuidado de Dios. No obstante, los sábados la situación era diferente, ya que el día debía ser especial. Ahora ocurrían dos milagros: doble porción el viernes, y la comida no se echaba a perder durante la noche. Eso hacía que el sábado los israelitas se maravillaran del Dios que era su Libertador y redescubrieran lo que significaba ser el pueblo de Dios.

Los israelitas tuvieron que comer este maná durante cuarenta años (Éxo. 16:35). Dios también ordena a Moisés que guarde un gomer de maná, para recordar a los israelitas cómo los alimentó en el desierto (16:32, 33). Esto también habría de ser un recordatorio de la experiencia especial del día de reposo.

También hubo otras ocasiones en que Dios les dejó en claro a los israelitas que el sábado es especial.

El sábado era una forma que Dios utilizó para ayudar a los israelitas a redescubrir su identidad y a su Dios. Se les pidió que obedecieran y santificaran el sábado, pero esto fue en el contexto de desarrollar una comprensión más profunda del carácter de su Creador y de construir una relación duradera basada en las promesas.

Estás hablando con un adolescente que considera que el sábado es “aburrido”. Él lo guarda solo porque eso es lo que dicen la Biblia y sus padres. ¿Qué sugerencias le darías para ayudarlo a (re)descubrir el sábado como una experiencia positiva de aprendizaje?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando el Señor liberó a su pueblo Israel de Egipto y le confió su ley, le enseñó que por la observancia del sábado debía distinguirse de los idólatras. Así se crearía una distinción entre los que reconocían la soberanía de Dios y los que se negaban a aceptarle como su Creador y Rey. «Señal es para siempre entre mí y los hijos de Israel», dijo el Señor. «Guardarán, pues, el sábado los hijos de Israel: celebrándolo por sus generaciones por pacto perpetuo». Éxodo 31: 17, 16.

Así como el sábado fue la señal que distinguía a Israel cuando salió de Egipto para entrar en la Canaán terrenal, así también es la señal que ahora distingue al pueblo de Dios cuando sale del mundo para entrar en el reposo celestial. El sábado es una señal de la relación que existe entre Dios y su pueblo, una señal de que este honra la ley de su Creador. Hace distinción entre los súbditos leales y los transgresores (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 351 ).

En ocasión del éxodo de Egipto, la institución del sábado fue recordada al pueblo de Dios en forma destacada. Mientras estaba todavía en servidumbre, sus capataces habían intentado obligarlo a trabajar en sábado aumentando la cantidad de trabajo que le exigían cada semana. Fueron haciendo cada vez más duras las condiciones del trabajo y exigiendo cada vez más. Pero los israelitas fueron librados de la esclavitud y llevados adonde pudieran observar sin molestias todos los preceptos de Jehová. La ley fue promulgada en el Sinaí; y una copia de ella, en dos tablas de piedra, «escritas con el dedo de Dios», fue entregada a Moisés. Durante casi cuarenta años de peregrinación, el día señalado por Dios fue recordado constantemente a los israelitas por el hecho de que no había maná cada séptimo día, y la doble porción que caía en el día de preparación se conservaba milagrosamente (Profetas y reyes, pp. 134, 135).

Durante su ministerio terrenal, Cristo recalcó la vigencia de lo ordenado acerca del sábado; en toda su enseñanza manifestó reverencia hacia la institución que él mismo había dado. En su tiempo el sábado había quedado tan pervertido que su observancia reflejaba el carácter de hombres egoístas y arbitrarios más bien que el carácter de Dios. Cristo puso a un lado las falsas enseñanzas con que habían calumniado a Dios los que aseveraban conocerle. Aunque los rabinos le seguían con implacable hostilidad, no aparentaba siquiera conformarse con sus exigencias, sino que iba adelante observando el sábado según la ley de Dios.

En lenguaje inequívoco atestiguó su consideración por la ley de Jehová. «No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas: no he venido para abrogar, sino a cumplir. Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas». Mateo 5:17, 18 (Profetas y reyes, pp. 135, 136).

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Martes 15 de diciembre | Lección 12_____________________________________

TIEMPO PARA APRENDER PRIORIDADES

Los altibajos de la experiencia de Israel con Dios estaban estrechamente relacionados con la forma en que se identificaban con el sábado. Dios consideraba que la falta de voluntad para respetar el sábado era una señal de que él era irrelevante en la vida de ellos (Jer. 17:19–27). Un compromiso renovado con el sábado también fue parte de la restauración, una señal de que las prioridades eran correctas. Isaías 58 representa un contraste interesante.

Lee Isaías 58:1 al 14. ¿Qué le está diciendo Dios a su pueblo aquí que es relevante para nosotros hoy?

Isaías 58:1-14

1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado. Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; 10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. 11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. 12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. 13 Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, 14 entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado.

Los israelitas fingen ser seguidores de Dios (en su adoración, en su ayuno), pero su estilo de vida después de terminar el culto muestra que solo están siguiendo las formalidades de un comportamiento correcto; no hay un compromiso sincero y de corazón con la Ley de Dios.

Isaías, en el capítulo 58, identifica lo que Dios espera de su pueblo.

Esto no es todo. Lea Isaías 58:13 y 14. ¿Por qué Dios se centra en el sábado al final de este capítulo? El profeta utiliza frases similares a las del resto del capítulo: evita “hacer tu voluntad en mi día santo”; no sigas “en tus propios caminos”; evita hacer “tu voluntad” y hablar “tus propias palabras”, advierte el profeta. En otras palabras, el sábado no es momento para hacer la rutina de la adoración, solo para abstraernos en nuestros propios pensamientos y llevar una vida irrelevante para la adoración. El sábado debe ser un día “santo” y una “delicia”. En el contexto del resto del capítulo, el sábado tiene que ver con deleitarse en aprender el carácter y los propósitos de Dios, y luego vivir ese carácter y esos propósitos en nuestra relación con los demás. Conocer la forma de observancia y adoración del sábado no es suficiente. El aprendizaje debe impactar la vida. El sábado es el momento para aprender las prioridades y vivirlas.

¿Te deleitas en el sábado? Si no, ¿qué puedes hacer para cambiar eso? ¿Has aprendido a honrar el sábado? Analicen con la clase de la Escuela Sabática lo que esto podría significar. Sean lo más prácticos posible.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo quería enseñar a sus discípulos y a sus enemigos que el servicio de Dios está antes que cualquier otra cosa. El objeto de la obra de Dios en este mundo es la redención del hombre; por lo tanto, lo que es necesario hacer en sábado en cumplimiento de esta obra, está de acuerdo con la ley del sábado. Jesús coronó luego su argumento declarándose «Señor del sábado», es decir un Ser por encima de toda duda y de toda ley. Este Juez infinito absuelve a los discípulos de culpa, apelando a los mismos estatutos que se les acusaba de estar violando…

[Jesús] Declaró que su ceguera había interpretado mal el objeto del sábado. Dijo: «Si supieseis qué es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes». Mateo 12:7. Sus muchos ritos formalistas no podían suplir la falta de aquella integridad veraz y amor tierno que siempre caracterizarán al verdadero adorador de Dios (El Deseado de todas las gentes, p. 252).

El sábado es un broche de oro que une a Dios y a su pueblo. Pero el mandamiento del sábado ha sido violado. El día santo de Dios ha sido profanado. El sábado ha sido sacado de su lugar por el hombre de pecado, y se ha ensalzado en su lugar un día de trabajo común. Se ha hecho una brecha en la ley, y esta brecha ha de ser reparada. El sábado debe ser ensalzado a la posición que merece como día de reposo de Dios. En el capítulo 58 de Isaías, se bosqueja la obra que el pueblo de Dios ha de hacer. Debe ensalzar la ley y hacerla honorable, edificar en los antiguos desiertos y levantar los fundamentos de muchas generaciones. A los que hagan esta obra, Dios dice: «Serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre: porque la boca de Jehová lo ha hablado». Isaías 58: 12-14 (Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 353, 354).

Necesitamos estudiar, meditar y orar, Tendremos entonces visión espiritual para discernir los atrios interiores del templo celestial. Percibiremos los temas de los himnos y agradecimientos del coro celestial que está alrededor del trono…

Dios enseña que debemos congregarnos en su casa para cultivar los atributos del amor perfecto. Esto preparará a los moradores de la tierra para las mansiones que Cristo ha ido a preparar para todos los que le aman. Allí se congregarán en el Santuario de sábado en sábado, de luna nueva en luna nueva, para unir sus voces en los más sublimes acentos de alabanza y agradecimiento a Aquel que está sentado en el trono y al Cordero para siempre jamás (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 368).

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Lección 12 | Miércoles 16 de diciembre__________________________________

TIEMPO PARA ENCONTRAR EL EQUILIBRIO

Jesús respetó y confirmó la Ley de Dios (Mat. 5:17, 18). Sin embargo, Jesús también desafió a los dirigentes religiosos sobre su interpretación de la Ley. Ninguno de sus desafíos fue más amenazante para el establishment que las decisiones que tomó en relación con la observancia del sábado. Las sinagogas no dejaban de hacer del sábado una oportunidad para educar: allí se leía y se interpretaba la Torá sin excepción. Los escribas y los fariseos conocían la letra de la Ley. Sin embargo, Jesús llegó mucho más lejos en la educación de sus seguidores en lo concerniente al día de reposo.

Lee Mateo 12:1 al 13 y Lucas 13:10 al 17. ¿Qué le enseñó Jesús a la gente de su época, y a nosotros hoy, con estos hechos?

Mateo 12:1-13

1 En aquel tiempo iba Jesús por los sembrados en un día de reposo; y sus discípulos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Viéndolo los fariseos, le dijeron: He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo. Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo. Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. 10 Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 11 El les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? 12 Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. 13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.

Lucas 13:10-17

10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; 11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. 12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad. 13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y glorificaba a Dios. 14 Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados, y no en día de reposo. 15 Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? 16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? 17 Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él.

Las controversias en torno al hecho de que Jesús sanaba en sábado apuntan a importantes debates espirituales sobre la naturaleza del pecado, la razón del sábado, la relación entre Jesús y el Padre y la naturaleza de la autoridad de Jesús.

La actitud de Jesús hacia el sábado está bien resumida en nuestro versículo para memorizar de esta semana: “También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28). Él quería enfatizar que el sábado no debería ser una carga. Fue “hecho” (creado) como una oportunidad única para que las personas aprendan del carácter de Dios, que hizo el sábado, y para que aprendan vivencialmente a valorar su Creación.

Al plantear interrogantes mediante su accionar, Jesús impulsa a sus discípulos, a los dirigentes judíos y a las multitudes a pensar más profundamente sobre las Escrituras y sobre lo que significaban su fe y su Dios. Es muy fácil que cualquiera de nosotros quede tan atrapado en normas y reglamentos que quizá no sean malas en sí, pero que se vuelven un fin en sí mismas, en vez de ser un medio para alcanzar un objetivo, y ese objetivo debería ser el conocimiento del carácter del Dios al que servimos. Y esto nos lleva a obedecerle fielmente sobre la base de nuestra confianza en los méritos de la justicia de Cristo en nuestro favor.

¿Cómo observas el sábado? ¿Se ha vuelto un día de “no hagas esto y no hagas aquello”, en lugar de un tiempo para descansar verdaderamente en el Señor y conocerlo mejor? Si es así, ¿cómo puedes cambiar para obtener más de lo que Dios quiere para ti?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al apartarse los judíos de Dios, y dejar de apropiarse la justicia de Cristo por la fe, el sábado perdió su significado para ellos. Satanás estaba tratando de exaltarse a sí mismo, y de apartar a los hombres de Cristo, y obró para pervertir el sábado, porque es la señal del poder de Cristo. Los dirigentes judíos cumplían la voluntad de Satanás rodeando de requisitos pesados el día de reposo de Dios. En los días de Cristo, el sábado había quedado tan pervertido, que su observancia reflejaba el carácter de hombres egoístas y arbitrarios, más bien que el carácter del amante Padre celestial. Los rabinos representaban virtualmente a Dios corno autor de leyes cuyo cumplimiento era imposible para los hombres. Inducían a la gente a considerar a Dios como un tirano, y a pensar que la observancia del sábado, que él les exigía, hacía a los hombres duros y crueles. Era obra de Cristo disipar estos conceptos falsos. Aunque los rabinos le perseguían con una hostilidad implacable, ni siquiera aparentaba conformarse a sus requerimientos, sino que seguía adelante, observando el sábado según la ley de Dios (El Deseado de todas las gentes, pp. 250, 251 ).

Los que tienen una relación viva con Dios saben que la divinidad obra a través de la humanidad. Cada alma que coopera con Dios hará justicia, amará misericordia y se humillará ante Dios…

Cuando sanó en el día sábado y fue acusado de quebrantar la ley de Dios, le dijo a sus acusadores: «Cada uno de vosotros, ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado dieciocho años, ¿no se la debía desatar de esta ligadura en el día de reposo? Al decir estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas por él». Lucas 13:15-17. El Señor mira con compasión sobre las criaturas que hizo (Ser semejante a Jesús, p. 145).

Debemos cuidar celosamente los extremos del sábado. Recordemos que cada momento del mismo es un tiempo santo y consagrado…

Hay otra obra que debe recibir atención en el día de preparación. En ese día deben ponerse a un lado todas las divergencias entre hermanos, ora sea en la familia o en la iglesia. Expúlsese del alma toda amargura, ira y malicia. Con espíritu humilde, «confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados». Santiago 5:16.

Antes que empiece el sábado, tanto la mente como el cuerpo deben retraerse de los negocios mundanales, Dios puso el sábado al fin de los seis días de trabajo para que los hombres se detengan y consideren lo que han ganado en la semana en su preparación para el reino puro que no admitirá a ningún transgresor. Debemos hacer cada sábado un examen de nuestra conciencia para ver si la semana transcurrida trajo ganancia o pérdida espiritual (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 357).

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Jueves 17 de diciembre | Lección 12_____________________________________

UN TIEMPO PARA LA COMUNIDAD

Jesús les dio el ejemplo a sus discípulos al asistir semanalmente a la sinagoga. Después de la resurrección, ellos continuaron con esta modalidad, al igual que los demás seguidores de Jesús. La sinagoga se convirtió en uno de los principales lugares para que los apóstoles hicieran preguntas relacionadas con la resurrección, y el sábado brindaba una oportunidad clave para que la comunidad se reuniera y aprendiera. Ciertamente, Jesús era el Mesías hebreo, el Mesías predicho en el Antiguo Testamento, del que leían en la sinagoga cada sábado. ¿Qué mejor lugar para que los creyentes promovieran a Jesús que en la sinagoga, especialmente cuando testificaban ante los judíos y otros que temían a Dios (Hech. 13:16, 26)?

Observa los siguientes pasajes. ¿Qué nos dicen sobre los seguidores de Jesús como testigos en ámbitos públicos? Mientras lees estos textos, piensa en dónde estaban hablando, con quiénes hablaban, qué se dijo y cuáles fueron los resultados. Hechos 13:14–45; 16:13, 14; 17:1–5; 18:4.

Hechos 13:14–45

14 Ellos, pasando de Perge, llegaron a Antioquía de Pisidia; y entraron en la sinagoga un día de reposo y se sentaron. 15 Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los principales de la sinagoga mandaron a decirles: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. 16 Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dijo: Varones israelitas, y los que teméis a Dios, oíd: 17 El Dios de este pueblo de Israel escogió a nuestros padres, y enalteció al pueblo, siendo ellos extranjeros en tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella. 18 Y por un tiempo como de cuarenta años los soportó en el desierto; 19 y habiendo destruido siete naciones en la tierra de Canaán, les dio en herencia su territorio. 20 Después, como por cuatrocientos cincuenta años, les dio jueces hasta el profeta Samuel. 21 Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. 22 Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. 23 De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel. 24 Antes de su venida, predicó Juan el bautismo de arrepentimiento a todo el pueblo de Israel. 25 Mas cuando Juan terminaba su carrera, dijo: ¿Quién pensáis que soy? No soy yo él; mas he aquí viene tras mí uno de quien no soy digno de desatar el calzado de los pies. 26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación. 27 Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle. 28 Y sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matase. 29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándolo del madero, lo pusieron en el sepulcro. 30 Mas Dios le levantó de los muertos. 31 Y él se apareció durante muchos días a los que habían subido juntamente con él de Galilea a Jerusalén, los cuales ahora son sus testigos ante el pueblo. 32 Y nosotros también os anunciamos el evangelio de aquella promesa hecha a nuestros padres, 33 la cual Dios ha cumplido a los hijos de ellos, a nosotros, resucitando a Jesús; como está escrito también en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy. 34 Y en cuanto a que le levantó de los muertos para nunca más volver a corrupción, lo dijo así: Os daré las misericordias fieles de David. 35 Por eso dice también en otro salmo: No permitirás que tu Santo vea corrupción. 36 Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción. 37 Mas aquel a quien Dios levantó, no vio corrupción. 38 Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, 39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree. 40 Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:41 Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; Porque yo hago una obra en vuestros días, Obra que no creeréis, si alguien os la contare. 42 Cuando salieron ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el siguiente día de reposo les hablasen de estas cosas. 43 Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios. 44 El siguiente día de reposo se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios. 45 Pero viendo los judíos la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando.

Hechos 16:13-14

13 Y un día de reposo salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración; y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían reunido. 14 Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo; y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atenta a lo que Pablo decía.

Hechos 17:1–5

1 Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesús, a quien yo os anuncio, decía él, es el Cristo. Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.

Hechos 18:4

Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos.

El testimonio de los apóstoles se basaba en la experiencia personal y en las Escrituras. Pablo se explayó en la historia de Israel, comenzando con “nuestros padres” (Hech. 13:17) en Egipto, y siguió su historia desde el establecimiento en la Tierra Prometida hasta los jueces, los reyes y David, y de allí hizo una transición perfecta hasta Jesús.

Pablo y otros también mostraron que su experiencia personal y su interpretación tenían sentido dentro del contexto de las Escrituras. Presentaron información, debatieron y discutieron. La combinación del testimonio personal y bíblico impartidos mediante la predicación, la enseñanza y el debate era muy poderosa. Como muestran los pasajes de la Biblia, algunos de los dirigentes religiosos tenían envidia de la autoridad de los apóstoles y del poder resultante que tenían sobre la gente, tanto judíos como gentiles.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día también tiene una larga historia de propiciar el testimonio y la exposición de las Escrituras mediante la predicación y la enseñanza. La combinación de la Escuela Sabática con el culto de adoración (predicación) y otras reuniones sabáticas (reuniones de jóvenes, por ejemplo) brinda una sólida base educativa formal para la adoración adventista del séptimo día. Si bien esto debe complementarse con otras experiencias de aprendizaje, es esencial para la experiencia educativa del sábado.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El sábado no está destinado a ser un período de inactividad inútil. La ley prohíbe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho es lícita en ese día; pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas. La obra que hacía Cristo al sanar a los enfermos estaba en perfecta armonía con la ley. Honraba el sábado.

Nuestro Salvador dictaminó que la obra de aliviar los sufrimientos es una tarea de misericordia y no una violación del sábado.

Nunca se deben descuidar las necesidades de la humanidad doliente. Con su ejemplo el Salvador nos ha demostrado que es justo aliviar el sufrimiento en sábado (Mi vida hoy, p. 238).

El Espíritu de Dios acompañó las palabras que fueron habladas, y fueron tocados los corazones. El apóstol apeló a las profecías del Antiguo Testamento, y su declaración de que estas se habían cumplido en el ministerio de Jesús de Nazaret, convenció a muchos, que anhelaban el advenimiento del Mesías prometido. Y las palabras de seguridad del orador de que «el evangelio» de la salvación era para judíos y gentiles por igual, infundió esperanza y gozo a aquellos que no se contaban entre los hijos de Abraham según la carne.

«Y saliendo ellos de la sinagoga de los judíos, los gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras». Habiéndose disuelto finalmente la congregación, «muchos de Los judíos y de los religiosos prosélitos», que habían aceptado las buenas nuevas que se les dieron ese día, «siguieron a Pablo y Bernabé; los cuales hablándoles, les persuadían que permaneciesen en la gracia de Dios» (Los hechos de los apóstoles, p. 140).

¡Oh, que todos pudieran ver, como yo lo he visto, el gozo de los que han trabajado hasta el máximo de sus capacidades, con humildad y mansedumbre, para ayudar a las almas a venir a Jesús! ¡Oh, qué gozo sentirán los obreros cuando las almas salvadas por su intermedio expresen su gratitud en las mansiones celestiales!

Aunque Cristo será glorificado como el único Redentor, habrá una superabundancia de gratitud de los salvados hacia los instrumentos humanos empleados en su salvación. Su gratitud a los que los rescataron encontrará expresión en palabras tales como: «Estaba en un camino que deshonraba y ofendía al Redentor; tú me manifestaste amor por mi alma y me abriste la Palabra de Dios. Yo estaba al borde de la ruina; tus oraciones, tus emocionadas súplicas, tu ferviente interés, atrajeron mi atención. Pensé que debías tener la verdad o no hubieras estado tan preocupado por la salvación de los demás. Leí la Palabra de Dios por mí mismo y descubrí que lo que me decías era la verdad. Estoy salvado y alabaré a mi Redentor por su incomparable misericordia y amor perdonador» (Reflejemos a Jesús, p. 228).

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Lección 12 | Viernes 18 de diciembre____________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, El Deseado de todas las gentes, “El sábado”, pp. 248-256.

“Ninguna otra institución confiada a los judíos propendía tan plenamente como el sábado a distinguirlos de las naciones que los rodeaban. Dios se propuso que su observancia los designase como sus adoradores. Debía ser una señal de su separación de la idolatría y de su conexión con el Dios verdadero. Pero, con el fin de santificar el sábado, los hombres mismos deben ser santos. Por fe, deben llegar a ser participantes de la justicia de Cristo. Cuando dio a Israel el mandato: ‘Recuerda el día del sábado para santificarlo’, el Señor también les dijo: ‘Me seréis varones santos’ (Éxo. 20:8; 22:31). Únicamente en esa forma podía el sábado distinguir a los israelitas como adoradores de Dios” (DTG 250).

“Entonces el sábado es una señal del poder de Cristo para santificarnos. […] Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios” (DTG 255).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. A menudo los adventistas del séptimo día dedican tiempo a considerar lo que no es aceptable hacer en sábado. Elaboren una serie de preguntas que se centren en los ideales analizados en esta lección y que enfaticen el sábado como una experiencia educativa. Por ejemplo: “¿Qué hago en sábado que me permite aprender más sobre el carácter de Dios?”
  2. Analicen las citas de Elena de White que están más arriba. Estas sugieren que no es solo la formalidad de guardar el sábado lo que distingue a los observadores del sábado en la comunidad. ¿Cómo serían los que son “participantes de la justicia de Cristo” y los “santos”? ¿Qué tiene que ver esto con el sábado?
  3. ¿De qué manera pueden enriquecer su experiencia sabática? Identifiquen tres objetivos que se centren en lo que les gustaría aprender mediante la observancia del sábado en los próximos doce meses.

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Libro: Consejos para la Iglesia

Capitulo: Es lícito hacer bien en el sábado

Tanto en el hogar como en la iglesia, debe manifestarse un espíritu de servicio. El que nos dio seis días para nuestro trabajo temporal, bendijo y santificó el séptimo día y lo puso aparte para sí. En ese día bendecirá de una manera especial a todos los que se consagren a su servicio.

Todo el cielo observa el sábado, pero no de una manera desatenta y ociosa. En ese día, cada energía del alma debe despertarse; porque, ¿no hemos de encontrarnos con Dios y con Cristo nuestro Salvador? Podemos contemplarle por la fe. El anhela refrescar y bendecir toda alma.

La misericordia divina ha indicado que se debe cuidar a los enfermos y dolientes; el trabajo requerido para que estén cómodos es una obra necesaria, y no una violación del sábado.

Debe evitarse todo trabajo innecesario. Muchos postergan negligentemente hasta el comienzo del sábado cosas pequeñas que debieran hacerse en el día de preparación. Esto no debe ser. Cualquier trabajo que sea descuidado hasta el comienzo del tiempo sagrado debe permanecer sin hacerse hasta que haya pasado el sábado.

Aunque debe evitarse el cocinar en sábado, no es necesario comer alimentos fríos. En tiempo frío, caliéntese el alimento preparado el día antes. Y sean las comidas, aunque sencillas, atrayentes y sabrosas. Provéase algo que sea considerado como un plato especial, algo que la familia no tiene cada día.

 

Viajar en día sábado:

Si deseamos la bendición prometida a los obedientes, debemos observar el sábado más estrictamente. Temo que con frecuencia hagamos en ese día viajes que podrían evitarse. De acuerdo con lo que el Señor me ha comunicado acerca de la observancia del sábado, debemos ser más cuidadosos en cuanto a viajar en los barcos o coches en ese día. En este asunto, debemos dar el debido ejemplo a nuestros niños y jóvenes. A fin de alcanzar las iglesias que necesitan nuestra ayuda y darles el mensaje que Dios desea que oigan, puede sernos necesario viajar en sábado; pero hasta donde podamos debemos conseguir nuestros pasajes y hacer todos los arreglos necesarios en algún otro día. Cuando emprendemos un viaje, debemos hacer todo esfuerzo para evitar que nuestra llegada a destino sea en sábado.

Cuando estamos obligados a viajar en sábado, debemos tratar de evitar la compañía de aquellos que desviarían nuestra atención a los asuntos mundanales. Debemos mantenerla fija en Dios y en comunión con él. Cuando quiera que se presente la oportunidad, debemos hablar a otros acerca de la verdad. Debemos estar siempre listos para aliviar los sufrimientos y ayudar a los que están en necesidad. En tales casos, Dios desea que el conocimiento y la sabiduría que nos ha dado sean aprovechados. Pero no debemos hablar de negocios ni dedicarnos a conversaciones comunes y mundanas. En todo tiempo y lugar, Dios requiere que le demostremos nuestra lealtad honrando el sábado.

Todo trabajo relacionado en la redención del hombre es lícito:

Cristo quería enseñar a sus discípulos y a sus enemigos que el servicio de Dios está antes que cualquier otra cosa. El objeto de la obra de Dios en este mundo es la redención del hombre; por lo tanto, lo que es necesario hacer en sábado en cumplimiento de esta obra, está de acuerdo con la ley del sábado. Jesús coronó luego su argumento declarándose “Señor del sábado,” es decir un Ser por encima de toda duda y de toda ley. Este Juez infinito absuelve a los discípulos de culpa, apelando a los mismos estatutos que se les acusaba de estar violando.  (recoger espigas en Sábado; nota incertada por el Hno. Tony)  (DTG 252.1)

COVID

A fin de santificar el sábado, no es necesario que nos encerremos entre paredes, y que nos privemos de las hermosas escenas de la naturaleza, del aire libre y vigorizador y de la hermosura del cielo. En ningún caso debemos permitir que las cargas y las transacciones comerciales distraigan nuestra mente en el sábado del Señor que él ha santificado. No debemos permitir que nuestra mente se espacie siquiera en cosas de carácter mundanal. Pero la mente no puede ser refrigerada, vivificada y elevada si quedamos encerrados durante casi todas las horas del sábado entre paredes, escuchando largos sermones y oraciones tediosas y formales. El sábado del Señor recibe un uso erróneo si se lo celebra así. No se alcanza el objeto para el cual fué instituído. El sábado fué hecho para el hombre, para beneficiarle al apartar su espíritu de la labor secular a fin de que contemple la bondad y la gloria de Dios. Es necesario que el pueblo de Dios se reúna para hablar de él, para intercambiar pensamientos e ideas acerca de las verdades contenidas en su Palabra, y dedicar una parte del tiempo a la oración apropiada. Pero estos momentos, aun en sábado, no deben ser hechos tediosos por su dilación y falta de interés.   (1JT 276.2)

La gran angustia de los que se pierden por la transgresión del sábado:

Este fué el tiempo de la angustia de Jacob. Entonces todos los santos clamaron en angustia de ánimo y fueron libertados por la voz de Dios. Los 144.000 triunfaron. Sus rostros quedaron iluminados por la gloria de Dios. Entonces se me mostró una hueste que aullaba de agonía. Sobre sus vestiduras estaba escrito en grandes caracteres: “Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.” Pregunté acerca de quiénes formaban esta hueste. El ángel me dijo: “Estos son los que una vez guardaron el sábado y lo abandonaron.” Los oí clamar en alta voz: “Creímos en tu venida, y la proclamamos con energía.” Y mientras hablaban, sus miradas caían sobre sus vestiduras, veían lo escrito y prorrumpían en llanto. Vi que habían bebido de las aguas profundas, y hollado el residuo con los pies—pisoteado el sábado—y que por esto habían sido pesados en la balanza y hallados faltos.   (PE 36.2 {Primeros Escritos})

Los extremos del sábado

Muy respetable Hno. K: En enero de 1875 me fué mostrado que hay impedimentos en el camino de la prosperidad espiritual de la iglesia. El Espíritu de Dios está agraviado porque muchos no son como debieran ser en su corazón y en su vida. La fe que profesan no está en armonía con sus obras. No observan como debieran el sagrado día de reposo del Señor. Cada semana roban a Dios cometiendo alguna usurpación de los extremos de su santo tiempo; y dedican a empleos mundanales las horas que debieran dedicar a la oración y meditación.  (3TS 270.1)

Ninguna actividad secular o de ganancias debe efectuarse en el día sábado:

En el mismo principio del cuarto precepto. Dios dijo: “Acordarte has,” sabiendo que el hombre, en la multitud de sus cuidados y perplejidades, se vería tentado a excusarse de satisfacer los plenos requisitos de la ley, o, en el apremio de los negocios mundanales, se olvidaría de su importancia sagrada. “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra,” es decir, los quehaceres usuales de la vida, para las ganancias mundanales o el placer. Estas palabras son muy explícitas; no puede haber error. Hermano K. ¿cómo se atreve Vd. a transgredir un mandamiento tan solemne e importante? ¿Ha hecho el Señor una excepción por la cual Vd. queda absuelto de la ley que él ha dado al mundo? ¿Son sus transgresiones omitidas del libro de registro? ¿Ha convenido él en excusar su desobediencia cuando las naciones se presenten delante de él para el juicio? No se engañe Vd. por un momento con el pensamiento de que su pecado no traerá su merecido castigo. Sus transgresiones serán castigadas con la vara, porque Vd. tuvo la luz, y sin embargo anduvo directamente de un modo contrario a ella. “Porque el siervo que entendió la voluntad de su señor, y no se apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho. Lucas 12: 46-47”  (3TS. 272.1)

De la manera que observamos el sábado en nuestros días, podemos descubrir cuan fácil será para nosotros el aceptar o no, la ley dominical cuando ésta entre en vigencia: Dijo Jesús: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir a Dios y a Mammón.” Si somos verdaderos siervos de Dios, no habrá en nuestra mente duda alguna acerca de si vamos a obedecer sus mandamientos o consultar nuestros propios intereses temporales. Si los que creen en la verdad no son sostenidos por su fe en estos días comparativamente apacibles, ¿qué los sostendrá cuando venga la gran prueba y sea promulgado el decreto contra aquellos que no quieren adorar la imagen de la bestia y recibir su marca en su frente o en sus manos? Este tiempo solemne no está lejos. En vez de volverse débiles e irresolutos, los hijos de Dios deben cobrar fuerzas y valor para el tiempo de tribulación.  (3TS 274.3)

Los judíos y el maná:

Aunque los preparativos para el sábado han de hacerse durante toda la semana, el viernes es un día especial de preparación. Por medio de Moisés, el Señor dijo a los hijos de Israel: “Mañana es el santo sábado, el reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.” “Derramábase el pueblo, y recogían [el maná], y molían en molinos, o majaban en morteros, y lo cocían en caldera, o hacían de él tortas.” Había algo que hacer para preparar el pan enviado por el cielo a los hijos de Israel. El Señor les dijo que esta obra debía hacerse en viernes, día de preparación. Esto era una prueba para ellos. Dios deseaba ver si querían santificar el sábado o no. (4TS 374.3)

3 maneras de interpretar la Biblia y el espíritu de profecía:

1-Tradicional

2-culturalmente

3-balanceada

La ley de la estaca- El pueblo de Israel en el desierto

Termínense el viernes los preparativos para el sábado. Cuidad de que toda la ropa esté lista, y que se haya cocinado todo lo que debe cocinarse. Estén lustrados los zapatos y los baños tomados. Es posible hacer esto. Si lo establecéis como regla, podéis hacerlo. El sábado no ha de destinarse a reparar ropas, a cocinar alimentos, a los placeres, o a ningún otro empleo mundanal. Antes de que se ponga el sol, debe ponerse a un lado todo trabajo secular, y todos los periódicos de ese carácter deben ser puestos fuera de la vista. Padres, explicad a vuestros hijos lo que hacéis y os proponéis, y dejadlos participar en vuestra preparación para guardar el sábado según el mandamiento.  (4TS. 375.3)

Willie, cariño, ¿cómo estás en este tiempo frío? Quiero que estés cómodo a la hora de vestirte. Asegúrate de llevar ropa de abrigo. Báñate hasta una vez por semana sin falta, si tienes que ir a nuestra casa y enciendes la chimenea y te bañas allí. (3MI 110.2)

Compórtate como Jenny querría que te comportaras, niño mío querido. Esto es menta, Willie.— Carta 9, 1859 (a «Querido y pequeño Willie», 26 de septiembre de 1859).

La hermana White envía un regalo navideño. Por alguna razón he estado preocupada por ustedes. Esperaba encontrar una carta de uste- des aquí en Enosburg, pero quedé desilusionada. Les envié un regalo navideño. Háganme saber cómo están ustedes.  (3MI 112.1)

El pájaro en la cajita. Tenemos muchas ganas de verte, pero aún faltan ocho semanas antes de que volvamos a casa: un tiempo muy largo para estar lejos de mis niños. En la última caja que enviamos a Battle Creek había chucherías para ti y una cajita de caramelos. Debes comerlos solo cuando Jenny crea que esté bien. Come muy poca cantidad de una vez.

Supongo que visitas a los abuelos todos los días, y que lo pasas bien charlando con ellos.

Tengo que contarte algo que vi en el tren. Un caballero adinerado se sacó una cajita del bolsillo y le dio cuerda como a un reloj de bolsillo. Encima de la caja había una puerta de vidrio, y esta puertecita se abrió de golpe y apareció un pajarito diminuto, cubierto de plumón, y entonces de la caja salió una preciosa canción, como la que cantan los canarios. Y las plumitas del pajarito se movían, y él giraba su bonita cabecita en un sentido y el otro, batía sus alitas, movía la cola y volaba por ahí y tenía un porte igual de bonito, como si el sonido saliera de su diminuta garganta.

Cuando acabó la canción, el pajarito se metió en la caja y la tapa bajó, y el hombre volvió a meterse la caja en el bolsillo. Este pajarito era artificial, creado para que pareciera un pajarito. Preguntamos al hombre cuánto costaba. Dijo que doscientos dólares. ¡Mucho dinero! Willie, adiós. Sé un niñito bueno, y te escribiré pronto de nuevo.— Carta 10, 1859 (a «Querido y pequeño Willie», 1859).

Una de las mas importante cosas para hacer en el día sábado:

Hay otra obra que debe recibir atención en el día de preparación. En ese día deben ponerse a un lado todas las divergencias entre hermanos, ora sea en la familia o en la iglesia. Expúlsese del alma toda amargura, ira y malicia. Con espíritu humilde “confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos.”  (4TS 376.1)