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Lección 13 – PERMANEZCA EL AMOR FRATERNAL – Para el 26 de marzo de 2022


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Lección 13: Para el 26 de marzo de 2022

PERMANEZCA EL AMOR FRATERNAL

Sábado 19 de marzo__________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hebreos 13; Romanos 12:13; Efesios 5:3–5; 1 Pedro 5:1–4; Hebreos 2:9; 4:16; Gálatas 2:20.

PARA MEMORIZAR:

Permanezca el amor fraternal” (Heb. 13:1).

Hebreos 13 presenta la amonestación final del apóstol: “Permanezca el amor fraternal” (Heb. 13:1). Él ha asegurado, a lo largo de la epístola, que somos de la casa del Rey- Sumo Sacerdote Jesús; que somos sus hermanos y hermanas. El autor no concibe a la audiencia solo como un grupo de personas que se ocupan de su salvación en una relación personalizada con Jesús, sino como una familia, o un hogar, donde se salvan juntos. Pablo caracterizó la obra de Jesús en nuestro favor como “amor fraternal”: Él “no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Heb. 2:11). Por lo tanto, los creyentes deben hacer por los demás lo que Jesús hizo por ellos.

A lo largo de la carta, el amor fraternal implicaba “exhorta[rse] los unos a los otros” para que nadie carezca de la gracia de Dios (Heb. 3:13; 10:24, 25; 12:15-17). En el capítulo 13 incorpora diversos elementos: la hospitalidad (Heb. 13:2), visitar y apoyar a los presos y a los que habían sido maltratados (Heb. 13:3), honrar el matrimonio (Heb. 13:4), evitar la codicia (Heb. 13:5, 6), recordar a los dirigentes de la congregación y serles obedientes (Heb. 13:7-17), y orar por el autor de la carta (Heb. 13:18, 19).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo debía identificarse con los intereses y las necesidades de la humanidad. El que era uno con Dios se vinculó con los hijos de los hombres mediante lazos que jamás serán quebrantados. Jesús «no se avergüenza de llamarlos hermanos». Hebreos 2:11 Es nuestro Sacrificio, nuestro Abogado, nuestro Hermano, que lleva nuestra forma humana delante del trono del Padre, y por las edades eternas será uno con la raza a la cual redimió: es el Hijo del hombre. Y todo esto para que el hombre fuese levantado de la ruina y degradación del pecado, para que reflejase el amor de Dios y compartiese el gozo de la santidad…

Tal amor es incomparable. ¡Que podamos ser hijos del Rey celestial! ¡Promesa preciosa! ¡Tema digno de la más profunda meditación! ¡Incomparable amor de Dios para con un mundo que no le amaba! Este pensamiento ejerce un poder subyugador que somete e l entendimiento a la voluntad de Dios. Cuanto más estudiamos el carácter divino a la luz de la cruz, mejor vemos la misericordia, la ternura y el perdón unidos a la equidad y la justicia, y más claramente discernimos las pruebas innumerables de un amor infinito y de una tierna piedad que sobrepuja la ardiente simpatía y los anhelosos sentimientos de la madre para con su hijo extraviado (El camino a Cristo, pp. 14-16).

Llamamos a Dios nuestro Padre; aseveramos ser hijos de una misma familia; pero cuando manifestamos la disposición a disminuir el respeto e influencia de otros para elevarnos a nosotros mismos, agradamos al enemigo y agraviamos a Aquel a quien profesamos seguir. La ternura y la misericordia que Cristo ha revelado en su propia vida preciosa, deben ser para nosotros ejemplo de la manera en que debemos tratar a nuestros semejantes y especialmente a los que son nuestros hermanos en Cristo.

Dios nos está beneficiando continuamente, pero somos demasiado indiferentes a sus favores. Hemos sido amados con ternura infinita; y sin embargo, muchos de los nuestros tienen poco amor unos hacia otros. Somos demasiado severos para con quienes suponemos que están en error, y somos muy sensibles a la menor censura o duda expresada respecto de nuestra propia conducta…

Estamos recibiendo diariamente las bondades del cielo, y debe brotar de nuestro corazón una amante gratitud hacia Dios que nos haga solidarizamos con nuestros vecinos y hacer nuestros los intereses de ellos. Pensar y meditar en la bondad de Dios hacia nosotros cerraría las puertas del alma a las sugestiones de Satanás (Testimonios para la iglesia, pp. 219, 220).

La unión entre Cristo y su pueblo debe ser viva, verdadera e inagotable, asemejándose a la unión que existe entre el Padre y su Hijo. Esta unión es el fruto de la morada del Espíritu Santo. Todos los verdaderos hijos de Dios revelarán al mundo su unión con Cristo y sus hermanos. Aquellos en cuyos corazones mora Cristo, llevarán el fruto del amor fraternal. Comprenderán que como miembros de la familia de Dios están señalados para cultivar, fomentar y perpetuar el amor y la amistad cristianos, en espíritu, palabras y acción (Hijos a hijas de Dios, p. 295).


Domingo 20 de marzo________________________________________________________

CUIDAR AL PUEBLO DE DIOS

Lee Hebreos 13:1 y 2; Romanos 12:13; 1 Timoteo 3:2; Tito 1:8; y 1 Pedro 4:9. ¿Qué papel desempeñaba la hospitalidad en la iglesia primitiva?

Hebreos 13:1-2

1 Permanezca el amor fraternal. No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Romanos 12:13

13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

1 Timoteo 3:2

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;

Tito 1:8

sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo,

1 Pedro 4:9

Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.

El cristianismo era un movimiento en tránsito, que a menudo dependía de la hospitalidad de cristianos y de no cristianos. El mandato “no se olviden de […] la hospitalidad” (NVI) probablemente no se refiera simplemente a no pensar en hospedar a alguien, sino a la negligencia deliberada.

Pablo no tiene en mente la hospitalidad solo para los hermanos en la fe. Les recuerda a sus lectores que, al recibir a extraños, algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles (Heb. 13:2). Probablemente tenía en mente la visita de los tres hombres a Abraham y Sara (Gén. 18:2-15). Ofrecer hospitalidad implica compartir posesiones con otra persona y sufrir con otros, que es lo que Jesús hizo por nosotros (Heb. 2:10-18).

El amor fraternal hacia los presos implicaba no solo que los creyentes recordaran a los prisioneros en sus oraciones, sino también que les brindaran alivio mediante el apoyo material y emocional. Existía el riesgo de negligencia intencional hacia los presos. Quienes brindaban apoyo material y emocional a los condenados por la sociedad se identificaban con ellos. En cierto sentido, llegaban a ser “socios” de ellos y se volvían vulnerables al abuso social (Heb. 10:32–34).

La exhortación de Pablo utiliza imágenes y terminología para animar a los lectores en lo que respecta a los presos. En primer lugar, el autor recuerda el apoyo de los mismos lectores a sus hermanos encarcelados en el pasado. Se habían vuelto “compañeros” de quienes habían sido “expuestos públicamente a las burlas y las aflicciones” (Heb. 10:33, RVC). En segundo lugar, el término “maltratados” se hace eco del ejemplo de Moisés, que eligió “antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Heb. 11:25). Finalmente, Pablo registra el ideal del amor fraternal. Les recuerda a los lectores: “también […] estáis en el cuerpo” (Heb. 13:3). Es decir, comparten la misma condición humana, y deberían tratar a los demás como les gustaría que los trataran a ellos si estuvieran en las mismas circunstancias. Por consiguiente, la gente debe brindar apoyo material y emocional también a los presos, mostrándoles que no fueron abandonados.

¿Qué más podemos hacer por los que están en prisión, sean miembros de iglesia o no?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios confirió un gran honor a Abraham. Los ángeles del cielo anduvieron y hablaron con él como con un amigo. Cuando los juicios de Dios estaban por caer sobre Sodoma, este hecho no le fue ocultado y él se convirtió en intercesor de los pecadores para con Dios. Su entrevista con los ángeles presenta también un hermoso ejemplo de hospitalidad.

En un caluroso mediodía estival, el patriarca estaba sentado a la puerta de su tienda, contemplando el tranquilo panorama, cuando vio a lo lejos a tres viajeros que se aproximaban… él se apresuró a acercarse a ellos, y con la mayor cortesía les pidió que le honrasen deteniéndose en su casa para descansar. Con sus propias manos les trajo agua para que se lavasen los pies y se quitasen el polvo del camino. Él mismo escogió los alimentos para los visitantes y mientras descansaban bajo la sombra refrescante, se sirvió la mesa, y él se mantuvo respetuosamente al lado de ellos, mientras participaban de su hospitalidad.

Este acto de cortesía fue considerado por Dios de suficiente importancia como para registrarlo en su Palabra; y mil años más tarde, un apóstol inspirado se refirió a él, diciendo: «No olvidéis la hospitalidad, porque por esta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles». Hebreos 13:2 (Historia de los patriarcas y profetas, pp. 132, 133).

Hay otros muchos para quienes podemos hacer de nuestro hogar una bendición. Nuestras relaciones sociales no deberían ser dirigidas por los dictados de las costumbres del mundo, sino por el Espíritu de Cristo y por la enseñanza de su Palabra. En todas sus fiestas los israelitas admitían al pobre, al extranjero y al levita, el cual era a la vez asistente del sacerdote en el Santuario y maestro de religión y misionero. A todos se les consideraba como huéspedes del pueblo, para compartir la hospitalidad en todas las festividades sociales y religiosas y ser atendidos con cariño en casos de enfermedad o penuria. A personas como ésas debemos dar buena acogida en nuestras casas. ¡Cuánto podría hacer semejante acogida para alegrar y alentar al enfermero misionero o al maestro, a la madre cargada de cuidados y de duro trabajo, o a las personas débiles y ancianas que viven tan a menudo sin familia, luchando con la pobreza y el desaliento! (El ministerio de curación, p. 272).

No pensemos que vamos a rebajar nuestra dignidad al atender a los dolientes. No miremos con indiferencia y desprecio a los que han arruinado el templo del alma. Ellos son objeto de la compasión divina. El que creó a todos tiene interés en todos. Aun los que han caído en lo más bajo no están fuera del alcance de su amor y compasión. Si somos verdaderamente sus discípulos, manifestaremos el mismo espíritu. El amor que es inspirado por nuestro amor hacia Jesús verá en cada alma, sea pobre o rica, un valor que no puede ser medido por el cálculo humano. Revele nuestra vida un amor superior a cuanto pueda expresarse en palabras.

Con frecuencia, el corazón de los hombres se endurece bajo la reprensión; pero no puede resistir e l amor que se les manifiesta en Cristo… Sea nuestro mensaje: «He aquí el Cordero de Dios, que quita’ el pecado del mundo». Juan 1 :29 (Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 281,282).


Lunes 21 de marzo___________________________________________________________

CODICIA E INMORALIDAD SEXUAL

Lee Hebreos 13:4 y 5; Lucas 16:10 al 18; 1 Corintios 5:1; Efesios 5:3 al 5; y Colosenses 3:5. ¿Qué dos males se relacionan en estos pasajes?

Hebreos 13:4-5

Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;

Lucas 16:10-18

10 El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. 11 Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? 12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? 13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.14 Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él. 15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. 16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. 17 Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. 18 Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.

1 Corintios 5:1

 1 De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre.

Efesios 5:3-5

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

Colosenses 3:5

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;

Pablo advierte a los lectores contra la inmoralidad sexual y la codicia porque eran dos graves amenazas al amor fraternal. A decir verdad, los autores del Nuevo Testamento y los filósofos moralistas de la antigüedad notaron una conexión entre ellos.

El llamado de Pablo a honrar el matrimonio implicaba evitar cualquier cosa que lo denigrara. Esto incluía la abstención de violar el voto matrimonial y los divorcios injustificados (comparar con Mat. 19:9). La exhortación a mantener la pureza del lecho matrimonial se refiere a evitar la profanación del matrimonio a través de relaciones sexuales fuera del matrimonio. La expresión “fornicarios” se refiere en el Nuevo Testamento a toda forma de inmoralidad sexual (1 Cor. 5:9-11; 6:9, 10; Efe. 5:5; 1 Tim. 1:9, 10; Apoc. 21:8; 22:15). Además, la sociedad grecorromana era laxa en lo que respecta a la ética sexual. Era común una doble moral; esto les daba licencia a los hombres para tener relaciones sexuales siempre que fueran discretos. Sin embargo, Pablo advierte que Dios juzgará a los adúlteros. Los creyentes no deben permitir que las convenciones sociales establezcan sus normas éticas.

El “amor al dinero” era una de las principales categorías de vicios en el mundo grecorromano. De hecho, en otra carta, Pablo se refirió al “amor al dinero” como la raíz de todos los males (1 Tim. 6:10).

La defensa contra este vicio es una actitud que Pablo alienta en varias epístolas. En primer lugar, debían estar “contentos” con lo que tenían (ver también 2 Cor. 9:8; Fil. 4:11, 12). Además, los cristianos deben creer y abrazar la promesa divina: “No te desampararé, ni te dejaré” (Heb. 13:5). El pueblo de Dios recibió esta promesa en varios lugares y momentos, y está disponible para nosotros hoy (Gén. 28:15; Deut. 31:6, 8; Jos. 1:5; 1 Crón. 28:20). Entonces, se invita a los creyentes a responder a la promesa de Dios con las palabras del Salmo 118:6: “El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”. Esta referencia al Salmo 118 es apropiada porque el salmista expresó allí su confianza en Dios, a pesar del sufrimiento que le infligían los incrédulos.

¿De qué formas la sociedad contemporánea socava la pureza sexual y, al mismo tiempo, alimenta el amor humano por el dinero? ¿De qué formas prácticas podemos fortalecer nuestras defensas contra estos dos vicios peligrosos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[A]unque hecho a la imagen de Dios, el hombre, por su intemperancia, ha violado los principios y la ley de Dios en su naturaleza física. La intemperancia de cualquier tipo entorpece los órganos perceptivos y debilita tanto el poder del cerebro y los nervios que no se aprecian las cosas eternas, sino que se las coloca sobre el mismo nivel que las comunes. Las facultades superiores de la mente ideadas para propósitos e levados, son puestas en cautive rio de las pasiones más bajas. Si nuestros hábitos físicos no son correctos, nuestras facultades mentales y morales no pueden ser fuertes; porque existe una gran compatibilidad entre lo físico y lo moral. El apóstol Pedro comprendió esto y levantó su voz de advertencia a sus hermanos: «Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma». 1 Pedro 2: 11.

No hay sino poco poder moral en el profeso mundo cristiano. Se ha cedido a hábitos incorrectos y se han descuidado leyes físicas y morales, hasta que la norma general de virtud y piedad se ha vuelto excesivamente baja. Los hábitos que rebajan la norma de salud física debilitan la fuerza mental y moral. La complacencia de apetitos y pasiones antinaturales tiene una influencia dominante sobre los nervios del cerebro. Los órganos animales son fortalecidos, mientras que el aspecto moral se debilita. Es imposible que un hombre intemperante sea cristiano, porque las facultades superiores son puestas en esclavitud de las pasiones (Testimonios para la iglesia, t. 3, pp. 59, 60).

Aquellos a quienes el Señor ha dado el talento de los recursos están bajo una pesada responsabilidad. No han de invertir el dinero meramente para la gratificación de los deseos egoístas, porque todo lo que gasten de esa manera es restado de los tesoros del Señor. Por la soberana bondad de Dios, el Espíritu Santo obra a través del agente humano, y le impulsa a hacer pequeñas o grandes inversiones para la causa del Señor, haciendo que redunden para la gloria de Dios.

Siempre que piense usar el dinero del Señor para gratificarse egoístamente, recuerde que hay muchos sumidos en una profunda pobreza, que ni siquiera tienen para comprar alimento o ropa, y son herencia del Señor. Debemos hacer el bien a todos los hombres, especialmente a los que son de la fe. Sí los que poseen abundantes recursos son agentes de Dios para comunicar la verdad, usarán sus tesoros sabiamente, de modo que ninguno de la familia de la fe pase hambre o desnudez (Alza tus ojos, p. 27).

La más profunda y genuina filosofía de la vida es que estemos en la más íntima relación con Dios…

Manténgase firmemente aferrado a Jesús… Guarde su alma en el amor de Dios, suceda lo que suceda, y crecerá espiritualmente en fortaleza. Cristo es su amoroso Amigo, él tomará su mano y lo ayudará en todo lugar duro y difícil. Un agradecido, confiado y habitual reconocimiento a Dios fundamenta toda conducta correcta, todo carácter genuino. Nunca debe perder su confianza en el Señor (Alza tus ojos, p. 274).


Martes 22 de marzo__________________________________________________________

ACORDAOS DE VUESTROS PASTORES

Lee Hebreos 13:7 al 17. ¿Cuál debería ser nuestra relación con nuestros dirigentes?

Hebreos 13:7-17

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas. 10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo. 11 Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; 14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir. 15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. 16 Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. 17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.

Hebreos 13:7 al 17 contiene una exhortación a respetar y obedecer a los líderes de la congregación. Comienza con una invitación a “acordarse” de los dirigentes del pasado que les llevaron la palabra de Dios, y termina con un llamado a “obedecer” a los dirigentes actuales (Heb. 13:17). Los líderes del pasado probablemente sean los que les predicaron la palabra por primera vez y fundaron la congregación. El llamado a “acordarse” de ellos no se refiere simplemente a un ejercicio mental de recogimiento ni a un tributo externo que los honre. Pablo explica que deben recordarlos reflexionando en el resultado de la conducta de ellos e imitando su fe.

Para Pablo, el mayor acto de recuerdo y honra es la emulación. De esta manera, Pablo ha añadido a los líderes fundadores de la congregación a la lista de héroes fieles a quienes los creyentes deben considerar con atención. Esta lista incluye a los héroes de la fe de Hebreos 11, y a Jesús, el ejemplo consumado de la fe, en Hebreos 12. El autor, además, señala que Jesús es “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Heb. 13:8). Él contrasta totalmente con los falsos maestros, que cambian con el tiempo y cuyas enseñanzas llegan a ser “diversas” y “extrañas” (Heb. 13:9).

El llamado a recordar a los dirigentes en Hebreos 13:7 se repite en términos más contundentes al final del capítulo. Se exhorta a los creyentes a obedecer a los líderes, porque ellos se preocupan por sus almas. Aquí se describe a los dirigentes como pastores que están a cargo del bienestar espiritual de la congregación, su rebaño, y que darán cuenta a Dios por su estado espiritual (ver además 1 Ped. 5:1–4; 1 Cor. 3:10-15). Sin duda, la idea también debería aplicarse a todos los líderes de nuestra iglesia, así como a todos los niveles de nuestras iglesias en la actualidad.

El contexto también sugiere que estos líderes son pastores adjuntos que sirven bajo las órdenes de Jesús, “el gran pastor de las ovejas” (Heb. 13:20). La combinación del cuidado y la fidelidad de los dirigentes y la obediencia o confianza de los miembros producirá alegría. Esto puede indicar que los líderes podrán servir a la congregación con “alegría” o que darán cuenta de la congregación a Dios con alegría y no con tristeza.

¿Qué puedes hacer tú para fortalecer o mejorar la relación entre los dirigentes y los miembros de tu congregación, y con líderes de todo el mundo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuanto más elevado sea el cargo que ocupe un hombre y mayor sea la responsabilidad que ha de llevar, más amplia será la influencia que ejerza y tanto más necesario será que confíe en Dios. Debe recordar siempre que juntamente con el llamamiento a trabajar le llega la invitación a andar con circunspección delante de sus semejantes. Debe conservar delante de Dios la actitud del que aprende. Los cargos no dan santidad de carácter. Honrando a Dios y obedeciendo sus mandamientos es como un hombre llega a ser realmente grande…

La senda de los hombres que han sido puestos como dirigentes no es fácil; pero ellos han de ver en cada dificultad una invitación a orar. Nunca dejarán de consultar a la gran Fuente de toda sabiduría. Fortalecidos e iluminados por el Altífice maestro, se verán capacitados para resistir firmemente las influencias profanas y para discernir entre lo correcto y lo erróneo, entre el bien y el mal. Aprobarán lo que Dios aprueba y lucharán ardorosamente contra la introducción de principios erróneos en su causa (Profetas y reyes, pp. 21, 22)

Pedro había sido restaurado a su apostolado, pero la honra y la autoridad que recibió de Cristo no le dieron supremacía sobre sus hermanos… Pedro no había de ser honrando como cabeza de la iglesia. El favor que Cristo le había manifestado al perdonarle su apostasía y al confiarle la obra de apacentar el rebaño, y la propia fidelidad de Pedro al seguir a Cristo, le granjearon la confianza de sus hermanos. Tuvo mucha influencia en la iglesia. Pero la lección que Cristo le había enseñado a orillas del mar de Galilea, la conservó Pedro toda su vida (El Deseado de todas las gentes, p. 755).

Dios desea que oremos mucho más, y que hablemos mucho menos. El umbral del cielo está iluminado por los rayos de su gloria, y él hará brillar esta luz en el corazón de cuantos sostengan con él relaciones normales…

No critiquéis a aquellos que llevan la carga de la responsabilidad. No permitáis que vuestras conversaciones en la familia sean envenenadas por la crítica de los obreros del Señor. Los padres que se permiten este espíritu de crítica, no ponen delante de sus hijos lo que los pueda hacer sabios para salvación. Sus palabras tienden a perturbar la fe y la confianza, no solo de los hijos, sino también de las personas de mayor edad.

Todos carecen ya demasiado de respeto y reverencia por las cosas sagradas. Satanás se apresurará a cooperar celosamente con quien critique para provocar la incredulidad, la envidia, los celos y la falta de respeto. Satanás obra siempre para impregnar a los hombres de su espíritu, para apagar el amor que debiera cultivarse cuidadosamente entre hermanos, para destruir la confianza, para estimular los celos, las sospechas y las disputas. ¡Ojalá no nos bailemos entre sus colaboradores! (Testimonios para la iglesia, t. 7, p.175).


Miércoles 23 de marzo________________________________________________________

NO OS DEJÉIS LLEVAR DE DOCTRINAS DIVERSAS Y EXTRAÑAS

Compara Hebreos 13:9; 2:9; 4:16; y 6:19 y 20. ¿Dónde se obtiene la gracia? ¿Cómo se fortalece nuestro corazón?

Hebreos 13:9

No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas; porque buena cosa es afirmar el corazón con la gracia, no con viandas, que nunca aprovecharon a los que se han ocupado de ellas.

Hebreos 2:9

Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por todos.

Hebreos 4:16

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 6:19-20

19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, 20 donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.

La relación entre las enseñanzas falsas y los alimentos, abordada en Hebreos 13:9, probablemente no se refiera a la distinción entre alimentos limpios e inmundos.

¿Por qué?

En primer lugar, Pablo no parece estar preocupado, en la epístola, por la distinción entre alimentos limpios e inmundos. Sabemos, por Hechos 15, que la iglesia cristiana primitiva sostenía que los creyentes son salvos por gracia (Hech. 15:7-11) y que deben seguir respetando algunas normas alimentarias (Hech. 15:19, 20). La distinción entre alimentos limpios e inmundos y otras normas bíblicas no son contrarias a la gracia. Sin ir más lejos, Pablo argumenta que el Nuevo Pacto ha puesto la Ley en el corazón (Heb. 8:10-12). Sin embargo, el autor deja muy en claro que los sacrificios de animales y la mediación sacerdotal levítica en el Santuario han sido reemplazados por el sacrificio y la mediación sacerdotal superiores de Jesús el Mesías (Heb. 8:4, 5; 10:1-18).

En segundo lugar, el contexto sugiere que Pablo no está criticando a la audiencia por abstenerse de ciertos alimentos, sino por participar de ellos con la esperanza de obtener gracia de alguna manera (Heb. 13:9). Probablemente esté advirtiendo acerca de la participación de rituales judíos o comidas litúrgicas que se celebraban como una extensión de los sacrificios de animales en el Templo y que se suponía que aportaban méritos espirituales o gracia. Las comidas y las bebidas no son agentes mediadores de la gracia; recibimos la gracia solo a través del sacrificio y la mediación sacerdotal de Jesucristo. Los creyentes “tenemos un altar” (Heb. 13:10), la Cruz de Cristo, de la que podemos comer (Juan 6:47–58).

En Hebreos, la “gracia” proviene del Trono de Dios (Heb. 4:16). Esta gracia, arbitrada por Cristo, es un “ancla” “segura y firme”, que está sujeta al mismo trono de Dios (Heb. 6:19, 20; comparar con 4:16). Es esta gracia que recibimos mediante el sacrificio de Cristo lo que le brinda estabilidad y seguridad a nuestro corazón. Cuando el corazón ha sido “afirma[do]” de esta manera, no será “lleva[do]” por nuevas doctrinas (Heb. 13:9), ni se “desvi[ará] de Dios (Heb. 2:1 NTV).

Reflexiona en el sacrificio perfecto de Cristo. ¿Por qué, entonces, la idea de cualquier otra cosa que hagamos para “añadirle” a este sacrificio es contraria al evangelio y a la gracia que encontramos en Jesús?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Las penitencias, las mortificaciones de la carne, la constante confesión del pecado sin arrepentimiento sincero, los ayunos, las fiestas religiosas y las ceremonias externas que no van acompañados de una verdadera devoción: todas estas cosas no tienen valor alguno. El sacrificio de Cristo es suficiente; él hizo una ofrenda total y eficaz a Dios, y el esfuerzo humano sin el mérito de Cristo no tiene valor alguno. No solamente deshonramos a Dios siguiendo esta conducta sino que destruimos nuestra utilidad presente y futura. El dejar de apreciar el valor de la ofrenda de Cristo tiene una influencia degradante: esteriliza nuestras expectativas y nos priva de nuestros privilegios, nos induce a recibir teorías inseguras y peligrosas concernientes a la salvación que fue comprada para nosotros a un precio infinito. Pero no debe entenderse que el plan de salvación consiste en que el poder divino se comunica a la persona para hacer que su esfuerzo [empeño] humano tenga éxito total (Mensajes selectos, t. 3, p. 216).

«Os daré corazón nuevo». Cristo debe morar en nuestro corazón, así como la sangre está en nuestro cuerpo y circula por él como una potencia vivificadora. No podemos insistir demasiado en este punto. Al par que la verdad debe ser nuestra armadura, nuestras convicciones deben ser fortalecidas por la simpatía viva que caracterizaba la vida del Salvador. Ningún hombre puede subsistir a menos que la verdad viva se manifieste en su carácter. Hay un solo poder que puede hacemos o mantenernos firmes, y es la gracia de Dios en la verdad. El que confía en otra cosa está ya tambaleando, pronto a caer.

El Señor desea que se apoyen en él. Aprovechen al máximo cada ocasión para acercarse a la luz. Si se mantienen alejados de las santas influencias que emanan de Dios, ¿cómo podrán discernir las cosas espirituales? (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 180)

Venid a Jesús, y recibid descanso y paz. Ahora mismo podéis tener la bendición. Satanás os sugiere que sois impotentes y que no podéis bendeciros a vosotros mismos. Es verdad: sois impotentes. Pero exaltad a Jesús delante de él: «Tengo un Salvador resucitado. En él confío y él nunca permitirá que yo sea confundido. Yo triunfo en su nombre. Él es mi justicia y mi corona de regocijo». En lo que respecta a esto, nadie piense que su caso es sin esperanza, pues no es así. Quizá os parezca que sois pecadores y estáis perdidos, pero precisamente por eso necesitáis un Salvador. Si tenéis pecados que confesar, no perdáis tiempo. Los momentos son de oro. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad». 1 Juan 1:9. Serán saciados los que tienen hambre y sed de justicia, pues Jesús lo ha prometido. ¡Precioso Salvador! Sus brazos están abiertos para recibirnos, y su gran corazón de amor espera para bendecirnos (Mensajes selectos, t. 1, p. 414).


Jueves 24 de marzo__________________________________________________________

SALGAMOS A JESÚS FUERA DEL CAMPAMENTO

Compara Hebreos 13:10 al 14; Marcos 8:34; Mateo 10:38; Lucas 14:27; y Gálatas 2:20. ¿Qué significa salir a Jesús fuera del campamento?

Hebreos 13:10-14

10 Tenemos un altar, del cual no tienen derecho de comer los que sirven al tabernáculo. 11 Porque los cuerpos de aquellos animales cuya sangre a causa del pecado es introducida en el santuario por el sumo sacerdote, son quemados fuera del campamento. 12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta. 13 Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio; 14 porque no tenemos aquí ciudad permanente, sino que buscamos la por venir.

Marcos 8:34

34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Mateo 10:38

38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

Lucas 14:27

27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.

Gálatas 2:20

20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

El lugar fuera de la puerta era el más inmundo de todo el campamento. Allí se quemaban los restos de los animales sacrificados (Lev. 4:12). A los leprosos también se los excluía del campamento (Lev. 13:46), y allí se ejecutaba a los blasfemos y demás criminales (Lev. 24:10–16, 23; 1 Rey. 21:13; Hech. 7:58). Estas normas presuponían que la presencia de Dios estaba dentro del campamento. Todo lo que era impuro se echaba afuera porque Dios no estaba dispuesto a ver ninguna cosa “inmunda” o “indecente” en él (Núm. 5:3; Deut. 23:14).

Jesús sufrió en la Cruz fuera de Jerusalén (Juan 19:17-20). Esto enfatiza la vergüenza que soportó (Heb. 12:2). Fue condenado oficialmente como alguien que “blasfemó el Nombre” y, por lo tanto, Israel lo repudió y lo ejecutó fuera de la muralla (Mar. 14:63, 64; ver Lev. 24:11, 16). Jesús fue echado fuera del campamento como una cosa “vergonzosa”, “inmunda” o “indecente” (Heb. 12:2). Sin embargo, Pablo exhorta a los creyentes a seguir a Jesús fuera de la puerta, soportando la vergüenza que él soportó (Heb. 12:2; ver 13:13). Este fue también el camino que siguió Moisés, quien eligió llevar “el vituperio de Cristo” en lugar de los tesoros de Egipto (Heb. 11:26).

No obstante, paradójicamente, Hebreos sugiere que la presencia de Dios ahora está fuera del campamento. El acto de seguir a Jesús fuera del campamento significa no solo “lleva[r] su vituperio” o vergüenza, sino también “sal[ir] a su encuentro” (Heb. 13:13 NVI), tal como los israelitas que “buscaba[n] a Jehová” salieron “fuera del campamento” en el desierto cuando Moisés quitó el Tabernáculo de Dios del campamento después del conflicto con el becerro de oro (Éxo. 33:7). Este relato sugiere que el rechazo de Jesús por parte de los incrédulos también implicaba el rechazo de Dios, como lo rechazó Israel en la apostasía del becerro de oro (Éxo. 32; 33). Por lo tanto, el camino del sufrimiento y la vergüenza es también el camino hacia Dios.

Pablo anima a los lectores a seguir a Jesús como “el autor y consumador” de su fe (Heb. 12:2), invitándolos implícitamente también a considerar sus sufrimientos actuales como una disciplina momentánea que producirá “fruto apacible de justicia” (Heb. 12:11). Están dejando atrás una ciudad o un campamento corruptos en busca de “la ciudad venidera” cuyo arquitecto es Dios (Heb. 13:14, NVI; 11:10, 16).

¿Qué significa para ti seguir a Jesús “fuera del campamento”? ¿Qué aspectos de la vida de fe en Jesús pueden generar “reproche” o “vergüenza” de parte de quienes te rodean?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El resplandor que procede del verdadero cristiano testifica de su unión con Cristo. El yo está oculto a la vista y Cristo es revelado. El Cielo reconoce-el cumplimiento de la promesa… «Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es». 1 Juan 3:2. Entonces aquellos cuyas vidas han estado ocultas en Cristo, quienes han peleado la buena batalla de la fe en esta tierra, resplandecerán con la gloria del Redentor en el reino de Dios.

Hermano mío, hermana mía, el propósito de Dios para usted es que viva una vida que haga mejor a otros; una vida que mostrará que Cristo, la esperanza de gloria, está formado en el interior. Es su propósito que usted pueda decir con el apóstol Pablo: «Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí». Gálatas 2:20 (Reflejemos a Jesús, p. 99).

«Al mirar los rostros de hermanos probados que son preciosos a la vista del Señor, y al ver que algunos de ellos estaban casi a punto de deponer la armadura… se despertó la siguiente pregunta en mi mente: ¿Quién vendrá a ocupar los lugares de estos maduros y gastados soldados de la cruz? ¿Quién se consagrará a la obra del Señor?… ¿Quiénes son los que tienen e l conocimiento de la verdad, y que aman tanto a Jesús y a las almas por las cuales él murió como para negarse a sí mismos, para elegir el sufrimiento como parte de la religión, y para salir fuera del campamento, llevando el reproche de Cristo?…

Hermanos y hermanas, ascienda de vuestros labios la oración de fe a Dios para que el Señor levante obreros y los envíe a los campos de la mies; pues la cosecha es grande y los obreros pocos» (Notas biográficas de Elena C. de White, pp. 304, 305).

«El Señor viene», debe ser el testimonio dado, no solo por los labios, sino por la vida y el carácter; pero muchos de los individuos a quienes Dios ha dado luz y conocimiento, talentos de influencia y recursos, son hombres que no aman la verdad ni la practican. Han bebido tan ávidamente de la copa intoxicante del egoísmo y la mundanalidad que se han embriagado con los cuidados de esta vida.

Hermanos, si continuáis siendo tan ociosos y mundanos y tan egoístas como antes, Dios os pasará seguramente por alto, y tomará a los que tienen menos cuidado de sí mismos, son menos ambiciosos de honores mundanales, y no vacilarán como no vaciló su Maestro, en cuanto a salir del campamento cargados de oprobio. La obra será dada a quienes la acepten, la aprecien y entretejan sus principios con su experiencia diaria. Dios elegirá a hombres humildes, que traten de glorificar su nombre y de hacer progresar su causa, más bien que honrarse y favorecerse a sí mismos. El suscitará hombres que no tengan tanta sabiduría mundanal, pero que estén relacionados con él, que busquen fuerza y consejo de lo alto (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 436).


Viernes 25 de marzo_________________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Después de que descendiera el Espíritu Santo […l os creyentes] se regocijaban en la dulzura de la comunión con los santos. Eran compasivos, considerados, abnegados, dispuestos a hacer cualquier sacrificio por la causa de la verdad. En su asociación diaria, revelaban el amor que Cristo les había enseñado. Por medio de palabras y hechos desinteresados, se esforzaban por despertar ese sentimiento en otros corazones […].

“Pero gradualmente sobrevino un cambio. Los creyentes comenzaron a buscar defectos en los demás. Espaciándose en las equivocaciones, y dando lugar a una crítica dura, perdieron de vista al Salvador y su amor. Llegaron a ser más estrictos en relación con las ceremonias exteriores, más exactos en la teoría que en la práctica de la fe. En su celo por condenar a otros, pasaban por alto sus propios errores. Perdieron el amor fraternal que Cristo les había encomendado, y lo más triste de todo era que no se daban cuenta de su pérdida. No comprendían que la alegría y el regocijo se retiraban de su vida, y que, habiendo excluido el amor de Dios de sus corazones, pronto caminarían en tinieblas.

“Comprendiendo Juan que el amor fraternal iba mermando en la iglesia, se esforzaba por convencer a los creyentes de la necesidad constante de ese amor. Sus cartas a las iglesias están llenas de este pensamiento. ‘Carísimos, amémonos unos a otros –escribe–; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y ha enviado a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos a otros’ ” (HAp 452, 453).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. La vida cristiana a menudo se considera que es una relación personal e individual entre Jesús y el creyente. Sin embargo, esto es solo un aspecto de la vida cristiana. ¿Por qué es importante recordar que Dios nos está guiando como grupo? ¿Cuáles son mis responsabilidades en relación con el grupo? ¿Qué puedo esperar del grupo?
  2. ¿Cuáles son los mejores indicadores de que el amor fraternal es fuerte en una congregación? Prepárense para armar una lista en su clase de Escuela Sabática.
  3. ¿Cuál es el verdadero amor fraternal? ¿Cuáles son sus características, causas y resultados? ¿Cómo lo diferenciarías del falso amor fraternal?

COMENTARIOS DEL VIDEO

CONSEJOS PARA LA IGLESIA CAP. 1. MI PRIMERA VISION

Pronto oímos la voz de Dios, semejante al ruido de muchas aguas, que nos anunció el día y la hora de la venida de Jesús. Los 144.000 santos vivientes reconocieron y entendieron la voz; pero los malvados se figuraron que era fragor de truenos y de terremoto. Cuando Dios señaló el tiempo, derramó sobre nosotros el Espíritu Santo, y nuestros semblantes se iluminaron refulgentemente con la gloria de Dios, como le sucedió a Moisés al bajar del Sinaí. Los 144.000 estaban todos sellados y perfectamente unidos.

En su frente llevaban escritas las palabras: “Dios, nueva Jerusalén”, y además una brillante estrella con el nuevo nombre de Jesús. Los impíos se enfurecieron al vernos en aquel santo y feliz estado, y querían apoderarse de nosotros para encarcelarnos, cuando extendimos la mano en el nombre del Señor y cayeron rendidos al suelo. Entonces conoció la sinagoga de Satanás que Dios nos había amado, a nosotros que podíamos lavarnos los pies unos a otros y saludarnos fraternalmente con ósculo santo, y ellos adoraron a nuestras plantas.

LIBRO RECOMENDADO PARA LEER

Testimonios Acerca de Conducta Sexual, Adulterio y Divorcio

LIBRO CONSEJOS PARA LA IGLESIA

Los privilegios de la relación matrimonial

Llevar a los excesos lo legítimo constituye un grave pecado.

Muchos padres no obtienen el conocimiento que debieran tener en la vida matrimonial. No se cuidan de manera que Satanás no les saque ventaja ni domine su mente y su vida. No ven que Dios requiere de ellos que se guarden de todo exceso en su vida matrimonial. Pero muy pocos consideran que es un deber religioso gobernar sus pasiones. Se han unido en matrimonio con el objeto de su elección, y por lo tanto, razonan que el matrimonio santifica la satisfacción de las pasiones más bajas. Aun hombres y mujeres que profesan piedad, dan rienda suelta a sus pasiones concupiscentes, y no piensan que Dios los tiene por responsables del desgaste de la energía vital que debilita su resistencia y enerva todo el organismo.

Practiquen la abnegación y la templanza

¡Ojalá que pudiese hacer comprender a todos su obligación hacia Dios en cuanto a conservar en la mejor condición el organismo mental y físico, para prestar servicio perfecto a su Hacedor! Evite la esposa cristiana, tanto por sus palabras como por sus actos, excitar las pasiones animales de su esposo. Muchos no tienen fuerza que malgastar en este sentido. Desde su juventud han estado debilitando el cerebro y minando su constitución por la satisfacción de sus pasiones animales. La abnegación y la temperancia debieran ser la consigna en su vida matrimonial.

Tenemos solemnes obligaciones para con Dios en cuanto a conservar puro el espíritu y sano el cuerpo, para beneficiar a la humanidad y rendir a Dios un servicio perfecto. El apóstol nos advierte; “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que le obedezcáis en sus concupiscencias”. Nos insta a ir adelante diciéndonos que “todo aquel que lucha, de todo se abstiene”. Exhorta a todos los que se llaman cristianos a que presenten sus “cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”. Dice: “Golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser reprobado”. Romanos 6:12; 1 Corintios 9:25; Romanos 12:1; 1 Corintios 9:27.

No es amor puro el que impulsa a un hombre a hacer de su esposa un instrumento que satisfaga su concupiscencia. Es expresión de las pasiones animales que claman por ser satisfechas. ¡Cuán pocos hombres manifiestan su amor de la manera especificada por el apóstol: “Así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella [no para contaminarla, sino] para santificarla habiéndola purificado”, ¡para “que fuese santa y sin mancha!” Esta es la calidad del amor que en las relaciones matrimoniales Dios reconoce como santo. El amor es un principio puro y sagrado; pero la pasión concupiscente no admite restricción, no quiere que la razón le dicte órdenes ni la controle. No vislumbra las consecuencias; no quiere razonar de la causa al efecto.

Satanás trata de debilitar el dominio propio

Satanás procura rebajar la norma de pureza y debilitar el dominio propio de los que contraen matrimonio, porque sabe que mientras las pasiones más bajas se intensifican, las facultades morales se debilitan, y no necesita él preocuparse por el crecimiento espiritual de ellos. Sabe también que de ningún otro modo puede él estampar su propia imagen odiosa en la posteridad de ellos, y que le resulta así aun más fácil amoldar el carácter de los hijos que el de los padres.

Hombres y mujeres, aprenderéis algún día lo que es la concupiscencia y el resultado de satisfacerla. Puede hallarse en las relaciones matrimoniales una pasión de clase tan baja como fuera de ellas.

¿Cuál es el resultado de dar rienda suelta a las pasiones inferiores? La cámara, donde debieran presidir ángeles de Dios, es mancillada por prácticas pecaminosas. Y porque impera una vergonzosa animalidad, los cuerpos se corrompen; las prácticas repugnantes provocan enfermedades repugnantes. Se hace una maldición de lo que Dios dio como bendición. Los excesos sexuales destruirán ciertamente el amor por los ejercicios devocionales, privarán al cerebro de substancia necesaria para nutrir el organismo y agotarán efectivamente la vitalidad. Ninguna mujer debe ayudar a su esposo en esta obra de destrucción propia. No lo hará si ha sido iluminada al respecto y ama la verdad. Cuanto más se satisfacen las pasiones animales, tanto más fuertes y violentos serán los deseos de complacerlas. Comprendan su deber los hombres y mujeres que temen a Dios. Muchos cristianos profesos sufren de parálisis de los nervios y del cerebro debido a su intemperancia en este sentido.

Los esposos han de ser considerados

Los maridos deben ser cuidadosos, atentos, constantes, fieles y compasivos. Deben manifestar amor y simpatía. Si cumplen las palabras de Cristo, su amor no será del carácter bajo, terrenal ni sensual que los llevaría a destruir su propio cuerpo y a acarrear debilidad y enfermedad a sus esposas. No se entregarán a la complacencia de las pasiones bajas mientras repitan constantemente a sus esposas que deben estarles sujetas en todo. Cuando el marido tenga la nobleza de carácter, la pureza de corazón y la elevación mental que debe poseer todo cristiano verdadero, lo manifestará en la relación matrimonial. Si tiene el sentir de Cristo, no será destructor del cuerpo, sino que estará henchido de amor tierno y procurará alcanzar al más alto ideal en Cristo.

Ningún hombre puede amar de veras a su esposa cuando ella se somete pacientemente a ser su esclava para satisfacer sus pasiones depravadas. En su sumisión pasiva, ella pierde el valor que una vez él le atribuyó. La ve envilecida y rebajada, y pronto sospecha que se sometería con igual humildad a ser degradada por otro que no sea él mismo. Duda de su constancia y pureza, se cansa de ella y busca nuevos objetos que despierten e intensifiquen sus pasiones infernales. No tiene consideración con la ley de Dios. Estos hombres son peores que los brutos; son demonios en forma humana. No conocen los principios elevadores y ennoblecedores del amor verdadero y santificado.

La esposa también llega a sentir celos del esposo y sospecha que, si tuviese oportunidad, dirigiría sus atenciones a otra persona con tanta facilidad como a ella. Ella ve que no se rige por la conciencia ni el temor de Dios; todas estas barreras santificadas son derribadas por las pasiones concupiscentes; todas las cualidades del esposo que le asemejarían a Dios son sujetas a la concupiscencia brutal y vil.

Capítulo 17—Pureza de corazón y de vida

Dios os ha dado un tabernáculo que cuidar y conservar en la mejor condición para su servicio y gloria. Vuestros cuerpos no os pertenecen. “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es”. 1 Corintios 6:19; 3:16, 17.

En esta época de corrupción, cuando nuestro adversario el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devore, veo la necesidad de elevar mi voz en amonestación. “Velad y orad, para que no entréis en tentación”. Mateo 26:41.

Son muchos los que poseen talentos brillantes y que los dedican impíamente al servicio de Satanás.

¿Qué advertencia puedo dar a un pueblo que profesa haber salido del mundo y haber dejado las obras de las tinieblas? ¿A un pueblo a quien Dios ha hecho depositario de su ley, pero que como la higuera frondosa ostenta sus ramas aparentemente florecientes a la misma faz del Altísimo y, sin embargo, no lleva frutos para la gloria de Dios?

Muchos de ellos albergan pensamientos impuros, imaginaciones profanas, deseos no santificados y bajas pasiones. Dios aborrece el fruto que lleva un árbol tal. Los ángeles, puros y santos, miran la conducta de los tales con aborrecimiento, mientras Satanás se regocija. ¡Ojalá que los hombres y mujeres considerasen lo único que pueden ganar al transgredir la ley de Dios! En cualquier circunstancia, la transgresión deshonra a Dios y resulta en una maldición para el hombre. Debemos considerarla así, por hermoso que sea su disfraz y cualquiera sea la persona que la cometa.

Los limpios de corazón verán a Dios. Todo pensamiento impuro contamina el alma, menoscaba el sentido moral y tiende a obliterar las impresiones del Espíritu Santo. Empaña la visión espiritual, de manera que los hombres no puedan contemplar a Dios. El Señor puede perdonar al pecador arrepentido, y le perdona; pero aunque esté perdonada, el alma quedará mancillada. Toda impureza de palabras o de pensamientos debe ser rehuida por aquel que quiera tener un claro discernimiento de la verdad espiritual.

Algunos reconocerán el mal de las prácticas pecaminosas, y, sin embargo, se disculparán diciendo que no pueden vencer sus pasiones. Esta es una admisión terrible de parte de una persona que lleva el nombre de Cristo.

“Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo”. 2 Timoteo 2:19. ¿Por qué existe esta debilidad? Es porque las propensiones animales han sido fortalecidas por el ejercicio, hasta que han prevalecido sobre las facultades superiores.

A los hombres y mujeres les faltan principios. Están muriendo espiritualmente porque han condescendido durante tanto tiempo con sus apetitos naturales que su dominio propio parece haber desaparecido. Las pasiones inferiores de su naturaleza han empuñado las riendas, y la que debiera ser la facultad dominante se ha convertido en la sierva de la pasión corrupta. Se mantiene al alma en la servidumbre más abyecta. La sensualidad ha apagado el deseo de santidad, y ha agostado la prosperidad espiritual.