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Escuela Sabática Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026


Lección 13 en PDF, haga «CLICK» aquí


Enlace para el libro:

https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.

Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.


LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA

Año 1er Trimestre 2º Trimestre 3er Trimestre 4º Trimestre
2024 Salmos El Gran Conflicto Marcos Juan
2025 Amor y Justicia en la Biblia Como Estudiar la Profecía y la Inspiración Éxodo Josué
2026 Colosenses – Filipenses Religión en el Mercado* Josué El Espíritu de Profecía
2027 1 & 2 de Corintios Mayordomía Eclesiología Ezequiel
2028

* Religion in the Market Place


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Lección 13: Para el 29 de junio de 2024

EL TRIUNFO DEL AMOR DE DIOS

Sábado 22 de junio_____________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Apocalipsis 22:11, 12; Jeremías 30:5-7; Salmo 91:1-11; Jeremías 25:33; Apocalipsis 21:2; 20:11-15.

PARA MEMORIZAR:

 “Y oí una gran voz del cielo que decía: ‘El Santuario de Dios estará con los hombres. Él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos, y será su Dios. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos. Y no habrá más muerte, ni llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron’ ” (Apoc. 21:3, 4).

Podemos afrontar el futuro con el corazón lleno de esperanza. Aunque vengan tiempos difíciles, sea cual fuere el sufrimiento por el que tengamos que transitar, las dificultades que tengamos que soportar, las penas que experimentemos, si tenemos la esperanza de que vendrá un día mejor podemos vivir la vida hoy con sentido, propósito y alegría. Franklin D. Roosevelt fue presidente de los Estados Unidos entre 1933 y 1945, uno de los períodos más difíciles de la historia del país. Sufría de parálisis debido a la poliomielitis y era incapaz de caminar sin ayuda. En cierta ocasión, escribió: “Siempre hemos mantenido la esperanza, la creencia, la convicción de que hay una vida mejor, un mundo mejor, más allá del horizonte”.

En la última lección de este trimestre, veremos el amor incondicional de Cristo durante la época más emocionante de la historia del universo, y su triunfo completo y total en el gran conflicto entre el bien y el mal. El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, nos da esperanza para hoy, mañana y siempre.

La lección de esta semana se basa en El conflicto de los siglos, capítulos 39 al 42.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo aseguró a sus discípulos que había ido a preparar moradas para ellos. Los que aceptan las enseñanzas de la Palabra de Dios no serán totalmente ignorantes acerca de las mansiones celestiales. Y sin embargo el apóstol Pablo declaró: «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman». 1 Corintios 2:9. El lenguaje humano es inadecuado para describir la recompensa de los justos. Sólo podrá ser conocida por los que la contemplen. Ninguna mente finita puede comprender la gloria del paraíso de Dios.

En la Biblia a la heredad de los salvados se la llama patria. Hebreos 11:14-16. Allí el gran Pastor conduce a su rebaño a fuentes de aguas vivas. El árbol de vida da su fruto cada mes, y las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones. Hay ríos de aguas corrientes, claras como el cristal, y en sus márgenes los árboles que siempre se mecen proyectan su sombra sobre los senderos preparados para los redimidos del Señor. Allí las amplias planicies desembocan en colinas hermosas, y las montañas de Dios yerguen sus elevados picos. En esas pacíficas planicies, junto a las corrientes vivas, el pueblo de Dios, por tanto tiempo peregrino y errante, encontrará un hogar (La historia de la redención, pp. 450, 451).

Consideremos más fervientemente las bendiciones del más allá. Que nuestra fe atraviese todas las nubes de oscuridad y contemple al que murió por los pecados del mundo. Él ha abierto las puertas del paraíso para todos los que lo reciben y creen en él… Permitamos que las aflicciones que tan angustiosamente nos duelen, se conviertan en lecciones instructivas que nos impulsen a avanzar hacia el premio de nuestra soberana vocación en Cristo. Que seamos alentados por el pensamiento de que el Señor viene pronto. Que esta esperanza alegre nuestros corazones…

«Estamos de regreso al hogar. Aquel que nos amó tanto que murió por nosotros, nos ha edificado una ciudad. La nueva Jerusalén es nuestro lugar de descanso. No habrá tristeza en la ciudad de Dios. Jamás se oirán gemidos de dolor, ni endechas por las esperanzas desvanecidas y afectos sepultados. Muy pronto los vestidos de tristeza se cambiarán por la vestidura de boda. Pronto seremos testigos de la coronación de nuestro rey. Aquellos cuyas Vidas están escondidas en Cristo, los que en esta tierra han peleado la buena batalla de la fe, brillarán con la gloria del Redentor en el reino de Dios (La fe por la cual vivo, 22 de diciembre, p. 364).

Vivir la le según los méritos del Redentor crucificado los llevará [a los hijos de Dios] sanos y salvos a través del horno ardiente de la aflicción y las pruebas. Al igual que sucedió con los tres amigos de Daniel, el Cuarto los acompañará en el abrasador calor del horno ardiente y ni siquiera sus vestidos serán tocados por el olor del humo. Debemos animar a nuestros hijos para que sean estudiosos de la Biblia y tengan firmes principios religiosos que resistan la prueba de los peligros que, con toda certeza, experimentarán todos los que vivan en la tierra durante los últimos días del fin de la historia del mundo (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 210).


Domingo 23 de junio____________________________________________________

ESPERANZA EN TIEMPOS DIFÍCILES

Lee Apocalipsis 22:11 y 12; Daniel 12:1 y 2; y Jeremías 30:5 al 7. ¿Qué acontecimientos tendrán lugar justo antes de la Segunda Venida?

Apocalipsis 22:11-12

11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. 12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

Daniel 12:1-2

1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.

Jeremías 30:5-7

Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz. Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y se han vuelto pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día!, tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.

Al final del período de prueba de la humanidad, habrá un tiempo de angustia “cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces”. Apocalipsis 16 describe las siete últimas plagas que se derramarán sobre el mundo impío. Pero, al igual que con las plagas que se abatieron sobre Egipto, el pueblo de Dios estará protegido de ellas. Ten en cuenta la promesa de Daniel: “En ese tiempo será librado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro” (Dan. 12:1). Esto debe referirse al “libro de la vida” (ver Fil. 4:3; Apoc. 13:8; 20:12, 15; 22:19). Si hemos permanecido fieles a Jesús, nuestro nombre no será borrado del Libro de la Vida (Apoc. 3:5).

Lee 1 Juan 3:1 al 3; y Juan 8:29 y 14:30. ¿Cuál es la única preparación adecuada para el tiempo de angustia que se avecina?

1 Juan 3:1-3

1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

Juan 8:29

29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

Juan 14:30

30 No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

En el tiempo de angustia, el pueblo de Dios tiene una relación personal con Jesús tan profunda que nada puede alterarla. Su mayor deseo es agradarlo en todas las cosas para que, mediante la obra del Espíritu Santo, sean tan puros como él. No había nada en el corazón de Cristo que respondiera a los engaños de Satanás. Nosotros también podemos reflejar este aspecto del carácter de Cristo.

Lee Salmos 27:5; 91:1 al 11; y Apocalipsis 3:10 al 12. ¿Qué promesas reconfortantes nos da Dios para el tiempo de angustia?

Salmos 27:5

Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; Me ocultará en lo reservado de su morada; Sobre una roca me pondrá en alto.

Salmos 91:1-11

1 El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, De la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, Ni saeta que vuele de día, Ni pestilencia que ande en oscuridad, Ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra; Mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación, 10 No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada. 11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.

Apocalipsis 3:10-12

10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona. 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

Hay algunos que han malinterpretado el concepto de vivir el tiempo de angustia sin un mediador. Jesús cesa su mediación en el Santuario celestial cuando todos han tomado su decisión final a favor o en contra de él. Pero esto no significa que estemos solos durante este tiempo, confiando en nuestras propias fuerzas. Jesús nos ha asegurado que estará siempre con nosotros (Mat. 28:20). La fe confía cuando no puede ver y cree incluso cuando el mundo que nos rodea se desmorona. Durante el tiempo de angustia, nuestra fe se fortalece y nuestro anhelo de eternidad aumenta, de modo que nuestro único deseo es vivir con Jesús para siempre.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al aproximarnos a los peligros de los últimos días, las tentaciones del enemigo se tornan más fuertes y más decididas. Satanás ha descendido con gran poder, sabiendo que su tiempo es corto; y está obrando «con todo engaño de iniquidad para los que se pierden». 2 Tesalonicenses 2:10…

El fin de todas las cosas está cercano. El tiempo de angustia está por llegar para el pueblo de Dios. Será entonces cuando se promulgará el decreto prohibiendo comprar o vender a los que guardan el sábado del Señor, y que los amenazará con castigos, y aun la muerte, si no observan el primer día de la semana como día de reposo…

En el tiempo de angustia Satanás excita a los malvados y estos rodean a los hijos de Dios para destruirlos. Pero no sabe que en los libros del cielo se ha escrito la palabra «perdón» frente a sus nombres (En los lugares celestiales, 3 de diciembre, p. 346).

Se concede a todos un tiempo de prueba a fin de que se preparen para el día del Señor. Si alguien descuida esa preparación y no presta atención a las fieles advertencias dadas, estará sin excusa. La lucha fervorosa y perseverante de Jacob con el ángel debería ser un ejemplo para los cristianos: venció porque tuvo determinación y manifestó persistencia.

Todos los que deseen la bendición de Dios, se aferren de sus promesas y sean tan fervientes y perseverantes como Jacob, triunfarán como él. Hoy se ejerce tan poco la verdadera fe y la de muchos profesos creyentes es tan débil, porque son negligentes en las cosas espirituales. No están dispuestos a esforzarse, a negarse a sí mismos, a agonizar ante el Señor, a orar larga y fervorosamente para obtener las bendiciones, y por eso no las consiguen. La fe que prevalecerá finalmente durante el tiempo de angustia debe ser puesta en práctica cada día ahora. Los que no hacen esfuerzos vigorosos para ejercer hoy una fe perseverante no estarán preparados para vivir la fe que los capacitará para estar en pie en el día de la prueba (La historia de la redención, p. 101).

La fe verdadera demanda la bendición prometida y se aferra a ella antes de saberla realizada y de sentirla. Debemos elevar nuestras peticiones al Lugar Santísimo con una fe que dé por recibidos los prometidos beneficios y los considere ya suyos. Hemos de creer, pues, que recibiremos la bendición, porque nuestra fe ya se apropió de ella, y, según la Palabra, es nuestra. «Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá». Marcos 11:24. Esto es fe sincera y pura: creer que recibiremos la bendición aun antes de recibirla en realidad… Cuando parecen asentarse densas nubes sobre la mente, es cuando se debe dejar que la fe viva atraviese las tinieblas y disipe las nubes. La fe verdadera se apoya en las promesas contenidas en la Palabra de Dios, y únicamente quienes obedezcan a esta Palabra pueden pretender que se cumplan sus gloriosas promesas (Primeros escritos, pp. 72, 73).


Lunes 24 de junio______________________________________________________

ESPERANZA EN EL PRONTO REGRESO DE JESÚS

Lee Juan 14:1 al 3 y Tito 2:11 al 14. A la luz de los desafíos del futuro y del tiempo de angustia que se avecina, ¿por qué son tan alentadores estos versículos?

Juan 14:1-3

1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Tito 2:11-14

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, 12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

Las palabras de Jesús “no se turbe su corazón” son su garantía de que nunca nos abandonará y de que volverá para llevarnos a casa. Este mundo no es nuestro hogar. Está por llegar un día mejor. Uno de cada 25 versículos del Nuevo Testamento habla del regreso de nuestro Señor. Cuando los días son sombríos y las promulgaciones agobiantes de un poder político-religioso amenazan nuestra vida, la promesa de la venida de Cristo llena nuestro corazón de esperanza. Esta es la “bendita esperanza” que ha inspirado al pueblo fiel de Dios de todas las generaciones.

Lee Apocalipsis 6:15 al 17 e Isaías 25:8 y 9. Contrasta las actitudes de los salvados y los perdidos reveladas en estos versículos. ¿Qué explica la diferencia entre estas dos mentalidades?

Apocalipsis 6:15-17

15 Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; 16 y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; 17 porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie?

Isaías 25:8-9

Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho. Y se dirá en aquel día: He aquí, este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; este es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.

Los impíos comprenden las horribles consecuencias del pecado, mientras que los justos han aceptado las maravillosas provisiones de la gracia. La rebelión contra Dios conduce al temor, la culpa, la condenación y, finalmente, a la perdición eterna. Nuestra respuesta a la gracia salvífica de Dios nos conduce al perdón, la paz y el gozo eternos en su glorioso regreso.

Lee Apocalipsis 15:3 y 4; y 19:7. ¿Cómo responderán los redimidos a la gloriosa salvación provista sin reservas por medio de Cristo?

Apocalipsis 15:3-4

Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues solo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.

Apocalipsis 19:7

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

“La Cruz de Cristo será la ciencia y el canto de los redimidos durante toda la Eternidad. En el Cristo glorificado contemplarán al Cristo crucificado. […] Que el Hacedor de todos los mundos, el Árbitro de todos los destinos, dejase su gloria y se humillase por amor al hombre despertará eternamente la admiración y la adoración del universo” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 709).

Lee Apocalipsis 12:17; 17:13 y 14; y 19:11 al 16. Observa cuidadosamente la progresión de estos versículos. ¿Qué dice esta progresión acerca de la última guerra de la Tierra y la victoria final de Cristo?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La venida del Señor ha sido en todo tiempo la esperanza de sus verdaderos discípulos. La promesa que hizo el Salvador al despedirse en el Monte de los Olivos, de que volvería, iluminó el porvenir para sus discípulos al llenar sus corazones de una alegría y una esperanza que las penas no podían apagar ni las pruebas disminuir. Entre los sufrimientos y las persecuciones, «el aparecimiento en gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo» era la «esperanza bienaventurada»…

[Pablo] les recordaba la resurrección, que había de verificarse cuando viniese el Señor. Entonces los que hubiesen muerto en Cristo resucitarían, y juntamente con los vivos serían arrebatados para recibir a Cristo en el aire. «Y así —dijo— estaremos siempre con el Señor. Consolaos pues los unos a los otros con estas palabras». 1 Tesalonicenses 4:16-18 (El conflicto de los siglos, p. 304).

Cuando Cristo venga en su gloria y la gloria de su Padre, rodeado de todos los ángeles del cielo, que lo escoltarán en su camino con voces de triunfo, mientras los acordes de la música más encantadora llegarán al oído, todos, entonces, tendrán interés…

Entonces los reyes y los nobles, el poderoso, el pobre y el mezquino, todos juntos claman allí con gran amargura. Los que en los días de su prosperidad despreciaron a Cristo y a los humildes que seguían sus pisadas, hombres que no quisieron humillar su rango para inclinarse ante Cristo, que aborrecieron su despreciada cruz, se encuentran ahora postrados en el fango de la tierra. Entonces comprenden con terrible amargura que están consumiendo los frutos de su propia conducta, y que están llenos de sus propias argucias. Confiando en su supuesta sabiduría rechazaron la recompensa sublime y eterna, y la invitación celestial, en favor de las ganancias terrenales. El resplandor y el oropel de la tierra los fascinaron, y en su supuesta sabiduría se convirtieron en insensatos. Se gozaban en su prosperidad mundanal como si sus ventajas terrenales fueran tan grandes que podrían, por medio de ellas, tener méritos ante Dios, y de esa manera asegurarse el cielo (Testimonios para la iglesia, t. 2, pp. 38, 39).

No hay palabras para describir la magnificencia de este espectáculo [de la segunda venida]. Cuando se acercó la nube viviente de insuperable gloria y majestad, pudimos contemplar con nitidez la amable figura de Jesús. No llevaba una corona de espinas; ceñía su santa frente en cambio una corona de gloria. Sobre sus vestidos y su muslo había un nombre escrito: Rey de reyes y Señor de señores. Su rostro resplandecía más que el sol al mediodía, sus ojos eran como llama de fuego y sus pies tenían el aspecto del bronce bruñido. Su voz tenía el sonido de numerosos instrumentos musicales. La tierra tembló delante de él; los cielos se desvanecieron como un pergamino que se enrolla, y todo monte y toda isla se removió de su lugar…

Los que poco antes habrían eliminado de la tierra a los fieles hijos de Dios, vieron entonces la gloria del Señor que reposaba sobre ellos. Y en medio de su terror escucharon las voces de los santos que en gozosa melodía decían: «He aquí, este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará». Isaías 25:9 (La historia de la redención, pp. 430, 431).


Martes 25 de junio______________________________________________________

EL MILENIO EN LA TIERRA

Apocalipsis 19 termina con una dramática descripción de la venida de Jesús y la destrucción de los impíos. Pero la historia no termina allí. Apocalipsis 20 nos introduce en un período que durará mil años, conocido como el “Milenio”.

Lee Apocalipsis 20:1 al 3. ¿Cuál será el destino de Satanás cuando Jesús vuelva?

Apocalipsis 20:1-3

1 Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.

Las imágenes de Apocalipsis 20:1 al 3 son simbólicas. Satanás no está literalmente atado con una cadena y encerrado en un pozo. Durante mil años, está confinado en esta Tierra desolada y despoblada, atado por las circunstancias que él mismo ha creado. En 2 Pedro 2:4, leemos que Satanás y sus ángeles fueron reservados para el castigo mediante “cadenas de oscuridad” (NVI). Satanás será confinado a la Tierra por una cadena de circunstancias, y no tendrá nadie a quien tentar. Durante mil años, verá la devastación, la destrucción y el desastre que su rebelión ha creado.

La palabra griega traducida como “infierno” (RVR) es la misma de la que proviene la palabra abismo. También es la misma palabra utilizada en la Septuaginta, la traducción griega del Antiguo Testamento, para describir la Tierra en la Creación. “La tierra estaba desierta y vacía, las tinieblas cubrían la superficie del abismo” (Gén. 1:2). La palabra “abismo”, aquí, es la palabra griega abyssos; esta describe una Tierra desolada. El “abismo” no es una caverna subterránea ni un foso enorme en algún lugar del universo. La obra satánica de pecado y destrucción, junto con el tremendo caos que precede a la Segunda Venida, han devuelto a la Tierra a una masa oscura y desorganizada, como era su condición al principio de la Creación.

Lee Jeremías 4:23 al 26; 25:33; e Isaías 24:1, 3 y 5. ¿Cómo describen esta escena los profetas bíblicos?

Jeremías 4:23-26

23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz. 24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos. 25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido. 26 Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.

Jeremías 25:33

33 Y yacerán los muertos de Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro; no se endecharán ni se recogerán ni serán enterrados; como estiércol quedarán sobre la faz de la tierra.

Isaías 24:1, 3 y 5

1 He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores.

La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.

Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.

Los profetas enfatizan la destrucción catastrófica en la segunda venida de Cristo y que ninguna persona queda viva en la Tierra durante este período de mil años. Solo quedarán Satanás y sus ángeles malignos, para contemplar los estragos causados por su rebelión. El universo entero reconoce nuevamente que la paga del pecado es la muerte. Dios afronta el problema del pecado para que nunca más vuelva a surgir (Nah. 1:9). Básicamente, hay tres maneras en que Dios hace esto. En primer lugar, revela su amor sin límites, su deseo apasionado y sus esfuerzos incesantes por salvar a toda la humanidad. En segundo lugar, revela su justicia, equidad y rectitud. En tercer lugar, permite que el universo vea los resultados finales del pecado y la rebelión.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[Durante el milenio la tierra se] asemejaba a un desolado desierto. Las ciudades y las aldeas, sacudidas por el terremoto, yacían en ruinas. Las montañas, descuajadas de sus asientos, habían dejado grandes cavernas. Sobre toda la superficie de la tierra estaban esparcidos los desmochados peñascos que había lanzado el mar o se habían desprendido de la misma tierra. Corpulentos árboles desarraigados estaban tendidos por el suelo. La desolada tierra iba a ser la habitación de Satanás y sus malignos ángeles durante mil años. Allí quedaría Satanás recluído, vagabundo y errante por toda la tierra para ver las consecuencias de su rebelión contra la ley de Dios. Durante mil años iba a poder gozar del fruto de la maldición que había causado. Recluído en la tierra, no tendrá ocasión de ir a otros planetas para tentar y molestar a quienes no han caído. Durante todo ese tiempo Satanás sufrirá muchísimo. Sus características malignas han estado en constante ejercicio desde su caída; pero se verá entonces privado de su poder y obligado a reflexionar con terror y temblor en lo que le reserva el porvenir cuando haya de penar por todo el mal que hizo y ser castigado por todos los pecados que hizo cometer (Primeros escritos, pp. 289, 290).

El resto de la tierra no quedará purificado hasta que, al fin de los mil años, resuciten los impíos y se congreguen en torno de la ciudad. Los pies de los malvados nunca profanarán la tierra renovada. Del cielo descenderá fuego de Dios para devorarlos y quemarlos de raíz y rama. Satanás es la raíz y sus hijos las ramas. El mismo fuego que devore a los malvados purificará la tierra (Primeros escritos, pp. 51, 52).

El grito agonizante del Salvador: «Consumado es», fue el toque de agonía para Satanás. Fue entonces cuando quedó zanjado el gran conflicto que había durado tanto tiempo y asegurada la extirpación final del mal…

Todo el universo habrá visto la naturaleza y los resultados del pecado. Y su destrucción completa que en un principio hubiese atemorizado a los ángeles y deshonrado a Dios, justificará entonces el amor de Dios y establecerá su gloria ante un universo de seres que se deleitarán en hacer su voluntad, y en cuyos corazones se encontrará su ley. Nunca más se manifestará el mal. La Palabra de Dios dice: «No se levantará la aflicción segunda vez». Nahúm 1:9. La ley de Dios que Satanás vituperó como yugo de servidumbres será honrada como ley de libertad. Después de haber pasado por tal prueba y experiencia, la creación no se desviará jamás de la sumisión a Aquel que se dio a conocer en sus obras como Dios de amor insondable y sabiduría infinita (El conflicto de los siglos, pp. 493, 494).


Miércoles 26 de junio____________________________________________________

EL JUICIO EN EL MILENIO

Lee Apocalipsis 20:4 al 6. ¿Qué harán los justos durante los mil años y por qué es importante?

Apocalipsis 20:4-6

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.

Durante el Milenio, los justos tendrán la oportunidad de observar de primera mano la justicia y el amor de Dios en la forma en que él resolvió el problema del pecado. ¿Quién no tiene preguntas que le gustaría hacer a Dios sobre muchas cosas? Ahora, durante el Milenio en el Cielo, los redimidos pueden plantearle esas preguntas. Si un ser querido o un amigo íntimo no está en el Cielo, los salvados tienen la oportunidad de comprender mejor las decisiones de Dios. De una manera nueva, con más fuerza que nunca, los redimidos captarán los poderosos intentos de Dios por salvar a cada persona que haya vivido alguna vez. Nuevamente reconocerán que todo el que está perdido se ha perdido el Cielo a causa de su propio rechazo personal de Cristo. Solo entonces Dios traerá el Juicio Final –la segunda muerte, que es la destrucción eterna– sobre los perdidos.

Lee Apocalipsis 20:7 al 9. ¿Cómo concluyen los mil años? ¿Cuál es el destino de Satanás y sus seguidores?

Apocalipsis 20:7-9

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

Durante mil años, Satanás no ha tenido a nadie a quien tentar ni engañar. Él y sus ángeles han estado solos para reflexionar sobre las consecuencias mortales del pecado. Al final del Milenio, los impíos muertos resucitan para enfrentar el juicio y recibir su recompensa final (Apoc. 20:5).

Ahora Satanás tiene un vasto ejército de seguidores. Aunque Satanás ha sufrido derrota tras derrota en el Gran Conflicto, se siente animado al ver la enorme multitud de los perdidos. Aún no está dispuesto a terminar su rebelión, por lo que sale a engañar a estas “naciones”. Satanás los inspira a hacer un último gran esfuerzo para derrocar a Dios y establecer su propio reino. El término “Gog y Magog” se utiliza para describir a Satanás y a los inconversos de todas las edades. Satanás y sus seguidores rodean “el campamento de los santos y la ciudad amada” (Apoc. 20:9).

Al final del Milenio, no solo resucitarán todos los impíos, sino además la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén, descenderá del Cielo a la Tierra (Apoc. 21:2). Los santos han estado viviendo y reinando con Cristo en la Nueva Jerusalén durante el Milenio. Ahora, al final de los mil años, la ciudad desciende a la Tierra junto con Dios, Jesús, los ángeles y todos los redimidos. Todos están presentes para la batalla final del Gran Conflicto. El pecado está a punto de ser erradicado de una vez por todas.

¿Qué dice el calendario del Juicio Final sobre el carácter de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Después vi tronos en los cuales estaban sentados Jesús y los redimidos. Los santos reinaban como reyes y sacerdotes de Dios. En unión con los suyos juzgaba Cristo a los impíos muertos, comparando sus acciones con el libro del estatuto, la Palabra de Dios, y fallando cada caso según lo hecho con el cuerpo. Después sentenciaban a los impíos a la pena que debían sufrir de acuerdo con sus obras, y quedaba escrita frente a sus nombres en el libro de la muerte. También Satanás y sus ángeles fueron juzgados por Jesús y los santos. El castigo de Satanás había de ser mucho más terrible que el de aquellos a quienes engañó. Su sufrimiento había de ser incomparablemente mayor. Después de perecer todos los que fueron engañados por él, Satanás iba a continuar viviendo para sufrir mucho más tiempo (Primeros escritos, pp. 290, 291).

Al fin de los mil años, Jesús, el rey de gloria, desciende de la santa ciudad, vestido con el fulgor de un relámpago, y se posa sobre el monte da las Olivas el mismo monte de donde ascendió después de su resurrección—. Tan pronto como él posó los pies en ella, se partió convirtiéndose en una dilatada llanura, y es preparada para la recepción de la santa ciudad en la cual está el paraíso de Dios, el Jardín del Edén, que fue trasladado al cielo después de la transgresión del hombre. Ahora desciende con la santa ciudad, más hermoso y gloriosamente adornado que cuando fue removido de la tierra. La ciudad de Dios desciende y se asienta sobre la poderosa llanura preparada para este propósito (La segunda venida y el cielo, p. 116).

Dios es la fuente de la vida; y cuando uno elige el servicio del pecado, se separa de Dios, y se separa así de la vida. Queda privado «de la vida de Dios». Cristo dice: «Todos los que me aborrecen, aman la muerte». Efesios 4:18; Proverbios 8:36. Dios les da la existencia por un tiempo para que desarrollen su carácter y revelen sus principios. Logrado esto, reciben los resultados de su propia elección. Por una vida de rebelión, Satanás y todos los que se unen con él se colocan de tal manera en desarmonía con Dios que la misma presencia de él es para ellos un fuego consumidor. La gloria de Aquel que es amor los destruye (El Deseado de todas las gentes, pp. 712, 713).

Tal como el arco iris se forma en las nubes por la unión de los rayos del sol y las gotas de lluvia, el arco iris que rodea el trono representa el poder combinado de la misericordia y la justicia. No solo hay que afirmar la justicia, porque eclipsaría la gloria del arco iris de la promesa que está sobre el trono; los hombres solo verían la condenación de la ley. Si no hubiera justicia ni sanción, el gobierno de Dios carecería de estabilidad. La unión de la justicia y la misericordia perfecciona la salvación (Maranata: el Señor viene, 14 de noviembre, p. 336).


Jueves 27 de junio______________________________________________________

DOS ETERNIDADES

Lee 2 Corintios 5:10; Romanos 14:10 y 11; y Apocalipsis 20:11 al 15. ¿Qué dicen estos pasajes acerca de por qué resucitan los impíos?

2 Corintios 5:10

10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Romanos 14:10-11

10 Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. 11 Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.

Apocalipsis 20:11-15

11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Para resolver el problema del pecado de modo que el mal nunca vuelva a surgir, todos deben estar convencidos de que Dios ha sido justo en todos sus caminos. En última instancia, toda rodilla se doblará y reconocerá la justicia de Dios en el Gran Conflicto (incluso Satanás y sus ángeles malos) y que nunca hubo justificación alguna para la rebelión contra Dios. Observa esta perspectiva de Elena de White: “Apenas se abren los libros de registros, y la mirada de Jesús se dirige hacia los impíos, estos se vuelven conscientes de todos los pecados que cometieron. Reconocen exactamente el lugar donde sus pies se apartaron del sendero de la pureza y la santidad, y cuán lejos el orgullo y la rebelión los llevaron en el camino de la violación de la Ley de Dios. Las tentaciones seductoras que fomentaron al ceder al pecado, las bendiciones pervertidas, su desprecio de los mensajeros de Dios, las advertencias rechazadas, las oleadas de misericordia repelidas por corazones obstinados y sin arrepentimiento, todo eso sale a relucir como si estuviese escrito con letras de fuego. […]

“Todos los impíos del mundo están de pie ante el tribunal de Dios, acusados de alta traición contra el gobierno del Cielo. No hay nadie que defienda la causa de ellos; no tienen excusa; y se pronuncia contra ellos la sentencia de la muerte eterna” (Elena de White, El conflicto de los siglos, pp. 724, 726).

Lee Apocalipsis 20:9; Salmo 37:20; y Malaquías 4:1 y 2. ¿Qué ideas nos dan estos pasajes acerca de la destrucción final del pecado y de los pecadores, y la recompensa de los justos?

Apocalipsis 20:9

Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.

Salmo 37:20

20 Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los Carneros Serán consumidos; se disiparán como el humo.

Malaquías 4:1-2

1 Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama. Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.

Lo bueno es que Satanás y sus ángeles malos serán destruidos en el lago de fuego. El pecado y los pecadores serán consumidos. Según Apocalipsis 20:9, serán devorados, destruidos; no atormentados eternamente. El siguiente versículo utiliza la expresión “para siempre” o “por los siglos de los siglos” (RVR). Dependiendo del contexto, la frase “para siempre” o “por los siglos de los siglos” significa “sin fin”, pero hasta que algo se logra por completo. (Ver Éxo. 21:6; 1 Sam. 1:22, 28; Jud. 1:7; 2 Ped. 2:4-6). Para los perdidos, la destrucción en sí, no el acto de destruir, es eterna. Dios no es un torturador eterno.

A fin de cuentas, a todos nos espera una de dos eternidades. Los perdidos, lamentablemente, reciben la “paga” que merecen: la muerte eterna. ¿Por qué, entonces, nuestra única esperanza de no recibir lo que merecemos, que es la muerte, está en confiar en la justicia de Jesús?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[Después de los mil años] Jesús sale de la ciudad rodeado por toda la hueste de los redimidos, y es escoltado en su camino por toda la multitud de los ángeles. En terrible majestad, él [Jesús] llama a los impíos muertos. Estos son despertados de su largo sueño. ¡Qué espantoso despertar! Contemplan al Hijo de Dios en su severa majestad y resplendente gloria. Todos, tan pronto lo ven, saben que él es el crucificado que murió para salvarlos, Aquel que aborrecieron y rechazaron. En número son como la arena sobre la orilla del mar. En la primera resurrección, todos surgen con lozanía inmortal, pero en la segunda se ven en todos las señales de la maldición. Todos surgen como descendieron a sus tumbas. Los que vivieron antes del diluvio salen con su estatura gigantesca, más del doble de la altura de los hombres que ahora viven en la tierra, y son bien proporcionados. Las generaciones posteriores al diluvio fueron de una estatura menor… Una poderosa hueste de reyes, guerreros, estadistas y nobles, hasta los más degradados, subieron juntos sobre la tierra desolada. Cuando contemplan a Jesús en su gloria, se espantan y procuran esconderse de su terrible presencia (Spiritual Gifts, t. 3, p. 83; parcialmente en La segunda venida y el cielo, p. 107).

Al principio de la gran controversia, los ángeles no comprendían esto. Si se hubiese dejado a Satanás y su hueste cosechar el pleno resultado de su pecado, habrían perecido; pero para los seres celestiales no habría sido evidente que ello era el resultado inevitable del pecado. Habría permanecido en su mente una duda en cuanto a la bondad de Dios, como mala semilla para producir su mortífero fruto de pecado y desgracia.

Pero no sucederá así cuando la gran controversia termine. Entonces, habiendo sido completado el plan de la redención, el carácter de Dios quedará revelado a todos los seres creados. Se verá que los preceptos de su ley son perfectos e inmutables. El pecado habrá manifestado entonces su naturaleza; Satanás, su carácter. Entonces el exterminio del pecado vindicará el amor de Dios y rehabilitará su honor delante de un universo compuesto de seres que se deleitarán en hacer su voluntad y en cuyo corazón estará su ley.

Bien podían, pues, los ángeles regocijarse al mirar la cruz del Salvador; porque aunque no lo comprendiesen entonces todo, sabían que la destrucción del pecado y de Satanás estaba asegurada para siempre, como también la redención del hombre, y el universo quedaba eternamente seguro. Cristo mismo comprendía plenamente los resultados del sacrificio hecho en el Calvario. Los consideraba todos cuando en la cruz exclamó: «Consumado es» (El Deseado de todas las gentes, p. 713).

No transcurrirá mucho tiempo antes que veamos a Aquel en quien ciframos nuestras esperanzas de vida eterna. Y en su presencia todas las pruebas y los sufrimientos de esta vida serán como nada… Alzad los ojos, sí, alzad los ojos y permitid que vuestra fe aumente de continuo. Dejad que esta fe os guíe a lo largo de la senda estrecha que, pasando por las puertas de la ciudad de Dios, nos lleva al gran más allá, al amplio e ilimitado futuro de gloria destinado a los redimidos (Maranata: el Señor viene, 10 de diciembre, p. 364).


Viernes 28 de junio_____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“Allí las vastas planicies alternan con bellísimas colinas y las montañas de Dios elevan sus majestuosas cumbres. En esas pacíficas llanuras, al borde de esas corrientes vivas, el pueblo de Dios, que por tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará un hogar. […]

“Allí las mentes inmortales reflexionarán con deleite inagotable en las maravillas del poder creador, en los misterios del amor redentor. Allí no habrá enemigo cruel y engañador para tentar a olvidarnos de Dios. Toda facultad será desarrollada, toda capacidad aumentada. La adquisición de conocimientos no cansará la mente ni agotará las energías. Podrán llevarse a cabo las mayores empresas, satisfacerse las aspiraciones más sublimes, realizarse las ambiciones más encumbradas; y sin embargo surgirán nuevas alturas que superar, nuevas maravillas que admirar, nuevas verdades que comprender, nuevos objetivos que agucen las facultades de la mente, el alma y el cuerpo” (Elena de White, El conflicto de los siglos, pp. 733, 735).

“Con indescriptible dicha, los hijos de la Tierra participan del gozo y la sabiduría de los seres que no cayeron. Comparten los tesoros del conocimiento y el entendimiento adquiridos durante siglos y siglos en la contemplación de las obras de Dios. Con visión nítida, consideran la gloria de la Creación: soles y estrellas y sistemas que, en el orden a ellos asignado, circuyen el Trono de la Deidad. En todas las cosas, desde las más pequeñas hasta las más grandes, está escrito el nombre del Creador, y en todas ellas se despliegan las riquezas de su poder” (ibíd., p. 736).

“El Gran Conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado ni pecadores. Todo el universo está limpio. Una misma pulsación de armonía y júbilo late a través de la vasta Creación. Del Ser que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo más imperceptible hasta el mundo más grande, todas las cosas, animadas e inanimadas, declaran, en su belleza sin mácula y en gozo perfecto, que Dios es amor” (ibíd., pp. 736, 737).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Por qué crees que Dios ha permitido que el pecado continúe por tan- to tiempo? Por otra parte, ningún ser humano sufre en este mundo más tiempo que su propia existencia aquí. Es decir, nadie sufre más que su propia vida. ¿Cuán corta es la vida humana en comparación con los miles de años de pecado? ¿Cómo podría ayudarnos esta perspectiva a abordar la difícil cuestión del mal?
  2. ¿Cómo encaja el período de mil años conocido como el Milenio en el Plan de Salvación? Piensa en lo que dice sobre el carácter de Dios: tan solo cuando todos los redimidos hayan tenido la oportunidad de ver la justicia, la equidad y el amor de Dios, el Juicio Final, el castigo final, caerá sobre los perdidos.