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Escuela Sabática Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

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Uniendo el cielo y la tierra. Cristo en Filipenses y Colosenses

1er Trimestre de 2026


Lección 12 en PDF, haga «CLICK» aquí


Enlace para el libro:

https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/


Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.


LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA

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2025 El Amor de Dios y su Justicia Alusiones, Imágenes y Símbolos: Cómo Estudiar la Profecía Bíblica Éxodo Josué
2026 Colosenses – Filipenses Cómo estar en una Relación con Dios 1 y 2 Corintios El Don de Profecía
2027 Mayordomía Vida y Enseñansas de Jesús Profecías Apocalípticas Hermenéuticas
2028
2029

Si usted se encuentra en el area de Washington DC, y desea visitar una iglesia Adventista de habla Hispana, le invitamos a que visite la iglesia en la que nos congregamos, para mas informacion, este es el link del website de nuestra iglesia:       

 

www.westfrederickspanishsda.church


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Lección 12: Para el 21 de junio de 2025

PRECURSORES

Sábado 14 de junio_____________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Daniel 2:31-45; Daniel 3:1-12, 17, 18; Apocalipsis 13:11-17; Romanos 1:18-25; Hechos 12:1-17; Mateo 12:9-14.

PARA MEMORIZAR:

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de timidez, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Tim. 1:7).

Esta semana estudiaremos otras dos historias bíblicas que prefiguran los acontecimientos de los últimos días con gran detalle.

En primer lugar, examinaremos el relato de Sadrac, Mesac y Abednego, que contiene alusiones evidentes al capítulo 13 de Apocalipsis. Veremos luego la historia de los apóstoles y la experiencia de los primeros cristianos para comprender lo que nos queda aún por delante hasta el regreso de Cristo.

Ambos ejemplos, el de los tres jóvenes hebreos y el de la iglesia apostólica, ponen de relieve un valor extraordinario y contienen claves para disfrutar de paz espiritual aun en las circunstancias más difíciles.

Jesús dijo una y otra vez cosas como “no temas” y “¿por qué están turbados y suben esos pensamientos a su corazón?” Es importante recordar que el centro de la profecía es Cristo y que debemos por ello ser capaces de escuchar ese mismo mensaje del Señor en las escenas proféticas de los momentos finales de la Tierra. Como dijo a sus discípulos: “No se turbe su corazón. Ustedes creen en Dios, crean también en mí” (Juan 14:1).

En otras palabras, aunque los eventos de los últimos días serán difíciles para quienes decidan permanecer fieles a Dios, debemos verlos con esperanza, no con temor.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los nombres de Daniel y sus compañeros fueron cambiados por otros que conmemoraban divinidades caldeas. Los padres hebreos solían dar a sus hijos nombres que tenían gran significado. Con frecuencia expresaban en ellos los rasgos de carácter que deseaban ver desarrollarse en sus hijos. El príncipe encargado de los jóvenes cautivos «puso a Daniel, Beltsasar; y a Ananías, Sadrach; y a Misael, Mesach; y a Azarías, Abednego»…

En el mismo comienzo de su carrera, su carácter fue probado de una manera decisiva. Se había provisto que comiesen del alimento y bebiesen del vino que provenían de la mesa real. Con esto el rey pensaba manifestarles su favor y la solicitud que sentía por su bienestar. Pero como una porción de estas cosas se ofrecía a los ídolos, el alimento proveniente de la mesa del rey estaba consagrado a la idolatría, y compartirlo sería considerado como tributo de homenaje a los dioses de Babilonia. La lealtad a Jehová prohibía a Daniel y a sus compañeros que rindiesen tal homenaje. Aun el hacer como que comieran del alimento o bebieran del vino habría sido negar su fe. Obrar así habría sido colocarse de parte del paganismo y deshonrar los principios de la ley de Dios…

Pero Daniel no vaciló. Apreciaba más la aprobación de Dios que el favor del mayor potentado de la tierra, aun más que la vida misma.  Resolvió permanecer firme en su integridad, cualesquiera fuesen los resultados. «Propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber». Esta resolución fue apoyada por sus tres compañeros (Profétas y reyes, pp. 352-354).

¿Olvidará el Señor a su pueblo en esa hora de prueba? ¿Olvidó acaso al fiel Noé cuando sus juicios cayeron sobre el mundo antediluviano? ¿Olvidó acaso a Lot cuando cayó fuego del cielo para consumir las ciudades de la llanura? ¿Se olvidó de José cuando estaba rodeado de idólatras en Egipto? ¿o de Elías cuando el juramento de Jezabel le amenazaba con la suerte de los profetas de Baal? ¿Se olvidó de Jeremías en el oscuro y húmedo pozo en donde había sido echado? ¿Se olvidó acaso de los tres jóvenes en el horno ardiente o de Daniel en el foso de los leones?

Aunque los enemigos los arrojen a la cárcel, las paredes de los calabozos no pueden interceptar la comunicación entre sus almas y Cristo. Aquel que conoce todas sus debilidades, que ve todas sus pruebas, está por encima de todos los poderes de la tierra; y acudirán ángeles a sus celdas solitarias, trayéndoles luz y paz del cielo. La prisión se volverá palacio, pues allí moran los que tienen mucha fe, y los lóbregos muros serán alumbrados con luz celestial como cuando Pablo y Silas oraron y alabaron a Dios a medianoche en el calabozo de Filipos (El conflicto de los siglos, pp. 610, 611).


Domingo 15 de junio___________________________________________________

DANIEL 2 Y EL ENFOQUE HISTORICISTA DE LA PROFECÍA

La profecía que aparece en Daniel 2 es una de las más poderosas de toda la Escritura. Casi seis siglos antes de Cristo, el profeta expone la historia del mundo desde la época de Babilonia y a través de Medopersia, Grecia y Roma hasta la fragmentación de esta en lo que son hoy las naciones europeas.

De hecho, la profecía dijo de estas naciones europeas que “se mezclarán por medio de casamientos pero no se unirán el uno con el otro, así como el hierro no se mezcla con la arcilla” (Dan. 2:43). Esta predicción se ha cumplido asombrosamente. Es decir, a pesar de todo tipo de alianzas matrimoniales entre estas naciones, siguen divididas.

Por ejemplo, la monarquía británica se llama Casa de Windsor, un nombre inglés. Sin embargo, esa designación es relativamente reciente, ya que data de 1917. Antes de eso, la familia se llamaba Casa de Saxe-Coburg y Gotha, un nombre claramente alemán, pues muchos miembros de la realeza británica, al mezclarse “por medio de casamientos”, eran parientes consanguíneos de los alemanes. Sin embargo, esos lazos de sangre no bastaron para mantenerlos alejados de la guerra, ya que durante la Primera Guerra Mundial y en un intento de desvincularse de sus odiados enemigos, cambiaron su nombre por el de Casa de Windsor.

Lee Daniel 2:31 al 45. ¿Cuál fue el sueño de Nabucodonosor y cómo lo interpretó Daniel?

Daniel 2:31-45

31 Tú, oh rey, veías, y he aquí una gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible. 32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce; 33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido. 34 Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó. 35 Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la tierra. 36 Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey. 37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad. 38 Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro. 39 Y después de ti se levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de bronce, el cual dominará sobre toda la tierra. 40 Y el cuarto reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas las cosas, desmenuzará y quebrantará todo. 41 Y lo que viste de los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido. 42 Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil. 43 Así como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro no se mezcla con el barro. 44 Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre, 45 de la manera que viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el sueño es verdadero, y fiel su interpretación.

Todas las profecías apocalípticas de Daniel siguen la base establecida en Daniel 2. Es decir, la secuencia de un imperio mundial tras otro hasta que Dios establece su reino eterno (ver Dan. 2:44; 7:13, 14). En otras palabras, esas profecías anunciaban una serie ininterrumpida de imperios desde la antigüedad hasta el fin de la historia, incluyendo nuestros días. Este enfoque o interpretación historicista de las profecías surge de los textos mismos y es crucial para comprender los acontecimientos de los últimos días, particularmente los descritos en Apocalipsis.

¿Cómo demuestra Daniel 2 que Dios no solo conoce el futuro sino también tiene, en última instancia, el control de este?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En los anales de la historia humana, el desarrollo de las naciones, el nacimiento y la caída de los imperios, parecen depender de la voluntad y las proezas de los hombres; y en cierta medida los acontecimientos se dirían determinados por el poder, la ambición y los caprichos de ellos. Pero en la Palabra de Dios se descorre el velo, y encima, detrás y a través de todo el juego y contrajuego de los humanos intereses, poder y pasiones, contemplamos a los agentes del que es todo misericordioso, que cumplen silenciosa y pacientemente los designios y la voluntad de él (Profetas y reyes, p. 366).

Centenares de años antes que ciertas naciones subiesen al escenario, el Omnisciente miró a través de los siglos y predijo el nacimiento y la caída de los reinos universales. Dios declaró a Nabucodonosor que el reino de Babilonia caería, y que se levantaría un segundo reino, el cual tendría también su período de prueba. Al no ensalzar al Dios verdadero, su gloria iba a marchitarse y un tercer reino ocuparía su lugar. Este también pasaría; y un cuarto reino, fuerte como el hierro, iba a subyugar las naciones del mundo.

Si los gobernantes de Babilonia, el más rico de todos los reinos terrenales, hubiesen cultivado siempre el temor de Jehová, se les habría dado una sabiduría y un poder que los habrían unido a él y mantenido fuertes. Pero solo hicieron de Dios su refugio cuando estaban perplejos y acosados. En tales ocasiones, al no hallar ayuda en sus grandes hombres, la buscaban en hombres como Daniel, hombres acerca de quienes sabían que honraban al Dios viviente y eran honrados por él. A los tales pedían que les revelasen los misterios de la Providencia; porque aunque los gobernantes de la orgullosa Babilonia eran hombres del más alto intelecto, se habían separado tanto de Dios por la transgresión que no podían comprender las revelaciones ni las advertencias que se les daba acerca del futuro.

En la historia de las naciones el que estudia la Palabra de Dios puede contemplar el cumplimiento literal de la profecía divina. Babilonia, al fin quebrantada, desapareció porque, en tiempos de prosperidad, sus gobernantes se habían considerado independientes de Dios y habían atribuido la gloria de su reino a las hazañas humanas. El reino medo-persa fue objeto de la ira del Cielo porque en él se pisoteaba la ley de Dios. El temor de Jehová no tenía cabida en los corazones de la vasta mayoría del pueblo. Prevalecían la impiedad, la blasfemia y la corrupción. Los reinos que siguieron fueron aun más viles y corruptos; y se fueron hundiendo cada vez más en su falta de valor moral…

Esto se presenta claramente tan solo en la Palabra de Dios. En ella se revela que la fuerza tanto de las naciones como de los individuos no se halla en las oportunidades o los recursos que parecen hacerlos invencibles; no se halla en su jactanciosa grandeza. Se mide por la fidelidad con que cumplen el propósito de Dios (Profetas y reyes, pp. 367, 368).


Lunes 16 de junio_____________________________________________________

LA ADORACIÓN DE LA IMAGEN

La atención que Nabucodonosor prestó a Daniel y a su Dios en un principio, cuando estaba aún impresionado por lo que se le reveló (ver Dan. 2, especialmente los versículos 46-48), no duró mucho.

Lee Daniel 3:1 al 12. ¿Qué implica el hecho de que la estatua fuera solo de oro y que el rey exigiera que se la adorara?

Daniel 3:1-12

1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la provincia de Babilonia. Y envió el rey Nabucodonosor a que se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado. Fueron, pues, reunidos los sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor. Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas, que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo. Por lo cual, al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado. Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos. Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive. 10 Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua de oro; 11 y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo. 12 Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de oro que has levantado.

El rey subrayó su desafío al mensaje de Dios construyendo una estatua que estaba hecha solo de oro. ¿Cuál era el mensaje? Que Babilonia nunca caería y que Nabucodonosor siempre sería rey. Quienquiera que se atreviera a desafiar esa idea sería ejecutado. Esto sirve como un poderoso recordatorio de que nuestro deseo humano de autodeterminación puede cegarnos e impedir que aceptemos la verdad acerca de cómo se desarrollará el Gran Conflicto.

Nabucodonosor manifiesta en algunos sentidos características de Lucifer, ya que era ambicioso, engreído y orgulloso como para rebelarse abiertamente contra la autoridad de Dios. En otros aspectos, por supuesto, hay marcadas diferencias. Nabucodonosor aceptó finalmente al Dios verdadero y es probable que lo encontremos en el Reino que tanto desafió.

Lee en Daniel 3:17 y 18 las desafiantes palabras dirigidas por los tres jóvenes hebreos al rey. ¿Qué nos enseña esto?

Daniel 3:17-18

17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.

Piensa en las salidas que esos tres jóvenes podrían haber considerado para evitar tan peligrosa situación. ¿No sería acaso una muestra de fanatismo dejarse quemar vivos por no ofrecer una simple reverencia? ¿No podrían haber fingido, inclinándose para ajustar su calzado mientras oraban a Dios? ¿Valía realmente la pena lo que les esperaba? Pensaban obviamente que sí, aunque lo que dijeron mostraba que eran conscientes de que era muy probable que morirían.

¿Cómo podemos evitar las racionalizaciones que comprometen nuestra fe? ¿Qué dice el siguiente texto acerca de una tentación similar: “El que es fiel en lo muy poco también en lo más será fiel; y el que en lo muy poco es injusto también en lo más será injusto” (Luc. 16:10)?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Señor no olvidó a los suyos. Cuando sus testigos fueron arrojados al horno, el Salvador se les reveló en persona, y juntos anduvieron en medio del fuego. En la presencia del Señor del calor y del frío, las llamas perdieron su poder de consumirlos.

Desde su solio real, el rey miraba esperando ver completamente destruidos a los hombres que le habían desafiado. Pero sus sentimientos de triunfo cambiaron repentinamente. Los nobles que estaban cerca vieron que su rostro palidecía mientras se levantaba del trono y miraba intensamente hacia las llamas resplandecientes. Con alarma, el rey, volviéndose hacia sus señores, preguntó: «¿No echaron tres varones atados dentro del fuego?… He aquí que yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del fuego, y ningún daño hay en ellos: y el parecer del cuarto es semejante a hijo de los dioses».

¿Cómo sabía el rey qué aspecto tendría el Hijo de Dios? En su vida y carácter, los cautivos hebreos que ocupaban puestos de confianza en Babilonia habían representado la verdad delante de él. Cuando se les pidió una razón de su fe, la habían dado sin vacilación. Con claridad y sencillez habían presentado los principios de la justicia, enseñando así a aquellos que los rodeaban acerca del Dios al cual adoraban. Les habían hablado de Cristo, el Redentor que iba a venir; y en la cuarta persona que andaba en medio del fuego, el rey reconoció al Hijo de Dios (Profetas y reyes, pp. 373, 374).

Estos fieles hebreos poseían gran capacidad natural, habían disfrutado de la más alta cultura intelectual, y ahora ocupaban una posición de honor; pero todo esto no los indujo a olvidar a Dios. Sus facultades estaban sometidas a la influencia santificadora de la gracia divina. En virtud de su integridad perseverante, manifestaron las alabanzas de Aquel que los había llamado de las tinieblas a su luz admirable. En su maravillosa liberación quedó desplegado, ante la vasta asamblea, el poder y la majestad de Dios. Jesús mismo se colocó a su lado en el horno ardiente, y por la gloria de su presencia convenció al orgulloso monarca de Babilonia que no podía ser otro sino el Hijo de Dios. La luz del cielo había estado reflejándose en Daniel y sus compañeros, hasta que todos sus asociados captaron la fe que ennoblecía su vida y hermoseaba su carácter. Por la liberación de sus fieles siervos, el Señor declara que él apoyará a los oprimidos, y derrocará todos los poderes que quieren hollar la autoridad del Dios del cielo (La educación del carácter, pp. 37, 38).

Los tres jóvenes hebreos, Sadrac, Mesac y Abednego (no tenemos registro de que Daniel estuviera presente), no deshonraron al Dios del cielo rindiendo homenaje a este ídolo. Su proceder fue comunicado al rey. Este, airado, los llamó a su presencia y, con amenazas, los indujo a unirse a la multitud en la adoración de la imagen. Cortésmente, pero con firmeza, declararon su lealtad al Dios del cielo y su fe en su poder para librarlos en la hora de la prueba (Manuscrito 110, 1904, párr. 52).


Martes 17 de junio_____________________________________________________

OTRA IMAGEN Y LA ORDEN DE ADORARLA

Hace tiempo que los estudiosos de la Biblia ven la conexión entre Daniel 3 y lo que Apocalipsis enseña acerca de los eventos finales. Efectivamente, la orden de “adorar la imagen” o morir (Dan. 3:15) refleja lo que el Apocalipsis enseña acerca de la orden de rendir culto a una imagen so pena de muerte. “Se le permitió infundir aliento a la imagen de la primera bestia, para que la imagen pudiera hablar y dar muerte a todo el que no adore a la imagen de la bestia” (Apoc. 13:15).

Lee Apocalipsis 13:11 al 17; 14:9, 11 y 12; 16:2; 19:20; y 20:4. ¿Qué contraste hay aquí que implica un conflicto entre los mandamientos de Dios y los de hombres?

Apocalipsis 13:11-17

11 Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero hablaba como dragón. 12 Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia en presencia de ella, y hace que la tierra y los moradores de ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. 13 También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. 14 Y engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha permitido hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. 15 Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que la imagen hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase. 16 Y hacía que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; 17 y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre.

Apocalipsis 14:9, 11-12

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano,

11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre. 12 Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.

Apocalipsis 16:2

Fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra, y vino una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.

Apocalipsis 19:20

20 Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Apocalipsis 20:4

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

El pueblo de Dios está llamado a adorar “al que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas”, es decir, al Creador, en contraposición con la bestia y su imagen. Los tres jóvenes hebreos se negaron, ante una amenaza similar, a adorar a otro que no fuera el Dios Creador. Por lo tanto, por diferentes que sean las circunstancias entre la orden de adorar la imagen en la llanura de Dura en oposición al Creador y lo que sucederá en todo el mundo con el llamado a rendir culto a la imagen de la bestia y no al Creador, el principio es el mismo.

Lee Romanos 1:18 al 25 (observa el vínculo existente entre Romanos 1:18 y Apocalipsis 14:9 y 10 acerca de “la ira de Dios”). En vista de ello, ¿de qué manera la adoración de la imagen de la bestia es solo otra manifestación del mismo principio en juego, el de quién debe ser objeto de la lealtad de los seres humanos?

Romanos 1:18-25

18 Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; 19 porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. 20 Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. 24 Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, 25 ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Apocalipsis 14:9-10

Y el tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 él también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero;

Adorar no significa única o necesariamente inclinarse ante una imagen y ofrecerle incienso. Adoramos aquello a lo que en última instancia somos leales. Cuando consideramos quién es nuestro Dios Creador y lo que ha hecho por nosotros al redimirnos por medio de Jesús, nos damos cuenta de que es el único que merece ser adorado. Todo lo demás es idolatría. Tal vez esto ayuda a comprender las severas palabras de Jesús: “El que no está conmigo, está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama” (Mat. 12:30). Los acontecimientos finales van a ser simplemente una manifestación dramática de esta verdad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pruebas y persecuciones sobrevendrán a todos los que obedezcan la Palabra de Dios y se nieguen a rendir culto a este falso día de reposo. La fuerza es el último recurso de toda religión falsa. Al principio emplea la atracción, así como el rey de Babilonia probó el poder de la música y la ostentación externa. Si esos atractivos, inventados por hombres inspirados por Satanás, no hacían que los hombres adoraran la imagen, las devoradoras llamas del horno estaban listas para consumirlos. Así será ahora [pronto]. El papado ha ejercido su poder para obligar a los hombres a que le obedezcan, y continuará haciéndolo. Necesitamos el mismo espíritu que fue manifestado por los siervos de Dios en el conflicto con el paganismo. Dando cuenta del trato que el emperador de Roma daba a los cristianos, Tertuliano dice: «Se nos arroja a las fieras para hacernos retractar; se nos quema en las llamas; se nos condena a prisiones y a minas; se nos destierra a islas, como Patmos, y todo ha fracasado». Así fue en el caso de los tres dignatarios hebreos; su ojo era único para la gloria de Dios; sus almas estaban firmes; el poder de la verdad los mantuvo firmes en su lealtad a Dios. Solo el poder de Dios nos capacitará para serle leales…

Los mandamientos de los hombres finitos y pecadores deben hundirse en la insignificancia al lado de la Palabra del Dios eterno. La verdad debe ser obedecida a cualquier precio, incluso cuando las prisiones, las cadenas y el destierro nos miren de frente. Si eres leal y fiel, el mismo Dios que caminó con los tres jóvenes hebreos en el horno de fuego, que protegió a Daniel en el foso de los leones, que se manifestó a Juan en la isla solitaria, te acompañará dondequiera que vayas. Su presencia permanente te consolará y te sostendrá, y harás realidad la promesa: «El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él» (The Signs of the Times, 6 de mayo, 1897, «God’s Care for His Children», párr. 16, 18).

La bestia de dos cuernos «hace [ordena] que todos, pequeños y grandes, así ricos como pobres, así libres como esclavos, tengan una marca sobre su mano derecha, o sobre su frente; y que nadie pueda comprar o vender, sino aquel que tenga la marca, es decir, el nombre de la bestia o el número de su nombre». Apocalipsis 13:16, 17 (VM). La amonestación del tercer ángel es: «¡Si alguno adora a la bestia y a su imagen, y recibe su marca en su frente, o en su mano, él también beberá del vino de la ira de Dios!»

Después de amonestar contra la adoración de la bestia y de su imagen, la profecía dice: «Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús». En vista de que los que guardan los mandamientos de Dios están puestos así en contraste con los que adoran la bestia y su imagen y reciben su marca, se deduce que la observancia de la ley de Dios, por una parte, y su violación, por la otra, establecen la distinción entre los que adoran a Dios y los que adoran a la bestia (El conflicto de los siglos, pp. 439, 440).


Miércoles 18 de junio___________________________________________________

LA PERSECUCIÓN A LA IGLESIA PRIMITIVA

Tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento contienen ejemplos de precursores de los acontecimientos finales. La vida no fue fácil para los cristianos del primer siglo. Primero fueron odiados por muchos de sus propios correligionarios, quienes los consideraban una amenaza para la fe de Moisés. También se enfrentaron a la ira del pagano Imperio Romano. “Los poderes de la Tierra y del infierno se coligaron contra Cristo en la persona de sus seguidores. El paganismo previó que, de triunfar el evangelio, sus templos y sus altares serían derribados; por lo tanto, reunió sus fuerzas para destruir el cristianismo. Se encendieron los fuegos de la persecución” (Elena de White, El conflicto de los siglos, p. 43).

 El libro de Hechos registra una historia que ilustra poderosamente lo que el pueblo de Dios puede esperar a medida que nos dirigimos hacia el escenario descrito en Apocalipsis 13.

Lee Hechos 12:1 al 19. ¿Qué elementos de esta historia podrían presagiar los acontecimientos de los últimos días?

Hechos 12:1-19

1 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Pedro es librado de la cárcel Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. 12 Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. 13 Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14 la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15 Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 16 Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos. 17 Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar. 18 Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. 19 Mas Herodes, habiéndole buscado sin hallarle, después de interrogar a los guardas, ordenó llevarlos a la muerte. Después descendió de Judea a Cesarea y se quedó allí.

Santiago había sido decapitado y Pedro habría de ser el siguiente, pues existía la pena de muerte contra los cristianos. Quizás uno de los aspectos más notables de esta historia sea el hecho de que Pedro dormía tan profundamente, durante la que debería haber sido para él la peor noche de su vida, que el ángel tuvo que golpearlo para que despertara.

Pedro fue milagrosamente puesto en libertad y se dirigió a una reunión de creyentes que, paradójicamente, dudaban de que hubiera sido liberado aunque estaban orando por ello. La Biblia dice que quedaron atónitos, lo que nos llama a reflexionar acerca de cuántas veces oramos sin confiar demasiado en que Dios nos responderá.

Algunos creyentes se salvaron durante aquella persecución, mientras que otros fueron asesinados. A medida que nos acercamos al final de los tiempos, sucederá lo mismo. Incluso Pedro, aunque fue librado en esa ocasión, murió finalmente por su fe. Jesús mismo le anunció cómo moriría: “Te aseguro: ‘Cuando eras más joven, te ceñías e ibas a donde querías. Pero cuando seas anciano, extenderás tus manos y otro te ceñirá, y te llevará a donde no quieras’. Dijo esto para dar a entender de qué muerte había de glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: ‘Sígueme’ ” (Juan 21:18, 19).

Tras anunciar a Pedro cómo moriría, Jesús le dijo: “Sígueme”. ¿Qué debería decirnos esto acerca de por qué ni siquiera el riesgo de la muerte debería impedirnos seguir al Señor?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El día de la ejecución de Pedro había sido finalmente decidido; pero aun así, las oraciones de los creyentes ascendían a los cielos. Y mientras ellos ocupaban todas sus energías y sentimientos en fervientes apelaciones, los ángeles de Dios vigilaban al aprisionado apóstol…

Pedro había sido colocado entre dos soldados, aprisionado con dos cadenas, cada una de las cuales estaba sujeta a la cintura de uno de sus guardias. Era imposible que se moviera sin que ellos se diesen cuenta. Las puertas de la prisión estaban firmemente aseguradas, y otros guardias las custodiaban. Humanamente hablando, las posibilidades de escape o rescate, eran nulas. Pero la situación extrema del hombre es la oportunidad de Dios.

El apóstol no estaba atemorizado por su situación. Desde su restablecimiento después de su negación de Cristo, había desafiado el peligro sin vacilar, y había manifestado una noble osadía al predicar a un Salvador crucificado, resucitado y ascendido a los cielos. Mientras yacía en el calabozo, recordaba lo que Cristo le dijo: «De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más mozo, te ceñías, e ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará adonde no quieras». Juan 21:18. Pedro creía que había llegado el tiempo para que él entregara su vida por causa de Cristo.

Llegó la noche precedente a la propuesta ejecución. Pedro, atado con cadenas, dormía como de costumbre entre dos soldados. Recordando la última fuga de Pedro de la cárcel, Herodes tomó en esta ocasión el doble de precauciones. Con el fin de asegurar una vigilancia extra, los soldados de guardia eran responsables de la custodia de su preso. Pedro estaba encerrado en una celda cortada en la peña viva, cuyas puertas se hallaban atrancadas con fuertes cerrojos y barras. Pero los cerrojos y las barras y la guardia romana, que eliminaban eficazmente toda posibilidad de ayuda humana, estaban destinados a hacer más completo el triunfo de Dios en la liberación de Pedro. Herodes estaba alzando la mano contra el Omnipotente, y había de resultar totalmente humillado y derrotado en su atento contra la vida del siervo de Dios (The Review and Herald, 27 de abril, 1911, «The Deliverance of Peter», párr. 10-12).

La obra de los ángeles consiste en acercarse a los probados, dolientes o tentados. Trabajan incansablemente en favor de aquellos por quienes Cristo murió. Cuando los pecadores son inducidos a entregarse al Salvador, los ángeles llevan las nuevas al cielo, y hay gran regocijo entre la hueste celestial. «Habrá más gozo en el cielo de un pecador que se arrepiente, que de noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento». Lucas 15:7. De todo esfuerzo de nuestra parte por disipar las tinieblas y difundir el conocimiento de Cristo, se lleva un informe al cielo. Y al referirse la acción ante el Padre, el gozo conmueve todas las huestes celestiales (Los hechos de los apóstoles, p. 124).


Jueves 19 de junio_____________________________________________________

LA MARCA DE LA BESTIA

Puesto que ciertos acontecimientos finales –como el decreto de muerte y la imposición de la marca de la bestia– aún no han sucedido a pesar del paso del tiempo, algunos han expresado dudas e incluso escepticismo acerca de nuestra interpretación de los eventos finales, incluyendo el papel central del sábado y del domingo en la etapa final del Conflicto.

El libro de Apocalipsis es claro: adoramos al Creador o a la bestia y a su imagen. Y, dado que el séptimo día, el sábado semanal, es desde el Edén mismo la señal de Dios como Creador (ver Gén. 2:1-3), no debería sorprender que el sábado ocupe un lugar central en la adoración al Creador. Además, no es coincidencia que el poder representado por la bestia surgida del mar sea el mismo que pretendió modificar el mandamiento que ordena observar el sábado como día de adoración al Creador por el domingo, lo cual no es autorizado por la Biblia. Con estos antecedentes en mente, la idea de que el sábado y el domingo intervendrán en la cuestión de la adoración, ya sea al Creador (ver Apoc. 14:6, 7) o a la bestia, tiene mucho sentido. Además, tenemos en el Nuevo Testamento un precursor acerca de la cuestión del sábado, o séptimo día, como día de adoración en contraposición con la ley humana.

Lee Mateo 12:9 al 14 y Juan 5:1 al 16. ¿Por qué quisieron los líderes religiosos matar a Jesús?

Mateo 12:9-14

Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. 10 Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? 11 Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si esta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? 12 Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. 13 Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra. 14 Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle.

Juan 5:1-16

1 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano? Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de reposo aquel día. 10 Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho. 11 Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. 12 Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? 13 Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. 14 Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. 15 El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. 16 Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo.

En Mateo 12:9 al 13, ¿cómo respondieron los líderes religiosos cuando Jesús sanó en sábado al hombre que tenía una mano seca? “Pero los fariseos salieron y conspiraron contra Jesús para matarlo” (Mat. 12:14). ¿Matar a alguien a causa del sábado? En Juan 5:1 al 16, después de otra curación milagrosa realizada en el séptimo día, los líderes “perseguían a Jesús, y procuraban matarlo, porque hacía estas cosas en sábado” (Juan 5:16).

¿Muerte a causa de la tradición humana (nada en la Biblia prohibía curar a alguien en sábado, así como nada en la Biblia ha puesto el domingo en lugar del sábado) versus el día de reposo bíblico (sábado, séptimo día de la semana)? Aunque la cuestión específica allí descrita no es la misma que en los acontecimientos finales, se parece bastante: la ley humana en oposición a la de Dios. En ambos casos, la ley cuestionada tiene que ver con el sábado bíblico.

¿Morir a causa de uno de los mandamientos de Dios? ¿Cómo podría alguien racionalizar la situación para procurar una escapatoria?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se necesitará valor moral para actuar en la obra de Dios sin ceder ni un ápice. Los que así lo hacen no admiten la vanidad ni el egoísmo, ni la ambición ni el amor a sí mismos y a la comodidad, ni toleran ningún deseo propio de evitar la cruz. Se nos manda: «Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta». Isaías 58:1. ¿Nos esforzaremos por hacer del nombre de Dios una alabanza en la tierra? ¿Obedecemos la divina voz, o escucharemos la diabólica, dejándonos arrullar hasta caer en un fatal letargo en vísperas de las realidades eternas’? La verdad lo es todo para nosotros, o no es nada. Los que quieran hacerse un nombre en el mundo, que sigan al mundo; pero los que quieran servir a Dios, que obedezcan a Dios y no a los hombres. En el gran conflicto entre la fe y la incredulidad, todo el mundo cristiano estará involucrado. Todos tomarán parte en él. Algunos no se comprometerán aparentemente en el conflicto en ninguno de los partidos. Puede que no parezcan tomar partido contra la verdad, pero no saldrán audazmente en defensa de Cristo, por temor a perder bienes o sufrir reproche. Todos los tales se cuentan entre los enemigos de Cristo; porque Cristo dice: «El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama» (The Review and Herald, 7 de febrero, 1893, «Seek First the Kingdom of God», párr. 12).

Solo puede haber dos clases. Cada grupo está marcado claramente, ya sea con el sello del Dios viviente o con la marca de la bestia o de su imagen. Cada hijo e hija de Adán elige como su general a Cristo o a Barrabás. Y todos los que se colocan al lado del desleal están bajo la negra bandera de Satanás, y se los acusa de rechazar a Cristo y de proceder malignamente con él. Se los acusa de crucificar deliberadamente al Señor de la vida y de la gloria.

Cada uno tiene una pregunta importante que responder por sí mismo: ¿Estás del lado de Satanás, transgresor de la ley de Dios, o eres leal a ese Dios que se declaró a sí mismo: «¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación». Éxodo 34:6, 7. El carácter de Dios se manifiesta aquí como su gloria. Dios ha entregado todo el juicio en manos de su Hijo; y como juez justo, Cristo debe dictar sentencia sobre toda obra, sea buena o mala. La justicia es tanto una expresión de amor como de la misericordia (The Review and Herald, 30 de enero, 1900, «Christ or Barabbas?» párr. 4, 5).

El sábado será la gran piedra de toque de la lealtad; pues es el punto especialmente controvertido. Cuando esta piedra de toque les sea aplicada finalmente a los hombres, entonces se trazará la línea de demarcación entre los que sirven a Dios y los que no le sirven (El conflicto de los siglos, p. 591).


Viernes 20 de junio____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee el capítulo titulado “La liberación del pueblo de Dios” en las páginas 693 a 710 del libro El conflicto de los siglos, de Elena de White.

“En todos los tiempos, Dios se valió de santos ángeles para socorrer y liberar a su pueblo. Los seres celestiales tomaron parte activa en los asuntos de los hombres. Aparecieron con vestiduras que relucían como el rayo; vinieron como hombres con ropa de caminantes. Hubo casos en que ángeles aparecieron en forma humana a los hombres de Dios. Descansaron bajo los robles al mediodía como si estuviesen cansados. Aceptaron la hospitalidad en hogares humanos. Sirvieron de guías a viajeros extraviados. Con sus propias manos encendieron los fuegos del altar. Abrieron las puertas de las cárceles y liberaron a los siervos del Señor. Vestidos de la armadura celestial, vinieron para quitar la piedra de sepulcro del Salvador.

“A menudo suele haber ángeles en forma humana en las asambleas de los justos; y también visitan las de los impíos, como lo hicieron en Sodoma para tomar nota de sus actos y para determinar si cruzaron el límite de la paciencia de Dios. El Señor se complace en la misericordia; así que, por causa de los pocos que lo sirven verdaderamente, mitiga las calamidades y prolonga la tranquilidad de las multitudes. Los que pecan contra Dios no se dan cuenta de que deben la vida a los pocos fieles a quienes les gusta ridiculizar y oprimir” (Elena de White, El conflicto de los siglos, pp. 689, 690).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Lee 2 Timoteo 1:7. Analiza los aspectos de la profecía que más te han preocupado. ¿Cómo podemos librarnos del temor y encontrar el mensaje de esperanza de Dios aun en medio de las profecías que se refieren a la persecución por causa de la fe?
  2. Aunque en este momento puede ser difícil ver cómo el sábado y el domingo podrían convertirse en el epicentro de los acontecimientos finales, nota cuán rápidamente puede cambiar el mundo. ¿Qué debería enseñarnos esto acerca de no basar nuestra fe en los acontecimientos actuales, que pueden cambiar en un instante, sino solo en la Palabra de Dios?
  3. Piensa en Daniel 2 (e incluso en Dan. 7). Todos los imperios surgieron y desaparecieron exactamente como fue predicho. Desde nuestra perspectiva actual, solo queda un reino por aparecer. ¿Cuál es y por qué podemos estar seguros de que surgirá así como fue anunciado?