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LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
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Lección 13: Para el 28 de junio de 2025
IMÁGENES DEL FIN
Sábado 21 de junio_________________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 12:38-42; Jonás 3:5-10; Apocalipsis 18:4; Daniel 5:1-31; Apocalipsis 16:12-19; 2 Crónicas 36:22, 23.
PARA MEMORIZAR:
“Y él respondió: ‘Soy hebreo, y venero al Señor, Dios de los cielos, que hizo la tierra y el mar’ ” (Jon. 1:9).
Esta semana daremos nuestra última mirada a los relatos que nos ayudan a comprender los acontecimientos de los últimos días. Esta vez analizaremos la misión de Jonás a Nínive, la caída de Babilonia y el ascenso de Ciro, el rey persa que liberó al pueblo de Dios y le permitió regresar a la Tierra Prometida.
Al igual que los demás relatos que hemos examinado, estas crónicas históricas han sido muy significativas para todas las generaciones. Pero también tienen especial relevancia para las últimas, las que viven antes del regreso de Cristo. Es decir, podemos extraer de estos relatos históricos diversos elementos útiles para comprender mejor lo que llamamos “verdad presente”.
Al mismo tiempo, necesitamos tener en cuenta algo importante acerca de estos relatos que parecen presagiar eventos de los últimos días; a saber, debemos centrarnos en los temas y las alusiones generales, y no tratar de analizar cada detalle hasta el punto de crear absurdos proféticos. Al igual que en las parábolas de Jesús, debemos buscar los puntos y las enseñanzas principales sin presionar cada detalle con la esperanza de encontrar alguna verdad oculta. En síntesis, debemos descubrir las líneas generales, los principios, y extraer de ellos los elementos relevantes para los últimos días.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Tanto en la escuela como en el hogar, mucha de la enseñanza era oral, pero los jóvenes aprendían también a leer los escritos hebreos, y se ofrecían a su estudio los pergaminos de las Escrituras del Antiguo Testamento. En esas escuelas, los principales temas de estudio eran la ley de Dios, con las instrucciones dadas a Moisés, la historia y la música sagradas, y la poesía. En los relatos de la historia sagrada, se rastreaban las pisadas de Jehová. Se hacían notar las grandes verdades presentadas por medio de símbolos en el servicio del Santuario, y la fe abarcaba el objeto central de todo el sistema: El Cordero de Dios, que había de quitar el pecado del mundo. Se fomentaba el espíritu de devoción y no solo se enseñaba a los alumnos que debían orar, sino la forma de hacerlo, de acercarse al Creador, de ejercitar la fe en él y de comprender y obedecer las enseñanzas de su Espíritu. El intelecto santificado sacaba del tesoro de Dios cosas nuevas y viejas, y el Espíritu de Dios se manifestaba en la profecía y el canto sagrado (La educación, p. 47).
Como nación, los israelitas no recibieron los beneficios que Dios deseaba darles. No apreciaron su propósito ni cooperaron en su realización. Pero aunque los individuos y pueblos se separen así de él, su propósito para con los que en él confian es inmutable; «todo lo que Dios hace será perpetuo». Eclesiastés 3:14.
Si bien es cierto que hay diferentes grados de desarrollo, y diferentes manifestaciones de su poder para suplir las necesidades humanas en los diferentes siglos, la obra de Dios, en todos los tiempos, es la misma. El Maestro es el mismo. El carácter de Dios y su plan son los mismos. «En el cual no hay mudanza, ni sombra de variación». Santiago 1:17.
La experiencia de Israel ha sido registrada para nuestra instrucción. «Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos». 1 Corintios 10:11. En lo que respecta a nosotros, lo mismo que al Israel de antaño, el éxito de la educación depende de la fidelidad con que se lleva a cabo el plan del Creador. La adhesión a los principios de la Palabra de Dios nos reportará una bendición tan grande como la hubiera reportado al pueblo hebreo (La educación, p. 50).
Dios desea revelar hoy, por medio de los jóvenes y niños, las mismas poderosas verdades que reveló mediante estos hombres. Las historias de José y Daniel son una ilustración de lo que el Señor hará por los que se entregan a él y se esfuerzan de todo corazón por llevar a cabo su propósito.
La mayor necesidad del mundo es la de hombres que no se vendan ni se compren; hombres que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; hombres que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; hombres cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; hombres que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos.
Pero semejante carácter no es el resultado de la casualidad; no se debe a favores o dones especiales de la Providencia. Un carácter noble es el resultado de la autodisciplina, de la sujeción de la naturaleza baja a la superior, de la entrega del yo al servicio de amor a Dios y al hombre (La educación, p. 57).
Domingo 22 de junio_______________________________________________
EL PROFETA RENUENTE
Aunque breve, la historia de Jonás (ver Jon. 1-4) es considerablemente impactante. Muchos creyentes se han visto reflejados en este profeta renuente. Su historia también contiene notables alusiones a acontecimientos futuros.
Lee Mateo 12:38 al 42. ¿A qué partes de la historia de Jonás se refiere Jesús cuando se dirige a los escribas y los fariseos? ¿Qué lecciones acerca del Juicio hay en su declaración?
Mateo 12:38-42
38 Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. 39 Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. 40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. 41 Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. 42 La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
Jesús declaró que era mayor que Jonás. Sabía que el hecho de venir a este mundo significaría la Cruz, y aun así vino a “buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc. 19:10). Jonás pasó tres días en el gran pez a causa de sus propios pecados, pero Jesús pasó tres días en la tumba a causa de los nuestros. Eso era lo que hacía falta para salvar a los perdidos.
Jonás no quería ir a Nínive, lo cual es muy comprensible desde una perspectiva humana, ya que los asirios eran conocidos por su brutalidad. Los murales asirios están repletos de escenas de una crueldad inusitada. Los pueblos conquistados por ellos eran masacrados de maneras sádicas. ¿Quién querría ir a predicarles acerca del arrepentimiento?
Hay un momento importante en la historia de Jonás que puede señalar hacia el movimiento remanente de los últimos días. Cuando preguntan a Jonás quién es, él responde: “Soy hebreo, y venero al Señor, Dios de los cielos, que hizo la tierra y el mar”, una declaración muy semejante al mensaje del primer ángel (Jon. 1:9; Apoc. 14:7). Su énfasis en el Señor como aquel “que hizo la tierra y el mar” señala a Dios como el Creador. Este hecho es el fundamento de nuestra adoración dirigida a él, y la adoración es fundamental en los eventos de los últimos días.
Al mismo tiempo, también se nos ha encomendado predicar un mensaje potencialmente impopular en la Babilonia espiritual. Decir “¡Salgan de ella, pueblo mío!” (Apoc. 18:4) equivale a llamar al mundo al arrepentimiento, algo que la mayoría no recibe con agrado, por muy amable que sea el mensajero. ¿Quién de nosotros no ha recibido respuestas negativas o incluso hostiles como resultado de su testificación? Ello es simplemente parte de la tarea.
¿Cuánto hay de Jonás en ti? ¿Cómo puedes superar esa actitud equivocada?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño. Los embajadores de Cristo han de señalar a los hombres el mundo más noble, que se ha perdido mayormente de vista. Según la enseñanza de las Sagradas Escrituras, la única ciudad que subsistirá es aquella cuyo artífice y constructor es Dios. Con el ojo de la fe, el hombre puede contemplar el umbral del cielo, inundado por la gloria del Dios viviente. Mediante sus siervos el Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal.
Les insta a hacerse tesoros junto al trono de Dios (Profetas y reyes, pp. 204, 205).
Jonás reveló que valoraba menos las almas de aquella desdichada ciudad que su reputación. Temía que lo consideraran un falso profeta. Cuando presenció la compasión demostrada por Dios hacia el pueblo arrepentido, «Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó». «¿No es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? reclamó al Señor— Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal»
Cuando Jonás vio que el Señor ejercía sus atributos compasivos al perdonar a la ciudad que había corrompido sus caminos ante él, debería haber colaborado con Dios en su designio misericordioso. Pero perdió de vista los intereses del pueblo. Una vez más cedió a sus sentimientos y, como resultado, no se afligió al pensar que un número tan grande de personas debía perecer porque no se les había enseñado a hacer el bien. Se sintió como si prefiriera morir antes que vivir para ver la ciudad perdonada; y en su insatisfacción exclamó: «Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida» (The Review and Herald, 18 de octubre, 1906, »Nineveh, That Great City», párr. 8, 9).
El Señor le dijo [al profeta Jonás]: «Levántate, y ve a Nínive, ciudad grande, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido delante de mí». Jonás 1:1, 2.
Mientras el profeta pensaba en las dificultades e imposibilidades aparentes de lo que se le había encargado, se sintió tentado a poner en duda la prudencia del llamamiento. Desde un punto de vista humano, parecía que nada pudiera ganarse proclamando un mensaje tal en aquella ciudad orgullosa. Se olvidó por el momento de que el Dios a quien servía era omnisciente y omnipotente. Mientras vacilaba y seguía dudando, Satanás le abrumó de desaliento. El profeta fue dominado por un gran temor, y «se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis». Fue a Jope, encontró allí un barco a punto de zarpar y «pagando su pasaje entró en él, para irse con ellos». Vers. 3.
El encargo que había recibido imponía a Jonás una pesada responsabilidad; pero el que le había ordenado que fuese podía sostener a su siervo y concederle éxito. Si el profeta hubiese obedecido sin vacilación, se habría ahorrado muchas experiencias amargas, y habría recibido abundantes bendiciones. Sin embargo, el Señor no abandonó a Jonás en su hora de desesperación. Mediante una serie de pruebas y providencias extrañas, debía revivir la confianza del profeta en Dios (Profetas y reyes, pp. 198, 199).
Lunes 23 de junio_________________________________________________
UNA OBRA DE ARREPENTIMIENTO
Jonás tenía un mensaje inequívoco para el pueblo de Nínive: “Jonás entró en la ciudad y caminó un día pregonando: ‘De aquí a cuarenta días Nínive será destruida’ ” (Jon. 3:4). El lugar estaba condenado. ¿Acaso no era un anuncio directamente proveniente de un profeta del Señor? Sin embargo, ¿qué ocurrió con Nínive?
Lee Jonás 3:5 al 10. ¿Por qué no se cumplió esta profecía?
Jonás 3:5-10
5 Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. 6 Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. 7 E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; 8 sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. 9 ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? 10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
Toda la ciudad se arrepintió y la destrucción anunciada fue evitada, al menos por un tiempo. “Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo pagano, y su Ley fue reverenciada. Nínive no debía caer hasta muchos años más tarde, presa de las naciones circundantes, porque se olvidó de Dios y manifestó un orgullo jactancioso” (Elena de White, Profetas y reyes, p. 202).
¿Podemos esperar que algo así ocurra en los últimos días como resultado del mensaje final dirigido al mundo caído? Sí y no. Muchos prestarán atención al llamado: “Y oí otra voz del cielo que decía: ‘¡Salgan de ella, pueblo mío, para que no participen de sus pecados y no reciban de sus plagas!’ ” (Apoc. 18:4). Habrá personas en todo el mundo que se pondrán de pie y guardarán “los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” en desafío a la bestia (Apoc. 14:12). Estas personas, como las de Nínive, se librarán del juicio que sobrevendrá a los perdidos. Algunas profecías, como la de que Nínive sería destruida, son condicionales. La ciudad sería destruida si el pueblo no se apartaba de su maldad (ver Jer. 18:6-10). Sin embargo, otras profecías se cumplirán independientemente de la respuesta humana. Por ejemplo, las profecías mesiánicas acerca de la primera y la segunda venidas de Cristo, la marca de la bestia, el derramamiento de las plagas y la persecución al final del tiempo no son eventos condicionales. Lo que los seres humanos hagan y las decisiones que tomen determinarán de qué lado estarán cuando se desarrollen los acontecimientos finales predichos por los profetas.
¿Qué decisiones estás tomando ahora que podrían determinar cuáles tomarás cuando surja la cuestión de adorar a Dios o la imagen de la bestia?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
La tolerancia de Dios ha sido muy grande, tan grande que cuando consideramos el continuo desprecio manifestado hacia sus santos mandamientos, nos asombramos. El Omnipotente ha ejercido un poder restrictivo sobre sus propios atributos. Pero se levantará ciertamente para castigar a los impíos, que con tanta audacia desafían las justas exigencias del Decálogo.
Dios concede a los hombres un tiempo de gracia; pero existe un punto más allá del cual se agota la paciencia divina y se han de manifestar con seguridad los juicios de Dios. El Señor soporta durante mucho tiempo a los hombres y las ciudades, enviando misericordiosamente amonestaciones para salvarlos de la ira divina; pero llegará el momento en que ya no se oirán las súplicas de misericordia, y el elemento rebelde que continúe rechazando la luz de la verdad quedará raído, por efecto de la misericordia hacia él mismo y hacia aquellos que podrían, si no fuese así, sentir la influencia de su ejemplo (Profetas y reyes, pp. 206, 207).
El mensaje de Dios para los habitantes de la tierra hoy es: «Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis». Mateo 24:44. Las condiciones que prevalecen en la sociedad, y especialmente en las grandes ciudades de las naciones, proclaman con voz de trueno que la hora del juicio de Dios ha llegado, y que se acerca el fin de todas las cosas terrenales. Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos. En rápida sucesión se seguirán unos a otros los castigos de Dios: incendios e inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre. No debemos quedar sorprendidos en este tiempo por acontecimientos grandes y decisivos; porque el ángel de la misericordia no puede permanecer mucho más tiempo para proteger a los impenitentes.
«Porque he aquí que Jehová sale de su lugar, para visitar la maldad del morador de la tierra contra él; y la tierra descubrirá sus sangres, y no más encubrirá sus muertos». Isaías 26:21. Se está preparando la tempestad de la ira de Dios; y solo subsistirán los que respondan a las invitaciones de la misericordia, como lo hicieron los habitantes de Nínive bajo la predicación de Jonás, y sean santificados por la obediencia a las leyes del Gobernante divino. Solo los justos serán escondidos con Cristo en Dios hasta que pase la desolación (Profetas y reyes, pp. 207, 208).
A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal… en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior, y que si se les concedía oportunidad de conocer al Dios viviente, renunciarían a sus malas acciones y le adorarían. De manera que en su sabiduría Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse (Profetas y reyes, p. 198).
Martes 24 de junio_________________________________________________
LA FIESTA DE BELSASAR
Después de que la ciudad de Nínive fue humillada en el año 612 a. C. por un ejército que incluía a medos y babilonios (dirigidos por el padre de Nabucodonosor), Babilonia experimentó un renacimiento como no se había visto desde los días de Hammurabi, su gran legislador. Bajo Nabucodonosor, quien ahora estaba libre del problema de las incursiones asirias, la ciudad de Babilonia creció en riqueza e influencia hasta el punto de que las naciones vecinas no tuvieron más remedio que someterse a ella. Era la reina del mundo del antiguo cercano oriente, y las naciones que deseaban prosperar se declararon leales a ella.
Por su parte, y hasta donde sabemos, Nabucodonosor aceptó que el Dios de Daniel era el legítimo soberano de todas las naciones (Dan. 4:34-37). El siguiente relato que aparece en el libro de Daniel es el de Belsasar, príncipe heredero y corregente del reino de Babilonia.
Lee Daniel 5:1 al 31. ¿Qué importantes mensajes espirituales podemos extraer de este relato? ¿Qué hizo tropezar a Belsasar?
Daniel 5:1-31
1 El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino. 2 Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. 3 Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas. 4 Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra. 5 En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía. 6 Entonces el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra. 7 El rey gritó en alta voz que hiciesen venir magos, caldeos y adivinos; y dijo el rey a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y me muestre su interpretación, será vestido de púrpura, y un collar de oro llevará en su cuello, y será el tercer señor en el reino. 8 Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura ni mostrar al rey su interpretación. 9 Entonces el rey Belsasar se turbó sobremanera, y palideció, y sus príncipes estaban perplejos. 10 La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la sala del banquete, y dijo: Rey, vive para siempre; no te turben tus pensamientos, ni palidezca tu rostro. 11 En tu reino hay un hombre en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría, como sabiduría de los dioses; al que el rey Nabucodonosor tu padre, oh rey, constituyó jefe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos, 12 por cuanto fue hallado en él mayor espíritu y ciencia y entendimiento, para interpretar sueños y descifrar enigmas y resolver dudas; esto es, en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese, pues, ahora a Daniel, y él te dará la interpretación. 13 Entonces Daniel fue traído delante del rey. Y dijo el rey a Daniel: ¿Eres tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de Judea? 14 Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor sabiduría. 15 Y ahora fueron traídos delante de mí sabios y astrólogos para que leyesen esta escritura y me diesen su interpretación; pero no han podido mostrarme la interpretación del asunto. 16 Yo, pues, he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta escritura y darme su interpretación, serás vestido de púrpura, y un collar de oro llevarás en tu cuello, y serás el tercer señor en el reino. 17 Entonces Daniel respondió y dijo delante del rey: Tus dones sean para ti, y da tus recompensas a otros. Leeré la escritura al rey, y le daré la interpretación. 18 El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. 19 Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba. 20 Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. 21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place. 22 Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto; 23 sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. 24 Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura. 25 Y la escritura que trazó es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN. 26 Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. 27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. 28 PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas. 29 Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. 30 La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. 31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.
Quizá la parte más triste y trágica de este relato se encuentre en Daniel 5:22. Después de relatar al rey la caída y la restauración de Nabucodonosor, Daniel le dice: “Y tú, su hijo Belsasar, sabiendo todo esto, no has humillado tu corazón”. Es decir, aunque tuvo la oportunidad de conocer la verdad, prefirió ignorar los hechos y siguió el mismo curso de acción que acarreó tantos problemas a su predecesor.
Como Nabucodonosor al erigir la estatua de oro, Belsasar desafió abiertamente lo que el Dios de Daniel había predicho. El uso profano que hizo de los vasos del templo de Jerusalén era probablemente una manera de subrayar el hecho de que Babilonia había conquistado a los judíos y ahora poseía los artículos religiosos pertenecientes a su Dios. Es decir, que todavía tenían supremacía sobre el Dios que había predicho su desaparición.
Fue un completo desafío, a pesar de que Belsasar tenía sobrada evidencia y pleno conocimiento de los hechos. Su problema no era la falta de información o conocimiento, sino la dureza de su corazón. En los últimos días, cuando la crisis final se desate sobre el mundo, las personas también tendrán la oportunidad de conocer la verdad. Lo que determinará su decisión, como en el caso de Belsasar, será su corazón.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Debido a la insensatez y debilidad de Belsasar, nieto de Nabucodonosor, la orgullosa Babilonia iba a caer pronto. Admitido en su juventud a compartir la autoridad real, Belsasar se gloriaba en su poder, y ensalzó su corazón contra el Dios del cielo. Muchas habían sido sus oportunidades para conocer la voluntad divina, y para comprender que era su responsabilidad prestarle obediencia. Sabía que, por decreto divino, su abuelo había sido desterrado de la sociedad de los hombres; y sabía también de su conversión y curación milagrosa. Pero Belsasar dejó que el amor por los placeres y la glorificación propia borrasen las lecciones que nunca debiera haber olvidado. Malgastó las oportunidades que se le habían concedido misericordiosamente, y no aprovechó los medios que tenía a su alcance para conocer mejor la verdad. Lo que Nabucodonosor había adquirido finalmente a costo de indecibles sufrimientos y humillaciones, Belsasar lo pasaba por alto con indiferencia (Profetas y reyes, p. 384).
Entonces se leyó e interpretó lo escrito en la pared. Belsasar escuchó la sentencia irrevocable: «Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin». «Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto». «Tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas». Belsasar no tenía excusa, pues se le había dado abundante luz para rectificar su vida. Había tenido la oportunidad de conocer la verdad; pero perdió todos los beneficios del conocimiento por su curso de autoindulgencia; no se encontró con la mente de Dios, como hombre ni como rey, y debido a esto el reino le había sido quitado. El que tiene poder para levantar y derribar, dio el reino a otro.
En la historia de Nabucodonosor y Belsasar, Dios habla a las naciones de hoy. Debemos entender las lecciones que procuró enseñar a estos reyes rebeldes; porque si Belsasar hubiera seguido un curso en armonía con las instrucciones dadas a su abuelo, no solo habría conservado su reino, sino también su vida. Hizo caso omiso de las lecciones, y persistió en su rebelión contra Dios, cometiendo los mismos pecados por los cuales su abuelo había sido reprendido y castigado. Él también se alzó en orgullo y exaltación, y el juicio final de Dios cayó sobre él y su casa. Su gran pecado fue que, a pesar de que Dios le había dado la luz, se negó a caminar por las sendas de la justicia (The Signs of the Times, 20 de julio, 1891, «Results of Refusing to Walk in the Light», párr. 5, 6).
[Belsasar] era culpable porque había tenido el privilegio de conocer y hacer lo correcto, y de guiar a otros en el camino, y sin embargo se negó a prestar atención a la luz que Dios había permitido que brillara en su camino. Tuvo todas las oportunidades de conocer a Dios y su verdad, pero no quiso negarse a sí mismo para conocer y hacer la justicia. Ahora, en medio de su más pronunciada idolatría y desafío a Dios, la mano implacable escribe su destino (The Signs of the Times, 20 de julio, 1891, «Results of Refusing to Walk in the Light», párr. 2).
Miércoles 25 de junio_______________________________________________
EL SECAMIENTO DEL ÉUFRATES
Uno de los puntos fuertes de Babilonia era el río Éufrates, que fluía bajo sus murallas y proveía a la ciudad un suministro ilimitado de agua. Pero ese resultó ser a la vez su punto débil. Nitocris, una antigua reina babilónica, había realizado obras a lo largo del río con el fin de convertirlo en una ruta de acceso a la ciudad. Durante el proceso, desvió el río hacia un pantano para que los obreros pudieran trabajar con comodidad. Ciro se dio cuenta de que podía hacer lo mismo y disminuyó el nivel del Éufrates lo suficiente como para que sus tropas pudieran penetrar en la ciudad por debajo de la muralla. Una vez traspuestas las murallas, descubrió que los muros defensivos que bordeaban el río a lo largo de la ciudad estaban desguarnecidos, y conquistó la ciudad en una sola noche. El antiguo historiador griego Heródoto dice que “quienes vivían en el centro de Babilonia no tenían idea de que los suburbios habían caído, pues era una época de fiesta y todos estaban entregados a la danza y los placeres” (Herodotus, The Histories, trad. por Tom Holland [Nueva York: Penguin, 2015], p. 94). No cabe duda de que se trata de la fiesta descrita en Daniel 5.
Lee Daniel 5:18 al 31 y Apocalipsis 16:12 al 19. ¿Qué paralelismos encuentras entre algunas de las plagas del Apocalipsis y la historia de la caída de Babilonia?
Daniel 5:18-31
18 El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad. 19 Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba. 20 Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de su gloria. 21 Y fue echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone sobre él al que le place. 22 Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto; 23 sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; además de esto, diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste. 24 Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura. 25 Y la escritura que trazó es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN. 26 Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin. 27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto. 28 PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas. 29 Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del reino. 30 La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos. 31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.
Apocalipsis 16:12-19
12 El sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de este se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente. 13 Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; 14 pues son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. 15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. 16 Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón. 17 El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. 18 Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. 19 Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.
Al explicar cómo discernir las señales de los tiempos, Jesús advirtió a sus discípulos: “Velen, pues, porque no saben a qué hora ha de venir su Señor. Sin embargo, sepan esto: Si el padre de la familia supiere a qué hora el ladrón había de venir, velaría y no dejaría asaltar su casa” (Mat. 24:42, 43). Al igual que en la caída de Babilonia, la repentina aparición de Cristo tomará por sorpresa a la Babilonia moderna. Sin embargo, no tiene por qué ser así, ya que se nos ha dado amplia evidencia acerca de la pronta venida de Jesús en una multitud de detalladas profecías.
El mundo no será sorprendido por no conocer el anuncio divino, sino por no haber creído en él.
Lee Apocalipsis 16:15. Aun en medio de estas advertencias acerca del fin de los tiempos, ¿qué mensaje típico del evangelio se encuentra allí? ¿Qué significa “no andar desnudo”?
Apocalipsis 16:15
15 He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
La historia de las naciones nos habla a nosotros hoy. Dios asignó a cada nación e individuo un lugar en su gran plan. Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano de Aquel que no comete error. Por su propia elección, cada uno decide su destino, y Dios lo rige todo para cumplir sus propósitos.
Al unir un eslabón con otro en la cadena de los acontecimientos, desde la eternidad pasada a la eternidad futura, las profecías que el gran YO SOY dio en su Palabra nos dicen dónde estamos hoy en la procesión de los siglos y lo que puede esperarse en el tiempo futuro. Todo lo que la profecía predijo como habiendo de acontecer hasta el momento actual, se lee cumplido en las páginas de la historia, y podemos tener la seguridad de que todo lo que falta por cumplir se realizará en su orden (Profetas y reyes, pp. 393, 394).
La destrucción de Babilonia ilustra hasta cierto punto la destrucción final del mundo, de la cual escribe el profeta: «He aquí el día de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores». La destrucción vino sobre Babilonia mientras el rey y sus señores estaban de fiesta y glotonería. Ciro y su ejército subieron por el lecho del río Eufrates, pues se habían cavado trincheras y el río se había desviado de su curso, de modo que no había obstáculo para que entrasen en la ciudad, siempre que se abriesen las puertas. Los guardias se entregaban a la alegría y a la borrachera, y la ciudad quedó sin defensa. Antes de que los oficiales se dieran cuenta, el enemigo había entrado en la ciudad y era imposible escapar. Los que estaban en una parte de la ciudad fueron asesinados o capturados antes de que los que estaban en otra parte supieran que la ciudad había sido invadida. No sonó ninguna alarma, no se pudo lanzar ningún grito para advertir al pueblo de que las fuerzas de Ciro estaban sobre ellos…
Babilonia es un símbolo del mundo en general. Cuando su perdición se hizo segura, sus reyes y oficiales parecieron enloquecer, y su propio curso aceleró su destino. Cuando la perdición de una nación está fijada, parece que toda la energía, sabiduría y discreción de su anterior época de prosperidad abandona a sus hombres de posición, y precipitan el mal que querían evitar. Los enemigos exteriores no son el mayor peligro para un individuo o una nación. El derrocamiento de una nación resulta, bajo la providencia de Dios, de algún curso imprudente o malvado propio. Pero el pueblo que teme a Dios, que es fiel a sus leyes, que aplica los principios de la justicia en su vida, tiene una defensa segura; Dios será el refugio de los que confian en él (The Signs of the Times, 29 de diciembre, 1890, «A Symbol of Final Destruction», párr. 2, 6).
Jueves 26 de junio______________________________________________
CIRO, EL UNGIDO
Cuando Ciro conquistó la ciudad de Babilonia y concluyó el cautiverio del pueblo de Dios. Los persas les permitieron volver a la Tierra Prometida y reconstruir el Templo. Bajo Ciro, el Imperio Persa se convirtió en el más grande de la historia merced a lo que el historiador Tom Holland llama “el mayor conglomerado de territorios que el mundo hubiera conocido” (Tom Holland, Dominion: The Making of the Western Mind [Nueva York: Basic Books, 2019], p. 25, kindle edition). Como era costumbre entre los persas, Ciro fue llamado “el gran rey”, o “rey de reyes”.
Ciro prefigura lo que sucederá cuando Cristo regrese para buscar a su pueblo. Él es el Rey que viene del este (comparar con Mat. 24:27), para guerrear contra Babilonia y liberar a su pueblo a fin de que este quede finalmente libre de ella y vuelva a la Tierra Prometida (ver Apoc. 19:11-16). Por eso Dios se refiere a Ciro como “su ungido” (Isa. 45:1). Este famoso persa no solo liberó al pueblo de Dios, sino también su campaña contra Babilonia es un tipo o prefiguración de la segunda venida de Cristo.
Lee 2 Crónicas 36:22 y 23. ¿En qué se parecen la historia de Ciro y la de Nabucodonosor? ¿En qué difieren? ¿Cuál es la importancia del decreto? ¿Cómo influyó en la primera venida de Jesús siglos más tarde?
2 Crónicas 36:22-23
22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: 23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.
Malaquías es hoy el último libro del Antiguo Testamento, pero, de acuerdo con el orden original del canon hebreo, este terminaba originalmente con la declaración de Ciro en 2 Crónicas 36:22 y 23, después de la cual comienza el Nuevo Testamento con el relato de Mateo acerca del nacimiento de Cristo, el Ciro antitípico. Ciro decretó la reconstrucción del Templo terrenal, pero Jesús inauguraría su ministerio en el Santuario celestial, que conduciría a su regreso y a nuestra liberación.
Ciro no era una representación perfecta de Cristo. Ningún tipo o prefiguración se alinea perfectamente con el antitipo, con la realidad representada, razón por la cual no debemos leer demasiado en cada pequeño detalle. Sin embargo, Ciro funciona en líneas generales como un tipo del Salvador.
Cuán fascinante es que Dios utilizara a un rey pagano de una manera tan marcada para hacer su voluntad. A pesar de las apariencias, ¿cómo podemos aprender a confiar en que Dios ciertamente dirigirá los acontecimientos finales según han sido profetizados?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
El año en que Ciro sucedió a Darío el Medo en el trono de MedoPersia, se cumplieron setenta años desde que la primera compañía de hebreos había sido llevada cautiva a Babilonia por Nabucodonosor. Daniel, que estaba familiarizado con las profecías de Jeremías e Isaías sobre la duración del cautiverio, y con las profecías de Isaías sobre la restauración por decreto de Ciro, aún vivía y ocupaba un puesto de responsabilidad en la corte medo-persa. Su fe en estas profecías lo impulsó a suplicar a Dios en favor de su pueblo. Y ahora, cuando llegó el momento de reconstruir el templo de Jerusalén, Dios se movió sobre Ciro como su agente para discernir las profecías que le concernían, y conceder al pueblo judío su libertad. Y además, Ciro les proporcionó las facilidades necesarias para reconstruir el templo del Señor…
Había siervos fieles del Altísimo que estaban preparados para responder a este decreto. Más de sesenta años antes, el Señor había declarado que «Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar… Entonces me invocaréis —declaró el Señor, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré. y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar». Los que buscaban al Señor estaban dispuestos a aprovechar la maravillosa oportunidad que les brindaba Ciro para volver a sus hogares y restaurar el templo de Dios (The Review and Herald, 28 de marzo, 1907, «The Return of the Exiles—No. 2: The Decree of Cyrus», párr. 5, 11).
En la inesperada entrada del ejército del conquistador persa al corazón de la capital babilónica, por el cauce del río cuyas aguas habían sido desviadas y por las puertas interiores que con negligente seguridad habían sido dejadas abiertas y sin protección, los judíos tuvieron abundantes evidencias del cumplimiento literal de la profecía de Isaías concerniente al derrocamiento repentino de sus opresores. Y esto debiera haber sido para ellos una indicación inequívoca de que Dios estaba encauzando en su favor los asuntos de las naciones; porque inseparablemente vinculadas con la profecía descriptiva de cómo iba a ser tomada Babilonia estaban las palabras:
«Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, en diciendo a Jerusalén, Serás edificada; y al templo: Serás fundado». «Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por dones, dice Jehová de los ejércitos». Isaías 44:28; 45:13 (Profetas y reyes, pp. 404, 405).
Viernes 27 de junio________________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo titulado “El Vigía invisible” en las páginas 384 a 395 del libro Profetas y reyes, de Elena de White.
“A cada nación que subió al escenario de acción se le permitió ocupar su lugar en la Tierra, para que pudiese determinarse si iba a cumplir los propósitos del Vigilante y Santo. La profecía describió el nacimiento y el progreso de los grandes imperios mundiales: Babilonia, Medopersia, Grecia y Roma. Con cada uno de ellos, como con las naciones de menor potencia, la historia se repitió. Cada uno tuvo su plazo de prueba; cada uno fracasó, su gloria se desvaneció y su poder desapareció.
“Aunque las naciones rechazaron los principios divinos y con ello labraron su propia ruina, un propósito divino predominante ha estado obrando manifiestamente a través de los siglos” (Elena de White, Profetas y reyes, pp. 392, 393).
En Jeremías 18, el profeta observa a un alfarero mientras este da forma a lo que está creando. Es esta imagen, la de un alfarero que moldea su arcilla, la que Dios utiliza para explicar el principio de condicionalidad en la profecía bíblica. Para asegurarse de que lo entendemos, el Señor dice por medio de Jeremías: “En un instante puedo hablar contra una nación o un reino para arrancar, derribar y destruir. Pero si esa nación se convierte de su maldad, yo también desistiré del mal que había pensado hacerle, y en un instante hablaré de esa nación o ese reino para edificar y plantar. Pero si hace lo malo ante mis ojos, y desoye mi voz, desistiré del bien que había determinado hacerle” (Jer. 18:7-10).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- Piensa en la afirmación de Jesús de que el Juicio será menos severo para Nínive que para el pueblo de Dios que se había desviado de la verdad (ver Mat. 12:39-42). ¿Qué lección puede extraer la iglesia de Dios de esta advertencia?
- Nota la afirmación de Elena de White de que “la historia se repitió” con cada imperio sucesivo (Elena de White, Profetas y reyes, p. 392). ¿Qué tienen en común todos los imperios enumerados en la profecía? ¿De qué manera siguieron el mismo derrotero profético? ¿Cómo va también nuestro mundo actual en pos de ellos?