Lección 7 en PDF, haga «CLICK» aquí
Enlace para el libro:
https://citasselectasdelespiritudeprofecia.com/
Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.
Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el domingo.
LECCIONES FUTURAS DE ESCUELA SABÁTICA
| Año | 1er Trimestre | 2º Trimestre | 3er Trimestre | 4º Trimestre |
| 2025 | El Amor de Dios y su Justicia | Cómo Estudiar la Profecía-Inspiración | Éxodo | Josué |
| 2026 | Colosenses – Filipenses | Cómo estar en una Relación con Dios | 1 y 2 Corintios | El Don de Profecía |
| 2027 | Mayordomía | Vida y Enseñansas de Jesús | Profecías Apocalípticas | Hermenéuticas |
| 2028 | ||||
| 2029 |
Lección 7: Para el 15 de febrero de 2025
EL PROBLEMA DEL MAL
Sábado 8 de febrero____________________________________________
LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Job 30: 26; Mateo 27: 46; Job 38: 1-12; Salmo 73; Génesis 2: 16, 17; Apocalipsis 21: 3, 4.
PARA MEMORIZAR:
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron” (Apoc. 21: 4).
El mal es quizá el mayor problema al que se enfrenta el cristianismo: cómo conciliar el hecho de que Dios es perfectamente bueno y amoroso con la existencia del mal en el mundo. En pocas palabras, si Dios es bueno y todopoderoso, ¿por qué existe el mal y por qué existe en semejante escala?
No se trata de un problema meramente académico, sino de algo que preocupa profundamente a muchas personas y que impide a algunos llegar a conocer a Dios y amarlo.
“Para muchos el origen del pecado y el porqué de su existencia es causa de gran perplejidad. Ven la obra del mal con sus terribles resultados de dolor y desolación, y se preguntan cómo puede existir todo eso bajo la soberanía de Aquel cuya sabiduría, poder y amor son infinitos. Es esto un misterio que no pueden explicarse” (Elena G. de White, El conflicto de los siglos, p. 483).
Muchos ateos señalan el problema del mal como la razón de su incredulidad. Pero, como veremos esta semana y en las próximas, el Dios de la Biblia es completamente bueno y podemos confiar en él, incluso a pesar del mal que infecta nuestro mundo caído.
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Dios es amor. El mal que hay en el mundo no proviene de sus manos, sino de nuestro gran adversario, cuya obra siempre ha sido depravar al hombre y debilitar y pervertir sus facultades. Pero Dios no nos ha dejado en la ruina causada por la caída… Somos su posesión comprada. La familia humana costó a Dios y a su Hijo Jesucristo un precio infinito.
El Redentor del mundo, el unigénito Hijo de Dios, por su perfecta obediencia a la ley, por su vida y carácter, redimió lo que se había perdido en la caída, e hizo posible que el hombre obedeciera la santa ley de justicia que Adán transgredió. Cristo no cambió su divinidad por humanidad, sino que combinó la humanidad con la divinidad; y en humanidad vivió la ley en favor de la familia humana. Los pecados de todo el que reciba a Cristo fueron cargados a su cuenta, y él ha cumplido plenamente la justicia de Dios (Fundamentals of Christian Education, p. 429).
Dios no creó el mal. Sólo hizo lo bueno, que era semejante a sí mismo. Pero Satanás no quedaría satisfecho con conocer y hacer la voluntad de Dios. Su curiosidad se esforzaba por extenderse a lo que Dios no se proponía que él conociese. El mal, el pecado y la muerte no fueron creados por Dios; son el resultado de la desobediencia, la cual tuvo su origen en Satanás. Pero el conocimiento del mal que hay ahora en el mundo fue introducido por la astucia de Satanás. Estas son lecciones duras y costosas; pero los hombres las aprenderán, y muchos nunca quedarán convencidos de que es una dicha ignorar cierta clase de conocimiento, el que brota de los deseos frustrados y los propósitos no consagrados. Los hijos e hijas de Adán son tan plenamente curiosos y presuntuosos como lo fue Eva al buscar el conocimiento prohibido. Alcanzan una experiencia, un conocimiento que Dios nunca quiso que tuviesen, y el resultado será, como lo fue con nuestros primeros padres, la pérdida del hogar edénico. ¿Cuándo aprenderán los seres humanos lo que ha sido expuesto tan plenamente ante ellos? (Testimonios para la iglesia, t. 5, pp 475, 476).
«Dios es amor». 1 Juan 4:16. Su naturaleza y su ley son amor. Lo han sido siempre, y lo serán para siempre. «El Alto y Sublime, el que habita la eternidad», cuyos «caminos son eternos», no cambia. En él «no hay mudanza, ni sombra de variación». Isaías 57:15; Habacuc 3:6; Santiago 1:17.
Cada manifestación del poder creador es una expresión del amor infinito. La soberanía de Dios encierra plenitud de bendiciones para todos los seres creados…
La historia del gran conflicto entre el bien y el mal, desde que principió en el cielo hasta el final abatimiento de la rebelión y la total extirpación del pecado, es también una demostración del inmutable amor de Dios (Historia de los patriarcas y profetas, p. 11).
Domingo 9 de febrero___________________________________________
“¿HASTA CUÁNDO, SEÑOR?”
El problema del mal se expresa no solo en contextos contemporáneos, sino también en la propia Escritura.
Lee Job 30: 26; Jeremías 12: 1; 13: 22; Malaquías 2: 17; y Salmo 10: 1. ¿Cómo traen estos textos el problema del mal al primer plano de la experiencia humana?
Job 30: 26
26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad. 27 Mis entrañas se agitan, y no reposan; Días de aflicción me han sobrecogido. 28 Ando ennegrecido, y no por el sol; Me he levantado en la congregación, y clamado. 29 He venido a ser hermano de chacales, Y compañero de avestruces. 30 Mi piel se ha ennegrecido y se me cae, Y mis huesos arden de calor. 31 Se ha cambiado mi arpa en luto, Y mi flauta en voz de lamentadores.
Jeremías 12: 1
1 Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?
Jeremías 13: 22
22 Si dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus faldas, fueron desnudados tus calcañares.
Malaquías 2: 17
17 Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?
Salmo 10: 1
1 ¿Por qué estás lejos, oh Jehová, Y te escondes en el tiempo de la tribulación?
Estos textos plantean muchas preguntas que siguen vigentes hoy. ¿Por qué parece que los malvados siempre, o al menos con frecuencia, prosperan y se benefician de su maldad? ¿Por qué sufren tanto los justos? ¿Dónde está Dios cuando ocurre el mal? ¿Por qué Dios parece a veces estar lejos de nosotros, incluso oculto?
Independientemente de qué respuestas demos a esas preguntas y al problema del mal en general, debemos asegurarnos de no trivializarlo. No debemos tratar de resolver la cuestión restando importancia al tipo o la cantidad de mal existente en el mundo. El mal es muy nefasto, y Dios lo odia más que nosotros. Por eso, podríamos unirnos al clamor que resuena en toda la Escritura en respuesta a los muchos males e injusticias del mundo: “¿Hasta cuándo, Señor?”.
Lee Mateo 27: 46. ¿Cómo entiendes estas palabras de Jesús? ¿Cómo expresan el hecho de que el mal impactó a Dios de la forma más sorprendente?
Mateo 27: 46
46 Cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Jesús mismo preguntó en la Cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mat. 27: 46). Vemos aquí que Dios mismo resulta afectado por el mal, una asombrosa verdad poderosamente destacada por el sufrimiento y la muerte de Cristo en la Cruz, donde todo el mal del mundo recayó sobre él.
Pero incluso aquí hay esperanza. Lo que Cristo hizo en la Cruz significó la derrota de Satanás, el originador y la fuente del mal, y terminará finalmente con el mal. Jesús citó esas palabras de Salmo 22: 1, que concluye con una nota de victoria.
Jesús fue sostenido en la Cruz por una esperanza cuyo cumplimiento no podía ver en ese momento. ¿Cómo podemos encontrar consuelo en su experiencia cuando tampoco podemos ver el cumplimiento de nuestra esperanza?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
«El Señor no tarda su promesa». 2 Pedro 3:9. Él no se olvida de sus hijos ni los abandona, pero permite a los malvados que pongan de manifiesto su verdadero carácter para que ninguno de los que quieran hacer la voluntad de Dios sea engañado con respecto a ellos. Además, los rectos pasan por el horno de la aflicción para ser purificados y para que por su ejemplo otros queden convencidos de que la fe y la santidad son realidades, y finalmente para que su conducta intachable condene a los impíos y a los incrédulos.
Dios permite que los malvados prosperen y manifiesten su enemistad contra él, para que cuando hayan llenado la medida de su iniquidad, todos puedan ver la justicia y la misericordia de Dios en la completa destrucción de aquellos. Pronto llega el día de la venganza del Señor, cuando todos los que hayan transgredido su ley y oprimido a su pueblo recibirán la justa recompensa de sus actos; cuando todo acto de crueldad o de injusticia contra los fieles de Dios será castigado como si hubiera sido hecho contra Cristo mismo (El conflicto de los siglos, pp. 44, 45).
En la obra de reforma que debe ejecutarse hoy, se necesitan hombres que, como Esdras y Nehemías, no reconocerán paliativos ni excusas para el pecado, ni rehuirán de vindicar el honor de Dios. Aquellos sobre quienes recae el peso de esta obra no callarán cuando vean que se obra mal ni cubrirán a este con un manto de falsa caridad. Recordarán que Dios no hace acepción de personas y que la severidad hacia unos pocos puede resultar en misericordia para muchos. Recordarán también que el que reprende el mal debe revelar siempre el espíritu de Cristo (Profetas y reyes, p. 498).
[Cristo fue] clavado en la cruz, colgado entre los cielos y la tierra… El glorioso Redentor del mundo perdido sufría la penalidad que merecía la transgresión de la ley del Padre, que había cometido el hombre. Estaba por redimir a su pueblo con su propia sangre…
¡Oh! ¿Hubo alguna vez sufrimiento y pesar como el que soportó el Salvador moribundo? Lo que hizo tan amarga su copa fue la comprensión del desagrado de su Padre. No fue el sufrimiento corporal lo que acabó tan prestamente con la vida de Cristo en la cruz. Fue el peso abrumador de los pecados del mundo y la sensación de la ira de su Padre. La gloria de Dios y su presencia sostenedora le habían abandonado; la desesperación le aplastaba con su peso tenebroso, y arrancó de sus labios pálidos y temblorosos el grito angustiado: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»…
En su agonía mortal, mientras entregaba su preciosa vida, tuvo que confiar por la fe solamente en Aquel a quien había obedecido con gozo… Mientras se lo denegaba hasta la brillante esperanza y confianza en el triunfo que obtendría en lo futuro, exclamó con fuerte voz: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Lucas 23:46. Conocía el carácter de su Padre, su justicia, misericordia y gran amor, y sometiéndose a él se entregó en sus manos (God’s Amazing Grace, p. 170; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 170).
Lunes 10 de febrero____________________________________________
“HAY MUCHAS COSAS QUE NO CONOCEMOS”
El fin de la historia llegará con el triunfo del amor sobre el mal. Pero, mientras tanto, quedan en pie muchas preguntas inquietantes. ¿Cómo podemos pensar y hablar del problema del mal de una manera provechosa?
Lee Job 38: 1 al 12. ¿De qué manera la respuesta de Dios a Job arroja luz sobre el problema del mal? ¿Cuánto sabemos y cuánto desconocemos acerca de lo que puede estar ocurriendo tras bastidores?
Job 38: 1-12
1 Entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino, y dijo: 2 ¿Quién es ese que oscurece el consejo Con palabras sin sabiduría? 3 Ahora ciñe como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me contestarás. 4 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. 5 ¿Quién ordenó sus medidas, si lo sabes? ¿O quién extendió sobre ella cordel? 6 ¿Sobre qué están fundadas sus bases? ¿O quién puso su piedra angular, 7 Cuando alababan todas las estrellas del alba, Y se regocijaban todos los hijos de Dios? 8 ¿Quién encerró con puertas el mar, Cuando se derramaba saliéndose de su seno, 9 Cuando puse yo nubes por vestidura suya, Y por su faja oscuridad, 10 Y establecí sobre él mi decreto, Le puse puertas y cerrojo, 11 Y dije: Hasta aquí llegarás, y no pasarás adelante, Y ahí parará el orgullo de tus olas? 12 ¿Has mandado tú a la mañana en tus días? ¿Has mostrado al alba su lugar,
En el relato, Job había sufrido mucho y él mismo se había hecho muchas preguntas acerca de por qué le habían sobrevenido tantos males y sufrimientos. Solicitó una audiencia con Dios para buscar respuestas a sus preguntas, sin saber que tras bastidores, en la corte celestial, ocurrían muchas cosas más (ver Job 1; 2).
La respuesta de Dios a Job es sorprendente. Concretamente, “entonces respondió Jehová a Job desde un torbellino y dijo: “¿Quién es ese que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?” (Job 38: 1, 2). Este versículo podría parafrasearse de la siguiente manera: “¿Por qué hablas tanto cuando sabes tan poco?” Y Dios añade en Job 38: 4: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? ¡Házmelo saber, si tienes inteligencia!”.
Lee Job 42: 3. ¿Cómo ilumina la respuesta de Job lo que debemos reconocer acerca de nuestra propia posición?
Job 42: 3
3 ¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento? Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; Cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía.
Con sus respuestas, Dios dejó claro que Job desconocía y no entendía muchas cosas. Al igual que el patriarca, nosotros también debemos reconocer humildemente que en el mundo y tras bastidores ocurren muchas cosas de las que no sabemos nada. El hecho de que no conozcamos las respuestas a nuestras preguntas no significa que no haya buenas respuestas para ellas o que el problema del mal no vaya a ser resuelto algún día. Hasta entonces, debemos confiar en la bondad divina, que nos ha sido revelada de tantas maneras.
Pensemos en lo poco que sabemos acerca de cualquier cosa. En vista de ello, ¿por qué debemos aprender a convivir con preguntas sin respuesta acerca del más difícil de los temas, el del mal y el sufrimiento?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
La inspiración divina hace muchas preguntas que el erudito más capaz no puede contestar. No se hicieron esas preguntas con la suposición de que pudiéramos contestarlas, sino para llamar nuestra atención a los profundos misterios de Dios y para que los hombres sepan que su sabiduría es limitada, que en las cosas comunes de la vida diaria hay misterios que sobrepujan la comprensión de la mente finita, que los judíos y propósitos de Dios son indescifrables y su sabiduría inescrutable. Si acaso Dios se revela al hombre, lo hace oculto en la densa nube del misterio.
El propósito de Dios es ocultar más de sí mismo de lo que le revela al hombre. Si los seres humanos pudieran entender plenamente los caminos y las obras de Dios, entonces no creerían que él es el Ser infinito. El, en su sabiduría, en sus razones y propósitos, no puede ser comprendido por el hombre. «Son… inescrutables sus caminos» [Rom. 11: 33]. Su amor nunca puede ser explicado por los principios naturales. Si esto se pudiera hacer, no pensaríamos en que podemos confiarle los intereses de nuestra alma. Los escépticos se niegan a creer porque su mente limitada no puede abarcar el poder infinito mediante el cual Dios se revela a los hombres (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1159).
¡Qué lecciones de humildad y fe podemos aprender cuando investigamos el proceder de Dios con sus criaturas! El Señor solo puede hacer poco por los hijos de los hombres, porque están llenos de orgullo y vanagloria. Exaltan el yo magnificando su propia fuerza, conocimiento y sabiduría. Es necesario que Dios defraude sus esperanzas y frustre sus planes para que puedan aprender a confiar únicamente en él. Todas nuestras facultades proceden de Dios; no podemos hacer nada fuera de la fortaleza que él nos ha dado. ¿Dónde está el hombre, la mujer o el niño a quien Dios no sostenga? ¿Dónde está el lugar desolado que Dios no llene? ¿Dónde está la necesidad que nadie sino Dios puede suplir?…
El quiere que lo convirtamos en nuestro protector y guía en todos los deberes y asuntos de la vida (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, 1159).
«Respondió Jehová a Job desde un torbellino» (Job 38:1), y reveló a su siervo la grandeza de su poder. Cuando Job alcanzó a vislumbrar a su Creador, se aborreció a sí mismo y se arrepintió en el polvo y la ceniza. Entonces el Señor pudo bendecirle abundantemente y hacer de modo que los últimos años de su vida fuesen los mejores.
La esperanza y el valor son esenciales para dar a Dios un servicio perfecto. Son el fruto de la fe. El abatimiento es pecaminoso e irracional. Dios puede y quiere dar «más abundantemente» (Hebreos 6:17) a sus siervos la fuerza que necesitan para las pruebas. Los planes de los enemigos de su obra pueden parecer bien trazados y firmemente asentados; pero Dios puede anular los más enérgicos de ellos. Y lo hace cómo y cuándo quiere; a saber cuando ve que la fe de sus siervos ha sido suficientemente probada (Profetas y reyes, pp. 120, 121).
Martes 11 de febrero____________________________________________
EL TEÍSTA ESCÉPTICO
Dios proclama, en Isaías 55: 8 y 9: “El Señor ha dicho: “Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni son sus caminos mis caminos. Así como los cielos son más altos que la tierra, también mis caminos y mis pensamientos son más altos que los caminos y pensamientos de ustedes”“ (RVC).
Los pensamientos de Dios son mucho más elevados que los nuestros. Ni siquiera podemos imaginar la complejidad del plan divino para la historia. En vista de ello, ¿por qué habríamos de pensar que podemos entender las razones de Dios para lo que decide hacer o no en diversas situaciones?
Una forma de enfocar el problema del mal basada en reconocer lo poco que sabemos se llama “teísmo escéptico”. El teísta escéptico cree que Dios tiene buenas razones para actuar como lo hace, pero que nuestro limitado conocimiento nos impide conocer o comprender plenamente el accionar de Dios en relación con el mal en el mundo. Por ejemplo, el hecho de que no podamos ver gérmenes en el aire a nuestro alrededor no significa que no estén allí. De la misma manera, que no conozcamos las razones de Dios para actuar o no de determinada manera no significa que él no tenga buenas razones para ello.
Lee Salmo 73. ¿Cómo enfoca el salmista el mal y la injusticia que lo rodean? ¿Qué le hace ver las cosas desde otra perspectiva?
Salmo 73
1 Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón. 2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3 Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos. 4 Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero. 5 No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres. 6 Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia. 7 Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón. 8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería. 9 Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra. 10 Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí, Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos. 11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo? 12 He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; 14 Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas. 15 Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría. 16 Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, 17 Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. 18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. 19 ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores. 20 Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia. 21 Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas. 22 Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti. 23 Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. 24 Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria. 25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. 26 Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. 27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. 28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.
El salmista estaba profundamente preocupado por la maldad existente en el mundo. Miraba a su alrededor y veía prosperar a los malvados. Todo le parecía injusto. No tenía respuestas para ello. Se preguntaba si valía la pena creer y servir a Dios. Hasta que entró en el Santuario, que proporciona parte de la clave para el problema del mal, ya que allí hay un Juez justo que ejecutará juicio y hará justicia a su debido tiempo.
¿Cómo puede la comprensión adventista del Juicio y la doctrina del Santuario arrojar luz sobre el problema del mal? ¿Te ayuda saber que, aunque ahora tenemos muchas preguntas, los detalles de la historia y los justos juicios de Dios nos serán revelados finalmente?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Nosotros no comprendemos la grandeza y la majestad de Dios ni recordamos la inconmensurable distancia que existe entre el Creador y las criaturas que formó con su mano. Aquel que está entronizado en los cielos, blandiendo el cetro del universo en su mano, no juzga conforme a nuestra norma finita, ni calcula conforme a nuestros cómputos. Nos equivocamos si pensamos que lo que es grande para nosotros debe ser grande para Dios, y que lo que es pequeño para nosotros debe ser pequeño para él. No sería más exaltado que nosotros si solo poseyera las mismas facultades…
Dios habla por medio de su profeta: «Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá compasión de él, y a nuestro Dios, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. Porque así como los cielos son más altos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos». Isaías 55:7-9. Necesitamos claro discernimiento para que midamos el pecado conforme a las nomas de Dios y no las nuestras. Adoptemos como nuestra regla la Palabra divina, no nuestras opiniones humanas (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 316).
El ánimo del salmista David pasó por muchos cambios. A veces, cuando se percataba de la voluntad y de los caminos de Dios, sentía gran euforia; después, cuando captaba una imagen del reverso de la misericordia y del inmutable amor de Dios, lodo le parecía que estaba envuelto en una nube de oscuridad… Pero cuando meditaba en las dificultades y en los peligros de la vida, le parecían tan difíciles de sobrellevar, que se sentía abandonado de Dios debido a sus pecados. Veía su pecado en una manera tan clara, que exclamó: «¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a sernos propicio?»
Pero mientras lloraba y oraba, obtuvo una visión más clara del carácter y de los atributos de Dios (Cristo triunfante, p. 155).
Cuando David consideró las señales y promesas divinas para [el pueblo de Israel] —sabiendo que eran para todos los que las necesitaban tanto como para Israel— las apropió para sí, diciendo: «Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas. Meditaré en todas tus obras, y hablaré de tus hechos».
Su fe se aferró de Dios, y se animó y fortaleció. Aunque reconocía como misteriosos los caminos de Dios, sabía que eran misericordiosos y buenos, pues este fue el carácter divino tal como se reveló a Moisés…
Cuando David hizo suyas esas promesas y esos privilegios, decidió dejar de ser apresurado en sus juicios, y no desanimarse ni abatirse en inútil desesperación. Su alma se reanimó cuando contemplo el carácter de Dios tal como se manifiesta en sus enseñanzas, su paciencia, excelsa grandeza y misericordia, y vio que a las obras y maravillas de Dios no se debe dar una aplicación restringida (Comentarios de Elena G. de White, en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 3, p. 1167).
Miércoles 12 de febrero__________________________________________
LA DEFENSA DEL LIBRE ALBEDRÍO
Por mucho que no comprendamos acerca de los caminos y los pensamientos de Dios, las Escrituras revelan algunas cosas que ayudan a abordar el problema del mal. Una vía para ello se conoce como la defensa del libre albedrío. De acuerdo con esa perspectiva, el mal es el resultado del uso equivocado del libre albedrío por parte de los seres humanos. Dios, por lo tanto, no es responsable del mal, pues este es el resultado del mal uso que las criaturas hacen de la libertad que Dios les ha concedido. ¿Por qué, sin embargo, otorgaría Dios libre albedrío si esto llevaría al mal? Respondiendo a esta pregunta, C. S. Lewis escribió que “el libre albedrío, aunque hace que el mal sea posible, es también lo único que hace posible que el amor o la bondad o el gozo valgan la pena. Un mundo de autómatas, de criaturas que operen como máquinas, apenas si valdría la pena ser creado. La felicidad que Dios determina para sus criaturas más elevadas es la felicidad de estar libre y voluntariamente unidas con él y entre sí, […] y para eso tienen que ser libres” (Cristianismo y nada más [Caribe, 1977], p. 58).
Lee Génesis 2: 16 y 17. ¿Cómo muestran estos versículos la libertad moral concedida por Dios a Adán y a Eva?
Génesis 2: 16-17
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.
¿Por qué pedirles que no hicieran algo si carecían de libre albedrío? Adán y Eva comieron el fruto prohibido, y desde entonces nuestro planeta se ha llenado de maldad. En Génesis 4, el capítulo siguiente a la narración de la Caída, se ven las terribles consecuencias del pecado en el asesinato de Abel a manos de su hermano. La narración de la Caída muestra cómo el Enemigo se valió del libre albedrío de Adán y Eva para introducir el pecado y el mal en la historia de nuestro planeta.
La realidad del libre albedrío moral resulta evidente a lo largo de la Escritura (ver Deut. 7: 12, 13; Jos. 24: 14, 15; Sal. 81: 11-14; Isa. 66: 4). Nosotros mismos ejercemos cada día y en un grado u otro el libre albedrío que nos ha concedido nuestro Creador. No seríamos humanos si no tuviéramos libre albedrío. Sin este, nos pareceríamos más a una máquina o a un robot.
La compañía Sony ha creado un perro robot llamado Aibo. No se enferma, no tiene pulgas, no muerde, no necesita vacunas y no pierde pelo. ¿Cambiarías tu perro de carne y hueso por un Aibo? Si no es así, ¿cómo podría tu elección ayudarte a entender mejor por qué Dios nos creó como lo hizo, con libre albedrío, a pesar de los riesgos?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
Las riendas del autogobierno fueron puestas en manos [de Adán]. El juicio, la razón y la conciencia debían prevalecer. «Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás». Génesis 2:15-17.
A Adán y a Eva se les permitió participar de cada árbol del huerto, con excepción de uno. Había una sola prohibición. El árbol prohibido era tan atrayente y hermoso como cualquiera de los árboles del huerto. Se lo llamó el árbol del conocimiento, porque al participar de ese árbol, del cual Dios había dicho «no comerás» (Génesis 2:17), tendrían un conocimiento del pecado y experimentarían la desobediencia (Confrontation, p. 12).
Dios pudo haber creado al hombre incapaz de violar su ley; pudo haber detenido la mano de Adán para que no tocara el fruto prohibido, pero en ese caso el hombre hubiese sido, no un ente moral libre, sino un mero autómata. Sin libre albedrío, su obediencia no habría sido voluntaria, sino forzada. No habría sido posible el desarrollo de su carácter… Hubiese sido indigno del hombre como ser inteligente, y hubiese dado base a las acusaciones de Satanás, de que el gobierno de Dios era arbitrario.
Dios hizo al hombre recto; le dio nobles rasgos de carácter, sin inclinación hacia lo malo. Le dotó de elevadas cualidades intelectuales, y le presentó los más fuertes atractivos posibles para inducirle a ser constante en su lealtad. La obediencia, perfecta y perpetua, era la condición para la felicidad eterna. Cumpliendo esta condición, tendría acceso al árbol de la vida…
Mientras permaneciesen fieles a la divina ley, su capacidad de saber, gozar y amar aumentaría continuamente. Constantemente obtendrían nuevos tesoros de sabiduría, descubriendo frescos manantiales de felicidad, y obteniendo un concepto cada vez más claro del inconmensurable e infalible amor de Dios (Conflicto y valor, p. 13).
Cada alma tiene un cielo que ganar y un infierno que evitar. Y los seres angelicales siempre están dispuestos a venir en ayuda del alma probada y tentada. El, el Hijo del Dios infinito, soportó la prueba y la aflicción en nuestro lugar. Delante de cada alma, se levanta vívidamente la cruz del Calvario. Cuando sean juzgados los casos de todos, y ellos [los perdidos] sean entregados para sufrir por haber desdeñado a Dios, por no haber tomado en cuenta el honor divino y por su desobediencia, nadie tendrá una excusa, nadie necesitará haber perecido. Dependió de su propia elección quién habría de ser su príncipe, Cristo o Satanás. Toda la ayuda que recibió Cristo la puede recibir cada hombre en la gran prueba. La cruz se levanta como una promesa de que nadie necesita perderse, de que se da abundante ayuda para cada alma. Podemos vencer a los mismos agentes satánicos, o podemos unirnos con los poderes que procuran contrarrestar la obra de Dios en nuestro mundo (Mensajes selectos, t. 1, p. 112).
Jueves 13 de febrero____________________________________________
¿AMOR Y MALDAD?
Dios ha concedido a sus criaturas el libre albedrío porque este es necesario para que exista el amor. El mal uso del libre albedrío es la causa del mal. Una vez más, quedan muchos interrogantes. Dios permite temporalmente el mal aunque lo desprecia apasionadamente porque descartar su posibilidad excluiría el amor, y porque destruirlo prematuramente dañaría la confianza necesaria para el amor.
“La tierra quedó oscura porque se comprendió mal a Dios. A fin de que pudiese iluminarse las lóbregas sombras, a fin de que el mundo pudiera ser traído de nuevo a Dios, había que quebrantar el engañoso poder de Satanás. Esto no podía hacerse por la fuerza. El ejercicio de la fuerza es contrario a los principios del gobierno de Dios; él desea tan solo el servicio de amor; y el amor no puede ser exigido; no puede ser obtenido por la fuerza o la autoridad. El amor se despierta únicamente por el amor. El conocer a Dios es amarle; su carácter debe ser manifestado en contraste con el carácter de Satanás” (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 13).
Sin libre albedrío no podría haber amor, y si Dios es amor, entonces parece claro que no es realmente una opción para Dios negar el amor o la libertad necesaria para que este exista. Cabría también suponer que si conociéramos, como Dios, el fin desde el principio, no querríamos que se deshiciera de nuestra libertad. Después de todo, ¿quién querría vivir en un universo sin amor?
Lee Romanos 8: 18; y Apocalipsis 21: 3 y 4. ¿Cómo pueden estos textos ayudarnos a confiar en la bondad de Dios a pesar del mal que existe en el mundo?
Romanos 8: 18
18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.
Apocalipsis 21: 3-4
3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. 4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Aunque no podemos ver a través de la oscuridad, Dios puede ver el final desde el principio. También puede ver la bienaventuranza eterna prometida a todos los que confían en Jesús. Según Romanos 8: 18, “las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse”. ¿Tenemos la fe y la confianza necesarias para creer esta asombrosa promesa? El amor y la libertad inherente en él son tan sagrados y fundamentales que Jesús no quiso privarnos de ellos aunque sabía que lo conducirían a la Cruz, donde sufriría enormemente. ¿Por qué es tan importante tener siempre presente este pensamiento?
¿De qué manera el hecho de tener presente que Dios nos concede libre albedrío nos protege de pensar que todo lo que sucede es su voluntad?
ESPÍRITU DE PROFECÍA
En todos los tiempos los testigos señalados por Dios se han expuesto al vituperio y la persecución por amor a la verdad. José fue calumniado y perseguido porque mantuvo su virtud e integridad. David, el mensajero escogido de Dios, fue perseguido por sus enemigos como una fiera. Daniel fue echado al foso de los leones porque se mantuvo fiel al cielo. Job fue privado de sus posesiones terrenales y estuvo tan enfermo que le aborrecieron sus parientes y amigos; pero aun así mantuvo su integridad… Pablo fue encarcelado, azotado con varas, apedreado y finalmente muerto porque fue un fiel mensajero de Dios a los gentiles…
Estos ejemplos de constancia humana atestiguan la fidelidad de las promesas de Dios, su constante presencia y su gracia sostenedora. Testificaron del poder de la fe para resistir a las potestades del mundo. Es obra de la fe confiar en Dios en la hora más obscura, y sentir, a pesar de ser duramente probados y azotados por la tempestad, que nuestro Padre empuña el timón. Sólo el ojo de la fe puede ver más allá de las cosas presentes para estimar correctamente el valor de las riquezas eternas (Los hechos de los apóstoles, pp. 459, 460).
Si somos llamados a entrar en el horno de fuego por amor de Jesús, él estará a nuestro lado, así como estuvo con los tres fieles en Babilonia. Los que aman a su Redentor se regocijarán por toda oportunidad de compartir con él la humillación y el oprobio. El amor que sienten hacia su Señor dulcifica el sufrimiento por su causa.
En todas las edades, Satanás persiguió a los hijos de Dios. Los atormentó y ocasionó su muerte; pero al morir alcanzaron la victoria. En su fe constante se reveló Uno que es más poderoso que Satanás. Este podía torturar y matar el cuerpo, pero no podía tocar la vida escondida con Cristo en Dios… Más allá de la lobreguez, podían ver la gloria y decir: «Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse». Romanos 8:18 (El discurso maestro de Jesucristo, p. 29).
¿Se decidirá el hombre aferrarse del poder divino, y con determinación y perseverancia resistir a Satanás, siguiendo el ejemplo que Cristo le dio en su conflicto con el enemigo en el desierto de la tentación? Dios no puede salvar al hombre contra su voluntad del poder de los artificios de Satanás. El hombre debe trabajar con su poder humano, ayudado con el poder divino de Cristo, para resistir y vencer a cualquier costo. En otras palabras, el hombre debe vencer tal como Cristo venció. Y luego, por medio de la victoria que es privilegio suyo lograr por el nombre todopoderoso de Jesús, él puede llegar a ser un heredero de Dios y coheredero con Cristo Jesús. No podría ser este el caso si solo Cristo ganara todas las victorias. El hombre debe hacer su parte; puede vencer por su propio esfuerzo, usando la fortaleza y la gracia que Cristo le concede. El hombre debe ser un obrero con Cristo en la tarea de vencer, y entonces será participante con Cristo de su gloria (Testimonios para la iglesia, t. 4, p. 37).
Viernes 14 de febrero___________________________________________
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:
Lee el capítulo titulado “El origen del mal” en las páginas 11 a 21 del libro Patriarcas y profetas, de Elena G. de White.
“Aun cuando Satanás fue arrojado del cielo, la Sabiduría infinita no lo aniquiló. Puesto que solo el servicio inspirado por el amor puede ser aceptable para Dios, la lealtad de sus criaturas debe basarse en la convicción de que es justo y misericordioso. Por no estar los habitantes del cielo y de los mundos preparados para entender la naturaleza o las consecuencias del pecado, no podrían haber discernido la justicia de Dios en la destrucción de Satanás. Si se le hubiera suprimido inmediatamente, algunos habrían servido a Dios por temor más bien que por amor. La influencia del engañador no habría sido anulada totalmente, ni se habría extirpado por completo el espíritu de rebelión. Para el bien del universo entero a través de los siglos sin fin, era necesario que Satanás desarrollara más ampliamente sus principios, para que todos los seres creados pudieran reconocer la naturaleza de sus acusaciones contra el gobierno divino y para que la justicia y la misericordia de Dios y la inmutabilidad de su ley quedasen establecidas para siempre.
“La rebelión de Satanás había de ser una lección para el universo a través de todos los siglos venideros; un testimonio perpetuo en cuanto a la naturaleza del pecado y sus terribles consecuencias. Los resultados del gobierno de Satanás y sus efectos sobre los ángeles y los hombres demostrarían el resultado inevitable que se obtiene al desechar la autoridad divina. Darían testimonio de que la existencia del gobierno de Dios entraña el bienestar de todos los seres que él creó. De esta manera la historia de este terrible experimento de la rebelión iba a ser una perpetua salvaguardia para todos los seres santos, para evitar que sean engañados acerca de la naturaleza de la transgresión, para salvarlos de cometer pecado y sufrir sus consecuencias” (Elena G. de White, Patriarcas y profetas, pp. 20, 21).
PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
- “Teodicea” es un término teológico que se refiere a la vindicación de Dios respecto del mal, pero no a la justificación del mal. Imagina que alguien redimido dijera en el Cielo: “¡Ahora entiendo por qué mi familia fue torturada y asesinada ante mis ojos! Ahora sí todo tiene sentido. ¡Gracias, Jesús!”. Eso es absurdo. ¿Cómo podemos llegar a entender que es Dios, no el mal, quien es finalmente vindicado en el contexto del Gran Conflicto? (Ver la lección 9).
- ¿Te has sentido alguna vez como Job? ¿Te has sentido tentado a pensar que no hay explicación para tu sufrimiento o el de tus seres queridos?
- ¿Cómo nos ayuda la confesión de Job, de que hablaba de lo que “no comprendía” (Job 42: 3), a reflexionar sobre nuestras propias dudas?