Escuela Sabatica Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica


2 comentarios

Lección 2 – EL ORIGEN Y LA NATURALEZA DE LA BIBLIA – Para el 11 de abril de 2020


Lección 2 en PDF, haga «CLICK» aquí


Lección 2: Para el 11 de abril de 2020

EL ORIGEN Y LA NATURALEZA DE LA BIBLIA

Sábado 4 de abril_______________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: 2 Pedro 1:19-21; 2 Timoteo 3:16, 17; Deuteronomio 18:18; Éxodo 17:14; Juan 1:14; Hebreos 11:3, 6.

PARA MEMORIZAR:

“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tes. 2:13).

La forma de ver y entender el origen y la naturaleza de la Biblia tiene un gran impacto en el papel que desempeña la Biblia en nuestra vida y en la iglesia en general. La manera en que interpretamos el proceso de revelación e inspiración determina e influye notablemente en nuestra comprensión de la Biblia. Cuando queremos entender las Escrituras correctamente, primero debemos permitir que la Biblia determine los parámetros básicos de cómo se debe abordar. No podemos estudiar matemáticas con los métodos empíricos empleados en biología o sociología. Nuestra interpretación de las Escrituras debe considerar seriamente la dimensión divino-humana de la Palabra de Dios. Por consiguiente, lo que necesitamos para una interpretación adecuada de la Biblia es acercarnos a la Biblia con fe, no con escepticismo ni dudas metodológicas.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los fariseos de los días de Cristo cerraron los ojos para no ver y los oídos para no oír, y en esa forma, la verdad no les pudo llegar al corazón. Habían de sufrir el castigo por su ignorancia voluntaria y la ceguera que se imponían a sí mismos. Pero Cristo enseñó a sus discípulos que ellos habían de abrir su mente a la instrucción y habían de estar listos para creer. Pronunció una bendición sobre ellos porque vieron y oyeron con ojos y oídos creyentes…

Sólo es un verdadero estudiante el que recibe las Escrituras como la voz de Dios que le habla. Tiembla ante la Palabra; porque para él es una viviente realidad. Abre su entendimiento y corazón para recibirla. Oyentes tales eran Cornelio y sus amigos, que dijeron al apóstol Pedro: “Ahora pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado”. Hechos 10:33.

El conocimiento de la verdad depende no tanto de la fuerza intelectual como de la pureza de propósito, la sencillez de una fe ferviente y confiada. Los ángeles de Dios se acercan a los que con humildad de corazón buscan la dirección divina. Se les da el Espíritu Santo para abrirles los ricos tesoros de la verdad (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, p. 39).

La Biblia es la voz de Dios hablándonos tan ciertamente como si pudiéramos oírlo con nuestros oídos. La palabra del Dios viviente no está sólo escrita, sino que es hablada. ¿Recibimos la Biblia como el oráculo de Dios? Si nos damos cuenta de la importancia de esta Palabra, ¡con qué respeto la abriríamos, y con qué fervor escudriñaríamos sus preceptos! La lectura y la contemplación de las Escrituras serían consideradas como una audiencia con el Altísimo.

La Palabra de Dios es un mensaje que debemos obedecer, un volumen para consultar a menudo y con cuidado, y con un espíritu deseoso de asimilar las verdades escritas para la admonición de aquellos a quienes han alcanzado los fines de los siglos. No debe ser descuidado en favor de cualquier otro libro (En los lugares celestiales, {ELC}, p. 136).

Dediquemos más tiempo al estudio de la Biblia. No entendemos la Palabra como deberíamos. El libro del Apocalipsis se inicia con una orden a entender la instrucción que contiene. “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía—declara Dios—, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. Cuando como pueblo comprendamos lo que significa este libro para nosotros, se verá entre nosotros un gran reavivamiento. No entendemos plenamente las lecciones que enseña, a pesar del mandato que nos fue dado de escudriñarlo y estudiarlo (Testimonios para los ministros, {TM}, p. 113).

12


Domingo 5 de abril | Lección 2_________________________________________________

LA REVELACIÓN DIVINA DE LA BIBLIA

Lee 2 Pedro 1:19 al 21. ¿Cómo expresa Pedro su convicción sobre el origen del mensaje bíblico y profético?

2 Pedro 1:19-21

19 Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; 20 entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, 21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

La Biblia no es como cualquier otro libro. Según el apóstol Pedro, los profetas fueron inspirados por el Espíritu Santo de manera que el contenido de su mensaje vino de Dios. No lo inventaron ellos. En lugar de ser “fábulas artificiosas” (2 Ped. 1:16), el mensaje profético de la Biblia es de origen divino, y por lo tanto es veraz y confiable. “Los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Ped. 1:21). Dios obró en el proceso de revelación al dar a conocer su voluntad a personas escogidas.

La comunicación verbal y directa entre Dios y personas específicas es un hecho ineludible de las Escrituras. Esta es la razón por la cual la Biblia tiene una autoridad divina especial, y debemos tener en cuenta el elemento divino en nuestra interpretación de las Escrituras. Es apropiado llamar “santas Escrituras” (Rom. 1:2; 2 Tim. 3:15) a los libros bíblicos considerando que nuestro santo Dios es su autor principal.

La Escritura también fue dada con propósitos prácticos. Es “útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16, 17, NVI).

También necesitamos la ayuda del Espíritu Santo para aplicar a nuestra vida lo que Dios reveló en su Palabra. Según el apóstol Pedro, la interpretación de la Palabra de Dios divinamente revelada no es una cuestión de opinión personal. Para entender correctamente su significado, necesitamos la Palabra de Dios y el Espíritu Santo.

La Escritura también dice: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). La palabra bíblica para “revelación” (en sus diversas formas) expresa la idea de que algo que antes estaba oculto ahora se ha revelado o desvelado y, por lo tanto, se da a conocer y se manifiesta. Como seres humanos, necesitamos esa revelación, ya que somos seres pecaminosos, separados de Dios a causa de nuestro pecado y, por lo tanto, dependemos de él para conocer su voluntad.

Ya de por sí cuesta bastante obedecer la Biblia, incluso creyendo en su origen divino. ¿Qué pasaría si además desconfiamos o cuestionamos ese origen divino?

NOTA

Estimados hermanos: Estamos invitándole a visitar el canal “Tony Garcia Escuela Sabatica Maestros” en YouTube.

Estamos abriendo este canal, con el propósito de dar nuestro comentario del folleto de la lección en video. La lección escrita, siempre se publicaría como lo hemos acostumbrado a esta fecha, junto con el espíritu de profecía.

Le invitamos a que nos visite en este canal y se suscriba por favor, ya que necesitamos por lo menos mil personas suscritas, para que YouTube nos permita televisar en vivo.

En el video que hemos subido, le explicamos un poco mas nuestra idea, desde antemano le agradecemos por su colaboración en este proyecto.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Estamos sumamente agradecidos de poseer la segura palabra profética, así que ninguno de nosotros necesita ser engañado. Sabemos que actualmente existen herejías y fábulas en nuestro mundo, y deseamos conocer cuál es la verdad. Para lograr ese conocimiento nos conviene investigar cuidadosamente por nosotros mismos. Pero no se lo puede lograr con una simple lectura de la Biblia, sino que se necesita comparar un texto con otro. Debemos escudriñar las Escrituras por nosotros mismos, para que no nos descarriemos; y aunque muchos pierdan el camino debido a la diversidad de doctrinas que hay en nuestro mundo, hay una sola verdad. Muchos se podrán acercar a ustedes para decirles que tienen la verdad, pero ustedes tienen el privilegio de escudriñar las Escrituras por su propia cuenta. “¡A la ley y al testimonio! si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Necesitamos tener un conocimiento personal de las Escrituras, para que podamos comprender la verdadera razón de la esperanza que hay en nosotros (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 108).

Las Escrituras fueron dadas a los hombres, no en una cadena continua de declaraciones ininterrumpidas, sino parte tras parte a través de generaciones sucesivas, a medida que Dios en su providencia veía una oportunidad adecuada para impresionar a los hombres en varios tiempos y en diversos lugares. Los hombres escribieron a medida que fueron movidos por el Espíritu Santo. Hay primero el brote, después el capullo y después el fruto; “primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga”. Esto es exactamente lo que son las declaraciones de la Biblia para nosotros…

Aquellos cuyo corazón está en armonía con la verdad y el deber, escudriñarán las Escrituras con un corazón preparado para recibir impresiones divinas. El alma iluminada ve una unidad espiritual, una gran hebra de oro que corre por todo el conjunto, pero se requieren paciencia, meditación y oración para rastrear la preciosa hebra áurea (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, pp. 22, 23).

La Palabra de Dios es un gran Libro educador. Pero mientras muchos pretenden respetarla, ponen otros libros por encima de ella. Se exalta la razón humana por sobre la divina. ¿Puedo hablar claramente y dar un testimonio definido? Si la Palabra de Dios hubiera sido considerada como siempre lo debió ser, como la voz de Dios que habla a los hombres, la fuente de toda sabiduría, de toda verdad, de la más elevada educación, los niños, jóvenes y padres habrían hecho de ella no solamente motivo de su estudio, sino su maestra y su guía…

La Biblia es el libro de texto, y debería ser estudiada diligentemente, no como se lee cualquier libro. Debe ser para nosotros el libro que satisface las necesidades del alma. Este libro hará sabio para la salvación al hombre que lo estudie y lo obedezca. Así como el alimento no puede nutrir el cuerpo a menos que se lo coma y se lo digiera, tampoco puede la Palabra del Dios vivo satisfacer el alma a menos que se la reciba como Maestra de un sistema de educación superior, que está por encima de todo artificio humano; a menos que sus principios sean obedecidos porque son la sabiduría de Dios (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 125).

13


Lección 2 | Lunes 6 de abril____________________________________________________

EL PROCESO DE LA INSPIRACIÓN

Debido a que Dios utiliza el medio del lenguaje para revelar su voluntad al hombre, la revelación divina se puede escribir. Sin embargo, como ya hemos visto, la Biblia es el resultado de la verdad divina revelada mediante la obra del Espíritu Santo, quien transmite y protege su mensaje a través de instrumentos humanos. Esta es la razón por la que podemos contar con la unidad fundamental que se manifiesta en todas las Escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis (p. ej., comparar Gén. 3:14, 15 con Apoc. 12:17).

Lee 2 Pedro 1:21; 2 Timoteo 3:16, 17; y Deuteronomio 18:18. ¿Qué dicen estos versículos sobre la inspiración bíblica?

2 Pedro 1:21

21 porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

2 Timoteo 3:16-17

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

Deuteronomio 18:18

18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.

Toda la Escritura es divinamente inspirada, aunque no todas las partes sean igualmente inspiradoras para leer ni necesariamente aplicables a nosotros hoy (p. ej., las partes sobre las fiestas hebreas fueron inspiradas, aunque no es necesario que las observemos en la actualidad). Sin embargo, debemos aprender de toda la Biblia, incluso de aquellas partes que no son tan fáciles de leer ni entender o que no son específicamente aplicables a nosotros hoy.

Además, no todo lo que está en la Biblia fue revelado en forma directa o sobrenatural. A veces, Dios utilizó a escritores bíblicos que investigaron cuidadosamente las cosas o usaron otros documentos existentes (ver Jos. 10:13; Luc. 1:1-3) para comunicar su mensaje.

Aun así, toda la Escritura es inspirada (2 Tim. 3:16). Esta es la razón por la que Pablo declara que “las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron”, para que a través de “la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Rom. 15:4).

“La Biblia señala a Dios como autor de ella; sin embargo, fue escrita por manos humanas, y la diversidad de estilo de sus diferentes libros nos muestra la individualidad de cada uno de sus escritores. Las verdades reveladas son todas inspiradas por Dios (2 Tim. 3:16); aun así, están expresadas en palabras de los hombres” (CS 9).

En la actualidad, existen eruditos bíblicos que niegan la autoría divina de muchas partes de la Biblia, incluso hasta el punto de negar muchas enseñanzas cruciales: la Creación, el Éxodo, la Resurrección. ¿Por qué es primordial que no les abramos la puerta a esas enseñanzas, ni siquiera un poco? Al fin y al cabo, ¿quiénes somos nosotros para juzgar la Palabra de Dios?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios. Es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. Con frecuencia los hombres dicen que cierta expresión no parece de Dios. Pero Dios no se ha puesto a sí mismo a prueba en la Biblia por medio de palabras, de lógica, de retórica. Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma. Considerad a los diferentes escritores.

No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino los hombres son los que fueron inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y voluntad divinas se combinan con la mente y voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, p. 24).

Tomo la Biblia tal como es, como la Palabra Inspirada. Creo en sus declaraciones: en una Biblia completa. Se levantan hombres que piensan que encuentran algo para criticar en la Palabra de Dios. Lo exhiben delante de otros como una evidencia de sabiduría superior. Muchos de esos hombres son inteligentes y eruditos; tienen elocuencia y talento, y toda la obra de la vida [de ellos] es intranquilizar las mentes en cuanto a la inspiración de las Escrituras. Influyen en muchos para que tengan la misma opinión de ellos. Y la misma obra se propaga de uno a otro, tal como Satanás quiere que sea, hasta que podamos ver el pleno significado de las palabras de Cristo: “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Lucas 18:8.

Hermanos, no se ocupe ninguna mente ni mano en criticar la Biblia. Esa es una obra que Satanás se deleita en que alguien la haga, pero no es una obra que el Señor nos ha indicado hacer  (Mensajes selectos, {1MS}, t. 1, pp. 19, 20).

Se me ha mostrado que las dudas expresadas con respecto a la veracidad de nuestra posición y la inspiración de la palabra de Dios no han sido provocadas, como muchos piensan que lo son. Estas dificultades no yacen tanto en la Biblia o en la evidencia de nuestra fe, como en los propios corazones de los que dudan. Los requerimientos de la palabra de Dios son demasiado sofocantes para su naturaleza no santificada. “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden”. Romanos 8:7. Si las propensiones del corazón natural no se restringen y someten por la influencia santificadora de la gracia de Dios recibida por el conducto de la fe, los pensamientos del corazón no son puros ni santos. Las condiciones de la salvación presentadas por la palabra de Dios son razonables, claras y positivas y significan nada menos que perfecta conformidad con la voluntad de Dios y pureza de corazón y de vida…

En casi todos los casos en que alguien pone en duda la inspiración de la palabra de Dios, lo hace a causa de su vida que no está santificada, y que esa palabra condena. No quieren recibir sus reproches y amenazas porque éstos ponen de manifiesto su comportamiento errado. No aman a los que intentan convertirlos y restringirlos. Las perplejidades y las dudas que confunden el corazón depravado desaparecerán para el que práctica los puros principios de la verdad (Testimonios para la iglesia, {1TI}, t. 1, p. 388).

14


Martes 7 de abril | Lección 2___________________________________________________

LA PALABRA ESCRITA DE DIOS

“Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel” (Éxo. 34:27). ¿Por qué querría el Señor que Moisés escribiera estas palabras en vez de pedirle que se las recitara al pueblo solamente? ¿Cuál es la ventaja obvia de la Palabra escrita?

El Dios que habla y que creó el lenguaje humano permite que los elegidos comuniquen las verdades divinamente reveladas y los pensamientos divinamente inspirados de una manera confiable. Por lo tanto, no es de extrañar que Dios les haya ordenado a los escritores bíblicos desde el principio que pongan sus enseñanzas y su revelación por escrito.

¿Qué enseñan los siguientes versículos sobre la revelación escrita?

Éxodo 17:14; 24:4

14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo. (17:14)

Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de Israel. (24:4)

Josué 24:26

26 Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la levantó allí debajo de la encina que estaba junto al santuario de Jehová.

Jeremías 30:2

Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado.

Apocalipsis 1:11, 19; 21:5; 22:18-19

11 que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. (1:11)

19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas. (1:19)

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. (21:5)

18 Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. 19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro. (22:18-19)

¿Por qué Dios ordenó escribir sus revelaciones y sus mensajes inspirados? La respuesta obvia es para que no los olvidemos tan fácilmente. Las palabras escritas de la Biblia son un punto de referencia constante que nos señalan a Dios y su voluntad. Por lo general, un documento escrito puede conservarse mejor y ser mucho más confiable que los mensajes orales, que deben repetirse vez tras vez. La Palabra escrita, que se puede copiar muchas veces, también puede ser accesible a mucha más gente que si solo se transmitiera oralmente. Por último, podemos hablarle a un número reducido de personas al mismo tiempo en un lugar, pero innumerables lectores pueden leer la Palabra escrita en muchos lugares y continentes diferentes, y esta incluso puede ser una bendición para muchas generaciones posteriores. De hecho, si hay gente que no puede leer, otros pueden leerle un documento escrito en voz alta.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios no confió sus preceptos a la memoria de un pueblo inclinado a olvidar sus requerimientos, sino que los escribió sobre tablas de piedra. Quiso alejar de Israel toda posibilidad de mezclar las tradiciones paganas con sus santos preceptos, o de confundir sus mandamientos con costumbres o reglamentos humanos. Pero hizo más que sólo darles los preceptos del Decálogo. El pueblo se había mostrado tan susceptible a descarriarse, que no quiso dejarles ninguna puerta abierta a la tentación. A Moisés se le dijo que escribiera, como Dios se lo había mandado, derechos y leyes que contenían instrucciones minuciosas respecto a lo que el Señor requería. Estas instrucciones relativas a los deberes del pueblo para con Dios, a los deberes de unos para con otros, y para con los extranjeros, no eran otra cosa que los principios de los diez mandamientos ampliados y dados de una manera específica, en forma tal que ninguno pudiera errar. Tenían por objeto resguardar la santidad de los diez mandamientos grabados en las tablas de piedra.

Si el hombre hubiera guardado la ley de Dios, tal como le fue dada a Adán después de su caída, preservada por Noé y observada por Abrahán, no habría habido necesidad del rito de la circuncisión. Y si los descendientes de Abrahán hubieran guardado el pacto del cual la circuncisión era una señal, jamás habrían sido inducidos a la idolatría, ni habría sido necesario que sufrieran una vida de esclavitud en Egipto; habrían conservado el conocimiento de la ley de Dios, y no habría sido necesario proclamarla desde el Sinaí, o grabarla sobre tablas de piedra. Y si el pueblo hubiera practicado los principios de los diez mandamientos, no habría habido necesidad de las instrucciones adicionales que se le dieron a Moisés (Historia de los patriarcas y profetas, {PP}, pp. 379, 380).

Fue Cristo quien ordenó al apóstol que escribiera lo que le iba a ser revelado. “Escribe en un libro lo que ves—le mandó,—y envíalo a las siete iglesias que están en Asia; a Efeso, y a Smirna, y a Pérgamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a Laodicea.” “Yo soy … el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos…. Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas: el misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.” Apocalipsis 1:11, 17-20…

Se habla de Cristo como caminando en medio de los candeleros de oro. Así se simboliza su relación con las iglesias. Está en constante comunicación con su pueblo. Conoce su real condición. Observa su orden, su piedad, su devoción. Aunque es el sumo sacerdote y mediador en el santuario celestial, se le representa como caminando de aquí para allá en medio de sus iglesias en la tierra. Con incansable desvelo y constante vigilancia, observa para ver si la luz de alguno de sus centinelas arde débilmente o si se apaga. Si el candelero fuera dejado al mero cuidado humano, la vacilante llama languidecería y moriría; pero él es el verdadero centinela en la casa del Señor, el fiel guardián de los atrios del templo. Su cuidado constante y su gracia sostenedora son la fuente de la vida y la luz (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 467, 468).

15


Lección 2 | Miércoles 8 de abril________________________________________________

EL PARALELISMO ENTRE CRISTO Y LA ESCRITURA

Lee Juan 1:14; 2:22; 8:31 y 32; y 17:17. ¿Qué paralelismos encuentras entre Jesús, el Verbo de Dios hecho carne; y la Escritura, la Palabra escrita de Dios?

Juan 1:14

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Juan 2:22

22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.

Juan 8:31-32

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; 32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 17:17

17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Existe un paralelismo entre el Verbo de Dios hecho carne (es decir, Jesucristo), y la Palabra escrita de Dios (es decir, la Escritura). Así como Jesús fue concebido sobrenaturalmente por el Espíritu Santo, pero nació de una mujer, la santa Escritura también tiene un origen sobrenatural, pero se difunde a través de los seres humanos.

Jesucristo se hizo hombre en el tiempo y en el espacio. Vivió durante un tiempo específico y en un lugar específico. Sin embargo, este hecho no anuló su divinidad, ni tampoco hizo que Jesús fuese relativo históricamente. Él es el único Redentor para todas las personas de todo el mundo y de todas las épocas (ver Hech. 4:12). Igualmente, la Palabra escrita de Dios, la Biblia, también se dio en un momento específico y en una cultura determinada. Al igual que Jesucristo, el tiempo no condiciona la Biblia; es decir, no está limitada a un tiempo y un lugar específicos; sigue vinculada a todas las personas de todo el mundo.

Cuando Dios se reveló, descendió al nivel humano. La naturaleza humana de Jesús mostraba todos los indicios de las enfermedades humanas y los efectos de unos cuatro mil años de degeneración. Sin embargo, él era sin pecado. De igual modo, la terminología de la Escritura es humana, no un lenguaje “perfecto y superhumano” que nadie habla ni es capaz de entender. Si bien todo idioma tiene sus limitaciones, el Creador de la humanidad, que es el Creador del lenguaje humano, es perfectamente capaz de comunicar su voluntad a los seres humanos de una manera confiable e inconfundible.

Por supuesto, toda comparación tiene sus límites. Jesucristo y la santa Escritura no son idénticos. La Biblia no es una encarnación de Dios. Dios no es un libro. Dios se hizo humano en Jesucristo. Nosotros amamos la Biblia porque adoramos al Salvador proclamado en sus páginas.

La Biblia es una unión divina-humana única e inseparable. Elena de White vio esto claramente cuando escribió: “La Biblia, con sus verdades de origen divino expresadas en el lenguaje de los hombres, muestra una unión de lo divino y lo humano. Tal unión existía en la naturaleza de Cristo, quien era Hijo de Dios e Hijo del Hombre. Así, se puede decir de la Biblia lo que se dijo de Cristo: ‘Aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros’ (Juan 1:14)” (CS 10).

¿Por qué la Biblia debe ser fundamental para nuestra fe? Sin ella, ¿dónde estaríamos?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El Hijo de Dios se humilló para levantar al caído. Por ello dejó los mundos celestiales que no han conocido el pecado, los noventa y nueve que le amaban, y vino a esta tierra para ser “herido por nuestras rebeliones,” y “molido por nuestros pecados.” Isaías 53:5. Fue hecho, en todas las cosas, semejante a sus hermanos. Se revistió de carne humana igualándose a nosotros.

El sabía lo que significaba tener hambre, sed y cansancio. Fue sustentado por el alimento y refrigerado por el sueño. Fue un extranjero y advenedizo sobre la tierra,—en el mundo, pero no del mundo. Tentado y probado como lo son los hombres de la actualidad, vivió, sin embargo, una vida libre del pecado. Lleno de ternura, compasión, simpatía, siempre considerado con los demás, representó el carácter de Dios. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, … lleno de gracia y de verdad.” Juan 1:14 (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 376, 377).

La naturaleza humana del Hijo de María, ¿fue cambiada en la naturaleza divina del Hijo de Dios? No. Las dos naturalezas se mezclaron misteriosamente en una sola persona: el hombre Cristo Jesús. En él moraba toda la plenitud de la Deidad corporalmente. Cuando Cristo fue crucificado, su naturaleza humana fue la que murió. La Deidad no disminuyó ni murió; esto habría sido imposible. Cristo, el inmaculado, salvará a cada hijo e hija de Adán que acepte la salvación que se le ofrece, que consienta en convertirse en hijo o hija de Dios. El Salvador ha comprado a la raza caída con su propia sangre.

Este es un gran misterio, un misterio que no será comprendido plena y completamente, en toda su grandeza, hasta que los redimidos sean trasladados. Entonces se comprenderán el poder, la grandeza y la eficacia de la dádiva de Dios para el hombre (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 70).

Mirando constantemente a Jesús con el ojo de la fe, seremos fortalecidos. Dios hará las revelaciones más preciosas a sus hijos hambrientos y sedientos. Hallarán que Cristo es un Salvador personal. A medida que se alimenten de su Palabra, hallarán que es espíritu y vida. La Palabra destruye la naturaleza terrenal y natural e imparte nueva vida en Cristo Jesús. El Espíritu Santo viene al alma como Consolador. Por el factor transformador de su gracia, la imagen de Dios se reproduce en el discípulo; viene a ser una nueva criatura. El amor reemplaza al odio y el corazón recibe la semejanza divina. Esto es lo que quiere decir vivir de “toda palabra que sale de la boca de Dios.” Esto es comer el Pan que descendió del cielo (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 355).

16


Jueves 9 de abril | Lección 2___________________________________________________

CÓMO INTERPRETAR LA BIBLIA CON FE

Lee Hebreos 11:3 y 6. ¿Por qué la fe es tan esencial para entender a Dios y su Palabra? ¿Por qué es imposible agradar a Dios sin fe?

Hebreos 11:3 y 6

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía

Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Todo verdadero aprendizaje se da en el contexto de la fe. Es la fe implícita del niño hacia sus padres lo que le permite aprender cosas nuevas. Es una relación de confianza la que guía al niño a aprender los aspectos básicos y fundamentales de la vida y el amor. Por lo tanto, el conocimiento y el entendimiento surgen de una relación de amor y confianza.

Del mismo modo, un buen músico ejecuta bien una pieza musical no solo cuando domina las habilidades técnicas que lo ayudan a ejecutar un instrumento, sino también muestra amor por la música, el compositor y el instrumento. En este mismo sentido, no entendemos la Biblia correctamente cuando la abordamos con una actitud de escepticismo o de duda metodológica, sino con un espíritu de amor y fe. El apóstol Pablo escribió: “Sin fe es imposible agradar a Dios” (Heb. 11:6). Por lo tanto, es indispensable acercarse a la Biblia con fe, reconociendo su origen sobrenatural, en lugar de ver la Biblia simplemente como un libro humano.

Los Adventistas del Séptimo Día han expresado claramente esta percepción del origen sobrenatural de las Escrituras en la primera creencia fundamental de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, que dice: “Las Sagradas Escrituras, que abarcan el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento, constituyen la Palabra de Dios escrita, transmitida por inspiración divina. Los autores inspirados hablaron y escribieron impulsados por el Espíritu Santo. Por medio de esta Palabra, Dios comunica a los seres humanos el conocimiento necesario para alcanzar la salvación. Las Sagradas Escrituras son la revelación suprema, autoritativa e infalible de la voluntad divina. Son la norma del carácter, el criterio para evaluar la experiencia, la revelación definitiva de las doctrinas, un registro fidedigno de los actos de Dios realizados en el curso de la historia (Sal. 119:105; Prov. 30:5, 6; Isa. 8:20; Juan 17:17; 1 Tes. 2:13; 2 Tim. 3:16, 17; Heb. 4:12; 2 Ped. 1:20, 21)” (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, p. 13).

¿Qué no alcanzan a entender de la Biblia quienes no se acercan a ella con una actitud de fe? ¿Por qué esta fe no es ciega? Es decir, ¿qué buenas razones tenemos para esta fe y por qué la fe sigue siendo una necesidad al abordar las verdades de la Biblia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al permitir todo género de descubrimientos en las ciencias y en las artes, Dios ha derramado sobre el mundo raudales de luz; pero aun los espíritus más poderosos, si no son guiados en sus investigaciones por la Palabra de Dios, se extravían en sus esfuerzos por encontrar las relaciones existentes entre la ciencia y la revelación.

Los conocimientos humanos, tanto en lo que se refiere a las cosas materiales como a las espirituales, son limitados e imperfectos; de aquí que muchos sean incapaces de hacer armonizar sus nociones científicas con las declaraciones de las Sagradas Escrituras. Son muchos los que dan por hechos científicos lo que no pasa de ser meras teorías y elucubraciones, y piensan que la Palabra de Dios debe ser probada por las enseñanzas de “la falsamente llamada ciencia”. 1 Timoteo 6:20. El Creador y sus obras les resultan incomprensibles; y como no pueden explicarlos por las leyes naturales, consideran la historia bíblica como sí no mereciese fe. Los que dudan de la verdad de las narraciones del Antiguo Testamento y del Nuevo, dan a menudo un paso más y dudan de la existencia de Dios y atribuye poder infinito a la naturaleza. Habiendo perdido su ancla son arrastrados hacia las rocas de la incredulidad.

Es así como muchos se alejan de la fe y son seducidos por el diablo. Los hombres procuraron hacerse más sabios que su Creador; la filosofía intentó sondear y explicar misterios que no serán jamás revelados en el curso infinito de las edades. Si los hombres se limitasen a escudriñar y comprender tan solo que Dios les ha revelado respecto de sí mismo y de sus propósitos, llegarían a tal concepto de la gloria, majestad y poder de Jehová, que se darían cuenta de su propia pequeñez y contentarían con lo que fue revelado para ellos y sus hijos (El conflicto de los siglos, {CS}, p. 513).

La fe no es sentimiento. “Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven.” La verdadera fe no va en ningún sentido aliada a la presunción. Únicamente aquel que tiene verdadera fe está seguro contra la presunción, porque la presunción es la falsificación de la fe por Satanás.

La fe se aferra a las promesas de Dios, y produce fruto en obediencia. La presunción se atiene también a las promesas, pero las emplea como las empleó Satanás, para disculpar la transgresión. La fe habría inducido a nuestros primeros padres a confiar en el amor de Dios y obedecer sus mandamientos. La presunción los indujo a violar su ley, creyendo que su gran amor los salvaría de las consecuencias de su pecado. No es fe la que pretende el favor del cielo sin cumplir con las condiciones en que se ha de otorgar la misericordia. La verdadera fe tiene su cimiento en las promesas y provisiones de las Escrituras (Obreros evangélicos, {OE}, p. 274).

He observado frecuentemente que los hijos del Señor descuidan la oración, y sobre todo la oración secreta; la descuidan demasiado. Muchos no ejercitan la fe que es su privilegio y deber ejercitar, y a menudo aguardan aquel sentimiento íntimo que sólo la fe puede dar. El sentimiento de por sí no es fe. Son dos cosas distintas. A nosotros nos toca ejercitar la fe; pero el sentimiento gozoso y sus beneficios han de sernos dados por Dios. La gracia de Dios llega al alma por el canal de la fe viva, que está en nuestro poder ejercitar.

La fe verdadera demanda la bendición prometida y se aferra a ella antes de saberla realizada y de sentirla. Debemos elevar nuestras peticiones al lugar santísimo con una fe que dé por recibidos los prometidos beneficios y los considere ya suyos. Hemos de creer, pues, que recibiremos la bendición, porque nuestra fe ya se apropió de ella, y, según la Palabra, es nuestra… La fe verdadera se apoya en las promesas contenidas en la Palabra de Dios, y únicamente quienes obedezcan a esta Palabra pueden pretender que se cumplan sus gloriosas promesas (Primeros escritos, {PE}, pp. 72, 73).

17


Lección 2 | Viernes 10 de abril_________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee las siguientes partes del documento: “Métodos de estudio de la Biblia”: 2. Presuposiciones que surgen de las afirmaciones de la Biblia, parte a) Origen, y parte b) Autoridad. (Los “Métodos de estudio de la Biblia” se pueden encontrar en http://cort.as/-MdHR).

Aunque la Biblia es fundamental para nuestra fe, por sí sola no tendría ningún valor espiritual real para nosotros si no fuera por la influencia del Espíritu Santo en nuestro corazón y nuestra mente al leerla y estudiarla.

“En su Palabra, Dios comunicó a los hombres el conocimiento necesario para la salvación. Las Santas Escrituras deben ser aceptadas como una revelación autorizada e infalible de su voluntad. Son la norma del carácter, las reveladoras de doctrinas y las examinadoras de la experiencia. […] Sin embargo, el hecho de haber revelado Dios su voluntad a los hombres por medio de su Palabra no anuló la necesidad que ellos tienen de la continua presencia y dirección del Espíritu Santo. Por el contrario, el Salvador prometió el Espíritu para abrir la Palabra a sus siervos, para iluminar y aplicar sus enseñanzas. Y, como el Espíritu de Dios fue el que inspiró la Biblia, es imposible que alguna vez las enseñanzas del Espíritu sean contrarias a las de la Palabra” (CS 7).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Por qué Dios se revela a sí mismo y nos revela su voluntad? ¿Por qué necesitamos la Revelación?
  2. ¿Cómo se revela Dios? Él utiliza diferentes medios para revelar algo acerca de sí mismo. Lo hace de una manera más general a través de la naturaleza, pero más específicamente a través de los sueños (Dan. 7:1); las visiones (Gén. 15:1); las señales (1 Rey. 18:24, 38); y a través de su hijo, Jesucristo (Heb. 1:1, 2). ¿Se te ha revelado Dios personalmente? Comparte tu experiencia.
  3. Algunos eruditos de la Biblia rechazan muchas de las enseñanzas de la Biblia, al considerarlas meros mitos. La historia de la Creación, un Adán y una Eva literales, el Éxodo y las historias de Daniel son solo algunos ejemplos (del Antiguo Testamento) de enseñanzas que se descartan por considerarlas historias inventadas para enseñar verdades espirituales. Esto es lo que sucede cuando los seres humanos emiten juicios sobre la Palabra de Dios. ¿Qué debería decirnos esto sobre lo peligrosa que es esa actitud?
  4. Dios ha revelado su voluntad de una manera poderosa en la Biblia. No obstante, Dios desea contar con tu ayuda para difundir su voluntad y las buenas nuevas de su salvación solo en Jesucristo. Cuando la gente te observa, ¿qué tipo de Dios ve en ti y a través de tu comportamiento?

18