Escuela Sabatica Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica


Deja un comentario

Lección 12 – EL PROFETA SIN DESCANSO – Para el 18 de septiembre de 2021


Lección 12 en PDF, haga «CLICK» aquí


Por favor visite esta página mas tarde para encontrar el enlace, o visite escuela sabática maestros Tony Garcia en YouTube.

Usualmente el video es subido al internet, el sábado por la noche o el día domingo.


Si desea ver esta lección en YouTube, por favor haga «CLICK» en los siguiente enlace.


Lección 12: Para el 18 de septiembre de 2021

EL PROFETA SIN DESCANSO

Sábado 11 de septiembre__________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jonás 1–4; Jeremías 25:5; Ezequiel 14:6; Apocalipsis 2:5; Lucas 9:51–56; Judas 1–25.

PARA MEMORIZAR:

“¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” (Jonás 4:11).

Una de las historias más interesantes de las Escrituras debe ser la de Jonás. Allí estaba él, un profeta de Dios, alguien llamado por Dios, y sin embargo, ¿qué? Huye del llamado de Dios. Entonces, después de haber sido persuadido de una manera dramática de cambiar de opinión y obedecer al Señor, lo hace; pero ¿solo para qué? ¡Para quejarse porque el pueblo al que fue llamado a testificar se arrepintió y se salvó de la destrucción que, de lo contrario, le habría tocado!

¡Qué ejemplo de alguien sin descanso, sin paz, hasta el punto de exclamar: “Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida” (Jon. 4:3)! El mismo Jesús se refirió a la historia de Jonás, diciendo: “Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Jonás” (Mat. 12:41, NVI). ¡Más grande que Jonás, sin duda! De otra manera, no podría ser nuestro Salvador.

Esta semana, veamos a Jonás y lo que podemos aprender de su falta de descanso y paz.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Entre las ciudades del mundo antiguo, mientras Israel estaba dividido, una de las mayores era Nínive, capital del reino asirio. Fundada en la orilla fértil del Tigris, poco después de la dispersión iniciada en la torre de Babel, había florecido a través de los siglos, hasta llegar a ser “ciudad sobremanera grande de tres días de camino”. Jonás 3:3.

En el tiempo de su prosperidad temporal Nínive era un centro de crímenes e impiedad. La inspiración la ha caracterizado como “ciudad de sangres… llena de mentira y de rapiña”.  Nahúm 3: 1. En lenguaje figurativo, el profeta Nahúm comparó a los ninivitas con un león cruel y devorador, al que preguntó: “¿Sobre quién no pasó continuamente tu malicia?” Vers. 19.

A pesar de lo impía que Nínive había llegado a ser, no estaba completamente entregada al mal. El que “vio a todos los hijos de los hombres” (Salmo 33: 13) y cuyos “ojos vieron todo lo preciado” (Job 28: 10) percibió que en aquella ciudad muchos procuraban algo mejor y superior, y que si se les concedía oportunidad de conocer al Dios viviente, renunciarían a sus malas acciones y le adorarían. De manera que en su sabiduría Dios se les reveló en forma inequívoca, para inducirlos, si era posible, a arrepentirse (Profetas y reyes, p.  198).

Como Jonás había estado tres días y tres noches en el vientre de la ballena, Cristo había de pasar el mismo tiempo “en el corazón de la tierra”. Y como la predicación de Jonás era una señal para los habitantes de Nínive, la predicación de Cristo era una señal para su generación. Pero, ¡qué contraste en la manera de recibir la palabra! Los habitantes de la gran ciudad pagana temblaron al oír la amonestación de Dios. Reyes y nobles se humillaron; encumbrados y humildes juntos clamaron al Dios del cielo, y su misericordia les fue concedida. “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación -había dicho Cristo-, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás; y he aquí más que Jonás en este lugar”. Mateo 12:40 (El Deseado de todas las gentes, p. 373).

Esto constituye una lección para los mensajeros que Dios envía hoy, cuando las ciudades de las naciones necesitan tan ciertamente conocer los atributos y propósitos del verdadero Dios, como los ninivitas de antaño. Los embajadores de Cristo han de señalar a los hombres el mundo más noble, que se ha perdido mayormente de vista… Mediante sus siervos el Señor Jesús invita a los hombres a luchar con ambición santificada para obtener la herencia inmortal. Les insta a hacerse tesoros junto al trono de Dios…

Nuestro Dios es un Dios de misericordia. Trata a los transgresores de su ley con longanimidad y tierna compasión. Sin embargo, en esta época nuestra, cuando hombres y mujeres tienen tanta oportunidad de familiarizarse con la ley divina según se revela en la Sagrada Escritura, el gran Príncipe del universo no puede contemplar con satisfacción las ciudades impías, donde reinan la violencia y el crimen.  Se está acercando rápidamente el momento en que acabará la tolerancia de Dios hacia aquellos que persisten en la desobediencia (Profetas y reyes, pp. 204-206).


Domingo 12 de septiembre________________________________________________

HUIDA

Jonás fue un misionero asombrosamente exitoso. Al mismo tiempo, también era muy reacio, al menos al principio. Independientemente de lo que estuviera haciendo Jonás, el llamado de Dios interrumpió su vida a lo grande. En lugar de llevar el yugo de Dios sobre sus hombros y descubrir por sí mismo que su yugo es fácil y su carga es liviana (Mat. 11:30), Jonás decidió buscar su propio “descanso”, y lo hizo huyendo en la dirección contraria de donde Dios lo estaba llamando a ir.

¿Dónde esperaba Jonás hallar paz y descanso del llamado de Dios? ¿Cuán útil le resultó? Lee Jonás 1.

Jonás 1

1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos. Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. 10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. 11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más. 12 El les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros. 13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. 14 Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido. 15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. 16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos. 17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.

Jonás parte en la dirección contraria de donde Dios lo llamó. Ni siquiera se detiene a razonar con Dios, como lo hicieron muchos de los otros profetas bíblicos cuando fueron llamados a ser mensajeros de Dios (ver, p. ej., Éxo. 4:13).

Curiosamente, esta no es la primera vez que Jonás recibe un llamado para hablar por Dios, como sugiere 2 Reyes 14:25. Sin embargo, en ese caso, al parecer, Jonás hizo lo que el Señor le había pedido. No obstante; esta vez, no. Los registros históricos y arqueológicos documentan la crueldad de los gobernantes neoasirios que dominaron el antiguo Cercano Oriente durante el siglo VIII a.C., la época en que Jonás sirvió en Israel. Aproximadamente 75 años después, el rey neoasirio Senaquerib atacó a Judá. Israel y Samaria ya habían caído unos veinte años antes, y el rey Ezequías aparentemente se había unido a una coalición local antiasiria.

Ahora había llegado el momento de que los asirios saldaran cuentas. La Biblia (2 Rey. 18; Isa. 36), los documentos históricos asirios y los relieves de las paredes del palacio de Senaquerib en Nínive nos cuentan la cruel historia de la caída de Laquis, una de las fortalezas fronterizas más importantes y mejor fortificadas de Ezequías. En una inscripción, Senaquerib afirma haber tomado a más de 200 mil prisioneros de 46 ciudades fortificadas que aseveró haber destruido. Cuando el rey asirio tomó Laquis, cientos o miles de prisioneros fueron empalados; los partidarios incondicionales del rey Ezequías fueron desollados vivos, mientras el resto fue enviado a Asiria como mano de obra barata.

Los asirios podían ser increíblemente crueles, incluso para los estándares del mundo en ese entonces. ¿Y Dios estaba enviando a Jonás al corazón mismo de ese imperio? ¿Sorprende que Jonás no quisiera ir?

¿Huir de Dios? ¿Hiciste eso antes? Si es así, ¿cuánto éxito tuviste? ¿Qué lecciones deberías haber aprendido de ese error?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Satanás había estado obrando para ahondar y hacer insalvable el abismo entre el cielo y la tierra. Por sus mentiras, había envalentonado a los hombres en el pecado. Se proponía agotar la tolerancia de Dios, y extinguir su amor por el hombre, a fin de que abandonase al mundo a la jurisdicción satánica.

Satanás estaba tratando de privar a los hombres del conocimiento de Dios, de desviar su atención del templo de Dios, y establecer su propio reino. Su contienda por la supremacía había parecido tener casi completo éxito. Es cierto que en toda generación Dios había tenido sus agentes. Aun entre los paganos, había hombres por medio de quienes Cristo estaba obrando para elevar el pueblo de su pecado y degradación. Pero eran despreciados y odiados. A muchos se les había dado muerte. La obscura sombra que Satanás había echado sobre el mundo se volvía cada vez más densa.

Mediante el paganismo, Satanás había apartado de Dios a los hombres durante muchos siglos; pero al pervertir la fe de Israel había obtenido su mayor triunfo. Al contemplar y adorar sus propias concepciones, los paganos habían perdido el conocimiento de Dios, y se habían ido corrompiendo cada vez más. Así había sucedido también con Israel. El principio de que el hombre puede salvarse por sus obras, que es fundamento de toda religión pagana… Satanás lo había implantado; y doquiera se lo adopte, los hombres no tienen defensa contra el pecado (El Deseado de todas las gentes, p. 26).

El Señor le dijo: “Levántate, y ve a Nínive, cuidad grande, y pregona contra ella; porque su maldad ha subido delante de mí”. Jonás 1: 1, 2.

Mientras el profeta pensaba en las dificultades e imposibilidades aparentes de lo que se le había encargado, se sintió tentado a poner en duda la prudencia del llamamiento.  Desde un punto de vista humano, parecía que nada pudiera ganarse proclamando un mensaje tal en aquella ciudad orgullosa. Se olvidó por el momento de que el Dios a quien servía era omnisciente y omnipotente. Mientras vacilaba y seguía dudando, Satanás le abrumó de desaliento. El profeta fue dominado por un gran temor, y “se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis”…

El encargo que había recibido imponía a Jonás una pesada responsabilidad; pero el que le había ordenado que fuese podía sostener a su siervo y concederle éxito. Si el profeta hubiese obedecido sin vacilación, se habría ahorrado muchas experiencias amargas, y habría recibido abundantes bendiciones. Sin embargo, el Señor no abandonó a Jonás en su hora de desesperación. Mediante una serie de pruebas y providencias extrañas, debía revivir la confianza del profeta en Dios y en su poder infinito para salvar (Profetas y reyes, pp. 198, 199).

Una oveja perdida nunca encuentra por sí misma el camino de vuelta al redil. Si el pastor vigilante no la busca ni la salva continúa errante basta que perece.  ¡Qué formidable es esta representación del Salvador! Si no fuera porque Jesús, el buen Pastor, vino para buscar y salvar a los extraviados, todos habríamos perecido. Los fariseos enseñaban que no se salvaría nadie fuera del pueblo judío, y por eso trataban con desprecio a todas las demás nacionalidades (Exaltad a Jesús, p. 206).


Lunes 13 de septiembre___________________________________________________

UN DESCANSO DE TRES DÍAS

Al huir de Dios, Jonás no estuvo libre de problemas. Su breve “descanso” se vio perturbado cuando Dios intervino milagrosamente con la tormenta. Dios salva a Jonás de una tumba de agua y manda un animal acuático para salvar a Jonás.

Sin embargo, recién cuando Jonás se encuentra en un descanso obligado de tres días en el estómago del gran pez se da cuenta de cuán dependiente es de Dios. A veces necesitamos caer en algún lugar que no tenga nada de lo que este mundo ofrece para darnos cuenta de que Jesús es a quien realmente necesitamos.

Lee la oración de Jonás en el vientre del pez (ver Jon. 2:1–9). ¿Por qué ora?

Jonás 2:1–9

1 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, 2 y dijo: Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste. 3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. 4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. 5 Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. 6 Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. 7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. 8 Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. 9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová.

Aunque estaba allí, en lo profundo, en una situación muy peligrosa, Jonás, en su oración, ora por el Santuario. Verá el “santo Templo” de Dios. ¿Qué está pasando aquí?

El Templo constituye un punto central en esta oración, y debería ser el punto central de la oración en general. Solo hay un lugar, para el Antiguo Testamento, donde se puede encontrar a Dios; está en el Santuario (ver Éxo. 15:17; 25:8). El Santuario es el punto central de oración y comunión con Dios.

Sin embargo, Jonás no se refiere al Templo de Jerusalén; más bien, habla del Santuario celestial (Jon. 2:7). Allí es donde está depositada su esperanza, porque de ahí proviene Dios y la salvación que él ofrece.

Finalmente Jonás comprende esta verdad importante. Ha experimentado la gracia de Dios. Ha sido salvo. Cuando el gran pez lo escupe, él comprende de primera mano el amor de Dios hacia él, un profeta fugitivo. Ciertamente ha aprendido (aunque con algunos rodeos en el viaje) que el único camino seguro para cualquier creyente es procurar hacer la voluntad de Dios.

Por ende, ahora decide cumplir con su deber y obedecer las órdenes de Dios, y finalmente se dirige a Nínive, sin duda por fe; se dirige hacia una ciudad extremadamente malvada, a cuyos ciudadanos no les agradaría que este profeta extranjero les dijera cuán malos son.

A veces, quizá solo necesitemos tomar distancia de todo para tener una nueva perspectiva de las cosas. Aunque la historia de Jonás, quien sobrevivió milagrosamente en el vientre de su pez, es un caso bastante extremo, tomar distancia de tu entorno normal, ¿cómo podría permitirte verlo desde una perspectiva nueva y, quizá, necesaria?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Mas Jehová había prevenido un gran pez que tragase a Jonás: y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.

“Y oró Jonás desde el vientre del pez a Jehová su Dios, y dijo:

“Clamé de mi tribulación a Jehová, y él me oyó” Del vientre del sepulcro clamé, y mi voz oíste…”

Por fin, Jonás había aprendido que “de Jehová es la salud”. Salmo 3:8. Al arrepentirse y al reconocer la gracia salvadora de Dios, obtuvo la Liberación. Jonás fue librado de los peligros del hondo mar, y fue arrojado en tierra seca.

Una vez más se encargó al siervo de Dios que fuera a dar la advertencia a Nínive. “Y fue palabra de Jehová segunda vez a Jonás do: Levántate, y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y publica en ella el pregón que yo te diré”. Esta vez no se detuvo a preguntar ni a dudar, sino que obedeció sin vacilar. “Levantóse Jonás y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová”. Jonás 3: 1-3 (Profetas y reyes, pp. 200, 201).

No necesitáis ir hasta los confines de la tierra para buscar sabiduría, pues Dios está cerca. No son las capacidades que poseéis hoy, o las que tendréis en lo futuro, las que os darán éxito. Es lo que el Señor puede hacer por vosotros. Necesitamos tener una confianza mucho menor en lo que el hombre puede hacer, y una confianza mucho mayor en lo que Dios puede hacer por cada alma que cree. El anhela que extendáis hacia él la mano de la fe. Anhela que esperéis grandes cosas de él. Anhela daros inteligencia así en las cosas materiales como en las espirituales. El puede aguzar el intelecto. Puede impartir tacto y habilidad. Emplead vuestros talentos en el trabajo; pedid a Dios sabiduría, y os será dada.

Haced de la Palabra de Cristo vuestra seguridad. ¿No os ha invitado a ir a él? Nunca os permitáis hablar de una manera descorazonada y desesperada. Si lo hacéis perderéis mucho. Mirando las apariencias, y quejándoos cuando vienen las dificultades y premuras, revelaréis una fe enferma y débil. Hablad y obrad como si vuestra fe fuera invencible. El Señor es rico en recursos: el mundo le pertenece. Mirad al cielo con fe. Mirad a Aquel que posee luz, poder y eficiencia (Palabras de vida del gran Maestro, pp. 112, 113).

Toda verdadera obediencia proviene del corazón. La de Cristo procedía del corazón. Y si nosotros consentimos, se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan solo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad, refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle. Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, nuestra vida será una vida de continua obediencia (El Deseado de todas las gentes, p. 621).


Martes 14 de septiembre__________________________________________________

MISIÓN CUMPLIDA

En comparación con cualquier ciudad o pueblo de Israel, Nínive es una ciudad enorme. Es una “ciudad grande en extremo, de tres días de camino” (Jon. 3:3).

Lee Jonás 3:1 al 10. ¿Cuál es la respuesta de este lugar malvado? ¿Qué lecciones podemos aprender de esta historia, en nuestros esfuerzos para dar testimonio a los demás?

Jonás 3:1-10

1 Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? 10 Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.

Mientras camina por la ciudad, Jonás proclama el mensaje de Dios: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” (Jon. 3:4). El mensaje va directo al grano. Aunque no se brindan detalles, queda en claro que el mensaje llega a oídos receptivos, y la gente de Nínive (¡en forma colectiva!) cree en las palabras de advertencia de Jonás.

De una manera típica del Cercano Oriente, el rey de Nínive proclama un decreto para demostrar un cambio de corazón. Todos, incluso los animales, tienen que ayunar y afligirse (cómo se afligen los animales, el texto no lo dice). El rey desciende de su trono y se sienta sobre el polvo, un acto simbólico muy importante.

Lee Jonás 3:6 al 9. Compáralo con Jeremías 25:5; Ezequiel 14:6; y Apocalipsis 2:5. ¿Qué elementos abarca el discurso del rey, que muestran que él comprende de qué se trata el verdadero arrepentimiento?

Jonás 3:6-9

Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?

Jeremías 25:5

cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de vuestras obras, y moraréis en la tierra que os dio Jehová a vosotros y a vuestros padres para siempre;

Ezequiel 14:6

Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

Apocalipsis 2:5

Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

El sermón fue breve, al grano, pero lleno de teología correcta con respecto al verdadero arrepentimiento. Mientras Jonás predicaba, el Espíritu Santo debió haber estado trabajando arduamente en el corazón de los ninivitas.

Los ninivitas no contaban con todas las historias de la tierna conducción de Dios que tuvieron los israelitas; sin embargo, le respondieron de manera positiva. Por cierto, dicen: “¡Confiemos en la misericordia de Dios, no en nuestros propios logros! Apoyémonos completamente en su bondad y su gracia”.

Aunque parezca extraño, Jonás, que ha experimentado personalmente la gracia de Dios, aparentemente piensa que la gracia de Dios es algo tan exclusivo que solo algunos pueden tener la oportunidad de descansar en ella.

¿Por qué el arrepentimiento es una parte tan esencial de la experiencia cristiana? ¿Qué significa verdaderamente arrepentirnos de nuestros pecados, especialmente los pecados que cometemos una y otra vez?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Al entrar Jonás en la ciudad, comenzó en seguida a pregonarle el mensaje: “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.” Vers. 4. Iba de una calle a la otra, dejando oír la nota de advertencia.

El mensaje no fue dado en vano. El clamor que se elevó en las calles de la ciudad impía se transmitió de unos labios a otros, hasta que todos los habitantes hubieron oído el anunció sorprendente. El Espíritu de Dios hizo penetrar el mensaje en todos los corazones, e indujo a multitudes a temblar por sus pecados, y a arrepentirse en profunda humillación…

Mientras que el rey y los nobles, así como el común del pueblo, encumbrados y humildes, “se arrepintieron a la predicación de Jonás” (Mateo 12:41), y se unían para elevar su clamor al Dios del cielo, él les concedió su misericordia. “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino: y arrepintióse del mal que había dicho les había de hacer, y no lo hizo.” (Jonás 3:10.) Su condenación fue evitada; el Dios de Israel fue exaltado y honrado en todo el mundo pagano, y su ley fue reverenciada (Profetas y reyes, pp. 201, 202).

Una vez que el pecado amortiguó la percepción moral, el que obra mal no discierne los defectos de su carácter ni comprende la enormidad del mal que ha cometido; y a menos que ceda al poder convincente del Espíritu Santo permanecerá parcialmente ciego con respecto a su pecado. Sus confesiones no son sinceras ni provienen del corazón. Cada vez que reconoce su maldad añade una disculpa de su conducta al declarar que si no hubiese sido por ciertas circunstancias no habría hecho esto o aquello que se le reprocha (El camino a Cristo, p. 40).

No podemos permitimos descuidar ni un solo rayo de la luz que Dios ha dado. Ser perezosos en nuestra práctica de aquellas cosas que requieren diligencia es cometer un pecado. El agente humano ha de cooperar con Dios y mantener en sujeción aquellas pasiones que debieran ser sometidas. Para lograr esto, debe ser incansable en sus oraciones a Dios y debe obtener siempre la gracia para regir su espíritu, carácter y acciones. Mediante la gracia impartida de Cristo, puede ser capacitado para vencer. Ser vencedor significa más que lo que muchos suponen.

El Espíritu de Dios responderá al clamor de cada corazón arrepentido, pues el arrepentimiento es don de Dios y una evidencia de que Cristo atrae al alma hacia él. Así como no podemos arrepentirnos del pecado sin Cristo, tampoco podemos ser perdonados sin Cristo. Y sin embargo es una humillación para el hombre con su pasión humana y su orgullo el ir a Jesús directamente, creyendo y confiando en él, para todo lo que necesita…

No presente nadie la idea de que el hombre tiene poco o nada que hacer en la gran obra de vencer, pues Dios no hace nada para el hombre sin su cooperación… Los esfuerzos del hombre solo no son nada sino inutilidad, pero la cooperación con Cristo significa victoria. Por nosotros mismos, no tenemos poder para arrepentimos del pecado. A menos que aceptemos la ayuda divina, no podemos dar el primer paso hacia el Salvador (Mensajes selectos, t. 1, pp. 446, 447).


Miércoles 15 de septiembre_______________________________________________

UN MISIONERO ENOJADO Y SIN DESCANSO

Lamentablemente, la historia de Jonás no termina con el capítulo 3.

Lee Jonás 4:1 al 11. ¿Cuál es el problema de Jonás? ¿Qué lección podemos aprender de su carácter defectuoso?

Jonás 4:1-11

1 Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad. Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera. Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó. Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte, diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida. Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. 10 Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. 11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?

Jonás 4 comienza relatando la ira de Jonás contra Dios porque el alcance de su misión fue sumamente exitoso. Jonás teme quedar como tonto. Vemos que Dios se toma su tiempo para hablar y razonar con el profeta, quien se comporta como un niñito con una rabieta.

Esta es una evidencia de que los verdaderos seguidores de Dios, incluso los profetas, todavía pueden crecer y superarse.

“Cuando Jonás conoció el propósito que Dios tenía de perdonar a la ciudad, que a pesar de su maldad había sido inducida a arrepentirse en saco y ceniza, debería haber sido el primero en regocijarse por la asombrosa gracia de Dios; pero en vez de hacerlo, permitió que su mente se espaciase en la posibilidad de que se lo considerara falso profeta. Celoso de su reputación, perdió de vista el valor infinitamente mayor de las almas de aquella miserable ciudad” (PR 202).

La paciencia de Dios con su profeta es asombrosa. Parece decidido a usar a Jonás, y cuando Jonás huye, Dios envía la tormenta y el animal marino para traer de vuelta al fugitivo. E incluso ahora, nuevamente, cuando Jonás es obstinado, Dios busca razonar con él por su mala actitud, diciéndole: “¿Haces tú bien en enojarte tanto?” (Jon. 4:4).

Lee Lucas 9:51 al 56. ¿En qué se asemeja este relato a lo que sucedió en la historia de Jonás?

Lucas 9:51-56

51 Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén. 52 Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. 53 Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. 54 Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? 55 Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; 56 porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16); o, como expresa Dios en Jonás 4:11: “¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” Cuán agradecidos deberíamos estar porque, en última instancia, Dios es el Juez supremo de corazones, mentes y motivos, y no nosotros.

¿Cómo podemos aprender a tener la clase de compasión y paciencia por los demás que tiene Dios, o al menos aprender a reflejar esa compasión y paciencia?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando Jonás conoció el propósito que Dios tenía de perdonar a la ciudad, que, a pesar de su maldad había sido inducida a arrepentirse en saco y ceniza, debiera haber sido el primero en regocijarse por la asombrosa gracia de Dios; pero en vez de hacerlo permitió que su mente se espaciase en la posibilidad de que se le considerase falso profeta. Celoso de su reputación, perdió de vista el valor infinitamente mayor de las almas de aquella miserable ciudad. Pero al notar la compasión manifestada por Dios hacia los arrepentidos ninivitas “Jonás se apesadumbró en extremo, y enojóse”…

Una vez más cedió a su inclinación a dudar, y una vez más fue abrumado por el desaliento. Perdiendo de vista los intereses ajenos, y dominado por el sentimiento de que era preferible morir antes que ver sobrevivir la ciudad, exclamó, en su desconformidad: “Ahora pues, oh Jehová, ruégote que me mates; porque mejor me es la muerte que la vida.” (Profetas y reyes, pp. 202, 203).

Confundido, humillado e incapaz de comprender el propósito que tenía Dios al perdonar a Nínive, Jonás había cumplido sin embargo la comisión que se Je diera de amonestar aquella gran ciudad; y aun cuando no se cumplió el acontecimiento predicho, el mensaje de adve1tencia no dejaba de haber procedido de Dios. Cumplió el propósito que Dios tenía al mandarlo. La gloria de su gracia se reveló entre los paganos. Los que habían estado “en tinieblas y sombra de muerte en aflicción y en hierros… clamaron a Jehová en su angustia” y “librólos de sus aflicciones. Sacólos de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones”. Salmo 107:10 (Profetas y reyes, pp. 203, 204).

Sus pasos [del Salvador] se dirigieron a Jerusalén, donde sus enemigos habían tramado desde hacía mucho tiempo quitarle la vida; ahora la depondría. Afirmó su rostro para ir hacia la persecución, la negación, el rechazamiento, la condenación y la muerte.

“Y envió mensajeros delante de sí en una ciudad de los samaritanos, para prevenirle”. Pero los habitantes rehusaron recibirle, porque estaba en camino a Jerusalén. Interpretaron que esto significaba que Cristo manifestaba preferencia por los judíos, a quienes ellos aborrecían con acerbo odio. Si él hubiese venido a restaurar el templo y el culto en el monte Gerizim, le hubieran recibido alegremente; pero iba en camino a Jerusalén, y no quisieron darle hospitalidad. ¡Cuán poco comprendieron que estaban cerrando sus puertas al mejor don del cielo!…

No es parte de la misión de Cristo obligar a los hombres a recibirle. Satanás, y los hombres impulsados por su espíritu son quienes procuran violentar las conciencias… pero Cristo está siempre manifestando misericordia, siempre procura conquistarlos por la revelación de su amor. Él no puede admitir un rival en el 452alma ni aceptar un servicio parcial; pero desea solamente un servicio voluntario, la entrega voluntaria del corazón, bajo la compulsión del amor (El Deseado de todas las gentes, pp. 450-452).


Jueves 16 de septiembre__________________________________________________

UNA VÍA DE DOBLE MANO

Jonás parece ser más problemático de lo que es. Nínive era peligrosa, pero en la historia de Jonás los ninivitas no parecen ser el problema. Entienden el mensaje y se arrepienten rápidamente. Jonás, el misionero, parece ser el eslabón débil de esta historia misionera.

En este relato, Dios persigue a un profeta reacio porque sabe que Jonás necesitaba el viaje misionero a Nínive tanto como los ninivitas necesitaban escuchar el mensaje del misionero.

Lee el libro de Judas. ¿Cómo podemos “conserva[rn]os en el amor de Dios” (Jud. 21)? ¿Qué significa eso?

Judas 1:21

21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

En su breve libro del Nuevo Testamento, Judas nos dice en el versículo 21: “Manténganse en el amor de Dios […] mientras esperan que nuestro Señor Jesucristo, en su misericordia, les conceda vida eterna” (NVI).

Experimentar el amor y la gracia de Dios personalmente no es un evento único. Una forma segura de mantenernos en el amor de Dios es acercarnos a los demás. En los siguientes versículos, Judas nos dice que “tenga[mos] compasión” y que salvemos a los demás “arrebatándolos del fuego” (NVI).

Lee Judas 20 al 23. ¿Qué dice aquí que se relaciona con la historia de Jonás, y qué nos dice esto a nosotros también?

Judas 1: 20-23

20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. 22 A algunos que dudan, convencedlos. 23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

Dios llamó a Jonás para que fuera a Nínive porque probablemente él no había dedicado mucho tiempo a pensar en su relación con los asirios antes de este llamado en particular. Probablemente sabía que le disgustaban, pero no tenía idea de cuánto los odiaba o de los extremos por los que pasaría para evitarlos, incluso después de recibir el llamado. Jonás no estaba preparado para tener a un ninivita como vecino en el cielo. Jonás no había aprendido a amar como Dios ama. Dios llama a Jonás para que vaya a Nínive porque ama a los ninivitas y los quiere en su Reino. Pero Dios también llama a Jonás porque lo ama. Quiere que Jonás crezca y se asemeje más a él mientras trabajan juntos. Dios anhela que Jonás halle el verdadero descanso que llega solo al tener una relación salvífica con él y al realizar la voluntad de Dios, que incluye acercarse a los demás y señalarles la fe y la esperanza que tenemos.

¿Cuánto tiempo dedicas a trabajar por la salvación de los demás? En un sentido espiritual, este tipo de trabajo, ¿cómo nos lleva a hallar el verdadero descanso en Jesús?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nuestro Dios es un Dios de misericordia. Trata a los transgresores de su ley con longanimidad y tierna compasión. Sin embargo, en esta época nuestra, cuando hombres y mujeres tienen tanta oportunidad de familiarizarse con la ley divina según se revela en la Sagrada Escritura, el gran Príncipe del universo no puede contemplar con satisfacción las ciudades impías, donde reinan la violencia y el crimen. Se está acercando rápidamente el momento en que acabará la tolerancia de Dios hacia aquellos que persisten en la desobediencia…

Los mensajeros de Dios en las grandes ciudades no deben desalentarse por la impiedad, la injusticia y la depravación que son llamados a arrostrar mientras tratan de proclamar las gratas nuevas de salvación. El Señor quisiera alentar a todos los que así trabajan con el mismo mensaje que dio al apóstol Pablo en la impía ciudad de Corinto: “No temas, sino habla, y no calles: porque yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal; porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.” Hechos 18:9, 10… En toda ciudad, por muy llena que esté de violencia y de crímenes, hay muchos que con la debida enseñanza pueden aprender a seguir a Jesús. A miles puede comunicarse así la verdad salvadora, e inducirlos a recibir a Cristo como su Salvador personal (Profetas y reyes, pp. 205-207).

La instrucción dada por Judas desde el versículo veinte hasta el fin del capítulo, tiene el propósito de hacer de nuestra obra una obra completa. Nos enseña cómo dirigir la batalla en el servicio de Cristo. No debe demostrarse ningún derroche desequilibrado, no debe albergarse ninguna indolencia ni negligencia. No debemos ignorar la individualidad de nadie, ni justificar en alguna forma la critica despiadada o las prácticas egoístas.

Este pasaje destaca el hecho de que hay una obra sumamente importante que se debe hacer, y necesitamos intuición divina para que podamos saber cómo trabajar por las almas que están a punto de perecer. Hay almas que deben ser arrebatadas del fuego, hay almas que deben ser tratadas con la más tierna compasión. Se necesitan obreros que hayan aprendido en la escuela de Cristo su método de salvar almas (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 7, pp. 964, 965).

Cristo impartirá a sus mensajeros el mismo anhelante amor que tiene él para buscar a los perdidos. No hemos de decir meramente: “Ven”. Hay quienes oyen el llamado, pero tienen oídos demasiado embotados para comprender su significado. Sus ojos están demasiado cegados para ver cualquier cosa buena provista para ellos. Muchos comprenden su gran degradación. Dicen: no soy digno de ser ayudado, dejadme solo. Pero los obreros no deben desistir. Sostened con ternura y piadoso amor a los desalentados e impotentes. Infundidles vuestro valor, vuestra esperanza, vuestra fuerza. Compeledlos por la bondad a venir. “A los unos en piedad, discerniendo: mas haced salvos a los otros por temor, arrebatándolos del fuego”. Judas 22 (Palabras de vida del gran Maestro, p.  187).


Viernes 17 de septiembre_________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“El encargo que había recibido imponía a Jonás una pesada responsabilidad; pero quien le había ordenado que fuese podía sostener a su siervo y concederle éxito. Si el profeta hubiese obedecido sin vacilación, se habría ahorrado muchas experiencias amargas, y habría recibido abundantes bendiciones. Sin embargo, el Señor no abandonó a Jonás en su hora de desesperación. Mediante una serie de pruebas y providencias extrañas, debía revivir la confianza del profeta en Dios y en su poder infinito para salvar” (PR 199).

“Miles de personas pueden ser alcanzadas en la forma más sencilla y humilde. Los más intelectuales, quienes son considerados los hombres y las mujeres más talentosos del mundo, son frecuentemente refrigerados por las palabras sencillas de alguien que ama a Dios y puede hablar de ese amor tan naturalmente como el mundano habla de las cosas que más profundamente le interesan” (PVGM 183).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Un “profeta de Dios” que está molesto porque el pueblo al que Dios lo llamó para dar testimonio aceptó la salvación? ¿Cómo entender esta actitud de Jonás? ¡Qué ejemplo tan poderoso de la paciencia de Dios con su pueblo, incluso cuando actúa en contra de la luz que tiene!
  2. La historia de Jonás parece sugerir que Dios no solo se dedica de salvar a los descarriados, sino también está muy interesado en transformar a sus seguidores. ¿Cómo podemos conseguir un “corazón nuevo” y un “espíritu nuevo” aunque ya conozcamos al Señor y la verdad para este tiempo? ¿Cuál es la diferencia entre conocer la verdad y ser transformado por ella?
  3. Lee el libro de Judas nuevamente. ¿Cuál es el mensaje esencial del libro y por qué ese mensaje es relevante para nosotros como iglesia hoy?
  4. ¿Cómo es que la experiencia de trabajar por la salvación de los demás nos hace tanto bien a nosotros también, espiritualmente hablando?
  5. Por más que Jonás haya tenido (o creía tener) buenas razones para no querer ir a Nínive, Dios le demostró lo equivocado que había estado en realidad. ¿Qué actitud podríamos tener hacia los demás que refleje la misma actitud incorrecta que mostró Jonás?

 

COMENTARIO DEL VIDEO

El libro de Jonás informa de un profeta hebreo que trabajó lejos de su “zona de confort”.

Vivió durante el reinado de Jeroboam II, cerca del año 750 a.C. (2 Rey. 14:25), y es el único profeta del Antiguo Testamento de quien sabemos que fue llamado para ser un misionero en otro país.

 

Fuera del libro de Jonás, el profeta se menciona en otro pasaje del Antiguo Testamento, 2 Reyes 14:25. Aquí es honrado como un profeta que predijo la recaptura que Israel haría del territorio tomado por Siria.

25 El restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual él había hablado por su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer. 2 Reyes 14

 

Jonás nació en Gat Hefer (en hebreo, “lagar junto al pozo de agua”), un pueblo en Zabulón, en el norte de Israel, a solo pocos kilómetros de Nazaret. Esto significa que tanto Jesús como Jonás fueron profetas galileos, separados por unos 750 años.

 

Jonás surge de su libro como una extraña mezcla de fortalezas y debilidades; era testarudo y rebelde, pero enseñable y obediente. Era leal a Dios, valeroso y creyente en la oración, pero también era estrecho de miras, egoísta y vengativo.

Aunque a Jonás se lo describe como un siervo de Dios en 1 Reyes 14:25, constituye un personaje triste y trágico en el libro que lleva su nombre. El que se lo describa de esa manera sincera es una marca de la integridad y la confiabilidad de la Biblia: bajo la inspiración del Espíritu, los autores de la Biblia presentan lo valiente junto con lo insignificante en la vida de las personas, para ilustrar

¿Ha escuchado alguna vez un buen sermón con respecto a Jonás?; ¿Ha escuchado a algún predicador hablando en bien de Jonás?

Jonás es uno de los profetas menos respetados en la Biblia por los predicadores, realmente la mayoría de veces siempre se habla con desprecio y en mal de Jonás. La mayoría de sermones acerca de Jonás hablan de los dos más grandes defectos y pecados de Jonás como lo son: La desobediencia y la rebeldía.  Cuando se quiere predicar, enseñar o hablar acerca de la desobediencia y la rebeldía, la figura número uno es el pobre Jonás.

¿Quién era Jonás? Vamos a contarles un poquito lo que dice la tradición. Dicho sea de paso, vamos a explicar primero que es la «tradición».

La tradición es aquella información de gente que es contemporánea a la información, y que se transmite de generación a generación de una manera verbal o escrita; por lo generalmente es siempre verbal. Esta información a pesar que muchas veces es importante y es muy interesante, no se puede comprobar que es una información cierta.  Por lo tanto, nosotros le contamos lo que dice la tradición acerca de Jonás, solamente para que usted aprenda, no para que la crea como una verdad, mucho menos para que la predique, la puede explicar de la misma manera en que nosotros se la estamos explicando a usted.

La tradición, en este caso la tradición judía; dice que Jonás fue el hijo de la viuda de Sarepta, a quién Elías resucitó. Jonás realmente de acuerdo a la Biblia es contemporáneo de Elías, de Elíseo y de Amos, y como fue un profeta, sin duda alguna pertenecía a la escuela de los profetas que fundó Samuel y que en esos días fue dirigida por Elías y después por Elíseo.

 

La tradición también dice que Jonás era el siervo que estuvo en el monte Carmelo con Elías cuando éste se enfrentó a los cuatro cientos profetas de Baal, y es la misma persona que acompañó a Elías a la cima del monte Carmelo cuando éste subió a orar por lluvia. La tradición reconoce a Jonás como el robusto siervo que sobrevivió con valentía ese día largo, terrible y agónico que cruzó Elías en el monte Carmelo.

 

También la tradición dice que Jonás era a quién comisionó Elíseo para que fuera a ungir a Jehu como el décimo rey de Israel, para cumplirse de esa manera la profecía que dio Elías en contra de Jetzabel. Recuerde eso es lo que la tradición simplemente enseña, es siempre bueno saber esto, para estar preparado para hablar con personas de otras religiones.

2 Reyes 9

Entonces el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Ciñe tus lomos, y toma esta redoma de aceite en tu mano, y ve a Ramot de Galaad.

Cuando llegues allá, verás allí a Jehú hijo de Josafat hijo de Nimsi; y entrando, haz que se levante de entre sus hermanos, y llévalo a la cámara.

Toma luego la redoma de aceite, y derrámala sobre su cabeza y di: Así dijo Jehová: Yo te he ungido por rey sobre Israel. Y abriendo la puerta, echa a huir, y no esperes.

 

A pesar que hasta cierto punto la desobediencia y la rebeldía formó parte de la vida de Jonás, hay algo más que esto en la historia de Jonás; Jonás fue el más grande «MISIONERO» y evangelista del Antiguo Testamento y posiblemente el más grande evangelista y misionero en toda la historia de la Biblia y de este mundo.

 

Noé pasó predicando 120 años la destrucción de este mundo con agua, y el resultado de su larga campaña evangelística fueron siete almas que se salvaron; Jonás predicó solo algunos cuantos días y el resultado fue que «aquella gran ciudad» se arrepintió y se convirtió de su pecado y se volvió a Dios.

Posiblemente en la cabeza de aquel que nosotros usamos como símbolo de desobediencia y de rebeldía, Jesús estará depositando la corona de vida con más estrella que un salvado pueda conseguir, una corona, posiblemente con mas de medio millón de estrellas.

 

Nínive era una ciudad de gentiles, en pocas palabras era una ciudad pagana y Dios la había condenado a la destrucción; de la misma manera que Dios había condenado a Israel, para ser destruido también, estas dos condenaciones habían ocurrido al mismo tiempo

Tenemos que entender que por este tiempo había dos profetas en Israel con dos misiones diferentes: Amos y Jonás. Dios le había encomendado a Amós la predicación de la destrucción de Israel y a Jonás Dios le había encomendado la predicación de la destrucción de Nínive. Los dos profetas de Israel, tenían que dar dos mensajes de destrucción a dos naciones diferentes.

Ahora, después de saber esto encontramos que a Jonás le tocó la tarea más difícil: ir a Nínive. Nínive era una ciudad pagana que Jonás no conocía, encima Nínive era una ciudad enemiga de Israel y dicho sea de paso no solo una nación enemiga, sino una nación que Israel le temía y le temblaba en gran manera.

A cualquier profeta israelita que se le mandara a predicar a Nínive, naturalmente preguntaría el porqué de esta misión, a cualquiera Israelita que se le informara que Nínive sería destruida por Dios, la causaría mucha alegría y mucho alivio en saber que estos peligrosos y violentos enemigos pronto sería destruidos. A cualquier Israelita que se le halla dado la misión de salvar a Nínive hubiera dicho lo contrario: déjenlos que sigan en su pecado para que perezcan y entre mas rápido mejor para Israel. El predicar a Nínive y salvarla de su destrucción, era como mantener el fuego prendido que pronto consumiría al propio Israel.

 

 

Nínive era una ciudad grande en diferentes categorías

1- Nínive era una ciudad grande en su antigüedad:  8Y Cus engendró a Nimrod. Este comenzó a ser poderoso en la tierra. 9Este fue poderoso cazador delante del SEÑOR; por lo cual se dice: Así como Nimrod poderoso cazador delante del SEÑOR. 10Y fue la cabecera de su reino Babel, y Erec, y Acad, y Calne, en la tierra de Sinar. 11De esta tierra salió Assur, el cual edificó a Nínive, y a Rehobot, y a Cala, Génesis 10

2-Nínive era una ciudad grande en poder: era en ese tiempo la ciudad principal de la monarquía más poderosa sobre la tierra

3-Nínive era una ciudad grande en riquezas

4- Nínive era una ciudad grande territorialmente: según los estudios que se ha hecho se cree que la ciudad de Nínive tenía aproximadamente alrededor de 60 millas de circunferencia es decir 96.5 kilómetros «Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino» En el tiempo antiguo un día de camino se medía por 20 millas al día ó 32 kilómetros, partiendo de esta información estamos hablando de una ciudad inmensamente grande.

5-Nínive era una ciudad grande en populación, se estima que en una ciudad de este tamaño para esos días, tenía que tener por lo menos 600,000 habitantes, incluyendo las mujeres y todos los niños.

6- Nínive era una ciudad grande en pecados; su vicio principal era la crueldad y el pasatiempo favorito era la violencia. Ningún hombre en la ciudad de Nínive podía habitar seguro debido a la violencia del lugar.

 

 

Ahora; ¿Nos damos cuenta porqué Jonás decidió huir de esta tarea? No era tanto la rebeldía, sino el miedo. El pecado de Jonás no era tanto la apostasía sino su pequeñez para esta inmensa tarea, la tarea le había quedado inmensamente grande.

El sentimiento que tenía de liberar a un pueblo que era enemigo de su propia nación y que eran extremadamente violento, no le agradaba mucho, el saber que tenía que ir a una ciudad extraña donde la característica especial era la violencia, y encima de todo el mensaje que llevaba era de destrucción para la ciudad y los habitantes; le causaba terror, su seguridad personal estaba en juego con esta tarea que Dios le había asignado.

 

 

El acto de dormir en el barco, es consistente con el estado de perplejidad y miedo que puede sufrir una persona que está bajo ansiedad o estrés.

Jonás estaba consumido por la fatiga y la lucha mental que estaba teniendo, estaba acabado por el peso de una conciencia violada, su escape natural era desaparecer de las caras del hombre y dormir en la obscuridad y soledad del fondo de el barco, el carácter de Jonás era más defectuoso que pecador, lo mismo que Pedro, necesitaba mucha enseñanza, pero la raíz de su carácter era profundo en piedad

 

Jonás prefirió renunciar a su oficina antes de llevar a cabo esta tarea.

¡No seamos tan duros con Jonás! Cuantos de nosotros hemos puesto nuestra renuncia a Dios, en una tarea que se nos asignó para hacer en la iglesia, por que quizás nos sentimos incompetentes, insignificantes y sin experiencia.

Habremos muchos que hemos renunciado por que le tenemos miedo a una responsabilidad demasiada grande, le tenemos miedo a una iglesia exigente, a una junta de iglesia cruel, a un grupo de ancianos intolerantes o a un pastor incomprensible.

Si no hemos renunciado, no nos ha faltado el deseo de hacerlo, todos llevamos dentro de nosotros el espíritu de huir de Jonás. Todo lo que tenía que haber hecho Jonás era conversar con Dios y expresarles sus temores, dudas e inquietudes. Eso es exactamente lo mismo que tenemos que hacer nosotros ante la incertidumbre, llevárselo a Dios en oración.

 

Lee Jonás 1:3 al 17. ¿Qué lecciones obtenemos de esta narración?

Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.

Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos. 1

La reacción de Dios fue una fuerte tempestad. Los vientos obedecen a su Creador, aunque el profeta no lo haga (Mar. 4:41). Jonás dormía durante la tormenta, mientras que los tripulantes gentiles oraban (Jon. 1:14).

 

Con honestidad, Jonás confesó que él había causado la calamidad y testificó del verdadero Dios. “Soy hebreo” se refería tanto a su religión como a su nacionalidad. Debido a la furia de la tormenta, los marineros gentiles trataron de salvarse a sí mismos y a los pasajeros, y mostraron compasión por Jonás al procurar no arrojarlo por la borda. (El profeta estaba dispuesto a sacrificarse para salvar a los otros.) Cuando cumplieron su pedido, la tormenta cesó y el mar se calmó (vers. 15). Los marineros, asombrados, fueron los primeros conversos de Jonás a su Dios, quien pudo actuar aun cuando Jonás huía del llamado de Dios.

La salvación de Jonás fue tan milagrosa como la del barco. Dios preparó “un gran pez”. El original hebreo no especifica qué clase de pez salvó a Jonás al tragarlo. Jonás en el vientre del pez es, sin duda, el episodio más conocido de la historia; pero el mensaje más profundo del libro es que Dios ama y cuida a todas las personas, y desea su salvación.

Jonás no estaba dispuesto a ejecutar su misión, estaba bajo el humillante sentimiento de insuficiencia propia, lo que tenía que hacer en esta condición era hablar sinceramente con Dios para conseguir de él fuerzas y coraje para llevar a cabo esta pesada obra, en realidad la oración hubiera sido la mejor cualidad personal que él hubiera mostrado para esta misión.

Este sentimiento de insuficiencia propia y falta de estima personal, fue también mostrada por Moisés, Isaías, Jeremías y Ezequiel, la única diferencia fue que Jonás no la enfrentó, huyó y pagó las terribles consecuencias de sus malas decisiones. Cuando decidimos ponernos en desobediencia contra Dios, nos colocamos automáticamente bajo el poder de Satanás, él es un experto en poner obscuridad, perplejidad, angustias y decepción en nuestras mentes.

Todo hombre trata de creer que hay algunas razones para poder desobedecer a Dios. En los tiempos del Antiguo Testamento, había una fuerte creencia que Dios estaba presente en el pueblo de Israel, «solamente»; Y posiblemente Jonás creyó lo mismo que, al renunciar a su oficina profética, marchándose a otro país, él estaría fuera del alcance de Dios. ¿Cuántas veces hemos hecho lo de Jonás?

Dios nos ha llamado a un servicio específico y nosotros tomamos otro camino, también nosotros hemos tenido la fantasía que renunciando a nuestras tareas o misiones que Dios nos ha encomendado para hacer en la iglesia, es la manera de escapar de la responsabilidad divina. Nunca debemos de poner nuestra renuncia a la junta de Iglesia ó al pastor de nuestra iglesia por el cargo que Dios nos ha conferido, haciendo eso no nos libramos de la responsabilidad divina depositada en nosotros, todo lo contrario, traemos sobre nosotros la reprobación y la retribución divina. (la única manera de renunciar a nuestro cargo es por un pecado oculto que tengamos en nuestra vida)

«…y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos.»

Jonás tuvo que pasar muchos obstáculos para desobedecer a Dios, y el acto de haber pagado su pasaje tenía que haberlo asustado. Pagar su propio pasaje era el último obstáculo de cruzar antes de consumar su desobediencia.

Si Jonás hubiera decidido obedecer a Dios nunca hubiera tenido que pagar ningún pasaje, pero desde el momento en que el decide desobedecer a Dios, él es abandonado a pagar su propio pasaje.

Aprendemos lo siguiente:

1-La obediencia a Dios es siempre económica, la desobediencia a Dios siempre es demasiada cara para pagar, es un total despilfarro en la vida, tanto material, física como espiritual.

2-Este pasaje del barco, fue apenas una pequeña porción de todo el precio a pagar, el pasaje del barco fue solamente como el «primer pago» ó comúnmente lo que llamamos la «prima”. El pago total de su desobediencia, fue ver sus propias acciones desbaratadas por Dios.

3-Parte del pago que Jonás pagó por su desobediencia fue también su mal humor y su irritabilidad. La desobediencia a Dios, siempre nos pone de mal humor, irritados, impacientes y coléricos.

4-Otra parte del pasaje de Jonás fue apartarse de la presencia de Dios

5-Perdió su buena reputación, todo el pasaje de Jonás tuvo un costo muy alto a pagar

Todo parecía que estaba marchando muy bien para el profeta desobediente, por algún tiempo Dios permite que las cosas marchen bien cuando decidimos desobedecer sus ordenes o comisiones, pero llega el momento en que Dios arresta al desobediente, y para el arresto de Jonás Dios había preparado una tempestad marina.

Todas las personas en esta tierra oramos a Dios cuando estamos en emergencias, esto demuestra como los humanos somos de débiles y frágiles. Hay un sentimiento o un pensamiento que parece que es nativo en el corazón del hombre y es el creer que detrás de toda enfermedad hay un pecado oculto, creer que todo problema y calamidad es la consecuencia directa del pecado, creer que una calamidad extrema es por que hay un culpable extremo, llegamos rápidamente a la conclusión que en cualquier desgracia inusual hay también un culpable inusual. Esto también creyeron los marinos, echaron suerte y la suerte cayó sobre Jonás.

Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. 10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado.

La declaración de Jonás ganó el respeto de los marineros, también tocó sus corazones y el conocimiento de Jonás sobre el Dios verdadero, infundió un terror sin nombre en la conciencia de ese grupo de hombre, el mini-sermón y aún la incomprensible conducta de Jonás los había convertido al Dios verdadero: «… Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.»

 

 

40 Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Mateo 12

19 Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. 20 Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? 21 Mas él hablaba del templo de su cuerpo. 22 Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho. Juan 2

El pez grande era una ballena

«Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches; así estará el Hijo del Hombre tres días y tres noches en el corazón de la tierra.» Mateo 12: 40

«Como Jonás había estado tres días y tres noches en el vientre de la ballena, Cristo había de pasar el mismo tiempo “en el corazón de la tierra.” Y como la predicación de Jonás era una señal para los habitantes de Nínive, la predicación de Cristo era una señal para su generación…» {DTG}, p. 373).

El pez gigante era una ballena, lo dice la Biblia y lo corrobora en espíritu de profecía.

El fondo del mar se había convertido en el cementerio de Jonás, y la capilla de oración más extraña que pudo haber existido en la historia de la humanidad se encuentra precisamente aquí en la historia de Jonás y es el estómago de la ballena. Jonás había convertido su obscura prisión, en una casa de oración

El milagro real es la sobre-vivencia de Jonás por largo tiempo en su extraña prisión, a la ciencia y conocimiento de los hombres este milagro «viola las leyes de la naturaleza»

Hay que considerar varias cosas fundamentales en este milagro:

1-Resistir el poder muscular del aparato digestivo de un animal grande

2-La dificultad de respiración dentro del cuerpo de pez, la falta de aire y oxígeno y el excesivo mal olor de lo que está en el proceso de digestión

3-Resistir por largo tiempo los poderosos jugos gástricos de un animal grande

4- La obscuridad

5-El exceso de líquidos en el animal

6-Falta de descanso y la privación de dormir

De los casos que se han documentado en la historia del mundo de personas que han sido tragadas por grandes peces, especialmente la ballena, tenemos al marinero ingles James Bartley in 1891. Hay muchas versiones de esta historia, y muchas son irreales.

Pero en todas las versiones hay algunas cosas interesantes que remarcar, Bartley fue liberado del estómago de la ballena a las 15 horas de estar adentro y fue encontrado inconsciente. La historia dice que su cabello se cayó para siempre y su piel estaba arrugada y perdió la pigmentación natural de su piel para siempre, daba la apariencia que era un cuerpo que no tenía sangre, aunque estaba en condición física perfecta. En su lápida se encuentra la inscripción: «El Jonás moderno»

Cualquiera que fue el tiempo que Jonás haya estado en la ballena, si fueron los tres días literales que la Biblia dice o fue menos tiempo de eso, lograr salir con vida de esa odisea, realmente fue un milagro de Dios. Si Jonás quedó con efectos físicos visibles por su estadía dentro de el estómago del pez, fue un testimonio claro, preciso y conciso que predicaba sin palabras al mundo, de lo funesto que es ir en contra de la voluntad de Dios

Jonás a pesar de su confesión que hizo a los marineros del barco, también necesitó que se le administrara corrección, y la disciplina la consiguió en el vientre de un gigante pez; Es mucho más fácil obedecer a Dios que desobedecerle.

El camino de los desobedientes está lleno de muchas batallas, cicatrices y de cruces, el camino del desobediente es un camino muy triste de visitar.

 

Dios dijo: «Levántate y ve a Nínive»;  -«No iré a Nínive,  mejor iré a Tarsis»- dijo Jonás y para Tarsis marchó. ¿Llegó Jonás a Tarsis? El mar se enfureció, los vientos soplaron, el barco se hundía, Jonás fue lanzado al agua, y allí apareció la ballena para recoger y auxiliar al pasajero de Tarsis. La ballena se encargó que el pasajero que estaba viajando con rumbo equivocado, encontrara su rumbo correcto que era Nínive.

Ningún hombre llegará a Tarsis, si Dios lo mandó para Nínive.

Si el hombre deliberadamente se dispone a hacer lo contrario de las ordenanzas de Dios, la naturaleza entera que obedece a Dios y el mismo Dios estará en contra de él: El mar le servirá de barrera, el viento lo empujará en sentido contrario, los rayos y los truenos le causarán temor y angustias, el fuego lo consumirá, el sol lo castigará, el agua lo ahogará y la tierra entera lo devorará.  Si Dios ordenó que vayamos a Nínive, a Nínive llegaremos.

 

“Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré” (Jon. 3:1, 2). En este texto hay dos verbos importantes: es la segunda vez que Dios dice: “¡Ve!” Dios no se da por vencido. Él otorga a los seres humanos segundas oportunidades. Otra vez tenemos el concepto de la misión del Nuevo Testamento, la idea de ir a las naciones, en contraste con esperar a que las naciones vengan a uno.

El otro verbo importante es “proclama”. La proclamación siempre fue importante en la Biblia. Todavía es la manera más efectiva de esparcir el mensaje del evangelio. Dios le enfatizó a Jonás que debía dar el mensaje que yo te diré. Es decir, el mensaje debe ser el de Dios, no el nuestro ni una versión retorcida o modificada de él.

Dios realmente es el Dios de los arrepentidos, Dios puede restaurar a todos aquellos que hemos cometido errores. Es sumamente reconfortante el saber que Dios puede restaurar en su gloria, en su honor, en sus bendiciones y en su amor a todos aquellos que tan solo decidamos regresar a él, confesar y pedir perdón por nuestros pecados.

Aquí Dios está mandando nuevamente a Jonás a la misma misión que hace unos días Jonás falló en obedecer, la obediencia y la actitud de Jonás al segundo llamado de Dios es totalmente diferente al primer llamado, hay una prontitud en obedecer y un cuidado completo en dar el mensaje con exactitud y también hay una presteza en cumplir la voluntad de Dios al pie de la letra.

Además, encontramos que la misericordia de Dios es maravillosa, que convierte las pruebas y aflicciones de ciertos individuos en bendición para otros. Todos los que han pasado por pruebas y aflicciones pueden prevenir y ayudar a otros que están prestos a caer en la misma situación o puede ayudar a otros que se encuentran pasando por una situación igual a la que ellos han vivido.

La gracia de Dios no solo restaura al transgresor a lo que era antes, sino que lo renueva y lo fortifica en ese mismo punto donde falló. Tomemos fuerzas y ánimos todos aquellos que hemos sido acosados por pecados especiales y aprendamos de ese largo catálogo de los que han caído, pero han sido recuperado y generados por la gracia de Dios.

El profeta Jonás se opuso a la voluntad de Dios de la misma manera que lo hizo Balaam, la diferencia entre ellos dos es que Jonás temía y amaba a Dios. Dios castigó a Jonás solo para traerlo al arrepentimiento. Dios nunca dará las espaldas a todos aquellos que a pesar de sus errores lo aman y tratan de servirle.

No había duda que Nínive era una ciudad muy difícil, posiblemente lo mas entristecedor de todo era que Nínive conocía el país, los habitantes y la religión de Jonás y a pesar de todos eso odiaban al pueblo de Israel. A pesar de todo la misión de Jonás fue todo un éxito, un suceso que difícilmente puede tener un paralelo tanto en el tiempo antiguo como el los tiempos modernos.

Y comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.

Fue muy placentero las cosas que se escribieron el primer día que Jonás entró a Nínive para comenzar con su predicación. La gran capital Siria pronto quedó paralizada por la advertencia de un extranjero, que estaba vestido de ropas de cueros y que caminaba incesantemente por la ciudad anunciando la destrucción. El mensaje golpeó Nínive con miedo y consternación.

Solo un «día de camino» o alrededor de 20 millas o 32 kilómetros en línea recta, fue suficiente para que Nínive recapacitara, se arrepintiera, se apartara del mal y recibiera la misericordia de Dios, esa misericordia y providencia se les prolongo a Siria por mas de cien años.

El sermón de Jonás fue un sermón lleno de fe: fue un sermón simple, directo y claro. No había exageración, no tenía argumentos, ni tampoco exhortación. Era la Palabra de Dios en toda su esencia, sin ninguna adición o recomendación humana que pudiera suavizar la conciencia y ganarse el corazón de los hombres. Así nos habla Dios a los humanos usando solamente la razón, sin sentimientos, emociones o pasiones.

El sermón de Jonás fue un sermón alarmante: Sonaba solamente con una nota y la nota era de advertencia. Las denuncias y las amenazas no son suficiente para mover el corazón del hombre al arrepentimiento. Pero las advertencias y denuncias que tiene  Dios para los hombres nunca vienen solas, siempre vienen acompañadas de misericordia y también de justicia. Ese era el mensaje de Jonás para Nínive, y ese es el mensaje también de nuestra iglesia para el mundo, un mensaje alarmante pero lleno de esperanza.

 

Jonás 4:1 al 11 confirma que el mayor obstáculo que Dios tenía para conseguir que su profeta estuviera involucrado en la misión mundial no era la distancia, el viento, los marineros, los peces, los ninivitas. Era el profeta mismo. La fe de Nínive contrasta con la incredulidad de Jonás, y su espíritu de venganza. Jonás es la única persona en las Escrituras que acusa a Dios de tener gracia; de ser compasivo, lento para la ira y abundante en amor; de ceder antes de enviar calamidades. Se pensaría que la mayor parte de la gente vería estos aspectos de Dios con gratitud.

“Cuando Jonás conoció el propósito que Dios tenía de perdonar a la ciudad que, a pesar de su maldad, había sido inducida a arrepentirse en saco y ceniza, debería haber sido el primero en regocijarse por la asombrosa gracia de Dios; pero, en vez hacerlo, permitió que su mente se espaciase en la posibilidad de que se lo considerase falso profeta. Celoso de su reputación, perdió de vista el valor infinitamente mayor de las almas de aquella miserable ciudad. Pero, al notar la compasión manifestada por Dios hacia los arrepentidos ninivitas, ‘Jonás se apesadumbró en extremo y enojose’ ” (PR 202, 203).

10 Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. 11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales? Jonás 4

Jonás mostró dos veces su ira en el capítulo 4. Se enojó con Dios por cambiar de parecer y salvar a ciento veinte mil habitantes de Nínive, y se enojó porque la calabacera se marchitó. En su egoísmo, el profeta necesitaba reordenar sus prioridades.

Dios instruyó a Jonás que reconociera la hermandad humana basada en la paternidad de Dios. El profeta debía aceptar su humanidad en común con esos “extranjeros”, aunque estuviesen descarriados. ¿No eran ciento veinte mil personas más importantes que una enredadera?

Hay un enojo que es pecado y un enojo que no es pecado. La diferencia no está basada en el carácter o tipo de enojo, ni tampoco en su intensidad, más bien se basa en los motivos y también se basa en contra de que o de quien está dirigido el enojo.

El enojo de Jonás era el resultado de su orgullo y vanidad y también era el resultado de su corazón herido, el enojo de Jonás denotaba que tenía una voluntad insubordinada, un celo irracional, un orgullo invencible y un corazón vanidoso.

La frase «airaos, pero no pequéis» es la orden para todos nosotros, el enojo no debe ser pecaminoso, enojarnos sin pecar debería ser un punto importante en la ética de todo cristiano. El orgullo está siempre opuesto a las ordenanzas de la segunda tabla de la ley de Dios.

Muchas veces se habla del enojo de Cristo, el enojo de Cristo es un enojo totalmente diferente al enojo de Jonás, el enojo de Jesús desconoció la palabra orgullo y estaba basado en una indignación justa, fue un enojo sin pecado, fue un enojo justo y fue un enojo lleno de misericordia.

Hay que recordar que la severidad no es sinónimo de odio. Uno de los pensamientos hermosos de Hazlett dice: » La gente que es buena de naturaleza, es la peor gente que podemos encontrar en el mundo. Esta gente deja a otros la pesada carga de la indignación y de la corrección»

¿Porqué estaba enojado Jonás? El más alto éxito y nobleza de la predicación consiste en un resultado constructivo y salvador, y no en un resultado destructivo. Pero Jonás pensaba que era todo lo contrario, él creía que el éxito de la predicación consistía en la destrucción.

Además, hay que notar que Jonás tenía una oración apasionada, y había pervertido el privilegio de la oración, había convertido la oración en un medio para vindicarse ante Dios y también un medio de vituperación divina, era irrespetuoso para hablar con Dios. Por eso es que en su oración hace un pedido irrazonable e injustificable, el orgullo prevalecía en esa oración, en pocas palabras su oración decía: «ya que mi reputación como profeta está por el suelo, y no fuiste capas de quitarle la vida a los de Nínive, entonces prefiero que me quites la vida a mi»

Si la «tradición» está correcta en decir que Jonás era el ayudante de Elías, aquí en esta escena podemos encontrar el aprendizaje de Jonás con Elías, Jonás está repitiendo las palabras que alguna vez pronunció Elías, la gran diferencia era que el enojo de Elías era en contra del pecado y el enojo de Jonás era en contra del pecador que fue salvado y en contra del Salvador.

 

Y el Señor Dios dispuso que una planta creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta. Pero Dios dispuso que un gusano al rayar el alba del día siguiente atacara la planta, y ésta se secó. Y sucedió que al salir el sol, dispuso Dios un sofocante viento solano, y el sol hirió la cabeza de Jonás y él desfallecía, y deseaba con toda su alma morir, diciendo: Mejor me es la muerte que la vida.

¿Hay alguna planta de calabaza que crezca de esa manera tan rápida en Palestina? Definitivamente no. Hay que notar que la calabaza crece con mucha rapidez, en unos cuantos días se puede hacer una buena enramada con la calabaza, su sombra es impenetrable por los rayos del sol inclusivo a la hora más dura que es el mediodía, puede crecer en los días más calientes del verano, dura mucho tiempo y además puede sobrevivir aún cuando es herida, golpeada o tratada muy mal.  Cualquiera pudiera decir que Dios eligió una planta que no es difícil que crezca, por lo tanto, el milagro no es tan sublime, solo hay que recordar que el poder divino es capaz de hacer crecer de la noche a la mañana, una planta de calabaza o un roble.

Pero también preparó un gusano para que destruyera la calabaza:

1-Dios tiene el derecho de quitar sus regalos, el puede tomarlo de regreso a la hora que a él le plazca, Dios nos entrega sus bondades, cuidados y regalos sin ninguna obligación o contrato.

2-Dios nos puede quitar sus regalos cuando aparentemente los necesitamos más: «Pero Dios dispuso que un gusano al rayar el alba del día siguiente atacara la planta, y ésta se secó.»

3- Dios nos puede quitar sus regalos cuando los comenzamos a disfrutar más: «Y el Señor Dios dispuso que una planta creciera sobre Jonás para que hiciera sombra sobre su cabeza y lo librara de su incomodidad. Y Jonás se alegró grandemente por la planta.»

4-Dios nos puede quitar los regalos a través de cualquier agente que el así lo desee o escoja. El agente destructor para la calabaza fue un gusano. Hasta el más insignificante agente puede ser usado para privarnos de las bendiciones de Dios.

5-Dios; después de quitar los regalos, puede consolar la tristeza y puede compensar por la pérdida

La calabaza de Jonás nos enseña que Dios cuida y protege a sus hijos, y que él es bondadoso inclusivo con aquellos que son desagradecidos y malos. Jonás estaba muy contento con la frescura y la protección que le estaba brindando su calabaza, y éste es precisamente el error que todos nosotros estamos inducidos a cometer cuando somos acariciados por nuestros comodidades, conveniencias, lujos, posesiones y bienes temporales aquí en la tierra.

Nos volvemos tan contentos con esas cosas que depositamos nuestro corazón y nuestra felicidad en estas cosas. Tenemos que recordar que siempre hay un gusano en la raíz de todas nuestras posesiones y comodidades terrenales, todas las cosas de este mundo pasarán, solo lo divino queda y queda para siempre.

También tenemos que ser cuidadosos cuando Dios nos provee alguna bendición especial en la vida, si esa bendición se vuelve en un problema, en un pleito, en una amargura, en una piedra de tropiezo, o promueve nuestro orgullo y nuestra vanidad, de seguro Dios mandará el gusano de la destrucción y seremos privados de tantas cosas buenas y maravillosas que Dios quisiera regalarnos.

La ironía de la vida consistes en que somos mejores personas, mejores cristianos, mejores hijos de Dios, en las desgracias, en las enfermedades, en las tristezas y en las pobrezas; por favor querido hermano, no te inscribas en el club de Jonás, en el club de los orgullosos, vanidosos y desagradecidos, por que Dios «resiste al soberbio».