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LECCIÓN 8 – DE ESCLAVOS A HEREDEROS – PARA EL 19 DE AGOSTO DE 2017



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Pablo ante Agripa, por  Nikolai Bodarevsky, Rusia (1875)


Los pensamientos pertenecientes a la GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA – EDICIÓN PARA MAESTROS de la Escuela Sabática no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional ni mundial. Más bien, es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer información adicional para quien estudia la lección de Escuela Sabática. Provee una ayuda extra para el maestro, a fin de entenderla mejor, y explicar de una manera más clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversiales, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de ayuda o de agrado para usted, se le pide que, por favor, lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 8: Para el 19 de agosto de 2017

DE ESCLAVOS A HEREDEROS

Sábado 12 de agosto__________________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Gálatas 3:26-4:20; Romanos 6:1-11; Hebreos 2:14-18; 4:14, 15; Romanos 9:4, 5.

PARA MEMORIZAR:

“Así que ya no eres esclavo, sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo” (Gál. 4:7).

PABLO LES DICE A LOS GÁLATAS que no deberían vivir y actuar como esclavos, sino como hijos e hijas de Dios, con todos los derechos y privilegios que eso implica; una verdad que el joven Martín Lutero necesitaba escuchar. A medida que se profundizaban sus convicciones de pecado, Martín buscó obtener el perdón y la paz por sus propias obras. Llevaba una vida sumamente rigurosa, procurando mediante ayunos, vigilias y azotes someter los males de su naturaleza, pero la vida monástica no le trajo ningún alivio. Probó todos los sacrificios por los cuales pensaba que obtendría esa pureza de corazón que lo habilitaría para presentarse ante Dios aprobado. Más tarde, al mirar hacia atrás, reconoció que era un monje piadoso que seguía estrictamente las reglas de su orden, pero que aun así no encontraba paz interior. “Si alguna vez un monje se pudiese ganar el cielo gracias al monasticismo, ese debería haber sido yo”. Pero, no funcionó para él.

Posteriormente, recién cuando comenzó a entender la verdad de la salvación en Cristo, tal como se revela en Gálatas, pudo empezar a tener algún tipo de libertad espiritual y esperanza para su propia alma. Como resultado, nuestro mundo nunca volvió a ser el mismo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Herederos de Dios, y coherederos con Cristo”, ¡qué puesto exaltado y digno! ¡Separados y distintos del mundo, protegidos de las malignas trampas de Satanás! en sus votos bautismales los profesos seguidores de Dios se han comprometido a mantenerse en oposición contra el mal. El enemigo empleará toda clase de astucias para corromper su mente. Tratará de introducir sus métodos en su servicio para el Maestro. Pero habrá seguridad para ellos si escuchan la advertencia: “Confortaos en el Señor, y en la potencia de su fortaleza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.

¿A qué otro honor mayor pudiéramos aspirar que a ser llamados hijos de Dios? ¿Qué otro rango mayor pudiéramos tener, qué otra herencia mayor pudiéramos encontrar, que la que reciben los que son herederos de Dios y coherederos con Cristo? (Sons and Daughters of God, p. 15; parcialmente en Hijos e hijas de Dios, p. 17).

¡Qué amor maravilloso el manifestado por Dios, el Dios infinito, al concedemos el privilegio de acercamos a él llamándolo Padre! Ningún padre terrenal podría suplicar más vehementemente a su hijo que yerra, que Aquel que nos creó cuando mega al transgresor. Nunca un interés humano, lleno de amor, ha seguido al impenitente con invitaciones tan tiernas…

Ha empeñado su palabra. Las montañas podrían desaparecer y los collados podrían temblar, pero su amor no se apartará de su pueblo, ni se quebrantará el pacto de su paz. Se oye su voz que dice: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3). “Con misericordia eterna tendré compasión de ti” (Isaías 54:8). Cuán asombroso es este amor, que Dios condescienda a quitar toda causa de duda e incertidumbre del temor y la flaqueza humanos, y tome la mano temblorosa que se levanta hacia él con fe; y nos ayude a confiar mediante renovados motivos de seguridad (A fin de conocerle, pp. 160, 161).

Todo el amor paterno que se haya transmitido de generación a generación por medio de los corazones humanos, todos los manantiales de ternura que se hayan abierto en las almas de los hombres, son tan solo como una gota del ilimitado océano, cuando se comparan con el amor infinito e inagotable de Dios. La lengua no lo puede expresar, la pluma no lo puede describir. Podéis meditar en él cada día de vuestra vida; podéis escudriñar las Escrituras diligentemente a fin de comprenderlo; podéis dedicar toda facultad y capacidad que Dios os ha dado al esfuerzo de comprender el amor y la compasión del Padre celestial; y aún queda su infinidad (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 691).

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Domingo 13 de agosto // Lección 8___________________________________________________

NUESTRA CONDICIÓN EN CRISTO

Teniendo en mente Gálatas 3:25, lee Gálatas 3:26. ¿Cómo nos ayuda este texto a entender cuál es nuestra relación con la Ley, ahora que hemos sido redimidos por Jesús?

Gálatas 3:25 y 26

25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,

26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

La palabra pues, al principio del versículo 26, indica que Pablo ve una conexión directa entre este versículo y el anterior. Al igual que el hijo de un amo estaba bajo la tutela de un pedagogo solamente mientras fuera menor, Pablo está diciendo que aquellos que vienen a Cristo por la fe ya no son menores; su relación con la Ley ha cambiado porque ahora son hijos “adultos” de Dios.

El término hijos, por supuesto, no es exclusivo para los varones; Pablo obviamente incluye a las mujeres en esta categoría (Gál. 3:28). La razón por la que usa el término hijos, en masculino, es porque tenía en mente la herencia familiar que se transmitía al descendiente varón, junto con el hecho de que la frase “hijos de Dios” era la designación especial de Israel en el Antiguo Testamento (Deut. 14:1; Ose. 11:1). En Cristo, los gentiles ahora también disfrutan de la relación especial con Dios que había sido exclusiva de Israel.

¿Qué tiene el bautismo que lo convierte un evento tan significativo? Gálatas 3:27, 28; Romanos 6:1, 11; 1 Pedro 3:21.

Gálatas 3:27-28

27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.  28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Romanos 6:1 y 11

1¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

11 Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

1 Pedro 3:21

21 El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo,

El uso que hace Pablo de la palabra porque en el versículo 27 indica, una vez más, el desarrollo lógico minucioso de su razonamiento. Pablo considera que el bautismo es una decisión radical para unir nuestra vida con Cristo. En Romanos 6, describe el bautismo simbólicamente como una unión con Jesús, tanto en su muerte como en su resurrección. En Gálatas, Pablo utiliza una metáfora diferente: el bautismo es el acto de estar revestidos de Cristo. La terminología de Pablo nos recuerda pasajes maravillosos del Antiguo Testamento que hablan acerca de estar revestidos de justicia y salvación (ver Isa. 61:10; Job 29:14). “Pablo considera que el bautismo es el momento en el que Cristo, como un manto, envuelve al creyente. Aunque no emplea ese término, Pablo está describiendo la justicia que se les otorga a los creyentes”.–Frank J. Matera, Galatians, p. 145.

Nuestra unión con Cristo simbolizada por medio del bautismo significa que lo que es una realidad en Cristo también lo es en nosotros. Dado que Cristo es el “linaje” de Abraham, como “coherederos con Cristo” (Rom. 8:17), los creyentes también son herederos de todas las promesas del Pacto hechas a Abraham y a sus descendientes.

Detente a pensar que lo que es realidad en Cristo también lo es en nosotros. ¿Cómo debería afectar cada aspecto de nuestra existencia esta verdad maravillosa?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.  29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.  (Gálatas 3)
Pablo en sus cartas habla de la igualdad que consiguen todas las personas que se allegan a Cristo. El versículo de estudio para este día declara que todos somos uno cuando estamos en Cristo. No existe nacionalidad, no existen estratos sociales; tampoco existe diferencia entre el hombre y la mujer para los asuntos espirituales.
El Espíritu Santo no hace diferencia de sexos cuando él se derrama sobre la iglesia. De acuerdo con el texto siguiente, tanto el hombre como la mujer son capacitados por el Espíritu Santo para realizar cualquier trabajo espiritual en la iglesia.
16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 En los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. (Hechos 2)
Una de las preguntas que nos hacemos constantemente con respecto a la predicación del evangelio, es ¿Cómo vamos a hacer para alcanzar a aquellas personas que no son cristianas, como los hermanos musulmanes (mahometanos), judíos, hindúes, budistas y chintoístas, por ejemplo?
La verdad es que sólo Dios sabe cómo se va a alcanzar a estas personas. Mucho depende de la cultura y la idiosincrasia de estas personas.
El pueblo musulmán no desea escuchar el evangelio; ellos cruzan la línea no solamente rechazando el evangelio, sino que también llevan a cabo persecución y muerte en contra de aquellos que se convierten del islamismo al cristianismo. El abuso contra el cristianismo es fomentado en países islámicos, tanto por los gobiernos, como por los dirigentes religiosos, y también por los miembros regulares del islamismo en general. En este caso, no es porque no se les puede enseñar el cristianismo, sino es que ellos no lo permiten.
El hinduismo es una religión pagana que ha sido practicada durante miles de años; está arraigada en el corazón de su pueblo. Sólo Dios puede liberarlos de esa idolatría profunda que afecta al hinduismo.
La China está sedienta de escuchar la Palabra de Dios, pero el gobierno comunista restringe y controla mucho la religión en China. Hacer evangelismo está prohibido. Aún así, se reporta que hay alrededor de 500,000 adventistas en China. Aunque allí no existe una organización como en el resto de las iglesias adventistas alrededor del mundo, están organizados a su manera, de acuerdo con lo que la situación les ha permitido. A pesar de tener medio millón de hermanos adventistas en China, la iglesia no es reconocida oficialmente allí.
La mayoría de pastores en China son mujeres: al hombre se le hace muy difícil ser pastor, por las condiciones que el gobierno impone, pero no es el caso con las mujeres. Por eso en esa nación asiática la mayoría de quienes ministran a la Iglesia son pastoras.
Algunos miembros de la División Inter-Americana y de la División Sud-Americana, nos oponemos a que la mujer sea ordenada al ministerio como pastora. ¿Cómo haríamos para aceptar a nuestras pastoras de la China?
Hace mas de un año atrás, el pastor Bullón hizo una declaración que enfadó a muchos de nuestros hermanos en la América de lengua castellana. El pastor dijo que la ordenación de la mujer es un asunto cultural y no un asunto religioso.
Esta declaración incomodó a muchos, e inmediatamente un buen número de ellos comenzaron a insultar y a ofender al pastor Bullón. Lo tildaron de cualquier cosa y hasta le hicieron chistes y caricaturas. Lo más triste de esta situación es que los burladores y agresores están 100% equivocados, y la declaración del pastor Bullón está 100 % correcta, absolutamente correcta y brillantemente correcta. Casi siempre el fanatismo es resultado de la ignorancia al ciento por ciento.
El apóstol Pablo en el libro de los Hechos, capítulo dos, está recordando lo que dijo el profeta Joel. El versículo 18 hace una declaración muy importante: 1Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.
Si leemos el texto en griego, vemos que la palabra que usa para sierva, es δούλους que se pronuncia “DULUS”. En nuestro idioma castellano esta palabra y el texto entero no está traducido como debiera serlo. En español da a entender que los “siervos” son trabajadores de Dios. Siervo le llamamos a un pastor, o a un anciano, o a cualquier persona que se dedica a la obra de Dios.
Si traducimos el texto literalmente, el texto se leería así: “Y de cierto sobre mis ESCLAVOS y sobre mis SIRVIENTAS en aquellos días derramaré de mi Espíritu y profetizarán” Dios dice “sobre mis esclavos y sirvientas” porque todos los humanos somos propiedad de él, incluyendo al libre como el esclavo, o al hombre como la mujer.
Aquí Dios promete que hasta el trabajador más simple del mundo podrá profetizar, puede ser un esclavo (hombre) o puede ser una sirvienta (mujer). Dios no hace diferencia entre las clases sociales, ni entre el hombre y la mujer. La promesa del Espíritu Santo está disponible para todos, ya sean encumbrados o sea esclavos, ya sea un hombre o una mujer.
El propósito de la promesa del Espíritu Santo es para profetizar.
Los profetas eran una clase de personas muy especiales, eran como agentes especiales de Dios, compuestos por hombres y mujeres, siendo la mayoría de ellos hombres.
En el Antiguo Testamento Dios levantaba profetas en medio del pueblo de acuerdo con la necesidad del pueblo. Ellos eran inspirados a impartir mensajes de parte de DIOS, predecir el futuro, y también a predecir eventos; eran inspirados a revelar la voluntad de Dios, tanto en eventos, como en obligaciones.
Eran llamados a condenar el pecado, eran llamados a promover el arrepentimiento y las reformas; eran llamados a instruir reyes, y eran llamados a anunciar los castigos y las condenas de Dios contra ciertos individuos o contra una nación. Los profetas eran un tipo de embajadores de Dios para con el hombre.
Los profetas recibían los mensajes de parte de Dios, muchas veces en forma directa, otras veces por visiones, y a veces también por sueños. Todas estas manifestaciones eran muy poderosas y a menudo causaban una impresión  muy profunda y duradera en la mente de ellos. Estos mensajes eran llevados a reyes, príncipes, sacerdotes, o al pueblo en general; el mensaje podía ser entregado por escrito, pero la mayoría de veces era verbal y muchas veces era acompañado por un milagro o con acciones simbólicas diseñadas para ilustrar, reforzar y confirmar el mensaje. Los actos sobrenaturales de origen divino que acompañaban al mensajero mientras entregaba el mensaje, daban credibilidad al mensaje ante quien lo recibía.
Los profetas eran personas humildes, abnegadas, y sin temor; casi siempre se abstenían de las comodidades y de los lujos de la vida. Tales mensajeros eran muy temidos y respetados; la mayoría de ellos fueron muy contundentes y siempre fueron fieles testigos de Dios. Aún con todo esto, siempre fueron perseguidos y muchas veces fueron asesinados.
En el Nuevo Testamento encontramos profetas tanto hombres como mujeres, profetisas. Eran personas muy importantes que casi estaban a la misma altura de los apóstoles. Los profetas del Nuevo Testamento estaban dotados de un espíritu especial, predecían cosas del futuro y también los secretos de Dios; en general, también impartían mensajes que el Espíritu Santo colocaba en sus mentes.
La mayoría de profetas fueron hombres, pero la Biblia menciona también profetisas; entre ellas están María (hermana de Moisés), Deborah y Hulda en el Antiguo Testamento.
Tenemos a Ana, Elizabeth, María y las cuatro hijas de Felipe en el Nuevo Testamento.
Todo profeta que sirve a Dios, ya sea hombre o mujer, tiene que pasar por ciertos procesos antes de comenzar su ministerio; entre éstas pueden citarse la consagración, dedicación o separación, ordenación y ungimiento.
Los dos textos bíblicos que siguen suelen confundir a la iglesia de una manera impresionante, ya que la mayoría llega a la conclusión de que el hombre es el único que puede ser ungido:
Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar… 12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa. 13 Los que ejercen bien el diaconado se ganan un lugar de honor y adquieren mayor confianza para hablar de su fe en Cristo Jesús. 1 Timoteo 3
Primero necesitamos entender la diferencia entre un diácono y un obispo. En nuestros días creemos que el diácono es el diácono que conocemos regularmente en nuestras iglesias adventistas, y eso está bien, porque así es. El diácono es un ministro-servidor.
Donde nos confundimos es en la palabra obispo; en nuestros tiempos modernos creemos que la palabra obispo, significa el anciano de iglesia o el pastor de nuestra iglesia y esto está errado. La palabra obispo simplemente significa “supervisor.” ¿Supervisor de qué o de quién? Supervisor de los diáconos. En otras palabras, el diácono es el diácono y el obispo es el jefe de los diáconos.
Las características casi son las mismas en los dos personajes, porque el trabajo es casi el mismo; la diferencia es que el obispo es el supervisor de los demás.
Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer”; “12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer.”
Estos textos tienen muchas interpretaciones; he aquí algunas de ellas:
-Tiene que estar casado
-Tiene que evitar el adulterio y la infidelidad
-Tiene que evitar la poligamia
-No se puede casar con uno de su mismo sexo (no homosexual, ni lesbiana)
-Y el más común de todos ellos es que para ser ministro tiene que ser hombre.
Lo primero que tenemos que recordar es que la Biblia está escrita en forma masculina y cuando está escrita en forma masculina no se está refiriendo solamente al hombre sino que se está refiriendo a los dos sexos. El término “hombre” a menudo la Biblia lo emplea en sentido filosófico, equivalente a “ser humano”, homo sapiens.
En Romanos 16, hacemos un descubrimiento interesante: 1-“Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas. Les pido que la reciban dignamente en el Señor, como conviene hacerlo entre hermanos en la fe; préstenle toda la ayuda que necesite, porque ella ha ayudado a muchas personas, entre las que me cuento yo.” Aquí encontramos que hay una mujer diaconisa, por lo tanto todos los requisitos que se mencionan para un diácono se aplican a la mujer, ya que cuando la Biblia cuando habla de hombre, no sólo se refiere al sexo masculino; por eso tiene que entenderse que el mensaje es para los dos sexos .
Para ser diaconisa, a la hermana Febe se le tenía que aplicar la misma regla de los hermanos varones: tenía que ser esposa de un solo hombre y también cumplir con todos los requisitos de los diáconos.
Y si era la jefa de las diaconisas, entonces también se le aplicaban todos los requisitos del obispo, ya que la palabra obispo significa el supervisor, en este caso supervisor de los diáconos; era algo equivalente a una “obispa”, si se nos permite añadir el vocablo.
Por ejemplo el mandamiento dice: “no codiciarás la mujer de tu prójimo”; pero no le dice nada a la mujer. Entonces ¿quiere decir que la mujer está libre para codiciar al hombre ajeno? ¡No! El pecado de la codicia también se aplica a la mujer, aunque la Biblia siempre que habla se refiere al sexo masculino: automáticamente tiene que entenderse que se está refiriendo a los dos sexos. En este caso este mandamiento de la codicia se aplica a la mujer, aunque está dirigido solamente al sexo masculino.
Más tarde Cristo dijo: “Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla, ya cometió adulterio con ella en su corazón” ¿Qué pasa con la mujer?  ¿Ella puede codiciar a un hombre en su corazón? La respuesta es no, aunque la Biblia está escrita dirigiéndose al mundo masculino, esto se refiere tanto al hombre como a la mujer.
“Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio” Hebreos 9:27 Este texto está condenando a la muerte a los hombres solamente y no a las mujeres. ¿Entonces quiere decir que las mujeres no mueren?
Por eso es necesario que entendamos que la Biblia está escrita en forma masculina y está dirigida al sexo masculino; pero esto abarca no solamente al hombre, sino que abarca al hombre y a la mujer.
Cuando la Biblia dice que el diácono o el supervisor de diáconos tiene que ser esposo de una sola mujer, la Biblia también está diciendo que la diaconisa o la supervisora de diaconisas tiene que ser mujer de un solo marido.
Esto no tiene nada que ver con ordenamiento de géneros o sexos; tiene que ver con el comportamiento de los líderes de la iglesia, no importa si son hombres o si es mujeres. Así como la Biblia reconoce a los “Siete Diáconos”, que fueron ordenados y ungidos, así también la Biblia al menos habla de una diaconisa, a quien se le tiene que aplicar las mismas exigencias, responsabilidades y prerrogativas de los hermanos varones.
El cargo y el trabajo de Elena de White primeramente se encomendó a un hombre que no quiso desempeñarlo. Después se le encomendó a Elena Gould Harmon de White y -¡gracias a DIOS- ella sí lo llevó a cabo. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”
Muchos dicen que en el plan de Dios, sólo figuran hombres como sacerdotes, y por eso nuestros pastores tienen que ser sólo hombres. Esto en verdad es así en el Antiguo Testamento, pero en el Nuevo Testamento, esto cambia totalmente, porque el sacerdocio se le entrega a toda la iglesia, y esto incluye tanto a los hombres como a las mujeres:
1 Pedro 2: 9 “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de Aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;”
28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.  29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.  (Gálatas 3)
En la nueva iglesia gentil de Dios, todos sus miembros se convierten en sacerdotes, y no son sacerdotes sencillamente, sino que son sacerdotes de linaje real, ya sean hombres o mujeres. Esta iglesia tiene como su único fin anunciar el evangelio de Cristo. Si la Iglesia deja de anunciar al mundo el santo evangelio del Salvador, de nada nos sirve todo lo demás.
La otra cosa que necesitamos entender es la diferencia entre ungimiento y ordenación. Estas dos cosas son totalmente diferentes la una de la otra; el ungimiento o imposición de manos es un rito público hecho por el hombre; en cambio la ordenación no es un rito, sino es una decisión hecha por Dios en cuanto a la persona que se va a escoger para determinada misión.
El Ungimiento es el acto de poner las manos sobre la persona y orar por él, en pocas palabras es un acto público de transferencia de poder a un nuevo dirigente.
LA ORDENACIÓN viene de Dios, es Dios quien decide qué personas harán ciertos trabajos especiales aquí en la tierra. Dios ha ordenado para su ministerio tanto hombres como mujeres.
Muchas veces nosotros nos oponemos a la ordenación de ciertas personas, ya sean hombres o mujeres; pero ese no es trabajo nuestro, tampoco es nuestra decisión. Eso es prerrogativa de Dios: Él es quien decide qué personas va a poner para determinados trabajos. En ese aspecto, aunque nosotros queramos hacerlo, no podemos decidirlo nosotros. 
La ordenación de un rey, de un profeta o de un ministro, no viene del hombre; lo que el hombre sí puede hacer, es el ungimiento. No confundamos la ordenación con el ungimiento.
Muchas veces dejamos de ungir a las personas que han sido ordenadas por Dios; pero eso no cambia los planes de Dios. Cuando una persona fue ordenada por Dios, pero el hombre se niega a ungirla, entonces la unge el Espíritu Santo, y así se completa la obra.
En el caso de Elena de White, ella nunca fue ordenada ni ungida por el hombre; pero después de su obra en esta tierra, no hay duda de que el Señor la ordenó para esa obra especial. Dios la ungió con su Espíritu Santo, para poder recibir sueños y visiones, y poder plasmarlos en el papel, para bendición de millones de personas que leerían y comprenderían mejor a Dios y su gran plan de redención, alrededor del mundo.
El UNGIMIENTO: el ungimiento también viene de Dios. Se unge a una persona por dos razones: la primera es para transferencia de poder y la segunda es para sanidad divina.
El hombre se puede equivocar muy fácilmente cuando unge a una persona: Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 1 Samuel 16
El ungimiento para transferencia de poder y obligaciones: esto ocurre cuando se unge a un rey, a un sacerdote, a un profeta o a un ministro. Este ungimiento lo puede hacer el hombre o lo puede hacer Dios mismo, o alguien a quien Dios encargue para esta misión. Por ejemplo Saúl y David fueron ungidos por Samuel y esto fue por mandato de Dios; Aarón fue ungido por Moisés y también fue por mandato de Dios; Matías fue ungido por los apóstoles para reemplazar a Judas y en este caso no fue por mandato de Dios, pues Dios tenía a Pablo como reemplazo de Judas. Por otra parte, los siete diáconos fueron ungidos por los apóstoles.
En el caso de Saúl y David, el ungimiento era para que ellos recibieran el Espíritu Santo, pero en el caso de los siete diáconos era porque ellos ya estaban llenos del Espíritu Santo.
Isaías fue ungido por un serafín mientras presenciaba la magnificencia de Dios en su trono, y a Jeremías fue Jehová mismo quien directamente lo ungió tocando su boca.
El tema de la ordenación de la mujer es un tema muy profundo, que necesita mucho estudio y mucha oración para comprenderlo en su totalidad; lo que deseamos aquí en Escuela Sabática para el Maestro, es que usted se nutra y cuando usted tome una posición con respecto a este tema, que esta decisión esté basada en la Biblia, y no meramente en un capricho humano.
Da mucha decepción escuchar a la gente fanática, dando su opinión; una opinión sin fundamento, una opinión sin conocimiento profundo bíblico y sin conocimiento de hermenéutica. Muchas veces opinamos mal debido a nuestra ignorancia o al incompleto conocimiento y dominio de un tema.
 
Pero cuando el pueblo de Dios se deja guiar por el Espíritu Santo y empuña un “Así dice Jehová”, entonces la Iglesia crece, se agiganta y muchos vienen a los pies del Salvador. Supliquemos al Padre para que ésta sea nuestra realidad; en vez de censurar, criticar y oponernos a lo que Dios estableció, trabajemos, testifiquemos y dejemos que la luz de Cristo brille por nuestro medio a quienes nos rodean.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Salgan de en medio de ellos, y apártense, dice el Señor, y yo los recibiré, y serán hijos e hijas del Señor Todopoderoso. ¡Qué promesa es ésta! Es una garantía de que lleguen a ser miembros de la familia real, herederos del reino celestial. Si una persona recibiera honores de algún monarca de la tierra, o se conectara con él, la noticia pasaría a todos los periódicos del día y despertaría la envidia de los que se consideran menos afortunados. Pero hay Uno que es Rey sobre todos, el Monarca del universo, el Origen de todo lo bueno; y él nos dice: Los haré mis hijos e hijas; los uniré a mí mismo; llegarán a ser miembros de la familia real e hijos del Rey celestial (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 524).

Al considerar el inspirado apóstol Juan la “altura,” la “profundidad” y la “anchura” del amor del Padre hacia la raza que perecía, se llena de alabanzas y reverencia, y no pudiendo encontrar lenguaje adecuado con que expresar la grandeza y ternura de ese amor, exhorta al mundo a contemplarlo. “¡Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios!” (1 Juan 3:1). ¡Cuán valioso hace esto al hombre! Por la transgresión, los hijos de los hombres son hechos súbditos de Satanás. Por la fe en el sacrificio expiatorio de Cristo, los hijos de Adán pueden llegar a ser hijos de Dios. Al revestirse de la naturaleza humana, Cristo eleva a la humanidad. Al vincularse con Cristo, los hombres caídos son colocados donde pueden llegar a ser en verdad dignos del título de “hijos de Dios”.

Tal amor es incomparable. ¡Que podamos ser hijos del Rey celestial! ¡Promesa preciosa! ¡Tema digno de la más profunda meditación! ¡Incomparable amor de Dios para con un mundo que no le amaba! Este pensamiento ejerce un poder subyugador que somete el entendimiento a la voluntad de Dios. Cuanto más estudiamos el carácter divino a la luz de la cruz, mejor vemos la misericordia, la ternura y el perdón unidos a la equidad y la justicia, y más claramente discernimos las pruebas innumerables de un amor infinito y de una tierna piedad que sobrepuja la ardiente simpatía y los anhelosos sentimientos de la madre para con su hijo extraviado (El camino a Cristo, p. 15).

Por el bautismo se renuncia muy solemnemente al mundo. Los que son bautizados en el triple nombre, Padre, Hijo y Espíritu Santo, al comienzo mismo de su vida cristiana, declaran públicamente que han abandonado el servicio de Satán y que han llegado a ser miembros de la familia real, hijos del Rey Celestial. Han obedecido la orden: “Salid de en medio de ellos, y apartaos… y no toquéis lo inmundo”. Y para ellos se cumple la promesa: “Y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Corintios 6:17, 18) (Testimonios para la iglesia, t. 6, p. 97).

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Lección 8 // Lunes 14 de agosto______________________________________________________

ESCLAVIZADOS A LOS RUDIMENTOS DEL MUNDO

Después de comparar nuestra relación con Dios con la de hijos y herederos, Pablo ahora se explaya en esta metáfora al incluir el tema de la herencia, en Gálatas 4:1 al 3. La terminología de Pablo evoca una situación en la que el dueño de una gran hacienda ha muerto, dejando toda su propiedad a su hijo mayor. Sin embargo, el hijo aún es menor de edad. Como suele suceder con los testamentos todavía hoy, el testamento del padre estipula que su hijo debe estar bajo la supervisión de tutores y curadores hasta que alcance la madurez. Aunque legalmente es el dueño de la hacienda de su padre, al ser menor, en la práctica es poco más que un esclavo.

La analogía de Pablo es similar a la del pedagogo en Gálatas 3:24, pero en este caso el poder de los mayordomos y los administradores es muy superior y mucho más importante. No solamente son responsables de la crianza del hijo del amo, sino también están a cargo de todos los asuntos financieros y administrativos hasta que el hijo sea lo suficientemente maduro como para asumir esas responsabilidades.

Lee Gálatas 4:1 al 3. ¿Qué está diciendo Pablo aquí que, una vez más, tendría que ayudarnos a clarificar cuál debería ser el papel de la Ley en nuestra vida, ahora que estamos en Cristo?

Gálatas 4:1-3

1 Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;  sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.  Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo.

Todavía se discute qué quiso decir Pablo exactamente con la frase “los rudimentos del mundo” (Gál. 4:3, 9). La palabra griega stoijeia significa literalmente “elementos”. Algunos han considerado que es una descripción de los elementos básicos que componen el universo (2 Ped. 3:10, 12); o de poderes demoníacos que controlan este siglo malvado (Col. 2:15); o como los principios rudimentarios de la vida religiosa, el “ABC” de la religión (Heb. 5:12). El énfasis de Pablo en el estatus de “minoría de edad” de la humanidad antes de la venida de Cristo (Gál. 4:1-3) sugiere que aquí se está refiriendo a los principios rudimentarios de la vida religiosa. De ser así, Pablo está diciendo que el período del Antiguo Testamento, con sus leyes y sacrificios, era meramente un evangelio elemental que esbozaba las bases de la salvación. Por lo tanto, por más importantes e instructivas que fueran las leyes ceremoniales para Israel, solamente eran una sombra de lo que habría de venir. Nunca tuvieron la intención de ocupar el lugar de Cristo.

Ajustar nuestra vida en torno a estas normas en vez de hacerlo en función de Cristo es como querer retroceder en el tiempo. Para los gálatas, regresar a esos elementos básicos después de que Cristo ya había venido era como si el hijo adulto, en la analogía de Pablo, ¡quisiera volver a ser menor!

Aunque tener fe como la de un niño puede ser positivo (Mat. 18:3), ¿es eso lo mismo que la madurez espiritual? ¿O se podría argumentar que cuanto más crezcas espiritualmente tu fe será más semejante a la de un niño? ¿Cuánto se asemeja tu fe a la de un niño, en inocencia y confianza?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo;  sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. (Gálatas 4)
Ahora el apóstol Pablo nos conduce a la historia de un niño huérfano que ha heredado todas las riquezas que su padre poseía.
El pequeño no se diferencia en nada de un esclavo; ninguno de los dos tiene la capacidad necesaria para llevar a cabo un acto legal en contra de otro.
El niño se encuentra bajo la tutela de su guardián, así como el esclavo se encuentra bajo la tutela de su amo. El guardián es el representante del rico huérfano, igual que el amo es el representante del esclavo. Tanto el niño como el esclavo están sujetos a las mismas restricciones, disciplina y corrección.
Estos versículos representan la condición de la iglesia cuando estaba bajo la ley, expuesta a la usanza mundana, antes de que Jesucristo viniera a este mundo. El niño tiene todas las riquezas, pero no tiene la edad para ejercer su libertad o derecho de usar las riquezas que le pertenecen. El esclavo, en cambio, no tiene riquezas, derecho, ni libertad.
El pueblo bajo la ley de Dios, representado por el niño, esperaba la venida del Mesías que traería la libertad para poder gozar de las grandes riquezas del evangelio.
También el esclavo representaba al pueblo de Dios que estaba bajo la ley de Dios; éste esperaba la venida del Mesías, para poder gozar de la libertad que Jesús ofrecía, al liberarlo de la condenación de la ley.
En esta narrativa podemos encontrar tres escenarios: uno social, otro eclesiástico y el espiritual.
El escenario social:
El esclavo
El niño bajo la tutela de guardianes o tutores
El hombre adulto, liberado y en posesión de su heredad.
 
El escenario eclesiástico:
La iglesia en condición de esclava cuando estaba bajo el mandato de la ley
El niño dueño y señor de las riquezas, pero en espera de recibir la gran herencia del evangelio
El hombre ya crecido y disfrutando su heredad, que es el evangelio de Cristo Jesús.
 
El escenario espiritual:
La esclavitud al pecado que vive una persona no convertida
La libertad que disfruta un hijo de Dios, que ya fue justificado y santificado
El hombre redimido que ha entrado a disfrutar de una herencia incorruptible, que no se terminará.
 
El mundo entero es una escuela completa de entrenamiento, en tanto que la vida es una escuela completa de disciplina. En este mundo todos somos niños, sin importar la edad que tengamos. No importando la edad con la cual muramos, estamos en la infancia de nuestra existencia.
El final de nuestros días en este mundo, es apenas el principio de una vida eterna que comienza con la liberación de este mundo, lograda por Jesucristo en su segunda venida.
Mientras estemos en este mundo, seremos esclavos o seremos niños; eso es de acuerdo con lo que nosotros decidamos elegir.
Los esclavos son aquellos que no quieren guardar la ley de Dios: son esclavos de los vicios, de los placeres, y de tanta tristeza que el pecado acarrea a quienes se encuentran bajo la condenación de la ley.
Los niños somos los que ya tenemos el evangelio, ya tenemos la sangre de Cristo que nos redime de todos los pecados, pero estamos en espera de tomar nuestra heredad, que es el reino de los cielos.
Los niños somos los que ya fuimos adoptados: ya se nos llama “hijos de Dios” y sólo esperamos ese momento de liberación final de la ley, cuando el pecado no existirá más, y podremos disfrutar de una vida santa por la eternidad.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Tenemos que ir a Dios con fe y derramar nuestras súplicas ante él, creyendo que obrará en nuestro favor y en el de otros a quienes tratamos de salvar. Hemos de dedicar más tiempo a la oración ferviente. Con la confiada fe de un niñito hemos de ir a nuestro Padre celestial para contarle todas nuestras necesidades. Él siempre está listo para perdonar y ayudar. Es inagotable la provisión de sabiduría divina, y el Señor nos anima para que nos sirvamos abundantemente de ella. El anhelo que debiéramos tener de las bendiciones espirituales se describe en las palabras: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía”. Necesitamos que nuestra alma sienta un hambre más profunda de los ricos dones que el cielo tiene para conferimos. Debemos sentir hambre y sed de justicia.

Ojalá tuviéramos un deseo consumidor de comprender a Dios con un conocimiento experimental, de llegar a la cámara de audiencias del Altísimo con la mano de la fe levantada y dejando caer nuestra alma desvalida delante de Aquel que es poderoso para salvar. Su amante bondad es mejor que la vida (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista, t. 3, p. 1165).

La gracia divina en el alma recién convertida es progresiva. Proporciona cada vez más gracia, la que se recibe, no para ser ocultada debajo de un almud, sino para ser compartida a fin de beneficiar a otros. La persona que se ha convertido genuinamente trabajará para salvar a otros que están en tinieblas. Un alma verdaderamente convertida avanzará por fe para salvar a otra y luego a otra más. Los que hacen esto son instrumentos de Dios, son sus hijos y sus hijas. Forman parte de su gran empresa, y su trabajo consiste en reparar la brecha que Satanás y sus agentes han hecho en la ley de Dios al pisotear el día de reposo verdadero y al poner en su lugar un día de reposo espurio (El evangelismo, p. 260).

Si para los seres creados fuese posible obtener una comprensión plena de Dios y sus obras, después de lograrla no habría para ellos mayor descubrimiento de la verdad, ni crecimiento en el conocimiento, ni ulterior desarrollo del intelecto o el corazón. Dios no sería ya supremo; y los hombres, habiendo alcanzado el límite del conocimiento y del progreso, dejarían de avanzar. Demos gracias a Dios de que no es así. Dios es infinito; en él están “escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento” (Colosenses 2:3). Y durante toda la eternidad los hombres podrán estar investigando y aprendiendo siempre, y sin embargo no podrán agotar los tesoros de su sabiduría, bondad y poder (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 658).

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Martes 15 de agosto // Lección 8_____________________________________________________

DIOS ENVIÓ A SU HIJO

“Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gál. 4:4).

El uso que hace Pablo de la palabra “cumplimiento” indica el papel activo de Dios en llevar a cabo su propósito en la historia humana. Jesús no vino en cualquier momento; vino en el momento preciso que Dios había preparado. Desde una perspectiva histórica, a esa época se la conoce como la Pax Romana (la Paz Romana), un período de doscientos años de relativa estabilidad y paz en todo el Imperio Romano. La conquista del mundo mediterráneo por parte de Roma trajo paz, un idioma común, medios favorables para viajar y una cultura común que facilitaría el esparcimiento rápido del evangelio. Desde una perspectiva bíblica, también marcó el momento en el que Dios había fijado la venida del Mesías prometido (ver Dan. 9:24-27).

¿Por qué Cristo tuvo que tomar nuestra humanidad para redimirnos? Juan 1:14; Gálatas 4:4, 5; Romanos 8:3, 4; 2 Corintios 5:21; Filipenses 2:5-8; Hebreos 2:14-18; 4:14, 15.

Juan 1:14

14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Gálatas 4:4-5

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley,  para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.

Romanos 8:3-4

Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne;  para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

2 Corintios 5:21

21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Filipenses 2:5-8

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Hebreos 2:14-18

14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,  15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.  16 Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.  17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.  18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.

Hebreos 4:14-15

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.  15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Gálatas 4:4 y 5 contiene uno de los informes más sucintos del evangelio en las Escrituras. La venida de Jesús a la historia humana no fue un accidente. “Dios envió a su Hijo”. En otras palabras, Dios tomó la iniciativa en nuestra salvación.

También, la creencia fundamental cristiana en la divinidad eterna de Cristo está implícita en estas palabras (Juan 1:1-3, 18; Fil. 2:5-9; Col. 1:15-17). Dios no envió un mensajero celestial. Vino él mismo.

Aunque era el Hijo divino y preexistente de Dios, Jesús también fue “nacido de mujer”. Aunque el nacimiento virginal está implícito en esta frase, esta afirma de manera más específica su auténtica humanidad.

La frase “nacido bajo la ley” indica no solamente el legado judío de Jesús, sino también incluye el hecho de que cargó con nuestra condenación.

Era necesario que Cristo tomara nuestra humanidad porque, con nuestra naturaleza humana, Cristo calificaba legalmente para ser nuestro Sustituto, Salvador y Sumo Sacerdote. Como el segundo Adán, vino a reclamar todo lo que el primer Adán había perdido por su desobediencia (Rom. 5:12-21). Por su obediencia cumplió perfectamente las demandas de la Ley, y así redimió el trágico fracaso de Adán. Y, por su muerte en la Cruz, cumplió con la justicia de la Ley, que requería la muerte del pecador, y así obtuvo el derecho de redimir a todos los que se acercan a él con verdadera fe y entrega.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. (Lucas 2)
Cuando un niño judío nacía, era bañado con agua, era frotado con sal, y era envuelto en paños, dejando sus extremidades (brazos y piernas) muy bien atadas a su cuerpo. En el caso de Jesús no hubo nada especial preparado para su nacimiento; esa fue la descripción específica que el ángel dio a los pastores: el niño está en un pesebre y está envuelto en pañales.
La palabra “pesebre” significa “dormitorio o lugar donde se alimenta al ganado”
La hospitalidad fue muy practicada en los tiempos de Jesús, pero cuando había viajes masivos era muy difícil hospedar a tantas personas al mismo tiempo. Por eso se construían pesebres, que eran unas grandes estructuras, construidos a cada corta distancia del camino, para que el viajero pudiera descansar y pasar la noche, junto con sus bestias.
Este fue el lugar donde nació Jesús; y el acto de haber nacido en un pesebre no era tanto por la pobreza de José y María, sino por la necesidad; esto no quita la verdad de que ellos en realidad era personas pobres y que Jesucristo nació pobre.
Cuando Cristo nació, no fue heredado con propiedades terrenales, no fue cuidado ni criado en un palacio, mansión o casa suntuosa; no tenía amigos ricos, pero tenía padres muy buenos y piadosos: eso es de más valor para un niño, que tener padres ricos; y esta es una de las pruebas más grandes que no es un deshonor el hecho de nacer en hogar pobre.
Felices son los niños cuyos padres, ya sean ricos o pobres, son buenos y piadosos. No importa si el niño nace sin riquezas, sin ropas finas o sin una casa suntuosa, lo que importa es que el niño sea criado a semejanza de Jesús y que sea bendecido por nuestro Padre celestial, de la misma manera que bendijo a Jesús
Mateo comienza su libro con la genealogía de Jesucristo. Tanto la genealogía que presenta Mateo, como la de Lucas, fueron extraídas del “Libro de las Generaciones” o “El Linaje de los Reyes” que son archivos públicos, cuidadosa y celosamente preservados, bajo el estricto cuidado del sanedrín, en la nación judía.
La genealogía es el examen  para todos aquellos que reclaman ser el Mesías. Las dos preguntas esenciales que se formulan a quienes reclamaban ser el Mesías son: 1-¿Es hijo de David? 2-¿Es hijo de Abraham?
El Mesías tenía que ser hijo tanto de David, como de Abraham. David representa la dinastía de Israel y Abraham representa la religión de Israel.
David le entrega al Mesías sangre real, un cetro y un trono; Abraham le entrega al Mesías, el legado de fe y esperanza a través de la religión.
A pesar del nacimiento humilde de Jesús, su linaje comprueba que él es descendiente de estos dos ilustres personajes: Abraham, el padre de la fe y David, el dulce cantor de Israel.
Estas son algunas razones que resultan de importancia para comprobar la genealogía de Cristo:
-Es una prueba de la humanidad de Cristo: demostró que fue judío y que también fue gentil
-Marca la importancia de su nacimiento en la historia de la humanidad
-Demuestra el linaje real de Cristo
-Demuestra cómo el pasado se preparó para recibir a Cristo
-Demuestra la grandeza de su linaje: Abraham, Isaac, Jacob, David, Asa, Josafat, Ezequías, Josías, Zorobabel
-Demuestra también la bajeza de su linaje: Jeroboam, Abía, Uzías, Manasés, Amón, Joconías, Rahab, Tamar.
Así como la grandeza de linaje corría por sus venas, también la bajeza de personas con nombres oscuros corría por sus venas. Al final de todo, el antepasado de Jesucristo lo deja con poco espacio para poder gloriarse. Cristo tiene muy poca gloria personal con el historial de todos sus antepasados.
La salvación que Cristo ofrece al mundo, acepta, perdona y redime a toda persona: desde la que tiene el más honorable nombre, hasta la persona que tiene el más oscuro y bochornoso nombre.
En el nacimiento de Jesús hay dos personas que están perplejas: una de ellas es José, y la otra es María.
Vamos a estudiar primeramente la perplejidad de José: María estaba embarazada y él lo descubrió.
El libro de Lucas capítulo 1, dice que el ángel Gabriel se apareció a María y le dio la nueva de que ella quedaría embarazada; esto quiere decir que a la hora que María recibió el anuncio no estaba embarazada y aún era virgen, y así se mantuvo virgen, hasta el nacimiento de Jesús:
31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. 34 Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. 35 Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”
María se mantuvo virgen durante todo el embarazo de Jesús, pero naturalmente perdió su virginidad en ocasión del parto de Jesús.
Para quienes creen que María no tuvo nada que ver sexualmente con José, la Biblia dice todo lo contrario: 25 Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS. (Mateo 1) Dicho en otras palabras, José no tuvo relaciones íntimas con María sino después del nacimiento de Jesús.
¿Cuántos meses de embarazo tenía María cuando José lo supo? Posiblemente tres meses.
Si leemos detenidamente el libro de Lucas, allí dice que después de que ángel informó a María de su embarazo, también le informó que su prima Elisabeth estaba embarazada; Elizabet tenía ya 6 meses de embarazo.
Esto quiere decir que el primo de Jesús, Juan el Bautista, era solamente 6 meses mayor que Jesús. La Biblia dice:39 En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; 40 y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabeth.” Lucas 1 continúa diciendo en el versículo 56: 56 Y se quedó María con ella como tres meses; después se volvió a su casa.”
Con este texto de Lucas fácilmente llegamos a la conclusión de dos asuntos muy importantes: el primero es que José se dio cuenta del embarazo de María en el tercer mes de gestación, cuando ella regresó de su estadía con Elisabeth; y el segundo es que no fue María quien le contó a José de su embarazo, sino un ser celestial.
Si María se lo hubiera dicho, ella también le hubiera explicado la aparición del ángel, y José no hubiera estado planeando cómo romper el compromiso matrimonial que tenía con María, sin hacerle daño.
Es interesante notar que el ángel se apareció a María cuando ella estaba despierta; pero a José se le apareció cuando él estaba dormido.
En el caso de María se esperaba de ella fe para creer, pero también se necesitaba su consentimiento para aceptar; por eso era necesario que ella estuviera despierta.
Pero en el caso de José no: hacerlo durante el sueño era suficiente. A él sólo se le informaba lo que estaba ocurriendo con María. Nos pasa a los humanos que creemos más fácilmente las cosas que ya fueron hechas por el poder de Dios, que las cosas que van a acontecer; esa es la naturaleza humana, siempre en contraste con la naturaleza divina.
“José, hijo de David”: es el saludo que el ángel da a José; en este saludo el ángel le está recordando a José su linaje, linaje de reyes y de grandes, le está recordando la promesa del Mesías, le está recordando que Aquel que pudo convertir al hijo de un pastor en un rey, también podía convertir al Hijo de un carpintero en un Rey.
21 Y parirá un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.
El nombre Josué es hebreo, el nombre Jesús es griego; el nombre Josué significa “Jehová es mi Salvador”, el nombre Jesús significa “Salvador”.
Ahora vamos con la perplejidad de María:
María estaba perpleja y turbada ante la presencia del ángel Gabriel. El ángel Gabriel se ha hecho presente en la tierra cuando están a punto de ocurrir eventos especiales o cuando hay mensajes especiales para ser entregados. Por eso, aquí no podía faltar ese poderoso ángel: tenía que venir para anunciar la venida del Salvador del mundo.
María recibe probablemente el saludo más venerable y honroso que un ser humano haya podido recibir de un ser celestial: “Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres.” Lucas 1: 28 
Otro vocablo para dar a entender la palabra “salve” es “gozo” o en este caso “gozosa”.
Posiblemente en la mente de María se formularon muchas preguntas: ¿Qué significa este saludo? ¿Qué tengo que ver en ser más favorecida y bendita entre todas las mujeres? ¿Es cierto lo que estoy viendo? ¿Es éste un ángel de Dios?
Tenemos que recordar que, según la historia, no era usual que en el pueblo judío un hombre saludara a una mujer; más que eso, era en contra de la ley judaica que un hombre hiciera un saludo a una mujer, sin importar la manera o la forma del saludo, y esto incluía aún a los mismos esposos. Por lo tanto, María pudo haber estado muy inquieta con el significado de ese saludo, especialmente cuando Gabriel usó un lenguaje tan especial, saludándola como favorecida de Dios y bendita entre todas las mujeres.
María tuvo que ser calmada, para poder asimilar el mensaje que el ángel tenía para ella.
De todas las debilidades que los humanos tenemos, el miedo es una de las peores; el miedo hace cobarde al corazón, y un corazón aterrorizado no puede captar ningún mensaje, aunque éste sea divino. Todos los que hemos sido favorecidos por Dios, no tenemos que ceder al destructor e inquietante miedo.
Vamos a estudiar ahora el error que cometió Jerónimo de Estridón, conocido también como San Jerónimo, al traducir la Biblia Vulgata Latina, cuando usó la expresión “LLENA ERES DE GRACIA” en vez de usar la expresión “MUY FAVORECIDA”
“ave gratia plena, Salve, llena de gracia.”-versión Vulgata Latina original
llena eres de gracia, El Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres” – versión Vulgata Latina
… muy favorecida!, El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.”-versión Reina Valera Gómez
El Nuevo Testamento fue escrito originalmente en el idioma griego; así como Martín Lutero dedicó tiempo para traducir la Biblia al idioma alemán, Jerónimo de Estridón, en el siglo IV hizo lo mismo traduciendo la Biblia al idioma latín.
Pero en este texto particularmente (Lucas 1: 28), Jerónimo comete un error al traducir “llena eres de gracia” en vez de traducir “salve, muy favorecida” que es el sentido del texto original.
ENTENDIENDO LA EXPRESIÓN  GRIEGA “PLARAS KARITOS”:
La frase “llena eres de gracia” en el idioma griego es “PLARAS KARITOS” y aparece sólo dos veces en el Nuevo Testamento: en una ocasión se usa para Cristo y en la otra ocasión se usa para Esteban; pero ésa no es la expresión que se usa en el saludo que el ángel Gabriel le dio a María:
“Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia (plaras karitos) y de verdad”  -Juan 1:14
“Esteban, lleno de gracia (plaras karitos) y poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo” -Hechos 6:8
Las palabras “muy favorecida” o “grandemente favorecida” en el idioma griego es “KEXARITOMENA” que se traduce como: “muy favorecida” o “aceptada”.
Esta palabra también la encontramos dos veces en la Biblia, una de ellas es en Efesios 1: 6 y dice: “para alabanza de la gloria de su gracia, en la cual nos hizo aceptos en el Amado”
Y la segunda vez que se usa es en el saludo que el ángel le da a María, en Lucas 1 28:
Estas son algunas versiones bíblicas que traducen directamente del griego, sin usar la versión de la Vulgata Latina
LBLA Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres.
JBS Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Gozo hallas, amada! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.
NTV Gabriel se le apareció y dijo: «¡Saludos, mujer favorecida! ¡El Señor está contigo!».
NVI El ángel se acercó a ella y le dijo: —¡Te saludo, tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo.
PDT El ángel entró al lugar donde estaba la joven y le dijo: —¡Hola! El Señor está contigo y quiere bendecirte.
BLP El ángel entró en el lugar donde estaba María y le dijo: — Alégrate, favorecida de Dios. El Señor está contigo.
TLA El ángel entró a donde estaba María, la saludó y le dijo: —¡Dios te ha bendecido de manera especial! El Señor está contigo.
Todas las demás versiones de la Biblia en castellano que fueron traducidas de la Vulgata Latina traducen: “Salve, llena eres de gracia”
¿Por qué es importante saber la diferencia entre “llena eres de gracia” y “muy favorecida”?
Porque de la frase errónea “llena eres de gracia” la iglesia católica ha creado ciertos dogmas o doctrinas que han hecho mucho daño y han creado mucha confusión a millones de cristianos; entre tales podemos mencionar las dos más predominantes, como son: la redención sin pecado, y la concepción sin pecado, comúnmente conocida como “la inmaculada concepción”.
La “inmaculada concepción” es el dogma que sostiene que desde el mismo momento en que María quedó embarazada, su vida fue puesta en santidad completa; en otras palabras, desde que concibió a Jesús, María nunca volvió a pecar.
De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, pár 722: dice que en ella “reside toda la Plenitud de la Divinidad corporalmente” queriendo decir que Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo, han hecho de María su residencia.
Ella es aún más grande que cada uno de ellos, ya que abarca a las tres personas de la  Trinidad, por lo tanto ella es merecedora de alabanza y adoración. Además, se enseña que María tiene el poder de interceder por los humanos en el cielo, atributo que sólo pertenece a Cristo.
El dogma de la “inmaculada concepción” fue proclamado por el papa Pío IX en 1845 y dice: “…la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano (CIC, pár. 491).”
“De la descendencia de Eva, Dios eligió a la virgen María para ser la madre de su Hijo. Ella, “llena de gracia“, es “el fruto excelente de la redención (SC 103)”; “desde el primer instante de su concepción, fue totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida (CIC, pár. 508).”
En esa doctrina se enseña que, debido a la santidad que consiguió en la concepción, María es digna de alabanza y gloria, lo mismo que Dios el Padre, el Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.
No hay duda de que María fue muy especial, fue escogida y se le encomendó la noble y delicada tarea de criar al Salvador del mundo en esta tierra; por eso el ángel la saluda y le dice: “Bendita tú entre las mujeres”. También es cierto que Dios nos compara a todos nosotros con María y también nos llama “benditos”:
“27-Y aconteció que diciendo estas cosas, una mujer de la compañía, levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. 28-Y él dijo: Antes al contrario bienaventurados (benditos) los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.” Lucas 11
Usted y yo que hemos creído y guardamos la palabra de Dios, compartimos esa misma felicidad, dicha y bendición que tuvo María cuando dio a luz, amamantó y crio al Hijo de Dios. María es madre de Jesús hombre, pero no es madre de Dios.
En Rusia existe una curiosa tradición en ocasión de la Navidad. Cuenta la leyenda que la Baboushka o Babushka, que quiere decir “mujer vieja” o “abuela”, estaba trabajando en su casa cuando los sabios de Oriente pasaron en busca de Jesús. “Ven con nosotros” dijeron los sabios; “su estrella hemos visto y vamos a adorarle” “Yo iré, pero no en este momento” dijo la “Baboushka”; “en este momento estoy arreglando mi casa; cuando termine, iré en busca de él para adorarle.”
Cuando la Baboushka terminó de ordenar su casa, ya los sabios de Oriente habían cruzado el desierto, y la resplandeciente estrella ya no brillaba más en el oscuro cielo palestino. La Baboushka nunca logró encontrar a Jesús, y según la leyenda hasta el día de hoy sigue buscándolo.
Ya que la Baboushka no halló a Jesús en el pesebre, en memoria y honor de Jesús se dedicó a cuidar niños, y dice la leyenda que ella es la que siempre lleva todos los regalos a los niños rusos en ocasión de la Navidad.
Es una costumbre en Rusia que para el día de Navidad, los padres despiertan a los niños gritando: ¡“Agarren a la Babouskka; agarren la Baboushka! Los niños se levantan por la conmoción de apresar a la Baboushka pero por supuesto, que cuando los niños logran llegar a la sala de la casa, ya la Baboushka se ha ido, y no pudieron apresarla. Los niños ni siquiera pudieron verla, pero encuentran su casa llena de regalos que dejó la Baboushka para el niño que ella todavía anda buscando y que aún no puede encontrar.
La leyenda enseña a los niños rusos, que por cada niño pobre que la Baboushka alimenta y viste, ella mantiene la esperanza de encontrar al niño Jesús que tiempo atrás no encontró por su negligencia. También dice que la Baboushka, por su negligencia, está condenada a una eterna búsqueda del niño, y a un eterno fracaso de nunca más poder encontrarlo.
Lo que usted leyó arriba es una interesante leyenda, y deja a los niños rusos una importante lección en la búsqueda de Jesús.
Lo que viene a continuación no es una leyenda, sino una verdad; es historia escrita y se encuentra en la biblioteca del Departamento de Historia Nacional de la República Nacionalista de China.
En los anales del imperio celestial, como se le llama al imperio de la China, está la evidencia de que “hombres sabios” o embajadores fueron enviados al occidente en busca “Del gran Santo que estaba por nacer” la historia está escrita así:
“En el año 24 del emperador Tchao-Wang, de la dinastía de Tcheou, en el octavo día de la cuarta luna, apareció una estrella en el sur-occidente que iluminaba el palacio del rey. El monarca, impresionado por su esplendor, interrogó a los sabios, quienes eran expertos en predecir cosas del futuro. Los sabios mostraron al rey las profecías donde pronosticaba que para ese tiempo nacería ‘el Gran Santo del Occidente’ y que una nueva religión sería introducida en el país. El emperador Tchao-Wang se dedicó a consultar los antiguos libros del palacio, y llegó a la conclusión de que la profecía se cumpliría en sus días, y esta noticia lo llenó de un gozo indescriptible. El emperador Tchao-Wang envió tres oficiales al Occidente para obtener más información del Niño que estaba por nacer. El emperador Tchao-Wang envió a Tsa-Yu, a Thsin-King y al más sabio de todos Wang-Tsun, junto con otros 15 hombres. Inmediatamente este grupo se puso en marcha para no perder ni el tiempo, ni el lugar, para darle honor y gloria al tan esperado Redentor.
En el camino hacia el Occidente, los integrantes de esta comisión china encontraron a unos misioneros budistas que venían de la India anunciando al Dios encarnado. El selecto grupo tomó a estos misioneros budistas, como los discípulos del verdadero Cristo, tomaron y aceptaron sus enseñanzas, se los llevaron para China y los introdujeron a los ciudadanos chinos como los maestros de la verdadera religión. Así fue como el budismo fue introducido a la China en vez del cristianismo”
¡Qué triste fracaso significó para China la equivocación de estos hombres! Por la negligencia de los supuestos sabios, una nación entera tomó la religión equivocada, la gran nación China aceptó una religión que no tiene una base salvadora. Definitivamente los sabios de China no eran los sabios de la Biblia.
Siempre la negligencia humana ha sido una barrera fatal entre el hombre y Cristo. En nuestros días modernos, la negligencia sigue causando estragos terribles, ya que muchos perderán la oportunidad de salvación, por cuanto cambiaron o pospusieron sus decisiones, sus reformas y su reavivamiento.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo” (Gálatas 4:4, 5). La Providencia había dirigido los movimientos de las naciones, así como el flujo y reflujo de impulsos e influencias de origen humano, a tal punto que el mundo estaba maduro para la llegada del Libertador. Las naciones estaban unidas bajo un mismo gobierno. Un idioma se hablaba extensamente y era reconocido por doquiera como la lengua literaria. De todos los países, los judíos dispersos acudían a Jerusalén para asistir a las fiestas anuales, y al volver a donde residían, podían difundir por el mundo las nuevas de la llegada del Mesías.

En aquel entonces los sistemas paganos estaban perdiendo su poder sobre la gente. Los hombres se hallaban cansados de ceremonias y fábulas. Deseaban con vehemencia una religión que dejase satisfecho el corazón. Aunque la luz de la verdad parecía haberse apartado de los hombres, había almas que buscaban la luz, llenas de perplejidad y tristeza. Anhelaban conocer al Dios vivo, a fin de tener cierta seguridad de una vida allende la tumba (El Deseado de todas las gentes, pp. 23, 24).

Fue determinada en el concilio celestial la hora en que Cristo había de venir; y cuando el gran reloj del tiempo marcó aquella hora, Jesús nació en Belén… La Providencia había dirigido los movimientos de las naciones, así como el flujo y reflujo de impulsos e influencias de origen humano, a tal punto que el mundo estaba maduro para la llegada del Libertador…

Satanás se estaba regocijando de que había logrado degradar la imagen de Dios en la humanidad. Entonces vino Jesús a restaurar en el hombre la imagen de su Hacedor. Nadie, excepto Cristo, puede amoldar de nuevo el carácter que ha sido arruinado por el pecado. Él vino para expulsar a los demonios que habían dominado la voluntad. Vino para levantamos del polvo, para rehacer según el modelo divino el carácter que había sido mancillado, para hermosearlo con su propia gloria (God’s Amazing Grace, p. 11; parcialmente en La maravillosa gracia de Dios, p. 11, El Deseado de todas las gentes, p. 87).

Cristo podría haberse apartado de nosotros a causa de nuestra culpabilidad. Pero en vez de hacerlo, vino y habitó entre nosotros, lleno de toda la plenitud de la Deidad, para ser uno con nosotros, a fin de que por medio de su gracia pudiéramos obtener la perfección. Deponiendo su vida, en una muerte de vergüenza y sufrimiento pagó el rescate del hombre. ¡Qué amor abnegado! Descendió de la excelsitud, revistió su divinidad con humanidad, y fue bajando paso a paso a las profundidades mismas de la humillación. No hay sonda que pueda medir la profundidad de este amor.

Cristo nos mostró cuánto puede amar Dios y cuánto sufrió nuestro Redentor para asegurar nuestra completa restauración. Desea que sus hijos revelen su carácter y ejerzan su influencia a fin de que otras mentes puedan ser puestas en armonía con su mente.

Cristo, nuestro Salvador, en quien moraba la perfección absoluta, fue hecho pecado en favor de la raza caída. No cometió falta alguna, pero llevó el terrible peso de la culpabilidad de todo el mundo. Llegó a ser nuestra propiciación, a fin de que todos los que le recibieran pudieran llegar a ser hijos de Dios (Alza tus ojos, p. 189).

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Lección 8 // Miércoles 16 de agosto______________________________________

LOS PRIVILEGIOS DE LA ADOPCIÓN

En Gálatas 4:5 al 7, Pablo se explaya en su temática central, enfatizando que Cristo vino “para que redimiese a los que estaban bajo la ley” (vers. 4, 5). La palabra redimir significa “comprar otra vez”. Se refería al precio que se pagaba para comprar la libertad de un rehén o de un esclavo. Como lo indica el contexto, la redención implica un contexto negativo: una persona está en necesidad de ser liberada.

Pero ¿de qué necesitamos liberación? El Nuevo Testamento presenta cuatro cosas; entre otras: (1) liberación del diablo y sus engaños (Heb. 2:14, 15), (2) liberación de la muerte (1 Cor. 15:56, 57), (3) liberación del poder del pecado, que nos esclaviza por naturaleza (Rom. 6:22), y (4) liberación de la condenación de la Ley (Rom. 3:19-24; Gál. 3:13; 4:5).

¿Qué propósito positivo ha logrado Cristo por nosotros, mediante la redención que tenemos en él? Gálatas 4:5-7; Efesios 1:5; Rom. 8:15, 16, 23; 9:4, 5.

Gálatas 4:5-7

para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.  Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!  Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.

Efesios 1:5

en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

Romanos 8:15-16 y 23

15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!  16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

23 y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Romanos 9:4-5

que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas;  de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén.

A menudo nos referimos a lo que Cristo ha logrado por nosotros como “salvación”. Si bien es cierto, esta palabra no es tan vívida y descriptiva como el uso distintivo que hace Pablo de la palabra adopción (huiothesia). Aunque Pablo es el único autor del Nuevo Testamento que usa esta palabra, la adopción era un procedimiento legal muy conocido en el mundo grecorromano. Varios emperadores romanos, durante la época de Pablo, utilizaron la adopción como medio para elegir a un sucesor cuando no tenían ningún heredero legal. La adopción garantizaba varios privilegios: “(1) El hijo adoptado se convierte en el hijo verdadero […] de quien lo adopta. […] (2) El adoptante acepta criar al hijo como es debido y atender sus necesidades de alimento y abrigo. (3) El adoptante no puede repudiar a su hijo adoptado. (4) El hijo no puede ser reducido a la esclavitud. (5) Los padres naturales del hijo no tienen derecho a reclamarlo. (6) La adopción establece el derecho a la herencia”.–Derek R. Moore-Crispin, “Galatians 4:1-9: The Use and Abuse of Parallels”, The Evangelical Quarterly, t. 61, Nº 3 (1989), p. 216.

Si estos derechos están garantizados en el ámbito terrenal, ¡imagina cuánto mayores son los privilegios que tenemos como hijos adoptados de Dios!

Lee Gálatas 4:6, considerando que la palabra hebrea abba era la palabra íntima que los hijos utilizaban para dirigirse a su padre, como la palabra “papi” o “papito” hoy. Jesús la usó en oración (Mar. 14:36), y como hijos de Dios también tenemos el privilegio de llamar “Abba” a Dios. ¿Disfrutas de esa clase de cercanía íntima con Dios en tu propia vida? Si no es así, ¿cuál es el problema? ¿Qué puedes cambiar para llegar a tener esa proximidad?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La explicación del día de hoy creemos que es suficiente, con la aportación del espíritu de profecía, la lección de este día queda muy bien explicada.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Se requiere que los seguidores de Cristo salgan del mundo, y estén separados, y no toquen lo inmundo, para tener la promesa de ser los hijos e hijas del Altísimo, miembros de la familia real. Pero si no cumplen con las condiciones, no puede cumplirse en ellos la promesa. Una profesión de cristianismo no es nada a la vista de Dios; pero la sincera, humilde, voluntaria obediencia a sus requerimientos señala a sus hijos adoptivos, a los receptores de su gracia, a los participantes de su gran salvación. Estos serán distintos, un espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Se notará su carácter peculiar y santo, que los separará claramente del mundo, de sus afectos y lujuria (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 392).

Todos los que hacen un pacto con Jesucristo se convierten por adopción en hijos de Dios. Son purificados por el poder regenerador de la Palabra, y se comisiona a los ángeles para que les sirvan. Son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Se comprometen a ser miembros activos de su iglesia en la tierra.  Deben morir a todas las tendencias y los deseos mundanos; en lugar de ello, deben ejercer, gracias a la santificación del Espíritu, una influencia viviente en favor de Dios, tanto en su comportamiento como en su piedad (Hijos e hijas de Dios, p. 17).

Los que son adoptados en la familia de Dios, son transformados por el Espíritu de Dios. La complacencia propia y el amor supremo por el yo son cambiados por la abnegación y el supremo amor a Dios. Nadie hereda la santidad por nacimiento, ni por método alguno que pueda idear, llega a ser leal a Dios. Dijo Cristo: “Separados de mi nada podéis hacer” (Juan 15:5). La justicia humana es como “trapo de inmundicia”. Pero todas las cosas son posibles con Dios. En la fortaleza del Redentor, el hombre débil y propenso al error puede llegar a ser más que vencedor sobre el mal que lo acosa (Mensajes selectos, t. 1, p. 364).

El amor que Cristo infunde en todo nuestro ser es un poder vivificante. Da salud a cada una de las partes vitales: el cerebro, el corazón y los nervios. Por su medio las energías más potentes de nuestro ser despiertan y entran en actividad. Libra al alma de culpa y tristeza, de la ansiedad y congoja que agotan las fuerzas de la vida. Con él vienen la serenidad y la calma. Implanta en el alma un gozo que nada en la tierra puede destruir: el gozo que hay en el Espíritu Santo, un gozo que da salud y vida (Ministerio de curación, p. 78).

Si hay alguien que continuamente debe estar agradecido, es el seguidor de Cristo. Si hay alguien que disfruta de un verdadero gozo aun en esta vida, es el fiel cristiano. … Si apreciamos o tenemos sentido del costo de nuestra salvación, todo lo que podamos llamar sacrificio desaparecerá en la insignificancia {Nuestra elevada vocación, p. 203).

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Jueves 17 de agosto // Lección 8_________________________________________

¿POR QUÉ VOLVER A LA ESCLAVITUD?

Lee Gálatas 4:8 al 20. Resume en las siguientes líneas lo que Pablo está diciendo aquí. ¿Cuán seriamente considera las falsas enseñanzas entre los gálatas?

Gálatas 4:8-20

Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;  mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?  10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.  11 Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.  12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho.  13 Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio;  14 y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.  15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.  16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?  17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos.  18 Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.  19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,  20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.

Pablo no describe la naturaleza exacta de las prácticas religiosas de los gálatas, pero evidentemente tiene en mente un sistema falso de adoración que llevó a una esclavitud espiritual. De hecho, lo considera tan peligroso y destructivo que escribió esta carta tan apasionada, advirtiendo a los gálatas que lo que estaban haciendo era como renunciar a la condición de hijos y hacerse esclavos.

Aunque no menciona detalles, ¿qué dice Pablo que estaban haciendo los gálatas, que le resultaba tan objetable? Gálatas 4:9-11.

Gálatas 4:9-11

mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?  10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.  11 Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros. 

Muchos han interpretado la referencia de Pablo a “los días, los meses, los tiempos y los años” (Gál. 4:10) como una objeción no solamente contra las leyes ceremoniales, sino también contra el sábado. Sin embargo, esta interpretación excede la evidencia. En primer lugar, si Pablo realmente deseaba desestimar el sábado y otras prácticas judías específicas, resulta claro por Colosenses 2:16 que fácilmente las podría haber identificado por nombre. En segundo lugar, Pablo deja en claro que lo que estaban haciendo los gálatas, sea lo que fuere, los ha llevado de la libertad en Cristo a la esclavitud. “Si la observancia del sábado semanal somete a esclavitud a un ser humano, entonces el mismo Creador se sometió a esa esclavitud cuando observó el primer sábado que hubo en el mundo” (CBA 6:966). Además, ¿por qué Jesús no solo guardó el sábado, sino también les enseñó a los demás cómo guardarlo, si su observancia adecuada estuviera privando de alguna manera a las personas de la libertad que tienen en él? (Ver Mar. 2:27, 28; Luc. 13:10-16.)

¿Puede haber algunas prácticas en el adventismo del séptimo día que nos estén quitando la libertad que tenemos en Cristo? O, en vez de que las prácticas en sí sean problemáticas, ¿cómo son nuestras actitudes hacia esas prácticas? ¿De qué manera una actitud incorrecta puede llevarnos a la clase de esclavitud de la que advirtió Pablo a los gálatas con tanta vehemencia?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

8Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?  10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.  11 Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.  12 Os ruego, hermanos, que os hagáis como yo, porque yo también me hice como vosotros. Ningún agravio me habéis hecho.  13 Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; 14 y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús.  15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.  16 ¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?  17 Tienen celo por vosotros, pero no para bien, sino que quieren apartaros de nosotros para que vosotros tengáis celo por ellos.  18 Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros.  19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,  20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros. (Gálatas 4)
Descubrimos en este párrafo que el apóstol Pablo fue detenido accidentalmente por una enfermedad en Galacia; este contratiempo involuntario del apóstol, lo condujo a predicar el evangelio a los galos.
 
La primera vez que pasó Pablo por Galacia, no le fue permitido predicar allí: Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.” (Hechos 16)
 
La siguiente vez que se menciona Galacia en la ocupada agenda del apóstol, la encontramos en el libro de los Hechos capítulo 18; en esta ocasión él pasó para confirmar a los discípulos ya formados que había en Galacia.
23 Y después de estar allí algún tiempo, salió, recorriendo por orden la región de Galacia y de Frigia, confirmando a todos los discípulos.”  (Hechos 18)
Entonces en medio de estas dos visitas ya mencionadas arriba, posiblemente estuvo la visita accidental que obligó a Pablo a parar en Galacia, donde terminó predicando el evangelio a los galos.

 
Hay algunos comentaristas bíblicos que creen que esta enfermedad de Pablo es la misma de 2 Corintios 12: 7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera.” Posiblemente esta hipótesis sea verdadera, pero a ciencia cierta la enfermedad que afectó a Pablo en Galacia es desconocida para nosotros.
 
Lo que sí sabemos es que esta enfermedad no le quitaba a Pablo la capacidad de relacionarse con las personas de una manera eficaz, hasta el grado de convertir a los galos al evangelio.
 
La única pista para la enfermedad de Pablo la encontramos en Gálatas 4: 15 que dice; 15 ¿Dónde, pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos.”
 
Con este texto podemos llegar  a la conclusión de que el problema de salud de Pablo, estaba en sus ojos; lo que Pablo sufrió, pudo ser una “oftalmía simpática”.
 
La oftalmía es una enfermedad que afecta los ojos, después de que éstos han sufrido un traumatismo penetrante. Curiosamente, la oftalmía afecta a los dos ojos, al que sufrió el traumatismo y también al que no lo sufrió.
 
Teniendo esta pista en mente,  descubrimos que Pablo padecía de corta visión; eso se fundamenta en Gálatas 6: 11 donde dice: 11 Mirad con cuán grandes letras os escribo de mi propia mano.”
 
Posiblemente la oftalmía de Pablo, fue el resultado del encuentro que tuvo Pablo con Cristo, cuando éste iba con rumbo a Damasco; fue esa una experiencia que le recordaba a Pablo su pasado, su presente y su futuro.  
 
9Mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar?  10 Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años.
Los días se refieren a todos esos días que los judíos guardaban como días santos, pero que no son estipulados por la Biblia. Los israelitas tenían muchos días de fiesta; por ejemplo, celebraban con tristeza la destrucción del templo y celebraban con alegría la reconstrucción del templo.
Guardar los días no tiene que ver con el día sábado; este día era y es parte de los diez mandamientos: lo guardó Jesucristo, como también los discípulos. “Guardáis los días” se refiere a todos esos días que los judíos habían estipulado como santos, pero no eran sancionados así por la Biblia.
Ustedes observan los días, los meses, las estaciones y los años. (Gálatas 4:10)
 
El texto precedente es causa de agonía para algunos cristianos; y hasta comparten su angustia con quienes creen que deben observar el sábado del cuarto mandamiento de la santa Ley de Dios. Esgrimen el argumento de que tal observancia sabática es en vano y que ya caducó, al tenor del versículo 11.
 
Pero analicemos Gálatas 4:10 con cuidado.
El autor menciona cuatro unidades de tiempo que la humanidad tuvo desde sus albores: días, meses, estaciones y años. Junto con los días (lo cual podría aludir al séptimo día de la semana-sábado), se citan otras tres unidades de tiempo; los años, las estaciones y los meses.
Si aquí Pablo está enseñando que no se debe guardar el sábado del cuarto mandato divino, cabe preguntarse ¿en qué parte del cuarto mandamiento se mencionan las estaciones, los meses y los años? Ninguno de los cuatro versículos que componen el cuarto precepto menciona meses, estaciones, ni años. Por lo tanto, es seguro que el Apóstol no se refiere aquí al cuarto mandamiento, sino a las fiestas judías, que sí consideraban esas otras unidades de tiempo.
El año del jubileo y el año sabático, la celebración de las estaciones de cosecha y recolecta del grano, los meses usados para computar el Pentecostés y la Pascua: ésas son las observancias abolidas en la cruz.
Pero nunca jamás quedó abolido el santo sábado, del cual dijo su Originador:
 17No he venido para abolir, sino para cumplir. 18Porque en verdad os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley.” (Mateo 5:17,18)
 
¡Gracias a DIOS por las claras enseñanzas de su santa Palabra de amor!
 
También guardaban los meses, por ejemplo la fiesta de la luna nueva, era una fiesta guardada por los judíos religiosamente:  “10 Y en el día de vuestra alegría, y en vuestras solemnidades, y en los principios de vuestros meses, tocaréis las trompetas sobre vuestros holocaustos, y sobre los sacrificios de paz, y os serán por memoria delante de vuestro Dios. Yo Jehová vuestro Dios.” (Números 10:10)
 
11 Al comienzo de vuestros meses ofreceréis en holocausto a Jehová dos becerros de la vacada, un carnero, y siete corderos de un año sin defecto; 12 y tres décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada becerro; y dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como ofrenda con cada carnero;  13 y una décima de flor de harina amasada con aceite, en ofrenda que se ofrecerá con cada cordero; holocausto de olor grato, ofrenda encendida a Jehová.  14 Y sus libaciones de vino, medio hin con cada becerro, y la tercera parte de un hin con cada carnero, y la cuarta parte de un hin con cada cordero. Este es el holocausto de cada mes por todos los meses del año.  15 Y un macho cabrío en expiación se ofrecerá a Jehová, además del holocausto continuo con su libación.   (Números 28)
También guardaban los tiempos o las estaciones. Estas fiestas eran tres, que son: la Pascua, el Pentecostés y las fiestas de las Cabañas.  
 
La fiesta de las Cabañas o el Tabernáculo, no era necesaria guardarla, ya que Cristo ya se había hecho carne y habitó en medio de nosotros.
 
Ya no era necesario sacrificar el cordero pascual, porque Cristo fue sacrificado como el Cordero de Dios para la salvación del mundo.
 
Tampoco era necesario celebrar la fiesta del Pentecostés, que eran los primeros frutos de la cosecha, porque ya el Espíritu Santo se había derramado en el verdadero día del Pentecostés y ya se habían recogido, y se seguían recolectando los primero frutos de la gran cosecha espiritual del este mundo.
 
La fiesta de las Cabañas anunciaba a Cristo viviendo entre el humano, la fiesta de la Pascua anunciaba a Cristo muriendo por el humano, y la fiesta del Pentecostés anunciaba al Espíritu Santo derramándose sobre el humano, ¿Para qué seguir guardando esas fiestas. si todo eso ya había acontecido?
 
También guardaban los años; esto era prácticamente el año sabático y el año del jubileo.
 
El año sabático ocurría cada séptimo año, cuando se dejaba descansar la tierra de siembras y cosechas, y cuando las deudas eran perdonadas. El año del jubileo sucedía cada cincuenta años, cuando los esclavos eran dejados en libertad, las tierras eran devueltas a sus dueños y todo tipo de deuda era perdonada.
 
Los galos se habían vuelto a esclavizar guardando las fiestas que estaban estipuladas en la ley ceremonial de los judíos,  ellos creían que observando estas leyes podían alcanzar la salvación.
 
 19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, 20 quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros.
Esta es la única vez en todos los escritos de Pablo que él trata a sus destinatarios como “hijitos míos”. Esta frase es muy común con el apóstol Juan, quien es el discípulo amado, pero no realmente con Pablo. En esta ocasión Pablo usa esta expresión para enfatizar la ternura de su llamado a un pueblo que es medio testarudo para los asuntos espirituales.
 
Es tanto el sufrimiento de Pablo, que compara su dolor con el dolor de parto. 
 
Se escucha  constantemente decir que el hombre nunca va a entender el dolor de parto.
 
Hace unos días pude ver un vídeo, donde se le conectaban a tres muchachos jóvenes, unas máquinas que simulaban el dolor de parto por medio de ondas eléctricas. Era interesante y hasta jocoso ver a esos muchachos gritar del dolor y revolcarse en la cama por la simulación de un parto. Se les había enseñado los métodos existentes que se usan en las mujeres para relajarse en medio del dolor y no hacer del parto un asunto traumático, pero a nuestros queridos jóvenes se les olvidó el método y esa sala era una mar de gritos y escándalo. El primero en desertar del parto duró como tres minutos, el segundo duró como cinco minutos y el más fuerte de ellos, duró casi diez minutos.  Interesantemente, en la vida real hay mujeres que duran largas horas e inclusive días con el sufrimiento de parto.
 
 
Pablo compara su dolor por las malas decisiones espirituales de los galos con el dolor de parto, sin duda alguna él nunca comprendió ese dolor, él solamente lo escribe para dar a entender a los galos que su sufrimiento espiritual por ellos, lo compara con uno de los dolores más graves y agudos que pueden existir en la tierra, como lo es el de una mujer que está dando a luz.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pablo vivió de tal manera entre los gálatas que pudo decir más tarde: “Os ruego, sed como yo” (Gálatas 4:12). Sus labios habían sido tocados con un carbón encendido del altar, y fue habilitado para sobreponerse a las debilidades corporales y presentar a Jesús como la única esperanza del pecador. Los que lo oían sabían que había estado con Jesús. Dotado de poder de lo alto, era capaz de comparar lo espiritual con lo espiritual, y de derribar las fortalezas de Satanás. Los corazones eran quebrantados por la presentación del amor de Dios, como estaba revelado en el sacrificio de su Hijo unigénito, y muchos eran inducidos a preguntar: ¿Qué debo hacer para ser salvo?

Este método de presentar el evangelio caracterizaba las labores del apóstol en el curso de todo su ministerio entre los gentiles. Siempre conservaba ante ellos la cruz del Calvario. “No nos predicamos a nosotros mismos —declaró en los últimos años de su vida—, sino a Jesucristo, el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:5, 6) (Los hechos de los apóstoles, pp. 169, 170).

La pureza y la integridad de nuestra vida religiosa dependen no solo de la verdad que aceptamos, sino de la compañía en que andamos, y de la atmósfera moral que respiramos. La fe, la elasticidad y el vigor, la esperanza, el gozo, la duda y los temores, la pereza, la estupidez, la envidia, los celos, la desconfianza, el egoísmo, la indocilidad y la apostasía, son el resultado de las asociaciones que formamos, de la compañía en que andamos, y del aire que respiramos.

El formar asociaciones incorrectas producirá resultados desdichados… Es posible leer la Biblia y ofrecer oraciones, y sin embargo no habrá un aumento de la salud espiritual, no habrá un crecimiento del alma, mientras esté contaminado el aire que se respira. … Los creyentes debieran ejercer el mayor cuidado para colocarse en estrecha relación con Dios y con aquellos que han sido enseñados por Dios. Resulta doloroso ver a aquellos que han creído la verdad presente caer en las redes de Satanás (Nuestra elevada vocación, p. 257).

Todos estamos propensos a cometer errores. Por lo tanto, la Palabra de Dios nos dice llanamente cómo corregir y remediar esas faltas. Nadie puede decir que nunca comete un error, que jamás ha pecado; pero es importante considerar qué habéis hecho con esos errores. El apóstol Pablo cometió ofensivas faltas, pensando todo el tiempo que servía a Dios, pero cuando el Espíritu del Señor le mostró las cosas iluminadas por la luz verdadera, confesó sus males, y reconoció la gran misericordia de Dios manifestada al perdonar su transgresión…

Los que reciben el reproche y la corrección como de Dios, y así pueden ver y corregir sus errores, están aprendiendo preciosas lecciones aun de sus errores. Su aparente fracaso se convierte en victoria. Se paran, no confiando en su propia fuerza, sino en el poder de Dios. Tienen sinceridad, entusiasmo y amor, combinados con humildad y regulados por los preceptos de la Palabra de Dios… Caminan, no tambaleantes sino seguros, en un sendero iluminado por la luz del cielo (That I May Know Him, p. 239; parcialmente en A fin de conocerle, p. 238).

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Lección 8 // Viernes 18 de agosto_____________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “En el concilio del cielo se hizo provisión para que los hombres, aunque fueran transgresores, no perecieran en su desobediencia, sino que, mediante la fe en Cristo como su Sustituto y Garantía, pudieran llegar a ser los elegidos de Dios. […] Dios quiere que todos los hombres se salven, porque se ha hecho una amplia provisión para pagar el rescate del hombre, mediante su Hijo unigénito. Aquellos que perezcan perecerán porque rehusarán ser adoptados como hijos de Dios a través de Jesucristo. El orgullo del hombre le impide que acepte la provisión para la salvación. Pero el mérito humano no bastará para admitir un hombre en la presencia de Dios. Lo que hace aceptable a un hombre delante de Dios es la gracia impartida de Cristo, a través de la fe en su nombre. No se puede colocar ninguna confianza en las obras, ni en los felices vuelos de los sentimientos, como evidencia de que los hombres han sido elegidos por Dios, porque los elegidos lo son a través de Cristo” (NEV 80).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Reflexiona un poco más en la idea de lo que significa, y lo que no significa, ser como niños en nuestro caminar con el Señor. ¿Qué aspectos de los niños debemos imitar con respecto a nuestra fe y nuestra relación con Dios? Al mismo tiempo, ¿en qué sentido podríamos estar llevando esta idea demasiado lejos? Comenta.
  2. ¿Qué tienen los seres humanos que los hace tan temerosos de la idea de la gracia, la salvación solo por la fe? ¿Por qué será que muchas personas preferirían intentar lograr la salvación por sus propios medios, si fuera posible?
  3. Como clase, repasen la pregunta final del estudio del día jueves. ¿De qué modo podemos, como adventistas del séptimo día, quedar atrapados por algún tipo de esclavitud de la que hayamos sido liberados, en teoría? ¿Cómo podría ocurrirnos esto, cómo nos daríamos cuenta y cómo podríamos ser liberados?

RESUMEN: En Cristo, hemos sido adoptados en la familia de Dios como sus hijos e hijas. Como hijos de Dios, tenemos acceso a todos los derechos y los privilegios que conlleva una relación de familia como esa. Relacionarnos con Dios solamente sobre la base de reglas y normas sería necio. Sería como un hijo que desea renunciar a su posición y herencia para convertirse en esclavo.

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
El Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
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