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Lección 12 -“¿QUÉ HAN VISTO EN TU CASA?” – Para el 22 de junio de 2019


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Lección 12: Para el 22 de junio de 2019

“¿QUÉ HAN VISTO EN TU CASA?”

Sábado 15 de junio_____________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 38; 39; 1 Corintios 7:12-15; 1 Pedro 3:1, 2; Hebreos 6:12; 13:7; 3 Juan 11; Isaías 58:6, 7, 10, 12.

PARA MEMORIZAR:

“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9).

Tal vez hayamos llegado a una etapa en que, gracias al Señor, nos está yendo bien en la vida, al menos por ahora: la familia está bien, el trabajo está bien; la salud y las finanzas, también. ¿O quizá no? Tal vez tu hogar, por el momento, esté sufriendo, convulsionado. Sea como fuere, cuando alguien llega de visita a tu casa, como los emisarios de Babilonia que visitaron al rey Ezequías, ¿qué respuesta recibiría a la pregunta que el profeta Isaías hizo al rey después: “¿Qué han visto en tu casa?” (Isa. 39:4)?

¿Qué ha visto la gente en tu casa? ¿Qué han visto los ángeles celestiales? ¿Qué tipo de espíritu impregna nuestros hogares? ¿Se puede “oler” el perfume de la oración? ¿Hay bondad, generosidad y amor o tensión, enojo, resentimiento, amargura y discordia? Alguien que llegue allí, ¿se irá pensando que Jesús está en esa casa?

Estas son preguntas importantes que todos debemos hacernos sobre la clase de hogar que hemos formado. Esta semana veremos algunos de los aspectos que pueden conducir a una vida familiar maravillosa, a pesar de las inevitables tensiones y dificultades que enfrentan los hogares en la actualidad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Aquellos con quienes nos asociamos día tras día necesitan nuestra ayuda, nuestra dirección. Pueden hallarse en tal condición mental que una palabra pronunciada en sazón será como un clavo puesto en lugar seguro. Puede ser que mañana algunas de esas almas se hallen donde no se las pueda alcanzar. ¿Qué influencia ejercemos sobre esos compañeros de viaje?

¿Qué han visto tus amigos y conocidos en tu casa? En vez de revelar los tesoros de la gracia de Cristo, ¿estás desplegando aquellas cosas que perecerán con el uso? ¿O comunicas algún nuevo pensamiento sobre el carácter y la obra de Cristo a aquellos con quienes te pones en contacto?… ¡Ojalá aquellos por los cuales Dios ha hecho maravillas mostraran su alabanza y hablaran de sus obras poderosas! Pero, ¡cuán a menudo aquellos para los cuales Dios obra son como Ezequías y se olvidan del Dador de todas sus bendiciones! (Conflicto y valor, p. 241).

El tiempo de que disponemos es corto. Solo una vez podemos pasar por este mundo; saquemos, pues, al hacerlo, el mejor provecho de nuestra vida. La tarea a la cual se nos llama no requiere riquezas, posición social ni gran capacidad. Lo que sí requiere es un espíritu bondadoso y abnegado y firmeza de propósito. Una luz, por pequeña que sea, si arde siempre, puede servir para encender otras muchas. Nuestra esfera de influencia, nuestras capacidades, oportunidades y adquisiciones podrán parecer limitadas; y sin embargo tenemos posibilidades maravillosas si aprovechamos fielmente las oportunidades que nos brindan nuestros hogares. Si tan solo queremos abrir nuestros corazones y nuestras casas a los divinos principios de la vida, llegaremos a ser canales por los que fluyan corrientes de fuerza vivificante. De nuestros hogares saldrán ríos de sanidad, que llevarán vida, belleza y feracidad donde hoy por hoy todo es aridez y desolación (El hogar cristiano, p. 26).

Los cristianos deben distinguirse del mundo como los portaestandartes de Dios, que muestren en sus vidas la influencia de la gracia transformadora de Cristo. Se los ha reunido para que se sienten con Cristo en lugares celestiales, para que puedan revelar al mundo, a los ángeles y a los hombres una representación perdurable del mundo eterno…

Los seguidores de Cristo deben procurar mejorar el tono moral del mundo, bajo la influencia del impartimiento del Espíritu de Dios. No deben descender al nivel del mundo, pensando en que haciéndolo lo elevarán. Debe haber una notable distinción entre los cristianos y los mundanos en lo que se refiere a las palabras, el vestido, el espíritu y tantas otras cosas. Esta distinción ejerce una influencia convincente sobre los mundanos. Ven que los hijos y las hijas del Señor se separan del mundo y que el Señor los une a él. … ¿Quién desea ser elevado hasta el nivel superior? (A fin de conocerle, p. 307).

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Domingo 16 de junio | Lección 12______________________________________________

APRENDAMOS DEL ERROR DE UN REY

Lee el relato de la curación de Ezequías y la visita de los embajadores de Babilonia: 2 Crónicas 32:25, 31; Isaías 38, 39.

2 Crónicas 32:25, 31

25 Mas Ezequías no correspondió al bien que le había sido hecho, sino que se enalteció su corazón, y vino la ira contra él, y contra Judá y Jerusalén.

31 Mas en lo referente a los mensajeros de los príncipes de Babilonia, que enviaron a él para saber del prodigio que había acontecido en el país, Dios lo dejó, para probarle, para hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.

Isaías 38

1 En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años. Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé. Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho: He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido. Escritura de Ezequías rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad: 10 Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años. 11 Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no veré más hombre con los moradores del mundo. 12 Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como tejedor corté mi vida; me cortará con la enfermedad; me consumirás entre el día y la noche. 13 Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos; de la mañana a la noche me acabarás. 14 Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma; alzaba en alto mis ojos. Jehová, violencia padezco; fortaléceme. 15 ¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré humildemente todos mis años, a causa de aquella amargura de mi alma. 16 Oh Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y harás que viva. 17 He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados. 18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad. 19 El que vive, el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los hijos. 20 Jehová me salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida. 21 Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará. 22 Había asimismo dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?

Isaías 39

1 En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes a Ezequías; porque supo que había estado enfermo, y que había convalecido. Y se regocijó con ellos Ezequías, y les mostró la casa de su tesoro, plata y oro, especias, ungüentos preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que se hallaba en sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en todos sus dominios, que Ezequías no les mostrase. Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dicen estos hombres, y de dónde han venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han venido a mí, de Babilonia. Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado. Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos: He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa quedará, dice Jehová. De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia. Y dijo Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y seguridad en mis días.

Las Escrituras destacan que los mensajeros estaban interesados en la recuperación milagrosa del rey Ezequías. Sin embargo, Ezequías parece haber guardado silencio acerca de su experiencia de curación. No enfatizó las cosas que hubiesen abierto el corazón de estos embajadores curiosos al conocimiento del Dios verdadero. El contraste entre su gratitud por haber sido sanado en el capítulo 38 y su silencio al respecto en el capítulo 39 es sorprendente.

“Dios lo dejó, para probarle”. Esta visita de Estado fue una ocasión muy significativa; sin embargo, no se registra que Ezequías haya orado especialmente pidiendo orientación especial al respecto, ni que haya buscado asesorarse con los profetas o los sacerdotes. Dios tampoco intervino. A solas, lejos de la vista del público, sin consultar con los consejeros espirituales, aparentemente Ezequías permitió que la obra de Dios en su vida y en la vida de su nación se desvaneciera de su mente. La intención del historiador en 2 Crónicas 32:31 quizás haya sido mostrar con cuánta facilidad se puede dar por sentada la bendición de Dios, y cuán propensos son los receptores de su misericordia a ser autosuficientes.

A continuación tenemos algunas lecciones sobre la fidelidad en la vida familiar que pueden extraerse de la experiencia de Ezequías. ¿Qué otras se te ocurren?

Cada visita al hogar de un cristiano es una oportunidad para que la gente se encuentre con seguidores de Cristo.

Es poco probable que las visitas entablen una conversación sobre cosas espirituales. Los cristianos deben buscar formas respetuosas y apropiadas a la ocasión para compartir las buenas nuevas.

Los cristianos no son llamados a mostrar su prosperidad ni sus logros materiales, por más que reconozcan que son bendiciones provenientes de Dios. Son llamados a “que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Ped. 2:9, NVI); o, usando la experiencia de Ezequías como símbolo, para declarar que estaban muriendo, pero Cristo los sanó; estaban muertos en pecado, y Cristo los resucitó y los sentó en lugares celestiales (Efe. 2:4-6).

¿De qué modo puedes usar tu hogar para dar testimonio a los demás? ¿Cómo podrías compartir tu fe en Cristo de manera más directa con los que visitan tu hogar?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En los valles fértiles del Tigris y del Éufrates moraba una raza antigua que, aunque se hallaba entonces sujeta a Asiria, estaba destinada a gobernar al mundo. Entre ese pueblo había hombres sabios que dedicaban mucha atención al estudio de la astronomía; y cuando notaron que la sombra del cuadrante había retrocedido diez grados, se maravillaron en gran manera. Su rey, Merodach-baladán, al saber que ese milagro se había realizado como señal para el rey de Judá de que el Dios del cielo le concedía una prolongación de vida, envió embajadores a Ezequías Para felicitarle por su restablecimiento, y para aprender, si era posible, algo más acerca del Dios que podía realizar un prodigio tan grande.

La visita de esos mensajeros de un gobernante lejano dio a Ezequías oportunidad de ensalzar al Dios viviente. ¡Cuán fácil le habría resultado hablarles de Dios, sustentador de todo lo creado, mediante cuyo favor se le había perdonado la vida cuando había desaparecido toda otra esperanza! ¡Qué portentosas transformaciones podrían haberse realizado si esos investigadores de la verdad provenientes de las llanuras de Caldea se hubiesen visto inducidos a reconocer la soberanía suprema del Dios viviente! (Profetas y reyes, p. 255).

La visita de los embajadores a Ezequías estaba destinada a probar su gratitud y devoción… Si Ezequías hubiese aprovechado la oportunidad que se le concedía para atestiguar el poder, la bondad y la compasión del Dios de Israel, el informe de los embajadores habría sido como una luz a través de las tinieblas. Pero él se engrandeció a sí mismo más que a Jehová de los ejércitos. “Ezequías no pagó conforme al bien que le había sido hecho: antes se enalteció su corazón”.

El relato de cómo Ezequías no fue fiel contiene una lección importante para todos. Necesitamos hablar mucho más de los capítulos preciosos de nuestra experiencia, de la misericordia y bondad de Dios, de las profundidades incomparables del amor del Salvador. Cuando la mente y el corazón rebosen de amor hacia Dios no resultará difícil impartir lo que encierra la vida espiritual. Entonces grandes pensamientos, nobles aspiraciones, claras percepciones de la verdad, propósitos abnegados y anhelos de piedad y santidad hallarán expresión en palabras que revelen el carácter de lo atesorado en el corazón (Conflicto y valor, pp. 256, 257).

Que todo lo que hay de hermoso en nuestra patria terrenal nos recuerde el río cristalino y los campos verdes, los ondeantes árboles y las fuentes vivas, la resplandeciente ciudad y los cantores de ropas blancas de nuestra patria celestial, el mundo de belleza que ningún artista puede pintar, que ninguna lengua mortal puede describir. “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. 1 Corintios 2:9.

Morar para siempre en este hogar de los bienaventurados… tal es el fin hacia el cual se dirige la esperanza del cristiano, el fin para el cual nos prepara la educación cristiana. Obtener esta educación y ayudar a otros a obtenerla, debiera ser el propósito de la vida del cristiano (Consejos para los maestros, p. 53).

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Lección 12 | Lunes 17 de junio

LO PRIMERO ES LA FAMILIA

Los primeros destinatarios más naturales de nuestros esfuerzos para compartir el evangelio son los que viven en nuestro hogar. No hay un campo misionero más importante que este.

¿Qué conclusiones se pueden extraer de Juan 1:40 al 42 acerca de compartir la fe en casa? Ver además Deuteronomio 6:6 y 7; Rut 1:14 al 18.

Juan 1:40-42

40 Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús. 41 Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). 42 Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro).

Deuteronomio 6:6-7

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Rut 1:14-18

14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. 15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. 16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. 18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.

Un informe entusiasta. Andrés hizo más que meramente informar; hizo planes para que su hermano, Simón, se encontrara con Jesús. Un informe entusiasta acerca de Jesús y una presentación personal de él: ¡qué fórmula más sencilla para compartir el evangelio con familiares en nuestro hogar! Después de presentarlos, Andrés dio un paso atrás. A partir de entonces, Jesús y Pedro tuvieron una relación propia.

Ayudar a los niños a tener un lugar de fe. En el hogar, a menudo se nos puede pasar por alto que los niños también son destinatarios de nuestros esfuerzos para compartir el evangelio. Los padres asumen erróneamente que los hijos, simplemente, absorberán la espiritualidad familiar. Esto no debe darse por sentado. Si bien los niños y los jóvenes aprenden de los modelos que observan, también es cierto que estos miembros más jóvenes de la familia del Señor necesitan atención individual y la oportunidad de ser llevados a Jesús personalmente. Deuteronomio 6 insiste en este aspecto: se debe prestar atención a la forma más eficaz de educación religiosa. Deben incentivarse los hábitos espirituales regulares de adoración personal y familiar en el hogar. Hay que dedicar tiempo y esfuerzos fervientes en favor de los niños y los jóvenes.

¿Qué podemos aprender de los esfuerzos de evangelización de Noemí? Rut 1:8-22.

Rut 1:8-22

Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo. Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron, 10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo. 11 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos, 13 ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí. 14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. 15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella. 16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos. 18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más. 19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí? 20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido? 22 Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

Rut vio a Noemí también en sus peores momentos: cuando intentó apartar a su nuera y cuando, enojada y deprimida, arremetió contra Dios al recordar sus pérdidas (Rut 1:15, 20, 21). No se puede presentar un testimonio más elocuente que el de Rut para mostrar que los jóvenes pueden conocer a un Dios perfecto y comprometerse con él, aun cuando se lo presente como un padre imperfecto.

¿De qué manera el concepto del hogar como campo misionero más importante afecta tu actitud hacia quienes viven contigo? Preparen juntos como familia una lista de esfuerzos específicos que tu familia puede hacer para conducir a sus familiares inconversos a Cristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

[L]os que tienen hijos debieran manejar de tal manera sus asuntos domésticos y sus negocios que nada pueda interferir entre ellos y los hijos para disminuir la influencia de los padres en llevarlos a Cristo. Debéis enseñar a vuestros hijos la lección del amor de Jesús, para que sean puros de corazón, conducta y conversación…

El Señor obraría sobre el corazón de los hijos si los padres tan solo cooperaran con los agentes divinos, pero él no tratará de hacer lo que os ha sido asignado como vuestra parte de la obra. Padres, debéis despertar de vuestra somnolencia mortal (Conducción del niño, p. 447).

Como obreros para Dios, nuestra obra ha de comenzar con los que están más cerca. Debe principiar en nuestro propio hogar. No hay un campo misionero más importante que éste.

Necesitamos fervor misionero en nuestros hogares para que podamos presentar la Palabra de vida delante de los miembros de nuestra familia e inducirlos a buscar un hogar en el reino de Dios.

La dirección e instrucción de los niños es la obra misionera más noble que cualquier hombre o mujer pueda emprender (Conducción del niño, p. 449).

El servicio que se hace para Dios incluye el ministerio personal. Mediante el esfuerzo individual, hemos de cooperar con él en la salvación del mundo. La orden de Cristo: “Id por todo el mundo; predicad el evangelio a toda criatura”, [Marcos 16:15] se dirige a cada uno de sus seguidores. Todos los que sean investidos para una vida semejante a la de Cristo, han de trabajar por la salvación de sus prójimos. Su corazón latirá al unísono con el corazón de Cristo. Se manifestará en ellos el mismo anhelo por las almas que él sentía. No todos pueden ocupar el mismo lugar en la obra, pero hay un lugar y una obra para cada uno.

En la antigüedad, Abrahán, Isaac, Jacob y Moisés, con su humildad y sabiduría, y Josué con sus diversos dones, fueron todos empleados en el servicio de Dios. La música de María, el valor y la piedad de Débora, el afecto filial de Rut, la obediencia y fidelidad de Samuel, la firme fidelidad de Elías, la suavizadora y subyugadora influencia de Eliseo, todas estas cualidades se necesitaron. Así también ahora, todos aquellos a quienes Dios ha prodigado sus bendiciones, han de responder con un servicio verdadero; ha de emplearse cada don para el adelanto de su reino y la gloria de su nombre (Palabras de vida del gran Maestro, p. 242).

Cristo seleccionó primero a unas pocas personas y les pidió que lo siguieran. Ellos fueron entonces a buscar a sus familiares y conocidos y los llevaron a Cristo. Esta es la manera en que hemos de trabajar. Unas pocas almas ganadas y bien establecidas en la verdad serán, como los primeros discípulos, obreros en favor de otros…

No descuidemos la tarea de hablar a nuestros vecinos y de hacerles todo el bien que podamos… Necesitamos buscar el espíritu que impulsaba al apóstol Pablo a ir de casa en casa, suplicando con lágrimas, y enseñando “acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Reflejemos a Jesús, p. 237)

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Martes 18 de junio | Lección 12________________________________________________

LA PAZ QUE TRIUNFA

¿Qué consejos tiene el Nuevo Testamento para los matrimonios divididos por la religión? 1 Corintios 7:12-15; 1 Pedro 3:1, 2.

1 Corintios 7:12-15

12 Y a los demás yo digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y ella consiente en vivir con él, no la abandone. 13 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. 14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos, mientras que ahora son santos. 15 Pero si el incrédulo se separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios.

1 Pedro 3:1-2

1 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa.

La bendición de ser un cónyuge cristiano. En 1 Corintios, Pablo responde a las preocupaciones de los conversos sobre si el estar casados con un cónyuge incrédulo podría ofender a Dios o contaminarlos a ellos y a sus hijos. No es así, dice Pablo. El estado sagrado del matrimonio y sus intimidades deben continuar después de la conversión de uno de los cónyuges. La presencia de un cónyuge cristiano “santifica” al otro cónyuge y a los hijos del matrimonio. La palabra “santificar” debe entenderse en el sentido de que los cónyuges incrédulos entran en contacto con las bendiciones de la gracia al vivir con sus cónyuges cristianos.

Aunque suene desgarrador, el cónyuge incrédulo quizá decida renunciar al matrimonio. Si bien las consecuencias serán graves, la palabra misericordiosa de nuestro Dios, que siempre defiende la libertad de elección, es “no se lo impidan”. “En tales circunstancias, el cónyuge creyente queda sin obligación” (1 Cor. 7:15, NVI).

Llamados a vivir en paz. La clara preferencia de la Palabra de Dios es que, a pesar de los desafíos de un hogar dividido espiritualmente, se pueda encontrar un camino para que la paz de Cristo reine allí. La esperanza es mantener el matrimonio intacto, dar evidencias del triunfo del evangelio en medio de la dificultad y promover el bienestar del cónyuge con quien el creyente es una sola carne, aunque no sea creyente.

¿Cuáles podrían ser las limitaciones de la responsabilidad de un creyente hacia su cónyuge no creyente?

La bondad, la misericordia, la fidelidad inquebrantable, el servicio humilde y el testimonio fascinante por parte del creyente constituyen la mayor posibilidad de ganar al cónyuge no cristiano. La sumisión en un matrimonio cristiano deriva de la reverencia a Cristo (comparar con Efe. 5:21). Cuando un cristiano se dirige con sumisión cristiana a su cónyuge incrédulo, la primera lealtad siempre es para con Cristo. La fidelidad a los mandatos de Dios en nuestra vida no requiere que un cónyuge sufra abusos de ningún tipo a manos de una pareja violenta.

¿Hay alguien en tu iglesia que está luchando con un cónyuge incrédulo? Si es así, ¿de qué manera práctica podrías ayudar?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cuando alguien se aparta de las imperfecciones humanas y contempla a Jesús, su carácter experimenta una transformación divina. Fija sus ojos en Cristo como en un espejo que refleja la gloria de Dios, y al contemplarlo se transforma “de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”. Romanos 8:9.

Aparte su vista de las imperfecciones de los demás, y fíjela persistentemente en Cristo. Investigue con corazón contrito su vida y su carácter. No solamente necesita recibir más luz, sino que debe ser vivificado para que pueda ver el banquete que tiene delante, y pueda comer y beber la carne y la sangre del Hijo de Dios, que es su Palabra. Al probar la buena Palabra de Vida, al alimentarse del Pan de Vida, puede percibir las virtudes del mundo venidero, y ser creado de nuevo en Cristo Jesús. Si recibe sus dones, si se renueva en santidad, su gracia producirá en usted frutos para gloria de Dios (Cada día con Dios, p. 44).

La empresa familiar debiera estar bien organizada. El padre y la madre deberían considerar juntos sus responsabilidades. Juntos deberían trabajar para el más elevado bienestar de sus hijos. No debe haber desacuerdos entre ellos. Nunca debieran criticarse mutuamente sus planes o cuestionar el juicio del otro en presencia de sus hijos. Si la esposa no tiene experiencia, debería tratar de descubrir dónde su trabajo hace más difícil la tarea de su esposo mientras él trabaja por la salvación de sus hijos. Y el esposo debería sostener las manos de su esposa, dándole consejos sabios y estímulo amante (Mente, carácter y personalidad, t. 1, p. 159).

Cada pareja que une los intereses de su vida debiera hacer tan feliz como sea posible la vida del otro. Tratemos de preservar y aumentar el valor de lo que apreciamos, siempre que sea posible. Cuando un hombre y una mujer se casan celebran un contrato y hacen una inversión para toda la vida, y debieran hacer todo lo posible para dominar sus palabras de impaciencia y queja, con más cuidado aún que antes de casarse, porque ahora sus destinos están unidos de por vida, y a cada cual se lo valorará en exacta proporción con la cantidad de trabajo y esfuerzo invertidos para conservar y mantener fresco ese amor que tan anhelosamente buscaron, y que tanto apreciaron antes de casarse (Cada día con Dios, p. 333).

El pecado ha destruido nuestra paz. Mientras el yo no está subyugado, no podemos hallar descanso. Las pasiones predominantes en el corazón no pueden ser regidas por facultad humana alguna. Somos tan impotentes en esto como los discípulos para calmar la rugiente tempestad. Pero el que calmó las olas de Galilea ha pronunciado la palabra que puede impartir paz a cada alma. Por fiera que sea la tempestad, los que claman a Jesús: “Señor, sálvanos” hallarán liberación. Su gracia, que reconcilia al alma con Dios, calma las contiendas de las pasiones humanas, y en su amor el corazón descansa (El Deseado de todas las gentes, p. 303).

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Lección 12 | Miércoles 19 de junio_____________________________________________

LA VIDA FAMILIAR ES PARA SER COMPARTIDA

En los siguientes versículos, analiza los usos que se da a la palabra “imitar” en el Nuevo Testamento. ¿Qué nos dicen sobre el proceso de conversión y de crecer como cristianos? ¿Qué crees que sugieren sobre la relación entre ser un ejemplo y testificar? 1 Corintios 4:16; Efesios 5:1; 1 Tesalonicenses 1:6; Hebreos 6:12; 13:7; 3 Juan 11.

1 Corintios 4:16

16 Por tanto, os ruego que me imitéis.

Efesios 5:1

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 

1 Tesalonicenses 1:6

Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,

Hebreos 6:12

12 a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.

Hebreos 13:7

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.

3 Juan 1:11

11 Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios.

El énfasis del Nuevo Testamento en la imitación reconoce el importante papel del ejemplo en el proceso de aprendizaje. La gente suele asemejarse a lo que contempla. Este principio se aplica a las relaciones en general y especialmente en el hogar, donde la imitación es común. Los niños imitan a sus padres y sus hermanos; los cónyuges a menudo se imitan entre sí. Este concepto brinda un indicio importante de cómo las parejas y las familias cristianas pueden dar testimonio a otras parejas y familias.

El poder de la influencia social. Damos testimonio desde nuestro hogar cuando ofrecemos oportunidades para que los demás nos observen y compartan nuestra experiencia familiar en cierta medida. Muchos sencillamente no tienen un buen ejemplo de matrimonio o de relaciones familiares para seguir; en nuestro hogar quizá puedan ver cómo el espíritu de Jesús marca la pauta. Elena de White afirmó: “La influencia social es una fuerza maravillosa. Si queremos, podemos valernos de ella para ayudar a los que nos rodean” (MC 273).

Cuando las parejas casadas invitan a otras parejas a comer, pasar tiempo juntas o estudiar la Biblia, o cuando asisten juntas a un programa de crecimiento matrimonial, las visitas encuentran un modelo. Las demostraciones de reciprocidad, reafirmación, comunicación, resolución de conflictos y adaptación a las diferencias dan testimonio de la vida familiar en Cristo.

No obstante, en este contexto, ¿de qué debemos cuidarnos siempre? Jeremías 17:9; Juan 2:25; Romanos 3:23.

Jeremías 17:9

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Juan 2:25

25 y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre.

Romanos 3:23

23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Sigue a los creyentes que siguen a Cristo. Todos los ejemplos humanos son imperfectos. Sin embargo, dar testimonio de hogar cristiano no tiene que ver con un modelo de perfección absoluta para seguir. La noción de imitación del Nuevo Testamento es un llamado para que la gente siga a los creyentes que siguen a Cristo. La idea es que capten la fe cristiana tal como la ven ejemplificada en la vida de otros, que son tan humanos y falibles como ellos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

A cualquiera de nosotros le es imposible vivir de manera que no ejerza influencia en el mundo. Ningún miembro de la familia puede encerrarse en sí mismo, donde otros miembros de la familia no sientan su influencia y espíritu. La misma expresión de su semblante ejerce una influencia para bien o para mal. Su espíritu, sus palabras, sus acciones y su actitud hacia los demás son evidentes. Si vive en el egoísmo, rodea su alma con una atmósfera maléfica, mientras que, si está henchido del amor de Cristo, manifestará cortesía, bondad, tierna consideración por los sentimientos ajenos y por sus actos de amor comunicará a quienes le traten una emoción feliz de ternura y agradecimiento. Será evidente que vive para Jesús y aprende diariamente lecciones a sus pies al recibir su luz y su paz. Podrá decir al Señor: “Tu mansedumbre me ha engrandecido” (El hogar cristiano, p. 27).

Los primeros años de la vida del Salvador son más que un ejemplo para la juventud. Son una lección, y deberían alentar a todos los padres. Los deberes para con la familia y para con los vecinos constituyen el primer campo de acción de los que quieran empeñarse en la elevación moral de sus semejantes. No hay campo de acción más importante que el señalado a los fundadores y protectores del hogar. Ninguna obra encomendada a seres humanos entraña consecuencias tan trascendentales como la de los padres y madres (Ministerio de curación, p. 270).

La unidad con Cristo capacita a los hombres para esgrimir una influencia muy superior a la de los personajes renombrados de este mundo. Mientras imitan el ejemplo de Cristo, tienen, mediante su gracia, poder para beneficiar a la iglesia y a la comunidad. Se deja sentir su influencia en proporción directa con la nitidez de la línea de separación que los distingue del mundo en espíritu y en principio.

Puesto que la unión es fortaleza, la Fuente de todo poder, de toda bondad, misericordia y amor, se posesiona de los seres humanos y los hace sus colaboradores para el propósito de impartir su poder divino a los agentes humanos, para difundir su influencia y extenderla cerca y lejos. Cuando uno está aliado con Cristo, cuando es participante de la naturaleza divina, sus intereses se identificarán con los de la humanidad doliente. Al mirar en forma correcta la cruz del Calvario, cada nervio del corazón y del cerebro vibrará en simpatía por las miserias de la humanidad en todas partes de nuestro mundo. Los que han renacido en Cristo Jesús, comprenderán la vileza del pecado y la compasión divina de Cristo en su sacrificio infinito por los hombres caídos. La comunión con Cristo les imparte ternura de corazón; habrá simpatía en su mirada, en el tono de su voz y ferviente solicitud, amor y energía en sus esfuerzos, que los harán poderosos mediante Dios para ganar almas para Cristo (Ministerio de la bondad, p. 312).

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Jueves 20 de junio | Lección 12_________________________________________________

CENTROS DE AMISTAD CONTAGIOSA

Compara algunas referencias bíblicas sobre la hospitalidad con hechos reales en el hogar de varias familias de la Biblia que se mencionan a continuación. Isaías 58:6, 7, 10-12; Romanos 12:13; 1 Pedro 4:9. Ten en cuenta los atributos de la hospitalidad manifestados.

Isaías 58:6-7, 10-12

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?

10 y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía. 11 Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan. 12 Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.

Romanos 12:13

13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.

1 Pedro 4:9

Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.

Abraham y Sara (Gén. 18:1-8)

1 Después le apareció Jehová en el encinar de Mamre, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él; y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo. Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón, y después pasaréis; pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho. Entonces Abraham fue de prisa a la tienda a Sara, y le dijo: Toma pronto tres medidas de flor de harina, y amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo. Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al criado, y éste se dio prisa a prepararlo. Tomó también mantequilla y leche, y el becerro que había preparado, y lo puso delante de ellos; y él se estuvo con ellos debajo del árbol, y comieron. Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. 10 Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. 11 Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? 13 Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? 14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. 15 Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído. 16 Y los varones se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma; y Abraham iba con ellos acompañándolos. 17 Y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, 18 habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra?

Rebeca y su familia (Gén. 24:15-20; 31-33)

15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido a Betuel, hijo de Milca mujer de Nacor hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro. 16 Y la doncella era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía. 17 Entonces el criado corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acabó de darle de beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. 20 Y se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos.

31 Y le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos. 32 Entonces el hombre vino a casa, y Labán desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían. 33 Y le pusieron delante qué comer; mas él dijo: No comeré hasta que haya dicho mi mensaje. Y él le dijo: Habla.

Zaqueo (Luc. 19:1-9)

1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

La hospitalidad satisface las necesidades básicas de descanso, alimentación y compañerismo de otra persona. Es una expresión tangible del amor abnegado. Jesús atribuyó importancia teológica a la hospitalidad, cuando enseñó que alimentar a los hambrientos y dar de beber a los sedientos eran actos de servicio hechos para él (Mat. 25:34-40). Utilizar nuestro hogar para servir puede variar desde simplemente invitar a los vecinos a comer hasta la hospitalidad radical de prestar una habitación a una víctima de abuso. Puede suponer una amistad sencilla, una oportunidad de orar con alguien o de darle estudios bíblicos. La verdadera hospitalidad brota del corazón de quienes han sido tocados por el amor de Dios y quieren expresar su amor con palabras y acciones.

Las familias a veces se quejan de que carecen de las comodidades, el tiempo y las energías para brindar hospitalidad. Otros se sienten incómodos, sin formación, e inseguros para aventurarse más allá de lo que les resulta habitual con el propósito de relacionarse con los no creyentes. Algunos no desean complicarse la vida al relacionarse con otros. Muchas familias contemporáneas confunden la hospitalidad con entretenimiento.

¿De qué manera tu vida familiar refleja tu condición espiritual?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El amor no puede vivir sin acción, y cada acto lo aumenta, fortalece y extiende. El amor alcanzará la victoria donde la discusión y la autoridad sean impotentes. El amor no obra por ganancia o recompensa; sin embargo, Dios ha manifestado que toda labor de amor tendrá una gran ganancia como seguro resultado. Su naturaleza es difundirse, y obrar en forma tranquila, aunque en su propósito es poderoso para vencer grandes males. Su influencia enternece y transforma, y al apoderarse de la vida de los pecaminosos afecta su corazón aun cuando ningún otro medio haya tenido éxito (Testimonios para la iglesia, t. 2, p. 123).

Las palabras bondadosas, las miradas agradables, el semblante gozoso, arrojan un encanto alrededor del cristiano que hace que su influencia sea casi irresistible. Esta es una manera de obtener respeto, y de extender la esfera de la utilidad, lo cual cuesta poco. Es la religión de Cristo en el corazón la que hace que las palabras que proceden de él sean suaves y la conducta sea condescendiente, aun para aquellos que son de la condición más humilde. Una persona jactanciosa, criticona y dominante no es un cristiano, porque ser cristiano significa ser semejante a Cristo…

El que bebe en el espíritu de Cristo lo manifestará en sus palabras bondadosas, y lo expresará con su conducta cortés. El plan de salvación debe suavizar todo lo que sea duro y áspero en el temperamento, y pulir toda rugosidad o arista en las maneras. El cambio exterior dará testimonio de un cambio en el interior. La verdad es lo que santifica, lo que refina. Cuando se la recibe en el corazón obra con un poder oculto, transformando al que la recibe (Nuestra elevada vocación, p. 240).

El Salvador dijo a Zaqueo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa”. No solamente Zaqueo fue bendecido, sino toda su familia con él. Cristo fue a su casa para darle lecciones de verdad e instruir a su familia en las cosas del reino. Ellos habían sido expulsados de la sinagoga por el desprecio de los rabinos y adoradores; pero ahora su casa era la más favorecida de toda Jericó; acogían bajo su propio techo al divino Maestro y oían por sí mismos las palabras de vida.

Cuando Cristo es recibido como Salvador personal, la salvación viene al alma. Zaqueo no había recibido a Jesús meramente como a un forastero, sino como al que moraba en el templo del alma. Los escribas y fariseos, que le acusaban de ser pecador, murmuraron contra Cristo porque se hizo su huésped, pero el Señor le reconoció como hijo de Abrahán. Porque “los que son de fe, los tales son hijos de Abraham” [Gálatas 3:7] (El Deseado de todas las gentes, p. 510).

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Lección 12 | Viernes 21 de junio_______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee Elena de White, El hogar cristiano, “Un testimonio cristiano poderoso”, pp. 29-33; “La actitud hacia un cónyuge incrédulo”, pp. 316-320; El ministerio de curación, “El ministerio del hogar”, pp. 269-274; Profetas y reyes, “Los embajadores de Babilonia”, pp. 252-258.

El poder del hogar en la evangelización. “Mucho más poderosa que cualquier sermón que se pueda predicar es la influencia de un hogar verdadero en el corazón y la vida de los hombres. […]

“Nuestra esfera de influencia, nuestras capacidades, oportunidades y adquisiciones podrán parecer limitadas; y sin embargo tenemos posibilidades maravillosas si aprovechamos fielmente las oportunidades que nos brindan nuestros hogares” (MC 271, 274).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Pregunta a la clase en general si fue la influencia del hogar de alguien lo que la ayudó a tomar una decisión por Cristo. Consideren qué fue lo que causó una impresión tal. ¿Qué puede aprender la clase de esa experiencia?
  2. ¿De qué maneras prácticas pueden, como clase, ayudar a una familia con un cónyuge no creyente?
  3. Como clase, dialoguen sobre algunas de las presiones en el hogar que contrarrestan la fe. Hagan una lista de algunas de estas cosas; luego, frente a ellas, escriban posibles soluciones.
  4. La vida privada de los cristianos es una manera de dar testimonio a los hijos, los cónyuges no creyentes, a otros familiares y visitas. Si bien compartir la fe en el hogar quizá no siempre sea tan acabado como a uno le gustaría o no siempre dé como resultado la conversión de parientes y visitas, los miembros imperfectos de la familia procuran señalar el camino hacia un Salvador perfecto. Mediante una hospitalidad generosa expresada en el nombre del Salvador, conquistan para el Reino de la gracia a todas las vidas que tocan. Piensa en cómo influye tu hogar en los que llegan de visita. ¿Qué podrías hacer para dar un mejor testimonio de fe a todos los que entran a tu casa?

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