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LECCION 11 – EL SABADO – PARA EL 13 DE SEPTIEMBRE /2014

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Lección 11: Para el 13 de septiembre de 2014

EL SÁBADO

Sábado 6 de septiembre                                                                                                        

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 1:1-3; Mateo 12:1-5; Lucas 4:16-21; Juan 5:16, 17; Mateo 24:20.

PARA MEMORIZAR:
“También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:27, 28).

A LO LARGO DE SU MINISTERIO, LOS LÍDERES RELIGIOSOS desafiaron la forma en que Cristo observaba el sábado. Ante la crítica, Cristo enfatizó su autoridad como Señor del sábado (Mat. 12:8; Mar. 2:28; Luc. 6:5). También mostró el modo correcto de observar del sábado.

Hoy, confrontamos no solo el desafío de la “correcta observancia” del sábado sino, también, la creencia popular de que el domingo es el día de descanso. Aquellos que argumentan a favor del domingo, sin embargo, no tienen en los evangelios nada que sustente su postura. Las controversias acerca del sábado en estos cuatro libros solamente se refieren a la forma en que debe ser guardado, y no a cuándo debe ser observado. La vida y las enseñanzas de Jesús no dejaron dudas de que el séptimo día seguiría siendo el día de descanso de Dios, incluso después de su muerte y resurrección.

Esta semana, consideraremos la relación de Cristo con el origen del sábado y su señorío sobre él. Luego, estudiaremos el ejemplo y las enseñanzas de Jesús en cuanto a la observancia del sábado. Por último, veremos de qué modo las palabras de Jesús y el ejemplo de sus discípulos revelan la validez permanente del sábado después de su resurrección.

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Los judíos habían pervertido de tal manera la ley, que hacían de ella un yugo esclavizador. Sus requerimientos sin sentido habían llegado a ser ludibrio entre otras naciones. Y el sábado estaba especialmente recargado de toda clase de restricciones sin sentido. No era para ellos una delicia, santo a Jehová y honorable. Los escribas y fariseos habían hecho de su observancia una carga intolerable. Un judío no podía encender fuego, ni siquiera una vela, en sábado. Como consecuencia, el pueblo hacía cumplir por gentiles muchos servicios que sus reglas les prohibían hacer por su cuenta. No reflexionaban que si estos actos eran pecaminosos, los que empleaban a otros para realizarlos eran tan culpables como si los hiciesen ellos mismos. Pensaban que la salvación se limitaba a los judíos; y que la condición de todos los demás, siendo ya desesperada, no podía empeorar. Pero Dios no ha dado mandamientos que no puedan ser acatados por todos. Sus leyes no sancionan ninguna restricción irracional o egoísta. – {DTG 173.3} – DTG 173.3 

Un poquito de historia:                                                                                        

Etimología  de la palabra Sábado

La palabra Sábado proviene del latín bíblico “Sabbatum”

La palabra “Sabbatum” proviene del griego “Sabbaton”

La palabra Sabatton proviene del hebreo “Sabbat”

La palabra “Sabbat” se deriva del verbo hebreo “Shabath”

Interesantemente la palabra “Shabath” es un verbo, y significa: “Cesar” “Descansar”

Y  la palabra “Shabath” proviene del idioma acadio “Sabattum” Que significa descanso.

Interesantemente la palabra original para Sábado no es hebrea, si no Acadio, idioma usado por los Babilonios y Sirios como 3,000 años antes de Cristo.

La palabra Latina y la palabra original en acadio para el día Sábado, es casi la misma:   SABBATUM – SABATTUN

El 7 de marzo del año 321, el emperador romano Constantino I el Grande decretó que el domingo (el día del Sol) fuera considerado como séptimo y principal día de la semana, en reemplazo del sábado (‘día de reposo’).

“Que todos los jueces, y todos los habitantes de la ciudad, y todos los mercaderes y artesanos descansen el venerable día del Sol. Empero que los labradores atiendan con plena libertad al cultivo de los campos; ya que acontece a menudo que ningún otro día es tan adecuado para la siembra del grano o para plantar la viña; de aquí que no se deba dejar pasar el tiempo favorable concedido por el cielo.” Codex Justinianus, libro 3, título 12, párrafo 2 (3)

“Descansen todos los jueces, la plebe de las ciudades, y los oficios de todas las artes el venerable día del sol. Pero trabajen libre y lícitamente en las faenas agrícolas los establecidos en los campos, pues acontece con frecuencia, que en ningún otro día se echa el grano a los surcos y se plantan vides en los hoyos más convenientemente, a fin de que con ocasión del momento no se pierda el beneficio concedido por la celestial providencia.” Código de Justiniano, libro 3, título 12, párrafo 2 (3)4

“El emperador Constantino, en el año 321, fue el primero que ordenó una rigurosa observación del domingo, prohibiendo toda clase de negocios jurídicos, ocupaciones y trabajos; únicamente se permitía a los labradores que trabajaran los domingos en faenas agrícolas, si el tiempo era favorable. Una ley posterior del año 425 prohibió la celebración de toda clase de representaciones teatrales, y finalmente en el siglo VIII se aplicaron en todo su rigor al domingo cristiano las prohibiciones del sábado judaico.”

Según el texto Catecismo doctrinal, 5 en 1566 el Concilio de Trento transfirió el descanso al primer día: «Complace a la Iglesia de Dios, que la celebración religiosa del día sabbath se debe transferir al Día del Señor: el domingo».

Sabbat “Según la Biblia, el sábado es el séptimo y último día de la semana. De hecho es el único día mencionado por un nombre. El resto son nombrados por su orden en la semana: el domingo es el primer día, el lunes es el segundo, y así sucesivamente. Muchas denominaciones poseen la creencia de que el sábado es el único día de reposo y lo relacionan con los diez mandamientos, diciendo que el reposo sabático es el cuarto mandamiento. Entre estas denominaciones se encuentra la Iglesia Adventista del Séptimo Día. “Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus palabras:” (Isaías 58:13) Reina Valera (1909)” Wikipedia Free encyclopedic

Estos son algunos de los nombres que recibe el sábado en distintos idiomas:

Idioma                       Nombre

Alemán                       Samstag

Aimara                        Sawaru

Catalán                       Dissabte

Francés                       Samedi

Indonesio                   Sabtu

Italiano                       Sabato

Leonés                        Sábadu

Polaco                         Sobota

Rumano                      Sâmbătă

Portugués                  Sábado

Griego Moderno        Σάββατο

Árabe                          As-sabat

Hebreo                       Shabbat

Gaélico                        Satharn

Galés                           Sadwrn

Holandés                    Zaterdag

Inglés                          Saturday

Noruego                     Lørdag

Sueco                          Lördag                                                                                                              (en estos dos idiomas escandinavos; noruego y sueco, Sábado significa “día de tomar baño”)

Estas son una de la leyes rabínicas con respecto al Sábado:

-Prohibía transportar cualquier objeto de casa a casa en día Sábado que fuera mas grande que una oliva.

-Prohibido lanzar objetos de una propiedad privada a una publica ó viceversa. Si una persona lanza un objeto con la mano derecha y otra lo cacha con la mano izquierda es pecado, si una persona lanzaba con cualquier mano y es cachado por la otra persona con la misma mano del lanzador, es pecado. Si una persona lanzaba algo que fuera de comer y la otra lo cachaba con la boca, no era pecado, al usar la boca se convertía en un alimento.

-No se puede arrastrar una silla por que hace un surco en el suelo y es pecado, se puede mover cualquier mueble pequeño solamente con ruedas, ya que la ruedas no hacen surco en el suelo, sólo comprimen el suelo, eso no pecado.

-Si se levantaba una silla, solo se puede dar 4 pasos con ella, mas de esos pasos es pecado.

-Si se carga un niño en brazos, tiene que tenerse sumo cuidado, puede ser que el niño cargue una piedra en sus bolsillo y se convertiría en un pecado.

-La mujer no puede cargar ningún adorno en sus vestidos, ó cabello, ni siquiera un alfiler. Para evitar que se convirtiera en un objeto para mostrar a los demás y así la vanidad reemplazara la espiritualidad.

-Ninguna mujer tiene que verse al espejo en Sábado, no vaya ser que descubriera un cana, y tenga la tentación de sacarla, esto sería un pecado grave.

-A ningún hombre le es permitido usar zapatos de madera con clavos, eso sería una carga en día Sábado.

-Si alguna persona se le cayera un diente postizo, y lo levantara y lo llevara con el, sería un acto pecaminoso.

-Si a alguna persona le cayera una pared encima, se hará el trabajo necesario para encontrar el cuerpo, si la persona esta con vida, el trabajo puede seguir. Si la persona esta muerta hay que dejar el cadáver donde está, el trabajo tiene que parar. En el tiempo de Jesucristo los fariseos en vez de hacer el Sábado una delicia, hicieron el Sábado una carga para llevar, usando sus energías para cuidar de no transgredir el día Sábado.

 


 

Lección 11 // Domingo 7 de septiembre                                                                                

CRISTO, EL CREADOR DEL SÁBADO

¿Qué indican los siguientes versículos acerca del papel de Jesús en la Creación? ¿Por qué esto es tan importante, especialmente al considerar el origen del sábado? Juan 1:1-3; Col. 1:16; Heb. 1:1, 2.

Juan introduce su Evangelio con la famosa declaración: “En el principio era el Verbo […]. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3). Tanto Juan como Pablo no dejan lugar a dudas en cuanto al papel de Cristo en la Creación. Dios el Hijo, Jesucristo, creó todas las cosas: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles […]; todo fue creado por medio de él y para él” (Col. 1:16, 17). A través de Cristo, Dios creó el universo, incluyendo el sistema solar, la Tierra y todo lo que hay en ella, animado e inanimado.

Cristo, que habría de ser el Redentor del hombre, también fue su Creador. Y allí mismo, al final de la semana de la Creación, el Señor nos dio un día de descanso. “Por haber sido hecho el sábado para el hombre, es el día del Señor. Pertenece a Cristo. […] Como lo hizo todo, creó también el sábado. Por él fue apartado como un monumento recordativo de la obra de la Creación” (DTG 255).

El mismo Dios que creó a la humanidad con la necesidad de descansar también proveyó los medios para hacerlo: un día en la semana en el cual los seres humanos han de dejar a un lado las preocupaciones y los afanes de la vida cotidiana, y descansar en él, el Creador. Luego de terminar la Creación, Dios mismo descansó en el séptimo día, no porque estuviera cansado, sino a fin de bendecir y santificar el sábado, y darnos un ejemplo para seguir. Y él también reposó en sábado cuando consumó nuestra redención en la cruz, no porque lo necesitara, sino a fin de (entre otras cosas) confirmar el valor perpetuo del sábado. Cristo, que invita a los seres humanos inquietos a descansar en él (Mat. 11:28, 29), nos invita a hacerlo de un modo especial, una vez a la semana, cada sábado.

El descanso sabático nos une, al principio de la creación de la Tierra, a las mismas bases de nuestra existencia. ¿Qué mejor momento para meditar en la importante pregunta: ¿Qué estoy haciendo con la existencia que Dios me ha dado?

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“El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.” Estas palabras rebosan instrucción y consuelo. Por haber sido hecho el sábado para el hombre, es el día del Señor. Pertenece a Cristo. Porque “todas las cosas por él fueron hechas; y sin él nada de lo que es hecho, fué hecho.” [22] Y como lo hizo todo, creó también el sábado. Por él fué apartado como un monumento recordativo de la obra de la creación. Nos presenta a Cristo como Santificador tanto como Creador. Declara que el que creó todas las cosas en el cielo y en la tierra, y mediante quien todas las cosas existen, es cabeza de la iglesia, y que por su poder somos reconciliados con Dios – DTG 255.1

Dios hizo al mundo en seis días literales, y en el séptimo día literal descansó de toda su obra que él había hecho, y reposó. Así ha dado al hombre seis días en los cuales trabajar. Pero santificó el día en que él descansó, y lo dio al hombre para ser observado, para que se lo conservara libre de todo trabajo secular. Al poner aparte así el sábado, Dios dio al mundo un monumento conmemorativo. No apartó un día cualquiera de los siete, sino un día específico, el séptimo día. Y al observar el sábado, manifestamos que lo reconocemos como el Dios viviente, el Creador de los cielos y la tierra. – {TM 136.2}

No hay nada en el sábado que lo restrinja a una clase particular de personas. Ha sido dado para todo el género humano. Ha de ser empleado, no en la indolencia, sino en la contemplación de las obras de Dios. Esto habían de hacer los hombres para que “supiesen que yo soy Jehová que los santifico”. – {TM 136.3}

El Señor se acerca mucho a su pueblo en el día que él ha bendecido y santificado. “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra al otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría”. El sábado es el monumento divino que señala a los hombres a su Creador que hizo el mundo y todas las cosas que hay en él. En las colinas eternas, en los árboles majestuosos, en todo capullo que se abre y en toda flor que florece, podemos contemplar la obra del gran Artífice Maestro. Todo nos habla de Dios y de su gloria. – {TM 137.1} – TM 136-137

Si nos damos cuenta nuestro calendario está regido por movimientos en el universo

Un año- Es el tiempo que toma a la tierra para girar alrededor del sol

Un mes- Es el tiempo que le toma a la luna en girar alrededor de la tierra

Un día- Es el tiempo que toma a la tierra para girar en su propio eje

¿Y la semana? La semana no tiene ningún movimiento en el universo, la semana es sencillamente instituido por Dios.

 En la revolución francesa, se introdujeron en Francia nuevas ideas, se introdujo el sistema métrico que ha ayudado tanto al mundo (metro-kilómetro-centímetro-centígrado-gramo- kilogramo, ETC) y también se introdujo un nuevo calendario.

Se le llamó “El Calendario de la Revolución Francesa”

Este calendario tenía como meta eliminar toda influencia religiosa a través de los días festivos observados y celebrados regularmente por las religiones.

El calendario estaba formado por 12 meses, cada mes tenía tres semanas de 10 días; en vez de llamársele semana, se le cambió el nombre a “DECADAS”

Los días no tenían nombre, sólo tenían enumeración tal como primero, segundo, tercero, ETC.

A los Meses se les cambio nombre

Septiembre                Ultima Cosecha ó Cosecha de Uvas

Octubre                      Neblina

Noviembre-                Granizo

Diciembre                  Nieve

Enero                          Lluvia

Febrero                      Viento

Marzo                         Germinación

Abril                            Flores

Mayo                           Pastos

Junio                           Primera Cosecha

Julio                            Calor Veraniego

Agosto                         Frutas

Napoleón Bonaparte abolió este calendario el 1 de Enero de 1806, después de haber estado en función cerca de 12 años. Estas son las razones por las cuales él abolió este calendario.

1-Los trabajadores estaban cansados y enfermos.

En vez de descansar un día en 7 días, descansaban un día en diez, provocando estrés y  cansancio en todo el pueblo francés.

2-Confusión con la entrada del verano y el invierno.

3-Perdieron el ritmo en las transacciones comerciales y los mercados agriculturales.

4-Este calendario se aplicaba solo a países con un clima parecido al de Francia, era imposible aplicarlo al mundo entero, especialmente a esos países con sólo dos épocas climáticas en el año.

5-No coincidía con los movimientos naturales del sistema solar

6-Le sobraban días.

7-Nunca coincidió con el reloj normal. En el calendario francés el día tenía 10 horas, con 100 minutos cada hora, y 100 segundos por minutos.

8-Andaban perdidos en el tiempo y el espacio

Dios en su infinita sabiduría instituyó la semana de siete días. Un diseño perfecto para todos los países, para todos los climas, para el movimiento del universo, para la salud del hombre, para la siembra y la cosecha, para la prosperidad y felicidad del hombre. ETC. Dios no lo basó en ningún movimiento del universo, lo basó en su sabiduría, sabiendo que calzaría con todo el mundo y sus habitantes y siendo benéfico para la humanidad.

“El día de reposo [sábado] fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo [sábado]” (Mar. 2:27, 28).

Para Meditar

Catecismo de la Doctrina Católica de Convert:

P. ¿Cuál es el día de reposo?

R. El sábado es el día de reposo.

P. ¿Por qué observamos el domingo en vez del sábado?

R. Observamos el domingo en lugar del sábado porque la Iglesia Católica, en el Concilio de Laodicea (336 dC) transfirió la solemnidad del sábado al domingo ….

P. ¿Por qué la Iglesia Católica sustituto sábado por el domingo?

R. La Iglesia sustituyó sábado por el domingo, porque Cristo resucitó de entre los muertos el domingo, y el Espíritu Santo descendió sobre los Apóstoles en un domingo.

P. ¿Con que autoridad la iglesia sustituyo el día Sábado por el Domingo?

La Iglesia sustituyó sábado por el domingo por la plenitud de ese poder divino que Jesucristo le otorgó! [2]

Un Compendio de la Doctrina Cristiana:

P. ¿Cómo probar que la iglesia tiene poder para ordenar fiestas y días santos?

R. Por el mismo acto de cambiar el sábado al domingo, que los protestantes consienten; y, por tanto, que con cariño se contradicen a sí mismos, al observar el domingo estrictamente y romper la mayoría de las otras fiestas ordenadas por la misma iglesia.

 P. ¿Cómo demostrarlo?

R. Debido al observar el domingo, ellos reconocen el poder de la iglesia para ordenar fiestas, y mandarles que bajo pecado; y por no mantener el resto [de las fiestas] por su mandado, se niegan de nuevo, de hecho, el mismo poder.

 Doctrinal Catecismo

P. ¿Tiene alguna otra manera de probar que la Iglesia tiene poder para instituir fiestas de precepto?

R. Si no tuviera tal poder, no podría haber hecho aquello en lo cual los religiosos modernos están de acuerdo con ella. Ella no podría haber sustituido la observancia del domingo, primer día de la semana, por la observancia del Sábado, el séptimo día, un cambio para el cual no hay autoridad bíblica. [5]

 Católico Cristiano:

P. ¿Tiene el [católica] poder de la iglesia para hacer cualquier modificación en los mandamientos de Dios?

R. … En lugar del séptimo día, y otras fiestas señaladas por la ley antigua, la iglesia ha prescrito los domingos y días festivos a ser apartado para el culto de Dios; y estos que ahora estamos obligados a mantener, en consecuencia, del mandamiento de Dios, en lugar del antiguo sábado. [6]

El Catecismo del Concilio de Trento:

La Iglesia de Dios ha pensado muy bien para transferir la celebración y observancia del sábado al domingo!

 


 

Lunes 8 de septiembre // Lección 11                                                                                     

CRISTO, EL SEÑOR DEL SÁBADO

Lee Mateo 12:1 y 2. ¿Qué está sucediendo aquí? ¿Por qué los fariseos considerarían “no lícita” esta acción?

Deuteronomio 23:25 afirma: “Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo”. El problema, entonces, no era la acción en sí misma, sino el día en el que se realizaba. Las normas rabínicas específicamente prohibían muchos tipos de trabajo en sábado, tales como segar, trillar y aventar el grano. Según los fariseos, al arrancar las espigas, frotarlas con las manos y separar el grano de la cáscara, los discípulos eran culpables de realizar todos esos trabajos.

¿Qué importancia tienen los ejemplos que Jesús utilizó al responder a los fariseos? Mat. 12:3-5.

Con el primer ejemplo (1 Sam. 21:1-6), Cristo argumentó que, aunque en circunstancias normales David y sus hombres no debían comer el pan que solo consumían los sacerdotes (Lev. 24:9), por causa del peligro que amenazaba sus vidas, sus acciones debían ser consideradas una transgresión permitida de una regla ceremonial. El segundo ejemplo que mencionó Jesús (Mat. 12:5) se refiere a los sacrificios y ofrendas ordenados para el sábado en los servicios del Templo, que eran el doble de los sacrificios ofrecidos en cualquier otro día (Núm. 28:9, 10). Los judíos mismos reconocían que el servicio del Templo era más importante que el sábado.

Luego de citar estos ejemplos, Jesús pronunció dos declaraciones que vindican su autoridad para redefinir la pesada observancia del sábado requerida por los fariseos: (1) “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Mar. 2:27). Con esto, Jesús reafirma el origen edénico del sábado y redefine las prioridades incorrectas de los fariseos en cuanto al hombre y el día de reposo: el sábado fue creado para beneficiar a los seres humanos y sigue siendo un don, otorgado por Dios, al servicio de la humanidad en vez de estar la humanidad al servicio del sábado. Y (2), al decir: “el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo” (Mar. 2:28), Cristo ratificó su posición como Creador y Legislador del sábado. Por lo tanto, solamente él tenía la autoridad para liberar el sábado de estos mandamientos de hombres.

¿De qué maneras tu observancia del sábado puede corroborar que el Señor del sábado es también el Señor de tu vida?

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Cierto sábado, mientras el Salvador y sus discípulos volvían del lugar de culto, pasaron por un sembrado que estaba madurando. Jesús había continuado su obra hasta hora avanzada, y mientras pasaba por los campos, los discípulos empezaron a juntar espigas y a comer los granos, después de restregarlos en las manos. En cualquier otro día, este acto no habría provocado comentario, porque el que pasaba por un sembrado, un huerto, o una viña, tenía plena libertad para recoger lo que deseara comer. Pero el hacer esto en sábado era tenido por un acto de profanación. No sólo al juntar el grano se lo segaba, sino que al restregarlo en las manos se lo trillaba, y así, en opinión de los rabinos había en ello un doble delito. – {DTG 251.1}
Inmediatamente los espías se quejaron a Jesús diciendo: “He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.” – {DTG 251.2}

Cuando se le acusó de violar el sábado en Betesda, Jesús se defendió afirmando su condición de Hijo de Dios y declarando que él obraba en armonía con el Padre. Ahora que se atacaba a sus discípulos, él citó a sus acusadores ejemplos del Antiguo Testamento, actos verificados en sábado por quienes estaban en el servicio de Dios. – {DTG 251.3}
Los maestros judíos se jactaban de su conocimiento de las Escrituras, y la respuesta de Cristo implicaba una reprensión por su ignorancia de los sagrados escritos. “¿Ni aun esto habéis leído—dijo,—qué hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, … los cuales no era lícito comer, sino a solos los sacerdotes?” “También les dijo: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado.” “¿No habéis leído en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.” “El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.” [11] – {DTG 251.4}

Cristo quería enseñar a sus discípulos y a sus enemigos que el servicio de Dios está antes que cualquier otra cosa. El objeto de la obra de Dios en este mundo es la redención del hombre; por lo tanto, lo que es necesario hacer en sábado en cumplimiento de esta obra, está de acuerdo con la ley del sábado. Jesús coronó luego su argumento declarándose “Señor del sábado,” es decir un Ser por encima de toda duda y de toda ley. Este Juez infinito absuelve a los discípulos de culpa, apelando a los mismos estatutos que se les acusaba de estar violando. – {DTG 252.1}

Jesús no dejó pasar el asunto con la administración de una reprensión a sus enemigos. Declaró que su ceguera había interpretado mal el objeto del sábado. Dijo: “Si supieseis qué es: Misericordia quiero y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes.”  Sus muchos ritos formalistas no podían suplir la falta de aquella integridad veraz y amor tierno que siempre caracterizarán al verdadero adorador de Dios. – {DTG 252.2} – DTG 251-252

 


 

 

Lección 11 // Martes 9 de Septiembre                                                                                    

EL EJEMPLO DE JESÚS

¿Qué nos dice Lucas 4:16 acerca de la actitud de Jesús hacia el sábado? ¿Por qué esto es tan importante para nosotros hoy? Juan 14:15; 1 Ped. 2:21.

La palabra costumbre, que Lucas utilizó en el versículo 16, proviene de una palabra griega relacionada con hábitos constantes en el tiempo y la práctica. En otras palabras, Jesús asistía con regularidad a la sinagoga todos los sábados que podía. De hecho, esto es tan importante para Lucas que, en todo su Evangelio, menciona cuatro veces que Jesús asistió a la sinagoga en sábados diferentes (Luc. 4:16; 4:31; 6:6; 13:10). Además, Lucas identifica especialmente el sábado como el séptimo día de la semana (Luc. 23:54-24:1). El hecho de que Jesucristo, durante su ministerio terrenal, observó el sábado junto con los judíos, testifica que el ciclo semanal no se había perdido desde que la Ley había sido dada en el Sinaí o, incluso, desde la Creación. Su ejemplo como observador del sábado es un modelo para seguir por los cristianos, tanto en cuanto al día correcto como en la forma apropiada de guardarlo.

¿Qué leyó Jesús en esa ocasión especial en la sinagoga? ¿Por qué es importante? Luc. 4:16-21.

Esta no era la primera vez que Jesús leía y hablaba en la sinagoga. Más de un año había pasado desde su bautismo en el río Jordán. Sin embargo, esta era la primera visita de Jesús a Nazaret después de haber dejado el taller de carpintería, donde había estado cerca de treinta años y donde había asistido a la sinagoga local. Durante su juventud, “a menudo, en la sinagoga, los sábados, se le pedía que leyese la lección de los profetas, y el corazón de los oyentes se conmovía al ver irradiar una nueva luz de las palabras familiares del Texto Sagrado” (DTG 55).

Pero, esta vez fue diferente. Jesús seleccionó un pasaje específico, Isaías 61:1 y 2, que explica la obra del Mesías y cómo vendría “a predicar el año agradable del Señor” (Luc. 4:19). El texto se refería al año sabático, o jubileo, un tiempo de descanso. Apropiadamente, Jesús eligió el día de descanso, el sábado, para anunciar su ministerio de redención, liberación y sanidad. Podemos encontrar verdadero reposo en Jesús, un descanso expresado de manera tangible cada sábado.

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Durante su niñez y juventud, Jesús había adorado entre sus hermanos en la sinagoga de Nazaret. Desde que iniciara su ministerio, había estado ausente, pero ellos no ignoraban lo que le había acontecido. Cuando volvió a aparecer entre ellos, su interés y expectativa se avivaron en sumo grado. Allí estaban las caras familiares de aquellos a quienes conociera desde la infancia. Allí estaban su madre, sus hermanos y hermanas, y todos los ojos se dirigieron a él cuando entró en la sinagoga el sábado y ocupó su lugar entre los adoradores. – {DTG 203.2}

En el culto regular del día, el anciano leyó de los profetas, y exhortó a la gente a esperar todavía al que había de venir, al que iba a introducir un reino glorioso y desterrar toda la opresión. Repasando la evidencia de que la venida del Mesías estaba cerca, procuró alentar a sus oyentes. Describió la gloria de su advenimiento, recalcando la idea de que aparecería a la cabeza de ejércitos para librar a Israel. – {DTG 203.3}
Cuando un rabino estaba presente en la sinagoga, se esperaba que diese el sermón, y cualquier israelita podía hacer la lectura de los profetas. En ese sábado, se pidió a Jesús que tomase parte en el culto. “Se levantó a leer. Y fuéle dado el libro del profeta Isaías.” Según se lo comprendía, el pasaje por él leído se refería al Mesías: – {DTG 203.4}
“El espíritu del Señor es sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres: me ha enviado para sanar a los quebrantados de corazón; para pregonar a los cautivos libertad, y a los ciegos vista; para poner en libertad a los quebrantados: para predicar el año agradable del Señor.” – {DTG 203.5}
“Y rollando el libro, lo dió al ministro, … y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él…. Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca.” – {DTG 203.6}

Jesús estaba delante de la gente como exponente vivo de las profecías concernientes a él mismo. Explicando las palabras que había leído, habló del Mesías como del que había de aliviar a los oprimidos, libertar a los cautivos, sanar a los afligidos, devolver la vista a los ciegos y revelar al mundo la luz de la verdad. Su actitud impresionante y el maravilloso significado de sus palabras conmovieron a los oyentes con un poder que nunca antes habían sentido. El flujo de la influencia divina quebrantó toda barrera; como Moisés, contemplaban al Invisible. Mientras sus corazones estaban movidos por el Espíritu Santo, respondieron con fervientes amenes y alabaron al Señor. – {DTG 204.1}

Pero cuando Jesús anunció: “Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oídos,” se sintieron inducidos repentinamente a pensar en sí mismos y en los asertos de quien les dirigía la palabra. Ellos, israelitas, hijos de Abrahán, habían sido representados como estando en servidumbre. Se les hablaba como a presos que debían ser librados del poder del mal; como si habitasen en tinieblas, necesitados de la luz de la verdad. Su orgullo se ofendió, y sus recelos se despertaron. Las palabras de Jesús indicaban que la obra que iba a hacer en su favor era completamente diferente de lo que ellos deseaban. Tal vez iba a investigar sus acciones con demasiado detenimiento. A pesar de su meticulosidad en las ceremonias externas, rehuían la inspección de aquellos ojos claros y escrutadores. – {DTG 204.2}

¿Quién es este Jesús? preguntaron. El que se había arrogado la gloria del Mesías era el hijo de un carpintero, y había trabajado en su oficio con su padre José. Le habían visto subiendo y bajando trabajosamente por las colinas; conocían a sus hermanos y hermanas, su vida y sus ocupaciones. Le habían visto convertirse de niño en adolescente, y de adolescente en hombre. Aunque su vida había sido intachable, no querían creer que fuese el Prometido. – {DTG 204.3} – DTG 203-204

Hay una cita muy interesante en la Biblia, que no la podemos pasar por alto, y fue cuando al pueblo de Israel se les dió por primera vez el maná en el desierto

Éxodo 16

22 Y sucedió que en el sexto día recogieron doble porción de alimento, dos gomeres para cada uno. Y cuando todos los jefes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés,

23 él les respondió: Esto es lo que ha dicho el SEÑOR: Mañana es día de reposo, día de reposo consagrado al SEÑOR. Coced lo que habéis de cocer y hervid lo que habéis de hervir, y todo lo que sobre guardadlo para mañana.

24 Y lo guardaron hasta la mañana como Moisés había mandado, y no se pudrió ni hubo en él gusano alguno.

25 Y Moisés dijo: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo para el SEÑOR; hoy no lo hallaréis en el campo.

26 Seis días lo recogeréis, pero el séptimo día, día de reposo, no habrá nada.

27 Y sucedió que el séptimo día, algunos del pueblo salieron a recoger, pero no encontraron nada.

28 Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandamientos y mis leyes?

29 Mirad que el SEÑOR os ha dado el día de reposo; por eso el sexto día os da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.

Dios da una orden especifica de no salir a buscar el maná en día Sábado.

Pero hay un grupo que no hacen caso, y ahora Dios da una orden extraña donde él forzó  al pueblo a entrar a sus tiendas con la prohibición de salir de ella.

Así los obligó, los forzó, y les enseño a descansar físicamente en el día Sábado.

Se ha dado cuenta usted que en nuestras iglesia hay un grupo de hermanos que no tienen sosiego

Llegan a la iglesia, sin quietud, están convulsionados, no dejan el teléfono celular por nada del mundo, están pendientes de alguna llamada, y algunos llegan al extremo de estar mandando textos en pleno servicio religiosos.

Esa es una irreverencia en la casa de Dios.  Algunos de ellos dicen que están esperando llamadas de visitas ó hermanos, estos han aprendido mal y están enseñando mal.

A estas clase de personas, Dios mandaría a sus dormitorios que se estén encerrados el día Sábado, para que aprendan a tener sosiego y quietud.

 ¿Que quiere decir todo esto?

Quiere decir que tenemos que aprender a guardar el Sábado, tenemos que auto-educarnos, y enseñarnos que el día Sábado es un día de quietud, de solaz y esparcimiento, tanto físico como espiritual.

Tenemos que aprender a depositar nuestras cargas a los pies de Jesús a la entrada del día Sábado, para poder tener un día realmente de descanso, tanto espiritual como físico.

Haga el intento, le aseguro que no se va arrepentir de su decisión.

Según la costumbre judía en la observancia del día Sábado, el día Sábado se comienza a guardar el día Viernes por la tarde mucho antes de la puesta del sol, y termina el Sábado en la noche cuando en el cielo se pueden ver por lo menos tres estrellas. Para que usted logre ver por lo menos tres estrellas, el cielo tiene que estar obscuro.

Muchos de nosotros hacemos al contrario, lo comenzamos a guardar la noche del Viernes cuando ya hay en el cielo mas de tres mil estrellas, y lo terminamos de guardar después que ha terminado el culto divino, el Sábado a mediodía; y encima de todo si el servicio del culto divino no ha terminado a las 12 del mediodía, a algunos nos da ataque de pánico, ansiedad, coraje  ó hambre.

Debido  a que muchos de nosotros no nos hemos auto-educado de la manera correcta de como guardar el Sábado, no lo disfrutamos de la manera que Dios quiere que lo hagamos, convirtiendo se así en un día aburrido y largo, sin sentido y sin sabor. Estamos desperdiciando una de las más hermosas bendiciones que nuestro Creador nos obsequió.

 


 

Miércoles 10 de septiembre // Lección 11                                                                            

MILAGROS EN SÁBADO

Los evangelios mencionan varios milagros de sanación que Jesús llevó a cabo en sábado. Es interesante notar que, en la mayoría de los casos, la sanidad llegó por iniciativa de Jesús, como si tuviera la intención de sanar en sábado aunque hubiese podido hacerlo en cualquier otro día. Jesús estaba tratando de enfatizar una verdad: sanar en sábado no era ilícito. Al contrario, era más lícito que lo que muchos de los fariseos y los líderes religiosos estaban acostumbrados a hacer en sábado.

¿Qué argumentos se presentan en cada uno de estos textos para justificar los milagros de sanidad realizados por Jesús en sábado? Mat. 12:10- 12; Luc. 13:15, 16; Juan 5:16, 17.

Si bien es cierto que debemos dejar a un lado nuestros propios intereses durante el día sábado (Éxo. 20:9; Isa. 58:13), nunca debiera ser considerado como un tiempo de ociosidad inútil. En sus controversias con los fariseos, Cristo señaló claramente que “es lícito hacer el bien en los días de reposo” (Mat. 12:12). Según las tradiciones rabínicas, una persona enferma podía ser tratada en sábado si la situación era de vida o muerte. Del mismo modo, si una oveja o un buey se caían en un pozo, estaba permitido sacar al animal en día sábado para salvarle la vida. ¿No era la vida de una persona más valiosa que la de un animal? Lamentablemente, los críticos de Cristo mostraban más compasión hacia sus propios animales que hacia los seres humanos sufrientes. Aprobaban dar de beber a un animal, pero no restaurar a una persona.

Jesús también declaró: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17), refiriéndose a la obra de Dios por sus criaturas. Incluso en el día sábado, él sigue dando vida y sustentando el universo (Heb. 1:2, 3).

Jesús enseñó que no deberíamos ser legalistas al observar el sábado. Guardar el sábado significa “descansar” de nuestras propias obras (Heb. 4:10) y, más importante aún, detenernos de intentar obtener la salvación por nuestros propios méritos, lo que es imposible de todos modos. Satanás desea convencernos de que guardemos el sábado de un modo egoísta. Si no logra hacernos transgredir el sábado, intenta empujarnos al otro extremo: el legalismo.

Aunque es fácil ser legalistas en cuanto al sábado, otras personas podrían ser muy negligentes para guardarlo. ¿De qué modo podemos lograr la observancia correcta?

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Jesús había venido para “magnificar la ley y engrandecerla.” El no había de rebajar su dignidad, sino ensalzarla. La Escritura dice: “No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio.” Había venido para librar al sábado de estos requerimientos gravosos que hacían de él una maldición en vez de una bendición. – {DTG 176.1}

Por esta razón, había escogido el sábado para realizar el acto de curación de Betesda. Podría haber sanado al enfermo en cualquier otro día de la semana; podría haberle sanado simplemente, sin pedirle que llevase su cama, pero esto no le habría dado la oportunidad que deseaba. Un propósito sabio motivaba cada acto de la vida de Cristo en la tierra. Todo lo que hacía era importante en sí mismo y por su enseñanza. Entre los afligidos del estanque, eligió el caso peor para el ejercicio de su poder sanador, y ordenó al hombre que llevase su cama a través de la ciudad a fin de publicar la gran obra que había sido realizada en él. Esto iba a levantar la cuestión de lo que era lícito hacer en sábado, y prepararía el terreno para denunciar las restricciones de los judíos acerca del día del Señor y declarar nulas sus tradiciones. – {DTG 176.2}

Jesús les declaró que la obra de aliviar a los afligidos estaba en armonía con la ley del sábado. Estaba en armonía con la obra de los ángeles de Dios, que están siempre descendiendo y ascendiendo entre el cielo y la tierra para servir a la humanidad doliente. Jesús dijo: “Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.” Todos los días son de Dios y apropiados para realizar sus planes en favor de la familia humana. Si la interpretación que los judíos daban a la ley era correcta, entonces era culpable Jehová cuya obra ha vivificado y sostenido toda cosa viviente desde que echó los fundamentos de la tierra. Entonces el que declaró buena su obra, e instituyó el sábado para conmemorar su terminación, debía hacer alto en su labor y detener los incesantes procesos del universo. – {DTG 176.3}

¿Debía Dios prohibir al sol que realizase su oficio en sábado, suspender sus agradables rayos para que no calentasen la tierra ni nutriesen la vegetación? ¿Debía el sistema de los mundos detenerse durante el día santo? ¿Debía ordenar a los arroyos que dejasen de regar los campos y los bosques, y pedir a las olas del mar que detuviesen su incesante flujo y reflujo? ¿Debían el trigo y la cebada dejar de crecer, y el racimo suspender su maduración purpúrea? ¿Debían los árboles y las flores dejar de crecer o abrirse en sábado? – {DTG 176.4}

En tal caso, el hombre echaría de menos los frutos de la tierra y las bendiciones que hacen deseable la vida. La naturaleza debía continuar su curso invariable. Dios no podía detener su mano por un momento, o el hombre desmayaría y moriría. Y el hombre también tiene una obra que cumplir en sábado: atender las necesidades de la vida, cuidar a los enfermos, proveer a los menesterosos. No será tenido por inocente quien descuide el alivio del sufrimiento ese día. El santo día de reposo de Dios fué hecho para el hombre, y las obras de misericordia están en perfecta armonía con su propósito. Dios no desea que sus criaturas sufran una hora de dolor que pueda ser aliviada en sábado o cualquier otro día. – {DTG 177.1}

Lo que se demanda a Dios en sábado es aun más que en los otros días. Sus hijos dejan entonces su ocupación corriente, y dedican su tiempo a la meditación y el culto. Le piden más favores el sábado que los demás días. Requieren su atención especial. Anhelan sus bendiciones más selectas. Dios no espera que haya transcurrido el sábado para otorgar lo que le han pedido. La obra del cielo no cesa nunca, y los hombres no debieran nunca descansar de hacer bien. El sábado no está destinado a ser un período de inactividad inútil. La ley prohibe el trabajo secular en el día de reposo del Señor; debe cesar el trabajo con el cual nos ganamos la vida; ninguna labor que tenga por fin el placer mundanal o el provecho es lícita en ese día; pero como Dios abandonó su trabajo de creación y descansó el sábado y lo bendijo, el hombre ha de dejar las ocupaciones de su vida diaria, y consagrar esas horas sagradas al descanso sano, al culto y a las obras santas. La obra que hacía Cristo al sanar a los enfermos estaba en perfecta armonía con la ley. Honraba el sábado. – {DTG 177.2}

Jesús aseveró tener derechos iguales a los de Dios mientras hacía una obra igualmente sagrada, del mismo carácter que aquella en la cual se ocupaba el Padre en el cielo. Pero esto airó aun más a los fariseos. No sólo había violado la ley, a juicio de ellos, sino que al llamar a Dios “mi Padre,” se había declarado igual a Dios. – {DTG 177.3} – DTG 176-177

 


 

 

Lección 11 // Jueves 11 de septiembre                                                                                   

EL SÁBADO DESPUÉS DE LA RESURRECCIÓN

Muchos cristianos guardan el domingo en vez del sábado, justificándose en que Cristo resucitó en ese día. Sin embargo, no hay nada en el Nuevo Testamento, incluyendo los pasajes sobre la resurrección, que enseñe que el domingo debe reemplazar al sábado. Al contrario, el Nuevo Testamento muestra que Cristo deseaba que el sábado se guardara incluso después de su resurrección.

¿Qué tiene para decir Mateo 24:20 acerca del sábado en los años posteriores a la resurrección de Jesús?

Las palabras de Cristo en Mateo 24:20 muestran que, en el año 70 d.C., unos cuarenta años después de su muerte, el sábado debía ser considerado tan sagrado como siempre lo había sido. La conmoción, la agitación, el temor y el viaje necesarios para huir de Jerusalén serían inapropiados para un día sábado.

¿Qué otras evidencias podemos encontrar en el Nuevo Testamento que muestran que el séptimo día permaneció sagrado luego de la resurrección de Cristo? Hech. 13:14, 42; 14:1; 17:1, 2; 18:4.

Para los discípulos, ir a la sinagoga era lo que asistir a la iglesia sería para nosotros hoy: una de las mejores formas de observar el sábado. Esto puede verse especialmente en la vida del apóstol Pablo, quien habitualmente se encontraba presente en los servicios de culto de la sinagoga los días sábado. Era su costumbre, siguiendo el ejemplo de Jesús (Hech. 17:2). Aunque era el apóstol a los gentiles y el campeón de la justificación por la fe, Pablo solía ir a la sinagoga los sábados, no solamente para predicar a los judíos sino, también, para santificar el día sábado.

Cierto sábado, luego de culminar el servicio de la sinagoga, los gentiles le rogaron a Pablo que les predicara el evangelio. El apóstol podría haberlos invitado a escucharlo el siguiente día, domingo, pero esperó una semana. “El siguiente día de reposo [sábado] se juntó casi toda la ciudad para oír la palabra de Dios” (Hech. 13:44). Estos textos proveen una evidencia poderosa de que la iglesia del tiempo de los apóstoles no consideraba en absoluto que el primer día de la semana hubiera reemplazado al séptimo.

¿De qué modo podemos mejorar nuestra comunión con el Señor en su santo día? Al mismo tiempo, ¿de qué manera el guardar el sábado nos puede ayudar a ser cristianos más compasivos, amantes y afectuosos?

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“Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado,” dijo Cristo. El que hizo el sábado no lo abolió clavándolo en su cruz. El sábado no fué anulado por su muerte. Cuarenta años después de su crucifixión, había de ser considerado todavía sagrado. Durante cuarenta años, los discípulos debían orar por que su huída no fuese en sábado. – {DTG 584.1}

Por tres sábados sucesivos Pablo predicó a los tesalonicenses, razonando con ellos de las Escrituras en cuanto a la vida, muerte, resurrección, mediación, y gloria futura de Cristo, el Cordero “muerto desde el principio del mundo.” Apocalipsis 13:8. Ensalzó a Cristo, el debido entendimiento de cuyo ministerio es la llave que abre las Escrituras del Antiguo Testamento y da acceso a sus ricos tesoros. – {HAp 185.4}

Así como el sábado fue la señal que distinguía a Israel cuando salió de Egipto para entrar en la Canaán terrenal, así también es la señal que ahora distingue al pueblo de Dios cuando sale del mundo para entrar en el reposo celestial. El sábado es una señal de la relación que existe entre Dios y su pueblo, una señal de que éste honra la ley de su Creador. Hace distinción entre los súbditos leales y los transgresores. – {CPI 472.1}

Desde la columna de nube, Cristo declaró acerca del sábado: “En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo: porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico”. Éxodo 31:13. El sábado que fue dado al mundo como señal de que Dios es el Creador, es también la señal de que es el Santificador. El poder que creó todas las cosas es el poder que vuelve a crear el alma a su semejanza. Para quienes lo santifican, el sábado es una señal de santificación. La verdadera santificación es armonía con Dios, unidad con él en carácter. Se recibe obedeciendo los principios que son el trasunto de su carácter. Y el sábado es la señal de obediencia. El que obedece de corazón el cuarto mandamiento, obedecerá toda la ley. Queda santificado por la obediencia. – {CPI 472.2}

A nosotros como a Israel nos es dado el sábado “por pacto perpetuo”. Para los que reverencian el santo día, el sábado es una señal de que Dios los reconoce como su pueblo escogido. Es una garantía de que cumplirá su pacto en su favor. Cada alma que acepta la señal del gobierno de Dios se coloca bajo el pacto divino y eterno. Se vincula con la cadena áurea de la obediencia, de la cual cada eslabón es una promesa. [1] – {CPI 472.3} – CPI 472.1-3

 


 

 

Viernes 12 de septiembre // Lección 11                                                                                 

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “El sábado”, El Deseado de todas las gentes, pp. 248-257.

“ ‘El Hijo del Hombre es Señor aun del sábado’. Estas palabras rebosan instrucción y consuelo […]. [El sábado] nos presenta a Cristo como Santificador tanto como Creador. Declara que el que creó todas las cosas en el cielo y en la Tierra, y mediante quien todas las cosas existen, es cabeza de la iglesia, y que por su poder somos reconciliados con Dios. Porque, hablando de Israel, dijo: ‘Díles también mis sábados, que fuesen por señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico’ (Eze. 20:12), es decir, que los hace santos. Entonces, el sábado es una señal del poder de Cristo para santificarnos. Es dado a todos aquellos a quienes Cristo hace santos. Como señal de su poder santificador, el sábado es dado a todos los que por medio de Cristo llegan a formar parte del Israel de Dios” (DTG 255).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. Pertenecemos a Cristo, tanto por creación como por redención. ¿De qué manera el sábado nos recuerda en forma especial estas verdades cruciales?

2. ¿Cuál es el problema de una obediencia legalista al cuarto Mandamiento? Por otro lado, ¿por qué una observancia descuidada del sábado no es la solución para el legalismo? ¿Cuál es el elemento clave que hace que la observancia del sábado sea una verdadera bendición?

3. ¿Por qué el sábado, y la oportunidad de descansar en ese día, debería ser un recordativo especial para nosotros de que no somos salvos por nuestras obras, sino por los méritos de Cristo en nuestro favor?

4. ¿De qué forma podemos aprender a tener una experiencia más profunda y enriquecedora con el Señor, cada sábado?

5. ¿Qué lecciones sobre el modo de guardar el sábado podemos aprender del ejemplo de Cristo de sanación en sábado? ¿De qué manera estas sanaciones nos ayudan a entender mejor el propósito del sábado?

6. Se nos dice que debemos “santificar” el sábado. Reflexiona acerca de algunas de tus actividades sabáticas. ¿Cuán santas son?

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