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LECCION # 1 – SANTIAGO, EL HERMANO DEL SENOR – Para el 4 de Octubre/2014

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Este es un estudio libre para toda persona que lo desee usar ó compartir. Es una cortesía de SevenDay Radio y su servidor Tony García. Cualquier pregunta ó comentario por favor escriba a tonygarcialopez@yahoo.com ó tglopez@sevendayradio.com Este documento es subido a la red los días Domingos a las 6:00 de la mañana hora de Madrid, España; la media noche del día Sábado de la costa este de los Estados Unidos.

Toda información dada en éste documento es tomada estrictamente de la vastedad de libros que la Iglesia Adventista tiene disponible gratuitamente para el público en general en Ingles y Español. Aquí no le estamos presentando una nueva luz, nuestro trabajo es sencillamente recopilar información para que se le haga mas fácil al maestro de Escuela Sabática impartir la lección.

 Deseamos compartir con ustedes los tópicos  de las lecciones de los próximos años.

4 trimestres por año

2015:  (1)”Proverbios” (2)”El Libro de Lucas”  (3)”Misioneros”  (4) “Jeremías”

2016:  (1)”La Gran Controversia”  (2)”El libro de Mateo”   (3)”El Papel de la Iglesia en la Comunidad”   (4) “Job”

2017:  (1)”El Espíritu Santo y la Espiritualidad”   (2) “1ra y 2da de Pedro”  (3)”Unidad en Cristo”   (4)”Asuntos de Justicia Social”

2018:   (1)”Mayordomía”  (2) “Preparación para los Días Finales”  (3)”El libro de los Hechos”   (4) “El Libro de Apocalipsis”

2019: 1er trimestre “Esdras-Nehemías”; 2do trimestre “El Libro de Daniel”

Deseamos recordar a los hermanos que ésta información está sujeta a cambios.


 

Lección 1: Para el 4 de octubre de 2014

SANTIAGO, EL HERMANO DEL SEÑOR

Sábado 27 de septiembre                                                                                                           

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Juan 7:2-5; 1 Corintios 15:5-7; Santiago 1:3; 2:5; 1 Pedro 2:9, 10; Mateo 7:24-27.

PARA MEMORIZAR:
“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Juan 15:14).

HOY ESTAMOS MUY LEJOS DE LOS PRIMEROS DÍAS de la iglesia cristiana, tanto en tiempo como en cultura. Por eso, tenemos poca idea de lo que era pertenecer al naciente movimiento cristiano en un tiempo en que muchas congregaciones se reunían en hogares, y la mayoría de los creyentes eran judíos perseguidos por sus compañeros israelitas. La carta de Santiago nos da una de las más tempranas vislumbres del cristianismo de origen judío antes de que desapareciera en la niebla de las controversias judeocristianas, y antes de la marginalización de los judíos por una iglesia con predominio de gentiles, a partir del siglo II.

A diferencia de muchas de las epístolas, no parece que una crisis o necesidad urgente de alguna iglesia local haya impulsado a Santiago a escribir la suya. Más bien, escribió a una comunidad cristiana más amplia, “las doce tribus que están en la dispersión” (Sant. 1:1).

Sin embargo, antes de sumergirnos en su carta, trataremos de aprender lo que podamos acerca del autor mismo. Algunas preguntas que consideraremos son: ¿Quién fue Santiago? ¿Cuál era su trasfondo? ¿Qué relación había tenido con Jesús? ¿Qué posición ocupaba en la iglesia?

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Lección 1 // Domingo 28 de septiembre                                                                              

SANTIAGO, EL HERMANO DEL SEÑOR

El autor de esta carta debió de haber sido bien conocido en la iglesia, porque no hay más información específica en su carta que la que aparece en Santiago 1:1: “Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: Salud”.

Así, podemos reducir nuestras opciones rápidamente. En el Nuevo Testamento, hay cuatro personas llamadas Santiago: dos de los doce discípulos (Mar. 3:17, 18); el padre de Judas (otro de los Doce, pero no el Judas Iscariote, Luc. 6:16); y uno de los hermanos de Jesús (Mar. 6:3). De estos cuatro, solo el hermano de Jesús vivió el tiempo suficiente como para ser importante en la iglesia y escribir tal carta. De esta manera, creemos que Santiago, el hermano de Jesús, fue el autor de este libro del Nuevo Testamento.

Como el hijo de un carpintero (Mat. 13:55), Santiago habría tenido más oportunidades educacionales que un campesino cualquiera. Su carta está entre los mejores ejemplos del griego literario del Nuevo Testamento. Su vocabulario rico, su elegancia retórica y su dominio del Antiguo Testamento solo son sobrepasados por la Epístola a los Hebreos. Como su nombre aparece primero en la lista de los hermanos de Jesús, tal vez Santiago era el hijo mayor. Y el hecho de que Jesús le confiara el cuidado de su madre a Juan, el discípulo amado (Juan 19:26, 27), sugiere que sus hermanos no eran hijos de María, sino hijos de José, de un matrimonio anterior.

En el contexto del ministerio de Jesús, considera: “Cuando se enteraron sus parientes, salieron a hacerse cargo de él, porque decían: ‘Está fuera de sí’ ” (Mar. 3:21, NVI; ver también Juan 7:2-5). ¿Qué nos indican estos textos acerca del modo en que percibía a Jesús su propia familia? ¿Qué lecciones podemos obtener para nosotros si, alguna vez, quienes nos aman no nos entienden?

“Era un concepto falso de la obra del Mesías y una falta de fe en el carácter divino de Jesús lo que había inducido a sus hermanos a instarlo a presentarse públicamente al pueblo en ocasión de la fiesta de las cabañas” (DTG 449).

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La Biblia menciona tres discípulos de Jesús, llamados Santiago. La versión Reina Valera los llama por el nombre de Jacobo.

En el libro de Mateo, cuando él hace la lista de los discípulos menciona a Jacobo hijo del Zebedeo y a Jacobo hijo de Alfeo.

Lucas nos confirma lo mismo, y  reconoce  a Jacobo hijo de Zebedeo y  a Jacobo hijo de Alfeo. Dicho sea de paso Jacobo hijo del Zebedeo es el patrón de España. En España se le conoce como Santiago de Compostela, y muchos se equivocan creyendo que éste Santiago es el hermano de Jesús.

Marcos también nos habla de Jacobo hijo del Zebedeo y Jacobo hijo de Alfeo.

Sabiendo de estos dos apóstoles que no son hermanos de Jesús, entonces recurrimos a Marcos quién reconoce a Santiago el justo ó Santiago hermano del Señor, como lo llamaba el apóstol Pablo.

1 Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y le seguían sus discípulos.

Y llegado el día de reposo, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndole, se admiraban, y decían: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?

¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban de él. Marcos 6

Probablemente ésta epístola no tenía título. Uno de los manuscritos mas antiguos se llama: “Códice Sinaítico” y en éste manuscrito se encuentra la epístola de Santiago. Al comienzo de ésta epístola no tiene nombre, pero al final de ésta tiene añadido: “Epístola de Santiago”

Un problema que los eruditos encuentran en identificar el autor de ésta carta es su lenguaje. El estilo en que ésta carta está escrita, denota que el autor es un conocedor de composición literaria griega. El rico vocabulario que posee ésta carta y su estilo literario ético griego cuestiona a Santiago como el autor de ésta carta, ya que Santiago es hijo de un carpintero galileo, con las posibilidades de  tener una cultura judía cien por ciento. Este punto no puede ser de gran peso, hay que recordar que las gentes se admiraban al escuchar a los discípulos predicar, sabiendo que ellos provenían de gente humilde y sin estudio. Una persona entregada a Dios y a su obra, permite al Espíritu Santo trabajar de una forma milagrosa, en las maneras y formas del trabajo que éste hace para Dios.

Aunque no hay una información completa acerca del escritor de ésta epístola, se llega a la conclusión que la escribió Santiago el justo, ó Santiago hermano del Señor, ya que a la fecha que se escribió ésta epístola; los otros dos santiago ya habían sido muertos; esto sucedió alrededor del año 44 D.C.

 


 

Lunes 29 de septiembre // Lección 1                                                                                    

SANTIAGO, EL CREYENTE

Lee 1 Corintios 15:5 al 7 y Hechos 1:14. ¿Qué nos indican acerca de los cambios que se produjeron en Santiago?

y que apareció a Cefas, y después a los doce.

Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen.

Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles;  1ra Corintios 15

14 Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos. Hechos 1

Jesús se les apareció a muchos después de su resurrección, incluyendo a Pedro y a “los doce” (menos Judas Iscariote). Luego, se apareció a más de quinientas personas a la vez. Santiago, aparentemente, no estuvo en esta reunión con los quinientos; Jesús se le apareció separadamente, y esta reunión tuvo que haber sido muy especial, porque se la menciona específicamente. La Biblia no dice qué sucedió, pero debió haber hecho un gran impacto sobre Santiago, pues llegó a ser un fiel seguidor de Jesús y un líder influyente en la iglesia.

¿Qué más sabemos acerca de Santiago? Hech. 12:16, 17; 15:13, 14, 19; 21:17-19; Gál. 1:18, 19; 2:9.

Santiago rápidamente llegó a ser un personaje destacado en la iglesia de Jerusalén. Después de que un ángel lo rescató de la prisión (44 d.C.), Pedro quiso que supiera todo lo que le había sucedido a él (Hech. 12:17). Cinco años más tarde, Santiago presidió el concilio de Jerusalén y anunció la decisión de los hermanos. Pablo lo menciona primero, antes que a Pedro y a Juan, en su lista de las “columnas” en Jerusalén (Gál. 2:9). Varios años después de este evento (58 d.C.), cuando Pablo llevó la ofrenda de diversas iglesias para los pobres de Jerusalén, los delegados de cada iglesia, a su vez, entregaron las ofrendas a los pies de Santiago (ver Elena de White, Sketches From the Life of Paul, pp. 208, 209).

Santiago parece haber gozado de alta estima durante muchas décadas después de la muerte de los apóstoles. En realidad, se desarrollaron muchas leyendas acerca de su piedad, y se lo recuerda como “Santiago, el justo”. Así, a pesar de comenzar con muchas dudas acerca de Jesús, Santiago terminó siendo un gigante espiritual en la iglesia primitiva.

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El llamado de Santiago al apostolado, es bastante similar al del apóstol Pablo. Ellos nunca estuvieron con Jesús en su ministerio terrenal, nunca aparecen los nombres de ellos dos, como integrantes de los doce discípulos que estuvieron activos en el ministerio de Cristo. Sus nombres aparecen después que Jesús ha terminado su ministerio. En pocas palabras ellos fueron llamados al apostolado directamente sin haber sido discípulos de Jesús.

¿Usted sabe cual es la diferencia entre un discípulo y un apóstol?

Discípulo (hebreo= talmid Griego Math’tes) Persona que, como alumno, sigue las enseñanzas de otra, especialmente la de un maestro público.
Palabra del verbo manthánÇ, “aprender”; de allí que signifique “aprendiz”, “alumno”

Apóstol
Del Griego Apóstolos que significa, “enviar”, “despachar”; Literalmente, “uno enviado”, “un mensajero”, “un embajador”.

En pocas palabras el discípulo es LLAMADO a aprender la teoría y a recibir entrenamiento,
Después de este proceso es ENVIADO a ejercer su conocimiento, su título es Apóstol.

La pregunta del día
¿En nuestro tiempo actual; después que usted ha conseguido la teoría como la práctica espiritual y es mandado a la predicación del evangelio; se ha convertido usted es un Apóstol?

Respuesta: La palabra “Apóstol” significa: “Enviado”. Por lo tanto, tiene la autoridad plena del que lo envió. Un ejemplo claro de esto es un embajador, está representando al presidente del país que lo envió y tiene toda la autoridad para hablar y tomar decisiones en nombre del presidente y de la nación a quien representa.
Cristo envió personalmente a sus discípulos, y tenían la autoridad plena de él mismo, transmitida a ellos en forma directa y personal.
Hay otra cosa que hay que tomar en cuenta; la palabra “Apóstol” es válida solo para una generación. Cristo pudo hacer a Pedro su apóstol, pero Pedro no pudo nombrar a otro apóstol de Jesucristo. Los Discípulos que formó Pedro, fueron discípulos de Pedro, el los formó tanto teóricamente como en la práctica. Los discípulos de Pedro son de Pedro, los discípulos de Jesús son de Jesús, y a ellos el les llamó apóstoles.
Por lo tanto en título “Apóstol de Jesucristo” no puede ir mas allá, si no solamente a los doce que el escogió. La excepción es Santiago y Pablo que él solo se denomina “apóstol de Jesucristo, el menor de ellos”

La respuesta es un rotundo NO. Usted y yo somos discípulos con la misión de hacer mas discípulos.

Y cuando Él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y querían hablar con Él. Mateo 12: 46

Cuando Sus parientes oyeron esto, fueron para hacerse cargo de El, porque decían: “Está fuera de sí.”  Marcos 3: 21

Elena de White comenta que María estaba preocupada por Jesús, (no comía bien, dormía poco, y se pasaba mucho tiempo en la montaña él solo), pero poseía una fe en Jesús que los hermanos de Jesús no tenían. Eran ellos precisamente los que deseaban impedir la obra de Jesús. Sabiendo que Jesús no escucharía los pedidos de ellos, llevaban a María con la esperanza de que Jesús sería persuadido por su madre. Las razones mas importantes eran el escándalo que generaba la obra de Jesús, la enemistad que crecía día a día con los dirigentes religiosos.

 3 Por eso sus hermanos le dijeron: Sal de aquí, y vete a Judea para que también tus discípulos vean las obras que tú haces. 4 Porque nadie hace nada en secreto cuando procura ser conocido en público. Si haces estas cosas, muéstrate al mundo. 5 Porque ni aun sus hermanos creían en El. San  Juan 7

En éste párrafo vemos de nuevo la intervención de los hermanos de Jesús en su ministerio, las palabras son duras contra él. 

¿Por qué es importante entender esto? Santiago era uno entre ellos, y más que eso era el mayor de todos. Muchas veces las instigaciones de los hermanos comienzan del mayor. Tanto el Elena de White y la tradición ó historia concuerdan que los hermanos de Jesús eran mayor que Jesús y no eran hijos de María, si no de José, de su primer matrimonio.

Santiago, lo mismo que Nicodemo, son persona que durante el ministerio de Cristo permanecen a un lado a la expectativa de los acontecimientos, una mezcla de temor, prejuicio, inseguridad, y al mismo tiempo creyendo. Ese encuentro de noche de Nicodemo con Jesús hizo un cambio en su vida, y Nicodemo a la muerte de Jesús, sale a lucir como uno de los mas fuerte seguidores de Jesús. Ese encuentro especial entre Jesús y Santiago, después de la resurrección hace un cambio en la vida de Santiago; llegando Santiago a ser un gigante en la fe y el evangelio y uno de los líderes mas fuerte de la iglesia apostólica. Ese encuentro de Saulo con Jesús rumbo a Damasco, lo convierte de perseguidor a perseguido, llegando a ser el apóstol del mundo gentil. Santiago como Pablo, no fueron discípulos de Jesús, pero llegaron a ser apóstoles de Jesús; por intervención e invitación directa de Jesús.

 


 

 Lección 1 // Martes 30 de septiembre                                                                                 

SANTIAGO Y EL EVANGELIO

Muchos cristianos, tal vez por causa de la influencia de Lutero, lamentablemente no han podido ver el importante mensaje que contiene la Epístola de Santiago. Sin disminuir la contribución que Lutero hizo a la iglesia actual, debemos recordar que “la Reforma no terminó con Lutero […]. Debe continuar hasta el fin de la historia del mundo”, por cuanto “graves errores” fueron perpetuados por los Reformadores, y “había importantes verdades que no descubrieron” y precisaban ser reveladas (HR 370).

Por lo tanto, fue necesario el Gran Despertar, con Jonathan Edwards, George Whitefield y los hermanos Wesley, quienes iniciaron el movimiento Metodista y enfatizaron la función vital de la santidad en la vida cristiana. La obra de la Reforma se continuó con el Segundo Despertar, por medio del cual Dios suscitó a los adventistas del séptimo día para proclamar “el mensaje del tercer ángel”. Esta proclamación mundial culminará con el testimonio, lleno del Espíritu, de quienes, como pueblo, “guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apoc. 14:12).

Lee Santiago 1:3; 2:5, 22 y 23; y 5:15. ¿De qué modo actúa la fe en estos pasajes? ¿Qué nos dicen acerca de lo que significa vivir por fe? ¿De qué forma nos muestran que la fe es más que solo concordar intelectualmente con diversas verdades proposicionales?

sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.  Cap. 1

 Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman? Cap. 2

22 ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Cap. 2

23 Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Cap. 2

15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Cap. 5

Para algunos, puede ser una sorpresa notar que Santiago, en su breve carta, hace 19 referencia a creer y a la fe, ¡más que sus referencias a las obras y la justificación combinadas! De hecho, la importancia de la fe se enfatiza desde el mismo principio del primer capítulo en relación con las pruebas y el pedir sabiduría (1:3, 6). Esto muestra que Santiago no solo escribía a creyentes, sino también esperaba que ellos tuvieran cierta calidad de fe. Como veremos, el acto de creer, en sí mismo, es de poca ayuda; la fe verdadera conlleva ciertas credenciales reconocibles. Es decir, la fe verdadera será revelada en la vida y el carácter del creyente.

¿Qué cosas revelan en tu vida diaria la calidad y la realidad de tu fe? ¿De qué forma puedes mostrar lo real de tu fe aun en las cosas “pequeñas”?

La epístola de Santiago habla de la fe; En nuestro tiempo moderno encontramos dos corrientes muy fuerte cuando hablamos de la fe.

Una de ellas sostiene que la fe solamente, es necesaria para la salvación. En pocas palabras no hay que hacer nada para conseguir la salvación; es el acto de creer solamente, y de ésta manera la persona es salva. A esto se le llama “justificación por la fe;” tiene mucho de cierto éste pensamiento, pero no en su totalidad.

La otra corriente dice, que la fe no es suficiente por si sola, para alcanzar la salvación. Tienen que existir las obras. Y encontramos religiones y personas que creen en Jesús, pero dedican su vida entera haciendo buenas obras al prójimo, con el fin de conseguir la salvación.

Interesantemente Santiago presenta un pensamiento muy profundo con respecto a éste tema. El presenta un fe genuina con obras genuinas. Aquí la palabra clave es sinceridad. Usted puede tener fe ó creer, hay que recordar que también los demonios creen, y ellos hacen algo mas que nosotros no hacemos: temblar. ¿Por creer y temblar serán salvados? La respuesta es un no. 

Santiago presenta una fe que es genuina, que es sincera y verdadera, y como consecuencia de una fe tal, el resultado es hacer obras, que también son genuinas y verdaderas.

No hay que hacer obras con el fin de quedar bien con Dios y con mi prójimo, no hay que hacer obras como un requisito para alcanzar la salvación. 

La sinceridad juega un papel importante en nuestra vida religiosa. Cuando nos falta éste ingrediente tanto en nuestra vida espiritual como la secular, estamos en serios problemas. Es exactamente allí donde comenzamos un cristianismo de fachada, un cristianismo que es falsedad. En éste punto comenzamos a hacer cosas, obras ó comportamientos para cuidar de nuestra personalidad ó reputación. Sólo para proteger lo que la gente dirá ó pensará de mi. Tenemos una fe muerta con obras muertas. Una fe que se convierte en un conocimiento teológico y nada más. Uno de los últimos ganadores del concurso mundial de Biblia es un musulmán, él no cree en la Biblia, cree en el Corán; esto lo hace simple y sencillamente un erudito en la Biblia.

De eso habla  exactamente el libro de Santiago; tener una calidad de fe, que sea genuina; y como consecuencia las obras también serán genuinas.

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Miércoles 1o de octubre // Lección 1                                                                                     

A LAS DOCE TRIBUS QUE ESTÁN EN LA DISPERSIÓN

Lee Santiago 1:1, Hechos 11:19 al 21; y 1 Pedro 2:9 y 10. ¿Quiénes son estas “doce tribus” y de qué manera llegaron a dispersarse?

En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, Hechos 1: 1

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos.  20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. Hechos 11

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; 10 vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia. 1 Pedro 2

Como vimos, Santiago escribió a los creyentes. Al comienzo, la obra del evangelio se concentró en Jerusalén (Luc. 24:47); pero, como resultado de la persecución, que se intensificó después del apedreamiento de Esteban, estos creyentes fueron esparcidos, y la simiente del evangelio se plantó en todas las ciudades y regiones circundantes del Imperio Romano.

Según Hechos 11, el evangelio llegó a los gentiles muy temprano, comenzando en Antioquía; así, la expresión “las doce tribus” se refería, probablemente, a los cristianos como un todo. No parece que haya habido diferentes congregaciones basadas en conceptos étnicos, razón por la cual el Concilio de Jerusalén tuvo que decidir enseguida si, a fin de llegar a ser cristianos, los gentiles que creían debían, primero, circuncidarse como los judíos (Hech. 15:1-6).

Lee Hechos 15:13 al 21. ¿De qué forma atendió Santiago ese problema de la iglesia primitiva?

13 Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme.

14 Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.

15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:

16 Después de esto volveré
Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído;
Y repararé sus ruinas,
Y lo volveré a levantar,

17 Para que el resto de los hombres busque al Señor,
Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre,

18 Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. m

19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios,

20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.

Una solución bíblica preservó una iglesia unificada: Santiago citó la profecía de Amós -basada en una de las leyes de Moisés para los extranjeros (Lev. 18-20)–, de que la restauración de Israel y su posterior expansión incluirían a los gentiles (Hech. 15:16, 17). Santiago les recordó a “las doce tribus” que eran coherederas de la promesa hecha a Abraham. Al dirigirse a los de “la dispersión” (1 Ped. 1:1), Pedro presenta una idea similar al describir a los cristianos como una “nación santa” (1 Ped. 2:9; comparar con Éxo. 19:5, 6). La palabra griega en ambos pasajes es diáspora, que se refería a judíos que vivían fuera de los límites geográficos de Israel (ver Juan 7:35).

¿Una iglesia en la dispersión? Suena como si fuéramos nosotros, los adventistas. A pesar de las vastas diferencias culturales, étnicas y sociales que existen entre nosotros, ¿qué une a los adventistas en Cristo como un movimiento claramente protestante?

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El punto principal de el estudio de éste día, es enfatizar que ésta epístola fue escrita para el cristianismo en general.

Para eso necesitamos entender: “a las doce tribus que están en la dispersión” Las doce tribus originales de Israel en los tiempos de Santiago, no eran reconocidas como en el tiempo antiguo. En los tiempos del Nuevo Testamento, solo algunas de ellas eran reconocidas. Esto fue debido a las cautividades que sufrió el pueblo de Israel en manos de otras naciones. Después de estar cautivos por mucho tiempo se perdía la identidad de las tribus, y siempre era muy pocos el número de cautivos que lograban regresar a Israel. Un  ejemplo de esto fue el cautiverio que sufrieron bajo el pueblo Asirio en el año 722 antes de Cristo. 2 Reyes 17 dice que las diez tribus del norte fueron llevadas cautivas y de estos sólo regresaron unos pocos. Esto se confirma en el libro de Esdras capítulo 6 donde menciona que bajo el liderazgo de Esdras unos pocos lograron sobrevivir este cautiverio.

Cuando Santiago se refiere “a las doce tribus que están en la dispersión” realmente no se está refiriendo al pueblo de Israel directamente, aunque el mundo Judío-Cristiano también había sufrido persecución para esos días bajo la dirección de Saulo y otros más; aquí más que todo se está refiriendo al mundo Cristiano en general, ya sean judíos ó gentiles. Hay dos maneras de interpretar estos textos (como siempre): 1- Esta epístola fue escrita para los “judíos-cristianos” 2- Esta epístola fue escrita para las doce tribus espirituales de Israel. Cualquiera sea la inclinación que se tome, no afecta el profundo contenido que tenga ésta carta.


 

Lección 1 // Jueves 2 de octubre                                                                                             

SANTIAGO Y JESÚS

Santiago tuvo la oportunidad de observar a Jesús cuando era niño, joven y adulto. Luego, en algún momento, no solo creyó en Jesús como el Mesías, sino también llegó a ser líder de los cristianos en Jerusalén. Y no obstante, Santiago no se llama a sí mismo hermano, sino “siervo” (Sant. 1:1) de Jesús. Claramente, aprendió la humildad y la sabiduría verdaderas. No sorprende que estos también sean temas importantes en su carta (ver Sant. 1:9-11, 21; 3:13-18; 4:6-10).

Compara los siguientes pasajes y resume lo que tienen en común: Sant. 1:22 con Mat. 7:24-27

22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Santiago 1

24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; Mateo 7

Sant. 3:12 con Mat. 7:16

12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce. Santiago 3

16 Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Mateo 7

Sant. 4:12 con Mat. 7:1

12 Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro? Santiago 4

1 No juzguéis, para que no seáis juzgados. Mateo 7

Se ha reconocido ampliamente la afinidad que tiene la carta de Santiago con las enseñanzas de Jesús y, específicamente, con el Sermón del Monte. “La influencia penetrante de Jesús subraya toda la enseñanza de Santiago” (Davids, The Epistle of James, p. 50).

Al comparar cuidadosamente Santiago con los evangelios, parece que esta carta no depende de ninguno de ellos. Más bien, Santiago escribe desde un conocimiento íntimo y personal de las enseñanzas de Jesús, que siempre inspiró a sus oyentes a tener fe y los desafió a ejercerla.

Al estudiar el libro de Santiago este trimestre, encontraremos un enfoque similar. Él no se contenta con una fe débil, sin frutos o vacilante. Como veremos la semana próxima, la fe domina la primera parte del libro, y Santiago muestra cómo su cualidad crucial consolida una relación vital con Cristo.

Medita en la calidad y la realidad de tu propia fe. ¿Cuán real es? ¿Cuán pro- fundamente penetra? ¿Cómo te capacita para vivir la vida cristiana? ¿Qué cosas podrías hacer, y qué elecciones hacer, que te ayuden a mejorar la calidad y la profundidad de tu fe?

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Este trimestre estaremos estudiando ésta interesante epístola de Santiago, descubriremos que el tema principal es un cristianismo práctico, donde enfatiza una fe genuina con frutos genuinos. La epístola destaca los resultados y efectos de una verdadera religión y una religión falsa, escritas de una manera sencilla y práctica.

La mejor manera de predicar el evangelio es por testimonio; no hay poder mas convincente que el testimonio mismo. Esta fue la experiencia de Santiago con Jesús, el hermano mayor veía al menor y todas las lecciones obtenidas de esa “relación” quedaron impregnadas en la mente de Santiago, viniendo a ser su efecto, años mas tarde.

Al igual que Pablo y Nicodemo; Santiago llegó a ser un gigante en el evangelio y la iglesia primitiva, cumpliéndose la palabra: “Hecha tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.” Eclesiastés 11: 1 


 

Viernes 3 de octubre // Lección 1                                                                                           

PARA MEDITAR Y ESTUDIAR: “Con frecuencia sus hermanos presentaban la filosofía de los fariseos, antiquísima y gastada, y afectaban creer que podían enseñar a aquel que comprendía toda la verdad y todos los misterios. Condenaban libremente lo que no podían comprender. Sus reproches lo herían en lo vivo y angustiaban su alma. Profesaban tener fe en Dios y creían justificarlo, cuando Dios estaba con ellos en la carne y no lo conocían.

“Estas cosas hacían muy espinosa la senda de Jesús. Tanto se condolía Cristo de la incomprensión que había en su propio hogar que le era un alivio ir adonde ella no reinaba” (DTG 293).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

1. La carta de Santiago es esencialmente un manual sobre la vida cristiana práctica. Puede hasta ser el primer libro del Nuevo Testamento en escribirse (en algún momento entre los años 44 y 49 d.C.). Es decir, además de ser un libro sobre teología, también nos dice cómo vivir la vida cristiana. ¿Por qué el vivir lo que creemos es tan importante, si es que no es más que lo que creemos? ¿O lo que creemos es más importante que el modo en que vivimos esa creencia? Por ejemplo, ¿qué es mejor: un observador del domingo que sea sincero y que realmente lo guarda en verdad y seriamente o un observador del sábado que no es sincero, que “guarda” el sábado, pero que realmente no lo toma en serio?

2. Como vimos en la sección del lunes, Santiago era hermano de Jesús. En otras palabras, aunque Jesús era Dios mismo, el Creador de todo lo que fue hecho, también era humano, uno de nosotros, hasta el punto de tener hermanos. ¿De qué forma esta idea nos ayuda a comprender cómo se superó el vasto abismo entre el Cielo y un mundo caído? ¿Qué nos dice, además, acerca del extremo al que va Dios para salvar a la humanidad caída? ¿De qué manera la humanidad de Cristo nos ayuda a comprender cómo podemos obtener la victoria sobre el pecado? ¿De qué modo nos asegura la humanidad de Cristo que Dios comprende la realidad de nuestras luchas y angustias?

3. La lección de esta semana menciona que la humildad es todo un tema en la carta de Santiago. ¿Por qué la humildad es tan importante en la vida cris- tiana? Es decir, a la luz de la Cruz y lo que allí ocurrió, ¿cómo nos atreveríamos a asumir una actitud de arrogancia o de importancia propia, especialmente en asuntos espirituales?

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2 pensamientos en “LECCION # 1 – SANTIAGO, EL HERMANO DEL SENOR – Para el 4 de Octubre/2014

  1. Excelente ministerio, Dios le siga bendiciendo grandemente, se podrán descargar las 13 leciones con comentarios de EGW y suyos, como vienen enumeradas las paginas pienso que los tienen en archivo

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