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LECCION 9 – PALABRAS DE VERDAD – PARA EL 28 DE FEBRERO DE 2015

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Este es un estudio libre para toda persona que lo desee usar, compartir ó distribuir. Es una cortesía de SevenDay Radio y su servidor, Tony García. Cualquier pregunta ó comentario por favor escriba a tonygarcialopez@yahoo.com ó tglopez@sevendayradio.com Este documento es subido a la red los días Domingos a las 6:00 de la mañana hora de Madrid, España; la media noche del día Sábado de la costa este de los Estados Unidos.

Toda información dada en éste documento es tomada de la vastedad de libros que la Iglesia Adventista del 7mo Día tiene disponible gratuitamente para el público en general, en Ingles y Español. A éste documento también se le agrega otras informaciones de otros libros, que también se encuentran disponible en el Internet para el uso del  público en general.

Aquí no le estamos presentando una nueva luz, nuestro trabajo es sencillamente recopilar información, y presentarla en un lenguaje sencillo y entendible,  para que se le haga mas fácil al maestro de Escuela Sabática comprender y prepararse mejor, para impartir la lección de Escuela Sabática.

 Deseamos compartir con ustedes los tópicos  de las lecciones de los próximos años.

4 trimestres por año

2015:  (2)”El Libro de Lucas” (3)”Misioneros” (4)”Jeremías”

2016:  (1)”La Gran Controversia” (2)”El libro de Mateo” (3)”El Papel de la Iglesia en la Comunidad” (4)”Job”

2017:  (1)”El Espíritu Santo y la Espiritualidad” (2)”1ra y 2da de Pedro” (3)”Unidad en Cristo” (4)”Asuntos de Justicia Social”

2018:   (1)”Mayordomía” (2)”Preparación para los Días Finales” (3)”El libro de los Hechos” (4)”El Libro de Apocalipsis”

2019: (1)”Esdras-Nehemías” (2)”El Libro de Daniel” (3)”Romanos” (4)”Como interpretar las escrituras”

Recordamos a los hermanos que ésta información está sujeta a cambios.


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Lección 9: Para el 28 de febrero de 2015

PALABRAS DE VERDAD

Sábado 21 de febrero_____________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Proverbios 22; 23; Éxodo 22:21-27; Proverbios 24; Efesios 5:20; Ezequiel 33:8.

PARA MEMORIZAR:“¿No te he escrito tres veces en consejos y en ciencia, para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, a fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron?” (Prov. 22:20, 21).

Algunos de los proverbios de esta semana tienen paralelos en los textos egipcios. Bajo la inspiración, Salomón pudo haber modelado esos textos en armonía con la perspectiva específicamente hebrea. Aquí, las palabras de los egipcios se encuentran con el Espíritu del Dios de Israel, y así llegan a ser revelaciones divinas.

Esta observación es importante, pues nos recuerda el carácter universal de la “verdad”. Lo que era cierto para los israelitas también fue cierto para los egipcios; de otro modo, no sería la verdad. Algunas verdades se aplican universalmente, y a todos.

El dominio de estas amonestaciones es común a ambas comunidades. Es decir, quienquiera que seas, creyente o incrédulo, y dondequiera que vivas, hay algunas cosas que no debes hacer.

Somos responsables tan sólo por la luz que brilla sobre nosotros. Los mandamientos de Dios y el testimonio de Jesús nos están probando. Si somos fieles y obedientes, Dios se deleitará en nosotros, y nos bendecirá como su pueblo escogido y peculiar. Cuando la fe y el amor perfectos y la obediencia abunden y obren en el corazón de los que siguen a Cristo, éstos ejercerán una poderosa influencia. Difundirán una luz que disipará las tinieblas circundantes, refinará y elevará a todos los que caigan dentro de la esfera de su influencia, e impartirá un conocimiento de la verdad a todos los que estén dispuestos a ser iluminados y a seguir en la humilde senda de la obediencia (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1, p. 285.

Insto a todos los que pretenden creer la verdad presente que practiquen esa verdad. Si lo hacen tendrán una influencia más fuerte y poderosa para el bien. El mundo verá que el amor expresado por los creyentes es el principio central y controlador en los seguidores de Cristo. Un amor como el de Cristo une corazón con corazón. La verdad atrae a los hombres entre sí. Introduce armonía y unidad en todos los que tienen una fe ferviente y viva en el Salvador. Es el plan de Cristo que aquellos que creen en El se desarrollen y lleguen a ser fuertes al unirse el uno con el otro. Todos los que trabajan abnegadamente en el servicio del Maestro llevan al mundo credenciales que atestiguan que Dios envió a su Hijo a esta tierra (Alza tu ojos, {ATO}, p. 102).

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Lección 9 // Domingo 22 de febrero
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EL CONOCIMIENTO DE LA VERDAD

Lee Proverbios 22:17 y 18. ¿Qué se nos dice acerca de cómo la verdad debe impactar nuestras vidas?

17 Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, Y aplica tu corazón a mi sabiduría. 18 Porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; Si juntamente se afirmaren sobre tus labios. Proverbios 22

El primer deber de un estudiante es escuchar y prestar atención: “Inclina tu oído y oye” (Prov. 22:17). En otras palabras, “¡Concéntrate!” El punto vital es que quien busca la verdad debe ser sincero, debe realmente querer aprender lo que es recto y entonces hacerlo.

Pero, no es suficiente que el estudiante escuche o aun entienda, intelectualmente, lo que se le enseña. Algunas personas tienen muchos datos bíblicos en la cabeza, pero no tienen un verdadero conocimiento o experiencia con la Verdad misma (Juan 14:6).

En cambio, la verdad debe alcanzar la parte más íntima del ser humano. La frase hebrea en Proverbios 22:18, “dentro de ti” se refiere al “estómago”. La lección no debe quedar en la superficie; tiene que ser digerida, asimilada y llegar a la parte interna de nuestro ser. Una vez que el mensaje se ha arraigado dentro de nosotros, subirá a nuestros labios, y podremos dar un testimonio poderoso.

Lee Proverbios 22:19 al 21. ¿Cómo debe afectarnos una experiencia en la verdad?

19 Para que tu confianza sea en Jehová, Te las he hecho saber hoy a ti también. 20 ¿No te he escrito tres veces En consejos y en ciencia, 21 Para hacerte saber la certidumbre de las palabras de verdad, A fin de que vuelvas a llevar palabras de verdad a los que te enviaron? Proverbios 22

  1. Fe (vers. 19). La primera meta de la enseñanza de la sabiduría no es la sabiduría por sí misma. Los Proverbios no tienen como meta hacer discípulos más inteligentes y más hábiles. El objetivo del maestro es fortalecer la confianza del discípulo en Dios.
  2. Convicción (vers. 21). Los estudiantes deben saber por qué esas “palabras de verdad” son ciertas, y por qué las creen. Por definición, la fe es creer en lo que no comprendemos plenamente, pero debemos tener buenas razones para esa fe.
  3. Responsabilidad (vers. 21). El último paso en la educación es compartir con otros esas “palabras de verdad” que hemos recibido. Esto es central en nuestra vocación como pueblo.

Piensa en todas las poderosas razones lógicas que tenemos en nuestra fe adventista. ¿Cuáles son esas razones, y por qué deberíamos recordarlas siempre y compartirlas con otros? Lleva tu respuesta a la clase el sábado.

El tema de éste día nos habla de tres palabras muy fundamentales en nuestro cristianismo: Fe – Convicción – Responsabilidad. La fe la entendemos fácilmente; fe es confianza. La responsabilidad también la tenemos muy clara; nuestra responsabilidad es predicar el evangelio. La convicción es la parte que nos cuesta asimilar, no por que no entendemos la palabra en sí, sino por que la mayoría de veces no experimentamos la convicción y al no experimentar la convicción, tampoco podemos experimentar los frutos de la fe.

La convicción es otro sinónimo de estar convencido, de acuerdo al diccionario convicción es: Idea religiosa, ética o política a la que se está fuertemente adherido.

Una persona sin convicción vive a la merced de las circunstancias. Una persona sin convicción es débil, es una personas que fácilmente es convencida por lo que las masas ó la mayoría piensa ó decide. La convicción nos ayuda a ser diligentes y a crecer en nuestra espiritualidad. El crecimiento espiritual requiere tiempo y esfuerzo. Sin convicción la persona de desalienta y se da por vencida, abandonando la empresa ó tarea aun que sepa que hay buenas razones para terminar lo emprendido. La iglesia nos puede enseñar como orar, como estudiar la Biblia, como predicar, pero si no aprendemos a tener convicción, de nada nos sirve lo que la iglesia nos pueda enseñar.

Sabiendo lo que hay que hacer, sabiendo el porqué de hacerlo y sabiendo como hacerlo, no nos sirve de nada si no tenemos la convicción que nos motivará a hacerlo. Las personas que han hecho grande impacto en éste mundo, tanto para bien como para mal,  son aquellos que han tenido una fuerte y profunda convicción. Estas personas no fueron las más inteligentes, ó las más ricas, ó las más educadas, pero esa convicción que tuvieron las llevaron a mover el mundo.

Una de las cosas que fácilmente nos confunde  es distinguir la fe con los frutos de la fe.

¿Cuándo en realidad es que sabemos que tenemos fe? De acuerdo al espíritu de profecía la fe verdadera es seguir creyendo en Dios aún cuando todo está y sigue saliendo mal.

Imaginémonos por un momento, que éste día se le anuncia que perdió su trabajo,  y usted sale de su trabajo teniendo confianza que Dios está con usted, cuando sale de su trabajo va a prender su automóvil se da cuenta que no le prende, y ahora usted más que nunca cree que Dios le acompaña. Tomó el autobús para ir a casa y cuando llega a casa se da cuenta que dejó las llaves de la casa en su automóvil, con un corazón alegre  regresa a su automóvil  a recoger las llaves de su casa. Cuando finalmente llega a su casa se da cuenta que el refrigerador se arruinó la noche anterior y en éste momento la comida está completamente arruinada, usted se pone de rodillas y le da gracias a Dios por que usted está seguro que él está con usted. Después de todas estos tropiezos usted comienza a buscar trabajo y pasa meses buscando trabajo y llega el momento donde ya debe dinero a amigos y familiares que le han prestado para sobrevivir, y usted sigue creyendo y confiando que Dios está con usted; si esto es así, entonces usted tiene una fe pura que es mas preciosa que el oro fino. Usted es capaz de mover montañas. Eso es fe; seguir creyendo que hay un Dios todopoderoso que guía nuestros pasos  a pesar que no lo vemos, no vemos ninguna de sus señales, pareciera que nos ha olvidado y también pareciera que no le importamos y encima de todo cada día se siguen empeorando las cosas. Una historia parecida a la de José, aparentemente era premiado con un castigo cada vez que decidía hacer las cosas bien.

El fruto de la fe es diferente; el fruto de la fe es cuando Dios ya realizó el milagro en nuestras vida y estamos disfrutando de las bendiciones y la respuesta de Dios a nuestros pedidos. A veces nos encontramos con personas que han orado por un problema determinado y Dios les ha contestado positivamente  sus oraciones y muchas veces se escucha exclamar a las personas, -que fe más grande-. Eso no es fe, eso ya es el fruto de la fe.

La fe verdadera es aquella que la persona sigue creyendo y confiando en Dios, frente a las pobrezas, frente a la desgracias, frente a la enfermedad y frente a la muerte.

Ahora que entendemos la verdadera fe y los frutos de la fe, tenemos que entender que en medio de ellas dos se encuentra la convicción. Nunca vamos a saborear los frutos de la fe, si carecemos de convicción.

Una de las razones que afecta grandemente a nuestra convicción es cuando no comprendemos el reloj de Dios.

Mas, oh amados, no ignoréis esta una cosa: que un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día. 2 Pedro 3: 8

Vamos a ser el cálculo del reloj de Dios al nuestro.

Dios                                        Humanos

1 dia                                        1000 años

12 horas                                  500 años

6 horas                                    250 años

3 horas                                    125 años

1 hora y media                        62 años y 6 meses

45 minutos                              31 años y 3 meses

22 minutos y medio              15 años y 7 meses y medio

11 minutos y 15 segundos      7 años, 8 meses, 22 días

5  minutos y 37 segundos       3 años, 10 meses, 11 días 

2 minutos y 45 segundos        1 año, 11 meses, medio día 

1 minuto con 22 segundos      11 meses y medio y 6 horas

41 segundos                                5 meses y medio y 3 horas

20 segundos                                2 meses, 7 días y hora y media

10 segundos                                1 mes, 3 días,  18 horas

5 segundos                                   17 días y 9 horas

2 segundos                                  8 días y 16 horas

1 segundo                                    104 horas (4 dias y 8 horas)

Este cálculo no tiene nada científico, es solamente para que tengamos una idea de la diferencia entre nuestro reloj y el reloj del Señor.

3- sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Santiago 1

Primero viene la fe, después viene la convicción, Después viene la paciencia, y por último disfrutamos de los frutos de la fe.

Hay mucha gente frustrada y enojada con Dios, ya que han pasado por mucho tiempo pidiendo por un problema determinado, y Dios no les ha contestado. Estamos acostumbrado a un mundo instantáneo, encontramos comidas instantáneas, bebidas, viajes, información, respuestas, etc. instantáneamente. Y creemos que nuestros pedidos y milagros tienen que encajar con nuestra manera de vivir. Dios contestará nuestras oraciones cuando él lo crea conveniente, de acuerdo a su reloj y a su sabiduría infinita. Siempre habrá una respuesta de parte de él para nosotros ya sea positiva ó negativa.

Una persona con convicción, no sufre de desesperación, de estrés, de enojos ó frustraciones. Una persona con fe posee al Espíritu Santo en su vida y como consecuencia tiene uno de los frutos de Espíritu Santo  mas necesitados en nuestras vidas que se llama paciencia.

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Gálatas 5

… No hay nada tan ennoblecedor y vigorizador como un estudio de los grandes temas que conciernen a nuestra vida eterna. Procuren los jóvenes comprender estas verdades dadas por Dios, y su mente se expandirá y se fortalecerá con el esfuerzo. Pondrá a todo alumno que sea hacedor de la Palabra en un campo más amplio de pensamiento, y le asegurará una riqueza imperecedera de conocimiento.

La ignorancia que ahora aflige al mundo acerca de los requerimientos de la ley de Dios, es el resultado de haber descuidado el estudio de las Escrituras. Es plan estudiado de Satanás absorber y engolfar la mente de tal manera que el gran Libro guía de Dios no sea considerado como el Libro de los libros, y que el pecador no sea desviado de la senda de la transgresión a la de la obediencia (Consejos para los maestros, {CM}, p. 427).

Es nuestro privilegio elevarnos más y más en busca de revelaciones más claras del carácter de Dios. Cuando Moisés oró diciendo: “Ruégote que me muestres tu gloria,” el Señor no le desatendió, sino que le concedió lo que le pedía. Dios declaró a su siervo: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti.” (Éxodo 33:18, 19).

El pecado entenebrece nuestras mentes y ofusca nuestras percepciones. Cuando el pecado es eliminado de nuestro corazón, la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, que ilumina su Palabra y es reflejada por la naturaleza, declarará en forma más y más cabal que Dios es “misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad.” (Éxodo 34:6.)

En su luz veremos luz, hasta que la mente, el corazón y el alma estén transformados a la imagen de su santidad.

Para quienes así se afirman en las divinas seguridades de la Palabra de Dios, hay maravillosas posibilidades. Ante ellos se extienden vastos campos de verdad, vastos recursos de poder. Cosas gloriosas serán reveladas. Se les manifestarán privilegios y deberes que no sospechaban en la Biblia. Cuantos anden por el sendero de la humilde obediencia, cumpliendo el propósito de Dios, sabrán más y más de los oráculos divinos.

Tome el estudiante la Biblia por su guía, permanezca firme en los principios, y entonces podrá aspirar a alcanzar cualquier altura. Todas las filosofías de la naturaleza humana han venido a parar en confusión y vergüenza, siempre que no han reconocido a Dios como el todo en todo. Pero la preciosa fe inspirada por Dios comunica fuerza y nobleza de carácter. Al espaciarse en su bondad, su misericordia y su amor, la percepción de la verdad será cada vez más clara; el deseo de la pureza de corazón y de la claridad de pensamiento será también más elevado y santo. Al morar el alma en la atmósfera pura del pensamiento santo, se transforma por su comunión con Dios mediante el estudio de su Palabra. La verdad es tan amplia, de tanto alcance, tan profunda y tan ancha, que el hombre se anonada. El corazón se enternece y se rinde a la humildad, la bondad y el amor.

Las facultades naturales también se amplían como resultado de la santa obediencia. Por el estudio de la Palabra de vida los que a él se dedican verán sus mentes dilatarse, elevarse y ennoblecerse. Si, a semejanza de Daniel, son oidores y hacedores de la Palabra de Dios, adelantarán como él adelantó en todos los ramos del saber. Siendo de limpio entendimiento, llegarán a ser hombres de vigorosa inteligencia. Todas las facultades intelectuales se avivarán. Podrán educarse y disciplinarse de tal manera, que cuantos entren en la esfera de su influencia verán lo que puede ser y hacer el hombre cuando se relaciona con el Dios de sabiduría y poder (El ministerio de curación, {MC}, pp. 370, 371).

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Lunes 23 de febrero // Lección 9_____________________

ROBAR AL POBRE

Lee Proverbios 22:22, 23 y 23:10. ¿De qué se nos advierte aquí?

22 No robes al pobre, porque es pobre, Ni quebrantes en la puerta al afligido; 23 Porque Jehová juzgará la causa de ellos, Y despojará el alma de aquellos que los despojaren. Proverbios 22

10 No traspases el lindero antiguo, Ni entres en la heredad de los huérfanos; Proverbios 23

Aunque siempre es malo robar, esta prohibición se ocupa de robar a los pobres y a los oprimidos, quienes son los más vulnerables. Realmente son indefensos y, por lo tanto, califican para la preocupación especial de Dios (Éxo. 22:21-27). Nos viene a la mente el caso de David, quien mató a Urías para robarle la esposa, y la parábola de Natán sobre el cordero (2 Sam. 12:1-4). Tomar algo de alguien que tiene menos de lo que uno tiene es peor que robar: también es un acto de cobardía. ¿Creerán estos ladrones que Dios no ve sus acciones?

En realidad, Proverbios 22:23 implica que aun si el ladrón escapa sin castigo humano, Dios le dará su merecido. La referencia al Redentor, el goel (Prov. 23:11), puede aun aludir al escenario del divino Juicio final (Job 19:25).

Por eso, esta advertencia, junto con las demás de la Biblia, habla contra los que están interesados solo en las ganancias inmediatas de sus acciones, y no en los resultados a largo plazo. Toman posesión y ensanchan sus propiedades a expensas de otros, y están dispuestos a hacer trampas y matar con ese propósito. Pueden gozarlo ahora, pero lo pagarán más tarde. Este razonamiento no solo debería desanimar al ladrón; debería mostrarle que nuestros valores éticos están indisolublemente ligados a la soberanía de Dios.

En Inglaterra, algunos ateos pusieron este lema en los buses de la ciudad: “Probablemente no hay Dios. Deja de preocuparte, y goza tu vida”. Aunque se podría replicar a eso de muchas maneras, piensa en esta: Si no hubiera Dios, entonces los que roban a los pobres y no son atrapados ahora, realmente no tienen nada de qué preocuparse. Realmente, todos los que han cometido grandes males y parecen haber escapado, realmente han escapado. ¿De qué modo la fe en Dios y en las promesas de Juicio nos ayudan a obtener alguna paz mental con respecto a todas las injusticias que ahora vemos en el mundo?

EL PECADO del robo a cualquier persona es un pecado intolerable, pero es más intolerable robarle al pobre, a aquel que no tiene mucho en la vida. Cuando hablamos del robo, lo primero que se nos viene a la mente es el acto de despojar a una persona de algún bien ó propiedad que le pertenezca, pero aquí es más que eso; robar al pobre también es oprimirlo  con nuestro poder , afligirlos, dar un veredicto en contra de ellos en un juicio, solamente por que son pobres y ayudar a aquellos que les roban, hacer ésto sería como si nosotros mismos les estuviéramos robando, quitándoles lo poquito que tienen y dejándolos más pobres.

LA GRAVEDAD de éste pecado está en que el pobre no tiene la habilidad de defenderse a él mismo, debido a su misma pobreza. Atreverse a robar al pobre entonces es mucho más grave, por que se le está robando solo por que es pobre; el acto de aprovecharse del pobre solamente por que es indefenso, más que una cobardía, es antinatural y es una prueba de que el hombre es aún más peor que las mismas bestias.

LO PELIGROSO de éste pecado es que el ladrón que roba al pobre lo está haciendo con un riesgo demasiado alto. El oprimido clamará la justicia de Dios y encontrará al poderoso Jefe de los Ejércitos, si el hombre no aparece en auxilio del pobre, entonces  Dios mismo lo hará. El ladrón se encontrará con el protector y vengador de los pobres y pagará las consecuencias de tan vil acto y pecado.

“No robes al pobre, porque es pobre, Ni quebrantes en la puerta al afligido;” Las cortes de adjudicaciones se realizaban a las puertas de la ciudad en el tiempo del antiguo Israel, y aquí hay un consejo de no molestar al afligido, de no poner queja contra el pobre, de no oprimirlos con juicios, de no darles lucha y no hacerles nada malo.

“Ni quebrantes en la puerta al afligido” se nos enseña a no molestar a aquel que está pasando tribulaciones; a veces encontramos en nuestra iglesia hermanos que se encuentran en situaciones diversas y difíciles, muchas veces culpa de ellos, muchas veces no. Hay muchos de nosotros que no respetamos la situación precaria de un hermano, y muchas veces en vez de ayudarlos, los hundimos más en la desesperación con nuestras palabras, cuando los juzgamos ó murmuramos en contra de ellos. De seguro Dios no nos dará por inocentes cuando le robamos la paz, el sueño, la tranquilidad, la dignidad, la confianza y la espiritualidad a otro hijo de Dios, que se encuentra en aflicciones.

No solo robamos quitando la pertenencias de una persona, el pecado del robo es muy extenso:

La palabra Robar significa: Quitar la propiedad de otra persona sin derecho y sin permiso.

-Roba el que adultera un producto volviéndolo de calidad inferior y manteniendo el mismo precio.

-Roba el que usa medidas y pesas falsas en sus transacciones.

-Roba el que oculta defectos.

-Roba el que presenta una calidad tramposa.

-Roba aquel que ha encontrado algo sabiendo quien es su dueño, y lo encontrado lo mantiene para sí.

-Roban los que reciben comisión a espaldas de sus jefes.

-Roban aquellos que se posesionan de algo que no está detallado en un contrato.

-Roba todo trabajador que no hace el trabajo para el cual fue contratado.

-Roban aquellos que hacen trabajos descuidados, sin el esmero con que tendría que hacerse dicho trabajo.

-Roban aquellos que no cuidan los bienes del propietario, derrochando y menoscabando los bienes que no le pertenecen.

-Roban los empleadores cuando retienen los salarios.

-Roban los empleadores cuando no cumplen sus promesas con los beneficios prometidos.

-Roban los empleadores cuando hacen trabajar a los trabajadores horas extras sin el debido pago.

-Roban los empleadores cuando privan a sus trabajadores de algo que ellos merecen.

-Todos aquellos viajeros que no declaran, ó desfiguran y ocultan sus propiedades al inspector de aduanas son ladrones.

-Roban todos aquellos que se meten a deuda que saben que les será imposibles pagar.

-Roban aquellos que antes de una bancarrota transfieren todos sus bienes a alguien con el convenio de serles devueltas.

-Roba el que acepta el reconocimiento de trabajo ó la idea de otro.

-Roba aquel que usa lo ajeno sin permiso de su propietario.

-Es ladrón al que se aprovecha de su prójimo en cualquier forma.

-Roba aquel que no entrega a su dueño lo escrito en una herencia.

-Roba el que encuentra algo y no lo reporta al centro de objetos perdidos.

-Roba él que le compra a un ladrón.

-Se puede robar a otros quitándoles las FE mediante las dudas y las críticas.

-Se roba a Dios con los diezmos y las ofrendas.

-Se roba el buen nombre de una persona a través de chismes calumniosos y perniciosos.

“El buen nombre en hombres y mujeres, mi querido señor,

es la joya preciosa de sus almas:

quien roba mi portamonedas, roba hojarasca; es algo, nada;

eso fue mío, ahora es de él, y ha pertenecido a millares;

Pero el que hurta disminuyendo mi buen nombre,

me roba lo que no lo enriquece y ciertamente a mi me empobrece.” CBA

Todo despilfarro debe ser suprimido de nuestra vida; porque el tiempo que tenernos para trabajar es corto. En derredor nuestro, vemos necesidades y padecimientos. Hay familias que necesitan alimentos, pequeñuelos que lloran por pan. Las casas de los pobres carecen de los debidos muebles y ropa de cama. Muchos de ellos viven en tugurios, casi completamente privados de las cosas necesarias. El clamor de los pobres llega al cielo. Dios ve y oye. Pero muchos se glorifican a sí mismos. Mientras que sus semejantes pasan hambre y miseria, gastan mucho en sus mesas y cosas más de lo necesario. ¡Qué cuenta tendrán que dar pronto los hombres por el uso egoísta del dinero de Dios! Los que desprecian las medidas que Dios dispuso para los pobres, encontrarán que no sólo robaron a sus semejantes, sino también a Dios y malversaron sus bienes (Joyas de los testimonios, {3JT}, t. 3, p. 36; Testimonios para la iglesia {6TI}, t. 6, p. 385).

No cabe la menor duda acerca de los pobres del Señor. Se les debe ayudar en todos los casos en que ello sea para su beneficio.

Dios quiere que su pueblo revele a un mundo pecaminoso que no lo ha dejado perecer. Debemos esmerarnos en ayudar a aquellos que por causa de la verdad son expulsados de sus casas y obligados a sufrir. Cada vez más, habrá necesidad de corazones grandes y generosos, que, llenos de abnegación, se encarguen de esas personas a quienes el Señor ama. Los pobres que haya entre el pueblo de Dios no deben ser dejados sin que sus necesidades sean suplidas. Debe hallarse alguna manera por la cual puedan ganarse la vida. A algunos será necesario enseñarles a trabajar. Otros que trabajan arduamente y se ven recargados hasta lo sumo para sostener sus familias, necesitarán auxilio especial. Debemos interesarnos en esos casos, y ayudarles a conseguir empleo. Debe haber un fondo para ayudar a estas familias pobres dignas, que aman a Dios y guardan sus mandamientos.

Debe ejercerse cautela para que los recursos que se necesitan para esta obra no sean desviados hacia otros fines. Auxiliar a los pobres que, por observar los mandamientos de Dios, se ven reducidos a padecer necesidad, es cosa muy diferente de lo que sería dejarlos en el abandono para ayudar a personas blasfemas que pisoteen los mandamientos de Dios. Y Dios ve la diferencia. Los observadores del sábado no deben pasar por alto a los dolientes y menesterosos del Señor, para asumir la carga de sostener a aquellos que continúan transgrediendo la ley de Dios, a aquellos que se han acostumbrado a esperar ayuda de cualquiera que los quiera sostener. Esta no es la debida clase de obra misionera. No está en armonía con el plan de Dios.

Donde quiera que se establezca una iglesia, sus miembros deben hacer una obra fiel por los creyentes menesterosos. Pero no deben cesar con esto. Deben ayudar también a otros, sin tener en cuenta su fe. Como resultado de un esfuerzo tal, algunos de éstos recibirán las verdades especiales para este tiempo (Joyas de los testimonios, {2JT}, t. 2, pp. 507, 508; Testimonios para la iglesia {6TI}, t. 6, p. 272).

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Lección 9 // Martes 24 de febrero____________________

CELOSOS DE LOS IMPÍOS

¿Acerca de qué nos advierten Proverbios 23:17; 24:1, 2; y 24:19, 20?

17 No tenga tu corazón envidia de los pecadores, Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo; Proverbios 23

1 No tengas envidia de los hombres malos, Ni desees estar con ellos; Porque su corazón piensa en robar, E iniquidad hablan sus labios. Proverbios 24

19 No te entremetas con los malignos, Ni tengas envidia de los impíos; 20 Porque para el malo no habrá buen fin, Y la lámpara de los impíos será apagada. Proverbios 24

¿Por qué alguien podría tener envidia de los impíos? Lo más probable es que no sea por causa de pecados reales que podrían estar cometiendo; más bien, generalmente es por la ganancia inmediata (riqueza, éxito, poder) que logran mediante su maldad. Eso es lo que mucha gente codicia para sí mismos.

Por supuesto, no todas las personas ricas o de éxito son impías; algunas lo son, y probablemente esa es la clase de gente sobre la que se nos advierte en estos versículos. Vemos su “buena” vida y, desde nuestra perspectiva, especialmente si estamos luchando nosotros mismos, es fácil envidiar lo que ellos tienen.

No obstante, esa es una perspectiva de las cosas muy estrecha y de corto alcance. Después de todo, la tentación de pecar es que su recompensa es inmediata: gozamos la gratificación presente. Pero, mirar más allá del presente puede protegernos de la tentación; necesitamos mirar más allá de las “ganancias” inmediatas de nuestro pecado y pensar en las consecuencias a largo plazo.

Además, ¿quién no ha sentido cuán destructivo es el pecado? No podemos escapar. Podemos, tal vez, esconderlo de otros, de modo que nadie, aun los más cercanos a nosotros, tenga la menor idea de lo que hacemos (aunque tarde o temprano lo descubrirán, ¿verdad?); o podemos ser capaces de engañarnos a nosotros mismos pensando que nuestros pecados no son tan malos. (Después de todo, ¡mira cuántas personas hacen cosas peores!) Pero más temprano o más tarde, de una manera u otra, el pecado y sus consecuencias nos alcanzarán.

Debemos odiar el pecado porque es pecado. Debemos odiarlo por lo que nos hizo, lo que hizo a nuestro mundo y a nuestro Dios. Si queremos ver el verdadero costo del pecado, mira a Jesús en la cruz. Esto es lo que costó nuestro pecado. Darnos cuenta solo de eso debiera ser suficiente (aunque a menudo no lo es) para querer evitar el pecado y mantenernos lo más lejos posible de aquellos que nos conducen a pecar.

¿Has luchado alguna vez con la envidia por el éxito de alguien? ¿Cuál es el mejor remedio para ese problema fatal? (Ver Efe. 5:20).

¿PORQUE ENVIDIAMOS A LOS PECADORES?: Estas son algunas de las razones.

1-Muchos de los pecadores tienen bastante dinero.  Pueden darse el lujo de tener muchas comodidades, y se complacen con muchas gratificaciones, cosas que el humano siempre anhela tener. Las riquezas no son para todo el mundo. De todas maneras, la naturaleza débil y caída el hombre hace que muy pocas personas puedan contemplar las riquezas de otros, sin envidiarlas.

2-Muchas veces los pecadores se dan el lujo de tener grandes placeres en la vida. Como consecuencia de que mucho de ellos tiene dinero, pueden pagar muchos placeres que la gente pobres no se dan el lujo de poder tener. Aquellas personas que carecen de dinero y comodidades, muchas veces son las mas propensas para envidiar los placeres del pecador.

3-Muchos pecadores logran tener muchos honores en la vida. La mayoría de los humanos buscamos los honores que vienen de parte del hombre, cuando otros  consiguen estos honores,  entonces nos paramos para contemplarlos, aplaudirlos, admirarlos y envidiarlos. (solemos decir: “tengo envidia de la buena”)

4-Algunos envidian a los pecadores por su apariencia de libertad sin restricciones. La ley de Dios parece que no puede atar a los pecadores, más de lo que lo amarran sus propios zapatos; y para la mente carnal ésto parece una manera excelente de  disfrutar el mundo libremente. Los necios envidian la vida de aquellos que no tienen ley.

5- Muchas veces los pecadores aparentan tener una vida libre de aflicciones. Si hay algo que la humanidad entera trata de no tener, son las aflicciones; interesante mente los justos son unos de los que mas sufren de todo tipo de aflicciones y muchas veces estamos tentados a ver a los pecadores con envidia, cuando contemplamos que casi nunca sufren de ningún tipo de aflicción.

“No envidie tu corazón a los pecadores, antes vive siempre en el temor del SEÑOR;” Prov 23: 17  (Biblia de las Américas)
 Hay cierta versiones de la Biblia que dice: “Antes vive en el temor del Señor todo el tiempo” ó “todo el día”

El mismo texto de éste día nos está dando la clave y el secreto para vencer la envidia que muchas veces sentimos para con el pecador: “antes vive en el temor del Señor todo el día”

Estas son algunas de la razones por las cuales en necesario vivir “en el temor del Señor todo el día”

1-Es una excelente protección en contra de cometer pecado. El hombre no puede pecar contra Dios deliberadamente cuando percibe su presencia, su perfección, su carácter y su gobierno.

2-Es de gran ayuda para que cumplamos con nuestras obligaciones. Vivir en el temor de Dios todo el día, le da vigor a la gracia divina en nuestras vidas, y nuestras vidas se convierten en carta vivientes, en testimonio vivo, en cualquier lugar que nos encontremos y con cualquier actividad que realicemos.

3-Nos da ánimos de velar, de negarnos a la tentación y de alejarnos de ella, cuando ésta se presenta.

4-Dios nos recomienda éste estilo de vida, por su autoridad divina. Practicando el vivir en el temor de Dios todo el día, nos induce al estudio profundo de la palabra de Dios para conocerlo más, nos lleva a meditar en su poder, su perfección y su santidad, al final nos induce a la oración, como medio de comunicación con nuestro Creador.

“vivir en el temor del Señor todo el día” es el acto de  permitir a Dios en nuestras reflexiones, en nuestros negocios, en los problemas y las dificultades, en toda oportunidad que la vida nos presenta, en nuestras alegrías, en nuestras recreaciones y en nuestro momentos de esparcimiento y relajamiento.

NO HAY NINGUNA RAZÓN PARA ENVIDIAR AL PECADOR: No hay una bendición permanente para el pecador, no hay justicia en ellos, hay mucha tristeza y vacío en sus vidas, los pecadores siempre están en guerra con ellos mismos y en contra de la humanidad entera y en contra de Dios, sus placeres serán sus propias armas de destrucción, no tienen una conciencia limpia y la naturaleza misma está armada en contra de ellos. En vez de envidiar al pecador, mejor tengamos piedad por ellos y oremos por ellos. MOSTREMOS QUE ESTAMOS CONTENTOS CON LA DECISIÓN QUE HEMOS TOMADO, DE SEGUIR EL CAMINO DE LA SANTIDAD.

… Cuando el pródigo vino al hogar, “su hijo el mayor estaba en el campo; el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas; y llamando a uno de los criados, preguntóle qué era aquello. Y él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo. Entonces se enojó, y no quería entrar”. Este hermano mayor no había compartido la ansiedad y los desvelos de su padre por el que estaba perdido. No participa, por lo tanto, del gozo del padre por el regreso del extraviado. Los cantos de regocijo no encienden ninguna alegría en su corazón. Inquiere de uno de los siervos la razón de la fiesta, y la respuesta excita sus celos. No irá a dar la bienvenida a su hermano perdido. Considera como un insulto a su persona el favor mostrado al pródigo.

Cuando el padre sale a reconvenirlo, se revelan el orgullo y la malignidad de su naturaleza. Presenta su propia vida en la casa de su padre como una rutina de servicio no recompensado, y coloca entonces en mezquino contraste el favor manifestado al hijo recién llegado. Aclara el hecho de que su propio servicio ha sido el de un siervo más bien que el de un hijo. Cuando hubiera debido hallar gozo perdurable en la presencia de su padre, su mente descansaba en el provecho que provendría de su vida prudente. Sus palabras revelan que por esto él se ha privado de los placeres del pecado. Ahora si este hermano ha de compartir los dones de su padre, el hijo mayor se considera agraviado. Envidia el favor mostrado a su hermano. Demuestra claramente que si él hubiese estado en lugar de su padre, no hubiera recibido al pródigo. Ni aun lo reconoce como a un hermano, sino que habla fríamente de él como “tu hijo”.

No obstante, el padre arguye tiernamente con él. “Hijo—dice—, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas”. A través de todos estos años de la vida perdida de tu hermano, ¿no has tenido el privilegio de gozar de mi compañía?

Todas las cosas que podían contribuir a la felicidad de sus hijos estaban a su entera disposición. El hijo no necesitaba preocuparse de dones o recompensas. “Todas mis cosas son tuyas”. Necesitas solamente creer en mi amor, y tomar los dones que se te otorgan liberalmente.

Un hijo se había ido por algún tiempo de la casa, no discerniendo el amor del padre. Pero ahora ha vuelto, y una corriente de gozo hace desaparecer todo pensamiento de desasosiego. “Este tu hermano muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado”.

¿Se logró que el hermano mayor viera su propio espíritu vil y desagradecido? ¿Llegó a ver que aunque su hermano había obrado perversamente, era todavía su hermano? ¿Se arrepintió el hermano mayor de sus celos y de la dureza de su corazón? Concerniente a esto, Cristo guardó silencio. Porque la parábola todavía se estaba desarrollando, y a sus oyentes les tocaba determinar cuál sería el resultado.

El hijo mayor representaba a los impenitentes judíos del tiempo de Cristo, y también a los fariseos de todas las épocas que miran con desprecio a los que consideran como publicanos y pecadores. Por cuanto ellos mismos no han ido a los grandes excesos en el vicio, están llenos de justicia propia. Cristo hizo frente a esos hombres cavilosos en su propio terreno. Como el hijo mayor de la parábola, tenían privilegios especiales otorgados por Dios. Decían ser hijos en la casa de Dios, pero tenían el espíritu del mercenario. Trabajaban, no por amor, sino por la esperanza de la recompensa. A su juicio, Dios era un patrón exigente. Veían que Cristo invitaba a los publicanos y pecadores a recibir libremente el don de su gracia—el don que los rabinos esperaban conseguir sólo mediante obra laboriosa y penitencia—, y se ofendían. El regreso del pródigo, que llenaba de gozo el corazón del Padre, solamente los incitaba a los celos (Palabras de vida del Gran Maestro, {PVGM}, PP. 163-165).

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Miércoles 25 de febrero // Lección 9__________________

LO QUE PONEMOS EN NUESTRA BOCA

La primera tentación humana tuvo que ver con la comida (Gén. 3:3). El ser desobedientes y comer algo equivocado trajo el pecado y la muerte a este mundo (Gén. 3:1-7; Rom. 5:12). Además, la primera mención del beber vino en la Biblia se presenta en una historia muy negativa y degradante (Gén. 9:21).

Lee Proverbios 23:29 al 35. ¿Cómo se presenta el uso del alcohol en estos versículos?

29 ¿Para quién será el ay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rencillas? ¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo amoratado de los ojos? 30 Para los que se detienen mucho en el vino, Para los que van buscando la mistura. 31 No mires al vino cuando rojea, Cuando resplandece su color en la copa. Se entra suavemente; 32 Mas al fin como serpiente morderá, Y como áspid dará dolor. 33 Tus ojos mirarán cosas extrañas, Y tu corazón hablará perversidades. 34 Serás como el que yace en medio del mar, O como el que está en la punta de un mastelero. 35 Y dirás: Me hirieron, mas no me dolió; Me azotaron, mas no lo sentí; Cuando despertare, aún lo volveré a buscar. Proverbios 23

¿Quién no ha visto cuán devastador puede ser el alcohol? Es cierto, no todo el que bebe se embriaga hasta caer junto al camino. Pero es muy probable que el ebrio en la zanja nunca se haya imaginado, la primera vez que tomó un trago, que finalmente terminaría así.

“El que ha formado el hábito de tomar bebidas embriagantes está en una situación desesperada. No se puede razonar con él, ni se lo puede convencer de que se prive de esa complacencia. Tiene el estómago y el cerebro enfermos, debilitada la fuerza de voluntad y desenfrenado el apetito. El príncipe de la potestad de las tinieblas lo tiene en una esclavitud, de la que no puede librarse” (“Comentarios de Elena G. de White”, CBA 3:1.180).

Lee Proverbios 23:1 al 8. ¿Por qué debemos controlar nuestros apetitos?

1 Cuando te sientes a comer con algún señor, Considera bien lo que está delante de ti, Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados, Porque es pan engañoso. No te afanes por hacerte rico; Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas? Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo. No comas pan con el avaro, Ni codicies sus manjares; Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo. Vomitarás la parte que comiste, Y perderás tus suaves palabras. Proverbios 23

Esta amonestación es una advertencia a quienes les gusta comer y que tienen grandes apetitos (Prov. 23:2). La metáfora de poner un cuchillo a la garganta no solo significa limitar el apetito, sino también sugiere que la comida puede representar un riesgo para la salud y aun para la vida. La palabra hebrea (bin), traducida como “considera bien”, expresa la idea de ser cuidadoso al elegir los alimentos. Salomón usa la misma palabra al pedir sabiduría para ayudarlo a ”discernir (bin) entre lo bueno y lo malo” (1 Rey. 3:9). El escritor inspirado piensa más que en el control del apetito, también, en los banquetes y la bebida social, cuando somos tentados a “codiciar sus manjares delicados” (Prov. 23:3).

Piensa en alguien que conozcas y cuya vida fuera destruida por el alcohol. ¿Por qué ese ejemplo puede ayudarnos a comprender por qué no debemos poner ese veneno dentro de nuestro cuerpo?

Uno de los pecado que más fácilmente hace caer al humano, no importando su color, su idioma, su sexo y su religión es la indulgencia en el comer y el beber; en otra palabras es la falta de control sobre el apetito; puesto en palabras mas feas: La Glotonería.

“Cuando te sientes a comer con algún señor, Considera bien lo que está delante de ti,” Hay una amenaza escondida detrás de una mesa muy bien servida, ante la abundancia de comida y de bebida, el corazón se alegra y la mayoría de veces termina perdiendo el control; posiblemente hay mucho más riesgo en éste pecado cuando no estamos acostumbrados a presenciar banquetes suculentos. Cuando no tenemos abundancia y variedad de comida en nuestras mesas y cierto día nos encontramos con un hermoso y suculento banquete, la mayoría de nosotros termina practicando el pecado de la glotonería, simplemente por no dejar pasar la oportunidad de probar de esos manjares apetitosos y delicados que provocan nuestros sentidos.

Hay dos males que necesitamos controlar en éstas situaciones: el comer demasiado y el hablar demasiado.

El libro de Proverbios, nos está aconsejando como comportarnos cuando nos encontremos con éste tipo de situación: y nos está hablando de dos cosas importantes que tenemos que cuidar. La primera es lo que está servido a la mesa y la segunda es considerar con quienes nos estamos sentando a la mesa.

Lo que está servido a la mesa: Tenemos que tener especial cuidado en ver que es lo que está servido a la mesa y tenemos que escoger que es lo que vamos a tomar de la mesa. Tiene que ser lo más saludable, que sepamos que no nos va a hacer daño a nuestro cuerpo. Además tenemos que evitar esos alimentos ó bebidas que sabemos que corremos el riesgo de ingerir con exceso; en otras palabras evitar esos alimentos que nos tientan a ser glotones.  La glotonería tiene que ser reemplazada con la moderación, cuando ingerimos los alimentos.

“Y pon cuchillo a tu garganta, Si tienes gran apetito” Cuando hay variedad de comida y bebidas, siempre está la tentación de excederse en comer y en beber, una vez la persona se ha excedido en comida y en bebida, esto casi siempre la induce a hablar más de la cuenta y actuar de una manera descuidada. Tenemos que cuidar el apetito, especialmente con las comidas exóticas, son comidas agradables a la vista, que prometen mucha gratificación y placer, pero al comerlas en exceso, cargan el estómago, dañan la salud, profanan la conciencia, y nos roban la paz tanto física, como espiritual. Poner cuchillo a la garganta significa refrenar el apetito y también las inclinaciones a hablar.  El vino, la comida y la compañía de gente alegre, hace que el hombre se vuelva demasiado libre en el consumo de los alimentos y las bebidas, y  demasiado sueltos en las conversaciones. En la historia de éste mundo, muchos reyes y mandatarios  han usado estas tres herramientas como una trampa para probar cuan fieles, confiables, y secretos son las personas que los rodean.

Cuando te sientes a comer con algún señorCuando se nos invita a comer con gente importante, somos afectados por dos problemas comunes; el primer problema es que a veces nos volvemos demasiados tímidos y acomplejados y no podemos actuar con naturaleza y libertad. El segundo problema es todo lo contrario del primero; cuando estamos en ésta situaciones  a veces nos volvemos descuidados para hablar y actuar, y terminamos haciendo el ridículo en reuniones muy importantes.

Cuando nos sentamos a comer a la mesa, ya sea con un regidor supremo, un rey ó presidente, un subordinado de un rey ó presidente, una persona de honor, una persona de dignidad, una persona de autoridad, una persona de influencia, un ministro religioso ó cualquier otra persona importante, tenemos que ser muy cautelosos en la manera que nos comportamos.  Si la persona que nos invita a la mesa es una persona sabia y buena; pondrá mucha atención a las palabras que proferimos y también a nuestros actos. Tenemos que mantener nuestra distancia y no darnos mucha libertad en nuestras palabras y acciones, no vaya a ser que nuestras palabras sean tomadas como una ofensa y desorden a la mesa; y la mesa se nos convierta en una trampa y una afrenta. Tenemos que tener cuidado el alimento que escogemos y la cantidad que consumimos, también la bebida que escogemos y la cantidad que consumimos, ya que ésto afecta nuestra mente y por lo consiguiente nuestro comportamiento, además tenemos que aprender a hablar poco, verdadero y sustancial. En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente. Proverbios 10: 19

 

La Glotonería

 

Le ruego que vea este asunto tal como es realmente. Cuando usted se una con aquellos que desprecian a Dios para beber cerveza, vino o bebidas más fuertes, imagine que Jesús está frente a usted padeciendo de hambre intensa para poder deshacer el poder de Satanás y hacer posible que el hombre venza mediante él. Cuando esté usted levantando en alto el vaso de cerveza espumante en compañía de los infieles que rechazan la verdad y rehúsan la salvación, recuerde que Jesús está allí, el mismo Jesús que usted dice que es su salvador, en quien está centrada su esperanza de vida eterna. ¡Oh, cómo puede, cómo puede usted ser tan débil en su percepción moral que no ve la influencia que ejerce todo esto sobre usted y sobre los demás! ¡No cumple su cometido más solemne, y luego se queja de que lo persiguen! (Testimonios para la iglesia, {5TI}, t. 5, p. 481).

… Hay que mantener una conexión viva con el cielo, buscando tan a menudo como lo hacía Daniel—tres veces al día—la gracia divina para resistir al apetito y la pasión. Luchar contra el apetito y la pasión sin la ayuda del poder divino será un fracaso; pero haga de Cristo su fortaleza y el lenguaje de su alma será: “En todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó’. Dijo el apóstol Pablo: “Golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”.

Que ninguno crea que puede vencer sin la ayuda de Dios. Usted debe tener la energía, la fortaleza y el poder de una vida desarrollada en su interior. Entonces llevará fruto para santidad y aborrecerá el vicio intensamente. Usted necesita ejercer un constante esfuerzo para separarse de la mundanalidad, de la conversación barata, de todo lo sensual y elevarse a la nobleza del alma y a un carácter puro y sin mancha. Su nombre puede guardarse tan puro que llegue a estar desligado de cualquier cosa deshonesta o injusta, que se le respete por todo lo bueno y lo puro, de tal forma que pueda estar inscrito en el libro de la vida del Cordero, para ser inmortalizado entre los santos ángeles (El ministerio médico {MM}, p. 188).

Cristo sabía que para poder llevar a cabo con éxito el plan de salvación, debía comenzar la obra de redimir al hombre precisamente donde comenzó la ruina. Adán cayó en el terreno del apetito.

Su primera prueba fue en el mismo punto donde Adán cayera. Mediante la tentación dirigida al apetito Satanás había vencido a gran parte de la raza humana, y su éxito le había hecho pensar que el dominio de este planeta caído estaba en sus manos. Pero en Cristo halló a alguien que podía resistirle, y dejó el campo de batalla como un enemigo vencido.

Muchos que profesan ser piadosos no investigan la razón del largo período de ayuno y sufrimiento de Cristo en el desierto. Su angustia no se debió tanto a los tormentos del hambre como a su comprensión de los terribles resultados, en la raza humana, de la complacencia del apetito y la pasión. Sabía que el apetito sería el ídolo del hombre y lo induciría a olvidar a Dios y que le estorbaría directamente el camino de su salvación.

Satanás fue derrotado en su intento de vencer a Cristo en el terreno del apetito. Y allí en el desierto Cristo alcanzó una victoria en favor de la raza humana en el terreno del apetito haciendo posible que en su nombre, en toda ocasión futura, el hombre pudiese vencer la fuerza del apetito para su propio provecho.

Nuestra única esperanza de recuperar el Edén es por medio de un firme dominio propio. Si el apetito pervertido tenía un poder tan grande sobre la humanidad, que, a fin de quebrantar su dominio, el divino Hijo de Dios hubo de soportar un ayuno de casi seis semanas en favor del hombre, ¡qué obra está delante del cristiano! Sin embargo, por grande que sea la lucha, éste puede vencer. Con la ayuda del poder divino que soportó las más fieras tentaciones que Satanás pudo inventar, él también puede ser completamente victorioso en su guerra contra el mal, y finalmente podrá llevar la corona de victoria en el reino de Dios (La temperancia {Te}, pp. 18, 19).

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Lección 9 // Jueves 26 de febrero_____________________

NUESTRAS RESPONSABILIDADES

“Cuando yo dijere al impío: Impío, de cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre demandaré de tu mano” (Eze. 33:8). ¿Qué principio espiritual básico se revela aquí? ¿Cómo podemos tomar este concepto y aplicarlo a nuestra vida diaria?

Hace años, en una gran ciudad, una mujer fue atacada en la calle, de noche. Ella pidió ayuda a los gritos; docenas de personas la oyeron, pero ninguna se molestó en llamar a la policía. La mayoría de la gente miró por la ventana y volvió a hacer lo que estaba haciendo. Pronto, los gritos de la mujer se detuvieron. Más tarde, la encontraron muerta por causa de numerosas puñaladas.

¿Fueron responsables por su muerte las personas que oyeron sus gritos pero no hicieron nada? Aunque no la habían atacado ellos mismos, ¿fue su inacción lo que la mató?

Lee Proverbios 24:11, 12 y 23 al 28. ¿Qué mensajes importantes hay para nosotros aquí?

11 Libra a los que son llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte. 12 Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿No lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras.
Proverbios 24

23 También estos son dichos de los sabios: Hacer acepción de personas en el juicio no es bueno. 24 El que dijere al malo: Justo eres, Los pueblos lo maldecirán, y le detestarán las naciones; 25 Mas los que lo reprendieren tendrán felicidad, Y sobre ellos vendrá gran bendición. 26 Besados serán los labios del que responde palabras rectas. 27 Prepara tus labores fuera, Y disponlas en tus campos, Y después edificarás tu casa. 28 No seas sin causa testigo contra tu prójimo, Y no lisonjees con tus labios. Proverbios 24

La ley de Moisés advertía claramente que quienes dejaban de informar lo que habían presenciado llevarían su culpa (Lev. 5:1). Podemos no ser capaces de actuar contra un crimen, pero si nos mantenemos en silencio sobre lo que vemos, compartimos la culpa con el criminal. Por nuestro silencio, llegamos a ser cómplices.

Por otro lado, si informamos la verdad en nuestro testimonio, con “palabras rectas” (Prov. 24:26), respondemos adecuadamente y nos conducimos como personas responsables. Este acto se compara con un beso en los labios, queriendo decir que la persona se preocupa y se interesa en la otra.

Es suficientemente trágico permanecer en silencio y no hacer nada mientras una mujer es asesinada en tu calle. Pero ¿qué sucede con los muchos otros males en el mundo: hambre, guerra, injusticia, racismo, opresión económica? ¿Cuáles son aquí nuestras responsabilidades?

Se han encontrado documentos que explican una de las costumbres más profundas e interesantes del pueblo judío con respecto a aquellos que eran condenados a la muerte. Hace alusión que cuando una persona era condenada a la muerte, en el momento que el reo era trasladado de la prisión al lugar de ejecución, en la procesión le acompañaba siempre una persona ó heraldo que gritaba la siguiente súplica: “Cualquier cosa que se pueda ofrecerse para probar la inocencia de éste acusado, cualquier evidencia que se pueda dar para salvar la vida de éste hombre, cualquier cosa que se quiera decir en favor de éste condenado, que lo declare ahora, los jueces aún están esperando, ésta procesión parará su marcha, la evidencia se escuchará, y la ejecución se pospondrá” la leyenda seguía diciendo: “si éste reo es inocente y hay alguien que puede probar su inocencia y no lo hace, ésta persona que guarda silencio será culpable de asesinato y quedará bajo el juicio de Dios.”

Si ésta costumbre aquí arriba mencionada existió en los tiempo de Jesucristo, el pueblo de Israel queda profundamente condenado, ya que mientras la procesión se dirigía al monte calvario, tenían que aparecido miles y miles de personas para abogar por la inocencia de Jesucristo y parar su muerte; pero fue todo lo contrario esto, apareció una gran multitud para gritar: “crucifícale”, aún aquellos mismos que habían visto ó recibido algún milagro ó favor de Jesús.

Muchas veces hay persona que son llevadas a la muerte por injusticias, por venganza, odios, religión, raza ó color; de acuerdo al texto bíblico de éste día, nos ordena a salvar a ésta persona, ya sea por un testimonio verdadero, o por una acción inmediata; una acción inmediata que sea contraria a la acción del sacerdote y el levita cuando pasaron al lado del herido que salvó el buen samaritano. En un dado caso que no se pueda ayudar a una persona que está expuesta a la muerte, tienen que ver suficientes razones y éstas razones tienen que ser perfectamente honestas para que una persona no ejerza la obligación de ayudar a aquellos que lo necesitan; al mundo podemos engañar con nuestras escusas, pero no a Dios.

EL CRIMEN DE LA NEGLIGENCIA

No usar nuestro poder es un pecado; dejar de hacer algo que podemos hacer, también es un pecado; retener una ayuda es también participar de las miserias que causará, el haber evitado la ayuda. Todas éstas cosas mencionadas son pecados y son también crímenes, comúnmente se le llama “el crimen de la negligencia.” 

Todo aquel que se niega a salvar una vida; mata.

Hay muchos asesinos que han levantado sus manos para quitar la vida en éste mundo, pero es mucho más grande el número de asesinos que nunca han levantado las manos para quitar la vida, lo han hecho por negligencia, por descuido ó han asesinado intelectualmente. Muchos dirigentes ó comunidades han dejado de cuidar personas y como resultado han muerto.

La incompetencia del hombre en los altos puestos y la negligencia del hombre en los bajos puestos; ha sido la combinación perfecta para el sufrimiento y muerte de  personas, comunidades y hasta países enteros.

La violencia asesina por miles, pero el crimen de la negligencia asesina por diez miles.

Si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿No lo entenderá el que pesa los corazones?

El humano es un campo fértil para las escusas, desde que el hombre ha pecado, solo somos escusas; “la mujer que me distes” dijo Adán a Dios en la caída de éste mundo, “¿Acaso soy yo guarda de mi hermano? preguntó el primer asesino de éste mundo. No lo conozco ó no es mi amigo, pudo haber dicho fácilmente el levita y el sacerdote que “viéndole pasó de largo.”  Un juramento valió más para Herodes que salvar la vida de Juan el Bautista, que era una persona que él temía y respetaba : Y el rey se entristeció mucho; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desecharla”; Inocente soy yo de la sangre de este justo; allá vosotros.” dijo Pilato después de haberse lavado las manos en el juicio que celebró contra Jesús.

Nuestras escusas pueden ser válidas para el hombre, pero nunca para Dios. Con el hombre que fácilmente se equivoca, nuestras escusas muchas veces son tomadas como verdaderas. Pero Dios que conoce la verdad de nuestros corazones y de nuestras mentes, y que también conoce cada caso de injusticia y violencia que se ha cometido en éste mundo; una escusa no sirve para nada y posiblemente es aún más peor darle a Dios una escusa, que aceptar nuestra culpabilidad.

Oremos para que nuestros oídos puedan oír, para que nuestro ojos puedan ver, que nuestros corazones puedan sentir y nuestras manos puedan extenderse y ayudar. Las grandes responsabilidades dependen de nuestro cargo y de nuestro poder. Entre más alto es nuestro poder y nuestro cargo, más alta es nuestra responsabilidad.

Dios nos juzgará no importando nuestras escusas; Dios es el Vindicador del oprimido, y también es el Recompensador de todos los humanos, y ésto lo hará de acuerdo a nuestras obras, sean buenas ó malas. Las Escrituras son muy enfáticas con respecto al pecado de la negligencia para otros. Nosotros muchas veces nos contentamos con saber que no hemos hecho mal a otros; pero tenemos que recordar que muchas veces no hemos hecho el bien a otros, esas buenas cosas que estamos llamados a hacer y que Cristo condena con una culpabilidad más profunda cuando fallamos en cumplirlas. Es muy noble salvar la vida corporal de una persona, pero es más glorioso en su recompensa, el acto de salvar una vida de multitud de pecados y de la muerte eterna.

En vista de esto, ¿cuál es el deber del mensajero de la verdad? ¿Llegará tal vez a la conclusión de que no se debe predicar la verdad, puesto que a menudo no produce otro efecto que el de empujar a los hombres a burlar o resistir sus exigencias? No; el hecho de que el testimonio de la Palabra de Dios despierte oposición no le da motivo para callarlo, como no se lo dio a los reformadores anteriores. La confesión de fe que hicieron los santos y los mártires fue registrada para beneficio de las generaciones venideras. Los ejemplos vivos de santidad y de perseverante integridad llegaron hasta nosotros para inspirar valor a los que son llamados ahora a actuar como testigos de Dios. Recibieron gracia y verdad, no para sí solos, sino para que, por intermedio de ellos, el conocimiento de Dios iluminase la tierra. ¿Ha dado Dios luz a sus siervos en esta generación? En tal caso deben dejarla brillar para el mundo.

Antiguamente el Señor declaró a uno que hablaba en su nombre: “La casa de Israel empero no querrá escucharte a ti, porque no quieren escucharme a mí”. Sin embargo, dijo: “Les hablarás mis palabras, ora que oigan, ora que dejen de oír” (Ezequiel 3:7; 2:7, VM)… Al siervo de Dios en nuestros días se dirige la orden: “¡Eleva tu voz como trompeta! ¡Declara a mi pueblo su transgresión, a la casa de Jacob sus pecados!”

En la medida de sus oportunidades, pesa sobre todo aquel que recibió la verdad la misma solemne y terrible responsabilidad que pesara sobre el profeta a quien el Señor dijo: “Hijo del hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; por tanto, oirás de mi boca la palabra, y les amonestarás de mi parte” (Ezequiel 33:7, VM)…

… Debemos escoger lo justo porque es justo, y dejar a Dios las consecuencias. El mundo debe sus grandes reformas a los hombres de principios, fe y arrojo. Esos son los hombres capaces de llevar adelante la obra de reforma para nuestra época (El conflicto de los siglos, {CS}, pp. 512, 513).

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Viernes 27 de febrero // Lección 9____________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Las almas que viven a nuestro alrededor deben ser despertadas y salvadas, porque en caso contrario, perecerán. No tenemos un momento que perder. Todos ejercemos una influencia en favor o en contra de la verdad. Deseo llevar conmigo una evidencia inequívoca de que soy de los discípulos de Cristo. Necesitamos algo más que solamente la religión del sábado. Necesitamos el principio viviente, y sentir cada día responsabilidad individual. Muchas personas evitan esto, y como resultado manifiestan descuido, indiferencia, falta de vigilancia y de espiritualidad” (TI 1:197)

“Hablad de fe, de una fe viva, cultivad el amor por Dios; evidenciad ante el mundo todo lo que Jesús es para vosotros. Exaltad su santo nombre. Hablad de su bondad; hablad de su misericordia, y hablad de su poder” (NEV 22).

 

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En la clase, repasen las respuestas a la pregunta final de la sección del domingo. ¿Qué podemos aprender los unos de los otros, de sus respuestas? ¿De qué maneras podemos aprender a edificar nuestra fe en lo que creemos?
  2. Alguien escribió: “Recuerda dos cosas: Cristo murió por ti, y tú un día morirás”. En el contexto de la sección del martes, que hablaba acerca de que debíamos responder por los pecados de un modo u otro, ¿qué lección vital debemos obtener de este pensamiento?
  3. Otra vez, ese logo puesto en los buses de Londres: “Probablemente no hay Dios. Ahora, dejen de preocuparse y gocen su vida”. Además de lo que hablaba la lección, ¿qué otro problema encuentras en ese sentimiento? ¿Por qué la existencia de Dios sería algo que haría preocupar a la gente? ¿Qué nos dice ese sentimiento acerca de cuán bien ha distorsionado Satanás el carácter de Dios en la mente de muchas personas? En la clase, consideren diferentes maneras en que podrían responder a ese lema. ¿Cuáles serían algunos lemas breves, medulosos, que podrían ayudar a la gente a ver la esperanza que podemos tener en Dios?

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Un pensamiento en “LECCION 9 – PALABRAS DE VERDAD – PARA EL 28 DE FEBRERO DE 2015

  1. Les agradezco por esta versión de la Escuela Sabática. Realmente es de gran bendición para mi y me deja valiosos conocimientos. Dios bendiga el ministerio que Uds están realizando. La gloria sea para Dios.

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