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LECCIÓN 12 – LA HUMILDAD DE LOS SABIOS – PARA EL 21 DE MARZO DE 2015

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Toda información dada en éste documento es tomada de la vastedad de libros que la Iglesia Adventista del 7mo Día tiene disponible gratuitamente para el público en general, en Ingles y Español. A éste documento también se le agrega otras informaciones de otros libros, que también se encuentran disponible en el Internet para el uso del  público en general.

Aquí no le estamos presentando una nueva luz, nuestro trabajo es sencillamente recopilar información, y presentarla en un lenguaje sencillo y entendible,  para que se le haga mas fácil al maestro de Escuela Sabática comprender y prepararse mejor, para impartir la lección de Escuela Sabática.

 Deseamos compartir con ustedes los tópicos  de las lecciones de los próximos años.

4 trimestres por año

2015:  (2)”El Libro de Lucas” (3)”Misioneros” (4)”Jeremías”

2016:  (1)”La Gran Controversia” (2)”El libro de Mateo” (3)”El Papel de la Iglesia en la Comunidad” (4)”Job”

2017:  (1)”El Espíritu Santo y la Espiritualidad” (2)”1ra y 2da de Pedro” (3)”Unidad en Cristo” (4)”Asuntos de Justicia Social”

2018:   (1)”Mayordomía” (2)”Preparación para los Días Finales” (3)”El libro de los Hechos” (4)”El Libro de Apocalipsis”

2019: (1)”Esdras-Nehemías” (2)”El Libro de Daniel” (3)”Romanos” (4)”Como interpretar las escrituras”

Recordamos a los hermanos que ésta información está sujeta a cambios.


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Todo hombre sabio, aún le está buscando…

Lección 12: Para el 21 de marzo de 2015

LA HUMILDAD DE LOS SABIOS

Sábado 14 de marzo___________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Proverbios 30; Lucas 18:9-14; Job 38-40:2; 1 Juan 1:9; Apocalipsis 3:14-18; Salmo 104:24.

PARA MEMORIZAR:
 “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mat. 5:3).

En la Biblia se considera la humildad como una virtud importante. El mayor de los profetas, Moisés, se destaca como el hombre más humilde que alguna vez haya vivido (Núm. 12:3, NVI). Según Miqueas 6:8, el principal deber que Dios espera de su pueblo es “humillarte ante tu Dios”. También Jesús insiste en que la humildad es un ideal que el cristiano debería adoptar: “Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos” (Mat. 18:4).

Después de todo, ¿de qué podemos jactarnos? Toda respiración, cada latido, cada talento, cada don, viene solo de Dios, en quien “vivimos, y nos movemos, y somos” (Hech. 17:28). Y a la luz de la cruz, aun todas nuestras justicias son como “trapos de inmundicia (Isa. 64:6). ¿Cómo, entonces, podemos jactarnos?

Esta semana, Proverbios considera la humildad; teniendo en cuenta nuestra situación, ¿no es necio ser otra cosa que humilde?

Moisés tenía un profundo sentido de la presencia personal de Dios. No miraba solamente a través de los siglos esperando que Cristo se manifestase en la carne, sino que veía a Cristo de una manera especial acompañando a los hijos de Israel en todos sus viajes. Dios era real para él, siempre presente en sus pensamientos. Cuando se le interpretaba erróneamente, cuando estaba llamado a arrostrar peligros y soportar insultos por amor de Cristo, los sufría sin represalias. Moisés creía en Dios, como en Aquel a quien necesitaba, y quien le ayudaría por causa de su necesidad. Dios era para él un auxilio presente…

En esto hay otro punto de la fe que deseamos estudiar: Dios recompensará al hombre de fe y obediencia. Si esta fe penetra en la experiencia de la vida, habilitará a cada uno de los que temen y aman a Dios para soportar pruebas. Moisés estaba lleno de confianza en Dios, porque tenía una fe que se apropiaba sus promesas. Necesitaba ayuda, oraba por ella, se aferraba a ella por la fe, y entretejía en su experiencia la creencia de que Dios le cuidaba. Creía que Dios regía su vida en particular. Veía y reconocía a Dios en todo detalle de su vida, y sentía que estaba bajo el ojo del que lo ve todo, que pesa los motivos y prueba el corazón. Miraba a Dios, y confiaba en que él le daría fuerza para vencer toda tentación. Sabía que le había sido asignada una obra especial, y deseaba, en cuanto fuese posible, cumplir cabalmente esa obra. Pero sabía que no podía hacerlo sin ayuda divina; porque tenía que tratar con un pueblo perverso. La presencia de Dios bastaba para hacerle atravesar las situaciones más penosas en las cuales un hombre pudiera ser colocado.

Moisés no pensaba simplemente en Dios; le veía. Dios era la constante visión que había delante de él; nunca perdía de vista su rostro. Veía a Jesús como su Salvador, y creía que los méritos del Salvador le serían imputados. Esta fe no era para Moisés una suposición; era una realidad. Esa es la clase de fe que necesitamos: la fe que soportará la prueba. ¡Oh cuántas veces cedemos a la tentación porque no mantenemos nuestros ojos puestos en Jesús! Nuestra fe no es continua, porque, por la complacencia propia pecamos, y luego no podemos mantenernos “como viendo al Invisible” (Joyas de los testimonios {2JT}, t. 2, pp. 267, 268).

Jesús vino a este mundo en humildad. Era de familia pobre. La Majestad de los cielos, el Rey de gloria, el Jefe de las huestes angélicas, se rebajó hasta aceptar la humanidad y escogió una vida de pobreza y humillación. No tuvo oportunidades que no tengan los pobres. El trabajo rudo, las penurias y privaciones eran parte de su suerte diaria. “Las zorras tienen cuevas—decía,—y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza” (Lucas 9:58) (El ministerio de curación, {MC}, p. 149).

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Domingo 15 de marzo // Lección 12________________

¿QUIÉN CREES QUE ERES?

Lee Proverbios 30:1 al 3, 32, 33. Juntos, ¿que están diciendo?

1 Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal. Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre. Yo ni aprendí sabiduría, Ni conozco la ciencia del Santo. 32 Si neciamente has procurado enaltecerte, O si has pensado hacer mal, Pon el dedo sobre tu boca. 33 Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, Y el que recio se suena las narices sacará sangre; Y el que provoca la ira causará contienda. Proverbios 30

La negación propia que se ve en estos textos es un respiro en la generalizada exaltación propia de los reyes del antiguo Cercano Oriente, a quienes a menudo les gustaba jactarse de su sabiduría, logros y victorias militares. De Salomón mismo se registra que excedía “a todos los reyes de la tierra en riquezas y sabiduría” (1 Rey. 10:23; Ecl. 2:9). Y, por supuesto, está Nabucodonosor, quien proclamó: “¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?” (Dan. 4:30).

Por cuanto el autor comprende su propia ignorancia, llama “necedad” a esa jactancia. La palabra hebrea para “necedad” aquí es nabal, que es el nombre de Nabal, cuya conducta fue un ejemplo de orgullo necio (1 Sam. 25). Esa jactancia, que implica orgullo, conlleva también la posibilidad de la humillación y, por ello, del enojo y la contienda. El apóstol Pablo llamó “necios” a algunos de sus miembros por considerarse sabios; y, peor aun, estaban jactándose de ello (2 Cor. 11:18, 19).

Lee Lucas 18:9 al 14. ¿Por qué podría ser más fácil de lo que uno pensaría actuar como el fariseo? ¿Cómo podemos estar seguros de no caer en la misma trampa, aun en formas sutiles?

A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido. Lucas 18

Tienes que sentirte triste por las personas que se jactan (generalmente cubren así sus inseguridades); muestra cuán auto engañadas están y cuán ignorantes son, en realidad.

Para esta semana tenemos un invitado especial, para que nos imparta sabiduría, y es el hermano Agur. Del hermano Agur, en realidad no sabemos mucho, no sabemos de donde viene, ni tampoco donde vive. Hemos preguntado por él, pero nadie nos da una información clara. Muchos de los escritores judíos, entre ellos  Jarchi y Jerson, dicen que el hermano Agur es el mismo Salomón. Salomón según algunos teólogos se llama a él mismo Agur, ya que el nombre Agur, significa “recolector” y ese fue el trabajo específico de Salomón; recolectar sabiduría para entregárselas a otro.  Pero otros escritores no lo creen así, ya que sus palabras no concuerdan con la personalidad de Salomón. Agur se refiere a él mismo como una persona muy ignorante, que no ha aprendido sabiduría y que en la vida no desea ni riquezas ni pobrezas; esto precisamente es todo lo contrario de Salomón. No importa quién haya sido, lo importante es que si ha sido incluido en el libro de los Proverbios, es por que fue una persona sabia y que sus pensamientos son dignos de ser recordados y enseñados, aún  cientos y miles de años más tarde.

Agur habla de él mismo como una personas que ha buscado la sabiduría, pero solo ha logrado conseguir la necedad, habla de él mismo buscando la revelación que lo guie en el camino de la verdad y de la sabiduría; éste es el pensamiento y la conducta típica de un sabio, el sabio entre más luz consigue, más grande en su lamento por su ignorancia; entre más ora por tener más claridad en su mente, esa claridad le hace descubrir la incomprensible majestuosa gloria de Dios y las insondables riquezas de la gracia de Cristo.

Agur, niega enérgicamente aceptar una elevación que no ha conseguido, en otras palabras él está diciendo: “Tu vienes a mi, con una gran opinión de mi sabiduría, y a lo mejor esperas que te instruya en muchas cosas, y hasta en grandes misterios, pero te has equivocado conmigo, yo soy tan ignorante y necio como el resto de los demás”

El tiene un sentido profundo de la corrupción de la naturaleza humana, reconoce la ceguedad del hombre y la grandeza de Dios; esa grandeza que cuando el hombre habla de Dios, solamente parece balbucear palabras, y el hombre termina de buena gana tomando refugio en sagrado silencio de la mente.  Agur comprende humildemente su ignorancia, de la misma manera que Pitágoras se negó a aceptar el título de sabio, y de la misma manera que Sócrates, uno de los más grandes sabios de su tiempo,  expresó: “Yo solo se, que no se nada”

Muchas veces los hombres nos pueden negar las virtudes que nosotros reclamamos como nuestras, pero en muchas ocasiones los hombres nos dan honores que no nos corresponden. Muchas veces podemos conseguir los honores y atributos de ser más ricos, más poderosos, más sabios ó más generosos de lo que realmente nosotros sabemos que somos. Allí precisamente tenemos que distinguir entre lo correcto y lo falso; y determinada-mente no aceptar un honor ó privilegio que no nos pertenece. Aceptar algún honor que no es nuestro es:

a-Deshonesto: toda clase de deshonestidad es pecado

b-Tiene la tendencia a engrandecer nuestra mente con vanas ideas y concepciones; el orgullo es fatal para nuestras vidas materiales y espirituales.

c-Tarde o tempranó terminará, cuando seamos expuestos a la realidad de nuestras vidas y suframos humillación.

Nosotros podemos saber muchas cosas, podemos tener mucho conocimiento, mucha ciencia y sabiduría, y si reuniéramos todo el conocimiento y la sabiduría que el hombre ha logrado conseguir en toda su existencia en ésta tierra, no es absolutamente nada comparada con todas esas cosas y misterios que aún desconocemos. Tenemos un inagotable tesoro de verdades y sabiduría ocultas, y que permanecerán ocultas, en el aire, en la tierra, en el mar y en el cielo. 

Que poquito podemos comprender al Dios Eterno e Infinito que tenemos, que difícil e imposible es comprender la profundidad de las riquezas de la sabiduría y el conocimiento de Dios. ¿Quién cree que eres? yo, personalmente; nadie. Lo único que sé; es que la bendita gracia de mi Padre Celestial me ha alcanzado; también sé, que la preciosa sangre de Cristo me ha comprado, redimido y salvado; y también sé que por la fe que el Santo Espíritu de Dios pone en mi, espero ese gran día, donde pueda ser transformado de gloria en gloria” a la imagen de mi Creador.

 Los judíos habían sido llamados primero a la viña del Señor; y por causa de eso eran orgullosos y justos en su propia opinión. Consideraban que sus largos años de servicio los hacía merecedores de una recompensa mayor que los demás. No los exasperaba más que una insinuación de que los gentiles habían de ser admitidos con iguales privilegios que ellos en las cosas de Dios.

Cristo amonestó a los discípulos que fueron llamados en primer término a seguirle, a que no se acariciase entre ellos el mismo mal. El vio que un espíritu de justicia propia sería la debilidad y la maldición de la iglesia. Los hombres pensarían que podrían hacer algo para ganar un lugar en el reino de los cielos. Se imaginarían que cuando hubieran hecho cierto progreso, el Señor les ayudaría. Así habría abundancia del yo y poco de Jesús. Muchas personas que hubieran hecho un poco de progreso se envanecerían, y se pensarían superiores a los demás. Estarían ansiosas de ser aduladas, y manifestarían celo si no se las considerase más importantes que a otros. Cristo trata de guardar a sus discípulos de este peligro (Palabras de vida del Gran Maestro {PVGM}, pp. 330, 331).

Toda ambición humana, toda jactancia, ha de echarse por tierra. El yo, el yo pecaminoso, debe ser abatido y no exaltado. Por medio de la piedad en la vida diaria debemos revelar a Cristo a cuantos nos rodean. La corrupta naturaleza humana ha de subyugarse y no exaltarse. Únicamente así seremos puros y limpios. Debemos ser hombres y mujeres humildes y fieles. Nunca debemos sentarnos en el tribunal como jueces. Dios manda que sus representantes sean puros y santos, que revelen la hermosura de la santidad. El conducto debe mantenerse despejado para que el Espíritu Santo pueda obrar libremente (Testimonios para la iglesia, {8TI}, t. 8, p. 245).

[El fariseo]… Juzga su carácter, comparándolo, no con el santo carácter de Dios, sino con el de otros hombres. Su mente se vuelve de Dios a la humanidad. Este es el secreto de su satisfacción propia…

… La religión del fariseo no alcanza al alma. No está buscando la semejanza del carácter divino, un corazón lleno de amor y misericordia. Está satisfecho con una religión que tiene que ver solamente con la vida externa. Su justicia es la suya propia, el fruto de sus propias obras, y juzgada por una norma humana.

Cualquiera que confíe en que es justo, despreciará a los demás. Así como el fariseo se juzga comparándose con los demás hombres, juzga a otros comparándolos consigo. Su justicia es valorada por la de ellos, y cuanto peores sean, tanto más justo aparecerá él por contraste. Su justicia propia lo induce a acusar. Condena a “los otros hombres” como transgresores de la ley de Dios. Así está manifestando el mismo espíritu de Satanás, el acusador de los hermanos. Con este espíritu le es imposible ponerse en comunión con Dios. Vuelve a su casa desprovisto de la bendición divina (Palabras de vida del Gran Maestro, {PVGM}, pp. 116, 117).

Pedro cayó porque no conocía su propia fragilidad. Creyó que era fuerte…

Si Pedro hubiera caminado humildemente con Dios, y ocultado el yo en Cristo; si hubiera buscado fervientemente la ayuda divina; si hubiera sido menos confiado en sí mismo; si hubiera recibido la instrucción del Señor y la hubiera puesto en práctica, habría velado en oración, y habría obrado su propia salvación con temor y temblor. Si se hubiera examinado íntimamente a sí mismo, el Señor le habría dado ayuda divina, y no hubiera habido necesidad de que el Señor lo zarandeara… No hay poder en toda la fuerza satánica que pueda incapacitar al alma que confía, en sencilla confianza, en la sabiduría que procede de Dios (Hijos e hijas de Dios, {HHD}, p. 93).

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Lección 12 // Lunes 16 de marzo__________________

¿UN CONOCIMIENTO DE DIOS?

El orgullo surge en quienes no conocen a Dios en forma personal. En contraste, la persona que vive en comunión con Dios será humilde, pues constantemente está en contacto con Aquel que es infinitamente más grande que cualquiera de nosotros. Cuando pensamos acerca del tamaño del universo y nos damos cuenta de que adoramos a Aquel que creó ese universo, y que ese mismo Dios sufrió en la persona de Jesús sobre una cruz por nosotros, es difícil imaginar cómo podríamos estar luchando con el orgullo mientras mantenemos estos pensamientos ante nosotros.

Lee Proverbios 30:3 al 6. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca del poder, la majestad y el misterio de Dios?

Yo ni aprendí sabiduría, Ni conozco la ciencia del Santo. ¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan.No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso. Proverbios 30

La expresión “conocimiento del Dios santo” (NVI) debe entenderse como “conocimiento acerca de Dios”. Se hacen luego cinco preguntas retóricas, que nos obligan a reconocer realmente cuánto no entendemos acerca de Dios.

Lee estas preguntas en Proverbios 30:4. ¿Qué desafíos nos presentan?

¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? Proverbios 30

Por cuanto Dios es el Creador (las primeras cuatro preguntas), permanece mucho más allá de nuestra comprensión (la quinta pregunta). En el libro de Job, Dios desafía a Job con preguntas similares para que se diera cuenta de que no podría comprender a Dios o a sus caminos (Job 38 a 40:2).

El hecho importante de que Dios es el Creador, y que no podemos comprenderlo plenamente, nos da una lección vital con respecto a cómo debemos recibir su revelación escrita, que algunos eruditos están siempre cuestionando. ¿Quiénes somos nosotros –cuya comprensión incluso de las cosas más sencillas de la naturaleza está cubierta de nubes y llenas de misterio− para desafiar la Palabra de Dios, aun las partes que nos dejan perplejos o nos perturban?

Medita en la grandeza y el misterio de la creación misma. ¿Qué debería decirnos esto acerca de la grandeza y el misterio del Creador? ¿Por qué esta grandeza y misterio nos dan consuelo y esperanza?

Yo ni aprendí sabiduría: Conocimiento natural ó filosofía, es el acto de comprender la naturaleza de las cosas que nos rodean, el acto de gobernar un estado, de dirigir los negocios de un reino, ó el acto de realizar los negocios comunes de la vida de una manera sobresaliente y peculiar. El sabio Agur, no ha recibido ningún tipo de educación, ni política, ni liberal, ni religiosa, no es hijo de profeta, ni fue enviado a la escuela de los profetas, no fue enseñado por el hombre, su conocimiento y sabiduría ha sido conseguida de arriba, del cielo, y por revelación de Dios.

Ni conozco la ciencia del Santo: Tampoco Agur, tiene un conocimiento de Dios, como lo ha tenido un hombre de Dios, como Elías, Moisés, Daniel ó Pablo. Tampoco conoce a los ángeles, no sabe de su naturaleza, capacidades, influencias y operaciones. No conoce a Dios el Padre, El Hijo y El Espíritu Santo, desconoce como subsisten, su perfección, sus propósitos y su apariencia, no los conoce de una manera completa. A pesar que no ha estado bajo la instrucción de los hombres y que no conoce a Dios de una manera más amplia, lo que Agur sabe y lo que va a compartir viene de ese Dios, que la mayoría de nosotros no lo conocemos, pero si sabemos que existe cuando nos muestra su amor, sus cuidados y sus bendiciones.

¿Quién subió al cielo, y descendió?: Nadie ha subido al cielo a conocer las cosas de cielos y el conocimiento de Dios y ha podido regresar a la tierra para comunicarlas. Enóc fue llevado al cielo, también Elías y Moisés, pero ninguno de ellos ha regresado a la tierra para informar que es lo que han visto, sabido ó disfrutado allí. Pablo fue tomado al tercer cielo y regresó a la tierra, pero si leemos el texto bíblico, ni él mismo está seguro en que forma fue tomado, además las cosas experimentadas por él en éste viaje, nunca tuvo la capacidad literaria de poderlas expresar. Recordemos que es muy diferente ser tomado al cielo, que recibir una visión ó un sueño del cielos ó de las cosas celestiales y divinas. Muchos profetas y escritores de la Biblia, fueron instruidos a través de sueños y visiones, entre los mas resaltan-tes Daniel con el libro de Daniel y Juan con el libro del Apocalípsis.
Cristo vino del cielo, y el nos ha mostrado la gloria, el poder y el amor del Padre. El Espíritu Santo vino del cielo y está con nosotros para hacernos volver a nuestro Padre original y a nuestro hogar original. 

Agur sigue haciendo preguntas difíciles de contestar: ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? No hay ningún hombre ó ser capaz de poder hacer esto, solamente el que es Gobernador Soberano, él es el único capaz de hacer estas cosas, las aguas que están arriba en las nubes, como las aguas de la tierra, Dios las tiene en su debido lugar, ninguna de ellas se salen de su lugar, sino es por su voluntad.

¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?

EL, ELOAH ELOEH: Dios “Poderoso, Fuerte, Prominente” (Génesis 7:1; Isaías 9:6)  “El” está asociado con otras cualidades, tales como integridad (Números 23:19), celo (Deuteronomio 5:9), y compasión (Nehemías 9:31), pero la idea de la raíz original de poderoso, permanece.

ELOHIM: Dios “Creador, Todopoderoso y Fuerte” (Génesis 17:7; Jeremías 31:33)

EL SHADDAI: “Dios Todopoderoso,” “El Fuerte de Jacob” (Génesis 49:24; Salmo 132:2, 5) – habla del máximo poder de Dios sobre todas las cosas.

ADONAI: “El Señor” (Génesis 15:2; Jueces 6:15) – usado en lugar de YHWH, el cual se creía entre los judíos que era demasiado sagrado para ser pronunciado por hombres pecadores.

YHWH / YAHWEH / JEHOVÁ: “SEÑOR” (Deuteronomio 6:4; Daniel 9:14) – estrictamente hablando, el único nombre propio de Dios. Traducido en las Biblias en español como Jehová o “SEÑOR” (todo con mayúsculas) para distinguirlo de Adonai, “Señor.”

YAHWEH-JIREH: “El Señor Proveerá” (Génesis 22:14) – el nombre inmortalizado por Abraham cuando Dios proveyó el carnero para ser sacrificado en lugar de Isaac.

YAHWEH-RAPHA: “El Señor Que Sana” (Éxodo 15:26) – “porque yo soy Jehová tu sanador” tanto del cuerpo como del alma. En el cuerpo, preservando y curando de enfermedades, y del alma, perdonando las iniquidades.

YAHWEH-NISI: “El Señor Es Mi Bandera” (Éxodo 17:15) – donde bandera es entendido como un lugar de reunión. Este nombre conmemora la victoria en el desierto sobre los amalecitas en Éxodo 17.

YAHWEH-MEKADDESH: “El Señor que Santifica, que Hace Santo” (Levítico 20:8; Ezequiel 37:28)

YAHWEH-SHALOM: “El Señor es nuestra Paz” (Jueces 6:24) – el nombre dado por Gedeón al altar que construyó después de que el Ángel del Señor le aseguró que no moriría como pensó que sucedería después de haberlo visto.

YAHWEH-ELOHIM: “SEÑOR Dios” (Génesis 2:4; Salmo 59:5) – una combinación del nombre único de Dios YHWH y el genérico “Señor,” significando que Él es el Señor de señores.

YAHWEH-TSIDKENU: “El Señor nuestra Justicia” (Jeremías 33:16) – Al igual que con YHWH-M’Kaddesh, es Dios únicamente quien provee la justificación para el hombre, a través de la Persona de Su Hijo Jesucristo, quien se hizo pecado por nosotros “para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21).

YAHWEH-ROHI: “El Señor es mi Pastor” (Salmo 23:1) – Después que David reflexionó sobre su relación como pastor con sus ovejas, se dio cuenta de que era exactamente la relación que Dios tenía con él, y así declara, “Yahweh-Rohi es mi Pastor; nada me faltará.” (Salmo 23:1).

YAHWEH-SAMA: “El Señor está allí” (Ezequiel 48:35) – el nombre atribuido aquí a Jerusalén y al Templo, indica que la gloria del Señor que en algún momento se apartó (Ezequiel 8 – 11) había regresado (Ezequiel 44:1-4).

YAHWEH-SABAOTH: “El Señor de los Ejércitos” (Isaías 1:24; Salmo 46:7) – Ejércitos significa “hordas,” tanto de ángeles como de hombres. Él es Señor de los ejércitos del cielo y de los habitantes de la tierra, de judíos y gentiles, de ricos y pobres, amos y esclavos. El nombre es expresivo en majestad, poder y autoridad de Dios y muestra que Él es capaz de llevar a cabo lo que determina hacer.

EL ELYON: “El Altísimo” (Deuteronomio 26:19) – es derivado de la raíz hebrea para “subir” o “ascender,” así que la implicación es de aquello que está demasiado alto. El Elyon denota exaltación y habla del absoluto derecho a su Señorío.

EL ROI: “El Dios que me ve” (Génesis 16:13) – el nombre atribuido a Dios por Agar, quien se encontraba sola y desesperada en el desierto después de haber sido expulsada por Sarai (Génesis 16:1-14). Cuando Agar se encontró con el Ángel del Señor, ella se dio cuenta de que había visto a Dios. También consideró que El Roi la vio a ella en su aflicción y testificó que Él era Dios que vive y lo ve todo.

EL OLAM: “El Dios Eterno” (Salmo 90:1-3) – La naturaleza de Dios no tiene principio ni fin, está libre de todas las limitaciones del tiempo, y Él contiene en sí mismo la causa misma del tiempo. “Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.”

EL-GIBHOR: “Dios Fuerte” (Isaías 9:6) – el nombre describe al Mesías, Jesucristo, en esta profética porción de Isaías, como un poderoso y gran guerrero; el Mesías, el Poderoso Dios, quien llevará a cabo la destrucción de los enemigos de Dios y regirá con vara de hierro (Apocalipsis 19:15).

Están por sobrecogernos tiempos que probarán las almas de los hombres; los que son débiles en la fe no resistirán la prueba de aquellos días de peligro. Las grandes verdades de la revelación deben ser estudiadas cuidadosamente, porque todos necesitaremos un conocimiento inteligente de la Palabra de Dios. El estudio de la Biblia y la comunión diaria con Jesús nos darán nociones bien definidas de responsabilidad personal y fuerza para subsistir el día de prueba y tentación. Aquel cuya vida esté unida con Cristo por vínculos ocultos será guardado por el poder de Dios mediante la fe que salva (Joyas de los testimonios {2JT}, t. 2, p. 101).

La vida en Cristo es una vida de reposo. Tal vez no haya éxtasis de los sentimientos, pero debe haber una confianza continua y apacible. Tu esperanza no se cifra en ti mismo, sino en Cristo. Tu debilidad está unida a su fuerza, tu ignorancia a su sabiduría, tu fragilidad a su eterno poder. Así que no has de mirar a ti mismo ni depender de ti, sino mirar a Cristo. Piensa en su amor, en la belleza y perfección de su carácter. Cristo en su abnegación, Cristo en su humillación, Cristo en su pureza y santidad, Cristo en su incomparable amor: tal es el tema que debe contemplar el alma. Amándole, imitándole, dependiendo enteramente de El, es como serás transformado a su semejanza (El camino a Cristo, {CC}, p. 70).

Los más profundos intelectos del mundo, cuando no están iluminados por la Palabra de Dios, se desorientan y aturden mientras tratan de investigar los asuntos de la ciencia y la revelación. El Creador y sus obras están más allá de la comprensión finita, y los hombres concluyen que la Biblia no es una historia fidedigna porque no pueden explicar las obras y los caminos de Dios a partir de causas naturales. Muchos están tan determinados a excluir a Dios del ejercicio de su voluntad y poder soberanos en el orden establecido del Universo, que degradan al hombre, la más noble de sus criaturas. Las teorías y las especulaciones de la filosofía tratan de hacemos creer que el ser humano llegó a la existencia mediante un proceso lento, no simplemente de un estado salvaje, sino a partir de la forma más baja de la creación animal. Destruyen la dignidad del hombre porque no quieren admitir el poder ni la gracia de Dios.

El Señor ha iluminado los intelectos humanos y ha derramado un torrente de luz sobre el mundo mediante descubrimientos de la técnica y la ciencia. Pero quienes los contemplan simplemente desde una perspectiva humana, llegarán con toda seguridad a conclusiones erróneas. Las espinas del error, del escepticismo y de la incredulidad se disimulan al ser cubiertas con los ropajes de la filosofía y de la ciencia. Es Satanás quien ha inventado esta ingeniosa manera de apartar a las almas del Dios viviente, separándolas de la verdad y de la religión. Es él quien exalta a la naturaleza por encima del Creador de la naturaleza (Alza tus ojos, {ATO}, p. 154).

Mientras educaba a sus discípulos, Jesús solía apartarse de la confusión de la ciudad a la tranquilidad de los campos y las colinas, porque estaba más en armonía con las lecciones de abnegación que deseaba enseñarles. Y durante su ministerio se deleitaba en congregar a la gente en derredor suyo bajo los cielos azules, en algún collado hermoso, o en la playa a la ribera del lago. Allí, rodeado por las obras de su propia creación, podía dirigir los pensamientos de sus oyentes de lo artificial a lo natural. En el crecimiento y desarrollo de la naturaleza se revelaban los principios de su reino. Al levantar los hombres los ojos a las colinas de Dios, y contemplar las obras maravillosas de sus manos, podían aprender lecciones preciosas de la verdad divina. La enseñanza de Cristo les era repetida en las cosas de la naturaleza (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 257, 258).

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Martes 17 de marzo // Lección 12__________________

NI DEMASIADO NI MUY POCO

Este texto (Prov. 30:7-9) contiene la única oración en el libro de Proverbios. No es por azar que este pedido siga inmediatamente a la afirmación de Dios como el gran Creador (Prov. 30:4), y a la promesa de su fidelidad (vers. 5).

Lee Proverbios 30:7 al 9. ¿Por qué alguien preguntaría estas cosas?

Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. Proverbios 30

Antes de que pidamos algo a Dios, es importante asegurarnos de que nuestra relación con él sea sólida. Si estamos mintiendo, estamos actuando como si Dios, que conoce todas las cosas, ni siquiera existiera. Por esto, la confesión de nuestro pecado es un prerrequisito para el perdón (1 Juan 1:9). No podemos hacer trampa a Dios; él nos ve exactamente como somos. Al orar, el dramático gesto de postrarnos, echados sobre el polvo como muertos (Lam. 3:29), revela no solo nuestra reverencia y humildad, sino además muestra que percibimos nuestra desnudez espiritual ante él.

En Proverbios 30:8, el escritor pide a Dios que no le “dé” ni pobreza ni riqueza. La primera vez que el verbo “dar” se usa en la Biblia en relación con los seres humanos, refiere al don, que Dios les dio, de la comida (Gén. 1:29). Por esto, en muchas culturas el alimento se asocia tradicionalmente con la oración. Esta necesidad básica, que nos hace tan dependientes del Dios de la creación, pone la experiencia de la oración en el centro de nuestra supervivencia.

Los dos pedidos no buscan solo el equilibrio en el carácter humano. Convergen en una meta: la gloria de Dios. Si tenemos muy poco, robamos e insultamos a Dios; si tenemos demasiado, no sentimos la necesidad de Dios y podemos hasta negar su existencia. Sin embargo, es digno de notar que solo la última situación puede llevarnos a desconectarnos de Dios; lo primero, probablemente, nos mantendrá en contacto con él.

El Padrenuestro presenta las mismas dos preocupaciones: (1) “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy” (Mat. 6:11), atiende nuestras necesidades, y nada más; y (2) “No nos metas en tentación” (Mat. 6:13), se ocupa de nuestras necesidades, y mucho más que eso.

Piensa en cuán dependiente eres de Dios. ¿Cómo el recordar este hecho puede ayudarte a crecer en la fe? ¿Qué peligros aparecen cuando olvidamos esta dependencia?

Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario;No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios.

Los extremos existen en la vida, y aquí encontramos a Agur pidiendo a Dios la oportunidad de ser librado de cualquiera de los extremos de la vida y también ha pedido ser un hombre humilde y verdadero. Este pedido de Agur, tiene mucho de similar con la oración del  “Padre Nuestro” Si logramos quitar la vanidad y la mentira de nuestras vidas, si estamos interesados en el amor perdonador de Cristo, y dependemos de su gracia, entonces estaremos listos para recibir de él lo que pedimos. Si nos damos cuenta de como abusan y derrochan  las bendiciones todos aquellos que tienen abundancias, y también nos damos cuenta de como sufre de penurias el necesitado, entonces la oración de Agur se vuelve muy sabia; tener lo necesario para sobrevivir; en otras palabras que Dios supla para nuestras necesidades de acuerdo a su voluntad.

Cualquiera de los extremos traen peligro a nuestras vidas espirituales: Una vida llena de abundancia, tienta a la persona a negar al Proveedor de las bendiciones que recibimos. El ateísmo más profundo que se conoce aquí en la tierra, nace de la suficiencia propia, la falta de necesidad de un Dios que bendice y salva.

También la extrema pobreza es un peligro para la vida espiritual; es una tentación constante para ser deshonesto. Hay un dicho entre las personas de habla inglesa que dice: “demasiado pobre para ser honesto” suena cínico y descarado, pero encierra una verdad muy difícil de tragar. 

Tenemos que tener cuidado de no caer en la mediocridad, aquí no está hablando de ser mediocres, aquí está hablando de ser sumisos a la voluntad de Dios. Muchas veces nos esforzamos y nunca conseguimos lo que deseamos. Nuestras empresas, nuestras visiones y nuestros sueños tienen que llevarse a cabo con toda nuestras fuerzas; nuestras oraciones sinceras tienen que acompañar todo esfuerzo que hagamos, para que Dios provea para nosotros de acuerdo a su justa y sabia voluntad.

La oración de Agur, parece una oración de año nuevo:

1- Enfrentando el futuro con serenidad: No me las niegues antes que muera:” El se está dando cuenta, que el lapso de vida que aún le queda antes de morir, tiene que mantenerse avanzando hacia adelante, con paso firme para enfrentar todos los problemas y obstáculos que la vida le presente. Lo que necesita es más poder y sabiduría de la que ya tiene a su mando, y está consciente de su pedido y de su necesidad.

2-Está pidiendo a Dios con fervor: Dos cosas te he demandado” ¿A quién más se le podrán pedir estos deseos? Solamente al Dios del futuro; el Dios que mantiene en sus manos el tiempo y la soberanía de nuestras vidas y de ésta tierra; A nuestro Padre, quién está completamente interesado en el bienestar de sus hijos; Al Dios de nuestras vidas, quien traza y nos ayuda en el camino a recorrer para volver a nuestro hogar.

3- Está pidiendo ser liberado del engaño: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí”

4- Está pidiendo ser librado de los extremos de la vida: “No me des pobreza ni riquezas”

5- Está pidiendo la sobre vivencia necesaria: “Manténme del pan necesario” Dios no solo sabe lo que queremos, sino sabe lo que es necesario para nuestras vidas, y el lo proveerá de acuerdo a la relación que tengamos con él. Dios sabe como nutrirnos en nuestra vida espiritual, y como nutrirnos en nuestra vida física, en estos pocos años de existencia en éste mundo, antes de ser trasladados a la patria celestial. Que nuestra oración sea que él provea para nosotros lo que él cree que es lo mejor, creyendo con todo el corazón que lo que pedimos en nuestras oraciones y que recibimos de él, es lo mejor para nuestras vidas; no importando como lo medimos, posiblemente no es lo más dulce, ni lo más fino, ni lo más duradero, sino lo correcto y necesario de acuerdo al conocimiento y la voluntad de Dios.

Cuando confiemos plenamente en Cristo, nos daremos a nosotros mismos en ofrenda a Dios. Nuestra dependencia estará centrada en la virtud y en la intercesión de Cristo como nuestra única esperanza. No hay confusión, ni sospecha, puesto que por la fe vemos a Jesús, el enviado de Dios, cuya misión es lograr la reconciliación con los pecadores. Si deseamos creer solamente en Cristo, él está comprometido con un pacto solemne de mediar en favor de los que, por su intermedio, se acercan al Padre, con el propósito de garantizar su salvación. Este privilegio está garantizado si nos acercamos confiadamente el trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Recibiréis poder, (RP}, p. 14).

La verdadera reverencia hacia Dios nos es inspirada por un sentido de su infinita grandeza y un reconocimiento de su presencia. Este sentido del Invisible debe impresionar profundamente todo corazón. La presencia de Dios hace que tanto el lugar como la hora de la oración sean sagrados. Y al manifestar reverencia por nuestra actitud y conducta, se profundiza en nosotros el sentimiento que la inspira. “Santo y temible es su nombre” (Salmos 111:9, VM), declara el salmista. Los ángeles se velan el rostro cuando pronuncian ese nombre. ¡Con qué reverencia debieran pronunciarlo nuestros labios, puesto que somos seres caídos y pecaminosos! (Profetas y reyes, {PR}, p. 34).

El primer ángel exhorta a los hombres a que teman al Señor y le den honra y a que le adoren como Creador del cielo y de la tierra. Para poder hacerlo, deben obedecer su ley. El sabio dice: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es la suma del deber humano” (Eclesiastés 12:13, V.M.).

El deber de adorar a Dios estriba en la circunstancia de que él es el Creador, y que a él es a quien todos los demás seres deben su existencia. Y cada vez que la Biblia presenta el derecho de Jehová a nuestra reverencia y adoración con preferencia a los dioses de los paganos, menciona las pruebas de su poder creador (El conflicto de lo siglos, {CS54}, p. 490).

Para proveernos lo necesario, nuestro Padre celestial tiene mil maneras de las cuales nada sabemos. Los que aceptan el principio sencillo de hacer del servicio de Dios el asunto supremo, verán desvanecerse sus perplejidades y extenderse ante sus pies un camino despejado.

Tengamos confianza y seamos valientes. El desaliento en el servicio de Dios es pecaminoso e irrazonable. Dios conoce todas nuestras necesidades. A la omnipotencia del Rey de reyes, el Dios que guarda el pacto con nosotros añade la dulzura y el solícito cuidado del tierno pastor. Su poder es absoluto, y es garantía del seguro cumplimiento de sus promesas para todos los que en él confían. Tiene medios de apartar toda dificultad, para que sean confortados los que le sirven y respetan los medios que él emplea. Su amor supera todo otro amor, como el cielo excede en altura a la tierra. Vela por sus hijos con un amor inconmensurable y eterno.

En los días aciagos, cuando todo parece conjurarse contra nosotros, tengamos fe en Dios, quien lleva adelante sus designios y hace bien todas las cosas en favor de su pueblo. La fuerza de los que le aman y le sirven será renovada día tras día.

Dios puede y quiere conceder a sus siervos toda la ayuda que necesiten. Les dará la sabiduría que requieren sus varias necesidades (El ministerio de curación, {MC}, pp. 382, 383).

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Lección 12 // Miércoles 18 de marzo_______________

LAS ACCIONES DE LOS ARROGANTES

Así como la humildad es positiva y trae consigo bendiciones, la falta de humildad es peligrosa y trae consigo maldiciones. Después de exaltar la virtud de la humildad mostrando sus recompensas y frutos, Proverbios 30 plantea una severa advertencia acerca de los peligros que vienen con el orgullo.

11- Hay generación que maldice á su padre, Y á su madre no bendice. 17-El ojo que escarnece á su padre, Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos lo saquen de la arroyada, Y tráguenlo los hijos del águila.
Maldecir a tus padres (Prov. 30:11, 17). Agur comienza con esto, pues representa el acto más serio de arrogancia: que los hijos desprecien la fuente de su vida. Es significativo que honrar y bendecir a los padres es el único Mandamiento asociado con la promesa de vida (Éxo. 20:12; Efe. 6:2, 3), mientras se prescribía la pena de muerte por su transgresión (Éxo. 21:15, 17).

12-Hay generación limpia en su opinión, Si bien no se ha limpiado su inmundicia. 20-Tal es el rastro de la mujer adúltera: Come, y limpia su boca, Y dice: No he hecho maldad.
Justicia propia (Prov. 30:12, 20). La condición de los pecadores que se creen justos es mala, porque permanecerán en su pecado, creyendo que son puros y que no necesitan perdón. Por esto, la confesión del pecado es tan fundamental para obtener perdón (1 Juan 1:9). A los laodicenses, que pretenden ser ricos, inteligentes y bien vestidos (aunque no se dan cuenta de que son pobres, ciegos y desnudos), se les aconseja que adquieran de Dios los medios para reparar su condición miserable (Apoc. 3:14-18).

“Aquí se representa a los que se enorgullecen de sí mismos por su posesión de conocimiento y superioridad espirituales. Pero no han respondido a las bendiciones inmerecidas que Dios les ha conferido. Han estado llenos de rebelión, ingratitud y olvido de Dios; y todavía él los ha tratado como un padre amante y perdonador trata a un hijo ingrato y descarriado. Han resistido a su gracia, han abusado de sus privilegios, han menospreciado sus oportunidades, y se han conformado con hundirse en la satisfacción, en la lamentable ingratitud, el formalismo vacío y la insinceridad hipócrita” (FO 84, 85).

13-Hay gente de ojos altivos, Cuyos párpados se alzan en arrogancia. 14-Hay gente cuyos dientes son espadas, Y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, Y a los menesterosos de entre los hombres.
Desprecio (Prov. 30:13, 14). El cuadro que se presenta de los arrogantes no es lindo. Aunque tienen una mirada orgullosa, la arrogancia no se queda allí: se manifiesta en el desprecio hacia los que piensan que están por debajo de ellos. Las imágenes de “dientes” y “muelas” (“espadas” y “cuchillos” [Prov. 30:14]) muestran cuán malas son sus acciones.

Piensa en cómo has tratado a otros, especialmente a aquellos que sientes debajo de ti (la mayoría de nosotros tuvimos estos sentimientos alguna vez, ¿verdad?). ¿Cómo puedes corregir eso? ¿Cómo puedes demostrar la humildad necesaria para corregirlo?

Muy completa la explicación para el estudio de éste día.

Se me han mostrado las iglesias que en diferentes estados profesan guardar los mandamientos de Dios y esperar la segunda venida de Cristo. Se advierte en ellas una indiferencia alarmante, como también orgullo, amor al mundo y una fría formalidad. Constituyen el pueblo que se está volviendo rápidamente como el antiguo Israel en cuanto concierne a la falta de espiritualidad. Muchos hacen alta profesión de piedad, y sin embargo carecen de dominio propio. En ellos rigen los apetitos y pasiones, y el yo predomina. Muchos son arbitrarios, intransigentes, intolerantes, orgullosos, jactanciosos y sin consagración. Sin embargo, algunas de estas personas son ministros que manejan verdades sagradas. A menos que se arrepientan, su candelero será quitado de su lugar. La maldición que el Salvador pronunció sobre la higuera estéril es un sermón dirigido a todos los formalistas e hipócritas jactanciosos que se presentan ante el mundo cubiertos de hojas orgullosas pero que no dan fruto. ¡Qué reprensión para los que tienen la forma de la piedad, mientras que en su vida sin cristianismo niegan la eficacia de ella! El que trató con ternura al principal de los pecadores, el que nunca despreció la verdadera mansedumbre y penitencia, por grande que fuese la culpa, hizo caer severas denuncias sobre los que hacían gran profesión de piedad, pero que negaban su fe con sus obras (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1, p. 536).

La estima y la suficiencia propias están matando la vida espiritual. Se ensalza el yo y se habla de él. ¡Ojalá muriese el yo! “Cada día muero”, dijo el apóstol Pablo. Cuando esta suficiencia propia, orgullosa y jactanciosa, y esta justicia propia complaciente, compenetran el alma, no hay lugar para Jesús. Se le da un lugar inferior, mientras que el yo crece en importancia y llena todo el templo del alma. Tal es la razón por la cual el Señor puede hacer tan poco por nosotros. Si él obrase con nuestros esfuerzos; el instrumento atribuiría toda la gloria a su propia habilidad, sabiduría y capacidad, y se congratularía como el fariseo: “Ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo”. Cuando el yo se oculte en Cristo, no subirá a la superficie con tanta frecuencia (Exaltad a Jesús {EJ}, p. 304).

Es menester enseñar a los niños una lección sublime, a saber, que deben estar libres de toda partícula de egotismo y fanatismo. Enseñadles que Cristo murió para salvar a los pecadores, y que debemos trabajar con gran ternura y paciencia por los que no son de nuestra fe, pues sus almas son preciosas a la vista de Dios. No se debe mirar con desprecio a nadie. No debe haber farisaísmo, ni justificación propia (Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, {COES}, p. 93).

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Jueves 19 de marzo // Lección 12__________________

LECCIONES DE LA NATURALEZA

En toda la Biblia se usan imágenes de la naturaleza para enseñar verdades espirituales. También aquí, usando la naturaleza, el proverbio nos enseña lecciones acerca de la humildad.

Lee Proverbios 30:18, 19. ¿Qué está diciendo aquí acerca de los límites de la comprensión humana?

18 Tres cosas me son ocultas; Aun tampoco sé la cuarta: 19 El rastro del águila en el aire; El rastro de la culebra sobre la peña; El rastro de la nave en medio del mar; Y el rastro del hombre en la doncella. Proverbios 30

Agur ve el misterio aun en muchas de las cosas “comunes”. La que presenta aquí es una mezcla de misterios muy fascinante. Los primeros dos son de los animales, un águila que silenciosamente se mueve por el aire, y una serpiente que silenciosamente se mueve sobre la tierra. Luego se traslada a dos acciones humanas: un barco en el mar y un hombre con una mujer. Aun hoy, con todo nuestro conocimiento científico, permanecen muchos misterios. ¡Cuán vital es que nunca perdamos nuestro aprecio por la profundidad y la majestad de la vida! Esa actitud ciertamente nos ayudará a mantenernos humildes delante de Dios.

Lee Proverbios 30:24 al 28. ¿Qué otros misterios de la naturaleza captan la atención del autor y lo llenan de asombro?

24 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, Y las mismas son más sabias que los sabios: 25 Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida; 26 Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la piedra; 27 Las langostas, que no tienen rey, Y salen todas por cuadrillas; 28 La araña que atrapas con la mano, Y está en palacios de rey. Proverbios 30

Es interesante notar que los versículos inmediatamente anteriores (Prov. 30:20-23) tratan con la necedad humana, la arrogancia y el vicio. Luego pasa al mundo animal, señalando criaturas pequeñas y humildes, aun cuando usa las mismas palabras hebreas para “sabias”, en relación con ellas, que las que usa acerca de los humanos (Prov. 3:13) y aun de Dios mismo (Job 12:13; Sal. 104:24). Aún hoy, con todos nuestros avances científicos, lo que hacen estas criaturas está más allá de nuestra comprensión total. Cuánto más esas acciones debieron de haber dejado perplejos a los sabios en su tiempo. Y el autor realmente era sabio, porque una de las grandes señales de sabiduría es reconocer cuán poco sabemos, aun acerca de las cosas más comunes.

Piensa acerca de algunas de las cosas “más sencillas” en la naturaleza: la hoja de un árbol, una gota de agua, un animal marino. ¿Cómo podría mantenernos humildes el hecho de que aun estas cosas pequeñas están llenas de misterio?

Aunque la lección está hablando de la humildad, también podemos descubrir la hipocresía en el texto de éste día; como los pecados, vicios y acciones pueden ser fácilmente ocultada por el humano:

18 Tres cosas me son ocultas; Aun tampoco sé la cuarta: 19 El rastro del águila en el aire; El rastro de la culebra sobre la peña; El rastro de la nave en medio del mar; Y el rastro del hombre en la doncella.

Aire- tierra- agua- cuerpo

Hay actos que el humano comete, que no se deja ninguna señal, y lo compara con el vuelo del águila, que lo hace de una manera rápida, fuerte y con mucha elevación, por donde pasa no queda ninguna señal, ni rastro.

También toca la tierra, por donde la serpiente se desliza por las rocas no dejando huella de su trayecto, y toca el mar, donde un barco navega, que después de unos minutos el agua se encarga de borrar su trayecto.

Por último toca el rastro del hombre sobre la doncella; los métodos y artificios que el hombre hace y usa para conquistar a la  doncella, ya sea que la consiga a través del amor  honesto y honorable matrimonio, ó a través de la impureza de la fornicación.

Todos estos secretos el hombre no los puede discernir, aparentemente todos los pecados, injusticias y vicios que se comenten aquí en la tierra, están sellados con un total secreto que muchas veces al humano le es difícil comprenderlos y descubrirlos; pero no para Dios; ante los ojos de Dios, nuestros pensamientos, acciones y pecados están desnudos; cada acto deja una señal en el aire, una rastro en el suelo, una estela en el agua, y una consecuencia en la mente y  el cuerpo. 13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. 14 Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala. Eclesiástes 12

24 Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, Y las mismas son más sabias que los sabios: 25 Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida; 26 Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la piedra; 27 Las langostas, que no tienen rey, Y salen todas por cuadrillas; 28 La araña que atrapas con la mano, Y está en palacios de rey. Proverbios 30

Las criaturas mas sencillas que aparentemente trabajan solamente por un impulso mecánico, son un ejemplo clásico para nosotros que tenemos razón y voluntad; las lecciones más profundas que aprendemos en la vida, son derivadas de las cosas mas sencilla y humildes que conocemos en éste mundo. Darwin en su estudio  “trabajo sobre gusanos” (work on worms) escribió, que no importaba que diminuta ó despreciable sea la criatura, trabajaba por una ley innata que tienen dentro de ellas, trabajando de ésta manera para ellas mismas, para otros y para bendición del mundo.

De estos cuatro pequeños animales: la hormiga, el conejo, la langosta y la araña, aprendemos cinco lecciones fundamentales para lo sobre vivencia de la humanidad: Previsión, seguridad, cooperación, aspiración y paciencia.

La hormiga nos enseña a pensar en el futuro y prepararnos para el día y la hora de algún suceso siniestros que nos puede ocurrir en la vida, todo hombre que falle en hacer provisión para el futuro, sucumbirá. Un hombre sabio ahorra en tiempos de abundancia y de ésta manera se prepara para tiempos difíciles ó para la vejez que es algo inminente que todos estamos enfrentando.

Del conejo aprendemos a tener un lugar seguro donde correr en caso de emergencia. Muchas veces es necesario enfrentar algunas derrotas en la vida para entender la importancia de éste asunto. Se cuenta la historia de un pobre capitán que  llevo a cabo una campaña militar y se le olvidó asegurar la base, no sabía ó comprendía la sabiduría práctica de proveer un lugar de refugio y de seguridad cuando la campaña arreciara, muchas veces esto nos sucede a muchos humanos, no tenemos donde refugiarnos cuando arrecian las tormentas que afrontamos en nuestras vidas.

La cooperación la aprendemos de la langosta. Es esencial que aprendamos a cooperar con otros. Muchas veces ésto significa tomar un lugar inferior, obedecer instrucciones, atender y escuchar a las sugerencias de otras personas, olvidarnos de nuestras preferencias y adoptar métodos de otras personas. Cooperar significa: Escuchar, aprender, reconciliar, conceder, responsabilizarnos y ser amable en nuestras acciones.

La aspiración y la paciencia la aprendemos de la araña; para la pequeña y no bienvenida araña que desea vivir en el palacio de un rey, se demanda éstas dos virtudes. Para tener éxitos en nuestras vidas, nosotros los humanos también necesitamos de éstas dos virtudes. Todo aquel que no tenga aspiración para algo en la vida, con toda seguridad nunca conseguirá nada en la vida. Todo aquel que no tenga paciencia en la vida, que no sea capaz de esperar su turno, que no tenga la paciencia para renovar sus esfuerzos después de cada intento fracasado, nunca alcanzará vivir en el castillo del rey, y nunca tendrá un lugar de honor ó de influencia.

Es imposible para el espíritu finito del hombre comprender plenamente el carácter de las obras del Infinito. Para la inteligencia más perspicaz, para el espíritu más ilustrado, aquel santo Ser debe siempre permanecer envuelto en el misterio…

La Palabra de Dios, como el carácter de su divino Autor, presenta misterios que nunca podrán ser plenamente comprendidos por seres finitos. La entrada del pecado en el mundo, la encarnación de Cristo, la regeneración, la resurrección y otros muchos asuntos que se presentan en la Sagrada Escritura son misterios demasiado profundos para que la mente humana los explique, o siquiera los entienda plenamente. Pero no tenemos motivo para dudar de la Palabra de Dios porque no podamos comprender los misterios de la providencia de El. En el mundo natural estamos siempre rodeados de misterios que no podemos penetrar. Aun las formas más humildes de vida presentan un problema que el más sabio de los filósofos es incapaz de explicar. Por doquiera se ven maravillas que superan nuestro conocimiento. ¿Debemos sorprendernos de que en el mundo espiritual haya también misterios que no podamos sondear? La dificultad estriba únicamente en la debilidad y estrechez del espíritu humano. Dios nos ha dado en las Santas Escrituras pruebas suficientes de su carácter divino, y no debemos dudar de su Palabra porque no podamos entender los misterios de su providencia…

La Escritura presenta la verdad con tal sencillez y con una adaptación tan perfecta a las necesidades y los anhelos del corazón humano, que ha asombrado y encantado a los espíritus más cultivados, al mismo tiempo que capacita al más humilde e incauto para discernir el camino de la salvación. Sin embargo, estas verdades sencillamente declaradas tratan asuntos tan elevados, de tanta trascendencia, tan infinitamente fuera del alcance de la comprensión humana, que sólo podemos aceptarlas porque Dios nos las ha declarado. Así queda el plan de la redención expuesto delante de nosotros de modo que toda alma pueda ver los pasos que debe dar a fin de arrepentirse para con Dios y tener fe en nuestro Señor Jesucristo y salvarse de la manera señalada por Dios. Sin embargo, bajo estas verdades tan comprensibles existen misterios que son el escondedero de la gloria del Señor, misterios que abruman la mente que los indaga, aunque inspiran fe y reverencia al sincero investigador de la verdad. Cuanto más escudriña éste la Biblia, tanto más se profundiza su convicción de que es la Palabra del Dios vivo, y la razón humana se postra ante la majestad de la revelación divina.

Reconocer que no podemos entender plenamente las grandes verdades de la Escritura no es sino admitir que la mente finita no basta para abarcar lo infinito; que el hombre, con su limitado conocimiento humano, no puede comprender los designios de la Omnisciencia (El camino a Cristo, {CC}, pp. 107-109).

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Lección 12 // Viernes 20 de marzo_________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Tendríamos que reverenciar la Palabra de Dios. Deberíamos manifestar respeto por cada ejemplar de ella, no darle usos comunes ni manejarlo descuidadamente. Nunca se debería citar la Escritura en broma, ni ser usada para decir un chiste. ‘¡Toda palabras de Dios es limpia’. ‘Como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces’ (Prov. 30:5; Sal. 12:6)” (Ed 244).

“Las primeras palabras que dirigió Cristo al pueblo en el monte, fueron palabras de bienaventuranza. Bienaventurados, dijo, los que reconocen su pobreza espiritual, y sienten su necesidad de redención. El Evangelio ha de ser predicado a los pobres. No es revelado a los que son orgullosos espiritualmente, a los que pretenden ser ricos y no necesitar nada, sino a los humildes y contritos. […] El Señor no puede hacer nada para sanar al hombre hasta que, convencido este de su propia debilidad y despojado de toda suficiencia propia, se entrega al do- minio de Dios. Entonces puede recibir el don que Dios espera concederle. De nada es privada el alma que siente su necesidad. Ella tiene acceso sin reserva a Aquel en quien mora toda la plenitud” (DTG 266, 267).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Medita en el plan de salvación y lo que se necesitó para salvarnos. Es decir, somos tan caídos, tan corruptos, tan malos, que una mera regeneración no habría sido suficiente para redimirnos del pecado. No importa cuánto seamos cambiados y restaurados, pues la regeneración y la restauración no pueden salvarnos. Necesitábamos de un sustituto, alguien que legalmente ocupara nuestro lugar, y cuya justicia sola es suficiente para ponernos en armonía con Dios. ¿Qué debería decirte esta realidad acerca de por qué la arrogancia y el orgullo tienen que ser los peores pecados en seres caídos como nosotros?
  2. ¿Cuáles son algunas maneras diferentes en que tu misma existencia de- pende de Dios? ¿Qué cosas en la naturaleza misma nos muestran cómo Dios sostiene nuestra existencia?
  3. Medita en la oración registrada en Proverbios 30:7 al 9. Considera el equilibrio que muestra. ¿Cómo podemos tener equilibrio en todo lo que hacemos? ¿Por qué esto es tan importante?

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