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LECCIÓN 1 – EL LLAMADO PROFÉTICO DE JEREMÍAS – PARA EL 3 DE OCTUBRE DE 2015

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Aquí no le estamos presentando una nueva luz, nuestro trabajo es sencillamente recopilar información, y presentarla en un lenguaje sencillo y entendible,  para que se le haga mas fácil al maestro de Escuela Sabática comprender y prepararse mejor, para impartir la lección de Escuela Sabática.

Estudio de Escuela Sabática para los siguientes años

2016: 

1er Trimestre: “La Gran Controversia”

2do Trimestre: “El libro de Mateo”

3er Trimestre: “El Papel de la Iglesia en la Comunidad”

4to Trimestre: “Job”

2017: 

1er Trimestre: “El Espíritu Santo y la Espiritualidad”

2do Trimestre: “1ra y 2da de Pedro”

3er Trimestre: “Unidad en Cristo”

4to Trimestre: “Mayordomía”

2018:   

1er Trimestre: “Isaías”

2do Trimestre: “Preparación para los Días Finales”

3er Trimestre: “El libro de los Hechos”

4to Trimestre: “Justicia Social”

2019:

1er Trimestre: “El Libro de Apocalipsis”

2do Trimestre: “Esdras-Nehemías”

3er Trimestre: “El Libro de Daniel”

4to Trimestre: “Romanos”

2020:

1er Trimestre: “Como interpretar las escrituras”

2do Trimestre: “Educación”

3er Trimestre: “Juan”

4to Trimestre: “La Familia/Santidad del Matrimonio”

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“El Profeta Jeremías” por Miguel Ángel – Capilla Sixtina, Ciudad del Vaticano.


Letra negra: Lección de Escuela Sabática

Letra roja tierna: Lección de Escuela Sabática 

Letra roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 1: Para el 3 de octubre de 2015

EL LLAMADO PROFÉTICO DE JEREMÍAS

Sábado 26 de septiembre_____________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Isaías 1:19; Jeremías 7:5-7; 1 Reyes 2:26; Jeremías 1:1-5; Isaías 6:5; Jeremías 1:6-19; Mateo 28:20.

PARA MEMORIZAR:“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones” (Jer. 1:5).

SABEMOS MÁS ACERCA DE JEREMÍAS que de cualquier otro profeta del Antiguo Testamento. Los hechos biográficos que aparecen en su libro nos ayudan a comprender mejor su obra como profeta. Jeremías tuvo tal efecto en la historia que, aun en el tiempo de Jesús, los talleres literarios y las escuelas para discípulos se basaban en el ministerio profético de Jeremías.

La obra del profeta, juzgada por las normas humanas, muestra solo un leve éxito. A pesar de décadas de fervientes advertencias y ruegos, la gente no escuchaba los mensajes dados por él de parte de Dios.

No obstante, Jeremías no pudo ser comprado ni vendido; se mantuvo como “ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce” (Jer. 1:18), no con sus propias fuerzas, sino con las de Dios.

Jeremías no fue muy feliz. Su llamado le trajo sufrimiento, dolor, rechazo, encarcelamiento. Muchas de sus dificultades vinieron de aquellos a quienes procuraba ayudar tratando de encaminarlos en la dirección correcta. Jeremías prefiguró lo que Jesús afrontaría centenares de años después en el mismo país.

En el joven Jeremías, Dios veía alguien que sería fiel a su cometido, y que se destacaría en favor de lo recto contra gran oposición. Había sido fiel en su niñez; y ahora iba a soportar penurias como buen soldado de la cruz. El Señor ordenó a su mensajero escogido: “No digas, soy niño; porque a todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré. No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte.” “Tú pues, ciñe tus lomos, y te levantarás, y les hablarás todo lo que te mandaré: no temas delante de ellos, porque no te haga yo quebrantar delante de ellos. Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortalecida, y como columna de hierro, y como muro de bronce sobre toda la tierra, a los reyes de Judá, a sus príncipes, a sus sacerdotes, y al pueblo de la tierra. Y pelearán contra ti, mas no te vencerán; porque yo soy contigo, dice Jehová, para librarte” (Jeremías 1: 7, 8, 17-19). (Profetas y reyes, {PR}, p. 299).

Sin embargo, en medio de la ruina general en que iba cayendo rápidamente la nación, se le permitió a menudo a Jeremías mirar más allá de las escenas angustiadoras del presente y contemplar las gloriosas perspectivas que ofrecía el futuro, cuando el pueblo de Dios sería redimido de la tierra del enemigo y transplantado de nuevo a Sión. Previó el tiempo en que el Señor renovaría su pacto con ellos, y dijo: “Su alma será como huerto de riego, ni nunca más tendrán dolor” (Jeremías 31:12). (Profetas y reyes, {PR}, p. 300).

Si hay algo sobre la tierra que debe inspirar a los hombres un celo santificado, es la verdad como es en Jesús; es la grandiosa obra de la redención; es Cristo, hecho para nosotros sabiduría, y justicia, y santificación y redención.

El Señor ha manifestado reiteradamente en su providencia que nada que no sea la verdad revelada, la Palabra de Dios, puede rescatar al hombre del pecado o guardarlo de la transgresión. Esa Palabra que revela la culpa del pecado tiene un poder sobre el corazón humano para hacer al hombre justo y para conservarlo en esa condición. El Señor ha dicho que su Palabra ha de ser estudiada y obedecida; ha de ser llevada a la vida práctica; esa Palabra es tan inflexible como el carácter de Dios: es la misma ayer, y hoy y por los siglos. (Testimonios para los ministros, {TM}, pp. 77, 78).

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Lección 1 // Domingo 27 de septiembre____________________

LOS PROFETAS

Los profetas, de acuerdo con su llamamiento, fueron decididos protectores de la Ley de Dios. Se mantuvieron en el Pacto y en los Diez Mandamientos (Jer. 11:2-6). Miqueas 3:8 nos da un resumen de la obra de los profetas, que era “denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado”. Y el concepto de pecado, por supuesto, no tiene significado separado de la Ley (ver Rom. 7:7).

¿Cuál era el mensaje de los profetas al pueblo? ¿De qué maneras ese mensaje es el mismo para nosotros hoy? Isa. 1:19; Jer. 7:5-7; Eze. 18:23. (Ver también Mat. 3:7-11.)

19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; Isaias 1

Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre. Jeremías 7

23 ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? Ezequiel 18

Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10 Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. 11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. Mateo 3

El juicio de Dios podía evitarse, pero caería sobre ellos si no se volvían de sus malos caminos. Sin embargo, el cambio no es fácil, especialmente cuando la gente se habitúa a hacer el mal. ¿Quién no ha visto cómo la gente se acostumbra al mal que en otro tiempo la abrumaba? El mensaje de los profetas debía mostrar a la gente cuán malos eran sus caminos, y cuáles serían las consecuencias de no apartarse de ellos. Y, por supuesto, este mensaje no era de los profetas, sino de Dios.

Los profetas no mencionan de qué modo les era revelada la Palabra de Dios o cómo la oían. A veces, Dios les hablaba directamente, tal vez, en un “suave murmullo” (1 Rey. 19:12, NVI); o el Espíritu Santo les daba sueños o visiones. Sin embargo, no importa cómo les llegaran los mensajes, los profetas tenían una misión, no solo de transmitir la voluntad de Dios al pueblo en general, sino también, cuando era necesario, hablar ante reyes, emperadores y generales.

Esta tarea involucraba una gran responsabilidad: si decían la verdad, estas personas poderosas podían matarlos; pero, si no representaban la verdad, el juicio de Dios también podía caer sobre ellos. Ser un profeta es una vocación difícil y, por lo que nos muestran las Escrituras, los que recibieron ese llamado lo tomaron muy en serio.

Podemos estar contentos de que lo hicieron, porque sus mensajes nos han llegado en la Biblia. En ese sentido, sus palabras todavía hablan hoy. La pregunta actual es la misma que en el tiempo de Jeremías: ¿Escucharemos?

¿Qué nos están diciendo los profetas, aun después de todo este tiempo? En esencia, ¿cuál es su mensaje básico para el pueblo de Dios?

Los profetas eran una clase de personas muy especiales, eran como agentes especiales de Dios, compuestos por hombres y mujeres, siendo la mayoría de ellos hombres. En el Antiguo Testamento, Dios levantaba profetas en medio del pueblo de acuerdo a la necesidad del pueblo, ellos era inspirados a predecir el futuro, y también a predecir eventos, eran inspirados a revelar la voluntad de Dios, tanto en eventos, como en obligaciones, eran llamados a condenar el pecado, eran llamados a promover el  arrepentimiento y las reformas, eran llamado a instruir reyes, y eran llamados a anunciar los castigos y las condenas de Dios contra ciertos individuos o contra una nación.   Los profetas eran un tipo de embajadores de Dios para con el hombre.

Los profetas eran personas humildes, abnegadas, y sin temor  a ningún hombre, casi siempre se abstenían de las comodidades y de los lujos de la vida, eran muy temidos y muy respetados, la mayoría de ellos fueron muy contundentes y siempre fueron fieles testigos de Dios, aún con todo esto siempre fueron muy perseguidos y muchas veces fueron asesinados.

Estaba “la escuela de los profetas” que se menciona por primera vez en los tiempos de Samuel, en éstas escuelas los jóvenes eran instruidos en la religión y eran preparados para dirigir servicios religiosos. Estos estudiantes de los profetas vivían juntos con sus familias, en colonias cerca del profeta mayor. Se cree que fue Samuel quien fue el fundador de la escuela de los profetas; más tarde en la Biblia,  se puede encontrar al profeta Elías también dirigiendo éstas escuelas de profetas en Israel.

Los profetas recibían los mensajes departe de Dios, muchas veces en forma directa, otras veces por visiones, y muchas veces por sueños. Todas éstas manifestaciones eran muy poderosas y casi siempre causaban una impresión  muy profunda y duradera  en la mente de ellos. Estos mensajes eran llevados a reyes, príncipes, sacerdotes, o al pueblo en general, el mensaje podía ser entregado por escrito, pero la mayoría de veces era verbal y muchas veces acompañados por milagros o con acciones simbólicas diseñadas para ilustrar,  en forzar y confirmar el mensaje.

La palabra “profeta” también se ha usado en un sentido más amplio: a Moisés y Aaron se les llamó profetas, y su trabajo consistía en comunicar los mensajes de Dios al hombre, también se les ha llamado profetas a los músicos bíblicos, que a través de sus himnos y cánticos han transmitido también importantes profecías.

En el Nuevo Testamento también encontramos profetas tanto hombres como mujeres, eran personas muy importantes que casi estaban a la misma altura de los apóstoles. Los profetas del nuevo testamento estaban dotados de un espíritu especial, predecían cosas del futuro y también los secretos de Dios, también  impartían mensajes en general que el Espíritu Santo colocaba en sus mentes. Judas y Silas eran profetas, también encontramos profetas en la iglesia de Antioquía y encontramos a las hijas de Felipe, que todas ellas eran profetizas.

La mayoría de profetas fueron hombres, pero la Biblia menciona también profetisas  entre ellas están María (hermana de Moisés), Deborah, y Hulda en el Antiguo Testamento.  Tenemos a Ana, Elizabeth, María y las cuatro hijas de Felipe en el Nuevo Testamento.

Jeremías fue llamado a la oficina profética a una edad muy temprana, aproximadamente en el año 628 antes de Cristo y permaneció en ese trabajo por cuarenta y dos años.  Vivió bajo cinco reyes de su época; Josías, Joacaz, Joacín, Joaquín y Zedequías. No hay duda que el rey Josías  cooperó con el profeta Jeremías para llevar a cabo ciertas reformas en Israel, pero después de ésta época la vida de Zacarías se vuelve una vida extremadamente convulsionada, llena de aflicciones y persecución. La fidelidad y constancia de Jeremías siempre ponía su vida en mucho riesgo. Cuando Nabucodonosor tomó cautiva a Jerusalén, encontró a Jeremías preso, Nabucodonosor lo libertó y le ofreció un hogar para vivir en Babilonia, pero Jeremías decidió quedarse con el remanente del mundo judío que había quedado en Jerusalén. Mas tarde fue llevado a Egipto, en contra de su voluntad, donde se cree que murió. Por cuarenta y dos años Jeremías predicó al mundo judío, martillando la rebelión de Israel y sus consecuencias si no había arrepentimiento, el peligro no lo hizo retroceder, las amenazas no lo lograron silenciar, ni las enfermedades  lo lograron vencer; lleno de compasión para sus con-ciudadanos, compartió con ellos todas las aflicciones y los resultados de la rebelión de su pueblo en contra de Dios, llegó hasta los últimos días de su vida luchando en contra de la rebelión de su pueblo contra Dios, sus logros espirituales los conoce solamente Dios, a nosotros solo se nos ha permitido conocer la parte dura de su vida y sus sufrimientos.

Dios había mandado a Israel mensajeros para suplicarle que volviese a su obediencia. Si hubiese escuchado estos llamamientos, si se hubiese apartado de Baal y regresado al Dios viviente, Elías no habría anunciado castigos. Pero las advertencias que podrían haber sido un sabor de vida para vida, habían resultado para ellos un sabor de muerte para muerte. Su orgullo había quedado herido; su ira despertada contra los mensajeros; y ahora consideraban con odio intenso al profeta Elías. Si hubiese caído en sus manos, con gusto le habrían entregado a Jezabel, como si al silenciar su voz pudieran impedir que sus palabras se cumpliesen. Frente a la calamidad, se obstinaron en su idolatría. Así aumentaron la culpa que había atraído sobre la tierra los juicios del Cielo.

Sólo había un remedio para el castigado Israel, y consistía en que se apartase de los pecados que habían atraído sobre él la mano castigadora del Todopoderoso, y que se volviese al Señor de todo su corazón. Se le había hecho esta promesa: “Si yo cerrare los cielos, que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre los cuales mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Crónicas 7:13, 14). Con el fin de obtener este resultado bienaventurado, Dios continuaba privándolos de rocío y lluvia hasta que se produjese una reforma decidida. (Profetas y reyes, {PR}, p. 93).

Dios está esperando para conferir la bendición del perdón, la remisión de la iniquidad y los dones de la justicia a todos los que crean en su amor y acepten la salvación que él ofrece. Cristo está dispuesto a decir al pecador arrepentido: “Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala”. La sangre de Jesucristo es el argumento elocuente que habla en favor de los pecadores. Esta sangre “limpia de todo pecado”.

Usted tiene el privilegio de confiar en el amor de Jesús para su salvación, en la forma más plena, segura y noble; usted tiene el privilegio de decir: “Me ama, me recibe; confiaré en él porque dio su vida por mí”. Nada disipa tanto la duda como el ponerse en contacto con el carácter de Cristo. El declara: “Y al que a mí viene no le echo fuera”, es decir, no hay ninguna posibilidad de que lo eche fuera, porque he empeñado mi palabra de que lo recibiré. Acepte la palabra de Cristo y afirme con sus labios que ya ha ganado la victoria. (Testimonios para los ministros, {TM}, pp. 526, 527).

Nunca estamos ausentes de la mente de Dios. Dios es nuestro gozo y nuestra salvación. Cada uno de los profetas antiguos habló menos para su propio tiempo que para el nuestro, de manera que sus profecías son válidas para nosotros. “Y estas cosas acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Corintios 10:11). “A éstos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (1 Pedro 1:12).

La Biblia ha sido vuestro libro de estudio. Está bien que lo sea, porque es el verdadero consejo de Dios, y es el conductor de todas las santas influencias que el mundo ha contenido desde la creación. Tenemos el relato animador de que Enoc caminó con Dios. Si Enoc caminó con Dios, en esa época de degeneración justamente antes de la destrucción del mundo por el diluvio, debemos recibir valor y ser estimulados con su ejemplo, en el sentido de que no necesitamos ser contaminados por el mundo, sino que, en medio de todas sus influencias y tendencias corruptoras, podemos caminar con Dios. Podemos tener la mente de Cristo. (Mensajes selectos, {3MS}, t. 3, pp. 386, 387).

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Lunes 28 de septiembre // Lección 1______________________

ANTECEDENTES FAMILIARES DE JEREMÍAS

Lee 1 Reyes 1 y 2:26. ¿Cuál es el marco de fondo que motivó el exilio de Abiatar a su pueblo de Anatot?

1 Cuando el rey David era viejo y avanzado en días, le cubrían de ropas, pero no se calentaba. 2 Le dijeron, por tanto, sus siervos: Busquen para mi señor el rey una joven virgen, para que esté delante del rey y lo abrigue, y duerma a su lado, y entrará en calor mi señor el rey. Y buscaron una joven hermosa por toda la tierra de Israel, y hallaron a Abisag sunamita, y la trajeron al rey. Y la joven era hermosa; y ella abrigaba al rey, y le servía; pero el rey nunca la conoció. Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: Yo reinaré. Y se hizo de carros y de gente de a caballo, y de cincuenta hombres que corriesen delante de él. Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así? Además, éste era de muy hermoso parecer; y había nacido después de Absalón. Y se había puesto de acuerdo con Joab hijo de Sarvia y con el sacerdote Abiatar, los cuales ayudaban a Adonías. Pero el sacerdote Sadoc, y Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David, no seguían a Adonías.Y matando Adonías ovejas y vacas y animales gordos junto a la peña de Zohelet, la cual está cerca de la fuente de Rogel, convidó a todos sus hermanos los hijos del rey, y a todos los varones de Judá, siervos del rey; 10 pero no convidó al profeta Natán, ni a Benaía, ni a los grandes, ni a Salomón su hermano. 11 Entonces habló Natán a Betsabé madre de Salomón, diciendo: ¿No has oído que reina Adonías hijo de Haguit, sin saberlo David nuestro señor? 12 Ven pues, ahora, y toma mi consejo, para que conserves tu vida, y la de tu hijo Salomón. 13 Ve y entra al rey David, y dile: Rey señor mío, ¿no juraste a tu sierva, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? ¿Por qué, pues, reina Adonías? 14 Y estando tú aún hablando con el rey, yo entraré tras ti y reafirmaré tus razones. 15 Entonces Betsabé entró a la cámara del rey; y el rey era muy viejo, y Abisag sunamita le servía. 16 Y Betsabé se inclinó, e hizo reverencia al rey. Y el rey dijo: ¿Qué tienes? 17 Y ella le respondió: Señor mío, tú juraste a tu sierva por Jehová tu Dios, diciendo: Salomón tu hijo reinará después de mí, y él se sentará en mi trono. 18 Y he aquí ahora Adonías reina, y tú, mi señor rey, hasta ahora no lo sabes. 19 Ha matado bueyes, y animales gordos, y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, al sacerdote Abiatar, y a Joab general del ejército; mas a Salomón tu siervo no ha convidado. 20 Entre tanto, rey señor mío, los ojos de todo Israel están puestos en ti, para que les declares quién se ha de sentar en el trono de mi señor el rey después de él. 21 De otra manera sucederá que cuando mi señor el rey duerma con sus padres, yo y mi hijo Salomón seremos tenidos por culpables. 22 Mientras aún hablaba ella con el rey, he aquí vino el profeta Natán. 23 Y dieron aviso al rey, diciendo: He aquí el profeta Natán; el cual, cuando entró al rey, se postró delante del rey inclinando su rostro a tierra. 24 Y dijo Natán: Rey señor mío, ¿has dicho tú: Adonías reinará después de mí, y él se sentará en mi trono? 25 Porque hoy ha descendido, y ha matado bueyes y animales gordos y muchas ovejas, y ha convidado a todos los hijos del rey, y a los capitanes del ejército, y también al sacerdote Abiatar; y he aquí, están comiendo y bebiendo delante de él, y han dicho: !!Viva el rey Adonías! 26 Pero ni a mí tu siervo, ni al sacerdote Sadoc, ni a Benaía hijo de Joiada, ni a Salomón tu siervo, ha convidado. 27 ¿Es este negocio ordenado por mi señor el rey, sin haber declarado a tus siervos quién se había de sentar en el trono de mi señor el rey después de él? 28 Entonces el rey David respondió y dijo: Llamadme a Betsabé. Y ella entró a la presencia del rey, y se puso delante del rey. 29 Y el rey juró diciendo: Vive Jehová, que ha redimido mi alma de toda angustia, 30 que como yo te he jurado por Jehová Dios de Israel, diciendo: Tu hijo Salomón reinará después de mí, y él se sentará en mi trono en lugar mío; que así lo haré hoy. 31 Entonces Betsabé se inclinó ante el rey, con su rostro a tierra, y haciendo reverencia al rey, dijo: Viva mi señor el rey David para siempre. 32 Y el rey David dijo: Llamadme al sacerdote Sadoc, al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada. Y ellos entraron a la presencia del rey. 33 Y el rey les dijo: Tomad con vosotros los siervos de vuestro señor, y montad a Salomón mi hijo en mi mula, y llevadlo a Gihón; 34 y allí lo ungirán el sacerdote Sadoc y el profeta Natán como rey sobre Israel, y tocaréis trompeta, diciendo: ¡Viva el rey Salomón! 35 Después iréis vosotros detrás de él, y vendrá y se sentará en mi trono, y él reinará por mí; porque a él he escogido para que sea príncipe sobre Israel y sobre Judá. 36 Entonces Benaía hijo de Joiada respondió al rey y dijo: Amén. Así lo diga Jehová, Dios de mi señor el rey. 37 De la manera que Jehová ha estado con mi señor el rey, así esté con Salomón, y haga mayor su trono que el trono de mi señor el rey David. 38 Y descendieron el sacerdote Sadoc, el profeta Natán, Benaía hijo de Joiada, y los cereteos y los peleteos, y montaron a Salomón en la mula del rey David, y lo llevaron a Gihón. 39 Y tomando el sacerdote Sadoc el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón; y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: !!Viva el rey Salomón! 40 Después subió todo el pueblo en pos de él, y cantaba la gente con flautas, y hacían grandes alegrías, que parecía que la tierra se hundía con el clamor de ellos. 41 Y lo oyó Adonías, y todos los convidados que con él estaban, cuando ya habían acabado de comer. Y oyendo Joab el sonido de la trompeta, dijo: ¿Por qué se alborota la ciudad con estruendo? 42 Mientras él aún hablaba, he aquí vino Jonatán hijo del sacerdote Abiatar, al cual dijo Adonías: Entra, porque tú eres hombre valiente, y traerás buenas nuevas. 43 Jonatán respondió y dijo a Adonías: Ciertamente nuestro señor el rey David ha hecho rey a Salomón; 44 y el rey ha enviado con él al sacerdote Sadoc y al profeta Natán, y a Benaía hijo de Joiada, y también a los cereteos y a los peleteos, los cuales le montaron en la mula del rey; 45 y el sacerdote Sadoc y el profeta Natán lo han ungido por rey en Gihón, y de allí han subido con alegrías, y la ciudad está llena de estruendo. Este es el alboroto que habéis oído. 46 También Salomón se ha sentado en el trono del reino, 47 y aun los siervos del rey han venido a bendecir a nuestro señor el rey David, diciendo: Dios haga bueno el nombre de Salomón más que tu nombre, y haga mayor su trono que el tuyo. Y el rey adoró en la cama. 48 Además el rey ha dicho así: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos. 49 Ellos entonces se estremecieron, y se levantaron todos los convidados que estaban con Adonías, y se fue cada uno por su camino. 50 Mas Adonías, temiendo de la presencia de Salomón, se levantó y se fue, y se asió de los cuernos del altar. 51 Y se lo hicieron saber a Salomón, diciendo: He aquí que Adonías tiene miedo del rey Salomón, pues se ha asido de los cuernos del altar, diciendo: Júreme hoy el rey Salomón que no matará a espada a su siervo. 52 Y Salomón dijo: Si él fuere hombre de bien, ni uno de sus cabellos caerá en tierra; mas si se hallare mal en él, morirá. 53 Y envió el rey Salomón, y lo trajeron del altar; y él vino, y se inclinó ante el rey Salomón. Y Salomón le dijo: Vete a tu casa. 1 Reyes 1

26 Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot, a tus heredades, pues eres digno de muerte; pero no te mataré hoy, por cuanto has llevado el arca de Jehová el Señor delante de David mi padre, y además has sido afligido en todas las cosas en que fue afligido mi padre. 1 Reyes 2

Después de que fortaleció su trono, Salomón, en un conflicto con Adonías acerca de la sucesión, apartó al sacerdote Abiatar de su oficio y lo exilió a su pueblo natal, Anatot, que se cree que estaba a unos cinco kilómetros al noreste de Jerusalén. Hilcías, el padre de Jeremías, era miembro de una familia sacerdotal que vivía en Anatot. Algunos han especulado que la familia de Jeremías pudo haber descendido de Abiatar. De todas maneras, sabemos por Jeremías 1:1 que el joven provenía de una familia destacada. Podemos ver, a través de toda la historia profética, que Dios llamó a todo tipo de personas –pastores, rabíes, pescadores, sacerdotes− al oficio profético.

“Miembro del sacerdocio levítico, Jeremías había sido educado desde su infancia para el servicio santo. Durante aquellos felices años de preparación, distaba mucho de comprender que había sido ordenado desde su nacimiento para ser ‘profeta a las naciones’; y cuando le llegó el llamamiento divino, se quedó abrumado por el sentimiento de su indignidad y exclamó: ‘¡Ah! ¡ah! ¡Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño’ (Jer. 1:5, 6) (PR 299).

Los sacerdotes debían ser los líderes morales y espirituales de la nación; se les habían dado funciones importantes que impactaban la mayor parte de las áreas de la vida espiritual del pueblo. Algunos fueron fieles a esa tarea; otros abusaron de ella y la violaron de maneras que no podemos imaginar. Como pronto leeremos en el libro de Jeremías, el profeta tuvo palabras muy duras en contra de esos sacerdotes infieles, que habían demostrado ser indignos de las responsabilidades y el llamamiento que se les había confiado.

¿Cuáles son tus responsabilidades espirituales, ya sea en casa o en la iglesia, o en ambos lugares, o en cualquier otra parte? Si un profeta fuera a hablarte ahora acerca de esas responsabilidades, ¿qué podría decir?

David estaba viejo y  acercándose a la muerte, necesitaba hacer ciertos arreglos para asegurar el reino a uno de sus descendientes. Cuando un rey de una nación llega a una avanzada edad, entonces siempre surge la pregunta: ¿Quién será el nuevo rey? Allí había un hombre que podía contestar esa pregunta; Adonías pudo contestar esa pregunta, con una respuesta afirmativa diciendo: Yo reinaré.

Adonías era el cuarto hijo de David, ya Amnón y Absalón habían muerto, y en la mente de Adonías, él era el hombre indicado para suceder a su padre en el trono de Israel. ¡Con toda seguridad, Adonías era la persona equivocada y nunca reinaría en Israel! El problema de Adonías había sido su propio padre, David nunca había corregido a Adonías y ahora David estaba viendo los resultados de dejar a un hijo sin corrección, la Biblia dice lo siguiente:Y su padre nunca le había entristecido en todos sus días con decirle: ¿Por qué haces así?”

Toda la voluntad de los hijos tiene que ser subyugada por los padres, y tiene que ser subyugada lo más pronto posible, sino los muchachos crecen haciendo su propia voluntad, avanzando de conquista en conquista, y consiguiendo trono tras trono. Los niños tiene que aprender que en el mundo que Dios creo, también existen otras voluntades que tienen que ser respetadas, y que la paz se consigue a través de una comprensión y de un respeto mutuo. ¡Que crueles somos los padres! muchas veces creemos que somos amorosos con los hijos, y no recordamos que ser alcahuetes con ellos, es la peor forma de crueldad con la cual los podemos tratar.

La ambición cuando es regulada, dominada y guiada, puede servir de mucho en la vida del ser humano; conduce al humano a la actividad y lo empuja a alcanzar nobles metas y grandes éxitos. Pero cuando la ambición es gobernada por el egoísmo, tiene resultado funestos en las personas que sufren de éste mal. Este era el mal de Adonías, el deseaba ser el rey de Israel, pero había consultado a las personas equivocadas, se había asociado con Joab, el general del ejército de David y con Abiatar el sumo-sacerdote.  Más tarde Joab y Abiatar, abandonaron a Adonías, no había un profundo afecto para Adonías, no le tenían amor como para mantenerse con él, el orgullo era la raíz de ésta extraña asociación. Cuando las cosas se hacen mal, el hombre no tiene interés en el bienestar de otro, tampoco cuidan de sus compañeros, y lo peor de todo es que siempre se tiene sospechas y desconfianzas de las acciones y la sinceridad de la otra persona.

¿Por qué razón algunos que toda su vida hacen lo bueno, de repente tienen un fin triste en el final de la vida? Abiatar se convirtió en un ejemplo de lo que no hay que hacer. Durante toda su vida fue leal a Dios y a David. Pero, al final, escogió un camino diferente.
Ese camino lo llevó a perder su posición como sacerdote y tuvo una jubilación forzosa. No fue muerto porque Salomón dijo que lo salvaría por haber sido leal a su padre David. 
Esta es una rápida historia de la vida de Abiatar:
 Abiatar era hijo del sacerdote Ahimelec, de la tribu de Leví y del linaje de Elí.  Su nombre significa “Padre de la abundancia” o “el Padre es preeminente”. Vivió durante los reinados de Saúl, David y Salomón, y durante el reinado de David, se convirtió en sumo sacerdote. Tenía dos hijos, Jonatán y Ahimelec.  Abiatar fue criado en Nob, “la ciudad de los sacerdotes”, a corta distancia de Jerusalén, y allí vivía en Nob, cuando el rey Saúl ordenó a Doeg, el edomita, que matara a su padre, el sumo sacerdote Ahimelec, junto a otros ochenta y cinco sacerdotes.
En el día de la masacre, Abiatar logró escapar, y buscó refugio con David, quien a su vez también estaba huyendo del rey Saúl. En su huída, llevó consigo el efod, que contenía el Urim y el Tumim. Probablemente, éste efod formaba parte de las vestimentas de su padre Ahimelec.
Abiatar permaneció junto a David cerca de cuarenta años. Pero, en los años finales de su vida, fue en contra de los planes de Dios. David había dicho que por voluntad de Dios, Salomón sería el próximo rey de Israel, pero Abiatar conspiró junto con Joab, el general del ejército de David, para que Adonías fuera el rey.
Una vez entronizado, Salomón desterró a Abiatar a  Anatot, donde  vivió sus  últimos años destituido del sacerdocio. Abiatar fue un sacerdote leal a David durante aproximadamente cuarenta años. Sus primeros años al lado de David los vivió en el desierto huyendo de Saúl. Vivió la crisis de la intentona de Absalón de declarar la guerra a David y se convirtió en uno de los consejeros de David.
Abiatar sirvió a Dios en las actividades sacerdotales desde los días de Saúl, pasando por la rebelión de Absalón y terminando sus días frustrado en la tierra de Anatot, donde fue jubilado obligatoria-mente y desterrado por Salomón.

Recordemos la historia: En los días de Samuel, Dios pronunció la siguiente profecía respecto del sacerdocio del linaje de Elí: “Por eso, el Señor, Dios de Israel, dice: Yo había prometido que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente. Pero ahora el Señor dice: Nunca haga yo tal cosa, porque yo honro a los que me honran, y los que me desprecian serán despreciados. Vienen días en que cortaré su brazo y el brazo de la casa de tu padre, de modo que no haya anciano en tu casa… Y te servirá de señal lo que sucederá tus dos hijos, Ofni y Finés, ambos morirán en un día. Y yo levantaré un sacerdote fiel, que obre conforme a mi corazón, y a mi deseo. Y le edificaré casa firme, y andará ante su ungido todos los días. Y el que quede de tu casa, vendrá a postrársele por una moneda de plata y un bocado de pan, diciendo: Te ruego que me admitas en algún ministerio, para que pueda comer un bocado de pan”  1 Samuel 2:30

Esta profecía apunta al día en que al linaje de Elí le sería quitado el sacerdocio. Pero no dice que sería Abiatar. La profecía no fue dada por un capricho personal, ni por una determinación arbitraria de Dios. La profecía dice claramente que Dios deseaba que el sacerdocio de Elí fuera continuo , pero sería quitado y sustituido por la infidelidad de ellos mismos. Entonces, surge una pregunta: ¿Porqué todo eso vino a cumplirse con Abiatar?  Y la respuesta es sencillamente porque Abiatar se volvió infiel.
¿En qué podría haber consistido,  el problema de Abiatar de ir en contra del rey David y en contra de Dios?
1-Ignorancia: Pretendamos que  él no sabía. Entonces, fue solamente un error de estrategia. En este caso fue víctima de una elección equivocada.
2-Obstinación: Pretendamos que él sabía, pero quería hacer las cosas a su modo. La elección de Adonías fue una actitud caprichosa, tal vez con algún interés político.
3-Irrespeto y desconsideración: David ya estaba anciano. Entonces Abiatar decidió que ya no debía respetarlo.
4- Autosuficiencia: Ya no dependía de Dios para sus decisiones. El mismo formuló su propia decisión. Y para él, la mejor decisión era Adonías como rey, y no Salomón.
Todas las respuestas son correctas, menos la primera. El no ignoraba todo lo implicado en este asunto. Dios ya había determinado que Salomón sería el sucesor de David, y lo había hablado muy claramente: “Te nacerá un hijo que será hombre de paz, porque yo le daré que viva en paz con todos sus vecinos en derredor. Su nombre será Salomón, y yo daré paz y tranquilidad a Israel en sus días. El edificará el templo a mi Nombre. El será un hijo y yo seré su padre. Y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre” (1 Crónicas 22:9, 10).
Entonces, Abiatar fue obstinado, irrespetuoso a lo que Dios ya había dicho, y se creyó con autosuficiencia al aliarse a Joab, para confirmar a Adonías como rey de Israel.
En conclusión, Abiatar cometió éste error por su propia decisión y elección personal, esa fue la razón de su castigo. Todo apunta, sin tenerse el cien por ciento de confirmación, que de ese mismo linaje de Elí y Abiatar;  y en esa misma ciudad donde fue desterrado Abiatar, nace uno de los mas grandes profetas del mundo religioso, un profeta mayor de la Biblia y una figura importante para el desarrollo de la historia bíblica y también para el estudio de la escuela sabática de éste trimestre.

Y hoy en día el Señor declara a sus atalayas que si son infieles y no amonestan al pueblo que está en peligro, perecerán en sus pecados. “Su sangre—dice él—, yo la demandaré de tu mano”. Pero si sus mensajeros elevan su voz para reprender y amonestar, para hacer volver a los hombres de sus malos caminos, y esas almas no escuchan, el centinela está justificado; el que ofende a Dios perecerá en sus propios pecados; su sangre será sobre su propia alma.

Estos solemnes asuntos me son presentados en forma clara. Dios ha designado apóstoles, pastores, evangelistas, y maestros a fin de perfeccionar a los santos, para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe. Dios declara a su pueblo: “Y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios”. Debe haber un progreso constante. Paso a paso sus seguidores deben hacer sendas derechas para sus pies, para que lo cojo no se salga del camino. Los que quisieran trabajar para Dios deben actuar inteligentemente para superar sus propias deficiencias y glorificar al Señor Dios de Israel estando en la luz, trabajando en la luz del Sol de justicia. Así llevarán a la iglesia hacia adelante, hacia arriba y hacia el cielo, haciendo que su separación del mundo sea cada vez más y más nítida. (Testimonios para los ministros, {TM}, pp. 412, 413).

La palabra que el Señor dirigió a su pueblo por medio de Jeremías fué: “Vuélvete, oh rebelde de Israel, … no haré caer mi ira sobre vosotros: porque misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo. Conoce empero tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has prevaricado… Convertíos, hijos rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo.” “Padre mío me llamarás, y no te apartarás de en pos de mí.” “Convertíos, hijos rebeldes, sanaré vuestras rebeliones” (Jeremías 3:12-14, 19, 22).

Y en adición a estas súplicas admirables, el Señor dió a su pueblo errante las palabras mismas con las cuales podían dirigirse a él. Habían de decir: “He aquí nosotros venimos a ti; porque tú eres Jehová nuestro Dios. Ciertamente vanidad son los collados, la multitud de los montes: ciertamente en Jehová nuestro Dios está la salud de Israel… Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre: porque pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud y hasta este día; y no hemos escuchado la voz de Jehová nuestro Dios.” Vers. 22-25. (Profetas y reyes, {PR}, pp. 301, 302).

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Lección 1 // Martes 29 de septiembre______________________

EL LLAMAMIENTO PROFÉTICO DE JEREMÍAS

Lee Jeremías 1:1 al 5. ¿Qué nos enseña acerca del llamamiento de Jeremías?

1 Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín. Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado. Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la cautividad de Jerusalén en el mes quinto. Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Jeremías 1

Así como otros profetas del Antiguo Testamento (y como Pablo en el Nuevo; ver Gál. 1:1; Rom. 1:1), Jeremías no tuvo dudas con respecto a quién lo llamaba. En estos versículos, y en realidad en todo el libro de Jeremías, queda claro que hablaba “la palabra de Jehová”, que había venido a él. Sin duda, esta ferviente convicción es lo que lo capacitó para seguir adelante, a pesar de la dura oposición, y los trabajos, sufrimientos y pruebas.

El llamamiento de Jeremías ocurrió en el decimotercer año del reinado de Josías, datado alrededor de los años 627/626 a.C. No sabemos la fecha exacta en que nació el profeta, o su edad al comienzo de su ministerio; pero, como veremos, se consideraba todavía niño, alguien demasiado joven para la tarea que se le encargaba.

Lee Jeremías 1:4 y 5. ¿Qué seguridad y consuelo debió haber recibido él de esas palabras?

Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Jeremías 1

El llamamiento profético de Jeremías ocurrió antes de su nacimiento. Dios lo separó desde el momento de su concepción para esta función profética. Las palabras traducidas como “te santifiqué” (vers. 5) provienen de un verbo que significa “ser santo” o “santificar”, entre otras cosas. Decididamente, tiene una connotación sagrada y religiosa, ligada también con el mismo servicio del Santuario. De hecho, la palabra para “santuario” viene de la misma raíz. La idea contenida en ella es algo o alguien “puesto aparte para un propósito santo”. Esto es lo que Dios tenía planificado para Jeremías, aun antes de su nacimiento. Estos textos no enseñan la preexistencia o predestinación, sino el preconocimiento de Dios.

Dios sabe el fin desde el principio. ¿Qué consuelo podemos obtener en medio de las pruebas que inevitablemente afrontamos?

Jeremías nació para ser un profeta, no solamente a los judíos, sino también a las naciones, y aun en estos días a través de sus palabras escritas, sigue siendo un profeta para el mundo moderno. Dios que nos formó, sabe para que servicios y para que propósitos nos ha  traído al mundo, pero Dios nos tiene que santificar a través de su santo Espíritu, para que podamos desempeñar el santo servicio aquí en la tierra, y también nos tiene que santificar para complacer su santa felicidad en el cielo. Todos aquellos que tenemos un mensaje que dar de parte de Dios, nunca tenemos que tener temor del rostro  humano, Jeremías fue dotado por Dios de esos regalos necesarios, para que él pudiera presentar la Palabra de Dios, a todos los hombres sin ningún temor.

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué” Este texto muchas veces es tomado por aquellos que creen en la predestinación

 Hay ciertas personas y religiones que creen en la “predestinación”. La predestinación es algo que está decidido antes de tiempo; es algo que ya está predeterminado. En pocas palabras la predestinación no me da la oportunidad de cambiar las cosas o el curso de mi vida, lo que me pase en ésta vida era inevitable. La predestinación el lo opuesto de la elección ó el libre albedrío que bíblica-mente conocemos.

¿De donde se ha formado la falsa doctrina de la predestinación?  De vario versículos de la Biblia que son mal interpretados ó no comprendidos en su totalidad. 

Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. 10 Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre 11 (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), 12 se le dijo: El mayor servirá al menor. 13 Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. 14 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. 15 Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. 16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Romanos 9

Esta es la esencia de la predestinación, las personas que creen en la predestinación repiten el versículo 16  donde Dios dice que no depende si queremos o corremos, depende de quien El quiere. El caso mas grande es presentado; que antes que Esaú y Jacob hubieran nacido, antes que ellos hubieran hecho mal ó bien, ya Dios había decidido a quien amar y a quien aborrecer.

La parte de éste verso que no se está comprendiendo es que Dios no está decidiendo nada por ellos, aquí Dios está hablando de ellos de esa manera, no por que él va a hacer algo para que ellos sean de esa manera, aquí Dios está hablando como un  Ser que conoce el futuro a la perfección y de antemano sabe cual iba a ser el comportamiento de ellos y también sus decisiones con respecto a la vida espiritual. Ya Dios sabiendo de antemano el resultado de las decisiones de los dos ellos, puede hablar con seguridad toda a quién amó desde el vientre y a quién aborreció, desde antes que naciera.

Si Dios interfiriera en el futuro de las personas, no hubiera dejado que Esaú naciera, no hubiera creado a Lucifer, no hubiera creado a Adán y Eva, no hubiera creado éste mundo, no hubiera permitido el nacimiento de Nerón, ni de Hitler, quizás mi nacimiento ó el suyo.  Pero no, Dios no interfiere con la vida, el futuro y la elección de las personas, el permite que siga su rumbo, hasta que llegue al final, donde cada quién habrá construido su bienestar ó habrá cavado su propia tumba. “Comprendí al final de mi rudo camino, que yo fui el arquitecto de mi propio destino” Expreso Gonzalo Vaez-Camargo  en uno de sus hermosos poemas.

Hay otros textos bíblico que son usados para la falsa doctrina de la  predestinación son los siguientes:

29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30 Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. Romanos 8

en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad.  Efesios 1

Tenemos que recordar que Jesús vino a morir a éste mundo por toda la raza humana, su sacrificio alcanza a toda la raza humana de todos los tiempo, partiendo de allí; la salvación está ofrecida a todo aquel que la desee, es gratuita, no cuesta nada, pero es libre, no es forzada. Cuando la Biblia habla de la predestinación, no está hablando de que Dios va a escoger a algunos si  y a otros no, está hablando que el va a escoger y recoger a todos aquellos que voluntariamente acepten su  sangre y su sacrificio, como el medio expiatorio ante el Padre.

Otra cosa que necesitamos comprender es que hay muchas veces que en éste mundo nos pasan cosa o sufrimientos y creemos que ya nos tocaba, nos ponemos casi de acuerdo con la predestinación y esto no es así, la mayoría de cosas malas y sufrimientos que nos pasan pudieron ser evitados.

Estas son unas de la razones por la cual nosotros sufrimos en éste mundo:

Sufrimos por nuestras decisiones equivocadas: Muchas veces nosotros los humanos somos nuestros propios enemigos, y nos convertimos en auto-destructores.

-Muchas veces se sufre por los pecados de otros: Dios nunca causaría éste tipo de sufrimiento, ni lo comenzaría , ni lo apoyaría; todo lo contrario va en contra de su naturaleza que es santa y pura. Ejemplo de estos casos son Betsabe, Daniel, Tamar, Oseas, El Buen Samaritano, Pablo, ETC.

-Algunas veces se sufre sencillamente por desgracias que ocurren en la vida: Hay un interesante dicho que usa el mundo de habla inglesa y se podría traducir así: “Hasta el mejor santo de Dios, tiene su noche obscura” Este tipo de sufrimiento no es ningún indicador de abandono divino, no; simple y sencillamente la vida es dura.

-Muchas veces se sufre con enfermedades y muerte: Esto pasa y pasará a cada persona de éste mundo sin excepción. Tenemos cero protección en contra de la  enfermedad y la muerte, Jesús lloró húmedas y saladas lágrimas por el dolor y la  muerte de sus amigos.

-Muchas veces sufrimos por la tierra: Vivimos en una tierra físicamente con vida que es afectada por tornados, terremotos, fuegos, maremotos, huracanes. Desastres naturales son partes naturales de este sistema viviente, cambiante y fluctuante mundo en que vivimos. Entre mas destruyamos la tierra, mas va a protestar en contra de su destrucción.

-Muchas veces sufrimos por nuestros enemigos viciosos: Hay muchos enemigos viciosos que están dispuestos a robar, matar y destruir toda cosa que sea bonita y buena.

-Al final sufrimos por el pecado en general

 No existe la predestinación con Dios, con Dios existe el libre albedrío, el abuso de esa libertad que nuestro Padre nos confirió desde el Edén, llevó a nuestros primero padres al caos y al fracaso en éste mundo, y esa es la razón por la cual usted y yo estamos estudiando la Palabra de Dios, orando y confesando nuestros pecados, para volver al santo y hermoso lugar que nuestros padres perdieron por abusar de esa libertad.

Todo profeta que sirve a Dios, ya sea hombre o mujer, tiene que pasar por ciertos procesos antes de comenzar su ministerio: y entre éstas pueden estar: consagración o separación, ordenación y ungimiento.

En el caso de Jeremías, fue “santificado” desde su nacimiento. Esta santificación no se refiere a que Dios inyectó una fuerte dosis de santidad en Jeremías, se refiere a que Dios lo apartó, o lo separó, o lo consagró para una misión especial. Esta decisión de apartar a Jeremías había sido tomada en el cielo, y no fue tomada unos días antes que Jeremías fuera engendrado, esa decisión estaba tomada en la mente de Dios desde antes de la creación del mundo, podemos decir una decisión tomada desde la eternidad.
La ORDENACIÓN viene de Dios, es Dios quien decide que personas harán ciertos trabajos especiales aquí en la tierra, Dios ha ordenado para su ministerio tanto hombres  como mujeres. Muchas veces nosotros nos oponemos a la ordenación de ciertas personas,  pero ese no es trabajo nuestro. Eso es Dios quien decide que personas va a poner para determinados trabajos, eso no lo decidimos nosotros. No confundamos la ordenación con el ungimiento.

El UNGIMIENTO: el ungimiento también viene de Dios. Se unge a una persona por dos razones; la primera es por transferencia de poder y la segunda es por sanidad divina.

 1-Ungimiento por transferencia de poder y obligaciones: Esto es cuando se unge a un rey, a un sacerdote o aun profeta. Este ungimiento lo puede hacer el hombre o lo puede hacer Dios mismo, o alguien a quien Dios encargue para ésta misión. Por ejemplo Saul y David fueron ungidos por Samuel y esto fue por mandato de Dios, Aarón fue ungido por Moisés y también fue por mandato de Dios, Matías fue ungido por  los apóstoles para reemplazar a Judas y en éste caso no fue por mandato de Dios, Dios tenía a Pablo como reemplazo de Judas,  los siete diáconos fueron ungidos por los apóstoles. En el caso de Saul y David, el ungimiento era para que  ellos recibieran el Espíritu Santo, pero en el caso de los siete diáconos era por que ellos ya estaban llenos del Espíritu Santo. Isaías fue ungido por un Serafín mientras presenciaba la magnificencia de Dios en su trono, y Jeremías fue Jehová quien directamente tocó su boca. El hombre usa aceite o la imposición de manos y Dios usa su palabra y  el toque físico en el ungimiento. 
2-También tenemos el ungimiento a un enfermo:

En realidad tenemos muy escasa información bíblica en cuanto al ungimiento de enfermos. En marco 6: 13 dice: También expulsaban a muchos demonios y sanaban a muchos enfermos, ungiéndolos con aceite. Esto da una probabilidad de que ésta ceremonia era practicada por la iglesia en el tiempo de los apóstoles. La única parte de la Biblia que habla de las instrucciones del ungimiento de un enfermo está en el libro de Santiago 5: 14-15

14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. 15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. 

Hay cuatro pasos a seguir en orden, para realizar un ungimiento:

1-Invitación: La persona que ésta enferma invita a los “Ancianos” de la iglesia a que oren por ella. Cuando ésta invitación se extiende, es evidente que el ungimiento será donde el enfermo se encuentre, la mayoría de veces se realiza en la casa del enfermo, convirtiéndose de ésta manera en una ceremonia privada.

El acto de llamar a los ancianos para el ungimiento  y oración, de parte de un enfermo, constituye un acto de humildad y fe, siendo estos dos muy esenciales para una oración efectiva.

Los ancianos ó líderes de la iglesia no pueden ó deben ungir a una persona que está enferma, sin ésta persona haberlo solicitado.

2-Oración: Aunque la práctica de imponer las manos sobre una persona no es mencionada, la Biblia Jerusalén dice: “Oren sobre él”, dando entender que la imposición de mano era una realidad. Además hay que recordar que el ungimiento demanda un contacto físico entre el oficiante del ungimiento  y el enfermo.

3-Ungimiento: El ungimiento de un enfermo se realiza en combinación con la oración. A través de los tiempos, hasta el presente, las  iglesias han usado el aceite de oliva para el ungimiento. Nuestra iglesia también usa el aceite de oliva para ungir. El  aceite pudiera tener dos símbolos: 1-La presencia del Espíritu Santo. 2-Representa un medicamento. Ya que a través de los tiempos el aceite de oliva se ha usado con fines médicos, pudiera representar una oración por la sanidad del enfermo.

4-Invocar el nombre de Dios durante la oración. El invocar el nombre de Dios en la oración significa, depender del poder de Dios y no del nuestro, significa la humillación de la persona y la exaltación de Dios, significa magnificar la grandeza de Dios y demostrar nuestra incapacidad.

LA EXTREMA UNCIÓN  ¿Qué es la extrema unción? La extrema unción es el acto de ungir a una persona que está agonizando. Esta práctica es un sacramento (rito ó símbolo) de la iglesia Católica; la extrema unción se hace creyendo que el enfermo consigue una gracia especial para atravesar el momento difícil entre la vida y la muerte, además la extrema unción, según la doctrina católica, lo prepara  para el encuentro con Dios, y esto sucede  en su muerte según la creencia católica.

Hay otras iglesias que también practican éste rito, incluyendo tristemente nuestra iglesia. En mi vida me he dado cuenta de  ungimientos que se hacen a hermanos de nuestra iglesia cuando están a la hora de la muerte, creyendo que haciendo “la extrema unción” estamos preparando a nuestro hermano para un mejor estado espiritual antes de su muerte y para descansar en la tumba con más confianza y más paz. Me recuerdo que cuando yo era un niño, en mi iglesia no se ungió a un hermano antes de morir y había una gran consternación con el tema de la salvación de ésta persona, ese era el tema secreto del servicio fúnebre: ¿Que pasará con el hermano en la resurrección, debido a que no fue ungido?  ¿Irónico, no lo cree? Es tiempo de cambiar y de dejar de imitar a quién no queremos imitar.

Hay muchos que creemos, por no decir la mayoría, que el ungimiento se practica en una persona que se cree que pronto va a morir, esto es un error y hay que corregirlo, el ungimiento no es para muerte, el ungimiento es para sanidad y vida.

A la luz del apóstol Santiago hay que entender los siguientes puntos:

1- El ungimiento es para sanidad, no para muerte.

2-El aceite no tiene poder para sanar, el poder de la sanación lo tiene solamente Dios.

3-La enfermedad no siempre es resultado del pecado, muchas veces tiene causa natural: y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados” Este párrafo  deja la posibilidad de estar enfermo sin haber pecado.

4-La sanidad puede ser tanto física como espiritual.

PARA LOS QUE ESTÁN INTERESADOS, AQUÍ ESTA COMO HACER UN SERVICIO DE UNGIMIENTO A UN ENFERMO
MANUAL DEL ANCIANOS  {Pág. 155-156-157}
Oración por los enfermos
Las Escrituras nos orientan referente a los enfermos y dice: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará. Y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados”. Stg. 5: 14,15.
Este ministerio de los ancianos de orar por los enfermos es muy delicado que necesita una buena condición espiritual para fortalecer al enfermo y una buena fortaleza física para hablar con los familiares y animarlos para permanecer bajo la gracia y el amor de Dios.
El servicio de ungimiento a los enfermos sólo será realizado para aquellos que padecen una enfermedad físicamente grave, es decir no debe ser aplicado a todos los casos de padecimiento físico común ni en caso de una enfermedad fatal. Sea cuidadoso en esta responsabilidad de anciano.
El oficiante: Normalmente es el pastor quién debe oficiar con la asistencia de los ancianos, pero en su ausencia lo hará el anciano de iglesia en coordinación con su Asociación.
Preparación para el servicio
Lugar:
El servicio de ungimiento puede realizarse en el hogar, en el asilo, en la iglesia, donde fuera necesario. Si se realiza en un hospital se tendrá que programar cuando no haya interferencias con el trabajo de los médicos. El programa y el tiempo esta supeditado al lugar.
Participantes:
Además del pastor y los ancianos podría invitarse a los amigos para que oren por él y si los familiares no conversos desean estar allí presentes no se los impidan. Los oficiantes del rito deberían estar muy bien consagrados y tener la suficiente fe para creer en la sanidad de parte de Dios.
La preparación del enfermo:
“Si en mi corazón hubiese yo mirado al pecado, el Señor no me hubiera escuchado”. Sal. 66:18. Se aconseja que el enfermo pueda prepararse leyendo o escuchando el capítulo sobre la oración en Ministerio de Curación pág. 171-201.
Si el enfermo no quisiera revelarle específicamente su enfermedad usted debe respetar su decisión y orar siempre por él.
Orden del servicio:
Usted como anciano debe explicar brevemente el objetivo del ungimiento y la forma en que se realiza; asimismo se podría invitar al enfermo a testificar de su fe y expresar porqué desea obtener la salud.
Si la persona se encuentra en condiciones de escuchar las Sagradas Escrituras en un tiempo prudencial explique los prerequisitos de la sanidad divina que son:
1. Creer que Dios regala la sanidad y sana a sus hijos.
2. Confesar sus pecados.
3. Decidirse a practicar una vida sana, de lo contrario será en vano pedir la sanidad para seguir practicando hábitos dañinos a la mente y el cuerpo.
4. Estar dispuesto a ser guiado por un médico, pues Dios obra milagros a través de las personas.
5. Confíe en la respuesta divina: Dios puede sanar inmediatamente o lentamente y otras veces no lo hace sino hasta la segunda venida de Cristo. El servicio debería tener siempre el ambiente de la seguridad que todo ha sido puesto en las manos de Dios y él debe responder de la mejor manera. 
Textos de la Sagradas Escrituras que le pueden servir óptimamente:
Stg. 5: 14-16; Nm. 21: 8-9; Sal. 103: 1-5; 107: 10-20; Mr. 16: 15-20.
Oración de Ungimiento:
El oficiante debería tener un frasquito de aceite de oliva en la mano.
De la oportunidad al enfermo que ore primero si él lo desea, luego a los dirigentes u otras personas que le acompañan y finalmente al comenzar a orar Ud. ponga un poco de aceite en las yemas de sus dedos para que al final de la oración aplique el aceite en la frente del enfermo, lo que significa que el Espíritu Santo está tocando al enfermo en forma específica.
No cometa el error de frotar con el aceite sobre la parte adolorida, el aceite es sólo un símbolo de la obra del Espíritu Santo.
Fin del servicio:

Tan pronto como el servicio haya terminado no se detenga más, todo cuanto pudo hacer para relacionarse debería hacerse antes del servicio, este es el momento de salir y dejar que la presencia de Dios haga su obra en el enfermo.  {Pág. 155-156-157}

Jeremías mismo escribió, acerca de su llamamiento a la misión profética: “Extendió Jehová su mano, y tocó sobre mi boca; y díjome Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca. Mira que te he puesto en este día sobre gentes y sobre reinos, para arrancar y para destruir, y para arruinar y para derribar, y para edificar y para plantar” (Jeremías 1:9, 10)

Gracias a Dios por las palabras “para edificar y para plantar.” Por su medio, el Señor aseguró a Jeremías que tenía el propósito de restaurar y sanar. Severos iban a ser los mensajes que debería dar durante los años que vendrían. Habría de comunicar sin temor las profecías de los juicios que se acercaban rápidamente. Desde las llanuras de Sinar iba a soltarse “el mal sobre todos los moradores de la tierra.” Declaró el Señor: “Proferiré mis juicios contra los que me dejaron.” Vers. 14, 16. Sin embargo, el profeta debía acompañar estos mensajes con promesas de perdón para todos los que quisieran dejar de hacer el mal. (Profetas y reyes, {PR}, pp. 300, 301).

Desde los tiempos más remotos se había considerado a los profetas como maestros divinamente designados. El profeta era, en el sentido más elevado, una persona que hablaba por inspiración directa, y comunicaba al pueblo los mensajes que recibía de Dios. Pero también se daba este nombre a los que, aunque no eran tan directamente inspirados, eran divinamente llamados a instruir al pueblo en las obras y los caminos de Dios. (La educación, {ED}, p. 46).

Muchos continúan siendo probados como lo fue Abraham. No oyen la voz de Dios hablándoles directamente desde el cielo; pero, en cambio, son llamados mediante las enseñanzas de su Palabra y los acontecimientos de su providencia. Se les puede pedir que abandonen una carrera que promete riquezas y honores, que dejen afables y provechosas amistades, y que se separen de sus parientes, para entrar en lo que parece ser únicamente un sendero de abnegación, trabajos y sacrificios. Dios tiene un trabajo para ellos; pero una vida fácil y la influencia de las amistades y los parientes impediría el desarrollo de los rasgos esenciales para su realización. Los llama para que se aparten de las influencias y los auxilios humanos, y les hace sentir la necesidad de su ayuda, y de depender solamente de Dios, para que él mismo pueda revelarse a ellos. ¿Quién está listo para renunciar a los planes que ha abrigado y a las relaciones familiares tan pronto lo llame la Providencia? ¿Quién aceptará nuevas obligaciones y entrará en campos inexplorados para hacer la obra de Dios con buena voluntad y firmeza y contar sus pérdidas como ganancia por amor a Cristo? El que haga esto tiene la fe de Abraham, y compartirá con él el “más excelente y eterno peso de gloria”, con el cual no se pueden comparar “lo que en este tiempo se padece” (2 Corintios 4:17); (Romanos 8:18). (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 119).

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Miércoles 30 de septiembre // Lección 1____________________

PROFETAS REACIOS

A pesar de la seguridad que Dios le dio a Jeremías de que había sido divinamente elegido para esta tarea, el joven estaba asustado y no se sentía a la altura de ella. Tal vez conociendo el estado espiritual de ese tiempo, que no era bueno, y sabiendo lo que se necesitaba hacer, Jeremías no quería ese trabajo.

Compara Jeremías 1:6 con Isaías 6:5 y Éxodo 4:10 al 15. ¿Qué puntos en común tienen todos estos incidentes?

Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Jeremías 1

Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Isaías 6

10 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. 11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? 12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. 13 Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. 14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. 15 Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. Éxodo 4

Ninguno de estos hombres, por diversas razones, se sentía a la altura de la tarea. Tal vez ese fuera el prerrequisito crítico para la tarea del profeta: un sentido de la propia indignidad e incapacidad para una tarea tan vital e importante. ¿Un vocero del Creador? No es extraño que todos trataran de no aceptarlo, por lo menos al principio.

Nota también la primera respuesta de Jeremías después de haber sido llamado. De inmediato habló de su incapacidad de hablar bien, igual que Moisés. También Isaías, en su respuesta, mencionó su boca, sus labios. En todos los casos ellos sabían que, fuera de cualquier otra cosa que involucrara el llamado, este requería hablar y comunicarse. Recibirían mensajes de Dios y serían responsables de proclamar esos mensajes a otros. Hoy podrían preparar un sitio web o enviar mensajes de texto, pero ellos sabían que la comunicación a menudo sería cara a cara. Imagínate estar parado ante líderes hostiles o gente desordenada, y darles palabras de severa reprensión y advertencia. Es comprensible que estos futuros profetas fueran un tanto reacios o renuentes.

Lee Jeremías 1:7 al 10. ¿Cuál fue la respuesta de Dios a Jeremías? ¿Por qué esa respuesta nos da cierta esperanza y representa una promesa en cualquier situación en la que seamos llamados por Dios para hacer algo por él?

Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño…

Aquí encontramos a un niño afligido y no un niño rebelde, de acuerdo a los escritos del mundo judío, la tradición de ellos ubica a Jeremías aproximadamente a los catorce años de edad, en el momento de su llamado. A esa edad, de acuerdo a las costumbres de esos días, era la finalización de la niñez y el principio de la edad mayor. En nuestros tiempos modernos una persona es mayor a los veinte y un años de edad, en la mayoría de los países. 

Por la larga duración de su trabajo se cree que Jeremías fue llamado bastante joven a su ministerio, de la misma manera que fue llamado Isaías, Oseas y Zacarías. 

Jeremías tenía que aprender a dar la palabra de Dios ante los reyes sin atemorizarse de ellos, además el enfrentar castigos y prisiones por defender la verdad. Como algo automático que sucede en el hombre es que cuando el miedo sale, en valor entra. El cielo tuvo cuidado en ofrecer su reino solamente a los valientes.

Jeremías estaba alarmado por el peso del trabajo que se le está depositando en sus hombros, y descubrió la incapacidad que tenía para llevar ésta obra adelante por el solo. Los profetas de Israel en verdad era predicadores y reformadores nacionales. Interesante-mente, muchos de aquellos que sirvieron como mensajeros de Dios,  siempre fueron cortos de palabras y no tuvieron facilidad de hablar. Jeremías y Moisés tuvieron la misma escusa delante de Dios, pero ellos adoptaron diferentes posiciones ante sus llamado: Moisés hablo de su problema físico y Jeremías habló de su edad y de su inexperiencia.

De todas maneras Dios no aceptó la inexperiencia y la juventud de Jeremías como excusas. A pesar que Jeremías hablaba de su juventud, Dios sabía que su problema en realidad no era su juventud, sino su naturaleza tímida. Para la inexperiencia el remedio que Dios le recetó a Jeremías fue una obediencia completa a su palabra; y para su timidez el remedió era descansar absolutamente en la promesa de Dios; en otras palabras, el remedio para la timidez es la fe.  Al final Dios instaló a Jeremías en su oficina profética y allí permaneció alrededor de cuarenta y dos años, haciendo un trabajo al pie de la letra. Jeremías fue, otra de las obras maestras del gran Artífice Divino.

El temor a Jehová es el mejor remedio en contra del temor al hombre. Es mejor tener a todos los hombres de enemigos y no tener a Dios de enemigo. Todos aquellos que están seguros que tienen a Dios de su lado, nunca tendrán miedo de aquellos que están en contra de ellos. Oremos para que nuestras decisiones y lealtad sea siempre en favor del Dios de la misericordia, del Dios de amor y del Dios de salvación.

Cuando Job oyó la voz del Señor de entre el torbellino, exclamó: “Me aborrezco, y me arrepiento en el polvo y la ceniza” (Job 42:6). Cuando Isaías contempló la gloria del Señor, y oyó a los querubines que clamaban: “¡Santo, santo, santo es Jehová de los ejércitos!” dijo abrumado: “¡Ay de mí, pues soy perdido!” (Isaías 6:3, 5 (VM)). Después de haber sido arrebatado hasta el tercer cielo y haber oído cosas que no le es dado al hombre expresar, San Pablo habló de sí mismo como del “más pequeño de todos los santos” (2 Corintios 12:2-4; Efesios 3:8). Y el amado Juan, el que había descansado en el pecho de Jesús y contemplado su gloria, fué el que cayó como muerto a los pies del ángel. (Apocalipsis 1:17).

No puede haber glorificación de sí mismo, ni arrogantes pretensiones de estar libre de pecado, por parte de aquellos que andan a la sombra de la cruz del Calvario. Harta cuenta se dan de que fueron sus pecados los que causaron la agonía del Hijo de Dios y destrozaron su corazón; y este pensamiento les inspira profunda humildad. Los que viven más cerca de Jesús son también los que mejor ven la fragilidad y culpabilidad de la humanidad, y su sola esperanza se cifra en los méritos de un Salvador crucificado y resucitado. (El conflicto de los siglos, {CS}, pp. 524, 525).

De los apóstoles está escrito: “Ellos, saliendo, predicaron en todas partes obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguían” (Marcos 16:20). Así como Cristo envió a sus discípulos, envía hoy a los miembros de su iglesia. El mismo poder que los apóstoles tuvieron es para ellos. Si desean hacer de Dios su fuerza, él obrará con ellos, y no trabajarán en vano. Comprendan que la obra en la cual están empeñados es una sobre la cual el Señor ha puesto su sello. Dios dijo a Jeremías: “No digas, soy niño; porque a todo lo que te enviaré irás tú, y dirás todo lo que te mandaré. No temas delante de ellos, porque contigo soy para librarte.” Luego el Señor extendió su mano y tocó la boca de su siervo, diciendo: “He aquí he puesto mis palabras en tu boca” (Jeremías 1:7-9). Y nos envía a seguir anunciando las palabras que nos ha dado, sintiendo su toque santo sobre nuestros labios.

Cristo dió a la iglesia un encargo sagrado. Cada miembro debe ser un medio por el cual Dios pueda comunicar al mundo los tesoros de su gracia, las inescrutables riquezas de Cristo. No hay nada que el Salvador desee tanto como tener agentes que quieran representar al mundo su Espíritu y su carácter. No hay nada que el mundo necesite tanto como la manifestación del amor del Salvador por medio de seres humanos. Todo el cielo está esperando a los hombres y a las mujeres por medio de los cuales pueda Dios revelar el poder del cristianismo. (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 479).

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Lección 1 // Jueves 1o de octubre_________________________

LA VARA DE ALMENDRO

El profeta es un testigo de Dios; su tarea es hablar, no de sí mismo sino solo de Dios. Jeremías no fue llamado a encontrar soluciones a los problemas de la nación, o a llegar a ser una gran personalidad o un líder carismático a quien el pueblo seguiría. Jeremías tenía la misión singular de transmitir las palabras de Dios al pueblo y a sus dirigentes. El énfasis aquí no está en lo humano o en el potencial humano; solo está en la soberanía y el poder de Dios. El profeta debía señalarle a la gente a Dios, en quien solamente estaba la solución de todos sus problemas. Por supuesto, no es diferente hoy para nosotros.

¿Acerca de qué fue la primera visión de Jeremías? (Ver Jer. 1:11-19.)

11 La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro. 12 Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra. 13 Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú? Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte. 14 Me dijo Jehová: Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra. 15 Porque he aquí que yo convoco a todas las familias de los reinos del norte, dice Jehová; y vendrán, y pondrá cada uno su campamento a la entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en derredor, y contra todas las ciudades de Judá. 16 Y a causa de toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron. 17 Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande; no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de ellos. 18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. 19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte. Jeremías 1

La mayoría de las Biblias traduce la expresión hebrea del versículo 11 como “vara de almendro”. Sin embargo, estas traducciones no transmiten el juego de palabras que figura en hebreo. La palabra traducida como “almendro” tiene la misma raíz que “estar alerta”, que aparece en el versículo 12 (ver la NVI: “yo estoy alerta”), ya que Dios dice que “estará alerta” o “se apresurará” para que su palabra se cumpla.

Se podría alegar que el mensaje central de todo el libro de Jeremías se encuentra en los versículos 11 y 12. Dios es un Dios de gracia y perdón. Si su pueblo se aparta de su pecado, él es fiel para perdonarlo y restaurarlo; si no lo hace, él es igualmente fiel en cumplir sus palabras de juicio y de castigo.

Como también podemos ver, las palabras de Dios aquí no fueron solo para el pueblo. Dios le estaba hablando directamente a Jeremías mismo, advirtiéndole que estuviera preparado para la oposición que afrontaría. Sin importar lo que sucediera, Jeremías podía tener la seguridad de Dios de que “yo contigo estoy”. Como veremos, la necesitaría.

Y ¿no la necesitamos todos?

Lee Mateo 28:20. ¿Qué seguridad encontramos para nosotros en estas palabras, viviendo en el tiempo en que vivimos?

La palabra almendro tiene el significado de “estar alerta” como dice la lección; pero también significa “despertador” Se le llama “almendro” o “despertador” a éste árbol, por que es el primer árbol en despertar después del invierno; el almendro siempre es el primero en retoñar, o despertar a la vida,  cuando la primavera se acerca en el medio oriente.

Probablemente la visión del almendro fue dada a Jeremías, ese mismo día y en el mismo momento de su llamado. Este método de instrucción de Dios para los profetas, impresionaba de una manera muy profunda la mente de aquel que la recibía, y además dejaba un recuerdo más vívido de lo que comúnmente las palabras por si solas pueden hacer. Esta era la razón el porqué los profetas recibían frecuentemente éste tipo de comunicación de parte de Dios.

La vara de almendro que vio Jeremías, tendría que ser parecida a la vara de Aarón: y he aquí que la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido, y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras.” Si el Señor hubiera mostrado a Jeremías una vara, sin hojas y sin flores, posiblemente Jeremías no la  hubiera podido reconocer con facilidad.

El almendro fue el emblema que Dios uso en los antiguos tiempos, para recordar a su pueblo, la seguridad de cualquier promesas que Dios haya hecho en el pasado. De la misma manera en que el almendro despertaba prestamente y tempranamente en la primavera, así Dios cumplía sus promesa con Israel; prestamente y tempranamente. En éste caso, la promesa de Dios para Israel no era una promesa de bendición, sino una promesa de castigo, sufrimiento y maldición; y la visión que estaba teniendo Jeremías, le confirmaba que el castigo estaba pronto para acontecer al pueblo de Israel, Dios le dijo a Jeremías: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.”

La primera visión que Dios le concede a Jeremías tiene una belleza exquisita en el símbolo que Dios escoge. Hay un contraste terrible en la seguridad que Dios va a cumplir su promesa y la aterradora promesa de castigo que Dios le tiene preparada para el pueblo de Israel. Mientras el almendro se alista para volver a la vida a los primeros síntomas de la primavera, se le recuerda a Israel que ese retoño del almendro solo les anuncia y les denuncia, la segura venganza de Dios por su descarrío espiritual.

18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus sacerdotes, y el pueblo de la tierra. 19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.

Dios hace muy fuerte a Jeremías, lo compara a una ciudad fortificada, lo compara a una ciudad invencible,  que no está fortificada con columnas de madera, sino con columnas de hierro que no pueden ser removidas;  sus muros no son de piedra o ladrillo sino de bronce,  que no pueden ser derribados; queda extremadamente fortificado en contra de los reyes, príncipes, sacerdotes y del pueblo en general.

Toda ésta metáfora le está mostrando a Jeremías su seguridad. Mientras esté protegido por el poder de Dios, el tendrá constancia y firmeza  en su trabajo,  será invencible haciendo el trabajo del Señor. Siendo investido por ese poder especial del cielo, nada ni nadie sería capaz de moverlo, hacerlo temblar o desviarlo de su obra. Estaría firme en contra de los reyes de Judá; Joacaz, Joacim, Joaquín, Joconías y Zedequías; estaría firme en contra de cualquier príncipe que decidiera sentenciarlo a la muerte; Entonces dijeron los oficiales al rey: Den muerte ahora a este hombre, porque él desanima a los hombres de guerra que quedan en esta ciudad y a todo el pueblo diciéndoles tales palabras; pues este hombre no busca el bien de este pueblo, sino el mal. Jeremías 38; estaría firme en contra de los sacerdotes que representaban falsamente o livianamente a Dios y a la religión; estaría firme en contra de un pueblo idólatra, rebelde, asesino y pecador. 

Jeremías no fue un profeta de éxitos espirituales, que convencería al rey y a su nación a una reforma espiritual,  como lo hizo Samuel, Elías o Jonás. Jeremías no fue un profeta de paz y hacedor de milagros como lo fue Elíseo, tampoco fue un profeta como Moisés donde una nación entera escuchaba su voz y sus palabras, Jeremías fue un profeta de malas predicciones, un profeta anunciador de desgracias, un profeta que anunciaba el castigo de la ira de Dios en contra de un pueblo contumaz y rebelde. Aún en medio de las desgracias y de la desolación del Israel, se levantaba la voz firme del profeta de Dios, tratando de guiar al pueblo a tomar decisiones correctas.

Aún en las desgracias, en la miseria, en las aflicciones, en el dolor y en el sufrimiento, el pueblo no quiso escuchar la voz de Dios por medio de su profeta,  hablar a un pueblo que no le quiso escuchar, fue precisamente el triste trabajo de Jeremías. El pueblo de Israel nunca puede acusar a Dios de ser tirano o injusto,  Dios en medio del sufrimiento y del dolor del pueblo les proveyó a un profeta fuertecomo ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce contra toda esta tierra” al cual ellos se negaron en escuchar.

Los que den lugar a Jesús en su corazón, llegarán a sentir su amor. Todos los que anhelan poseer la semejanza del carácter de Dios quedarán satisfechos. El Espíritu Santo no deja nunca sin ayuda al alma que mira a Jesús. Toma de las cosas de Cristo y se las revela. Si la mirada se mantiene fija en Cristo, la obra del Espíritu no cesa hasta que el alma queda conformada a su imagen. El elemento puro del amor dará expansión al alma y la capacitará para llegar a un nivel superior, un conocimiento acrecentado de las cosas celestiales, de manera que alcanzará la plenitud. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia; porque ellos serán hartos.” (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 269).

¡Si los hombres y las mujeres únicamente pudieran contemplar cuánto exalta a Satanás y le da honor, su incredulidad y murmuraciones y lamentos, mientras privan a Jesucristo de la gloria que le corresponde en la obra de salvarlos, plena y completamente de todo pecado! … Salgamos de la caverna de las tinieblas. Eduquemos nuestro intelecto para discernir lo que Jesús es para nosotros. Eduquemos nuestras mentes para estar en el monte delante de Dios, mediante la fe, fuertes en Dios bajo cualquiera y cada tentación. …

En el monte tendremos una visión correcta de Jesús. Satanás no tendrá poder para arrojar su sombra infernal entre nuestras almas y Jesús, para eclipsar nuestra contemplación de Jesús, para falsificarla y estimular nuestros corazones a una cruel incredulidad de su bondad, su misericordia y su amor con el cual nos ha amado. (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 138).

No debemos copiar a ningún ser humano. No hay ningún ser humano suficientemente sabio para ser nuestro criterio. Debemos mirar al hombre Cristo Jesús que es completo en la perfección de justicia y santidad. Él es el autor y consumador de nuestra fe. Él es el Modelo. Su experiencia es la medida de la experiencia que debemos tener. Su carácter es nuestro modelo. Quitemos, pues, de nuestra mente las perplejidades y dificultades de esta vida y mirémoslo a él, para que por la contemplación seamos cambiados a su semejanza. Podemos contemplar a Cristo para buen propósito. Podemos mirar confiadamente a él, porque es omnisciente. Al mirarlo y pensar en él, será formado en nosotros, la esperanza de gloria.

Debemos manifestar un intenso interés en Cristo Jesús, porque él es nuestro Salvador. Vino a este mundo a ser tentado en todo, tal como nosotros lo somos, a fin de mostrar al universo que los seres humanos pueden vivir en este mundo pecaminoso una vida que Dios aprobará (En lugares celestiales, {ELC}, p. 166).

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Viernes 2 de octubre // Lección 1_________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Martín Lutero escribió acerca del profeta en la introducción a su comentario sobre el libro de Jeremías: “Jeremías fue un profeta triste, que vivió en un período deplorable y difícil; y lo que es más, su servicio profético fue sumamente difícil ya que estaba luchando y batallando con un pueblo testarudo y de mal talante. Aparentemente no alcanzó mucho éxito, porque experimentó cómo sus enemigos llegaban a ser más y más malvados. Trataron varias veces de matar al profeta. Fueron duros con él, lo azotaron varias veces. No obstante, él viviría para ver con sus ojos cómo su país fue devastado y su pueblo llevado al exilio”.

“Durante cuarenta años iba a destacarse Jeremías delante de la nación como testigo por la verdad y la justicia. En un tiempo de apostasía sin igual, iba a representar en su vida y su carácter el culto del único Dios verdadero. Durante los terribles sitios que iba a sufrir Jerusalén, sería el portavoz de Jehová. Había de predecir la caída de la casa de David, y la destrucción del hermoso templo construido por Salomón. Y, cuando fue encarcelado por sus intrépidas declaraciones, seguiría hablando claramente contra el pecado de los encumbrados. Despreciado, odiado, rechazado por los hombres, iba a presenciar finalmente el cumplimiento literal de sus propias profecías de ruina inminente, y compartir el pesar y la desgracia que seguirían a la destrucción de la ciudad condenada” (PR 299, 300).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

Una de las cosas más tristes, y tal vez algo que nos haga pensar hoy como adventistas, es el hecho de que Dios había advertido a Jeremías que afrontaría gran oposición de su propio pueblo. Lee Jeremías 1:17 al 19 otra vez. ¿Quiénes pelearían contra él? ¿Qué terribles lecciones deberíamos aprender? Es decir, ¿cuál es nuestra actitud hacia la palabra profética, especialmente cuando oímos cosas que no nos gustan? ¿De qué modo la cita de Elena de White, copiada arriba, nos ayuda a expresar la terrible verdad de que los mismos que deberían haber estado revelando al verdadero Dios ante el mundo eran quienes, al atacar y ridiculizar a su portavoz, peleaban contra Dios? (Ver también Ecl. 1:9.)

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Este es un estudio serio para los maestros de Escuela Sabática. Si usted es una persona que le gusta la lectura, y profundizar en temas religiosos, este es el lugar para usted.

Este material no reemplaza el estudio de la Escuela Sabática; para comprender este material usted tiene que haber estudiado la lección de Escuela Sabática.
Este material es libre para ser copiado, compartido y distribuido. En este documento no hay nada una nueva luz, ni doctrinas nuevas, todo lo que aquí le presentamos está escrito en la Biblia, Lección de Escuela Sabática, Espíritu de Profecía, Comentarios Bíblicos, diccionarios religiosos y seculares, libros de historia y ciencia, enciclopedias, temas e ilustraciones. Nuestro trabajo aquí en 7Day Radio es poner juntos esos pensamientos esperando que usted pueda comprender mejor la lección. Este documento es subido al “INTERNET” todos los días Domingos a las  6 de la mañana, hora de Madrid, España; 12:00 AM hora del este de los Estados Unidos de Norte América.
Si usted desea contactarnos con nosotros para cualquier comentario, contribución o pregunta lo puede hacer escribiendo a elhermanotony@gmail.com 
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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
Madrid, España 2015

3 pensamientos en “LECCIÓN 1 – EL LLAMADO PROFÉTICO DE JEREMÍAS – PARA EL 3 DE OCTUBRE DE 2015

  1. Dios le bendiga, saludos desde Venezuela. Sigan adelante en esta excelente labor.
    Maranatha.

  2. Me pone muy feliz el que publiquen todo esto, ya que a veces quiero aprovechar algún tiempo que tengo el el trabajo para estudiar. Dios les bendiga

  3. EXCELENTE MATERIAL, DIOS LOS BENDIGA

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