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LECCIÓN 7 – LA CRISIS CONTINÚA – PARA EL 14 DE NOVIEMBRE DE 2015

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Toda información dada en éste documento es tomada de la vastedad de libros que la Iglesia Adventista del 7mo Día tiene disponible gratuitamente para el público en general, en Ingles y Español. A éste documento también se le agrega otras informaciones de otros libros, que también se encuentran disponible gratuitamente en el Internet para el uso del  público en general.

Aquí no le estamos presentando una nueva luz, nuestro trabajo es sencillamente recopilar información, y presentarla en un lenguaje sencillo y entendible,  para que se le haga mas fácil al maestro de Escuela Sabática comprender y prepararse mejor, para impartir la lección de Escuela Sabática.

Estudio de Escuela Sabática para los siguientes años

2016: 

1er Trimestre: “La Gran Controversia”

2do Trimestre: “El libro de Mateo”

3er Trimestre: “El Papel de la Iglesia en la Comunidad”

4to Trimestre: “Job”

2017: 

1er Trimestre: “El Espíritu Santo y la Espiritualidad”

2do Trimestre: “1ra y 2da de Pedro”

3er Trimestre: “Unidad en Cristo”

4to Trimestre: “Mayordomía”

2018:   

1er Trimestre: “Isaías”

2do Trimestre: “Preparación para los Días Finales”

3er Trimestre: “El libro de los Hechos”

4to Trimestre: “Justicia Social”

2019:

1er Trimestre: “El Libro de Apocalipsis”

2do Trimestre: “Esdras-Nehemías”

3er Trimestre: “El Libro de Daniel”

4to Trimestre: “Romanos”

2020:

1er Trimestre: “Como interpretar las escrituras”

2do Trimestre: “Educación”

3er Trimestre: “Juan”

4to Trimestre: “La Familia/Santidad del Matrimonio”

Recordamos a los hermanos que ésta información está sujeta a cambios.


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Este es un estudio extra para el maestro de Escuela Sabática, y es realizado por hermanos laicos de la Iglesia Adventistas del 7mo Día. En este lugar evitamos la crítica, la censura y los temas polémicos. Nuestro principal propósito es elevar la mente hacia Dios,  por medio de pensamientos elevados, para que podamos comprender la lección de una manera sencilla, precisa y al mismo tiempo profunda. 

Si tiene algún comentario, duda, pregunta ó sugerencia, siéntase libre en escribirnos a: *elhermanotony@gmail.com* déjenos la dirección de su correo y nosotros le contestaremos lo más pronto posible.


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El profeta Jeremías lamentando sobre la destrucción de Jerusalén por Rembrandt Van Rijn, Holanda 1606-1669


Lección 7: Para el 14 de noviembre de 2015

LA CRISIS CONTINÚA

Sábado 7 de noviembre______________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jeremías 9; 10:1-15; Romanos 1:25; Jeremías 26; Hechos 17:30; 5:34-41.

PARA MEMORIZAR: 
“Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jer. 9:24).

LA MAYOR PARTE DEL LIBRO DE JEREMÍAS trata de los desafíos y las luchas que tuvo el profeta al tratar de conseguir que el pueblo escuchara las palabras que Dios estaba procurando transmitirles por amor y preocupación por ellos.

Imagínate lo que habría sucedido si la gente hubiese escuchado a Jeremías, y hubiera aceptado la advertencia del profeta. Si hubiesen escuchado –si la gente, los reyes y los líderes se hubieran arrepentido y humillado ante Dios−, la terrible crisis no habría ocurrido. La oportunidad para el arrepentimiento estaba ante ellos. Aun después de haber hecho tanto mal, cometido tantas equivocaciones, la puerta de la salvación estaba abierta; pero rehusaron entrar por ella.

Es muy fácil para nosotros hoy sacudir la cabeza ante la dureza de sus corazones. “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Cor. 10:11). Tenemos estos ejemplos ante nosotros; ¿qué aprendemos de ellos?

“Esta empero es la vida eterna—dijo Cristo,—que te conozcan el solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado” (Juan 17:3). Y el profeta Jeremías declaró: “No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar; en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová” (Jeremías 9:23, 24). Difícilmente puede la mente humana entender la anchura, profundidad y altura de las realizaciones espirituales del que obtiene este conocimiento.

A nadie se le impide alcanzar, en su esfera, la perfección de un carácter cristiano. Por el sacrificio de Cristo se ha provisto para que los creyentes reciban todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad. Dios nos invita a que alcancemos la norma de perfección y pone como ejemplo delante de nosotros el carácter de Cristo. En su humanidad, perfeccionada por una vida de constante resistencia al mal, el Salvador mostró que cooperando con la Divinidad los seres humanos pueden alcanzar la perfección de carácter en esta vida. Esa es la seguridad que nos da Dios de que nosotros también podemos obtener una victoria completa (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 423, 424).

La obra de transformación de la impiedad a la santidad es permanente. Día tras día Dios obra la santificación del hombre, y éste debe cooperar con El, haciendo esfuerzos perseverantes a fin de cultivar buenos hábitos. Debe añadir gracia sobre gracia; y mientras obra así según el plan de adición, Dios obra en su favor mediante el plan de multiplicación. Nuestro Salvador está siempre dispuesto a oír y contestar la oración que eleva el corazón contrito, y multiplica para los fieles su gracia y su paz. Gozosamente derrama sobre ellos las bendiciones que necesitan en sus luchas contra los males que los acosan.

Hay quienes intentan ascender la escalera del progreso cristiano, pero mientras avanzan, comienzan a depositar su confianza en el poder del hombre, y pronto pierden de vista a Jesús, el autor y consumador de la fe. El resultado es el fracaso, la pérdida de todo lo que se había logrado. Ciertamente es triste la condición de los que habiéndose cansado del camino, permiten al enemigo de las almas que les arrebate las virtudes cristianas que habían desarrollado en sus corazones y en sus vidas. “Pero el que no tiene estas cosas—declara el apóstol—tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados” (2 Pedro 1:9) (Reflejemos a Jesús, {RJ}, p. 307).

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Lección 7 // Domingo 8 de noviembre___________________

EL QUE SE HUBIERE DE ALABAR…

En Jeremías 9, el profeta comenzó su lamentación, porque veía la catástrofe inevitable que se venía sobre su país y su pueblo. Dios pronunció juicios sobre Jerusalén, y cuando Dios dice algo, lo hace. Lo que ellos afrontarían no sería algo accidental, algo simplemente inexplicable y terrible que ocurre de tiempo en tiempo. No, lo que afrontarían sería el juicio directo de Dios. Y darse cuenta de esto hacía que Jeremías estuviera muy triste. Sin embargo, su tristeza era solo un débil reflejo del dolor que Dios debió de haber sentido.

Aunque el contexto es diferente, la siguiente cita capta muy bien la idea: “La Cruz es, para nuestros sentidos entorpecidos, una revelación del dolor que, desde su comienzo, produjo el pecado en el corazón de Dios. Le causan pena toda desviación de la justicia, todo acto de crueldad, todo fracaso de la humanidad para alcanzar su ideal. Se dice que, cuando sobrevinieron a Israel las calamidades que eran el seguro resultado de la separación de Dios –sojuzgamiento a sus enemigos, crueldad y muerte–, Dios ‘fue angustiado a causa de la aflicción de Israel’. ‘En toda angustia de ellos fue angustiado […]. Y los levantó todos los días de la antigüedad’ ” (Ed 263).

Lee Jeremías 9, el triste lamento del profeta. Concéntrate especialmente en los versículos 23 y 24. ¿Por qué esas palabras son tan relevantes para nosotros hoy?

1 ¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo! 2 ¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son adúlteros, congregación de prevaricadores. Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová. Guárdese cada uno de su compañero, y en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con falacia, y todo compañero anda calumniando. Y cada uno engaña a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente. Su morada está en medio del engaño; por muy engañadores no quisieron conocerme, dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los refinaré y los probaré; porque ¿qué más he de hacer por la hija de mi pueblo? Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas. ¿No los he de castigar por estas cosas? dice Jehová. De tal nación, ¿no se vengará mi alma? 10 Por los montes levantaré lloro y lamentación, y llanto por los pastizales del desierto; porque fueron desolados hasta no quedar quien pase, ni oírse bramido de ganado; desde las aves del cielo hasta las bestias de la tierra huyeron, y se fueron. 11 Reduciré a Jerusalén a un montón de ruinas, morada de chacales; y convertiré las ciudades de Judá en desolación en que no quede morador. 12 ¿Quién es varón sabio que entienda esto? ¿y a quién habló la boca de Jehová, para que pueda declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha sido asolada como desierto, hasta no haber quien pase? 13 Dijo Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella; 14 antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres. 15 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que a este pueblo yo les daré a comer ajenjo, y les daré a beber aguas de hiel. 16 Y los esparciré entre naciones que ni ellos ni sus padres conocieron; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que los acabe. 17 Así dice Jehová de los ejércitos: Considerad, y llamad plañideras que vengan; buscad a las hábiles en su oficio; 18 y dense prisa, y levanten llanto por nosotros, y desháganse nuestros ojos en lágrimas, y nuestros párpados se destilen en aguas. 19 Porque de Sion fue oída voz de endecha: !!Cómo hemos sido destruidos! En gran manera hemos sido avergonzados, porque abandonamos la tierra, porque han destruido nuestras moradas. 20 Oíd, pues, oh mujeres, palabra de Jehová, y vuestro oído reciba la palabra de su boca: Enseñad endechas a vuestras hijas, y lamentación cada una a su amiga. 21 Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en nuestros palacios, para exterminar a los niños de las calles, a los jóvenes de las plazas. 22 Habla: Así ha dicho Jehová: Los cuerpos de los hombres muertos caerán como estiércol sobre la faz del campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja. 23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. 25 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso; 26 a Egipto y a Judá, a Edom y a los hijos de Amón y de Moab, y a todos los arrinconados en el postrer rincón, los que moran en el desierto; porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel es incircuncisa de corazón. Jeremías 9

Se ha dicho que, en lo que respecta a la muerte, todos somos como una “ciudad no amurallada”. La sabiduría, el poder y las riquezas tienen su lugar, pero confiar en estas cosas, especialmente en medio de una catástrofe, o cuando la muerte se asoma, no tiene fruto ni sentido. En medio de estas advertencias acerca de la ruina, se le dice a la gente lo que realmente importa, y eso es conocer y entender por sí mismos, por lo menos hasta el grado en que se pueda, la misericordia, la justicia y la bondad de Dios. ¿Qué otra cosa hay que nos dé consuelo y esperanza cuanto todo lo terrenal, todo lo humano, incluyendo nuestra propia carne, nos falla?

¿Qué nos dice la Cruz acerca de la misericordia, la justicia y la rectitud de Dios?

Jeremías 9 comienza con un lamento de Jeremías sobre los pecadores de Jerusalén; 1 ¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!

¿Porqué los justos lloran por los pecadores?

1-Por que los pecadores no reciben muchas bendiciones terrenales

2-Por que los pecadores no reciben muchas bendiciones de carácter eterno, incluyendo la salvación

3-Por la culpabilidad que el impío siempre carga en su vida

4-Por que los impíos les espera un juicio aterrador

23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Aquí encontramos tres solemnes prohibiciones en contra de  tres clases de personas en el mundo: el sabio, el fuerte y el rico, los tres personajes tienen a su propio dios y se postran ante su propio dios; el dios de los  sabios es la ciencia, el dios de los valientes es su armamento  y el dios de los ricos es la riqueza.

1-No se alabe el sabio en su sabiduría

2-No se alabe el valiente en su valentía

3-No se alabe el rico en sus riquezas

No se alabe el sabio en su sabiduría:

Aquí está hablando de varios tipos  de  sabidurías y entre ellas está la sabiduría política. La mayoría de veces es un gran error confiar en la sabiduría que se usa en la política, muchas veces esa sabiduría no le trae a su dueño ni paz, ni honor. En la mayoría de casos se usa esa sabiduría para destruir a la misma humanidad, se usa para invadir a otro país, para robar a otros y para destruir la paz y la tranquilidad de los ciudadanos. Muchas veces la sabiduría de la política es la cuna de la mentira, del robo, de la extorsión y del asesinato, y por eso hay una denuncia de parte de Dios, la única sabiduría que puede ayudar en la conducción de una nación, de un estado, de una ciudad, o de una villa, es el temor a Dios.

También podemos hablar del orgullo del intelecto; el orgullo del intelecto es uno de los orgullos mas tentadores para la raza humana y también uno de los orgullos mas tenaces de eliminar de la vida del hombre. La mas grande ayuda que se le pueden dar a un hombre sabio, es el hacerle saber el cuidado que tiene que tener de no alabarse en su propia superioridad intelectual. El hombre sabio por lo general se suele sentar en la cima  del pilar de la auto suficiencia, y allí, feliz y contento,  en su cultura, en su inteligencia, en su sabiduría y en su filosofía, tiende a ver al resto del mundo a sus pies. Este tipo de orgullo y alabanza en la sabiduría humana, es una de los mas falsos orgullos a los ojos de Dios y a los ojos del mundo.

15 porque ésta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. 16 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.  Santiago 3

La sabiduría mundana, tiene tres características y son:  terrenal, animal y diabólica

Terrenal: Este tipo de sabiduría es la que se usa para vivir aquí en la tierra. Sus principio y sus motivos se orientan a la sobre vivencia en éste mundo, y sólo tiene en cuenta la vida presente. Se usa para ser negocios y toda transacción de cualquier tipo que tenemos con nuestros semejantes.

Animal: La sabiduría animal tiene como propósito satisfacer los deseos, placeres y tendencia de la carne; todo esto proviene de los mas íntimo del hombre natural (carnal). Un ejemplo de esto es la sabiduría que se usa para la conquista y seducción de una persona del sexo opuesto, y todo aquel conocimiento que se utiliza para arrastrar a otra persona al placer carnal que éste mundo nos puede ofrecer.
Diabólica: también llamada “demoníaca” Además de no tener las característica de la sabiduría divina, tiene los elementos característicos de los demonios:  
                                                  ENVIDIA, ORGULLO Y CELOS.
Lucifer no le basto la sabiduría que Dios le había otorgado, la envidia nació en él y como consecuencia de la envidia nacen los celos contra Dios.
Este tipo de sabiduría: la “demoníaca”, es la que comúnmente usamos en la elección de los dirigentes de iglesia. La envidia y los celos contra aquellos que tienen mas capacidad que nosotros, o tienen mejores cosas que nosotros, salen a lucir con todo su esplendor en las juntas de nombramientos y dejamos afuera de la dirigencia de la iglesia, elementos que pudieran ser de gran ayuda para la iglesia.
Cuantos hombres con mucha capacidad, experiencia y alta espiritualidad quedan fuera del cuerpo de ancianos, o de cualquier otro departamento de la iglesia, solamente por que se les tienen celos y envidia por su capacidad y conocimiento.
Cuantos ministros andan sin trabajo simple y sencillamente por que sus colegas están reservando una plaza para un amigo, familiar ó compatriota, sin importarles la alta capacidad, espiritualidad y experiencia del ministro que anda buscando trabajo.
La envidia y los celos nos lleva a desacreditar, levantar falsos testimonio, calumniar, y a ridiculizar  a personas que no nos han hecho nada en la vida y  que muchas veces los llegamos hasta odiar sin motivo y sin razón.
¿Que porcentaje de la sabiduría mundanal usted cree que se usa mas en nuestras iglesias?
 A- La terrenal (negocios-trabajos-ocupaciones y metas de éste mundo)
Nota: Aquí no se refiere a nuestro trabajo y ocupaciones normales de la vida cotidiana. Aquí está hablando de esas personas que llegan a la iglesia cualquier día de la semana, incluyendo los Sábados, y no están tranquilas pensando en los negocios y cosas que tienen que hacer en la semana. Gente que no hace descansar el teléfono celular por estar pendiente de una llamada, de noticias, de deportes, de las redes sociales, ETC. Inclusivo usan la iglesia para vender y comprar mercancías, contratar trabajadores ó ser contratados y hacer negocios.
B- La animal (placeres, vicios, fornicación, adulterio, coqueteo y conquista del sexo opuesto,  infidelidad matrimonial) 
C- La demoníaca (tiene los elementos que caracteriza al demonio: Envidia-celos-egoísmo y que nos lleva a chismes, falsos testimonios, pleitos, discriminación y odios)
 
Nuestra respuesta sugerente:
A-La terrenal 15%
B-La animal 15 %
C-La demoníaca 70%

“…ni en su valentía se alabe el valiente…”

El pueblo de Israel confiaba en sus carros y en sus caballos de guerra, en su ejército y en sus armamentos, se les olvidó que la verdadera fortaleza de Israel consistía en tener la presencia de Dios. Los sirios vinieron y los destruyeron, los egipcios también vinieron y los esclavizaron,  al final los babilonios aniquilaron a Judá; todo su ejército y su armamento no fue ninguna garantía, la única seguridad del hombre consiste en confiar y depender de Dios. En nuestro tiempo moderno también nos ocurre lo mismo, nos gloriamos en el ejército de nuestro país, en su armas, en su fuerza aérea, en su naval, en sus satélites, en su inteligencia y estrategia militar. Nada de eso es una garantía para nuestra seguridad.

También hay otra manera de gloriarse y es a través de nuestras fuerzas físicas y nuestra juventud. Muchas veces vemos a los enfermos y a los débiles, como personas que son miembros de un grupo extraño que pertenece a otro mundo, muchas veces tenemos piedad para con ellos y creemos que nosotros no pertenecemos a ese grupo. Que grande equivocación, pertenecemos a la muerte, y la muerte y la enfermedad nos acecha en cada paso que damos, y de un momento a otro podemos llegar a ser parte de ese grupo no deseado.

“…ni el rico se alabe en sus riquezas…”

El dinero es una de las cosas mas fáciles en  la que el hombre se puede gloriar, el dinero siempre está listo para que el hombre lo disfrute, y es una de las cosas en éste mundo que le da mas poder al hombre que cualquier otra cosa. Pero Dios nos recuerda a través del profeta, lo inseguro que es el dinero y por lo consiguiente también es inseguro gloriarse en las riquezas. Nuestra confianza es muy frágil si la depositamos en las riquezas, tenemos una vida llena de historias de desastres  económicos que han pasado prestamente y aniquiladora-mente en nuestro mundo, pero aparte de los grandes fracasos económicos, también tenemos que recordar que las riquezas nunca han tenido el poder para reparar las heridas y los errores que cometemos en la vida. 

Hay tres cosas que las riquezas terrenales nunca conseguirán: Nunca satisfarán la justicia divina, nunca satisfarán la ira divina, las riquezas divinas jamás aquietarán una conciencia quebrantada

Unos años antes de morir, el gran poeta y escritor ingles Samuel Coleridge escribió una hermosa carta a uno de sus ahijados, y de allí extraemos una interesante pensamiento que él plasmó en esa carta y dice: “Te declaro con toda la experiencia que he conseguido en la vida; que la salud es una de las mas grandes bendiciones que el hombre puede tener, también te declaro que la competencia obtenida por el esfuerzo limpio y honesto del hombre es otra da las mas grandes bendiciones en éste mundo, te declaro también que tener amigos y parientes bondadosos y fieles, es otra de las grandes bendiciones de éste mundo, pero no hay bendición mas grande en el mundo  y que ennoblezca mas los privilegios del humano que es el hecho de ser cristiano.”

Pero hay una manera correcta de gloriarse: 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová; 

 17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.  18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Santiago 3

Ahora encontramos la sabiduría celestial en la cual nos podemos gloriar, ésta sabiduría no se consigue hablando con los hombres, ni a través del conocimiento que el mundo nos ofrece; ésta sabiduría viene de lo alto, es simple y sencillamente un regalo de Dios.

La sabiduría celestial, tiene varias características y refleja la magnificencia de Dios:

Es pura: Esta es la primera característica de la verdadera sabiduría, sin éste elemento las demás características que viene a continuación, no pueden existir. Esta sabiduría esta libre de cualquier meta, propósito ó principio terrenal. La pureza es libre de pecado e iniquidad, la pureza nunca se mezcla con la mundanalidad, la pureza nunca dice: “una vez al año no hace daño” es en pocas palabras la pureza es íntegra.

Es pacífica: Esta es la auténtica paz, libre de aptitudes agresivas. El verdadero  sabio procura evitar las luchas y contiendas con sus semejantes.

La paz sigue a la pureza, y mas que eso, la paz depende de la pureza.  El verdadero sabio hace lo imposible para mantener la paz, y si la paz se rompe hace lo imposible para restaurarla. En gobiernos, en familias, en iglesias, en las sociedades, en negocios, en transacciones, y en la vida cotidiana la sabiduría divina hace al hombre pacífico.

Es gentil ó amable: Muy cuidadosa y respetuosa hacia los sentimientos de las otras personas. La amabilidad nunca dice ó hace las cosas rigurosamente hasta el punto de la censura, la amabilidad nunca se enfurece ante las diferentes opiniones, la amabilidad nunca es ruda ó dominante en las conversaciones, la amabilidad nunca es de temperamento cruel ó duro.

Es razonable: Dispuesto a escuchar y aceptar las buenas observaciones que se nos hacen.

Es misericordiosa: La persona sabia no es avara y demuestra la bondad en todos los aspectos de la vida.

Es imparcial y sincera: La persona sabia es justa, sin recelos, traición ó fraude.

 

Razones por las cuales no nos podemos gloriar, en la sabiduría humana, ni en la valentía, ni en las riquezas:

 1-La sabiduría, la valentía y las riquezas le pertenecen a Dios
2- La sabiduría, la valentía y las riquezas son regalos de Dios
3-La sabiduría, la valentía y las riquezas son inciertas e inseguras en éste mundo
4-La sabiduría, la valentía y las riquezas son cosas que dejaremos en nuestra muerte, si ellas no nos han dejado antes

Dios es la fuente de toda sabiduría. El es infinitamente sabio, justo y bueno. Aparte de Cristo, los hombres más sabios no pueden comprenderle. Pueden profesar ser sabios; pueden gloriarse por sus adquisiciones; pero el simple conocimiento intelectual, aparte de las grandes verdades que se concentran en Cristo, es como nada. “No se alabe el sabio en su sabiduría… mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra” (Jeremías 9:23, 24).

Si los hombres pudiesen ver por un momento más allá del alcance de la visión finita, si pudiesen discernir una vislumbre de lo eterno, toda boca dejaría de jactarse. Los hombres que viven en este pequeño átomo del universo son finitos; Dios tiene mundos innumerables que obedecen a sus leyes, y son conducidos para gloria suya. Cuando en sus investigaciones científicas los hombres han ido hasta donde se lo permiten sus facultades mentales, queda todavía más allá un infinito que no pueden comprender.

Antes que los hombres puedan ser verdaderamente sabios, deben comprender que dependen de Dios, y deben estar henchidos de su sabiduría. Dios es la fuente tanto del poder intelectual como del espiritual (Consejos para los maestros, {CM}, pp. 64, 65).

Arrepiéntase ahora cada uno de sus errores, y busque al Señor con todo su corazón. El poder transformador de Dios descenderá a todos los que procuren la paz de Jesucristo. Sus palabras de instrucción son para todos los que lo escuchen y lo sigan. En su misericordia trata de conducir a los injustos al arrepentimiento. Los obedientes se complacerán en la ley del Señor. El pone sus estatutos en sus mentes y los graba en sus corazones. Su conversación será impulsada por el Salvador que mora en el alma. Tienen esa fe que obra por amor y purifica el alma de toda corrupción sugerida por Satanás. Sus corazones anhelan a Dios. En su conversación les encanta meditar en su misericordia y bondad, puesto que para ellos El es completamente amoroso. Aprenden el idioma del cielo, el país de su adopción (Alza tos ojos, {ATO}, p. 295).

Si los que hoy enseñan la Palabra de Dios elevaran más y más la cruz de Cristo, su ministerio tendría mucho más éxito. Si los pecadores pudieran ser inducidos a dirigir una ferviente mirada a la cruz, y pudieran obtener una visión plena del Salvador crucificado, comprenderían la profundidad de la compasión de Dios y la pecaminosidad del pecado.

La muerte de Cristo demuestra el gran amor de Dios por el hombre. Es nuestra garantía de salvación. Quitarle al cristiano la cruz sería como borrar del cielo el sol. La cruz nos acerca a Dios, y nos reconcilia con él. Con la perdonadora compasión del amor de un padre, Jehová contempla los sufrimientos que su Hijo soportó con el fin de salvar de la muerte eterna a la familia humana, y nos acepta en el Amado.

Sin la cruz, el hombre no podría unirse con el Padre. De ella depende toda nuestra esperanza. De ella emana la luz del amor del Salvador; y cuando al pie de la cruz el pecador mira al que murió para salvarle, puede regocijarse con pleno gozo; porque sus pecados son perdonados. Al postrarse con fe junto a la cruz, alcanza el más alto lugar que pueda alcanzar el hombre.

Mediante la cruz podemos saber que el Padre celestial nos ama con un amor infinito (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 170, 171).

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Lunes 9 de noviembre // Lección 7______________________

¿CRIATURAS O EL CREADOR?

Como ya hemos visto, el pueblo de Dios había sido llamado para ser diferente de las naciones de alrededor, sumergidas en el paganismo, la idolatría y las falsas enseñanzas. Muchas de las advertencias de los primeros cinco libros de Moisés fueron dirigidas especialmente contra seguir las prácticas de sus vecinos. En cambio, los israelitas debían testificar ante el mundo acerca de Dios como Creador y Redentor. Lamentablemente, mucho de la historia del Antiguo Testamento es la historia de cómo fueron atraídos a diversas prácticas contra las que habían sido advertidos.

Lee Jeremías 10:1 al 15. ¿Qué mensaje le comunica Dios a su pueblo aquí? Si hoy se diera esta misma amonestación, en nuestro tiempo y cultura, ¿cómo estaría escrita?

1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo. 10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. 11 Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. 12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; 13 a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. 14 Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella. 15 Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán. Jeremías 10

Jeremías le está diciendo al pueblo lo que ya debía saber: estos dioses paganos son solo creaciones humanas, resultados de la imaginación deformada por los demonios. Este es un ejemplo claro de lo que Pablo, escribiendo siglos más tarde, quería decir cuando escribió de aquellos que “cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén” (Rom. 1:25).

Nota aquí cómo Pablo contrasta la creación con el Creador. Este mismo contraste se presenta en estos versículos de Jeremías, que hablan acerca de la impotencia y la debilidad de esos “dioses”, en contraste con el Dios verdadero. En todos estos textos, Jeremías está tratando de mostrar a la gente cuán necio es poner la confianza en estas cosas, que son incapaces de hacer nada. Todo esto en contraposición con el Dios creador, quien no solo creó el mundo sino también lo sostiene con su poder (Heb. 1:3).

Aunque estos textos son antiguos, el mensaje todavía es relevante. Podremos no ser tentados a inclinarnos y adorar estatuas hechas por hombres; y no muchos de nosotros estamos angustiados por las señales en los cielos. En cambio, todavía es fácil poner nuestra confianza en cosas que no pueden salvarnos más de lo que pudieron los ídolos salvar a Judea en el día del juicio.

¿Cuáles son algunas cosas en las que, si no somos cuidadosos, podemos confiar más de lo que deberíamos?

 

1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.

Tenemos que escuchar sus ordenanzas

Tenemos que guardar lo que escuchamos

Tenemos que comprender lo que guardamos

Tenemos que creer lo que comprendemos

Tenemos que recordar lo que creemos

Tenemos que practicar lo que recordamos

Tenemos que continuar lo que practicamos

 

Los que serán condenados son:

Aquellos que no vienen para escuchar

Aquellos que cuando vienen no escuchan

Aquellos que no les importa lo que escuchan, si es que vienen

Aquellos que no comprenden a que cosas en verdad le tienen que poner atención

Aquellos que no creen lo que pueden comprender

Aquellos que no practican lo que creen

Escuchemos a Dios, con reverencia, con mucho cuidado, con atención, y con la mejor intención

Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.

Se ha dicho muchas veces que el Dios verdadero de los cielos en realidad no lo conocemos, nadie ha podido ver su gloria en su esencia. Es remar-cable  como la Biblia, nos hace tantas advertencias en contra de los dioses que si se pueden ver, aún mas de eso, por el mismo acto de que son dioses que si se pueden ver y conocer, Dios a través de su Palabra nos ordena a que evitemos a estos dioses.

Encima de todo la Biblia usa un lenguaje divertido cuando describe a los dioses  y a sus adoradores paganos: es leño del bosque dice con tono burlesco y despectivo. Isaías 46: 7 dice: Lo levantan en hombros y lo llevan; lo colocan en su lugar y allí se está. No se mueve de su lugar. Aunque alguno clame a él, no responde, de su angustia no lo libra. (Biblia de las Américas) Elías se burlaba de los 800 profetas cuando clamaban a Baal  y éste no les contestaba: 27 Al mediodía, Elías se burlaba de ellos, y les decía: «¡Griten más fuerte! ¿No ven que él es dios? A lo mejor está pensando, o salió de viaje; quizás fue al baño. ¡Tal vez está dormido y tienen que despertarlo!» 1 Reyes 18

Nosotros sabemos todo lo que concierne a un falso dios: Podemos caminar alrededor de ellos, podemos verlos con toda libertad, podemos decir la fecha en que fueron “creados” por el hombre, podemos saber cuanto pesan, podemos saber su altura en centímetros y pulgadas, podemos saber de que material fueron hechos, con una brocha les podemos cambiar color y además los podemos desnudar para cambiarlos de ropas. En contra de estos dioses, encontramos a nuestro Dios verdadero, su naturaleza y su personalidad no es conocida por el humano, pero su poder se hace sentir sobre toda la tierra, su amor se siente y también su ira pone de rodillas a la humanidad entera.

Interesante-mente los judíos cuando volvieron del cautiverio de Babilonia, nunca jamás en la Biblia se escucha un reproche en contra de ellos por idolatría, ellos quedaron sanados de éste pecado. Lo que llama la atención es que algunos siglos mas tarde,  parte del cristianismo renueva éste pecado  de idolatría, no habiendo aprendido del gran fracaso del mundo judío.

Hemos escuchado hablar de tantos dioses del mundo pagano; sabemos de Apolo, de Júpiter, de Marte, de Vesta, de Minerva, de Diana, de Baal, de Astarot, de Rimón, de Dagón, de Quemos, y de Tamus; ¿Donde están todos esos dioses que en un determinado momento de la historia, fueron venerados por muchedumbres y naciones? Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.” Todos ellos están muertos, han desaparecido, no existen mas;  10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. Nuestro Dios que tiene su trono en el cielo, él está vivo y escuchas las oraciones de los santos.

A veces el nombre de Jehová quedaba exaltado sobre todos los dioses falsos, y su ley era reverenciada. De vez en cuando, se levantaban profetas poderosos, para fortalecer las manos de los gobernantes, y alentar al pueblo a mantenerse fiel. Pero las semillas del mal que ya estaban brotando cuando Roboam ascendió al trono, no fueron nunca desarraigadas por completo; y hubo momentos cuando el pueblo que una vez fuera favorecido por Dios cayó tan bajo que llegó a ser ludibrio entre los paganos.

Sin embargo, a pesar de la perversidad de aquellos que se inclinaban a las prácticas idólatras, Dios estaba dispuesto en su misericordia a hacer cuanto estaba en su poder para salvar de la ruina completa al reino dividido. Y a medida que transcurrían los años, y su propósito concerniente a Israel parecía destinado a quedar completamente frustrado por los ardides de hombres inspirados por los agentes satánicos, siguió manifestando sus designios benéficos mediante el cautiverio y la restauración de la nación escogida.

La división del reino fué tan sólo el comienzo de una historia admirable, en la cual se revelan la longanimidad y la tierna misericordia de Dios. Desde el crisol de aflicción por el cual debían pasar por causa de sus tendencias al mal hereditarias y cultivadas, aquellos a quienes Dios estaba tratando de purificar para sí como pueblo propio, celoso para las buenas obras, iban a reconocer finalmente: “No hay semejante a ti, oh Jehová; grande tú, y grande tu nombre en fortaleza. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las gentes? … Porque entre todos los sabios de las gentes, y en todos sus reinos, no hay semejante a ti… Mas Jehová Dios es la verdad; él es Dios vivo y Rey eterno” (Jeremías 10:6, 7, 10).

Los adoradores de los ídolos iban a aprender al fin la lección de que los falsos dioses son impotentes para elevar y salvar a los seres humanos. “Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, perezcan de la tierra y de debajo de estos cielos” (Vers. 11). Únicamente siendo fiel al Dios vivo, Creador y Gobernante de todos, es cómo puede el hombre hallar descanso y paz (Profetas y reyes, {PR}, pp. 70, 71).

A menudo la vida cristiana está acosada de peligros, y se hace difícil cumplir el deber. La imaginación concibe la ruina inminente delante, y la esclavitud o la muerte detrás. No obstante, la voz de Dios dice claramente: “Avanza.” Debemos obedecer este mandato aunque nuestros ojos no puedan penetrar las tinieblas, y aunque sintamos las olas frías a nuestros pies. Los obstáculos que impiden nuestro progreso no desaparecerán jamás ante un espíritu que se detiene y duda. Los que postergan la obediencia hasta que toda sombra de incertidumbre desaparezca y no haya ningún riesgo de fracaso o derrota no obedecerán nunca. La incredulidad nos susurra: “Esperemos que se quiten los obstáculos y podamos ver claramente nuestro camino;” pero la fe nos impele valientemente a avanzar esperándolo todo y creyéndolo todo (Patriarcas y profetas, {PP}, p. 295).

Se libra una batalla constante entre los instrumentos satánicos y las inteligencias celestiales. Satanás está empeñado en ganar el juego por las almas de los hombres. Se manifestaría mucha mayor precaución si todos pudieran ver las corrientes subyacentes de tentaciones engañosas, si pudieran discernir los fraudes satánicos que se exhiben con apariencia celestial. Habría mucho más desconfianza de la sabiduría humana y mucho más dependencia de Dios. Pero, cuando nuestra visión espiritual está opacada, no discernimos los incidentes notables que han ocurrido para apartar los pasos del pueblo de Dios de los senderos seguros hacia los que son resbalosos e indignos de confianza (Alza tus ojos, {ATO}, p. 93).

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Lección 7 // Martes 10 de noviembre
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UN LLAMADO AL ARREPENTIMIENTO

Lee Jeremías 26:1 al 6. ¿Qué esperanza le ofrece Dios al pueblo aquí?

1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová, diciendo: Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas palabra. Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino, y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus obras. Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros, para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os envío desde temprano y sin cesar, a los cuales no habéis oído,yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra. Jeremías 26

El mensaje aquí era el mismo que está en toda la Biblia, en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento: el llamado al arrepentimiento, a apartarnos de nuestros pecados y a encontrar la salvación que Dios ofrece a todos.

¿Cuál es el mensaje de los siguientes textos? 2 Crón. 6:37-39; Eze. 14:6; Mat. 3:2; Luc. 24:47; Hech. 17:30.

2 Crónicas 6: 37-39

37 y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho; 38 si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; 39 tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti.

Ezequiel 14:6

Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.

Mateo 3:2

y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Lucas 24:47

47 y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Hechos 17:30

30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

“Todos los habitantes de Judá eran personas sin méritos; sin embargo, Dios no quería renunciar a ellos. Por su medio, el nombre de él debía ser ensalzado entre los paganos. Muchos que desconocían por completo sus atributos habían de contemplar todavía la gloria del carácter divino. Con el propósito de presentar claramente sus designios misericordiosos, seguía enviando a sus siervos los profetas con el mensaje: ‘Volveos ahora de vuestro mal camino’ (Jer. 25:5). ‘Por amor de mi nombre dilataré mi furor, y para alabanza mía te reprimiré para no destruirte’. ‘Por mí, por amor de mí lo haré, para que no sea mancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro’ (Isa. 48:9, 11)” (PR 235).

En ambos Testamentos, el mensaje de Dios es el mismo también para todos nosotros: somos pecadores, hemos hecho el mal, merecemos el castigo. Pero, por medio de la Cruz de Cristo, por medio de la muerte expiatoria de Jesús, Dios trazó el camino para que todos podamos ser salvos. Necesitamos reconocer nuestra pecaminosidad, necesitamos reclamar por fe los méritos de Jesús, que se nos dan libremente a pesar de nuestra indignidad, y necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados. Y, por supuesto, el verdadero arrepentimiento incluye poner el pecado fuera de nuestras vidas por la gracia de Dios.

No importa lo que hayamos hecho, podemos arrepentirnos de nuestros pecados y ser perdonados. Esta es la gran provisión del evangelio. ¿De qué pecados necesitas arrepentirte ahora mismo?

Joacim fue uno de los reyes mas despreciables de Judá; el historiador Josefo dice que Joacim era un hombre injusto, hacedor de males, y muy impío en contra de Dios y en contra de los hombres. Jeremías siempre estuvo en constantes problemas con Joacim y una de las gotas que derramó el agua del vaso, fue cuando Joacim decidió construir su palacio, aún sufriendo el grave impuesto que habían puesto los egipcios en contra de los judíos.

 En la Biblia encontramos a Joacin acusado de varios delitos y pecados; pecados en contra de la justicia, pecados en contra del extranjero, del huérfano y de la viuda, en la acusación también le acompañan sus siervos y el pueblo en general.
El rey Joacin  cometió pecados severos en contra de los pobres e indefensos de la nación, el faraón de Egipto impuso sobre Israel un pesado impuesto de plata y de oro, el pueblo por supuesto pagó las consecuencias de éste tributo, aportando fuertes cantidades de plata y de oro para poder complacer al faraón de Egipto y así evitar la aniquilación.
Pero Joacin no solamente era un rey malo, sino también un rey abominable ya que sabiendo la condición deplorable económica que tenía el pueblo por culpa del faraón, a él no le importó eso, y se puso a construir un palacio lujoso a costa del sudor y de la sangre de su mismo pueblo, a quiénes él los hacía trabajar sin pagarles su salario: 13 ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! 14 Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y salas airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón.  Los israelitas sentían y sufrían doble opresión, una de parte de Faraón y la otra de parte de su propio rey.
Viviendo días de peligro con un rey injusto, abominable y asesino, que ya había dado muerte al profeta Urías, ahora viene palabra de Dios para Jeremías y le dice: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas palabra.

El templo de Jehová en Jerusalén tenía dos atrios: “el atrio de Jehová” y “el atrio de los sacerdotes.” El atrio de los sacerdotes, era llamado también “el atrio interior” o el “atrio de Israel” A éste atrio, “el atrio de los sacerdotes”; era el lugar donde el pueblo de Israel llegaba solamente cuando ofrecían sacrificios. Si una persona no llegaba al templo para ofrecer sacrificios, entonces se quedaba en “el atrio de Jehová.”  En el gigante “atrio de Jehová”  era comúnmente donde los hombres y las mujeres llegaban a adorar solamente.

En éste atrio de Jehová es donde Dios le ordenó a Jeremías predicar la destrucción de Jerusalén y del templo; el peligro que corrió Jeremías en hacerlo era demasiado grande, ya que interrumpiría la adoración de muchos fieles con un sermón no autorizado por los dirigentes del templo, en otras palabras Jeremías se convertiría en un predicador sin invitación. Allí en ese preciso momento, donde mucha gente estaba en adoración, la adoración sería interrumpida por Jeremías, para hacerles saber que la adoración sin obediencia es vana, Jeremías tenía que repetir el intrépido mensaje del profeta Samuel cuando dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación…” El mensaje de Jeremías era aun mas duro para dar, el tenía que repetir las palabras de Dios:yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra.”

Es importante recalcar la orden expresa de Dios de no retener la palabra,  en la predicación de Jeremías no tenía que haber miedo, favoritismo, adulación o halagos, la predicación de Jeremías no tenía que tener como fin el complacer al hombre, ni tampoco tener miedo de la represalia del hombre, Jeremías no solamente tenía que declarar la verdad de Dios, sino también tenía que declarar toda la verdad de Dios. Toda vez que el ministro se mantenga fiel a la predicación de la Palabra que Dios le ha encomendado, no tiene por que tener temor del hombre.

Todo aquel que predica la palabra de Dios, tiene que ser muy diligente en saber cual es el mensaje que Dios quiere transmitir a su pueblo,  tiene que ser muy cuidadoso en transmitir un mensaje verdadero y completo  de parte de Dios; sin agregar, ni quitar lo que Dios quiere decir a su iglesia. El acto de predicar, es un acto que tiene que ser tomado con mucha seriedad.

Tristemente en estos días, hay personas en todos los niveles de nuestra iglesia que toman la predicación muy livianamente cuando les toca predicar: no estudian, no oran por dirección divina, no se preparan, y no se entregan a Dios espiritualmente, para que el Espíritu Santo los utilice de la manera que Dios desea hacerlo; como resultado de su negligencia espiritual, entregan un mensaje sin poder, estéril,  sin claridad y muchas veces sin sentido a la iglesia.  Todos aquellos que no son cuidadosos en buscar, indagar, y seguir las ordenes de Dios en cuanto a los mensajes que deben entregar, se hacen ellos solos, objetos de la maldición de Dios. 

Así defendió el profeta firmemente los sanos principios de la vida justa tan claramente bosquejados en el libro de la ley. Pero las condiciones que prevalecían en la tierra de Judá eran tales que únicamente merced a las medidas más decididas podía producirse una mejoría; por lo tanto trabajó con el mayor fervor por los impenitentes. Rogaba: “Haced barbecho para vosotros, y no sembréis sobre espinas.” “Lava de la malicia tu corazón, oh Jerusalem, para que seas salva” (Jeremías 4:3, 14).

Pero la gran mayoría del pueblo no escuchó el llamamiento al arrepentimiento y a la reforma. Desde la muerte del buen rey Josías, los que gobernaban la nación habían sido infieles a su cometido, y habían estado extraviando a muchos. Joacaz, depuesto por la intervención del rey de Egipto, había sido seguido por Joaquim, hijo mayor de Josías. Desde el principio del reinado de Joaquim, Jeremías había tenido poca esperanza de salvar a su tierra amada de la destrucción y al pueblo del cautiverio. Sin embargo, no se le permitió callar mientras la ruina completa amenazaba al reino. Los que habían permanecido leales a Dios debían ser alentados a perseverar en el bien hacer, y si era posible los pecadores debían ser inducidos a apartarse de la iniquidad (Profetas y reyes, {PR}, p. 303).

Había llegado el momento de hacer un escrutinio profundo del corazón. Mientras Josías lo había gobernado, el pueblo había tenido cierta base de esperanza. Pero él ya no podía interceder en su favor; porque había caído en la batalla. Los pecados de la nación eran tales que casi había terminado el tiempo para la intercesión. Declaró el Señor: “Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, mi voluntad no será con este pueblo: échalos de delante de mí, y salgan. Y será que si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; y el que a cuchillo, a cuchillo; y el que a hambre, a hambre; y el que a cautividad, a cautividad” (Jeremías 15:1, 2).

Negándose a escuchar la invitación misericordiosa que Dios le extendía ahora, la nación impenitente se exponía a los juicios que habían caído sobre el reino septentrional de Israel más de un siglo antes. El mensaje que se le dirigía ahora era: “Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual dí delante de vosotros, para atender a las palabras de mis siervos los profetas que yo os envío, madrugando en enviarlos, a los cuales no habéis oído; yo pondré esta casa como Silo, y daré esta ciudad en maldición a todas las gentes de la tierra” (Jeremías 26:4-6) (Profetas y reyes, {PR}, pp. 305, 306)

Por misericordia para con el mundo, Jesús difiere su venida para que los pecadores tengan oportunidad de oír el aviso y de encontrar amparo en él antes que se desate la ira de Dios (El conflicto de los siglos, {CS}, p. 511).

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Miércoles 11 de noviembre // Lección 7___________________

EL LLAMADO PARA MUERTE

Mirando atrás, desde nuestra perspectiva, es difícil creer cuán duro era el corazón del pueblo. Como vimos en la sección de ayer, el mensaje de Jeremías –aunque fuerte− estaba lleno de esperanza. Si se hubieran arrepentido, Dios habría desviado el horrible castigo que, basado en las promesas y las maldiciones del Pacto, vendría sobre ellos. Si solo hacían lo que debían hacer, si solo obedecían a Dios y lograban la bendición que trae la obediencia, todo estaría bien. Dios perdonaría, Dios sanaría, Dios restauraría. La provisión del evangelio, que finalmente vendría mediante el sacrificio de Jesús, sería suficiente para perdonar todos sus pecados y restaurarlos.

¡Qué mensaje de esperanza, promesa y salvación!

¿Cuál fue la contestación que dieron a Jeremías y su mensaje? (ver Jer. 26:10, 11).

10 Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron de la casa del rey a la casa de Jehová, y se sentaron en la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová. 11 Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos. Jeremías 26

En Israel, solo una corte legalmente reunida podía pronunciar una sentencia de muerte. Solo el voto de la mayoría de los jueces era aceptable para la sentencia de muerte. Los sacerdotes y los profetas persiguieron a Jeremías con sus acusaciones mortales. Los que se oponían a él querían presentarlo como un criminal político y como traidor.

¿Cuál fue la respuesta de Jeremías? (Jer. 26:13-15).

13 Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra vosotros. 14 En lo que a mí toca, he aquí estoy en vuestras manos; haced de mí como mejor y más recto os parezca. 15 Mas sabed de cierto que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad y sobre sus moradores; porque en verdad Jehová me envió a vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros oídos. Jeremías 26

Jeremías no se retractó. Con la amenaza de muerte ante él, el profeta, tal vez con algún temor, no acotó una sola palabra del mensaje que había recibido de Dios, quien especialmente le había advertido al comienzo que no retuviera ninguna palabra (Jer. 26:2). De este modo, en contraste con el Jeremías que a veces estaba quejándose, llorando y maldiciendo el día de su nacimiento, aparece ahora como un hombre de Dios manteniéndose firme en sus convicciones.

¿Cuándo fue la última vez que tuviste que mantenerte fielmente, con algún costo personal, en favor de la verdad como es en Jesús? Si nunca tuviste que hacerlo, ¿cuál es el problema?

10 Y los príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron de la casa del rey a la casa de Jehová, y se sentaron en la entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová. 11 Entonces hablaron los sacerdotes y los profetas a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad, como vosotros habéis oído con vuestros oídos. Jeremías 26

Jeremías entregó el mensaje que tenía que entregar:  yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra. 

Habían dos templos grandes y de renombre en todo el territorio de Israel, uno de ellos era el templo de Jerusalén, construido por Salomón y el otro era el templo de Silo, que estaba en Samaria, la cual era la capital del reino del norte.  Ya Israel ó el reino del norte había sido destruido por los sirios, ya la ciudad y el templo de Silo había sido aniquilado por el mismo pecado de Judá que era la idolatría. Judá ya tenía el ejemplo, de lo que le había pasado a sus otros hermanos, las otras diez tribus de Israel. Ahora Jeremías estaba prediciendo la misma destrucción para Judá, al menos que el pueblo se arrepienta.  El mensaje fue dado al pueblo de Judá por Jeremías,  y el pueblo de Judá también dio un mensaje a Jeremías inmediatamente: Y cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado que hablase a todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás.

Aparentemente los príncipes no habían escuchado el mensaje de Jeremías, ellos estaban en la corte del rey, donde usualmente los nobles solían estar, los príncipes usaron “la puerta mayor” o comúnmente conocida como “la puerta del rey,”  para llegar del palacio al templo, esa puerta  fue construida por el rey Jotam: Edificó él la puerta mayor de la casa de Jehová, y sobre el muro de la fortaleza edificó mucho. 2 Crónicas 27

La puerta mayor conectaba directamente el palacio con el templo, y desde ese lugar, desde la puerta mayor, se podía observar la multitud del atrio del templo, también de allí se podía dirigirse a la multitud, y también desde esa misma puerta se celebraban juicios.

 Los sacerdotes y los profetas habían acusado a Jeremías y pedían para él la pena de muerte. Los ancianos de Judá también habían venido al templo para ver de que se trataba el tumulto.
 
Jeremías advirtió a los príncipes, sacerdotes y profetas, que cualquier acción en contra de él,  iría en contra de ellos mismos, todo hombre tiene que saber que cuando se le hace daño, o se muestra odio, o se asesina aun verdadero ministro de Dios, lo único que conseguirá es asegurar  y agrandar su propio castigo de parte de Dios
 
Los príncipes de Israel, no tenían derecho de condenar a muerte a nadie, la condena mas grande que ellos podían dar era  azotar a alguien, con el tiempo el sanedrín o grupo de príncipes, tomó poder para condenar a muerte a los acusados, pero ésta práctica fue eliminada por los romanos, cuando ellos conquistaron al pueblo de Judá. Esa fue la razón que el Sanedrín no condenó  a muerte a Jesús, sino  que tuvieron que llevar a Jesús  a Herodes y a Pilato para conseguir la sentencia de muerte.
 Otro punto importante que no podemos pasar por alto, es la respuesta de Jeremías a todos los congregados en ese juicio que se le celebró: Jehová me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído.13 Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.”

No hubo retroceso en el mensaje de Jeremías, no había ni una muestra de temor; la respuesta para el pueblo fue simple y clara, podríamos decir en un español moderno, que la respuesta de Jeremías fue la siguiente: Yo no les he hecho nada, solo les he hablado Palabra de Dios, ustedes pueden quitarme la vida, si Dios así lo permite,  pero el castigo siempre vendrá y lo único que conseguirán es un castigo mas grande de parte de Dios, por mi muerte; mi mensaje para ustedes es que se arrepientan, y Dios va a perdonar el gran mal que trae contra Jerusalén.

12 Y habló Jeremías a todos los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: Jehová me envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las palabras que habéis oído.13 Mejorad ahora vuestros caminos y vuestras obras, y oíd la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá Jehová del mal que ha hablado contra vosotros. 14 En lo que a mí toca, he aquí estoy en vuestras manos; haced de mí como mejor y más recto os parezca. 15 Mas sabed de cierto que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre vosotros, y sobre esta ciudad y sobre sus moradores; porque en verdad Jehová me envió a vosotros para que dijese todas estas palabras en vuestros oídos.

 En éste texto arriba escrito, encontramos el heroico espíritu de Jeremías, encontramos que Jeremías tenía 5 virtudes de las mas nobles, 5 virtudes que lo cualificaban como un candidato seguro para convertirse en un mártir:
1-Tenía prudencia en decir que su mensaje no era de él, sino que era un mensaje divino
2-Tenía amor ó caridad, para exhortar aun a sus propios enemigos al arrepentimiento
3-Tenía humildad cuando dijo: “He aquí estoy en vuestras manos”
4-Tenía magnanimidad y libertad de expresión cuando aseguró que Dios tomaría venganza por su muerte
5-Tenía seguridad espiritual, no le temía a la muerte, gracias a una conciencia limpia

Mas de 1900 años atrás, un hijo de Dios fue escoltado por diez soldados romanos y tomado prisionero a Roma, con el fin de ser martirizado en el anfiteatro romano. Mientras llegaba el momento de su martirio escribió siete carta  y en una de ellas  dijo: “que venga el fuego, que venga el hierro, que vengan las rugientes fieras, que corten y desmenucen mis huesos, que hagan pedazos mis entrañas y que destruyan mi cuerpo entero, que vengan las crueles torturas que el diablo me tiene preparadas, todos estos sufrimientos son míos, para que logre conseguir a Cristo” San Ignasio de Antioquía

Características de un verdadero profeta:
1-Sus mensajes son claros y definidos
2-Sus mensajes son entregados sin ningún temor
3-El verdadero profeta habla con la autoridad de Dios
4-Los verdadero profetas nunca han sido muy deseados, ni queridos, ni apreciado, siempre hacen  enemigos inmediatamente
5-El verdadero profeta hablará tanto de paz y de perdón, como también de  venganza y  castigo divino

Multitudes que son demasiado descreídas para aceptar la palabra segura de la profecía, aceptarán con ilimitada credulidad la acusación dirigida contra los que se atreven a reprobar los pecados de moda. Esta tendencia irá desarrollándose más y más. Y la Biblia enseña a las claras que se va acercando el tiempo en que las leyes del estado estarán en tal contradicción con la ley de Dios, que quien quiera obedecer a todos los preceptos divinos tendrá que arrostrar censuras y castigos como un malhechor.

En vista de esto, ¿quál es el deber del mensajero de la verdad? ¿Llegará tal vez a la conclusión de que no se debe predicar la verdad, puesto que a menudo no produce otro efecto que el de empujar a los hombres a burlar o resistir sus exigencias? No; el hecho de que el testimonio de la Palabra de Dios despierte oposición no le da motivo para callarlo, como no se lo dió a los reformadores anteriores. La confesión de fe que hicieron los santos y los mártires fué registrada para beneficio de las generaciones venideras. Los ejemplos vivos de santidad y de perseverante integridad llegaron hasta nosotros para inspirar valor a los que son llamados ahora a actuar como testigos de Dios. Recibieron gracia y verdad, no para sí solos, sino para que, por intermedio de ellos, el conocimiento de Dios iluminase la tierra. ¿Ha dado Dios luz a sus siervos en esta generación? En tal caso deben dejarla brillar para el mundo (El conflicto de los siglos, {CS}, p. 512).

En comparación con los millones del mundo, los hijos de Dios serán, como siempre lo fueron, un rebaño pequeño; pero si permanecen de parte de la verdad como está revelada en su Palabra, Dios será su refugio. Están bajo el amplio escudo de la Omnipotencia. Dios constituye siempre una mayoría. Cuando el sonido de la final trompeta penetre en la prisión de la muerte, y los justos se levanten con triunfo, exclamando: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:55) para unirse con Dios, con Cristo, con los ángeles y con los fieles de todas las edades, los hijos de Dios serán una gran mayoría.

Los verdaderos discípulos de Cristo le siguen a través de duros conflictos, siendo abnegados y experimentando amargos desengaños; pero eso les muestra la culpabilidad y la miseria del pecado y son inducidos a mirarlo con aborrecimiento. Participantes en los sufrimientos de Cristo, son destinados a ser participantes de su gloria. En santa visión el profeta vió el postrer triunfo de la iglesia remanente de Dios (Hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 471).

El mensaje que predicaba era una viva realidad para Noé. En medio de las burlas y de las chanzas del mundo, fue un testigo inflexible de Dios. Su humildad y su justicia contrastaban claramente con los crímenes repugnantes, las intrigas y la violencia que se practicaba continuamente a su alrededor. Poder acompañaba sus palabras; porque era la voz de Dios a través de su siervo. El vínculo con Dios lo fortaleció con el vigor del poder infinito mientras que por ciento veinte años su solemne voz de advertencia vibró en los oídos de aquella generación con respecto a eventos que, según el juicio de la sabiduría humana, parecían imposibles.

Algunos hombres fueron profundamente convencidos, y hubieran atendido a las palabras de advertencia; pero fueron tantos los que levantaron su voz de chanza y de ridículo, que ellos participaron del mismo espíritu, resistieron las invitaciones de la misericordia, rehusaron reformarse, y muy pronto estuvieron entre los burladores más audaces y desafiantes; pues no hay hombres más temerarios, ni que lleguen a tales extremos en el pecado, como los que alguna vez participaron de la luz pero resistieron al Espíritu de Dios… Cuán sencilla y semejante a la de un niño fue la fe de Noé, en medio de la incredulidad y de las burlas del mundo… Brindó al mundo un ejemplo de lo que es creer exactamente lo que Dios dijo (Reflejemos a Jesús, {RJ}, p. 314).

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Lección 7 // Jueves 12 de noviembre_____________________

JEREMÍAS ESCAPA

Como vimos ayer, cualesquiera que fueran sus temores o sus emociones, Jeremías se mantuvo firme, aunque percibía la muerte potencial que su posición podría traerle. Advirtió a los príncipes y al pueblo, muy claramente, que si lo mataban afrontarían el castigo por derramar sangre inocente (Jer. 26:15). Jeremías sabía que él no era culpable de las acusaciones contra él.

Lee Jeremías 26:16 al 24. ¿Cómo escapó Jeremías de la muerte?

16 Y dijeron los príncipes y todo el pueblo a los sacerdotes y profetas: No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado. 17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos de la tierra y hablaron a toda la reunión del pueblo, diciendo: 18 Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque. 19 ¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas? 20 Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras de Jeremías; 21 y oyeron sus palabras el rey Joacim y todos sus grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró matarle; entendiendo lo cual Urías, tuvo temor, y huyó a Egipto. 22 Y el rey Joacim envió hombres a Egipto, a Elnatán hijo de Acbor y otros hombres con él, a Egipto; 23 los cuales sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron al rey Joacim, el cual lo mató a espada, y echó su cuerpo en los sepulcros del vulgo. 24 Pero la mano de Ahicam hijo de Safán estaba a favor de Jeremías, para que no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo. Jeremías 26

Es fascinante que los sacerdotes y los profetas, los que se suponía que debían ser los líderes espirituales, tuvieran que ser reprendidos y desafiados por meros “ancianos” y gente común, que salieron en defensa de Jeremías. Recordaron el caso de Miqueas, que había vivido un siglo antes de Jeremías, en Israel. El rey no hirió a Miqueas, sino que escuchó su consejo, toda la nación se arrepintió, y se evitó ese desastre, por lo menos por un tiempo. Ahora, en los días de Jeremías, este pueblo más sabio que sus líderes quería evitarle a la nación el cometer un gran error al matar al profeta de Dios.

La liberación enfatizó que Jeremías no era culpable de aquello de que se lo acusaba. Sin embargo, el odio de los sacerdotes y los profetas se hizo más fuerte. La ira y el deseo de vengarse crecieron en ellos de tal modo que en otro momento golpearían a Jeremías con toda su furia. Su liberación significaba solo un momento de tranquilidad para el profeta; no estaba completamente fuera de peligro.

Lo que podemos ver aquí es un ejemplo del modo en que algunas personas aprendieron lecciones de su pasado mientras que otras, conociendo la misma historia, rehusaron aprender las mismas lecciones. Podemos ver algo similar que sucedió siglos más tarde, con el fariseo Gamaliel y su advertencia a los otros líderes con respecto a cómo manejar a los seguidores de Jesús.

Lee Hechos 5:34 al 41. ¿Qué semejanzas existen entre esto y lo que le sucedió a Jeremías? Pero, más importante, ¿qué lecciones podemos aprender de la historia y de los errores de aquellos que estuvieron antes que nosotros?

Y dijeron los príncipes y todo el pueblo a los sacerdotes y profetas: No ha incurrido este hombre en pena de muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado. 17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos de la tierra y hablaron a toda la reunión del pueblo, diciendo: 18 Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque. 19 ¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas? 20 Hubo también un hombre que profetizaba en nombre de Jehová, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, el cual profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las palabras de Jeremías; 21 y oyeron sus palabras el rey Joacim y todos sus grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró matarle; entendiendo lo cual Urías, tuvo temor, y huyó a Egipto. 22 Y el rey Joacim envió hombres a Egipto, a Elnatán hijo de Acbor y otros hombres con él, a Egipto; 23 los cuales sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron al rey Joacim, el cual lo mató a espada, y echó su cuerpo en los sepulcros del vulgo. 24 Pero la mano de Ahicam hijo de Safán estaba a favor de Jeremías, para que no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo. Jeremías 26

Los ancianos del pueblo se reunieron para defender a un hombre de las manos de aquellos que supuestamente estaban llamados a defender a los ministros de Dios. El veredicto  ya se había dado de parte de los dirigentes: ¡Jeremías tenía que morir! Pero ahora los ancianos comienzan con una interrogación a los dirigentes, ahora los ancianos del pueblo toman el juicio en sus manos, la sentencia se tenía que revertir, y las preguntas a la crema y nata de la nación judía fueron:

-¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? (hablando de Miqueas)

-¿No temió a Jehová, y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había hablado contra ellos?

-¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra nuestras almas?

-¿Ya mataron a Urías el profeta de Dios, van a matar a otro profeta de Dios?

Miqueas ya había profetizado en contra de Judá casi 100 años antes y había dado el mismo mensaje que ahora Jeremías estaba entregando,  a Miqueas no lo arrestaron, no lo enjuiciaron, por lo consiguiente no lo condenaron, ni lo mataron. Al contrario de eso, su mensaje fue escuchado y al pueblo de Israel se le aplazó el castigo por mas de cien años, gracias a su arrepentimiento y reforma.
 El rey Ezequias dejó un ejemplo de seguir cuando protegió al profeta Miqueas, Dios recompensó a Judá por su arrepentimiento y el ángel de Jehová fue mandado a desviar al ejército de Asiria que ya estaba en camino para la destrucción de Judá.
Después que hablaron del profeta Miqueas, ahora se habla de otro profeta que no corrió la misma suerte del profeta Miqueas y éste profeta fue Urías.
 El profeta Urías había precedido a Jeremías en el mismo reinado de Joacín, y  Joacín y los mismos príncipes que estaban reunidos en ese lugar, ellos mismos habían dado muerte al profeta de Dios; ahora los ancianos del pueblo, están encarando a los príncipes, profetas y sacerdotes el asesinato de Urías y preguntando  si van a cometer nuevamente el siniestro pecado del asesinato de un nuevo profeta  que viene de parte de Dios.

El profeta Urías fue fiel en dar el mensaje de Dios al rey y al pueblo de Judá, pero no fue fiel en confiar en la protección de Dios, la Biblia dice que tuvo miedo y huyó a Egipto. El inocente profeta escogió el lugar equivocado para huir, huyó a Egipto, se le olvidó que el rey de Egipto había puesto a Joacim como rey de Israel y ellos dos tenían una alianza muy estrecha.

La huida de Urías a Egipto no fue suficiente para el rey Joacim,  el rey estaba sediento de sangre de justos, el rey deseaba la muerte de Urías y solo la muerte del profeta podía satisfacer sus deseos de venganzas. Fue de esa manera como Joacim  mandó  soldados en busca de Urías, cientos de millas de distancia hasta Egipto para capturar al profeta y poder quitarle la vida. La infamia del rey se demostró cuando lanzó el cuerpo del profeta en una fosa para gente común, en vez de ser sepultado en el cementerio de los profetas.

Dios permitió la muerte de Urías que huyó, pero no permitió la muerte de Jeremías que no huyó.

Todos aquellos que confían plenamente en la protección de Dios, están mas seguros que aquellos que huyen para protegerse.

Tan airados se pusieron los judíos al oír estas palabras, que resolvieron juzgar por sí mismos y, sin más proceso ni consentimiento de los magistrados romanos condenar a muerte a los reos. Culpables ya de la sangre de Cristo, ansiaban ahora mancharse las manos con la sangre de los discípulos.

Pero había en el concilio un varón que reconoció la voz de Dios en las palabras de los discípulos. Era Gamaliel, un fariseo de buena reputación, hombre erudito y de elevada categoría social. Su claro criterio comprendió que la violenta medida propuesta por los sacerdotes tendría terribles consecuencias. Antes de hablar a sus compañeros de concilio, pidió Gamaliel que se hiciese salir a los presos, pues sabía con quienes trataba y que los que habían matado a Cristo no vacilarían en cumplir su propósito. Con mucha mesura y serenidad, Gamaliel dijo entonces: “Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer. Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que era alguien; al que se agregó un número de hombres como cuatrocientos: el cual fué matado; y todos los que le creyeron fueron dispersos, y reducidos a nada. Después de éste, se levantó Judas el Galileo en los días del empadronamiento, y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también aquél; y todos los que consintieron con él, fueron derramados. Y ahora os digo: Dejaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá: mas si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados resistiendo a Dios” (Hechos 5: 35-39).

Los sacerdotes comprendieron lo razonable de esta opinión, y no pudieron menos que convenir con Gamaliel. Sin embargo, no les fué posible dominar sus odios y prejuicios, y de muy mala gana, después de mandar que azotasen a los discípulos e intimarlos so pena de muerte a que no volviesen a predicar en el nombre de Jesús, los soltaron. “Y ellos partieron de delante del concilio, gozosos de que fuesen tenidos por dignos de padecer afrenta por el Nombre. Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, pp. 68, 69).

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Viernes 13 de noviembre // Lección 7____________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros” (1 Juan 3:16). Sin duda, podemos mirar la naturaleza, las relaciones humanas y las maravillas de la creación misma, y obtener una vista del amor de Dios, por mucho que el pecado haya dañado esa creación así como nuestra habilidad para apreciarla o aun leerla correctamente. Pero, en la Cruz, los velos fueron quitados y el mundo recibió la más clara y fuerte revelación posible de ese amor, un amor tan grande que llevó a Elena de White a llamarla “la separación de los poderes divinos” (“Comentarios de Elena G. de White”, CBA, 7:935, 936).

¿La separación de los poderes divinos?

Tan grande era el amor de Dios por nosotros que la Deidad, quienes se amaban desde la eternidad, soportaron esta “separación” a fin de redimirnos. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mat. 27:46) es la expresión más clara y poderosa de esa “separación”, de lo que costó salvarnos. Aquí, podemos ver otra vez el dolor y el sufrimiento que Dios soportó por causa de nuestro pecado.

No es extraño, entonces, que “nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). Por supuesto, como humanos caídos solo imitamos ese amor, y aun esa imitación a menudo es desfigurada por nuestro propio egoísmo y deseos pecaminosos. El amor de Dios trasciende el nuestro; reflejamos el amor de Dios de la manera en que un charco de barro con aceite refleja el cielo.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Aunque muchos de nosotros hoy no adoramos animales u objetos de la naturaleza en la forma en que lo hicieron los antiguos, ¿de qué maneras estamos en peligro de hacer un ídolo o un dios de la naturaleza misma?
  2. ¿Cuál es la función del arrepentimiento en la vida de un cristiano? Es decir, fuera del arrepentimiento inicial cuando primero aceptamos a Jesús, ¿qué función sigue teniendo el arrepentimiento en la vida de fe?
  3. Trata de envolver tu mente alrededor de la idea de la “separación de los poderes divinos”. ¿En qué sentido hemos de entender esto? Aunque no nos diga otra cosa, ¿qué nos dice acerca de cuán mortal y costoso es el pecado?

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Este es un estudio serio para los maestros de Escuela Sabática. Si usted es una persona que le gusta la lectura, y profundizar en temas religiosos, este es el lugar para usted.

Este material no reemplaza el estudio de la Escuela Sabática; para comprender este material usted tiene que haber estudiado la lección de Escuela Sabática.
Este material es libre para ser copiado, compartido y distribuido. En este documento no hay nada una nueva luz, ni doctrinas nuevas, todo lo que aquí le presentamos está escrito en la Biblia, Lección de Escuela Sabática, Espíritu de Profecía, Comentarios Bíblicos, diccionarios religiosos y seculares, libros de historia y ciencia, enciclopedias, temas e ilustraciones. Nuestro trabajo aquí en 7Day Radio es poner juntos esos pensamientos esperando que usted pueda comprender mejor la lección. Este documento es subido al “INTERNET” todos los días Sábados a las  3 de la tarde del este de los Estados Unidos de Norte América.
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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
Madrid, España 2015

 

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