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LECCIÓN 10 – LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN – PARA EL 5 DE DICIEMBRE DE 2015

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“Jerusalén, Incendiada por Nabucodonosor” Juan De la Corte – España – (1597-1660)


Letra negra: Lección de Escuela Sabática

Letra ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 10: Para el 5 de diciembre de 2015

LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN

Sábado 28 de noviembre_________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Ezequiel 8; Romanos 1:22- 25; Jeremías 37:1-10; 38:1-6; 29:1-14; Daniel 9:2.

PARA MEMORIZAR:
 “Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice trasportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz” (Jer. 29:7).

“DENTRO DE POCOS Y CORTOS AÑOS, el rey de Babilonia iba a ser usado como instrumento de la ira de Dios sobre el impenitente Judá. Una y otra vez, Jerusalén iba a quedar rodeada y en ella entrarían los ejércitos sitiadores de Nabucodonosor. Una compañía tras otra, compuestas al principio de poca gente, pero más tarde de millares y decenas de millares de cautivos, iban a ser llevadas a la tierra de Sinar, para morar allí en destierro forzoso. Joacim, Joaquín y Sedequías, esos tres reyes judíos, iban a ser por turno vasallos del gobernante babilonio, y cada uno a su vez se iba a rebelar. Castigos cada vez más severos iban a ser infligidos a la nación rebelde, hasta que por fin toda la tierra quedase asolada, Jerusalén reducida a ruinas chamuscadas por el fuego, destruido el templo que Salomón había edificado, y el reino de Judá iba a caer para nunca volver a ocupar su puesto entre las naciones de la Tierra” (PR 311).

Todo esto vino no sin abundantes advertencias y ruegos de parte de los profetas, en especial de Jeremías. El rehusar obedecer trajo solo ruina. ¡Aprendamos de sus errores!

Nunca, durante su ministerio, se olvidó Jeremías de la importancia vital que tiene la santidad del corazón en las variadas relaciones de la vida, y especialmente en el servicio del Dios altísimo. Previó claramente la caída del reino y la dispersión de los habitantes de Judá entre las naciones; pero con el ojo de la fe miró más allá de todo esto, hacia los tiempos de la restauración. Repercutía en sus oídos la promesa divina: “Yo mismo recogeré el resto de mi rebaño de todos los países a donde las he echado, y las haré volver a sus rediles… He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré para David un Vástago justo, el cual reinará como rey, y prosperará; y ejecutará juicio y justicia en la tierra. En sus días Judá será salvo, e Israel habitará seguro; y éste es su nombre con el cual será apellidado: JEHOVÁ, JUSTICIA NUESTRA” (Jeremías 23:3-6 VM).(Profetas y reyes, {PR}, p. 314).

La iniquidad de Israel durante el último medio siglo antes de la cautividad asiria, fué como los días de Noé y como toda otra época cuando los hombres rechazaron a Dios y se entregaron por completo al mal hacer. La exaltación de la naturaleza sobre el Dios de la naturaleza, la adoración de las criaturas en vez del Creador, resultaron siempre en los males más groseros. Asimismo cuando el pueblo de Israel, en su culto de Baal y Astarte, rindió supremo homenaje a las fuerzas de la naturaleza, se separó de todo lo que es elevador y ennoblecedor y cayó fácilmente presa de la tentación. Una vez derribadas las defensas del alma, los extraviados adoradores no tuvieron barrera contra el pecado, y se entregaron a las malas pasiones del corazón humano.

Contra la intensa opresión, la flagrante injusticia, el lujo y el despilfarro desmedidos, los desvergonzados banquetes y borracheras, la licencia y las orgías de su época, los profetas alzaron la voz; pero vanas fueron sus protestas, vana su denuncia del pecado (Profetas y reyes, {PR}, p. 211).

Dios requiere pronta e implícita obediencia a su ley; pero los hombres están dormidos o paralizados por los engaños de Satanás, quien les sugiere excusas y subterfugios, y vence sus escrúpulos diciendo, como dijo a Eva en el huerto: “No moriréis” (Génesis 3:4). La desobediencia no sólo endurece el corazón y la conciencia del culpable, sino que tiende a corromper la fe de los demás. Lo que les parecía muy malo al principio, pierde gradualmente esta apariencia al estar constantemente delante de sus ojos, hasta que finalmente dudan de que sea realmente un pecado, e inconscientemente caen en el mismo error (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1, p. 488).

¿Dónde está la fe del pueblo de Dios? ¿Por qué sienten sus miembros tanta duda y desconfianza respecto de Aquel que provee a sus necesidades y los sostiene por su fuerza? El Señor probará la fe de su pueblo; mandará reprensiones, que serán seguidas por aflicciones, si no se escuchan estas advertencias. Quebrantará el fatal letargo del pecado a cualquier precio en aquellos que se han apartado de su fidelidad a él, y los despertará para que comprendan cuál es su deber (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1, p. 504).

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Domingo 29 de noviembre // Lección 10_____________________

LLANTO POR TAMMUZ

Aunque Jeremías pudo haberse sentido solo, no lo estaba. Dios había levantado a Ezequiel, un contemporáneo, entre los cautivos en Babilonia, a fin de consolar y advertir a los exiliados, así como confirmar lo que el Señor había hablado mediante Jeremías todos esos largos y duros años. Por medio de su ministerio, Ezequiel advertía a los cautivos contra la necedad de creer las falsas predicciones de un pronto regreso desde Babilonia. También debía predecir, por varios símbolos y mensajes, el sitio devastador que caería finalmente sobre Jerusalén porque el pueblo rehusaba arrepentirse de su pecado y apostasía.

Lee Ezequiel 8. ¿Qué se le mostró al profeta? ¿Qué nos dice esto acerca de cuán fuerte puede ser la cultura dominante, y cuánto impacto puede tener aun sobre las cosas sagradas? ¿Qué advertencias hay aquí para nosotros?

1 En el sexto año, en el mes sexto, a los cinco días del mes, aconteció que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el Señor. Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre; desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente. Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que provoca a celos. Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte. Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta del altar, aquella imagen del celo en la entrada.Me dijo entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero. Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. 10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. 12 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra. 13 Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. 14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. 15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. 16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. 17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí? Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices. 18 Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré. Ezequiel 8

Los escritos de Moisés y de los profetas claramente advirtieron contra la idolatría y la adoración de otros dioses, pero esto es exactamente lo que estaban haciendo, aun dentro de los recintos sagrados del Templo. “Llorar por Tammuz” era un rito de lamentación a un dios mesopotámico. No es extraño que 2 Crónicas diga: “También todos los principales sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones, y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalén” (36:14).

Considera Ezequiel 8:12. La traducción de las cámaras “pintadas de imágenes” es un poco ambigua. Podría significar las cámaras donde guardaban sus ídolos, o podrían ser las cámaras de su propia imaginación, sus propios corazones. De cualquier forma, los líderes habían caído tan abajo que decían que Dios los había abandonado. Es otra manera de decir: “A Dios no le importan estas cosas”. En los recintos sagrados del Templo de Dios, estas personas participaban de la más grosera idolatría, haciendo todo lo que la palabra de Dios les había prohibido. Aún peor, en sus mentes justificaban sus hechos. Aquí vemos lo que Pablo quería decir cuando hablaba acerca de los que adoraban a la creación en lugar del Creador (ver Rom. 1:22-25).

En el tiempo de Jeremías, hubieron tres profetas que trabajaron al mismo tiempo, pero en diferentes lugares. El mayor de ellos era Jeremías, el segundo era el profeta Ezequiel y el menor de los tres ellos, era el profeta Daniel. El primero en morir fue Jeremías, el segundo en morir fue Ezequiel y el último en morir fue Daniel. Daniel nació alrededor de 15 años antes de la cautividad,  logró vivir los setenta años de la cautividad y murió vario años después de la cautividad, alcanzando cerca de los 100 años de edad. Los tres profetas trabajaron en lugares diferentes; Jeremías tenía su oficina profética en Jerusalén, antes y también en la cautividad. El profeta Daniel tenía su oficina profética en Babilonia y trabajaba directamente para los reyes y las altas autoridades de Babilonia, y el profeta Ezequiel tenía su oficina profética también en Babilonia, pero él trabajaba para todos los exiliados judíos que residían en Babilonia. Con estos tres profetas, Dios cubría una basta multitud de personas, con Jeremías cubría a los judíos que residían en Jerusalén antes y en la cautividad, con Ezequiel cubría a los judíos que habían sido llevados presos  a Babilonia y con Daniel cubría al opresor.

El estudio de éste día está tomado de un impresionante capítulo del profeta Ezequiel, donde está explicando la gran abominación de Israel en su pecado de idolatría. Esto se le explica al profeta Ezequiel por medio de una visión.

Y aquella figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza…”: (Guedejas= cabellera larga o melena) Cuando leemos éste versículo, inmediatamente se nos viene a la mente una gran mano, que tiene colgado a Ezequiel por sus cabellos,  pero realmente no es así. La expresión: “me tomó por el cabello, o por la melena, o por las guedejas” es una expresión idiomática de la lengua judía, que significa que la persona es tomada a través de su mente, a través de su espíritu, o dicho en palabras mas sencillas, Dios tomó a Ezequiel a través de una visión desarrollada en su mente.

El profeta ve en ésta visión tres grupos de personas, en tres  diferentes lugares del templo:

El primer grupo es de 70 ancianos y ellos están en una cámara dentro del templo; el segundo grupo es un grupo de mujeres y ellas están a la entrada del templo; y el tercer grupo son 25 hombres y ellos están en el atrio del templo.

 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. 10 Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. 11 Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso.
Ezequiel descubre un  lugar secreto dentro del templo,  que se ocupaba para la idolatría a los dioses de las naciones paganas, y en éste caso especialmente a los dioses egipcios, ya que los dioses con figuras de animales, eran prácticamente originarios de Egipto, pero se habían propagado en toda la región cananea.
Los adoradores eran un grupo de personas hipócritas, que temían o no deseaban ser vistos públicamente en su servicio de idolatría, por lo tanto  se escondían  dentro de  una cámara del templo. Esta cámara era proporcionalmente grande con capacidad para mas de 70 personas,  y estaba sutilmente disfrazada detrás de un agujero hecho en la pared.  En el templo de Dios se estaban llevando secretamente servicios abominables de idolatría, por las personas mas encumbradas espiritualmente hablando de la nación judía.  La crema y la nata de la nación judía se reunían a escondidas; eran 70 ancianos; éste grupo no era el sanedrín, ya que el sanedrín fue instituido después de los  70 años de cautiverio en Babilonia.
¿Quienes eran entonces estos 70 ancianos?

En el libro de Éxodo, capítulo 24, encontramos un grupo de 70 ancianos que suben con Moisés al monte: Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel; 10 y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.  
También en el libro de Números, capítulo 11 encontramos al grupo de 70 ancianos, que Dios pide a Moisés que seleccione, para depositar en ellos el mismo espíritu, que ya Moisés poseía: 16 Entonces Jehová dijo a Moisés: Reúne-me setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos a la puerta del tabernáculo de reunión, y esperen allí contigo. 17 Y yo descenderé y hablaré allí contigo, y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo. Los 70 ancianos eran representantes de todas las tribus de Israel, en sobre estos ancianos había caído la responsabilidad de guardar una religión pura en medio del pueblo de Israel, ellos como Moisés tenían la gran responsabilidad de dirigir el pueblo de Dios, tanto legislativa-mente, como espiritualmente.  En pocas palabras estos ancianos eran pastores y eran jueces de Israel. 

Los 70 ancianos que una vez acompañaron a Moisés a la reunión  secreta con Dios en el monte,  los 70 ancianos que una vez pudieron contemplar la gran gloria de Dios, y que sirvieron de testigos de la alianza Divina con el pueblo de Israel, ahora los encontramos secretamente adorando a ídolos en forma de animales. Estos 70 ancianos que alguna vez enseñaron en contra de la idolatría y que también combatieron la idolatría en Israel, ahora se habían convertido en sacerdotes idólatras, silenciosamente e hipócritamente.

Muchas veces encontramos personas en lugares equivocados, haciendo cosas equivocadas. Muchas veces nos llevamos las mas grandes sorpresas de la vida, al encontrar personas que jamás nos imaginábamos, haciendo cosas que jamás nos imaginábamos, ejemplo de esto fue Jaanaías. Ezequiel relata  éste episodio de la vida, muy lleno  lleno de sorpresa  y también lleno de admiración:  “…y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos…”  Jaazanías fue  hijo de Safán;  Safán fue el oficial de la corte del rey Josías encargado de leer a Josías los libros de Moisés hallados en el templo mientras el templo se reparaba. El gran privilegio que tuvo Jaananías de aprender de su padre y de saber los hechos de su padre en todas las reformas de rey Josías, condenaba  mucho mas a Jaananías, por su pecado de idolatría .
13 Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. 14 Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz

Ahora Ezequiel es transportado afuera del templo, a la entrada del templo y allí encuentra a un grupo de mujeres llorando por Tamuz. Aquí Ezequiel encuentra una manera extrema de idolatría pública y descarada. Esta es la única vez en la Biblia que se menciona a Tamuz.  El verdadero nombre para éste dios es Adonis o Adonías, que era un dios griego, pero los escritores de la Biblia decidieron usar su nombre traducido al babilonio que es Tamus, ya que el nombre de Adonías en el mundo judío solo se usa específicamente para Jehová o Señor. Ya sea en Babilonia bajo el nombre de Tamus, o en Grecia bajo el nombre de Adonis, es el mismo dios, y se le rendía el mismo culto, tanto en Grecia, SiroFenicia, Medo y Persa y también Babilonia, y ahora descubrimos que se le rendía culto también en Jerusalén, y nada mas y nada menos que en la entrada del templo que le pertenecía Jehová.

Adonis, según la mitología griega era un dios que fue muerto por un jabalí, pero volvió a la vida; mientras Adonis estaba muerto  su esposa la diosa Venus, lo lloraba amargamente. Adonis representaba al sol, que en el hemisferio norte, suele ocultarse y ser muy débil durante el invierno (el jabalí representaba al invierno que mató a Adonis)  Las partes mas altas del hemisferio norte, el sol no sale por meses durante el invierno, y cuando vuelve a la vida, también no se oculta por meses; antes estas dos situaciones extremas, el hombre siempre prefiere los meses de luz, y no los meses de obscuridad. Esto se puede experimentar por ejemplo en la parte norte de Alaska en los Estados Unidos de Norte América.

El sol comienza a perder sus fuerzas el 26 de  Junio,  que es el día mas fuerte y mas largo del sol sobre la tierra en el hemisferio norte. A esto se le llama el solsticio de verano.  La palabra SOLSTICIO proviene de las palabras latinas SOL y  SISTERE que ésta última significa “permanecer quieto.” Del 26 de Junio en adelante el sol se comienza a debilitar, y sus días comienzan a acortarse,  hasta que llega a su día mas corto en el año, que es el 21 de diciembre. A esto se le llama el “solsticio de invierno”  Así “permanece quieto” el sol, en  estado “de muerto” por tres días; el 21, el 22 y el 23, hasta que el día  24 de diciembre vuelve a renacer, comenzando su lucha por vencer al invierno poco a poco, y va alargando sus días lenta y gradualmente. El 24 de diciembre es el nacimiento del niño dios Tamus, o el niño dios Adonis, pero no es el día de  nacimiento  del niño Dios Jesús. 

“Endechar a Tamus o a Adonis” era un servicio religioso, que comenzaba muy tristemente con el llanto de las mujeres por la muerte de Adonis, pero después le seguía un servicio de extremada alegría cuando Adonis volvía a la vida. Esta alegría se convertía en una fiesta, donde las mujeres se terminaban prostituyendo en honor a los vivificantes poderes de Adonis y se convertía en  una orgía desenfrenada donde tomaban participación todos los asistentes. A los judíos no era solamente inclinarse ante un ídolo lo que a ellos les gustaba, realmente lo que les gustaba eran todas las actividades desenfrenadas que se llevaban a cabo en los servicios idólatras; había música, había comida, había bebida y había mucho sexo realizado públicamente, y todos eran libres de participar.

 Hasta éste momento Ezequiel ha visto en su visión, los extremos de la idolatría, ha visto a los 70 ancianos adorar a imágenes en una recamara secreta del templo, y también ha visto la prostitución celebrarse públicamente a  la entrada del templo en honor a Tamus.

16 Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente.

Ahora Ezequiel es llevado al segundo lugar mas sagrado del templo. El lugar santísimo era el lugar mas sagrado y después de éste lugar estaba el “atrio de los sacerdotes”. Ezequiel es llevado al “atrio de los sacerdotes” y éste era el mismo lugar donde se ofrecían los sacrificios a Jehová para la sanación y para el perdón del pueblo. Allí habían 25 hombres con sus espaldas al templo y sus rostros hacia el oriente donde el sol nace. Esta manera de adorar coincidía con la manera de los caldeos, de los medos, de los persas y de otras naciones que tenía al sol como un dios.  Daniel que estaba en Babilonia, habría las ventanas de su casa y se postraba  en dirección de Jerusalén donde estaba el templo para adorar; estos 25 hombres que estaban en Jerusalén se postraban con sus espaldas al templo y su rostro hacia el oriente para adorar al dios sol.

Ezequiel no dice que estos 25 hombre eran los sacerdotes del templo, pero posiblemente estos 25 hombres que estaban en el atrio de los sacerdotes, eran el sumo-sacerdote mas los 24 sacerdotes representantes del cuerpo sacerdotal del templo, que podemos encontrar su descripción en 1 Crónicas 24: 4 al 19

 Si había alguna persona de los cautivos en Babilonia que dudara de la justicia y el castigo de Dios en contra de Judá, la visión de Ezequiel era una revelación de  lo que era la realidad del pecado de idolatría en Judá.

El templo que era lo más sagrado que se podía haber en Judá, estaba plagado de idolatría. Dentro del templo había idolatría , en sus atrios había idolatría, y en la entrada había idolatría. Esta visión le confirma a cualquiera que tuviera dudas, que la justicia y la ira de Dios estaban basadas en la realidad, Judá con su pecado había cruzado los límites de la paciencia y la benevolencia divina.

Hoy en nuestros días modernos no estamos lejos de los babilonios, persas, griegos o del mismo judío apóstata. Hoy en nuestros días también tenemos recamaras secretas donde tenemos y adoramos a nuestros dioses.

Posiblemente estamos adorando al dios Baal, pero hoy Baal se disfraza con la adoración a las grandezas, a los lujos, a la comodidad  y a los éxitos terrenales.

Posiblemente en nuestras recamaras tenemos y adoramos a Astarte; la diosa de la lujuria, ( la lujuria es el deseo sexual desordenado e incontrolable) ante quien sacrificamos nuestra salud, grandes fortunas, perdemos amistades y sacrificamos nuestra nobleza y pureza sexual.

Posiblemente adoramos al dios Mamón: con nuestros propósitos ambiciosos, con nuestro trabajo incesante, con nuestra sed de fama y reconocimiento, estamos trabajando con todo lo que nuestras fuerzas nos permiten, solamente para lograr almacenar riquezas y así obtener un lugar de reconocimiento en la sociedad.

Posiblemente sacrificamos a nuestros hijos al dios Moloch; sacrificamos su felicidad y su crecimiento espiritual. Sacrificamos a nuestros niños en el altar de la sociedad, en el altar de las modas, en el altar de los entretenimientos mundanales, en el altar de la alcahuete-ría y la falta de corrección. Hay algunas personas que literalmente sacrifican a sus hijos a Moloch por medio del aborto, y hay naciones enteras que han hecho del aborto un pecado “LEGAL”

Hoy como en los tiempos antiguos somos un pueblo idólatra, hoy como en los tiempos antiguos estamos al borde de la destrucción.

A los que debieran haber sido guías espirituales del pueblo, “los ancianos de la casa de Israel,” en número de setenta, los vió ofreciendo incienso ante las representaciones idólatras que se habían introducido en cámaras ocultas dentro de las sagradas dependencias del atrio del templo. Los hombres de Judá se alentaban en sus prácticas paganas haciendo estas declaraciones blasfemas: “No nos ve Jehová; Jehová ha dejado la tierra” (Ezequiel 8: 11, 12).

El profeta había de ver “abominaciones mayores” aún. Le fueron mostradas, ante la puerta que conducía del atrio exterior al interior, “mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tammuz;” y “en el atrio de adentro de la casa de Jehová, … a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros al oriente, y encorvábanse al nacimiento del sol” (Vers. 13-16)…

Mediante Jeremías el Señor había declarado a los impíos que se atrevían presuntuosamente a presentarse en su nombre ante el pueblo: “Porque así el profeta como el sacerdote son fingidos: aun en mi casa hallé su maldad” (Jeremías 23:11). En la terrible acusación dirigida contra Judá según se relata al final de la narración que el cronista dejó acerca del reinado de Sedequías, se repitió así la acusación de que era violada la santidad del templo: “Y también todos los príncipes de los sacerdotes, y el pueblo, aumentaron la prevaricación, siguiendo todas las abominaciones de las gentes, y contaminando la casa de Jehová, la cual él había santificado en Jerusalem” (2 Crónicas 36:14).

Se estaba acercando rápidamente el día de condenación para los habitantes del reino de Judá. Ya no podía el Señor ofrecerles la esperanza de que evitarían sus juicios más severos. Les dijo: “¿Y vosotros seréis absueltos? No seréis absueltos” (Jeremías 25:29) (Profetas y reyes, {PR}, p. 331).

La verdad se revela constantemente; a cada paso una luz nueva y más clara brilla en el sendero del pueblo de Dios para que pueda marchar hacia delante y hacia arriba. Y al obedecer la verdad seremos santificados. Por falta de esa santificación bíblica, el alma de muchos profesos cristianos se ha transformado en un santuario profanado, lleno de un formalismo superficial, o lleno de egoísmo, hipocresía, orgullo y pasión. Miles viven peligrosamente inconscientes de la culpa de sus pecados; desprecian las advertencias de los embajadores de Salvador, y consideran sus palabras livianamente.

Los siervos de Cristo se pueden sentir descorazonados cuando ven que hay tantos obstáculos para el progreso de la verdad; la obra parece avanzar muy lentamente. Pero su deber continúa siendo el mismo: sembrar la simiente de la verdad en todas las aguas. Cuando enfrenten dificultades y pruebas, deben llevarlas a Dios en oración. Tendrán que llorar entre el pórtico y el altar pidiendo al Señor: “Perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel”. Al estudiar la Escrituras con oración ferviente y luchar con el Señor, se harán fuertes en la fuerza del Poderoso. Trabajad, hermanos, mientras el día dura; la noche viene cuando nadie puede obrar. El mundo debe ser amonestado y Dios nos ha llamado para hacer esta obra. Si descuidamos nuestro deber, habrá almas que se perderán por nuestra infidelidad (Signs of the Times, marzo 16, 1882).

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Lección 10 // Lunes 30 de noviembre
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EL DESGRACIADO REINADO DE SEDECÍAS

Sedecías, cuyo nombre significa “justicia de Jehová”, fue el último rey en el trono de Judá antes de que los babilonios la destruyeran en 586 a.C. Al principio pareció dispuesto a obedecer las palabras de Jeremías, y someterse a los babilonios. Sin embargo, esta actitud no duró mucho tiempo.

Lee Jeremías 37:1 al 10. ¿Qué le advirtió Jeremías al rey Sedecías?

1 En lugar de Conías hijo de Joacim reinó el rey Sedequías hijo de Josías, al cual Nabucodonosor rey de Babilonia constituyó por rey en la tierra de Judá. Pero no obedeció él ni sus siervos ni el pueblo de la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por el profeta Jeremías. Y envió el rey Sedequías a Jucal hijo de Selemías, y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, para que dijesen al profeta Jeremías: Ruega ahora por nosotros a Jehová nuestro Dios. Y Jeremías entraba y salía en medio del pueblo; porque todavía no lo habían puesto en la cárcel. Y cuando el ejército de Faraón había salido de Egipto, y llegó noticia de ello a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se retiraron de Jerusalén. Entonces vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, diciendo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Diréis así al rey de Judá, que os envió a mí para que me consultaseis: He aquí que el ejército de Faraón que había salido en vuestro socorro, se volvió a su tierra en Egipto. Y volverán los caldeos y atacarán esta ciudad, y la tomarán y la pondrán a fuego. Así ha dicho Jehová: No os engañéis a vosotros mismos, diciendo: Sin duda ya los caldeos se apartarán de nosotros; porque no se apartarán. 10 Porque aun cuando hirieseis a todo el ejército de los caldeos que pelean contra vosotros, y quedasen de ellos solamente hombres heridos, cada uno se levantará de su tienda, y pondrán esta ciudad a fuego. Jeremías 37

Bajo la presión de sus súbditos, muy probablemente la nobleza, Sedecías ignoró las advertencias de Jeremías e hizo una alianza militar con los egipcios, con la esperanza de evitar la amenaza de los babilonios (ver Eze. 17:15-18). Como se le había advertido debidamente, la salvación no venía de los egipcios, después de todo.

Lee Jeremías 38:1 al 6 ¿Qué le sucedió a Jeremías (otra vez) por su proclamación de la palabra de Dios al pueblo?

1 Oyeron Sefatías hijo de Matán, Gedalías hijo de Pasur, Jucal hijo de Selemías, y Pasur hijo de Malquías, las palabras que Jeremías hablaba a todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho Jehová: El que se quedare en esta ciudad morirá a espada, o de hambre, o de pestilencia; mas el que se pasare a los caldeos vivirá, pues su vida le será por botín, y vivirá. Así ha dicho Jehová: De cierto será entregada esta ciudad en manos del ejército del rey de Babilonia, y la tomará. Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el mal. Y dijo el rey Sedequías: He aquí que él está en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros. Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había agua, sino cieno, y se hundió Jeremías en el cieno. Jeremías 38

Como dijo Jesús: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa” (Mar. 6:4) Pobre Jeremías, otra vez se enfrenta con la ira de sus propios conciudadanos. Como el resto de la nación, no podía decir que no había sido advertido. En este caso, no obstante, la advertencia era sobre pruebas que afrontaría si se mantenía fiel; y ¡él fue fiel!

Cuán difícil debió de haber sido para Jeremías, además, porque lo acusaban de debilitar la moral de la nación. Después de todo, teniendo en cuenta que, cuando el pueblo enfrentaba a un enemigo externo contra quien deseaba luchar, Jeremías había estado por años diciendo que era una causa perdida, que no podrían vencer y que aun el Señor estaba en contra de ellos, es comprensible que quisieran encerrarlo. Muy endurecidos en el pecado, no escuchaban la voz de Dios que les hablaba; en realidad, pensaban que era la voz del enemigo.

Por difícil que fuera la mazmorra, piensa en cuán difícil era para Jeremías escuchar la acusación de que estaba procurando el daño y no el bienestar de su propio pueblo. ¿Cómo se siente ser acusado de dañar a los mismos que estás tratando de ayudar?

Entonces vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, diciendo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Diréis así al rey de Judá, que os envió a mí para que me consultaseis: He aquí que el ejército de Faraón que había salido en vuestro socorro, se volvió a su tierra en Egipto. Y volverán los caldeos y atacarán esta ciudad, y la tomarán y la pondrán a fuego. Así ha dicho Jehová: No os engañéis a vosotros mismos, diciendo: Sin duda ya los caldeos se apartarán de nosotros; porque no se apartarán. 10 Porque aun cuando hirieseis a todo el ejército de los caldeos que pelean contra vosotros, y quedasen de ellos solamente hombres heridos, cada uno se levantará de su tienda, y pondrán esta ciudad a fuego.

Ahora el rey Sedequías mandó a consultar a Jeremías. Habían dos noticias muy importantes: el ejército de Babilonia se había retirado de Jerusalén y en cima de todo los egipcios venían en camino para ayudar a Jerusalén. Estas eran dos noticias muy halagadoras y que llenaban de  muchas esperanzas a la ciudad de Jerusalén.

Esperaban escuchar buenas noticias de parte de Jeremías, pero de Jeremías volvieron a escuchar las mismas malas noticias, las mismas predicciones de destrucción y de calamidad.

El ejército egipcio se había vuelto a su tierras, probablemente al darse cuenta de la debilidad de la ciudad de Jerusalén y de la fortaleza del ejército babilónico, creyeron que los mas prudente era volver a casa.

En vano los judíos se alegraron cuando supieron que el faraón de Egipto estaba en camino para ayudar a Judá, en vano se alegraron los judíos creyendo que los babilonios serían destruidos por los egipcios, en vano se alegraron los judíos creyendo que el ejército de Babilonia se había retirado de Judá para no volver, todo fue en vano, por que Dios estaba en contra de ellos. Dios había dicho que si los babilonios eran derrotados y muertos, y supongamos que  solo quedaban un puñado de soldados babilonios heridos y moribundos, aún estos pocos soldados heridos y moribundos se levantarían y pondrían a fuego la orgullosa ciudad de Jerusalén. La hermosa Jerusalén sería destruida en ésta ocasión por fuego, esa era la orden de Dios y así se cumplió.

Los egipcios procuraron acudir en auxilio de la ciudad sitiada; y los caldeos, a fin de impedírselo, levantaron por un tiempo el sitio de la capital judía. Renació la esperanza en el corazón de Sedequías, y envió un mensajero a Jeremías, para pedirle que orase a Dios en favor de la nación hebrea.

La temible respuesta del profeta fué que los caldeos regresarían y destruirían la ciudad. El decreto había sido dado; la nación impía no podía ya evitar los juicios divinos. El Señor advirtió así a su pueblo: “No engañéis vuestras almas… Los Caldeos … no se irán. Porque aun cuando hirieseis todo el ejército de los Caldeos que pelean con vosotros, y quedasen de ellos hombres alanceados, cada uno se levantará de su tienda, y pondrán esta ciudad a fuego” (Jeremías 37:9, 10). El residuo de Judá iba a ser llevado en cautiverio, para que aprendiese por medio de la adversidad las lecciones que se había negado a aprender en circunstancias más favorables. Ya no era posible apelar de este decreto del santo Vigía (Profetas y reyes, {PR}, p. 333).

Mientras los príncipes de Judá seguían esperando vanamente el auxilio de Egipto, el rey Sedequías se acordó con ansioso presentimiento del profeta de Dios que había sido echado en la cárcel. Después de muchos días, el rey le mandó buscar y le preguntó en secreto: “¿Hay palabra de Jehová?” Jeremías contestó: “Hay. Y dijo más: En mano del rey de Babilonia serás entregado” (Jeremías 37:17)…

El rey no se atrevió a manifestar abiertamente fe en Jeremías. Aunque el temor le impulsaba a solicitarle información en particular, era demasiado débil para arrostrar la desaprobación de sus príncipes y del pueblo sometiéndose a la voluntad de Dios según se la declaraba el profeta. ..

Al fin, los príncipes, enfurecidos por los consejos con que Jeremías contrariara repetidas veces su terca política de resistencia, protestaron vigorosamente ante el rey e insistieron en que el profeta era enemigo de la nación, y que, por cuanto sus palabras habían debilitado las manos del pueblo y acarreado desgracias sobre ellos, se le debía dar muerte.

El cobarde rey sabía que las acusaciones eran falsas; pero a fin de propiciar a aquellos que ocupaban puestos elevados y de influencia en la nación fingió creer sus mentiras, y entregó a Jeremías en sus manos para que hiciesen con él lo que quisieran. El profeta fué arrojado “en la mazmorra de Malchías hijo de Amelech, que estaba en el patio de la cárcel; y metieron a Jeremías con sogas. Y en la mazmorra no había agua, sino cieno; y hundióse Jeremías en el cieno” (Jeremías 38:6). Pero Dios le suscitó amigos, quienes se acercaron al rey en su favor, y le hicieron llevar de nuevo al patio de la cárcel (Profetas y reyes, {PR}, pp. 334-336).

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Martes 10 de diciembre // Lección 10________________________

LA CAÍDA DE JERUSALÉN

El sitio de Jerusalén comenzó en serio en enero de 588 a.C., y duró hasta tarde en el verano de 586 a.C. Jerusalén había sido capaz de soportarlo por más de dos años antes de que se cumplieran las palabras proféticas de Jeremías, y las tropas babilónicas rompieran el muro y destruyeran la ciudad. El hambre era tan grave dentro de las murallas que los defensores habían perdido toda su fuerza y no pudieron resistir por más tiempo. El rey Sedecías huyó con su familia, pero (fue) en vano. Fue capturado y llevado ante Nabucodonosor, quien ejecutó a los hijos de Sedecías ante sus ojos. Podemos leer mucho de esta triste historia en Jeremías 39:1 al 10.

Lee Jeremías 40:1 al 6. ¿Cuál es el significado de las palabras de Nabuzaradán a Jeremías?

1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Nabuzaradán capitán de la guardia le envió desde Ramá, cuando le tomó estando atado con cadenas entre todos los cautivos de Jerusalén y de Judá que iban deportados a Babilonia.Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías y le dijo: Jehová tu Dios habló este mal contra este lugar; y lo ha traído y hecho Jehová según lo había dicho; porque pecasteis contra Jehová, y no oísteis su voz, por eso os ha venido esto. Y ahora yo te he soltado hoy de las cadenas que tenías en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo velaré por ti; pero si no te parece bien venir conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, toda la tierra está delante de ti; ve a donde mejor y más cómodo te parezca ir. Si prefieres quedarte, vuélvete a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las ciudades de Judá, y vive con él en medio del pueblo; o ve a donde te parezca más cómodo ir. Y le dio el capitán de la guardia provisiones y un presente, y le despidió. Se fue entonces Jeremías a Gedalías hijo de Ahicam, a Mizpa, y habitó con él en medio del pueblo que había quedado en la tierra. Jeremías 40

¡Cuán fascinante es que este comandante pagano comprendiera la situación mejor que el propio pueblo de Jeremías! Obviamente, los babilonios sabían algo acerca de Jeremías y su obra, y lo trataron en forma diferente de los demás, como a Sedecías (ver Jer. 39:11, 12). El texto no dice por qué este líder pagano atribuyó la caída de Jerusalén a Dios como castigo por los pecados del pueblo, en vez de atribuirlo a la superioridad de sus propios dioses sobre los de Judá. Cualquiera que haya sido la razón, es un testimonio sorprendente acerca de cómo, aun en medio de esa calamidad innecesaria, Dios había revelado algo acerca de sí mismo a los paganos.

¿Qué elección podía hacer Jeremías? ¿Ir cautivo a Babilonia o permanecer en el lugar con los que quedaban? Ninguna de las dos perspectivas era atrayente, considerando las circunstancias para todos ellos. Sin embargo, ciertamente las necesidades espirituales de ambos grupos sería grande, y Jeremías podía ministrar dondequiera que fuera. Él decidió quedarse con el grupo dejado en la tierra, con los pobres que sin duda necesitarían todo el ánimo y la ayuda que pudieran conseguir (ver Jer. 40:6, 7).

¿De qué forma puedes aprender a ministrar a otros, no importa en qué situación te encuentres? ¿Por qué es importante, aun para ti mismo, que ministres de cualquier manera en que puedas hacerlo?

El rey Nabucodonosor había dado una impresionante orden en cuanto a Jeremías: 1Y Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán capitán de la guardia acerca de Jeremías, diciendo: 12 Tómale y vela por él, y no le hagas mal alguno, sino que harás con él como él te dijere. Esta orden no se había seguido al pie de la letra, no por rebelión o desobediencia a la palabra de Nabucodonosor, sino posiblemente por negligencia o por error de aquellos que  habían sido mandados a buscar a Jeremías  a Jerusalén. 

Aparentemente Nabuzaradán, el capitán de la guardia babilónica, no había tenido la oportunidad de conocer a Jeremías anteriormente, cuando Nabuzaradán conoció a Jeremías, Jeremías estaba ya en Ramá como a 6 millas  o 10 kilómetros de Jerusalén. Rama era la ciudad donde los prisioneros eran llevados y mantenidos, antes  de recibir las ordenes de Nabuzaradán en cuanto al  destino final de cada prisionero. 

Posiblemente por la confusión y el caos que reinaba en Jerusalén a la hora de la destrucción de ésta, Jeremías fue encadenado y llevado con el resto de los prisioneros; posiblemente cuando se estaba pasando revisión a los prisioneros, se encontró el nombre de Jeremías en medio de todos los prisioneros comunes, contrario a todo lo que Nabuzaradán había ordenado y esperaba que se hiciera con él. Cuando se encontró el error que se había cometido, fue rectificado inmediatamente por una orden especial de la corte del mando mayor del ejército de babilonia. Podemos leer del error que se cometió contra Jeremías, en Jeremías 40: 1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Nabuzaradán capitán de la guardia le envió desde Ramá, cuando le tomó estando atado con cadenas entre todos los cautivos de Jerusalén y de Judá que iban deportados a Babilonia.

En la conversación que tiene Nabuzaradán con Jeremías, cabe notar la manera en que el general del ejercito de Babilonia habla de Jehová: Jehová tu Dios habló este mal contra este lugar; y lo ha traído y hecho Jehová según lo había dicho; porque pecasteis contra Jehová, y no oísteis su voz, por eso os ha venido esto.” Nabuzaradán hubiera alabado la fuerza del ejército de Babilonia, pero no lo hizo así, aceptó que ellos estaban allí por culpa del pecado del mismo pueblo judío, y por que Dios así lo había anunciado y permitido.

Los paganos saben reconocer inmediatamente el gran poder de Dios, cuando ellos conocen a Dios, por ejemplo las palabra del rey Zenaquerib de Asiria, contra el rey Ezequías de Judá fueron: 25 ¿Acaso he venido yo ahora sin Jehová a este lugar, para destruirlo? Jehová me ha dicho: Sube a esta tierra, y destrúyela. 2 Reyes 18

También es muy importante denotar el respeto con que Jeremías fue tratado por Nabuzaradán; el trato respetuoso era posiblemente por el mensaje que el profeta anunciaba, que consistía en una sumisión total al poder de Babilonia, otra posibilidad podía ser por la influencia que tenía Daniel y sus amigos en las cortes de Babilonia, pero la mas grande posibilidad era que la voluntad de Dios  se revelaba y obraba en  la  mente de los Babilonios.

El reo más importante de Jerusalén es dejado en libertad, Jeremías del cual todos se burlaban,  y a quien los príncipes de Israel despreciaban, y a quién muchos querían asesinar, ahora está recibiendo honores de parte de Nabuzaradán el segundo en comando del ejército babilónico, por orden expresa del rey Nabucodonosor: Y ahora yo te he soltado hoy de las cadenas que tenías en tus manos. Si te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo velaré por ti; pero si no te parece bien venir conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, toda la tierra está delante de ti; ve a donde mejor y más cómodo te parezca ir. Si prefieres quedarte, vuélvete a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las ciudades de Judá, y vive con él en medio del pueblo; o ve a donde te parezca más cómodo ir. Y le dio el capitán de la guardia provisiones y un presente, y le despidió. Yo creo que yo personalmente hubiera decidido irme para Babilonia con Nabuzaradán, yo hubiera pensado que mi obra ya había terminado, que mi profecía ya se había cumplido,  hubiera pensado que ya había predicado lo suficiente y también ya había sufrido lo suficiente, y que ya era tiempo de descansar. Por eso exactamente, Dios decidió que yo fuera mejor Tony García y no Jeremías.

Jeremías decidió echar suerte con los pobres de Jerusalén, prefirió quedarse con la gente pobre que Nabuzaradán iba a dejar en la región,  se quedó en Jerusalén en vez de ir a la hermosa tierra de Sinar que estaba llena de riquezas, de comodidad, de pecado y de idolatría.

Si Sedequías se hubiese erguido valientemente y hubiese declarado que creía las palabras del profeta, ya cumplidas a medias, ¡cuánta desolación podría haberse evitado! Debiera haber dicho: “Obedeceré al Señor, y salvaré a la ciudad de la ruina completa. No me atrevo a despreciar las órdenes de Dios, por temor a los hombres o para buscar su favor. Amo la verdad, aborrezco el pecado, y seguiré el consejo del Poderoso de Israel.” Entonces el pueblo habría respetado su espíritu valeroso, y los que vacilaban entre la fe y la incredulidad se habrían decidido firmemente por lo recto. La misma intrepidez y justicia de su conducta habrían inspirado admiración y lealtad en sus súbditos. Habría recibido amplio apoyo; y se le habrían perdonado a Judá las indecibles desgracias de la matanza, el hambre y el incendio.

La debilidad de Sedequías fué un pecado por el cual pagó una pena espantosa. El enemigo descendió como alud irresistible, y devastó la ciudad. Los ejércitos hebreos fueron rechazados en confusión. La nación fué vencida. Sedequías fué tomado prisionero y sus hijos fueron muertos delante de sus ojos. El rey fué sacado de Jerusalén cautivo, se le sacaron los ojos, y después de llegar a Babilonia pereció miserablemente (Profetas y reyes, {PR}, pp. 334-336).

Nunca habrá un tiempo en la historia de la iglesia cuando el obrero de Dios pueda cruzarse de brazos y estarse cómodo, diciendo: “Todo es paz y seguridad”. Es entonces cuando sobreviene la repentina destrucción. Todas las cosas pueden estar avanzando en medio de una prosperidad aparente; pero Satanás está completamente despierto, y estudia y consulta con sus malos ángeles otra forma de ataque por la cual pueda tener éxito. El conflicto se hará más y más severo por parte de Satanás; porque él es movido por un poder de abajo. A medida que la obra del pueblo de Dios avance con energía santificada e irresistible, implantando el estandarte de la justicia de Cristo en la iglesia, movida por un poder que procede del trono de Dios, el gran conflicto se irá haciendo cada vez más severo, y cada vez más determinado. La mente se opondrá a la mente, los planes a los planes, los principios de origen celestial a los principios de Satanás. La verdad en sus diferentes fases estará en conflicto con el error en sus formas siempre cambiantes y progresivas, las que, si posible fuera, engañarían a los mismos escogidos

Nuestra obra debe ser ferviente. No hemos de luchar como quien hiere al aire. El ministerio, el púlpito y la prensa demandan hombres como Caleb, que actúen y sean valientes, hombres que tengan agudeza para distinguir la verdad del error, cuyos oídos estén consagrados para escuchar las palabras del Vigilante fiel. Y el Espíritu del trono de Dios se hará sentir sobre el cristianismo degenerado, sobre el mundo corrompido, listo para ser consumido por los juicios largamente postergados de un Dios ofendido (Testimonios para los ministros, pp. 413, 414).

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Lección 10 // Miércoles 2 de diciembre______________________

TODO TU CORAZÓN

“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jer. 29:13). ¿Cuál ha sido tu experiencia con esta promesa? ¿Qué significa “de todo vuestro corazón”?

Dios conoce el principio del fin. Aun mientras la gente en Jerusalén estaba peleando todavía con los babilonios, aún esperando que las palabras de los falsos profetas fueran ciertas, Dios estaba usando a Jeremías para hablar del futuro a los que ya estaban en Babilonia y a aquellos que finalmente irían allí. Y ¡qué palabras habló!

Lee Jeremías 29:1 al 14. ¿De qué modo se revelan el amor y la misericordia de Dios en estos textos?

1 Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de Jerusalén a los ancianos que habían quedado de los que fueron transportados, y a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia (después que salió el rey Jeconías, la reina, los del palacio, los príncipes de Judá y de Jerusalén, los artífices y los ingenieros de Jerusalén), por mano de Elasa hijo de Safán y de Gemarías hijo de Hilcías, a quienes envió Sedequías rey de Judá a Babilonia, a Nabucodonosor rey de Babilonia. Decía: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis.Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. 10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar. Jeremías 29

Aquí había un verdadero mensaje de gracia, a diferencia del falso mensaje de “gracia” que el pueblo había escuchado de los profetas que les habían dicho que su exilio terminaría muy pronto, en solo dos años. Ese no era el plan de Dios, y no sucedería. En cambio, basados en las claras enseñanzas de Moisés, ellos tenían que aceptar que esta era su suerte, al menos por el momento, y que, así como Moisés había dicho, si se arrepentían, serían restaurados a su tierra.

Lee Deuteronomio 30:1 al 4. ¿De qué modo estos textos reflejan lo que Jeremías le dijo al pueblo? (Ver también Deut. 4:29.)

Deuteronomio 30:1-4

1 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios, y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma, entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;

Deuteronomio 4:29

29 Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.

Se nos ha dado el don profético en el maravilloso ministerio de Elena de White. ¿Cómo podemos estar seguros de que hoy no tendremos con ella la misma actitud que muchos (aunque no todos) tuvieron con Jeremías?

1 Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de Jerusalén a los ancianos que habían quedado de los que fueron transportados, y a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia (después que salió el rey Jeconías, la reina, los del palacio, los príncipes de Judá y de Jerusalén, los artífices y los ingenieros de Jerusalén), por mano de Elasa hijo de Safán y de Gemarías hijo de Hilcías, a quienes envió Sedequías rey de Judá a Babilonia, a Nabucodonosor rey de Babilonia. Decía: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de Jerusalén a Babilonia: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis.Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que soñáis. Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová. 10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. 14 Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar. Jeremías 29

Jeremías estaba muy bien informado de lo que estaba ocurriendo con los exiliados que vivían en tierra de Babilonia, y se dio cuenta que en Babilonia había descontento, los judíos exiliados estaban tratando de formar una revuelta en contra de Nabucodonosor y todo estas ideas eran alimentadas por los falsos profetas que residían en Babilonia, estos falsos profetas, aún seguían predicando que el exilio solamente duraría un par de años o cualquier cantidad de tiempo extremadamente corto, Jeremías les está confirmando que la idea de un regreso temprano era imposible, ya Dios había dicho que el exilio duraría 70 años.

La carta de Jeremías era una invitación a todos los exiliados primeramente a estarse quietos y en segundo era una invitación a no seguir escuchando la palabra de los falsos profetas. Si los judíos escuchaban a los falsos profetas, podían comenzar una revuelta en contra de Nabucodonosor y corrían peligro de muerte, tanto los judíos que estaban en Babilonia, como los judíos que se habían dejado en Jerusalén.

Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Esta orden tiene dos enseñanzas: la primera era reconocer y aceptar la verdad que estaban viviendo, y la segunda enseñanza era que ellos entendiera que el exilio duraría por lo menos tres generaciones, y así se cumplirían los 70 años de cautividad. Además muestra con la benevolencia o la tolerancia que estos exiliados eran tratados por los babilonios, cuando se les permitía ser poseedores tanto de tierras como de casas.

Dios está enviando un mensaje a los cautivos de Babilonia, y es que él no se ha olvidado de ellos. Dios pudo haber estado descontento con ellos y los corrigió de su mal proceder, pero si ellos ahora estaban  dispuestos a obedecer la voz de Dios, ellos ahora tenían la oportunidad de vivir confortablemente en Babilonia. En cualquier condición de vida que estemos viviendo, es nuestra obligación y responsabilidad no tirar a la basura esas cosas confortantes que aun tenemos, aunque no tengamos todas las comodidades que deseáramos tener. Ellos tenían que hacer lo mejor de las circunstancias y conseguir riquezas e influencias en tierra extraña, si ellos se dedicaban a la revolución, lo único que conseguirían sería caer rápidamente en la pobreza y enfrentar una muerte segura. 

Tenían que seguir las instrucciones divinas, mantenerse ocupados plantando huertos y comiendo del fruto de ellos. Dios les aseguraba que ni las casa, ni las propiedades,  ni los huertos se les sería quitados mientras ellos decidieran vivir en paz.

Ellos fueron aconsejados y guiados a vivir de una manera sumisa y pacífica mientras durara la cautividad bajo el poder de Nabucodonosor, ellos tenían que vivir en Babilonia, como si Babilonia fuera su habitación permanente Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Esto no era una orden, ni una obligación,  sino era un consejo, nadie estaba obligado a hacer esto, ellos tendrían que hacerlo si  en verdad creían que vivirían 70 años en Babilonia.

Podían casarse todos aquellos que estaban solteros o viudos, casarse entre ellos mismo, ya que el casamiento con los paganos era prohibido por Dios, se tenían que acomodar  en Babilonia para vivir con sus familias, preservar la familia y propagar su descendencia.

Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz. Esta era la indicación mas difícil de seguir. Refrenarse de toda ofensa verbal y palabra injuriosa en contra de los opresores.

Orar por la ciudad de Babilonia y orar por los opresores era algo que no se había escuchado anteriormente, humanamente era algo que requería un gran dominio propio y mucha paciencia. Tenían que orar por la ciudad, ya que de acuerdo a la paz, la seguridad y la  prosperidad de la ciudad, también dependía la prosperidad, el bienestar y la felicidad  de ellos. Tenían que procurar la paz de la ciudad, por que vivir en guerra en contra de la ciudad que sería su hogar por los siguientes 70 años era contraproducente. La verdadera religión siempre enseña sumisión y nunca la subversión o la sedición, inclusive si su príncipe no es un creyente.

Uno de los salmos más tristes y mas amargos que cantaban los judíos en Babilonia se llamaba “En las Riveras de Babilonia” y dice así: Junto a los ríos de Babilonia, nos sentábamos y llorábamos, al acordarnos de Sion. Sobre los sauces  en medio de ella colgamos nuestras arpas. Pues allí los que nos habían llevado cautivos nos pedían canciones, y los que nos atormentaban nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos alguno de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos la canción del Señor en tierra extraña? Si me olvido de ti, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Péguese mi lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no enaltezco a Jerusalén sobre mi supremo gozo. 7 Recuerda, oh Señor, contra los hijos de Edom el día de Jerusalén, quienes dijeron: Arrasadla, arrasadla hasta sus cimientos. Oh hija de Babilonia, la devastada, bienaventurado el que te devuelva el pago con que nos pagaste. Bienaventurado será el que tome y estrelle tus pequeños contra la peña. Salmos 137

Jeremías deseaba que el pueblo de Israel dejara su amargura, que dejaran sus rencores, y que comenzaran a vivir una vida normal en su nueva nación. Eran casi 500 años que los israelitas habían vivido en tierra cananea. 500 años de prevaricación, de idolatría, de terquedad y de abuso;  Dios dijo en Éxodo 23: 10 Seis años sembrarás tu tierra, y recogerás su cosecha; 11 mas el séptimo año la dejarás libre, para que coman los pobres de tu pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás con tu viña y con tu olivar.  Ellos no habían cumplido ésta orden por casi 500 años y ahora era tiempo que la tierra descansara 70 años, un año por cada siete años.  La tierra iba a descansar de pecado,  de idolatría y de abuso, de parte de un pueblo que no pudo acatar las ordenes de Dios.  Cuando Dios ordena algo es mejor que lo hagamos, las ordenes de Dios siempre se van a realizar de la manera que él las ordena, las ordenes de Dios siempre se van a realizar  ya sean que nosotros estemos de acuerdo o no. Por las buenas o por las malas, las ordenes de Dios siempre se cumplen.

2 Crónicas 3: 21 dice que todo se cumplió como Dios lo predijo:  para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.

Satanás presentaba a Dios como un ser egoísta y opresor, que lo pedía todo y no daba nada, que exigía el servicio de sus criaturas para su propia gloria, sin hacer ningún sacrificio para su bien. Pero el don de Cristo revela el corazón del Padre. Testifica que los pensamientos de Dios hacia nosotros son “pensamientos de paz, y no de mal.” Declara que aunque el odio que Dios siente por el pecado es tan fuerte como la muerte, su amor hacia el pecador es más fuerte que la muerte. Habiendo emprendido nuestra redención, no escatimará nada, por mucho que le cueste, de lo que sea necesario para la terminación de su obra. No se retiene ninguna verdad esencial para nuestra salvación, no se omite ningún milagro de misericordia, no se deja sin empleo ningún agente divino. Se acumula un favor sobre otro, una dádiva sobre otra. Todo el tesoro del cielo está abierto a aquellos a quienes él trata de salvar. Habiendo reunido las riquezas del universo, y abierto los recursos de la potencia infinita, lo entrega todo en las manos de Cristo y dice: Todas estas cosas son para el hombre. Usalas para convencerlo de que no hay mayor amor que el mío en la tierra o en el cielo. Amándome hallará su mayor felicidad (El Deseado de todos las gentes, {DTG}, p. 39).

Todos serán probados en esta vida. Si confian, por fe, en los méritos de Cristo y sirven a Dios de todo corazón, tendrán un título a esas mansiones que Jesús ha preparado para todos los que le aman…

Amemos a Dios sobre todas las cosas y no permitamos que nada se interponga entre nosotros y nuestro Dios. (A fin de conocerle, {AFC}, p. 205).

El amor debe ser el principio que impulse a obrar. El amor es el principio fundamental del gobierno de Dios en los cielos y en la tierra, y debe ser el fundamento del carácter del cristiano. Sólo este elemento puede hacer estable al cristiano. Sólo esto puede habilitarlo para resistir la prueba y la tentación.

Y el amor se revelará en el sacrificio. El plan de redención fue fundado en el sacrificio, un sacrificio tan amplio y tan profundo y tan alto que es inconmensurable. Cristo lo dio todo por nosotros, y aquellos que reciben a Cristo deben estar listos a sacrificarlo todo por la causa de su Redentor. El pensamiento de su honor y de su gloria vendrá antes de ninguna otra cosa. Si amamos a Jesús, amaremos vivir para él, presentar nuestras ofrendas de gratitud a él, trabajar por él. El mismo trabajo será liviano. Por su causa anhelaremos el dolor, las penalidades y el sacrificio. Simpatizaremos con su vehemente deseo de salvar a los hombres. Sentiremos por las almas el mismo tierno afán que él sintió.

Esta es la religión de Cristo. Cualquier cosa que sea menos que esto es un engaño. Ningún alma se salvará por una mera teoría de la verdad o por una profesión de discipulado. No pertenecemos a Cristo a menos que seamos totalmente suyos (Palabra de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 29, 30).

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Jueves 3 de diciembre // Lección 10_________________________

LOS SETENTA AÑOS

Las profecías de Jeremías debieron de haber tenido un doble efecto en el pensamiento de los cautivos: por un lado, que no debían creer a los falsos profetas; y por otro lado, que no debían desalentarse. Les pidió a sus conciudadanos que oraran por Babilonia. Este pedido pudo haber sorprendido a los que habían sido deportados. Lo que Jeremías les pedía nunca antes se había oído en Israel. Era totalmente desconocido el orar por un enemigo que había hecho tanto daño a la nación escogida de Dios. El profeta rompió con todo lo que entendían con respecto al Templo y a Jerusalén; ahora podían orar en un país pagano, y Dios los escucharía.

Nota, además, lo que el profeta dijo en Jeremías 29:7: que la prosperidad de esa nación “huésped” significaría la prosperidad de ellos también. Como extranjeros en la tierra, eran especialmente vulnerables si las cosas iban mal en la nación en general. A través de la historia, hemos visto tristes ejemplos de intolerancia. Cuando una nación enfrenta tiempos difíciles, la gente busca “chivos expiatorios” a quienes echarles la culpa, y las minorías o los extranjeros a menudo llegan a ser ese blanco. Es una realidad lamentable.

¿Qué maravillosa esperanza se da a los exiliados en Jeremías 29:10? (Ver también Jer. 25:11, 12; 2 Crón. 36:21; Dan. 9:2.)

Jeremías 29:10

10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar.

Jeremías 25:11-12

11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. 12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.

2 Crónicas 36:21

21 para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos.

Daniel 9:2

en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.

Todo lo que Dios había dicho que ocurriría sucedió, así que podían confiar en que él cumpliría también esta profecía (Jer. 29:10). Por qué el tiempo de su exilio sería de setenta años, no lo sabemos, aunque está claramente vinculado con la idea del descanso sabático para la tierra (ver Lev. 25:4; 26:34, 43). Si hubieran aceptado esta profecía con fe y sumisión, les habría dado gran esperanza y seguridad en la soberanía del Señor. A pesar de las apariencias, a pesar de la terrible calamidad que cayó sobre ellos, podían saber que no todo estaba perdido, y que el Señor no los había abandonado. Todavía eran el pueblo del Pacto. Dios no había terminado con ellos o con la nación. La redención estaba al alcance de todos los que estuvieran listos para cumplir las condiciones.

¿Qué profecías te dan gran esperanza para el futuro? ¿Cuáles fortalecen tu fe y te ayudan a confiar en el Señor, no importa lo que venga?

El gobierno de Babilonia cayó a los 70 años de mantener cautivo a Judá, el rey era Belsasar:

¿De dónde aparece Belsasar? La Biblia no lo dice, pero la historia si. Nabucodonosor tuvo una hija que se llamó Necrotis y ésta se caso con un joven llamado Nabonidus. Juntos tuvieron un hijo al cual le llamaron Belsasar, en pocas  palabras Belsasar era el nieto de Nabucodonosor. Hay que tomar en cuenta que antes que Belsasar reinara en Babilonia, ya Evil-Merodac que fue hijo de Nabucodonosor e inclusive el mismo yerno Nabonidus, ya habían reinado en Babilonia.

Belsasar comenzó a reinar muy joven en Babilonia, y aparentemente fue crecido sin ninguna disciplina, respeto y restricción. Belsasar comete el infame, y el gran sacrilegio de traer los vasos de oro que pertenecían al templo de Jehová, para tomar vino en ellos. Esta historia la encontramos en Daniel 5:

El rey Belsasar dio un gran banquete a mil de sus nobles, y en presencia de los mil se puso a beber vino. Mientras saboreaba el vino, Belsasar ordenó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor su padre[a] había sacado del templo que estaba en Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del templo, la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y el rey y sus nobles, sus mujeres y sus concubinas bebieron en ellos. Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra.

Esa misma noche, cae uno de los imperios más grande, mas fuerte, mas sublimes y mas avanzado que ha existido en la tierra. Babilonia era una súper potencia, que hasta en el día de ahora se admira y se alaba por sus adelantos en el conocimiento y la ciencia; dominaban a perfección la astronomía, las matemáticas, la físicas, la economía nacional e internacional, fueron los fundadores de los sistemas bancarios que se usan hasta nuestros días, usaban interés sobre interés, también usaban pagares y sistemas de cheque, eran grandes ingenieros y arquitectos, hicieron obras que hasta el día de hoy son renombradas tal como “los jardines colgantes de Babilonia” considerada una de las siete maravillas del mundo.

Imaginémonos cuan avanzada era su cultura que todo el imperio hablaba 4 idiomas a la perfección, uno era usado solamente dentro de  los hogares, el otro idioma era usado en las calles,  el tercero  era usado solo en el gobierno,  y el cuarto era solo para usarse en la iglesia y para asuntos de religión. Estamos hablando de un imperio extremadamente avanzado.

Esa noche en la fiesta de Belsasar, mientras tomaban vino en los vasos sagrados traídos de Jerusalén apareció la mano que escribió sobre la pared solida: Mene, Mene, Tekel, Ufarsin. Belsasar quedó turbado, de nuevo los magos y adivinos fueron traídos ante el rey y de nuevo los magos y adivinos fracasaron ante otro enigma divino. Allí interviene la madre de Belsasar recordando a Belsasar a uno que es capaz de interpretar todo enigma divino. Daniel vuelve aparecer en la escena e interpreta la escritura de la pared:

17 Entonces Daniel respondió, y dijo delante del rey: Sean para ti tus regalos y da tus recompensas a otro. Yo leeré, sin embargo, la inscripción al rey y le daré a conocer su interpretación. 18 Oh rey, el Dios Altísimo concedió a tu padre Nabucodonosor soberanía, grandeza, gloria y majestad. 19 Y a causa de la grandeza que El le concedió, todos los pueblos, naciones y lenguas temían y temblaban delante de él; a quien quería, mataba, y a quien quería, dejaba con vida; exaltaba a quien quería, y a quien quería humillaba. 20 Pero cuando su corazón se enalteció y su espíritu se endureció en su arrogancia, fue depuesto de su trono real y su gloria le fue quitada. 21 Y fue echado de entre los hombres, su corazón se hizo semejante al de las bestias y con los asnos monteses tuvo su morada. Se le dio a comer hierba como al ganado y su cuerpo se empapó con el rocío del cielo, hasta que reconoció que el Dios Altísimo domina sobre el reino de los hombres y que pone sobre él a quien le place. 22 Mas tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón aunque sabías todo esto, 23 sino que te has ensalzado contra el Señor del cielo; y han traído delante de ti los vasos de su templo, y tú y tus nobles, tus mujeres y tus concubinas, habéis estado bebiendo vino en ellos y habéis alabado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que ni ven, ni oyen, ni entienden; pero al Dios que tiene en su mano tu propio aliento y es dueño de todos tus caminos, no has glorificado; 24 por lo cual El envió de su presencia la mano que trazó esta inscripción.

25 Y ésta es la inscripción que fue trazada: Mene, Mene, Tekel, Ufarsin. 26 Esta es la interpretación del escrito: Mene: Dios ha contado tu reino y le ha puesto fin. 27 Tekel: has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso. 28 Peres: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y persas.

29 Entonces Belsasar ordenó que vistieran a Daniel de púrpura y le pusieran un collar de oro al cuello, y que proclamaran acerca de él, que él tenía ahora autoridad como tercero en el reino.

30 Aquella misma noche fue asesinado Belsasar, rey de los caldeos. 31 Y Darío el medo recibió el reino cuando tenía sesenta y dos años.

 Esa noche en el palacio mientras todos huían ante el ejército medo-persa, en medio de la convulsión y confusión del lugar, mientras todos trataban de escapar de la muerte, Daniel estaba en la sala principal del palacio babilónico allí muy cerca del trono, estaba parado, en completa quietud, con toda serenidad, vestido elegantemente con un traje real de color púrpura, y en su cuello un collar de oro que le pertenecía especialmente solo a los miembros  de la realeza. Tenía la firmeza de un faro en medio de la tempestad, tenía la paz divina en su rostro en medio de la muerte y de la destrucción,  allí estaba parado Daniel esperando pacientemente para darle la bienvenida al nuevo regidor del mundo, allí estaba listo para empezar una nueva etapa misionera con el nuevo monarca que Dios había designado para la región.

Tenía que haberle llamado la atención  Daniel en ese estado de serenidad en medio de la convulsión, el rey Darío no tardaría en investigar su nombre, su posición en el palacio, su historial y sus antecedentes, posiblemente ya Darío había escuchado la grandeza y la sabiduría de Daniel.

Daniel aún siendo el primer ministro del imperio mas grande de la tierra, tomaba el tiempo para estudiar los libros de la Palabra de Dios. De ésta manera Daniel llegó a la conclusión, después de hacer los cálculos, que la libertad de los exiliados estaba a las puertas. Posiblemente cuando Daniel era un niño pudo haber escuchado las profecía de Jeremías directamente de sus propios labios,  antes de ser llevado cautivo a Babilonia. Las palabras que usaba Jeremías, después las usa Daniel en una forma repetitiva, especialmente la palabra “desolación” Daniel estudiaba uno de los versículos mas importante en todo el libro de Jeremías para él y era Jeremías 25: 12 Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre. 13 Y traeré sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con todo lo que está escrito en este libro, profetizado por Jeremías contra todas las naciones.

Ahora Babilonia había sido castigada y estaba destruida, Daniel sabía que la libertad de los Judíos vendría muy pronto y siguió el consejo de Dios de buscarlo de  todo corazón, Daniel siguió las indicaciones dadas por Dios a través de Jeremías:  10 Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. 11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. 12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; 13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

De rodillas fue Daniel, y en el capítulo 9 de Daniel encontramos la hermosa oración de Daniel, intercediendo ante Dios por la liberación del mundo judío:  En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos; hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra. Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti. Oh Jehová, nuestra es la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de nuestros padres; porque contra ti pecamos. De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado, 10 y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los profetas. 11 Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque contra él pecamos. 12 Y él ha cumplido la palabra que habló contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén. 13 Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre nosotros; y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad. 14 Por tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no obedecimos a su voz. 15 Ahora pues, Señor Dios nuestro, que sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho impíamente. 16 Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor nuestro. 17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. 18 Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias. 19 Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.

Jeremías predijo el cautiverio de muchos de los judíos, como su castigo por no prestar atención a la palabra del Señor. Los caldeos serían usados como el agente mediante el cual Dios castigaría a su pueblo desobediente. Su castigo debía estar en proporción con su inteligencia y con las amonestaciones que habían despreciado. “Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto -declaró el profeta-; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años. Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desierto para siempre“. (Comentario bíblico adventista, {4BC}, t. 4, p. 1179).

Dios no nos trata como los hombres se tratan entre sí. Los pensamientos de El son pensamientos de misericordia, de amor y de la más tierna compasión. El dice: “¡Deje el malo su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá compasión de él, y a nuestro Dios, porque es grande en perdonar!” “He borrado, como nublado, tus transgresiones, y como una nube, tus pecados” (Isaias 55:7; 44:22). “No me complazco en la muerte del que muere, dice Jehová el Señor: ¡volveos pues, y vivid!” (Ezequiel 18:32). Satanás está pronto para quitarnos la bendita seguridad que Dios nos da. Desea privar al alma de toda vislumbre de esperanza y de todo rayo de luz; pero no debemos permitírselo. No prestemos oído al tentador, antes digámosle: “Jesús ha muerto para que yo viva. Me ama y no quiere que perezca. Tengo un Padre celestial muy compasivo; y aunque he abusado de su amor, aunque he disipado las bendiciones que me había dado, me levantaré, iré a mi Padre y le diré: “¡Padre, he pecado contra el cielo y delante de ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo: haz que yo sea como uno de tus jornaleros!” En la parábola vemos cómo será recibido el extraviado: Y estando todavía lejos, le vió su padre; y conmoviéronsele las entrañas; y corrió, y le echó los brazos al cuello, y le besó” (S. Lucas 15:18-20).

Mas ni aun esta parábola tan conmovedora alcanza a expresar la compasión de nuestro Padre celestial. El Señor declara por su profeta: “Con amor eterno te he amado, por tanto te he extendido mi misericordia” (Jeremías 31:3). Mientras el pecador está todavía lejos de la casa de su Padre desperdiciando su hacienda en un país extranjero, el corazón del Padre se compadece de él; y todo anhelo de volver a Dios que se despierte en su alma no es sino una tierna súplica del Espíritu, que insta, ruega y atrae al extraviado al seno amorosísimo de su Padre (El Camino a Cristo, {CC}, pp. 53, 54).

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Lección 10 // Viernes 4 de diciembre________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Estamos continuamente en peligro de ponernos por encima de la sencillez del evangelio. Hay un intenso deseo en muchos de impresionar al mundo con algo original que eleve a la gente a un estado de éxtasis espiritual y cambie el estado actual de cosas. Ciertamente, hay gran necesidad de un cambio en el estado actual de cosas, pues no se comprende como se debiera el carácter sagrado de la verdad presente, pero el cambio que necesitamos es un cambio de corazón y solo se puede obtener buscando a Dios individualmente, buscando su bendición, pidiéndole su poder, orando fervientemente para que su gracia pueda venir sobre nosotros y que sean transformados nuestros caracteres. Este es el cambio que necesitamos hoy, y para lograrlo deberíamos ejercer energía perseverante y manifestar cordial fervor. Deberíamos preguntarnos con verdadera sinceridad: ‘¿Qué debo hacer para ser salvo?’ Deberíamos saber exactamente qué pasos estamos dando hacia el cielo” (MS 1:219, 220).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Como vimos, Jeremías le dijo al pueblo que “buscara a Jehová”. ¿De qué modo hacemos esto? Si alguien te dijera: “Quiero conocer a Dios por mí mismo; ¿cómo lo encuentro?”, ¿en qué forma responderías?
  2. Medita en la idea de cómo, históricamente, los profetas habían sido maltratados y malinterpretados en su propio tiempo. ¿Qué puede y debe enseñarnos esto acerca de la manera en que nos relacionamos con el ministerio de Elena de White? Piensa acerca de ella en el contexto de lo que Jesús dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas” (Mat. 23:29-31).
  3. Medita en la pregunta final de la sección del jueves. Muchas profecías bíblicas se han cumplido en lo pasado, y desde nuestra perspectiva, hoy, podemos ver que se cumplieron. ¿De qué manera esto nos ayuda a confiar en que las que están en el futuro también se cumplirán?

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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
Madrid, España 2015

4 pensamientos en “LECCIÓN 10 – LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN – PARA EL 5 DE DICIEMBRE DE 2015

  1. Hno….. mi pregunta es sobre las fiestas navideñas por el comentario que puso que el 24 de diciembre se celebra el nacimiento de un dios pagano…., Por qué nuestros pastores y lideres recomiendan poner un árbol de navidad en nuestras iglesias. y, en los manuales para maestros de los menores recomiendan hacer cosas navideñas? No están también en estos tiempos como el pueblo de Isrrael llevando costumbres paganas en nuestras iglesias y nada mas y nada menos son incentivadas por nuestros grandes LIDERES?

    • No precisamente hermana, la navidad es uno de los mas hermosas épocas del año, trae mucha alegría a la humanidad, es una fiesta que los niños especialmente la esperan. Por lo tanto sería mas dañino hacer lo que hicieron nuestros padres cuando nosotros eramos niños: ellos prohibieron ésta fiesta y nosotros sufrimos tanto por ésta prohibición. Lo ideal para hacer en éste caso es celebrar la fiesta, pero explicarle al niño que realmente Cristo no nació en ésta fecha, pero ésta es la fecha en que el mundo la celebra. Aunque la historia dice que el 24 es el nacimiento de Tamus, eso en verdad ya no representa lo mismo para nosotros. Lo de Tamuz fue parte de la lección de Escuela Sabática, que necesitamos saber para edificación del estudiante. Hoy en nuestro tiempo se celebra el nacimiento de Jesús y ese espíritu que rodea a la humanidad no se puede evitar. Por lo tanto los dirigentes, están correctos, también Elena de White considera lo mismo, disfrutar del espíritu navideño haciendo conciencia a los niños de la verdad.
      Recuerde hermana que ahora hay muchas cosas que se celebran que tienen su origen pagano, pero ya no representan lo mismo para nosotros. Otro ejemplo de esto son la olimpiadas: Titan bajo del monte Olimpo con una tea encendida y él fue el que instituyó los juegos olímpicos, esto es según la leyenda griega. Titan en español es Satán. Imagínese hermana si nos ponemos en esa situación, nos convertiríamos en un pueblo fanático.
      “En asuntos de conciencia no hay mayoría”
      Tony García

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