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LECCIÓN 13 – LECCIONES DE JEREMÍAS – PARA EL 26 DE DICIEMBRE DE 2015

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“Jeremías Lamentando la Destrucción de Jerusalén” Rembrandt Harmensz van Rijn, Holanda – (1630)


Letra negra: Lección de Escuela Sabática

Letra ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Llegamos a la lección final de éste trimestre; la lección de ésta semana  realmente es un repaso de las lección de los sábado anteriores. Así que estaremos repasando y leyendo lo que ya hemos escrito y estudiado en los sábados pasados. Les queremos agradecer por escoger nuestro ministerio, para su estudio personal. Para nosotros realmente es un privilegio y es una bendición poder servirles con nuestro humilde aporte que hacemos a la lección de Escuela Sabática. Les queremos desear un Feliz  y Próspero Año Nuevo, y que sea colmado de las ricas bendiciones de Dios. Nos encontraremos el próximo año, en éste mismo lugar, comenzando nuestro estudio con la  lección  trimestral titulada “Rebelión y Redención” ¡Bendiciones a Todos! Son nuestros deseos.  Gabriel, Giselle, Glenda y Tony García.


Lección 13: Para el 26 de diciembre de 2015

LECCIONES DE JEREMÍAS

Sábado 19 de diciembre____________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Jeremías 2:13; 6:20; 7:1-10; Mateo 9:12; Deuteronomio 6:5; Jeremías 10:1-5; 23:1-8.

PARA MEMORIZAR:
 “He aquí vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra” (Jer. 23:5).

LLEGAMOS AL FINAL DE NUESTRO ESTUDIO de Jeremías. Ha sido una aventura: mucho drama, emoción y energía en la epopeya de nuestro profeta.

Como todos los profetas, Jeremías no escribió en un vacío: su mensaje, de Dios para el pueblo, fue dado en lugares, momentos y circunstancias específicos.

Sin embargo, por radicalmente diferentes que sean esas circunstancias de las nuestras, o de las de otras generaciones que leyeron a Jeremías, los principios vitales expresados allí son los mismos para el pueblo de Dios en toda época: principios como la fidelidad a Dios y la obediencia a sus mandamientos; la verdadera religión del corazón, a diferencia de los ritos vacíos que dejan a la gente en un estado de falsa complacencia; el verdadero re-avivamiento y reforma; el confiar en el Señor y en sus promesas… Y la lista sigue.

Esta semana consideremos algunas de las muchas lecciones que podemos aprender de esta revelación del amor de Dios por su pueblo aun en medio de advertencias atronadoras acerca de adónde los llevarían sus acciones.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jeremías también testificó del Redentor venidero como de un príncipe de la casa de David: “He aquí que vienen los días, dice Jehová, y despertaré a David renuevo justo, y reinará Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado: y éste será su nombre que le llamarán: Jehová, justicia nuestra.” Y nuevamente: “Porque así ha dicho Jehová: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel; y de los sacerdotes y levitas no faltará varón de mi presencia que ofrezca holocausto, y encienda presente, y que haga sacrificio todos los días” (Jeremías 23:5, 6; 33:17, 18) (Los Hechos de los Apóstoles, {HAp}, pp. 181, 182).

En aquellos que la posean, la religión de Cristo se revelará como un principio vivificador que todo lo penetra, una energía espiritual y viviente que obra. Se manifestará la frescura, el poder y el gozo de la perpetua juventud. El corazón que recibe la palabra de Dios no es como un pozo de agua que se evapora, ni como una cisterna rota que pierde su tesoro. Es como el torrente de la montaña alimentado por fuentes inagotables, cuyas aguas frescas y cristalinas saltan de una roca a otra, refrigerando al cansado, al sediento y al cargado (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, pp. 100, 101).

Dios quiso enseñar al pueblo que debía acercarse a él con toda reverencia y veneración y exactamente como él indicaba. El Señor no puede aceptar una obediencia parcial. No bastaba que en el solemne tiempo del culto casi todo se hiciera como él había ordenado. Dios ha pronunciado una maldición sobre los que se alejan de sus mandamientos y no establecen diferencia entre las cosas comunes y las santas. Declara por medio del profeta: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz! … ¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! … ¡Los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia! … porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel” (Isaías 5:20-24).

Nadie se engañe a sí mismo con la creencia de que una parte de los mandamientos de Dios no es esencial, o que él aceptará un substituto en reemplazo de lo que él ha ordenado. El profeta Jeremías dijo: “¿Quién será aquel que diga, que vino algo que el Señor no mandó?” (Lamentaciones 3:37). Dios no ha puesto ningún mandamiento en su Palabra que los hombres puedan obedecer o desobedecer a voluntad sin sufrir las consecuencias. Si el hombre elige cualquier otro camino que no sea el de la estricta obediencia, encontrará que “su fin son caminos de muerte” (Proverbios 14:12) (Patriarcas y profetas, {PP}, pp. 374, 375).

Las gloriosas posibilidades presentadas ante Israel se podían realizar únicamente mediante la obediencia a los mandamientos de Dios. La misma elevación de carácter, la misma plenitud de bendición—bendición de la mente, el alma y el cuerpo, bendición del hogar y del campo, bendición para esta vida y la venidera—, podemos obtenerlas únicamente por medio de la obediencia.

Tanto en el mundo espiritual como en el natural, la obediencia a las leyes de Dios es la condición para llevar fruto. Y cuando los hombres enseñan a la gente a desobedecer los mandamientos de Dios, están impidiendo que den fruto para su gloria. Son culpables de retener del Señor los frutos de su viña (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, p. 247).

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Lección 13 // Domingo 20 de diciembre_________________________

EL DIOS DE JEREMÍAS

Los adventistas del séptimo día entienden que en el centro de la gran controversia existe un tema vital: ¿Cuál es el carácter de Dios? ¿Cómo es realmente Dios? ¿Es un tirano arbitrario, como lo evalúa Satanás, o es un Padre amante y preocupado que solo quiere el bien para nosotros? Estas preguntas realmente son las más importantes en todo el universo. Después de todo, ¿cuál sería nuestra situación si Dios, en vez de ser bondadoso y estar dispuesto al autosacrificio, fuese arbitrario, cruel y sádico? Estaríamos mejor sin un Dios que teniendo un Dios así.

Por eso, las preguntas son de enorme importancia. Afortunadamente, tenemos las respuestas, y se las ve mejor en la Cruz.

“Nunca olvidarán que aquel cuyo poder creó los mundos innumerables y los sostiene a través de la inmensidad del espacio, el Amado de Dios, la Majestad del cielo, aquel a quien los querubines y los serafines resplandecientes se deleitan en adorar, se humilló para levantar al hombre caído; que llevó la culpa y el oprobio del pecado, y sintió el ocultamiento del rostro de su Padre, hasta que la maldición de un mundo perdido quebrantó su corazón y le arrancó la vida en la cruz del Calvario. El hecho de que el Hacedor de todos los mundos, el Árbitro de todos los destinos, dejase su gloria y se humillase por amor al hombre, despertará eternamente la admiración y la adoración del universo” (CS 709).

¿Cómo se revelan la naturaleza y el carácter de Dios en los siguientes textos de Jeremías? Es decir, ¿qué nos enseñan estos textos acerca de Dios?

Jer. 2:13  Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen agua.

Jer. 5:22  ¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán sus ondas, mas no lo pasarán.

Jer. 11:22   así, pues, ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los castigaré; los jóvenes morirán a espada, sus hijos y sus hijas morirán de hambre,

Jer. 31:3    Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

Jer. 3:7  Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá.

Estas son solo unas pocas de las muchas imágenes y expresiones usadas en el libro que nos revelan algo de la naturaleza y el carácter de Dios. Él es la Fuente de vida; el poderoso Creador; un Dios de juicio; un Dios que nos ama y nos llama, una y otra vez, a arrepentirnos de nuestros pecados y a apartarnos de las sendas que conducen a nuestra destrucción.

¿Qué evidencias del carácter amante de Dios has visto en tu propia vida?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Los críticos de la Biblia aseguran que en la historia de Israel, Dios demostró su debilidad. Ellos creen que Dios, que se suele llamar un Dios de amor, con la necedad del pueblo de Israel, perdió el control y los estribos y demostró su verdadero carácter. Los críticos creen que Dios por sus acciones de destrucción, de cólera y de odio y por su obra  exterminadora para con el pueblo de Israel y de Judá; demostró que el no es Dios de amor, sino un Dios de venganza.   Antes de seguir adelante nosotros necesitamos enderezar éste pensamiento: El Antiguo Testamento es simplemente la historia repetida del gran fallo que tuvo Israel en no obedecer a Dios, ellos constantemente se negaron a guardar los mandamientos y órdenes de Dios,  y constantemente rehusaron andar en los caminos de Dios.

En Salmos 78: del 10 al 11 dice de Efraín, esto es el mismo pueblo de Israel: 10 No guardaron el pacto de Dios, Ni quisieron andar en su ley; 11 Sino que se olvidaron de sus obras, Y de sus maravillas que les había mostrado. Ellos no guardaron el pacto, no guardaron la ley, se olvidaron de las obras y de los milagros de Dios, provocaron a Dios en el desierto, tentaron a Dios constantemente, se les olvido de su poder divino, probaron hasta donde podía llegar la gracia de Dios, dieron un mal testimonio, y dieron las espaldas a Dios de la misma manera que lo habían hecho sus padres. 

En 2 de Reyes, capítulo 17 podemos leer el desorden del reino del norte:

Porque los hijos de Israel pecaron contra Jehová su Dios, que los sacó de tierra de Egipto, de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temieron a dioses ajenos, y anduvieron en los estatutos de las naciones que Jehová había lanzado de delante de los hijos de Israel, y en los estatutos que hicieron los reyes de Israel. Y los hijos de Israel hicieron secretamente cosas no rectas contra Jehová su Dios, edificándose lugares altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas, 10 y levantaron estatuas e imágenes de Asera en todo collado alto, y debajo de todo árbol frondoso 11 y quemaron allí incienso en todos los lugares altos, a la manera de la naciones que Jehová había traspuesto de delante de ellos, e hicieron cosas muy malas para provocar a ira a Jehová. 12 Y servían a los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no habéis de hacer esto.

El pueblo de Israel pecó en contra de Dios, quién los sacó de Egipto, y en vez de temer a Dios temieron a los dioses de las naciones pagana de Canaán, en vez de obedecer los estatutos de Dios, obedecieron a los dioses de los cananeos, a quién Dios estaba por destruir.

En Jeremías 32 encontramos nuevamente la triste realidad de un pueblo que se rehúsa seguir a su Dios:

30 Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová.

En 2 Reyes 17 encontramos la resolución de Dios en contra de un pueblo desobediente:

18 Jehová, por tanto, se airó en gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino sólo la tribu de Judá. 19 Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios, sino que anduvieron en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho. 20 Y desechó Jehová a toda la descendencia de Israel, y los afligió, y los entregó en manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.

¿Es Dios, un Dios de amor? Por su puesto que si, ¿Que es amor? Amor es el constante y  ansioso deseo, que con lleva a la actividad  de hacer el bien y de velar por los intereses de lo que se ama.  Si ésta definición es la definición correcta de amor, entonces el Dios que nosotros tenemos es un Dios de amor.

En toda la historia de ésta tierra Dios ha mostrado su gran amor, su cuido y su interés por la humanidad. A la par de la gran demostración de amor de Dios para con la humanidad,  también descubrimos que en agradecimiento a Dios,  la humanidad constantemente ha demostrado su indiferencia, su apatía, y lo peor de todo, la humanidad siempre ha demostrado su rechazo a Dios.

En la triste historia de éste mundo, no es un Dios cambiante o caprichoso quien hace la diferencia, “él es el mismo, ayer, ahora y siempre” En la historia de éste mundo es la persona quien hace la diferencia; todo depende como sea el hijo, y así como sea el hijo de Dios, así será tratado por Dios,  así será su recompensa o también así será su castigo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Necesitamos entender que individualmente somos socios de Dios. “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor -nos amonesta y añade-, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12, 13). Aquí vemos la colaboración que existe entre los instrumentos divinos y los humanos…

Se necesita la lluvia temprana y la tardía. “Somos colaboradores de Dios” (1 Corintios 3:9). Sólo el Señor puede dar las preciosas lluvias temprana y tardía. Las nubes, la luz del sol, el rocío de la noche, son las más preciadas provisiones del cielo. Pero todos estos favores generosamente derramados por el cielo serán de muy poco valor para los que no se apropien de ellos mediante esfuerzos diligentes y penosos. La agricultura requiere esfuerzos personales. Hay que arar primero y arar cruzado después. Hay que disponer de implementos y maquinarias, y la pericia humana los tiene que usar. Hay que sembrar la semilla a su debido tiempo. Hay que tener en cuenta las leyes que controlan el tiempo de sembrar y cosechar, pues de lo contrario no habrá cosechas…

De esa manera se ilustra la coparticipación que debe existir entre lo humano y lo divino. Todo el poder pertenece a Dios. “Separados de mí -dice Cristo- nada podéis hacer” (Juan 15:5). Por lo tanto, ¿cuántas horas podremos trabajar seguros sin el Señor? Toda la gloria procede de Dios y le debiera ser atribuida de todas las maneras posibles, mediante nuestra cooperación con él…

Necesitamos considerar cuidadosamente nuestro propio interés espiritual. Si moramos en Cristo, no permitiremos que ninguna ambiciosa transacción comercial, incluso para servir a Dios, anule la fragancia espiritual que debiera caracterizar nuestra relación con nuestros hermanos (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 276).

Este mundo diminuto fué escena de la encarnación y el sufrimiento del Hijo de Dios. Cristo no fué a los mundos que no habían caído, sino que vino a este mundo, todo mancillado y quemado por la maldición. La perspectiva no era favorable, sino muy desalentadora. Sin embargo, “no se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio” (Isaías 42:4).

Debemos tener presente el gran gozo manifestado por el Pastor al recobrar la oveja perdida. Llama a sus vecinos y dice: “Dadme el parabién, porque he hallado la oveja que se había perdido.” Y por todo el cielo repercute la nota de gozo. El Padre mismo se regocija con canto por el alma rescatada. ¡Qué santo éxtasis de gozo se expresa en esta parábola! Y es nuestro privilegio participar de este gozo (Joyas de los testimonios, {2JT}, t. 2, pp. 407, 408).

Así como sucedió con nuestro Salvador, estamos en este mundo para servir a Dios. Estamos aquí para asemejarnos a Dios en carácter, y manifestarle al mundo por medio de una vida de servicio. Para ser colaboradores con Dios, a fin de asemejarnos a él y revelar su carácter, debemos conocerle tal como es, tal como él mismo se revela (El ministerio de la curación, {MC}, p. 318).

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Lunes 21 de diciembre // Lección 13___________________________

RITOS Y PECADO

“Hay un documento que registra la interminable lucha de Dios con la religión organizada, conocido como la Biblia”.−Terry Eagleton, Reason, Faith, and Revolution: Reflections on the God Debate, p. 8, ed. Kindle.

Esto no es del todo cierto, porque la religión de la Biblia, la religión que Dios ha dado a la humanidad, siempre fue una “religión organizada”.

Por otro lado, no hay dudas de que, en el libro de Jeremías, el Señor estaba procurando conseguir que su pueblo se alejase de los ritos organizados pero fríos, muertos, que llegaron a dominar su fe, ritos que ellos creían que cubrían el pecado.

Como se dijo antes, pero es bueno repetirlo, la vasta mayoría de las luchas de Jeremías fue con los líderes, los sacerdotes y la gente que creía que por ser los elegidos de Dios, los hijos de Abraham, el pueblo del Pacto, estaban bien con Dios. Un triste engaño del que nosotros, también de la simiente de Abraham (Gál. 3:29), debemos precavernos.

¿Cuál es el mensaje de Jeremías 6:20 y 7:1 al 10? Pero, más importante, ¿de qué manera podemos aplicar estos principios a nuestro propio caminar con el Señor?

20 ¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan. Jeremías 6

Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este. Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre. He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan. Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis, 10 ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?

Lee Jeremías 7:9 y 10. Si alguna vez alguien quiso encontrar una situación que reflejara lo que se ha dado en llamar “gracia barata”, ciertamente es esta. El pueblo hace todas esas cosas pecaminosas y ¿luego va al templo y “adora” al verdadero Dios, y reclama el perdón de sus pecados? Dios no puede ser burlado. A menos que cambiaran sus caminos, especialmente la manera en que trataban a los débiles entre ellos, tendrían que afrontar un juicio severo.

Estaban bajo un engaño al creer que su religión organizada y sus ritos eran suficientes para cubrir sus pecados, de modo que pudieran continuar en esos pecados.

¿Cuál es la diferencia entre aquello contra lo que Jeremías está amonestando y lo que Jesús dijo en Mateo 9:12? ¿Por qué es importante conocer esa diferencia?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.

 Muchas  veces creemos que la superstición es solamente creer en un gato negro que se atraviesa por el camino, el viernes 13, la mala suerte que viene cuando se pasa debajo de una escalera, tener un espejo quebrado en casa, ETC. Es verdad que todas  estas  son formas de superstición, pero la superstición abarca mas de eso, la superstición también existe dentro de nuestra religión, vestida y disfrazada de religiosidad.

Este es el problema de nosotros los hombres: (por favor lea despacio) Cuando nos alejamos de Dios, la superstición usurpa el lugar que le pertenece a la religión. En otras palabras: cuando el hombre para de confiar en Dios, la mayoría de veces comienza a confiar en cualquier objeto que le pertenece a Dios, y confía en ese “objeto” que muchas veces le llamamos “amuleto”; para la protección de los males que le rodea. Cuando esto sucede, usualmente Dios permite que ese objeto de superstición caiga en manos de los enemigos, para quebrantar el espíritu de superstición.  Eso fue exactamente lo que pasó con Israel, dejó de confiar en Dios, y al dejar de confiar en Dios, la superstición tomó el lugar de la religión, y ellos comenzaron a confiar en algo que le pertenecía a Dios, como símbolo de protección y en éste caso fue el templo y todo lo que había  adentro del templo.

Ellos creían que el acto de tener el templo que le pertenecía a Dios, seguía siendo una garantía de la protección y de la compañía divina para ellos.  Por eso ellos decían: ¡hekhal ywhw, hekhal yhwh, hekhal yhwh hemma! (“Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste”)

En nuestros tiempos también tenemos superstición moderna: Hay muchas personas que no han tenido una relación de  intimidad y de confianza con Dios. Cuando los problemas llegan a sus vidas, también escogen un objeto, o un “amuleto” para su protección personal.  Por ejemplo cuando hay alguien enfermo en una familia; hay muchas personas que colocan a la cabecera del enfermo, una Biblia abierta, usualmente en un  Salmo como el 23 o el 91, otros colocan un crucifijo, algún incienso, agua bendita, un escapulario, o cualquier amuleto al que se aferran para la protección en contra de los males con la esperanza de un milagro. Esto se llama superstición, y es cuando las cosas o símbolos que le pertenecen a Dios son usados en vez de Dios, pensando que eso ayudará o dará protección a la persona en problema. Esto sucede debido a que no hay una confianza o fe, en Dios, practicada y ensayada con anticipación.

Ante la aflicción el humano siempre recurre a Dios: La historia cuenta que el 31 de Diciembre del año 999, se presagió en Europa cualquier desgracia por la entrada de un nuevo milenio, la superstición había cundido el continente entero y el temor de los pueblos europeos estaba a flor de piel. La entrada de un nuevo milenio había despertado los mas pavorosos pensamientos en las gentes. Ese día 31 de diciembre del 999, las iglesias se comenzaron a llenar desde muy temprano, y de las misma manera que avanzaba la noche, así avanzaba el miedo y el pavor en las personas. Se escuchaban oraciones, plegarias, himnos, lecturas bíblicas, salmos y alabanzas por doquier. Cuando las campanas de las iglesias, de los parques, de los parlamentos y de las catedrales comenzaron sus 12 campanadas de la media noche, la gente caían al suelo desmayadas de terror y de miedo. Cuando sonó la última campanada, se esperó por unos minutos para ver que era lo que acontecería, y realmente no pasó nada. Al no pasar nada, cuenta la historia, que la gente salió a las calles a celebrar como nunca antes, hubo fiesta, hubo comida, hubo alcohol y se celebró por las calles una de las mas grande orgías registradas en la historia de Europa.

Estas son las palabras mas temidas que una persona que está sufriendo y que está implorando por la ayuda divina, quiere escuchar de parte de Dios: “No ruegues por este pueblo para bien 12 Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y con pestilencia.

Para  todos los que quebrantamos y no escuchamos la ley de Dios; también hay palabras de Dios  para nosotros, palabras terribles que ningún humano desea escuchar, especialmente cuando estamos atravesando momentos de aflicción: El que aparta su oído para no oír la ley, Su oración también es abominable. (Proverbios 28:9)

Dios no solo aborrece las acciones de una persona que se aparta de la ley, Dios también aborrece la demostración de un acto religioso hipócrita, donde se está haciendo una demostración de ser bueno y santo, cuando en realidad no lo es. Toda persona que aparta su oído de la ley de Dios, tarde ó temprano caerá en aflicción ó problemas, cuando ese momento llegue, con toda seguridad doblará sus rodilla para orar a Dios, Dios no solo dejará de prestar atención al pedido de ésta persona, más que eso; despreciará y aborrecerá el pedido de oración,  de la misma manera que la persona ha despreciado la ley de Dios.  Se cumplirá el texto de Salmos 109: 7 que dice: Cuando sea juzgado, salga culpable; y su oración sea para pecado.

Hay un hermoso texto bíblico que deseamos que usted se lo aprenda de memoria, nos va a ayudar mucho y nosotros podemos ayudar a muchos que estén pasando por momentos de dolor y  sufrimiento. Este texto se encuentra en Salmos 37: 4 y dice:Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.”

Esta es una de las claves para recibir de Dios las cosas que deseamos; necesitamos  deleitarnos en Jehová.  Si nosotros somos maldicientes, enojados, coléricos, irritables, orgullosos, intocables, engreídos, vanidosos, presumidos y altaneros, entonces tenemos el peligro de que Dios no nos conceda los deseos de nuestros corazones. Si somos quebrantadores de la ley de Dios y especialmente del día sábado, si somos Tardistas del Séptimo día, si los servicios de la iglesia nos resultan aburridos, si el estudio de la Palabra de Dios lo hacemos por obligación, si no oramos, si en toda la semana no estudiamos la Palabra de Dios, sino que esperamos hasta que llega el día viernes para estudiar la semana entera y solo estudiamos cuando nos toca dar la lección; entonces allí tenemos nuestra respuesta del silencio de Dios hacia nosotros cuando le pedimos un favor especial. 

Cada vez que pidamos algo y Dios no nos conteste, entonces tenemos que escudriñar nuestra vida espiritual, cuando Dios no nos contesta nuestros pedidos y nuestras oraciones, cuando Dios no nos concede los pedidos del corazón, no es por que él no quiere o no puede; el problema es que nosotros estamos malos y Dios no tolera a niños malcriados.   ¡Palabra de Dios!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Oid palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste. Mas si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con exactitud hiciereis derecho entre el hombre y su prójimo, ni oprimiereis al peregrino, al huérfano, y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro; os haré morar en este lugar, en la tierra que dí a vuestros padres para siempre” (Jeremías 7:2-7).

Estas palabras demuestran vívidamente la poca voluntad que tiene el Señor para castigar. Retiene sus juicios para suplicar a los impenitentes. El que ejerce “misericordia, juicio, y justicia en la tierra” (Jeremías 9:24), siente profundos anhelos por sus hijos errantes; y de toda manera posible procura enseñarles el camino de la vida eterna. Había sacado a los israelitas de la servidumbre para que le sirviesen a él, único Dios verdadero y viviente. Aunque durante mucho tiempo se habían extraviado en la idolatría y habían despreciado sus amonestaciones, les declara ahora su buena voluntad para postergar el castigo y para darles otra oportunidad de arrepentirse. Les indica claramente que tan sólo mediante una reforma cabal del corazón podía evitarse la ruina inminente. Vana sería la confianza que pusiesen en el templo y sus servicios. Los ritos y las ceremonias no podían expiar el pecado. A pesar de su aserto de ser el pueblo escogido de Dios, únicamente la reforma del corazón y de las prácticas en la vida podía salvarlos del resultado inevitable de la continua transgresión (Profetas y Reyes, {PR}, p. 304).

El corazón debe aceptar primero la verdad como es en Jesús. Este es el fundamento de la verdadera religión. La convicción de pecado comienza entonces a hacerse sentir; el alma enferma de pecado, siente su necesidad de un médico y viene a Jesús de Nazaret en busca de perdón. Alistándose en la guerra contra el enemigo, mira a Jesús en busca de fortaleza para resistir la tentación. Persevera velando en oración y escudriña las Escrituras. Las verdades de la Biblia se ven iluminadas por una luz nueva e intensamente interesante, y el Espíritu de Dios le revela su solemne importancia. Estudia la vida de Cristo, y mientras más claramente discierne la pureza inmaculada del carácter del Salvador, menos confianza tiene en su propia justicia; mientras más de cerca y con mayor perseverancia fija su atención en Jesús, menos perfección descubre en sí mismo. Su justicia propia desaparece, y cae, impotente y quebrantado, sobre la roca que es Cristo Jesús. El tentador podrá acosarlo, y ocasionalmente puede sentir desánimo y ser tentado a pensar que Dios no lo aceptará; pero, aceptando implícitamente la Palabra de Dios, y rogando que se cumplan sus seguras promesas, se abre paso a través de las tinieblas hasta salir a la clara luz del amor de Cristo (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 267).

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Lección 13 // Martes 22 de diciembre__________________________

RELIGIÓN DEL CORAZÓN

“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí” (Rom. 14:12).

Mucho del libro de Jeremías está dirigido contra la nación como un todo. Una y otra vez habló acerca de Israel y de Judá como cuerpos, como la “vid escogida” (Jer. 2:21), su “amada” (Jer. 11:15; 12:7), “la heredad” de Dios (Jer. 12:7- 9), su “viña” (Jer. 12:10) y su “rebaño” (Jer. 13:17). Sin duda, el libro presenta un sentido de la naturaleza corporativa del llamado de Dios a la nación.

Por supuesto, lo mismo sucede en el Nuevo Testamento, donde una y otra vez se entiende a la iglesia en un sentido corporativo (ver Efe. 1:22; 3:10; 5:27).

No obstante, la salvación es personal, no un tema corporativo. No somos salvados en un conjunto. Como con la iglesia del Nuevo Testamento, la nación de Judá estaba compuesta por individuos, y es aquí, en el nivel de la persona, donde surge el problema vital. El famoso texto de Deuteronomio 6:5: “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas”, aunque hablado a la nación como un todo, está escrito en segunda persona del singular. Es decir, el “tu” en cada caso es singular; Dios está hablando a cada uno individualmente. Al final, cada uno de nosotros, personalmente, tendrá que dar cuenta de sí mismo a Dios.

Y esto también lo encontramos en Jeremías.

¿Qué enseñan los siguientes textos acerca de la importancia de un caminar personal, individual, con el Señor?

Jer. 17:7  Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.

Jer. 17:10   Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Jer. 29:13    y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

Jer. 9:23, 24   Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová. 25 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso;

Aunque tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo hablan acerca de la naturaleza corporativa de la iglesia de Dios, la verdadera fe es un asunto de cada persona, haciendo una entrega diaria al Señor, una elección personal de caminar en fe y obediencia.

Aunque no hay duda de que somos individualmente responsables por nuestras propias almas, ¿cómo podemos estar seguros de que estamos haciendo todo lo posible por animar y elevar a otros? ¿A quién conoces, ahora mismo, a quien puedes decirle algunas palabras bondadosas y elevadoras?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

“Maldito el varón que confía en el hombre”

Este texto muchas veces se presta para ser mal interpretado, muchas veces nos empuja a creer que tenemos que desconfiar de medio mundo, no importando que honestas, sinceras, y decentes sea las personas que nos rodean.  Cuando leemos  éste texto creemos que no se le puede confiar a nadie;  en otras palabras creemos que éste texto nos está enseñando a ser desconfiados y en realidad no es así,  lo vamos a estudiar un poco.

 El hombre fue diseñado para tener confianza; el hombre es sencillamente la criatura mas dependiente que pueda existir en la naturaleza entera. Hay cientos de maneras donde el hombre es mas dependiente que cualquier otro ser viviente en nuestro planeta tierra; solo contemplemos a un niño en los brazos de su madre, sin la capacidad de hacer algo por la vida, no puede hacer absolutamente nada, necesita cuidado continuo, constante provisión y mucho amor, y todo ese cuidado se prolonga mucho mas allá que el resto de los seres vivientes. Un niño de 3 o 4 años es mas incapaz de poder hacer cosas para la sobre-vivencia, que otro ser viviente de 3 o 4 meses. Un cuarto de la vida, el hombre se la pasa dependiendo de sus padres, para alimentación, para refugio, para vestirse, y para ser educado, mientras que las demás criaturas de la naturaleza prontamente olvidan la dependencia de sus progenitores.

En esta relación prolongada de dependencia entre el hijo y sus padres, es donde el hombre aprende el misterio de la confianza. La dependencia no termina cuando el hombre llega a adulto, al contrario la dependencia y la confianza se agranda mucho mas. Cuando el conocimiento se incrementa en el hombre, también se incrementa el cuidado.

El hombre en su edad adulta depende de sus semejantes, forma sistemas de organización, ayuda y cooperación. Cuantas manos tiene que trabajar para que nosotros recibamos un pedazo de pan o cualquier otro alimento. Por cada alimento que el hombre consume, está obligado a ver hacia el futuro para la producción de más alimento. Solo el hombre en el mundo animal, tiene el sentido del futuro y también el sentido de la muerte. Todos los caminos que cruzamos nos conducen a la muerte. Por lo tanto se aprende a confiar en los médicos, abogados, ministros religiosos, motoristas, pilotos, capitanes de naves,  científicos, maestros, autoridades, etc.
No hay duda que el hombre tiene la urgencia de dependencia y de confianza en sus semejantes, en todos los pasos que damos en la vida. Por eso es necesario que entendamos muy bien el texto cuando dice:Maldito el varón que confía en el hombre”

¿Cuándo  es que somos acusados de éste pecado?

1-Cuando nos hundimos en el pecado y encontramos en el hombre nuestros refugio y nuestra consolación para persistir en el pecado

2-Cuando  buscamos  la paz en el hombre, esa paz que solo la podemos encontrar en Dios

3-Cuando tratamos de agradar al hombre mas de lo que tratamos de agradar a Dios

4-Cuando buscamos la santidad por los medios equivocados

5-Cuando nos formamos una religión basada en la opinión de los hombres y no basada en la Palabra de Dios

6-Cuando nos inclinamos  y nos apoyamos en el hombre, en vez de hacerlo con Dios

Consecuencias de confiar en el hombre

1-Dios quitará el gozo y la alegría del hombre

2-La esperanza del hombre será removida, y se le volverá en su contra

3-Dios lo abandonará a su propia suerte

4-La culpabilidad tomará el puesto del gozo

5-Cuando las bendiciones lleguen al hombre, él no las podrá distinguir

6-La muerte arrebatará al hombre todos sus placeres

El pecado de confiar en el hombre es cuando esperamos de él, todas esas cosas hermosas, buenas y santas que provienen solamente de Dios; es pecado cuando no  vemos al hombre como el instrumento que Dios a escogido para ayudarnos, si no los vemos como la misma  fuente de las bendiciones y ayuda que recibimos; es pecado cuando vemos al hombre de la misma manera que vemos a Dios, en esto consiste el principio de la idolatría, y es destructivo para el hombre: Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada.

Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

Por el otro lado encontramos lo hermoso que es confiar en Dios: Dios es esperanza, Dios es amor, Dios es sabiduría y Dios es consolación

Confiar en Dios es:

1-Un santo principio

2-Es una noble aspiración

3-Es una manera razonable de actuar

4-Hay éxitos en las cosas que se emprenden

5-Dios conforta y da satisfacción al alma

6-Dios hace al hombre feliz, tanto en ésta vida como en la venidera

Cuando el hombre confía en Dios, se fundamenta en Dios:

-Su alma se fundamenta en la fuente de la vida

-Su intelecto se fundamenta en la verdad de Dios

-Su simpatía se fundamenta en el carácter de Dios

-Su trabajo se fundamenta en el plan y la voluntad de Dios

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

El corazón del hombre está cambiando constantemente; nuestro juicio, nuestra manera de pensar, nuestros sentimientos y nuestras pasiones, se mantienen constantemente rotando con altos y bajos en la vida. Muchas veces se hace buenas resoluciones, pero el fervor es prontamente apagado; muchas veces hacemos promesa en los momentos de aflicciones que rápidamente olvidamos cuando llega la prosperidad, en la enfermedad hacemos impresionante resoluciones que quedan en el olvido cuando vuelve la salud.  Encontramos hombres que tienen profundos celos para la religión, y luego nos damos cuenta que sus celos realmente no son para Dios, si no solo para sus propias ideas.

El corazón refleja lo que es el hombre por dentro, sus pensamientos, sus afectos, sus determinaciones y sus inclinaciones. El corazón del hombre es engañoso con los mismos hombres, logramos ocultar cuales son nuestros pensamientos reales, estudiamos como entrampar a otros con nuestras falsas apariencias y siempre logramos mostrar a los demás solo el buen lado de nuestra personalidad.

Dios nos ha dado ciertas remedios para lograr tener un corazón sano, entre ellos podemos mencionar: La voz de la conciencia, las ventajas de la educación, las instrucciones de los sabios, la asistencia y existencia de las leyes humanas, el buen ejemplo de las personas buenas, el deseo de tener buena reputación, el miedo a pasar vergüenza, y las dos mas importantes son la Palabra de Dios y la asistencia del Espíritu Santo.

Nosotros no sabemos mucho acerca de nuestro propio corazón  y mucho menos sabemos del corazón de otra persona, por lo tanto tenemos que ser muy cuidadosos en juzgar a otra persona, ya que en la mayoría de veces con toda seguridad nos vamos a equivocar.

Consideremos los siguientes puntos:

1-Nunca nos podemos confiar a nosotros mismos

2-No nos sorprendamos, decepcionemos o preocupemos cuando somos víctimas  del corazón de otra persona, si no nos podemos confiar a nosotros mismos, mucho menos le podemos confiar al corazón de otra persona.

3-Tenemos que tener cuidado en dar buenos ejemplos a esas personas jóvenes que las leyes divinas o humanas han puesto bajo nuestra guía o protección.

4-Tenemos que estar listos para confesar nuestros pecados a Dios, y ser estrictos en condenar nuestros propios defectos antes de condenar los defectos de los demás.

5-Ya que el corazón es profundo, es encerrado, misterioso y engañoso, tenemos que tratar rápidamente de conocer que clase de corazón tenemos. ¿Cómo podemos llegar a conocer nuestro propio corazón? A través de la humildad, a través de la consideración de nuestros actos y pensamientos,  a través de la consulta de la Palabra de Dios, e implorando la divina asistencia a través del Espíritu Santo.

1 ¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas, para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!

¿Porqué los justos lloran por los pecadores?

1-Por que los pecadores no reciben muchas bendiciones terrenales

2-Por que los pecadores no reciben muchas bendiciones de carácter eterno, incluyendo la salvación

3-Por la culpabilidad que el impío siempre carga en su vida

4-Por que los impíos les espera un juicio aterrador

23 Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.

Aquí encontramos tres solemnes prohibiciones en contra de  tres clases de personas en el mundo: el sabio, el fuerte y el rico, los tres personajes tienen a su propio dios y se postran ante su propio dios; el dios de los  sabios es la ciencia, el dios de los valientes es su armamento  y el dios de los ricos es la riqueza.

1-No se alabe el sabio en su sabiduría

2-No se alabe el valiente en su valentía

3-No se alabe el rico en sus riquezas

No se alabe el sabio en su sabiduría:

Aquí está hablando de varios tipos  de  sabidurías y entre ellas está la sabiduría política. La mayoría de veces es un gran error confiar en la sabiduría que se usa en la política, muchas veces esa sabiduría no le trae a su dueño ni paz, ni honor. En la mayoría de casos se usa esa sabiduría para destruir a la misma humanidad, se usa para invadir a otro país, para robar a otros y para destruir la paz y la tranquilidad de los ciudadanos. Muchas veces la sabiduría de la política es la cuna de la mentira, del robo, de la extorsión y del asesinato, y por eso hay una denuncia de parte de Dios, la única sabiduría que puede ayudar en la conducción de una nación, de un estado, de una ciudad, o de una villa, es el temor a Dios.

También podemos hablar del orgullo del intelecto; el orgullo del intelecto es uno de los orgullos mas tentadores para la raza humana y también uno de los orgullos mas tenaces de eliminar de la vida del hombre. La mas grande ayuda que se le pueden dar a un hombre sabio, es el hacerle saber el cuidado que tiene que tener de no alabarse en su propia superioridad intelectual. El hombre sabio por lo general se suele sentar en la cima  del pilar de la auto suficiencia, y allí, feliz y contento,  en su cultura, en su inteligencia, en su sabiduría y en su filosofía, tiende a ver al resto del mundo a sus pies. Este tipo de orgullo y alabanza en la sabiduría humana, es una de los mas falsos orgullos a los ojos de Dios y a los ojos del mundo.

“…ni en su valentía se alabe el valiente…”

El pueblo de Israel confiaba en sus carros y en sus caballos de guerra, en su ejército y en sus armamentos, se les olvidó que la verdadera fortaleza de Israel consistía en tener la presencia de Dios. Los sirios vinieron y los destruyeron, los egipcios también vinieron y los esclavizaron,  al final los babilonios aniquilaron a Judá; todo su ejército y su armamento no fue ninguna garantía, la única seguridad del hombre consiste en confiar y depender de Dios. En nuestro tiempo moderno también nos ocurre lo mismo, nos gloriamos en el ejército de nuestro país, en su armas, en su fuerza aérea, en su naval, en sus satélites, en su inteligencia y estrategia militar. Nada de eso es una garantía para nuestra seguridad.

También hay otra manera de gloriarse y es a través de nuestras fuerzas físicas y nuestra juventud. Muchas veces vemos a los enfermos y a los débiles, como personas que son miembros de un grupo extraño que pertenece a otro mundo, muchas veces tenemos piedad para con ellos y creemos que nosotros no pertenecemos a ese grupo. Que grande equivocación, pertenecemos a la muerte, y la muerte y la enfermedad nos acecha en cada paso que damos, y de un momento a otro podemos llegar a ser parte de ese grupo no deseado.

“…ni el rico se alabe en sus riquezas…”

El dinero es una de las cosas mas fáciles en  la que el hombre se puede gloriar, el dinero siempre está listo para que el hombre lo disfrute, y es una de las cosas en éste mundo que le da mas poder al hombre que cualquier otra cosa. Pero Dios nos recuerda a través del profeta, lo inseguro que es el dinero y por lo consiguiente también es inseguro gloriarse en las riquezas. Nuestra confianza es muy frágil si la depositamos en las riquezas, tenemos una vida llena de historias de desastres  económicos que han pasado prestamente y aniquiladora-mente en nuestro mundo, pero aparte de los grandes fracasos económicos, también tenemos que recordar que las riquezas nunca han tenido el poder para reparar las heridas y los errores que cometemos en la vida. 

Hay tres cosas que las riquezas terrenales nunca conseguirán: Nunca satisfarán la justicia divina, nunca satisfarán la ira divina, las riquezas divinas jamás aquietarán una conciencia quebrantada

Unos años antes de morir, el gran poeta y escritor ingles Samuel Coleridge escribió una hermosa carta a uno de sus ahijados, y de allí extraemos una interesante pensamiento que él plasmó en esa carta y dice: “Te declaro con toda la experiencia que he conseguido en la vida; que la salud es una de las mas grandes bendiciones que el hombre puede tener, también te declaro que la competencia obtenida por el esfuerzo limpio y honesto del hombre es otra da las mas grandes bendiciones en éste mundo, te declaro también que tener amigos y parientes bondadosos y fieles, es otra de las grandes bendiciones de éste mundo, pero no hay bendición mas grande en el mundo  y que ennoblezca mas los privilegios del humano que es el hecho de ser cristiano.”

Pero hay una manera correcta de gloriarse: 24 Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová; 

 17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.  18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz. Santiago 3

Ahora encontramos la sabiduría celestial en la cual nos podemos gloriar, ésta sabiduría no se consigue hablando con los hombres, ni a través del conocimiento que el mundo nos ofrece; ésta sabiduría viene de lo alto, es simple y sencillamente un regalo de Dios.

La sabiduría celestial, tiene varias características y refleja la magnificencia de Dios:

Es pura: Esta es la primera característica de la verdadera sabiduría, sin éste elemento las demás características que viene a continuación, no pueden existir. Esta sabiduría esta libre de cualquier meta, propósito ó principio terrenal. La pureza es libre de pecado e iniquidad, la pureza nunca se mezcla con la mundanalidad, la pureza nunca dice: “una vez al año no hace daño” es en pocas palabras la pureza es íntegra.

Es pacífica: Esta es la auténtica paz, libre de aptitudes agresivas. El verdadero  sabio procura evitar las luchas y contiendas con sus semejantes.

La paz sigue a la pureza, y mas que eso, la paz depende de la pureza.  El verdadero sabio hace lo imposible para mantener la paz, y si la paz se rompe hace lo imposible para restaurarla. En gobiernos, en familias, en iglesias, en las sociedades, en negocios, en transacciones, y en la vida cotidiana la sabiduría divina hace al hombre pacífico.

Es gentil ó amable: Muy cuidadosa y respetuosa hacia los sentimientos de las otras personas. La amabilidad nunca dice ó hace las cosas rigurosamente hasta el punto de la censura, la amabilidad nunca se enfurece ante las diferentes opiniones, la amabilidad nunca es ruda ó dominante en las conversaciones, la amabilidad nunca es de temperamento cruel ó duro.

Es razonable: Dispuesto a escuchar y aceptar las buenas observaciones que se nos hacen.

Es misericordiosa: La persona sabia no es avara y demuestra la bondad en todos los aspectos de la vida.

Es imparcial y sincera: La persona sabia es justa, sin recelos, traición ó fraude.

Razones por las cuales no nos podemos gloriar, en la sabiduría humana, ni en la valentía, ni en las riquezas:

 1-La sabiduría, la valentía y las riquezas le pertenecen a Dios
2- La sabiduría, la valentía y las riquezas son regalos de Dios
3-La sabiduría, la valentía y las riquezas son inciertas e inseguras en éste mundo
4-La sabiduría, la valentía y las riquezas son cosas que dejaremos en nuestra muerte, si ellas no nos han dejado antes

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cada uno deberá dar cuenta de sí mismo a Dios. El nos ha dado su ley como espejo en el cual podemos descubrir los defectos de nuestro carácter. No hemos de mirar este espejo con el propósito de ver reflejados los defectos de nuestro vecino ni de observar si él llega a la altura de la norma, sino para ver nuestras imperfecciones a fin de eliminarlas. El conocimiento no es todo lo que necesitamos; debemos seguir la luz. No se nos deja elegir por nuestra cuenta, para obedecer lo que nos agrada y desobedecer cuando nos conviene más. La obediencia es mejor que el sacrificio (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1 p. 313).

Tenemos una labor personal, una responsabilidad individual, una cuenta personal que rendir, y es nuestra propia salvación la que debemos asegurar, porque es un asunto de preocupación individual. … La piedad y la obediencia de otros no nos salvarán ni harán la obra que nosotros deberíamos hacer. Sus esfuerzos nunca se registrarán frente a nuestros nombres como esfuerzos nuestros. …

Dios nos ha dejado una obra a cada uno, no el trabajo temporal como plantar, cosechar, sembrar y guardar la cosecha, sino edificar su reino, conducir a las almas al conocimiento de la verdad, y considerar éste como nuestro deber primero y más elevado. Dios tiene derecho sobre nosotros. Nos ha dotado de capacidades y nos ha dado oportunidades, si queremos verlas y aprovecharlas. Ninguno fuera de nosotros individualmente, puede cumplir estas obligaciones hacia Dios. La delincuencia de otros … no será una excusa para que cualquiera siga su ejemplo, porque Cristo se alza como el único Modelo verdadero, inmaculado, puro, incorrupto. …

Hay quienes se asocian para hacer el mal, y piensan que con esto pierden su responsabilidad individual. Pero Dios los considera responsables por cada acto realizado que tienda a contrarrestar la obra de Cristo; ya sea que estén unidos con muchos o con unos pocos, el pecado es el mismo. Somos responsables individualmente. Nosotros mismos debiéramos constituir nuestra preocupación. ¿Estamos edificando el reino de Dios en nuestras palabras y acciones, o lo estamos destruyendo? Cristo nos dice a cada uno: “Sígueme”. Que seamos encontrados seguidores de Jesucristo.

Ahora es nuestra hora de trabajar. Ahora es tiempo de formar caracteres de acuerdo con el Modelo divino. … Si conocemos a Cristo, lo revelaremos a otros. “Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo” (Juan 17:18). El vino al mundo para representar al Padre, y la obra que nos ha encomendado consiste en representar su carácter. No podemos excusarnos de hacer esta obra (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 305).

A nadie se le impide alcanzar, en su esfera, la perfección de un carácter cristiano. Por el sacrificio de Cristo se ha provisto para que los creyentes reciban todas las cosas que pertenecen a la vida y la piedad. Dios nos invita a que alcancemos la norma de perfección y pone como ejemplo delante de nosotros el carácter de Cristo. En su humanidad, perfeccionada por una vida de constante resistencia al mal, el Salvador mostró que cooperando con la Divinidad los seres humanos pueden alcanzar la perfección de carácter en esta vida. Esa es la seguridad que nos da Dios de que nosotros también podemos obtener una victoria completa (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 424).

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Miércoles 23 de diciembre // Lección 13________________________

EL CREPÚSCULO DE LOS ÍDOLOS

¿Cuál fue uno de los grandes pecados que el pueblo cometió, y con el que Jeremías tuvo que luchar constantemente? (Jer. 10:1-15).

Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos es todo. 10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. 11 Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos. 12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría; 13 a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y saca el viento de sus depósitos. 14 Todo hombre se embrutece, y le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella. 15 Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán.

Es interesante notar en estos textos no solo la forma en la que el profeta muestra cuán vanos e inútiles son los ídolos, sino cómo los contrasta con el Dios vivo. Estos dioses son impotentes, inútiles, vacíos y falsos; ¡qué contraste con el Señor que hizo los cielos y la Tierra! Él permanecerá para siempre, mientras que estos ídolos desaparecerán para siempre. Por ello, ¿a quién debemos adorar y dedicar nuestra vida: a lo que es débil, falso, vano e impotente o a Dios, cuyo poder es tan grande que creó y sostiene el universo? La respuesta, por supuesto, es obvia.

Sin embargo, por obvia que sea la respuesta, el hecho es que también corremos el peligro de caer en la idolatría. Aunque hoy no adoremos la misma clase de ídolos que los del tiempo de Jeremías, nuestra vida moderna está llena de falsos dioses. Estos ídolos modernos pueden ser cualquier cosa que amemos más que a Dios; cualquier cosa que “adoremos” (y adorar no siempre significa cantar y orar) llega a ser nuestro dios, y somos culpables de idolatría.

¿Cuáles son algunas de las cosas a las que estamos en peligro de convertir en ídolos? Cosas como dispositivos digitales, dinero, fama, incluso otras personas. Haz una lista de esos ídolos potenciales y luego pregúntate: ¿qué salvación real ofrecen?

Por supuesto, sabemos intelectualmente que ninguna de estas cosas es digna de adoración. Sabemos que, al final, nada que este mundo nos ofrece, nada que constituyamos en un dios, puede satisfacer nuestra alma ni, ciertamente, nos podrán redimir. Si bien sabemos todas estas cosas, a menos que seamos cuidadosos, a menos que mantengamos ante nosotros a Jesús y lo que hizo por nosotros, podemos ser fácilmente arrastrados a una forma moderna de idolatría contra la que Jeremías peleó tanto.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El gran problema del pecado:

1-Todo pecado es horrible por su naturaleza, siempre está en contra del carácter de Dios

2-El pecado agranda la miseria del hombre, revierte la benevolencia que está supuesta a gobernar nuestra conducta

3-El pecado es el resultado del trabajo directo de los espíritus de las tinieblas sobre los hijos de la desobediencia

4-El pecado nos hace socios del demonio y del resto de los pecadores

5-El pecado va en contra de los mandamientos de Dios, y Dios  lo aborrece

1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.

Tenemos que escuchar sus ordenanzas

Tenemos que guardar lo que escuchamos

Tenemos que comprender lo que guardamos

Tenemos que creer lo que comprendemos

Tenemos que recordar lo que creemos

Tenemos que practicar lo que recordamos

Tenemos que continuar lo que practicamos

Los que serán condenados son:

Aquellos que no vienen para escuchar

Aquellos que cuando vienen no escuchan

Aquellos que no les importa lo que escuchan, si es que vienen

Aquellos que no comprenden a que cosas en verdad le tienen que poner atención

Aquellos que no creen lo que pueden comprender

Aquellos que no practican lo que creen

Escuchemos a Dios, con reverencia, con mucho cuidado, con atención, y con la mejor intención

Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.

Se ha dicho muchas veces que el Dios verdadero de los cielos en realidad no lo conocemos, nadie ha podido ver su gloria en su esencia. Es remar-cable  como la Biblia, nos hace tantas advertencias en contra de los dioses que si se pueden ver, aún mas de eso, por el mismo acto de que son dioses que si se pueden ver y conocer, Dios a través de su Palabra nos ordena a que evitemos a estos dioses.

Encima de todo la Biblia usa un lenguaje divertido cuando describe a los dioses  y a sus adoradores paganos: es leño del bosque dice con tono burlesco y despectivo. Isaías 46: 7 dice: Lo levantan en hombros y lo llevan; lo colocan en su lugar y allí se está. No se mueve de su lugar. Aunque alguno clame a él, no responde, de su angustia no lo libra. (Biblia de las Américas) Elías se burlaba de los 800 profetas cuando clamaban a Baal  y éste no les contestaba: 27 Al mediodía, Elías se burlaba de ellos, y les decía: «¡Griten más fuerte! ¿No ven que él es dios? A lo mejor está pensando, o salió de viaje; quizás fue al baño. ¡Tal vez está dormido y tienen que despertarlo!» 1 Reyes 18

Nosotros sabemos todo lo que concierne a un falso dios: Podemos caminar alrededor de ellos, podemos verlos con toda libertad, podemos decir la fecha en que fueron “creados” por el hombre, podemos saber cuanto pesan, podemos saber su altura en centímetros y pulgadas, podemos saber de que material fueron hechos, con una brocha les podemos cambiar color y además los podemos desnudar para cambiarlos de ropas. En contra de estos dioses, encontramos a nuestro Dios verdadero, su naturaleza y su personalidad no es conocida por el humano, pero su poder se hace sentir sobre toda la tierra, su amor se siente y también su ira pone de rodillas a la humanidad entera.

Interesante-mente los judíos cuando volvieron del cautiverio de Babilonia, nunca jamás en la Biblia se escucha un reproche en contra de ellos por idolatría, ellos quedaron sanados de éste pecado. Lo que llama la atención es que algunos siglos mas tarde,  parte del cristianismo renueva éste pecado  de idolatría, no habiendo aprendido del gran fracaso del mundo judío.

Hemos escuchado hablar de tantos dioses del mundo pagano; sabemos de Apolo, de Júpiter, de Marte, de Vesta, de Minerva, de Diana, de Baal, de Astarot, de Rimón, de Dagón, de Quemos, y de Tamus; ¿Donde están todos esos dioses que en un determinado momento de la historia, fueron venerados por muchedumbres y naciones? Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.” Todos ellos están muertos, han desaparecido, no existen mas;  10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir su indignación. Nuestro Dios que tiene su trono en el cielo, él está vivo y escuchas las oraciones de los santos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El corazón debe limpiarse de orgullo, ambición, engaño, odio y egoísmo. Muchas personas han subyugado parcialmente estos rasgos negativos, pero no los han desarraigado completamente del corazón. Cuando las circunstancias son favorables vuelven a crecer y a madurar en una rebelión contra Dios. En esto hay un peligro terrible. No eliminar algún pecado significa acariciar un enemigo que sólo espera un momento de descuido para causar nuestra ruina… La gracia divina es nuestra única esperanza (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 137).

¡Cuán pocos son los que se dan cuenta de que tienen ídolos favoritos y acarician pecados! Dios ve estos pecados que vosotros no veis quizás pero los conserváis, y obra con su podadera para separarlos de vosotros. Todos queréis elegir por vosotros mismos el proceso de purificación. ¡Cuánto os cuesta someteros a la crucifixión del yo! Pero cuando se somete todo a la obra del Dios que conoce nuestras debilidades y nuestra pecaminosidad, él emplea el mejor método para producir los resultados deseados.

Enoc anduvo con Dios por medio de un conflicto constante y una fe sencilla. Todos podéis hacer lo mismo. Podéis convertiros, transformaros cabalmente, ser de veras hijos de Dios, y disfrutar no sólo del conocimiento de su voluntad, sino conducir también por vuestro ejemplo a otros por la misma senda de humilde obediencia y consagración. La verdadera piedad se difunde y comunica. El salmista dice: “No encubrí tu justicia dentro de mi corazón: tu verdad y tu salvación he dicho: no oculté tu misericordia y tu verdad en grande concurso” (Salmos 40:10). Dondequiera que haya amor de Dios, hay también deseo de expresarlo (Joyas de los testimonios, {1JT}, t. 1, pp. 428, 429).

Por medios engañosos y conductos invisibles, Satanás está trabajando para fortalecer su autoridad y poner obstáculos en el camino del pueblo de Dios, a fin de que las almas no queden libres de su poder, y reunidas bajo el estandarte de Cristo. Por sus engaños, está tratando de seducir y apartar de Cristo a las almas, y aquellos que no estén establecidos en la verdad quedarán seguramente entrampados por él. A aquellos a quienes no pueda inducir a pecar, los perseguirá, como los judíos a Cristo…

Satanás espera envolver al pueblo remanente de Dios en la ruina general que está por sobrevenir a la tierra. A medida que la venida de Cristo se acerque, será más resuelto y decidido en sus esfuerzos para vencerlo. Se levantarán hombres y mujeres, profesando tener alguna nueva luz o alguna nueva revelación que tenderá a conmover la fe en los antiguos hitos. Sus doctrinas no soportarán la prueba de la Palabra de Dios, pero habrá almas que serán engañadas. Harán circular falsos informes, y algunos serán prendidos en esta trampa. Creerán estos rumores, y a su vez los repetirán, y así se formará un vínculo que los ligue con el gran engañador. Ese espíritu no se manifestará siempre desafiando abiertamente los mensajes que Dios envía; pero un decidido descreimiento se expresa de muchas maneras. Cada declaración falsa alimenta y fortalece ese descreimiento, y por este medio muchas almas serán inclinadas en la dirección errónea.

No podemos ejercer demasiado cuidado contra toda forma de error, porque Satanás está tratando constantemente de apartar a los hombres de la verdad (Joyas de los testimonios, {2JT}, t. 2, pp. 106, 107).

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Lección 13 // Jueves 24 de diciembre___________________________

EL REMANENTE

“Durante los años finales de la apostasía de Judá, las exhortaciones de los profetas parecían tener poco efecto; y cuando los ejércitos de los caldeos vinieron por tercera y última vez para sitiar a Jerusalén, la esperanza abandonó todo corazón. Jeremías predijo la ruina completa; y porque insistía en la rendición se lo arrojó finalmente a la cárcel. Pero Dios no abandonó a la desesperación completa al fiel residuo que quedaba en la ciudad. Aun mientras los que despreciaban sus mensajes lo vigilaban estrechamente, Jeremías recibió nuevas revelaciones concernientes a la voluntad del Cielo para perdonar y salvar, y ellas han sido desde aquellos tiempos hasta los nuestros una fuente inagotable de consuelo para la iglesia de Dios” (PR 343, 344).

Aún en medio de la apostasía generalizada y la derrota, Dios siempre tuvo un pueblo fiel, aunque pequeño en número. Como en el caso de muchos de los profetas, una buena parte del énfasis de Jeremías fue sobre la apostasía y la infidelidad –porque de esas cosas quería Dios salvar al pueblo−; a lo largo de la historia sagrada, Dios siempre tuvo un remanente fiel, y esto seguirá hasta el fin del tiempo (ver Apoc. 12:17).

¿De qué modo el concepto de remanente está expresado en Jeremías 23:1 al 8? ¿De qué forma se aplica esto en los tiempos del Nuevo Testamento? (Ver también Jer. 33:14-18.)

¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová. 3 Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová. He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra.

En los versículos 5 al 7, los eruditos han visto una profecía mesiánica de redención para el pueblo fiel de Dios. Aunque es cierto que, después del exilio babilónico, un remanente volvió, no fue un retorno glorioso. Sin embargo, los propósitos de Dios se cumplirán por medio del linaje de David, por medio del “renuevo justo”, el Rey que un día reinará.

Esta profecía tuvo un cumplimiento parcial en la primera venida de Jesús (ver Mat. 1:1; 21:7-9; Juan 12:13), y tendrá su cumplimiento final en la Segunda Venida (ver Dan. 7:13, 14), cuando todo el pueblo fiel de Dios, su verdadero remanente, morará para siempre en paz y seguridad. La redención, simbolizada por el Éxodo desde Egipto, será final, completa y eterna.

¿En qué fijas tus esperanzas? ¿Cómo puedes aprender a confiar más y más en las promesas de Dios y su cumplimiento en tu propia vida? ¿Qué tienes fuera de ellas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová. 3 Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. Y pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová. He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra. Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra.

Este párrafo de la Biblia, equivoca a muchos lectores; la mayoría se concentra en la mala acción de los pastores. A pesar que hay palabra de represalias para los pastores negligentes, el tema central de éste párrafo no es la reprensión al pastor, si no la esperanza y el consuelo para las ovejas que han sido abandonadas o descuidadas. El rebaño de Dios ha sido abandonado, Dios sale en su búsqueda, rescata a sus ovejas y las trae  a su antiguo hogar.

Las ovejas han sido descuidadas, han sido abandonadas, y están esparcidas, pero Dios está prometiendo recogerlas  en todas las naciones donde están repartidas, y traerlas de nuevo al redil. Muchas ovejas han muerto por la espada, por la violencia, por pestilencias, por hambre o por cautividad, pero aún queda un remanente, y a ese remanente Dios le promete traerla de nuevo a Jerusalén. Muchos aplican ésta promesa literal, al mundo espiritual. Para muchos éste texto representa, el recogimiento del remanente, que ha quedado en la tierra a la segunda venida de Cristo. Dios conoce el sufrimiento de sus ovejas que aún están vivas y están esparcidas por todo el mundo, y él les está prometiendo llevarlas a su hogar celestial, donde él mismo será el Pastor de ellas.

He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David Renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.

Aquí encontramos una profecía mesiánica, Jesucristo es llamado “El Renuevo”;  Zacarías 3 8 dice: Escucha pues, ahora, Josué, sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, pues sois como una señal profética: Yo traigo a mi siervo, el Renuevo. Isaías 4 2 dice: En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto del país para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.  Isaías 53  2 hablando directamente de Jesús dice: Subirá cual renuevo delante de él, como raíz de tierra seca. No hay hermosura en él, ni esplendor; lo veremos, mas sin atractivo alguno para que lo apreciemos.

La mayoría de reyes descendientes de David, fueron reyes malos, reyes opresores e injustos, por lo tanto esos gobiernos no fueron de mucho éxito; pero en Salmos 96: 13 encontramos  que “El Renuevo” de David, uno de los descendientes de David está instituyendo un gobierno diferente, éste gobierno tiene tres características que el humano busca en todos los gobiernos como es el juicio, la justicia y la verdad:Delante de Jehová que vino; Porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con su verdad”

En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra.

Esta profecía Mesiánica se aplica a todos los salvados de todos los tiempos de éste mundo. Todos los gobiernos que han existido en éste mundo, han probado que no son capaces de cumplir y de suplir las necesidades de sus ciudadanos. No importa que gobierno sea, conservador o liberal, derechista o izquierdista, capitalista o socialista, anarquía o tiranía, todos ellos demuestran que su forma de gobernar es peor que el gobierno que fue anterior. 

Solo hay un gobierno que es perfecto y ese es el gobierno de Dios; el gobierno de Dios es un gobierno de amor, de justicia, de santidad, de juventud, de salud, de perfección, de aseo, de orden, de felicidad, de alegría, y además es por la eternidad; allí no habrá tristeza, ni dolor, ni separación, ni enfermedad, ni amarguras, ni pleitos, ni hambre, ni sed, ni frío, ni calor, ni pecado.

Ese hermoso gobierno Dios se lo ofrece gratis  a todo aquel que desee hacer de él, su único Dios. A todo aquel que tenga otro dios, le será imposible disfrutar de esa hermosa promesa divina.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Las promesas de Dios comprenden todas las bendiciones espirituales que necesitan los seres mortales débiles y pecadores que no pueden salvarse ni bendecirse a sí mismos. Lo que debiera causar el gozo más profundo es el hecho de que Dios perdona el pecado. Si aceptamos su promesa y abandonamos nuestros pecados, está listo y dispuesto a limpiarnos de toda injusticia. Nos dará un corazón puro y la presencia permanente de su Espíritu pues Jesús vive para interceder por nosotros. Pero. . . las cosas espirituales se disciernen espiritualmente. Una fe vivaz, activa y permanente es la que discierne la voluntad de Dios, la que se apropia de las promesas y se beneficia con las verdades de su Palabra. No es porque somos justos, sino porque somos necesitados, imperfectos, descarriados e impotentes por nosotros mismos por lo que debemos depender de la justicia de Cristo y no de la nuestra.

Cuando recibáis las palabras de Cristo como si os fueran dirigidas personalmente, cuando os apliquéis la verdad individualmente como si fuerais el único pecador sobre la faz de la tierra por el cual murió Cristo, aprenderíais a reclamar por fe los méritos de la sangre de un Salvador crucificado y resucitado…

Muchos sienten que sus defectos de carácter les hacen imposible hacer frente a la norma que ha levantado Cristo; pero todo lo que deben hacer los tales es humillarse a cada paso bajo la poderosa mano de Dios…

Cuando él [Cristo] ve a los hombres levantando las cargas, tratando de llevarlas con mente humilde, desconfiando de sí mismos y confiando en él, añade a la obra de ellos la perfección y suficiencia de él, y eso es aceptado por el Padre. Somos aceptos en el Amado. Los defectos del pecador son cubiertos por la perfección y plenitud del Señor, Justicia nuestra. Los que con voluntad sincera y corazón contrito se esfuerzan humildemente para vivir a la altura de los requerimientos de Dios, son considerados por el Padre con amor compasivo y tierno (En lugares celestiales, p. 23).

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Viernes 25 de diciembre // Lección 13__________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Hace muchos años un pastor adventista del séptimo día llamado W. D. Frazee predicó un sermón titulado “Ganadores y perdedores”. En él repasó la vida de diversos personajes bíblicos, considerando su obra y su ministerio, y luego hizo una pregunta con respecto a cada uno: ¿Fue él un ganador o un perdedor?

Por ejemplo, consideró a Juan el Bautista, que vivió una vida solitaria en el desierto. Aunque finalmente tuvo unos pocos seguidores, nunca fueron muchos, y ciertamente no tantos como Jesús tuvo más tarde. Además, Juan vivió sus últimos días en una oscura prisión donde, a veces, fue atacado por la duda; y finalmente le cortaron la cabeza (Mat. 14). Después de contar todo esto, el pastor Frazee pregunta: “¿Fue Juan un ganador o un perdedor?”

¿Qué sucede con Jeremías el profeta? ¿Cuánto éxito tuvo en la vida? Sufrió mucho, y no tuvo miedo de quejarse y lamentarse. Con pocas excepciones, parece que a los sacerdotes, los profetas, los reyes y al pueblo común no solo no les gustaba lo que tenía para decir, sino también lo tomaban a mal. Hasta se lo consideró un traidor contra su propio pueblo. Al final, llegó la destrucción y la ruina contra la que advirtió toda su vida mientras que una y otra vez el pueblo rechazaba sus palabras. Lo arrojaron a una sucia mazmorra, esperando que muriera allí. Vivió para ver que su nación fue a un terrible exilio mientras Jerusalén y el Templo fueron destruidos. De este modo, desde una perspectiva humana, no le fue muy bien a Jeremías. Desde esa perspectiva, se podría afirmar que su vida fue bastante miserable.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Fue Jeremías un ganador o un perdedor? ¿Cuáles son las razones para la respuesta que diste? Si afirmas que fue un ganador, ¿qué te dice eso acerca de cuán vital es que no juzguemos la realidad por las normas mundanas? ¿Qué normas hemos de usar para tratar de comprender lo que es correcto y lo que es equivocado, el bien y el mal, el éxito y el fracaso?
  2. ¿De qué maneras vemos la vida y el ministerio de Jesús prefigurado en Jeremías? ¿Cuáles son las semejanzas?
  3. Más temprano en la semana vimos el problema de la “gracia barata”, la creencia de que cumplir ciertos ritos religiosos es todo lo que se necesita para cubrir el pecado. ¿Qué es la verdadera gracia, en contraste con la versión de la gracia barata, inútil y engañosa contra la que se advierte aquí?

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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
Madrid, España 2015

2 pensamientos en “LECCIÓN 13 – LECCIONES DE JEREMÍAS – PARA EL 26 DE DICIEMBRE DE 2015

  1. Muchas gracias por obsequiarnos el estudio de la escuela sabática, es un excelente regalo. !!!!
    Dios bendiga su ministerio.

  2. Gracias por compartir este msterial q es de mucha importancia para ampliar el conocimiento y entender mejor el mensaje por parte de Dios.
    Bendiciones… su hermano Rony Aguilar de Lima Perú.

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