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LECCIÓN 7 – SEÑOR DE JUDÍOS Y GENTILES – PARA EL 14 DE MAYO DE 2016

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“Salomé” por Joris-Karl Huysmans (1884) Paris, Francia


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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 7: Para el 14 de mayo de 2016

SEÑOR DE JUDÍOS Y GENTILES

Sábado 7 de mayo_____________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 14:1-21; Éxodo 3:14; Mateo 14:22-33; Isaías 29:13; Mateo 15:1-20, 21-28.

PARA MEMORIZAR:
 “Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones” (Isa. 42:6).

EN MATEO 15:24, JESÚS DIJO explícitamente: “No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. No hay dudas de que el ministerio de Cristo, los años en la carne, fue dirigido mayormente hacia la nación de Israel.

Sin embargo, como muestra toda la Biblia, Israel no era el único por el que Dios se interesaba. Dios eligió a Israel para poder bendecir a todos los pueblos de la Tierra. “Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas” (Isa. 42:5-7).

Por medio de Israel o, más específicamente, por medio del Mesías que surgiría de Israel, Dios alcanzaría a todo el mundo. Esta semana consideraremos un poco más lo que el Señor hizo para alcanzar a los que necesitaban la salvación.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús no se daba por satisfecho con llamar la atención sobre sí mismo como mero taumaturgo, o sanador de dolencias físicas. Quería atraer a los hombres como su Salvador. Mientras que las muchedumbres anhelaban creer que Jesús había venido como rey para establecer un reino terrenal, él se esforzaba para invertir sus pensamientos de lo terrenal a lo espiritual. El mero éxito mundano hubiera impedido su obra.

Y la admiración de la frívola muchedumbre discordaba con su temperamento. No había egoísmo en su vida. El homenaje que el mundo tributa a la posición social, a la fortuna o al talento era extraño al Hijo del hombre. Jesús no se valió de ninguno de los medios que emplean los hombres para granjearse la lealtad y el homenaje. Siglos antes de su nacimiento había dicho de él un profeta: “No clamará, ni alzará, ni hará oír su voz en las plazas. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare: sacará el juicio a verdad” (Isaías 42:2, 3) (El ministerio de curación, p. 20).

La iglesia de Cristo ha de ser una bendición, y sus miembros serán bendecidos al bendecir a otros. El propósito de Dios al escoger un pueblo no fue solo para adoptarlo como sus hijos e hijas, sino para que por medio de ellos pudiera dar al mundo los beneficios de la iluminación divina. Cuando el Señor escogió a Abrahán no fue simplemente para que fuera el amigo especial de Dios, sino para ser el intermediario de privilegios preciosos y únicos que el Señor deseaba derramar sobre las naciones. Había de ser una luz en las tinieblas morales que lo rodeaban.

Cuando Dios bendice a sus hijos con luz y verdad, no es solo para que puedan tener el don de la vida eterna, sino también para iluminar espiritualmente a quienes los rodean… “Vosotros sois la sal de la tierra”. Y cuando Dios hace que sus hijos sean sal, no es solo para su propia preservación, sino para que puedan ser instrumentos en la preservación de los demás…

La religión de Cristo no es egoísta. No ha de ser guardada bajo llave, sino que ha de ser una influencia poderosa que brota de cada cristiano genuino para iluminar a quienes están en la oscuridad. Cada alma conectada con un cristiano verdadero será por ello mejor. Hemos de ser portantorchas de Dios, reflejando los continuos rayos del cielo sobre los demás.

Gracias a los méritos de Cristo, todas nuestras bendiciones temporales y espirituales nos son dadas para que las disfrutemos. La salvación de Cristo fue colocada a nuestro alcance para que pudiéramos asirla por la fe, para que pudiéramos entretejer el amor de Cristo en nuestros caracteres, y practicarlo en nuestras vidas, a fin de que pudiéramos ser una bendición para toda nuestra raza. Pero ninguno de nosotros esparcirá luz sobre otros a menos que nosotros mismos hayamos escogido rayos de iluminación divina de la Palabra de Dios. Debemos tener el carácter moldeado a la semejanza del de Cristo, o no podremos ser verdaderos representantes de nuestro Señor (Reflejemos a Jesús, p. 197).

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Lección 7 // Domingo 8 de mayo___________________________

ALIMENTAR A LOS HAMBRIENTOS

Uno de los actos más conocidos de Jesús es la alimentación de los cinco mil, “sin contar las mujeres y los niños” (Mat. 14:21). No obstante, como todo lo demás en el Nuevo Testamento, esta historia no ocurrió sin un contexto que nos ayude a comprender aún más profundamente el significado de lo que Jesús había hecho.

Lee Mateo 14:1 al 21. ¿Qué sucedió justo antes de la alimentación milagrosa? ¿Qué función pudo tener ese evento en lo que siguió?

1 En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano;porque Juan le decía: No te es lícito tenerla.Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan por profeta.Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes,por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese.Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen, 10 y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. 11 Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre. 12 Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo y lo enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús. 13 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. 14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. 16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 El les dijo: Traédmelos acá. 19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.

Ponte en el lugar de los discípulos en esa ocasión. Juan el Bautista, claramente un hombre de Dios, acababa de ser decapitado. Ellos lo sabían, porque fueron los que se lo contaron a Jesús. Aunque el texto no lo dice, debió de haber producido gran desánimo en ellos. Sin duda, puso a prueba su fe. Sin embargo, tras lo que Jesús hizo inmediatamente después, su fe debió de haber recibido un gran impulso, especialmente luego de esa desilusión.

Sin embargo, hay un significado mucho más profundo en esta historia, no importa cuánto haya aumentado la fe de los discípulos. La acción de Jesús de alimentar al pueblo judío recordó a todos el maná que Dios proveyó a los israelitas en el desierto. “La tradición surgió dentro del judaísmo: que el Mesías vendría en ocasión de una Pascua y que, junto con su venida, el maná comenzaría a caer otra vez […]. Así que, cuando Jesús alimentó a los cinco mil justo antes de la Pascua, no debió de haber sorprendido a nadie que la multitud comenzara a especular si él era el Mesías, y si estaba por hacer un milagro mayor: alimentar a todos todo el tiempo restaurando el maná”.−Jon Paulien, John: The Abundant Life Bible Amplifier, pp. 139, 140.

Esta era exactamente la clase de mesías que el pueblo quería: un mesías que atendiera todas sus necesidades exteriores. En ese momento, las multitudes estaban listas para hacer rey a Jesús; sin embargo, Jesús no había venido para ser rey, y su negativa los chasqueó grandemente. Ellos tenían sus expectativas y, cuando ellas no fueron satisfechas, muchos se alejaron de Jesús, aun cuando él había venido para hacer mucho más de lo que estaba dentro sus expectativas limitadas y terrenales.

¿De qué maneras tus expectativas de lo que Dios espera de ti pueden ser demasiado limitadas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Herodes el tetrarca era el mismo Herodes Antipas; éste era hijo de Herodes el grande.

Herodes el grande murió en el año 4 después del nacimiento de Cristo, éste es el mismo Herodes que hizo la matanza de niños para tratar de eliminar a Jesús.

Herodes el grande, dividió su gran reino en cuatro partes para dárselas a sus hijos y una de esas partes se la dio a Herodes el tetrarca quien gobernaba a Galilea y a Perea, otra parte se la dio a su otro hijo llamado Arquelao el tetrarca, quien reinaba sobre Judea; y la tercera parte llamada Iturea, se la dio a su otro hijo llamado Felipe el tetrarca. La cuarta parte del reino le quedó directamente al gobierno romano.

Dicho sea de paso la palabra “tetrarca” significa: “El que reina sobre una cuarta parte de una nación”. Hay que recordar que aunque eran gobernadores de Israel, ellos estaban sujetos al gobierno romano.

Herodes el tetrarca tenía mas hermanos y entre ellos estaban, Arquelao el tetrarca, Felipe el Tetrarca y otro Felipe que no era tetrarca, ya que no pertenecía a la línea real y también tenía un hermano llamado Aristóbulo y una hermana llamada Olimpia.

Toda ésta información lo confirma la historia del senado romano, ellos dicen que a la temprana muerte de Arquelao, el gobierno romano escogió a Poncio Pilato para que gobernara sobre Judea.

La madre de Herodes el tetrarca era de origen samaritana, dicho en otras palabras Herodes tenían origen gentil y esa era una de las razones por la cual, el pueblo judío tenia un excesivo odio para Herodes. Herodes era descendiente de una samaritana, pueblo que los judíos odiaban a morir. También su padre no era judío sino que era Idumeo, con una fuerte educación, pensamiento y tendencia griega. Por lo tanto Herodes el tetrarca era 100 % gentil.

Herodías era en verdad sobrina de Herodes, ya que su padre era Aristóbulo, quien era hermano de Herodes.

A éste Aristóbulo lo mató su propio padre, Herodes el grande, ya que en verdad Aristóbulo era de sangre judía y él era el heredero número 1 al trono de Judea. Herodes el grande no solo mató a su hijo Aristóbulo, sino que también mató a su esposa, a su suegra, a sus cuñados y a sus dos hijos Aristóbulo y Alejandro, todos ellos eran descendiente judíos y de sangre real.

Herodías se casó primeramente con su tío Felipe, el que no era tetrarca y con él tuvo una hija, que la historia le llama Salomé, años mas tarde Herodías abandonó a su tío Felipe quien era su esposo, y se ajuntó con su otro tío, el tío Herodes.

La historia describe a Herodías como una mujer muy bella y hermosa, muy inteligente pero ambiciosa. Fue por la ambición que Herodías decidió dejar a su tío Felipe que no era de la realeza, por seguir a su otro tío, quien si era de sangre real. Por lo tanto la unión de Herodías con Herodes, tenía dos problemas serios; el primero era adulterio y el segundo era incesto.

Es muy común que se reprenda por sus pecados, transgresiones y mal comportamiento al pobre  y al humilde de éste mundo, pero es una virtud rara de aquel que denuncia clara, abiertamente y sin ningún temor los pecados y crímenes de la alta sociedad, de los ricos y de los poderosos.

Los pobres son sermoneados día a día por sus transgresiones, pero eso no sucede a los ricos; pero en Juan encontramos que sermoneaba y denunciaba abiertamente la brillante carrera pecaminosa de Herodes y Herodías, en Juan no había temor de denunciar el mal proceder de nadie, ni de pobres ni de ricos; ante los ojos de Juan, pecado era pecado, sin importar el estado social del pecador, o la casta del pecador. Esto le ganó a Juan, un pasaje directo a la cárcel y también le costó la vida.

1 En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes.

Herodes era de la secta de los saduceos, los saduceos no creían en la existencia de los espíritus, ni espíritus de ángeles, ni de hombres, ni de demonios, tampoco creían en la resurrección. Pero en ésta escena contemplamos la religión de Herodes, quebrada en mil pedazos, todo gracias a una conciencia quebrantada. El temor había triunfado sobre la religión.  La religión pierde su poder, cuando el hombre va en contra de la religión, violando su propia conciencia.

En Herodes podemos encontrar un ejemplo de cobardía, superstición, y crueldad, depositado en un solo recipiente:

-Fue el miedo a la mala Herodías lo que  llevó a Herodes a encarcelar a Juan

-Fue el miedo a las multitudes, lo que refrenaba a Herodes de matar a Juan

-Fuel el miedo a romper su promesa y hacer el rídiculo de debilidad imperial, lo que condujo a Herodes a asesinar a Juan el bautista

-Fue el miedo que produjo su conciencia quebrantada que lo llevó a creer que Juan el bautista había resucitado en la persona de Jesús, fue hasta que pudo contemplar a Jesús rostro a rostro, que su miedo se llenó de valor y se atrevió a burlarse de Jesús.

Una conciencia quebrantada y con miedo es la que hace al criminal entregarse a la horca después de muchos años de haber cometido su delito.

La historia dice que Nerón era perseguido constantemente por el espíritu de su madre que él mismo había mandado a asesinar.

Calígula padecía de insomnio, por las noches era perseguido constantemente por los rostros de las personas que había asesinado, solía pararse a la entrada de su palacio, deseando volver a ver el amanecer.

La historia también cuenta del general griego Teodoro, después de haber ordenado la decapitación del general Lisímaco, era constantemente asustado por una cabeza ensangrentada que solía aparecer montando un caballo, cada vez que él tenía una fiesta.

Ese mismo miedo que produce una conciencia quebrantada es la que hizo a Herodes decir: “Este es Juan el Bautista a quien yo asesine, él que ha resucitado”

La voz de Juan el bautista no pudo ser silenciada por Herodes, sucedió todo lo contrario, fue en su muerte cuando Herodes pudo escuchar la voz de Juan el bautista con mas claridad, en la muerte de Juan el Bautista, Juan fue liberado de la cárcel, pero su recuerdo inundaba el dormitorio de Herodes, en las fiesta de Herodes, era el recuerdo de Juan el bautista el que convertía la alegría de una fiesta en la tristeza de un funeral, era por las noches donde Herodes era despertado por la sonora voz de Juan hablando al oído interno de una conciencia negra.

De acuerdo a la tradición y a la historia el nombre de la hija de Herodías se llamaba Salomé, ella danzó para Herodes en la fiesta de su cumpleaños y a su danza le ató un macabro pedido de asesinato. Desde esos días hasta ahora, el mundo le canta a Salomé y a su hechizador baile, en los diferentes idiomas que existen en la tierra. También nosotros en nuestros días modernos encontramos una canción dedicada a Salomé, donde el autor enfatiza la locura y la adrenalina que el sensual y exótico cuerpo de Salomé produce en su cabeza, cuando ella baila.

Es allí precisamente después del asesinato de Juan el Bautista, que sucede el milagro de la alimentación de los 5,000 Hay que recalcar que éste es el único milagro que es narrado en los cuatro evangelios. El evangelio de Juan agrega, que después de éste milagro, la multitud había decidido hacer rey a Jesús por la fuerza. Esa fue la razón que Jesús forzó a sus discípulos a cruzar el lago, mientras él se retiró a las montañas, para dedicarse a la oración.

De la experiencia de Jesús en la muerte de Juan el Bautista, aprendemos que es lo que tenemos que hacer en momentos de dolor o de perplejidad.

Cuando Jesús escuchó la muerte de Juan el bautista, inmediatamente Jesús buscó el retiro. En los grandes reveces que la vida nos da, la mayoría de veces necesitamos escuchar la elocuencia del silencio.

La muerte de Juan el Bautista produjo en Jesús mucha tristeza, era su primo, era su heraldo, era su profeta, el único fin que tuvo Juan el bautista en su vida, fue anunciar y engrandar a Jesús.

Jesús inmediatamente buscó el retiró, decidió ir a la soledad del desierto, en la soledad se dedicó a la oración, cuando estaba en su oración las multitudes lo buscaron y también lo encontraron, Jesús atendió a las multitudes, su tristeza se cambió a compasión, hoy tenía que dejar de llorar y comenzar a trabajar. Dios siempre encuentra trabajo para cada corazón que confía en él, es a través del trabajo compasivo que el dolor se disipa.

En el milagro Jesús ordenó a la multitud a sentarse en la verde grama. Todo eso se hizo con calma y en una ordenada precisión. Se formaron grupos de 100 y de 50, posiblemente los vibrantes colores de las túnicas judías, en contra de la verde grama, posiblemente daban un hermoso aspecto, como el de una plantación de flores en un jardín exquisitamente organizado.

“ y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos” Esta es la fórmula para dar gracias a Dios por los alimentos, ésta misma acción y expresión la vuelve a repetir Jesús cuando instituyó la santa cena.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Desde la cárcel de Herodes, donde, defraudadas sus esperanzas, Juan Bautista velaba y aguardaba, mandó dos de sus discípulos a Jesús con el mensaje: “¿Eres tú aquél que había de venir, o esperaremos a otro?” (Mateo 11:3.)

El Salvador no respondió en el acto a la pregunta de estos discípulos. Mientras ellos esperaban, extrañando su silencio, los afligidos acudían a Jesús. La voz del poderoso Médico penetraba en el oído del sordo. Una palabra, el toque de su mano, abría los ojos ciegos para que contemplasen la luz del día, las escenas de la naturaleza, los rostros amigos, y el semblante del Libertador. Su voz llegaba a los oídos de los moribundos, y éstos se levantaban sanos y vigorosos. Los endemoniados paralíticos obedecían su palabra, les dejaba la locura, y le adoraban a él. Los campesinos y jornaleros pobres, de quienes se apartaban los rabinos por creerlos impuros, se reunían en tomo suyo, y él les hablaba palabras de vida eterna.

Así transcurrió el día, viéndolo y oyéndolo todo los discípulos de Juan. Finalmente, Jesús los llamó y les mandó que volvieran a Juan y le dijeran lo que habían visto y oído, añadiendo: “Bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí” (vers. 6). Los discípulos llevaron el mensaje, y esto bastó (El ministerio de curación, p. 23).

El pecado es el mayor de todos los males, y nos incumbe compadecemos del pecador y ayudarlo. Pero no todos pueden ser alcanzados de la misma manera. Hay muchos que ocultan el hambre de su alma. Les ayudaría grandemente una palabra tierna o un recuerdo bondadoso. Hay otros que están en la mayor necesidad, y, sin embargo, no lo saben. No se percatan de su terrible indigencia de alma. Hay multitudes tan hundidas en el pecado que han perdido el sentido de las realidades eternas, han perdido la semejanza con Dios, y apenas saben si tienen almas que salvar o no. No tienen fe en Dios ni confianza en el hombre. Muchas de estas personas pueden ser alcanzadas únicamente por actos de bondad desinteresada. Hay que atender primero sus necesidades físicas: alimentarlas, limpiarlas y vestirlas decentemente. Al ver la evidencia de vuestro amor abnegado, les será más fácil creer en el amor de Cristo (Palabras de vida del gran Maestro, p. 319).

Es la gracia de Dios que se derrama sobre la porción pequeña lo que la transforma en algo todo suficiente. La mano de Dios puede multiplicarla cien veces. De sus recursos él puede preparar una mesa en el desierto para más de un millón de personas. Mediante el toque de su mano Dios puede multiplicar su pequeña provisión y hacerla suficiente para todos. Fue su poder el que multiplicó los panes y el grano en las manos de los hijos de los profetas (Exaltad a Jesús, p. 56).

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Lunes 9 de mayo // Lección 7_____________________________

SEÑOR DE TODA LA CREACIÓN

Después de la alimentación milagrosa, Jesús ordenó a sus discípulos que entraran en la barca (Mat. 14:22). Él quería que se fueran lejos del tumulto y las presiones. Un buen maestro protege a sus estudiantes de lo que todavía no están en condiciones de manejar. “Llamando a sus discípulos, Jesús les ordenó que tomasen el bote y volviesen en seguida a Capernaúm, dejándolo a él despedir a la gente […]. Protestaron contra tal disposición; pero Jesús les habló entonces con una autoridad que nunca había asumido para con ellos. Sabían que cualquier oposición ulterior de su parte sería inútil, y en silencio se volvieron hacia el mar” (DTG 341).

Lee Mateo 14:23 al 33. ¿Qué revelan estos versículos acerca de quién era Jesús y de la naturaleza de la salvación?

23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: !!Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: !!Tened ánimo; yo soy, no temáis! 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Un momento revelador ocurre cuando los aterrorizados discípulos se preguntan quién está caminando sobre el mar hacia ellos. Jesús les dice: “¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (vers. 27). La frase “yo soy” es la traducción de la frase griega egó eimi. Este es el nombre de Dios mismo. (Ver Éxo. 3:14.)

La Escritura repite muchas veces que el Señor está en el control de toda la naturaleza. El Salmo 104, por ejemplo, muestra claramente que Dios es no solo el Creador, sino también el Sustentador y que, por medio de su poder, el mundo sigue existiendo y las leyes naturales operan. No hay nada aquí que sugiera el dios del deísmo, que crea el mundo y luego lo abandona. Judíos o gentiles, todos debemos nuestra existencia continuada al poder sustentador del mismo Señor que aquietó el mar. (Ver también Heb. 1:3.)

El grito de Pedro: “¡Señor, sálvame!” (Mat. 14:30) debería ser un eco del nuestro porque, si el Señor Jesús no nos salva, ¿quién lo hará? En esa situación, Pedro se sintió indefenso y reflejó el modo en que nos sentimos frente a lo que nuestro mundo caído nos pone delante.

Piensa en cuán inútiles somos realmente, en el sentido de que estamos a merced de fuerzas que son mucho más grandes que nosotros y no podemos controlar. ¿De qué forma esta realidad debe ayudarnos a fortalecer nuestra dependencia de Jesús?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Hay tres razones “sugerentes” por la cual se cree que Jesús ordenó a sus discípulos a marcharse del monte, después que se realizó el milagro de la alimentación de los 5000.

La primera razón podría ser por que los discípulos apoyarían la decisión de la multitud de tomar a Jesús por la fuerza y hacerlo rey:

El milagro de la alimentación de los 5000 acababa de suceder y de acuerdo al evangelio de Juan, el pueblo había decidido tomar a Jesús por la fuerza, y hacerlo rey. Si Jesús hizo ese milagro con solamente 5 panes y 2 pescados, él era capaz de alimentar un ejercito por un tiempo indefinido, si él así lo deseaba, y esto por supuesto alegraba mucho al pueblo pensando en la liberación del yugo romano. Hay muchos comentadores bíblicos que creen que los apóstoles iban a apoyar la acción del pueblo.

Cristo conociendo las intenciones de todos ellos, inmediatamente despachó a sus discípulos, obligándolos a marcharse del lugar, aún en contra de su voluntad y también despidió al pueblo, ésta era la manera de frustrar el deseo de la gran multitud, mientras el se retiró a entregarse a la oración.

La segunda razón “sugerente” podría ser por humildad:

Los discípulos acababan de presenciar uno de los milagros mas grandes de Jesús. Los 12 discípulos había tomado parte activa en el milagro de la alimentación, ellos mismos habían sido portadores del milagro, mientras repartían el alimento ellos pudieron presenciar como las cestas se volvían a llenar de alimentos, habían compartido con la gran multitud de alrededor de 10, 000 personas, incluyendo mujeres y niños, habían sido 12 ministros activos, se les había visto caminar en medio de la gran multitud, mientras la multitud estaba recostada sobre la grama.

Si ellos permanecían allí, por un tiempo mas, cabía la oportunidad que los discípulos comenzaran a recibir halagos y adulaciones de parte de la gran multitud. Posiblemente está fue otra razón por la cual Jesús les ordenó marcharse en contra de su voluntad, ellos no podían quedarse en el lugar para recibir adulaciones de parte de la multitud.

Ningún ministro debe introducirse o quedarse en el lugar que le pertenece a Dios, todo ministro necesita aprender a ser servidor, una vez hecho su trabajo, tiene que marcharse inmediatamente y dejar el resto al Señor. A los ojos de la gran multitud, los discípulos eran personas muy exaltadas por su posición con Cristo, ahora ellos fueron enviados a una embarcación, como si fueran sencillamente pescadores. ¡Que hermosa ilustración! En el milagro fueron exaltados, después del milagro necesitaban aprender la lección de la humildad.

Esta experiencia es un gran ejemplo para que todos nosotros sigamos: Después de participar en una gran hazaña, en un gran milagro, en un gran esfuerzo espiritual, donde nos gloriamos en la grandeza de Dios, y tuvimos una parte activa; inmediatamente tenemos que abandonar ese lugar, marcharnos en nuestras barcas como humildes pecadores, eso es lo que somos: humildes pecadores. La gloria, la alabanza y el agradecimiento solo se le da al Jefe, no a los pescadores.

La tercera razón “sugerente” es porque los discípulos fueron conducidos al centro de la tempestad.

Suele pasar que después de grandes triunfos espirituales, vienen grandes adversidades en la vida. Pareciera ser que el cielo siempre va en contra de sus propios caminos. Después que los discípulos tuvieron la fe y la alegría de distribuir el alimento en el milagro de los 5000, ahora tenían que pasar una prueba de obediencia; ahora ellos fueron enviado al centro del problema.

La tormenta se gravó por la ausencia de Cristo, y la tormenta se calmo con la venida de Cristo

Cristo empujó a sus discípulos al mar, mientras él se dirigió a la montaña a orar, A pesar que los discípulos no podían ver a Cristo, él nunca desamparó a sus discípulos, ellos estaban presentes en sus oraciones, mientras él hablaba con el Padre.

Cristo regresó a sus discípulos tal como les había prometido, no regresó a ellos de acuerdo a sus deseos, o manera o tiempo; regresó a ellos de acuerdo a su propio plan. Es el hombre quien necesita aprender a ajustarse a Dios, y no Dios al hombre.

El mar de Galilea tiene un nivel muy bajo comparado al gran mar del Mediterráneo, su altura es de 600 pies, (189 metros) bajo el nivel del mar. Las aguas que bajan de las montañas hacia el lago, han formado grandes canales o surcos en la tierra, y estos mismos canales arrastran los vientos de las montañas hacia abajo, formándose rápidamente tormentas muy violentas y severas.

Los discípulos se enfrentaron a una de éstas tormentas, partieron antes de la puesta del sol y era casi el amanecer cuando ellos habían alcanzado la mitad del mar, que es aproximadamente solo 3 o 4 millas (5 a 7 kilómetros)

En aproximadamente 9 horas, ellos habían logrado avanzar solamente 5 kilómetros, es decir su velocidad era alrededor de medio kilo metro por hora.

25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.

Los discípulos aun no eran libres de la superstición que sufrían los habitantes de la región, inmediatamente sus mentes relacionaron la aparición del “fantasma” con destrucción. Era entre las 3 y las 6 de la mañana, la parte mas obscura de la noche, en medio de la tormenta aparece una figura misteriosa vestida de blanco, que sus ropas se movía y danzaba sacudida por el viento, lo discípulos pudieron contemplar la silueta desde lejos y quedaron confundidos si lo que estaban viendo era una realidad o era el resultado del develo y del cansancio, sabiendo que ningún humano tiene la virtud para caminar sobre las aguas, la conclusión que era un fantasma, que era una aparición nocturna, que era un demonio con forma humana, fue lógica a cualquier mente humana.

Los judíos y especialmente fariseos, creían en los espíritus, en las apariciones, en los fantasmas y en los demonios, ellos creían que era en la noche que estos usaban para aparecer a los humanos, ellos tenían una ley que decía: “Es prohibido que un hombre salude a su amigo en la noche, tenemos que ser cuidadosos: Puede ser un demonio”

Posiblemente a la mayoría de nosotros, también nos causara terror enfrentarnos a una situación como la que enfrentaron los discípulos.

27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

El mas valiente de todos, se atrevió a hablar y dijo: “Si eres tu”; denotando inseguridad de la persona con quien está hablando, el temor de que Satanás hubiera tomado la forma de un ángel de luz y que imitara la voz de Jesús, existía en la mente de Pedro y de los discípulos, a pesar de esa inseguridad, Pedro se aventó al agua y comenzó a caminar; ¿fe o presunción?

La decisión de Pedro se le llama “la religión del impulso”

La religión puede actuar en los humanos bajo tres formas:

1-La religión puede actuar sin el intelecto; simplemente impulsada por lo exterior, ésta es una religión basada en las emociones.

2-La religión puede actuar bajo el intelecto; controlada por el juicio y la razón de la persona, y ésta es la manera que tiene que ser

3-La religión puede actuar en contra del intelecto; ésta es la religión del impulso y su ejemplo vivo es Pedro

Estas son unas de las características para descubrir si sufrimos de la “religión del impulso”

1-La religión del impulso siempre hace pedidos extravagantes: El hombre no fue creado para caminar sobre las aguas, al menos la Biblia nunca lo explica así. Después que el hombre pecó, se sabe que perdió muchas capacidades, y una de las capacidades que el hombre no tiene, es poder caminar sobre las aguas. Para evitar caer en manos del enemigo, tenemos que estudiar las leyes generales, tener dominio propio y buscar la ayuda divina.

2-La religión del impulso nos conduce a conductas peligrosas. Un acto de necedad nos puede hundir en un mar de dificultades

3- La religión del impulso siempre es corregida por Dios. Dios siempre permite que el humano desarrolle sus pasiones y su fanatismo y después corrige a la persona, exponiendo su error: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Pregunto Jesús a Pedro.

El uso de la fe, demanda el uso completo del intelecto o de la razón de la persona, no actuemos por impulso, ni tampoco por costumbres o hábitos

Recordemos que el uso de la fe incluye el intelecto, la razón, evidencias y dependencia de Dios.

-Hay muchos que creen que se están hundiendo, pero no es así

-Hay muchos que se están hundiendo pero no lo saben

-Hay muchos que se están hundiendo y miserablemente si lo saben

La consecuencia de nuestro hundimiento es evidente, lo que antes estaba debajo de nosotros, ahora se encuentra arriba de nosotros, el amo se convirtió en esclavo y el esclavo en amo, las ansiedades, las aflicciones, y los problemas nos hunden, nuestro único escape es clamar a Cristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios derrama sus bendiciones a lo largo de todo nuestro camino, para alegrar nuestro viaje e inducir a nuestros corazones a amarlo y alabarlo; y él desea que extraigamos agua de la fuente de la salvación para refrescar nuestros corazones. Podemos cantar los cánticos de Sión, podemos regocijar nuestros corazones, y podemos alegrar los corazones de otros; la esperanza debe fortalecerse, y la oscuridad debe tomarse en luz. Dios no nos ha dejado en un mundo tenebroso —como peregrinos y extranjeros que buscan un país mejor, el país celestial— sin damos preciosas promesas para aliviar toda carga. Los bordes de nuestro sendero están sembrados con hermosas flores de promesa. Florecen a todo nuestro alrededor, esparciendo por el ambiente rica fragancia (Nuestra elevada vocación, p. 12).

No es conveniente que alberguemos dudas y temores, porque crecen cuando las contemplamos y hablamos acerca de ellos. Creo mejor extender la mano y aferrarme de la de Cristo, tal como lo hizo el discípulo que se hundía en el tormentoso mar. Quiero cumplir mi tarea con fidelidad, de manera que cuando tenga que comparecer delante del gran trono blanco y se me ordene responder por lo que he hecho en el cuerpo (todo lo cual está escrito en el libro), que yo pueda ver almas de pie para dar testimonio de que las amonesté y les rogué que contemplaran al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (Cada día con Dios, p. 212).

Necesitamos educar el alma para que tome y retenga las ricas promesas de Dios. El Señor Jesús sabe que no es posible para nosotros resistir las muchas tentaciones de Satanás sin recibir el poder divino que Dios nos da. Él sabe que si confiamos en nuestra propia fortaleza humana, fracasaremos. Por lo tanto ha sido tomada toda provisión, para que en cada emergencia y prueba acudamos a la fortaleza… Hemos recibido la promesa de labios que no mienten… Debemos tener fe individualmente para recibir de él las cosas que ha prometido.

Dios será para nosotros todo lo que le permitamos ser. Nuestras oraciones lánguidas y sin entusiasmo no tendrán respuesta del cielo. ¡Oh, necesitamos insistir en nuestras peticiones! Pedid con fe, esperad con fe, recibid con fe, regocijaos con esperanza, porque todo aquel que pide, encuentra. Seamos fervientes. Busquemos a Dios de todo corazón…

Contadle a Jesús con sinceridad vuestras necesidades. No se requiere de vosotros que sostengáis una larga controversia con Dios, o que le prediquéis un sermón, sino que, con un corazón afligido a causa de vuestros pecados, digáis: “Sálvame, Señor, o pereceré”. Para estas almas hay esperanza. Ellas buscarán, pedirán, golpearán y encontrarán. Cuando Jesús haya quitado la carga del pecado que quebranta el alma, experimentaréis la bendición de la paz de Cristo (Nuestra elevada vocación, p. 133).

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Lección 7 // Martes 10 de mayo____________________________

EL CORAZÓN DEL HIPÓCRITA

“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado” (Isa. 29:13). Aunque Dios estaba hablando al antiguo Israel, ¿qué mensaje hay aquí para nuestra iglesia de hoy? ¿Cuáles son los dos problemas principales acerca de los cuales el Señor advierte aquí, y cómo podemos asegurarnos de que no estamos haciendo lo mismo?

Muchos siglos después de que Isaías escribió estas palabras, Jesús las cita mientras está en una contienda con los dirigentes religiosos.

Lee Mateo 15:1 al 20. ¿Cuál es el problema específico aquí, y cómo lo afronta Jesús?

1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. 10 Y llamando a sí a la multitud, les dijo: Oíd, y entended: 11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre. 12 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra? 13 Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada. 14 Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo. 15 Respondiendo Pedro, le dijo: Explícanos esta parábola. 16 Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? 17 ¿No entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? 18 Pero lo que sale de la boca, del corazón sale; y esto contamina al hombre. 19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre.

En algún momento después de que volvió a Capernaum, Jesús entró en debate con los maestros judíos acerca de lo que contamina al hombre. Los maestros habían añadido a la ley toda clase de reglas acerca de la impureza externa. Por ejemplo, uno tenía que lavarse las manos de cierta manera. No obstante, los discípulos de Jesús no se molestaban en seguir esta regla y, cuando los escribas y los fariseos de Jerusalén lo señalaron, Jesús respondió como lo hizo.

En pocas palabras, Jesús condena con dureza lo que tan fácilmente se vuelve una trampa para cualquiera: la hipocresía. ¿Quién no ha sido culpable de esto en algún momento, condenando a alguien por un acto (verbalmente o en el corazón), aun cuando ha hecho o está haciendo lo mismo o algo peor? Todos tenemos una tendencia a ver las faltas de otros, mientras que somos ciegos a las propias. Por ello, ser un hipócrita tiende a ser algo natural para todos nosotros.

Todos odiamos la hipocresía en otros. Además, siempre es muy fácil ver la hipocresía en los demás. ¿De qué modo podemos asegurarnos de que nuestra capacidad de ver la hipocresía en otros no sea sencillamente una manifestación de ella en nosotros mismos?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Hay dos problemas graves que afectan al cristianismo moderno: El primer problema es para aquellos cristianos que no quieren aceptar la ley de Dios; como consecuencia de ésta posición, estos cristianos se vuelven liberales, sin fundamento, y con un evangelio barato y fácil.

El segundo problema es para aquellos que aceptan la ley de Dios; como resultado de aceptar la ley de Dios, éste grupo padece de 2 problemas graves: El primer problema es que se vuelven legalistas y fanáticos, y el segundo problema es la hipocresía; para mantener vivo y fuerte el fanatismo, se le necesita inyectar la importante vitamina llamada hipocresía.

Eso era lo que pasaba precisamente a los escribas y fariseos, se habían vuelto fanáticos e hipócritas.

Un ejemplo de esto es lo siguiente:

Durante un encuentro de Jesús con los escribas y los fariseos ellos lo interrogaron en cuanto a una tradición de los ancianos, que no figura en la ley de Moisés. Según esta tradición, toda persona se debía de lavar las manos antes de comer, algo que los discípulos de Jesús no habían hecho.

Cristo respondió citando otra tradición de los fariseos que invalidaba el quinto Mandamiento.

1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Pareciera que los fariseos habían encontrado la excusa perfecta para negar a los padres el sustento que necesitaban. Habían ampliado la ley de Dios y algunos principios los habían transformado en mandamientos de hombres, que según su propio pensamiento, podían sustituir los mandamientos de Dios.

El lavarse las manos es un buen hábito higiénico, que todos los humanos lo han venido practicando por toda la existencia en este mundo. Enseñamos a nuestros pequeños a ser aseados en todas las etapas de la vida.

Aquí los discípulos de Jesús no están violando una ley escrita ó mosaica, aquí ellos están violando una “tradición de los ancianos” una ley transmitida oralmente por generaciones, que ellos mismos habían elevado hasta alcanzar el grado de pecado.

Jesús no está defendiendo a la gente que no practica éste buen hábito, aquí Jesús está atacando a los fariseos, por que cuidaban de las cosas que no deberían de cuidar y descuidaban las cosas que si deberían de cuidar.

Aquí los fariseos son confrontados por Jesús por que están cuidando un mandamiento de hombre, y están terriblemente pisoteando un mandamiento de la ley de Dios.

En su hipocresía total, los fariseos estaban cuidando el lavarse las manos, que no tenía ninguna importancia espiritual; pero estaban descuidando el mandamiento expresamente dado por Dios que protege a los padres ancianos.

La tradición los habían llevado a cometer serios pecados contra Dios y contra el prójimo. Estaban molestando a Jesús por algo que ni siquiera estaba contemplado en la ley, y ellos eran dignos de muerte por sus aberraciones.

Esta no es la única ocasión en la que Jesús lidió con la misma perversión espiritual: “Mas ¡ay de vosotros, fariseos! Que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello” Lucas 11:42 Los fariseos debían haber guardado ambos mandamientos, honrar primero a su padre y a su madre, sin dejar de lado sus ofrendas al Señor.

No es sorprendente que Jesús haya resumido su argumento aplicando a los fariseos la descripción que Isaías había hecho de los israelitas: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” Mateo 15: 8, 9  Una vez más, Cristo sostuvo en alto los Diez Mandamientos y contrastó su propia posición con la de los fariseos.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios somete a prueba a su pueblo en este mundo. Este es el lugar en el que debe prepararse para comparecer ante su presencia. Aquí en este mundo, en estos últimos días, la gente mostrará cuál es el poder que actúa en sus corazones y controla sus acciones. Si es el poder de la verdad divina, lo conducirá a realizar buenas obras. Elevará al que lo recibe, y le hará tener un corazón noble y ser generoso, como su divino Señor. Pero si los ángeles malignos controlan el corazón, eso se verá en diferentes formas. El fruto será egoísmo, codicia, orgullo y malas pasiones.

El corazón es engañoso sobre todas las cosas, y muy perverso. Los religiosos profesos no están dispuestos a examinarse minuciosamente para ver si están dentro de la fe, y es cosa terrible ver que muchos se apoyan en una esperanza falsa. Algunos se apoyan en una antigua experiencia que tuvieron hace años, pero cuando llegan a este tiempo que exige que se efectúe un examen de conciencia, cuando todos debieran tener una experiencia espiritual diaria, no tienen nada que referir. Al parecer creen que solamente por el hecho de profesar una fe serán salvos. Cuando abandonen los pecados que Dios detesta, Jesús vendrá y cenará con ellos y ellos con él. Entonces obtendrán poder divino de Jesús, y crecerán en él, y podrán decir con santo triunfo: “Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57) (Testimonios para la iglesia, tomo 1, p. 173).

Por muy noble que sea lo profesado por aquel cuyo corazón no está lleno del amor a Dios y a sus semejantes, no es verdadero discípulo de Cristo. Aunque posea gran fe y tenga poder aun para obrar milagros, sin amor su fe será inútil. Podrá desplegar gran liberalidad; pero si el motivo es otro que el amor genuino, aunque dé todos sus bienes para alimentar a los pobres, la acción no le merecerá el favor de Dios. En su celo podrá hasta afrontar el martirio, pero si no obra por amor, será considerado por Dios como engañado entusiasta o ambicioso hipócrita (Los hechos de los apóstoles, p. 256).

La hipocresía es como la levadura. La levadura puede estar oculta en la harina, y no se conoce su presencia hasta que produce su efecto. Cuando se la introduce satura rápidamente toda la masa. La hipocresía actúa secretamente y si se la tolera, llenará la mente de orgullo y vanidad. Algunos engaños que hoy se practican son similares a los que practicaban los fariseos. El Salvador dio esta advertencia para que estuvieran alerta todos los que creen en él. Velad para que no absorbáis ese espíritu y os volváis como aquellos que trataban de entrampar al Salvador (Comentario bíblico adventista, tomo 5, p. 1095).

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Miércoles 11 de mayo // Lección 7__________________________

MIGAJAS DE LA MESA

Después de alimentar, sanar y predicar a su propio pueblo, Jesús dejó la región de los judíos y entró en la región de los gentiles.

Lee Mateo 15:21 al 28. ¿De qué manera debemos entender esta historia?

21 Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. 22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. 23 Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. 24 El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! 26 Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. 27 Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. 28 Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

No es una historia fácil, porque no tenemos el beneficio del tono de voz y las expresiones faciales. Primero, Jesús parece ignorar a esta mujer; luego, sus palabras parecen muy severas: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos” (vers. 26).

¿Qué pasaría si le hablaras así a una persona? Alguien te pregunta si puede tener alguno de tus dulces, y tú contestas: “No es bueno echar mis dulces a los perros”. No conquistarás muchos amigos, ¿verdad? Sin embargo, aquí hay algunas cosas que debemos considerar.

Es cierto que, en ese tiempo, los judíos se referían a los gentiles como perros. Pero aquí, Jesús usa el término griego más afectuoso, “perrito” (o “cachorrito”), que se relaciona con perros domésticos que son alimentados desde la mesa.

Esta mujer cananea llama a Jesús “Hijo de David”. Esto muestra su familiaridad con el hecho de que Jesús era judío. Como buen maestro, Jesús dialoga con ella y la pone a prueba. Craig Keener escribe: “Tal vez le pide que comprenda su verdadera misión e identidad, para que ella no lo trate como a un vagabundo a quienes los gentiles apelaban para algún exorcismo. No obstante, él la llama a reconocer la prioridad de Israel en el plan divino, un reconocimiento que admite su dependencia […]. Uno puede comparar esto con el requisito que puso Eliseo a Naamán de zambullirse en el Jordán, a pesar de que él prefería los ríos Abana y Farfar […] lo que en última instancia llevó a Naamán a reconocer al Dios y la tierra de Israel (2 Rey. 5:17, 18)”.−The Gospel of Matthew: A Socio-Rhetorical Commentary, p. 417.

Es probable que esta fuera una mujer griega de clase alta, parte de una clase que “en forma rutinaria tomaban el pan de los judíos empobrecidos que vivían en la cercanía de Tiro […]. Ahora […] Jesús invierte la relación de poder, porque el ‘pan’ que Jesús le ofrece pertenece primero a Israel […] esta ‘griega’ tiene que pedir ayuda a un judío itinerante”.−ibíd.

Al dialogar con esta mujer, Jesús la dignifica a ella: se va con su hija sana y su fe en el Hijo de David encendida.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Es aceptado casi por todos los comentaristas bíblicos, que en la época en que Jesús estuvo en la tierra, fue permitido por Dios que el Diablo tomara posesión de cierto individuos, de una manera que no había ocurrido antes ni después en la historia del mundo.

Esto se cree que Dios lo permitió por dos razones: la primera fue para mostrar al mundo el poder maligno del Diablo y la segunda razón era para mostrar al mundo, el gran poder de Dios para contrarrestar éste mal y también para mostrar que Dios puede libertar a todo aquel que ha caído en las garras del maligno.

Se da el caso que de padres muy religiosos, salen hijos muy impíos, hay padres que tiene una gran luz espiritual, y tienen hijos que viven en una obscuridad espiritual increíble; no hay cosa mas desesperante para un padre contemplar una escena, donde puede ver a su hijo sumergido en una desgracia espiritual total.

Jesús había ido con sus discípulos a la región de Tiro y de Sidón, precisamente para encontrarse con ésta mujer Siro-fenicia. El saludo de ésta mujer para Cristo, llama mucho la atención : ¡Señor, Hijo de David…!

Aparentemente el nombre del Maestro de Genezareth, ya había viajado mas allá de las frontera de Galilea. A ciencia cierta no se sabe, como ésta mujer había aprendido a saludar a Jesús, de la misma manera que lo hacían los judíos.

Lucas 6:17 ofrece un poco de luz al respecto, Lucas menciona las procedencias de las personas que estaban presentes en el monte del sermón de las bienaventuranzas: 17Y descendió con ellos, y se detuvo en un lugar llano, en compañía de sus discípulos y de una gran multitud de gente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón, que había venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades; 18y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos eran sanados. 19Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía de él y sanaba a todos.

Esa gran multitud que estaba presente en el monte donde Cristo dio las bienaventuranzas provenían de tres lugares: de Jerusalén, de Judea y la costa de Tiro y de Sidón. Allí Jesús hizo muchos milagros y también liberó a muchos endemoniados. Posiblemente fue en ésta ocasión que la mujer Siro-fenicia, recibió esa información y así pudo saludar a Jesús de una manera muy elocuente y muy profunda, espiritualmente hablando.

Posiblemente la mujer Siro-fenicia vivió mucho tiempo con la esperanza de poderse encontrar con Jesús, y ahora para su gran sorpresa, Jesucristo había cruzado la frontera y ella lo pudo encontrar en su propia país.

22 Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio.

Cristo guardó un total silencio a las palabras de la mujer; hay que notar que la mujer no hizo ningún pedido especial a Jesús, la mujer tampoco trajo consigo a su hija endemoniada, la mujer no invitó a Jesús a su casa, la mujer llegó solamente para contar su aflicción a Cristo y también llegó para adorarle: 25 Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Ella llamó “Señor” a Jesús, y lo adoró como se adora al Dios verdadero.

El Jesús misericordioso que nosotros conocemos parecía inflexible, el gran médico detenía su cura, aun contemplando la miseria y escuchando la voz de la sufriente madre. Jesucristo se hacía indiferente al clamor de la mujer: esa es la disciplina del amor, ese silencio iba a hacer que la mujer perseverara en la fe, y que consiguiera lo que pedía.

26Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos.

Entre las naciones, está la costumbre de aplicarse nombre o palabras de desprecio entre unos y otros, y la palabra “perro” es una de las palabras mas usadas en la materia de desprecio internacional. Hasta el día de hoy el pueblo musulmán se refiere a los cristianos como “perros”; también los judíos usan esa palabra para referirse al mundo cristiano y viceversa. La palabra “perro” es una de las palabras mas despreciables con la cual se puede llamar a una persona.

En el tiempo de Jesús los judíos le llamaban “perros” a los gentiles por su ignorancia, por su idolatría y por sus impurezas. En el medio oriente un perro es el símbolo de la impureza.

Jesucristo no usaba ese tipo de palabra cuando impartía el evangelio, esa expresión que uso Jesús era simple y sencillamente una prueba de fe para la mujer. En otras palabras Jesús le estaba diciendo a la mujer: “Los judíos se consideran hijos de Dios y a ustedes los humillan y los abusan llamándoles perros; ¿Aún así estás dispuesta a recibir un favor de un judío?”

27Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.

La palabra “migaja” usada en el tiempo de Jesús, no es la misma que en nuestros días modernos, nosotros conocemos por migajas. En el tiempo de Jesús, se usaba los dedos en vez de cuchara y tenedor, se usaban pedazos de pan en vez de plato. Era la costumbre para esos días, el dejar un poco de masa de pan cruda que sirviera como una servilleta. Esa masa se ponía en la mesa, y cuando los que comían se ensuciaban las manos, tomaban una porción de esa masa para limpiarse las manos, si había comida sobrante, era la costumbre revolverlo con la masa cruda y esa era la migaja que se le entregaba a los perros.

La mujer Siro-fenicia responde a Jesús de una manera muy digna de admirar; ella le responde a Jesús que no está pidiendo el pan de los hijos, no es necesario privar a los niños de su comida, ella reconoce que es un “perrillo” y como “perillo” lo único que está pidiendo a su amo, son las migajas de la comida de los hijos, a las cuales ella tenía derecho.

Si pudiéramos parafrasear las palabras de la mujer Siro-fenicia, pudiéramos decir que la mujer le dijo a Jesús, que solamente por el acto de él haberle llamado “perrillo” a ella,  Jesús tenía que proveer para ella, lo que ella pedía, que eran solamente las migajas, algo que siempre le pertenecía a los perros.

Las migajas de la misericordia divina le bastaban a ella, y se las estaba pidiendo al Padre de la familia, el Padre de la familia tiene autoridad tanto sobre sus hijos, como también sobre los animales de la casa, especialmente los perros. Ella estaba consciente que las migajas de la misericordia divina era todo lo que necesitaba, y también sabía que el mas suculento manjar que el mundo le pudiera ofrecer, no le podía ayudar en nada al problema que su hija estaba enfrentando.

Hay tres cosas grandes de admirar en la respuesta de la mujer Siro-fenicia:

  • Su humildad; ella acepto que era un “perrillo”
  • Su modestia; no pedía otra cosa que las migajas
  • Su perseverancia; después de tres rechazos, continuó insistiendo

28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

La expresión “grande es tu fe; hágase contigo como quieres” solamente fue pronunciada a otra persona y también fue a un gentil; esas palabras también se las dijo Jesús al centurión de Capernaúm: 10Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 13Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora. Mateo 8

  • La fe triunfa sobre los obstáculos y nuestras circunstancias personales
  • La fe triunfa cuando Cristo se nos esconde
  • La fe triunfa sobre el silencio de Cristo
  • La fe triunfa ante la negativa de Cristo
  • La fe triunfa sobre el reproche de Cristo
  • La fe de la mujer triunfó, y por esa razón fue elogiada y admirada por el mismo Creador de la fe
  • La fe de la mujer fue ampliamente premiada
  • La mujer vino a la persona correcta
  • La mujer vino con el espíritu correcto
  • La mujer vino con la petición correcta

Una de las causas mas poderosas que mantuvo a la mujer Siro-fenicia lejos de Cristo, fueron los mismos discípulos de Jesús. En nuestras tribulaciones no vayamos donde los discípulos, vayamos directamente donde el Divino Maestro, él es la persona correcta.

Las lágrimas hablan en un idioma, que Dios entiende perfectamente. Los bebés no tienen una oración para decir a sus madres cuando ellos necesitan ser amamantados, pero con sus lagrimas y con su llanto, las madres pueden entender la necesidad de sus criaturas.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo conocía la situación de esta mujer. Él sabía que ella anhelaba verle, y se colocó en su camino. Ayudándola en su aflicción, él podía dar una representación viva de la lección que quería enseñar. Para esto había traído a sus discípulos. Deseaba que ellos viesen la ignorancia existente en las ciudades y aldeas cercanas a la tierra de Israel. El pueblo al cual había sido dada toda oportunidad de comprender la verdad no conocía las necesidades de aquellos que le rodeaban. No hacía ningún esfuerzo para ayudar a las almas que estaban en tinieblas. El muro de separación que el orgullo judío había erigido impedía hasta a los discípulos sentir simpatía por el mundo pagano. Pero las barreras debían ser derribadas.

Cristo no respondió inmediatamente a la petición de la mujer. Recibió a esta representante de una raza despreciada como la habrían recibido los judíos. Con ello quería que sus discípulos notasen la manera fría y despiadada con que los judíos tratarían un caso tal evidenciándola en su recepción de la mujer, y la manera compasiva con que quería que ellos tratasen una angustia tal, según la manifestó en la subsiguiente concesión de lo pedido por ella…

Jesús acababa de apartarse de su campo de labor porque los escribas y fariseos estaban tratando de quitarle la vida. Ellos murmuraban y se quejaban. Manifestaban incredulidad y amargura, y rechazaban la salvación que tan gratuitamente se les ofrecía. En este caso, Cristo se encuentra con un miembro de una raza infortunada y despreciada, que no había sido favorecida por la luz de la Palabra de Dios; y sin embargo esa persona se entrega en seguida a la divina influencia de Cristo y tiene fe implícita en su capacidad de concederle el favor pedido. Ruega que se le den las migajas que caen de la mesa del Maestro…

El Salvador está satisfecho. Ha probado su fe en él. Por su trato con ella, ha demostrado que aquella que Israel había considerado como paria, no es ya extranjera sino hija en la familia de Dios. Y como hija, es su privilegio participar de los dones del Padre. Cristo le concede ahora lo que le pedía, y concluye la lección para los discípulos. Volviéndose hacia ella con una mirada de compasión y amor, dice: “Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres”. Desde aquella hora su hija quedó sana. El demonio no la atormentó más. La mujer se fue, reconociendo a su Salvador y feliz por haber obtenido lo que pidiera…

Jesús anhelaba revelar los profundos misterios de la verdad que habían quedado ocultos durante siglos, a fin de que los gentiles fuesen coherederos con los judíos y “consortes de su promesa en Cristo por el evangelio”. Los discípulos tardaron mucho en aprender esta verdad, y el Maestro divino les dio lección tras lección (El Deseado de todas las gentes, pp. 366-368).

El alma sincera y contrita es preciosa a la vista de Dios. Él pone su señal sobre los hombres, no según su jerarquía ni su riqueza, ni por su grandeza intelectual, sino por su unión con Cristo. El Señor de gloria queda satisfecho con aquellos que son mansos y humildes de corazón. “Dísteme asimismo —dijo David— el escudo de tu salud… y tu benignidad —como elemento del carácter humano— me ha acrecentado” (El Deseado de todas las gentes, p. 404).

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Lección 7 // Jueves 12 de mayo____________________________

SEÑOR DE LOS GENTILES

Lee Mateo 15:29 al 39, y compara con Mateo 14:13 al 21. ¿Cuáles son las semejanzas y las diferencias entre las dos historias?

29 Pasó Jesús de allí y vino junto al mar de Galilea; y subiendo al monte, se sentó allí. 30 Y se le acercó mucha gente que traía consigo a cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos enfermos; y los pusieron a los pies de Jesús, y los sanó; 31 de manera que la multitud se maravillaba, viendo a los mudos hablar, a los mancos sanados, a los cojos andar, y a los ciegos ver; y glorificaban al Dios de Israel. 32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino. 33 Entonces sus discípulos le dijeron: ¿De dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, para saciar a una multitud tan grande? 34 Jesús les dijo: ¿Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos. 35 Y mandó a la multitud que se recostase en tierra. 36 Y tomando los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud. 37 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, siete canastas llenas. 38 Y eran los que habían comido, cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 39 Entonces, despedida la gente, entró en la barca, y vino a la región de Magdala (Mateo 15)

13 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. 14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. 16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 El les dijo: Traédmelos acá. 19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños (Mateo 14)

Muchas personas no se dan cuenta de que hay dos alimentaciones de multitudes en los evangelios: la primera, para los judíos; la segunda, para los gentiles. En ambos casos, Jesús tiene “compasión” de la gente.

Es asombroso, esta imagen de miles de gentiles que salen para ser enseñados, amados y alimentados por este joven rabí. Hoy, mirando hacia atrás y entendiendo la universalidad del evangelio (después de todo, la mayor parte de las personas que ahora mismo leen esto no son judías), podemos perder de vista cuán increíble e inesperado debió de haber parecido a la gente algo como esto, tanto a judíos como a gentiles. Sin duda, Jesús estaba sacando a cada uno de su zona de comodidad.

No obstante, este siempre ha sido el plan de Dios, atraer a todas las personas de la Tierra a él. Un versículo sorprendente en la Escritura hebrea testifica de esta verdad: “Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros como hijos de etíopes […]? ¿No hice yo subir a Israel de la tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos?” (Amós 9:7).

¿Qué está queriendo decir Dios aquí? ¿Que él está interesado en los asuntos no solo de Israel, sino también de todos los pueblos; que está interesado en los filisteos? Una lectura cuidadosa del Antiguo Testamento revela esta verdad una y otra vez, aun cuando fue oscureciéndose a través de los siglos, de modo que, cuando se formó la iglesia en tiempos del Nuevo Testamento, muchos de los primeros creyentes tuvieron que aprender esta verdad bíblica básica.

Lee Romanos 4:1 al 12. ¿De qué modo el evangelio y su universalidad son captados en estos versículos?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo no era exclusivista, y había ofendido especialmente a los fariseos al apartarse, en este respecto, de sus rígidas reglas. Halló al dominio de la religión rodeado por altas murallas de separación, como si fuera demasiado sagrado para la vida diaria, y derribó esos muros de separación. En su trato con los hombres, no preguntaba: ¿Cuál es vuestro credo? ¿A qué iglesia pertenecéis? Ejercía su facultad de ayudar en favor de todos los que necesitaban ayuda. En vez de aislarse en una celda de ermitaño a fin de mostrar su carácter celestial, trabajaba fervientemente por la humanidad. Inculcaba el principio de que la religión de la Biblia no consiste en la mortificación del cuerpo. Enseñaba que la religión pura y sin mácula no está destinada solamente a horas fijas y ocasiones especiales. En todo momento y lugar, manifestaba amante interés por los hombres, y difundía en derredor suyo la luz de una piedad alegre. Todo esto reprendía a los fariseos. Demostraba que la religión no consiste en egoísmo, y que su mórbida devoción al interés personal distaba mucho de ser verdadera piedad. Esto había despertado su enemistad contra Jesús, de manera que procuraban obtener por la fuerza su conformidad a los reglamentos de ellos.

Jesús obraba para aliviar todo caso de sufrimiento que viese. Tenía poco dinero que dar, pero con frecuencia se privaba de alimento a fin de aliviar a aquellos que parecían más necesitados que él. Sus hermanos sentían que la influencia de él contrarrestaba fuertemente la suya. Poseía un tacto que ninguno de ellos tenía ni deseaba tener. Cuando ellos hablaban duramente a los pobres seres degradados, Jesús buscaba a estas mismas personas y les dirigía palabras de aliento. Daba un vaso de agua fría a los menesterosos y ponía quedamente su propia comida en sus manos. Y mientras aliviaba sus sufrimientos, asociaba con sus actos de misericordia las verdades que enseñaba, y así quedaban grabadas en la memoria (El Deseado de todas las gentes, pp. 65, 66).

Cristo no reconoce distinción de nacionalidad, alcurnia ni credo. Los escribas y fariseos deseaban convertir en un beneficio local y nacional los dones del cielo, y excluir de toda participación al resto de la familia de Dios en el mundo. Pero Cristo vino para derribar todo muro de separación. Vino para demostrar que su don de misericordia y amor es tan ilimitado como el aire, la luz o las lluvias que refrescan la tierra.

La vida de Cristo estableció una religión en la cual no hay casta, una religión por la cual judío y gentil, libre y siervo, están unidos en una fraternidad común y son iguales delante de Dios. Ninguna cuestión de métodos o conducta influía en sus actos. Para él no había diferencia entre vecinos y forasteros, amigos y enemigos. Lo que conmovía su corazón era un alma que tuviese sed de las aguas de vida.

Él no desdeñaba ningún ser humano como inútil, sino que trataba de aplicar el remedio sanador a toda alma. En cualquier compañía en que se encontrase, presentaba una lección apropiada al tiempo y las circunstancias. Toda negligencia o desprecio que manifestasen los hombres para con sus semejantes, le hacía a él tan solo más consciente de la necesidad que tenían de su simpatía divino-humana. Él trataba de inspirar esperanza a los más toscos y menos promisorios, presentándoles la seguridad de que podían llegar a ser sin mancha ni maldad, y alcanzar a poseer un carácter que los diese a conocer como hijos de Dios (Obreros evangélicos, pp. 46, 47).

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Viernes 13 de mayo // Lección 7___________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Un cristiano hablaba a estudiantes en un campus secular acerca de la existencia de Dios. Después de usar todos los argumentos comunes, tomó una dirección diferente. “Saben, cuando yo tenía la edad de ustedes, no creía en Dios. Cuando algo me convencía de que tal vez Dios existía, me sacaba esa idea de la cabeza. Pero algo me decía que, si realmente Dios existía, entonces –considerando la forma en que vivía– estaba en un verdadero problema”. Al instante, la actitud cambiaba. Docenas de conciencias comenzaban a girar sobre sí mismas. Era casi como si la temperatura en la sala hubiese subido por la fricción detrás de todos esos rostros ahora incómodos. Había tocado un punto sensible. Estos estudiantes, que no eran cristianos, tal vez no muy preocupados por los Diez Mandamientos, sentían que no estaban bien en lo moral y que, si había un Dios, ellos tendrían que responder por muchas cosas. Como cristianos, deberíamos estar en armonía con las normas morales de Dios y no sentirnos incómodos cuando nos confrontan con la realidad de un Dios moral. Eso es por causa de la promesa del evangelio; porque, cuando somos confrontados con nuestra pecaminosidad, nos refugiamos en la justicia de Cristo ofrecida por fe, “sin las obras de la ley” (Rom. 3:28), y podemos reclamar la promesa de que “ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Rom. 8:1). “Sin distinción de edad, jerarquía, nacionalidad o privilegio religioso, todos están invitados a venir a él, y vivir” (DTG 370).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Lee Mateo 16:1 al 12. ¿Qué crees que quiso decir Jesús cuando advirtió: “Guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (vers. 6)? Los discípulos pensaron que Jesús hablaba de levadura literal. Durante la Pascua, los judíos eran muy cuidadosos de eliminar la levadura; por eso, ellos pensaron que Jesús les estaba diciendo que no compraran pan con levadura. Pero, Jesús pensaba en algo mucho más profundo. ¿En qué?
  2. El amor de Cristo por todos los pueblos debería ser el mensaje principal del cristianismo, ya que todos somos pecadores que luchan. Ninguno de nosotros tiene esperanza alguna fuera de Jesucristo. Sin embargo, a veces el mensaje que enviamos puede ser de crítica, arrogancia y superioridad. Al seguir la conducción de Jesús como iglesia, ¿de qué modo podemos mostrar nuestra compasión por todas las personas?

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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

4 pensamientos en “LECCIÓN 7 – SEÑOR DE JUDÍOS Y GENTILES – PARA EL 14 DE MAYO DE 2016

  1. GRACIAS POR EL MATERIAL. DIOS LOS BENDIGA

  2. Gracias hernano me sirve de mucho para estudiar

  3. Querido Hermano Tony: En anteriores escuelas sabaticas he leido que la tradicion de los Judios de lavarse las manos era mas un simbolo que un habito higienico pues si no tenian agua en el momento que lo hacian solo bastaba con hacer los movimientos con las manos como si en realidad se estubieran lavando las manos.Como ve?

  4. Me parece importante quiero recibir la lección semanalmente. Y gracias.

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