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LECCIÓN 10 – JESÚS EN JERUSALÉN – PARA EL 6 DE JUNIO DE 2016

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“La Purificación del Templo”-1570  por Domenicos Theotokopoulos (El Greco). Nacido en Italia, origen griego, vivió en Toledo, España; desde los 27 años de edad, hasta su muerte en 1614


Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional o mundial. Este es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversia-les, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 10: Para el 4 de junio de 2016

JESÚS EN JERUSALÉN

Sábado 28 de mayo___________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Zacarías 9:9; Mateo 21:1-46; Romanos 4:13-16; Apocalipsis 14:7-12; Hechos 6:7; Mateo 22:1-15.

PARA MEMORIZAR:
 “¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, y es cosa maravillosa a nuestros ojos?” (Mat. 21:42).

EN MATEO 20:27 Y 28, Jesús dijo: “El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Jesús, el Dios eterno, quien creó todas las cosas, vive como siervo sobre la Tierra, ministrando a los perdidos, los enfermos y los necesitados, muchos de los cuales todavía se burlaron de él. No alcanzamos a captar tal abnegación.

Por más incomprensible que sea su condición de servidor, hay algo aún más maravilloso: ahora él, el Dios eterno, está afrontando el propósito de su venida: “para dar su vida en rescate por muchos”. Esta negación propia pronto culminará en un misterio que aun “anhelan mirar los ángeles” (1 Ped. 1:12), y eso es la Cruz.

Consideraremos algunos de los principales eventos y enseñanzas de Jesús cuando fue a Jerusalén, no para ser coronado como rey terrenal, como muchos esperaban, sino para hacerse por nosotros “pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Cor. 5:21).

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Jesús, que era servido por todos, vino a ser siervo de todos. Y porque ministró a todos, volverá a ser servido y honrado por todos. Y los que quieren participar de sus atributos, y con él compartir el gozo de ver almas redimidas, deben seguir su ejemplo de ministerio abnegado. Todo esto abarcaban las palabras de Cristo: “Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Tal era el propósito del rito que él estableció. Y dice: “Si sabéis estas cosas”, si conocéis el propósito de sus lecciones, “bienaventurados seréis, si las hiciereis” (El Deseado de todas las gentes, p. 607).

Cristo practicó en su vida sus propias enseñanzas divinas. Su celo nunca lo llevó a ser apasionado. Manifestó consecuencia sin obstinación, benevolencia sin debilidad, ternura y simpatía sin sentimentalismo. Era muy sociable y sin embargo poseía una reserva y dignidad que no estimulaban familiaridades indebidas. Su temperancia nunca lo llevó al fanatismo ni a la austeridad rigurosa. No se conformó a este mundo, y sin embargo no fue indiferente a las necesidades del más pequeño entre los hombres. Estaba despierto a las necesidades de todos (El evangelismo, p. 461).

En esta vida apenas podemos empezar a comprender el tema maravilloso de la redención. Con nuestra inteligencia limitada podemos considerar con todo fervor la ignominia y la gloria, la vida y la muerte, la justicia y la misericordia que se tocan en la cruz; pero ni con el mayor esfuerzo de nuestras facultades mentales llegamos a comprender todo su significado. La largura y anchura, la profundidad y altura del amor redentor se comprenden tan solo confusamente. El plan de redención no se entenderá por completo ni siquiera cuando los rescatados vean como serán vistos ellos mismos y conozcan como serán conocidos; pero a través de la edades sin fin, nuevas verdades se desplegarán continuamente ante la mente admirada y deleitada. Aunque las aflicciones, las penas y las tentaciones terrenales hayan concluido, y aunque la causa de ellas haya sido suprimida, el pueblo de Dios tendrá siempre un conocimiento claro e inteligente de lo que costó su salvación…

El misterio de la cruz explica todos los demás misterios. A la luz que irradia del Calvario, los atributos de Dios, que nos llenaban de temor respetuoso, nos resultarán hermosos y atractivos. Se ve que la misericordia, la compasión y el amor paternal se unen a la santidad, la justicia y el poder. Al mismo tiempo que contemplamos la majestad de su trono, tan grande y elevado, vemos su carácter en sus manifestaciones misericordiosas y comprendemos, como nunca antes, el significado de este conmovedor vocativo: “Padre nuestro”.

Se echará de ver que Aquel cuya sabiduría es infinita no hubiera podido idear otro plan para salvamos que el del sacrificio de su Hijo. La compensación de este sacrificio es la dicha de poblar la tierra con seres rescatados, santos, felices e inmortales. El resultado de la lucha del Salvador contra las potestades de la tinieblas es la dicha de los redimidos, la cual contribuirá a la gloria de Dios por toda la eternidad (¡Maranata: El Señor viene!, p. 364).

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Domingo 29 de mayo // Lección 10________________________

UNA VENIDA PROFETIZADA

Después de su cautividad de setenta años en Babilonia, los judíos comenzaron a regresar a Jerusalén. Estaban entusiasmados por reedificar su templo; pero, al echar sus cimientos, los que recordaban el magnífico Templo de Salomón se dieron cuenta de que este segundo templo no sería ni por lejos tan hermoso. Por eso, “lloraban en alta voz” (Esd. 3:12).

La gente recibió estímulo de dos hombres: un anciano profeta llamado Hageo y un joven profeta llamado Zacarías. Hageo le recordó al pueblo que la verdadera gloria del Templo de Salomón no se debía a nada que Salomón o cualquier otro hubiese aportado. Es más, no era el Templo de Salomón: era el templo de Dios. Hageo dijo: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa. Mía es la plata, y mío es el oro. La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera” (Hag. 2:6-9).

Hubo más esperanzas cuando el profeta Zacarías habló: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zac. 9:9).

¿De qué manera estas profecías se cumplen en la entrada de Jesús en Jerusalén, en Mateo 21:1 al 11?

1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga. Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! 10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

“Cristo seguía la costumbre de los judíos en cuanto a una entrada real. El animal en el cual cabalgaba era el que montaban los reyes de Israel, y la profecía había predicho que así vendría el Mesías a su reino. No bien se hubo sentado sobre el pollino cuando una algazara de triunfo hendió el aire. La multitud lo aclamó como Mesías, como su Rey. Jesús aceptaba el homenaje que nunca antes había permitido que se le rindiera, y los discípulos recibieron esto como una prueba de que se realizarían sus gozosas esperanzas y lo verían establecerse en el trono. La multitud […] en su imaginación, veía los ejércitos romanos expulsados de Jerusalén, y a Israel convertido una vez más en nación independiente” (DTG 524).

Aquí vemos cómo se cumplieron las Escrituras, aunque la gente no lo haya entendido. ¿Qué lección podemos obtener sobre el modo en que las ideas preconcebidas pueden distorsionar la verdad?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La Biblia registra que Jesús estuvo en Jerusalén muchas veces: Fue llevado al templo de Jerusalén para su presentación, cuando él era un bebe; cuando Jesús tenía 12 años también visito a Jerusalén y gastó mucho de ese tiempo en el templo hablando con los doctores de la le ley; fue llevado al templo de Jerusalén por Satanás en una de las tentaciones. En éstas ocasiones él fue llevado por alguien a Jerusalén y particularmente al templo, pero en la última semana de su vida terrenal, Jesús fue voluntariamente, fue por sus propio deseo y por sus propios esfuerzo al templo.

Los cuatro evangelio registran la última semana de Cristo en Jerusalén.

Fue una semana tumultuosa, estos son los sucesos en orden cronológica de ésta semana:

-La entrada triunfal a la ciudad

-El llanto de Jesús sobre la ciudad indiferente

-La purificación del Templo

-La conspiración contra Jesús

-La última Cena

-La agonía en el Getsemaní

-La burla del juicio

-La crucifixión

-Finalmente, la resurrección.

Posiblemente nunca hubo, ni nunca habrá una semana tan crucial en el universo, como lo fue ésta última semana de Jesús en Jerusalén. En ésta semana estuvo en juego el gran conflicto universal entre el bien y el mal, en ésta semana se le dio el golpe final, el golpe de muerte a Satanás y a sus ángeles.

Cuando nació Jesús, unos sabios de Oriente vinieron golpeando las puertas de Jerusalén, haciendo una pregunta muy clara y muy enfática: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto…” (Mateo 2:2)  ahora, mas de 30 años tarde, se contesta públicamente la pregunta de los sabios de Oriente, solo a unos pocos días antes de la Cruz, mientras sus discípulos y las multitudes llenaban la ciudad, una aclamación irrumpió a través del cielo de Jerusalén: “¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!” Lucas 19:38.

Había una profecía que se necesitaba cumplir y era la profecía de Zacarías 9: 9: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”

La palabra “Hosanna” es una palabra aramea-hebrea que es usada para denotar gozo, alabanza o adoración. Su verdadero significado es una expresión de auxilio, que se pudiera traducir como ¡Socorro!,  ¡por favor sálvanos!, o ¡Sálvanos ahora!

Esta es la única vez en la Biblia que habla de Jesús cabalgando un animal, Jesús no estaba cabalgando una bestia fina usada comúnmente por la realeza de las naciones vecinas de Israel, Jesús estaba cabalgando un burro ó un asno, para cumplirse la profecía de Zacarías 9: 9 “Alégrate mucho, hija de Sión; da voces de júbilo, hija de Jerusalén: he aquí, tu Rey vendrá a ti, Él es justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.”

1 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, 2diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.  3Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. Con toda seguridad los discípulos se sentían incómodos y tenían temor y dificultad de ir a tomar algo que no era propiedad de ellos, por eso Jesús les dice lo que tenían que contestar a la pregunta de los dueños del animal.

Imaginémonos por un momento que hay varios “señores” la pregunta de los dueños del animal hubiera sido: ¿Cuál de todo los señores? Pero no fue así, la humanidad entera sabe que existe solo un “Señor”, y en el nombre del Señor se han hecho cosas poderosas, cosas maravillosas y muchos milagros, en el nombre del Señor no hay cerradura que no se abra, en el nombre del Señor no hay problema que no se resuelva, su poderoso nombre puede remover montañas, él es el Señor de nuestra adoración , de nuestras almas y de todo lo que nosotros tenemos.

Jesucristo no solo les entregó a sus discípulos la fe en ésta ocasión, les entrego la fe en forma de poesía, les entregó la fe como un ramo de flores, les entrego la fe en victoria, ellos fueron recogieron el asno, la pregunta se les hizo, ellos dieron la respuesta, y la respuesta de Cristo dejó satisfechos a los dueños de animal. Siempre las respuestas de Cristo satisfacen a los humanos. 

Un hombre noble de la época medieval estaba en la cama enfermo, llamando a su mayordomo le dijo: “Ve a mis viñedos y consigue el mas hermoso y apetecido ramo de uvas que puedas encontrar.” El mayordomo inmediatamente abandonó el castillo, y se encamino a la casa de campo donde se encontraba el suntuoso viñedo. Entró por la casa de la hacienda, comenzó a caminar por los sembrados, examinó los racimos de uvas muy diligentemente, escogió el mejor de ellos y lo cortó con su cuchillo. En ese preciso momento lo rodearon los cuidadores del viñedo, y lo encontraron sosteniendo el mejor racimo de uvas que había en todo el viñedo, ese preciso racimo de uvas que los cuidadores del viñedo había observado, protegido y cuidado con mucho esmero. “¡Eres un ladrón!; ¡Eres un miserable!; ¡Te estás robando el más hermoso ramo de uvas que tenemos en éste viñedo!; ¿¡cómo te atreves!?” le decían al mayordomo, cuando lo acorralaban para hacer de él su rehén. ¿Porqué no se asusta?; ¿Porqué no palidece?; ¿Porqué está sonriendo? se preguntaban los cuidadores del viñedo: “Mi señor me envió a su viñedo, a buscar el mejor racimo de uvas para él” dijo el mayordomo. Los cuidadores del viñedo, se sintieron avergonzados, bajaron sus armas, pidieron perdón y ayudaron al mayordomo en su tarea.

El Señor, es dueño de todo lo que poseemos, de nuestras vidas, de nuestros cuerpos, de nuestra salud, de nuestro, tiempo, de nuestros talentos, de nuestro dinero, cuando el Señor nos ordena algo para él, tenemos que entregarlo con alegría, de la misma manera que los dueños del asno, se lo entregaron a los discípulos.

El acto de haber elegido uno de los animales más bajo en el reino animal y también muy despreciado como lo es el burro para su entrada triunfal en Jerusalén, habla de la humildad de Cristo. Al mismo tiempo, su perfecto dominio sobre el animal que aún no había sido entrenado y “en el cual ningún hombre ha montado jamás;” habla de su majestad y de su soberanía sobre la naturaleza. Cristo puede usar la naturaleza como a él le place, tiene dominio sobre toda la naturaleza entera, sobre los humanos, sobre los animales y sobre todas las cosas inanimadas.

Los reyes de la tierra siempre planean sus desfiles, ellos eligen quienes serán sus acompañantes y el número de ellos, en el caso de Jesucristo dejó que todo fuera dirigido por el entusiasmo de la multitud, todo dependía de cuanto entusiasmo la multitud demostrara. Jesús sabía que la multitud que ese día gritaba: “¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!” unos días más tarde también estarían gritando: ¡Crucifícalo! De ésta manera el era humillado mucho más que honrado por una multitud, que pronto cambiaría de parecer. La interrupción de la procesión por los fariseos también era humillante, encima era irritante cuando pedían a Cristo que apagara las voces de los discípulos, Jesucristo simplemente les contestó que si los discípulos no lo hacían, las piedra lo harían.

En cada paso y en cada aspecto de ésta procesión encontramos a Cristo enseñándonos que la humildad es la esencia de su evangelio, que la humildad es el principio de la grandeza y  que la humildad es la base del cristianismo.

Hay una acción que Mateo no lo dice, pero si la dice Lucas. Encontramos que Lucas 19 41 dice: “Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella”

Somos tocados cuando vemos llorar a un niño, el llanto de un niño es la señal del sufrimiento mostrado de una manera simple y sinceramente. Pero somos más afectados cuando vemos llorar a un hombre fuerte y poderoso. Cuando un hombre de pensamiento poderoso, acostumbrado a comandarse el solo y comandar a otros, cede a las lágrimas, entonces estamos contemplando un estado profundo de tristeza y sufrimiento. Así fueron las lágrimas de Cristo, derramadas por la angustia de saber la suerte de una ciudad impenitente.

Las lágrimas tienen una elocuencia que es irresistible; los poetas dicen que “las lágrimas es la sangre de una alma herida;” “las lágrimas es la savia de una planta llamada sufrimiento;” “las lágrimas es la lluvia de una vida que está en invierno;” “las lágrimas son las válvulas de seguridad de un corazón que está triste”

Hay hombres cabezas dura, con corazones fríos, con excelente digestión, con billeteras repletas, que no conocen nada acerca de las lágrimas, carecen de valores humanos y no tienen riquezas espirituales, ese tipo de hombre nunca debiéramos de envidiar. “Bienaventurados los que lloran por que ellos recibirán consolación”

1-Jesús lloró como un hombre; movido por la tristeza que experimenta un humano, Jesús lloró de pesar por Jerusalén

2-Jesús lloró como judío; toda la tierra, todas las naciones y todos los habitantes de éste mundo han sido y son especiales para Jesús, pero Jesús tenía una conexión especial con Palestina y la santa ciudad.

3-Jesús lloró como un maestro; la Luz vino al mundo, pero el hombre debido a sus malas obras, siempre ha amado más la oscuridad que la luz. Jerusalén rechazó las enseñanzas de Cristo, y Cristo pudo contemplar el triste fin de Jerusalén.

4-Jesús lloró como un profeta; en él brillaba la gloria del Padre y él declaraba al hombre el carácter y la voluntad de Dios

5-Jesús lloró como el Mesías; El era la simiente de la mujer prometida al hombre cuando fue expulsado del Edén; Jesús era el profeta que fue revelado a Moisés, Jesús era el Príncipe de Paz de quién habló Isaías. Su vida, su carácter y sus obras cumplieron las profecías escritas por hombres inspirados, Jesús era el incomparable regalo del Padre para el mundo.

El reclamó su posición de Mesías y mostró claramente su trabajo en éste mundo. A pesar de todo, fue rechazado por el hombre, causando dolor tanto al Padre, como al Hijo y al Espíritu Santo.

5-Jesús lloró como Salvador: Pudo contemplar todos aquellos que no serían salvos. Contemplar el mal y no poderlo remediar es angustiante, contemplar el mal y poderlo remediar da alegría y mucha esperanza. Contemplar a las personas que están en el mal y que rechazan ser ayudadas, eso traspasa los límites de las angustias; por eso Jesús lloró por Jerusalén, una ciudad que decidió no ser salvada por Cristo.

6-Jesús lloró como Dios encarnado: El Padre sintió dolor y Jesús lloró, La Divinidad sufre y las lágrimas de Jesús han sido la muestra. Toda la naturaleza de Cristo estaba triste; lágrimas de Redentor, de hombre, de patriota, de maestro, de profeta, de Mesías, de Salvador; lágrimas que fueron humanas y divinas, lágrimas de simpatía y tristeza, lágrimas de un espíritu herido y de un alma llena de amor. Extrañas y misteriosas lágrimas, eran lágrimas reales, solemnemente reales y misteriosas son las lágrimas derramadas por el Dios encarnado.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Quinientos años antes del nacimiento de Cristo, el profeta Zacarías predijo así la venida del Rey de Israel. Esta profecía se iba a cumplir ahora. El que siempre había rechazado los honores reales iba a entrar en Jerusalén como el prometido heredero del trono de David.

Fue en el primer día de la semana cuando Cristo hizo su entrada triunfal en Jerusalén. Las multitudes que se habían congregado para verle en Betania le acompañaban ansiosas de presenciar su recepción. Mucha gente que iba en camino a la ciudad para observar la Pascua se unió a la multitud que acompañaba a Jesús…

Nunca antes en su vida terrenal había permitido Jesús una demostración semejante. Previo claramente el resultado. Le llevaría a la cruz. Pero era su propósito presentarse públicamente de esta manera como el Redentor. Deseaba llamar la atención al sacrificio que había de coronar su misión en favor de un mundo caído (El Deseado de todas las gentes, pp. 523-525).

Me fue mostrado el chasco que sufrieron los discípulos cuando fueron al sepulcro y no encontraron el cuerpo de Jesús. María dijo: “Se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto”. Los ángeles dijeron a los discípulos entristecidos que su Señor había resucitado, e iba delante de ellos a Galilea.

En forma parecida, vi que Jesús consideraba con la más profunda compasión a los que se habían chasqueado después de haber aguardado su venida; y envió a sus ángeles para que dirigiesen sus pensamientos de modo que pudiesen seguirle adonde estaba. Les mostró que esta tierra no es el santuario, sino que él debía entrar en el lugar santísimo del santuario celestial para hacer expiación por su pueblo y para recibir el reino de parte de su Padre, y que después volvería a la tierra y los llevaría a morar con él para siempre. El chasco de los primeros discípulos representa bien el de aquellos que esperaban a su Señor en 1844.

Fui transportada al tiempo cuando Cristo entró triunfalmente en Jerusalén. Los gozosos discípulos creían que él iba a tomar entonces el reino y reinar como príncipe temporal. Siguieron a su Rey con grandes esperanzas, cortando hermosas palmas, sacando sus ropas exteriores y extendiéndolas con celo entusiasta por el camino. Algunos le precedían y otros le seguían, clamando: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!” La excitación perturbó a los fariseos, y desearon que Jesús reprendiese a sus discípulos. Pero él les dijo: “Si éstos callaran, las piedras clamarían”. La profecía de Zacarías 9:9 debía cumplirse; sin embargo los discípulos estaban condenados a sufrir un amargo chasco. A los pocos días siguieron a Jesús al Calvario, y le vieron sangrante y lacerado en la cruz cruel. Presenciaron su agonía y su muerte y lo depositaron en la tumba. El pesar ahogaba sus corazones; ni un solo detalle de lo que esperaban se había cumplido, y sus esperanzas murieron con Jesús. Pero cuando resucitó de los muertos y apareció a sus discípulos entristecidos, las esperanzas de ellos revivieron. Le habían encontrado de nuevo.

Vi que el chasco de aquellos que creían en la venida del Señor en 1844 no igualaba al que sufrieron los primeros discípulos. La profecía se cumplió en los mensajes del primer ángel y del segundo. Estos fueron dados a su debido tiempo y cumplieron la obra que Dios quería hacer por medio de ellos (Primeros escritos, pp. 243, 244).

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Lección 10 // Lunes 30 de mayo__________________________

JESÚS EN EL TEMPLO

Desde el principio de la humanidad caída, Dios eligió sacrificios de animales como medio para enseñar al mundo la salvación por gracia por medio de la fe en el Mesías venidero (ver Rom. 4:13-16). Un buen ejemplo de esta verdad se encuentra en Génesis 4, la historia de Caín y Abel, y la tragedia que ocurrió en relación con el tema de la adoración, entre otras cosas (ver también Apoc. 14:7-12). Así, cuando Dios llamó a Israel como su pueblo escogido, “un reino de sacerdotes, y una nación santa” (Éxo. 19:6, NVI), también estableció el servicio del Santuario como una explicación más completa de la salvación. En el Tabernáculo del desierto, el Templo de Salomón y el Templo construido después del retorno de Babilonia, el evangelio se revelaba en los símbolos y los tipos del servicio del Santuario.

Sin embargo, los rituales del Templo eran realizados por seres humanos caídos, y la corrupción se hizo presente aun en el servicio sagrado que Dios había instituido para revelar su amor y su gracia a un mundo caído. En los tiempos de Jesús, las cosas se habían pervertido tanto por la codicia y la avaricia de los sacerdotes (a quienes se había confiado la administración de los servicios) que “se había destruido en gran medida a los ojos del pueblo la santidad del ritual de los sacrificios” (DTG 541).

Lee Mateo 21:12 al 17. ¿Qué lecciones hay aquí para nosotros, como adoradores de Dios?

12 Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 13 y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 14 Y vinieron a él en el templo ciegos y cojos, y los sanó. 15 Pero los principales sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y a los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron, 16 y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman. Perfeccionaste la alabanza? 17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, a Betania, y posó allí.

Muchas veces Jesús citó la Escritura para justificar sus acciones, una evidencia más de que, como seguidores del Señor, la Biblia debe ser central en nuestra cosmovisión y nuestro sistema moral. Además de citar la Escritura, hizo curaciones milagrosas de ciegos y cojos, una evidencia más convincente de su naturaleza y vocación divinas. Cuán trágico es que aquellos que deberían haber sido los más sensibles y abiertos a todas estas evidencias fueron los que más lucharon contra él. Temiendo perder su propio tesoro y situación terrenal como “mayordomos” y “guardianes” del Templo, muchos perdieron precisamente lo que el servicio del Templo señalaba: la salvación en Jesús.

¿En qué forma podemos asegurarnos de que no estamos permitiendo que nuestros deseos de ganancias o de mantener cualquier cosa aquí, aun lo bueno, pongan en peligro la vida eterna en Jesús?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Los cuatro evangelios mencionan la purificación del Templo. Jesucristo purificó el Templo en dos ocasiones: Juan habla de la primera purificación, que sucedió durante la visita de Jesús al Templo en la Pascua del año 28 D.C. es decir al principio del ministerio de Jesús, y los otros evangelios hablan de la segunda purificación al final del ministerio de Jesús, esta vez, en la Pascua del año 31 D.C.

La segunda vez que Jesús purificó el templo, fue en la semana que fue crucificado. Las preguntas que ésta acción nos deja son: ¿Por qué Cristo purificó el templo, sabiendo que en unos días todos los servicios del templo serían nulos y obsoletos?; ¿Por qué purificó el templo, si él sabía que en unos años ese templo sería destruido totalmente por los romanos?

Aunque no encontramos ninguna respuesta definida, es muy probable que fuera porque el templo todavía era la Casa de Dios, y el lugar donde se revelaba el plan de salvación. En cierto sentido, se podría alegar que, con su muerte próxima, el Templo y sus servicios cumpliría una función importante ya que era el lugar donde se podía ayudar a los judíos fieles a comprender exactamente quién era Jesús y lo que su muerte en la cruz realmente significaba.

Jesucristo estaba indignado al contemplar que el templo lo habían convertido en un centro de negocios. El lugar que estaba designado para acercar al hombre a Dios, se estaba usando para hacer negocios; y encima de todo; negocios donde la deshonestidad jugaba un papel extremadamente destructor. Donde hay negocios sucios, siempre hay discordias, problemas, discusiones, pleitos y enemistades.

Era una repugnante e intolerable profanación, con el poder divino que residía en él y que muy pocas veces usó para éste tipo de ocasiones, Jesús expulsó a los comerciantes que profanaban el lugar sagrado con sus prácticas comerciales sucias y deshonestas.

¿Para qué sirve es el templo?

El templo es un lugar de reunión, es el lugar donde todas las clases de personas se reúnen: El rico, el pobre; el sabio y el ignorante; todos ellos se postran y reconocen al Hacedor de la vida  “Venid, adoremos y postrémonos; Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor” Salmos 95:6 En el templo las riquezas de una persona no se tendrían que tomar en cuenta, ni los rangos tendrían que hacer distinción de personas.

El templo es un lugar de iluminación: Donde la Palabra de Dios es leída e impresiona la vida del creyente, el templo es donde la fe es impartida, donde el evangelio es enseñado y es en forzado, pero especialmente el templo es un lugar para orar.

Nosotros llegamos a la conclusión que un templo tiene como principio y objetivo ser el centro de oración para el creyente, así también lo dijo Jesucristo, que el templo es para orar. Era en dirección al templo que los judíos se postraban para orar cuando estaban cautivos en tierras lejanas, era de frente al templo que los judíos se inclinaban en oración cuando lo lograban divisar. No hay ni la menor duda que el templo es un lugar para derramar el alma ante Dios a través de la súplica y la oración. Habrán en la tierra muchos lugares donde se puede orar, pero no hay nada mejor que orar en el templo. El templo según Jesús; es el lugar perfecto para orar.

Nosotros; la Iglesia Adventista del Séptimo Día, también somos profanadores del templo de Dios: En vez de hacer de nuestros templos, un lugar de adoración y de oración, un lugar para hablar de Dios ó hablar por Dios, ó aprender de Dios; hacemos de nuestros templos, lugares que usamos para distinguirnos nosotros mismo de los demás, nos gusta dar propaganda de nosotros mismo y de nuestros logros terrenales, y ser respetados y apreciado por lo que somos y lo que tenemos.

Muchas veces en el día sábado, se dan anuncios desde el púlpito explicando actividades y sus respectivos precios. El púlpito no es para eso, se tiene que encontrar la forma de hacer llegar el anuncio al feligrés, sin usar el púlpito ó el sábado para estos fines.

Todos aquellos que usan el sábado y la iglesia, para promover negocios, para comprar ó vender cosas, para hablar de trabajo, para emplear trabajadores ó para buscar trabajos; son merecedores de la expulsión del templo por parte de Jesús. El templo no es para hacer negocios, mucho menos en día sábado.

¿Que tipo de tratamiento tendría que esperar de Cristo una persona, que usa la iglesia para hacer negocios ó hace de la iglesia un negocio?

1-Ser expulsado de la iglesia violentamente. Ver las mesas y las sillas ser tiradas y el dinero esparcido por el suelo

2-Ser expuestos al público de su pecado: ¡Ladrones! dijo Jesús. Todo extorsionista y tramposo en los negocios es un ladrón, la malicia ó la astucia con la cual esconden su fraude, no disminuye su pecaminosidad. Que tremendo pecado es cuando la misma iglesia se convierte en “cueva de ladrones”

3-Todos aquellos que hacen negocios en la iglesia y hacen de la iglesia un negocio, recibirán el castigo del poder divino, no fue el primer día cuando Cristo fue al templo que expulsó a los negociantes, el primer día observó lo que pasaba y regresó al segundo día para hacer la limpieza.

11Y entró Jesús en Jerusalén, y en el templo; y habiendo mirado alrededor todas las cosas, como ya anochecía, se fue a Betania con los doce. 12Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre… 15Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; Marcos 11

4-Ya Jesucristo había expulsado al principio de su ministerio a los “negociantes de la iglesia”; pero ellos volvieron a sus negocios nuevamente; ahora Jesucristo al final de su ministerio, lo vuelve hacer. Todos aquellos que hacen negocios en nuestra iglesia y que también hacen de la Iglesia Adventista del Séptimo Día un negocio, serán expulsado por última vez, al final del ministerio intercesor de Jesucristo en el cielo. Nuestra iglesia necesita estar libre de comerciantes, y necesita estar enfocada única y expresamente en la predicación del evangelio.

Nosotros no solo profanamos el templo de Dios, también profanamos nuestros hogares, en vez de ser un lugar lleno de paz, amor, pureza, bondad, amistad y gozo, convertimos nuestros hogares en centros de discordias, amargura, recriminación, crítica, enemistad e infelicidad.

También profanamos nuestro cuerpo, que es también templo y morada de Dios: La limpieza, la moderación, la pureza, y la consagración, son manera de santificar el cuerpo. Muchas veces usamos nuestros cuerpos como instrumentos de gratificación, entregándolos a acciones de pecados y de placeres vergonzosos, ésta es una manera de profanar el templo que Dios nos ha dado. Tarde ó temprano se no pasará la factura por el uso indebido del cuerpo; la enfermedad tocará nuestras vidas, y nos hará recordar momento por momento, y ocasión por ocasión de cada profanación que hemos hecho en contra de uno de los templos más sensitivos y más delicado que pueden existir en el universo.

También profanamos nuestras vidas: Muchas veces en nuestras vidas es donde se puede contemplar la más grande profanación del hombre contra Dios. Dios nos ha dado la vida para que en las diferentes etapas, la usemos para su sagrado servicio, para el crecimiento espiritual, para disfrutarla con alegría y diversiones sana y para prepararnos para la vida eterna. Que tristeza cuando desperdiciamos nuestras vidas, no teniendo ningún propósito ó meta elevada en la vida, cuando la usamos solo para los placeres de la carne ó vivimos solo por el acto de vivirla. Este uno de los desperdicios más grande del humano, un desperdicio que nunca tiene reparación.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La Palabra de Dios es una luz que brilla en lugar oscuro. Cuando escudriñamos sus páginas, entra la luz en el corazón, e ilumina la mente. Gracias a esa luz vemos cómo debemos ser.

En la Palabra hallamos amonestaciones y promesas sustentadas por Dios. Se nos invita a escudriñar esta Palabra para hallar ayuda cuando nos vemos en situaciones difíciles. Si no consultamos la Guía a cada paso, preguntando: ¿Es éste el camino del Señor? nuestras palabras y acciones se llenarán de egoísmo. Olvidaremos a Dios y andaremos por caminos que él no escogió para nosotros.

La Palabra de Dios rebosa de preciosas promesas y consejos útiles. Es infalible, porque Dios no puede equivocarse. Brinda ayuda en cualquier circunstancia y situación de la vida; y Dios observa con tristeza cuando sus hijos se apartan de ella para recurrir a la ayuda humana.

El que por medio de las Escrituras mantiene comunión con Dios será ennoblecido y santificado. Al leer el relato inspirado donde se habla del amor del Salvador, su corazón se quebrantará en actos de ternura y contrición. Todo su ser arderá en el deseo de ser como su Maestro, de vivir una vida de servicio afectuoso… Por un milagro de su poder, el Señor ha preservado la Sagrada Escritura a través de los siglos.

Este libro es el gran guiador enviado por Dios… Lanza su luz hacia adelante para que podamos ver la senda en que viajamos; luego sus rayos se dirigen al pasado e iluminan la historia, revelando la armonía más perfecta en aquello que, para la mente entenebrecida, es error y desconcierto. En lo que a los mundanos les parece un misterio inexplicable, los hijos de Dios ven luz y belleza.

Feliz el ser humano que descubrió por sí mismo que la Palabra de Dios es lámpara a sus pies y lumbrera a su camino; luz que alumbra en un lugar oscuro. Es el guiador celestial entre los hombres (Meditaciones matinales 1952, p. 27).

Jesús prometió a sus discípulos “el Consolador, es decir, el Espíritu Santo, a quien —dijo— el Padre enviará en mi nombre”; y agregó: “Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo cuanto os he dicho” (Juan 14:26, V.M.). Pero primero es preciso que las enseñanzas de Cristo hayan sido atesoradas en el entendimiento, si queremos que el Espíritu de Dios nos las recuerde en el momento de peligro. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11) (El conflicto de los siglos, p. 658).

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Martes 31 de mayo // Lección 10__________________________

NINGÚN FRUTO

Jesús purificó el Templo como un acto de compasión. En el atrio de los gentiles se compraba y se vendía, y Jesús quería que su casa fuera un lugar de oración y adoración para todos los pueblos.

A su vez, la purificación era también un acto de juicio. Los sacerdotes que lo administraban habían arruinado su oportunidad de bendecir a todas las naciones; el día de su juicio estaba cercano. Aunque Jesús había hecho mucho para revelar su vocación divina, estos hombres todavía rehusaban aceptarlo. ¿Qué más podría suceder, sino que cosecharan los resultados de sus trágicas elecciones?

Lee Mateo 21:18 al 22. ¿De qué modo la maldición de la higuera se relaciona con la purificación del Templo?

18 Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 20 Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera? 21 Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22 Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Jesús maldijo la higuera como una parábola actuada acerca de los líderes de la nación judía que al final cosechaban lo que habían sembrado. No obstante, esta parábola no se refería a todos los líderes religiosos, porque más tarde muchos aceptaron a Jesús como el Mesías. “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hech. 6:7). Así como la higuera no llevó fruto, tampoco lo tenía el ministerio del Templo, que pronto quedaría anulado.

Esta acción de Jesús y sus duras palabras debieron de haber asombrado a los discípulos, que todavía estaban aprendiendo las lecciones de compasión que estaba revelando Jesús en su ministerio. Este era el mismo Jesús que declaró que había venido no para condenar al mundo, sino para redimirlo; el que afirmó que “el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas” (Luc. 9:56). En su ministerio, cada palabra y cada acto estuvieron dedicados a restaurar a la humanidad caída, a señalarles la promesa y la esperanza de una vida nueva con él. Entonces, que hablara y actuara tan severamente los sorprendió, y Mateo escribió que ellos quedaron “maravillados” por lo que había hecho.

No hay dudas de que hay gente que, tarde o temprano, rechaza la misericordia y la gracia de Dios (ver Gén. 6:13; 15:16; 19:24; Apoc. 22:11). No obstante, ¿por qué debemos dejar ese juicio a Dios, y nunca juzgar nosotros?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

18Por la mañana, volviendo a la ciudad, tuvo hambre. 19Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera. 20Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera? 21Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Muchos creen que la destrucción de la higuera, fue un acto de injusticia de parte de Jesús. Hay muchos que creen que ya que la higuera no tiene la libertad de elección, y que simplemente obedece la leyes de su misma naturaleza, y que también es un objeto inanimado, el acto de maldecirla y de destruirla, fue sencillamente un acto caprichoso de Cristo.

Muchas veces hablamos de criticar alguna obra de arte, como por ejemplo una pintura; en realidad no estamos criticando la pintura en sí, sino que estamos criticando al artista. En el mundo vegetal no existe la personalidad, tampoco existe la justicia o la injusticia, por lo tanto el acto de derribar un árbol no tiene que ver tanto con justicia o injusticia, ya que el mundo vegetal fue hecho para sostener a los habitantes del mundo, tanto el humano como el animal.

Los árboles fueron hechos para que el hombre sacara el mas grande beneficio posible de ellos, muchos de ellos se convirtieron en material fundamental para la construcción de nuestras casas, muchos de ellos han adornado nuestros hogares, muchos de ellos nos han preservado la vida en los crudos inviernos, muchos de ellos con su sombra nos protegen del calor y del sol veraniego, muchos de ellos nos alegran la vista y otros nos nutren con sus deliciosos frutos.

Jesús también sacó el mejor provechó de un árbol de higuera que no servía, de la maldición de ese árbol, dejo una de las lecciones mas grande, que el cristianismo haya podido conseguir en toda su historia. Jesús no es un destructor caprichoso, él no destruyó un árbol que daba frutos para darnos una lección espiritual, el destruyó un árbol que no daba frutos, con tal que nosotros aprendiéramos la lección de dar frutos.

Otras de las cosas que necesitamos entender es que en el oriente, las lecciones que se enseñan casi siempre son con actos, mas que con palabras. Los mensajes llegan mas claros a la mente del hombre cuando son acompañados por acciones.

Cuando un profeta de Israel, se sentaba sobre un saco a la orilla del camino donde sabía que el rey pasaría con su carruaje, no se peinaba, se vestía de negro y se esparcía cenizas sobre sus cabellos, ese mensaje era mas elocuente que el mejor sermón que el profeta hubiera preparado para el dicho rey. Esa era la razón por la cual los profetas del antiguo, siempre acompañaban sus mensajes con una señal o con un milagro, para hacer perpetua en la mente del receptor el mensaje que se estaba entregando.

La maldición de la higuera quedó gravada en la mente de los apóstoles y también en la mente del cristianismo, mucho mas mejor que si Cristo hubiera predicado un sermón. Gracias a la parábola de la higuera, nosotros podemos comprender cuan serio es para el cielo la hipocresía, podemos comprender que la muerte está asegurada para todos aquellos que tenemos la apariencia de ser buenos cristianos, pero no lo somos, cuando simple y sencillamente somos persona hipócritas.

La lección principal de ésta historia no es el castigo de Dios sobre aquellos que no llevan frutos, aunque el castigo es una total realidad; la lección de ésta historia no es el castigo, sino combatir la hipocresía.

Hay mucha esperanza para aquel que reconoce su condición real, y clama al cielo pidiendo la liberación de sus males; pero hay poca esperanza para aquel que mostrándose que está bien, en realidad está mal; éste es un cristianismo de fachada, donde todo es falsedad.

El árbol de higuera no representa a aquellos que no llevan frutos, el árbol de higuera representa a aquellos que aún no llevando frutos, tienen la apariencia que están llevando frutos.

Tenemos que comprender que la higuera pierde todas sus hojas en el invierno, solo queda su blanco tronco y sus blancas ramas, pero a los primeros síntomas de la primavera, la higuera primeramente da los frutos, y después de dar los frutos, da la hojas y cubre sus frutos con sus hojas. Por lo tanto la higuera de ésta historia, si ya tenía hojas, era porque supuestamente ya había dado sus frutos.

De la misma manera que la higuera tenía hojas verdes y frondosas y daba la apariencia de ser fructífera, de la misma manera habremos hermanos en la iglesia, que tenemos la apariencia de ser grandes líderes, de ser elevados espiritualmente, pero dentro de nuestros corazones y mentes, somos estériles, somos muertos espiritualmente.

La higuera representaba primeramente y directamente a los judíos. Israel estaba cubierto con muchas hojas, verdes y hermosas: tenían la ley de Dios, tenían una lista de impresionantes profetas que ayudaron al pueblo, tenían grandes maestros de la palabra, tenían una larga lista de valerosos jueces y caudillos, había existido sacerdotes y sumo sacerdotes de renombre, tenían el sistema de sacrificios, tenían un hermoso templo, Israel tenía la apariencia de una profunda religiosidad, pero ante el ojo escudriñador de Dios, Israel en realidad tenían una vida espiritual sin frutos, ellos tenían una vida llena de conocimientos y símbolos, pero sin convicción.

La maldición de la higuera pronto sería una realidad sobre todo el pueblo de Israel. De allí en adelante si el mundo necesitaba consejería, guía, paz, consolación o ánimos, Israel no tendría como impartir esos atributos, ya que pronto serían despojados de esos regalos de Dios para ellos. La higuera maldita y muerta junto a la orilla del camino, pronto sería el símbolo que representaría la condición de Israel, tanto material como espiritual.

La higuera también representa a aquellas religiones, iglesias o individuos que hacen grandes pretensiones de grandeza espiritual y en verdad no hacen nada de valor para el evangelio de Cristo

Nosotros no nos tenemos que preocupar en estar juzgando las condiciones de una iglesia o de un individuo, inclusive de ninguna nación. En su tiempo correcto, Dios pasará por el camino, juzgará la higuera ya sea con calamidades repentinas, ansiedad publica, o sacudiendo la confianza propia, levantara las hojas de la higuera, descubrirá su esterilidad y pronunciará juicio en su contra.

La historia de la higuera, también es una advertencia directa para todo cristiano y especialmente para nuestra iglesia Adventista del 7mo Día, que tenemos una vida llena de conocimientos y de simbolismos, pero nos hace falta la convicción.

Nuestra vida tiene que estar dividida en tener hojas, pero también en llevar frutos; en otras palabras tenemos que tener por un lado todas esas actividades religiosas que ayudan a nuestra iglesia, pero por el otro lado necesitamos una convicción firme en nuestras doctrinas. No es solo la apariencia en nuestros servicios religiosos, sino la convicción de las cosas que creemos y que hacemos.

20Viendo esto los discípulos, decían maravillados: ¿Cómo es que se secó en seguida la higuera? 21Respondiendo Jesús, les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si a este monte dijereis: Quítate y échate en el mar, será hecho. 22Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Este incidente ocurrió en un día como hoy, era el día Martes de la última semana de Cristo en Jerusalén, como lo aprendemos de Marcos. El día Lunes cuando se dirigían al Templo, fue el día de la maldición de la higuera y también de la purificación del templo, posiblemente cuando regresaban ya era muy obscuro para contemplar la higuera, pero el día martes por la mañana, si pudieron ver la higuera seca.

Mateo no dice quien de los discípulos hablo de la higuera seca, pero esta información la aprendemos de Marcos. El que hablo de la higuera fue Pedro, como siempre, él es quien vio la higuera seca y estaba maravillado de la maldición del árbol.

Jesucristo no les ayudó a los discípulos a comprender la parábola, posiblemente sus mentes no estaban preparadas totalmente para comprender el completo rechazo de parte de Dios para el pueblo judío.

Jesús solamente les dijo a sus discípulos que ellos podían realizar milagros como ese y hasta mas grandes, si solamente pedían con fe a través de la oración. A nosotros también se nos hace la misma promesa, se nos hace socios del cielo y usuarios del poder divino, si tan solo aprendemos a usar ese poder, sin abusar de ese poder.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El capítulo 21 de Mateo, que presenta el viaje de Cristo a Jerusalén en el que hizo su entrada triunfal, es un capítulo importante que debemos estudiar y comprender. Necesitamos la advertencia que encierra la lección de la higuera pretenciosa que no tenía fruto. Ella representa a quienes profesan seguir a Dios, cuyos nombres están en los libros de la iglesia, pero que no producen fruto para la gloria de Dios en sus vidas (Alza tus ojos, p. 76).

Es natural en la higuera que aparezcan los frutos antes que se abran las hojas. Por lo tanto, este árbol cubierto de hojas prometía frutos bien desarrollados. Pero su apariencia era engañosa. Al revisar sus ramas, desde la más baja hasta la más alta, Jesús no “halló sino hojas”. No era sino engañoso follaje, nada más…

La maldición de la higuera era una parábola llevada a los hechos. Ese árbol estéril, que desplegaba su follaje ostentoso a la vista de Cristo, era un símbolo de la nación judía. El Salvador deseaba presentar claramente a sus discípulos la causa y la certidumbre de la suerte de Israel. Con este propósito invistió al árbol con cualidades morales y lo hizo exponente de la verdad divina. Los judíos se distinguían de todas las demás naciones porque profesaban obedecer a Dios. Habían sido favorecidos especialmente por él, y aseveraban tener más justicia que los demás pueblos. Pero estaban corrompidos por el amor del mundo y la codicia de las ganancias. Se jactaban de su conocimiento, pero ignoraban los requerimientos de Dios y estaban llenos de hipocresía. Como el árbol estéril, extendían sus ramas ostentosas, de apariencia exuberante y hermosas a la vista, pero no daban sino hojas…

La amonestación que dio Jesús por medio de la higuera es para todos los tiempos. El acto de Cristo, al maldecir el árbol que con su propio poder había creado, se destaca como amonestación a todas las iglesias y todos los cristianos. Nadie puede vivir la ley de Dios sin servir a otros. Pero son muchos los que no viven la vida misericordiosa y abnegada de Cristo. Algunos de los que se creen excelentes cristianos no comprenden lo que es servir a Dios. Sus planes y sus estudios tienen por objeto agradarse a sí mismos. Obran solamente con referencia a sí mismos. El tiempo tiene para ellos valor únicamente en la medida en que les permite juntar para sí. Este es su objeto en todos los asuntos de la vida. No obran para otros, sino para sí mismos. Dios los creó para vivir en un mundo donde debe cumplirse un servicio abnegado. Los destinó a ayudar a sus semejantes de toda manera posible. Pero el yo asume tan grandes proporciones que no pueden ver otra cosa. No están en contacto con la humanidad. Los que así viven para sí son como la higuera que tenía mucha apariencia, pero no llevaba fruto. Observan la forma de culto, pero sin arrepentimiento ni fe. Profesan honrar la ley de Dios, pero les falta la obediencia. Dicen, pero no hacen. En la sentencia pronunciada sobre la higuera, Cristo demostró cuán abominable es a sus ojos esta vana pretensión. Declaró que el que peca abiertamente es menos culpable que el que profesa servir a Dios pero no lleva fruto para su gloria (El Deseado de todas las gentes, pp. 534-537).

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Lección 10 // Miércoles 1o de junio________________________

LA PIEDRA

Si te quedaran solo unos pocos días por vivir, ¿qué harías en ellos? Una de las cosas que hizo Jesús fue contar historias que dejaran un impacto profundo en sus oyentes.

Lee Mateo 21:33 al 46. ¿A quiénes representan los siguientes personajes?

33 Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 34 Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35 Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36 Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37 Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38 Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. 39 Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41 Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. 42 Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. 44 Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 45 Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. 46 Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.

Dueño del campo


Labradores


Siervos

Hijo

Nota que Jesús citó Salmo 118:22 y 23. Al citar la profecía de la piedra rechazada, Cristo se refería a un acontecimiento en la historia de Israel. El incidente se relaciona con la construcción del primer Templo. Cuando se erigía el Templo de Salomón, las inmensas piedras para los fundamentos y las paredes se prepararon enteramente en la cantera. Después las llevaron al sitio de la construcción misma y no se aplicaba ningún instrumento sobre ellas; por eso no se oía ruido alguno de martillos y cinceles. Los operarios solo las colocaban en posición. Para usar en el cimiento, habían traído una piedra de tamaño y forma peculiares, pero los obreros no encontraron ningún lugar para ella, y por eso no la aceptaron. Era una molestia para ellos, y la dejaron tirada por allí sin uso. Por mucho tiempo permaneció como una piedra rechazada.

“Pero cuando los edificadores llegaron al fundamento de la esquina, buscaron mucho tiempo una piedra de suficiente tamaño y fortaleza, y de la forma apropiada para ocupar ese lugar y soportar el gran peso que había de descansar sobre ella […] al fin la atención de los edificadores se dirigió a la piedra por tanto tiempo rechazada […]. La piedra fue aceptada, se la llevó a la posición asignada y se encontró que ocupaba exactamente el lugar” (DTG 549).

Lee Mateo 21:44 otra vez. Se representan aquí dos maneras diferentes de relacionarse con la piedra: una es que caigas sobre la roca y seas quebrantado; la otra es que la roca caiga sobre ti y tú seas aplastado por ella. ¿Cuál es la diferencia vital entre las dos? (Ver también Sal. 51:7; Dan. 2:34.)

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

33Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos. 34Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. 35Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. 36Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera. 37Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. 38Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. 39Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron. 40Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? 41Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo. 42Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos? 43Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado a gente que produzca los frutos de él. 44Y el que cayere sobre esta piedra será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará. 45Y oyendo sus parábolas los principales sacerdotes y los fariseos, entendieron que hablaba de ellos. 46Pero al buscar cómo echarle mano, temían al pueblo, porque éste le tenía por profeta.

La parábola de los labradores malvados nos da una lección de historia redentora. El centro de esta historia es Dios y su amor continuo por los pecadores descarriados.

Aunque la parábola fue dirigida específicamente a los líderes judíos del tiempo de Jesús, ésta parábola tiene también un alcance hasta nuestros días modernos.

Esta parábola se aplica a cada generación, a cada congregación y a cada persona que en determinado momento ha conocido a Dios, y del cual se espera fidelidad.

Somos los arrendatarios de hoy, y podemos obtener de esta parábola algunas lecciones muy importantes para nosotros.

En lugar de dar a Dios los frutos de amor y fidelidad, los arrendatarios de la viña de Dios abandonaron y fallaron a Dios. Pero Dios, el dueño de la viña, envió siervo tras siervo y profeta tras profeta, con amor persistente para atraer y ganar a su pueblo con el fin de que cumpliera su responsabilidad como mayordomo. No obstante, cada profeta llegó a ser víctima del rechazo. “¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres?” Hechos 7: 5

La historia divina es una larga historia de amor.

La Piedra que fue rechazada es ahora la Cabeza de esquina de un gran templo que albergará a la comunidad de Dios, donde todos los redimidos, los ricos y los pobres, los judíos y los gentiles, los hombres y las mujeres, vivirán como un solo pueblo. Caminarán en la viña escatológica y gozarán de su fruto para siempre.

Un viñedo, un propietario y unos labradores, son los tres “objetos” que componen ésta parábola dedicada a los fariseos pero con alcance de enseñanza hasta nuestros días.

Entre una de las cosas más hermosas y que podemos estar agradecidos a Dios, es por que él ha plantado su iglesia en un viñedo.

La Iglesia de Dios no ha sido plantada en un desierto, en un basurero, en el campo ó en cualquier lugar común del mundo, la iglesia ha sido plantada en un jardín, un jardín encerrado y protegido, en el jardín de Dios. Por lo tanto Dios tiene autoridad completa y derecho total sobre su iglesia.

El es el dueño de nuestro amor y de nuestros servicios; las bendiciones que él nos imparte son privilegios, y los privilegios se convierten para nosotros en serias responsabilidades.

La gran paciencia de Dios con el humano es mostrada en ésta parábola claramente: con toda seguridad no ha habido un empleador aquí en la tierra que haya mostrado más paciencia y bondad hacia una rebelión tan persistente. Dios demuestras su tolerancia para los labradores de la parábola, el acto de tolerar los insultos, la violencia y la muerte, está siendo representado por una escena muy pobre de lo que realmente es el verdadero amor de Dios.

Dios mostró misericordia, ruegos, bendiciones, revelaciones y sueños, liberaciones y protección, y una incontable cantidad de milagros en la vida entera del pueblo de Israel, pero ellos todo el tiempo se mantuvieron en el lado de la obscuridad espiritual, y también con manos sangrientas por la muertes de los mensajeros de Dios.

La parábola tenía varios objetivos en su enseñanza:

1-Demostrar las ventajas únicas que se le habían conferido a los judíos como nación

2-Demostrar la mala y criminal conducta del pueblo judío para con los mensajeros de Dios (profetas) y con Jesucristo mismo

3-Demostrar la gran paciencia y misericordia de Dios con el humano

4-Demostrar el castigo que se les sería aplicado a los judíos

5-Demostrar la transferencia de los privilegios y bendiciones de los judíos al mundo gentil

Nosotros los cristianos aprendemos de ésta parábola, que por la transferencia espiritual que se hizo del mundo judío al de nosotros, nos hemos vuelto poseedores de una porción de el reino que Jesús vino a establecer a ésta tierra. En otras palabras; el mundo cristiano ha tomando el lugar del mundo judío.

Otra de las lecciones que aprendemos de ésta parábola es la divinidad de Cristo. La Biblia fue escrita mayormente por los profetas y no por los sacerdotes. El gran progreso de la verdad de Dios, ha dependido mucho del trabajo de éstos hombres poderosos y valientes llamados profetas, que desconocían el temor.

Cada vez que el pueblo de Dios se quedaba sin profetas, era un tiempo difícil para Israel, tanto espiritual como material.

Un profeta era más que un rey, ya que el rey hablaba por su pueblo, pero el profeta hablaba por Dios.

El sacerdocio siempre fue conservador, pero la profecía siempre ha sido progresiva. Un verdadero profeta siempre ha sido un gran hombre, y cuando acumulamos todas las profecías dadas por estos hombres, llegamos a la conclusión del gran cuidado que Dios ha tenido para la raza humana en general.

En ésta parábola, Dios hace una clara distinción entre un profeta y Jesucristo. Los profetas siempre han sido los que ha hablado por Dios, pero en el caso de Jesucristo, no es meramente uno que vino solamente a revelar la voluntad de Dios, sino que él es Dios en su esencia, el mismo interés del Padre ha sido el mismo interés del Hijo, para la salvación del mundo: 13 Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? Enviaré a mi hijo amado; quizá cuando le vean a él, le tendrán respeto. Dios manda a su Hijo, como el último recurso, con la “esperanza” de que Israel aprecie y respete al Hijo del dueño de la viña, la “esperanza” era que Israel tratara con el Hijo de la misma manera que trataban con el Padre.

El reino de Cristo consiste en privilegios, bendiciones, un conocimiento mayor y más amplio teológica-mente hablando, la responsabilidad de mejorar y crecer espiritualmente, y la obligación de impartir, compartir y difundir el evangelio. Todos éstos privilegios nos tienen que empujar a estar agradecidos con Dios pero nunca orgullosos; ya que el evangelio no se nos ha dado por que somos superiores o mejores que los demás, se nos ha dado por gracia, y con la condición y responsabilidad de convertir a otros.

La otra enseñanza que podemos tomar de ésta parábola es que si fallamos en dar los frutos que el cielo espera de nosotros, entonces nuestros privilegios y bendiciones serán quitados y con toda seguridad se les darán a otros. Dios nos ha dado tanto a nosotros, y por esa misma razón el espera de mucho de nosotros.

42Jesús les dijo: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los edificadores, Ha venido a ser cabeza del ángulo. El Señor ha hecho esto, Y es cosa maravillosa a nuestros ojos?

Este párrafo ésta basado en un suceso de la vida real. Esto ocurrió cuando los edificadores del primer templo que fue construido por Salomón, rechazaron constantemente la piedra fundamental que se había diseñado para el templo, ésta es la historia de acuerdo al espíritu de profecía:

“Al citar la profecía de la piedra rechazada, Cristo se refirió a un acontecimiento verídico de la historia de Israel. El incidente estaba relacionado con la edificación del primer templo. Si bien es cierto que tuvo una aplicación especial en ocasión del primer advenimiento de Cristo, y debiera haber impresionado con una fuerza especial a los judíos, tiene también una lección para nosotros.

Cuando se levantó el templo de Salomón, las inmensas piedras usadas para los muros y el fundamento habían sido preparadas por completo en la cantera. De allí se las traía al lugar de la edificación, y no había necesidad de usar herramientas con ellas; lo único que tenían que hacer los obreros era colocarlas en su lugar.

Se había traído una piedra de un tamaño poco común y de una forma peculiar para ser usada en el fundamento; pero los obreros no podían encontrar lugar para ella, y no querían aceptarla.

Era una molestia para ellos mientras quedaba abandonada en el camino. Por mucho tiempo, permaneció rechazada. Pero cuando los edificadores llegaron al fundamento de la esquina, buscaron mucho tiempo una piedra de suficiente tamaño y fortaleza, y de la forma apropiada para ocupar ese lugar y soportar el gran peso que había de descansar sobre ella.

Si hubiesen escogido erróneamente la piedra de ese lugar, hubiera estado en peligro todo el edificio. Debían encontrar una piedra capaz de resistir la influencia del sol, de las heladas y la tempestad.

Se habían escogido diversas piedras en diferentes oportunidades, pero habían quedado desmenuzadas bajo la presión del inmenso peso. Otras no podían soportar el efecto de los bruscos cambios atmosféricos.

Pero al fin la atención de los edificadores se dirigió a la piedra por tanto tiempo rechazada. Había quedado expuesta al aire, al sol y a la tormenta, sin revelar la más leve rajadura. Los edificadores la examinaron. Había soportado todas las pruebas menos una. Si podía soportar la prueba de una gran presión, la aceptarían como piedra de esquina. Se hizo la prueba. La piedra fue aceptada, se la llevó a la posición asignada y se encontró que ocupaba exactamente el lugar.

En visión profética, se le mostró a Isaías que esta piedra era un símbolo de Cristo. El dice:

“A Jehová de los ejércitos, a él santificad: sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo. Entonces él será por santuario; mas a las dos casas de Israel por piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de Jerusalén. Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados: enredaránse, y serán presos.”

Conduciéndoselo en visión profética al primer advenimiento, se le mostró al profeta que Cristo había de soportar aflicciones y pruebas de las cuales era un símbolo el trato dado a la piedra principal del ángulo del templo de Salomón. “Por tanto, el Señor Jehová dice así: He aquí que yo fundo en Sión una piedra, piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere, no se apresure.”

En su sabiduría infinita, Dios escogió la piedra fundamental, y la colocó él mismo. La llamó “cimiento estable.” El mundo entero puede colocar sobre él sus cargas y pesares; puede soportarlos todos. Con perfecta seguridad, pueden todos edificar sobre él. Cristo es una “piedra probada.” Nunca chasquea a los que confían en él. El ha soportado la carga de la culpa de Adán y de su posteridad, y ha salido más que vencedor de los poderes del mal. Ha llevado las cargas arrojadas sobre él por cada pecador arrepentido. En Cristo ha hallado alivio el corazón culpable. El es el fundamento estable. Todo el que deposita en él su confianza, descansa perfectamente seguro. {Deseado de Todas las Gentes  550.1}

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Durante más de mil años el pueblo judío había aguardado la venida del Salvador prometido. Sus esperanzas más halagüeñas se habían basado en ese acontecimiento. Durante mil años, en cantos y profecías, en los ritos del templo y en las oraciones familiares, se había reverenciado su nombre; y sin embargo cuando vino, no le reconocieron como el Mesías a quien tanto habían esperado. “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Para sus corazones amantes del mundo, el Amado del cielo fue “como raíz de tierra seca”. A sus ojos no hubo “parecer en él, ni hermosura”; no discernieron en él belleza que se lo hiciese desear (Isaías 53:2).

Toda la vida de Jesús de Nazaret entre el pueblo judío fue un reproche para el egoísmo que este pueblo reveló al no querer reconocer los justos derechos del Dueño de la viña que se les había dado a cultivar. Odiaron su ejemplo de veracidad y piedad; y cuando llegó la prueba final, que significaba obedecer para tener la vida eterna o desobedecer y merecer la muerte eterna, rechazaron al Santo de Israel y se hicieron responsables de su crucifixión en el Calvario…

Si el pueblo le hubiese recibido, Cristo habría evitado a la nación judía su condenación. Pero la envidia y los celos la hicieron implacable. Sus hijos resolvieron que no recibirían a Jesús de Nazaret como el Mesías. Rechazaron la Luz del mundo y desde ese momento su vida quedó rodeada de tinieblas como de medianoche. La suerte predicha cayó sobre la nación judía. Sus propias fieras pasiones, irrefrenadas, obraron su ruina. En su ira ciega se destruyeron unos a otros. Su orgullo rebelde y obstinado atrajo sobre ellos la ira de sus conquistadores romanos. Jerusalén fue destruida, el templo reducido a ruinas, y su sitio arado como un campo. Los hijos de Judá perecieron de las maneras más horribles. Millones fueron vendidos para servir como esclavos en tierras paganas.

Lo que Dios quiso hacer en favor del mundo por Israel, la nación escogida, lo realizará finalmente mediante su iglesia que está en la tierra hoy. Ya dio “su viña… a renta a otros labradores”, a saber a su pueblo guardador del pacto, que le dará fielmente “el fruto a sus tiempos”. Nunca ha carecido el Señor en esta tierra de representantes fieles, que consideraron como suyos los intereses de él. Estos testigos de Dios se cuentan entre el Israel espiritual, y se cumplirán en su favor todas las promesas del pacto que hizo Jehová con su pueblo en la antigüedad (Profetas y reyes, pp. 524-527).

La verdad para este tiempo es preciosa, pero aquellos cuyos corazones no han sido quebrantados al caer sobre la Roca que es Cristo Jesús, no verán ni comprenderán qué es la verdad. Aceptarán aquello que place a sus ideas y comenzarán a preparar otro fundamento diferente del que ya ha sido puesto (Mensajes selectos, tomo 2, p. 448).

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Jueves 2 de junio // Lección 10___________________________

EL COSTO DE LA GRACIA

La gran noticia de la Biblia es que nuestro Dios amante ha provisto una salida del desastre del pecado y la muerte: el sacrificio de Jesús en la cruz. Este tema aparece en toda la Biblia. Podemos verlo en la siguiente parábola que contó Jesús.

Lee Mateo 22:1 al 15. ¿Qué enseña esta parábola acerca de la salvación por fe?

1 Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11 Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12 Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. 13 Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. 15 Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. 

Por dura que parezca esta parábola, recordemos que hay un problema crucial: vida eterna o destrucción eterna para cada ser humano. En contraste, ¿qué otra cosa realmente importa?

Cuando miramos la Cruz, lo que le costó a Dios salvar a la humanidad, debemos poder ver cuán vastos e incomprensibles son los problemas. Estamos hablando de una Persona de la Deidad eterna, que carga sobre sí el peso total de la propia ira de Dios contra el pecado. Esto es muy serio. Si este es un tema que estudiaremos a través de la eternidad, no sorprende que ahora apenas podamos vislumbrarlo con nuestras mentes.

Por ello, tenemos estas palabras poderosas e inflexibles en la parábola. Dios ha hecho provisión completa para que cada uno sea parte de la fiesta de boda (ver Apoc. 19:7); todo lo necesario fue provisto gratuitamente a un costo tan enorme que ninguna parábola puede siquiera revelarla con justicia. Ya era suficientemente malo que quienes habían sido invitados a la fiesta siguieran con sus actividades, “sin hacer caso”, pero algunos hasta atacaron a los que fueron a darles la invitación gratuita.

¿Cuál es el significado del “vestido de boda”? Ver también Apoc. 19:8.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

El vestido representa la justicia de Cristo, una justicia que se revela en la vida y los actos de los santos. El hombre sin ese vestido representa al cristiano profeso que pretende obtener los privilegios de la gracia y de la salvación, pero que no permite que el evangelio transforme su vida y su carácter. A un costo elevado, se hizo toda provisión para los que acepten la invitación. Como muestra esta parábola, para entrar en el Reino de Dios, son necesarias otras cosas y no meramente presentarse a la puerta.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

1Respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: 2El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; 3y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. 4Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. 5Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; 6y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. 7Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. 8Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. 9Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. 10Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. 13Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. 15Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra.

En ésta parábola encontramos cinco diferentes maneras que el humano responde a la invitación de Dios:

1-Ignorar completamente la invitación de Dios por falta de deseos.

2-Ignorar completamente la invitación de Dios por atender los negocios del mundo (mercaderes y labradores).

3-Ignorar completamente la invitación de Dios, y usar de la violencia en contra de los siervos de Dios.

4-Aceptar la invitación de Dios, pero no querer llenar los requisitos de la boda, uno de ellos no tenía el vestido de bodas.

5-Aceptar con alegría y sinceridad la invitación de Dios.

La primera invitación fue un total fracaso: Estos sencillamente no quisieron venir: 2El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; 3y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir.”

En éste grupo están los gentiles antes que el pueblo de Israel apareciera; es decir desde Adán hasta Abrahán. Grandes hombres se levantaron desde Adán hasta Abrahán, y los hijos de estos hombre en vez de seguir el camino de sus padres, siempre se desviaron y siguieron sus propios caminos. Habían hombres consagrados y temerosos de Dios, pero sus hijos no se mencionan en la Biblia como seguidores de la misma línea espiritual. Constantemente se menciona que generación tras generación se inclinaba al mal. Por eso encontramos el diluvio y mas tarde Sodoma y Gomorra, como ejemplos de la limpieza divina en contra del pecado terrenal, estos invitados simple y sencillamente no quisieron venir.

El segundo grupo de invitados, también fue un fracaso: 4Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. 5Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; 6y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. 7Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad.”

Este es el pueblo de Israel, ellos no eran leales a su rey, ni estaban sujetos al hijo del rey, ni les importaba la boda real que se estaba celebrando. Ellos estaban absortos en conseguir riquezas, y un grupo de ellos cruzaron la línea del rechazo, usaron la violencia y asesinaron a los profetas enviado por Dios, y al final terminaron asesinando al mismo Hijo del Rey; a Jesucristo.

Como venganza de Dios; ese pueblo homicida fue destruido y su ciudad pasada por fuego. En el año 70 después de Cristo, los romanos asesinaron a filo de espada a todos los habitantes de Jerusalén, además destruyeron a Jerusalén para siempre, incendiaron a Jerusalén de tal manera, que el único residuo de Jerusalén fue la ceniza, Jerusalén nunca llegó a ser lo que fue antes de la destrucción. Así pasó mucho tiempo, hasta que en el años 1947-1948 Israel vuelve a surgir nuevamente como una nación.

La tercera invitación fue engrandada y fue un total éxito; pero ese éxito también estaba acompañada por un lado obscuro:

8Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. 9Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. 10Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. 11Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. 13Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. 14Porque muchos son llamados, y pocos escogidos. 15Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra.

La tercera invitación es para todo el mundo, no importa quien sea; judíos, gentiles, encumbrados, bajos, ricos, pobres, justos, moralista, profanos y pecadores.

Los siervos fueron a los caminos y juntaron para la boda: “Juntamente malos y buenos”; la verdad es que por naturaleza, no hay ni siquiera uno bueno, todos somos malos, pero hay unos que son mas malos que otros, por lo tanto los supuestos buenos, así también como lo malos, todos necesitamos del evangelio salvador de Cristo.

Entre una de las riquezas de un rey de la antigüedad, estaba la de tener inmensos roperos llenos con miles de trajes hermosos y especialmente diseñados para las diferentes fiestas y ocasiones que se podían dar en un palacio. Un ejemplo de esto lo encontramos en 2 de Reyes 10: 22 donde dice: 22 Entonces dijo al que tenía el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para todos los siervos de Baal. Y él les sacó vestiduras.” En éste caso es el rey Jehú quien estaba tratando de exterminar a todos los sirvientes de Baal, Jehú les preparó una fiesta especial que era una trampa para la ex-terminación de estos profetas falsos.

En las bodas del rey, encontramos que hay un invitado que ha entrado a la fiesta, pero no se ha puesto el traje especial que el Rey había designado para esa ocasión tan importante: 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?   Aparentemente cuando Dios trata a alguien de amigo, no es tan bueno que se diga: 49Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. 50Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron. Mateo 26

En estas dos ocasiones que Dios trata de amigo a alguien, es inmediatamente seguido por la destrucción de la persona.

El juicio de Dios para el mundo, no es colectivo, es individual.

Todos seremos examinados personalmente por Dios:

1-Es una visita personal: 11 “Y entró el rey para ver a los convidados ”

2-Es una revisión minuciosa y personal: “y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.”

3-Es una interrogación personal: 12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?  

4-Es una convicción personal: “Mas él enmudeció.”

5-Es un arresto personal: “Atadle de pies y manos,”

6-Es un encarcelamiento personal: “echadle en las tinieblas de afuera”

7-Es un sufrimiento personal: “allí será el lloro y el crujir de dientes.”

No podemos venir a la iglesia con nuestra propia ropa, no podemos ganar el cielo creyendo que podemos hacer el evangelio a nuestra propia manera, no podemos ganar la salvación por nuestros propios méritos, no podemos ir al cielo mientras tengamos orgullo y arrogancia tanto espiritual como terrenal, no podemos entrar al cielo si somos hipócritas.

La única manera que podemos entrar al cielo, es vistiendo las vestiduras que Dios tiene preparados para sus hijos, son vestiduras de santidad, de perdón, de justicia divina y de reconciliación

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La parábola del vestido de bodas representa una lección del más alto significado. El casamiento representa la unión de la humanidad con la divinidad; el vestido de bodas representa el carácter que todos deben poseer para ser tenidos por dignos convidados a las bodas (Palabras de vida del gran Maestro, p. 249).

La justicia imputada de Cristo significa santidad, rectitud y pureza. A menos que la justicia de Cristo nos haya sido imputada, nuestro arrepentimiento no podrá ser aceptado. La justicia que mora en nosotros por la fe consiste en amor, paciencia, mansedumbre y las demás virtudes cristianas. Nos tomamos de la justicia de Cristo y ella llega a ser parte de nuestro ser. Todos los que posean esa justicia obrarán las obras de Dios…

Pero la justicia de Cristo jamás cubrirá pecados acariciados. Nadie podrá participar de la cena de las bodas del Cordero sin el vestido de bodas, que es la justicia de Cristo. Sin santidad, nadie verá al Señor. Dios está deseoso de conferir a cada alma su poder divino para que lo combine con el esfuerzo humano. “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12, 13) (Testimonios acerca de la conducta sexual, p. 155).

Por el poder de la gracia divina manifestada en la transformación del carácter, el mundo ha de convencerse de que Dios envió a su Hijo para que fuese su Redentor. Ninguna otra influencia que pueda rodear al alma humana ejerce tanto poder sobre ella como la de una vida abnegada. El argumento más poderoso en favor del evangelio es un cristiano amante y amable.

Llevar una vida tal, ejercer semejante influencia, cuesta a cada paso esfuerzo, sacrificio de sí mismo y disciplina. Muchos, por no comprender esto, se desalientan fácilmente en la vida cristiana. Muchos que consagran sinceramente su vida al servicio de Dios, se chasquean y sorprenden al verse como nunca antes frente a obstáculos, y asediados por pruebas y perplejidades. Piden en oración un carácter semejante al de Cristo y aptitudes para la obra del Señor, y luego se hallan en circunstancias que parecen exponer todo el mal de su naturaleza. Se revelan entonces defectos cuya existencia no sospechaban. Como el antiguo Israel, se preguntan: “Si Dios es el que nos guía, ¿por qué nos sobrevienen todas estar cosas?”

Les acontecen porque Dios los conduce. Las pruebas y los obstáculos son los métodos de disciplina que el Señor escoge, y las condiciones que señala para el éxito. El que lee en los corazones de los hombres conoce sus caracteres mejor que ellos mismos. El ve que algunos tienen facultades y aptitudes que, bien dirigidas, pueden ser aprovechadas en el adelanto de la obra de Dios. Su providencia los coloca en diferentes situaciones y variadas circunstancias para que descubran en su carácter los defectos que permanecían ocultos a su conocimiento. Les da oportunidad para enmendar estos defectos y prepararse para servirle. Muchas veces permite que el fuego de la aflicción los alcance para purificarlos (El ministerio de curación, pp. 372, 373).

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Lección 10 // Viernes 3 de junio__________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Un titular del diario londinense The Guardian decía: “Mujer muerta en su departamento durante tres años: el esqueleto de Joyce estaba sobre el sofá con el televisor todavía encendido” (www. theguardian.com/film/2011/Oct/09/joyce-vincent-death-mystery-documentary).

¿Muerta durante tres años en un departamento sin que nadie la extrañara? ¿Nadie la llamó para ver cómo estaba? ¿Cómo pudo haber pasado esto, en una época de comunicaciones casi ilimitadas? Esta historia llegó a ser noticia internacional, aunque la gente de Londres fue la más impactada. ¿Cómo pudo haber estado muerta tanto tiempo sin que nadie lo supiera? No obstante, sin la esperanza y la promesa del evangelio y de la salvación tan costosa provista para nosotros, todos estamos sentenciados al mismo olvido que la pobre mujer de Londres. Pero esta situación es peor, porque ninguno nos encontrará y lamentará nuestra desaparición tres años o tres mil millones de años después del hecho. El consenso científico actual es que más temprano o más tarde el cosmos entero colapsará y morirá en lo que se ha llamado “La muerte cósmica fría”, o algún otro nombre como ese. Sin embargo, lo que nos dice la Cruz es que este concepto es equivocado; en lugar de la desaparición eterna, tenemos la promesa de la vida eterna en una Tierra Nueva con un cielo nuevo. Con esta perspectiva tan maravillosa delante de nosotros, ¿cómo no habremos de evitar que algo nos impida obtener lo que Jesús nos ha ofrecido?

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Piensa en cuán definitiva y poderosa es la muerte, y cuán inútiles han sido todas las actividades para derrotarla a lo largo de milenios. Se pueden conservar los cadáveres, pero eso no derrota la muerte. Es como esperar que un automóvil con el motor destruido volviese a andar luego de aplicarle una nueva capa de pintura. No es extraño, entonces, que se haya necesitado algo tan intenso y dramático como la muerte y la resurrección del Hijo de Dios para conquistar la muerte a nuestro favor. ¿Qué nos debe decir esto acerca de cuán central es la Cruz para todas nuestras esperanzas y para todo lo que creemos?
  2. Medita sobre lo que significa ser cubiertos con la justicia de Jesús. ¿De qué modo una comprensión adecuada y equilibrada de este concepto importante puede impedirnos caer ya sea en la gracia barata o en el legalismo? ¿Por qué es crucial que evitemos ambos extremos?

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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

5 pensamientos en “LECCIÓN 10 – JESÚS EN JERUSALÉN – PARA EL 6 DE JUNIO DE 2016

  1. Gracias, IAOJU les guié.

  2. muy exelente sigue con la ayuda de DIOS

  3. Agradezco a Dios y a usted, la forma como explica la lección y así poder entenderla de manera minuciosa; gracias por su dedicación y esfuerzo para que muchos como yo comprendan estas lecciones que a veces es muy difícil de entender. Dios bendiga su ministerio.

    ________________________________

  4. gracias hermano Tony muy agradecida por sus lecciones Dios te siga bendiciendo en sabiduria y te de prosperidad, haces tu obra evange

    lizas, saludos cordiales. harmana gina. Barinas Venezuela ________________________________

  5. Agradezco muchísimo la forma que tienen de explicar y relatar las lecciones, me es de gran ayuda para mi y mi clase. desde que los encontré siempre estudio con ustedes, que Dios los bendiga y sigan adelante por muchos años mas.

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