Escuela Sabatica Para Maestros

Material Auxiliar Para Maestros de Escuela Sabatica

LECCIÓN 12 – LOS DÍAS FINALES DE JESÚS – PARA EL 18 DE JUNIO DE 2016

1 comentario



** SI NECESITA ESTE DOCUMENTO EN FORMATO PDF, POR FAVOR HAGA UN CLICK AQUÍ MISMO SOBRE ESTE ANUNCIO Y LUEGO DESCARGUELO EN SU TELÉFONO, TABLETA, O COMPUTADORA. **


Si usted desea dejar su comentario, por favor vaya al final de ésta página, y allí encontrará el lugar para hacerlo. Si usted hace una pregunta, se le responderá por el mismo medio, en la misma lección donde usted deje su pregunta.


“María Ungiendo a Jesús” por Peter Paul Rubens (1577-1640) Alemania


Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ni local, ni regional, ni mundial. Este es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversia-les, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 12: Para el 18 de junio de 2016

LOS DÍAS FINALES DE JESÚS

Sábado 11 de junio____________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Mateo 26:1-16; Lucas 12:48; Mateo 26:17-19; 1 Corintios 5:7; Mateo 26:36-46, 51-75.

PARA MEMORIZAR: 
“Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche […]” (Mat. 26:31).

EN ESTA LECCIÓN, JESÚS está entrando en los momentos finales antes de la Cruz. El mundo, aun el universo, comienzan a afrontar el momento más crucial en la historia de la creación.

Muchas lecciones se derivan de los eventos que consideraremos esta semana; pero, al leer, concentrémonos en la libertad y el libre albedrío. Veamos el modo en que diversos personajes usaron el grande y precioso don de la libertad. Miremos las tremendas, y aun eternas, consecuencias que surgieron del uso de este don, en un sentido u otro.

Pedro, Judas y la mujer con el vaso de alabastro tuvieron que hacer elecciones. Pero, lo más importante de todo es que Jesús también tuvo que hacer elecciones, y la mayor era ir a la Cruz aun cuando su naturaleza humana clamaba por salir de ella: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mat. 26:39).

La ironía es increíble: el don de la libertad de elegir, del que nosotros habíamos abusado, llevó a Jesús a este mismo instante donde, usando su propio libre albedrío, tuvo que escoger si nos salvaría o no de la destrucción a la que nos había llevado nuestro abuso de la libertad de escoger.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios no domina nuestra mente sin nuestro consentimiento; pero si deseamos conocer y hacer su voluntad, se nos dirige su promesa: “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”. “Si alguno quisiere hacer su voluntad, conocerá de mi enseñanza”. Apoyándose en estas promesas, cada uno puede quedar libre de las trampas del error y del dominio del pecado.

Cada hombre está libre para elegir el poder que quiera ver dominar sobre él. Nadie ha caído tan bajo, nadie es tan vil que no pueda hallar liberación en Cristo. El endemoniado, en lugar de oraciones, no podía sino pronunciar las palabras de Satanás; sin embargo, la muda súplica de su corazón fue oída. Ningún clamor de un alma en necesidad, aunque no llegue a expresarse en palabras, quedará sin ser oído. Los que consienten en hacer pacto con el Dios del cielo, no serán abandonados al poder de Satanás o a las flaquezas de su propia naturaleza. Son invitados por el Salvador: “Echen mano… de mi fortaleza; y hagan paz conmigo. ¡Sí, que hagan paz conmigo!” (El Deseado de todas las gentes, pp. 223, 224).

Al entregarse uno a Cristo, la mente se sujeta a la dirección de la ley; pero ésta es la ley real, que proclama la libertad a todo cautivo. Al hacerse uno con Cristo, el hombre queda libre. Sujetarse a la voluntad de Cristo significa ser restaurado a la perfecta dignidad de hombre (El ministerio de curación, p. 93).

Bajo la influencia del Espíritu de Dios, el hombre está libre para elegir a quien ha de servir. En el cambio que se produce cuando el alma se entrega a Cristo, hay la más completa sensación de libertad. La expulsión del pecado es obra del alma misma. Por cierto, no tenemos poder para libramos a nosotros mismos del dominio de Satanás; pero cuando deseamos ser libertados del pecado, y en nuestra gran necesidad clamamos por un poder exterior y superior a nosotros, las facultades del alma quedan dotadas de la fuerza divina del Espíritu Santo y obedecen los dictados de la voluntad, en cumplimiento de la voluntad de Dios. La única condición bajo la cual es posible la libertad del hombre, es que éste llegue a ser uno con Cristo. “La verdad os libertará”; y Cristo es la verdad. El pecado puede triunfar solamente debilitando la mente y destruyendo la libertad del alma. La sujeción a Dios significa la rehabilitación de uno mismo, de la verdadera gloria y dignidad del hombre. La ley divina, a la cual somos inducidos a sujetamos, es “la ley de libertad” (El Deseado de todas las gentes, pp. 431, 432).

Dios… ha bendecido su vida con salud y talentos, con la capacidad de razonar para que, si así lo desea, pueda aumentarla grandemente o, mediante el abuso, someter esas facultades de la mente al control de Satanás. Usted es responsable por las habilidades que Dios le ha concedido (Cada día con Dios, p. 243).

82


Domingo 12 de junio // Lección 12_________________________

UNA OBRA HERMOSA

Llegamos a los días finales de la vida de Jesús sobre la Tierra. Todavía tiene que ir a la Cruz, resucitar y revelarse como el Salvador del mundo. Aunque los que siguieron a Jesús lo apreciaban, aún tenían mucho que aprender acerca de quién era él y todo lo que él haría por ellos. Mirando hacia atrás, con la Biblia entera y las explicaciones de Pablo acerca de la muerte expiatoria de Jesús, sabemos más acerca de lo que Jesús había estado por hacer en favor de nosotros que lo que sabían sus seguidores en esos momentos.

Lee Mateo 26:1 al 16. ¿Cuál es el significado de este don, y qué nos enseña acerca de nuestra relación con Jesús?

1 Cuando hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo a sus discípulos: Sabéis que dentro de dos días se celebra la pascua, y el Hijo del Hombre será entregado para ser crucificado.Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás,y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle.Pero decían: No durante la fiesta, para que no se haga alboroto en el pueblo. Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio?Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. 10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. 11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. 12 Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella. 14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes, 15 y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

Mateo ubica la historia del ungimiento de los pies de Jesús (que probablemente ocurrió antes de su entrada triunfal) dentro de la creciente conspiración para matarlo. Mientras que algunos de su pueblo hacían planes de dañarlo, otros le dieron un amor y una devoción irrestrictos, como hizo María al derramar el “vaso de alabastro de perfume de gran precio” (vers. 7).

Mientras que los discípulos lamentaban el desperdicio, Jesús calificó lo que ella hizo como “una obra hermosa” (NVI). Con esta acción, la mujer estaba revelando la profunda emoción que había en su corazón hacia Jesús. Aunque ella seguramente no sabía todo lo que eso significaría, comprendió que debía mucho a Jesús, y por ello quería también devolverle mucho. Tal vez había oído las palabras de Jesús: “Porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará” (Luc. 12:48). Entretanto, los discípulos, que seguramente de lo que Jesús había hecho habían visto más que aquella mujer, no lo comprendieron.

“Aquel ungimiento fue un símbolo del rebosante corazón de la dadora; fue una demostración externa de un amor alimentado por corrientes celestiales hasta que desbordó. Y ese ungimiento de María –que los discípulos llamaron derroche– se repite mil veces en los sensitivos corazones de otros” (“Comentarios de Elena G. de White”, CBA 5:1.076).

¿Qué nos enseña esta historia sobre las posibles reacciones frente a lo que Jesús nos ha dado? Usando nuestro libre albedrío, ¿qué “hermosa” obra podemos realizar en respuesta a lo que hemos recibido de él?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

6Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, 7vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa.

La mayoría de veces nosotros buscamos un precedente, es decir un suceso que ocurrió en el pasado, para copiarlo. Podemos encontrar como Simón preparó una cena para Cristo, como también Marta le mostró el amor a Cristo, preparando sus alimentos, nosotros vamos y ortodoxa-mente copiamos y repetimos la misma acción.

María no pensó de esa manera, maría no se comenzó a preguntar si ya alguien había roto un alabastro con precioso perfume, para ungir a Cristo. María era genuina, ella tenía sus propias ideas y sus propios métodos para hacer las cosas, el corazón le ordenó a María hacerlo, y ella fue y lo hizo.

Simón el leproso condujo a María a la deshonra, y después que la deshonró, la empujo a la prostitución, de esa manera él se libró de ella, ésta acción le costó su salud e inmediatamente fue reprendido con lepra, de la misma manera que María fue castigada por hablar en contra de Moisés, de la misma manera que Giesi recibió la lepra de Naamán por su codicia:

“Como Natán con David, Cristo ocultó el objeto de su ataque bajo el velo de una parábola. Cargó a su huésped con la responsabilidad de pronunciar sentencia contra sí mismo. Simón había arrastrado al pecado a la mujer a quien ahora despreciaba. Ella había sido muy perjudicada por él… “ {DTG 519.5}

“Simón el leproso” ya no tenía lepra, solo le había quedado su nombre para diferenciarlo fácilmente de los demás Simones. Ya Simón había sido sanado por Cristo, y ese era el motivo de la cena; esa cena se había titulado “gratitud”:

“Simón había sido sanado de la lepra, y era esto lo que le había atraído a Jesús. Deseaba manifestar su gratitud, y en ocasión de la última visita de Cristo a Betania ofreció un festín al Salvador y a sus discípulos. Este festín reunió a muchos de los judíos. Había entonces mucha excitación en Jerusalén. Cristo y su misión llamaban la atención más que nunca antes. Aquellos que habían venido a la fiesta vigilaban estrechamente sus movimientos, y algunos, con ojos in-amistosos.” {DTG = Deseado de Todas las Gentes 511.2}

En esa cena habían personas muy importantes, del libro de Juan aprendemos que allí estaban, por supuesto Simón el leproso, estaba Jesús y los doce apóstoles, estaba Lázaro que Jesús ya  había resucitado, también estaba Marta la hermana de Lázaro como siempre sirviendo y trabajando afanadamente, ese era su verdadero carácter y también estaba María la hermana de Lázaro y Marta, a quien Jesús ya había sanado y la había liberado de 7 demonios.

“Mientras se tramaba esto en Jerusalén, Jesús y sus amigos estaban invitados al festín de Simón. A un lado del Salvador, estaba sentado a la mesa Simón a quien él había curado de una enfermedad repugnante, y al otro lado Lázaro a quien había resucitado. Marta servía, pero María escuchaba fervientemente cada palabra que salía de los labios de Jesús. En su misericordia, Jesús había perdonado sus pecados, había llamado de la tumba a su amado hermano, y el corazón de María estaba lleno de gratitud.” {DTG 512.3}

Todo ellos estaban presentes como deudores de Cristo y con gratitud en sus corazones, por el favor que Cristo había hecho en sus vidas: Simón había sido sanado físicamente, María había sido sanada espiritualmente, Lázaro había sido libertado de la muerte y Marta sentía gratitud por los favores que sus dos hermanos había recibido.

María resultó ungiendo a Jesús, con una libra de nardo puro de acuerdo al libro de Juan, esa libra es una libra romana que equivale a 12 onzas o 355 mililitros de nuestros tiempo actual. El nardo era y es cosechado de las raíces de la planta de nardo, que muy cuidadosamente son cultivadas en las altura del Himalaya, en la parte que le corresponde al país de la India.

Por el precio invertido de parte de María en el regalo de Jesús, se llega a la conclusión que María, Marta y Lázaro era personas muy ricas de la ciudad de Betania.

Mateo dice que María ungió a Jesús en su cabeza, Juan dice que fueron los pies de Jesús los que ungió María, se llega a la conclusión que María ungió tanto la cabeza de Jesús, como también sus pies. Ungir a una persona en la cabeza era común en esos tiempos. Ungir a una persona en la cabeza era señal de reconocer su grandeza, ungir a la persona en sus pies, era señal de gran humildad.

¿Era María de Betania la misma María Magdalena?

Esto es lo que sabemos de María de Betania:

María de Betania era hermana de Marta y de Lázaro y todos ellos por supuesto vivían en Betania, en la región de Judea . María de Betania solía sentarse a los pies de Jesús para aprender de él. Como esta era la postura tradicional de un discípulo, podemos concluir que era discípula de Jesús.

María de Betania ungió a Jesús poco antes de su crucifixión, revelando su devoción y amor por él de acuerdo a Juan 11:2; 12:1-8. Esta acción fue su expresión de gratitud por el amor perdonador del Salvador hacia ella de acuerdo a Lucas 7:47, 48. Lucas da a entender que se le había perdonado mucho. Esa es la última mención que se hace de ella.

Esto es lo que sabemos de María Magdalena: Debido a su nombre se ha concluido que provenía de la ciudad de Magdala, ubicada en la costa nor-occidental del Mar de Galilea. La primera vez que se la menciona en los evangelios es una de las mujeres que habían sido sanadas por Jesús de sus enfermedades o de la posesión demoníaca. Se dice específicamente que había sido liberada de siete demonios, de acuerdo a Lucas 8.

Estas mujeres eran discípulas del Maestro: lo acompañaron durante su segunda gira en Galilea, y apoyaron financieramente su ministerio. En otras palabras, María Magdalena era relativamente acaudalada.

El único problema que existe es el problema del origen. Betania se encuentra en Judea, mientras que Magdala está en Galilea. Uno podría especular que quizá al comienzo de su vida María dejó su hogar en Betania, fue a vivir a Magdala y, luego que conoció a Jesús, regresó a Betania. Esto no contradice ninguna de las evidencias bíblicas, pero va más allá de ellas.

En Lucas 7: leemos: 36Uno de los fariseos invitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. 37Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume.

Este pasaje nos da a entender que tanto María de Betania como María Magdalena es la misma persona, a María de Betania no se le conoce como pecadora, pero a María Magdalena si.

Además el espíritu de profecía reconoce que la que ungió a Jesús en casa de Simón el leproso, era María Magdalena; a quien Dios había perdonado mucho, y también de quien se habían sacado 7 demonios, por lo tanto María Magdalena es la misma María de Betania, hermana de Marta y Lázaro.

María Magdalena llegó a jugar un papel significativo en la historia del evangelio. Llegó a ser casi la discípula por excelencia:

-Presenció la muerte de Jesús en la cruz y acompañó su cuerpo a la tumba.

-El domingo por la mañana, fue la primera en llegar al sepulcro y al ver que estaba vacío, regresó e informó a los discípulos del desaparecimiento del cuerpo de Jesús.

-Los otros discípulos acudieron, vieron que era verdad y se fueron, pero María permaneció allí y fue la primera en ver al Señor resucitado.

-Jesús le pidió que le contara a los discípulos que había resucitado. Ella y otras mujeres obedecieron yendo hasta donde estaban reunidos y les anunciaron las buenas nuevas.

13De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.

Esta es una de la profecías mas hermosas que hace Jesús con respecto a una mujer; y se ha cumplido hasta nuestros días. Constantemente en los sermones del mundo cristiano, se escucha el ungimiento de Jesús para muerte, por manos de una mujer. El acto de María Magdalena, le erigió a ella misma un monumento entre los grandes de la historia bíblica, y le inmortalizó su nombre. Los monumentos materiales son grandes, pero los monumentos espirituales son gloriosos y perduran por al eternidad; Jesús lo dijo cuando expresó: “también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo se deleitó en el ardiente deseo de María de hacer bien a su Señor. Aceptó la abundancia del afecto puro mientras que sus discípulos no lo comprendieron ni quisieron comprenderlo. El deseo que María tenía de prestar este servicio a su Señor era de más valor para Cristo que todo el ungüento precioso del mundo, porque expresaba el aprecio de ella por el Redentor del mundo. El amor de Cristo la constreñía. Llenaba su alma la sin par excelencia del carácter de Cristo. Aquel ungüento era un símbolo del corazón de la donante. Era la demostración exterior de un amor alimentado por las corrientes celestiales hasta que desbordaba.

El acto de María era precisamente la lección que necesitaban los discípulos para mostrarle que la expresión de su amor a Cristo le alegraría. Él había sido todo para ellos, y no comprendían que pronto serían privados de su presencia, que pronto no podrían ofrecerle prueba alguna de gratitud por su grande amor. La soledad de Cristo, separado de las cortes celestiales, viviendo la vida de los seres humanos, nunca fue comprendida ni apreciada por sus discípulos como debiera haberlo sido. Él se apenaba a menudo porque sus discípulos nunca le daban lo que hubiera debido recibir de ellos. Sabía que si hubiesen estado bajo la influencia de los ángeles celestiales que le acompañaban, ellos también hubieran pensado que ninguna ofrenda era de suficiente valor para manifestar el afecto espiritual del corazón…

Son pocos los que aprecian todo lo que Cristo es para ellos. Si lo hicieran expresarían el gran amor de María, ofrendarían libremente el ungüento, y no lo considerarían un derroche. Nada tendrían por demasiado costoso para darlo a Cristo, ningún acto de abnegación o sacrificio personal les parecería demasiado grande para soportarlo por amor a él (El Deseado de todas las gentes, pp. 517, 518).

Al determinar la proporción que debe darse a la causa de Dios, cuidad de exceder las exigencias del deber más bien que substraer de ellas. Considerad para quién es la ofrenda. Este recuerdo ahuyentará la codicia. Consideremos tan solo el gran amor con que Cristo nos amó, y nuestras ofrendas más generosas nos parecerán indignas de su aceptación. Cuando Cristo sea el objeto de sus afectos, los que hayan recibido su amor perdonador no se detendrán a calcular el valor del vaso de alabastro ni del precioso ungüento. El codicioso Judas podía hacerlo; pero el que haya recibido el don de la salvación, lamentará tan solo que la ofrenda no tenga más rico perfume y mayor valor. Los cristianos deben considerarse como conductos por medio de los cuales las misericordias y bendiciones han de fluir de la Fuente de toda bondad hacia sus semejantes. Por medio de la conversión de estos últimos pueden enviar al cielo ondas de gloria en las alabanzas y ofrendas de los que han llegado así a ser sus copartícipes del don celestial (Joyas de los testimonios, tomo 1, p. 564).

83


Lección 12 // Lunes 13 de junio___________________________

EL NUEVO PACTO

Lee Mateo 26:17 al 19. ¿Por qué es tan significativo que ese fuera el tiempo de la Pascua? Ver también Éxo. 12:1-17; 1 Cor. 5:7.

Mateo 26: 17-19

17 El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? 18 Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos. 19 Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.

Éxodo 12: 1-17

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia. Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero. El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras. Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán. Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas. 10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego. 11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. 12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. 13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. 14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis. 15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. 16 El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. 17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.

1 Corintios 5:7

Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.

La historia del Éxodo es, por supuesto, una historia de redención, de liberación, una obra que Dios hizo por aquellos que no podrían hacerla por sí mismos. ¡Qué símbolo apropiado de lo que Jesús pronto haría por todos nosotros!

Lee Mateo 26:26 al 29. ¿Qué les quiere decir Jesús a sus discípulos? ¿Qué significan sus palabras para nosotros hoy?

26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

Jesús les estaba señalando un significado más profundo de la Pascua. La liberación de Egipto fue una maravillosa manifestación del señorío y el poder de Dios; pero, en el final, no era suficiente. Pues no era la redención que los hebreos, o cualquiera de nosotros, realmente necesitaban. Necesitamos la redención que es en Jesús: la vida eterna. “Así que por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” (Heb. 9:15). Jesús les señaló el verdadero significado del vino, el verdadero significado del pan; todos ellos señalaban su muerte en la cruz.

De este modo, a diferencia de los sacrificios de animales que señalaban hacia adelante, a la muerte de Jesús, participar del servicio de Comunión señala de nuevo a ella. En cada caso, los emblemas nos señalan a Jesús en la cruz.

Y no obstante, con la Cruz no concluye la historia. Cuando Jesús les dice a los discípulos que no beberá del fruto de la vid hasta ese día “en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mat. 26:29), está señalándoles el futuro, a su segunda venida y más allá.

Piensa acerca de las palabras de Jesús de que no beberá del fruto de la vid hasta que estemos con él en el Reino de su Padre. ¿Qué indica esto sobre la clase de intimidad que él tendrá con nosotros? ¿De qué forma podemos aprender a experimentar esa intimidad con él ahora?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

17El primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos a Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que preparemos para que comas la pascua? 18Y él dijo: Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos. 19Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y prepararon la pascua.

El día Jueves, era el primer día de los panes sin levadura, éste era el primer día donde solamente se comía pan que no llevara levadura. Los primeros tres evangelios hablan de éste evento especial en la vida de Cristo, dejando sin duda alguna la veracidad que los discípulos se reunieron en el aposento alto con Cristo, para celebrar la pascua y al mismo tiempo instituir la santa cena.

En la última semana de Cristo, él paso sus noches en Betania, posiblemente en casa de Lázaro o en casa de Simón el leproso, o en el jardín del Getsemaní, pero la cena del cordero pascual, tenía que ser sacrificado y comido en Jerusalén, por lo tanto una preparación especial era necesitada y allí entraron en acción los discípulos de Cristo, preparando la pascua para ellos y Jesús.

La preparación para la pascua era bastante; un aposento especial se tenía que conseguir para ésta cena, se tenía que barrer muy diligentemente el lugar, se tenía que limpiar toda la levadura del lugar, mesas y sillones necesitaban ser acomodados, luz tenía que suplirse, se tenia que  sacrificar el cordero y preparar los otros materiales para la cena como el pan, vino y hiervas amargas. Todas estas preparaciones tomaban bastante tiempo, por esa razón el Jueves a buena mañana los discípulos preguntaron a Jesús donde él deseaba comer la pascua.

De Lucas 22: 7, aprendemos que Pedro y Juan fueron los encargados de prepar la cena pascual: 7Cuando llegó el día de la fiesta de los Panes sin levadura, en que debía sacrificarse el cordero de la Pascua, Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: -Vayan a hacer los preparativos para que comamos la Pascua-.

En Mateo leemos que Jesús dijo: 18…Id a la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa celebraré la pascua con mis discípulos.” aquí no se da el nombre del hombre que proveería el aposento alto.

En Lucas leemos 13Él envió a dos de sus discípulos con este encargo: -Vayan a la ciudad y les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, 14y allí donde entre díganle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Dónde está la sala en la que pueda comer la Pascua con mis discípulos?” 15Él les mostrará en la planta alta una sala amplia, amueblada y arreglada. Preparen allí nuestra cena.

Cabe la gran posibilidad que éste hombre “secreto”, era un discípulo “secreto” de Jesús. Habían muchos discípulos secretos de Jesús, que le seguían constantemente pero en silencio y muy discretamente, el temor de ellos era ser expulsados de la sinagogas por los fariseos, y por eso optaban el anonimato y el trabajar en secreto. Pero casi siempre, en momentos de suma necesidad, estos grandes hombre hicieron por Jesús, aquellos que sus discípulos públicos no consiguieron hacer. Posiblemente el hombre secreto que proveyó el aposento alto para Jesús, estaba a la misma altura de Nicodemo y de Jose de Arimatea, por su descripción se demuestra que era un hombre acaudalado al proveer para Jesús un aposento digno para un rey.

26 Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. 27 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; 28 porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados. 29 Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

En el versículo 26 encontramos la transición de la pascua a la santa cena: El texto dice “y mientras comían” ¿Qué estaban comiendo? Estaban comiendo la cena pascual, estaban comiendo el cordero con la hierbas amargas y los panes sin levadura, en ese preciso momento, Jesucristo anula la cena pascual e instituye la “Santa Cena”

Los judíos fueron liberados de Egipto en el mes de Nisan. Este mes se constituyó en el primer mes del calendario judío por orden de Dios; en otras palabras el mes de Nisan era para los judíos, lo que para nosotros es el mes de Enero; eso lo encontramos en la lectura puesta arriba de Éxodo 12

1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.

En éste mes de Nisan, Dios ordenó que se celebrara la pascua y después de la pascua, seguiría la fiesta de los panes sin levadura que duraría 7 días. El cordero que se comería para la pascua se tenía que apartar desde el día 10 y mantenerse hasta el día 14

Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

El día 14 entre las dos puestas del sol, el cordero se tenía que sacrificar, y se tenía que comer de noche.

En la semana de la muerte de Cristo, de acuerdo a los evangelios, el día 14 cayó un día Jueves. Quiere decir que el día 14 comenzaba cuando se ponía el sol del día 13, en otras palabras el Jueves de esa semana comenzó a la puesta del sol del día Miércoles, por lo tanto el miércoles en la noche ya era muy tarde para sacrificar el cordero y también tener la cena,  todos esperaban hasta  la tarde del día 14, para sacrificar el cordero y tener la cena el Jueves en la noche, que prácticamente ya era el día Viernes o el día 15 del mes de Nisan.

 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes. Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer. Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

Con esta información, llegamos a la conclusión de los siguientes sucesos en orden cronológico:

1-Jueves por la mañana Jesús ordena a dos de sus discípulos preparar la pascua

2-Jueves por la noche, Jesús come la pascua e instituye la santa cena en el aposento alto

3-Jueves mas noche, después de la celebración de la pascua y la santa cena, Jesús sale con sus discípulos hacia el monte de los olivos

4-Jueves ya bien noche, se lleva a cabo el arresto de Jesús

5-Viernes por la mañana se celebra el juicio a Jesús

El jueves por la noche, ya era viernes de acuerdo a la Biblia, por lo tanto la cena pascual, la celebraron los judíos el viernes a las primeras horas del día; En ese mismo día, unas cuantas horas mas tarde, el verdadero Cordero, que quita los pecados del mundo, sería inmolado para remisión de pecados; terminando de esa manera una larga fiesta de los judíos que apuntaba al verdadero Cordero Pascual que era Jesucristo mismo.

Eso nunca lo entendieron o lo aceptaron los judíos y hasta ahora siguen celebrando la pascua, esperando al Mesías que ha de venir; Pero nosotros los gentiles, si lo entendimos y también lo aceptamos, por lo tanto no celebramos mas la pascua, por que el Mesías ya vino al mundo, nosotros celebramos la santa cena, por que ahora no esperamos al Mesías, sino a nuestro Salvador.

Jesús y sus discípulos comieron el cordero pascual que conmemoraba la liberación de Egipto, comieron el cordero pascual que les daba la esperanza de la liberación de los pecados, al mismo tiempo tomaron la santa cena que era la sangre y el cuerpo de Cristo, que es lo único que tiene el poder de perdonar, de redimir, y de borrar los pecado cometidos por la humanidad.

El objetivo más primordial de la santa cena es tener un recuerdo personal de Jesús: “haced esto en memoria de mí” Como Cristianos estamos supuestos a recordar su doctrina, sus preceptos y su persona, pero primordial mente Jesús nos ordenó recordarlo a través de la santa cena. Cuando recordamos a Jesús en la santa cena, lo recordamos como la fe de nuestros corazones, el objeto de nuestra gratitud, el Señor de nuestra conducta, el gozo de nuestras vidas, el representante de nosotros ante el Padre, y el premiador de nuestras esperanzas.

La santa cena es una ordenanza de Jesús, la santa cena es muy enfática, sencilla, simple y muy definida. La santa cena es un evento conmemorativo.

-La santa cena la pueden tomar aquellos que saben que tienen un amor débil y desean amar más a Dios y a su prójimo

-La  santa cena la pueden tomarla aquellos que están tratando de servir a Dios, pero por las flaquezas espirituales fallan, pero están conscientes que necesitan poder de lo alto para vencer

-La santa cena la pueden tomarla todos los pecadores que tienen el ferviente deseo de ser santos 

-La santa cena la pueden tomar todos aquellos que tiene problemas y desea descansar en el Señor.

La santa cena no la pueden tomar aquellos que están pecando y no quieren abandonar sus pecados

La santa cena no la pueden tomar aquellos que se creen lo suficientemente buenos y no sienten la necesidad de un Salvador.

¿Cómo podemos presentarnos a la santa cena?

1-Humildemente; por que sabemos que no somos dignos de ella

2-Confiando en la Palabra y la promesa de Dios, y siendo simples de corazón, sin estar haciendo preguntas

3-Fervorosamente; sabiendo realmente lo que estamos haciendo. No por que otros la están tomando, sino por que estamos conscientes de nuestra realidad espiritual y sentimos la urgente necesidad de acercarnos a Dios

4-Reverentemente: Dándonos cuenta de la presencia de Dios a través de su Santo Espíritu

5-Regularmente: No cuando se pueda o tengamos una oportunidad para hacerlo

6-Más frecuente; para nuestro crecimiento espiritual. Así como el bebe necesita de comida sólida durante su crecimiento hasta convertirse en un adulto, así necesitamos de alimento espiritual sólido para crecer en Cristo

7-Temprano; Cuando nuestros pensamientos son tiernos, cuando nuestro corazón está libre de los cuidados y de las preocupaciones del mundo, podemos entregar a Dios esos hermosos e incomparables día de la juventud.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La inmolación del cordero pascual prefiguraba la muerte de Cristo. Pablo dice: “Nuestra pascua, que es Cristo, fue sacrificada por nosotros” (1 Corintios 5:7). La gavilla de las primicias del trigo, que era costumbre mecer ante el Señor en tiempo de la Pascua, era figura típica de la resurrección de Cristo. San Pablo dice, hablando de la resurrección del Señor y de todo su pueblo: “Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:23). Como la gavilla de la ofrenda mecida, que era las primicias o los primeros granos maduros recogidos antes de la cosecha, así también Cristo es primicias de aquella inmortal cosecha de rescatados que en la resurrección futura serán recogidos en el granero de Dios.

Estos símbolos se cumplieron no solo en cuanto al acontecimiento sino también en cuanto al tiempo. El día 14 del primer mes de los judíos, el mismo día y el mismo mes en que quince largos siglos antes el cordero pascual había sido inmolado, Cristo, después de haber comido la pascua con sus discípulos, estableció la institución que debía conmemorar su propia muerte como “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. En aquella misma noche fue aprehendido por manos impías, para ser crucificado e inmolado (El conflicto de los siglos, pp. 450, 451).

Nuestro Señor dice: Bajo la convicción del pecado, recordad que yo morí por vosotros. Cuando seáis oprimidos, perseguidos y afligidos por mi causa y la del evangelio, recordad mi amor, el cual fue tan grande que di mi vida por vosotros. Cuando vuestros deberes parezcan austeros y severos, y vuestras cargas demasiado pesadas, recordad que por vuestra causa soporté la cruz, menospreciando la vergüenza. Cuando vuestro corazón se atemoriza ante la penosa prueba, recordad que vuestro Redentor vive para interceder por vosotros.

El rito de la comunión señala la segunda venida de Cristo. Estaba destinado a mantener esta esperanza viva en la mente de los discípulos. En cualquier oportunidad en que se reuniesen para conmemorar su muerte, relataban cómo él “tomando el vaso, y hechas gracias, les dio, diciendo: Bebed de él todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados. Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”. En su tribulación, hallaban consuelo en la esperanza del regreso de su Señor. Les era indeciblemente precioso el pensamiento: “Todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga”.

Estas son las cosas que nunca hemos de olvidar. El amor de Jesús, con su poder constrictivo, ha de mantenerse fresco en nuestra memoria. Cristo instituyó este rito para que hablase a nuestros sentidos del amor de Dios expresado en nuestro favor. No puede haber unión entre nuestras almas y Dios excepto por Cristo. La unión y el amor entre hermanos deben ser cimentados y hechos eternos por el amor de Jesús. Y nada menos que la muerte de Cristo podía hacer eficaz para nosotros este amor. Es únicamente por causa de su muerte por lo que nosotros podemos considerar con gozo su segunda venida. Su sacrificio es el centro de nuestra esperanza. En él debemos fijar nuestra fe (El Deseado de todas las gentes, pp. 614, 615).

84


Martes 14 de junio // Lección 12__________________________

GETSEMANÍ

Durante la semana de la Pascua, los sacerdotes ofrecían miles y miles de corderos en el Templo, que se encontraba en un terreno un poco más elevado que el valle de Cedrón. La sangre de los corderos se derramaba hacia el altar, y luego fluía bajando por un canal a un arroyo que corría por ese valle. El arroyo realmente pudo volverse rojo por la sangre de los corderos. Jesús y sus discípulos tal vez cruzaron las rojas aguas de este arroyo en camino al Huerto de Getsemaní.

Lee Mateo 26:36 al 46. ¿Por qué la experiencia del Getsemaní fue tan difícil para Jesús? ¿Qué estaba sucediendo allí?

36 Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. 37 Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. 38 Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39 Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40 Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42 Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad. 43 Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño. 44 Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras. 45 Entonces vino a sus discípulos y les dijo: Dormid ya, y descansad. He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores. 46 Levantaos, vamos; ved, se acerca el que me entrega.

No era la muerte física lo que Jesús temía cuando oró que la copa pasase de él. Lo que Jesús temía era la separación de Dios. Jesús sabía que, al llegar a ser pecado, morir por nosotros y llevar sobre sí la ira de Dios contra el pecado, él estaría separado de su Padre. La violación de la santa Ley de Dios era tan seria que demandaba la muerte del culpable. Jesús vino precisamente a tomar esa muerte sobre sí a fin de evitárnosla. Esto es lo que estaba en juego para Jesús y para nosotros.

“Frente a las consecuencias posibles del conflicto, embargaba el alma de Cristo el temor de quedar separado de Dios. Satanás le decía que, si se hacía garante de un mundo pecaminoso, la separación sería eterna. Quedaría identificado con el reino de Satanás y nunca más sería uno con Dios. […] Había llegado el momento pavoroso, el momento que habría de decidir el destino del mundo. La suerte de la humanidad pendía de un hilo. Cristo podía aun ahora negarse a beber la copa destinada al hombre culpable. Todavía no era demasiado tarde. Podía enjugar el sangriento sudor de su frente y dejar que el hombre pereciese en su iniquidad. Podía decir: Reciba el transgresor la penalidad de su pecado, y yo volveré a mi Padre. ¿Beberá el Hijo de Dios la amarga copa de la humillación y la agonía? ¿Sufrirá el inocente las consecuencias de la maldición del pecado para salvar a los culpables?” (DTG 638, 641).

¿De qué modo la disposición que tuvo Jesús a beber esa copa debe impactar nuestra vida, especialmente cuando nos toca ayudar a otros? ¿Cómo podemos aprender a imitar mejor el carácter de Jesús en nuestras vidas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Dios creó a Adán y a Eva, y los puso en un hermoso jardín, bendecidos con todo lo que necesitaban para una vida de gozo. Pronto algo extraordinario sucedió: apareció Satanás. Él tentó a la primera pareja, y empujó a la joven tierra a la gran controversia entre el bien y el mal, entre Dios y Satanás.

Ahora, aparece otro jardín llamado el Getsemaní, éste llegó a ser un terrible campo de batalla, donde se desarrolló la guerra entre la verdad y la falsedad, entre la justicia y el pecado, y entre el plan de Dios para la salvación humana y la meta de Satanás de la destrucción humana.

En el Edén el mundo se encontró con la condenación, en el Getsemaní el mundo se encontró con la salvación.

El Getsemaní muestra que, por dura que sea la batalla y por débiles que seamos, la victoria es segura para los que han experimentado la fortaleza de la oración. Jesús oró, en palabras famosas: “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Luc. 22:42).

Las montañas son monumentos naturales, que le dan asilo y refugio al alma de un mundo bullicioso e irreverente. Muchas personas que tienen mentes meditadoras han encontrado en el silencio de las montañas, el lugar perfecto y placentero para crear nuevos pensamientos. Hermosas visiones y planes majestuosos se han creado cuando se une el silencio de los majestuosos montes y la mente del hombre.

Ahora encontramos a Jesús en la semana más memorable que puede haber en toda la historia del universo, no hay otra semana donde el universo entero haya estado tan profundamente interesado como el de la semana de la muerte de Cristo. La conmoción, la expectativa, la ansiedad, humanamente hablando, circuncidaba el universo entero, al darse cuenta que el Hijo de Dios, haría lo inconcebible; Entregar su vida para salvar al mundo caído.

Jesús visitó el jardín del Getsemaní por varias razones: La primera razón era por que esa era su santa costumbre. Después de haber hecho milagros, después de haber predicado un día entero, tenía por costumbre el retraerse en las montañas para pasar en comunión con Dios por medio de la oración. Esta también tendría que ser nuestra costumbre, entregarnos a la comunión con Dios a través de la oración, después de nuestras tareas diarias.

La segunda razón, es que siempre que Jesús tenía que tomar una decisión importante ó comenzar una tarea importante, solía encomendarse a Dios, para recibir de El; fuerzas, ánimo, guía y consuelo. De la misma manera que lo hizo David cuando lloró y clamó a Dios en el torrente de Hebrón huyendo de su hijo Absalón, de esa misma manera y en la misma montaña ahora Jesús acompañado de sus amigos, los discípulos, clama al Padre pidiendo ayuda y consuelo.

La tercera razón era para borrar y vencer la triste experiencia del primer jardín. En el primer jardín, el primer Adán sucumbió ante la prueba presentada, en el segundo jardín el segundo Adán, venció para seguir venciendo durante toda esa semana, para el día Domingo levantarse en gloria y poder decir:  55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? También nosotros podemos decir: 54 Pero cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Devorada ha sido la muerte en victoria. (1 Corintios 15)

57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

El sufrimiento de Jesucristo fue solitario: sus discípulos no entendían lo que estaba pasando, la debilidad  y el cansancio humano hacían sus estragos en las vidas de ellos. ¡Que triste y sombrío es el mundo! muchas veces sufrimos, cuando al mismo tiempo podemos contemplar que el que está a nuestro lado goza de la vida y de la alegría, totalmente ajeno a nuestro dolor, sufrimiento  ó desdicha.

Podemos dar un largo recital ó concierto de nuestros sufrimientos, desdichas, desengaños, enfermedades, muerte y dolor que hemos experimentado en nuestras vidas, en las cuales nuestros más queridos amigos en la tierra, no han querido ó no han podido entrar, aunque ellos así lo hubieran deseado. Esa fue la experiencia también de Cristo, no hay nada de lo que el humano sufra en ésta tierra, que Cristo no lo haya sufrido. Si hay alguien que nos puede comprender en todo lo que nos pasa, ese alguien se llama Jesús.

El Sufrimiento de Jesús fue intenso: La hora de la suprema agonía, el “traicionero” estaba a las puertas, el juicio se acercaba, las burlas hacia él serían como el pan del día, el abucheo de las multitudes sería sin misericordia y en un total desenfreno, sus amigos lo abandonarían, las falsas acusaciones de sus enemigos serían presentadas, el dolor y el sufrimiento de la muerte en la cruz sería devastador, la vergüenza de la desnudez en la cruz es indescriptible, la amargura de la muerte ya había tocado a sus puertas.

Jesucristo oró fervientemente: Jesucristo necesitaba la provisión del Infinito Padre para cumplir con las exigencias del plan de salvación. La oración es una provisión en la economía divina y en la infinita sabiduría del cielo, que suple las necesidades diarias del humano aquí en la tierra.

42 diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Cristo nos revela la fuerza y la belleza de su carácter en la más alta y más hermosa forma. Completa obediencia y sumisión a la voluntad de Dios. Con ésta oración Cristo toca lo profundo del corazón del más sublime santo en ésta tierra, nos enseña el más elevado grado de santificación que el humano puede obtener de éste lado del cielo.

Esta oración es la más grande, es la más sublime, es la más difícil, es la más confiable  y es la más dulce de todas las oraciones que el humano pueda conocer. “…pero no se haga mi voluntad, sino la tuya…” toca toda la historia y la vida de la humanidad, desde lo más profundo del humano hasta su piel externa. Esta oración es la vida del cielo, vivida en la tierra, donde el humano entra en una comunión profunda e intensa con la voluntad divina, yendo en armonía con el plan divino para “hacer y sufrir”  la perfecta voluntad de Dios

Esta son unas lecciones sugerentes que podemos aprender de la escena de Jesús en el Getsemaní:

1-Todo hombre verdadero, tiene su Getsemaní: Todo el que desea servir a Dios es purificado por el bautismo del sufrimiento, la prueba purifica y nos hace crecer en fe, en sabiduría y en humildad.

2-Pasar por el jardín de Getsemaní es un arreglo de Dios: Es parte del plan de Dios para perfeccionar la vida de los humanos. Cristo no estuvo en el Jardín del Getsemaní por casualidad ó por que solamente era su costumbre, estuvo allí por el plan divino, Cristo fue llevado al Getsemaní por una fuerza invisible, para que se cumpliera el propósito divino.

3-Orar para que la copa pase de nosotros, siempre tiene que hacerse de acuerdo a la condición y modelo que nos dejó Jesucristo: “…pero no se haga mi voluntad, sino la tuya…”

4-Dios siempre contesta las oraciones, pero no siempre de la manera en que nosotros las pedimos. De una cosa tenemos que estar seguro, y es que Dios nos puede liberar del Getsemaní ó sufrimiento; ó nos puede dar las fuerzas para cruzar las pruebas y dificultades de nuestro Getsemaní.

5-En grande sufrimientos, la sumisión total a a Dios nos da más fuerzas para prepararnos para sufrimientos aún peores.

6-Al final aprendemos que todo lo que pasa en éste mundo, lo que nos pasa ó nos deja de pasar es por que Dios reina y él es Todopoderoso y Dios Soberano.

43 Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.

Después del sermón de un gran predicador, se le acercó un miembro de la iglesia y le dijo: ¿Pastor cuando va a predicar de mi ángel favorito? El pastor le dijo: Si eres tan amable en decirme quién es ese ángel, lo haré con gusto. ¡No se su nombre! dijo el hombre; -Pero se que es el que se presentó en el Getsemaní, para darles fuerzas a Jesús para que contemplara la cruz, y así poder terminar la redención que había comenzado por mi. Yo tengo un amor tan grande para ese ángel, y  muchas veces me pregunto que es lo que le voy a poder decir la primera vez que tenga la oportunidad de verlo- dijo el hombre.

Entre una de las historias religiosas que relata Sócrates, está la de un hombre llamado Teodoro. Teodoro fue un mártir que fue puesto al tormento extremo, por un hombre llamado Julián el apóstata. Julián deseaba que Teodoro se retractara de su creencia y de su fe en Cristo. Cuando Julián vio que su plan con Teodoro había fracasado, él mismo Julián abandonó el martirio de Teodoro, preservándose así la vida de Teodoro, Más tarde un hombre llamado Rufino se acercó a Teodoro y le preguntó: ¿Sentías el dolor por la tortura que los verdugos estaban infligiendo en tu cuerpo? Teodoro comentó: “Al principio de la tortura sentía un dolor grave en mi cuerpo, cuando en ese preciso momento se presentó un hombre joven vestido de blanco que traía una toalla en su mano muy suave y muy confortable. Se acercó a mi, y con la toalla comenzó a limpiar el sudor y la sangre que de mi cuerpo estaba vertiendo. Cuando limpiaba las heridas me miraba con ternura y amor, mientras pronunciaba para mi, las palabras de consuelo y esperanza más hermosas que yo halla escuchado en mi vida. Yo estaba absorto observando la escena de compasión y de amor que estaba viviendo. Fue un castigo para mi cuando los verdugos me soltaron de la estaca a la cual estaba amarrado, prefería seguir contemplando la escena sublime de amor que estaba experimentando, antes de ser liberado. Cuando la tortura paró, el ángel desapareció” Comentó Teodoro.

El hijo único de una pobre mujer cayó en el fuego por accidente, quedó tan quemado el chiquillo que después de unas horas murió. El pastor de la iglesia corrió a la casa de ésta mujer al nomas darse cuenta de la tragedia, encima de todo el pastor le tenía un amor especial a éste chiquillo. Para su sorpresa, cuando el pastor llegó a la casa de la madre del chico, encontró a la madre tranquila, paciente y resignada. Después de una corta conversación la madre le comenzó a contar al pastor, que ella estaba llorando inconsolablemente a la orilla de la camita del niño, cuando de repente el chico le dijo: Mami; ¿Ves a ese hermoso hombre que está parado allí y me está esperando? Vez tras vez el chico repetía: Mami ¿Puedes ver al hermoso hombre que está esperando por mi? Parecía que el niño estaba listo y hasta ansioso de acercarse a él. Como una consecuencia natural de las palabras del niño, el corazón de la madre fue confortado.

44Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Hay muchas personas que dudan en creer éste párrafo literalmente. De acuerdo a la ciencia ésta es una condición médica que existe aunque es muy rara que acontezca, se llama “HEMATOHIDROSIS” y se han registrado algunos casos de ésta condición en el transcurso de la historia del mundo.

Alrededor de las glándulas sudoríficas hay una inmensa cantidad de vasos capilares en forma de red. Bajo la presión del “estrés” estos vasos capilares de dilatan. Cuando el estrés es excesivo los vasos capilares que están alrededor de la glándula del sudor, pueden dilatarse de tal manera que pueden llegar hasta el grado de la ruptura, usando la glándula del sudor como una vía de escape ejercida por la presión de la sangre de un corazón acelerado.

En otras palabras la “HEMATOHIDROSIS” es la ruptura de los vasos capilares debido a presión violenta de la sangre, de una persona que está en agonía. Una persona cuando está enojada ó avergonzada tiende a enrojecer el rostro

Entre uno de los casos más famosos de “HEMATOHIDROSIS” está el del joven de la ciudad de Florentina en Roma, que fue condenado a la muerte por el papa Pio Sexto V, al principio de su reinado. La historia dice que mientras el muchacho era llevado a la ejecución, debido a la angustia que estaba sufriendo, comenzó a llorar lágrimas de sangre, y de su cuerpo entero comenzó a brotar gotas de sangre en vez de sudor.

La terrible angustia de aquel que dijo:  Mi alma está muy triste, hasta la muerte…” fue suficiente para producir un sudor de sangre en una noche fría, y al aire libre.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No se le pide al hombre que lleve los pecados ajenos, de manera que nunca conocerá los horrores de la maldición del pecado que tuvo que llevar el Salvador. Ningún pesar puede compararse con el sufrimiento que padeció Aquel sobre quien recayó la ira de Dios con fuerza aplastante. La naturaleza humana solo puede soportar una porción limitada de esa prueba. Lo finito puede soportar solamente una medida finita, y entonces la naturaleza humana sucumbe; pero la naturaleza de Cristo tenía una capacidad mayor para sufrir… La agonía que soportó Cristo, amplía, profundiza y da una concepción más dilatada del carácter del pecado, y del carácter de la retribución que Dios hará caer sobre los que continúan en pecado. La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna, por medio de Jesucristo, para el pecador arrepentido y creyente (La maravillosa gracia de Dios, p. 168).

La única salvaguardia contra el mal consiste en que mediante la fe en su justicia Cristo more en el corazón. La tentación tiene poder sobre nosotros porque existe egoísmo en nuestros corazones. Pero cuando contemplamos el gran amor de Dios, vemos el egoísmo en su carácter horrible y repugnante, y deseamos que sea expulsado del alma. A medida que el Espíritu Santo glorifica a Cristo, nuestro corazón se ablanda y se somete, la tentación pierde su poder y la gracia de Cristo transforma el carácter.

Cristo no abandonará al alma por la cual murió. Ella puede dejarlo a él y ser vencida por la tentación; pero nunca puede apartarse Cristo de uno a quien compró con su propia vida. Si pudiera agudizarse nuestra visión espiritual, veríamos almas oprimidas y sobrecargadas de tristeza, a punto de morir de desaliento. Veríamos ángeles volando rápidamente para socorrer a estos tentados, quienes se hallan como al borde de un precipicio. Los ángeles del cielo rechazan las huestes del mal que rodean a estas almas, y las guían hasta que pisen un fundamento seguro. Las batallas entre los dos ejércitos son tan reales como las que sostienen los ejércitos del mundo, y del resultado del conflicto espiritual dependen los destinos eternos…

Vivamos en contacto con el Cristo vivo, y él nos asirá firmemente con una mano que nos guardará para siempre. Creamos en el amor con que Dios nos ama, y estaremos seguros; este amor es una fortaleza inexpugnable contra todos los engaños y ataques de Satanás. “Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado” (El discurso maestro de Jesucristo, pp. 100, 101).

85


Lección 12 // Miércoles 15 de junio________________________

JUDAS VENDE SU ALMA

¡Qué triste es la historia de Judas! Si hubiera muerto antes de su último viaje a Jerusalén, podría estar entre los héroes de la historia sagrada. Edificios de iglesias podrían llevar su nombre. En su lugar, su nombre está ligado con traición y engaño.

Lee Juan 6:70 y Lucas 22:3. ¿De qué manera estos textos nos ayudan a explicar las acciones de Judas?

Juan 6:70

70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

Lucas 22:3

Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;

Por supuesto, echar la culpa a Satanás por lo que hizo Judas está bien, pero no responde a una pregunta básica: ¿Qué había en Judas que se permitió ser dirigido por el diablo hasta llegar a semejante traición? Después de todo, hasta se dijo que Satanás quería llevarse también a Pedro (ver Luc. 22:31). Sin embargo, la diferencia debe de ser que Judas rehusó darse completamente al Señor; debió de haberse aferrado a algún pecado que le permitió a Satanás conducirlo a hacer lo que hizo. Vemos aquí otra consecuencia poderosa de la libertad de elección.

Lee Mateo 26:47 al 50; y 27:1 al 10. ¿Qué lecciones se extraen de la triste historia de Judas?

Mateo 26: 47-50

47 Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo. 48 Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle. 49 Y en seguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve, Maestro! Y le besó. 50 Y Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué vienes? Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y le prendieron.

Mateo 27: 1-10

1 Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte. Y le llevaron atado, y le entregaron a Poncio Pilato, el gobernador. Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó. Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre.Y después de consultar, compraron con ellas el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros.Por lo cual aquel campo se llama hasta el día de hoy: Campo de sangre. Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel; 10 y las dieron para el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.

En Mateo 26:47 al 50, vemos a Judas guiando a una compañía de soldados (unos seiscientos), así como a los principales sacerdotes y ancianos. ¡Qué tremendo momento de poder para Judas! Cuando consigues algo que la gente realmente quiere, posees un poder tremendo, como lo tuvo Judas aquí. Todo estará bien mientras tengas lo que ellos quieren. Pero, si se interesan en ti solo por lo que tienes y luego consiguen de ti lo que quieren, ya no te necesitarán más. Después de unas horas, Judas estaba solo y sin nada.

Otra lección importante se centra en aquello por lo que Judas perdió su alma. ¿Treinta piezas de plata? En términos actuales, la cantidad se dice que es entre uno y tres meses de salario, dependiendo de qué moneda de plata se trate. Aun si fuera diez o cien veces esa cantidad, ¡considera cuánto le costó! Y, como muestra la historia, perdió hasta eso. No pudo gozar nada de ello; en cambio, tiró todo a los pies de quienes se lo habían dado. Qué buen ejemplo de la forma en que, al fin, cualquier cosa que nos haga apartar de Jesús, que nos haga perder nuestra alma, es tan inútil como fue ese dinero para Judas. Él estaba muy cerca de la vida eterna y, sin embargo, eligió tirarla a cambio de nada.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

47Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce, y con él mucha gente con espadas y palos, de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.

 Aquí hay una mezcla de personalidades, los que traen las espadas son soldados oficiales romanos, y los que traen palos son personas civiles, posiblemente la guardia del templo o el cuerpo de levitas quienes cuidaban el templo. En ésta postal que nos presenta Mateo, podemos ver cuan funesto es cuando se une la religión y el gobierno, cuando esto pasa siempre hay abuso, persecución y muerte.

Los Sacerdotes no podían hacer nada por ellos mismos, necesitaban estar amparado por la autoridad, por el otro lado la autoridad no comenzaría nada en contra de Jesús, ellos requerían de personas fanáticas-religiosas que abrieran un caso judicial ante Jesús; dicho en otras palabras, para que haya persecución y muerte, se necesita la unión de la iglesia con el estado. Esta unión de la iglesia popular y el estado, está mas avanzado de lo que nosotros creemos.

48Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, ése es; prendedle.

Para entender la señal de Judas, necesitamos estudiar Isaías 53: 2

Isaías 53:2 Con todo eso subirá, como renuevo, delante de él; y como raíz de tierra seca. No hay parecer en él, ni hermosura. Le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.

Este es uno de los pasajes bíblicos donde se puede encontrar a un Jesús totalmente humano. En el versículo 2 dice que Jesús no tenía “parecer”, “ni hermosura”, “sin atractivo”, no había nada en él para ser deseado. En pocas palabras Jesús no era un hombre guapo ó apuesto, ni elegante, ni hermoso,  como la mayoría de nosotros siempre lo ha imaginado; o como se nos ha presentado en pinturas y películas.

El “parecer” se refiere a una persona guapa ó bonita, la hermosura tiene que ver con el volumen, lo frondoso y la silueta del cuerpo, y el atractivo tiene que ver con lo simpático. Hay personas que no son bonitas ó guapas, pero tienen algo que a uno le llama la atención y muchas veces es irresistible, a eso se le llama ser “simpático”

En el caso de Jesús ninguna de las tres descripciones le calzaba, no era guapo, no tenía un buen cuerpo, ni tampoco era simpático; lo mas triste era que al verlo no había ni siquiera algo de él que fuera atractivo, como para desearlo. Al contrario de las películas que presentan a un Jesús guapísimo, hermoso, alto y sumamente atractivo; Jesús en verdad fue todo lo contrario. Judas dijo: “al que de un beso ese es Jesús” es por que en la noche Cristo no se podía diferenciar rápidamente de los demás, eran tan común como cualquier ser humano, como usted y como yo.

Entonces se formula la pregunta: ¿Porqué todos querían ver a Jesús? ¿Porqué Jesús causaba profunda impresión en todos aquellos que lo lograban ver? El espíritu de profecía dice que el rostro de Jesús tenía una apariencia reflexiva. Si lo explicáramos en palabras simples, el rostro de Jesús siempre reflejaba el rostro de quién lo estaba contemplando.

Una de las preguntas que nosotros los humanos siempre nos hacemos es: ¿De que color era la piel de Jesús? Si se le pregunta a una persona blanca le dirá inmediatamente que Jesús era blanco, si se le pregunta a un persona de raza negra, le responderá que Cristo era negro, y un hispano dirá que era color trigueño.

El libro de Cantares es un poema de amor entre Jesús y su prometida que es la iglesia; y en el capítulo 5 hallamos una descripción de Jesús muy interesante:

10 Mi amado es blanco y sonrosado, distinguido entre diez mil; 11 su cabeza es oro fino; sus cabellos crespos, negros como el cuervo.

Aparentemente es una descripción contradictoria hablando de Jesús como una persona blanca y su cabello como el oro fino, al mismo tiempo dice que sus cabello es crespo y negro, tan negro como el cuervo, note que no está hablando de pelo colocho, sino de pelo crespo, que es característica de las personas de raza negra. 

San Juan 1: 1 Dice que Jesús es el Creador, no hay nada que existe que él no lo haya creado. Nosotros los humanos fuimos creados a su imagen y semejanza no importa la raza, el color ó la fisonomía.

En Cantares 5 cuando habla que Jesús es blanco; es por que él es blanco para la raza blanca, y cuando habla de lo negro, es por que también él es negro para la raza negra, y en medio de esas dos razas estamos el resto de las demás razas.

Ese Cristo que nosotros tanto amamos se parece a usted y a mi, no importa quién sea usted ó de donde venga.  ¿Quiere a un Dios mas humano que Jesucristo mismo?

Lucas dice que Jesús oró toda una noche en las montañas, antes de elegir a sus discípulos. Él creyó que los Doce eran el regalo de Dios para él. Ahora viene la pregunta ¿Fue Judas una contestación a la oración de Cristo?

Judas tenía mucho potencial y podría haber sido otro Pablo, pero fue en una dirección equivocada. El jardín del Getsemaní fue para Judas, lo mismo que para Adán y Eva fue el jardín del Edén; en vez de ser jardín de salvación, fue un jardín de perdición y condenación.

“[Judas] había fomentado el mal espíritu de la avaricia, hasta que este había llegado a ser el motivo predominante de su vida. El amor al dinero superaba su amor por Cristo” (DTG 663).

Cuando Jesús alimentó a los cinco mil, Judas captó el valor político del milagro y “puso en pie el proyecto de tomar a Cristo por la fuerza y hacerlo rey” (ibíd., pp. 665, 666). Pero, Jesús denunció el intento, y allí comenzó el desencanto de Judas: “Sus esperanzas eran grandes y su desencanto fue amargo” (p. 666).

Cuando María ungió a Jesús con un perfume costoso, Judas observó que era un desperdicio económico. Todo lo que Judas podía ver era el dinero, y su amor al dinero opacaba su amor a Jesús. Esta fijación con el dinero y el poder condujeron a Judas a ponerle precio a Jesús. Desde entonces, “…entró Satanás en Judas…” (Lucas 22:3). Y Judas fue un alma perdida.

Interesante-mente en nuestros tiempo son contados con los dedos de las manos aquellos padres que usan el nombre de Judas para sus hijos. Casi podemos decir que nadie usa ese nombre, ya que ese nombre lo relacionamos inmediatamente con maldad y traición.

Tenemos que recordar que todos nosotros en algún momento de la vida hemos sido un “Judas” para Cristo. En cualquier momento de la vida hemos sido traicioneros tanto de Cristo y de su evangelio. Lo más peor es que se acercan los día donde se van a descubrir miles y millones de “Judas” que enfilan nuestra iglesia. Estos son “Judas” modernos, que ante la presión y el peligro, desertarán de la iglesia, abandonarán el evangelio y traicionarán a Cristo.

Estaba escrito que Jesucristo iba a morir; ¿Cómo caería en las manos de sus enemigos?; ¿Lo capturarían en un conflicto?; ¿Trataría Jesús de huir de sus enemigos hasta que no fuera posible esconderse más?; ¿Se entregaría él solo a sus enemigos?; ¿sería tomado prisionero accidentalmente y por coincidencia? La copa de la amargura que Cristo necesitaba tomar, comenzaba con la traición de uno de sus seguidores. Judas era un siervo de Cristo, posiblemente un siervo confidencial, era más que eso, era un amigo, un amigo íntimo de Jesús; Judas era un predicador; Judas era un miembro confidencial de alto rango en el cuerpo de los apóstoles; a Judas se le había confiado las finanzas de Jesús, él cargaba con la bolsa del dinero de ese selecto grupo.

Aparentemente se podía decir que el carácter de Judas era transparente y admirable. No era saduceo, (frívolos y materialista) tenía tendencia religiosas muy fuerte y también tenía conciencia. Su problema era que su conciencia no se sentaba en el trono que le correspondía, la conciencia de Judas no era un elemento que usaba para guiarse él mismo, su avaricia dominaba su conciencia.

Judas no esperó que el Diablo llegara a él, el fue a buscar al Diablo, Judas creó su propia tentación, él mismo fue donde el jefe de los sacerdotes y preguntó: “¿Cuánto me quieren dar…?” muchos cristianos nos hemos quedado atrapados en el mundo, por formular la misma pregunta.

14 Uno de los doce discípulos, el que se llamaba Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes 15 y les dijo: —¿Cuánto me quieren dar, y yo les entrego a Jesús? Ellos le pagaron treinta monedas de plata. 16 Y desde entonces Judas anduvo buscando el momento más oportuno para entregarles a Jesús. Mateo 26

Concluimos con el arrepentimiento de Judas; el se arrepintió pero fue para muerte. Todo hombre que se arrepiente solamente de las consecuencias, simple y sencillamente no se está arrepintiendo. Los asesinos se arrepienten de sus condenas pero no se arrepienten de sus asesinatos. Nosotros medimos nuestros pecados por nuestras consecuencias, pero Dios no lo hace así.

La lección de Judas nos enseña a que escudriñemos el estado verdadero de nuestro corazón. Encontramos en Judas a un hombre que supo la verdad bíblica, quién predicó la verdad, y que posiblemente realizó milagros también, pero al final se pierde. El problema de Judas fue una religión hipócrita, todo aquel que practica una religión hipócrita es raramente recuperado, engaña a otros y también se engaña él solo.

También aprendemos que el progreso del pecado en nuestras vidas es casi imperceptible. Cuando un hombre entra en el camino de la transgresión, nunca sabe donde tiene que parar. Judas nunca se imaginó de su infame traición y de su triste muerte, cuando al principio del ministerio de Cristo aceptó la invitación de ser un discípulo de él.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Hay dos clases de experiencias: la ostentación externa y la obra interior. Lo divino y lo humano operaban en el carácter de Judas. Satanás modelaba lo humano; Cristo, lo divino. El Señor Jesús anhelaba ver que Judas se pusiera a la altura de los privilegios que le habían sido dados. Pero la parte humana del carácter de Judas se mezcló con sus sentimientos religiosos, y él los consideró como atributos esenciales. Al considerarlo así, dejó abierta la puerta para que entrara Satanás y se posesionara de todo su ser. Si Judas hubiese practicado las lecciones de Cristo, se hubiera entregado a Cristo y consagrado plenamente su corazón a Dios; pero su confundida experiencia lo estaba descarriando.

El caso de Judas me fue presentado como una lección para todos. Judas estuvo con Cristo durante todo el período del ministerio público del Salvador. Tuvo todo lo que Cristo podía darle. Si hubiese usado sus capacidades con ferviente diligencia, podría haber acumulado talentos. Si hubiese procurado ser una bendición en vez de ser un hombre polémico, criticón y egoísta, el Señor lo hubiera usado para promover su reino. Pero Judas era especulador. Pensaba que podía manejar las finanzas de la iglesia y adquirir ganancias mediante su astucia comercial. Su corazón estaba dividido. Amaba la alabanza del mundo. Se resistía a renunciar al mundo por Cristo. Nunca entregó a Cristo sus intereses eternos. Tenía una religión superficial, y por eso especuló con [vender a] su Maestro y lo traicionó con los sacerdotes, pues estaba plenamente convencido de que Cristo no permitiría que se lo apresara (Comentario bíblico adventista, tomo 5, pp. 1076, 1077).

Abrumado Judas por la angustia, arrojó a los pies de quienes lo habían comprado las monedas que ahora despreciaba y, horrorizado, salió y se ahorcó.

Había entre la multitud que le rodeaba muchos que simpatizaban con Jesús, y el silencio que observaba frente a las preguntas que le hacían, maravillaba a los circunstantes. A pesar de las mofas y violencias de las turbas no denotó Jesús en su rostro el más leve ceño ni siquiera una señal de turbación. Se mantuvo digno y circunspecto. Los espectadores lo contemplaban con asombro, comparando su perfecta figura y su firme y digno continente con el aspecto de quienes lo juzgaban. Unos a otros se decían que tenía más aire de rey que ninguno de los príncipes. No le notaban indicio alguno de criminal. Sus ojos eran benignos, claros, indómitos y su frente, amplia y alta. Todos los rasgos de su fisonomía expresaban enérgicamente benevolencia y nobles principios. Su paciencia y resignación eran tan sobrehumanas, que muchos temblaban. Aun Herodes y Pilato se conturbaron grandemente ante su noble y divina apostura…

El aspecto y las palabras de Jesús durante su proceso impresionaron el ánimo de muchos de los que estaban presentes en aquella ocasión. El resultado de la influencia así ejercida se hizo patente después de su resurrección. Entre quienes entonces ingresaron en la iglesia, se contaban muchos cuyo convencimiento databa del proceso de Jesús (Primeros escritos, pp. 172-174).

86


Jueves 16 de junio // Lección 12__________________________

LA NEGACIÓN DE PEDRO

Jesús sabía de antemano la decisión libre de Judas de entregarlo, uno de los muchos casos en la Biblia que muestran el conocimiento previo de Dios de nuestras elecciones libres, conocimiento que de ninguna manera infringe nuestra libertad de hacer esas elecciones. Y él sabía no solo de la traición de Judas, sino también que Pedro, a pesar de todo su alarde, huiría en el momento crucial y luego lo negaría.

Lee Mateo 26:51 al 75. ¿Por qué crees que Pedro negó a Jesús?

51 Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja. 52 Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. 53 ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? 54 ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga? 55 En aquella hora dijo Jesús a la gente: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis. 56 Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron. 57 Los que prendieron a Jesús le llevaron al sumo sacerdote Caifás, adonde estaban reunidos los escribas y los ancianos. 58 Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin. 59 Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte, 60 y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, 61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. 62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? 63 Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64 Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. 65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. 66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte! 67 Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, 68 diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó. 69 Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. 71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. 72 Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. 73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. 75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

A menudo tenemos la idea de que Pedro negó a Jesús sencillamente porque tuvo miedo. No obstante, fue Pedro (según Juan 18:10) el que tuvo el valor de sacar su espada contra el siervo del sumo sacerdote. Estaba dispuesto a salir en un arranque de gloria, hasta que Jesús lo detuvo.

Pero ¿qué cambió en Pedro entre el momento en que blandía la espada y cuando, un poco más tarde, negó conocer a Jesús? ¿Por qué dijo que él no era un discípulo? ¿Por qué Pedro dijo: “No conozco al hombre” (Mat. 26:72)? Tal vez porque Pedro se dio cuenta de que él no conocía al Hombre, no sabía por qué había venido y no entendía lo que significaba su arresto. Así, en un momento de pánico, negó aun que lo conociera. Tal vez Pedro negó a Jesús cuando se dio cuenta de que no comprendía lo que Jesús hacía. Lo abandonó cuando él pensó que Jesús estaba renunciando también. Pedro todavía ponía demasiada fe en su propia comprensión en vez de poner su fe completa en Jesús, a pesar de todas las señales increíbles que había visto y a pesar de su valiente confesión de fe en Jesús como el Cristo (Mat. 16:16). La negación de Pedro debe decirnos que todos los milagros y las señales en el mundo no nos mantendrán fieles a Dios si nuestros corazones no están completamente entregados a él.

En el informe de Lucas, la tercera vez que Pedro negó que era discípulo de Jesús, Jesús mismo se dio vuelta y “miró a Pedro” (Luc. 22:61). Esta palabra, emblépo, es la misma que se usa para describir la forma en que Jesús miró profundamente en el alma de Pedro cuando se encontró con él por primera vez (ver Juan 1:42). ¿Qué esperanza podemos obtener nosotros de esto, con respecto al amor de Dios por nosotros, aun cuando caemos como Pedro?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

51Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.

En los evangelio de Mateo, Marco y Lucas, no se dan los nombre de personas que tuvieron sucesos importantes en la historia del evangelio, por ejemplo no se da el nombre de la “mujer” que rompió el alabastro de perfume para ungir a Jesús, o el “discípulo” que en el arresto de Jesús saco la espada y le corto la oreja a el “siervo” del sumo-sacerdote.

Pero no es el caso de Juan, el evangelio de Juan provee los nombres de éstas personas; la mujer que rompió el alabastro para ungir a Jesús se llamaba María Magdalena, el discípulo que sacó la espada se llamaba Pedro y el siervo del sumo sacerdote a quien Pedro intentó matar se llamaba Malco.

 Los eruditos bíblicos creen que hay una razón válida para esto; Ellos creen que los evangelio de Mateo, Marcos y Lucas, fueron escritos entre los años 30 y 50, y posiblemente estas personas que estaban involucradas en la historia de la Biblia, aún estaban con vida y hubiera sido fuera de ética mencionar sus nombres.

 Todo lo contrario sucede con el evangelio de Juan que fue escrito entre los años 80 y 90, inclusive hay muchos que sostienen que el libro de Juan fue terminado al principio de la década de los 90. A ésta fecha las personas de las historias bíblicas ya habían muerto, por lo tanto no era problema incluir sus nombres en la historia sagrada.

 Hay que recordar que Juan era extremadamente joven cuando Jesús estuvo en la tierra, y como consecuencia a su edad, fue el último de los apóstoles en morir, murió de vejez y de una muerte natural, no se sabe el año exacto, pero se cree que fue entre el año 100 y el 110 después de Cristo.

En el cuerpo ministerial de Cristo, habían dos espadas, parece un poco gracioso y curioso en saber que los 12 discípulos, andaban cargando con ellos 2 espadas y también suena curioso que Jesús se los permitía, y mas que eso, Jesús mismo se los había aconsejado, pero los discípulos se habían adelantado al consejo de Jesús de comprar espadas.

El historiador Josefo dice que era común para el pueblo judío cargar espadas debajo de la ropa para ese tiempo; especialmente cuando se subía a Jerusalén a visitar al templo.

33-Señor -respondió Pedro-, estoy dispuesto a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte. 34-Pedro, te digo que hoy mismo, antes de que cante el gallo, tres veces negarás que me conoces. 35Luego Jesús dijo a todos: -Cuando los envié a ustedes sin monedero ni bolsa ni sandalias, ¿acaso les faltó algo? -Nada -respondieron. 36-Ahora, en cambio, el que tenga un monedero, que lo lleve; así mismo, el que tenga una bolsa. Y el que nada tenga, que venda su manto y compre una espada. 37Porque les digo que tiene que cumplirse en mí aquello que está escrito: “Y fue contado entre los transgresores.” En efecto, lo que se ha escrito de mí se está cumpliendo. 38-Mira, Señor -le señalaron los discípulos-, aquí hay dos espadas. -¡Basta! – les contestó. Lucas 22

Por supuesto el consejo de Jesús no era literal, era sencillamente una advertencia a estar preparados humanamente ante la gran tormenta que se les aproximaba a los discípulos, donde todos ellos perderían la fe. Es natural que cuando al humano le falla la fe, echa mano de las herramientas humanas para sobrevivir.

 52Entonces Jesús le dijo: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán. 53¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?

La acción de Pedro tiene tres lados y los tres lados son malos:

El primer lado lo puso en peligro de ser corregido por los soldados romanos, dicho en otras palabras la acción de Pedro pudo haber llevado a los soldados a usar sus armas en contra de Pedro

El segundo lado de la acción de Pedro, es la desconfianza en la protección de Dios y el tercer lado malo es la resistencia que Pedro ponía para que no se cumpliera la voluntad de Dios.

“¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?” Si así lo hubiera requerido el Padre, hubiera cumplido el pedido de Cristo con 12 legiones de ángeles. No sabemos de cuantos miembros se componía una legión angelical, pero una legión de soldados romanos en los tiempos de Jesús, se componía de 6,000 soldados.

Interesante-mente Jesús menciona doce legiones, posiblemente una legión para cada uno de los apóstoles que ahora solo eran once, y una legión para él mismo.

Inmediatamente los discípulos fueron presas del terror y todos huyeron al ver la gran turba que se acercaba con antorchas, espadas y palos, Jesucristo quedó solo para enfrentar el gran momento de tribulación que se le acercaba, así se cumplía una profecía mas acerca de Jesús.

 Pedro también huyó, pero en la huida recapacitó y se dio cuenta que había abandonado a Jesús, Pedro regresó de su huida y seguía a Jesús pero desde lejos

15 Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Y como el otro discípulo era conocido del sumo sacerdote, entró en el patio del sumo sacerdote con Jesús; 16 Pedro, en cambio, tuvo que quedarse afuera, junto a la puerta. El discípulo conocido del sumo sacerdote volvió entonces a salir, habló con la portera de turno y consiguió que Pedro entrara.     Juan 18

Es Juan quien consigue un pase de cortesía para que Pedro pudiera entrar al patio del sumo-sacerdote; de allí en adelante comienza el reloj en contra de Pedro, Jesús había dicho que esa noche Pedro le negaría tres veces, antes que el gallo cantara, y fue exactamente como Jesús dijo.

Tanto el pecado de Judas como el pecado de Pedro, para esa noche específica, fueron pecados muy graves; la diferencia era que Pedro pecó siendo victima de la sorpresa, y Judas pecó por su propia decisión. Es muy difícil saber como iremos a reaccionar ante situaciones de apremio, de terror o de sorpresas.

69Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. 71Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. 72Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. 73Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. 75Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

Las tres negaciones de Pedro sucedieron en forma progresiva:

La primera negación es una simple negación, Pedro dice sencillamente que no conoce a Jesús

La segunda negación de Pedro ha crecido en culpabilidad, ya que allí Pedro uso el juramento en su negación; rápidamente Pedro había olvidado uno de los mandatos de Cristo: 34Pero yo les digo: No juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer que ni uno solo de tus cabellos se vuelva blanco o negro. 37Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y cuando digan “no”, que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno Mateo 5

La tercera negación de Pedro fue la mas grave de las tres negaciones, incluyó de nuevo el juramento, pero además Pedro le agregó la maledicencia.

En un corto tiempo, Pedro mostró un progreso deplorable de infidelidad y de ceguera. Por miedo a un sirviente que lo estaba acosando, fue capaz de negar a Jesucristo, a quien él había conocido y aceptado como El Hijo de Dios.

El gallo canto por segunda vez y ahora Pedro se recordó de las palabras de Jesús, Pedro no se pudo recordar de las palabras de Jesús cuando el gallo canto por primera vez, que sucedió en la primera negación.

Lucas nos presenta una postal diferente que los otros evangelios la omiten , él dice: 60-¡Hombre, no sé de qué estás hablando! – replicó Pedro. En el mismo momento en que dijo eso, cantó el gallo. 61El Señor se volvió y miró directamente a Pedro. Entonces Pedro se acordó de lo que el Señor le había dicho: «Hoy mismo, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces.» 62Y saliendo de allí, lloró amargamente. Lucas 22

 Mientras Pedro llora amargamente, hay varias cosas de las cuales nosotros nos debemos de aparta, para no caer en el mismo error:

1-El terrible daño de la confianza propia: La confianza del verdadero cristiano se deposita en el poder que hay en Dios, y solamente se siente seguro en saber que Dios es el único que lo puede mantener fuera de la tentación.

2-El acto de recibir los mas altos favores y privilegios de parte de Dios, no nos da ninguna garantía para no caer en Pecado. Pocos han sido tan privilegiado como Pedro, pocos causaron tanto dolor al Hijo de Dios como lo causo Pedro, él trajo un escándalo profundo a la religión.

3-Cuando el hombre comienza a pecar, los siguientes pecados los cometerá con mas facilidad: Pedro comenzó con una simple negación, lo incrementó con una afirmación mas violenta, y lo remato con profanidad abierta. Cuando se abren las puertas del pecado, se alcanza la meta del crimen fácil y rápidamente.

4-El verdadero arrepentimiento es profundo y amargo al mismo tiempo.

5-Solo una mirada de Jesús es necesaria para producir en nosotros la aflicción de nuestros pecados. Ofendemos a Jesús con nuestros crímenes pero la mirada de Jesús nos despierta el arrepentimiento y la confesión de nuestros pecados.

6-Cuando caigamos en tentación y en pecado, retirémonos del mundo, busquemos un lugar de soledad, derramemos nuestra alma ante Dios, el atenderá a nuestros lamentos, escuchará nuestras aflicciones, secará nuestras lágrimas y nos recibirá de nuevo en sus brazos.

7-A los cristianos verdaderos se les permitirán chascos como el que sufrió Pedro, es solamente a través de esas experiencias que se conocen y se rectifican los defectos de carácter que tenemos ocultos y secretos, y que son necesarios remover de nuestras vidas para ganar el cielo.

Es muy digno de remarcar que la caída de Pedro y los demás sucesos de los apóstoles, fueron escritos por los evangelistas con una gran honestidad. Todos ellos estuvieron dispuestos a decir la verdad tal como era, dispuestos a no esconder nada, inclusive si les tocaba ir en contra de ellos mismos, y mencionar sus errores sin tratar de aparentar que eran mejor de lo que fueron.

Además es muy digno de recalcar que el evangelio de Marcos fue escrito con la misma seriedad y gravedad de los actos, a pesar que éste evangelio fue escrito bajo la supervisión del apóstol Pedro, y toda parte del libro fue sometida a Pedro para revisión, Pedro no oculta, ni disminuye ninguno de los errores que él cometió en el pasado. Mas alta prueba de honestidad y candor de los evangelistas, no puede ser demandada.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pedro siguió a su Señor después de la entrega, pues anhelaba ver lo que iban a hacer con Jesús; pero cuando lo acusaron de ser uno de sus discípulos, temió por su vida y declaró que no conocía al hombre. Se distinguían los discípulos de Jesús por la honestidad de su lenguaje, y para convencer a sus acusadores de que no era discípulo de Cristo, Pedro negó la tercera vez lanzando imprecaciones y juramentos. Jesús, que estaba a alguna distancia de Pedro, le dirigió una mirada triste de reconvención. Entonces el discípulo se acordó de las palabras que le había dirigido Jesús en el cenáculo, y también recordó que él había contestado diciendo: “Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré”. Pedro acababa de negar a su Señor con imprecaciones y juramentos, pero aquella mirada de Jesús conmovió su corazón y lo salvó. Con amargas lágrimas se arrepintió de su grave pecado, se convirtió y estuvo entonces preparado para confirmar a sus hermanos (Primeros escritos, pp. 169, 170).

Los grandes hombres, y los que profesan ser sumamente buenos, pueden llevar a cabo obras terribles impulsados por su fanatismo y por lo exaltado del cargo que ocupan, y vanagloriarse al mismo tiempo de que están sirviendo a Dios. No conviene confiar en ellos. Usted y yo necesitamos a toda costa la verdad bíblica. Como los nobles bereanos, tenemos que escudriñar cada día las Escrituras con ferviente oración, para conocer la verdad, y entonces obedecerla a toda costa sin hacer caso de la opinión de los hombres grandes o buenos (Cada día con Dios, p. 319).

La vida en Cristo es una vida de reposo. Puede no haber éxtasis de la sensibilidad, pero debe haber una confianza continua y apacible. Vuestra esperanza no está en vosotros; está en Cristo. Vuestra debilidad está unida a su fuerza, vuestra ignorancia a su sabiduría, vuestra fragilidad a su eterno poder. Así que no debéis miraros a vosotros, ni depender de vosotros, mas mirad a Cristo. Pensad en su amor, en su belleza y en la perfección de su carácter. Cristo en su abnegación, Cristo en su humillación, Cristo en su pureza y santidad, Cristo en su incomparable amor: esto es lo que debe contemplar el alma. Amándole, imitándole, dependiendo enteramente de él, es como seréis transformados a su semejanza.

Jesús dice: “Permaneced en mí”. Estas palabras dan idea de descanso, estabilidad, confianza. También nos invita: “¡Venid a mí… y os daré descanso!” (Mateo 11:28). Las palabras del salmista expresan el mismo pensamiento: “Confía calladamente en Jehová, y espérale con paciencia”. E Isaías asegura que “en quietud y confianza será vuestra fortaleza” (Salmo 37:7; Isaías 30:15). Este descanso no se funda en la inactividad: porque en la invitación del Salvador la promesa de descanso está unida con el llamamiento al trabajo: “Tomad mi yugo sobre vosotros, y… hallaréis descanso” (Mateo 11:29). El corazón que más plenamente descansa en Cristo es el más ardiente y activo en el trabajo para él (El camino a Cristo, pp. 70, 71).

87


Lección 12 // Viernes 17 de junio__________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: En 1959, dos maleantes entraron en un hogar en Kansas, y asesinaron a los padres y a dos adolescentes. Antes de que encontraran a los asesinos, el hermano del padre asesinado escribió esta carta al diario local. “Hay mucho resentimiento en esta comunidad. Hasta he oído en más de una ocasión que ese hombre, cuando sea hallado, debería ser colgado del árbol más cercano. No sintamos esto. La acción está hecha, y quitar otra vida no la cambiará. En cambio, perdonémoslo, como Dios nos pide que hagamos. No está bien que mantengamos rencor en nuestros corazones. El que cometió este acto encontrará que es realmente muy difícil vivir consigo mismo. Su única paz mental la tendrá cuando vaya a Dios pidiendo perdón. No nos pongamos en el camino, sino en cambio oremos para que él encuentre esa paz”.−Truman Capote, In Cold Blood, p. 124.

Dejando de lado el tema de la pena de muerte, podemos ver aquí una poderosa expresión de la clase de gracia que Cristo nos ofrece a todos. Aun después de la inexcusable negación de Pedro, Cristo lo perdonó y le confió la obra de ganar almas. “Pedro acababa de declarar que no conocía a Jesús, pero ahora comprendía, con amargo pesar, cuán bien su Señor lo conocía a él, y cuán exactamente había discernido su corazón, cuya falsedad desconocía él mismo” (DTG 659). Él sabía lo que había en Pedro aun antes de que Pedro lo supiera; y sabía lo que Pedro haría aun antes de que Pedro lo hiciese. Y no obstante, su amor y su gracia permanecieron constantes, a pesar de que Pedro no tenía a quién echar la culpa sino a sí mismo por sus acciones. Al tratar con personas que cometen actos similares, cuán crucial es que aprendamos a extenderles la gracia así como lo desearíamos para nosotros mismos.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. “Cada historia de conversión”, escribió C. S. Lewis, “es la historia de una bendita derrota”. ¿Qué significa eso? ¿En qué forma has experimentado lo que es esa “derrota”? ¿Qué es derrotado y qué triunfa?
  2. En la historia de Jesús en Getsemaní, Jesús pide que la copa pase de él, pero solo “si es posible”. ¿Qué implica esto ya que, si la humanidad había de ser salva, Jesús tendría que dar su vida? ¿Por qué? ¿Por qué la muerte de Jesús, el que cargó los pecados, era absolutamente esencial? ¿Por qué no había otra manera en que Dios podía resolver el problema del pecado a la luz del Gran Conflicto?

88


Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

Un pensamiento en “LECCIÓN 12 – LOS DÍAS FINALES DE JESÚS – PARA EL 18 DE JUNIO DE 2016

  1. muchas gracias!! es de una gran ayuda y hace que relea los libros del espíritu de profecía. Dios los bendiga

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s