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LECCIÓN 5 – EL BAUTISMO Y DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO – PARA EL 4 DE FEBRERO DE 2017

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Autor Desconocido


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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 5: Para el 4 de febrero de 2017

EL BAUTISMO Y DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO

Sábado 28 de enero___________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Marcos 1:8; Efesios 5:18; Hechos 13:52; Lucas 11:8-10; Hechos 5:32; Gálatas 5:16-26.

PARA MEMORIZAR:

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

COMO CRISTIANOS, DEBEMOS SER LLENOS del Espíritu Santo. Sin él, nuestro testimonio carecerá de poder y nuestra vida cristiana no será más que una carga. Puede ser que tengamos conocimiento, talento y elocuencia; pero, sin el Espíritu, no podemos experimentar la vida como Dios desea que lo hagamos. No tendremos la seguridad de la salvación y no conoceremos el gozo que viene de servir a nuestro Señor. Seremos cristianos de nombre únicamente, y un cristiano solo de nombre no es un verdadero cristiano.

Jesús, sin embargo, desea que vivamos la vida en plenitud. Desea darnos vida como debe ser, una vida que es satisfactoria y significativa porque está enraizada en la Fuente de toda vida: Jesucristo. Él es el Creador de toda vida y el único camino a la vida eterna. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6). Esta plenitud es posible únicamente al estar unidos a él; y esto puede suceder solamente por medio de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida.

Esta semana estudiaremos lo que la Biblia dice acerca del bautismo del Espíritu y lo que significa estar llenos de él. También veremos cuáles son algunas de las evidencias que testifican que estamos verdaderamente llenos del Espíritu.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo sopló sobre sus discípulos y dijo: “Recibid el Espíritu Santo”. Cristo es representado por su Santo Espíritu hoy en día en todas partes de su gran viña. El dará la inspiración de su Santo Espíritu a todos los de corazón contrito…

Cuando los agentes humanos escogen la voluntad de Dios y se conforman al carácter de Cristo, Jesús actúa por medio de los órganos y facultades de ellos. Ponen a un lado todo orgullo egoísta, toda manifestación de superioridad, toda exigencia arbitraria, y manifiestan la humildad y la mansedumbre de Cristo. No son ya ellos mismos los que viven y actúan, sino que es Cristo el que vive y actúa por medio de ellos. Entienden las preciosas palabras de la oración del Salvador: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”…

Los colaboradores de Dios tienen una opinión humilde de sí mismos. No son jactanciosos, no tienen suficiencia propia, no se ensalzan a sí mismos. Son longánimos, bondadosos, llenos de misericordia y buenos frutos. La ambición humana ocupa una posición subordinada en ellos. La justicia de Cristo los precede, y la gloria del Señor es su retaguardia (Testimonios para los ministros, pp. 214, 215).

Aquellos que en Pentecostés fueron dotados con el poder de lo alto, no quedaron desde entonces libres de tentación y prueba. Como testigos de la verdad y la justicia, eran repetidas veces asaltados por el enemigo de toda verdad, que trataba de despojarlos de su experiencia cristiana. Estaban obligados a luchar con todas las facultades dadas por Dios para alcanzar la medida de la estatura de hombres y mujeres en Cristo Jesús. Oraban diariamente en procura de nuevas provisiones de gracia para poder elevarse más y más hacia la perfección. Bajo la obra del Espíritu Santo, aun los más débiles, ejerciendo fe en Dios, aprendían a desarrollar las facultades que les habían sido confiadas y llegaron a ser santificados, refinados y ennoblecidos. Mientras se sometían con humildad a la influencia modeladora del Espíritu Santo, recibían de la plenitud de la Deidad y eran amoldados a la semejanza divina (Los hechos de los apóstoles, p. 40).

Que cada uno venga a Cristo en humildad…

Usted debiera orar a Dios por sí mismo, creyendo que El escucha cada palabra que usted pronuncia. Abra su corazón para su inspección, confíese sus pecados, pídale que lo perdone, rogando por los méritos de la expiación y entonces, por fe, contemple el gran plan de redención, y el Consolador traerá todas las cosas a su recuerdo.

Cuanto más estudie el carácter de Cristo, tanto más atractivo aparecerá ante usted. Llegará a estar cerca de usted, en estrecho compañerismo; sus afectos irán hacia él. Si la mente es moldeada por los objetos con los cuales más se relaciona, entonces pensar en Jesús, hablar de Él, lo capacitará para ser como él en espíritu y carácter. Reflejará su imagen en lo que es grande y puro y espiritual. Tendrá la mente de Cristo y él lo enviará al mundo como su representante espiritual (Reflejemos a Jesús, p. 57).

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Lección 5 // Domingo 29 de enero_________________________________

EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO

Lee Marcos 1:8 (compara con Mat. 3:11; Luc. 3:16; Juan 1:33); y Hechos 1:5 y 11:16. ¿Qué otro rito de iniciación acompaña el bautismo del Espíritu?

Marcos 1:8

Yo a la verdad os he bautizado con agua; pero él os bautizará con Espíritu Santo.

Mateo 3:11

11 Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Lucas 3:16

16 respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Juan 1:33

33 Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.

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Hechos 1:5

Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

Hechos 11:16

16 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo.

En el Nuevo Testamento, hay solamente siete pasajes que hablan acerca de ser bautizados con el Espíritu Santo. Cuatro de esos pasajes presentan a Juan el Bautista señalando el futuro Pentecostés, cuando el Espíritu Santo sería dado para marcar el inicio del tiempo de los “últimos días” de la historia de la salvación.

Juan, sin embargo, en contraste con los otros evangelios, no usa el tiempo verbal futuro cuando habla del bautismo del Espíritu. Más bien, utiliza el tiempo presente, indicando que esto es algo que tiene validez permanente, continua en el tiempo (Juan 1:33). El mismo tiempo verbal es utilizado por Juan solamente unos pocos versículos antes, en Juan 1:29, cuando habla acerca de otra obra importante de Jesús: quitar el pecado del mundo. El ministerio de Jesús consiste en quitar nuestros pecados y darnos al Espíritu Santo. Esta experiencia doble también es mencionada en Hechos 2:38. Después de que sus ojos fueron abiertos a Cristo, los discípulos recibieron ambos: el perdón de los pecados y la unción del Espíritu Santo. La misma experiencia aparece con respecto a los creyentes en la casa de Cornelio, en Hechos 10:43 y 44; y más tarde, en Hechos 11:16. El bautismo por agua es conocido como el bautismo de arrepentimiento (Hech. 19:4). Cuando nos arrepentimos del pecado y somos bautizados en el nombre de Jesús, también recibimos al Espíritu Santo (Hech. 2:28, 29).

En el Nuevo Testamento, recibir al Espíritu Santo y ser bautizado van de la mano. Señalan nuestro nuevo nacimiento. En el bautismo somos identificados con Cristo, y Jesús nos da al Espíritu Santo para que podamos vivir en su poder y proclamar las buenas nuevas. El bautismo del Espíritu no es en absoluto una segunda obra de gracia en un momento más tardío de la vida que algunos asocian con dones milagrosos.

En 1 Corintios 12:13, Pablo no tiene en mente la experiencia única del Pentecostés, sino más bien la experiencia de todos los creyentes. Pablo declara que por un Espíritu son todos bautizados en un solo cuerpo y todos beben de un Espíritu. Pablo enfatiza la unidad. La palabra “todos” es crucial. Pablo conecta la iniciación de todos los creyentes en el cuerpo de Cristo con el bautismo del Espíritu.

¿Cuál ha sido tu propia experiencia con el bautismo del Espíritu Santo? ¿Qué importancia ha tenido en tu vida? ¿Cómo serías si el Espíritu no obrara en ti?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Juan el bautista aparece en una etapa de decadencia de la nación de Judía, eso era tanto para el gobierno como para la iglesia. El reino se mantuvo unido hasta la muerte de Herodes el Grande, pero después de la muerte de Herodes, Judea se dividido y en vez de un solo rey, habían muchos tetrarcas ó gobernadores, reinando cada uno de ellos en pequeñas parcelas de tierra, todo con el permiso y la gracia del emperador romano.

La gloria antigua de las monarquías de Israel, solo hacían que este tiempo en que vivió Juan el Bautista, se viera aun mas empobrecido y deprimente. El reinado Judío necesitaba ser resucitado, o ser reemplazado, por un mejor rey. Un líder nacional nunca había sido necesitado con tanta urgencia como en esos días, la época se mostraba perfecta para subir al trono a un rey que en verdad representara la grandeza del imperio Judío.

La religión judía, también estaba en decadencia, encontramos a dos sumos sacerdotes, en vez de uno solo; Anás y Caifás.

Anás había sido puesto como sacerdote por el imperio romano, pero también el mismo imperio romano lo había depuesto por su mal proceder, ahora su yerno Caifás había sido elegido, y el era el nuevo sumo-sacerdote. Según la historia Caifás solo servía como un títere de Anás, era Anás quien dominaba los asuntos religioso-políticos por medio de su yerno.

Una reforma era completamente necesaria tanto en el gobierno judío como en la iglesia judía, Juan era el encargado especial para una hora especial.

Mateo menciona las palabras de la profecía de Isaías 40: Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.

Juan tenia un trabajo gigante que hacer, preparando el camino al Mesías, el camino tenia que ser enderezado, los valles tenían que ser alzado o rellenados, las montanas tenían que ser bajadas o desbastadas, lo torcido tenia que ser enderezado y todo lo áspero tenia que ser allanado.

Esto no era un esfuerzo material, sino espiritual, la reforma no consistía en arreglar un camino o una ciudad para la venida de Jesucristo, el esfuerzo consistía en arreglar la espiritualidad de una nación. Esta reforma no se haría por la fuerza, sino a través de la palabra y la predicación. Isaías 40 representa los caracteres de los hombres y la gran necesidad de ser reformados: Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.

-Los valles representan a los deprimidos y desesperados de este mundo, ellos necesitaban ser levantados moralmente para poder recibir y disfrutar de las buenas nuevas de salvación.

-Las montañas representan a los orgullosos y exaltados, ellos necesitaban ser bajado a la humildad necesaria para poder recibir y aceptar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

-Los torcidos representa a todos aquellos sumidos en la concupiscencia y la profundidad del pecado, ellos necesitaban experimentar la necesidad de un Salvador.

-Los ásperos son aquellos que son toscos y grosero de naturaleza, quienes necesitaban ser suavizados y apaciguados para poder comprender y entender al Príncipe de Paz . Todas estas clases de personas serían alcanzadas por la predicación de Juan, para que pudieran comprender la salvación a través del Mesías.

¿Cómo prepararía Juan a esta generación para Jesús? “predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados” Ahora encontramos a Juan eliminando un rito del pueblo de Israel e instituyendo un nuevo rito, éste nuevo rito no solo era para el pueblo de Israel, sino para todo el mundo.

La circuncisión era un rito que todo varón judío tenía que experimentar, sin éste rito no era reconocido como judío, ni tampoco era reconocido como parte del pueblo de Dios. Este rito estaba terminando precisamente con la predicación de Juan el bautista, el enseñaba el bautismo no solamente para los gentiles, sino también para el mundo judío.

El bautismo era el nuevo símbolo ó rito para todo aquel que desea ser parte del pueblo de Dios y seguidor de Jesús. Mas tarde encontramos a Jesucristo aboliendo el rito de la pascua del mundo judío y estableciendo un nuevo rito el cual es la santa cena, Cristo abolió la pascua por que así lo enseñó a través de su ejemplo en la “santa cena” y también la abolió por su muerte en la cruz; el Cordero de Dios fue inmolado para remisión de pecados.

El evangelio de Juan era muy simple y práctico, de seguro no era un evangelio de reconciliación, ni tampoco un evangelio suavizador. A pesar de todo; fue un evangelio de mucho éxito, esto lo comprueban todos aquellos que se acercaban a preguntar a Juan lo que se necesitaba hacer; entre ellos estaban la gente común, los publicanos y los soldados. Las respuestas para ellos fueron: compartir, no robar, no extorsionar, no calumniar, y ser conformes.

 Lucas 3:16

16respondió Juan, diciendo a todos: Yo a la verdad os bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.

Juan 1:33

33Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.

El bautismo de Juan, era un bautismo de transición, era un bautismo incompleto, era un bautismo de agua y era un bautismo solamente para arrepentimiento de los pecados.

El bautismo de Juan era de preparación y de iniciación del evangelio de Cristo; Juan solo bautizaba con agua y no con el Espíritu, el bautismo de agua era un bautismo que solamente podía lavar el cuerpo de aquellos que se arrepentían, pero no podía limpiar el corazón, limpiar el corazón de pecados es obra del Espíritu Santo solamente.

El bautismo de Juan era solo un rito simbólico ya que no podía purificar el alma, ese bautismo tenía como objetivo mover a la persona al arrepentimiento, e impulsarlo a cambiar su manera de vivir.

El bautismo de Juan el Bautista duraría por un corto tiempo, hasta que entrara en vigor el bautismo completo, que era para perdón de los pecados y para vida eterna, y éste bautismo completo era en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Para que el bautismo completo entrara en vigor, Jesús tenía que terminar su obra, asegurar nuestra salvación en la cruz, y además el Espíritu Santo tenía que venir y comenzar su obra de lleno aquí en la tierra.

El bautismo con el Espíritu Santo, también es un bautismo con fuego, ese fuego no es fuego de castigo, sino que un fuego de purificación.

La Biblia siempre relaciona al fuego con la pureza; con carbones encendidos fueron purificados los labios de Isaías y también los labios de Jeremías, Moisés fue llamado a su ministerio con una zarza ardiendo en fuego que no se consumía y Elías fue llevado al cielo en un carruaje de fuego.

El rey Luis XIV había otorgado el perdón a uno de sus nobles, después que éste había cometido un horrendo crimen. Cuando su canciller, el señor Voisin, se dio cuenta del terrible error del rey, corrió donde el rey y le dijo: “Señor, usted no puede perdonar a una persona que ha cometido ese tipo de crimen” El rey le respondió: “Yo lo voy a perdonar, por que yo se lo prometí”

“Pero Señor” replicó el canciller Voisin, cuando fue interrumpido por el rey, que tenia fama de ser impaciente cuando se le contradecía; “ve y recoge los sellos del perdón, y hazlo como yo lo ordeno” le dijo el rey.

El canciller regresó con los sellos y el rey aplicó los sellos al documento que otorgaban el perdón. Cuando el rey terminó de sellar el perdón, se los devolvió al canciller.

El intrépido y excelente magistrado, empujo los sellos que estaban en la mesa en dirección del rey y le dijo: “yo no puedo tomar esos sellos de nuevo, esos sellos están impuros”

El rey se levanto con un grande disgusto, tomó el documento del perdón lo arrojó al fuego de la chimenea, y le dijo a su justo canciller: “Eres la persona menos práctica que he conocido en mi vida”

El canciller tomó los sellos y le dijo al rey: “Ahora si puedo volver a tomar los sellos, como usted sabe mi querido señor, el fuego es capaz de purificar todo”

El bautismo de Espíritu Santo es acompañado de poder; la promesa de Cristo dice: “…pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

El ofrecimiento de poder que hace Cristo, muchos lo pudieran considerar como una tentación para cualquier hombre de la tierra; ya que no hay nada que logre despertar tanto al hombre como la ambición de poder.

La ambición de poder, es tan dulce para el hombre como lo es el pan, el hombre ha usado todos los elementos y fuerzas de la naturaleza para conseguir poder, ha roto las rocas de las montañas para hacer túneles, ha construido puentes para avanzar con sus locomotoras; ha enredado la tierra con un cinturón de cables y de alambres para poder enviar sus ordenes y mensajes de polo a polo instantáneamente; desde el estudiante hasta el monarca de mil islas, están en constante búsqueda de poder, para satisfacer su ansiedad de grandeza.

La iglesia de nuestros días tiene muchas cosas, pero le hace falta el poder del Espíritu Santo. Pedro le dijo al paralítico del templo La Hermosa: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.” Nuestra Iglesia dice hoy al minusválido: “No tenemos poder para sanarte, pero lo que tenemos te damos, son unos cuantos dólares para que compres una silla de rueda” ¡Que miseria! Con poder en la mano, pero sin saber cómo usarlo.

No es el poder físico: No era como el poder físico que tenía Sansón cuando arrancó y cargo las puerta cuesta arriba de la ciudad de Gaza. Este poder no tiene que ver con huesos y músculos. Muchas veces los hombres han olvidado esto y han llegado a creer que pueden esparcir el evangelio a través de la fuerzas. Hay muchas veces que también han llegado a creer que pueden parar el avance del evangelio también por las fuerzas. De la misma manera que las tempestades solo logran conseguir que el roble profundice más sus raíces en la tierra, y también de la misma manera que las fuertes lluvias que golpean las ramas de los árboles logran arrancar la preciosa semilla para esparcirla por toda la tierra; de la misma manera la persecución hace que el evangelio se propague por todo el mundo.

No es el poder de la lógica: Los discípulos tienen que convertir almas para el reino de los cielos, pero con argumentos solamente, es imposible hacerlo. Si acorralamos a un pecador solo con nuestros argumentos, de seguro no se podrá mover, pero si se va a hundir, se va a hundir  en su propia cólera e impotencia. El evangelio nunca se predica con argumentos, “solamente”.

No es el poder de la elocuencia: Las palabras tiene un gran poder, las palabras se sienten, las palabras queman, nos afectan como si estuvieran cargadas de electricidad o de fuego, pero hay algo que las palabras no puede hacer y es regenerar el alma. Muchas veces ante poderosos sermones se pueden contemplar personas llorando ó implorando a Dios, pero cuando las palabras terminan de fluir de los labios del predicador, también se pueden contemplar a las personas volviendo a su estado anterior. Muchas veces le llamamos a esto “reavivamiento” pero muchas veces solo se puede comparar con el choque eléctrico que se le aplica a un muerto, que no produce ningún resultado positivo. La elocuencia puede ayudar a que un sermón sea agradable a nuestros sentidos, pero sin el Espíritu de Dios sancionando esa palabras, el sermón se olvidará media hora más tarde. Los grandes sermones de los apóstoles fueron palabras sencillas, pero vigorizadas por el poderoso Espíritu Santo. La elocuencia solamente no es suficiente.

Es poder espiritual: El poder del Espíritu Santo, es un poder que se usa pero no se acaba. Un billete ó papel moneda, puede estar viejo, doblado, arrugado, manchado, cortado, sucio y descolorado pero no pierde su valor, así en ese estado deplorable se puede llevar al banco y se nos entregará uno nuevo billete a cambio. Lo mismo pasa con la promesa divina, el evangelio puede pasar de boca en boca, de generación a generación, puede ser usado miles de veces, puede cumplirse en nuestras vidas, pero nunca se acaba. El sol puede dejar de alumbrar y los océanos se pueden secar, pero las riquezas de Cristo siempre han sido, son y serán abundantes por la eternidad. Así como los apóstoles necesitaron el poder del cielo manifestado a través del poder Espíritu Santo, nosotros también necesitamos al Espíritu Santo para ser testigos verdaderos, de un evangelio y de un Dios santo y poderoso, que perdona, que redime y que salva.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios nos ha dado a Jesús, y en él está la revelación de Dios. Nuestro Redentor dice: “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él”… Si conocemos a Dios, y a Cristo Jesús a quien él ha enviado, un gozo inefable llenará el alma. ¡Oh, cuánto necesitamos la presencia divina! Todo obrero debiera estar exhalando su oración a Dios por el bautismo del Espíritu Santo. Debieran reunirse grupos para pedir a Dios ayuda especial, sabiduría celestial, a fin de que el pueblo de Dios sepa cómo planear, proyectar y ejecutar la obra (Testimonios para los ministros, p. 169).

Un requisito esencial para recibir e impartir el amor perdonador de Dios es conocer ese amor que nos profesa y creer en él. Satanás obra mediante todo engaño a su alcance para que no discernamos ese amor. Nos inducirá a pensar que nuestras faltas y transgresiones han sido tan graves que el Señor no oirá nuestras oraciones y que no nos bendecirá ni nos salvará. No podemos ver en nosotros mismos sino flaqueza, ni cosa alguna que nos recomiende a Dios. Satanás nos dice que todo esfuerzo es inútil y que no podemos remediar nuestros defectos de carácter. Cuando tratemos de acercamos a Dios, sugerirá el enemigo: De nada vale que ores; ¿acaso no hiciste esa maldad? ¿Acaso no has pecado contra Dios y contra tu propia conciencia? Pero podemos decir al enemigo que “la sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado”. Cuando sentimos que hemos pecado y no podemos orar, ése es el momento de orar. Podemos estar avergonzados y profundamente humillados, pero debemos orar y creer. “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”. El perdón, la reconciliación con Dios, no nos llegan como recompensa de nuestras obras, ni se otorgan por méritos de hombres pecaminosos, sino que son una dádiva que se nos concede a causa de la justicia inmaculada de Cristo.

No debemos procurar reducir nuestra culpa hallándole excusas al pecado. Debemos aceptar el concepto que Dios tiene del pecado, algo muy grave en su estimación. Solamente el Calvario puede revelar la terrible enormidad del pecado. Nuestra culpabilidad nos aplastaría si tuviésemos que cargarla; pero el que no cometió pecado tomó nuestro lugar; aunque no lo merecía, llevó nuestra iniquidad. “Si confesamos nuestros pecados”, Dios “es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiamos de toda maldad”. ¡Verdad gloriosa! (El discurso maestro de Jesucristo, p. 98).

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Lunes 30 de enero // Lección 5___________________________________

SER LLENO DEL ESPÍRITU SANTO

Lee Efesios 5:18; Hechos 13:52; y Romanos 8:9. ¿Qué significa estar lleno del Espíritu Santo? ¿De qué manera nuestra vida puede ser llena del Espíritu?

Efesios 5:18

18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

Hechos 13:52

52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

Romanos 8:9

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Una vez que hemos sido bautizados y pertenecemos a Cristo, deberíamos vivir en el poder del Espíritu. Para que esto ocurra, debemos ser llenos del Espíritu. Hay numerosas referencias en el Nuevo Testamento en las que las personas son llenas del Espíritu (Luc. 1:41, 67; Hech. 2:4; 4:8, 31; 9:17; 13:9). El apóstol Pablo utiliza la palabra lleno para decir que una persona se ha sometido completamente a Dios, y está abierta a la influencia y la dirección del Espíritu Santo para que la obra de Dios pueda cumplirse en la vida de ella.

Si cedemos a la influencia del alcohol, nuestro caminar, nuestras palabras y nuestros pensamientos se verán afectados negativamente. Cuando estamos llenos del Espíritu Santo, cedemos cada parte de nuestra vida a su influencia transformadora, y el resultado es que nuestro caminar, nuestras palabras y nuestros pensamientos reflejarán a Jesús.

Mientras que el Espíritu es dado por el oír con fe (Gál. 3:2) y es recibido por fe (3:14) en el momento de nuestro bautismo (Tito 3:5, 6), debemos buscar ser llenos del Espíritu Santo cada día. No podemos vivir de una experiencia poderosa que tuvimos el año pasado, o el mes pasado, o incluso ayer. Necesitamos el derramamiento del Espíritu de Dios cada día, pues cada día trae consigo nuevos desafíos.

En Hechos 13:52, el término griego para llenos del Espíritu está en tiempo imperfecto, lo cual implica una acción continua. Literalmente, significa: “siendo llenos (continuamente)”. Ser llenos del Espíritu Santo no es un evento de una sola vez. Es algo que deberíamos buscar y recibir cada día. Este bautismo del Espíritu debe ser repetido a fin de que cada aspecto de nuestra vida esté lleno de su presencia, y así tengamos poder para vivir debidamente.

Estar llenos del Espíritu Santo no significa tanto que poseamos más de él, sino que él posea más de nosotros. El Espíritu puede usarnos para la gloria de Dios solamente cuando, cada día, entregamos todos los aspectos de nuestra vida a él.

“Quisiera impresionarlos con esta realidad. Los que tienen a Cristo por fe en el corazón en verdad poseen al Espíritu Santo. Cada persona que recibe a Jesús como su Salvador personal, con certeza, acoge también al Espíritu Santo, que para el creyente es consejero, santificador, guía y testigo” (RP 120).

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Hechos 13:52

52 Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.

El texto de éste día, nos presenta una hermosa postal y una hermosa descripción de la manera natural de proceder de un verdadero discípulo de Cristo, cuando afrenta la tribulación.

Si leemos el capítulo entero de Hechos 13, nos damos cuenta que Pablo y Bernabé habían estado predicando en Antioquia, y fue tan grande el éxito de la predicación del evangelio, que al final despertaron el celo y el odio de los judíos y como resultado de eso, los discípulos terminaron sufriendo persecución y expulsión de la ciudad.

Justo después de haber sufrido persecución y de haber sido expulsados de Antioquia, aparece el versículo 52 que dice: “y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo”

Los judíos siempre se opusieron a las doctrinas que los apóstoles enseñaban, y cuando ellos no encontraban ninguna objeción en contra de la doctrina, ellos terminaban blasfemando tanto el nombre de Cristo, como el evangelio. Es algo común que pasa con todos aquellos que comienzan contradiciendo la Biblia o el Evangelio, esos que comienzan contradiciendo la Biblia, casi siempre terminan blasfemando el nombre de Dios.

Es muy hermoso y honorable encontrarse con mujeres devotas, entre menos se entrelacen con el mundo, mas trabajaran por la obra de Dios. La parte triste es cuando se usa el color de la devoción, y en vez de resultado de paz, se demuestran resultado de odio, esto era el problema con las mujeres devotas de a ciudad de Antioquia.

La circunstancia de los discípulos en Antioquia, era aparentemente deprimente. Las mujeres honorables y devotas de Antioquia, se había unido con el jefe de la ciudad, y habían formado una persecución tormentosa en contra de la iglesia. Posiblemente la nueva y recién fundada iglesia de Antioquia era un pequeño grupo, y posiblemente era gente muy pobre, pero la fuente de poder que ellos tenían, era la presencia del Espíritu Santo en sus corazones. Mientras ellos estuvieran bajo la influencia del Espíritu Santo en sus corazones, ellos no podían ser vencidos, ni las tinieblas podrían vencerlos mientras la gloria de Dios brillara sobre ellos.

Ellos también estaban consagrados y entregados al trabajo de la predicación del evangelio. Habían resuelto trabajar hasta que el nombre de Jesús llegara a ser universal. Esa luz que ellos dejaron en su camino, es la mas clara evidencia del triunfo de la fe, y la seguridad que ellos tenían, que el nombre de Jesús llegaría a ser glorioso sobre toda la tierra. Toda esa es la obra que hace la presencia del Espíritu Santo

Cuando vemos que la Palabra de Dios es prosperada, eso despierta un gozo en nuestras vidas, éste tipo de gozo no es un gozo común, sino un gozo muy especial y muy abundante, que se mezcla con la extraordinaria manifestación de la gracia de Dios.

El evangelio nos da gozo, por que estamos en camino de la salvación. Toda liberación del peligro y de la muerte es una fuente de gratitud y de gozo, es por eso que toda persona que está recién bautizada experimenta un gozo, ya que reconoce cual era su situación, reconoce cual es su esperanza, reconoce quien la rescato y el alto precio que se tuvo que pagar para su rescate. Todo ese gozo es infundado e inyectado por la presencia del Espíritu Santo.

La semana pasada yo puse un pensamiento que decía, que si nosotros éramos ahogados por los problemas, por las tristezas o por las aflicciones de ésta vida, era la prueba mas grande de la ausencia del Espíritu Santo en nuestras vidas.

El texto del estudio de éste día es la prueba mas grande de ese pensamiento, los discípulos acababan de predicar el evangelio en Antioquia, el resultado de esa predicación fue el peligro, el abuso, la humillación, la persecución y la expulsión de Antioquia. A pesar de todo esto, la Biblia dice que ellos estaban llenos de gozo, ¿Porqué? Naturalmente por la presencia del Espíritu Santo.

La presencia del Espíritu Santo en el corazón, es una fuente especial que sostiene al cristiano en sus momentos de tribulación, a pesar de la persecución, a pesar del peligro, a pesar del insulto y de la humillación, la Biblia dice que ellos estaban llenos de gozo y llenos del Espíritu Santo.

Hay una idea muy generalizada en el mundo y esa idea es que el cristianismo es una religión sombría y triste, pero esa idea es sencillamente una perversión del evangelio. La Biblia dice que uno de los frutos del Espíritu Santo, es el amor y el gozo.

Muchas veces Dios usa instrumentos seculares para impartirnos gozo y alegría, el usa todas las cosas que existen en el mundo, para hacernos personas con gozo, alegres y felices. Un ejemplo de las cosas que Dios usa con nosotros, es la naturaleza, nuestra salud y las bendiciones que recibimos de su mano.

Pero hay otras veces que ese gozo brota de nuestro interior, muchas veces nos despertamos medios musicales y lo reflejamos con una alabanza, con una bendición, o con una buena obra para con Dios o para con nuestro prójimo. La mayoría de veces que tenemos ese gozo inexplicable es por el resultado

de una buena comunión con Dios, y por línea general cuando carecemos de ese gozo, es cuando somos afectados por el pecado.

Efesios 5: 18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

Embriagarse con vino era uno de los vicios a los que estaban expuestos los miembros de la iglesia en el tiempo de los apóstoles. Probablemente éste versículo tiene que ver con las fiestas de orgias que se ofrecía en honor del dios pagano del vino para ese entonces, llamado Baco, o Bacchus. La historia dice que en las fiestas que se le ofrecían a Baco, era común ver hombres y mujeres intoxicados con alcohol, cantando canciones y gritando por las calles, campos y viñedos.

El filósofo e historiador Plato, dice que cuando se ofrecían éstas abominables ceremonias de adoración a Baco, era difícil encontrar a una persona sobria en la ciudad.

Los apóstoles enseñaban que había una mejor manera de estar contento y eso era a través de los salmos, himnos y alabanzas espirituales. Esto era un terrible contraste con el deshonesto, salvaje y disoluto servicio de adoración que los paganos ofrecían a su dios del vino.

La Biblia prohíbe todo tipo de intoxicación, sin importar la forma que se ha utilizado para producir la bebida intoxicante.

El alcohol es una sustancia venenosa producida por la fermentación. El alcohol existe en la sidra, la cerveza, el vino.

La destilación no produce, no cambia, no disminuye, ni incrementa el alcohol, la destilación es el proceso de aplicar calor al alcohol y consigue convertir el alcohol a una forma mas concentrada.

El alcohol es lo mismo en un vaso de vino, o de brandy, de whisky o de ron, la diferencia consiste en la cantidad de alcohol que tiene concentrada cada bebida. Hay muchos que creen que una copita de vino no es pecado, pero si creen que una copa de ron o de whisky es pecado, eso es una equivocación, es el mismo alcohol en las dos bebidas, la diferencia es la cantidad o concentración de alcohol que poseen.

El apóstol invita al mundo cristiano a no llenar al cuerpo que es la morada del Espíritu Santo, de alcohol, ya que siendo el cuerpo el templo y la morada del Espíritu Santo, es mejor llenarlo del Espíritu Santo.

El cuerpo es el recipiente para ser llenado del Espíritu Santo, no es el recipiente para ser llenado de bebidas embriagantes. Muchos dicen que el alcohol si se puede tomar en pequeñas cantidades, ellos dicen que el pecado está en la borrachera. El alcohol es un veneno que daña el cuerpo, y Dios no nos ha otorgado el permiso para ingerir veneno, ni en grandes cantidades, ni en pequeñas cantidades, el veneno siempre es veneno.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No os apresuréis ni seáis negligentes en vuestras oraciones. Rogad a Dios que obre en vosotros una reforma cabal, para que los frutos de su Espíritu moren en vosotros y permanezcáis como luminarias en el mundo. No seáis un estorbo ni una maldición para la causa de Dios; podéis ser una bendición. ¿Os dice Satanás que podéis disfrutar de una salvación plena y gratuita? No le creáis.

Vi que es privilegio de todo cristiano gozar de las profundas emociones del Espíritu de Dios. Una paz dulce y celestial invadirá la mente y os deleitaréis en meditar en Dios y en el cielo. Os regocijarán las gloriosas promesas de su Palabra (Testimonios para la iglesia, t. l, p. 149).

Mientras el hombre se convierte por la verdad, la obra de transformación del carácter continúa. Aquél recibe mayor proporción de entendimiento al convertirse en un hombre que obedece a Dios. El ánimo y la voluntad de Dios se transfunden en los suyos, y al buscar constantemente el consejo del Señor, se convierte en u hombre de entendimiento superior. Siempre revela desarrollo general la mente que se entrega sin reservas a la dirección del Espíritu de Dios (Mi vida hoy, p. 243).

Contemplando a Jesús recibimos en el corazón un principio viviente y que se expande; el Espíritu Santo lleva a cabo la obra y el creyente progresa de gracia en gracia, de fortaleza en fortaleza, de carácter en carácter. Se amolda a la imagen de Cristo hasta que en crecimiento espiritual alcanza la medida de la estatura plena de Cristo Jesús. Así Cristo pone fin a la maldición del pecado y libera al alma creyente de su acción y efecto…

Cristo fue el canal por cuyo medio pudieron fluir la misericordia, el amor y la justicia del corazón de Dios al corazón del pecador. “Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9) (Mensajes selectos, t. 1, p. 463).

Podemos lisonjearnos como Nicodemo de que nuestra vida ha sido muy buena, de que nuestro carácter es perfecto, y pensar que no necesitamos humillar nuestro corazón delante de Dios como el pecador común, pero cuando la luz de Cristo resplandece en nuestras almas, vemos cuán impuros somos; discernimos el egoísmo de nuestros motivos y la enemistad contra Dios que han manchado todos los actos de nuestra vida. Entonces conocemos que nuestra propia justicia es en verdad como andrajos inmundos y que solamente la sangre de Cristo puede limpiarnos de las manchas del pecado y renovar nuestro corazón a su semejanza…

Nicodemo recibió la lección y se la llevó consigo. Escudriñó las Escrituras de una manera nueva, no para discutir una teoría, sino para recibir vida para el alma. Empezó a ver el reino de los cielos cuando se sometió a la dirección del Espíritu Santo (Conflicto y valor, pp. 292, 293).

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Lección 5 // Martes 31 de enero___________________________________

CONDICIONES – I

La Palabra de Dios señala ciertas condiciones necesarias para que el Espíritu Santo habite en nosotros. Veremos algunas de las más importantes entre la lección de hoy y la de mañana.

¿Cuál es la primera condición para recibir al Espíritu? Hech. 2:37, 38.

Hechos 2:37, 38

37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Una condición para recibir el don del Espíritu Santo es el arrepentimiento. Escuchar la Palabra de Dios despierta nuestra conciencia, y puede llevarnos a una comprensión de nuestra verdadera pecaminosidad y perdición. El verdadero arrepentimiento es más que simplemente estar triste por las consecuencias nefastas de nuestro pecado. Es un cambio completo del corazón y de la mente a fin de que veamos el pecado por lo que realmente es: un mal terrible y rebelión contra Dios. La única manera en que podemos experimentar verdadero arrepentimiento es ser tocados por el amor de Dios (Rom. 2:4).

Lee Gálatas 3:14; y Santiago 1:6 al 8. ¿Por qué no podemos recibir al Espíritu Santo sin confiar en la Palabra de Dios?

Gálatas 3:14

14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

Santiago 1:6-8

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

Jesús ha prometido enviar al Espíritu como su representante. Por fe recibimos al Don prometido. Pero, si dudamos de la promesa de Dios y no confiamos en su Palabra, somos como personas de doble ánimo, y no podemos esperar recibir nada de Dios. La fe es más que una aceptación intelectual. Es poner nuestra vida al límite, confiando en que Dios mantendrá su Palabra y no nos defraudará.

¿Por qué la intercesión persistente marca la diferencia? Luc. 11:8-10, 13.

Lucas 11:8-10, 13

Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite.Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Dios no es renuente a darnos al Espíritu. Dios es bueno y benevolente, más de lo que podemos serlo nosotros, aun con nuestros propios hijos. Nuestra intercesión persistente no hace cambiar de opinión a Dios. Nuestra oración nos cambia a nosotros y nos lleva a la presencia de Dios. La oración no baja a Dios a nuestro nivel, sino que nos eleva hacia él. Nuestras oraciones simplemente revelan nuestra determinación y nos preparan para recibir la bendición.

¿De qué manera podemos aprender a ser más fervientes, diligentes y abnegados en nuestra propia vida de oración? ¿Por qué es importante que aprendamos estas cosas?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Hechos 2:37, 38

37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

El verbo “compungir” (νύσσω) aparece solamente ésta vez en todo el Nuevo Testamento y expresa la idea de una emoción muy dolorosa y punzante. En el libro de Romanos 11: 8 aparece otra palabra que posiblemente es un derivado de ésta, y es la palabra “estupor” La palabra estupor, expresa la idea de un lapso de inconciencia o mareo, que ocurre inmediatamente después de haber experimentado un fuerte dolor. De todas maneras las dos palabras, tanto compungir como estupor, se refiere al efecto físico que produce una emoción espiritual.

El sermón de Pedro estaba acompañado por el poder del Espíritu Santo, miles fueron traídos a la obediencia de la fe, como resultado de un solo sermón. Las palabras de Pedro, o los milagros que allí se efectuaron eran incapaces de producir un dolor físico resultado del arrepentimiento, ese fenómeno o milagro de compungir, solo lo logra efectuar la presencia del Espíritu Santo, o sea, dicho en otras palabras, el arrepentimiento está profundamente vinculado con la acción del Espíritu Santo.

El sermón del arrepentimiento y la remisión de los pecados, es un sermón que se ha venido predicando desde los apóstoles hasta los días de hoy, aun en nuestros días, el Espíritu Santo continua bendiciones los corazones de aquellos que deciden creer, exactamente de la misma manera que lo hizo en los días de los apóstoles, el Espíritu Santo es Dios, y Dios nunca cambia.

El gran predicado Whitefields estaba predicando en la ciudad de Exeter. Allí también se hizo presente un hombre, que llevaba sus bolsillos llenos de piedras para lanzárselas al predicador. El hombre comenzó a escuchar el sermón con paciencia, y en un momento determinado sacó de sus bolsas la primera piedra para lanzarla al predicador. El sermón era impresionante, y mientras el hombre escuchaba el sermón, la Palabra de Dios tocó su corazón y la piedra que tenia en su mano lista para lanzarla, se le cayó al suelo. Después del sermón, el hombre se le acercó al hermano Whitefields y le dijo: “ Señor yo vine con la idea de romperte la cabeza con una piedra, pero resulto ser que Dios rompió mi corazón con su palabra” La historia dice que el hombre fue bautizado y llegó a ser un de los mas bellos ornamentos del evangelio.

Santiago 1:6-8

Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.

La fe la entendemos bastante bien.  Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven. Hebreos 11: 1

En palabras sencillas fe es “CONFIANZA”, la fe viene a través del conocimiento. No se puede confiar en alguien a quien no se conoce, no se puede confiar en Dios, si no se le conoce.

El problema nuestro está en entender la palabra esperanza

La palabra “ESPERANZA” nos trae mucha confusión. Muchas veces creemos que la palabra esperanza es igual a la fe. Otros creemos que la palabra esperanza es prima-hermana de la fe y siempre se encuentran y van juntas en la vida.

1 Corintios 13: 13 dice: “Y ahora permanece la fe, la esperanza y el amor, estas tres; pero la mayor de ellas es el amor”

Aquí encontramos que la esperanza no es lo mismo que la fe; son dos cosas totalmente diferentes.

La palabra esperanza significa: Una aptitud optimista de la mente, basado en el deseo que algo pase. 

La esperanza es el deseo de que algo pase, pueda ser que si va a pasar, pueda ser que no va a pasar. hay un cincuenta y cincuenta por ciento. Lo que hay es optimismo en éste deseo. La esperanza es totalmente lo opuesto de la fe.

La fe es la completa seguridad de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven, en pocas palabras confianza. No hay ni la menor duda, hay completa seguridad.

Llevémoslo al campo espiritual. Los tres jóvenes hebreos cuando se rehusaron a adorar la imagen de oro, ellos usaron la fe, pero también la esperanza.

Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará. Daniel 3: 17   Esto es fe, no hay ni la menor duda en Dios, hay una total y completa confianza en el poder de Dios.

Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado. Daniel 3: 18  Esta es esperanza.  Ellos tenían una completa fe en el poder de Dios, pero no sabían la voluntad de Dios. Al no saber la voluntad de Dios entonces la esperanza entra en acción, dando optimismo en un deseo que se espera que  pase, y dando resignación y consolación si no pasa.

Llevémoslo al campo práctico: hace unos años una hermana tenía una enfermedad terminal y le habían dado unas cuantas semanas de vida. Los ancianos de la iglesia se reunieron una noche especial para orar por ella. En las oraciones se aseguraba, con toda firmeza que ella iba a ser sanada. Eran tan convincentes las oraciones que todos salieron creyendo que la sanación era cuestión de tiempo. La hermana murió dos semanas mas tarde. ¿Qué pasó? ¿Faltó la fe? ¿No se oró con fe suficiente? 

El problema fue que se oró con la esperanza en un milagro. El centro de la oración fue puesta en la obtención de un milagro.

En la oración por ésta hermana se tendría que haber puesto la fe en Dios, Y LA ESPERANZA EN LA VOLUNTAD DE DIOS.

La oración pudo haber sido así: Señor aquí estamos un grupo de tus hijos con la plena seguridad que para ti no hay nada imposible en ésta vida, tu poder es infinito, tu eres el creador y en ti confiamos nuestras vidas. (esto es fe) Aquí estamos de rodillas para pedirte un milagro de sanación sobre nuestra hermana X, pero al mismo tiempo la depositamos en tus manos para que se haga en ella tu santa voluntad (esto es esperanza). 

Se dio cuenta, la fe no se equivoca, reconocemos que tenemos un Dios que no hay nada que le sea imposible. La pregunta es ¿Quiere Dios hacer el milagro? ¿Considera Dios que ese milagro va a hacer mucho bien? Eso no lo sabemos, pero nosotros expusimos a Dios claramente cual es nuestro deseo, reconociendo que es él quién tiene la última palabra. Esto es esperanza. Haciendo de ésta manera, la esperanza da consolación y resignación en reconocer y aceptar la voluntad de Dios, cuando un milagro no pasa de la manera que uno está esperando que pase.

Hay muchos que se han ido de la iglesia, resentidos con Dios; por que clamaron toda una noche, toda una semana pidiendo a Dios un milagro y Dios no hizo el milagro que se pedía. Los casos más comunes son aquellos que han perdido a sus seres queridos. Hicieron promesas, derramaron lágrimas y lágrimas sinceras, lloraron con el corazón herido por el dolor, y Dios supuestamente no contestó.

Tristemente no han entendido el evangelio. La fe se deposita en el poder de Dios y la esperanza se deposita en la voluntad de Dios; si ocurre el milagro entonces estará en armonía con el plan y la voluntad de Dios.

La fe nos da firmeza en el evangelio y la esperanza nos da consolación y nos ayuda a aceptar la voluntad de Dios. De ésta manera nadie terminará chasqueado.

La fe y la esperanza las necesitamos para lograr atravesar nuestra vida de sufrimiento y dolor en éste mundo. Las dejaremos de usar cuando nos encontremos con Cristo cara a cara en su segunda venida.

Tanto la fe, como la esperanza, es un regalo del Espíritu Santo, él es quien posee esos atributos, y él es quien reparte esos dones a los hijos de Dios. Muchas veces cometemos el terrible error de pedir a Dios por paciencia, por fe, por gozo y por esperanzas. Estamos pidiendo las regalos equivocados, necesitamos pedir al dueño de esos regaos que venga a nuestras vidas, y él repartirá esos dones a nosotros de acuerdo a su santa voluntad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Mediante la manifestación de su amor, mediante los ruegos de su Espíritu, invita fervientemente a los hombres a que se arrepientan, pues el arrepentimiento es don de Dios; y a quienes él perdona, los hace arrepentirse previamente. El hombre disfruta del gozo más dulce debido a su sincero arrepentimiento ante Dios por la transgresión de su ley, y debido a la fe en Cristo como el Redentor y Abogado de los pecadores. Cristo atrae a los hombres mediante la manifestación de su amor para que puedan comprender el gozo del perdón, la paz de Dios. Si responden a su atracción, entregando su corazón a la gracia divina, los guiará paso tras paso a un conocimiento pleno de Dios, y esto es vida eterna.

Cristo vino a revelar la justicia y el amor de Dios al pecador para que el Salvador diera a Israel arrepentimiento y remisión de pecados. Cuando el pecador contempla a Jesús levantado en la cruz, sufriendo la culpabilidad de los transgresores, llevando el castigo del pecado; cuando contempla el aborrecimiento de Dios por el mal, manifestado en la terrible muerte en la cruz, y cuando contempla el amor de Dios por el hombre caído, es inducido al arrepentimiento hacia Dios debido a la transgresión de la ley que es santa, justa y buena. El ejerce fe en Cristo porque el divino Salvador ha llegado a ser su sustituto, su garantía y abogado, Aquel en quien se centraliza su misma vida. Dios puede mostrar su misericordia y verdad al pecador arrepentido y puede conferirle su perdón y su amor…

Cuando el enemigo invada como inundación y procure abrumaros con el pensamiento de vuestros pecados, decidle: “Sé que soy pecador. Si no fuera, no podría ir al Salvador, pues él dice: ‘No he venido a llamar a justos, sino a pecadores’ (Marcos 2:17). Y porque soy pecador tengo derecho a ir a Cristo. Soy pecaminoso y estoy manchado, pero Cristo sufrió la humillación y la muerte y extinguió la maldición que me corresponde. Vengo. Creo. Demando la segura promesa divina: ‘Todo aquel que en él cree, no se’ pierde, mas tiene ‘vida eterna’” (Juan 3:16) (Mensajes selectos, t. 1, pp. 380, 381).

Hay poder espiritual para todos los que lo buscan con intensidad de propósito. Esos serán participantes de la naturaleza divina, por haber cooperado con Dios. La influencia que les será dada debe ser incrementada por medio del uso debido. Les será conferido un gran poder proporcionado a sus deseos de cumplir la voluntad de Dios…

Jesús declara que el Padre está más deseoso de dar el Espíritu Santo a los que se lo piden, que los padres están de dar buenas dádivas a sus hijos. El Espíritu Santo comprende toda necesidad del hombre… Las bendiciones que Dios tiene para conceder son ilimitadas. No podemos comprender su altura y profundidad y anchura. Todo el cielo está a las órdenes de los que, al comprobar su falta de sabiduría, se acercan directamente a la Fuente de sabiduría. A los tales Dios les da liberalmente y sin reconvenciones. Pero que pidan con fe sin dudar… El que recibe sabiduría de lo alto es el que se aferra firmemente de la promesa, el que siente su necesidad y que no se vuelve atrás (En los lugares celestiales, p. 296).

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Miércoles 1º de febrero // Lección 5________________________________

CONDICIONES – II

Lee Hechos 5:32. ¿Por qué la obediencia a la Palabra de Dios es una condición tan importante para recibir al Espíritu Santo?

Hechos 5:32

32 Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

En aquel entonces, al igual que ahora, el Espíritu Santo era otorgado a todo el que obedecía a Dios. En la Biblia, el amor y la obediencia van de la mano, y la fe verdadera se expresa por la obediencia. Si confiamos en Dios de todo corazón, entonces obedeceremos sus Mandamientos. Jesús dijo: “El que me ama, mi palabra guardará” (Juan 14:23). La obediencia es una decisión que lleva a una vida que sigue la voluntad de Dios expresada en su Ley. Debemos continuar en obediencia si deseamos reconocer a Jesús como nuestro Señor (Luc. 6:46). En 1 Juan 2:4 y 5 se nos dice que “el que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado”. Esas son palabras fuertes. Por Juan, también sabemos que “el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado” (3:24). Cuando hacemos lo que Dios ha mandado, tenemos paz mental.

Lee Judas 18 al 21. ¿Por qué debemos evitar toda impureza si deseamos estar llenos del Espíritu?

Judas 1:18-21

18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. 19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. 20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

El fuego del Espíritu Santo no puede continuar ardiendo en nuestra vida cuando nuestra mente está enfocada en las cosas del mundo. El Espíritu Santo reacciona muy sensiblemente a la existencia de todo pecado y mundanalidad en nuestra vida. Por lo tanto, debemos mantenernos en el amor de Dios y permanecer conectados a Dios por medio de la oración, a fin de que cerremos la puerta contra toda impureza, y despleguemos un espíritu de poder, amor y disciplina (2 Tim. 1:6, 7). Únicamente por medio de una batalla cercana y feroz contra el yo podremos ser el tipo de persona que deberíamos ser. Por supuesto, no podemos hacerlo por cuenta propia; la batalla viene a la hora de elegir entre dejar de lado nuestra propia voluntad ante las invitaciones del Espíritu Santo o permitir que la carne domine. La decisión es nuestra.

“No tiene límite la utilidad de aquel que, poniendo el yo a un lado, deja obrar al Espíritu Santo en su corazón, y vive una vida completamente consagrada a Dios” (DTG 216). ¿De qué modo puedes aplicar estas palabras a tu propia vida espiritual?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Judas 1:18-21

18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. 19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. 20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

 18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. 19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.

De todos la clases de pecadores que existen en éste mundo, uno de los mas difíciles de soportar son los burladores. La práctica constante de un pecado, convierte a una persona en un burlador, al mismo tiempo cuando se practica la burla se está preparando el camino para tener toda la libertad para pecar.

Cuando se hace burla y se menosprecian las cosas sagradas, se crea una atmósfera donde la persona peca de una manera muy fácil, ya que la burla hace ver las cosas santas, como si fueran cosas comunes, y esto hace que la persona pueda pecar sin ninguna clase de remordimiento.

El texto de éste día, está hablando de los hombres sensuales. Los hombres sensuales, tienen cuatro características muy remarcables, de acuerdo al texto de estudio de éste día:

1-Son burladores

2-Andan de acuerdo a sus malvados deseos

3-Causan divisiones

4-No tienen el Espíritu Santo

Una persona sensual es aquella que vive bajo las grotescas pasiones y apetitos

Nuestra iglesia está llena de hombres y de mujeres sensuales. Usted los puede encontrar en las juntas de iglesias especialmente. Estos hermanos crean tantas divisiones en la iglesia, por que andan de acuerdo a sus deseos malvados, son personas orgullosas, y el orgullo los conduce a burlarse o a menospreciar a otros; y todo esto es el resultado por no tener el Espíritu Santo en sus vidas.

Estos hermanos sensuales, se ganan la medalla de oro de la sensualidad, en las elecciones de dirigentes de la iglesia. Para ésta ocasión los hermanos sensuales, se ponen de acuerdo entre ellos a quienes van a escoger como dirigentes de iglesia, se eligen y reeligen entre ellos, se discuten y se pelean con medio mundo, si el pastor no es un sensual, entonces se hacen enemigos del pastor y al final se salen con las suyas.

Entre un grupo de los mas sensuales que existen en una iglesia están los ancianos, los pobrecitos creen que ese es un cargo que se les ha dado de por vida, y se repiten año tras año, se adueñan de las iglesias, y al final el diablo gana, por que con ese comportamiento solo se logra que las iglesia se marchiten, sean aburridas y se vuelvan estériles.

La mayoría de juntas de nombramiento de iglesia, no son dirigidos por el Espíritu Santo, la mayoría de esas reuniones de juntas de nombramientos, están dirigidas por un grupo especial de hermanos sensuales, y ellos son los culpables de las iglesias fracasadas de nuestra actualidad.

Como siempre decimos, siempre existe la excepción, posiblemente su iglesia es una iglesia dinámica triunfantes, fervorosa, espiritual y en constante crecimiento. Pero si su iglesia es una iglesia fracasada, triste y estancada,  solo observe la junta de iglesia y se dará cuenta que la junta está a cargo de 12 o 15 hermanos sensuales, que entre ellos se reparten y se repiten los cargos de la iglesia año tras año, hermanos que causan divisiones, hermanos orgullosos y posiblemente burladores, hermanos que actuan de esa manera “sensualmente” por que no tienen al Espíritu Santo en sus vidas.

La Biblia habla constantemente de el Espíritu y la carne. Los sensuales son aquellos que repudian al Espíritu Santo y complacen los deseos de la carne, por eso el texto dice que los sensuales “andan de acuerdo a sus malvados deseos” El Espíritu Santo y la carne son contrarios el uno al otro, a cualquiera de ellos que se acepte, significa automáticamente el repudio del otro, a cualquiera de ellos que engrandemos, automáticamente achicamos al otro.

Hay una perfecta contrariedad entre el Espíritu Santo y los hombres sensuales:

-El Espíritu es libre y da libertad a aquellos que lo reciben, los hombres sensuales son esclavos del pecado y de los vicios.

-El Espíritu Santo es puro, el hombre sensual es impuro

-El Espíritu Santo es activo, el hombre sensual tiene una naturaleza distraída y estúpida

-El Espíritu Santo trabaja en el intelecto, el hombre sensual trabaja en los placeres y los apetitos, el hombre sensual tienen mas desarrollado el apetito que el entendimiento

20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, 21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.

Sin el Espíritu Santo no hay oración; y si la oración falta, es la evidencia mas grande que nos hace falta el Espíritu Santo.

El trabajo de la oración es muy honorable, las tres personas de la Deidad, están involucradas en la oración.

Dios es muy bueno con sus santos, escuchas sus oraciones y las responde

La oración es una de los atributos mas hermoso y sabio que nos ha entregado el cielo, ya que por medio de la oración podemos pedir, recibir y mantener al Espíritu Santo en nuestras vidas.

Felices los santos, ya que en medio de las tribulaciones, tiene al Consolador que ayuda para que sus oraciones alcancen el trono de la gracia del Padre.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo no reviste el pecado con su justicia, sino que elimina el pecado, y en su lugar imputa su propia justicia. Cuando el pecado de usted es limpiado, la justicia de Cristo lo precede, y la gloria de Dios es su retaguardia. Su influencia será entonces decididamente de parte de Cristo; pues en vez de centrarse en el yo, usted hará de Cristo el centro, y sentirá que es un guardián de los depósitos sagrados que Dios le encomendó…

Dejemos de miramos a nosotros mismos, y miremos hacia él, de quien provienen todas las virtudes. Nadie puede mejorarse a sí mismo, sino que hemos de acudir a Jesús como somos, deseando fervientemente ser limpiados de toda mancha y suciedad de pecado, y recibir el don del Espíritu Santo. Por medio de la fe viviente debemos asirnos de su promesa, pues él ha dicho: “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana” (Reflejemos a Jesús, p. 205).

La perseverancia en la oración ha sido constituida en condición para recibir. Debemos orar siempre si queremos crecer en fe y en experiencia. Debemos ser “perseverantes en la oración” (Romanos 12:12). “Perseverad en la oración, velando en ella, con acciones de gracia” (Colosenses 4:2). El apóstol Pedro exhorta a los cristianos a que sean “sobrios, y vigilantes en las oraciones” (1 Pedro 4:7). El apóstol Pablo aconseja: “En todas las circunstancias, por medio de la oración y la plegaria, con acciones de gracias, dense a conocer vuestras peticiones a Dios” (Filipenses 4:6). Dice Judas: “Vosotros empero, hermanos… orando en el Espíritu Santo, guardaos en el amor de Dios” (Judas 20, 21). Orar sin cesar es mantener una unión continua del alma con Dios, de modo que la vida de Dios fluya a la nuestra, y de nuestra vida la pureza y la santidad refluyan a Dios.

Es necesario ser diligentes en la oración; ninguna cosa os lo impida. Haced cuanto podáis para que haya una comunión continua entre el Señor Jesús y vuestra alma. Aprovechad toda oportunidad de ir adonde se suela orar. Los que están realmente procurando mantenerse en comunión con Dios asistirán a los cultos de oración, serán fíeles en cumplir su deber, y ávidos y ansiosos de cosechar todos los beneficios que puedan alcanzar. Aprovecharán toda oportunidad de colocarse donde puedan recibir rayos de luz celestial.

Debemos orar también en el círculo de nuestra familia; y sobre todo no descuidar la oración privada, porque ella es la vida del alma. Es imposible que el alma florezca cuando se descuida la oración. La sola oración pública o con la familia no es suficiente. En medio de la soledad, abrid vuestra alma al ojo penetrante de Dios. La oración secreta solo debe ser oída por el Dios que oye las oraciones. Ningún oído curioso debe recibir el peso de tales peticiones. En la oración privada el alma está libre de las influencias del ambiente, libre de excitación. Tranquila pero fervientemente se elevará la oración hacia Dios. Dulce y permanente será la influencia que dimana de Aquel que ve en lo secreto, cuyo oído está abierto a la oración que brota del corazón. Por una fe sencilla y serena el alma se mantiene en comunión con Dios, y recoge los rayos de la luz divina para fortalecerse y sostenerse en la lucha contra Satanás. Dios es el castillo de nuestra fortaleza.

Orad en vuestro gabinete; mientras atendéis a vuestro trabajo cotidiano, levantad a menudo vuestro corazón a Dios (El camino a Cristo, pp. 98, 99).

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Lección 5 // Jueves 2 de febrero__________________________________

VIDA CENTRADA EN EL YO VERSUS VIDA CENTRADA EN CRISTO

Lee Gálatas 5:16 al 26; y Efesios 5:1 al 9, y 17 al 20. Compara las diferencias entre una vida centrada en el yo y una vida llena del Espíritu.

Gálatas 5:16-26

16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. 25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. 26 No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.

Efesios 5:1-9

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.No seáis, pues, partícipes con ellos.Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad),

Efesios 5:17-20

17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. 18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, 19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

PERSONA CENTRADA EN EL YO

PERSONA CONTROLADA POR EL ESPÍRITU

Desea lo que es pecaminoso y que desagrada a Dios.

Desea lo que es espiritual y que agrada a Dios.
Es controlada por pasiones pecaminosas. Es controlada por el Espíritu.
Utiliza mal su libertad y termina siendo esclava del pecado. Es librada de la esclavitud del pecado y es llamada a ser libre en Cristo.
Es desobediente a la voluntad de Dios. Es obediente a la voluntad de Dios.
Busca la complacencia propia. Es abnegada.
Evidencia el fruto del pecado. Evidencia el fruto del Espíritu.
No reconoce la necesidad del perdón y es arrogante. Reconoce la necesidad del perdón y alaba a Jesús por lo que él ha hecho.

La vida de una persona que está llena del Espíritu de Dios se caracteriza por una obediencia amante a la Ley de Dios y un espíritu amable de compasión hacia los demás (ver 2 Cor. 5:14). Habiendo sido renovados en nuestra mente y nuestros pensamientos, y habiendo recibido un nuevo corazón y una nueva perspectiva de la vida, nuestros valores y nuestro comportamiento cambiarán. Ya no desearemos vivir la vida por nuestras propias fuerzas, sino en sumisión al Espíritu (Gál. 3:3).

No podemos transformarnos a nosotros mismos. No poseemos ningún poder real para cambiarnos a nosotros mismos, pues el pecado está demasiado arraigado en nosotros. La energía renovada debe provenir de Dios. El cambio desde adentro solamente puede tener éxito por medio de la obra transformadora del Espíritu Santo. Ningún cambio meramente externo, como corregir este o aquel mal hábito, nos hace cristianos. El cambio debe venir de un corazón renovado por el Espíritu Santo. Es una obra de toda la vida, que Dios promete hacer en nosotros (Fil. 1:6).

¿En cuáles áreas de tu vida ves sobresalir tu parte egoísta y centrada en el yo, y en cuáles ves una vida que refleja la obra del Espíritu Santo en ti? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo y de las decisiones que debes tomar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La explicación de este día está bien clara y complementa el estudio del día miércoles.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”, dijo Cristo a sus discípulos. Aunque él estaba por ser arrebatado de entre ellos, su unión espiritual con él no había de cambiar. La unión del sarmiento con la vid, dijo, representa la relación que habéis de sostener conmigo. El pámpano está injertado en la vid viviente, y fibra tras fibra, vena tras vena, va creciendo en el tronco. La vida de la vid llega a ser la vida del pámpano. Así también el alma muerta en delitos y pecados recibe vida por su unión con Cristo. Por la fe en él como Salvador personal, se forma esa unión. El pecador une su debilidad a la fuerza de Cristo, su vacuidad a la plenitud de Cristo, su fragilidad a la perdurable potencia de Cristo. Entonces tiene el sentir de Cristo. La humanidad de Cristo ha tocado nuestra humanidad, y nuestra humanidad ha tocado la divinidad. Así, por la intervención del Espíritu Santo, el hombre viene a ser participante de la naturaleza divina. Es acepto en el Amado.

Esta unión con Cristo, una vez formada, debe ser mantenida… Este no es un contacto casual, ninguna unión que se realiza y se corta luego. El sarmiento llega a ser parte de la vid viviente. La comunicación de la vida, la fuerza y el carácter fructífero de la raíz a las ramas se verifica en forma constante y sin obstrucción. Separado de la vid, el sarmiento no puede vivir. Así tampoco, dijo Jesús, podéis vivir separados de mí. La vida que habéis recibido de mí puede conservarse únicamente por la comunión continua. Sin mí, no podéis vencer un solo pecado, ni resistir una sola tentación.

“Estad en mí, y yo en vosotros”. El estar en Cristo significa recibir constantemente de su Espíritu, una vida de entrega sin reservas a su servicio. El conducto de comunicación debe mantenerse continuamente abierto entre el hombre y su Dios. Como el sarmiento de la vid recibe constantemente la savia de la vid viviente, así hemos de aferramos a Jesús y recibir de él por la fe la fuerza y la perfección de su propio carácter (El Deseado de todas las gentes, pp. 629, 630).

No traslade las cosas desagradables del pasado a su vida presente. Testimonie que la vida con Cristo no es un fracaso. Hable de Cristo, déjelo ser su compañero. Deseche a Satanás, camine con Jesús, y alcance la plenitud en El. Nunca dé al enemigo la satisfacción de que lo vitupere a Ud. o a otros, diciendo que nuestra fe es un engaño, una ilusión.

El Espíritu Santo debe realizar una obra en el corazón; cuando esté concluida, las aguas amargas ya no brotarán, sino que se cumplirá la promesa: “El agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14). Solo es posible sostenerse en Dios. Cuando el corazón se reconcilie con el Señor, esta realidad se pondrá de manifiesto en su relación con sus hermanos. Se verá que Cristo está morando en el templo del alma (Alza tus ojos, p. 312).

El desarrollo del carácter cristiano, dada su tendencia a alcanzar tal estado de perfección, es un crecimiento hacia la belleza… Cuando el corazón se transforma merced a la renovación de la mente, las virtudes del Espíritu graban su impresión en nuestro rostro, y éste expresa el refinamiento y la delicadez, la paz y la benevolencia y el amor puro y tierno que reinan en el corazón…

Dad “gracias siempre de todo al Dios y Padre” (Mi vida hoy, p. 157).

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Viernes 3 de febrero // Lección 5__________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Es natural que cualquier persona desee controlar su propia vida. Normalmente dependemos de nuestros propios esfuerzos para lograr todo lo que podamos. Mientras que muchas personas dedican sus vidas a buscar ese control, otros tienen un temor enfermizo de perder el control. Este dilema humano encuentra una respuesta solamente en Dios. Él desea que le des a él, tu Creador y Redentor, el control total. Él te conoce y te ama como ningún otro puede; y esto abre la puerta para que obre en tu vida. Al elegir someter tu voluntad a la dirección del Espíritu Santo de Dios, tendrás su paz sobrenatural e incontables oportunidades de ser una bendición para los demás. Sin embargo, necesitamos el deseo de este poder en nuestra vida. Dios no fuerza a nadie; para ser seres morales, necesitamos ser seres libres. Y, a fin de ser verdaderamente libres en Cristo, necesitamos un sentido de abandono (el de desear abandonar nuestros antiguos caminos pecaminosos y caídos) y un sentido de permanencia (el de permanecer en el poder del Espíritu Santo). A fin de ser verdaderamente libres, debemos estar completamente entregados al control del Espíritu Santo. Y aquí no hay contradicción; nuestra libertad se halla en la liberación de la condenación y del poder del pecado, que siempre nos esclaviza y nos lleva a la muerte. Más bien, al entregarnos al Señor y al abrirle paso a la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, no solamente estaremos sin condenación (ver Rom. 8:1), sino también viviremos una vida no “conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”. Siendo seres pecadores y caídos, esa es la única libertad verdadera a la que podemos acceder.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Algunas personas piensan que la libertad consiste en poder hacer lo que uno quiera, cuando quiera y de la manera que lo quiera. ¿Cuál es el problema con ese concepto, desde una perspectiva cristiana? ¿Cuál es la idea bíblica de la verdadera libertad? (Ver Sal. 119:45; Luc. 4:18; Juan 8:34-36; 2 Cor. 3:17; Gál. 5:1.)
  2. ¿Por qué es importante poner el yo de lado y consagrar nuestra vida enteramente a Dios antes de que el Espíritu Santo pueda obrar poderosamente a través de nosotros? Si colocas tu yo de lado y abres tu corazón a la obra del Espíritu Santo, ¿qué podría hacer Dios en ti que haría que fueras una bendición mayor para los demás?
  3. “La vida del cristiano no es una modificación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pecado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Espíritu Santo” (DTG 143). Comenta en la clase las implicaciones de estas palabras.
  4. Compara la evidencia de una vida centrada en el yo con una vida llena del Espíritu (ver el cuadro del jueves). Comenta con los miembros de tu clase de Escuela Sabática cuál podría ser para nosotros la mayor bendición de una vida llena del Espíritu.

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Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

4 pensamientos en “LECCIÓN 5 – EL BAUTISMO Y DERRAMAMIENTO DEL ESPÍRITU SANTO – PARA EL 4 DE FEBRERO DE 2017

  1. Excelente explicación sobre el bautismo de Espíritu Santo y como el un bien cristiano verdad. Que Dios bendiga .e

  2. Hermano. En el repaso del 18 de febrero la sección que dice “Que ninguno desprecie los dones que supuestamente sean menores…. ,mansedumbre y amor, hagan lo que pueden…. No lo encontre en C D C D 24. Me podría indicar en que parte esta? Muchas gracias.

    • No enconare, lo que usted ha escrito. Por favor revise la fecha de ese párrafo, para darle una respuesta exacta

      • Si es el sábado 18. En la parte de espíritu de procedía . despues de la parte dealza tus ojos. E inmediatamente después del versículo de 1 corintios 12 :6

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