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LECCIÓN 1 – LA PERSONA DE PEDRO – PARA EL 1 DE ABRIL DE 2017

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 “La pesca Milagrosa” por Rafael, Museo Victoria and Albert, Londres Inglaterra


Los pensamientos pertenecientes a “Escuela Sabática para Maestros” no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional o mundial. Este es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer extra información a la Lección de Escuela Sabática, para que le sea de ayuda al maestro para poder entender y explicar de una manera mas clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversia-les, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de su ayuda o de su agrado, le pedimos por favor, que sencillamente lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 1: Para el 1º de abril de 2017

LA PERSONA DE PEDRO

Sábado 25 de marzo__________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 5:1-11; Mateo 16:13-17; 14:22-33; Lucas 22:31-33, 54-62; Gálatas 2:11-14.

PARA MEMORIZAR:

“Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mat. 14:30, 31).

PEDRO ES EL AUTOR DE LOS DOS LIBROS que llevan su nombre (1 y 2 Pedro). Fue uno de los primeros seguidores de Jesús, permaneció con Jesús durante el ministerio del Señor aquí en la Tierra y fue uno de los primeros discípulos en ver la tumba vacía. Por lo tanto, Pedro tenía una gran riqueza de experiencias; a partir de estas, e inspirado por el Espíritu Santo, pudo escribir estas poderosas cartas. “Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como habiendo visto con nuestros propios ojos su majestad” (2 Ped. 1:16).

Pedro aparece a menudo en los evangelios, revelando tanto sus triunfos como sus fracasos. Normalmente, era el portavoz de los discípulos en sus interacciones con Jesús. Después de la resurrección y la ascensión, Pedro se convirtió en un líder prominente de la iglesia primitiva. El libro de Hechos habla acerca de él, al igual que el libro de Gálatas.

Más importante aún, Pedro sabía lo que era cometer errores, ser perdonado, y avanzar con fe y humildad. Habiendo experimentado por sí mismo la gracia de Dios, permanece como una voz poderosa para todos aquellos de nosotros que también necesitamos experimentar esa misma gracia.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La educación que puede obtenerse por el escudriñamiento de las Escrituras, es un conocimiento experimental del plan de la salvación. Tal educación restaurará la imagen de Dios en el alma. Fortalecerá y vigorizará la mente contra la tentación, y habilitará al estudiante para ser un colaborador de Cristo en su misión de misericordia al mundo. Lo convertirá en un miembro de la familia celestial, y lo preparará para compartir la herencia de los santos en luz…

Cristo enseñó la verdad porque él era la verdad. Su propio pensamiento, su carácter, la experiencia de su vida, estaban encarnados en su enseñanza. Tal debe ocurrir con sus siervos: aquellos que quieren enseñar la Palabra han de hacer de ella algo propio mediante una experiencia personal. Deben saber qué significa tener a Cristo hecho para ellos sabiduría y justificación y santificación y redención. Al presentar a los demás la Palabra de Dios, no han de hacerla aparecer como algo supuesto o un “tal vez”. Deben declarar con el apóstol Pedro: “No os hemos dado a conocer… fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad” (Palabras de vida del gran Maestro, {PVGM}, p. 24).

¿Estamos siguiendo a Cristo con lealtad constante, manteniendo siempre ante nosotros su vida de obediencia perfecta, de pureza y abnegación, a fin de que, contemplándolo, podamos ser transformados a su imagen? ¿Nos esforzamos por imitar su fidelidad? Si nos habituamos a decir: Sé tú mi Modelo; si por el ojo de la fe lo veamos como un Salvador viviente, seremos fortalecidos para seguirlo. Entonces, junto con los que están sin mancha, lo seguiremos en la vida futura. Como testigos visuales y por experiencia podemos testificar de su majestad, pues por la fe lo hemos presenciado en el monte sagrado…

No importa cuán lejos podamos haber estado viajando en el camino de la vida eterna, necesitamos a menudo detallar las mercedes de nuestro Padre celestial hacia nosotros, y acumular esperanza y valor de las promesas de su Palabra… Pedro reconoció el valor de la constante vigilancia en la vida cristiana y se sintió impelido por el Espíritu Santo a instar a los creyentes sobre la importancia de ejercitar gran cuidado en la vida diaria… (In Heavenly Places, pp. 298, 299; parcialmente en En lugares celestiales, {ELC}, p. 301).

Algunos afirman que si un alma tropieza y cae, nunca puede recuperar su posición, pero el caso que tenemos ante nosotros contradice esto. Antes de su negación Cristo dijo a Pedro: “Tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. Al confiarle la mayordomía de las almas por quienes había dado su vida, Cristo dio a Pedro la más firme evidencia de su confianza en su restauración. Y se le encargó que alimentara no sólo a las ovejas sino también a los corderos: una obra más amplia y más delicada que la que hasta entonces se le había sido asignada. No sólo se le dijo que presentara la palabra de vida a otros, sino que debía ser un pastor de la grey (El ministerio pastoral, {MPa}, p. 66).

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Lección 1 // Domingo 26 de marzo________________________________________

¡APÁRTATE DE MÍ!

La primera vez que nos encontramos con Pedro, es un pescador en el Mar de Galilea (Mat. 4:18; Mar. 1:16; Luc. 5:1-11). Había estado trabajando toda la noche sin pescar nada. Entonces, él y sus compañeros obedecieron el mandato de Jesús de regresar al lago e intentar nuevamente. Qué sorprendidos debieron haber estado Pedro y los demás cuando sacaron tantos pescados que sus botes se hundían. ¿Qué debió de haber estado pasando por sus mentes después de este milagro?

Lee Lucas 5:1 al 9. ¿Qué nos dicen las palabras de Pedro a Jesús en Lucas 5:8? Es decir, ¿qué indicios nos dan acerca de dónde se encontraba él espiritualmente?

Lucas 5:1-9

1 Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios.Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,

Pedro debió haber quedado impresionado por lo que conoció de Jesús. Aun antes de este milagro, cuando Jesús había dicho al grupo que echara sus redes al mar, la respuesta de Pedro, aunque se mostró incrédulo porque no habían pescado nada, fue: “En tu palabra echaré la red” (Luc. 5:5). Pareciera que, ya entonces, Pedro sabía algo sobre Jesús y que este conocimiento lo impulsó a obedecer. De hecho, la evidencia sugiere que, antes de este evento, Pedro ya había estado con Jesús por un tiempo.

Quizás una clave se encuentre en Lucas 5:3, que habla de lo que sucedió antes de esta pesca milagrosa. “Y entrando [Jesús] en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud”. Quizá las palabras de Jesús aquí fueron lo que impresionó primeramente a Pedro tan profundamente.

Sin embargo, después del milagro, Pedro percibió algo más en Jesús, algo santo en contraste con su propia pecaminosidad. Al darse cuenta de su pecaminosidad, y por disposición a reconocerla públicamente, Pedro mostró cuán abierto estaba al Señor. ¡No es de extrañar que haya sido llamado! Cualesquiera que hayan sido sus faltas, y eran muchas, Pedro era un hombre espiritual que estaba listo para seguir al Señor, sin importar el costo.

Lee Lucas 5:11. ¿Cuál es el principio crucial aquí? ¿Qué nos indica este texto acerca de la clase de compromiso que nos pide Jesús? ¿Qué debería decirnos, también, el hecho de que estos pescadores estaban dispuestos a abandonarlo todo cuando sus redes acababan de llenarse?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

El día comenzaba muy temprano en el mar de Galilea, el sol comenzaba a nacer, y se podía ver la energía de la gente en la playa de la villa de Betsaida. Un grupo de pescadores estaban lavando las redes de pescar, mientras se preparaban para llevar la embarcación a la playa. Otro grupo de personas se habían reunido muy de mañana alrededor del Maestro, pero no eran  los pescadores, quienes eran los discípulos de Jesús; los discípulos habían preferido ir a trabajar, ignorando de esa manera al Maestro y a la multitud congregada con él. Muchas veces nos suele suceder lo mismo a nosotros en la iglesia,  fácilmente se nos encuentra lavando las redes, en vez de estar escuchando las enseñanzas del Maestro.

El mar de Galilea tiene la forma de una pera, su parte más ancha tiene 6. 75 millas (10.78 Km) y tiene 121 millas de largo (194Km) Este fue un lugar céntrico en el ministerio de Jesús. Alguien dijo: “El mar de Galilea contiene las aguas más sagradas del mundo” y el dicho de los rabinos es: “Dios creo siete mares en la tierra, pero Jesús eligió el mar de Galilea”

No hay duda, el mar de Galilea es un pequeño rincón del mundo cuando se compara con las vastas extensiones del mundo, pero en los días de Jesús, sus playas y sus corrientes acuáticas eran de mucho tráfico.  El mar de Galilea estaba situado al medio del valle Jordán, y era el camino ideal desde Babilonia hasta Damasco y Palestina. Cientos de pescadores se congregaban en ese lugar, constructores y reparadores de barcos también se encontraban  allí, y todos los viajeros que arribaban y partían diariamente del lugar, hacían de éste lugar, el lugar perfecto para la predicación de Jesús.

Allí residían las tribus de Zabulón y Neftalí, y más allá del valle del Jordán, estaba Galilea de los gentiles; soldados romanos, centuriones con sus esclavos,  príncipes, marineros, publicanos, recolectores de impuestos, ciudadanos de las ciudades vecinas de los gentiles se reunían allí;  a este preciso lugar vino Jesús a predicar el evangelio a los pobres, a los cansados, a los cargados, “a buscar y a salvar lo que se habían perdido.”

Simón y Andrés habían trabajado toda la noche. Eran pescadores veteranos y conocían el arte de la pesca. Sin embargo, en toda la noche no habían sacado nada. En su chasco, oyeron la orden: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar” La respuesta de Simón fue una de desesperanza: “Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra…”

¿Quién es este carpintero que da consejos a pescadores acerca de cómo pescar? Simón podría haberse alejado, pero tal vez la predicación previa de Jesús tuvo algún efecto. De aquí la respuesta: “Mas en tu palabra”.

Aquí aparece la primera lección de discipulado: obediencia a la palabra de Cristo. Andrés, Juan y Santiago también aprendieron que la infructuosa noche daba lugar a un asombroso amanecer, con una gran pesca. De inmediato, Pedro cayó sobre sus rodillas y exclamó: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”. El reconocer la santidad de Dios y la pecaminosidad propia es otro paso esencial en el llamado al discipulado.

“MAS EN TU PALABRA”: Esta ha sido la frase secreta para todos los hijos de Dios desde la caída de éste mundo hasta nuestros días. Santos de todas las épocas han actuado en armonía con éstas palabras y han descubierto en ellas, la orden de marchar y el secreto del triunfo en éste mundo.

Un arca fue construida en tierra seca; y a pesar de las burlas, risas y desprecios para el viejo y cansado patriarca, Noé pudo levantar su rostro al cielo y decir: “por tu palabra” fue hecha ésta arca.

Abraham, abandonó su casa y su parentela, y se fue con Sara a una tierra extraña que no conocía, vivió en tierras habitadas por los cananeos, vivió errante y extranjero por el resto de sus días, habitando en tiendas con Isaac y Jacob, y antes de proferir alguna queja contra el cielo, pudo levantar su tranquilo rostro hasta el Eterno y poder decir: “por tu palabra” he hecho ésto.

“Por tu palabra” fueron las palabras de Moisés cuando estaba ante el faraón, mientras levantaba la vara, ordenando las calamidades que sobrevinieron a Egipto.

Dios habló a Josué a través de su palabra, y Josué pudo derribar los muros de Jericó, solamente con sonido de trompetas.

“No temas; desde ahora serás pescador de hombres” (Luc. 5:10). La transición de ser un pescador a ser pescador de hombres es extraordinaria: requiere una entrega propia absoluta al Maestro, el reconocimiento de la incapacidad y la pecaminosidad propias, el extenderse a Cristo con fe pidiendo la fuerza para andar por el sendero desconocido del discipulado y una continua dependencia de Cristo solamente. La vida de un pescador es incierta y peligrosa, con las olas inclementes, inseguro de un ingreso continuado. La vida de un pescador de hombres no es muy diferente, pero el Señor promete: “No temas”. El discipulado no es un camino fácil; tiene sus altibajos, sus gozos y sus desafíos, pero un discípulo no camina solo. Aquel que dijo “No temas” está al lado del discípulo fiel.

La naturaleza del mar es la inestabilidad, siempre está en movimiento continuo, siempre está fluyendo y empujando aguas, aguas que muchas veces sus playas no pueden contener, otras veces la mar se retira, dejando al descubierto grandes proporciones de playa. La mar es mayormente gobernada por la luna,  quien afecta la mar de acuerdo a su acercamiento ó alejamiento de la tierra. Así como es la mar, así es nuestro mundo;  las coronas y cetros son pasadas de mano en mano, gobiernos van y gobiernos vienen, hermosas ciudades amuralladas que han tomado siglos en construirse, son reducidas a escombros de un día a otro,  pueblos enteros vienen a ser asolados por culpa de las guerras.

La mar es tumultuosa por las grandes tormentas que allí se forman, lo mismo sucede a nuestro mundo.

También en la mar existe la opresión, los peces pequeños son devorados por los más grandes, lo mismo nuestro mundo, el rico devora y consume al pobre, el hombre en general pasa siempre mordiendo al resto de los hombres.

La iglesia es el barco en el mundo, la iglesia es afectada por la inestabilidad del mar, aún el más hábil marinero tiene dificultad para conducir una embarcación en el enfurecidos mar, los problemas y las aflicciones de los miembros de la iglesia, tienen que ver muchas veces con el comportamiento del mar.

Los peces, son los hombres que tienen que ser pescados para el reino de Dios. Es un trabajo arduo pescar, ya que cuando se hace, el pez trata de escaparse resistiéndose a quedarse en la red, muchas veces después de largo trabajo el pez logra escapar y regresar a las aguas libres, donde naturalmente encuentra placer y libertinaje en su manera de vivir pecaminosa-mente.

El pescador es aquel que lleva el evangelio y la red es el mismo evangelio.

Hay algunos teólogos que opinan que la “pesca milagrosa” no fue un milagro; ellos sostienen que fue resultado del conocimiento divino en Jesús, y Jesús lo que hizo fue solo decir donde se encontraba el banco de peces, para que la pesca se realizara.

Ya sea que Jesús creo los peces en el mismo momento, ó haya llenado las redes de peces en un segundo, ó haya empujado los peces dentro de la red, ó solamente dio la información donde los peces estaban, no deja de ser un milagro. Una noche entera infructuosa de trabajo de los experimentados pescadores, en contra de unos segundos de obediencia al Creador del mundo, muestra que cuando el esfuerzo humano se une al conocimiento y la bendición divina, grandes acontecimientos suelen suceder en nuestras vidas. “POR TU PALABRA”, ha sido y será siendo clave para las victorias de los cristianos en éste mundo.

¡Apártate de mí!

Esta es una postal que nos regala la Biblia; una postal que está llena de verdad de esquina a esquina.

Si se le hubiera pedido a una artista que pintara la escena de la pesca milagrosa, posiblemente hubiera pintado a Pedro, cayendo de rodillas a los pies del maestro, en señal de gratitud y adoración.

Pero la Biblia nos presenta una postal diferente, nos presenta el recibidor del milagro, rechazando al hacedor del milagro, no por que está rechazando las bondades recibida, sino por que se está dando cuenta de su dolorosa situación pecaminosa, y la presencia de la impresionante santidad de Jesucristo.

Esta reacción que tuvo Pedro también la tuvieron otros personajes de la Biblia:

22 Y dijo Manoa a su mujer: Ciertamente moriremos, porque a Dios hemos visto.” Jueces 13

19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.” Exodo 20

20 Y dijeron los de Bet-semes: ¿Quién podrá estar delante de Jehová el Dios santo? ¿A quién subirá desde nosotros? 1 Samuel

Y temiendo David a Jehová aquel día, dijo: ¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?” 1 Samuel 6 (esto lo dijo David después que Dios mató a Uza por tocar el arca)

18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo, varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?” 1 Reyes 17 (la viuda de Zarepta)

De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco,
Y me arrepiento en polvo y ceniza.” Job 42 (Job)

Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.” Isaias 6  (Isaías)

La exclamación de Pedro, fue una exclamación equivocada, aunque era una exclamación equivocada era una exclamación sincera , ya que era una exclamación dicha por un corazón tocado por la humildad; esa expresión era en verdad el llanto agonizante de la humildad, era la expresión de un alma despertada por una aterradora convicción de pecado.

Hay dos manera de alejar a Cristo de nuestra presencia, cuando descubrimos nuestra gran pecaminosidad contrastando con su gran santidad:

37 Entonces toda la multitud de la región alrededor de los gadarenos le rogó que se marchase de ellos, pues tenían gran temor. Y Jesús, entrando en la barca, se volvió” Lucas 8

“Apártate de mi, Señor, por que soy hombre pecador” dijo Pedro

La experiencia de los de los nazarenos y de los gadarenos, sucedió en el mismo lago, las dos experiencias sucedieron después de un milagro, fue el mismo personaje él que realizó el milagro, tanto los nazarenos como los gadarenos ya habían escuchado a Cristo; a pesar que el pedido casi fue el mismo, el resultado fue totalmente diferente.

Los gadarenos nunca mas volvieron a ver a Cristo, Pedro nunca mas se volvió a apartar de Cristo. Los gadarenos no perdieron nada pero perdieron a Cristo, Pedro perdió todo pero no perdió a Cristo; Dios conoce los pedidos del corazón.

Pedro tuvo tres llamados al apostolado; el primero fue en lar riveras del Jordán, presenciando el ministerio de Juan el Bautista.

El segundo llamado a Pedro fue hecho por Jesús en el milagro de las bodas de Caná

El tercer llamado a Pedro también lo hace Jesús con la pesca milagrosa.

El tercer llamado es el llamado definitivo que hace Jesús a Pedro. Después de éste milagro, Jesús les dijo a los discípulos que de ese día en adelante serían pescadores de hombres.

Posiblemente con esa gigante pesca, Pedro y los discípulos pudieron saldar cualquier deuda pendiente que ellos tuvieran, incluyendo la de la barca, si la había. Sin deudas con sus prójimos, los discípulos de Cristo, podían comenzar a trabajar en sus oficina apostólicas con toda libertad.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Nuestra primera lección debe ser aprender la voluntad de Dios, aun cuando vivamos circunstancias difíciles, y luego al conocer su voluntad, obedecerla sin preguntar. Una obediencia tal siempre será recompensada.

¿Cuál fue el resultado de la obediencia de Simón? “Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompió. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían” (Vers. 6, 7).

Jesús pretendía que esa experiencia sirviera de aliento a los pescadores en sus futuros esfuerzos en la pesca de almas… ¡Qué influencia poderosa ejerció este maravilloso hecho en las mentes de los humildes pescadores! El poder de Cristo atrajo los peces a la red de Simón, pero estos hombres de corazones honestos fueron completamente atrapados en la red que Cristo había preparado para ellos. “Dejándolo todo, le siguieron” (Alza tus ojos, {ATO}, p. 286).

En tiempos de Cristo los dirigentes religiosos del pueblo se consideraban ricos en tesoros espirituales. La oración del fariseo: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres”, expresaba el sentimiento de su clase y, en gran parte, de la nación entera. Sin embargo, en la multitude que rodeaba a Jesús había algunos que sentían su pobreza espiritual. Cuando el poder divino de Cristo se reveló en la pesca milagrosa, Pedro se echó a los pies del Salvador, exclamando: “Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador”; así también en la muchedumbre congregada en el monte había individuos acerca de cada uno de los cuales se podía decir que, en presencia de la pureza de Cristo, se sentía “desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Anhelaban “la gracia de Dios, la cual trae salvación”. Las primeras palabras de Cristo despertaron esperanzas en estas almas, y ellas percibieron la bendición de Dios en su propia vida (El discurso maestro de Jesucristo, {DMJ}, p. 11).

Necesitamos mirar constantemente a Jesús comprendiendo que es su poder lo que realiza la obra. Aunque hemos de trabajar fervorosamente para la salvación de los perdidos, también debemos tomar tiempo para la meditación, la oración y el estudio de la Palabra de Dios. Es únicamente la obra realizada con mucha oración y santificada por el mérito de Cristo, la que al fin habrá resultado eficaz para el bien (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 329).

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Lunes 27 de marzo // Lección 1__________________________________________

CONFESAR AL CRISTO

Uno de los momentos más importantes en la historia de Jesús ocurrió en un diálogo con Pedro. Jesús acababa de lidiar con algunos de los escribas y los fariseos, que lo habían estado desafiando para que les diera una señal, algo que probara quién era él (ver Mat. 16:1-4). Entonces, más tarde, a solas con los discípulos, Jesús habló acerca de los dos milagros que había realizado, en los que alimentó a miles de personas con solamente unos pocos panes y peces. Hizo todo esto en el contexto de advertir a los discípulos acerca de la “levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mat. 16:11).

Lee Mateo 16:13 al 17. ¿Qué está sucediendo aquí? ¿Cuál es la importancia de las palabras de Pedro a Jesús?

Mateo 16:13-17

13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Pedro aquí habló audazmente de su fe en Jesús. Y, a partir de Mateo 16:20, nos queda claro que su confesión de Cristo como el Mesías también era compartida por los demás discípulos. Este fue un momento decisivo en el ministerio de Jesús, aun cuando los discípulos, incluyendo a Pedro, tenían mucho que aprender.

“Los discípulos seguían esperando que Cristo reinara como un príncipe temporal. Creían que, si bien les había ocultado durante tanto tiempo su designio, no permanecería siempre en la pobreza y la oscuridad; debía estar cerca el tiempo para establecer su Reino. Los discípulos nunca se detuvieron a pensar que los sacerdotes y los rabinos no iban a cejar en su odio, que Cristo sería rechazado por su propia nación, condenado como impostor y crucificado como malhechor” (DTG 383).

Tan pronto como los discípulos reconocieron a Jesús como el Mesías, Jesús comenzó a enseñar que debía sufrir y morir (ver Mat. 16:21-23), un concepto que Pedro no podía aceptar. Pedro quedó tan indignado que “reconvino” a Jesús. Jesús, entonces, se volvió hacia Pedro y le dijo: “¡Quítate de delante de mí, Satanás!” (Mat. 16:23). Esta es una de las cosas más duras que Jesús haya dicho a cualquier persona durante su ministerio; sin embargo, lo hizo por el bien de Pedro mismo. Las palabras de Pedro reflejan sus propios deseos, su propia actitud egoísta acerca de lo que deseaba. Jesús tuvo que detenerlo en seco, en ese mismo instante y lugar; y aunque Jesús en realidad estaba dirigiéndose a Satanás, Pedro captó el mensaje: necesitaba aprender que servir al Señor involucraba sufrimiento. Y en sus escritos posteriores queda claro que aprendió esta lección (ver 1 Ped. 4:12).

¿Cuán a menudo tus deseos personales colisionan con lo que sabes que Dios desea que hagas? ¿Cómo decides qué hacer en esas situaciones?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Habían dos ciudades llamadas Cesareas en los tiempos de Jesús; una de ellas se encontraba al frente del mar mediterráneo y era una ciudad que tenía un fino puerto, y es muchas veces mencionada en el Nuevo Testamento; y la otra ciudad se encontraba es la parte mas lejana del norte de la nación, y a ésta se le conocía como Cesarea de Filipo.

Cesarea de Filipo, estaba cerca de la cueva donde nacía el río Jordán y también a las faldas del monte Hermón. Ésta ciudad le pertenecía al mundo cananeo y ellos le llamaban Lesem de acuerdo a Josué 19:  47Y les faltó territorio a los hijos de Dan; y subieron los hijos de Dan y combatieron a Lesem, y tomándola la hirieron a filo de espada, y tomaron posesión de ella y habitaron en ella; y llamaron a Lesem, Dan, del nombre de Dan su padre.

La tribu de Dan, conquistó la ciudad y le cambió el nombre a Dan. Mas tarde ésta ciudad fue conquistada por los reyes sirios, quienes bajo la influencia de la cultura y de la religión griega; le cambiaron el nombre a Panea, ya que dedicaron la ciudad a su dios “Pan” que era el mismo dios de los cananeos, comúnmente llamado “Baal”, que traducido al español sería “Satanás”

Herodes el grande construyó un templo en esa ciudad en honor a su jefe Augusto César. Cuando Herodes el grande murió, dejó su gigante reino dividido en cuatro partes, para que sus hijos reinaran.

A los hijos de Herodes el grande no se les llamaron “reyes” sino que “tetrarcas” y ésta parte norte de la nación le correspondió a Felipe el tetrarca.

Felipe vivía encantado con la belleza natural de Panea, por lo tanto la remodeló, la agrandó, la embelleció y le cambió nombre, le puso Cesarea en honor del emperador romano, y también le puso su nombre: “Filipo” para hacer diferencia de la otra ciudad también llamada “Cesarea”

Cesarea de Filipo, es uno de los lugares mas alejados al norte de la nación, que se registra que fue visitado por Cristo, durante su ministerio en ésta tierra.

Cesarea de Filipo, fue visitada por Cristo por varias razones; la primera razón era por la simpatía hacia el mundo pagano que vivía en la región, la segunda razón era para descansar un poco, de la interminable guerra de los escribas y fariseos de Jerusalén y de Capernaum, y la tercera razón era que la hermosa zona montañosa de Cesárea de Filipo, atraía a Jesús a la meditación y a la oración.

En Cesarea de Filipo, Jesús encontraba seguridad y refugio de los insultos y acechanzas de sus enemigos.

Fue en éste lugar del norte del país, que Jesús entabla una interesante conversación y también formula una de las preguntas mas interesantes que hizo Jesús en todo su ministerio a sus discípulos: 13 Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Benjamín Franklin hizo uno de los experimentos mas atrevidos que el hombre pudiera hacer. Mientras contemplaba la espesas nubes que se amontonaban en el cielo, elevaba su cometa de papel en medio de ellas, a la cual le había atado una pequeña cadena de metal. Dice la historia que mientras su cometa volaba en medio de las nubes, la ansiedad se había apoderado de él. Llegó el momento en que tenía que tocar la cadena con el revés de su mano, y esperar angustiosa-mente por la chispa electrónica que produciría el salvaje relámpago. Benjamín fue golpeado por una cantidad de electricidad muy baja, si la electricidad hubiera sido mas fuerte en ese momento, el filosofo hubiera encontrado la muerte inmediatamente. Este descubrimiento condujo al mundo científico al arte y a la ciencia de almacenar la energía, de éste experimento surgió lo que hoy comúnmente conocemos como las baterías.

Habían espesas nubes de dudas y confusión flotando en la comunidad, con respecto a Cristo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.

Ninguna respuesta era certera, todo se veía empañado, borroso, incierto, y vago. Se necesitaba una luz clara, brillante y gloriosa en medio de las tinieblas, y esa luz la dio el Padre celestial a través de la respuesta de Pedro: 16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Para los tiempos de Jesús existía en la sociedad judía la creencia de la “TRANSMIGRACIÓN” La transmigración es algo parecido a la reencarnación, la diferencia entre ellas es que la reencarnación es la continuación de la vida en cualquier otro ser viviente y esto incluye a los animales. Pero la transmigración es la misma reencarnación, pero solo entre humanos.

Los fariseos creían en la transmigración, y la incluían en sus enseñanzas. Para ellos los grande hombres del pasado, aun estaban en la existencia. Según los fariseos y la sociedad de esos días, en un momento de crisis o emergencia nacional, estos grandes profetas o reyes de la antigüedad, podían reencarnarse en el presente y terminar el trabajo que habían comenzado.

Herodes el tetrarca, creía que el cuerpo de Cristo era animado por el espíritu de Juan el Bautista, en otras palabras, Herodes creía en la transmigración, para Herodes Juan el Bautista se había reencarnado en Jesús, y es por eso, que una de las respuestas a la pregunta de Jesús, fue Juan el Bautista.

Herodes era de la secta de los saduceos, los saduceos no creían en la existencia de los espíritus, ni espíritus de ángeles, ni de hombres, ni de demonios, tampoco creían en la resurrección. Pero en ésta escena contemplamos la religión de Herodes, quebrada en mil pedazos, todo gracias a una conciencia quebrantada. El temor había triunfado sobre la religión.  La religión pierde su poder, cuando el hombre va en contra de la religión, violando su propia conciencia.

En Herodes podemos encontrar un ejemplo de cobardía, superstición, y crueldad, depositado en un solo recipiente:

-Fue el miedo a la mala Herodías lo que  llevó a Herodes a encarcelar a Juan

-Fue el miedo a las multitudes, lo que refrenaba a Herodes de matar a Juan

-Fuel el miedo a romper su promesa y hacer el rídiculo de debilidad imperial, lo que condujo a Herodes a asesinar a Juan el bautista

-Fue el miedo que produjo su conciencia quebrantada que lo llevó a creer que Juan el bautista había resucitado en la persona de Jesús, fue hasta que pudo contemplar a Jesús rostro a rostro, que su miedo se llenó de valor y se atrevió a burlarse de Jesús.

Una conciencia quebrantada y con miedo es la que hace al criminal entregarse a la horca después de muchos años de haber cometido su delito.

La historia dice que Nerón era perseguido constantemente por el espíritu de su madre que él mismo había mandado a asesinar.

Calígula padecía de insomnio, por las noches era perseguido constantemente por los rostros de las personas que había asesinado, solía pararse a la entrada de su palacio, deseando volver a ver el amanecer.

La historia también cuenta del general griego Teodoro, después de haber ordenado la decapitación del general Lisímaco, era constantemente asustado por una cabeza ensangrentada que solía aparecer montando un caballo, cada vez que él tenía una fiesta.

Ese mismo miedo que produce una conciencia quebrantada es la que hizo a Herodes decir: “Este es Juan el Bautista a quien yo asesine, él que ha resucitado”

La voz de Juan el bautista no pudo ser silenciada por Herodes, sucedió todo lo contrario, fue en su muerte cuando Herodes pudo escuchar la voz de Juan el bautista con mas claridad, en la muerte de Juan el Bautista, Juan fue liberado de la cárcel, pero su recuerdo inundaba el dormitorio de Herodes, en las fiesta de Herodes, era el recuerdo de Juan el bautista el que convertía la alegría de una fiesta en la tristeza de un funeral, era por las noches donde Herodes era despertado por la sonora voz de Juan hablando al oído interno de una conciencia negra.

Además muchos creían que Jesús era Elías. Elías fue tomado al cielo sin ver la muerte, Elías fue uno de los grandes profetas de la antigüedad, él surgió en uno de los momentos mas críticos de la historia nacional hebrea.

El profeta Malaquías había anunciado que Elías reaparecería justo antes del gran día de Jehová; esto lo encontramos en Malaquías 4: 5 que dice : “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.” Esta fue otra de las respuestas que se le dio a Jesús, cuando el preguntó: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

La otra respuesta para la pregunta de Cristo fue Jeremías. Jeremías fue el último profeta de Judá, que estuvo activo cuando Judá fue aniquilada y conquistada por Nabucodonosor de Babilonia. De acuerdo a la tradición judía, ellos creían y creen hasta el día de hoy, que fue Jeremías el que tomó el arca del pacto y el altar del incienso que estaba en el templo, y lo escondió en algún lugar del monte Nebo. También los judíos tenían la idea de que el arca reaparecería, justo antes de la venida del Mesías.

Los judíos tenían ésta idea, por que se basaban en el libro apócrifo de 2 Macabeos 2, del 4 al 7 que dice: “4 Se dice también en estos escritos del pasado que el profeta Jeremías, obedeciendo a órdenes del Cielo, se hizo acompañar por el Arca de la Alianza con su toldo y fue al cerro donde Moisés había subido y desde el cual había contemplado la tierra prometida. 5 Allí Jeremías encontró una caverna; metió en ella el Arca, el toldo que la cubría y el altar del incienso y luego tapó la entrada con piedras. 6 Algunos de los que lo seguían volvieron para señalar el camino, pero ya no pudieron encontrarla. 7 Al saberlo, Jeremías se lo reprochó y añadió: «Este lugar quedará secreto hasta que Dios tenga compasión de su pueblo disperso y lo reúna.”

(no le estamos dando propaganda al libro de Macabeos, solo le ponemos ésta información para que descubramos el porqué de las respuestas de los judíos a la pregunta de Jesús)

Las cuatro repuestas que se le dieron a Jesús cuando el preguntó: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Fueron: Juan el bautista, Elías, Jeremías, o cualquier otro profeta. Estas respuestas denotan la altísima reputación que tenía Jesús entre el mundo judío, pero a pesar de todo nadie estaba dispuesto a reconocerlo como el Mesías.

A pesar del maravilloso trabajo de Jesús, de sus palabras y de sus milagros, la gente solo lo reconocía como un excelente trabajador y el posible precursor del Mesías.

La Biblia había anunciado a Juan que aparecería antes de Cristo, también Elías fue anunciado que aparecería antes de Jehová, y Jeremías se creía que aparecería antes de el Mesías.

Los judíos que creían en la transmigración, creían que Juan, Elías o Jeremías habían resucitado en  Jesús, y es por eso que a Jesús le daban cualquier nombre, ya sea el de Juan, el de Elías, el de Jeremías o el de cualquier otro profeta, pero nunca le dieron el nombre del Mesías, ellos nunca pudieron aceptar a Jesús como el Mesías.

22Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

La misma mente y boca que hace unos momentos había sido usada por la inspiración divina, ahora fue usada por la inspiración demoníaca.

A Pedro se le olvido la distancia que tenía que guardar entre Dios y el hombre, entre el maestro y el alumno, por su consejo parecía que Pedro tenía mas sabiduría que su propio Maestro. Perplejo por la noticia que acababa de escuchar, Pedro sugirió a Jesús dejar perdida a toda la humanidad. Esa siempre fue la sugerencia y el deseo del diablo.

Pedro podía comprender que Jesús era el Hijo de Dios, pero no podía comprender los sufrimientos y la muerte de Jesús. Pedro después de ser altamente homenajeado por Jesús, ahora es altamente humillado por Jesús. Pedro que su nombre significa una piedra movediza, ahora se había convertido en una piedra de tropiezo, una piedra que hace caer. Pedro se estaba interponiendo en el camino de Jesús, se estaba interponiendo al calvario, se estaba interponiendo a la salvación del hombre. Jesús logró reconocer al diablo, ahora disfrazado de una manera mas peligrosa que nunca; no hay peores tentadores en nuestras vidas que nuestros propios amigos, esos amigos que siempre les importa mas nuestro bienestar terrenal y nuestras comodidades y placeres, que nuestro carácter.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Desde el principio, Pedro había creído que Jesús era el Mesías. Muchos otros que habían sido convencidos por la predicación de Juan el Bautista y que habían aceptado a Cristo, empezaron a dudar en cuanto a la misión de Juan cuando fué encarcelado y ejecutado; y ahora dudaban que Jesús fuese el Mesías a quien habían esperado tanto tiempo. Muchos de los discípulos que habían esperado ardientemente que Jesús ocupase el trono de David, le dejaron cuando percibieron que no tenía tal intención. Pero Pedro y sus compañeros no se desviaron de su fidelidad. El curso vacilante de aquellos que ayer le alababan y hoy le condenaban no destruyó la fe del verdadero seguidor del Salvador. Pedro declaró: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” El no esperó que los honores regios coronasen a su Señor, sino que le aceptó en su humillación.

Pedro había expresado la fe de los doce. Sin embargo, los discípulos distaban mucho de comprender la misión de Cristo. La oposición y las mentiras de los sacerdotes y gobernantes, aun cuando no podían apartarlos de Cristo, les causaban gran perplejidad. Ellos no veían claramente el camino. La influencia de su primera educación, la enseñanza de los rabinos, el poder de la tradición, seguían interceptando su visión de la verdad. De vez en cuando resplandecían sobre ellos los preciosos rayos de luz de Jesús; mas con frecuencia eran como hombres que andaban a tientas en medio de las sombras. Pero en ese día, antes que fuesen puestos frente a frente con la gran prueba de su fe, el Espíritu Santo descansó sobre ellos con poder. Por un corto tiempo sus ojos fueron apartados de “las cosas que se ven,” para contemplar “las que no se ven” (2 Corintios 4:18) (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, pp. 379, 380).

Pedro no deseaba ver la cruz en la obra de Cristo. La impresión que sus palabras hacían se oponía directamente a la que Jesús deseaba producir en la mente de sus seguidores, y el Salvador fue movido a pronunciar una de las más severas reprensiones que jamás salieran de sus labios…

Satanás estaba tratando de desalentar a Jesús y apartarle de su misión; y Pedro, en su amor ciego, estaba dando voz a la tentación. El príncipe del mal era el autor del pensamiento. Su instigación estaba detrás de aquella súplica impulsiva… Estaba tratando de fijar la mirada de Pedro en la gloria terrenal, a fin de que no contemplase la cruz hacia la cual Jesús deseaba dirigir sus ojos. Por medio de Pedro, Satanás volvía a apremiar a Jesús con la tentación. Pero el Salvador no le hizo caso; pensaba en su discípulo. Satanás se había interpuesto entre Pedro y su Maestro, a fin de que el corazón del discípulo no fuese conmovido por la visión de la humillación de Cristo en su favor. Las palabras de Cristo fueron pronunciadas, no a Pedro, sino a aquel que estaba tratando de separarle de su Redentor. “Quítate de delante de mí, Satanás”. No te interpongas más entre mí y mi siervo errante. Déjame llegar cara a cara con Pedro para que pueda revelarle el misterio de mi amor.

Fue una amarga lección para Pedro, una lección que aprendió lentamente, la de que la senda de Cristo en la tierra pasaba por la agonía y la humillación. El discípulo rehuía la comunión con su Señor en el sufrimiento; pero en el calor del horno, había de conocer su bendición (Conflicto y valor, {CV}, p. 312).

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Lección 1 // Martes 28 de marzo__________________________________________

CAMINAR SOBRE EL AGUA

En el tiempo en que estuvieron con Jesús, los discípulos vieron muchas cosas increíbles, aunque pocas pueden compararse con los eventos que se describen en Mateo 14:13 al 33, Marcos 6:30 al 52 y Juan 6:1 al 21. Jesús usó cinco pequeñas rodajas de pan y dos pescados para alimentar a más de cinco mil personas. Una vez más, ¿qué debió de haberse cruzado por la mente de los discípulos después de presenciar algo como eso?

Lee Mateo 14:22 al 33. ¿Cuál es el mensaje más importante que podemos extraer de esta historia para nosotros mismos, que nos sirva de ayuda en nuestro caminar con el Señor?

Mateo 14:22-33

22 En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. 23 Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. 24 Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. 33 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Con la alimentación de las multitudes, estos hombres acababan de presenciar el poder de Jesús de una manera increíble. Verdaderamente, Jesús tenía control sobre el mundo natural. Eso debió de haber sido lo que ayudó a Pedro a hacer este pedido osado y algo presuntuoso: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas” (Mat. 14:28).

¡Qué expresión de fe!

Jesús, entonces, reconoció esta fe y le dijo a Pedro que viniera, lo cual hizo, manifestando una vez más su fe. Una cosa habría sido caminar sobre el agua cuando estaba calma, pero Pedro lo hizo en medio de una tormenta.

La lección más común extraída de esta historia es la de no quitar la vista de Jesús. Sin embargo, hay algo más: Pedro seguramente confiaba en Jesús, o nunca le habría hecho ese pedido a Jesús ni habría actuado cuando él accedió. Sin embargo, una vez que lo hizo, comenzó a sentir miedo y, con ese temor, comenzó a hundirse. ¿Por qué? ¿No podría Jesús haber mantenido a Pedro a flote a pesar de su miedo? Jesús, no obstante, permitió que Pedro alcanzara el punto en el que no podía hacer otra cosa que clamar, en su desesperación: “¡Señor, sálvame!” (Mat. 14:30). Entonces, Jesús estiró la mano e hizo exactamente lo que Pedro le pedía. El hecho de que “Jesús, extendiendo la mano, asió de él” (Mat. 14:31), cuando simplemente podría haberlo mantenido a flote sin necesidad de contacto físico, seguramente ayudó a que Pedro se percatara de cuánto necesitaba aprender a depender de Jesús.

Podemos comenzar nuestra caminata con gran fe, confiando en el poder de nuestro Señor; pero, cuando la situación se pone difícil, necesitamos recordar las palabras de Jesús a Pedro: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mat. 14:31).

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Precisamente después del asesinato de Juan el Bautista, es que sucede el milagro de la alimentación de los 5,000

Hay que recalcar que el milagro de la alimentación de los 5,000  es el único milagro que es narrado en los cuatro evangelios. El evangelio de Juan agrega, que después de éste milagro, la multitud había decidido hacer rey a Jesús por la fuerza. Esa fue la razón que Jesús forzó a sus discípulos a cruzar el lago, mientras él se retiró a las montañas, para dedicarse a la oración.

Hay tres razones “sugerentes” por la cual se cree que Jesús ordenó a sus discípulos a marcharse del monte, después que se realizó el milagro de la alimentación de los 5000.

La primera razón podría ser por que los discípulos apoyarían la decisión de la multitud de tomar a Jesús por la fuerza y hacerlo rey:

El milagro de la alimentación de los 5000 acababa de suceder y de acuerdo al evangelio de Juan, el pueblo había decidido tomar a Jesús por la fuerza, y hacerlo rey. Si Jesús hizo ese milagro con solamente 5 panes y 2 pescados, él era capaz de alimentar un ejercito por un tiempo indefinido, si él así lo deseaba, y esto por supuesto alegraba mucho al pueblo pensando en la liberación del yugo romano. Hay muchos comentadores bíblicos que creen que los apóstoles iban a apoyar la acción del pueblo.

Cristo conociendo las intenciones de todos ellos, inmediatamente despachó a sus discípulos, obligándolos a marcharse del lugar, aún en contra de su voluntad y también despidió al pueblo, ésta era la manera de frustrar el deseo de la gran multitud, mientras el se retiró a entregarse a la oración.

La segunda razón “sugerente” podría ser por humildad:

Los discípulos acababan de presenciar uno de los milagros mas grandes de Jesús. Los 12 discípulos había tomado parte activa en el milagro de la alimentación, ellos mismos habían sido portadores del milagro, mientras repartían el alimento ellos pudieron presenciar como las cestas se volvían a llenar de alimentos, habían compartido con la gran multitud de alrededor de 10, 000 personas, incluyendo mujeres y niños, habían sido 12 ministros activos, se les había visto caminar en medio de la gran multitud, mientras la multitud estaba recostada sobre la grama.

Si ellos permanecían allí, por un tiempo mas, cabía la oportunidad que los discípulos comenzaran a recibir halagos y adulaciones de parte de la gran multitud. Posiblemente está fue otra razón por la cual Jesús les ordenó marcharse en contra de su voluntad, ellos no podían quedarse en el lugar para recibir adulaciones de parte de la multitud.

Ningún ministro debe introducirse o quedarse en el lugar que le pertenece a Dios, todo ministro necesita aprender a ser servidor, una vez hecho su trabajo, tiene que marcharse inmediatamente y dejar el resto al Señor. A los ojos de la gran multitud, los discípulos eran personas muy exaltadas por su posición con Cristo, ahora ellos fueron enviados a una embarcación, como si fueran sencillamente pescadores. ¡Que hermosa ilustración! En el milagro fueron exaltados, después del milagro necesitaban aprender la lección de la humildad.

Esta experiencia es un gran ejemplo para que todos nosotros sigamos: Después de participar en una gran hazaña, en un gran milagro, en un gran esfuerzo espiritual, donde nos gloriamos en la grandeza de Dios, y tuvimos una parte activa; inmediatamente tenemos que abandonar ese lugar, marcharnos en nuestras barcas como humildes pecadores, eso es lo que somos: humildes pecadores. La gloria, la alabanza y el agradecimiento solo se le da al Jefe, no a los pescadores.

La tercera razón “sugerente” es porque los discípulos fueron conducidos al centro de la tempestad.

Suele pasar que después de grandes triunfos espirituales, vienen grandes adversidades en la vida. Pareciera ser que el cielo siempre va en contra de sus propios caminos. Después que los discípulos tuvieron la fe y la alegría de distribuir el alimento en el milagro de los 5000, ahora tenían que pasar una prueba de obediencia; ahora ellos fueron enviado al centro del problema.

La tormenta se gravó por la ausencia de Cristo, y la tormenta se calmo con la venida de Cristo

Cristo empujó a sus discípulos al mar, mientras él se dirigió a la montaña a orar, A pesar que los discípulos no podían ver a Cristo, él nunca desamparó a sus discípulos, ellos estaban presentes en sus oraciones, mientras él hablaba con el Padre.

Cristo regresó a sus discípulos tal como les había prometido, no regresó a ellos de acuerdo a sus deseos, o manera o tiempo; regresó a ellos de acuerdo a su propio plan. Es el hombre quien necesita aprender a ajustarse a Dios, y no Dios al hombre.

El mar de Galilea tiene un nivel muy bajo comparado al gran mar del Mediterráneo, su altura es de 600 pies, (189 metros) bajo el nivel del mar. Las aguas que bajan de las montañas hacia el lago, han formado grandes canales o surcos en la tierra, y estos mismos canales arrastran los vientos de las montañas hacia abajo, formándose rápidamente tormentas muy violentas y severas.

Los discípulos se enfrentaron a una de éstas tormentas, partieron antes de la puesta del sol y era casi el amanecer cuando ellos habían alcanzado la mitad del mar, que es aproximadamente solo 3 o 4 millas (5 a 7 kilómetros)

En aproximadamente 9 horas, ellos habían logrado avanzar solamente 5 kilómetros, es decir su velocidad era alrededor de medio kilo metro por hora.

25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.

Los discípulos aun no eran libres de la superstición que sufrían los habitantes de la región, inmediatamente sus mentes relacionaron la aparición del “fantasma” con destrucción. Era entre las 3 y las 6 de la mañana, la parte mas obscura de la noche, en medio de la tormenta aparece una figura misteriosa vestida de blanco, que sus ropas se movía y danzaba sacudida por el viento, lo discípulos pudieron contemplar la silueta desde lejos y quedaron confundidos si lo que estaban viendo era una realidad o era el resultado del develo y del cansancio, sabiendo que ningún humano tiene la virtud para caminar sobre las aguas, la conclusión que era un fantasma, que era una aparición nocturna, que era un demonio con forma humana, fue lógica a cualquier mente humana.

Los judíos y especialmente fariseos, creían en los espíritus, en las apariciones, en los fantasmas y en los demonios, ellos creían que era en la noche que estos usaban para aparecer a los humanos, ellos tenían una ley que decía: “Es prohibido que un hombre salude a su amigo en la noche, tenemos que ser cuidadosos: Puede ser un demonio”

Posiblemente a la mayoría de nosotros, también nos causara terror enfrentarnos a una situación como la que enfrentaron los discípulos.

27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! 28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.

El mas valiente de todos, se atrevió a hablar y dijo: “Si eres tu”; denotando inseguridad de la persona con quien está hablando, el temor de que Satanás hubiera tomado la forma de un ángel de luz y que imitara la voz de Jesús, existía en la mente de Pedro y de los discípulos, a pesar de esa inseguridad, Pedro se aventó al agua y comenzó a caminar; ¿fe o presunción?

La decisión de Pedro se le llama “la religión del impulso”

La religión puede actuar en los humanos bajo tres formas:

1-La religión puede actuar sin el intelecto; simplemente impulsada por lo exterior, ésta es una religión basada en las emociones.

2-La religión puede actuar bajo el intelecto; controlada por el juicio y la razón de la persona, y ésta es la manera que tiene que ser

3-La religión puede actuar en contra del intelecto; ésta es la religión del impulso y su ejemplo vivo es Pedro

Estas son unas de las características para descubrir si sufrimos de la “religión del impulso”

1-La religión del impulso siempre hace pedidos extravagantes: El hombre no fue creado para caminar sobre las aguas, al menos la Biblia nunca lo explica así. Después que el hombre pecó, se sabe que perdió muchas capacidades, y una de las capacidades que el hombre no tiene, es poder caminar sobre las aguas. Para evitar caer en manos del enemigo, tenemos que estudiar las leyes generales, tener dominio propio y buscar la ayuda divina.

2-La religión del impulso nos conduce a conductas peligrosas. Un acto de necedad nos puede hundir en un mar de dificultades

3- La religión del impulso siempre es corregida por Dios. Dios siempre permite que el humano desarrolle sus pasiones y su fanatismo y después corrige a la persona, exponiendo su error: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” Pregunto Jesús a Pedro.

El uso de la fe, demanda el uso completo del intelecto o de la razón de la persona, no actuemos por impulso, ni tampoco por costumbres o hábitos

Recordemos que el uso de la fe incluye el intelecto, la razón, evidencias y dependencia de Dios.

-Hay muchos que creen que se están hundiendo, pero no es así

-Hay muchos que se están hundiendo pero no lo saben

-Hay muchos que se están hundiendo y miserablemente si lo saben

La consecuencia de nuestro hundimiento es evidente, lo que antes estaba debajo de nosotros, ahora se encuentra arriba de nosotros, el amo se convirtió en esclavo y el esclavo en amo, las ansiedades, las aflicciones, y los problemas nos hunden, nuestro único escape es clamar a Cristo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En la hora de mayor necesidad, cuando el desaliento quiera abrumar el alma, es cuando el vigilante ojo de Jesús verá que necesitamos su ayuda. La hora de la necesidad humana es la hora de la oportunidad de Dios. Cuando todo apoyo humano fracasa, entonces Jesús acude en nuestro auxilio, y su presencia despeja las tinieblas y disipa la nube de lobreguez.

En su barquichuelo, sobre el mar de Galilea, en medio de la tempestad y las tinieblas, los discípulos luchaban para alcanzar la orilla, pero todos sus esfuerzos eran infructuosos. Cuando la desesperación se estaba apoderando de ellos, vieron a Jesús que andaba sobre las ondas espumosas. Pero al principio no reconocieron la presencia de Cristo, y su terror aumentó hasta que su voz diciendo: “Yo soy, no temáis” (Juan 6:29), disipó sus temores y les infundió esperanza y gozo. Entonces, ¡cuán voluntariamente los pobres y cansados discípulos cesaron en sus esfuerzos y lo confiaron todo al Maestro!

Este sorprendente incidente ilustra la experiencia de los que siguen a Cristo. ¡Con cuánta frecuencia nos aferramos a los remos, como si nuestra propia fuerza y sabiduría bastaran, hasta que encontramos inútiles nuestros esfuerzos. Entonces, con manos temblorosas y fuerza desfalleciente, entregamos el trabajo a Jesús y confesamos que no podemos cumplirlo. Nuestro misericordioso Redentor se compadece de nuestra debilidad; y cuando, en respuesta al clamor de la fe, él asume la obra que le pedimos que haga, ¡cuán fácilmente realiza lo que nos parecía tan difícil! (Testimonios para la iglesia, {4TI}, t. 4, pp. 521, 522).

Necesitamos educar el alma para que tome y retenga las ricas promesas de Dios. El Señor Jesús sabe que no es posible para nosotros resistir las muchas tentaciones de Satanás sin recibir el poder divino que Dios nos da. El sabe que si confiamos en nuestra propia fortaleza humana, fracasaremos. Por lo tanto, ha sido tomada toda provisión, para que en cada emergencia y prueba acudamos a la fortaleza. … Hemos recibido la promesa de labios que no mienten. … Debemos tener fe individualmente para recibir de él las cosas que ha prometido (Nuestra elevada vocación, {NEV}, p. 133).

El mayor peligro del hombre es el engaño propio, el agrado de la autosuficiencia, lo cual lo separa de Dios, la fuente de su poder. Nuestras tendencias naturales, a menos que sean corregidas por el Espíritu Santo de Dios, llevan dentro de ellas las semillas de la muerte moral. A no ser que tengamos una conexión vital con Dios, no podremos resistir los efectos no consagrados del amor propio, la complacencia propia y la tentación a pecar.

Para recibir la ayuda de Cristo, tenemos que darnos cuenta de nuestra necesidad. Debemos tener un conocimiento verdadero de nosotros mismos. Cristo puede salvar sólo a aquel que se reconoce como pecador. Únicamente al ver nuestra completa impotencia y al abandonar toda confianza en nosotros mismos podremos asirnos del poder divino (Testimonios para la iglesia, {8TI}, t. 8, pp. 330).

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Miércoles 29 de marzo // Lección 1________________________________________

NEGAR A SU SEÑOR

Lee Lucas 22:31 al 34, y 54 al 62. ¿Qué lecciones podemos aprender de los fracasos de Pedro?

Lucas 22:31-34

31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32 pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33 El le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte. 34 Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.

Lucas 22:54-62

54 Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. 55 Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. 56 Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También éste estaba con él. 57 Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 58 Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. 59 Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también éste estaba con él, porque es galileo. 60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 62 Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.

Las intenciones de Pedro eran buenas. Y, de hecho, mostró más coraje que los demás discípulos, pues siguió a Jesús a fin de descubrir qué le sucedería. Sin embargo, para lograr eso, decidió esconder su verdadera identidad. Esta concesión, esta desviación del camino de lo bueno y lo correcto, lo llevó a negar a su Señor tres veces, exactamente como se lo había advertido Jesús.

La historia de Pedro aquí es, tristemente, muy instructiva respecto de lo devastador que puede ser el resultado de hacer concesiones y transigir con el pecado.

Como sabemos, la historia cristiana está repleta de consecuencias terribles, que sobrevienen cuando los cristianos hacen concesiones en cuanto a verdades cruciales. Aunque la vida misma a menudo implica hacer concesiones, y a veces debemos estar dispuestos a ceder, debemos mantenernos firmes cuando se trata de verdades cruciales. Como pueblo, tenemos que aprender respecto de qué nunca debemos hacer concesiones, bajo ninguna circunstancia (ver, por ejemplo, Apoc. 14:12).

Según Elena de White, la concesión de Pedro y su fracaso comenzaron en el Getsemaní, cuando durmió en vez de orar, por lo que no estuvo preparado espiritualmente para lo que venía. Si hubiera dedicado ese tiempo a la oración ferviente, escribió Elena de White, “no habría negado a su Señor” (DTG 660).

Sí, Pedro fracasó tremendamente. Pero, por grande que haya sido su fracaso, la gracia de Dios fue aún mayor. “Cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Rom. 5:20). Fue el perdón de Jesús lo que hizo de Pedro uno de los líderes prominentes de la iglesia cristiana primitiva. Qué lección poderosa, para todos nosotros, sobre la realidad de la gracia de Dios: a pesar de nuestros fracasos, ¡deberíamos levantarnos y avanzar por fe!

Sí, Pedro sabía lo que significaba ser perdonado. Él sabía de primera mano exactamente de qué se trataba el evangelio, porque lo había experimentado; y no solamente había vivido la realidad de su pecaminosidad humana, sino también la grandeza y la profundidad del amor y la gracia de Dios para con los pecadores.

¿Cómo podemos aprender a perdonar a aquellos que nos han decepcionado, como Pedro decepcionó aquí a Jesús?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

15 Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Y como el otro discípulo era conocido del sumo sacerdote, entró en el patio del sumo sacerdote con Jesús; 16 Pedro, en cambio, tuvo que quedarse afuera, junto a la puerta. El discípulo conocido del sumo sacerdote volvió entonces a salir, habló con la portera de turno y consiguió que Pedro entrara.     Juan 18

Es Juan quien consigue un pase de cortesía para que Pedro pudiera entrar al patio del sumo-sacerdote; de allí en adelante comienza el reloj en contra de Pedro, Jesús había dicho que esa noche Pedro le negaría tres veces, antes que el gallo cantara, y fue exactamente como Jesús dijo.

Tanto el pecado de Judas como el pecado de Pedro, para esa noche específica, fueron pecados muy graves; la diferencia era que Pedro pecó siendo victima de la sorpresa, y Judas pecó por su propia decisión. Es muy difícil saber como iremos a reaccionar ante situaciones de apremio, de terror o de sorpresas.

69Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. 70Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices. 71Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. 72Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. 73Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre. 74Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo. 75Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

Las tres negaciones de Pedro sucedieron en forma progresiva:

La primera negación es una simple negación, Pedro dice sencillamente que no conoce a Jesús

La segunda negación de Pedro ha crecido en culpabilidad, ya que allí Pedro uso el juramento en su negación; rápidamente Pedro había olvidado uno de los mandatos de Cristo: 34Pero yo les digo: No juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer que ni uno solo de tus cabellos se vuelva blanco o negro. 37Cuando ustedes digan “sí”, que sea realmente sí; y cuando digan “no”, que sea no. Cualquier cosa de más, proviene del maligno Mateo 5

La tercera negación de Pedro fue la mas grave de las tres negaciones, incluyó de nuevo el juramento, pero además Pedro le agregó la maledicencia.

En un corto tiempo, Pedro mostró un progreso deplorable de infidelidad y de ceguera. Por miedo a un sirviente que lo estaba acosando, fue capaz de negar a Jesucristo, a quien él había conocido y aceptado como El Hijo de Dios.

El gallo canto por segunda vez y ahora Pedro se recordó de las palabras de Jesús, Pedro no se pudo recordar de las palabras de Jesús cuando el gallo canto por primera vez, que sucedió en la primera negación.

Lucas nos presenta una postal diferente que los otros evangelios la omiten , él dice: 60-¡Hombre, no sé de qué estás hablando! – replicó Pedro. En el mismo momento en que dijo eso, cantó el gallo. 61El Señor se volvió y miró directamente a Pedro. Entonces Pedro se acordó de lo que el Señor le había dicho: «Hoy mismo, antes de que el gallo cante, me negarás tres veces.» 62Y saliendo de allí, lloró amargamente. Lucas 22

 Mientras Pedro llora amargamente, hay varias cosas de las cuales nosotros nos debemos de apartar, para no caer en el mismo error:

1-El terrible daño de la confianza propia: La confianza del verdadero cristiano se deposita en el poder que hay en Dios, y solamente se siente seguro en saber que Dios es el único que lo puede mantener fuera de la tentación.

2-El acto de recibir los mas altos favores y privilegios de parte de Dios, no nos da ninguna garantía para no caer en Pecado. Pocos han sido tan privilegiado como Pedro, pocos causaron tanto dolor al Hijo de Dios como lo causo Pedro, él trajo un escándalo profundo a la religión.

3-Cuando el hombre comienza a pecar, los siguientes pecados los cometerá con mas facilidad: Pedro comenzó con una simple negación, lo incrementó con una afirmación mas violenta, y lo remato con profanidad abierta. Cuando se abren las puertas del pecado, se alcanza la meta del crimen fácil y rápidamente.

4-El verdadero arrepentimiento es profundo y amargo al mismo tiempo.

5-Solo una mirada de Jesús es necesaria para producir en nosotros la aflicción de nuestros pecados. Ofendemos a Jesús con nuestros crímenes pero la mirada de Jesús nos despierta el arrepentimiento y la confesión de nuestros pecados.

6-Cuando caigamos en tentación y en pecado, retirémonos del mundo, busquemos un lugar de soledad, derramemos nuestra alma ante Dios, el atenderá a nuestros lamentos, escuchará nuestras aflicciones, secará nuestras lágrimas y nos recibirá de nuevo en sus brazos.

7-A los cristianos verdaderos se les permitirán chascos como el que sufrió Pedro, es solamente a través de esas experiencias que se conocen y se rectifican los defectos de carácter que tenemos ocultos y secretos, y que son necesarios remover de nuestras vidas para ganar el cielo.

Es muy digno de remarcar que la caída de Pedro y los demás sucesos de los apóstoles, fueron escritos por los evangelistas con una gran honestidad. Todos ellos estuvieron dispuestos a decir la verdad tal como era, dispuestos a no esconder nada, inclusive si les tocaba ir en contra de ellos mismos, y mencionar sus errores sin tratar de aparentar que eran mejor de lo que fueron.

Además es muy digno de recalcar que el evangelio de Marcos fue escrito con la misma seriedad y gravedad de los actos, a pesar que éste evangelio fue escrito bajo la supervisión del apóstol Pedro, y toda parte del libro fue sometida a Pedro para revisión, Pedro no oculta, ni disminuye ninguno de los errores que él cometió en el pasado. Mas alta prueba de honestidad y candor de los evangelistas, no puede ser demandada.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La razón por la cual muchos en este siglo no realizan mayores progresos en la vida espiritual, es porque interpretan que la voluntad de Dios es precisamente lo que ellos desean hacer. Mientras siguen sus propios deseos se hacen la ilusión de que están conformándose a la voluntad de Dios. Los tales no tienen conflictos consigo mismos. Hay otros que por un tiempo tienen éxito en su lucha contra sus propios deseos de placeres y comodidad. Son sinceros y fervorosos, pero se cansan por el prolongado esfuerzo, la muerte diaria y la incesante inquietud. La indolencia parece invitarlos, la muerte al yo es desagradable; finalmente cierran sus soñolientos ojos y caen bajo el poder de la tentación en vez de resistirla.

Las instrucciones formuladas en la Palabra de Dios no dan lugar para transigir con el mal. El Hijo de Dios se manifestó para atraer a todos los hombres a sí mismo. No vino para adormecer al mundo arrullándolo, sino para señalarle el camino angosto por el cual todos deben andar si quieren alcanzar finalmente las puertas de la ciudad de Dios. Sus hijos deben seguir por donde él señaló la senda; sea cual fuere el sacrificio de las comodidades o de las satisfacciones egoístas que se les exija; sea cual fuere el costo en labor o sufrimiento, deben sostener una constante batalla consigo mismos (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 451).

El bien y el mal nunca armonizan. Entre la luz y las tinieblas no puede haber componendas. La verdad es luz revelada; el error es oscuridad. La luz no tiene comunión con las tinieblas, la justicia no tiene compañerismo con la injusticia…

Tengamos presente que estamos en terreno ventajoso puesto que Cristo ha vencido en nuestro favor. Ha hecho completa provisión para que podamos vencer. El poder divino se coloca detrás de toda voluntad resueltamente determinada a hacer lo recto. Dios ha provisto la armadura y las armas con las cuales cada uno tiene que combatir. Vístanse los soldados de Cristo toda la armadura de Dios y no vacilen frente a los ataques de Satanás… El éxito en la lucha cristiana significa vigilancia y una diaria crucifixión del yo.

El que se guía por los principios puros y santos discernirá rápidamente la más leve mancha de mal debido a que conserva a Cristo delante de sí como modelo. Su profundo arrepentimiento al descubrir un acto equivocado significa la corrección pronta de todo paso en donde él se ha apartado de la verdad. Significa una lucha constante y sincera hacia los logros más y más sublimes en la vida cristiana. Significa ayudar a otros a alcanzar el cielo. Significa aferrarse a Cristo con una fe viva y resistir el mal, hasta la muerte si fuera necesario, y luchar contra el pecado (In Heavenly Places, p. 260; parcialmente en En los lugares celestiales, {ELC}, p. 262).

Cuando imploramos misericordia y bendición de Dios, debemos tener un espíritu de amor y perdón en nuestro propio corazón. ¿Cómo podemos orar: “Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12), y abrigar, sin embargo, un espíritu que no perdona? Si esperamos que nuestras oraciones sean oídas, debemos perdonar a otros como esperamos ser perdonados nosotros (El camino a Cristo, {CC}, p. 97).

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Lección 1 // Jueves 30 de marzo__________________________________________

PEDRO COMO LÍDER DE IGLESIA

Durante el ministerio de Jesús, Pedro a menudo ejerció el papel de líder de los doce discípulos. Era el portavoz habitual del grupo. Cuando Mateo presenta la lista de los discípulos, dice “primero […] Pedro” (Mat. 10:2). Pedro también jugó un papel prominente en la iglesia primitiva. Fue él quien tomó la iniciativa de designar a un discípulo que reemplazara a Judas Iscariote, quien había traicionado a Jesús (Hech. 1:15-25). En el día de Pentecostés, fue Pedro quien explicó a las multitudes que estaban viendo el don prometido del Espíritu, derramado por Dios sobre su pueblo (Hech. 2:14-36). También fue él quien, al ser arrestado por predicar sobre la resurrección de los muertos, habló frente al sumo sacerdote y demás líderes judíos reunidos (Hech. 4:1-12). Fue Pedro a quien Dios dirigió hacia Cornelio, el primer gentil en ser aceptado como seguidor de Jesús (Hech. 10:1-48). Fue él a quien Pablo visitó durante quince días, cuando este fue por primera vez a Jerusalén después de su conversión (Gál. 1:18). De hecho, al describir a los seguidores de Jesús en Jerusalén en ese tiempo, Pablo identifica a tres “pilares” de la iglesia: Pedro, Santiago el hermano de Jesús, y Juan, el discípulo amado (Gál. 2:9).

Lee Gálatas 1:18 y 19; y 2:9, y 11 al 14. ¿Qué nos dicen estos textos acerca de Pedro, aun cuando se destacaba como líder en la iglesia primitiva?

Gálatas 1:18-19

18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días; 19 pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.

Gálatas 2:9

y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.

Gálatas 2:11-14

11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

Aun siendo líder de iglesia, alguien claramente llamado por el Señor (Jesús le dijo a Pedro: “Apacienta mis ovejas” [Juan 21:17]), y quien recibió la visión acerca de “que a ningún hombre llame común o inmundo” (Hech. 10:28), Pedro todavía necesitaba un crecimiento importante.

En los primeros años de la iglesia, casi todos los cristianos eran judíos, muchos de los cuales eran “celosos por la ley” (Hech. 21:20). En su interpretación de la Ley, comer con los gentiles era un problema, porque estos eran considerados inmundos. Cuando algunos judíos cristianos de parte de Santiago, de Jerusalén, llegaron a Antioquía, Pedro dejó de comer con los gentiles.

Para Pablo, un comportamiento tal era un ataque al evangelio mismo. Consideró que las acciones de Pedro eran una hipocresía abierta y no tuvo temor de desafiarlo sobre eso. De hecho, Pablo aprovechó la oportunidad para expresar la enseñanza clave de la fe cristiana: justificación solo por la fe (ver Gál. 2:14-16).

Aunque había sido llamado por Dios, Pedro tenía algunos puntos ciegos que debían ser corregidos. ¿De qué modo respondemos cuando otras personas intentan señalar nuestros propios “puntos ciegos”?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La Biblia es una fuente muy rica de expresiones frescas, honestas, naturales y sinceras de los sentimientos y pensamientos humanos.

La fe, la reverencia, la admiración, las aflicciones, los miedos, las tentaciones y los pecados de los personajes biblícos, han sido guardadas para nuestra instrucción, de la misma manera han sido guardadas las doctrinas divinas para nuestro enriquecimiento espiritual.

En la Biblia encontramos una galería de fotos espirituales donde podemos apreciar el verdadero trabajo del artista. Allí podemos descubrir la vanidad, el orgullo, los deseos, y las traiciones de las personas bíblicas, tal como ellos fueron.

La Biblia no solo es la revelación de Dios, es también la revelación del hombre; la Biblia es el libro mas divino, como también el Libro más humano que se haya escrito en la historia de éste mundo.

Un pecado abierto necesita una reprobación abierta. La amistad no tiene que interferir cuando se necesita reprobar un pecado. Una falta notoria necesita ser reprobada con mucha valentía y resolución. Recordemos que cuando una persona eminente en la iglesia cae, nunca cae sola, muchas personas de la iglesia también caerán con él.

De acuerdo a la tradición, y de acuerdo a los historiadores que vivieron en el tiempo de los apóstoles y que escribieron de ellos y también los describieron, dicen que Pablo era de una estatura bastante pequeña, muy marcado por las costumbres judías, pero con un acento griego en su forma de pensar y de actuar. Dicen que era calvo, y tenía una barba larga y delgada, con brillantes ojos color gris y con cejas un poco arqueadas, era alegre e inspiraba confianza. Por el otro lado de Pedro dicen que eran un hombre alto y fornido, sus ojos eran obscuros, su piel era amarillenta y pálida, su cabello era corto, ondulado y negro, con sienes bastante redondas.

La reprobación del apóstol Pablo al apóstol Pedro, es uno de los eventos mas remar-cables en la historia sagrada.

EL PECADO de Pedro era la disimulación, reprensible por cualquiera, mucho mas por el apóstol Pablo

LA OCASIÓN del pecado, era el miedo a los hombre, acto que enardecía más el evento. Recordemos que Pedro era de naturaleza tímida, arrebatado para actuar, rápido para vacilar, y con miedo a la oposición.

EL EFECTO era el descarrío de otros, incluyendo a Bernabe

LA GRAVEDAD era la deshonestidad, que es anticristiano

LA REPRENSIÓN era dictada por el amor a Cristo, hecho por un hombre y abiertamente

LA REPRENSIÓN FUE JUSTA ya que el mal proceder de Pedro iba en contra del espíritu y la doctrina de Cristo
LA REPRENSIÓN FUE SIN MIEDO, sin tomar en cuenta la edad de Pedro, ni su posición, sin miedo a los demás, la ofensa fue pública, por lo tanto la reprensión tenía que ser pública
LA REPRENSIÓN FUE AL PUNTO  Si tú, siendo judío”
LA REPRENSIÓN FUE DOCTRINAL; Pablo indicó que la ofensa estaba en contra de la justicia, de la gracia y del ministerio de Cristo
El pecado de la DISIMULACIÓN es un pecado de hipocresía, no solamente está consciente que está engañando a otros y que se está engañando a sí mismo, sino que el problema es que está engañando a todos a un mismo tiempo.
No siempre el mas celoso espiritual es el más categórico o firme. Muchas veces el fuego que desparramamos por pequeños errores se convierten en incendios difíciles de apagar.
Casi siempre el temor al hombre deforma el carácter del mejor cristiano Muchas veces se necesita un poco de valor o coraje para prevenir un resultado vergonzoso,  muchas veces un paso firme y decisivo o una palabra dicha sin temor, es necesaria para corregir al adversario, cuando esto no se hace, entonces se pierde la libertad, la independencia, y el carácter del humano es degradado.
Pedro no había pecado solo, había sido arrastrado por la circunstancias y él también había arrastrado a otros al mismo pecado, de allí aprendemos la suprema necesidad de la honestidad. La verdad siempre tiene que ser defendida de una manera cortes, amable, pero con firmeza.

La reprensión de Pablo fue un éxito, la verdad venció al final. Un poco de firmeza en el momento preciso, y en la manera correcta, corrigió un terrible mal que afectaba a la iglesia apostólica. 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pedro vió el error en que había caído, y se puso a reparar inmediatamente el mal que había hecho, hasta donde pudo. Dios, que conoce el fin desde el principio, permitió que Pedro revelara esta debilidad de carácter, a fin de que el probado apóstol pudiera ver que no había nada en sí mismo por lo cual pudiera enorgullecerse. Aun los mejores hombres, abandonados a sí mismos, se equivocan. Dios vió también que en lo venidero algunos se engañarían hasta el punto de atribuir a Pedro y sus presuntos sucesores las exaltadas prerrogativas que pertenecen a Dios solo. Y este informe de la debilidad del apóstol subsistiría como prueba de que no era infalible ni superior a los otros apóstoles (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 161).

Los seres humanos, entregados al mal, se sienten inclinados a tratar severamente a los tentados y a los que yerran. No pueden leer el corazón, no conocen su lucha ni dolor. Necesitan aprender a reprender con amor, a herir para sanar, a amonestar con palabras de esperanza (La educación, {ED}, p. 90).

Más de un obrador de iniquidad ha excusado su propio pecado señalando la caída de David; pero ¡cuán pocos son los que manifiestan la penitencia y la humildad de David! ¡Cuán pocos soportarían la reprensión y la retribución con la paciencia y la fortaleza que él manifestó! El había confesado su pecado, y durante muchos años había procurado cumplir su deber como fiel siervo de Dios; había trabajado por la edificación de su reino, y éste había alcanzado bajo su gobierno una fortaleza y una prosperidad nunca logradas antes. Había reunido enormes cantidades de material para la construcción de la casa de Dios; y ahora, ¿iba a ser barrido todo el trabajo de su vida? ¿Debían los resultados de muchos años de labor consagrada, la obra del genio, de la devoción y del buen gobierno, pasar a las manos de su hijo traidor y temerario, que no consideraba el honor de Dios ni la prosperidad de Israel? ¡Cuán natural hubiera parecido que David murmurase contra Dios en esta gran aflicción!

Pero él vió en su propio pecado la causa de su dificultad… Y el Señor no abandonó a David. Este capítulo de su experiencia… es uno de los más nobles de toda su historia. Jamás fué el gobernante de Israel más verdaderamente grande a los ojos del cielo que en esta hora de más profunda humillación exterior.

Si Dios hubiera permitido que David continuase sin reprensión por su pecado, y que permaneciera en paz y prosperidad en su trono mientras estaba violando los preceptos divinos, el escéptico y el infiel habrían tenido alguna excusa para citar la historia de David como un oprobio para la religión de la Biblia. Pero en la aflicción por la que hizo pasar a David, el Señor muestra que no puede tolerar ni excusar el pecado. Y la historia de David nos permite ver también los grandes fines que Dios tiene en perspectiva en su manera de tratar con el pecado; nos permite seguir, aun a través de los castigos más tenebrosos, el desenvolvimiento de sus propósitos de misericordia y de beneficencia. Hizo pasar a David bajo la vara, pero no lo destruyó: el horno es para purificar, pero no para consumir (Patriarcas y profetas, {PP}, pp. 797, 798).

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Viernes 31 de marzo // Lección 1__________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “El llamamiento a orillas del mar” y “Una noche sobre el lago”, El Deseado de todas las gentes, pp. 211-216; 340-346.

A causa del temprano reconocimiento de su propia pecaminosidad, su declaración audaz de que Jesús era “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mat. 16:16), la terrible negación de su Señor, e incluso sus triunfos y errores como un líder en la iglesia, Pedro ciertamente fue un jugador clave. Así, bajo la inspiración inmaculada del Espíritu Santo, pudo escribir lo que escribió, no solamente por conocimiento teórico, sino también por su experiencia práctica. Conocía no solamente la gracia salvadora de Cristo, sino también su gracia transformadora: “Antes de su estrepitosa caída, era siempre exagerado y dictatorial, y hablaba en forma imprudente e impulsiva. Estaba siempre listo para corregir a los demás y expresar su parecer antes de comprenderse bien a sí mismo o lo que tenía que decir. Pero Pedro se convirtió, y el Pedro convertido era muy diferente del Pedro irreflexivo e impetuoso. Aunque mantuvo su antiguo fervor, la gracia de Cristo templaba su celo. En lugar de ser impetuoso, lleno de confianza y de exaltación propia, era calmado, sereno y dócil. Ahora sí podía apacentar tanto a los corderos como a las ovejas de la grey de Cristo” (TI 5:313).

¿Quién de nosotros, hasta cierto punto, no se siente identificado con Pedro? ¿Quién no se ha puesto de pie audazmente por su fe en algún momento? Y ¿quién no ha fracasado miserablemente alguna vez?

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué nos dice acerca de la gracia de Dios el hecho de que Pedro, aun después de su negación vergonzosa de Jesús, llegara a jugar un papel tan prominente, no solamente en la iglesia temprana sino también en la fe cristiana misma? (Después de todo, escribió parte del Nuevo Testamento.) ¿Qué lecciones podemos obtener de esta restauración acerca de cómo lidiar con aquellos que, a su propio modo, le han fallado al Señor?
  2. En la clase, hablen más acerca de los peligros que puede enfrentar la iglesia por hacer concesiones. ¿De qué modo podemos saber en qué cosas debemos negociar, y en qué otras no debemos transigir bajo ninguna circunstancia? ¿Qué ejemplos de transigencias encontramos en la historia de la iglesia, que llevaron al desastre? ¿Qué lecciones podemos aprender de estos eventos?
  3. Pedro aprendió algunas lecciones por el camino difícil. Al ver sus errores, ¿de qué forma podemos aprender aquellas lecciones que es necesario que sepamos, pero de una manera más fácil que Pedro?

11


Escrito por: Tony García.
Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2015

9 pensamientos en “LECCIÓN 1 – LA PERSONA DE PEDRO – PARA EL 1 DE ABRIL DE 2017

  1. Muchas gracias Hno. por su ayuda y Dios lo bendiga por el gran trabajo que realiza al compartir esta s lecciones.

  2. Hola buenos dias, les escribo desde Sydney, Australia, quisiera saber cuando estará la leccion disponible en pdf formato, gracias.

  3. Dios te siga bendiciendo her toni y alos tuyos junto con los her q trabajan contigo en este bello ministerio, y esperando los escritos de Elene whahi

  4. Hola hno bendiciones para cuando estara lista la leccion en pdf estoy anciosa gracias

  5. Hola hermanos, quería saber qué día va estar en PDF para poder descargar La lección , gracias

  6. Buenos días, para el grupo pequeño que esta a mi cargo utilizo este medio, muy importante en todos los puntos, sus comentarios acertados el espíritu de profecía, en es completo pero esta leccion la persona de Pedro no me la permite bajar en PDF. Dios les siga bendiciendo grandemente

  7. Hola hermano, Dios le bendiga, excelente material, desde el día lunes estoy esperando el material en PDF espero y puedan agregarlo y poder descargar el material. BENDICIONES.

  8. Hno. Tony Gracias por el trabajo que semana a semana comparte con nosotros. Que Dios le siga dando salud para que continue con este ministerio. Bendiciones para Ud y su familia.

  9. Muy profounda y de mucha ayuda para cada uno de nosotros !! bendiciones y que su ministerio pueda llegar a muchos lugares de esta Tierra !!

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