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LECCIÓN 12 – VENCER CON EL BIEN EL MAL – PARA EL 23 DE DICIEMBRE DE 2017

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Tenemos la lecciones disponibles para su estudio, desde el segundo trimestre del año 2014.


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 Sean estas celebraciones un motivo para acentuar la comunión personal, familiar y eclesial con el Rey Jesucristo. Nació como un Niño indefenso, siendo Comandante de las huestes angelicales celestes; vivió dependiendo de otros, siendo el gran Proveedor del pluriverso; murió como un malhechor, pese a ser el Benefactor de todos los hijos de Dios.

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Digamos hoy a JESÚS -una vez más-:

Entra, Jesús; entra, Jesús: 

Ven, entra en mi corazón.

Oh, entra hoy, ven a reinar:

Ven, entra en mi corazón.


Los pensamientos pertenecientes a la GUÍA DE ESTUDIO DE LA BIBLIA – EDICIÓN PARA MAESTROS de la Escuela Sabática no representan la postura oficial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día local, regional ni mundial. Más bien, es el trabajo,  esfuerzo y pensamiento de un hermano laico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, cuyo principal objetivo es proveer información adicional para quien estudia la lección de Escuela Sabática. Provee una ayuda extra para el maestro, a fin de entenderla mejor, y explicar de una manera más clara y nutrida la lección de Escuela Sabática. Tratamos de no presentar temas controversiales, ni polémicos y evitamos las ideas que promueven el fanatismo y el extremismo en nuestra iglesia. Si nuestro comentario no es de ayuda o de agrado para usted, se le pide que, por favor, lo descarte. Cualquier comentario, pregunta o sugerencia, por favor escriba a elhermanotony@gmail.com


Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 12: Para el 23 de diciembre de 2017

VENCER CON EL BIEN EL MAL

Sábado 16 de diciembre___________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Romanos 12; 13.

PARA MEMORIZAR:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Rom. 12:2).

AUNQUE PABLO INTENTA DISUADIR a los romanos de sus falsas nociones de la Ley, también llama a todos los cristianos a un elevado nivel de obediencia. Esta obediencia surge de un cambio interno en nuestro corazón y en nuestra mente, un cambio que viene solamente mediante el poder de Dios.

Romanos no da ningún indicio de que esta obediencia se produzca en forma automática. El cristiano necesita instruirse en cuanto a cuáles son los requisitos y debe buscar el poder sin el cual esa obediencia es imposible.

Pablo nunca tuvo intenciones de despreciar las obras; en los capítulos 13 al 15 hace gran hincapié en ellas. Con esto no niega lo que dijo antes sobre la justificación por la fe. Al contrario, las obras son la verdadera expresión de lo que implica vivir por fe. A los creyentes del Nuevo Testamento se les ha dado un ejemplo de comportamiento moral apropiado en Jesucristo. Nadie más que él muestra el modelo para seguir. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en [no en Moisés, ni Daniel, ni David, ni Salomón, ni Enoc, ni Débora, ni Elías] Cristo Jesús” (Fil. 2:5). ¡La norma no puede ser más elevada que esta!

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El hombre, el hombre caído, puede ser transformado por la renovación de la mente, de modo que pueda comprobar “cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. ¿Cómo comprueba esto? Por el Espíritu Santo que toma posesión de su mente, espíritu, corazón y carácter. ¿Dónde se hace esta comprobación? “Hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres”. Una verdadera obra es llevada a cabo por el Espíritu Santo en el carácter humano, y se ven sus frutos.

Así como un buen árbol dará buenos frutos, así el árbol que realmente es plantado en el huerto del Señor producirá buenos frutos para vida eterna. Los pecados que nos rodean son vencidos; no se permiten en la mente malos pensamientos; los malos hábitos son eliminados del templo del alma. Las tendencias que se han torcido en una dirección equivocada, vuelven a encaminarse por el sendero correcto. Se cambian las disposiciones y sentimientos equivocados; se reciben nuevos principios de acción y hay una nueva norma de carácter. Disposiciones santas y emociones santificadas son el fruto que da ahora el árbol cristiano. Se ha efectuado una transformación completa. Esta es la obra que debe realizarse (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, {6BC}, t. 6, p. 1080).

Sólo la gracia de Dios puede convencer y convertir el corazón; los esclavos de las costumbres pueden obtener poder sólo de él para quebrantar las cadenas que los aprisionan. Es imposible que una persona presente su cuerpo como un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, mientras continúa practicando hábitos que lo privan de su fortaleza física, mental y moral. Nuevamente el apóstol instruye: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2) (Consejos sobre la salud, {CSI}, p. 22).

El corazón en que mora el amor de Cristo manifestará constantemente mayor refinamiento; porque la fuente de la vida es el amor hacia Dios y hacia el hombre. Cristo es el cristianismo. Tal es la gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz y buena voluntad hacia los hombres. Tal es la ejecución del propósito de Dios.

El verdadero crecimiento cristiano tiende hacia arriba, hacia la plena estatura de hombres y mujeres en Cristo. La verdadera cultura, el verdadero refinamiento de pensamiento y modales, se obtiene mejor aprendiendo lecciones en la escuela de Cristo que por el esfuerzo más laborioso y esmerado de observar formas y reglas fijas, cuando el corazón no está bajo la disciplina del Espíritu de Dios.

El seguidor de Jesús mejorará constantemente sus modales, hábitos, espíritu y trabajo. Esto lo logra fijando los ojos, no en los meros progresos externos y superficiales, sino en Jesús. Se verifica una transformación en la mente, en el espíritu, en el carácter…

Cuanto más íntimamente esté relacionado un hombre con la Fuente de todo conocimiento y sabiduría, tanto más podrá ser ayudado intelectual y espiritualmente. El conocimiento de Dios es la educación esencial, y todo verdadero obrero estudiará constantemente para obtener este conocimiento (Obreros evangélicos, {OE}, pp. 330, 291).

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Domingo 17 de diciembre // Lección 12___________________________________________

VUESTRO CULTO RACIONAL

Con el capítulo 11 termina la parte doctrinal del libro de Romanos. Los capítulos 12 a 16 presentan instrucciones prácticas y notas personales. No obstante, estos capítulos finales son extremadamente importantes porque muestran cómo debe ser la vida de fe.

En primer lugar, la fe no es un sustituto de la obediencia, como si la fe de alguna manera anulara nuestra obligación de obedecer al Señor. Los preceptos morales siguen vigentes; se explican y hasta se amplifican en el Nuevo Testamento. Y tampoco se da ninguna indicación de que sea fácil para el cristiano regir su vida mediante estos preceptos morales. Al contrario, se nos dice que a veces podría ser difícil, porque la batalla contra el yo y el pecado siempre es difícil (1 Ped. 4:1). Al cristiano se le promete el poder divino y se le da la seguridad de que la victoria es posible, pero todavía estamos en el mundo del enemigo y tendremos que librar muchas batallas contra la tentación. Lo bueno es que, si caemos, si tropezamos, no somos rechazados, sino que tenemos un Sumo Sacerdote que intercede por nosotros (Heb. 7:25).

Lee Romanos 12:1. La analogía que aquí se presenta ¿qué nos revela en cuanto a la forma en que debemos vivir como cristianos? ¿Cómo encaja Romanos 12:2 con esto?

Romanos 12:1

1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

Romanos 12:2

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

En Romanos 12:1, Pablo alude a los sacrificios del Antiguo Testamento. Así como en la antigüedad se sacrificaban animales a Dios, ahora los cristianos deben entregar su cuerpo a Dios, no para morir, sino como sacrificio vivo dedicado a su servicio.

En tiempos del antiguo Israel, se examinaban con mucho cuidado todas las ofrendas presentadas como sacrificio. Si se descubría algún defecto en el animal, era rechazado, porque Dios había ordenado que la ofrenda fuera sin mancha. Por lo tanto, se insta a los cristianos a presentar su cuerpo “en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”. Para lograr esto, todas sus facultades deben conservarse en la mejor condición posible. Aun cuando ninguno de nosotros esté sin mancha, lo importante es que debemos tratar de vivir de un modo tan intachable y fiel como podamos.

“Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Rom. 12:2). De esta manera, el apóstol describe el progreso (cristiano); porque se dirige a los que ya son cristianos. La vida cristiana no significa quedarse quieto, sino pasar de lo que es bueno a lo que es mejor”.–M. Lutero, Commentary on Romans, pp. 167, 168. ¿Qué quiere decir “pasar de lo que es bueno a lo que es mejor” en la vida cristiana?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

NOTICIA # 1
¡¡¡POR FAVOR LEA ESTA NOTICIA!!!
 
Estimados hermanos, vivimos en la época de cambios. Y aguardamos el mayor de todos los cambios: ¡el que efectuará el Rey en su gloriosa Segunda Venida!
Aquí también cambiamos, para su beneficio y para la gloria de DIOS. A partir de esta lección, tengan la bondad de acceder a la lección de escuela sabática en el mismo horario anterior -los sábados, a las 22 horas, hora de España, 3 de la tarde hora del Este de los Estados Unidos de Norte América.
 
1-Bajo la ministración del Espíritu Santo, de ahora en adelante se podrá disfrutar el contenido del folleto junto con el espíritu de profecía a las 3:00 de la tarde hora del Este de los Estados Unidos.
 
2-El comentario se insertará el domingo a las 9: 00 de la noche, hora del Este de los Estados Unidos.
 
3-EL sistema en PDF estará disponible el lunes a las 9:00 de la noche hora del Este de los Estados Unidos, Dios mediante.
 
Este cambio nos permitirá madurar mejor toda la lección, a fin de servirles el lunes un fruto mejor madurado con la asistencia del Santo Espíritu. Agradecemos su paciencia y comprensión con este cambio. Suplicamos sus oraciones en nuestro favor: la lucha es fuerte, pero ¡¡todo lo podremos en CRISTO, que nos fortalece!!   ¡¡¡Maranata!!!

 

NOTICIA # 2

Antes de escribirnos, por favor lea las notas que escribimos al principio del día domingo, si usted no puede bajar la lección a su teléfono, tableta o computadora es por que el sistema PDF no está disponible.

Si le sistema PDF no está disponible es por que la lección no está terminada. El sistema PDF es la última etapa para publicar la lección.

De todas maneras, por favor le pedimos, que antes de escribirnos lea las notas que escribimos para usted en esta sección.  Si usted no encuentra ninguna nota y tiene problemas para bajar la lección, entonces comuníquese con nosotros, que posiblemente nuestro sistema está sufriendo de algún problema.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Para obtener la victoria, primero es necesario luchar. Cuando se lucha con el Bien de nuestro lado, la victoria sobre el mal está asegurada, porque el Bien es JESÚS; ¡alabado sea su nombre!

Tal el tema de Romanos 12. Empezamos con la presentación:

1-¿qué presentamos?

2-¿para qué lo presentamos?

3-¿cómo lo presentamos?

Romanos 12:1

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

En este caso, presentamos un presente –obsequio, regalo. ¿Para quién es el presente? Leemos en la Biblia de muchos presentes. Jacob dio un presente a su hermano Esaú y también mandó un presente a su hijo José; Abigail dio un presente a David; Naamán trajo un presente para Eliseo, y la reina de Saba dio un presente a Salomón.

Damos presentes por cumpleaños, en ocasión de Navidad, y también damos presentes a personas que han hecho cosas importantes. Pero en el texto de este día, se nos está hablando de dar un presente a Dios. ¿Por qué no? Los sabios de Oriente lo hicieron, ¿por qué nosotros no?

-Damos presentes a quienes amamos. Si entre los seres que amamos tanto en la vida figura Dios, entonces bien podemos darle un presente ¿no es cierto?

-También damos presentes a esas personas que hacen mucho bien, y especialmente si esas personas han sufrido por nuestra causa. Los patrones dan presentes a sus buenos trabajadores, los reyes dan medallas de honor a valientes soldados del ejército. Si tenemos alguna persona que nos ha salvado de una desgracia o de la muerte, también le damos presentes. ¿Será que el Padre y el Hijo se merecen algún presente de nuestra parte?

-Damos presentes a quienes saben apreciarlos: sabemos que esas personas apreciarán el presente por el valor de éste, y también los apreciarán por el amor con el cual se les entrega. Lo mismo sucede cuando damos algo a Dios. 24 No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.” Isaías 43

¿Qué regalo podemos dar a Dios?

-Algo realmente valioso: el regalo se valora de acuerdo con su precio, según lo enseñó Jesús en la parábola de la viuda. Dios es pintado como presentando una queja porque las ofrendas que los judíos traían para él, eran animalitos cojos y ciegos. Si a Dios le entregamos un presente que no tiene valor para nosotros mismos, también para Dios será un presente sin valor.

-A Dios podemos darle algo que a él le interesa recibir. Dinero, oro, joyas, y tierras son cosas sin valor para Dios. Pero nuestra vida sí es algo que él tiene en alta estima. Presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, es un presente muy agradable a Dios.

 Así que, hermanos, os ruego…

Los ministros de Cristo, tanto los asalariados como los no asalariados, tienen que ser gentiles, amables, bondadosos, corteses y con mucho afecto para con sus semejantes. En cualquier campo de la vida, y especialmente en el mundo espiritual, nada se consigue por medio de la fuerza, de la aspereza o de una manera brusca o impaciente. Los pecadores nunca son conducidos al cielo a través de la rudeza. Un predicador no es más fiel a la Palabra, porque sea áspero o rudo en sus expresiones o en el trato con sus semejantes. Nuestro gran Maestro, y muchos de los grandes de la Biblia, incluyendo a Pablo, son ejemplos de la gentileza cristiana. “Si quieres obtener miel de la colmena, no le des puntapiés” sentenció sabiamente el sociólogo Dale Carnegie.

 

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios…

Cada vez que una persona nos habla en el nombre de Dios, o nos habla porque Dios le ha encomendado una misión especial, con toda seguridad esa persona tiene derecho a conseguir nuestra  atención. Los mensajes que en verdad nos producen impacto son aquellos mensajes que provienen de personas que viven más por el ejemplo que por preceptos; esas personas añaden una fuerza indescriptible a sus consejos, cuando nos exhortan a practicar sus propias experiencias. Ese era el caso en la vida del apóstol y sus consejos a sus feligreses de Roma. 

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

Las palabras de Pablo son familiares, pero causan  una profunda impresión. Ninguno de nosotros ha podido contemplar un sacrificio, como los sacrificios que hacía el pueblo de Israel a Dios; pero los destinatarios de la epístola de Pablo -que eran romanos, judíos y no judíos-, comprendían muy bien las palabras del apóstol.  Sin duda alguna, cuando leyeron o escucharon esta parte de la epístola, tuvieron que leerla dos veces para estar seguros de que lo que leían o escuchaban era lo correcto. Sin duda alguna la mayoría de ellos se preguntaban: ¿Nosotros en sacrificio vivo? Eran palabras poderosas que sacudían la mente de aquellos que estaban familiarizados con el culto israelita, y aun son palabras poderosas hoy para quienes nunca nos familiarizamos con este peculiar servicio religioso de Israel.

De la misma forma que el herrero calienta el metal en el fuego para darle la forma que él desea, el apóstol estaba derritiendo la mente de sus lectores y oidores en el fuego de sagrados argumentos; había llegado el momento de dar el golpe certero que los convertiría en cristianos prácticos y verdaderos.

El objetivo del cristianismo es derretir la vida del hombre en el fuego divino, y moldearlo conforme a la forma divina, de esa manera el hombre no se conforma con las modalidades de un mundo pasajero, sino que se transfigura por la renovación de la mente con la vida y la belleza de Dios.

Las religiones antiguas eran llamadas “cultos” y la característica más importante de todo “culto” es que tiene como centro principal de su religión, el sacrificio. 

Los judíos tenían muchos sacrificios; cuatro de ellos que fácilmente podríamos reducirlos a dos, eran los más importantes. El primer sacrificio era el sacrificio ofrecido antes de la reconciliación -sacrificio por los pecados y las ofensas-, y el segundo sacrificio era ofrecido después de la reconciliación que conllevaba a la celebración -sacrificios de paz, donde la ofrenda era quemada completamente-.

Pablo en este texto está evocando la religión antigua de Israel, porque también el centro de la religión israelí era el sacrificio.

Pero ahora Pablo le da otro significado al culto ofrecido a Dios. Pablo está diciendo que en vez de presentar a Dios un cordero, presentemos nuestros cuerpos como sacrificios, no un sacrificio muerto, sino un sacrificio vivo.

En el texto de Pablo, ya no es el sacrificio en sí el centro de la religión, sino la vida del humano. Es el humano quien tiene que presentar su cuerpo en sacrificio vivo para ser perdonado de todas las ofensas y pecados cometidos. Una vez conseguido el perdón, ahora presenta su cuerpo en agradecimiento y en celebración para la gran misericordia del Padre.

Era a través de esos sacrificios antiguos, que el pueblo israelita era santificado por Dios y para Dios. Lo mismo sucede en nuestros días: cada vez que pedimos perdón y celebramos la misericordia de Dios y nos apartamos del pecado, entonces es cuando recibimos de parte del Cielo la santidad que necesitamos para permanecer con la ciudadanía celestial que nos ha conferido Cristo en la cruz del Calvario.

-Presentar nuestros cuerpos en sacrificios vivos significa tener una disposición lista y feliz para obedecer los mandatos de Dios.

-Presentar nuestros cuerpos en sacrificios vivos significa que las dificultades y los obstáculos de la vida, no serán un impedimento para nuestro crecimiento espiritual.

-Presentar nuestros cuerpos en sacrificios vivos, significa que nuestros cuerpos los mantendremos fuera de los deseos sensuales y de las pasiones, que son típicas características del cuerpo humano.

-Presentar nuestros cuerpos en sacrificios vivos significa que en vez de consentir a nuestros cuerpos con las indulgencias del apetito, afinaremos nuestros órganos humanos y los conduciremos a un ejercicio vivo por medio de la razón y la devoción.

-Presentar nuestro cuerpo en sacrificio vivo, es un continuo sacrificio que sólo termina con nuestra muerte, o con la venida de Cristo, la que ocurra primero. Nuestra vida entera tiene que ser consagrada a Dios, no sólo por un período de tiempo o una época de nuestra vida; el incienso de nuestro sacrificio vivo, tiene que ser continuo ante la presencia de Dios, en toda la existencia de nuestra vida terrenal.

-Presentar nuestro cuerpo en sacrificio vivo exige la renunciación al mundo, la renovación de nuestras mentes, y la aceptación absoluta de la voluntad divina en nuestras vidas.

Al famoso artesano chino Pousa, se le pidió que hiciera una obra maestra de arcilla para el gran emperador de la China. Trató por mucho tiempo y fue en vano: todo lo que hacía, de acuerdo con él, no calificaba para agradar, complacer e impresionar al gran emperador. Sumido en la desesperación de su fracaso, se suicidó lanzándose al horno donde curaban la arcilla. Cuenta la historia que de ese sacrificio humano, salió la más bella obra de porcelana que haya existido en el gran imperio celeste.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En el antiguo ritual que era el Evangelio expresado en símbolos, ninguna ofrenda defectuosa podía llevarse al altar de Dios. El sacrificio que había de representar al Cristo debía ser inmaculado. La Palabra de Dios señala esto como ejemplo de lo que deben ser sus hijos: un “sacrificio vivo,” “santo y sin mancha,” “agradable a Dios” (Romanos 12:1; Efesios 5:27).

Sin el poder divino, ninguna reforma verdadera puede llevarse a cabo. Las vallas humanas levantadas contra las tendencias naturales y fomentadas no son más que bancos de arena contra un torrente. Sólo cuando la vida de Cristo es en nuestra vida un poder vivificador podemos resistir las tentaciones que nos acometen de dentro y de fuera.

Cristo vino a este mundo y vivió conforme a la ley de Dios para que el hombre pudiera dominar perfectamente las inclinaciones naturales que corrompen el alma. El es el Médico del alma y del cuerpo y da la victoria sobre las pasiones guerreantes. Ha provisto todo medio para que el hombre pueda poseer un carácter perfecto (El ministerio de curación, {MC}, p. 92).

Los que sean santificados por la verdad demostrarán que ésta ha producido una reforma en sus vidas, y que los está preparando para ser trasladados al mundo celestial. Pero mientras en la vida predominen el orgullo, la envidia y las malas conjeturas, Cristo no podrá reinar en el corazón. Su amor no estará presente en el alma. En la vida de los que han llegado a ser participantes de la naturaleza divina, hay evidencia de que se ha crucificado el espíritu altivo y autosuficiente que conduce a la exaltación del yo. En su lugar mora el espíritu de Cristo, y los frutos del Espíritu aparecen en la vida. Cuando poseen la mente de Cristo, sus seguidores revelan las gracias de su carácter.

Nada menos que esto hará que los seres humanos sean aceptables delante Dios. Nada menos que esto les permitirá desarrollar el carácter puro y santo que deben poseer los que hayan de ser admitidos en el cielo. Tan pronto como un individuo se reviste de Cristo, su espíritu y sus palabras dan evidencias del cambio operado en él. Su alma queda rodeada por la atmósfera divina; porque Cristo mora en su interior (Exaltad a Jesús, {EJ}, p. 295).

Cristo es la fuente de nuestra fortaleza. Estudiemos sus enseñanzas. Al dar a su Hijo Unigénito para que viviera en nuestro mundo sujeto a la tentación a fin de que pudiera enseñarnos a vencer, el Padre hizo amplia provisión para que no seamos llevados cautivos por el enemigo. Al enfrentar al adversario caído, Cristo venció en favor de la humanidad. Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero resistió con la fortaleza de la divinidad, para que pudiera socorrernos cuando seamos tentados.

Al participar de su naturaleza divina debemos aprender a discernir las tentaciones de Satanás y, mediante la fortaleza de su gracia, vencer la corrupción que existe en el mundo por causa de la concupiscencia. El que antes fue un pecador ser humano, puede ser refinado y purificado por medio de los méritos impartidos de Cristo, y comparecer delante de sus semejantes como colaborador de Dios. Al que busca a Dios con sinceridad, se le impartirá seguramente la naturaleza divina, y con toda certidumbre se le adjudicará la compasión de Cristo (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 149).

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Lección 12 // Lunes 18 de diciembre______________________________________________

PENSAR CON CORDURA

Hemos hablado mucho este trimestre sobre la perpetuidad de la Ley Moral de Dios y hemos subrayado vez tras vez que el mensaje de Pablo en el libro de Romanos no enseña que la fe de alguna manera suprime los Diez Mandamientos.

Sin embargo, es fácil quedar tan atrapados en la letra de la Ley que olvidamos el espíritu que hay detrás de ella. Y ese espíritu es el amor: el amor a Dios y amor hacia los demás. Si bien cualquiera puede profesar amor, evidenciar ese amor en la vida cotidiana puede ser un asunto completamente diferente.

Lee Romanos 12:3 al 21. ¿De qué modo debemos manifestar amor por los demás?

Romanos 12:3-21

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.  Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,  así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.  De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;  o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;  el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.  El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.  10 Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.  11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;  12 gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;  13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.  14 Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.  15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.  16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.  17 No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.  18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.  19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.  20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.  21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Al igual que en 1 Corintios 12 y 13, Pablo exalta el amor después de dedicarse a los dones del Espíritu. El amor (en griego, ágape) es el camino más excelente. “Dios es amor” (1 Juan 4:8). Por lo tanto, el amor describe el carácter de Dios. Amar es actuar con los demás como Dios actúa, y tratarlos como Dios los trata.

Pablo aquí señala que ese amor debe expresarse de una manera práctica. Surge un principio importante, y es la humildad personal: la disposición a “no ten[er] más alto concepto de sí que el que debe tener” (Rom. 12:3), una disposición a darse “preferencia y respet[arse] mutuamente” (Rom. 12:10, DHH) y la voluntad de no creerse “los únicos que saben” (Rom. 12:16, NVI). Las palabras de Cristo acerca de sí mismo: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mat. 11:29), captan la esencia de esto.

De todas las personas, los cristianos deberían ser los más humildes. A fin de cuentas, fíjate cuán impotentes somos. Fíjate en cómo hemos caído. Mira cuánto dependemos no solo de una justicia externa a nosotros para la salvación, sino también de un poder que obre en nosotros para cambiarnos de una manera que nunca podríamos lograr por nuestra cuenta. ¿De qué podemos presumir? ¿De qué podemos jactarnos? ¿De qué podemos sentirnos orgullosos? Absolutamente de nada. Si partimos de esta humildad personal, no solo delante de Dios sino también ante los demás, debemos vivir como Pablo nos amonesta a hacerlo en estos versículos.

Lee Romanos 12:18. ¿Cuán bien estás aplicando esta advertencia a tu propia vida hoy? ¿Necesitas realizar algún cambio de actitud para hacer lo que dice la Palabra aquí?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Muchas veces no tenemos amor para un desconocido que está en apuros o en necesidad; ello no obstante, de todas maneras los ayudamos, porque sabemos que es una obligación ayudar a nuestros semejantes. La pregunta en este caso es: ¿Tiene algo de malo ayudar a una persona sólo porque hay una obligación por parte de Dios para ayudar a nuestro semejante?

Quizás la misma pregunta dicha en otra manera sería: Cuando ayudo, ¿tengo que ayudar por amor o por obligación? La respuesta es directa y rotunda: ¡Claro! Tengo que ayudar por amor a quien amo y conozco, y también tengo que ayudar por obligación a aquel que no conozco y al que, por consecuencia natural, no amo.

El griego tiene tres palabras para expresar el concepto AMOR:  

FILEO (filéo),  ERAO (eráo), y AGAPAO (agapáo)

FILEO: Es el amor afectuoso entre familiares y amigos, ES EL CARIÑO PARA LOS QUE NOS TIENEN CARINO. Su traducción puede ser tanto amar, como querer. “Yo te quiero mucho” es una de las formas más comunes que usamos con nuestros amigos y familiares, y está correctamente empleada, cuando usamos la palabra griega FILEO, equivalente a AMAR.

ERAO: Esta palabra no se encuentra en el Nuevo Testamento. Este vocablo alude al amor sensual, el amor que se demuestra en el plano físico. Esto es “amar apasionadamente” y tiene una connotación fuerte de pasión sexual.

¿AGAPAO o ÁGAPE? Aquí es donde tenemos un poquito de confusión, debido a que confundimos estas dos palabras

ÁGAPE: no es el verbo; ÁGAPE es el sustantivo.

Este término fue adoptado por los cristianos para describir el concepto más elevado del amor. La palabra ágape se usa para describir el amor del Padre y de Cristo hacia la humanidad; también se usa para expresar el amor del Padre hacia el Hijo y viceversa. Ágape es un amor elevado que respeta a Dios y a nuestro prójimo, ennoblece los afectos, controla las pasiones y modifica el carácter.

AGAPAO: Este es el verbo y equivale a yo amo, ES UN PRINCIPIO DE ACCIÓN Y NO UNA ACCION REGIDA POR SENTIMIENTOS. Esta palabra  se relaciona con el respeto y la estima. {DBA, pág. 48}

Este verbo AGAPAO implica la idea de respetar y estimar a todas las personas, aún si no las conocemos o no nos aman. Este es el tipo de amor que se le ordena a los cristianos tener para sus enemigos. Es un alto grado de respeto, sin tener un cálido afecto emocional para ellos.

Esta forma de amor -llamada AGAPAO- es la que usa el apóstol Pedro, cuando nos ordena amarnos los unos a los otros. Un amor que puede carecer de afecto emocional para nuestro prójimo, pero está cargado de un alto grado de respeto para con ellos. Si tan sólo tuviéramos un alto grado de respeto para nuestros hermanos en la iglesia, nuestras iglesias serían prósperas y viviríamos en paz.

Contestando la pregunta que formulamos al principio, tal vez no sientes amor por una persona, pero la ayudas sólo porque sabes que debes hacerlo. ¿Qué tiene esto de malo, si es que lo tiene? No tiene nada de malo, se está usando AGAPAO, que es un amor altruista hacia la humanidad en general, y estamos obligados a hacerlo.

Si Adolfo Hitler y otros genocidas en la historia de la humanidad, hubieran entendido y aceptado este principio divino, se hubieran podido evitar las más grandes atrocidades en contra de nuestros prójimos, quienes también fueron hechos a imagen y semejanza de Dios.

Romanos 12:3

Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. 

En el versículo 3 de Romanos 12 posiblemente encontramos unos de los más sublimes consejos que puedan existir en toda la Biblia; es un consejo que tiene que ser tomado muy en serio por todos aquellos que deseamos poseer la tierra nueva por heredad.

La presunción consiste en magnificar los logros que hemos conseguido; también consiste en creer y adornarnos con logros que nunca hemos conseguido. De allí que despierta la preferencia para nosotros mismos sobre otras personas, por esas cualidades que tenemos, ya sean éstas reales o imaginarias.

Casi toda persona presumida, también es ambiciosa.  La prima hermana de la presunción es la ambición, ya que el producto natural de la presunción es la ambición.

La ambición es el deseo de obtener una recompensa, porque creemos que esa recompensa, nos pertenece y se nos debe. Recordamos al presuntuoso Lucifer: 13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; 14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. (Isaías 14:13, 14). Él se creía merecedor de honores que el Padre no le concedía en el cielo, por lo cual decidió rebelarse, oponiéndose a Dios en todo. Fue tal su oposición, que la Junta Directiva del gobierno divino acordó expulsarlo de las mansiones celestiales. Presumía de mucho, y ambicionaba más… ¡Pero el resultado fue desastroso! Seis mil años de tragedia terráquea lo atestiguan. Hermanos, permitamos que Dios destierre de nuestras vidas esas terribles lacras en este momento.

Apreciarse correctamente es una de las tareas más difíciles que puede haber para cada ser humano. ¿Por qué? Porque el juez, el testigo y el enjuiciado, son todos la misma persona. En este tribunal encontramos dos peligros gigantescos: el primero es que la persona se aprecia más de lo debido, y el segundo problema gigantesco es que la persona se desprecie a sí misma.

Si la persona se aprecia más de la cuenta, el resultado es la vanidad y el orgullo.

Si la persona se deprecia, o si no se aprecia adecuadamente y en su medida correcta, entonces encontramos tres problemas destructivos para la vida de la persona:

1-La persona consigue depresión, estrés y muchas veces hasta la enfermedad

2-La persona se incapacita para llevar adelante la obra que Dios le ha encomendado desempeñar en su vida mientras viva en este mundo.

3-Obscurece la brillante gracia de Dios; de esa manera los propósitos de salvación divina, muchas veces se ven frustrados.

-No podemos tener un concepto más alto de nosotros por nuestro conocimiento de los asuntos naturales, y tampoco de los espirituales. Esto es imposible porque:

1-Sabemos demasiado poco de las cosas naturales: la mayor parte de ese conocimiento secular que tenemos es en realidad puras conjeturas.

2-Sabemos muy poco de las cosas espirituales: sabemos muy poco de Dios, muy poco de Cristo y sabemos mucho menos del Espíritu Santo; sabemos muy poco de nuestras almas, sabemos muy poco del mundo venidero y, al final, todo el conocimiento que tenemos se lo debemos a Dios.

-No podemos tener un concepto más alto de  nosotros por nuestros dones y talentos:

1-Por mucho que practiquemos, nunca lograremos desarrollar nuestros dones y talentos de una manera perfecta.

2-Todo don y talento también se lo debemos a Dios.

3- No podemos desempeñar nuestros dones y talentos sin la ayuda de Dios.

 

No podemos tener un concepto más alto de nosotros por nuestras virtudes, porque:

1-Son pocas y extremadamente limitadas

2-Son imperfectas; nuestro amor, nuestra fe, nuestro arrepentimiento, nuestra justicia y nuestra caridad son imperfectas.

No podemos tener un concepto más alto de nosotros por nuestras fuerzas:

1-Las bestias nos ganan

2-De un momento a otro podemos perderlas

-No podemos tener un concepto más alto de nosotros por las riquezas:

1-Las riquezas no nos hacen felices; al contrario, muchas veces nos quitan la felicidad

2-La verdadera felicidad está en conocer a Cristo. El Himnario Adventista (356) nos lo recuerda claramente: Gozo es conocer a Cristo…

-No podemos tener un concepto más alto de nosotros por los honores:

1-Nuestros honores dependen del pensamiento, del razonamiento y de la decisión de otros

2-Nuestros honores terrenales pueden privarnos de los verdaderos honores

 La salvación no está limitada sólo a la humildad; el carácter del cristiano tampoco está limitado sólo a esta cualidad, pero la humildad tiene una fuente secreta y poderosa para el cristianismo: nos mantiene sumisos y “bajita la mano”, con un perfil modesto.

-La humildad no es una cualidad débil o tímida; tampoco la humildad es ser sirviente o esclavo de los demás. La humildad no es ser pisoteado por el resto; la verdadera humildad nos permite servir a todos sin esclavizarnos de nadie.

-La humildad no es someterse a la tiranía de nadie.

-La humildad no es degradarse, ni perder el valor o la estima propia.

-La genuina humildad reconoce que no hay ningún mérito, que nos permite alcanzar la salvación por nosotros mismos.

La humildad es la base de toda la grandeza de un hombre. Ante los ojos del Cielo, la humildad se asocia con la grandeza; la humildad es la fuente de toda grandeza intelectual y espiritual. El hombre que está convencido de que es perfecto, es el que está más lejos de la perfección. “Señor, ten piedad de mí” (Salmo 51:1) es la súplica del humilde.

La humildad del niño es inconsciente, pero la humildad del hombre es adquirida a través de la experiencia y la vivencia con personas humildes. No puede existir la humildad en una persona que carece de amor y de confianza.

Hay personas más humildes que otras, ya que existe la humildad natural; además encontramos la humildad en las palabras, en el amor, en los actos, como ornamentos en la vida del hombre.

¿Cómo podemos cultivar la humildad?

-Asegúrese de ser amado; siempre nos inclinamos a ser orgullosos frente a esas personas que creemos que no nos quieren

-Hagamos actos de misericordia y permitamos que la misericordia de otros toque nuestras vidas

-Seamos reverentes cuando adoramos a Dios: quien es humilde ante Dios, es humilde con sus semejantes

-Tratemos de revivir la vida de nuestra niñez, pensemos y sintamos esos actos hermosos de la niñez

-Nunca olvidemos los momentos humillantes de nuestras vidas

-Ejercitemos la disciplina ante el brote del orgullo

-Hagamos actos de humildad

-Es de mucha ayuda cuando nos relacionamos con niños

-Pidamos la presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas, a fin de

-Imitar a Cristo, quien declaró “soy humilde de corazón” (Mateo 11:28).

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

No debemos permitir que nuestros sentimientos sean quisquillosos. Hemos de vivir, no para proteger nuestros sentimientos o nuestra reputación, sino para salvar almas. Conforme nos interesemos en la salvación de las almas, dejaremos de notar las leves diferencias que suelen surgir en nuestro trato con los demás. Piensen o hagan ellos lo que quieran con respecto a nosotros, nada debe turbar nuestra unión con Cristo, nuestra comunión con el Espíritu Santo…

Si os dicen palabras violentas, no repliquéis jamás con el mismo espíritu. Recordad que “la blanda respuesta quita la ira” (Proverbios 15:1). Y hay un poder maravilloso en el silencio. A veces las palabras que se le dicen al que está enfadado no sirven sino para exasperarlo. Pero pronto se desvanece el enojo contestado con el silencio, con espíritu cariñoso y paciente (El ministerio de curación, {MC}, p. 386).

Si no existe una armonía perfecta entre nosotros, no debiéramos pensar que no tenemos la culpa de esa situación. Si los pensamientos y los sentimientos de los demás no recorren los mismos cauces que los nuestros, no debiéramos creer que ellos están equivocados y nosotros en lo cierto. Debiéramos mantener constantemente afinada la mente para responder a la oración de Cristo que aparece en Juan 17:21-23. Necesitamos saber en qué consiste el yugo que Cristo quiere que llevemos, y las responsabilidades que tenemos que asumir en este tiempo, y tratar constantemente de demostrar con bondad y amor a nuestro hermano que nos interesamos en él, y poner amor en nuestras acciones cotidianas. Este es el oro afinado en fuego: La fe y el amor. Si viéramos que alguien está en error en algún aspecto, no debiéramos pasar a su lado sin decirle nada, sino que debiéramos tratar de traerlo de las tinieblas a la luz. Debiéramos cuidar los intereses de los demás como de los propios. No valoramos el alma como debiéramos. Tendríamos que unirnos en una gran hermandad, y ubicarnos donde podamos soportar las faltas de los otros con toda paciencia y humildad, tratando de compartir las cargas de los demás (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 272).

Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: “Seguidme.”

Es necesario acercarse a la gente por medio del esfuerzo personal. Si se dedicara menos tiempo a sermonear y más al servicio personal, se conseguirían mayores resultados. Hay que aliviar a los pobres, atender a los enfermos, consolar a los afligidos y dolientes, instruir a los ignorantes y aconsejar a los inexpertos. Hemos de llorar con los que lloran y regocijarnos con los que se regocijan. Acompañada del poder de persuasión, del poder de la oración, del poder del amor de Dios, esta obra no será ni puede ser infructuosa (El ministerio de curación, {MC}, p. 102).

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Martes 19 de diciembre // Lección 12_______________________________________________

EL CRISTIANO Y EL ESTADO

Lee Romanos 13:1 al 7. ¿Qué principios básicos podemos aprender, de este pasaje, sobre las formas en que debemos relacionarnos con el poder civil del Gobierno?

Romanos 13:1-7

1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.  De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.  Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;  porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.  Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.  Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.  Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Lo que vuelve tan interesantes las palabras de Pablo es que escribió durante una época en la que un imperio pagano gobernaba el mundo, que podía ser increíblemente brutal, que era corrupto desde la base, que no sabía nada sobre el verdadero Dios y que en pocos años iniciaría una persecución masiva contra quienes querían adorar a ese Dios. ¡De hecho, Pablo fue asesinado por ese Gobierno! Sin embargo, a pesar de todo esto, Pablo promovía que los cristianos fueran buenos ciudadanos, incluso bajo un Gobierno como ese.

Sí. Y eso es porque la idea misma de gobierno se encuentra en toda la Biblia. El concepto, el principio de gobierno, fue ordenado por Dios. Los seres humanos necesitan vivir en una comunidad con reglamentos, estatutos y normas. La anarquía no es un concepto bíblico.

Con todo, no significa que Dios apruebe todas las formas de gobierno o la manera en que se administran todos los Gobiernos. Al contrario. No tenemos que ir demasiado lejos, ya sea en la historia o en el mundo actual, para ver algunos regímenes brutales. Sin embargo, incluso en situaciones como estas, en la medida de lo posible los cristianos deberían obedecer las leyes del país. Los cristianos deben prestar leal apoyo al Gobierno mientras sus demandas no entren en conflicto con las demandas de Dios. Deberíamos considerar con mucho cuidado y oración (y en consulta con otros) antes de emprender un rumbo que nos enfrente con las autoridades existentes. Sabemos, por las profecías, que un día todos los seguidores fieles de Dios se enfrentarán con los poderes políticos que controlan el mundo (Apoc. 13). Hasta entonces, debemos hacer todo lo posible, ante Dios, para ser buenos ciudadanos en cualquier país en el que vivamos.

“Hemos de reconocer los Gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero, cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La palabra de Dios debe ser reconocida sobre toda otra legislación humana […].

“No se nos pide que desafiemos a las autoridades. Nuestras palabras, sean habladas o escritas, deben ser consideradas cuidadosamente, no sea que por nuestras declaraciones parezcamos estar en contra de la ley y del orden, y dejemos constancia de ello. No debemos decir ni hacer ninguna cosa que pudiera cerrarnos innecesariamente el camino” (HAp 56).

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Romanos 13:1-7

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

Este es uno de los textos que puede traer alguna contradicción en nuestra Iglesia Adventista del Séptimo Día. En algunos países nuestra iglesia no acepta a una persona como miembro de iglesia,  porque trabaja en un cuerpo de seguridad o policial, o por portar armas. Recuerde que siempre existe la excepción; posiblemente su país no tiene este problema, y acepta y bautiza a todos aquellos que trabajan para un cuerpo de seguridad y portan armas. Hay que notar que el texto no está hablando de los miembros de un ejército nacional que portan armas para ir a una guerra contra otra nación. Aquí está hablando de aquellos que forman parte de un cuerpo policíaco, o son parte de un cuerpo de seguridad nacional civil.

Se han dado casos en los que el bautismo se niega a un policía, mientras éste no renuncia a su trabajo, y todo esto es debido al uso de armas. De acuerdo con el texto, el uso del arma es un permiso que Dios confiere a su “servidor de justicia” para imponer el orden en la tierra; “porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios”.

El texto de este día dice claramente que el “magistrado” es instituido por Dios, y encima de todo lo llama “ministro de justicia”. Es más, los tributos o impuestos sirven para pagar al “servidor de Dios”.

En otras palabras, al “magistrado” –que es un “ministro de justicia” o “servidor de Dios” como le llaman la mayoría de versiones bíblicas–, se lo compara con un pastor de nuestra iglesia.

Los dos son “ministros” o “servidores” de Dios: uno de ellos es ministro de salvación y el otro es ministro de justicia. Uno de ellos es sostenido con los diezmos y el otro es sostenido con los tributos; uno de ellos tiene como arma la Palabra de Dios, y el otro tiene como arma una espada: con respecto a los dos se nos invita a someternos, por asunto de conciencia.

Como miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, se nos invita a someternos al “magistrado” por dos razones; la primera es para evitar el castigo y la segunda es por asunto de conciencia.  

Nuestro respeto y nuestra obediencia tienen que ser para el “servidor de justicia” siempre y cuando no contradiga la ley superior que Dios ha puesto en nuestras mentes y en nuestros corazones.

También necesitamos aprender a aceptarlos en nuestra iglesia, como miembros regulares, ya que su trabajo, no es ninguna invención de hombre, sino que es la institución de Dios. Si hay un trabajo que el Cielo creó, es el trabajo de un magistrado.

Muchos de nosotros estamos en contra de la pena capital que imponen las leyes en algunos países. Pero no debería de ser así, porque la pena capital o la pena de muerte para el transgresor, no es una invención del hombre, sino que es una orden expresamente dada por Dios.

Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra. El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados. Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis. Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre. El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre. Génesis 9

Noé es el segundo padre de la raza humana, y después del diluvio, Noé recibió una bendición de Dios, muy parecida a la que se le dio al primer padre de la humanidad. 

Esta fue la bendición que Dios le dio a Adán: …Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla…”

Esta es la bendición que Dios le dio a Noé: “Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra.”

Pero tenemos que notar que a la bendición que Dios dio a Noé, Dios le añadió otros permisos y prohibiciones,  que no se habían dado antes:

La primera de ella es el temor del hombre sobre los animales: El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados.”

La segunda cláusula es el permiso para el hombre de poder comer carne: Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo.” Por muchos años el hombre se ha beneficiado del trabajo de los animales y también se ha beneficiado de la fuente alimenticia que ellos proporcionan. Es pecado abusar de los animales, usar de crueldad con ellos, provocarles dolor, y quitarles la vida por maldad o por “deporte” –encomillamos el vocablo porque en realidad no es propio denominar “deporte” a una actividad en la que se usa la crueldad contra el animal indefenso y en desventaja. El espíritu de profecía afirma que Dios tiene “el ángel de las bestias”. Este ángel es el encargado de llevar un registro minucioso de todos los abusos que el hombre comete en contra de todas las criaturas del Señor.  Con toda seguridad, Dios no dará por inocente a aquellos que destruyen e infligen dolor, sufrimiento y muerte innecesaria a los animales.

Hay teólogos que sostienen que en esta ocasión Dios dio permiso al hombre de comer carne de animales, sin discriminación, es decir, que podía comer de cualquier animal que ellos quisieran, ya que el texto dice: “todo lo que se mueve y vive.” Pero ellos se olvidan de que ya Dios ha hecho una clara distinción entre los animales puros e impuros. Desde antes del diluvio Dios dio la cantidad de animales puros e impuros que tenían que entrar en el arca. Cuando Dios dice: “todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento” está hablando natural y lógicamente, solamente de los animales puros, de los cuales instruyó entraran siete parejas en el arca, antes de iniciar el diluvio.

La tercera cláusula que Dios introduce, es la prohibición de ingerir la sangre: Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.” A Adán y Eva se le prohibió comer del fruto prohibido; a Noé y su descendencia se le prohibió comer sangre.

Y la cuarta cláusula es la introducción de la pena capital o la pena de muerte en el mundo para el homicida:El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre.”

Aquí encontramos que es Dios quien realmente instituyó la pena de muerte para todo aquel que quite la vida de otra persona.

Dios da la sentencia y es una ley muy sencilla: “muerte por muerte.” Esta orden de Dios puede considerarse realmente una ley de venganza; es también una de las reglas más equitativas que pueden existir en nuestro mundo. Todo aquel que prive a otra persona de la vida, tiene que pagar las consecuencias con una pérdida igualmente proporcional al daño que ocasionó. “El que a hierro mata a hierro muere…”; “ojo por ojo y diente por diente…”

Cuando Caín asesinó a Abel, Caín demostró una nueva cara del pecado que había en él. Caín tuvo miedo de la venganza del hombre por su crimen: 14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará. 15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.”

Hasta el momento del diluvio, no hay una ley abierta que se encargue de refrenar el crimen del hombre en contra del hombre. Pero a partir de Noé, Dios entrega una ley, donde la vida del hombre es más respetada por el mismo hombre, ya que hay una ley que castigará a todo aquel que tenga la osadía de quitarle la vida a otra persona.

En esta nueva ley para el asesino, Dios es el legislador, quien da la ley, y el mismo hombre se vuelve en el ejecutante de la ley; es decir Dios dio la ley, y el hombre vengará la muerte. Ahora el hombre que asesine a otra persona es responsable por su pecado ante Dios  y también ante el hombre.

Dios deseaba que la nueva familia que se encargaría de poblar la tierra, tuviera paz y seguridad; fue por eso que instituyó el temor en los animales y también instituyó la pena de muerte para el asesino. El temor de los animales protegería al hombre de la fiereza de los animales, y la pena capital al asesino, protegería al hombre de la violencia del hombre.

Tanto los magistrados que portan sus armas, como el acto de quitarle la vida a un criminal, son dos elementos instituidos por Dios, los cuales tenemos que respetar, aceptar y obedecer, con tal de que no se oponga a la ley superior que Dios nos ha entregado, ni se oponga al mismo Dios, ni se oponga a nuestra conciencia o a nuestra religión.

En la Biblia encontramos la historia de Josías y la limpieza nacional de idolatría que llevó a cabo en toda la nación israelita.

Entonces el rey mandó reunir con él a todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.  (2 Reyes 23)

Algunos teólogos no están de acuerdo con las acciones de Josías con el pueblo de Judá y de Israel.  Ellos creen que las intenciones de limpiar a una nación de la idolatría  y de volverlos a los caminos a Dios, son las aspiraciones más altas, nobles y santas que una persona puede tener. Pero ellos no están de acuerdo en los métodos de imposición y el uso de la fuerza, que usó Josías para esta reforma. 

Hasta cierto punto, ellos tienen razón: la religión no se puede imponer; la religión nace en el corazón y es la obra del Espíritu Santo.  Entonces ¿dónde está el problema con este pensamiento?

El problema está en que estos teólogos están olvidando dos razonamientos muy importantes: 

Primeramente, que el pueblo de Israel era una nación teocrática, es decir, una nación dirigida por Dios.

Israel y Judá tenían gobiernos teocráticos, es decir Dios era su máximo dirigente. A pesar de que ellos cambiaron ese sistema, eliminando los jueces que Dios había instituido y reemplazaron los jueces  por reyes, Israel siempre siguió siendo un pueblo que dependía de Dios para su bienestar social y ya no se diga espiritual. La prueba más grande, fue que todos aquellos reyes que hicieron lo “malo ante los ojos de Jehová” tuvieron un fin triste, y la mayoría de reyes que impusieron el orden, la religión, el respeto y la veneración a Dios, la mayoría de ellos fueron bendecidos, y tuvieron un fin glorioso.

La segunda razón  es la responsabilidad que tienen los dirigentes de una nación.

Un gobierno no puede usar la influencia política para dominar a un pueblo a la obediencia de Dios, ni usar la fuerza política para imponer la religión al pueblo; tampoco se puede usar la fuerza bruta ni la violencia, para suprimir el pecado de ninguna persona, ni de un pueblo entero.

La fuerza nunca ha logrado dominar la conciencia de una persona.

La persecución siempre termina propagando las ideas que se quieren suprimir; los decretos de los parlamentos nunca han hecho al hombre más espiritual, ni los decretos de una nación han podido llenar las iglesias de feligreses.

Ni las multas, ni los exilios, ni las amenazas, ni la muerte, jamás han podido mejorar la religión; tampoco han podido destruirla, ni podrán hacerlo nunca.

Un gobierno no puede -y no debe- perseguir o castigar a una persona porque es un pecador o una pecadora, tal NO es el trabajo de ningún gobierno.

Pero tampoco el gobierno puede ni debe fomentar el pecado entre sus ciudadanos. 

El gobierno se hace responsable ante Dios, cuando ellos por medio de sus leyes fomentan el pecado en la nación.

Un ejemplo claro de esto es lo que está pasando en los Estados Unidos y en otros países del mundo, con las leyes que permiten casar a dos personas del mismo sexo. Cuando esto pasa, Dios con toda seguridad no va a dar por inocente a los practicantes del pecado, ni a la nación por permitir la práctica abierta y la oficialización del pecado. Aunque la aberración sexual siempre ha existido, es muy diferente que exista en las personas que lo quieren practicar, a que exista a un nivel nacional, constituido legalmente por el gobierno. 

Otro ejemplo triste sería si el gobernante de un país se dedicara a producir o traficar sustancias que embrutecen, enferman o alteran la conducta de la población. Peor aún, si luego el gobierno que preside persigue a quien consuma el producto que trafica o fabrica el gobernante. ¡Calamitoso!

En un estudio que se ha hecho, se ha encontrado que la mayoría de las potencias mundiales que han existido en la historia de este mundo, todas ellas han durado alrededor de 200 años.

La mayoría de ellas han caído más o menos por los 200 años, debido a los siguientes problemas:

1-Promiscuidad sexual

2-Desintegración familiar

3-Divinización de los deportes

Estados Unidos, según parece desprenderse de la Biblia, es la última potencia mundial que va a existir en este mundo.

En este momento EUA tiene un poco más de 200 años de existencia desde su independencia en 1776. Hoy sufre grandemente de promiscuidad social, desintegración familiar y también diviniza el deporte.

Las nuevas leyes que los Estados Unidos están instituyendo, no están ayudando en nada para refrenar el pecado; todo lo contrario, esas leyes están promoviendo, acelerando  y oficializando el pecado en toda la nación, y muy pronto se pagarán las consecuencias de esas malas decisiones, y no sólo en los Estados Unidos, sino en el mundo entero.

De la misma manera que un gobierno no puede imponer la religión a sus ciudadanos, de igual manera el gobierno tiene que tener cuidado en no abrir las puertas del pecado, para evitar hacer una nación transgresora de la ley de Dios.

Las dos acciones son castigadas por Dios: tanto el gobierno que viola la libertad de conciencia de sus ciudadanos, como el gobierno que abre la puerta al pecado nacional, por medio de leyes liberales.

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El estandarte de la verdad y de la libertad religiosa sostenido en alto por los fundadores de la iglesia evangélica y por los testigos de Dios durante los siglos que desde entonces han pasado, ha sido, para este último conflicto, confiado a nuestras manos. La responsabilidad de este gran don descansa sobre aquellos a quienes Dios ha bendecido con un conocimiento de su Palabra. Hemos de recibir esta Palabra como autoridad suprema. Hemos de reconocer los gobiernos humanos como instituciones ordenadas por Dios mismo, y enseñar la obediencia a ellos como un deber sagrado, dentro de su legítima esfera. Pero cuando sus demandas estén en pugna con las de Dios, hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La palabra de Dios debe ser reconocida sobre toda otra legislación humana. Un “Así dice Jehová” no ha de ser puesto a un lado por un “Así dice la iglesia” o un “Así dice el estado.” La corona de Cristo ha de ser elevada por sobre las diademas de los potentados terrenales (Los hechos de los apóstoles, {HAp}, p. 56).

La respuesta de Cristo no era una evasiva, sino una cándida respuesta a la pregunta. Teniendo en su mano la moneda romana, sobre la cual estaban estampados el nombre y la imagen de César, declaró que ya que estaban viviendo bajo la protección del poder romano, debían dar a ese poder el apoyo que exigía mientras no estuviese en conflicto con un deber superior. Pero mientras se sujetasen pacíficamente a las leyes del país, debían en toda oportunidad tributar su primera fidelidad a Dios (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 554).

Nuestro reino no pertenece a este mundo. Estamos esperando que nuestro Señor venga desde el cielo para someter toda autoridad y poder, y establecer su reino eterno. Las potencias terrenales se encuentran agitadas. No necesitamos, y no podemos esperar unión entre las naciones del mundo. Nuestra posición en la imagen de Nabucodonosor está representada por los dedos de los pies, en estado de división, y de un material deleznable que no puede mantener su cohesión. La profecía nos muestra que el gran día de Dios está sobre nosotros. Se aproxima rápidamente.

Vi que es nuestro deber en todos los casos obedecer las leyes de nuestro país, a menos que estén en conflicto con la ley superior que Dios dio en forma audible en el Sinaí, y después grabó en tablas de piedra con su propio dedo. “Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón, y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jeremías 31:33). Los que tienen la ley de Dios escrita en su corazón obedecerán a Dios antes que a los hombres, y preferirán desobedecer a todos los hombres antes que desviarse en lo mínimo del mandamiento de Dios. El pueblo de Dios, enseñado por la inspiración de la verdad, y conducido por una buena conciencia para vivir de acuerdo con cada palabra de Dios, adoptará la ley escrita en el corazón como la única autoridad que puede reconocer o consentir en obedecer. La sabiduría y la autoridad de la ley divina son supremas (Testimonios para la iglesia, {1TI}, t. 1, p. 322).

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Lección 12 // Miércoles 20 de diciembre____________________________________________

AMARSE UNOS A OTROS

“No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley” (Rom. 13:8). ¿Cómo debemos entender este versículo? ¿Quiere decir que, si amamos, entonces no tenemos ninguna obligación de obedecer la Ley de Dios?

Al igual que Jesús en el Sermón del Monte, Pablo aquí amplía los preceptos de la Ley, mostrando que el amor debe ser el poder motivador detrás de todo lo que hacemos. Como la Ley es una transcripción del carácter de Dios, y Dios es amor, por ende amar es cumplir la Ley. Pero Pablo no está sustituyendo una vaga norma de amor por los preceptos claramente detallados de la Ley, como afirman algunos cristianos. La Ley Moral sigue vigente, porque es la que señala el pecado, y ¿quién va a negar la realidad del pecado? Sin embargo, la Ley en realidad solo se puede guardar en el contexto del amor. Recuerda, algunos de los que llevaron a Cristo a la Cruz ¡luego corrieron a su hogar para guardar la Ley (del sábado)!

¿Qué mandamientos citó Pablo como ejemplos que ilustran el principio del amor en la observancia de la Ley? ¿Por qué estos en particular? Rom. 13:9, 10.

Romanos 13:9-10

Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Curiosamente, el factor del amor no era un principio recientemente instaurado. Pablo cita Levítico 19:18: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, para mostrar que el principio era parte integral del sistema del Antiguo Testamento. Una vez más, Pablo apela al Antiguo Testamento para respaldar su predicación evangélica. Algunos esgrimen, a partir de estos versículos, que Pablo enseña que solo están vigentes los pocos mandamientos mencionados aquí. Si fuese así, entonces, ¿significa que los cristianos pueden deshonrar a sus padres, adorar ídolos y tener otros dioses delante del Señor? Por supuesto que no.

Presta atención al contexto. Pablo está hablando de cómo nos relacionamos con los demás. Aborda las relaciones personales, razón por la que especifica los mandamientos que se centran en estas relaciones. Su argumento, desde luego, no debería interpretarse como la anulación del resto de la Ley. (Ver Hech. 15:20; 1 Tes. 1:9; 1 Juan 5:21.) Además, como lo señalan los escritores del Nuevo Testamento, al mostrar amor a los demás, mostramos nuestro amor por Dios (Mat. 25:40; 1 Juan 4:20, 21).

Reflexiona en tu relación con Dios y cómo esta se refleja en tu relación con los demás. ¿Cuán grande es el factor amor en esas relaciones? ¿De qué modo puedes aprender a amar a los demás como Dios nos ama a nosotros? ¿Qué se interpone en tu camino?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Si contemplamos al mundo antes de la primera venida de Jesús a esta tierra, no vamos a encontrar ni una institución de misericordia en la tierra.

Busquemos un hospital, un asilo para ancianos, un orfanato, busquemos un refugio para aquellos que se quedaron sin hogar, busquemos una agencia de caridad para el enfermo y el necesitado de urgencia y no se va a encontrar. El mundo al que vino el Hijo de Dios en persona carecía de ADRA, de Sociedad Dorcas, de Conquistadores y Guías Mayores…

La cultura de las clásicas naciones en los días de Jesús y los apóstoles, eran tan frías como el hielo, y tan duras como la piedra. Pero la venida de Jesús a este mundo cambió esa forma de ser; el corazón lleno del amor del Dios encarnado, prendió a este mundo en un santo fuego de amor. La nueva iglesia cristiana se prendió en fuego e hizo erupción en diferentes obras de caridad.

Tanto Jesús como los apóstoles, trabajaron incesantemente en el don de la sanidad; miles y miles encontraron descanso a largas, penosas y terribles enfermedades. Por medio de las manos llenas de amor de Cristo y de sus discípulos, el ministerio de salud global se inició en este mundo. En él tuvieron su inicio los variados ministerios con que hoy cuenta su Iglesia.

Tan pronto como aparecieron las viudas y los huérfanos en la iglesia cristiana, los apóstoles hicieron una provisión económica para ellos y también eligieron un grupo especial para auxiliarlos. Ellos son la sagrada orden del Diaconado. En verdad los diáconos son los ministros de caridad para todos los pobres y necesitados que tiene Cristo en este mundo; de allí se desprende igualmente el ministerio de las diaconisas y de las Dorcas en la iglesia actual.

Con la venida de Cristo a este mundo y también con la venida del Espíritu Santo, comienza aquí en la tierra la ley de las almas, una ley basada en el amor, que no existía antes en el mundo pagano.

La iglesia cristiana que instituyó Cristo y que confirmó el Espíritu Santo, demuestra al mundo una nueva manera de vivir. Enseñó al mundo a vivir en comunidad –no en comunismo, como lo hacen los ateos que no creen en Dios, sino en comunidad. Una comunidad que compartía la simpatía y el amor, el gozo como las aflicciones, y más tarde compartieron el hambre, la sed, la pobreza, la desnudez y hasta la misma muerte.

La iglesia cristiana ha demostrado desde un principio una inventiva para efectuar la caridad, siempre buscó la manera correcta para aplicar la ayuda de amor y de misericordia de Dios, para paliar todas las formas del sufrimiento humano.

El amor a Dios hace que las obligaciones de la iglesia sean fáciles y placenteras. Si falta el amor a Dios, entonces nuestra religión se convierte en una pesada carga muy difícil de llevar.

Si nuestro trabajo para la iglesia es aburrido, difícil de llevar y demasiado pesado, entonces nos está haciendo falta el más importante de los frutos del Espíritu, nos hace falta el amor.

El amor lanza fuera el temor; el amor elimina todo aquello que es inconsistente con el mismo amor, el amor prende en el hombre la aspiración de ser santo; el amor hace fácil la obediencia, el amor empuja al hombre al sacrificio propio, el amor embellece el alma.

Antes de la venida de Cristo, para quebrantar el mandamiento se requería una acción. Con la venida de Cristo, el mandamiento se vuelve más sutil y exigente, ya que para quebrantar el mandamiento no es necesaria una acción, sino que basta con la inacción: dejar de hacer el bien, des-amar y negligenciar la ayuda que podemos brindar a otros, es maldad. Todo pensamiento no santificado, queda excluido. Ahora el mandamiento es más sensible: por ejemplo, Cristo lo agranda de tal manera que un hombre es culpado de adulterio solamente con codiciar a una mujer (ver Mateo 5:27, 28).

37—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. 38Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. 39 El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22

Cristo no vino a este mundo a abolir la ley; todo lo contrario: Cristo la engrandeció. Hay dos maneras en que Cristo magnificó la ley: La primera es porque hizo el mandamiento más sensible. Antiguamente el adulterio era un acto físico; ahora con Cristo, el acto de codiciar a una mujer en el corazón constituye adulterio. Lo mismo sucede con el asesinato: antes el pecado se contaba por la muerte física de una persona, ahora con Cristo el asesinato comienza y se consuma con el pensamiento. Por lo tanto, en vez de ser empequeñecida o achicada, la ley es engrandecida por Cristo

Estudiaremos dos mandamientos, para comprender el cambio que sufre la ley de Dios, cuando se nos ordena a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y amar a Dios, con toda nuestra alma, mente y corazón. Se trata del sexto y séptimo mandatos de la Santa Ley de Dios.

HOMICIDIO

21 Oísteis que fue dicho por los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare estará expuesto a juicio. 22 Mas yo os digo que cualquiera que sin razón se enojare contra su hermano, estará en peligro del juicio; y cualquiera que dijere a su hermano: Raca, estará en peligro del concilio; y cualquiera que le dijere: Fatuo, estará expuesto al infierno de fuego. 23 Por tanto, si trajeres tu ofrenda al altar, y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra ti; 24 deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25 Ponte de acuerdo pronto con tu adversario, mientras estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26 De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante. Mateo 5

En el Antiguo Testamento se está leyendo acerca de la muerte como una acción, pero ahora en el Nuevo Testamento Cristo magnifica este mandamiento, dividiéndolo en tres partes:

1- El que se enoja contra su hermano SIN RAZÓN está en peligro de Juicio

2- Cualquiera que dijere a su hermano RACA estará en peligro del concilio.

3- Cualquiera que le dijere a su hermano FATUO estará expuesto al fuego eterno

Vamos a estudiar estas tres subdivisiones que Cristo hizo al sexto mandamiento.

Muchas veces nos enojamos contra nuestro prójimo y con razón, y esto no tiene nada de malo. Para eso tenemos una reglas bíblica muy hermosa y es: Efesios 4: 26 – Airaos, pero no pequéis…

 

1-El que se enoja contra su hermano “SIN RAZÓN” está en peligro de juicio…

22-Mas yo os digo que cualquiera que sin razón se enojare contra su hermano, estará en peligro de juicio….

El asesinato tiene su origen en el enojo. La semilla que se tiene que sembrar para asesinar a alguien se llama enojo. Pero aquí hay una frase que no podemos pasar por alto y es: “SIN RAZÓN” ¿Por qué nos enojamos sin razón contra una persona? Por:

-Envidia

-Orgullo

-Celos

-Favoritismo (usted no es el favorito de esa persona)

-Egoísmo

-Prejuicio

-Discriminación

-Intelecto o conocimiento

-Liderazgo o capacidad

-Belleza o virtudes

El ENOJO SIN RAZÓN tiene siempre un motivo, y el motivo siempre es pecaminoso.

Cuántas personas son infelices y hacen a otras infelices, solamente porque una de ellas tiene más o mejores posesiones económicas, materiales, espirituales, intelectuales, físicas, etc. y la otra persona, que tiene menos, no puede aceptar esa realidad.

El asesinato tiene su principio en la falta de amor; donde el amor falta, es el odio el que se encarga de llenar esa posición vacía. El enojo es la antesala del odio.

Cada vez que nosotros tengamos esos resentimientos contra otra persona sin razón, tenemos que llevárselo a Dios en oración, para que seamos sanados.

De otra manera el enojo nos llevará a la siguiente etapa que es el odio.

Posiblemente nunca asesinaremos a esa persona a la que odiamos, pero sí seremos culpados de asesinato. Lo único que nos separa de la acción es una falta de oportunidad, o el temor a las consecuencias de nuestra acción.

En el matrimonio suelen darse discusiones que desatan toda suerte de improperios e insultos: necio, imbécil, tonto, bruto… (tanto en masculino como en femenino). Si es necesario, ayunemos para que el Espíritu Santo nos capacite para desterrar esos vocablos de nuestro léxico familiar. En su lugar, prevalezcan los cantos y salmos espirituales.

2-Cualquiera que dijere a su hermano RACA está en peligro del concilio

La palabra RACA viene de la voz griega “RHAKA” y significa “sin valor” o “Estúpido” Esta palabra es un fuerte insulto a la persona, pues denota que carece de inteligencia.

El humano tiene que tratar con respeto a la persona más ignorante y degradada que pueda encontrar en su vida.

En una de las reglas rabínicas sostiene que toda aquella persona que llamara “esclavo” a otra sería expulsada de la sinagoga durante 30 días, y cualquiera que le llamare a otra persona “bastardo” debería recibir 40 latigazos. ¡Qué tal si se practicara esa regla hoy…!

3-Cualquiera que le dijere FATUO estará expuesto al fuego eterno

La palabra fatuo tiene su origen en la raíz hebrea “MOREH” cuyo significado podría ser “Bribón” , “Truhán”, o “Baboso”.

Esta palabra está mostrando desprecio por los motivos de una persona.

Judas 9: “Pero cuando el arcángel Miguel contendía con el diablo, disputando acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a usar juicio de maldición contra él, sino que dijo: El Señor te reprenda.”

Si Jesús mismo no se atrevió a proferir juicio contra el diablo, ¡cuanto menos nosotros en nuestra situación pecaminosa podremos tildar o condenar a otra persona por sus comportamientos o motivos.

Enojarse sin razón describe nuestra pobre situación llena de orgullo y envidia cuando no podemos aceptar a otra persona que es superior que nosotros.

En la palabra RACA la ofensa es contra la falta de inteligencia de la persona.

En la palabra FATUO  la ofensa es contra el comportamiento necio de una persona.

El mandamiento “NO MATARÁS” no se limita solo a quitarle la vida física a una persona. Podemos quitar la vida a una persona a través de nuestras acciones y palabras.

-Cuántas vidas hay tronchadas en este mundo, solamente por el maltrato verbal

-Cuántas personas bajan al sepulcro con dolor en el alma por una ofensa que se le cometió injustamente.

-Cuántas personas hay enfermas porque sus seres más amados no les dan el lugar que en realidad se merecen, y al contrario abusan de ellas con insultos degradantes e infames.

-Cuántos asesinos hay en el hogar que no respetan la fragilidad emocional de sus cónyuges, y trochan vidas jóvenes, simple y sencillamente porque no pueden tener palabras de amor y elogios para sus hijos.

-Cuántos asesinos tenemos en la iglesia que no pueden tolerar a un dirigente con más capacidad y conocimiento; por eso recurren a la difamación y a la calumnia. Ese dirigente y su iglesia no van a prosperar como Dios quiere, ya que les hace falta el ingrediente más esencial: el amor. Han reemplazado el amor por el odio, y se convierten en estopas para el fuego eterno.

-Cuántos estudiantes son objeto de “bullying” en la escuela o colegio por parte de compañeros que irrespetan el honor de otros.

Ahora se nos complicó todo, ahora resulta que todos los humanos hemos cometido el crimen del asesinato más de una vez en nuestra vida. Con todo esto, nuestros pobres hermanos de otras religiones dicen que Cristo vino a abolir la ley….

 

ADULTERIO

Mateo 5

27 Oísteis que fue dicho por los antiguos: No cometerás adulterio. 28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno. 30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que uno de tus miembros se pierda, y no que todo tu cuerpo sea lanzado al infierno. 31 También fue dicho: Cualquiera que repudiare a su esposa, dé le carta de divorcio. 32 Pero yo os digo que cualquiera que repudiare a su esposa, salvo por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la divorciada, comete adulterio.

Hemos estado estudiando que Jesús sigue magnificando la ley.

Ahora Cristo hace más grande y sensible el mandamiento del adulterio, como también hace más difícil el divorcio. Comienza diciendo “oísteis que fue dicho por los antiguos: No cometerás adulterio, pero yo os digo que cualquiera que mira una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”

“La belleza femenina es un don del amante Creador, de quien procede toda verdadera belleza. La limpia apreciación de esa hermosura es correcta. Además, la atracción que cada sexo tiene para el otro fue implantada en los hombres y las mujeres por el Creador, y cuando se manifiesta dentro de los límites ordenados por Dios, es intrínsecamente buena, pero cuando se la pervierte para servir a intereses impíos y egoístas, se transforma en una de las fuerzas destructoras más grandes del mundo. Codiciarla.” CBA Los Evangelios

El adulterio, igual que el homicidio comienza en el pensamiento, y en muchas ocasiones el pensamiento nace mucho tiempo antes de que se cometa la acción.

El adulterio es la relación sexual entre una persona casada con otra persona que no es su cónyuge.

Este mandamiento, igual que el adulterio, ahora pasa a un plano más alto, más grande, pasa de la acción al pensamiento.

Se comete adulterio cuando una persona desea a otra persona con lujuria.

¿Habrá una persona libre de adulterio en nuestra iglesia? ¿O será que nuestra iglesia está llena de asesinos y adúlteros?

Si la relación ilegal ocurre entre personas solteras o no casadas, entonces estamos en presencia de la fornicación.

También el divorcio es magnificado por Jesucristo.

“por la dureza de vuestros corazones” se había permitido el divorcio, pero ahora Jesucristo dice que la única manera de divorciarse es por causa de infidelidad. Como vimos antes, Moisés permitió el divorcio aun cuando sabía que no era parte del plan original de Dios.

“Si tu ojo derecho es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti….”

La mayoría de pecados entran a nuestras mentes a través de nuestra vista y el sistema auditivo.

“El que se niega a ver, escuchar, gustar, oler o tocar lo que incita al pecado, ha ganado buena parte de la batalla para evitar los pensamientos pecaminosos. El que inmediatamente desecha los malos pensamientos, cuando fugazmente pasan como un relámpago en su conciencia, evita así la formación de una manera de
pensar que se hace hábito y que condicionan la mente para que peque cuando se presente la oportunidad. Cristo vivió una vida sin pecado porque “no había en él nada que respondiera a los sofismas de Satanás” (DTG 98).

Uno de los pactos que nosotros debiéramos de imitar: Job 3: 11 “Hice pacto con mis ojos…”

1ra Corintios 9:27 “sino que sujeto mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado.”

 

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Los primeros cuatro mandamientos del Decálogo están resumidos en el primer gran precepto: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón.” Los últimos seis están incluídos en el otro: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos son la expresión del principio del amor. No se puede guardar el primero y violar el segundo, ni se puede guardar el segundo mientras se viola el primero. Cuando Dios ocupe en el trono del corazón su lugar legítimo, nuestro prójimo recibirá el lugar que le corresponde. Le amaremos como a nosotros mismos. Únicamente cuando amemos a Dios en forma suprema, será posible amar a nuestro prójimo imparcialmente (El Deseado de todas las gentes, {DTG}, p. 559).

La hermosura del carácter de Cristo ha de verse en los que le siguen. El se deleitaba en hacer la voluntad de Dios. El poder que predominaba en la vida de nuestro Salvador era el amor a Dios y el celo por su gloria. El amor embellecía y ennoblecía todas sus acciones. El amor es de Dios; el corazón inconverso no puede producirlo u originarlo. Se encuentra solamente en el corazón donde Cristo reina. “Nosotros amamos, por cuanto él nos amó primero.” En el corazón regenerado por la gracia divina, el amor es el móvil de las acciones. Modifica el carácter, gobierna los impulsos, restringe las pasiones, subyuga la enemistad y ennoblece los afectos. Este amor atesorado en el alma endulza la vida y derrama una influencia purificadora sobre todos los que están en derredor (El camino a Cristo, {CC}, p. 59).

Aprovechad cada oportunidad que e os presente para contribuir a la felicidad de vuestros semejantes, compartiendo con ellos vuestro afecto. Las palabras bondadosas, las miradas de compasión, las expresiones de aprecio serán como un vaso de agua fresca para el sediento, en el caso de muchas personas solitarias y afligidas. Una palabra de ánimo, un acto de bondad aliviarán muchísimo las cargas que pesan sobre muchos hombres fatigados. La verdadera felicidad se encuentra en un ministerio abnegado. Y cada palabra y acción nacidas con ese fin se registran en los libros del cielo como si se dirigieran a Cristo… Vivid bajo el resplandor del amor de Jesús. Entonces seréis una bendición para el mundo.

El espíritu de trabajo abnegado en beneficio de los demás confiere profundidad, estabilidad y encanto como el de Cristo al carácter y crea paz y felicidad en el corazón de su poseedor.

Cada deber cumplido, cada sacrificio hecho en el nombre de Jesús, produce una excelsa recompensa. En el mismo acto de deber, Dios habla, y da su bendición (Mi vida hoy, p. 170).

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Jueves 21 de diciembre // Lección 12_______________________________________________

AHORA ES NUESTRA SALVACIÓN

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos” (Rom. 13:11).

Como hemos dicho durante todo el trimestre, Pablo tenía una prioridad muy específica en esta carta a los romanos, y era aclararle a la iglesia de Roma, especialmente a los creyentes judíos de allí, el papel de la fe y las obras en el contexto del Nuevo Pacto. El tópico era la salvación, y cómo es que se considera justo y santo al pecador ante el Señor. Para ayudar a aquellos que ponían todo el énfasis en la Ley, Pablo colocó la Ley en su papel y contexto adecuados. Aunque en teoría el judaísmo, incluso en tiempos del Antiguo Testamento, era una religión de gracia, surgió el legalismo y causó mucho daño. ¡Cuánto cuidado debemos tener como iglesia para no cometer el mismo error!

Lee Romanos 13:11 al 14. ¿De qué acontecimiento está hablando Pablo, y cómo deberíamos anticiparnos a él?

Romanos 13:11-14

11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.  12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.  13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,  14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Qué fascinante es que Pablo les diga a los creyentes que despierten y que se controlen porque Jesús vuelve. No importa que esto haya sido escrito hace casi dos mil años. Debemos vivir siempre previendo la proximidad de la venida de Cristo. En cuanto a todos nosotros, en lo concerniente a nuestras experiencias personales, la Segunda Venida es tan cercana como la posibilidad de nuestra propia muerte. Ya sea que la próxima semana o en cuarenta años la muerte cierre nuestros ojos, y ya sea que durmamos solo cuatro días o por cuatrocientos años, para nosotros no hay ninguna diferencia. Lo próximo de lo que seremos conscientes es la segunda venida de Jesús. Como potencialmente la muerte siempre está a la vuelta de la esquina para cualquiera, el tiempo es realmente corto, y nuestra salvación está más cerca de lo que creíamos en un principio.

Aunque Pablo no toca mucho el tema de la Segunda Venida en el libro de Romanos, en las cartas a los Tesalonicenses y a los Corintios lo abarca con mucho más detalle. Al fin y al cabo, es un tema fundamental en la Biblia, especialmente en el Nuevo Testamento. Sin la esperanza que ofrece, en realidad nuestra fe no tendría sentido. En definitiva, ¿qué significa la “justificación por la fe” sin la Segunda Venida, para materializar completamente esa maravillosa verdad?

Si supieras con certeza que Jesús vendrá el próximo mes, ¿qué cambiarías en tu vida y por qué? Si crees que necesitas cambiar estas cosas un mes antes de que venga Jesús, ¿por qué no deberías cambiarlas ahora? ¿Cuál es la diferencia?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La lección y la aportación del espíritu de profecía complementan la enseñanza para este día.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Dios pide a cada miembro de iglesia que dedique su vida sin reservas al servicio del Señor. Pide que se lleve a cabo una reforma decidida. La creación entera gime bajo la maldición. El pueblo de Dios debiera colocarse en un lugar donde pueda crecer en gracia, y donde pueda ser santificado en cuerpo, alma y espíritu por la verdad. Cuando se aparten de las complacencias que destruyen la salud, obtendrán una percepción más clara de lo que constituye la verdadera piedad. Se observará un cambio admirable en la experiencia religiosa…

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contienda ni envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” (Romanos 13:11-14) (Consejos sobre la salud, {CSI}, p. 581).

Los enemigos de Dios están tramando cada día cómo suprimir la verdad y esclavizar las almas de los hombres. Buscan exaltar el sábado falso y atrapar a los hombres en el error, aumentar las tinieblas que ocultan la tierra y la oscuridad que envuelve al pueblo. En un tiempo, como este ¿estarán inactivos los que conocen la verdad? ¿Permitirán que prevalezcan los poderes de las tinieblas? ¿No deberían, los que creen en la verdad para este tiempo, estar despiertos y trabajar con una energía consistente con la fe que profesan? ¿No deberían los que entienden la verdad de Dios hacer cualquier sacrificio a fin de ganar almas para Cristo y rendir lealtad a la ley de Dios? El día casi ha pasado; la noche está por llegar, y es esencial trabajar mientras aún es de día; porque la noche viene, en que ninguno puede trabajar. En un tiempo como este deberíamos tener un solo objetivo en vista: Emplear todo medio que Dios ha provisto para sembrar la verdad en los corazones de los hombres. Es para este mismo propósito que la Palabra de Dios fue enviada al mundo, para que pudiera controlar la vida y transformar el carácter. Es deber de todo cristiano esforzarse al máximo para difundir el conocimiento de la verdad. Cristo ha comisionado a sus discípulos a ir a todo el mundo y predicar el evangelio a todas las naciones (Fundamentals of Christian Education, p. 201).

Recuerda que nadie es autosuficiente para resistir a este terrible enemigo. Ocúltate en Dios y asegúrate que el Espíritu Santo está contigo. Podrás vencer al enemigo sólo si el Señor va delante de ti.

Si subsistimos en el gran día del Señor, con Cristo como nuestro refugio y nuestra fortaleza, debemos abandonar toda envidia y toda contienda por la supremacía. Debemos destruir completamente la raíz de estas cosas impías para que no puedan surgir de nuevo a la vida. Debemos ponernos plenamente del lado del Señor…

Busca la justicia y ocúltate bajo el amplio escudo de la omnipotencia. Es tu única seguridad. Dios te invita a buscarlo con humildad de corazón. Lee la oración de Daniel y verifica si tu experiencia será capaz de resistir la prueba de fuego. Dios bendecirá ricamente a los que se humillan delante de él…

No debemos permitir que nos transmitan su frío mortal los que no saben qué significa andar con Dios… No debemos permitirnos entrar en controversias. Debemos pronunciar palabras pacíficas y llenas de gracia y de verdad. Debemos escudriñar diligentemente nuestros corazones para humillarnos delante de Dios. Debemos respetar a nuestros hermanos, pero no ponerlos en el lugar de Dios, porque sólo son hombres (Cada día con Dios, {CDCD}, p. 256).

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Lección 12 // Viernes 22 de diciembre______________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “En la Biblia se revela la voluntad de Dios. Las verdades de la Palabra de Dios son la expresión del Altísimo. El que convierte esas verdades en parte de su vida llega a ser en todo sentido una nueva criatura. No recibe nuevas facultades mentales; en cambio, desaparecen las tinieblas que debido a la ignorancia y el pecado entenebrecían su entendimiento. ‘Te daré un corazón nuevo’ quiere decir: ‘Te daré una mente nueva’. Al cambio del corazón lo acompaña siempre una clara convicción del deber cristiano, y la comprensión de la verdad. El que con oración da atención estricta a las Escrituras tendrá conceptos claros y juicios sanos, como si al volverse hacia Dios hubiera alcanzado un plano superior de inteligencia” (MCP 2:93).

“El Señor va a venir pronto, y debemos estar preparados para recibirlo en paz. Resolvamos hacer todo lo que está en nuestro poder para impartir luz a los que nos rodean. No debemos estar tristes, sino alegres, y recordar siempre al Señor Jesús. Él va a venir pronto, y debemos estar listos y aguardar su aparición. ¡Oh, cuán glorioso será verlo y recibir la bienvenida como sus redimidos! Largo tiempo hemos aguardado; pero nuestra esperanza no debe debilitarse. Si tan solo podamos ver al Rey en su hermosura, seremos bienaventurados para siempre. Me siento inducida a clamar con gran voz: ‘¡Vamos rumbo a la patria!’ Nos estamos acercando al tiempo cuando Cristo vendrá con poder y grande gloria para llevar a sus redimidos a su hogar eterno” (TI 8:264).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. Repasen en la clase la pregunta al final del estudio del jueves. ¿Cuáles fueron las respuestas que dieron y cómo las justificaron?
  2. El tema de cómo ser buenos ciudadanos y buenos cristianos puede ser muy complicado a veces. Si alguien acudiera a ti en busca de consejo para defender lo que cree que es la voluntad de Dios, aunque esto le generara conflictos con el Gobierno, ¿qué dirías? ¿Qué consejo le darías? ¿Qué principios deberías seguir? ¿Por qué es algo que deberíamos manejar con toda seriedad y oración? (Después de todo, no todos los que son arrojados al foso de los leones salen ilesos.)
  3. ¿Qué crees que es más difícil de lograr: cumplir estrictamente la letra de la Ley o amar a Dios y amar a los demás incondicionalmente? ¿O podrías argumentar que esta pregunta presenta una falsa dicotomía? Si es así, ¿por qué?
  4. Al acercarnos al final de este trimestre, conversen en clase de lo que han aprendido del libro de Romanos que nos ayuda a entender por qué la Reforma fue tan importante. ¿Qué nos enseñó Romanos sobre lo que creemos y por qué?

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
http://www.sevendayradio.com
http://www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2017

3 pensamientos en “LECCIÓN 12 – VENCER CON EL BIEN EL MAL – PARA EL 23 DE DICIEMBRE DE 2017

  1. Saludos Dios les bendiga, no he podido descargar la lección 12

  2. Hola, muchas gracias por los mensajes de la e.s. Son estupendos ,pero , esta semana no puedo descargarlas en PDF
    Hay algún problema.? Saludos

  3. Hna Montserrat Dios le bendiga,me tomo la libertad de responderle no haciendo parte d el grupo que nos envía este estudio,leea los concejos que Ellos nos envían al principio de este estudio,ahí está la razón por la cual no puede descargar el PDF

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