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LECCIÓN 6 – EL MINISTERIO DE PEDRO – PARA EL 11 DE AGOSTO DE 2018

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La liberación de Pedro por Gerard Van Honthorst – Alemania  (1600-1618)

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Letra Negra: Lección de Escuela Sabática

Letra Ocre: Lección de Escuela Sabática 

Letra Roja: La Biblia

Letra Café: Nuestro comentario

Letra Azul: Espíritu de profecía


Lección 6: Para el 11 de agosto de 2018

EL MINISTERIO DE PEDRO

Sábado 4 de agosto_______________________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 9:32-43; 10:9-16; Efesios 2:11-19; Hechos 11:1-26; 12:1-18.

PARA MEMORIZAR:

“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hech. 10:34, 35).

Con la partida de Pablo hacia Tarso, Pedro vuelve a ser el personaje principal en la narración de Lucas de los primeros días de la iglesia cristiana. Pedro es retratado en una especie de ministerio itinerante en toda Judea y las regiones circundantes. El libro de Hechos, aquí, relata dos breves historias de milagros: la curación de Eneas y la resurrección de Tabita (Dorcas), y luego viene la historia de Cornelio en el capítulo 10.

La conversión de los gentiles era el tema más controvertido en la iglesia apostólica. Aunque las discusiones que siguieron al bautismo de Cornelio distaban mucho de resolver todas las dificultades, el derramamiento del Espíritu, que recordaba lo sucedido en Pentecostés, ayudó a convencer a Pedro y a los hermanos de Jerusalén de que las bendiciones del evangelio no estaban restringidas a los judíos. Mientras tanto, la iglesia de Antioquía ya había comenzado a avanzar hacia los gentiles también.

El estudio de esta semana también incluye el surgimiento de una nueva y breve persecución (esta vez impulsada por el rey Herodes) y su impacto en los apóstoles, que se habían salvado de la persecución impulsada por Pablo.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Cristo vino a esta tierra trayendo un mensaje de misericordia y perdón. Colocó los fundamentos para una religión en la cual judíos y gentiles, negros y blancos, libres y siervos, estuvieran unidos por una hermandad común, reconocidos como iguales a la vista de Dios. El Salvador ama a cada ser humano con un amor ilimitado. Ve capacidad de mejoramiento en cada uno. Con energía y esperanza divina les da la bienvenida a aquellos por quienes ha dado su vida. Con la fuerza de él pueden vivir una vida rica en buenos frutos, llena del poder del Espíritu (Testimonios para la iglesia, tomo 7, p. 214).

El Señor Jesús exige que reconozcamos los derechos de cada hombre. Los derechos sociales de los hombres, y sus derechos como cristianos, han de ser tomados en consideración. Todos han de ser tratados con refinamiento y delicadeza, como hijos e hijas de Dios (Reflejemos a Jesús, p. 20).

La religión de Cristo eleva al que la recibe a un nivel superior de pensamiento y acción, al mismo tiempo que presenta a toda la especie humana como igual objeto del amor de Dios, habiendo sido comprada por el sacrificio de su Hijo. A los pies de Jesús, los ricos y los pobres, los sabios y los ignorantes, se encuentran, sin diferencia de casta o de preeminencia mundanal. Todas las distinciones terrenas son olvidadas cuando consideramos a Aquel que traspasaron nuestros pecados. La abnegación, la condescendencia, la compasión infinita de Aquel que está muy ensalzado en el cielo, avergüenzan el orgullo de los hombres, su estima propia y sus castas sociales. La religión pura y sin mácula manifiesta sus principios celestiales al unir a todos los que son santificados por la verdad. Todos se reúnen como almas compradas por sangre, igualmente dependientes de Aquel que las redimió para Dios (Obreros evangélicos, p. 345).

Vanos eran los esfuerzos de Satanás para destruir la iglesia de Cristo por medio de la violencia. La gran lucha en que los discípulos de Jesús entregaban la vida, no cesaba cuando estos fieles portaestandartes caían en su puesto. Triunfaban por su derrota. Los siervos de Dios eran sacrificados, pero su obra seguía siempre adelante. El evangelio cundía más y más, y el número de sus adherentes iba en aumento…

Miles de cristianos eran encarcelados y muertos, pero otros los reemplazaban. Y los que sufrían el martirio por su fe quedaban asegurados para Cristo y tenidos por él como conquistadores. Habían peleado la buena batalla y recibirían la corona de gloria cuando Cristo viniese. Los padecimientos unían a los cristianos unos con otros y con su Redentor (El conflicto de los siglos, pp. 39, 40).

40


Domingo 5 de agosto | Lección 6_________________________________________________

EN LIDA Y JOPE

Pedro estaba visitando las comunidades cristianas de la región costera de Judea. Su propósito probablemente era darles instrucción doctrinal (Hech. 2:42), pero Dios lo usó poderosamente para obrar milagros como los realizados por Jesús mismo.

Lee Hechos 9:32 al 35. ¿Qué semejanzas ves en el milagro de Jesús en Lucas 5:17 al 26 y la curación de Eneas?

Hechos 9:32-35

32 Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. 33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó. 35 Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.

A pesar de la brevedad del relato, el milagro nos recuerda la conocida historia del paralítico de Capernaum sanado por Jesús (Luc. 5:17-26). Incluso el detalle de la cama es similar. Sin embargo, lo más importante fue el impacto de la curación de Eneas, no solo en Lida sino también en la llanura costera de Sarón. Luego de comprobar personalmente la realidad del milagro, mucha gente acudió al Señor.

Lee Hechos 9:36 al 43. Repasa la historia de la resurrección de Tabita. ¿Qué había de especial en ella?

Hechos 9:36-43

36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. 37 Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. 38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. 39 Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. 40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. 41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. 42 Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. 43 Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor.

Tabita (término arameo para “gacela”; en griego, Dorcas) era una creyente muy querida en su barrio por sus obras de caridad cristiana. La historia de su resurrección también es análoga a un milagro realizado por Jesús, la resurrección de la hija de Jairo (Luc. 8:41, 42, 49-56), que Pedro había presenciado. Siguiendo el ejemplo de Jesús, les pidió a todos que abandonaran la habitación (ver Mar. 5:40). Entonces se arrodilló y oró, después de lo cual llamó a la mujer: “Tabita, levántate” (Hech. 9:40).

Los apóstoles realizaron muchos milagros. Pero, en realidad eran actos divinos realizados a través de las manos de los apóstoles (Hech. 5:12). Las semejanzas con los milagros de Jesús quizá fueron para recordar a la iglesia, incluidos nosotros hoy, que lo que más importa no es tanto el instrumento sino el grado de entrega a Dios (ver Juan 14:12). Cuando permitimos plenamente que Dios nos utilice para la causa del evangelio, pueden ocurrir grandes cosas. Pedro no solo resucitó a Tabita, sino también el milagro llevó a muchas conversiones en Jope (Hech. 9:42).

Algunos piensan que si al menos pudieran ver un verdadero milagro, como el que ocurrió aquí, entonces creerían. Y, si bien a veces los milagros ayudaron a acercar a algunas personas a la fe, la Biblia está llena de historias de personas que vieron milagros y aun así no creyeron. ¿En qué debería basarse nuestra fe, entonces?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

CRISTO EN LIDA

32 Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida. 33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó. 35 Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor. (Hechos 9)

La ciudad de Lida se menciona en el Antiguo Testamento en los libros primero de Crónicas 8: 12, en Esdras 2: 33, Nehemías 7: 37 y en Nehemías 11: 35. Se le conocía en ese entonces como Lod.  12 Y los hijos de Elpaal: Heber, Misam y Semed (el cual edificó Ono, y Lod con sus aldeas)” (1 Crónicas 8: 12)

Lod o Lida estaba situada en los fértiles y hermosos valles de Sarón, a un día de camino de Jerusalén; esta ciudad fue fundada por los descendientes de la tribu de Benjamín.

Entre las curiosidades de esta ciudad encontramos que en los tiempos de la visita de Pedro, Gamaliel –el maestro de Saulo– había fundado allí su afamada escuela rabínica.

La pregunta que queda en el aire es ¿cómo llegó el evangelio a Lida? La respuesta puede ser sencilla: ésta es una de las varias ciudades donde el evangelista Felipe predicó de Cristo, después de haber sido el instrumento divinamente empleado en la conversión del mandatario etíope, en camino a Gaza. 39 Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. 40 Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea. (Hechos 8) La ciudad de Lida estaba situada exactamente entre Azoto y Cesarea.

En la mayoría de las situaciones, el trabajo misionero que han realizado todos los santos de Dios por todas las edades, casi nunca se lo menciona. Ha habido grandes servicios de tribulaciones, sufrimientos y victorias, que son sabidas y reconocidas solamente por Dios.

ENEAS

Felipe hizo mucho por Lida y por Jope, pero la Biblia no lo menciona en absoluto. Pedro se detuvo sólo por unas horas en Lida y sanó a Eneas.

También Pedro se detuvo unas horas en Jope, realizó otro milagro –la resurrección de Tabita– y la Biblia le dedica doce versículos para comentar la obra de Pedro en estas dos ciudades.

Hay una razón poderosa: esos no fueron milagros comunes y corrientes de Pedro. Más que milagros, hubo allí importantes sermones evangelísticos, por causa de los cuales los habitantes de tres ciudades se convirtieron a Cristo.

Por la sanación de Eneas se convirtieron dos ciudades: 35Y le vieron todos los que habitaban en Lida y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor.” (Hechos 9)

Y de la resurrección de Tabita se convirtió otra ciudad: 42Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.” (Hechos 9)

Pudiéramos decir que Felipe había pasado primero dando los estudios bíblicos iniciales en estas ciudades, y ahora Pedro regresa para sacar la decisión del bautismo; los habitantes de tres ciudades caen rendidos a los pies de Cristo, por la obra del Santo Espíritu mediante un instrumento humano.

Lo mismo sucede en nuestros días y en absoluto tendríamos que sentirnos mal. Muchos hermanos, en silencio, día tras día, pasan mucho tiempo dando estudios bíblicos; de repente se hace una campaña, viene un evangelista, saca las decisiones y se logra bautizar a decenas o centenas, y muchas veces millares de personas.

Entonces se dice que el evangelista X logró bautizar n cantidad de personas, pero no se habla en absoluto de aquellos que día a día han caminado llevando la preciosa semilla. ¿Problema? No, esta es la manera en que Dios realiza su obra: estos siembran, esos riegan y aquellos cosechan; y usualmente la fiesta se hace el día de la cosecha y no el día de la siembra.

CRISTO AQUÍ

Nosotros desde nuestro modesto lugar escribimos para el portal conocido como Escuela Sabática para Maestros. Tal vez ustedes sólo conocen nuestros nombres, no saben quiénes somos, ni de dónde venimos, pero nuestro mensaje les llega por medio de la impresionante tecnología moderna. El Santo Espíritu se encarga de todo lo demás; nosotros sencilla y humildemente, sembramos la Palabra.

Ya no podemos contar cuántas personas leen nuestro comentario, pero creemos que asciende a más de un millón de personas semanalmente.

De todas las religiones y en más de 122 países del mundo recibimos impresionantes cartas de conversiones y llegamos a la conclusión de que este ministerio es un ministerio de salvación. Hemos llegado a la conclusión de que éste es un ministerio que Dios dirige para edificación personal y para crecimiento espiritual.

¿Cuántas personas están arreglando y enderezando sus vidas y su forma de actuar por lo que aprenden por medio de este ministerio? ¿Cuántas personas que no conocían a Cristo han llegado a sus pies a través de este ministerio? ¿Cuántas personas han sido persuadidas de regresar de nuevo al redil del Señor? ¿Cuántas personas se han dejado convencer por el Señor para no se alejarse de la iglesia? ¿O a cuántos hemos ayudado a volver de sus malos caminos? Eso no lo sabemos, pero posiblemente sean miles y miles.

Así que, no se vaya a admirar si el hermanito Noel, la hermanita Norita, la hermanita Glenda y el hermanito Tony obtienen coronas cuajadas con cientos o miles de estrellas al entrar en el reino de los cielos. Estamos luchando arduamente para que nadie vaya a tomar alguna de esas cuatro coronas especiales que Cristo apartó para nosotros, desde su muerte en la cruz del Calvario. Tenemos la seguridad de que usted también está luchando para que nadie arrebate la corona especial que Cristo le tiene preparada para el gran día glorioso.

Todo este trabajo se realiza casi en el anonimato, solamente nos importan los resultados eternos, tanto los suyos como los nuestros.

¿Qué ganamos con el arduo trabajo de este ministerio? Mucho: la bendición de Dios, la aprobación de Dios y todas las oraciones y bendiciones que ustedes elevan al cielo en nuestro favor.

En Lida, el apóstol Pedro, bajo la orden, guía, influencia y el poder del Santo Espíritu, logró realizar dos milagros muy notorios: la sanación del paralítico Eneas y la resurrección de Tabita; fueron dos milagros parecidos a los milagros que Cristo realizó cuando estuvo en la tierra.

-Levántate y toma tu cama- dijo Jesucristo;   -levántate y arregla tu cama- dijo Pedro.

Jesucristo sanó a un paralítico en la ciudad de Capernaúm; la orden de Cristo al paralítico según Mateo 2: 11 fue: “Levántate, toma tu lecho…”

Pedro dio a Eneas una orden parecida a la que Cristo dio; Pedro dijo: “Eneas, Jesucristo te sana, levántate y haz tu cama” (Hechos 9)

Jesucristo ordenó a su paralítico tomar su lecho, porque éste estaba en casa ajena, mientras que Pedro ordenó a su paralítico que arreglara su cama, porque la tenía desordenada y estaba en su propia casa.

36 Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. 37 Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. 38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. 39 Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.40 Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó.41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva.42 Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor.43 Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor. (Hechos 9)

En Lida, el apóstol Pedro logró ingresar a los más profundos estudios de posgrado que la Universidad Cristiana tiene disponibles para sus santos estudiantes. Solamente hay cinco personas en esa aula en toda la historia bíblica de este mundo: el Maestro, dos profetas y dos apóstoles. El Maestro Jesús, el alumno Elías Tisbita, el alumno Eliseo y ahora el recién ingresado, apóstol Pedro; más tarde se unirá el alumno Pablo.

El profeta Elías resucitó al hijo de la viuda de Sarepta.

Mientras estaba vivo, el profeta Eliseo resucitó al hijo de la sunamita; después de muerto, sus huesos hicieron resucitar a otro muerto, cuando éste fue lanzado en su misma tumba e hizo contacto con los huesos del fallecido profeta.

El Maestro, el Dios Creador, Dueño y Diseñador tanto de la vida como de la resurrección, resucitó a Moisés, resucitó a la hija de Jairo, resucitó al hijo de la viuda de Naín, resucitó a Lázaro y también resucitó a un grupo de santos en el mismo día de su resurrección.

Ahora un nuevo estudiante se ha unido a esta pequeña y selecta compañía: es el apóstol Pedro resucitando a Tabita.

Pablo más tarde resucitaría a Eutico, después de caer de la ventana, uniéndose también a tan selecto y especial grupo. Por el momento esa aula de estudio se queda solamente con cinco personas; un Maestro y cuatro estudiantes.

HERMANA DORCAS

Arameo: Tabita

Griego: Dorcas

Castellano: Gacela (mamífero herbívoro muy veloz, cercano a los venados)

Lucas dirige una atención especial al nombre de Gacela, muchos comentadores bíblicos concuerdan que posiblemente Tabita era una mujer de gentileza y belleza excepcionales, ya que la gacela es usada como una figura exquisita de belleza y agilidad en muchos poemas. El mismo Salomón usó la figura de la gacela para describir a su bella y hermosa sunamita en el libro de los Cantares. Si esto era verdad, Gacela era una mujer de doble belleza, la belleza física y la belleza espiritual; ella era un paquete completo.

Solía suceder que en los tiempos antiguos, los nombres femeninos eran inspirados por el mundo animal. A partir de los tiempos de Jesús, los nombres femeninos paulatinamente se comienzan a tomar del mundo floral.

En el tiempo antiguo encontramos nombres como:

Úrsula, que significa pequeña osezna 
Débora, que significa abeja 
Jonás y Jemima, que significan paloma (Jemima era una de las hijas de Job) 
Héctor, que significa caballo
Vanessa, que significa mariposa
Ariel, que significa leona de Dios
Dorcas, que significa gacela y 
Raquel, que significa oveja.

En los días modernos encontramos nombres femeninos tomados de flores como:

Cintia, una flor griega 
Jasmín una flor persa 
Camelia o Amelia, es la flor oficial del estado de Alabama en los Estados Unidos
Iris, una flor griega
Leilani, una flor de Hawaii
Rosa del idioma latín
Dalia, una flor escandinava
Ivy, es una flor inglesa
Magnolia, de origen latín
Mirta, de origen griego
Amapola, de origen arábigo
Daysi, en inglés o Margarita en francés
Érica, de origen escandinavo
Jacinta, de origen griego
Lily, de origen inglés
Narcisa, de origen griego
Orquídea, de origen portugués
Petunia, de origen inglés
Violeta, de origen latino.

Pues sucedió que nuestra hermanita Gacela enfermó y murió. Hay muchos que quieren morirse, pero no lo consiguen; otros que se cuidan tanto que se mueren muy rápidamente. Con suma reverencia sugerimos que pareciera haber un despilfarro de nobleza y de servicio en la providencia divina; realmente sólo Dios conoce sus caminos.

Gacela representa el amor en acción. Muchas veces el pequeño juguete viene a ser de precio incalculable cuando las pequeñas manos de quien lo acariciaba pasan al descanso; muchas veces los zapatitos son las más preciosas propiedades cuando los piececitos que los usaban son devueltos y depositados en los incomprensibles jardines de Dios. Amémonos unos a otros. Demostremos nuestro amor y afecto ahora que estamos con vida; no esperemos llevar flores hasta que nuestro amado se encuentre descansando en un féretro.

Con dos intervenciones adjetivas de la pluma se puede describir fácilmente a Gacela: discípula y santa. En Gacela encontramos a María y a Marta en una sola persona: como discípula, se sentaba para aprender atentamente a los pies del Maestro, y como santa servía a Dios por medio de la caridad hacia los pobres.

Como discípula confesaba a Jesús como su Salvador, y como santa consagraba su tiempo y sus posesiones a la obra de su Salvador.

RESURRECCIÓN MILAGROSA
Pero los santos también enferman y mueren; el abnegado servicio que se puede prestar a Dios no es garantía contra la enfermedad y la muerte

La iglesia mandó a llamar a Pedro, que estaba a unas 9 millas o 14 kilómetros de distancia de Jope. La iglesia no esperaba un milagro sobre Gacela; ya era muy tarde para haber hecho un milagro como el que se efectuó sobre el cuerpo enfermo de Eneas, en la iglesia de Lida.

Pedro fue llamado a la iglesia de Jope para dar palabras de aliento y consuelo en ese momento de dolor, pero los miembros de la iglesia de Jope pasaron por alto el pequeño detalle que al que mandaron a llamar había sido investido por el poder de lo alto para hacer milagros de cualquier índole, y era especializado en los milagros de sanación divina.

El apóstol Pedro fue despedido por la feliz y regocijada iglesia de Lida y fue recibido por la triste y llorosa iglesia de Jope.

Cuando Cristo resucitó a la hija de Jairo, mandó a todos a salir del lugar, quedándose solamente con los padres de la niña y sus fieles tres discípulos. Jesús a la niña dijo: “Talita Cumi”, que significa  “niña, a ti te digo levántate.”

Pedro hizo lo mismo: sacó a todos del lugar y dijo: “Tabita, levántate.”

Hay oraciones que se deben hacer en secreto, ya que si se hacen en público, las personas que están presentes muchas veces no están en armonía con la mente del que va a realizar el milagro.

En el caso de Jesús con su Talita, la gente adoptó el espíritu de burla, cuando él dijo que la niña solamente dormía; ante la burla es imposible realizar un milagro divino.

En el caso de Pedro con Tabita, la gente estaba llorando, había ruido, había dolor, ellos no podían hablar por las muchas lágrimas, pero podían mostrar las obras de la difunta. Eso no estaba en armonía con el espíritu tranquilo, santo, pacífico y sanador de un hombre que en ese preciso momento estaba poseído plenamente por el poder del Espíritu Santo.

El poder del Espíritu Santo no permite el escándalo, no permite gente convulsionada; es un Espíritu de paz, porque proviene del Príncipe de la paz. Pedro necesitaba paz para poder escuchar al Espíritu Santo y así elevar su oración al cielo.

¡Cuán natural es la historia de la resurrección de Gacela! ¡Qué fácil se escucha la narración, como si fuera algo común, algo de todos los días, algo normal! 41 Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. (Hechos 9)

La Biblia dice que las obras de una persona continúan aún después de que ésta haber muerto; en el caso de Gacela, ella fue resucitada y continuó la obra que siempre había hecho. Por supuesto que, tarde o temprano, tenía que morir nuevamente. En la tumba de Gacela y en la tumba de muchos otros, fácilmente podríamos escribir uno de los más cortos y significativos epitafios, que sería: “Continuará” (To Be Continued).

Ahora encontramos gozo en la iglesia que estaba llorando. Ahora encontramos alegría y alabanza en la iglesia que estaba triste. Eso es lo que sucede cuando Cristo, a través de su Santo Espíritu, realiza el milagro de la salvación.

PARTIDAS (CONSTANCIAS) MÚLTIPLES
El hermanito Adán, junto con mamá Evita, se quedaron con la partida de creación y la partida de defunción.

El hermanito Elías y el hermanito Enoc, se quedaron con la partida de nacimiento y la partida de traslación.

El hermanito Moisés, se quedó con la partida de nacimiento, la partida de defunción, la partida de resurrección y la partida de traslación.

Los que participaron de la muerte de Jesús, se quedarán con una partida de nacimiento, una partida de defunción, una partida de resurrección especial, otra partida de defunción, otra partida resurrección y una partida de aniquilación eterna.

La hermanita Gacela, Talita, la hijita de Jairo y otros más, se quedaron con una partida de nacimiento, una partida de defunción, una partida de resurrección y otra partida de defunción.

Muchos de nosotros nos quedaremos con la partida de nacimiento y la partida de defunción. Pero habrá un grupo selecto que se quedarán con tres partidas: una de nacimiento, una de aflicción y una de traslación.

 

El plan de Dios fue que el humano -excepto Adán y Eva- tuviera una acta de nacimiento nada más, una acta que testificaba la fecha del principio de una vida eterna para el humano, pero con el pecado Satanás nos preparó un nuevo documento llamado acta de defunción.

Con su muerte en la cruz, Cristo le dio a cada humano una acta de resurrección, por lo que más queramos en la vida, no perdamos la singular partida/constancia de la resurrección eterna, en Cristo Jesús Señor nuestro.

Con jubilosa fe y esperanza, cantamos… (Himnario adventista, 321)

Allá sobre montes, en feliz país, 
la ciudad divina reposando está. 
Nuestros pies, aquí cansados, subirán: 
la mansión eterna divisamos ya.

Coro
¡Vamos al hogar! ¡Vamos al hogar! 
¡Ved, sus torres brillan con gran esplendor! 
¡Ved la gloria cómo emana del Señor! 
Estaremos juntos por la eternidad, con los ángeles, 
cantando en la Ciudad. ¡Vamos al hogar!

Los antiguos profetas nos hablaron ya 
de las calles de oro de esa gran ciudad. 
Por la fe hoy la podemos contemplar, 
con sus muros de oro y jaspe, sin igual.

Hermano, hermana, ¿estarás allá,
en aquella tierra do pesar no habrá? 
El mensaje santo hoy acepta fiel, 
y al venir el Salvador te llamará.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En Jope, ciudad que estaba cercana a Lida, vivía una mujer llamada Dorcas, cuyas buenas obras le habían conquistado extenso afecto. Era una digna discípula de Jesús, y su vida estaba llena de actos de bondad. Ella sabía quiénes necesitaban ropas abrigadas y quiénes simpatía, y servía generosamente a los pobres y afligidos…

“Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió”. La iglesia de Jope sintió su pérdida; y oyendo que Pedro estaba en Lida, los creyentes le mandaron mensajeros “rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros… A juzgar por la vida de servicio que Dorcas había vivido, no es extraño que llorasen, y que sus cálidas lágrimas cayesen sobre el cuerpo inanimado.

El corazón del apóstol fue movido a simpatía al ver su tristeza. Luego, ordenando que los llorosos deudos salieran de la pieza, se arrodilló y oró fervorosamente a Dios para que devolviese la vida y la salud a Dorcas. Volviéndose hacia el cuerpo, dijo: “Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo a Pedro, incorporóse”. Dorcas había prestado grandes servicios a la iglesia, y a Dios le pareció bueno traerla de vuelta del país del enemigo, para que su habilidad y energía siguieran beneficiando a otros y también para que por esta manifestación de su poder, la causa de Cristo fuese fortalecida (Los hechos de los apóstoles, p. 107).

La fe debe morar en el seguidor de Cristo, porque sin esto es imposible agradar a Dios. La fe es la mano que se ase de la ayuda infinita; es el medio por el cual el corazón renovado late al unísono con el corazón de Cristo. Con frecuencia, el águila que se esfuerza por llegar a su nido es arrojada por la tempestad a los estrechos desfiladeros de las montañas. Las nubes, en masas oscuras, airadas, se interponen entre ella y las soleadas alturas donde ha fijado su nido. Por un momento parece aturdida, y se precipita de acá para allá batiendo sus fuertes alas como si quisiera hacer retroceder las densas nubes… Por fin se lanza hacia arriba para atravesar la oscuridad, y da un chillido agudo de triunfo al surgir de ella un momento después y ver la serena luz del sol. Han quedado por debajo de ella la tempestad y la oscuridad, y la luz del cielo brilla a su alrededor. Llega a su amado hogar en el alto despeñadero, y se siente satisfecha. Atravesando la oscuridad, llegó a la luz…

Es este el único proceder que podemos seguir como cristianos. Debemos ejercer esa fe viva que penetra en las nubes que, como espeso muro, nos separan de la luz del cielo. Tenemos que alcanzar las alturas de la fe donde todo es paz y gozo en el Espíritu Santo (Mensajes para los jóvenes, pp. 71, 72).

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Lección 6 | Lunes 6 de agosto____________________________________________________

EN LA CASA DE CORNELIO

En Jope, Pedro se hospedó con un tal Simón, curtidor de oficio (Hech. 9:43). Mientras tanto, en Cesarea, a unos cuarenta kilómetros de Jope, vivía un centurión romano llamado Cornelio. Él y su familia eran adoradores devotos de Dios, aunque todavía no se habían adherido formalmente al judaísmo, lo que significaba que Cornelio todavía era un gentil incircunciso. En una visión de Dios, se le indicó que enviara mensajeros a Jope para invitar a Pedro a hacerle una visita (Hech. 10:1-8).

Lee Hechos 10:9 al 16, 28, 34 y 35. ¿Qué experimentó Pedro, y cómo lo interpretó?

Hechos 10:9-16

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo.

Hechos 10:28

28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo;

Hechos 10:34-35

34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Es importante destacar que el tema de la visión de Pedro no era la comida sino las personas. Con todo, era cerca del mediodía, Pedro tenía hambre, y la voz le dijo que matara y comiera. No obstante, Dios no utilizó la visión para eliminar la distinción entre animales limpios e inmundos, sino para manifestarle a Pedro el carácter inclusivo del evangelio.

La visión tenía la intención explícita de quebrar la resistencia de Pedro contra los gentiles. La concepción de Pedro era que si entraba en la casa de Cornelio y confraternizaba con él se contaminaría y no podría adorar en el Templo ni acudir ante la presencia de Dios. Los judíos del siglo I de Judea y sus alrededores no se relacionaban con los gentiles incircuncisos.

El problema era la teología contemporánea, que excluía a los gentiles de la comunidad de Israel, a pesar de que esta idea se había convertido en una perversión de la finalidad de la existencia de Israel como nación, que era alcanzar al mundo con el conocimiento del Dios verdadero.

Debido a que la circuncisión era la señal del pacto abrahámico, los gentiles no circuncidados eran segregados y tratados con desprecio. No podían participar de las bendiciones del Pacto a menos que aceptaran la circuncisión y se hicieran judíos. No obstante, ese concepto era incompatible con el alcance universal de la muerte de Jesús, hecho que los primeros creyentes, con el tiempo, estaban empezando a comprender.

Lee Tito 2:11, Gálatas 3:26 al 28 y Efesios 2:11 al 19. ¿Qué nos enseñan estos versículos sobre la universalidad del mensaje evangélico? ¿Y sobre el hecho de que los cristianos alberguen prejuicios contra algún grupo basados en la etnia?

Tito 2:11

11 Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,

Gálatas 3:26-28

26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; 27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. 28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Efesios 2:11-19

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. 12 En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. 14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, 15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, 16 y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. 17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. 19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

CORNELIO EL CENTURIÓN
¿Se ha dado cuenta usted de que la Biblia habla muy bien de los centuriones romanos? Encontramos al noble centurión Julio del libro de Hechos capítulo 27 haciendo lo imposible por salvar la vida de Pablo, en ocasión del naufragio en la Isla Melita o Malta:  42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; 44 y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.”

Encontramos a otro centurión expresando al pie de la cruz, con sinceridad y valentía, las solemnes palabras: “En verdad éste era Hijo de Dios.”

También encontramos a otro centurión romano pronunciando palabras de fe que causaron admiración al mismo Jesús, palabras que quedaron como un monumento de fe para el cristianismo en general: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.” (Mateo 8:8)

Y ahora encontramos a un centurión romano llamado Cornelio que es piadoso, temeroso de Dios, que daba muchas ofrendas, que hacía muchas oraciones y que también recibía visiones.

Se habla mucho de la disciplina del ejército romano en los tiempos de Jesús. Estos centuriones eran promovidos a puestos de autoridad por su humanidad e inteligencia, y ésta era una de las razones por las que una nación como Roma era tan exitosa en todas las empresas que se proponía. Ellos promovían a importantes posiciones a personas que eran dignas de esos cargos; no los elegían por amistad, por influencia ni por conveniencia.

APLICACIÓN PRÁCTICA
Aquí hay una lección muy clara para nosotros cuando elegimos personas para los cargos de la iglesia. Penosamente, nosotros a menudo elegimos para ocupar cargos en la iglesia a las personas por razones equivocadas; entre ellas está la amistad, la conveniencia, el egoísmo, la envidia, por sus obras, por su familia, por su educación o por su bienestar económico o social… o porque nos caen bien. Donde esto se hace, se tiene la fórmula para el fracaso y el estancamiento espiritual de las iglesias. Elijamos a los dirigentes de nuestra iglesia por su compromiso con la causa de Cristo: sus dones espirituales, su carácter y por su espiritualidad.

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. 17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. 19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. 21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? 22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. (Hechos 10)

CRISTO LLEGA A CORNELIO
La conversión de Cornelio y la tarea de Pedro de testificar eran tan importantes para la misión de la iglesia que Dios se comunicó directamente y de modo sobrenatural con cada uno de ellos: mientras un ángel visitaba a Cornelio, por el otro lado Pedro recibía una visión.

Hay tres capítulos dramáticos que resaltan en la Biblia con un significado especial:

Génesis 1: El mundo fue creado, la luz apareció, los arreglos del mundo fueron completados de una manera sobrenatural y sublime; algo grandioso estaba por acontecer, y el secreto fue revelado por Dios cuando dijo: “Hagamos al hombre conforme a nuestra imagen y semejanza.”

Mateo 1: En este capítulo hay un gran movimiento, una gran urgencia y una gran rapidez. La lectura de la genealogía significa algo; el secreto es revelado cuando se cumple la profecía que anunciaba: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Isa. 9:6.) Jesús había venido a salvar al mundo de sus pecados.

Hechos 10: En este capítulo se denota un movimiento coordinado; hay un sueño y una visión, y el secreto es revelado: “Dios no hace acepción de personas.” El evangelio es entregado oficialmente al mundo gentil. Esta obra se le encargó a un alto representante del judaísmo. Pedro tenía que comenzar una obra que continuaría por siglos y milenios, salvando para el reino de los cielos a millones y millones que nacerían en Europa, Asia, África, Oceanía y en las Américas.

En la historia de Cornelio y Pedro, encontramos el milagro de la comunicación: Cornelio es visitado por el ángel, y el ángel prepara e instruye a Cornelio para poder recibir el sermón evangélico de Pedro.

Los pintores y poetas suelen pintar o describir a los ángeles siempre con alas, pero no la Biblia. En el caso de Cornelio, el ángel que lo visitó tenía forma humana.

Las personas sentimentales siempre conectan a los ángeles de Dios con la belleza física, pero las personas pecadoras a quienes se les aparecen ángeles, siempre conectan a los ángeles de Dios con el terror. “Mirándolo fijamente y atemorizado, Cornelio dijo: ¿Qué quieres, Señor?” (Hechos 10)

La conversación de Cornelio con el ángel surte un efecto de obediencia inmediata en Cornelio: Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. (Hechos 10)

Cornelio representa para el mundo gentil, lo que Abraham representa para el mundo judío.

Cuando Cornelio recibió las instrucciones del ángel, obedeció inmediatamente. Cuando Abraham recibió la orden de Dios de dejar su tierra y su parentela, también obedeció inmediatamente.

Cuando nosotros recibamos alguna orden de Dios, cualquiera sea el medio, recordemos a Abraham y a Cornelio: ellos nos enseñan la manera correcta de obedecer a Dios.

A las tres de la tarde tuvo Cornelio su sueño, y a las doce del día siguiente fue la visión del apóstol Pedro, precisamente al momento en que los tres mensajeros de Cornelio estaban por llegar a Jope.

Jope fue una de las ciudades más florecientes de Israel, gracias al comercio de su puerto. Jope era el lugar de paseo preferido por los siro-fenicios en los días de la iglesia apostólica.

En nuestros días actuales, Jope sigue siendo una ciudad muy próspera, ya que tienen la cosecha y la venta de la naranja.

Mucho tiempo atrás Jope fue la ciudad que visitó Jonás cuando éste andaba huyendo para no ir a predicar al mundo gentil de Nínive. Ahora Jope es visitada nuevamente por otro ministro de Dios, que también tiene problemas para predicar al mundo gentil de esos días.

A diferencia de Jonás, Pedro obedeció sin remilgos ni demora el mandato de Dios de predicar al mundo gentil, y de esa manera Pedro encontró paz y bendición en el camino de la obediencia divina.

10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. (Hechos 10)

En este texto descubrimos que las cosas comunes, han tomado valor para el reino de los cielos:

Cuenta la historia de un hombre rico, que invitó a cierto amigo de su niñez a pasar unos momentos con él en su mansión. Estando en la suntuosa residencia, el hombre rico comenzó a enseñarle a su amigo todas las piedras de gran valor que había conseguido en sus viajes alrededor del mundo.

Allí había diamantes, perlas, rubíes, zafiros, esmeraldas y muchas piedras más de todas partes del mundo, cuyo valor era tan alto, que era muy difícil estimar. El amigo le dijo a su invitado: Es interesante saber que todas estas piedra de gran valor no me proveen ninguna ganancia económica. 

Llegó la ocasión cuando el hombre pobre, también invitó a su amigo rico a visitar su humilde casa. Cuando éste llegó a su casa, el pobre le dijo: Quiero mostrarte dos piedras; son dos piedras comunes y sólo me costaron 5 libras cada una, pero me han provisto de una ganancia muy sustancial. El hombre abrió las puertas de su casa mientras apuntaba con su mano a dos piedras grises, grandes y rústicas de su molino, con las cuales se ganaba la vida.

En el estudio de este día aprendemos a no menospreciar aquello que consideramos “común” o sin valor; a los ojos de Dios la “cosa común” se ha vuelto algo de mucho valor. 

Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. (Hechos 10)

¿Qué estaba haciendo Pedro en la casa de un curtidor de pieles? La respuesta es sencilla: allí estaba viviendo, en esa casa.

Para el judío era una total abominación relacionarse con un curtidor de pieles, ya que para realizar este trabajo se necesitaba estar en contacto directo con los cuerpos de los animales muertos y con toda la suciedad que expele el cadáver del animal. Esto incluye la sangre, la orina y los excrementos.

Tal trabajo hacía a la persona inmunda y abominable para el resto de la vida si se mantenía en ese trabajo. La ley mosaica decía: 24 Ustedes quedarán impuros por tocar el cuerpo muerto de esos animales, el que los toque quedará impuro hasta el atardecer 25 y el que cargue el cuerpo muerto de esos animales lavará su ropa y quedará impuro hasta el atardecer. Levítico 11

La ley de los rabinos decía: “Es imposible que el mundo viva sin los curtidores de pieles, pero es una desgracia que un hombre sea curtidor de pieles.”

Si una mujer se casaba con un curtidor de piel sin él haberle revelado antes su ocupación, la ley le daba todo el derecho a ella de divorciarse de él inmediatamente, tan pronto ella se daba cuenta del oficio de su esposo. También la ley decía que aquella mujer que quedara viuda y que no hubiera tenido niños, quedaba libre de no casarse con el hermano menor de su ex-esposo, si éste era un curtidor de pieles.

La dirección donde encontrar a Pedro, se la dio el ángel a Cornelio con toda claridad: “Éste posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar”, era prohibido, era impuro, era una abominación tener una instalación para curtir pieles en cualquier ciudad israelita; por esa razón Simón tenía su casa fuera de la ciudad, a la orilla del mar.

Ya Dios había comenzado con Pedro a sanarlo de su escrupulosidad espiritual judía. Todo lo que no fuera judío era una abominación para ellos. Los primeros pasos ya los había dado Pedro; pronto comenzaría a dar pasos gigantescos, atreviéndose a pasar al abominable mundo gentil para predicar la Palabra de Dios.

Dios nos guía paso a paso en la vida espiritual. Con Dios no necesitamos adelantarnos a las conclusiones, porque él nos lleva un paso a la vez; solo nos damos cuenta de cuán lejos hemos avanzado hasta que llegamos al último paso de nuestras vidas.

Esta es la manera en que Dios nos entrena, poquito a poquito, día tras día, sufrimiento tras sufrimiento, prueba tras prueba, pérdida tras pérdida.

Las cosas que nos parecen difíciles hoy, serán muy comunes en el día de mañana; así nos conducirá el Señor hasta que lleguemos a esa tierra prometida, a la que podremos llamar nuestra patria. Así nos entrena Dios hasta que lleguemos a ese lugar donde todo hombre en verdad será nuestro hermano.

El evangelio tenía que salir de las manos de los judíos para alcanzar a Europa, y de allí propagarse a todo el mundo.

Mientras Saulo se había convertido al evangelio y estaba recibiendo entrenamiento por parte de Dios, Cornelio estaba recibiendo instrucciones para hacer llegar a su casa a un influyente apóstol de Jesucristo. Al mismo tiempo Pedro estaba recibiendo la visión de no llamar “inmundo” a lo que Dios ya había limpiado. De esta manera Pedro estaba siendo obligado a obedecer el sueño de Cornelio.

Cada uno de ellos estaba siendo trabajado por Dios; separados por muchas millas de distancia, el poder de Dios los reunió y de allí en adelante se dio inicio a la evangelización de Europa y se comenzó una nueva etapa en la salvación de Dios.

El trabajo de la predicación a los gentiles lo inició Pedro visitando a Cornelio. Más tarde caería toda la responsabilidad sobre los hombros de Pablo.

Cornelio vivía en Cesarea, una ciudad situada en el mar Mediterráneo, unas 30 millas o 48 kilómetros al norte de Jope.

Cesarea fue construida por Herodes el Grande, aproximadamente 22 años antes de que naciera Jesús. Herodes la construyó en honor a su patrón imperial, César Augusto; de allí su nombre.

Esta ciudad se convirtió en la capital militar y civil del Imperio Romano en Palestina y también era la ciudad de residencia del procurador romano.

La mayoría de sus habitantes eran militares romanos, pero también vivían allí muchas personas de Roma que se habían trasladado voluntariamente, unos por su trabajo en el imperio o simple y sencillamente por ayudar al crecimiento del Imperio Romano en Israel.

Era una ciudad esplendorosa, construida con espaciosos cielos artificiales; además tenía un templo al centro de la ciudad, construido para el emperador romano, donde se dice que habían colocado una estatua del dios Zeus, convirtiéndose de esta manera en una ciudad sagrada.

Cesarea era una ciudad con influencia griega y estaba corruptamente plagada con servicios religiosos paganos.

Allí en medio de esa ciudad pagana, que representaba al gobierno pagano que oprimía a Israel, en medio de ese caos y degradación, existía un gentil que era un verdadero hijo de Dios.

A esa ciudad de mala reputación, le tocó a Pedro ir a predicar el evangelio; fue a una persona que pertenecía a los comúnmente llamados inmundos, que vivía en una ciudad inmunda.

¿Comprendemos ahora el gran cambio drástico que tenía que hacer Pedro para predicar al mundo gentil?

Por eso era necesario dar un sueño muy claro para Cornelio, y una visión muy clara para Pedro. Dios era el único que podía unir a estos dos elementos; de otra manera hubiera sido imposible unirlos. No se conocían, estaban muy lejos el uno del otro y no había una relación entre ellos; al contrario, había repudio, condenación y muchas asperezas causadas por la etnia diferente, por la nacionalidad diferente, por la situación política diferente y por la religión diferente.

Hay personas que creen que el valor o coraje y el cristianismo no pueden existir juntos. Esto no es verdad; en realidad, los cobardes de este mundo son quienes no tienen a Dios en sus vidas.

Los verdaderos hombres y mujeres con valor y coraje se hallan en el mundo cristiano. Cornelio es uno de ellos: era un valiente soldado que servía al poderoso ejército de las águilas romanas, y también era lo suficientemente valeroso y corajudo para preocuparse por los asuntos espirituales de la vida.

La historia de Cornelio y Pedro nos demuestra cómo dos elementos religiosos pudieron unirse para encontrar a Jesús: aquí se están reuniendo un devoto pagano con un judío fervoroso. En otras palabras, el paganismo se está encontrando con el judaísmo para seguir el nuevo movimiento del cristianismo.

Ellos dos están haciendo un sacrificio: Cornelio tiene que aprender a usar las ropas del evangelio, y Pedro tiene que desvestirse de las ropas del formalismo, del fanatismo y tradicionalismo judío, para vestirse de las ropas comunes de los gentiles. Los dos tenían que avanzar hacia Cristo dejando su pasado, para entonces reunirse en el medio, como un nuevo hombre, como un solo hombre.

Pedro encontró en la casa de Cornelio una congregación perfecta:

Estaban todos presentes, estaban todos puntuales, tenían un propósito definido de escuchar la Palabra de Dios. Tenían sus corazones preparados, eran reverentes, estaban unidos, estaban ansiosos de escuchar al predicador, deseaban escuchar el consejo divino y estaban dispuestos a obedecer. Posiblemente la fina congregación del hermano Cornelio, se parece a la de su iglesia… ¿o no?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pedro todavía no había predicado el evangelio a los gentiles. Muchos de ellos habían sido oyentes atentos de las verdades que enseñaba, pero la pared divisoria, que la muerte de Cristo había derribado, todavía existía en la mente de los apóstoles, y excluía a los gentiles de los privilegios del evangelio. Los judíos de origen griego habían recibido los beneficios de las labores de los apóstoles, y muchos de ellos habían respondido a esos esfuerzos abrazando la fe de Jesús; pero la conversión de Cornelio iba a ser la primera de importancia entre los gentiles.

Mediante la visión del lienzo y su contenido, que descendió del cielo, se iba a librar a Pedro de sus arraigados prejuicios contra los gentiles; debía comprender que por medio de Cristo las naciones paganas llegaban a ser participantes de las bendiciones y los privilegios de los judíos, y que junto con ellos debían ser igualmente beneficiadas. Algunos han sostenido que esta visión significa que Dios eliminó la prohibición de usar la carne de animales que anteriormente habían sido considerados inmundos, y que por lo tanto la carne de cerdo es apta para el consumo. Esta es un interpretación estrecha y completamente errónea, y contradice flagrantemente el relato bíblico de la visión y sus consecuencias (La historia de la redención, p. 298).

Cristo no reconoce ni casta ni nacionalidad. Considera prerrogativa suya, divina e intransferible, obrar de acuerdo con su poder y beneplácito. El compasivo Redentor obró en favor de todas las clases. Cuando el paralítico fue descendido desde el tejado y puesto a sus pies, se dio cuenta de un vistazo del problema del doliente, e inmediatamente ejerció su poder de Salvador capaz de perdonar el pecado. “Ten ánimo —le dijo—, tus pecados te son perdonados” [Mateo 9:2] (Cada día con Dios, p. 104).

Recordemos que aun cuando el trabajo que nos toque hacer no sea tal vez el de nuestra elección, debemos aceptarlo como escogido por Dios para nosotros.

Gústenos o no, hemos de cumplir el deber que más a mano tenemos. “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia ni sabiduría” [Eclesiastés 9:10].

Si el Señor desea que llevemos un mensaje a Nínive, no le agradará que vayamos a Jope o a Capernaúm. Razones tiene para enviamos al punto hacia donde han sido encaminados nuestros pies. Allí mismo puede estar alguien que necesite la ayuda que podemos darle. (El ministerio de curación, p. 375).

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Martes 7 de agosto | Lección 6___________________________________________________

EL DON DEL ESPÍRITU

Hechos 10:44 al 48 revela un momento crítico en la historia de la iglesia primitiva. Fue la primera vez que uno de los apóstoles les predicó el evangelio a los gentiles incircuncisos. A diferencia de los creyentes helenistas, los apóstoles y otros creyentes de Judea no estaban preparados para recibir a los gentiles en la iglesia. Puesto que Jesús era el Mesías de Israel, pensaban que debían compartir el evangelio solamente con judíos de cerca y de lejos. Los gentiles primero tendrían que convertirse al judaísmo y luego ser aceptados en la comunidad de la fe. En otras palabras, antes de que los gentiles pudieran convertirse en cristianos, primero tenían que hacerse judíos. Ese era el pensamiento que debían cambiar estos primeros creyentes judíos.

El don de lenguas que recibieron Cornelio y su familia fue añadido como una señal clara y observable de que aquel concepto era erróneo, que Dios no tiene favoritos y que en términos de salvación tanto judíos como gentiles están en pie de igualdad ante él.

Lee Hechos 11:1 al 18. ¿Cómo reaccionó la iglesia de Jerusalén ante la experiencia de Pedro en Cesarea?

Hechos 11:1-18

1 Oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los gentiles habían recibido la palabra de Dios. Y cuando Pedro subió a Jerusalén, disputaban con él los que eran de la circuncisión, diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos? Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 10 Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. 11 Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. 12 Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, 13 quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; 14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. 15 Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. 16 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. 17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? 18 Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: !!De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

El antiguo prejuicio judaico sobre los gentiles llevó a los creyentes de Jerusalén a criticar a Pedro por haber comido con gente incircuncisa. Parece que les preocupaban más los escrúpulos ceremoniales judíos que la salvación de Cornelio y su familia. Tal vez temían que, si la iglesia acababa con esas prácticas, eso representara una negación de la fe de Israel. Perderían el favor de Dios y se someterían a las mismas acusaciones (de los judíos) que habían llevado a la muerte de Esteban.

“Había llegado el tiempo en que la iglesia de Cristo debía emprender una fase enteramente nueva de su obra. Debía abrirse la puerta que muchos de los judíos conversos habían cerrado a los gentiles. Y, de entre estos, los que aceptaran el evangelio habían de ser considerados iguales a los discípulos judíos, sin necesidad de observar el rito de la circuncisión” (HAp 111).

Al igual que en Pentecostés, aquí también hablaban en idiomas previamente desconocidos para ellos, no en lenguas exaltadas o celestiales. Lo único que difería era el propósito: mientras que para los apóstoles el don apuntaba a la misión mundial de la iglesia, para Cornelio funcionó como una confirmación de que la gracia de Dios obraba incluso entre los gentiles.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La lección y el espíritu de profecía se complementan muy bien, en el estudio de este día

ESPÍRITU DE PROFECÍA

En su primera gira misionera, los discípulos debían ir solamente a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Si entonces hubiesen predicado el evangelio a los gentiles o a los samaritanos, habrían perdido su influencia sobre los judíos. Excitando el prejuicio de los fariseos, se habrían metido en una controversia que los habría desanimado en el mismo comienzo de sus labores. Aun los apóstoles fueron lentos en comprender que el evangelio debía darse a todas las naciones. Mientras ellos mismos no comprendieron esta verdad, no estuvieron preparados para trabajar por los gentiles. Si los judíos querían recibir el evangelio, Dios se proponía hacerlos sus mensajeros a los gentiles. Por lo tanto, eran los primeros que debían oír el mensaje (El Deseado de todas las gentes, p. 317).

“Habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis como ya hace algún tiempo que Dios escogió que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio, y creyesen”. Arguyó que el Espíritu Santo había decidido el asunto en disputa descendiendo con igual poder sobre los incircuncisos gentiles y los circuncisos judíos. Relató de nuevo su visión, en la cual Dios le había presentado un lienzo lleno de toda clase de cuadrúpedos, y le había ordenado que matara y comiese…

Este mensaje probaba que Dios no hace acepción de personas, sino que acepta y reconoce a todos los que le temen. Pedro refirió su asombro cuando, al hablar las palabras de verdad a esa asamblea reunida en la casa de Cornelio, fue testigo de que el Espíritu Santo tomó posesión de sus oyentes, tanto gentiles como judíos. La misma luz y gloria que se reflejó en los circuncisos judíos brilló también en los rostros de los incircuncisos gentiles. Con esto Dios advertía a Pedro que no considerase a unos inferiores a otros; porque la sangre de Cristo podía limpiar de toda inmundicia (Los hechos de los apóstoles, pp. 156, 157).

Cristo no admitía distinción alguna de nacionalidad, jerarquía social, ni credo. Los escribas y fariseos deseaban hacer de los dones del cielo un beneficio local y nacional, y excluir de Dios al resto de la familia humana. Pero Cristo vino para derribar toda valla divisoria. Vino para manifestar que su don de misericordia y amor es tan ilimitado como el aire, la luz o las lluvias que refrigeran la tierra.

La vida de Cristo fundó una religión sin castas; en la que judíos y gentiles, libres y esclavos, unidos por los lazos de fraternidad, son iguales ante Dios. Nada hubo de artificioso en sus procedimientos. Ninguna diferencia hacía entre vecinos y extraños, amigos y enemigos. Lo que conmovía el corazón de Jesús era el alma sedienta del agua de vida (El ministerio de curación, pp. 15, 16).

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Lección 6 | Miércoles 8 de agosto________________________________________________

LA IGLESIA DE ANTIOQUÍA

Motivado por la conversión de Cornelio, Lucas interrumpe brevemente su relato del ministerio de Pedro para mostrar el progreso inicial del evangelio entre los gentiles.

Lee Hechos 11:19 al 26. ¿Qué pasó cuando algunos refugiados de Jerusalén llegaron a Antioquía?

Hechos 11:19-26

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. 20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. 23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. 25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. 26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.

Esta sección de Hechos 11 se refiere a la persecución de Pablo en el capítulo 8. Por ende, mientras en Judea y en otros lugares ocurrían los acontecimientos anteriores, algunos de los creyentes helenistas que se vieron forzados a abandonar Jerusalén difundían el evangelio más allá de las fronteras de Judea.

Lucas presta especial atención a la gran ciudad de Antioquía, en Siria, donde los refugiados comenzaron a predicarles a sus hermanos judíos y a los helenistas, y muchos de ellos aceptaban la fe. La comisión de Jesús de Hechos 1:8 se estaba cumpliendo a través de los esfuerzos de estos cristianos judíos helenistas. Fueron ellos los verdaderos fundadores de la misión a los gentiles.

Debido al éxito de la iglesia en Antioquía, los apóstoles de Jerusalén decidieron enviar a Bernabé para evaluar la situación. Al darse cuenta de las grandes oportunidades para el avance del evangelio, Bernabé mandó a buscar a Pablo, a Tarso, porque creía que sería de gran ayuda.

Bernabé tenía razón. Durante el año en que él y Pablo trabajaron juntos, grandes multitudes, en su mayoría gentiles, pudieron oír el evangelio. El entusiasmo con que los creyentes hablaban de Jesucristo hizo que los llamaran “cristianos” por primera vez (Hech. 11:26). El hecho de que “se les llamó” cristianos indica que el término fue acuñado por quienes no eran de la iglesia, probablemente como una forma de burla, mientras que los creyentes preferían llamarse “hermanos” (Hech. 1:16), “discípulos” (Hech. 6:1), o incluso “santos” (Hech. 9:13). Para cuando se escribió el libro de Hechos, el término “cristiano” se había vuelto común (Hech. 26:28), y Lucas parece aprobarlo. “Cristiano” significa ser seguidor o adherente de Cristo.

¿Qué significa para ti que te llamen “cristiano”? ¿Qué parte de tu vida es verdaderamente cristiana? Es decir, ¿en qué se diferencia tu vida de la de los no cristianos en lo que verdaderamente importa?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

GLOBALIZACIÓN DEL EVANGELIO
La persecución había esparcido a los miembros de la iglesia apostólica de Jerusalén. Como consecuencia lógica, esos miembros habían partido por el mundo, llevándose con ellos la fe, y como resultado de haberse llevado la fe con ellos, hablaban de su propia fe a todas las personas con quienes se relacionaban en los lugares a donde llegaban.

Con la intención de apagar el ardiente fuego de cristianismo, las brasas fueron esparcidas por la maldad y la furia del hombre. Pero eso no apagó el fuego del cristianismo; todo lo contrario, cada brasa esparcida inició otra hoguera, incendiando de esa manera al mundo entero con la ferviente religión de Cristo. 

 20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.  (Hechos 11)

Estos hombres no se habían organizado para predicar el evangelio; ellos sencillamente creyeron en el evangelio y, al creerlo, predicarlo fue una consecuencia natural.

Fue aquel un impulso espontáneo. Eso es lo que hace el evangelio en el converso: lo impulsa a hablar natural y espontáneamente de su nuevo Dios, de su gran Salvador Jesucristo.  Ante el evangelio sólo nos queda repetir las palabras de Jeremías: “había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.” (Jeremías 20 9)

De este momento en adelante la historia del libro Hechos de los Apóstoles, toma una nueva dirección. Hasta este momento la predicación se había concentrado en el pueblo judío solamente; pero de ahora en adelante el evangelio se anuncia a todos los gentiles. La predicación a los gentiles comienza en la ciudad de Antioquía.

ANTIOQUÍA
Había en la antigüedad dos ciudades llamadas Antioquía. Una de ella estaba en Pisidia, que pertenecía al Asia Menor. La otra fue capital de la provincia romana de Siria por mucho tiempo; estaba situada a orillas del río Orontes, y fue la tercera ciudad del Imperio Romano (después de Roma y Alejandría); a ésta última se refiere el texto de estudio de hoy.

Antioquía fue fundada por Seleuco Nicátor, y fue llamada Antioquía en honor al padre de Seleuco Nicátor, quien se llamaba Antíoco; esto sucedió 301 años antes de la primera venida de Cristo.

Antioquía era famosa por los derechos que Seleuco había conferido a sus ciudadanos. Uno de esos famosos derechos, era el derecho a la ciudadanía romana, que se había otorgado a los judíos, a los griegos y también a los macedonios.

Debido a ese derecho de ciudadanía, estos tres grupos étnicos gozaban de otro derecho, que era la libertad de religión.

Ellos tenían el privilegio de poder adorar a sus propios “dioses” y a Dios, en su propia religión, con sus propias costumbres y en su propia manera, sin ser molestados por nadie. Probablemente los cristianos gozaron también de estos derechos, ya que podían haber sido considerados como una secta de los judíos, y así también ellos podían adorar a su manera y sin ninguna interrupción. 

Antioquía recibía tres honores muy importantes en esos días: primero, era considerada como una colonia romana; segundo era considerada una metrópolis y, tercero, se la consideraba como una ciudad que daba asilo a sus visitantes. Antioquía existe en la actualidad; tiene alrededor de 80,000 habitantes y se encuentra localizada al sur de Turquía; actualmente se la conoce como Antakia, en lenguaje turco.

CHIPRE Y CIRENE

20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús.  (Hechos 11)

Estos varones, que no eran judíos y cuyos nombres la Biblia no da a conocer, eran cristianos “privados”.

Ellos no tenían una oficina, ni credencial ministerial alguna; tampoco seguían las estructuras de una comisión de homilética, ni de hermenéutica, ni de predicación; ellos simplemente obedecían el instinto natural del corazón de un cristiano renovado por el Espíritu Santo, que es predicar: predicaban a Cristo y a Cristo resucitado.

Cirene era una importante ciudad en la actual Libia, ubicada en las costas del Mar Mediterráneo, al norte de África y al oeste de Egipto; en la actualidad la región donde existió Cirene se conoce como Cirenaica.

Chipre, por su parte, era una importante isla, parte del antiguo mundo mediterráneo. Ese territorio insular era una provincia romana, de la cual era oriundo Bernabé (Hechos 4:36). Allí inició Pablo su ministerio como misionero a los gentiles (Hechos 13:4-11).

Cirene, es la misma ciudad de donde provino el Simón Cireneo, que tuvo la bendición de cargar la cruz del Salvador camino al Gólgota.

Estos varones de Chipre y de Cirene resolvieron rápidamente un problema que para los apóstoles era una gran barrera que cruzar: entregar y predicar el evangelio al mundo gentil. Predicar el evangelio al mundo gentil era un obstáculo casi impasable para la iglesia de Jerusalén, y una obra que los discípulos dudaban mucho en hacer.

21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor.  22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. (Hechos 11)

A pesar de que estos varones africanos y mediterráneos no tenían comisión alguna, ni credenciales, ni una oficina pastoral, Dios estaba con ellos; y, como un resultado lógico de la presencia de Dios, muchos creyeron y se convirtieron al Señor. Hoy el Cielo continúa empleando a gente humilde y sencilla, para efectuar grandes portentos en favor de la causa de Cristo.

INSPECTOR “SUPERIOR”: BERNABÉ
La iglesia de Jerusalén escuchó el fenómeno que estaba ocurriendo en Antioquía y mandó a un inspector espiritual, para que revisara la obra y elaborara un informe para la “Asociación General”, que en ese momento tenía su sede central en Jerusalén, Israel.

Pero este inspector no era cualquier persona; 24 era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe.” (Hechos 11)

Una persona buena adorna la doctrina de Dios y atrae a un mundo que está lleno de infelicidad; una persona buena también gana el afecto de la gente joven y de los niños.

Tristemente, suele suceder que la envidia también se encuentra presente en la iglesia; suele suceder que en todas las esferas de la iglesia, se puede ver la mano satánica usando la envidia para desacreditar, para menospreciar, para reducir y para desprestigiar la obra que los verdaderos hombres de Dios están haciendo por Dios y por su iglesia.

Pero este no fue el caso de la administración de Jerusalén: ellos tuvieron el cuidado de que el ministro que iba a Antioquía, fuera un hombre de confianza, un hombre verdadero, un hombre sin envidia, un hombre recto, un hombre que en verdad cuidara de la obra de Dios sin prejuicios. Para reunir todos esos requisitos, el hombre enviado era “bueno”, estaba “lleno del Espíritu Santo” y era un hombre de “fe”.

La sede mundial de nuestra iglesia ha cambiado de lugar ya varias veces: comenzó en Jerusalén y en la actualidad se encuentra en la ciudad de Silver Spring, estado de Maryland en los Estados Unidos.

Sería importantísimo que toda persona que llega a trabajar a cualquiera de las oficinas administrativas de la Iglesia, diseminadas por todo el mundo, sean “buenos”, sean “lleno del Espíritu Santo” y sean llenos de “fe”.

Si a esos lugares administrativos se llega a trabajar por el color de piel o por apariencias, por nacionalidad, por vínculos familiares o por amistad, entonces se está llegando a trabajar con las credenciales equivocadas. 

23 Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. (Hechos 11)

En este versículo descubrimos tres eventos importantes que experimentó Bernabé en Antioquía:

1-    Bernabé vio

2-    Bernabé sintió

3-    Bernabé habló

Bernabé fue amigable con los nuevos conversos, asistió a todas la reuniones de la iglesia de Antioquía, vio la mano de Dios en la vida de estos gentiles que se habían convertido al evangelio; además, aceptó con sinceridad y honestidad que la iglesia de Cristo es grandiosa en cualquier parte del mundo, sin importar el origen de sus feligreses.

La experiencia de Bernabé contiene una enseñanza pletórica de ejemplos para todos los teóricos que achican o angostan el gran concepto del evangelio y de la iglesia de Cristo en el mundo.

 23 Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. (Hechos 11)

¿Qué fue lo que Bernabé vio?

Bernabé vio la gracia de Dios, vio los milagros del Espíritu Santo, vio cómo el Espíritu Santo impartía sus dones y sus frutos a los nuevos conversos, sin importar su nacionalidad, su origen o su color.

Vio cómo a los gentiles, que eran incircuncisos, el Cielo les otorgaba el mismo título de cristianos que tenían los judíos.

Agustín de Hipona dijo: “Donde Cristo está, allí está la iglesia”  Estas palabras contienen una verdad hasta cierto punto, pero no es toda la verdad en su esencia, porque queda una gigante pregunta flotando en el aire sin poder ser contestada; esa pregunta es: ¿Y dónde está Jesucristo?

 Para ampliar el pensamiento de Agustín, podríamos decir lo siguiente: “Donde se manifiesta la gracia de Cristo, allí está su iglesia”. Bernabé vio la gracia de Cristo manifestada en un grupo de personas y descubrió que allí estaba la iglesia de Cristo.

23 Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. (Hechos 11)

¿Qué sintió Bernabé?

Bernabé sintió gozo. Es un gran principio del cristianismo reconocer que la gracia de Dios trabaja de diferentes maneras, en lugares extraños y en diferentes personas; es un gran triunfo para el cristiano cuando logra aceptar esta realidad con regocijo.

Hay casos en los que nuestros amigos o familiares se entregan a Cristo, eligiendo una religión que no es la nuestra, y eso parece que al pueblo adventista del séptimo día no le cae muy en gracia. Muchos creemos que si esa conversión no sucede en las filas de nuestra religión, esa conversión no es tan buena, no es excelente ni suficiente, como debiera de ser.

Hace unos días, escuché a un hermano de nuestra iglesia literalmente menospreciar a su ex-pastor pentecostal y a su religión, por no estar a la altura de la nuestra. Los hermanos pentecostales habían encontrado a nuestro hermano, ahora adventista, tirado en la calle y borracho;  y allí, en esa condición, lo recogieron y lo llevaron a su iglesia, donde más tarde aceptó el evangelio de Cristo, y comenzó su carrera espiritual-cristiana.

Su primaria espiritual la hizo en una iglesia pentecostal; más tarde, cuando estuvo mejor preparado, Dios lo movió a otra escuela espiritual que lo hizo crecer mucho más. Nuestro hermano es deudor a la iglesia que lo rescató de las garras del mundo y de los vicios; esa conversión que él tuvo tenía que causar alegría a cualquiera, ya que ese era el inicio de una nueva vida en Cristo.

Bernabé tuvo alegría con estos conversos: eran personas diferentes, de costumbres diferentes, de orígenes diferentes, de nacionalidades diferentes; estaban en la primaria del cristianismo, no tenían un evangelio completo, profundo ni bien cimentado, pero Bernabé vio la gracia de Dios trabajando en estos nuevos conversos.

Sólo los que son buenos, los que están llenos del Espíritu Santo, y los que están llenos de fe, pueden ver la gracia de Dios trabajar en una persona cuando ésta es convertida al evangelio; sólo los que son buenos son movidos a tener gozo cuando ven la gracia de Dios que florece en los creyentes.

 23 Éste, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. (Hechos 11)

¿Qué dijo Bernabé?

Exhortó a todos a que de corazón fueran fieles a Dios.

La suma de todo el objetivo de la religión es Cristo; la suma de todo el mensaje de la religión es ser fiel a Cristo.

25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. (Hechos 11)

Este acto fue sumamente significativo: indica que Saulo era una persona aprobada para el trabajo, y que también era la persona de confianza para organizar y dirigir la poderosa, nueva y naciente congregación de hermanos antioqueños.

Después de que Saulo estuvo esos quince días en Jerusalén, hospedado en la casa de Pedro, se cree que regresó a Tarso. Posiblemente durante todo ese tiempo, Saulo estaba ocupado en su oficio, que era hacer tiendas, y predicaba el evangelio en las regiones vecinas, como por ejemplo Siria y Cilicia.  “41 y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias.” (Hechos 15)

CRISTIANOS ANTIOQUEÑOS

26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.”  (Hechos 11)

La bandera de Cristo es públicamente arriada por primera vez, y sus creyentes son llamados por primera vez cristianos y así serán llamados, hasta que este mundo se acabe.

 La nueva religión naciente en Antioquía no calzaba en las categorías de las religiones existentes en la ciudad; por lo tanto un nuevo nombre se creó y se les llamó cristianos.

El nombre de “cristianos” no se lo dieron ellos mismos, sino que prácticamente los enemigos de la iglesia les dieron ese nombre, ya que era común llamar a los seguidores con el nombre de su maestro, en este caso Cristo.

No había duda de que la nueva iglesia ya había comenzado a llamar la atención de la gente de afuera. Una nueva etiqueta fue creada, para una nueva botella, donde se depositaría un nuevo y diferente vino, un vino sin fermentar, puro, dulce y deleitoso: vino salvífico.

Los antioqueños no llamaron a la iglesia “jesuitas”; llamarlos por ese nombre hubiera sido limitar la iglesia a seguir al hombre llamado “Jesús”.

Los antioqueños fueron más allá de eso; ellos llamaron a los seguidores de la nueva iglesia cristianos. No estaban llamando a sus seguidores por el nombre de su Fundador, sino por la oficina de su Fundador. Cristo es más que un hombre, Cristo es el Mesías, que significa “ungido”. Cristo es el Hijo de Dios, Cristo es Dios.

Se necesitan cuatro elementos para constituir a un cristiano: la fe, la vida, las pruebas y la muerte.

-La fe hace a un cristiano

-La vida prueba a un cristiano

-Las pruebas confirman a un cristiano

-La muerte corona a un cristiano

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Fue en Antioquía donde los discípulos fueron llamados por primera vez cristianos. El nombre les fue dado porque Cristo era el tema principal de su predicación, su enseñanza y su conversación. Continuamente volvían a contar los incidentes que habían ocurrido durante los días de su ministerio terrenal, cuando los discípulos eran bendecidos con su presencia personal. Se explayaban incansablemente en sus enseñanzas y en sus milagros de sanidad. Con labios temblorosos y ojos llenos de lágrimas hablaban de su agonía en el jardín, su traición, su juicio, y su ejecución, de la paciencia y humildad con que había soportado el ultraje y la tortura que le habían impuesto sus enemigos, y la piedad divina con que había orado por aquellos que lo perseguían… Bien podían los paganos llamarlos cristianos, siendo que predicaban a Cristo, y dirigían sus oraciones al Padre por medio de él.

Fue Dios el que les dio el nombre de cristianos. Este es un nombre real, que se da a todos los que se unen con Cristo (Los hechos de los apóstoles, p. 127).

No es cosa menuda ser cristiano, aprobado y poseído por Dios. El Señor me mostró a algunos que dicen profesar la verdad presente y cuya vida no está en armonía con lo que profesan. Tienen una norma de piedad por demás baja, y les falta mucho para tener la santidad de la Biblia. Algunos siguen una conducta vana e inconveniente, y otros ceden al engreimiento. No esperemos reinar con Cristo en la gloria si satisfacemos nuestro gusto, vivimos y obramos según el mundo, disfrutamos de sus placeres y nos gozamos en la compañía de los mundanos (Primeros escritos, p. 47).

Los cristianos son elevados en su conversación, y aunque, creen que es un pecado condescender con la lisonja necia, son corteses, bondadosos y benévolos. Sus palabras son palabras de sinceridad y verdad. Son fíeles en su trato con sus hermanos y con el mundo. En su vestimenta evitan lo superfluo y ostentoso, pero su ropa es prolija, modesta, no llamativa y es llevada con orden y gusto (Mensajes para los jóvenes, p. 247).

La religión pura e incontaminada ennoblece a su poseedor. Usted siempre encontrará en el verdadero cristiano una alegría manifiesta, una santa y feliz confianza en Dios, una sumisión a sus providencias, que refrigera el alma. Mediante el cristiano, pueden verse el amor y la benevolencia de Dios en cada dádiva que recibe…

Es la ausencia de religión lo que hace sombría la senda de tantos profesores de religión. Están aquellos que pueden pasar por cristianos, pero que son indignos de ese nombre. No poseen caracteres cristianos. Cuando su cristianismo es puesto a prueba, su falsedad es demasiado evidente. La verdadera religión se ve en la conducta diaria. La vida del cristiano se caracteriza por el esfuerzo ferviente, desinteresado, para hacer bien a otros y glorificar a Dios. Su senda no es oscura ni sombría. Un escritor inspirado dijo: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan” [Proverbios 4:18, 19] (Testimonios para la iglesia, tomo 3, p. 416).

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Jueves 9 de agosto | Lección 6____________________________________________________

LA PERSECUCIÓN DE HERODES

De vuelta en Judea, ahora nos encontramos con el relato de la ejecución de Jacobo, el hermano de Juan e hijo de Zebedeo (Mar. 1:19). Herodes también quería hacer lo mismo con Pedro.

Lee Hechos 12:1 al 4. ¿Qué nos enseña esto sobre los desafíos que enfrentaba la iglesia primitiva?

Hechos 12:1-4

1 En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.

El rey Herodes que se menciona aquí es Agripa I, el nieto de Herodes el Grande (Mat. 2:1). Gobernó Judea de 40 a 44 d.C. Como resultado de su demostración de piedad, ganó popularidad entre sus súbditos judíos, especialmente los fariseos. Su intento de ganar el favor de los judíos atacando a algunos apóstoles encaja perfectamente con lo que otras fuentes revelan de él.

Debido a que la ejecución de Jacobo se llevó a cabo eficazmente en la agenda de Agripa, este también planificó ejecutar a Pedro. Pedro fue arrestado y entregado a cuatro escuadrones de cuatro soldados cada uno para vigilarlo, un escuadrón para cada una de las cuatro vigilias nocturnas. Pedro tenía consigo a cuatro soldados por vez: estaba encadenado a dos soldados, uno a cada lado, y dos vigilaban la entrada. Esa precaución extrema evidentemente se tomó para tratar de evitar lo que ya había sucedido con Pedro (y Juan) anteriormente (Hech. 5:17-20).

Lee Hechos 12:5 al 18. ¿Qué pasó como respuesta a las oraciones de los hermanos?

Hechos 12:5-18

Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. 12 Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. 13 Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14 la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15 Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: !!Es su ángel! 16 Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos. 17 Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar. 18 Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro.

La noche anterior al día en que Agripa había hecho planes de enjuiciarlo y ejecutarlo, Pedro una vez más fue liberado milagrosamente por un ángel.

A continuación nos encontramos con la historia de la muerte de Agripa en Cesarea (Hech. 12:20-23). Se ha intentado identificar la causa de su muerte (peritonitis, úlcera, incluso envenenamiento); sin embargo, Lucas dice claramente que el rey murió a causa de un juicio divino.

Matan a Jacobo, liberan a Pedro y Herodes recibe el juicio divino. En algunos casos, vemos justicia; en otros, pareciera que no. ¿Qué debería enseñarnos esto a quienes no tenemos todas las respuestas a todas las preguntas? Y, ¿por qué necesitamos vivir por fe en cuanto a lo que no entendemos?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

¡POBRE HERODES!

Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10 Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11 Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. 12 Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. 13 Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14 la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15 Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 16 Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos. 17 Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar. 18 Luego que fue de día, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué había sido de Pedro. (Hechos 12)

¡Qué familita! Papá Herodes tuvo que ver con el flagelo y la muerte de Cristo; el hijo Herodes decapitó a Juan el Bautista; ahora el nieto Herodes acaba de asesinar a Jacobo y piensa hacer lo mismo con Pedro.

La mayoría de los que comienzan mal, terminan mal: según la historia, tardó menos de 100 años para que una familia tan numerosa como fue la familia herodiana, desaparecieran de la tierra por completo, sin dejar rastro alguno.

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarlos. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. (Hechos 12)

Este es uno de los textos bíblicos más difíciles de comprender en la historia sagrada; a algunos de nosotros nos deja pensativos y a otros les sacude su fe violentamente.

La iglesia estaba en su infancia, apenas comenzaba a dar los primeros pasos vacilantes en el mundo religioso. En ese momento, cuando necesitaba más cuidado y protección que nunca, Dios permitió que uno de los pilares de la iglesia fuera removido violentamente y encarcelado, debilitando a la iglesia considerablemente.

¿Cómo podemos reconciliar el poder, la misericordia, la justicia, el amor, la verdad de Dios, y la fe al permitir la muerte de un apóstol en el momento en que más se necesitaba? Esa interrogante nunca podremos contestarla de este lado del cielo; esas respuestas serán contestadas en el cielo y será allí donde los caminos de Dios harán sentido a la mente del hombre. Nosotros sólo podemos ver una pequeña porción de la postal, mientras que Dios contempla toda la postal y él sabe perfectamente cómo dirigir los asuntos de este mundo.

Por ejemplo, una de las preguntas que se hace el mundo cristiano es ¿por qué Jesús no libró de la muerte a Juan el Bautista? El Espíritu de Profecía da luz acerca de esa pregunta. La escritora inspirada asevera que todos aquellos que resucitaron en el día de la resurrección de Cristo, debían  tener una característica muy importante: tenían que haber sido mártires, tenían que haber muerto por la causa de Dios. Entonces llegamos a la conclusión de que fue por eso que Cristo permitió la muerte de Juan; sólo de esa manera, unos tres años más tarde, pudo resucitarlo y trasladarlo al cielo. Es saludable pensar que Juan el Bautista se encuentra en el cielo, junto con otros santos. Es oportuno recurrir a Mateo 11:11 “pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.”

Santiago fue traído a Cristo por su hermano Juan, el discípulo amado; por lo tanto Santiago fue el cuarto discípulo en llegar a Cristo, siguiendo a Andrés, Pedro, y a su hermano Juan.

En su ignorancia, Santiago y Juan sometieron la infortunada solicitud para destruir con fuego del cielo, de una vez por todas, a los samaritanos. Por esta razón Jesucristo los apellidó como los hermanos Boanerges, que significa “hijos de trueno”

Más tarde, estos mismos dos hermanos, respaldados por su madre y ya con menos ignorancia, someten otra solicitud: ahora el pedido es sentarse uno a cada lado de Cristo, cuando éste estableciera su reino. A este Santiago, que es hermano de Juan, estudiaremos hoy.

En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. (Hechos 12)

No había cosa más importante para Herodes que complacer a los judíos. Calígula –quien colocó a Herodes en el trono– había tratado de erigir una estatua de su propia imagen en el templo de Jerusalén, y Herodes había logrado persuadirlo de no hacerlo; esto era para complacer al mundo judío y tenerlo contento. Ahora que su antiguo jefe había muerto, y que Claudio era quien estaba al mando del estado romano, Herodes buscaba la manera de quedar bien con su nuevo jefe; para ello el secreto era agradar a los judíos, no permitir su descontento, la rebeldía, ni las revueltas de ellos, de la misma manera que anteriormente lo hizo Pilato en ocasión de la muerte de Jesús. Esta era para Herodes, la oportunidad perfecta para dar un golpe letal al cristianismo.

La Biblia narra muy poco del martirio de Santiago, pero relata mucho del martirio de Esteban. Ésa es la naturaleza de la Biblia: de algunos habla bastante, mientras que de otros habla muy poco y de otros no comenta nada.

La suerte del nuevo mártir ya estaba echada. El apetito por la sangre humana se alimenta con la indulgencia. Eran días muy concurridos en Jerusalén: gentes de todas partes habían llegado para ser parte del gran festival que se estaba celebrando, y Herodes quería hacer de la muerte de Santiago, el espectáculo especial en los recesos de las actividades religiosas de esos días.

Esta es la naturaleza de las religiones cuando se posesionan y se saturan de fanatismo, de intolerancia y de un celo religioso equivocado.

Herodes era para la iglesia cristiana, lo que Acab fue para los profetas del antiguo Israel. Pedro ante Herodes fácilmente puede representar al profeta Elías frente a Acab. Si apartamos por un momento la funesta acción de Judas Iscariote, pudiéramos decir que Herodes consigue abrir la primera brecha en el círculo apostólico, asesinando al primer apóstol y encarcelando a un segundo.

En la persecución que desató Herodes contra el cristianismo encontramos su rápido inicio, su rápido progreso y su rápida finalización, descubrimos su éxito, su fracaso y su castigo, su orgullo y su humillación, su arrogancia y su eliminación.

Herodes mató a Santiago con una espada. Posiblemente éste sea el martirio más rápido que registra la historia bíblica: un certero golpe siega la vida del mártir, quien muere desangrado en pocos segundos.

La muerte de Santiago fue una muerte melancólica, sangrienta, cruel, prematura, rápida, sin gloria, sin celebración humana; tampoco tuvo celebración divina, al menos en lo que respecta al registro bíblico.

Cuando las desgracias vienen, no vienen solas: 28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba a entender por el Espíritu, que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada; la cual sucedió en tiempo de Claudio.” (Hechos 11) Un hambre había comenzado a desolar a Israel, y el hambre es una muerte lenta y espantosa. Herodes añade otra desgracia a su infame vida, asesinando al primer apóstol de Jesucristo de una muerte súbita y sin aviso.

Matar a espada no era el método judaico, pero el crimen siempre es inventivo; constantemente está buscando los métodos que aniquilan más rápido al enemigo. Herodes creyó que asesinar con arma blanca era más rápido y efectivo que asesinar con lapidación. La gente mala nunca puede esperar, y cuando comienza tampoco puede parar. Con la muerte de Santiago, Herodes apresó a otro apóstol: Pedro era su próxima víctima.

Cuando las manos cometen el primer asesinato, los dedos se adormecen al contacto con el pecaminoso crimen, y fácilmente pueden apretar el gatillo para un segundo, tercero y cuarto asesinato. El crimen odia la soledad; siempre le gusta estar acompañado por otro crimen, de la misma manera que una copa siempre le gusta estar acompañada por otra copa. No nos convertimos en ladrones por cientos de robos, ni mentirosos por cientos de mentiras: un solo robo es necesario para iniciar un hábito, una sola mentira es necesaria y un solo asesinato es necesario.

PEDRO EN PRISIÓN … por corto tiempo
Hay tres maneras de entrar a una cárcel: como trabajador, como visitante o como prisionero.

Hay varias maneras de salir de la cárcel: escapándose, siendo ayudado a escaparse por amigos, siendo perdonados por el rey o presidente de la nación, cumpliendo la sentencia, o muriendo.

Este no era el caso de Pedro: no era lo suficientemente fuerte como para poder romper las murallas y burlar a la soldadesca vigilante, sus amigos no eran lo suficientemente fuertes para romper las paredes por él, el rey no era lo suficientemente bueno para perdonarlo, no había hecho ningún mal para cumplir una sentencia, y aquélla no era la hora de su muerte.

Cuando las leyes son buenas, éstas encarcelan a los malos. Cuando las leyes son malas, éstas encarcelan a los buenos. Éste era el caso de Pedro: él estaba en la cárcel no por ser malo, sino por ser bueno y adorar al Dios del cielo según las enseñanzas del Hijo de Dios.

Herodes cometió el asesinato de Santiago y el encarcelamiento de Pedro para agradar a los judíos. Hay muchas personas que juegan a ser atrevidos y criminales, pero esto sólo les acarrea su propia destrucción. Hay personas que se creen reyes, cuando en verdad son esclavos; se creen jueces, pero en verdad son prisioneros; se creen conquistadores cuando en verdad son perdedores. Con el asesinato de Santiago, Herodes empañó su corona terrenal, vendió su trono mundanal y selló su perdición eternal.

Todo se veía muy prometedor para la sangrienta agenda de Herodes y los asesinos; además, la próxima víctima ya estaba asegurada. Pedro se encontraba en una cárcel de alta seguridad, con un personal de alta confiabilidad, ya que estaba custodiado de día y de noche por 16 soldados.

El premio de Pedro: dos soldados encadenados a sus propias manos, dos cadenas para sus manos, y una guarnición de soldados a la puerta de la prisión. Había quedado sin cartas de recomendación, sin amigos ni apelaciones, sin fuentes terrenas para obtener más energía o más fe.

Nadie podía burlar tal vigilancia. Pero había un detalle que las autoridades pasaron por alto: toda una iglesia fervorosa oraba fervientemente por su pastor.

La iglesia había sido convocada a un servicio especial de oración, y no estaban orando precisamente por el bienestar de un hombre, sino que estaban orando para detener la furia diabólica de un hombre; ante la oración de una iglesia fervorosa, poco le quedaba a Herodes por hacer.

En el caso de Santiago la iglesia no tuvo tiempo para orar; su muerte fue rápida y sin aviso. Pero ése no fue el caso de Pedro: con él, la iglesia tuvo tiempo para ir de rodillas. Aquí se cumplió el dicho popular: el hombre pone, pero Dios dispone.

Cuenta la historia que una mujer anciana vino con el corazón partido y cubierta en lágrimas a hablar con Ah-Kying, (a-caíng) uno de los primeros cristianos en China. En su villa había ocurrido un asesinato, y el asesino había huido. El magistrado estaba enojado con el alguacil de la villa, que era el esposo de la anciana. El alguacil pagaría con su vida, si no se encontraba al asesino; tal era la ley de ese tiempo en China. Ya que el alguacil era demasiado anciano, el magistrado tomó al hijo del alguacil para que éste recibiera el castigo y no su padre.

La anciana pidió a Ah-Kying que fuera a interceder por ellos ante el magistrado.

“No servirá de mucho hablar con el magistrado, pero servirá de mucho si le pides a Dios en oración por tu problema” -replicó A-Kying.

La mujer dijo que oraría si se le enseñaba como hacerlo. Juntos se pusieron a clamar a Dios por la vida del joven prisionero. La mujer regresó a su casa y le contó a su esposo como un hombre cristiano había orado y le había enseñado a orar a Dios, por el problema de su hijo.

Pasaron días y días. Cierta tarde cuando la fe estaba muriendo, apareció el joven por la vereda del camino. El magistrado esa mañana había llamado al joven; sin explicación alguna, le dio unos cuantos azotes y lo dejó libre. No fue poco el gozo que experimentó esa familia. La madre le contó al muchacho acerca de la oración del cristiano, y por mucho tiempo la familia entera caminaba más de 15 Km hasta el templo de A-Kying, para adorar al Dios que sí contesta las oraciones de sus hijos.

En la postal del encarcelamiento de Pedro encontramos a varios grupos de personas que están despiertas: un Dios que está despierto: “He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.” (Salmo 121: 4); encontramos una iglesia que está despierta y un grupo de soldados que están despiertos.

Irónicamente encontramos que la víctima duerme profundamente: “Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.” (Hechos 12.) Es realmente una foto de amor: un hijo de Dios que duerme plácida y confiadamente en el regazo de su Padre celestial, y un Padre celestial que no duerme contemplando el sueño y el bienestar de su pequeño Pedro. ¡Qué amor el de ese Padre! La fe humana y el amor divino se encontraron y se besaron.

El profundo y apacible sueño de Pedro trajo mucha gloria a Dios; posiblemente los soldados se preguntaban cómo una persona que sabe que va a morir al día siguiente, puede dormir profundamente sin ninguna preocupación.

El sueño de Pedro trajo mucha gloria a Dios, pero trajo más gloria su despertar, ya que fue un despertar de liberación. La muerte de los santos trae mucha gloria a Dios, pero el despertar de los santos en el día de la resurrección traerá mucha más gloria a Dios, ya que ese también será un despertar para liberación, liberación eterna del pecado y de la muerte.

Dios nunca permite que las cosas pasen en vano. Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.” Dios comienza cuando el hombre termina, y termina cuando el hombre comienza. Pedro posiblemente pensó que había llegado a su fin, cuando era apenas el comienzo; Herodes pensó que estaba empezando, pero el juicio divino dictaminó su fin.

Con facilidad, el ángel penetró la fortificada prisión: con facilidad el ángel iluminó el lugar para que Pedro pudiera ver en la oscuridad, con facilidad el ángel cegó la vista de los soldados para que no vieran la luz, ni la liberación de Pedro; con facilidad las cadenas de Pedro cayeron al suelo y ninguno de los 16 soldados las escuchó; con facilidad el ángel condujo a Pedro a través de paredes y puertas. De esto aprendemos que cuando el Cielo interviene, las cosas imposibles se convierten en cosas fáciles.

No es difícil suponer que Pedro pudo haber cantado…

¿Qué me importan del mundo las penas y doblada tener la cerviz? 
¿Qué me importa sufrir en cadenas, si me espera una patria feliz? 
Resignado, tranquilo y dichoso, de la aurora vislumbro la luz; 
mis prisiones las llevo gozoso por Jesús, quien venció en la cruz.

Aunque preso, las horas se vuelan en gratísimo y santo solaz: 
con la Biblia mis males se ausentan, pues de darme la dicha es capaz. 
¡Libro santo! mi estancia ilumina; nunca, nunca te apartes de mí; 
contemplando tu bella doctrina, no hay males ni penas aquí.

¡Evangelio sublime, preciado! ¡Bello pacto de amor sin Igual! 
Quiero siempre tenerte a mi lado, refulgiendo cual puro fanal. 
Aun en valle de muerte, oscuro, el que acude a los pies del Señor 
hallará su consuelo seguro en el bello Evangelio de amor.

(Himnario adventista, 474)

ROSA EN LA IGLESIA

12 Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. 13 Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14 la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15 Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 16 Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.

Rode es nombre femenino en idioma griego; Rosa es en castellano.

Rosa era una esclava, y además era gentil; estaba sirviendo en la casa de María que era judía. El evangelio había roto la pared de la separación racial, ya que descubrimos a Rosa y a María de rodillas, pidiendo por una misma causa.

Por más de 2000 años la dulce fragancia de Rosa ha perdurado en una de las páginas de la Biblia. Rosa es mencionada sólo una vez en la Biblia, y sólo por esta aparición su nombre pasa a ser uno de esos nombres cubiertos de inmortalidad. El gozo de ver a Pedro, le enredó el juicio y la razón a Rosa, y en vez de abrir la puerta, salió corriendo hacia adentro de la casa, dando las buenas noticias. ¡La iglesia orando, y la respuesta tocando incesantemente a la puerta, sin permitírsele entrar!

…Estás loca… Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!

No era su ángel; la oficina angelical había quedado atrás en la oscuridad de la noche. En algún lugar de esa calle el ángel abrió la formidable e invisible puerta que lo conducía de regreso al cielo “y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él.”

No era su ángel, era el mismo Pedro, Pedro en carne y hueso, que se había dado a la tarea de tocar una puerta a medianoche, encontrando resistencia al otro lado de la puerta.

Está usted en lo correcto, pastor Pedro. ¡Golpee esa puerta lo más que pueda, martíllela hasta que le abran! Adentro de esa puerta hay cristianos, implorando por un milagro. Es la obligación de un cristiano tocar la puerta hasta que abran; no podemos abandonar un lugar sólo porque no abrieron la puerta a la primera llamada. Nuestro deber es tocar y tocar, hasta que la puerta sea abierta. Así lo hace Cristo con nosotros:  20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20)

Cuando una iglesia se reúne para orar y no cree en su pedido, el servicio de oración se transforma en un servicio de incredulidad y de superstición: “…Estás loca… Entonces ellos decían: ¡Es su ángel!” La respuesta personificada está tocando a la puerta, y ellos discutiendo quién era él que estaba tocando; no creían que era posible un milagro. ¡Qué falta de confianza! Dios bien puede preguntarnos: ¿Hasta cuándo os he de soportar, queridos humanos?

Muchas veces pedimos a Dios por un favor; y cuando el favor se nos concede, le damos el honor a cualquier otra causa, menos a Dios. “La persona fue muy buena” solemos decir; “es un buen médico”; “es un buen abogado”; “pude contestar inteligentemente y salí adelante”, “me salió como por arte de magia”. ¿Y Dios? Cualquier cosa se lleva el crédito, menos Dios.

En cualquier pedido que hagamos a Dios, es nuestro deber darle la gloria y la alabanza solamente a él, ya que nosotros no sabemos los medios por los cuales fue efectuado el milagro o el favor que pedimos. No caigamos en el pecado de la incredulidad y de la ingratitud: “Y los otros nueve ¿dónde están?” (Lucas 17:17) 

“Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar.”

Llevándose el dedo índice a sus labios en señal de silencio, Pedro hizo el reporte oficial de su liberación para que fuese llevado a la oficina de la Asociación General, donde estaba el presidente, Santiago, el hermano de Jesús, y los demás oficiales de la iglesia mundial, elaborando y diseñando un plan para el rescate de Pedro.

FIN DE HERODES

La narración quedaría inconclusa si no comentáramos la suerte del asesino intelectual y los soldados que custodiaban al apóstol Pedro.

Posiblemente no había un trabajo más peligroso en esos días que cuidar a un apóstol. Recibir la orden de cuidar a uno de los apóstoles era prácticamente recibir la sentencia de muerte.

Cualquier guardia tenía temor de cuidar a un apóstol, no porque eran malos, sino porque eran santos.

Había fama en toda la comunidad militar romana de que ellos solían escaparse a la media noche, sin ser vistos, sin ser sentidos, sin ser escuchados, atravesando puertas y paredes, sin éstas abrirse; los militares sabían que los apóstoles eran ayudados por el poder divino y  por poderosos ministros de la agencia angelical.

Esta no fue la excepción en el caso de Pedro: 16 soldados romanos perdieron la vida por el escape de Pedro, ya que los soldados romanos pagaban con su propia vida, si se les escapaba un prisionero. “¡No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí.” (Hechos 16:28) gritó Pablo al carcelero de Filipo, cuando éste sacó la espada para matarse, al creer que sus presos se habían escapado después del terremoto.

Aun con una de las leyes más estrictas y peligrosas para los soldados romanos, encontramos la gran confianza que tenía el centurión romano en Pablo, que lo dejaba andar suelto y sin custodia.

Al otro día llegamos a Sidón; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos. (Hechos 27)

Si Julio tenía esa confianza extrema en un hombre religioso, cuánto más era su confianza en el Dios de la religión de Pablo. Posiblemente, al igual que el carcelero de Filipo, Julio  llegó a ser un cristiano.

20 Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey. 21 Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. 22 Y el pueblo aclamaba gritando: ¡Voz de Dios, y no de hombre! 23 Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos. 24 Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba. (Hechos 12)

También Herodes murió, y fue de una muerte súbita, tenebrosa y humillante.

Tiro y Sidón eran un pueblo mercantil, y los de Judea eran un pueblo agrícola y ganadero. Los de Judea deseaban lo que Tiro y Sidón tenían, pero los de Tiro y Sidón necesitaban, para sobrevivir, de los productos alimenticios de Judea.

La Biblia dice que Herodes estaba “enojado” con los de Tiro y Sidón; traducido en palabras sencillas, estar enojado era sinónimo de guerra. Una guerra era devastadora para los de Tiro y Sidón, ya que quedarían desprovisto de productos alimenticios.

Herodes aceptó la comitiva de Tiro y Sidón que venían a hacer las paces con él y siendo un hombre lleno de vanagloria, decidió recibirlos con una gran pompa: “¡Voz de Dios, y no de hombre!” fueron las zalameras palabras de esta muchedumbre que visitaba a Herodes, alimentando de esa manera, el orgullo y la jactancia del vanidoso Herodes.

Herodes no hizo nada para ser muerto: fue el pueblo que lo visitaba el que cometió el pecado. El pecado de Herodes fue no callar y corregir a la multitud para que dieran la gloria a Dios y no al hombre. Él tomó la gloria para sí, gloria que sólo pertenece a Dios.

Suele suceder que los pecados más castigados no son aquellos que las personas cometen, sino son aquellos que las personas permiten, o aquellas cosas que dejaron de hacer: pecados de omisión, no de comisión. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis.” (Mateo 25) Estos se pierden no porque hicieron algo, sino porque no hicieron lo que tenían que hacer. 

Herodes al escuchar las palabras de los de Tiro y Sidón, hubiera roto sus vestidos, de la misma manera que Pablo y Bernabé rompieron sus vestidos en Listra, cuando el pueblo comenzó a gritar que ellos eran dioses que habían descendido del cielo, después de que éstos sanaron a un cojo de nacimiento.

Bien podemos imaginar que ante el repugnante espectáculo de ver a un rey ser devorado por los gusanos instantáneamente, los de Tiro y de Sidón huyeron apresurados del lugar, ya que ellos estaba muy cerca de probar también semejante castigo divino: ellos eran los instigadores, al darle gloria a un hombre y no a Dios.

Existía la costumbre en Roma, de que cuando un emperador celebraba un día lleno de pompa y de gloria, había siempre un oficial del gobierno en su presencia con una candela de sebo en sus manos, que repetía las siguientes palabras: “Sic transit gloria mundi” (La gloria del mundo es transitoria), recordando al emperador que la grandeza del hombre se escapa, de la misma manera que escapa el humo de la candela de sebo.

Una de las primeras reformas que hizo el rey Jorge III de Inglaterra cuando subió al trono, fue prohibir cualquier alabanza dirigida hacia él cuando él asistiera a algún templo o actividad religiosa,  o alguna persona fuera llamada para predicar en su palacio. El doctor Thos Wilson, en vez de recibir las gracias por su predicación, recibió una reprimenda por parte del capellán real; éste le dijo: Su majestad el rey vino a escuchar las alabanzas que se dedican a Dios, y no las alabanzas que se dedican al hombre.

El capítulo doce de Hechos, posiblemente sea el extracto del cristianismo. Aquí encontramos una iglesia y sus opositores.

-En un lado encontramos los poderes terrenales de un rey, en el otro lado encontramos la pobreza y la insignificancia de una iglesia.

-En un lado encontramos los cálculos y planes hechos sin el consentimiento divino, y por el otro lado encontramos a un grupo que depende enteramente de la ayuda y el cuidado del poder divino.

-Por un lado encontramos que el poder terrenal triunfa por un tiempo determinado, pero al final el poder divino siempre ha ganado, gana y ganará.

No puede haber una historia más romántica que la historia del cristianismo. La iglesia de Cristo en la Tierra no ha podido ser destruida, no puede serlo y no podrá ser destruida porque está fundada sobre la Roca.

Las puertas del infierno no pueden prevalecer contra ella; el hombre y los demonios pueden unirse en contra de ella, pero esto sólo ha destruido al hombre.

En el caso de Herodes, el pobre terminó “…comido de gusanos…” Herodes luchó contra Cristo, luchó contra los cristianos, luchó contra la Palabra,   24Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba…”

ESPÍRITU DE PROFECÍA

La muerte de Jacobo causó gran pesar y consternación entre los creyentes. Cuando Pedro también fue encarcelado, toda la iglesia se puso a orar y ayunar…

Mientras que por diversos pretextos la ejecución de Pedro fue postergada hasta después de la Pascua, los miembros de la iglesia tuvieron tiempo para examinar profundamente sus corazones y orar con fervor. Oraban sin cesar por Pedro; porque les parecía que la causa no podría pasarlo sin él. Se daban cuenta de que habían llegado a un punto en que sin la ayuda especial de Dios, la iglesia de Cristo sería destruida (Los hechos de los apóstoles, pp. 116, 117).

El corazón de Herodes se había empedernido aún más, y al saber que Cristo había resucitado no filé mucha su turbación. Quitó la vida a Santiago, y cuando vio que esto agradaba a los judíos, apresó también a Pedro, con la intención de darle muerte. Pero Dios tenía todavía una obra para Pedro, y envió a su ángel para que lo librase. Herodes fue visitado por los juicios de Dios. Mientras se estaba ensalzando en la presencia de una gran multitud fue herido por el ángel del Señor, y murió de una muerte horrible (Primeros escritos, p. 185).

[Pedro] no estaba atemorizado por su situación. Desde su restablecimiento después de su negación de Cristo, había desafiado el peligro sin vacilar, y había manifestado una noble osadía al predicar a un Salvador crucificado, resucitado y ascendido a los cielos. Creía que había llegado el momento cuando debía deponer su vida por causa de Cristo…

En esa última noche, antes del día de la ejecución, un ángel poderoso, enviado desde el cielo, descendió para rescatarlo. Las macizas puertas que encerraban al santo de Dios se abrieron sin la intervención de manos humanas; el ángel del Altísimo entró, y sin hacer ruido se cerraron de nuevo tras él. Llegó a la celda cavada en la roca viva, donde yacía Pedro durmiendo el bendito y apacible sueño de la inocencia con perfecta confianza en Dios, mientras permanecía encadenado a dos poderosos guardianes, uno a cada lado…

Pedro no se despertó hasta que sintió el toque de la mano del ángel y escuchó su voz que le decía: “Levántate pronto”. Vio… a un ángel revestido de resplandeciente gloria de pie ante él. Obedeció mecánicamente la voz del ángel; y al ponerse de pie levantó las manos, y descubrió que las cadenas se hablan desprendido de sus muñecas. Nuevamente escuchó la voz del ángel: “Cíñete, y átate las sandalias” (La historia de la redención, p. 308).

No es porque veamos o sintamos que Dios nos oye por lo que debemos creer. Debemos confiar en sus promesas. Cuando acudimos a él con fe, debemos creer que toda petición penetra hasta el corazón de Cristo. Cuando hemos pedido su bendición, debemos creer que la recibiremos, y agradecerle de que la tenemos. Luego hemos de atender a nuestros deberes, confiando en que la bendición será enviada cuando más la necesitemos. Cuando aprendamos a hacer esto, sabremos que nuestras oraciones reciben contestación. Dios obrará por nosotros “mucho más abundantemente de lo que pedimos”, “conforme a las riquezas de su gloria”, y “por la operación de la potencia de su fortaleza” [Efesios 3:20, 16; 1:19] (Obreros evangélicos, p. 275).

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Lección 6 | Viernes 10 de agosto_________________________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

“En el capítulo décimo de los Hechos tenemos otro ejemplo más de la ministración de los ángeles celestiales, que dio como resultado la conversión de Cornelio y de los suyos. Léanse estos capítulos [8-10] y présteseles especial atención. En ellos vemos que el Cielo está mucho más cerca del cristiano que se ocupa de la obra de salvar almas de lo que muchos suponen. También deberíamos aprender de ellos la lección del aprecio de Dios por cada ser humano, y que cada uno debería tratar a su prójimo como a uno de los instrumentos escogidos del Señor para la realización de su obra en la Tierra”.–“Comentarios de Elena G. de White”, Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 1.058.

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. A Cornelio se lo describe como un hombre “piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre” (Hech. 10:2). Es evidente que el Espíritu de Dios ya estaba obrando en Cornelio mucho antes de conocer a Pedro. ¿Podría ser que su vida devocional fuera una oportunidad para que Dios llegara a él con el mensaje del evangelio? ¿Qué lección hay para nosotros en su historia?
  2. En clase, repasen la pregunta final del lunes y pregúntense: ¿Cuál es el contexto cultural, social y político en el que vives, que genera el tipo de tensión étnica que se supone que los cristianos no deberían albergar? En otras palabras, en caso de necesidad, ¿cómo podemos, como cristianos, elevarnos por encima de nuestra cultura y contexto?
  3. A pesar del daño causado, los esfuerzos persecutorios de Pablo resultaron ser positivos: los refugiados que llegaron a Antioquía comenzaron a predicarles a los judíos y a los helenistas. Compartan en clase una experiencia personal de dolor y sufrimiento que Dios transformó en bendición.
  4. Jacobo fue uno de los discípulos más apegados a Jesús (Mar. 5:37; 9:2; 14:33). Sin embargo, fue el primero de los Doce en sufrir el martirio. ¿Qué otros ejemplos encontramos en la Biblia de personas fieles que sufrieron injustamente? ¿Qué lecciones personales debemos extraer de estos relatos sobre el tema del sufrimiento?

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Escrito por: Tony García.

Gramática revisada por:
Pastor Noel Ruiloba y Nory Ester Garcia-Marenko

Este documento es una cortesía de 7day Media Group.
“One World – One Dream”
www.sevendayradio.com
www.escuelasabaticamaestros.com
Madrid, España 2018

4 pensamientos en “LECCIÓN 6 – EL MINISTERIO DE PEDRO – PARA EL 11 DE AGOSTO DE 2018

  1. No me deja descargar la leccion por que?

  2. Buenos días desde Tampico, Tam. Mex.

    Me es muy grato poder saludarlos y felicitarlos por esta material de escuela sabática

  3. bendiciones

  4. Buenos días flia.Garcia.quisiera saber q ha pasado con la lección n°8 ya q todavia no me ha llegado a mi casilla..y la n° 7 se ha borrado!espero sea algun inconveniente técnico..les saludo deseando infinitas bendiciones del cielo para uds

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