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Lección 7 – CUANDO SURGEN LOS CONFLICTOS – Para el 17 de noviembre de 2018

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Le invitamos a que se una a este grupo y juntos sufraguemos los gastos que genera este gigantesco sitio. De antemano, muy agradecidos por su colaboración.

 

Este comentario es leído por personas en 135 países alrededor del mundo.

Estos son los diez países con el mas alto índice de lectores durante la semana pasada (lección 6) :

1-Estados Unidos

2-Perú

3-México

4-Colombia

5-Argentina

6-Chile

7-Ecuador

8-Venezuela

9-España

10-Bolivia


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Lección 07: Para el 17 de noviembre de 2018

CUANDO SURGEN LOS CONFLICTOS

Sábado 10 de noviembre_________________________________________________

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 6:1-6; Hechos 10:1-23; Mateo 5:17-20; Hechos 11:3-24; Hechos 15:1-22; Amós 9:11, 12.

PARA MEMORIZAR:

“Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gál. 6:27, 28).

Una de las tareas más difíciles de cualquier comunidad cristiana es conservar la unidad cuando surgen diferencias de opinión sobre cuestiones relacionadas con la identidad y la misión de la iglesia. Estas diferencias pueden llevar a consecuencias devastadoras.

Las comunidades cristianas actuales no son distintas de las que vemos en el Nuevo Testamento. Todos somos seres humanos, y surgirán diferencias, incluso sobre temas importantes. Los cristianos primitivos enfrentaron algunos conflictos derivados de aparentes prejuicios y de serias diferencias de interpretación de historias y prácticas clave del Antiguo Testamento. Estos conflictos podrían haber destruido a la iglesia en sus inicios si no hubiera sido por los apóstoles y los dirigentes sensatos, que buscaron la conducción del Espíritu Santo y las Escrituras para resolver estas tensiones.

Hace algunas semanas estudiamos cómo logró la unidad la iglesia primitiva. Esta semana analizaremos de qué manera resolvió los conflictos internos que amenazaban con socavar su unidad. ¿Cuáles fueron estos conflictos, cómo se resolvieron y qué podemos aprender de esas experiencias?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El secreto de la unidad se halla en la igualdad de los creyentes en Cristo. La razón de toda división, discordia y diferencia se halla en la separación de Cristo. Cristo es el centro hacia el cual todos debieran ser atraídos, pues mientras más nos acercamos al centro, más estrechamente nos uniremos en sentimientos, simpatía, amor, crecimiento en el carácter e imagen de Jesús. En Dios no hay acepción de personas (Mensajes selectos, tomo 1, p. 304).

Todos los hombres son una familia por la creación, y todos son uno por la redención. Cristo vino para demoler todo muro de separación… para que cada alma pudiese tener libre acceso a Dios. Su amor es tan amplio, tan profundo, tan completo, que penetra por doquiera (Palabras de vida del gran Maestro, p. 318).

Dios escogió para sí un pueblo entre los gentiles, y les dio el nombre de cristianos. Este es un nombre real, y se les concede a los que se unen a Cristo… Pedro declara: “Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello” (1 Pedro 4:16)…

¡Oh, si tan solo el pueblo de Dios confiara en él y aceptara el extraordinario tesoro de conocimiento que se le ofrece!…

Ante nosotros tenemos el ejemplo supremo y más santo. Jesús fue impecable tanto en pensamiento como en palabra y acción. La perfección caracterizaba a todo lo que hacía. Mientras nos señala la senda marcada por él, nos dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame” (Exaltad a Jesús, p. 285).

La gloria del cielo consiste en elevar a los caídos, consolar a los angustiados. Siempre que Cristo more en el corazón humano, se revelará de la misma manera. Siempre que actúe, la religión de Cristo beneficiará. Donde quiera que obre, habrá alegría…

Cualquiera que sea la diferencia de creencia religiosa, el llamamiento de la humanidad doliente debe ser oído y contestado. Donde existe amargura de sentimiento por causa de la diferencia de la religión, puede hacerse mucho bien mediante el servicio personal. El ministerio amante quebrantará el prejuicio, y ganará las almas para Dios (Palabras de vida del gran Maestro, p. 318).

La obra de la redención es poner a la humanidad en comunión con Cristo, efectuar la unión de la raza caída con la divinidad. Cristo tomó la forma humana para que los hombres pudieran ser uno con él, así como él es uno con el Padre; para que Dios amara al hombre como ama a su Hijo unigénito; para que los hombres pudieran ser participantes de la naturaleza divina y pudieran ser completos en Cristo.

El Espíritu Santo, que procede del unigénito Hijo de Dios, une al ser humano, cuerpo, alma y espíritu, con la perfecta naturaleza de Cristo divino-humana. Esta unión está representada por la unión de la vid y los sarmientos. El hombre finito está unido con la fortaleza de Cristo. Mediante la fe, la naturaleza humana queda asimilada con la naturaleza de Cristo. En Cristo, somos hechos uno con Dios (Mensajes selectos, t. 1, p. 294).

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Lección 07 | Domingo 11 de noviembre__________________________________

PREJUICIOS ÉTNICOS

Lee Hechos 6:1. ¿Qué problema de la iglesia primitiva hizo que la gente se quejara por la falta de distribución justa y equitativa de alimentos a las viudas?

Hechos 6:1

1 En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.

Algunos cristianos primitivos parecían tener prejuicios contra las viudas de ascendencia griega en su seno y les proporcionaban menos alimentos que a las viudas de ascendencia hebrea. Este aparente favoritismo causó una grieta en la comunidad primitiva de creyentes. El pasaje no dice si el favoritismo era real o no. Solo dice que algunas personas creían que era así. Este conflicto amenazó la unidad de la iglesia desde el principio. Qué fascinante es saber que esa división étnica se evidenció tan rápidamente en la iglesia.

Lee Hechos 6:2 al 6. ¿Cuáles fueron los pasos sencillos que dio la iglesia primitiva para resolver este malentendido?

Hechos 6:2-6

Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.  Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.  Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.  Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía;  a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

La iglesia primitiva crecía rápidamente, y este crecimiento hizo que las cargas fuesen cada vez más pesadas para los apóstoles. El nombramiento de estos siete hombres, tradicionalmente llamados “diáconos” (aunque el Nuevo Testamento no los llama así), alivió la tensión de la iglesia de Jerusalén y permitió que hubiera más gente participando en el ministerio eclesiástico.

Los apóstoles escucharon atentamente las quejas de los creyentes de habla griega y les pidieron una solución. Se le encargó a este grupo la elección de siete hombres para que fuesen colaboradores de los apóstoles, y ellos recomendaron a siete discípulos, todos ellos de ascendencia y habla griega. Se decía que estos hombres eran de “buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría” (Hech. 6:3). El ministerio de los apóstoles, que hasta ese entonces había sido predicar la Palabra de Dios y distribuir alimentos a las viudas, se dividió en dos grupos; cada uno se encargaba de un ministerio igualmente valioso para la proclamación del evangelio. Lucas usa la misma palabra, “ministerio”, o “servicio” (diakonia), para referirse tanto al ministerio de los apóstoles en la predicación de la Palabra (vers. 4) como al ministerio de los diáconos en la distribución de alimentos (vers. 1).

¿Qué importancia ves en el hecho de que los dirigentes reunieron a muchos de los creyentes (Hech. 6:2) para tratar de encontrar una solución?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Alguien escribió en internet “Los 25 pleitos más tontos que han ocurrido en las iglesias”.  Éstas son algunas de ellas, sin orden específico:

 

1-Una iglesia se peleó decidiendo cuán larga debe ser la barba del pastor

2-Cierta congregación tuvo un pleito acalorado mientras se decidía qué hacer con el terreno del templo: unos querían un parque para niños, pero otros querían un cementerio

3-Cierto diácono de la iglesia mandó una carta secreta a otro diácono de la misma iglesia, invitándolo a salir al estacionamiento para arreglar sus diferencias (si hubieran vendido pases para ver ese pleito, hubieran recogido mucho dinero…)

4-Hubo un pleito cuando se decidió quitar el reloj que se encontraba en el santuario de la iglesia

5-La iglesia tuvo una acalorada discusión cuando se estaba comprando un mueble para el templo: unos querían un mueble con tres puertas y otros lo preferían con cuatro puertas

6-Una congregación se peleó cuando se estaba decidiendo por el cuadro de Jesús que se colocaría en la sala de recepción del templo

7-Un pleito se originó en otra iglesia, cuando llegó la petición para que todos los dirigentes hombres de la iglesia se afeitaran

8-Cierta iglesia discutió si el anciano de turno tendría que mantener los zapatos puestos mientras dirigía el culto divino (el escritor comenta que él votó para que el anciano tuviera zapatos, pantalón y camisa mientras dirigía el culto divino)

9-Hubo serio problema en una iglesia cuando se decidía qué tipo de frijoles servir en los almuerzos de camaradería de la iglesia

10-Cierta iglesia discutió por la bebida de la santa cena: unos decía que tenía que ser el  jugo de uva, pero otros querían jugo de arándano (cranberry)

11-Dos congregaciones formaron un altercado por cambiar el café que servían antes del servicio; al final las dos congregaciones optaron por un café más fuerte del que usualmente servían

12-Se armó una guerra campal cuando los jóvenes se llevaron prestada, de la cocina de la iglesia, una olla que no se había ocupado por años

13-Hubo guerra en otra iglesia porque alguien llevó huevos demasiado condimentados al almuerzo de confraternidad

14-Se armó una contienda en cierta iglesia mientras se decidía quién era la persona correcta para comprar las estampillas postales que se usaban en la oficina pastoral

15-Una iglesia se peleó cuando discutían quién era la persona encargada de usar la fotocopiadora

16-Cierta iglesia riñó y se dividió cuando un miembro escondió la aspiradora de polvo

17-Hubo riña en la congregación mientras se decidía cantar el feliz cumpleaños todas las semanas a los cumpleañeros

En el siglo XIX hubo históricos pleitos en las iglesias; uno de los más famosos se originó por el tipo de sombrero de los pastores: unos decían que el sombrero de los pastores tenía que ser de ala ancha y otros argüían que debían ser de ala angosta.

Otro de los pleitos grandes de los años 1800 fue la introducción del órgano a los cultos de las iglesias. El órgano en esos días era usado especialmente en las tabernas y bares, y había mucha indignación con la introducción de tan vulgar instrumento en los sitios donde se celebraban servicios religiosos.

La iglesia cristiana ha peleado desde que se fundó: peleamos por las cosas más insignificantes, tontas y sin sentido. A veces parecemos chiquillos malcriados por nuestras ideas y discusiones. “Agarren las zorras, Las zorras pequeñas que arruinan las viñas, Pues nuestras viñas están en flor.” (Cantares 2: 15) Las pequeñas discuciones son las que mas daño le hacen a la iglesia.

En el estudio de este día nos enfrentamos a un problema registrado en los principios de nuestra iglesia cristiana: el presunto descuido de las viudas griegas en su alimentación.

 “En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra.Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.” (Hechos 6)

El rápido crecimiento de la iglesia de Jerusalén trajo consigo tensión social.

Los conversos, incluyendo los menos privilegiados y económicamente limitados que participaban en las comidas comunes diarias, hicieron demandas crecientes a los líderes de la iglesia.

Comenzaron a murmurar sobre una distribución no equitativa de los alimentos a las viudas de habla griega. Esto era muy delicado, ya que los profetas hebreos recordaron muchas veces que no se debe descuidar a las viudas y a los huérfanos.

Para resolver este problema serio, los doce apóstoles reunieron a los creyentes y propusieron que se designara a siete hombres, llenos de sabiduría y del Espíritu Santo, para que “diaconizaran [en griego, ‘servir’] a las mesas”, de modo que los doce pudieran “diaconizar (en griego, ‘servir’) la Palabra”

Los siete tenían nombres griegos, lo que tal vez indicaba un equilibrio en el servicio de bienestar para las viudas de habla griega descuidadas. Entre ellos estaban Esteban y Felipe, quienes son mencionados por primera vez en la Biblia.

Los apóstoles alegaron que era necesario tener líderes adicionales para evitar sobrecargarlos con la administración de los recursos necesarios para la vida comunal. Enfatizaron que su vocación era dedicarse a la Palabra de Dios y la oración.

Hay dos cuestiones fundamentales que tenemos que entender antes de proseguir con el estudio de este día; la primera es que nunca ha habido una iglesia perfecta, ni nunca la habrá; el trigo y la cizaña permanecerán juntos hasta el propio día de la siega.

La segunda es que la iglesia nunca puede estar tranquila y sin problemas: si no tiene persecución por los de afuera, entonces tiene problemas ocasionados por los de adentro.

Cuando los desórdenes y problemas son ocasionados por los de adentro, es más peligroso para la iglesia que cuando los problemas son ocasionados por los de afuera.

Los problemas de una iglesia comienzan con el crecimiento de los feligreses: entre más personas se unen a la iglesia, más difícil es mantener la unidad de la iglesia. Hay muchas iglesias que han sobrevivido perfectamente en la adversidad, pero han sucumbido en tiempos de prosperidad.

La lección de este día trata de dos grupos de personas: los judíos y los griegos. 

Los judíos eran aquellos que habían nacido en Palestina; ellos nunca habían salido de su nación, y tenían una manera de pensar muy estrecha y una simpatía muy restringida.

Los griegos, de quienes habla la lección, también eran judíos, pero la gran diferencia es que ellos habían nacido y crecido en países extranjeros, y esto fue una consecuencia de las conquistas y deportaciones que había sufrido Israel por parte de las naciones vecinas.

Estas personas, llamadas “los griegos”, habían sido refinados por el arte, la poesía, la lectura, y la belleza de la cultura griega y, encima de todo, hablaban el idioma griego. Estas diferencias eran lo suficientemente grandes como para provocar un enfrentamiento entre los dos grupos.

En esta ocasión los dirigentes judíos son acusados de negligencia. Muchas veces son las pequeñas cosas las que crean los más grandes problemas en nuestras iglesias, especialmente si ya existen diferencias. Las divisiones que ocurren en las iglesias, muchas veces se originan por cosas que realmente carecen de importancia. 

Los judíos de casa o hebreos, siempre vieron de reojo a sus hermanos extranjeros, y consideraban que aquellos habían estado expuestos por tanto tiempo al mundo pagano que se habían contaminado con el paganismo.

Como resultado de esta creencia, el celo religioso se había propagado entre ellos. En el capítulo 2 de Hechos, Pedro se dirige a todos ellos como “varones judíos” y allí está el largo catálogo de las naciones de las cuales los judíos-griegos procedían.

Siendo los griegos más despiertos, de mayor educación e inteligencia que los judíos de Palestina, no dudaron ni por un momento en protestar ante los apóstoles por el descuido y la negligencia que estaban sufriendo las viudas griegas por parte de los dirigentes del grupo judío.

En esos días especialmente, los judíos de Palestina tenían la tendencia de enorgullecerse por retener y mantener un tipo de religión más pura que los demás; al mismo tiempo, los griegos tenían la costumbre de ver con desprecio a aquellos que nunca salieron de Palestina, y ellos solían tildar a los judíos de Palestina, como gente fanática e ignorante. La joven iglesia apostólica estaba comenzando a tener serios problemas. 

Pero, bajo la conducción del Espíritu Santo, los apóstoles restauraron la armonía prestamente, unánimemente, y sabiamente. Ellos no esperaron que las murmuraciones se convirtieran en una infección declarada; tampoco condenaron a los que estaban murmurando, ni trataron de justificarse a sí mismos. Simplemente pidieron que el trabajo se pusiera en manos de otros para que éstos lo hicieran correctamente. 

Con la ordenación de los “siete” se abre una nueva página en la historia de la iglesia. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. (Hechos 6)

Aquí no se usa la palabra “diácono” Los “siete” no son llamados diáconos. La palabra diácono significa “ministro o servicio”. En este tiempo de la historia bíblica, la palabra “diácono” había sido usada para referirse a los doce apóstoles y también para Jesús.

1Se dice, y es verdad, que si alguno desea ser obispo, a noble función aspira. Así que el obispo debe ser intachable, esposo de una sola mujer, moderado, sensato, respetable, hospitalario, capaz de enseñar; no debe ser borracho ni pendenciero, ni amigo del dinero, sino amable y apacible. Debe gobernar bien su casa y hacer que sus hijos le obedezcan con el debido respeto; porque el que no sabe gobernar su propia familia, ¿cómo podrá cuidar de la iglesia de Dios? No debe ser un recién convertido, no sea que se vuelva presuntuoso y caiga en la misma condenación en que cayó el diablo. Se requiere además que hablen bien de él los que no pertenecen a la iglesia, para que no caiga en descrédito y en la trampa del diablo. (1 Timoteo 3)

Los diáconos, igualmente, deben ser honorables, sinceros, no amigos de mucho vino ni codiciosos de las ganancias mal habidas. Deben guardar, con una conciencia limpia, las grandes verdades de la fe. 10 Que primero sean puestos a prueba, y después, si no hay nada que reprocharles, que sirvan como diáconos. 11 Así mismo, las esposas de los diáconos deben ser honorables, no calumniadoras sino moderadas y dignas de toda confianza. 12 El diácono debe ser esposo de una sola mujer y gobernar bien a sus hijos y su propia casa. 13 Los que ejercen bien el diaconado se ganan un lugar de honor y adquieren mayor confianza para hablar de su fe en Cristo Jesús. (1 Timoteo 3)

En los dos textos de arriba, encontramos las características de un obispo, que traducido es un “supervisor” y de un diácono que es un ministro-servidor. Las características casi son las mismas en los dos personajes, porque el trabajo es casi el mismo, la diferencia es que el obispo es el supervisor de los que sirven.

Durante la época de los apóstoles, antes de ser ungidos, ellos debían tener al Espíritu SantoBuscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.” (Hechos 6)

En nuestro tiempo moderno algunos parecen creer lo contrario: hay que ungir primero, para entonces recibir el Espíritu Santo.  Pero esta historia nos muestra que la ordenación o unción para el diaconado debe ocurrir con respecto a personas que ya están llenas del Espíritu.
Líderes y miembros de iglesia hoy debemos hacer nuestra la plegaria del Himnario adventista, 203
 

1. Santo Espíritu llena mi vida,
pues por Cristo yo quiero brillar.
Santo Espíritu llena mi vida,
úsame las almas a salvar.

Coro
Alabanzas, alabanzas,
alabanzas doy a Cristo el Rey.
Alabanzas, alabanzas,
alabanzas doy al Rey.

2. Quiero dar tu mensaje a otros
hasta que Cristo vuelva otra vez.
Quiero dar tu mensaje a otros,
úsame las almas a salvar.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

“En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria”… Comenzaron a suscitarse murmuraciones entre ellos de que las viudas de lengua griega no recibían una ayuda tan generosa como las indigentes hebreas. Cualquier parcialidad de esta clase hubiera sido ofensiva para Dios; y rápidamente se tomaron medidas para restaurar la paz y la armonía entre los creyentes.

El Espíritu Santo sugirió un método por medio del cual los apóstoles podrían ser aliviados de la tarea de distribuir ayudas a los pobres, y otras responsabilidades similares, de manera que pudieran estar libres para predicar a Cristo…

De acuerdo con esto la iglesia seleccionó siete hombres llenos de fe y de la sabiduría del Espíritu de Dios, para que atendieran los asuntos relativos a la causa. Se eligió primero a Esteban; era judío de nacimiento y religión, pero hablaba griego y estaba bien versado en las costumbres y las maneras de los griegos… Esta selección satisfizo a todos, de modo que se calmaron la insatisfacción y las murmuraciones (La historia de la redención, pp. 270, 270).

En el capítulo sexto de Los Hechos, se nos muestra que cuando fueron elegidos algunos hombres para ocupar puestos en la iglesia, el asunto fue presentado delante del Señor y se elevaron oraciones muy fervientes en procura de la dirección divina. Las viudas y los huérfanos habían de ser sostenidos por contribuciones de la iglesia. Sus necesidades no harían de ser aliviadas por la iglesia sino mediante donaciones especiales. El diezmo había de ser consagrado al Señor y siempre debía ser usado para el sostén del ministerio. Se debían elegir hombres para sobrevigilar la obra del cuidado de los pobres, para vigilar la debida distribución de los medios de que se disponía, a fin de que ninguno de los creyentes sufriera por la carencia de lo necesario para la vida…

Aunque Dios había prometido bendecir grandemente a su pueblo, no se proponía que la pobreza fuese totalmente desconocida entre ellos. Declaró que los pobres no dejarían de existir en la tierra. Siempre habría entre su pueblo algunos que le darían oportunidad de ejercer la simpatía, la ternura y la benevolencia. En aquel entonces, como ahora, las personas estaban expuestas al infortunio, la enfermedad y la pérdida de sus propiedades; pero mientras se siguieran estrictamente las instrucciones dadas por Dios, no habría mendigos en Israel ni quien sufriera por falta de alimentos (El ministerio de la bondad, pp. 289, 290).

Debemos anticipamos a las tristezas, las dificultades y angustias de los demás. Debemos participar de los goces y cuidados tanto de los encumbrados como de los humildes, de los ricos como de los pobres. “De gracia recibisteis —dice Cristo— dad de gracia” [Zacarías 3:7]. En nuestro derredor hay pobres almas probadas que necesitan palabras de simpatía y acciones serviciales. Hay viudas que necesitan simpatía y ayuda. Hay huérfanos a quienes Cristo ha encargado a sus servidores que los reciban como una custodia de Dios. Demasiado a menudo se los pasa por alto con negligencia. Pueden ser andrajosos, toscos, y aparentemente sin atractivo alguno; pero son propiedad de Dios. Han sido comprados con precio, y a su vista son tan preciosos como nosotros. Son miembros de la gran familia de Dios, y los cristianos como mayordomos suyos, son responsables por ellos. “Sus almas —dice—, demandaré de tu mano” (Palabras de vida de gran Maestro, p. 318).

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Lunes 12 de noviembre | Lección 07_____________________________________

LA CONVERSIÓN DE LOS GENTILES

En el libro de Hechos, la conversión de los gentiles al evangelio de Jesucristo es un acontecimiento que prepara el escenario para el conflicto más grande en la vida de la iglesia primitiva, que amenazaría su existencia y su misión.

Lee Hechos 10:1 al 23. ¿Qué elementos de este pasaje indican que el Espíritu Santo estaba obrando en el corazón de muchas personas con el fin de preparar el camino para que los gentiles recibieran el evangelio?

Hechos 10:1-23

1 Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios. Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. 17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. 19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. 21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? 22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. 23 Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope.

La visión debió de haberle parecido muy extraña a Pedro. Estaba conmocionado por ello porque, como fiel judío, nunca había comido alimentos inmundos ni contaminados, como lo exigía la Ley (ver Lev. 11; Eze. 4:14; Dan. 1:8). Sin embargo, la finalidad de esta visión no era la dieta; giraba en torno a las barreras entre judíos y gentiles que obstaculizaban la difusión del evangelio. Esas barreras eran como mínimo tan frecuentes en el mundo antiguo como hoy.

En las primeras décadas, el cristianismo estaba integrado básicamente por judíos que habían aceptado a Jesús como el Mesías prometido en las profecías del Antiguo Testamento. Estos primeros creyentes en Jesús eran judíos fieles que obedecían la Ley como se les había enseñado. No consideraban que el evangelio de Jesucristo hubiese borrado o abolido las prescripciones del Antiguo Testamento (ver Mat. 5:17-20).

Lee Hechos 10:28, 29, 34 y 35. ¿Cómo entendió Pedro el significado de la visión que recibió en Jope? ¿Qué lo llevó a esta interpretación?

Hechos 10:28-29 y 34-35

28 Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; 29 por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir?

34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Lo que vemos en Hechos es que el Espíritu Santo había preparado el camino para que los gentiles fueran recibidos en la comunión de la comunidad cristiana. Y podrían hacerlo sin tener que circuncidarse ni hacerse judíos primeramente. Lo que convenció a Pedro y a sus amigos de que esta era la voluntad de Dios fue el derramamiento del Espíritu Santo sobre Cornelio y su casa de una manera similar a la que los discípulos de Jesús habían experimentado el día de Pentecostés (Hech. 10:44-47). Si el Espíritu Santo podía derramarse sobre los gentiles de la misma manera en que les fue dado a los judíos, entonces era evidente que la circuncisión no era un requisito previo para ser creyente en Jesús como el Mesías. Esta conclusión preparó el escenario para un gran conflicto teológico entre los primeros cristianos.

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

CORNELIO EL CENTURIÓN
¿Se ha dado cuenta usted de que la Biblia habla muy bien de los centuriones romanos? Encontramos al noble centurión Julio del libro de Hechos capítulo 27 haciendo lo imposible por salvar la vida de Pablo, en ocasión del naufragio en la Isla Melita o Malta:  42 Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando. 43 Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra; 44 y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.”

Encontramos a otro centurión expresando al pie de la cruz, con sinceridad y valentía, las solemnes palabras: “En verdad éste era Hijo de Dios.”

También encontramos a otro centurión romano pronunciando palabras de fe que causaron admiración al mismo Jesús, palabras que quedaron como un monumento de fe para el cristianismo en general: “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente dí la palabra, y mi criado sanará.” (Mateo 8:8)

Y ahora encontramos a un centurión romano llamado Cornelio que es piadoso, temeroso de Dios, que daba muchas ofrendas, que hacía muchas oraciones y que también recibía visiones.

Se habla mucho de la disciplina del ejército romano en los tiempos de Jesús. Estos centuriones eran promovidos a puestos de autoridad por su humanidad e inteligencia, y ésta era una de las razones por las que una nación como Roma era tan exitosa en todas las empresas que se proponía. Ellos promovían a importantes posiciones a personas que eran dignas de esos cargos; no los elegían por amistad, por influencia ni por conveniencia.

APLICACIÓN PRÁCTICA
Aquí hay una lección muy clara para nosotros cuando elegimos personas para los cargos de la iglesia. Penosamente, nosotros a menudo elegimos para ocupar cargos en la iglesia a las personas por razones equivocadas; entre ellas está la amistad, la conveniencia, el egoísmo, la envidia, por sus obras, por su familia, por su educación o por su bienestar económico o social… o porque nos caen bien. Donde esto se hace, se tiene la fórmula para el fracaso y el estancamiento espiritual de las iglesias. Elijamos a los dirigentes de nuestra iglesia por su compromiso con la causa de Cristo: sus dones espirituales, su carácter y por su espiritualidad.

Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. 10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. 15 Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 16 Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. 17 Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. 18 Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. 19 Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. 20 Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. 21 Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? 22 Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. (Hechos 10)

CRISTO LLEGA A CORNELIO
La conversión de Cornelio y la tarea de Pedro de testificar eran tan importantes para la misión de la iglesia que Dios se comunicó directamente y de modo sobrenatural con cada uno de ellos: mientras un ángel visitaba a Cornelio, por el otro lado Pedro recibía una visión.

Hay tres capítulos dramáticos que resaltan en la Biblia con un significado especial:

Génesis 1: El mundo fue creado, la luz apareció, los arreglos del mundo fueron completados de una manera sobrenatural y sublime; algo grandioso estaba por acontecer, y el secreto fue revelado por Dios cuando dijo: “Hagamos al hombre conforme a nuestra imagen y semejanza.”

Mateo 1: En este capítulo hay un gran movimiento, una gran urgencia y una gran rapidez. La lectura de la genealogía significa algo; el secreto es revelado cuando se cumple la profecía que anunciaba: “Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” (Isa. 9:6.) Jesús había venido a salvar al mundo de sus pecados.

Hechos 10: En este capítulo se denota un movimiento coordinado; hay un sueño y una visión, y el secreto es revelado: “Dios no hace acepción de personas.” El evangelio es entregado oficialmente al mundo gentil. Esta obra se le encargó a un alto representante del judaísmo. Pedro tenía que comenzar una obra que continuaría por siglos y milenios, salvando para el reino de los cielos a millones y millones que nacerían en Europa, Asia, África, Oceanía y en las Américas.

En la historia de Cornelio y Pedro, encontramos el milagro de la comunicación: Cornelio es visitado por el ángel, y el ángel prepara e instruye a Cornelio para poder recibir el sermón evangélico de Pedro.

Los pintores y poetas suelen pintar o describir a los ángeles siempre con alas, pero no la Biblia. En el caso de Cornelio, el ángel que lo visitó tenía forma humana.

Las personas sentimentales siempre conectan a los ángeles de Dios con la belleza física, pero las personas pecadoras a quienes se les aparecen ángeles, siempre conectan a los ángeles de Dios con el terror. “Mirándolo fijamente y atemorizado, Cornelio dijo: ¿Qué quieres, Señor?” (Hechos 10)

La conversación de Cornelio con el ángel surte un efecto de obediencia inmediata en Cornelio: Ido el ángel que hablaba con Cornelio, éste llamó a dos de sus criados, y a un devoto soldado de los que le asistían; a los cuales envió a Jope, después de haberles contado todo. (Hechos 10)

Cornelio representa para el mundo gentil, lo que Abraham representa para el mundo judío.

Cuando Cornelio recibió las instrucciones del ángel, obedeció inmediatamente. Cuando Abraham recibió la orden de Dios de dejar su tierra y su parentela, también obedeció inmediatamente.

Cuando nosotros recibamos alguna orden de Dios, cualquiera sea el medio, recordemos a Abraham y a Cornelio: ellos nos enseñan la manera correcta de obedecer a Dios.

A las tres de la tarde tuvo Cornelio su sueño, y a las doce del día siguiente fue la visión del apóstol Pedro, precisamente al momento en que los tres mensajeros de Cornelio estaban por llegar a Jope.

Jope fue una de las ciudades más florecientes de Israel, gracias al comercio de su puerto. Jope era el lugar de paseo preferido por los siro-fenicios en los días de la iglesia apostólica.

En nuestros días actuales, Jope sigue siendo una ciudad muy próspera, ya que tienen la cosecha y la venta de la naranja.

Mucho tiempo atrás Jope fue la ciudad que visitó Jonás cuando éste andaba huyendo para no ir a predicar al mundo gentil de Nínive. Ahora Jope es visitada nuevamente por otro ministro de Dios, que también tiene problemas para predicar al mundo gentil de esos días.

A diferencia de Jonás, Pedro obedeció sin protestas, ni demoras el mandato de Dios de predicar al mundo gentil, y de esa manera Pedro encontró paz y bendición en el camino de la obediencia divina.

10 Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; 11 y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; 12 en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. 14 Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. (Hechos 10)

En este texto descubrimos que las cosas comunes, han tomado valor para el reino de los cielos:

Cuenta la historia de un hombre rico, que invitó a cierto amigo de su niñez a pasar unos momentos con él en su mansión. Estando en la suntuosa residencia, el hombre rico comenzó a enseñarle a su amigo todas las piedras de gran valor que había conseguido en sus viajes alrededor del mundo.

Allí había diamantes, perlas, rubíes, zafiros, esmeraldas y muchas piedras más de todas partes del mundo, cuyo valor era tan alto, que era muy difícil estimar. El amigo le dijo a su invitado: Es interesante saber que todas estas piedra de gran valor no me proveen ninguna ganancia económica. 

Llegó la ocasión cuando el hombre pobre, también invitó a su amigo rico a visitar su humilde casa. Cuando éste llegó a su casa, el pobre le dijo: Quiero mostrarte dos piedras; son dos piedras comunes y sólo me costaron 5 libras cada una, pero me han provisto de una ganancia muy sustancial. El hombre abrió las puertas de su casa mientras apuntaba con su mano a dos piedras grises, grandes y rústicas de su molino, con las cuales se ganaba la vida.

En el estudio de este día aprendemos a no menospreciar aquello que consideramos “común” o sin valor; a los ojos de Dios la “cosa común” se ha vuelto algo de mucho valor. 

Envía, pues, ahora hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Este posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar; él te dirá lo que es necesario que hagas. (Hechos 10)

¿Qué estaba haciendo Pedro en la casa de un curtidor de pieles? La respuesta es sencilla: allí estaba viviendo, en esa casa.

Para el judío era una total abominación relacionarse con un curtidor de pieles, ya que para realizar este trabajo se necesitaba estar en contacto directo con los cuerpos de los animales muertos y con toda la suciedad que expele el cadáver del animal. Esto incluye la sangre, la orina y los excrementos.

Tal trabajo hacía a la persona inmunda y abominable para el resto de la vida si se mantenía en ese trabajo. La ley mosaica decía: 24 Ustedes quedarán impuros por tocar el cuerpo muerto de esos animales, el que los toque quedará impuro hasta el atardecer 25 y el que cargue el cuerpo muerto de esos animales lavará su ropa y quedará impuro hasta el atardecer. Levítico 11

La ley de los rabinos decía: “Es imposible que el mundo viva sin los curtidores de pieles, pero es una desgracia que un hombre sea curtidor de pieles.”

Si una mujer se casaba con un curtidor de piel sin él haberle revelado antes su ocupación, la ley le daba todo el derecho a ella de divorciarse de él inmediatamente, tan pronto ella se daba cuenta del oficio de su esposo. También la ley decía que aquella mujer que quedara viuda y que no hubiera tenido niños, quedaba libre de no casarse con el hermano menor de su ex-esposo, si éste era un curtidor de pieles.

La dirección donde encontrar a Pedro, se la dio el ángel a Cornelio con toda claridad: “Éste posa en casa de cierto Simón curtidor, que tiene su casa junto al mar”, era prohibido, era impuro, era una abominación tener una instalación para curtir pieles en cualquier ciudad israelita; por esa razón Simón tenía su casa fuera de la ciudad, a la orilla del mar.

Ya Dios había comenzado con Pedro a sanarlo de su escrupulosidad espiritual judía. Todo lo que no fuera judío era una abominación para ellos. Los primeros pasos ya los había dado Pedro; pronto comenzaría a dar pasos gigantescos, atreviéndose a pasar al abominable mundo gentil para predicar la Palabra de Dios.

Dios nos guía paso a paso en la vida espiritual. Con Dios no necesitamos adelantarnos a las conclusiones, porque él nos lleva un paso a la vez; solo nos damos cuenta de cuán lejos hemos avanzado hasta que llegamos al último paso de nuestras vidas.

Esta es la manera en que Dios nos entrena, poquito a poquito, día tras día, sufrimiento tras sufrimiento, prueba tras prueba, pérdida tras pérdida.

Las cosas que nos parecen difíciles hoy, serán muy comunes en el día de mañana; así nos conducirá el Señor hasta que lleguemos a esa tierra prometida, a la que podremos llamar nuestra patria. Así nos entrena Dios hasta que lleguemos a ese lugar donde todo hombre en verdad será nuestro hermano.

El evangelio tenía que salir de las manos de los judíos para alcanzar a Europa, y de allí propagarse a todo el mundo.

Mientras Saulo se había convertido al evangelio y estaba recibiendo entrenamiento por parte de Dios, Cornelio estaba recibiendo instrucciones para hacer llegar a su casa a un influyente apóstol de Jesucristo. Al mismo tiempo Pedro estaba recibiendo la visión de no llamar “inmundo” a lo que Dios ya había limpiado. De esta manera Pedro estaba siendo obligado a obedecer el sueño de Cornelio.

Cada uno de ellos estaba siendo trabajado por Dios; separados por muchas millas de distancia, el poder de Dios los reunió y de allí en adelante se dio inicio a la evangelización de Europa y se comenzó una nueva etapa en la salvación de Dios.

El trabajo de la predicación a los gentiles lo inició Pedro visitando a Cornelio. Más tarde caería toda la responsabilidad sobre los hombros de Pablo.

Cornelio vivía en Cesarea, una ciudad situada en el mar Mediterráneo, unas 30 millas o 48 kilómetros al norte de Jope.

Cesarea fue construida por Herodes el Grande, aproximadamente 22 años antes de que naciera Jesús. Herodes la construyó en honor a su patrón imperial, César Augusto; de allí su nombre.

Esta ciudad se convirtió en la capital militar y civil del Imperio Romano en Palestina y también era la ciudad de residencia del procurador romano.

La mayoría de sus habitantes eran militares romanos, pero también vivían allí muchas personas de Roma que se habían trasladado voluntariamente, unos por su trabajo en el imperio o simple y sencillamente por ayudar al crecimiento del Imperio Romano en Israel.

Era una ciudad esplendorosa, construida con espaciosos cielos artificiales; además tenía un templo al centro de la ciudad, construido para el emperador romano, donde se dice que habían colocado una estatua del dios Zeus, convirtiéndose de esta manera en una ciudad sagrada.

Cesarea era una ciudad con influencia griega y estaba corruptamente plagada con servicios religiosos paganos.

Allí en medio de esa ciudad pagana, que representaba al gobierno pagano que oprimía a Israel, en medio de ese caos y degradación, existía un gentil que era un verdadero hijo de Dios.

A esa ciudad de mala reputación, le tocó a Pedro ir a predicar el evangelio; fue a una persona que pertenecía a los comúnmente llamados inmundos, que vivía en una ciudad inmunda.

¿Comprendemos ahora el gran cambio drástico que tenía que hacer Pedro para predicar al mundo gentil?

Por eso era necesario dar un sueño muy claro para Cornelio, y una visión muy clara para Pedro. Dios era el único que podía unir a estos dos elementos; de otra manera hubiera sido imposible unirlos. No se conocían, estaban muy lejos el uno del otro y no había una relación entre ellos; al contrario, había repudio, condenación y muchas asperezas causadas por la etnia diferente, por la nacionalidad diferente, por la situación política diferente y por la religión diferente.

Hay personas que creen que el valor o coraje y el cristianismo no pueden existir juntos. Esto no es verdad; en realidad, los cobardes de este mundo son quienes no tienen a Dios en sus vidas.

Los verdaderos hombres y mujeres con valor y coraje se hallan en el mundo cristiano. Cornelio es uno de ellos: era un valiente soldado que servía al poderoso ejército de las águilas romanas, y también era lo suficientemente valeroso y corajudo para preocuparse por los asuntos espirituales de la vida.

La historia de Cornelio y Pedro nos demuestra cómo dos elementos religiosos pudieron unirse para encontrar a Jesús: aquí se están reuniendo un devoto pagano con un judío fervoroso. En otras palabras, el paganismo se está encontrando con el judaísmo para seguir el nuevo movimiento del cristianismo.

Ellos dos están haciendo un sacrificio: Cornelio tiene que aprender a usar las ropas del evangelio, y Pedro tiene que desvestirse de las ropas del formalismo, del fanatismo y tradicionalismo judío, para vestirse de las ropas comunes de los gentiles. Los dos tenían que avanzar hacia Cristo dejando su pasado, para entonces reunirse en el medio, como un nuevo hombre, como un solo hombre.

Pedro encontró en la casa de Cornelio una congregación perfecta:

Estaban todos presentes, estaban todos puntuales, tenían un propósito definido de escuchar la Palabra de Dios. Tenían sus corazones preparados, eran reverentes, estaban unidos, estaban ansiosos de escuchar al predicador, deseaban escuchar el consejo divino y estaban dispuestos a obedecer. Posiblemente la fina congregación del hermano Cornelio, se parece a la de su iglesia… ¿o no?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Pedro todavía no había predicado el evangelio a los gentiles. Muchos de ellos habían sido oyentes atentos de las verdades que enseñaba, pero la pared divisoria, que la muerte de Cristo había derribado, todavía existía en la mente de los apóstoles, y excluía a los gentiles de los privilegios del evangelio. Los judíos de origen griego habían recibido los beneficios de las labores de los apóstoles, y muchos de ellos habían respondido a esos esfuerzos abrazando la fe de Jesús; pero la conversión de Cornelio iba a ser la primera de importancia entre los gentiles.

Mediante la visión del lienzo y su contenido, que descendió del cielo, se iba a librar a Pedro de sus arraigados prejuicios contra los gentiles; debía comprender que por medio de Cristo las naciones paganas llegaban a ser participantes de las bendiciones y los privilegios de los judíos, y que junto con ellos debían ser igualmente beneficiarlas. Algunos han sostenido que esta visión significa que Dios eliminó la prohibición de usar la carne de animales que anteriormente habían sido considerados inmundos, y que por lo tanto la carne de cerdo es apta para el consumo. Esta es una interpretación estrecha y completamente errónea, y contradice flagrantemente el relato bíblico de la visión y sus consecuencias (La historia de la redención, p. 298).

De la historia de Cornelio (Hechos 10) aprendemos que Dios guiará a todo aquel que está dispuesto a ser guiado. Guio a Cornelio. Sondeó el corazón de su siervo cuando éste oraba. Lo preparó para recibir la luz de su verdad; y decidió iluminar la mente de Cornelio por intermedio de uno que ya había recibido la luz de lo alto… El Señor reparó en todo acto de Cornelio. Todo el cielo observó las limosnas y las oraciones de este devoto centurión.

Así sucede hoy. El Señor tiene su ojo puesto sobre toda alma que lo busca. Se interesa en toda alma que necesita ayuda y no dejará a ninguna en las tinieblas del error, sino que paso a paso la guiará a la plenitud de la luz de la verdad que brilla en cada página de las Escrituras (En los lugares celestiales, p. 324).

Puede ser que algunos de aquellos con quienes estén en contacto sean rudos y descorteses, pero no sean ustedes menos corteses por causa de ello. Aquel que desee conservar su respeto propio debe tener cuidado de no herir innecesariamente el de los demás. Esta regla debe observarse religiosamente para con los más duros de entendimiento, para con los que más yerran. Ustedes no saben lo que Dios se propone hacer con los que aparentemente prometen poco. El aceptó en lo pasado personas que no eran más promisorias ni atrayentes que ellos para que hiciesen una gran obra para El. Su Espíritu, obrando en el corazón, despertó toda facultad y la hizo obrar vigorosamente. El Señor vio en estas piedras toscas y sin tallar material precioso, que podía soportar la prueba de la tempestad, el calor y la presión.

Sean corteses con los que llegan a estar en contacto con ustedes; así serán corteses con Dios. Alábenlo por su bondad, así serán testigos de Él, y se estarán preparando para la sociedad con los ángeles. Estarán aprendiendo en este mundo cómo conducirse en la familia de Cristo en el cielo (Reflejemos a Jesús, p. 20).

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Lección 07 | Martes 13 de noviembre___________________________________

EL ESPÍRITU LOS GUÍA

Los informes de lo que sucedió en Cesarea con Cornelio pronto llegaron a los dirigentes de la comunidad cristiana de Jerusalén, y estos le pidieron a Pedro que diera cuenta de lo que sucedió. Se ofendieron por lo que hizo Pedro porque, según su interpretación judía de la Ley de Moisés, a los judíos fieles no se les permitía comer con los gentiles (Hech. 11:3).

Lee Hechos 11:4 al 18. ¿Qué dijo Pedro para explicar la obra del Espíritu Santo y su dirección en este acontecimiento? ¿Cuál fue el argumento principal que utilizó al relatar lo que había ocurrido?

Hechos 11:4-18

Entonces comenzó Pedro a contarles por orden lo sucedido, diciendo: Estaba yo en la ciudad de Jope orando, y vi en éxtasis una visión; algo semejante a un gran lienzo que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del cielo y venía hasta mí. Cuando fijé en él los ojos, consideré y vi cuadrúpedos terrestres, y fieras, y reptiles, y aves del cielo. Y oí una voz que me decía: Levántate, Pedro, mata y come. Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca. Entonces la voz me respondió del cielo por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. 10 Y esto se hizo tres veces, y volvió todo a ser llevado arriba al cielo. 11 Y he aquí, luego llegaron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí desde Cesarea. 12 Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Fueron también conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varón, 13 quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro; 14 él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa. 15 Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. 16 Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo. 17 Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? 18 Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

Aunque algunos plantearon dudas sobre la legitimidad de los actos de Pedro y su decisión de bautizar a estos gentiles, hubo suficientes testigos (Hech. 11:12) que certificaron que el Espíritu Santo efectivamente manifestó su presencia de la misma manera que en Pentecostés. La conducción del Espíritu Santo en este caso era irrefutable, y el don fue aceptado. “Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” (Hech. 11:18).

Lee Hechos 11:19 al 24. ¿Qué ocurrió después en la vida de la iglesia primitiva?

Hechos 11:19-24

19 Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos. 20 Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. 23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor.

Quizás algunos en Jerusalén pensaron que lo que sucedió con Cornelio y su familia sería una excepción y que esa experiencia no se repetiría. Pero, eso no es lo que pensaba el Espíritu Santo. Cuando los discípulos de Jesús se dispersaron más allá de Jerusalén y Judea debido a la persecución que surgió después de la muerte de Esteban (Hech. 8:1), y fueron a Samaria, Fenicia, Chipre y Antioquía, cada vez más gentiles aceptaban a Jesús como su Salvador. Esto es lo que Jesús había predicho (Hech. 1:8). Por más maravillosa que haya sido esta afluencia de gentiles, si nos ponemos en el lugar de estos primeros creyentes judíos, no es difícil deducir que no estaban muy seguros de cómo reaccionar.

¿Es posible que nos estemos aferrando a posturas estrechas acerca de la iglesia y de nuestro mensaje que podrían obstaculizar nuestra testificación?

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Para Pedro esa orden era penosa, y debía hacer violencia a su voluntad a cada paso que daba mientras emprendía el deber que se le imponía; pero no se atrevía a desobedecer… Mientras señalaba a los presentes [Cornelio y sus parientes y amigos] a Jesús como única esperanza del pecador, Pedro mismo comprendió más plenamente el significado de la visión que había tenido, y en su corazón ardía el espíritu de la verdad que estaba presentando…

Cuando los hermanos de Judea oyeron decir que Pedro había ido a la casa de un gentil y predicado a los que en ella estaban congregados, se sorprendieron y escandalizaron. Temían que semejante conducta, que les parecía presuntuosa, hubiese de contrarrestar sus propias enseñanzas (Conflicto y valor, p. 335).

“Y como comencé a hablar —[Pedro] dijo, relatando el incidente—, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio. Entonces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo. Así que, si Dios les dio el mismo don también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?”

Al oír esta explicación, los hermanos callaron. Convencidos de que la conducta de Pedro estaba de acuerdo con el cumplimiento directo del plan de Dios, y que sus prejuicios y espíritu exclusivo eran totalmente contrarios al espíritu del evangelio, glorificaron a Dios, diciendo: “De manera que también a los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida”.

Así, sin discusión, los prejuicios fueron quebrantados, se abandonó el espíritu exclusivista establecido por la costumbre secular, y quedo expedito el camino para la proclamación del evangelio a los gentiles (Los hechos de los apóstoles, p. 115).

Después que los discípulos fueron expulsados de Jerusalén por la persecución, el mensaje evangélico se difundió rápidamente por las comarcas limítrofes de Palestina, y en importantes poblaciones se constituyeron pequeñas compañías de creyentes. Algunos de los discípulos “fueron hasta Fenicia, y Chipre, y Antioquía, predicando la palabra” (Los hechos de los apóstoles, p. 126).

Jesús anhelaba revelar los profundos misterios de la verdad que habían quedado ocultos durante siglos, a fin de que los gentiles fuesen coherederos con los judíos y “consortes de su promesa en Cristo por el evangelio” [Efesios 3:6], Los discípulos tardaron mucho en aprender esta verdad, y el Maestro divino les dio lección tras lección. Al recompensar la fe del centurión en Capernaúm y al predicar el evangelio a los habitantes de Sicar, había demostrado ya que no compartía la intolerancia de los judíos. Pero los samaritanos tenían cierto conocimiento de Dios; y el centurión había manifestado bondad hacia Israel. Ahora Jesús relacionó a los discípulos con una pagana a quien ellos consideraban tan desprovista como cualquiera de su pueblo de motivos para esperar favores de él. Quiso dar un ejemplo de cómo debía tratarse a una persona tal. Los discípulos habían pensado que él dispensaba demasiado libremente los dones de su gracia. Quería mostrarles que su amor no había de limitarse a raza o nación alguna (El Deseado de todas las gentes, p. 368).

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Miércoles 14 de noviembre | Lección 07________________________________

EL CONCILIO DE JERUSALÉN

Lee Hechos 15:1 y 2; y Gálatas 2:11 al 14. ¿Cuáles son los dos problemas que causaron un conflicto serio en la iglesia primitiva?

Hechos 15:1-2

1 Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión.

Gálatas 2:11-14

11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

La amenaza a la unidad de la iglesia que enfrentaron los primeros cristianos fue real y difícil. Algunos cristianos judíos pensaban que la salvación solo era posible para quienes pertenecían al pueblo del Pacto de Dios, y esto implicaba que la circuncisión era un requisito. Y, como parte de un estilo de vida fiel, estos creyentes judíos también creían que debían evitar cualquier contacto con los gentiles que pudiera impedir su salvación personal.

Los judíos tenían tradiciones muy estrictas con respecto a su asociación con los gentiles. Estas tradiciones se convirtieron rápidamente en un obstáculo para la nueva comunidad cristiana cuando los apóstoles comenzaron a acercarse a los gentiles que deseaban convertirse en seguidores de Jesús. Debido a que el Mesías es el Salvador del pueblo del Pacto de Dios, como se predijo en el Antiguo Testamento, ¿no se suponía que los gentiles primeramente tendrían que hacerse judíos y luego seguir las mismas reglas del Pacto si querían ser salvos?

Lee Hechos 15:3 al 22. ¿Cuáles fueron algunos de los problemas presentados durante el Concilio de Jerusalén?

Hechos 15:3-22

Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés. Y se reunieron los apóstoles y los ancianos para conocer de este asunto. Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones. 10 Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios, poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? 11 Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos. 12 Entonces toda la multitud calló, y oyeron a Bernabé y a Pablo, que contaban cuán grandes señales y maravillas había hecho Dios por medio de ellos entre los gentiles. 13 Y cuando ellos callaron, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oídme. 14 Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre. 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: 16 Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar, 17 Para que el resto de los hombres busque al Señor, Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre,18 Dice el Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos. 19 Por lo cual yo juzgo que no se inquiete a los gentiles que se convierten a Dios, 20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre. 21 Porque Moisés desde tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien lo predique en las sinagogas, donde es leído cada día de reposo. 22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, elegir de entre ellos varones y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas que tenía por sobrenombre Barsabás, y a Silas, varones principales entre los hermanos;

El problema aquí consistía en conflictos por interpretaciones muy arraigadas de las historias del Antiguo Testamento con respecto a la circuncisión y la relación con los gentiles. Aunque los apóstoles, los ancianos y los delegados de Antioquía se sentaron juntos, parece que la discusión duró mucho tiempo sin ninguna resolución.

Pero entonces Pedro, Bernabé y Pablo pronunciaron sus discursos. El discurso de Pedro aludió a la revelación visionaria que Dios le dio y al don del Espíritu Santo, que abrió el camino para la misión a los gentiles. Luego, Pablo y Bernabé compartieron lo que Dios había hecho a través de ellos en favor de los gentiles. Como resultado, muchas miradas se abrieron a la nueva verdad. Pedro dijo: “Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos”, es decir, los gentiles (Hech. 15:11). Siglos de antiguas tradiciones se estaban desmoronando a la luz del evangelio.

¿Alguna vez cambiaste de opinión sobre cómo interpretar una creencia profundamente arraigada? ¿Qué aprendiste de la experiencia que quizá pueda ayudarte cuando tengas que evaluar nuevamente tu interpretación de alguna creencia?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

La palabra circuncisión proviene del viejo frances  circoncisier, y del Latín circumcisio, que significa cortar alrededor; o recortar.

La circuncisión fue un pacto que comenzó entre Dios y Abraham y se desarrollaba de la siguiente manera: de parte del hombre, todo varón tenía que ser circuncidado y  de parte de Dios se  entregaba la tierra cananea por heredad perpetua a Israel. El hombre tenía que hacer de Dios su único, propio y verdadero Dios; a cambio de eso, Dios prometía que las naciones de las tierras serian benditas mediante Israel.

El rito de la circuncisión en el Antiguo Testamento fue reemplazado por el rito del bautismo en el Nuevo Testamento.

La señal de la circuncisión, así como la señal del arcoíris, eran señales que existían aun antes de comenzar a usarse como señales de pacto entre Dios y el hombre. En el trono de Dios existe un arcoíris que no necesita de lluvia ni de sol, para ser arcoíris. A Noé se le entregó esa señal, como resultado de un fenómeno natural, independiente de lo que el hombre hiciera, una señal que recordaba al hombre que Dios nunca destruiría de nuevo al mundo por medio de una inundación.

Se ha descubierto que la circuncisión se practicaba entre las gentes de los pueblos africanos a tempranas épocas de la vida de la humanidad. En Egipto hay información en la que la circuncisión se practicaba muchos siglos antes que se le diera por pacto a Abraham. De Egipto se cree que la circuncisión pasó a Fenicia y a Siria. La circuncisión en estas naciones no eran por motivos religiosos, sino por motivos de salud. Hay muchas enfermedades que evitan en las personas que se circuncidan, especialmente esos que viven en climas extremadamente cálidos. Las infecciones urinarias crónicas son uno de los desórdenes más comúnmente erradicados en aquellos que se circuncidan.

En la circuncisión de los hebreos, el padre del niño voluntariamente impone este proceso espiritual en su hijo, en este caso el niño pasivamente, sin poder hacer nada en contra, recibe la señal de este pacto. Hay religiones que confunden este rito con el bautismo de infantes: ellos terminan bautizando a los niños recién nacidos. Para ser bautizado se necesita creer y aceptar; para ser circuncidado sólo se necesita un padre que imponga esta alianza en sus descendientes varones.

La circuncisión era el primer paso que Dios quería que su pueblo diera para impartir la educación religiosa en los niños de Israel. Por medio de este rito, todo israelita reconocía la responsabilidad, la esperanza y la obligación en conducir a su niño por el resto de la vida en el camino del Señor. La rebelión de un niño no podía revertir el rito de la circuncisión.

De acuerdo con la historia judía, estas eran las personas que podían ejecutar el rito de la circuncisión:

-Un sirviente

-Una mujer

-Un joven

-Un anciano

-Un israelita incircunciso, siempre y cuando su hermano mayor hubiera muerto en el proceso de la circuncisión

Personas que no podían circuncidar eran los idólatras y los gentiles.

Estas son algunas de las señales, enseñanzas o significados de la circuncisión:

-Una señal de fe en que el Mesías descendería de los Israelitas

-Una representación simbólica de la necesidad de separar la impureza de la carne

-Distinguir la simiente de Abraham y la simiente de los gentiles

-Perpetuar la alianza entre Abraham y Jehová

-Grabar en la mente de la nación judía la esperanza del Mesías

-Recordar la obligación de cultivar la pureza

-Visualizar el nuevo rito del bautismo

-La circuncisión anticipaba el hecho de que el nacimiento de Jesús no ocurriría por la intervención del hombre. La naturaleza humana de Cristo no sería engendrada por ningún hombre, sino por la intervención del Espíritu Santo.

Gálatas 2:11-14

11 Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12 Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13 Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14 Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?

Pedro en verdad fue el primer apóstol en proclamar la salvación a los gentiles. Mantuvo su liderazgo en la iglesia durante mucho tiempo, aun después de que Pablo llegó a ser el misionero por excelencia a los gentiles. Pedro, junto con Pablo, ayudó a la iglesia primitiva a comprender la universalidad de la Gran Comisión.

Pedro trabajó para formar una iglesia integrada, uniendo a los conversos gentiles, que no percibían los detalles de la cultura judía, con los conversos judíos que tendían a tomar sus costumbres como absolutas obligaciones  divinas.

El apóstol tuvo que discriminar entre las obligaciones divinas inmutables y aquellas prácticas que eran culturales y relativas, y que no tenían consecuencias importantes en el creyente, fuera éste judío o gentil.

Pedro, en el Concilio de Jerusalén, afirmó que Dios “ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos [los gentiles], purificando por la fe sus corazones” (Hechos 15:9), con lo cual ayudó a la unidad de la iglesia primitiva.

De acuerdo con la tradición, con los historiadores que vivieron en el tiempo de los apóstoles y que escribieron de ellos y que también los describieron, ellos testifican y concuerdan en que Pablo era de una estatura bastante pequeña, muy marcado por las costumbres judías, pero con un acento griego en su forma de pensar y de actuar. Describen que Pablo era calvo, y tenía una barba larga y delgada, con brillantes ojos color gris y con sus cejas un poco arqueadas, era alegre e inspiraba confianza.

Por el otro lado, los historiadores describen a Pedro como un hombre alto y fornido; sus ojos eran oscuros, su piel era amarillenta y pálida, su cabello era corto, ondulado y negro, con sienes bastante redondas. Es interesante destacar que los artistas han tomado esas descripciones físicas de ellos dos, las han plasmado en el lienzo, y muchas de esas facciones concuerdan las unas con las otras.

Como hemos dicho anteriormente, la Biblia es una rica fuente de expresiones frescas, honestas, naturales y sinceras de los sentimientos y pensamientos humanos.

La fe, la reverencia, la admiración, las aflicciones, los miedos, las tentaciones y los pecados de los escritores de la Biblia, han sido guardados para nuestra instrucción; de la misma manera han sido guardadas las doctrinas divinas para nuestro enriquecimiento espiritual.

En la Biblia encontramos una galería de fotos espirituales en las que podemos apreciar el verdadero trabajo del artista. Allí podemos descubrir la vanidad, el orgullo, los deseos y las traiciones de los personajes bíblicos, tal como ellos fueron.

La Biblia no sólo es la revelación de Dios; es también la revelación del hombre. La Biblia es el Libro más divino, como también el Libro más humano que se haya escrito en la historia de este mundo.

La Biblia en este caso nos presenta el gran pecado de Pedro, el pecado de simulación e hipocresía.

Un pecado abierto necesita una reprobación abierta. La amistad no tiene que interferir cuando se necesita reprobar un pecado; una falta notoria necesita ser reprobada con mucha valentía y resolución. Recordemos que cuando una persona eminente cae en la iglesia, nunca cae sola: muchas personas de la iglesia también caerán con él o con ella.

La reprobación del apóstol Pablo al apóstol Pedro, es uno de los eventos más descollantes en la historia sagrada.

EL PECADO de Pedro era el disimulo, reprensible por cualquiera, mucho más por el apóstol Pablo

LA OCASIÓN del pecado era el miedo a los hombres, acto que enardecía más el evento. Recordemos que Pedro era de naturaleza tímida, arrebatado para actuar, rápido para vacilar, y con miedo a la oposición.

EL EFECTO era el descarrío de otros, incluyendo a Bernabé

LA GRAVEDAD era la deshonestidad, que es anticristiana

LA REPRENSIÓN era dictada por el amor a Cristo, hecha por un hombre y abiertamente

LA REPRENSIÓN FUE JUSTA, ya que el mal proceder de Pedro iba en contra del espíritu y la doctrina de Cristo

LA REPRENSIÓN FUE SIN MIEDO, sin tomar en cuenta la edad de Pedro, ni su posición, sin miedo a los demás; la ofensa fue pública, por lo tanto la reprensión tenía que ser pública

LA REPRENSIÓN FUE AL PUNTO:  “Si tú, siendo judío”

LA REPRENSIÓN FUE DOCTRINAL: Pablo indicó que la ofensa estaba en contra de la justicia, de la gracia y del ministerio de Cristo.

El pecado del DISIMULO es un pecado de hipocresía; no solamente se está consciente de estar engañando a otros y que se está engañando a sí mismo, sino que el problema es que está engañando a todos a un mismo tiempo.

No siempre el más celoso en lo espiritual es el más categórico o firme. Muchas veces el fuego que desparramamos por medio de pequeños errores, se convierte en incendios difíciles de apagar.

Casi siempre el temor al hombre deforma el carácter del mejor cristiano. Muchas veces se necesita un poco de valor o coraje para prevenir un resultado vergonzoso; a menudo un paso firme y decisivo o una palabra dicha sin temor, es necesaria para corregir al adversario. Cuando esto no se hace, entonces se pierde la libertad y la independencia y el carácter del humano se degrada.

Pedro no había pecado solo, había sido arrastrado por las circunstancias y él también había arrastrado a otros al mismo pecado. De allí aprendemos la suprema necesidad de ser honestos: defendamos la verdad siempre de una manera cortés y amable, pero con firmeza.

La reprensión de Pablo fue un éxito, la verdad venció al final. Un poco de firmeza en el momento preciso, y en la manera correcta, corrigió un terrible mal que afectaba a la iglesia apostólica. 

Dios nos ayude a ser enérgicos y francos al relacionarnos amorosamente unos con otros.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

Algunos judíos de Judea produjeron una consternación general entre los creyentes gentiles al agitar el asunto de la circuncisión. Afirmaban con gran seguridad que nadie se salvaría si no era circuncidado ni guardaba toda la ley ceremonial.

Este era un asunto importante que afectaba en gran medida a la iglesia… El problema produjo mucha discusión y falta de armonía en la iglesia, hasta que finalmente los hermanos de Antioquía, temerosos de que pudiera producirse una división entre ellos como resultado de discutir más este asunto, decidieron enviar a Pablo y Bernabé, junto con algunos hombres responsables de Antioquía, a Jerusalén, para presentar la situación delante de los apóstoles y ancianos…

Los judíos se habían enorgullecido de sus ceremonias divinamente señaladas; y habían llegado a la conclusión de que si Dios en una oportunidad había determinado cómo debía ser el culto hebreo, era imposible que autorizara jamás cambio alguno en cualquiera de sus detalles. Resolvieron que la cristiandad observara las leyes y ceremonias judías. Eran lentos para darse cuenta del fin de lo que había sido abolido por el deceso de Cristo, y para comprender que todos los sacrificios prefiguraban la muerte del Hijo de Dios, en la cual el tipo se había encontrado con su antitipo, quitándole todo valor a las ceremonias divinamente señaladas y a los sacrificios de la religión judía (La historia de la redención, pp. 319, 320).

Muchos consideran a los días de Israel como un tiempo de oscuridad, cuando los hombres estaban sin Cristo, sin arrepentimiento y sin fe. Muchos sostienen la doctrina errónea de que la religión de los hijos de Israel consistía en formas y ceremonias en las cuales no tenía parte la fe en Cristo. Pero los de esa era se salvaban por Cristo tan ciertamente como son salvados los de hoy por él… Los sacrificios y símbolos eran una sombra de Cristo y habían de durar hasta que viniera la realidad. Los hebreos se regocijaron en un Salvador venidero. Nosotros nos gozamos en un Salvador que vino, y que vendrá otra vez… La sangre de Cristo es eficaz para nosotros como lo fue para el antiguo Israel (That I May Know Him, p. 101; parcialmente en A fin de conocerle, p. 102).

Si un hermano está enseñando el error, los que ocupan puestos de responsabilidad debieran saberlo; y si está enseñando verdad, deben ponerse resueltamente de su lado. Todos nosotros debemos saber lo que se enseña en nuestro medio, pues si es la verdad, necesitamos conocerla… Todos tenemos la obligación hacia Dios de comprender lo que él nos envía. Él ha dado instrucciones por las cuales podemos probar toda doctrina. “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido”. Pero si está de acuerdo con esta prueba, no estéis tan llenos de prejuicio que no podáis aceptar un punto, sencillamente porque no concuerda con vuestras ideas (Testimonios para los ministros, p. 110).

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Lección 07 | Jueves 15 de noviembre___________________________________

UNA SOLUCIÓN DIFÍCIL

Se requería cierto grado de confianza por parte de la iglesia de Antioquía para enviar representantes a Jerusalén a fin de buscar la mejor solución para su conflicto. Sin embargo, después de horas de discusión entre los apóstoles y los ancianos, Jacobo, el hermano de Jesús, quien parece ser el dirigente de la asamblea, tomó una decisión sobre lo que se debía hacer (Hech. 15:13-20). Evidentemente, el concilio decidió que los gentiles no necesitaban convertirse al judaísmo ni obedecer todos los aspectos de las leyes ceremoniales, incluida la circuncisión, para hacerse cristianos.

Lee Amós 9:11 y 12; y Jeremías 12:14 al 16. ¿Qué predicciones hicieron estos profetas del Antiguo Testamento con respecto a las naciones circundantes de Israel?

Amós 9:11-12

11 En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; 12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto.

Jeremías 12:14-16

14 Así dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su tierra, y arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá. 15 Y después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia de ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra. 16 Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo, para jurar en mi nombre, diciendo: Vive Jehová, así como enseñaron a mi pueblo a jurar por Baal, ellos serán prosperados en medio de mi pueblo.

Si bien Jacobo cita Amós 9, existen alusiones a la salvación de las naciones en otros profetas del Antiguo Testamento. Desde el principio, la intención de Dios fue salvar al mundo entero a través del testimonio y la experiencia de Israel. De hecho, el llamado de Dios a Abraham incluyó una bendición para todas las naciones a través de él y sus descendientes (Gén. 12:1-3). La conducción del Espíritu Santo; el ministerio de Pedro, Bernabé y Pablo entre los gentiles; y la conversión de muchos gentiles eran evidencias que no podían dejarse de lado. Estos testimonios ayudaron a los dirigentes cristianos de Jerusalén a darse cuenta de que muchas profecías del Antiguo Testamento se estaban cumpliendo en ese entonces. De hecho, Dios ya había dado leyes que guiaban la presencia de los gentiles en Israel y las restricciones que se aplicaban a ellos (Lev. 17, 18).

Jacobo también se refirió a estas leyes en su decisión (Hech. 15:29). Resultó obvio para todos que Dios estaba llamando a los gentiles a unirse a su pueblo y a recibir la salvación en Jesús. La conducción del Espíritu Santo les dio una comprensión más profunda de las Escrituras y les reveló verdades cruciales que no habían visto antes. Hechos 15:30 al 35 relata la respuesta de los creyentes de Antioquía a lo que se decidió en Jerusalén: “Los creyentes […] se alegraron por su mensaje alentador” (Hech. 15:31, NVI).

Vemos en Hechos un poderoso ejemplo de cómo la iglesia primitiva, mediante la sumisión a la Palabra de Dios, junto con una mentalidad de amor, unidad y confianza, pudo evitar, bajo la conducción del Espíritu Santo, lo que podría haber sido una gran crisis de unidad.

¿Qué nos enseña este relato sobre lo importante que es no solo escuchar lo que otros dicen, sino también considerar la posibilidad de que tengan razón, incluso cuando lo que dicen no es exactamente lo que queremos escuchar?

COMENTARIO DE LA LECCIÓN

Aunque los creyentes judíos no debían imponer sus reglas ni su tradición a los gentiles, el Concilio quería asegurarse de que los gentiles no hicieran cosas que fueran ofensivas para los judíos que estaban unidos a ellos en Jesús.

Por lo tanto, los apóstoles y los ancianos acordaron instruir a los gentiles por carta para que se abstuviesen de las carnes ofrecidas a los ídolos, de la fornicación, de la carne de animales estrangulados y de sangre.

Hechos 15:20, 29

20 sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre.

29 que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

ESPÍRITU DE PROFECÍA

El orden mantenido en la primitiva iglesia cristiana, la habilitó para seguir firmemente adelante como disciplinado ejército revestido de la armadura de Dios. Aunque las compañías o grupos de fieles estaban esparcidos en un dilatado territorio, eran todos miembros de un solo cuerpo y actuaban de concierto y en mutua armonía. Cuando se suscitaban disensiones en alguna iglesia local, como ocurrió después en Antioquía y otras partes, y los fieles no lograban avenirse, no se consentía en que la cuestión dividiese a la iglesia, sino que se la sometía a un concilio general de todos los fieles, constituido por delegados de las diversas iglesias locales con los apóstoles y ancianos en funciones de gran responsabilidad. Así por la concertada acción de todos se desbarataban los esfuerzos que Satanás hacía para atacar a las iglesias aisladas, y quedaban deshechos los planes de quebranto y destrucción que forjaba el enemigo.

“Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos” (1 Corintios 14:33), y quiere que hoy día se observe orden y sistema en la conducta de la iglesia, lo mismo que en tiempos antiguos. Desea que su obra se lleve adelante con perfección y exactitud, a fin de sellarla con su aprobación. Los cristianos han de estar unidos con los cristianos y las iglesias con las iglesias, de suerte que los instrumentos humanos cooperen con los divinos, subordinándose todo agente al Espíritu Santo y combinándose todos en dar al mundo las buenas nuevas de la gracia de Dios (Los hechos de los apóstoles, pp. 78, 78).

Santiago trató de grabar en la mente de sus hermanos el hecho de que, al convertirse a Dios, los gentiles habían hecho un gran cambio en sus vidas, y que debía ejercerse mucha prudencia para no molestarlos con dudosas y confusas cuestiones de menor importancia, no fuera que se desanimaran en seguir a Cristo.

Los conversos gentiles, sin embargo, debían abandonar las costumbres inconsecuentes con los principios del cristianismo. Los apóstoles y ancianos convinieron por lo tanto en pedir a los gentiles por carta que se abstuvieran de los alimentos ofrecidos a los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado, y de sangre. Debía instárselos a guardar los mandamientos, y a vivir una vida santa. Debía asegurárseles también que los que habían declarado obligatoria la circuncisión no estaban autorizados por los apóstoles para hacerlo…

Las decisiones amplias y de largo alcance del concilio general produjeron confianza en las filas de los creyentes gentiles, y la causa de Dios prosperó (Los hechos de los apóstoles, pp. 158, 160).

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Viernes 16 de noviembre | Lección 07___________________________________

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR:

Lee “Un investigador de la verdad” y “Judíos y gentiles”, en Los hechos de los apóstoles, pp. 107-115 y 153-163, respectivamente.

“El concilio que decidió este caso estaba compuesto por los apóstoles y los maestros que se habían destacado en levantar iglesias cristianas judías y gentiles, con delegados escogidos de diversos lugares. Estaban presentes los ancianos de Jerusalén y los diputados de Antioquía, y estaban representadas las iglesias de más influencia. El concilio procedió de acuerdo con los dictados de un juicio iluminado, y con la dignidad de una iglesia establecida por la voluntad divina. Como resultado de sus deliberaciones, todos vieron que Dios mismo había resuelto la cuestión en disputa concediendo a los gentiles el Espíritu Santo; y comprendieron que a ellos les correspondía seguir la dirección del Espíritu.

“Todo el cuerpo de cristianos no fue llamado a votar sobre el asunto. Los ‘apóstoles y ancianos’, hombres de influencia y juicio, redactaron y promulgaron el decreto, que fue luego aceptado generalmente por las iglesias cristianas. No todos, sin embargo, estaban satisfechos con la decisión; había un bando de hermanos ambiciosos y confiados en sí mismos que estaban en desacuerdo con ella. Estos hombres estaban decididos a ocuparse en la obra bajo su propia responsabilidad. Se tomaban la libertad de murmurar y hallar faltas, de proponer nuevos planes y tratar de derribar la obra de los hombres a quienes Dios había escogido para que enseñaran el mensaje evangélico. Desde el principio la iglesia ha tenido que afrontar tales obstáculos, y tendrá que hacerlo hasta el fin del siglo” (HAp 159, 160).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué pasos para la resolución de conflictos hallados en los relatos analizados esta semana se pueden aplicar a la comunidad de tu iglesia si surgen desacuerdos? Aunque uno de los problemas que la iglesia abordó era teológico, ¿qué podemos aprender de estos relatos que ayude a la iglesia cuando surgen problemas culturales, políticos o étnicos que amenazan la unidad? ¿Qué principios importantes podemos extraer de lo que hemos visto?
  2. Vuelve a leer la cita de Elena de White del comienzo. A pesar del resultado positivo, algunos aún no estaban satisfechos. ¿Qué lección sacas de esta triste realidad?

Resumen: La iglesia primitiva se vio amenazada por conflictos internos sobre una serie de cuestiones que podrían haber tenido un efecto devastador en ella. Vimos la forma en que la iglesia, bajo la conducción del Espíritu Santo y la sumisión a la Palabra de Dios, pudo resolver estos conflictos y evitar cismas.

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4 pensamientos en “Lección 7 – CUANDO SURGEN LOS CONFLICTOS – Para el 17 de noviembre de 2018

  1. Buenos días hermano Tony, saludos y la bendición de Dios sea con Ud. y sus colaboradores entre ellos su familia. Dos cositas y quizás tres:
    1. Felicidades por sus cinco años de ministerio. Como ministros laicos del evangelio sabemos que tenemos una gran responsabilidad para con Dios y para con nuestros seguidores, me gozo en saber que Uds. así lo han tomado.
    2. Mi esposa y este servidor hemos iniciado este trimestre a utilizar y recomendar este sitio a nuestros seguidores en la red y en la vida real. Por ello necesitamos que cuando utilice un comentario que no sea de su autoría nos brinde la fuente de donde extrajo la misma, eso nos permite una mayor seguridad a la hora de reproducir los conceptos a nuestros seguidores y hermanos de las multiplies iglesia que visitamos en nuestro ministerio como seminaristas.
    3. Consientes de lo expresado por Ud. en su carta inicial del trimestre hemos decidido participar con una ofrenda fija cada mes, la cual ya ha sido enviada vía Pay Pal.
    Estaremos en contacto para cualquier sugerencias que Ud. nos pudiera dar a través de este medio.
    Por cierto temenos ministerios similares sólo que Uds. lo han llevado con un gran Profesionalismo y eso nos parece muy bueno. Con su ayuda esperamos poder ayudar a mucha gente que en mi país, Panamá no tienen los recursos para hacer uso de los medios tecnológicos, ya visitamos muchas veces iglesias que carecen de todos estos avances.
    Dios les bendiga.

  2. BUENOS DÍAS HERMANO TONY. FELICITACIONES POR LA RECOPILACIÓN DE MATERIAL Y SUS COMENTARIOS PERSONALES PARA LA AYUDA EN LA EXPLICIÓN DE CADA LECCIÓN,
    NUESTRO SITIO ES http://WWW.CONECTAEAJESUS,ES,EL Y A PARTIR DE ESTA LECCIÓN HEMOS REPRODICIDO TODO LO QUE NOS COMPARTE. GRACIAS POR EL APOYO. SI NOS VISITA DEJENOS SABERLO. BENDICIONES.

  3. PERDÓN EL SITIO NUESTRO ES conectateajesus.es.tl creo que ahora si lo puede encontrar. BENDICIONES

  4. HOLA HERMANO:
    UNA PREGUNTA.
    ¿CÓMO SE PUEDE CORREGIR UN ERROR ORTOGRÁFICO EN UN COMENTARIO DESPUÉS DE HABER SIDO ENVIADO. POR EJEMPLO LE MANDÉ LA DIRECCIÓN DE MI SITIO WEB, PERO LO ESCRIBÍ MAL Y AHORA TENGO QUE VOLVER A MANDAR OTRO MENSAJE CON LA CORRECCIÓN YA QUE NO PUEDO REEDITAR EL MENSAJE ANTERIOR.
    AQUÍ LE DEJO MA DIRECCIÓN CORRECTA. https://conectateajesus.es.tl/ GRACIAS POR SU RESPUESTA. BENDICIONES.

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